CÓDIGO PENAL. CONTENIDO El Código Penal de El Salvador es un conjunto de normas jurídicas comprendidas dentro del ordenamiento jurídico de Derecho Público, decretadas por la Asamblea Legislativa, que es el órgano facultado por la norma suprema –Constitución de la República- para tal finalidad y promulgadas por el Órgano Ejecutivo, con el fin de regular y sancionar conductas que transgreden derechos constitucionalmente protegidos, inherentes a la persona humana, teniendo como base principios constitucionales, que otorgan garantías necesarias que no permiten la vulneración de los derechos de las personas a las cuales se les aplica dicha normativa, que deben ser mayores de dieciocho años de edad, ya que para sancionar conductas delictivas cometidas por personas menores de dieciocho años de edad, se ha decretado y promulgado la Ley Penal Juvenil; dichos principios también protegen los derechos de las personas que figuran como víctimas de las conductas antisociales. El Código Penal actual fue aprobado por la Asamblea Legislativa mediante Decreto Legislativo N° 1030, el veintiséis de abril de mil novecientos noventa y siete, y se encuentra vigente desde el año mil novecientos noventa y ocho, posterior a su publicación en el Diario Oficial de El Salvador, tal como lo dispone la Constitución de la República de El Salvador; siendo objeto desde entonces de numerosas reformas para adecuarlo a la realidad social existente, garantizando su eficacia en el tiempo. Además el Código Penal se complementa con otras leyes especiales que sancionan diversas conductas delictivas de forma más específica, tales como la Ley reguladora de las Actividades Relativas a las Drogas, Ley Contra el Crimen Organizado y Delitos de Realización Compleja, Ley Contra el Lavado de Dinero y Activos, Ley Especial contra Actos de Terrorismo, Ley Especial para Sancionar Infracciones Aduaneras, Ley de Procedimientos Especiales sobre Accidentes de Tránsito, entre otras. Para cumplir el objetivo para el que fue creado nuestro Código Penal, que es prevenir las conductas antisociales que afectan a la población que se encuentra dentro del territorio nacional y excepcionalmente fuera de éste, está estructurado o dividido en tres libros, los cuales a su vez están ordenados por títulos y capítulos que regulan conceptos, delitos y faltas específicas, así como disposiciones finales y transitorias: el primero, catalogado como parte general, el segundo y tercero como parte especial y las ya mencionadas disposiciones transitorias y disposiciones finales. El libro primero, que es la parte general, comprende desde el Art. 1 hasta el Art. 127, en donde se desarrollan los principios que rigen toda la normativa penal, que como ya se apuntó al inicio del presente, garantiza la protección de los derechos fundamentales de toda persona; además, regula la forma de aplicar la ley penal respecto al ámbito territorial, temporal, personal, entre otros; clasifica los hechos punibles en delitos y faltas, los delitos en graves y menos graves, siendo graves los que tienen como pena de prisión que excede de los tres años y los menos graves, los que no exceden los tres años de prisión. Éstos pueden ser realizados por acción u omisión, es decir, realizando una actividad, así como dejar de realizarla, teniendo el deber de hacerlo, también clasifica los delitos como políticos, que son los relativos al sistema constitucional y a la existencia, seguridad y organización del Estado, los delitos oficiales, en los que se requiere que la persona que lo comete tenga la calidad de funcionario o empleado público, asimismo, están los delitos imperfectos, en los que la acción delictiva no se consuma por causas ajenas a la voluntad del sujeto activo –es decir la persona que intenta cometer el delito-, también regula el delito imposible, que no es más que la falta de idoneidad de la acción o las acciones para cometer un delito. Se enumeran también en esta parte general, una serie de circunstancias que excluyen la responsabilidad penal de la persona que cometió el delito, por ejemplo cuando actúa en defensa de un derecho propio o ajeno, siempre que éste no lo haya provocado; pero también regula aquellas circunstancias que modifican la responsabilidad penal del que lo ha cometido, las cuales se clasifican