CLASE 01-10-2024 1. Tomando los textos de la cátedra y sumando la lectura del presente articulo realicen un cuadro comparativo entre el Modelo ProhibicionistaAbstencionista y el Modelo de Reducción de Daños: Reducción de daños en las venas abiertas de América Latina 6 julio, 2022 by Redacción La tinta El fracaso de la guerra contra las drogas es un diagnóstico bastante compartido, pero se cuestionan las alternativas a la prohibición. Son muchos los ejemplos de organizaciones de reducción de daños que impulsan el enfoque en Latinoamérica, pero también son recurrentes las impugnaciones a su aplicación en la región de las venas abiertas. Hablamos con Échele Cabeza (Colombia), Reduciendo Daño (Chile), Proyecto SOMA (Perú), Escola Livre de Redução de Danos (Brasil), Asociación de Reducción de Daños (Argentina) y Latinoamérica por una Política Sensata de Drogas (México) para conocer cómo trabajan en sus países y cuáles son sus problemáticas. La matriz prohibicionista-abstencionista El poder anida en los hechos más extendidos y aparentemente “normales” que pasan desapercibidos. Cuando hablamos de drogas y su control internacional, estamos frente a un control estatal naturalizado bajo el paraguas del paradigma prohibicionista. El prohibicionismo hace referencia a una serie de ideas —bien enraizadas en el sentido común— que establecen normas y sanciones en pos de controlar y cuidar un determinado estilo de vida en lo privado y en lo social, que se considera bueno, verdadero y hasta puro. Como explican en Un Libro Sobre Drogas. La matriz prohibicionista-abstencionista como dispositivo de control parte de la idea de que prohibiendo el objeto, la sustancia, se puede controlar la demanda de parte de lxs usuarixs. Como modelo de salud, niega los abordajes alternativos a la suspensión del consumo como meta y obstaculiza el acceso a la salud para las personas que usan drogas. Ante el fracaso en la disminución del consumo, evidenciado por el incremento del uso de drogas año a año, se ve que es un enfoque fallido. Frente a la prohibición, surgen numerosas propuestas alternativas desde distintos campos, que convergen en organizaciones que militan por la reforma en la política de drogas o intervienen desde el enfoque de reducción de daños. El contexto latinoamericano es de una enorme desigualdad social y pobreza estructural. Las personas que usan drogas acá enfrentan constantes violaciones de sus derechos humanos básicos. A la par, las organizaciones de reducción de daños de Latinoamérica acumulan experiencias en intervenciones de base comunitaria y de trabajo en red con organizaciones diversas. Acompañe, no castigue: una disputa al prohibicionismo El 26 de junio de cada año, por mandato de Naciones Unidas (ONU), se celebra el “Día Internacional de las Naciones Unidas Contra el Abuso y el Tráfico Ilícito de Drogas”, en consonancia con la “Guerra contra las drogas” y con el paradigma prohibicionista. El objetivo de esta efeméride se puede leer en la página de la ONU, donde explican que surge “en pro del objetivo de una sociedad internacional libre del consumo de drogas”. En un sentido diametralmente opuesto, aparece la campaña de acción global Support Don’t Punish, que en Argentina nombramos como Acompañe, no castigue. Esta campaña ve al abstencionismo (un mundo libre de drogas) como un objetivo imposible e ingenuo. Nuclea alrededor de 250 organizaciones a nivel internacional que reclaman políticas de drogas que prioricen la salud pública y los derechos humanos por encima de la política criminalizante y punitiva. El año pasado, participaron 260 ciudades de casi 100 países. Para visibilizar la existencia y eficacia que tienen algunas experiencias alternativas a la prohibición en Latinoamérica, compartimos ejemplos de organizaciones de reducción de daños que impulsan este enfoque en la región. Escola livre de redução de danos (Brasil) La Escola livre de redução de danos de Brasil está ubicada en la ciudad de Recife. Surgió en 2019 como institución, pero el grupo formador de la escuela se unió desde movimientos sociales, como organizadores y organizadoras, trabajadores de la salud y de la asistencia social, e investigadores en el campo de las drogas, continuando su trayectoria ahora como organización no gubernamental. Como nos cuenta su coordinadora, Priscilla Gadelha, la organización “nació del movimiento de personas usuarias de drogas que se preocuparon por la construcción de políticas públicas y que entendieron la necesidad de una mayor participación y construcción de los diferentes grupos de personas afectadas por el modelo prohibicionista y cómo potenciar voces y experiencias con una nueva organización, donde el pilar de la democracia y la participación es el eje central y permanente”. La escuela utiliza el pilar de la reducción de daños, como el respeto y la horizontalidad en todo lo que hace, ”creando, innovando y garantizando espacios de formación, ciudadanía y dignidad para las personas”. La propuesta de este espacio es innovar en procesos de atención, tecnologías sociales y formas de interseccionalizar la reducción de daños como estrategia posible para todas las necesidades humanas, expandiendo el lugar más allá del consumo de drogas. El trabajo de la escuela consiste en crear espacios de convivencia, para diferentes colectivos, con especial foco en