LOS LOROS DISFRAZADOS, Cuenta una conocida leyenda de Ecuador, que tras el diluvio universal, se salvaron dos hermanos, un niño y una niña, que decidieron refugiarse en una montaña mágica. Y esta montaña era mágica porque crecía según iban avanzaban las aguas, dejando así una isla que nunca se cubría. Los niños se resguardaron en una cueva de esa isla, pero enseguida se dieron cuenta de que no tenían nada para comer comer. ¿Cómo podrían sobrevivir en esa inhóspita cueva? Durante varios días recorrieron la pequeña isla, en busca de comida, pero no consiguieron encontrar nada. Pero al fin una tarde, al volver a la cueva, descubrieron cerca una montaña de hojas frescas con frutas, carnes, maíz y todos los alimentos que habían soñado durante todos estos duros días de hambre y desesperanza. A partir de entonces, todos los días, al despertar, se encontraban con todos esos alimentos. ¡Y no sabían cómo llegaban hasta alí! Los niños se morían de curiosidad por ver quién llevaba hasta allí aquellos manjares. Dispuestos a descubrirlo, se escondieron entre unos matorrales. Estaban deseando ver quién o quiénes les estaban salvando la vida. Y al cabo de un rato, de repente vieron llegar a una pareja de guacamayos, de alegres y vivos colores, disfrazados de personas. Los niños salieron de su escondite, pero no pudieron aguantar la risa y algunas palabras de burla al ver a los pájaros disfrazados de esa forma. Los guacamayos, enfadados, se llevaron la comida y decidieron no volver. Los niños comprendieron que habían sido unos desagradecidos. Se pasaron entonces todo el día pidiendo perdón a gritos, para que los animales pudieran escucharles. Los loros volvieron, perdonaron a los niños y se hicieron sus amigos. Pasaron varios días, y el agua se apartó poco a poco. Los niños querían volver a su cabaña, y decidieron regresar pero con uno de los guacamayos amigos. Pero al bajar, sucedió algo sorprendente: toda la bandada de loros siguió a su compañero. Al llegar al poblado, totalmente vacío tras el diluvio, los loros se transformaron en personas muy alegres y bellas, y el poblado volvió a recuperar su vida. LA ARAÑA Había una vez una princesa llamada Uru. Era una chica muy bella y además era la heredera al trono del imperio Inca. Su padre la adoraba, y deseaba que su hija al llegar al trono se convirtiera en una reina buena y justa.Para ello, se centró mucho en la educación de su hija, y buscó por todas partes los mejores maestros en todas las materias. Pero sin embargo, a Uru no le gustaban los estudios, ni entendía el afán de su padre por convertirla en una muchacha lista y buena. Prefería perder el tiempo, jugar, y dedicarse a mejorar su aspecto físico y su belleza. Además, tenía muy mal carácter, y perdía los nervios con facilidad. Le gustaba ordenar y que todos complacieran sus deseos. Y si no conseguía lo que deseaba en el momento, entraba en cólera. Según iba creciendo, era más déspota con todos. Y llegó el día en el que el padre de Uru falleció y ella subió al trono. Y es cierto que al principio la muchacha se dejó asesorar, pero poco a poco comenzó a abandonar sus obligaciones como reina. Le aburría mucho tener que tomar tantas decisiones. Prefería dedicarse a ella misma. Así que tomó la decisión y dijo a todos sus asesores: - Escuchadme bien: ya estoy cansada de tantas obligaciones. Es muy aburrido. Yo quiero descubrir otros lugares, lucir mis vestidos, y acudir a muchas fiestas. Quiero pasármelo bien, así que ya no tomaré más decisiones sobre el imperio: ¡que lo haga otro! A pesar de que el mismísimo consejero real intentó persuadirla, ella seguía firme en sus decisiones. - ¡No seáis insolentes! No quiero trabajar más y me voy. No intentéis impedírmelo. Estaba tan enfadada, que decidió azotar con su cinturón a todos los allí presentes por insolentes. Se quitó el cinturón y lo levantó para golpear al consejero real. Pero entonces ocurrió algo extraordinario: la reina no podía bajar el brazo. ¡Se había quedado petrificada como una estatua! Y eso no fue todo: mientras