Elementos de radiofísica para técnicos superiores en radioterapia y dosimetría Página deliberadamente en blanco Elementos de radiofísica para técnicos superiores en radioterapia y dosimetría Luis Núñez Martín Jefe de servicio Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda Majadahonda, Madrid, España © 2016 Elsevier España, S.L.U. Avda. Josep Tarradellas, 20-30, 1.° 08029 Barcelona, España Fotocopiar es un delito. (Art. 270 C.P.) Para que existan libros es necesario el trabajo de un importante colectivo (autores, traductores, dibujantes, correctores, impresores, editores…). El principal beneficiario de ese esfuerzo es el lector que aprovecha su contenido. Quien fotocopia un libro, en las circunstancias previstas por la ley, delinque y contribuye a la «no» existencia de nuevas ediciones. Además, a corto plazo, encarece el precio de las ya existentes. Este libro está legalmente protegido por los derechos de propiedad intelectual. Cualquier uso, fuera de los límites establecidos por la legislación vigente, sin el consentimiento del editor, es ilegal. Esto se aplica en particular a la reproducción, fotocopia, traducción, grabación o cualquier otro sistema de recuperación de almacenaje de información. ISBN (versión impresa): 978-84-9022-872-2 ISBN (versión electrónica): 978-84-9113-019-2 Depósito legal: B. 5.168-2016 Servicios editoriales: DRK edición Impreso en España Advertencia Las ciencias de la salud son un área en constante evolución. Aunque deben seguirse unas precauciones de seguridad estándar, a medida que aumenten nuestros conocimientos gracias a la investigación básica y clínica habrá que introducir cambios en los tratamientos y en los fármacos. En consecuencia, se recomienda a los lectores que analicen los últimos datos aportados por los fabricantes sobre cada fármaco para comprobar la dosis recomendada, la vía y duración de la administración y las contraindicaciones. Es responsabilidad ineludible del médico determinar la dosis y el tratamiento más indicado para cada paciente en función de su experiencia y del conocimiento de cada caso concreto. Ni los editores ni los directores asumen responsabilidad alguna por los daños que pudieran generarse a personas o propieda­ des como consecuencia del contenido de esta obra. El Editor ÍNDICE DE CAPÍTULOS Prólogo xv Prefacio xvi Colaboradores xvii PARTE 1 • Fundamentos de física de radiaciones ionizantes CAPÍTULO 1 CAPÍTULO 2 CAPÍTULO 3 Estructura de la materia y transformaciones nucleares���������������������������������2 María Pinto Monedero, Julia Garayoa Roca y Ruth Rodríguez Romero 1. INTRODUCCIÓN 2 2. ESTRUCTURA ATÓMICA. MODELOS DE ÁTOMOS 2 2.1. Modelo atómico de Dalton 2 2.2. Modelo atómico de Thomson 3 2.3. Modelo atómico de Rutherford 3 2.4. Modelo atómico de Bohr 3 2.5. Modelo atómico actual 4 3. ESTRUCTURA NUCLEAR 4 3.1. Estabilidad nuclear 5 4. TRANSFORMACIONES NUCLEARES. TIPOS DE DESINTEGRACIONES NUCLEARES 4.1. Desintegración b− 6 4.2. Desintegración b+ 6 4.3. Captura electrónica 6 4.4. Desintegración a 6 4.5. Desintegración g 7 5. RADIACIONES ATÓMICAS Y NUCLEARES 7 6. ISÓTOPOS RADIACTIVOS. NUCLEIDOS NATURALES Y ARTIFICIALES 7 7. ACTIVIDAD Y DESINTEGRACIÓN. LEY DEL DECAIMIENTO RADIACTIVO 8 7.1. Período de semidesintegración 9 7.2. Tiempo de vida medio 9 8. RESUMEN 9 5 v Interacción radiación-materia��������������������������������������������������������������������11 Julia Garayoa Roca, María Pinto Monedero y Patricia Sánchez Rubio 1. INTRODUCCIÓN 11 2. TIPOS DE RADIACIÓN. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA Y RADIACIÓN CORPUSCULAR 2.1. Radiaciones ionizantes 12 3. INTERACCIÓN DE LOS FOTONES CON LA MATERIA 12 3.1. Atenuación de un haz de fotones: coeficientes de atenuación másicos 13 3.2. Efecto fotoeléctrico 13 3.3. Efecto Compton 15 3.4. Creación de pares electrón-positrón 16 3.5. Otras interacciones de los fotones: dispersión de Rayleigh e interacciones fotonucleares 16 4. INTERACCIÓN DE LAS PARTÍCULAS CARGADAS CON LA MATERIA 17 4.1. Poder de frenado 17 4.2. Pérdidas energéticas por colisión 18 4.3. Pérdidas energéticas por emisión de radiación de frenado 18 4.4. Pérdidas energéticas en interacciones nucleares 18 4.5. Interacciones de los electrones con la materia 19 5. INTERACCIÓN DE LOS NEUTRONES CON LA MATERIA 19 6. RESUMEN 20 11 Magnitudes y unidades radiológicas����������������������������������������������������������21 Patricia Sánchez Rubio, Jaime Martínez Ortega y María Monedero Pinto 1. INTRODUCCIÓN 21 2. EL SISTEMA INTERNACIONAL (SI) DE UNIDADES 21 2.1. Unidades derivadas de interés para la detección y la medida de la radiación 21 2.2. Múltiplos y submúltiplos del SI. La notación científica 22 Índice de capítulos 3. MAGNITUDES Y UNIDADES RADIOLÓGICAS EN RADIOTERAPIA 23 3.1. Magnitudes radiométricas 23 3.2. Coeficientes de interacción 24 3.3. Magnitudes dosimétricas 26 3.4. Magnitudes y unidades en radiactividad 27 4. MAGNITUDES ESPECÍFICAS EN PROTECCIÓN RADIOLÓGICA 28 4.1. Equivalente de dosis 28 4.2. Magnitudes limitadoras 29 4.3. Magnitudes operacionales 30 5. RESUMEN 31 CAPÍTULO 4 vi Detección y medida de la radiación�����������������������������������������������������������32 Patricia Sánchez Rubio, Jaime Martínez Ortega y María Monedero Pinto 1. INTRODUCCIÓN 32 2. DETECCIÓN Y MEDIDA 32 2.1. Modelo simplificado de detector 32 2.2. Modos de operación 33 2.3. Resolución en energía 33 2.4. Eficiencia 34 2.5. Tiempo muerto 35 3. TIPOS DE DETECTORES 36 3.1. Detectores de ionización gaseosa 36 3.2. Estructura de bandas en los sólidos 39 3.3. Detectores de semiconductor 40 3.4. Detectores de luminiscencia 41 3.5. Detectores de película 44 3.6. Detectores de neutrones 47 4. DETECTORES EN EL ÁMBITO HOSPITALARIO 47 4.1. Sistemas de dosimetría en radioterapia 48 4.2. Monitores de radiación ambiental 48 4.3. Monitores de contaminación 48 4.4. Dosímetros personales 49 5. RESUMEN 49 PARTE 2 • EQUIPAMIENTO RADIOTERÁPICO CAPÍTULO 5 CAPÍTULO 6 CAPÍTULO 7 Equipos de simulación�����������������������������������������������������������������������������52 Pablo Castro Tejero, Patricia Sánchez Rubio y Julia Garayoa Roca 1. INTRODUCCIÓN 52 2. OBJETIVOS 52 3. SIMULADOR CONVENCIONAL 53 3.1. Principios de funcionamiento 53 4. SIMULADOR TC 54 4.1. Principios de funcionamiento de un equipo de TC 54 4.2. Simulador virtual 59 5. RESUMEN 60 Equipos de tratamiento en teleterapia�������������������������������������������������������61 Jaime Martínez Ortega, Ruth Rodríguez Romero y Pablo Castro Tejero 1. INTRODUCCIÓN 61 2. TELETERAPIA 61 2.1. Objetivos de las máquinas de tratamiento en teleterapia 61 2.2. Evolución histórica 61 2.3. Equipos de terapia superficial 62 2.4. Unidades de cobalto-60 66 2.5. Aceleradores lineales de electrones 70 2.6. Aceleradores circulares de partículas 79 3. RESUMEN 80 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia����������������������������������������������������������������������������������������81 Ruth Rodríguez Romero, Pablo Castro Tejero y Jaime Martínez Ortega 1. INTRODUCCIÓN 81 2. GENERALIDADES 81 3. EVOLUCIÓN HISTÓRICA 84 Índice de capítulos 4. SISTEMAS DE IMAGEN RADIOLÓGICA BIDIMENSIONAL 85 4.1. Imágenes portales 87 4.2. Imágenes de rayos X de kV 97 5. SISTEMAS DE IMAGEN RADIOLÓGICA TOMOGRÁFICA O VOLUMÉTRICA 5.1. Tomografía computarizada convencional en sala 102 5.2. Tomografía computarizada de haz cónico 102 5.3. Tomografía computarizada de haz de MV en abanico 103 6. SISTEMAS BASADOS EN RADIACIONES NO IONIZANTES 104 6.1. Imagen por resonancia magnética 104 6.2. Imagen por ecografía 106 6.3. Localización por infrarrojo 107 6.4. Localización por radiofrecuencia 109 6.5. Imagen por cámara de vídeo 109 7. RESUMEN 110 CAPÍTULO 8 101 Informática y comunicaciones�����������������������������������������������������������������112 Alberto Sánchez-Reyes Fernández y Manuel Tudanca Hernández 1. INTRODUCCIÓN 112 2. INFRAESTRUCTURA INFORMÁTICA EN LOS DEPARTAMENTOS DE RADIOTERAPIA: ORGANIZACIÓN Y PROCESO RADIOTERÁPICO 112 2.1. Equipos informáticos 112 2.2. Componentes fundamentales de un ordenador 114 2.3. Topología de las redes 115 2.4. Internet e Intranet 116 2.5. Proceso radioterápico 117 2.6. ¿Hacia un proceso sin papeles? 119 3. COMUNICACIONES, COMPUTACIÓN Y ORDENADORES EN LOS DEPARTAMENTOS DE RADIOTERAPIA 119 3.1. Introducción histórica 119 3.2. Redes de radioterapia comerciales en la actualidad 121 3.3. Lenguaje de las comunicaciones: el estándar DICOM 123 4. LA RED RADIOTERÁPICA Y SU CONEXIÓN E INTEGRACIÓN CON HIS, PACS Y RIS: NIVELES DE INTEGRACIÓN Y PROBLEMAS 125 4.1. Sistemas informáticos generales o HIS 125 4.2. Sistemas informáticos RIS 127 4.3. Sistemas informáticos PACS 127 4.4. Integración con los servicios de radioterapia 128 5. RESUMEN 129 PARTE 3 • EL PROCESO RADIOTERÁPICO. DOSIMETRÍA FÍSICA. RADIOBIOLOGÍA CAPÍTULO 9 Procesos y procedimientos en la actividad radioterápica��������������������������132 Luis Núñez Martín 1. INTRODUCCIÓN 132 2. ESTRUCTURACIÓN ORGANIZATIVA DE LA RADIOTERAPIA: PROCESOS Y PROCEDIMIENTOS 132 3. RECURSOS HUMANOS 133 4. PROCESOS Y PROCEDIMIENTOS EN RADIOTERAPIA 134 4.1. Admisión del paciente 134 4.2. Simulación 135 4.3. Prescripción dosimétrica 136 4.4. Planificación dosimétrica 136 4.5. Aceptación médica 137 4.6. Verificación experimental 137 4.7. Documentación e informe dosimétrico, transmisión de datos y almacenamiento 137 4.8. Tratamiento 138 4.9. Seguimiento clínico y de enfermería 139 4.10. Fin del tratamiento 139 5. RESUMEN 139 CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa������������������������������������������������140 Patricia Sánchez Rubio 1. INTRODUCCIÓN 140 2. HACES DE FOTONES Y ELECTRONES. ASPECTOS FÍSICOS 140 2.1. Ley del inverso del cuadrado de la distancia para fotones 140 2.2. Fuente efectiva y fuente virtual para electrones 141 vii Índice de capítulos 2.3. Penetración de haces de fotones y electrones en un paciente o un maniquí 141 2.4. Razones de dosis absorbida fuera de eje (OAR: off-axis ratios) y perfiles de dosis 145 3. MEDIDA DE LA DOSIS ABSORBIDA 146 3.1. Equilibrio de partículas cargadas 146 3.2. Principio de Bragg-Gray. Teoría de la cavidad 148 3.3. Factores de perturbación 148 4. EQUIPAMIENTO 149 4.1. Propiedades de los dosímetros 149 4.2. Sistemas de dosimetría basados en cámaras de ionización 150 4.3. Maniquíes y otros sistemas de dosimetría 153 5. DETERMINACIÓN DE LA DOSIS EN CONDICIONES DE REFERENCIA: CALIBRACIÓN DE HACES DE MEGAVOLTAJE 155 5.1. Formalismo basado en dosis absorbida en agua 155 5.2. Fotones de alta energía 156 5.3. Electrones de alta energía 157 5.4. Laboratorios de calibración. Patrones primarios 158 6. RESUMEN 159 CAPÍTULO 11 Radiobiología����������������������������������������������������������������������������������������161 viii Patricia Sánchez Rubio 1. INTRODUCCIÓN 161 2. ETAPAS DE LA ACCIÓN BIOLÓGICA DE LA RADIACIÓN 161 2.1. Etapa física 161 2.2. Etapa química 162 2.3. Etapa biológica 162 3. EFECTOS DE LA RADIACIÓN SOBRE EL ADN 162 4. EFECTOS CELULARES DE LA RADIACIÓN 163 4.1. Muerte celular y curvas de supervivencia 164 5. MODIFICACIÓN DE LA SENSIBILIDAD CELULAR 166 5.1. Tipo de radiación 166 5.2. El oxígeno 167 6. CRECIMIENTO TUMORAL 167 6.1. Modelos teóricos de crecimiento tumoral 167 7. TEJIDOS SANOS 168 7.1. Clasificación 168 7.2. Dosis de tolerancia. Respuestas precoces y tardías 169 8. EL FRACCIONAMIENTO EN RADIOTERAPIA: MODELO DE ISOEFECTO 8.1. Tipos de fraccionamiento 171 9. EL EFECTO DE LA TASA DE DOSIS 172 10. RELACIONES DOSIS-RESPUESTA 173 10.1. Ventana terapéutica 173 11. RESUMEN 174 169 PARTE 4 • ASPECTOS FÍSICOS DE LA SIMULACIÓN EN RADIOTERAPIA CAPÍTULO 12 Concepto de simulación en radioterapia��������������������������������������������������178 Pablo Castro Tejero, Patricia Sánchez Rubio y Julia Garayoa Roca 1. INTRODUCCIÓN 178 2. DEFINICIÓN. OBJETIVOS 178 3. EVOLUCIÓN HISTÓRICA. TIPOS DE SIMULACIÓN 179 3.1. Simulación en la sala de tratamiento 180 3.2. Simulador convencional 181 3.3. Simulador TC 182 4. SIMULACIÓN CONVENCIONAL. PROCEDIMIENTOS 183 4.1. Determinación de la posición de tratamiento 184 4.2. Localización del volumen de tratamiento y órganos de riesgo 184 4.3. Diseño del tratamiento 184 4.4. Definición del sistema de coordenadas del paciente 184 4.5. Formación de imágenes para la verificación del tratamiento 184 4.6. Adquisición de datos del paciente 185 4.7. Transferencia de datos al sistema de planificación 185 5. SIMULACIÓN TC 185 5.1. Determinación de la posición de tratamiento 185 5.2. Definición del sistema de coordenadas del paciente 185 5.3. Adquisición de datos del paciente 186 Índice de capítulos 5.4. Transferencia de datos al sistema de planificación 186 5.5. Localización del volumen de tratamiento y órganos de riesgo 186 5.6. Diseño del tratamiento y cálculo de dosis 186 5.7. Formación de imágenes para la verificación del tratamiento 186 6. SIMULACIÓN CONVENCIONAL FRENTE A SIMULACIÓN TC 186 6.1. Ventajas y desventajas de la simulación convencional 186 6.2. Ventajas y desventajas de la simulación TC 187 7. RESUMEN 187 CAPÍTULO 13 Posicionamiento, referenciación y dispositivos de inmovilización���������������188 Pablo Castro Tejero, Patricia Sánchez Rubio y Julia Garayoa Roca 1. INTRODUCCIÓN 188 2. DISPOSITIVOS PARA ESTABLECER EL SISTEMA ESPACIAL DE REFERENCIA 3. DISPOSITIVOS DE OBTENCIÓN DEL CONTORNO ANATÓMICO 188 4. DISPOSITIVOS DE INMOVILIZACIÓN 189 4.1. Sistema de máscara termoplástica 190 4.2. Plano inclinado 190 4.3. Inmovilizador de tórax 191 4.4. Compresor abdominal 191 4.5. Inmovilizadores de pelvis, rodillas y pies 192 4.6. Colchón de vacío 192 4.7. Cuna alfa 193 4.8. Inmovilizadores especiales para estereotaxia de cráneo 193 5. LA DOCUMENTACIÓN EN SIMULACIÓN 194 6. RESUMEN 196 188 CAPÍTULO 14 Equipos y modalidades de imagen utilizados en simulación����������������������197 Pablo Castro Tejero, Patricia Sánchez Rubio y Julia Garayoa Roca 1. INTRODUCCIÓN 197 2. RESONANCIA MAGNÉTICA 197 2.1. Principios físicos 197 2.2. Componentes 199 2.3. Características de la imagen de resonancia magnética para radioterapia 200 3. TOMOGRAFÍA POR EMISIÓN DE POSITRONES 201 3.1. Principios físicos 201 3.2. Los detectores 202 3.3. Características de la imagen de tomografía por emisión de positrones para radioterapia 202 4. ANGIOGRAFÍA 203 4.1. Descripción de la técnica 203 4.2. Componentes 204 4.3. Características de la imagen de angiografía para radioterapia 204 5. TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA 4D 204 5.1. Descripción de la técnica 204 5.2. Características de la imagen TC4D 205 6. RESUMEN 206 CAPÍTULO 15 Registro y fusión de imágenes multimodalidad����������������������������������������207 Pablo Castro Tejero 1. INTRODUCCIÓN 207 2. INTEGRACIÓN DE IMÁGENES MULTIMODALIDAD 207 3. REGISTRO 208 3.1. Tipos de transformaciones 208 3.2. Métodos de registro según su naturaleza 208 4. FUSIÓN 210 5. RESUMEN 211 CAPÍTULO 16 Procedimientos tecnológicos. El control de calidad en la simulación����������212 Pablo Castro Tejero, Patricia Sánchez Rubio y Julia Garayoa Roca 1. INTRODUCCIÓN 212 2. OBJETIVOS 212 3. MARCO NORMATIVO EN ESPAÑA 212 4. PRUEBAS DE CONTROL DE CALIDAD 213 4.1. Simulador convencional 213 4.2. Simulador TC 213 5. RESUMEN 213 ix Índice de capítulos PARTE 5 • ASPECTOS FÍSICOS DE LOS TRATAMIENTOS RADIOTERÁPICOS. PLANIFICACIÓN DOSIMÉTRICA CAPÍTULO 17 Conceptos y herramientas de la dosimetría clínica en teleterapia��������������216 Jaime Martínez Ortega y Luis Núñez Martín 1. INTRODUCCIÓN 216 2. DE LA PRESCRIPCIÓN AL INFORME DOSIMÉTRICO 217 2.1. Los registros 217 2.2. La organización de la planificación dosimétrica 217 2.3. La planificación dosimétrica 218 3. DENOMINACIÓN DE LOS VOLÚMENES SEGÚN ICRU 218 4. CURVAS DE ISODOSIS 220 4.1. Isodosis 220 4.2. Distribución relativa y absoluta. Punto de normalización 5. HISTOGRAMA DOSIS-VOLUMEN 222 5.1. Concepto de histograma 222 5.2. Histograma dosis-volumen diferencial 222 5.3. Histograma dosis-volumen acumulativo 222 6. PRESCRIPCIÓN DE LA DOSIS 223 6.1. El punto ICRU y la isodosis de prescripción 224 6.2. Prescripción a volumen. Importancia 224 7. ALGORITMOS DE CÁLCULO 224 7.1. Algoritmos basados en correcciones 225 7.2. Algoritmos basados en modelos 225 7.3. Método de Monte Carlo 226 8. CONTROL DE CALIDAD DEL PLANIFICADOR 226 9. RESUMEN 227 221 CAPÍTULO 18 Planificación de tratamientos de teleterapia��������������������������������������������228 x Alfredo Montes Uruén, Luis Núñez Martín, Jaime Martínez Ortega y Patricia Sánchez Rubio 1. INTRODUCCIÓN 228 2. ELEMENTOS CIRCUNSTANCIALES A CONSIDERAR EN LA PREPLANIFICACIÓN 229 2.1. Selección de la geometría de irradiación 229 2.2. Energía del haz 229 2.3. Margen del colimador multilámina 230 2.4. Zona de acumulación y uso de bolus 230 2.5. Cuñas 230 2.6. Segmentos 231 2.7. Terapia con electrones 231 3. ESQUEMAS BÁSICOS DE POSICIONAMIENTO DE LOS HACES 231 3.1. Haces paralelos y opuestos 232 3.2. Campos laterales y anteroposteriores (campos en caja) 232 4. TÉCNICAS HABITUALES DE RADIOTERAPIA CONFORMADA TRIDIMENSIONAL (3D-CRT) SEGÚN LA LOCALIZACIÓN ANATÓMICA 232 4.1. Holocráneo 233 4.2. Tumores cerebrales 234 4.3. Cabeza y cuello 235 4.4. Compresiones medulares 236 4.5. Pulmón 236 4.6. Mama 237 4.7. Recto 239 4.8. Próstata 239 4.9. Extremidades 240 5. RESUMEN 240 CAPÍTULO 19 Técnicas avanzadas de planificación�������������������������������������������������������241 Alfredo Montes Uruén, Luis Núñez Martín, Ruth Rodríguez Romero y Jaime Martínez Ortega 1. RADIOTERAPIA DE INTENSIDAD MODULADA 241 1.1. Introducción a la radioterapia de intensidad modulada con RX 241 1.2. Tipos de radioterapia de intensidad modulada 242 1.3. Planificación del tratamiento con radioterapia de intensidad modulada 243 2. RADIOTERAPIA INTRAOPERATORIA 243 3. PROCEDIMIENTOS ESTEREOTÁXICOS 244 3.1. Radiocirugía y radioterapia estereotáxica craneal 244 3.2. Radioterapia estereotáxica extracraneal 244 Índice de capítulos 4. RADIOTERAPIA GUIADA POR LA IMAGEN 245 5. RADIOTERAPIA ADAPTATIVA 245 6. CORRECCIÓN DEL MOVIMIENTO INTRAFRACCIÓN 7. TÉCNICAS ESPECIALES 246 7.1. Irradiación de cuerpo entero 246 7.2. Irradiación cutánea total 247 8. RESUMEN 248 245 CAPÍTULO 20 Control de calidad en las planificaciones de los tratamientos radioterápicos����������������������������������������������������������249 Alfredo Montes Uruén, Luis Núñez Martín y Jaime Martínez Ortega 1. INTRODUCCIÓN 249 2. CÁLCULO ALTERNATIVO 250 3. VERIFICACIÓN EXPERIMENTAL 250 4. DOSIMETRÍA IN VIVO 251 4.1. Detectores de estado sólido 252 4.2. Sistemas de imagen como detectores dosimétricos 253 5. RESUMEN 253 PARTE 6 • ASPECTOS FÍSICOS DE LOS TRATAMIENTOS BRAQUITERÁPICOS Y METABÓLICOS CAPÍTULO 21 Introducción a la braquiterapia���������������������������������������������������������������256 Jaime Martínez Ortega y Pablo Castro Tejero 1. INTRODUCCIÓN 256 2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA BRAQUITERAPIA 256 3. CLASIFICACIÓN DE LAS TÉCNICAS DE BRAQUITERAPIA 257 4. FUENTES RADIACTIVAS UTILIZADAS EN BRAQUITERAPIA 258 4.1. Radio-226 258 4.2. Cesio-137 259 4.3. Cobalto-60 259 4.4. Iridio-192 259 4.5. Yodo-125 260 4.6. Rutenio-106 260 4.7. Otras fuentes utilizadas en braquiterapia 260 5. DOSIMETRÍA FÍSICA 260 5.1. Caracterización de las fuentes 260 5.2. Instrumentación en dosimetría física 261 6. CONTROL DE CALIDAD DE. LAS FUENTES RADIACTIVAS 262 6.1. Comprobación de la KR frente al certificado 262 6.2. Test de hermeticidad 263 6.3. Autorradiografías 263 7. RESUMEN 263 xi CAPÍTULO 22 Equipos de tratamiento en braquiterapia�������������������������������������������������264 Jaime Martínez Ortega y Pablo Castro Tejero 1. INTRODUCCIÓN 264 2. APLICADORES 264 2.1. Aplicadores intracavitarios 264 2.2. Aplicadores intraluminales 265 2.3. Aplicadores para braquiterapia intersticial 265 2.4. Aplicadores para braquiterapia superficial e intraoperatoria 3. EQUIPOS DE BRAQUITERAPIA 266 3.1. Carga manual 266 3.2. Carga diferida manual 266 3.3. Equipos de carga diferida automática 268 4. SALAS DE TRATAMIENTO DE BRAQUITERAPIA 271 5. CONTROL DE CALIDAD DE LOS EQUIPOS DE BRAQUITERAPIA DE CARGA DIFERIDA AUTOMÁTICA 272 6. RESUMEN 273 265 CAPÍTULO 23 Dosimetría clínica en braquiterapia���������������������������������������������������������274 Jaime Martínez Ortega y Pablo Castro Tejero 1. INTRODUCCIÓN 274 Índice de capítulos 2. SISTEMAS DE BRAQUITERAPIA 274 2.1. Sistema de Manchester o de Patterson-Parker 274 2.2. Sistema de París 275 3. CÁLCULO DE DOSIS 277 3.1. Algoritmos de cálculo 278 3.2. Planificación inversa. Algoritmos de optimización 279 4. EVALUACIÓN DE DISTRIBUCIONES DE DOSIS 280 4.1. Tipos de histogramas. Interpretación 280 4.2. El histograma dosis-volumen natural 280 5. RESUMEN 281 CAPÍTULO 24 Técnicas de tratamientos con radiofármacos�������������������������������������������282 Jaime Martínez Ortega, Luis Núñez Martín y Carmen Escalada Pastor 1. INTRODUCCIÓN 282 2. TRATAMIENTOS CON RADIOFÁRMACOS 282 2.1. Tratamientos tiroideos 283 2.2. Tratamientos de metástasis óseas y del dolor articular 283 2.3. Tratamientos hepáticos 284 2.4. Tratamientos hematológicos 284 3. DOSIMETRÍA INTERNA 284 3.1. Período efectivo de semidesintegración 285 3.2. Método de cálculo en dosimetría interna 285 4. PROTECCIÓN RADIOLÓGICA EN TRATAMIENTOS CON 131I 286 4.1. Tratamiento del hipertiroidismo 286 4.2. Tratamiento del cáncer de tiroides 287 5. RESUMEN 288 PARTE 7 • PROTECCIÓN RADIOLÓGICA EN RADIOTERAPIA CAPÍTULO 25 Protección radiológica en radioterapia: organización, normativa y estrategias������������������������������������������������������292 xii Luis Núñez Martín 1. INTRODUCCIÓN 292 2. OBJETIVOS Y CAMPO DE ACTUACIÓN DE LA PROTECCIÓN RADIOLÓGICA 293 2.1. Objetivos 293 2.2. El entorno hospitalario 294 3. ORGANIZACIÓN DE LA PROTECCIÓN RADIOLÓGICA EN EL ÁMBITO SANITARIO 294 3.1. Los servicios de protección radiológica o de física médica 294 3.2. El manual de protección radiológica 296 3.3. La organización de la protección radiológica en los servicios médicos usuarios de radiaciones ionizantes 296 4. LEYES Y NORMAS APLICABLES EN PROTECCIÓN RADIOLÓGICA 297 4.1. El organismo regulador 297 4.2. Generación y propagación de la normativa de la protección radiológica 298 5. DEL SISTEMA DE LIMITACIÓN DE DOSIS (ICRP 1977) AL SISTEMA DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA 299 5.1. Exposiciones médicas 299 5.2. Exposiciones ocupacionales y del público 300 5.3. Formación y entrenamiento de los trabajadores de las instalaciones radiológicas 300 6. ELEMENTOS RADIOPROTECTORES OPERACIONALES EN RADIOTERAPIA 301 6.1. Normativa específica de aplicación de la protección radiológica en el ámbito operacional en las instalaciones y en los equipos de radioterapia 302 7. ESTRATEGIAS Y PROCEDIMIENTOS RADIOPROTECTORES OPERACIONALES 307 8. GARANTÍA Y CONTROLES DE CALIDAD EN LOS ACELERADORES 308 9. RESUMEN 308 CAPÍTULO 26 Diseño de instalaciones de radioterapia��������������������������������������������������311 Luis Núñez Martín 1. INTRODUCCIÓN 311 2. INSTALACIONES DE RADIOTERAPIA 311 3. TIPOS DE INSTALACIONES 312 4. INSTALACIONES COMPLEMENTARIAS ASOCIADAS 312 Índice de capítulos 5. PLANIFICACIÓN DE INSTALACIONES RADIOTERÁPICAS 313 5.1. El desarrollo tecnológico 313 5.2. La cuantificación de las máquinas de tratamiento necesarias 313 6. CARACTERÍSTICAS DE LAS INSTALACIONES. BARRERAS CONTRA LA RADIACIÓN 6.1. Aspectos físicos y geométricos de las salas de tratamiento 315 7. CÁLCULO DE BARRERAS CONTRA LA RADIACIÓN 316 8. RESUMEN 317 314 xiii Página deliberadamente en blanco PRÓLOGO La formación de los profesionales es la garantía de una buena praxis en la actividad laboral. Esto cobra un especial interés en el campo de la medicina, donde el objetivo es mejorar la salud de los pacientes. La presente obra cubre sin duda este fin, con varias ventajas añadidas. Se trata de un texto donde los conceptos están tratados con mucho rigor. A pesar de ello, los temas se describen de manera amena y sencilla, incluso superando la dureza de algunos de sus contenidos. La gran riqueza iconográfica también sirve de gran ayuda a la comprensión. Es un motivo de orgullo el hecho de que lo que empezó como unas notas de clase haya madurado en un extenso, ordenado y completo compendio de las enseñanzas dirigidas a futuros técnicos superiores en radioterapia y dosimetría, pero que también podrá constituirse en un muy apropiado manual de consulta para todos los que ya ejercen la profesión. Gracias a la larga experiencia acumulada tanto por el Centro de Formación de técnicos en el área de imagen diagnóstica del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda como por sus profesores, de esta y otras instituciones, que conocen el día a día de la actividad laboral llevada a cabo en el terreno de la radioterapia, se ha sabido seleccionar los temas y darles el nivel adecuado. Por ello, los elementos básicos conceptuales, físicos y técnicos, mantienen en todo momento su proyección hacia la práctica clínica. Además, resulta de gran interés que se hayan incluido los aspectos organizativos, asignando tareas y responsabilidades a cada profesional implicado en el complejo proceso de la radioterapia. Todo esto ha sido posible gracias al esfuerzo de un grupo de especialistas bien coordinados por el Dr. Luis Núñez. De otra manera, en solitario, la obra no hubiese llegado fácilmente a término, debido al necesario cúmulo de tiempo extra, del que no se dispone dada la intensa y prolongada jornada laboral que requiere una tarea de excelencia y vanguardia como es la física médica en el ámbito de la radioterapia. Esta especialidad clínica representa una de las que más, si no la que más, desarrollo tecnológico ha experimentado en los últimos años. Si bien el principio activo (la radiación ionizante) es el mismo desde hace ya más de un siglo, la precisión en administrar la dosis adecuada de este medicamento ha mejorado considerablemente su éxito curativo. En efecto, esto se ha logrado debido al conjunto multidisciplinario de avances en la radiobiología; la física de partículas; las imágenes multimodales de definición de geometría y medios (PET, IRM, TC, eco, por ejemplo) o de soporte a la verificación correcta de los tratamientos; los desarrollos físico-matemáticos para la simulación del transporte de la radiación en los planificadores; la compleja y precisa ingeniería mecánica servocontrolada; las redes de comunicación de alta velocidad; los nuevos detectores simples y matriciales; la supercomputación; etc. Poner de una forma rigurosa, y a la vez clara y sencilla, todos estos conceptos al alcance de los especialistas que tendrán en sus manos esta potente y sofisticada herramienta no ha sido tarea fácil, pero sin duda ha sido bien lograda en el presente texto. Por último, me gustaría felicitar al grupo de autores que han hecho posible que podamos tener en nuestras manos un manual, escrito en español, que será de una ayuda inestimable para profesores, alumnos y profesionales del campo de la radioterapia. Prof. Dr. F. Sánchez Doblado Especialista en Radiofísica Hospitalaria. Catedrático y director del Programa de Doctorado en Física Médica, Facultad de Medicina, Universidad Sevilla, Sevilla xv PREFACIO Este libro nació impulsado por la necesidad de un texto que guiase a los alumnos del título de Técnico Superior en Radioterapia y Dosimetría. En principio nos fue sugerido que lo escribiéramos siguiendo los borradores del programa que se estaba elaborando para el título. Después de leer los sucesivos borradores que iban apareciendo, constatamos que los contenidos referidos a la radiofísica radioterápica estaban muy diluidos en el programa formativo, y que además no reflejaban lo que nosotros, después de decenas de años de ejercicio de la radiofísica hospitalaria y radioterápica, considerábamos que debía recoger un programa formativo en esta área. Y esto por varias razones. xvi La primera, porque constatamos que ese contenido propuesto no se correspondía con el nivel de exigencia y responsabilidad que se asigna a estos profesionales. Este hecho obliga, ya fuera de su período académico, a una formación continuada al pairo de lo que el trabajo cotidiano les va exigiendo, ya que el período formativo asignado para el título de Técnico Superior en Radioterapia en España es realmente escaso. Así pues, este es el origen de uno de los objetivos del presente libro: que, además de su uso como material de texto, sea una obra de consulta en el trabajo cotidiano. Otra de las razones para reorientar los contenidos formativos viene del hecho de que, en el ámbito de la radiofísica hospitalaria, no existen técnicos que estén formados bajo programas formativos específicos y oficiales para desarrollar el trabajo que se precisa en los departamentos de radiofísica y protección radiológica. Estos profesionales ya están presentes en otros países, donde la figura del dosimetrista, por ejemplo, es común. Esta es la razón de que se hayan introducido temas adicionales de física y dosimetría, para que los técnicos que se precisen en estos servicios estén convenientemente formados. Así pues, nuestra resolución fue que debíamos conseguir un texto con esta intención realista de cubrir las necesidades existentes, ajustando los contenidos a las necesidades. La intención, pues, fue hacer un libro fundamentalmente de radiofísica en radioterapia. Después de mucho trabajo, hemos conseguido llegar a puerto con nuestro proyecto. Quizás tenga inevitables errores, lógicos en una obra que se nos antoja ambiciosa y que hubiese requerido un mayor tiempo de desarrollo, pero fundamentalmente hemos plasmado lo que creemos que los técnicos que trabajan en radioterapia, en uno u otro lado, en contacto con el paciente o colaborando en el diseño de los tratamientos, deben conocer. El nivel de los capítulos es variado; unos podrán parecer sencillos y otros muy complejos, pero esto también tiene una intencionalidad plural. Los contenidos están planteados provocadoramente a varios niveles. Algunos, con un puro carácter informativo/formativo, a veces de alto nivel para incentivar el estudio y el conocimiento; otros, con un sentido crítico y especulativo acerca de cómo están las cosas y como debieran estar, y por último, otros, con sentido interrogativo, en los que se enfrenta el estado real de la situación, del trabajo que se desarrolla, con lo que razonablemente debería ser, dejando abierto a la reflexión cómo transformarlo y hacerlo de otra forma. Y esto, porque hay que darse cuenta de que esta actividad profesional, este ámbito de trabajo está absolutamente abierto a las mejoras continuas en los procedimientos radioterápicos, la seguridad de los tratamientos y de los profesionales, la tecnología y la organización. Todo está en un movimiento continuo, todo es interrogable y todo es mejorable. El hecho de que el libro esté escrito en español también tiene gran importancia. Permite hacer llegar a nuestros colegas hispanoamericanos lo que nosotros estamos haciendo y lo que nos queda por hacer. Presentado el proyecto a Elsevier, la editorial lo vio claro y nos animó a realizarlo. Y esto es algo por lo que les estamos profundamente agradecidos. Luis Núñez Martín COLABORADORES Pablo Castro Tejero Facultativo especialista de área (FEA), Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Majadahonda, Madrid, España Luis Núñez Martín Jefe de servicio, Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Majadahonda, Madrid, España Carmen Escalada Pastor Facultativa especialista de área (FEA), Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Majadahonda, Madrid, España Ruth Rodríguez Romero Facultativa especialista de área (FEA), Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Majadahonda, Madrid, España Julia Garayoa Roca Facultativa especialista de área (FEA), Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Fundación Jiménez Díaz, Madrid, España Alberto Sánchez Reyes Jefe de servicio, Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Grupo IMO, Madrid, España Jaime Martínez Ortega Facultativo especialista de área (FEA), Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Majadahonda, Madrid, España Patricia Sáchez Rubio Facultativa especialista de área (FEA), Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Majadahonda, Madrid, España María Monedero Pinto Facultativa especialista de área (FEA), Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Majadahonda, Madrid, España Manuel Tudanca Hernández Facultativo especialista de área (FEA), Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Grupo IMO, Madrid, España Alfredo Montes Uruén Facultativo especialista de área (FEA), Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Majadahonda, Madrid, España xvii Página deliberadamente en blanco PARTE Fundamentos de física de radiaciones ionizantes ÍNDICE DE CAPÍTULOS 1. Estructura de la materia y transformaciones nucleares 2 2. Interacción radiación-materia 11 3. Magnitudes y unidades radiológicas 21 4. Detección y medida de la radiación 32 1 CAPÍTULO 1 Estructura de la materia y transformaciones nucleares María Pinto Monedero, Julia Garayoa Roca y Ruth Rodríguez Romero ÍNDICE 2 1. Introducción 2 2. Estructura atómica. Modelos de átomos 2 2.1.Modelo atómico de Dalton 2 2.2.Modelo atómico de Thomson 3 2.3.Modelo atómico de Rutherford 3 2.4.Modelo atómico de Bohr 3 2.5.Modelo atómico actual 4 3. Estructura nuclear 4 3.1.Estabilidad nuclear 5 4. Transformaciones nucleares. Tipos de desintegraciones nucleares 5 4.1.Desintegración b− 6 4.2.Desintegración b+ 6 1. INTRODUCCIÓN El ser humano se ha planteado desde la Antigüedad de qué estaba hecha la materia. Desde las primeras teorías atómicas griegas que consideraban al átomo como un ente indivisible, el conocimiento sobre la estructura de la materia ha ido evolucionando hasta la actualidad, cuando sabemos que existen numerosas partículas subatómicas o elementales que forman la materia relacionadas por medio de una estructura fundamentalmente energética. Los objetivos de este capítulo son: 1. Conocer la evolución de los modelos atómicos hasta la actualidad. 2. Conocer la estructura nuclear y su estabilidad. 3. Conocer los tipos de desintegración radiactiva. 2. ESTRUCTURA ATÓMICA. MODELOS DE ÁTOMOS Las primeras teorías sobre la estructura atómica de la materia datan del siglo v a.C. El filósofo griego Demócrito 4.3.Captura electrónica 6 4.4.Desintegración a 6 4.5.Desintegración g 7 5. Radiaciones atómicas y nucleares 7 6. Isótopos radiactivos. Nucleidos naturales y artificiales 7 7. Actividad y desintegración. Ley del decaimiento radiactivo 8 7.1.Período de semidesintegración 9 7.2.Tiempo de vida medio 9 8. Resumen 9 Bibliografía 10 formuló la teoría de que la materia se componía de partículas indivisibles, a las que llamó átomos (a [no] y tomo [divisible]). La descripción griega de la materia permaneció hasta el siglo xix, cuando se consolidaron las bases de la teoría atómica moderna. 2.1. Modelo atómico de Dalton En 1808, John Dalton publicó sus ideas sobre el modelo atómico. Según Dalton, la materia está formada por pequeñas partículas esféricas e indivisibles denominadas átomos, que no se alteran por cambios químicos. Existen diferentes tipos de átomos que se diferencian por su masa y sus propiedades. Los átomos de un mismo elemento son iguales entre sí (en masa, tamaño, etc.), mientras que los átomos de diferentes elementos tienen propiedades distintas. Los compuestos se forman por la unión de átomos de los correspondientes elementos según una relación numérica sencilla y constante (agua, H2O). © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 1 Estructura de la materia y transformaciones nucleares 2.2. Modelo atómico de Thomson Hasta finales de la década de 1890, los átomos se consideraban indivisibles. Fue en 1897 cuando J. Thomson, investigando la conductividad eléctrica de gases a bajas presiones, demostró que los átomos no eran indivisibles, sino que en el interior de ellos hay unas pequeñas partículas con carga eléctrica negativa, a las que llamó electrones. El modelo de Thomson, también conocido como modelo de «pastel de pasas», postula que el átomo está formado por una gran masa esférica positiva uniforme donde se distribuyen las cargas eléctricas negativas (electrones) a modo de pasas en un pastel (fig. 1-1A). El número de electrones es tal que iguala la cantidad de carga positiva, ya que el átomo en su conjunto debe ser eléctricamente neutro. 2.3. Modelo atómico de Rutherford En 1911 Ernest Rutherford llevó a cabo una serie de experimentos que cambiaron las ideas existentes sobre la naturaleza del átomo. Rutherford bombardeó una fina lámina de oro con partículas alfa (núcleos de helio) y mediante una pantalla fluorescente observó cómo se dispersaban. La mayoría de ellas atravesaba la lámina metálica sin cambiar de dirección; sin embargo, unas pocas eran reflejadas hacia atrás con ángulos pequeños. Este resultado inesperado era incompatible con el modelo de átomo macizo. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Rutherford estableció el modelo atómico nuclear. El átomo está formado por el núcleo y la corteza. El núcleo es la parte central donde se concentra toda la carga positiva y prácticamente toda la masa del átomo. La corteza es casi un espacio vacío, donde se encuentran los electrones, con una masa muy pequeña y carga negativa, girando alrededor del núcleo (fig. 1-1B). Mientras el diámetro del átomo es del orden de 10−10 m, el núcleo tiene un diámetro de 10−14 m, es decir, unas 10.000 veces menor. FIGURA 1-1 Los electrones están ligados al núcleo gracias a la fuerza de atracción eléctrica entre cargas de signo opuesto. La mayor parte del átomo es, por tanto, espacio vacío, lo que explica por qué la mayoría de las partículas que bombardeaban la lámina de oro la atravesaban sin apenas variar su trayectoria. Sólo aquellas partículas que incidían directamente sobre los núcleos de oro eran reflejadas, siendo menor el número de partículas que experimentaban esta retrodispersión como consecuencia del pequeño tamaño de los núcleos en comparación con la corteza. 2.4. Modelo atómico de Bohr El modelo atómico de Rutherford era inconsistente, pues ya se sabía que cualquier carga en movimiento acelerado emite energía en forma de radiación electromagnética. El electrón, que describe un movimiento acelerado alrededor del núcleo, debía perder energía en forma de radiación electromagnética, de manera que su trayectoria se acercase al núcleo hasta colisionar con él. Sin embargo, el núcleo era una estructura estable. Por otro lado, el modelo de Rutherford tampoco permitía explicar los espectros de emisión de los gases. Se entiende por espectro de emisión de un gas el conjunto de radiaciones electromagnéticas de frecuencias características de dicho gas o de sus elementos constituyentes que emite cuando se le confiere energía. En 1913, Bohr desarrolló un nuevo modelo de átomo para explicar el espectro atómico del hidrógeno. El átomo de Bohr contiene un núcleo pequeño, cargado positivamente y rodeado de electrones que giran alrededor de él en determinadas órbitas fijas (fig. 1-1C). Bohr establece que los electrones sólo pueden girar en ciertas órbitas, llamadas órbitas estacionarias. En ellas, el electrón no emite energía: la energía cinética del electrón equilibra exactamente la atracción electrostática A) Representación esquemática del modelo atómico de Thomson o «pastel de pasas». En este modelo, los electrones están distribuidos en una masa uniforme positiva. B) Representación gráfica del modelo atómico de Rutherford. El átomo, prácticamente hueco, consta de un núcleo positivo y de una corteza, donde se encuentran los electrones de carga negativa. C) Representación gráfica del modelo atómico de Bohr. Los electrones sólo pueden girar en ciertas órbitas permitidas. 3 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes entre las cargas opuestas de núcleo y electrón. Los electrones se encuentran distribuidos en órbitas permitidas, es decir, el espacio que rodea al núcleo está cuantizado (término adoptado del inglés quantize, que significa discreto o discontinuo), de tal manera que el radio de las órbitas no puede tener cualquier valor y sólo son posibles para unos valores concretos. Cada nivel atómico de energía permitida para los electrones se caracteriza por su número cuántico principal n, que puede tomar los valores enteros n = 1, 2, 3, etc., dando lugar a los niveles atómicos K, L, M, etc., respectivamente. Los saltos de los electrones desde niveles de mayor energía a otros de menor energía, o viceversa, suponen, respectivamente, una emisión o una absorción de energía electromagnética (fotones) (fig. 1-2): Eγ = h ⋅ ν = E f − Ei donde Ef es la energía del nivel final y Ei la energía del nivel inicial. Sin embargo, el modelo atómico de Bohr no podía explicar los espectros atómicos más complejos. La idea de que los electrones se mueven alrededor del núcleo en órbitas definidas tuvo que ser desechada. 2.5. Modelo atómico actual 4 El modelo atómico de Bohr presentaba también importantes limitaciones, pues no podía explicar los espectros atómicos más complejos. Se hicieron varios intentos de adaptar el modelo a átomos multielectrónicos, como las correcciones de Sommerfeld, pero los resultados no fueron satisfactorios. El modelo atómico actual fue desarrollado en la década de 1920 por Schrödinger y Heisenberg, según la teoría de la mecánica cuántica y basándose en el principio de dualidad onda-corpúsculo de De Broglie. En vez de hablar del electrón como partícula y de trayectorias bien definidas, en mecánica cuántica se habla de la función de onda del electrón, que permite describir la probabilidad de que el electrón se encuentre en una región del espacio. El concepto de órbita se sustituye por el de orbital. El orbital describe una cierta región del espacio donde hay una probabilidad no nula de que se encuentre el electrón. La combinación de todos los orbitales atómicos da lugar a la corteza electrónica. 3. ESTRUCTURA NUCLEAR El núcleo contiene dos tipos de partículas: protones y neutrones. Ambas reciben el nombre conjunto de nucleones. Los nucleones tienen una masa aproximadamente 2000 veces mayor que la masa de los electrones. La masa del neutrón es prácticamente la misma que la del protón. La carga eléctrica del protón es +e (entendiendo por e el valor absoluto, sin signo, de la carga del electrón); el neutrón, por su parte, es eléctricamente neutro (no tiene carga eléctrica) (tabla 1-1). El número de protones, Z, se define como el número atómico del átomo y determina el número de electrones del mismo en estado neutro. El número de nucleones se denomina número másico, A, y representa de manera aproximada la masa del átomo: A =N+Z La notación empleada para sintetizar la composición nuclear y atómica de un elemento es ZA X N , donde X es el símbolo del elemento en cuestión. Una especie nuclear en particular recibe el nombre de nucleido. Para cada elemento existen dos o más variedades que, teniendo el mismo número atómico, poseen diferente número másico, es decir, se diferencian en el número de neutrones. Estos nucleidos se denominan isótopos (p. ej., 131 127 I, I y 125I). Al compartir el mismo número atómico, se trata de los mismos elementos y sus propiedades químicas serán las mismas. En este sentido, el número atómico Z (número de protones o carga del núcleo) es lo que define al elemento, pudiendo variar el número de neutrones (la masa del núcleo) o el número de electrones en su corteza, convirtiéndose en un átomo ionizado (de carga no neutra). TABLA 1-1 Resumen de la carga y la masa del protón, del neutrón y del electrón FIGURA 1-2 En el modelo atómico de Bohr, los saltos de un electrón desde un nivel de mayor energía a otro de menor energía, o viceversa, suponen, respectivamente, una emisión o una absorción de energía electromagnética (fotones de luz). Partícula Carga (e)* Masa (u)† Protón Neutrón Electrón +1 0 −1 1,007277 1,008665 0,000549 *e: carga del electrón (e = 1,60·10−19 C). † u: unidad de masa atómica (u = 1,66·10−27 kg). CAPÍTULO 1 Estructura de la materia y transformaciones nucleares Existen algunos nucleidos que comparten otras características. Dos nucleidos son isóbaros (del término griego baros, que significa «peso») cuando poseen el mismo número másico pero distinto número atómico (p. ej., 131 131 I, Xe y 131Cs). Como tienen diferente Z, corresponden a diferentes elementos. Dos nucleidos son isótonos si poseen el mismo número de neutrones pero diferente número atómico y, por lo tanto, diferente número mási132 133 co (p. ej., 131 ). 53 I78 , 54 Xe 78 y 55 Cs 78 se encuentran en la naturaleza en cuanto al número de protones y al número de neutrones (fig. 1-3), observamos que se distribuyen en torno a una franja llamada línea de estabilidad. Los núcleos ligeros contienen aproximadamente el mismo número de neutrones que de protones (N ≈ Z). Sin embargo, en los núcleos más pesados el número de neutrones es siempre superior al de protones. En concreto, N ≈ 1,5 Z, es decir, contienen aproximadamente un 50% más de neutrones que de protones. 3.1. Estabilidad nuclear Los núcleos situados fuera de la línea de estabilidad son inestables y emitirán partículas o radiación para transformarse en núcleos más estables a través de un proceso de desintegración radiactiva. En estos casos, los nucleidos se denominan radionucleidos o isótopos radiactivos. Los nucleones se encuentran sometidos a dos tipos de fuerzas o interacciones en el seno del núcleo atómico: interacciones electrostáticas o coulombianas e interacciones nucleares fuertes. En este caso, las interacciones coulombianas actúan como fuerzas repulsivas que se originan entre protones, al tener cargas del mismo signo. Las interacciones nucleares fuertes se originan entre los nucleones, independientemente de que sean protones o neutrones. Son fuerzas de atracción muy intensas, pero de muy corto alcance. Estas fuerzas son las encargadas de mantener unidos los protones y neutrones en el núcleo, venciendo la repulsión de las fuerzas electrostáticas. Algunas combinaciones de protones y neutrones no forman núcleos estables. Si estudiamos los núcleos que 4. TRANSFORMACIONES NUCLEARES. TIPOS DE DESINTEGRACIONES NUCLEARES En 1896, Henri Becquerel descubrió la radiactividad cuando estudiaba la fosforescencia de determinadas sales de uranio. Becquerel guardó las sales de uranio junto a unas placas fotográficas en un cajón cerrado herméticamente. Al cabo de unos días, encontró que las placas fotográficas estaban veladas. Tras repetir la © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 5 FIGURA 1-3 Representación gráfica de los nucleidos hallados en la naturaleza en función del número de neutrones (N) y del número de protones (Z). Los nucleidos que se encuentran en la naturaleza se distribuyen alrededor de una línea imaginaria, llamada línea de estabilidad, N≈Z para núcleos ligeros y N≈1,5·Z para núcleos más pesados. PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes experiencia con idénticos resultados, concluyó que las sales de uranio emitían de manera natural algún tipo de radiación que impresionaba las placas fotográficas. La radiactividad es la emisión de partículas o de radiación electromagnética por los núcleos inestables de ciertos elementos. 4.1. Desintegración b− Algunos núcleos son inestables debido a que tienen un exceso de protones o de neutrones. Cuando un núcleo es inestable porque tiene un exceso de neutrones puede transformar un neutrón en un protón, a la vez que se emite un electrón. Este tipo de transformación se denomina desintegración b− y se simboliza así: n → p + e +υ X → Y + e +υ 0 − −1 A 0 − −1 Z +1 1 0 A Z 1 1 Además de un electrón, Pauli propuso en 1930 que debía emitirse otra partícula, a la que llamó neutrino, para que se cumplieran las leyes de conservación de energía y momento en la transformación. El neutrino () y su antipartícula el antineutrino (υ ) son partículas subatómicas sin carga eléctrica y con una masa muy pequeña. En la desintegración b− se emite un antineutrino (fig. 1-4A). 6 4.2. Desintegración b+ Cuando un núcleo posee un exceso de protones puede transformar un protón en un neutrón, a la vez que emite un positrón y un neutrino. El positrón es la antipartícula del electrón, es decir, una partícula con la misma masa y la misma carga, pero de signo opuesto. Esta transformación recibe el nombre de desintegración b+ y se simboliza así: p → 01 n + 01 e + + υ X → Z −A1Y + 01 e + + υ 1 1 A Z Una vez que se ha emitido el positrón, este pierde su energía cinética mediante choques con los átomos de la materia circundante, hasta que finalmente colisiona con un electrón en la llamada reacción de aniquilación. Como resultado de la aniquilación del conjunto electrónpositrón se emiten dos fotones en la misma dirección, pero con sentidos opuestos. La energía de cada fotón es 0,511 MeV, el equivalente en energía de la masa del electrón y del positrón (fig. 1-4B). Los radionucleidos empleados en la tomografía por emisión de positrones (PET) son de esta clase. 4.3. Captura electrónica En este tipo de desintegración, el núcleo absorbe un electrón orbital y lo combina con un protón para formar un nuevo neutrón, emitiendo un neutrino: e + 11 p → 01 n + υ e + ZA X → Z −A1Y + υ 0 − −1 0 − −1 Por su similitud, en ocasiones este tipo de desintegración recibe el nombre de «desintegración b− inversa», ya que en ambos casos el núcleo se transforma en otro de número atómico Z − 1 manteniendo el número másico. El electrón orbital pertenece generalmente a las capas más internas de la corteza, las capas K y L. El hueco dejado por el electrón capturado se llena con otro electrón de las capas más externas, emitiéndose rayos X con una energía igual a la diferencia de energías de ambas capas. En las desintegraciones b−, b+ y captura electrónica, el número de nucleones, o número másico, permanece estable, ya que la cantidad de neutrones disminuye una unidad y la de protones aumenta así mismo una unidad. El núcleo hijo es, por tanto, isóbaro del núcleo padre. 4.4. Desintegración a En este tipo de desintegración el núcleo emite un núcleo de helio, formado por dos protones y dos neutrones. La partícula a es una estructura muy estable y fuertemente ligada. La emisión de partículas a es resultado de la repulsión electrostática entre los protones del núcleo (fig. 1-5). El proceso puede simbolizarse así: A Z FIGURA 1-4 Esquema de las desintegraciones b− (A) y b+ (B). En la desintegración b−, el nucleido padre se desintegra emitiendo un electrón y un antineutrino, resultando un nuevo nucleido con un neutrón menos y un protón más. En la desintegración b+, el nucleido padre se desintegra emitiendo un positrón y un neutrino, resultando un nuevo nucleido con un neutrón más y un protón menos. X N → AZ−−42YN − 2 + 24 He2 El núcleo resultante retrocede dos unidades en la tabla periódica y su número másico disminuye en cuatro unidades. Este tipo de desintegración radiactiva es típica de núcleos pesados; la mayoría de los núcleos con A > 190 y muchos con 150 < A < 190 son inestables frente a la desintegración a. CAPÍTULO 1 Estructura de la materia y transformaciones nucleares cargada, se crea una vacante en esa capa. Alguno de los electrones de capas superiores llenará esta vacante, emitiendo un fotón de energía igual a la diferencia de energía entre ambos niveles. Estos fotones reciben el nombre de rayos X característicos. En otras ocasiones, la diferencia de energía entre las capas no se traduce en la emisión de un fotón, sino que se transfiere a otro electrón orbital, arrancándolo y cediéndole cierta energía cinética. En este caso, los electrones reciben el nombre de electrones Auger. FIGURA 1-5 Esquema de una desintegración a. El nucleido padre se desintegra emitiendo una partícula alfa (núcleo de 24He 2 ), resultando en un nuevo nucleido con dos protones y dos neutrones menos. 4.5. Desintegración g Tras la mayor parte de las desintegraciones a y b, el núcleo queda en un estado excitado. Un estado excitado es inestable porque se encuentra en un nivel energético superior al del estado fundamental (estable). Estos estados decaen al estado fundamental emitiendo el exceso de energía en forma de rayos g. Los rayos g son ondas electromagnéticas de muy alta energía, mayor que la de los rayos X. Tienen un alto poder de penetración, atraviesan con facilidad el cuerpo humano y para frenarlos se necesitan varias láminas de plomo o gruesas paredes de hormigón. El estado excitado de un núcleo se representa mediante un asterisco en superíndice. Por ejemplo, la desintegración g del isótopo 12C sería: 12 6 C* → 126 C + γ (4,4 MeV ) Este tipo de desintegraciones también reciben el nombre de transición isomérica. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 5. RADIACIONES ATÓMICAS Y NUCLEARES En el apartado 4, «Transformaciones nucleares. Tipos de desintegraciones nucleares», hemos visto diferentes tipos de radiaciones nucleares, resultado de distintos procesos que tienen lugar en el núcleo atómico. Entre ellas, aparecen tanto radiación corpuscular (desintegración b, desintegración a y captura electrónica) como radiación electromagnética (desintegración g). Existen radiaciones que se producen debido a las transiciones electrónicas. Como ya sabemos, los saltos de los electrones desde niveles de mayor energía a otros de menor energía, o viceversa, suponen respectivamente una emisión o una absorción de energía electromagnética (fotones). Cuando se arranca un electrón de alguna de las capas debido a una interacción con un fotón o una partícula 6. ISÓTOPOS RADIACTIVOS. NUCLEIDOS NATURALES Y ARTIFICIALES Como hemos visto, existen algunas combinaciones de protones y neutrones que no forman núcleos estables. Decimos que un isótopo es radiactivo cuando su combinación de protones y neutrones es inestable, y tenderá, por tanto, a transformarse de manera espontánea en otro núcleo más estable emitiendo radiación. Por ejemplo, de los isótopos del hidrógeno, el hidrógeno simple (1H) es el más abundante en la naturaleza y su nú­ cleo está formado sólo por un protón. El deuterio (2H) incorpora un neutrón al núcleo y es especialmente estable. Sin embargo, el tritio (3H) incorpora un neutrón adicional y es un isótopo radiactivo. La mayoría de los elementos se encuentran en la naturaleza como una mezcla de sus diferentes isótopos. La abundancia isotópica relativa es el porcentaje que corresponde a cada isótopo de un elemento tal como se halla en la naturaleza. Son nucleidos radiactivos naturales, y por tanto constituyen una fuente natural de radiación, aquellos nucleidos presentes en la Tierra que emiten radiación y no han sido originados por la actividad humana (tabla 1-2). Las principales fuentes de radiación natural tienen su origen en los rayos cósmicos (3H, 7Be, 14C, 22Na) y en la corteza terrestre (40K, 87Rb, series radiactivas del uranio y del torio) (tabla 1-3). Los nucleidos radiactivos artificiales son aquellos que han sido producidos como resultado de alguna actividad humana. En el ámbito sanitario, los nucleidos TABLA 1-2 Ejemplos de radionucleidos naturales Radiación cósmica De la corteza terrestre Radionucleidos naturales Período de semidesintegración Hidrógeno-3 Berilio-7 Carbono-14 Sodio-22 Potasio-40 Rubidio-87 Serie uranio-235 Serie uranio-238 Serie torio-232 12,3 años 53,3 días 5,7·103 años 2,6 años 1,3·109 años 4,7·1010 años 7,0·108 años 4,5·109 años 1,4·1010 años 7 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes TABLA 1-3 Series radiactivas naturales Número de masa Serie Origen 4n Torio 4n + 1 Neptunio 4n + 2 Uranio/radio 4n + 3 Uranio/actinio 232 90 Th Np U 4,15·10 238 92 235 92 U Existen otros nucleidos radiactivos que se emplean principalmente en la industria nuclear para la obtención de energía. La radiactividad liberada en la atmósfera, sobre todo como consecuencia de las pruebas nucleares efectuadas, se deposita poco a poco sobre la superficie de la Tierra (lluvia radiactiva). Sin embargo, su aportación a la dosis recibida por la población es muy pequeña en comparación con las exposiciones médicas (fig. 1-6). 8 TABLA 1-4 Características y aplicación de algunos nucleidos radiactivos artificiales Fósforo-32 b− 14,3 días Yodo-131 b−, g 8,4 días Iridio-192 Tecnecio-99m Carbono-11 b−, g g b+ 74 días 6 horas 20,4 min 1,41·10 10 2,14·106 237 92 radiactivos artificiales se utilizan con fines diagnósticos en los servicios de medicina nuclear; para investiga­ ción en el campo de la inmunología, la hematología, la biología molecular, etc., y con fines terapéuticos en los servicios de medicina nuclear y de oncología radioterápica (tabla 1-4). Tipo Radionucleidos de emisión Período Período de semidesintegración (años) 9 7,18·10 8 208 82 Pb 209 83 Bi 206 82 Pb 207 22 Pb 7. ACTIVIDAD Y DESINTEGRACIÓN. LEY DEL DECAIMIENTO RADIACTIVO La desintegración radiactiva es un proceso espontáneo. No podemos saber en qué momento un núcleo determinado va a decaer radiactivamente para transformase en otro más estable. Sin embargo, por estadística, si tomamos una muestra grande de núcleos del mismo nucleido podremos saber qué ley sigue su desintegración, es decir, qué cantidad de núcleos decaerán en un tiempo determinado. La actividad (A) es el número de desintegraciones que se producen en una muestra por unidad de tiempo. Supongamos que tenemos N núcleos radiactivos del mismo nucleido en un cierto instante t. Transcurrido un período de tiempo ∆t, parte de esos núcleos se habrán desintegrado. Si llamamos ∆N a la diferencia entre el número de núcleos existentes transcurrido un tiempo ∆t y el número inicial de núcleos, podemos definir la actividad: A=− Aplicación Investigación Diagnóstico, terapia Terapia Diagnóstico Diagnóstico Producto final ∆N ∆t La actividad se mide, en el Sistema Internacional (SI) de unidades, en desintegraciones por segundo, unidad que recibe el nombre de Becquerelio (Bq) en honor a Henri Becquerel: 1 Bq = 1 desint./s FIGURA 1-6 Dosis promedio recibida en 1 año por una persona cualquiera de la población española (porcentajes respecto a la dosis total). Fuente: Consejo de Seguridad Nuclear. CAPÍTULO 1 Estructura de la materia y transformaciones nucleares Antiguamente se utilizaba también el Curio (Ci), que corresponde a la actividad de un gramo de radio, elemento radiactivo descubierto por el matrimonio formado por Marie y Pierre Curie: 1 Ci = 3,7 ⋅ 1010 desint./s = 3,7 ⋅ 1010 Bq Esta unidad esta hoy en día en desuso y no debe ser utilizada. El número de desintegraciones que se producen por unidad de tiempo es proporcional el número de núcleos de la muestra. La constante de proporcionalidad, l, recibe el nombre de constante de desintegración radiactiva y se mide en s−1: A=− ∆N = λ ⋅N ∆t Integrando la expresión de manera sencilla, llegamos a la ley de desintegración radiactiva: N = N 0 e − λ ⋅t donde N0 es el número inicial de núcleos (fig. 1-7). Como la actividad y el número de núcleos están relacionados a través de la constante de desintegración, podemos expresar la ley de desintegración radiactiva en función de la actividad, multiplicando a ambos lados por l: λ ⋅ N = λ ⋅ N 0 e − λ ⋅t ⇒ A = A0 e − λ ⋅t donde A0 es la actividad en el instante inicial (t = 0). El proceso de desintegración de un núcleo es independiente de factores externos como la temperatura o la presión; únicamente depende del propio nucleido a través de la constante de desintegración, l. Cada nucleido tiene una l característica, que da idea de la probabilidad de que se desintegre por unidad de tiempo. 7.1. Período de semidesintegración El período de semidesintegración radiactiva, T1/2, es el tiempo necesario para que la actividad de un radionucleido se reduzca a la mitad. Esto es equivalente a decir que el número de radionucleidos de la muestra se reduzca a la mitad: ( ) A0 − λ ⋅T − λ ⋅T 1 = A0 e 1/2 ⇒ ln = ln e 1/2 ⇒ ln 2 = λ ⋅ T1/2 2 2 T1/2 = ln 2 λ El período de semidesintegración se mide en unidades de tiempo (segundos, minutos, horas, años). Del mismo modo que la constante de desintegración, l, el período de semidesintegración es característico del radionucleido. 7.2. Tiempo de vida medio El tiempo de vida medio, τ, es el tiempo medio que tarda un nucleido en desintegrarse, o el tiempo que tarda en reducirse la actividad 1/e. Se relaciona con la constante de desintegración radiactiva, l, a través de la relación: τ= 1 λ También se relaciona con el período de semidesintegración radiactiva, T1/2, como sigue: τ= T1/2 ln 2 El tiempo de vida medio es más largo que el período de semidesintegración radiactiva. Se mide en unidades de tiempo. 8. RESUMEN © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● ● FIGURA 1-7 Ley de desintegración radiactiva. El número de radionucleidos de la ­muestra decae de manera exponencial negativa. Cuando ha transcurrido un tiempo igual a un período de semidesintegración, el número de núcleos de la muestra se ha reducido a la mitad. Si el tiempo transcurrido es igual a dos períodos de semidesintegración, el número de núcleos de la muestra se reduce a la cuarta parte. ● Un nucleido está determinado por un número de protones (Z), de neutrones (N) y de nucleones (A) característico. ● Isótopos: nucleidos con la misma Z (mismo número de protones). ● Isótonos: nucleidos con la misma N (mismo número de neutrones). ● Isóbaros: nucleidos con la misma A (mismo número de nucleones). En el núcleo actúan dos tipos de interacciones: ● Interacción coulombiana: entre protones, de carácter repulsivo. ● Interacción nuclear fuerte: entre nucleones, de carácter atractivo y corto alcance. Existen nucleidos estables y otros que no lo son. Los nucleidos estables se encuentran en torno a la línea de estabilidad: ● N≈Z para nucleidos ligeros. ● N≈1,5·Z para nucleidos pesados. 9 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes ● ● ● ● ● ● 10 Los nucleidos inestables experimentan un proceso de desintegración para alcanzar la estabilidad. La radiactividad es la emisión de partículas o radiación electromagnética por núcleos inestables de ciertos elementos. La desintegración b− afecta a los nucleidos con exceso de neutrones y consiste en la desintegración de un neutrón en un protón mediante el proceso 1 1 0 − 0 n → 1 p + −1 e + υ . La desintegración b + afecta a los nucleidos con exceso de protones y consiste en la desintegración de un protón en un neutrón mediante el proceso 1 1 0 + . 1p → 0 n + 1e + υ La captura electrónica afecta a nucleidos con un exceso de protones. Consiste en la absorción de un electrón orbital y su combinación con un protón para producir un neutrón: −01 e − + 11 p → 01 n + υ . La desintegración a consiste en la emisión, por parte del núcleo, de una partícula a (formada por dos protones y dos neutrones): ZA X → AZ−−42Y + 24 He. La desintegración g se produce cuando un nucleido se encuentra en estado excitado, emitiendo el exceso de energía en forma de radiación electromagnética: A * A . Z X → Z X +γ ● ● La actividad es el número de desintegraciones que se producen por segundo. Su unidad en el SI es el Bq. El número de nucleidos que se desintegran radiactivamente transcurrido un cierto tiempo, t, sigue una ley de tipo exponencial llamada ley de desintegración radiactiva. Bibliografía Bushberg JT, Seibert AJ, Leidholdt EM, Boone JM. The essential physics of medical imaging. 2nd ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; 2001. p. 17-30. Bushong SC. Manual de radiología para técnicos. Física, biología y protección radiológica. 9ª ed. Madrid: Elsevier España; 2010. p. 37-56. Cherry SR, Sorenson JA, Phelps ME. Physics in nuclear medicine. 3rd ed. Philadelphia: Saunders; 2003. p. 7-43. Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Madrid 2011. La protección radiológica en el medio sanitario. Disponible en: https://www.csn.es/ images/stories/publicaciones/otras_publicaciones/pr_sanitario.pdf Díaz García C, De Haro del Moral FJ. Técnicas de exploración en medicina nuclear. Ciclo formativo Imagen para el diagnóstico. Barcelona: Elsevier España; 2004. p. 25-36. Johns HE, Cunningham JR. The physics of radiology. 4th ed. Springfield: Charles C. Thomas; 1983. p. 3-33, 71-99. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. p. 1-26. Tipler PA. Física para la ciencia y la tecnología, Vol. 2. 4ª ed. Barcelona: Reverté; 2001. p. 1209-40. CAPÍTULO 2 Interacción radiación-materia Julia Garayoa Roca, María Pinto Monedero y Patricia Sánchez Rubio ÍNDICE 1. Introducción 11 2. Tipos de radiación. Radiación electromagnética y radiación corpuscular 11 2.1.Radiaciones ionizantes 12 3. Interacción de los fotones con la materia 12 3.1.Atenuación de un haz de fotones: coeficientes de atenuación másicos 13 3.2.Efecto fotoeléctrico 13 3.3.Efecto Compton 15 3.4.Creación de pares electrón-positrón 16 3.5.Otras interacciones de los fotones: dispersión de Rayleigh e interacciones fotonucleares 16 1. INTRODUCCIÓN La radiación es un transporte de energía a través del vacío o de un medio material. Cuando la radiación se propaga en un medio se producen interacciones entre la radiación y la materia. El tipo de interacción que sufre la radiación depende tanto de las propiedades físicas de la propia radiación como de las del medio en el que se propaga. En este tema se estudiarán tales interacciones, tras una breve descripción de los tipos de radiación que existen en la naturaleza. Se estudiarán las interacciones de los fotones, de las partículas cargadas, haciendo una mención especial a los electrones, que son un caso particular de partícula cargada, y por último se comentarán las interacciones de los neutrones. El objetivo de este capítulo es que el lector se familiarice con las interacciones que sufre la radiación al atravesar la materia, pues constituyen el principio físico en el cual se basan las técnicas de imagen médicas y el tratamiento radioterápico que se irán viendo en los capítulos posteriores. © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos 4. Interacción de las partículas cargadas con la materia 17 4.1.Poder de frenado 17 4.2.Pérdidas energéticas por colisión 18 4.3.Pérdidas energéticas por emisión de radiación de frenado 18 4.4.Pérdidas energéticas en interacciones nucleares 18 4.5.Interacciones de los electrones con la materia 19 5. Interacción de los neutrones con la materia 19 6. Resumen 20 Bibliografía 20 2. TIPOS DE RADIACIÓN. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA Y RADIACIÓN CORPUSCULAR La radiación es un transporte de energía a través del vacío o de un medio material. En general, se habla de radiación electromagnética y radiación corpuscular. La radiación corpuscular está formada por partículas que se propagan en el espacio transportando energía. En el capítulo 1 se han descrito algunos ejemplos de partículas, como la radiación b, formada por electrones, o las partículas a y los neutrones, que se producen en las desintegraciones radiactivas. En cuanto a la radiación electromagnética, está formada por campos electromagnéticos oscilantes que transportan energía a través del espacio. Son radiaciones electromagnéticas los rayos X y la radiación g, propias de las transiciones atómicas y nucleares, respectivamente, y que ya se han tratado en el capítulo 1. Pero además de estas dos formas de radiación electromagnética, también existen otras: las ondas de radio, las microondas, el infrarrojo, la luz visible y la luz ultravioleta. Todas son 11 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes radiaciones electromagnéticas, y la diferencia entre ellas ra­ dica en la energía que transportan. De hecho, existe un espectro continuo de energías posibles, llamado espectro electromagnético. La radiación electromagnética se propaga en el vacío a velocidad c (c: velocidad de la luz, aproximadamente 3 × 108 m/s) y se caracteriza por su frecuencia ν y su longitud de onda l. Si imaginamos la radiación electromagnética como una onda sinusoidal que se propaga en el espacio, la frecuencia ν es el período de repetición de la onda, es decir, el número de crestas o de valles que pasan por un punto por unidad de tiempo, y por tanto tiene dimensiones de tiempo−1 y se mide en ciclos/s o Hz; la longitud de onda l es la distancia entre dos crestas o dos valles consecutivos, tiene dimensiones de longitud y se mide en metros. Como la velocidad de propagación de la radiación electromagnética es c, se cumple que c = lν. Es bien conocida la naturaleza ondulatoria de la luz, pues la física clásica se ha encargado de estudiar los fenómenos ondulatorios de la luz visible (zona del espectro electromagnético a la que es sensible el ojo humano). Sin embargo, con el desarrollo de la teoría cuántica se puso de manifiesto que, dependiendo del fenómeno estudiado, la radiación electromagnética se comportaba como un haz de partículas y no como una onda; es lo que se conoce como dualidad onda-corpúsculo. 12 De este modo, la radiación electromagnética está formada por cuantos de energía, llamados fotones, que transportan energía y viajan a la velocidad de la luz. Un fotón es una partícula sin masa y sin carga eléctrica. La energía de un cuanto de radiación electromagnética está relacionada con la frecuencia de la radiación ν (o de manera equivalente, con su longitud de onda l) mediante la expresión: E = hν = h c λ [1] donde h es la constante de Planck, en honor al físico alemán que desarrolló la teoría cuántica de la radiación electromagnética. La constante h = 6,626 × 10 −34 J s = 4,136 × 10−15 eV s. Por tanto, a mayor frecuencia ν, o menor longitud de onda l, mayor es la energía de los fotones. Dentro del espectro electromagnético, los rayos g son los más energéticos, con longitudes de onda del orden del tamaño de un núcleo atómico; mientras que las ondas de radio, mucho menos energéticas, presentan longitudes de onda del orden del kilómetro. En la mayoría de los capítulos de este libro, sólo nos vamos a interesar por los fotones con energías altas (rayos X y g), pues este es el tipo de radiación y rango de energías más relevante en el ámbito de la radioterapia y la imagen médica. Además, a partir de ahora, en este capítulo, nos referiremos siempre a los fotones, en virtud del fenómeno de dualidad onda-corpúsculo. 2.1. Radiaciones ionizantes Los distintos tipos de radiación (fotones, electrones, iones pesados y neutrones) presentan comportamientos distintos en su interacción con la materia, dependiendo de sus características físicas. La materia está constituida por átomos, es decir, núcleos y electrones. Por tanto, estudiar las interacciones de las partículas con la materia equivale a estudiar sus interacciones con los núcleos y los electrones. Las radiaciones suelen clasificarse en ionizantes y no ionizantes. El proceso de ionización consiste en una interacción con los electrones atómicos en la que uno de estos electrones es arrancado del átomo. Las radiaciones no ionizantes son aquellas que, por su baja energía, no son capaces de producir ionizaciones atómicas, y no serán objeto de estudio en este capítulo. Las radiaciones ionizantes sí pueden producir ionizaciones y por tanto tienen energías por encima de unos pocos eV, que es el orden de la energía de ligadura de los electrones en el átomo. Las radiaciones ionizantes suelen subdividirse en dos grandes grupos: directamente ionizantes e indirectamente ionizantes. Las radiaciones directamente ionizantes son las partículas cargadas, por ejemplo los electrones, que presentan interacciones coulombianas y que, por tanto, pueden producir ionizaciones. Las radiaciones indirectamente ionizantes son las partículas neutras, como los fotones de rayos X, g y los neutrones, que al interaccionar con el medio producen partículas cargadas que, a su vez, son capaces de producir ionizaciones. Todas las partículas transportan energía, y al atravesar la materia e interaccionar con ella mediante todos los mecanismos que se describen a continuación, depositan energía en el medio. En el campo de la radioterapia, este depósito de energía es el causante de la lesión o la muerte de las células sanas o tumorales. Cada tipo de partícula presentará unas características (mayor o menor alcance, mayor o menor depósito local de energía, etc.) que la harán más o menos apropiada para un objetivo terapéutico dado. 3. INTERACCIÓN DE LOS FOTONES CON LA MATERIA El fotón es una partícula elemental sin masa y sin carga eléctrica. Los fotones presentan una serie de interacciones propias cuya probabilidad de ocurrencia depende tanto de la propia energía de los fotones como de las características del medio dispersor. La interacción puede tener lugar con electrones muy ligados al átomo, como ocurre en el efecto fotoeléctrico, o con electrones libres o poco ligados, en cuyo caso tenemos fenómenos de dispersión tipo Rayleigh o efecto Compton. Por último, por encima de cierta energía umbral, el fotón puede interaccionar con el campo electromagnético creado por el núcleo y dar lugar a la producción de pares electrón-positrón. CAPÍTULO 2 Interacción radiación-materia A continuación se describe la atenuación de un haz de fotones que penetra en la materia, y se estudiará detalladamente el origen físico de las interacciones del fotón con el medio, así como la escala energética a la cual se produce cada una de ellas. 3.1. Atenuación de un haz de fotones: coeficientes de atenuación másicos Un haz de fotones que penetra en un medio sufre una atenuación originada por todas las interacciones antes mencionadas. Supongamos que se hace incidir un haz delgado con N fotones sobre cierto material. La reducción en el número de fotones, ∆N, que experimenta el haz al atravesar un espesor ∆x de material, viene dada por: ∆N = − µ N ∆x [2] donde la constante de proporcionalidad m es el llamado coeficiente de atenuación. Nótese que esta ecuación diferencial es del mismo tipo que la que describe la ley de desintegración radiactiva nuclear. La integración de esta ecuación diferencial conduce a la relación: N (x) = N 0 e − µ x [3] donde N0 es el número de fotones que contiene inicialmente el haz al penetrar en el medio, N(x) es el número de fotones que alcanzan un espesor x de material, y m es el coeficiente de atenuación. El producto mx es la probabilidad de que el fotón sea absorbido por alguno de los mecanismos de interacción. Como m tiene dimensiones de 1/longitud, si x viene expresada en cm, m tiene unidades de cm−1. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La probabilidad de que un fotón interaccione con alguno de los átomos de la materia es directamente proporcional al número de átomos presentes, es decir, m es proporcional a la densidad del medio. Por eso se introduce el co­ eficiente de atenuación másico, que es independiente de la densidad del material y se define como el cociente entre el coeficiente de atenuación y la densidad del material: m/ρ. El cociente m/ρ tiene dimensiones de longitud2/masa y suele expresarse en cm2/g. La figura 2-1 representa la atenuación de un haz de fotones de 6 MeV (energía frecuente en los haces de tratamiento utilizados en radioterapia) al atravesar tres materiales distintos: agua, hormigón y plomo. Se observa que la atenuación es más rápida en el plomo y el hormigón que en el agua, pues son materiales más densos formados por elementos con mayor número atómico. Esta figura muestra que el coeficiente de atenuación depende de la energía de los fotones y del material atravesado. Análogamente a como se define el periodo de semidesintegración de un núcleo en el marco de la desintegración radiactiva, en este caso podemos definir la capa hemirreductora x1/2 como el grosor de material absorbente que reduce el número de fotones iniciales a la mitad. Dos capas hemirreductoras lo reducen a una cuarta parte, y así sucesivamente; n capas hemirreductoras reducen el número de fotones en un factor 1/(2n). FIGURA 2-1 Atenuación de un haz de fotones de 6 MeV al atravesar agua, hormigón y plomo. Las líneas discontinuas indican la capa hemirreductora para cada uno de los medios. Coeficientes de atenuación obtenidos de la base de datos XCOM del National Institute of Standards and Technology. La capa hemirreductora está relacionada con el coeficiente lineal de atenuación según la ecuación siguiente, que se deduce de sustituir N(x1/2) = N0/2 en la ecuación 3: x1/2 = ln 2 µ [4] En la figura 2-1 se muestra la capa hemirreductora en agua, hormigón y plomo, para los fotones de 6 MeV. Como la atenuación de los fotones es mayor en el plomo y en el hormigón que en el agua, las capas hemirreductoras correspondientes al plomo y al hormigón son mucho más pequeñas. Cada una de las interacciones que contribuye a la atenuación del haz de fotones puede expresarse mediante un coeficiente de atenuación másico propio. Así, formalmente, el coeficiente de atenuación másico debido a todas las interacciones posibles viene dado por: µ µ fe µC µe+ e− µR = + + + ρ ρ ρ ρ ρ [5] donde mfe, mC, mee y mR son los coeficientes de atenuación debidos a la interacción fotoeléctrica, Compton, crea­ ción de pares y dispersión Rayleigh, respectivamente. Seguidamente se describen con detalle estas interac­ ciones y las dependencias de sus correspondientes coeficientes de atenuación. 3.2. Efecto fotoeléctrico En este proceso, el fotón incidente interacciona con un electrón atómico y le transfiere toda su energía, desapareciendo el fotón original, como puede verse de forma 13 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes FIGURA 2-2 Representación esquemática del efecto fotoeléctrico: el fotón incidente interacciona con un electrón atómico, transfiriéndole toda su energía. El fotón incidente desaparece. esquemática en la figura 2-2. El electrón secundario, también llamado fotoelectrón, adquiere toda la energía del fotón en forma de energía cinética y es expulsado del átomo. Este fenómeno ocurre para energías del fotón incidente iguales o mayores que la energía de ligadura del electrón atómico, que puede variar entre unos pocos eV hasta el MeV, en el caso de átomos con un alto número atómico. 14 Para que se produzca el efecto fotoeléctrico con un electrón de una determinada capa atómica i es necesario que el fotón incidente posea una energía superior a la energía de ligadura del electrón en el átomo, Ui. Es decir, existe una energía umbral Ui por debajo de la cual el fotón no puede producir efecto fotoeléctrico con el electrón de la capa i. Esta energía depende del material sobre el cual incide el fotón. La probabilidad de que se produzca el efecto fotoeléctrico es muy alta para energías del fotón incidente ≥ Ui, y luego decrece a medida que aumenta la energía del fotón. Como resultado del efecto fotoeléctrico, el fotoelectrón es expulsado del átomo con una energía cinética dada por: K = hν − U i [6] donde Ui es la energía de ligadura del electrón de la capa i y hν > Ui es la energía del fotón incidente. Entonces, cuanto menor es la energía de ligadura, mayor es la energía cinética del fotoelectrón. Si escribimos Ui = hν0, tenemos que: K = h(ν − ν 0 ) [7] Como la energía cinética es una cantidad positiva, esta relación vuelve a poner de manifiesto que la frecuencia del fotón incidente ν ha de ser superior a una cierta frecuencia umbral ν0, por debajo de la cual no existe efecto fotoeléctrico con el electrón de la capa i. Es equivalente hablar de frecuencia umbral y energía umbral del fotón. En la figura 2-3 se muestra el coeficiente de atenuación másico debido al efecto fotoeléctrico en función de la FIGURA 2-3 Coeficiente de atenuación másico del efecto fotoeléctrico en función de la energía del fotón y para distintos materiales: hidrógeno, oxígeno y plomo. Coeficientes de atenuación obtenidos de la base de datos XCOM del National Institute of Standards and Technology. energía del fotón incidente para varios elementos: hidrógeno, oxígeno y plomo. Este coeficiente de atenuación másico tiene en cuenta la probabilidad del efecto fotoeléctrico con los electrones de todas las capas atómicas. De hecho, las discontinuidades presentes en el caso del plomo corresponden a las energías umbrales de efecto fotoeléctrico con los electrones de las sucesivas capas atómicas (K, L, M, etc.). Resulta evidente que el efecto fotoeléctrico presenta una fuerte dependencia de la energía del fotón y del número atómico del material sobre el que incide. Como ya se ha mencionado, la probabilidad del efecto fotoeléctrico es menor cuanto mayor es la energía del fo­ tón incidente; es, de manera aproximada, inversamente proporcional al cubo de la energía del fotón 1/(hν)3. Por otro lado, comparando los coeficientes de atenuación correspondientes a elementos distintos, se observa que el efecto es más probable con elementos de alto número atómico, siendo la dependencia en la probabilidad de ocurrencia proporcional al cubo del número atómico del material dispersor Z3. Por tanto, los materiales con alto número atómico son buenos absorbentes de fotones, y de ahí que se utilice el plomo para construir blindajes de fotones, pues tiene un número atómico alto (Z = 82). Una vez que se ha producido el efecto fotoeléctrico y el fotoelectrón ha sido expulsado del átomo, este último queda en un estado excitado de energía. La vacante creada por el fotoelectrón puede ser ocupada por otro electrón atómico de una capa más externa, con la consecuente emisión de radiación característica. Otra posibilidad es que el átomo se desexcite y emita electrones Auger. En este caso, el átomo emite electrones monoenergéticos CAPÍTULO 2 Interacción radiación-materia producidos por la absorción de radiación característica en el interior del átomo. Por último, cabe mencionar que el efecto fotoeléctrico es de suma importancia en la formación de la imagen radiográfica, la cual se forma con los fotones que atraviesan el paciente y llegan al detector de imagen. Esto permite la visualización de diferentes tejidos, ya que cada uno de ellos produce una atenuación distinta del haz de fotones incidente. La atenuación producida por los tejidos viene determinada, entre otros factores, por la probabilidad de que se produzca una interacción fotoeléctrica que, como ya se ha analizado, depende de la energía de los fotones y del material sobre el que inciden. FIGURA 2-4 Representación esquemática del efecto Compton: el fotón incidente interacciona con un electrón poco ligado, que es dispersado. 3.3. Efecto Compton Este proceso es una interacción que se produce como consecuencia de la dispersión inelástica del fotón incidente con los electrones libres o poco ligados del átomo. Se dice que es una interacción inelástica porque el fotón incidente cede parte de su energía al electrón, que sale dispersado formando un ángulo φ respecto a la dirección del fotón incidente. El fotón también modifica su trayectoria (ángulo u), como puede verse en la figura 2-4. La energía del electrón dispersado depende del ángulo con que sale despedido. Las leyes físicas de conservación de energía y momento permiten deducir las siguientes relaciones que expresan la energía del electrón dispersado en función del ángulo de dispersión: Ee = hν 0 ε (1 − cos θ ) 1 + ε (1 − cos θ ) [8] donde ε = hν/mec2. La relación entre el ángulo de dispersión del electrón y del fotón es cot(φ) = (1 + ε) tan(u/2). La energía del fotón secundario, hν, viene dada por: hν = hν 0 1 1 + ε (1 − cos θ ) [9] o expresada en función de la longitud de onda del fotón: © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. λ − λ0 = λC (1 − cos θ ) 15 [10] donde lC es la llamada longitud de onda Compton y se define como lC = h / mec. La máxima transferencia de energía del fotón incidente al electrón se produce cuando el electrón dispersado sale despedido hacia delante (φ = 0) y el fotón incidente su­ fre un rebote o retrodispersión (u = 180). En este caso, sustituyendo u = 180 en las ecuaciones 8 y 9, obte­ nemos: Ee ,max = hν 0 2ε 1 + 2ε [11] hν min = hν 0 1 1 + 2ε [12] FIGURA 2-5 Coeficiente de atenuación másico del efecto Compton en función de la energía del fotón para el agua y el plomo. Coeficientes de atenuación obtenidos de la base de datos XCOM del National Institute of Standards and Technology. En contraposición a lo que ocurría en el efecto fotoeléctrico, en el caso del efecto Compton la probabilidad de ocurrencia es prácticamente independiente del medio dispersor, ya que consiste en una interacción con electrones poco ligados. Sin embargo, el efecto Compton sí depende de la energía de los fotones: la probabilidad de interacción disminuye al aumentar la energía del fotón incidente, aproximadamente como ∼1/hν. En la figura 2-5 se representa el coeficiente de atenuación másico correspondiente al efecto Compton para el agua y el plomo. Efectivamente, a partir de una determinada energía, la probabilidad de que se produzca efecto Compton decrece con la energía, pero de una forma mucho menos brusca que como lo hacía el efecto fotoeléctrico. También se deduce de la figura, que la probabilidad de que se produzca efecto Compton no es muy dependiente del medio dispersor. PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes Comparando las figuras 2-3 y 2-5 puede concluirse que el efecto Compton ocurre con mayor probabilidad para energías del fotón incidente mucho mayores que la ener­ gía de ligadura de los electrones en el átomo; para energías del orden de la energía de ligadura de los electro­ nes, es más probable que se produzca efecto fotoeléctrico. Por otro lado, para energías mayores de 2mec2 puede tener lugar la creación de pares, como se verá en la siguiente sección. Por tanto, puede decirse que el efecto Compton es el efecto dominante para energías intermedias del fotón incidente, del orden de mec2. En radioterapia suelen usarse fotones de energía en el rango del MeV, por lo que el efecto Compton es el tipo de interacción dominante. Cuanto menor es la energía de los haces usados en radioterapia, mayor es la dispersión y por tanto mayor es la penumbra de los haces empleados. Los electrones dispersados que se producen en este tipo de interacción depositarán energía en el medio por los mecanismos que se estudiarán en la próxima sección. Serán las interacciones producidas por estos electrones secundarios las máximas causantes del daño celular que se pretende producir con la radioterapia. 3.4. Creación de pares electrón-positrón 16 En este proceso, el fotón interacciona con el campo elec­ tromagnético del núcleo, y como consecuencia de tal interacción, el fotón desaparece y su energía es invertida en crear un par de partículas electrón-positrón. En la figura 2-6 se muestra esquemáticamente esta interacción. Es evidente que existe una energía umbral para que este proceso ocurra: el fotón ha de tener energía suficiente para crear un electrón y un positrón. Así, la energía umbral viene dada por 2mec2. El exceso de energía, por encima del umbral, que puede tener el fotón, se reparte en forma de energía cinética entre las dos partículas creadas. En la figura 2-7 se representa la dependencia energética del coeficiente de atenuación másico, en agua y plomo, para la creación de pares. Se observa claramen­ te la existencia de esta energía umbral, que además es independiente del material atravesado. FIGURA 2-6 Representación esquemática de la creación de pares electrón-positrón. El fotón incidente interacciona con el campo electromagnético del núcleo y su energía es invertida en crear un par electrón-positrón. De acuerdo con la figura 2-7, la probabilidad de que tenga lugar la producción de pares es fuertemente depen­ diente del número atómico. Efectivamente, la intensidad del campo electromagnético creado por el núcleo crece con el número atómico de este como Z2. Por tanto, cuan­ to mayor es Z, mayor es el campo electromagnético del núcleo, y más probable es que se produzca la creación de pares, siempre que la energía del fotón original sea superior a la energía umbral del proceso. Además, por encima de la energía umbral la probabilidad de que ocurra el suceso es poco dependiente de la energía del fotón incidente. Obsérvese que las curvas de la figura 2-7, por encima del valor umbral de energía, son casi planas. De este modo, dicho mecanismo de interacción es el dominante para energías del fotón suficientemente altas. El positrón resultante de este proceso pierde su energía a medida que atraviesa el material dispersor mediante el mismo tipo de interacciones que experimentan los electrones. Al final de su recorrido, el positrón se recom­ bina con algún electrón libre del medio y da lugar a dos fotones de aniquilación. 3.5. Otras interacciones de los fotones: dispersión de Rayleigh e interacciones fotonucleares Además de las que ya se han explicado, los fotones pre­ sentan otras interacciones, en particular la dispersión de Rayleigh y las interacciones fotonucleares, que se describen brevemente a continuación. La dispersión de Rayleigh es una dispersión elástica que se produce entre el fotón incidente y un electrón atómi­ co, sin que el átomo correspondiente sea excitado. Se FIGURA 2-7 Coeficiente de atenuación másico de la producción de pares electrón-positrón en función de la energía del fotón para el agua y el plomo. Coeficientes de atenuación obtenidos de la base de datos XCOM del National Institute of Standards and Technology. CAPÍTULO 2 Interacción radiación-materia dice que la dispersión es elástica porque el fotón incidente y el dispersado tienen la misma energía. El hecho de que no se produzca intercambio energético hace que este proceso sea menos relevante desde el punto de vista dosimétrico. Por último, en las interacciones fotonucleares un fotón de alta energía (por encima de 10 MeV) excita un núcleo atómico que se desexcita emitiendo algún nucleón. Estas interacciones sólo ocurren para altas energías del fotón in­ cidente, y son menos probables que el resto de las interacciones que antes se han descrito. Sin embargo, son importantes desde el punto de vista de la protección ra­ diológica, ya que la producción de neutrones debe tenerse en cuenta en el diseño de los blindajes de los búnkeres destinados a radioterapia. En las secciones anteriores hemos explicado las interacciones más importantes que experimentan los fotones al atravesar un material. También hemos visto que cada una de estas interacciones depende de manera distinta tanto de la energía de los fotones como de las propiedades del material que atraviesan. En resumen, podemos decir que a bajas energías (muy inferiores a 1 MeV) el efecto dominante es el fotoeléctrico; a energías medias (desde unos 100 keV hasta energías del orden de 1 MeV), el proceso dominante es el efecto Compton; y para altas energías, la producción de pares. En la figura 2-8 se indica cuál de los tres efectos es el dominante en función de la energía del fotón incidente y del número atómico del medio. 4. INTERACCIÓN DE LAS PARTÍCULAS CARGADAS CON LA MATERIA © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Las interacciones de las partículas cargadas vienen regidas fundamentalmente por las fuerzas coulombianas que existen entre las partículas cargadas incidentes y los campos electromagnéticos creados por los electrones orbitales y por los núcleos atómicos. Las interacciones con los electrones atómicos dan lugar a procesos de difusión elástica o inelástica. Los procesos inelásticos implican la excitación o ionización de los átomos. Por otro lado, las interacciones con los núcleos resultan en fenómenos de dispersión elástica o inelástica, en los que se emite radiación, que suele denominarse radiación de frenado. Los procesos de dispersión elástica suponen un cambio en la trayectoria de la partícula incidente, pero no implican depósito de energía en el medio. Los electrones, debido a su pequeña masa, sufren más procesos de dispersión elástica que otras partículas cargadas, como por ejemplo las partículas a. Esto hace que la trayectoria que sigue un electrón al atravesar un medio material sea muy tortuosa, en comparación con las trayectorias seguidas por partículas cargadas más pesadas, que son casi rectas. Del mismo modo, los haces de electrones empleados en teleterapia presentan una gran penumbra debido a los procesos de dispersión. La importancia relativa de cada uno de estos procesos depende del medio y de las características de la partícula cargada incidente. Por ejemplo, en el caso de los electrones, que son partículas cargadas y de masa pequeña, las pérdidas energéticas debidas a la radiación de frenado son importantes en comparación con las que experimentan otras partículas más pesadas. Las partículas cargadas pesadas, como los protones, también pueden dar lugar a reacciones nucleares en las que se generan isótopos radiactivos que emitirán nuevas partículas. 4.1. Poder de frenado El depósito de energía producido por las partículas cargadas en sus interacciones con la materia suele describirse mediante una magnitud denominada poder de frenado: S=− dE dx [13] Esta magnitud describe la pérdida de energía cinética de las partículas cargadas en función del espesor de material atravesado. El valor S tiene dimensiones de energía/ longitud = masa × longitud/tiempo2, y suele expresarse en MeV/cm. También es usual expresar el poder de frenado como el cociente entre el poder de frenado y la densidad del medio, S/ρ; en este caso recibe el nombre de poder de frenado másico. El cociente S/ρ tiene dimensiones de longitud4/tiempo2, y suele expresarse en MeV cm2/g. Cada tipo de interacción contribuye al poder de frenado. Por tanto, el poder de frenado es dependiente del medio y de las características de la partícula cargada incidente. FIGURA 2-8 Interacción dominante de los fotones con la materia en función de la energía del fotón y del número atómico del material sobre el cual inciden. Por ejemplo, una partícula a de 8 MeV de energía, alcanza una profundidad de menos de 0,1 mm cuando incide en un blanco de agua. Para un electrón de la misma energía, la profundidad alcanzada es de unos 4 cm. A la 17 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes vista de estos datos, el riesgo de irradiación externa con partículas a es fácilmente evitable, ya que no se requieren grandes blindajes para su absorción. Sin embargo, si un núcleo radiactivo emisor a es incorporado al organismo, las partículas a emitidas causarán un daño tisular importante, pues el depósito de energía se produce de manera muy local (alto poder de frenado). En el caso del electrón, al alcanzar una profundidad mayor, el depósito local de energía es menor (menor poder de frenado). Recordemos, sin embargo, que los electrones siguen una trayectoria muy tortuosa, por lo que la distancia entre el punto de entrada del electrón incidente y el punto donde es completamente absorbido puede llegar a ser la mitad de la longitud total recorrida por el electrón. 4.2. Pérdidas energéticas por colisión Una partícula cargada puede excitar o incluso arrancar un electrón atómico. La partícula cargada incidente colisiona con un electrón atómico y le cede parte de su energía, de modo que el electrón atómico salta a un nivel energético menos ligado y el átomo queda en un estado excitado. Si la energía de la partícula incidente es lo bastante alta, esta puede llegar a arrancar el electrón del átomo, mecanismo que se denomina ionización. Tanto la partícula incidente como el electrón secundario producido en la ionización continuarán su recorrido en el material produciendo nuevos procesos de ionización o excitación atómica. 18 El poder de frenado causado por las colisiones con electrones atómicos depende de las propiedades del medio, de la carga de la partícula incidente y de su energía. El poder de frenado por colisión, S col, es decreciente a energías bajas de la partícula incidente, alcanza un valor mínimo y luego crece hasta que se estabiliza. Así, a medida que se frena la partícula cargada que atraviesa el medio, aumentan las pérdidas de energía por colisión. Además, Scol es mayor en materiales con bajo número atómico, porque Scol depende de la densidad de electrones en el medio, que es mayor en los materiales con bajo Z. Los electrones atómicos de los materiales con alto Z están mucho más ligados, por lo que es más difícil que interaccionen con los electrones que inciden en el medio. 4.3. Pérdidas energéticas por emisión de radiación de frenado De acuerdo con las leyes de la electrodinámica, una partícula cargada sometida a una aceleración emite radiación electromagnética, que se denomina radiación de frenado (Bremsstrahlung). Los núcleos atómicos de un determinado medio crean un campo electromagnético, de modo que cuando una partícula cargada atraviesa ese medio recibe una fuerza coulombiana que produce una aceleración, originando la emisión de radiación de frenado. En la figura 2-9 se representa esquemáticamente este proceso. La radiación de frenado presenta un espectro continuo de energía. FIGURA 2-9 Representación esquemática de la emisión de radiación de frenado. El electrón incidente es acelerado por el campo electromagnético creado por el núcleo, y genera la emisión de radiación de frenado. El poder de frenado debido a la radiación de frenado, Srad, es directamente proporcional al cuadrado de la carga del núcleo y a la energía cinética de la partícula cargada proyectil, e inversamente proporcional al cuadrado de la masa de la partícula cargada: Srad = − Z 2 Ek dE ∝ dx rad m2 [14] De este modo, la emisión de radiación de frenado sólo es importante para partículas cargadas ligeras, como el electrón; para partículas pesadas sólo es importante a energías muy altas, fuera del rango energético utilizado en radioterapia. En cuanto a la dependencia del material dispersor, la emisión de radiación de frenado es más eficiente en materiales de alto Z, al ser mayor el campo electromagnético del núcleo. 4.4. Pérdidas energéticas en interacciones nucleares Estas interacciones ocurren con partículas cargadas pesadas. En estos procesos se producen núcleos radiactivos. Por ejemplo, un protón que atraviesa el tejido produce isótopos radiactivos de baja vida media, como 11C, 13N y 15O, que son emisores de positrones. Este tipo de interacciones también son de gran relevancia en el ámbito de la imagen médica, pues gracias a ellas se producen algunos de los isótopos radiactivos utilizados en medicina nuclear. En un ciclotrón, que es un acelerador de partículas cargadas, se acelera un haz de protones y se hace incidir sobre un blanco de oxígeno estable. Como resultado de las interacciones nucleares que se producen se genera 18F, isótopo radiactivo emisor de positrones que es empleado en medicina nuclear para realizar estudios de tomografía computarizada por emisión de positrones (PET). Por último, hay que mencionar que estas interacciones también son relevantes en hadronterapia, un tipo de CAPÍTULO 2 Interacción radiación-materia teleterapia en la cual se usan haces de hadrones. En tal caso, habría que considerar estas interacciones en los cálculos dosimétricos. 4.5. Interacciones de los electrones con la materia Los electrones son un caso particular de partículas cargadas, así que sus interacciones son las que se han descrito en este apartado. Los electrones presentan la particularidad de ser muy ligeros, por lo que las pérdidas energéticas por radiación de frenado son muy importantes, de acuerdo con la ecuación 14. Las dos contribuciones más importantes al poder de frenado másico de los electrones son las pérdidas de energía por colisión con electrones atómicos (Scol) y las pérdidas radiativas (Srad): dE dE S = Scol + Srad = − − dx col dx rad [15] La importancia de cada una de las dos contribuciones depende de la energía del electrón y del medio dispersor. Sin embargo, en términos generales puede decirse que las pérdidas energéticas por radiación son dominantes a altas energías y en materiales con alto número atómico. Suele definirse la energía crítica como la energía cinética del electrón a partir de la cual las pérdidas radiativas son dominantes, aproximadamente Ec(MeV) = 700/Z, donde Z es el número atómico del medio. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. En la figura 2-10 se observa la dependencia energética del poder de frenado másico correspondiente a las pérdidas energéticas por colisión (Scol, izquierda) y por radiación (Srad, centro), y el poder de frenado total (S, derecha) que tiene en cuenta ambas contribuciones. Se han representado los poderes de frenado correspondientes al agua y al plomo. FIGURA 2-10 Obsérvese que para energías inferiores a 1 MeV el poder de frenado está dominado por las pérdidas energéticas por colisión; a energías más altas, las pérdidas por radiación de frenado son dominantes. El poder de frenado por colisión es mayor en medios con bajo número atómico. Por eso, en la figura 2-10 vemos que, para bajas energías, el Scol del agua está por encima del Scol correspondiente al plomo. Para energías superiores las líneas se cruzan, pues empiezan a dominar las pérdidas radiactivas que son más eficientes en materiales con alto número atómico. Como ya se ha comentado al principio de esta sección, los electrones también experimentan dispersiones elásticas con los núcleos atómicos. En una dispersión elástica con el núcleo, la partícula cargada incidente se desvía, pero no se produce intercambio energético. Así, este tipo de proceso no contribuye al poder de frenado, pero sí afecta a la forma de las trayectorias que siguen los electrones, que resultan ser muy tortuosas. Por último, debe hacerse una mención a las interacciones de los positrones. Un positrón, antipartícula del electrón, tiene las mismas propiedades físicas que el electrón, pero con carga eléctrica de signo opuesto. Los positrones presentan las mismas interacciones que sus compañeros de carga negativa. Cuando un positrón ha perdido casi toda su energía, se aniquila con un electrón emitiendo dos fotones de aniquilación. 5. INTERACCIÓN DE LOS NEUTRONES CON LA MATERIA Los neutrones son partículas masivas sin carga eléctrica, y por tanto se trata de radiación indirectamente ionizante. Las interacciones de los neutrones vienen regidas por la interacción fuerte con los núcleos, y son básicamente de dos tipos: dispersiones elásticas o inelásticas, y reacciones nucleares de captura neutrónica. La probabilidad de Dependencia del poder de frenado másico respecto a la energía del electrón incidente: poder de frenado por colisión (Scol/ρ, izquierda), por radiación (Srad/ρ, centro) y total (S/ρ, derecha), teniendo en cuenta ambas contribuciones. Se han representado los poderes de frenado correspondientes al agua y al plomo. Poderes de frenado obtenidos de la base de datos ESTAR del National Institute of Standards and Technology. 19 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes ocurrencia de estos procesos es muy dependiente de la energía del neutrón. En una dispersión inelástica, el neutrón incide sobre el núcleo cediéndole parte de su energía y desviándose de su trayectoria original. La energía cedida por el neutrón al incidir sobre el núcleo deja a este último en un estado excitado de energía. La posterior desexcitación del núcleo se produce emitiendo fotones. Así, la dispersión inelástica sólo ocurre para energías del neutrón incidente superiores a la energía de excitación del núcleo, alrededor de 0,1 MeV. Por encima de este umbral de energía, la probabilidad de este proceso aumenta con la energía. Por otro lado, las colisiones elásticas son un proceso equivalente a la colisión de dos bolas de billar: el neutrón incide sobre el núcleo y le cede parte de su energía, pero sin llegar a excitarlo, y se desvía de su trayectoria original. Las colisiones elásticas son más probables en materiales con bajo número másico A, y son la causa del frenado de los neutrones rápidos (E > MeV). Por esta razón, los blindajes de neutrones se construyen con materiales ligeros de bajo número atómico, como la parafina o el agua. El proceso de frenado de los neutrones rápidos a través de sucesivas colisiones elásticas se denomina proceso de moderación. 20 Otra posibilidad es que el neutrón incidente sea absorbido por el núcleo; son las reacciones nucleares de captura neutrónica o de activación. El neutrón incidente es absorbido por el núcleo, creándose un estado inestable de energía que se desintegra mediante la emisión de fotones (procesos de captura radiactiva) o de uno o varios nucleones, por ejemplo un protón, un neutrón o un deuterón. La probabilidad de que ocurran estas reacciones nucleares es inversamente proporcional a la velocidad del neutrón, así que estas reacciones son más probables para neutrones lentos (E∼keV). Finalmente, los neutrones pueden producir reacciones de fisión nuclear. El neutrón incidente es absorbido por el núcleo, que queda en un estado excitado de energía y se desexcita mediante un proceso de fisión nuclear. Esta reacción también es más probable para neutrones lentos que para neutrones rápidos. Los neutrones constituyen un problema desde el punto de vista de la protección radiológica en el ámbito de la teleterapia con haces de fotones de alta energía (Eg > 10 MeV). Los fotones de energías superiores a 10 MeV producen neutrones mediante reacciones foto- nucleares al interaccionar con los materiales pesados presentes en el cabezal del acelerador. Como se acaba de describir, los neutrones generados son los causantes de los procesos de activación neutrónica, lo que supone una exposición adicional a radiaciones ionizantes tanto del paciente como del personal profesionalmente expuesto que atiende al paciente a pie de máquina. Cabe señalar que los neutrones son partículas muy penetrantes, es decir, que tienen un recorrido muy largo antes de ser completamente absorbidos por el material sobre el que inciden. La razón es que los neutrones sólo interaccionan con los núcleos atómicos. El tamaño nuclear es muy pequeño comparado con el tamaño atómico, así que los neutrones son capaces de atravesar una distancia relativamente grande sin encontrarse ningún núcleo con el cual interaccionar. En definitiva, las características propias de las interacciones de los neutrones con la materia hacen que estos deban tenerse en cuenta a la hora de construir blindajes adecuados en radioterapia con fotones de alta energía. Estos blindajes deben incluir materiales con bajo número atómico, como la parafina, para conseguir moderar la energía de los neutrones y su adecuada absorción. 6. RESUMEN En este capítulo se han estudiado las interacciones que presenta cada tipo de radiación (fotones, partículas cargadas, electrones y neutrones) al atravesar la materia. Se ha prestado especial atención a las radiaciones ionizantes más relevantes en el ámbito de la radioterapia y la imagen médica, de modo que queden asentados los principios físicos en que se basan estas técnicas. Bibliografía Attix FH. Introduction to radiological physics and radiation dosimetry. Mörlenbach: John Wiley & Sons; 1986. Berger MJ, Coursey JS, Zucker MA, Chang J. ESTAR, PSTAR, and ASTAR: computer programs for calculating stopping-power and range tables for electrons, protons, and helium ions (version 1.2.3, 2005). Gaithersburg, MD: National Institute of Standards and Technology. Disponible en: http://physics.nist.gov/Star Berger MJ, Hubbell JH, Seltzer SM, Chang J, Coursey JS, Sukumar R, et al. XCOM: photon cross section database (version 1.5, 2010). Gaithersburg, MD: National Institute of Standards and Technology Disponible en: http://physics.nist.gov/xcom Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Podgorsak EB. Radiation oncology physics: a handbook for teachers and students. Viena: IAEA; 2005. CAPÍTULO 3 Magnitudes y unidades radiológicas Patricia Sánchez Rubio, Jaime Martínez Ortega y María Monedero Pinto ÍNDICE 1. Introducción 21 2. El Sistema Internacional (SI) de unidades 21 2.1.Unidades derivadas de interés para la detección y la medida de la radiación 21 2.2.Múltiplos y submúltiplos del SI. La notación científica 22 3. Magnitudes y unidades radiológicas en radioterapia 23 3.1.Magnitudes radiométricas 23 3.2.Coeficientes de interacción 24 1. INTRODUCCIÓN La caracterización cuantitativa y precisa de las radiaciones ionizantes y sus posibles efectos requiere el empleo de un conjunto de magnitudes con sus correspondien­ tes unidades. Tanto la Comisión Internacional de Unida­ des y Medida de la Radiación (ICRU, International Commission on Radiation Units and Measurements) como la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP, International Commission on Radiological Protection) se encargan de la definición formal de las magnitudes y unidades en el campo de la dosimetría de las radiaciones y la protección radiológica, respectivamente, para una aplicación segura y eficiente de las radiaciones ionizantes para terapia, diagnóstico y radioprotección de los individuos y la población. 3.3.Magnitudes dosimétricas 26 3.4.Magnitudes y unidades en radiactividad 27 4. Magnitudes específicas en protección radiológica 28 4.1.Equivalente de dosis 28 4.2.Magnitudes limitadoras 29 4.3.Magnitudes operacionales 30 5. Resumen 31 Bibliografía 31 expresarse como 70 pulgadas, si se emplea el sistema anglosajón de unidades, o 177,8 centímetros si se utiliza el sistema métrico. Aunque 70 pulgadas es lo mismo que 177,8 centímetros, si no se conocen las unidades la información contenida en el número carece de significado. El objetivo de este capítulo es que el alumno conozca las magnitudes y unidades empleadas en el campo de la dosimetría de las radiaciones ionizantes y de la protección radiológica. En 1960, a partir de la Conferencia General de Pesos y Medidas se acordó adoptar un solo sistema de unidades que resultara práctico y claro para toda la comunidad científica, que se denominó Sistema Internacional de unidades o SI. El SI es un conjunto básico de magnitudes y unidades de medida a partir del cual se derivan el resto, y es adoptado en casi todos los países del mundo, excepto en algunos como los Estados Unidos. La ventaja del SI es que sus unidades se basan en fenómenos físicos fundamentales, a excepción del kilogramo, la unidad de la magnitud masa, que se define como la masa del prototipo internacional del kilogramo: un cilindro de platino e iridio, que se conserva en la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, en Francia. La tabla 3-1 resume las siete unidades básicas que constituyen el SI. 2. EL SISTEMA INTERNACIONAL (SI) DE UNIDADES 2.1. Unidades derivadas de interés para la detección y la medida de la radiación Cuando se expresa una medida se emplean dos tipos de información: un número y una unidad. Por ejemplo, cuando se habla de la estatura de una persona, puede Se denominan unidades derivadas las unidades utilizadas para expresar magnitudes físicas que son el resultado de la combinación algebraica de magnitudes físicas © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos 21 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes TABLA 3-1 Magnitudes y unidades básicas del SI y fenómenos físicos en los que se basan sus definiciones Magnitud física básica Símbolo dimensional Unidad básica Símbolo de la unidad Se define fijando el valor de… Longitud Tiempo L T Metro Segundo m s Masa Intensidad de corriente eléctrica Temperatura M I Kilogramo Amperio kg A u Kelvin K Mol Candela mol cd Cantidad de sustancia N Intensidad luminosa J La velocidad de la luz en el vacío La frecuencia de la transición hiperfina del átomo de cesio 133 Es la masa del «cilindro patrón» Constante magnética Temperatura termodinámica del punto triple del agua Masa molar del átomo de 12C a 12 gramos/mol Intensidad luminosa, en una dirección dada, de una fuente monocromática de frecuencia 540 × 1012 hercios y cuya intensidad radiada en esa dirección es 1/683 vatios por estereorradian* *Unidad que mide ángulos sólidos. SI, Sistema Internacional de unidades. básicas, es decir, que se obtienen mediante operaciones matemáticas de multiplicación y división. 22 A lo largo del capítulo aparecerán diversas magnitudes y unidades relativas al campo de la electricidad que se emplearán para explicar el funcionamiento físico de los diferentes detectores, e incluso son el valor indicado por el propio instrumento de medida. Por ello, a continuación se detallan las siguientes magnitudes y unidades: fuerza, carga eléctrica, diferencia de potencial y capacidad eléctrica. FUERZA Su unidad es el Newton (N). Un newton es la fuerza necesaria para proporcionar una aceleración de 1 m/s2 a un objeto cuya masa sea de 1 kg. Fuerza = masa × aceleración N = kg × m/s 2 CARGA ELÉCTRICA Su unidad es el Culombio (C). Un culombio es la cantidad de electricidad que una corriente de un amperio (A) de intensidad, transporta durante un segundo. Carga = intensidadde corriente × tiempo Q = A×s Voltio = Potencia/corriente eléctrica V = W/A = J s N × m 1 kg × m 2 1 × = × = × s C s C s3 C El julio (J) es la unidad de energía y se define como la energía cinética de un cuerpo con masa de un kilogramo que se desplaza con una velocidad de un metro por segundo en el vacío. Aunque el electronvoltio (eV) no es una unidad del SI, será utilizada a lo largo del capítulo como unidad de energía. Un eV representa la energía cinética que adquiere un electrón, cuya carga es 1,602 10−19 C, cuando es acelerado por una diferencia de potencial de un voltio en el vacío: eV = V × q = 1V × 1,60210 −19 C = 1,60210−19 J De la relación anterior se obtiene que 1 eV equivale a 1,602 10−19 J. CAPACIDAD ELÉCTRICA Su unidad es el faradio (F) y se define como la capacidad de un conductor que con una carga almacenada de un culombio adquiere una diferencia de potencial de un voltio. Capacidad = carga/diferencia de potencial F = Q/V = C 2 /J = C 2 /(N × m) = DIFERENCIA DE POTENCIAL Su unidad es el Voltio (V). Un voltio es la diferencia de potencial que hay entre dos puntos de un conductor cuando al transportar entre ellos una corriente de intensidad un amperio se utiliza un vatio de potencia. La unidad de potencia es el vatio (W), que se define como la potencia que genera una energía de un julio (J) por segundo. s4 × A 2 s2 × C2 = 2 2 m × kg m × kg 2.2. Múltiplos y submúltiplos del SI. La notación científica La tabla 3-2 muestra los prefijos que se utilizan para formar los múltiplos y submúltiplos decimales de las unidades del SI. Estos vienen expresados en notación científica, la CAPÍTULO 3 Magnitudes y unidades radiológicas TABLA 3-2 Múltiplos y submúltiplos utilizados en el SI Múltiplos Submúltiplos Factor Nombre del prefijo Símbolo Factor Nombre del prefijo Símbolo 1024 1021 1018 1015 1012 109 106 103 102 101 yotta zetta exa peta tera giga mega kilo hecto deca Y Z E P T G M k h da 10−1 10−2 10−3 10−6 10−9 10−12 10−15 10−18 10−21 10−24 deci centi mili micro nano pico femto atto zepto yocto d c m m n p f a z y SI, Sistema Internacional de unidades. cual es una manera rápida y fácil de representar números muy grandes o muy pequeños utilizando potencias de base diez. De forma genérica, un número en notación científica puede expresarse como a × 10n, donde a es un número entero o decimal, mayor o igual que 1 y menor de 10, y n es el exponente u orden de magnitud. 3. MAGNITUDES Y UNIDADES RADIOLÓGICAS EN RADIOTERAPIA A continuación se describen las magnitudes y unidades clasificadas en diferentes categorías de acuerdo con el informe ICRU, Fundamental Quantities and Units for Ioni­ zing Radiation (Report 85), que es desarrollo y revisión de otros informes similares publicados anteriormente. 3.1. Magnitudes radiométricas © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Son las magnitudes utilizadas para la especificación de los campos de radiación y se refieren al número y la ener­ gía de partículas ionizantes que componen dicho campos, junto con sus distribuciones espaciales y temporales. Las magnitudes más generales asociadas a un campo de radiación son el número de partículas N y la energía radiante E de las partículas que son emitidas, transferidas o recibidas (excluyendo su energía en reposo). Sus respectivas unidades son 1 y el julio (J). A partir de estas dos magnitudes pueden definirse otras que se describen a continuación. i R= dR dt [2] Tanto el flujo de partículas como el flujo de energía se refieren a una región espacial limitada, es decir, al flujo de partículas que emergen del colimador de un acelerador lineal de electrones o, si se trata de una fuente radiactiva, como las utilizadas en braquiterapia, al flujo de partículas emitidas en todas las direcciones. FLUENCIA DE PARTÍCULAS La fluencia de partículas (Φ) en un punto P es el cociente de dN entre da, donde dN es el número de partículas incidentes sobre una esfera de sección transversal da, centrada en dicho punto P, es decir, da es un diferencial de área perpendicular a la dirección de cada partícula. Su unidad es m−2. Φ= dN da [3] Para un campo de radiación que no varía en un intervalo de tiempo t, y que está compuesto por partículas de velocidad v, la fluencia puede expresarse como: Φ = nvt [4] donde n es la densidad del número de partículas (dN/dV), esto es, el número de partículas que hay en un determinado volumen (V). FLUJO DE PARTÍCULAS FLUENCIA DE ENERGÍA El flujo de partículas (Ṅ) es el cociente de dN entre dt, donde dN es el incremento del número de partículas en el intervalo de tiempo dt. Su unidad es s−1. La fluencia de energía (ψ): es el cociente de dR entre da, donde dR es la energía radiante incidente sobre una esfera de sección da. Su unidad es J/m2. i N= dN dt [1] ψ= dR da [5] FLUJO DE ENERGÍA TASA DE FLUENCIA DE PARTÍCULAS El flujo de energía (R)̇ es el cociente de dR entre dt, donde dR es el incremento de energía radiante en el intervalo de tiempo dt. Su unidad es J/s = W. ): es el cociente de La tasa de fluencia de partículas (Φ dΦ entre dt, donde dΦ es el incremento de fluencia en el intervalo de tiempo dt. Su unidad es m−2·s−1. 