La poderosa sangre de Jesús Cary Palmón Publicado por Naciones Unidas en Cristo, Inc. Tulsa, Oklahoma © 2024 por Naciones Unidas en Cristo, Inc. Reservados todos los derechos. Impreso en E.U.A. Todas las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la Reina Valera 1960 (RVR60), excepto cuando se indica. Utilizadas con permiso. ISBN: 9798344900360 ÍNDICE Introducción .....................................................................................................1 Capítulo 1. Revelando el Secreto del Plan Redentor ................................................................................................................. 5 Capítulo 2. Los Diversos Pactos de Dios .................... 17 Capítulo 3. La Misión del Nuevo Adán ....................... 29 Capítulo 4. La Semana que Cambió el Mundo.....39 Capítulo 5. Un camino sangriento ................................. 47 Capítulo 6. El glorioso amanecer .................................... 61 Capítulo 7. ¿Has descubierto el tesoro? .................. 69 Acerca de la autora ..............................................................................79 Introducción Cuando tenía alrededor de 4 años de edad, viví por un corto tiempo con mis padres en una hermosa isla tropical ubicada al sur de Cuba. Debido a su localización estratégica, había sido una ruta frecuentada por piratas en el pasado y existían muchos rumores de que la isla ocultaba numerosos tesoros. La leyenda cuenta que, alrededor del 1850, dos barcos piratas y su grupo saquearon la flotilla española estacionada en la isla. Estos barcos, cargados de oro, plata y joyas, llevaron a los piratas a nombrarla “La Isla del Tesoro”. Mi estancia en esa isla ha sido un recuerdo inolvidable en mi mente. Mi padre nos llevaba a playas preciosas y navegábamos por ríos rodeados de una bella vegetación y fascinantes animales. Sin embargo, lo que más me emocionaba en aquel entonces era la idea 1 CARY PALMÓN de encontrar los tesoros que tal vez los piratas habían dejado atrás. Mis padres me regalaron un pequeño cubito y una pala, y yo pasaba horas jugando y explorando la arena en busca de tesoros. Un día, mi emoción alcanzó su punto máximo cuando encontré una herradura de caballo. Con gran alegría y orgullo, la mostraba a todos los que venían a visitarnos, asegurándoles que esa herradura había pertenecido a uno de los caballos de los piratas. A medida que he crecido, mi pasión por buscar tesoros no ha disminuido, pero ahora mi búsqueda se centra en la Biblia, donde busco sus verdaderos tesoros espirituales. En sus páginas, Dios guarda riquezas maravillosas que desea revelar a todos los que lo busquen con corazones sinceros. ¿Estás dispuesto a buscar y encontrar tesoros? La Biblia está llena de símbolos, claves y metáforas a través de los cuales podemos descubrir los maravillosos mensajes que Dios ha dejado plasmado en las páginas de la Biblia. Sin embargo, nosotros nos vamos a concentrar en hallar un tesoro en particular. Déjame decirte cuál es el tesoro que buscamos. 2 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS ¡Es la revelación del poder sobrenatural de la sangre de Jesucristo que provee, no solo nuestra salvación pero nuestra liberación, nuestra restauración, nuestra protección, y nuestras bendiciones! 3 CAPÍTULO 1 Revelando el Secreto del Plan Redentor ¡La sangre de Jesús tiene gran poder! Dios desea que comprendas la magnitud de su sacrificio y las bendiciones que trae para tu vida, y que este gran sacrificio no sea un misterio para ti. El conocimiento del poder de la sangre de Jesús es algo que el enemigo ha tratado de esconder y eliminar durante mucho tiempo, porque es lo que nos provee la victoria sobre él. El profeta Oseas declara que el pueblo de Dios perece debido a su falta de conocimiento, y esto es lo que el enemigo ha usado para que no disfrutemos de todas las bendiciones compradas con la sangre de Jesús y que muchos no han sabido cómo apropiarse de ellas. Para entender plenamente estos beneficios y el poder de la sangre de Jesús, debemos recurrir a la fuente de todo 5 CARY PALMÓN conocimiento espiritual: la Biblia. La Biblia es un libro fascinante, el cual nos revela quién es Dios. Es mucho más que una simple colección de libros antiguos, es un libro inspirado por Dios. Este maravilloso libro contiene la revelación que Dios hace de sí mismo al ser humano, para que éste lo pueda comprender. El apóstol Pablo se lo recordó a Timoteo declarando: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). Debemos notar que el contenido de la Biblia se desarrolla en un mundo oriental. En nuestro mundo moderno, a menudo no prestamos atención a las costumbres de esos tiempos ni entendemos su importancia. Sin embargo, para entender sus grandes revelaciones, es necesario conocer las costumbres y tradiciones de esa época, ya que son esenciales para comprender su significado. A lo largo de la Biblia, toda sangre, tanto animal como humana, se consideraba sagrada. Nunca debía comerse, y cuando se mataba a un animal, su sangre debía enterrarse con reverencia. Dios le dijo a los hijos de Israel: 6 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que mora entre vosotros comerá sangre. 13 Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, que cazare animal o ave que sea de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra. Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado. (Levítico 17:12,13,14) Mucho antes de que el hombre respirara por primera vez, Dios ya había establecido que la vida residiría en la sangre. Dios decidió sacrificar a su único Hijo por nosotros incluso antes de crear el mundo. La sangre de Jesús representa el precio máximo pagado por nuestra redención. La Biblia dice que "el Cordero fue inmolado desde la fundación del mundo" (Apocalipsis 13:8). Inmolar significa sacrificar, así que, antes de que el mundo existiera, el método que Dios escogió para perdonar nuestros pecados fue el sacrificio de Jesús. Para llegar a comprender la magnitud y el desarrollo del plan de Dios, debemos 7 CARY PALMÓN comenzar cuando Dios creó a los seres humanos a su imagen, destinados a ser sus compañeros y a esparcir el bien por el mundo. Les concedió la posibilidad de disfrutar y multiplicar las bendiciones de la vida eterna, siempre y cuando continuaran obedeciéndolo. Sin embargo, al definir los términos de esta relación, Dios les prohibió comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, advirtiendo que ello acarrearía la maldición de la muerte. Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. (Génesis 2:15-17) Con estas palabras, Dios hizo un pacto con Adán y Eva que ellos rompieron cuando comieron el fruto del árbol prohibido y ambos fueron expulsados del jardín. En su primera prueba de lealtad, Adán y Eva fallaron, sumiendo a la humanidad en el pecado y la muerte. Escogieron creer lo que Satanás les dijo en vez de creer lo que Dios les había dicho. Este hecho causó que fueran 8 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS expulsados del jardín del Edén y el acceso al Árbol de la Vida les fue negado. Con una transgresión, la muerte pasó a todos los hombres. Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. (Romanos 5:12) La relación con Dios se alteró dramáticamente. Cuando Adán y Eva pecaron en el Jardín del Edén, rompieron el pacto con Dios, y como estaban fuera del pacto, ya no tenían vida eterna. Dios se refirió al pacto con Adán en Oseas 6:7. Nuestros primeros padres, Adán y Eva, no llegaron a ser “como Dios”, como Satanás les había prometido, sino que se convirtieron en esclavos de aquel que les había mentido y les había prometido superioridad e independencia definitivas. Toda la raza humana estaba en Adán cuando él pecó; por lo tanto, el pecado de Adán no fue un pecado privado sino un acto que afectó a toda la raza humana. Tras su caída, Adán y Eva se dieron cuenta de su desnudez y trataron de cubrirse con hojas de 9 CARY PALMÓN higuera. Dios, sin embargo, escogió vestirlos con pieles, lo que implicaba el sacrificio de un animal inocente, siendo éste el primer sacrificio de sangre mencionado en las Escrituras y con ello, demostró que la sangre derramada es la única forma para el pago de los pecados. Al hacerlo, Dios estableció un principio eterno: la expiación de pecados a través del derramamiento de sangre o sea, la eliminación de la culpa del pecado a través de un tercero. Solamente a través de la sangre derramada, es que un pecador puede acercarse a un Dios santo, como lo confirma "Hebreos 9:22: Sin derramamiento de sangre no se hace remisión". A pesar de la acción de Adán y Eva, Dios no los dejó sin esperanza. Les prometió un salvador que derrotaría al enemigo y liberaría a sus