Facultad de Ciencias Psicológicas Seminario de Integración II Bibliografia Autor: Luca Pippi Furfaro U1.T1 U1-T2 Claudio Rama Vitale U1.T3 UNIDAD 1.2 T.1 II La educación transnacional: el tercer shock en la educación superior en América Latina 1. La primera reforma: autonomía y cogobierno. 2. La segunda reforma: mercantilización y educación dual. 3. La tercera reforma: internacionalización y control de calidad. a. Expansión de nuevos saberes y educación permanente. b. Nuevas tecnologías y virtualización de la educación. c. Nuevo rol del estado y nuevas regulaciones nacionales, regionales y globales. 4. La educación transnacional. Alvin Toffler, en su libro “El shock del futuro”, de 1os 70, sostenía que el mundo estaba enfrentado a fuertes cambios en su sustrato tecnológico y social, y que se estaban produciendo fuertes shocks en las personas, en las organizaciones y en los grupos sociales. Eran procesos dinámicos cuyos objetivos, dinámicas de acción, ideas o actividades confrontaban nuevos desafíos, y que obligaban a asumir y decidir una diversidad de respuestas y alternativas. Es claro que las universidades, en tanto instituciones tradicionales, generadoras y transmisoras de conocimiento, están en el centro mismo de los shocks, puesto que son los instrumentos y las palancas en el camino hacia la nueva sociedad del conocimiento que se está generando a escala global (especialmente en las sociedades altamente industrializadas) y que está rediseñando el mapa político, comercial y productivo, en lo que se ha dado en llamar la nueva división internacional del trabajo de la sociedad del conocimiento. No se trata de un reto nuevo para las universidades. Es el tercer shock que enfrentan los sistemas universitarios en América Latina, aunque, sin duda, el más complejo, el más generalizado 51 La universidad sin frontera y el más riesgoso por la dimensión del impacto, la cantidad de variables en juego y la vinculación con tantas áreas de la sociedad. 1. La primera reforma: autonomía y cogobierno América Latina tuvo su primer shock sobre la educación superior hacia comienzos del siglo XX, cuando las crecientes capas medias urbanas de entonces presionaron por la democratización de las elitistas universidades del siglo XIX. Las sociedades intentaban iniciar procesos de desarrollo que implicaban del Estado, la industrialización por sustitución de importaciones y una vigorosa urbanización, lo cual requirió la democratización y la expansión de las universidades y una nueva orientación en la formación de los profesionales requeridos. Este fue el detonante de la primera reforma universitaria en América Latina, marcada por la Reforma de Córdoba en 1918, que se fue expandiendo e instalando por toda la región y que, al promover la autonomía y el cogobierno universitarios, contribuyó decididamente a la expansión de la cobertura de las universidades públicas, superando los modelos de elite y democratizando el acceso a la educación superior a vastos contingentes urbanos que gracias a la formación profesional iniciaron una amplia movilidad social ascendente. Tal modelo monopólico educativo universitario, público, gratuito, cogobernado y autonomista tuvo larga y destacada vigencia hasta mediados de los sesenta, cuando un nuevo shock golpeó la región y se instaló a las puertas de las instituciones de educación superior. 2. La segunda reforma: mercantilización y educación dual Hacia finales de la década de los 60 y comienzos de los 70, un nuevo y radical movimiento estudiantil latinoamericano mostró claramente que las universidades, tal como estaban estructuradas como evolución de la primera reforma universitaria, no respondían a los nuevos escenarios ni a las nuevas demandas sociales y realidades políticas y económicas. Desde las luchas por los boletos 52 Claudio Rama Vitale estudiantiles, la inviolabilidad de los recintos, más y mayores niveles de autonomía y cogobierno, una universidad popular, la exigencia de mayores presupuestos, o la demanda de cambios curriculares, gerenciales u organizativos, el movimiento estudiantil expresaba el shock que golpeaba a las universidades, así como la demanda de crecientes masas de bachilleres que presionaban para ampliar la cobertura de la educación superior y promover profundas reformas de los sistemas universitarios. Más allá de estos movimientos, la crisis de los modelos de industrialización sustitutiva, la caída de los precios de los productos primarios -ejes ambos que estaban en la base del modelo de inserción dominante en la economía mundial-, marcaban el contexto de un nuevo escenario caracterizado por permanentes crisis fiscales y de las balanzas de pagos, y por la incapacidad de los gobiernos para mantener las tasas de financiamiento que requería la educación superior pública para cubrir las crecientes demandas de los nuevos bachilleres. El incremento de los precios petroleros en los 70, las dictaduras militares, la caída de los precios de las materias primas y el cierre de los mercados para los productos aftosos, dieron el golpe final a la expansión del financiamiento público en muchos de los países de la región. No fue entonces posible que el incremento de la matrícula, como resultado de la masificación de la educación media, fuera cubierto por el Estado cuyo Producto Interno Bruto crecía a sustanciales tasas menores, que la demanda universitaria. Si bien la continua presión estudiantil y de las propias universidades logró aumentar la cobertura, también gracias a la creación de nuevas instituciones públicas con distintas ecuaciones de costos, todo ello redundó en una caída relativa de los niveles de calidad que, finalmente, derivó en el establecimiento de diversas restricciones al acceso automático de los bachilleres a las universidades en casi todos los países de la región. La respuesta central sin embargo no vino por la vía de las restricciones y los cupos, sino por la vía del mercado, que promovió la segunda reforma de la educación en América Latina en los 80 y los 90, que significó fundamentalmente la expansión de la educación superior privada en el marco de una fuerte diferencia53 La universidad sin frontera ción de instituciones y de la desregulación de políticas públicas. Se comenzó a conformar así un nuevo modelo universitario de carácter dual: una educación pública con restricciones de acceso, basadas en limitaciones del financiamiento público y en exámenes de conocimiento, y un sector privado, a su vez, con restricciones de acceso a consecuencia de los costos de las matrículas, dada la desigual distribución de la renta en la región. Fue esa demanda de miles de nuevos bachilleres que pretendían ingresar a las universidades públicas, especialmente mujeres, además de los que ya habían ingresado -y que exigían la renovación de las instituciones, mayor flexibilización de los modelos de materias, duración y horario, junto a las restricciones fiscales para la inversión en educación-, lo que llevó a la vigorosa expansión de la educación privada. Sin embargo, junto a la crisis financiera de las estructuras del Estado en la década de los 70, se produjo una radicalización de las universidades en un contexto político complejo, que llevó a amplios sectores sociales de altos ingresos a matricular a sus hijos, no en las instituciones públicas tradicionales, sino en otras instituciones sobre todo privadas. Esta dinámica, vinculada a restricciones financieras y fiscales de los organismos públicos que no permiten la expansión continua de la demanda universitaria, más los conflictos políticos, son los ejes centrales del nacimiento de la educación privada. Se forma entonces un modelo binario, un modelo dual (público y privado) que, obviamente, al ser diferenciado y heterogéneo, presenta modelos de calidad, de precios, de financiamiento diferenciados, y que inicia la mercantilización de la educación superior en nuestro continente, y una significativa expansión del sector privado, medido en términos de cobertura, matrícula e instituciones. Esta segunda reforma promovió la masificación y la feminización de la matrícula. Hoy, los datos indican, para todo el continente, que aproximadamente el 55% de matrícula es femenina y que manifiesta tasas crecientes. La segunda reforma, que se localiza entre los 80 y los 90, produjo un fuerte nivel de heterogeneidad y diversidad. Esta etapa de la mercantilización a su vez está asociada a la disminución del rol regulador del Estado. 54 Claudio Rama Vitale Prácticamente en los últimos veinte años el Estado desapareció como actor regulador de la educación. Antes, el Estado ejercía este papel a través de las universidades autónomas. En la medida en que eran monopólicas, obviamente podían regular las profesiones, los títulos, los certificados, los requisitos de ingreso o de egreso. Al expandirse el mercado como agente asignador, el rol regulador social del Estado sufre una profunda alteración y dejan de ser eficientes esas modalidades de regulación preexistentes. Es ésta una etapa de diferenciación y diversificación de instituciones, tanto públicas como privadas. El sector público, en casi todos los países, también tuvo su propia diversificación creando instituciones no universitarias y universidades públicas no autónomas. Son, por ejemplo, las universidades del cono urbano en Buenos Aires, las experimentales en Venezuela, así como el fraccionamiento de las universidades que produce la ley de la decáda de los 80 en Chile, o las universidades estaduales del Brasil: hay una expansión, una diversificación del sector público, pero –por supuesto- la expansión y diversificación del sector privado es mucho más fuerte, más amplia y más diferenciada. El modelo dual, resultado de la saturación de las universidades públicas, los controles de ingreso por la vía de exámenes y cupos, la caída relativa de los niveles de calidad y la migración de estudiantes hacia la educación privada, produjo en este sector también un fenómeno de carácter dual. Por un lado, se fundaron instituciones orientadas a la absorción de la demanda y, por otro, instituciones de elites, orientadas a cubrir la demanda de personas que buscan una educación de mayor calidad. Muchas de ésas últimas asociadas a universidades de orientación religiosa. La notable expansión privada diferenciada estará asociada a la ausencia de mecanismos de regulación de la educación superior. Esta clave de su auge a partir de los 80 en casi todos los países de la región, contribuyó tanto a una creciente mercantilización de la educación como a una sobreoferta de instituciones terciarias, y a la caída de los niveles de calidad de la educación en la región. La diversificación de los 80 y los 90 también se expresó en un incremento muy fuerte de las instituciones religiosas. Más allá de la tradicional presencia de algunas instituciones religiosas, 55 La universidad sin frontera hoy todas las órdenes religiosas han instalado establecimientos de educación superior. Existen casi 200 universidades con esta orientación en la región, con más de 1.2 millones de estudiantes de todos los credos: judío, protestante, evangélico, católico y en algunos países, como Surinam, Guyana y Trinidad, universidades musulmanas. Si bien la segunda reforma impuso restricciones de acceso a las universidades públicas, las macro universidades han seguido expandiéndose, primero en matrícula y, posteriormente, en calidad. Hoy representan entre 1.8 y 2 millones y constituyen una variable central del escenario universitario latinoamericano en términos políticos y académicos, con presencia en todos los países, con algunas excepciones (como Chile por su división a fines de los 80, o Brasil donde nunca existieron). Más allá de países como Guatemala, en el cual la Constitución establece que el Estado no puede financiar a más de una universidad, tenemos importantes niveles de concentración de una sola universidad como en los casos de Uruguay, Panamá, República Dominicana y Honduras. La segunda reforma expandió el sector privado que alcanzó a cubrir más del 51% de una matrícula total regional que el año 2000 alcanzó a 11.5 millones de alumnos. La segunda reforma universitaria en América Latina se caracterizó por un masivo aumento de las instituciones privadas, un crecimiento de la matrícula femenina -en el marco de una estrategia de sobrevivencia promovida por los hogares, que presionó a las mujeres al ingreso al mercado laboral-, y una mayor flexibilización de las estructuras burocráticas, al menos en Brasil y Perú donde la departamentalización se conformó como estructura dominante de gestión del conocimiento. Esta reforma encontró diversos límites hacia fines de los 90 al producirse un agotamiento del proceso. Alrededor de la década de los 90 la tasa de expansión de instituciones se comenzó a reducir y la propia tasa de crecimiento de la matrícula se enlenteció, indicando una tendencia al estancamiento dados los niveles de ingreso de la población y la ausencia de mecanismos de financiamiento de la demanda a largo plazo asociado a la teoría del capital humano. Se estaba además creando un desajuste estructural muy fuerte en 56 Claudio Rama Vitale el marco de un sistema totalmente heterogéneo, incontrolado y repetitivo. Tal caos no solo llevó a la falsificación de títulos, sino también a situaciones típicas de mercados competitivos, ya que la altísima proliferación de instituciones en un marco de creciente competencia generó ineficiencias como por ejemplo los altos costos de publicidad, o desvalorizaciones de los certificados al caer la calidad de algunos programas o instituciones. La segunda reforma demostró la incapacidad del mercado de determinar por sí mismo los niveles de calidad. Más allá de la visión que se podía tener en los 80 de que el mercado por sí mismo lo lograría, se comprobó que la proliferación de instituciones sin un control regulatorio termina produciendo deterioro en las certificaciones, ante la ausencia de mecanismos de acreditación o de aseguramiento de la calidad y dentro de un esquema de variación precios-calidad. Además el sector privado, salvo muy pocas excepciones, no investiga, siendo un sistema basado en la docencia, en profesores de tiempo parcial con una flexibilidad laboral extrema y con bajos niveles relativos de calidad. Esta reforma, indirectamente, facilitó y promovió un aumento de la inequidad en la educación superior. En el sector público, en la medida que estableció mecanismos de ingreso, exámenes, cupos o mecanismos de filtración, ello se reflejó en una mayor presencia de estudiantes provenientes de hogares con mayor stock de capital cultural o humano, que en nuestra región está asociado con los ingresos familiares más elevados. En México, Venezuela, Costa Rica o Perú los datos indican que los estudiantes de educación media del sector público -que tienen menores niveles de calidad- cuando ingresan, concursan o compiten para ingresar a las universidades públicas, presentan promedios de calificaciones más bajos y, por lo tanto, niveles de acceso inferiores. Se está produciendo un proceso de filtración sobre la base de ingresos-calidad, gracias al cual reciben, crecientemente, a estudiantes procedentes de instituciones privadas, o bien públicas pero localizadas en sectores de altos ingresos. Las estadísticas muestran que, cada vez más, los estudiantes de las universidades públicas tienen padres que han cursado educación superior, son 57 La universidad sin frontera más jóvenes, hay mayor porcentaje de mujeres y son más exclusivamente estudiantes que trabajadores. 3. La tercera reforma: internacionalización y control de la calidad Un nuevo shock sufren hoy en América Latina los sistemas de educación superior a causa de la internacionalización, las nuevas tecnologías de comunicación e información y las demandas de acceso de sectores fuertemente marginados (como los grupos indígenas u otras minorías: minusválidos o emigrantes, entre otros). El impacto de las nuevas tecnologías está cambiando el panorama global permitiendo acortar distancias, expandir la educación transfronteriza, generar la educación virtual y viabilizar no sólo una nueva práctica pedagógica y una educación no presencial, sino la expansión de la sociedad del conocimiento asociada a la autopista de la información para todos los intangibles y, destacadamente, para la educación superior. Estos desafíos externos, estos shocks que enfrentan las sociedades latinoamericanas, constituyen uno de los ejes de la tercera reforma de la educación superior que, con mayor o menor intensidad, están procesando y promoviendo las universidades, las sociedades y los gobiernos en todo el mundo. El eje de la nueva etapa está marcado por el pasaje de un modelo dual público-privado a un modelo tripartito –público, privado y transnacional- con fuertes controles de calidad de tipo global y altamente competitivo. Más allá de la educación trasnacional basada en la educación transfronteriza (virtual o de traslado de empresas, estudiantes o profesores), la tercera reforma se da en un contexto complejo en el cual se perciben las siguientes características. a. Expansión de nuevos saberes y educación permanente El conocimiento está asociado a la división técnica del trabajo y éste a la cantidad de programas de estudio para “aprender” ese 58 Claudio Rama Vitale conocimiento. En este sentido la cantidad de facultades, carreras, programas, materias, departamentos o unidades temáticas está asociada al nivel de conocimientos que la sociedad ha adquirido y que necesita transmitir y profundizar para gestionarse. La expansión de los posgrados (el cuarto nivel) en cualquiera de sus formas (especializaciones, maestrías y doctorados) tiene una fuerte curva de expansión asociada a la revolución científico técnica que ha entrado ya en contradicción con las escalas, tanto técnicas (dadas en el modelo presencial de la educación) como económicas, en el marco de una educación mercantil. La carencia de profesores especializados en todas las áreas del conocimiento, la ausencia de escalas óptimas de alumnos por aula, plantean restricciones y contribuyen al desarrollo de la educación trasnacional. La velocidad de gestación de nuevos conocimientos vuelve obsoletos los saberes anteriores, haciendo que los altos niveles de competencia en los mercados laborales tornen a la educación permanente en un elemento imprescindible, no sólo para mantener los empleos en los mercados laborales, sino para “aprender” y gestionar los nuevos conocimientos, habilidades y destrezas. b. Nuevas tecnologías y virtualización de la educación La educación virtual, más allá de ser un modelo pedagógico diferenciado, nos introduce en el escenario de la “sociedad del acceso”, en el sugerente libro de Rifkin “La era del acceso” en el cual analiza cómo el suministro de los servicios, entre ellos el de la educación, pasarán a distribuirse digitalmente a través de la autopista de la información. Las NTICs permiten el pasaje de la educación a distancia a la educación virtual, el pasaje del modelo analógico al digital, de la pedagogía de cátedras (o de casos) a la pedagogía de la simulación. El modelo virtual introduce la interactividad que el modelo analógico de la educación a distancia no permitía. Con el televisor no se discute, pero ahora, con la digitalización de la televisión y con la educación virtual, nace una lógica interactiva no presencial asociada a los campus virtuales y los programas informáticos complejos. 59 La universidad sin frontera La educación presencial, por su estructura de costos, puede llegar a ser una educación de elites, y la educación virtual, por sus escalas, una educación universal. La ópera y la televisión pueden ser vistas como el correlato en las industrias culturales. El libro “Megauniversidades” de John Daniel, hoy ADG de Educación de la Unesco, muestra de qué manera la estructura de costos, calidad y cobertura, ofrecen una ecuación distinta para la educación virtual en relación a la educación presencial. Obviamente, con escalas tan grandes, queda aún en duda si será posible introducir la fuerte diferenciación de las estructuras curriculares en las disciplinas, como lo demanda la división técnica y la especialización del conocimiento. La educación virtual es una de las nuevas realidades de la tercera reforma a escala global. En el 2000 ya existían 173 mil estudiantes virtuales en instituciones de la propia región, lo cual representa el 1.3% de la matrícula, básicamente aún de modelos híbridos. La educación virtual no es, simplemente, un nuevo medio de comunicación. Es también una nueva modalidad pedagógica, una nueva forma de concebir la experimentación, como es la simulación. Esta realidad modifica hasta los laboratorios que pasan a encerrarse en la computadora. c. Nuevo rol del estado y nuevas regulaciones nacionales, regionales y globales En la primera reforma de la educación superior en América Latina, generada a partir del movimiento de Córdoba en 1918, la calidad de la educación superior no constituyó uno de los ejes centrales de sus objetivos ni del movimiento que se desarrolló a partir de dichas banderas. El tema central del discurso y de la práctica estuvo localizado en el poder al interior de las estructuras educativas y en la democratización del acceso. La bandera de la autonomía y del cogobierno eran los instrumentos, no sólo para promover el acceso de vastos sectores urbanos de la nueva clase media profesional, sino también para el resto de los problemas y necesidades en el ámbito universitario. El objetivo de pasar de 60 Claudio Rama Vitale instituciones de elite a un acceso de masas suponía que el nivel de la calidad de la educación no estaba puesto en duda, sino que lo que se buscaba era socializar el acceso. La masificación de la formación de profesionales permitió a amplios sectores sociales alcanzar una movilidad social vía obtención del conocimiento y la titulación. Ésta constituyó la bandera central del conjunto de orientaciones que promovieron las luchas por la autonomía y contribuyeron al acceso de nuevos contingentes sociales, en su mayor parte procedente de las clases medias, de los pequeños comerciantes, de los funcionarios políticos del nuevo estado democrático y de los hijos de inmigrantes y de los pequeños y medianos industriales gestados al calor de los procesos de industrialización por sustitución de importaciones. La primera reforma, al incentivar la formación de profesionales liberales, se ajustó a los valores de esa nueva clase media y no necesariamente a las demandas laborales que hubieran planteado la formación de técnicos y especialistas. La calidad educativa en ese contexto estaba vinculada, indirectamente, a la propia evolución de la autonomía universitaria. Su desarrollo no remitió simplemente a un sistema de cogobierno, sino que incluyó un conjunto muy amplio de facetas; desde la autonomía de los recintos, pasando por la no-rendición de cuentas, hasta la no-injerencia externa en el establecimiento de controles de calidad. Más allá de que las universidades públicas establecieran o no sistemas formales de aseguramiento del control de la calidad, el eje central fue la creación de sistemas de aseguramiento internos basados en el monopolio y/o en la autonomía universitaria. Las universidades rechazaban cualquier injerencia externa en la calidad, tal como se expresó en el recurso legal que el Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana, que reunía a las universidades públicas, presentó en los 90 ante la Suprema Corte, cuando el Parlamento aprobó una norma que facultaba al poder ejecutivo para establecer un sistema de evaluación y acreditación de la educación superior. En el interior de las universidades, en general monopólicas y de capas medias o de elites en la mayor parte de los países, se establecían los parámetros y sistemas que garantizaban su calidad. 