las mujeres cis y trans, junto a sus hijos. En sus espacios, todas las personas pueden ser aceptadas, incluidas y participan con igualdad de derechos. Sobre las tareas que desempeña la institución, Priscilla nos contó que garantizan “dos días a la semana en 4 turnos de convivencia a las personas que consumen drogas y que se encuentran en situación de calle. En este espacio, las personas pueden ducharse, descansar, comer y lavar la ropa, además de contar con un espacio de intercambio, escucha y aprendizaje en grupo”. Además de este espacio de socialización, cuentan con dos jornadas de turno psicológico de demanda espontánea y programada, para un seguimiento regular. América Latina es una región del planeta marcada por la desigualdad, el colonialismo y algunas de las más sangrientas guerras contra las (personas que usan) drogas. Consultada por las particularidades del enfoque de reducción de daños aplicado a Latinoamérica, Priscilla opinó: “Tenemos el mejor ambiente para cultivar marihuana y coca, pero no podemos cultivar ni tener los mejores productos, solo el dolor y la violencia que generan. Tenemos importantes ejemplos de cambio como el de Uruguay con la marihuana o la relación de Bolivia con la coca”. “La violencia mortal domina el escenario y nos queda la corrupción endémica y la relación del narcotráfico con la política, lo que dificulta aún más nuestro papel en hacer crítico el debate sobre las drogas y dejar el moralismo conservador y religioso que impiden un debate profundo y serio sobre el tema. Necesitamos cambiar esta realidad a través de una alianza por la vida y el derecho a la dignidad de nuestros pueblos en toda América Latina”, reflexionó la coordinadora de la ONG. En Brasil y en toda la región, el encarcelamiento de personas usuarias es masivo. Como cuenta Priscilla sobre su país: “Enfrentamos violencia en general, especialmente con jóvenes pobres y negros, además de los altos índices de encarcelamiento de mujeres pobres y negras, que muchas veces son encarceladas por delitos relacionados con la trata, pero que muchas veces son situaciones que se podrían resolver con otras alternativas. También sufrimos el estigma que trata de impedir nuestro desarrollo como personas con ciudadanía y derecho a vivir”. Acompañe, no castigue, en Brasil, es Acolha, não puna. Desde la Escuela, vienen sumándose todos los años y nos cuentan: “Cada año, buscamos traer otras formas de hablar de la campaña; en 2019, lanzamos la convocatoria pública de intervención en los territorios, con acciones de expresión artística, textual y audiovisual. En 2020, con la pandemia, lanzamos el edicto y realizamos un Webinar con otras entidades sobre la necesidad de llevar la campaña a más colectivos. En 2021, un programa de generación de ingresos con recursos para desempeñar actividades comerciales en la calle, que generó ingresos, acciones directas para acoger y romper el estigma de las personas que usan drogas, que también pueden ser trabajadoras”. También preparan su propuesta para 2022 y nos adelantaron que organizan “un debate interseccional, donde tendremos una mayor presencia del movimiento feminista, negro y que guía el desencanto, ya que Brasil tiene tasas alarmantes de encarcelamiento masivo”. Asociación de Reducción de Daños (Argentina) Hablamos con la secretaria general de ARDA, Silvia Inchaurraga, que es doctora en Psicología con un largo recorrido académico e institucional en el campo de las drogas. Silvia nos cuenta que “ARDA nace en el año 1999, a partir del encuentro de múltiples profesionales que apostamos por un cambio de paradigma en las políticas públicas, en particular, muchos de nosotros veníamos del Centro de Estudios de Drogadependencia y Sida (CEADS) de la UNR que había sido el primer dispositivo en instalar, a mediados de los años noventa, exactamente en 1994, el primer programa de reducción de daños con talleres de desinfección de equipos para los usuarios de drogas inyectables y que había derivado, a fines de los años 90, en la instalación del primer programa con distribución de equipos de inyección en el hospital público”. Por aquellos años, el enfoque era novedoso y hablaba de un cambio de paradigma, más aún en instituciones públicas. Como cuenta la secretaria general de ARDA: ”En un hospital público asociado a un dispositivo asistencial que también venía a reformular porque no se trataba de la política de la abstinencia y del abordaje centrado en la sustancia, sino un modelo innovador centrado en la subjetividad y asociado a la modificación de las condiciones en las que se daba ese consumo, a partir de estrategias para reducir los daños asociados al consumo mientras la persona podía continuar con ese consumo en forma activa”. ARDA trabaja con la reducción de daños sanitarios y también se enfoca en reducir los daños sociales ocasionados por el prohibicionismo. Desde su creación, tomaron como su bandera la reforma de las políticas de drogas. “Instamos desde el inicio por despenalizar la tenencia de drogas para el consumo personal, modificar la ley de drogas 23.737 y, en particular, por reformar la política pública; no solo la política sanitaria, sino también la política legislativa porque consideramos que uno de los daños más significativos y serios es el que produce la política pública argentina asociada con la prohibición”. Desde