hijos de esta cautividad (Génesis 3:15). Aquí es donde leemos la primera mención de un Redentor, marcando el comienzo de una serie de más de 300 profecías sobre la venida del Mesías. Cuando Caín y Abel, hijos de Adán y Eva, presentaron sus ofrendas a Dios, Abel eligió un animal de su rebaño, mientras que Caín ofreció frutas. Dios aceptó la ofrenda de Abel 10 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS pero no la de Caín, ya que ellos sabían que era necesario sacrificar un animal como sustitución por sus pecados, pero Caín eligió no hacerlo a pesar que desde un principio, Dios les había demostrado que sin derramamiento de sangre, los pecados no podían ser perdonados. El primer pacto establecido con la humanidad fue con Adán y Eva, pero Dios continuó estableciendo una serie de pactos con los seres humanos que incluían el derramamiento de sangre para llevar a cabo la salvación de su creación. Estos pactos han marcado el curso de la historia, culminando en el evento más importante: la llegada del Redentor, Jesús. Narrar cómo Dios redime a la humanidad a través de la sangre derramada de Jesús implica contar toda la historia de la relación de Dios con los seres humanos, basada en estos pactos. En realidad, los pactos son uno de los temas más importantes en la Biblia y son fundamentales en el plan de Dios para restaurar a la humanidad a su propósito original. La Biblia contiene dos documentos que se han llamado el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. La palabra “testamento” no es adecuada para describir lo que son estos dos 11 CARY PALMÓN documentos. De hecho, deberían llamarse el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto. Tenemos que admitir que nosotros, en el mundo occidental, no estamos muy familiarizados con los pactos, mas sin embargo, el conocimiento de los pactos de Dios tienen grandísimas implicaciones para nosotros en nuestras vidas y ayudarán a comprender con mayor claridad las Escrituras. Antiguamente, un pacto era parecido a lo que hoy conocemos como contrato o acuerdo legal, pero con un alcance y significado mucho más profundo. Cada pacto establecía las bases de la relación, definía sus reglas y contenía promesas y compromisos, así como las consecuencias de no cumplir dichas reglas. Los pactos incluían juramentos solemnes y rituales ceremoniales, y aunque establecían deberes y obligaciones, diferían de los contratos actuales debido a que se basaban en una relación personal que iba más allá de los contratos legales. 12 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS Elementos y Detalles de los Pactos Los pactos antiguos creaban un vínculo profundo entre dos personas. Cuando un grupo de personas se preparaba para entrar en un pacto con otra persona o grupo, seleccionaban a un hombre de entre ellos para que los representara en la celebración del pacto. El significado de la palabra “representar” es ser un sustituto o agente de dicha familia. El representante tenía que ser de la misma sangre y familia de aquellos a quienes representaba. Como representante, él hacía el pacto como y por ellos. El representante también era conocido como el que garantizaba el pacto, y que es el que garantizaría que sus términos y promesas se cumplieran. Al formalizar un pacto, se intercambiaban prendas simbólicas y terminaban con una cena significativa que incluían pan y vino. El pan simbolizaba los bienes que tenía la persona y el vino significaba la vida de la persona. Incluso, se erigían monumentos para conmemorar el compromiso hecho. Un elemento esencial era que para ratificar el pacto, se hacía un sacrificio de sangre, el 13 CARY PALMÓN cual involucraba el sacrificio de animales. Entonces los dos representantes de cada grupo caminarían juntos, tomados de la mano, en medio de las piezas de los animales sacrificados y sobre un camino manchado de la sangre del animal. Al final de la ceremonia, ambos se cortaban sus manos para así tener una marca física que nunca se borraría y en muchos casos, hasta mezclaban su sangre en esta herida. Esta cicatriz en sus cuerpos simbolizaba el compromiso mutuo y la unión personal que habían hecho. Al finalizar el pacto, ellos tomaban la sangre de los animales sacrificados y embadurnaban o pintaban un árbol con esa sangre que sería para testimonio de todos ellos. Los pactos contaban con testigos que presenciaban estos acontecimientos y no se hacían a la ligera. Generalmente, incluían promesas de protección y no agresión mutua. Estos acuerdos abarcaban familias y descendencias, extendiéndose a través de generaciones, y por consecuente, las generaciones siguientes quedaban automáticamente incluidas el pacto, compartiendo cada generación las responsabilidades y beneficios del pacto. 14 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS Romper un pacto era considerado un acto grave, con consecuencias desastrosas para quien no lo cumpliese. En el siguiente capítulo, exploraremos los diversos pactos que Dios estableció, cómo estos señalan hacia el pacto que Dios hizo con Jesús, y de qué manera tú y yo estamos incluidos en este pacto gracias al sacrifico y el derramamiento de la sangre divina de Jesús. 15 CAPÍTULO 2 Los Diversos Pactos de Dios El siguiente pacto que Dios hizo fue con Noé. Él vivía en medio de una generación perversa la cual tuvo que ser destruida debido a su gran nivel de perversidad e inmoralidad. La Biblia nos dice que él era un hombre justo que no se había manchado con la maldad que abundaba, y Dios le dio las instrucciones de construir un arca para su preservación y la de su familia. Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. (Génesis 6:18) La historia de Noé (Génesis 6 al 9) nos muestra que, a pesar de la corrupción humana, Dios prometió no volver a inundar la tierra, estableciendo el arcoíris como señal de 17 CARY PALMÓN este pacto y sigue siendo un recordatorio visible de la promesa de Dios. Muchos años después Dios hizo un pacto con Abraham. La historia de ese patriarca comienza en Génesis 12. Abraham se reconoce como el padre de todo Israel. Dios prometió a Abraham bendiciones, una gran descendencia y tierras. Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. (Génesis 17:1,2) Abraham y Dios procedieron a hacer el pacto y la ceremonia de este ritual se encuentra en el capítulo 15 de Génesis. Abraham reunió los animales, los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra. Abraham sabía exactamente lo que debía hacer con estos animales. Cuando llegó el momento de hacer el pacto, Dios hizo que Abraham cayera en un profundo sueño, retirándolo del ritual. Dios se manifestó como un horno humeante y una lámpara encendida, pasando entre los animales sacrificados para simbolizar su compromiso divino, indicando que solo Él podía garantizar el pacto consigo mismo, 18 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS eliminando así la participación de un ser humano el cual sería incapaz de garantizar su parte. Es por eso en el libro de Hebreos, nos explica este acontecimiento en la vida de Abraham, que dice: Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo. (Hebreos 6:13) Dios hizo un juramento aquí y dijo: "Juro por mi deidad. Pongo en peligro mi ser y si no cumplo esta promesa a Abraham, tengo que dejar de ser Dios". Él puso su propia deidad en riesgo a fin de dar certeza a su promesa. Así que, la seguridad del pacto que Dios hizo con Abraham, no está basada en lo que Abraham fuera o hiciera, sino en Dios. El pacto no podía fallar, porque Dios no falla y en Génesis 17, se establece la circuncisión como señal de este pacto. Este pacto es conocido como el Pacto Abrahámico. Todos los descendientes biológicos de Abraham desde entonces estarían incluidos en este pacto a través de la marca de la circuncisión, que sería administrada a los varones recién nacidos. Si recuerdas, cuando David fue a luchar contra Goliat, lo llamó filisteo incircunciso, o sea, fuera del Pacto con Dios (1 Samuel 17:37). 19 CARY PALMÓN Dios cambió el nombre de Abram (padre enaltecido) a Abraham (padre de una gran multitud) para confirmar su promesa de una descendencia numerosa y la tierra de Canaán como herencia eterna. Pero 400 años después, sus descendientes se encontraban esclavizados en Egipto. En ese entonces, Dios eligió a Moisés como su instrumento divino para liberar a los israelitas y guiarlos hacia la tierra prometida. Moisés recibió instrucciones específicas de Dios para presentarse ante el Faraón y demandar la libertad de los israelitas. El Faraón se negó a dejarlos ir. Para comprender por qué la liberación de los israelitas fue tan grandiosa, es necesario conocer ciertos elementos de la cultura egipcia en ese entonces. Primeramente, el Faraón era considerado un dios en Egipto. Los egipcios adoraban el río Nilo, porque dependían de sus inundaciones para cultivar sus alimentos. También consideraban sagrados a todos los animales y ellos adoraban al sol. Dios procedió a desafiar todas estas creencias egipcias y demostrar que Él era más poderoso que todo aquello que ellos creían. 