23 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes = dφ Φ dt [6] Para un campo de radiación formado por partículas de velocidad v, la tasa de fluencia φ puede expresarse como: = nv Φ [7] SECCIÓN EFICAZ La sección eficaz (σ) para una interacción de una partícula cargada o no cargada con un blanco o medio material determinado es el cociente de P entre Φ, donde P es la probabilidad de interacción para el blanco de que se trate cuando está sometido a una fluencia de partícu­ las Φ. Su unidad es m2. σ= TASA DE FLUENCIA DE ENERGÍA P Φ [9] • La tasa de fluencia de energía (Ψ ): es el cociente de dψ entre dt, donde dψ es el incremento de la fluencia de energía en el intervalo de tiempo dt. Su unidad es W/m2. = dψ Ψ dt [8] La unidad especial utilizada para la sección eficaz es el barn (b), que se define como: 1b = 10 −28 m 2 COEFICIENTE DE ATENUACIÓN LINEAL 3.2. Coeficientes de interacción 24 Son el nexo de unión entre las magnitudes radiométricas y las dosimétricas. En los procesos de interacción de la radiación y la materia, la energía o la dirección (o ambas) de la partícula incidente pueden verse modificadas, o bien puede suceder que la partícula sea absorbida. Además, la interacción puede conllevar la producción o la emisión (o ambas) de una o varias partículas cargadas. La probabilidad de tales interacciones está caracterizada por los coeficientes de interacción. Todos ellos se refieren a una clase de interacción específica, un tipo y una energía de radiación, y un material. El coeficiente de interacción fundamental es la sección eficaz; todos los demás pueden expresarse en función de este. FIGURA 3-1 El coeficiente de atenuación lineal (m): si se considera un haz paralelo y estrecho de fotones monoenergéticos (N0) que incide perpendicularmente sobre una lámina muy fina de sustancia (dl), el número de fotones que llegan al detector (N), según el esquema de la figura 3-1A, será: N = N0 e − µ x [10] m es el coeficiente de atenuación lineal y su unidad es m−1. Puesto que la atenuación producida por un espesor x depende del número de electrones presentes en dicho espesor, m depende de la densidad del material. Además, también es dependiente de la energía de la radiación incidente. m viene a representar la fracción de fotones que interaccionan por unidad de espesor atenuador. Al inverso del coeficiente de atenuación lineal se le A) Ley de atenuación exponencial. Un haz de fotones N0 se ve atenuado al interaccionar con un material de espesor x. El coeficiente de atenuación másico (m/ρ) indica la fracción de fotones que sufren las interacciones con la materia, por unidad de masa superficial. B) Atenuación exponencial del haz a medida que aumenta el espesor del material. Si dicho espesor es igual a una capa hemirreductora (CHR), la intensidad del haz se reduce a la mitad de su valor original. CAPÍTULO 3 Magnitudes y unidades radiológicas denomina recorrido libre medio (1/m) y se emplea como parámetro para definir el alcance de las partículas no cargadas en un medio. La ecuación 10 representa la ley de atenuación exponen­ cial, la cual es válida para haces de fotones «monoenergéticos» en condiciones de «haz estrecho», es decir, cuando sólo una fracción despreciable de los fotones dispersos pueden alcanzar el detector. La ecuación 10 también puede ser expresada en términos de intensi­ dad (I): I(x) = I0 e − µ x [11] donde I(x) es la intensidad transmitida a través de un espesor x (pudiéndose entender por intensidad la energía o alguna magnitud relacionada con ella), e I0 es la intensidad incidente sobre el absorbente. En la figura 3-1B se muestra la atenuación exponencial del haz en función del espesor x, de manera que cuando este es igual a una capa hemirreductora (HVL, Half Value Layer) la intensidad del haz se reduce a la mitad de su valor original. Es decir, si x = 1 HVL, entonces I/I0 = ½. A partir de la ecuación 11 puede deducirse que: HVL = ln 2 µ [12] COEFICIENTE DE ATENUACIÓN MÁSICO © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. El coeficiente de atenuación másico puede expresarse en función de la sección eficaz como: µ NA = σ ρ M El coeficiente de atenuación másico (m/ρ) de un material para partículas ionizantes no cargadas: es el cociente dN/N entre ρdl, donde dN/N es la fracción de partículas que sufren alguna interacción al atravesar una distancia dl en un material de densidad ρ. Su unidad es m2/kg. [13] El coeficiente de atenuación másico se emplea para evitar la dependencia con la densidad del material absorbente que presenta el coeficiente de atenuación lineal. Cabe destacar que el coeficiente de atenuación másico, m/ρ, se utiliza exclusivamente para partículas ionizantes no cargadas, es decir, para fotones y neutrones, y es una [14] donde NA es el número de Avogadro y se define como el número de entidades elementales (átomos o moléculas) que hay en un mol. Su valor es 6,023 1023 mol−1. M es la masa molar del material. La masa molar se define como la masa de un mol de un elemento o compuesto químico. Puede obtenerse como el producto del número de Avogadro por la masa atómica del elemento o compuesto químico en cuestión. PODER DE FRENADO LINEAL El poder de frenado lineal (S) de un material para partí­ culas cargadas: es el cociente entre dE y dl, donde dE es la energía perdida por una partícula cargada al atravesar una distancia dl. Su unidad es J m−1. Depende del material atravesado por la partícula, de su densidad y de la energía de la propia partícula. S= Como ya se ha indicado, la atenuación exponencial funciona bastante bien, cuando se aplica estrictamente a haces estrechos y monoenergéticos. Sin embargo, un haz real producido por un generador de rayos X está formado por fotones de diferentes energías, y por tanto la atenuación de dicho haz no es exponencial. En general, para un haz heterogéneo, la primera HVL es menor que las subsiguientes HVL. Cuando el espesor del absorbente o filtro aumenta, la energía promedio del haz transmitido aumenta o el haz se hace cada vez más duro. Por tanto, aumentando la filtración de un haz de rayos X se aumenta su poder de penetración y, por consiguiente, la capa hemirreductora del haz. µ 1 dN = ρ ρdl N constante del material para un tipo y una energía de radiación determinados. dE dl [15] PODER DE FRENADO MÁSICO 25 El poder de frenado másico (S/ρ) de un material para partículas cargadas: es el cociente de dE entre ρdl, donde dE es la energía perdida por una partícula cargada al atravesar una distancia dl en un material de densidad ρ. S 1 dE = ρ ρ dl [16] Su unidad es J m2 kg−1. La energía E puede estar expresada en eV y entonces S/ρ puede expresarse en eV m2 kg−1. El poder de frenado másico se expresa como una suma de componentes independientes de la siguiente manera: S 1 dE 1 dE 1 dE = + + ρ ρ dl el ρ dl rad ρ dl nuc [17] donde: 1 dE 1 = S es el poder de frenado másico electrónico ρ dl el ρ el (o de colisión) debido a las colisiones de las partículas cargadas incidentes con los electrones atómicos que dan lugar a ionizaciones o excitaciones. 1 dE 1 = S es el poder de frenado másico radiativo ρ dl rad ρ rad debido a la emisión de radiación de frenado, o Bremsstra­ hlung, producida por las partículas cargadas incidentes en PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes los campos eléctricos de los núcleos atómicos o de los elec­ trones atómicos. se calculan de este modo, no se definirán de la misma manera, ya que lo usual es que se midan directamente. 1 dE 1 = S es el poder de frenado másico nuclear ρ dl nuc ρ nuc debido a las colisiones de Coulomb elásticas en las que se imparte energía de retroceso a los átomos La radiación interacciona con la materia mediante una serie de procesos en los que la energía de la partícula es convertida y finalmente depositada en la materia. Atendiendo a esta consideración, la ICRU clasifica las magnitudes dosimétricas en dos grupos: de conversión de energía y de cesión de energía. TRANSFERENCIA LINEAL DE ENERGÍA La transferencia lineal de energía (LET, Linear Energy Transfer) o poder de frenado lineal electrónico restringido, L∆, de un material para partículas cargadas: se define como el cociente de dE∆ entre dl, donde dE∆ es la energía perdida por una partícula cargada debido a colisiones (excitaciones e ionizaciones) con electrones al atravesar una longitud dl, en la cual la energía transferida a los electrones secundarios no excede un valor ∆. L∆ = dE ∆ dl [18] Su unidad es J m−1. E∆ puede estar expresado en eV, y entonces L ∆ puede expresarse en eV m −1 o cualquier múltiplo o submúltiplo convenientes, como keV m−1. La transferencia lineal de energía se utiliza para calcular la energía transferida a una región de interés localizada. ENERGÍA MEDIA DISIPADA EN UN GAS POR PAR DE IONES FORMADO 26 La energía media disipada en un gas por par de iones formado (W): es el cociente de E entre N, donde N es el número medio de pares de iones que se forman cuando la energía cinética inicial E de una partícula cargada se ha disipado por completo en el seno del gas. W= E N [19] Su unidad es el J, pero también puede expresarse en eV. Cabe destacar que W se define para partículas cargadas y depende del gas para una determinada partícula y energía. Por ejemplo, para electrones producidos en aire seco por rayos X de hasta 50 MeV, puede considerarse que W es constante y toma un valor de 34 eV por par ion-­electrón formado. 3.3. Magnitudes dosimétricas Los efectos de la radiación sobre la materia dependen del campo de radiación, que puede describirse en función de las magnitudes radiométricas del apartado 3.1, «Magnitudes radiométricas», y de las interacciones de la radiación y la materia, caracterizadas por los coeficientes de interacción mencionados en el apartado anterior. Las magnitudes dosimétricas se han introducido para proporcionar una medida física que se correlacione con los efectos reales o potenciales de la radiación, y se expresan como producto de magnitudes radiométricas y coeficientes de interacción. Aunque si bien es cierto que MAGNITUDES DOSIMÉTRICAS DE CONVERSIÓN DE ENERGÍA Kerma (Kinetic Energy Released per Mass Unit) El kerma, K, es el cociente de dEtr entre dm, donde dEtr es la suma de las energías cinéticas iniciales de todas las partículas ionizantes cargadas liberadas por partículas ionizantes no cargadas en un material de masa dm. K= dE tr dm [20] Su unidad es J kg−1 y recibe el nombre especial de Gray (Gy). La mayor parte de la energía cinética inicial de los electrones cuando se propagan en materiales de bajo número atómico (aire, agua o tejidos blandos) es empleada en colisiones inelásticas (ionizaciones y excitaciones) con los electrones atómicos del medio. Sólo una pequeña parte es transformada en colisiones radiativas con los núcleos atómicos (bremsstrahlung). De esta forma, el kerma puede dividirse en dos componentes: K = K col + K rad donde kcol y k rad son el kerma de colisión y de radiación, respectivamente. Cabe señalar que kerma es una magnitud que se define para radiación ionizante no cargada (fotones y neutrones), y representa la energía transferida por unidad de masa a un punto de un material (fuente de energía) Tasa de kerma (K̇) La tasa de kerma (K)̇ es el cociente de dK entre dt, donde dK es el incremento de kerma en el intervalo de tiempo dt. dK K = dt [21] Su unidad en el SI es J kg−1 s−1 y recibe el nombre especial de gray por segundo (Gy s−1). Exposición (X) Se define como el cociente de dQ entre dm, donde dQ es el valor absoluto de la carga total de los iones de un mismo signo producidos en aire, cuando todos los electrones y positrones liberados o creados por los fotones incidentes en una masa dm de aire han sido detenidos por completo en el seno de aire. X= dQ dm [22] CAPÍTULO 3 Magnitudes y unidades radiológicas Su unidad1 es C kg−1. Debe excluirse de dQ tanto la ionización que se debe a la reabsorción de la radiación de frenado, sólo significativa a altas energías, como la que procede de los fotones dispersos. La exposición es una magnitud creada para caracterizar haces de fotones (rayos X y gamma) a partir de la medida de la ionización producida en aire en una cavidad. Para energías de fotones de 3 MeV o menores, la exposición es el equivalente de ionización del kerma de colisión en aire, es decir, la exposición puede calcularse a partir del Kcol si se conoce la carga de ionización producida por unidad de energía depositada por los fotones. Si e es la carga del electrón y W la energía necesaria para producir un par ion-electrón en aire, entonces W/e es la energía promedio que se requiere por unidad de carga de ionización producida. Teniendo esto en cuenta, la exposición puede calcularse como: Su unidad2 es J kg−1, que como ya se ha indicado anteriormente recibe el nombre de Gray (Gy). La dosis absorbida es una magnitud válida para todo tipo de partículas y no es específica de un medio material concreto, como ocurre en el caso de la exposición, que sólo se define en aire. Si el medio es aire, entonces la exposición puede relacionarse con la dosis absorbida de la siguiente forma: puesto que la energía necesaria para producir un par ion-electrón en aire es, aproximadamente, 34 eV/par, o lo que es lo mismo, 34 J/C, se tiene que: Daire (Gy) = 34. X (C/kg) [26] Para expresar la relación entre dosis absorbida en aire y exposición empleando las unidades antiguas, debe tenerse en cuenta que 1 R = 2,58 10−4 C/kg,1 C/kg = 34 Gy y 1 Gy = 100 rad. Daire (rad) = 0,877 X (R) [27] i e col X= K air W [23] Tasa de exposición i La tasa de exposición ( X ) es el cociente de dX entre dt, donde dX es el incremento de exposición en el intervalo de tiempo dt. dX X = dt [24] Su unidad es C kg s , pero los detectores antiguos pueden proporcionar la medida en otras unidades, como R/min o mR/h. −1 −1 MAGNITUDES DOSIMÉTRICAS DE DEPÓSITO DE ENERGÍA © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Dosis absorbida (D) Es el cociente de d ε entre dm, donde d ε es la energía media impartida por la radiación ionizante a un material de masa dm. dε D= dm Tasa de dosis absorbida ( D ) Es el cociente de dD entre dt, donde dD es el incremento de dosis absorbida en el intervalo de tiempo dt. = dD D dt Su unidad es J kg−1 s−1 o Gy s−1. 3.4. Magnitudes y unidades en radiactividad 27 El término «radiactividad» se refiere a los fenómenos asociados con las transformaciones espontáneas que implican cambios en los núcleos o en la estructura de capas de los átomos, o en ambos. La energía liberada en dichas transformaciones es emitida como partículas (electrones, positrones, partículas alfa) o como fotones, o como ambos. Algunas de las magnitudes y unidades de interés en el campo de la radiactividad ya se han definido en el capítulo 1, por lo que sólo se citarán brevemente a modo de recordatorio: ● [25] ● ● 1 La antigua unidad de exposición, que todavía puede encontrarse en algunos medidores de radiación, es el Röntgen (R), que corresponde a la formación de una unidad electrostática de carga (ues) de cada signo, en un cm3 de aire en condiciones estándar de temperatura y presión (STP: T = 0 ˚C; p = 760 mmHg). Aplicando la definición anterior, y teniendo en cuenta que 1 ues equivale a 3,33 10−10 C y que la densidad del aire en condiciones STP es 1,293 kg/m3, puede hallarse la equivalencia entre el röntgen y la unidad de exposición en el SI: 1R = 1ues 3.3310-10 C 106 cm3 1 C = 2.5810−4 en aire 1cm3 1ues 1m3 1.293Kg / m3 Kg 1 R = 2,58 10−4 C/kg, o la equivalencia inversa, 1 C/kg = 3,88 103 R [28] 2 Constante de decaimiento o desintegración, l, cuya unidad es s−1. Periodo de semidesintegración, T1/2, cuya unidad es s. Actividad, A, cuya unidad es s−1, y recibe el nombre especial de Becquerelio (Bq). La unidad antigua de actividad es el Curio (Ci): 1 Ci = 3,70 1010 Bq. La unidad antigua de dosis absorbida es el rad, que se define como la absorción de 100 ergios de energía por gramo de material absorbente. Por tanto, la equivalencia entre ambas unidades, teniendo en cuenta que 1 J = 107 erg (el ergio es la unidad de energía en el sistema cegesimal de unidades: centímetro, gramo, segundo), es: 1rad = 100erg 1J 1.000 g = 10−2 Gy g 107 erg 1kg 1Gy = 100rad PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes ● ● Actividad específica, a, definida como la actividad por unidad de masa de una muestra. Su unidad es el Bq kg−1. Constante de tasa de kerma en aire, d, de un radionúclido emisor de fotones, que es la tasa de kerma en aire debida a fotones de energía superior a d, a una distancia l de una fuente puntual de este nucleido en el vacío, cuya actividad sea A. Su unidad es m2 J kg−1 o m2 Gy Bq−1 s−1. Γ δ = l2 ● k iδ A [29] Constante de tasa de exposición, Γ*δ , definida como la tasa de exposición en un punto a un metro, a partir de una fuente puntual de un 1 Ci. Su unidad es C kg−1 m2 Bq−1. i X Γ =l A * δ 2 [30] Para ambas constantes, el subíndice d implica que se ha supuesto que todos los rayos X o gamma emitidos por la fuente con energía superior a d contribuyen a la exposición, mientras que los que tengan una energía inferior no son lo suficientemente penetrantes como para ser de interés práctico. Dichas constantes son características de cada radionúclido. 28 A partir de las definiciones anteriores puede calcularse la exposición o el kerma en aire a una determinada distancia, l, de una fuente puntual radiactiva que emita radiación gamma con una actividad A, como: A k iair ,δ = Γ δ 2 l i A X = Γ*δ 2 l [31] Las definiciones anteriores de tasa de kerma en aire y tasa de exposición llevan implícitas las siguientes hipótesis: ● ● ● Se considera que la fuente es puntual, es decir, puede aplicarse la ley del inverso del cuadrado de la distancia. No hay atenuación de los rayos X o gamma en el aire o en el material que existe entre la fuente y el punto donde quiere calcularse la tasa de exposición. Sólo se consideran los fotones que van desde la fuente al punto de medida, es decir, se desprecia la radiación dispersa que pueda aparecer en el material circundante. 4. MAGNITUDES ESPECÍFICAS EN PROTECCIÓN RADIOLÓGICA En el campo de la radioprotección, la ICRU ha trabajado conjuntamente con la ICRP para proporcionar recomendaciones en cuanto a las magnitudes y unidades más apropiadas en este campo. La dosis absorbida sería la magnitud física básica, pero no es totalmente satisfactoria para los propósitos de la radioprotección. Para relacionar la dosis de radiación con el riesgo asociado a ella (detrimento), no sólo se está interesado en los efectos físicos, sino que también es necesario tener en cuenta las variaciones en la eficacia biológica de las radiaciones de diferente naturaleza, así como la diferencia en la sensibilidad de los distintos órganos y tejidos a la radiación ionizante. Por este motivo, en el campo de la protección radiológica se definen las magnitudes que se detallan a continuación. 4.1. Equivalente de dosis Como ya se ha comentado, en el ámbito de la protección radiológica interesa conocer el daño biológico que puede producir la radiación ionizante sobre los tejidos. Se sabe que para igual dosis absorbida el daño es distinto según el tipo de radiación ionizante; por ejemplo, los haces de neutrones son más perjudiciales que los de la radiación X. Además, el efecto biológico también depende de otros factores como la calidad de la radiación y las condiciones ambientales (temperatura, grado de oxigenación...). Para tener todo esto en cuenta se introdujo la magnitud equivalente de dosis, H, que se define como el producto de la dosis absorbida en un punto en un tejido, D, por un factor adimensional, Q, donde Q es el factor de calidad y es específico para cada tipo de radiación. H = DQ [32] El factor de calidad se introduce para cuantificar la mayor o menor eficacia biológica de las partículas cargadas generadas en el proceso de absorción de energía, de modo que toma el valor 1 para fotones y electrones, 10 para neutrones, protones y partículas alfa, y 20 para núcleos pesados. Además, este factor sólo tiene significado y puede ser aplicado en radioprotección, y para dosis inferiores o comparables a las dosis límite establecidas para exposiciones individuales. Por tanto, no puede utilizarse en caso de irradiación accidental ni para los tratamientos administrados en radioterapia. Si la dosis absorbida se mide en Gy3, entonces la unidad especial de dosis equivalente es el Sievert (Sv), que en unidades del SI sigue siendo J/kg. Un Sievert se define como la dosis absorbida de un Gy, para una radiación que tenga un factor de calidad de 1. Es decir: 1Sv = 1J/kg = 1Gy A partir de la expresión de equivalente de dosis (ecuación 32), y teniendo en cuenta los valores de la tabla 3-3, puede observarse que para la misma dosis absorbida en un punto, la radiación alfa o de neutrones 3 Si la dosis absorbida se mide en rad, entonces la unidad antigua de equivalente de dosis es el rem (rad equivalent man). Un rem se define como la dosis absorbida de un rad para una radiación con un factor de calidad de 1. 1Sv = 100rem CAPÍTULO 3 Magnitudes y unidades radiológicas TABLA 3-3 Factores ponderales de radiación, extraídos de la ICRP (publicación n.° 60, 1991) Tipo y rango de energías Factor ponderal de la radiación (WR) Fotones, todas las energías Electrones y muones, todas las energías Neutrones*, energías <10 keV 10 keV a 100 keV >100 keV a 2 MeV >2 MeV a 20 MeV >20 MeV Protones distintos de los de retroceso, energía >2 MeV Partículas alfa, fragmentos de fisión y núcleos pesados 1 1 5 10 20 10 5 5 R [34] • Tasa de dosis equivalente, H T Se define como la variación de la dosis equivalente, dH, en el intervalo de tiempo dt. 20 provocará un detrimento 10 veces mayor que el que provocaría la radiación gamma o la radiación de electrones, ya que la radiación alfa o los neutrones producen ionizaciones muy próximas espacialmente y, por tanto, dan lugar a una mayor probabilidad de daño irreversible a los cromosomas o de menor posibilidad de reparación de tejido sano. 4.2. Magnitudes limitadoras Son magnitudes en cuyas unidades la ICRP recomienda expresar los límites individuales de dosis que posteriormente son recogidos en las normativas internacionales y nacionales. DOSIS EQUIVALENTE EN UN ÓRGANO O TEJIDO © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Si un órgano es irradiado por un campo de radiación que se compone de distintos tipos y energías de radiación, y por tanto con diferentes valores de WR, la dosis equivalente total debe calcularse como la suma de las dosis absorbidas debido a un tipo de radiación multiplicada por su correspondiente valor WR, y todo ello sumado para todos los tipos de radiación que compongan el campo, es decir: H T = ∑ WR D T ,R *Las recomendaciones más recientes de la ICRP, contenidas en la publicación número 103 (ICRP, 2007), modifican WR para los protones, de manera que pasa de un valor de 5 a 2; y para los neutrones, para los que WR se caracteriza por una función continua en lugar de los puntos discretos indicados en la tabla En las recomendaciones básicas de la ICRP (Report 60, 1991) se especifica que, a efectos de protección radiológica, no es el equivalente de dosis en un punto, sino su valor promedio en un tejido u órgano, la magnitud de interés a la hora de controlar la exposición a la radiación ionizante. Por consiguiente, introduce una nueva magnitud que denomina dosis equivalente en un órgano o tejido, HT, que se define como el producto de la dosis absorbida media (DT,R) producida por la radiación R en ese tejido u órgano T por un factor de ponderación de radiación, WR, que es función del tipo y de la energía de la radiación incidente: H T ,R = WR D T ,R valores para los distintos tipos de radiación se encuentran detallados en la tabla 3-3. [33] Su unidad es el Sievert (Sv). WR es un factor sin dimensiones que refleja la eficiencia de una radiación para producir daño biológico. Sus = dH T H T dt [35] Su unidad es Sv s−1. Dosis equivalente comprometida Es la magnitud que se utiliza para calcular la dosis en caso de incorporación de radionúclidos en el organismo a través de las vías respiratorias, del tracto gastrointestinal o de la piel. Los radionúclidos incorporados pueden irradiar los tejidos del cuerpo humano durante lapsos de tiempo, determinados por el periodo de semidesintegración físico y la permanencia biológica dentro del cuerpo. Por tanto, pueden dar lugar a dosis en los tejidos del cuerpo durante muchos meses o años después de la incorporación. La dosis equivalente comprometida, HT(τ), se define como la integral en el tiempo de la tasa de dosis equivalente en un órgano o tejido particular como consecuencia de la incorporación de material radiactivo, donde τ es el tiempo de integración expresado en años. t +τ i H T (τ ) = ∫ 0 H T (t)dt t 0 [36] Cuando no se especifica el valor de τ se sobreentiende un periodo de 50 años para los adultos y hasta la edad de 70 años para los niños. DOSIS EFECTIVA La relación entre los efectos de las radiaciones (probabilidad de aparición de efectos estocásticos) y la dosis equivalente también depende del órgano o tejido irradiado. Es decir, cuando somos irradiados, no todos nuestros órganos responden de la misma forma, sino que unos son más radiosensibles que otros. Por tanto, resulta apropiado definir otra magnitud, derivada de la dosis equivalente, para indicar la combinación de distintas dosis equivalentes en varios tejidos diferentes. El factor utilizado para ponderar la dosis equivalente en un tejido u órgano se conoce como factor de ponderación de 29 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes tejido, W T . Este factor representa la contribución relativa de un órgano o tejido al daño biológico total resultante de la irradiación uniforme del cuerpo entero. La pondera­ción se efectúa de manera que, sumada a todos los tejidos, se obtiene: órganos y tejidos por los factores de ponderación correspondientes (WT), donde τ es el tiempo de integración, en años, después de la incorporación. El periodo de compromiso se toma como 50 años para los adultos y hasta la edad de 70 años para los niños. ∑W =1 E(T) = ∑ WT H T (τ ) [37] T T La dosis efectiva, E, se define como la suma de las dosis equivalentes en órgano o tejido, multiplicadas por el factor ponderal del tejido WT, en todos los tejidos y órga­ nos del cuerpo. E = ∑ WT H T = ∑ WT ∑ WR D T ,R T T R [38] Su unidad es el Sievert (Sv). Los factores ponderales de los tejidos, WT, se encuentran tabulados en el report publicación n° 60 de la ICRP. A pesar de depender del sexo y de la edad del individuo, para los propósitos de protección radiológica se consideran valores medios promediados para ambos sexos y todas las edades, y son aplicados a la población promedio. Sus valores se encuentran especificados en la tabla 3-4. 30 La dosis efectiva, E, se acepta como el mejor parámetro para caracterizar la probabilidad de aparición de efectos biológicos en valores de dosis habituales laborales (dosis por debajo del umbral de los efectos deterministas o no estocásticos). Por ese motivo, los límites de dosis anuales, tanto para la exposición ocupacional como para los miembros del público, se expresan en términos de dosis efectivas. Sin embargo, los límites de dosis establecidos para un órgano, manos o pies, se enuncian en términos de dosis equivalente. Dosis efectiva comprometida La dosis efectiva comprometida, E(τ), se define como los productos de las dosis equivalentes comprometidas en TABLA 3-4 Factores ponderales de tejidos Tejido u órgano Factor ponderal de tejido (WT) Gónadas Médula ósea roja Colon Pulmón Estómago Vejiga Mama Hígado Esófago Tiroides Piel Superficie ósea Cerebro Glándulas salivares Resto del cuerpo 0,08 0,12 0,12 0,12 0,12 0,04 0,12 0,04 0,04 0,04 0,01 0,01 0,01 0,01 0,12 Valores según las recomendaciones más recientes de la ICRP, contenidas en la publicación número 103 (ICRP, 2007). [39] Dosis efectiva colectiva Las magnitudes en protección radiológica presentadas hasta ahora están relacionadas con la exposición de un individuo. Las dosis colectivas se relacionan con la exposición de grupos o poblaciones expuestas. La dosis efectiva colectiva, S, se define como la suma de las dosis efectivas medias en un subgrupo i (Ei) por el número de individuos en ese subgrupo (Ni). S = ∑ E i Ni i [40] La unidad de dosis efectiva colectiva recibe el nombre especial de Sievert-persona (Sv persona). 4.3. Magnitudes operacionales Las magnitudes limitadoras dosis equivalente y dosis efec­ tiva no pueden ser medidas directamente en los tejidos del cuerpo, ya que habría que situar el detector dentro de ellos. Por este motivo, la ICRU ha definido un grupo de magnitudes que pueden proporcionar en la práctica una sobrestimación de las magnitudes limitadoras, HT y E, para un trabajador profesionalmente expuesto y situado en un campo de radiación variable y arbitrario. Las magnitudes operacionales se han definido para realizar medidas prácticas en la vigilancia individual y de área. Se basan en el equivalente de dosis en un punto de un maniquí, denominado esfera ICRU4, o del cuerpo humano, y se relacionan con el tipo y la energía de la radiación existente en ese punto; por lo tanto, pueden calcularse basándose en la fluencia en ese punto. VIGILANCIA DE ÁREA Para la vigilancia de área es útil descomponer el campo de radiación real en ciertos campos ficticios de radiación, denominados: ● ● 4 Campo expandido: simplifica una situación real al suponer que el campo sobre todo el cuerpo irradiado (o la esfera ICRU) tiene la misma fluencia y distribución angular y energética que el campo real en el punto de medida (punto de referencia). Campo alineado (o campo expandido y alineado): tiene la misma fluencia y distribución energética que el campo real, pero la fluencia es unidireccional, es La esfera ICRU es una esfera equivalente a tejido de 30 cm de diámetro, de densidad 1 g/cm3 y de una composición en masa de 76,2% de oxígeno, 11,1% de carbono, 10,1% de hidrógeno y 2,6% de nitrógeno. CAPÍTULO 3 Magnitudes y unidades radiológicas decir, se supone que toda la radiación procede de la misma dirección. Mediante este concepto puede correlacionarse la medida hecha en un instrumento dotado de respuesta isótropa (independiente de la dirección incidente de la radiación) y la magnitud que se desea medir en el interior de la esfera ICRU. Equivalente de dosis ambiental El equivalente de dosis ambiental, H*(d), en un punto en un campo de radiación se define como el equivalente de dosis que sería producido por el correspondiente campo alineado y expandido en la esfera ICRU a una profundidad d, sobre el radio opuesto a la dirección del campo alineado. La unidad en el SI es J kg−1 y su nombre especial es Sievert (Sv). Para radiación fuertemente penetrante se recomienda una profundidad de 10 mm, y para débilmente penetrante (fotones de energía inferior a 15 keV y radiación beta) se emplean 0,07 mm para la piel y 3 mm para el cristalino. En estos casos, el equivalente de dosis ambiental se expresa como H*(10), H*(0,07) o H*(3), respectivamente. La medida de H*(d) requiere generalmente que el campo de radiación sea uniforme sobre las dimensiones del instrumento, y que este tenga respuesta isótropa. Equivalente de dosis direccional El equivalente de dosis direccional, H’(d,Ω), en un punto de un campo de radiación es el equivalente de dosis que se produciría por el correspondiente campo expandido en la esfera ICRU a la profundidad d, sobre un radio dirigido en una dirección especificada, Ω, siendo Ω el ángulo entre la dirección del haz y el radio de la esfera ICRU sobre la que se define la profundidad d. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Su unidad en el SI es J kg−1 y su nombre especial es Sievert (Sv). Cualquier expresión del equivalente de dosis direccional debe especificar la profundidad, d, y la dirección, Ω. Para simplificar la notación, d debe expresarse en mm. Las profundidades recomendadas para radiación débilmente penetrante para cristalino y piel, y para radiación fuertemente penetrante, son las mismas que para la magnitud equivalente de dosis ambiental. La medida de H’(d,Ω) requiere que el campo de radiación sea uniforme sobre las dimensiones del instrumento, y que este tenga la respuesta direccional requerida. VIGILANCIA INDIVIDUAL Equivalente de dosis personal El equivalente de dosis personal, Hp(d), es el equivalente de dosis en tejido blando, por debajo de un punto especificado del cuerpo y a una profundidad apropiada d. La unidad en el SI es el J kg−1, y su nombre especial es Sievert (Sv). La profundidad para radiaciones fuertemente penetrantes es 10 mm, y para débilmente penetrantes es de 0,07 mm para la piel y 3 mm para el cristalino. El equivalente de dosis personal se denota como Hp(10), Hp(0,07) y Hp(3). Hp(d) puede medirse con un detector situado en la superficie del cuerpo y cubierto por un espesor apropiado de material equivalente a tejido. 5. RESUMEN ● ● ● Los resultados de una medición deben expresarse mediante la magnitud medida seguida de su correspondiente unidad, expresada en unidades del SI, o unidades derivadas de este, ya que es el conjunto de magnitudes y unidades adaptado por toda la comunidad científica. La ICRU define las magnitudes y unidades utilizadas en el campo de las radiaciones ionizantes. Las clasi­ fica en cuatro grupos: ● Magnitudes radiométricas: empleadas para describir un campo de radiación (número y energía de las partículas que lo componen junto con sus distribuciones espaciales y temporales). ● Coeficientes de interacción: son el nexo de unión entre las magnitudes radiométricas y las dosimétricas. Cabe destacar la sección eficaz y el coeficiente de atenuación lineal. ● Magnitudes dosimétricas: proporcionan una medida física de los efectos de la radiación. Se dividen en dos grupos: de conversión de energía (kerma y exposición) y de depósito de energía (dosis absorbida). ● Radiactividad. La ICRU y la ICRP definen las magnitudes en el campo de la radioprotección. Se distingue entre magnitudes limitadoras (dosis equivalente en un órgano o tejido y dosis efectiva) y magnitudes operacionales (equivalente de dosis ambiental, direccional o personal). Bibliografía Brosed A, Fernández-Varea JM, González Leitón AM, Gracia Ezpeleta A. Fundamentos de física médica. Vol. 1: Medida de la radiación. Madrid: ADI; 2011. Bureau International des Poids et Mesures. The International System of Units. 8th ed. Paris: BIPM STDI Media; 2006. Disponible en: http:// www.bipm.org/utils/common/pdf/si_brochure_8.pdf ICRU (1998). International Commission on Radiation Units and Measurements. Fundamental quantities and units for ionizing radiation. ICRU Report 60. Bethesda, Maryland: International Commission on Radiation Units and Measurements; 1998. Seltzer SM, Menzel HG, Paretzke HG, Wambersie A. Fundamental quantities and units for ionizing radiation (Report 85). Journal of the ICRU, Vol. 11. No. 2011. Thompson A, Taylor BN. Guide for the use of the International System of units (SI). 2008 Edition. (Special publication 811). Gaithersburg, MD: National Institue of Standards & Technology, section 6.1.2. Disponible en: http://physics.nist.gov/cuu/pdf/sp811.pdf 31 CAPÍTULO 4 Detección y medida de la radiación Patricia Sánchez Rubio, Jaime Martínez Ortega y María Monedero Pinto ÍNDICE 1. Introducción 32 2. Detección y medida 32 2.1.Modelo simplificado de detector 32 2.2.Modos de operación 33 2.3.Resolución en energía 33 2.4.Eficiencia 34 2.5.Tiempo muerto 35 3. Tipos de detectores 36 3.1.Detectores de ionización gaseosa 36 3.2.Estructura de bandas en los sólidos 39 3.3.Detectores de semiconductor 40 32 3.4.Detectores de luminiscencia 41 3.5.Detectores de película 44 3.6.Detectores de neutrones 47 4. Detectores en el ámbito hospitalario 47 4.1.Sistemas de dosimetría en radioterapia 48 4.2.Monitores de radiación ambiental 48 4.3.Monitores de contaminación 48 4.4.Dosímetros personales 49 5. Resumen 49 Bibliografía 50 1. INTRODUCCIÓN Las radiaciones ionizantes no son perceptibles por los sentidos, por lo que es necesario el empleo de instrumentos de medida adecuados. En el ámbito hospitalario, el objetivo de la detección de la radiación es, en última instancia, conocer los efectos de esta sobre el cuerpo humano. Para ello, la noción de la fluencia de las partículas y su distribución energética ayudará al conocimiento de dichos efectos. El objetivo del capítulo es que el lector conozca los principios físicos de funcionamiento y las características de los detectores empleados en el campo de la dosimetría y detección de las radiaciones ionizantes. 2. DETECCIÓN Y MEDIDA Los diferentes detectores están diseñados basándose en el conocimiento de los mecanismos de interacción de la radiación con la materia y en la medición del fenómeno físico que se produce como consecuencia de dicha interacción. Los diferentes fenómenos físicos que se aprovechan para detectar y medir la radiación son: ● Creación de carga debido a las ionizaciones de los átomos del medio, generalmente gaseoso, por la radia- ● ● ción ionizante. La colección de la misma da lugar a la medida de una corriente eléctrica o impulso de voltaje. Luminiscencia generada en el proceso de excitación de los electrones a niveles energéticos superiores y su posterior desexcitación. La detección de la radiación se consigue mediante la medida de la intensidad de la luz originada en el proceso de desexcitación. Disociación de la materia debida a que la radiación ionizante rompe los enlaces químicos, dando lugar a la formación de radicales libres de gran reactividad química. Estas alteraciones en la constitución de la materia permiten la detección de la radiación. Los detectores siempre llevan asociados sistemas electrónicos para el control y el tratamiento de las señales producidas, de manera que el detector con su electrónica asociada constituye el sistema de detección. A la hora de elegir un sistema de detección de radiación, debe tenerse en cuenta que su respuesta puede variar en función del tipo y de la energía de la radiación, la tasa de emisión, la geometría y las condiciones ambientales en que se realiza la medida. 2.1. Modelo simplificado de detector En una amplia categoría de detectores, el efecto final de la interacción de la radiación es la producción de © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 4 Detección y medida de la radiación carga eléctrica de forma directa o indirecta dentro del volumen activo del detector. Por este motivo, el funcionamiento de un detector puede esquematizarse de la siguiente manera: considérese una sola partícula en el interior del detector, de modo que al interaccionar con este genera una carga Q, la cual debe ser colectada para proporcionar una señal eléctrica. Habitualmente, la colección de la carga se realiza aplicando un campo eléctrico en el interior del detector, que provoca que las cargas positivas y negativas liberadas por la radiación fluyan en la dirección de los electrodos de signo opuesto a las cargas. En el proceso de colección se producirá una corriente eléctrica, I, que será constante durante el tiempo que dure dicho proceso, y que una vez finalizado será nula (fig. 4-1). El tiempo necesario para la colección total de la carga, tc, varía ampliamente de unos detectores a otros. Por ejemplo, en una cáma­ ra de ionización el tiempo de colección de carga es del orden de milisegundos, mientras que en los detectores de semiconductor es de nanosegundos. Este tiempo es un indicador tanto de la movilidad de los portadores de carga dentro del volumen activo como de la distancia promedio que deben recorrer antes de llegar a los electrodos de colección. La integral de la corriente eléctrica, I, durante el tiempo de colección de carga, tc, es la carga, Q, generada en la interacción: tc ∫ I(t)dt = Q 0 [1] En una situación real, muchas partículas interaccionarán en un determinado intervalo de tiempo, de manera que, dependiendo de su tasa de llegada, los pulsos de intensidad pueden solaparse o estar espaciados. El espaciado temporal entre los sucesivos pulsos es aleatorio, como se observa en la figura 4-1. 2.2. Modos de operación MODO CORRIENTE En este modo, la magnitud observada a la salida del dispositivo es la corriente promedio debida a la interacción de varias partículas, que puede calcularse como: I0 = r Q = r [2] donde I0 es la corriente promedio, r es la tasa de eventos, Q es la carga producida en cada evento, ε es la energía promedio depositada por evento, W es la energía promedio necesaria para producir un par de carga (p. ej., W = 34 J/C para crear un par ion-electrón en aire), y q es la unidad de carga elemental (1,6 10−19 C). Los detectores que trabajan en este modo se usan para dosimetría. Presentan la ventaja de poder utilizarse cuando la tasa de eventos es elevada; sin embargo se pierde la información individual de los eventos ionizantes. MODO PULSO En este modo, el dispositivo de medida está diseñado para resolver cada una de las partículas que interacciona en el medio, es decir, se registra la carga liberada en cada suceso ionizante de acuerdo con la ecuación 1. El registro de la carga total es un indicador de la energía depositada en el detector. Los detectores que trabajan en modo impulso permiten conocer la energía de las partículas que inciden sobre él, y a este tipo de detectores se les denomina espectrómetros. Por otro lado, como cada partícula registrada da lugar a un pulso, esto permite «contar» partículas individuales, por lo que también se los llama contadores. La amplitud del pulso de salida, V, puede calcularse como el cociente de la carga total creada en el detector durante una interacción dividida por la capacidad eléctrica del circuito al que se encuentra conectado el detector: V= © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ε q W Q C [3] Puesto que C toma un valor fijo y constante, la amplitud del pulso de salida es directamente proporcional a la carga generada dentro del detector. FIGURA 4-1 En una situación real, al detector llega un haz de partículas, cada una de las cuales, al interaccionar con el detector, dará lugar a la formación de un pulso de corriente. Puesto que el fenómeno de interacción es aleatorio, la separación entre pulsos también. La figura representa una situación en la que la tasa de llegada de las partículas es lo suficientemente alta como para que algunos pulsos de corriente se solapen. La mayoría de los detectores trabajan en este modo de operación debido a las ventajas inherentes que presenta: gran sensibilidad, es decir, permite detectar bajos niveles de radiación de fondo, y la más importante, la posibilidad de obtener información a partir de la amplitud de cada pulso individual, no como en el modo corriente, en el cual todas las interacciones, independientemente de la amplitud del pulso a la que den lugar, contribuyen a la corriente promedio de salida. 2.3. Resolución en energía El objetivo de algunos detectores es medir la distribución energética de las partículas o radiación incidente, 33 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes obteniendo espectros diferenciales de amplitud de impulsos, es decir, el número de pulsos cuyas amplitudes se encuentran en un determinado rango de valores de energía. La resolución en energía, R, es la capacidad de un detector para distinguir dos pulsos cuyas energías estén muy próximas, y se define como la anchura a mitad de altura del pulso, FWHM (Full Width at Half Maximum), dividida por la posición (energía) del centroide, H0 (fig. 4-2A). La resolución en energía es un parámetro adimensional y suele expresarse como porcentaje: FWHM R= E0 [4] En un proceso de detección, las medidas se distribuyen en torno a un valor medio, E0, según una distribución gaussiana cuya desviación estándar, σ, es un parámetro que indica cuánto se alejan las medidas del valor medio. En este caso, la FWHM puede calcularse como 2,35 σ; cuanto más estrecha sea la gaussiana, σ tomará un valor más pequeño y por tanto menor será el valor de R, lo que señala que la resolución del detector es mejor, como se muestra en la figura 4-2B. Una regla aproximada indica que dos energías pueden resolverse cuando están separadas en más de una FWHM. 34 Existen diversas fuentes de ruido que hacen que la resolución del detector no sea perfecta: ● ● Cambios del punto de trabajo, es decir, cambios en el valor de corriente o tensión a la que trabaja el detector durante la medida. Ruido aleatorio o señal espuria (en general, por «ruido» se entiende cualquier perturbación que interviene FIGURA 4-2 ● en la señal que se desea procesar), debido a la electrónica del detector. Ruido estadístico procedente de la naturaleza estadística de la medida, es decir, la carga generada en el detector es discreta y variable. Este tipo de ruido estadístico no puede evitarse, pero sí es posible reducirlo aumentando el número de medidas realizadas. 2.4. Eficiencia Por lo general, no toda la radiación procedente de una fuente alcanza el detector, y no toda la radiación que alcanza al detector interacciona con él. Por consiguiente, se define el parámetro de eficiencia, que permite relacionar el número de pulsos contados con el número de eventos ionizantes que alcanzan el detector. Se distinguen dos tipos de eficiencia de contajes: eficiencia absoluta y eficiencia intrínseca. EFICIENCIA ABSOLUTA ε abs = número de pulsos registrados número de partículas emitidas por la fuente [5] Esta eficiencia no sólo depende de las propiedades intrínsecas del detector, sino también de la geometría de contaje (fundamentalmente de la distancia entre la fuente y el detector). EFICIENCIA INTRÍNSECA ε int = número de pulsos registrados número de partículas que inciden sobre el detector A) Definición de resolución de un detector. Para pulsos cuya forma sea una gaussiana con desviación estándar σ, la FWHM es 2,35 σ. B) Función respuesta de diferentes detectores, de modo que cuanto mayor es el valor de σ, peor es la resolución energética del detector. [6] CAPÍTULO 4 Detección y medida de la radiación La eficiencia intrínseca depende esencialmente del ma­ terial del detector, de la energía de la radiación y del espesor del detector en la dirección de la radiación incidente. Presenta una menor dependencia que la eficiencia absoluta con la distancia entre la fuente y el detector. 2.5. Tiempo muerto El tiempo muerto se define como el tiempo mínimo que debe transcurrir entre dos eventos para que sean registrados como pulsos diferentes. Esta limitación temporal puede deberse al propio detector, según el proceso físico que tenga lugar en él, o la electrónica asociada encargada del procesado y el registro del pulso. De forma general, si se registran m eventos, el tiempo durante el cual el detector no estará operativo será mτ. Ahora bien, si han llegado al detector n eventos durante el tiempo que el detector ha permanecido insensi­ ble (mτ), el número de eventos verdaderos que se habrán perdido será nmτ. Por otro lado, el número de eventos per­ didos puede calcularse como n − m, por lo que: n – m = nmτ m [7] n= 1– mτ Debido a la naturaleza aleatoria de los procesos de desintegración radiactiva, siempre existe la probabilidad de que se pierda algún evento verdadero si este ocurre rápidamente después del anterior, de manera que estén muy próximos entre sí. Esta situación se agrava en el caso de altas tasas de contaje, de manera que si se desea realizar unas medidas de contaje precisas, deben ser corregidas por las pérdidas debidas al tiempo muerto. Modelo paralizable En el modelo paralizable, los eventos que tienen lugar durante el tiempo muerto no sólo no son registrados, sino que extienden el tiempo muerto otro periodo τ, y por tanto se produce la pérdida de los eventos que tienen lugar a continuación, como se observa en la figura 4-3A. Continuando con el ejemplo anterior, sólo se registrarían m = 3 de los n = 6 eventos verdaderos. MODELOS DE TIEMPO MUERTO En este caso, los periodos de tiempo muerto no tienen una longitud fija, por lo que no puede aplicarse el mismo argumento que en el modelo no paralizable. La expresión que relaciona el número de eventos registrados, m, con el número de eventos verdaderos, n, es: Son modelos que permiten conocer el número real de eventos, n, a partir del número de pulsos registrados, m, y el tiempo de resolución del sistema o tiempo muerto (τ). Modelo no paralizable Si τ es el tiempo que dura un evento verdadero, y por tanto el tiempo durante el cual el detector no está operativo, los eventos que tengan lugar durante ese intervalo temporal se perderán y no tendrán ningún efecto sobre el comportamiento del detector. De acuerdo con este © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. modelo, en el ejemplo de la figura 4-3A el detector registraría m = 4 eventos de las n = 6 interacciones verdaderas. FIGURA 4-3 m = n e -nτ [8] En la figura 4-3B se representa la tasa de impulsos registrados, m, versus la tasa de eventos verdaderos, n. Cuando las tasas son bajas, los dos modelos dan los mismos A) Modelos de tiempo muerto para un detector de radiación; τ es el tiempo que dura un evento verdadero y durante el cual el detector no está operativo. B) Variación de la tasa de contaje observada, m, en función de la tasa verdadera, n, según si la respuesta del detector se ajusta al modelo paralizable o no paralizable. 35 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes resultados. Para una tasa observada de m = 1/τ, el sistema no paralizable se aproxima a un valor asintótico que representa la situación en la que el contador apenas tiene tiempo para finalizar un periodo muerto antes de comenzar con el siguiente, mientras que para esa misma tasa se observa un máximo en m para el sistema paralizable. En los sistemas de contaje que se comportan según modelos paralizables, tasas de interacción verdaderas muy altas dan lugar a una extensión del tiempo muerto a continuación del evento inicial registrado, y por tanto se contabilizan muy pocos eventos verdaderos. Además, pueden cometerse errores al interpretar los datos de contaje, ya que hay dos posibles tasas de interacción verdaderas, n1 y n2, correspondientes a una tasa observada, m1. 3. TIPOS DE DETECTORES Los detectores pueden clasificarse atendiendo a distintas razones, de modo que un mismo detector puede estar incluido dentro de más de una categoría. A continuación se indica la clasificación de los detectores atendiendo a diferentes criterios: ● ● 36 ● ● El principio físico o químico utilizado: ionización gaseosa, centelleo, semiconductor, película radiográfica o radiocrómica, y termoluminiscencia (TLD). Procedimientos de medida: ● Activos: el sistema electrónico de lectura está activo durante la irradiación. Ejemplo: detector GeigerMüller (GM). ● Pasivos: el proceso de lectura del detector ocurre con posterioridad a la irradiación. Ejemplo: TLD. Tecnología: ● Directos: la señal es la resultante de colectar los portadores de carga producidos por la radiación ionizante. Ejemplo: cámara de ionización. ● Indirectos: se aprovecha la señal producida por otras transformaciones causadas por la radiación ionizante en el medio, como por ejemplo la excitación de estados ópticos, la modificación de niveles electrónicos de la red cristalina, etc. Ejemplo: película radiográfica. Utilización: detectores para dosimetría del haz de radiación, monitores de radiación ambiental, monitores de contaminación y dosímetros personales. 3.1. Detectores de ionización gaseosa La ionización de un gas es el efecto físico en el cual se basan estos detectores. Cuando una partícula, directamente o indirectamente ionizante, atraviesa un gas, crea a lo largo de su camino moléculas excitadas e ionizadas. La ionización de una molécula neutra da lugar a la creación de un ion positivo y un electrón libre, denominado par ion-electrón (ion-e−). Con ello, el gas que al inicio se comportaba como un aislante eléctrico pasa a ser parcialmente conductor, de manera que al aplicar una tensión de polarización a los electrodos se genera un campo FIGURA 4-4 Ionización producida por la radiación ionizante al atravesar el gas que contiene el detector. La aplicación de un campo eléctrico permite la colección de carga hacia sus respectivos electrodos. eléctrico en el interior del volumen del detector. Dicho campo eléctrico, a su vez, da lugar a una fuerza electrostática que mueve a los iones positivos hacia el electrodo negativo (cátodo), y a los electrones hacia el electrodo po­ sitivo (ánodo), generando una corriente eléctrica cuya intensidad estará relacionada con la intensidad de la radiación ionizante que la ha producido. El esquema ge­ neral de un detector de ionización gaseosa se muestra en la figura 4-4. El tiempo que tardan los iones en llegar a su correspondiente electrodo es del orden de milisegundos, que es un tiempo muy largo. Sin embargo, el tiempo de colección para los electrones es del orden de microsegundos, es decir, unas mil veces menos, debido a su menor masa. Para que se forme un par ion-e−, la partícula ionizante debe transferir una cantidad mínima de energía, que en principio bastaría con que fuera igual a la energía necesaria para arrancar a un electrón ligado de una de sus capas (10-20 eV). Sin embargo, la partícula incidente, además de perder su energía creando pares ion-e−, también puede perderla mediante procesos de excitación, es decir, un electrón de una molécula del gas pasa a ocupar un estado ligado de mayor energía. Por tanto, la energía promedio, W, necesaria para producir un par ion-e −, es ligeramente mayor que la energía de ionización. En principio, W depende del tipo de gas y del tipo y la energía de la radiación; no obstante, se ha observado experimentalmente que permanece constante para muchos gases y diferentes tipos de radiación, tomando un valor W ≈ 30-35 eV. Si W es aproximadamente constante para un tipo de radiación dada, la energía depositada será proporcional al número de pares ion-e −formados, y puede calcularse dicha energía si se conoce la cantidad de pares de iones. En el proceso de difusión del ion y el e− hacia sus respectivos electrodos pueden producirse varios fenómenos que hacen que la carga original generada por la radiación ionizante no sea totalmente colectada: ● Colisiones con transferencia de carga: cuando un ion positivo choca con una molécula neutra, se CAPÍTULO 4 Detección y medida de la radiación ● transfiere un electrón de dicha molécula al ion; por otro lado, los e−, al colisionar con una molécula neutra, pueden acoplarse a ella, formando un ion negativo. Como resultado de ambas colisiones desaparece el par ion-e− original y se forman iones negativos. Por ejemplo, el oxígeno es un gas que capta electrones con mucha facilidad, con lo cual los electrones que se difunden en aire se convierten rápidamente en iones negativos. En contrapunto, el nitrógeno, el hidrógeno y los gases nobles se caracterizan por un coeficiente de acoplamiento de electrones muy bajo, y por tanto, en estos gases, los electrones continúan su camino como electrones libres. Recombinación: es una colisión entre un ion positivo y un e− libre, en la cual el e− es capturado por el ion positivo volviendo de nuevo al estado de carga neutra. Alternativamente, un ion positivo puede sufrir una colisión con un ion negativo, en la cual el electrón extra se transfiere al ion positivo y ambos iones son neutralizados. En los dos casos, la carga representada por el par ion-e− original se pierde y, por tanto, no contribuye a la señal. La tasa de recombinación dependerá de la densidad de pares ion-e− y del voltaje aplicado. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ZONAS DE FUNCIONAMIENTO DE UN DETECTOR DE IONIZACIÓN GASEOSA El parámetro esencial para determinar el comportamiento de un detector de gas es la diferencia de potencial (ddp) o tensión aplicada entre sus electrodos. De acuerdo con la figura 4-5, se distinguen las siguientes zonas de funcionamiento. Zona de recombinación Si no se aplica ninguna tensión al detector, no se detectará ninguna corriente, ya que no existe campo eléctrico, y los iones y los electrones desaparecerán por recombinación o difusión en el volumen activo del detector. Al aplicar un potencial no muy elevado (menos de unos 100 V) aparecerá un campo eléctrico, pero no lo bastante intenso como para evitar la recombinación, con lo cual la carga colectada es menor que la representada por los pares ion-e− originales. Zona de saturación o zona de las cámaras de ionización Para un voltaje aplicado lo suficientemente alto (100-400 V), el campo eléctrico será lo bastante intenso como para poder despreciar la recombinación, y por tanto todas las cargas creadas en el proceso de ionización alcanzarán los electrodos. En la figura 4-5 se observa que un aumento de la tensión no supone un aumento de la corriente, ya que todas las cargas han sido colectadas. Esta es la zona de trabajo de las cámaras de ionización. Zona de proporcionalidad estricta Si se continúa aumentando la tensión, llega un momento en que se produce el fenómeno conocido como multi­ plicación del gas: los electrones libres son acelerados por el campo eléctrico aplicado, de modo que cuando sufren FIGURA 4-5 Diferentes zonas de funcionamiento de un detector de ionización gaseosa en función de la diferencia de potencial aplicada a sus electrodos. una colisión adquieren una energía cinética importante. Si esta energía es mayor que la energía de ionización de la molécula neutra del gas, es posible crear un par ion-e− adicional en cada colisión, denominada ionización secundaria. El electrón liberado en la ionización secundaria, a su vez, será acelerado por el campo eléctrico, con lo que sufrirá nuevas colisiones que provocarán nuevas ionizaciones. De esta manera, el proceso de multiplicación del gas tiene lugar en forma de cascada, en la que cada electrón libre creado en una colisión puede crear más electrones libres en el mismo proceso. La avalancha formada en el proceso de multiplicación de un electrón se muestra en la figura 4-6A. En esta región, la multiplicación del gas es lineal, con lo que la carga colectada será proporcional al número de iones originales creados por la radiación incidente. El factor de proporcionalidad se denomina factor de multiplicación, M, que se define como el número de pares de iones secundarios producidos por cada primario: Q = e n0 M [9] donde Q es la carga total, n0 son los pares ion-e− originales y M es el factor de multiplicación. Para contadores proporcionales es del orden de 1-104. Zona de proporcionalidad limitada Si se sigue aumentando la ddp se introducen efectos no lineales. Los más importantes están relacionados con los iones positivos que también son creados en las ionizaciones secundarias. Al aumentar la tensión aplicada, el factor de multiplicación se hace muy grande (M ≈ 106), la cantidad de iones secundarios aumenta considerablemente y deja de existir proporcionalidad entre la carga colectada y el número de iones primarios. Zona Geiger-Müller Si se continúa aumentado la tensión, el factor de multiplicación toma un valor muy elevado (M ≈ 1010), de 37 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes FIGURA 4-6 A) Avalancha de ionizaciones secundarias disparadas por un solo electrón en la zona de proporcionalidad estricta. B) Mecanismo por el cual se disparan avalanchas adicionales en una descarga Geiger. Los fotones por interacción fotoeléctrica en otro punto del gas (1) o en la superficie del cátodo (2) liberan un nuevo electrón que, en su migración hacia el ánodo, dispara una nueva avalancha. 38 modo que se produce un verdadero alud electrónico. En este caso, el valor de la carga colectada es constante e independiente del número de iones primarios, de la partícula incidente y de la tensión aplicada. En esta zona operan los detectores Geiger-Müller. Zona de descarga continua Para tensiones aplicadas muy elevadas, el detector se hace inestable y entra en un régimen de descarga semiautónoma, haciéndose inestable porque los iones positivos, fuertemente acelerados, arrancan electrones del cátodo y se origina una descarga en cadena. CÁMARAS DE IONIZACIÓN Una cámara de ionización (CI) es un detector de gas en el cual la tensión aplicada (V∼10-100 V) se sitúa en la zona de saturación. En una cámara de ionización ideal, toda la carga generada por ionización es registrada, sin que haya recombinación ni multiplicación. Las cámaras de ionización suelen trabajar en modo corriente y son un detector activo. La geometría de las CI suele ser plana o cilíndrica, y contienen en su interior aire a presión de una atmósfera. La corriente de ionización generada por la interacción de la radiación es muy pequeña para poder ser medida; por ejemplo, una partícula beta produce unos 1.000 pa­ res de iones, lo que da lugar a un pulso de salida de unos cuantos milivoltios. Por este motivo, las CI suelen ir acompañadas de dispositivos de amplificación. Las cámaras de ionización se utilizan para: ● Detección de radiación X, radiación gamma y radiación alfa y beta. Puesto que la radiación alfa es de muy corto alcance, es necesario que la fuente radiactiva se sitúe en el interior de la cámara, sobre uno de sus electrodos (cámaras planas). Sin embargo, la detección de partículas beta se consigue para fuentes externas a ● través de ventanas suficientemente delgadas, debido a su mayor poder de penetración. La eficiencia de la detección para fotones es muy baja, de alrededor de un 1%, mientras que la eficiencia de detección para partículas a y b es del 100%. En general, ofrecen muy poca resolución energética. Dosimetría. Las CI utilizadas para tal fin están construidas con paredes de un material equivalente a aire, plástico o aluminio. Estas cámaras proporcionan medidas relativamente exactas de exposición para rayos gamma cuya energía sea lo bastante alta como para poder despreciar la atenuación de las paredes, pero lo suficientemente baja como para conseguir el equilibrio electrónico. En el caso particular de que ·, la CI sea equivalente a aire, la tasa de exposición, X se obtiene simplemente dividiendo la corriente de ionización saturada, IS, por la masa, M, contenida en el volumen activo del detector: • X= IS M [10] donde M es la masa de aire que debe ser corregida por factores de presión y temperatura si la medida no se realiza en las condiciones estándar en que se calibró la cámara (P = 1,013 105 Pa y T = 273,15 K). También pueden realizarse medidas de dosis absorbida, como se explicará en el capítulo 10. CONTADORES PROPORCIONALES Un contador proporcional es un detector de gas en el cual la tensión aplicada se sitúa en la zona proporcional. Habitualmente trabaja en modo pulso y es un detector activo. Debido al fenómeno de multiplicación del gas, la carga se amplifica dentro del propio detector generando pulsos del orden de 0,1 V, aunque todavía se requiere la amplificación de la señal. CAPÍTULO 4 Detección y medida de la radiación Los contadores proporcionales suelen ser cilíndricos (geometría coaxial), es decir, el ánodo es un fino cable (0,02-0,1 mm de diámetro) que se sitúa a lo largo del eje de un cilindro hueco que funciona como cátodo, y el gas que se encuentra en el volumen activo del detector suele ser un gas noble. Como ya se ha indicado, el fenómeno de multiplicación del gas se basa en las ionizaciones secundarias producidas en las colisiones de los electrones con las moléculas neutras del gas del detector. Pero además de las ionizaciones, también se producen excitaciones de las moléculas que posteriormente decaerán al estado fundamental mediante la emisión de fotones visibles o ultravioleta (UV). Estos fotones, a su vez, pueden producir nuevas ionizaciones, lo que conduce a una pérdida de la proporcionalidad o a la aparición de pulsos espurios, o ambas cosas. En la práctica, para evitar estos fenómenos, lo que se hace es añadir al gas una pequeña cantidad de otro gas poliatómico, como por ejemplo el metano, para que absorba dichos fotones. A este componente se le denomina gas quench o extintor. La proporcionalidad que existe entre la altura del pulso y la ionización inicial permite utilizar al detector para distinguir entre partículas de diferentes energías y poder ionizante, es decir, puede emplearse como espectrómetro. También puede utilizarse como monitor de radiación. CONTADORES GEIGER-MÜLLER © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Los contadores Geiger-Müller (G-M) son contadores de gas en los que la tensión aplicada se sitúa en la zona Geiger-Müller. Trabajan en modo pulso y son detectores activos. A diferencia de los contadores proporcionales, en los que cada electrón del par ion-electrón produce una avalancha que es independiente de la avalancha producida por otro electrón asociado con el evento ionizante original, en un G-M cada avalancha puede, a su vez, producir una segunda avalancha en un punto diferente dentro del tubo. Estas segundas avalanchas son producidas por los fotones emitidos por las moléculas de gas excitadas que adquirieron dicho estado como consecuencia de las colisiones con los electrones primarios. Como se observa en la figura 4-6B, la avalancha Geiger crece de forma que envuelve al ánodo, independientemente de la posición en la que tuvo lugar el evento ionizante inicial. Puesto que una descarga Geiger finaliza una vez que se desarrolla una determinada carga total, con independencia del número de pares ion-e− creados por la radiación ionizante incidente, todos los pulsos tienen la misma amplitud y, por tanto, no proporcionan ninguna información sobre las propiedades de la radiación incidente. Por este motivo, los contadores G-M se usan como monitores de radiación y no pueden utilizarse para espectroscopia, ya que pierden toda la información de la cantidad de energía depositada por la radiación ionizante. Los pulsos típicos de un G-M representan una cantidad inusualmente grande de carga colectada; se forman sobre unos 109-1010 pares de iones en la descarga que se traducen en un pulso de salida de aproximadamente 1 V. Esta amplitud tan grande del pulso de salida permite simplificar la electrónica asociada, de modo que puede eliminarse la etapa de amplificación previa. Los gases utilizados para un contador G-M son los mismos que para un contador proporcional. Los más empleados son los gases nobles, como el helio o el argón. Al gas noble se le añade otro gas, también denominado gas quench, para evitar la generación de múltiples pulsos mediante el mecanismo de colisiones con transferencia de carga. Cuando los iones de argón llegan al cátodo y se neutralizan, quedan en estado excitado y liberan fotones UV que al propagarse producen fotoelectrones, los cuales generan nuevas avalanchas que dan lugar a pulsos espurios. Sin embargo, si estos iones de argón colisionan con las moléculas del gas quench, son neutralizados al transferir su carga positiva a dicha molécula, que queda ionizada positivamente. Ahora es el ion positivo del gas quench el que continúa su camino hacia el cátodo, de manera que, al ser neutralizado, el exceso de energía da lugar a la disociación de la molécula compleja, en lugar de liberar un electrón de la superficie del cátodo, y por consiguiente no se forman avalanchas adicionales en el tubo. El gas quench utilizado suele ser moléculas orgánicas. Debido a que estas se disocian para evitar que el contador entre en descarga continua, el gas va desapareciendo gradualmente durante el tiempo de vida del tubo. El principal inconveniente de un G-M es su largo tiempo muerto (50-300 ms), lo que implica que este tipo de detectores sólo puedan utilizarse para tasas de contajes relativamente bajas. La eficiencia de un contador Geiger es sólo del orden del 1-2% para la radiación gamma, mientras que para la radiación beta es del 100% debido al relativamente intenso poder ionizante de dichas partículas. Los contadores Geiger se usan sobre todo para la detección de radiación gamma o de partículas beta; para la detección de la primera están provistos de paredes metálicas o de vidrio, debido al gran poder de penetración de esta radiación. 3.2. Estructura de bandas en los sólidos Hasta ahora se han descrito detectores en los cuales el medio físico en que se producen los procesos de interacción de la radiación se encuentra en estado gaseoso. Sin embargo, en los detectores que se van a detallar en los siguientes apartados, el medio empleado para la detección se encuentra en estado sólido. Es necesario conocer la estructura o la organización de los átomos en un sólido para poder entender el fenómeno físico que se produce como consecuencia de la interacción. Los átomos que componen un material sólido se distribuyen en una red cristalina periódica, de manera que 39 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes FIGURA 4-7 A) Disposición de los átomos o moléculas de un sólido en una red periódica que da lugar a una estructura cristalina cúbica. B) Según el tamaño del gap (separación entre la banda de valencia y la banda de conducción), los sólidos pueden clasificarse en aislantes, semiconductores y conductores. 40 los distintos niveles de energía se establecen en bandas de energías permitidas para los electrones, separadas por gaps o bandas de energía prohibidas. La banda inferior se denomina banda de valencia, en la que todos los electrones se encuentran ligados en un lugar específico de la red cristalina, mientras que en la banda de energía superior, denominada banda de conducción, los electrones están libres y pueden moverse por toda la red cristalina. Son estos electrones los que contribuyen a la conductividad eléctrica del material. Las dos bandas se encuentran separadas por un gap, cuyo tamaño determina si el material se clasifica como aislante, semiconductor o conductor, como se observa en la figura 4-7. En ausencia de excitación térmica, tanto los aislantes como los conductores tienen la banda de valencia completamente llena y la de conducción completamente vacía. Cuando los electrones adquieren la energía suficiente para pasar a la banda de conducción, en la banda de valencia quedan disponibles unos estados de energía denominados huecos. Un hueco es la ausencia de un electrón, el cual puede considerarse como una partícula de características similares a las de un electrón, pero cargada positivamente. El gap en los aislantes tiene un ancho de unos 5 eV o más, pero en los semiconductores el gap es de 1-3 eV. El ta­ maño o ancho del gap también puede depender de la temperatura. 3.3. Detectores de semiconductor El principio de funcionamiento de los semiconductores puede asemejarse al de las CI. Cuando la radiación ionizante incide sobre un semiconductor, da lugar a la producción de pares electrón-hueco a lo largo del camino de la partícula. El par electrón-hueco creado es análogo al par ion-electrón producido en los detectores de gas, de manera que al aplicar un campo eléctrico se genera una señal eléctrica debida a la migración de los electrones y los huecos hacia sus respectivos electrodos. La energía necesaria para crear un par electrón-hueco se denomina energía de ionización. Esta energía es mucho más pequeña en los semiconductores (3,76 eV en el Si y 2,76 eV en el Ge) que en los detectores de gas, en los que son necesarios 30 eV para crear un par ion-electrón. Es por este motivo, y por la mayor densidad que presentan, por lo que el número de portadores de carga que se genera en un semiconductor es 10 veces mayor que el que se genera en un detector de gas, para la misma ener­ gía depositada. Esto permite que los detectores construi­ dos con semiconductores tengan mejor resolución en energía, y debido a su menor tamaño ofrecen mejor re­ solución espacial. A diferencia de los sólidos utilizados para los detectores termoluminiscentes, interesa que los semiconductores sean lo más puros posible, es decir, que estén libres de defectos y trampas para evitar que atrapen a los portadores (electrones y huecos) y se produzca una colección incompleta de carga. Ofrecen una respuesta directa, aunque necesitan etapas de amplificación, y una respuesta temporal muy buena, es decir, son muy rápidos (el tiempo de colección de carga es del orden de nanosegundos). Los detectores de Si se utilizan para espectroscopia de partículas alfa y fragmentos de fisión; en general, se usan para espectroscopia de partículas cargadas. Los detectores de Ge se utilizan para medidas de radiación gamma. Entre los inconvenientes que presentan los detectores de semiconductor, cabe mencionar: ● ● ● Están limitados a pequeños tamaños. Se degradan debido a la radiación. El daño más común es que un átomo del semiconductor se desplace de su posición en la red cristalina, creándose una vacante, y por tanto dando lugar a una trampa. Este efecto es más acusado cuando el detector se irradia con partículas cargadas pesadas que cuando se irradia con partículas beta o rayos gamma. Son muy caros. CAPÍTULO 4 Detección y medida de la radiación FIGURA 4-8 Esquema de un detector de centelleo de NaI-Tl. Se muestran los elementos básicos de un tubo fotomultiplicador. ● ● Los detectores de semiconductor empleados para espectroscopia necesitan refrigeración1. Los semiconductores empleados para dosimetría de un haz de radiación presentan una sobrerrespuesta a bajas energías, y dependencia angular y con la temperatura. 3.4. Detectores de luminiscencia © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La luminiscencia es la propiedad que presentan algunos materiales por la cual son capaces de emitir luz al absorber energía. Existen distintos tipos de luminiscencia dependiendo de cuál sea el tipo de excitación causante del fenómeno. Por ejemplo, la luminiscencia estimulada ópticamente es un tipo de luminiscencia causada por luz; o la termoluminiscencia, en la cual la absorción de calor por el material es la causa de la emisión de luz posterior. Este proceso tiene dos pasos: en el primero, la energía incidente hace que los electrones de los átomos que componen la red cristalina del material absorbente se exciten y salten de una banda a otra de mayor energía; en el segundo, los electrones «caen» de nuevo a su estado original emitiendo un fotón de luz. Según el intervalo de tiempo que transcurra entre los dos pasos se distingue entre: 1 Debido al pequeño gap del Ge (0,7 eV), los electrones que se encuentran en la banda de valencia podrían pasar a la banda de conducción simplemente por agitación térmica a temperatura ambiente. Esto daría lugar a la aparición de corrientes eléctricas que no se deben a la colección de los pares electrón-hueco generados por la radiación incidente, y que por tanto contribuyen a aumentar el ruido. Para evitar estas corrientes, lo que se hace es refrigerar el detector mediante nitrógeno líquido, que se encuentra a 77 K (−196,16 ˚C). ● ● Fluorescencia: el intervalo de tiempo entre los dos pasos es corto (menor de 10−8 s); es decir, la emisión de luz se produce inmediatamente después de que el material ha sido excitado. Fosforescencia: el intervalo de tiempo que transcurre entre la absorción y la reemisión de la energía es largo (muchas horas). En ambos casos, la energía emitida en forma de luz es casi siempre de menor energía, es decir, de una longitud de onda más larga que la de la luz excitante. Basándonos en estas propiedades de los materiales, pueden construirse dos tipos de detectores: detectores de centelleo, en los que interesa que el tiempo de desexcitación y de emisión de luz sea corto, y detectores de termoluminiscencia. DETECTORES DE CENTELLEO La figura 4-8 muestra los componentes principales de un detector de centelleo: el cristal centelleador, el tubo fotomultiplicador y la electrónica asociada. Cristal centelleador Se encarga de transformar la energía de la radiación ionizante incidente en fotones de luz visible o UV. El material de centelleo ideal debería reunir las siguientes cualidades: ● Alta eficiencia de centelleo: la fracción de la energía de la radiación incidente que se convierte en luz visible debe ser elevada, es decir, la situación ideal sería aquella en que toda la energía de la partícula incidente se convirtiera en luz. 41 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes ● ● ● ● ● 42 La conversión debería ser lineal: el número de fotones obtenidos debería ser proporcional, en el mayor rango posible, a la energía depositada por la partícula incidente. El cristal debería ser transparente a la longitud de onda de su propia emisión para que tenga lugar una buena colección de luz. El tiempo de decay (desexcitación) de la luminiscencia inducida debería ser corto para que la señal de los pulsos pueda ser generada rápidamente. El material debe ser de buena calidad óptica, poseer un número atómico elevado para favorecer la absorción de energía, y su espesor debe ser, en lo posible, igual al alcance máximo, si se trata de partículas cargadas, o del mayor espesor posible para radiación gamma. El índice de refracción debería ser próximo al del vidrio (n = 1,5) para que tenga lugar un acoplamiento efectivo entre la luz de centelleo y el tubo fotomultiplicador. Los materiales centelladores pueden ser orgánicos o inorgánicos. Los centelladores inorgánicos más utilizados son los haluros alcalinos, de los cuales el más empleado en la práctica es el yoduro de sodio impurificado con talio (NaI-Tl). El Tl es una impureza incorporada al cristal de NaI para conseguir que la longitud de onda de los fotones emitidos se encuentre en la zona espectral de máxima sensibilidad del fotomultiplicador. A este tipo de impurezas se las denomina activadores. Los materiales inorgánicos proporcionan una gran cantidad de fotones y son muy lineales2; sin embargo, su respuesta temporal es muy lenta. Entre las propiedades más significativas del NaI-Tl cabe destacar: ● ● ● ● Excelente eficiencia de detección (60%). Su respuesta, en un amplio rango de energías de electrones y rayos gamma, es lineal. Puede fabricarse en una amplia gama de tamaños y formas. El relativamente alto número atómico del yodo (Z = 53) asegura que tengan lugar procesos de absorción fotoeléctrica, lo que hace que presente una alta eficiencia de detección intrínseca. Como inconveniente, es un material higroscópico, es decir, que absorbe agua cuando se encuentra en contacto con la atmósfera, lo que hace que se deterioren su estructura y transparencia. Para evitarlo, el cristal se encapsula dejando una ventana de vidrio transparente que permite la salida de los fotones visibles generados. Los centelladores orgánicos son en general más rápidos que los inorgánicos, pero producen menos luz. Los materiales pueden ser plásticos o cristales, o estar en estado líquido. Suelen utilizarse para espectrometría beta y detección de neutrones rápidos. Se dice que la respuesta de un detector es lineal cuando es proporcional al estímulo o factor externo que la produce. 2 Tubo fotomultiplicador El tubo fotomultiplicador (FM) se encarga de transformar la luz procedente del cristal de centelleo en una señal eléctrica sin añadir una gran cantidad de ruido aleatorio a dicha señal. El tubo FM es una ampolla cilíndrica de vidrio en la que se ha hecho un vacío elevado, y está constituido por los siguientes componentes (v. fig. 4-8): ● ● Fotocátodo: es el encargado de convertir la luz (los fotones) incidente en electrones de baja energía (proceso de fotoemisión). Este proceso puede considerarse que tiene lugar en tres pasos: ● Se absorbe el fotón incidente, el cual transfiere su energía a un electrón del material fotoemisivo del que está construido el fotocátodo. ● El electrón migra hacia la superficie. ● El electrón adquiere la energía suficiente para abandonar la superficie del fotocátodo. Multiplicador de electrones: consiste en una serie de electrodos, llamados dinodos, polarizados positivamente respecto al fotocátodo con tensiones crecientes de unos 100 V. Los electrones procedentes del fotocátodo golpean al primer electrodo o dinodo, donde cada uno de ellos produce por ionización secundaria varios electrones por cada electrón inicial que impacta sobre dicha superficie. A continuación, este nuevo grupo de electrones incidirá sobre el siguiente dinodo, que se encuentra polarizado a un potencial positivo mayor que el anterior, dando lugar a una nueva multiplicación de los mismos. Esta secuencia continúa hasta que se alcanza el último dinodo, donde ahora el pulso de electrones es un millón de veces mayor que el original procedente del fotocátodo. En este punto, los electrones son colectados en el ánodo, que se encuentra al final del tubo, para formar el pulso electrónico. DETECTORES TERMOLUMINISCENTES Los detectores termoluminiscentes (TLD) están basados en el fenómeno de la termoluminiscencia, por el cual determinados materiales son capaces de emitir fotones cuando son estimulados térmicamente, es decir, cuando son calentados. Los materiales termoluminiscentes se caracterizan por tener una gran cantidad de trampas (estados de energía que se encuentran en una región prohibida), a diferencia de los materiales de centelleo, que se procura que estén libres de impurezas. Si las trampas se introducen de manera artificial, se habla de cristales dopados o activados. Cuando el material termoluminiscente es expuesto a radiaciones ionizantes, un electrón puede adquirir la energía suficiente para pasar a otros estados de ma­ yor energía, dando lugar a la formación de un par elec­ trón- hueco (fig. 4-9A). Los electrones y los huecos produci­ dos pueden recombinarse de inmediato con un portador de signo opuesto, o quedar atrapados en las trampas a CAPÍTULO 4 Detección y medida de la radiación FIGURA 4-9 A) Debido a la radiación ionizante, un electrón adquiere la energía suficiente para pasar a un estado de mayor energía (indicado por las líneas de color naranja) y dar lugar a la formación de un par electrón-hueco. De manera análoga ocurre con el hueco formado (líneas azules). B) Emisión de un fotón termoluminiscente debido a la recombinación de un electrón con un hueco situado en una trampa (izquierda) o a la transición de un electrón que se encontraba en una trampa a un estado de menor energía (derecha), tras ser calentado el material. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. lo largo del cristal. Si el electrón queda atrapado en una trampa, para poder ser liberado necesita algún mecanismo que le aporte energía, que en el caso de los materiales termoluminiscentes se consigue por medio del calentamiento del material. Cuando el electrón es liberado pasa a ocupar un estado de menor energía, donde se recombina con un hueco y, debido a tal desexcitación, se emite un fotón. De manera análoga, ocurre lo mismo con los huecos (figura 4-9B). El número total de fotones es un indicador del número original de pares electrón-hueco creados por la radiación, ya que idealmente la cantidad de luz emitida es proporcional al número de electrones que quedaron atrapados. Por tanto, el número de FIGURA 4-10 fotones emitidos puede emplearse para conocer la dosis absorbida recibida por el detector. Para ello se emplea la curva de brillo o curva termoluminiscente (intensidad de la luz emitida en función de la temperatura), de modo que el área bajo la curva está relacionada con la dosis absorbida a través de una calibración apropiada. Estos detectores se utilizan ampliamente como dosímetros personales (fig. 4-10). El sistema termoluminiscente Para que un material termoluminiscente pueda ser utilizado como detector, necesita unos dispositivos adicionales a partir de los cuales pueda obtenerse una Detector termoluminiscente de solapa utilizado para dosimetría personal. En la imagen de la izquierda se muestra el contenido del dosímetro, donde puede apreciarse que el detector son pequeños cuadrados de material termoluminiscente. 43 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes lectura. Estos dispositivos son un calentador y un tubo FM. La misión del calentador es liberar los electrones y los huecos de las trampas, y la del tubo FM es la misma que en los detectores de centelleo. Materiales termoluminiscentes A la hora de elegir un material termoluminiscente deben tenerse en cuenta dos aspectos: ● ● La profundidad de las trampas: si son poco profundas, el número de portadores atrapados por unidad de exposición será muy alto. Sin embargo, tal material será muy inestable, ya que incluso a temperatura ambiente las trampas podrían ser liberadas. En este caso, se dice que el material muestra un gran fading o decaimiento. Un ejemplo de este tipo de material es el CaSO4:Mn (el Mn es el activador). El número atómico del material: el FLi es el material más utilizado debido a su bajo número atómico (Zefectivo = 8,2), que es muy similar al del tejido, lo que hace que sea muy apropiado para dosimetría personal. Por otro lado, cabe destacar que el FLi presenta un fading despreciable, al tener las trampas más profundas que el CaSO4:Mn, y que factores ambientales, como la luz o la temperatura, no provocan grandes cambios en su respuesta. Entre las propiedades comunes a todos los materiales TLD cabe destacar: ● 44 ● ● ● Se ven influenciados por las condiciones ambientales: temperatura, humedad y nivel de radiación de fondo. Son reutilizables y duraderos: una vez que los dosímetros han sido irradiados y se ha obtenido la curva termoluminiscente, se les somete a un nuevo calentamiento a temperaturas muy altas para devolverlos a su estado original. Amplia gama de formatos: pueden presentarse de forma sólida o en polvo, y en tamaños muy variados. Son detectores de lectura indirecta. SISTEMAS DE LUMINISCENCIA ESTIMULADA ÓPTICAMENTE Es un fenómeno similar al de la termoluminiscencia, pero la excitación para que se liberen las trampas es luminosa y normalmente mediante láser. Estos sistemas encuentran su aplicación en la radiografía digital computarizada (CR)3 y en radioterapia para realizar dosimetría in vivo, o incluso como sistema de imagen portal para comprobar el correcto posicionamiento del paciente, sustituyendo a las películas radiográficas convencionales. En general, para efectuar el proceso de lectura se envía luz láser a través de una fibra óptica, de manera que la luz producida en la liberación de las trampas es captada por la fibra óptica y reflejada en el separador de haces hacia el fotomultiplicador para su conversión en una señal 3 Consiste en la obtención de imágenes digitales mediante el empleo de placas de fósforo fotoestimulable a las que, coloquialmente, se las ha denominado de CR, si bien el sistema de CR comprende no sólo las placas de fósforo sino también el lector de estas. eléctrica. Esta señal será proporcional a la dosis recibida y a la energía óptica suministrada en el proceso de lectura. El material del que está compuesto el detector, así como la longitud de onda del láser empleado como estímulo óptico, dependen de la aplicación que vaya a darse al detector. Por ejemplo, los CR utilizados para dosimetría in vivo están compuestos de pequeños cilindros alargados de 0,4 mm × 3 mm de alúmina dopada con carbón o Al2O3:C, y el rango de luz del láser empleado es de 500-550 nm. Sin embargo, los CR utilizados en radiografía digital utilizan compuestos como el BaFBr:Eu 2+ depositado en capas de unos 200 mm, y la excitación se realiza con un diodo láser con una longitud de onda media de 650 nm. 3.5. Detectores de película PELÍCULA RADIOGRÁFICA La película radiográfica está constituida por una lámina de plástico transparente, habitualmente de poliéster, llamada base, sobre la que se deposita la emulsión sensible a la radiación, la cual se protege de daños mecánicos mediante unas láminas conocidas como superrecubri­ miento. La emulsión puede estar dispuesta en una o en las dos caras de la base, como aparece en la figura 4-11A. La emulsión es una mezcla de gelatina y sales de plata, habitualmente halogenuros de plata como el bromuro o yoduro de plata (AgBr o AgI). La gelatina es un medio transparente, para permitir la transmisión de la luz, y porosa para que los productos químicos que intervienen en el proceso de revelado puedan llegar a las sales de plata, que son el material sensible de la emulsión y con las que interaccionan los rayos X para formar la imagen radiográfica. En las placas de rayos X con fines médicos, el 90-99% de las sales son de bromuro de plata (AgBr) y el 1-10% son de yoduro de plata (AgI). Estos cristales se caracterizan por tener un número atómico alto (ZI = 53, ZBr = 35, ZAg = 47), y formas y tamaños diferentes que van desde centésimas a decenas de micras. El tamaño de los cristales es directamente proporcional a la velo­ cidad de la película (sensibilidad de la película a los rayos X) e inversamente proporcional a su resolución y contraste (diferencias entre niveles de grises). Por otro lado, a mayor concentración de cristales, mayor velocidad. Para aumentar la sensibilidad de la emulsión se utilizan pantallas intensificadoras que se colocan lo más próximas posible a esta, de manera que este dispositivo transforma la energía del haz de rayos X en luz visible. La exposición directa de la película a los rayos X o a la luz procedente de las pantallas de refuerzo es lo que va a dar lugar a la formación de la imagen latente. Este es un proceso microscópico durante el cual, al incidir varios fotones sobre un cristal, se produce la sensibilidad de este, pero no da lugar a una imagen visible. Es decir, el aspecto de la película es el mismo antes que después de la exposición a la radiación. A través del proceso de revelado, la imagen latente se convierte en una imagen visible al transformar CAPÍTULO 4 Detección y medida de la radiación FIGURA 4-11 a) Corte transversal de una película radiográfica. b) Curva sensitométrica o curva H&D de una película radiográfica. los átomos de plata en plata metálica, que es de color negro y la causante de que se produzcan áreas oscuras en las radiografías reveladas. La DO se mide con unos equipos denominados densitómetros, que pueden ser manuales, automatizados o escáner. DOSIMETRÍA MEDIANTE PELÍCULA VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LA PELÍCULA RADIOGRÁFICA La respuesta de la película radiográfica a diferentes exposiciones se manifiesta como distintos grados de ennegrecimiento o transmisión de la luz a través de ella. El grado de ennegrecimiento puede medirse de manera objetiva por su densidad óptica (DO), que se define como: DO = log(I0 / I) [11] © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. donde I0 es la intensidad de luz incidente sobre la placa e I es la intensidad transmitida. A partir del grado de ennegrecimiento o la DO se deduce la dosis total de radiación recibida tras un calibrado previo de la película. En una película ideal existiría una relación lineal entre la dosis absorbida y la DO; sin embargo, el comportamiento real está determinado por la curva característica o sensitométrica de la película. Esta curva es la representación gráfica de la DO frente al logaritmo de la exposición o la dosis absorbida. También recibe el nombre de curva H&D en honor a Hurter y Driffield, que investigaron dicha relación. En la curva sensitométrica pueden distinguirse cuatro tramos empezando desde su origen, como se observa en la figura 4-11B: ● ● ● ● Velo: es la DO de las películas no expuestas a la radiación, pero sometidas al proceso de revelado. Subexposición o talón. Gamma o zona de exposición normal: en la que existe una relación lineal entre la DO y log (X o D). Es una zona útil para realizar la dosimetría. Sobreexposición u hombro. La película radiográfica puede utilizarse para una gran variedad de fines, como por ejemplo para detectar la presencia o ausencia de radiación, para el control de calidad del equipamiento, para medir la dosis absorbida en radioterapia o para realizar la dosimetría personal de los trabajadores expuestos, en el campo de la protección radiológica. En función de cuál sea su uso, pueden destacarse las siguientes ventajas e inconvenientes: ● ● Ventajas: ● Detector sólido y pasivo, es decir, no requiere sistema electrónico incorporado para realizar la medida. ● Excelente resolución espacial en dos dimensiones. La posición de una partícula incidente queda fijada con una imprecisión de 10-3 mm. En el caso de su uso para la obtención de distribuciones de dosis permite discernir altos gradientes de dosis absorbida. ● Simplicidad y bajo coste al proporcionar una señal directamente visible sin necesidad de electrónica asociada. ● Testimonio permanente de la dosis recibida, y por tanto posibilidad de registro permanente en un historial dosimétrico. ● Detector de partículas cargadas y fotones. Inconvenientes: ● Material inestable frente a las condiciones ambientales (temperatura, humedad, radiación ambiental de fondo) que hacen que la película pueda sufrir 45 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes ● ● ● ● ● ● ● una sensibilización extra, conduciendo a un ennegrecimiento incontrolado durante el revelado y, por tanto, a un error por exceso en las medidas. Aunque la forma de la curva sensitométrica no varía con las condiciones de revelado, el valor de la DO para una dosis absorbida dada depende fuertemente de la temperatura y del tiempo de revelado. Engorroso proceso de manipulación, revelado y calibrado. Elevado umbral de detección y saturación a altas dosis, lo que supone una mayor imprecisión de la dosis medida si se necesita trabajar en dicho rango. Falta de linealidad en la respuesta. La lectura de la dosis es indirecta, ya que se requiere un proceso de revelado. No puede reutilizarse. Pronunciada dependencia de la energía. PELÍCULA RADIOCRÓMICA La película radiocrómica es un nuevo tipo de película empleada principalmente para control de calidad en radioterapia (verificación de tratamientos de pacientes o control de la unidad de tratamiento), sustituyendo a la película radiográfica debido a la desaparición de estas y del sistema de revelado (conjunto de reveladora y líquidos). 46 La película más empleada es la GAFCHROMIC, que ofrece dos tipos: la EBT-2, empleada en el ámbito de la dosimetría en radioterapia, y la RTQA, para control de calidad del equipamiento. Aunque ambas son válidas para el mismo rango de dosis, sus respectivas propiedades son diferentes debido a que no están fabricadas de la misma manera. La película EBT está constituida, al igual que la película radiográfica, por una sustrato de poliéster transparente, recubierto uniformemente con una capa activa que contiene un polímero en forma de agujas que en el proceso de fabricación tienden a alinearse en la dirección en que se extiende dicha capa. Para proteger la capa activa de daños mecánicos se añade otra lámina de poliéster, pero de menor espesor que la del sustrato, adherida a la capa activa mediante una capa adhesiva que le proporciona una mayor resistencia a la penetración del agua y mejora sus propiedades mecánicas al cortarla, produciendo menos daños en los bordes. La figura 4-12A muestra una sección transversal. La película es de color amarillo debido a que se incorpora un tinte de este color en la capa activa, con el propósito de absorber la radiación UV, atenuando así su influencia sobre la capa sensible en un factor 10, y mejorando la tolerancia de la película a la exposición a la luz en general. El material sensible es un polímero sintético equivalente a tejido, que al ser sometido a la radiación ionizante se polimeriza en una determinada dirección y adquiere una coloración azul, ya que el polímero presenta un máximo de absorción para una longitud de onda de 636 nm (rojo). Sin embargo, para el ojo humano la película expuesta presenta un color verdoso debido a la presencia del colorante amarillo, como se observa en la figura 4-12B. El polímero absorbe la luz y la transmisión de esta a través de la película, se puede medir con un escáner de color de sobremesa que permita escanear la imagen en RGB (Red Green Blue). Esto es necesario porque la mayor sensibilidad de la película a la radiación se encuentra en canal rojo, y por tanto es la imagen deseable para trabajar. Si bien esto es cierto para un rango de dosis de 0,02-10 Gy, para dosis mayores este canal se satura, con lo cual, en caso de que sea necesario realizar medidas de dosis de hasta 30 Gy, se emplea el canal verde. El canal azul proporciona información sobre la uniformidad espacial de la película, y puede ser empleado para realizar correcciones que tengan en cuenta las diferencias de espesor de la película empleada para dosimetría. La curva característica o sensitométrica de una película radiocrómica es muy diferente a la de una radiográfica. Si bien en estas hay un tramo en el que existe una relación lineal entre el grado de ennegrecimiento y la dosis, en las películas radiocrómicas la relación entre el grado de ennegrecimiento, medido como el valor de gris o valor de píxel, y la dosis, no es lineal sino que se ajusta a una distribución gamma o polinómica, como se indica en la figura 4-12C. Las ventajas más importantes sobre las películas radiocrómicas son: ● 4 Actualmente, el modelo que se encuentra disponible comercialmente son las películas EBT-3, cuya diferencia con las EBT2 es que la capa activa (30 mm de espesor) se encuentra entre dos capas de poliéster del mismo espesor (125 mm) eliminándose la capa adhesiva. ● ● No necesitan proceso de revelado y fijado, y por tanto se eliminan parámetros de difícil control. No obstante, el proceso de calibración y lectura sigue siendo relativamente complejo si se pretende obtener resultados cuantitativos fiables, aunque aumenta la fiabilidad como dosímetro relativo. Son más fáciles de utilizar, ya que pueden manipularse a la luz ambiente al no ser, en principio, sensibles a la luz. Presentan mejor respuesta con la energía. Entre los inconvenientes que presentan cabe destacar: ● 4 ● Su baja relación señal/ruido en comparación con la película radiográfica. Para compensarla se emplean filtros que mejoran la relación señal-ruido, pero que degradan la resolución espacial. También se realizan varias lecturas sucesivas de la imagen para obtener una imagen promedio. La película se escanea unas tres veces, pero debido a la luz UV a que se ve sometida en el proceso de lectura, se producen polimerizaciones adicionales que dan lugar a desviaciones en el proceso de medida. Falta de uniformidad espacial. En el proceso de lectura de la película dentro del escáner, ésta dispersa algo de la luz incidente que tiende a acumularse en la parte CAPÍTULO 4 Detección y medida de la radiación FIGURA 4-12 A) Configuración de la película GAFCHROMIC® EBT2. b) 1: película radiocrómica no expuesta a radiación; 2: película irradiada (color verde azulado) para realizar la verificación de un tratamiento de cabeza y cuello. B) Curva de calibración para la cual los datos experimentales han sido ajustados a un polinomio de grado 3, según la relación D = a VP3 + b VP2 + c VP + d, donde D es la dosis absorbida y VP es el valor de píxel. central del escáner. El problema puede solventarse obteniendo un patrón de corrección espacial del escáner para cada lote de películas, obtenido a partir del escaneo de una película irradiada en un haz uniforme. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 3.6. Detectores de neutrones Debido a que los neutrones carecen de carga eléctrica, no ionizan directamente la materia y tampoco son desviados por los campos eléctricos generados por los núcleos y los electrones. Esto hace que puedan atravesar un gran espesor de materia sin interaccionar con ella, y por tanto son indetectables para los detectores de tamaños norma­ les. La medida de neutrones se lleva a cabo mediante la detección de reacciones nucleares que dan lugar a la producción de partículas cargadas, tales como protones o partículas alfa. Por tanto, cualquier detector de neutrones se basa en un material en el cual se produzcan las reacciones nucleares de interés junto con alguno de los tipos de detectores que se han descrito previamente. DETECTORES BASADOS EN LAS REACCIONES DE ACTIVACIÓN NEUTRÓNICA: 10 B (n, a) 7LI O 3HE (n, p) 3H Esta reacción se basa en la construcción de un detector activo de neutrones lentos (energía < 0,1 MeV). El detector es un contador proporcional de trifluoruro de boro (BF3). El BF3 sirve como blanco para la conversión de los neutrones en partículas cargadas, en este caso partículas alfa, así como gas proporcional. Por tanto, al colisionar los neutrones con los núcleos de boro se emitirán partículas alfa que, a su vez, producirán corrientes de ionización en el gas. Si se desea ampliar el rango energético de uso del detector, es decir, que permita detectar neutrones rápidos (energía > 0,1 MeV), este se rodea con un moderador con alto contenido en H, como el polietileno o la parafina. Este tipo de detectores se emplean como monitores de área, y de ahí que su geometría sea cilíndrica para que la respuesta del detector sea igual en todas las direcciones (respuesta isótropa). Se conocen con el nombre de detectores tipo Anderson-Braun (fig. 4-13A). Puesto que la sección eficaz de la reacción 3He (n,p) es incluso mayor que la del boro, da lugar a que el 3He sea una alternativa atractiva para la detección de neutrones lentos, siendo además un gas noble aceptable como contador proporcional. Este tipo de detectores se denominan tipo Leake y consisten en un moderador esférico de polietileno con un detector de 3He localizado en su centro, que a su vez se encuentra rodeado por una lámina de cadmio. El empleo de esta lámina de Cd permite obtener una buena resolución energética con menor cantidad de moderador hidrogenado, reduciendo así sus dimensiones y peso (6,6 kg frente a los 10 kg de un Anderson-Braun) (fig. 4-13B). 4. DETECTORES EN EL ÁMBITO HOSPITALARIO Hasta ahora se ha realizado una clasificación de los detectores basándose en su principio físico de funcionamiento, y se ha citado, en algunos casos, su posible 47 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes Los rangos usuales de medida de estos sistemas van del orden de cGy a decenas de Gy. 4.2. Monitores de radiación ambiental FIGURA 4-13 A) Detector de neutrones tipo Anderson-Braun (BF3 + moderador cilíndrico de 20 cm de diámetro y 47 cm de largo). B) Detector de neutrones tipo Leake (3He + moderador esférico de 20,8 cm de diámetro). Detectores de neutrones pertenecientes al CIEMTAT (Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas). utilización. No obstante, hay que tener en cuenta que el fin para el que se desee emplear el detector impone las características que debe cumplir más estrictamente. Por este motivo, puede ser más adecuado realizar una clasificación en función de su uso en el ámbito hospitalario. 48 4.1. Sistemas de dosimetría en radioterapia Se denominan sistemas de dosimetría en el haz de radiación aquellos sistemas en los que el detector se encuentra en el interior de un haz de radiación bien definido y de gran tasa de fluencia. Estos son los sistemas utilizados en radioterapia para medir la dosis absorbida, y entre ellos cabe destacar: ● ● ● ● Cámaras de ionización cilíndricas y plano-paralelas empleadas en haces de fotones y electrones, respectivamente, y cámaras de ionización tipo pozo empleadas en braquiterapia para la medida de la tasa de kerma de referencia en aire, en el seno de aire, o TKRA. En general, ofrecen una gran precisión y exactitud en la medida. Diodos (detectores construidos con materiales semiconductores) empleados para la dosimetría in vivo y para medidas de caracterización del haz de radiación producido por los aceleradores lineales. Película radiográfica y radiocrómica para medida de dosis y verificación de tratamientos de pacientes. Dosímetros de termoluminiscencia (TLD) para dosimetría in vivo y dosimetría del haz de radiación. También es habitual emplear conjuntos de cámaras de ionización o diodos formando una matriz de detectores, conocidos con el término inglés de arrays. Estas matrices se emplean para el control de calidad de los aceleradores lineales, y algunas se plantean como método alternativo a las películas para la verificación de tratamientos en pacientes. Son aquellos detectores empleados en la vigilancia radiológica de las áreas de trabajo, para evaluar, por ejemplo, los blindajes estructurales de salas colindantes a otras donde se trabaja con radiaciones ionizantes, o para estimar las dosis efectivas y las dosis equivalentes en los órganos de los individuos que trabajan con ellas. Se emplean también para medir los niveles de radiación alrededor de equipos de radioterapia y contenedores de fuentes, o para verificar que la fuente radiactiva de tratamiento no permanece en el interior del paciente al finalizar una sesión de tratamiento de braquiterapia. Deberían proporcionar las medidas en unidades de la magnitud equivalente de dosis ambiental, H*(d), o equivalente de dosis direccional, H‘(d,Ω). Sin embargo, todavía quedan muchos equipos en los que el resultado de la medida se expresa en unidades de exposición (Roentgen, R) o de kerma (Gy). Los detectores para este fin, como los de la figura 4-14A y B, suelen ser cámaras de ionización o contadores Geiger, y suelen ir provistos de ventanas o planchas deslizantes para poder medir conjuntamente tanto radiación beta como gamma (ventana abierta), o sólo radiación gamma (ventana cerrada). Además, estos monitores poseen un dispositivo de alarma que produce una señal acústica o luminosa cuando el nivel de radiación excede un valor prefijado. Los detectores de neutrones descritos en el apartado 3.6, «De­ tectores de neutrones», también pueden incluirse en la categoría de monitores de radiación ambiental. Para comprobar el correcto funcionamiento de estos instrumentos, suelen venir provistos de una fuente de verificación beta o gamma, para la que el detector debe ofrecer una lectura determinada si se sitúa la muestra en un punto señalizado del detector. Este tipo de detectores se encuentran en todas las áreas de trabajo de un hospital donde se empleen radiaciones ionizantes, debido a cuestiones de protección radiológica de los trabajadores y del público. Los valores de tasa de equivalente de dosis ambiental medidos normalmente por los monitores están en el rango mSv/h-mSv/h. 4.3. Monitores de contaminación Por contaminación radiactiva se entiende la presencia no deseada de sustancias radiactivas en una superficie o medio cualquiera, o incluso en una persona. Cuando se manejan fuentes radiactivas no encapsuladas es necesario disponer de instrumentos adecuados para detectar y medir posibles contaminaciones. Los monitores de radiación se emplean para la vigilancia de las superficies de trabajo, para la clasificación de elementos posiblemente contaminados como residuos radiactivos, y para la localización de fuentes. Su ámbito de uso son las instalaciones de medicina nuclear, ya que CAPÍTULO 4 Detección y medida de la radiación FIGURA 4-14 En la parte superior se muestran monitores de radiación ambiental. A) Cámara de ionización. B) Contador Geiger-Müller. En la parte inferior se muestran monitores de contaminación. C) Contador de manos y pies ubicado en la salida de la gammateca de un servicio de medicina nuclear para la detección de contaminación personal. D) Monitor de contaminación superficial Berthold LB 124. es donde habitualmente se utilizan fuentes no encapsuladas. Sin embargo, también son útiles en braquiterapia para localizar pequeñas fuentes extraviadas o verificar la ausencia de restos de hilos de 192Ir. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Para la detección de contaminación suelen emplearse contadores proporcionales, G-M, de centelleo y de semiconductor. Pueden ser fijos, como los que se encuentran en la salida de las instalaciones radiactivas para verificar la ausencia de contaminación personal, que disponen de sondas para pies y manos, así como de una sonda móvil para verificar la ropa; o también pueden ser portátiles, para verificar las superficies de trabajo (fig. 4-14C y D). Estos detectores miden en cuentas por unidad de tiempo, actividad (Bq), o cuentas por unidad de tiempo y superficie, actividad por superficie (Bq/cm2). 4.4. Dosímetros personales Se emplan para la vigilancia individual de los trabajadores expuestos a radiaciones ionizantes, y su finalidad es estimar las dosis efectivas y las equivalentes en órganos. Los sistemas más utilizados son los dosímetros de termoluminiscencia (TLD) y los de película radiográfica, aunque también se emplean detectores de semiconductor o de ionización gaseosa para la construcción de dosímetros digitales de lectura directa, que permiten en todo momento conocer la lectura instantánea de dosis y la tasa de dosis profunda o superficial. Estos dosímetros de solapa están diseñados para medir dosis equivalentes personales profundas, Hp(10), y superficiales, Hp(0,07), así como para discriminar la energía de la radiación incidente con la ayuda de los diferentes filtros. El rango, salvo exposiciones accidentales, debe ser de mSv/h-mSv/h. 5. RESUMEN ● ● Los detectores son el medio por el cual la radiación ionizante puede ser percibida, y se caracterizan en función de su modo de operación, eficiencia, resolución energética y resolución temporal (tiempo muerto). La clasificación de los detectores en función del fenómeno físico que se produce como consecuencia de la interacción de la radiación con el medio que lo compone: ● Ionización gaseosa (basado en la creación de pares ion-electrón): – Cámaras de ionización (medida de dosis absorbida). – Contadores proporcionales (monitores de radiación). – Tubos Geiger-Müller (monitores de radiación). ● Centelleo: basados en el fenómeno de fluorescencia (emisión de luz visible o UV como respuesta a la radiación). Se emplean como espectrómetros o monitores de contaminación superficial 49 PARTE 1 Fundamentos de física de radiaciones ionizantes ● ● ● ● 50 Semiconductor: basados en la creación de un electrón-hueco. Pueden emplearse como dosímetros y como espectrómetros. Películas radiográfica (basada en la transformación de plata a plata metálica tras el proceso de revelado) y radiocrómica (basada en la polimerización del material sensible): se emplean para dosimetría personal y del haz de radiación. Termoluminiscencia (TLD) y luminiscencia estimulada ópticamente: basados, respectivamente, en la emisión de fotones cuando son estimulados por calor u ópticamente (mediante láser). Los TLD se emplean para dosimetría personal. Detectores de neutrones: basados en reacciones de activación neutrónica. Se emplean para dosimetría de área. Bibliografía Bushong SC. La película radiográfica. En: Bushong SC, editor. Manual de radiología para técnicos. Madrid: Elsevier España; 2010. p. 180-92. Fernández-Varea JM, Brosed A, González Lestón AM, Gracia Ezpeleta A. Medida de la radiación. Fundamentos de física médica, Vol. 1. Madrid: ADI; 2011. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Knoll GF. Radiation detection and measurement. 2nd ed. USA: John Wiley & Sons; 1989. Rajan G, Izewska J. Radiation dosimeters. En: Podgorsak EB, editor. Radiation oncology physics: a handbook for teachers and student. Vienna: IAEA; 2005. p. 71-98. Rajan G, Izewska J. Radiation monitoring instruments. En: Podgorsak EB, editor. Radiation oncology physics: a handbook for teachers and student. Viena: IAEA; 2005. p. 101-20. PARTE Equipamiento radioterápico ÍNDICE DE CAPÍTULOS 5. Equipos de simulación 52 6. Equipos de tratamiento en teleterapia 61 7. Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia 81 8. Informática y comunicaciones 112 2 CAPÍTULO 5 Equipos de simulación Pablo Castro Tejero, Patricia Sánchez Rubio y Julia Garayoa Roca ÍNDICE 1. Introducción 52 2. Objetivos 52 3. Simulador convencional 53 3.1.Principios de funcionamiento 53 4. Simulador TC 54 4.1.Principios de funcionamiento de un equipo de TC 54 4.2.Simulador virtual 59 1. INTRODUCCIÓN 52 La simulación es una etapa de las más complejas dentro de la actividad radioterápica. Puede decirse que el tipo de simulación empleado condiciona el resto del proceso radioterápico, e incluso es difícil acotar los trabajos que comprende. Existen diversos tipos de simulación en función del equipamiento y de las imágenes que se vaya a adquirir. Las modalidades más extendidas en uso pueden reducirse a dos: simulación convencional, que se basa en un examen clínico simple a partir de la adquisición de imágenes planas de rayos X, y simulación TC, que implica el uso de un equipamiento más complejo y se basa en imágenes tridimensionales generadas por un equipo de tomografía computarizada (TC). 2. OBJETIVOS El concepto y objetivos de la simulación son tratados en los capítulos 9 y 12. De manera breve puede decirse que, en un principio, la simulación se desarrolló, entre otras cosas, con la finalidad de verificar el tratamiento, de manera que se asegurara que los haces estaban correctamente elegidos y dirigidos al volumen blanco. En la actualidad, la simulación tiene un papel más amplio en el proceso radioterápico, y sus objetivos son tres: 1. La definición del volumen tumoral (posición, tamaño y situación respecto a otros órganos). 2. La adquisición de los datos geométricos del paciente (imágenes) con las características absorbentes precisas (densidades y composición de los tejidos) para poder realizar el cálculo dosimétrico. 5. Resumen 60 Bibliografía 60 3. Proporcionar referencias informativas (tatuajes, marcas) de la posición del paciente que permitan su colocación en el momento del tratamiento con perfecta reproducibilidad respecto al momento en que fueron adquiridos en la simulación. Durante esta fase del tratamiento radioterápico, también hay que definir la posición y condiciones de estabilidad e inmovilización del paciente. Esto supone la definición de un sistema de coordenadas que relacione la geometría del paciente a la del equipo de imagen (simulador) y al sistema de coordenadas del equipo de tratamiento. Para ello se utilizan dispositivos inmovilizadores apropiados que son fijados generalmente al tablero de la mesa del equipo simulador y al de la mesa del equipo de tratamiento. Este será el tema de estudio del capítulo 13. La definición del volumen de tratamiento (tamaño, forma y ubicación anatómica) requiere ser realizada con extrema precisión. Para ello puede requerirse la realización de estudios adicionales de imagen que proporcionen mayores datos al respecto. Estos estudios adicionales de imagen son estudios de resonancia magnética, tomografía por emisión de positrones o angiografías. Estos equipos raramente se encuentran en el mismo departamento de radioterapia y para solicitarlos se debe de recurrir a los servicios proveedores de estos estudios (radiología y medicina nuclear). Dada la necesidad de que estos estudios cumplan determinados requisitos para poder ser utilizados en radioterapia, estos equipos y estudios deben estar supervisados por el Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica. © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 5 Equipos de simulación El papel de estas modalidades de imagen se estudia en el capítulo 14. Los equipos de simulación más utilizados son: los simuladores convencionales y los simuladores TC. Ambos sistemas están basados en un equipo de RX, específicamente diseñado para uno u otro uso y que básicamente está constituido por un generador y un tubo de RX: ● ● Generador de alto voltaje: suministra la potencia al tubo de rayos X. Tubo de rayos X: consiste en un tubo en el que se ha hecho el vacío, que alberga dos electrodos (ánodo y cátodo) que son acelerados por un alto voltaje. El impacto de los electrones sobre el ánodo, por efecto del fenómeno de frenado (Bremsstrahlung), genera rayos X (v. caps. 2 y 7). La radiación X emitida tiene carácter pulsado, es decir, el haz se enciende y apaga a intervalos fijos de unos pocos milisegundos. Para disipar al calor generado por el impacto de los electrones sobre el ánodo, el tubo posee un complejo sistema de refrigeración. El kilovoltaje empleado se encuentra en el rango de 50-140 kV pico. 3. SIMULADOR CONVENCIONAL 3.1. Principios de funcionamiento Estos tipos de simuladores están en franco desuso, al estar siendo sustituidos por los simuladores TC que proporcionan una mayor información, aparte de que generalmente no pueden simular los colimadores multiláminas de los aceleradores modernos. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. El simulador convencional consta de un equipo de RX de calidad diagnóstica, con una estructura que permite realizar idénticos movimientos y seleccionar tamaños FIGURA 5-1 Componentes principales de un simulador convencional. de campo iguales a que los que puede hacer o conseguir cualquier máquina de teleterapia de megavoltaje isocéntrica, sea esta una unidad de 60Co o un acelerador lineal de electrones. En un simulador convencional se puede trabajar de dos formas: ● ● Modo radiográfico: se obtiene una imagen estática producida por disparos de RX del orden de milisegundos, que se recoge en una placa radiográfica. Constituye la proyección de una región anatómica, que impresa en una placa radiográfica, permite estudiar y delinear el campo de tratamiento. Modo fluoroscópico: se explora la anatomía del paciente mediante RX, estudiando la zona de tratamiento más adecuada y la forma de abordarlo. El disparo de RX se produce de manera continuada durante varios segundos mientras se mueve el tubo de RX, recorriendo el paciente y permitiendo observar las imágenes mediante un tubo intensificador y un monitor de TV. En los equipos más modernos, tanto la placa como el intensificador del modo fluoroscópico son sustituidos por un detector de silicio amorfo (aSi) que permite trabajar en ambos modos. COMPONENTES DE UN SIMULADOR CONVENCIONAL El simulador convencional (fig. 5-1) adicionalmente al equipo de RX convencional, debe contar con: ● Brazo o gantry: es una estructura que puede girar alrededor del paciente. En su extremo se sitúa el cabezal que contiene el tubo emisor de rayos X y el sistema de colimación. 