CONDUCTA SUICIDA
“El suicidio es la muerte causada
por un acto de autolesión
destinado a ser letal”
CONCEPTO Y CLASIFICACION
La terminología utilizada para describir el suicidio ha evolucionado con el tiempo
para reflejar los avances en el estudio científico del comportamiento suicida, la
defensa cada vez mayor de las víctimas y los supervivientes del suicidio y la
reducción del estigma asociado al suicidio.
La conducta suicida incluye:
Suicidio consumado: acto autolesivo intencionado con resultado de muerte.
Intento de suicidio: acto autolesivo con intención de provocar la muerte, pero que
finalmente no resulta mortal. Un intento de suicidio puede dar lugar a lesiones, pero
no necesariamente.
Ideación suicida: Pensamientos, planes y actos preparatorios para el suicidio.
AUTOAGRESION NO SUICIDA
Acto autolesivo sin intención de provocar la muerte. Entre estos actos se incluyen: infligirse
rasguños o cortes en los brazos, quemarse a uno mismo con un cigarrillo e ingerir una
sobredosis de vitaminas.
La autolesión no suicida puede ser una forma de reducir la tensión porque el dolor físico
puede aliviar el dolor psicológico. También puede ser una petición de ayuda de las personas
que aún desean vivir. Estos actos no deben descartarse porque las personas con antecedentes
de autolesión no suicida presentan un mayor riesgo de suicidio a largo plazo.
La conducta suicida es un problema de salud muy frecuente. Ocurre en hombres y mujeres de
todas las edades, razas, ingresos, niveles educativos y orientaciones sexuales. No existe un
perfil típico de suicidio, aunque algunos ejemplos de grupos de personas con mayores tasas
de suicidio son varones de mediana edad y mayores, jóvenes indios americanos y personas
que se identifican como LGBTQ.
CAUSAS DEL COMPORTAMIENTO SUICIDA
El trastorno de salud más frecuente que contribuye al comportamiento suicida es la depresión.
La depresión, incluyendo la depresión que forma parte del trastorno bipolar, está involucrada
en más del 50% de los intentos de suicidio y en un porcentaje aún mayor de suicidios
consumados. La depresión puede ocurrir de forma inesperada, estar desencadenada por una
pérdida reciente u otro evento perturbador o ser consecuencia de una combinación de
factores. Los problemas en la relación matrimonial, un arresto reciente o problemas con la ley,
las relaciones amorosas difíciles o que concluyen, los conflictos con los padres o el acoso
escolar (en el caso de los adolescentes) o la pérdida reciente de un ser querido (sobre todo
en la población de edad avanzada), pueden ser algunos de los desencadenantes de un
intento de suicidio en las personas con depresión. El riesgo de suicidio es mayor si las personas
con depresión también sufren un grado significativo de ansiedad, comportamiento impulsivo,
trastornos por consumo de sustancias y trastornos del sueño.
Las experiencias traumáticas durante la infancia, en particular las que incluyen el
abuso físico y sexual, aumentan el riesgo de intento de suicidio.
El aislamiento aumenta el riesgo de comportamiento suicida. El riesgo de
consumación de suicidio es mayor entre las personas separadas, divorciadas o
viudas. El suicidio entre la población que tiene pareja estable es menos frecuente
que entre la población soltera o sin pareja estable.
El consumo de alcohol puede agravar un cuadro depresivo, lo que, a su vez,
aumenta el riesgo de que aparezca conducta suicida. El alcohol también reduce el
autocontrol y aumenta la impulsividad. Cerca del 30% de las personas que
llevaron a cabo tentativas de suicidio consumieron previamente alcohol y cerca de
la mitad de estas personas estaban intoxicadas en ese momento.
Las personas con esquizofrenia u otros trastornos psicóticos pueden sufrir delirios
(creencias falsas fijas) con las que les resulte difícil convivir, o bien pueden oír
voces (alucinaciones auditivas) que les ordenan matarse. Además, las personas con
esquizofrenia son propensas a la depresión.
Las personas con trastorno límite de la personalidad o con trastorno de personalidad antisocial, en
especial las que presentan un historial de impulsividad, agresividad o comportamiento violento,
presentan también un mayor riesgo de suicidio. Las personas con estos trastornos de personalidad
tienden a presentar una baja tolerancia a la frustración y tienden a reaccionar al estrés de manera
impulsiva, lo que a veces conlleva autolesiones o comportamientos agresivos.
Los trastornos médicos generales, especialmente los que son dolorosos y crónicos, contribuyen a cerca
del 20% de los suicidios de las personas de edad avanzada. Trastornos médicos diagnosticados
recientemente, como la diabetes, la esclerosis múltiple, el cáncer y la infección también pueden
aumentar el riesgo de suicidio. Algunas enfermedades, como el sida, la epilepsia del lóbulo temporal y
los traumatismos craneoencefálicos pueden afectar directamente el funcionamiento cerebral de las
personas y, por lo tanto, aumentar el riesgo de suicidio.
FACTORES DE RIESGO DEL COMPORTAMIENTO
SUICIDA
Preocupación por el suicidio, planes bien definidos para el suicidio, antecedentes
familiares y/o intentos previos de suicidio.
Depresión (especialmente cuando va acompañada de ansiedad, como parte del
trastorno bipolar o asociada a una hospitalización reciente) y otros trastornos
mentales.
Trastornos por consumo de sustancias o alcohol
Ser víctima de acoso escolar (por ejemplo, acoso cibernético, rechazo social,
discriminación, humillación, vergüenza)
Comportamiento impulsivo
Interrupción en el trabajo (por ejemplo, desempleo) y períodos de transición (por
ejemplo, pasar del servicio activo al estatus de veterano, jubilarse)