Ficha de Apoyo Preventivo SALUD MENTAL EN EL TRABAJO: CONCEPTUALIZACIÓN DE VIOLENCIA LABORAL Para la OMS (1995), la Violencia en el trabajo implica un uso deliberado o amenaza de uso deliberado de la fuerza física contra uno mismo, en circunstancias laborales, contra otra persona o contra un grupo o comunidad, que entraña un alto grado de resultar en injuria y daño moral, como un alto riesgo de ocasionar un traumatismo, muerte, daño psicológico, mal desarrollo de la tarea, privaciones, malformación o una carencia a la víctima. En 2019, a la luz de la evidencia y la investigación, la OIT redefine la Violencia en el Trabajo como: “Conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico” (OIT, 2019), integrando la “violencia y acoso por razón de género” Por otra parte, Dejours (2009, 2006), señala que la violencia en el trabajo se debe pensar en la línea de los efectos de la organización del trabajo, las cuales originan o permiten el surgimiento de la violencia. Lo anterior implica considerar situaciones donde se expone DELIBERADAMENTE a un trabajador o funcionario a riesgos al ejecutar la tarea prescrita por la Empresa o Institución: “actuar sobre alguien o hacerle actuar de forma que, sin saberlo, ponga en riesgo su vida o la de otros”. Para Schat y Kelloway (2000) la violencia en el trabajo connota el uso de la fuerza al servicio de un acto o acción ejercido sobre una o varias personas, a partir del comportamiento de uno o más individuos, dentro o fuera de una organización, que tiene la intención de causar daño físico y/o psicológico a los trabajadores o funcionarios y se produce en un contexto relacionado con el trabajo. Incluye amenazas o comportamiento agresivo (verbal); escupir, pellizcar; uso de la fuerza física, tales como puñetazos, bofetadas y patadas; amenaza física que no implica violencia física real; acoso sexual; y el uso de un objeto o un arma contra el empleado. De la noción de “mobbing”,” acoso laboral” o “psicoterror”, acuñada por Leymann (1996) en la década de los 80´s (Leymann y Gustavsson, 1984), da cuenta de una violencia silenciosa y refinada, que se aplica como alternativa al despido, incentivando la huida o renuncia de los afectados. Otras conceptualizaciones, como la de “Acoso moral”, utilizada por Hirigoyen (1998), aborda las acciones utilizadas por el victimario y los efectos sobre la víctima, derivando un enfoque centrado entonces en la relación entre ambos. Dentro de los acuerdos generales, para que exista violencia en el trabajo, se deben reconocer a lo menos dos criterios (Ansoleaga, Mauro, Díaz, & Toro, en prensa; Beale, 2011; Hoel, & Beal, 2006; Salin, 2003, SSMC, 2019): Se debe presentar asimetría de poder lo que no es sinónimo de jerarquía. La asimetría de poder significa que una persona profesa mayor poder contra otro u otros, provocando diferencias donde una o varias personas ejercen dominación contra otro u otros. Estas conductas pueden darse de forma interna, es decir, producirse dentro de la Empresa o Institución, y también de forma externa, por ejemplo, entre trabajadores o funcionarios y externos a la Empresa o Institución o entre el personal y clientes o pacientes, proveedores, público o usuarios, afectando no sólo a los involucrados, sino también al equipo de trabajo, a la Organización e Institución en su conjunto, afectando el ambiente y clima laboral. www.mutual.cl La Violencia en el Trabajo puede presentarse en diferentes sentidos como ámbitos. En términos de sus ámbitos, se distinguen: Violencia INTERNA: Dentro de la Organización, de parte de colegas, superiores o subalternos inclusive. Violencia EXTERNA: en tanto su ocurrencia es entre actores externos a la Organización o Institución, distinguiendo la Violencia Tipo I como producto de asaltos, robos, atentados, y la violencia Tipo II: como producto del entorno de trabajo de la organización, con clientes, usuarios, proveedores, pacientes y apoderados. Las primeras pueden ser el punto de inicio de una escalada de violencia y/o pueden traslaparse con otras formas menos ambiguas y con intencionalidad más clara de producir daño. Ello confirma lo que numerosos estudios han indicado, en el sentido que la violencia psicológica tiene una gradualidad que implica un proceso (Einarsen, Hoel, Zapf & Cooper, 2011). En términos de sentidos, se reconocen: Vertical descendente: desde la jefatura hacia un subordinado. Si bien podría darse