Introducción a los argumentos
En este capítulo, la autora Natalia Buacar aborda el reconocimiento de
argumentos como una habilidad fundamental para evaluar argumentos de
manera efectiva. El capítulo se divide en dos partes principales:
1. **Argumentos y argumentación:** En esta sección, se caracterizan los
argumentos, lo que implica identificar los elementos que los componen y
comprender cómo se relacionan entre sí. Reconocer un argumento
significa ser capaz de distinguir entre afirmaciones que se presentan
como razones (premisas) y la afirmación principal que se intenta
respaldar (conclusión).
2. **El ‘esqueleto de los argumentos: premisas y conclusión:** Aquí se
estudia la estructura interna de los argumentos, centrándose en la
relación lógica entre las premisas y la conclusión. Entender esta
estructura es fundamental para evaluar la validez y la fuerza de un
argumento.
En resumen, este capítulo establece las bases necesarias para analizar y
evaluar argumentos de manera rigurosa, proporcionando las herramientas para
identificar sus componentes y comprender cómo estos componentes se
relacionan entre sí.
Argumentos y argumentación
En este fragmento, se aborda la noción de argumento y su relación con el
lenguaje. Se destaca que un argumento es un fragmento de lenguaje, ya sea
oral o escrito, pero no todo fragmento de lenguaje constituye un argumento.
Para ser considerado un argumento, debe cumplir ciertas condiciones, entre
ellas, la de contener enunciados que puedan ser evaluados en términos de
verdad o falsedad.
Se menciona que el lenguaje tiene diversos usos, y argumentar es solo uno de
ellos. Se presentan ejemplos que ilustran diferentes usos del lenguaje, algunos
de los cuales contienen argumentos y otros no. Por ejemplo, una receta de
cocina (ejemplo 1) no constituye un argumento, mientras que un fragmento de
Aristóteles (ejemplo 2) sí lo es, ya que presenta una afirmación respaldada por
razones.
Además, se introduce la noción de enunciado como un tipo de oración que
afirma o niega algo, y que puede ser evaluado en términos de verdad o
falsedad. Se menciona que no todas las oraciones son enunciados, ya que hay
otros tipos de oraciones, como preguntas, pedidos u órdenes, que no hacen
afirmaciones y, por lo tanto, no pueden ser evaluadas en términos de verdad o
falsedad.
Finalmente, se destaca la importancia de la noción de enunciado en la
evaluación de argumentos, ya que la capacidad de los enunciados de ser
evaluados en términos veritativos es fundamental para determinar la validez de
un argumento.
El esqueleto de la Argumentación:
premisas y esqueletos
Un argumento es un conjunto de enunciados donde uno o más de ellos se
presentan como premisas, es decir, como razones a favor de otro enunciado
que pretende ser establecido, llamado conclusión. Las premisas respaldan,
abonan o establecen la conclusión.
No todos los conjuntos de enunciados constituyen un argumento. Por ejemplo,
un fragmento que presenta afirmaciones, como el texto sobre el período clásico
de la economía, no es un argumento a pesar de que sus oraciones pueden ser
evaluadas en términos de verdad o falsedad. Un argumento tiene una
estructura específica de premisas y conclusión, donde las premisas respaldan
la conclusión.
Es importante destacar que un argumento puede estar formulado en una sola
oración, como en el caso de “Hipatia de Alejandría es considerada una mártir”,
que contiene una premisa implícita (“Hipatia de Alejandría fue brutalmente
asesinada por una turba de cristianos por enseñar ciencia y filosofía paganas”)
que respalda la conclusión.
Aunque los argumentos pueden tener una estructura flexible en su formulación,
en este libro se seguirá un orden específico para facilitar su análisis, incluso si
la conclusión no aparece necesariamente al final del argumento.
Indicadores de premisas y conclusión
Los indicadores de premisas y conclusión son expresiones que facilitan la
identificación de la estructura de un argumento. Algunas de las expresiones
que se utilizan como indicadores de premisas son “Dado que…”, “Puesto
que…”, “Porque…”, “Pues…”, “En primer lugar…”, “Además…”, “Se puede
inferir del hecho…”, “Debido a…”, “Teniendo en cuenta que…”, “Atendiendo
a…”, “En efecto…”. Por otro lado, los indicadores de conclusión incluyen
expresiones como “Luego…”, “Por lo tanto…”, “Por consiguiente…”, “En
consecuencia…”, “Concluyo que…”, “Podemos inferir…”, “Se sigue que…”,
“Queda demostrado entonces que…”, “Lo cual prueba que…”, “Lo cual
justifica…”, “Consecuentemente…”.
Es importante tener en cuenta que estas expresiones no son una lista
exhaustiva y que su presencia no garantiza la existencia de un argumento. En
algunos casos, como el ejemplo de la Ley de Identidad de Género, la palabra
“luego” no indica una conclusión, sino que funciona como un conector temporal.
Por lo tanto, además de prestar atención a los indicadores, es necesario
analizar el contenido del texto, su estructura y el contexto en el que se presenta
para determinar si se trata efectivamente de un argumento.
Oraciones y preposiciones
En lógica, se distingue entre oraciones y proposiciones. Las oraciones son
expresiones lingüísticas concretas, mientras que las proposiciones son el
contenido de verdad que estas expresan. Dos oraciones pueden tener diferente
forma pero expresar la misma proposición, como en los ejemplos dados con
diferentes idiomas. Por otro lado, una misma oración puede expresar diferentes
proposiciones según el contexto, como en el caso de la oración 22 y las
opciones 23, 24 y 25. Es importante distinguir entre oraciones y proposiciones
al reconstruir argumentos, ya que la evaluación de los argumentos se basa en
las proposiciones que estos contienen.