PRÁCTICA ÍNDICE KOF GUILLERMO LÓPEZ
Es interesante analizar el índice Koff estrictamente sobre la globalización económica,
tanto en Argentina como Latinoamérica porque pese a que algunas tendencias sean
similares se pueden apreciar diferencias notables en ciertos momentos de la historia
económica reciente.
Para entenderlo mejor, vamos a diseccionarlo por décadas.
Comenzando por los años 70, en LATAM se experimenta un crecimiento gradual en su
apertura al mercado. Esto se debe a que algunos países comienzan a adoptar políticas
de industrialización progresivas. Mientras tanto, en Argentina es más repentino por la
implementación drástica de políticas neoliberales a partir del golpe militar de 1976 y la
dictadura.
Los años 80, LATAM continúa con la dinámica de crecimiento progresivo sin
alteraciones remarcables, pero Argentina vive la década más inestable con respecto a
este medidor. Primero, la guerra de las Malvinas en 1982 hace que descienda
drásticamente lo anteriormente crecido por la dictadura, pudiendo también jugar un
papel importante las deudas acumuladas durante esta forma de gobierno política. Sin
embargo, para finales de los años 80 hay un repunte por el inicio de la democracia, la
estabilidad económica y el deseo de integrarse en el mercado internacional sin
acumular muchas deudas.
La persistencia del crecimiento sostenido de LATAM durante la década de los 90 se
debe a varios factores. La adopción de políticas de libre comercio y la apertura a la
inversión extranjera son algunas de ellas. Mientras, en Argentina, la búsqueda de
estabilidad dio sus frutos y al igual que en LATAM, se hizo una región atractiva para la
inversión
Del 2000 al 2010 ambas regiones sufren una caída drástica por la inestabilidad política
existente. En el caso de LATAM además se sumaba una desaceleración económica, y
en el de Argentina se sufre una grave crisis con una devaluación del peso extrema y el
fracaso del plan de convertibilidad.
En la última década continúan ambas dinámicas. Latam continúa con su habitación
tendencia creciente no exagerada y Argentina con picos en el gobierno de Macri, donde
se intentó una reapertura económica.
Fuentes:
• KOF Swiss Economic Institute - KOF Globalisation Index
• TheGlobalEconomy.com
•
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Comenzando por los años 70, Europa y Europa Central ya parten de un nivel
relativamente alto, con un índice cercano a 65, que se mantiene estable durante esta
década. Esto se explica por el contexto de la Guerra Fría, donde Europa Occidental
estaba más integrada culturalmente a través de intercambios como el turismo y los
medios de comunicación, mientras que Europa Central, aunque bajo el bloque del
Este, tenía cierta apertura cultural dentro del bloque socialista. En cambio, Macedonia,
que formaba parte de Yugoslavia, arranca con un índice mucho más bajo, alrededor de
45, y apenas crece. Esto refleja el aislamiento cultural de Yugoslavia, que, aunque no
estaba alineada ni con la URSS ni con Occidente, tenía un sistema socialista que
limitaba el contacto internacional y el acceso a medios globales.
En los años 80, Europa y Europa Central mantienen su estabilidad, con un índice que
fluctúa entre 65 y 70. A pesar de la Guerra Fría, Europa Occidental seguía fortaleciendo
su conectividad cultural con el resto del mundo, gracias al aumento del turismo y la
difusión de medios como la televisión por cable. Sin embargo, Macedonia experimenta
una ligera caída, descendiendo a valores cercanos a 40. Esto puede estar relacionado
con las tensiones internas en Yugoslavia, donde las políticas de Tito, aunque
promovían una identidad yugoslava, no fomentaban una apertura cultural hacia el
exterior, y el acceso a bienes culturales globales era limitado.
La década de los 90 marca un punto de inflexión para ambas regiones, pero de manera
muy distinta. Europa y Europa Central comienzan un crecimiento sostenido, pasando
de 65 a casi 75 hacia el 2000. Este aumento se debe a la caída del Muro de Berlín en
1989 y la posterior integración de Europa del Este al bloque europeo. La creación de la
Unión Europea en 1993 y la expansión de intercambios culturales, como el programa
Erasmus, impulsaron el contacto entre países y el acceso a medios globales. Por otro
lado, Macedonia vive un período de inestabilidad, con un índice que fluctúa entre 40 y
50. La disolución de Yugoslavia en 1991 y las guerras yugoslavas (1991-1995) aislaron
culturalmente a Macedonia, que se independizó en 1991 pero enfrentó sanciones
internacionales y conflictos étnicos internos, como las tensiones con la minoría
albanesa, lo que limitó su conectividad cultural.
