Teoría General de la Prueba Judicial. La Prueba Para producir prueba de algo es necesario recurrir a las ciencias reconstructivas, que consisten en “ir desde los rastros dejados por las cosas, hechos o seres, hacia estos mismos seres, hechos o cosas” (Dellepiane citado en Devis Echandia 1970, p. 12). La Prueba Judicial Peso de las pruebas en el proceso Referencias LECCIÓN 1 de 3 La Prueba Judicial El método reconstructivo no es simple, tanto en los instrumentos utilizados como en el proceso psíquico de quien lo emplea y de quien es su destinatario, pues, combina varios procedimientos lógicos con otros psicológicos y técnicos. El método judicial probatorio es uno de los varios comprendidos en el género reconstructivo. La importancia que la prueba tiene en el mundo jurídico es inmensurable. Sin ella, los derechos subjetivos de una persona serían simples apariencias, sin solidez y sin eficacia alguna. Con la prueba se buscará comprobar la veracidad de los hechos alegados por las partes y que hubieran sido controvertidos. Distinción entre elemento de prueba, medios de prueba y órgano de prueba Dentro de la teoría general de la prueba judicial, se distinguen tres aspectos de la noción de prueba: E LE M E N T O PRO BAT O RI O M E D I O S D E PRU E BA Ó RG A N O D E PRU E BA Consiste en el “dato objetivo que se incorpora al proceso, capaz de producir un conocimiento cierto o probable de los hechos invocados por las partes” (Vélez Mariconde citado en Cafferata y Hairabedian, 2011, p. 18); por ejemplo: el testimonio (el relato o descripción que cuente en la audiencia) de la persona que presenció el accidente. E LE M E N T O PRO BAT O RI O M E D I O S D E PRU E BA Ó RG A N O D E PRU E BA Son las vías legalmente reguladas para “lograr el ingreso del elemento de prueba en el proceso” (Vélez Mariconde citado en Cafferata y Hairabedian, 2011, p. 18); por ejemplo: la prueba testimonial, para obtener el testimonio de la persona que presenció el accidente. Con esto se busca dar a entender que no podríamos pretender que el testimonio del testigo ingrese al proceso por medio de la prueba informativa, o pericial, o confesional, porque el único medio previsto para lograr que un tercero ajeno al proceso nos otorgue dichos sobre lo que percibió sobre el hecho es únicamente la prueba testimonial. E LE M E N T O PRO BAT O RI O M E D I O S D E PRU E BA Ó RG A N O D E PRU E BA Es el sujeto que proporciona el elemento probatorio y podrá realizarlo a través del medio de prueba correspondiente; por ejemplo: el testigo (la persona que percibió el hecho y sobre el cual va a dar su testimonio). Los medios de prueba clásicos, y que actualmente existen en el proceso, son varios: confesional, testimonial, informativa, pericial, inspección o reconocimiento judicial, e indiciaria o presuncional. A continuación te invitamos a leer el siguiente documento que aborda el concepto de prueba pericial. La actuación de los peritos judiciales y las directivas del acuerdo reglamentario.pdf 227.6 KB ¿Qué debe probarse en un proceso judicial? Los hechos controvertidos. El derecho aplicable. La veracidad de los documentos acompañados. SUBMIT LECCIÓN 2 de 3 Peso de las pruebas en el proceso Suele suceder que algunas pruebas son más terminantes que otras, pero el juez no tiene obligación de adherir a ellas, pudiendo dictar la sentencia en sentido distinto a la conclusión que podría haber aportado dicha prueba. Situación que, por supuesto, genera la discrepancia de las partes. Eso puede darse así, porque el juez valorará toda la prueba que se hubiera aportado a la causa, y no sólo una. Por ejemplo, esto sucede mucho en la prueba pericial, la cual sirve “para introducir en el proceso hechos complejos de naturaleza técnica que no pueden ser interpretados directamente por el Juez. Se trata un medio de prueba singular” (José María Torras Coll, 2017, https://bit.ly/2Qr3MnB). Puede suceder que un especialista concluya una cosa en el dictamen pericial, pero que luego el juez, al interpretar todos los elementos de prueba que tiene para la causa llegue a una conclusión distinta. Si las partes disienten con esa decisión, utilizarán todas las vías recursivas para revertir la situación. En el caso de la prueba pericial, por su carácter técnico, hay ciertas formalidades que deben cumplirse, como por ejemplo: ser presentada por escrito y fundada. Para que la fundamentación sea tal, debe contener, además de los puntos a peritar, la