61 La universidad sin frontera Existía un conjunto de elementos que controlaban la calidad educativa, tanto el nivel del ingreso como el de los procesos, entre los cuales se encontraban los concursos de captación del personal docente y el estatuto de ascenso. La matrícula, mayoritariamente, provenía de reducidos sectores socio culturales y los procesos de renovación de los conocimientos eran relativamente lentos. Cabe agregar que el cogobierno y la autonomía se basaban en la determinación del sistema de reparto del poder al interior de las universidades y ello revalorizaba la formación de sistemas de ascenso, de carrera administrativa, de requerimientos educativos, que incidían favorablemente en la calidad general. Sin embargo, la masificación, como resultado del incremento de los nuevos bachilleres, fue uno de los ejes que afectó la calidad de la educación superior en las instituciones públicas. Mientras que algunas rápidamente establecieron restricciones a la matrícula, asociada -indirectamente- con los ingresos presupuestales y, con ello, derivaron la presión hacia el sector privado; en otros casos, las universidades públicas abrieron sus puertas a los nuevos contingentes de bachilleres, cuya presión poblacional afectó a los débiles y consensuales mecanismos de aseguramiento de sus sistemas de calidad internos. Estas políticas, en un contexto de limitaciones fiscales, permitieron el inicio de una nueva fase, a partir de los 70, en cuanto a la calidad, al producirse el proceso de diferenciación institucional, asociado al nuevo modelo de la segunda reforma universitaria que creó el modelo dual público-privado con el nacimiento y expansión incontrolados de la educación privada, con o sin fines de lucro. Más allá de la existencia de normas que permitieron o restringieron la expansión de la educación privada, su incremento fue la respuesta automática del mercado a las demandas de la población, al deterioro de la calidad de las instituciones públicas y a sus permanentes conflictos asociados a las luchas por mayores presupuestos. Tal dinámica produjo una fuerte heterogeneidad en la calidad de la educación y el mercado libre sin regulación constituyó la clave para establecerla, tanto en el sector público como en el 62 Claudio Rama Vitale privado. A la propia expansión del modelo dual contribuyó el nacimiento de nuevas instituciones públicas, muchas de ellas no autónomas, las restricciones al ingreso a las universidades públicas y las modalidades preexistentes de su control de calidad. Ello, por cuanto la expansión del modelo binario público-privado se produjo en un contexto de ausencia de políticas públicas, de restricción de presupuestos y de una política deliberada de promoción de la educación superior privada para cubrir la creciente demanda de educación superior que generaban los contingentes de bachilleres graduados de la educación media que tan fuertemente se expandió en los sesenta. La creación de este modelo binario contribuyó a un incremento de la cobertura. Nuevos sectores sociales tuvieron la posibilidad de incorporarse a la educación superior, tanto en términos absolutos como relativos. Provenían de grupos anteriormente marginados de la educación superior y de hogares con menor cultura. Esta masificación de la matrícula generó otra inequidad provocada por la diferenciación de la calidad de las instituciones, de los niveles de egreso de la educación media y de los mecanismos de ingreso a la educación universitaria. Ello contribuyó, a su vez, a un creciente deterioro del valor de las certificaciones. Más allá del caso de unos países que mantuvieron el acceso directo irrestricto y gratuito, como Argentina y Uruguay, o altamente abiertos como Bolivia, casi todos los demás establecieron restricciones al libre acceso sobre la base de calidad, vía cupos y exámenes. Así, los modelos binarios se expandieron en toda América Latina y el Caribe. Se pensaba que el mercado determinaría, a través de la sanción del valor de las certificaciones, las orientaciones respecto a la calidad de la educación. Se asumía que serían los usuarios-clientes (estudiantes) los que seleccionarían las opciones de mejor calidad que, a su vez, serían las que el mercado de las remuneraciones sancionaría diferenciadamente. Al interior del sector público autónomo serían las propias universidades las que garantizarían los niveles de calidad, pero sus títulos estarían ajustados al valor que el mercado de demandantes de profesionales determinaría a la hora de las remuneraciones. Tal enfoque incorrecto sobre la determinación de los niveles de remuneración 63 La universidad sin frontera en los mercados profesionales no tomaba en consideración los niveles corporativos de las asociaciones profesionales. La globalización, la revolución tecnológica a escala global, la masificación de las instituciones y la creación de establecimientos de educación superior orientados al mercado, promovieron una caída de la calidad de la educación que condujo a reconocer la necesidad de establecer sistemas globales para su aseguramiento. Fue un proceso que constituyó una de las claves del inicio de la tercera reforma de la educación superior en la región, la que ha tenido una notable aceptación, al punto que está casi concluida la primera etapa, determinada por la concientización, la negociación y la aprobación de los marcos normativos de los sistemas nacionales de aseguramiento de la calidad. En todos los países de la región se han aprobado marcos legales que han significado la creación de organismos de aseguramiento de la calidad, basados en una autoevaluación interna, una de pares y una externa. En la mayoría de los casos, los organismos están conformados por representantes de los diversos actores académicos, tienen un alto grado de autonomía y no dependen directamente de los ministerios de educación. Esta nueva figura en el sistema universitario de América Latina y el Caribe comienza a cumplir el rol de policía educativa al establecer niveles mínimos de calidad, criterios de autorización de funcionamiento de las instituciones y diversas regulaciones a la libertad de competencia. La heterogeneidad que se produjo con la creación de organismos sin control de su calidad ha dado paso a sistemas de restricciones establecidos a partir de determinados consensos nacionales entre las propias universidades, los colegios profesionales, los parlamentos o los gobiernos. Si bien el sistema de libertad de funcionamiento a través de un modelo dual o binario se mantiene, se agrega una nueva figura jurídica a través del establecimiento de Sistemas de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (SACES) que promueve valores y roles. Igualmente, se debe destacar que tiene responsabilidades con el sistema superior interno y con las relaciones entre éste y el internacional. Las nuevas instituciones presentan diferencias entre sí, resultado de diversos sistemas políticos, de 64 Claudio Rama Vitale las propias estructuras, de los grados de desarrollo, los niveles de cobertura, su representación, institucionalidad, dependencia y autonomía, pero todas tienden hacia un funcionamiento basado en el consenso, transparencia de las decisiones, eficiencia, autonomía, imparcialidad y amplitud de visión. Tienden a ser objetivas, neutrales y equidistantes de los centros de poder. Los SACES tienen un rol determinante en la regulación local en contextos globales y, por ende, actúan como reguladores entre la educación superior local y la internacional. A ellos les corresponde actuar sobre los procesos de revalidación, homologación y establecimiento de estándares mínimos. La educación off shore, virtual, con franquicia o internacional, es expresión de una nueva educación que requiere regulaciones y controles. Las debilidades que implica el desarrollo de un sistema universitario autárquico y los riesgos que entraña ser un sistema terciario subsidiario o dependiente, determinan el rol de equilibrio y equidistancia de los SACES. Tanto la autarquía de los sistemas universitarios locales como la dependencia de centros externos, constituyen opciones altamente negativas. En un caso, no registran, no dan relevancia ni toman en consideración la existencia de una educación sin fronteras, que el conocimiento es global y que los procesos de generación de nuevas tecnologías e innovaciones se producen en escenarios abiertos. En el otro, no se toma en consideración que los sistemas de educación superior tienen determinantes particulares, en términos de pertinencia de líneas de investigación basadas en necesidades propias, y que también la educación superior cumple un rol en la transmisión de valores y en la conformación de estructuras sociales y políticas locales. No se trata de un servicio que pueda ser suplantado por otro –transable en el marco de una nueva división internacional del trabajo educativo–, sin que ello conlleve profundas, complejas y dolorosas incidencias sociales. Estos sistemas de aseguramiento de la calidad son una parte constitutiva de las bases de la nueva sociedad del conocimiento y de una economía globalizada que permite mayor movilidad de la mano de obra. Forman parte de los procesos de fiscalización, incentivo y control de la generación de conocimientos, y de las 65 La universidad sin frontera nuevas barreras de defensa entre los países y los mercados mundiales, en el marco de una etapa que establecerá los parámetros básicos de la educación en las próximas décadas. Dentro de este proceso se pueden identificar las siguientes etapas: a. Convencimiento, negociación y generación de un marco normativo. b. Instauración, con fuerte orientación hacia vigilancia y control, que se expresa en el cierre de instituciones. c. Incentivos, que se expresa en el desarrollo de políticas asociadas a los sistemas de fiscalización y control. d. Coordinación internacional, procurando establecer similitud de procedimientos y de esquemas de medición de la calidad y parámetros mínimos. El Estado debe establecer instancias gubernamentales de supervisión y control. Hoy, ya no hay un solo ministerio de educación, como el de Cuba, sino que se han formado, además, instancias de rango ministerial en República Dominicana, Venezuela y Ecuador; viceministerios de educación superior en Colombia, México, Bolivia, Argentina, y direcciones de educación superior en Chile, Brasil, El Salvador. El Estado, a través del poder ejecutivo, es un actor regulador, un actor determinante en un sistema complejo, heterogéneo y diverso. Igualmente, en los últimos años se han formado o expandido los consejos de rectores, sean privados, públicos o mixtos. 4. La educación transnacional La globalización es la etapa del proceso económico en el cual se avanza hacia la internacionalización del sector de servicios. El modelo económico avanza hacia un modelo global, basado en ventajas comparativas y especializaciones orientadas a la exportación de servicios, en el cual la internacionalización de la educación transnacional cobra cada vez mayor importancia y se comienza 66 Claudio Rama Vitale a perfilar como el eje más dinámico de la educación superior en los próximos años. La primera fase de la internacionalización de la producción de bienes se produjo a través de la expansión de las multinacionales, a través de las subsidiarias instaladas localmente y dedicadas, básicamente, a la producción hacia el mercado interno. Esta etapa global estuvo relacionada con la primera reforma de la universidad autónoma y pública, que produjo profesionales para una industrialización sustitutiva, en el marco de una economía que se regulaba globalmente con base en aranceles y donde la apertura dependía básicamente de la tasa media arancelaria. La educación no era un bien transable porque las tecnologías no lo permitían y la baja rentabilidad de la educación superior no lo incentivaba. Uno de los ejes del nuevo escenario de la economía global es, como hemos dicho, la internacionalización de los intangibles y de los servicios. La educación, al igual que la última fábrica nacional, enfrenta hoy un escenario competitivo puesto que las nuevas tecnologías permiten modalidades internacionales de gestión, la desnacionalización de las estructuras educacionales y una competencia de carácter global. La expansión de los intangibles y su internacionalización conforman el inicio del camino hacia la nueva sociedad del conocimiento, cuya regulación se dirige no ya a aranceles, sino a derechos de autor, de marca, de propiedad, de localización o sea, a contratos y derechos. Esta primera etapa de la internacionalización de la educación superior se dio en las industrias de apoyo y se basó en exportaciones de bienes culturales, como libros o software. La segunda ingresó al ámbito productivo y se basó en alianzas o franquicias entre las instituciones de educación superior externas e internas. La tercera fase, tal como ya se está verificando en Chile, Ecuador, Panamá, Costa Rica y México, se manifiesta en la radicación e instalación directa de las instituciones de educación superior de los países centrales a través de su creación o de la compra de instituciones locales privadas. Se observa, especialmente en el Caribe inglés, una enorme diversidad de modalidades de relaciones entre lo externo y lo 67 La universidad sin frontera interno en el área de la educación superior: alianzas, acuerdos, esquemas de off shore, instalación local o sistemas mixtos. La educación virtual también presenta una enorme variedad de formas híbridas. La globalización está cambiando muchos de los escenarios que articulaban a la sociedad mundial. La desaparición del empleo industrial en América Latina es parte de ese proceso, más allá de excepciones como por ejemplo, en algunos sectores del norte de México, de Centroamérica, en los cuales la maquila y algunas industrias de exportación se basan en ventajas de costos salariales, de los marcos impositivos aduanales de USA o los bajos costos de transporte. Es el sector de servicios en la región, tanto el formal como el informal, el que sigue creciendo mientras el empleo industrial sigue reduciéndose. Pero, más allá de sectores, la flexibilización de los mercados laborales y la renovación tecnológica tornan difícil saber cuáles serán los conocimientos que se requerirán dentro de cinco años. Esto plantea preguntas difíciles a la educación superior ya que ésta forma parte de los mercados laborales y sociedades del futuro. Los desajustes en termino de pertinencia con los volúmenes de la demanda de los mercados laborales se expresan hoy en un mundo global en las crecientes migraciones de profesionales. En algunos países de África, los ministros de educación han planteado que la Unión Europea tendría que asumir una parte sustancial de los costos de la educación superior de sus países, dado que cuatro de cada cinco profesionales que se gradúan en sus universidades radican en Europa, beneficiándolos a ellos y drenando los recursos humanos preparados del continente. Es este un tema de la agenda futura en un mundo de crecientes migraciones y de sociedad del conocimiento Nos hemos acostumbrado, desde la década de los 70 del siglo pasado, a la emigración de trabajadores de bajo nivel de capacitación: México, con 10 mil millones de dólares de remesas; El Salvador, con 2 mil millones, entre muchos otros, viven del dinero que envían los emigrantes y de su amor por sus parientes. Pero, hoy, dado que el empleo en los países centrales presenta un perfil más exigente, son los profesionales los que emigran, incorporan68 Claudio Rama Vitale do un nuevo componente en la educación trasnacional ya que se orienta a la formación de profesionales para contextos globales (por ejemplo, en inglés, informática, etc.). Los países que ofrecen empleo son aquellos que están pasando de ser sociedades industriales a sociedades del conocimiento, las cuales exige mayor capacitación laboral. Al igual que en otros mercados, la emigración profesional contribuye a reducir las tasas de incrementos salariales. Esta demanda está asociada a nuevas tijeras de precios en el comercio mundial. Hace no muchos años, el canciller de Alemania afirmó que visualizaba una Alemania del año 2010 que sólo produciría planos, diseños y marcas. Una sociedad donde la productividad estaría directamente asociada al incremento de conocimientos y a una alta densidad tecnológica. Los datos indican un crecimiento sostenido de la educación transnacional en todos los países de la región. Desde un 12% de la matrícula en Bahamas, un 7.5% en Chile y apenas un 1% en Perú, la expansión de la ET está asociada al grado de apertura de la sociedad y a su nivel de informatización. Pero también a la pertinencia de los programas universitarios. Mucha de la expansión se hace con la inclusión de programas y pedagogías ajustadas a un mundo global. La enseñanza de idiomas y el uso intensivo de las nuevas tecnologías y el ajuste de sus currículos a un escenario y una pertinencia global, platean fuertes desafíos y debates en relación a cual es la demanda de los estudiantes de nuestro continente y el tipo de respuesta que dan nuestras universidades. 69 Artículo entregado: 22 de marzo de 2016 Artículo aprobado: 30 de mayo de 2016 La curiosidad en el desarrollo cognitivo: análisis teórico Curiosity in Cognitive Development:A theoretical analysis Jenny Viviana Román González* Resumen1 Abstract El objetivo del presente artículo es exponer las teorías analizadas en torno al proceso de la curiosidad en niños, lo cual permite una ampliación del concepto en el ámbito del desarrollo cognitivo y su relación con el quehacer educativo. El recorrido abarca teorías de base para la construcción conceptual; posteriormente, se exploran otras concepciones de la curiosidad y la relación de ésta con diversos aspectos del desarrollo humano, con el fin de apreciar la riqueza del concepto, sus alcances y limitaciones. The main objective of this article is to present the theories analyzed in order to understand the curiosity process in children, which allow us to extend the concept in cognitive development field and its relationship with educational tasks. This analysis includes base theories concerning the concept; subsequently, other conceptions of curiosity are explored and it is also established its relationship with other aspects of human development, in order to recognize its conceptual value, as well as its scope and limitations. * Licenciada en español y lenguas, magistra en educación. Docente de las cátedras Lenguaje y Lingüística, Modelos de investigación e Investigación Interdisciplinaria. Investigadora del grupo GIPELEC, de la Universidad Pedagógica Nacional. Correo electrónico: [email protected]. 1 Este artículo es producto de la investigación académica realizada para optar por el título de magister en educación. Palabras claves curiosidad, desarrollo cognitivo, infancia y preadolescencia. Key words curiosity, cognitive development, infancy and preadolescence. p.p. 1 - 20 ISSN: 01222 - 4567 web Introducción En el ámbito contemporáneo de la educación, es cada vez más relevante el tema de los factores cognitivos que favorecen el aprendizaje de los niños. Uno de ellos es la curiosidad, la cual, de forma cotidiana, ha sido caracterizada como el “deseo de saber” más acerca de algo o alguien. Sin embargo, esta acepción dice sólo un poco de todo lo que realmente significa el término, lo cual pone de relieve la importancia de comprenderlo más a fondo. En ocasiones, esta comprensión tan básica lleva a padres y docentes a responder negativamente ante la curiosidad de los niños, de tal forma que ésta va disminuyendo con el transcurrir del tiempo. Por esta razón, conocer la curiosidad en forma más precisa es un paso muy importante para su reconocimiento en las acciones cotidianas de los niños, así como para la posterior generación de mediaciones que, de forma continua, estimulen estas actitudes curiosas en ellos. A continuación, se expondrán las teorías más destacadas sobre el concepto de ‘curiosidad’. La actividad exploratoria en la teoría de Berlyne El recuento histórico de la investigación sobre la curiosidad tiene sus comienzos en Berlyne, psicólogo e investigador, quien ha sido llamado el “padre de la curiosidad” (Day, 1968). Sus indagaciones, que comienzan en los principios de la década del 50 y se extienden a lo largo de 25 años, fueron el fundamento para múltiples investigaciones posteriores. Berlyne concibe la curiosidad como una energía, un estado motivacional persistente que lleva al comportamiento exploratorio (Berlyne, 1960; Berlyne 1978), y que se encuentra presente con mayor intensidad en unos individuos que en otros, pensamiento que es retomado por otros psicólogos como Maslow (1970), Berlyne y Day (1971) y Klausmeier (1973). En sus inicios, Berlyne realizaba experimentos con animales, en los cuales, con bastante frecuencia, observaba que su tiempo y energía no eran exclusivamente invertidos en actividades como buscar alimento y bebida o búsqueda de pareja, sino que también se involucraban en la búsqueda de estímulos que no revisten importancia para la supervivencia (Berlyne, 1960, p. 120). Así, llegó a la conclusión de que existe en los seres vivos una energía que impulsa a la búsqueda por el placer del conocimiento o del disfrute de los estímulos, la cual fue denominada curiosidad. Según Berlyne (1960), el grado en el cual el comportamiento exploratorio satisface la curiosidad depende de los estímulos del ambiente. Así, los estímulos que inducen la curiosidad tienen ciertas propiedades, tales como novedad, complejidad, incongruencia y sorpresa. Charlesworth (1964), apoya esta idea, afirmando que los factores que inter- 2 La curiosidad en el desarrollo cognitivo: análisis teórico enero - junio | 2016 | p.p. 1 - 20 vienen en la estimulación del comportamiento curioso, en tanto conducta exploratoria, son: la novedad, de la cual hacen parte los estímulos no-familiares para la persona y la sorpresa, entendida como una incongruencia entre un evento esperado por la persona y el hecho de que este se materialice de manera diferente. Estas propiedades propician un conflicto cognitivo, entendido como la percepción de una alteración de lo que se tiene por conocido, familiar y comprensible. Esta concepción de la curiosidad como respuesta a un conflicto cognitivo es compartida por otros autores, como los psicólogos investigadores Henderson y Moore (1980), los docentes investigadores Shukina (1968), Switzky, Haywood e Isset (1974), Clabaugh (2005) y Chak (2008), e investigadores de la Universidad Javeriana, como Sardi (1977) y Fachín (2007), quienes, al igual que Berlyne, hacen énfasis en lo novedoso como motivación principal para despertar la curiosidad. Si bien es cierto que las investigaciones de Berlyne fueron fundamentales para el posterior desarrollo de la curiosidad como concepto, uno de sus mayores aportes fue la clasificación de sus diferentes tipos, abriendo el camino para los llamados modelos bidimensionales de la curiosidad. Así, Berlyne (1954; 1958), afirma que existen dos categorías: la curiosidad perceptual, que se considera como forma básica del comportamiento exploratorio y es generada por los estímulos externos, ya sean visuales, auditivos o táctiles. Otro sobresaliente psicólogo norteamericano, Loewenstein (1994), añade que dicha curiosidad va disminuyendo por la continua exposición a dichos estímulos. Por otra parte, está la curiosidad epistémica que se deriva de la epistemología, o estudio de los orígenes, naturaleza y límites del conocimiento, es propia de los seres humanos y se manifiesta en la búsqueda de conocimiento, suscitada por enigmas y vacíos conceptuales (Berlyne, 1958; Day, 1968). Investigaciones más recientes asignan nuevos nombres a los conceptos de Berlyne, llamando curiosidad sensorial a la que se orienta hacia la percepción de estímulos o perceptual, y curiosidad cognitiva a la búsqueda de conocimiento o epistémica (Maw y Maw, 1972; Matheson and Spranger, 2001; Litman y Spielberg, 2003). De igual forma, Berlyne (1958) reconoce una segunda dimensión de la curiosidad, dependiendo de la cantidad de estímulos que explore el individuo. De esta manera, la curiosidad específica se manifiesta cuando un estímulo ambiguo suscita una búsqueda de información en un área sensorial o de conocimiento específica, mientras que la curiosidad diversa es la necesidad de buscar el contacto con numerosas experiencias para enriquecer los conocimientos o por entretención. Day (1968), afirma que esta última es más fácilmente observable en las actividades cotidianas y que es una prueba válida de la existencia de la curiosidad tanto como lo es la curiosidad específica, pues Berlyne (1978) solo tomó en cuenta esta última como rasgo significativo de la curiosidad. | Jenny Viviana Román González 3 ISSN: 01222 - 4567 web La teoría de Maw y Maw: indicadores de la curiosidad Al igual que Berlyne, Wallace y Ethel Maw han sido durante largos años investigadores en el tema de la curiosidad. Sus primeros estudios, realizados en 1961 se enfocaron en definirla, de acuerdo con las características sociales, cognitivas y personales que reportaran los niños a través de cuestionarios especiales para medir la curiosidad y la personalidad, como el California Test of Personality, el Behavior preference record, el Children’s personality questionnaire, el Social distance scale, Self, peer and teacher rating of curiosity, entre otros (como se cita en Fulcher, 2004). De estos primeros resultados, los investigadores concluyeron que los niños demuestran siempre un grado de curiosidad, siendo los niños altamente curiosos más proactivos, creativos en términos de búsqueda inmediata de soluciones y en búsquedas de largo alcance, más acertados en la formulación de respuestas a las preguntas, con mayor madurez emocional, mayor pensamiento abstracto y liderazgo. Por otra parte, los niños con curiosidad más baja son más pasivos, demuestran una curiosidad más limitada, tienden a ser menos seguros de sí mismos, muestran menor capacidad para el pensamiento abstracto, pero tienen altos índices de auto-control (Maw y Maw, 1961, p. 75). Sin embargo, en investigaciones posteriores, afirman que existen muchas maneras de medir la curiosidad, que no encasillaran tanto a los niños en definiciones que involucren juicios de valor positivos o negativos. De la misma manera, reconocen que existen muchos otros indicadores de la curiosidad que no fueron tenidos en cuenta en el primer estudio. Por esta razón, sus investigaciones siguientes se enfocan en delimitar la curiosidad, a través de indicadores claramente definidos (Maw y Maw, 1972). Así, partiendo de su afirmación inicial de que todos los niños demuestran siempre un grado de curiosidad, realizaron estudios formales e informales, una exhaustiva revisión de las definiciones presentadas en más de 200 diccionarios, un seguimiento cuidadoso del desarrollo histórico del significado de la palabra y un estudio comparativo de las concepciones de curiosidad presentes en las investigaciones realizadas hasta el momento (Maw y Maw, 1967). Así, se podría considerar que un niño es curioso cuando demuestra uno o varios de los comportamientos que a continuación se presentan: ●● Reacciona positivamente ante los estímulos novedosos, misteriosos o incongruentes en su entorno, aproximándose hacia ellos, observándolos/escuchándolos y manipulándolos. ●● Expresa la necesidad o deseo de saber más acerca de sí mismo o de su entorno, a través de afirmaciones o preguntas. ●● Examina su entorno en busca de nuevas experiencias. ●● Persiste en la examinación y exploración de los estímulos, con el propósito de conocer más acerca de ellos. 