UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES
CIENCIAS POLÍTICAS Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
Abigail A. Correa Cisneros
Historia Mundial I
Mtro. Eduardo Torres Alonso
Grupo 9221
Las transformaciones en la vida social
Ciudad de México, a 25 de enero de 2025
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Modernismo y el colapso de la sociedad
La sociedad actual acepta pasivamente la dominación de los oligarcas mientras no se le
prive de la libertad al consumismo, porque se nos hizo creer que es una opción para
elegir. Vivimos con acceso ilimitado a placeres efímeros, sin aceptar que este es el
tentáculo que nos mantiene esclavizados y sometidos, y recibiendo migajas de lo que
interpretamos como derechos básicos. Las sociedades actuales son engañadas por el
capitalismo, que enriquece a pocos, empobreciendo a millones en el mundo. Así se formó
la clase burguesa a partir del siglo XV, cuando la colonización europea se extendió,
haciendo que los comerciantes llegaran a lugares remotos. En el siglo XVIII comenzó a
sentirse más esa ventaja de los poderosos hacia aquellos que no tenían acceso a
productos vanguardistas, bonitos, costosos.
De esta manera surge la burguesía y se mantiene gracias a la urbanización que impulsó
debido a la expansión de sus empresas, llenando de fábricas y contaminación a las
ciudades.
En la lectura de Marshall Berman (1989) Todo lo sólidos se desvanece en el aire, resalta
la advertencia de Karl Marx: que este estilo de vida (capitalismo) acabará por consumir a
la humanidad. Sin embargo, no hace una sentencia. Sugiere que si el hombre
desaprovecha las ventajas de la tecnología acabará por autodestruirse. Desde hace tres
siglos la burguesía tiene conocimiento de esto, pero qué puede importarle la sociedad si
a costa de ella genera más riqueza y poder. Por esto es por lo que hace partícipe a sus
obreros de movimientos sociales, que les ofrece esa sensación de defender ideales y
derechos humanos. Pero lo hace porque también se fortaleció gracias a este tipo de
manifestaciones. Recordemos la revolución francesa (1789) y la Primavera de los
pueblos (s. XIX), entre otras, que fortalecieron a la burguesía, permitiéndoles expandirse
en el orbe.
Para señalar como ejemplo actual (2025), los hechos recientes en Estados Unidos, donde
la oligarquía celebra el regreso a la presidencia de quien representa sus intereses
personales. Los valores de la burguesía siempre serán el individualismo, el control de la
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producción, y en este caso la manipulación de la sociedad, puesto que estos personajes
(Mosk, Zuckerberg, Bezos) representan los avances tecnológicos y el uso de la
inteligencia artificial, mediante la cual se puede manipular a la gente, dirigiéndoles hacia
preferencias cada vez más estrechas de pensamiento y beneficio social. Todo esto con
el objetivo de acumular más riqueza, sin otorgar algún beneficio a la mano de obra que
los llevó a ser los hombres más ricos.
Vale la pena mencionar que Marx también escribió sobre la alternativa de que el hombre
se beneficie de la tecnología, de que la utilice para sanar lo que se ha destruido por
ignorancia o indiferencia. Por ejemplo, el cambio climático, causado en gran parte por la
burguesía -sin enfocarnos en razones de la naturaleza u otros factores sociales- pudo
frenarse a tiempo. La injusticia social también podría sanarse. Para esto la sociedad
tendría que liberarse del modelo capitalista en que está hundido no recientemente, si no
desde hace mucho. Tendría que aparecer ese “fantasma” del comunismo tan temido en
algunas naciones de hoy, satanizado por los propios burgueses que a toda costa
impedirán que la lucha de clases tenga eco para lograr una sociedad utópica.
Tanto el nihilismo moderno como el modernismo son reacciones del hombre en su intento
por mantener el espíritu a flote. Mientras que el primero es meramente pesimista y el
segundo un intento de renovación artística, ambos son respuesta a la actualidad
capitalista del s. XIX. Son movimientos reaccionarios que buscan un significado a la vida,
que no nos limite a ser máquinas del capitalismo. El modernismo nos dejó, a principio del
s. XX, la posibilidad de sentirnos ajenos a la explotación burguesa; sin embargo, acaba
por deformarse cuando el creador artístico convierte su trabajo en producto.
Intelectualmente también podemos volvernos máquinas, dice Marx.
La visión de Karl Marx sobre el futuro de la humanidad fue preciso. Las sociedades del
presente atraviesan una crisis causada por el modelo económico que rige en casi todo el
mundo, el capitalismo. La humanidad vive atada a un consumismo constante haciéndole
creer que es la única opción para vivir bien.