53 PARTE 2 Equipamiento radioterápico Colimador: está incluido en el cabezal. Esta en un bloque sujeto al gantry que puede trasladarse longitudinalmente (dirección cabeza-pies), permitiendo explorar al paciente en esta dirección. Este bloque también puede trasladarse en sentido vertical (arribaabajo), alejándose/acercándose al isocentro, de forma que puede reproducir el radio de giro de la fuente de radiación de cualquier máquina de tratamiento. Adicionalmente el bloque puede rotar, permitiendo de esta manera que rote el colimador y por tanto los campos simuladores de los haces. Existen dos sistemas de colimación, uno que delimita la amplitud del paciente que se quiere abarcar y visualizar con los RX, y otro virtual, formado por unas láminas o hilos metálicos radio-opacos, cuya función es la de simular lo que pretendemos sea el haz de tratamiento, lo cual es mostrado por la superposición de los hilos metálicos sobre la imagen amplia abarcada por el colimador real de los RX (fig. 5-2). Estos colimadores solo permiten configurar campos cuadrados o rectangulares. ● Telémetro: su función es proyectar una escala métrica que puede visualizarse sobre la piel del paciente. Proporciona la distancia entre la fuente o foco de rayos X y la superficie del paciente, que debe ser la misma que la de la máquina de tratamiento que se vaya a utilizar. ● Soporte para bandejas: permite colocar bandejas de material plástico transparente, donde se pueden colocar los moldes de protección del tejido sano que configura el haz de radiación a la forma deseada para ● 54 ● ● ● ● ● ● el tratamiento, tal como se tiene que hacer en máquinas de tratamiento que no dispongan de colimadores multiláminas. Mesa de simulación: es el lugar sobre el que se coloca el paciente. Debe tener las mismas características que la de tratamiento: plana y de material radiotransparente. Permite realizar desplazamientos en las tres direcciones espaciales, así como giros sobre el isocentro. Láseres de centrado: en número de tres. Los láseres se colocan perpendiculares entre si, de tal forma que las luces proyectadas configuran un sistema ortogonal de coordenadas, cuyo origen se hace coincidir con el isocentro mecánico de la máquina o punto del espacio, sobre el que giran el brazo, el colimador y la mesa. Sirven como ayuda para posicionar y alinear correctamente al paciente. Monitor de tratamiento: permite visualizar los parámetros de la simulación de cada componente: giro de brazo y del colimador, tamaño de campo y posición de la mesa. Telemando: mando de control de la máquina a distancia por cable que permite manipular todos los movimientos motorizados del simulador, tanto del gantry, como del colimador y de la mesa de simulación. Intensificador de imagen: detector empleado en la técnica fluoroscópica. Puede desplazarse longitudinalmente, alejándose o acercándose al isocentro para obtener mayor o menor campo de visión, para variar la amplificación de la imagen. También puede moverse lateralmente para realizar la exploración anátomo-radiológica del paciente. Está acoplado mediante un sistema óptico a una cámara que, a su vez, está conectada a un monitor de TV. Bandeja portachasis: en ella se introduce el chasis que contiene la película radiográfica par el funcionamiento en modo radiográfico. Dispone de soporte para una rejilla antidifusora, que elimina la radiación dispersa antes de que llegue a la placa radiográfica. 4. SIMULADOR TC Este tipo de simuladores son los más utilizados. Un simulador TC está formado fundamentalmente por: ● ● Equipo de TC: permite la adquisición de datos tridimensionales (3D) del paciente. Programa informático: proporciona una representación virtual en 3D de las capacidades geométricas de una máquina de tratamiento, razón por la que co­ múnmente se denomina a este tipo de simulador como simulador virtual. 4.1. Principios de funcionamiento de un equipo de TC FIGURA 5-2 Placa radiográfica de simulación en la que puede observarse la proyección del hilo metálico que simula la colimación del campo de tratamiento. El colimador primario de simulación delimita la zona del campo de rayos X. El concepto básico de funcionamiento de la tomografía computarizada por RX, es que la estructura interna de un objeto puede ser reconstruida a partir de múltiples proyecciones de dicho objeto. En el caso de un escáner CAPÍTULO 5 Equipos de simulación TC, un estrecho haz de rayos X atraviesa al paciente en una dirección determinada, siendo atenuado en mayor o menor medida en función de la composición (densidad y número atómico) de las estructuras que se encuentra en dicha dirección. En el lado opuesto al tubo generador del haz de rayos X, un detector de radiación recoge la señal transmitida a través del paciente. Ambos dispositivos, tubo de rayos X y detector, giran sincronizadamente alrededor del paciente1 de manera que es posible realizar medidas de transmisión desde diferentes orientaciones, produciendo señales que dependerán de los tejidos atravesados en cada proyección. Tras una vuelta completa sobre el paciente (360°), las señales son almacenadas por potentes computadoras que, mediante complejos algoritmos matemáticos, procesan la información y la reconstruyen en forma de una imagen que representa un corte transversal del paciente. La obtención de un conjunto de imágenes transversales que incluya la región que se quiere explorar puede conseguirse mediante el desplazamiento de la mesa donde reposa el paciente. Actualmente existen dos tecnologías y posibilidades de trabajo: FIGURA 5-3 Geometría de adquisición para el modo secuencial. Modo secuencial: la adquisición de la información de una vuelta o información de un corte se realiza con la mesa estática. Tras completar la vuelta, el tubo deja de irradiar y la mesa se traslada unos milímetros, donde vuelve a repetirse el proceso de adquisición. Así se repite el proceso hasta haber abarcado la zona anatómica deseada (fig. 5-3). ● Modo helicoidal: la rotación de tubo y detector alrededor del paciente se hace simultáneamente con el desplazamiento continuo de la mesa, en todo momento con emisión de radiación (fig. 5-4). El tiempo de exploración se reduce significativamente2. Tanto en un modo como en otro, el software de reconstrucción permite visualizar las imágenes en cualquier orientación: axial, sagital o coronal. ● 55 El haz empleado en un equipo de TC tiene forma de abanico en el plano axial de la imagen (fig. 5-5A) y estrecho en dirección cráneo-caudal (fig. 5-5B). © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. COMPONENTES DE UN EQUIPO DE TC Un equipo de TC (fig. 5-6) está formado fundamentalmente por: ● Consola de control: en general dispone de dos funciones. Una que permite el manejo del equipo (selección de parámetros técnicos) y otra que permite el posprocesado, la visualización y la manipulación de las imágenes. FIGURA 5-4 Geometría de adquisición para el modo helicoidal. ● Se hace mención a lo largo del capítulo al denominado TC de ter­ cera generación, por ser el más ampliamente utilizado. Existen otras generaciones que, bien por quedar su diseño obsoleto (1ª y 2ª generaciones), bien por tener un diseño muy costoso (4ª ge­ neración), han tenido mucho menor impacto comercial y clínico. 2 Actualmente, el tiempo mínimo de rotación se sitúa en torno a 0,5 s e incluso menos, de modo que la adquisición completa se realiza en cuestión de pocos segundos. 1 ● Ordenador de reconstrucción: tiene una gran capacidad computacional y lleva a cabo la reconstrucción de las imágenes. Mesa de simulación: consiste en un tablero plano, donde se coloca al paciente. Está hecha de un material de baja absorción (usualmente fibra de carbono) para no interferir en la transmisión de los rayos X y evitar artefactos en las imágenes. Puede realizar desplazamientos verticales y longitudinales. PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 5-5 Geometría del haz en un equipo de TC. A) Haz en abanico desde una vista frontal (plano de imagen). B) Haz estrecho desde una vista lateral (dirección cráneo-caudal). 56 FIGURA 5-6 Componentes principales de un equipo de TC. ● Gantry o estativo: soporte de forma circular (de donut) con una apertura en el centro, de un tamaño de alrededor de 80 cm o superior que permite el paso del paciente y de los dispositivos de posicionamiento que suelen ser de mayor tamaño que el propio diámetro del paciente. En su interior se encuentran diversos componentes, unos que permanecen fijos y otros que rotan alrededor del punto central de la apertura. Los componentes más importantes dentro del gantry (fig. 5-7), además del tubo de RX previamente descrito, son: ● Filtro de forma y filtro plano: son placas de material absorbente, que colocadas a la salida del haz de RX, sirven para eliminar fotones de baja energía y contribuir a hacer monoenergético el espectro. Además, al eliminar la componente de baja energía, el paciente recibirá menos dosis y el ruido generado sobre el detector será menor. El filtro plano suele ser de cobre o aluminio. El filtro de forma tiene un objetivo adicional, que es el de adaptar la intensidad del haz de rayos X a los espesores atravesados sobre el paciente, que generalmente pueden aproximarse a una sección ovalada. ● ● Colimador: sirve para asegurar una buena calidad de imagen y para reducir la dosis al paciente. Existen dos tipos de colimación: – Prepaciente: colimador situado entre la fuente de rayos X y el paciente. Está formado por aperturas seleccionables de diferente tamaño que restringen el flujo de rayos X en la dirección cráneo-caudal y, por tanto, determinan la extensión de paciente irradiado. – Pospaciente: colimador situado entre el paciente y el detector. Al igual que la colimación prepaciente, restringe el haz de rayos X en dirección cráneo-caudal, pero con el objetivo de aprovechar sólo la parte útil del haz que llega a los detectores. Determina el espesor de corte de la imagen. Detectores: los equipos más modernos cuentan con decenas de miles de detectores de estado sólido ordenados en matrices. Estas matrices están formadas por varias filas de detectores, de ahí que este tipo de equipos reciba el nombre de TC multicorte (fig. 5-8), a diferencia de los primeros equipos que poseían sólo una fila, denomina­ dos TC monocorte. Los detectores están formados CAPÍTULO 5 Equipos de simulación 57 FIGURA 5-7 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Diagrama esquemático del gantry de un equipo de TC con sus componentes principales. A) Vista frontal. B) Vista lateral. ● FIGURA 5-8 Esquema de la matriz de detectores, focalizada con la fuente de rayos X, de un equipo de TC multicorte de cuatro cortes. por un material semiconductor que convierte la radiación X incidente en luz visible, y están acoplados a un cristal de centelleo, constituido por fotodiodos, que se encargan de convertir, a su vez, la luz emitida por el semiconductor en señal eléctrica. Este diseño hace que la eficiencia de detección (la cantidad de radiación incidente que se convierte en señal eléctrica) sea muy elevada. Habitualmente los detectores están separados entre sí por pequeños tabiques (septos) de materiales muy densos que absorben gran parte de la radiación dispersa y, así, mejoran el contraste en la imagen. Anillo deslizante: es un dispositivo electromecánico formado por un anillo rotatorio con escobillas y un anillo liso estacionario, ambos con superficies con buenas propiedades para la conducción de electricidad. Al girar el anillo rotatorio, las escobillas barren la superficie del anillo fijo y transmiten la señal. Con esta tecnología no son necesarios cables eléctricos y es posible la rotación del cabezal sin interrupción. En un equipo de TC existen varios anillos con diferentes propósitos: recibir las órdenes de la consola de control, transmitir la señal recogida por los detectores y suministrar PARTE 2 Equipamiento radioterápico ● la corriente para el funcionamiento de cada componente. Sistema de láseres: en general existen dos conjuntos de láseres, uno de ellos dentro de la apertura del gantry y que identifica el plano real de la imagen, y otro en la parte externa del gantry a una distancia conocida del primer conjunto, y que está formado por varios láseres que intersecan en un punto del eje de rotación de la TC. RECONSTRUCCIÓN DE LA IMAGEN Las proyecciones tomadas por los detectores a lo largo de los sucesivos giros, se almacenan en el ordenador de reconstrucción. Estas proyecciones son procesadas por un algoritmo matemático de reconstrucción de imagen. La imagen reconstruida de cada corte está formada por un conjunto de pequeñas celdas, denominadas píxeles (del inglés picture element), dispuestas en filas y columnas formando una matriz cuadrada (fig. 5-9). El tamaño típico de la matriz TC es de 512 × 512, esto es, 512 píxeles de ancho y 512 píxeles de largo (lo que totaliza 262.144 píxeles por imagen). El diámetro de reconstrucción o campo de visión (FOV, del inglés Field of View) es seleccionado por el usuario y define la longitud del lado del cuadrado que ocupará la matriz de píxeles. La relación entre los mencionados parámetros es: 58 tamaño píxel(mm/píxel) = diámetro FOV (mm)/tamañomatriz(píxeles) Si seleccionamos un FOV pequeño, por ejemplo de 200 mm, sobre una matriz típica de 512 píxeles, obten- dremos un tamaño de píxel de 0,391 mm. Con un FOV mayor, por ejemplo de 450 mm, resulta un tamaño de píxel de 0,879 mm. Así, con FOV menores tendremos tamaños de píxel menores, y por tanto mejor resolución espacial o grado de detalle, lo que permitirá visualizar mejor estructuras pequeñas. Los FOV pequeños se emplean típicamente en estudios de la cabeza en los que las estructuras que forman el sistema óptico son de tamaño muy reducido, mientras que los FOV más grandes se emplean en regiones como la pelvis o el abdomen. Si consideramos el espesor de corte de la imagen, las celdas pasan a ser bloques cúbicos denominados vó­ xeles (del inglés volume element) (v. fig. 5-9). Un vóxel, por tanto, define un volumen determinado por el tamaño de píxel y el espesor de la imagen: tamaño vóxel (mm3) = tamaño píxel (mm2) × espesor de corte (mm). Cada vóxel lleva asociado una información asignada por el algoritmo de reconstrucción. Esta información numérica se denomina número TC o unidad Hounsfield (UH), que está directamente relacionado con el grado de atenuación que sufren los rayos X al atravesar el tejido contenido en el vóxel. Dicha magnitud es el denominado coeficiente de atenuación lineal, m, y su relación con la unidad Hounsfield es: UH = 1.000 × (µ tejido − µ agua )/µ agua Esta expresión define una escala donde el valor de referencia es el agua, que se corresponde con un valor de UH de 0. Cada píxel va a estar representado en la imagen por un nivel de gris, relacionado con un valor de UH. Un valor de máxima atenuación, por ejemplo un material muy denso como el hueso compacto o un metal, se corresponderá con un valor de aproximadamente +1.000 y se verá en la imagen de color blanco. Un valor de mínima atenuación, correspondiente a un material muy poco denso como el aire, tendrá un valor de UH de aproximadamente −1.000 y será visualizado en la imagen de color negro. Para que el sistema de imagen de TC trabaje con precisión, es necesario que la respuesta de los detectores esté siempre calibrada de manera que un valor de UH cercano a 0 se corresponda con la densidad del agua, y los números TC de los diferentes tejidos permanezcan constantes. Esto es más importante si cabe en un equipo de TC dedicado a radioterapia, donde el conocimiento de la densidad de los tejidos repercute directamente en el cálculo de la dosis3. 3 FIGURA 5-9 Imagen de TC formada por una matriz cuadrada de pequeñas celdas, denominadas píxeles, dispuestas en filas y columnas. Si se considera el espesor de corte, las celdas pasan a ser volúmenes denominados vóxeles. La densidad del material es la magnitud que utiliza el sistema de planificación para determinar la interacción de la radiación con la materia. La relación entre la UH y la densidad de los tejidos se establece a partir de medidas realizadas con un maniquí en cuyo interior hay insertos de diferentes materiales de densidad conocida. A partir de la imagen TC del maniquí es posible correlacionar el valor de UH, medido en la imagen, con la densidad conocida de cada material. CAPÍTULO 5 Equipos de simulación FIGURA 5-10 Herramientas de visualización del simulador virtual para un tratamiento craneal. A) Vista del ojo del haz. B) Vista del ojo del haz incluyendo la conformación o protección al tejido sano. C) Visualización 3D de la geometría de tratamiento. D) Radiografía reconstruida digitalmente. 59 ADAPTACIÓN DE UN EQUIPO DE TC A RADIOTERAPIA Cuando no existe un equipo de TC especialmente dedicado a simulación en radioterapia, es necesario adaptar uno convencional de diagnóstico a este propósito. La adaptación requiere que se modifiquen una serie de características en estos equipos: ● © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● Mesa o tablero plano, para intentar que la posición del paciente sea idéntica a la que tenga en el momento del tratamiento, ya que los tableros de las mesas de tratamiento son planos. Sistema de láseres externo que permitan posicionar, alinear y marcar al paciente. Los láseres internos pueden utilizarse para este propósito, pero por la dificultad de su uso, debido al reducido espacio existente en la apertura del gantry cuando el paciente está dentro, es deseable contar con este conjunto de láseres adicional. Suelen ir enclavados en las paredes de la sala o en estativos fijados al suelo. En la mayoría de los casos, el láser sagital es móvil y permite la marcación del paciente desplazado de su línea media (útil para la adquisición de lesiones periféricas, localizadas, por ejemplo en brazos o piernas). 4.2. Simulador virtual Se trata de un programa informático que ofrece una representación virtual 3D de la máquina de tratamiento con capacidad para reproducir todos sus movimientos, y puede trabajar simultáneamente con las imágenes TC del paciente. Proporciona una serie de potentes herramientas de visualización y manejo de imágenes, así como de utilidades para llevar a cabo el diseño del tratamiento. Entre ellas destacan (fig. 5-10): ● ● ● ● Vista del ojo del haz (BEV, del inglés Beam’s Eye View): representación gráfica en 3D de los volúmenes tal como serían vistos por un observador colocado en la fuente de irradiación mirando hacia el isocentro. Viene a emular la fluoroscopia del simulador convencional. Conformación del haz: permite definir la protección de los órganos de riesgo o tejido sano, mediante su adaptación a la forma del volumen de tratamiento. Visualización 3D: muestra una perspectiva en 3D de los haces, los volúmenes blanco, los órganos de riesgo y la superficie del paciente, desde un punto arbitrario. Radiografía reconstruida digitalmente (DRR, del inglés Digital Reconstructed Radiograph): a partir de los datos TC puede reconstruirse una proyección radiográfica que iría desde el foco hasta un plano virtual donde se situaría la película. Sus utilidades son las mismas que las de la placa radiográfica en el simulador convencional. Además, el simulador virtual permite visualizar el isocentro y sus coordenadas, así como las marcas radioopacas de referencia en el TC (fig. 5-11), lo que facilita PARTE 2 Equipamiento radioterápico de los equipos existentes para llevar a cabo la simulación pueden distinguirse dos grandes grupos: ● ● FIGURA 5-11 Corte transversal de un estudio TC de simulación en el cual pueden observarse el isocentro del campo, en amarillo, y el punto donde se cortan las marcas radioopacas (en este caso, los tres perdigones), en verde. 60 el desplazamiento a realizar desde dicha referencia al isocentro de tratamiento. 5. RESUMEN El simulador es un componente muy importante dentro del equipamiento empleado en radioterapia. En concreto, la etapa de la simulación tendrá influencia sobre la práctica totalidad del proceso radioterápico. Dentro Simulador convencional: máquina que imita los movimientos de la unidad de tratamiento. Puede adquirir imágenes anatómicas de RX del paciente en un instante dado y en tiempo real. Estas proyecciones bidimensionales permiten localizar la lesión y los órganos de riesgo, y a continuación, decidir el mejor diseño para el tratamiento. Simulador TC: formado por un equipo de TC adaptado (mesa plana, diámetro de gantry ampliado y sistema de láseres externo) capaz de reconstruir imágenes volumétricas del interior del paciente, y por un simulador virtual que es un programa informático para reproducir los movimientos de la máquina de tratamiento y a la vez trabajar con las imágenes TC del paciente. Estas imágenes 3D servirán para definir con gran precisión la lesión y los órganos de riesgo, y llevar a cabo un diseño óptimo del tratamiento. Hoy por hoy, las imágenes del simulador TC presentan grandes ventajas en comparación con las proporcionadas por el simulador convencional, razón por la que este está siendo dejado fuera de uso. Bibliografía Baker GR. Localization: conventional and CT simulation. Br J Radiol. 2006;79:S36-49. Bushberg JT, Seibert JA, Leidholdt EM, Boone JM. The essential physics of medical imaging. 2nd ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; 2002. Bushong SC. Manual de radiología para técnicos. 9ª ed. Barcelona: Elsevier Mosby; 2010. Hsieh J. Computed tomography. Principles, design, artifacts, and recent advances. 2nd ed. Bellingham: Spie and John Wiley & Sons; 2009. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Podgorsak EB, ed. Radiation oncology physics: a handbook for teachers and students. Vienna: IAEA; 2005. CAPÍTULO 6 Equipos de tratamiento en teleterapia Jaime Martínez Ortega, Ruth Rodríguez Romero y Pablo Castro Tejero ÍNDICE 1. Introducción 61 2. Teleterapia 61 2.1.Objetivos de las máquinas de tratamiento en teleterapia 61 2.2.Evolución histórica 61 2.3.Equipos de terapia superficial 62 1. INTRODUCCIÓN En este capítulo se describen los equipos de tratamiento más utilizados en radioterapia. Algunos, como las unidades de cobalto-60, van desapareciendo, pero su uso aún se mantiene en algunos centros hospitalarios, por lo que pueden ser de interés para los futuros técnicos especialistas. 2. TELETERAPIA 2.1. Objetivos de las máquinas de tratamiento en teleterapia Se denomina teleterapia a la técnica radioterápica en la que la radiación ionizante procede de una fuente externa al paciente. El objetivo principal es administrar una dosis terapéutica al volumen prescrito, minimizando en todo lo posible las dosis a los órganos de riesgo. Las unidades de tratamiento de teleterapia deben cumplir varios requisitos: ● ● Precisión geométrica: fundamental para garantizar que no se van a irradiar zonas que no están previstas en la planificación dosimétrica realizada por el servicio de radiofísica. Precisión dosimétrica: tiene que garantizarse que la dosis impartida por la unidad mantenga una constancia dentro de unas tolerancias admisibles, pues no sería asumible que presentara variaciones excesivas a lo largo del tratamiento. © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos 2.4.Unidades de cobalto-60 66 2.5.Aceleradores lineales de electrones 70 2.6.Aceleradores circulares de partículas 79 3. Resumen 80 Bibliografía 80 Como se verá más adelante, estos dos puntos deben mantenerse durante toda la vida útil de la unidad, y garantizar su constancia es la razón del Control de Calidad. 2.2. Evolución histórica La radioterapia es un ejemplo de cómo los avances de la Física producidos a lo largo del siglo xx se han aplicado rápidamente a distintas disciplinas, como la Medicina. No podría entenderse la Medicina moderna sin conocer los grandes avances científicos y tecnológicos producidos en el siglo xx. El nacimiento de la radioterapia, así como de la radiología y de la medicina nuclear, viene marcado por dos hitos fundamentales en la historia de la Física: el descubrimiento de los rayos X y el descubrimiento de la radiactividad. En 1895, el físico alemán Röntgen descubre un tipo de radiación hasta entonces desconocida, por lo que le dio el nombre de «rayos X». La radiación se producía en tubos de vacío con un par de electrodos sometidos a alto voltaje. Este nuevo tipo de radiación era capaz de impresionar una emulsión fotográfica, pero no era visible por el ojo humano. Fotografió de esta manera diversos objetos, y comprobó que esos rayos eran muy penetrantes, pues podía apreciarse que atravesaban la madera y muchos metales menos densos que el plomo. Un día decidió fotografiar la mano de su esposa Berta, realizando así la primera radiografía de la historia. El 61 PARTE 2 Equipamiento radioterápico descubrimiento de los rayos X le hizo merecedor del Premio Nobel de Física en 1901. El descubrimiento de la radiactividad se debe al físico francés Becquerel, que comprobó que unas sales de uranio eran capaces de velar una emulsión fotográfica en ausencia de luz visible. En 1903 recibió el Premio Nobel de Física por su descubrimiento, compartido con los también físicos franceses Pierre y Marie Curie, estos últimos descubridores del polonio y del radio en 1898. Muy pronto se descubrió la capacidad de las radiaciones ionizantes para destruir tejidos tumorales. Los primeros tratamientos con rayos X datan de la década de 1900, y fue el médico Salvador Celedonio Calatayud Costa quien introdujo en 1906 su uso terapéutico en España. En 1937 se utiliza el primer acelerador lineal de electrones que empleaba megavoltaje en el Saint Bartholomew’s Hospital de Londres. Este acelerador conseguía una energía de 1 MV1 y tenía un tubo de rayos X de unos 9 metros de longitud. 62 En los años posteriores y durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), con el desarrollo del radar, se lograron importantes avances técnicos en la tecnología de microondas, lo que dio lugar al desarrollo de generadores de microondas como el magnetrón y amplificadores de potencia como el klistrón (klystron), que han desempeñado y siguen teniendo un papel clave en los aceleradores lineales modernos. En la década de 1950 comienzan a instalarse aceleradores lineales de electrones con energías cada vez mayores, llegando a alcanzarse los 8 MV. También en estos años surgen los primeros aceleradores de protones. Paralelamente, entre 1950 y 1970, se extiende el uso de la emisión gamma del cobalto-60 y se configuran las que se denominaron unidades de cobalto-60, máquinas con capacidad de rotar para dirigir los haces de radiación en cualquier dirección dentro de un mismo plano, utilizadas para los tratamientos de teleterapia. En el mismo período de tiempo, también empezaron a utilizarse los betatrones. Su funcionamiento se basaba en la aceleración de electrones, a los que se hacía describir órbitas circulares mediante un campo magnético. De este modo podían conseguirse energías de 13-45 MeV. Su uso se fue abandonando progresivamente debido a la baja tasa de dosis que se obtenía, lo que hacía que los tratamientos fueran de muy larga duración. En los años 1970, gracias a la miniaturización de determinados componentes, se introducen los primeros aceleradores lineales de electrones isocéntricos, esto es, con una fuente de radiación que puede moverse alrededor del paciente. También aparecen los primeros aceleradores lineales multienergéticos. Las décadas de 1980 y 1990 destacan por la introducción del ordenador en el control de los aceleradores, lo que ha permitido aumentar la fiabilidad de las máquinas y la seguridad de los tratamientos. Durante este tiempo se introdujeron nuevos accesorios, como el colimador multilámina. La introducción del colimador multilámina ha permitido el desarrollo de nuevas técnicas de tratamiento, como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT, intensitymodulated radiation therapy) en 1997. En los últimos años, ya en el siglo xxi, el acelerador lineal de electrones constituye la unidad de tratamiento más utilizada en los servicios de radioterapia, reduciendo la unidad de cobalto-60 a una presencia residual. Han sido unos años de gran desarrollo tecnológico, en los que se ha dotado a los aceleradores lineales de nuevas funcionalidades y diseños. Estos años también se han caracterizado por un resurgimiento de los aceleradores de protones y de partículas pesadas. 2.3. Equipos de terapia superficial Un equipo de terapia superficial consiste básicamente en un generador y un tubo de rayos X. Su principal característica es la posibilidad de administrar una dosis de radiación sólo en las capas más superficiales de la piel o próximas a ella, de manera que los tejidos más profundos queden expuestos a una dosis de radiación muy baja. Su utilización se vio reducida tras la introducción de los modernos aceleradores lineales de electrones multienergéticos que, como se estudiará más adelante, también permiten el tratamiento de la piel con radiación de electrones. Sin embargo, en los últimos años viven un resurgimiento debido a su menor coste. Para poder comprender bien el funcionamiento de estos equipos, es necesario estudiar en profundidad el tubo de rayos X. EL TUBO DE RAYOS X En aquella época, los aceleradores tenían grandes dimensiones, algo que no podían permitirse todos los centros, y a diferencia de la unidad de cobalto-60, la fuente de radiación permanecía en una posición fija y había que mover al paciente durante el tratamiento. Los rayos X utilizados en medicina se producen al colisionar un haz de electrones con un objeto metálico. En la figura 6-1 se representa esquemáticamente un tubo de rayos X. Consiste en un tubo de vidrio en el cual se ha realizado el vacío, un filamento de tungsteno con voltaje (o tensión) negativo y un ánodo sometido a vol­ taje positivo. Esta forma de caracterizar la energía se detallará más adelante. A efectos prácticos, MV describe y está en relación con la energía de los fotones, y MeV describe y está en relación con la energía de los electrones acelerados. Debido a la corriente que recorre el filamento, algunos electrones son capaces de «evaporarse», fenómeno conocido como efecto termoiónico. De no existir una fuerza externa, los electrones permanecerían en las proximidades 1 CAPÍTULO 6 Equipos de tratamiento en teleterapia FIGURA 6-1 Representación esquemática de un tubo de rayos X. del filamento. Sin embargo, dado que el cátodo y el ánodo están sometidos a una diferencia de potencial (con el ánodo a tensión positiva), se genera un campo eléctrico entre ambos, cuya presencia provoca una aceleración de los electrones hacia el ánodo (recuérdese que las cargas negativas se ven atraídas por tensiones positivas). De este modo, los electrones «evaporados» del filamento experimentan una aceleración hacia el ánodo, con el que colisionan. Tras la colisión, la energía cinética de los electrones se transforma principalmente en calor, pero una pequeña parte de ella (en torno al 1%) se emite en forma de radiación electromagnética (fotones) generada por un fenómeno conocido como radiación de frenado (bremsstrahlung). En la figura 6-1 también puede apreciarse que los electrones no impactan todos en un mismo punto del ánodo, sino que lo hacen en una pequeña región, de manera que un observador situado debajo del tubo podría detectar una mancha focal en vez de un punto emisor. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ESPECTRO DE RAYOS X Concepto de espectro Ya se ha estudiado anteriormente (v. cap. 2) que el espectro electromagnético está compuesto por fotones de distintas energías. La luz blanca visible, por ejemplo, está comprendida en un rango de energías cercano a 1 eV. Como es sabido, la luz blanca está compuesta por fotones de distintas energías, lo que el ojo humano aprecia como colores. Esto se relaciona con la formación del arcoíris en un día de lluvia o con el hecho de que la luz blanca, al atravesar un prisma, se descompone en varios colores o, más físicamente hablando, los fotones se desvían en distintas direcciones, dependiendo de su energía. La descomposición de la luz blanca al atravesar un prisma constituye un ejemplo de espectro energético. Una vez separados estos fotones por energías, puede hacerse una estadística de cuántos hay en cada intervalo energético (tabla 6-1), es decir, contabilizar cuántos hay de cada color y hacer una representación gráfica TABLA 6-1 Número de fotones visibles agrupados por intervalo energético Color Energía (eV) Número de fotones Rojo Naranja Amarillo Verde Azul Violeta (1,66, 2,04) (2,04, 2,11) (2,11, 2,18) (2,18, 2,49) (2,49, 2,76) (2,76, 3,27) 8.000 10.000 14.000 27.000 13.000 9.000 63 para cada intervalo de energías, lo que producirá un diagrama de barras (fig. 6-2). Sin embargo, como puede apreciarse en la figura 6-2, a medida que disminuye el intervalo elegido las barras son muy delgadas, hasta llegar a apreciarse como una línea continua si el intervalo es infinitamente pequeño. Esta representación gráfica es lo que se conoce como espectro energético. Dado que los rayos X también están constituidos por fotones, igualmente es posible separar los fotones de distintas energías emitidos por un tubo de rayos X y obtener la misma representación, lo que constituye el espectro energético de ese tubo de rayos X. Descripción del espectro de rayos X Como se acaba de exponer, los fotones generados por el tubo de rayos X no tienen una única energía, sino que su energía presenta un espectro. Esto se debe a que no todos los electrones pierden la misma cantidad de energía en forma de rayos X. Puesto que el funcionamiento del tubo de rayos X se basa en la colisión contra el ánodo de los electrones acelerados por un campo eléctrico producido por una diferencia de potencial V, según las leyes de la física, la energía cinética que adquiere una partícula cargada en un campo eléctrico producido por una tensión V es: E = q⋅V [1] PARTE 2 Equipamiento radioterápico 64 FIGURA 6-2 Forma de un espectro energético a medida que disminuye el intervalo de energías elegido. donde E es la energía, q es la carga eléctrica y V es la tensión aplicada. Para el caso de un electrón sometido a una tensión de, por ejemplo, 100 kV, teniendo en cuenta que su carga tiene un valor de 1,6 × 10−19 C, la energía adquirida por él sería: E = 1,6 × 10 −19C × 105 V = 1,6 × 10 −14 J [2] o expresada en unidades de eV: E = 1,6 × 10 −14 J/(1,6 × 10 −19 J/eV) = 1 × 105 eV = 100 keV [3] Es decir, los electrones acelerados por un kilovoltaje de 100 kV adquieren una energía cinética de 100 keV, suponiendo que un electrón pierde toda su energía de una sola vez en forma de rayos X. En este caso, la energía de los fotones resultantes también sería de 100 keV. Sin embargo, esto no ocurre así: los electrones pierden una parte de su energía en forma de calor y otra parte en forma de rayos X, pero no todos perderán la misma energía. A su vez, los rayos X generados por efecto del distinto frenado que experimentan los electrones (brems­ strahlung) tendrán diferente energía. Por tanto, habrá fotones de distintas energías. Representando el número de fotones registrados (es decir, la intensidad del haz de rayos X) frente a su energía, se obtiene su espectro (fig. 6-3). En la figura 6-3 se observa que la energía máxima de los fotones es precisamente la energía cinética máxima que pueden adquirir los electrones acelerados bajo una tensión V, dado que no es posible generar fotones con mayor energía (principio de conservación de la energía). Un electrón podría colisionar perdiendo toda su energía en forma de rayos X, pero no más. CAPÍTULO 6 Equipos de tratamiento en teleterapia El coeficiente m(E) también puede definirse para un espectro polienergético como el que se tiene en un tubo de rayos X. Como m(E) depende de la energía, un método sencillo para su obtención es interponer un espesor determinado de un material y medir su atenuación. Por ejemplo, puede medirse cuánto espesor hace falta para atenuar la intensidad del haz a la mitad, y este espesor es lo que se denomina capa hemirreductora (HVL, Half Value Layer), que se define como el «espesor de un material de composición determinada requerido para atenuar la intensidad de un haz de una energía determinada a la mitad de su valor». La capa hemirreductora depende de la energía. Dado que el coeficiente de atenuación m(E) depende de la energía, si la capa hemirreductora reduce a la mitad la intensidad del haz, aplicando la ecuación 4: FIGURA 6-3 Espectro de rayos X. I0 = I0 × e −µ(E)HVL 2 En la misma figura 6-3, también parece haber una energía mínima de los fotones. En realidad, los fotones con muy baja energía no llegan a salir del tubo o bien tienen tan poca energía que son filtrados por las paredes de este y no llegan a detectarse. Si no hubiera este filtrado, se obtendría el espectro representado por la línea discontinua. Igualmente se observa un pico en una determinada energía, que son los rayos X característicos propios del material del ánodo. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. CALIDAD DEL HAZ La forma del espectro no depende sólo del kilovoltaje aplicado, sino que también depende del material contra el que se ha producido la colisión, en concreto de su número atómico Z. Este hecho hace pensar que hablar de 100 kV o de 150 kV no es una buena forma de caracterizar la energía de los fotones emitidos por un tubo de rayos X, pues debería conocerse su espectro. Sin embargo, medir el espectro de un haz de rayos X no es una tarea sencilla, lo que lleva a pensar que es mejor definir un parámetro que nos indique la energía del haz o, lo que es lo mismo, su calidad. El espectro también caracteriza su comportamiento al atravesar un medio. Con un haz monoenergético de energía E, entonces puede encontrarse (v. cap. 2) que la intensidad de un haz de rayos X que atraviesa un medio viene dada por: I(x) = I0 × e −µ(E)x [4] donde I(x) es la intensidad (proporcional al número de fotones) que tiene el haz de rayos X a lo largo de su trayectoria, I0 es la intensidad inicial del haz de rayos X antes de entrar en el medio, m(E) es el coeficiente de atenuación lineal del material para una determinada energía del fotón E, y x es el espesor de material atravesado. [5] de donde se obtiene que: HVL = ln(2) µ(E) [6] La capa hemirreductora también depende del material utilizado para atenuar la energía. Este hecho se deduce igualmente de la ecuación 6, debido a que m(E) también depende del material que atraviesan los fotones. Por ejemplo, en el caso de la radioterapia superficial, en lugar de caracterizar una energía por 300 kV se denotaría por 3 mm Cu HVL, es decir, su capa hemirreductora sería de 3 mm de cobre. De aquí no puede deducirse que todos los tubos de rayos X operando a 300 kV posean la misma capa hemirreductora, ya que este valor depende, entre otros factores, de la composición de la cápsula del tubo de rayos X (filtración intrínseca) que deberán atravesar los fotones antes de ser detectados. Del mismo modo, no existe una relación directa entre kV y capa hemirreductora, por lo que tampoco puede deducirse que para el tubo citado 100 kV corresponda a una capa hemirreductora de 1 mm de Cu. El valor de la capa hemirreductora de un material debe determinarse experimentalmente para cada kilovoltaje de un tubo de rayos X. CARACTERÍSTICAS Y APLICACIONES DE LOS EQUIPOS DE TERAPIA SUPERFICIAL Dado su bajo poder de penetración, es decir, dado que la energía de los fotones se deposita en pocos milímetros por debajo de la superficie de la piel, estos equipos se utilizan para tratamientos de lesiones cutáneas. En la figura 6-4A se muestra un equipo de estas características, con el colimador de tratamiento. La función del colimador (fig. 6-4B) es focalizar el haz de rayos X en la zona a tratar, de manera que la radiación que llegue 65 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 6-4 66 Equipo de terapia superficial. A) Vista del equipo. B) Colimador. C) Aplicación del tratamiento, en la que puede observarse la colimación en la piel. (Fotografías por cortesía de Bioterra S.L.) fuera del colimador sea mínima. Existen colimadores de distintos tamaños, y pueden ser cuadrados o circulares de 1,5-20 cm de diámetro. Si es necesario proteger zonas adicionales y el colimador no es suficiente, la colimación en piel (fig. 6-4C) se consigue empleando láminas de plomo de pocos milímetros de espesor recortadas según las necesidades del caso. El tratamiento se realiza situando el colimador en contacto con la piel y a una distancia desde el foco de unos 30-50 cm. Para protegerse de la radiación dispersa, el operador debe situarse detrás de una mampara plomada en la propia sala de tratamiento, mientras se produce el tratamiento. CLASIFICACIÓN DE LOS EQUIPOS SEGÚN SU VOLTAJE ACELERADOR Atendiendo al voltaje aplicado, es tradicional clasificar los distintos equipos como: ● ● ● ● Kilovoltaje: 50-150 kV. Ortovoltaje: 150-500 kV. Supervoltaje: 500-1000 kV. Megavoltaje: más de 1.000 kV(>1 MV); es el caso de los aceleradores lineales de electrones modernos. En radioterapia superficial, el voltaje de los equipos comercializados suele encontrarse en el rango de 50-300 kV, es decir comprendiendo a equipos de kilovoltaje y ortovoltaje. Los equipos de supervoltaje no se utilizan en radioterapia en la actualidad, pero sí los de megavoltaje, a los que pertenecen los aceleradores lineales de electrones que, por su importancia, merecen una sección específica para su estudio. En estos equipos, el diseño del tubo de rayos X no es suficiente para proporcionar una diferencia de potencial tan grande como la requerida. 2.4. Unidades de cobalto-60 Son unidades de tratamiento que utilizan una fuente de 60Co, emisora de radiación gamma procedente de las desintegraciones nucleares. Además del 60Co, también se diseñaron unidades basadas en los isótopos 226 Ra y 137Cs, pero ha sido el uso del 60Co el que más ha perdurado en el tiempo, debido especialmente a su alta actividad específica, esto es, a poder obtener mayor fluencia de fotones con pequeñas cantidades de material radiactivo. CAPÍTULO 6 Equipos de tratamiento en teleterapia COBALTO-60 El Co se obtiene de manera artificial mediante bombardeo por neutrones del isótopo estable 59Co: 60 59 Co + n → 60 Co [7] bolitas de 60Co. El período de semidesintegración del 60 Co es de 5,27 años. COMPONENTES Y ACCESORIOS DE LA UNIDAD DE COBALTO-60 Por otra parte, el 60Ni se desintegra emitiendo fotones g, con energías 1,17 MeV y 1,33 MeV (1,25 MeV en promedio), que son las utilizadas en el tratamiento de pacientes. En la figura 6-5 pueden verse los distintos elementos de la unidad. La máquina tiene un brazo (gantry) que soporta la cabeza de radiación, que es donde se aloja la fuente de 60Co. El brazo permite girar la cabeza de radiación alrededor del paciente sobre un eje de rotación. La cabeza de radiación puede rotar y dispone, a su vez, de un colimador también rotatorio. La mesa de tratamiento también puede girar alrededor del mismo eje de rotación que el colimador. El punto de intersección del eje de giro del brazo, del eje del colimador y del eje de la mesa de tratamiento se denomina isocentro de la máquina (fig. 6-6). La forma habitual de la fuente de 60Co suele ser una caja en forma de cilindro o disco de acero de 1 cm de diámetro, en cuyo interior se introducen unas virutas o La localización del isocentro en las salas de tratamiento se señala por medio de la intersección de unas líneas de luz (de color rojo o verde), producidas por unos láseres fijados El isótopo 60Co se desintegra emitiendo partículas b–, con una energía máxima de 0,32 MeV, transformándose en 60Ni: 60 27 Co → 60 28 Ni + β [8] Las partículas b− son fuertemente atenuadas por la misma fuente (autoabsorción) y por la cápsula de acero que contiene el 60Co. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 67 FIGURA 6-5 Unidad de cobalto-60. (Fotografías tomadas en la antigua Clínica Puerta de Hierro de Madrid.) PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 6-6 El isocentro es un punto del espacio, la intersección de los ejes de rotación. (generalmente tres), colocados en dos paredes opuestas a ambos lados de la mesa de tratamiento y en el techo o a los pies de la mesa. 68 Con la posibilidad de movimientos de la unidad de 60 Co ya citada, el haz de radiación siempre pasará por el isocentro y permite dirigir los haces de radiación en cualquier dirección sin mover al paciente. La colocación del centro del tumor en el isocentro, en lo que se llama técnica isocéntrica, tiene como ventaja el menor tiempo requerido para el tratamiento, dado que no hay que posicionar el paciente para cada campo de tratamiento, con lo cual se mejora el rendimiento de la unidad y se consigue una mayor precisión. La distancia de la fuente al isocentro, en las unidades de cobalto, es típicamente de 80 cm, aunque también hay unidades con distancia fuente-isocentro de 100 cm, en las que se requiere una mayor actividad de la fuente para conseguir una adecuada tasa de dosis que no haga que los tiempos de tratamiento se prolonguen demasiado. FIGURA 6-7 En la figura 6-7 se representa esquemáticamente el interior de la cabeza de la unidad, que se encuentra recubierta de plomo y tungsteno para evitar la emisión de radiación fuera de ella. El mecanismo de impulsión de la pastilla o fuente a la abertura por la que sale la radiación consiste, en general, en un sistema de aire comprimido que la desplaza a la posición de tratamiento (fig. 6-7B). Una vez finalizado el tiempo de irradiación prescrito, el mecanismo consta de un resorte que hace que la fuente vuelva a su posición de reposo (fig. 6-7A). El sistema está diseñado de manera que, ante una falta de suministro eléctrico, el mecanismo de aire comprimido se interrumpe y la fuente vuelve a su posición de reposo, lo que obliga a estar bombeando aire continuamente para mantener la fuente en su posición de tratamiento. El nombre de «bomba de cobalto» se debe a este mecanismo de aire comprimido que bombea la fuente a su posición de tratamiento. Los colimadores, también llamados «mordazas» (por su traducción del inglés, jaws), tienen como función restringir la radiación de modo que sólo alcance la zona de tratamiento. El inconveniente es que, dado que sus bordes son rectilíneos, únicamente pueden configurarse campos de tratamiento rectangulares. Para diseñar campos de tratamiento con formas más complejas se utilizan bloques de plomo, que se sitúan sobre una bandeja (v. fig. 6-5). Los bloques pueden diseñarse de una sola pieza o apilando piezas de menor tamaño, como las mostradas en la figura 6-8. Estas unidades también disponen de cuñas que se interponen en el campo de radiación para conseguir modificarlo y obtener una adecuada conformación de la distribución de la radiación alrededor del tumor. El tamaño del campo de tratamiento se visualiza en la superficie del paciente mediante la luz de campo o luz de simulación, con lo que se representa la proyección (tamaño y forma) que tendría el campo de radiación so­ bre la piel del paciente. La distancia de la fuente a la piel del paciente puede medirse con un telémetro óptico, que proyecta una escala graduada luminosa sobre la piel. Representación esquemática del interior de la cabeza de una unidad de cobalto-60. A) En posición de reposo, no hay emisión de radiación, ya que la fuente se encuentra dentro del blindaje. B) En posición de tratamiento, la radiación es emitida a través de los colimadores. Nótese cómo el testigo es visible desde el exterior. CAPÍTULO 6 Equipos de tratamiento en teleterapia FIGURA 6-8 Bloques de plomo utilizados en una unidad de cobalto-60. FIGURA 6-10 Unidad de cobalto-60: consola de control. de control incluye una llave que habilita la irradiación para evitar el uso no autorizado. Como medida de control del paciente desde fuera de la sala de tratamiento, puede mantenerse el contacto con él mediante un circuito cerrado de televisión y un interfono (fig. 6-11). Como medida de seguridad, se dispone además de un detector ambiental de radiación que advierte de la presencia de radiación en la sala, aun cuando esta es inevitable, como sucede cuando se está llevando a cabo el tratamiento del paciente. Este aparato tiene carácter redundante, pues en caso de que la fuente no retorne a su posición de reposo por un mal funcionamiento de la unidad, la alarma del detector seguirá funcionando. Por ello, es perfectamente normal que la luz de la alarma esté encendida durante el tratamiento, pero no así cuando este ha finalizado. FIGURA 6-9 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Unidad de cobalto-60: sala de control. La sala de tratamiento tiene que estar blindada, de manera que la radiación no llegue a los operadores de la sala de control ni a las salas colindantes. En la sala de control (fig. 6-9) se encuentra la consola desde donde se opera la unidad (fig. 6-10). Entre sus funciones se encuentran el seleccionar e indicar el tiempo de irradiación o exposición mediante un temporizador que retorna la fuente a su posición de reposo cuando el tiempo se haya alcanzado, y fijar los parámetros geométricos de la irradiación (ángulo del brazo, amplitud de los arcos de irradiación a realizar, etc.). Cuenta también con los dispositivos de seguridad y alarma sobre el correcto funcionamiento de la unidad. El temporizador tiene como característica relevante el ser redundante, pues cuenta con dos relojes, de manera que el segundo actúa interrumpiendo la irradiación en caso de fallo del principal. La consola En la figura 6-12 se muestra un posible diseño de una sala de tratamiento con una unidad de cobalto-60, donde se aprecia el blindaje de las paredes y la ubicación de la consola de control. Las salas de control deben disponer de un interruptor en la puerta que, en caso de ser abierta, hace retornar la fuente a su posición de reposo si se está irradiando en el interior de la sala. VENTAJAS E INCONVENIENTES Las unidades de cobalto-60 presentan las siguientes ventajas: ● ● ● ● ● Debido a la sencillez de su diseño, se caracterizan por tener un índice relativamente bajo de averías. Su coste y mantenimiento son muy inferiores al de los aceleradores de partículas. Pueden instalarse en salas de reducido tamaño. En comparación con los aceleradores lineales de electrones, los espesores de los blindajes son menores. En comparación con las unidades de terapia superficial, permiten tratar zonas más profundas. Sin embargo, también presentan inconvenientes: ● Posibilidad de accidentes, ya que la fuente puede no volver a su posición de reposo. 69 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 6-11 Unidad de cobalto-60: detector ambiental de radiación y elementos de vigilancia del paciente. A) Interior de la sala de tratamiento. B) Detalle de la sala de control. 70 FIGURA 6-12 Plano esquemático de una sala de tratamiento dotada con una unidad de cobalto-60. ● ● ● ● ● En comparación con los aceleradores lineales de electrones, el tamaño de la fuente produce un mayor tamaño de la penumbra del campo de radiación. Sólo disponen de una energía de haz. La fuente tiene decaimiento radiactivo, lo que alarga los tratamientos al final de su vida útil y hace que tenga que ser sustituida periódicamente. Desde la perspectiva de la protección radiológica, siempre hay riesgo de radiación al tratarse de fuentes radiactivas, lo que obliga a procedimientos específicos de trabajo que tengan en cuenta este aspecto. Requiere procedimientos de desmantelamiento adecuados que tengan en cuenta la eliminación de la fuente radiactiva. 2.5. Aceleradores lineales de electrones Los aceleradores lineales de electrones (ALE; o LINAC [linear accelerator]) basan su funcionamiento en el mismo principio que el tubo de rayos X antes estudiado, es decir, electrones acelerados que colisionan con un metal, donde se producen rayos X (RX) por brems­ strahlung. Los ALE también pueden funcionar proporcionando haces de electrones para su uso clínico, lo cual se consigue con sólo retirar el blanco metálico con el que chocan para conseguir RX. La ingeniería de los ALE es muy compleja y puede variar mucho de unos fabricantes a otros. A continuación se dan unas pequeñas nociones de la estructura y la funcionalidad de los ALE. La aceleración de los electrones se consigue por medio de un campo electromagnético con frecuencia de microondas. Este campo electromagnético es inyectado en la guía de ondas aceleradora e interacciona con los electrones inyectados por el cañón de electrones, CAPÍTULO 6 Equipos de tratamiento en teleterapia FIGURA 6-13 Esquema del brazo del acelerador lineal de electrones. A) Detalle de la sección aceleradora. los cuales son aceleradores hasta velocidades próximas a las de la luz a lo largo de la guía de ondas. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La guía de ondas aceleradora es la parte fundamental de un ALE y consiste de un tubo que contiene una serie de discos que dividen la estructura en cavidades a lo largo de su longitud. Es en estas cavidades donde se establecen los intensos campos magnéticos que proporcionan la energía a los electrones, haciendo que adquieran de manera progresiva y creciente velocidades próximas a la de la luz (fig. 6-13A). La generación de las microondas se consigue por medio de una fuente de potencia de microondas, que de forma pulsada proporciona la potencia necesaria para aportar la energía requerida por los electrones. Esta fuente de potencia puede conseguirse bien mediante magnetrones o klistrones. Los magnetrones son osciladores que extraen la energía de microondas de los electrones inyectados en una estructura resonante sometida a un fuerte campo magnético, en la cual se producen una serie de fenómenos físicos que originan una transferencia de energía de los electrones a la estructura resonante, energía que se extrae para acelerar los electrones en la guía de ondas del ALE. Los magnetrones generalmente se utilizan cuando las energías que se quiere obtener en el ALE son inferiores a 6 MV, aunque hay diseños modernos que pueden llegar a proporcionar energías muy superiores de una forma eficiente. El klistrón, a diferencia del magnetrón, no es un oscila­ dor sino un amplificador de potencia. Esto requiere entonces una señal de radiofrecuencia para ser amplificada, lo cual a su vez precisa de un oscilador de radiofrecuencia de baja potencia. La función del klistrón es la de amplificar esta señal a los niveles requeridos por los electrones a acelerar en el ALE. Los klistrones se suelen utilizar en aceleradores que precisan energías de RX superiores a 6 MV. Una vez acelerados los electrones en la guía aceleradora, entran en el cabezal y se deflectan 270° por medio de una serie de bobinas magnéticas (bending magnet) (fig. 6-13). Esta deflexión es necesaria porque las guías de ondas suelen tener una longitud tal que no pueden colocarse verticalmente para dirigir el haz hacia la mesa de tratamiento. Además de esta funcionalidad de cambiar la dirección del haz, tiene la de filtrar y controlar la energía de los electrones constituyentes del haz, para conseguir que este sea lo más monoenergético posible. Esta deflexión, en ciertos modelos de ALE normalmente de baja energía (no precisan largas secciones aceleradoras), no se utiliza. En estos diseños, la guía de ondas aceleradora en el cabezal del ALE en vertical, y así se puede direccionar el haz hacia la mesa de tratamiento. El control energético se logra por medio de ranuras detectoras de la energía de los electrones. En general, los ALE pueden proporcionar diferentes energías de RX y de electrones. La energía se sigue describiendo en MV, según la energía máxima que puede llegar a tener el fotón más energético del espectro de RX obtenido en el proceso de generación del haz en el ALE. Energías habituales son, por ejemplo, 6, 10, 15 o 18 MV. Sin embargo, al igual que en los tubos de RX, también hay que utilizar un índice de calidad para dar una información más precisa del espectro energético de los haces, pues dos aceleradores con una energía nominal de 6 MV pueden tener distintos espectros aun siendo del mismo modelo. La descripción de la energía de los haces de electrones, cuando el ALE funciona para proporcionar haces de electrones, también pueden hacerse de acuerdo con la energía que tienen a la salida de la guía aceleradora. Las energías habituales de los haces de electrones de ALE clínicos son 4, 6, 10 o 18 MeV. No obstante, también con este tipo de haces se utiliza un índice de calidad descriptor de la energía. Las denominaciones (MV o MeV) son entendidas como energías del fabricante o nominales. 71 PARTE 2 Equipamiento radioterápico Los índices de calidad mencionados para haces de RX y electrones son: ● ● TPR20,10 en RX. Para determinar este parámetro se mide la dosis con una cámara de ionización fijada a nivel del isocentro del ALE, colocada en el interior de un maniquí de medida, a dos profundidades diferentes (20 y 10 cm), manteniendo la distancia entre la cámara de ionización y el foco a 100 cm. La relación entre las medidas obtenidas a estas dos profundidades es el valor TPR20,10. Cabe señalar, que este índice obtenido como cociente de dos valores de dosis es adimensional. R50 en electrones. Éste índice representa la profundidad a la cual el valor de la dosis es la mitad que en la profundidad del máximo de la curva de rendimiento en profundidad de un determinado haz que se toma como referencia. Al tratarse de una profundidad, el índice tiene dimensiones de longitud. ELEMENTOS DE UN ACELERADOR LINEAL DE ELECTRONES En la figura 6-14 se distinguen las partes que componen el ALE: ● 72 ● Brazo o gantry: es una estructura que contiene, entre otros sistemas, la guía aceleradora, y puede girar alrededor del paciente. En su extremo soporta el cabezal, que es la parte donde se produce la deflexión y control dosimétrico y geométrico del haz de radiación. Del cabezal emerge el haz de radiación. Cabezal: comprende un conjunto de sistemas, como son el blanco de producción de RX y la deflexión del haz, los cuales están blindados al objeto de limitar la radiación de fuga. Los sistemas de control dosimétrico y geométrico del haz de radiación también se encuentran en el cabezal, y se estudiarán con más detalle en el apartado «Funcionamiento del acelerador lineal de electrones en modo fotones». En algunos diseños incorpora también un detector anticolisión, que imposibilita realizar movimientos en caso de colisión con el paciente o con la mesa de tratamiento. En su interior se encuentran los siguientes dispositivos: ● Colimadores: los aceleradores modernos disponen de tres tipos de colimadores, cuya función es restringir el tamaño del haz al adecuado para el tratamiento. – Existe uno primario de forma cónica, situado a la salida del haz, que restringe el tamaño de campo al máximo que puede proporcionar el ALE, en caso de que los otros colimadores estén abiertos al máximo. No es visible desde el exterior. – Por debajo de este colimador primario se encuentran las mordazas o colimadores secunda­ rios, cuya función es limitar y absorber la parte del haz máximo que no va a ser utilizada en la conformación última del haz. Está formado por dos pares de mandíbulas, situadas una debajo de la otra (fig. 6-15). En algunos diseños de ALE, estas mandíbulas se encuentran después del colimador multiláminas. A diferencia del colimador primario, que produce un tamaño de campo fijo, los colimadores secundarios permiten variar el tamaño de campo de radiación. – Por último, a la salida del haz se encuentra el colimador multiláminas (si no se trata de los ALE que los colocan por encima de las mandíbulas) (fig. 6-16). Este tipo de colimador multiláminas (MLC, multileaf collimator) está formado por pares de láminas enfrentadas que pueden moverse independientemente, configurando la forma del campo de radiación necesario. Las láminas están fabricadas con tungsteno. – Estos dos últimos colimadores tienen un sistema de giro que les permite orientar adecuadamente la posición del campo de tratamiento frente a la región del paciente a tratar. Así mismo, ambos tipos de colimadores suelen tener un diseño que permite delimitar el haz respetando su divergencia natural para minimizar la penumbra. FIGURA 6-14 Acelerador lineal de electrones. CAPÍTULO 6 Equipos de tratamiento en teleterapia FIGURA 6-15 Colimadores. Se encuentran en el interior del colimador; la fotografía se tomó desmontando previamente la carcasa. 73 FIGURA 6-16 Colimador multilámina. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● ● 2 Bandeja portamoldes y moldes: dado que los haces de radiación necesarios son normalmente irregulares, es preciso modificar la forma de los haces para acomodarlos a la de la región del paciente a irradiar. En caso de no disponer de MLC, en los aceleradores antiguos se puede recurrir a la utilización de bloques estándar de material de alta densidad (Pb, W). También pueden fabricarse en un taller de moldes (fig. 6-17), utilizando una aleación de alta densidad y bajo punto de fusión (Cerrobend2), pudiendo fabricarse bloques a partir de piezas prefabricadas (fig. 6-18A), o bien personalizados para cada paciente (fig. 6-18B). Estos bloques, colocados en unas bandejas fijadas mediante unos carriles a la cabeza del ALE, permiten lograr la forma o conformación adecuada a cada caso. Telémetro: su función es proyectar, mediante un haz de luz, una escala métrica en la piel del El Cerrobend, también conocido como metal de Wood, es una aleación de bajo punto de fusión (70 ºC). Está compuesto por bismuto, plomo, estaño y cadmio. FIGURA 6-17 Taller de moldes. ● ● paciente que sirve para establecer y comprobar la distancia entre el foco de radiación y la piel. Mesa de tratamiento o camilla: es la parte de la unidad destinada a situar al paciente. Consiste en una superficie plana (tablero) y permite realizar desplazamientos en las tres direcciones espaciales, así como hacer rotaciones describiendo una circunferencia centrada en el isocentro alrededor del eje suelo-techo. El tablero está diseñado en su mayor parte con elementos radiotransparentes, es decir, que pueden ser atravesados por la radiación sin sufrir atenuaciones significativas de la radiación, en incidencias oblicuas o posteriores. Sin embargo, no todos los tableros están construidos por completo con materiales radiotransparentes, por lo que hay que asegurarse de que estos elementos no se encuentren en el haz de tratamiento. Láseres: estos dispositivos, generalmente en número de 3 o 4, son situados en las paredes o techo de la sala de tratamiento, de manera que su luz pase por el isocentro del ALE, materializando el cruce de todos ellos la posición del mismo. PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 6-18 Moldes de plomo. A) Sin divergencia. B) Con divergencia. ● 74 ● Cuñas: Son dispositivos que se utilizan para modificar las características dosimétricas del haz de radiación, de modo que pueda compensar diferencias de espesores en el paciente y lograr una adecuación de las distribuciones de dosis a la región a irradiar. Existen tres tipos básicos: ● Cuñas físicas: son cuñas de material de alta densidad que se sitúan en el cabezal del ALE, de modo similar a como se coloca la bandeja portamoldes (fig. 6-19). Se suele disponerse de un juego con diferentes ángulos de cuña. ● Cuñas motorizadas: la cuña se encuentra en el interior de la cabeza del acelerador y se interpone en el haz de radiación de manera automática durante todo el tratamiento o parte del mismo. Solo existe una cuña de una determinada angulación o forma. ● Cuñas dinámicas o virtuales: el efecto de cuña se consigue mediante el desplazamiento de los colimadores o mordazas durante la irradiación. Aplicadores de electrones (fig. 6-20): es la forma como se denominan los colimadores de electrones. Es una colimación adicional a la utilizada para los rayos X, que de no ser empleada ocasionaría que la penumbra de los haces de los electrones (provocada por la gran dispersión que experimentan los electrones en el aire) fuese excesivamente grande y, por tanto, inadecuada para los tratamientos. Otra función es adaptar la forma del campo de radiación a la de la zona a irradiar. Constan de una serie de barras metálicas recortadoras del haz que se sitúan próximas a la piel del paciente. Puesto que habitualmente la forma de las regiones a irradiar es irregular, suelen emplearse piezas o moldes de material absorbente, sujetos a los aplicadores, que recortan el haz cuadrado o rectangular conseguido con los aplicadores, dando la forma deseada al campo de tratamiento. FIGURA 6-19 Cuña física de 30°. ● Accesorios de radiocirugía: los tratamientos de radiocirugía pueden realizarse utilizando como colimador terciario, en vez de un MLC, un colimador cónico adicional (fig. 6-21), que determina unos campos circulares de reducido tamaño (entre 2 y 40 o 50 mm CAPÍTULO 6 Equipos de tratamiento en teleterapia FIGURA 6-20 Aplicador de electrones situado en posición de tratamiento. En el extremo del aplicador más próximo al paciente se sitúa el molde. 75 FIGURA 6-21 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Colimador cónico de radiocirugía, de 15 mm de diámetro. de diámetro). El uso de estos colimadores de pequeño tamaño se restringe a la radiocirugía, en la que se emplean técnicas de alta precisión posicional y geométrica, y altas dosis únicas, para minimizar las dosis periféricas a la lesión a irradiar. FUNCIONAMIENTO DEL ACELERADOR LINEAL DE ELECTRONES EN MODO FOTONES El funcionamiento del ALE en modo emisión de fotones se basa en el mismo principio que el tubo de rayos X, es decir, en la producción de radiación de frenado al colisionar un haz de electrones contra un material blanco. En la figura 6-22 puede verse un esquema general. A diferencia del tubo de rayos X, en el ALE el material blanco funciona por transmisión, es decir, los electrones inciden por un lado y los fotones de rayos X se emiten por el lado contrario al material blanco. Una vez atravesado el blanco, los fotones que no tienen la dirección deseada son eliminados por medio del colimador primario. En este punto, como puede verse en la figura 6-22, el perfil dosimétrico del haz de radiación tiene un aspecto de campana de Gauss, dado que hay más dosis en el centro que en los bordes del haz. Por la falta de homogeneidad de los haces, que provoca que la dosis en el centro no sea la misma que en el borde del haz, se introduce un filtro aplanador constituido por un disco de perfil cónico de un material de alta densidad y/o número atómico, que permite obtener un haz con un perfil dosimétrico plano. En algunos ALE diseñados para tratamientos con campos de tratamiento muy pequeños es posible eliminar este elemento, ya que el efecto de inhomogeneidad es más pequeño. Además los ALE de última generación están PARTE 2 Equipamiento radioterápico 76 FIGURA 6-22 Interior del cabezal en modo fotones. diseñados para trabajar con haces no planos, consiguiéndose de esta manera obtener tasas de dosis más elevadas al eliminarse la absorción debida al filtro aplanador. El control de las características del haz, tales como su planitud, simetría, tasa de dosis, etc., se realiza mediante cámaras de ionización monitoras que están interpuestas en la trayectoria del haz, dentro del cabezal. En caso de pérdida de estas características, las cámaras monitoras envían una señal correctora o de aviso para lograr la interrupción del haz. Estas cámaras monitoras son redundantes y tienen múltiples funciones, como medir la tasa de dosis o controlar la simetría del haz. La necesidad de disponer de cámaras monitoras se debe a la potencial inestabilidad que tiene cualquier dispositivo electrónico, que puede dar lugar a que los fotones no sean emitidos de un modo tan regular como por ejemplo en una unidad de cobalto-60, que emite la radiación de una manera estable regulada por la propia naturaleza de la desintegración radiactiva. En los ALE se utiliza la unidad de monitor (UM), que está relacionada con la carga eléctrica recogida en la cámara monitora necesaria para depositar una dosis determinada en un punto y ciertas condiciones de medida en agua determinadas, a las que llamamos condiciones de referencia. Habitualmente estas condiciones son una distancia fuente-superficie de 100 cm, una profundidad de 10 cm y un tamaño de campo de tratamiento de 10 cm × 10 cm. Si por ejemplo, en estas condiciones de referencia, se miden 70 cGy para una energía de 6 MV en un disparo de 100 UM, entonces: 1UM ≈ 0,70 cGy [9] CAPÍTULO 6 Equipos de tratamiento en teleterapia FUNCIONAMIENTO DEL ACELERADOR LINEAL DE ELECTRONES EN MODO ELECTRONES Los fotones de megavoltaje tienen un poder de penetración mayor que los fotones emitidos por el 60Co. Sin embargo, en ocasiones, es necesario tratar lesiones superficiales que comienzan en la piel y tienen una profundidad limitada de unos pocos centímetros. En estos casos se utiliza el tratamiento con electrones, dado que tienen menos poder de penetración y se evita depositar altas dosis de radiación en tejidos que se encuentran más allá de la lesión a tratar. En la figura 6-23 se muestra un esquema del modo de funcionamiento en electrones. En este modo, se elimina el elemento blanco y los electrones del cañón impactan directamente contra una lámina dispersora. El efecto de esta lámina es dispersar los electrones para obtener un campo de radiación extendido y uniforme en la superficie del paciente. Después de atravesar las láminas dispersoras, el haz de electrones es controlado en intensidad y geometría mediante las cámaras monitoras del acelerador, que se encuentran en la trayectoria emergente de los electrones. Los colimadores actúan de la misma forma que en el modo fotones, restringiendo el haz de radiación a la región del paciente a tratar. En este modo de trabajo con electrones, el MLC no cumple ninguna función, permaneciendo sus láminas completamente retraídas. Dado que los electrones sufren múltiples cambios de dirección en el aire, su penumbra a nivel del paciente es excesiva para un uso terapéutico. Esto hace que sea necesaria una colimación adicional para reducirla adecuadamente. Para ello, se utiliza el aplicador de electrones antes descrito, cuya función es colimar el haz a la distancia más próxima posible a la piel del paciente. En el aplicador, además, pueden insertarse moldes con formas personalizadas realizadas con una aleación de bajo punto de fusión © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 77 FIGURA 6-23 Interior del cabezal en modo electrones. PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 6-24 Sala de tratamiento de un acelerador lineal de electrones. A) Sin puerta motorizada. B) Con puerta motorizada. (Cerrobend), de manera que se bloqueen las zonas que no deben ser tratadas (v. fig. 6-20). 78 LA SALA DE TRATAMIENTO En la figura 6-24 pueden verse dos posibles diseños de una sala de tratamiento: una con laberinto de largo recorrido y otra que utiliza puerta blindada, que ha de ser motorizada por su gran peso. En ambos casos debe existir un interruptor asociado a la puerta, de manera que impida la radiación cuando esta se encuentre abierta. Equipos de tomoterapia helicoidal La tomoterapia tuvo su origen añadiendo un MLC a un ALE con diseño en C, de modo que podían moverse las láminas a la vez que giraba el brazo. Posteriormente se diseñaron máquinas específicas en las que el ALE está situado en una estructura anular (fig. 6-25) y se puede desplazar la mesa a la vez que gira el brazo y se mueven las láminas. Es un diseño muy similar al de la tomografía computarizada helicoidal, sólo que el tubo de rayos X se sustituye por una guía de ondas aceleradora que El llamado botón de último hombre tiene por objeto habilitar la emisión de radiación una vez abandonada la sala por los operadores, quienes deben asegurarse de que en ella sólo queda el paciente antes de pulsar dicho botón y salir de la sala. Existen elementos adicionales de seguridad, como son el interfono y el circuito cerrado de televisión. Además, la consola de control está dotada de una llave que imposibilita su manipulación por personal no autorizado. DISEÑOS PARTICULARES DE ACELERADOR LINEAL DE ELECTRONES Lo expuesto anteriormente corresponde al tipo de ALE más utilizado, el acelerador en C, denominado así por la forma de su brazo. Sin embargo, en los últimos años han surgido nuevos diseños de aceleradores, en los que se cambia el diseño en C y se opta por simetrías cilíndricas o bien por brazos robóticos. FIGURA 6-25 Equipo de tomoterapia helicoidal. (Fotografía por cortesía de Accuray.) CAPÍTULO 6 Equipos de tratamiento en teleterapia FIGURA 6-27 Ciclotrón. FIGURA 6-26 Equipo con brazo robótico. (Fotografía por cortesía de Accuray.) proporciona una energía de 6 MV y se prescinde de filtro aplanador. La distancia entre la fuente y el isocentro es de 85 cm. Esta unidad no dispone de telémetro, luz de campo ni láseres marcando el isocentro; estos últimos son sustituidos por un sistema de láseres móviles que marcan el punto donde debe situarse el paciente. Otra diferencia es que es el tiempo el que determina la duración del disparo, y no la medida del número de unidades de monitor. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Otros equipos de tratamiento Existen otros equipos cuyo diseño se basa en una guía aceleradora instalada en un brazo robótico (fig. 6-26). Su denominación comercial es «Ciberknife». Su diseño se inspira en los brazos robóticos de las fábricas de automóviles. Tiene una sola energía de fotones y está destinada a tratamientos de radiocirugía e hipofraccionados. También hay equipos portátiles capaces de irradiar solo con haces de electrones, diseñados para procedimientos de radioterapia intraoperatoria. Como no se utilizan RX no son necesarios los blindajes que son precisados para un acelerador convencional de RX y pueden llegar a poder utilizarse en un quirófano. 2.6. Aceleradores circulares de partículas Son aceleradores de diseño circular empleados para acelerar protones o partículas más pesadas, tales como iones de carbono o helio. Este tipo de radiación se caracteriza por tener un alcance determinado por su energía y una dosis a la entrada del paciente muy reducida. Los iones de carbono y helio, por otra parte, se distinguen por presentar una alta transferencia lineal de energía, por lo que el efecto biológico conseguido es superior al de la terapia con fotones o electrones. La finalidad consiguiente del uso de estos haces de radiación es respetar, en mucha mayor medida de lo que se obtiene con fotones o electrones, las regiones sanas vecinas al tumor, con una eficiencia biológica superior. Las máquinas utilizadas para conseguir acelerar este tipo de partículas son los ciclotrones o sincrotrones. CICLOTRÓN El ciclotrón consiste en una cavidad cilíndrica dividida en dos mitades en forma de D (fig. 6-27), atravesadas por un campo magnético constante uniforme paralelo a su eje. El efecto que tiene el campo magnético sobre las partículas cargadas es desviarlas de modo que dichas partículas giran en órbitas circulares de radio directamente proporcional a su velocidad, siguiendo la relación: r= mv qB [10] donde r es el radio de la órbita descrita, m la masa de la partícula acelerada, v su velocidad, q su carga y B la magnitud del campo magnético al que están sometidas las dos D. Por otra parte, entre las dos D se establece un campo eléctrico de alto voltaje también constante, que acelera las partículas al pasar de una D a la otra. Como consecuencia del aumento de su energía cinética, las partículas describen órbitas de radios cada vez mayores, ya que en la ecuación 10 se muestra que r y v son directamente proporcionales. Situando una rendija a la distancia adecuada del centro, es posible extraer las partículas con la energía deseada. Si las partículas aceleradas son protones, pueden hacerse impactar con un material de bajo número atómico, generándose así un haz de neutrones. De esta manera pueden utilizarse también neutrones con fines terapéuticos. En física nuclear, las partículas subatómicas, tanto los neutrones como los protones o los iones más 79 PARTE 2 Equipamiento radioterápico pesados como los de carbono o helio, se definen como hadrones, por lo que en numerosas ocasiones se denomina «terapia hadrónica» al uso terapéutico de este tipo de partículas. El ciclotrón tiene más aplicaciones en medicina aparte del campo de la radioterapia. Así, existen ciclotrones construidos de manera específica para la fabricación de radioisótopos para medicina nuclear. El más frecuentemente producido es el 18F, que se utiliza para marcar la glucosa y otras moléculas que se emplean en las tomografías de emisión de positrones (PET) para el estudio diagnóstico funcional y metabólico. ● ● ● SINCROTRÓN A diferencia del ciclotrón, los campos magnéticos y eléctricos son variables. En el ciclotrón las partículas son aceleradas de modo que varía su velocidad lineal, pero no su velocidad angular. Ambas se relacionan por: ω= 80 v r [11] donde w es la velocidad angular, v es la velocidad lineal y r es el radio de la trayectoria. La velocidad angular se define como el ángulo recorrido por la unidad de tiempo, y por tanto tiene unidades de rad/s, por lo que también recibe el nombre de frecuencia angular. Por otro lado, la frecuencia angular es directamente proporcional a la frecuencia, es decir, al número de revoluciones por unidad de tiempo. El sincrotón se caracteriza porque el campo eléctrico alterno que se introduce entre las dos D tiene la misma frecuencia que la frecuencia de giro de las partículas. 3. RESUMEN ● ● ● La teleterapia consiste en el tratamiento radioterápico por medio de una fuente de radiación ionizante externa al paciente. Los equipos de terapia superficial se basan en el uso de tubos de RX. Los electrones son acelerados por ● ● medio de una tensión de kilovoltaje. La energía de los tubos se caracteriza por su capa hemirreductora. Entre los equipos de teleterapia que utilizan fuentes radiactivas destaca la unidad de cobalto-60. La fuente de cobalto-60 emite fotones con una energía promedio de 1,25 MeV, y su período de semidesintegración es de 5,27 años. Los aceleradores lineales de electrones (ALE) pueden proporcionar distintas energías de fotones y electrones. En el modo de fotones, los ALE obtienen los rayos X mediante radiación de frenado al impactar un haz de electrones contra un material blanco. Los electrones son acelerados por medio de campos electromagnéticos en una guía de ondas. En el modo de electrones, se retira el material blanco y los electrones impactan directamente contra una lámina dispersora, lo que proporciona al haz de electrones homogeneidad radial. Los electrones son utilizados en el tratamiento de lesiones superficiales. Existen diseños alternativos al habitual acelerador en C, como los equipos de tomoterapia helicoidal, los fabricados con brazos robóticos y los equipos portátiles de electrones. Los aceleradores circulares de partículas se emplean para la obtención de radiación de hadrones (neutrones, protones e iones pesados). Destacan dos diseños: ciclotrón y sincrotrón. Bibliografía Johns HEJ, Cunningham JR. The physics of radiology. 4th ed. Springfield; Illinois: Charles C. Thomas; 1984. Karzmark CJ, Nunan CS, Tanabe I. Medical electron accelerators. New York: McGraw-Hill; 1993. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Thwaites DI, Tuohy JB. Back to the future: the history and development of the clinical linear accelerator. Phys Med Biol. 2006;51: R343-62. CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia Ruth Rodríguez Romero, Pablo Castro Tejero y Jaime Martínez Ortega ÍNDICE 1. Introducción 81 2. Generalidades 81 3. Evolución histórica 84 4. Sistemas de imagen radiológica bidimensional 85 4.1.Imágenes portales 87 4.2.Imágenes de rayos X de kV 97 5. Sistemas de imagen radiológica tomográfica o volumétrica 101 5.1.Tomografía computarizada convencional en sala 102 5.2.Tomografía computarizada de haz cónico 102 1. INTRODUCCIÓN La adquisición de imágenes que proporcionen información anatómica del paciente en la unidad de tratamiento, permite verificar y corregir, si fuese necesario, el posicionamiento de este para poder llevar a cabo el tratamiento de radioterapia de acuerdo con lo planificado. Para ello, se comparan las imágenes adquiridas en la sala de tratamiento con imágenes de referencia del paciente, como las obtenidas en la simulación. En este capítulo se abordan las características principales y el funcionamiento básico de las modalidades de guiado por imagen habituales en radioterapia, así como nociones básicas sobre las herramientas informáticas de registro y fusión de imágenes. 2. GENERALIDADES Los tratamientos de radioterapia se diseñan para administrar la dosis de radiación prescrita al volumen tumoral, preservando en la medida de lo posible los órganos de riesgo circundantes. Por ello, el correcto posicionamiento © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos 5.3.Tomografía computarizada de haz de MV en abanico 103 6. Sistemas basados en radiaciones no ionizantes 104 6.1.Imagen por resonancia magnética 104 6.2.Imagen por ecografía 106 6.3.Localización por infrarrojo 107 6.4.Localización por radiofrecuencia 109 6.5.Imagen por cámara de vídeo 109 7. Resumen 110 Bibliografía 110 del paciente en la unidad de tratamiento es crucial para llevar a cabo la irradiación de acuerdo con lo planificado. Habitualmente se coloca al paciente utilizando marcadores o referencias externas, como tatuajes en la piel, que se alinean con respecto a los indicadores luminosos del equipo (láseres, cruceta, telémetro) para situar el volumen a tratar dentro del haz de radiación. En la figura 7-1 se muestra una máscara correspondiente a un tratamiento localizado en cabeza y cuello. Los láseres rojos permiten situar la máscara respecto al isocentro de la unidad de tratamiento. La proyección de la cruceta sobre el telémetro permite determinar la distancia del foco de radiación respecto a la superficie del paciente, en este caso la máscara. Las marcas (cruces rojas) y la forma de los campos (contorno negro) ayudan a posicionar al paciente inmovilizado por la máscara. Sin embargo, los marcadores externos no siempre son representativos de la posición de los órganos internos: la piel del paciente puede estirarse o deformarse con facilidad, las máscaras tienen pequeñas holguras que permiten al paciente ligeras variaciones en la posición, y 81 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-1 Alineamiento de máscara mediante indicadores luminosos. 82 los órganos internos tienen cierta movilidad, por lo que no siempre están en la misma ubicación. Para comprobar con mayor precisión el posicionamiento del paciente, en la propia sala de tratamiento se obtienen imágenes de su anatomía que se comparan con las adquiridas en el proceso de simulación, y se corrige el posicionamiento o el acondicionamiento del paciente (p. ej., nivel de llenado de la vejiga o del recto) si fuese necesario. A esta modalidad de radioterapia se la denomina radioterapia guiada por la imagen (IGRT, image guided radiotherapy). Un sistema de guiado por la imagen debe ser capaz de generar, en cada sesión de tratamiento, imágenes con calidad suficiente para distinguir entre tejidos blandos. También ha de ser simple y rápido, reduciendo la probabilidad de movimientos del paciente y favoreciendo el rendimiento de la unidad de tratamiento al acortar los tiempos de espera. Cuando la adquisición de la imagen se realiza previamente a la sesión de tratamiento, permite corregir la posición del paciente antes de su irradiación y compensar el movimiento entre sesiones de tratamiento o movimiento interfracción. Si se adquieren imágenes durante la sesión de tratamiento puede controlarse el movimiento intrafracción, y adquiriendo de modo continuo es posible monitorizar el movimiento de la lesión, sincronizándolo con la irradiación a lo largo de toda la trayectoria (tracking) o en una posición determinada (gating) de la lesión. La localización del volumen tumoral mediante imagen no elimina en su totalidad los errores de posicionamiento, ya que, además de movimientos internos involuntarios del paciente, existen limitaciones mecánicas del equipo, imprecisiones del observador que analiza la imagen, etc., que impiden la completa corrección. Para tener en cuenta estos efectos, se definen márgenes que aumentan la zona a irradiar garantizando que el volumen tumoral reciba la dosis de radiación prescrita. Aplicando márgenes grandes se asegura la administración de dosis al tumor a costa de incluir mayor cantidad del tejido sano próximo. El guiado por imagen permite reducir, pero no suprimir, estos márgenes sin afectar al tratamiento del tumor. Existen distintas modalidades de equipos que ayudan a posicionar al paciente mediante imagen en la unidad de tratamiento. La mayoría implican el uso de radiaciones ionizantes para la obtención de imágenes aprovechando el propio haz de fotones de tratamiento (denominadas imágenes portales), o bien incorporan equipos de rayos X, ya sea integrados en la unidad (LMID, LINAC mounted imaging devices, conocidos también como OBI, on board imager) o independientes de esta. Aunque también se ha investigado la formación de imágenes a partir de la radiación de frenado presente en los haces de electrones, su uso no se ha extendido a la práctica clínica habitual. Los efectos biológicos debidos a la exposición a radiaciones ionizantes dependerán de la dosis absorbida, y se describen en profundidad en el correspondiente capítulo 11 (Radiobiología). Otras modalidades de IGRT obtienen imágenes mediante ultrasonidos o cámaras de vídeo. Asimismo, se dispone de técnicas de localización y posicionamiento del paciente por radiofrecuencia o infrarrojo (radiación electromagnética no ionizante, fig. 7-2), que no precisan imagen y suelen utilizarse de forma complementaria al guiado por la imagen. Independientemente de la técnica de adquisición de imagen empleada, se necesitan imágenes de referencia obtenidas en la simulación (convencional o mediante tomografía computarizada [TC]) para evaluar las posibles desviaciones entre ambos juegos de imágenes, esto es, entre la posición sobre la que se ha diseñado el tratamiento y la posición detectada en la unidad de tratamiento. En el caso de simulación convencional, se comparan imágenes bidimensionales (2D), mientras que para la simulación TC puede ocurrir que el posiciona­ mi­ento en tratamiento sea mediante proyecciones 2D, y entonces se requiere generar reconstrucciones radiográficas digitales (DRR, digital radiographic reconstructions) de dichas proyecciones a partir del estudio tridimensional (3D) TC de simulación. La figura 7-3 muestra la DRR de una incidencia lateral. También el sistema de adquisición de imagen en la unidad de tratamiento puede proporcionar imágenes tomográficas y compararlas directamente con el estudio volumétrico de simulación. Para determinar los desplazamientos existentes entre imágenes se utilizan herramientas informáticas similares a las empleadas para comparar distintas modalidades de imagen, como TC, resonancia magnética (RM) o tomografía por emisión de positrones (PET). Estos programas, además de automatizar el registro (ajuste de posición entre imágenes para hacerlas coincidir) y la fusión (visualización superpuesta) de imágenes, cuantifican el desplazamiento detectado. La mayoría de los algoritmos de registro asumen el paciente como una estructura rígida, no deformable, y consideran sólo traslaciones y rotaciones en los tres ejes del espacio (seis grados de libertad). En los casos de guiado por imagen 2D, normalmente las aplicaciones informáticas proporcionarán sólo datos de traslaciones, y se aportarán datos de rotaciones generalmente para estudios de imagen 3D. En la figura 7-4 CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia 83 FIGURA 7-2 Espectro electromagnético. La radiación electromagnética se propaga, sin necesidad de medio material, a través de ondas cuya energía es proporcional a la frecuencia e inversamente proporcional a su longitud de onda. Sólo la radiación electromagnética de alta frecuencia es capaz de ionizar la materia. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. FIGURA 7-3 Reconstrucción radiográfica digital (DRR) de una incidencia lateral, en la que se superponen las estructuras presentes en todas las vistas o cortes sagitales de las imágenes de tomografía computarizada. se muestra el convenio de traslaciones y rotaciones utilizado en radioterapia. Se establece considerando al paciente en posición supina (boca arriba) con la cabeza hacia el cabezal del equipo de teleterapia. El desplazamiento lateral de derecha a izquierda (RL) se corresponde con el eje X, el desplazamiento longitudinal de pies a cabeza (FH) con el eje Y, y el desplazamiento vertical en sentido posteroanterior (PA) con el eje Z. Se denomina pitch a la rotación respecto al eje lateral X (RL), roll cuando la rotación se produce respecto al eje longitudinal Y (FH), y yaw para el giro respecto al eje vertical Z (PA). Analizando los desplazamientos registrados en el posicionamiento del paciente a lo largo de las sesiones de tratamiento, pueden observarse tendencias debidas, por ejemplo, a holguras en la máscara o a pérdida de peso del paciente, y entonces es posible corregir el problema o modificar el tratamiento para administrar la dosis de la manera prevista. Estudiar muestras de pacientes por patología o localización permite establecer los márgenes de seguridad adaptados a los protocolos de inmovilización e IGRT utilizados en cada centro. PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-4 Convenio de traslaciones y rotaciones utilizado en radioterapia para definir la posición del paciente. 3. EVOLUCIÓN HISTÓRICA 84 Se tiene constancia del uso de la imagen en los antiguos aceleradores de terapia de kilovoltaje (kV) y, posteriormente, en aceleradores de alta energía de fotones (megavoltaje, MV), así como en unidades de cobaltoterapia, donde se obtenían imágenes con película radiográfica situada tras el paciente, a la salida del haz de tratamiento. La imagen se utilizaba tanto para verificar la técnica de inmovilización como para comprobar el correcto diseño de los moldes de tratamiento, más que la posición en sí del paciente, debido a la falta de resultados inmediatos y a la escasa calidad de la imagen radiográfica que se obtenía con haces de fotones de alta energía, por lo que el posicionamiento del paciente respecto a los haces de tratamiento se realizaba basándose en marcas dibujadas sobre la piel. Para mejorar la calidad de imagen, en algunos centros se desarrollaron sistemas de tubos de rayos X, análogos a los empleados en radiodiagnóstico, acoplados a unidades de cobalto-60 o integrados en el brazo de los aceleradores. Sin embargo, tales desarrollos fueron intentos aislados que no se extendieron a la práctica habitual, quizás debido a la necesidad de una herramienta que realizara una comparación cuantitativa y rápida con los datos de referencia del paciente. Más tarde, la disponibilidad de ordenadores y programas informáticos capaces de registrar y fusionar imágenes cuantificando las diferencias existentes permitió retomar la investigación sobre el uso de imágenes en la sala de tratamiento para posicionamiento del paciente. La figura 7-5 muestra la primera unidad de tratamiento con sistema para guiado por imagen. Hasta las últimas décadas del siglo xx no se implantó el uso de la imagen como procedimiento habitual para verificar el posicionamiento en los tratamientos de radioterapia. De hecho, los primeros estudios con FIGURA 7-5 Primer equipo de cobalto-60 isocéntrico con sistema de imagen guiada de rayos X de kV, instalado en Holanda en 1960. (Por cortesía del Departamento de Historia de la Radioterapia del Instituto de Cáncer Holandés.) guiado por la imagen sistematizados se realizaron para tratamientos de intensidad modulada (IMRT, intensity modulated radiotherapy) (esta técnica modifica o modula la intensidad del haz de radiación, lo que permite el diseño de tratamientos complejos en los cuales la dosis se ajusta especialmente al volumen tumoral para evitar la irradiación de órganos radiosensibles próximos, y que por lo tanto requieren gran precisión en la colocación del paciente para minimizar la dosis en los órganos de riesgo y garantizar que el tumor recibe la dosis de radiación indicada). En las unidades de terapia de protones se realizaron verificaciones pretratamiento utilizando tres equipos de rayos X instalados en la sala. CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia FIGURA 7-6 Obtención de imágenes mediante haces de electrones. La fotografía de la izquierda muestra el montaje utilizado para adquirir una imagen de un maniquí antropomórfico mediante un haz de electrones colimado. A la derecha se muestra la correspondiente imagen. (Imágenes por cortesía de Jean Poliot y Michèle Aubin, Departamento de Oncología Radioterápica de la Universidad de California, San Francisco.) Para aceleradores de electrones se desarrollaron sistemas de imágenes portales, denominados así porque utilizan las «puertas» de entrada de los haces de tratamiento, proporcionando, además de la imagen anatómica, la forma del campo de irradiación en el paciente. Estos dispositivos se diseñaron en especial para haces de terapia de rayos X (fotones de MV), basados inicialmente en la combinación de pantallas fluorescentes y cámaras de vídeo. Como alternativa a esta tecnología, se propuso una matriz de cámara de ionización líquida. En fechas más recientes se han introducido los sistemas de imagen de silicio amorfo. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. También se investigó la obtención de imágenes portales para campos de terapia de electrones, a partir de la radiación de frenado originada por dichos haces (fig. 7-6). La interacción de haces de electrones de energía de MeV produce una pequeña cantidad de fotones de frenado, lo que supone una escasa eficiencia de detección en este tipo de diseños. Este problema, unido a los rápidos avances tecnológicos en sistemas portales para haces de fotones, hizo que se descartara el uso clínico de imágenes con haces de electrones. Asimismo, las herramientas de comparación de imágenes se han ido perfeccionando, automatizando el proceso y posibilitando la evaluación de imágenes tridimensionales. En un principio, estos desarrollos se centraban en corregir los desplazamientos entre sesiones de tratamiento, asumiendo que el tumor no se mueve durante la sesión. Los últimos avances en guiado por la imagen permiten controlar el movimiento intrafracción y hacen posible la sincronización de la irradiación con la posición de la lesión. Finalmente, la idea de utilizar los dispositivos de imágenes situados a la salida de haz del paciente durante el tratamiento para evaluar la dosis que recibe, inicia una nueva vía de aproximación a la radioterapia adaptativa (ART, adaptive radiotherapy), y facilita la toma de decisiones para modificar el tratamiento a partir de la dosis recibida. El objetivo de la radioterapia adaptativa, como su nombre indica, es adaptar el tratamiento a las variaciones anatómicas experimentadas por el paciente respecto a la etapa de simulación; para ello, se altera el diseño del tratamiento a fin de impartir la dosis inicialmente prescrita, considerando los cambios en la geometría del paciente. 4. SISTEMAS DE IMAGEN RADIOLÓGICA BIDIMENSIONAL De manera similar a la radiología convencional, la obtención de imágenes bidimensionales de la anatomía del paciente ha permitido la comprobación geométrica de su posicionamiento en la unidad de tratamiento. Para ello se utiliza radiación ionizante (habitualmente rayos X) que atraviesa la región del paciente a estudiar, alcanzando después el detector, que denominaremos receptor de imagen. Parte de los fotones del haz incidente serán absorbidos y dispersados al interaccionar con los tejidos del paciente, y se alterarán la intensidad y la fluencia del haz a la salida del paciente. La energía y el número de fotones del haz de salida dependen tanto de sus valores iniciales como de la composición y la densidad de las estructuras atravesadas, lo que proporciona información de la anatomía del paciente. Este haz de fotones modificado interaccionará con el receptor, que detecta y transforma la radiación en imagen. Se trata de una imagen en negativo, en la cual las estructuras que tienen más probabilidad de interacción (mayor número atómico) atenúan y dispersan mayor cantidad de fotones, por lo que el detector recoge menor señal de radiación al atravesarlas, mientras que estructuras de número atómico más bajo atenuarán y dispersarán fotones en menor medida, por lo que el detector registrará mayor número de fotones procedentes de estas estructuras. La diferente absorción de fotones proporciona información útil sobre la anatomía del paciente, mientras que la radiación dispersa contribuye a la dosis recibida por el paciente y produce emborronamiento en la imagen si alcanza el receptor. Debido a esto, en radiodiagnóstico se utilizan energías del orden de 100 kV para favorecer la probabilidad de efecto fotoeléctrico, que supone la absorción completa de la energía del fotón incidente, frente a otros mecanismos de interacción. En cambio, los haces con energías del orden de MV presentan mayor probabilidad de interacción Compton, lo que implica absorción parcial de la energía del fotón incidente y dispersión de fotones. Por lo tanto, la calidad de imagen será peor si empleamos haces de alta energía. Las imágenes obtenidas representan la proyección en dos dimensiones (2D) de la anatomía del paciente 85 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-7 Proyecciones perpendiculares anteroposterior (AP, figura izquierda) y lateral derecha-izquierda (RL, figura derecha). La proyección AP permite evaluar el posicionamiento en dirección lateral y longitudinal, mientras que la proyección RL proporciona información sobre la posición en dirección vertical y longitudinal. 86 como consecuencia de la atenuación de la radiación al interaccionar con estructuras tridimensionales (3D). Esto ocasiona una pérdida de información, en cuanto a que las estructuras situadas en una misma línea de proyección se suman de manera indiscernible en un punto de la imagen. Por eso, en radiología se realiza más de una proyección, variando el ángulo de incidencia, para distinguir estructuras que puedan verse apantalladas por otras interpuestas en la trayectoria del haz de radiación. Para ayudar en la localización de la lesión a tratar pueden implantarse quirúrgicamente varios marcadores radioopacos (que absorben gran cantidad de radiación), fácilmente identificables en las imágenes. En radioterapia, para posicionar al paciente respecto al isocentro de radiación, se hace necesaria la adquisición de al menos dos proyecciones. Normalmente se adquieren dos imágenes ortogonales (fig. 7-7): una tomada en sentido anteroposterior (AP) o posteroanterior (PA), que proporciona información sobre la posición longitudinal (dirección cráneo-caudal) y lateral del paciente, y otra tomada en dirección lateral, ya sea, de izquierda a derecha (LR, left-right) o viceversa (RL, right-left), que permite evaluar la posición longitudinal y vertical (dirección AP) del paciente. Para una correcta interpretación de la imagen debe tenerse en cuenta el aumento o magnificación que se produce al alejar el objeto a radiografiar del receptor de imagen. Es por esto que las dimensiones de los objetos en la imagen serán siempre mayores que las reales, salvo que se trate de un objeto plano en contacto con el receptor. En consecuencia, las estructuras del paciente más próximas a la fuente de radiación, y por lo tanto más alejadas del receptor de imagen, experimentarán un aumento mayor que aquellas situadas más próximas al detector (y distantes de la fuente de radiación). Los esquemas de la figura 7-8 ilustran el efecto de magnificación y pérdida de información que tiene lugar en la obtención de imágenes bidimensionales. FIGURA 7-8 Magnificación y pérdida de información en la obtención de imágenes bidimensionales. En la figura de la izquierda, dos objetos de iguales dimensiones experimentan distintas magnificaciones en función de su distancia al foco y al receptor de imagen: el círculo azul se encuentra más cerca del foco emisor de radiación que del receptor de imagen, y proyecta una «sombra» mucho mayor que el círculo rojo, que está más próximo al receptor. En la imagen de la derecha, las dos estructuras se solapan parcialmente en la trayectoria del haz, proyectando una única sombra correspondiente a la atenuación de la radiación al atravesar ambas estructuras. En este caso, la proyección utilizada no permite distinguir ambos objetos. CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia 4.1. Imágenes portales Se denomina imagen portal a la obtenida mediante la exposición al haz de radiación de tratamiento de teleterapia. Esto supone el uso de altas energías, lo que redunda en una peor calidad de imagen frente al radiodiagnóstico. En los aceleradores lineales multienergéticos suele emplearse la menor energía de fotones disponible para lograr un mejor contraste. Las imágenes portales presentan además otras utilidades, como la verificación dosimétrica de los tratamientos o la determinación de la dosis recibida por el paciente, calibrando la señal detectada por el receptor de imagen en dosis absorbida. También sirven para realizar comprobaciones geométricas del haz de radiación de la unidad de tratamiento, tales como la coincidencia del campo de luz y del campo de radiación, o la localización del isocentro de radiación respecto al isocentro mecánico. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Además, permiten verificar la forma del campo sobre el volumen a irradiar para haces de tratamientos conformados por el colimador multilámina (MLC, multi­ leaf collimator), utilizando habitualmente la técnica de doble exposición que consiste en adquirir una imagen con las láminas en posición de tratamiento y otra con las láminas retiradas y las mordazas abiertas varios centímetros respecto a la posición anterior (fig. 7-9). El campo de tratamiento aparecerá sombreado en la imagen, facilitando la identificación de la forma del campo y su posición respecto a estructuras anatómicas próximas al volumen de tratamiento. Esta práctica sirve fundamentalmente para comprobar el correcto posicionamiento del MLC en los campos de tratamiento, y es en especial útil en instalaciones antiguas que no dispongan de redes informáticas de verificación y registro de datos. Los equipos actuales cuentan con sofisticados y fiables sistemas de seguridad que impiden la irradiación si las láminas no están situadas conforme al tratamiento diseñado, por lo que suele ser suficiente la localización FIGURA 7-9 del paciente respecto al isocentro mediante proyecciones ortogonales. PELÍCULA RADIOGRÁFICA Según hemos visto anteriormente, es el método más antiguo de radioterapia guiada por imagen, en el que esta se obtiene utilizando el propio haz de radiación del equipo de teleterapia y receptores de imagen similares a los chasis radiográficos convencionales. La película radiográfica permite obtener una imagen de un objeto irradiado a partir de la interacción de la radiación emergente del objeto con los cristales de haluros de plata contenidos en su emulsión. Requiere un procesado químico para revelar la imagen latente generada por la radiación. La figura 7-10 muestra el funcionamiento básico de una máquina de revelado automático para películas radiográficas. La emulsión de la película es sensible tanto a la radiación de alta energía como a la luz visible. Por ello, para evitar la aparición de artefactos o velado de las películas, deberán manipularse en cuartos oscuros con luz roja (fotones visibles de menor energía), y almacenarse en zonas no expuestas a radiación, siguiendo las recomendaciones de temperatura y humedad especificadas por el fabricante. Una película irradiada y posteriormente revelada mostrará mayor grado de ennegrecimiento en las zonas donde haya recibido mayor exposición o dosis de radiación. Atendiendo a la probabilidad de interacción de los tejidos en función de su composición, podemos identificar como huesos las zonas blancas (menos expuestas) con estructuras de alto número atómico (mayor probabilidad de absorción y dispersión de fotones). Las áreas negras (más expuestas) se corresponden con medios de bajo número atómico (menor probabilidad de absorción y dispersión de fotones), como el aire presente en los intestinos o los pulmones. Los tejidos de número atómico intermedio, como los músculos, quedarán representados en tonos Las imágenes de doble exposición se obtienen como suma de dos irradiaciones: una con la colimación del haz de tratamiento y otra para un campo rectangular mayor que el de tratamiento. 87 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-10 Máquina de revelado automático de películas radiográficas. El sistema de rodillos de la procesadora sumerge la película en una primera cubeta o tanque con líquido para revelar la imagen latente, y después en otra cubeta con líquido para fijar la distribución de iones que configuran la imagen. Por último, la película se sumerge en agua para eliminar la presencia de los líquidos anteriores, y el proceso concluye con un ciclo de secado. de grises más o menos intensos en función de la menor o mayor probabilidad de interaccionar con fotones. 88 En radiodiagnóstico se utilizan películas y chasis para el rango de energía de rayos X (kV) con pantallas intensificadoras o de refuerzo que, además de convertir la radiación en luz, amplifican la señal detectada mejorando la calidad de imagen, lo que permite reducir la energía (kV) y la intensidad (mA) del haz de radiación utilizado y, con ello, la dosis de radiación recibida por el paciente. Sin embargo, la obtención de imágenes con haces de terapia conlleva la exposición a fotones de mayor energía (MV), por lo que resultan necesarios receptores de imagen adaptados a estas condiciones de irradiación. Inicialmente las imágenes portales se adquirían situando el chasis entre una lámina de Cu y otra de plástico o metálica, a modo de sándwich. Se interponía una lámina de aproximadamente 1 mm de Cu para absorber fotones de baja energía del haz de tratamiento y generar electrones de alta energía que alcanzaran la película. La lámina de plástico o metal situada tras el chasis se colocaba para retrodispersar parte de los electrones que escapasen del chasis. Para obtener distintas proyecciones se utilizaban bandejas portachasis (accesorios que permitían disponerlo en distintas posiciones y orientaciones, fig. 7-11), buscando siempre su irradiación perpendicular al haz. Se desarrollaron sistemas película-chasis específicos para el rango de energía de teleterapia, consiguiendo una mejora en la calidad de las imágenes. No obstante, en los últimos años la tendencia de las películas radiográficas, tanto en el ámbito de diagnóstico como en el de radioterapia, ha sido la de desaparecer, siendo sustituidas por sistemas digitales. El principal inconveniente de la obtención de imágenes portales mediante película radiográfica es el tiempo que transcurre desde que el paciente está posicionado en la mesa de tratamiento hasta que la imagen, tomada a continuación, está lista para su análisis. El proceso de revelado dura varios minutos, durante los cuales el paciente deberá permanecer inmóvil. Además, las imágenes pueden presentar sobreexposición o subexposición (muy oscura o muy clara) como consecuencia de una técnica de irradiación no adecuada o de variaciones de temperatura o de concentración de los líquidos de procesado en el revelado, lo que dificulta su interpretación o, incluso, motiva la adquisición de nuevas imágenes. A diferencia de los sistemas de registro digitales, las películas radiográficas no permiten realizar FIGURA 7-11 Ejemplos de sujeción de chasis para la obtención de imágenes portales mediante un pedestal móvil orientable (a la izquierda) o con anclajes a la mesa de tratamiento (fotografía de la esquina inferior derecha). CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia FIGURA 7-12 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La imagen de la izquierda corresponde a una simulación convencional de un haz tangencial para el tratamiento de mama. A la derecha se muestra su imagen portal obtenida mediante película radiográfica. La proyección del campo de tratamiento está remarcada en trazo amarillo discontinuo, mientras que el trazo curvilíneo en ambas imágenes representa la pared costal, situada entre la mama y el pulmón. ajustes posteriores que mejoren la visualización de las imágenes adquiridas. La comparación entre imágenes se realiza de manera cualitativa, por apreciación visual, y proporcionan valores de desplazamiento aproximados, salvo que se digitalicen las películas mediante escáner para su registro informatizado. Se trata de un material fungible (las películas no pueden ser reutilizadas una vez irradiadas) y especialmente sensible, que exige una cui­ dosa manipulación y almacenamiento, así como la insta­ lación (preferiblemente en un lugar cercano a las instalaciones de radioterapia) y el mantenimiento periódico de una reveladora. Por otro lado, los dispositivos de sujeción para el chasis no garantizan su correcto alineamiento (centrado en la zona a tratar y perpendicular al haz de radiación), y en ocasiones se obtienen imágenes incompletas para la localización de la lesión a tratar o proyecciones oblicuadas que proporcionan información anatómica engañosa. En la figura 7-12 se muestra una comparación entre la radiografía obtenida en un simulador convencional y su correspondiente imagen portal radiográfica, para un haz tangencial en un tratamiento de mama. Se observa una discrepancia en el posicionamiento de la paciente: la curvatura de la pared costal no se encuentra en la misma situación respecto al campo de tratamiento. Además, la imagen portal adquirida mediante la técnica de doble exposición proporciona un tamaño de campo trapezoidal, en lugar de rectangular como el de simulación, por falta de perpendicularidad del receptor de imagen respecto al haz de tratamiento. RADIOGRAFÍA COMPUTARIZADA La progresiva evolución de la radiología basada en película radiográfica hacia sistemas de registros digitales ha llevado a la implantación de esta tecnología, emergente en radiodiagnóstico, en el ámbito de la radioterapia guiada por la imagen. Tal es el caso de los primeros dispositivos digitales conocidos como CR, de computed radiography (radiografía computarizada). Los receptores de imagen CR tienen un aspecto similar al de los chasis convencionales (fig. 7-13), sustituyendo la película radiográfica por una lámina fotoluminiscente que almacena la imagen de forma latente y requiere también un procesado previo a su visualización. A cambio, proporciona una imagen digital y, por lo tanto, susceptible de posteriores ajustes para un mejor análisis. El haz de fotones atenuado tras atravesar al paciente incide sobre la pantalla de fósforo contenida en el chasis, y excita sus átomos al absorber la energía de los fotones incidentes. Parte de la energía absorbida es emitida instantáneamente en forma de luz, mientras que algunos átomos permanecen excitados en estados metaestables (o trampas de energía). Para su desexcitación necesitan ser estimulados mediante radiación electromagnética, liberando la energía acumulada en las trampas y emitiendo de nuevo señal luminosa (luminiscencia), bien de manera inmediata (fluorescencia) o bien gradualmente a partir del estímulo (fosforescencia). Ambos fenómenos luminiscentes coexisten en el proceso de desexcitación. Para la obtención de la imagen se utiliza la emisión controlada de fluorescencia. En la figura 7-14 se muestra un lector de CR junto con diagramas que describen su funcionamiento, así como los fenómenos que tienen lugar en los átomos de la pantalla fotoluminiscente. El proceso de lectura de la imagen consiste en estimular con luz (fotoestimulación) la pantalla de fósforo irradiada. Para ello se emplea un escáner cuyo haz de láser barre la superficie de la lámina y provoca, a su paso, la emisión de la energía acumulada en las trampas. Esta señal luminosa emitida es detectada por tubos fotomultiplicadores que convierten la radiación visible en señal eléctrica amplificada para su posterior digitalización. Por motivos de continuidad y consistencia con las películas radiográficas, la radiología digital ha mantenido el convenio de representación de la imagen en escala de 89 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-13 Chasis para película radiográfica (fotografías de la izquierda) y para CR (fotografías de la derecha). 90 FIGURA 7-14 Lectura de CR. La fotografía de la izquierda muestra un lector y un chasis de CR. La CR se basa en la desexcitación fotoestimulada de materiales, como el fósforo, cuyos átomos permanecen excitados tras la exposición a rayos X. En el diagrama superior derecho se describe el comportamiento atómico, mientras que el esquema inferior derecho resume el funcionamiento de un lector. grises, haciendo corresponder el color blanco o negro a una menor o mayor detección de señal, debida por lo tanto a la presencia de estructuras de alto y bajo número atómico, respectivamente. Sin embargo, es posible representar la intensidad de radiación utilizando otra paleta de colores, invertir la escala, aplicar filtros de imagen para reducir el ruido o, simplemente, variar el ancho y el nivel de ventana para visualizar convenientemente determinadas estructuras. Existen, por ejemplo, valores de ventana predeterminados, en especial indicados para visualizar tejido blando, óseo o pulmonar. Constituye una práctica habitual en la localización para tratamien­tos de cáncer de mama el modificar la ventana para ver la pared costal y el pulmón, y por otro lado la piel, para iden­ tificar el contorno de la mama. En la figura 7-15 se muestran diferentes visualizaciones a partir de una imagen radiológica digital. La adquisición de imágenes mediante CR también requiere cierto tiempo debido al procesado necesario para su lectura y visualización, aunque menos que el invertido en el proceso de revelado de películas. Por esta razón, resulta recomendable disponer del sistema de lectura en las proximidades de las salas de tratamiento para acortar los tiempos de espera. El hecho de que las imágenes sean digitales permite su posterior manipulación para mejorar la visualización, e incluso corregir o compensar posibles defectos debido a la técnica de exposición seleccionada, con lo que se reduce CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia FIGURA 7-15 La imagen de la izquierda corresponde a una radiografía de muñeca sin procesar, mientras que en la imagen central se ha ajustado en ancho y nivel de ventana para una mejor visualización ósea, y en la imagen derecha se ha invertido la escala de grises. la tasa de repetición de imágenes. También facilita el registro informático de imágenes, proporcionando así datos cuantitativos fiables. A diferencia de las películas, las láminas de fósforo son reutilizables, tras su correspondiente proceso de borrado mediante escaneo láser para eliminar la imagen remanente, aunque su vida útil es limitada. Igualmente, presenta problemas de alineamiento respecto al paciente y al haz de radiación, debidos a la imprecisión de algunos sistemas de sujeción. En general, proporciona mejor calidad de imagen que la película radiográfica, e incluso que los dispositivos electrónicos de imagen portal iniciales. En la figura 7-16 se compara una imagen de DRR con su correspondiente imagen portal obtenida mediante CR. imagen integrados en los aceleradores lineales de electrones que adquieren la imagen utilizando habitualmente la menor energía de fotones disponible, para mejorar el contraste, y obtienen imágenes con gran rapidez. DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS DE IMAGEN PORTAL No obstante, algunos de los primeros diseños eran removibles (accesorios que podían quitarse y ponerse) y situaban el receptor en una posición fija invariable al anclarlo al brazo para la adquisición de la imagen. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Los dispositivos electrónicos de imagen portal (EPID, electronic portal imaging device) son sistemas receptores de FIGURA 7-16 Posicionamiento de una paciente para el tratamiento de un cáncer de mama mediante imagen portal de exposición simple adquirida con CR. Ambas imágenes muestran la proyección de un campo de tratamiento tangencial; la imagen izquierda corresponde a la reconstrucción radiográfica digital (DRR) obtenida a partir de la TC de simulación, y la imagen derecha corresponde a la imagen portal de CR. Suelen estar acoplados de forma permanente al acelerador por medio de un brazo mecánico articulado que permite situar el receptor de imagen enfrentado al haz, para detectar la radiación a la salida del paciente, o bien replegar el receptor de imagen cuando no es utilizado para evitar posibles colisiones con la mesa de tratamiento o con el paciente. Es posible variar la posición del detector, tanto en altura como lateralmente y longitudinalmente, para realizar la adquisición adaptándose a la geometría de irradiación. 91 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-17 92 Dispositivos electrónicos de imagen portal de aceleradores lineales de electrones. Su diseño evolucionó desde modelos removibles de posición fija (A) hasta sistemas retráctiles articulados (C) y de posición variable (B y D). (A, C y D tomadas de: Munro P. Portal imaging technology: past, present, and future. Semin Radiat Oncol. 