4 La curiosidad en el desarrollo cognitivo: análisis teórico enero - junio | 2016 | p.p. 1 - 20 Por otra parte, los psicólogos Penney y McCan, (1964) resaltan que los niños exteriorizan su curiosidad tanto en su cotidianidad como en actividades dirigidas; los psicólogos Maw y Magoon (1971) concluyen que tanto niños como niñas manifiestan su curiosidad de múltiples formas, por tanto el sexo no es una variable de peso en esos estudios; el docente y psicólogo Coie (1994) obtiene como resultados altos índices de curiosidad en los niños tanto en las actividades directamente supervisadas como en las más espontáneas; sin embargo, resalta que no siempre los niños reaccionan de formas iguales, sea frente a lo nuevo o frente a lo habitual, pues existen diferencias individuales que los investigadores no pueden pasar por alto. Por su parte, los docentes investigadores Fulcher (2004) y Reio et al. (2006), concluyen que es muy importante tener en cuenta que existen diferentes tipos de curiosidad, por lo cual es necesario abordar estudios que tengan en cuenta estas clasificaciones. La curiosidad como proceso: La teoría de Dewey Para Dewey (1989), dentro de cada individuo hay ciertas tendencias que actúan como fuerzas, susceptibles de ser utilizadas para mejorar sus hábitos de pensamiento. Así, destaca como fuerzas la curiosidad, la sugerencia y el orden. Según este autor, la curiosidad actúa como fuerza para el desarrollo del pensamiento, porque es el factor básico en la ampliación de la experiencia, un componente que sirve de base y que al desarrollarse se convierte en pensamiento reflexivo. Está presente en todo ser vivo, como algo estremecedor ante lo nuevo, que busca con afán y no solo espera o sufre pasivamente. Para Dewey, “no hay una única facultad llamada curiosidad; todo órgano sensorial normal y toda actividad motriz normal están siempre en actitud de alerta. Anhelan una oportunidad para entrar en actividad, y necesitan algún objeto sobre el cual actuar” (1989, p. 37). Así, para Dewey la curiosidad es un proceso que evoluciona en tres fases o momentos: ●● En un primer momento, como una energía orgánica, es decir, una gran capacidad que permite al niño pequeño presentar un incesante despliegue de actividades exploratorias y de comprobación. Esa actividad no llega a ser considerada intelectual, mas constituye una primera etapa en el desarrollo de múltiples fases que llevarán al niño hacia un “actuar intelectual. ●● En un segundo momento, la curiosidad se desarrolla bajo la influencia social, es decir, a través de la interacción con los demás, la cual posibilita un enriquecimiento de las experiencias del niño. En este momento, el proceso de preguntar adquiere más relevancia para el niño que la obtención de respuestas. ●● En una tercera etapa, la curiosidad avanza hacia un nivel intelectual: es decir, está en un nivel más elaborado que el orgánico y el social. En este momento, el niño descubre respuestas a las preguntas que surgen en el contacto con personas y con cosas. En la medida que se controle una secuencia de observaciones e indagaciones, y que se conectan con la obtención de un determinado objetivo, la curiosidad asume un carácter intelectual. | Jenny Viviana Román González 5 ISSN: 01222 - 4567 web Según Dewey, dos condiciones necesarias para despertar la curiosidad son lo inesperado y la novedad, pues constituyen ocasiones estimulantes para el ejercicio de la observación y la indagación, apoyando así la visión de Berlyne (1960). Defiende también, que los maestros que dejaron vestigios intelectuales indelebles en sus alumnos, fueron los que introdujeron la novedad y la variedad como formas de mantener la atención del alumno en alerta, además de utilizar estos elementos para contribuir al enriquecimiento de un tema y la construcción de problemas relevantes. Ahora bien, Dewey (1989) aclara la necesidad de hacer la transición hasta el plano intelectual, con el fin de aprovechar todo el potencial que la curiosidad genera en el niño. Por esta razón, sostiene que la función del maestro, más que despertar o incrementar la curiosidad, consiste en proporcionar las condiciones y los materiales a través de los cuáles la curiosidad orgánica va a orientarse hasta investigaciones provistas de objetivos y hasta el incremento del conocimiento, mediante los cuales la interrogación social se transformará en la capacidad para descubrir cosas y formular preguntas cada vez más complejas. Otras conceptualizaciones de la curiosidad Una vez abordadas las teorías de base, es importante revisar otras conceptualizaciones sobre la curiosidad, con el fin de conocer la riqueza del constructo, sus puntos en común y sus divergencias, lo cual permitirá tener un panorama más claro de los aportes hasta ahora realizados en el campo de interés. Así, se presentarán las nociones del psicólogo investigador Shukina (1968), los investigadores del Proyecto Zero, Ritchart, los docentes Within y otros enfoques como son: el “vacío” conceptual, el proceso dual, la curiosidad como estado-rasgo y la curiosidad amplia-profunda. Shukina: la curiosidad como primer paso para el interés En su libro Intereses cognoscitivos en los escolares (1968), el psicólogo investigador ruso Shukina explica que la curiosidad es considerada como la primera fase del desarrollo de los intereses cognoscitivos. Como fase elemental de este proceso, la curiosidad se relaciona con la novedad del objeto aún si éste no presenta una especial importancia para el individuo, es decir, el niño se interesa por un objeto nuevo, aunque no sepa cuál es su finalidad. Según el investigador, “el alumno se contenta únicamente con la diversión que le proporciona tal o cual asignatura, tal o cual rama del saber” (Shukina, 1968, pp. 34-35). En otras palabras, en esta fase, el deseo de conocer la esencia de las cosas no es percibida en los escolares. Además, Shukina considera que el fomento de la curiosidad y su mani- 6 La curiosidad en el desarrollo cognitivo: análisis teórico enero - junio | 2016 | p.p. 1 - 20 festación por parte de los estudiantes de la escuela primaria están relacionados con las características y con la preparación de los profesores; por eso, según el autor, no todos los niños de esta edad presentan una tendencia a desarrollar los intereses cognoscitivos, sino sólo los que se educan bajo la dirección de maestros altamente calificados (1968). El enfoque del Proyecto Zero Otra definición de curiosidad es la presentada por los estudiosos del Proyecto Zero (Tishman, Perkins y Jay, 1997), según los cuales esta es reconocida como una predisposición al pensamiento. Por definición, “las predisposiciones al pensamiento son las tendencias duraderas hacia patrones de conductas de pensamiento distintivas, las cuales se pueden apoyar en hábitos, como en motivaciones, deseos, sentimientos, actitudes, convicciones” (Tishman, Perkins y Jay, 1997, p. 60). Así, se puede afirmar que una persona presenta una tendencia a ser curiosa, una predisposición, una necesidad de preguntar, explorar, cuestionar, investigar, buscar claramente y plantear problemas. En este punto, resulta evidente una relación con los planteamientos de estos teóricos y la primera fase de la curiosidad, denominada por Dewey (1989) como un estadio orgánico de esta. Igualmente, las tendencias mencionadas por los teóricos se relacionan con la noción de comportamiento exploratorio planteada por Berlyne (1960) y algunos de los indicadores de la curiosidad de Maw y Maw (1967). Tishman, Perkins y Jay (1997) afirman que la curiosidad en tanto predisposición puede ser cultivada e incorporada en el contexto de una cultura de pensamiento, puesto que, como seres humanos contamos con habilidades propias que forman parte de la esencia humana; sin embargo, poseer estas habilidades no garantiza su uso. Los componentes psicológicos que estimulan el uso de la curiosidad, es lo que hace a una persona utilizarla. Es decir, para una predisposición al pensamiento, son necesarios: la habilidad, que es la capacidad para desarrollar una conducta, una sensibilidad o estado de alerta a las oportunidades para iniciar esta conducta, y más, la inclinación o motivación a comprometerse y sostener esta manera de proceder. De nuevo, estos postulados pueden concebirse como una analogía de la transición orgánico-intelectual, planteada por Dewey (1989), solo que tiene en cuenta elementos de la disposición, más que etapas o fases. La curiosidad en el carácter intelectual Asimismo, Ritchart, en El carácter intelectual (2002), se inscribe en una línea de pensamiento similar a sus colegas del proyecto Zero. Afirma que la curiosidad constituye una disposición cognitiva, la cual representa características que animan, motivan, y dirigen las habilidades hacia un pensamiento productivo, característica que se hace evidente en los patrones del comportamiento voluntario, frecuentemente exhibido. Colectivamente, la presencia y fuerza de estas disposiciones conforma patrones de comportamiento, patrones de pensamiento, patrones de interacción, que, observados en conjunto, configuran el carácter, más exactamente el carácter intelectual del individuo (Ritchart, 2002). | Jenny Viviana Román González 7 ISSN: 01222 - 4567 web De manera específica, la disposición a ser curioso impulsa a la persona a explorar el mundo, a hacer preguntas acerca de este, y a cuestionarse ante este, como ya lo había mencionado Berlyne (1960). Parte de la bien conocida curiosidad de los niños, la cual los prepara para encontrar su camino en nuevos entornos. La curiosidad intelectual está incorporada en esta curiosidad innata, pero va más allá de simplemente maravillarse y disfrutar en la novedad y en la emoción, pues involucra encontrar lo interesante y complicado en el día a día, lo mundano y lo ordinario, como también en lo inesperado. De esta manera, actúa como impulsor del interés y generador de preguntas y problemas. Por tanto, la curiosidad no es un fin en sí misma, sino el comienzo de un proceso de descubrimiento o resolución de problemas, en armonía con lo planteado por Dewey (1989) y Shukina (1968). Phyllis y David Within: el ciclo de la curiosidad Por su parte, los docentes investigadores Phyllis y David Whitin (2000), especialistas en el área de las ciencias naturales, han realizado con sus estudiantes múltiples procedimientos encaminados a despertar y mantener la curiosidad, de modo que los niños con los que trabajaron (entre los 6 y los 10 años) llevaron a cabo proyectos científicos basados en sus intereses. A partir de sus experiencias, los autores, más que presentar un concepto concreto de curiosidad, la caracterizan como un ciclo, que comienza con la observación atenta y lleva hacia la formulación de preguntas; posteriormente, estimula la indagación o búsqueda de información en varias fuentes, el hallazgo de respuestas propias a los interrogantes planteados y, finalmente, la transferencia de esas respuestas a contextos cotidianos, caracterizada como “pensar científico”. Esta descripción no es en la práctica un proceso lineal, pero sí presenta rasgos característicos de la curiosidad, comparables con los formulados por Dewey (1989). De esta manera, los autores afirman que la curiosidad es en realidad un proceso cuyo propósito fundamental es el aprendizaje acerca del mundo. Curiosidad como estado y como rasgo Pese a que Berlyne (1960) reconoció la existencia de diferencias individuales en la curiosidad, básicamente se enfocó en sus manifestaciones en tanto estado emocional y, en consecuencia, de naturaleza efímera y variable. Por su parte, Day (1971), comenzó a estudiar los aspectos propios de la curiosidad como rasgo de la personalidad. Así, aplicó una serie de test a niños, adolescentes y adultos, con el fin de indagar si el comportamiento exploratorio surgía bajo ciertas condiciones o era propio del actuar cotidiano de los encuestados. Tras realizar un seguimiento de tres años de observación y análisis tanto de actividades cotidianas como de situaciones estimulantes, caracterizó a las personas curiosas en estos dos grupos: las personas de estado emocional curioso son propensas a mostrar 8 La curiosidad en el desarrollo cognitivo: análisis teórico enero - junio | 2016 | p.p. 1 - 20 más curiosidad bajo ciertas condiciones específicas; las personas de personalidad curiosa permanecen en ese estado por periodos más extensos de tiempo, de manera que la curiosidad se mostró en ellas como un rasgo crónico. Otros investigadores como Spielberg y Starr (1979), Naylor (1981) y Boyle (1983) destacaron la importancia de estudiar la curiosidad en estas dos dimensiones. Curiosidad como proceso dual Al igual que la anterior, esta teoría surgió con base en los planteamientos de Berlyne (1967), quien afirmaba que, frente a la novedad, una persona puede experimentar dos fuerzas que tienden a actuar juntas: curiosidad y ansiedad (Spielberg y Starr, 1994). En este orden de ideas, la curiosidad provee la motivación para la búsqueda de estímulos, mientras que la ansiedad motiva a la persona a cesar la estimulación. De esta interacción se comprende el hecho de que una persona curiosa con altos índices de ansiedad tienda más a explorar diversos estímulos, mientras una con baja ansiedad explorará dicho o dichos estímulos detenidamente (Spielberg y Starr citados por Fulcher, 2004). Un ejemplo de esta interacción puede ser un niño que se interna en un bosque: Primero, su curiosidad lo motivará a explorar más y más dentro de los árboles; pero, en algún punto, se siente ansioso al estar en un lugar desconocido. Eventualmente, la ansiedad puede ser mayor que la curiosidad, al punto de obligarlo a volver a casa. Posteriormente, algunos teóricos acogieron estos postulados para formular una nueva conceptualización bidimensional de la curiosidad, como se verá en el apartado siguiente. Curiosidad amplia y profunda La teoría del proceso dual de la curiosidad, concebida en términos de su interacción con la ansiedad, así como la teoría de la curiosidad específica y diversa de Berlyne (1958), fueron las bases de la concepción bidimensional de la curiosidad como “amplia” o “profunda”. La investigación de Langevin (1971) dio vida a esta conceptualización, tras explorar las dimensiones del constructo curiosidad por medio de un análisis factorial. Su propósito era encontrar semejanzas y diferencias entre los diferentes instrumentos usados para medir la curiosidad. Uno de sus hallazgos principales fueron los factores amplitud y profundidad encontrados en todos los test analizados. Posteriormente, Ainley (1987) complementó la definición de Langevin sobre los factores de la curiosidad. Estos dos factores obedecían a comportamientos y actitudes de las personas al aproximarse de manera positiva a estímulos novedosos, los cuales caracterizó de la siguiente manera: ●● Amplitud: actitudinalmente, la persona de curiosidad amplia se mostrará deseosa de experimentar una variedad de estímulos. Comportamentalmente, buscará /explorará en gran cantidad de estímulos o información. En su vida diaria, esta persona buscará nueva información en muchas fuentes diferentes. Berlyne (1958) la llamaría curiosidad diversa. | Jenny Viviana Román González 9 ISSN: 01222 - 4567 web ●● Profundidad: actitudinalmente, la persona mostrará el deseo de saber más e indagar más profundamente en un tópico o área del saber, con el fin de obtener un conocimiento más completo de él. En su comportamiento, invertirá mucho tiempo investigando e indagando sobre un tópico, idea, cosa, persona e incluso sobre sí mismo. Para Berlyne (1958), esta sería la curiosidad específica. Los factores aquí presentados también pueden relacionarse con la teoría del proceso dual de Spielberg y Starr (1994), pues, según esta, una persona altamente ansiosa explorará gran variedad de estímulos, es decir, tendrá una curiosidad amplia. Por su parte, una persona con ansiedad baja tendrá la capacidad para explorar prolongadamente un solo tópico, lo cual se traduce en curiosidad profunda. De igual forma, los estudios de Langevin (1971) parecen reflejar la curiosidad amplia como un rasgo de la personalidad (Day, 1971), mientras que la curiosidad profunda parece demostrar la intensidad de un estado motivacional (Berlyne, 1960). Sin embargo, como el mismo Langevin afirma, es necesario hacer más precisos estos hallazgos por medio de nuevas investigaciones en las cuales se compruebe o refute esta hipótesis. Teoría del “vacío” Por su parte, el docente y psicólogo Loewenstein (1994) propuso una teoría del “vacío” para explicar la curiosidad, afirmando que esta surge de una inconsistencia o vacío en el conocimiento, “tal como reaccionaría el cerebro ante una discordancia que escuchara en una melodía” (Loewenstein, 1994, p. 88). Como es evidente, los planteamientos sobre un vacío o inconsistencia, resultan similares a la noción de conflicto cognitivo, planteada por Berlyne casi treinta años antes (1960). Esta reacción de vacío conlleva un sentimiento de privación o malestar, que lleva a la búsqueda de información para llenar el vacío. De esta teoría también se deriva el postulado de que las personas son más curiosas en las áreas de las cuales saben más pues, entre más se sepa acerca de una cosa o tópico, más sensible se mostrará hacia las deficiencias informacionales. Como respuesta a estas deficiencias los individuos siguen profundizando en su búsqueda de estímulos o información para continuar cerrando sus “vacíos”. Los postulados de esta teoría pueden relacionarse con la amplitud y la profundidad de la curiosidad (Langevine, 1971; Ainley, 1987), pues el afán por llenar los vacíos y hacer más completo el saber en un área de la cual ya se conoce se puede ser interpretado como curiosidad profunda. 10 La curiosidad en el desarrollo cognitivo: análisis teórico enero - junio | 2016 | p.p. 1 - 20 La curiosidad y su relación con otros conceptos del desarrollo humano Uno de los retos más grandes al investigar un concepto es definir su relación con otros, por ejemplo: cómo se relacionan la curiosidad y la inteligencia, o la motivación, etc. No obstante, existen algunas limitaciones que impiden un mayor progreso en el campo específico de la curiosidad: La ambigüedad del constructo y los errores metodológicos en la construcción de instrumentos de medición del mismo (Fulcher, 2004). Aun así, ha sido posible obtener algunas conclusiones, esperando sean de utilidad para establecer un conocimiento más amplio de las dimensiones del concepto de curiosidad y su relación con el desarrollo humano. Curiosidad y aprendizaje Uno de los ideales de la educación, es alimentar disposiciones hacia el conocimiento, las cuales puedan seguir siendo trabajadas de manera continua por el estudiante después de su paso por las aulas (Fulcher, 2004). Según muchos expertos, la clave para lograr este ideal se encuentra en propiciar de manera constante la curiosidad, a la cual se considera un componente fundamental del aprendizaje. Una de las teorías del aprendizaje a considerar es la de Piaget (1967), quien afirma que, en todo ser humano se producen a diario desequilibrios cognitivos, entre lo que conoce y lo que desconoce. El organismo, en búsqueda permanentemente del equilibrio, busca respuestas, se plantea interrogantes, investiga, descubre, hasta llega al conocimiento que le hace regresar al equilibrio cognitivo. Puede afirmarse que esta teoría se relaciona con la formulada por Berlyne (1958) en la definición de la curiosidad, según lo cual es posible deducir la gran importancia que Piaget asignó a la curiosidad en el proceso de aprendizaje. Ahora bien, para llegar al conocimiento, se realizan los procesos de asimilación y acomodación. La primera se refiere al modo en que un organismo se enfrenta a un estímulo del entorno en términos de organización actual, mientras que la acomodación implica una modificación de la organización actual en respuesta a las demandas del medio. Mediante la asimilación y la acomodación se va reestructurando cognitivamente el aprendizaje a lo largo del desarrollo (reestructuración cognitiva). De igual forma, la curiosidad tiene una íntima relación con el aprendizaje por descubrimiento, concepto formulado también por Piaget, en el cual los niños juegan un papel activo en su conocimiento del mundo (como se cita en Barrón, 1991). Esta concepción fue formulada como alternativa al fracaso generalizado de la enseñanza tradicional, que | Jenny Viviana Román González 11 ISSN: 01222 - 4567 web privilegiaba lo memorístico y repetitivo como métodos principales de aprendizaje. En contraposición a este pensamiento, Piaget (1984) formula la teoría constructivista del aprendizaje, según la cual cada vez que se enseña prematuramente a un niño algo que hubiera podido descubrir solo, se le impide inventarlo y, en consecuencia, entenderlo completamente (como se cita en Barrón, 1991). Así, en este tipo de aprendizaje, los niños descubren las reglas del objeto de estudio por sí mismos, a través de actividades exploratorias y de comprobación, las cuales responden a la definición de la curiosidad revisada anteriormente. Sin duda, la base del aprendizaje activo del niño se encuentra en el fomento de la curiosidad. Otra concepción del aprendizaje es presentada por Vygotsky (1978), quien considera el aprendizaje como un proceso paralelo al desarrollo del pensamiento Para Vygotsky, el aprendizaje es una forma de apropiación de la herencia cultural disponible, no sólo es un proceso individual de asimilación. La interacción social es el origen y el motor del aprendizaje. El aprendizaje depende de la existencia anterior de estructuras más complejas en las que se integran los nuevos elementos; no obstante, estas estructuras son resultado de interacciones sociales que internalizamos a nivel individual (Vygtosky, 1978, p. 78). Vygotsky cree que el aprendizaje más que un proceso de asimilación-acomodación, es un proceso de apropiación del saber exterior, en el cual la curiosidad mediada por agentes como padres o docentes juega un papel muy relevante, en concordancia con lo planteado por Dewey (1989), para quien el enriquecimiento de la curiosidad se da por efecto de la interacción con los demás. Así, se puede considerar que Vygotsky le da gran importancia a las relaciones interpersonales y al medio (mediación de los objetos culturales), y es sobre estos principios es que se da el aprendizaje en los individuos desde corta edad, en las relaciones que este establece con sus padres, que son las personas más cercanas a él, por otra parte también están los compañeros con los que también interactúa. En esta línea, plantea que los padres y educadores necesitan establecer una cultura interrelacional en la cual se equilibre la seguridad y la claridad de las expectativas para el niño con el estímulo a la curiosidad y la confianza en sí mismo, no frustrando el deseo natural del niño de dominar un conocimiento o una habilidad, con demasiada formación y excesos de “enseñar cómo” (Vygtosky, 1978, p. 90). Curiosidad y motivación Así como la curiosidad, la motivación es un constructo muy grande y multifacético. Las distinciones más conocidas de la definición son motivación intrínseca y extrínseca, aunque se han hecho otras definiciones más finas del concepto (Huertas, 2007; Lepper y Henderlog, 2000). La psicóloga norteamericana T. Amabile define la motivación intrínseca como la disposición para realizar un trabajo o actividad por la actividad misma, porque el trabajo en sí es interesante, o en alguna forma, satisfactorio (1994, p. 950). Por otra parte, la motivación extrínseca como aquella que lleva a la persona a trabajar en respuesta a algo aparte del trabajo mismo, que puede ser una recompensa, un reconocimiento o las indicaciones de otra persona. 