Rotos para restaurar Débora Felinger Este libro va dedicado a mi familia y amigos, quienes fueron de apoyo incondicional en el proceso; pero sobre todo a DIOS, mi padre y creador y quien fue, es y será mi más grande inspiración, mostrándome su amor y paciencia en cada paso... Índice •Introducción •Propósito y diseño (nacimos, crecimos, ¿y ahora?) •Fe (del dicho al hecho) •Sentimentalismos y emociones (como interfieren en tu llamado) •El poder del perdón (“Haz lo que yo digo, no lo que yo hago”- la realidad de muchos) Introducción “Rotos para restaurar” es un libro pensado para cualquier persona: hombres, mujeres, adultos, jóvenes, adolescentes y ancianos. En la vida pasamos por muchas etapas, pero llegamos a determinados momentos que particularmente sentimos que nos quebramos, nos sentimos rotos completamente. Es ahí cuando necesitamos comprender que aún seguimos siendo vasijas en las manos del alfarero por excelencia y estando allí somos restaurados. Este proceso se permite en tu vida para ser perfeccionado, pero sobre todo para que logres ayudar a restaurar a quienes te rodean. Esto es similar a lo que ocurre con las perlas; éstas se forman de una manera muy particular. La perla es producto del dolor, resultado de la entrada de una sustancia extraña o indeseable en el interior de la ostra, como un parásito o un grano de arena. La parte interna de la concha de una ostra contiene una sustancia lustrosa llamada nácar. Cuando un grano de arena penetra, las células del nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con camadas y más camadas para proteger el cuerpo indefenso de la ostra. Como resultado, la linda perla se forma. Una ostra que no ha sido herida, de algún modo, no produce perlas, pues la perla es una herida cicatrizada. Tú y yo no podemos evitar ser heridos de alguna u otra forma, pero sí podemos elegir qué hacer con ellas. Mi deseo es que conviertas cada herida en algo tan valioso como una perla… o aún más. A medida que avances en este libro entenderás cuatro puntos que Dios me enseño fuertemente lejos de mi país, y, por lo tanto, lejos de mi zona de confort, y que te ayudaran tanto si eres cristiano reciente, antiguo o como si no lo eres. Cabe destacar que cada palabra escrita nace de una experiencia propia y personal con Dios, por lo cual no significa que cada lector se identifique o esté en total acuerdo, pero amo y respeto cada opinión y proceso al igual que espero que cada uno lo haga para conmigo. DÉbora Felinger Propósito y diseño (Nacimos, crecimos ¿y ahora?) ◆◆◆ Parecerá una obviedad, pero al escribir sobre esto se me viene a la mente un ejemplo claro. Nadie se sube a un coche, arranca y acelera sin antes saber el destino al que quiere llegar, o al menos sin tener un trayecto claro. Si lo haces es posible que des vueltas y vueltas y aún que se te acabe la gasolina antes de decidirte. También resulta un tanto extraño pretender llegar a algún lugar sin moverse o simplemente ir a un lugar sin saber por qué o el para qué. Lo mismo sucede en nuestras vidas. Nos planteamos metas y proyectos como quien tira golpes al aire, sin saber ni entender para qué fuimos creados. A esto le llamaremos la relación propósito/diseño. Comencemos… Hay dos grandes días en la vida de una persona: el día que nace y el día que descubre para qué. ◆◆◆ Hace unos años leí que Yiye Ávila de niño deseaba sanar enfermos, y llegada la edad decidió estudiar medicina. Quizás lo que él no sabía era que ese deseo había sido plantado por Dios porque años más tarde se despertaría en él un don de sanidad tan sobrenatural que alcanzaría a multitudes. Al igual que los reyes de oriente, quizás él interpreto la señal de manera equivocada; la estrella proclamaba el nacimiento de un rey, el cual buscaron en un palacio en lugar de un pesebre, el portorriqueño gestionó en libros lo que Dios había depositado en él aún antes de ser concebido. De eso se trata la relación propósito/diseño. Resultaría muy incómodo jugar fútbol con una silla o sentarse en una pelota, porque quien creó dichos objetos los hizo funcionales para un propósito determinado. Tu vida y la mía, aunque parecidas, no fueron diseñadas para lo mismo. Nuestro creador celestial nos dotó de dones, capacidades y talentos de manera tal que lleguemos a ser lo que se nos “ordenó” ser. Incluso nuestra personalidad, nuestro entorno, nuestra familia, nuestra infancia, nuestros fracasos, TODO es parte de un diseño específico. Ahora toma un momento para alabar y agradecer a Dios por toda tu vida, por todo lo pasado, lo bueno y lo malo, pues hasta lo más horrible por lo que has transitado te ha traído hasta aquí, hasta este momento, y es parte del plan estratégico de Papá en tu vida (aún antes de que la tengas). Incluso ahora donde estés leyendo este libro, oro para que el Espíritu Santo te guíe el siguiente paso a seguir. Dios le dijo a Jeremías: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifique, te di por profeta a las naciones” (Jeremias 1:5 RVR1960). En pocas palabras, Dios le estaba haciendo saber que no importaba su edad, ni sus imperfecciones, ni sus circunstancias, pues cuando aún ni siquiera había sido concebido él ya era profeta. Él ya había sido dado a las naciones, su vida no era suya, sus dones no eran suyos, sólo debía cumplir el propósito para el cual había sido diseñado: profetizar. Pero a veces no todo sale como esperamos. Cuando llegué a España venía con grandes expectativas. Un nuevo aire, otro país, otro continente y otras culturas. Hasta el momento había pasado situaciones difíciles y en mi interior deseaba tener la oportunidad de empezar de cero en muchos aspectos. Aquí nadie me conocía, nadie sabía quién era, no había espacios para prejuicios ni mucho menos; me emocionaba el pensar que al fin encontraría mi lugar, mi rumbo, sin gente recordándome malas decisiones ni fracasos. Me da gracia pensar que si alguien me hubiese dicho todo lo que iba a pasar ni bien pisara suelo español, te aseguro que no les hubiera creído ni una sola palabra. Un dato importante es que en mis planes venia solo por tres meses y además no venía sola, asique si son tan imaginativos como yo sabrán qué fue lo que vino después (risas). Voy a saltarme esos primeros tres meses para omitir detalles que quizás no vengan al caso; pero sí, leíste bien, he dicho tres meses, porque mi estadía se alargó un poquitito más de lo esperado. Dios, aparte de ser mi papá celestial, es el ser más humorista que conozco (literal), por eso a quince días de volverme a mi país, ya con pasaje en mano, empezaron a salir cosas a luz que no me esperaba y que, al fin, afectaron mi decisión de regresarme. Ya no sentía paz en irme de este país, dejé pasar mi billete de avión y resolví quedarme a pesar de lo que sabía que se vendría. En cierto punto no me equivoqué, sentía que aquí podía empezar de cero, pero nunca creí que tan radicalmente (risas otra vez). Y allí señoras y señores es donde empezó todo el asunto, y para resumirles… con veinticuatro años, sin dinero, ni lugar donde vivir, ni familia, ni nadie que me pueda ayudar, sin trabajo, ni DNI europeo, sola y, para completarla, atravesando una de las crisis emocionales más grandes de mi vida, ¿Qué les parece? ¿Qué hubieras hecho tú? ¿Le hubieras reclamado a Dios? Si tu respuesta es sí, gracias por tu sinceridad, a la mayoría nos ha pasado en cierto punto. Que al final hayamos alcanzado el propósito de Papá en diferentes áreas de nuestra vida, no significa que no hayamos cuestionado el proceso que él permitía. El proceso te ‘pule', pero además te otorga cualidades únicas y maravillosas. Activa tu sentido de supervivencia haciéndote sabio, inteligente y sagaz. Una vez salí a caminar con una amiga, en cuestión de minutos el cielo se cerró y empezó a llover torrencialmente. Decidimos entrar en una sucursal de una reconocida marca de comida