Uru intentaba moverse sin éxito, apareció suspendida en el aire una diosa cubierta con un manto dorado. Y dijo en voz alta, dirigiéndose a la reina: - Sin duda eres tremendamente egoísta y mezquina. Podrías dirigir tu reino con sabiduría, justicia y bondad, y en cambio prefieres atemorizar y humillar a tus súbditos. Así que no mereces lo que te dieron. A partir de ahora ya no tendrás belleza y no serás reina. Además, tendrás que trabajar sin descanso. Y tras decir estas palabras, una nube envolvió a la reina y al disiparse el humo, en su lugar apareció una araña fea y peluda. Asustada, Uru salió corriendo en busca de refugio, lejos de posibles pisotones. Ya en un rincón, se dedicó a tejer tela de araña sin descanso. LA MAZORCA DE ORO Cuenta una leyenda muy antigua de Perú que existió una vez una familia de campesinos muy pobre, compuesta por el matrimonio y cinco hijos. Apenas tenían para comer, y sobrevivían gracias a un campo de maíz. Con el maíz hacían tortas y pan con el que podían comer y parte del maíz que les sobraba, lo vendían por las tardes en el mercado. Sin embargo, la única que trabajaba en esa familia era la madre. Ella se encargaba de cuidar, recolectar, cocinar y vender el maíz. Ella llevaba la también casa, y mandaba cada adía a sus hijos al colegio. Mientras, el marido holganazeaba sin hacer absolutamente nada. Un día, la muchacha estaba realmente agotada, y no pudo recolectar suficiente maíz. Al hacer recuento, se dio cuenta de que ese día no podría hacer pan suficiente para comer, y mucho menos llevar maíz al mercado para traerse unas pocas monedas. Desconsolada, lloró y lloró... Si su marido le ayudara, podrían unir fuerzas y recolectar mucho más maíz, pero no lo conseguiría, porque él era muy egoísta y prefería dedicar su tiempo a dar tranquilos paseos por el campo. ¿Qué podía hacer? Y cuando la mujer, ya desesperada, se iba a retirar a la cama, descubrió que algo brillaba con mucha fuerza en medio del gran montón de maíz. Al principio creyó que era un destello del sol. Además, al estar llorando, el destello era borroso... Pero ya cuando se alejaba de allí, se dio la vuelta y volvió a mirar. Entonces cayó en la cuenta de que era de noche, así que no podía ser un rayo de sol. Buscó en el montón de maíz qué podía ser aquello. - Pero... - dijo en voz bajo la campesina- No puedes ser... ¡si es una mazorca de oro! Efectivamente, entre todas las demás mazorcas, una compuesta de granos dorados lucía con mucha fuerza. Era una auténtica mazorca de oro. ¿Y qué hizo la muchacha? Corrió a buscar a su marido para darle la buena noticia. Él, que como siempre, estaba durmiendo en la hamaca, se sobresaltó al ver aquello. ¡El gran Dios había premiado a su mujer por ser tan buena y trabajadora! Se arrodilló y le pidió perdón. Prometió que a partir de ahora le ayudaría en todo. Vendieron la mazorca, y con el dinero que consiguieron plantaron más maíz, arreglaron la casa y compraron ropa nueva para sus hijos. A partir de entonces, el hombre comenzó a trabajar en el campo junto a su mujer, y sus beneficios se duplicaron. Nunca más volvieron a pasar hambre y fueron muy, muy felices. EL COLIBRÍ COMO MENSAJERO. Los mayas más sabios cuentan que los Dioses crearon todas las cosas en la Tierra y al hacerlo, a cada animal, a cada árbol y a cada piedra le encargaron un trabajo. Pero cuando ya habían terminado, notaron que no había nadie encargado de llevar sus deseos y pensamientos de un lugar a otro. Como ya no tenían barro ni maíz para hacer otro animal, tomaron una piedra de jade y con ella tallaron una flecha muy pequeña. Cuando estuvo lista, soplaron sobre ella y la pequeña flecha salió volando. Ya no era más una simple flecha, ahora tenía vida, los dioses habían creado al x ts’unu’um , es decir, el colibrí. Sus plumas eran tan frágiles y tan ligeras, que el colibrí podía acercarse a las flores más delicadas sin mover un solo pétalo, sus plumas brillaban bajo el sol como gotas de lluvia y reflejaban todos los colores. Entonces los hombres trataron de