12 La curiosidad en el desarrollo cognitivo: análisis teórico enero - junio | 2016 | p.p. 1 - 20 Para muchos teóricos, la curiosidad parece pertenecer a los dominios de la motivación intrínseca, guardando poca o ninguna relación con la motivación extrínseca. Como se mencionó anteriormente, Berlyne (1978) se refirió a la curiosidad como causal del comportamiento exploratorio en ausencia de las necesidades biológicas básicas (las cuales podrían ser consideradas como correspondientes a la motivación extrínseca). De hecho, el mismo Berlyne (1960) ya había mencionado que la curiosidad podía catalogarse como un estado motivacional interno. Otros autores han incluido la curiosidad en sus conceptualizaciones de la motivación intrínseca, como Lepper y Henderlog (2000), quienes afirmaron que la curiosidad, junto con la competencia, los desafíos y el autocontrol eran los principales componentes de este tipo de motivación. Asimismo, Amabile, Hill, Hennessey y Tighe (1994) describieron la curiosidad como uno de los elementos más sobresalientes de la motivación intrínseca, aunque también reconocen que pueden existir factores extrínsecos que lleven a un individuo a experimentar curiosidad (1994, p. 950). Curiosidad e inteligencia La curiosidad también ha sido relacionada con el constructo de la inteligencia. Berg y Stenberg (1985) notaron que la respuesta a la novedad es una de las características más importantes en muchas de las teorías sobre la inteligencia. Teniendo en cuenta que la novedad, como se mencionó anteriormente, está íntimamente relacionada con el concepto de curiosidad, parece lógico que muchas investigaciones se dediquen a estudiar la relación entre estos dos conceptos. Por ejemplo, Day (1968) realizó un experimento con estudiantes de secundaria, basado en un test de curiosidad y una prueba de coeficiente intelectual, en las cuales no halló ninguna relación entre uno y otro. De igual manera, Penney y McCann (1964) no encontraron relación alguna entre inteligencia y curiosidad de estudiantes de cuarto, quinto y sexto grado, realizando el mismo experimento de Day. Por otra parte, Alberti y Witryol (1994) encontraron una relación débil pero positiva entre la curiosidad y la inteligencia en niños de primaria, por medio de la aplicación de tareas para medir la curiosidad y una prueba de coeficiente intelectual. Igualmente, Zuckerman (1979) realizó numerosos estudios aplicando también un test para cada constructo, encontrando relaciones positivas pero pequeñas entre los dos. Posteriormente, dos investigadores del área, Voss y Keller (1983) afirmaron que los inconsistentes resultados de los estudios se debían a los instrumentos aplicados, pues en muchas ocasiones se aplicaron test de auto-medición tanto de la inteligencia como de la curiosidad, lo cual disminuye la fiabilidad de los resultados. Sin embargo, estas inconsistencias plantean también interrogantes y dejan abierto el camino para continuar estudiando la relación entre estos dos constructos. | Jenny Viviana Román González 13 ISSN: 01222 - 4567 web Curiosidad y desarrollo El docente investigador del ámbito de la ciencia cognitiva, Sussman señaló que la curiosidad juega un papel importante en el desarrollo tanto afectivo como cognitivo, argumentando que es uno de los mecanismos “por medio de los cuales los niños aprenden no sólo a adaptarse a un entorno variado y complejo, sino a preverlo, a ser conscientes de él y a transformarlo para satisfacer sus necesidades” (1998, p. 245). Erickson (1968, citado por Sussman, 1989) también atribuyó un lugar primordial a la curiosidad en su teoría de las etapas del desarrollo, especialmente en la etapa de la iniciativa, en la cual los individuos presentan actitudes indagatorias, a medida que encuentran y asumen retos. Para el autor, esta iniciativa personal también puede ser propiciada por padres y maestros que animan la actividad exploratoria en los niños, y cuestiona por qué existen tan pocas investigaciones que relacionen la curiosidad con el desarrollo cognitivo, dado que tantas teorías en este campo presentan la curiosidad como uno de sus componentes principales. En cuanto al desarrollo afectivo, Mikulincer (citado por Fulcher, 2004) investigó la relación entre curiosidad y apego emocional, sobre la hipótesis de que los niños se muestran más dispuestos a buscar información en su entorno cuando cuentan con una base emocional sólida, provista por sus padres o las personas que cuidan de ellos. Por el contrario, cuando la base emocional no es sólida, el niño no desarrolla tanta confianza para explorar el mundo. En sus estudios, encontró que los niños que en la prueba de personalidad se definían a sí mismos como seguros y amados por sus padres demostraban también mayores índices de curiosidad en las pruebas realizadas posteriormente, de tal manera que comprobó la relación positiva entre curiosidad y desarrollo personal (Mikulincer citado por Fulcher, 2004, p. 103). Es importante hacer extensos estos hallazgos a padres y docentes, de manera que sus relaciones con los niños se vean enriquecidas, con lo cual pueden incrementar en ellos la curiosidad hacia el mundo que les rodea. Curiosidad y pensamiento Algunos investigadores han afirmado que existe una relación muy importante con el pensamiento, en contraste con la mayoría de estudios, que se centran en las habilidades. Los investigadores del proyecto Zero, Perkins, Jay y Tishman (1993) consideran que tanto las habilidades como las disposiciones deberían ser incluidas en los fundamentos de toda teoría relacionada con el pensamiento. Como ya se mencionó anteriormente, la curiosidad intelectual es una de las disposiciones que contribuye al desarrollo del pensamiento. De igual forma, los psicólogos Vidler y Karan investigaron la relación entre la curiosidad el pensamiento divergente, el cual fue descrito como un “sinónimo de la creatividad” (1975, p. 239). Con el fin de medir la curiosidad se utilizó una lista de comportamientos basados en los indicadores de Maw y Maw (1971) y un test verbal, para evaluar el pensamiento divergente. Los resultados mostraron una relación muy significativa entre la curiosidad y este tipo de pensamiento, lo cual los llevó a explicar en parte por qué los niños curiosos habían presentado también altos índices de creatividad en otros estudios (Maw y Maw, 1971, p. 288). 14 La curiosidad en el desarrollo cognitivo: análisis teórico enero - junio | 2016 | p.p. 1 - 20 Otros docentes investigadores como Caron (1963), Olson, Camp y Fuller (1984, citados por Fulcher, 2004) exploraron la relación entre la necesidad cognitiva y la curiosidad, definiendo la necesidad cognitiva como la tendencia a involucrarse en actividades que pongan a prueba las capacidades cognitivas, y a disfrutar de ello. Los resultados obtenidos también indican una influencia notablemente positiva de la curiosidad en la necesidad cognitiva. De igual forma, concluyeron que la curiosidad, entendida como la búsqueda de información suscitada por la necesidad cognitiva es, en términos psicológicos, una suma de algunos factores como: La capacidad de la persona de sentir satisfacción por la adquisición del conocimiento, la expectativa subjetiva hacia la adquisición de un aspecto particular del conocimiento y el grado de satisfacción derivado de la adquisición de un conocimiento particular. Conclusiones El recorrido teórico permite caracterizar la curiosidad para un análisis más profundo de ésta, con lo cual se obtiene una mirada panorámica que tiene en cuenta diversas áreas del aprendizaje. En primer lugar, sintetizando las teorías de base, presentadas al inicio del presente artículo, la curiosidad puede ser entendida como un proceso cognitivo que, en un momento inicial, se muestra como un impulso natural de la persona por interactuar con su entorno, por cuestionarse frente a él y por explorarlo. Posteriormente, este impulso puede llegar a convertirse en una actitud permanente, la cual es usada de forma consciente por parte del individuo, al estar orientada hacia la obtención de conocimiento en una o varias áreas de interés personal. De igual forma, la literatura evidencia la existencia de una relación positiva entre curiosidad y aprendizaje, la cual debe ser considerada en los procesos formativos de los niños dado que, al fomentar el comportamiento curioso en edades tempranas se les está desarrollando una disposición que puede permanecer a lo largo de su vida. Así, conocer la curiosidad de forma más amplia puede brindar a docentes y padres herramientas de gran valor para crear ambientes que propicien un aprendizaje diario, el cual, sin duda, es parte fundamental del desarrollo cognitivo de todo niño. Por otra parte, se debe fomentar la investigación con el fin de profundizar en la relación entre curiosidad y otros constructos, teniendo en cuenta los hallazgos realizados en este campo. En primera instancia, la curiosidad parece estar relacionada conceptualmente con el aprendizaje, y es necesario profundizar investigativamente en esta conexión. La curiosidad también puede ser catalogada como parte importante de la motivación intrínseca y extrínseca. Asimismo, constructos como la confianza propia y el pensamiento crítico han mostrado en investigaciones anteriores relaciones positivas con la curiosidad. Por último, se establece la vital importancia de conocer el significado de la curiosidad, así como su incidencia en los procesos de formación, de tal manera que los docentes comprendan la curiosidad como herramienta que pueda ser utilizada en sus procesos de enseñanza, brindando bases para el establecimiento de dinámicas al interior del aula que la promuevan y la desarrollen. | Jenny Viviana Román González 15 ISSN: 01222 - 4567 web Referencias textuales Ainley, M. (1987) The factor structure of curiosity measures: Breadth and Depth of interest curiosity styles. Australian journal of Psychology, 39 (1), 53-59. Alberti, E. y Witryol, S. (1994) The relationship between curiosity and cognitive ability in third and fifth grade children. The Journal of genetic Psychology, 155(2), 129-145. Amabile, T., Hill, K., Hennessey, B. y Tighe, E. (1994) The work preference inventory: Assessing intrinsic and extrinsic motivational orientations. 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Developmental Psychology, 5(3), 325-329. | Jenny Viviana Román González 19 U2.T1 Revista Opera ISSN: 1657-8651 [email protected] Universidad Externado de Colombia Colombia Molano L., Olga Lucía Identidad cultural un concepto que evoluciona Revista Opera, núm. 7, mayo, 2007, pp. 69-84 Universidad Externado de Colombia Bogotá, Colombia Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=67500705 Cómo citar el artículo Número completo Más información del artículo Página de la revista en redalyc.org Sistema de Información Científica Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto opera,nº7 69 Identidad cultural un concepto que evoluciona olga lucía molano l.* Introducción Este documento pretende aportar a la discusión sobre desarrollo territorial con identidad cultural, a través de un breve recorrido sobre la evolución de los conceptos de cultura, identidad y patrimonio cultural, producto de debates internacionales que permiten establecer un lenguaje y prácticas universales consensuadas, para identificar un hecho cultural y darle una especificidad que lo hace único, distinto y lo convierte en un aporte al conjunto de la humanidad. El tema cultural es tratado desde varios aspectos: el económico, donde la cultura se vincula al mercado y al consumo y se manifiesta en las llamadas industrias culturales (empresas editoras, casas de música, televisión, cine, etc.); el humano, donde la cultura juega un papel de cohesión social, de autoestima, creatividad, memoria histórica, etc.; el patrimonial, en el cual se encuentran las actividades y políticas públicas orientadas a la conservación, restauración, puesta en valor, uso social de los bienes patrimoniales, etc. El concepto de identidad cultural se comprende a través de las definiciones de cultura y de su evolución en el tiempo. Como se puede apreciar en las secciones 1 y 2 de este artículo, estos conceptos, que se originan en los siglos XVIII y XIX, son relativamente nuevos. A través de los términos: cultura, patrimonio cultural y su relación con el territorio iremos encontrando el de identidad territorial. Que un producto, un bien patrimonial o un servicio sea reconocido como particular, a veces como único en el mundo y en su más alto grado como patrimonio nacional o de la humanidad supone un largo recorrido de pasos, procesos y cumplimiento de normativas. Si bien la amplitud de este proceso evita toda tentación de abordarlo en detalle, en la sección 3, se explicitan las diversas convenciones y procedimientos que se aplican para diferentes tipos de patrimonio, apoyándose básicamente en la normativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que permite avanzar en los complejos temas de la cultura en Consultora internacional en temas de gestión y producción cultural, desarrollo local, administración de proyectos de desarrollo y de organizaciones. * 70 un mundo contemporáneo que tiene la tendencia a convertirlo todo en mercancía y a acreditar sólo aquello que tiene un valor comercial. La evolución de los conceptos, palabras y normas sirve para mirar los numerosos ejemplos de casos que en todo el mundo se multiplican en busca de darle un valor especial al conjunto de un territorio a partir de productos, prácticas, tradiciones y recursos que le son propios. 1. Identidad cultural: un concepto que evoluciona Para poder comprender el concepto de identidad cultural, es necesario conocer la evolución del concepto de cultura y cómo ha llegado hasta nuestros días. 1.1. Cultura Adam Kuper (2001) elabora una historia interesante sobre la evolución del concepto de cultura, en la cual explica que esta palabra tiene su origen en discusiones intelectuales que se remontan al siglo XVIII en Europa. En Francia y Gran Bretaña, el origen está precedido por la palabra civilización1 que denotaba orden político (cualidades de civismo, cortesía y sabiduría administrativa)2. Lo opuesto era considerado barbarie y salvajismo. Este concepto se va articulando con la idea de la superioridad de la civilización, por lo tanto, de la historia de las naciones que se consideraban civilizadas. El concepto evoluciona y se introducen niveles y fases de civilización, y el significado de la palabra se asocia a progreso material. Inicialmente, en Alemania el concepto de cultura era similar al de civilización utilizada en Francia, pero con el tiempo se introducen matices (derivadas de años de discusiones filosóficas) que terminan por diferenciar los significados de las dos palabras. Esta diferenciación estaba relacionada con el peligro que los alemanes veían para las diferentes culturas locales, a partir de la conceptualización de civilización transnacional francesa. Para los alemanes, civilización era algo externo, racional, universal y progresista, mientras que cultura estaba referida al espíritu, a las tradiciones locales, al territorio. Se dice que el término se tomó de Cicerón quien metafóricamente había escrito la cultura animi (cultivo del alma). Kultur implicaba una progresión personal hacia la perfección espiritual. Antropológicamente cultura se asociaba básicamente a las artes, la religión y Hacia 1766 civilización aparecía como “un vocablo de tecnicismo legal que hacía referencia a la conversión de un proceso criminal en una causa civil” (Kuper, 2001: 43). Civilité, politesse y police tenían un mismo significado: respetuoso con la ley. Con el tiempo la palabra civilicé desplazó a policé. 2 En 1954, el lingüista Emile Benveniste realizó una investigación que ubicó el primer uso del término civilización hacia 1757, en el sentido de orden político (Kuper, 2001). 1 opera,nº7 71 las costumbres. Recién hacia mediados del siglo XX, el concepto de cultura se amplía a una visión más humanista, relacionada con el desarrollo intelectual o espiritual de un individuo, que incluía todas las actividades, características y los intereses de un pueblo. Para entender la diversidad de conceptos sobre cultura, entre 1920 y 1950 los científicos sociales norteamericanos crearon no menos de 157 definiciones de cultura (Kuper, 2001). En el siglo XIX numerosos intelectuales reconocen el plural del concepto cultura, que equivale a reconocer la no existencia de una cultura universal y las diferencias de ver y vivir la vida por parte de los diferentes pueblos en el mundo. Durante siglos y aún hoy, este avance en el conocimiento humano no ha sido suficiente y se ha intentado imponer la creencia de la existencia de una cultura superior, ligada al término civilización y progreso, que debe imponerse por deber, al resto de culturas consideradas inferiores. Ya en el siglo XIX, T.S. Eliot escribía: “la deliberada destrucción de otra cultura en conjunto es un daño irreparable, una acción tan malvada como el tratar a los seres humanos como animales [...] una cultura mundial que fuese una cultura uniforme no sería en absoluto cultura. Tendríamos una humanidad deshumanizada” (Kuper, 2001: 57). Del avance en el concepto de cultura, relacionado con lo interno del ser humano y no sólo con la organización político administrativa, al plural de la palabra atri- buida a un pueblo, nación o territorio, las discusiones siguieron enriqueciéndose en el transcurso de los años y se pasó de una definición antropológica a un concepto transversal relacionado con el desarrollo: hacia los años 50 el desarrollo era un concepto economicista; en los 80 se introduce el concepto de desarrollo humano y hacia los 90, sobre todo luego de la cumbre de Río, éste evoluciona a un concepto de sostenibilidad, donde la cultura juega un rol fundamental. En los 50, la palabra cultura podía ser vista como un obstáculo al progreso y desarrollo material. Así lo expresa un documento realizado por expertos de Naciones Unidas en 1951: “Hay un sentido en que el progreso económico acelerado es imposible sin ajustes dolorosos. Las filosofías ancestrales deben ser erradicadas; las viejas instituciones sociales tienen que desintegrarse; los lazos de casta, credo y raza deben romperse y grandes masas de personas incapaces de seguir el ritmo del progreso deberán ver frustradas sus expectativas de una vida cómoda. Muy pocas comunidades están dispuestas a pagar el precio del progreso económico” (OEA, 2002: 1). El cambio y evolución del pensamiento se ve reflejado en esta declaración, realizada por expertos de la UNESCO en los años 90: “La UNESCO defiende la causa de la indivisibilidad de la cultura y el desarrollo, entendido no sólo en términos de crecimiento económico, sino también como medio de acceder a una existencia 72 intelectual, afectiva, moral y espiritual satisfactoria. Este desarrollo puede definirse como un conjunto de capacidades que permite a grupos, comunidades y naciones proyectar su futuro de manera integrada” (OEA, 2002: 2). Como menciona Germán Rey (2002: 19), “La cultura no es lo valiosamente accesorio, el cadáver exquisito que se agrega a los temas duros del desarrollo como el ingreso per cápita, el empleo o los índices de productividad y competitividad, sino una dimensión que cuenta decisivamente en todo proceso de desarrollo, tanto como el fortalecimiento institucional, la existencia de tejido y capital social y la movilización de la ciudadanía”. Aunque existen diversas definiciones, en general, todas coinciden en que cultura es lo que le da vida al ser humano: sus tradiciones, costumbres, fiestas, conocimiento, creencias, moral. Se podría decir que la cultura tiene varias dimensiones y funciones sociales, que generan: cualquier desarrollo, sea este personal o colectivo” (Verhelst, 1994: 42). Cuadro No. 1. Algunas definiciones de la UNESCO Cultura: es el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales, materiales y afectivos que caracterizan una sociedad o grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, creencias y tradiciones. Diversidad cultural: multiplicidad de formas en que se expresan las culturas de los grupos y sociedades. Estas expresiones se transmiten dentro y entre los grupos y las sociedades. Contenido cultural: sentido simbólico, la dimensión artística y los valores culturales que emanan de las identidades culturales que las expresan. Expresiones culturales: son las expresiones resultantes de la creatividad de las personas, a. un modo de vivir, b. cohesión social, c. creación de riqueza y empleo, d. equilibrio territorial. grupos y sociedades, que poseen un contenido cultural. Actividades, bienes y servicios culturales: son los que desde el punto de vista de su calidad, “La cultura es algo vivo, compuesta tanto por elementos heredados del pasado como por influencias exteriores adoptadas y novedades inventadas localmente. La cultura tiene funciones sociales. Una de ellas es proporcionar una estimación de sí mismo, condición indispensable para utilización o finalidad específicas, encarnan o transmiten expresiones culturales, independientemente del valor comercial que puedan tener. Las actividades culturales pueden constituir una finalidad de por sí, o contribuir a la producción de bienes y servicios culturales. opera,nº7 73 Interculturalidad: presencia e interacción equitativa de diversas culturas y la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas, adquiridas por medio del diálogo y de una actitud de respeto mutuo. Fuente: UNESCO, Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, octubre 2005; Conferencia intergubernamental sobre políticas culturales para el desarrollo, 1998; Convención de la Haya, 1954. 1.2. Identidad cultural El concepto de identidad3 cultural encierra un sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias. La identidad no es un concepto fijo, sino que se recrea individual y colectivamente y se alimenta de forma continua de la influencia exterior. De acuerdo con estudios antropológicos y sociológicos, la identidad surge por diferenciación y como reafirmación frente al otro. Aunque el concepto de identidad trascienda las fronteras (como en el caso de los emigrantes), el origen de este concepto se encuentra con frecuencia vinculado a un territorio. “La identidad cultural de un pueblo viene definida históricamente a través de múltiples aspectos en los que se plasma su cultura, como la lengua, instrumento de comunicación entre los miembros de una comunidad, las relaciones sociales, ritos y ceremonias propias, o los comportamientos colectivos, esto es, los sistemas de valores y creencias (...) Un rasgo propio de estos elementos de identidad cultural es su carácter inmaterial y anónimo, pues son producto de la colectividad” (González Varas, 2000: 43). ¿Qué es la identidad? Es el sentido de pertenencia a una colectividad, a un sector social, a un grupo específico de referencia. Esta colectividad puede estar por lo general localizada geográficamente, pero no de manera necesaria (por ejemplo, los casos de refugiados, desplazados, emigrantes, etc.). Hay manifestaciones culturales que expresan con mayor intensidad que otras su sentido de identidad, hecho que las diferencia de otras actividades que son parte común de la vida cotidiana. Por ejemplo, manifestaciones como la fiesta, el ritual de las procesiones, la música, la danza. A estas representaciones culturales de gran repercusión pública, la UNESCO las ha registrado bajo el concepto de “patrimonio cultural inmaterial” (Romero Cevallos, 2005: 62). “La identidad sólo es posible y puede manifestarse a partir del patrimonio cultural, que existe de antemano y su existencia es independiente de su reconocimiento o Hacia 1440, se tiene noción de la palabra identidad, tomada del latín identitas, que derivaba de la palabra idem (lo mismo). 3 74 valoración. Es la sociedad la que a manera de agente activo, configura su patrimonio cultural al establecer e identificar aquellos elementos que desea valorar y que asume como propios y los que, de manera natural, se van convirtiendo en el referente de identidad (...) Dicha identidad implica, por lo tanto, que las personas o grupos de personas se reconocen históricamente en su propio entorno físico y social y es ese constante reconocimiento el que le da carácter activo a la identidad cultural (...) El patrimonio y la identidad cultural no son elementos estáticos, sino entidades sujetas a permanentes cambios, están condicionadas por factores externos y por la continua retroalimentación entre ambos”(Bákula, 2000: 169). La identidad está ligada a la historia y al patrimonio cultural. La identidad cultural no existe sin la memoria, sin la capacidad de reconocer el pasado, sin elementos simbólicos o referentes que le son propios y que ayudan a construir el futuro. 1.3. Identidad cultural y desarrollo territorial La cultura juega un papel importante en el desarrollo de un territorio, a tal punto que muchos pueblos y lugares en Europa y en América Latina han apostado por una revalorización de lo cultural, de lo identitario (recreando incluso nuevas identidades culturales) y patrimonial como eje de su propio desarrollo. “El desarrollo local se ha convertido en el nuevo activador de las políticas de patrimonialización. Mientras la sociedad de los lugares se convierte en la sociedad de los flujos, parece como si los lugares se hayan involucrado en una obra de construcción identitaria, que privilegia la dimensión local o ciudadana por encima de las nacionales, estatales y globales. La identidad es el viejo territorio del patrimonio y no es de extrañar que entre los objetivos reconocidos por la mayor parte de actuaciones patrimoniales que se realizan en estos ámbitos, figure la (re) construcción de las identidades locales” (García, 2002: 66). Esta recreación o potenciación identitaria, no sólo puede revivir, volver a poblar áreas rurales, despertar interés en una población apática, lograr cohesión social, sino que además puede desencadenar actividades económicas y con ello mejorar los ingresos y la calidad de vida de la colectividad. Usualmente estos ingresos están relacionados con la oferta de productos, bienes y servicios, que se colocan oportunamente en el mercado, que van desde lo agropecuario hasta actividades orientadas al turismo4. Para el caso de los productos territoriales con identidad cultural se sugiere revisar, en este volumen, a Fonte y Acampora; y Flores. 