rápida para poder refugiarnos, pero ninguna de las dos teníamos dinero, tan solo una moneda de un euro que encontramos en uno de los bolsillos. Mas allá de tener que consumir algo para poder sentarnos, era el hecho de que ambas teníamos hambre. Quizás de haber tenido el dinero adecuado hubiéramos comprado sin mirar precio, pero esa situación nos obligó a buscar métodos y maneras (página web, usar la aplicación de la marca, códigos de descuento, etc.) por los cuales logramos comprar ambas con tan solo una moneda. El proceso también nos “destraba”, quizás al principio parece estancamiento, pero en realidad es justo lo contrario. No es que nos quite de la zona de confort porque eso no serviría, si no que le quita el confort a la zona en la que te encuentras y eso te obliga a moverte por ti mismo. Con ese juego de palabras es un poco difícil de entender, pero en fin te devuelve el sentido de iniciativa. El proceso te cambia y ayuda a ordenar tus prioridades. También sirve para promocionarte y pasarte a un nivel superior. Un claro ejemplo es el de la perla, como cuento al principio, y también el de la uva, que cuanto más se pisotea, se procesa y se deja guardada, mejor resulta el vino. Por último, el proceso te muestra la realidad sobrenatural que nos envuelve. Es raro y a la vez complicado tratar de explicar cómo dos palabras tan opuestas como lo son realidad y sobrenatural pueden llegar a usarse en la misma oración y en el mismo concepto, pero es justo eso, pone tu realidad de cabeza para que tus raíces comiencen a estar en el cielo. A la crisis se le llama prueba y eso es porque se esperan dos resultados: aprobar o desaprobar. En términos de colegio también se utiliza ‘promover’ o ‘no promover', y nada más perfecto para explicarlo porque de la crisis también se desprenden dos finales; la crisis te hunde o te promociona (promueve). Yo decidí optar por la segunda y por eso estoy aquí, sentada escribiendo este capítulo. Volviendo a lo anterior y a pesar de reclamarle como niña pequeña (con berrinches y todo), elegí aferrarme a Dios con todas mis fuerzas, o, mejor dicho, con las que me quedaban. Allí decidí esforzarme, luchar por presentarme aprobada al final del asunto. No voy a mentir, hubo momentos en los que parecía que nadie me veía, ni me escuchaba, en los que parecía solo escuchar los silencios de Papá; y me parecía más fácil, y hasta lógico, declararme hundida por la situación. Pero los que esperan en Jehová levantarán vuelo como las águilas y tendrán nuevas fuerzas, ¡nunca olvides eso! Dios dice en su palabra que sus pensamientos no son iguales que los nuestros, por eso a veces hago un ejercicio muy gracioso; cuando estoy frente a una encrucijada planeo tomar un camino y luego, con un toque de humor, elijo lo contrario sabiendo que Dios piensa muy diferente a mí. Aclaremos, esto no siempre me resulta, no es una regla y mucho menos un dogma, solo intento ilustrarte cómo interprete este versículo tantísimas veces. Él siempre me repetía que mis planes no eran los suyos y comúnmente uno siempre lo aplica a ciertas áreas, ¡pero Dios se refería a mi vida entera! Así como también Él quiere tu vida por completo. Déjate conquistar por su reino de amor; yo lo hice, su amor me cautivó y mi vida dio un giro espectacular. Papá tiene un plan con tu vida y a pesar de lo que tu o cualquier otra persona crea, tu vida sí tiene sentido. No solo tiene sentido, sino que tiene valor, y uno muy alto que fue pagado por Jesús en la cruz, y vuelvo a repetirlo: FUE POR AMOR. Papá te ama, él te pensó, te creó, te puso nombre. Dios no permite cosas malas en tu vida, esas llegan solitas como consecuencia de nuestros actos y de los de nuestros antepasados (y la línea se extiende hasta Adán), pero sí Él tiene el poder de transformar esas situaciones en cosas buenas, para bien, y lo hace por amor. Yo no sé si tú ya conoces a Dios o hablas con Él. Quizás lo haces de una manera mística sin saber que realmente él te oye y toma en cuenta cada una de tus palabras. Quizás no sabes quién es, o tal vez sí sabes, pero crees que eso es solo religión, que no es para ti, que no eres lo suficientemente bueno para hablarle o lo ves como a alguien lejano que sólo castiga y arroja truenos a los que no le agradan (por mucho tiempo lo imaginé así), pero no es nada de eso. Gran parte del amor es relación, conocerse, y créeme cuando te digo que él se muere por tener todo eso contigo (o más bien ya lo hizo). Dios es amor, y también quiere ser tu amigo y tu padre; Él quiere ser todo lo que tú necesitas. Asique si tu también lo quieres, te invito a que repitas esta oración en voz alta y desde lo más profundo de tu corazón: Dios, vengo delante de ti sabiendo que tú me oyes. He entendido que tú me amas tal cual soy y que aun antes de que yo naciese o pudiera hacer algo malo, tú ya me amabas y dabas tu vida por mí. Por eso hoy, ahora mismo, quiero experimentar el poder, el perdón y el amor que reinó en la cruz a través de tu hijo Jesucristo. Perdóname, límpiame, quiero ser una nueva persona en ti. Tú eres mi papa y mi rey. Entra en mi corazón y siéntate en el trono de mi vida, amen. Si has hecho esta oración te felicito, ya eres parte del gran reino de amor de Dios y ahora mismo hay una gran fiesta en el cielo por ti. “Haré que seas un trillo cortante nuevo” (Isaías 41:15 Versión Moderna) El precio de una barra de acero es cinco euros. Cuando se transforma en herraduras, vale diez euros. Si se transforma en agujas, vale trescientos cincuenta euros, en hojas de cuchillos su precio asciende a treinta y dos mil euros. Si con ello se hacen cuerdas para relojes, su precio se calcula en doscientos cincuenta mil euros. ¡Que de golpes tan terribles tiene que sobrellevar dicha barra para llegar a valer esto! Pero cuanto más manipulada ha sido, cuantos más martillazos ha recibido y ha sido pasada por el fuego, golpeada, machacada y pulimentada, su valor es mayor. Sabiendo esto piensa… Cada situación difícil vivida, cada ‘golpe' y cada ‘martillazo' no son en vano. ¿No es gracioso saber que por lo que tú te creías menospreciado es en realidad lo que aumenta tu valor? Cuando Jesús vino a la tierra como hombre, aprendió la profesión de su padre terrenal José. A lo largo de los evangelios vemos como muchos se refieren a él de manera despectiva: "¿acaso no es éste el hijo del carpintero?" Esta ocupación era muy humilde ante los ojos de la sociedad de esa época, pero ¿sabes una cosa? Aunque muchos veían a Jesús como un simple carpintero, serlo le permitió conocer el peso de la cruz en la que finalmente sería crucificado. Y ahora piensa una vez más, ¿No es gracioso saber que por lo que tú te creías menospreciado es en realidad lo que te prepara para tu futuro de victoria? ◆◆◆ Autoestima Ya entendimos parte de lo que a propósito y diseño se refiere, y ahora viene un apartado fundamental: la autoestima. Ésta es una de las áreas en la que el diablo más ha hecho estragos en las personas (sobre todo entre cristianos) ya que es la base de nuestras relaciones, incluida la más importante, nuestra relación con Dios. Claro está que, por ejemplo, haber tenido una mala relación (o nula) con nuestro padre terrenal influye directamente en la manera que se nos debería revelar nuestra relación con Dios como padre celestial. De ahí que tantos hombres y mujeres de Dios con grandes llamados no logren disfrutar de una relación plena con Él en todas sus facetas. Menciono la relación padre-hijo como ejemplo, pero realmente Él quiere ser todo en nuestras vidas: padre, amigo, novio, esposo, consolador, guía, y la lista sigue y sigue. ¡Todo vacío que haya en tu vida Él desea llenarlo! Un dia David preguntó: “¿Ha quedado algun superviviente de la familia de Saúl, a quien yo pueda favorecer en memoria de Jonatán?” Habia un sirviente de la familia de Saúl, llamado Sibá, al cual llamaron para que se presentara ante David. Cuando Sibá se presentó, le preguntó el rey: -¿Eres tu Sibá? – Para servir a Su Majestad respondió él. Entonces el rey le preguntó: - ¿Queda todavía alguien de la familia de Saúl por quien yo pueda hacer algo en el nombre de Dios? – Y Sibá le respondió: -Queda todavia un hijo de Jonatán, que es invalido de los dos pies. -¿Dónde está? -dijo el rey.