20 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS Hubieron plagas tras plagas. El Nilo se convirtió en sangre. Miles de ranas cubrieron la tierra, seguidas de piojos y moscas, peste del ganado y úlceras. El granizo destruyó las cosechas en los campos y las langostas acabaron con lo poco que quedaba. Dios le dijo a Moisés que extendiera sus manos al cielo, para que la oscuridad cayera sobre Egipto. Durante tres días, una densa oscuridad cubría la tierra de Egipto. En cambio, en todas las casas de los israelitas no había oscuridad. Cada vez que venía una plaga, Moisés se presentaba ante el Faraón y demandaba la libertad de los israelitas, pero a pesar de la severidad de las plagas, el Faraón se mostraba obstinado y no los dejaba ir. Finalmente, llegó la décima y más terrible plaga de todas: el ángel de la muerte, que recorrería la tierra de Egipto, quitándole la vida de todos los primogénitos, tanto humanos como de animales. Para proteger a los israelitas, Dios instruyó a Moisés a sacrificar corderos y marcar las puertas de sus casas con la sangre. El ángel de la muerte pasaría de largo las casas con esta señal, salvando a los primogénitos de los israelitas (Éxodo 12). 21 CARY PALMÓN Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre (Exodo 12:21 al 24) Los israelitas obedecieron rigurosamente las instrucciones que Dios dio a Moisés. El cordero debía ser perfecto, sin defectos ni manchas, y tenía que ser examinado cuidadosamente durante cinco días antes de ser sacrificado a las tres de la tarde. Durante los días antes de su muerte, el cordero se convirtió en una amada mascota de la familia. Dios les estaba enseñando una lección de que hay un precio muy alto y doloroso para que tome lugar la redención. 22 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS Después del matar el pequeño cordero, recolectaban su sangre en un recipiente, y los padres de cada familia la llevaban a sus casas. Luego, tomaban un manojo de hisopo, lo mojaban en la sangre y la aplicaban en el dintel de las puertas y los dos postes. Una vez que la sangre era aplicada en sus hogares, los israelitas estarían a salvo bajo una condición: debían obedecer y permanecer dentro de sus casas. Es importante destacar que la sangre solo protegía a quienes seguían estas reglas. En esa noche, ellos estaban preparados para partir después de 400 años de esclavitud, protegidos por la sangre del cordero en sus puertas. Mientras tanto, durante esa misma noche, todos los primogénitos egipcios, tanto humanos como animales, murieron en las casas que no tenían la sangre en los marcos de las puertas. Por todo Egipto se escuchaban llantos y gritos con la excepción de las casas de los israelitas. Entonces, el Faraón llamó a Moisés y le ordenó que partieran. Al partir, los egipcios favorecieron al pueblo de Israel, entregándoles riquezas como oro y plata antes de su partida. De repente, toda la riqueza de los egipcios pasó a las manos del pueblo de Dios. Salieron de 23 CARY PALMÓN Egipto entre cantos de alegría y celebración. La sangre de los corderos proporcionó protección, restauración y la tan ansiada libertad. Se fueron con plata y oro, y leemos en la Biblia que entre sus tribus no había nadie enfermo (Salmos 105:37). Dios les instruyó que este rito, llamado la Pascua, fuese observado todos los años y conmemoraría la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto. Desde entonces, el pueblo israelita ofrecería a Dios sacrificios de expiación, los cuales siempre implicaban el derramamiento de sangre de animales. El pueblo era perdonado de sus pecados pasados y gracias a la sangre de estos animales inocentes todo era purificado. Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito. Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. (Exodo 12:25 al 27) Dios estaba dejándoles ver una pista en su plan de redención y ahí comienza el hilo de la historia que nos demuestra que un día, el 24 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS Cordero de Dios sería la vícitima sacrificada en un fatídico día por los pecados de la humanidad. Después que el pueblo israelita superó numerosos desafíos en su travesía, finalmente llegó a los pies del monte Sinaí, donde Dios se manifestó entre ellos para cumplir las promesas hechas a Abraham. Moisés, actuando como representante de Israel, subió al monte para recibir los términos del cuarto pacto que Dios establecería con el pueblo. En ese momento, Dios prometió que Israel sería un reino de sacerdotes consagrados, llevando su bendición y gloria a todas las naciones, como se menciona en Éxodo 19:6. También les dio instrucciones para obedecer las leyes dadas en el Monte Sinaí, con promesas de bendiciones por su obediencia y advertencias de maldiciones por su desobediencia, según puedes leer en Deuteronomio capítulo 28. Años después, en Canaán, el pueblo de Dios pidió un rey, olvidando su pacto en el Monte Sinaí. Aunque Saúl fue elegido inicialmente, su desobediencia llevó a su rechazo por parte de Dios. Posteriormente, Dios eligió a David como rey, estableciendo un pacto con él. Este pacto incluía la promesa de que el Mesías vendría a través de su linaje. Este pacto se 25 CARY PALMÓN conoce como el Pacto Davídico. El último pacto con Israel en el Antiguo Testamento, fue el pacto con David, el cual enfatizó que Dios estaba estableciendo el linaje de David como la dinastía permanente para gobernar sobre Israel. Hice pacto con mi escogido; Juré a David mi siervo, diciendo: Para siempre confirmaré tu descendencia, Y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Salmo 89:3) En resumen, el pacto con Adán fue un pacto quebrantado por la desobediencia de ellos y llevó la raza humana al pecado y la muerte. El pacto con Noé trajo consigo una promesa de que Dios nunca más inundaría la Tierra, y que el arco iris sería la señal de que esta promesa se cumpliría. El pacto que Dios hizo con Abraham fue un pacto de promesa de descendencia y bendiciones, y la señal de ese pacto fue la circuncisión. El pacto hecho con Moisés en el Sinaí, fue donde Dios estableció la ley y el sacrificio de sangre como elementos centrales y el pacto con David concluyó con la promesa de un reino eterno a través de su linaje. A lo largo de la historia, estos pactos han servido como testimonio de la fidelidad de Dios hacia su creación. La historia de estos 26 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS pactos nos enseña no solo la importancia de la fe y la obediencia, sino también la inquebrantable promesa de salvación que Dios ofrece a todos aquellos que siguen sus enseñanzas y confían en su amor eterno. Cada uno de estos pactos mostró el profundo compromiso de Dios para llevar a cabo el cumplimiento de su plan de redención de los seres humanos y dio comienzo al pacto que Dios hizo. 27 CAPÍTULO 3 La Misión del Nuevo Adán El pecado entró en el mundo por medio de un hombre, por lo tanto, era necesario que un hombre sin pecado viniera a pagar por esos pecados. Necesitábamos a alguien que corrigiera el error del primer Adán y nos llevara de vuelta a la comunión con Dios, para lo cual fuimos creados. Este "nuevo Adán" debía ser como nosotros para poder representarnos. Los requisitos del representante eran varios. Su sangre debía ser pura, sin el pecado de Adán, tenía que resistir y vencer las tentaciones del diablo y cumplir todas las profecías hechas a lo largo de los años por medio de los profetas. Su obediencia a Dios debía ser perfecta sin importar su costo, para luego convertirse en el Cordero de Dios y 29 CARY PALMÓN derramar su sangre por los pecados de los seres humanos. Dios, en su gran amor, envió a su Hijo Jesús, quien, sin dejar de ser Dios, se hizo un ser humano para vivir entre nosotros. Jesús se convirtió en nuestro representante, un intermediario que trajo paz entre Dios y nosotros. Para que Jesús pudiera representarnos, debía ser igual al nosotros. Si hubiera sido completamente diferente, no habría podido representarnos. Por eso tuvo que tener un cuerpo humano, compartir nuestras luchas y enfrentarse a las mismas pruebas que nosotros. Jesús tuvo que venir al igual que Adán antes de la caída, sin pecado, y tener éxito donde Adán fracasó. Desde la caída en el Jardín del Edén, sabemos que toda persona nacida tiene sangre contaminada por el pecado de Adán. Solo un hombre, Jesús, nació con sangre pura, digna de pagar el precio del pecado de la humanidad. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. (Romanos 5:18-19) 30 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS Cuando llegó el momento designado por Dios, Él envió un ángel a una joven llamada María, quien era descendiente de la línea del Rey David y estaba comprometida con José, también del mismo linaje. El ángel le anunció que había sido elegida para ser la madre del Mesías, y ella aceptó diciendo, en esencia, soy tu sierva y estoy disponible para cualquier tarea que quieras encomendarme. El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. (Mateo 1:18) El término 'desposada' equivale a estar 'comprometida' en términos modernos. Según la tradición de esos tiempos, la pareja anunciaba su intención de matrimonio y pasaban un año preparándose, sin mantener relaciones sexuales. Al final de ese tiempo, se celebraba una ceremonia y finalmente se unían. María estaba comprometida con José cuando se encontró embarazada de Jesús. Jesús fue concebido en el vientre de María por obra del Espíritu Santo, que la cubrió con su sombra en ese momento, dando lugar a la concepción de Jesús, el Hijo de Dios, el cual fue hecho a semejanza de los hombres. José, al descubrir el embarazo de María, demostró ser 31 CARY PALMÓN un hombre justo y misericordioso, y decidió dejarla en secreto. Mientras pensaba en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es (Mateo 1:20) Por esos días, César Augusto decretó un censo, lo que obligó a José y María a viajar de Nazaret a Belén. El viaje fue largo y difícil, especialmente para María, que se hallaba embarazada. Al llegar a Belén, no encontraron lugar donde alojarse y terminaron en un establo, posiblemente una cueva, donde María dio a luz. Jesús nació en este establo y fue acostado en un pesebre hecho de piedra, que cuando entonces era utilizado para dar comida a los animales. Cuando Jesús nació, la cueva en la que se encontraban estaba probablemente llena de ganado, incluyendo pequeños corderos. Los sacerdotes ponían ahí sus corderos recién nacidos para protegerlos, pero no todos los corderos, solo los corderos perfectos e inmaculados que se usarían en el sacrificio por 32 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS los pecados. En este establo también había tiras de tela, (vendajes o pañales), que se utilizaban para envolver las patas de dichos corderos recién nacidos. Estos fueron los materiales que María y José utilizaron para envolver a Jesús. Belén, donde nació Jesús, era famosa por estos corderos sin mancha destinados para el sacrificio. La Biblia menciona que habían pastores vigilando su rebaño por la noche. En la noche del nacimiento de Jesús, un ángel se les apareció y anunció a los pastores que Jesús era el Salvador, declarando “buenas nuevas de gran gozo”. El ángel del Señor declaró: “Que os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:11) Para asegurarse de que los pastores lo reconocieran con certeza, el ángel les proporcionó una señal significativa que debían buscar. Él les dijo: “Esto os será por señal; Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12). Un bebé en un “pesebre” sería una señal muy distintiva, junto con la señal de los pañales ya que los pañales a los que se refería el ángel eran los vendajes ya mencionados que se usaban para las patas de los corderos; por 33 CARY PALMÓN lo tanto, estas dos señales eran muy diferente de las que se asociarían con otros bebés. Estos pastores a los cuales se le apareció el ángel eran los que proporcionaban los “corderos sin defecto” para el sacrificio del templo en la Pascua. La costumbre era que ese primer cordero recién nacido, para protegerlo de toda mancha (como lo exigía la Ley), fuese envuelto en pañales y colocado en un pesebre, apartado de los otros corderos. ¡Encontrarían al Salvador, en el pesebre, envuelto al igual como un precioso cordero después de su nacimiento! Cuando los ángeles regresaron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. (Lucas 2:15 al 18). Y con esto, Dios cumplió el primer requisito necesario en nuestro representante 34 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS y redentor. Al haber nacido Jesús de una virgen, su sangre solo podría originarse de un lugar: su Padre celestial. Jesús, engendrado por el Espíritu Santo, tenía la sangre de Dios, libre del pecado de Adán. La sangre de Jesús es divina, pura, no está contaminada y es eterna, otorgada directamente por su Padre en el cielo. Jesús comenzó su ministerio alrededor de los 30 años de edad, un hecho marcado por su bautismo en el río Jordán. Cuando Juan el Bautista lo vio, inmediatamente lo identificó como el Cordero de Dios. Tras su bautismo, Jesús fue conducido al desierto donde se enfrentó al diablo. El primer Adán fue tentado a confiar en su propia sabiduría en lugar de obedecer y confiar en la voluntad revelada del Señor. El postrer Adán también fue tentado a desobedecer la voluntad de Dios. Sin embargo, a diferencia del primer Adán, Jesús venció la tentación de Satanás, preparando el escenario para la derrota final de Satanás en la cruz y así cumpliendo con otro de los requisitos de redentor. Durante tres años, Jesús viajó por la región de Judea y Galilea, predicando un mensaje de amor, perdón y redención. Sus enseñanzas se centraban en el amor a Dios y al prójimo, la 35 CARY PALMÓN importancia de la fe, y en el Reino de Dios como una realidad presente. Jesús realizó numerosos milagros, sanando a los enfermos, alimentando a multitudes con unos pocos panes y peces, y resucitando a los muertos. El tema de su resurrección corporal estuvo en los labios de Jesús desde el comienzo de su ministerio público. En múltiple ocasiones Jesús habló a sus discípulos de su inminente sufrimiento, muerte y resurrección: Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. (Marcos 8:31) Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. (Mateo 16:21) Pedro, que se convirtió en uno de los líderes clave del movimiento, no podía creer que Jesús, el Mesías, sufriría un destino como ese. Le parecía tan absurdo que reprendió a su maestro. A su vez, Jesús lo reprendió, 36 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS afirmando que Pedro estaba viendo las cosas desde una perspectiva satánica y mundana en lugar de una perspectiva divina y celestial (Marcos 8:32-33). Después de que Jesús limpió el templo, los líderes locales lo desafiaron y le preguntaron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. (Juan 2:18-22). Sus acciones atrajeron a seguidores devotos, pero también provocaron la hostilidad de las autoridades religiosas y romanas, lo cual fue lo que eventualmente lo llevó al momento crucial de demostrar su obediencia total a Dios y a emprender su camino hacia la cruz, para ser el Cordero de Dios y dar su vida por todos nosotros, cumpliendo con otro de los requisitos necesarios para nuestra redención. 37 CAPÍTULO 4 La Semana que Cambió el Mundo La última semana en la vida de Jesús fue una en la que muchas de las profecías hechas acerca de él se cumplieron, empezando con su llegada a Jerusalén montado en un pollino. En el domingo, Jesús realizó una entrada triunfal por las calles de Jerusalén, montado en un asno, demostrando públicamente que era el Mesías y el Rey de Israel. Con esto, cumplió la profecía que se encuentra en Zacarías 9:9. Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. La costumbre de aquellos tiempos dictaba que los héroes de guerra montaran a caballo 39 CARY PALMÓN en una entrada triunfal a Jerusalén, pero Jesús eligió montar en un asno, simbolizando así su papel de rey. Lo que distinguía de los reyes comunes era que este animal nunca había sido montado, y por ello, lo hacía adecuado para fines religiosos. Para dar la bienvenida a un rey, la gente extendía mantos y agitaba ramas de palma en el suelo. Una gran multitud extendió sus mantos y ramas de palma frente a Jesús, gritando "¡hosanna!" en su alabanza. Las ramas de palma simbolizaban la victoria y la paz. Celebramos el Domingo de Ramos, pero a menudo no somos conscientes del impacto que este acto de Jesús tuvo en los líderes religiosos de su tiempo, quienes decidieron matar a Jesús porque no podían controlar su popularidad y no estaban de acuerdo con sus enseñanzas y milagros. Y ahora llega el momento crucial. El cordero de Dios se prepara para ser sacrificado. En la Pascua, según sus ritos, los judíos sacrificaban un cordero y usaban su sangre para el perdón de pecados del año anterior y para protección. Jesús se convirtió en el “Cordero de Dios”, cuya muerte perdonaría y protegería a quienes creen en él y fue durante esta celebración que Jesús 40 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS estableció el nuevo pacto que tomaría efecto tras su muerte. Los apóstoles estaban familiarizados con las costumbres antiguas de los pactos y uno de los actos habituales al hacer un pacto era compartir una cena de pan y vino. Jesús reunió a sus apóstoles y procedió con la Última Cena. Este acto tenía un gran significado. Jesús tomó el pan que representaba el cuerpo y la riqueza de la persona, lo repartió, indicando que ofrecería su cuerpo y pondría todo lo que tenía a disposición de ellos. El vino simbolizaba la sangre, pues al extraerse de la uva, se exprimía, representando la sangre derramada. Beber vino juntos era una forma de mostrar la disposición a dar la vida por otro. Jesús demostró que estaba dispuesto a dar su vida. Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. (Mateo 26:26-28) Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por 41 CARY PALMÓN vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. (Lucas 22:19,20) Jesús estaba totalmente consciente del sacrificio que debía hacer para llevarnos al Padre, y sus palabras reflejaban su disposición a derramar su sangre. Él sabía que su sangre sellaría un nuevo pacto, capaz de eliminar por completo los efectos y consecuencias del pecado. Cuando Jesús instituyó la Comunión durante la Última Cena, lo hizo con un propósito profundamente trascendental: quería asegurar que sus apóstoles, y todos los creyentes a lo largo de las generaciones, siempre recordaran el Nuevo Pacto que estaba estableciendo. En ese momento solemne, Jesús no solo compartía una comida con sus discípulos, sino que estaba inaugurando una nueva etapa en la relación entre Dios y la humanidad, un pacto basado en su inminente sacrificio y la redención que este traería. Los apóstoles estaban presenciando la creación de un nuevo pacto que reemplazaba al antiguo, un pacto que no se basaría en 42 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS sacrificios repetidos de animales, sino en el sacrificio perfecto de Jesús mismo. Cada vez que tú y yo participamos en la Comunión, no solo recordamos este Nuevo Pacto, sino que también proclamamos su poder y nuestra union y afiliación al pacto. Al tomar el pan y el vino, nos unimos al plan redentor de Dios, reafirmando nuestra fe en el sacrificio de Jesús y la promesa de su retorno. El antiguo pacto, instituido cuando los israelitas salieron de Egipto, se basaba en la sangre de los sacrificios de animales, pero era incapaz de quitar el pecado; el nuevo pacto, en cambio, se basa en la sangre pura y divina de Jesús, el Cordero de Dios, que elimina el pecado del mundo. La expiación total nunca se logró en el Antiguo Testamento; lo único que sucedía era que cubría el pecado temporalmente. Esto continuó hasta la muerte de Jesús. Él vino a eliminar el pecado mediante su propio sacrificio, algo que el antiguo pacto no podía hacer. Esto es uno de los elementos esenciales que distingue al Nuevo Pacto del Antiguo. Tras la muerte y resurrección de Jesús, no se necesita hacer más sacrificio por los pecados. Durante la Última Cena, Judas fingió participar del pacto con Jesús, aunque ya 43 CARY PALMÓN había acordado traicionarlo (Mateo 26:14-16). A pesar de haber estado tan cerca de Jesús y haber presenciado sus milagros, él tomó la fatal decisión de entregarlo por treinta piezas de plata y participó del pan y bebió del vino como si todo estuviera normal. Jesús lavó los pies de los discípulos, incluyendo los de Judas, aunque sabía que Judas lo iba a entregar. Después de la cena, Jesús se retiró al huerto de Getsemaní, donde experimentó una intensa agonía mental y emocional. Estaba tan angustiado que empezó a sudar gotas de sangre. En el huerto, venció la batalla contra su propia voluntad y aceptó completamente su destino en la cruz del Calvario. Clamó al Padre repetidamente y sus oraciones fueron escuchadas; Dios le dio fuerza sobrenatural para cumplir su misión, enviándole a un ángel para que le ministrara. Judas se apareció en el huerto con mucha gente que traían espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. También estaba una compañía de soldados. Los llevó hasta Jesús y con un beso lo identificó. Los soldados temían el poder de Jesús. Cuando Jesús se identificó diciendo “Yo soy”, los soldados fueron derribados por una 44 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS fuerza sobrenatural, demostrando su divinidad. Jesús se entregó sin resistencia. Cuando Jesús fue arrestado, Pedro reaccionó impulsivamente y atacó al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja. Jesús intervino para sanar al siervo, evitando que Pedro fuera arrestado. (Juan 18: 2 al 11) Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó (Mateo 27:3, 5) Es algo terrible cuando una persona endurece su corazón, y Judas sufrió las consecuencias de sus acciones cuando se ahorcó. Jesús había comenzado el horrible camino hacia la cruz. La noche comenzaba marcada en dolor y angustia. Jesús, plenamente consciente del sufrimiento que le aguardaba, avanzaba con determinación hacia el destino que sellaría el nuevo pacto. La sangre de Jesús se derramaría, ofreciendo perdón y vida 45 CARY PALMÓN eterna a todos los que creen en él. Este sacrificio supremo no solo marcaría el cumplimiento de las profecías, sino que también abriría las puertas de la gracia de Dios y la redención para la humanidad entera. 46 CAPÍTULO 5 Un camino sangriento Imagínate un momento en el que podrías cambiar el rumbo de los acontecimientos con solo una palabra, pero decides no hacerlo. Ésta fue la situación cuando Jesús fue arrestado. A pesar de tener a su disposición 12 legiones de ángeles, optó por no llamarlos, eligiendo cumplir la voluntad de Dios y encaminarse hacia el Calvario. Este acto de entrega lo llevó a ser presentado ante Poncio Pilato, quien, aunque lo declaró inocente, lo envió a Herodes Antipas. Herodes, ansioso por conocer al hombre de quien había oído tantas historias acerca de sus milagros, se encontró con el silencio de Jesús ante sus preguntas y acusaciones. Su silencio enfureció a Herodes, quien comenzó a maltratar verbalmente a Jesús antes de enviarlo de regreso a Pilato. Los líderes religiosos insistían en que lo crucificaran. Uno pensaría que podrían haber 47 CARY PALMÓN contratado a un asesino para matarlo en secreto en el pasado. ¿Por qué crucificarlo públicamente en Jerusalén durante la Pascua, cuando hacerlo pondría a la ciudad al borde de un motín? Ellos querían que crucificaran a Jesús para que fuera declarado maldito por Dios ante los ojos del pueblo, y así todas sus afirmaciones de ser el Mesías fueran invalidadas. Según sus leyes, cuando crucificaban a una persona y la colgaban de un árbol, esta persona era declarada maldita por Dios. Los líderes deseaban que todo el pueblo presenciara que Jesús había sido condenado y que había sido maldecido por Dios. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero (Gálatas 3:13) Al que no conoció pecado, por nosotros se hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Durante el arresto de Jesús, Él fue sometido a un trato inhumano y cruel. Los guardias lo golpearon repetidamente con sus puños y lo abofetearon, instándolo sarcásticamente a profetizar quién lo había golpeado, ya que le habían vendado los ojos y se burlaban de él. Después de este abuso por parte de la policía 48 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS del templo, Jesús fue llevado ante Caifás, rodeado por un grupo de aproximadamente 100 líderes religiosos. Estos líderes, uno tras otro, lo escupieron y lo golpearon brutalmente. La forma en que trataron a Jesús en secreto es difícil de imaginar. Luego, ataron su cuello con una cuerda como si fuera un animal y lo llevaron ante Pilato. Jesús tuvo varias oportunidades para defenderse y proclamar su inocencia, pero eligió permanecer en silencio, cumpliendo así la profecía de Isaías 53:7. Pilato, en un esfuerzo por apaciguar a la multitud, ordenó que Jesús fuera azotado, aunque no deseaba su muerte. Su esposa había tenido un sueño sobre este asunto y le pidió que no se involucrara en el juicio contra Jesús. Durante la Pascua, era costumbre liberar a un prisionero, y en esa ocasión, la multitud eligió liberar a Barrabás en lugar de Jesús. Pilato, cediendo ante la presión de la multitud, condenó a Jesús a muerte y liberó a Barrabás, satisfaciendo así a los líderes religiosos que exigían la crucifixión de Jesús. Pilato ordenó que los soldados azotaran a Jesús con un látigo de puntas de plomo. La crucifixión era un método de ejecución extremadamente cruel practicada por los 49 CARY PALMÓN romanos. Cuando leemos esta parte en la Biblia, no escuchamos el ruido del látigo mientras viaja por el aire hasta golpear el cuerpo de Jesús, arrancándole la piel; pero podemos imaginar los gritos de dolor de Jesús y la anticipación de su sufrimiento mientras se prepara para la llegada del siguiente latigazo. Le dieron 39 latigazos, desgarrándole la piel hasta dejarla en carne viva. Después, los soldados hicieron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y lo vistieron con un manto púrpura. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaias 53:4,5) La costumbre romana de esos tiempos era que al llegar al lugar de la crucifixión, la víctima era colocada sobre la cruz que había llevado, y clavos de hierro de cinco pulgadas se introducían en sus muñecas, asegurándolas a la viga transversal. Los pies de la víctima eran clavados al poste vertical, lo que la obligaba a impulsarse hacia arriba para poder 50 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS respirar con gran dificultad. Esta acción repetitiva llevaba a la dislocación de los hombros, codos y muñecas. Finalmente, la persona moría de asfixia, una muerte lenta, dolorosa y que tomaba en ciertos casos hasta días. Jesús fue crucificado en un lugar llamado Gólgota. Se le llamó así porque la colina se parecía a un cráneo humano pero otros historiadores alegan que era porque habían calaveras esparcidas por el lugar de la ejecución. Solo Dios podía tomar un lugar tan maldito y convertirlo en la mayor bendición para toda la humanidad. El Salmo 22 es uno de los pasajes que captura en detalle la angustia profunda que Jesús experimentó en la cruz. Este salmo fue escrito por el Rey David 600 años antes de que los romanos introdujeran la crucifixión y describe con notable precisión el sufrimiento físico, emocional y espiritual que Jesús soportó durante su sacrificio en el Calvario. Desde las primeras palabras, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?, vemos cómo este salmo refleja el clamor de Jesús cuando colgaba en la cruz, una expresión de su dolor no solo físico, sino también de su separación temporal del Padre 51 CARY PALMÓN mientras cargaba los pecados de toda la humanidad. Esta declaración revela la profundidad de la angustia de Jesús al sentir el peso abrumador de los pecados del mundo, un momento único en su relación con Dios. A lo largo del Salmo 22, hay descripciones de burla y desprecio por parte de aquellos que rodeaban a Jesús en la cruz: "Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía". Vemos reflejado el escarnio que Jesús enfrentó por parte de los líderes religiosos y los soldados romanos, quienes lo ridiculizaban, diciendo que si realmente era el Hijo de Dios, debía salvarse a sí mismo. El salmo también describe el sufrimiento físico de manera vívida: "He sido derramado como agua, y todos mis huesos se descoyuntaron". Estas palabras refleja el agotamiento y la tortura física que Jesús soportó mientras era azotado, clavado en la cruz y dejado colgando hasta su muerte. Además, menciona que horadaron mis manos y mis pies, describiendo la crucifixión. Sin embargo, el Salmo 22 no termina solo con sufrimiento, sino que también contiene una nota de esperanza y victoria. Después de 52 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS describir la angustia, el salmo proclama que Dios escucha el clamor del afligido y responde con liberación: "Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó". Con estas palabras nos deja ver el futuro, el triunfo final de Jesús sobre la muerte y el pecado. En esa cruz iba a tener lugar un gran intercambio. El Hijo de Dios, inocente de pecado, se convertiría en pecador. Su sangre sería derramada para romper la maldición del pecado que había recibido los hijos de Adán. Ya eran las tres de la tarde, el momento en que el Sumo Sacerdote ofrecía anualmente un cordero sin defecto como expiación por los pecados del pueblo israelita. El ritual culminaba cuando la sangre del cordero se esparcía sobre el propiciatorio. El Arca y su propiciatorio, (que era una especie de tapa o cubierta), representaban la presencia del Dios santo. El Arca se guardaba detrás de un velo en el tabernáculo, en una sala conocida como el Lugar Santísimo, a la que solo se podía acceder una vez al año, en el Día de la Expiación, y únicamente por el Sumo Sacerdote. Éste debía seguir reglas específicas para poder entrar; si rompía alguna de estas 53 CARY PALMÓN reglas, faltando al respeto a la santidad de Dios, era condenado a muerte. Al finalizar el acto de derramar la sangre sobre el propiciatorio, el Sumo Sacerdote declaraba "TETELESTAI", indicando que la expiación se había completado. La palabra griega “Tetelestai”, significa “consumado es”, y fue usada en la antigüedad con diversas connotaciones: fue usada cuando una deuda quedaba pagada, totalmente saldada o cuando un siervo completaba una tarea encomendada por su am Jesús estaba siendo crucificado, sufriendo y su semblante era irreconocible. Le habían arrancado la barba y sobre su cabeza habían incrustado una corona de espinas. Los horribles latigazos en su espalda fueron tan brutales que la mayoría de su espalda carecía de piel. Los clavos habían traspasado sus manos y sus pies. Cada vez que trataba de respirar, su espalda que estaba en carne viva, rozaba la madera ¡El dolor era indescriptible! Sus últimas palabras, "¡Consumado es!", registradas en Juan 19:30, significaban que había cumplido fielmente la voluntad de Dios y llevado a cabo su misión encomendada. Este grito en la cruz simbolizaba la victoria definitiva sobre los desafíos enfrentados, 54 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS marcaba el fin de su tarea terrenal y declaraba que la deuda del pecado de la humanidad había sido completamente saldada por su sacrificio. En el momento de la muerte de Jesús, el cielo se oscureció, comenzó a relampaguear, la tierra tembló y las rocas se partieron. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, significando que ya no habría una división entre la humanidad y Dios. La gente en la ciudad estaba asustada, reconociendo que habían crucificado al Hijo de Dios. Jesús murió a las tres de la tarde, a la misma hora en que el Sumo Sacerdote ofrecía anualmente un cordero sin defecto por los pecados del pueblo israelita. En la cruz, Jesús, el Hijo de Dios sin pecado, se convirtió en pecado para romper la maldición de Adán. Él se convirtió en nuestro sustituto y pagó nuestra pena del pecado: la muerte. Debemos entender que Jesús no murió debido a la crucifixión. Jesús inclinó la cabeza y entregó su espíritu. (Juan 19:30). La frase "entregó el espíritu" significa despedir o entregar algo, y no es la palabra que se usa para describir el acto de morir. Él no murió en manos de los judíos ni de los romanos. La 55 CARY PALMÓN crucifixión no lo mató. Él tenía poder sobre su vida; y al escoger morir, despidió su espíritu. Cuando un soldado romano vino a verificar si estaba muerto, le introdujo una lanza en el costado, y de él salió agua y sangre, confirmando su muerte. La ciencia médica comenta que este evento denota que murió de un corazón roto, pero en realidad yo creo que él murió de un corazón quebrantado de amor por ti y por mí. Normalmente, se rompían las piernas de los crucificados para acelerar la muerte, pero como Jesús ya estaba muerto, no tuvieron que hacerlo, cumpliendo otra de las profecías acerca de él. El centurión romano que había presenciado multitudes de crucifixiones, sabía el tiempo que se necesitaba para que ocurriera la muerte. Se quedó atónito cuando vio que Jesús había muerto a las tres de la tarde. Así que cuando el centurión, que estaba frente a Él, vio que gritó así y expiró, dijo: "¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!”