4 opera,nº7 75 En los servicios, el caso del turismo tiene una particular relación histórica con el patrimonio. De acuerdo con Hernández (2002: 356) se podría hablar de turismo cultural desde la época griega y romana5, y es el siglo XVIII el que estrecha la relación viaje – patrimonio cultural, al aparecer los primeros museos públicos y lo que actualmente se conoce como recorridos turísticos culturales. Estos últimos aparecen con el Grand Tour (que duraba entre dos y tres años), que era la visita realizada por aristócratas ingleses a los lugares históricos, artísticos y naturales más destacados de Europa. En el siglo XIX aparecen las colecciones de guías de viaje y el concepto patrimonial abarca lo etnológico. En el siglo XX surge el turismo de masas y otras formas de turismo relacionado con lo patrimonial: ecológico, temático y activo y cultural6. Para que una o varias identidades culturales generen desarrollo territorial es necesaria una voluntad colectiva (política, comunal, empresarial, asociativa, etc.) y un reconocimiento del pasado, de la historia. Como lo menciona Bernard Kayser (1994: 37), “las diferenciaciones culturales localizadas preparan a veces competiciones que justifican las fugaces rivalidades entre pueblos, aldeas y barrios: éstas pueden servir para encauzar las pasiones individuales y colectivas que no encuentran aplicación. Pero, al contrario, la búsqueda o reconstrucción de una identidad territorial constituye la razón evidente de individuos, de grupos, de localidades y de espacios motivados por un deseo de situarse, de enraizarse en una sociedad. De esta manera en particular, la connotación cultural regional es reconocida por todos, a través de las especificidades legadas por el pasado, y que se encuentran aún vivas: el idioma, los gustos, los comportamientos colectivos e individuales, la música, etc.” 2. Del patrimonio histórico monumental a lo inmaterial como patrimonio Como se mencionó en el capítulo anterior, parte de la identidad de un grupo social está dada por su patrimonio, que es la expresión de su origen, estilo de vida, desarrollo, transformación e incluso de- A través de escritos y guías de viaje, como por ejemplo de Herodoto (178–181) que describe ciudades como la de Babilonia. O en la época helenística, en la cual se desarrolló un listado de las siete maravillas del mundo que deberían ser visitadas por toda persona cercana a las artes y las ciencias. Para el caso de los productos territoriales con identidad cultural se sugiere revisar, en este volumen, a Fonte y Acampora; y Flores. 6 El ecológico se enfoca en el medio ambiente y la calidad del entorno físico; el temático y activo con las vacaciones en las cuales se desea realizar una actividad cultural, artesanal o recreativa que favorezca el desarrollo de la persona y el cultural está definido por la Organización Mundial del Trabajo, como “la posibilidad que las personas tienen de conocer la historia natural, el patrimonio humano y cultural, las artes, la filosofía y las instituciones de otros países y regiones”. 5 76 cadencia, en otras palabras, de su cultura, su memoria histórica. El patrimonio no es sinónimo de monumentos y objetos sin vida, arquitectónicos, artísticos o expuestos en un museo. El patrimonio es la identidad cultural de una comunidad y es uno de los ingredientes que puede generar desarrollo en un territorio, permitiendo equilibro y cohesión social. 2.1. Algo de historia conceptual Al igual que el término cultura, patrimonio es un término que ha evolucionado en el tiempo y ha pasado de ser un concepto relacionado con lo monumental, lo artístico (básicamente pintura y escultura) a lo inmaterial como las costumbres y las tradiciones. “Los bienes que integran el patrimonio cultural existen desde el mismo momento en que el hombre deja testimonios materiales de su presencia y actividades, dando lugar a objetos de todo tipo, desde obras de arte hasta objetos de carácter utilitario” (González Varas, 2000: 21). Aunque estos objetos han existido desde el inicio de la humanidad, sólo hasta el siglo XVIII, con la Revolución Francesa, surge el concepto de “patrimonio histórico”. Antes existían los objetos culturales que eran apreciados por coleccionistas, pero no el concepto de patrimonio cultural, simbolizado en los “monumentos7 nacionales”. 7 “Los monumentos son considerados de modo pleno como testimonios que representan etapas especialmente destacadas en el desarrollo evolutivo del ser humano. En él se condensan distintos significados simbólicos (ideológicos, artísticos, estéticos, culturales, etc.)” (González Varas, 2000: 38). Con la Revolución Francesa no sólo surge el concepto de patrimonio y de monumento histórico, sino los primeros intentos institucionales por conservar estos monumentos, los cuales se consolidan en el siglo XIX a través de la creación de los registros e inventarios, la aparición de las primeras teorías sobre restauración, los primeros museos públicos, el enriquecimiento de los criterios para definir si un monumento es un bien patrimonial cultural e histórico, entre otros. El concepto de patrimonio histórico va evolucionando hacia el de bien cultural, el cual se utiliza por primera vez en el siglo XX, en los años 50 (no es casual que sea luego de la Segunda Guerra Mundial), en la Convención para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado, impulsada por la UNESCO. A partir de entonces, se utilizan como sinónimo, en muchas ocasiones, las palabras bien cultural, patrimonio cultural, patrimonio histórico. El patrimonio cultural es importante para una sociedad porque es la historia entre la memoria individual y la colectiva, La palabra monumento se deriva del latín monere, que significa recordar. opera,nº7 77 es parte de la transmisión de lo que ha sucedido en un territorio determinado. “Nadie puede vivir sin recordar y nadie puede vivir tampoco sin los recuerdos de la historia (...) la historia está allí orientando nuestros juicios a cada instante, formando nuestra identidad, determinando la fuente y toma de conciencia de nuestros valores” (De Romilly, 1998: 45). Destruir un patrimonio o dejar que se deteriore es negar una parte de la historia de un grupo humano, de su legado cultural. El patrimonio que ha producido a lo largo de su historia y ha logrado conservar un pueblo, es lo que lo distingue, lo que logra identificarlo, lo que alimenta su identidad cultural y lo que define mejor su aporte específico a la humanidad. A continuación se presentan las definiciones de patrimonio cultural (material e inmaterial) identificadas y adoptadas por consenso internacional en la UNESCO, a través de instrumentos jurídicos. Estas definiciones han sido adoptadas por los países miembros y adaptadas en las respectivas legislaciones supranacionales (Unión Europea, Comunidad Andina) y nacionales. 2.2. Patrimonio material El patrimonio cultural material puede ser de interés local, nacional o mundial. Para cada uno de los temas considerados patrimonio cultural (centros históricos, paisajes, complejos arqueológicos, etc.) existe un recorrido institucional y normativo que se tiene que seguir para que un bien sea incluido en la lista del patrimonio. En la UNESCO, se creó un Comité del Patrimonio Mundial que tiene como objetivo estudiar las nominaciones que los países hacen para que un bien cultural sea considerado patrimonio de la humanidad8. Este Comité está integrado por varios estados que forman parte de la UNESCO , y por representantes de instituciones internacionales intergubernamentales o no gubernamentales que tienen reconocimiento por su trabajo en el tema. Algunas de ellas son la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el Comité Internacional de Jardines Históricos (IFLA), el Consejo Internacional de Monumentos y Lugares de Interés Artístico e Histórico (ICOMOS), principalmente. Como menciona González Varas (2000: 476) “la declaración de un bien cultural como Patrimonio Mundial no sólo implica ayudas materiales y técnicas o prestigio para el país sobre el que recae el nombramiento, sino que también supone asumir responsabilidades y obligaciones para su conservación”. Cuando estas obligaciones no se cumplen y el patrimonio inicia un proceso de deterioro, corre el riesgo de ser declarado En la región andina han sido inscritos 30 sitios como parte de los bienes culturales que son de interés para la humanidad (UNESCO, 2002). 8 78 dentro de la lista negra de la UNESCO, lo cual implica no sólo un desprestigio nacional por falta de gestión y voluntad política, sino la posible pérdida de un bien de gran valor para la humanidad. Las definiciones sobre patrimonio cultural y bienes culturales muebles han sufrido un proceso de transformación a lo largo de los años, que se ve plasmado en las normativas. Debido a que cada institución u organización internacional y supranacional (por ejemplo, la Unión Europea o la Comunidad Andina) han adaptado y modificado las definiciones, se ha considerado pertinente tomar las definiciones de un organismo como la UNESCO, que representa el trabajo de varios años y el consenso de todos los estados que forman parte de él. Las siguientes definiciones forman parte de la Convención de 1972 y de la Recomendación sobre la Protección de los Bienes Culturales Muebles de 1978. Se considera patrimonio cultural: Los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de pinturas monumentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia. Los conjuntos: grupos de construcciones aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia. Los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza así como las zonas incluidos los lugares arqueológicos que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico y/o antropológico. Se consideran bienes culturales muebles todos los bienes movibles que son la expresión o el testimonio de la creación humana o de la evolución de la naturaleza y que tienen un valor arqueológico, histórico, artístico, científico o técnico, en particular los que corresponden a las categorías siguientes: El producto de las exploraciones y excavaciones arqueológicas, terrestres y subacuáticas. Los objetos antiguos tales como instrumentos, alfarería, inscripciones, monedas, sellos, joyas, armas y restos funerarios, en especial las momias. Los elementos procedentes del desmembramiento de monumentos históricos. Los materiales de interés antropológico y etnológico. Los bienes que se refieren a la historia, incluida la historia de las ciencias y las técnicas, la historia militar y social, así como la vida de los pueblos y de los dirigentes, pensadores, científicos y artistas nacionales y los acontecimientos de importancia nacional. Los bienes de interés artístico, tales como: pinturas y dibujos hechos enteramente opera,nº7 79 a mano sobre cualquier soporte y en toda clase de materias (con exclusión de los dibujos industriales y los artículos manufacturados decorados a mano); estampas originales, carteles y fotografías que constituyan medios originales de creación; conjuntos y montajes artísticos originales cualquiera que sea la materia utilizada; producciones del arte estatuario, cualquiera que sea la materia utilizada; obras de arte y de artesanía hechas con materiales como el vidrio, la cerámica, el metal, la madera, etc. Los manuscritos e incunables, códices, libros, documentos o publicaciones de interés especial. Los objetos de interés numismático (monedas y medallas) o filatélico. Los documentos de archivos, incluidas grabaciones de textos, mapas y otros materiales cartográficos, fotografías, películas cinematográficas, grabaciones sonoras y documentos legibles a máquina. El mobiliario, los tapices, las alfombras, los trajes y los instrumentos musicales. Los especímenes de zoología, de botánica y de geología. Como patrimonio natural9 se considera a: Los monumentos naturales constituidos por formaciones físicas y biológicas o por grupos de esas formaciones, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico. Las formaciones geológicas y fisiográficas y las zonas estrictamente delimitadas que constituyan el hábitat de especies animal y vegetal amenazadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico. Los lugares naturales o las zonas naturales estrictamente delimitadas que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia, la conservación o de la belleza natural. 2.3. Patrimonio oral e inmaterial Uno de los mayores avances realizados por la UNESCO y otras instancias dedicadas al tema cultural, ha sido el de generar un reconocimiento internacional del patrimonio que no es monumental, que forma parte de los pueblos, de su creatividad e identidad cultural: el oral e intangible. La Conferencia General de la UNESCO en 1997 adoptó la resolución 23 con el fin de evitar la desaparición de este patrimonio y creó una distinción internacional (Proclamación por la UNESCO de las obras maestras del patrimonio oral De acuerdo con Mechtild Rossler (Unesco, 2002: 49, Paisajes culturales en los Andes) “este es el primer instrumento jurídico internacional que introduce definiciones innovadoras para identificar, proteger, conservar y legar a las generaciones futuras los paisajes culturales de valor universal excepcional”. 9 80 e inmaterial de la humanidad), para fomentar la presentación de candidaturas por parte de los países miembros. En marzo del 2001 en Turín, en una reunión realizada por la UNESCO, se definió patrimonio oral e inmaterial como “las creaciones de una comunidad cultural fundadas en las tradiciones expresadas por individuos que responden a las expectativas de su grupo, como expresión de identidad cultural y social, además de los valores transmitidos oralmente. Son testimonio de ello la lengua, la literatura, la música, la danza, los juegos, la mitología, los ritos, las costumbres, los conocimientos ancestrales, la arquitectura y la manufactura de artesanías”. En octubre del 2001, la Conferencia General de la UNESCO consignó que: “el patrimonio inmaterial abarca los procesos adquiridos por las personas junto con las competencias y la creatividad heredadas y que continúan desarrollándose, los productos que manufacturan, los recursos, el espacio y otras dimensiones de corte social y natural necesario para que perduren e inspiren dentro de sus comunidades, un sentimiento de continuidad y nexo con las generaciones procedentes; ello revierte en una importancia crucial para la identidad, salvaguardia, diversidad cultural y creación de la humanidad”. El Convenio Internacional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial fue adoptado en octubre del 2003 y entró en vigor el 20 de abril del 2005. De acuerdo con esta Convención, se entiende por patrimonio cultural e inmaterial “los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas –junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes– que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana” (artículo 2). El artículo 2 de este Convenio, además dice que el patrimonio cultural inmaterial se manifiesta en particular en los siguientes ámbitos: a. tradiciones y expresiones orales, in- cluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial; b. artes del espectáculo; c. usos sociales, rituales y actos festivos; d. conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo; e. técnicas artesanales tradicionales. opera,nº7 81 En América Latina, la sede del Centro Regional para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial se encontrará ubicada en Cusco10. 3. Construir consensos internacionales: la UNESCO y sus normativas Foto: Lo inmaterial como patrimonio, “Lo inmaterial se convierte totalmente en material cuando se protege, se conserva, se preserva y archiva. Cuando se establecen políticas de preservación cultural a través de imágenes fotográficas, filmaciones en video, o grabaciones sonoras, los resultados se perciben en las producciones de materiales concretos y físicamente corpóreos: cintas de video/ sonido, análogas o digitales, material fotográfico, material fílmico y similares (…) Es decir, se conserva el patrimonio inmaterial a través de medios materiales” (Romero Cevallos, 2005: 46). Con el objetivo de salvaguardar, defender y proteger los resultados de la creatividad y diversidad cultural del ser humano (como son las obras de arte, los monumentos históricos, las fiestas, las tradiciones orales, la lengua, etc.), la UNESCO “por solicitud de sus estados miembros” ha sido el organismo encargado de establecer la normatividad sobre estos temas. El aporte de este organismo ha sido crucial para: i) la generación y adopción de consensos internacionales sobre conceptos relacionados con cultura y patrimonio; ii) el avance en la legislación y creación de instrumentos jurídicos para la conservación, restauración y puesta en valor del patrimonio histórico; iii) la creación y el desarrollo de indicadores culturales; y iv) el avanzar en la frontera del conocimiento, en la discusión sobre la cultura y el patrimonio. La UNESCO da la pauta para que otras instancias supranacionales (como la Unión Europea, la Comunidad Andina, El Acuerdo fue firmado por representantes de la Unesco y del gobierno peruano, el 22 de febrero del 2006, en París, en la sede de la Unesco. 10 82 etc.) y nacionales sigan desarrollando y generando acuerdos relacionados con la cultura y el desarrollo. Por lo general, a partir de estos acuerdos, los estados los adaptan a sus respectivas legislaciones nacionales. En el caso de Suramérica, el rol de salvaguardar y desarrollar el patrimonial cultural se encuentra usualmente disperso entre varias entidades11, lo que dificulta la adopción y ejecución coordinada de políticas públicas y la concienciación social sobre el vínculo cultura – patrimonio – desarrollo. Algunos países de la región, como Colombia, han hecho un gran esfuerzo por recopilar la mayor cantidad de legislación sobre la materia en una Ley General de Cultura y de funciones en una sola entidad, como es el Ministerio de Cultura. Entidades de integración regional y cooperación cultural como el Convenio Andrés Bello, también han realizado esfuerzos por recopilar las legislaciones culturales de varios países de América Latina y el Caribe12. La normativa de la UNESCO, relacionada con patrimonio cultural, no está vinculada a otros mecanismos e instrumentos de valorización de productos y servicios, como los que tienen denominación de origen. La UNESCO busca salvaguardar, proteger y fomentar la apropiación y sostenibilidad social de bienes culturales que son importantes para la humanidad. El uso que se le dé a este bien, si es comercial, ya no pasa por la UNESCO sino por otras instancias vinculadas a otros temas, como por ejemplo, la Organización Mundial del Comercio o instancias no gubernamentales, como las que están relacionadas con el comercio ético, solidario y orgánico. Cuadro No. 2. Principales acciones normativas de la UNESCO en materia de patrimonio material, inmaterial, diversidad cultural y políticas culturales13: Patrimonio material Declaración relativa a la Destrucción Intencional del Patrimonio Cultural (2003). Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático (2001). Recomendación relativa a la Salvaguardia de los Conjuntos Históricos o Tradicionales y su Función en la Vida Contemporánea (1976). Recomendación sobre la Protección, en el Ámbito Nacional, del Patrimonio Cultural y Natural (1972). El Acuerdo fue firmado por representantes de la Unesco y del gobierno peruano, el 22 de febrero del 2006, en París, en la sede de la Unesco. 12 Como es el caso del libro Legislación cultural andina, o la Recopilación de legislaciones culturales en América Latina y el Caribe (1983). 13 La UNESCO utiliza tres tipos de instrumentos jurídicos: Recomendación, Convención y Declaración. La Convención –sinónimo de tratado– genera compromisos jurídicos obligatorios y designa todo acuerdo concluido entre dos o más estados. Para el lector interesado en el texto de cada Convención se sugiere ir a la página web de la UNESCO, área cultural: wwww.unesco.org/cultura/es 11 opera,nº7 83 colmo, 1998). Recomendación relativa a la Protección de Informe de la Comisión Mundial de Cul- la Belleza y el Carácter de los Lugares y Paisajes tura y Desarrollo (Nuestra diversidad creativa, (1962). 1995). Bienes culturales: su tráfico ilícito y su restitución (1954, 1970 y 1995). Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado (1954)14. Convención Universal sobre Derecho de El Decenio Mundial para el Desarrollo Cultural (1988-1997). Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales (MONDIACULT, México, 1982). Fuente: http://portal.unesco.org/culture/es/ Autor (1952, 1971). 4. Conclusiones Patrimonio inmaterial Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (2005). Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (2003). Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (2003). Recomendación sobre la Salvaguardia de la Cultura Tradicional y Popular (1989). Recomendación relativa a la Participación y la Contribución de las Masas Populares en la Vida Cultural (1976). Diversidad cultural Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (2005). Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural (2001) Políticas culturales Conferencia Intergubernamental sobre las Políticas Culturales para el Desarrollo (Esto- Es necesario realizar un breve recorrido por el origen y contenido conceptual de las palabras como cultura, identidad y patrimonio y emplear los conceptos y contenidos de las definiciones de la normativa internacional que existen al respecto, resultado de años de discusiones interdisciplinarias y de consensos conceptuales. Las palabras, normas y contenidos generan un lenguaje que ayuda a “leer” en claves comunes las diversas experiencias que por su propia naturaleza (un territorio, una identidad, una cultura, ciertos productos del lugar) son únicas e incomparables. Conceptos como cultura encierran muchos aspectos del desarrollo humano, que se manifiestan en lo inmaterial (como el conocimiento, las tradiciones, forma de ver la vida, valores, etc.) y lo material (diseños, arte, monumentos, etc.) de una colectividad. Algunas manifestaciones culturales plasmadas en bienes, productos Al mismo tiempo que la Convención, se adoptó un Protocolo en 1954, el cual fue revisado y mejorado en la Haya en 1999, con el segundo Protocolo. 14 84 y servicios pueden generar un sentimiento de pertenencia a un grupo, a un territorio, a una comunidad (un sentimiento de identidad) y, además, fomentar una visión de desarrollo del territorio que implica la mejora de calidad de vida de su población. Pareciera difícil pensar en desarrollo territorial con identidad sin incorporar centralmente los activos culturales de la población de un territorio. Tanto en la teoría como en la práctica, se puede apreciar que el desarrollo de un territorio supone una visión que pasa por una acción colectiva, que involucra a los gobiernos locales, regionales, el sector privado y la población en general. Y esta acción colectiva implica numerosas actividades que pueden basarse en lo cultural, como la identidad y el patrimonio. La identidad supone un reconocimiento y apropiación de la memoria histórica, del pasado. Un pasado que puede ser reconstruido o reinventado, pero que es conocido y apropiado por todos. El valorar, restaurar, proteger el patrimonio cultural es un indicador claro de la recuperación, reinvención y apropiación de una identidad cultural. U2.T2 ARTIGOS Contextualización histórica e institucionalización académica de la psicopedagogía en Argentina Contexto histórico e institucionalização psicopedagogia na Argentina Ana Clara Ventura* Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias (CONICET/UNR), Rosario, Santa Fe, Argentina Raúl Gagliardi** Instituto Rosario de Investigaciones en (CONICET/UNR), Rosario, Santa Fe, Argentina Nora Moscoloni*** Instituto Rosario de Investigaciones en (CONICET/UNR), Rosario, Santa Fe, Argentina acadêmica da de la Educación-IRICE Ciencias de la Educación-IRICE Ciencias de la Educación-IRICE RESUMEN En Argentina, el estudio del aprendizaje y su profesionalización revistió características controvertidas y polémicas desde la institucionalización académica de la Psicopedagogía. El objetivo de este artículo es explorar los modos en que se configuró el campo psicopedagógico y los principales antecedentes que favorecieron la aparición de la práctica psicopedagógica durante la primera mitad del siglo XX y que, asimismo, posibilitaron su inserción en el ámbito universitario en 1956. En base a la revisión efectuada, el surgimiento del Sistema Educativo, la aparición de la categoría de “fracaso escolar” abordado por la práctica de las maestras particulares y la sistematización de la carrera de Psicotecnia se constituyeron como acontecimientos significativos que impulsaron la institucionalización académica de la Psicopedagogía. Se discute la relevancia de continuar con estudios de este tipo que permitan profundizar, contextualizar y comprender las raíces históricas y socio-culturales de las controversias y debates actuales en torno a esta problemática. Palabras clave: Aprendizaje, Argentina, Psicopedagogía. RESUMO Na Argentina, o estudo da aprendizagem e as características profissionais controversos e vestidos a partir da institucionalização acadêmica de Psicopedagogia. O objetivo deste trabalho é explorar as maneiras pelas quais o campo foi criado psicopedagógico e os principais elementos que favoreceram o surgimento da prática psicopedagógica na primeira metade do século XX e também permitiu a sua integração na universidade em 1956. Baseado em sua análise, o surgimento do sistema educacional, o surgimento da categoria de "fracasso escolar", proferida pela a prática individual dos professores e sistematização da raça de psicotécnicos foram estabelecidos como eventos significativos que levaram à institucionalização acadêmica da ISSN 1808-4281 Estudos e Pesquisas em Psicologia Rio de Janeiro v. 12 n. 2 p. 648-662 2012 Ana Clara Ventura, Raúl Gagliardi, Nora Moscoloni Contextualización hist. e institucionalización acad. de la psicoped. em Argentina Psicopedagogia. A relevância de tais estudos continua a aprofundar, contextualizar e entender as raízes históricas e sócio-culturais controvérsias e debates em torno deste assunto. Palavras-chave: Aprendizagem, Argentina, Psicopedagogía. 