1995;5:115-33, con autorización de Elsevier; B tomada de: Antonuk LE. Physics in medicine and biology, 47 2002 R31-R65, con autorización del autor y del Institute of Physics Publishing.) En ambos casos, el receptor de imagen gira de manera solidaria al cabezal, permitiendo la adquisición de imágenes en cualquier incidencia (no sólo AP/PA y RL/LR), y el posicionamiento del receptor resulta más sencillo y preciso que en los casos anteriores. Aunque deben comprobarse los correctos nivelado y posicionamiento del detector, presenta menos problemas en cuanto a la precisión geométrica, ya que el foco de radiación empleado para generar la imagen es el mismo que el de tratamiento. La figura 7-17 muestra distintos diseños de EPID para aceleradores lineales de electrones. situar el receptor de imagen en cada adquisición, lo que facilita la obtención de imágenes durante el tratamiento, incluso en modo continuo o secuencial para verificar el movimiento intrafracción del paciente. (La adquisición de imágenes de manera continua se conoce como fluoroscopia o modo escopia, mientras que la adquisición de sucesivas imágenes de denomina modo cine.) Si se calibra el sistema en dosis absorbida, podría utilizarse como dosímetro in vivo, midiendo la dosis recibida por el paciente en la unidad de tratamiento, que podrá ser comparada con la dosis teórica calculada en el diseño del tratamiento. Estos equipos de imagen surgieron a finales de los años 1950 como solución al problema de la falta de inmediatez de las películas radiográficas, por el tiempo que ha de transcurrir entre la irradiación de la película y la disponibilidad de la imagen para su análisis, después de su revelado. En cambio, los sistemas EPID obtienen imágenes digitales de manera relativamente sencilla y ágil, transformando la radiación en señal eléctrica. Esto, junto con el hecho de que están incorporados en los propios aceleradores lineales de electrones, hace posible disponer de la imagen casi de inmediato. La electrónica asociada a estos equipos es sensible a la radiación, por lo que deberá restringirse la exposición al área de detección para evitar fallos y prolongar la vida de los componentes. Existen diversos tipos de EPID, que han ido evolucionado desde el uso de detectores fluoroscópicos acoplados a cámaras de televisión (TV) hasta matrices de paneles planos, pasando por matrices de cámaras de ionización líquidas. Equipos fluoroscópicos basados en cámaras ópticas Estos sistemas EPID están constituidos por una estructura formada por una placa metálica de 1 o 2 mm de co­ bre, acero o latón, y una pantalla de un compuesto de fósforo fluorescente acoplado a una cámara de TV o CCD (charge-coupled device, dispositivo de carga acoplada). El haz de tratamiento que ha atravesado al paciente incide en la plancha metálica, arranca electrones de sus átomos y son absorbidos los fotones de menor energía (que disminuirían el contraste de la imagen). Estos electrones interaccionan con la pantalla de fósforo provocando la A diferencia de los chasis con película o pantalla de fósforo, no es necesario acceder a la sala de tratamiento para CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia FIGURA 7-18 Esquema de funcionamiento de los EPID fluoroscópicos basados en cámaras ópticas. emisión de radiación visible (debido a la fluorescencia), que es focalizada hacia la cámara mediante un espejo para evitar la irradiación directa de los componentes ópticos y electrónicos. La figura 7-18 ilustra el funcionamiento del EPID de fluoroscopia. Si se utiliza una cámara de TV, normalmente tipo vidi­ con, su objetivo está compuesto de una capa de material fotoconductor que emite electrones al absorber la luz incidente, quedando cargada positivamente en función de la señal recibida. Mediante un haz de electrones se barre esta distribución de carga (que representa la imagen). Se produce una pérdida de electrones del haz de barrido al incidir en áreas positivas (por ausencia de electrones) del fotoconductor que atraen y capturan electrones para llenar sus huecos. La corriente eléctrica así generada forma la señal de vídeo, que es digitalizada para obtener una imagen digital. Este funcionamiento se asemeja al de los equipos intensificadores de imagen utilizados convencionalmente en fluoroscopia, y muestra también cierto grado de distorsión geométrica y remanencia en sus imágenes. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Siguiendo la tendencia de la fluoroscopia en radiodiagnóstico, las cámaras de TV han sido sustituidas por cámaras CCD, que consisten en una matriz bidimensional de sensores luminosos de estado sólido y condensadores, de modo que cada combinación de ambos forma un píxel. Están compuestas de silicio, un material semiconductor fotosensible que produce pares electrón-hueco al interaccionar con fotones luminosos. Estos sistemas son FIGURA 7-19 Sistemas de cámaras ópticas utilizadas en los EPID fluoroscópicos. En la fotografía superior izquierda se observan distintos tipos de cámaras de TV, cuyo funcionamiento se ilustra en la imagen inferior izquierda. En la parte derecha se muestran la fotografía de un dispositivo CCD y su correspondiente esquema. más compactos que los basados en cámara de TV y sus imágenes no presentan distorsión ni fenómenos de remanencia de imagen, pero sí un mayor nivel de ruido que puede requerir algún tipo de posprocesado para reducirlo. En la figura 7-19 se muestran los distintos sistemas de cámaras ópticas utilizadas en EPID fluoroscópicos. Existe una variedad de sistemas portales basados en señal de vídeo (fig. 7-20), que abarca dispositivos en parte o completamente retráctiles, otros rígidos y removibles, e incluso algunos, desarrollados por fabricantes independientes a los aceleradores lineales de electrones, que además de desmontables son portátiles. En general, el uso de EPID fluoroscópicos, disponibles desde la década de 1980, supuso mejoras frente a la adquisición de imágenes portales con chasis (ya sea película o CR), en cuanto a la precisión de posicionamiento del receptor de imagen y la reducción de los tiempos de espera, pero no especialmente en lo que se refiere a calidad de imagen (fig. 7-21). Por otro lado, la limitada o nula movilidad de su estructura a menudo obligaba a desacoplarla del brazo, para evitar colisiones, por lo que su manejo resultaba incómodo. Este tipo de EPID ya no se comercializa, pues han sido sustituidos por desarrollos posteriores. Matriz de cámaras de ionización líquidas Este tipo de EPID surgió en 1990, se comercializó un modelo por un único fabricante y no se encuentra disponible en la actualidad. El dispositivo constaba de una 93 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-20 Modelos de EPID fluoroscópicos y de cámaras ópticas. Las fotografías A y B se corresponden con sistemas basados en cámara de TV. En el primer caso, la posición del dispositivo es variable, mientras que el segundo, a pesar de ser retráctil, sólo permite adquirir imágenes en una posición fija. Los diseños de las fotografías C y D utilizan cámaras CCD. El tercer ejemplo muestra un modelo removible y de posición única. La cuarta fotografía es de un dispositivo independiente del acelerador lineal de electrones y portátil, de posición regulable. (B y C tomadas de: Munro P. Portal imaging technology: past, present, and future. Semin Radiat Oncol. 1995;5:115-33, con autorización de Elsevier; A y D tomadas de: Antonuk LE. Physics in medicine and biology, 47 2002 R31-R65, con autorización del autor y del Institute of Physics Publishing.) FIGURA 7-21 Posicionamiento de un paciente para el tratamiento de una lesión orofaríngea utilizando un EPID fluoroscópico basado en cámara óptica. A la izquierda se muestra la proyección lateral de referencia, obtenida en este caso mediante un simulador convencional, mientras que la imagen de la derecha corresponde a la imagen portal de doble exposición adquirida por un dispositivo basado en cámaras ópticas. (Imágenes tomadas de: Odero DO, Shimm DS. Third party EPID with IGRT capability retrofitted onto an existing medical linear accelerator. Biomed Imaging Interv J. 2009;5: e25.) 94 lámina metálica, que aumentaba la eficiencia de detección, y una matriz formada por múltiples pares de electrodos espaciados unos milímetros cuya separación o gap estaba rellena de líquido (la respuesta se incrementaba unas 300 veces respecto a la detección en aire). La matriz estaba compuesta por cámaras de ionización dispuestas conforme a una rejilla, de tal manera que los electrodos de cada cámara medían la ionización del líquido generada en cada punto de la matriz. La radiación atenuada por el paciente incidía sobre la plancha metálica, cuya finalidad era aumentar la eficiencia de detección generando electrones de alta energía, además de absorber fotones de baja energía. Los electrones emitidos por el metal interaccionaban con el fluido y arrancaban electrones ligados de los átomos, produciendo así pares de iones de distinta carga. Para evitar la recombinación de iones y poder colectar la carga originada por la radiación en la cavidad, se aplicaba un voltaje o diferencia de potencial entre ambos electrodos que generaba un campo eléctrico uniforme en el medio de separación. El mapa o distribución de ionización bidimensional causado por la radiación se convertía a escala de grises digitalizando la señal eléctrica registrada en cada punto por una cámara. La figura 7-22 muestra un EPID basado en cámara de ionización líquida, y su esquema de funcionamiento. Este sistema, más compacto que los anteriores, permanecía acoplado al acelerador mediante un brazo retráctil. Las imágenes que obtenía no presentaban distorsión geométrica, aunque el tamaño de imagen útil era normalmente inferior al proporcionado por los EPID basados en fluoroscopia. Precisaba mayor cantidad de radiación para formar la imagen que otros sistemas portales, lo que repercutía en una mayor dosis de radiación para el paciente. La figura 7-23 compara la imagen radiográfica de simulación con su correspondiente imagen portal obtenida mediante EPID de cámaras de ionización líquidas, para un tratamiento holocraneal. Matrices activas de panel plano La matriz activa de panel plano (AMFPI, active matrix flat-panel imaging) se basa en la tecnología de radiografía digital directa, en la cual la digitalización de la señal de rayos X se lleva a cabo dentro del propio detector. La base CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia FIGURA 7-22 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. EPID basado en matriz de cámara de ionización líquida. Este sistema era retráctil y permitía variar la distancia al foco de radiación, como se observa en la fotografía superior izquierda. Las fotografías inferiores muestran detalles del detector. El esquema superior derecho resume el funcionamiento de este tipo de EPID. (A tomada de: Munro P. Portal imaging technology: past, present, and future. Semin Radiat Oncol. 1995;5:115-33, con autorización de Elsevier; C por cortesía de Diego Jurado, del Instituto Catalán de Oncología de Gerona; D tomada de: Antonuk LE. Physics in medicine and biology, 47 2002 R31-R65, con autorización del autor y del Institute of Physics Publishing.) FIGURA 7-23 Posicionamiento de un paciente para tratamiento holocraneal utilizando EPID de matriz de cámaras de ionización líquidas. A la izquierda se muestra la imagen de referencia del campo de tratamiento lateral, obtenida mediante simulación convencional, y la imagen derecha corresponde a la imagen portal adquirida con el dispositivo electrónico de matriz de cámaras de ionización líquida. En esta última imagen se representa con trazo discontinuo la proyección del campo de tratamiento sobre la posición inicial del paciente, y con trazo continuo la proyección de dicho campo tras corregir la posición. Comparando con la imagen de referencia de la simulación, se observa un desplazamiento longitudinal inicial del paciente respecto al haz de tratamiento. de estos equipos es un detector de gran área consistente en una matriz de transistores de película delgada (TFT, thin-film transistors), que son dispositivos electrónicos semiconductores (fig. 7-24). Cada píxel de este detector contiene un sensor de radiación, un condensador para almacenar la carga eléctrica obtenida y un transistor que permite la lectura activa de la carga almacenada por el condensador. La magnitud de la señal de carga en cada píxel se corresponde con la intensidad del haz incidente, revelando así la imagen de la anatomía expuesta. 95 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-24 Matriz de transistores de película delgada. Constituye la base de los detectores de matriz activa de panel plano (AMPFI). Para cada píxel, el transistor de película delgada (TFT) permite la lectura activa de la carga eléctrica almacenada. Actualmente existen dos tipos fundamentales de detectores planos: los denominados directos (como los de selenio amorfo), que convierten directamente la radiación en señal eléctrica, y los indirectos (como los de silicio amorfo), que utilizan un material centelleador o fluorescente para convertir primero la radiación de alta energía en fotones de luz y luego en señal eléctrica. La figura 7-25 ilustra el funcionamiento de ambos tipos de detectores planos. El selenio amorfo (aSe) es un detector de estado sólido fotoconductor, es decir, que al ser expuesto a radiación electromagnética de energía suficiente se producen pares electrón-hueco. Induciendo previamente un campo eléctrico uniforme, se genera una distribución de carga uniforme, que permite el flujo de la corriente eléctrica originada por la radiación y altera la distribución inicial de carga. Como consecuencia, se produce una imagen latente en forma de densidad superficial de carga. Las cargas se almacenan en condensadores de la matriz activa durante la irradiación, para luego ser procesada. De esta forma, los paneles que contienen selenio amorfo convierten la radiación ionizante en señal eléctrica, que es recogida por la matriz de transistores para su digitalización. Los paneles de silicio amorfo (aSi) tienen un aspecto externo similar al de los anteriores (fig. 7-26), pero incluyen láminas de materiales fluorescentes o centelladores para convertir la radiación incidente en fotones luminosos, de menor energía. El aSi es también un material semiconductor que transforma la radiación visible en señal eléctrica al crearse pares electrón-hueco. Cada píxel consiste en un fotodiodo de aSi conectado a un transistor de película fina. Ambos diseños de matriz activa proporcionan imágenes de gran calidad, pero son los paneles de aSi, disponibles desde el año 2000, los dispositivos EPID más extendidos en la actualidad. Estos equipos también permiten adquirir múltiples imágenes en modo fluoroscopia y cine, utilizando el material fluorescente que convierte fotones de alta energía en radiación visible. Como desventaja, destaca su mayor degradación con la radiación, que ocasiona la inutilización permanente de sensores (píxeles 96 FIGURA 7-25 Esquema de funcionamiento y composición de los detectores de panel plano. La figura de la izquierda se corresponde con un detector directo que consta de un material semiconductor, habitualmente selenio amorfo, que transforma la radiación de rayos X en señal eléctrica. Por el contrario, los detectores indirectos (figura de la derecha) constan de un material centellador, como el fósforo, para convertir los fotones de rayos X en fotones visibles, de menor energía, que generarán una señal eléctrica al interaccionar con el material semiconductor, generalmente silicio amorfo. FIGURA 7-26 Ejemplos de modelos de EPID de paneles de silicio amorfo. (A por cortesía de Siemens Healthcare; B por cortesía de Elekta; C por cortesía de Varian Medical System.) CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia «muertos») o incluso requiere la sustitución del panel de aSi por aparición de defectos. En la figura 7-27 se muestra el posicionamiento de un paciente para un tratamiento craneal, comparando la imagen DRR con la obtenida mediante un EPID de aSi. La figura 7-28 compara imágenes obtenidas con distintas generaciones de EPID. La figura 7-29 muestra imágenes portales utilizando chasis. 4.2. Imágenes de rayos X de kV Para poder obtener imágenes de mayor calidad, se introduce el uso de rayos X de kV instalando equipos de radiología digital directa (principalmente flat panel de silicio amorfo) integrados en la propia unidad de teleterapia (LMDI/OBI) o en la sala de tratamiento de forma independiente. En ambos casos, el sistema de coordenadas del sistema de imagen deberá estar referenciado al del equipo de teleterapia, de tal manera que permita determinar los desplazamientos del paciente respecto al isocentro de tratamiento. Esta modalidad de IGRT ofrece mejor calidad que las imágenes portales, si bien presenta menos versatilidad y su función se limita a la adquisición de proyecciones para establecer la posición relativa del paciente respecto al isocentro de tratamiento. Puesto que el FIGURA 7-27 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Posicionamiento de un paciente para el tratamiento de una lesión craneal utilizando EPID de matriz activa de panel plano de silicio amorfo. La reconstrucción radiográfica digital (DRR) del campo lateral de tratamiento (imagen de la izquierda) sirve como referencia para evaluar el posicionamiento del paciente en dirección cráneo-caudal y anteroposterior. La imagen derecha corresponde a la proyección de dicho campo de tratamiento, adquirida mediante un EPID de flat-panel de silicio amorfo. Para facilitar la comparación de ambas imágenes, las aplicaciones informáticas permiten definir marcas que ayudan a identificar estructuras anatómicas; en este caso, los contornos verdes, delineados sobre la DRR y superpuestos en la imagen portal, revelan una rotación respecto al eje transversal. FIGURA 7-28 Imágenes portales obtenidas con distintos tipos de EPID. Las imágenes superiores corresponden a dobles exposiciones laterales de cráneo adquiridas mediante EPID fluoroscópico basado en cámara de vídeo (A), EPID de matriz de cámaras de ionización líquidas (B) y EPID de matriz activa de panel plano de silicio amorfo (C). Las imágenes inferiores (D a G) muestran exposiciones simples anteroposteriores de pelvis obtenidas utilizando EPID fluoroscópico, de silicio amorfo, de cámara de ionización líquida y de silicio amorfo, respectivamente. (D y E por cortesía de Jean Poliot y Michèle Aubin, del Departamento de Oncología Radioterápica de la Universidad de California, San Francisco.) 97 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-29 Imágenes portales obtenidas mediante las distintas tecnologías disponibles. Las imágenes A, B, C y D corresponden a proyecciones tangenciales de tratamiento de cáncer de mama utilizando doble exposición con película radiográfica, exposición simple con CR, exposición simple con EPID fluoroscópico y doble exposición con EPID de panel plano de silicio amorfo, respectivamente. Las imágenes portales de la derecha muestran proyecciones anteroposteriores con doble exposición para tratamiento de lesiones de tórax adquiridas mediante CR (E) y EPID de silicio amorfo (F). 98 receptor de imagen se encuentra enfrentado al tubo de rayos X, y no al haz de teleterapia, no es posible verificar la conformación de láminas de los campos de tratamiento, ursarlo como dosímetro, ni tampoco realizar pruebas geométricas del acelerador. Por otro lado, las técnicas de guiado por la imagen no son excluyentes entre sí, y es frecuente la disponibilidad tanto de imágenes de kV como de MV (mediante EPID). SISTEMAS DE RAYOS X DE KV INTEGRADOS Tanto el tubo como el receptor de rayos X forman parte del brazo del acelerador y giran solidariamente al cabezal. Aunque existen diseños en que el sistema de rayos X está situado de forma paralela al eje de tratamiento (con el tubo opuesto al haz de MV y el receptor en el propio cabezal), usualmente se disponen de tal manera que ambos componentes formen una C perpendicular al brazo del acelerador, cuando sus brazos están extendidos. De esta forma pueden obtenerse dos proyecciones ortogonales (una de kV y otra de MV) sin necesidad de girar el cabezal. Aunque el sistema rote de manera solidaria al cabezal, el isocentro de radiación del sistema de rayos X no tiene por qué coincidir con el de tratamiento; dependerá de la exactitud y la reproducibilidad del posicionamiento de los brazos articulados al desplegarse. Esto exige un control periódico para evaluar y corregir las posibles discrepancias entre ambos isocentros. Algunos diseños incorporan dos sistemas de imagen (sistemas duales). En aceleradores cuyo estativo o brazo tiene forma de anillo, es posible fijar sobre este ambos conjuntos de tubo de rayos X y flat-panel. Este enclavamiento prescinde de los brazos articulados, lo que minimiza la imprecisión geométrica. La figura 7-30 ilustra diversos ejemplos de equipos de RX de kV integrados en la unidad de tratamiento. SISTEMAS DE RAYOS X DE KV EXTERNOS Son también sistemas duales, compuestos por dos sistemas de imagen estereoscópicos, esto es, que proporcionan información 3D a partir de dos proyecciones distintas. De la misma manera, la visión humana nos permite distinguir las tres dimensiones del espacio: cada ojo transmite una perspectiva y se originan dos imágenes diferentes en las retinas, que el cerebro interpreta para percibir la profundidad o distancia a los objetos visualizados. El término «estereoscópico» procede del griego stereos (sólido o volumen) y skopeo (ver), y puede traducirse como visión tridimensional. Ambos sistemas de imagen se instalan en la sala de tratamiento anclados en el techo y en el suelo, de modo que cada tubo de rayos X queda enfrentado a un panel plano y sus proyecciones se entrecruzan en el isocentro de la unidad de tratamiento (fig. 7-31). Como consecuencia, sólo es posible obtener imágenes en las dos proyecciones oblicuas, no necesariamente perpendiculares, que vienen determinadas por el montaje en la sala, y su interpretación visual es más compleja que con las habituales AP y lateral (fig. 7-32). Por el contario, al ser fijos los componentes están sujetos a menos variaciones en su po­ sición, lo que proporciona una gran precisión en el posicionamiento de los pacientes. No obstante, como todo sistema relacionado con el tratamiento de pacientes, también debe verificarse con cierta periodicidad la correspondencia con el isocentro de la unidad de teleterapia. En la tabla 7-1 se resumen las principales características de los sistemas de guiado por imagen bidimensional utilizados en radioterapia. CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia FIGURA 7-30 Sistemas de rayos X integrados en aceleradores lineales de electrones. Las imágenes superiores corresponden a diseños en forma de C perpendicular al brazo de la unidad de tratamiento, de tal manera que el haz de kV (en amarillo) es perpendicular al haz de MV (en rojo). La fotografía inferior izquierda muestra un modelo en el cual el sistema de kV es paralelo y opuesto al haz de MV. Por último, en el esquema inferior derecho, un acelerador lineal de electrones de estructura en anillo incorpora un sistema dual de rayos X. (A por cortesía de Varian Medical System; B por cortesía de Elekta; C por cortesía de Siemens Healthcare; D por cortesía de Brainlab AG.) 99 FIGURA 7-31 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Sistemas de rayos X de kV externos a la unidad de tratamiento. Se muestran dos ejemplos de sistemas de imagen duales fijos. En la imagen de la izquierda, los tubos de rayos X están anclados en el techo, mientras que en la de la derecha están situados bajo el suelo. (A por cortesía de Accuray; B por cortesía de Brainlab AG.) FIGURA 7-32 Proyecciones estereoscópicas obtenidas con rayos X de KV para una localización pélvica. PARTE 2 Equipamiento radioterápico 100 TABLA 7-1 Características de los sistemas de IGRT basados en imagen radiológica 2D Detector Sistema 2D Imagen portal Energía del haz Imagen Otros Tipo Posicionamiento Exactitud geométrica Procesado Ajuste Calidad Reutilizable Película Externo y variable Baja Largo No Baja No CR Externo y variable Baja Medio Sí Media Tras borrado Fluoroscopia y cámaras ópticas MV EPID Cámaras de ionización líquidas Media Solidario al haz de MV Media Inmediato Sí Flat-panel (aSi, aSe) Imagen RX de kV kV Flat-panel (aSi) Media Sí Funcionalidades IGRT Conformación Dosimetría Geometría DGRT Media-alta Solidario al haz de kV integrado Media Solidario a los haces de kV externos y fijos Alta Inmediato Sí Alta Sí IGRT CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia 5. SISTEMAS DE IMAGEN RADIOLÓGICA TOMOGRÁFICA O VOLUMÉTRICA Hasta ahora se han descrito casos de representaciones planas (2D) de la anatomía del paciente en las que aparecen superpuestas estructuras, adquiriendo proyecciones para distintas incidencias con el fin de conocer la posición del paciente en cada una de las tres direcciones del espacio vertical (AP), longitudinal (cráneo-caudal) y transversal (lateral). Esta simplificación del objeto volumétrico (3D) a localizar, en pocas proyecciones planas conlleva cierta pérdida de información. Sin embargo, resulta complejo manejar información volumétrica, por lo que se recurre a la tomografía, que ordena los datos por secciones o cortes (del griego, tomos). Los tomógrafos adquieren proyecciones del paciente para múltiples incidencias y reconstruyen cortes axiales. A partir de estos es posible reconstruir también cortes coronales y sagitales. Tales estudios de imagen contienen información volumétrica (3D) del paciente, representada como una sucesión de planos (ya sean axiales, coronales o sagitales). © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. De igual manera que el uso de imágenes 3D en simulación supuso un gran cambio, al contribuir a una mejor delimitación de los volúmenes de tratamiento y órganos críticos, la adquisición de imágenes volumétricas para verificar la posición del paciente ha resultado crucial. La visualización de cortes axiales, coronales y sagitales no sólo aporta información sobre los desplazamientos del paciente, sino también sobre sus rotaciones, hasta ahora sólo posible mediante proyecciones estereoscópicas. Por ejemplo, no pueden detectarse FIGURA 7-33 giros del paciente respecto al eje longitudinal con las proyecciones AP y lateral. Además, permite visualizar la posición relativa de órganos de riesgo, así como evaluar la movilidad de estructuras y el acondicionamiento del paciente (nivel de llenado de la vejiga y del recto, gases en intestino, etc.). Puesto que se trata de una imagen volumétrica, es posible comparar el estudio TC de verificación con el de simulación, sin necesidad de generar DRR por lo que se reduce la incertidumbre del proceso. De este modo, la precisión de las correcciones calculadas por los programas informáticos ha de ser mayor. Los equipos de TC utilizados para IGRT varían esencialmente en la energía y la geometría del haz empleado para la adquisición de la imagen; funcionan con haces de kV o MV, colimados longitudinalmente en mayor o menor medida. La colimación afecta a la calidad de imagen: cuanto mayor sea el volumen de paciente irradiado, mayor será la contribución de la radiación dispersa que pueda llegar al receptor de imagen y degrade su calidad. El uso de altas energías (MV) empeora el contraste, si bien reduce la aparición de artefactos debidos a materiales de alto número atómico presentes en algunos pacientes (como prótesis o clips quirúrgicos) (fig. 7-33). La mayoría de los sistemas de IGRT volumétricos visualizan el estudio TC de simulación junto con las estructuras previamente delimitadas para el diseño del tratamiento, lo que facilita el registro entre ambos conjuntos de imágenes. Algunos equipos muestran, además, la distribución dosimétrica planificada correspondiente al estudio de simulación. Esto permite valorar de manera orientativa Artefactos debidos a la presencia de material de alto número atómico. Las imágenes superiores corresponden a cortes axiales del cráneo de un paciente, en los que se observa el material radioopaco empleado en la embolización de una malformación arteriovenosa. Las imágenes inferiores muestran cortes axiales de la pelvis de un paciente con prótesis de cadera. En ambos casos, las imágenes de la izquierda se han adquirido mediante TC convencional de kV, mientras que los correspondientes cortes axiales de la derecha se han obtenido utilizando un haz también en abanico, pero de MV. En las imágenes de kVCT se observa un artefacto en forma de estrella alternando franjas oscuras y claras que no concuerdan con la densidad real del paciente. En las imágenes de MVCT se reduce el artefacto y proporcionan información más veraz de la composición del paciente, aunque se aprecia mayor ruido (imagen granulada). 101 PARTE 2 Equipamiento radioterápico la dosis que recibirían tanto el volumen tumoral como los órganos de riesgo en la posición actual. Una aplicación de estos sistemas es la estimación de la dosis de tratamiento recibida por el paciente volcando el tratamiento planificado sobre el estudio de TC adquirido en sala. Para ello, al igual que el estudio TC utilizado para simulación, deberá calibrarse el equipo asignando a cada valor de unidad Hounsfield (UH) la densidad del material correspondiente. El cálculo de la distribución de dosis sobre el estudio de TC para IGRT obtenido a lo largo del tratamiento permite cuantificar la influencia dosimétrica de posibles cambios en la anatomía del paciente, causados, por ejemplo, por la reducción del volumen tumoral, la pérdida de peso del paciente o la retención de líquido. Si además se utiliza el receptor de imagen enfrentado al haz de tratamiento como dosímetro, puede determinarse la dosis impartida al paciente en cada sesión a partir de la señal detectada durante cada irradiación. De este modo se obtiene un valor de dosis más real, ya que considera posibles variaciones del haz durante el tratamiento frente al modelo ideal de haz constante empleado en el cálculo del diseño del tratamiento. 102 El cálculo de la dosis suministrada al paciente en cada sesión permite considerar los cambios dosimétricos, en lugar de centrarse exclusivamente en el posicionamiento (IGRT), para llevar a cabo el tratamiento. Esta técnica se denomina radioterapia guiada por dosis (DGRT, dose guided radiotherapy), e implica un proceso sumamente laborioso difícil de adoptar como práctica sistemática en la actualidad. Requiere el desarrollo de herramientas informáticas potentes que agilicen y simplifiquen la gran cantidad de datos a manejar. La técnica de DGRT simplificaría la realización de la radioterapia adaptativa, proporcionando información dosimétrica para evaluar la necesidad y la frecuencia de las modificaciones del tratamiento. 5.1. Tomografía computarizada convencional en sala La configuración de un sistema de IGRT de este tipo se basa en la instalación de un equipo de TC en la sala de tratamiento, que puede desplazarse sobre raíles (CT on-rails) y comparte mesa con la unidad de tratamiento. Para ello, la mesa gira 90° o 180° (fig. 7-34), según la disposición del equipo TC respecto al equipo de teleterapia, para alinearse perpendicularmente al plano de imagen del TC permitiendo que esta avance sobre los raíles y se posicione para la adquisición de la imagen del paciente. El sistema de coordenadas de imagen está correlacionado con el isocentro de tratamiento. Esta modalidad de guiado del posicionamiento se ideó para lograr imágenes 3D de igual calidad que las diagnósticas, aunque requiere cierta logística en cuanto al montaje del equipo TC en la sala (espacio suficiente), y el proceso de obtención de la imagen conlleva además el traslado del paciente, lo que puede suponer una mayor probabilidad de movimiento de este. 5.2. Tomografía computarizada de haz cónico Los equipos actuales de TC en radiodiagnóstico utilizan un haz colimado en forma de abanico, que rota de manera continua en torno al paciente a medida que este es desplazado longitudinalmente por el movimiento, también continuo, de la mesa. Así, se irradian cortes axiales (2D) del paciente en cada giro y se reconstruyen a partir de señales de una matriz lineal (1D) de detectores. Sin embargo, los aceleradores lineales de electrones convencionales no admiten movimientos longitudinales de la mesa de manera sincronizada con el giro del cabezal, ni rotaciones sin retorno (esto es, giros que excedan una vuelta completa). Se utiliza entonces un haz de radiación extenso, poco colimado, que irradia toda la región a explorar rotando el cabezal no más de 360° para obtener distintas proyecciones (2D). Debido a la geometría del haz empleado, esta técnica de adquisición volumétrica es conocida como tomografía computarizada de haz cónico (CBCT, cone beam computer tomography). La figura 7-35 ilustra el funcionamiento de una TC de haz cónico en comparación con una TC de haz en abanico. Pueden obtenerse imágenes de CBCT tanto con sistemas EPID, irradiando con haces de terapia (MV-CBCT), como con LMDI/OBI utilizando haces de rayos X (kV-CBCT) (fig. 7-36). Evidentemente, la calidad de imagen de los CBCT de kV será superior que con los CBCT de MV (energías tan altas degradan el contraste), pero inferior a la de las TC convencionales debido a la mayor cantidad de radiación dispersa provocada por el haz cónico frente al haz en abanico. Por otro lado, si se utiliza el haz de tratamiento es posible determinar la distribución de dosis que recibe el paciente al realizar un estudio FIGURA 7-34 TC sobre raíles utilizada para comprobar el posicionamiento del paciente en la sala de tratamiento. La imagen de la derecha muestra una disposición que requiere un giro de 180° de la mesa de tratamiento, mientras que en la disposición de la imagen izquierda la mesa gira 90°. CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia FIGURA 7-35 Esquema de funcionamiento de la TC de haz en abanico y de haz cónico. El haz en abanico está enfrentado a un detector lineal que registra la señal atenuada al irradiar una sección axial del paciente. En cada vuelta obtiene información correspondiente a un corte axial, por lo que el paciente deberá desplazarse longitudinalmente respecto a la fuente de radiación para adquirir sucesivos cortes axiales. En cambio, utilizando un haz cónico enfrentado a un detector plano puede obtenerse información de múltiples cortes axiales en una única rotación de la fuente de radiación, sin necesidad de desplazar al paciente. 103 FIGURA 7-36 Ejemplos de distintos modelos de sistemas de IGRT basados en TC de haz cónico. En la parte superior de la imagen se muestran aceleradores lineales de electrones que utilizan sistemas de rayos X de kV incorporados en su estructura (kV-CBCT), mientras que los equipos que se muestran en la parte inferior utilizan un sistema portal de MV (MV-CBCT). (A por cortesía de Elekta; B por cortesía de Varian Medical System; C y D por cortesía de Siemens Healthcare; E por cortesía de Brainlab AG.) © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. MV-CBCT, utilizando el mismo software que calcula los tratamientos diseñados, que podrá tenerse en cuenta en el cómputo total de dosis a impartir. También se ha contemplado como alternativa el uso de arcos quirúrgicos. Son equipos de rayos X móviles, similares a los utilizados en angiografía, hemodinámica o traumatología, que constan de un tubo enfrentado a un panel plano en un brazo en forma de C (fig. 7-37). Permiten generar una imagen 3D a partir de las reconstrucciones de las proyecciones 2D obtenidas con el haz extenso de rayos X, monitorizando la posición del equipo de imagen mediante sensores infrarrojos. 5.3. Tomografía computarizada de haz de MV en abanico La obtención de imágenes con haces de tratamiento en aba­ nico solamente es viable en aceleradores con estativos en f­ orma anular que permitan rotaciones continuas con un avance de la mesa longitudinal sincronizado. Tal es el caso de la tomoterapia helicoidal, diseñada por analogía a los antiguos TC helicoidales monocorte con detectores gaseosos de xenón. Este equipo utiliza para tratamiento haces de 6 MV colimados para espesores de corte relativamente gruesos (50, 25 y 10 mm), mientras que para la adquisición de imagen emplea una energía y un espesor de corte menores (3,5 MV y 4 mm), lo que mejora el contraste y reduce la radiación de dispersión al irradiar cortes axiales más estrechos. Este sistema de imagen fue ideado con la restricción de impartir dosis comparables a las usuales en radiodiagnóstico para permitir su uso diario. Aunque permite discernir entre tejidos blandos, su contraste se ve limitado por la presencia de ruido (similar a los antiguos TC de diagnóstico). Dispone de la herramienta de visualización de distribución de do­ sis planificada. En la figura 7-38 se ilustra el esquema de la unidad de tomoterapia, junto con un ejemplo de PARTE 2 Equipamiento radioterápico tratamiento, además de una velocidad de giro y un avance de la mesa específicos para el modo de imagen y diferen­ tes de los del tratamiento. Tampoco puede determinarse la distribución de dosis debida a la adquisición de imagen, ya que la energía utilizada difiere de la caracterizada en el programa de cálculo donde se diseñan los tratamientos. La figura 7-39 muestra imágenes volumétricas correspondientes a las distintas modalidades disponibles, y en la tabla 7-2 se resumen sus principales características. 6. SISTEMAS BASADOS EN RADIACIONES NO IONIZANTES FIGURA 7-37 104 Los equipos de radiología conocidos como arcos quirúrgicos son sistemas de rayos X portátiles, dispuestos en un brazo en forma de C cuya posición es variable respecto al pedestal. Se utilizan para adquirir imágenes en el quirófano, debido al amplio rango de movimiento que permiten. Para su aplicación como sistema de IGRT es necesario identificar la posición del arco quirúrgico respecto a la unidad de tratamiento, y referenciar así la imagen volumétrica obtenida a partir de las distintas proyecciones obtenidas. posicionamiento, para una localización de cabeza y cuello, mostrando las imágenes de MVCT fusionadas respecto al estudio kVCT de simulación, con las curvas de isodosis del tratamiento planificado superpuestas. No permite adquirir imágenes durante el tratamiento, ya que utiliza una energía y una tasa distintas a las de FIGURA 7-38 En los apartados anteriores se han abordado los sistemas que obtienen imágenes a partir de radiación ionizante procedente del propio haz de tratamiento, o bien de equipos de rayos X análogos a los empleados en radiodiagnóstico. También se han adoptado técnicas de imagen diagnósticas no ionizantes, como la RM y la ecografía, y se han desarrollado otras técnicas no tan frecuentes en la práctica médica, como pueden ser la radiación infrarroja, la radiofrecuencia y las imágenes de vídeo para la localización y la monitorización de la posición del paciente. En general, estos sistemas de rastreo permiten conocer la posición del paciente en todo momento (incluso posicionarlo de manera automática con alta precisión) utilizando marcadores situados habitualmente en superficie. Esto suele requerir además la obtención de imagen para garantizar la posición interna del volumen a tratar. La tabla 7-3 recoge las características básicas de los sistemas de posicionamiento guiado basados en radiaciones no ionizantes. 6.1. Imagen por resonancia magnética De manera análoga a la implementación de la TC para el guiado por la imagen, se ha investigado el uso de imágenes obtenidas mediante RM instalando un equipo de forma Ejemplo de TC con haz de MV en abanico (MVCT). En la unidad de tomoterapia, las imágenes se obtienen irradiando de forma helicoidal al paciente con un haz de MV de menor energía que la utilizada en el tratamiento, y colimando únicamente en dirección longitudinal. El sistema de IGRT permite visualizar la distribución de dosis superpuesta a la fusión de los estudios de TC. (A por cortesía de Accuray.) CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia FIGURA 7-39 Imágenes axiales de pelvis obtenidas mediante los sistemas tomográficos más habituales en radioterapia (CT on-rails, kV-CBCT, MVCT y MV-CBCT). TABLA 7-2 Características de los sistemas de IGRT basados en imagen radiológica 3D Haz Detector Sistema 3D Energía Colimación Tipo CT on-rails Abanico kV kV-CBCT Cónica MV-CBCT MV MVCT Abanico Imagen Posicionamiento Exactitud geométrica Proceso Calidad Funcionalidades Matriz lineal curva de cámaras de ionización Solidario al haz de kV externo Media Flat-panel (aSi) Solidario al haz de kV integrado Media EPID de flat-panel (aSi) Matriz lineal curva de cámaras de ionización Solidario al haz de MV Otros Largo Alta IGRT ART Corto Mediaalta Corto Baja Alta Medio Media IGRT ART DGRT © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. TABLA 7-3 Características de los sistemas de posicionamiento guiado basados en radiaciones no ionizantes Sistema no ionizante RM Tipo de radiación Radiación electromagnética Funcionalidad Efecto biológico IGRT Desplazamiento de objetos ferromagnéticos Térmico Estimulación sensorial-motora IGRT Térmico Cavitación Campo magnético (0,5-7 Teslas) Radiofrecuencia Ecografía Ondas mecánicas Ultrasonidos Ondas sonoras > 20 kHz Localización por infrarrojo Radiación electromagnética Infrarrojo Localización por radiofrecuencia Radiación electromagnética Radiofrecuencia Vídeo Radiación electromagnética Visible Localización y rastreo de superficie (complementario) Localización y rastreo interno (invasivo) Localización y rastreo de superficie (complementario) Térmico superficial (piel, retina) — — 105 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-40 Prototipos híbridos de teleterapia y resonancia magnética (RM). La imagen superior muestra un diseño de RM abierta que incorpora una estructura en anillo rotatoria que permite girar tres fuentes de cobalto-60. La imagen inferior presenta una disposición similar utilizando un acelerador lineal de electrones capaz de rotar en torno al paciente. (A tomada de: Balter JM, Cao Y. Advanced technologies in image-guided radiation therapy. Semin Radiat Oncol. 2007;17: 293-7; B por cortesía de J.J.W. Lagendijk, del Departamento de Radioterapia de la Universidad de Utrecht.) 106 independiente en la sala de tratamiento, o integrando el sistema en equipos de teleterapia. En este último caso, se trata de una modalidad aún en desarrollo, de la que existen diversos prototipos (fig. 7-40). Los aceleradores lineales de electrones generan campos magnéticos que pueden interaccionar con el campo magnético de la unidad de imagen por RM, interfiriendo en el funcionamiento de ambos equipos. Por ello, se han diseñado también prototipos basados en cobalto-60 que constan de dos o tres fuentes que giran en un cabezal en forma de anillo. La RM proporciona imágenes tridimensionales de gran calidad que permiten distinguir tejidos blandos. Por el contrario, la adquisición de este tipo de imágenes supone tiempos relativamente largos que aumentan la probabilidad de movimientos del paciente, en detrimento de la precisión de su posicionamiento. Obviando la presencia de dispositivos no compatibles con estos equipos (como marcapasos o presencia de metales ferromagnéticos), sus posibles efectos biológicos son de tipo térmico, con ligero aumento de temperatura, y muy rara vez de tipo sensorial o motor, por estimulación de las fibras nerviosas que puede provocar leves contracciones musculares o visualización de puntos luminosos por excitación de la retina. 6.2. Imagen por ecografía La ecografía es una técnica de imagen basada en la señal de ultrasonido reflejada (eco) por los distintos tejidos. Los ultrasonidos son ondas sonoras de alta frecuencia, superiores a 20 kHz, y por lo tanto no detectables por el oído humano. A diferencia de las ondas electromagnéticas, Cuadro 7-1 EJEMPLOS DE ONDAS MECÁNICAS Y ELECTROMAGNÉTICAS DE DISTINTA INTENSIDAD Ondas mecánicas ● ● ● Ondas sísmicas Olas del océano Ondas sonoras Ondas electromagnéticas ● ● ● Rayos X, rayos gamma Visibles, ultravioletas Microondas, infrarrojos que pueden propagarse en el vacío, las ondas sonoras precisan un medio material (gaseoso, líquido o sólido) que contenga partículas para su propagación (cuadro 7-1). El sonido se produce cuando un objeto vibra y provoca la vibración de las partículas del medio en contacto, aumentando y disminuyendo la concentración de partículas en dicho medio (lo que se conoce como compresión y rarefac­ ción del medio, respectivamente). Son ondas mecánicas compuestas por ciclos de altas y bajas presiones en las que el medio por el cual se propagan sufre compresiones y dilataciones, respectivamente (fig. 7-41). La transmisión de las ondas sonoras depende de la densidad del medio de propagación y, en general, de sus características físicas. Este hecho permite caracterizar el medio en función de su impedancia acústica, definida como el producto de su densidad y la velocidad de propagación del sonido en dicho medio. Cuando las ondas de ultrasonidos atraviesan medios no homogéneos, de distintas composición y características CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia atravesar las superficies de separación entre medios. Las ondas de ultrasonidos reflejados que inciden en la sonda son convertidas en señal eléctrica, cuya intensidad es proporcional a la amplitud del eco. Las zonas de mayor eco o reflexión se visualizan como puntos de gran intensidad de brillo, blancos, y se corresponden con tejidos como hueso o con gas, muy distintos del agua, que supone la ausencia de eco, por lo que los líquidos aparecen re­ presentados en negro. Los tejidos blandos producen reflexiones de intensidad intermedia y se corresponden con tonos grises. La figura 7-42 ilustra el funcionamiento de un ecógrafo a partir de las múltiples reflexiones que experimenta el haz de ultrasonidos incidente. FIGURA 7-41 Las ondas sonoras se generan por la vibración de un objeto, como un diapasón, y a su vez provocan la vibración de las partículas del medio material donde se propagan. Se producen ciclos de alta y baja presión en el medio, que causan zonas de mayor concentración de partículas (compresión) y zonas de menor concentración (rarefacción o enrarecimiento). físicas, se produce una reflexión parcial de haz de ultrasonidos incidente en la superficie que separa ambos medios (parte de la energía del haz se refleja y parte se transmite). La amplitud de la onda reflejada y el porcentaje de la energía del haz reflejada dependen de la diferencia de las impedancias acústicas de ambos medios (cuanto mayor sea la diferencia, mayor será la reflexión). Es un fenómeno similar al que experimenta la luz al propagarse por medios con distinto índice de refracción, como el agua y el aire. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. El ecógrafo consta de una sonda de transducción acústica que convierte la energía mecánica de las ondas de ultrasonido en eléctrica (efecto piezoeléctrico), y viceversa (efecto piezoeléctrico inverso). De este modo, al aplicar un campo eléctrico al material piezoeléctrico de la sonda, este sufre una deformación mecánica (compresiones y dilataciones) que produce una vibración de alta frecuencia. El haz de ultrasonidos generado por la sonda se propaga a través de los distintos tejidos biológicos y experimenta sucesivas reflexiones parciales, o ecos, al FIGURA 7-42 Las ondas sonoras son parcialmente reflejadas al cambiar de medio material de propagación. La intensidad de la onda reflejada será mayor cuanto mayor sea la diferencia entre las impedancias acústicas de ambos medios. La imagen ecográfica se forma a partir de los «ecos» que experimenta el haz de ultrasonidos al atravesar distintos materiales. Como consecuencia de estas sucesivas reflexiones, el haz de ultrasonidos se atenúa a medida que atraviesa el tejido. En los medios acuosos, como la vejiga, se producen pocas reflexiones; esta escasez de señal o eco se representa en valores de píxel próximos al color negro. En radioterapia se utilizan imágenes de ultrasonidos (2D o 3D) adquiridas en la sala de tratamiento, antes de cada sesión, comparando la localización del volumen tumoral con el delineado originalmente en el estudio de TC de simulación. Suelen combinarse con sistemas de infrarrojos que establecen la relación entre la posición del transductor de ultrasonidos y el isocentro del acelerador lineal. Este tipo de guía por imagen suele ser habitual en tratamientos de cáncer de próstata para visualizar el correcto acondicionamiento del paciente (nivel de llenado del recto y de la vejiga) (fig. 7-43). La técnica ecográfica permite distinguir tejidos blandos relativamente próximos a la ubicación de la sonda, por lo que no es válida para localizar lesiones demasiado profundas. También precisa una gran formación y pericia del personal técnico que la realice, para reducir la variabilidad de los resultados obtenidos entre distintos usuarios. Se considera que los ultrasonidos de diagnóstico no causan en principio ningún efecto negativo sobre los tejidos biológicos, si bien pueden provocar un aumento de temperatura o efectos de cavitación (esto es, generación, oscilación o desintegración de burbujas de gas en un fluido). 6.3. Localización por infrarrojo Las técnicas de localización que utilizan radiación in­ frarroja se basan en la emisión y la posterior recep­ 107 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-43 Los sistemas de ecografía utilizados para IGRT disponen de aplicaciones informáticas que trasladan a las ecografías los contornos delimitados en la TC utilizada para diseñar el tratamiento. Se muestran imágenes sagitales obtenidas mediante ambas modalidades, correspondientes al tratamiento de un cáncer de próstata, en las que no sólo se identifica el volumen a irradiar (la próstata), sino también la vejiga y el recto como órganos próximos a preservar. 108 ción de una señal infrarroja (radiación electromagné­ tica de menor frecuencia que la luz visible). Para ello se instala en la sala de tratamiento un dispositivo fijo emisor y receptor de infrarrojo que detectará la señal reflejada por marcadores reflectantes colocados sobre el paciente, y con ello su posición. Por este motivo, el sistema de infrarrojo deberá estar correctamente calibrado y referenciado respecto al isocentro de la unidad de tratamiento. FIGURA 7-44 Habitualmente, los marcadores se disponen sobre la superficie del paciente y así permiten monitorizar su posición durante toda la sesión de tratamiento, aunque existen modalidades en que se sitúan en una estructura fijada de manera solidaria al sistema de inmovilización del paciente (fig. 7-44). En cualquier caso, pese a la gran precisión del posicionamiento con este tipo de sistemas, los marcadores son referencias externas (superficiales o no) al paciente, por lo que se complementan con imágenes que Dispositivos de localización por radiación infrarroja utilizados en radioterapia. La mayoría de los sistemas de infrarrojo emplean esferas reflectantes, bien sea dispuestas en estructuras rígidas solidarias al paciente (A, B y C) o situadas sobre la superficie del paciente (D y E), que reflejan la señal infrarroja emitida por las cámaras. Sin embargo, la imagen F se corresponde con sensores que emiten señal infrarroja. (F por cortesía de Accuray.) CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia FIGURA 7-45 Ejemplos de uso de localización por radiación infrarroja en combinación con imágenes. En la fotografía de la izquierda, el sistema de infrarrojo se utiliza para posicionar al paciente de manera automatizada, y su alineamiento se verifica mediante imágenes estereoscópicas adquiridas con equipos de rayos X de kV externos. En la fotografía de la derecha, el sistema de infrarrojo se emplea para detectar la posición de la sonda ecográfica y, por lo tanto, de las imágenes obtenidas. (Imagen derecha por cortesía de J. Tello, del Instituto IMOR de Barcelona.) proporcionen información anatómica interna, como proyecciones estereoscópicas de rayos X o ecografía (fig. 7-45). Son sistemas que permiten la localización y la monitorización de la posición del paciente con gran precisión, y facilitan su posicionamiento inicial y las posteriores correcciones si se utilizan en combinación con mesas de tratamiento robóticas que automatizan los desplazamientos. La localización por infrarrojo se usa en tratamientos que requieren una gran precisión en el posicionamiento o un rastreo continuo de la posición del paciente, tales como las irradiaciones con control del movimiento respiratorio. Dada la baja frecuencia de la radiación infrarroja, su poder de penetración es escaso, por lo que sus efectos biológicos (posible aumento de la temperatura en la piel y la retina) resultan despreciables. 6.4. Localización por radiofrecuencia © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Este sistema emplea emisores y receptores de radiofrecuencia (radiación electromagnética de frecuencia inferior a las microondas). Aplicando tecnología de telecomunicaciones similar a la de la localización mediante GPS (global positioning system), utiliza pequeños transpondedores (transponders, de la fusión de las palabras inglesas transmitter y responder, que significan transmisor y contestador). Estos dispositivos emiten ondas de radiofrecuencia. Se implantan radioemisores de reducido tamaño (8 mm de longitud) en el volumen de tratamiento, cuya señal es captada por un detector formado por una matriz de antenas de radiofrecuencia situada sobre el paciente, lo que permite el rastreo en tiempo real de las variaciones de posición de los transpondedores. El detector tiene unos marcadores ópticos en su superficie para determinar su posición por medio de tres cámaras de infrarrojo fijas en la sala de tratamiento. Conociendo la posición y la orientación del detector, puede determinarse la posición de los transpondedores dentro del paciente respecto al isocentro de la máquina. Al colocar al paciente en la mesa de tratamiento se compara la posición de los marcadores internos con la que tenían en el momento de la planificación, para calcular las desviaciones exis­ 109 FIGURA 7-46 Sistema de localización por radiofrecuencia. La antena situada sobre el paciente recibe la señal de radiofrecuencia emitida por los transpondedores implantados en la lesión a tratar, y de esta forma detecta su posición. Las cámaras de infrarrojo determinan a su vez la posición de la antena, mediante unos reflectantes en su superficie, respecto al isocentro de la unidad de tratamiento. (Imagen por cortesía de Varian Medical System.) tentes en las tres dimensiones del espacio. Durante el tratamiento, el detector se mantiene fijo y la posición de los marcadores internos se controla de forma continua. La figura 7-46 muestra su funcionamiento. Este método suele utilizarse en tratamientos de próstata. No necesita guiado por la imagen, puesto que los marcadores se implantan en el volumen de tratamiento y es poco probable la migración de los transpondedores durante el tratamiento. Como desventaja, es un método invasivo que requiere la implantación previa de los radioemisores. El efecto biológico debido al uso de ra­ diofrecuencia es despreciable. 6.5. Imagen por cámara de vídeo La cámara de vídeo es un transductor óptico que adquiere imágenes convirtiendo la luz que recibe en señal eléctrica o señal de vídeo. Basándose también en la visión PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 7-47 Sistema de posicionamiento guiado mediante cámara de vídeo. El proyector situado sobre la línea media ilumina la superficie del paciente y permite que las cámaras de vídeo situadas a ambos lados registren imágenes 2D de dicha superficie. A partir de estas proyecciones estereoscópicas (no alineadas) se obtiene una imagen 3D de la superficie del paciente que sirve para establecer su posición en la unidad de tratamiento. (Imágenes por cortesía de Visionrt.) estereoscópica, se han diseñado sistemas que, a partir de las imágenes adquiridas por dos cámaras no alineadas, obtienen imágenes 3D de la superficie del paciente y son capaces de detectar variaciones de posicionamiento por comparación con la imagen utilizada para la planificación del tratamiento (fig. 7-47). 110 Salvo en caso de lesiones superficiales, precisa la adquisición de imágenes de la anatomía interna del paciente, y permite la monitorización de la colocación del paciente durante cada sesión de tratamiento. ● 7. RESUMEN ● ● ● ● ● ● Es necesario garantizar que el paciente está situado en la sala de tratamiento de acuerdo con las condiciones de simulación, según las cuales se ha diseñado el tratamiento, para la correcta administración de la dosis de radiación prescrita. Los marcadores o referencias externas al paciente no siempre son representativos de la posición de sus órganos internos. La localización del volumen de tratamiento está sujeta a imprecisiones que obligan a expandir la zona a irradiar, aplicando unos márgenes de seguridad. La adquisición de imágenes en la sala de tratamiento permite reducir los márgenes de seguridad sin que se vea afectada la irradiación del volumen tumoral, preservando en mayor medida el tejido sano circundante. Existe una gran variedad de dispositivos para obtener imágenes en la sala de tratamiento. La mayoría de ellos emplea radiaciones ionizantes. Pueden adquirirse imágenes 2D con haces ionizantes mediante: ● Imágenes portales, utilizando el haz de tratamiento de MV y: – Película radiográfica. – Radiografía computarizada (CR). ● – EPID, dispositivos electrónicos portales basados en: fluoroscopia y cámara óptica; matriz de cámara de ionización líquida, y matriz activa de panel plano (aSi, principalmente). ● Radiografía directa con flat-panel, utilizando rayos X de kV: – Solidarios al acelerador (LMDI/OBI). – Sistemas duales estereoscópicos independientes. Pueden adquirirse imágenes 3D con haces ionizantes mediante: ● TC de radiodiagnóstico en la sala de tratamiento (CT-on-rails). ● TC con haz de geometría cónica (CBCT), utilizando: – EPID (MV-CBCT). – LMDI/OBI (kV-CBCT). ● TC con haz en abanico con haces de MV (MVCT). Las modalidades de posicionamiento guiado que no usan radiaciones ionizantes son: ● La RM en sala (unidades híbridas en desarrollo). ● La ecografía (formación de imagen a partir de ecos de ultrasonidos). ● La localización mediante señal infrarroja o radiofrecuencia. ● La reconstrucción de superficie mediante visión estereoscópica de cámaras de vídeo. Bibliografía AAPM Task Group 104. The role of in-room kV X-ray imaging for patient setup and target localization. AAPM; 2009. Brosed A. Radiodiagnósitco: bases físicas, equipos y control de calidad. Fundamentos de física médica, Vol. 2. Madrid: ADI; 2012. Brosed A. Radioterapia externa I. Bases físicas, equipos, determinación de la dosis absorbida y programa de garantía de calidad. Fundamentos de física médica, Vol. 3. Madrid: ADI; 2012. Bushong SC. Manual de radiología para técnicos. 9ª ed. Madrid: Elsevier Mosby; 2010. Herman MG, Balter JM, Jaffray DA, McGee KP, Munro P, Shalev S, et al. Clinical use of electronic portal imaging: report of AAPM Radiation Therapy Committee Task Group 58. Med Phys. 2001;28:712-37. CAPÍTULO 7 Equipos de control de posicionamiento guiado por imagen en radioterapia Jarry G, Verhaegen F. Electron beam treatment verification using measured and Monte Carlo predicted portal images. Phys Med Biol. 2005;50:4977-94. Kim S, Suh TS. Imaging in radiation therapy. Nuclear Engineering and Technology. 2006;38:327-42. Kirby MC, Glendinning AG. Developments in electronic portal imaging systems. Br J Radiol. 2006;79:S50-65. Kron T, Eyles D, John SL, Battista J. Magnetic resonance imagingfor adaptive cobalt tomotherapy: a proposal. J Med Phys. 2006;31: 242-54. Lizuain MC. Recomendaciones para el control de calidad de equipos y técnicas de radioterapia guiada por la imagen (IGRT). Madrid: ADI; 2013. Murphy MJ, Balter JM, Balter S, BenComo JA, Das IJ, Jiagn SB, et al. The management of imaging dose during image-guided radiotherapy: report of the AAPM Task Group 75. Med Phys. 2007;34:4041-63. Podgorsak EB. Radiation oncology physics: a handbook for teachers and students. Vienna: IAEA; 2005. Verellen D, De Ridder M, Linthout N, Tournel K, Soete G, Storme G. Innovations in image-guided radiotherapy. Nat Rev Cancer. 2007;7:949-60. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 111 CAPÍTULO 8 Informática y comunicaciones Alberto Sánchez-Reyes Fernández y Manuel Tudanca Hernández ÍNDICE 112 1. Introducción 112 2. Infraestructura informática en los departamentos de radioterapia: organización y proceso radioterápico 112 2.1.Equipos informáticos 112 2.2.Componentes fundamentales de un ordenador 114 2.3.Topología de las redes 115 2.4.Internet e Intranet 116 2.5.Proceso radioterápico 117 2.6.¿Hacia un proceso sin papeles? 119 3. Comunicaciones, computación y ordenadores en los departamentos de radioterapia. 119 3.1.Introducción histórica 119 3.2.Redes de radioterapia comerciales en la actualidad 121 1. INTRODUCCIÓN En los últimos 20 años, el extraordinario auge de la informática ha permitido desarrollos tecnológicos trascendentales al servicio de la precisión en los tratamientos radioterápicos: en la obtención de imágenes en tres dimensiones, en los sistemas de planificación y en las unidades de irradiación. Así, en menos de dos décadas se ha pasado de la radioterapia en dos dimensiones (RT 2D) a la radioterapia conformada en 3D (RTC3D), a la modulación de la intensidad de la radiación para la máxima conformación (IMRT, intensity-modulated radiotherapy) y a la introducción de la radioterapia volumétrica (VMAT, volumetric modulated arc therapy). Todos estos avances se han debido principalmente a la introducción masiva de potentes ordenadores en la gestión y el funcionamiento de las unidades de radiación, y en la conectividad con los servicios de radiodiagnóstico con el fin de utilizar toda la amplia gama de pruebas diagnósticas aplicables en tratamientos de radioterapia (resonancia magnética [RM], tomografía computarizada [TC], tomografía por emisión de positrones [PET], etc.). La gestión de la masiva información que hoy es necesaria en un tratamiento estándar de radioterapia comporta la 3.3.Lenguaje de las comunicaciones: el estándar DICOM 123 4. La red radioterápica y su conexión e integración con HIS, PACS Y RIS: niveles de integración y problemas 125 4.1.Sistemas informáticos generales o HIS 125 4.2.Sistemas informáticos RIS 127 4.3.Sistemas informáticos PACS 127 4.4.Integración con los servicios de radioterapia 128 5. Resumen 129 Bibliografía 129 implementación de redes informáticas específicas, con el problema que conlleva respecto a conectividad e intercambio de información entre ellas. Todo esto implica una alta precisión en la entrega de la radiación ajustada a la dosis prescrita al volumen blanco, preservando mejor los tejidos sanos adyacentes, de manera que puede aspirarse a mejorar el índice terapéutico en dos sentidos: disminuyendo la toxicidad tardía cuando esta es un problema de suficiente entidad, o escalando la dosis en el volumen blanco para aumentar el control tumoral sin provocar más toxicidad en los tejidos adyacentes. 2. INFRAESTRUCTURA INFORMÁTICA EN LOS DEPARTAMENTOS DE RADIOTERAPIA: ORGANIZACIÓN Y PROCESO RADIOTERÁPICO 2.1. Equipos informáticos Antes de introducir cualquier noción de red informática, es necesario conocer y saber describir de una forma somera los distintos elementos físicos que componen un ordenador y la función que realiza cada uno de ellos, así como alguno de los programas que hacen posible © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 8 Informática y comunicaciones que los ordenadores realicen las tareas para las que han sido diseñados y programados. Los ordenadores pueden subdividirse groseramente en tres tipos en función de su velocidad de cálculo, capacidad de almacenamiento y aplicaciones: microordenadores (ordenadores personales), miniordenadores (servidores) y superordenadores (fig. 8-1) Así pues, podemos empezar por la definición de la palabra «ordenador», que sería un aparato electrónico que recibe datos y los procesa mediante operaciones aritméticas o lógicas gracias a un programa almacenado en una memoria, y cuyos resultados son visualizados o exportados a un periférico acoplado a él. A pesar de que los ordenadores actuales no se parecen en casi nada a los de las primeras generaciones, su esquema de funcionamiento sigue siendo el mismo que hace 40 años: a través de distintos dispositivos de entrada introducimos los datos en la memoria del ordenador, y una vez en la memoria, el microprocesador realiza algún proceso y produce un resultado por los dispositivos de salida. Este esquema se repite invariablemente. Veamos un ejemplo: escribimos Llamamos «periféricos» tanto a los dispositivos de entrada como a los de salida. Ciertos periféricos son exclusivamente de entrada (teclado) o de salida (impresora); otros (discos) pueden funcionar como dispositivos de entrada (los datos están guardados en el disco) y como dispositivos de salida (guardamos los datos en el disco). Podemos simplificar aún más el esquema de un ordenador definiendo dos únicos bloques: los periféricos y la unidad central de proceso (CPU, central processing unit). En la CPU se encuentran la memoria principal y el microprocesador integrados en una placa base (es decir, el corazón y el cerebro del ordenador). El microprocesador es el circuito más importante de la máquina, puesto que es el que interpreta, ejecuta y procesa los datos que se encuentren en la memoria principal. Esta última tendrá por finalidad almacenar los datos que son procesados por el microprocesador. El resto de los dispositivos (teclado, discos, pantalla, ratón, etc.) son los periféricos Los microordenadores son los ordenadores más simples y sencillos, y se basan en una CPU integrada en un único chip. Su utilidad es la de ordenador personal y control de procesos y aplicaciones no excesivamente complejas en la industria. Puede utilizarse para una única función y por una sola persona, o como parte integrante de la red. Actualmente su velocidad de cálculo suele ser del orden del gigabyte (GB), con memorias RAM (random access memory) del orden de 4 GB y memorias de almacenaje del terabyte (TB). Estas características son muy cambiantes, ya que desde hace más de 40 años viene cumpliéndose la llamada ley de Moore, que dice que aproximadamente cada 18 me­ ses se duplica el número de transistores en un circuito integrado y, por tanto, su capacidad de cálculo. Se trata de una ley empírica, formulada por Gordon E. Moore, cofundador de Intel, el 19 de abril de 1965, cuyo cumplimiento ha podido constatarse hasta hoy. FIGURA 8-1 Tipos de ordenadores. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. una carta con un editor de textos utilizando el teclado como dispositivo de entrada, realizamos procesos con el texto y finalmente imprimimos en una impresora como dispositivo de salida. El esquema funcional básico queda como el que aparece en la figura 8-2. FIGURA 8-2 Esquema básico de un ordenador. 113 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 8-3 Placa base donde está insertada la CPU. 114 El miniordenador tiene una respuesta de CPU más rápida (del orden de cientos de GB) que el ordenador personal, así como mayor capacidad de memoria y de almacenamiento de datos. Trabaja normalmente con varios programas en paralelo o simultáneamente, y puede ser manejado por diferentes usuarios a la vez. Su nombre común es el de «servidor», y se utiliza para administrar redes informáticas. El superordenador está diseñado para poder realizar aplicaciones donde se procesan operaciones matemáticas muy complejas. Posee una elevada capacidad de almacenamiento y memoria, así como una gran velocidad en el procesamiento de datos. Estos ordenadores se utilizan en centros de supercomputación para resolver problemas complejos en física, biología, química, etc. 2.2. Componentes fundamentales de un ordenador Los componentes pueden resumirse en dos tipos: el hadware y el software. HARDWARE El término hardware se utiliza para referirse a los componentes físicos que constituyen el ordenador e incluye todos los componentes mecánicos y electrónicos que realizan el trabajo de computación. Simplificando, podemos decir que el hardware consta de dos partes: la CPU y las unidades periféricas de entrada y salida por las que el procesador de datos se comunica con el exterior. La CPU es en realidad el microprocesador, verdadero corazón del sistema, donde se trata la información que va a ser procesada. La CPU realiza los cálculos y ordena toda la circulación de los datos entre los diversos componentes del ordenador (fig. 8-3). Así mismo, la CPU puede dividirse en tres sectores que realizan tareas distintas: 1. Unidad de control que se encarga de coordinar las funciones que realiza el ordenador. Su tarea es recoger de la memoria la información y enviarla a la unidad aritmética lógica para su procesamiento. Dependiendo del tipo de ordenador, la unidad de control realiza su tarea en tiempos del microsegundo al nanosegundo (reloj de gigahercios [GHz], de terahercios [THz], etc.). 2. Unidad aritmética lógica (ALU, arithmetic logic unit), cuya tarea es realizar todos los cálculos, comparaciones y operaciones lógicas, y cuyo lenguaje es puramente binario. 3. Unidad de memoria central, externa a la CPU, en la que se almacenan los datos y las instrucciones de programa, así como datos intermedios y finales de las operaciones realizadas. Esta memoria, a su vez, se divide en memoria RAM y memoria ROM (read-only memory). La memoria de acceso aleatorio o RAM es la memoria volátil o dinámica que utiliza el ordenador para almacenar la información con la que trabaja en ese momento. Dicha información se pierde en caso de que se interrumpa el suministro de potencia del ordenador. Por contra, la memoria de solo lectura o ROM es aquella que viene grabada de fábrica y que no podemos modificar ni borrar, ya que sirve para la puesta en marcha del ordenador. Esta información nunca desaparece cuando apagamos el ordenador (BIOS [basic input/output system], etc.). La evolución de las CPU ha sido sorprendente en los últimos años, y cada vez son más veloces y más pequeñas. Las unidades periféricas permiten la comunicación del ordenador con el exterior, tanto para recibir como para suministrar información. Así, se define como periférico cualquier dispositivo para la entrada o la salida de datos CAPÍTULO 8 Informática y comunicaciones en cualquier formato, ya sea electrónico (ficheros, imágenes, etc.), gráficos de pantalla, impresiones en papel, etc. Los principales son los monitores de vídeo o pantallas planas (LCD [liquid crystal display], LED [light-emitting diode], etc.) (antiguamente pantallas CRT [cathode ray tube]), las impresoras, las tarjetas de comunicaciones, los discos de almacenamiento y cualquier otro dispositivo acoplado al ordenador. SOFTWARE El software es el conjunto de programas y codificaciones necesarias para que el ordenador realice el trabajo que se le ha asignado. Un programa de ordenador es un conjunto de instrucciones y datos destinados para que el ordenador realice unas tareas concretas. Estos programas podemos dividirlos, en función de sus aplicaciones, de la siguiente manera: ● ● Sistema operativo o conjunto de programas que sirve de ayuda para usar el ordenador y sus dispositivos periféricos. Con el sistema operativo se controlan la entrada y la salida de datos, el uso de periféricos, la gestión y la información de los archivos, la prioridad de procesamiento y la información almacenada en la memoria. Los más conocidos son Windows, Linux y Unix. Programas de aplicación o conjunto de programas que permiten realizar tareas específicas, como procesadores de texto, bases de datos, hojas de cálculo, programas de gráficos, programas de investigación y un gran número de aplicaciones que se han venido desarrollando y siguen desarrollándose de manera continua. Todos los programas están escritos en un lenguaje de programación determinado que después, para que la CPU pueda interpretarlos, se traduce a un lenguaje máquina mediante un compilador o intérprete. Podemos destacar como principales lenguajes de programación el BASIC, el COBOL, el FORTRAN, el C++, el PASCAL, el JAVA, etc. ● o host (fig. 8-4). Todo el procesamiento se realiza en el host, y los usuarios únicamente dan órdenes a través de sus ordenadores para que trabaje el ordenador central. Las principales ventajas de esta arquitectura son las buenas integración y comunicación, así como el buen control sobre los datos. Como inconveniente destaca la dificultad de modificación o actualización de sus características o prestaciones, la servidumbre a un único proveedor, la complejidad, su alto coste, y la dificultad de instalación. Arquitectura cliente-servidor: define una relación entre el usuario de una estación de trabajo cliente y un servidor de archivos, impresión, comunicaciones u otro tipo de sistema proveedor de servicios (fig. 8-5). El cliente es un sistema inteligente con su propia capacidad de procesamiento. La relación entre ordenadores consiste en una secuencia de llamadas seguidas de respuestas. Utilizar este tipo de arquitectura tiene muchas ventajas, ya que es muy sencillo el mantenimiento y el control de seguridad de los servidores. Resulta también muy simple el proceso de realizar copias de seguridad o backups. Otras ventajas son la adaptabilidad a los usuarios, los bajos costes iniciales, 115 FIGURA 8-4 Configuración centralizada. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 2.3. Topología de las redes Debido a la gran cantidad de información que se maneja y procesa en cualquier actividad moderna, es necesario en todo proceso, ya sea industrial, administrativo o de servicios, poder disponer de una infraestructura de comunicaciones capaz de transportar la información rápidamente a través de todos los usuarios y adaptarse a las necesidades de gestión de la información. Los sistemas informáticos que permiten y garantizan este proceso se llaman redes. La arquitectura o configuración de una red es fundamental, ya que condiciona su rendimiento y flexibilidad. La red ha de administrar datos y gestionar tanto la lógica de la aplicación como la de la presentación. Existen diversos modelos de configuraciones: ● Arquitectura centralizada: los usuarios utilizan terminales no inteligentes (llamados esclavos) que se comunican constantemente con un ordenador central FIGURA 8-5 Arquitectura cliente-servidor. PARTE 2 Equipamiento radioterápico Si abordamos los sistemas de información, su evolución podría resumirse en las siguientes líneas de actuación: ● ● ● FIGURA 8-6 Arquitectura distribuida ● 116 la rapidez de desarrollo, la facilidad de su instalación y la simplicidad de realizar la comunicación a través de las plataformas instaladas. Sin embargo, los inconvenientes principales son que puede haber redundancia en la información y un riesgo de inconsistencia de los datos. Arquitectura distribuida: se define como la integración de varias arquitecturas cliente-servidor donde las aplicaciones y los datos pueden estar distribuidos en más de un servidor, y que a su vez permite el trabajo cooperativo de toda la red. La división de recursos hace posible que se reduzca de una forma considerable el flujo de información por la red (fig. 8-6). Este tipo de arquitectura es la utilizada en entornos sanitarios, principalmente en radiodiagnóstico, ya que permite recibir y manipular imágenes rápidamente, almacenadas en diferentes servidores. Los objetivos de las arquitecturas de la red tipo distribuida que podemos enumerar son: 1. Mayor disponibilidad de la red: mejorar la eficiencia operativa y los tiempos de respuesta. 2. Reducción de costes: uno de los motivos principales para la gestión de una red. 3. Reducir atascos en la red: la administración de la red puede realizarse desde un único centro y así se controlan más fácilmente sus tareas. 4. Incrementar la integración y la flexibilidad de las operaciones. 5. Mejorar la eficiencia. 6. Facilitar su uso. ● ● ● ● Transformación de los sistemas de comunicación basados en papel a sistemas basados en el procesamiento y el almacenamiento de información en archivos informáticos. Expansión e interconexión de los sistemas de información de un nivel inicial local y departamental hacia sistemas de información hospitalarios, interhospitalarios y globales. Los pacientes y los proveedores de servicios sanitarios se convierten así mismo en usuarios de los sistemas de información. La información se aplica tanto para el cuidado de los pacientes como para la gestión, la planificación y la investigación. La tecnología ha perdido peso frente a aspectos de gestión administrativa y estrategia de información. Se ha producido un aumento de complejidad en la información compartida; no sólo se comparten ficheros, sino también imágenes, datos complejos, planificaciones, etc. Los sistemas informáticos sirven también para monitorizar a pacientes fuera de las unidades asistenciales. Analizando los anteriores aspectos se deduce, por tanto, que un sistema hospitalario ha de disponer de dos sistemas de comunicación diferentes: uno para comunicarse con el exterior (Internet) y otro para comunicarse internamente (Intranet) (fig. 8-7). Los retos que plantea Internet como espacio de la información están relacionados con las necesidades de búsqueda de los usuarios, con la pertinencia y el uso de la información, con la calidad de los contenidos y con las prestaciones a distancia de la unidad asistencial. También Internet es muy útil para la práctica médica. En este sentido, la telemedicina y la teleasistencia son buenos ejemplos de la utilidad de la red en la asistencia sanitaria. 2.4. Internet e Intranet Las tecnologías de la información y la comunicación han supuesto un gran avance en los sistemas de salud durante las últimas décadas. Pueden distinguirse claramente dos ramas distintas en este desarrollo: por un lado, los sistemas de información que constituyen la base de las organizaciones, y entre ellas de la planificación sanitaria moderna, y por otro lado Internet como tecnología clave de comunicación del conjunto de la sociedad. FIGURA 8-7 Esquema de red de una empresa. CAPÍTULO 8 Informática y comunicaciones Mientras que Internet es la salida al exterior, Intranet es una red privada interna de cada compañía, empresa, etc., construida utilizando unos protocolos. La familia de protocolos de Internet es un conjunto de protocolos de red en los que se basa Internet y que permiten la transmisión de datos entre computadoras. En ocasiones se le denomina conjunto de protocolos TCP/IP, en referencia a los dos más importantes que la componen: el protocolo de control de transmisión (TCP, transmission control protocol) y el protocolo de Internet (IP, Internet protocol), que fueron dos de los primeros en definirse y que son los más utilizados de la familia. Existen tantos protocolos en este conjunto que llegan a ser más de 100 diferentes, entre ellos el popular HTTP (hypertext transfer protocol), que es el que se utiliza para acceder a las páginas web, además de otros como el ARP (address resolution protocol) para la resolución de direcciones, el FTP (file transfer protocol) para transferencia de archivos, el SMTP (simple mail transfer protocol) y el POP (post office protocol) para correo electrónico, y TELNET (teletype network) para acceder a equipos remotos, entre otros. El TCP/IP es la base de Internet y sirve para enlazar computadoras que utilizan diferentes sistemas operativos, incluyendo ordenadores personales, minicomputadoras y computadoras centrales sobre redes de área local (LAN, local area network) y área extensa (WAN, wide area net­ work). El TCP/IP fue desarrollado y demostrado por primera vez en 1972 por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, ejecutándolo en ARPANET, una red de área extensa de dicho departamento. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Esta red (Intranet) puede componerse a su vez de un número de redes dentro de la empresa que se comunican también mediante los mismos protocolos TCP/IP. Estas redes separadas se conocen comúnmente como subredes, y su software permite a la gente comunicarse por correo FIGURA 8-8 Decisión terapéutica en radioterapia. electrónico (e-mail) y tablones de mensajes públicos, y colaborar en la producción usando software de grupos de trabajo. Las aplicaciones permiten a los distintos departamentos enviar información, y a los empleados rellenar los formularios de empresa y utilizar la información corporativa. Intranet permite a las empresas llevar a cabo transacciones de negocio a negocio, como hacer pedidos, enviar facturas y efectuar pagos. Por ultimo hay que señalar que toda comunicación que fluya tanto hacia el exterior como al interior debe ser controlada y analizada por los llamados cortafuegos (firewalls), que bloquean el enlace a determinadas informaciones y páginas web, así como la conexión a las redes internas y a programas o usuarios no autorizados. Esta es la forma en que puede protegerse la información siempre delicada y se preserva la seguridad de los sistemas informáticos. 2.5. Proceso radioterápico Se trata de un procedimiento complejo que integra diferentes etapas (fig. 8-8): ● ● ● ● ● ● ● ● ● Indicación terapéutica. Intención del tratamiento Sistemas de inmovilización. Simulación, TC. Planificación, dosimetría y elección del equipo. Verificación. Puesta e inicio del tratamiento. Control semanal de la evolución, la respuesta y los efectos secundarios. Seguimiento. La decisión terapéutica y la indicación del tratamiento son el momento más importante en la evolución de la enfermedad de un paciente oncológico. Si el planteamiento y la indicación terapéutica inicial son erróneos, 117 PARTE 2 Equipamiento radioterápico las perspectivas de curación disminuyen considerablemente. El papel del oncólogo radioterapeuta es sentar la indicación y el momento de realizar el tratamiento radioterápico, así como su imbricación con el resto de las terapéuticas oncológicas. El manejo adecuado de la enfermedad tumoral es multidisciplinario y en la mayoría de los tratamientos intervienen diferentes especialistas, en comités de tumores, como una plataforma de discusión y coordinación de la actitud y la secuencia de las acciones encaminadas a controlar la patología tumoral. En ellos participan especialistas básicos (analistas, radiólogos, anatomopatólogos, etc.), cirujanos de la especialidad que corresponda (urólogos, cirujanos generales, especialistas en otorrinolaringología, neurocirujanos, traumatólogos etc.) y sus clínicos homónimos (nefrólogos, especialistas en aparato digestivo, neurólogos, etc.), y por último especialistas en oncología radioterápica y oncología médica. Primero se elabora un protocolo de actuación ante las distintas patologías tumorales, de obligada aplicación, y a su criterio se someten todos los pacientes que padezcan esa patología tumoral. Todo esto va encaminado a que no se tomen decisiones terapéuticas unilaterales. 118 El objetivo de la irradiación debe ser la erradicación completa del tumor con la menor toxicidad posible. En el caso de no poder producir la curación completa de la enfermedad, su finalidad es intentar mejorar la calidad de vida del paciente oncológico. La histología del tumor, el tamaño y sus posibilidades de diseminación son los que van a definir el tipo de irradiación y la dosis a administrar. Antes de planificar el tratamiento con radioterapia es necesario realizar una evaluación clínica del paciente. Su situación general y los tratamientos recibidos previamente, así como sus complicaciones, son factores importantes a la hora de establecer un plan de tratamiento. A pesar de que la duración de cada sesión de radioterapia es de escasos minutos, es fundamental que el paciente mantenga la misma posición durante la irradiación. Para conseguirlo se utilizan colchones de vacío, máscaras de material termoplástico, y moldes de escayola o de material termoplástico. Con todo ello se asegura la correcta colocación y la reproducción exacta del tratamiento cada día. Una vez que el paciente está inmovilizado, con la simulación real o virtual, se localizan las áreas anatómicas mediante radiología simple o TC. Es necesario poder reproducir las condiciones de los equipos de tratamiento, como la distancia del foco de radiación a la piel, los grados de rotación de los componentes (brazo, cabezal, etc.), los giros y las alturas de la mesa, el tamaño y la incidencia de los campos, así como los factores de magnificación de las placas obtenidas. Tras delimitar el volumen de tratamiento se realizan unas marcas cutáneas que determinan el reposicionamiento diario. Es necesario un conocimiento extenso sobre las energías de que se dispone, la dosis adecuada para cada tipo histológico de tumor, el fraccionamiento más conveniente, las dosis límite que pueden recibir los distintos tejidos y órganos sanos a incluir, y las ventajas y los inconvenientes de los tratamientos simultáneos a la irradiación. La planificación es el conjunto de procesos por el que se logra administrar la dosis deseada al volumen blanco planificado. Estos procesos requieren la colaboración de varias categorías profesionales: médicos especialistas en oncología radioterápica, especialistas en radiofísica, enfermeros y técnicos de radioterapia. La planificación de cada tratamiento radioterápico requiere la estrecha colaboración con los especialistas en radiofísica médica. Usando potentes equipos informáticos (planificadores) y manejando todas las imágenes y datos del paciente, se diseñan los volúmenes definitivos a incluir y se deciden el equipo a utilizar, las energías, las incidencias y las modificaciones de los volúmenes a lo largo del tiempo de tratamiento. En él se obtienen imágenes espaciales del contorno del paciente, el tumor, los órganos sanos y las regiones ganglionares accesorias. Con la prescripción de dosis y el fraccionamiento elegido según el tipo de tumor de que se trate, el radiofísico realiza la dosimetría clínica y define los campos de tratamiento para una mejor delimitación del volumen tumoral. Todas las energías y los accesorios disponibles en las unidades de tratamiento están previstos en el planificador (colimadores simples o multilámina, moldes, cuñas, movimientos de mesa y gantry, etc.). La elección de la energía y de los accesorios necesarios depende de la localización de la lesión (tamaño, profundidad y relación con órganos vecinos). En la definición del volumen de tratamiento se siguen las indicaciones de la International Commission on Radiation Units and Measurements (ICRU), en las que se distinguen varios volúmenes. Con la dosimetría se describen la dosis que recibe el tumor y la dosis que reciben los órganos incluidos o contiguos al campo. Cuando el facultativo decide que la dosimetría es correcta, todo el proceso se remite a la unidad de tratamiento para comenzar la terapia. En muchos servicios se dispone actualmente de una red informática interna que permite que el envío de los datos entre los planificadores y las unidades se haga de forma automática. Es imprescindible que la técnica de irradiación y los aditamentos necesarios queden minuciosamente recogidos en la ficha de tratamiento del paciente. El primer día se produce la puesta en tratamiento del paciente y se verifican todos los datos de la planificación. Durante todo el tratamiento se estudian los posibles síntomas que pueden surgir debido a la irradiación y debe comprobarse que son los esperados para ese tipo de tratamiento. Como hemos visto, la complejidad del tratamiento exige una precisión absoluta, y de ahí la necesidad de la existencia de una red compleja informática que permita la realización con la máxima seguridad de los pasos anteriormente expuestos. Así, para para la indicación CAPÍTULO 8 Informática y comunicaciones terapéutica y la intención del tratamiento necesitamos un registro informático de almacenamiento y consulta. Si utilizamos TC en la simulación deberemos adquirir y registrar las imágenes mediante un sistema informatizado; si necesitamos imágenes complementarias de RM, PET, etc., necesitaremos una conexión con el PACS (pic­ ture archiving and comunications system) que las almacena. Dichas imágenes se transfieren al planificador y, una vez aceptada la dosimetría, el plan de tratamiento se exporta a las unidades de radiación mediante una red local de ordenadores conectados entre sí. Por tanto, sin una red informática que permita gestionar toda la información del tratamiento es imposible realizar actualmente un tratamiento moderno de radioterapia. 2.6. ¿Hacia un proceso sin papeles? Hemos visto en los apartados anteriores que la información que se transmite en un servicio de radioterapia ha crecido de manera exponencial durante los últimos años. La transferencia de imágenes, las planificaciones, los datos de tratamiento y el seguimiento de los pacientes han revolucionado el quehacer diario de estos servicios. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Hoy en día es inimaginable el funcionamiento de los servicios de radioterapia sin una red que pueda absorber y distribuir toda esta información. Todos los despachos, lugares de trabajo, consolas de tratamiento y cualquier lu­ gar habitual de trabajo de los profesionales de radio­ física o radioterapia disponen de los necesarios recursos informáticos para poder acceder a la ingente información necesaria en el día a día del tratamiento del paciente. Es por esto que podemos plantearnos si sigue siendo necesaria la transmisión de la información de forma clásica, es decir, en papel. Existe actualmente una viva discusión sobre este tema. Determinados profesionales creen que el formato electrónico no es del todo seguro y prefieren tener siempre una copia en papel por si hubiera un fallo y pudieran perderse todos los datos almacenados electrónicamente. Por otro lado, algunos profesionales opinan que la informática es suficientemente segura y que es una verdadera pérdida de tiempo realizar copias redundantes en papel de la información almacenada digitalmente en los servidores de la red informática. Existe además otro impedimento específicamente español. Un problema específicamente español, que no existe, está resuelto o está en fase de resolución en otros países, es la existencia de una normativa que hace especial referencia a una «hoja de tratamiento». Se trata del Real Decreto 1566/1998, de 17 de julio, por el que se establecen los criterios de calidad en radioterapia, que en su artículo 7 dice: Artículo 7. Hoja de tratamiento En todos los tratamientos de radioterapia se deberá cum­ plimentar una hoja de tratamiento en la que se especifiquen, como mínimo, los siguientes datos: ● Identificación del paciente. ● ● ● ● ● Elementos descriptivos suficientes sobre la enfermedad que se va a tratar. Decisión terapéutica con la descripción de los volúmenes relacionados con el tratamiento, dosis absorbida a adminis­ trar, parámetros clínicos de irradiación y elementos de comprobación, así como la dosis absorbida máxima en los órganos críticos. Esquema de tratamiento previsto y dosimetría clínica establecida correspondiente a la decisión terapéutica del apartado anterior. Datos necesarios del informe dosimétrico. Todos los datos complementarios y relación de elementos auxiliares que permitan la reproducibilidad del tratamiento. Esta hoja será supervisada y firmada, antes del inicio del tratamiento y siempre que se realice alguna modificación, por el médico especialista responsable del tratamiento, por el especialista en radiofísica hospitalaria responsable de la dosimetría clínica y, diariamente, por el personal sanitario que haya administrado el tratamiento. Cuando deba aplicarse un tratamiento urgente en ausencia del especialista en radiofísica hospitalaria, su firma antes del inicio del tratamiento no será preceptiva. La información que contiene la hoja de tratamiento deberá quedar registrada y constará en la historia clínica del paciente. Una interpretación de este Real Decreto sería aquella que considerara el papel como soporte de toda esa información que debe ser recogida. Otra interpretación que permite una adecuación a los momentos actuales, sería aquella que considerara una hoja de tratamiento electrónica, en que podría constar toda aquella información requerida, ya que la tecnología puede dar solución a lo que requiere ese Real Decreto. De cualquier forma una norma de 1998 está precisando ser actualizada, requiriéndose una modernización y adecuación al siglo xxi. Mientras tanto habrá servicios de radioterapia que opten por el soporte papel y habrá otros que interpretarán la norma con los ojos de los nuevos tiempos. 3. COMUNICACIONES, COMPUTACIÓN Y ORDENADORES EN LOS DEPARTAMENTOS DE RADIOTERAPIA 3.1. Introducción histórica Los resultados de la terapia con radiaciones dependen de su exactitud y precisión. Varios avances tecnológicos han ayudado a mejorar los resultados de los pacientes y a reducir los posibles errores cometidos durante el tratamiento, uno de los cuales es la introducción del registro y los sistemas de verificación de software. El registro y las verificaciones mediante sistemas de software empezaron a desarrollarse en los años 1970, y muy pronto se dispuso de versiones comerciales. Como los tratamientos de radioterapia se hicieron más complejos, y las innovaciones tecnológicas se multiplicaron, este campo empezó a demandar sistemas de tecnología de la información modernos y actualizados para las necesidades del 119 PARTE 2 Equipamiento radioterápico tratamiento. Esto hizo que el software inicial de registro y verificación evolucionase hacia un verdadero software de control de los parámetros de tratamiento. La introducción del software en los servicios de radioterapia hizo que disminuyeran los errores cometidos en el tratamiento, mientras que en paralelo aumentaban tanto la complejidad como la eficiencia del tratamiento radioterápico. Recientemente, el software de los programas ha sido desarrollado para disminuir cualquier error en el tratamiento, incluyendo fichas de tratamiento informatizadas, sistemas de imagen y sistemas de gestión de información general, como pueden ser la historia clínica, seguimientos de sesiones, etc. En la actualidad existen varios programas de gestión en oncología, sobre todo aplicables en oncología radioterápica. Estas aplicaciones están diseñadas para mejorar la veracidad y la integridad de la información de cada paciente. Es importante que los oncólogos radioterápicos sean conscientes de la historia y del futuro de la conexión de la radioterapia con los software de gestión en oncología, y el impacto que va a tener (que realmente ya tiene) en la profesión. 120 Los modernos generadores de radiación fueron desarrollados en la década de 1950. La introducción de unidades de megavoltaje transformó el campo de la radioterapia. Si bien comportaron muchas ventajas, una que podemos destacar fue que los equipos permitieron tratar a los pacientes haciendo incidir haces de radiación desde múltiples ángulos, lo que aseguraba una mejor dosis sobre el tumor y una menor morbilidad en los tejidos cutáneos. Sin embargo, este hecho aumentó de manera considerable la aparición de posibles errores en el tratamiento. A finales de la década de 1970, la confección y la plasmación de un tratamiento de radioterapia implicaban escribir de forma manual entre 15 y 20 parámetros por paciente, tales como el tamaño del campo, el ángulo del colimador o el ángulo del brazo de giro de la unidad. Debido a que la probabilidad de cometer un error al azar en la transmisión manual de estos parámetros era considerable, los proveedores de equipos de radioterapia empezaron a diseñar e introducir sistemas de verificación y registro automático mediante un software. Estos sistemas deberían detectar e impedir que el tratamiento se realizase cuando los parámetros del haz de radiación del acelerador no coincidieran con los diseñados en un principio, es decir, deberían impedir automáticamente la ejecución del tratamiento en caso de cualquier discrepancia con su diseño original. En sus inicios, el sistema de comprobación y verificación estaba diseñado de manera general para todas las unidades de tratamiento. El software era cargado en microordenadores y cada máquina de tratamiento tenía su propio sistema. Los datos de los pacientes se almacenaban en cintas de casete, en disquetes, en hojas o en fichas de papel. Este sistema fue un gran primer paso para disminuir los errores de tratamiento, pero se necesitaba que los programas fueran específicos en su control y verificación. Así pues, la verificación fue restringida a una unidad de tratamiento individual. El sistema también carecía de capacidad para generar informes para programación, facturación o investigación, y además los sistemas de almacenamiento de datos de los pacientes tampoco eran fiables ni seguros. En la década de 1980 se inició el diseño de software centralizado y conectado a todas las unidades de tratamiento. El Memorial Sloan-Kettering Cancer Center fue uno de los primeros centros de radioterapia que dio a conocer su experiencia de un registro centralizado y un sistema global record and verify. Entre los beneficios de este softwa­ re cabe destacar la creación de informes que requieren los datos epidemiológicos y demográficos de los pacientes, su análisis estadístico, la posibilidad de transferencia de pacientes entre diferentes unidades de tratamiento en caso de avería, y el incremento de la capacidad para almacenar todos los parámetros de tratamiento. La creación de este sistema centralizado (ahora ya como una auténtica red informática) no fue fácil; en realidad, fue una tarea muy laboriosa que consumió muchos recursos hasta su realización. La mayor dificultad radicaba en las propias unidades de tratamiento, ya que mientras cada máquina se comunicaba a un ordenador central, las unidades de radiación no se conectaban con el mismo formato o nivel de datos. Este hecho llevó al desarrollo de interfaces entre las unidades y el ordenador central o host. Así mismo, hubo que diseñar estándares de comunicación con el fin de transmitir datos y prevenir el beam on o puesta en marcha de la irradiación cuando los parámetros leídos por la unidad de tratamiento estaban fuera de los límites establecidos. Una de las principales carencias de los sistemas iniciales de registro y verificación era su imposibilidad de generar informes. Con el sistema centralizado de ordenadores, esta dificultad fue rápidamente subsanada. Los datos demográficos de cada paciente ahora sí podían ser introducidos en el sistema o red, así como la prescripción del tratamiento. Así mismo, el registro del tratamiento y su verificación también pudieron ser almacenados. Los datos estandarizados en el ordenador central permitieron la creación de informes y su racionalización, ya que podían incluir la información demográfica del paciente, listas por orden alfabético, parámetros y tiempos de tratamiento, e incidencias durante este. Un trabajo muy interesante fue el realizado en el Milwaukee Regional Medical Center. Este centro puso en marcha y evaluó la red de Siemens Mevamatic III Record and Verify System. La red se instaló en enero de 1984 y los autores del trabajo destacaron sus grandes ventajas: capacidad para gestionar los datos de más 400 pacientes, control de los tratamientos de radioterapia, verificación de la exactitud de los parámetros de tratamiento, registro diario de todos los datos del tratamiento, incluyendo fechas y dosis (que servían de verificación de la hoja de tratamiento), y almacenamiento a largo plazo de los datos del tratamiento. El proceso de registro y verificación de los pacientes en red era simple. En primer lugar, CAPÍTULO 8 Informática y comunicaciones se introducía el número de identificación del paciente, y luego toda la información del tratamiento era mostrada en los monitores del ordenador. Los recursos de utilizar una red permitieron el uso de un monitor en la sala de tratamiento, así como en la sala de control, lo cual aceleró la puesta en marcha del tratamiento. Después se colocaba al paciente en la unidad de radiación y el software verificaba los parámetros de tratamiento. Esta verificación tardaba en torno a 1 minuto. Al finalizar, el sistema registraba los datos del tratamiento y las incidencias que se hubieran producido. En cualquier tratamiento con parámetros anormales, estos eran imprimidos para determinar y descubrir el fallo. Este sistema de verificación funcionó en paralelo con la clásica hoja en papel del tratamiento. 3.2. Redes de radioterapia comerciales en la actualidad En los últimos 10 años ha habido grandes progresos tecnológicos en el diseño de las unidades de radiación (colimadores multilámina [MLC, multi-leaf collimator], cuñas dinámicas, mandíbulas asimétricas), y un aumento y desarrollo en los sistemas y redes comerciales de software informático tipo record and verify. Los tratamientos de radiación se han hecho así mismo cada vez más complejos gracias a la planificación 3D e IMRT, y a la utilización de MLC. Y una vez más, ha aumentado críticamente la posibilidad de cometer errores. Esto hace que sea imprescindible la utilización de una red de verificación y almacenamiento de los datos de los tratamientos de radioterapia. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. A mediados de los años 1990, los sistemas de control y verificación comercialmente disponibles habían evolucionado a un entorno cliente-servidor conectado mediante una red. Así mismo se introdujo el sistema operativo Windows, y el sistema y la arquitectura de red-cliente se basaron en el TCP/IP. Las interfaces fueron diseñadas para la comunicación entre sistemas de planificación de tratamiento, unidades de irradiación, estaciones de trabajo, estaciones de control del MLC, aceleradores lineales y la propia red en sí. Antes de la existencia de la red, el tratamiento con un campo MLC era un proceso arduo y muy complejo. Sin interfaces automáticas, el responsable del tratamiento (radiofísico, oncólogo radioterápico o técnico) tenía que ir a la estación específica de trabajo del MLC y en­ viar a la consola de trabajo del acelerador las hojas del MLC de cada campo individualmente, con el riesgo de equivocación y la considerable carga de trabajo que ello implicaba. A continuación, otra persona tenía que entrar en el búnker de tratamiento y comprobar si realmente los haces de radiación cargados en el acelerador eran los correctos, chequeándolos con los enviados por la consola al MLC. Incluso con estas verificaciones, los tratamientos todavía eran propensos a error. Con la red, tanto los ordenadores de las estaciones de los MLC como los de control del acelerador, se comunican automáticamente y las hojas del MLC se posicionan de manera automática para cada campo. Así mismo, el software tiene el control sobre los demás parámetros de la máquina, como pueden ser el tamaño del campo, el ángulo del colimador, el ángulo del brazo o la posición de la mesa de tratamiento; parámetros estos últimos que también pueden ser controlados mediante el mando manual de control del acelerador. Todo esto precisó el desarrollo de la red de forma que el sistema de planificación dosimétrico se comunicara con el acelerador y se pudiera volcar toda la información de la planificación directamente en la unidad de radiación. La introducción de la red ha permitido reducir considerablemente la aparición de errores en los tratamientos de radioterapia. Un estudio de la University of Michigan sobre 34.463 tratamientos realizados con red, analizados y comparados con 114.083 tratamientos realizados sin red demostró una drástica disminución de los errores aleatorios en los parámetros de tratamiento de los pacientes. La puesta a punto y la introducción de redes en el control de los sistemas de radioterapia han tenido un impacto profundo en el campo de la radioterapia. La red permite la interconexión de todos los sistemas y equipos de radioterapia, con independencia del fabricante, y ha posibilitado un aumento de la complejidad de los tratamientos, aumentando también en paralelo la seguridad de estos. Técnicas como la IMRT serían impensables sin el sistema de redes actualmente en uso, así como el almacenamiento de la ingente información que arrastra cada tratamiento (fig. 8-9). Un aspecto importante de las redes comerciales es que también proporcionan interfaces para conectarse a sistemas externos a ellas. Las interfaces están diseñadas para comunicarse a un nivel 7 (HL7) se seguridad con otras redes de tipo sanitario. El nivel HL7 define estándares de intercambio de datos electrónicos con la más alta seguridad en orden a mantener su integridad y la no aparición de posibles errores durante la transmisión. La arquitectura de las redes resultante de estos desarrollos es la siguiente: ● ● ● Un servidor u ordenador central donde se almacena y gestiona toda la información. Así mismo, este servidor tiene una conexión exterior para facilitar el diagnóstico de averías de la red, la instalación de actualizaciones y las conexiones con PACS externos al servicio (fig. 8-10). Una conexión con el planificador (que puede estar integrado o no en la red). Finalmente, un acceso a las unidades de radiación con el fin de transmitir correctamente los datos del tratamiento (fig. 8-11). REDES COMERCIALES ESPECÍFICAS En la actualidad existen tres principales redes comerciales: LANTIS, desarrollada para gestionar las unidades de tratamiento SIEMENS; ARIA®, que gestiona las unidades de VARIAN; y MOSAIQ™ (IMPAC), que generalmente gestiona las unidades de ELEKTA, pero también cualquier 121 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 8-9 Necesidad de la red en radioterapia. 122 FIGURA 8-10 Servidor principal. FIGURA 8-11 Acceso a las unidades de radiación. otro tipo de acelerador. Todos son sistemas aceptables. Los dos primeros están enfocados fundamentalmente a la gestión de pacientes en las unidades de tratamiento y al control de calidad del tratamiento; el segundo consta de diferentes módulos, que abarcan desde gestión de datos administrativos, facturación, etc., hasta los más complejos como los de registro y verificación de tratamientos, prestaciones que llevan consigo un elevado coste de adquisición y mantenimiento. Red LANTIS La red LANTIS fue desarrollada a finales de los años 1990 y su aplicación ha sido para la conexión de los equipos de SIEMENS. Actualmente está en desuso. Amplia, fácil de usar, modular y práctica, LANTIS era un sistema integrado a nivel de base de datos y de las diferentes aplicaciones o módulos, diseñado para satisfacer todas las necesidades de un servicio de oncología, desde el registro de los pacientes hasta su seguimiento, pasando por todas las etapas de tratamiento. LANTIS proporcionaba acceso instantáneo a toda la información clínica y administrativa. Era un conjunto de herramientas que permitían al personal administrar, localizar y evaluar a un paciente a lo largo de todo el proceso y en cada una de las etapas que integran su tratamiento, en todos los departamentos de un servicio de oncología. Con una base de datos totalmente integrada podía optimizarse la eficiencia del servicio, eliminando la necesidad de entrada redundante CAPÍTULO 8 Informática y comunicaciones © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. de datos. La calidad de la atención mejoraba al reducir significativamente la posibilidad de error humano. La tecnología cliente-servidor de LANTIS preservaba la integridad de los datos en una ubicación central, accesible desde cualquier estación de trabajo LANTIS. Los beneficios generados por un sistema de administración de la información se determinan por su capacidad de «adoptar» los mismos formularios usados hasta el momento en el hospital y mejorar las condiciones de trabajo del medio donde se insertan, mediante la racionalización de los procedimientos empleados en dicho medio. Red ARIA® La red ARIA® es la evolución de la antigua red VARIS de VARIAN. Mientras que la red VARIS se subdividida en una serie de módulos (la tecnología VARIS funcionaba en entorno Windows conforme a las herramientas gráficas 4GL con arquitectura cliente-servidor, y el hardware se componía de servidor PC o RISC con estaciones de trabajo PC en entorno NT, con conectividad a UNÍX TCP/IP), la nueva red ARIA® también funciona en una plataforma Windows, pero ha fusionado los antiguos módulos de VARIS convirtiéndose en un único módulo de trabajo. Una configuración típica es la que se muestra en la figura 8-12, donde la red interconecta todos los equipos del servicio de radioterapia. La red funciona mediante protocolo TCP/IP y es de gran utilidad para el funcionamiento global del servicio. Red MOSAIQ™ La red MOSAIQ™ (evolución de IMPAC) es la red que gestiona las unidades de ELEKTA (fig. 8-13). Se basa en FIGURA 8-12 Red ARIA. el sistema ESI (External System Interfase manager), que gestiona mediante protocolo TCP/IP toda la información del servicio de radioterapia y la interconexión con las otras redes del hospital. Uno de los principales componentes de la red es el sistema de gestión central EMR, similar al diseñado por ARIA® y que permite el acceso de cualquier fase de tratamiento y la sincronización para realizar calendarios de tratamiento. Tanto en funcionamiento como en prestaciones, es similar a la red ARIA® diseñada por VARIAN. 3.3. Lenguaje de las comunicaciones: el estándar DICOM DICOM (digital imaging and communication in medicine) es el estándar reconocido mundialmente para el in­ tercambio de imágenes médicas, pensado para el manejo, el almacenamiento, la impresión y la transmisión de imágenes médicas. En los primeros años de evolución de la disciplina de diagnóstico por la imagen, la presentación y la manipulación de las imágenes se realizaba sobre medios físicos, como placas radiográficas, papel y pantallas CRT, entre otros, con todas las limitaciones que estos presentan. En la actualidad, el uso de imágenes digitales para diagnóstico ha aumentado notablemente debido a las nuevas tecnologías en instrumentación y al rápido desarrollo del soporte computacional, y además suponen una mejor calidad y una mayor diversidad, y la posibilidad de transmitirlas a distintos puntos de inmediato. 123 PARTE 2 Equipamiento radioterápico ● ● FIGURA 8-13 Red MOSAIQ. 124 FIGURA 8-14 Ejemplo de servicios DICOM. Cuando surgieron los primeros formatos de archivos de imágenes digitales, inevitablemente se presentaron numerosos problemas de compatibilidad entre fabricantes que dificultaron el intercambio de imágenes entre los sistemas de información hospitalarios. Es por ello que el American College of Radiology (ACR) y la National Electrical Manufacturers Association (NEMA) iniciaron, en 1983, un proyecto para la elaboración de un estándar que solucionara las dificultades de la transferencia de imágenes médicas y la información asociada a ellas. Tras varios intentos, en 1993 se creó el formato DICOM 3.0, que es el estándar utilizado por las firmas digitales en la actualidad. Hoy por hoy es un estándar en revisión continua que periódicamente genera nuevas versiones (fig. 8-14). Entre las características más sobresalientes de DICOM 3.0 pueden citarse: ● ● ● Es aplicable a un entorno de red. Las versiones previas sólo ofrecían comunicación punto a punto. La versión 3.0 de DICOM determina el soporte de operaciones en un ambiente de red usando protocolos estándar, tales como TCP/IP. Especifica cómo deben reaccionar los dispositivos a los comandos y a los datos que son intercambiados. Las versiones anteriores fueron confinadas a la transferencia de datos, pero la versión 3.0 de DICOM es­ pecífica, con el concepto de las clases de servicio, la semántica de los comandos y de los datos asociados. DICOM tiene un conjunto muy amplio de servicios, la mayoría de los cuales implica transmisión de datos sobre la red, y el formato de fichero en que se sustenta es en realidad una ampliación posterior y de menor importancia del estándar. Dichos servicios son: ● Dicom Store: usado para mandar imágenes u otros objetos persistentes (informes estructurados, etc.) a un PACS o a una estación de trabajo. ● Storage Commitment: usado para confirmar que una imagen ha sido almacenada permanentemente por un dispositivo. El usuario de la clase de servicio (modalidad, estación de trabajo, etc.) utiliza la confirmación de la clase de servicio del proveedor (estación de almacenamiento) para asegurarse de que puede borrar la imagen localmente. ● Query/Retrieve: permite a una estación de trabajo hacer búsquedas de imágenes en un PACS y recuperarlas. ● Dicom Worklist: permite a un equipo de imagen que incluya esta funcionalidad o servicio DICOM, leer la «lista de pacientes citados», obtener detalles de los pacientes y los exámenes médicos solicitados electrónicamente, evitando la necesidad de introducir esa información varias veces y sus consiguientes errores. ● Modality Performed Procedure Step: servicio complementario al Modality Worklist que permite a la modalidad mandar un informe sobre los exámenes médicos realizados incluyendo datos sobre las imágenes adquiridas, las dosis dispensadas, etc. ● Dicom Print: usado para mandar imágenes a una impresora DICOM, normalmente para imprimir una placa de rayos X. Especifica niveles de conformidad. Las versiones previas especificaban un nivel mínimo de conformidad. (Cualquier dispositivo o sistema que declara conformidad con la norma DICOM debe interactuar con parte o con la totalidad de un sistema PCAS. La versión 3.0 de DICOM describe explícitamente cómo un implementador debe estructurar una declaración de la conformidad para seleccionar opciones específicas.) Se estructura como documento de varias partes, lo que facilita la evolución del estándar en un ambiente de rápido desarrollo, simplificando la introducción de nuevas características. Introduce objetos de información (un componente fundamental que se utiliza para representar los datos del mundo real y define el centro de contenidos de CAPÍTULO 8 Informática y comunicaciones información médica, en su mayoría imágenes) explícitos no sólo para imágenes o gráficos sino también para estudios, informes, visitas, procedimientos, listas de tareas, etc. Un beneficio importante de los servicios DICOM 3.0 está vinculado con la interrelación de los diferentes sistemas de información de un hospital, como los sistemas de archivado y transmisión de imágenes (PACS), los sistemas de información radiológica (RIS) y los sistemas de información del hospital (HIS). En los sistemas PACS es donde su aplicación tiene mayor relevancia, dado que estos pueden ser utilizados por los diferentes ambientes que generan y utilizan imágenes médicas de diagnóstico, manteniendo la operatividad entre ellos. La necesidad de extender los estándares al campo de la radioterapia, dio lugar a la construcción del estándar DICOM RT, con el cual se resuelven los problemas que impone el trabajo radioterápico, como por ejemplo, la exportación, no solo de todo tipo de imágenes, sino también de los parámetros y las características de los haces de radiación que utilizan los aceleradores en el tratamiento. 4. LA RED RADIOTERÁPICA Y SU CONEXIÓN E INTEGRACIÓN CON HIS, PACS Y RIS: NIVELES DE INTEGRACIÓN Y PROBLEMAS 4.1. Sistemas informáticos generales o HIS El HIS (hospital information system) es un sistema integrado de información diseñado para gestionar todos los aspectos clínicos, administrativos y financieros de un hospital. Además, permite obtener estadísticas generales de pacientes, datos epidemiológicos, de salud laboral y de salud pública, entre otros. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Los HIS nacieron en los años 1950 para colaborar con la gestión administrativa de los pacientes; es decir, registrar la actividad relativa a los pacientes así como los sistemas de gestión de suministros y stock de productos, siste­ mas de finanzas y contables, etc. La historia de los HIS es en realidad la historia de los sistemas de información en el campo de la salud, ya que fue en el entorno hospitalario donde estos primero se implantaron. Durante las décadas de 1950 y 1960, los sistemas de información se introdujeron casi exclusivamente por necesidades financieras y de gestión económica de los centros. Estos sistemas se centraban en recoger datos demográficos del paciente y mezclarlos con datos de costes para producir facturas. Así pues, se desarrollaron sistemas de facturación y de contabilidad. Este periodo viene caracterizado por los grandes sistemas informáticos (mainframes), que eran muy costosos. La incapacidad de muchos hospitales para soportar estos costes tan altos llevó a la necesidad y al éxito de los sistemas compartidos, es decir, sistemas mixtos de procesamiento de datos clínicos y administrativos. Un sistema de información hospitalario típico de los años 1960 tenía poco de sistema clínico, ya que el énfasis estaba puesto en la contabilidad, las nóminas y los recursos humanos. Los únicos sistemas clínicos que se desarrollaron fueron sistemas de registros de pacientes que recogían, sobre todo, datos con los que estudiar diagnósticos y tomar decisiones para mejorar la precisión diagnóstica, para tomar decisiones clínicas más fiables y para aumentar la comprensión de la estructura del conocimiento médico, de tal manera que pudieran tomarse mejores decisiones y seguir mejores métodos de diagnóstico. En los años 1970 comenzaron a dejarse sentir con más fuerza las necesidades clínicas, pero principalmente como un resultado de las necesidades financieras. Estas cuestiones financieras se centraban en maximizar los ingresos y capturar los costes, y los sistemas de atención al paciente podían servir como vehículo para documentar las órdenes y las peticiones, e indirectamente sus costes. Sin embargo, con este objetivo financiero continuo se hizo poco esfuerzo para tratar las necesidades de los médicos y enfermeras implicados en la atención directa del paciente. El crecimiento de los sistemas departamentales coincidió con la disponibilidad de los miniordenadores, de menor coste que los mainframes. Los hospitales estaban ya experimentando una necesidad creciente de manejar datos de servicios específicos y del hospital en su conjunto. La década de 1980 impulsó un cambio drástico: de maximizar los ingresos a maximizar el reembolso. Se comenzó a presionar para mejorar la coordinación entre diferentes servicios y para reducir la estancia. Cada vez cobraba mayor importancia la contención de costes, los sistemas de pago prospectivo, los grupos relacionados por el diagnóstico, la revisión de utilización, etc. Los servicios clínicos comenzaron a recibir mayor presión para mejorar la productividad. Sin embargo, un hecho clave en el crecimiento de los sistemas departamentales fue el desarrollo de los microordenadores y de los lenguajes de programación de cuarta generación, que trajeron un mayor acceso a los datos y a un menor coste. Un sistema de información hospitalario típico de los años 1980 estaba formado por un sistema de contabilidad y un sistema de atención al paciente. En los años 1990 y principios del siglo xxi, los sistemas se mueven en la dirección de centrarse en el paciente y estar orientados clínicamente; estos sistemas no contemplan al paciente como una colección de números o episodios, sino como un flujo continuo de datos. De esta forma podrá conseguirse más información desde el punto mismo de la asistencia, y los sistemas mejorarán la comunicación proveedor-paciente. En los últimos 20 años, la tendencia ha ido dirigida a desarrollar sistemas descentralizados especializados en la resolución de problemas concretos, que recogen la información requerida y ponen a disposición del resto de los sistemas los datos más relevantes. Entre los sistemas más destacados podemos citar PACS, LIS 125 PARTE 2 Equipamiento radioterápico (laboratory information system) y sistemas de información para anatomía patológica, entre otros, en los que se resume la información clínica del paciente que ha sido transmitida desde los subsistemas de las distintas especialidades médicas del hospital junto con la información generada por el propio sistema principal del HIS. En el puesto de trabajo computarizado clínico se recogen los datos que constituyen la historia clínica electrónica y que es una de las herramientas principales utilizadas por los profesionales sanitarios en la atención de los pacientes. En la situación actual, a pesar de que cualquier subsis­ tema de información del hospital relacionado con la atención a los pacientes se considera parte del HIS, a menudo, cuando se habla de HIS, se hace referencia sólo al sistema que apoya la parte administrativa en la gestión de los pacientes. En la figura 8-15 se muestra un ejemplo de un paciente que solicita una cita para un determinado especialista, en este caso se trata de una revisión de cardiología. El proceso de un paciente hospitalizado es similar, mientras que en el caso de urgencias no hay solicitud de cita previa. Para realizar la cita hay que identificar al paciente en el sistema o darlo de alta, si es el caso, procedimiento descrito en la sección titulada «Fichero maestro de pacientes». Para concertar la cita, en primer lugar es necesario seleccionar la prestación requerida en el catálogo de prestaciones del hospital. Una vez identificados el paciente y la prestación, se procede a solicitar esta última. El siguiente paso es realizar la cita de la prestación que se acaba de solicitar. Antes de abordar el proceso de cita se describirá la configuración de las agendas de los recursos que intervienen, para optimizar el tiempo. El siguiente paso es concertar la cita. Llegado el día, el paciente debe acudir al hospital. Este puede llevar un justificante o comprobante de la cita que se le ha dado previamente, lo que en España se denomina «volante». En el servicio de admisión se da entrada al paciente en el hospital. Luego, este acude a su cita con el especialista, quien puede solicitarle una o varias prestaciones, como una TC (gestionada por el RIS y las imágenes por el PACS) y una analítica (gestionada por el LIS). Los resultados médicos obtenidos, junto con los datos que haya podido introducir y el resto de los datos de su historia clínica, pueden consultarse en la estación clínica. El 126 FIGURA 8-15 Flujo de un paciente en un servicio hospitalario. CAPÍTULO 8 Informática y comunicaciones especialista puede volver a ver al paciente para explicarle el diagnóstico y el tratamiento a seguir: elabora un informe médico, a veces desde la propia estación clínica o con una aplicación específica y, en el caso de que el paciente acuda de forma privada, el sistema administrativo elabora la factura correspondiente. Además, puede haber muchos otros subsistemas en el hospital que no están representados en la figura 8-15 y que idealmente podrían estar interrelacionados e integrados. Es común que para que los subsistemas se comuniquen se utilicen programas específicos, llamados buses o motores de integración, que se encargan de gestionar los flujos de información. La configuración que se haga de los procesos antes descritos, junto con el resto de los subsistemas del HIS, debe reflejar la planificación estratégica que la gerencia quiere llevar a cabo en el hospital. Para adecuar las políticas del hospital a los objetivos estratégicos se dispone, precisamente, del HIS. 4.2. Sistemas informáticos RIS © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La medicina moderna está cargada de información, y a medida que se extiendan más las nuevas tecnologías aplicadas a ella, que por demás no parecen detenerse en su desarrollo y evolución, la generación de los datos e interacciones paciente-sistema médico serán mayores y el manejo mucho más difícil. Las nuevas tecnologías de la información basadas en la microelectrónica, junto con otras innovaciones, permiten enormes aumentos de potencia de cálculo, registro, almacenamiento y reducciones de costes en todo tipo de procesamiento de información: generación, almacenamiento, transmisión, manipulación y visualización, que incluyen datos numéricos, de texto, de sonido o de vídeo. Sin embargo, una cuestión fundamental es la velocidad a la que se adaptarán las instituciones para aprovechar las nuevas formas de hacer las cosas a partir de las nuevas tecnologías de la información. Las instituciones de salud buscan y aplican soluciones de bajo coste, con la flexibilidad necesaria, para permitir el acceso a la información (incluyendo imágenes) en cualquier lugar y en cualquier momento, y para compartir datos e imágenes a través de varias instituciones. Existen varios tipos de sistemas de información relacionados con la salud. Podemos encontrar el HIS, cuya función principal es mantener la información referente a los servicios de un hospital accesible a los actores del mismo. Dentro de las instituciones de salud hay varios servicios especializados, como el laboratorio clínico, anatomía patológica e imagenología, por citar algunos. Cada uno dispone también de sistemas de información que han sido optimizados para su funcionamiento de acuerdo con los requerimientos específicos de cada rama. Para los casos citados se encuentran los sistemas LIS, PIS y RIS, respectivamente. La aceptación en el entorno sanitario de los RIS ha sido buena, en general, debido a la enorme ayuda que supone la gestión de una ingente cantidad de exploraciones e imágenes radiológicas. FIGURA 8-16 Diagrama de funcionamiento de una red RIS. Un RIS debe gestionar toda la actividad radiológica de un paciente (fig. 8-16), desde la petición de un estudio hasta su informe, pasando por la recogida de las incidencias o consumos que conlleve la realización de la exploración. Puede definirse el RIS como la herramienta informática que permite gestionar los procesos de un departamento de radiología mediante aplicaciones informáticas residentes en ordenadores. De la definición se desprende que en la evaluación del rendimiento y las prestaciones de un RIS debemos valorar los equipos de informática a utilizar y la conexión entre ellos, por un lado, y por otro el programa informático y los distintos componentes del mismo. Su objetivo principal consiste en racionalizar y optimizar el trabajo que supone una actividad diaria que tiene como resultado la realización de exámenes a pacientes, con su consiguiente flujo de trabajo generado al tener que diagnosticar e informar las pruebas. 4.3. Sistemas informáticos PACS La tecnología PACS se introdujo a mediados de los años 1980, pero no fue realmente hasta el inicio de la década siguiente cuando realmente tuvo su maduración. Vio su primera instalación operativa en los servicios de diagnóstico por la imagen de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) a lo largo de la década de 1980. En aquella época, la UCLA se convirtió en el principal centro de desarrollo y experimentación en PACS. Ya en 1992 se podían contar alrededor de 20 PACS instalados en Europa con distintos niveles de implantación, pero hay que citar especialmente los trabajos teóricos y de estandarización realizados en el Hospital de la Universidad 127 PARTE 2 Equipamiento radioterápico FIGURA 8-17 Red PACS. Libre de Bruselas (Bélgica) y en el Hospital del Danubio (Viena, Austria), diseñados para funcionar sin película. Los objetivos de un PACS son capturar, gestionar, transmitir y exhibir imágenes médicas. Sus componentes son interfaces con equipamiento de imagen, redes de comunicación, sistemas de archivo, estaciones de trabajo para la exhibición de imágenes y software de gestión de base de datos (fig. 8-17). 128 Ya sabemos claramente que un PACS no es una isla única; habita en un mar de información con otras islas conocidas, como RIS, HIS y el sistema de desarrollo de información DIS (development information system), generalmente encargado de toda la gestión económicoadministrativa del hospital. 4.4. Integración con los servicios de radioterapia Las redes de radioterapia están conectadas a multitud de servicios y por ellas transcurre una ingente cantidad de información. La integración de la red local de radioterapia con otras redes pasa por lo que se denomina un switch. Un switch (en español, conmutador) es un dispositivo de interconexión de redes de ordenadores/ computadoras que opera en la capa 2 (nivel de enlace de datos) del modelo OSI (open systems interconection). Un switch interconecta dos o más segmentos de red, funcionando de manera similar a los puentes (bridges), pasando datos de una red a otra (fig. 8-18). La conexión también puede establecerse mediante un router, que tiene más facilidades de software que un switch. Al funcionar en una capa mayor que la del switch, el router distingue entre los diferentes protocolos de red, tales como IP, IPX, Apple Talk o DECnet. Esto le permite tomar una decisión más inteligente que la del switch en el momento de reenviar los paquetes. Los problemas de conectividad de red tienen distintas causas, pero normalmente se deben a adaptadores de red incorrectos, a una inadecuada configuración de los modificadores, a un hardware defectuoso o a problemas del controlador. Algunos síntomas de los problemas de FIGURA 8-18 Puertas y routers de intercomunicación de redes. conectividad son intermitentes, por lo que no parecen señalar claramente una de estas causas. A veces, una actualización del sistema operativo introduce los problemas de conectividad de red. El mismo adaptador de red que funcionó correctamente en un sistema operativo anterior o diferente, como Microsoft Windows 98 o Microsoft Windows 95, puede producir problemas después de una actualización. En ocasiones, el motivo de un problema de conectividad puede ser la reubicación de un servidor. Las causas más comunes de los problemas de conectividad son: ● ● Los adaptadores de red y los puertos conectores tienen niveles de dúplex o parámetros de velocidad de transferencia no coincidentes. Los adaptadores de red o los conectores con tasas de transmisión de 10/100 megabits por segundo (Mbps) no conectan correctamente. Alguna configuración de detección automática no puede detectar bien la velocidad de algunos adaptadores de red. CAPÍTULO 8 Informática y comunicaciones ● El adaptador de red es incompatible con la placa base o con otros controladores o componentes de hardware o de software. También hay que vigilar el buen funcionamiento del router y la identificación correcta de los puertos y las entradas de los distintos servidores que tienen que intercambiar la información. Para esto es necesaria una buena definición de las IP de cada estación de trabajo (una dirección de IP [Internet Protocol] es una identificación numérica [dirección lógica] que se asigna a dispositivos que participan en una red de ordenadores que utiliza el protocolo de Internet para la comunicación entre sus nodos), así como la identificación correcta de los paquetes transmitidos. También, para su buen funcionamiento la red ha de trabajar en lenguaje compatible DICOM. Así mismo, la red debe disponer de un cortafuegos, que es un software dedicado que inspecciona el tráfico de la red que pasa por él, y niega o permite el paso basándose en un conjunto de reglas definidas por el administrador. Para verificar las redes existen comandos que permiten comprobar su funcionamiento. Algunas de las herramientas ofrecidas por Unix para diagnosticar problemas de red (y habitualmente disponibles también en otras plataformas) son las siguientes: ● ● ● ● © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● Ping: es la herramienta básica para verificar la conectividad de la red. Permite determinar si un host es alcanzable y proporciona estadísticas sobre los tiempos de respuesta de la red. Traceroute: muestra la ruta que los paquetes seguirán desde un host de origen hasta otro host de destino. Permite, entonces, diagnosticar problemas de ruteo. Nslookup: permite hacer consultas interactivas a un servidor DNS. Netstat: despliega información sobre la tabla de ruteo, las interfaces y los sockets activos. Ifconfig: si bien es básicamente una herramienta de configuración, puede utilizarse también como herramienta de diagnóstico, para detectar errores en la dirección IP, máscara de subred o dirección de broadcast. 5. RESUMEN En este capítulo se desarrollan y explican conceptos como qué son los equipos informáticos, la aplicación y la gestión tanto en redes hospitalarias generales como en redes específicas en radioterapia, así como redes informáticas, Internet y sus aplicaciones, y los requerimientos de protección de datos. Hoy en día es inconcebible la gestión de un servicio de radioterapia sin ordenadores ni redes informáticas específicas de la especialidad. El objetivo de este capítulo es conocer los componentes fundamentales del ordenador, comprender y saber describir los sistemas informáticos de gestión hospitalarios, tanto generales como específicos de radioterapia, explicar los diferentes tipos de redes informáticas y conocer sus riesgos de seguridad. Bibliografía Andreu Martínez V, Agullo Boix V, Gómez Molla JA, Martínez Mateu V. PONTO. Un sistema de información para la gestión de los servicios de oncología radioterápica. Oncología. 2006;29:194-205. Barberis LS. Aplicaciones de un sistema automático de procesamiento de imágenes médicas basada en estándares. Tesis Carrera Maestría en Física Médica. Instituto Blaseiro. Argentina: Universidad Nacional de Cuyo; 2009. Carnicero J, Fernández A. Manual de salud electrónica para directivos de servicios y sistemas de salud. LC/L. 3448. Enero de 2012. DICOM. Imágenes diagnósticas y comunicaciones en medicina. Universidad Santo Tomas de Aquino, Facultad de Ingeniería Electrónica. Bogota D.C.; 2004. MOSAIQ User’s Guide. MOSAIQ Version 2.0. Disponible en: http:// www.radonc.ucsf.edu/links/forms/Mosaiq/UserGuide.pdf. Oliván JA. Sistemas de información hospitalarios: el C. M. B. D. Scire. 1997;3:115-30 Oncology Systems. VARIAN. Netword Configuration Guidelines. P/N 100014120. November 19, 2008. Disponible en: http://www. varian.com/us/oncology/radiation_oncology/aria/ Real Decreto de Garantía y Control de Calidad en Radioterapia. R. D. 1566/1998 (17 julio 1998). Disponible en: http://piramide­ normativa.sne.es/Repositorio/MSC/Real%20Decreto%2015661998%20de%2017%20de%20julio.pdf 129 Página deliberadamente en blanco PARTE El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología ÍNDICE DE CAPÍTULOS 9. Procesos y procedimientos en la actividad radioterápica 10. Dosimetría física en radioterapia externa 140 11. Radiobiología 161 132 3 CAPÍTULO 9 Procesos y procedimientos en la actividad radioterápica Luis Núñez Martín ÍNDICE 132 1. Introducción 132 2. Estructuración organizativa de la radioterapia: procesos y procedimientos 132 3. Recursos humanos 133 4. Procesos y procedimientos en radioterapia 134 4.1.Admisión del paciente 134 4.2.Simulación 135 4.3.Prescripción dosimétrica 136 4.4.Planificación dosimétrica 136 1. INTRODUCCIÓN En el presente capítulo se estudiará la estructura de la actividad radioterápica, algo especialmente importante dada su complejidad si se compara con otros departamentos médicos. Esta complejidad es consecuencia tanto de la variedad de tareas que hay que realizar para llevar a buen término un tratamiento radioterápico como de la diversidad de profesionales involucrados en ellas. Conocer cómo se desarrolla el flujo de tareas que constituyen la actividad radioterápica es primordial para garantizar la seguridad y la eficiencia de los tratamientos, ya que el conocimiento sobre en qué momento y en manos de quién está el proceso que corresponda del tratamiento en curso garantiza que todo lo que a este proceso corresponda está siendo supervisado por todo el mundo que participa y colabora en él. 2. ESTRUCTURACIÓN ORGANIZATIVA DE LA RADIOTERAPIA: PROCESOS Y PROCEDIMIENTOS Como en toda actividad productiva moderna, la radioterapia está sujeta a una organización de su gestión basada en procesos. Se entiende como proceso (qué hacemos) 4.5.Aceptación médica 137 4.6.Verificación experimental 137 4.7.Documentación e informe dosimétrico, transmisión de datos y almacenamiento 137 4.8.Tratamiento 138 4.9.Seguimiento clínico y de enfermería 139 4.10.Fin del tratamiento 139 5. Resumen 139 Bibliografía 139 una serie de actos que se suceden en el tiempo, los cuales están organizados en procedimientos que constituyen el método, esquema o forma en que han de realizarse dichos actos. Los procesos están impulsados por el logro de un resultado, se centran en la satisfacción de los clientes y otros interesados, y contienen actividades que pueden realizar personas de diferentes departamentos con unos objetivos comunes. Los procedimientos (cómo lo hacemos) están impulsados por la finalización de la tarea, se centran en el cumplimiento de las normas y documentan la secuencia de pasos de ejecución de las actividades que pueden realizar personas de diferentes departamentos con distintos objetivos. Según esto, podemos entender que la actividad radioterápica está formada por un conjunto de procesos que tienen asociados unos procedimientos. Los procesos serían cada una de las etapas que deben seguirse, desde la entrada del paciente en las instalaciones de radioterapia hasta su salida de ellas una vez tratado. Los procedimientos serían las tareas a realizar en cada etapa, que pueden agruparse en: admisión, simulación, planificación, verificación y tratamiento. (v. cap.25, apartado «6.1 Normativa específica de aplicación de la protección © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 9 Procesos y procedimientos en la actividad radioterápica radiológica en el ámbito operacional en las instalaciones y en los equipos de radioterapia»). Esta estructura organizativa está referenciada en el sistema de gestión de calidad, o puede estarlo, en el apartado de requisitos (ISO 9001) que debe de cumplir un sistema de gestión de calidad para su aplicación o certificación. La acreditación de la actividad radioterápica es optativa del centro, pero puede ser conveniente su habilitación al objeto de regularizarla y homogeneizarla, tanto en el ámbito intrahospitalario como en el extrahospitalario. No obstante, hay que tener en cuenta que trabajar en el entorno ISO supone un esfuerzo adicional en el que todos deben sentirse involucrados. Los departamentos participantes en los procesos y procedimientos son el de oncología radioterápica (SOR), el de radiofísica y protección radiológica (SRFPR), y el de enfermería. Este último rara vez es considerado, pero tiene una importancia extrema por aportar el personal que de manera real y efectiva ejecuta las tareas concretas que constituyen los tratamientos. Este aspecto queda velado porque estas tareas son realizadas con las instrucciones y bajo la dirección de los dos departamentos mencionados, SOR y SRFPR, aunque este último lo haga de un modo no formalmente declarado. Esta visión de la organización no es claramente manifiesta. Se elude por diferentes motivos, todos ellos relacionados con el rol y el desarrollo histórico de dichos departamentos. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Por el lado de la enfermería nos encontramos con que este departamento aporta los recursos de personal (enfermería y técnicos operadores) a los departamentos médicos, quirúrgicos, etc., que los precisan. Su función es proveer y garantizar la organización eficiente de sus recursos humanos, apoyando a los servicios hospitalarios en el desarrollo de las tareas clínico-asistenciales para la consecución de sus objetivos específicos. No interviene, o lo hace de forma mínima, en las funciones de su personal que son establecidas y asignadas en los propios servicios, por sus jefes respectivos. Por lo que corresponde al SOR, tenemos que sus funciones son de carácter fundamentalmente clínico. Establece los tratamientos, prescribe la radioterapia cuando está indicada y realiza el seguimiento clínico. Su ascendiente y dirección sobre el personal de enfermería y técnico es directo, estableciendo sus misiones y sus puestos de trabajo. En lo que respecta al SRFPR, sus funciones son de colaboración, es decir, de trabajo con los otros departamentos para la consecución de unos tratamientos óptimos, realizando tareas de carácter físico-técnico que requieren la participación tanto de los técnicos dosimetristas a su cargo como de los técnicos operadores asignados en principio al SOR. Por tanto, el personal de enfermería realiza sus tareas con las instrucciones y bajo la dirección de los dos departamentos, el SOR y el SRFPR. La traslación de estos conceptos organizativos al entorno sanitario y hospitalario en que se desarrolla la actividad radioterápica es de lo más complejo. Reflejo de tal complejidad puede encontrarse en el propio Real Decreto español 1566/1998 por el que se establecen los criterios de calidad en radioterapia, (http://www.boe.es/boe/ dias/1998/08/28/pdfs/A29383-29394.pdf), donde se aplica la denominación de «unidad asistencial de radioterapia» (Art. 3), a la que se asigna la responsabilidad de tal unidad a un médico nombrado por el titular de la instalación, nombramiento que va acompañado por el del responsable de la «unidad de radiofísica». Fruto de estos nombramientos es la Comisión de Garantía y Control de Calidad definida en el Art.4, donde aparecen ambas unidades, las cuales se repartirán funciones y responsabilidades en las distintas etapas del Programa de Garantía de Calidad (PGC) de la unidad asistencial. Es decir, hay una unidad asistencial, pero hay dos responsables que participan en ese PGC; uno tendrá la dirección y responsabilidad de los tratamientos de radioterapia (Art. 6.1), pero el radiofísico hospitalario tendrá la dirección y responsabilidad de la dosimetría clínica de los pacientes. Es de observar que en todo el texto de esta norma se evita el uso de los términos «servicio» o «departamento». Esta dualidad solapada de responsabilidades es en sí una incongruencia, y todo porque el legislador no se atreve a definir la estructura de los departamentos de radioterapia como unidades funcionales coparticipadas por diferentes servicios con funciones y responsabilidades que ya existen bien definidas hoy en día en la práctica; algo que muy posiblemente será corregido en la próxima redacción de esta norma, ya de por sí superada por la realidad y las condiciones científico-técnicas aparecidas desde su publicación a finales del siglo pasado. Aparte de la ambigüedad normativa, la complejidad organizativa de la radioterapia nace del desarrollo entrelazado, secuencial y continuo de las tareas que realizan los dos departamentos participantes en el trabajo, las cuales tienen un mismo objetivo: el tratamiento radioterápico de los pacientes en condiciones de seguridad, con una óptima calidad y de manera eficiente. Tareas con un mismo objetivo último, pero con diferentes misiones concretas, que deben mantenerse en sincronía continua. Cada uno de estos servicios aporta al proceso sus propios recursos humanos e instrumentales, así como sus procedimientos, los cuales pueden ser comunes a ambos o particulares de cada uno de ellos. La instrumentación se ha descrito en los capítulos 5, 6, 7 y 8, correspondientes al equipamiento en radioterapia. 3. RECURSOS HUMANOS La radioterapia es una actividad interdisciplinaria, y las tareas a desarrollar implican una colaboración estrecha y organizada de los que participan en ella. Los recursos humanos que aporta el SOR son los médicos especialistas en oncología radioterápica, los profesionales de 133 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología enfermería y los técnicos especialistas operadores de radioterapia. Las funciones de los oncólogos están centradas en la justificación y la optimización del tratamiento en el marco radioprotector. Estas funciones están estrechamente relacionas con las funciones clínicas. Así mismo, dada su relación con los equipos radiantes y la responsabilidad asociada, deben contar con una formación en protección radiológica, que considerando la normativa debe capacitarlos como supervisores de instalaciones radiactivas, para el ejercicio de las consiguientes funciones de dirección de estas. Las funciones de la enfermería son de puro carácter asistencial, con un papel pasivo en el marco radioprotector ya que habitualmente sólo aparecen como trabajadores expuestos y únicamente en algunos puestos o tareas. En cuanto a los técnicos operadores de las máquinas de irradiación, están a cargo directo de los tratamientos de los pacientes y por tanto involucrados, en términos de radioprotección, de forma más o menos directa, en la optimización y la limitación de la dosis a los pacientes. Han de procurar una correcta aplicación de los tratamientos, siguiendo los planes aprobados por el SOR y el SRFPR. De igual forma, sus actuaciones y buen proceder inciden de forma directa en la radioprotección de los propios técnicos y en la de todo aquel que circula por las instalaciones o sus inmediaciones. 134 Los recursos humanos aportados por el SRFPR son los especialistas en radiofísica hospitalaria y los técnicos do­ simetristas, ambos formados no sólo en las técnicas clí­ nicas radioterápicas y de imagen, sino también en las de radioprotección. Las funciones de los físicos y técnicos están directamente relacionadas con la optimización y la limitación de las dosis a los pacientes, como corresponsables de los tratamientos, y con la limitación de la radiación de todo el personal que utiliza o circula por la instalación, como responsables directos de velar por la protección radiológica en esta. 4. PROCESOS Y PROCEDIMIENTOS EN RADIOTERAPIA Los procedimientos de aplicación en las instalaciones de radioterapia están recogidos en dos documentos: el reglamento de funcionamiento y el PGC de la instalación. Aunque ambos tienen una intencionalidad diferente coinciden en el sentido de lograr el mejor tratamiento para los pacientes con una mínima dosis al personal de operación y a la población (v. cap. 25, apartado «6.1 Normativa específica de aplicación de la protección radiológica en el ámbito operacional en las instalaciones y en los equipos de radioterapia»). Los procedimientos de aplicación en los departamentos radioterápicos tienen dos ámbitos. Unos son de común aplicación y uso por ambos servicios, como aquellos que exigen un trabajo próximo y común entre su personal. El segundo ámbito es el que pertenece con exclusividad a cada uno de los servicios, y la responsabilidad es prácticamente excluyente para el otro, dado el carácter específico de las tareas a desarrollar. Los procedimientos del proceso radioterápico resultantes del sumatorio de los procedimientos comunes y propios de cada servicio responden al flujo del trabajo radioterápico que queda expresado en la figura 9-1, donde puede observarse la especificidad de las tareas de cada grupo. Fundamentalmente hay diez procesos o etapas en el tratamiento radioterápico: 1. Admisión. 2. Simulación. 3. Prescripción dosimétrica. 4. Planificación dosimétrica. 5. Aceptación médica. 6. Verificación experimental. 7. Documentación, informe dosimétrico, transmisión de datos y almacenamiento. 8. Tratamiento. 9. Seguimiento clínico y de enfermería. 10. Fin del tratamiento. Cada una de estas etapas comprende una serie de tareas a las que están asociados sus correspondientes procedimientos de ejecución. Puede encontrarse información al respecto en el documento de 2012, Safety is no accident, de la American Association for Radiation Oncology (ASTRO), disponible en https://www.astro.org/uploadedFiles/Main_Site/Clinical_Practice/Patient_Safety/Blue_Book/SafetyisnoAccident.pdf, y en los Reports 50, 62 y 83 de la International Commission on Radiation Units and Measurements (ICRU). 4.1. Admisión del paciente La admisión del paciente es el proceso por el cual se produce el ingreso de este en el SOR. ● ● Quién: el oncólogo radioterápico es el responsable de este proceso que implica decisiones clínicas propias de sus competencias. Las decisiones clínicas se corresponden con el principio de justificación: el tratamiento con radiaciones debe estar indicado de forma clara y precisa, y no debe de existir otro procedimiento terapéutico alternativo que proporcione los mismos resultados clínicos, en los dos aspectos del proceso curativo, que son la eliminación del tumor y la minimización de los efectos secundarios. Cómo: la operativa organizativa supone el control y el registro de entrada de los pacientes en el sistema de información o red radioterápica, tarea en la que están involucrados médicos y administrativos, quienes vigilarán que los tiempos de espera para que un paciente comience su proceso radioterápico desde que ha sido orientado al tratamiento sean mínimos. Una vez finalizado el proceso de CAPÍTULO 9 Procesos y procedimientos en la actividad radioterápica FIGURA 9-1 Etapas y desarrollo secuencial del proceso radioterápico. Entre paréntesis se indica el servicio responsable e involucrado en la tarea correspondiente. ORT: servicio de oncología radioterápica; RF: servicio de radiofísica y protección radiológica. ● © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● admisión es citado para el siguiente proceso (simulación). Cuándo: el proceso se inicia cuando el paciente ingresa en el SOR, es admitido como candidato a tratamiento radioterápico y es estudiado para determinar la adecuación del tratamiento a su patología. Finaliza este proceso cuando el paciente dispone de la citación para realizar la simulación. Dónde: el paciente ingresa para ser tratado en las instalaciones de radioterapia a través del servicio de admisión del centro hospitalario y de la secretaría del SOR. 4.2. Simulación El concepto de simulación radioterápica ha sufrido una evolución con el tiempo y con el desarrollo científico y tecnológico. Este proceso, los equipos que utiliza para su realización y los procedimientos asociados serán estudiados con detalle en la parte 4 de este libro. En el pasado se entendía como simulación el proceso de definición del tratamiento en el mismo momento en que se adquirían las imágenes para el estudio y la planificación dosimétrica del tratamiento, en general a partir de una tomografía computarizada (TC). En ese momento de la adquisición de las imágenes, en la misma consola del equipo de TC se definía con todo detalle o se «simulaba» el tratamiento. Esta es la razón por la que a este acto y a la TC se las denomina simulación y simulador-TC, respectivamente. 135 Hoy en día, reconocido el hecho de que la TC no proporciona información suficiente sobre la geometría y la extensión del tumor, el proceso de simulación comprende no sólo la realización de una TC sino también de otras pruebas de imagen que aportan una información complementaria muy importante sobre la geometría de la lesión y de su entorno. Las pruebas de imagen que configuran el proceso de simulación son la TC, la resonancia magnética (RM), la tomografía por emisión de positrones (PET), la angiografía digital y la ecografía. El proceso técnico en el que se consideran todas ellas se denomina registro o fusión y constituye una de las áreas de desarrollo de la tecnología más importantes en el momento actual. Es en esta fase cuando se inicia la optimización de la irradiación, al establecerse el conjunto de pruebas diagnósticas y de imagen que permiten delimitar del modo más preciso posible los límites del tumor y de los órganos de riesgo que lo circundan. ● Quién: las pruebas de TC las realizan generalmente los técnicos especialistas en radioterapia, operadores del simulador-TC. Las pruebas de RM, angiografía o PET las realizan los técnicos de imagen de radiodiagnóstico y medicina nuclear, que pese a pertenecer a servicios distintos tienen que estar instruidos en las PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología ● 136 ● ● condiciones en que deben realizarse las pruebas que ellos deben llevar a cabo y que la técnica radioterápica demanda. Los técnicos dosimetristas del SRFPR son los receptores de todas las pruebas de imagen y tienen como misión comprobar que han sido correctamente realizadas, su fusión y el contorneo preliminar de las estructuras anatómicas más evidentes (contorno externo del paciente, estructuras óseas, etc.), lo cual, una vez ejecutado y supervisado por el radiofísico responsable, es transferido al médico para su examen con el fin de proceder al delineado de las estructuras tumorales y críticas, y la definición de la prescripción dosimétrica en los términos antes descritos. Cómo: la realización de la simulación en el simulador-TC comprende no sólo la realización de los estudios de imagen; es el momento en que se establecen las condiciones geométricas del tratamiento. Para ello se elaboran los dispositivos de inmovilización y referenciación (máscaras termoplásticas, colchones de vacío, etc.), de manera que se garantice que esa posición en que han sido adquiridas las imágenes es la misma que habrá que fijar en el momento del tratamiento. Las pruebas de imagen adicionales que comprenden la simulación tendrán que realizarse también en las mismas condiciones geométricas de la simulación-TC, utilizando los mismos sistemas de fijación y simulación, cuando esto sea posible. Estos elementos de fijación y referenciación son trasladados a las salas de tratamiento cuando este vaya a ser iniciado, y se fijan a la mesa del acelerador en cada una de las sesiones que constituyan el tratamiento (la mesa, obviamente, debe tener la misma geometría que la del simulador-TC). Cuándo: este proceso comienza una vez que los médicos de la unidad asistencial aprueban la indicación del tratamiento radioterápico para el paciente y solicitan la realización de los estudios de imagen que permitirán conocer los datos necesarios para la planificación dosimétrica. Finaliza cuando los datos de imagen son transferidos al médico responsable. Dónde: el proceso se realiza en cada una de las instalaciones en que se encuentran los equipos de imagen citados, los cuales están ubicados en las instalaciones de radioterapia (simulador-TC), de radiodiagnóstico (RM, angiógrafos y ecógrafos) y de medicina nuclear (PET). 4.3. Prescripción dosimétrica La prescripción dosimétrica es el proceso por el cual se definen las condiciones que debe cumplir el tratamiento para que sea eficaz en la cura de la enfermedad. Esto supone tanto la definición geométrica de los volúmenes de las lesiones como las dosis absorbidas de radiación a administrar. Deben contemplarse aspectos que influyen en los volúmenes: movimiento de los órganos, incertidumbre de la extensión tumoral y posible reducción de los volúmenes una vez que el tratamiento ha sido iniciado. De acuerdo con las dimensiones del tumor, su ubicación, la proximidad a órganos críticos y, obviamente, su etiología, se establece la prescripción dosimétrica en un proceso optimizador que busca compatibilizar la dosis adecuada para provocar la muerte a todas las células tumorales, sin originar un deterioro funcional importante del resto de los órganos y tejidos circundantes. ● ● ● ● Quién: es el médico quien tiene la responsabilidad de este proceso eminentemente clínico. Cómo: el médico debe determinar cuantitativamente la dosis a administrar, tanto al volumen tumoral como la dosis límite a recibir por los órganos y tejidos circundantes. Esta determinación requiere la definición de los volúmenes del tumor y de los órganos y zonas sanas periféricas en riesgo. Adicionalmente debe determinar de manera clara las dosis que esos volúmenes tumorales tienen que recibir, además de lo que no han de recibir las zonas sanas. La especificación de volúmenes y dosis deberá hacerse según los criterios aceptados por la comunidad científica (ICRU, Reports 50, 62 y 83). La prescripción debe contemplar, así mismo, el fraccionamiento con que va a realizarse el tratamiento, el cual dependerá tanto de la radiosensibilidad del tumor como de la de los órganos críticos. Este fraccionamiento tiene que establecer la dosis total, la dosis por sesión y el espaciamiento de las sesiones. Esta fase del proceso comprende también la definición de los controles del tratamiento a realizar, que incluyen verificaciones por imagen del tratamiento, exámenes clínicos y pruebas analíticas. Cuándo: la prescripción dosimétrica se realiza una vez que toda la información iconográfica (imágenes TC, RM y PET) está disponible y preparada para ser utilizada en la delineación de los volúmenes implicados en el tratamiento. Dónde: la prescripción dosimétrica se realiza durante el acto de la consulta médica, donde el oncólogo radioterapeuta atiende y explica al paciente el proceso que se va a seguir. 4.4. Planificación dosimétrica La planificación dosimétrica es el proceso por el que se calcula la distribución de dosis absorbida resultado de la interacción de los haces de radiación proporcionados por las máquinas de tratamiento con la materia constitutiva del paciente, para la consecución de los objetivos establecidos en la prescripción dosimétrica. ● ● Quién: el trabajo es responsabilidad de los radiofísicos responsables, y puede ser realizado bien por ellos mismos o bien por los técnicos dosimetristas bajo la supervisión de los primeros. Cómo: la tarea de planificación comprende la selección de la técnica y de los haces de tratamiento que satisfagan los requerimientos establecidos en la prescripción dosimétrica. Esta tarea incluye un proceso de optimización, en el que el cálculo dosimétrico se CAPÍTULO 9 Procesos y procedimientos en la actividad radioterápica ● ● realiza mediante un bucle de aproximaciones sucesivas de prueba y error hasta alcanzar la mejor aproximación a la prescripción dosimétrica demandada. Una vez alcanzado el objetivo que más se aproxima a la prescripción dosimétrica, los resultados numéricos y gráficos se envían al médico responsable para su aprobación. De no satisfacerse la prescripción completamente por las posibles dificultades del caso, se inicia un proceso de análisis y discusión entre el radiofísico y el médico, al objeto de alcanzar la solución de compromiso más aproximada a lo óptimo. Cuándo: este proceso comienza una vez que están totalmente definidas la prescripción y las imágenes de la planificación TC (modalidad de imagen utilizada para el cálculo), y que los volúmenes del tumor y de los órganos críticos están completados y delineados. Finalizada la planificación dosimétrica, su resultado es transmitido al médico responsable para que proceda a la realización del siguiente proceso. Dónde: el trabajo de cálculo dosimétrico se realiza en las instalaciones donde están ubicados los servidores y puestos de trabajo del sistema de planificación y cálculo dosimétrico. 4.5. Aceptación médica dosis administrada al paciente es la que realmente recibe en el curso del mismo, la dosis se administra basándose en unos cálculos previos al tratamiento. Los cálculos dosimétricos comportan una configuración de las características de las máquinas de tratamiento que son exportadas del sistema de planificación dosimétrico a las máquinas, pero esto implica que una vez introducidos en estas ya no se tiene mayor control sobre lo que realmente pueda suceder, más allá del conocimiento que se tenga de la fiabilidad de las máquinas. Este control sólo podría tenerse de forma plena si hubiera unos sistemas que permitieran medir y observar on line el progreso de la administración de la dosis calculada durante las sesiones de tratamiento. ● ● ● De no satisfacerse la prescripción completamente por las posibles dificultades del caso, se inicia un proceso de análisis y discusión entre el radiofísico y el médico, con el fin de alcanzar la solución de compromiso más adaptada a lo óptimo. ● ● © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● ● Quién: de este proceso de análisis y discusión de los resultados dosimétricos y su adaptación al caso clínico, en el que participan el médico y el físico responsables del paciente, resulta una decisión que debe tomar el médico. Cómo: el proceso es consecuencia del examen de los resultados dosimétricos y su adaptación al caso clínico, de acuerdo con la prescripción dosimétrica definida. Cuándo: este proceso se ejecuta una vez que el físico considera que la optimización de sus cálculos ha alcanzado un máximo, y los traslada entonces al médico. Una vez registrada la aceptación por parte del médico, este lo comunicará al SRFPR para que prosiga con el siguiente proceso. Dónde: este examen se realiza en las estaciones de trabajo del sistema de planificación dosimétrica, las cuales disponen de herramientas de análisis de los resultados (histogramas dosis-volumen, representaciones bidimensionales o volumétricas de las imágenes y de las isodosis, etc.). 4.6. Verificación experimental La verificación dosimétrica constituye la garantía de que el tratamiento va a realizarse según lo planificado. Debido a la imposibilidad de constatar de forma evidente e inmediata que durante el tratamiento la ● Quién: la verificación es responsabilidad del equipo del SRFPR y este es el que la realiza. En ella participan los técnicos dosimetristas y el radiofísico encargado del caso. Cómo: las verificaciones pueden hacerse mediante cálculos redundantes o mediante la reproducción experimental en condiciones casi reales de las características del tratamiento. Las verificaciones tienen que ser visadas tanto por quienes las realizan como por quienes las supervisan. Cuándo: debido a la ausencia de unos procedimientos que comprendan el control inmediato de todos los detalles del proceso de administración de la dosis, se recurre a verificar previamente que lo que vaya a «hacerse» tenga las máximas garantías de que se va a producir de forma fiel a lo planificado y sin errores. Dónde: las verificaciones suelen ser de dos tipos, en función de la complejidad de la técnica de tratamiento. Como una mayor complejidad suele implicar una mayor demanda de las prestaciones de las máquinas, los controles asociados tendrán que ser también mayores. Según esto, las técnicas menos complejas suelen verificarse mediante controles de calidad realizados de forma periódica sobre las máquinas y los sistemas de planificación. Además, deben realizarse cálculos redundantes de la planificación dosimétrica mediante sistemas de cálculo dosimétricos independientes de los considerados principales y habitualmente utilizados. Los procedimientos de mayor complejidad suponen la ejecución del tratamiento sobre un maniquí, utilizando la técnica y los campos que se han calculado y aceptado como constitutivos del tratamiento del paciente. Esto supone la ocupación de la máquina de tratamiento para cada uno de los casos, que a su vez han debido ser planificados sobre el maniquí como si de un paciente se tratara. 4.7. Documentación e informe dosimétrico, transmisión de datos y almacenamiento La organización de los propios procesos o tareas requiere el control de lo actuado, lo cual sólo puede hacerse basándose en el registro y la documentación de los 137 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología resultados alcanzados. En radioterapia, como acto clínico y además sujeto a la normativa radioprotectora, es obligatorio documentar, registrar y almacenar la planificación dosimétrica, los resultados de esta objetivados en un informe dosimétrico y la exportación de las condiciones de la planificación a las máquinas de tratamiento para su ejecución. ● ● ● 138 ● Quién: el responsable de realizar estas tareas es el radiofísico encargado del paciente. Cómo: la documentación se va a produciendo a medida que se realizan las tareas, las cuales comprenden la planificación dosimétrica realizada y el registro de la aceptación médica, el informe dosimétrico de la planificación aceptada y su incorporación a la historia clínica del paciente, la exportación de los datos de la configuración de los parámetros de la máquina de tratamiento para la administración de la configuración dosimétrica planificada y el almacenamiento de todo ello para su uso clínico en el seguimiento del paciente o en la revisión retrospectiva de lo actuado. Cuándo: todas las tareas de esta etapa se realizan después de haber verificado la viabilidad práctica de la técnica de tratamiento aceptada por el médico y la no existencia de problemas de carácter técnico. La finalización de estas tareas da lugar a la citación del paciente a tratamiento, lo cual en general se realiza de manera automática, si no existen otras restricciones, anotando el día y la hora libres en la agenda de actividad de la máquina para la que se haya realizado la planificación. Dónde: estas tareas se realizan en los puestos de trabajo de planificación dosimétrica, de conexión con el sistema de información hospitalario y de la red radioterápica, que en ciertas tecnologías están unificados. 4.8. Tratamiento La ejecución del tratamiento radioterápico es el objetivo al que conducen todos los procesos previos, y a su vez consta de dos etapas bien diferenciadas. La primera es la denominada puesta en tratamiento, que incluye los procedimientos a seguir para la primera sesión de tratamiento, y la segunda comprende los que hay que seguir en todas y cada una de las sesiones sucesivas hasta completar el tratamiento. En el tratamiento debe comprobarse que todo se ajusta a lo planificado. ● ● Quién: los responsables de la realización de las tareas son los médicos, los físicos y los técnicos operadores de radioterapia. Cómo: en la puesta en tratamiento se ha de comprobar: ● La carga del fichero correspondiente en la máquina de tratamiento, con la técnica a aplicar al paciente. ● La correspondencia entre el paciente real y el fichero de la máquina que contiene las características de su tratamiento. La colocación y la inmovilización del paciente según lo previsto en la simulación y requerido en la planificación dosimétrica. ● La definición del tipo y el plan de controles por imagen para verificar el correcto posicionamiento del paciente. ● La realización de dicho control por imagen. ● La definición del plan de controles dosimétricos a seguir durante el tratamiento: dosimetría in vivo. ● La disposición de la instrumentación dosimétrica necesaria para el control dosimétrico. ● La definición de otros controles que deben seguirse en el curso del tratamiento: clínicos, analíticos, etc. ● La definición de las desviaciones máximas admisibles resultantes de esos controles, por encima de las cuales deberán dispararse las alertas de intervención. ● La autorización definitiva del tratamiento. ● La administración de la sesión de tratamiento. ● El registro de los valores de las desviaciones respecto a lo planificado. ● El registro de los valores de los controles de dosimetría in vivo. ● El plan de citaciones sucesivas hasta completar el tratamiento. ● El registro de la realización de la sesión de tratamiento. Asimismo, en las sesiones sucesivas hay que comprobar: ● La carga del fichero correspondiente con la técnica de tratamiento a aplicar al paciente. ● La identificación del paciente y su correspondencia con el fichero de tratamiento dispuesto para ser administrado por la máquina. ● La colocación según lo previsto en la simulación y requerido en la planificación dosimétrica. ● La disposición de la instrumentación dosimétrica necesaria para el control de dosis. ● La realización de los controles por la imagen para verificar la corrección de la colocación e inmovilización del paciente. ● El registro de las desviaciones geométricas diarias respecto a lo planificado. ● La comprobación de que las desviaciones no superan los límites de tolerancias máximas admitidos y el aviso al responsable médico o físico si esto no fuera así. ● La realización de los controles de dosimetría in vivo u otros que se hubiera establecido, y el registro de sus valores. ● La administración de la sesión de tratamiento. ● El registro de la realización de la sesión de tratamiento. Cuándo: la administración del tratamiento se hará de acuerdo con lo programado en la agenda de la máquina en que vaya a realizarse el tratamiento, que deberá estar en consonancia con la citación recibida por el paciente. Dónde: todas estas tareas se realizan en las salas de las máquinas de irradiación. ● ● ● CAPÍTULO 9 Procesos y procedimientos en la actividad radioterápica 4.9. Seguimiento clínico y de enfermería Mientras dure el tratamiento, el paciente será observado clínicamente y atendido por los servicios de enfermería de acuerdo con las características del caso clínico. ● ● ● ● Quién: el seguimiento de la evolución del tratamiento deberá realizarlo el médico responsable o el personal de enfermería. Cómo: el seguimiento se desarrollará de acuerdo con los protocolos definidos para cada caso clínico, registrando los aspectos significativos de la evolución del paciente a causa del tratamiento. Cuándo: el plan de seguimiento será establecido con la periodicidad que establezcan el médico responsable (habitualmente semanal) o el personal de enfermería según los protocolos establecidos. Dónde: en las consultas respectivas del médico responsable y de enfermería. 4.10. Fin del tratamiento Una vez finalizadas todas las sesiones que integran el tratamiento, el paciente recibirá un informe que recoja las características y el desarrollo de este, y que establezca el programa de revisiones clínicas periódicas. Deberá figurar el informe dosimétrico final que dé cuenta de las variaciones que hayan podido producirse a lo largo del tratamiento y su adecuación a la prescripción dosimétrica inicial. Este informe deberá incorporarse a la historia clínica del paciente junto con el informe de la planificación aceptada inicialmente. ● ● ● © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● Quién: los profesionales involucrados en esta tarea son los médicos, los físicos y los técnicos. Cómo: cada uno de estos profesionales informará al paciente o registrará el fin del tratamiento en los archivos que estén establecidos. Cuándo: el final del tratamiento supone el fin de las sesiones de tratamiento del paciente en la unidad de tratamiento. Esto deberá producirse según lo programado. Cualquier alteración del programa y de los tiempos del tratamiento deberá registrarse como una incidencia. Dónde: el final del tratamiento se produce en la máquina de tratamiento, y los registros finales son anotados en sus ficheros correspondientes (servidores, bases de datos, etc.) por cada profesional involucrado. 5. RESUMEN Se ha introducido una terminología y unas definiciones tomadas del mundo de la empresa y la gestión, con el objeto de evitar ambigüedades en el entendimiento de lo que es un proceso o un procedimiento. La conformación de una estructura organizativa en radioterapia es una tarea esencial para lograr un funcionamiento eficiente, eficaz y seguro, tanto para los pacientes como para los profesionales participantes en la actividad. En este capítulo se han descrito las diferentes etapas o procesos en que se divide un tratamiento radioterápico, con especificación de las respuestas sobre quién está involucrado o es responsable de la tarea, cómo debe actuarse para realizar dicha tarea, cuándo corresponde realizarla y dónde se produce o lleva a cabo. La estructura descrita es fruto del trabajo real ordinario. Otros autores llegan a analizarla integrando o desglosando los procesos, pero fundamentalmente cualquier profesional de la radioterapia se encontrará, ordenados de una u otra forma, todos los procesos aquí descritos. Se ha mencionado que estos procesos y procedimientos están o pueden estar relacionados con la acreditación y el funcionamiento según las normas ISO, pero este aspecto no ha sido el tema de este capítulo, no por carecer de importancia, sino porque constituye tiene una entidad lo suficientemente importante como para requerir un meticuloso abordaje, que está fuera de los objetivos de esta obra. De cualquier forma, siempre habrá que considerar esta opción de trabajo en el entorno ISO, dada la potencial ayuda que supone para la buena organización de una instalación tan compleja como la radioterápica. Bibliografía American Association for Radiation Oncology (ASTRO). Safety is no accident. 2012. Disponible en: https://www.astro.org/uploadedFiles/Main_Site/Clinical_Practice/Patient_Safety/Blue_Book/ SafetyisnoAccident.pdf International Atomic Energy Agency (IAEA). El objetivo y rol de la radioterapia. Disponible en: https://rpop.iaea.org/RPOP/RPoP/ Content-es/AdditionalResources/Training/1_TrainingMaterial/ Radiotherapy.htm. International Commission on Radiation Units and Measurements (ICRU). Prescribing, recording and reporting photon beam therapy (Report 50). Bethesda, MD, USA: Oxford University Press; 1993. International Commission on Radiation Units and Measurements (ICRU). Prescribing, recording and reporting photon beam therapy (Report 62). Bethesda, MD, USA: Oxford University Press; 1992. International Commission on Radiation Units and Measurements (ICRU). Prescribing, recording, and reporting intensity-modulated photon-beam therapy (IMRT) (Report 83). Bethesda, MD, USA: Oxford University Press; 2010 Real Decreto 1566/1998 por el que se establecen los criterios de calidad en radioterapia. Disponible en: http://www.boe.es/boe/ dias/1998/08/28/pdfs/A29383-29394.pdf Siochi RA, Balter P, Bloch CD, Bushe HS, Mayo CS, Curran BH, et al. Information technology resource management in radiation oncology. J Appl Clin Med Phys. 2009;10:3116. Disponible en: https://www.aapm.org/pubs/reports/RPT_201Preliminary.pdf 139 CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa Patricia Sánchez Rubio ÍNDICE 140 1. Introducción 140 2. Haces de fotones y electrones. Aspectos físicos 140 2.1.Ley del inverso del cuadrado de la distancia para fotones 140 2.2.Fuente efectiva y fuente virtual para electrones 141 2.3.Penetración de haces de fotones y electrones en un paciente o un maniquí 141 2.4.Razones de dosis absorbida fuera de eje (OAR: off-axis ratios) y perfiles de dosis 145 3. Medida de la dosis absorbida 146 3.1.Equilibrio de partículas cargadas 146 3.2.Principio de Bragg-Gray. Teoría de la cavidad 148 3.3.Factores de perturbación 148 1. INTRODUCCIÓN La dosimetría física consiste en la determinación de la dosis absorbida en un punto y la caracterización de las distribuciones dosimétricas producidas por las unidades de radiación, medidas en condiciones ideales y utilizando maniquíes homogéneos y regulares. El objetivo de este capítulo es conocer el equipamiento y el formalismo empleados para la determinación de la dosis absorbida en agua en haces de fotones y electrones de alta energía, así como los parámetros físicos que caracterizan dichos haces. 2. HACES DE FOTONES Y ELECTRONES. ASPECTOS FÍSICOS 2.1 Ley del inverso del cuadrado de la distancia para fotones En general, la fuente emisora de fotones se considera puntual y la forma del haz producido es divergente. Si se 4. Equipamiento 149 4.1.Propiedades de los dosímetros 149 4.2.Sistemas de dosimetría basados en cámaras de ionización 150 4.3.Maniquíes y otros sistemas de dosimetría 153 5. Determinación de la dosis en condiciones de referencia: calibración de haces de megavoltaje 155 5.1.Formalismo basado en dosis absorbida en agua 155 5.2.Fotones de alta energía 156 5.3.Electrones de alta energía 157 5.4.Laboratorios de calibración. Patrones primarios 158 6. Resumen 159 Bibliografía 160 considera la fuente en el vacío (no se produce ninguna interacción), la fluencia, Φ, es inversamente proporcional al cuadro de la distancia desde la fuente (fig. 10-1): 2 f Φa b = = b Φb a fa 2 [1] donde a y b son el tamaño del lado del campo a las distancias fa y fb, respectivamente. Puesto que en un punto P en aire, la exposición en aire, X, el kerma en aire en el seno de aire, (Kaire)aire, y la dosis absorbida en aire en un pequeño volumen del medio, (Daire)med, son proporcionales a la fluencia en el mismo punto, se puede enunciar: X(f a ) ( K aire (f a ))aire Daire (f a ) f b = = = X(f b ) ( K aire (f b ))aire Daire (f b ) f a 2 [2] Si los tratamientos reales de radioterapia (condiciones no ideales como, por ejemplo, que la fuente emisora © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa del acelerador, un haz de electrones aparenta tener un foco efectivo que no coincide con la ventana de salida ni con el filtro dispersor. La posición de esta fuente o foco efectivo varía con la energía del haz y también con el tamaño del campo, debido a que los distintos elementos del acelerador que intervienen en la generación y la colimación del haz actúan como materiales dispersores modificando la dispersión lateral y angular de los electrones que forman el haz. Puede definirse una fuente efectiva extensa, situada en el aire a una cierta distancia de la superficie de entrada del maniquí y que produce la misma distribución de fluencia de electrones que el haz real. Esta fuente efectiva es poco dependiente de la geometría del haz, pero sí lo es de la energía y de elementos modificadores. FIGURA 10-1 Ley del inverso del cuadrado de la distancia. La tasa de fluencia en el vacío Φa y Φb es inversamente proporcional al área de las superficies A y B, y por consiguiente a la distancia a la fuente fa y fb. DFS: distancia fuente-superficie. no es puntual) se realizan a distintas distancias focosuperficie (DFS), es importante determinar la posición del foco del haz de radiación, denominada fuente virtual, que puede no coincidir con el «foco nominal» o centro geométrico del blanco, respecto del cual se establece la distancia geométrica al isocentro. En el caso de los haces de fotones, la diferencia entre la posición del foco nominal y el virtual suele ser despreciable, pero a la vez que se verifica que se cumple la ley del inverso del cuadrado de la distancia puede determinarse la posición de la fuente. Para ello, se determina la dosis absorbida en aire a distintas distancias nominales. Se representa la distancia en el eje de abscisas y el inverso de la raíz cuadrada de la dosis absorbida en el eje de ordenadas. La gráfica debería ser una recta cuya intersección con el eje x será la distancia de la fuente virtual al foco nominal: © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 1 c = c1 ⋅ f + c 2 ⇒ f0 = 2 c1 Daire [3] Si f0 >0, la fuente virtual está más cerca del paciente y la distancia de tratamiento será menor que la distancia nominal. Si f0 <0, la fuente virtual está más lejos del paciente y la distancia de tratamiento será mayor que la distancia nominal. Así pues, con haces reales de tratamiento de fotones, no se cumple exactamente la ley del inverso cuadrado de la distancia si no se corrige por el desplazamiento de la fuente. 2.2. Fuente efectiva y fuente virtual para electrones A diferencia de los fotones, que tienen como fuente u origen del haz un punto situado en el centro del blanco Cuando se pretende calcular la dosis absorbida en tratamientos realizados a distancias diferentes de la de referencia (100 cm), es más práctico aproximar la fuente efectiva extensa a una fuente puntual virtual. Esta fuente virtual está situada a mayor distancia de la superficie del maniquí que la fuente efectiva y puede determinarse de manera análoga a la de los fotones. Debe hallarse para todas las energías de electrones en uso para los distintos aplicadores. De igual forma que para los haces reales de fotones, los de electrones no cumplen exactamente la ley del inverso cuadrado de la distancia si no se corrige por el desplazamiento de la fuente. 2.3. Penetración de haces de fotones y electrones en un paciente o un maniquí La propagación de un haz de radiación en aire o en el vacío está gobernada por la ley del inverso del cuadrado de la distancia. Sin embargo, cuando se propaga a través de un maniquí o un paciente, también hay que tener en cuenta la atenuación y la dispersión del haz en el interior de estos. Puesto que una medida directa de la distribución de dosis en el interior del paciente es esencialmente imposible, para conocer la distribución de dosis en el volumen irradiado de manera precisa y exacta se emplean funciones que relacionan la dosis en cualquier punto arbitrario del paciente con la dosis conocida en un punto de calibración (o referencia) del haz en un maniquí. PORCENTAJE DE DOSIS EN PROFUNDIDAD: GEOMETRÍA DISTANCIA FUENTE-SUPERFICIE El porcentaje de dosis en profundidad (PDD) representa la variación de la dosis absorbida con la distancia y los fenómenos de atenuación y dispersión del haz en un medio diferente del aire. Se define como el cociente, expresado en porcentaje, de la dosis absorbida a una profundidad, z, respecto a la dosis absorbida a la profundidad del máximo, zmax, a lo largo del eje central del haz (fig. 10-2A). Es una función que depende de la energía 141 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología FIGURA 10-2 142 A) Geometría distancia fuente-superficie (DFS) para realizar la medida de porcentaje de dosis en profundidad (PDD). B y C) Geometría distancia fuente-eje (DFE) para realizar la medida de la razón tejido-aire (TAR) y la razón tejido-maniquí (TPR). (hυ), de la DFS (fa), del tamaño de campo en la superficie (A) y de la profundidad en el medio (z): PDD(z, A,f a ,hυ) = 100 D(z, A,f a + z) D(z, A,f a + z max ) [4] ● ● En las figuras 10-3 y 10-4 se representan varios PDD para distintas energías de fotones y electrones, obtenidos en agua para diferentes tamaños de campo a DFS de 100 cm. Analizando los PDD, tanto de fotones como de electrones, se observa que la profundidad del máximo depende de la energía. La zona entre la superficie y el máximo es lo que se denomina «región de acumulación» o buildup, ya que es donde se produce la acumulación de partículas cargadas producidas por los fotones/electrones incidentes. Para fotones: ● ● Para una misma energía, la profundidad del máximo disminuye al aumentar el tamaño del campo, debido a la mayor influencia de la radiación secundaria producida en el sistema de colimación, las cámaras monitoras, etc. Al aumentar la energía del haz incidente, mayor es el alcance de las partículas cargadas y, por tanto, mayor es la profundidad donde se produce el máximo de dosis absorbida. La dosis absorbida en superficie disminuye al aumentar la energía, y puede llegarse a una reducción de un 30% para las energías más altas. Por este motivo, la dosis absorbida en la piel es menor en los tratamientos con fotones de alta energía que en la radiación producida por el 60Co. Si aumenta la DFS, el PDD aumenta. A partir de la profundidad del máximo, la forma del PDD es prácticamente exponencial y el gradiente es mayor cuando la energía es menor. Para electrones: ● La dosis absorbida en superficie, establecida por convenio en 0,5 mm, varía con la energía entre el 80% y el 93%. A partir de la superficie, la dosis absorbida comienza a crecer, debido a la deflexión angular que experimentan los electrones al entrar en el medio, lo que provoca que la fluencia de electrones aumente con la profundidad hasta llegar a la zona del máximo; a partir de aquí, los electrones comienzan a «escaparse» del haz y la fluencia disminuye bruscamente. En la parte final de la curva se encuentra una zona plana que corresponde a la radiación de frenado producida por los electrones. ● Dependencia de la energía: al aumentar la energía del haz de electrones aumenta el porcentaje de dosis absorbida en superficie respecto del máximo, la profundidad del máximo y el porcentaje de radiación de frenado, mientras que disminuye la pendiente de la zona de caída de dosis absorbida. CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa FIGURA 10-3 A) Porcentajes de dosis en profundidad (PDD) de haces de fotones de 6 MV y 15 MV, medidos a DFS = 100 cm y para un tamaño de campo en la superficie de 10 cm × 10 cm. B) Variación del PDD de un haz de 6 MV para distintos tamaños de campo. DFS = 100 cm. (Datos del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Madrid). © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● ● ● Dependencia del tamaño de campo: la variación con el tamaño de campo es poco significativa para campos cuyo tamaño sea lo suficientemente grande como para que se produzca un equilibrio en la dispersión de los electrones en el eje. Para campos pequeños, son más los electrones dispersados fuera del eje que los que entran, y por tanto disminuyen la fluencia y la dosis absorbida en el eje. Dependencia de la distancia a la fuente (fig. 10-5A): cuando la distancia a la fuente aumenta, la profundidad del máximo también aumenta y disminuye la dosis absorbida en superficie. Alcances: a diferencia de los fotones, cuya atenuación es exponencial, las partículas cargadas pierden energía de manera casi continua a lo largo de su recorrido en un medio material, por lo que tienen un alcance finito y bien definido, denominado alcance con aproximación de frenado continuo (CSDA, continuous slowing down approximation). El CSDA representa el camino medio recorrido por la partícula antes de llegar al reposo, y es mayor que la profundidad de penetración debido a las deflexiones angulares que sufren estas partículas en su trayectoria en el medio. Así, es una magnitud que no 143 proporciona mucha información respecto del poder de penetración del electrón, y por ello, para caracterizar los haces de electrones se emplean otros parámetros que se obtienen a partir del PDD (fig. 10-5B): ● Alcance máximo (R ): profundidad en la que la max cola de la curva del PDD encuentra la extrapolación de la zona de radiación de frenado. Corresponde a la máxima penetración del haz de electrones en el medio. ● Alcance práctico (R ): profundidad en la que la tanp gente a la parte de alto gradiente de la curva PDD corta la extrapolación de la zona de la curva co­ rrespondiente a la radiación de frenado. Representa aquellos electrones que han atravesado el material con la mínima desviación por dispersión angular. ● Alcance 50% (R ): profundidad del 50% de la 50 dosis absorbida, por detrás de la profundidad del máximo. Se emplea como indicador de la calidad de un haz de electrones. ● Alcance 90% (R ): profundidad del 90% de la 90 dosis absorbida por detrás de la profundidad del máximo. PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología FIGURA 10-4 A) Porcentajes de dosis en profundidad (PDD) para haces de electrones de distintas energías, medidos a DFS = 100 cm para un aplicador de 25 cm × 25 cm. B) Variación del PDD de un haz de 18 MeV para dos tamaños de campo a DFS = 100 cm. (Datos del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Madrid). 144 TISSUE-PHANTOM RATIO (TPR), TISSUE-MAXIMUM RATIO (TMR), TISSUE-AIR RATIO (TAR): GEOMETRÍA DISTANCIA FUENTE-EJE (DFE) Puesto que la mayoría de los tratamientos que se imparten son isocéntricos, es decir, a distancia fuente-eje (DFE) constante, los parámetros empleados para los cálculos dosimétricos son los siguientes: razón tejido-aire (TAR, tissue-air ratio), razón tejido-maniquí (TPR, tissuephantom ratio) y razón tejido-máximo (TMR, tissue-ma­ ximum ratio). Razón tejido-aire (TAR, tissue-air ratio) Se emplea para haces de 60Co y en algunos sistemas de cálculo. El TAR (z, AP, hυ) se define como el cociente en­ tre la dosis en un punto P situado en el eje central so­ bre el maniquí, DP, y la dosis absorbida en aire en el mismo punto P, Daire,P, en un volumen de material suficiente para llegar a conseguir el equilibrio electrónico (v. fig. 10-2B y C): TAR(z, A P ,hυ) = DP (z, A P ,hυ) Daire ,P (A P ,hυ) [5] donde AP es el tamaño de campo definido a la profundidad z. Razón tejido-maniquí (TPR, tissue-phantom ratio) y razón tejido-máximo (TMR, tissue-maximum ratio) Se emplea para haces de megavoltaje. En lugar del TAR se emplea el TPR. Se define como el cociente entre la dosis en un maniquí en un punto arbitrario P sobre el eje central del haz, DP, y la dosis en un maniquí a una profundidad de referencia zref sobre el eje del haz (v. fig. 10-2C): TPR(z, A P ,hυ) = DP (z, A P ,hυ) D(z ref , A P ,hυ) [6] Si la profundidad de referencia (zref) coincide con la del máximo (zmax) de dosis absorbida para una energía dada, la función se denomina razón tejido-máximo (TMR). El TPR, para un campo de 10 × 10 cm2 y profundidades de 10 y 20 cm (TPR20,10), se define como el índice de calidad para un haz de fotones. CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa FIGURA 10-5 A) Variación del porcentaje de dosis en profundidad (PDD) de un haz de electrones de 9 MeV con la DFS para un aplicador de 15 cm × 15 cm. B) Caracterización de los parámetros que definen el alcance de electrones de energía nominal 15 MeV a partir del PDD medido a DFS = 100 cm en un campo de 25 cm × 25 cm. (Datos del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Madrid). © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 2.4. Razones de dosis absorbida fuera de eje (OAR: off-axis ratios) y perfiles de dosis Las distribuciones de dosis a lo largo del eje central del haz son sólo una parte de la información necesaria para realizar una descripción exacta de la dosis en el interior del paciente. Los perfiles medidos perpendicularmente al eje del haz a una determinada profundidad en un maniquí proporcionan la distribución de dosis fuera del eje central. Las profundidades de medida habituales son la del máximo, zmax, y a 10 cm, para verificar la conformidad con las especificaciones del fabricante, y otras profundidades adicionales requeridas por el sistema de planificación. 145 PERFILES La forma de los perfiles depende de la energía y de la forma del filtro aplanador para haces de fotones, y del filtro dispersor y la distancia entre el final del aplicador y la superficie del medio para haces de electrones (fig. 10-6A). Se representan en forma de curvas de isodosis normalizados al valor de dosis absorbida en el eje del haz para una determinada profundidad. En un perfil se distingue (fig. 10-6B): ● RAZONES DE DOSIS ABSORBIDA FUERA DE EJE Se define como el cociente entre la dosis absorbida en un punto fuera de eje y la dosis absorbida en el eje central del haz a la misma profundidad en el maniquí. La representación gráfica del OAR en función de la distancia al eje central se denomina perfil de dosis. ● Región central: representa la parte central del perfil que se extiende desde el centro del haz hasta 1-1,5 cm del borde del campo geométrico del haz. El tamaño de campo geométrico, indicado por el campo de luz, debe concordar con el tamaño de campo de radiación definido por la isodosis del 50%. Penumbra: se define como la distancia, en milímetros, comprendida entre el 80% y el 20% de la dosis absorbida en el eje del haz. Depende de la energía del haz, el tamaño finito de la fuente, la DFS, la distancia fuente-colimador y la profundidad a la que se mida. PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología FIGURA 10-6 A) Izquierda: distribuciones de dosis absorbida en el eje transversal para las energías de fotones de 6 MV y 15 MV de un acelerador lineal Varian 2100, medidos a DFS = 100 cm para un tamaño de campo de 20 cm × 20 cm y a una profundidad de 10 cm. Derecha: distribución de dosis absorbida en el eje transversal para un haz de 6 MV de una unidad de tomoterapia, medido a DFS = 85 cm para un tamaño de campo de 40 cm × 5 cm y a una profundidad de 10 cm. Se aprecia cómo la ausencia de filtro aplanador en la unidad de tomoterapia modifica la forma del perfil. B) Izquierda: distribuciones de dosis absorbida en el eje transversal al haz para las energías de electrones de 6 MeV y 18 MeV, medidos a DFE = 100 cm para un tamaño de campo de 20 cm × 20 cm y a una profundidad de 5 cm. Derecha: definición de los parámetros que caracterizan un haz de radiación obtenidos a partir del perfil. 146 Para que un haz de radiación pueda usarse con fines terapéuticos, este debe tener una distribución de dosis absorbida uniforme en un gran porcentaje del campo de radiación para aceleradores no de última generación (en los nuevos aceleradores no se busca la homogeneidad, aunque sí la simetría, tratando con ello, entre otras cosas, aumentar la tasa de dosis a costa de eliminar el filtro aplanador). Los parámetros empleados para cuantificar la uniformidad de un haz son la simetría y la homogeneidad, uniformidad o planitud. La simetría: permite evaluar la correcta alineación y el adecuado posicionamiento de distintos componentes del cabezal respecto del eje del haz de radiación. Se define como la variación porcentual máxima de la dosis entre dos puntos equidistantes (izquierdo y derecho) del eje central dentro del 80% del campo. Su valor no es muy dependiente de la profundidad a la que se adquiere el perfil. La homogeneidad, uniformidad o planitud (H): se define como la variación porcentual máxima de la dosis absorbida dentro de la región interior delimitada por el 80% del tamaño de campo de radiación: H = 100 × Dmax − Dmin Dmax + Dmin [7] Su valor depende del tamaño del campo y de la profundidad de la medida. Debe ser menor del 3% medido (para aceleradores no de última generación) en un maniquí de agua a 10 cm de profundidad y DFS 100 cm para el mayor tamaño de campo disponible (habitualmente 40 × 40 cm2). Sin embargo, si se cumple dicha especificación, los perfiles medidos en zmax presentarán una «sobreplanitud», que se manifestará como unos «cuernos» en los extremos, y un defecto de homogeneidad para profundidades más allá de 10 cm. Este efecto se debe a la menor energía efectiva del haz fuera del eje comparada con la del eje central, debido a la presencia del filtro aplanador en haces de fotones (v. fig. 10-6B). 3. MEDIDA DE LA DOSIS ABSORBIDA 3.1. Equilibrio de partículas cargadas En radioterapia, la dosis absorbida se calcula en un punto a una determinada profundidad. La profundidad a la que se encuentra dicho punto es importante, ya que en cada punto del material, la fluencia, debida a las partículas primarias del haz incidente y a las partículas secundarias generadas en el propio material, depende de los correspondientes alcances en el material y de la penetración que previamente hubiera alcanzado la radiación original. Para puntos superficiales, la fluencia de partículas secundarias es poco importante, pero a medida que se consideran puntos a mayor profundidad, se produce un mayor número de interacciones y por tanto aumenta la aparición de partículas secundarias y la desaparición de las primarias, hasta un punto en que el decreciente CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa FIGURA 10-7 A) En el volumen V existe un equilibrio de partículas cargadas (CPE), ya que el número, las direcciones y las energías (T) de las partículas que atraviesan dicho volumen son constantes. B) Variación de la dosis absorbida (D) y el kerma (K) con la profundidad. En este caso, las pérdidas radiativas son importantes. El equilibrio transitorio de partículas cargadas (TCPE) tiene lugar para profundidades mayores al alcance máximo de las partículas cargadas. 147 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. número de partículas primarias es incapaz de mantener ese crecimiento. Este punto representa un máximo relativo para la fluencia, y a partir de él, decaerá de manera continua. La profundidad de este máximo depende de la naturaleza de las partículas primarias de que se trate. Para los fotones, los secundarios se acumulan a grandes profundidades en comparación con el recorrido libre medio (1/m) del fotón primario, mientras que los electrones se acumulan a profundidades del mismo orden que su alcance (r). En un volumen de interés existe un equilibrio de partículas cargadas (CPE, charged particle equilibrium) si las energías, el número y las direcciones de las partículas son constantes a través de dicho volumen (fig. 10-7A). En particular, se dice que existe CPE si las sumas de las energías que entran y abandonan tal volumen son iguales. Esta definición se refiere a una situación ideal. No obstante, si el recorrido libre medio (1/m) de las partículas no cargadas es mucho mayor que el alcance máximo r de las partículas cargadas que liberan energía, se obtiene un CPE aproximado para los puntos situados a profundidades mayores al alcance máximo de las partículas cargadas. En esta situación se verifica que la dosis es igual al kerma de colisión: D = K col si existe CPE [8] En la práctica se recurre a lo que se llama equilibrio transitorio de partículas cargadas (TCPE, transitory charged particle equilibrium), que son aquellos puntos en los que la dosis es proporcional a Kcol, con una constante de proporcionalidad (b) mayor que uno: D = β K col [9] La relación entre la dosis, D, y el kerma, K, se muestra en la figura 10-7B para el caso general en que el kerma de radiación no sea cero. El kerma toma su valor máximo en la superficie (K0) y se atenúa exponencialmente con la profundidad, como se indica mediante la curva K. El máximo de dosis para un haz ideal, que no estuviera contaminado por partículas cargadas emitidas por la fuente de radiación o generadas en la interacción de las partículas no cargadas con el medio, se encontraría en el punto en que la curva D corta la curva Kcol, pero debido a esa contaminación el máximo se desplaza hacia la superficie y no puede suponerse que D = Kcol. Antes de que las curvas D y Kcol se corten, b = D/Kcol <1; para profundidades mayores que el alcance máximo de los electrones existe TCPE, de manera que b = D/Kcol >1 y la pendiente de la curva D es paralela a la de las curvas K y Kcol. De todo lo anterior puede concluirse que la profundidad elegida para realizar una medida de dosis debe ser aquella en la que exista TCPE. PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología 3.2. Principio de Bragg-Gray. Teoría de la cavidad En el capítulo 3, apartado 3.3, «Magnitudes dosimétricas», se ha demostrado que a partir de la exposición es posible obtener el kerma de colisión, y si además existen condiciones de equilibrio electrónico, se tendría una medida de la dosis. Sin embargo, este procedimiento para calcular la dosis a partir de la exposición tiene ciertas limitaciones: ● ● ● Sólo permite calcular la dosis para rayos X y radiación gamma en un medio que sea aire, ya que la defini­ ción de exposición únicamente es válida para este tipo de radiación y este medio. No puede utilizarse para haces de fotones de energía superior a 3 MeV. No es válido si no existe la condición de equilibrio electrónico. La teoría de la cavidad, introducida por Bragg en 1912 y establecida definitivamente por Gray en 1928 y 1936, relaciona la dosis absorbida en un medio sensible a la radiación (habitualmente gas) con la dosis absorbida en el medio que la rodea (fig. 10-8). Las condiciones para que se satisfaga la teoría de Bragg-Gray son: ● 148 El tamaño de la cavidad debe ser pequeño en comparación con el alcance de las partículas cargadas que inciden sobre ella, para que su presencia no perturbe la fluencia de partículas cargadas que habría en el medio si no existiera dicha cavidad. Esta condición implica que la fluencia de partículas cargadas tiene que ser la misma tanto en la cavidad como en el ● medio que la rodea, lo cual sólo se cumple bajo la existencia de CPE. La dosis absorbida en la cavidad se debe enteramente a las partículas cargadas que la atraviesan. Es decir, se supone que no se produce ninguna interacción entre las partículas cargadas y los átomos del gas de la cavidad, por lo que la deposición de energía proviene exclusivamente de las partículas cargadas liberadas fuera de la cavidad. Bajo los supuestos anteriores, se cumple la siguiente relación, conocida como teoría de Bragg-Gray: m m S Q Wg S Dm = Dg • = • • ρ g m e ρ g [10] donde Dm es la dosis absorbida en el medio m (en ausencia de la cavidad), Q/m es la carga de ionización de un signo producida por unidad de masa de la cavidad, W es e la energía media disipada por término medio por las partículas cargadas para crear un par ion-electrón en el gas, por unidad de carga eléctrica elemental, de manera que Q W • el producto m es la energía absorbida por unidad de e g g m masa en la cavidad del gas, y S es la razón promedio ρg de poderes de frenado másicos de los electrones que atraviesan la cavidad, con la que se tiene en cuenta la diferencia entre la energía disipada por unidad de masa en el medio material (m) y en el gas (g). Por tanto, la ecuación 10 permite calcular la dosis absorbida en un medio que rodea la cavidad de Bragg-Gray, basándose en la carga producida en el gas de la cavidad. Esta teoría también puede aplicarse a cavidades cuyo medio sea sólido o líquido, salvo que en estos casos cambiará la manera del calcular Dg. No obstante, es difícil satisfacer las condiciones de Bragg-Gray en medios condensados. La teoría de Bragg-Gray fue modifica por Spencer y Attix para tener en cuenta la deposición de energía en la cavidad por parte de los rayos d (electrones secundarios) generados fuera de ella. 3.3. Factores de perturbación FIGURA 10-8 La teoría de Bragg-Gray permite relacionar la dosis absorbida en el punto P, medida por un detector sensible a la radiación (cavidad de gas representada por la zona punteada), con la dosis absorbida en el mismo punto en el medio m. Los detectores empleados para la medida de la dosis absorbida, fundamentalmente cámaras de ionización, no son sólo una cavidad de aire, sino que están constituidos por otros elementos, como la pared o el electrodo colector, fabricados con materiales no equivalentes al medio, y que hacen que el comportamiento del detector se aleje del de una cavidad perfecta de Bragg-Gray. Estas desviaciones se tienen en cuenta introduciendo factores de perturbación, pi, en la ecuación 10: m m S Q Wg S Dm = Dg • = • • • ∏ pi ρ g m e ρ g i [11] CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa Las características estructurales de las cámaras de ionización se tienen en cuenta aplicando los factores de perturbación que seguidamente se comentan. PERTURBACIÓN PRODUCIDA POR LA CAVIDAD, PCAV Corrige la perturbación de la fluencia de electrones que introduce la cavidad respecto de la que habría en el medio en ausencia de la cavidad. Este factor puede considerarse aproximadamente 1 para la medida de dosis absorbida en haces de fotones en la zona donde existe equilibrio electrónico (no hay cambio del espectro de energía ni de la distribución angular de los electrones secundarios con la posición del medio irradiado), y para haces de electrones, si se emplean cámaras de ionización plano-paralelas como las descritas en el apartado «Cámaras de ionización plano-paralelas». PERTURBACIÓN PRODUCIDA POR LA PARED, PWALL Corrige la respuesta de la cámara por la no equivalencia al medio del material del que está constituida su pared, y de cualquier funda impermeable con la que se pueda utilizar, si el medio es agua. Este factor tiene en cuenta las diferencias entre los coeficientes de absorción de energía másicos de los fotones y de las razones de poderes de frenado de los electrones del material de la cámara de ionización y del medio. Para electrones, el valor de pwall es aproximadamente 1. PERTURBACIÓN PRODUCIDA POR EL ELECTRODO CENTRAL, PELEC Corrige la respuesta de la cámara debido a la presencia del electrodo central, generalmente de aluminio en la mayoría de las cámaras cilíndricas, ya que supone un incremento de la dosis absorbida respecto a la que se obtendría en una cavidad ideal de aire. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. PERTURBACIÓN PRODUCIDA POR EL DESPLAZAMIENTO DEL MEDIO, Pdis. PUNTO EFECTIVO DE MEDIDA, Peff Al introducir la cámara de ionización en un medio se produce un desplazamiento de un volumen equivalente del material del medio, de manera que dicho volumen es reemplazado por el aire de la cavidad, que presenta menor atenuación, lo que implica que la lectura en el centro de la cámara sea superior a la lectura en el mismo punto del medio, si no existiera la cámara. El exceso de dosis se corrige mediante el factor pdis, que depende de la calidad de la radiación y de la dimensión de la cámara en la dirección del haz. Para haces de fotones, debido al bajo gradiente de la dosis absorbida en el eje, el valor de pdis es prácticamente constante con la profundidad a partir del máximo; en cambio, en la región cercana a la superficie (zona de acumulación) varía de forma complicada con la profundidad. En lugar de emplear un factor de corrección, la perturbación por desplazamiento del medio puede rectificarse asignando la lectura de la cámara no al centro de esta, sino a un FIGURA 10-9 Corrección de la perturbación producida por el desplazamiento del medio mediante el empleo del punto efectivo. El punto efectivo para cámaras cilíndricas se encuentra a una distancia d = 0,6 × r o 0,5 × r (r = radio del cilindro), si emplea para medir porcentajes de dosis en profundidad (PDD) de haces de fotones o electrones, respectivamente. Para una cámara plano-paralela, el punto efectivo se encuentra en la parte interna de la ventana frontal. punto situado más cercano a la entrada del haz, denominado punto efectivo, Peff. Para haces de fotones, pdis se encuentra incluido en el coeficiente de calibración de la cámara, por lo que no es necesario incluir ninguna corrección posterior en la determinación de la dosis absorbida. Sin embargo, para la medida de un rendimiento en profundidad lo más adecuado es corregir por el punto efectivo, desplazando la curva una distancia d = 0,6·r (r = radio del cilindro de la cámara). Para haces de electrones, el valor de pdis varía muy rápidamente con la profundidad, por lo que se recomienda utilizar siempre Peff, situando el punto de medida a d = 0,5·r para cámaras cilíndricas y en la parte interna de la ventana frontal de las cámaras plano-paralelas (fig. 10-9). 4. EQUIPAMIENTO En general, un dosímetro consta de un volumen sensible en el que se encuentra contenido un medio, g, rodeado por una pared de espesor variable compuesta de otro medio, w. Por tanto, en términos de la teoría de la cavidad, el volumen sensible se identifica con la «cavidad», la cual puede contener un medio líquido, sólido o gaseoso, dependiendo del tipo de dosímetro, y la pared como el medio que rodea la cavidad. La pared tiene varias finalidades: ● ● ● ● Servir de fuente de partículas cargadas secundarias que contribuyan a la dosis absorbida en el volumen sensible y proporcionar CPE o TCPE. Blindar el volumen sensible contra las partículas cargadas que se originan fuera de la pared. Contener el material que llena el volumen sensible. Proteger el volumen sensible de influencias hostiles, tales como golpes, suciedad, humedad, etc. 4.1. Propiedades de los dosímetros A continuación se exponen las características que deben evaluarse en un dosímetro para decidir su idoneidad para el tipo de tarea que se desee realizar. 149 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología EXACTITUD Y PRECISIÓN La exactitud de una medida es el grado de coincidencia entre el resultado de la medida y el valor verdadero de la magnitud aceptado como referencia. La precisión es el grado de coincidencia, de la reproducibilidad existente entre los resultados independientes de una medición obtenidos en similares condiciones. Desde un punto de vista estadístico, la exactitud está relacionada con la desviación de una estimación, y la precisión con la dispersión o desviación estándar del conjunto de valores obtenidos de mediciones repetidas de una magnitud. Cuanto menor es la dispersión, mayor es la precisión. LINEALIDAD La lectura del dosímetro debería ser proporcional a la magnitud dosimétrica de interés. El rango de linealidad y el comportamiento no lineal dependen del tipo de dosímetro y de sus características físicas. DEPENDENCIA DE LA TASA DE DOSIS La lectura debería ser independiente de la tasa de radiación empleada, es decir, la lectura para las tasas t y 2t debería ser la misma. En la práctica puede ser necesario corregir dicha dependencia; por ejemplo, cuando se mide la dosis absorbida por unidad de monitor con cámaras de ionización, para tener en cuenta el efecto de recombinación. 150 RESPUESTA ENERGÉTICA Un dosímetro ideal debería tener la misma respuesta para cada una de las calidades de radiación ionizante. Sin embargo, cuando se emplean cámaras de ionización para medir dosis absorbida en agua, estas presentan una fuerte dependencia con la energía por no ser un dosímetro equivalente a dicho medio. DEPENDENCIA DIRECCIONAL Consiste en la variación de la respuesta del dosímetro con el ángulo de incidencia de la radiación. Lo ideal sería que el dosímetro presentase una respuesta isótropa. La dependencia angular puede variar con la forma, el tamaño y la naturaleza del detector, así como con la naturaleza y la energía de la radiación. RESOLUCIÓN ESPACIAL El dosímetro ideal debería ser puntual para poder medir la dosis absorbida que se define en un punto determinado. En la realidad no existen detectores puntuales, pero sí de pequeño volumen. La resolución se encuentra reñida con la sensibilidad, y por tanto debe encontrarse un compromiso entre ambas en función del objetivo de la medida. 4.2. Sistemas de dosimetría basados en cámaras de ionización Estos sistemas están formados por una cámara de ioni­ zación (CI) y un electrómetro. De forma general, una CI FIGURA 10-10 A) Esquema de una cámara de ionización cilíndrica tipo Farmer. B) Cámara de ionización cilíndrica Farmer 30013 de PTW junto con la caperuza de metacrilato. (Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Madrid.) es una cavidad llena de gas (parte sensible) rodeada por una pared conductora, cuya superficie interna constituye el electrodo de polarización, y un electrodo central colector que recoge la carga creada en dicha cavidad (fig. 10-10A). La pared y el electrodo colector se encuentran separados por un aislante de alta calidad para reducir la corriente de fuga cuando la tensión de polarización es aplicada entre ambos electrodos. El electrodo de guarda define el volumen sensible de la cámara e impide que el electrodo colector recoja las corrientes de fuga que puedan crearse fuera de la cavidad de la cámara. El tallo es la zona de las CI por donde discurren los cables, tanto de recogida de señal como de polarización. Debe ser de un material equivalente al medio donde se realizan las medidas para que no produzca perturbaciones importantes, y estar relleno de material aislante, sin volúmenes de aire, para evitar que se produzcan corrientes indeseables. En función de su aplicación, las CI se construyen con diferentes geometrías. CÁMARAS DE IONIZACIÓN CILÍNDRICAS Son cámaras en las que el gas contenido en el volumen sensible es aire, con un tamaño que puede variar entre 0,1 cm3 y 1 cm3. La longitud y el radio interno de la cámara no son superiores a 25 mm y 3,5 mm, respectivamente. La pared1 suele ser de grafito o de un material plástico (PMMA, polimetil metacrilato) con un recubrimiento interno de grafito, de forma que el espesor de la pared es menor de 0,1 g/cm2. El electrodo central o colector, de 1 mm diámetro, puede ser de grafito o aluminio. La 1 El número atómico, Z, del material de la pared debe ser bajo para que sea equivalente a aire. De este modo se asegura que el espectro de energía de los electrones liberados en la pared de la cámara es similar al de los liberados en el aire. CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa diferencia de potencial entre ambos electrodos oscila entre 300 V y 400 V, por lo que para que exista un buen aislamiento entre todos los elementos conductores, y así evitar corrientes extracamerales, se coloca un aislante (PTCFE, politricloro-fluoretileno). Las cámaras de pared de grafito presentan una mayor estabilidad a largo plazo y una respuesta más uniforme que las cámaras con pared de plástico, aunque estas, al ser más robustas, se prefieren para el trabajo diario. Es deseable que el material del electrodo central sea el mismo que el de las paredes; sin embargo, un electrodo colector de aluminio minimiza la dependencia respecto a la energía en la zona de rayos X de energía media. No obstante, es necesario introducir un factor de corrección por la no equivalencia a aire del electrodo, que en el caso del grafito es despreciable. Se emplean en medidas de haces de fotones de energías medias y altas, así como en electrones de energías superiores a los 10 MeV. Para energías de electrones inferiores a 8 MeV, la cavidad de la cámara puede llegar a introducir una perturbación del orden del 3%, por lo que para este rango de energías se recomienda el uso de cámaras plano-paralelas (descritas en el apartado «Cámaras de ionización plano-paralelas»). Debido a su sección circular, son adecuadas tanto para medidas de distribuciones de dosis absorbida en planos como para la determinación de la misma en condiciones de referencia. Las CI cilíndricas más populares son las tipo Farmer, con un volumen sensible de 0,6 cm3, que responden al esquema de la figura 10-10B. La forma de su volumen activo se parece a un dedal, y de ahí que también sean conocidas como cámaras dedal. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. CÁMARAS DE IONIZACIÓN PLANO-PARALELAS Son cámaras en forma de disco (cilindro de 1-2 cm de radio y 0,5 cm de altura) constituidas por dos electrodos paralelos (fig. 10-11A). Uno de ellos se emplea como ventana de entrada y electrodo de polarización, y el otro como pared posterior y electrodo colector, situado a unos 2 mm de la ventana. Tanto la pared interna de la ventana de entrada como el electrodo colector suelen ser de grafito, de modo que este último se asienta sobre un bloque de material plástico (Perspex® o poliestireno). El electrodo de guarda, en forma de anillo, situado a la altura del electrodo colector, tiene como fin evitar que el campo eléctrico se deforme en la periferia. El volumen de la cavidad limitado entre ambos es del orden de 0,01 cm3 y 0,5 cm3, y el espesor de la ventana es de 0,1 g/cm2. La tensión de colección entre ambos electrodos es de unos 200-300 V (dependiendo del modelo de cámara), y no es conveniente sobrepasarla para evitar la deformación del electrodo que hace de ventana, ya que como antes se ha indicado su espesor es de sólo 1 mm. Su delgada ventana de entrada (láminas de 0,01-0,03 mm de Mylar, poliestireno o mica) permite realizar medidas prácticamente en la superficie del maniquí sin que esta produzca una atenuación significativa. Añadiendo bloques de distintos espesores del maniquí sobre la ventana de la FIGURA 10-11 A) Esquema de una cámara de ionización plano-paralela. B) Cámara de ionización plano-paralela Markus Advanced 34045 de PTW, con caperuza de protección que impermeabiliza la cámara para poder realizar medidas en agua. (Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Madrid.) cámara puede estudiarse la variación de la dosis con la profundidad en zonas muy superficiales que no pueden evaluarse con cámaras cilíndricas debido a su mayor volumen. Por otro lado, el pequeño espaciado entre sus electrodos permite una gran resolución para medir PDD y minimiza la perturbación de la cavidad en el campo de radiación, lo que resulta fundamental para la dosimetría de haces de electrones donde las cámaras cilíndricas producen perturbaciones importantes en el campo. Por tanto, se recomienda su uso para haces de electrones de cualquier energía, y es obligatorio para electrones de energía media en superficie inferior a 10 MeV. MAGNITUDES DE INFLUENCIA Son aquellas que no son el objetivo de la medida, pero que repercuten en el resultado de la magnitud a medir con un determinado detector. Fugas La corriente de fugas es aquella que se acumula durante la medida, pero no procede de las ionizaciones producidas en la cavidad de la cámara. Puede ser de dos tipos: ● Natural o intrínseca: corresponde a la señal detectada previa a la irradiación de la cámara. Se debe a la corriente producida entre los electrodos de la cámara por el alto voltaje aplicado. Su valor no debería ser superior a ±0,5% del valor de la corriente producida con la mínima tasa de dosis absorbida. Es suficiente esperar unos minutos, tras la aplicación de la alta tensión a la cámara, para que esta corriente se estabilice y alcance un valor despreciable frente a la señal. 151 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología ● Postirradiación: el equipo «sigue midiendo» tras terminar la irradiación, de manera que el valor va decreciendo exponencialmente con el tiempo. Se debe a la irradiación de los materiales aislantes, cables y en general otras partes de la cámara que no constituyen el volumen activo. Su valor a los 5 segundos de haber finalizado una medida de 10 minutos debe ser inferior a ±1% del valor de la lectura. También se puedan dar corrientes de fugas causadas por torsiones o dobleces innecesarios de los cables de la cámara, y por fatigas mecánicas de los conectores. Efecto tallo En este efecto pueden considerarse dos componentes: Corrientes de fugas producidas por la irradiación del tallo, en mayor o menor grado, dependiendo del tamaño de campo de irradiación empleado. Para es­ timar este efecto se irradia la cámara con un campo rectangular, de manera que primero se coloca la cámara en una de las direcciones del campo (incluyendo el tallo) y después en la otra. El cociente de ambas medidas proporciona un factor de corrección para los casos en que sea imprescindible irradiar toda la cámara. ● Irradiación del tallo por la radiación dispersa que le llega, aunque no se encuentre dentro del campo de irradiación. El factor de corrección se obtiene del cociente entre dos medidas, una de ellas protegiendo el tallo con un blindaje y la otra sin él. Corrección por presión y temperatura Si las cámaras empleadas son abiertas al aire, la masa de aire del volumen de la cavidad durante la medida puede ser diferente de la masa en condiciones de calibración, denominadas normales o de referencia, y que dependen de la presión, la temperatura y la humedad relativa. La mayoría de los laboratorios consideran condiciones de referencia P0 = 101,325 kPa, T0 = 20°C (22°C en Norte­ américa) y una humedad relativa del 50%. ● 152 Si la humedad relativa está entre el 20% y el 70%, no es necesario realizar ninguna corrección. Sin embargo, si la medida se realiza en unas condiciones de presión, P, y temperatura, T, el factor de corrección viene dado por: k TP = 101,325 ( T + 273,2) × P 293,2 [12] donde P y T están expresados en kPa y °C, respectivamente. Se considera como temperatura de la cavidad la del medio en que se realizarán las medidas, que no tiene por qué coincidir con la temperatura ambiental. Hay que esperar un tiempo suficiente para que el aire de la cavidad de la cámara alcance el equilibrio térmico con el medio. Efecto de polaridad La carga recogida por la CI puede ser diferente al cambiar el signo de la tensión de polarización aplicada. Este efecto suele ser despreciable para cámaras tipo dedal en haces de fotones, aunque debe ser evaluado. Sin embargo, es importante en el caso de cámaras planoparalelas y haces de electrones de baja energía o haces de fotones para medidas en la región de acumulación. Si el efecto de polaridad no es despreciable, el factor de corrección que debe aplicarse es: k pol = M+ + M− [13] 2M donde M+ y M− son las lecturas obtenidas con polaridad positiva y negativa, respectivamente, y M la lectura obtenida con la polaridad empleada de manera habitual. Si el valor de kpol es superior al 3%, la CI no debería utilizarse para la determinación de la dosis absorbida. Recombinación de iones Como ya se explicó en el capítulo 4, la carga colectada por la cámara puede ser diferente de la producida por la radiación en función del voltaje aplicado, de manera que puede haber una pérdida de carga debido a un efecto de recombinación, o un exceso debido a un efecto de multiplicación de cargas. El cociente entre la carga a una tensión V y la carga en condiciones de saturación se define como la eficiencia de colección (f). El factor de corrección por saturación, ks, es el inverso de la eficiencia f. Para los haces pulsados de fotones y electrones generados por los aceleradores lineales, Boag propone el método de las dos tensiones para el cálculo de ks, basado en la dependencia lineal del recíproco de la carga recogida por la cámara, (1/M), con el inverso del voltaje aplicado a los electrodos, (1/V). Así, si M1 es la carga recogida a la tensión V 1, y M2 la carga recogida a V 2, ks puede expresarse como: M M k s = a0 + a1 1 + a2 1 M M 2 2 [14] 2 siendo V1 la tensión habitual de trabajo y al menos tres veces el valor de V2. Los valores de las constantes ai son función del cociente V1/V2. La tensión de trabajo debe ser tal que las pérdidas por recombinación sean menores del 1%. En una cámara tipo Farmer esto se consigue para tensiones del orden de 300 V o mayores y dosis por pulso de 0,1 cGy o inferiores. En el caso de las cámaras plano-paralelas, a las cuales no se les pueden aplicar tensiones de polarización altas debido al riesgo de que se deforme el volumen de colección, la tensión de trabajo puede ser más baja, dejando de ser válido el método de las dos tensiones. Para haces de radiación continua, como los impartidos por las unidades de 60Co, el método de las dos tensiones se basa en la dependencia lineal entre el inverso de la carga 1/M y el inverso del cuadrado de la tensión aplicada 1/V2. CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa FIGURA 10-12 Electrómetro UNIDOSwebline (PTW), para amplificar las cargas o corrientes producidas en la cámara de ionización y suministrar la tensión de polarización adecuada. (Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Madrid.) ELECTRÓMETRO Dispositivo electrónico utilizado para la medida de corrientes del orden de 10−8-10−15 A. Suele ir acompañado de una fuente de tensión para aplicar la diferencia de potencial entre los electrodos de la CI, de modo que el conjunto de ambos se denomina electrómetro (fig. 10-12). El electrómetro puede proporcionar medidas tanto de carga eléctrica como de intensidad de corriente. La primera será proporcional a la magnitud integrada que se desea medir y para la que esté calibrado el conjunto detector-electrómetro, y la segunda será proporcional a su tasa. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Los electrómetros empleados en radioterapia deben incorporar la posibilidad de variar la tensión de colección, así como de invertir su polaridad para poder determinar la eficiencia de colección y el efecto de polaridad de las CI. Si la calibración de la CI no se realiza junto con el electrómetro con el que va a ser usada, hay que utilizar un factor más de corrección: el factor de corrección por cambio de electrómetro, kelec, ya que las unidades en que se expresa el coeficiente de calibración de una cámara, Gy/C o Gy/div, se refieren a culombios o divisiones de un electrómetro en concreto. 4.3. Maniquíes y otros sistemas de dosimetría MANIQUÍES El agua es el medio recomendado para la determinación de la dosis absorbida en agua, tanto para fotones como para electrones. Además, es el material más similar al tejido blando. Se recomienda que las dimensiones del maniquí sean tales que exista un margen de 5 cm de material en los cuatro lados del campo, definido a la profundidad de medida, y también por debajo de dicha profundidad para proporcionar las condiciones FIGURA 10-13 A) Sistema analizador de haces: tanque de agua de paredes de plástico junto con dispositivo de posicionamiento (brazo) para colocar los detectores. B) Izquierda: maniquí de agua sólida SP34 (RW3: poliestireno blanco). Derecha: maniquí de agua sólida RMI-457. Uno de los bloques presenta un alojamiento para la cámara de ionización plano-paralela Roos 34001, para la medida de dosis absorbida de electrones. (Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Madrid.) adecuadas de dispersión. En la práctica clínica, el maniquí consiste en un analizador de haces automático que permite mover la CI en las tres direcciones del espacio (fig. 10-13A). El sistema analizador consta de un tanque de agua de paredes de plástico con unas dimensiones de 50 cm × 50 cm × 50 cm o superiores. El tanque suele montarse sobre una plataforma elevadora, que puede ni­ velarse y con la cual puede ajustarse la distancia fuentesuperficie. Para medidas sistemáticas o rutinarias se emplean maniquíes de plástico, tales como poliestireno, PMMA, agua sólida WT1 o agua sólida RMI-457 (fig. 10-13B). Estos materiales se consideran equivalentes al agua en términos de densidad, número de electrones por gramo y número atómico efectivo2, pero esta equivalencia no es siempre cierta, ya que también depende del tipo y la energía de la radiación. Los maniquíes están formados por láminas cuadradas de 30 cm × 30 cm, de diferentes espesores. Representa el número atómico de un elemento con el cual los fotones interaccionan de la misma manera que con el material en cuestión. 2 153 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología OTROS SISTEMAS DE DOSIMETRÍA Los fundamentos físicos y características de los detectores que se citan a continuación ya se han expuesto en los capítulos 2 y 4, pero aquí se detalla su uso en radioterapia. Sistemas de dosimetría 2D: dosimetría radiográfica, electronic portal imaging device (EPID) y matrices de detectores Las películas, tanto radiográficas como radiocrómicas, pueden emplearse para obtener distribuciones dosimétricas en un plano. Debido a su excelente resolución intrínseca en 2D, son muy útiles para trabajar en zonas del haz de radiación donde existen altos gradientes de dosis absorbida, si bien hay que tener en cuenta que dicha resolución se ve reducida por el sistema lector empleado. Si se emplean para dosimetría absoluta, debe obtenerse la curva sensitométrica para cada una de las calidades de energía que se vayan a emplear, debido a su pronunciada dependencia energética, si bien esto no es necesario para las películas radiocrómicas en las que esta dependencia se ha eliminado. 154 En general, la película radiográfica, e incluso la película radiocrómica, están siendo sustituidas por los dispositivos electrónicos de adquisición de imágenes portales o EPID (electronic portal imaging device), los cuales han pasado a tener una nueva utilidad, además de su uso convencional para comprobar el correcto posicionamiento del paciente. Los detectores de panel plano empleados en radioterapia son de tipo indirecto, es decir, la conversión de la energía procedente del haz de radiación que realiza el elemento sensible a esta se realiza a través de un material centelleador, por ejemplo Gd2O2S:Tb (oxisulfuro de gadolinio dopado con terbio), en contacto con una matriz de píxeles, donde cada uno de ellos cuenta con un elemento fotosensible (silicio amorfo3). Su implementación para dosimetría requiere establecer la relación entre la intensidad de pixel y la fluencia o distribución de dosis. Este proceso de calibración es más complicado que una calibración cruzada entre el valor de pixel y la medida realizada por una CI en un maniquí de agua homogéneo, ya que, debido a que el EPID se estructura en varias capas de distintos materiales, las propiedades de deposición de dosis difieren significativamente de aquellas en un simple maniquí de agua. Su respuesta es independiente de la tasa de dosis y lineal con la dosis integrada, depende de la energía del haz incidente y del tamaño de campo irradiado, y píxeles individuales pueden tener una sensibilidad ligeramente diferente debido a la no homogeneidad en la matriz o a la electrónica de lectura. FIGURA 10-14 Matriz de cámaras de ionización (StarTrack de Iba Dosimetry, constituido por 453 cámaras de ionización distribuidas en un área activa de 27 cm × 27 cm) empleada para el control de calidad diario de un acelerador. (Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Madrid.) presentan peor resolución espacial que las películas y los EPID. Dosímetros de termoluminiscencia (TLD) Son materiales que pueden presentarse en forma de pastillas o chips y polvo. Los chips pueden llegar a tener dimensiones tan pequeñas (1 mm3), que les hacen ser muy útiles especialmente en situaciones de alto gradiente de dosis absorbida, así como para la caracterización de fuentes en braquiterapia, la medida de haces pequeños de fotones en radiocirugía y la verificación de tratamientos de intensidad modulada. También se usan para el control de la dosis absorbida impartida durante el tratamiento. Sistemas de dosimetría de semiconductor Los diodos utilizados para dosimetría se basan en uniones p-n. Estas se construyen a partir de un único cristal de silicio impurificando la base con elementos que aporten un exceso de electrones (detectores tipo n), o un defecto (detector tipo p), y dopando la superficie con el tipo de material opuesto al empleado para la base. La región de transición entre ambas se denomina zona de carga espacial. Se prefieren los diodos tipo p porque presentan menos dependencia de la radiación acumulada. Otro método alternativo a las películas para la verificación de tratamientos de pacientes son los conjuntos de cámaras de ionización o diodos formando una matriz de detectores (arrays) (fig. 10-14), si bien estas matrices Tienen ventajas sobre las CI debido a su pequeño tamaño y alta sensibilidad con la dosis absorbida, pero como el volumen de detección es casi imposible de determinar con la exactitud requerida, no pueden utilizarse para medidas absolutas. No obstante, resultan adecuados para medi­ das relativas, en especial en zonas de alto gradiente de dosis absorbida, pues ofrecen una gran resolución espacial. Un material es amorfo cuando sus átomos no se encuentran ordenados según una red cristalina. Se debe tener en cuenta que su respuesta varía con la energía, el ángulo de incidencia del haz, la temperatura y la dosis acumulada. 3 CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa Dosímetros de alanina Son barritas o pastillas de un aminoácido con una cubierta inerte. La interacción con la radiación produce una concentración de radicales libres proporcional a la dosis, de manera que dicha concentración se mide mediante técnicas de resonancia paramagnética de electrones. La dosis absorbida se determina según la altura de los picos del espectro. A diferencia de los TLD, la lectura de la medida no destruye la información de la muestra, aunque también presentan un desvanecimiento o fading de la señal apreciable al pasar meses tras la irradiación, y es dependiente de las condiciones ambientales de temperatura y humedad. La alanina es equivalente a tejido y se utiliza para valores de dosis absorbida del orden de 10 Gy. Dosímetros de diamante El principio de funcionamiento de los dosímetros de diamante es el cambio de resistividad producido por la radiación. Si se aplica una diferencia de potencial al dosímetro, la corriente producida es proporcional a la tasa de radiación. Su volumen sensible es del orden de 1 mm3, por lo que presenta una buena resolución espacial, complementada por una buena sensibilidad. Puede considerarse que son equivalentes a tejido biológico y, por tanto, no presentan dependencia de la energía, aunque sí con la tasa de dosis absorbida. Se emplean para realizar medidas de dosis absorbida en haces de fotones y electrones de aceleradores lineales, y en zonas de alto gradiente de dosis absorbida. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 5. DETERMINACIÓN DE LA DOSIS EN CONDICIONES DE REFERENCIA: CALIBRACIÓN DE HACES DE MEGAVOLTAJE Los dosímetros son aparatos que proporcionan una lectura, M, en respuesta a la dosis absorbida, Dg, en su volumen sensible. Sin embargo, el interés no reside normalmente en obtener la dosis absorbida, Dg, en el propio volumen sensible como medio en sí mismo, sino más bien como medio empleado para determinar la dosis, u otra magnitud relacionada con ella, en otro medio diferente en el que no es posible realizar la medición. Por tanto, el problema central de la dosimetría es interpretar la lectura del dosímetro para obtener la magnitud deseada. El proceso de interpretación se denomina cali­ bración, y por él se obtiene un coeficiente de calibración, N, que multiplicado por la lectura del dosímetro, M, da el valor de la magnitud deseada en un punto (punto de referencia del dosímetro). La calibración de dosis absorbida en agua de un haz de radiación clínico requiere seguir protocolos aprobados de ámbito nacional o internacional, no sólo para asegurar la exactitud dosimétrica en el tratamiento de los pacientes, sino también para proporcionar concordancia entre los datos dosimétricos de los distintos hospitales que administran radioterapia. Aunque existen varios procedimientos para la determinación de dosis absorbida en agua en haces externos de radioterapia, como el TG-51 elaborado por AAPM, o la norma DIN 6800-2, la Sociedad Española de Física Médica recomienda la utilización del protocolo TRS-398 de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés), el cual será detallado a continuación. En lo sucesivo, se considerará que el dosímetro empleado para la determinación de la dosis absorbida en agua sea una CI de características adecuadas al tipo de haz de radiación del usuario y conectada a un electrómetro que proporcionará la tensión de polarización oportuna. 5.1. Formalismo basado en dosis absorbida en agua La dosis absorbida en agua a una profundidad de referencia, zref, para un haz de calidad Q, diferente a la calidad Q0 utilizada en la calibración del dosímetro, viene dada por: Dw ,Q = MQ N D ,w ,Q0 kQQ0 [15] donde MQ es la carga eléctrica corregida por las magnitudes de influencia detalladas en el apartado «Magnitudes de influencia», es decir, MQ = Q kTP ks kpol kh, siendo Q la carga registrada por la CI; ND,w,Q0 es el coeficiente de calibración de la CI (Gy/nC) en términos de dosis absorbida en agua, obtenido por un laboratorio de calibración en unas determinadas condiciones de referencia; y kQQ0 es el factor que corrige por la diferencia entre la calidad de referencia del haz Q0 y la calidad real del usuario Q. El factor de corrección de calidad del haz kQQ0 se define como el cociente de los coeficientes de calibración, en las calidades Q y Q0, en términos de dosis absorbida en agua de la cámara de ionización: kQQ0 = N D ,w ,Q N D ,w ,Q0 = Dw ,Q / MQ Dw ,Q0 / MQ0 [16] La calidad de referencia Q0 más comúnmente usada para la calibración de las CI es la radiación gamma de 60Co, en cuyo caso el símbolo kQQ0 se simplifica como kQ. Aplicando la teoría de Bragg-Gray (ecuación 11) en la ecuación 16, se puede calcular teóricamente el factor de corrección de calidad del haz, kQQ0: kQQ0 = ( sw ,aire )Q (Waire )Q pQ ( sw ,aire )Q0 (Waire )0Q pQ0 [17] donde (sw,aire)Q es la razón de poderes de frenado aguaaire para la calidad Q o Q0, Waire es la energía media necesaria para crear un par de iones en aire seco y pQ es 155 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología el factor de corrección por perturbación de la fluencia mediante la cual se pasa de las condiciones ideales de un detector de Bragg-Gray a las reales de una CI, de manera que pQ = pcav pwall pdis pelecl. Si se considera el valor de Waire constante para el rango de energía con el que se trabaja en radioterapia, la ecua­ ción 17 se puede aproximar como: kQQ0 = ( sw ,aire )Q pQ ( sw ,aire )Q0 pQ0 [18] Las razones de poderes de frenado agua-aire presentan características diferentes, según se trate de: ● Haces de electrones: sw,aire presenta una fuerte dependencia de la energía y la profundidad, debido a la gran variación del espectro de energías en las distintas profundidades en agua (fig. 10-15A). ● Haces de fotones: sw,aire para fotones monoenergéticos es prácticamente constante con la profundidad, a partir de la profundidad de equilibrio electrónico (fig. 10-15B). 