atrapar a esa hermosa ave para adornarse con sus plumas. Los Dioses al verlo, se enojaron y dijeron: 'si alguien osa atrapar algún colibrí, será castigado'. Por eso es que nadie ha visto alguna vez a un colibrí en una jaula, ni tampoco en la mano de un hombre. Los Dioses también le destinaron un trabajo: el colibrí tendría que llevar de aquí para allá los pensamientos de los hombres. De esta forma, dice la leyenda, que si ves un colibrí es que alguien te manda buenos deseos y amor. EL SOL Y LA LUNA. Cuenta la leyenda que cuando la tierra estaba en la oscuridad, era siempre de noche. Los más poderosos, que vivían en el cielo, se reunieron para crear el Sol y que hubiera luz en la Tierra. Se citaron en Teotihuacán, una ciudad que había en el cielo. Bajo ella, como un reflejo, estaba la ciudad mexicana del mismo nombre. Se dice que en esa ciudad celeste de Teotihuacán, encendieron una enorme hoguera. Aquel poderoso que quisiera convertirse en el Sol, debía saltar esta hoguera para resurgir como el Sol. Se presentaron dos candidatos para ser el Sol: el Primero era grande, fuerte, hermoso y rico y además, estaba vestido con ropas de lujo y adornado con piedras preciosas. Este ofrecía a sus compañeros oro y joyas como muestra de su orgullo; por otro lado, el Segundo era pequeño, débil, feo y pobre; su piel estaba cubierta de llagas, y estaba vestido con su ropa de trabajo. Como el Segundo era un ser muy pobre, sólo podía ofrecer la sangre de su corazón, sus buenos y humildes sentimientos. Cuando llegó la hora de saltar la enorme hoguera, el grande y rico no se atrevió, tuvo miedo y salió corriendo, sin embargo, el Segundo, que era muy valiente, dio un salto enorme sobre la hoguera y salió convertido en el Sol. El Primer candidato al verlo convertido en sol, sintió vergüenza y sin pensarlo mucho tomó carrerilla y saltó la hoguera. Y en el cielo apareció un segundo Sol. Los demás Poderosos estuvieron de acuerdo de que no podían existir dos soles en el firmamento, así que decidieron apagar al Segundo, para eso, tomaron un Conejo por las patas y con mucha fuerza lo lanzaron contra el segundo Sol. El brillo de este disminuyó rápidamente y tras poco, se convirtió en la Luna. Si te fijas bien, durante los días de luna llena, puedes ver la figura de un conejo, que es el que acabó con el segundo soly dio vida a la luna. LA FLOR DE NOCHEBUENA Cuenta una leyenda que hace mucho, mucho tiempo, en un pequeño pueblo de México, todos los habitantes se reunían en la iglesia cada año durante el nacimiento de Jesús para dejarle algún regalo. A Pablo le encantaba aquella tradición. Todos los años veía llegar a muchas personas desde muy lejos con regalos hermosos: cestas de fruta, ropa, algún juguete... Pero según pasaban los años, Pablo se ponía más y más triste. Él sólo veía como todos iban y depositaban sus regalos pero él no tenía nada que regalar, él era muy pobre y eso lo hacía sentir mal. Pablo quiso esconderse para evitar que otro miraran que no tenía nada que dar, fue y se escondió en un rincón de la iglesia y comenzó a llorar, pero pronto de sus lágrimas que habían caído al suelo, comenzó a brotar una hermosa flor con pétalos rojos. Pablo comprendió que aquella flor era un regalo de Dios, para que Pablo se la regalara al niño Jesús. Contento fue y deposito aquella flor juntos con los demás regalos, pero manteniendo el secreto que había nacido de sus lágrimas. El resto de personas, al ver aquella planta tan bella, decidieron llevar una idéntica cada año. Ese gesto, poco a poco, se convirtió en una tradición, y hoy en todos los hogares, una bella flor de Pascua deslumbra a todos con sus intensas hojas rojas. LOS UNICORNIOS Hace mucho tiempo existieron unas extrañas y maravillosas criaturas que poseían el cuerpo como los caballos más hermosos de la tierra, y además, un mágico cuerno en el centro de su frente. Estas criaturas, llamadas unicornios, eran de color blanco y se cree que procedían de tierras indias. Los unicornios debían albergar tanta magia, que no podía verlos