-En Lodebar, en casa de Maquir, hijo de Amiel -respondió Sibá. Entonces el rey David ordenó que lo trajeran de aquel lugar; y cuando Mefi-bóset, hijo de Jonatán y nieto de Saúl, llegó ante David, se inclinó en señal de reverencia. -¡Mefi-bóset!- exclamó David. -A las órdenes de Su Majestad- respondió él. David le dijo:-No tengas miedo, porque yo te voy a tratar muy bien, en memoria de Jonatán, tu padre. Haré que se te devuelvan todas las tierras de tu abuelo Saúl, y comerás siempre a mi mesa. Pero Mefi-bóset se inclinó y dijo:-¿Por qué se fija Su Majestad en éste siervo suyo, si soy como un perro muerto? Sin embargo, el rey llamó a Sibá, el antiguo sirviente de Saúl, y le dijo:-Le he entregado al nieto de tu amo todo lo que perteneció a él y a su familia. Por lo tanto tu, con tus hijos y tus criados, labrarás la tierra para él y almacenarás lo que produzca, para que así pueda mantenerse la familia de tu amo, aunque Mefi-bóset, su nieto, comerá siempre a mi mesa. Sibá, que tenía quince hijos y veinte criados, respondió al rey:-Todo lo que ha ordenado Su Majestad a éste siervo suyo, se hará. Y Mefi-bóset comía siempre a la mesa de David, como uno de los hijos del rey. Ademas tenia un hijo pequeño que se llamaba Micaías, y todos los que vivian en casa de Sibá estaban al servicio de Mefi-bóset. Pero Mefi-bóset, que era inválido de ambos pies, vivía en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey. 2 Samuel 9:1-13 (DHH) Analicemos brevemente la vida de Mefi-bóset. Él era nieto legítimo del rey Saúl, por sus venas corría sangre real. Sin embargo, un desafortunado accidente lo había vuelto lisiado de ambos pies. En ese contexto, se recluye no solo temiendo cualquier tipo de represalia contra su vida, sino además cargando a conciencia su identidad de “lastre” para la sociedad, quienes consideraban que quien no era capaz de valerse por sí mismo, y proveer para sí y para los suyos, no era “digno” ni estaba a nivel del resto. 《 Mefi-bóset termina viviendo en Lodebar, que significa lugar de tristeza y dolor , donde se movía arrastrándose. ¿Como crees que afectó esto en la vida de Mefi-bóset ¿Cómo crees que hubiera afectado en tu vida? 》 De realeza a miseria. De riqueza a escasez. De ser admirado a ser repudiado. Pero tras tantos años, el rey David restituyó todo lo que le había sido quitado. Quizás tú en algún momento de tu vida te has sentido como él, o incluso ahora mismo, y el enemigo (Satanás) ha dañado tu autoestima sin compasión arrebatándote todo lo que crees que da valor a tu vida, pero permíteme decirte algo: Dios es Rey de reyes. Él es tu Rey y no importa cual haya sido el plan que el enemigo ha pensado para tu vida. Él te dice: “Todo lo que era tuyo te va a ser devuelto y se te restituirá todo lo que se te robó. Ya no serás el último ni al que nadie le da valor. Vas a comer, vestir y vivir como realeza, incluso te sentaras en mi mesa y a mi lado. ¡Yo soy tu Rey y te mando a llamar!” Hoy en día, es muy común ver que la gente se autodefine usando como filtro lo que otros dicen o piensan sobre ellos. Y me incluyo. Por mucho tiempo creía que pensaba por mí misma cuando en realidad no hacía más que mirarme con ‘ojos ajenos'. Vivimos buscando la aprobación de otros. De nuestros padres, de nuestros hermanos, de nuestros amigos, de nuestra pareja, de los compañeros de trabajo, y por más ridículo que parezca incluso buscamos aprobación de gente que nos ve por la calle, y la lista sigue, pero ese es el mayor error. Poco nos debe importar la opinión de los demás, y con esto no quiero dar a entender que debemos ser personas irracionales que vamos por la vida sin importarnos nada ni nadie, eso sería carecer de empatía y nada tiene que ver con esto, sino que me refiero a estar pendientes de una única y perfecta opinión: la de Dios. Hace unos días leí dos frases muy puntuales respecto al comportamiento de los demás. Éstas son: “Cuanto mas se eleva un hombre, mas pequeño les parece a quienes no saben volar” y “Es propio de aquellos con mentes estrechas, embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza”. Las personas suelen tomar decisiones basadas en odio y rencor que sienten por heridas que les han causado en el camino y también eso afecta la manera que tienen de pensar y ver a los demás. La mayor revolución de la que puedes formar parte es en contra de tus prejuicios. Hay una historia popular que cuenta como una ama de casa que se pasaba el día mirando por la ventana, criticaba constantemente a su vecina por tender la ropa que lavaba siempre sucia. “Creo que debería esforzarse más al fregar la ropa” decía con un tono bastante despectivo. Esto lo hizo por meses y meses hasta que un día, su marido cansado de la situación, la sacó fuera de la casa, la llevo al patio y le mostro que no había nada malo con la vecina, la suciedad no estaba en la ropa, sino en los cristales de su propia ventana. En lo personal creo que nuestras vidas son como esa ventana de la historia, la manera en que veremos a los demás será directamente proporcional al estado de nuestros cristales. En cambio, nuestro Creador es perfecto y él solo puede ver hermosura y perfección en nosotros. Obviamente tenemos errores y defectos, pero en sus ojos Él ve la obra terminada. Es como cuando compras un terreno baldío con el fin de construir una casa. No importa cuantos planes hagas, es muy probable que cuando te pares frente a él te sientas bastante frustrado y desanimado; lleno de desniveles, piedras, matas y muchas veces hasta basura. Y por dentro piensas: “¡necesita tanto trabajo! ¡nunca llegara a ser mi casa soñada!”. Pero luego llamas al arquitecto, quien ni bien pise ese terreno, te aseguro que hasta te dará un ‘tour' imaginario por tu futura casa. No importa cuán desastroso esté porque él en su cabeza solo puede ver la obra terminada. Nuestro Padre Celestial es el arquitecto por excelencia de nuestras vidas, no importa que tan desastrosos nos veamos, o como nos vean los demás, porque lo que importa es cómo Él nos ve, y él nos ve hermosos y completos, Él ve el resultado final, y es así como deberíamos vernos también a nosotros mismos, para así llegar a serlo. No será tan fácil, pero parte de tener una vida emocionalmente sana es entender que fuiste llamado a pensar de la manera en que Dios te diseño para hacerlo. Tienes que creer en ti mismo. “Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” (Génesis 15:1-6 RVR1960) Grábate éste consejo: Cree en ti mismo con tanta fuerza que el mundo no pueda evitar creer en ti tambien. Si Abraham no hubiese levantado su vista nunca hubiese sido capaz de entender la magnitud de su promesa. Aparta los ojos de tu situación, de la opinion ajena, pon tu mirada en el cielo y entenderas que vienen tantas bendiciones como estrellas veas en el. “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes ) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen”. (Romanos 4:17 RVR1960) Incluso si tu pasado es algo que Satanás ha usado constantemente para acusarte o intentar hundirte. El pasado no puede verte, pero el futuro puede oírte; llama las cosas que no son como si fueran y tu futuro cambiara para bien. Hablar de autoestima no se trata de lo físico, aunque muchas veces sí se ve reflejado. Tener una estima sana hace que te sientas bien y que por consecuencia te veas bien en todos los aspectos. Pero si esto no es así debes relajarte y hacerte entender a ti mismo que lo correcto es sentirte cómodo tal y como te veas. No se trata