1 Introducción Es reconocida la problemática de establecer fronteras profesionales precisas entre la Psicología Educacional, la Educación Especial y la Psicopedagogía en Iberoamérica (BRAVO, 2009). No obstante, la literatura académica indica que cuando lo psicopedagógico es entendido como una especialidad del psicólogo en el campo del aprendizaje escolar resulta relativamente más sencillo distinguir campos de acción y modelos de intervención (HENAO LÓPEZ; RAMÍREZ NIETO; RAMÍREZ PALACIOS, 2006; GARCÍA, 2002; TELLO, 2009). En Argentina, en cambio, se fundó el 2 de mayo de 1956 la carrera universitaria “Psicopedagogía” en la Universidad del Salvador (Buenos Aires), una institución privada de carácter confesional (MÜLLER, 2000). Cabe destacar que esta titulación se constituyó como la pionera en Sudamérica, en contraposición con otros países como Brasil que aconteció a principios de la década del 70 (SAMPAIO, 2005) y Chile que data del año 1981 (CRUZ, 2011). En este sentido, el estudio del aprendizaje y su profesionalización revistió características más controvertidas y polémicas en el contexto argentino. Una evidencia empírica de ello es la diversidad de criterios en torno a la inserción universitaria de la Psicopedagogía que se observa hasta la actualidad. En ciertas universidades se constituye como una oferta de grado (Universidad Nacional del Comahue, Universidad Nacional de La Rioja, Universidad Nacional de Río Cuarto, Universidad Nacional de San Martín, Universidad Católica Argentina, Universidad John F. Kennedy, entre otras), mientras que en la Universidad de Buenos Aires desde 1986 es una asignatura de la carrera de Psicología y una de las cinco orientaciones de la carrera de Ciencias de la Educación (DI SCALA; PEREYRA, 2001; KAROL, 1992; MÜLLER, 2000). Existen dos publicaciones que demuestran que los primeros debates y discusiones científicas en la comunidad académica se instalaron a fines de la década del 80. En primer lugar, se halló el cuestionamiento epistemológico de Castorina (1989) en el capítulo “Los obstáculos epistemológicos en la constitución de la Psicopedagogía” que forma parte de una compilación más amplia dedicada a los problemas de la Psicología Genética. El autor postuló respecto a la Psicopedagogía: Estud. pesqui. psicol., Rio de Janeiro, v. 12, n. 2, p. 648-662, 2012. 649 Ana Clara Ventura, Raúl Gagliardi, Nora Moscoloni Contextualización hist. e institucionalización acad. de la psicoped. em Argentina Su status es el de ser una intervención en el campo del aprendizaje, sea como prevención o como diagnóstico y tratamiento de trastornos, sea como modificación del proceso de aprendizaje escolar (…) De momento, tal “disciplina” es un conjunto de prácticas dirigidas al campo del aprendizaje que reclama una fundamentación teórica más rigurosa (p. 216). En segundo lugar, Levy (1990) en “Sujeto y objeto en la clínica psicopedagógica. Su presencia y posición” problematizó la especificidad de la función terapéutica del psicopedagogo circunscripta en una práctica clínica interdisciplinar. A nivel teórico-metodológico, esta condición interdisciplinar implicó la complementación de distintas teorías, técnicas y prácticas; algunas de ellas compatibles y otras, en franca contradicción (ARIAS, 2007; ARTACHO; VENTURA, 2011). A nivel profesional, el quehacer psicopedagógico se especializó en el diagnostico, tratamiento y pronóstico de los problemas de aprendizaje implicados en contextos educativos formales (BARTOLINI, 2004; NAZUTTI, 2009). Estudios actuales demostraron que la formación universitaria y los perfiles profesionales conservan la mayor parte de estas características (HERNÁNDEZ; DE LOS SANTOS, 1998; MATTEODA, 1998; VENTURA; BORGOBELLO; PERALTA, 2010). A pesar de que la Psicopedagogía es considerada como un campo en construcción (CABRERA PÉREZ; BETHENCOURT BENÍTEZ, 2010; CANTÚ; DIÉGUEZ, 2008; ORTIZ TORRES, 2000), escasas investigaciones han estudiado la génesis del campo conceptual y profesional psicopedagógico. En este marco, cabe señalar que se encuentran en redefinición constante planteos como ¿por qué la Psicopedagogía adquirió autonomía académica antes de consolidarse como disciplina?; ¿por qué se creó la primera carrera de Psicopedagogía en Argentina?; ¿por qué surge en 1956 como una carrera de grado legítima sólo en el ámbito académico privado?; entre otros. Es preciso mencionar que un estudio en profundidad de estos aspectos excede ampliamente los alcances del presente artículo. Es decir, aquí el propósito no es responder de manera concluyente a estos interrogantes, sino contextualizar y relacionar hechos significativos que permitan reflexionar y comprender, de manera preliminar, las controversias actuales en torno a este tema. En este sentido, se considera que “para comprender el estado actual del campo psicopedagógico es necesario entenderlo como producto de un proceso histórico desarrollado en el marco de determinadas condiciones sociales y científicas” (BARAVALLE, 1995, p. 20). El objetivo de este trabajo es explorar los modos en que se configuró el campo psicopedagógico en Argentina y los principales antecedentes que favorecieron la aparición de la práctica psicopedagógica durante Estud. pesqui. psicol., Rio de Janeiro, v. 12, n. 2, p. 648-662, 2012. 650 Ana Clara Ventura, Raúl Gagliardi, Nora Moscoloni Contextualización hist. e institucionalización acad. de la psicoped. em Argentina la primera mitad del siglo XX y que, asimismo, posibilitaron su institucionalización académica en 1956. De aquí que para analizar el origen de la Psicopedagogía es necesario situarlo en un contexto de tradiciones conceptuales psicológicas y educativas en torno a una nueva problemática social: el fracaso escolar. Para ello, se realizará una revisión de los acontecimientos sociales e históricos más significativos que operaron en la estructuración del campo psicopedagógico y en su inserción en el ámbito académico. 2 Configuraciones socio-históricas del campo psicopedagógico A principios del XX, el desarrollo y la producción científica argentina recibió la impronta de corrientes teóricas europeas (BRIGNARDELLO, 1983). Entre las principales influencias se destacó la Psicología positivo-experimental, entrelazada fuertemente a la Pedagogía y la Psiquiatría preocupada por la asistencia infantil desde criterios de normalidad-anormalidad (LUS, 2005). En este marco, el retraso mental se constituyó como una categoría diagnóstica que indicaba afecciones físicas y mentales que reclamaban estrategias de reeducación y reinserción “plena” de los individuos a la sociedad (CABRERA PÉREZ; BETHENCOURT BENÍTEZ, 2010). De aquí que en España los primeros trazos psicopedagógicos se lograron a partir de la “convergencia del biologismo, el positivismo y la psicología experimental en torno a ese lugar fronterizo de la educación que persiguió (…) la definición de una nueva pedagogía” (MOREU; BISQUERRA, 2003, p. 19). Em Francia, la primera aparición del término Psicopedagogía se produjo en el ámbito francófono (Francia, Bélgica y Suiza –especialmente la Escuela de Ginebra–) en el año 1908, en el marco de una conceptualización de “Paidotécnia”. Es decir, vinculando los estudios psiquiátricos infantiles y las investigaciones psicométricas. Paralelamente, se introdujo socialmente la representación de la infancia como un proceso característico y peculiar en el desarrollo de los seres humanos (VAN DER HORST, 1999). De aquí que la niñez se distinguió evolutivamente de la adultez. Asimismo, el escenario argentino transitaba por épocas socialmente productivas y, al mismo tiempo, convulsionadas debido esencialmente a las oleadas migratorias y a las políticas modernas de constitución del Estado-Nación (BRÍGIDO, 2004; JARDÓN; FERNÁNDEZ, 2010; TENTI FANFANI, 2001). A los fines de favorecer el proyecto de unidad estatal, se le asignó a la educación una función política. El surgimiento del Sistema Educativo, de carácter obligatorio y gratuito, estuvo encargado de Estud. pesqui. psicol., Rio de Janeiro, v. 12, n. 2, p. 648-662, 2012. 651 Ana Clara Ventura, Raúl Gagliardi, Nora Moscoloni Contextualización hist. e institucionalización acad. de la psicoped. em Argentina “disciplinar a las masas nativas e inmigrantes en los nuevos patrones políticos, ideológicos y culturales” (DE MIGUEL, 1999, p. 178) e incluirlos en un nuevo orden social. Según Tedesco, (2003) la universalización de la enseñanza tuvo lugar solamente en el nivel primario, mientras que la escuela media y la superior estaban reservadas para un sector oligárquico, es decir, una minoría nativa o elite. Este sistema tuvo como modelo el paradigma educativo inglés. El contenido de la educación oligárquica era enciclopédico con predominio de las materias humanísticas, propias de la enseñanza tradicional. Los medios de control social comprendieron desde la determinación de un currículum hasta la selección el personal y desde la difusión de ciertos valores hasta impedir que ciertos sectores de la población accedieran a determinadas esferas del conocimiento. En este sentido, la propuesta escolar era normalizadora dado que tendía a la adaptación a determinados patrones con la finalidad de homogeneizar al educando, reflejadas en la conformación de los sucesivos currículos de las escuelas normales (GUTIÉRREZ, 2007). El Normalismo defendió la posibilidad de educar efectivamente al sujeto, la primacía de la ciencia, el orden, el progreso y la necesidad de criterios científicos de demarcaran los métodos correctos para la enseñanza. Se caracterizó además por proponer una minuciosa reglamentación de la actividad que contemplara hasta los más mínimos detalles de comportamiento, ejercitación motriz y mobiliario adecuado (TEDESCO, 2003). El liderazgo del Normalismo significó a nivel popular un giro sin precedentes. En la población nativa, exigió la inserción de grupos ágrafos en una lógica simbólica convencional inherente a la cultura letrada. En la población inmigrante, implicó aprender una lengua e integrarse a una nueva cultura (DE MIGUEL, 1999; DE MIGUEL; DE BIAGGI; ENRICO; ROMAN, 2007). En este marco, el aprendizaje se concibió como un producto tributario de una herencia genética cuyas capacidades podían ser medidas y normalizadas a través de la observación y reeducación sensorial. El alumno tenía una figura pasiva y receptiva que aprendía mediante el refuerzo de habilidades cognitivas como lectura, memorización lineal y aplicación de saberes (JARDÓN; FERNÁNDEZ, 2010). Por tanto, constituido el Sistema Educativo, aparece la posibilidad de “fracaso escolar” (ASCOLANI; NICOLAU, B.; TALVO; NICOLAU, M.; NAZUTTI; CEBALLOS; RUGGERONI; LÓPEZ, 2007) cuyo tratamiento fue abordado inicialmente por la práctica cotidiana y espontánea de las maestras particulares (BARAVALLE, 1995). La prevención y detección de las dificultades cumplía una función de control social (CASTILLO; ROJAS BREU, 2008). En suma, la conformación del Estado-Nación, el surgimiento del Sistema Educativo, la aparición de la categoría de “fracaso escolar” y Estud. pesqui. psicol., Rio de Janeiro, v. 12, n. 2, p. 648-662, 2012. 652 Ana Clara Ventura, Raúl Gagliardi, Nora Moscoloni Contextualización hist. e institucionalización acad. de la psicoped. em Argentina la intervención de las maestras recuperadoras sentaron las bases para la configuración del campo psicopedagógico. 3 Precursores Psicopedagogía y antecedentes institucionales de la En el escenario académico argentino, Gottheld (1969) consideró a Mercante como uno de los principales precursores de la psicopedagogía positivista, enarbolando los principios de Darwin, Krause y Comte. En 1981, Mercante fundó el Primer Laboratorio de Psicología Experimental en San Juan cuyas líneas de investigación fueron el estudio de la disortografía, la lectura mecánica, la imaginación reproductora y los métodos efectivos de enseñanza. Asimismo, fundó y dirigió una revista abocada a la investigación psicopedagógica, “Archivos de Pedagogía y Ciencias Afines” (JARDÓN; FERNÁNDEZ, 2010). En Mendoza, Leónidas Aguirre propuso que la Pedagogía debía obtener sus fundamentos en la Psicología, cuya enseñanza en los Colegios Nacionales, era básicamente de corte experimental. Así fue dispuesto en un Decreto Nacional promulgado en el año 1904 bajo la dirección del Ministro de Educación Joaquín V. González (GOTTHELD, 1969). En la Universidad de La Plata, la enseñanza de la Psicología comenzó a funcionar en 1905 en el marco de una sección pedagógica organizada en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. En 1914, esta sección se designó a la Facultad Ciencias de la Educación. Este plan de estudios estaba destinado a la formación de docentes y la asignatura “Psicopedagogía” se dictaba en el segundo año, junto con Psicología Experimental y Metodología. En 1920, dicha asignatura comenzó a estar a cargo de Rodolfo Senet. El mismo fue un exponente del asociacionismo que sistematizó aportes de la Psicología infanto-juvenil de la época, muestra de ello son “Psicología de la adolescencia, la pubertad y la juventud” (GOTTHELD, 1969) y “Nota sobre los retrasados escolares” (CASTILLO; ROJAS BREU, 2008). En este sentido, las primeras alusiones y usos del término “Psicopedagogía” estuvieron íntimamente vinculados a la aplicación del saber psicológico en ámbitos formales o reglados de enseñanzaaprendizaje. A partir de la década del 20, comenzó a perfilarse la orientación psicotécnica marcada por una tendencia técnica-profesional. La emergencia de posturas más humanistas guardaron una estrecha vinculación con la “inestabilidad política, golpes militares, debates en el eje idealismo-materialismo, cambios en la filosofía oficial” (ALONSO, 1999, p. 4). Estud. pesqui. psicol., Rio de Janeiro, v. 12, n. 2, p. 648-662, 2012. 653 Ana Clara Ventura, Raúl Gagliardi, Nora Moscoloni Contextualización hist. e institucionalización acad. de la psicoped. em Argentina La Psicotécnia, heredera de la revolución industrial y modelo de trabajo fordista, se constituyó como un abordaje aplicado en el cual confluyeron la Medicina, la Psicología, la Economía y la Estadística. Las áreas más desarrolladas de este enfoque fueron la evaluación y organización de educativa en grados de acuerdo a sus capacidades mentales, el diagnóstico de retardos escolares y la prescripción de tratamientos médico-pedagógicos y la orientación vocacional-laboral (LUQUE, 2009a). Representantes de este periodo resultaron el Instituto de Psicotecnia y Orientación Laboral en 1925, el Instituto de Psicología Correctiva y Escuela de Niños Débiles del Consejo Nacional de Educación en 1928, la Escuela de Psicología Correctiva en 1929 (ALONSO, 1999; ROSSI, 2008). De aquí que se privilegió una concepción del aprendizaje en términos funcionales, revistiéndose como una herramienta para el progreso social. Durante este periodo, el problema de aprendizaje comenzó a representar el fracaso en la vida (RICCI, 2004). Años más tarde, la corriente psicotécnica se sistematizó a partir de la implementación de la Licenciatura de Psicotecnia y Orientación Profesional, dividida en 5 años de formación (LUQUE, 2008b). En 1951, se organizó el Gabinete de Psicotecnia de Paraná. El 29 de abril de 1953 se fundó la carrera de Auxiliar en Psicotécnia en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Litoral con sede en Rosario con los siguientes fines (LUQUE, 2008b, p. 84): De los considerandos (…) destaquemos el designio de formar personal especializado para construir un conocimiento sistemático, con base científica, de los alumnos y propiciar el mejoramiento de los fines educativos (…) Asimismo, la carrera debía impulsar la investigación educativa y se destinó al perfeccionamiento de los egresados de las escuelas normales (maestros). No obstante, en 1955 la Universidad Nacional del Rosario resolvió el cierre de la carrera Auxiliar en Psicotecnia y su reemplazo para el siguiente año académico por la carrera de Psicología (LUQUE, 2008b). Sin embargo, es posible plantear que se generó un área de vacancia profesional que intentó ser cubierta por la carrera de Psicopedagogía. Un antecedente que puede indicar la vinculación entre la psicotecnia y psicopedagogía es la creación del Instituto de Investigaciones Psicopedagógicas fundado en 1948 por Plácido Horas en la Universidad de Cuyo –con sede en San Luis–. A partir del año 1952 el Instituto editó la Revista Anales del Instituto de Investigaciones Psicopedagógicas. Muñoz consideró que aquí se desplegó y enraizó el campo de la orientación vocacional abrigando las concepciones psicotécnicas vinculadas a la orientación profesional (MUÑOZ, 2011). En suma, si bien las primeras referencias institucionales de lo Estud. pesqui. psicol., Rio de Janeiro, v. 12, n. 2, p. 648-662, 2012. 654 Ana Clara Ventura, Raúl Gagliardi, Nora Moscoloni Contextualización hist. e institucionalización acad. de la psicoped. em Argentina psicopedagógico datan de las primeras décadas del siglo XX, los primeros esbozos de sistematización de este campo puede vislumbrarse mediante el advenimiento de la Psicotecnia en el escenario universitario. 4 Institucionalización académica de la Psicopedagogía El enfoque psicopedagógico se imbricó en un nuevo ámbito profesional delineado por tres áreas indisolublemente ligadas: la intervención, la orientación y la educación (SOLÉ, 1998). Es en este contexto que se organizó la carrera de Psicopedagogía en la Universidad del Salvador para brindar bases científicas a la práctica espontánea de las maestras particulares que se ocupaban de un nuevo objeto de intervención, el fracaso escolar. El siguiente fragmento comprende la naturaleza de los fundamentos que predominaron en la dinámica de estructuración del campo psicopedagógico: Al crearse la carrera de Psicología, en la recién fundada Universidad del Salvador, surgió la inquietud de abrir una rama de esta disciplina dedicada explícitamente al perfeccionamiento docente y al ámbito educativo. De ahí nació la Psicopedagogía como carrera universitaria de tres años (MÜLLER, 2000, p. 1). En otros términos, la Psicopedagogía se configuró como una rama aplicada de la Psicología, destinada básicamente al perfeccionamiento docente y con un recorte dirigido explícitamente a los problemas de aprendizaje originados en el Sistema Educativo. Se considera que una revisión de los principales representantes de la Psicopedagogía permite vislumbrar los modelos teóricos que sustentaron y orientaron las incipientes prácticas psicopedagógicas. Cabe destacar que la reseña que se presenta a continuación no es exhaustiva dado que el énfasis se ubicó en mencionar ciertas producciones científicas que lograron una integración conceptual específica, estructuraron de manera significativa el campo psicopedagógico. Durante la década del 60, no se relevaron referentes teóricos propios. En este periodo, la función del psicopedagogo estuvo solapada bajo la figura del médico, que legitimó su práctica de rehabilitación escolar prescribiendo el plan de trabajo de acuerdo con la afección del alumno (BARAVALLE, 1995). En este sentido, la formación universitaria se basó en un modelo reeducativo (LUS, 2005). A principios de los años 70, Sara Paín se convirtió en una pionera de la Psicopedagogía argentina, articulando los aportes de la Psicología Genética, la Psicometría y el Psicoanálisis para abordar los problemas Estud. pesqui. psicol., Rio de Janeiro, v. 12, n. 2, p. 648-662, 2012. 655 Ana Clara Ventura, Raúl Gagliardi, Nora Moscoloni Contextualización hist. e institucionalización acad. de la psicoped. em Argentina de aprendizaje. Entre sus obras se destacan Psicometría genética (1971), Diagnóstico y tratamiento de los problemas de aprendizaje (1983) y La génesis del inconsciente (1984). Es posible inferir que se produjo un giro conceptual en la formación del psicopedagogo, la formación comenzó a caracterizarse como una psicoterapia escolar (PAÍN, 2003). Es probable que este movimiento haya influido en la emergencia de los debates teórico-epistemológicos iniciales en la década del 80 (CASTORINA, 1989; LEVY, 1990) dado que se desdibujó la imagen del psicopedagogo como un asistente reeducativo del maestro, aproximándose a la figura terapéutica del psicólogo. Por su parte, Marina Müller fundó la primera revista de Psicopedagogía con una visión integral y humanista denominada hasta la actualidad Aprendizaje Hoy. Revista de Actualidad Psicopedagógica. Otras producciones de la autora son “Aprender para ser: principios de la psicopedagogía clínica” (1994), “Docentes tutores. Orientación educativa y tutoría” (1998), “Formación docente y psicopedagógica: estrategias y propuestas para la intervención educativa” (2008). Alicia Fernández recuperó los aportes de Paín situando el foco de su trabajo en la teoría psicoanalítica y forjando una lectura psicopedagógica. Resultan expresiones de ello, La inteligencia atrapada. Abordaje psicopedagógico clínico del niño y su familia (1987), "Poner en juego el saber" (2000), "Los idiomas del aprendiente" (2000), "Psicopedagogía en psicodrama" (2009). En el marco de la Epistemología Convergente, Jorge Visca desarrolló numerosas producciones psicopedagógicas recibiendo las contribuciones de la Psicología Genética, la Psicología Social de Pichón-Riviere y el Psicoanálisis. Una de sus propuestas originales consistió en la creación de técnicas proyectivas, las cuales se encuentran incluidas en el libro que lleva su nombre Técnicas proyectivas psicopedagógicas (1994). Cabe mencionar que los aportes de Alicia Fernández y Jorge Visca han trascendido las fronteras nacionales, impactando especialmente en el ámbito psicopedagógico brasilero. En base a revisión efectuada, es posible suponer que desde su inserción universitaria la Psicopedagogía se constituyó como un campo de prácticas institucionalizadas para resolver los problemas de aprendizaje escolares. De aquí que sus modelos de formación universitaria se sustentaron sobre la articulación de distintos marcos teóricos fundamentalmente psicológicos. 5 Consideraciones finales En el contexto sudamericano, la institucionalización académica de la Estud. pesqui. psicol., Rio de Janeiro, v. 12, n. 2, p. 648-662, 2012. 656 Ana Clara Ventura, Raúl Gagliardi, Nora Moscoloni Contextualización hist. e institucionalización acad. de la psicoped. em Argentina Psicopedagogía se forjó en Argentina, sin embargo, existen escasas reseñas nacionales que revisen e identifiquen los procesos sociales y movimientos históricos que dieron lugar a la síntesis del discurso psicopedagógico. La historia española de la Psicopedagogía comparte características semejantes (MOREU; BISQUERRA, 2003). Este artículo permitió entrever los modos en que se configuró el campo psicopedagógico en Argentina y los principales antecedentes que propiciaron su institucionalización académica en 1956 en la Universidad del Salvador (Buenos Aires). En este sentido, el surgimiento del Estado-Nación y el Sistema Educativo, la aparición del “fracaso escolar” abordado por la práctica de las maestras particulares se constituyeron como algunas de las condiciones necesarias para la conformación del campo psicopedagógico. Asimismo, la necesidad de dotar de bases científicas y perfeccionar la intervención docente puede reflejarse en la sistematización de la carrera de “Psicotecnia” en el ámbito universitario. A posteriori de su clausura y surgimiento de la carrera de Psicología, se produce la inserción de la Psicopedagogía en un contexto académico privadoconfesional. Siguiendo a Bravo (2009), la Psicopedagogía “partió del fenómeno educativo mismo de sus necesidades en el aula, considerándose una disciplina aplicada que utiliza los aportes de la psicología para enriquecer el quehacer educacional” (p. 219). A través de los diversos modelos de formación universitaria de la carrera de Psicopedagogía, es posible observar la naturaleza aplicada de las prácticas psicopedagógicas dirigidas hacia la resolución de los problemas de aprendizaje escolares. Entre sus referentes teóricos se destacan: Sara Paín, Marina Müller, Alicia Fernández y Jorge Visca. Tal como se mencionó previamente, este artículo se limitó a explorar aspectos sociales e históricos significativos que permitieran pensar la génesis y desarrollo del campo conceptual y profesional psicopedagógico. Por lo tanto, cabe señalar que resultan necesarios estudios posteriores con alcances descriptivos e interpretativos que permitan analizar con mayor profundidad esta temática. Se considera se suma relevancia continuar con este tipo de estudios que permitan profundizar, contextualizar y comprender las raíces históricas y socio-culturales de las controversias y debates actuales que se sitúan entre las disciplinas implicadas en el campo del aprendizaje y, asimismo, al interior de la Psicopedagogía. En esta dirección, se recupera el pensamiento de Ibáñez (1995) permitiendo ensayar futuras propuestas o líneas de investigación que problematicen aspectos como: ¿qué fundamentos metateóricos promovieron la institucionalización académica de la Psicopedagogía?; ¿qué condiciones generaron que el aprendizaje se formalice como un objeto de intervención que no podía ser explicado por la psicología o por la educación?; ¿qué concepciones de aprendizaje sustentaron Estud. pesqui. psicol., Rio de Janeiro, v. 12, n. 2, p. 648-662, 2012. 