¿COMO ACTUAR CONTRA EL
DESÁNIMO?
«Esta es mi Orden:
Sé valiente y ten ánimo; No tiembles ni tengas miedo;
Yavé tu Dios está contigo a donde quiera que tu vayas».
Josué 1,9
¿Te sientes desanimado? No estás solo en el camino. Lo que sí es
importante es que consideres que para salir adelante de cualquier
tipo de situación es importante que hagas un compromiso contigo
mismo, porque:
Nadie hará por ti lo que tú no quieras hacer por ti mismo
El desánimo es un tema que daría para varias horas de Prédica, no
obstante hoy trataremos de sintetizar y aportar algunas explicaciones
que sirvan de base para que puedas sacar tus propias conclusiones.
Empecemos desarrollando estos conceptos:
A. El Ánimo: es la capacidad humana de experimentar y
comprender emociones y afectos. Es esa fuerza o energía para
hacer, resolver o emprender algo. Es esa fuerza interior que
nos permite vivir el presente con la esperanza puesta en el
futuro.
B. El Desánimo: es lo contrario de esto. El desaliento o falta de
ánimo se siente como si nos faltara energía vital y fuerza para
enfrentar la vida. Es esa sensación de vivir sin vida, como si
nos hubieran robado el aliento, el alma.
Sentirse triste es tan normal como sentirse alegre, sin embargo,
no solemos aceptar la tristeza tan fácilmente como la
alegría ¿verdad?
Lo cierto es que la tristeza, y todas las emociones que
comunican para bien o para mal nuestro día a día, son
absolutamente normales; y lo que es más importante: Son
Necesarias.
Las emociones son el motor de nuestro comportamiento y
regulan nuestras motivaciones. Por eso, si uno quiere
permanecer mentalmente saludable debe hacer un esfuerzo
por reconocer y aceptar tanto las emociones positivas como las
negativas.
Si no sintiéramos emociones negativas nos dirigiríamos hacia
nuestra propia destrucción. Porque:
23/04/2025
Juan C. Noel M.
1
a) Es necesario saber que es aquello me va a ponernos tristes
porque eso hace que busquemos un camino más apropiado,
b) Necesito el miedo para no quemarme con el fuego,
c) Necesito sentirme culpable, porque de lo contrario iré por ahí
dañando a la gente como hacen los desequilibrados.
Entonces, esto ¿Quiere decir esto que me tengo que
resignar y ponerme triste continuamente porque eso es
normal? Pues… NOOO!!
La tristeza como emoción primaria es buena hasta cierto punto
porque nos invita a hacer un freno en la vida para hacer ajustes
y cambios necesarios. Por eso es importante aceptar que
estamos tristes, pero no quedarnos en esa tristeza.
El estado de desánimo es engañoso porque la tristeza nos
hace ver y sentir los problemas mucho más grandes y
difíciles de lo que son.
Si lo que nos ocurre es que en general nos observamos tristes, y
además ese sentimiento nos mete en un Círculo Vicioso en el
que cuantas más vueltas damos más tristes nos sentimos; Si
ocurre esto, es decir, aparecen estados de desánimo que
van y vienen, o hay cierto tipo de situaciones que
siempre terminan en darnos un bajón, en ese caso
Tenemos un trabajo MUY importante que hacer.
¿Cuándo aparece el famoso Círculo Vicioso?
“APARECE CUANDO NOS SENTIMOS TRISTES Y
PERMITIMOS QUE NUESTROS PENSAMIENTOS Y
ACCIONES ACOMPAÑEN A ESA TRISTEZA”.
Ahora es importante recordar que las personas somos la única
creación hecha a imagen y semejanza de nuestro Creador.
Siendo una unidad perfecta de mente, cuerpo y espíritu, entonces lo
que afecte a una de nuestras partes forzosamente afectará
al resto.
Si el cuerpo se siente cansado, fatigado, entonces todo nuestro ser se
siente sin fuerza, indiferente. Por lo tanto, es muy importante
que tratemos tanto la parte espiritual como la psicológica y
la humana o física.
23/04/2025
Juan C. Noel M.
2
Cuando viene la tristeza, llega el desánimo y este nos puede hacer
sentir desde aflicciones leves hasta cosas más profundas como la
desesperanza que nos pueden llevar a cuadros severos de
depresión. Esto es porque nuestro cerebro comienza a segregar
sustancias bioquímicas que eventualmente cobrarán factura en todo
nuestro ser. ¿Por qué? Sencillo, porque si uno no realiza
actividades que suban el ánimo, el ánimo evidentemente no subirá.