cualquier persona que quisiera sino que, al contrario, eran muy pocos los afortunados que tenían el privilegio de llegar a observarlos. Aquellos que llegaban a hacerlo eran las personas que tenían un corazón bueno y puro, cualidades que eran muy fácilmente rastreables por los unicornios. Los cuernos de los unicornios tenían propiedades sanatorias y curativas, y eran tan poderosos que se dice que podían llegar a curar enfermedades muy peligrosas y mortales. Incluso, muchos llegaron a decir que contenían los ingredientes necesarios para alcanzar la eterna juventud. Precisamente por todas aquellas razones, la existencia de un unicornio dependía en su totalidad del mágico cuerno de su frente, y si llegaban a perderlo su destino era la muerte. En la Edad Media, sabedores de las propiedades del cuerno de los unicornios, muchos cazadores se adentraron en los bosques para dar caza a estos enigmáticos seres, con tan mala fortuna, que terminaron abocando a los unicornios a su desaparición. Muy inteligentes, y como los unicornios eran seres tan solitarios y solo dejaban verse por las personas buenas, aquellos temibles cazadores se aprovechaban de las personas de corazón puro para capturar a los unicornios y apresarles en busca de sus cuernos. Tras su triste desaparición, la magnificencia y bondad de aquellos seres dejó en la historia su recuerdo como símbolo de la fuerza, de la libertad, del valor, de la bondad y, sobre todo, del poder de la magia que reside en las personas de gran corazón. EL PESCADOR Y LA DIOSA Vivía en la isla griega de Lesbos, un muchacho llamado Faón, que se ganaba la vida transportando viajeros y mercancías en su barca. Estaba un día Faón junto al embarcadero de la isla, cansado de las faenas de la jornada, cuando una pobre mendiga, desastrada y con evidentes muestras de no poder pagarle el viaje, le pidió que la condujese hacia Asia Menor. – Sube, mujer. Te llevaré de buen grado. A Faón le había conmovido su aspecto y, olvidándose de su cansancio, hizo navegar su barca con una ligereza asombrosa. De este modo, poco después llegaban a la costa de Asia. Una vez allí Faón sacó de su bolsillo la mayor moneda que tenía y la entregó a la mendiga para que pudiera continuar el viaje. – Gracias, muchacho. Y para que veas mi agradecimiento, toma este obsequio. Se trataba de un vaso del perfume más extraordinario que jamás había llegado a oler. Y con aquel perfume misterioso en las manos, Faón quedó conmovido y atrapado por una fuerza que parecía embriagarle el corazón. Y tras esto, el humilde pescador comprendió que había llevado en su barca a la mismísima Venus, la diosa del amor. EL DUENDE DEL ARCOÍRIS. ¿Sabes qué es un duende? ¿Alguna vez viste uno? Cuenta la leyenda, que justo donde el cielo se une con la tierra, a veces aparecen unos personajes muy pequeños a los que se les llama duendes. Los duendes se caracterizan por llevar consigo una olla repleta de oro, pero suelen ser invisibles a los ojos de los humanos. La única manera de verlos es cuando aparece un arcoíris, pues es un puente de unión entre el cielo y la tierra. Se dice que estos duendes que tienen la barba roja, un sombrero y vestimenta verde, se encuentran localizados al final del arcoíris y son muy inteligentes y escurridizos. Se les conoce como Leprechaun y a pesar de su tamaño, tienen aspecto de viejos. Muchos cuentan que los han encontrado, pero en el mas mínimo descuido desaparecen. También se cuenta, que la única manera de capturarlos es mirándolos fijamente y atarlos del pie derecho con una cuerda gruesa. El duende, en su desesperación de libertad ofrece su olla llena de oro a su captor. Aunque esto no es tan fácil como parece. Según esta leyenda, los duendes son expertos en travesuras y engaños. Te distraerá, y ante el primer pestañeo de quien le observa, desaparecerá con las monedas de oro. EL MOLINO MÁGICO Había una vez un lugar lleno de agua y vegetación. Y en medio de aquel paraíso, un pequeño pueblo. El pueblo estaba formado por casitas pequeñas y blancas. Pero junto a