Introducción
Dios, Padre, Creador son múltiples los nombres que recibe el Señor y cada uno de
ellos hace referencia a su magnificencia, pero también aparte de estos nombres Él
es nuestro Rey por lo tanto nosotros como sus hijos y parte de su familia,
debemos reconocerlo y obedecerlo como tal.
En esta lección el propósito será interiorizar la adoración como prioridad en la
oración, donde el Rey quiere de nosotros una comunión y comunicación directa.
B. Honrar al Rey
La palabra adoración que utiliza en el verso viene del griego Proskuneo, que habla acerca
de la humillación de nuestro corazón, de nuestra mente, de doblegar nuestra voluntad a
Dios. Es la manera como nos postramos ante Dios, para dar adoración. De modo que la
prioridad en la oración es la adoración, ¡Debemos interesarnos en Él y su reino por sobre
todo lo demás!
Como hijos: lo llamamos padre, damos gracias por su amor y su cuidado.
Como ciudadanos: lo llamamos Rey, le obedecemos y lo adoramos.
De modo que Dios es padre y Rey, por lo tanto, somos hijos y ciudadanos.
Algunas maneras de honrar al Rey:
En espíritu y en verdad.
Servirle y honrarlo.
Con la obediencia.
Con mi testimonio.
Dios busca una adoración motivada por el Espíritu Santo, una adoración real y genuina,
nuestra comunión con Dios debe ser espiritual.
Salmos 9:1 dice: “Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contare todas tus
maravillas”. En los escritos originales hebreos, vemos la palabra Corazón que
significa Libi y este a su vez habla de la totalidad de una persona, ser interior o
conjunto de pensamientos, emociones y fuerzas físicas.
1 corintios 10:31 dice: “si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo
para la gloria de Dios”
Todo debe dar adoración a Dios.
Cuando
comemos
Como hablamos
Todo lo anterior en reverencia a Dios.
Con nuestros pensamientos
Con nuestras acciones
San juan 16:13, “pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda
la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo
que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” La verdad es Dios.
C. Destronar al Usurpador
¿Qué gobierna nuestro corazón? Si vamos a orar es necesario saber y conocer a
qué lugar pertenecemos y no se habla necesariamente de un cuerpo físico y de un
espacio terrenalmente hablando sino de nuestra mente y corazón, saber quién soy
en Cristo y a que familia pertenezco.
Veamos algunos usurpadores que emplea Satanás para poner como tronos en los
corazones.
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El “Yo”: Problema número uno de la humanidad
Si bien el mundo, las teorías y diferentes autores mencionan la importancia de
trabajar el Yo, lo cual funciona como base para el desarrollo del ser de las
personas, es decir, el Yo reúne emociones, percepciones, conceptos que se
tienen sobre sí mismo, esto puede llegar a ser un gran daño para las personas
que no tienen claro a qué lugar pertenecen, en este caso el yo es la única opción
que le queda a todo aquel que rechaza a Dios de la Biblia. Básicamente el mundo
ofrece dos opciones el Yo o Dios. Para entender un poco más este concepto el Yo
tiene sinónimos tales como: autoconfianza, egocentrismo, empoderamiento,
ecpatía y se logra acomodar en las personas distorsionando lo que el Señor desea
y anhela de nosotros como sus hijos.
-
Servicio, trabajo o idolatría
En ocasiones no lo vemos de tal manera, sin embargo, la diferencia radica en que
tanto podemos llegara a idolatrar y endiosar, para que esto suceda requiere de
que nuestra prioridad cambie, es decir, nuestros momentos de oración, de
intimidad con el señor, servicios, reuniones, ayunos pasan a segundo plano para
darle importancia a nuestras actividades como la laboral.
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Adoración a otros
En ocasiones podemos compartir ideas, pensamientos o seguir a personas, dentro
de la lección se nombraban algunos personas que provocaron esto dentro de su
contexto como Pablo, Apolos, o Pedro, no quiere decir que estuvo mal de parte de
ellos, sin embargo, el ser humano tiene un tendencia natural a inclinarse hacia
personas y es ahí cuando pueden suceden los problemas, pues le quitamos el
primer lugar a Dios y ponemos nuestra honra en personas.
Tu Dios es aquel a quien adoras. Alrededor del mundo la gente adora a muchas
clases de dioses. Algunos de ellos son solo dioses tallados o hechos de madera o
piedra. Otros son personas conocidas en los deportes o en la música. Se les llama
“estrellas” e “ídolos” incluso podemos llegar a creer mas en lo que dicen algunos
predicadores o conferencistas que en el misma palabra del Señor, debemos tener
cuidado de a quien le estamos cediendo el trono de nuestro corazón.
D. La falacia del trono vacío
Podríamos empezar por preguntarnos ¿qué es falacia? Es engaño, mentira,
fraude.
Satanás se ha encargado de generar rebelión desde el principio de la raza
humana, arruinando el mundo que creó Dios para todas las criaturas, al caer el ser
humano trajo consigo oscuridad y muerte y esto lo podemos observar través de
las diferentes historias que relata la biblia.