el caso que el acosador tenga más de una víctima, suele tratarse sólo de una persona que ha sido aislada y estigmatizada por la jefatura, en complicidad con el silencio de sus pares. Vertical ascendente: desde los subordinados hacia la jefatura. En este caso, ya que siempre se requiere de “poder” para acosar, suelen ser grupos de subordinados confabulados para hostigar a la jefatura, sólo así alcanzan a invertir las fuerzas que se desprenden de la estructura organizacional. Horizontal: se da entre pares o grupos de pares de la misma categoría o nivel jerárquico. En este caso, ya que siempre se requiere de “poder” para ejercer el acto de violencia, suelen ser grupos los que cometen el hostigamiento, donde el acosador busca entorpecer el trabajo de su compañero a fin de deteriorar su imagen o carrera profesional, pudiendo también llegar a atribuirse a sí mismo méritos ajenos. Puede participar el grupo sumando a la situación de acoso de manera directa o como cómplices pasivos. Por otra parte, en la línea de reconocer en dinámica de Acoso y Violencia en el Trabajo, (Einarsen, Hoel, Zapf & Cooper, 2011) algunos estudios han distinguido en años recientes dos ámbitos para pensar la evolución de episodios de violencia en el trabajo que escalen hacia dinámicas reiteradas de violencia que resultan invisibilizadas: Relacionado con el trabajo que realizan las personas: Exigir a los/as trabajadores/as o funcionarios/as cargas de trabajo poco razonables o inmanejables, ejercer supervisión excesiva sobre el trabajo, aislarles, tratarles con indiferencia, asignarles trabajo insignificante o quitarle parte o todas sus funciones, que es probablemente la forma más extrema de violencia relacionada con el trabajo. Dirigido a las personas mismas: Conductas como comentarios ofensivos, involucrar a alguien en provocaciones, expandir rumores malintencionados, críticas persistentes, amenazas y agresiones verbales. Esta forma de acoso incluye desde acciones pasivas e indirectas hasta activas y directas. Destacan los gritos, descalificaciones ofensivas y amenazas recurrentes como estilos habituales de dirigirse a los/as trabajadores/as o funcionarios/as desde los mandos superiores, sin una individualización en particular. De este modo, se les trasmite la idea de que son “desechables”, lo que apunta directamente a un escaso reconocimiento por su trabajo y a una amenaza a la estima. 1 Vulneración de derechos fundamentales: Otra línea que permite pensar la expresión de acoso (Anseoleaga y otros, 2017), en tanto su reiteración en el tiempo, así como la dimensiones que se ven afectadas, para considerar como su dinámica, apunta a vulnerar los derechos fundamentales de los trabajadores y funcionarios. Estas prácticas se sostienen en culturas organizacionales que las avalan y que promueven estilos de liderazgos autocráticos. No solo se vive individualmente sino colectiva y cotidianamente, y que es fundamentalmente una forma de control social al interior de las organizaciones ya que ofrecen una perspectiva más amplia para comprender el fenómeno de la violencia y las formas cómo es experimentado por trabajadores y funcionarios. Entre ellas, podemos considerar: Cambios unilaterales e injustificados de condiciones de trabajo o presiones para aceptar condiciones de trabajo no pactadas: Obligarles a realizar tareas que no están incluidas dentro de sus funciones, aumentarles la carga de trabajo o las horas diarias de trabajo, aumentarles la parte variable de las remuneraciones en detrimento de la parte fija, exceso de presiones, intensificación de los ritmos, supervisiones estrechas, entre otras. www.mutual.cl Exposición pública del rendimiento de los/as trabajadores/as y funcionarios/as; Vulnera específicamente el derecho a la privacidad y la honra de los/as trabajadores/as y funcionarios/as, se refiere a la práctica de muchas empresas e instituciones de exponer públicamente sus rendimientos, mediante diversos procedimientos como publicaciones en diarios murales de la empresa o institución, exigiendo la exposición de los logros de cada uno/a en reuniones colectivas periódicas. Estas acciones lesionan su propia autoestima y el “honor personal”, en tanto el juicio crítico afecta la valoración social que tienen terceros de su persona (Dirección del Trabajo, 2009), vulnerando uno de los derechos fundamentales más importantes: respeto y protección a la honra del/la