él se alzaba una colina verde. Y en lo alto de la colina, un molino. Los más ancianos decían que ese molino era mágico. El molinero se pasaba el día descansando, sin trabajar, y el molino le ofrecía todo lo que quería sin esfuerzo. Sólo tenía que pedirlo: - 'Muele, molino, muele, y haz aparecer 20 kilos de trigo, que yo lo pueda ver'- y el molino se lo daba, siempre y cuando pronunciara las palabras mágicas. Al molinero se le ocurrió un día que si el molino era capaz de darle todo lo que le pedía, pordía intentar pedir otras cosas. Así que decidió pedir unas monedas de oro. Añadió las palabras mágicas y... ¡allí estaban las monedas relucientes! ¡A sus pies! Los vecinos no tardaron en darse cuenta de que algo ocurría. Y empezaron a envidiar al molinero. Nunca le veían trabajar. Y siempre obtenía todo lo que quería. Eso sí, el molinero era generoso, y siempre repartía el trigo y el maiz entre todos los aldeanos. Uno de los vecinos propuso ir al molino para comprobar qué ocurría allí. Pero ninguno quiso apoyar su idea. Sin embargo, no era el único interesado en averiguar el secreto del molinero. Unos piratas había oído hablar del misterioso molino mágico. Decidieron acercarse al pueblo, y en silencio, los piratas se acercaron para escuchar qué palabras hacían brotar del molino todo lo que se le pedía. El molinero en ese momento dijo: - 'Muele, molino, muele... y haz aparecer... 20 kilos de mazorcas, que yo lo pueda ver'. Cuando el molinero se fue a dormir, los piratas robaron las muelas del molino y las llevaron al barco. Decidieron probar y pidieron sal... pero la sal comenzó a brotar y a brotar sin control. El pirata no era capaz de parar las muelas. ¡No sabía qué palabras usar para pararlas! Así que el barco terminó hundiéndose por la sal. Las muelas se hundieron también. Nadie pudo pararlas. Nadie, salvo el molinero, sabía las palabras mágicas para detenerlas. Y ahora ya sabéis el por qué el mar es salado y lo seguirá siendo por siempre jamás. 1. El jinete sin cabeza. Una de las leyendas más antiguas que sido conservada por generaciones de todo el mundo es la del llamado “Jinete sin cabeza”, un hombre que por las noches, recorre en su caballo las calles de pequeñas ciudades y pueblos, asustando a todo aquel que lo veía, pues se trataba de un hombre que increíblemente cabalgaba por ahí, sin tener cabeza. El hecho real relacionado al “Jinete sin cabeza” ocurrió en agosto de 2011, en una ciudad llamada Yorktown, en el estado de Virginia. Un hombre de 46 años atravesaba por una depresión debido a que se estaba separando de su esposa. Quería acabar con su vida, así que decidió prenderle fuego a su camioneta. Los bomberos llegaron de inmediato a controlar el siniestro y se dieron cuenta que el señor se negaba a dejar el vehículo en llamas; además, tenía atado al cuello un cable que estaba amarrado a un árbol, por lo que si aceleraba, el resultado sería mortal. En efecto, el hombre pisó el acelerador y por la fuerza, terminó decapitándose. El automóvil continuó rodando sin control varios metros más, hasta que finalmente se detuvo frente a la casa de uno de los vecinos del lugar. 2. Enterrado vivo. Esta es una de las historias que más se cuentan alrededor de las fogatas e incluso se ha llevado al cine, pues el pensar que alguien por error fue dado por muerto y ahora se encuentra varios metros bajo tierra buscando desesperadamente salir, sin que nadie pueda auxiliarlo, es algo que pone los pelos de punta de cualquiera. Resulta que hace poco en Polonia se tuvo conocimiento de una historia similar. Un joven llamado Marcin Kasprzak estaba cansado de su relación con su novia, por lo que decidió ponerle punto final de forma trágica. Marcin, junto con un amigo, amordazaron a Michelina Lewandowska; le disparó con una pistola y creyendo que estaba muerta, la ocultó dentro de una caja vieja de televisión, la cual enterró en lo más profundo de un bosque. Minutos después, Michelina volvió en sí y al percatarse de la situación en la que se encontraba, utilizó el anillo de compromiso que le había dado Kasprzak para cortar los cordones con los que había sido maniatada. Como pudo, logró hacer un agujero y terminó por salir de entre la tierra. Ahora, el joven de 25 años enfrenta cargos judiciales por intento de asesinato. 