en circunstancias atenuantes, que tal como lo indica el mismo vocablo, hacen menos severa la pena que puede imponerse por la comisión del delito, y las circunstancias agravantes, que en contraposición a la anterior, hacen más severa la pena a imponer, ambas circunstancias responden a situaciones y motivaciones personales de la persona que lleva a cabo el hecho delictivo, así como a la forma en que se llevan a cabo dichas acciones antijurídicas –es decir que son acciones contrarias a lo permitido por la ley-. En cuanto a las personas que cometen delitos, estás son clasificadas como autores directos o coautores, los que por sí mismos llevan a cabo las acciones necesarias para cometer un delito; autores mediatos, los que por intermedio de otra persona cometen el hecho delictivo, utilizándolo como instrumento para tal fin; además, están los instigadores, que son los que alientan a otro para que cometa un delito, y los cómplices, catalogados así por ayudar de forma necesaria a la comisión de un hecho delictivo. Respecto a los delitos, éstos pueden cometerse unitariamente, pero también en conjunto, es por esta última circunstancia que el Código Penal contempla el concurso de delitos, tanto el concurso real como el concurso ideal de delitos, el primero se configura cuando con dos o más acciones u omisiones independientes entre sí, se cometen dos o más delitos, y el segundo, cuando con una sola acción u omisión se cometan dos o más delitos; dentro de esta clasificación también se encuentra el denominado delito continuado, que se configura cuando con dos o más acciones u omisiones reveladoras del mismo propósito criminal y aprovechándose el agente de condiciones semejantes de tiempo, lugar y manera de ejecución, se cometen varias infracciones de la misma disposición legal que protege un mismo bien jurídico, aun cuando no fueren de distinta gravedad, y el delito masa, cuando en las defraudaciones el sujeto comete varias veces el mismo delito, obteniendo diversas cantidades de dinero en perjuicio de una pluralidad de sujetos indiferenciados, por lo que se considerará como un solo delito, tomando como base el monto global de lo defraudado. Por otra parte, clasifica las penas por su clase en principales y accesorias, entre las principales están la pena de prisión, cuya duración va desde los seis meses hasta los setenta y cinco años, arresto de fin de semana, que puede durar desde cuatro a ciento cincuenta fines de semana, arresto domiciliario, cuya duración oscila entre uno y treinta días, pena de multa, cuyo importe se cuantificará en días multa y será de cinco a trescientos sesenta días multa y de prestación de trabajo de utilidad pública, que puede durar de cuatro a ciento cincuenta jornadas semanales; y las accesorias, que comprenden la pena de inhabilitación absoluta, cuya duración será de seis meses a treinta y cinco años –pérdida de los derechos de ciudadano que otorga la Constitución de la República-; inhabilitación especial, que puede durar de seis meses a treinta años –referida a la prohibición del ejercicio de una profesión u oficio-; de expulsión del territorio nacional para los extranjeros; privación del derecho de conducir vehículos de motor, que oscila entre tres meses a seis años, en los casos especialmente determinados en la Ley; y la pena de terapia, que será establecida como pena accesoria en los delitos relativos a la libertad sexual, previo examen pericial; valga aclarar que su cumplimiento será conjuntamente con las penas principales y no obstante estar determinadas como penas accesorias, también pueden ser impuestas como penas principales. En relación a las penas, la parte general del Código Penal especifica los parámetros a utilizar para su adecuación a cada caso en particular, atendiendo a la extensión del daño causado, el grado de participación del sujeto activo en el delito – autor, autor mediato, instigador, cómplice-, si solamente es un delito o concurren varios –concurso real de delitos, concurso ideal de delitos, delito masa y delito continuado-, si se consumó totalmente el hecho delictivo o quedó en la fase de tentativa, así como la concurrencia de circunstancias atenuantes y agravantes sobre el mismo. Asimismo, existe una regulación de las formas de sustituir la ejecución de las penas privativas