. Hasta el mismo Pilato se maravilló de que ya estuviera muerto; y llamando al centurión, le preguntó si ya había muerto. (Marcos 15:39) 56 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS Mientras el pueblo israelita celebraba la muerte de cientos de corderos inocentes que habían dado su sangre en la ceremonia que perdonaba sus pecados anualmente, de la misma manera, Jesús, el Cordero de Dios, la víctima inocente, colgado en una cruz, dio su vida y su sangre para el perdón de todos nuestros pecados, ratificando así el pacto de Dios con los seres humanos. Después de la muerte de Jesús, José de Arimatea, un discípulo secreto, fue donde Pilato a solicitar su cuerpo. En tiempos de Jesús, José de Arimatea era un miembro destacado del Sanedrín (el consejo gobernante de los judíos en Jerusalén) compuesto por 70 miembros. El Sanedrín expulsaba automáticamente de sus sinagogas a cualquiera que profesara lealtad a Jesús. Por esa razón, José no le contó a nadie acerca de su fe personal en Cristo. Sabía que si lo hacía público, perdería su membresía, su influencia; todo lo que había trabajado todos sus años para lograr. Pero cuando José vio a Jesús en la cruz, decidió hacer pública su fe en él. Esto es lo que dicen las Escrituras al respecto: José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de 57 CARY PALMÓN Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. (Marcos 15:43). Al pedir el cadáver de Jesús, revelaba su solidaridad con Jesús. Al recibir la autorización, descendieron a Jesús de la cruz con cuidado. Lo envolvieron en un sudario limpio y lo colocaron en un sepulcro nuevo, excavado en la roca, propiedad de José y rodaron una gran piedra para sellar la entrada. María Magdalena y la otra María observaron todo desde una distancia. Al día siguiente, los principales sacerdotes y fariseos acudieron a Pilato para pedirle guardias, preocupados por la posibilidad de que los discípulos robaran el cuerpo y afirmaran que Jesús había resucitado. Pilato accedió a su solicitud y envió guardias romanos para asegurar la tumba. Los soldados sellaron la piedra con el sello imperial, garantizando que nadie pudiera entrar ni salir sin romper el sello. Los guardias montaron vigilancia constante, asegurando que el lugar permaneciera seguro. Durante los siguientes días, los seguidores de Jesús estaban llenos de tristeza y confusión, recordando sus enseñanzas y las promesas de su resurrección. Las mujeres, que habían seguido 58 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS de cerca su crucifixión, también esperaban ansiosas, deseando rendirle los últimos honores. Aunque parecía que la oscuridad había triunfado, la historia de Jesús aún no había terminado. La vigilia de los guardias y la tensión de sus seguidores marcaban el preludio de un evento que cambiaría el curso de la historia para siempre. 59 CAPÍTULO 6 El glorioso amanecer Después de su muerte en la cruz, Jesús descendió al Hades, (Hechos 2:31) llamado también el seno de Abraham, un lugar de consuelo, y predicó a los que habían muerto en la fe (1 Pedro 3:19) y llevó consigo a los justos al Cielo, que es donde van ahora todos los creyentes inmediatamente después de la muerte (Efesios 4:8) proclamando su victoria sobre el pecado, la muerte y el enemigo, anulando los decretos que había contra nosotros. Él despojó a los principados y potestades, las fuerzas espirituales malignas, y triunfó sobre ellos en la cruz. (Coloseness 2:14,15) En la mañana de la resurrección de Jesús, se produjo un gran terremoto. Un ángel descendió del cielo, hizo rodar la piedra y se sentó sobre ella. Mateo 28:3 describe la apariencia de este ángel: “Su aspecto era 61 CARY PALMÓN como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve”. El ángel, de gran tamaño, demostró su inmenso poder al mover un objeto tan masivo con facilidad. Los soldados que custodiaban la tumba quedaron paralizados de miedo al ver al ángel y cayeron como muertos. A pesar de que había soldados romanos vigilando el sepulcro y cambiaban de guardia cada cuatro horas, el cuerpo de Jesús no estaba allí. Los soldados enfrentaban la pena de muerte si su prisionero escapaba. He aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy (Mateo 28:11 al 15) Un grupo de mujeres devotas fue el primero en presenciar la resurrección de Jesús. Para este entonces los soldados ya 62 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS había huido a contarle a los sacerdotes principales. María Magdalena y la otra María, junto con otras mujeres. Estas mujeres habían ido a ungir el cuerpo de Jesús con especias aromáticas, siguiendo las costumbres judías que requerían que la persona después de su muerte fuera ungida. Las mujeres estaban conscientes de la necesidad que tenían de alguien para mover la piedra que bloqueaba la entrada a la tumba. Y cuando llegaron muy de mañana al salir el sol se preguntaban entre sí: "¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?" Sin embargo, al mirar, vieron que la piedra ya había sido retirada, y a pesar de su enorme tamaño, se encontraron con la tumba abierta y vacía. Mientras las mujeres permanecían asombradas, el ángel sentado encima de la gran piedra de la entrada se dirigió a ellas. El ángel les dijo “No temáis, porque yo sé que buscáis a Jesús, el crucificado. Él no está aquí: porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor” (Mateo 28:6). El ángel invitó a las mujeres a ver con sus propios ojos la tumba vacía. Dentro de la tumba, las mujeres se encontraron con otro ángel, éste parecía 63 CARY PALMÓN como un joven sentado al lado derecho, vestido con un largo manto blanco. Lucas 24:4 menciona que dos ángeles más aparecieron repentinamente junto a las mujeres con vestiduras brillantes. Los ángeles le recordaron a las mujeres la profecía de Jesús acerca de su resurrección, preguntando: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” Los ángeles ordenaron a las mujeres que informaran a los discípulos de la resurrección de Jesús. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Me imagino la emoción de estas mujeres, por haber visto a Jesús ¡resucitado! Ellas fueron a contarle el evento a los discípulos con gran alegría, pero ellos descartaron sus palabras. El testimonio de las mujeres finalmente despertó la curiosidad en Pedro y Juan, lo que los llevó a verificar la tumba vacía. Corrieron al sepulcro al escuchar el informe de las mujeres. Juan llegó primero, se agachó para mirar dentro y vio la ropa de lino, pero no entró. Pedro, siguiéndolo de cerca, entró en el sepulcro y observó los lienzos y el sudario que 64 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS habían estado alrededor de la cabeza de Jesús, cuidadosamente doblados. Jesús se apareció a sus discípulos al anochecer del primer día de la semana, mientras estaban reunidos a puerta cerrada por el miedo que le tenían a los judíos. Cuando Jesús se apareció, les mostró las cicatrices en sus manos y el costado, evidencia de su resurrección y ratificación del pacto había sido hecho con Dios en nuestro lugar. La Biblia dice que Jesús hizo varias apariciones después de su muerte. Se le apareció a María Magdalena, a las mujeres que fueron a su tumba (María, la madre de Santiago, Salomé y Juana), así como a Pedro y a dos discípulos en el camino a Emaús. También se apareció al resto de los doce discípulos. En otra ocasión se apareció a más de quinientas personas al mismo tiempo. Estas apariciones convencieron a sus discípulos, más allá de toda duda, de que Él había resucitado de entre los muertos. La muerte de Jesucristo en la cruz fue un hecho real y no una ficción. La Iglesia nació en la misma ciudad donde Jesucristo fue públicamente crucificado y sepultado. La creencia en que Jesús resucitó tuvo que haber sido auténtica para haber impactado no solo a 65 CARY PALMÓN sus discípulos, pero a los residentes de Jerusalén. Otra prueba de la resurrección de Jesús es el profundo cambio experimentado por sus discípulos, que llegaron hasta el punto de dar su vida por defender esta verdad. Sufrieron y murieron martirizados por su fe. Nadie se ofrece a morir voluntariamente por una mentira. El único que no murió martirizado fue Juan, quien murió en el exilio. No solo tenemos el testimonio de los discípulos de Jesús, sino que también tenemos el testimonio de historiadores de esa época, que no eran creyentes, los cuales escribieron acerca la crucifixión, muerte y resurrección de Jesús, La tumba vacía sigue siendo un testimonio de la resurrección de Jesús. El sacrificio de Jesús en el Calvario no fue solo un acto de dolor y sufrimiento, sino una manifestación suprema del amor divino y la misericordia infinita. La sangre de Jesús, derramada en ese momento crucial, selló el nuevo pacto, ofreciendo una esperanza renovada y vida eterna a todos los que creen en él. En su entrega voluntaria, Jesús transformó el símbolo de la cruz en un emblema de salvación y gracia, recordándonos que, a 66 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS través de su sacrificio, somos redimidos y reconciliados con Dios. El pacto ratificado con Su sangre nos da entrada a la vida eterna y las bendiciones de Dios. Si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (Gálatas 3:29) 67 CAPÍTULO 7 ¿Has descubierto el tesoro? A lo largo de las páginas de este libro, has aprendido sobre el costoso pacto que Dios hizo para restaurar nuestra relación con Él. En el rito de la Pascua, hemos visto como Jesús fue el verdadero Cordero de Dios, entregando su vida por nosotros, tiñendo el madero con su sangre y llevando en sus manos las cicatrices del pacto. Este nuevo pacto nos otorga derechos y autoridad que antes no teníamos. Jesucristo derramó su sangre para cubrir los pecados de toda la humanidad y remover la maldición que