trabajador/a yo funcionario/a (Dirección del Trabajo, s.f.). Prácticas antisindicales Desprestigiar a dirigentes y dirigentas difundiendo comentarios que les desacreditan, y coartando de cualquier forma su trabajo sindical, sobrecargándoles de trabajo o quitándoles trabajo, presionándoles mediante amenazas de despido para que acepten los términos de las empresas o instituciones en las negociaciones, entre otras formas. Las prácticas antisindicales vienen a debilitar aún más las posibilidades de acción colectiva al interior de las empresas o instituciones y a reforzar el desbalance de poder en las relaciones entre empleador y trabajadores o funcionarios. Esta situación es particularmente relevante en el caso de la violencia laboral, por cuanto, la acción colectiva es una de las estrategias más eficaces para afrontar la violencia en el trabajo. -Negación de acceso a derechos de la salud. No reconocimiento del origen laboral de muchos de sus malestares y enfermedades producidas por el trabajo, así como de las recomendaciones derivadas de diagnósticos médicos para realizar ajustes en las condiciones de trabajo. Por otra parte, cuando los trabajadores o funcionarios se ausentan del trabajo por licencias por enfermedad común son castigados/as con despidos. Finalmente se trata de vulneraciones impuestas mediante amenazas explícitas o implícitas, sin consulta a las personas, sin consideración a sus necesidades, generando sentimientos de vulnerabilidad e impotencia. La Violencia sostenida y generalizada en las relaciones laborales cotidianas se dirige al colectivo o a grupos de trabajadores o funcionarios, más que a uno de ellos en particular, y cuando es así, las amonestaciones se realizan públicamente enviando mensajes ejemplificadores a todo el colectivo. 1.1 Acoso Laboral (acoso psicológico, acoso moral, mobbing, bullying) El concepto de Mobbing es el término más usado en los países europeos y tiene su origen en los estudios de Konrad Lorenz sobre comportamiento agresivo de los animales hacia miembros de su misma especie. Fue utilizado por primera vez por el profesor Heinz Leymann, en la década de los 80, para describir el acoso moral en el mundo laboral (Hernández, s.f.). Bullying es el término preferido en la mayor parte de los países de habla inglesa, como Reino Unido, Irlanda, Australia y Norte de Europa (Salin, 2003a), en tanto que en Francia se emplea el término Harcelement moral y en España se utiliza el término acoso o maltrato psicológico. Para establecer las condiciones de una situación de Acoso Laboral, se incorpora un criterio estadístico en su determinación, a fin de evitar extender una situación de conflicto/incidente eventual, que pudiera ser de todas maneras una manifestación de Violencia en el Trabajo, pero no así alguna forma de Acoso: “Los comportamientos agresivos deben ser repetidos, persistentes, sistemáticos y deben producirse durante un período de tiempo prolongado –en general de seis meses, con frecuencia de una vez por semana– y no incluye actos únicos ni aislados (Leymann, 1996; Brosky, 1976, citado en Einarsen & Hauge, 2006; Einarsen, Hoel, Zapf & Cooper, 2011; Einarsen & Raknes, 1997; Salin, 2003a; Di Martino et al., 2003; Hirigoyen, 2001). Algunos de estos autores han señalado además como característica de estas conductas la intencionalidad de excluir, aislar o eliminar a las víctimas, de la organización. Einarsen et al., (2011, p. 15 en Anseoleaga et al. 2017) proponen una definición que integra los distintos elementos constitutivos de acoso psicológico en el trabajo caracterizándolo como un proceso gradual y duradero, cuyo propósito es: “Hostigar, ofender, excluir socialmente a alguien o interferir negativamente en sus tareas laborales. Para concebir una acción como acoso psicológico (o mobbing) esta debe ocurrir regularmente (semanalmente) y durante un período de tiempo prolongado (por lo menos seis meses)”. En relación al ámbito de la salud ocupacional, se consideró necesario adoptar en este documento de referencia, una definición de acoso laboral alineada con la legislación nacional. De acuerdo a La ley N° 20.607, publicada el 08 de agosto de 2012, respecto al acoso laboral, tipifica la conducta y modifica el Código del Trabajo, el Estatuto Administrativo para funcionarios públicos y municipales, sancionando las prácticas de acoso laboral, y definiéndolo como: “Un acto contrario a la dignidad