«No temas, porque yo estoy contigo;
No te desalientes, porque yo soy tu Dios.
Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré,
SÍ, te sostendré con la diestra de mi justicia»
Isaías 41,10
Se vale sentir tristeza. Lo que no se vale es permitir que ni el
desaliento ni la desolación hagan nido en nuestros corazones y
dirijan nuestras vidas. Es por eso que hay que estar atentos,
para no permitir estar por mucho tiempo inmersos en
ese estado.
Si permitimos albergar más de lo necesario este tipo de
sentimientos, nuestro espíritu se irá deteriorando y, por
supuesto, seremos el blanco para las enfermedades porque
nuestro sistema inmunológico estará debilitado.
Cuando pasamos por un momento de desánimo es muy importante
identificar su origen, causa y atacar el problema de raíz. Si
no es así, dejaremos que este sentir se haga más grande, tan grande
que podemos caer en tristezas por demás profundas. Comenzaremos
a creer que no valemos, que no merecemos y que no hay salida
posible en esta vida.
El paso del desaliento a la desesperanza es muy corto y
peligroso. Porque corremos el riesgo de dejar de creer que hay
solución en ese asunto difícil por el que pasamos o que hay un plan
perfecto de Dios detrás de esa dolorosa experiencia. Se nos nubla
la capacidad de ver el futuro con esperanza y con certeza de
que esto que hoy pasamos también pasará.
¡Cuidado! Las personas que pasan por un estado de
desánimo se encuentran vulnerables y más propensas a
caer en engaños de personas de “buena voluntad” que le ofrecen
una “sanación” interior que de momento parecería que sí funciona,
Por favor, no se dejen engañar. Es verdad que al pasar por esos
momentos lo que queremos es salir de ellos lo antes posible, pero no
arriesguemos lo más importante y valioso que hay en cada uno de
nosotros: NUESTRA ALMA.
23/04/2025
Juan C. Noel M.
3
Aléjense de “remedios” o soluciones esotéricas con cara de
Nueva Era que prometen curaciones milagrosas, reavivar
nuestro ánimo y darnos felicidad. Hay muchas herramientas para
cuidarnos de manera integral y darle alegría a nuestras vidas.
I. Herramientas psicológicas.
“Examinen, pues, con mucho esmero su conducta. No
anden como tontos, sino como hombres responsables.
Aprovechen el momento presente, porque estos tiempos
son malos. Por tanto, no se dejen estar, sino traten de
comprender cuál es la voluntad del Señor”
Carta a los Efesios, 5 15-17
23/04/2025
Cambio de actitud. Sé honesto y reconoce que el estado de
desánimo por el que estas o has estado te ha traído más
perjuicios que beneficios. Así que cambia de actitud, cambia tu
«chip» interno y dale un gran saludo al «Sí quiero y sí puedo».
Buenos pensamientos. Aquí no hablo de esos rollos
presumidos que andan tan de moda: declarar y decretar y
ya con eso lo logras, sino a un cambio de actitud y
pensamiento. Cambia tu forma de pensar y cambiará tu forma
de vivir. (la loca de la casa) Todo cambio comienza con un
pensamiento «bueno, positivo ».
Reconoce tu valor. Aprecia en ti esa maravillosa decencia
con la que fuiste creado. Tú valor no radica en tener apellidos
de abolengo, estirpe, nobleza o en poseer infladas, presumidas,
exageradas cuentas bancarias. Vales porque
existes.
Muchos podrán tener lo que tú tienes, pero nadie jamás- podrá ser quien tú eres. Ahora,
¿quieres que los demás te valoren? Comienza por
valorarte tú. Ámate y acéptate tal como eres. No quieras ser
la copia de nadie y sé original. ¡Eres hijo de Dios!
Reconoce tu poder. Fuiste creado con capacidades, talentos
personales poderosos para sacar adelante cualquier obstáculo
que se te presente. Cualquier meta -con la ayuda de Diosse puede alcanzar. El desánimo te puede hacer pensar y sentir
que nada puedes y que nada tiene sentido. ¡No lo escuches!
Esos pensamientos no vienen de Dios.
Reconoce qué quieres y qué deseas cambiar. Enfócate
en lo que sí quieres que suceda y no en lo que no. Piensa en
positivo sin dejar de reconocer que también cuentas con
debilidades a las que necesitas prestar atención.
Juan C. Noel M.