tampoco de lo que te pongas. Cuando te amas tal cual eres, aunque veas defectos, aunque tengas más peso del que quisieras tener o menos, aunque tu cabello sea liso o rizado, corto o largo, aunque seas más alto o bajo que un promedio de personas, aunque tengas estrías, o cicatrices o cualquier situación física que no encaje con los supuestos estándares de ésta sociedad; es allí cuando aprendes a viajar liviano, a pesar del envase que los demás o incluso tú mismo veas, el contenido es aquello que le da el verdadero valor. Fe (Del dicho al hecho) Este es una de las áreas que más Dios trató con mi vida fuera de mi país y probablemente es uno de los temas que más le interesa a Él fortalecer en nosotros a nivel general. Cuando escuchamos a alguien decir que es cristiano, “fe” es una de las primeras palabras que se nos viene a la mente. Empecemos haciendo una pequeña gran diferencia: fe no es lo mismo que esperanza. Esperanza: es la confianza de lograr una cosa o de que se realice algo que se desea. Es un estado de ánimo optimista basado en la expectativa de resultados favorables relacionados a eventos o circunstancias. Es pensar en la POSIBILIDAD de que algo suceda, se podria decir que solo se trata de una estadística mental. Fe: La biblia la define como la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Es la SEGURIDAD de que algo ya fue hecho en el plano espiritual (ya se gestó) aunque no se vea en el plano físico o natural. Fe: la biblia la define como la certeza de lo que se espera y la conviccion de lo que no se ve. Es la SEGURIDAD de que algo ya fue hecho en el plano espiritual (ya se gestó) aunque no se vea en el plano fisico o natural. Repito, la esperanza es posibilidad, la fe es seguridad plena. La fe nos permite visualizar todo con antelación y sin preocupación. Ésta viene por el oír, oír la palabra de Dios. “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá”. (Habacuc 2:4 RVR1960) La fe generalmente suele ser enemiga de los pensamientos y sobre todo enemiga de la realidad. Si quieres ser una persona de fe activa, debes juntarte con personas que quieran lo mismo y que además te metan y acompañen en desafíos para que vayas siempre a un nuevo nivel. Dejaré esto por aquí… UN PASO DE FE ES DAR UN PASO AL VACIO SABIENDO QUE DIOS PONDRA SUELO. “No seas tonto, y reconoce que si la fe que uno tiene no va acompañada de hechos, es una fe inútil”. Santiago 2:20 (DHH) La fe es acción, por esto no debemos confundirla con pereza. ¡Cuántas veces he acreditado todo a la fe cuando en realidad lo que no quería era dar un mayor sacrificio y esfuerzo desde mi lugar! He oído personas creer que por la fe conseguirán un trabajo, cuando en realidad no salen de sus casas ¿Cómo esperan que esto suceda? Y así podría enumerar decenas de ejemplos. Yo creo que mi Dios es todopoderoso, y que no solo puede, sino que también quiere hacerlo, pero no se trata de una varita mágica o una lámpara que frotamos para obtener deseos. La fe actúa en lo sobrenatural, pero lo hace a través de nuestros medios naturales. Pongámoslo más claro; cuando Jesús hizo el milagro de alimentar a esa inmensa multitud no lo hizo de la nada ¿es que acaso él no lo podría haber hecho? Claro que sí, pero sin embargo mando a sus doce discípulos a movilizarse en medio de una multitud inquieta y hambrienta a que buscasen ‘recursos' por más insignificantes que fueran éstos. Cuando la mujer fue al profeta con la problemática de sus deudas, éste por orden de Dios le mandó a movilizarse por todos lados pidiendo vasijas prestadas para así rellenarlas con el poco aceite que ella guardaba en su casa. Y recién allí el milagro sucedió. También podríamos traer a memoria a Moisés y el épico cruce del Mar Rojo. Dios podría haber abierto ese mar sin más pero no lo hizo, sino que le ordenó utilizar su vara al son de la pregunta “¿Qué tienes en tu mano?”. Si estas atravesando una crisis de fe debes preguntarte ¿estoy haciendo todo lo que está a mi alcance? ¿Qué tengo en mis manos? Recuerda: Jesús nunca llamó ni buscó gente desocupada, más bien llamó a gente como Pedro, Juan y Jacobo, esforzada y con sus manos activas. Puedes tener excusas o resultados, pero no los dos. Es necesario que tu agotes todo lo posible para que entre en acción mi Dios de lo imposible. Por eso constantemente me repito: “encontraré un camino, y si no lo crearé”. ◆◆◆ Hablemos de desiertos… Hoy en día entre cristianos es muy común oír hablar de desiertos; “estoy pasando por un desierto”, “Dios me llevó a un desierto”, desierto esto, desierto lo otro. Incluso recuerdo una vez sentirme mal por una situación que definitivamente quien me estaba escuchando creía irrelevante, y a pesar de mis lágrimas, esa persona puso una mano en mi hombro y me dijo: “Chiquita, te hace falta mucho desierto todavía”. En ese momento no lo entendí. Pero la pregunta es ¿Qué es? Y ¿para qué sirve? Empezaré esto como una exposición del colegio. Se denomina desierto a todo proceso o situación difícil de pasar que se asemeja con las características físicas propias de éste. Por ejemplo, soledad, escasez, sensación de que vas a morir allí, el hecho de que mires por donde mires ves el mismo panorama y el no encontrar salida, básicamente. Ahora veremos para que sirve. Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. (Oseas 2:14 RVR1960) Esto nos enseña algo muy claro. Por un lado, en el desierto nuestro oído espiritual es entrenado y nos volvemos mucho más sensibles a la voz de Dios. Por otro lado, el desierto es un campo de entrenamiento a nivel general, es un impasse y por sobre todo un puente. Por eso, tengo un consejo para ti: <Si vas a entrar al desierto que sea por mandato y no por consecuencia>. Cuando vas a entrar a un desierto en tu vida, procura que sea porque Dios así lo determina y no por negligente. En mi vida he conocido y experimentado de cerca básicamente dos tipos de desiertos: *Desierto como escala *Desierto por atajo El primero (como escala), son esas situaciones o períodos de dificultad que Dios permite que pasemos como antesala a una promesa que Él nos da. Este tipo de desierto nos prepara y nos cualifica para alcanzar lo que está por delante en el tiempo que Dios ha establecido. El segundo (por atajo), son aquellos en los que nos metmos por querer hacer todo a nuestra manera y a nuestro tiempo. Como bien lo dice el nombre, nos tropezamos con ellos al querer tomar un atajo sin dejar a Papá hacer su voluntad en nuestras vidas o por buscar soluciones “cómodas” que me sacan del momento. Gracias a su amor y misericordia, aun esos últimos Dios los usa y los torna para bien, como paso con Abraham y Sara cuando quisieron “apurar” la promesa de tener un hijo tomando un atajo y embarazando a una criada (Agar). Aunque eso trajo trabas y malos tragos, Dios nunca dejó de estar al control; ese hijo que nació (Ismael), dejó una enseñanza muy clara en sus vidas y si bien no era el de la promesa, Dios hizo una nación de él. Los desiertos no son eternos, así que no te asustes, pero sí es importante identificar si estoy pasando por uno y sobre todo por qué estoy en él. Uno de los desiertos que pasé lejos de mi casa (uno de tantos), fue el no tener donde vivir. Realmente fue muy duro. Como les he contado al principio, yo venía por tres meses y además venia acompañada por lo que durante esos primeros meses decisivos no me hacía falta nada, tenía para comer e incluso donde vivir. Pasado ese período, quien me acompañaba decidió que cada uno debería buscar su camino, a pesar de la situación actual que cada uno experimentaba. Mi acompañante había venido con trabajo, pero yo no, y me era difícil conseguir empleo por mi estado irregular en el país. También les recuerdo que con todo y problemas yo no sentía paz en volverme. Ese veintitrés de abril ya estaba entrando casi de lleno en ese dichoso desierto. ¿Qué haría una