5.2. Fotones de alta energía La determinación de la dosis absorbida en haces de fotones de energía de megavoltaje se obtiene de acuerdo a la ecuación 15, pero hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones. MANIQUÍ El medio en que se efectuarán las medidas será un maniquí equivalente a agua, de dimensiones apropiadas a los haces que se han de caracterizar (márgenes de 5 cm en los cuatro lados del campo y 5 g/cm2 por debajo de la profundidad de medida4). Si la cámara no fuera sumergible, se usará una funda o camisa de plástico de densidad conocida y un espesor no mayor de 1 mm. CÁMARAS DE IONIZACIÓN Se recomienda la utilización de CI cilíndricas con un volumen aproximado de 0,6 cm3 y paredes de grafito. El punto de referencia de la cámara se considera situado en el eje de esta, en el centro de la cavidad, y deberá colocarse a la profundidad recomendada de medida. No deben emplearse cámaras plano-paralelas, ya que el factor de corrección por la pared, pwall, no está muy bien estudiado, aunque sí pueden utilizarse en medidas relativas (PDD), pues al ser la distancia entre electrodos alrededor de 2 mm la resolución es muy buena en el eje perpendicular de la cámara. Sin embargo, tampoco son adecuadas para la medida de perfiles de dosis absorbida, porque el tamaño (1 cm de diámetro) sería demasiado grande en la dirección del perfil. 156 CONDICIONES DE REFERENCIA El cuadro 10-1 resume las condiciones de referencia para la determinación de la dosis absorbida en haces de fotones. Se emplea un campo de 10 cm × 10 cm, y la profundidad de medida, zref, será de 5 cm o 10 cm, en función de la energía del haz. Aunque el punto efectivo de una cámara cilíndrica no coincide con el centro de la cavidad, sino que se sitúa más cerca del foco de radiación (desplazado 0,6 veces el radio de la cámara), en los protocolos basados en patrones de dosis absorbida en agua se acuerda que la cámara se calibre situando el punto medio de la cavidad a la profundidad de referencia, dando el coeficiente de calibración en estas condiciones, y por lo tanto, así deberá colocarla el usuario cuando la utilice para determinar la dosis absorbida en agua; con lo cual, no se hará corrección por punto efectivo ni por desplazamiento. FIGURA 10-15 Representación esquemática de la variación con la profundidad de las razones de poderes de frenado sw,aire para haces de electrones (A) y fotones (B). 4 En el protocolo TRS-398, las profundidades se expresan en g/cm2; de esta forma se indica que son profundidades equivalentes a agua. CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa Cuadro 10-1 RESUMEN DE LAS CONDICIONES DE REFERENCIA PARA LA DETERMINACIÓN DE LA DOSIS ABSORBIDA EN HACES DE FOTONES Tipo de cámara y maniquí Cilíndrica en agua Profundidad de medida (zref) Si 60Co → 5 g/cm2 (10 g/cm2) Si TPR20,10 <0,7 → 10 g/cm2 (5 g/cm2) Si TPR20,10 >0,7 → 10 g/cm2 Punto de referencia de la cámara En el eje central y en el centro de la cavidad Posición del punto de referencia A la profundidad de medida zref DFS o DFC* En 60Co a 80 cm; resto de fotones a 100 cm Tamaño de campo Puesto que la calidad del haz del usuario, Q, suele diferir de la empleada para la calibración, Q0, es necesario aplicar el factor kQQ0. Lo ideal sería que el laboratorio de calibración suministrara con el coeficiente de calibración, ND,w,Q0, un conjunto de factores, kQQ0, que cubriera el rango de energías del usuario. Sin embargo, lo más habitual es emplear valores calculados de kQQ0, que se encuentran tabulados en el TRS-398 para un conjunto de cámaras cilíndricas y un rango de TPR20,10 entre 0,5 y 0,84. 10 cm × 10 cm 5.3. Electrones de alta energía Corrección por presión, temperatura, saturación, polaridad y fugas La determinación de la dosis absorbida en haces de electrones de energía de megavoltaje se obtiene según la ecuación 15, pero hay que tener en cuenta algunos aspectos que se comentan a continuación. Sí * La distancia se medirá del foco a la superficie o del foco al plano de la cámara, dependiendo del modo de trabajo del usuario DFS o DFE (en el isocentro), o de las especificaciones del sistema de planificación de tratamientos. DFC: distancia desde el foco al plano de referencia de la cámara; DFS: distancia desde el foco a la superficie del maniquí. ÍNDICE DE CALIDAD Debe determinarse la energía de un haz de fotones debido a la dependencia energética de alguno de los parámetros (razones de poderes de frenado y factores de perturbación) necesaria para la determinación de la dosis absorbida. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. de 10 cm × 10 cm. Aunque la definición se realiza en términos de dosis absorbida, se acepta el cociente de la ionización a 10 cm y 20 cm de profundidad, ya que la variación de la razón de poderes de frenado agua-aire con la profundidad es prácticamente despreciable a partir de la profundidad del máximo. El TPR20,10 también puede calcularse a partir del cociente del porcentaje de dosis en profundidad PDD20,10, medido a una distancia focosuperficie de 100 cm. Los haces de fotones producidos por un acelerador lineal de electrones no son monoenergéticos, sino que se caracterizan por un amplio espectro que depende de la energía de los electrones incidentes en el blanco, del espesor y del número atómico de dicho blanco, del filtro aplanador y del sistema de colimación y monitorización. La calidad del haz de fotones se relaciona directamente con la distribución espectral de energía, algo muy complejo de determinar. Por esta razón, en radioterapia, es más útil expresarla en términos del poder de penetración en agua. El TRS-398 recomienda como índice de calidad la razón tejido-maniquí a las profundidades de 20 cm y 10 cm, TPR20,10, definido como el cociente de dosis absorbida a las profundidades de 20 cm y 10 cm, medida en un maniquí de agua, a una distancia entre el foco del haz y el plano de referencia de la cámara (DFC) de 100 cm y con un tamaño de campo en este plano MANIQUÍES Se recomienda usar preferentemente agua, cuyas dimensiones, al igual que en fotones, han de exceder en 5 cm las dimensiones del campo mayor que se ha de medir. Si se utiliza un maniquí de láminas de plástico, autorizado para las energías más bajas, el espesor de las láminas debe corregirse por la densidad del plástico: Espesor(g / cm 2 ) = espesor (cm) ⋅ ρ(g / cm3 ) [19] siendo ρ la densidad del plástico. CÁMARA DE IONIZACIÓN Deben emplearse cámaras plano-paralelas cuyo punto efectivo, situado en el centro de la pared interna de la ventana, se coloca a la profundidad de referencia. Para haces de electrones de alta energía (superior a 10 MeV) pueden usarse cámaras cilíndricas, en cuyo caso el punto efectivo se encuentra a 0,5 veces el radio de la cámara, r, hacia la superficie, y por tanto el centro de la cámara tiene que colocarse 0,5·r más profundo en el maniquí. ÍNDICE DE CALIDAD El método más práctico y sencillo para la caracterización de un haz de electrones se basa en la medida de los alcances o recorridos de los electrones en un medio equivalente a agua. Por tanto, el TRS-398 define como índice de calidad de un haz de electrones la profun­ didad para la que se tiene el 50% de la dosis absorbida máxima, R50 (g/cm2), medido a DFS de 100 cm y para un tamaño de campo en superficie mayor o igual 157 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología que 20 cm × 20 cm, para altas energías, o igual o ma­ yor que 10 cm × 10 cm para energías más bajas. Este índice de calidad puede determinarse a partir de la carga o ionización obtenida por la cámara a la profundidad en agua del 50% de la ionización máxima, R50,ion. El R50,ion se ha de convertir a R50 de dosis absorbida, y para ello se utilizan las expresiones: Si R 50,ion ≤ 10 g/cm 2 → R 50 = 1,029R 50,ion − 0,06(g/cm 2 ) Si R 50,ion >10 g/cm 2 → R 50 = 1,059R 50,ion − 0,37(g/cm 2 ) [20] El índice de calidad interviene en la definición de las condiciones de referencia y en la determinación de la elección del factor kQQ0: Condiciones de referencia En el cuadro 10-2 se detallan las condiciones de referencia para determinar la dosis absorbida en agua en haces de electrones. La profundidad de referencia de medida, zref, es variable y dependiente del índice de calidad R50, de manera que: z ref = 0,6R 50 − 0,1(g / cm 2 ) [21] Para bajas energías (R50 <4 g/cm2), zref difiere muy poco de la profundidad del máximo de dosis absorbida (R100); 158 Cuadro 10-2 RESUMEN DE LAS CONDICIONES DE REFERENCIA PARA LA DETERMINACIÓN DE LA DOSIS ABSORBIDA EN HACES DE ELECTRONES Tipo de cámara R50 ≥4 g/cm2 → plano-paralela o cilíndrica R50 <4 g/cm2 → plano-paralela Maniquí R50 ≥4 g/cm2 → agua R50 <4 g/cm2 → agua o plástico Profundidad de medida (zref) zref = 0,6 R50 − 0,1 (zref y R50 en g/cm2) Punto de referencia de la cámara Plano-paralela: en el centro de la cara interna de la ventana Cilíndrica: en el eje central y en el centro de la cavidad Posición del punto de referencia Plano-paralela: a la profundidad de medida zref Cilíndrica: 0,5 r por debajo de zref DFS 100 cm Tamaño de campo en la superficie ≥10 cm × 10 cm DFS: distancia desde el foco a la superficie del maniquí. sin embargo, para altas energía zref es mayor que la profundidad del máximo. Si las medidas se realizan en plástico, debe emplearse un factor de escala, cpl, para calcular la profundidad de agua equivalente a la de medida en plástico, de forma que: z pl (g / cm 2 ) = z(cm) ⋅ ρ(g / cm3 ) z w (g / cm 2 ) = z pl (g / cm 2 ) ⋅ cpl [22] Elección de kQQ0 La elección del factor kQQ0 puede obtenerse de dos maneras: ● ● Valores tabulados para distintas calidades de R 50 y para un conjunto de CI plano-paralelas y cilíndricas, cuando la calidad de calibración Q 0 corresponde a 60Co. Calibración interna o cruzada, en la cual la cámara plano-paralela del usuario se compara con una cámara de ionización, de la que se dispone de un coeficiente de calibración establecido por un laboratorio de calibración, en el haz de electrones de mayor energía disponible por el usuario. 5.4. Laboratorios de calibración. Patrones primarios El Sistema Internacional de Medida para la metrología de las radiaciones proporciona la estructura necesaria para la concordancia en la dosimetría de las radiaciones, diseminando entre los usuarios instrumentos de radiación calibrados que son trazables a patrones primarios5. La Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM, Bureau International des Poids et Mesures) se constituye como el centro internacional para la metrología con el objetivo de garantizar la uniformidad en lo concerniente a esta. Los laboratorios de calibración primarios (LCPD) han desarrollado patrones primarios para la medida de las radiaciones que se comparan con los de la BIPM. Sin embargo, sólo hay una veintena de países con LCPD y no pueden calibrar el gran número de dosímetros que se usan en todo el mundo. Los laboratorios nacionales que mantienen patrones primarios calibran los patrones secundarios6 de los laboratorios de calibración secundarios (LCSD), que a su vez calibran los instrumentos de los usuarios (hospitales). Por tanto, el papel de los LSCD es servir de enlace entre los LPCD y los usuarios de radiaciones ionizantes, permitiendo la transferencia de las calibraciones de los dosímetros desde el patrón primario hasta los instrumentos del usuario. Esto supone un procedimiento de calibración escalonado, cuya consecuencia es que puede decirse que las medidas son trazables a los patrones primarios. Para Instrumento de la más alta calidad metrológica que permite la determinación de la unidad de una magnitud desde su definición, y cuya exactitud ha sido verificada por comparación con los patrones de otras instituciones del mismo nivel. 6 Instrumento calibrado por comparación con un patrón primario. 5 CAPÍTULO 10 Dosimetría física en radioterapia externa haces de radiación gamma de 60Co, la mayoría de los LCSD pueden proporcionar a los usuarios factores de calibración en términos de dosis absorbida en agua sin mucho esfuerzo experimental, puesto que todos cuentan con este tipo de haces. Sin embargo, no les es posible, en general, suministrar factores de calibración determinados experimentalmente para haces de fotones y electrones de alta energía. En España, el Laboratorio de Metrología de Radiaciones Ionizantes, ubicado en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), es el encargado de establecer, mantener y diseminar el patrón nacional7 de dosis absorbida, así como de asegurar la trazabilidad internacional de dicho patrón respecto a la BIPM. Actualmente, los procedimientos empleados en los LPCD para determinar dosis absorbida en agua, esto es, los patrones primarios establecidos en haces de radiación gamma de 60Co, o en haces de fotones y electrones producidos por aceleradores, se basan en uno de los siguientes métodos: ● ● © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● ● Cámara de ionización: consiste en una cámara de ca­ vidad de grafito cuyo volumen se conoce con una exac­ titud suficientemente buena, diseñada para cumplir, hasta donde sea posible, los requisitos de un detec­ tor de Bragg-Gray. La cámara se coloca en un man­i­ quí de agua y la dosis absorbida en agua, en el punto de referencia, se obtiene a partir de la energía específica media impartida al aire de la cavidad. Calorímetro de grafito: desarrollado por Domen y Lamperti, se utiliza con ligeras variaciones en varios LCPD para determinar la dosis en grafito, en un maniquí de grafito. La conversión a dosis absorbida en agua, en el punto de referencia en un maniquí de agua, se realiza aplicando factores de conversión. Calorímetro de agua: permite la determinación directa de la dosis absorbida en agua en un maniquí de agua. El sistema sellado de agua consiste en un pequeño recipiente de cristal que contiene agua de alta pureza y un termistor para medir la temperatura. Se basa en el principio por el cual la energía absorbida en el medio procedente de la radiación ionizante se transforma en calor, con el correspondiente aumento de la temperatura del medio absorbente. Dosimetría química, patrón de Fricke: se basa en el cambio químico producido en una solución de sulfato ferroso al absorber la energía procedente de la radiación ionizante. Cuando la solución es irradiada, los iones ferrosos, Fe2+, son oxidados por la radiación a iones férricos, Fe3+. La concentración de iones férricos, determinada por espectrofotometría, cambia la absorbancia de la solución. la dosis absorbida sin la necesidad de ser calibrados en un campo de radiación conocido. 6. RESUMEN ● ● ● ● ● ● ● ● Estos métodos son ejemplos de dosímetros absolutos, es decir, dosímetros a partir de los cuales puede determinarse 7 Patrón reconocido por una decisión oficial nacional como base para fijar en un país el valor de todos los demás patrones de una magnitud dada. ● La propagación de un haz de radiación en aire o vacío está gobernada por la ley del inverso del cuadrado de la distancia. La variación de la dosis absorbida con la profundidad en un medio absorbente, a lo largo del eje central del haz se caracteriza por el porcentaje de dosis en profundidad (PDD), para una geometría distancia fuente-superficie (DFS), y mediante el tissue-phantom ratio (TPR) para geometrías distancia fuente-eje (DFE). El TPR20,10 representa el indicador de calidad de un haz de fotones, mientras que para un haz de electrones se emplea el R50 (cm), profundidad a la que se tiene el 50% de la dosis absorbida en el máximo, y se obtiene a partir del PDD. Las distribuciones de dosis fuera del eje del haz se caracterizan mediante perfiles, a partir de los cuales puede definirse el tamaño del campo de radiación y la penumbra. Los parámetros que cuantifican la uniformidad del perfil son la simetría y el índice de homogeneidad o planitud. La teoría de Bragg-Gray permite calcular la dosis absorbida en un medio (habitualmente agua) a partir de la carga producida en un gas de una cavidad que se encuentra inmersa en dicho medio. Para ello, debe existir equilibrio electrónico de partículas cargadas (CPE) a la profundidad a la cual se realiza la medida (las energías, el número y las direcciones de las partículas son constantes a través del volumen de la cavidad). En el cálculo de dosis absorbida, según la teoría de Bragg-Gray, deben introducirse factores de perturbación, que tienen en cuenta que los detectores empleados para la medida no son puntuales, y además están constituidos por otros elementos cuya densidad no es equivalente al medio (perturbación producida por la cavidad, por la pared, por el electrodo central o por desplazamiento del medio). El sistema de dosimetría más habitual es el conjunto electrómetro-cámara de ionización. Las cámaras de ionización pueden ser cilíndricas tipo Farmer o planoparalelas. Las lecturas realizadas con estas cámaras tienen que ser corregidas por magnitudes de influencia, como fugas, efecto tallo, presión y temperatura, polaridad y recombinación de iones. Para la determinación de la dosis absorbida en agua a una profundidad de referencia para una calidad Q, Dw,Q, se emplea el protocolo TRS-398 de la IAEA, según el cual Dw,Q = MQ ND,w,Q0 kQQ0 (MQ: carga eléctrica corregida por las magnitudes de influencia; ND,w,Q0: coeficiente de calibración de la CI (Gy/nC); kQQ0: factor que corrige por la diferencia entre la calidad de referencia del haz Q0 y la calidad real del usuario Q). En España, el Laboratorio de Metrología de Radiaciones Ionizantes, ubicado en el CIEMAT, es el encargado 159 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología de calibrar los dosímetros del usuario de acuerdo a un patrón nacional de dosis absorbida, que se encuentra trazado al patrón primario de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM) consistente en una CI de cavidad de grafito en un haz de radiación de 60Co. Otros laboratorios de calibración primarios utilizan como patrones primarios calorímetro de grafito, calorímetro de agua o dosimetría química o de Fricke. Bibliografía Andreo P, Burns DT, Hohlfeld K, Huq MS, Kanai T, Laitano F, et al. Absorbed dose determination in external beam radiotherapy: an internacional code of practice for dosimetry based on standards of absorbed dose to water. IAEA Technical Report Series n° 398. Vienna: International Atomic Energy Agency; 2000. 160 Chen J, Chuang CF, Morin O, Aubin M, Pouliot J. Calibration of an amorphous-silicon flat panel portal imager for exit-beam dosimetry. Med Phys. 2006;33:584-94. Fernández-Varea JM, Brosed A, González Lestón AM, Gracia Ezpeleta A. Fundamentos de física médica. Vol. 1: Medida de la radiación. Madrid: ADI; 2011. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Lizuain Arroyo MC, Hernández Vitoria A, Picón Olmos C. Fundamentos de física médica. Vol. 3: Radioterapia externa I. Bases físicas, equipos, determinación de la dosis absorbida y programa de garantía de calidad. Madrid: ADI; 2012. Podgorsak EB, Andreo P, Evans MDC, Hendry JH, Horton JL, Izewska J, et al. Radiation oncology physics: a handbook for teachers and students. Vienna: IAEA; 2005. Disponible en: http://www-pub. iaea.org/mtcd/publications/pdf/pub1196_web.pdf Warketin B, Steciw S, Rathee S, Fallone BG. Dosimetric IMRT verification with a flat-panel EPID. Med Phys. 2003;30:3143-55. CAPÍTULO 11 Radiobiología Patricia Sánchez Rubio ÍNDICE 1. Introducción 161 2. Etapas de la acción biológica de la radiación 161 2.1.Etapa física 161 2.2.Etapa química 162 2.3.Etapa biológica 162 3. Efectos de la radiación sobre el ADN 162 4. Efectos celulares de la radiación 163 4.1.Muerte celular y curvas de supervivencia 164 5 Modificación de la sensibilidad celular 166 5.1.Tipo de radiación 166 5.2.El oxígeno 167 6. Crecimiento tumoral 167 6.1.Modelos teóricos de crecimiento tumoral 167 7. Tejidos sanos 168 7.1.Clasificación 168 7.2. Dosis de tolerancia. Respuestas precoces y tardías 169 8. El fraccionamiento en radioterapia: modelo de isoefecto 169 8.1. Tipos de fraccionamiento 171 9. El efecto de la tasa de dosis 172 10. Relaciones dosis-respuesta 173 10.1. Ventana terapéutica 173 11. Resumen 174 Bibliografía 175 161 1. INTRODUCCIÓN de 1 Gy produce unas 105 ionizaciones en un volumen celular típico de 10 mm de diámetro. La radiobiología estudia los fenómenos que se producen en los seres vivos tras la absorción de energía procedente de la radiación ionizante. Su conocimiento proporciona las bases conceptuales para los criterios de elección de dosis y de esquemas terapéuticos basándose en las respuestas de los tejidos tumoral y sano. En general, y en lo relativo al depósito de energía en el medio irradiado, un electrón con una energía de 1 MeV penetra pocos milímetros en los tejidos. Al principio de su trayectoria se mueve muy rápido, de manera que deposita poca cantidad de energía, dando lugar a ionizaciones que pueden estar separadas una distancia promedio de 0,1 mm. Se dice entonces que la radiación presenta baja transferencia lineal de energía (LET, linear energy transfer; energía cedida por unidad de longitud de la trayectoria seguida por la radiación). Conforme el electrón va perdiendo velocidad interacciona con mayor probabilidad con los electrones orbitales de los átomos que forman el medio. Su trayectoria se hace más tortuosa y aumenta la densidad de ionizaciones. La característica microdosimétrica más importante es la formación de racimos de ionizaciones, de tamaño del orden de nanómetros, que aparecen al final de su trayectoria. Es importante destacar que los efectos lesivos de los distintos 2. ETAPAS DE LA ACCIÓN BIOLÓGICA DE LA RADIACIÓN El estudio de la acción biológica de la radiación puede estructurarse en tres etapas que ocurren secuencialmente tras la interacción de la radiación con la materia, pero cuya duración temporal transcurre en distinta escala temporal. 2.1. Etapa física (10−18-10−12 segundo) Como consecuencia de la interacción de las partículas cargadas y los átomos que componen un tejido se producen ionizaciones y excitaciones. Una dosis absorbida © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos Un radical libre contiene un electrón desapareado en su órbita externa. 1 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología tipos de radiación varían de manera considerable en función de la densidad de las ionizaciones producidas. 2.3. Etapa biológica (segundos, horas o días) 2.2. Etapa química (10−12-1 segundo) Posteriormente a la etapa química, sucede la etapa biológica, en la cual tienen lugar reacciones enzimáticas que actúan sobre el daño químico residual, de tal modo que la mayoría de las lesiones radioinducidas son reparadas con éxito (incluidas las del ADN). En otras circunstancias, suceden lesiones complejas que no pueden ser reparadas, y esto puede conducir a la muerte celular. Los cambios biológicos resultantes de la irradiación celular se manifiestan sólo cuando ha transcurrido cierto periodo de tiempo, denominado tiempo de latencia, que depende del efecto que se intente observar y de la dosis absorbida. Este periodo de latencia puede variar desde unas semanas o meses, para los efectos agudos, hasta varios años después de la exposición para las reacciones tardías (fibrosis y telangiectasia de la piel, daño de la médula espinal) o la carcinogénesis (tumores radioinducidos). Los átomos y las moléculas afectados por la radiación reaccionan químicamente entre sí y con otros componentes celulares. Los enlaces químicos rotos por efecto de la radiación conllevan la aparición de radicales libres1 que son altamente reactivos. Puesto que las células están formadas en un 80% por agua, los radicales libres que aparecerán serán los resultantes de la radiólisis del agua. La radiólisis del agua es un fenómeno complejo que se inicia tras la ionización de la molécula de agua, pudiendo darse dos posibilidades (hay más, como es la disociación electrolítica en dos iones y dos electrones apareados poco reactivos), expresadas más abajo. Una, donde la molécula de agua irradiada da lugar un electrón y un ion H2O+, que a su vez da lugar a radicales neutros HO• muy reactivos y iones H+, y otra donde se producen de manera más directa los ra­ dicales HO• y H•: H2O Irradiación → H2O+ + e ac H2O+ → HO• + H+ H2O Irradiación → H2O* → HO• + H• 162 En el primer caso, la molécula de agua ionizada, H2O+, es altamente inestable (vida media 10 −10 s) y se descompone rápidamente para formar un ion hidrógeno (H+) y un radical hidroxilo (HO•) que contiene un electrón desapareado y es altamente reactivo. El electrón arrancado por la radiación se combina con moléculas de agua fuertemente polarizadas, adquiriendo una configuración especial que se denomina electrón acuoso (eac) o «disuelto». Estos electrones tienen la capacidad de disociar moléculas de agua próximas, en radicales HO• y H•. 3. EFECTOS DE LA RADIACIÓN SOBRE EL ADN Los radicales libres producidos por la interacción de la radiación con las moléculas de agua reaccionan con diversas macromoléculas celulares. La mayoría de estas reacciones no son importantes para la supervivencia; son los daños provocados en la molécula de ADN, ubicada en el núcleo de la célula, la principal causa de los efectos radiobiológicos. La irradiación del ADN puede dar lugar a varios tipos de lesiones radioinducidas en función de la componente dañada: ● ● Roturas de la cadena de ADN: pueden ser roturas simples o dobles, en las que están implicadas las dos cadenas de la doble hélice del ADN. Alteración de bases: las bases2 pueden ser en parte destruidas o modificadas químicamente por la radiación. Destrucción de azúcares y otras lesiones: la radiación puede producir alteraciones de la desoxirribosa, cruces de eslabones en la espiral, uniones de dos partes de una cadena simple, uniones entre cadenas, etc. En el segundo caso, las moléculas de agua excitadas, H2O* cuyo comportamiento es mal conocido, teóricamente se pueden disociar en radicales HO• y H•, aunque su probabilidad es reducida. ● Los radicales resultantes (HO•, H• y eac) son altamente reactivos y pueden conducir a la reconstrucción de la molécula de agua a través de reacciones posteriores, pero lo más habitual es la formación de otras moléculas o radicales, como el peróxido de hidrógeno (H2O2), que es un agente oxidante. La proporción y la distribución de las distintas especies dependerán del tipo de radiación, del tipo de célula y de las características ambientales (p. ej., presencia de oxígeno). No todas las lesiones son igualmente críticas para la célula, de forma que el único efecto que ha podido correlacionarse con los efectos celulares (muerte y mutación) son las roturas dobles de cadena. Se habla de acción indirecta de la radiación cuando la lesión de las moléculas vitales (ADN, ácido desoxirribonucleico) se produce a través de radicales libres producidos por la ionización del agua, frente a una acción directa, en la cual la lesión se produce por la ionización de las propias moléculas. La célula puede seguir manteniendo su capacidad reproductiva, a pesar de algunas de las lesiones producidas por la radiación, que sin embargo pueden dar lugar a una mutación (cambio local del código genético) o a una aberración cromosómica (cambios o desapariciones, o ambos, en los cromosomas). Los distintos tipos de lesiones pueden ser efectivamente reparados por la 2 Las bases son los «escalones» que constituyen la estructura helicoidal del ADN, en forma de escalera de caracol. Son cuatro bases nitrogenadas: adenina, guanina, citosina y timina. CAPÍTULO 11 Radiobiología FIGURA 11-1 Esquema de la secuencia de procesos que tienen lugar tras la liberación de radicales libres y el daño inicial que provocan sobre el ADN. (Modificada de Ciudad Platero J, Guirado Llorente D, Sánchez-Reyes Fernández A, Sanjuanbenito Ruiz de Alda W, Velásquez Miranda S. Radiobiología clínica, 1ª ed. Madrid: Impresur Artes Gráficas; 2003.) célula o puede darse una reparación errónea. Si no son reparados de manera apropiada, el resultado para la célula puede ser de dos tipos: ● ● La célula muere: los errores en la reparación son incompatibles con la funcionalidad celular y producen la muerte, por ejemplo, mediante apoptosis (muerte por autodestrucción programada mediante fragmentación y fagocitosis). La muerte de las células no tendrá consecuencias graves para el organismo, salvo que su número sea muy grande. La reparación errónea es compatible con la funcionalidad de la célula: los errores son heredados por la descendencia, dando origen a una nueva familia de células mutadas. Si la célula transformada es somática puede causar una enfermedad maligna, y si es germi­ nal dará lugar a efectos hereditarios. En la figura 11-1 se esquematiza la secuencia de procesos que siguen a la inducción inicial del daño producido por los radicales libres al ADN, y que pueden conducir a la muerte celular o a mutaciones. ● ● Fase G2: se preparan los mecanismos necesarios para llevar a cabo la fragmentación celular que se desarrollará en el siguiente paso, la fase de mitosis (M). Fase M de mitosis y citocinesis: se produce la división de la célula en dos células hijas, cada una con su correspondiente copia de ADN. Tras esta fase, vuelven a la fase G0 para desarrollar su actividad fisiológica concreta. Las células en G0 pueden volver a entrar en división estimuladas por agentes externos. Las células en G0, G1, S y G2 se encuentran en interfase. El proceso de replicación es controlado por un grupo de proteínas que tienen por finalidad supervisar el ciclo celular, de manera que ninguna célula entra en una nueva fase hasta no haberse superado unas comprobaciones previas denominadas puntos de control. Estos puntos de control responden al daño con la parada del ciclo celular para que la célula disponga de tiempo para la reparación, es decir, se produce un retraso (retraso mitótico) cuya duración dependerá de la fase del ciclo en que la célula © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 4. EFECTOS CELULARES DE LA RADIACIÓN La radiosensibilidad de la célula varía en función de la etapa del ciclo celular en la que se lleve a cabo la irradiación. El ciclo vital de la célula pasa por cuatro etapas perfectamente diferenciadas (fig. 11-2), con dos estados diferenciados interfase y fase M. ● ● Fase G1: en esta fase crece el material celular (síntesis de proteínas y ARN) y es metabólicamente muy activa. En este estado la célula avanza o se prepara para la división en un proceso que está constituido por las otras tres fases del ciclo. Fase S o de síntesis: durante este periodo se sintetiza una copia del ADN, de modo que al final de este periodo la célula, todavía no dividida, cuenta con dos copias de su ADN. Una vez completada la replicación del ADN entra en la siguiente etapa. FIGURA 11-2 Ciclo celular. Las células son más radiosensibles cuando se encuentran en la fase de mitosis (M) y más radiorresistentes en las fases de síntesis (S) y G0; las fases G1 y G2 tienen una radiosensibilidad intermedia. 163 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología ha sido irradiada. En general, el momento más sensible a la radiación es el comprendido desde la parte final de G2 hasta el final de la mitosis, aunque esto depende de la estirpe celular, mientras que las fases más radiorresistentes son S, G1 y G0. Como resultado de la irradiación, la respuesta de la célula puede ser: 1) la muerte diferida, que supone que las células sólo efectúan unos pocos ciclos antes de morir; 2) célula viable, pero modificada en su genoma, cuya modificación puede manifestarse tras un periodo de latencia más o menos largo; y 3) muerte celular. En radioterapia, desde un punto de vista teórico, un tumor se considera controlado cuando todas sus células han perdido la capacidad proliferativa de manera indefinida y, por tanto, la capacidad de invasión local y de metástasis a distancia. Es decir, con la terapia se persigue producir en las células tumorales la muerte diferida o la muerte celular. A continuación se describe cómo puede cuantificarse esta muerte celular. 4.1. Muerte celular y curvas de supervivencia La muerte celular se cuantifica mediante una curva de supervivencia, que consiste en la representación gráfica de la fracción de células supervivientes en función de la dosis administrada. La fracción de supervivencia, s, viene dada por: 164 s= N (D) N0 [1] donde N(D) es el número de células supervivientes tras la dosis D y N0 es el número de células inicial. La representación de las curvas de supervivencia se realiza en escala logarítmica en el eje de ordenadas, para s, frente a la dosis en escala lineal en el eje de abscisas (fig. 11-3). La curva de supervivencia de una población celular se obtiene a partir de un ensayo clonogénico in vitro, el cual consiste en la siembra de un número determinado de células; se conserva una muestra de control y se irradia el resto con diferentes dosis; se cultivan durante varios días y se procede a contar las colonias formadas (se entiende por colonia aquella población de células integrada por un mínimo de 50 elementos formados a partir de una sola célula). Si se define la eficacia de la siembra como el número de colonias formadas dividido por el número de células sembradas, la supervivencia para una dosis D se obtiene dividiendo la eficacia de la siembra de la muestra irradiada por la eficacia de la siembra de control, esto es: s= C(D) / M(d) C0 / M0 [2] donde C(D) y C0 son el número de colonias formadas tras la dosis D y para el control, respectivamente, M(D) es el número de células sembradas en la muestra irradiada con una dosis D y M0 es el número de células sembradas en la muestra de control. Para una población de células en la cual la muerte por radiación supere a la proliferación, las curvas de supervivencia serán monótonas decrecientes. A continuación, se describen distintos modelos teóricos para las curvas de supervivencia, basados en lo que se denomina la teoría del blanco (o target). Tales modelos parten de la idea de que puede haber regiones específicas en el ADN (blancos) que son de vital importancia para mantener la capacidad reproductiva de la célula, de modo que la supervivencia celular tras la irradiación depende del número de blancos que hayan sido inactivados. MODELO EXPONENCIAL La célula muere cuando en ella se produce la inactivación de un solo blanco que la lleva a la muerte. Puesto que estos eventos «mortales» de inactivación se distribuyen aleatoriamente según una distribución de Poisson3, la probabilidad de supervivencia vendrá determinada por la probabilidad del evento nulo, es decir, la probabilidad de que no se produzca la inactivación del blanco. Si el número medio de eventos producido en cada célula es N, la probabilidad de evento nulo es P(N, 0) = e−N. Como el número medio de eventos por célula será proporcional a la dosis, P(N, 0) puede expresarse como P(0) = e−D/D0, donde D0 es la dosis necesaria para producir tantos eventos mortales como células (un evento mortal por célula en término medio), o la dosis necesaria para reducir la supervivencia a un 37%. La curva de supervivencia para este tipo de modelo es una línea recta (fig. 11-4A). MODELO MULTIBLANCO La célula dispone de n elementos vitales, de forma que la muerte se produce cuando la radiación inactiva todos los blancos. Distribución de probabilidad, f, que expresa, a partir de una frecuencia de ocurrencia media, la probabilidad de que ocurra un número determinado de eventos durante cierto periodo de tiempo. f (k, l) = e−l · lk / l! , donde k es el número de ocurrencias del evento y l es un parámetro positivo que representa el número de veces que se espera que ocurra el fenómeno durante el intervalo. 3 FIGURA 11-3 Curva de supervivencia celular determinada a partir de un ensayo clonogénico (se muestra un esquema de cómo disminuye el número de colonias a medida que aumenta la dosis). CAPÍTULO 11 Radiobiología FIGURA 11-4 Curvas de supervivencia celular para distintos modelos: A) exponencial; B) multiblanco; C) mixto; D) lineal-cuadrático: a (pendiente inicial de la curva) representa la componente irreparable del daño celular, mientras que b (curvatura de la curva) es la componente reparable. 165 Siguiendo el mismo razonamiento que en el modelo anterior, la probabilidad de evento nulo en el i-ésimo blanco será Pi (0) = e−D/D0, y por tanto la probabilidad de blanco inactivado será Pi (1) = 1 − e−D/D0. Puesto que la célula dispone de n blancos vitales, la probabilidad de que todos ellos estén inactivados será Pn (1) = Πi P i(1) = (1 − e −D/D0) n, con lo cual la probabilidad de que no todos los blancos estén inactivados, esto es, la probabilidad de supervivencia de la célula, será Pn (1) = 1 − (1 − e−D/D0)n. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La curva de supervivencia muestra un hombro (una zona plana) en la región de bajas dosis (fig. 11-4B). MODELO MIXTO El modelo multiblanco describe una curva de supervivencia en la cual la pendiente inicial es nula, es decir, que en la región de baja dosis, a medida que esta aumenta, no se produce la muerte celular. Puesto que esto es contrario a las evidencias experimentales, se introduce el modelo mixto. En este modelo existen dos vías de muerte celular: la inactivación conjunta de n blancos secundarios o la inactivación de un blanco principal. La probabilidad de supervivencia es ahora producto de dos componentes: la probabilidad de sobrevivir a la inactivación del blanco principal (modelo de blanco único) y la probabilidad de sobrevivir a la inactivación de todos los blancos secundarios (corregida por la probabilidad de impactar sobre un blanco único): − D⋅( 1 D − 1 D ) 0 1 [3] 1 − 1 − e donde D 1 es la dosis necesaria en la región de baja dosis para reducir la supervivencia de 1 a 0,37. Determina la pendiente inicial de la curva de supervivencia (fig. 11-4C). P(1) = e −D n D1 MODELO LINEAL-CUADRÁTICO (LQ) El modelo mixto tampoco consigue describir por completo la forma cóncava de las curvas de supervivencia determinadas experimentalmente. Para obtener una forma más adecuada de la curva, se añade al término lineal en la exponencial (que como ya hemos visto determina la probabilidad de producir daño letal por impacto único) un término cuadrático que determina la probabilidad de producir daño letal por acumulación de impactos subletales, de manera que la fracción de supervivencia, s, viene dada por: 2 s = e −α D − β D − ln s = α D + β D 2 [4] Los parámetros a y b son constantes características de la población celular estudiada, y determinan la forma de la curva (fig. 11-4D), representando a la componente irreparable del daño celular (pendiente inicial de la curva de supervivencia) y b la componente reparable (determina PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología la curvatura de la curva de supervivencia). Su cociente a/b es la dosis (en Gy) para la cual la contribución de ambas componentes se iguala. Las condiciones en que puede aplicarse este modelo son: 5. MODIFICACIÓN DE LA SENSIBILIDAD CELULAR 5.1. Tipo de radiación [5] Para igual valor de dosis administrada, la toxicidad celular es distinta según el tipo de radiación empleada (rayos X, rayos gamma, partículas alfa, protones, neutrones, etc.). Esto se debe a que cada tipo de radiación produce una distribución espacio-temporal del depósito de energía di­ ferente, es decir, cada tipo de radiación presenta una LET característica, de modo que las radiaciones con baja LET (rayos X) provocan una ligera ionización a lo largo de su recorrido, mientras que las radiaciones de alta LET (iones acelerados, como protones o partículas alfa) generan una densa ionización. Cuando la LET aumenta, la curva de supervivencia se hace más inclinada y más recta (con menos hombro), lo que indica que la radiación de alta LET produce un mayor número de lesiones letales, o que es menos probable que el daño producido por la radiación se repare correctamente (fig. 11-5A). donde D es la dosis total impartida en n fracciones y dk es la dosis de la fracción k-ésima. La magnitud que caracteriza la radiotoxicidad de un tipo de radiación es la eficacia biológica relativa (RBE, relative biological effectiveness), que se define como el cociente ● ● ● La dosis se administra en un tiempo mucho menor que el tiempo medio de reparación del daño subletal (daño que puede ser reparado o producir la muerte de la célula por acumulación tras una dosis de radiación adicional). Durante la irradiación la repoblación celular es despreciable. Si la dosis se administra en fracciones, el intervalo de tiempo entre dos irradiaciones consecutivas es suficientemente largo como para que la reparación de todo el daño subletal sea completa. La forma del modelo para una aplicación fraccionada de la dosis es: n n β n ln s = α ∑ dk + β ∑ dk2 = D α + ∑ dk2 D k =1 k =1 k =1 166 FIGURA 11-5 Variación de la curva de supervivencia en función del tipo de radiación incidente (A) o de las condiciones de oxigenación en que se encuentran las células (B). El factor de potenciación de oxígeno (OER) para una supervivencia de un 1% es 2,54. CAPÍTULO 11 Radiobiología de la dosis de una determinada radiación de referencia, habitualmente rayos X de 250 kVp, para producir un determinado efecto biológico, entre la dosis de otro tipo de radiación para producir el mismo efecto biológico. La RBE es una función creciente con la LET que alcanza un valor máximo en torno a los 100-200 keV/mm. Para valores más altos aparece el fenómeno de sobremuerte (overkill), que se interpreta como una concentración innecesariamente alta de daño irreparable. 5.2. El oxígeno El oxígeno es un radiosensibilizador, es decir, el efecto biológico de la radiación es mayor en su presencia porque incrementa el efecto de los radicales libres liberados como consecuencia de la radiólisis del agua, o su reacción con radicales orgánicos disueltos da lugar a la formación de sustancias tóxicas que provocan nuevas lesiones que se suman a las producidas por la radiación en ausencia de oxígeno. La figura 11-5B muestra cómo las células irradiadas en presencia de aire son más sensibles que las irradiadas bajo condiciones de hipoxia. El efecto del oxígeno se cuantifica mediante el factor de potenciación del oxígeno (OER, oxygen enhancement ratio) como la proporción en la que se ha de aumentar la dosis cuando esta se imparte en condiciones de hipoxia, para obtener un efecto radioquímico o biológico idéntico al que se obtendría en condiciones de buena oxigenación: © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. OER = Dosis para producir un efectoen hipoxia [6] Dosis para producir el mismo efectoen aire Para radiaciones de baja LET (rayos X y fotones) toma valores entre 2,5 y 3, lo que significa que se requiere incrementar la dosis en un factor de 2,5 a 3 para producir el mismo efecto que cuando se irradia en presencia de oxígeno. Para radiaciones de alta LET (partículas alfa, protones) el efecto oxígeno es menos intenso, y llega a ser despreciable para valores muy altos de LET (≥200 keV/m). Este comportamiento se debe a que las radiaciones de alta LET provocan daño al ADN de manera directa, por la fuerte concentración espacio-temporal de ionizaciones, sin mediar reacciones químicas que puedan ser modificadas en presencia de oxígeno. En general son radiosensibilizantes todas aquellas sustancias que poseen un alto potencial oxidante, de manera que hacen a las células más sensibles a los efectos de la radiación. Por el contrario, las sustancias radioprotectoras son aquellas que al estar presentes durante la irradiación disminuyen sus efectos debido a que se recombinan con los radicales libres, por lo que tienen una acción preventiva. Sin embargo, la toxicidad de estos compuestos limita su uso práctico. los que procede, y que tiene capacidad de invasión local o de producir metástasis a distancia. Este crecimiento se caracteriza por la desorganización de su estructura tisular y el desarrollo anormal, y en general insuficiente, de vasos sanguíneos. Así, las células que componen un tumor crecen en un ambiente precario en nutrientes y oxígeno. El tumor está formado por un conjunto de nódulos tumorales cuya forma dependerá de cómo se desarrolle el sistema vascular en las diferentes regiones que lo integran. El término nódulo tumoral constituye una subunidad tumoral que presenta un cierto patrón morfológico en el que se distinguen los siguientes compartimentos: ● ● ● ● Una zona proliferativa: región con un aporte suficiente de oxígeno y nutrientes, en el cual las células están dentro del ciclo proliferativo y, por tanto, contribuyen al crecimiento del tumor con nuevas células tumorales. Una zona de hipoxia: región con déficit de nutrientes, con células en fase quiescente (células que pueden volver al ciclo) y células diferenciadas (estériles) que no pueden dividirse. Estroma: tejido normal, como vasos sanguíneos y fibroblastos. Una zona de necrosis donde se acumulan desechos y células muertas. La cinética tumoral puede interpretarse como movimientos de las células por estas zonas o compartimentos (modelo compartimental), por ejemplo el paso de la quiescencia a la proliferación (reclutamiento) como consecuencia de un tratamiento; el abandono de células viables de la masa tumoral, bien como células viables, lo que podría originar metástasis, o por muerte; o la pérdida celular al producirse el fenómeno de diferenciación natural. 6.1. Modelos teóricos de crecimiento tumoral Los modelos de crecimiento tumoral son relaciones matemáticas que expresan la variación del tamaño del tumor con el tiempo. Dicho crecimiento será la resultante de dos procesos opuestos: la duplicación y la pérdida celular. CRECIMIENTO EXPONENCIAL Si se asume que el tiempo de división celular es constante, que todas las células son activas y que el tumor no sufre pérdida celular, entonces el número de clonógenos (células madre neoplásicas) seguirá una exponencial caracterizada por un tiempo de duplicación TD, o tiempo necesario para que el volumen se haga doble: V ( t ) = V0 e ln 2 (t −t0 ) TD [7] 6. CRECIMIENTO TUMORAL donde V0 es el volumen inicial para t = t0. Un tumor es una neoplasia, es decir, una masa de tejido cuyo crecimiento supera al de los tejidos normales de En la figura 11-6A se aprecia un largo periodo de tiempo, denominado intervalo de silencio o periodo de latencia, 167 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología 168 FIGURA 11-6 Modelos teóricos de crecimiento tumoral. A) Crecimiento exponencial. B) Modelo de Gompertz. en el que no se aprecia crecimiento. Sin embargo, durante este tiempo el tumor está creciendo a un ritmo regular y con un TD constante. CRECIMIENTO NO EXPONENCIAL. MODELO DE GOMPERTZ En los tumores de experimentación, in vivo e in vitro, el crecimiento no es exponencial, sino que se ralentiza cuando aumenta el volumen. Esto puede deberse a un alargamiento de la duración del ciclo celular, una reducción de la fracción de crecimiento (células fuera del ciclo celular) o un aumento de la tasa de pérdida celular. El crecimiento de un tumor sigue una curva sigmoide (fig. 11-6B) en la que se distinguen tres fases bien diferenciadas: una fase inicial exponencial, una fase lineal y una fase de plateau final: V ( t ) = V0 i e ( ( - a t −t0 A 1− e )) [8] Los parámetros A y a determinan la tasa de crecimiento. Para intervalos de tiempo muy pequeños, la ecuación 7 se convierte en una exponencial (V(t) = V0 · eAat ), mien- tras que para intervalos de tiempo muy largos e−a(t−t0) es despreciable frente a 1, y el volumen tiende a un valor máximo de V0 · eA. Ahora el TD no toma un valor constante, sino que aumenta progresivamente a medida que el tumor se hace más grande, es decir, el ritmo de crecimiento se enlentece de manera progresiva. 7. TEJIDOS SANOS La proliferación celular en los tejidos normales es, en contraste con los tumores, altamente organizada. En los tejidos maduros, siempre que no existan condiciones patológicas, la producción de nuevas células está equilibrada con la desaparición de las células diferenciadas maduras. La respuesta a la radiación consistirá en aumentar su tasa de proliferación para compensar la pérdida celular. 7.1. Clasificación En términos generales, los tejidos pueden clasificarse en diferentes categorías según se atienda a su organización proliferativa o funcional. CAPÍTULO 11 Radiobiología ORGANIZACIÓN PROLIFERATIVA Según su organización proliferativa los tejidos pueden clasificarse como: ● ● Tejidos jerárquicos: se distinguen claramente los compartimentos de células indiferenciadas, de amplificación (células que proliferan rápidamente, pero sólo para un número limitado de divisiones) y células maduras. Son tejidos de gran renovación celular, como la piel, las mucosas, el epitelio intestinal y el sistema hematopoyético. Tejidos flexibles: no hay compartimentos separados y las células diferenciadas son capaces de dividirse si es preciso. Son tejidos de lenta reparación, como el hígado, el riñón, el pulmón y el sistema nervioso. El tiempo que transcurre entre la irradiación y la manifestación de un cierto daño se denomina tiempo de latencia. Para los tejidos jerárquicos, la latencia es independiente de la dosis recibida y está determinado por el periodo de vida de las células maduras, de manera que el tiempo de latencia es corto; sin embargo, para los tejidos flexibles el periodo de latencia es largo y depende de la dosis. Por tanto, el tiempo de latencia depende de la tasa de renovación celular del tejido y no de la radiosensibilidad. ORGANIZACIÓN FUNCIONAL Los tejidos normales están compuestos por estructu­ ras elementales denominadas subunidades funciona­ les (SUF), que son la mayor unidad de células capaces de ser regeneradas a partir de una sola célula clonogénica, de modo que puede ser una sola célula o una estructura compleja, como por ejemplo el nefrón. La organización de estas SUF determinará si un tejido u órgano es en serie o en paralelo: © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● ● Organización en paralelo: cada una de las SUF realiza la función de la cual el órgano es responsable. Sin embargo, cuando se daña una sola SUF, el órgano es capaz de mantener su función siempre y cuando algún porcentaje de las SUF mantenga su función. Sólo cuando la cantidad de SUF dañadas supera un valor crítico (reserva funcional) el tejido pierde su función. Por ejemplo, el riñón y el pulmón presentan una estructura en paralelo, siendo sus SUF los nefrones y los alvéolos, respectivamente. Organización en serie: la muerte o la inactivación de una de las SUF es suficiente para causar la pérdida de la función del tejido. Por ejemplo, la médula espinal. estado de salud del paciente, la medicación y, de manera importante, el volumen tratado. Los efectos de la radiación sobre los tejidos normales pueden ser de dos tipos: ● ● Precoces: el desarrollo de los efectos precoces en tejidos de rápida renovación está determinado por su estructura jerárquica. El tiempo necesario para que se presenten las reacciones está relacionado con la vida de las células diferenciadas, y la intensidad de la reacción refleja el equilibrio entre la mortandad de las células madre y la regeneración de los clonógenos supervivientes. Tardíos: suelen presentarse en tejidos de lenta proliferación, pero no sólo en ellos. EFECTO DEL VOLUMEN TRATADO El efecto de volumen es distinto para los diferentes órganos dependiendo de su organización, y es un factor importante para determinar la tolerancia clínica. La radiosensibilidad de los tejidos depende de cómo se organicen sus SUF. Si se trata de una organización en paralelo, como ocurre en el hígado y en el pulmón, los tejidos tienen una gran capacidad de reserva funcional y muestran un pronunciado efecto volumen, con un volumen umbral por debajo del cual no tiene lugar el daño funcional; es decir, toleran bien la irradiación de volúmenes parciales con altas dosis, debido a que el resto del órgano puede realizar las funciones necesarias, de manera que el riesgo de desarrollar una complicación depende de la distribución de dosis en todo el órgano más que de la dosis máxima recibida en una zona pequeña. Sin embargo, si presentan una organización en serie, como la médula espinal, los tejidos tienen poca o ninguna reserva funcional, de manera que la destrucción de una de estas unidades puede causar un fallo en el funcionamiento del órgano entero, y por tanto son menos dependientes del volumen irradiado que los tejidos con organización en paralelo. El riesgo de complicaciones está fuertemente influenciado por las zonas que reciben altas dosis y puntos calientes. La modelización de los tejidos considerando una organización serie-paralelo explica la aparente paradoja de que un órgano de alta tolerancia, como la médula espinal, pueda ser deteriorado gravemente por la inactivación de una pequeña parte, o de que un órgano con baja tolerancia, como el riñón, pueda soportar altas dosis en parte de su volumen sin repercusiones vitales. 7.2. Dosis de tolerancia. Respuestas precoces y tardías 8. EL FRACCIONAMIENTO EN RADIOTERAPIA: MODELO DE ISOEFECTO La tolerancia de un cierto tejido para un determinado tratamiento con radiaciones se define como la dosis que genera un índice de complicaciones aceptable para ese paciente en particular. La dosis necesaria para alcanzar un cierto grado de efecto dependerá de factores como el La mayor parte de los tratamientos en radioterapia se administran en una fracción diaria de 1,8 o 2 Gy, 5 días por semana, hasta alcanzar la dosis total deseada, que normalmente está limitada por el riesgo de aparición de efectos tardíos. Esta pauta se conoce como tratamiento 169 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología estándar. Sin embargo, a veces es necesario cambiar dicha pauta para administrar dosis por fracción diferentes a la estándar, ya sea por averías en las unidades de tratamiento, por necesidades de irradiación o por consideraciones de índole radiobiológica. Un cambio de fraccionamiento puede afectar a la curación del tumor y a la aparición de efectos agudos y tardíos, y por tanto debe reconsiderarse cuál será la nueva dosis total respecto a la convencional que debe administrarse al paciente. Los modelos de isoe­ fecto intentan, precisamente, comparar la efectividad de los tratamientos efectuados con pautas diferentes a la estándar. El efecto biológico, E, en tejidos o tumores, está determinado por la fracción de supervivencia celular s. Si se emplea el modelo LQ (ecuación 5) para un tratamiento administrado en n fracciones de dosis d, suponiendo una recuperación celular total entre sesión y sesión, E adoptará la siguiente forma: E = − ln s = α n d + β n d 2 [9] Por tanto, dos esquemas de tratamiento (n1, d1) y (n2, d2) (n = número de fracciones, d = dosis por fracción) que se imparten en el mismo tiempo total serán equivalentes para un cierto efecto si E1 = E2. Es decir: 170 α n1 d1 + β n1 d12 = α n2 d2 + β n2 d22 d d n1 d1 1 + 1 = n2 d2 1 + 2 α β α β [10] La ecuación 10 sólo depende del cociente a/b. Se ha demostrado que los tejidos con respuesta tardía presentan valores pequeños de este cociente (a/b ≈ 2 Gy; mayor curvatura de la curva de supervivencia), mientras que tejidos de respuesta aguda presentan valores grandes de a/b (a/b ≈ 10-15 Gy; menor curvatura de la curva de supervivencia) (fig. 11-7). Esta diferencia en los valores de a/b está relacionada con la capacidad de reparación de los distintos tejidos. La lenta renovación de las células en los tejidos de respuesta tardía permite que muchas células indiferenciadas permanezcan en estado de reposo, en el cual son altamente eficientes para reparar el daño producido por pequeñas dosis. En consecuencia, los tejidos con respuesta tardía son particularmente sensibles a los cambios de fraccionamiento, para los que dosis por fracción mayores son más dañinas, aunque pequeñas fracciones son bien toleradas (fig. 11-8A). Por otro lado, los tumores y los tejidos con respuestas agudas se ven afectados de manera diferente por los cambios en la duración total del tratamiento respecto a los tejidos con respuesta tardía. Puesto que las células indiferenciadas supervivientes de los tejidos con respuesta aguda inician la repoblación durante el transcurso del tratamiento, el tiempo en el cual se distribuye la dosis total influye en el grado final de daño; sin embargo, los tejidos con respuesta tardía no experimentan repoblación durante el tratamiento y se ven poco afectados por los cambios en la duración de este. Puesto que en la región anatómica donde se aplica un tratamiento existen diferentes tipos de tejidos, tanto de respuesta aguda como de respuesta tardía, y el tumor en sí mismo puede estar constituido por células caracterizadas por distintos valores de a y b, hay que tener en cuenta que no existe una pauta de tratamiento que sea equivalente a otra de manera general, sino que la equivalencia sólo es válida para un tipo de efecto producido para un tejido específico. Se define la dosis biológica equivalente (DBE) como la dosis que se tendría que administrar a un tejido, tumoral o sano, para conseguir el isoefecto deseado en fracciones in­ finitamente pequeñas (n muy grande), suponiendo que la célula sólo tiene la posibilidad de morir siguiendo la vía de muerte celular a: d DBE = n d 1 + α β [11] La DBE tiene unidades de dosis absorbida (Gy). Además, como su formulación establece que un cierto efecto se corresponde con una cierta fracción de células muertas, la DBE es aditiva, es decir, el efecto global de varias irradiaciones consecutivas puede calcularse como la suma de la DBE correspondiente a cada una de ellas. Un inconveniente de la DBE es que su valor numérico suele ser mucho más grande que las dosis de prescripción FIGURA 11-7 Curvas de supervivencia para tejidos de respuesta tardía y de respuesta aguda. CAPÍTULO 11 Radiobiología FIGURA 11-8 Efecto del fraccionamiento sobre los tejidos de respuesta tardía (A) y sobre tejidos de respuesta aguda y tumores (B), para dos esquemas de tratamiento: seis fracciones de 2 Gy y tres fracciones de 4 Gy. Fraccionar el tratamiento supone un aumento de la fracción de supervivencia, aunque los tejidos de respuesta tardía son más sensibles a la dosis por fracción que los de respuesta aguda y los tumores. 171 habituales, y por tanto es difícil relacionarlo con la práctica diaria. Por este motivo, lo que se hace es convertir un esquema de tratamiento en uno equivalente a 2 Gy por fracción, de manera que empleando las ecuaciones 10 y 11 se deduce que la dosis equivalente a 2 Gy (DE2) es: α β + d DE2 = D α β + 2 ● [12] © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. donde d es la dosis por fracción del esquema para el que se calcula la equivalencia. ● 8.1. Tipos de fraccionamiento El fraccionamiento, es decir, la distribución de dosis en el tiempo, influye en el resultado de un tratamiento como consecuencia de cuatro mecanismos celulares (4 R): ● Reparación del daño subletal: las células difieren en su capacidad para reparar el daño del ADN, en particular después de pequeñas dosis de radiación, siendo más efectiva en células no proliferativas. Por tanto, la reparación de los tejidos con respuesta tardía será máxima. El proceso de reparación necesita, al menos, 6 horas para ser completado, y de ahí que las sucesivas fracciones deban ser administradas en un intervalo temporal que no afecte a la reparación. Por este motivo, el hiperfraccionamiento puede ser ventajoso. ● Repoblación del tejido irradiado: las células supervivientes de algunos tumores y de tejidos con respuesta aguda proliferan más rápido una vez que el tratamiento ha empezado (tras un periodo variable, estimado entre 14 y 21 días, desde el comienzo de la irradiación) para contrarrestar los efectos de la radiación. Por tanto, acortar los tiempos totales de tratamiento (terapia acelerada) será ventajoso para algunos tumores, pero aumentará la toxicidad aguda. En consecuencia, para los tumores que presentan una proliferación acelerada es especialmente importante evitar los gaps (paradas) durante el tratamiento. Redistribución de las células en el ciclo proliferativo: como se ha indicado en apartado 4, «Efectos celulares de la radiación», las células son más radiorresistentes en determinadas fases del ciclo celular (S, G0, y G1). Las células que sobreviven a la primera dosis de radiación tenderán a estar en una fase resistente, y al cabo de unas pocas horas pasarán más o menos sincrónicamente a una fase más radiosensible. Por consiguiente, fracciones de tratamiento muy próximas en el tiempo pueden conducir a la resistencia debido a la persistencia de las células en las fases menos sensibles. Reoxigenación de células hipóxicas: las células hipóxicas, que se encuentran rodeando al tumor, son altamente resistentes a la radiación. Tras la irradiación pueden llegar a oxigenarse por la desaparición de las PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología células tumorales, lo que aumenta su radiosensibilidad ante la siguiente fracción de tratamiento. Así, si el tiempo de tratamiento es muy corto puede conducir a la resistencia del tumor debido a la presencia de las células hipóxicas que lo envuelven. Como ya se ha comentado, la pauta de tratamiento habitual consiste en múltiples fracciones de 2 Gy administradas 5 días a la semana durante varias semanas. Con este esquema se están protegiendo los tejidos con respuesta tardía mediante el uso de dosis por fracción pequeñas. Puesto que las respuestas tardías no se ven influenciadas por el tiempo total de tratamiento, sería deseable que este fuera lo más corto posible para minimizar las oportunidades de repoblación del tumor. Sin embargo, esta reducción del tiempo debe ser ponderada con la necesidad de permitir la reoxigenación de las células hipóxicas durante la terapia, y también con la posible aparición de efectos agudos, debido a que una reducción del tiempo también reduce las oportunidades de repoblación de estos tejidos. ● ● Teniendo todo esto en cuenta, pueden plantearse distintos esquemas de tratamiento con el objetivo de conseguir un mayor control del tumor: ● 172 ● Hiperfraccionamiento: se emplea para tumores cuya respuesta se asemeja a la de los tejidos con respuesta aguda (alto valor de a/b). Consiste en administrar varias fracciones diarias de 1,15-1,20 Gy, 5 días a la semana, de manera que aumenta el número de fracciones para dar una dosis total mayor que con un fraccionamiento convencional, pudiendo alcanzar los 80 Gy. Al hipofraccionar, aumentando la dosis total en algunas localizaciones tumorales (como en la mama o la cabeza y el cuello) se consigue un mayor efecto antitumoral, sin agravar la toxicidad tardía. Un aumento en el número de fracciones disminuye la posibilidad de reparación del daño subletal en las células tumorales, y permite la redistribución de las células en el ciclo celular entre fracciones. Hipofraccionamiento: se emplea para ayudar a sobreponerse a la radiorresistencia de los tumores en localizaciones donde los tejidos sanos no son un factor que limite la dosis a administrar. Con este esquema se reduce el tiempo total de tratamiento y, por tanto, se elimina la proliferación. Consiste en administrar fracciones de más de 2 Gy (5-20 Gy), de manera que el número total de fracciones se reduce. Se consigue la misma o mayor muerte celular, y los mismos o mayores efectos sobre los tejidos de respuesta aguda. Para los tejidos de respuesta tardía, los efectos aumentan si la dosis total no cambia respecto de la pauta estándar, y serían los mismos si la dosis total disminuye. Este esquema se emplea habitualmente en tratamientos con intención paliativa, en los que, debido a la esperanza de vida limitada de los pacientes, la aparición de efectos tardíos está en un segundo plano; y como tratamiento de intención radical en aquellos en que el volumen de tratamiento es pequeño y las dosis pueden administrarse con alta precisión, como en los tratamientos de radioterapia estereotáxica de pulmón o hígado. Fraccionamiento acelerado: se emplea para contrarrestar la alta tasa de repoblación de los tumores durante el tratamiento. Consiste en reducir el tiempo total de tratamiento, administrando fracciones de 2 Gy separadas por un intervalo de 6 horas; es decir, se aumenta la dosis promedio semanal de 10 Gy impartida en un fraccionamiento convencional. Con este esquema se consigue un mayor control local del tumor, pero aumenta la toxicidad aguda. Puesto que los tejidos con respuesta tardía se ven poco afectados por el tiempo total de tratamiento, y si se produce la reparación total del daño subletal radioinducido entre fracciones, los efectos tardíos deberían ser los mismos que para un esquema convencional. Hiperfraccionamiento acelerado (CHART, continuous hyperfractionated accelerated radiotherapy; boost concomi­ tante): combina las ventajas del hiperfraccionamiento y de la aceleración. Los beneficios de este esquema radican en que se reduce la dosis total administrada o se acorta el tiempo total de tratamiento. Con este esquema se obtiene un mayor control tumoral, pero también mayores efectos agudos. Sin embargo, los efectos tardíos son iguales o incluso menores. En resumen, el fraccionamiento, en general, contribuye a la protección de los tejidos sanos debido a la reparación del daño subletal y a los fenómenos de repoblación celular, mientras que incrementa el efecto sobre las células tumorales porque permite la reoxigenación tisular y la redistribución de las células dentro del ciclo celular. 9. EL EFECTO DE LA TASA DE DOSIS Se denomina efecto de la tasa de dosis a la variación de la eficacia biológica de la radiación según la forma en que esta se aplique en el tiempo. Es un fenómeno que está relacionado con la manera en que las células luchan contra los efectos de la radiación; es decir, cuando la tasa de dosis disminuye, el tiempo necesario para administrar una determinada dosis aumenta, de modo que es posible que tengan lugar ciertos procesos biológicos (las cuatro R de la radiobiología citadas en el apartado anterior) durante la irradiación que pueden modificar la respuesta. Se han descrito tres efectos de tasa de dosis: ● ● Efecto de tasa de dosis debido a la proliferación: a bajas tasas de dosis, la tasa de mortalidad es comparable a la tasa de proliferación celular. A medida que aumenta la tasa de dosis, la tasa de proliferación se va haciendo despreciable frente a la de mortalidad, de manera que a mayor tasa de dosis mayor eficacia anticelular. Este efecto lo presentan todas las radiaciones ionizantes, tanto las de baja como las de alta LET. Efecto de tasa de dosis debido a la reparación: existe un fenómeno de tasa de dosis que no se explica por la competencia proliferativa, sino por la actividad reparativa de la célula y que sólo aparece para radiaciones de baja LET. Las radiaciones de baja LET CAPÍTULO 11 Radiobiología © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● producen ionizaciones tan separadas que es poco probable que provoquen una rotura doble del ADN, como ocurre en las radiaciones de alta LET. Sin embargo, si la tasa de dosis es lo bastante alta se producirán lesiones a un ritmo mayor que el de reparación, y entonces será inevitable que una cadena intacta, tras alguna lesión subletal de la cadena complementaria, se rompa a su vez y produzca una lesión letal. A muy alta tasa, la supervivencia deja de depender de la tasa de dosis, porque la reparación no puede competir con la producción de lesiones. La forma de la curva de supervivencia muestra un hombro inicial que revela que el daño letal se produce por acumulación de daño subletal, a diferencia de las curvas de supervivencia «rectas», que revelan la muerte por daño exclusivamente letal. Por tanto, las curvas se hacen rectas tanto con alta LET como con radiación de baja LET a baja tasa de dosis, pues se repara eficazmente todo daño subletal. Efecto inverso de la tasa de dosis: cuando la tasa de dosis es baja, el número de lesiones no es alarmante y la célula que está dentro del ciclo reproductivo puede posponer su reparación a la fase tardía G2 (v. fig. 11-2). Pero si la tasa de dosis aumenta no puede posponerse la reparación, de manera que para poner en marcha el programa enzimático de la reparación hay que suspender el proceso del ciclo reproductivo para evitar interferencias. La fase G2 tardía y la fase de mitosis son etapas de máxima radiosensibilidad celular; mientras que si las células paran su ciclo para la reparación, estarán, en general, en una fase de menor sensibilidad. Por tanto, el momento en el que se produce la salida de la célula del ciclo reproductivo para proceder a la reparación de las lesiones (cuyo número no es despreciable debido al aumento de la tasa de dosis), tiene lugar un aumento brusco de la eficacia celular contra la radiación, que se traduce en un aumento de la supervivencia al aumentar la tasa. Esto es lo que se conoce como efecto inverso de la tasa de dosis. Las tasas de dosis empleadas en teleterapia exceden la zona de efecto de tasa de dosis. Sin embargo, la braquite­ rapia de baja tasa (LDR <2 Gy/h) trabaja en el rango de efecto de tasa de dosis debido a la reparación, mientras que en la braquiterapia de alta tasa (HDR >12 Gy/h) sólo tiene lugar una reparación parcial debido a tiempos de tratamientos más cortos. 10. RELACIONES DOSIS-RESPUESTA En la práctica clínica no hay ninguna dosis para la cual la tasa de complicación sea nula, o una dosis tumoricida que consiga el control local del tumor, sino un rango de dosis en el cual la probabilidad del efecto biológico aumenta del 0% hacia el 100% cuando aumenta la dosis; es decir, existe una relación dosis-respuesta. En el caso de los tumores, la curva dosis-respuesta representa la probabilidad de control tumoral frente a la dosis total administrada, y recibe el nombre de TCP (tumor control probability), mientras que para los tejidos sanos representa la probabilidad de daño o complicaciones y recibe el nombre de NTCP (normal tissue complication probability). Las curvas dosis-respuesta, tanto para los tumores como para los tejidos sanos, tienen forma sigmoidea (fig. 11-9) y se caracterizan por: ● ● Un valor central (D50): dosis para la cual se consigue un control tumoral del 50%, o una respuesta en los tejidos sanos del 50%. En el caso de complicaciones graves se emplea la dosis para la que tiene lugar un 5% de tales complicaciones. Pendiente (gn): indica el aumento en un n% del efecto cuando la dosis aumenta un 1%. Para los tumores, los distintos valores de estos parámetros están relacionados con la variabilidad en la respuesta individual y las condiciones tumorales iniciales. Para los tejidos sanos es importante conocer, al menos aproximadamente, cómo los cambios en el volumen irradiado en una localización concreta afectarán a la dosis de tolerancia que puede administrarse con seguridad. Desde un punto de vista estadístico, el control tumoral será la consecuencia clínica derivada de la muerte clonogénica de todas las células tumorales. Por tanto, si para un cierto esquema terapéutico el número medio – de células supervivientes es N(D), de un total de N0, y la supervivencia celular sigue el modelo de Poisson, la probabilidad de que no existan clonógenos supervivientes al final del tratamiento será: P(D) = e - N ( D) = e - N0 × s( D) [13] donde s(D) es la fracción de células supervivientes tras administrar una dosis D, descrita de acuerdo con el modelo LQ (ecuación 4). Aunque la complicación en tejidos sanos será la consecuencia clínica de un determinado nivel de mortandad celular en el órgano irradiado, no es tan obvia como en los tumores una interpretación mecanicista del modelo de Poisson. La relación dosis-respuesta de los tejidos sanos puede describirse mediante un modelo empírico denominado logístico, según el cual la probabilidad de complicación del tejido sano puede expresarse como: D 4γ P(D) = 1 + 50 D −1 [14] donde g es el valor máximo del gradiente de dosis-res∆P puesta, es decir, γ = D • . ∆D max 10.1. Ventana terapéutica El objetivo de la radioterapia es administrar la dosis suficiente al tumor para destruirlo con un grado aceptable de daño sobre los tejidos sanos. El equilibrio entre el control tumoral y el desarrollo de complicaciones da lugar al concepto de ventana terapéutica (v. fig. 11-8A). 173 PARTE 3 El proceso radioterápico. Dosimetría física. Radiobiología FIGURA 11-9 Relación dosis-respuesta para tumores y tejidos sanos. A) Interpretación geométrica de g. Un incremento de dosis ∆D (2 Gy) respecto de una dosis de referencia D (39 Gy) (un incremento de un 5% en la dosis) da lugar a una mejora de la probabilidad de control tumoral de g expresado en porcentaje. B) Se indican los valores de D50 o D5. Además, se observa cómo al estar las curvas TCP y NTCP más próximas que en la situación A se produce una disminución de la ventana terapéutica. 174 La diferencia entre la dosis de control tumoral y la dosis de tolerancia del tejido sano puede calcularse como TCP • (1 − NTCTP), de manera que se obtiene el índice UTCP (uncomplicated tumor control probability), que es la probabilidad de control tumoral sin complicaciones. En la figura 11-9 se aprecia que cuanto más cerca está la curva de control tumoral respecto de la curva de probabilidad de complicaciones del tejido sano, más difícil será elegir la dosis adecuada para controlar el tumor sin causar daño. 11. RESUMEN La acción biológica de la radiación se estructura en tres etapas que transcurren secuencialmente tras la interacción de la radiación con la materia, pero cuya duración tiene distinta escala temporal: etapas física (fs), química (s) y biológica (horas o días). El ADN es la estructura más sensible de la célula a la radiación ionizante y la causante de los efectos radiobiológicos. Además, la radiosensibilidad celular varía en función de la etapa del ciclo celular en que se produzca la irradiación, siendo el final de G2 y la mitosis las fases más radiosensibles. Existen diversos modelos que cuantifican la supervivencia celular con la dosis absorbida. El que mejor se adapta a las curvas de supervivencia experimentales es el modelo lineal cuadrático, que se caracteriza por los parámetros a (componente irreparable del daño celular → pendiente inicial de la curva de supervivencia) y b (componente re­ parable → curvatura de la curva de supervivencia). Su cociente a/b es la dosis (en Gy) para la cual la contri­ bución de ambas componentes se iguala. Los tejidos de respuesta aguda y los tumores se caracterizan por tener valores de a/b grandes, mientras que los tejidos de respuesta tardía presentan valores de a/b pequeños. El fraccionamiento, la distribución de dosis en el tiempo, influye en el resultado de un tratamiento como consecuencia de cuatro mecanismos celulares: reparación, repoblación, redistribución y reoxigenación. La pauta de tratamiento estándar consiste en administrar una fracción diaria de 1,8 o 2 Gy. Para comparar dos esquemas de tratamiento se emplea la dosis biológica equivalente (DBE). El efecto de la tasa de dosis es la variación de la eficacia biológica de la radiación según la forma en que esta se imparta en el tiempo. CAPÍTULO 11 Radiobiología La curva de dosis-respuesta para tumores se denomina TCP (tumor control probability) y representa la probabilidad de control tumoral frente a la dosis total administrada, mientras que para los tejidos sanos recibe el nombre de NTCP (normal tissue complication probability) y representa la probabilidad de daño o complicaciones. La forma de ambas curvas es sigmoidea. El rango de dosis en el que se obtiene un equilibrio entre el control tumoral y el desarrollo de complicaciones se denomina ventana terapéutica. Bibliografía Barret A, Dobbs J, Morris S, Roques T. Radiobiology and treatment planning. En: Barret A, Dobbs J, Morris S, Roques T, eds. Practical radiotherapy planning. 4th ed. Londres: Hodder Arnold an Hachette UK Co; 2009. p. 32-43. Ciudad Platero J, Guirado Llorente D, Sánchez-Reyes Fernández A, Sanjuanbenito Ruiz de Alda W, Velásquez Miranda S. Radiobiología clínica. 1ª ed. Madrid: Impresur Artes Gráficas; 2003. Steel GG, Bartelink H, Baumann M, Begg AC, Bentzen SM, Horsman MR, et al. Basic clinical radiobiology. 3rd ed. Londres: Arnold; 2002. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 175 Página deliberadamente en blanco PARTE Aspectos físicos de la simulación en radioterapia ÍNDICE DE CAPÍTULOS 12. Concepto de simulación en radioterapia 178 13. Posicionamiento, referenciación y dispositivos de inmovilización 188 14. Equipos y modalidades de imagen utilizados en simulación 197 15. Registro y fusión de imágenes multimodalidad 207 16. Procedimientos tecnológicos. El control de calidad en la simulación 212 4 CAPÍTULO 12 Concepto de simulación en radioterapia Pablo Castro Tejero, Patricia Sánchez Rubio y Julia Garayoa Roca ÍNDICE 178 1. Introducción 178 2. Definición. Objetivos 178 3.Evolución histórica. Tipos de simulación 179 3.1.Simulación en la sala de tratamiento 180 3.2.Simulador convencional 181 3.3.Simulador TC 182 4. Simulación convencional. Procedimientos 183 4.1.Determinación de la posición de tratamiento 184 4.2.Localización del volumen de tratamiento y órganos de riesgo 184 4.3.Diseño del tratamiento 184 4.4.Definición del sistema de coordenadas del paciente 184 4.5.Formación de imágenes para la verificación del tratamiento 184 4.6.Adquisición de datos del paciente 185 4.7.Transferencia de datos al sistema de planificación 185 5. Simulación TC 185 5.1.Determinación de la posición de tratamiento 185 5.2.Definición del sistema de coordenadas del paciente 185 5.3.Adquisición de datos del paciente 186 5.4.Transferencia de datos al sistema de planificación 186 5.5.Localización del volumen de tratamiento y órganos de riesgo 186 5.6.Diseño del tratamiento y cálculo de dosis 186 5.7.Formación de imágenes para la verificación del tratamiento 186 6.Simulación convencional frente a simulación TC 186 6.1.Ventajas y desventajas de la simulación convencional 186 6.2.Ventajas y desventajas de la simulación TC 187 7. Resumen 187 Bibliografía 187 1. INTRODUCCIÓN 2. DEFINICIÓN. OBJETIVOS La simulación tiene un papel muy amplio dentro del proceso radioterápico e influye sobre la práctica totalidad de las etapas. El desarrollo de la tecnología en el campo de la imagen ha marcado de alguna manera el devenir de la simulación, dando lugar a diversos tipos. Los más extendidos, como ya se mencionó en el capítulo 5, son dos: la simulación convencional, que se basa en un examen clínico simple a partir de la adquisición de imágenes planas de rayos X, y la simulación TC, que implica el uso de un equipamiento más complejo y se basa en imágenes tridimensionales generadas por un equipo de tomografía computarizada (TC). Ambos tipos de simulación determinan diferentes esquemas de trabajo del proceso radioterápico. La simulación en radioterapia puede entenderse como el establecimiento o la preparación de las condiciones en que debe de realizarse el tratamiento. La simulación es un subproceso dentro del proceso global radioterápico, que resulta ser de los más importantes de la actividad radioterápica y de los más complejos. De hecho, no suelen estar muy bien acotados los trabajos que comprende. Unos lo conciben como la simple tarea de adquisición de imágenes; otros extienden los trabajos de simulación desde la adquisición de imágenes hasta la finalización de la planificación, entendiendo esta como una simulación de lo que sucede en la interacción de la radiación con el paciente. Esta dificultad se debe, en gran parte, a que la simulación ha ido evolucionando con el tiempo y ha © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 12 Concepto de simulación en radioterapia dado lugar a diferentes esquemas de trabajo del proceso radioterápico. Los objetivos de la simulación son, por tanto, complicados de definir, ya que dependerán del tipo de simulación empleado. En general, aquí se considerarán como objetivos de la simulación: ● ● ● ● ● ● Determinar la posición y la inmovilización idóneas para el tratamiento (la posición del paciente en la mesa del simulador y del tratamiento han de ser idénticas). Para ello, de forma previa, hay que fabricar los sistemas de inmovilización y de referencia que garanticen la reproducibilidad de las condiciones geométricas a lo largo del tratamiento, establecidas inicialmente por las imágenes obtenidas en la simulación. Adquirir imágenes que sirvan para definir el volumen de tratamiento y los órganos sanos adyacentes que hay que evitar irradiar en el tratamiento. La determinación de estos volúmenes puede llevarse a cabo con mayor precisión utilizando estudios complementarios de imagen, como la resonancia magnética, la tomografía por emisión de positrones o la angiografía. Registrar el conjunto de imágenes empleado por el sistema de planificación dosimétrico para realizar los cálculos de dosis. Diseñar el tratamiento. En el caso de la simulación TC, esta fase está integrada en la denominada «planificación de tratamientos», que es el tema de los capítulos 17 a 20, en los que se desarrolla con profundidad. Generar imágenes de referencia para la verificación en la unidad de tratamiento de la geometría de irradiación. Documentar todos los datos de la geometría de simulación necesaria para las fases posteriores. El proceso de simulación es dependiente, entre otros, de los recursos disponibles de cada centro. Así, el flujo de trabajo de un centro que disponga de simulador convencional será diferente del que disponga de simulador TC. Hoy por hoy, las mayores capacidades que presenta la simulación TC hacen que el simulador convencional esté pasando a un segundo plano. Así, el simulador convencional se emplea en centros que no disponen de acceso a un TC o bien para el diseño de tratamientos sencillos 2D que no requieren un cálculo de dosis preciso. También existen centros donde el simulador convencional se emplea con el objetivo original de verificar el tratamiento, aunque es cada vez menos frecuente, ya que la mayoría de las máquinas de tratamiento actuales incluyen dispositivos integrados de verificación de la posición del paciente (v. cap. 7) que permiten comprobar la geometría de irradiación de manera rápida y sencilla. 3. EVOLUCIÓN HISTÓRICA. TIPOS DE SIMULACIÓN Los equipos de simulación han estado ligados al desarrollo de la tecnología del diagnóstico por la imagen mediante rayos X (tabla 12-1), y su influencia ha sido tal que han marcado la evolución de las técnicas de planificación de tratamientos en radioterapia. Los inicios de la simulación se sitúan hacia 1950 y se desarrolla para comprobar los haces de tratamiento y asegurar que estos son correctamente elegidos y dirigidos al volumen blanco. TABLA 12-1 Evolución histórica de los equipos de simulación Equipo de simulación Fuente de radiación para imagen Dispositivo detector Década 1950 Unidad de tratamiento Fuente de megavoltaje Placa radiográfica Década 1960 Simulador convencional Tubo de rayos X Placa radiográfica + intensificador de imagen 1972 1977-1990 Primeros trabajos clínicos sobre tomografía computarizada (TC) Desarrollo para adaptar los fundamentos de la TC al simulador convencional Desarrollo para incluir el escáner TC en el proceso de radioterapia Primera réplica por ordenador de una unidad de tratamiento Desarrollo de la tecnología digital Simulador Tubo de rayos X Placa Posibilidad de convencional radiográfica + intensificador reconstrucción adaptado de imagen para TC de un corte por vuelta TC + simulador Tubo de rayos X Matriz de detectores de gas La localización y el virtual: o estado sólido diseño del tratamiento simulador TC se llevan a cabo por ordenador sobre la imagen TC Simulador Tubo de rayos X Detector plano de aSi Posibilidad de convencional (haz cónico) reconstrucción adaptado de múltiples cortes de haz cónico por vuelta © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Período 1990-1995 Década 1990 1990-1995 2005 Características El objetivo es la verificación del tratamiento Los objetivos pasan a ser el diseño y la verificación del tratamiento 179 PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia FIGURA 12-1 Placas radiográficas obtenidas en la unidad de tratamiento con haz de megavoltaje. A) Cráneo. B) Pelvis. 180 La primera forma de llevar a cabo la simulación fue mediante placas radiográficas, tomadas antes del tratamiento en la propia unidad de irradiación, con el paciente situado sobre la mesa en la posición de tratamiento y utilizando el propio haz de tratamiento. Una vez procesada y revelada la placa, se visualiza la proyección del haz sobre el paciente. En caso de que el posicionamiento no sea correcto, se ajusta repitiendo el procedimiento hasta que proyección geométrica del haz sobre el paciente sea la correcta. El proceso se repite para cada uno de los haces que configuran el tratamiento. 3.1. Simulación en la sala de tratamiento El objetivo es la verificación del tratamiento mediante placas radiográficas de megavoltaje. La simulación llevada a cabo de esta forma presenta una serie de inconvenientes: ● ● Conlleva un uso poco eficiente de la unidad de tratamiento, ya que supone un gran tiempo de ocupación de la sala de tratamiento, al que se puede añadir el ocupado para resolver los problemas imprevistos que pueden surgir durante la simulación, lo que va en detrimento de la eficiencia del uso principal para el que está prevista la unidad de tratamiento: la administración del mismo. Las imágenes obtenidas no tienen buena calidad (fig. 12-1) por dos motivos: por un lado, la alta energía de los haces provoca una cantidad importante de radiación dispersa que provoca emborronamiento o ruido en la imagen; por otro, el mayor tamaño de la fuente de radiación comparado con el de un equipo de rayos X de uso diagnóstico, contribuye a difuminar los bordes de las estructuras, con lo que se obtienen imágenes poco contrastadas. A raíz de estas limitaciones surge la necesidad de una máquina de uso exclusivo para la simulación. El nombre que recibe este equipo es el de simulador convencional o simulador radiográfico. Un simulador convencional es una máquina equivalente a la unidad de tratamiento en lo que a propiedades geométricas y mecánicas se refiere: imita o «simula» todos sus movimientos (v. cap. 5). La diferencia estriba en que la fuente de alta energía es sustituida por un tubo de rayos X diagnóstico que se emplea para la adquisición de imágenes del paciente. Esto supone una mejora sustancial en la calidad de las imágenes (fig. 12-2) respecto a la proporcionada por un haz de alta energía. Los primeros simuladores presentaban como único dispositivo detector de imagen la placa radiográfica que proporcionaba una proyección del paciente en un instante determinado. En la década de 1960 se introduce la fluoroscopia, que permite adquirir y visualizar imágenes del paciente en tiempo real. Simultáneamente, se implementa la utilidad de control remoto de la mesa donde se posiciona al paciente, lo que posibilita su desplazamiento desde la consola del operador sin necesidad de estar dentro de la sala. Estas mejoras permiten establecer de manera sencilla la geometría de tratamiento: a partir de la imagen de fluoroscopia se visualiza la intersección geométrica del haz con la anatomía del paciente y, en caso necesario, se corrige su orientación en tiempo real mediante el control remoto de la mesa. Una vez establecida la geometría de irradiación, se adquieren placas radiográficas para determinar la protección de los tejidos sanos y como referencia anatómica para el tratamiento. El proceso vuelve a repetirse para cada haz. Todo ello supone un cambio en los objetivos del proceso de simulación: pasa a convertirse en una etapa en la CAPÍTULO 12 Concepto de simulación en radioterapia FIGURA 12-2 Placas radiográficas obtenidas en un simulador convencional con haz de kilovoltaje. A) Cráneo. B) Pelvis. cual se definen todos los aspectos geométricos del tratamiento, desde el posicionamiento del paciente hasta la orientación de los haces, su tamaño y su conformación. 3.2. Simulador convencional A partir de procedimientos de fluoroscopia y placas radiográficas de rayos X de kilovoltaje se llevan a cabo la localización de la lesión y el diseño del tratamiento. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. El reconocimiento de la lesión no es una tarea sencilla, ya que, en la mayor parte de los casos, sólo es posible distinguir estructuras anatómicas con alto contraste, como los huesos o las vías aéreas apareciendo estas, además, superpuestas. El médico tiene que basarse en una combinación de pruebas clínicas y en sus conocimientos de anatomía para reconocer el lugar donde es probable que se encuentre el tumor. La importante incertidumbre de este procedimiento obligaba a que el diseño de los tratamientos fuese lo más sencillo posible: en la mayoría de los casos se buscaban configuraciones de haces con orientación anteroposterior, posteroanterior o lateral, que coincidieran con las orientaciones de las proyecciones radiográficas en las cuales las referencias anatómicas se reconocen con mayor facilidad. El hecho de que el paciente se encuentre en la posición de tratamiento es aprovechado para obtener los datos anatómico-geométricos requeridos para el cálculo dosimétrico. Estos datos son adquiridos por medio de un pantógrafo o cualquier otro dispositivo adicional1 que 1 Dispositivos de obtención de contorno anatómico. Véase el capí­ tulo 13. permite delinear el contorno externo del paciente en un plano de interés (generalmente el que pasa por el isocentro). Así, la naturaleza de los datos adquiridos, proyecciones radiográficas 2D y generalmente un único contorno del paciente, da lugar a un tipo de diseño y cálculo de tratamientos en 2D. El procedimiento de simulación (localización de la lesión, diseño de los haces y adquisición de placas de verificación y de datos anatómicos) requiere que el paciente deba guardar la misma posición. Esto supone un importante problema, dado que los tiempos consumidos en este procedimiento son largos y el paciente puede no llegar a aguantarlos y se mueva. Estos movimientos son una fuente adicional de inexactitudes e incertidumbres en la definición de los datos requeridos. En 1972 aparecen los primeros trabajos sobre TC cuya idea esencial recae en la posibilidad de reconstruir un objeto 3D a partir de varias proyecciones 2D. La principal aplicación de la TC es en el campo del radiodiagnóstico, aunque rápidamente se extiende su uso al de la radioterapia. Sin embargo, en aquellos primeros tiempos aparecieron diversos obstáculos. En primer lugar, la disponibilidad de un escáner TC para uso en radioterapia es muy limitada, bien porque el centro en cuestión ni siquiera podía contar con el equipo o bien porque es requerido para uso exclusivo en diagnóstico, dado que los tiempos necesarios para la realización de los estudios eran muy grandes y había que utilizarlos intensivamente para su cometido principal definido en aquellos tiempos. En segundo lugar, los TC de diagnóstico presentan dos limitaciones de diseño importantes que dificultaban su uso en radioterapia: 1) tener un diámetro de apertura 181 PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia FIGURA 12-3 Imágenes obtenidas en un simulador convencional con capacidad de reconstrucción tomográfica. A) Plano axial o transversal. B) Plano sagital. C) Plano coronal. del gantry demasiado pequeño que impedía introducir al paciente, junto con su correspondiente dispositivo inmovilizador, en el agujero del donut del escáner y 2) te­ ner una mesa curvada, muy diferente de la mesa plana de tratamiento, que introduce una deformación de las estructuras anatómicas del paciente y hace difícil lograr reproducir la posición del paciente en el momento del tratamiento. Ante esta situación, se abrieron dos líneas de desarrollo basadas en el simulador convencional, que se describen a continuación. 182 SIMULADOR CONVENCIONAL CON TECNOLOGÍA TC En 1998 se introduce la tecnología digital en los simuladores, lo que permite explotar las posibilidades de procesado, transferencia y uso flexible de datos. Se dota al simulador convencional de la capacidad de reconstrucción de un corte transversal del paciente a partir de una serie de proyecciones tomadas desde diferentes ángulos del conjunto tubo de rayos X-inten­ sificador. El tiempo de adquisición, limitado por la ve­ locidad de giro del brazo es de alrededor de 1 minuto por vuelta. Una vez reconstruidas, las imágenes son almacenadas para su posterior archivo o transferencia vía red informática a las estaciones de trabajo. Se desarrollan inmediatamente múltiples herramientas de visualización y manipulación de imagen. Se hace posible el envío de imágenes al planificador mediante protocolo DICOM (Digital Image Communications in Medicine), se habilitan herramientas de impresión, digital o en papel, etc. Por último se crean nuevas utilidades encaminadas a facilitar el uso del simulador, como la selección automática de protocolos anatómicos, la retención de la última imagen 2, la verificación MLC (colimación multilámina), etc. 2 La retención de la última imagen permite «congelar» la pantalla con la última imagen adquirida por fluoroscopia y hace posible su visualización sin necesidad de una nueva irradiación. SIMULADOR CONVENCIONAL CON TECNOLOGÍA TC DE HAZ CÓNICO En 2005 se desarrolla la tecnología denominada TC de haz cónico (CBCT, cone beam CT). El intensificador de imagen es sustituido por un detector plano de silicio amorfo (aSi), con tamaño suficiente para cubrir longitudes anatómicas del orden de 20 cm. Mediante la tecnología de haz cónico, en un único giro del tubo de rayos X se obtienen datos suficientes para reconstruir múltiples cortes del paciente (fig. 12-3). La duración de un giro de 360° es de unos 45 segundos, tiempo lo suficientemente largo para provocar artefactos debidos al movimiento del paciente. Las imágenes pueden visualizarse en cualquier plano, aunque principalmente se presentan en cortes axiales, cuyo espesor es seleccionado por el usuario antes de la adquisición. La calidad de la imagen, aunque inferior a la de un TC convencional, es lo bastante buena como para realizar las planificaciones dosimétricas con una exactitud y una precisión aceptables. 3.3. Simulador TC Como alternativa al uso del simulador convencional con posibilidad de proporcionar imágenes tomográficas, se opta por modificar el diseño de un escáner TC convencional para adaptarlo a las necesidades de la simulación en radioterapia. Para ello, en primer lugar se amplía la apertura del escáner por encima de 70 cm de diámetro para permitir el acceso del paciente y sus dispositivos inmovilizadores. En segundo lugar, la mesa de forma curvada utilizada en diagnóstico, es sustituida por una con tablero plano. Por otro lado, el avance tecnológico en hardware (aumento de la capacidad calorífica de los tubos, aparición de la TC multicorte capaz de adquirir múltiples cortes en una sola rotación) y software (incremento en la capacidad computacional de los ordenadores y desarrollo de algoritmos de reconstrucción más potentes), supone una reducción en los tiempos de adquisición hasta llegar a CAPÍTULO 12 Concepto de simulación en radioterapia FIGURA 12-4 Imágenes obtenidas en un simulador TC. A) Plano axial o transversal. B) Plano sagital. C) Plano coronal. ser de pocos segundos, la reconstrucción y la presentación de imágenes llega a ser prácticamente simultánea a la adquisición de datos, la transferencia de datos al planificador casi instantánea, etc. Con todo ello, no es hasta los primeros años de la década de 1990, cuando se produce la fusión entre las prestaciones de los TC (imágenes 3D) y las necesidades de la simulación en radioterapia. Esto se logra con el desarrollo de lo que se denominó simulador TC, el cual consiste en: ● ● Un escáner TC adaptado, que permite la adquisición de datos 3D del paciente: paciente virtual. Un programa informático que proporciona una representación virtual en 3D de las capacidades geométricas de una máquina de tratamiento: simulador virtual. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La información anatómica proporcionada por la imagen TC permite distinguir estructuras de tejido blando de manera mucho más efectiva que con el simulador convencional (alta resolución de bajo contraste), lo que unido a la alta resolución espacial, facilita la visualización y definición de la lesión y los órganos que la rodean con una definición muy nítida de los bordes y contornos de los tejidos (fig. 12-4), algo especialmente importante en radioterapia. Adicional a ésta información de los contornos anatómicos, el simulador TC proporciona información de las densidades de los tejidos, lo que permite que el cálculo dosimétrico pueda realizarse con una exactitud muy aceptable. El conjunto de imágenes transversales que configuran el paciente virtual, junto con la emulación 3D de la máquina de tratamiento (simulador virtual), permiten realizar un diseño del tratamiento en 3D. En un primer momento, el simulador virtual se desarrolló de manera independiente al sistema de cálculo de dosis que se realiza en los sistemas de planificación. La definición de los volúmenes involucrados en el tratamiento la lleva a cabo el especialista médico, el cual debe contornearlos en todos los cortes donde se visualizan. Este trabajo hoy en día está simplificado por el desarrollo que ha habido de herramientas de contorneo automático, así como de herramientas de representación gráfica en 3D. Aun así, sigue siendo una de las etapas de la actividad radioterápica más importante en las que hay que invertir todo el tiempo que sea necesario si se quiere realizar un tratamiento de calidad. Mediante el software de simulación se realiza el diseño del tratamiento, estableciendo tamaños de haces, angulaciones, etc., utilizando una serie de herramientas que emulan las capacidades geométricas de la máquina de tratamiento. Una vez fijada la geometría de los haces de radiación, es enviada al sistema de planificación para la realización del cálculo dosimétrico. En la actualidad, las utilidades y herramientas del simulador virtual han sido integradas directamente en el sistema de planificación dosimétrico 3. Así, una vez obtenidas las imágenes TC, estas son enviadas al sistema de planificación para el diseño y el cálculo dosimétrico del tratamiento. Una vez realizado el cálculo dosimétrico este es superpuesto en las imágenes TC para su evaluación cualitativa y cuantitativa. Debe resaltarse una de las ventajas más importantes de la simulación TC respecto a la convencional y es la reducción del tiempo precisado para realizarla, dado que los trabajos a realizar en este acto se reducen a la fabricación de los dispositivos de inmovilización y a la adquisición de las imágenes TC, dejándose para otros momentos el análisis de las imágenes, la definición de los volúmenes y el diseño del tratamiento. 4. SIMULACIÓN CONVENCIONAL. PROCEDIMIENTOS Los procedimientos básicos que comprende la simulación convencional para un paciente típico son (tabla 12-2): 3 La etapa de planificación dosimétrica de tratamientos es objetivo de los capítulos 17 a 20, donde se desarrollará en profundidad. 183 PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia TABLA 12-2 Etapas básicas de la simulación convencional Etapa Objetivo Dispositivo/herramienta 1. Determinación de la posición de tratamiento Se buscan la comodidad, la estabilidad y la reproducibilidad en la posición 2. Localización del volumen de Identificar la lesión y los órganos tratamiento y órganos de riesgo sanos próximos 3. Diseño del tratamiento Determinar la geometría óptima de los haces: isocentro, número, tamaño, etc. 4. Definición del sistema Señalar el isocentro sobre el paciente de coordenadas del paciente como origen del sistema de coordenadas 5. Formación de imágenes Tener una referencia para el para la verificación del tratamiento tratamiento Soporte para protección de órganos sanos 6. Adquisición de datos del paciente Obtener datos anatómicos: contorno y marcas de referencia 7. Transferencia de datos al sistema Enviar datos para realizar el cálculo de planificación dosimétrico 184 Inmovilizadores Fluoroscopia Fluoroscopia Marcas/tatuajes Placa radiográfica Dispositivos de obtención de contorno automático (p. ej., pantógrafo) Herramienta de envío 1. Determinación de la posición de tratamiento. 2. Localización del volumen de tratamiento y órganos de riesgo. 3. Diseño del tratamiento. 4. Definición del sistema de coordenadas del paciente. 5. Formación de imágenes para la verificación del tratamiento. 6. Adquisición de datos del paciente. 7. Transferencia de datos al sistema de planificación. menos posible los órganos sanos adyacentes. Para ello es posible girar el brazo, el colimador y la propia mesa buscando la incidencia óptima del haz sobre el paciente. A través de imágenes de fluoroscopia dirigida desde la consola de control remoto del equipo, se irá desplazando la mesa en las tres direcciones del espacio, hasta colocar al paciente en una posición propicia. El tamaño de campo se ajustará a las dimensiones del volumen de tratamiento para los diferentes haces. 4.1. Determinación de la posición de tratamiento 4.4. Definición del sistema de coordenadas del paciente La inmovilización y el posicionamiento del paciente deben ser lo más apropiados para el tratamiento de la lesión. Además, la posición debe ser lo más confortable posible para el paciente, de manera que se asegure la reproducibilidad a lo largo del tratamiento y la estabilidad en cada una de las sesiones de que conste el mismo. Determinados los diferentes parámetros del haz (tamaño de campo, ángulo de brazo, ángulo del colimador, etc.), el isocentro de la simulación se materializa o visualiza sobre la superficie del paciente por medio de los láseres. Habitualmente los puntos de intersección de los láse­ res con la superficie del paciente, son grabados en la piel del paciente mediante el tatuaje con tinta de pequeños puntos. Estas marcas definen una referencia geométrica para posicionar al paciente durante todas las sesiones en la unidad de tratamiento. De manera adicional, la proyección de los campos y sus centros pueden ser marcados sobre la piel del paciente o en el propio dispositivo de inmovilización4. 4.2. Localización del volumen de tratamiento y órganos de riesgo Una vez inmovilizado y posicionado el paciente, se hace uso de la fluoroscopia para visualizar la intersección geométrica del haz de rayos X con la anatomía del paciente y se desplaza la mesa en tiempo real hasta conseguir identificar la lesión. La localización de la lesión sobre las imágenes se determina mediante una combinación de pruebas clínicas y conocimiento anatómico, principalmente basado en las estructuras óseas y las vías aéreas o bien en hilos o alambres de plomo colocados sobre la superficie del paciente. 4.3. Diseño del tratamiento A continuación se deciden el número de haces y la mejor incidencia, a priori, para tratar el tumor e irradiar lo 4.5. Formación de imágenes para la verificación del tratamiento Una vez establecida toda la geometría de tratamiento sobre el paciente, se lleva a cabo una placa radiográfica para cada proyección de haz con los siguientes objetivos: 4 En la sala de tratamiento puede verificarse la coincidencia de cada proyección de campo de luz sobre las marcas realizadas, comprobando de manera sencilla la incidencia de cada campo y evitando así errores graves en el posicionamiento. CAPÍTULO 12 Concepto de simulación en radioterapia 1. Como referencia anatómica-geométrica para el tratamiento. Las placas de verificación periódicas obtenidas en la sala de tratamiento serán comparadas con estas radiografías con el objetivo de asegurar el correcto posicionamiento del paciente a lo largo del tratamiento. 2. Como soporte para la construcción de bloques de protección de órganos críticos: en caso de existir algún órgano crítico en la zona de irradiación que se quiera proteger, se dibuja la forma del campo deseada directamente sobre la propia placa, que se utilizará posteriormente para la construcción del bloque. 3. Como documentación gráfica de los campos de tratamiento, quedando así un registro de ellos. Esto posibilita conocer la geometría de irradiación en cualquier momento, por ejemplo en caso de que hubiera que realizar un nuevo tratamiento con posterioridad. 4.6. Adquisición de datos del paciente Aprovechando el hecho de que el paciente se encuentra en posición de tratamiento, se obtendrán una serie de datos anatómicos requeridos para el cálculo dosimétrico. Estos son contornos externos y marcado de puntos externos que se relacionen con puntos o estructuras internas. Los puntos de entrada de los haces así como el isocentro (definido por el sistema de coordenadas) han de quedar marcados también para poder relacionar la posición geométrica del haz con el paciente y localizar los haces durante el cálculo. Si el espesor del paciente varía significativamente dentro de un mismo campo de tratamiento (p. ej., en un tratamiento de cabeza y cuello), debería determinarse el contorno en más de un plano. Es posible también que durante el transcurso del tratamiento el contorno pueda cambiar debido a una reducción del tumor o a una pérdida de peso del paciente, por lo que es recomendable realizar comprobaciones periódicas del contorno, que deberán venir acompañadas por el cálculo dosimétrico consiguiente. 4.7. Transferencia de datos al sistema de planificación Los datos adquiridos del paciente y el diseño realizado del tratamiento son transferidos al sistema de planificación para el cálculo de la distribución de dosis. 5. SIMULACIÓN TC Los procedimientos básicos que comprende la simulación TC para un paciente típico son (tabla 12-3): 1. 2. 3. 4. 5. Determinación de la posición de tratamiento. Definición del sistema de coordenadas del paciente. Adquisición de datos del paciente. Transferencia de datos al sistema de planificación. Localización del volumen de tratamiento y órganos de riesgo. 6. Diseño del tratamiento y cálculo de dosis. 7. Formación de imágenes para la verificación del tratamiento. 5.1. Determinación de la posición de tratamiento La inmovilización y el posicionamiento del paciente deben ser lo más convenientes a la estabilidad, el confort y la adecuación a los haces del tratamiento para el tratamiento de la lesión, de manera que se asegure la reproducibilidad a lo largo del tratamiento y la estabilidad en cada una de las sesiones. 5.2 Definición del sistema de coordenadas del paciente Antes de iniciar la adquisición tomográfica propiamente dicha, es necesario marcar un origen para el sistema de coordenadas de la TC que definirá una referencia geométrica para posicionar al paciente durante todas las sesiones en la unidad de tratamiento. El origen suele escogerse © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. TABLA 12-3 Etapas básicas de la simulación TC Etapa Objetivo Dispositivo/herramienta 1. Determinación de la posición de tratamiento 2. Definición del sistema de coordenadas del paciente Se buscan la comodidad, la estabilidad y la reproducibilidad en la posición Seleccionar una referencia anatómica como origen del sistema de coordenadas Obtener datos anatómicos Enviar datos Inmovilizadores Identificar y delimitar la lesión y los órganos sanos próximos Determinar la geometría óptima de los haces: isocentro, número, tamaño, etc. Calcular la distribución de dosis Tener una imagen de referencia para el tratamiento Imagen TC 3. Adquisición de datos del paciente 5. Transferencia de datos al sistema de planificación 6. Localización del volumen de tratamiento y órganos de riesgo 6. Diseño del tratamiento y cálculo de dosis 7. Formación de imágenes para la verificación del tratamiento Marcadores radioopacos/tatuajes Adquisición TC Envío DICOM Imagen TC Radiografía reconstruida digitalmente/otros 185 PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia en referencias anatómicas predeterminadas haciendo coincidir las proyecciones de los láseres sobre ellas. Estos puntos pueden visualizarse en las imágenes TC gracias a la colocación de marcadores radioopacos. Además, estos puntos quedarán tatuados en la piel del paciente o en el propio dispositivo de inmovilización (máscaras) para referencia posterior en la unidad de tratamiento. 5.3. Adquisición de datos del paciente Una vez seleccionado el origen de referencia de la TC, se procede a realizar la adquisición tomográfica que da como resultado una serie de imágenes que representan planos transversales del interior del paciente. Cada píxel o vóxel contiene la información, a través del Número Hounsfield, sobre la densidad electrónica de una localización espacial concreta. El contorno del paciente es fácilmente identificable en las imágenes. 5.4. Transferencia de datos al sistema de planificación 186 Antes del envío al sistema de planificación debe comprobarse que las imágenes están exentas de artefactos o posibles errores en los datos: contorno del paciente incompleto, sección donde están los marcadores radioopacos (perdigones) no visualizada, etc. Una vez verificado todo esto, las imágenes TC son transferidas al sistema de planificación, en el que se realizarán las tareas que se describen en los siguientes apartados. 5.5. Localización del volumen de tratamiento y órganos de riesgo La información anatómica proporcionada por la imagen TC permite distinguir de manera efectiva estructuras y tejido blando. La mayoría de las veces es posible visualizar en las imágenes la lesión y los órganos que la rodean de forma directa. En este caso, los bordes o contornos de estas estructuras deben ser definidos por dibujo por el especialista médico en cada uno de los cortes TC correspondientes. 5.6. Diseño del tratamiento y cálculo de dosis5 En general, el simulador virtual se encuentra integrado en el sistema de planificación de tratamientos, de manera que la geometría de la máquina de tratamiento es imitada de manera virtual, a la vez que es capaz de manejar simultáneamente la información TC del paciente. Así, mediante herramientas proporcionadas por el sistema de planificación, es posible llevar a cabo el diseño del tratamiento, es decir, se definen el isocentro de tratamiento, la orientación de los haces, su conformación, etc. 5 Este tema se desarrolla con mayor profundidad en los capítulos 17 a 20. Por otro lado, la emisión de radiación también es modelada por el sistema de planificación. Incluye complejos algoritmos de cálculo físico-matemáticos que permiten determinar la dosis sobre el paciente basándose en la interacción de la radiación emitida por la unidad de tratamiento con la materia, formada por el propio paciente, donde sus características absorbentes son tenidas en cuenta según las densidades, representadas en las imágenes del paciente por los diferentes niveles de grises. Basándonos en el resultado del cálculo es posible realizar un diseño optimizado de los tratamientos en un breve espacio de tiempo. 5.7. Formación de imágenes para la verificación del tratamiento Se generan imágenes de referencia de la posición de tratamiento con el objetivo de asegurar el correcto posicionamiento del paciente a lo largo del tratamiento. El procedimiento más habitual es crear una radiografía reconstruidas digital6 de los campos de tratamiento, que se comparará con las placas de verificación periódicas obtenidas en la sala de tratamiento. 6. SIMULACIÓN CONVENCIONAL FRENTE A SIMULACIÓN TC 6.1. Ventajas y desventajas de la simulación convencional Las ventajas que presenta la simulación convencional pueden resumirse en: ● ● ● Mediante la fluoroscopia se obtienen imágenes en tiempo real del movimiento interno de los órganos, lo cual puede ser beneficioso cuando los desplazamientos son importantes (movimiento respiratorio). Proporciona gran resolución espacial. Posibilidad de visualizar los campos sobre la piel del paciente. Las desventajas del sistema son: ● ● ● ● ● Debido al bajo contraste de las imágenes y a la superposición de estructuras puede resultar difícil visualizar el tumor y los órganos adyacentes. La información proporcionada, básicamente en dos dimensiones, limita el diseño a tratamientos pocos complejos. Resulta difícil (a veces imposible) simular campos en los que se requiera un giro de la mesa del simulador. Los largos tiempos empleados en la simulación dificultan en ciertos casos que el paciente permanezca inmóvil durante todo el proceso. Requiere un dispositivo adicional para adquirir el contorno externo del paciente7. Como se recoge en el capítulo 7, existen en la actualidad múltiples formatos y presentaciones de las imágenes de referencia. 7 No es necesario en caso de que el simulador tenga capacidad de reconstrucción tomográfica. 6 CAPÍTULO 12 Concepto de simulación en radioterapia 6.2. Ventajas y desventajas de la simulación TC Las ventajas de la simulación TC pueden resumirse en: ● ● ● ● El contraste presente en las imágenes facilita una localización del tumor y de los órganos involucrados mucho más precisa. La información 3D proporcionada permite diseños de tratamientos más complejos. El tiempo que ha de permanecer el paciente en la misma posición durante la simulación se limita a la fabricación de los dispositivos de inmovilización y adquisición de los datos TC. Pueden simularse campos en los que se requiera un giro de la mesa. Las desventajas del sistema son: ● ● ● La adquisición de imágenes es prácticamente instantánea, por lo que no permite visualizar el movimiento de los órganos8, aunque en los equipos más modernos hay herramientas de cine que permiten estudiarlo. Se requiere gran capacidad de almacenamiento de datos. Las dosis absorbidas en la adquisición TC son más altas que en el simulador convencional. 7. RESUMEN © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La evolución histórica de la simulación ha conllevado la existencia de diversos tipos de técnicas de simulación asociadas a la diferente tecnología existente. El tipo de simulación empleado condiciona el flujo de trabajo del proceso radioterápico. Así, los objetivos de la simulación son difíciles de definir, ya que son dependientes del tipo de simulación escogido. Aquí se han considerado: Actualmente se están incorporando al mercado dispositivos que tienen en cuenta el movimiento del paciente, mediante la sincronización de la adquisición y el propio movimiento del paciente, dando lugar a las denominadas adquisiciones TC4D. Véase el capítulo 14. 8 1. Determinación de la posición e inmovilización buscando la estabilidad y la reproducibilidad a lo largo del tratamiento. 2. Adquisición de imágenes que servirán para definir el volumen de tratamiento y los órganos sanos próximos. 3. Obtención del conjunto de imágenes para realizar el cálculo de dosis. 4. Diseño del tratamiento en el cual se define toda la geometría de irradiación de los haces: número, incidencia, isocentro, etc. 5. Generación de imágenes de referencia para verificar en la unidad de tratamiento la geometría de irra­ diación. 6. Documentación de todos los datos de la geometría de simulación necesaria para las fases posteriores. Los tipos de simulación más extendidos son dos: simulación convencional, que se basa en un examen clínico y radiológico simple a partir de la adquisición de imágenes planas de rayos X, y simulación TC, que implica el uso de equipamiento más complejo y se basa en imágenes tridimensionales generadas por un equipo de TC. En la actualidad, la simulación TC presenta mayores capacidades que la simulación convencional y ha desplazado o está desplazando a esta última. Bibliografía Baker GR. Localization: conventional and CT simulation. Br J Radiol. 2006;79:S36-49. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Podgorsak EB, editor. Radiation oncology physics: a handbook for teachers and students. Viena: IAEA; 2005. 187 CAPÍTULO 13 Posicionamiento, referenciación y dispositivos de inmovilización Pablo Castro Tejero, Patricia Sánchez Rubio y Julia Garayoa Roca ÍNDICE 1. Introducción 188 2. Dispositivos para establecer el sistema espacial de referencia 188 3. Dispositivos de obtención del contorno anatómico 188 4. Dispositivos de inmovilización 189 4.1.Sistema de máscara termoplástica 190 4.2.Plano inclinado 190 4.3.Inmovilizador de tórax 191 4.4.Compresor abdominal 191 4.5.Inmovilizadores de pelvis, rodillas y pies 192 4.6.Colchón de vacío 192 4.7.Cuna alfa 193 4.8.Inmovilizadores especiales para estereotaxia de cráneo 193 5. La documentación en simulación 194 6. Resumen 196 Bibliografía 196 188 1. INTRODUCCIÓN El proceso de simulación se lleva a cabo mediante un equipo capaz de adquirir imágenes de rayos X de kilovoltaje, bien planas, bien volumétricas, cuyas condiciones geométricas puedan ser trasladadas y reproducidas en la unidad de tratamiento. La elección de la posición del paciente es un punto fundamental para el posterior desarrollo del tratamiento. Para ello debe tenerse en cuenta la localización del volumen y de los órganos de riesgo cercanos, el estado de salud del paciente, las posibles anomalías anatómicas o implantes, y los dispositivos de inmovilización disponibles. El posicionamiento final debe ser lo más apropiado para el tratamiento de la lesión y, a la vez, lo más confortable posible para el paciente. Para prevenir posibles errores durante la simulación hay que contar con procedimientos escritos que eviten cuestionarse cómo debe posicionarse un paciente con una patología localizada en cierta región, o cómo tiene que realizarse la adquisición de las imágenes. 