657 Ana Clara Ventura, Raúl Gagliardi, Nora Moscoloni Contextualización hist. e institucionalización acad. de la psicoped. em Argentina estos desarrollos? En definitiva, repensar el campo de estudio del aprendizaje es revisar la historia de la psicopedagogía. Referencias ALONSO, M. Psicología en Argentina. In: ALONSO, M.; EAGLY, E. (Eds.). Psicología en las Américas. Caracas: SIP, 1999, p. 3-17. ARIAS, P. 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Dirección postal: 27 de Febrero 210 bis (Rosario, Santa Fe, Argentina). Código postal: 2000. Endereço eletrônico: [email protected] Recebido em: 26/09/2011 Reformulado em: 04/04/2012 Aceito para publicação em: 25/05/2012 Acompanhamento do processo editorial: Ana Maria Jacó Vilela Notas *Licenciada en Psicopedagogía. Profesora Universitaria en Psicopedagogía. Doctoranda en Psicología. **Doctor en Ciencias (Biología). Doctor en Educación por la Universidad de Ginebra (Suiza). Investigador Independiente de CONICET. Director del Instituto Rosario de Investigación en Ciencias de la Educación (IRICE-CONICET-UNR). ***Doctora por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina). Profesional Principal de CONICET. Estud. pesqui. psicol., Rio de Janeiro, v. 12, n. 2, p. 648-662, 2012. 662 U3.T1 Sara D'Anna & Liliana Hernandez (2006) U3.T2 U3.T3 CAPÍTULO IV Una breve mirada en la primera infancia U4.T1 Oficina de Educación y Cultura de la Organización de los Estados Americanos La infancia es, en definitiva, una etapa para cuidarse. “El proceso de desarrollo humano es fascinante: un ensamblaje de factores genéticos y ambientales que van influyendo en el desarrollo cerebral y modelando la conducta, las emociones, la estructura física, las habilidades cognitivas y la personalidad, permitiendo así que el ser humano se adapte a su entorno. Es un proceso constructivo, con una complejidad única en cada persona, y que tiene como base, indiscutiblemente, los primeros años de vida. Etapa que abarca desde el nacimiento hasta los ocho años de edad, la primera infancia marca el periodo más significativo en la formación del individuo, puesto que en ella se estructuran las bases del desarrollo y de la personalidad, sobre las cuales las sucesivas etapas se consolidarán y se perfeccionarán. Es justamente en esta etapa que las estructuras neurofisiológicas y psicológicas están en pleno proceso de maduración y en este sentido, la calidad y cantidad de influencias que reciban los niños y niñas del entorno familiar, socioeconómico y cultural los moldearán de una forma casi definitiva. Todo este proceso nos hace ver que la educación, en esta etapa de la vida, lle- 46 Primera infancia: una mirada desde la Neuroeducación ga a ejercer una acción determinante por estar actuando sobre estructuras que están en plena fase de maduración y desarrollo. La primera infancia está marcada por un notable crecimiento físico y significativo desarrollo sensorial y perceptivo. También presenciamos el despertar de habilidades emocionales, intelectuales y sociales, así como el espectacular desarrollo del lenguaje y de las más diversas formas de expresión: cantar, bailar, moverse, llorar, pintar, hablar…hablar…hablar… son actividades que están a la orden del día. La infancia es, en definitiva, una etapa para cuidarse. Conocerla de cerca transformará el estilo de atención y educación familiar o institucional a esta tan preciosa etapa de la vida del ser humano. Varias investigaciones han señalado que las experiencias físicas, sociales, emocionales, cognitivas y sensoriales, a las cuales están expuestos los niños y niñas, son críticas y cruciales para la organización de su sistema nervioso y para el desarrollo del cerebro, pudiendo dejar huellas para toda una vida. En este sentido, padres, educadores, psicólogos, asistentes sociales y toda persona que conviva con un niño o niña, lleva una enorme responsabilidad sobre sus hombros: conocer cómo se da el proceso de desarrollo en la infancia para entender cómo atenderlo y estimularlo”.8 Entre las más diversas investigaciones realizadas por los 8 Campos, Anna Lucia. Neuroeducación: cómo educar para que el cerebro aprenda. Cerebrum Ediciones. Perú, 2010. OEA Organización de los Estados Americanos 47 CAPÍTULO IV Una breve mirada en la primera infancia Experiencias desfavorables durante la infancia pueden afectar de manera traumática a un niño, al ejercer una fuerte influencia en su salud mental o, en grados más elevados, al provocar una contención del desarrollo de su cerebro. neurocientíficos, encontramos un consenso acerca de la importancia de la primera infancia como un periodo de fuerte impacto en la calidad de vida posterior de la persona, por tratarse de una etapa de significativo crecimiento y desarrollo cerebral, en donde la alta plasticidad que posee el cerebro permite que las experiencias vividas lo modelen tanto estructural como funcionalmente. Investigaciones realizadas por la Child Trauma Academy demostraron que las experiencias desfavorables durante la infancia –como la violencia familiar, la negligencia, el abuso, el maltrato y hasta la depresión de los padres– pueden afectar de manera traumática a un niño, ejerciendo una fuerte influencia en su salud mental o, en grados más elevados, provocando una contención del desarrollo de su cerebro. A tan solo pocos meses después del nacimiento, los padres podrán observar varias de las habilidades que son fruto de un cerebro cada día más desarrollado. Las 48 Primera infancia: una mirada desde la Neuroeducación primeras palabras, los primeros pasos, las sonrisas, los abrazos, las canciones y muchas otras habilidades, son el resultado del refinamiento del sistema de conexión entre las neuronas, de la ramificación dendrítica, de la formación de nuevas conexiones, de la poda de las que no tienen función para la red y del proceso de mielinización que va permitiendo que segundo tras segundo el cerebro se vuelva más funcional. Teniendo en cuenta que las experiencias van a influenciar en el “cableado” cerebral, es de suma importancia propiciar oportunidades, recursos y ambiente adecuados, ya que en pocos años los niños y niñas tendrán que aprender muchas cosas: escuchar, hablar, caminar, escribir, leer, interpretar el mundo que los rodea, seleccionar, clasificar, inferir, entre tantas otras capacidades, base para todos los aprendizajes posteriores. Durante el primer año de vida, el cerebro triplica su peso como demostración de normalidad en los procesos cruciales para todo ser humano: crecimiento (aumento Investigaciones acerca del desarrollo del cerebro han demostrado que es justamente en la primera infancia donde se asientan las bases para funciones cerebrales superiores como la memoria, el razonamiento lógico, el lenguaje, la percepción, entre otras. OEA Organización de los Estados Americanos 49 CAPÍTULO IV Una breve mirada en la primera infancia de la masa celular) y desarrollo (especialización celular). En el segundo año adquiere ¾ de su peso total, y al tercer año de vida, presenta una actividad nerviosa dos veces más significativa que la de un adulto. Las investigaciones realizadas por diferentes neurocientíficos demostraron que el cerebro realiza 1,8 millones de nuevas sinapsis por segundo entre los dos meses de gestación y los dos años de edad, y que el 83% del crecimiento dendrítico ocurre después del nacimiento (Elliot, 2000). La densidad sináptica aumenta magistralmente no por incremento de nuevas neuronas, sino por el crecimiento de las dendritas y el aumento de las conexiones entre las neuronas. La energía vital, los primeros pasos, las primeras palabras y frases, las travesuras, la exploración, el descubrimiento, las habilidades físicas, sociales y emocionales que cada día son más significativas, son la confirmación visible de un cerebro en constante desarrollo. Varios estudios concluyeron que en los primeros años de vida el proceso de conexión sináptica y la plasticidad cerebral son exuberantes pues, a diferencia del cuerpo, el cerebro no añade tantas células después del nacimiento, pero sí hace crecer las prolongaciones de las mismas provocando un sistema de comunicación fenomenal. La explosión de sinapsis para la estructuración significativa de esta compleja red neuronal va permitiendo el despertar paralelo de muchas habilidades sensoriales, motoras, cognitivas, sociales y emocionales que permitirán al niño integrarse al mundo que lo rodea, crecer y desarrollarse. 50 Primera infancia: una mirada desde la Neuroeducación De acuerdo con el estudio realizado por Kurt Fischer, desde el nacimiento hasta aproximadamente los 25 años, el cerebro presenta una serie de “estirones” reflejados, por ejemplo, en el crecimiento de la cabeza, la actividad cerebral y la densidad de las conjunciones sinápticas entre las ramificaciones dendríticas, por mencionar algunas. Según Fischer, durante los tres primeros meses de vida hay tres “estirones”, cada uno acompañado por nuevas habilidades relacionadas a los instintos primitivos y los reflejos de supervivencia. Cada una de las experiencias vividas durante estas etapas, y en las posteriores que se presenten, prepararán y conducirán al cerebro hacia un nuevo “estirón”. Para ilustrar lo anteriormente dicho, Fischer nos invita a considerar los siguientes ejemplos: entre la tercera y cuarta semana de vida, el bebé puede seguir objetos con su vista y tratar de agarrar aquellos que son puestos en su mano. Entre la séptima y octava semana el bebé empieza a actuar por reflejos, de tal manera que al escuchar la voz de su madre o padre dirigirá sus ojos hacia el origen del sonido, y al ver un objeto que llame su atención, tratará de agarrarlo con su mano. Entre la décima y décimo primera semana, ya no sólo dirigirá sus ojos hacia su madre al escuchar su voz, sino que tratará de responderle con una sonrisa o algún otro gesto o movimiento; de igual manera, al ver aquel objeto de su agrado abrirá los dedos tratando de alcanzarlo. A partir del tercero hasta el décimo octavo mes, el bebé experimentará nuevos “estirones” que conllevarán nuevas respuestas sensoriomotoras respecto a la percepción de OEA Organización de los Estados Americanos 51 CAPÍTULO IV Una breve mirada en la primera infancia su entorno. A diferencia de las primeras semanas en las que actúa bajo reflejos básicos, durante el séptimo y octavo mes, con sus capacidades sensomotoras desarrolladas en un nivel superior, el bebé no solo alcanzará el objeto de su interés, sino que lo tomará con sus manos y lo acercará a sus ojos para examinarlo de forma más detallada. Entre el décimo primero y décimo tercer mes ocurrirá otro impulso o “estirón” que actuará directamente sobre la percepción y la reacción. Ahora el bebé no solo tomará el objeto y lo examinará por todos sus lados, sino que al escuchar a personas hablando moverá su boca y labios tratando de imitar el sonido de las palabras que escucha. Al segundo año, el niño habrá reunido innumerables experiencias sensoriales y motoras, las cuales habrán ayudado a su cerebro a alcanzar el siguiente nivel de su potencial: la habilidad de representar objetos, personas o eventos a través de símbolos mentales. De esta forma, Fischer, como uno de los pioneros en explicar los acontecimientos que pasan en el interior de las cabecitas de los bebés, describe diferentes impulsos o estirones que se van presentando durante el desarrollo del cerebro y los vincula a las diversas habilidades que van surgiendo año tras año. Lo que resulta interesante es que, justamente en los tres primeros años de vida, muchos de estos estirones están sincronizados con la acumulación de mielina en las diferentes regiones del cerebro y la explosión de las conexiones sinápticas. Desde su formación molecular, el cerebro sobrevive 52 Primera infancia: una mirada desde la Neuroeducación El “cableado cerebral” dependiente de la experiencia utiliza la información del entorno emocional, físico, social y cultural para dar continuidad al proyecto arquitectónico cerebral que empezó en el vientre materno. gracias a su capacidad de aprendizaje y adaptación. Funciones superiores del cerebro, como el lenguaje, se estructuran no solo a partir de la capacidad de las áreas cerebrales especializadas en la función, sino que dependen también de la adaptación del niño al entorno social y de su interacción con las demás personas. Kandel (1997), uno de los más reconocidos neurocientíficos en la actualidad, afirma que si bien el cerebro está apto para aprender y estructurar el lenguaje, sea hablado o escrito y en el idioma que sea, hay un periodo sensible para la adquisición de este aprendizaje, que corresponde a la etapa entre los dos y ocho años aproximadamente, periodo marcado por la fuerte relación con el entorno y las personas que lo componen. Kandel afirma también que a partir de esta etapa, la capacidad de adquisición del lenguaje se reduce fuertemente. Los estudios realizados en los orfanatos sobrepoblados de Rumania (Ames, 1997) –donde cientos de bebés y niños pasaron la mayor parte de su tiempo echados, hambrientos, sin relaciones interpersonales, sin comunicación, sin juego y atención adecuada– dieron a OEA Organización de los Estados Americanos 53 CAPÍTULO IV Una breve mirada en la primera infancia conocer que la mayoría de los niños de dos y tres años no caminaban, no hablaban ni jugaban. Sus cerebros escaneados (TEP) mostraban inactividad en los lóbulos temporales, responsables de varias habilidades auditivas, lingüísticas, y emocionales. Muchos de ellos, aunque adoptados por familias canadienses, no lograron un desarrollo acorde a la edad cronológica. Indudablemente, las investigaciones acerca del desarrollo del cerebro (Gazzaniga, 2002), han demostrado que es justamente en la primera infancia donde se asientan las bases para funciones cerebrales superiores como la memoria, el razonamiento lógico, el lenguaje, la percepción espacial y visual, la discriminación auditiva, entre otras. De la misma forma, es también en la primera infancia que se construye la plataforma para el desarrollo de los talentos. Entender el proceso de desarrollo cerebral y los principios regidos por el sistema nervioso relacionados con el aprendizaje y la conducta, marcará una enorme diferencia en el rol de los padres y educadores con relación al desarrollo de los talentos. El desarrollo, como un proceso integral, reúne diversas áreas, algunas de ellas con capacidad integradora, como es el caso del área emocional. En este sentido, merecen especial atención los tres primeros años de vida. Si bien es erróneo decir que lo que no se aprende en esta época esté condenado a no aprenderse jamás, es exactamente en esta etapa que algunas condiciones son necesarias para un óptimo desarrollo cerebral. Entre ellas, está el vínculo afectivo con el adulto. El vínculo, el amor o el apego, no solo conforman la base del desarrollo emocional del 54 Primera infancia: una mirada desde la Neuroeducación niño y también de su autorregulación, como menciona el Dr. Shanker. Son además la base del desarrollo social (relaciones sólidas fortalecen habilidades sociales, la autoconfianza, la empatía), del desarrollo sensoriomotor (el toque, las caricias, los juegos corporales aportan datos al sistema somatosensorial) y del desarrollo intelectual (contarles cuentos, cantar canciones, descubrir colores, formas, tamaños, construyen las habilidades cognitivas). Los estudios neurocientíficos señalan que la mielinización de las diferentes áreas del cerebro va siguiendo una secuencia ordenada, lo que propicia la organización neurológica desde la parte más baja de la médula espinal hasta la corteza cerebral prefrontal, lo que está directamente relacionado con la madurez y el desarrollo cerebral. Como se mencionó anteriormente, varias estructuras mielinizadas en la etapa prenatal permiten que zonas que controlan habilidades vitales como la respiración, la succión y la deglución estén altamente funcionales en el momento del nacimiento. Por otro lado, distintas estructuras se van volviendo funcionales varios años después del nacimiento, permitiendo que las habilidades de las diferentes áreas del desarrollo se vayan consolidando conjuntamente con el crecimiento, resultado de la indicación genética y de la influencia de los estímulos del entorno. Como ejemplo, se puede mencionar que mientras las estructuras cerebrales que controlan la visión están altamente funcionales en los primeros seis meses, las fibras nerviosas que controlan los movimientos finos de la mano, o la coordinación ojo-mano, solo estarán OEA Organización de los Estados Americanos 55 CAPÍTULO IV Una breve mirada en la primera infancia totalmente mielinizadas aproximadamente a los cuatro años de edad. Una vez más, esto nos lleva a reflexionar sobre la estrecha relación que debe existir entre las Neurociencias y la educación, puesto que muchos educadores, por desconocimiento de este complejo proceso de maduración del SNC y del cerebro, pasan por alto este desarrollo gradual, que va vinculado a un despertar paulatino de todas las habilidades cognitivas, sensoriales, físicas, sociales, emocionales, reflexivas y morales. Cabe resaltar que aunque el cerebro tenga zonas específicas y capacidades innatas que abren el repertorio de las habilidades, los estudios más recientes señalan la fuerza e influencia que el medio ejerce en el desarrollo del ser humano. Es en la primera infancia que dichas habilidades pueden ser aprendidas, estimuladas y refinadas; donde la plasticidad del cerebro permitirá la conformación de una personalidad más sana y equilibrada y se construirá una identidad positiva para las etapas futuras del desarrollo, siempre y cuando el entorno sea adecuado. En este sentido, los padres y educadores tienen el rol fundamental de proporcionar a los niños y niñas todas las experiencias y recursos para que construyan su propio proceso de desarrollo. Asimismo, como el “cableado cerebral” dependiente de la experiencia utiliza la información del entorno emocional, físico, social y cultural para dar continuidad al proyecto arquitectónico cerebral que empezó en el vientre materno, es esencial que el adulto cambie varios de sus patrones mentales y empiece a preparar un entorno más adecuado, donde los niños y niñas puedan experimentar la individualidad, 56 Primera infancia: una mirada desde la Neuroeducación la capacidad de asombro, el ensayo y error, la intuición, la creatividad, la autonomía, el procesamiento “individual” de la información y la posibilidad para cuestionar, dudar y cambiar de dirección. En lo que se refiere a muchas de las propuestas de los programas de AEPI, existe una significativa brecha entre lo que saben padres y educadores acerca del desarrollo cerebral infantil y lo que hacen en la práctica. Es de vital importancia la adquisición de dicho conocimiento, pues esta etapa privilegiada está marcada no solamente por la gran capacidad que tienen los niños y niñas para aprender y desarrollar habilidades; sino que, además, desean profundamente hacerlo. En definitiva, aprender, para los niños y niñas tiene una relación directa con su supervivencia. OEA Organización de los Estados Americanos 57 CAPÍTULO IV Una breve mirada en la primera infancia En este sentido, nos podríamos preguntar ¿qué tanto nos tenemos que preocupar por los niños y niñas pequeños? Algunos piensan que con tenerlos entretenidos jugando, corriendo o viendo televisión, además de darles de comer, abrigarlos y de hacer cumplir las horas de sueño, está resuelto “el problema”. Es necesario tomar conciencia que la primera infancia tiene una importancia fundamental en el ciclo vital del ser humano, puesto que en ella se sientan los cimientos para un desarrollo posterior saludable. 58 Primera infancia: una mirada desde la Neuroeducación U4.T2 Psicología positiva y psicología de la vejez. Intersecciones teóricas Enrique Lombardo6 Artículo Material original autorizado para la publicación en la revista Psicodebate. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Palermo. Recibido 28-12-2012 | Aceptado 21-3-2013 Resumen El presente articulo repasa ciertos desarrollos teóricos e investigaciones dentro del marco de la Psicología Positiva y de la Psicología del Envejecimiento. Algunos conceptos que se encuentran en esa intersección son: capital psíquico, fortalezas, bienestar psicológico y regulación emocional. En todos los casos son factores psíquicos positivos asociados al buen envejecer. La psicología de la vejez ha ido transitando desde finales del siglo XX una etapa de desarrollo sostenido con transformaciones fundamentales en cuanto a las bases teóricas en las que se apoya. Una de estas transformaciones surge de su encuentro con la Psicología Positiva, corriente también, de reciente aparición. El trabajo teórico en este campo es de interés debido a que desde una perspectiva clásica, de raíz biologicista, se plantea como aspecto central de la vejez el declive en las fortalezas físicas y psíquicas, y por lo tanto, la pérdida o deterioro de aquellos rasgos y cualidades positivas que fueron fundamentales durante la vida juvenil y adulta. La vejez estaría marcada por un deterioro, una fragilización y pérdida de la autorregulación progresiva del sujeto. Esta visión llevo a ignorar aspectos claramente positivos de la vejez, como el acopio de experiencia o la mayor disponibilidad de tiempo libre que le permitiría una mayor amplitud en la búsqueda de formas de realización personal entre otras. Del recorrido por los diferentes constructos en los que psicología positiva y psicogerontología se van definiendo un conjunto de características de lo que podemos llamar el envejecimiento psíquico. En primer lugar aparece un cambio en la perspectiva acerca de lo que este proceso implica. Envejecimiento no es visto como un proceso inexorable y universal de deterioro, sino que además de una gran variabilidad, presenta distintos aspectos en las que vemos el desarrollo de potencialidades y recursos que no estaban presentes en etapas anteriores. Palabras claves: Capital psíquico, bienestar psicológico, regulación emocional, psicología positiva, vejez 6 Universidad Nacional de Mar del Plata. E-mail: [email protected] 47 Psicodebate 13. Psicología, Cultura y Sociedad Positive Psychology and old age Psychology. Theoretical Intersections Abstract This article is a theoretical review of developments and research of the positive psychology and of the psychology of aging. Some concepts that are in that intersection are: psychic capital, strengths, psychological wellbeing and emotional regulation. In all the cases they are positive psychic factors associated to the successful aging. Since the end of the 20th century, within the psychology of aging has been developing and achieved fundamental transformations in term of theoretical bases in which it leans on. One of these transformations arises of its encounter with the positive Psychology, of recent appearance too. The theoretical work in this field is of interest because from a classic perspective, from a biological view, aging is regarded as the decline in physical and psychic strengths and, therefore, the loss of those features and positive qualities that were fundamental during the youthful and mature life. Old age would be marked by a deterioration, fragility and loss of progressive selfregulation of the individual person. This view lead to ignoring clearly positive aspects of old the age such as the gathering experience or the greater availability of free time that would allow elderly people to search for ways of personal realization, among others. Of the journey for the different concepts in those that positive psychology and gerontology go being defined a group of characteristic of what we can call the psychic aging. In the first place a change appears in the perspective about what this process implies. Aging is not seen as a relentless and universal process of decline, but rather besides a great variability, it presents different aspects in those that we see the development of potentialities and resources that were not present in other ages. Keys words: psychological wellbeing, psychic capital, emotional regulation, age 48 Psicología Positiva y Psicología de la vejez. Intersecciones Teóricas