chica de veinticuatro años, sola, estando irregular, sin opción de volver, sin empleo, sin comida, sin dinero y por lo tanto sin techo bajo el cual vivir? Creo que la respuesta es obvia: pedir ayuda. Y ahí empezaba el primer trato de Dios, la primer pulida, yo literalmente odiaba pedir ayuda. Como “cristiana” estaba acostumbrada a ayudar, no a ser ayudada; a dar y no a recibir, al menos no de la gente. Empecé a tocar puertas que nunca se abrían. Me costaba mucho abrirme y contar lo que realmente me estaba pasando. No conocía a mucha gente, solo lograba hacerlo dentro de la iglesia y cuando les contaba lo que me estaba pasando (casi con una lagrima de desesperación), me tocaban el hombro y me decían “Quédate tranquila, Dios te va a ayudar”. ¡Lo que menos necesitaba en esos momentos eran frases hechas! Y aquí quiero hacer un pequeño paréntesis. Es frustrante saber que hay personas que dicen estar llenas del amor de Dios, pero solo se queda en un par de palabras. Él es amor por naturaleza, y la mayor manera de que otras personas puedan experimentarlo también, es a través de nosotros. Ponte a pensar en las veces que has experimentado su amor y bendición, y seguramente ha habido otras personas de por medio; personas que han entendido que nuestro Creador actúa sobrenaturalmente a través de medios naturales, en este caso, otras personas. ¡Cuántas veces rogamos a Dios que nos use! Ésta es una de las maneras, siendo un puente de bendición entre tú y alguien que necesita ver la mano de Dios en su vida. Así que, si alguien con alguna necesidad pasa delante de ti, mantente abierto, bríndale tu ayuda, has lo que te venga a la mano, aunque sea poco, y te aseguro que Papá te lo va a recompensar. "No se olviden de ser amables con los que lleguen a su casa, pues de esa manera, sin saberlo, algunos hospedaron ángeles". (Hebreos 13:2 DHH). Ahora volviendo a lo anterior, luego de las frases hechas de la mayoría, di con una persona que no solo me escuchó y aconsejó, sino que también me brindó el sofá de su casa para poder dormir y comida durante el tiempo que me quedase. Tenía un mes para irme de mi casa, pero tras algunos incidentes, no soporté, me fui antes. Viví en la casa de esta maravillosa persona, y luego fui rotando. Así empecé mi nueva vida aquí, de sofá en sofá, y también así continuó la pulida del área que, en mi opinión, más nos cuesta a todos: el carácter. Parecerá irrelevante pero el andar de acá para allá con mis maletas (y un carrito de hacer la compra), viviendo en distintas casas, con diferentes personas, sin tener un espacio propio, ni libertad de horarios, entre otras cosas, forma tu carácter de una manera insuperable. Lo siguiente que Dios trató conmigo en ese desierto es la fe. En mi billetera no había ni un euro, rara vez tenía dinero y con eso me refiero a unas pocas monedas, pero aun así NUNCA me faltó absolutamente nada, ni techo, ni comida, ni calzado, ni ropa, lo tenía todo. Antes de todo esto y al no encontrar empleo, me tocó vivir una etapa muy artística (me encantaría poner emoticones para que logren imaginar mis risas al contarlo, pero es un libro y tratare de ser seria, asique me conformare con un simple jajaja). Como les decía, en esta etapa artística salía a las calles y lugares públicos a bailar con un instrumento circense llamado carioca y pasábamos un sombrero recaudando alguna remuneración del público que se detenía a observarnos. Hablo en plural porque gracias a Dios no iba sola, si no acompañada de Pepy, amiga argentina que estaba de paso por la ciudad y que, al ser coreógrafa, me brindó su ayuda y apoyo emocional (jajaja). Una de las ocasiones, mientras bailábamos, pusimos el sombrero recolector arriba de una rejilla de desagüe, no muchas personas echaban monedas y quienes sí lo hacían no superaban los cincuenta céntimos. Pero apareció un alma caritativa, un niño, que pidió a su madre para meter en el sombrero; después de mucho insistir su madre le dio dos euros para echar, ¡DOS EUROS! Mi sonrisa llegaba de oreja a oreja hasta que el niño le erró al sobrero y la moneda cayó al desagüe. De repente todo cambió, mi sonrisa ya era forzada y falsa, casi queriendo esconder mis ganas de llorar y de decepción, el niño se fue y el espectáculo siguió. No podía dejar de pensar en esa moneda. Cuando quedamos solas propuse intentar sacarla. Metía los dedos por las hendiduras, por poco y me los desgarro. Intenté hacer una especie de cuchara con un papel, pero el papel también se cayó dentro. Metía ramas, un cable, nada funcionaba, pero aun seguíamos insistiendo con esperanza de no sentir esa tarde de trabajo perdida. Y es allí cuando aparece un anciano de unos ochenta años y con mucha curiosidad pregunta: -“¿Qué están haciendo niñas? - “Se nos cayó una moneda”- contesté. El anciano se agachó, levantó la rejilla, agarró la moneda, me la dio y se fue riendo. Seguramente se reía al ver que pensáramos en tantas opciones menos en la más obvia. En lo personal me gusta pensar que es porque se sintió héroe por un rato y no que se reía de mi (y una vez más utilizaré mi recurso lingüístico del jajaja, pero multiplicado por diez). Creo fielmente que en esta etapa no solo aprendí lo que es fe, sino que también aprendí mucho de mi relación con Él como padre, y cada día su soberanía era algo que se me revelaba más y más. De esto se desprenden muchas anécdotas. Yo no era para nada una persona solvente pero aun así Papá me consentía de una manera única; recuerdo una vez sentarme en el sofá y decir “que ganas tengo de comer arroz con leche” y diez minutos después llegar mi amiga con un recipiente y decir “mi mamá hizo arroz con leche, no sabía si te gustaba pero te traje”; o ver a una chica con un hermoso vestido largo y pensar (ni siquiera decirlo en voz alta) “me gustaría un vestido así”. Esa misma semana otra amiga me regaló ropa suya entre lo que venía una bolsa aparte y que era algo que había comprado por internet, pero no era de su talla y estaba sin usar; cuando lo abro no solo era un vestido largo, sino que era el mismo vestido que tenía la chica que yo había visto. Si esto no es obra de un Papá atento a mis anhelos entonces ¿Qué lo es?. Si algo no tenía yo era confianza en mi entorno, constantemente todo se tambaleaba o cambiaba de un momento a otro, y eso me llevaba a confiar y depender únicamente de Dios. Cada lugar en el que me permitían vivir era por tiempo limitado, algunos un poco más, otros menos. He llegado a mudarme a un lugar con todas mis cosas solo por tres días, y no es un dato menor que Barcelona es una ciudad relativamente grande y en transporte publico la cosa no se hace muy fácil, sin contar con que las maletas pesaban DEMASIADO y a dos de ellas le faltaban ruedas (de hecho, hay una que es excesivamente grande pero plana, y de paso solo tiene una rueda y en un lugar completamente ilógico que la hace casi imposible de llevar. A ésa la llamamos “la bendecida” y nos turnábamos para llevarla). Renegaba mucho, pero en cada situación Él me sorprendía sobrenaturalmente. Tras cada mudanza las quejas se iban atenuando más y más. En una de las ocasiones la dueña recibía gente de fuera y lógicamente necesitaba el lugar. Me avisó una semana antes, pero los días pasaban y yo no conseguía un nuevo lugar donde poder quedarme; finalmente llego el día, el armado de maletas y bolsos, y una nueva mudanza. Mis amigas (las que siempre me ayudaban a mudarme sin “peros”) vinieron una vez más, bajamos todo por las escaleras (yo llevaba la bendecida), y nos subimos al metro. Estando allí una de ellas me pregunta “¿a dónde vamos?” –“no lo sé, aún no tengo a donde ir”- contesté, (aún recuerdo sus expresiones y me río), entonces con cara de preocupación me dijo “¿y ahora que vas a hacer?”, sonreí y les dije: “esperar, hasta ahora Dios nunca me ha hecho dormir en la calle y ésta no va a ser la excepción”. Pasaron