2. DISPOSITIVOS PARA ESTABLECER EL SISTEMA ESPACIAL DE REFERENCIA Tanto el equipo de simulación como el de tratamiento deben estar equipados con algún tipo de dispositivo que proporcione un sistema de referencia espacial con el objetivo de poder correlacionar la posición del paciente en ambas salas. Durante la simulación es el momento en que se establece una posición o punto de referencia que servirá de origen para dicho sistema. Este puede indicarse de diversos modos: marcadores radioopacos, marcadores reflectores de infrarrojos, detección de la superficie del paciente mediante cámaras de vídeo, etc. Lo más habitual es utilizar marcadores radioopacos, fácilmente identificables en las imágenes de rayos X (fig. 13-1), cuyas posiciones son tatuadas sobre la piel del paciente o sobre la superficie del inmovilizador. La presencia de un conjunto de láseres en ambas salas proporciona la referencia externa para poder correlacionar la situación de los marcadores de la simulación, esto es, el origen del sistema de referencia, con el isocentro de los haces de tratamiento: se hace coincidir la posición o punto de referencia con los láseres de sala y, mediante desplazamientos de la mesa, es posible situarse en el punto elegido para el isocentro de los haces. 3. DISPOSITIVOS DE OBTENCIÓN DEL CONTORNO ANATÓMICO Durante la simulación, el paciente se encuentra en la posición de tratamiento, lo cual se aprovecha para obtener una serie de datos anatómicos requeridos en el cálculo dosimétrico, entre los que se incluyen la forma © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 13 Posicionamiento, referenciación y dispositivos de inmovilización FIGURA 13-1 Corte transversal de tomografía computarizada en el que se observan los tres marcadores radioopacos que definen el origen del sistema de coordenadas de referencia. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. y las dimensiones del contorno externo del paciente. Si consideramos el caso de un simulador con capacidad para realizar tomografía, serán las propias imágenes tomográficas las que proporcionen esta información. Sin embargo, un simulador convencional sin dicha capacidad necesita un dispositivo adicional que facilite el contorno externo del paciente en un plano de interés. Estos dispositivos suelen ser mecánicos o electromecánicos, y han ido evolucionando en su diseño con el paso del tiempo. Hoy en día existe una amplia variedad de dispositivos comerciales más o menos sofisticados. Como dispositivo más habitual cabe mencionar el de tipo pantógrafo (fig. 13-2), en el cual un puntero, con posibilidad de movimientos horizontales y verticales, se va adaptando sobre el contorno externo del paciente. La posición del puntero se traslada a un marcador al que está acoplado, que va registrando el contorno en una plantilla de papel adherida al tablero del pantógrafo. 4. DISPOSITIVOS DE INMOVILIZACIÓN Los dispositivos de inmovilización, también llamados inmovilizadores, tienen dos funciones básicas: ● ● Conseguir que el movimiento del paciente sea mínimo durante el tratamiento. Proporcionar una manera sencilla de reproducir la posición del paciente desde la simulación al tratamiento y de una sesión de tratamiento a otra. Los inmovilizadores están hechos de materiales no metálicos, para no provocar artefactos en las imágenes, y radiotransparentes, esto es, que no absorben 189 FIGURA 13-2 Dispositivo pantógrafo con sus principales componentes. la radiación incidente (o lo hacen en grado mínimo) y, por tanto, no modifican el tratamiento. El material más comúnmente empleado es la fibra de carbono o materiales plásticos. La mayoría de los dispositivos de inmovilización presentan unas fijaciones especiales que permiten anclar el dispositivo a la mesa, que a su vez posee unas muescas dispuestas a tal fin. Se puede establecer así una posición fija del inmovilizador en la mesa a lo largo del tratamiento, mejorando de manera notable la reproducibilidad del posicionamiento del paciente. El tipo de inmovilización depende fundamentalmente de la región anatómica que se quiere simular, aunque siempre estará supeditado al estado de salud del paciente y a si este presenta algún tipo de anomalía anatómica, por ejemplo una limitación en la flexibilidad de los miembros. PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia FIGURA 13-3 Reposacabezas con diferentes curvaturas para permitir distintos grados de flexión de la cabeza. A continuación se describen algunos dispositivos de inmovilización que consideramos más habituales, junto con la localización anatómica para la que típicamente se emplean1. 4.1. Sistema de máscara termoplástica 190 Existen fundamentalmente dos modelos: uno que se adapta a la cabeza, denominado máscara de cabeza, y otro que incluye la cabeza, el cuello y los hombros, denominado máscara de cabeza, cuello y hombros. Existen también sistemas termoplásticos para inmovilizar el tórax, el abdomen o ambos, que tienen un modo de empleo similar al de los anteriores, pero son menos frecuentes en la práctica clínica. Localización: cabeza o cabeza y cuello. Descripción: el sistema está formado por un soporte para la cabeza o reposacabezas, un marco de fijación y el propio material termoplástico. ● ● Reposacabezas: sirve de apoyo para la parte posterior de la cabeza y puede tener diferentes curvaturas en función del grado de flexión de la cabeza que se pretenda (fig. 13-3). Existen también almohadillas que permiten fabricar reposacabezas adaptados a cada paciente, bien hechas con material de resina que en contacto con el agua se hacen maleables, bien a través de almohadillas de vacío. Marcos de fijación: su objetivo es fijar la posición del conjunto en la mesa, evitando el movimiento y facilitando así la reproducibilidad de la posición durante el tratamiento. Son rígidos y de material liviano, fibra La intención en este apartado es presentar los dispositivos, en principio más habituales. Es muy probable que no queden reflejados todos los sistemas comercializados actualmente. Es evidente, además, que se excluyen aquellos de diseño propio del centro, aunque no por ello son menos importantes. 1 FIGURA 13-4 Marco de fijación que permite anclar el inmovilizador en la mesa. ● de carbono o metacrilato, que facilitan su manejo y transporte (fig. 13-4). Material termoplástico: se presenta en forma de malla con múltiples agujeros, para no producir claustrofobia a los pacientes. Suele estar hecho de resina polimerizada que tiene la propiedad de que al calentarse se vuelve maleable. Habitualmente viene fijado a un marco de plástico (fig. 13-5) que se ancla al marco de fijación. Modo de empleo: se sumerge el material termoplástico en un baño de agua caliente (fig. 13-6) cuya temperatura requerida depende del fabricante y varía generalmente entre 60 °C y 80 °C. En el momento en que el material termoplástico alcanza la temperatura del baño, se saca la malla y se quita el exceso de agua. Una vez seca, y después de asegurarse de que no existe riesgo de quemadura, se coloca sobre el paciente. El operador irá adaptando la malla al contorno e irregularidades de la superficie corporal. Al enfriarse, la malla se vuelve rígida manteniendo la forma de la superficie del paciente de manera permanente (fig. 13-7). Otros: en algunas ocasiones, en combinación con las máscaras pueden emplearse inmovilizadores linguales que se introducen en la boca con el fin de mantener la lengua en una determinada posición. 4.2. Plano inclinado Localización: tórax. Se utiliza fundamentalmente para el tratamiento de la mama, aunque también es útil para lesiones pulmonares. La finalidad de este inmovilizador es situar la superficie anterior del tórax lo más paralela posible a la mesa de tratamiento. Sin embargo, debido a que el tórax queda muy elevado, debe procurarse que la inclinación del plano sea la mínima posible para minimizar el riesgo de colisiones, ya sea en el propio simulador o posteriormente en la unidad de tratamiento. CAPÍTULO 13 Posicionamiento, referenciación y dispositivos de inmovilización FIGURA 13-5 Malla de material termoplástico (verde) con marco de plástico (negro) para inmovilización de cabeza y cuello. FIGURA 13-7 Máscara de cabeza y cuello con el molde de la superficie del paciente, anclada al marco de fijación. 191 FIGURA 13-6 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Baño de agua caliente para reblandecer el material termoplástico. Descripción: consta de una superficie plana y rígida fabricada habitualmente de metacrilato o fibra de carbono, con anclajes para fijar en la mesa y que en uno de sus extremos presenta una articulación o bisagra (fig. 13-8). Mediante su articulación es posible inclinar en mayor o menor medida la superficie. El ángulo de inclinación es regulable, con posiciones fijas que en general varían cada 5°. La cabeza queda colocada en un apoyo o reposacabezas cuya posición viene identificada con letras o números para luego reproducirla durante el tratamiento. Los brazos suelen colocarse por encima de la cabeza. La posición exacta queda fijada por el sistema de inmovilización mediante pivotes de agarre para las manos o soportes de brazos y muñecas. Estos componentes suelen ser móviles y sus posiciones se identifican mediante algún tipo de indexación o numeración. Por último, suelen presentar un apoyo a nivel de las nalgas para evitar que el paciente se deslice o resbale por la superficie del plano. FIGURA 13-8 Plano inclinado para inmovilizar lesiones localizadas en el tórax, habitualmente en la mama. 4.3. Inmovilizador de tórax Localización: en el tórax. Descripción: está formado por una superficie plana de metacrilato o fibra de carbono que suele llevar anclajes para fijar en la mesa y sobre la cual hay fijados un reposacabezas y soportes de brazos y muñecas (fig. 13-9). Todos estos componentes presentan diversas posiciones de colocación, todas ellas indexadas para su posterior reproducción en el tratamiento. Otros: puede utilizarse conjuntamente con cunas alfa o colchones de vacío. 4.4. Compresor abdominal Localización: en el tórax y el abdomen. PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia FIGURA 13-9 FIGURA 13-10 Descripción: el principal uso de este tipo de inmovilizadores es para lesiones sometidas a movimiento respiratorio, como pueden ser las localizadas en el pulmón o el hígado. El movimiento respiratorio es un movimiento periódico, esto es, se repite en el tiempo, con un periodo aproximado y variable dependiendo del estado del paciente, de entre 3-6 segundos. En general, la administración del tratamiento de radioterapia se produce en un intervalo de tiempo que comprende varios ciclos respiratorios del paciente. Este hecho hace que el tamaño aparente de la lesión sea mayor de lo que en realidad es (tan grande como el desplazamiento que realiza). Mediante el compresor se ejerce una presión sobre el abdomen, lo que hace que se reduzca el movimiento debido a la respiración y, por tanto, disminuya el tamaño aparente de la lesión, permitiendo reducir la cantidad de tejido sano irradiado. Existen diversas maneras de llevar a cabo la compresión abdominal. Una opción es mediante una lámina soportada por un puente que rodea al paciente y que ejerce presión mecánica sobre el abdomen (fig. 13-10). La posición de la lámina se controla con un mecanismo de tornillo y se mide en una escala marcada en el propio tornillo, con el fin de reproducir la presión ejercida en todas y cada una de las sesiones. Otra alternativa es utilizar un cinturón neumático cuya presión se controla con un manómetro que permite controlar la presión aplicada durante las sesiones de tratamiento (fig. 13-11). La aplicación más habitual de estos inmovilizadores es en los tratamientos de radiocirugía estereotáxica corporal en los que se administra una alta dosis de radiación en una sesión o en un número reducido de sesiones. FIGURA 13-11 Inmovilizador empleado para lesiones localizadas en el tórax. 192 Otros: se puede utilizar conjuntamente con cunas alfa o con colchones de vacío, o puede llevar accesorios adicionales, como inmovilizadores de rodillas y pies, y soporte de cabeza para facilitar la comodidad del paciente. Dispositivo de compresión abdominal tipo puente. Dispositivo de compresión abdominal mediante cinturón neumático. 4.5. Inmovilizadores de pelvis, rodillas y pies Localización: en la pelvis y el abdomen. Descripción: están formados por un marco de fijación fabricado en metacrilato o fibra de carbono con diversas posiciones de colocación identificadas para su posterior reproducción durante el tratamiento. Se componen, además, de reposadores para rodillas y pies con posiciones variables e indexadas (fig. 13-12). Otros: pueden utilizarse conjuntamente con cunas alfa o colchones de vacío. 4.6. Colchón de vacío Localización: este tipo de inmovilizador, dada su facilidad de adaptación a la superficie del cuerpo y su dis­ CAPÍTULO 13 Posicionamiento, referenciación y dispositivos de inmovilización FIGURA 13-13 Colchón de vacío. zona del cuerpo requerida con una apariencia muy si­ milar a la del colchón de vacío. FIGURA 13-12 Dispositivo de inmovilización de pelvis, rodillas y pies. ponibilidad en diferentes tamaños, se puede emplear en múltiples localizaciones. Descripción: son almohadas plastificadas en cuyo interior hay pequeñas esferas de poliuretano. Son herméticas y están provistas de una válvula antirretorno a través de la cual se hace el vacío en su interior. Modo de empleo: se coloca al paciente sobre el colchón de vacío y se va extrayendo el aire de su interior, de manera que las esferas, al no haber aire, se ponen en contacto extremo entre sí adaptándose a la forma del cuerpo. Una vez se termina de dar forma al colchón, se cierra la válvula. El resultado es un molde de la superficie del paciente (fig. 13-13). Otros: presenta la ventaja de ser reutilizable. Sin embargo, el uso prolongado del colchón de vacío para un paciente, hace que pierda firmeza y pueda ablandarse al final del tratamiento, provocando errores de posicionamiento. Requiere, además, especial atención por posibles pérdidas del vacío. Otros: una cuna alfa es un producto biodegradable, por lo que puede presentar deformaciones pasado un tiempo (alrededor de 6 meses). Además, durante el proceso de elaboración se desprende calor, con lo que existe un pequeño riesgo de quemadura, que se puede minimizar poniendo una prenda liviana al paciente. 4.8. Inmovilizadores especiales para estereotaxia de cráneo La radiocirugía estereotáxica craneal es un proceso de radioterapia en el cual se imparte una alta dosis de radiación, bien en una sola sesión o de manera fraccionada. Suelen ser lesiones pequeñas en lugares cerebrales especialmente críticos. Todo ello requiere un alto grado de precisión y exactitud en el posicionamiento. Así, se emplean técnicas de inmovilización especiales en las que se incorpora un marco o guía provisto de un sistema de coordenadas estereotáxico, que servirá para localizar y posicionar el isocentro durante el tratamiento. Las diferencias estriban en el modo de fijación del marco: ● © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 4.7. Cuna alfa Localización: este tipo de inmovilizador, dada su facilidad de adaptación a la superficie del cuerpo, puede emplearse en múltiples localizaciones. Descripción: es similar en concepto al colchón de vacío, pero en este caso se basa en la reacción química que se produce al mezclar poliuretano con ciertos alcoholes. El resultado es una espuma que crece y se endurece rápidamente. Esta espuma se introduce en una bolsa hermética sobre la cual se tiende el paciente. Modo de empleo: se realiza la mezcla y se rellena la bolsa con la espuma. Se posiciona al paciente sobre ella antes de que se endurezca. De este modo, la espuma va creciendo, haciendo que se adapte, contenida por la bolsa, a la superficie del cuerpo. Transcurridos unos minutos, la espuma se endurece. El resultado es un molde de la ● ● Marco fijado al cráneo (fig. 13-14): es un método invasivo en el cual el marco o anillo estereotáxico se clava en el cráneo del paciente mediante unos tornillos, dos frontales y dos occipitales. La zona es previamente anestesiada. Marco fijado mediante molde dental: el marco estereotáxico se fija en el maxilar superior del paciente mediante un molde dental a medida. Marco fijado a la mesa (fig. 13-15): el marco estereotáxico se fija en la mesa. La posición de la lesión respecto al marco se asegura mediante una máscara termoplástica especial junto con la realización de técnicas de imagen de alta precisión en la unidad de tratamiento. En este caso, la máscara termoplástica consta de dos partes: una base que se fija a la mesa y otra parte superior, que se ajusta con mucha exactitud sobre la cabeza del paciente (fig. 13-16). Hoy en día, los sistemas de fijación no invasivos están desplazando a los invasivos por varios motivos, entre los cuales destaca el mayor confort del paciente. Es más, 193 PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia FIGURA 13-14 Marco estereotáxico invasivo con fijación craneal. FIGURA 13-16 Máscara termoplástica para tratamiento estereotáxico. cuestionarse cómo debe posicionarse un paciente con una patología localizada en cierta región, o cómo tiene que realizarse la adquisición de las imágenes. Un ejemplo de procedimiento se presenta en la tabla 13-1. Los procedimientos deben estar clasificados en función de la región anatómica de tratamiento, e incluir, al menos, la localización de las marcas de referencia, el posicionamiento y la inmovilización del paciente, el protocolo o la técnica de imagen, el tipo y el uso de contraste, e instrucciones especiales adicionales. 194 FIGURA 13-15 Marco estereotáxico no invasivo con fijación a la mesa. existen métodos que no utilizan marco durante la simulación y que se basan en el empleo de técnicas de imagen en la unidad de tratamiento para asegurar el enfoque de la irradiación de manera muy precisa y exacta. Al finalizar la simulación, ya sea mediante simulación convencional o por simulación TC, se habrá definido la que a priori representa la geometría más adecuada para el tratamiento de la lesión, esto es, la posición del paciente y su inmovilización y el sistema de referencia, y en el caso de la simulación convencional, el conjunto de haces y sus correspondientes imágenes de referencia. Todo ello ha de quedar debidamente documentado, ya sea en papel o en formato digital, en la ficha del paciente de la siguiente manera: ● ● 5. LA DOCUMENTACIÓN EN SIMULACIÓN Es recomendable contar con procedimientos escritos que prevengan posibles errores y resuelvan dudas que eviten ● La posición y la inmovilización deben quedar claramente especificadas. Además, se obtendrán fotografías del paciente en posición de tratamiento con la inmovilización empleada, así como de cualquier otro aspecto que pueda ser de utilidad para facilitar su posicionamiento diario en la unidad de tratamiento. Estas imágenes se incorporarán a la ficha del paciente. Los marcadores colocados sobre la superficie del paciente o del inmovilizador, y utilizados como sistema de referencia para posicionar al paciente, deben ser tatuados en la piel del paciente. Su localización tiene que quedar clara en la ficha de tratamiento. Ha de quedar constancia de todos los parámetros geométricos relacionados con los haces de radiación: © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. TABLA 13-1 Ejemplos de procedimientos en simulación para cuatro localizaciones típicas Región anatómica Cráneo Cráneo Cabeza y cuello Mama Próstata Posición del paciente Inmovilización Decúbito supino Máscara Brazos extendidos de cráneo a lo largo del Reposacabezas cuerpo Soporte de rodillas Cráneo/tórax Decúbito supino Máscara superior Brazos extendidos de cabeza a lo largo del y cuello cuerpo Reposacabezas Soporte de rodillas Tórax Decúbito supino Plano inclinado Brazos elevados Soporte por encima de de rodillas la cabeza y colocados en soportes Pelvis Decúbito supino Sistema Brazos cruzados de soporte sobre el tórax para pelvis con apoyo de rodilla y pies Origen sistema coordenadas/perdigones Límites del estudio Puente nasal (punto de alineación: mentón) Superior: calota Inferior: cuerpo vertebral C1 Según protocolo definido en TC Puente nasal (punto de alineación: mentón) Superior: calota Inferior: apéndice xifoides Según protocolo definido en TC En los tumores de cavidad oral se colocará un depresor lingual Apéndice xifoides (punto de alineación: yugulum) Superior: mentón Inferior: ombligo Según protocolo definido en TC La cabeza de la paciente deberá girarse hacia el lado contrario de la mama a tratar Límite superior de la sínfisis del pubis (punto de alineación: apéndice xifoides) Superior: cresta iliaca Inferior: 1/3 superior del fémur Según protocolo definido en TC El paciente debe tener la vejiga llena y el recto vacío y sin aire Técnica Observaciones 195 CAPÍTULO 13 Posicionamiento, referenciación y dispositivos de inmovilización Patología/ localización PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia ● ángulo del brazo, ángulo del colimador, ángulo de la mesa, tamaño del campo, distancia foco-superficie del paciente, uso de conformación, etc. Deben existir imágenes de referencia para la verificación de tratamiento. Las más habituales son las placas de simulación (simulador convencional) y las radiografías reconstruidas digitalmente (simulador virtual), donde se aprecia la intersección de cada uno de los haces con la anatomía del paciente. Estas imágenes serán contrastadas con las obtenidas en la unidad durante el tratamiento en cada sesión del tratamiento. 6. RESUMEN Durante la fase de simulación se definen la posición y la inmovilización del paciente, teniendo en cuenta la localización de la lesión, el estado general del paciente y los dispositivos de inmovilización disponibles. El posicionamiento final debe ser lo más confortable po­ sible para el paciente, garantizando una buena repro­ ducibilidad durante el tratamiento. Se requiere, ade­más, 196 un sistema de referencia que permita correlacio­nar la posición del paciente en la sala de simulación y en la de tratamiento. Todo ello debe quedar bien do­cumentado para su posterior utilización durante el tra­tamiento. Es recomendable contar con procedimientos escritos que prevengan posibles errores durante la simulación, clasificados en función de la región anatómica de estudio. Además, deberían incluir una serie de aspectos básicos, como la localización de las marcas de referencia, el posicionamiento y la inmovilización del paciente, el protocolo o la técnica de imagen, el tipo y el uso de contraste, y observaciones particulares adicionales. Bibliografía IAEA. Técnicas de cuarto de moldes para teleterapia. Manual técnicopráctico de radiación. Viena: IAEA; 2004. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Podgorsak EB, editor. Radiation oncology physics: a handbook for teachers and students. Viena: IAEA; 2005. CAPÍTULO 14 Equipos y modalidades de imagen utilizados en simulación Pablo Castro Tejero, Patricia Sánchez Rubio y Julia Garayoa Roca ÍNDICE 1 Introducción 197 2 Resonancia magnética 197 2.1 Principios físicos 197 2.2 Componentes 199 2.3 Características de la imagen de resonancia magnética para radioterapia 200 3 Tomografía por emisión de positrones 201 3.1 Principios físicos 201 3.2 Los detectores 202 3.3 Características de la imagen de tomografía por emisión de positrones para radioterapia 202 4 Angiografía 203 4.1 Descripción de la técnica 203 4.2 Componentes 204 4.3 Características de la imagen de angiografía para radioterapia 204 5 Tomografía computarizada 4D 204 5.1 Descripción de la técnica 204 5.2 Características de la imagen TC4D 205 6 Resumen 206 Bibliografía 206 1. INTRODUCCIÓN 2. RESONANCIA MAGNÉTICA Dentro del proceso de simulación, la localización de la lesión y los órganos sanos adyacentes se basa en las imágenes de rayos X facilitadas por el simulador, cuya descripción y fundamentos físicos son tratados en otros capítulos (v. caps. 7 y 13). Sin embargo, existen otras modalidades de imagen que pueden proporcionar, en muchos casos, una información adicional fundamental para la identificación de estructuras, como la resonancia magnética (RM), la tomografía por emisión de positrones (PET, positron emission tomography) y la angiografía. Además, para lesiones sometidas a movimiento, las imágenes proporcionadas por el simulador mediante tomografía computarizada (TC) pueden presentar artefactos que dificulten la localización anatómica de estructuras. La modalidad conocida como TC4D permite obtener datos tomográficos de alta calidad en presencia de movimiento respiratorio. 2.1. Principios físicos Toda esta mejora en la información espacial de los tejidos puede redundar en una optimización de la dosis recibida por el tumor y los tejidos sanos circundantes. Por otra parte, toda carga eléctrica que gira sobre sí misma se comporta como un imán. Así, los protones, que poseen carga eléctrica positiva, podrán considerarse © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos La imagen de RM se basa en la propiedad que muestran los núcleos de algunos átomos que, situados en un campo magnético intenso, pueden absorber la energía de ondas electromagnéticas de radiofrecuencia (RF) y posteriormente emitirla. Esta señal de RF emitida por los núcleos es captada por antenas y utilizada para formar la imagen (fig. 14-1). La propiedad requerida por los núcleos es que dispongan de momento angular o, en otras palabras, que describan un movimiento alrededor de su eje (similar al de rotación de la tierra) (fig. 14-2A). Todos los núcleos con un número impar de protones o neutrones presentan este movimiento de rotación, también denominado espín nuclear. En concreto, el hidrógeno cumple esta condición, ya que su núcleo está formado únicamente por un protón. 197 PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia FIGURA 14-1 Esquema simplificado de la generación de imágenes mediante resonancia magnética. (antiparalelos), define dos estados de energía cuya diferencia es proporcional a la intensidad de campo: ● ● Estado paralelo, conocido como estado relajado o de baja energía. Estado antiparalelo, conocido como estado excitado o de alta energía. Dentro de un campo magnético siempre predominan unos pocos en sentido paralelo (fig. 14-3B), cuya cantidad es proporcional a la intensidad de campo. 198 FIGURA 14-2 A) Movimiento de rotación de un núcleo atómico alrededor de su eje. B) Líneas de campo magnético generado por este movimiento. C) Magnitud definida a partir de dicho campo denominada momento magnético. pequeños imanes que generan un pequeño campo magnético (fig. 14-2B). Las características principales de estos campos son su dirección y su intensidad, que definen una magnitud denominada momento magnético (fig. 14-2C). Los núcleos empleados para formar la imagen son principalmente los núcleos del átomo de hidrógeno por varios motivos: ● ● El momento magnético es mayor que el de cualquier otro núcleo que pueda utilizarse en RM. Gran abundancia en el organismo en forma de agua y grasa. Si fuéramos capaces de sumar todos los momentos magnéticos de los protones que forman el cuerpo, podríamos ver que el momento magnético resultante es nulo en condiciones normales: los momentos magnéticos asociados a cada protón apuntan en todas las direcciones del espacio, anulándose unos con otros (fig. 14-3A). Cuando introducimos el cuerpo en un campo magnético intenso ocurren dos fenómenos: alineación de los protones y el movimiento de precesión. La alineación de los protones, unos en el sentido del campo (paralelos) y otros en el sentido opuesto Simultáneamente a la alineación sucede otro fenómeno, el denominado movimiento de precesión en el cual los protones giran sobre su eje alrededor de la dirección del campo (movimiento similar al de una peonza) (fig. 14-4A). La frecuencia o la velocidad de precesión en un campo magnético se denomina frecuencia de Larmor, y depende del tipo de núcleo y de la intensidad del campo magnético. Por lo tanto, en presencia de un campo magnético externo los protones precesan, pero lo hacen desfasados, es decir, no lo hacen de manera sincronizada (fig. 14-4B). El momento magnético resultante sigue siendo no nulo en el sentido del campo magnético externo. Cuando incide una onda de RF sobre los átomos de hidrógeno hace que su momento magnético se incline (fig. 14-5A). Si la onda de RF posee una energía suficiente como para superar la diferencia entre niveles de energía paralelo-antiparalelo, el número de protones paralelos y antiparalelos se igualará. Además, si la frecuencia de la RF coincide con la frecuencia de precesión (Larmor) se conseguirá que todos los protones precesen o roten acompasados, es decir, en fase. Esto es exactamente el fenómeno de resonancia. Cuando el pulso de RF termina, los protones vuelven a su estado anterior, es decir, se relajan devolviendo la energía absorbida al entorno molecular, y el momento magnético vuelve a su estado inicial (fig. 14-5B). Dicha relajación puede dividirse en dos componentes: ● Relajación longitudinal: los protones antiparalelos vuelven al estado paralelo, con un tiempo de relajación característico T1. CAPÍTULO 14 Equipos y modalidades de imagen utilizados en simulación FIGURA 14-3 A) Momentos magnéticos asociados a los núcleos de 1H en el cuerpo humano sin presencia de campo magnético. B) Momentos magnéticos de los núcleos de 1H en el cuerpo humano en presencia de campo magnético. 199 FIGURA 14-4 A) Movimiento de precesión de un núcleo de 1H en presencia de un campo magnético. B) Movimiento de precesión de los núcleos de 1H en el cuerpo humano en presencia de un campo magnético. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● Relajación transversal: los protones se desacompasan o desfasan, precesando más o menos rápido dependiendo de su entorno, con un tiempo de relajación característico T2. Ambos procesos generan señales que son recogidas por bobinas o antenas, y cuyos tiempos de relajación son dependientes del entorno molecular que se pretende estudiar y, por tanto, darán información de la naturaleza del tejido. El proceso de localización de los protones en el espacio se realiza en dos fases. En primer lugar, se divide el cuerpo en pequeños volúmenes cúbicos o vóxeles. En segundo lugar, para asignar la señal medida a su vóxel correspondiente se aplican gradientes en el campo magnético producidos por las denominadas bobinas de gradiente. Estos gradientes pueden aplicarse en cualquier dirección del espacio, permitiendo localizar en el espacio una señal concreta. 2.2. Componentes ● Imán: genera el campo magnético externo. Los imanes más comunes para la obtención de imágenes médicas suelen variar entre 0,2 y 3 Teslas (T) para la intensidad de campo (el campo magnético terrestre oscila entre 25 y 65 mT). Pueden ser permanentes, formados por una gran pieza de material ferromagnético en forma de C que no necesita aporte de energía externo, o superconductores (fig. 14-6), formados por una serie de grandes bobinas por las que circula una corriente permanente gracias a un material que carece de resistencia eléctrica a muy baja temperatura (conseguida a través de helio líquido). PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia FIGURA 14-5 A) Excitación nuclear en los átomos de 1H en presencia de campo magnético al incidir una onda de radiofrecuencia: inclinación del momento magnético. B) Relajación nuclear al cesar la radiofrecuencia con la consiguiente emisión de señal: vuelta al estado inicial del momento magnético. 200 FIGURA 14-6 Componentes principales de un imán superconductor. ● ● ● Bobinas de gradiente: suelen ser tres y presentan una forma compleja. Por separado y sin campo magnético externo, permiten crear campos magnéticos (de menor magnitud que aquel) en cada una de las tres direcciones del espacio. Su activación combinada con el campo magnético externo genera gradientes o variaciones en este. Antenas de transmisión: se encargan de emitir la señal de RF. Un ejemplo de este tipo de antenas es la denominada antena de cuerpo, integrada en el gantry, que también puede recoger la señal emitida. Antenas de recepción: son las encargadas de recoger la señal emitida por los núcleos. En general, estas antenas están diseñadas específicamente para localizaciones anatómicas concretas. Pueden ser envolventes, rodeando total o en parte al paciente, o de superficie, que se adaptan al contorno del paciente en la zona a estudiar. 2.3. Características de la imagen de resonancia magnética para radioterapia Los datos proporcionados por un equipo de RM forman una matriz 3D cuyo formato de presentación más habitual suele ser en planos transversales, sagitales y coronales (fig. 14-7). Las ventajas que aporta la imagen por RM a la actividad radioterápica son: ● Aporta información anatómica y fisiológica. ● Alto contraste entre tejidos blandos. CAPÍTULO 14 Equipos y modalidades de imagen utilizados en simulación FIGURA 14-7 Imagen de resonancia magnética. A) Plano transversal. B) Plano sagital. C) Plano coronal. ● ● ● Muy sensible a cambios patológicos. Se ven los vasos sanguíneos sin emplear agentes de contraste. No utiliza radiación ionizante. Y las desventajas son: ● ● ● ● ● Menor resolución espacial que la TC. Tiempos de adquisición largos, lo que incrementa la posibilidad de aparición de artefactos de movimiento. Imposibilidad de visualizar hueso o calcificaciones (no contienen hidrógeno). El pequeño diámetro de apertura puede impedir realizar los estudios (claustrofia, pacientes obesos). Con campos magnéticos intensos se puede alterar la geometría de las imágenes. 201 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. FIGURA 14-8 3. TOMOGRAFÍA POR EMISIÓN DE POSITRONES Proceso de aniquilación de un positrón emitido por un núcleo atómico, por el que surgen dos fotones de igual energía, 511 keV, y sentidos opuestos de movimiento. 3.1. Principios físicos La forma de detección basada en una gammacámara PET, se basa en el proceso de aniquilación que sufre el positrón en el organismo: desde que es emitido sufre diversas colisiones hasta que pierde casi toda su energía; y cuando ha recorrido unos pocos milímetros y está prácticamente en reposo se combina con un electrón. Fruto de esta combinación o choque, la pareja electrón-positrón se aniquila o desaparece (v. cap. 2), dando lugar a dos fotones con la misma energía (511 keV) cada uno, los cuales se emiten simultáneamente y en sentidos opuestos (fig. 14-8). Estos fotones son detectados por detectores colocados en forma de anillo, en cuyo centro está situado el paciente. Un positrón es una partícula igual que el electrón excepto en que tiene carga positiva. Al contrario que el electrón, es una partícula que «vive» muy poco tiempo (aproximadamente 10−9 s). Los positrones pueden ser emitidos por núcleos de ciertos isótopos radiactivos del carbono, el nitrógeno, el oxígeno, el flúor, etc., que son elementos comunes constitutivos del cuerpo humano. Los átomos de estos núcleos se utilizan para «marcar» moléculas que son administradas al paciente, esto es, el átomo (y, por tanto, su núcleo) se une a la molécula, a la que acompañará durante el recorrido por el organismo. A la molécula surgida de esta unión se la denomina radio­ marcador. El compuesto más utilizado en el área médica es la glucosa marcada con 18F, formando la denominada fluorodesoxiglucosa (FDG). Una vez en el cuerpo, el radiomarcador (FDG) se acumula en las células metabólicamente activas. Como las células tumorales son más activas que las células sanas, un incremento en la captación de radiomarcador puede estar correlacionado con la presencia de células tumorales. En esta zona habrá, por tanto, mayor emisión de positrones. La línea que une los dos detectores implicados en la misma aniquilación se denomina línea de respuesta o de coinci­ dencia (fig. 14-9A). Cada detección de un fotón de aniquilación se denomina suceso o evento sencillo y para que esto sea contabilizado como tal, precisa que ambos fotones de 511 keV alcancen el detector. Si se pierde alguno, la detección no se llevará a cabo. Esto puede corregirse mediante una medida de la atenuación de los fotones como la que proporciona una imagen TC y que dio lugar, entre otras razones, a la fabricación de los equipos híbridos PET-TC. PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia FIGURA 14-9 Líneas de respuesta en un tomógrafo PET para una coincidencia verdadera (A), una coincidencia aleatoria (B) y una coincidencia por dispersión (C). Para que ambas detecciones sean aceptadas como coincidencia real, lo que se llama suceso o evento verdadero, deben cumplirse dos condiciones: ● ● 202 Ambos eventos se producen dentro de un tiempo o ventana de coincidencia (típicamente 6-12 ns). Ambos eventos presentan energías por encima de un valor umbral que asegura que no han sufrido dispersiones de importancia por el camino. Estas dos condiciones están diseñadas e integradas en los circuitos electrónicos del equipo. Una ventaja de la detección en coincidencia es que no se necesitan colimadores externos; así, se dice que un tomógrafo PET funciona mediante colimación electrónica. Además de los sucesos verdaderos, se producen sucesos coincidentes que degradan la calidad de la imagen: ● ● Coincidencias aleatorias: dos detectores opuestos registran la llegada de su correspondiente fotón, con una energía apropiada y dentro de una ventana de coincidencia, pero cada uno de ellos procede de un proceso de aniquilación distinto (fig. 14-9B). Coincidencias por dispersión: durante el trayecto hacia los detectores, los fotones pueden interaccionar con los tejidos y sufrir cambios de dirección antes de alcanzar el detector. Si estos choques son lo suficientemente importantes podrán modificar la trayectoria original del fotón y generar una línea de coincidencia incorrecta (fig. 14-9C). Al finalizar la adquisición, el sistema cuenta con información sobre el número de aniquilaciones por cada línea de coincidencia entre dos detectores. Con este valor el sistema puede asignar, mediante algoritmos matemáticos de reconstrucción similares a los aplicados en TC, un nivel de intensidad en un punto espacial concreto, en función de la concentración del radiomarcador, y formar con ello la imagen. 3.2. Los detectores Están colocados formando anillos dentro de los cuales se sitúa el paciente. Consisten en un acoplamiento óptico entre un cristal de centelleo y un tubo fotomultiplicador. El cristal de centelleo convierte los fotones FIGURA 14-10 Bloque detector para PET formado por cristales de centelleo acoplados a tubos fotomultiplicadores. de aniquilación en luz visible. Para ello se requiere un material muy denso que, con poco espesor, sea capaz de «frenar» la radiación incidente. Los materiales más habituales son BGO, LSO, GSO y NaI. El tubo fotomultiplicador cumple la misión de convertir la luz visible en impulsos o señales eléctricas. Los cristales y los tubos fotomultiplicadores están dispuestos en bloques independientes (fig. 14-10), de manera que mientras se detecta un evento en uno de ellos y se le asigna una posición, el resto de los bloques siguen activos. 3.3. Características de la imagen de tomografía por emisión de positrones para radioterapia Los datos proporcionados por el equipo PET forman una matriz 3D cuyo formato de presentación más habitual suele ser en planos transversales, sagitales y coronales (fig. 14-11). Las ventajas que aporta la imagen PET a la actividad radioterápica pueden resumirse en las siguientes: ● ● Proporciona información metabólico-molecular. Puede llegar a diferenciar lesiones o tumores malignos del tejido sano que los rodea. CAPÍTULO 14 Equipos y modalidades de imagen utilizados en simulación FIGURA 14-11 Imagen de PET. A) Plano transversal. B) Plano sagital. C) Plano coronal. ● ● El nivel de intensidad puede dar información del grado de malignidad del tumor. Permite realizar un seguimiento de la evolución de la lesión y valorar el resultado del tratamiento. Sin embargo, presenta una serie de inconvenientes: ● ● La resolución geométrica de la imagen es muy baja (tamaño de píxel típico: 4-5 mm). Aporta poca o nula información anatómica © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Estos inconvenientes hacen que los bordes de la lesión estén pobremente definidos. El desarrollo tecnológico de sistemas que integran un equipo TC y un equipo PET permite la adquisición conjunta de datos que pueden llevar a superar las limitaciones de ambas técnicas por separado. Así, el empleo de equipos híbridos PET/TC se está convirtiendo en una herramienta muy útil dentro del proceso radioterápico. Además de los beneficios que ofrece al combinar la información anatómica de la TC con la información metabólica de la PET, aporta una ventaja adicional en comparación con las imágenes de PET y TC por separado: el paciente se mantiene en la misma posición durante ambas adquisiciones, ya que la mesa es la que se desplaza de un escáner a otro. Esto hace posible fusionar ambos conjuntos de imágenes de manera inmediata, utilidad que se pierde si realizamos las imágenes en diferentes equipos. Por otra parte, la disponibilidad de la imagen TC y su óptima resolución geométrica, permiten disponer de un archivo de transmisión que posibilita corregir por la atenuación de los fotones de aniquilación. 203 FIGURA 14-12 Imagen craneal obtenida mediante angiografía. La angiografía es un procedimiento invasivo de imagen por rayos X cuya función es el estudio de los vasos circulatorios que no son visibles mediante la radiología convencional. Su nombre procede de las palabras griegas angeion (vaso) y graphien (descripción). local. Se coloca una aguja pequeña en el vaso sanguíneo, mediante la cual se introduce un alambre guía. Se desliza posteriormente el catéter sobre el alambre, y luego sobre el vaso sanguíneo. Introducido el catéter cuidadosamente por el sistema vascular, se le hace avanzar manualmente hasta la región de interés, observando su recorrido mediante imágenes de rayos X. Una vez en la región de interés, se inyecta a través del catéter un medio radioopaco o de contraste, de manera que los vasos que contienen la sustancia de contraste aparecen delineados sobre el resto del tejido (fig. 14-12). Las imágenes nos informan de la morfología del árbol arterial, así como de la existencia de estrechamientos (estenosis), obstrucciones, dilataciones anormales, etc. El procedimiento comienza con la introducción de un catéter flexible pequeño en una arteria o vena, previa anestesia La angiografía se utiliza en radioterapia en el tratamiento de malformaciones arteriovenosas (MAV) (un entramado 4. ANGIOGRAFÍA 4.1. Descripción de la técnica PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia igual que el panel de control, para realizar de forma telemandada los movimientos de la mesa y el arco, seleccionar la técnica, manejar las imágenes, etc. 4.3. Características de la imagen de angiografía para radioterapia Dado que el objetivo del estudio angiográfico es visualizar la MAV y definir su localización espacial, se requieren al menos dos proyecciones para determinar sus coordenadas espaciales. De esta forma se puede apreciar la secuencia del paso del medio de constraste a través de la MAV, visualizándose de forma nítida en un determinado momento (fig. 14-14). Es precisamente esta imagen la que es seleccionada para delinear la MAV en el sistema de planificación. La imagen obtenida debe además contener las marcas fijadas al marco estereotáxico, las cuales permiten correlacionar las coordenadas del estudio angiográfico con las del estudio con TC. 5. TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA 4D 5.1. Descripción de la técnica FIGURA 14-13 204 Componentes principales de un angiógrafo. arterial generalmente de origen congénito) mediante la técnica denominada radiocirugía estereotáxica. Para ello, el estudio debe realizarse con el paciente en posición de tratamiento garantizado mediante el uso de la guía o marco estereotáxico utilizado para este cometido (v. cap. 13). 4.2. Componentes Un angiógrafo (fig. 14-13) está compuesto por: ● ● ● ● ● ● Arco en C: estructura en forma de C, en uno de cuyos extremos hay un tubo de rayos X y en el otro un intensificador de imagen, de forma que puede girar alrededor de la mesa. Mesa: lugar sobre el que se coloca el paciente, desplazable de forma telemandada, desde el mismo lugar donde se encuentra o desde el puesto de control. Panel de control en sala: consola desde la que se realizan los movimientos de la mesa y del arco. También permite seleccionar la técnica de imagen: fluoroscopia o radiografía, tamaño de foco, kilovoltaje, etc. Monitores de televisión: sirven para visualizar las imágenes que se adquieren durante el procedimiento. Generador de alto voltaje: suministra la potencia eléctrica al tubo de rayos X. Consola de trabajo: situada en el puesto de control fuera de la sala de intervenciones. Se utiliza, al El estudio de simulación TC se realiza en un intervalo de tiempo muy breve, por lo que no permite visualizar el movimiento de los órganos (al contrario de lo que ocurre en la simulación convencional si empleamos el modo de fluoroscopia). De hecho, el movimiento respiratorio durante la realización de estudios puede provocar artefactos que alteren tanto el tamaño y la forma como la densidad aparente de las estructuras (fig. 14-15). Para controlar o reducir los artefactos de movimiento debidos a la respiración existen distintas técnicas de control respiratorio. La modalidad conocida como TC4D consiste en sincronizar la adquisición de imágenes con el movimiento respiratorio del paciente mientras este respira libremente. Para llevar a cabo dicha sincronización, es necesario un sistema que monitorice el ciclo respiratorio del paciente. Esta información es transmitida al equipo de TC, de forma que se controlan los disparos de rayos X sincronizándolos al ciclo respiratorio. Existen básicamente dos tipos de estudios de TC4D: ● ● Estudio prospectivo: la adquisición de las imágenes se realiza sincronizando un instante de la señal de la respiración a la del disparo de los rayos X, obteniéndose todas en el mismo momento o fase del ciclo respiratorio (fig. 14-16). Estudio retrospectivo: la adquisición se hace durante todo el ciclo respiratorio, generándose un conjunto de datos que están etiquetados con cada momento del ciclo. En el procesamiento posterior del estudio, en que se procede a la reconstrucción u ordenación de las imágenes según el instante del ciclo respiratorio que se seleccione, se obtienen tantas series de imágenes CAPÍTULO 14 Equipos y modalidades de imagen utilizados en simulación FIGURA 14-14 Imágenes de angiografía para radioterapia en las que se aprecian las marcas proporcionadas por el marco de estereotaxia. A) Proyección anteroposterior. B) Proyección lateral. 205 FIGURA 14-15 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Plano sagital de la imagen de tomografía computarizada de un maniquí, en cuyo interior hay una esfera y un cubo en diferentes condiciones. A) Adquisición realizada sin movimiento. B-D) Adquisiciones realizadas con movimiento longitudinal aplicado sobre el maniquí, donde pueden apreciarse los cambios de tamaño y forma provocados por dicho movimiento. FIGURA 14-16 Esquema de adquisición TC4D de un estudio prospectivo, en el cual, a modo de ejemplo, se lleva a cabo la adquisición de datos en la fase de inspiración. como fases o momentos del ciclo queramos reconstruir (fig. 14-17). 5.2. Características de la imagen TC4D La información obtenida mediante un estudio TC4D permite valorar el movimiento de la lesión que se produce a lo largo del ciclo respiratorio, evitando la aparición de artefactos o emborronamientos de la imagen debidos al movimiento. Por otra parte, en una adquisición retrospectiva TC4D se obtiene un conjunto de estudios TC3D en diferentes fases respiratorias. Este conjunto de estudios puede combinarse de manera diferente durante la reconstrucción, permitiendo valorar la amplitud del movimiento de la lesión, pudiéndose llegar a trazar la envolvente de la misma a lo largo de todo el ciclo respiratorio. Algunas de estas técnicas de reconstrucción son: ● Proyección de máxima intensidad (MIP): estudio TC3D generado al seleccionar, para cada localización PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia FIGURA 14-17 Esquema de adquisición TC4D de un estudio retrospectivo, en el cual, a modo de ejemplo, se consideran únicamente tres fases de reconstrucción, aunque potencialmente son N fases posibles. ● ● 206 de vóxel de todos los estudios de fase, el de mayor valor de Unidad Hounsfield. Es útil para estructuras cuya densidad es mayor que la del fondo, como por ejemplo nódulos pulmonares de pequeño tamaño. Proyección de mínima intensidad (MinIP): estudio TC3D generado al seleccionar, para cada localización de vóxel de todos los estudios de fase, el vóxel de menor valor de Unidad Hounsfield. Es útil para objetos cuya intensidad es menor que la del fondo, como ocurre en ciertos tumores de hígado. Proyección de intensidad promedio (MeanIP): estudio TC3D generado al determinar el promedio de todos los valores de Unidad Hounsfield, para cada localización de vóxel de todos los estudios de fase. 6. RESUMEN La aportación principal de los diferentes estudios de imagen al proceso radioterápico es la de permitir una identificación más precisa y eficiente de determinados tipos de estructuras. Así, por ejemplo, la RM ofrece una información anatómica muy precisa debido a su alta resolución de bajo contraste (discriminación de tejidos de similar densidad). La PET aporta información metabólica del comportamiento del tumor a partir de moléculas marcadas con núcleos emisores de positrones. La angiografía es una técnica de rayos X que aporta información vascular mediante la introducción de una sustancia de contraste en los vasos circulatorios. Por último, la TC4D permite obtener datos tomográficos de alta calidad en presencia de movimiento respiratorio mediante la sincronización de la adquisición TC con el ciclo respiratorio, disminuyendo el emborronamiento de las imágenes. Bibliografía González J, Delabat RG, Muñoz C. Tecnología radiológica. Madrid: Paraninfo; 1996. Hornak JP. The basics of MRI. Disponible en: https://www.cis.rit.edu/ htbooks/mri/. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Lafuente J. Atlas de tecnología de la resonancia magnética: una explicación intuitive. 2ª ed. Madrid: Mallinckrodt; 2003-2004. Martí-Climent JM, García MJ, Serra P, Boán JF, Richter JA. Tomografía por emisión de positrones con un equipo PET/TAC. Rev Esp Med Nucl. 2005;24:60-79. Riederer SJ, Wood ML. Categorical course in physics: the basic physics of MR imaging. Radiological Society of North America, Scientific Assembly; 1997. Rodríguez-Romero R, Castro P. The influence of respiratory motion on CT image volumen definition. Med Phys. 2014;41: 041701/11. Ruiz JA, Melgarejo M, Ossola G, Martín R, Ordovas A, Kostvintseva O. Tomógrafos PET. Rev Esp Med Nucl. 2001;20:561-74. CAPÍTULO 15 Registro y fusión de imágenes multimodalidad Pablo Castro Tejero ÍNDICE 1 Introducción 207 2 Integración de imágenes multimodalidad 3 Registro 208 3.1 Tipos de transformaciones 208 3.2 Métodos de registro según su naturaleza 208 207 1. INTRODUCCIÓN La tomografía computarizada (TC) es la modalidad que sirve de base para la planificación de tratamientos en radioterapia, debido, entre otros aspectos, a que el cálculo de dosis se basa en la información espacial de densidades de los tejidos que proporciona las Unidades Hounsfield. Sin embargo, cada vez más se están incorporando distintos tipos de imagen que proporcionan información adicional muy valiosa a la hora de la localización de estructuras. Este hecho está haciendo que la integración de la imagen multimodalidad sea una herramienta indispensable en la práctica clínica. La integración de imágenes multimodalidad puede dividirse en dos etapas. En la primera de ellas, el registro, se realiza una serie de transformaciones geométricas entre las diferentes imágenes de cada modalidad hasta lograr su coincidencia. Existen diversos métodos de registro, que se diferencian unos de otros en aspectos tales como el tipo de transformación aplicada, las modalidades implicadas o el algoritmo de optimización. Una vez establecida la correspondencia geométrica se lleva a cabo la segunda etapa, la fusión, que consiste en la superposición visual de las imágenes previamente registradas, lo que permite la comparación directa entre ellas. 2. INTEGRACIÓN DE IMÁGENES MULTIMODALIDAD La mayor parte de los sistemas de planificación ofrecen la posibilidad de combinar la información de © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos 4 Fusión 210 5 Resumen 211 Bibliografía 211 diferentes estudios de imagen mediante un proceso de integración de imágenes. En cualquier proceso de integración de imágenes intervienen dos elementos (fig. 15-1): 1. Estudio de referencia o primario: permanece inalterado, sin sufrir modificaciones durante el proceso. 2. Estudio flotante o secundario: se realiza una serie de transformaciones con el fin de que coincida con el estudio de referencia. En radioterapia, la estrategia más común es integrar cada uno de los estudios de imagen adicionales res­ pecto al estudio de TC que se utilizará para la planificación del tratamiento. Por tanto, este estudio de TC se considerará el estudio primario, y el estudio sobre el que se realizarán las modificaciones, sea tomo­ grafía por emisión de positrones (PET) o resonancia magnética (RM) habitualmente, será el estudio secun­ dario. El número de dimensiones de las imágenes que se manejan en la mayoría de los casos en la práctica radioterápica es de tres. El estudio primario es un estudio tomográfico, TC3D, al igual que ocurre con el estudio secundario, por lo que se habla de integración 3D/3D. Las imágenes secundarias proceden principalmente de modalidades como la PET o la RM, y de ahí el nombre de integración multimodalidad TC/PET o TC/RM. También puede incluirse la integración con el estudio de imagen obtenido en la unidad de tratamiento para verificar la posición del paciente mediante TC de haz 207 PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia Al aplicar una transformación geométrica a una imagen se modifican las coordenadas de sus vóxeles, de modo que cada punto se traslada a una nueva coordenada, alterando la geometría de la imagen original. El grado de deformación será mayor o menor según la transformación que se emplee en el proceso. 3.1. Tipos de transformaciones Podemos clasificar las transformaciones en dos grupos: lineales, en las cuales se consideran sólo traslaciones, rotaciones o cambios de escala, y no lineales, también llamadas elásticas o deformables, que permiten deformar elásticamente una imagen para que se parezca a la de referencia (fig. 15-2). Las transformaciones lineales, a su vez, pueden catalogarse en: ● ● FIGURA 15-1 Esquema del proceso de integración de imágenes. cónico (integración TC/CBCT)1. Además, puede darse el caso de que se realicen diferentes estudios con la misma modalidad a lo largo del tiempo, por ejemplo para comprobar la evolución del tumor. Se hablaría entonces de integración monomodalidad. 208 Además, cuando las imágenes adquiridas provienen de un mismo paciente, como ocurre habitualmente, se denomina integración intrasujeto. En caso de proceder de distintos pacientes se hablaría de integración intersujeto. El proceso de integración multimodalidad puede dividirse en dos etapas: ● ● Registro: a través de una serie de transformaciones geométricas se consigue que ambos conjuntos coincidan o «encajen» lo mejor posible. Fusión: permite la visualización conjunta de las imágenes en el mismo plano para comprobar su correcta alineación. 3. REGISTRO El registro puede definirse como el proceso de establecer la correspondencia espacial para cada punto de la imagen primaria con un punto en la imagen secundaria, de manera que sea posible la comparación directa entre ellas2. Para ello, se aplican una serie de transformaciones que tratan de corregir las diferencias geométricas existentes (tamaño, orientación, distorsión espacial, etc.). Puede decirse, por tanto, que el registro proporciona una referencia geométrica común a partir de las imágenes originales del objeto. Cabe mencionar también la verificación hecha en la unidad de tratamiento con placas que presentan una proyección 2D comparadas con las radiografías reconstruidas digitales. En este caso se trataría de integración 2D/2D. 2 La palabra «registro» es un anglicismo derivado directamente del inglés registration. 1 ● ● Transformaciones rígidas: aquellas en las que se traslada y rota la imagen original, conservando todas las distancias. Transformaciones rígidas con escalado: igual que el caso anterior, pero añadiendo un escalado o zoom, que puede aplicarse en toda la imagen por igual o de manera diferente para cada una de las dimensiones. Transformaciones afines: conservan la rectitud de las líneas, la planitud de las superficies y el paralelismo entre líneas, pero permiten que los ángulos cambien. Transformaciones de perspectiva: suponen un cambio de perspectiva en la imagen, debiendo cumplir, únicamente, que las líneas rectas y las superficies planas lo sigan siendo tras la transformación. Las transformaciones lineales son útiles cuando las estructuras que se registran son óseas o delimitadas por huesos. Sin embargo, la deformación que sufren los tejidos blandos y algunos órganos, como los pulmones debido al movimiento respiratorio, o el corazón debido al movimiento cardiaco, no puede compensarse totalmente mediante transformaciones lineales. En estas circunstancias es conveniente aplicar modificaciones locales, que descomponen el volumen original en volúmenes más pequeños aplicando transformaciones lineales a cada uno de ellos. Sin embargo, en muchos casos estas técnicas no son suficientes para lograr una coincidencia anatómica aceptable. La solución pasa por utilizar transformaciones no lineales o elásticas. Existen diversos modelos atendiendo al grado de complejidad, siendo el más complejo aquel en que cada punto o vóxel puede moverse independientemente. Cada una de las transformaciones citadas incrementa su complejidad de cálculo según el orden en que se han ido mencionando, lo que supone mayores dificultades de implementación y validación, aparte de los mayores costes computacionales que conllevan. 3.2. Métodos de registro según su naturaleza De acuerdo con la naturaleza del registro es posible hacer la siguiente clasificación: ● Registro por equivalencia de puntos. ● Registro por equivalencia de superficies. ● Registro basado en la intensidad. CAPÍTULO 15 Registro y fusión de imágenes multimodalidad FIGURA 15-2 Ejemplos de diferentes tipos de transformación geométrica en dos dimensiones. REGISTRO BASADO EN PUNTOS Los métodos basados en puntos consisten en reconocer o identificar parejas de puntos comunes en cada estudio. A partir de las coordenadas de los puntos, que representan la misma posición en el paciente, puede calcularse la transformación rígida para el registro de los dos estudios. Estos puntos comunes o equivalentes pueden ser definidos por el operador o automáticamente. Dependiendo de si los puntos se obtienen empleando marcadores artificiales o características anatómicas de las imágenes, se distinguen: © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● Registro por medio de marcadores externos o extrínsecos: hace uso de dispositivos o marcadores no pertenecientes a la propia anatomía y que son adosados artificialmente al paciente. Ejemplos de estos marcadores son los marcos de estereotaxia, los marcadores fiduciales y los moldes o monturas. El marco estereotáxico para radiocirugía es un dispositivo invasivo que consiste en fijar, mediante unos punzones, un anillo rígido al cráneo del paciente, sobre el que se colocan marcadores o referencias específicas para cada modalidad de imagen utilizada (v. cap. 19). Este procedimiento garantiza una buena precisión, pero tiene como principal inconveniente la incomodidad, molestia y dolor provocados al paciente. Los marcadores no invasivos son más sencillos de usar. De ellos, los que se colocan sobre la piel son los más utilizados y consisten en pequeñas cápsulas adhesivas que portan una pequeña cantidad de sustancia identificable en todas las modalidades de imagen. A pesar de su comodidad, están sujetos a la movilidad de la piel, lo cual puede reducir su precisión. Los moldes faciales, dentales o las gafas son una solución intermedia, pero su uso es más complejo y también pueden moverse. Sea cual sea el marcador escogido, debe asegurarse que es claramente identificable en todas las modalidades de imagen que se pretende registrar. La principal desventaja de estos ● métodos es la necesidad de que todos los estudios tengan los mismos marcadores colocados en el mismo lugar y de la misma forma, lo que no siempre resulta posible si los estudios de imagen se llevan a cabo en departamentos diferentes o incluso en fechas distintas. Registro por medio de marcadores anatómicos o intrínsecos: emplea estructuras anatómicas visibles en todas las modalidades a registrar. Tiene la desventaja de que el reconocimiento de los marcado­ res anatómicos no siempre es fácil. Así, la informa­ ción anatómica proporcionada por cada modalidad de imagen limitará la identificación inequívoca de los marcadores al usuario que realiza el registro. REGISTRO BASADO EN SUPERFICIES En general, los bordes o superficies son más distinguibles en las imágenes médicas que las características anatómicas concretas. El método de registro basado en superficies consiste en la identificación de las superficies correspondientes en cada imagen y la determinación de la transformación para obtener la mejor coincidencia posible. El registro por superficies permite transformaciones tanto flexibles como rígidas. Para llevar a cabo la transformación es necesario segmentar o contornear la superficie de una estructura. Este proceso de segmentación suele realizarse de manera automática o semiautomática, siendo la superficie de la piel una de las más utilizadas, ya que la interfase entre la piel y el aire circundante tiene un buen contraste en la mayoría de las modalidades de imagen. Tanto el registro basado en puntos como el de coincidencia de superficies suelen tener un buen comportamiento con imágenes anatómicas (TC o RM). REGISTRO BASADO EN LA INTENSIDAD El registro basado en la intensidad consiste en el cálculo de la transformación que alinea dos imágenes, utilizando 209 PARTE 4 Aspectos físicos de la simulación en radioterapia FIGURA 15-3 Ejemplo de fusión de imágenes TC/RM mediante el método de «lado a lado», con el cursor conectado. 210 sólo los valores de cada vóxel. A diferencia de los métodos antes descritos, para registrar las imágenes se utiliza toda la información contenida en la imagen, en vez de un pequeño conjunto de puntos o superficies. La base de estos métodos es la generación de una función matemática (denominada función de coste), a partir de una combinación aritmética de los valores de vóxel de las imágenes, que proporcione una medida del parecido entre ellas. Dicha función alcanzará un valor óptimo cuando las imágenes estén alineadas. El algoritmo de optimización es iterativo, esto es, la transformación se va modificando hasta que la función de coste alcanza un máximo que indica un registro correcto de las imágenes. ● ● «Cortinilla móvil»: permite situar un estudio sobre el otro sin mezclarlos, de modo que desplazando el cursor se visualice el estudio situado por debajo del primero (fig. 15-4). Superposición mediante escala de grises o colores: se presentan los estudios superpuestos, cada uno de ellos con colores o escalas de grises previamente definidas por el usuario (fig. 15-5). Mediante una barra de Los métodos más comunes, cuando se quieren registrar datos provenientes de estudios TC3D exclusivamente, son el registro por minimización de diferencias de intensidad y el registro por correlación cruzada de los valores de intensidad. Para el registro de modalidades diferentes, aunque también es aplicable a modalidades similares, el tipo más habitual es la técnica basada en la teoría de la información que emplea como función de coste la información mutua. La complejidad de tales técnicas cae fuera del alcance de este libro. Este tipo de registros se aplican de manera automática, por lo que se requiere una revisión por parte de la persona encargada una vez realizados. 4. FUSIÓN La segunda etapa de la integración es la fusión o superposición visual de los estudios de imagen previamente registrados, y permite la visualización conjunta de los vóxeles de cada imagen. Existe una gran variedad de técnicas para presentar datos fusionados. A continuación se comentan los más utilizados en radioterapia: ● «Lado a lado»: se visualizan ambos estudios a la vez, pero en ventanas diferentes y con el cursor sincronizado (fig. 15-3). FIGURA 15-4 Ejemplo de fusión de imágenes TC/RM mediante el método de la «cortinilla móvil». CAPÍTULO 15 Registro y fusión de imágenes multimodalidad FIGURA 15-5 Ejemplos de fusión de imágenes TC/RM mediante escala de colores (A, verde TC y rojo RM) y mediante escala de grises (B). desplazamiento puede acentuarse el nivel de visualización de un estudio frente al otro, de manera que en un extremo de la barra únicamente se visualizará el estudio primario y en el otro el estudio secundario. En posiciones intermedias, los estudios aparecerán mezclados en un porcentaje establecido por el nivel seleccionado en la barra de desplazamiento. Existen también otros métodos que emplean algoritmos mucho más sofisticados, pero que no caen dentro de los objetivos de este libro. Una utilidad de la fusión de imágenes en radioterapia es la posibilidad de contornear o segmentar una estructura en la modalidad con mejores prestaciones para su visualización, traspasando posteriormente dichos contornos al estudio primario con TC de planificación. Este proceso recibe el nombre de mapeo de estructuras. 5. RESUMEN © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. En la práctica clínica oncológica es cada vez más habitual realizar diferentes estudios de imagen al mismo paciente, ya sea empleando distintas modalidades o con la misma modalidad a lo largo del tiempo. Los sistemas de planificación ofrecen la posibilidad de integrar estos estudios, de manera que la información suministrada por cada modalidad, habitualmente complementaria, puede mejorar el resultado final en la definición de lesiones o de ciertas estructuras. Para combinar la información de los diferentes estudios es necesario corregir las diferencias geométricas existentes entre ellos. Al proceso de establecer la correlación espacial punto a punto entre las diferentes imágenes, de manera que sea posible la comparación directa entre ellas, se le denomina registro. Una vez realizado el registro, las imágenes pueden visualizarse de manera conjunta integrando los datos de ambas; esta etapa se denomina fusión. Ambas etapas pueden llevarse a cabo de diversas formas. La elección de uno u otro método dependerá de la aplicación particular y de los tipos de modalidades involucrados. Bibliografía Kessler ML. Image registration and data fusion in radiation therapy. Br J Radiol. 2006;79:S99-S108. Lampreave JL, Desco M, Benito C, Domínguez P, López J, Bittini A, et al. Integración de imágenes médicas multimodalidad. Rev Esp Med Nucl. 1998;17:27-34. Pascau J. Integración de imágenes biomédicas: técnicas basadas en teoría de la información. Tesis doctoral; 2006. Salvador FJ, Jiménez P. Fusión y correlación de imágenes multimodalidad. Revista Oncología. 2002;25:76-88. 211 CAPÍTULO 16 Procedimientos tecnológicos. El control de calidad en la simulación Pablo Castro Tejero, Patricia Sánchez Rubio y Julia Garayoa Roca ÍNDICE 1. Introducción 212 2. Objetivos 212 3. Marco normativo en España 212 4. Pruebas de control de calidad 213 4.1.Simulador convencional 213 4.2.Simulador TC 213 5. Resumen 213 Bibliografía 213 212 1. INTRODUCCIÓN 2. OBJETIVOS Un simulador es un equipo de rayos X que se utiliza no como herramienta diagnóstica sino como herramienta del proceso de radioterapia para la localización de es­ tructuras, el diseño del tratamiento y, en caso de pre­ sentar capacidad de adquisición tomográfica, el cálculo de dosis. Por todo ello, debe proporcionar una información geométrica exacta y una calidad de imagen lo suficientemente buena como para obtener una información anatómica precisa. Así, el control de calidad de estos equipos puede dividirse en dos grupos: un grupo de pruebas que incluye el funcionamiento geométrico y mecánico del equipo, y otro que estudia la calidad de las imágenes1. De la misma manera, todo equipo empleado en la adquisición de imágenes adicionales para la localización de la lesión habrá de pasar unas determinadas pruebas de control de calidad que aseguren su idoneidad para el proceso radioterápico. El control de calidad en los equipos de simulación de radioterapia tiene dos objetivos fundamentales: 1 Existe una tercera categoría, relacionada con el funcionamiento del generador de rayos X. Este grupo incluiría pruebas relacionadas con la emisión de rayos X: dosis al paciente, control automático del haz, coincidencia técnica de la irradiación con la programada en la consola, etc. Esta categoría cae fuera de los objetivos de este libro y, por tanto, no se va a desarrollar aquí. ● ● Comprobar el correcto funcionamiento mecánico del equipo, para evitar o reducir la probabilidad de cometer errores que puedan transmitirse a la unidad de tratamiento y desembocar en una mala administración de este. Hacer posible la obtención de imágenes de alta calidad que permitan localizar con precisión y exactitud la lesión y los órganos de riesgo cercanos, compatible con la menor dosis posible al paciente, respetando los niveles de referencia, como en cualquier estudio de radiodiagnóstico. 3. MARCO NORMATIVO EN ESPAÑA A efectos normativos, el control de calidad del funcionamiento mecánico de los equipos de simulación se recoge en el RD 1566/1998, por el que se establecen los criterios de calidad en radioterapia. Por otro lado, el control de calidad sobre la calidad de imagen puede adaptarse a partir del RD 1976/1999, por el que se establecen los criterios de calidad en radiodiagnóstico. Más en profundidad, el Protocolo Español © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 16 Procedimientos tecnológicos. El control de calidad en la simulación de Control de Calidad en Radiodiagnóstico, publicado en 2011, detalla las pruebas a realizar para diferentes equipos de rayos X, incluyendo los sistemas digitales, que desde hace unos años se están imponiendo en el campo. Los requisitos o pruebas pueden modificarse por razones justificadas en función de los objetivos de los estudios llevados a cabo y de la tecnología disponible. En el caso de los equipos de simulación, las exigencias sobre las imágenes cuyo uso será destinado al tratamiento radioterápico serán diferentes a las que deben cumplir las destinadas a uso diagnóstico. El responsable de realizar las pruebas de control de calidad es el radiofísico hospitalario, con una periodicidad establecida según la normativa vigente. 4. PRUEBAS DE CONTROL DE CALIDAD 4.1. Simulador convencional PRUEBAS GEOMÉTRICAS El simulador convencional es una máquina que imita los movimientos de la unidad de tratamiento, por lo que el funcionamiento mecánico del equipo deberá ser igual de preciso. Por este motivo, las pruebas geométricas del simulador convencional serán las mismas que para la unidad de tratamiento. PRUEBAS DE CALIDAD DE IMAGEN ● ● Modo radiográfico: verificación de ausencia de artefactos en la imagen. Modo fluoroscópico: ● Visualización de la escala de grises en el monitor. ● Resolución espacial. ● Uniformidad de la resolución. ● Umbral de sensibilidad a bajo contraste. ● Verificación de ausencia de artefactos en la imagen. 4.2. Simulador TC PRUEBAS GEOMÉTRICAS © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● ● ● ● ● Alineación de los láseres y coincidencia en el eje de rotación. Comprobación de la orientación del paciente en la imagen. Horizontalidad de la mesa bajo carga. Exactitud de los desplazamientos vertical y longitudinal de la mesa de acuerdo a los indicadores digitales. Verificación de la localización geométrica de cortes seleccionados en el escanograma. PRUEBAS DE CALIDAD DE IMAGEN ● Integridad espacial midiendo la separación entre dos puntos en la imagen separados una distancia conocida. ● ● ● ● ● ● Constancia y exactitud de las Unidades Hounsfield para diferentes materiales de densidad conocida. Uniformidad de la imagen en una región homogénea. Ruido de la imagen. Resolución espacial. Resolución a bajo contraste. Verificación de la ausencia de artefactos en la imagen. En ciertos casos, la determinación del volumen de tratamiento y su posición relativa a los órganos sanos adyacentes pueden llevarse a cabo con mayor precisión utilizando otras modalidades de imagen, como la resonancia magnética (RM), la tomografía por emisión de positrones, la angiografía o la tomografía computarizada 4D. Debido a ello, estos equipos han de someterse también a pruebas de control de calidad que aseguren una adecuada calidad de la imagen sin presencia de artefactos que puedan comprometer la localización de la lesión respecto a la imagen de simulación. Los artefactos más habituales se presentan como una distorsión geométrica en la imagen, y son más frecuentes en RM, debido a la no homogeneidad del campo magnético, o en imágenes adquiridas con intensificador de imagen, como por ejemplo el angiógrafo o el propio simulador convencional. 5. RESUMEN Todo simulador debe proporcionar una información geométrica exacta y una calidad de imagen lo suficientemente buena para obtener una información anatómica precisa. Con el objetivo de cumplir estos requerimientos es importante someter a los equipos de simulación a un estricto control de calidad. Pueden distinguirse dos tipos de pruebas dentro del control de calidad: las que sirven para comprobar su correcto funcionamiento geométrico y mecánico, y las que contrastan la calidad de las imágenes. Bibliografía Protocolo Español de Control de Calidad en Radiodiagnóstico. Revisión 2011. SEFM/SEPR/SERAM; 2011. Disponible en: http://www. sergas.es/Docs/ProtocoloPECCRD2011.pdf. Real Decreto 1566/1998, de 17/07/1998, por el que se establecen los criterios de calidad en radioterapia. BOE n° 206. 28/08/1998. Disponible en http://www.sepr.es/html/recursos/normativa/Real%20 Decreto%201566%201998.pdf. REAL DECRETO 1976/1999 de 23/12/1999 por el que se establecen los criterios de calidad en radiodiagnóstico BOE n° 311 de 29/12/1999. Disponible en http://www.sepr.es/html/recursos/ normativa/Real%20Decreto%201976%201999.pdf. 213 Página deliberadamente en blanco PARTE Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica ÍNDICE DE CAPÍTULOS 17. Conceptos y herramientas de la dosimetría clínica en teleterapia 216 18. Planificación de tratamientos de teleterapia 228 19. Técnicas avanzadas de planificación 241 20. Control de calidad en las planificaciones de los tratamientos radioterápicos 249 5 CAPÍTULO 17 Conceptos y herramientas de la dosimetría clínica en teleterapia Jaime Martínez Ortega y Luis Núñez Martín ÍNDICE 216 1. Introducción 216 2. De la prescripción al informe dosimétrico 217 2.1.Los registros 217 2.2.La organización de la planificación dosimétrica 217 2.3.La planificación dosimétrica 218 3. Denominación de los volúmenes según ICRU 218 4. Curvas de isodosis 220 4.1.Isodosis 220 4.2.Distribución relativa y absoluta. Punto de normalización 221 5. Histograma dosis-volumen 222 5.1.Concepto de histograma 222 1. INTRODUCCIÓN En este capítulo se estudiará el proceso de la dosimetría clínica. En el capítulo 10 se ha visto la dosimetría física, que comprende los trabajos relacionados con la determinación de la dosis absorbida mediante un detector en un medio físico como el agua. La dosimetría clínica comprende los trabajos relacionados con la determinación, mediante medida o cálculo, de la dosis absorbida en el paciente. El conocimiento preciso de la dosis absorbida en el interior del paciente podría hacerse introduciendo detectores de radiación en su interior, algo prácticamente imposible. Una aproximación a esta solución es la denominada «dosimetría in vivo», la cual utiliza detectores (semiconductores, termoluminiscencia, etc.) colocados superficialmente sobre la piel del paciente o en cavidades anatómicas, que proporcionan unas señales que pueden 5.2.Histograma dosis-volumen diferencial 222 5.3.Histograma dosis-volumen acumulativo 222 6. Prescripción de la dosis 223 6.1.El punto ICRU y la isodosis de prescripción 224 6.2.Prescripción a volumen. Importancia 224 7. Algoritmos de cálculo 224 7.1.Algoritmos basados en correcciones 225 7.2.Algoritmos basados en modelos 225 7.3.Método de Monte Carlo 226 8. Control de calidad del planificador 226 9. Resumen 227 Bibliografía 227 ser traducidas a la dosis absorbida en un determinado punto. La realidad es que este procedimiento sólo está indicado como verificación o control de calidad de otro que es el realmente utilizado, consistente en la estimación, por cálculo, de la dosis absorbida y su distribución en el cuerpo del paciente, mediante potentes ordenadores, denominados sistemas de planificación dosimétricos o «planificadores». La radioterapia moderna no consiste únicamente en prescribir la dosis absorbida que debe administrarse al tumor, sino también en cuantificar, por medida o cálculo, tanto lo que realmente recibe el tumor, como lo que pueden recibir los tejidos sanos y órganos de riesgo que ha de ser lo mínimo posible. El conocimiento preciso, y previo a la administración del tratamiento, de la dosis y su distribución en el cuerpo © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 17 Conceptos y herramientas de la dosimetría clínica en teleterapia del paciente permite tomar las decisiones clínicas adecuadas, acordes con la distribución espacial de la dosis. La descripción y el estudio de los procedimientos y las herramientas utilizados para realizar esta tarea es el objeto del presente capítulo. 2. DE LA PRESCRIPCIÓN AL INFORME DOSIMÉTRICO La actividad radioterápica se estructura en una serie de procesos entrelazados, en los que están involucrados diferentes profesionales, tal como se describe con detalle en el capítulo 9. De ellos, los comprendidos entre la prescripción y el inicio del tratamiento constituyen el núcleo de la actividad del servicio de radiofísica y protección radiológica, y es donde radica su responsabilidad máxima. Este conjunto de procesos se denomina «planificación dosimétrica» o, de manera abreviada, «planificación» (planning), según lo considera la International Commission on Radiation Units and Measurements (ICRU) en su último informe sobre el tema (Report 83; http://www.icru.org/link-index), titulado Prescribing, Recording and Reporting Photon Beam IMRT. Hay que decir que estos informes ICRU constituyen una guía de uso muy importante en lo que se refiere a establecer recomendaciones de ámbito internacional en diferentes materias, entre las que se encuentra el uso terapéutico de las radiaciones ionizantes. En este capítulo se tratará el proceso referido al cálculo dosimétrico y sus herramientas de ayuda para la evaluación y la decisión a tomar y registrar como un informe dosimétrico. 2.1. Los registros © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La prescripción y el informe dosimétrico suponen dos pilares de los tratamientos radioterápicos, por cuanto con estos documentos se ha de definir y registrar de forma inequívoca, por un lado, lo que se quiere hacer para conseguir unos objetivos terapéuticos, y por otro, lo que se puede hacer para lograrlos. Da idea de la importancia de los registros a realizar en el curso de la planificación el hecho de que ICRU ha dedicado sucesivos informes (50, 62 y 83) a actualizar sus recomendaciones sobre el tema. Los registros de la prescripción y el informe dosimétrico son indispensables, por razones administrativas y científicas. Por razones administrativas, en cuanto es de obligado cumplimiento incluirlos en la historia clínica de los pacientes, según se establece en el ordenamiento jurídico español, Art. 14 y 15 de la Ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica (http://www.boe.es/buscar/act. php?id=BOE-A-2002-22188). Así mismo, la inclusión en la historia clínica viene a dar cumplimiento de la citada Ley 41/2002, que en su Art. 1.6 establece que «Todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no sólo a la correcta prestación de sus técnicas, sino al cumplimiento de los deberes de información y de documentación clínica, y al respeto de las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente». Las razones científicas son también varias. Una primera es porque la prescripción supone la concreción del plan de tratamiento: es un proceso de escritura, pero también es un proceso mental en que el especialista médico debe concretar y establecer, de acuerdo a sus conocimientos, lo que entiende que debe hacerse, lo cual deberá ser contrastado con lo que realmente resulte en el cálculo dosimétrico y se exprese en el informe de este. Otra razón es porque el informe dosimétrico es la constatación de lo que se puede hacer y se va a ejecutar en las unidades de tratamiento. Este registro, junto con los de todos los pacientes tratados, constituye la base del conocimiento por cuanto es donde se contienen los datos objetivos de los tratamientos administrados, que permitirán establecer la relación causa (dosis)-efecto radiobiológico, absolutamente necesaria para poder avanzar en el conocimiento científico de los efectos de la radioterapia. Entre ambos procesos, prescripción e informe dosimétrico, se produce «la cocina» del tratamiento: el cálculo dosimétrico y el debate optimizador entre los especialistas médicos y físicos sobre los resultados logrados, lo cual producirá por consenso el tratamiento más adecuado. 2.2. La organización de la planificación dosimétrica La interrelación de los procesos y los procedimientos exige una organización que garantice su mejor desarrollo para lograr la mayor eficiencia del tratamiento, con las máximas celeridad, exactitud y seguridad. Así pues, es necesario establecer con claridad las condiciones de la transición entre los procesos, de manera que puedan llegar a realizarse sobre plataformas informáticas de un modo automático o casi automático. Un ejemplo de ello se encuentra en el proceso de aceptación de las planificaciones dosimétricas, en el que una vez encontrada una solución ajustada a la prescripción, la aceptación de esta puede requerir o no un debate presencial de los profesionales, dependiendo de si existen problemas en alcanzar una clara satisfacción de los requerimientos de la prescripción. La transición al siguiente proceso debería estar debidamente protoco­ lizada, de forma que pudiera realizarse telemáticamente la aceptación, una vez aprobada y refrendada su validez. Alcanzar este estado de organización requiere un estudio detallado de los procesos y procedimientos, en el cual deben participar todos los profesionales que participan en la misma, así como la disponibilidad de los recursos instrumentales adecuados. Un desajuste organizativo no es infrecuente. Uno de los problemas más importantes que actualmente 217 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica pueden encontrarse son los debidos a los desajustes en la integración entre los sistemas de información hospitalarios, las redes telemáticas departamentales y los sistemas computarizados de planificación dosimétrica, que conviven en los centros y hospitales, tal como se expuso en el capítulo 8 y que brevemente se mencionan a continuación con el objeto de entender mejor dicho problema de integración, originado por los distintos fines para los que cada uno de ellos está concebidos. En cuanto a los sistemas de información hospitalarios (HIS, Hospital Information System), son productos dedicados a gestionar la comunicación, registrar y almacenar todos los datos resultados de los procesos de diagnóstico y tratamiento en los que se encuentran involucrados los pacientes y los profesionales que los atienden, con un alcance intrahospitalario e interhospitalario. Es decir, mueven y almacenan la información fundamentalmente de las historias clínicas de los pacientes (entendida esta en el sentido más general). También son de ámbito hospitalario los sistemas de información radiológicos (RIS, Radiological Information System), que manejan y almacenan toda la información relativa a los estudios de imagen, sea cual sea su modalidad. 218 Las redes departamentales radioterápicas están orientadas al manejo de la información producida dentro de las instalaciones de radioterapia, y gestionan y relacionan los sistemas y máquinas que conviven dentro de ellas: simuladores, aceleradores, sistemas de cálculo dosimétrico y sistemas dosimétricos de control y verificación de los cálculos dosimétricos y de las unidades de tratamiento. Los sistemas de planificación dosimétricos son ordenadores dirigidos al cálculo de las distribuciones de dosis y están conectados con las redes departamentales radioterápicas, comunicando y transmitiendo la información de las planificaciones dosimétricas a las unidades de tratamiento. Como se puede observar y entender, estos diferentes sistemas deben estar bien integrados, de manera que permitan un desarrollo fluido de la actividad, algo que no siempre se consigue debido a la muy diferente funcionalidad para la que están destinados. Los desarrolladores de estos sistemas, pese a la gran flexibilidad que los sistemas informáticos ofrecen hoy en día, no acaban de resolver los problemas mutuos de compatibilidad. 2.3. La planificación dosimétrica Es la tarea en que se define de forma concreta cómo se va a tratar al paciente. Es un trabajo de diseño y cálculo que constituye la técnica a aplicar en el paciente. El trabajo de diseño consiste en definir el tipo de radiación, la energía, la angulación, la forma y la intensidad de los haces de radiación que han de incidir sobre la zona objetivo del tratamiento para irradiarlo adecuadamente, protegiendo a la vez los tejidos sanos y los órganos de riesgo. El cálculo de la planificación dosimétrica se dirige, tal como ya se ha expresado en los capítulos 2 y 9, a calcular la deposición de la energía (dosis absorbida) resultado de la interacción de la radiación con la materia. El cálculo se realiza a partir de las características de absorción de un medio material como es el cuerpo humano (proporcionadas por tomografía con RX) y de los datos de las máquinas de tratamiento (adquiridos mediante medidas dosimétricas). Este cálculo se lleva a cabo mediante unos algoritmos que modelizan los procesos físicos que tienen lugar en dicha interacción. El trabajo de planificación es en sí una simulación de lo que va a suceder en el paciente cuando vaya a ser tratado. Como consecuencia de este cálculo se obtiene un tratamiento «virtual» de acuerdo con una configuración, también «virtual», de la máquina de tratamiento constituida por un conjunto de variables de la misma (energías, geometrías, intensidades de haces, etc.), que tendrán que ser transmitidas a la máquina real para ejecutar de forma real el tratamiento. El procedimiento de la planificación consiste en la repetición de un bucle de prueba-error-optimización, donde mediante el ensayo de diferentes configuraciones de haces, geometrías y técnicas de conformación y modulación de la intensidad se van consiguiendo diferentes grados de cobertura del tumor con la dosis prescrita y de protección de las zonas sanas, buscando el mejor cumplimiento de la prescripción dosimétrica. La instrumentación utilizada para la planificación consiste en un sistema computarizado de cálculo de altas prestaciones (y coste), que permite realizar con gran celeridad los sucesivos intentos optimizadores y evaluar sus resultados por medio de las herramientas de análisis y visualización de que está dotado el sistema. Al ser el planificador una herramienta computacional, que simula la deposición de la energía, esta simulación puede ser inexacta al trasladarla a la realidad, por lo que hay que habilitar unos procedimientos de control adicionales que permitan detectar y acotar dicha inexactitud. Las imprecisiones intrínsecas al sistema de planificación se tratan más adelante en el apartado «8 Control de calidad del planificador»; las que se originan como consecuencia del traslado de los cálculos y parámetros de tratamiento al acelerador, se tratarán en el capítulo 20. 3. DENOMINACIÓN DE LOS VOLÚMENES SEGÚN ICRU Uno de los problemas más importantes del proceso de planificación es la definición de los volúmenes irradiados como consecuencia de la impartición del tratamiento. Este tema se aborda en profundidad en los informes o reports ICRU citados en el apartado «2.1 Los registros». Según estos informes, lo primero que hay que definir en un tratamiento de radioterapia es su finalidad u objetivo, CAPÍTULO 17 Conceptos y herramientas de la dosimetría clínica en teleterapia estableciendo, por ejemplo, si el tratamiento tiene intención radical o paliativa. Una vez establecida esta cuestión, es de extrema importancia definir con precisión la cantidad de volumen a irradiar con una determinada dosis, así como la dosis límite máxima que puede recibir cierta cantidad de volumen de las regiones sanas y de los órganos de riesgo como consecuencia de la irradiación del tumor. ● ● En los citados informes ICRU se establecen las siguientes definiciones (fig. 17-1): ● ● ● GTV (gross target volume): volumen de tumor macroscópico de extensión palpable o visible. No siempre está presente, pues puede haber sido erradicado previamente mediante cirugía o quimioterapia. CTV (clinical target volume): volumen blanco clínico. Es el volumen que contiene al GTV, al cual se le da un margen que incluya las zonas de posible enfermedad microscópica. Este volumen incluye la incertidumbre clínica, ya que hay cierta probabilidad de que la enfermedad se haya extendido a estas zonas. Este proceder es el mismo que el del cirujano, que siempre que sea posible no sólo extirpa el tumor sino también la zona periférica bajo sospecha de diseminación tumoral. El oncólogo radioterápico, de la misma forma, incluye estas zonas de posible enfermedad. IM (internal margin): margen interno. Es el margen que hay que añadir al CTV para incluir las variaciones de posición, tamaño o forma debidas a factores fisiológicos, tales como la respiración, el latido cardiaco o el llenado de la vejiga. ● ● ● ● ● © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● ITV (internal target volume): volumen blanco interno. Es el volumen resultante de añadir el IM al CTV, es decir, ITV = CTV + IM. SM (set-up margin): margen de posicionamiento. Es el margen que se añade al ITV como consecuencia de la incertidumbre geométrica de posicionamiento del paciente. Esta incertidumbre se debe a diversos factores, como el inmovilizador utilizado, el sistema de imagen que se emplea para la comprobación del correcto posicionamiento del paciente o la precisión de los movimientos de la unidad de tratamiento. PTV (planning target volume): volumen blanco de planificación. Es el volumen a irradiar en el tratamiento, compuesto por la suma del ITV más el SM. OAR (organ at risk): órgano de riesgo. Son los órganos que, idealmente, no deberían recibir dosis. Si, como es habitual, esto no es posible, debe realizarse la planificación de manera que la dosis en los OAR sea mínima. PRV (planning risk volume): volumen de planifica­ ción del órgano de riesgo. Es el resultado de añadir el IM y el SM a los órganos de riesgo. Incluye, por tanto, las incertidumbres en su localización, es decir, PRV = OAR + IM + SM. TV (treated volume): volumen tratado. Es el volumen que recibe la dosis prescrita. Aunque idealmente debería coincidir exclusivamente con el PTV, en la práctica no siempre se consigue y puede extenderse a zonas de tejido sano. IV (irradiated volume): volumen irradiado. Volumen de tejido que recibe una dosis superior a la tolerable. CI (conformity index): índice de conformidad. Mide la bondad de una planificación comparando el TV frente al PTV (fig. 17-2). Idealmente deberían coincidir, por FIGURA 17-2 FIGURA 17-1 Representación esquemática de los distintos volúmenes definidos por ICRU. Puede observarse que los márgenes interno (IM) y de posicionamiento (SM), así como, por ejemplo, los relativos al CTV, no tienen por qué ser necesariamente simétricos. Se muestran cuatro casos con distinto valor del índice de conformidad (CI). Si CI >1, la isodosis excede claramente el PTV, y si CI <1, no cubre totalmente el PTV. Si CI es próximo a 1, la isodosis se ajusta al PTV, siempre y cuando esté alrededor del mismo. En el tercer caso se muestra un ejemplo en el que el CI es próximo a 1 porque los volúmenes son casi iguales, pero la isodosis se encuentra fuera del volumen. El CI no da, por tanto, toda la información, y habrá que apoyarse en otras herramientas, como los histogramas dosis-volumen. 219 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica lo que CI = 1. En la práctica son deseables valores cercanos a 1, en especial en técnicas de radiocirugía, pues ello significa que los tejidos circundantes recibirán dosis muy inferiores a las de prescripción al PTV. Un valor inferior a 1 indica que no todo el PTV está cubierto por la isodosis de prescripción. Se define como CI = TV/PTV. 4. CURVAS DE ISODOSIS 4.1. Isodosis El concepto de isodosis es muy importante en radioterapia, ya que constituye una manera fundamental de evaluar la planificación mediante la observación de las distribuciones de dosis. Anteriormente se ha estudiado que la dosis absorbida es una función puntual, es decir, que a cada punto del espacio (x, y, z) corresponde un valor distinto de do­ sis D absorbida. Matemáticamente esto se expresa como D = D (x, y, z). Del mismo modo que para representar gráficamente una función de una variable se necesitan dos dimensiones, para representar gráficamente la dosis absorbida frente a (x, y, z) son necesarias cuatro dimensiones. Si se procede a unir todos los puntos que tengan una misma dosis, se conformará una superficie cerrada, y esta superficie representa una superficie de isodosis (fig. 17-3). Para una mejor comprensión del concepto, puede imaginarse que el PTV es un huevo y la isodosis que lo comprende es la cáscara. Por tanto, la superficie descrita es muy delgada. Por otro lado, no debe olvidarse que (x, y, z) son puntos dentro del paciente, por lo que si se toman todos los puntos donde y es constante se obtiene un plano transversal al eje Y, el cual correspondería a un corte axial de tomografía computarizada (TC) (v. fig. 17-3). Ahora sería más fácil la representación, ya que o bien se representa la dosis frente a las coordenadas X y Z o bien pueden unirse, como en el caso anterior, los puntos que tengan la misma dosis. En este caso, las isodosis, en lugar de superficies, son curvas cerradas. Otra representación posible es en forma de mapa, es decir, asignando un color a cada valor de dosis, con lo que se obtiene una imagen en color superpuesta a la imagen TC (fig. 17-4). Por motivos de simplicidad, ya que las pantallas de los ordenadores son bidimensionales, la representación más común de las curvas de isodosis es en un plano de imagen de TC de simulación, con las curvas superpuestas. Es importante conocer bien qué valores corresponden a los valores más altos y cuáles a los valores más bajos de dosis. El lector aficionado al senderismo puede encontrar una gran similitud entre las curvas de isodosis y las curvas de nivel que aparecen en los mapas topográficos; de hecho, matemáticamente un mapa topográfico y una 220 FIGURA 17-3 Ejemplo de una distribución de dosis en un caso de cáncer de recto. Se muestra la isodosis correspondiente a 4275 cGy en un plano axial (arriba a la izquierda), sagital (arriba a la derecha), coronal (abajo a la izquierda) y en representación tridimensional (abajo a la derecha). CAPÍTULO 17 Conceptos y herramientas de la dosimetría clínica en teleterapia FIGURA 17-4 Mapa de dosis superpuesto a las imágenes de TC. Cada tonalidad está relacionada con un valor de dosis. Los tonos más rojizos significan dosis mayores. 221 distribución bidimensional de dosis tienen el mismo significado. Es fácil imaginar que valores más altos de dosis corresponden con cotas más elevadas, y viceversa. 4.2. Distribución relativa y absoluta. Punto de normalización © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Cuando se está realizando una planificación, debe tenerse en cuenta en todo momento qué isodosis corresponde con la dosis prescrita, pues de este modo se tendrá controlado si se está alcanzando la dosis necesaria en el PTV o si la dosis prescrita llega a zonas no deseadas, tales como los órganos de riesgo. Las distribuciones de dosis vistas anteriormente son distribuciones absolutas, es decir, se visualiza la dosis en Gy o cGy para cada punto del plano. En ocasiones se utilizan distribuciones relativas (fig. 17-5), en las que se asigna el valor del 100% a la dosis prescrita. Para ello, se necesita un punto de normalización, que será aquel punto para el cual la dosis es el 100% de la dosis prescrita. La elección del punto de normalización varía de un planificador a otro, según su fabricante. Hay que tener especial cuidado cuando se representen dosis relativas, considerando en todo momento qué valor de dosis corresponde al 100%, ya que descuidar este aspecto puede provocar importantes errores en la dosimetría, con graves consecuencias para el paciente. FIGURA 17-5 Se muestra la misma distribución de dosis, en forma absoluta (A) y en forma relativa (B), en cuya parte superior izquierda se indica el valor correspondiente a la isodosis del 100%. PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica En este sentido, es importante no confundir el punto de normalización con el punto de peso. El punto de normalización, como ya se ha visto, es aquel al que se asigna el valor del 100%. Sin embargo, el punto de peso o punto de prescripción es un punto en el cual se quiere administrar una determinada dosis. El punto de peso es precisado por el planificador para calcular las unidades de monitor (v. cap. 6) o las cantidades de radiación que dispensa el acelerador controlada por las cámaras monitoras. Dependiendo del planificador, el punto de peso puede ser común para todos los haces de tratamiento o puede que cada haz tenga el suyo propio. Los histogramas tienen múltiples utilidades en todos los campos, y entre ellos, en la dosimetría clínica. 5. HISTOGRAMA DOSIS-VOLUMEN Pueden representarse frecuencias absolutas, lo que, en este caso, se corresponde con el volumen, expresado generalmente en cm3, o bien frecuencias relativas, en cuyo caso se representa el HDV con el porcentaje de volumen en el eje de ordenadas. 5.1. Concepto de histograma En estadística, un histograma es una representación, en forma de diagrama de barras, de un número de sucesos frente a una variable agrupada en intervalos, lo que permite su análisis. Un ejemplo típico es la representación de la estatura de un grupo de personas; dividir las estaturas en pequeños grupos o intervalos y estudiar su distribución (fig. 17-6) nos facilita el análisis. Si se cuenta el número de personas que hay en cada intervalo, se dice que es la frecuencia absoluta; si por el contrario se extrae el porcentaje de personas que se encuentran dentro de cada intervalo, se habla de frecuencia relativa (tabla 17-1). 5.2. Histograma dosis-volumen diferencial La aplicación de los histogramas en dosimetría permite cuantificar el volumen que es irradiado en un intervalo de dosis. Si ese intervalo se hace muy pequeño, las barras se verán muy delgadas y tendrán la apariencia de una línea. Esta representación se conoce como histograma dosis-volumen (HDV) diferencial (fig. 17-7) que nos permite observar el volumen que es irradiado con una determinada dosis. Idealmente, un órgano de riesgo no debería recibir dosis, lo que correspondería a un histograma como el que se muestra en la figura 17-8. Del mismo modo, un PTV debería recibir una dosis muy homogénea, y sólo la dosis de prescripción, lo que se correspondería con la figura 17-9. 5.3. Histograma dosis-volumen acumulativo La representación de los elementos de volumen que al menos reciben una determinada dosis, requiere otra forma de agrupación de los datos que se conoce como HDV acumulativo. En el ámbito de la radioterapia esta forma de representación es muy útil porque permite conocer cuánto volumen recibe o supera una determinada dosis. Este histograma se construye a partir del HDV diferencial, calculando el área (suma o integral de los elementos de volumen que reciben al menos una cierta dosis) comprendida entre la curva y los ejes coordenados a intervalos crecientes desde cero hasta una determinada dosis. 222 FIGURA 17-6 Ejemplo de histograma en el que se representan el número de personas que, dentro de una población, tienen una estatura incluida en cada uno de los intervalos. TABLA 17-1 Histograma y frecuencia relativa Estaturas (cm) 155-160 160-165 165-170 170-175 175-180 180-185 185-190 N° de personas Frecuencia relativa (%) 3 15 30 80 50 20 10 1,4 7,2 14,4 38,5 24,0 9,6 4,8 En un PTV, idealmente, el HDV acumulativo ha de tener la forma de un escalón o bajada brusca a partir de una cierta dosis, mientras que para un órgano de riesgo el HDV debería aparecer con una dosis máxima lo menor posible y un área mínima bajo la curva. En la figura 17-10 se muestra un HDV acumulativo típico para un tratamiento pélvico, en el cual se observa que el histograma del PTV se aproxima a un escalón, mientras que no se ha podido evitar la irradiación de órganos de riesgo, como la vejiga o el intestino. En la práctica, por abuso de lenguaje, se emplea una terminología incorrecta, pues suele decirse que un volumen recibe una dosis determinada, información que proporciona el histograma diferencial, cuando en realidad el histograma acumulativo proporciona el volumen que supera o iguala ese valor. En la realidad, cualquier volumen recibe cantidades variables de dosis en un cierto intervalo. Como regla mnemotécnica, se puede recurrir a CAPÍTULO 17 Conceptos y herramientas de la dosimetría clínica en teleterapia FIGURA 17-7 Histograma dosis-volumen diferencial del mismo paciente de la figura 17-3. Puede apreciarse que existe un pico modal en el PTV en torno a 4.500 cGy, que coincide con su dosis media. 223 FIGURA 17-10 FIGURA 17-8 Histograma dosis-volumen diferencial deseable de un órgano de riesgo. Como puede observarse, todos los puntos reciben una dosis nula. Histograma dosis-volumen acumulativo correspondiente al mismo paciente de la figura 17-3. El cursor de color rojo señala el 95% de la dosis prescrita (45 Gy), que corresponde a una cobertura del 98% del PTV. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. preguntar al histograma: ¿Qué volumen V recibe al menos una dosis D? Por ejemplo, en la figura 17-10 se ve que toda la vejiga está irradiada con 20 Gy o más, mientras que el 66% del intestino recibe 20 Gy o más. También puede observarse que el 98% del PTV recibe una dosis igual o superior al 95% de la dosis prescrita (45 Gy). 6. PRESCRIPCIÓN DE LA DOSIS Como ya se ha visto, la dosis absorbida es una función puntual, es decir, puede variar en función del punto elegido. Cabe preguntarse por tanto, dada una prescripción, a qué punto hay que asignar la dosis prescrita. FIGURA 17-9 Histograma dosis-volumen diferencial deseable de un PTV. En este caso, todos los puntos del PTV reciben una dosis de 200 cGy, siendo una distribución completamente homogénea. En los planificadores existen diversas formas de introducir la prescripción de la dosis. Es fundamental conocer bien cada una de ellas, pues la dosis que reciba el paciente puede variar de una a otra. PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica 6.1. El punto ICRU y la isodosis de prescripción Los puntos o isodosis de prescripción son indicadores de lo que se está solicitando de una planificación. El informe n° 50 de ICRU recomienda seleccionar un punto, llamado punto ICRU de referencia que debe cumplir los siguientes requisitos: ● ● ● Debe estar situado dentro del PTV. Debe ser clínicamente relevante en todo el PTV. Debe poder localizarse de manera inequívoca y tiene que poder determinarse con suficiente precisión, evitándose por tanto zonas con altos gradientes de dosis. El isocentro puede ser una buena elección. En la actualidad, la elección del punto ICRU ha ido ocupando un lugar secundario o complementario debido a que no reflejan adecuadamente lo que se solicita de la planificación y a que los sistemas de cálculo actuales, dado que son capaces de calcular la dosis en un gran número de puntos del volumen y no sólo en algunos de ellos, pueden ser más precisos en la prescripción del tratamiento. 224 Cuando se utilizaba el punto ICRU era frecuente que también fuera el punto de normalización y a partir de ahí se elegía la isodosis de prescripción, definida como la isodosis que contenía el PTV o un determinado porcentaje suyo. Por ejemplo, si se prescribían 50 Gy en el PTV y se elegía la isodosis del 95%, la dosis en el punto ICRU era de 50 Gy/0,95 = 52,63 Gy. En este caso, se decía que la dosis de referencia ICRU era de 52,63 Gy, y la isodosis del 95 % recibía los 50 Gy. Por el concepto de isodosis explicado anteriormente, se puede deducir que todos los puntos que se encuentren en el interior de esta recibirán una dosis igual o superior a 50 Gy. Como se ha dicho, las distribuciones de dosis no son homogéneas, por lo que la dosis en un punto no aporta información suficiente. Por este motivo, ICRU establece adicionalmente un criterio de homogeneidad dentro del PTV: la dosis debe estar entre el 95% y el 107% de la dosis prescrita. En el ejemplo anterior, según este criterio de homogeneidad permisible, la dosis deberá estar comprendida entre 47,5 Gy y 53,5 Gy. Se puede observar que la prescripción no es una cuestión trivial y que hay que prestarle gran atención. 6.2. Prescripción a volumen. Importancia Actualmente la dosis no se prescribe en un punto, sino en todo el volumen, existiendo diversos criterios de prescripción. Los más extendidos son: ● Prescripción a dosis media: no existe un punto de normalización, sino que el planificador calcula las unidades de monitor a administrar por cada campo de tratamiento para que la dosis media del PTV en el histograma dosis-volumen sea la dosis de prescripción. Como criterio de homogeneidad, se sigue ● manteniendo que la dosis en el PTV esté comprendida entre el 95% y el 107% de la dosis de prescripción. Dosis en un porcentaje de volumen: en este caso se determina qué porcentaje de volumen debe recibir la dosis de prescripción. El porcentaje utilizado suele ser el 95%, de modo que el 95% del volumen recibe, al menos, la dosis de prescripción. La selección del criterio es dependiente de los propios centros, el cual deberá estar establecido en sus protocolos clínicos y seguidos por todos los médicos y físicos implicados en los tratamientos radioterápicos, aunque el establecimiento de un criterio común y estándar, sería deseable, al objeto de poder intercomparar resultados de todos los centros de radioterapia del mundo. En la figura 17-11 se observa, para una misma disposición de los haces de tratamiento, el efecto de aplicar una u otra forma de prescripción. En dicha figura, arriba a la izquierda se muestran simultáneamente ambos histogramas. La línea discontinua corresponde a la prescripción a dosis media, en este caso 45 Gy, mientras que la línea continua corresponde a la distribución normalizada para que el 95% del PTV reciba una dosis igual o superior a 45 Gy. Debajo del histograma se muestra la distribución correspondiente a la prescripción a dosis media, y en la parte derecha de la imagen, la prescripción al 95% del PTV. Nótese cómo, en este último caso, los valores de las isodosis que aparecen son mayores que los de la otra distribución. 7. ALGORITMOS DE CÁLCULO El cálculo del depósito de la energía en la materia y la distribución de la dosis absorbida se aborda con diferentes métodos, pero sustancialmente todos ellos buscan emular la realidad. Esta emulación se basa en calcular la dosis absorbida en un punto de acuerdo con una cierta formulación que da cuenta del transporte de energía y su depósito en el proceso de interacción radiación-materia, a lo largo del recorrido de las partículas. Actualmente, este procedimiento se realiza ejecutando el cálculo de forma automática para cada punto por medio de potentes ordenadores, obteniéndose así las distribuciones de dosis en el espacio (cuerpo humano) y los HDV o unidades monitor (v. cap. 6) correspondientes a cada haz de tratamiento. Los sistemas de planificación dosimétricos son sistemas de computación que realizan esta tarea de manera automática, rápida y precisa, siendo la precisión y la exactitud lo que determina la selección de uno u otro tipo de algoritmo. A continuación se describen muy simplificadamente algunos de los algoritmos de cálculo que han sido o son más utilizados, en los que se ha de tener en cuenta que la resolución de los problemas que subyacen en las ecuaciones de transporte es de tal complejidad que sólo han podido irse resolviendo adoptando múltiples simplificaciones que, aunque proporcionan muy aceptables resultados, pueden tener carencias en ciertas situaciones reales. CAPÍTULO 17 Conceptos y herramientas de la dosimetría clínica en teleterapia FIGURA 17-11 Una misma distribución de dosis con dos prescripciones distintas. 7.1. Algoritmos basados en correcciones © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Estos algoritmos fueron los primeros que se desarrollaron para el cálculo de dosis absorbida debida a haces de fotones de diferentes energías. Se exponen aquí sólo por su interés histórico, dado que en la actualidad han sido sustituidos por algoritmos más precisos. Estos algoritmos son semiempíricos y estaban basados en series de datos dosimétricos obtenidos experimentalmente, como los rendimientos de dosis en profundidad (sean en su forma de PDD o TMR), perfiles de haces o factores de campo (v. cap. 10), en los que se introducían correcciones que tuvieran en cuenta la irregularidad de los campos, curvatura del contorno del paciente, modificadores del haz (como cuñas o moldes), correcciones por inhomogeneidades, etc., para el cálculo de la distribución de dosis. Las correcciones se hacían interpolando datos medidos o utilizando funciones que daban cuenta de las variaciones de los factores de corrección. Estos algoritmos incorporaban métodos como el de Clarkson que separa la contribución de la dosis en un punto en una componente directa (independiente de la forma y tamaño del campo) y una dispersa para el cálculo de la dosis en caso de campos irregulares. Este tipo de algoritmos proporcionaban buenos resultados en situación de equilibrio electrónico, es decir, lejos de inhomogeneidades (p. ej., pulmón-tejido muscular) y a profundidades más allá del máximo de dosis del PDD. Por el contrario, los resultados no eran muy precisos en situaciones como campos pequeños de tratamiento o tumores de reducido volumen. 7.2. Algoritmos basados en modelos Los modelos basados en algoritmos calculan la dosis mediante modelos que simulan el transporte de la radiación real, modelando la fluencia de energía primaria y dispersa de los fotones incidentes en un punto, proporcionando información sobre los fotones y electrones dispersos fuera del punto de interacción. Se distinguen dos grandes grupos: pencil-beam y convolución/superposición. PENCIL-BEAM Se han desarrollado diferentes tipos, pero en todos ellos el haz de radiación se descompone en pencil beams o pequeños haces. Cada pequeño haz está conformado, en una de las versiones, por una componente primaria y otra dispersa, siendo esta con la que se barre toda la superficie del haz. Otra versión del modelo considera el pencil beam formado por la energía total (de los electrones secundarios y los fotones dispersos) generada por los fotones primarios, depositada a una cierta distancia. La distribución de dosis producida por cada uno de estos pequeños haces se denomina kernel, que se obtiene a partir de medidas experimentales o por medio de una simulación de Monte Carlo. La energía depositada, con cierta aproximación, por el pencil beam en un punto 225 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica (considerando invariante el kernel de convolución del pencil beam con la posición) viene calculada por la convolución de la fluencia de energía incidente y el kernel de convolución del pencil beam. La energía depositada por el campo total de radiación se calcula como la suma de la debida a todos los pencil beams integrantes del mismo. El cálculo de la dosis con este procedimiento puede tener en cuenta tanto variaciones temporales de la fluen­ cia (IMRT) como las debidas a cambios en el espectro del haz (originadas por la diferente composición del haz fuera del eje de este, el uso de cuña o la interposición de compensadores). CONVOLUCIÓN/SUPERPOSICIÓN Este método de convolución-superposición es necesario para calcular la dosis, fundamentalmente cuando existan heterogeneidades o volúmenes en los cuales no se tenga equilibrio electrónico, como ocurre en los pulmones. En estos casos no existe invarianza posicional de los kernels de los pencil beams, por lo que debe recurrirse a la superposición como solución matemática. El método de pencil beam utilizado supone considerar independientemente el transporte de los fotones primarios y el transporte de los productos emergentes en la interacción en un punto del medio: fotones y electrones dispersos. 226 La dosis en un punto del medio se considera como la convolución o producto del terma (total radiation energy released per mass) con el kernel de convolución, siendo el terma la energía cinética depositada (por unidad de masa) por los electrones puestos en movimiento por fotones, y representando el kernel la matriz que da cuenta de la distribución de dosis depositada por los fotones y electrones dispersos producidos en una interacción del fotón primario con el medio. En resumen, sea cual fuere el método, el problema del cálculo demanda la determinación tanto de la fluencia de energía del haz como los kernel de los pencil beam, para lo cual lo más frecuente es utilizar el método de Monte Carlo. Una variante de este método es el algoritmo de cono colapsado (collapsed cone), cuyo uso está muy extendido en la actualidad. 7.3. Método de Monte Carlo Este método simula el transporte de millones de fotones y partículas generadas por ellos, en la materia que atraviesan, proporcionando información sobre la energía que se va depositando en cada punto. Usa leyes físicas que dan cuenta de los fenómenos que ocurren en el curso del recorrido y de las interacciones que sufren los fotones y las partículas. Se denomina así por utilizar un procedimiento aleatorio para seleccionar el proceso físico que puede ocurrir en cada interacción. La distribución de dosis se produce por acumulación de sucesos en los vóxeles en que es descompuesto el medio que atraviesa la radiación, siendo necesarios varios cientos de millones de historias de interacciones para tener una precisión aceptable en el cálculo de una distribución para un tratamiento. Esta es la razón por la que se requiere una potencia de cálculo muy grande, y por lo que, a pesar de disponer de ella en la actualidad, la aplicación de este método supone unos tiempos de cálculo tan largos que aún no puede ser utilizado en la práctica clínica, al menos con los códigos que han venido usándose hasta la actualidad. Se dice esto por cuanto son ya de uso comercial unas versiones simplificadas de Monte Carlo que, utilizando procedimientos matemáticos de reducción de varianza y otras estrategias, proporcionan muy buenos resultados compatibles con tiempos de cálculo aceptables. Por último, cabe decir que el método de Monte Carlo realiza los cálculos en el medio real en que se produce la interacción, teniendo en cuenta la composición y las densidades del propio cuerpo humano, algo que la mayoría de los sistemas de planificación no llegan a considerar por completo. Las diferencias no son muy grandes, a excepción del hueso, las cavidades con aire y el tejido pulmonar. 