3. Casada con el diablo. Otro de los relatos de terror que se suelen contar es el de un chico o chica que se siente perdidamente atraído por alguien más del sexo opuesto, de quien se enamora y después de un tiempo de noviazgo, terminan por llegar al altar, sin saber que su vida se convertirá en una pesadilla. Algo así como la película “El bebé de Rose Mary”. La siguiente historia no trata precisamente de alguien que haya contraído nupcias con alguna fuerza maligna o algo por el estilo, sino de alguien que experimentó vivir en el mundo de las llamas muy de cerca. Shriya y Bimal Patel era un matrimonio que durante el primer año de casados vivieron separados, él en Austin y ella en Dubai. Luego de una larga espera, la pareja logró reunirse, lo cual implicaría que el encuentro entre ambos sería sumamente romántico. Sin embargo, las cosas fueron totalmente diferentes. Shriya le propuso a su marido darle un masaje en el jacuzzi de un hotel. Antes, colocó velas alrededor de la bañera. Bimal entró en ella y sin más comenzó a arder. Resulta que su esposa, en lugar de untarle aceites aromáticos, le llenó el cuerpo con gasolina, la cual se prendió con las llamas de las velas. El hombre sufrió graves quemaduras en gran parte del cuerpo, por lo que murió días después del siniestro. Shriya permanece encarcelada. 4. “El médico psicópata”. Es probable que de niño alguien pretendió asustarte contándote la historia del “doctor asesino” o “el doctor psicópata”, un hombre que detrás de la filipina ocultaba su verdadera personalidad, la de un ser despiadado al cual le gustaba acabar con la vida de sus pacientes. Este cuento encaja perfectamente con la vida de Glen Tucker, un hombre de casi 70 años de edad quien, frente a su vecino, decidió suicidarse, pues su vida no era agradable, ya que su esposa estaba condenada a vivir en una silla de ruedas, además de que el hombre escondía un pasado tenebroso. Como explica miamitimes.com, Tucker fue cirujano plástico; y realizó decenas de atrocidades a sus pacientes, como amputarles los brazos, destrozarles la nariz; a otros, los dejó incapacitados de por vida, hechos que se tradujeron en demandas millonarias y procesos judiciales larguísimos que no estaba dispuesto a continuar. 5. El muerto que surge del agua. Otra de las cosas que te atemorizaban de pequeño es esa terrible idea que te contaron de que del agua de la regadera o de la alberca podría emerger un espíritu que además de sacarte un tremendo susto, podría acabar con tu vida. Eso fue lo que le sucedió a unos niños en Fall River, Massachusetts, los cuales lograron meterse a nadar a la piscina pública de dicha localidad. La diversión se tornó oscura cuando se percataron que a lo lejos flotaba algo. Era el cadáver de una mujer que comenzaba a descomponerse. Se trataba de Marie Joseph, de 36 años, quien había sido reportada como desaparecida desde hace varios días, los mismos que llevaba ahí en la alberca, sin que nadie se diera cuenta, producto de la cantidad de personas que asisten al lugar durante el día, así como por efectos de la luz, señala news.discovery.com. 6. El muerto viviente. Una de las leyendas de terror más populares son aquellas que cuentan la historia de personas que llevan una vida normal y que conviven con los demás, pese a haber muerto hace algún tiempo, situación de la que nadie se ha percatado, hasta que sucede algo extraordinario que revela dicha verdad. Eso fue lo que les pasó a Robert Young y Marcos Rubinson, quienes llegaron a la casa de su amigo Jeffrey Jarrett, a quien aparentemente “se le pasaron las copas”, para llevárselo a dar una vuelta por la ciudad. Young y Rubinson montaron a Jeffrey en el automóvil para llevaron a diversos bares y otros centros nocturnos. Al notar que su amigo no se estaba divirtiendo, decidieron regresarlo a su hogar. A la mañana siguiente, uno de los dos pensó en la posibilidad de que Jarrett podría estar muerto, así que rápido se dirigieron a su casa para así comprobar que efectivamente su colega había fallecido. Debido a lo hecho una noche anterior, los dos hombres fueron acusados de robo de identidad, suplantación criminal y abuso de un cadáver. 