de la persona, entendiéndose por tal toda conducta que constituya agresión u hostigamiento reiterados, ejercida por el empleador o por uno o más trabajadores, en contra de otro u otros trabajadores, por cualquier medio, y que tenga como resultado para el o los afectados su menoscabo, maltrato o humillación, o bien que amenace o perjudique su situación laboral o sus oportunidades de empleo.” www.mutual.cl El acoso es un proceso gradual, durante el cual la persona, desde una posición inferior, se convierte en el objetivo de comportamientos sociales negativos de forma sistemática. Al mismo tiempo, debemos considerar que un conflicto no puede ser entendido como una situación de acoso si se trata de un único incidente aislado, o de un conflicto incipiente, expresado en un contexto de respeto, no constituye acoso laboral, así como tampoco el estrés derivado del exceso de trabajo, un llamado de atención, corrección o sugerencia del jefe directo, críticas aisladas o bien, jornadas de trabajo extensas o prestación de servicios en condiciones laborales precarias, (Bosqued, 2005 citado en Servicio Civil, 2018), o si ambas partes en conflicto tienen una “fuerza similar”. 1.2 Incivismo: Entre las manifestaciones de incivismo, se puede considerar el lenguaje grosero, malos modales, miradas críticas o silencios, que no constituyen acciones abiertas de agresiones pero que son experimentadas como formas de trato irrespetuoso. Se ha reconocido que el incivismo constituye una de las formas de conducta antisocial más omnipresente en los lugares de trabajo. Muchas de estas conductas caen en la categoría de “molestias diarias” (Cortina et al., 2001), es decir, rutinas molestas a las que les falta el drama y la intensidad de formas más abiertas de agresión, pero que repetidas en el tiempo pueden desgastar a un individuo física y sicológicamente. Las personas enfrentadas a estas situaciones tienen dificultad para desarrollar formas de reaccionar y controlar estas conductas tan ambiguas. Asimismo, se ha señalado que el incivismo en el lugar de trabajo puede convertirse en un evento precipitante y desencadenante de emociones negativas entre los empleados (Quinceno, Báez & Vinaccia, 2008). De aquí la importancia de reconocer estas conductas y tipificarlas como expresiones de violencia en los espacios de trabajo, evitando de este modo el peligro de considerarlas como rasgos naturales de las relaciones laborales. 1.3 Maltrato Laboral: Se define como “cualquier manifestación de una conducta abusiva, especialmente los comportamientos, palabras, actos, gestos, escritos y omisiones que puedan atentar contra la personalidad, dignidad o integridad física o psicológica de un individuo, poniendo en peligro su empleo o degradando el clima laboral”. Entre las principales características de Maltrato Laboral, que permiten distinguirlo del Acoso Laboral, se encuentran: La conducta violenta es generalizada, no existen distinciones frente a la víctima, la conducta es para todos igual. No existe un objetivo específico detrás de una conducta de maltrato. Afecta la dignidad de las personas que la padecen y a quienes son testigos. La conducta puede estar naturalizada, sin ser cuestionada por quien la ejerce La agresión puede ser esporádica en el tiempo, pudiendo depender del estado de ánimo del agresor. Si bien, el maltrato laboral responde a las características mencionadas, de no ser detectadas y detenidas a tiempo, podrían escalar a otras formas de violencia, como el acoso laboral, por lo que es relevante realizar acciones para intervenir y eliminar. Cuadro comparativo entre Maltrato Laboral y Acoso Laboral Maltrato laboral Es una conducta generalizada La acción es evidente No tiene un objetivo específico La agresión es esporádica Afecta la dignidad de las personas Acoso laboral Es una conducta selectiva La acción es silenciosa Su objetivo es desgastar a la/s víctima/s El hostigamiento es reiterado Afecta a la dignidad de las personas 1.4 Acoso sexual: Por acoso sexual se entiende: “La situación en que se produce cualquier comportamiento verbal, no verbal o físico no deseado de índole sexual con el propósito o el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante u ofensivo” (Parlamento Europeo y del Consejo, 2002, octubre 10, p. 17). El rechazo a los requerimientos sexuales puede conducir a una escalada de violencia psicológica que termina con la salida de