unos minutos y alguien me escribió: “Debo, me enteré de que hoy te tenías que ir de donde te quedabas. Vente a casa y te quedas un tiempo aquí”. Hoy en día esto no solo es testimonio mío sino de mis amigas que fueron testigos de cómo Dios está al perfecto control de todo cuando dejamos que lo tenga. ◆◆◆ Que tu fe no falte… "Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos". (Lucas 22:31-32 RVR1960). Lo más revelador de esta conversación de Jesús con Simón (Pedro) es la declaración que le hace respecto a lo que se avecinaba en la vida de Pedro, “pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte”; podría sonar casi desalentador, pero no lo es. Hay personas que piensan que la vida de un cristiano debería ser color de rosa, que en el momento que aceptamos a Jesús en nuestro corazón automáticamente estaremos libres de contratiempos y problemas, que nuestra vida, trabajo y relaciones se volverán perfectas, pero nada escapa más de la realidad que esto. Jesús dijo muy claramente que en el mundo tendríamos aflicciones (problemas) pero que Él ya las había vencido. Querido/a que estas leyendo esto: como hemos visto en el primer capítulo, todo lo que pasa en nuestras vidas forma parte de un plan divino diseñado para cada uno, tanto lo bueno como lo malo, y por eso creo fielmente que todo lo que he tenido que pasar me convirtió en quien soy hoy e incluso me trajo hasta aquí a escribir este libro. Nada escapa a la soberanía de nuestro Dios, en sus manos esta nuestro presente y nuestro futuro, por eso permíteme ser lo más realista posible; cada día de tu vida te enfrentaras a situaciones difíciles; miraras a tus vecinos, compañeros de trabajo, familiares y amigos, y notaras que atraviesas los mismos problemas que ellos e incluso peores, y quizás pensaras que no hay diferencia, pero ahí viene la mejor parte de todas, ¡Jesús ya venció!, y de su mano vendrá el triunfo de todos y cada uno de ellos. Alguien muy sabio dijo: “Pídele a Dios fuerza y te dará situaciones duras para fortalecerte” por eso es vital orar constantemente unos por otros para que nuestra fe nunca falte. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios”. (Hebreos 11:6 RVR1960) La fe no se trata solo de milagros, sino del estilo de vida de un cristiano en sí. Pero como somos seres emocionales y sentimentales, estamos acostumbrados más a ‘sentir' que a creer (tema que trataremos más profundamente en el siguiente capítulo). Déjame decirte que la mayoría de los ‘beneficios’ que recibimos por parte de Papá no son por sentimiento si no por fe. Cuando aceptamos a Cristo en nuestro corazón lo hacemos por fe; al recibir el perdón de los pecados lo hacemos por fe; al recibir la salvación definitivamente lo hacemos por fe. En tales casos, si bien podemos sentirnos amados y maravillados por Él, no sentimos nada ni física ni emocionalmente, pero por la fe sabemos que estas cosas son hechas. Entonces cuando Hebreos 11:6 se revela ante nuestros ojos, entendemos con claridad que no se trata de grandes milagros para agradarle (aunque cosas mayores haremos), sino de todo lo que Él como nuestro padre y Redentor nos ofrece. La fe en nosotros habla de nuestra esencia celestial, del ADN de Dios en nosotros, por esto, cuando él nos ve y no ve fe, no agradamos a sus ojos; esforzarse por ser perfectos sin este ingrediente esencial es netamente imposible. Tu visión siempre debe ser más grande que tu misión. Se trata de una nueva realidad. No la que viste o conociste, sino una realidad que trasciende lo conocido, lo físico, y que es parte de algo eterno que existe, existió y seguirá existiendo. Es un tanto difícil de entender, pero cuando cruzas las aguas, lo imposible se convierte en tu nueva realidad. Sentimentalismos y emociones (Cómo interfieren en tu llamado) En la vida de un hijo de Dios por lo general las emociones no son una buena opción. Seguro estarás pensando que es contradictorio, que somos humanos y es nuestra naturaleza, que hay emociones y sentimientos buenos, etc. Pero yo no me refiero a esto, sino al poder que ellas parecen tener sobre nuestras decisiones y maneras de actuar. A veces no nos damos cuenta, pero rechazamos bendiciones o retardamos promesas por la simple razón de dejarnos llevar por lo que sentimos, por nuestro entorno o por tantas otras cosas que nada tienen que ver con el reino de Dios en nuestras vidas. Hay muchos ejemplos claros de esto, pero solo dos que sobresalen en mi mente de manera notable. ◆◆◆ Jesús lo tenia claro "Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres". (Mateo 16:21-23 RVR1960). "Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle. Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron". (Mateo 26:47-50 RVR1960). Esto realmente fue toda una revelación para mí. Algo para resaltar es que cuando Pedro temió por la vida de su Maestro pidiéndole que no pasara por todos esos padecimientos, Jesús le respondió reprendiéndole y dejando en claro que Satanás mismo estaba hablando a través de él. Ahora vamos a la escena de Judas, cuando él le entrega con un beso, Jesús lo trata de amigo. He oído a muchos decir que el Maestro apeló a la ironía. Yo en lo personal no lo creo. Él sabía muy bien que para cumplir su propósito debía deshacerse de toda emoción que como hombre poseía. Si hubiera escuchado a Pedro no hubiera habido cruz, ni redención, ni resurrección. Seguiríamos siendo esclavos, no habría libertad en Él. Seguramente estas rodeado de situaciones que no entiendes. Te encuentras en procesos duros y muchas veces largos. Entonces allí están tus emociones a flor de piel. Crees que es injusto, que tú no lo mereces, o que “el diablo no te deja en paz”, pero déjame decirte que Satanás fue el primer interesado en que Jesús no pasara por ese proceso. Toma un momento y piensa en tu situación, tu entorno, tus emociones y cómo influyen en el desvío del camino al cual Dios quiere llevarte. A veces quienes más cerca tienes y quienes más parecen desear tu bienestar son los mismos que te estancan en el plan de Papá para tu vida. Tienen el aparente deseo de buscar nuestra comodidad y eso es exactamente lo que Dios no busca. Dios no te llamo a estar cómodo, sino a incomodar. Por otra parte, aun los traidores que desfilan delante de ti son los encargados de impulsarte y dejarte en el centro de la voluntad del Padre. Por eso deshazte de toda emoción propia o ajena que te estanque y no tengas miedo de los Judas en tu vida; más bien agradece por cada uno de ellos y deja la queja. No permitas que el diablo tome ocasión sobre ti, pídele a Dios que tome control de tu día a día y sobre todo de tus sentimientos. Él desea ser soberano en tu vida así que búscalo en intimidad, declárate en victoria y llegarás más allá de lo que tu mente pueda imaginar. ◆◆◆ Pablo lo tuvo que aprender "Estando ya a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta. Y los naturales nos trataron con no poca humanidad; porque encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío. Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano. Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir. Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció. Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios. En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días. Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó. Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían, y eran sanados; los cuales también nos honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias". (Hechos 28:1-10 RVR1960). Leyendo esto te darás cuenta de algo irrefutable: Pablo pasó por el más grande altibajo de emociones en esa isla. En un corto lapso pasó incomodidad de estar mojado por el naufragio y además por la lluvia que aun caía. También pasa frío, lo muerde una víbora, sufre dolor, lo tratan de homicida y luego de dios pagano. Claramente su entorno no estaba cooperando. ¿Qué hubieras hecho tú? Siendo realistas muchos de nosotros o la mayoría alzaríamos la mirada al cielo y empezaríamos a redactar nuestro libro de quejas espiritual. Quizá hasta tomaríamos todo como señal divina de que deberíamos emprender retirada cuanto antes de allí. Pero en este caso no fue así, Pablo fue sabio e inteligente y no se dejó manipular por su entorno ni aun por sus propias emociones internas. Él mantuvo la calma y no solo Dios tomo el control, sino que además se glorifico sanando al padre de Publio y a un gran porcentaje de la isla de Malta. Que nada te nuble la vista, si Dios te dijo que lo hará ciertamente LO HARÁ. Pon tu mirada en Él y en su promesa e ignora completamente los desaciertos y las voces de tu entorno que intentan desviarte. El Padre te llama y quiere glorificarse a través de ti. Bendiciones vs. Sensaciones Tal y como el subtítulo lo dice, podemos imaginarnos un gran ring de pelea. ¡Señoras y Señores! En una esquina, con toneladas y toneladas de peso de gloria, esperando ansiosa el sonido de la campana y con todas la de ganar se encuentra la bendición. En la otra esquina, de un tamaño relativamente grande, pero con peso pluma y esperando que el público aliente a su favor, se encuentra la sensación, también conocida como sentimentalismo o como se hace llamar por sus seguidores: emoción. Como he dicho unas páginas atrás, tengo una ávida imaginación, así que espero que se lo hayan podido imaginar tal y como yo. Déjame decirte, que, si esta pelea se diera así, de seguro Jacob hubiera sido el organizador y principal sponsor. Jacob era un arrebatador de bendiciones por naturaleza. Cuando él nació contextualmente la bendición era para el primogénito, que en tal caso era Esaú, pero desde el vientre él luchó por esa bendición. Jacob salió agarrado del pie de Esaú -aunque no saldría primero, al salir enganchado a su hermano, sería uno con él y la bendición lo alcanzaría por consecuencia. Luego, siendo joven aprovechó el deseo de Esaú de comida (lo natural) para intercambiarle la bendición (lo celestial). Finalmente, cuando se encuentra con el ángel de Jehová, él lucha para ser bendecido. Era tan obstinado que sabía que si el ángel tenía alguna bendición para dar DEBÍA SER PARA ÉL, no estaba dispuesto a regalarle esa bendición a alguien más. Y así vemos en reiteradas ocasiones, como este hombre arrebataba toda bendición, él era adicto a la bendición, era un apasionado de ella. Como hijos de Dios necesitamos aprender a estar en el momento correcto y en el lugar indicado para poder adueñarnos no sólo de lo que nuestro Padre tiene para nosotros sino también de lo que otros ignoran o rechazan por estar distraídos con otras cuestiones. Es mi oración que, tanto en mi vida como en la tuya, siempre en el ring quede la bendición de pie. La bendición fue lanzada, estemos agazapados, acechando y ¡arrebatemos en el nombre de Jesús!. ¿Y que hay del amor? Al escribir sobre sentimentalismos me sentí muy tentada a escribir también sobre sentimientos. Claramente esto me llevaría a hablar específicamente del amor, y para ser más específica aun, el amor de pareja. Después de pensarlo mucho entendí que es un tema muy profundo y extenso que además me correría de la línea principal y destruiría el hilo conector del libro en general. Por lo tanto, tocaré este tema muy por encima y dejaré la parte más jugosa para un próximo libro. “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta". (1 Corintios 13:4-7 RVR1960 - ésta es la versión clásica). Ahora veamos los mismos versículos en distintas versiones y espero que te tomes el tiempo de leer cada una detenidamente: "El amor es comprensivo y servicial; el amor nada sabe de envidias, de jactancias, ni de orgullos. No es grosero, no es egoísta, no pierde los estribos, no es rencoroso. Lejos de alegrarse de la injusticia, encuentra su gozo en la verdad. Disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites". (1 Corintios 13:4-7 BLPH La Palabra, versión hispanoamericana). "El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia". (1 Corintios 13:4-7 NTV - Nueva Traducción Viviente). "El amor es paciente, es benigno; el amor no es envidioso; el amor no es presumido ni orgulloso; no se comporta con rudeza ni es egoísta ni se enoja fácilmente ni guarda rencor; al amor no le gustan las injusticias y se regocija cuando triunfa la verdad. El amor disculpa todos los errores, siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y todo lo soporta". (1Corintios 13:4-7 NBV - Nueva Biblia Viva). "El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad. El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo". (1 Corintios 13:4-7 TLA - Traducción en Leguaje Actual). Quisiera decir y destacar tantas cosas tan solo de éstos tres versículos, pero me voy a contener y solamente dedicaré unas líneas al amor por el momento… He oído a muchas personas decir que buscan el amor para casarse y ser felices. Es un hermoso pensamiento, pero es irreal (además de egoísta). Quiero destacar dos cosas importantes: primero que nada ¡tú eres completo! Dios te hizo entero y perfecto ante sus ojos, por lo tanto, no debes esperar que alguien venga a completarte, más bien su deber es COMPLEMENTARTE. Esto significa que tu felicidad está dentro tuyo (Jesús) y no al lado de alguien. Lo haré más gráfico para que puedas visualizarlo mejor: Tú eres una antorcha; si eres un imitador de Cristo y le amas, te vuelves uno con él, por lo tanto, pasas a ser una antorcha encendida (ardiendo en fuego). La otra persona también es una antorcha; si él/ella es un imitador de Cristo y le ama, se vuelve uno/a con él, y también pasa a ser una antorcha encendida. Hasta aquí tenemos dos antorchas encendidas que arden por separado. ¿Pero qué pasa si las unimos? ¿Acaso habrá dos llamas? ¡No!, pasará que se unirán las llamas formando un fuego mayor. Asique desarraiga de tu mente el concepto de “media naranja” porque no existe, no se trata de dos mitades si no de dos enteros que al juntarse son un uno potenciado. En segundo lugar, pero no por eso menos importante, al momento que encuentras a tu idóneo/a y experimentas el amor, ahí justamente es cuando empiezas a “sufrirlo todo”. Si estas soltero o a punto de casarte quizá no es lo que esperabas leer, pero si estas casado entenderás con más claridad a qué me refiero. Anteriormente Pablo explica en 1 Corintios 13 las características más sobresalientes del amor y habrás notado que la mayoría son muy difíciles de practicarlas. No habla de un amor de película, o de que será todo color de rosa, sino que él dice “…el amor es sufrido…” y luego dice “…todo lo sufre…”. Analiza bien versículo por versículo para que se te revele con mayor profundidad. No me malinterpreten, amar es algo único y hermoso, pero se trata de ceder, de humildad, de ver al otro más que como mi par, como superior a uno mismo, de reflejar el carácter de Dios en nuestras relaciones, porque al fin y al cabo él nos mostró el amor en su más alta escala, porque él vive en nosotros y ÉL ES AMOR. Mujeres: La mayoría de los hombres no exteriorizan sus sentimientos, pero eso no quiere decir que no los tengan. Cuando sientan que algo no va bien, exprésenlo de una manera tranquila que invite al diálogo. Que a veces no hablen sobre determinados temas no significa que no les importen, si no que en la mayoría de los casos prefieren callar al no tener una respuesta clara para dar o una solución. No los ofendan jamás haciéndolos sentir inútiles, más bien hónrenlos cada vez que tengan oportunidad. Hombres: Podría dar muchos consejos, pero hay uno que encierra a todos los demás: busca a Dios en intimidad y añora conocer más y más de ÉL. Dios puso mucho de su corazón en el corazón de la mujer; su complejidad, su “locura”, su ilógica, su sobrenaturalidad. Entonces, si no puedes comprender