7. El coleccionista de muertos. Una de las historias de terror más populares es aquella que narra que todo mundo debe estar al pendiente del vecino de al lado, pues detrás de esa imagen inocente podría esconderse la de un hombre desalmado, al cual le gusta asesinar por las noches y guardar los cadáveres de sus víctimas en grandes refrigeradores ocultos en el interior de su casa. Ese era el hobbie de un joven ruso de 29 años llamado Anatoly Moskvin, un historiador que durante varios años profanó las tumbas del panteón de un pequeño poblado llamado Nizhny Novgorod, muy cercano a Moscú. Después de una ardua investigación, la policía local descubrió que Moskvin fue quien robaba huesos de las tumbas, que utilizaba para crear formas antropomórficas, a las cuales gustaba de vestirlas con ropa de mujer y pelucas, osamentas que exhibía en su apartamento. 8. Un muerto debajo del colchón. De pequeño hay quienes te quisieron asustar diciéndote que cuando se oscurezca y vayas a dormir, mantente atento, pues un espíritu maligno podría salir debajo de tu cama. Aunque no lo creas, este hecho ha resultado ser verdad en varias ocasiones. El sitio snopes.com recoge decenas de casos de denuncias hechas por personas que llegan a alojarse en moteles y hoteles de Las Vegas, Florida, Kansas City, entre otros, y que se llevan una terrible sorpresa al descubrir debajo de la cama o entre el colchón el cadáver de una persona. 9. El colgado. Para celebrar Halloween, hay quienes acostumbran a colgar en los árboles de sus casas muñecos que se asemejan a hombres y mujeres que supuestamente perdieron la vida al ser ahorcados. Las leyendas dicen que tengas mucho cuidado, pues puede ser que uno de esos espíritus se apodere de alguno de estos elementos decorativos que pueden hacer de las suyas durante las noches. ¿Te imaginas que esa figura del colgado que está en la casa de al lado en realidad se tratara de una persona de carne hueso? Hace varios años, en Delaware, una mujer de 42 años decidió acabar con su vida atándose una soga al cuello y colgándose desde la rama más alta de un árbol. Durante horas, el cuerpo de la fallecida se mantuvo en el lugar; incluso, hubo gente se retrató con el mismo, pensando que era parte de la decoración de dicha ciudad con motivo del Día de Muertos. Horas más tarde, la policía inspeccionó el lugar y se percató del terrible hallazgo. 10. La mujer tóxica. La leyenda urbana cuenta que un día, una mujer ingresó de urgencia en un hospital debido a su mal estado de salud. Cuando las enfermeras trataron de extraerle sangre para hacerle análisis, esta era tan tóxica que hizo que toda la gente que se encontraba alrededor de ella enfermara, pues se trataba de un ser extraterrestre que quería apoderarse del planeta. Un hospital norteamericano vivió un episodio similar en febrero de 1994. Una paciente llamada Gloria Ramírez ingresó al nosocomio, pues no soportaba los dolores que le provocaba el cáncer tan avanzado que le aquejaba. Cuando una enfermera le sacó sangre, se percató de un olor fétido proveniente de la misma, el cual hizo que se desmayaran 23 empleados del hospital. De hecho, la enfermera que estuvo más cerca de ella estuvo dos semanas en terapia intensiva por un cuadro de hepatitis, pancreatitis y necrosis vascular. Gloria murió minutos después de llegar al hospital. ¿Qué desencadenó aquella reacción? Hay quienes dicen que se trató de una neurosis colectiva derivada del olor tan nauseabundo, aunque no se sabe a ciencia cierta qué ocurrió, pues la autopsia hecha a Ramírez no reveló el por qué se convirtió en un ser tóxico y peligroso.
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