explicación de las operaciones técnicas realizadas y conclusiones sentadas en principios científicos. Los fundamentos han de ser convincentes y explicados en forma coherente, clara, suficiente, sobre la base de su razonamiento1. [1] CCCTCA de Villa Dolores, Barroso, Juan Domingo c/ Jorge Besso – Prueba Anticipada – Abreviado (19 de junio de 2003). Foro de Córdoba, Nº 94, p. 304. Los dictámenes periciales deben ser suficientemente motivados mediante referencia a la regla objetiva o pauta tolerable utilizada en virtud de la remisión que, al respecto, establezca el orden jurídico. El cometido principal de los expertos es explicitar las deducciones que hay que extraer objetivamente de los hechos observados o tenidos por existentes, para que el funcionario, y en su caso el juez, decida fundadamente. El profesional administrativo, e incluso “el perito judicial cumple una doble función: a) constatar, comprobar o verificar los hechos, investigar sus razones y determinar sus consecuencias; b) indicar las reglas científicas, técnicas o de experiencia aplicable”2. [2] ROCA ANTONIO C/ INSTITUTO AUTÁRQUICO PROVINCIAL DEL SEGURO DE ENTRE RÍOS ARTORDINARIO. (7 de junio de 2017). La percepción, deducción o inducción de los hechos importa una declaración científica que no constituye un simple informe sobre lo ocurrido, sino también un juicio valorativo sobre lo que es objeto de la verificación. Los fundamentos han de ser convincentes y explicitados en forma coherente, clara y suficiente, sobre la base de un razonamiento lógico3. [3] TSJ, Sala CA, Navello, Carlos Alberto y otros c/ Provincia de Córdoba – Plena jurisdicción – Recurso de apelación. (1997). Boletín Judicial de la Provincia de Córdoba, p. 1181. El dictamen pericial no obliga al juez, ni reviste fuerza decisoria per se, sino que su eficiencia probatoria emana de los fundamentos en que se apoya, ponderados por el magistrado de acuerdo con los principios que informa la sana crítica racional4 y que aconseja aceptar sus conclusiones sólo cuando ellas se encuentren debidamente motivadas5. [4] Art. 283, Código Procesal Civil y Comercial. (1967 t.o. 1981). Congreso de la Nación. Recuperado de https://bit.ly/2FnaTqM [5] C2°CC de Córdoba, Leiggener, Adrián R. c/ Coragua SRL –Ordinario. (27 de mayo de 2003). Foro de Córdoba N° 88, p. 234. En ese marco complejo que se da entre la especialización del técnico, que produce un dictamen pericial, y la posibilidad del juez de correrse de la conclusión del técnico, al valorar toda la prueba rendida, es que aparece la posibilidad de que las partes diverjan. Debido a esta facultad de los magistrados, es que las partes tienen la posibilidad de estar en desacuerdo con la decisión judicial, sea porque han adherido a la pericia, o porque se han apartado de ella. Se dan muchos procesos complejos que requieren de un análisis profundo, tal como sucedió en el siguiente caso: En contra de la sentencia de primera instancia, el actor recurre en relación a la determinación de su capacidad sobreviniente. Señala que el juzgador estableció su incapacidad genérica del 35,38% en base a lo dictaminado por el Dr. H., integrante del cuerpo médico forense. Postula que para determinar la incapacidad sobreviniente de una persona se deben tener en cuenta las particulares circunstancias de la persona y no de un modo genérico. Que ello afecta el derecho de propiedad garantizado en el art. 17 y el de igualdad que emerge del art. 16, ambos de la Constitución Nacional. Sostiene que el fallo no tuvo en cuenta las particularidades de la víctima lo que se advierte, dice, en que se calcula la indemnización como una persona cualquiera y no teniendo en cuenta las actividades que realizaba previo a ocurrir el siniestro. Advierte que del informe pericial psicológico surge que el actor no cuenta con un importante desarrollo intelectual lo que lo llevó a desarrollar la actividad de delivery, sumado a la actividad mecánica que realizaba en su domicilio, conforme lo declararan los testigos T. y N. Asevera que su incapacidad específica no es del 35,38% sino aquella en relación a las actividades propias que realizaba, las que -expresa- "son absolutas". Rememora que las lesiones sufridas fueron de suma gravedad, siendo las mismas de fractura de tibia y peroné del miembro inferior derecho, fractura de tobillo, pero allí no terminan los padecimientos, produciendo las referidas lesiones alteraciones anatómicas interfiriendo en