Se menciona que Satanás desea el trono de Dios, por tal motivo generó todo un
caos, y fue expulsado del cielo y también aquellos ángeles que fueron rebeldes, se
menciona que satanás fue arrojado a la tierra y desde ese momento se pasea por
la ella. Pero no todo termina ahí, recordemos lo que ha de pasar según el estudio
de eventos escatológicos, el milenio y la batalla final Apocalipsis 20:1 -10
Satanás puede gobernar en este mundo trayendo consigo su maldad y
descargándola sobre las personas, parece un panorama triste y sin esperanza, y
que, pese a que ha hecho trono en muchos corazones incrédulos, no en el de los
creyentes, nuestra motivación es grande, pues hay un esperanza, conocemos que
este no es nuestro destino final, sino que estamos de paso y que nuestra tarea es
invitar a otros a que se unan y también puedan disfrutar de esta bendita
esperanza, Nuestro Rey pronto regresará y aunque algunos creen que no tienen
un rey, que son autónomos y no se rigen a ante nada ni nadie, se encuentran muy
equivocados, nosotros somos esclavos del amo que obedecemos.
E. Honrar el nombre del Rey
El objeto de la adoración
El objeto de la Adoración tiene vida, amor, es Dios verdadero y no hay otro, Dios quiere
una Adoración que lo honre como Rey. Algunos adoran imágenes, muertos, ante
pasados, hasta la naturaleza, pero ninguna de estas tiene amor, ni pueden contestar una
oración. Dios quiere una Adoración personal que adore su nombre, esta si tiene vida y
contesta oraciones, Él es Dios verdadero, Dios de Amor.
El deber de la Adoración
Algunos no creen que Jesús es el hijo de Dios, alguien podría decir:” yo adoro a Dios,
pero no creo que Jesús sea el hijo de Dios” ¡Imposible! No se puede adorar a Dios y al
mismo tiempo rechazar a su hijo, el significado de honra: derivado del hebreo kabod., que
indica gloria
o
o
Alabar a través de la obediencia, el respeto, admiración y retribución, honra a
Dios.
La veneración sincera del nombre de Dios nos exige una oración que salga de lo
más íntimo de nuestro corazón.
o
Jesús nos manda a honrar a Dios tanto con los labios como con el corazón. Mateo
15:8-9
Honrar a Dios significa mostrarle la estima, el respeto la reverencia, la admiración, la
Adoración, el temor, la alabanza, la sumisión y la obediencia que se le debe, es digno de
todo honor.
Ejemplo:
La posición de Dios, (salmos 47:7)
El poder, (éxodo 15:6)
Los logros (apocalipsis 4:11)
La integridad (Isaías 6:3)
El intelecto (romanos 11:33)
No importa la categoría que elijamos, a Dios debemos honrarlo por sobre todas las cosas.
El poder del nombre
Mateo 6:9 “padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre”
Dios es todo poderoso, omnisciente, omnipresente, Él es dueño de todo. Cuando nos
dirigimos en oración a Dios y pedimos en su nombre estamos seguros de que Él lo ara.
Si dudamos esa verdad, estaríamos insultando su nombre. ¡Es como si Dios nos diera un
cheque firmado con su nombre y nosotros nos negáramos a llevarlo al banco por que no
creemos que tenga suficiente dinero depositado como para pagarlo!
Pablo dijo: “porque todo aquel que invocare el nombre del señor, será salvo” (romanos
10:13)
Jesús dijo: “y todo lo que pidiereis en oración, creyendo lo recibirás” (mateo 21:22)
Dios dice: “yo soy jehová tu sanador” (éxodo 15:26)
Hay muchas promesas escritas en la palabra de Dios, no debemos dudar de ninguna de
ellas, debemos ir a Él en oración, con fe y en el nombre del Señor. Confiamos en las
palabras de los médicos, ministros, amigos y hasta de los políticos, pero nos parece difícil
confiar en Dios. Como podemos esperar que Dios conteste la oración si damos más honra
al nombre de personas que en las promesas de Dios.
La reputación del rey
Su nombre no describe lo que es, pero sus acciones si lo describen y hacen su nombre.
Si no tiene una buena reputación, eso opaca su nombre y no se puede confiar en esa
persona. Como cristianos siempre debemos esforzarnos en cada día ser mejor,
íntegramente para glorificar a Dios.
Pilares de la reputación de Dios (Romanos 4:17-21)
1. Da vida a los muertos (no hay nada imposible para Dios) El acto de la resurrección
de Jesús
2. Dios llama a las cosas que no son como si lo fuesen
Acto de fe
3. Dios es poderoso para hacer lo que había prometido
Promesas.
Algunas cosas para saber cómo orar:
1. Debemos honrar a Dios como Rey de nuestro corazón
2. Debemos reconocer que somos sus hijos y ciudadanos del cielo y o debemos
poner a nadie ni nada aparte de Dios en el trono de nuestro corazón.
3. Debemos creer en el poder de su nombre y reclamar sus promesas.
4. Debemos tener cuidado de lo que decimos y hacemos sabiendo que
representamos a Dios en este mundo.