estaba sobre la raza humana, pero solo beneficia a quienes acepten su sacrificio. No importa cuán maravilloso y poderoso sea el Nuevo Pacto, solo mediante su aplicación, a través de nuestra fe en las 69 CARY PALMÓN promesas de Dios, podremos participar en sus bendiciones. Cuando se realizó la liberación de los esclavos en Egipto, Dios ordenó a los israelitas tomar una rama de hisopo y, por fe, aplicar la sangre del cordero en el dintel y en los dos postes laterales de sus casas. La aplicación de la sangre era una señal que marcaba la diferencia entre la vida y la muerte en esa fatídica noche en Egipto. Esa sangre les brindó protección, y no solo protección física, porque esa noche todos ellos salieron de Egipto sanos y con las riquezas de la tierra (Éxodo 12). En el Antiguo Pacto, la sangre se aplicaba con una rama de hisopo. En el Nuevo Pacto, aplicamos la sangre al declarar su poder con nuestra voz en oración sobre nuestras vidas. La Biblia nos enseña que "la muerte y la vida están en poder de la lengua" (Proverbios 18:21). Es por medio de nuestra fe y nuestra voz que nos apropiamos y aplicamos todos los beneficios que nos brinda la sangre de Jesús. El arma espiritual que Dios nos ha otorgado es Su Palabra y nuestra fe en lo que Él ya ha dicho. Hemos sido creados a Su imagen; Él habló, y el mundo fue creado. Así que, por fe en lo que Dios ya ha dicho en Su 70 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS Palabra, lo declaramos en voz alta y activamos la fuerza sobrenatural del poder de Dios. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. (Romanos 10:10) Muchos se preocupan porque su familia no es creyente en este momento, pero cuando tú escoges por fe entregar tu vida y seguir a Jesús, traes contigo a tu familia como parte del pacto. Dios se asegurará de que sean salvos, aunque sea en el último momento de sus vidas. Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hechos 16:31) Al invocar la sangre de Jesús en oración, podemos establecer una barrera espiritual contra las fuerzas malignas. Gracias a su sacrificio, Él nos otorga la autoridad para vivir una vida plena y ayudar a otros que lo necesiten. Y estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. (Marcos 16:17-18). 71 CARY PALMÓN No sé si has escuchado las expresiones "cubrir con la sangre de Jesús” o la otra expresión "invocar la sangre de Jesús" que muchos utilizan como un poderoso acto de fe y protección espiritual. Es un acto que ratifica que estamos consciente del sacrificio de Jesús y del poder de su sangre. Esta declaración simboliza el reconocimiento de nuestra posición en Cristo, sentados a la derecha de Dios, y el uso de esa autoridad para gobernar e imponer la voluntad de Dios sobre la oposición del enemigo en esta tierra. Es esencial que comprendamos la autoridad que tenemos en el nombre de Jesús y en el poder de su sangre que ha sido establecido en el Nuevo Pacto. Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. (Lucas 10;17) Los beneficios de la sangre de Jesús son innumerables y poderosos: En primer lugar, nos concede protección divina. Gracias a su sacrificio, el enemigo no puede tocar nuestras vidas, familias o posesiones. Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que 72 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. (1 Juan 5:18). Declaración de fe: En el nombre de Jesús, el maligno no puede tocarme a mí ni a mi familia. Nos cubrimos con la sangre de Jesús. En segundo lugar, nos otorga autoridad para enfrentar y derrotar cualquier obra del mal. Los creyentes pueden orar con confianza, sabiendo que tienen el respaldo de la sangre de Cristo en cada situación. He aquí, os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. (Lucas 10:19). Declaración de fe: En el nombre de Jesús, tomo autoridad sobre toda fuerza del enemigo, y nada nos dañará. En tercer lugar, provee sanidad física, emocional y espiritual, ya que por sus llagas hemos sido sanados. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:5). Declaración de fe: En el nombre de Jesús, declaro que Jesús fue herido por nuestras rebeliones y por su llaga hemos sido sanados. 73 CARY PALMÓN En cuarto lugar, nos ofrece victoria constante sobre la adversidad, asegurándonos que nada que venga contra nosotros prosperará. Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. (Isaías 54:17). Declaración de fe: En el nombre de Jesús, declaro que ninguna arma forjada contra mí o mi familia prosperará, y condenaré toda lengua que se levante contra nosotros en juicio, porque esta es la herencia que Dios nos ha dado. Nos cubrimos con la sangre de Jesús. Finalmente, la sangre de Cristo nos garantiza acceso a las bendiciones del Nuevo Pacto, que incluyen paz, justicia, gozo y comunión con Dios. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. (Gálatas 3:9). Declaración: En el nombre de Jesús, invoco la sangre de Jesús y recibo todas las bendiciones de Dios tal como Abraham. Al estar conscientes de estos beneficios, los hijos de Dios pueden vivir sus vidas en la libertad y el poder que Jesucristo compró para ellos, experimentando una vida plena, 74 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS victoriosa y llena de propósito. Pero todas estas bendiciones son únicamente para aquellos que, por fe, creen en la muerte de Jesús y en su sacrificio, y han sido hechos hijos de Dios. Si aún no has dado el primer paso para convertirte en hijo de Dios, puedes hacerlo ahora mismo. Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a morir por nosotros en la cruz, para ser nuestro sustituto, pagar por nuestros pecados y darnos vida eterna. Él desea convertirse en tu guía, tu sustento y tu compañero más cercano. Además, tiene un propósito para tu vida y desea apoyarte en tu travesía a lo largo de tus días. Jesús dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí." (Juan 14:6). En este momento, puedes aceptar la reconciliación con Dios y recibir el regalo de la vida eterna. ¿Cómo? Pidiéndole perdón a Dios por tus pecados y entregándole tu vida para que reine en ella como Señor y Salvador. No pierdas esta oportunidad. Hazlo ahora mismo. Ora conmigo: Padre Celestial, Creador del cielo y de la tierra, 75 CARY PALMÓN Reconozco que soy un pecador y te pido que me perdones. Creo en Jesucristo, tu Hijo, que murió en la cruz por mí y ascendió a los cielos. Por fe en tus promesas, recibo el regalo de la vida eterna. Te entrego mi vida para que tomes el control de ella y guíes mi camino. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén. Démosle las gracias a nuestro Padre Celestial por el sacrificio perfecto de Jesús, que nos ha traído salvación, redención y la promesa de una vida eterna. Lo alabamos por las bendiciones inmerecidas que su sangre ha asegurado para nosotros: la victoria sobre el pecado, la libertad de la condenación, y el poder para vivir vidas plenas y llenas de propósito. También le damos gracias porque en Jesús encontramos nuestro guía, nuestro sustento, y el compañero que siempre estará a nuestro lado. A través de su sacrificio, hemos sido hechos hijos de Dios, y ahora podemos caminar con confianza y esperanza, sabiendo que el propósito de Dios para nuestras vidas se cumplirá. 76 LA PODEROSA SANGRE DE JESÚS ¡A Él sea toda la gloria y el honor por siempre! Amén. 77 Acerca de la autora Cary Palmón nació en La Habana, Cuba. Años después, su familia se trasladó a Tulsa, Oklahoma, después del trágico asesinato de su padre. Este horrible evento causó un terrible daño en su ser, pero en el año 1973 Cary tuvo un encuentro sobrenatural con Jesucristo, el cual transformó su vida y sanó las heridas de su corazón. Los años pasaron y en el 1982 comenzó su trayectoria ministerial como Pastora, siendo fundadora de la Iglesia Naciones Unidas en Cristo. Su labor se ha expandido a la televisión y la radio, trayendo la respuesta y solución bíblica a los problemas de la vida. Cary es conferencista internacional y también es la autora de varios libros. Ella es una voz de esperanza que llega al herido, al menospreciado, al alcohólico, al indefenso, al 79 CARY PALMÓN adicto, y en fin, a todo aquel que sufre y necesita consuelo. Te invitamos a visitar nuestra página web www.carypalmon.org en la cual podrás descargar gratis todos los libros que ella ha escrito. Si deseas comunicarte con la autora, puedes escribirle a su correo electrónico [email protected] o a la siguiente dirección postal: Cary Palmón P.O. Box 54723 Tulsa, Ok 74155 80
0
Puede agregar este documento a su colección de estudio (s)
Iniciar sesión Disponible sólo para usuarios autorizadosPuede agregar este documento a su lista guardada
Iniciar sesión Disponible sólo para usuarios autorizados(Para quejas, use otra forma )