de libertad que ya se mencionaron, como un beneficio al que pueden acceder los condenados, si se cumplen los parámetros legales para ello, y la más conocidas y aplicadas son la suspensión condicional de la ejecución de la pena, en la que el condenado debe cumplir ciertas condiciones que le impone el juez, durante un período de prueba que oscila entre los dos y cinco años, y la libertad condicional, que no es más que el beneficio que otorga el juez de vigilancia penitenciaria, al condenado que ha cumplido las dos terceras partes de la condena impuesta; pero dichos beneficios pueden ser revocados si el condenado incumple las condiciones que le fueron impuestas, lo cual supone el cumplimiento de la pena de prisión en estricto sentido. También pueden imponerse medidas de seguridad a aquellas personas que cometieron delitos por ser enajenados mentales –es decir que no comprenden lo ilícito de su actuar por no estar en pleno uso de sus facultades mentales-, por grave perturbación de la conciencia y por tener un desarrollo psíquico retardado o incompleto; entras las cuales figuran la internación, tratamiento médico ambulatorio y vigilancia. También se consideran en esta parte general del código, que la responsabilidad penal de una persona se extingue por haber cumplido la pena impuesta o el cumplimiento de las condiciones impuestas como sustitución de ésta, por la muerte del condenado, por la prescripción –es decir, por haber transcurrido un determinado período de tiempo una vez impuesta la condena, sin que el condenado la haya estado cumpliendo en prisión-, por la amnistía –que es el olvido del hecho delictivo por ministerio de ley-, por indulto –que es el perdón que otorga el Presidente de la República al condenado-, por el perdón otorgado por la víctima u ofendido del delito al condenado, por el perdón judicial –otorgado por el juez que lo juzgó-, y por el padecimiento de enfermedad incurable en período terminal. Asimismo, se regula lo concerniente a la rehabilitación del condenado, que supone el derecho de recuperar los derechos de ciudadano que le fueron suspendidos, así como la cancelación de los antecedentes penales que la Dirección General de Centros Penales lleva de las personas condenadas por delitos, entre otros; además la cancelación de las medidas de seguridad que hubieran sido impuestas. También hay disposiciones legales que contemplan la reparación civil derivados del daño causado por la comisión de un delito o falta, que supone la restitución de los objetos en los que recayó la acción delictiva, la reparación del daño que se haya causado, la indemnización por los perjuicios por daños morales y materiales ocasionados a la víctima y las costas procesales –que es el gasto económico que supone toda la actividad procesal realizada en los juzgados y tribunales-; siendo responsables de cubrir dicha reparación civil, la o las personas que cometieron el delito, ya que si son varios responden solidariamente, es decir en cantidades económicas iguales; asimismo pueden responder subsidiariamente otras personas vinculadas con el condenado por ministerio de ley, siendo esta transmisible a los herederos de la persona condenada si esta fallece. Y por último, la parte general del Código regula las consecuencias accesorias por la comisión de un hecho delictivo, tales como la pérdida del producto, de las ganancias y ventajas provenientes del hecho; y el comiso, que supone la pérdida de los objetos a favor del Estado, que son propiedad del condenado o que se encontraban en su poder al momento de ser detenido y que nadie más reclama como propios. El libro segundo, que es la parte especial del Código Penal, contempla todos los supuestos de conductas que son catalogadas como delitos y faltas, tipo de persona a quien puede atribuírseles, así como la pena que le corresponde a cada uno. Los delitos están comprendidos a partir del Art. 128 hasta el Art. 371, y las faltas a partir del Art. 372 hasta el Art. 403. En primer lugar se encuentran detallados los delitos que protegen el bien jurídico vida –es decir, el derecho a la vida-, comprendidos desde el Art. 128 al Art. 141, comenzando por el que provoca mayor daño, el Homicidio, que supone la muerte de la víctima, así como los que atentan contra la vida del ser humano en