la organización o institución de la persona acosada. El acoso sexual constituye una de las expresiones más evidentes de la distribución asimétrica y jerárquica del poder entre hombres y mujeres en la sociedad. A diferencia del acoso psicológico, que requiere repetición, reiteración y duración en el tiempo, un sólo incidente puede constituir acoso sexual (Chappell & Di Martino, 2006). Sin embargo, otros autores señalan que un dato relevante sobre la frecuencia del acoso sexual es que la mayoría de las víctimas son objeto de episodios reiterados de acoso y no de incidentes aislados (Pérez & Sancho, 1999). La acción es evidente, se realiza sin importar contexto o lugar, si están presentes o no otras personas. El agresor no oculta ni encubre su accionar. www.mutual.cl Según el art 2 del Código del Trabajo, se define como el “que una persona realice en forma indebida, por cualquier medio, requerimientos de carácter sexual, no consentidos por quien los recibe y que amenace o perjudiquen su situación laboral o sus oportunidades en el empleo”, siendo a través de la ley 20.005 mediante la cual se tipifica y sanciona el acoso sexual expresando en su definición que “ las relaciones laborales deberán fundarse siempre en un trato compatible con la dignidad de la persona. Es contrario a la dignidad humana, entre otras conductas, el acoso sexual, entendiéndose por tal el que una persona realice en forma indebida, por cualquier medio, requerimientos de carácter sexual, no consentidos por quien los recibe y amenacen o perjudiquen su situación laboral o sus oportunidades en el empleo”. Entre las principales características del Acoso Sexual encontramos las siguientes: Realizada por una persona, sin importar su género. El acoso sexual incluye no sólo el acoso de un trabajador a una trabajadora, sino también la situación contraria y entre personas del mismo género. Los requerimientos, insinuaciones o comentarios son de carácter sexual. No es deseado, ya que no existe consentimiento para ejercer las conductas. Es ofensivo. La conducta genera incomodidad y crea un ambiente desagradable, intimidatorio, hostil o humillante para la persona que la sufre. Es ejercida por cualquier medio, en cualquier lugar. Podría generar perjuicio laboral o en las oportunidades en el empleo. El rechazo de la víctima a esa conducta o su sumisión a ella es empleada explícita o implícitamente como base para una decisión que afecta al trabajo de esa persona, como el acceso a la formación o al empleo; continuidad en el empleo; promoción; salario, entre otras. Al momento de ocurrir un incidente de agresión, un tema complejo de coordinar es protocolizar la reacción que debe tener el o los trabajadores o funcionarios afectados, debido a que en estas instancias dicha reacción se encauza de acuerdo a los recursos personales de cada individuo. En este sentido, es importante que las medidas a realizar se enfoquen en preparar a la persona con acciones concretas que guíen y delimiten el rol de los involucrados, para poder enfrentar coordinadamente estas situaciones, fin de contribuir a la reducción de consecuencias negativas, tanto a nivel psicosocial como legal. Al suscitarse un evento de agresión, existen ciertas reacciones psicosomáticas que son esperables que se manifiesten en las personas afectadas, lo que se llama Crisis Situacional. Se define como Crisis Situacional al estado temporal de trastorno psicológico caracterizado por ansiedad, desorganización y confusión, causado por un evento inesperado que es vivenciado como amenaza o pérdida y que resulta insuperable con los mecanismos usuales para enfrentar problemas. Se espera que dentro de un período de 4 a 6 semanas la crisis empiece a resolverse ya sea de forma positiva o negativa (Raffo, 2005). Desde un enfoque psicosocial, las víctimas de un evento violento en particular tienen ciertas necesidades que deben ser atendidas, que tienen relación con compartir los relatos, sentimientos y sensaciones personales sobre lo ocurrido con sus círculos significativos y/o con quienes comparten constantemente. En lo antes descrito se fundamenta la Intervención en Crisis, entendida como un método de ayuda dirigido a auxiliar a una persona y/o grupo (familia u otros) para que puedan enfrentar un suceso traumático de modo que, la probabilidad de efectos negativos (daño físico y psicológico, estigmas emocionales) se aminoren y se incremente