los inicios, trabajan en la reducción de daños en distintos escenarios. Sus inicios están asociados a los patrones de consumos que tenían que ver con el uso de inyectables. “Nuestros proyectos nacieron en los barrios, en los dispositivos sanitarios que intentaban contactar a aquellos que no llegaban a él, instalando consejerías y dispositivos en los sectores más vulnerables. Actualmente, en la ciudad de Rosario, tenemos un programa que desarrollamos desde el CEADS con la colaboración también de ARDA, que es un proyecto focalizado en escenarios de gran vulnerabilidad social y fundamentalmente en los asentamientos urbanos irregulares. Desde el año 2000, venimos trabajando en los escenarios festivos, hemos desarrollado proyectos en diversos eventos multitudinarios con el programa Sexo y Rock n Roll, convocando también a las bandas a transmitir los mensajes, elaborando material comunicativo parafraseando las letras de las canciones para hablar de drogas”. ARDA también participó en múltiples festivales, recitales y eventos con stands de reducción de daños. En la ciudad de Rosario, hoy tenemos un programa que es de reducción de daños en fiestas electrónicas, que viene a continuar con esta línea de trabajo que tenemos en ARDA. Repasando su historia, Silvia nos dice: “Hemos sido pioneros en el testeo de pastillas de forma clandestina”, ya que, en Argentina, es ilegal testear sustancias. Le pedimos a Silvia que responda cuáles son las particularidades de la reducción de daños en la región y desarrolló dos ideas. “Una es que siempre la reducción de daños en América Latina ha tenido que enfrentar todo el atropello de la prohibición y de las políticas abstencionistas. En nuestra región, no solo se demonizan y estigmatizan a los que consumen drogas, sino que también se han demonizado y estigmatizado a profesionales (como nosotros) que hemos sido pioneros en este abordaje. Se ha acusado al modelo y a los profesionales que lo llevan adelante de apología de la droga o de incentivo del consumo. Cuesta mucho a quienes somos profesionales que venimos de la academia, demostrar con la evidencia científica que es necesario modificar las políticas de drogas. Nos ha costado mucho justamente hacer la defensoría, la advoca y de este modelo y esta es una de las dificultades que enfrentamos”. Sobre la segunda particularidad, la doctora en Psicología especializada en drogodependencias nos dice que “la reducción de daños en América Latina se hace en los contextos de mayor vulnerabilidad social donde, justamente, se maximizan los daños. Consumir drogas en escenarios de pobreza está asociado a solventes, pasta base o cocaína de bajísima calidad… lejos de cuestionar el modelo, esta realidad lo viene a legitimar, porque son mayores los daños. En los escenarios de vulnerabilidad social, este modelo pasa a ser mucho más necesario y debería legitimarse como parte de las políticas oficiales. Sobre las problemáticas que enfrentan las personas que usan drogas en Argentina, Silvia puntualiza: “Acá se enfrentan los riesgos y los daños de la prohibición, la posibilidad de morir por una droga adulterada, como pasó recientemente en la tragedia de la cocaína adulterada. En Argentina, es posible morir por consumir sustancias de composición química desconocida, dadas las características de este mercado cada vez más redituable donde se estiran y se cortan —es decir, se adulteran— las sustancias. Estas características del mercado ilegal de las drogas hacen que las personas se expongan a muchísimos riesgos y muchísimos daños que hacen todavía más necesarias las estrategias de reducción de daños”. Como relata Silvia, otra de las características es el avance que tiene y que sigue teniendo la lógica del abstencionismo, de la mano dura, del encierro y del aislamiento de las personas que consumen drogas; algo que dificulta la posibilidad para encontrar dispositivos amigables desde una perspectiva de derechos. “Faltan dispositivos centrados en la problemática subjetiva y no en consumir o no consumir una sustancia”. Participamos en la campaña internacional (Acompañe, no castigue) hace una década y, de hecho, todos los años venimos dando un eje diferente en todas las acciones, pero básicamente se trata de conversatorios y jornadas de reflexión. Este año, hemos puesto el eje en la importancia de la Ley de Salud Mental con relación a acompañar y no castigar. También tenemos previstas varias actividades, conversatorios, vivos y un curso de reducción de daños que va a tener un formato virtual. *Por Tabaré Echeverría para Revista Mate 2. Sobre las adicciones con sustancias y las sin sustancias, lea el siguiente articulo y los textos de la catedra y responda las siguientes preguntas: https://www.uco.es/servicios/actualidad/noticiasactualidaddia/item/156119investigadoras-de-la-uco-presentan-en-la-diputacion-un-estudio-sobre-tendencias-adictivassin-sustancias-en-jovenes-de-la-provincia-de-cordoba ¿Qué define una adicción con sustancias? ¿Cuáles son las sustancias más comunes que generan adicción? ¿Cuáles son los efectos físicos y psicológicos del abuso de sustancias? ¿Qué es una adicción comportamental? ¿Cuáles son las adicciones sin sustancias más comunes? ¿Cómo se trata una adicción sin sustancias en comparación con las adicciones con sustancias?
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