REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN
UNIDAD EDUCATIVA “COLEGIO ANDRÉS BELLO”
BARQUISIMETO-EDO. LARA
VARIEDADES LINGUISTICAS
Maximiliano Lira H.
Variedades lingüísticas
Te explicamos qué son las variedades lingüísticas y las características de las variedades
diatópicas, diastráticas, etarias y más.
Todo idioma se materializa a través de sus diferentes variedades lingüísticas.
¿Qué son las variedades lingüísticas?
En lingüística, se conoce como variedad lingüística o modalidad lingüística a cada una
de las distintas formas que adquiere una lengua natural o idioma, dependiendo
del contexto geográfico, social y etario en que sus hablantes la utilizan. Es decir,
hablamos de las variaciones significativas que sufre una lengua dependiendo de las
condiciones objetivas de cada hablante.
Estas variaciones de la lengua se manifiestan en su vocabulario, entonación,
pronunciación o incluso rasgos más centrales todavía, y se ven reflejados
principalmente en la oralidad, menos así en la escritura. De esa manera, al oír hablar a
alguien, es posible obtener información respecto de su extracción geográfica, su clase
social y nivel educativo (su sociolecto) o su edad aproximada (su cronolecto).
El término variedad se utiliza para referirse a cualquiera de estos casos, entendiendo
que son usos que difieren de la norma ideal, la cual existe sólo como una abstracción o
un patrón genérico, pues ninguna persona habla en “neutro”, sino que se expresa a
través de la variante que le corresponde de acuerdo a las relaciones geográficas,
sociales y culturales que determinan su lugar de enunciación, o sea, desde “dónde”
habla.
Así, desde un punto de vista concreto, toda lengua o idioma se materializa a través de
un conjunto más o menos grande y más o menos dispar de variedades lingüísticas que
le son propias.
Variedades lingüísticas diatópicas o geográficas
Así como una misma especie diverge con el paso de los siglos si se encuentra separada
geográficamente, hasta dar origen a dos especies totalmente distintas, algo similar
ocurre con la lengua. Comúnmente se llama dialectos a estas variaciones
significativas de una misma lengua que tienen lugar en regiones geográficas
determinadas, y que no consisten (aún) en lenguas diferenciadas, sino en modos
diferentes de hablar una misma lengua.
Sin embargo, si tomamos en cuenta que todo hablante de una lengua necesariamente
pertenece a una geografía, y por ende habla un dialecto, podemos concluir que en
realidad la suma de los dialectos es la única manifestación concreta, material, posible
de una lengua. Esto es, nadie habla la lengua “universal”, desvinculada de rasgos
dialectales en su pronunciación o su léxico.
Así, existen dialectos más cercanos (que presentan menor diferenciación) y que por lo
tanto son fácilmente comprensibles entre sí, mientras que hay otros que ya se han
alejado tanto el uno del otro que es imposible que sus respectivos hablantes se
entiendan del todo, teniendo a menudo que acudir a “préstamos” más “universales”
para llegar a un terreno común.
Esto es lo que ocurre, por ejemplo, entre la inmensidad de variantes del español, que
difieren sustancialmente entre lo hablado en México, Colombia, Argentina, Puerto Rico
y España, por citar sólo algunos casos extremos.
Aunque los cambios son sustanciales y reconocibles, un grupo de hablantes formado
por personas de cada uno de estos países podría entenderse sin demasiada dificultad,
aunque con ocasionales tropiezos. En cambio, la distancia que media entre los dialectos
del italiano es tan grande, que en muchos casos constituyen prácticamente lenguas
separadas.
Variedades lingüísticas diastráticas o sociales
Si la lengua varía de una geografía a otra, también es cierto que lo hace en una misma
ubicación, pero dependiendo de los sectores sociales a los que se refiera, dado que no
todo el que vive en una misma región, por ejemplo, habla de manera idéntica.
En esto último influyen factores como la clase social y el nivel educativo, la procedencia
étnica, la profesión o la pertenencia a determinados circuitos sociales específicos. Así, a
cada una de dichas variantes se las puede considerar un sociolecto, o sea, una forma
específica de hablar de un circuito social o un grupo estipulado.
Estos sociolectos suelen diferenciarse bastante entre sí, aunque siempre se hallan
inscritos de alguna forma en la variante regional del idioma, es decir, son
compartimientos dentro de la variante geográfica, que se refieren a un área muy
específica y local de la sociedad. Por ejemplo, una tribu urbana puede manejar su
sociolecto, o lo puede hacer también la clase popular, o incluso la comunidad carcelaria
(eso que se llama “la jerga delincuencial”).
Variedades lingüísticas etarias o cronolectos
Internet puede homogeneizar la variedad lingüística etaria entre geografías diferentes.
Desde cierto punto de vista, las variedades cronológicas de una lengua son en realidad
un tipo de sociolecto, es decir, una especialización de la categoría anterior, dado que las
personas de un rango de edad tienden a hablar parecido, pero sólo si pertenecen
a la misma comunidad geográfica y al mismo circuito social.
Esto es lo que ocurre cuando se habla de “la manera en que hablan los jóvenes”, por
ejemplo, o cuando se identifica un determinado modo de habla con una generación
específica. Cada uno de ellos se considera un cronolecto posible.
Esta clasificación más específica tiende, sin embargo, a presentar ciertos rasgos
homogéneos a partir de la masificación del Internet y las redes sociales, que al
superar enormes distancias geográficas a través de comunidades virtuales y
telemáticas, permite la construcción de un cronolecto más uniforme entre los jóvenes
usuarios de cierto tipo de aplicaciones o ciertos circuitos de la llamada cultura 2.0. Los
memes son un buen ejemplo de ello.
Otros tipos de variedades lingüísticas
Existen otras formas más específicas de variantes lingüísticas, generalmente útiles para
el estudio profesional de la lengua o de las sociedades, por parte de lingüistas,
antropólogos o sociólogos. Algunas de ellas pueden ser:
Variedades diacrónicas, aquellas que se relacionan con el cambio lingüístico a
través del tiempo, o sea, que permiten el estudio de cómo el idioma ha ido
mutando con el paso del tiempo, conforme el uso se va imponiendo a la norma.
Es lo que se hace al estudiar el español medieval y cotejarlo con el moderno, por
ejemplo.
Variedades minoritarias o ecolectos, aquellas que son practicadas por un
grupo muy reducido dentro de una comunidad lingüística, como puede ser una
familia o un grupo de amigos, o de compañeros de trabajo.
Variedades personales o idiolectos, aquellas que se reducen al habla de un
único individuo, cuyas manifestaciones lingüísticas son diferentes a las de su
comunidad lingüística de alguna manera.
Variedades tecnológicas o tecnolectos, aquellas que se encuentran vinculadas
con el lenguaje profesional y la tecnología, conforme la aparición de nuevos
referentes obligan a la lengua a crear palabras y sentidos nuevos para sus
hablantes.