la probabilidad de crecimiento (nuevas habilidades, opciones y perspectivas de vida) (Slaikeu, 1988 en Raffo, 2005). Esto resulta un importante factor de protección, ya que a partir de esta actividad se da la oportunidad de dar un nuevo sentido/significado al evento traumático, por lo que es una de las responsabilidades de la institución facilitar la ocurrencia de esto. 1.5 Violencia física Durante mucho tiempo esta manifestación fue el foco central de atención de los estudios sobre violencia por su fácil reconocimiento y detección, pero en años más recientes ha surgido nueva evidencia sobre el impacto y daño causado por la violencia no física, lo que conlleva el riesgo de abandonar la atención en esta forma de violencia que aún persiste en muchos lugares de trabajo y que ha sido reconocida como un riesgo importante para la salud de los/as trabajadores/as y funcionarios/as. (González Meseguer, s.f.; Chapelle & Di Martino, 2006). Lo anterior se puede entender como resultado de los cambios en la sociedad, en cuanto a su no tolerancia y sanción, lo que puede resultar menos recurrente hoy entre integrantes de la organización o institución, (violencia tipo III) pero no así en trabajos de servicio con atención directa de público, y potencialmente expuesta a situaciones de robos y asaltos (violencia tipo I y II respectivamente). www.mutual.cl Traslado de puesto de trabajo. Modificación de las funciones u horarios de trabajo. Discrepancias o diferencias de opiniones. Solicitud de extensión de la jornada laboral para dar término a un determinado trabajo. Solicitud de postergación de feriado legal o administrativo. Conflictos menores que no perduran en el tiempo. Amonestaciones del jefe directo producto de errores o faltas reiteradas. Críticas fundadas, aisladas y relacionadas con el rol o las funciones del trabajo. Solicitud de entrega del trabajo acordado, en tiempo, calidad y forma. Cuando un evento de este tipo se resuelve de forma negativa, una consecuencia esperable es el trastorno de estrés post traumático. El trastorno de estrés post traumático nace como respuesta retardada y prolongada (más de un mes) a un suceso o situación estresante, en donde la persona se ve envuelta en hechos que representan un peligro para su integridad o la de otras personas. Dentro de los síntomas de este trastorno se puede mencionar la presencia de respuestas relacionadas con temor, desesperanza, y horrores intensos, reexperimentación persistente, embotamiento en la capacidad de respuesta, evitación persistente a los estímulos relacionados con el hecho, entre otras, lo que genera a su vez un malestar clínicamente significativo, deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Si bien, las intervenciones directas en las personas afectadas por este tipo de hechos es un aspecto primordial, es importante no descuidar que la institución o empresa debe generar los cambios organizacionales necesarios para evitar, en la medida de lo posible, la reincidencia de este tipo de acontecimientos. Para esto es importante el análisis de los puntos de mejora y autocritica organizacional constante, considerando en todo momento los contextos locales. Amonestaciones del jefe directo por no cumplimiento de horario o por salidas durante la jornada laboral sin autorización. Si bien las dinámicas relacionales en el trabajo no están exentas de conflictos, es importante realizar esta distinción a fin de no reducir cualquier acto a un proceso de protocolización de lo que es Violencia en el Trabajo. De la misma manera, y en el sentido de no generar un esfuerzo adicional a los trabajadores o funcionarios respecto de calificar ellos una situación de conflicto o de violencia, el proceso mediante el cual se aborden tanto conflictos laborales como episodios y fenómenos de Violencia en el trabajo, es relevante establecer un Protocolo conjunto de resolución de conflictos y acoso laboral. Prácticas que no constituyen maltrato, acoso laboral o violencia en el trabajo. Para mantener ambientes de trabajo de mutuo respeto entre hombres y mujeres promoviendo sanos ambientes laborales, se estima relevante conocer aquellas prácticas que NO constituyen maltrato o acoso laboral, permitiendo excluir los elementos que no califican para una eventual denuncia. A continuación, de acuerdo con la literatura, se mencionan: www.mutual.cl
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