4
II. Herramientasfísicas
"¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que
han recibido de Dios y que está en ustedes? Ya no se
pertenecen a sí mismos. Ustedes han sido comprados a un
precio muy alto; procuren, pues, que sus cuerpos sirvan a
la gloria de Dios."
1º Carta a los Corintios, 6 19-20
Ejercicio físico. Conviene ejercitarte, aunque no lo sientas o
no tengas fuerzas. Comienza con 20 minutos y cada día sube
un poco más.
Aseo personal. Parece absurdo que diga esto, pero no lo es.
Cuando estás desanimado lo que menos se antoja es meterte a
la ducha. Hay que hacerlo. Asea tu cuerpo y sal al mundo con
olor a “quiero vivir”.
Descanso. Busca algo sano que te permita desconectarte de
tus labores diarias y que a la vez te cree un bien. La idea del
descanso es recuperarnos y recargar batería. Si pudieses tener
pequeños descansos durante el día sería genial.
Alimentación sana. Solo piensa que lo que entra es lo que
sale. Me explico… Tu cuerpo responderá de acuerdo al
combustible que le metas. Lo que comas te dará vitalidad de
manera natural, o bien, te hará sentir fatigado.
Sueño reparador. Es muy importante que pongas un
horario para dormir y lo respetes para que así logres tener un
sueño que realmente te haga descansar profundo y despiertes
con energía. La falta de sueño reparador baja el sistema
inmunológico y te hace más propenso a depresiones, entre
otras muchas enfermedades.
III. Herramientas espirituales.
"Pido que el amor crezca en ustedes junto con el
conocimiento y la lucidez. Quisiera que saquen provecho de
cada cosa y cada circunstancia, para que lleguen puros e
irreprochables al día de Cristo, habiendo hecho madurar,
gracias a Cristo Jesús, el fruto de la santidad. Esto será
para gloria de Dios, y un honor para mí."
Carta a los Filipenses, 1 9-11
23/04/2025
Oración. Es el alimento para el alma, aunque no es la única,
es un arma poderosísima para pedir la extraordinaria ayuda de
Dios, para salir del desánimo y sacar cualquier pensamiento
tóxico que pueda envenenar nuestro ser. La oración nos hace
humildes. Nos hace volver los ojos al cielo y decir ¡Te necesito!
Juan C. Noel M.
5
Confesión sacramental. Vale la pena ir a soltar toda esa
podredumbre espiritual que no te deje avanzar. La
Misericordia de Dios está reservada para quienes se sientan
necesitados de ella. Es lo mismo que un médico. Este atenderá
y curará a quienes acudan a él en busca de ayuda y sanación.
Escuchar a Dios que por voz del sacerdote nos dice: “Vete en
paz. Tus pecados te han sido perdonados” es un gozo
sumamente esperanzador. Es, un comenzar de nuevo.
Obras de Misericordia. “Si no vives para servir,no sirves
para vivir”. Al servir salimos de nosotros para entrar a los
demás. Un acto de misericordia maravilloso es rezar por esas
personas que están pasando por un momento de desánimo,
que se sienten solas y que creen que la mejor solución es ya no
vivir. Sirve y vuelve a servir. No te canses de hacerlo. Se
experimenta más gozo al dar que al recibir. Siéntete útil.
Rezo del Rosario. ¿Qué harías tú por una persona que un
mínimo de 50 veces te repite cuánto te ama? Ahora imagínate
lo que hará por ti la Madre de Dios, quien, al igual que su
Hijo, no se deja ganar en generosidad.
Eucaristía. Esta es el arma más poderosa que cualquier
persona puede tener. Al recibir la Eucaristía nos hacemos uno
con Cristo por medio de su Cuerpo, Sangre, Alma y
Divinidad. Es como si nos pusieran una transfusión sangre,
en este caso la de Cristo y al recibirla todo nuestro torrente
sanguíneo ahora lleva la sangre de Jesús. Es sencillamente
el milagro de milagros y la única fuente de verdadera
sanación.
Dice la Palabra de Dios:
"No entregues tu alma a la tristeza, ni te atormentes a ti
mismo con tus cavilaciones (preocupaciones). La alegría
de corazón es la vida del hombre, el regocijo del varón,
prolongación de sus días. Engaña tu alma y consuela tu
corazón, echa lejos de ti la tristeza; que la tristeza perdió
a muchos, y no hay en ella utilidad. Envidia y malhumor
los días acortan, las preocupaciones traen la vejez antes
de tiempo. Un corazón radiante viene bien en las comidas,
se preocupa de lo que come."
Eclesiástico, 30 21-25
23/04/2025
Juan C. Noel M.
6