la dinámica de trabajo que tenía en forma total. Recuerda que, al contestar el pedido de explicaciones formulado al perito médico, éste expuso que su parte no podría volver a realizar las tareas de delivery. En tanto que al dar respuesta a la impugnación formulada por la demandada y la citada en garantía, expuso dicho perito médico que el grado de incapacidad que padece es absoluta en relación a las tareas que desempeñaba y que describiera en la demanda. Alude a la Corte Suprema de Justicia de la Nación en apoyo de su posición, aunque sin citar el antecedente ni donde se registra el posicionamiento que le atribuye. Indica que el pronunciamiento judicial afecta el principio de congruencia que se ve conculcado al no respetar la reparación integral de la víctima que fue solicitado en el punto 4 del escrito de demanda, como consecuencia del accidente de tránsito sufrido el día 09/08/2006. La Cámara, se expide al respecto diciendo que los jueces tienen amplia libertad para ponderar el dictamen pericial tomando en consideración la competencia del perito, los principios científicos en que se funda, la concordancia de su aplicación con las reglas de la sana crítica, como así también, las demás pruebas y elementos de convicción que la causa contenga. Claro está que no se trata de que el juzgador deba siempre y bajo cualquier circunstancia someter su decisión a los dictámenes periciales convirtiéndose en un autómata y trasformando, de esa manera, en el verdadero órgano decisor a los peritos; empero, cuando las conclusiones del experto se basan en fundamentos técnicos científicos claros y convincentes, no se pueden desechar ni menos aún ignorar los dictámenes obrantes en la causa. Es en tal hermenéutica que el juzgador debe contar con razones serias para apartarse de las conclusiones de los peritos, por cuanto si bien las normas procesales no otorgan al dictamen el carácter de prueba legal, no deja de ser cierto que cuando él comporta la necesidad de la apreciación específica del saber científico del campo del perito técnicamente ajena al conocimiento jurídico del magistrado- para desacreditar su pericia y la consiguiente sentencia, es necesario traer elementos de juicio que desvirtúen las conclusiones arribadas por el sentenciante, cuando ellas se basan en la opinión vertida por el experto. El magistrado es soberano al valorar la fuerza probatoria del dictamen pericial, teniendo en cuenta, por un lado, los elementos adjetivos del mismo (v.gr., competencia e idoneidad del experto) y, por el otro, los elementos objetivos como los principios científicos donde se funda; la concordancia de su aplicación con las reglas de la sana crítica; las observaciones formuladas; y por las demás situaciones de convicción que la causa ofrezca, valorada desde el conjunto de elementos obrantes. Consecuentemente, la determinación del valor probatorio de los peritajes atribuida por el Sr. Juez a quo, verificando los juicios emitidos en los mismos mediante un análisis lógico y de sentido común, no se aleja en modo alguno de la razonable ponderación que según las máximas de la experiencia cabe realizar. Es precisamente esta alteración fáctica en su situación personal anterior al accidente, devenida en la incapacidad sobreviniente admitida en la sentencia la que se indemniza en su integridad, pero ello siempre lo será en los límites del concreto daño ponderado con apoyo en el dictamen pericial médico debidamente fundado y no más allá como lo pretende el actor impugnante. En esta inteligencia Zavala de González expresa que, a los fines de esclarecer el objeto resarcible en el daño patrimonial por incapacidad, debe distinguirse la frustración de lucros con la disminución del sujeto en sí misma considerada. Y, a su vez, en este último caso, si la disminución interesa in genere o en conexión con su específica dedicación productiva. No obstante, apunta con criterio que comparto, que interesa apuntar que estos dos últimos aspectos no son excluyentes: si bien la incapacidad debe evaluarse en concreto (atendiendo a la específica actividad o capacitación de la víctima), no son indiferentes las genéricas posibilidades productivas y existenciales con que contaba. Desde otra perspectiva, cabe destacar que el Dr. H., integrante del cuerpo médico forense dictaminante, al concluir sobre el grado o porcentaje de incapacidad discriminó puntualmente entre la disfunción consolidada derivada de la fractura de tibia