el corazón de Cristo, ¿Cómo piensas comprender el de una dama? Pase lo que pase cuiden sus corazones brindándoles seguridad en todas las áreas, quizás no recordemos que desayunamos ayer pero sí lo que nos dijeron el 9 de agosto del 2013 a las 6:53 p.m., si, somos muy memoriosas (aunque lo tengamos que cambiar). El poder del perdón (“Haz lo que yo digo, no lo que yo hago”- la realidad de muchos) Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. (Mateo 18:23-35 RVR1960). Perdón. Palabra que escuchamos bastante seguido pero que pocas veces entendemos correctamente. Acción que confundimos con un sentimiento pero que nada está más lejos de la realidad. Desde que nacemos y durante toda nuestra vida, somos confrontados con situaciones que muchas veces nos llevan a ofender o ser ofendidos. Es ahí cuando generamos y experimentamos una sensación de disgusto, de desacuerdo y que, en la mayoría de los casos termina en odio y rencor como una espina profunda que se clava en nuestro ser. Quizás leyendo esto se te estén viniendo a la mente innumerables momentos así que has tenido que vivir. Tal vez también hay uno de esos momentos que sobresale notablemente del resto. Es eso muy duro que te ha marcado, que cada vez que lo piensas sientes un trago amargo, eso que te parece imposible pasar por alto y olvidar. Sé que has intentado hacerlo, sí que lo has intentado con todas tus fuerzas, pero nada parece dar resultado, nada de lo que hagas te hace “sentir” el poder perdonar. "Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete". (Mateo 18:21-22 RVR1960). Hoy te tengo una noticia: El perdón no es un sentimiento, es una decisión. Ahora escribo y me río a la vez, sabiendo que al leer esto te has desilusionado, y claro que lo sé porque he transitado por ahí (y aún lo sigo haciendo). A lo largo de mi vida me he cruzado con personas que no solo me ofendieron, sino que también me insultaron, hirieron, calumniaron, vituperaron, burlaron, pisotearon, denigraron e incluso algunos parecían poner todo su empeño en destruirme espiritual y emocionalmente. Muchas de esas ofensas se resolvieron luego de un ‘lo siento' y otras tantas quedaron en el olvido. Si lo pienso matemáticamente creo que hasta hace un tiempo había perdonado aproximadamente el ochenta por ciento de las ofensas (80/100), eso significaría que de 100 ofensas perdone 80, o que de 10 ofensas perdone 8, y ahí es cuando podría decir “¡que perdonadora soy!”. ¿Pero qué hay de esa cuenta si solo se trata de una? Por lógica significa que solo he perdonado 0,8 de dicha ofensa. Eso en las matemáticas de Dios es inexistente e inaceptable. Para Él no existe el perdón en porcentaje, ni en números decimales, ni mucho menos en fracciones. O perdonamos o no perdonamos, pero Dios en su palabra nos manda a perdonar. "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas". (Mateo 6:14-15 RVR1960). No es fácil, sobre todo si no te crees culpable de lo sucedido. Quizás sólo eras un niño, un adolescente, un jovencito, pero aun así ésa espina se clavó. No hay árbol fuerte que el viento no haya sacudido y deshojado. Por duro que resulte esto es una realidad. No esperes a sentir el perdón que arrojas sobre quien te hirió, más bien ponte firme y decide perdonar, aunque no lo sientas, aunque te creas mentiroso o hipócrita, aunque pase lo que pase, porque llegará un momento en que tu razón se “convencerá” y la palabra no volverá vacía, tus propias palabras te liberarán. Sentirás cambios para bien, cambios emocionales (la alegría volverá a ti), físicos (sentirás que pesas menos, literal, e incluso que tu pecho se abre), pero por sobre todo cambios espirituales, porque la falta de perdón produce una barrera invisible que hace que las bendiciones de Dios no pueden llegar a tu vida. Sé que has ido a Dios diciéndole: “Tú me prometiste esto o aquello, el tiempo pasa y no veo nada”, o “todo el mundo es bendecido menos yo”, o “Dios ¿Cuándo recibiré mi recompensa?”. El Señor te dice: “Toda bendición fue lanzada a ti y toda promesa se ha cumplido, yo no soy hombre para mentir, pero tus emociones y sentimientos te han cegado y no logras ver con claridad mis planes. Estas rodeado de dádivas y bendiciones que no llegan porque la falta de perdón ha creado una barrera que las obstruyen. Ven y estemos a cuenta.” "Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas". (Marcos 11:25 RVR1960). Ahora toma un momento de reverencia delante de tu creador. Pídele perdón primero a Él y que derrame amor sobre ti para poder perdonar. Luego comienza a orar sobre quien te hirió, suelta perdón sobre su vida (aunque no lo sientas o, aunque esa persona ya no esté), bendice su vida, renuncia a todo sentimiento de odio y rencor que el diablo ha plantado en ti. Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros. Nadie tiene el poder de convertirte en nada que tú no desees ser. Nunca culpes, la decisión es tuya. Libera a esa persona, libérate tú, declárate en victoria y disfruta de toda bendición del cielo. "Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo". (Efesios 4:31-32 RVR1960). "Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros". (Colosenses 3:13 RVR1960). Hace tiempo leí: “El odio es el único veneno que se toma esperando que el otro se muera”. Es tan triste como real. Por eso perdona y sé feliz, libérate a ti mismo y las cosas tomaran la mejor forma. Y ten paz que quien te ha hecho daño irremediablemente cosechará lo que sembró, pero para ese entonces ya ni lo recordaras porque tendrás el corazón sano y el alma libre. Si tú ofendiste a alguien… Durante toda mi vida he oído personas decir a modo de excusa que ellos no tienen la culpa de ser así. Se refugian tras frases como “mi abuelo era así, mi padre era así y yo soy así”, “ésta es mi forma de ser y al que no le guste…”, o “así es mi naturaleza y no pienso cambiar por nada ni por nadie”. Esto es, desde mi punto de vista, algo que carece de lógica moral, echarle la culpa a tu naturaleza no cambia la naturaleza de tus errores. Si quieres que las cosas cambien entonces debes procurar tomar otro tipo de decisiones, porque nuestra naturaleza no solo ofende a los que nos rodean, sino que también ofende a Dios mismo, ¿te has puesto a pensar cuántas cosas que hacemos al día ofenden a nuestro creador? Acciones, palabras, gestos, pensamientos, y la lista sigue y sigue. No solo me refiero a lo malo que hacemos sino también a lo bueno que no hacemos. Son dos cosas diferentes. Que tú y yo no hagamos cosas malas no significa que hagamos cosas buenas, que no hablemos palabras de maldición no hace que hablemos palabras de bendición. Esto requiere un trabajo constante en nosotros. "Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado". (Santiago 4:17 RVR1960). Morir a uno mismo… Todo esto se consigue de una forma: muriendo a uno mismo, muriendo a nuestro orgullo, muriendo a nuestro ego. Cuando Dios le pidió su hijo a Abraham la intención no era que muriera Isaac, sino el mismísimo Abraham. Cuando Dios te pide lo que más amas, la luz de tus ojos, tu tesoro más preciado, en realidad lo que quiere es que renuncies a ti mismo, que mueras a ti para hallar así vida en él. ◆◆◆ Amo la idea de pensar que estas páginas que forman parte de mi experiencia personal, de mi vida, puedan llegar tan lejos como Dios lo permita, trascendiendo fronteras y rompiendo horizontes para llegar hasta tus manos, y que puedan bendecirte en alguna manera. Mi proceso aún no termina y eso se está reflejando en varios proyectos escritos más en los que estoy trabajando; me he quebrado innumerables veces, pero siempre en las manos del mejor alfarero. Si te has sentido así recuerda, busca la restauración y cuando lo logres, muestra a los demás cómo hacerlo, porque de cara al mundo fuimos rotos, pero ROTOS PARA RESTAURAR. ◆◆◆
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