formación, tal como el Aborto Consentido y Propio. Le siguen las conductas delictivas que atentan contra la integridad física, es decir aquellas provocan daño a la salud de las personas, sin provocar la muerte, por ejemplo las Lesiones, Lesiones Culposas, etc., reguladas desde el Art. 142 al Art. 147. Hay otros delitos que pretenden proteger la vida y la integridad física de las personas, porque son conductas que al ejecutarlas ponen en peligro esos bienes jurídicos, tales como Disparo con Arma de Fuego, Suministro Indebido de Bebidas Alcohólicas y la Conducción Peligrosa de Vehículos Automotores, entre otros, y que están comprendidos entre los Arts. 147-A al 147-F. A partir del Art. 148 hasta el Art. 152 se regulan los delitos que atentan contra la libertad individual de las personas, es decir, contra el derecho que tenemos todos de trasladarlos libremente de un lugar a otro, sin más restricciones que la ley nos imponga, entre dichos delitos están la Privación de Libertad, Secuestro, entre otrosTambién están aquellas conductas delictivas que pretenden conminar la autonomía personal, es decir, que con dichas acciones se busca obligar a las personas para que hagan o dejen de hacer actividades por voluntad propias, tal como la Coacción y las amenazas, reguladas desde el Art. 153 al Art. 157. A continuación están contemplados los delitos contra la libertad sexual, dicho bien jurídico supone la libertad de toda persona adulta de consentir o no acciones de índole sexual, como ejemplo está el delito tipificado como Violación y Otras Agresiones Sexuales, entre otros; asimismo, se incluye el derecho a la indemnidad sexual, es decir, al derecho que tienen todas las personas menores de dieciocho años de no ser expuestos a conductas o contenidos de índole sexual que no estén acordes a su edad, entre los cuales podemos mencionar el delito de Violación en Menor o Incapaz y Agresión Sexual en Menor e Incapaz, entre otros. Dichos delitos están comprendidos entre los Arts. 158 al 174. En el Art. 175 y 176 se protege el derecho a la seguridad personal que todos tenemos, como por ejemplo si alguien se negare a prestar auxilio a cualquier persona que estuviera en peligro, en el supuesto que su ayuda no ponga en peligro su propia vida; así como denegar la asistencia sanitaria en el caso que estuviera comprometida la salud de una persona. Desde el Art. 177 al Art. 191-C, se regulan los delitos que atentan contra el honor, o dicho de otra manera, al derecho que se tiene que nuestra fama personal no se vea dañada por ser acusados injustamente de cometer delitos –Calumnia-, por atribuir conductas que dañen su dignidad como persona –Difamación-, así como hacer comentarios o acciones que dañen su dignidad –Injuria-; asimismo se protege la intimidad, es decir, el derecho que tenemos a que no hayan injerencias en nuestra vida privada, tal como con el delito tipificado como Allanamiento de Morada, entre otros. Además el Código Penal protege las relaciones familiares, en estricto sentido la institución del matrimonio, razón por la cual está prohibido contraer matrimonio con más de una mujer –delito tipificado como Bigamia-, regulados en los artículos 192 al 194. También protege el estado familiar, lo que quiere decir, el derecho de todo ser humano a ser inscrito en el Registro del Estado Familiar desde su nacimiento y que éste se haga apegado a la ley, por lo que uno de los delitos relativos a este bien jurídico es la Suposición u Ocultación del Estado Familiar. Dichos delitos están contemplados en los artículos 195 al 198. En sintonía con los dos últimos bienes jurídicos protegidos, a continuación están los delitos que protegen los derechos y deberes familiares, dicho de otra manera, tutela los derechos a tener una familia que proteja a su hijos y a su pareja, que les provea de lo necesario para su subsistencia y estén exentos de conductas violentas dentro del hogar, razón por la cual están regulados los delitos tipificados como Violencia Intrafamiliar, Incumplimiento a los Deberes de Asistencia Económica y Abandono, entre otros, a partir del Art. 199 al 206. Otro bien jurídico protegido es el derecho al Patrimonio, es decir, al derecho que toda persona tiene de disponer libremente de sus bienes materiales como inmateriales. Los delitos que