Del 2000 al 2010, Europa y Europa Central consolidan su crecimiento, alcanzando un
índice cercano a 75. La expansión de la UE, con la entrada de países de Europa del Este
como Polonia y Hungría, y el auge de internet y las redes sociales, facilitaron una mayor
difusión de información y bienes culturales. Mientras tanto, Macedonia experimenta un
repunte significativo, pasando de 50 a casi 70. Esto coincide con su estabilización
política tras el conflicto de 2001 con la
Fuentes:
KOF Swiss Economic Institute - KOF Globalisation Index
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD)
Council of Europe - Cultural Policy and Cultural Diplomacy Reports
Resulta revelador observar el índice KOF de globalización comercial para Congo y
Sudáfrica, ya que, aunque ambas regiones comparten el contexto africano, sus
trayectorias reflejan realidades económicas y políticas muy distintas que han
moldeado su integración al comercio global a lo largo de las últimas décadas.
Comenzando por los años 70, Congo y Sudáfrica parten de niveles similares, con un
índice de globalización comercial alrededor de 35. En el caso de Congo, este valor
refleja una economía dependiente de la exportación de materias primas, pero con un
comercio limitado por la inestabilidad política tras la independencia en 1960 y el
régimen autoritario. Sudáfrica, por su parte, también muestra un índice bajo, lo que se
explica por el aislamiento internacional debido al apartheid, que llevó a sanciones
económicas y restricciones comerciales por parte de la comunidad global.
En los años 80, Congo experimenta un crecimiento inicial, alcanzando un pico cercano
a 45, pero luego desciende hacia finales de la década. El aumento puede estar
relacionado con un breve período de estabilidad económica que finalizaron la
corrupción y la mala gestión económica frenaron este progreso. Sudáfrica, en cambio,
muestra una mayor volatilidad, con un índice que fluctúa entre 40 y 50. A pesar de las
sanciones internacionales, el país mantuvo cierto nivel de comercio con aliados clave,
como algunos países occidentales que continuaron comprando oro y diamantes,
aunque las sanciones se endurecieron hacia finales de los 80, afectando su integración
comercial.
La década de los 90 marca un contraste notable entre ambas regiones. Congo sufre
una caída drástica, con un índice que desciende a valores cercanos a 35. Esto coincide
con el colapso político y económico del país: la Primera Guerra del Congo (1996-1997)
y la Segunda Guerra del Congo (1998-2003), conocidas como las guerras más
devastadoras de África, destruyeron la infraestructura comercial y aislaron al país del
mercado global. Sudáfrica, por otro lado, experimenta un repunte significativo, con un
índice que sube hasta casi 60 hacia el 2000. El fin del apartheid en 1994 y la transición
democrática bajo Nelson Mandela abrieron las puertas al comercio internacional,
eliminando sanciones y atrayendo inversión extranjera, lo que impulsó las
exportaciones de minerales y productos agrícolas.
Del 2000 al 2010, Congo mantiene un índice bajo, fluctuando entre 35 y 40, con un
ligero repunte hacia el final de la década. Aunque las guerras del Congo terminaron
oficialmente en 2003, la inestabilidad persistente, los conflictos en el este del país y la
falta de infraestructura limitaron su capacidad para integrarse al comercio global, a
pesar de la creciente demanda de minerales como el coltán. Sudáfrica, en cambio,
alcanza su pico más alto, con un índice cercano a 60, beneficiándose del auge global
de las materias primas y su posición como una de las economías más desarrolladas de
África, aunque enfrenta desafíos internos como la desigualdad y el desempleo.
En la última década, de 2010 a 2020, ambas regiones experimentan caídas
significativas. Congo ve su índice descender a un mínimo de 35 hacia 2020,
probablemente debido a la inestabilidad política tras las elecciones controvertidas de
2018, la corrupción y el impacto de la pandemia de COVID-19, que redujo la demanda
global de materias primas. Sudáfrica también sufre una caída, con un índice que baja
de 55 a 45. Esto puede atribuirse a varios factores: la desaceleración económica global
y el impacto de la pandemia, que afectó gravemente las exportaciones sudafricanas.
Fuentes:
KOF Swiss Economic Institute - KOF Globalisation Index
Banco Mundial
African Development Bank Group