Introducción La psicología de la vejez ha ido transitando desde finales del siglo XX, una etapa de desarrollo sostenido con transformaciones fundamentales en cuanto a las bases teóricas en las que se apoya. Una de estas transformaciones surge de su encuentro con la Psicología Positiva, corriente también de reciente aparición. En 1998 Martin Seligman (2000) en una reunión de la Asociación Americana de Psicología propuso dar un giro en la investigación psicológica, enfocándose hacia los aspectos más positivos de la psique humana. Desde su creación la psicología había estado preocupada fundamentalmente por describir las funciones de la psiquis y sus defectos. Los intentos de dar cuenta de las fortalezas humanas habían estado relegados solamente a algunos autores aislados, sin constituirse hasta ese momento una corriente dentro de la psicología, entre ellos Erikson, Rogers, Frankl entre otros. Así, comienzan a tomar interés cuestiones tales como: la creatividad, la curiosidad, la apertura mental, el gusto por el aprendizaje, la capacidad para tomar en cuenta el punto de vista de los otros, la sabiduría, la perseverancia, la vitalidad, la bondad, la inteligencia social, la justicia, la equidad, el liderazgo, el trabajo en equipo, la capacidad para perdonar, la modestia, la prudencia, la autorregulación, la gratitud, la religiosidad, la esperanza, el humor, y la apreciación de la belleza, la excelencia y la destreza en todos los ámbitos de la vida. Como todo movimiento innovador, la psicología positiva ha generado desde su creación, detractores y críticos que encuentran cierta superficialidad o vaguedad en sus conceptos y objetivos. Sin embargo, el impacto y trascendencia de esta corriente, y la numerosa evidencia empírica esta dejando atrás rápidamente muchas de esas críticas. Seligman propone como tópicos fundamentales el estudio de las emociones positivas, el estudio de los rasgos positivos, y el estudio de las organizaciones positivas. El presente artículo repasa ciertos desarrollos teóricos e investigaciones dentro del marco de la psicología positiva y de la psicología del envejecimiento. Algunos conceptos que se encuentran en esa intersección son: capital psíquico, fortalezas, bienestar psicológico y en particular la regulación emocional. En todos los casos, son factores psíquicos positivos asociados al buen envejecer. El trabajo teórico en este campo es de interés debido a que desde una perspectiva clásica, de raíz biologicista, se plantea como aspecto central de la vejez, el declive en las fortalezas físicas y psíquicas, y por lo tanto, la pérdida o deterioro de aquellos rasgos y cualidades positivas que fueron fundamentales durante la vida juvenil y adulta. La vejez estaría marcada por un deterioro, fragilización y pérdida de autorregulación progresiva del sujeto. Esta visión llevo a la invisibilización de aspectos claramente positivos de la vejez, como el acopio de experiencia o la mayor disponibilidad de tiempo libre que le permitiría una mayor amplitud en la búsqueda 49 Psicodebate 13. Psicología, Cultura y Sociedad de formas de realización personal entre otras. Sin embargo, en gerontología parece que hasta las “buenas noticias en la vejez son leídas como negativas”(Cartensen & Charles, 2007) y terminan ocultas tras el pesado velo del prejuicio y el estereotipo. Resulta entonces curioso que muchas investigaciones encuentren que los adultos mayores pueden mantener altos niveles de bienestar afectivo aún cuando se confrontan con el declive biológico, las pérdidas a nivel psicológico y social, y los prejuicios sociales que los estigmatizan (Scheibe, S. & Carstensen, 2010), volveremos más adelante sobre este dato que es llamado también la “paradoja del bienestar en la vejez”. Desde los años 70 del siglo pasado, la Psicología del Desarrollo ha avanzado en el estudio de las características del desarrollo durante la adultez y el envejecimiento (Neugarten, 1999), etapas que habían estado fuera de su campo de investigación debido a la concepción limitada del desarrollo humano. La corriente de life span amplía la visión del desarrollo humano a todas las etapas de la vida, y especialmente al envejecimiento (Baltes, Linderberger, Staudinger 1998). Los autores plantean una revisión de los resultados de investigaciones sobre capacidades en la vejez a partir de la consideración de factores vinculados a la historia sobre la que se despliega el curso de la vida. De esta corriente teórica surgen nuevos conceptos que intentan explicar positivamente el desarrollo cognitivo en la adultez y vejez. Sabiduría, pensamiento post formal y pensamiento dialéctico son algunos de esos conceptos que intentarían dar cuenta, formalmente, de las características que serían propias de un pensamiento que se va enriqueciendo y contextualizando en la experiencia diaria. A partir de estos cambios, se han comenzado a promover estudios que buscan las dimensiones positivas del envejecimiento más que su deterioro, modificando el punto de vista hegemónico que se conformó en el siglo XIX, a partir del cual, se redujo a la vejez a un problema de la medicina, y en donde el viejo devino en las representaciones científicas y sociales en un enfermo (Iacub, 2006), en lo que se ha llamado “paradigma decremental del la vejez”. Se da así una convergencia entre la psicología que estudia las fortalezas y el potencial humano y la psicogerontología. De esta manera, se abre un amplio campo de investigación acerca de las capacidades, potenciales y reservas psíquicas que se conservan en la vejez. Revisaremos algunas de ellas. Dentro de esta corriente, el capital psíquico constituye un constructo que se define como el conjunto de potencialidades, capacidades cognitivas, emocionales, vinculares, habilidades cívicas y sistema de valores que permiten generar fortalezas personales así como aprender a protegerse y sobrevivir (Casullo, 2006). Es el conjunto de factores y procesos que le permiten a un sujeto aprender a protegerse, a sobrevivir y a generar fortalezas personales. El capital psíquico incluye: a) capacidades cognitivas para adquirir y usar formas de conocimiento como la 50 Psicología Positiva y Psicología de la vejez. Intersecciones Teóricas creatividad, curiosidad, motivación o la sabiduría. b) capacidades emocionales para desarrollar proyectos, superando obstáculos: honestidad, autoestima, persistencia, resiliencia. c) habilidades cívicas para lograr mejor participación ciudadana como el liderazgo, lealtad, compromiso, prudencia. d) capacidades para establecer vínculos interpersonales como inteligencia emocional, amor, sentido del humor, empatía y el altruismo. e) sistemas de valores como metas que orientan los comportamientos que incluye el sentido de justicia, capacidad para perdonar, gratitud, espiritualidad. Como vemos, es un concepto amplio que resume una serie de disposiciones o condiciones ideales que nos permitirían cierta actitud positiva en relación a los desafíos que nos presenta el medio. En la vejez adquieren particular importancia problemáticas tales como: la soledad, las pérdida de seres queridos, pérdidas de agilidad física, cambios en el rol social, la salud, etc. En adultos mayores, se estudiaron específicamente algunas dimensiones como la sabiduría (Baltes, P.B., & Smith, J. 1990) o la capacidad de desarrollar proyectos nuevos (Lawton, Moss, Winter & Hoffman, 2002), el sentido del humor (Ryff, 1989), entre otras. La exploración del capital psíquico en este grupo etáreo ha comenzado muy recientemente en nuestro medio (Arias, Posada, Castañeiras, 2008; Posada, Castañeiras, Arias, 2008). Los primeros resultados están mostrando la importancia de su estudio en la vejez, tanto para profundizar su conocimiento y comprensión como para el diseño de intervenciones que incluyan el trabajo con los aspectos positivos incluidos en el capital psíquico. Podemos concluir así que un sujeto a lo largo de su vida va construyendo más o menos exitosamente reservas, emocionales, cognitivas, sociales y morales para épocas de escasez o necesidad. Particularmente en la vejez pueden ponerse a prueba esas reservas por tratarse de un momento crítico intra e intersubjetivo. Otro constructo de interés en el que convergen la psicología positiva y la psicogerontología es el de bienestar psicológico. Según Andrews y Withey (1976), el bienestar psicológico tiene tres componentes básicos: 1) el afecto positivo 2) el afecto negativo 3) los juicios cognitivos sobre el bienestar. El componente cognitivo de la satisfacción se denomina bienestar, y es resultado de la evaluación cognitiva que las personas realizan acerca de cómo les fue (o les está yendo) en el transcurso de su vida. 51 Psicodebate 13. Psicología, Cultura y Sociedad Los hallazgos acerca del bienestar han sido de gran interés debido a que popularmente se supone que el bienestar deviene de circunstancias externas (dinero, éxito, condiciones de vida, fama) y sin embargo una primera conclusión de los estudios realizados es que son más bien factores internos los determinantes del bienestar. Otro hallazgo de interés es que no existe una correlación o “balance natural” entre afectos positivos y negativos sino que son independientes. Las personas que experimentan las emociones positivas más intensamente, son aquellas mismas que experimentan las emociones negativas más intensamente también. El tener una alta dosis de afectividad positiva no implica tener una alta dosis de afectividad negativa. Existen diversidad de líneas teóricas en relación al bienestar psicológico subjetivo. Ryff (1989) ofrece una perspectiva integrando las teorías del desarrollo humano óptimo, el funcionamiento mental positivo y las teorías del ciclo vital. Para la autora, el bienestar tiene variaciones importantes según la edad, sexo y el contexto social; pudo verificar en diferentes estudios que el bienestar psicológico está compuesto por seis dimensiones bien diferenciadas: 1) una apreciación positiva de sí mismo; 2) la capacidad para manejar de forma efectiva el medio y la propia vida; 3) la buena calidad de los vínculos personales; 4) la creencia de que la vida tiene propósito y significado; 5) el sentimiento de crecimiento personal a lo largo de la vida y 6) el sentido de autodeterminación (Ryff y Keyes, 1995). Existe una importante cantidad de evidencia empírica que señala que las prioridades que tienen las personas están en gran medida relacionadas con el bienestar que experimentan, y estas prioridades están a su vez determinadas por los objetivos vitales en el corto, mediano y largo plazo. Según algunos autores, el erigir y sostener determinados objetivos en la vida, sería un factor determinante del mantenimiento del bienestar en el largo plazo (Emmons, Cheung, Tehrani, 1998). Para Csikszentmihalyi (1998) se basa fundamentalmente en las dimensiones hedónicas (el bienestar que evalúo afectiva y cognitivamente en el aquí y ahora) o eudaemónicas (el sentido de la vida y su proyección en el futuro). Estar y sentirse bien con la vida es un estado psíquico y por lo tanto subjetivo relacionado con la felicidad, la cual se define de dos maneras distintas según sea la dimensión temporal en que tiende a contextualizarse. Por ejemplo, en el plano sincrónico se habla de felicidad como un estado temporal variable en la misma persona según determinadas condiciones psíquicas o externas. Y en el plano diacrónico, se ve la felicidad como un rasgo que puede variar de un individuo a otro. El estudio del bienestar debe tomar en cuenta la autoaceptación de sí mismo, un sentido de propósitos o significado vital (Castro Solano, 2009), el sentido de crecimiento personal o compromiso (Erickson, 1982) y el establecimiento de buenos vínculos personales. El bienestar es un constructo mucho más amplio que la simple estabilidad de los afectos positivos a lo largo del tiempo, es lo que la sabiduría popular conoce como felicidad (Schumutte y Ryff, 1997). 52 Psicología Positiva y Psicología de la vejez. Intersecciones Teóricas En lo que respecta al bienestar en la vejez, en las últimas décadas se han realizado múltiples investigaciones que han explorado las relaciones entre el bienestar psicológico y variables tales como: la autoestima (Izal & Montorio, 1993); la actividad social (Okun, Stock, Haring & Witter, 1984); el afrontamiento (Vera Noriega, Sotelo Quiñones & Domínguez Guedea, 2005); los rasgos de personalidad (Chico Librán, 2006); el apoyo social (Arias, 2004; Muchinick, 1984); el funcionamiento del self (Liberalesso Neri, 2002); el nivel y estilo de vida (García-Viniegras & GonzálezBenítez 2000); variables sociodemográficas; el estado funcional; la salud (Izal & Montorio, 1993) y la religión (Levin & Chatters, 1998). Estudios actuales sobre la felicidad (Lacey, 2006; Wood, Kisley & Burrows, 2007), han demostrado que los adultos mayores tienen niveles comparables o superiores a los adultos jóvenes o de la mediana edad. Para Carstensen y Charles (1998) la paradoja de la vejez parece radicar en que a pesar de que existe cierto declive físico y cognitivo se incrementa el bienestar psicológico. Las autoras se basan en que en la vejez la expectativa de vida le marca al sujeto la necesidad de acomodar sus objetivos, emociones y proyectos a ese límite de tiempo. Por último, mencionaremos la emocionalidad en la vejez y su regulación como un aspecto vinculado tanto al capital psíquico como al bienestar psíquico. Podemos definir las emociones como: actividad psíquica producida por reacción frente a ciertos estímulos tanto internos como externos. La regulación y control emocional, son procesos por los cuales los individuos influyen sobre sus emociones: cuándo ocurren, con qué intensidad y cómo las expresan. Implican un proceso de atenuación o límites a las expresiones emocionales en cuanto a la disminución de la intensidad, formas de expresión, el carácter o signo de las mismas. Las emociones constituyen procesos integrales que involucran tres diferentes aspectos: fisiológicos, comportamentales y subjetivos (Gross & Thompson, 2007). Este tercer aspecto se ve influenciado por el medio social, en tanto y en cuanto, son las pautas culturales en un momento determinado las que indican qué comportamientos y expresiones son aceptables socialmente. En este sentido, se ha comprobado el rol central que tienen las emociones en la adaptación al medio social ya que aportan información sobre el sujeto mismo, los otros, y el ambiente. Tanto en las emociones como en su regulación y control, intervienen distintos estratos cerebrales en un complejo proceso que encuentran vías de expresión en respuestas fisiológicas y conductuales. Las emociones tienen su origen en la herencia adaptativa de la especie y en su encuentro con la vida social, cultural y vincular. Esta última determina que las emociones resulten formas complejas de la actividad psíquica. Los estados emocionales se caracterizan por la coexistencia de afectos como alegría y tristeza, etc.. Permanentemente esta complejidad requiere de mecanis53 Psicodebate 13. Psicología, Cultura y Sociedad mos de balance y control de la psique. Tales mecanismos son propios de la vida social en cuyo marco se producen aprendizajes y experiencias que permiten formar estrategias de expresión y control o regulación emocional. En cuanto a las estrategias o formas de regulación podemos encontrar en pri-mer lugar, la selección de la situación: se refiere a evitar ciertas personas, lugares o actividades para limitar la exposición a situaciones propensas de generar emociones negativas. Una vez seleccionada, la modificación de la situación puede intervenir para ajustar o cambiar una situación a los fines de disminuir su impacto emocional negativo. Y por último, como las situaciones poseen muchos aspectos, el despliegue atencional permite focalizar en los aspectos de menor valencia negativa de la situación. Una vez que se ha focalizado en un aspecto particular de la situación, el cambio cognitivo se refiere a construir un significado más positivo de los muchos posibles en esa situación. Finalmente, la modulación de la respuesta, se refiere a varios tipos de intentos por influenciar las tendencias de respuesta emocional una vez que estas ya hayan sido generadas. La regulación emocional no implica tendencias fijas e inmutables. La adquisición de sus estrategias son adquiridas en la vida social y son sensibles al desarrollo individual, como muestran los cambios relacionados a la edad hacia un patrón más saludable de estrategias desde la adultez hasta la vejez (John & Gross, 2004). De la misma manera que en el campo de la psicología en general, existen un sinnúmero de teorías acerca de la dinámica de las emociones, sus orígenes, su diversidad y la forma en que se expresan. En la búsqueda de esos modelos explicativos de la vida emocional, consideramos fundamentalmente, debido a la complejidad mencionada, aquellos que integren aspectos cognitivos y afectivos, sería absurdo pensar que ambos procesos actúan independientemente uno del otro. Sin embargo, el campo de la psicología ha sido clásicamente un ámbito adverso para la formulación de modelos integradores. Desarrollos en el campo de la cognición que mostraron un tibio interés por lo emocional que resulta un obstáculo para la comprensión de los aspectos lógicos, o el estudios de los aspectos emocionales que consideraron el ámbito de la vida racional como ajeno, incluso opuesto a sus intereses. Existe una diversidad de autores y teorías que intentan dar cuenta de una progresiva integración en el desarrollo cognitivo y emocional a lo largo del curso de la vida. Muchas de estas líneas, se encuentran dentro del marco del paradigma del curso de la vida, por lo tanto, le han dado relevancia a los cambios en la mediana edad, y en particular, en la vejez. Gisela Labouvie Vief (1996) realizó su interpretación de los trabajos de Piaget, en los que el epistemólogo suizo caracterizó dos formas de conocimiento vinculadas dialécticamente: la figurativa y operatoria. La primera, ligada a sentimientos, deseos y conocimientos asociados a nuestra vida social y la segunda, 54 Psicología Positiva y Psicología de la vejez. Intersecciones Teóricas el pensamiento operatorio que intenta liberarse de esas experiencias y reflejar los aspectos formales de la lógica y las leyes. El modelo teórico de Labouvie Vief, llamado de Integración Dinámica (Dynamic Integration), establece la coordinación de las mencionadas formas del conocimiento como logro, a partir del cual, se da la “madurez” del ego. El desarrollo del self y las formas del pensamiento más complejas, como por ejemplo, el pensamiento post formal, entre otros, son una vía de encuentro entre estos dos aspectos tan comúnmente disociados en la psicología. Según la autora en cuanto al desarrollo emocional en la adultez y envejecimiento, podemos considerar dos patrones aparentemente contradictorios. Una línea demuestra que en los mayores la regulación emocional mejora a partir de un mejor balance con predominio de aspectos positivos sobre los negativos. Otra corriente teórica diferente pero compatible con la anterior es la llamada Teoría de la selección socio emocional de Laura Carstensen. Esta corriente considera que existen problemas de regulación que resultan de la declinación de recursos cognitivos en la vejez que pueden afectar la regulación emocional. Sin embargo, sostiene a su vez que el acortamiento del tiempo de vida permite dar prioridad a intensificar experiencias emocionalmente gratificantes en el presente, en lugar de maximizar recompensas futuras (Carstensen, 2000). Las diferencias entre ambas teorías es que en el caso de la teoría de la selectividad se enfatiza el proceso de optimización personal frente al déficit, mientras que el modelo de integración dinámica el énfasis esta puesto en la diferenciación y complejidad, en cómo los individuos coordinan sus sentimientos y los sincronizan con los de los otros. Lavouvie Vief sugiere que un funcionamiento óptimo involucra una integración y coordinación flexible de dos estrategias centrales: optimización y diferenciación (Labouvie Vief, 1996). Dentro de la corriente life span Baltes (2000) afirma que es posible que los efectos del aprendizaje y la práctica hagan a los adultos mayores más competentes en la regulación y el control emocional. Numerosas investigaciones avalan estas ideas. Dentro del presente siglo, hay estudios que revelan que en la vejez se experimentan formas más complejas de emociones que en la juventud. Los mayores señalan emociones positivas y negativas al mismo tiempo, y estos sentimientos van acompañados de una mayor eficacia en la regulación de los mismos, sobre un eje que es el equilibrio emocional. Una investigación reciente en nuestro país muestra que frente a las exigencias de la vida social, la tensión entre familia, amistades, pareja, en la vejez se busca un equilibrio entre el compromiso y la preservación personal (Lombardo, 2012). Las búsquedas teóricas se orientan hacia lo que entendemos es una característica de la vejez: la posibilidad de una mejor regulación y control emocional 55 Psicodebate 13. Psicología, Cultura y Sociedad producto de mecanismos ligados al manejo de las emociones positivas y negativas a partir de una integración entre cognición y afecto. Los hallazgos de las últimas décadas presentan una perspectiva positiva acerca de los cambios emocionales en el envejecimiento, indicando que los niveles relativamente altos de bienestar afectivo y estabilidad emocional constituyen la norma más que la excepción, al menos hasta los 70 u 80 años de edad (Carstensen Pasupathi, Mayr & Nesselroade, 2000; Kunzmann , U. , Little , T. D., & Smith , J. (2000). Kessler, E. M. , & Staudinger , U. M. 2009). Si entendemos que la regulación emocional involucra un incremento en complejidad cognitivo afectiva, tal incremento consiste simultáneamente en balancear y tolerar la competencia entre afectos, experimentando mezcla de diferentes emociones e implementando una estrategia de autorregulación flexible que permite la tolerancia y la ambigüedad. Este proceso puede hacer un pico en la mediana edad con declinación en lo que hace a la complejidad cognitiva en la vejez, pero hay considerables diferencias interindividuales en relación a las formas de compensación de tal declive. Aunque el estudio científico de las emociones en gerontología es relativamente nuevo, los desarrollos teóricos son amplios y han dado lugar a una rica cantidad de estudios experimentales. Estos resultan inequívocos respecto de que las emociones de la vejez tienen características distintivas. Las emociones, su expresión y regulación, son consideradas actualmente como aspectos del funcionamiento psíquico a lo largo del ciclo vital y, específicamente, en la vejez. Algunos datos sugieren además, que la integración cognitivo afectiva esta ligada a ganancias en complejidad cognitiva. En síntesis, los puntos de acuerdo entre las diferentes corrientes son esencialmente, en la importancia que tienen en la adultez y vejez en los mecanismos de control emocional, y difieren en la explicación de este hecho. Los resultados muestran una diversidad de estilos de regulación con una fuerte impronta vinculada a la deseabilidad social como característica y a la integración entre contexto y posibilidades. Discusión Del recorrido por los diferentes constructos en la Psicología Positiva y Psicogerontología, se van definiendo un conjunto de características. En primer lugar, aparece un cambio en la perspectiva, el envejecimiento ya no es visto como un proceso inexorable y universal de deterioro, sino que además de una gran variabilidad, presenta distintos aspectos en los que vemos el desarrollo de potencialidades y recursos que no estaban presentes en etapas anteriores. Durante el desarrollo del curso de vida un sujeto va construyendo estrategias adaptativas a partir de vivencias personales y de aquellas provenientes de su 56 Psicología Positiva y Psicología de la vejez. Intersecciones Teóricas pertenencia a un colectivo social. De las mismas, surgen líneas de desarrollo que se van entrelazando y que apuntan a objetivos tales como lograr ciertas metas, superar problemas, atender a los otros, etc. En el proceso de desarrollo que va de la adultez a la vejez, tales líneas se van cortando y reforzando otras, en un proceso de selección y optimización. Una de esas líneas es claramente la que apunta al bienestar personal y que conforme pasan los años va resultando más relevante en función del mandato que nos lleva a la búsqueda felicidad y el límite de tiempo que impone la vida humana. Y finalmente, en esta búsqueda de bienestar en la vejez en relación a las emociones se produce un ajuste en las estrategias, ya que son la fuente principal de malestar y de bienestar. Los factores externos e internos se controlan mejor combinando estrategias de descompromiso, selección y reevaluación, de manera de regular su vida emocional hacia formas de equilibro y armonía. En el futuro, no dudamos en los aportes que la Psicología Positiva va a hacer a la comprensión de las fortalezas humanas en general, y en particular, al estudio del proceso de envejecer en el que vemos en acción mucho de esos recursos. Es decir, que ambas corrientes tienen mucho que aportarse recíprocamente. Referencias Andrews, F. y Withey, S. (1976). 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