y/o peroné (15%), de la repercusión funcional (calculada sobre la capacidad restante) añadiendo la alícuota respectiva (11,5%); sumando a ello la derivada del acortamiento del miembro derecho lesionado (2,95%); y, en lo relevante para el caso, computando los factores de ponderación relativos a la dificultad para realizar la tarea habitual (10%), la necesidad de recalificarse (10%) y atendiendo a la edad del damnificado (2%), añade al porcentual del 29% el resultante de los factores específico ponderado equivalente al 6,38%, obteniendo de todo ello el porcentual total que adoptara el sentenciante a quo en el fallo, que asciende al 35,38%. Lo que lleva a que la concluya la desestimación de los agravios, y confirmar la sentencia de primera instancia6. [6] CCCLM. Sala A. M., C. c/ T., D. y otros s/ Daños y Perjuicios. (30 de Septiembre del 2010). En el caso relatado se puede apreciar que el actor recurre la sentencia porque el juez de primera instancia dictamina, en el mismo sentido, la conclusión a la que arriba el perito médico sobre el porcentaje de incapacidad. El actor estimó su incapacidad como “total” en relación con las tareas laborales que ejercía, mientras que la pericia estimó que su incapacidad era del 35%. El actor explica que, si él se dedicaba a ser delivery y mecánico, por el tipo de fracturas que tuvo, su incapacidad es total para seguir efectuando esas tareas. La pericia, en cambio, estima que la incapacidad no es total, teniendo en cuenta que podrá ejercer otras tareas distintas, es decir, que no se encuentra incapacitado absolutamente para trabajar de cualquier otra actividad. El análisis que hace la Cámara luego, gira en torno a explicar que los jueces tienen la posibilidad de apartarse pero con fundamentos serios, con elementos cuya convicción les sirva para justificar que se aparten de un dictamen realizado por quien es el experto en la materia de que se trata. Con esto, se deja en claro que la facultad de apartarse no es absoluta, sino que podrían apartarse cuando tuvieran otro elemento probatorio que justificara una decisión diferente a la del especialista. ¿Qué son los medios de prueba? Vías legalmente reguladas para lograr el ingreso del elemento de prueba en el proceso. Dato objetivo que se incorpora al proceso. Sujeto que proporciona el elemento probatorio. SUBMIT A continuación te invitamos a leer el siguiente artículo acerca de la idoneidad, competencia e imparcialidad de los peritos. Inscripción de los peritos en el CPCC de Córdoba. Idoneidad, competencia e imparcialidad de los peritos oficiales.pdf 882.1 KB LECCIÓN 3 de 3 Referencias C2°CC de Córdoba. Leiggener, Adrián R. c/ Coragua SRL –Ordinario. (27 de mayo de 2003). Foro de Córdoba N° 88, p. 234. Cafferata, J., Hairabedián, M. (2011). La prueba del proceso penal. Buenos Aires, Argentina: Abeledo Perrot. CCCLM. Sala A. M., C. c/ T., D. y otros s/ Daños y Perjuicios. (30 de Septiembre del 2010). Recuperado de http://www.saij.gob.ar/camara-civil-comercial-laboral-mineria-local-chubut--otros-danos-perjuiciosfa10150174-2010-10-07/123456789-471-0510-1ots-eupmocsollaf?# CCCTCA de Villa Dolores. Barroso, Juan Domingo c/ Jorge Besso – Prueba Anticipada – Abreviado (19 de junio de 2003). Foro de Córdoba, Nº 94, p. 304.Ferreyra de la Rúa, Angelina – Gonzalez de la Vega de Opl, Cristina (2009). Teoría General del Proceso. Córdoba, Advocatus. Cossarini, J. H. (2013). Inscripción de los peritos en el CPCC de Córdoba. Idoneidad, competencia e imparcialidad de los peritos oficiales. Publicado en APC. Recuperado de AR/DOC/6434/2013 Devis Echandía, H. (1970). Teoría General de Proceso (3.ra. ed.). Buenos Aires, Argentina: Editorial Universidad Ley 17.454. Código Procesal Civil y Comercial. (1967 t.o. 1981). Congreso de la Nación. Recuperado de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/15000-19999/16547/texact.htm#5 ROCA ANTONIO C/ INSTITUTO AUTÁRQUICO PROVINCIAL DEL SEGURO DE ENTRE RÍOS ARTORDINARIO. (7 de junio de 2017). Recuperado de https://clavijoabogados.com.ar/noticia.php?id=22 Toras Coll, J.M. (2017). Prueba pericial psicopatológica y su valoración judicial. Recuperado de https://elderecho.com/prueba-pericial-psicopatologica-y-su-valoracion-judicial TSJ, Sala A. Navello, Carlos Alberto y otros c/ Provincia de Córdoba – Plena jurisdicción – Recurso de apelación. (1997). Boletín Judicial de la Provincia de Córdoba, p. 1181.
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