comprenden la vulneración a tal derecho son: el Robo, Hurto, Extorsión, Receptación, así como las defraudaciones como la Estafa; además, comprende aquellas conductas que atentan contra los bienes raíces o inmuebles (propiedades), tales como las Usurpaciones de Inmuebles; también incluye los Daños a todo tipo de bienes; todos regulados desde el Art. 207 al Art. 222. El patrimonio Cultural también está protegido por el derecho penal, desde el Art. 223 al Art. 225, lo que supone la prohibición de ocultar bienes culturales y su comercialización. Por otra parte, se protege la propiedad intelectual de aquellas invenciones literarias o artísticas que poseen derechos de autor, y que están debidamente registradas, reguladas en los Arts. 226 al 227. Los delitos relativos al orden socioeconómico, es decir, al derecho de todos y todas de que no se vulneren nuestros procedimientos y procesos utilizados para la manufactura de bienes o la prestación de servicios debidamente registrados, de los cuales se generan ingresos económicos, en los que se incluye el delito de Infidelidad Comercial. Además, se procura mantener relaciones comerciales dentro de los parámetros legales permitidos, por lo que en estos se incluyen los delitos relativos al mercado, la libre competencia y la protección al consumidor, tales como el Monopolio, Agiotaje, Competencia Desleal, entre otros, todos regulados a partir del Art. 241 hasta el Art. 248. También se regulan conductas delictivas en contra de la Hacienda Pública, que está referida a la recaudación de los impuestos, los cuales sirven para la financiación de proyectos de desarrollo de país, así como para cubrir los gastos de todo el aparato estatal, por lo que se sanciona con estos delitos es la evasión del pago de los tributos, entre otros, contemplados desde el Art. 249 al Art. 252. Hay otro tipo de conductas delictivas reguladas desde el Art. 253 al 263, que atentan contra la ordenación del territorio, protección de los recursos naturales y del medio ambiente, en virtud de la necesidad de evitar construcciones en lugares no autorizados para ello, así como la contaminación y depredación del medio ambiente, que abarca tanto la flora como la fauna. La seguridad colectiva es otro bien jurídico protegido, ya que se pretende evitar conductas que pongan el peligro a grupos de personas, tales como provocar incendios o estragos, entre otros, previstos y sancionados en los Art. 264 al 270. El derecho que tenemos que no se menoscabe nuestra salud mediante conductas que atentan contra ésta, incluyendo en el ámbito laboral y estudio en que nos desarrollamos, se encuentra tutelado desde el Art. 271 hasta el Art. 278, tales como la Alteración de Sustancias Medicinales y la Infracción de Medidas de Seguridad e Higiene. La fe pública, es el bien jurídico referido a la certeza que se tiene respecto a la autenticidad de documentos y algunos bienes y sobre la actuación de determinadas personas por su calidad, razón por la cual se sanciona penalmente desde el Art. 279 al Art. 289-B, la Falsificación, Tenencia o alteración de Moneda, la Supresión, Destrucción u Ocultación de Documentos Verdaderos, el Uso Falso de Documento de Identidad, la Falsificación de Señas y Marcas, entre otros. Como se dijo al inicio, todas las personas tenemos derechos y garantías fundamentales, inherentes al ser humano, es decir que los adquirimos desde el momento de la concepción (desde que somos concebidos) o desde nuestro nacimiento, los cuales están protegidos por el derecho penal y están referido a la protección del derecho de libertad, al derecho de igualdad, a la libertad de expresión, al de asociación y reunión, libertad de religión, derecho de defensa, la intimidad, entre otros, en donde la persona que puede cometer la mayoría de delitos en contra de estos derechos y garantías, debe tener la calidad de funcionario o empleado público, pero hay también hay otros delitos que pueden ser cometido por cualquier persona, y están regulados desde el Art. 290 al hasta el Art. 302, entre los que se incluyen la Tortura y el Fraude Electoral. Hay otros delitos con los que están relacionados a la administración de justicia, en el sentido que las conductas sancionadas van en detrimento y desgaste innecesario de la institución que administran justicia, así como la desobediencia a las resoluciones que emite, razón por la cual se regulan a partir del Art. 303 hasta el Art. 319, delitos como la Simulación de Delitos, Encubrimiento, Desobediencia a Mandato Judicial, Evasión, etc. A continuación se regulan los delitos que van en contra de la administración pública, referente a las atribuciones gubernativas tendientes a la administración de los bienes públicos, así como a la ejecución de obras y proyectos que llevan como fin el progreso del país, es por ello que las conductas delictivas reguladas en los artículos 320 al 339-A, la mayoría pueden ser llevadas a cabo por funcionarios o empleados públicos y llevan implícitos actos de corrupción por parte de éstos. Entre dichos delitos podemos mencionar el de Actos Arbitrarios, Negociaciones Ilícitas, Cohecho Propio, Enriquecimiento Ilícito, entre otros; pero también hay algunos delitos de éstos que pueden ser cometidos por particulares, como el de Cohecho Activo, Tráfico de Influencias, etc. Además, están aquellas conductas delictivas que ponen en peligro el Sistema Constitucional, que no es más que el orden jurídico, político y social establecido por la constitución de la República, asimismo, atentan contra la paz pública, que es parte del orden social, contempladas entre los artículos 340 al 349, entre los cuales están: el delito de Rebelión, Sedición, Agrupaciones Ilícitas, Tenencia, Portación o Conducción de Armas de Guerra, Desórdenes Públicos, entre otros. A partir del Art. 350 hasta el Art. 360, están contemplados los delitos que atentan contra la existencia y organización del Estado, es decir que con su comisión va dirigida a provocar que el Estado desaparezca y sea sometido a otro, con lo cual se destruye la organización del mismo, entre estos delitos está el de Traición, Revelación de Secretos de Estado, etc. Los delitos contra la humanidad buscan prevenir acciones delictivas encaminadas a desaparecer o exterminar personas, ya sea por su raza, religión o afinidad política, entre otros aspectos, razón por la cual son de aquellos que no prescriben, es decir, que puede acusarse de dichos delitos en cualquier momento, no importando el tiempo que haya transcurrido desde su comisión; entre éstos podemos mencionar el Genocidio, Desaparición forzada de Personas, Trata de Personas, Comercio de Personas, etc., regulados desde el Art. 361 al 367-C. Por último tenemos los delitos de carácter internacional, con los que pretende proteger acciones delictivas que puedan llevarse a cabo dentro o fuera del espacio aéreo o marítimo de nuestro país, a los cuales, también se les puede aplicar normativa internacional ratificada por nuestro país, tales como los convenios internacionales y denominado Código de Bustamante, que también son leyes de la República, por haber sido suscritos y ratificados por nuestro país. Entre estos delitos está el de Piratería y Piratería Aérea, regulados en los Arts. 368 al 370. Siempre en el Libro Segundo del Código Penal, denominada Parte Especial, a partir del Art. 371 hasta el Art. 403, están tipificadas las faltas penales y sus penas, y las mismas están reguladas en el mismo orden que los delitos, es decir, de acuerdo al bien jurídico que vulneran, ya que comienzan por las faltas que transgreden el derecho a la vida, la integridad personal, al patrimonio, a la familia, buenas costumbres y al decoro público, orden y tranquilidad público y por último las relativas al respeto de los difuntos. La diferencia más clara entre los delitos y las faltas, es que en estas últimas, la pena es menos severa que en los delitos, además, puede otorgarse el perdón judicial. En cuanto a las disposiciones transitorias, en éstas se destacan puntos que estarán vigentes mientras existan procesos pendientes de tramitación con la normativa penal que regía anteriormente a la promulgación de la que entrará en vigencia; y la disposición final contempla la derogación expresa del código penal anterior, es decir que se dejará de aplicar a los casos que sucedan cuando el nuevo código ya está vigente, asimismo, se establece la fecha en que entrará en vigencia la nueva normativa penal, la cual puede variar por circunstancias que se harán saber mediante decreto legislativo.
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