8. CONTROL DE CALIDAD DEL PLANIFICADOR Hasta ahora se han descrito los sistemas de planificación como aplicaciones informáticas en las que se han implementado unos algoritmos de cálculo que permiten conocer, con una precisión aceptable, la dosis en cada punto de un medio o del paciente. Cada algoritmo tiene sus limitaciones, por lo que no debe pensarse que el resultado mostrado en la pantalla representa exactamente la realidad. Además, los planificadores, al tratarse de programas informáticos desarrollados por seres humanos, también pueden sufrir o contener errores de programación y proporcionar resultados incorrectos. Por estas razones, es necesario habilitar un sistema de detección y control de errores. Esto es lo que debe estar contenido y controlado de acuerdo al Programa de Garantía de Calidad elaborado por los Servicios de Radiofísica y Protección Radiológica. La aplicación de este Programa de Garantía de Calidad se inicia al adquirir un planificador, momento en que se realizan una serie de mediciones en la unidad de tratamiento para obtener las características de cada uno de los haces y energías que es capaz de generar el acelerador y que serán las que alimentarán los algoritmos de cálculo del sistema de planificación. Estos resultados introducidos en el planificador permi­ tirán modelar los haces de radiación. Una vez modelado el acelerador, deberá procederse a la comprobación del funcionamiento de los algoritmos en condiciones que CAPÍTULO 17 Conceptos y herramientas de la dosimetría clínica en teleterapia simulen la realidad, reproduciendo geometrías complejas como pueden ser campos de tratamiento de formas irregulares, medidas a distintas profundidades, en distintos puntos fuera del eje en presencia de inhomogeneidades, etc. Estos cálculos, realizados en el sistema de planificación, contrastados con medidas experimentales hechas en las mismas condiciones en que se realizaron los cálculos, deben coincidir dentro de un intervalo de tolerancia determinado, que si es superado supondrá revisar y corregir el modelado utilizado. La superación de estos controles supone el establecimiento de lo que se denomina estado de referencia inicial del sistema de planificación, que deberá controlarse a lo largo del tiempo para mantenerlo o variarlo si las condiciones del acelerador sufren alguna modificación. Completado este proceso de control del planificador, el especialista en radiofísica hospitalaria aprobará este modelado y lo autorizará para su uso clínico. Otro control adicional al sistema de planificación, que proporciona un mayor grado de seguridad acerca de la exactitud de los cálculos hechos por el sistema de planificación, es el realizado para cada tratamiento. Este control de calidad puede realizarse de dos formas, dependiendo de la entidad y la complejidad de los tratamientos: ● © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● Cálculo alternativo manual: supone un cálculo completamente independiente del sistema de planificación. Este tipo de sistemas pueden estar basados en medidas experimentales e implementados en una hoja de cálculo, o bien pueden ser sistemas de cálculo adicionales al utilizado principalmente, en los que introduciendo los datos geométricos y estructurales del paciente se calcula el número de unidades de monitor para cada campo de tratamiento. Tales sistemas auxiliares requieren también un proceso adicional de comisionado o estado de referencia inicial. Los resultados de estos controles de comparación pueden llegar a detectar discrepancias en el número de unidades de monitor superiores al 5%. Verificación experimental: supone la reproducción de la planificación, tanto en el propio planificador como en el acelerador, utilizando en vez del paciente un maniquí de simulación, al que se somete a los mismos haces que se utilizarán en el tratamiento. La comprobación de la exactitud se hace comparando ambos resultados, de cálculo y experimentales, utilizando aplicaciones que facilitan la generación de indicadores y parámetros de coincidencia, como son los mapas gamma. Este método es de aplicación fundamentalmente en casos complejos de tratamiento, como son los de IMRT o cuando se obtienen grandes discrepancias en el cálculo alternativo manual. 9. RESUMEN ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● La dosimetría clínica consiste en la medida o el cálculo de la dosis en el paciente. Dadas las limitaciones en los órganos de riesgo, es necesario planificar el tratamiento para conocer las dosis en los tejidos sanos y poder tomar las decisiones necesarias antes del tratamiento. ICRU, en sus informes n° 50 y n° 62, establece la nomenclatura de los distintos volúmenes que se utilizan en radioterapia. Las curvas de isodosis son líneas que unen puntos con la misma dosis. Es habitual visualizar las curvas de isodosis superpuestas a las imágenes de TC obtenidas en la simulación. El histograma dosis-volumen (HDV) es una herramienta complementaria para evaluar las distribuciones de dosis. El HDV más utilizado el es acumulativo, ya que proporciona el volumen que supera o iguala un determinado valor de dosis. Existen distintas formas de introducir la prescripción en el planificador, por lo que se debe tener especial cuidado en seguir los procedimientos establecidos en cada centro. El algoritmo pencil beam presenta limitaciones en caso de inhomogeneidades o utilizando campos pequeños. Los algoritmos de tipo convolución/superposición, como el de cono colapsado, destacan por su precisión y velocidad de cálculo. El algoritmo de Monte Carlo es el más preciso, aunque no todos los planificadores lo llevan implementado. A diferencia de los anteriores, calcula la dosis en el medio concreto y no suponiendo que todo el medio es agua. El control de calidad del planificador es necesario, debido a que los algoritmos tienen sus limitaciones y a que pueden contener errores de programación. Bibliografía Brosed Serreta A, Millán Cebrián E, editores. Fundamentos de física médica. Vol. 4. Radioterapia externa II. Dosimetría clínica, algoritmos de cálculo, sistemas de planificación y control de calidad. Sociedad Española de Física Médica; 2013. Delgado Rodríguez JM, García Vicente F, Millán Cebrián E. Protocolo para control de calidad en sistemas de planificación de terapia con radiaciones ionizantes. Sociedad Española de Física Médica; 2010. ICRU. Report 50. Prescribing, recording, and reporting photon beam therapy. Oxford: Oxford University Press; 1993. ICRU. Report 62. Prescripción, registro y elaboración de informes en la terapia con haces de fotones (Suplemento a ICRU Report 50). Oxford: Oxford University Press; 2003. ICRU. Report 83. Prescribing, recording, and reporting photon-beam intensity-modulated radiation therapy (IMRT). Oxford: Oxford University Press; 2010. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Mayles P, Nahum A, Rosenwald JC. Handbook of radiotherapy physics. London: Taylor & Francis; 2007. 227 CAPÍTULO 18 Planificación de tratamientos de teleterapia Alfredo Montes Uruén, Luis Núñez Martín, Jaime Martínez Ortega y Patricia Sánchez Rubio ÍNDICE 228 1. Introducción 228 2. Elementos circunstanciales a considerar en la preplanificación 229 2.1.Selección de la geometría de irradiación 229 2.2.Energía del haz 229 2.3.Margen del colimador multilámina 230 2.4.Zona de acumulación y uso de bolus 230 2.5.Cuñas 230 2.6.Segmentos 231 2.7.Terapia con electrones 231 3. Esquemas básicos de posicionamiento de los haces 231 3.1.Haces paralelos y opuestos 232 3.2.Campos laterales y anteroposteriores (campos en caja) 232 1. INTRODUCCIÓN En este capítulo se describen los procedimientos o técnicas dosimétricas básicas de planificación de los tratamientos de pacientes con teleterapia. Los procedimientos se describen para los casos y las localizaciones más frecuentes o habituales en un departamento de radioterapia, teniendo también en cuenta que cada paciente es sujeto de un estudio personalizado. El tratamiento de radioterapia consiste en administrar una dosis terapéutica a un volumen tumoral (PTV, plan­ ning target volumen) al cual se le dota de unos márgenes geométricos de seguridad para garantizar su cobertura por una superficie de dosis. Esto se realiza minimizando las dosis en los tejidos sanos, con el objeto de reducir en todo lo posible la toxicidad de la radiación de los mismos. Para este propósito se disponen los haces de radiación con distintas energías, tamaños, formas e incidencias, que configuran el tratamiento a administrar al paciente. Las distribuciones de dosis absorbidas de estos 4. Técnicas habituales de radioterapia conformada tridimensional (3D-CTR) según la localización anatómica 232 4.1.Holocráneo 233 4.2.Tumores cerebrales 234 4.3.Cabeza y cuello 235 4.4.Compresiones medulares 236 4.5.Pulmón 236 4.6.Mama 237 4.7.Recto 239 4.8.Próstata 239 4.9.Extremidades 240 5. Resumen 240 Bibliografía 240 haces son simuladas (calculadas) para cada paciente concreto (planificación dosimétrica) utilizando un software que permite el cálculo y la representación de los resultados obtenidos. Este software es lo que se conoce como sistema de planificación radioterápico (RTPS, radiotherapy treatment planning), o simplemente planificador. La planificación dosimétrica de tratamientos en tres dimensiones (3D) requiere la disponibilidad de datos tridimensionales del paciente, los cuales se obtienen, generalmente, a partir de la simulación o estudio tomográfico (TC) de la zona de interés y las zonas aledañas. En este estudio TC, el oncólogo radioterápico define, mediante dibujo, los volúmenes de tratamiento y los órganos de riesgo. El estudio TC, proporciona información sobre las densidades y la geometría del cuerpo a irradiar, permitiendo calcular la deposición de energía del haz de radiación en el mismo. Además del estudio TC de simulación, también se emplean otros estudios complementarios, como la © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 18 Planificación de tratamientos de teleterapia resonancia magnética (RM) y la tomografía por emisión de positrones (PET, positron emission tomography), que ayudan a conseguir una mejor definición de los volúmenes blanco y los órganos de riesgo. Una vez contorneados los diferentes volúmenes de tratamiento, el médico especialista realiza una prescripción dosimétrica completa, detallando los requerimientos clínicos sobre la dosis total a administrar al PTV: dosis por fracción y número total de fracciones; así como a los órganos de riesgo: dosis máximas y por volumen, detallando su tolerancia en función del órgano en cuestión y del fraccionamiento asignado al tratamiento. El RTPS no sólo calcula la energía depositada en todos los puntos del espacio definido por el estudio TC, sino que a partir de estos cálculos proporciona los histogramas dosisvolumen y las distribuciones de dosis absorbidas sobre cada uno de los cortes de TC, representaciones que son de gran valor para la evaluación del tratamiento. Una vez aceptado el plan de tratamiento por el médico especialista, los resultados obtenidos en el cálculo de la distribución dosimétrica son sometidos a un control de calidad. Este control es dependiente, sobre todo, del tipo de técnica utilizada: conformacional tridimensional [3D-CRT, threedimensional conformal radiation therapy] o de intensidad modulada [IMRT, intensity modulated radiation therapy]. 2. ELEMENTOS CIRCUNSTANCIALES A CONSIDERAR EN LA PREPLANIFICACIÓN Para poder establecer la estrategia de la planificación y antes de abordar su ejecución, es preciso conocer y evaluar diversos elementos del caso a tratar y las herramientas de que se dispone para hacerlo. Unos son relativos al paciente: tipo de tumor, tamaño, forma y localización; otros están relacionados con la técnica de irradiación del tumor: geometría y tipo de radiación (RX, electrones, protones e iones), energía de los haces, modificadores de la fluencia o técnicas de modulación (3D-CRT, IMRT, etc.). © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. A continuación se analizan el papel de algunos de estos elementos, fundamentalmente relativos al uso de RX. FIGURA 18-1 Comparación de dos PDD de 6 MV y 15 MV normalizados a una misma dosis absorbida para la profundidad de 10 centímetros. 2.1. Selección de la geometría de irradiación La colocación del paciente frente a los haces de radiación es la primera decisión a adoptar. La colocación del paciente para el tratamiento, aparte de buscar la estabilidad del mismo, debe procurar rapidez y sencillez de ejecución. Existen dos opciones: colocar al paciente a una distancia fuente-superficie (DFS, o SSD en inglés) del paciente constante para cada campo o a una distancia fuente-eje (DFE, o SAD en inglés), común para todos los campos del tratamiento. La utilización de la primera opción está reservada, casi exclusivamente, a tratamientos con haces únicos o cuando se requiera conseguir campos más grandes que los que puede proporcionar el acelerador en las condiciones estándar de tratamiento (>40 × 40 cm2 a 1m de la fuente). Un tratamiento a DFS sitúa los haces a una distancia determinada fija de la fuente a la superficie del paciente, por lo que requiere mover el paciente a dicha distancia para cada haz de tratamiento utilizado, debido a su contorno irregular. Esto supone emplear un mayor tiempo de ejecución y un mayor riesgo de cometer errores en esta tarea de colocación del paciente. La fijación de una posición que garantiza no mover la distancia entre la fuente de radiación y el centro del tumor a lo largo de todo el tratamiento constituye una ventaja obvia, ya que el posicionamiento de los haces se consigue sencillamente rotando el estativo o gantry. Esta técnica se denomina isocéntrica, por el hecho de que este punto se sitúa en el centro de rotación del acelerador. 2.2. Energía del haz Como ya se ha visto en el capítulo 10, la energía del haz de tratamiento comporta unas características determinadas de la dosis con la profundidad (porcentaje de dosis en profundidad, PDD del inglés), función con la que está relacionada. La elección de la energía está condicionada por la profundidad y la localización en la que se encuentra el PTV. Como se puede observar en la figura 18-1, en la que se comparan dos PDD de 6 MV y 15 MV normalizados a la 229 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica profundidad de 10 cm, para depositar una misma dosis absorbida a profundidades inferiores a 10 cm el haz de 6 MV entrega una dosis mayor frente al de 15 MV, pero para profundidades mayores sucede lo contrario. Esto significa que, si se quiere irradiar lesiones de pocos centímetros de espesor situadas a poca profundidad, el haz de 6 MV depositará mayor dosis en los primeros centímetros y menor dosis a más profundidad; si por el contrario se desea tratar lesiones más internas, habrá que usar haces de mayor energía, que permiten preservar mejor los tejidos más superficiales. Por otro lado, para la elección de la energía del haz también hay que tener en cuenta su penumbra, ya que a mayor energía del haz de radiación se tiene una mayor penumbra. Este es un comportamiento de los haces que hay que considerar para seleccionar el margen adecuado del colimador, tal como se describe en el siguiente apartado. 2.3. Margen del colimador multilámina 230 El colimador de uso común es el multiláminas (MLC, multileaf collimator). Este tipo de colimador permite ajustar la forma de los haces de radiación a la forma de los tumores, mediante el posicionado individual de cada una de las láminas constituyentes del MLC (v. fig. 6.18), protegiendo además las zonas que no se quieren irradiar. La apertura del MLC y sus láminas adoptada debe considerar la característica dosimétrica del colimador más importante, su penumbra, de forma que las distribuciones de dosis resultantes de su elección envuelvan adecuadamente al PTV. Para la selección de dichos márgenes hay que conocer las características de la penumbra, la cual depende, entre otros factores, del tamaño de la fuente, de la energía y de las características físicas del MLC, que están configuradas en el RTPS en el momento del comisionado y establecimiento del estado de referencia inicial (ERI) para todos los aceleradores existentes en el departamento de radioterapia. Aunque la penumbra del haz se define como la distancia entre las isodosis del 80% y del 20%, dado que la confluencia de haces supone una sumación de las regiones de penumbra, la asignación de la apertura adicional del MLC es un proceso interactivo realizado en el RTPS, entre los cambios del MLC y las modificaciones dosimétricas que se obtienen. 2.4. Zona de acumulación y uso de bolus La zona de acumulación de dosis (build up en inglés) es la región de entrada del haz en el maniquí o en el cuerpo del paciente, que se extiende desde la superficie hasta la zona en que se alcanza el equilibrio electrónico. Como su nombre indica, es una zona donde se produce un aumento de la dosis hasta un máximo a partir del cual se produce una disminución de la misma. Es importante, a la hora de realizar una planificación, determinar si parte o todo el volumen de tratamiento se encuentra dentro de la zona de acumulación, en cuyo caso, y de acuerdo con las características geométricas de la región a irradiar y de los haces utilizados, se puede llegar a utilizar un bolus o material absorbente que, interpuesto en el camino del haz, compense este déficit dosimétrico. Este material, que debe tener unas propiedades mecánicas y de absorción de la radiación (equivalente al agua) adecuadas, se sitúa en contacto con la piel con el objetivo de suplir el espesor de tejido donde se produce este déficit de dosis. En la figura 18-2 se observa cómo afecta el uso de bolus a las características dosimétricas del haz de radiación. 2.5. Cuñas Las cuñas son filtros formados por un material absorbente de alta densidad que, adosados a la salida del haz, provocan una modificación del perfil del haz en forma de cuña. Su finalidad es compensar la inclinación de la superficie del paciente en relación a la incidencia del haz. El efecto conseguido es un aplanamiento tal de la forma del haz que se consiga un cubrimiento uniforme de los volúmenes a irradiar. Este efecto de cuña puede ser alcanzado también de manera virtual, consiguiendo la modificación de la distribución de dosis mediante el movimiento continuo de las mordazas de los colimadores, mientras se produce la radiación. A este efecto se le denomina cuña dinámica. En la figura 18-3 se muestran ejemplos del uso de cuñas y cómo afectan a la distribución de dosis. FIGURA 18-2 A) Haz de 6 MV. B) Haz de 6 MV con bolus. CAPÍTULO 18 Planificación de tratamientos de teleterapia FIGURA 18-3 A) Distribución de dosis creada por tres haces incidentes: anteroposterior, lateral derecho y lateral izquierdo. Véase cómo el perfil de dosis tiene un gradiente muy acentuado en sentido anteroposterior. B) Se utilizan cuñas en los haces laterales para conseguir una dosis uniforme. 2.6. Segmentos Los segmentos son subhaces, componentes de un haz que denominaremos principal. Se utilizan para modificar la fluencia y conseguir de esta forma proteger órganos o regiones de tejido sano e irradiar y lograr distribuciones de dosis adecuadas para tratar el PTV. Son una forma de modulación de la intensidad del haz de radiación. Pueden dar solución a problemas cuando el uso de cuñas no es suficiente o no se dispone del recurso de la IMRT. 2.7. Terapia con electrones El uso de haces de electrones está indicado cuando el volumen a irradiar se encuentra en zonas superficiales del paciente, pues debido a las características de sus PDD permite irradiarlo, preservando las regiones sanas más profundas del cuerpo, más allá del PTV. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Aunque el uso de los electrones no es tan frecuente como el de los fotones, resuelve grandes problemas por las características mencionadas de su PDD, muy diferente del de los RX. La principal diferencia radica en que el haz de electrones (según su PDD) tiene un alcance máximo de penetración, cayendo después de alcanzado el máximo hasta casi cero, mientras que el alcance de los RX, pasada la región de build up, disminuye progresivamente con la profundidad, sin llegar a un nivel semejante al de los electrones utilizados habitualmente en el ámbito clínico. Otra característica a tener en cuenta en la selección inicial de los haces de electrones es su comportamiento con la energía, por el cual la dosis en la superficie es mayor a mayor energía, siendo también mayor la profundidad del máximo. Dado que la forma del PDD varía con la energía, la selección de una determinada energía viene fijada por dos parámetros: la profundidad de la zona más próxima a la superficie del tumor y la profundidad de la superficie distal del tumor. Ambas profundidades fijan la energía del haz de electrones a utilizar y vienen condicionadas por la prescripción dosimétrica clínica. Generalmente suele adoptarse un cubrimiento mínimo del 90% del máximo de dosis. En el pasado, y como regla mnemotécnica para el cubrimiento, se definía el rango o alcance terapéutico expresado en centímetros como la profundidad resultante de dividir por cuatro la energía del haz dada en MeV, tal como es definida por el fabricante. En cuanto a la penumbra de los haces de electrones, cabe decir que es mayor que la habitual de los haces de RX. La forma de reducirla es por medio de una colimación adicional de los haces de electrones, la cual se realiza con piezas de material de alto número másico (Pb) o aleaciones de bajo punto de fusión (Cerrobend®), situadas en las proximidades de la piel del paciente y que permiten ajustar la forma del campo a la del tumor (proyectado en la superficie del paciente). De cualquier modo, como la distribución de la dosis depende de diversos factores (PDD, DFS, profundidad y forma del tumor), la selección del haz de tratamiento se debe fijar mediante su simulación dosimétrica realizada con el RTPS. En este sentido, en la obtención de la distribución de dosis en el tumor es imprescindible el conocimiento del algoritmo empleado por el RTPS, y sus limitaciones. Puesto que el uso del algoritmo basado en pencil beam está muy extendido, es necesario saber que su aplicación en medios heterogéneos, en especial en zonas de baja densidad, puede llegar a producir infradosificaciones o sobredosificaciones indeseables. Este problema puede ser evitado mediante el uso de algoritmos más adecuados que reflejen mejor la realidad, como son los basados en códigos de Monte Carlo. 3. ESQUEMAS BÁSICOS DE POSICIONAMIENTO DE LOS HACES El proceso de planificación consiste en impartir una determinada dosis absorbida al PTV, mediante el uso, generalmente, de varios haces, con diferentes incidencias, energías y formas evitando, en la medida de lo posible, la irradiación y la consiguiente toxicidad de los tejidos sanos. 231 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica En los siguientes apartados se describen algunas de las disposiciones de los haces de RX y sus características más habituales en la práctica clínica. 3.1. Haces paralelos y opuestos La disposición de dos haces paralelos y opuestos, de la misma energía, produce una distribución de dosis uniforme, en especial en la región central del paciente, y por su parecido se conoce como «reloj de arena», tal como puede verse en la figura 18-4. Cuando se utilizan dos haces paralelos y opuestos con haces de fotones de alta energía y para pequeños espesores, de entre 15 y 20 cm, se obtienen distribuciones más homogéneas, frente a la obtenida con haces de menor energía que llegan a producir sobredosificaciones en las superficies de entrada del paciente. Como posible inconveniente, esta disposición de haces da lugar a una alta dosis en los tejidos a la entrada y la salida del paciente. Esta distribución se utiliza en tratamientos paliativos o urgentes, por su simplicidad y rapidez de planificación y administración. Definido el peso de los haces como la contribución a la dosis de cada uno de ellos, en un punto determinado del paciente, su modificación puede utilizarse para cambiar la forma de las distribuciones de dosis. Así, si el PTV está situado en el centro del paciente, se asignará el mismo peso a ambos haces; por el contrario, si el PTV no está situado en el centro, su irradiación homogénea puede lograrse sin más que aplicar pesos distintos para cada haz, aplicando mayor peso al haz cuya entrada en el paciente esté más próxima al PTV, con lo que se consigue irradiar menos los tejidos sanos al otro lado del PTV. 3.2. Campos laterales y anteroposteriores (campos en caja) Otra posible distribución básica consiste en el uso de cuatro haces: AP (anteroposterior), PA (posteroanterior), LD (lateral derecho) y LI (lateral izquierdo). De esta manera se obtiene una distribución dosimétrica en forma de caja, tal como se observa en la figura 18-5. Este tipo de distribución se utiliza en general para el tratamiento de algunas patologías sencillas, con intencionalidad habitualmente paliativa y en localizaciones que supongan espesores grandes, como por ejemplo las de la pelvis. 232 4. TÉCNICAS HABITUALES DE RADIOTERAPIA CONFORMADA TRIDIMENSIONAL (3D-CRT) SEGÚN LA LOCALIZACIÓN ANATÓMICA En los siguientes apartados se describen muy esquemá­ ticamente las características técnicas de tratamientos 3D-CRT, correspondientes a varias localizaciones tumorales, frecuentemente utilizadas en la mayoría de los departamentos de radioterapia. La descripción de los procedimientos debe estar documentada en los programas de garantía de calidad preceptivos y en uso en los diferentes centros. FIGURA 18-4 Haces paralelos y opuestos. Los volúmenes descritos en lo que sigue, son sólo una aproximación a lo que debe definir con precisión el oncólogo radioterapeuta con el auxilio del radiólogo. Hay que considerar que los volúmenes enunciados siempre vienen afectados por los márgenes de seguridad de acuerdo con lo fijado en las recomendaciones de los informes 50 y 62 de ICRU (International Commission on Radiation Units and Measurements), ya visto en el capítulo 17. CAPÍTULO 18 Planificación de tratamientos de teleterapia FIGURA 18-5 Disposición de cuatro haces. 4.1. Holocráneo DEFINICIÓN DEL VOLUMEN O LA LOCALIZACIÓN La radioterapia craneal se utiliza generalmente para tratar casos de metástasis cerebrales múltiples o únicas con resección quirúrgica previa, en los que es imposible acceder a su tratamiento individualizado por su número o porque su tamaño las hace imperceptibles con estudios de imagen. La radioterapia holocraneal comprende la irradiación de toda la cavidad craneal de forma homogénea y constituye un tratamiento paliativo o profiláctico que puede aliviar diversos síntomas neurológicos. ÓRGANOS DE RIESGO Y PROTECCIÓN Los órganos de riesgo a considerar deben estar definidos en la prescripción dosimétrica clínica. Habitualmente son los ojos, para lo cual se arbitra una colimación que evite su radiación directa, tal como se describe más adelante. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. POSICIONAMIENTO Y FIJACIÓN DEL PACIENTE El sistema de inmovilización más usado son las máscaras termoplásticas fabricadas personalizadamente para cada paciente. FIGURA 18-6 A) Corte axial de un tratamiento de holocráneo. Se puede ver la protección ocular hecha con los colimadores. B) Imagen desde el punto de vista del haz de radiación donde se observa la disposición de las láminas del MLC y los colimadores. Se puede ver el giro del colimador para adaptarse mejor a la forma del PTV, la protección ocular y cómo se abren las láminas y el colimador hacia el aire. La colocación del paciente sobre la mesa de tratamiento es en decúbito supino, con la máscara anclada a la mesa de tratamiento. DOSIS Y FRACCIONAMIENTO La dosis y el fraccionamiento a aplicar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica y en los procedimientos descritos en los programas de garantía de calidad del departamento radioterápico. Generalmente, la dosis total a administrar, a la profundidad del espesor medio del cráneo, así como su fraccionamiento, suele ser de 30 Gy y 10 fracciones, administradas durante 2 semanas, respectivamente, aunque pueden darse fraccionamientos más acelerados. HACES DE RADIACIÓN Y DISPOSICIÓN La técnica de irradiación más utilizada consiste en dos campos paralelos y opuestos de RX, de una energía comúnmente de 6 MV (fig. 18.6A), con técnica isocéntrica y una relación de pesos 1:1, lo que garantiza una buena homogeneidad de la distribución de la dosis en todo el cerebro. La colimación superior del cráneo se realiza de manera que las láminas estén abiertas un margen suficiente para garantizar un menor efecto de la penumbra (fig. 18-6B). 233 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica Para conseguir una protección adecuada de los ojos, el haz se gira de modo que se evite su irradiación y se cubra totalmente la cavidad craneal. La colimación del límite del campo que desciende desde la órbita superior del ojo hasta la parte inferior del cráneo se logra mediante la mordaza principal del colimador en vez de con las láminas del MLC, dado que ofrece una menor transmisión de la radiación (0,1% frente a 2%). USO DE MODIFICADORES DE HAZ La inmovilización se efectúa también mediante máscaras termoplásticas para evitar posibles movimientos del paciente y hacer la irradiación reproducible sesión tras sesión. La colocación del paciente sobre la mesa de tratamiento es en decúbito supino, con la máscara anclada a la mesa de tratamiento. En caso de disponer de MLC, no se utilizan dispositivos adicionales para modificar o colimar el haz; de no disponer de MLC, se utilizan bandejas portabloques para proteger adecuadamente los ojos con bloques de alto número atómico. DOSIS Y FRACCIONAMIENTO CONDICIONES DEL PACIENTE En cuanto a la dosis, oscila entre 45 y 60 Gy, con un fraccionamiento entre 1,8 y 2 Gy por sesión diaria. No se requiere una preparación especial del paciente más que el inducirle un estado de ánimo tranquilo para que pueda soportar el efecto claustrofóbico que puede originar la máscara termoplástica. 4.2. Tumores cerebrales DEFINICIÓN DEL VOLUMEN O LA LOCALIZACIÓN 234 POSICIONAMIENTO Y FIJACIÓN DEL PACIENTE Cuando el volumen a tratar está bien delimitado, sea un tumor cerebral o metastásico, se le irradia selectivamente en vez de hacerlo a todo el cráneo. La irradiación suele tener una intencionalidad radical o paliativa, combinada con una holocraneal. ÓRGANOS DE RIESGO Los órganos de riesgo a considerar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica. Los más comunes en esta localización son aquellos que se encuentren en la vecindad del tumor, pudiendo ser todas aquellas estructuras no afectadas por el tumor: ojos, nervios ópticos, quiasma, tronco cerebral y, en definitiva, todos los descritos en la prescripción del tratamiento. FIGURA 18-7 La dosis y el fraccionamiento a aplicar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica y en los procedimientos descritos en los programas de garantía de calidad del departamento radioterápico. HACES DE RADIACIÓN Y DISPOSICIÓN La energía de los haces generalmente es alta, alrededor de 15 MV, pero en ocasiones puede ser ventajoso el uso de baja energía, 6 MV. El número mínimo de campos utilizados es de tres, con una disposición en la cual se evite que sean coplanares, a menos que el tumor esté en la fosa posterior. Es conveniente usar algún haz que entre por la parte superior del cráneo utilizando giros de mesa/cabezal, como puede verse en la figura 18-7. Se intenta girar el colimador de manera que sus láminas se adapten lo mejor posible a la forma del PTV. USO DE MODIFICADORES DE HAZ Debido a la forma redondeada del cráneo, puede ser conveniente el uso de cuñas para compensar la diferencia de espesor por la curvatura. También pueden utilizarse técnicas multisegmento en los casos en que la ubicación y la forma del tumor lo requieran. A) Corte axial en el que se ve la incidencia de dos haces paralelos y opuestos, con cuñas para compensar la diferencia de espesor. B) Corte sagital en el que se ve la incidencia coronal a través de un giro de mesa/cabezal. C) Reconstrucción 3D donde pueden observarse los órganos de riesgo y la entrada del haz de radiación. CAPÍTULO 18 Planificación de tratamientos de teleterapia CONDICIONES DEL PACIENTE No se requiere una preparación especial del paciente más que inducirle un estado de ánimo tranquilo para que pueda soportar el efecto claustrofóbico que puede originar la máscara termoplástica. 4.3. Cabeza y cuello DEFINICIÓN DEL VOLUMEN O LA LOCALIZACIÓN Los volúmenes tumorales de los tratamientos de cabeza y cuello afectan a las estructuras incluidas en esas regiones (laringe, supraglotis, orofaringe, etc.). ÓRGANOS DE RIESGO Los órganos de riesgo a considerar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica. Los habitualmente considerados son la médula, las parótidas, la laringe, la glándula tiroides, la mandíbula, la carótida, las vías ópticas, etc. El más importante de todos estos órganos es la médula, pues exceder el límite de dosis (habitualmente establecido en 45 Gy) puede provocar graves daños al paciente. Las parótidas, las glándulas salivares, se han tenido en cuenta en los últimos años tras la aparición de técnicas más sofisticadas, como la IMRT. En los tratamientos 2D o 3D, dada la imposibilidad de obtener una alta conformación, era habitual que el paciente presentara xerostomía (ausencia de saliva) y, a largo plazo, la aparición de caries, lo que conducía, como consecuencia, a la pérdida de piezas dentarias. POSICIONAMIENTO Y FIJACIÓN DEL PACIENTE La inmovilización se efectúa también mediante máscaras termoplásticas para evitar posibles movimientos del paciente y hacer la irradiación reproducible sesión tras sesión. La colocación del paciente sobre la mesa de tratamiento es en decúbito supino, con la máscara anclada a la mesa de tratamiento. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. DOSIS Y FRACCIONAMIENTO La dosis y el fraccionamiento a aplicar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica y en los FIGURA 18-8 procedimientos descritos en los programas de garantía de calidad del departamento de radioterapia, ya que pueden diferir de unos centros a otros. La prescripción dosimétrica habitual, en el caso de técnica 3D-CRT, depende de los volúmenes a tratar. Suelen distinguirse dos regiones: una de volumen amplio, que incluye las cadenas ganglionares donde hay sospecha de que se haya podido extender la enfermedad, cuya dosis de prescripción varía entre 45 y 50 Gy, y otra que comprende un volumen más reducido al cual se prescribe una dosis que, añadida a lo que pueda haber recibido por la irradiación del volumen amplio, debe alcanzar entre 60 y 70 Gy (fig. 18-8A y B), con dosis diarias de 1,8 o 2 Gy. HACES Y DISPOSICIÓN En el caso de abordar este tipo de tratamientos con técnica 3D-CRT, utilizada hoy en día sólo en aquellos centros que no disponen de IMRT, se emplean diversos campos anteriores, posteriores y laterales abarcando unos volúmenes de tratamiento muy complejos, que se extienden por la cabeza y el cuello. Dicha disposición de campos debe elegirse de modo que se respeten los múltiples órganos de riesgo (médula espinal, parótidas, laringe, mandíbula, carótida, glotis y globos oculares) que se encuentran en esta localización, evitando solapamientos (sobredosificaciones) e irradiaciones por encima de la tolerancia. La técnica de IMRT es de elección siempre que esté disponible, por permitir respetar más adecuadamente todas las restricciones antedichas y cubrir adecuadamente los PTV. USO DE MODIFICADORES DE HAZ Si se utiliza la técnica 3D-CRT suelen emplearse filtros en cuña en los campos laterales. También es habitual el uso de múltiples segmentos en diferentes incidencias para proteger los órganos de riesgo implicados. CONDICIONES DEL PACIENTE No se requiere una preparación especial del paciente más que inducirle un estado de ánimo tranquilo para que pueda soportar el efecto claustrofóbico que puede originar la máscara termoplástica. A y B) Cortes axial y sagital donde queda marcada con una línea roja la unión de campos. C) Corte axial con la distribución de dosis de la parte superior del volumen irradiado. Se puede observar, en la distribución de dosis, cómo queda protegida la médula. D) Corte axial de la parte inferior del volumen irradiado. Véase la angulación de los haces con el fin de proteger la médula y la glotis. 235 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica 4.4. Compresiones medulares DEFINICIÓN DEL VOLUMEN O LA LOCALIZACIÓN La región a irradiar viene definida mediante un estudio de TC o RM, y suele comprender varios cuerpos vertebrales. Es un tratamiento paliativo de urgencia, por lo que se debe tratar al paciente en las primeras 24-48 horas desde el inicio de los síntomas para evitar efectos irreversibles, tales como la paraplejia o la tetraplejia según el nivel vertebral de la lesión. ÓRGANOS DE RIESGO Los órganos de riesgo a considerar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica. Aunque es un tratamiento paliativo, hay que procurar evitar irradiar las regiones sanas colindantes. En este sentido, evitar la irradiación del paquete intestinal por los haces de salida constituye una buena práctica. POSICIONAMIENTO Y FIJACIÓN DEL PACIENTE La posición del tratamiento puede ser el decúbito prono o supino, dependiendo de la que proporcione mejor estabilidad y confort del paciente. En este tipo de tratamientos no es necesario utilizar dispositivos inmovilizadores, ya que la propia posición garantiza una buena inmovilización. 236 DOSIS Y FRACCIONAMIENTO La dosis y el fraccionamiento a aplicar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica y en los procedimientos descritos en los programas de garantía de calidad del departamento radioterápico. del PTV a la superficie del paciente. Si se requiere una mejor adaptación de la distribución de dosis a la forma del PTV, puede utilizarse un mayor número de haces. Un ejemplo sería usar cuatro campos: AP, OPD (oblicuo posterior derecho), OPI (oblicuo posterior izquierdo) y PA (fig. 18-9A y B). La angulación del OPD y el OPI se ha de buscar de modo que se evite el paso de los haces por los riñones. A veces, debido al tamaño de la compresión medular que se quiere tratar, no se puede usar la técnica isocéntrica y hay que trabajar a DFS para conseguir el tamaño de campo adecuado. En estos casos, el uso de dos campos AP y PA suele ser lo más sencillo y cómodo para el paciente. Si el volumen y la forma del tumor lo requieren, es posible añadir mayor número de segmentos al tratamiento para conseguir alcanzar entre un 80% y un 90% de cobertura en la dosis a lo largo del volumen (fig. 18-9C). En los casos en que la columna ya haya sido irradiada y se tenga que proceder a irradiar otra porción vecina a ella, hay que evitar la sobreirradiación de la zona previa. Para ello se juega con la divergencia del haz, usando hemihaces, de manera que la proyección del borde del haz sea perpendicular al eje promedio de la porción de columna afectada (fig. 18-9D). USO DE MODIFICADORES DE HAZ Es común el empleo de cuñas cuando se usan haces oblicuos para homogeneizar la dosis, y cuando se dispone de un margen de tiempo suficiente (dada la urgencia de los casos) para calcular, disponer y analizar la adecuación de su uso. CONDICIONES DEL PACIENTE La dosis comúnmente prescrita es de 20 a 30 Gy, con un fraccionamiento de 3 o 4 Gy por sesión diaria. No se requieren otras condiciones más que aquellas que comporten el mayor confort del paciente, ya que suele estar afectado por fuertes dolores. HACES Y DISPOSICIÓN 4.5. Pulmón Los haces de tratamiento generalmente usados son dos, paralelos y opuestos, AP y PA, en técnica isocéntrica. Con el fin de centrar la distribución de dosis en la región de la columna a irradiar, uno de los haces puede ser de alta energía (la mayor energía disponible en el acelerador) y el otro de alta o baja energía dependiendo de la distancia FIGURA 18-9 DEFINICIÓN DEL VOLUMEN O LA LOCALIZACIÓN El volumen del tumor en esta localización puede encontrarse en cualquier región del pulmón, lo que puede dar lugar a que esté más o menos influenciado por el movimiento respiratorio. A y B) Corte axial y sagital donde se observa la disposición de los haces. C) Corte sagital. En color rojo se observa una zona previamente irradiada, y en azul, una nueva zona a irradiar. Se sitúa el isocentro en el plano señalado por la línea roja, consiguiendo evitar la divergencia en esa dirección. CAPÍTULO 18 Planificación de tratamientos de teleterapia En función de las diversas localizaciones deben adoptarse estrategias de planificación diferentes, tal como se describe más adelante. ÓRGANOS DE RIESGO Los órganos de riesgo a considerar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica. Generalmente son el corazón, la médula espinal y el resto del pulmón no afectado por la enfermedad, así como el pulmón contralateral. POSICIONAMIENTO Y FIJACIÓN DEL PACIENTE La posición del paciente es en decúbito supino, con los brazos colocados hacia arriba del cuerpo. Puede utilizarse un sistema de fijación que permita proporcionar una cierta inclinación para un mayor confort del paciente, o lograr una mejor geometría para introducir los haces de tratamiento. DOSIS Y FRACCIONAMIENTO La dosis y el fraccionamiento a aplicar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica y en los procedimientos descritos en los programas de garantía de calidad del departamento radioterápico. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La dosis habitual es de 66 Gy, con una distribución de 2 Gy al día si el tratamiento es radical o de 30 Gy a 3 Gy al día si es con intención paliativa. FIGURA 18-10 Corte axial de un caso de cáncer de pulmón donde se quiere irradiar el mediastino. USO DE MODIFICADORES DE HAZ Con frecuencia se utilizan cuñas o segmentos para evitar sobredosificaciones indeseables. CONDICIONES DEL PACIENTE No se requieren condiciones especiales de preparación del paciente, más que el uso de soportes que mejoren su confort o el uso de oxígeno medicinal en caso de dificultad respiratoria. Como nota de atención, cabe señalar que la baja densidad del pulmón provoca un déficit de equilibrio electrónico que no es debidamente tenido en cuenta por algunos algoritmos de cálculo implementados en ciertos sistemas de planificación dosimétricos, lo que da lugar a resultados inexactos. 4.6. Mama HACES Y DISPOSICIÓN En un caso u otro puede ser requerida la irradiación de los ganglios linfáticos de la mamaria interna o los supraclaviculares. Si el tumor está en el mediastino se usan dos campos, AP y PA, de la más alta energía disponible (alrededor de 15 MV), tratando de evitar la irradiación de volúmenes grandes del pulmón y la médula espinal. Se completa la irradiación mediante campos oblicuos, OPD y OPI, de alta o baja energía, para evitar la irradiación de la médula, seleccionando la dirección de entrada del haz de modo que atraviese sólo el pulmón afectado. La estrategia se basa en buscar el compromiso más favorable entre la irradiación del pulmón y la médula, de manera que no se superen los límites de tolerancia de estos órganos (fig. 18-10). En el caso de que el tumor esté más lateralizado, pueden usarse de tres a cinco haces de tratamiento, tratando de evitar el pulmón contralateral sano y la médula. Se recomienda el uso de haces de baja energía, ya que su penumbra es menor en las condiciones de baja densidad del pulmón. De todas formas, dependiendo de la localización del tumor pueden requerirse incidencias que, al atravesar el mediastino, precisen haces de mayor energía. DEFINICIÓN DEL VOLUMEN O LA LOCALIZACIÓN El volumen a irradiar depende de si la paciente está mastectomizada o no. En el primer caso, comprende la pared torácica, y en el segundo, la mama completa. En las mujeres mastectomizadas, el volumen blanco es virtual y generalmente es el lecho tumoral, cubriendo la cicatriz de la cirugía, como lugares de posible diseminación metastásica. ÓRGANOS DE RIESGO Los órganos de riesgo a considerar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica. Comúnmente son los pulmones y el corazón. POSICIONAMIENTO Y FIJACIÓN DEL PACIENTE La posición de la paciente es muy importante, ya que dependiendo de ella se podrá lograr evitar en mayor medida la irradiación de los órganos de riesgo. En general es en decúbito supino, elevando uno o los dos brazos por encima de la cabeza, girando esta en ciertas circunstancias hacia el lado contrario a la mama afecta. En algunos centros se utiliza un posicionamiento con los dos brazos hacia arriba, de modo que se consigue 237 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica una cierta simetría corporal y así se facilita el reposicionamiento diario. La utilización de un plano inclinado permite horizontalizar la pendiente de la pared torácica en la región del esternón, lo cual es útil para disminuir el volumen pulmonar incluido en el campo de irradiación. Existen diferentes sistemas de inmovilización, fundamentalmente cuñas, aunque en el caso de la mama hay que tener en consideración que una inmovilización por completo satisfactoria no existe, y en especial si el tamaño de la mama es grande. En casos de mamas muy voluminosas puede utilizarse un posicionamiento en decúbito prono, para lo cual hay que disponer de una mesa especial que permita alojar y dejar colgar la mama, de manera que pueda irradiarse con dos campos paralelos y opuestos. DOSIS Y FRACCIONAMIENTO La dosis y el fraccionamiento a aplicar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica y en los procedimientos descritos en los programas de garantía de calidad del departamento radioterápico. La dosis común de tratamiento es de 50 Gy con un fraccionamiento de 2 Gy al día. 238 En mamas tumorectomizadas puede requerirse una sobredosificación del lecho tumoral con una dosis entre 10 y 16 Gy a razón de 2 Gy al día. Esta irradiación se puede realizar con electrones, fotones o con braquiterapia, dependiendo de la profundidad a la que se encuentre el PTV. HACES Y DISPOSICIÓN En general, el tratamiento de la mama se realiza con dos haces tangenciales opuestos (fig. 18-11A). Casos sin afectación ganglionar linfática supraclavicular La energía utilizada es la más baja disponible en el acelerador. Se utilizan dos campos tangenciales y opuestos, y cuando no se dispone de MLC pueden usarse cuñas para compensar la diferencia de espesor entre la base y la parte distal de la mama. En caso de disponer de MLC, FIGURA 18-11 pueden utilizarse varios segmentos en cada orientación principal para homogenizar la dosis a lo largo de la mama, compensando la infradosificación en la zona de contacto de la mama con la pared torácica. La anchura de los haces principales, tangencial interno (TI) y tangencial externo (TE), debe dimensionarse de manera que evite que el movimiento respiratorio haga que la mama entre en zona de penumbra. La angulación del haz de radiación se selecciona de modo que se evite, en la medida de lo posible, la irradiación del pulmón y del corazón. Casos con afectación ganglionar linfática supraclavicular La irradiación de los campos mamarios se efectúa en general con hemicampos, situando el eje principal del haz (fig. 18-11B) en el límite superior del campo donde confluye el PTV de la mama con el PTV de la región ganglionar supraclavicular. La zona superior supraclavicular se irradia con dos hemicampos conformados, AP de baja energía y PA de alta energía, ligeramente inclinados (5-30°) para proteger todo lo posible la médula y la glotis (fig. 18-11C). De esta forma se evita la yuxtaposición de los campos mamarios con el supraclavicular, que puede originar una sobredosificación o una infradosificación en la zona limítrofe. En los casos de pacientes que hayan sufrido cirugía, la irradiación se realiza ajustando los campos a las características de esta, y pueden utilizarse haces de RX, de electrones o una combinación de ambos. USO DE MODIFICADORES DE HAZ El uso de bolus es común cuando el PTV de la mama es muy superficial y en especial en el tratamiento de las paredes torácicas de las pacientes mastectomizadas. En ciertas ocasiones puede ser conveniente utilizar cuñas para homogeneizar la dosis, o bien una técnica multisegmento. CONDICIONES DEL PACIENTE No se requiere preparación especial del paciente para la administración del tratamiento. A) Corte axial que muestra los haces tangenciales externo e interno. B) Corte coronal que muestra la zona de unión de campos. C) Campos ligeramente oblicuos para evitar la médula. CAPÍTULO 18 Planificación de tratamientos de teleterapia 4.7. Recto DEFINICIÓN DEL VOLUMEN O LA LOCALIZACIÓN El volumen de tratamiento del cáncer colorrectal puede definirse de dos maneras: tomando en consideración sólo el tubo intestinal o considerando incluido el espacio virtual colorrectal. La extensión de la zona a irradiar viene definida por los estudios de imagen y la valoración clínica del oncólogo radioterapeuta. ÓRGANOS DE RIESGO Los órganos de riesgo a considerar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica. POSICIONAMIENTO Y FIJACIÓN DEL PACIENTE La posición del paciente es en decúbito prono con los brazos hacia arriba. Los sistemas de inmovilización utilizados son planchas con un agujero central, que admiten que el paciente repose en decúbito prono y permiten que el abdomen no esté comprimido al poder sobresalir por dicho agujero central. Estas planchas se conocen, por su denominación en inglés, como belly board. De esta forma se puede proceder a irradiar la zona colorrectal protegiendo el intestino en gran parte. DOSIS Y FRACCIONAMIENTO Tanto la dosis como el fraccionamiento que tienen que aplicarse deben estar recogidos en la prescripción do­ simétrica clínica y en los procedimientos descritos en los programas de garantía de calidad del departamento ra­ dioterápico. Habitualmente la dosis administrada es de 45 Gy con una frecuencia de 1,8 Gy al día. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. HACES Y DISPOSICIÓN La técnica de tratamiento general son tres haces, PA, LD y LI, con alta energía debido al espesor considerable de la zona abdominopélvica. Alternativamente, se puede recurrir a la utilización de segmentos para homogeneizar la dosis. En la figura 18-12 se muestra un ejemplo de esta disposición. Por otro lado, si el volumen blanco es cóncavo y los órganos de riesgo están dentro de la concavidad, será necesario recurrir a técnicas de IMRT. USO DE MODIFICADORES DE HAZ Pueden utilizarse cuñas para compensar la curvatura de la región lateral del cuerpo, zona de entrada de los haces laterales. CONDICIONES DEL PACIENTE (VACIADO DE VEJIGA, INTESTINO, ETC.) Antes del tratamiento de cada sesión, el paciente deberá proceder a vaciar su intestino. FIGURA 18-12 Disposición general de tratamiento de un recto. 4.8. Próstata DEFINICIÓN DEL VOLUMEN O LA LOCALIZACIÓN El volumen a considerar puede ser variable, pero en general comprende la glándula prostática y en ocasiones se extiende a las glándulas seminales. ÓRGANOS DE RIESGO Los órganos de riesgo a considerar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica. En general se consideran como tales el recto, la vejiga y las cabezas femorales. POSICIONAMIENTO Y FIJACIÓN DEL PACIENTE En el tratamiento del carcinoma de próstata no suele utilizarse ningún dispositivo de inmovilización, ya que la posición en decúbito supino la garantiza. Sin embargo, para garantizar la reproducibilidad sesión a sesión se recurre a elementos fijadores de la posición de las piernas y de los pies, ya que un cambio en esta puede dar lugar a un desplazamiento de las estructuras pélvicas y por tanto de la propia próstata. DOSIS Y FRACCIONAMIENTO La dosis y el fraccionamiento a aplicar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica y en los procedimientos descritos en los programas de garantía de calidad del departamento radioterápico. La dosis que generalmente se administra es de alrededor de 70 Gy a un ritmo de 2 Gy por sesión. HACES Y DISPOSICIÓN El número de campos que se utilizan es variable, pero para lograr una buena distribución suelen utilizarse entre cinco y nueve campos, modificando su incidencia y la ponderación de cada uno de ellos para lograr los dos objetivos habituales: irradiar la próstata y no hacerlo a los órganos de riesgo. USO DE MODIFICADORES DE HAZ Con la técnica de múltiples campos e incidencias no suelen utilizarse modificadores de los haces, aunque 239 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica pueden emplearse para cada incidencia varios segmentos, para conseguir conformar las isodosis a la concavidad que generalmente provoca el límite de la próstata con el recto. CONDICIONES DEL PACIENTE (VACIADO DE VEJIGA, INTESTINO, ETC.) Es importante el llenado de la vejiga, ya que el líquido desplaza parte de esta fuera del volumen de tratamiento, favoreciendo su no irradiación. Al objeto de lograr una buena repetibilidad del tratamiento, este llenado debe procurar ser similar todos los días. En lo que respecta al recto, debe estar desocupado antes de la sesión de tratamiento, ya que su llenado puede provocar el desplazamiento de la próstata. 4.9. Extremidades DEFINICIÓN DEL VOLUMEN O LA LOCALIZACIÓN Las lesiones tumorales en las extremidades son muy variadas en extensión y forma, y en cada caso son definidas por el clínico de manera muy particularizada. ÓRGANOS DE RIESGO Los órganos de riesgo a considerar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica. 240 Habitualmente se trata de dejar un pasillo a lo largo de la extremidad sin irradiar para evitar complicaciones de carácter linfático o vascular, que pueden suceder en caso de que se irradie en toda su extensión. POSICIONAMIENTO Y FIJACIÓN DEL PACIENTE La inmovilización es bastante compleja. Generalmente se recurre a colchones o sistemas bicomponentes (Alpha Cradle®) que, fabricados a modo de férulas, sujetan y orientan la extremidad ante los haces de tratamiento de manera que la posición pueda reproducirse día a día. DOSIS Y FRACCIONAMIENTO La dosis y el fraccionamiento a aplicar deben estar recogidos en la prescripción dosimétrica clínica y en los procedimientos descritos en los programas de garantía de calidad del departamento de radioterapia. HACES Y DISPOSICIÓN El tratamiento se realiza habitualmente con dos campos paralelos y opuestos. En ocasiones no se irradia todo el volumen, dejando una zona sin irradiar a modo de pasillo para proteger la cadena linfática y evitar la aparición de un linfedema. USO DE MODIFICADORES DE HAZ No suelen utilizarse modificadores del haz. CONDICIONES DEL PACIENTE No suelen precisarse condiciones especiales. 5. RESUMEN Se han descrito las características más generales de distintos tratamientos comunes en los departamentos de radioterapia. Se han expuesto las características de ciertas disposiciones básicas de haces (campos paralelos y opuestos, técnicas en caja) y la utilización de ciertos elementos auxiliares comunes (bolus y cuñas), ya que su uso puede ser necesario en cada una de las localizaciones a planificar. Los aspectos más detallados de cada técnica deben consultarse en textos más especializados, ya que existen condiciones y pormenores cuya consideración es de gran importancia antes de poner en marcha una técnica determinada. Bibliografía Barrett A, Dobbs J, Roques T. Practical radiotherapy planning. 4th ed. Boca Raton, CA: CRC Press; 2009. Brosed A, Lizuain MC. Fundamentos de física médica. Vol. 3. Bases físicas, equipos, determinación de la dosis absorbida y programa de garantía de calidad. Madrid: ADI; 2011. Brosed A, Millán E. Fundamentos de física médica. Vol. 4. Radioterapia externa II. Dosimetría clínica, algoritmos de cálculo, sistemas de planificación y control de calidad. Madrid: ADI; 2011. CAPÍTULO 19 Técnicas avanzadas de planificación Alfredo Montes Uruén, Luis Núñez Martín, Ruth Rodríguez Romero y Jaime Martínez Ortega ÍNDICE 1. Radioterapia de intensidad modulada 241 1.1.Introducción a la radioterapia de intensidad modulada con RX 241 1.2.Tipos de radioterapia de intensidad modulada 242 1.3.Planificación del tratamiento con radioterapia de intensidad modulada 243 2. Radioterapia intraoperatoria 243 3. Procedimientos estereotáxicos 244 3.1.Radiocirugía y radioterapia estereotáxica craneal 244 1. RADIOTERAPIA DE INTENSIDAD MODULADA 1.1. Introducción a la radioterapia de intensidad modulada con RX Antes de todo, debe resaltarse que el trabajo con la técnica de intensidad modulada de los campos de tratamiento (IMRT, intensity modulated radiation therapy) debe iniciarse con gran cuidado. Esto es porque hay aspectos singulares asociados a esta técnica que no son trasladables de las técnicas previas utilizadas, por ejemplo, en 3D-CRT. La prescripción, la evaluación y la aceptación de los tratamientos basados en las distribuciones de dosis que proporciona la IMRT no son las mismas que las obtenidas con las técnicas que la precedieron durante muchos años. Incluso la ICRU, elaboró un report especial (Prescribing, Recording, and Reporting Intensity-Modulated PhotonBeam Therapy [IMRT][ICRU Report 83] report 83) para remarcar estas diferencias. En el capítulo 18 se estudia el tratamiento radioterápico utilizando la técnica de radioterapia conformada tridimensional (3D-CRT, three-dimensional conformal radio­ therapy) con RX fundamentalmente, donde la fluencia © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos 3.2.Radioterapia estereotáxica extracraneal 244 4. Radioterapia guiada por la imagen 245 5. Radioterapia adaptativa 245 6. Corrección del movimiento intrafracción 245 7. Técnicas especiales 246 7.1.Irradiación de cuerpo entero 246 7.2.Irradiación cutánea total 247 8. Resumen 248 Bibliografía 248 de radiación sólo se modifica mediante el uso de cuñas, bloques protectores o una yuxtaposición sencilla de haces. En esta técnica, el problema está centrado en el diseño de los haces de tratamiento. En cambio, con la IMRT el problema se traslada del diseño de los haces al diseño de las distribuciones de dosis. El objetivo de la planificación dosimétrica es lograr una óptima adaptación de las distribuciones de dosis a la forma irregular de los tumores. Para ello hay que recurrir a utilizar múltiples haces, con incidencias diversas, con formas y fluencias adaptadas a la forma del volumen a tratar. Encontrar una solución óptima con todas estas variables requiere un abordaje diferente del utilizado con 3D-CRT. Así, de utilizar un método de prueba-error-corrección manual, se ha de pasar a uno basado en el cálculo automático, en el que se utilizan algoritmos de optimización interactivos y repetitivos. El resultado es sustancialmente mejor que el conseguido con las técnicas de planificación antes utilizadas, como la 3D-CRT. Con el desarrollo de los colimadores multilámina (MLC, multileaf collimator) se resolvieron los dos problemas fundamentales: lograr generar aperturas de haces de formas irregulares y mediante la sumación de estos haces, usando diferentes 241 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica estrategias, lograr cambiar la fluencia según nuestras necesidades. Estas estrategias son las que han dado lugar a las diferentes técnicas que se describen más adelante. La modulación de la intensidad perseguida con el MLC en la IMRT es de principio no uniforme, debido a que, cuando un haz incide en una determinada dirección sobre el cuerpo de un paciente, por un lado debe procurar envolver el tumor, pero por otro también debe evitar los órganos de riesgo, y esto teniendo en cuenta la diferente absorción de los tejidos que el haz se encuentra en su recorrido. El proceso de cálculo utilizado en IMRT, generalmente se desarrolla en dos fases. En la primera, se calcula la fluencia de los haces componentes para conseguir el objetivo definido (irradiación adecuada del PTV y protección de las regiones sanas), y en la segunda se calculan los haces reales que ha de «fabricar» el acelerador y que proporcionarán esa fluencia. 242 de cómo se utilicen las diferentes herramientas disponibles para modificarlas, que están basadas fundamentalmente en la geometría de los haces, en su combinación y en la variación de la tasa de radiación, como es empleado en la última aportación tecnológica de la industria: la arcoterapia volumétrica de intensidad modulada (VMAT, volumetric modulated arc therapy). Se describirán sucintamente algunos principios básicos de las diferentes técnicas, sin abordar detalles constructivos muy importantes imposibles de tratar dado el espacio disponible, pero que pueden ser estudiados en la muy numerosa bibliografía existente sobre el tema. Estos diferentes tipos de IMRT están integrados y disponibles en todos los sistemas comerciales de planificación actuales, RTPS (Radiotherapy Treatment Planning Systems). IMRT ESTÁTICA En la primera fase, el cálculo se efectúa dividiendo los haces principales correspondientes a cada incidencia (angulación) en pequeños haces, minihaces o beamlets. De este modo, la matriz de fluencia de cada beamlet configura un mapa de fluencia global de lo que se precisa «idealmente» para conseguir los objetivos perseguidos en el tratamiento. La gran versatilidad que se tiene con este proceder a la hora de conseguir un mapa de fluencia complejo es muy grande, lo que permitirá una gran adaptación de los haces y las distribuciones de dosis consiguientes, a formas de tumores muy complejas. Hay que decir también, que la solución de este problema de optimización no es única y que puede haber resultados diferentes, con diferente grado de aproximación a lo óptimo (lo mejor). Esta técnica, denominada también step and shoot (paso y disparo), que describe la forma de conseguir la modulación, se lleva a cabo mediante la superposición-sumación de distintos haces logrados con configuraciones determinadas de láminas del MLC (segmentos), donde manteniendo fija la incidencia del haz o del brazo del acelerador se suceden los segmentos y la irradiación consiguiente. La suma de segmentos configura el haz para una incidencia determinada, el cual, junto con todas las que se haya decidido utilizar, nos aproximará al cubrimiento perseguido. El paso de una incidencia a la siguiente se produce interrumpiendo la emisión de radiación. Dado el alto grado de precisión y exactitud en la administración de la dosis que proporciona esta técnica de IMRT, es posible abordar tratamientos que precisen de dosis mayores para lograr unos mejores resultados clínicos, algo que con menores precisiones era impensable. La IMRT dinámica, denominada también sliding window (ventana deslizante), que describe también la forma de obtener la modulación, se consigue, para cada incidencia, haciendo que las láminas del MLC se muevan de un lado al otro de su recorrido posible, mientras se está emitiendo radiación. Es como una técnica step and shoot pero con innumerables segmentos, puesto que estos se están produciendo de manera dinámica, y de ahí su nombre. Lógicamente, al ser mayor el número de haces utilizados, la conformación puede ser mayor que con la técnica de step and shoot, aunque esto es a costa de necesitar un mayor número de unidades monitor (cantidad de radiación producida por el acelerador). En particular, la potencia de la técnica de IMRT para conseguir formas de distribuciones dosimétricas complejas es especialmente útil para poder tratar lesiones con formas como son las que tienen concavidades o convexidades, y que pueden encontrarse en casos como los de los tratamientos de próstata. La singularidad de la IMRT se refleja también en la posibilidad de poder proporcionar altos gradientes de dosis, de forma que las distribuciones de dosis pueden llegar a ser tan homogéneas como se precise. IMRT DINÁMICA TOMOTERAPIA 1.2. Tipos de radioterapia de intensidad modulada La tomoterapia es una forma de arcoterapia que consiste en la irradiación de los volúmenes de tratamiento en sucesivos pasos, irradiando el PTV rodaja a rodaja, mediante un haz de RX de 6 MV que puede girar 360° de modo continuo. Esto se consigue utilizando un MLC binario (las láminas sólo adoptan dos posiciones: abiertas o cerradas), cuyas láminas están controladas individualmente de tal forma que producen una modulación de la radiación corte a corte. Existen diversos tipos de IMRT, es decir, distintas formas de conseguir la modulación de las fluencias, en función La modalidad de tomoterapia moderna es la denominada helicoidal, en la cual la irradiación se produce Por último, la posibilidad de realizar tratamientos concomitantes o la irradiación de volúmenes independientes de manera sencilla y simultánea constituye otra gran ventaja frente a otras técnicas como la 3D-CRT. CAPÍTULO 19 Técnicas avanzadas de planificación circularmente alrededor del paciente, mientras se mueve simultáneamente la mesa de tratamiento, componiéndose así un movimiento helicoidal, de un modo similar a como se producen las modernas exploraciones de tomografía computarizada (TC) en radiodiagnóstico. La tomoterapia está concebida por el fabricante como un sistema integrado que incluye el acelerador, el sistema de planificación dosimétrico y el sistema de verificación por imagen, el cual proporciona un estudio TC previo al tratamiento para su control. VMAT En la VMAT la modulación se produce por el efecto combinado de la modificación de la intensidad de la radiación (tasa de dosis), la rotación del haz, la velocidad de rotación y la conformación continua del mismo. Su desarrollo ha supuesto una alternativa a la tomoterapia, puesto que algunos de los acelerados clínicos «estándar» actuales pueden llegar a ser actualizados con las herramientas necesarias para hacer VMAT. La irradiación suele realizarse mediante el uso de uno o más arcos, y los resultados se aproximan a los conseguidos por la tomoterapia sin llegar aún a superarla (este es un debate actual), siendo esta considerada como el método de referencia de los tratamientos con RX actuales y futuros. 1.3. Planificación del tratamiento con radioterapia de intensidad modulada La planificación dosimétrica de la IMRT tuvo que desarrollarse como consecuencia de la dificultad que entrañaba el manejo de un gran número de campos, con todas las variables asociadas a cada uno de ellos (formas, incidencias, ponderación, etc.), para conseguir modelar las distribuciones de dosis con formas complejas y variadas. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Esto condujo a la resolución del «problema inverso»: conocido lo que se desea conseguir, se ha de proceder a buscar los elementos que pueden proporcionarlo a través de un modelo físico-matemático. PLANIFICACIÓN DIRECTA EN LOS TRATAMIENTOS DE IMRT Originalmente esta estrategia se desarrolló en momentos iniciales de la IMRT, en que por carencia de soluciones o productos más avanzados y la dificultad que entraña la resolución del problema inverso, fue abordada a base de plantillas con configuraciones de campos formados por varios segmentos y para cada tipo de tratamiento. Desafortunadamente, esta solución requería una gran destreza y experiencia por parte de los radiofísicos y de los técnicos a cargo de las planificaciones, ya que la solución se obtiene mediante un proceso manual interactivo de prueba-error que a veces no resolvía adecuadamente lo que con IMRT se lograba. Este método basado en el manejo de un número reducido de campos y segmentos se denomina planificación directa (forward). En el método forward, el dosimetrista selecciona «manualmente» una serie de haces que introduce en el RTPS. Ello supone seleccionar previamente el tipo o energía del haz, el número de haces, su forma y su incidencia. El cálculo se realiza usando los algoritmos comunes a la técnica 3D-CRT y la optimización se obtiene manualmente, observando los resultados, variando estos parámetros y volviendo a calcular. La planificación forward es relativamente sencilla y se parece en gran medida al sistema utilizado en la planificación convencional usada en 3D-CRT. PLANIFICACIÓN INVERSA EN LOS TRATAMIENTOS DE IMRT La segunda estrategia, denominada planificación inversa, normalmente se aborda mediante la resolución del problema inverso, en el cual, se parte de los datos que se quieren obtener y mediante iteraciones sucesivas del modelo físico que gobierna el proceso se trata de obtener las condiciones iniciales que proporcionarán tales resultados, es decir, las características de los haces. Este problema físico-matemático puede ser resuelto de diferentes formas. Una de ellas aborda el problema optimizando la fluencia de los haces al minimizar una función objetivo, después de lo cual, una vez admitida como satisfactoria tal minimización, se ha de proceder a la obtención de los segmentos de haces reales, que pueden proporcionar la fluencia obtenida. En la planificación IMRT usando dicho algoritmo inverso, se asignan restricciones (constraints) para cada estructura (órgano de riesgo y PTV); restricciones que están relacionadas con la prescripción clínica planteada por el médico. Tales restricciones pueden venir dadas por la dosis máxima y mínima que debe recibir el PTV y los órganos de riesgo y las dosis máximas permisibles para cada órgano con especificación de los volúmenes que pueden tolerarlas. En el proceso y la entrega de resultados por el sistema de planificación, buen cuidado ha de tenerse por vigilar el cumplimiento de estas restricciones, así como la posible presencia de puntos calientes o fríos (sobredosificaciones o infradosificaciones), y del lugar donde puedan aparecer. Técnicamente este problema es abordado mediante la creación de volúmenes o estructuras auxiliares en los que se aplican restricciones adicionales que evitan la aparición de estas sobre o infradosificaciones (fig. 19-1). 2. RADIOTERAPIA INTRAOPERATORIA La radioterapia intraoperatoria (IORT, intraoperative radiotherapy) consiste en la irradiación con haces de electrones del lecho tumoral expuesto en un acto quirúrgico. Esta actuación puede requerirse porque la resección no haya podido ser completa o porque haya un alto riesgo de que queden restos del tumor imperceptibles a la vista en el propio acto quirúrgico. 243 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica 3. PROCEDIMIENTOS ESTEREOTÁXICOS 3.1. Radiocirugía y radioterapia estereotáxica craneal La radiocirugía es un tratamiento cuyo nombre fue acuñado por el neurocirujano sueco Lars Leksell. El término «radiocirugía» (SRS, stereotactic radiosurgery) se define como el tratamiento de lesiones cerebrales, de tamaño reducido (<3 cm de diámetro), con una sola sesión de radiación y utilizando técnicas estereotáxicas de fijación y localización que garantizan una precisión de ejecu­ ción submilimétrica. La radioterapia estereotáxica (SRT, stereotactic radiation therapy) es una técnica similar a la anterior, pero difiere en que los tratamientos pueden ser administrados de manera fraccionada, en general en pocas sesiones. FIGURA 19-1 Gráfica que muestra el uso de volúmenes auxiliares, lo que permite encerrar la isodosis del 100%. 244 El tratamiento, obviamente, consta de una sola dosis administrada en una única sesión de tratamiento. La irradiación requiere el traslado del paciente desde el quirófano a la sala del acelerador en el departamento de radioterapia o bien irradiarlo en el propio quirófano, en caso de que se disponga de un acelerador específico para este tipo de técnica. En ambos casos, el paciente es abierto de forma que la región a irradiar quede expuesta y expedita para situar los aplicadores de electrones dentro del cuerpo del paciente. El uso de haces de electrones se debe a que el reducido poder de penetración de estos, permite administrar altas dosis evitando la radiación de los órganos de riesgo colindantes. Las energías utilizadas normalmente oscilan entre 4 y 12 MeV. Dentro de este tipo de tratamientos que requieren una intervención quirúrgica, se puede incluir la braquiterapia perioperatoria de alta tasa de dosis (HDR-IORT). En este caso, durante la intervención quirúrgica se colocan unos catéteres o tubos de material plástico en la cavidad donde puede caber la posibilidad de existencia de un tumor. Una vez colocados estos catéteres, es posible deslizar por ellos, desde el exterior y por medio de un proyector de fuentes específicos para braquiterapia, una fuente radiactiva. Este tipo de tratamiento puede hacerse de manera ambulatoria, de manera que se puede administrar de forma fraccionada, con lo que se consigue una mejor tolerancia del mismo. El procedimiento de fijación y localización busca referenciar la posición espacial de la lesión a un sistema de coordenadas fijado al paciente. Puede ser invasivo o no invasivo, siendo este último el utilizado para la radioterapia estereotáxica, ya que el procedimiento invasivo precisa la fijación de un anillo o marco esterotáxico (sistema de coordenadas) que al tenerse que clavar a la tabla craneal del paciente mediante punzones, obviamente crea una situación dolorosa para él, aparte de otras consideraciones logísticas. La fijación no invasiva se realiza mediante varias técnicas. La más común se basa en máscaras personalizadas de material termoplástico que se fijan al tablero de la mesa de tratamiento mediante enclavamiento y referenciación. Esta referenciación se basa en una localización por infrarrojos e imágenes de RX estereotáxicas relacionadas con la ubicación de la lesión y permite el control del posicionamiento del paciente frente al haz de tratamiento. Este sistema de fijación no invasiva y control debe ser considerado un sistema de radioterapia guiado por la imagen (IGRT), que se describirá más adelante. La irradiación generalmente consiste en administrar múltiples haces de radiación, ya sea con técnicas isocéntricas 3D-CRT, arcoterapia o IMRT. La posibilidad de poder administrar la dosis terapéutica en una sola sesión se infiere de la técnica de alta precisión utilizada, que permite evitar irradiar en gran manera las regiones críticas colindantes a la lesión, aparte de que en ciertas patologías la mayor efectividad de la radiación se consigue en sesiones únicas de alta dosis. 3.2. Radioterapia estereotáxica extracraneal La radioterapia estereotáxica extracraneal (SBRT, stereo­ tactic body radiation therapy) es una técnica que participa de los mismos principios que la craneal, variando en que la localización de las lesiones se encuentra en cualquier punto fuera del cráneo, habitualmente en el hígado, el pulmón o la columna vertebral. CAPÍTULO 19 Técnicas avanzadas de planificación El procedimiento de fijación y referenciación es de menor eficacia que el utilizado en las localizaciones craneales (caja rígida ósea), por los problemas intrínsecos a la localización extracraneal como son los movimientos fisiológicos de la respiración y cardíacos, o el llenado aleatorio de las cavidades corporales. 4. RADIOTERAPIA GUIADA POR LA IMAGEN La radioterapia guiada por la imagen (IGRT, imageguided radiation therapy) es una modalidad de radioterapia en la cual se usan procedimientos de imagen diversos, previos a o durante la administración del tratamiento, para garantizar la posición del paciente en las mismas condiciones geométricas que se emplearon para la realización del estudio de simulación TC. La garantía de que la posición del paciente es la misma en el estudio de simulación que en el tratamiento, es de la máxima importancia, ya que de lo que se trata es de administrar realmente la dosis calculada en la planificación en base a unas condiciones definidas en el estudio TC. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Dicha garantía de reproducibilidad y exactitud de la posición aún se hace más importante cuando se están utilizando técnicas de IMRT. Esto se debe a que con la IMRT se busca una alta adaptación de la distribución de dosis al PTV y los órganos de riesgo, para poder incluso administrar dosis más altas (más efectivas) al tumor. Esto solo se puede hacer disminuyendo márgenes de seguridad excesivos que son los que suponen una mayor irradiación de los tejidos sanos. Además, dado el alto gradiente de dosis asociado a la IMRT, pequeños errores geométricos en el posicionamiento del paciente frente al haz pueden suponer altos errores dosimétricos. Las técnicas de IGRT más utilizadas consisten en verificar el posicionamiento antes del tratamiento o bien durante este, mediante estudios de RX, tal como se ha descrito en los capítulos 13 y 14. El protocolo debe venir fijado en el programa de garantía de calidad, donde se deben es­ pecificar, para cada localización, los controles a realizar y su periodicidad. Una vez realizados los controles, en caso de superar los límites admisibles de error hay que proceder a su corrección y estudio para evitar su repetición. En resumen, las ventajas que ofrece la IGRT son que se obtiene una mayor precisión en la localización del PTV, y que permite administrar una dosis más alta preservando los órganos de riesgo. Los sistemas de IGRT no sólo ayudan a corregir los errores por movimiento, sino también las posibles variaciones de forma y volumen del PTV y los órganos de riesgo a lo largo del tratamiento, lo que a veces puede obligar a una repetición de la planificación dosimétrica a partir de cualquier sesión. 5. RADIOTERAPIA ADAPTATIVA La radioterapia adaptativa (ART, adaptive radiotherapy) es la técnica que se utiliza para adaptar el tratamiento a las nuevas condiciones geométricas del paciente que se vayan produciendo a lo largo del mismo, tales como variaciones de forma, volumen o posición del PTV y de los órganos de riesgo. Estas variaciones pueden ser importantes sobre todo en localizaciones como la cabeza y el cuello, aunque pueden presentarse en cualquier otra localización. La consecuencia de dichas variaciones es el desplazamiento de las distribuciones de dosis respecto a los volúmenes utilizados en la planificación. Esto requiere no sólo rehacer los sistemas de inmovilización, sino también modificar la propia planificación dosimétrica. La logística de los procedimientos a seguir es variada, siendo hoy en día muy dependientes del fabricante de aceleradores y de los RTPS, ya que ambos están involucrados en las correcciones a realizar. La secuencia del procedimiento se inicia con la detec­ ción de las variaciones y, basándose en ellas, la determi­ nación a adoptar sobre la admisibilidad de la nueva situación en relación con los límites de tolerancia de las va­ riaciones establecidas. Una vez confirmado que las modificaciones producidas precisan reajustes, hay que iniciar un nuevo proceso de planificación en todas sus fases: realización del nuevo estudio de simulación TC, dibujo del PTV y de los órganos de riesgo, y prescripción dosimétrica del resto del tratamiento que quede pendiente de completar, replanificación, aceptación médica, verificación y reinicio-continuación del tratamiento. Como toda esta cadena de procedimientos puede ser muy larga y consumidora de tiempo, y muy negativa para la eficacia del tratamiento en cuanto a lo que supone de interrupción temporal de este, los fabricantes vienen proponiendo diferentes alternativas tecnológicas para que los cambios puedan ser realizados de forma rápida, casi inmediata a la detección. Las soluciones no son triviales, pero con el desarrollo de nuevos sistemas tecnológicos, (sobre todo los relativos a la replanificación dosimétrica que es la más crítica en este aspecto), se cuenta con soluciones aceptables, generalmente implementables con actualizaciones de software y hardware de los sistemas existentes, tanto del acelerador como del RTPS. 6. CORRECCIÓN DEL MOVIMIENTO INTRAFRACCIÓN Las variaciones de la posición del paciente en el momento del tratamiento respecto a la definida en la simulación TC pueden ser de dos tipos: de carácter estático o de carácter dinámico. Las variaciones de carácter estático, es decir, aquellas que se derivan de un desplazamiento de la posición en 245 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica 246 cualquiera de los ejes del espacio, pueden detectarse mediante los equipos de imagen que proporcionan los sistemas de IGRT. Es una actuación de detección y corrección del error hasta conseguir la posición admisible como correcta. todo el haz de tratamiento y se requiere un alto grado de desarrollo tecnológico del acelerador, ya que la «visualización» o el control de la estructura que permita la sincronización debe realizarse con un procedimiento guiado por imagen de RX muy complejo. Las variaciones posicionales motivadas por movimientos dinámicos, relacionados fundamentalmente con la respiración, afectan en particular a todo el tronco del cuerpo y más intensamente a los órganos situados en la cavidad torácica: los pulmones y el hígado. Las estrategias para tenerlo en cuenta son variadas, pero la más sencilla se basa en tener en cuenta la amplitud del movimiento y añadir tal distancia como margen de seguridad en la definición de los PTV y los órganos de riesgo. Aunque sencilla, esta solución supone un aumento de los volúmenes de las zonas sanas irradiadas que limita la eficacia del tratamiento, sobre todo porque aumenta la morbilidad. Esto ha dado lugar al desarrollo de técnicas en las cuales, o bien se trata de acompasar la radiación al ciclo respiratorio (lo que ha dado en denominarse técnicas de gating o de tracking) o bien de reducir la amplitud del movimiento provocado por la respiración mediante amortiguación del mismo (dampening). La técnica basada en dampening, consiste en comprimir la región subdiafragmática. Con esto se consigue una respiración más contenida y, por tanto, un menor desplazamiento de las estructuras internas, el cual, una vez determinado, es introducido como margen de seguridad en la delineación de los PTV y de los órganos de riesgo. El procedimiento requiere la utilización de una mesa provista de un sistema que presiona la zona subesternal, el cual está indexado de manera que la compresión sea siempre de la misma magnitud. Obviamente, las imágenes de la simulación han de adquirirse con este sistema, actuando de la misma forma que se hace en el momento del tratamiento. En las técnicas de gating se parte del conocimiento de la cadencia de la respiración, aspecto que es estudiado y registrado en la fase de simulación y que ha de reproducirse en las mismas condiciones en el momento del tratamiento, algo realmente difícil ya que es dependiente del estado físico o anímico del paciente. Suponiendo que se consigue un estado aceptable del paciente, puede procederse al tratamiento sincronizando la respiración con la administración de la radiación, lo que puede hacerse de dos formas: irradiando en un intervalo de tiempo alrededor de la espiración e interrumpiendo la radiación una vez que se sale de ella, o bien solicitando al paciente que mantenga la respiración o que entre en apnea el tiempo que pueda, durante el cual se le irradia. El procedimiento requiere un sistema que comprende elementos de software y hardware con los que se detectan los movimientos mediante marcadores externos o internos al cuerpo del paciente. Para la detección de los primeros se utiliza generalmente un detector óptico de infrarrojos que detecta la oscilación de un marcador situado en la superficie de la región torácica del paciente, con lo cual se siguen sus movimientos con la respiración. Para la detección de los marcadores internos, previamente se tienen que haber fijado en el tumor o en estructuras vecinas mediante cirugía. La observación de estos marcadores se realiza a partir del propio estudio TC de la simulación, lo que requiere que estos marcadores tengan características radioopacas. También puede darse una combinación de ambos, para correlacionar el movimiento externo con el que realmente importa, que es el del tumor y las estructuras implicadas en el tratamiento. La técnica de tracking o de rastreo se basa en el desplazamiento sincrónico del haz de radiación simultáneamente al del tumor. Esto implica un movimiento continuo de La utilización de estos procedimientos conlleva un aumento del tiempo necesario para la realización del tratamiento, lo cual ha de tenerse en cuenta para la programación adecuada de las citaciones diarias de los pacientes en las máquinas de tratamiento. Así mismo, hay que considerar que utilizar técnicas de gating o tracking implica la imposibilidad de utilizar IMRT. 7. TÉCNICAS ESPECIALES 7.1. Irradiación de cuerpo entero La irradiación de cuerpo entero (TBI, total body irradiation) es una técnica de tratamiento realizada con RX de energía de MV, que se utiliza para acondicionar (inmunosuprimir) al paciente en enfermedades hematológicas como las leucemias, con el fin de evitar el rechazo cuando son tratadas mediante trasplante de médula ósea. El PTV, en sentido estricto, serían las estructuras óseas donde radica la médula ósea y las células tumorales que pueden estar dispersas por todo el cuerpo; así pues, de forma efectiva, el PTV sería todo el cuerpo. Los órganos de riesgo que deben protegerse son fundamentalmente los pulmones, pudiendo prescribirse la protección de otros órganos por debajo de sus niveles de tolerancia, pero lo habitual es proteger los pulmones a una dosis máxima total de 8 Gy. Existen múltiples técnicas de irradiación, y ninguna ha demostrado su superioridad sobre las otras. La técnica de irradiación más común consiste en utilizar dos campos paralelos y opuestos horizontales cubriendo todo el cuerpo de la cabeza a los pies, para conseguir el mayor grado de homogeneidad dosimétrica a lo largo del cuerpo. La irradiación con protección de los pulmones se realiza generalmente en dos o tres sesiones, de manera que no superen la dosis mencionada. Para lograr este amplio cubrimiento del paciente, este es colocado en decúbito lateral en una mesa especial situada a una distancia tal del foco de radiación (entre 3 y 4 m) que proporcione CAPÍTULO 19 Técnicas avanzadas de planificación un campo lo suficientemente amplio como para cubrir todo el cuerpo. El mayor campo útil se consigue girando el estativo o gantry a 90° (o 270°, según el lado del acelerador elegido para tratar) con el colimador girado 45°, de modo que el eje del paciente esté en la diagonal del campo máximo que pueda proporcionar el colimador del acelerador (generalmente 40 × 40 cm a 1 m de la fuente). Uno de los esquemas de tratamiento utilizados consiste en administrar una dosis total de entre 8 y 12 Gy, con un fraccionamiento de 1,8 o 2 Gy por sesión, con dos sesiones diarias separadas por un tiempo mínimo de 6 horas. Otros centros utilizan esquemas distintos, no estando actualmente unificados. Los haces de tratamiento utilizados son RX, de una energía que tampoco está unificada: algunos centros utilizan 6 MV y otros utilizan 15 MV. Para evitar la infradosificación inherente a la zona de refuerzo (build up) se utiliza una plancha de metacrilato de alrededor de 1 cm de espesor, colocada próxima a la superficie del paciente, de manera que se produzca un aumento de la dosis en la misma, consecuencia de los fotones y electrones dispersos producidos en la plancha. Esta técnica está siendo soslayada y sustituida por un acondicionamiento basado en quimioterápicos, aunque para determinados casos se sigue recurriendo a esta técnica, por lo que es necesario mantenerla actualizada por si fuera preciso utilizarla en cualquier momento. Este tratamiento es de alto riesgo, pues la dosis administrada a todo el cuerpo es considerada letal si no se proporcionan los cuidados médicos adecuados. Debido a este alto riesgo, deben utilizarse controles de dosimetría in vivo adicionales para evitar la ocurrencia de errores intratratamiento. La dosimetría in vivo se realiza mediante dosímetros semiconductores o MOSFET, que proporcionan una lectura directa de la dosis administrada, tal como ya se ha mencionado. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. La planificación se lleva a cabo creando una máquina de tratamiento particularizada en el RTPS, con las características dosimétricas que corresponden a la geometría especial utilizada. La diferencia entre la dosis planificada y medida con la dosimetría in vivo suele ser del orden del 5%. 7.2. Irradiación cutánea total La irradiación cutánea total (TSI, total skin irradiation) se utiliza principalmente para el tratamiento de la micosis fungoide, enfermedad que realmente es un linfoma no Hodgkin de células T. Este tratamiento proporciona un elevado control de la enfermedad, y consiste en la irradiación con electrones de baja energía (entre 4 y 6 MeV), lo más homogéneamente posible, unos pocos milímetros por debajo de la piel del paciente, según la extensión de la enfermedad, lo que constituye el PTV del tratamiento. Los órganos de riesgo principales son los ojos, cuya protección se realiza mediante unas lentillas de tungsteno cubiertas de un material plástico o aluminio que se colocan sobre los ojos en cada sesión de tratamiento. La técnica de irradiación generalmente utilizada es la desarrollada en Standford (AAPM 1987), que consiste en seis campos incidiendo alrededor del paciente cada 72°, para lo cual se le hace rotar esa angulación con el fin de conseguir la incidencia adecuada. Para ello el paciente se coloca de pie, frente a un haz horizontal abierto a su tamaño máximo, a una distancia tal que permita cubrir toda la extensión corporal, de la cabeza a los pies. Como esto generalmente no es posible, el cubrimiento se consigue utilizando dos incidencias del gantry, una mirando al suelo y otra al techo, obtenidas girando el estativo unos 20° alrededor de su eje horizontal, de modo que la suma dosimétrica de ambos haces tenga un perfil lo más homogéneo posible. Dado que la administración de las seis incidencias alargaría el tiempo del tratamiento por encima de lo que puede tolerar el paciente, se realizan tres incidencias duales cada día. Debido al gran tiempo necesario para realizar este tratamiento, por la baja tasa de dosis originada, por la gran distancia necesaria para obtener un campo grande de tratamiento, resulta necesario que el acelerador pueda proporcionar altas tasas de dosis para electrones. El resultado de esta combinación de los haces es que la penetración conjunta de todos ellos, teniendo en cuenta sus incidencias oblicuas, da lugar a una penetración resultante inferior a la del haz directo único. Este resultado, ya de por sí importante, debe ser reforzado, ya que suelen necesitarse incluso penetraciones inferiores. Esto se logra interponiendo una plancha de metacrilato de varios milímetros de espesor entre el haz y la superficie del paciente, colocándola próxima a la superficie corporal (30-40 cm). Mediante esta plancha se provoca la generación de electrones dispersos de baja energía que contribuyen a aumentar la dosis en la superficie del paciente. De esta manera se evita la infradosificación originada en la región de build up por los haces simples de electrones de baja energía proporcionados o disponibles en el acelerador. La dosis de prescripción total es de 30 Gy, administrada en 24 sesiones a razón de 1,25 Gy por día durante 4 días a la semana, irradiando en cada sesión tres de las seis incidencias de forma alterna: AP (anteroposterior), OPD (oblicua posterior derecha) y OPI (oblicua posterior izquierda), o PA (posteroanterior), OAD (oblicua anterior derecha) y OAI (oblicua anterior izquierda). De esta manera se imparten todas las incidencias a lo largo de 2 días consecutivos, contribuyendo con una dosis en la piel de 2,5 Gy cada 2 días o 5 Gy por semana, durante 6 semanas. En la figura 19-2 pueden verse las líneas de isodosis originadas con esta configuración utilizando un maniquí antropomórfico. 247 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica FIGURA 19-2 A) Isodosis en la zona de la cabeza y el tronco en una simulación de tratamiento de micosis fungoide. B) Maniquí Rando antropomórfico utilizado. 248 Como resultado de esta disposición de los haces, existen zonas de la piel que resultan apantalladas, ocultas o semiocultas a los haces de radiación por su situación corporal (calota, axilas, periné, plantas de los pies, regiones interiores de la mama y regiones inguinales), lo que hace necesario recurrir a su sobredosificación mediante campos de dimensiones reducidas, administrados con haces de electrones utilizando distancias estándar de tratamiento. Para satisfacer la profundidad de tratamiento con estos campos, se recurre al uso de bolus para reducir, al igual que se hace con la plancha de metacrilato, el alcance de los electrones y aumentar la dosis en la superficie de la piel. Generalmente no existen RTPS que realicen este tipo de cálculos para estas situaciones tan específicas. Ello da lugar a que los cálculos sean realizados de forma «manual», utilizando directamente los datos experimentales de los haces, los cuales deben ser complementados con medidas in vivo mediante dosímetros, generalmente de termoluminiscencia, que permitirán conocer la dosis en las regiones apantalladas. 8. RESUMEN Se han descrito las técnicas radioterápicas consideradas más complejas o especiales. La IMRT viene a ser la técnica de elección en la actualidad, aunque aún hay centros que no la tienen implementada, bien por falta de recursos o por no haber trasladado los condicionantes y los resultados clínicos de la 3D-CRT a esta nueva tecnología. En cuanto a las técnicas denominadas especiales, hay que decir que su singularidad estriba en que no se realizan en la mayoría de los centros, y no por su dificultad o complejidad, sino porque implican un gran consumo de tiempo y recursos que se prefieren emplear para el tratamiento de un mayor número de pacientes de patologías más comunes. Otra de las razones de su singularidad es la rareza de sus indicaciones u ocurrencia. Bibliografía American Association of Physicist in Medicine (AAPM). Total skin electron therapy: technique and dosimetry. Report 23. 1987. Disponible en: https://www.aapm.org/pubs/reports/rpt_23.pdf. Bar W, Schwarz M, Alber M, Bos LJ, Mijnheer BJ, Rasch C, et al. A comparison of forward and inverse treatment planning for intensity-modulated radiotherapy of head and neck cancer. Radio­ ther Oncol. 2003;69:251-8. Barrett A, Dobbs J, Roques T. Practical radiotherapy planning. 4th ed Boca Raton, CA: CRC Press; 2009. Brosed A, Lizuain MC. Fundamentos de física médica. Vol. 3. Bases físicas, equipos, determinación de la dosis absorbida y programa de garantía de calidad. Madrid: ADI; 2011. Brosed A, Millán E. Fundamentos de física médica. Vol. 4. Radioterapia externa II. Dosimetría clínica, algoritmos de cálculo, sistemas de planificación y control de calidad. Madrid: ADI; 2011. Curran BH, Balter JM, Chetty IJ. Integrating new technologies into the Monte Carlo and image-guided radiation therapy. Medical Physics Publishing; 2006. ICRU. Prescribing, recording, and reporting intensity-modulated photon-beam therapy (IMRT). ICRU. Report-83. Disponible en: http://www.icru.org/testing/reports/prescribing-recordingand-reporting-intensity-modulated-photon-beam-therapy-imrticru-report-83. Mayles P, Nahúm A, Rosemwald JC, editors. Handbook of radiotherapy physics theory and practice. Boca Raton (FL): CRC Press, Taylor & Francis Group; 2007. Palta JR, Mackie TR, editors. Intensity-modulated radiation therapy. The state of the art. Colorado Springs (CO): Medical Physics Publishing; 2003. CAPÍTULO 20 Control de calidad en las planificaciones de los tratamientos radioterápicos Alfredo Montes Uruén, Luis Núñez Martín y Jaime Martínez Ortega ÍNDICE 1. Introducción 249 2. Cálculo alternativo 250 3. Verificación experimental 250 4. Dosimetría in vivo 251 4.1.Detectores de estado sólido 252 1. INTRODUCCIÓN La complejidad del proceso radioterápico, así como los numerosos sistemas que en él entran en juego (sistemas de imagen, sistemas de planificación, máquinas de tratamiento, pacientes y localizaciones diversos, etc.), ofrecen tan alto grado de posibilidades de que ocurran errores que el establecimiento de controles de calidad escalonados en cada una de sus fases resulta una medida indispensable para garantizar que los tratamientos lleguen a buen término. El control de calidad en las planificaciones de los tratamientos radioterápicos supone garantizar que los errores en la planificación dosimétrica del tratamiento sean reducidos, y sobre todo busca que sean detectados antes de que se realice el tratamiento. Los sistemas de planificación de tratamientos de radioterapia (RTPS, radiation treatment planning systems) son sistemas informáticos dotados de herramientas de cálculo que simulan el comportamiento de la interacción de la radiación con la materia, pero esta interacción es tan compleja que pueden darse circunstancias que estén pobremente contempladas en estas herramientas. Así mismo, la comunicación entre los RTPS y los aceleradores puede verse alterada por diversos factores o sucesos, y los datos transmitidos pueden verse modificados. Por último, la ejecución de los tratamientos calculados en el RTPS pueden ser realizada por el acelerador con © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos 4.2.Sistemas de imagen como detectores dosimétricos 253 5. Resumen 253 Bibliografía 253 unos resultados significativamente diferentes de los esperados como consecuencia de una variación en las condiciones de funcionamiento del acelerador o simplemente por una limitación de este, pudiendo ser más graves cuanto más se extremen las prestaciones solicitadas a las máquinas o también cuando más complejos sean los tratamientos. Todo ello obliga a realizar unos controles de calidad en esta fase del proceso radioterápico que permitan detectar tales desviaciones, algo contemplado incluso en la normativa sobre Garantía de Calidad en Radioterapia, tratado en el capítulo 25. Esta normativa ya ha sido sobrepasada por la realidad actual, pero permanece vigente fundamentalmente en cuanto a su filosofía preventiva y garante de los pacientes. Esto es así por cuanto dicha normativa, nacida en 1998 (Real Decreto 1566/1998), no pudo contemplar las nuevas máquinas de tratamiento que hoy están en uso ni los tipos de tratamientos que pueden aplicarse con ellas. Por esta razón, el principio de acción para el desarrollo de la calidad reposaba en el control del buen funcionamiento de las máquinas, pero este buen funcionamiento descansaba en el entendimiento de que los procedimientos en los tratamientos eran bastante sencillos; en aquellos tiempos, ni siquiera existían colimadores multilámina, sistemas de guiado por la imagen, etc. Este planteamiento, afortunadamente, no se ha mantenido, y los controles han evolucionado con los procedimientos y la instrumentación, de tal forma que hoy en 249 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica día, aunque la normativa esté francamente anticuada, su filosofía se ha mantenido y se dispone de unos controles de calidad actualizados a las nuevas tecnologías y situaciones generadas con ellas, creados por los propios usuarios radiofísicos. La razón de este proceder se basa en considerar que la mayor fuente de error puede proceder más de los errores del RTPS que de la implantación o la ejecución en el acelerador del tratamiento, dado que este es comprobado intensivamente en los controles diarios, semanales, etc. Consecuencia de ello es que, de los controles de las características de funcionamiento de las máquinas, se ha pasado a los controles del producto final, es decir, se ha pasado a la verificación de la planificación dosimétrica, la cual, dependiendo de su complejidad, puede requerir la reproducción experimental total del tratamiento, irradiando un maniquí en las condiciones reales encontradas para cada persona, o bien, en casos más sencillos, el cálculo redundante de la planificación utilizando un RTPS diferente del utilizado habitualmente como principal. Ambos tipos de controles serán estudiados en este capítulo. La realización del cálculo alternativo, puesto que está dirigida a comprobar la estabilidad y el buen funcionamiento del RTPS, no debe hacerse utilizando el mismo RTPS empleado como principal. Por ello se utilizan otros RTPS redundantes, en general de menores prestaciones y por tanto más económicos que, sin llegar a un alto grado de exactitud, sí proporcionan unos resultados que dan una idea de la exactitud y del buen funcionamiento del RTPS principal. Una coincidencia entre los resultados del RTPS y el redundante inferior al 5%, se admite como que el cálculo es correcto. 2. CÁLCULO ALTERNATIVO Dado que los procedimientos ejecutados en los controles de calidad son consumidores de tiempo y recursos, resulta muy importante optimizar su realización de modo que se adecue su empleo a la estricta necesidad de realizarlos, y más en concreto adaptarlo a su grado de complejidad. 250 Obviamente, los controles más sencillos y por tanto más «económicos» son aquellos que no requieren una sobreutilización de recursos. Este debe ser el principio fundamental que ha de guiar nuestra actividad en calidad, ya que hay que ser consciente de que cuanto más tiempo se dedique innecesariamente a controles superfluos, menos tiempo se podrá dedicar al uso de las instalaciones radioterápicas para tratar pacientes, aunque no debe olvidarse que dentro del tratamiento de los pacientes, están incluidas estas tareas de control. Analizando los tipos de técnicas y de tratamientos que se presentan en un departamento de radioterapia, así como su evolución histórica, el grado de complejidad de las planificaciones dosimétricas es bastante claro. Las planificaciones 1D, 2D o de radioterapia conformada 3D (3D-CRT, 3D conformal radiation therapy) son menos complejas que las basadas en radioterapia de intensidad modulada (IMRT, intensity-modulated radiation therapy), sean estas del tipo que sean. Así pues, es norma general reservar los mayores recursos a estas últimas, dejando las comprobaciones más sencillas para las técnicas 1D, 2D y 3D-CRT. Esto no quiere decir, por otra parte, que sistemáticamente no se vayan a realizar comprobaciones más completas en técnicas, sobre todo de 3D-CRT, que pueden conllevar una alta complejidad. En los casos más sencillos, la verificación de la planificación se basa en una comprobación de las unidades monitor (UM, magnitud relacionada con el tiempo de irradiación) resultantes del cálculo dosimétrico, para cada campo o segmento utilizado. Esto es lo que se conoce como cálculo alternativo o redundante. En casos en que la economía sea un problema y no puedan adquirirse este otro tipo de sistemas de planificación redundantes, puede acudirse a la elaboración de tablas realizadas «a mano» para casos estándar, mediante las cuales es posible comprobar los resultados del RTPS principal, obviamente permitiendo un menor grado de exactitud o de coincidencia entre unos resultados y otros. Si la discrepancia es superior al 5%, se debe proceder a comprobar la adecuación de la posición del punto de ponderación, dado que puede encontrarse en una zona de alto gradiente de dosis o densidad másica (heterogeneidades), etc., que pueden dar lugar a variaciones importantes en las UM a administrar, y traducirse en importantes variaciones de la distribución de dosis e incluso de la dosis total. Los programas que pueden realizar cálculos alternativos comerciales también son en general capaces de hacer un cálculo alternativo para IMRT. Las compañías que desarrollan este tipo de herramientas pueden ser fácilmente localizadas en Internet, y antes de su adquisición hay que analizar sus algoritmos de cálculo y los requerimien­ tos que proporcionan la mejor exactitud, de la misma forma que ha de hacerse para el RTPS principal. 3. VERIFICACIÓN EXPERIMENTAL La complejidad de la técnica de IMRT hace que sea necesario un control de calidad individualizado para cada tratamiento. Ya que en IMRT se trabaja con altos gradientes de dosis y pequeños márgenes geométricos de seguridad, garantizados por el uso indispensable en esta técnica del guiado por la imagen (IGRT, image-guided radiation therapy), un pequeño fallo en el posicionamiento de las láminas del colimador, del paciente, etc., puede provocar una importante alteración de la dosis absorbida total y de su distribución espacial. Los controles de calidad, que precisan una verificación experimental que comprenda todo el proceso de principio a fin, es decir, que incluya el control del buen funcionamiento del planificador y del acelerador, están indicados para tratamientos complejos, sean estos CAPÍTULO 20 Control de calidad en las planificaciones de los tratamientos radioterápicos realizados con técnicas de IMRT o incluso de 3D-CRT. La indicación definitiva es la de que estén solicitando las más altas prestaciones del acelerador para administrar el tratamiento planificado. La verificación experimental busca dos resultados: uno que exprese la forma de las distribuciones de dosis y otro que muestre cuál es la dosis absorbida en un punto significativo. El procedimiento comprende varios pasos. El primero consiste en la realización de la planificación dosimétrica del paciente y su optimización. El segundo paso supone la planificación dosimétrica, con las características de tratamiento del paciente encontradas en el primer paso (tipo de técnica, número de haces, incidencias, pesos, etc.) trasladadas a un maniquí, al que previamente se le ha realizado un estudio de TC. El tercer paso consiste en comprobar que el resultado de la administración de la radiación sobre el maniquí coincide con la planificación dosimétrica. Para ello, el maniquí (fig. 20-1) es irradiado cargado con detectores para obtener la distribución de dosis (películas radiocrómicas, radiográficas, dosímetros termoluminiscentes [TLD], etc.) y habiéndole insertado además una cámara de ionización (en un punto significativo, de bajo gradiente de dosis, seleccionado a partir de la distribución de dosis obtenida por cálculo) para verificar la dosis absorbida de manera absoluta en ese punto. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. El cuarto paso es la irradiación en las mismas condiciones que el tratamiento del paciente. De esta manera el acelerador es como si estuviera sometido a un «test de esfuerzo», del cual se derivará su capacidad para administrar un tratamiento correctamente en condiciones reales. FIGURA 20-1 La irradiación del maniquí, y por tanto, de los dosímetros que aloja, proporcionará un mapa de dosis y un valor absoluto de esta en el punto seleccionado donde se colocó la cámara de ionización, que pueden compararse con los resultados obtenidos en la planificación realizada en el maniquí. El quinto paso consiste en el proceso de comparación y evaluación cuantitativa entre los datos obtenidos experimentalmente y los calculados con el RTPS, ambos en el maniquí. Este proceso de comparación se realiza habitualmente mediante una herramienta matemática que proporciona un indicador de la semejanza de los datos obtenidos por uno y otro procedimiento, denominado función o índice gamma. La evaluación gamma combina las desviaciones geométricas y dosimétricas, entre los valores calculados y medidos, en un simple valor que permite estimar la semejanza entre las dos distribuciones de dosis. Este valor es el estimador de la semejanza de las distribuciones de dosis, y está establecido que si es menor que 1 significa que es aceptable según la tolerancia establecida admitida en un 3% en la dosis y 3 mm en la distancia entre puntos homólogos. 4. DOSIMETRÍA IN VIVO Las verificaciones descritas en los apartados anteriores no dejan de ser comprobaciones apriorísticas, es decir, basadas en la hipótesis de que, si todo va bien en una verificación o comprobación previa, todo marchará bien en las condiciones de tratamiento con el paciente bajo el haz. A) Maniquí de verificación del tratamiento de IMRT con cámara de ionización. B) Posición en el acelerador para su irradiación. 251 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica Esto puede ser cierto, pero el funcionamiento de los equipos, e incluso el posicionamiento del paciente, no tienen por qué ser idénticos que lo acontecido en una prueba preliminar. Afortunadamente, la vieja filosofía de la normativa de calidad en radioterapia aún pervive, y en ella se establece que debe haber un control riguroso de las características de los equipos, realizado con unas periodicidades diarias, semanales, mensuales, semestrales y anuales. Así pues, si la planificación resulta conforme con su verificación experimental o cálculo redundante, los controles periódicos garantizan, en buena medida, que esas condiciones se mantendrán en el tiempo que dure el tratamiento. Según esto puede concluirse que podemos estar bastante seguros de que la seguridad y la calidad de los tratamientos son adecuados, pero también podemos pensar que la ocurrencia de fallos, errores o mal funcionamiento de las máquinas son inesperados y pueden suceder en cualquier momento. 252 En este sentido, también hay que considerar que el tiempo dedicado a los controles de los tratamientos, sobre todo los que precisan o en los que está indicada su verificación experimental utilizando el acelerador, es muy extenso. Tal es así que estos tiempos dedicados a controles de calidad de todo tipo en radioterapia pueden llegar a suponer entre el 15% y el 20 % de la jornada laboral. FIGURA 20-2 A) Lector y horno de TLD. B y C) Dosímetros TLD de diversos tamaños. Reducir esa incertidumbre puntual y aleatoria de ocurrencia de un suceso indeseado, y reducir el tiempo y los recursos asociados, es una cuestión que está bajo discusión y estimulando el desarrollo de nuevos procedimientos de control de calidad. Según el objetivo perseguido, los controles serán de un tipo u otro. En lo que sigue, se repasarán los principios en que se basan las diferentes estrategias utilizadas para el control dosimétrico in vivo de los tratamientos, todos ellos caracterizados por proporcionar una información mediata o inmediata sobre el funcionamiento de los equipos y la administración de la dosis. 4.1. Detectores de estado sólido Pertenecen a este grupo sistemas tales como los diodos termoluminiscentes (TLD), los diodos semiconductores y los MOSFET. Los primeros (fig. 20-2) consisten en materiales con propiedades termoluminiscentes, que se presentan en forma de pequeñas pastillas o chips de pequeñas dimensiones (de 1 a 9 mm3), que producen una señal luminosa como consecuencia de haber sido irradiados previamente. El procesamiento de esta señal es laborioso, y el resultado traducido a dosis no es inmediato a la radiación del TLD. El procedimiento de uso de los TLD consiste en colocarlos sobre la superficie del paciente o introducirlos en alguna cavidad corporal. Al ser irradiados durante el CAPÍTULO 20 Control de calidad en las planificaciones de los tratamientos radioterápicos FIGURA 20-3 Electrómetro (A) y dosímetros (B) de semiconductor para dosimetría en vivo. tratamiento permiten conocer la dosis (a posteriori) que los alcanza y por tanto la de la región sobre la que se han colocado. Como el tiempo de procesamiento para llegar a conocer la dosis es largo, su uso está dirigido a controlarla para tener una evidencia de lo que ha sucedido; es decir, permiten verificar la corrección de la dosis en ciertos puntos de interés y que no se han producido desviaciones importantes respecto a las dosis calculadas. Por tanto, no permiten una intervención inmediata de la radiación en el momento del mal funcionamiento para evitar daños. Los diodos semiconductores (fig. 20-3) o los MOSFET son dispositivos electrónicos, de reducido tamaño (el chip puede ser submilimétrico, pero su cubierta semiesférica puede alcanzar los 5 mm de diámetro), y también están previstos para ser colocados sobre la superficie de los pacientes en regiones donde se quiere conocer la dosis que les alcanza. Al ser irradiados producen una señal eléctrica, la cual es traducida a dosis por un proceso de calibración previo, de manera que se puede conocer de forma inmediata. Esa intervención inmediata solo es posible si el sistema de medida está vinculado al funcionamiento del acelerador. De otra forma, la observación instantánea de mal funcionamiento a partir del display del electrómetro del equipo de medida, es muy crítica y requeriría un alto grado de atención, pero debe hacerse cuando se están controlando tratamientos críticos con altas tasas y dosis en juego. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Ambos tipos de dispositivos permiten conocer la dosis de forma puntual y verificar si se corresponden con la dosis calculada y si ha habido desviaciones importantes. 4.2. Sistemas de imagen como detectores dosimétricos Los sistemas de imagen EPID (electronic portal image devi­ ces) utilizados para verificar el correcto posicionamiento del paciente (IGRT) también pueden ser utilizados para el control de la dosis que este recibe. El principio de funcionamiento es el de aprovechar la señal electrónica que se produce en los paneles o detectores para producir la imagen, que mediante un proceso de calibración adecuado puede traducirse a dosis. Puesto que los detectores son paneles bidimensionales, las señales también lo son; es decir, la verificación dosimétrica no es solo punto a punto, sino que podemos tener información de la distribución dosimétrica que se produce en un plano y compararla con la calculada en los RTPS, observando si se producen desviaciones importantes de manera instantánea. Un caso ligeramente diferente es el de la tomoterapia. En esta técnica, los detectores de imagen (cámaras rellenas de xenón) están colocados en un arco situado en el lado opuesto al acelerador lineal o fuente de radiación. La imagen que producen es tomográfica, es decir, son cortes axiales del paciente. De esta forma, traducida la imagen a información dosimétrica, puede ser mostrada en cortes axiales, de idéntica manera a como se presentan las distribuciones de dosis en el RTPS, y puede compararse con la calculada por este. Igualmente, debido la naturaleza electrónica de las señales, el dispositivo podría estar interconectado al acelerador para interrumpir la radiación en caso de desviaciones importantes. Este procedimiento aún está en fase de desarrollo. 5. RESUMEN Se han tratado los principios básicos de los controles de calidad a realizar en una de las etapas de la actividad radioterápica: la planificación dosimétrica de los tratamientos. Los procedimientos de control se han clasificado de acuerdo a la complejidad de las planificaciones, recomendándose los cálculos redundantes para los menos complejos (3D-CRT) y las verificaciones experimentales para los más complejos (IMRT). En este último caso, hoy en día, es obligatoria su realización antes de que se inicie el tratamiento. Por último, se han descrito las distintas técnicas de dosimetría in vivo más comúnmente utilizadas: las basadas en detectores en estado sólido y las basadas en los dispositivos de imagen, actualmente en desarrollo. Su uso principal está centrado en tratamientos de altas tasas y dosis. Bibliografía Furukawa T, Inaniwa T, Hara Y, Mizushima K, Shirai T, Noda K. Patientspecific QA and delivery verification of scanned ion beam at NIRSHIMAC. Med Phys. 2013;40:121707. 253 PARTE 5 Aspectos físicos de los tratamientos radioterápicos. Planificación dosimétrica Handsfield LL, Jones R, Wilson DD, Siebers JV, Read PW, Chen Q. Phanto­ mless patient-specific tomotherapy QA via delivery performance monitoring and a secondary Monte Carlo dose calculation. Med. Phys. 2014;41:101703. Low DA, Hans WB, Mutic S, Purdy JA. A technique for the quantitative evaluation of dose distributions. Med Phys. 1998;25:656-61. McKenzie EM, Balter PA, Stingo FC, Jones J, Followill DS, Kry SF. Toward optimizing patient-specific IMRT QA techniques in the accurate detection of dosimetrically acceptable and unacceptable patient plans. Med Phys. 2014;41:121702. 254 Schreibmann E, Dhabaan A, Elder E, Fox T. Patient-specific quality assurance method for VMAT treatment delivery. Med Phys. 2009;36:4530. Siochi RA, Molineu A, Orton CG. Point/Counterpoint. Patient-specific QA for IMRT should be performed using software rather than hardware methods. Med Phys. 2013;40:070601. Zhen H, Nelms BE, Tomé WA. On the use of biomathematical models in patient-specific IMRT dose QA. Med Phys. 2013;40:071702. PARTE Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos ÍNDICE DE CAPÍTULOS 21. Introducción a la braquiterapia 256 22. Equipos de tratamiento en braquiterapia 264 23. Dosimetría clínica en braquiterapia 274 24. Técnicas de tratamientos con radiofármacos 282 6 CAPÍTULO 21 Introducción a la braquiterapia Jaime Martínez Ortega y Pablo Castro Tejero ÍNDICE 256 1. Introducción 256 2. Evolución histórica de la braquiterapia 256 3. Clasificación de las técnicas de braquiterapia 257 4. Fuentes radiactivas utilizadas en braquiterapia 258 4.1.Radio-226 258 4.2.Cesio-137 259 4.3.Cobalto-60 259 4.4.Iridio-192 259 4.5.Yodo-125 260 4.6.Rutenio-106 260 4.7.Otras fuentes utilizadas en braquiterapia 260 1. INTRODUCCIÓN El término «braquiterapia» procede de la palabra grie­ ga brachys, cuyo significado es «cerca». En los capítulos anteriores se ha descrito exhaustivamente la teleterapia, técnica en la cual es inevitable irradiar tejidos sanos para poder tratar la zona tumoral o de tratamiento, ya que la fuente de radiación se encuentra exterior al paciente. Por el contrario, la braquiterapia es una técnica de tratamiento en la que se utilizan fuentes radiactivas encapsula­ das (semillas, tubos, hilos) que se insertan dentro del tu­ mor o cerca de la zona de tratamiento, consiguiéndose de esta manera irradiar de forma muy local el tumor. Con esta técnica se logra limitar de manera importante la dosis en los tejidos sanos, a la vez que es posible utilizar dosis mayores en la zona de tratamiento a fin de acentuar la efectividad del mismo. La braquiterapia, como la radioterapia en general, trata de conseguir una distribución de dosis lo más homogénea posible en la región tumoral. Sin embargo, dado que la irradiación se logra a partir de una distribución ordenada de fuente radiactivas discretas (implantes), se llegan a producir zonas con altas dosis en las proximidades de las mismas como puede verse en la figura 21-1. El objetivo principal en la aplicación de la técnica, es 5. Dosimetría física 260 5.1.Caracterización de las fuentes 260 5.2.Instrumentación en dosimetría física 261 6. Control de calidad de las fuentes radiactivas 262 6.1.Comprobación de la K̇R frente al certificado 262 6.2.Test de hermeticidad 263 6.3.Autorradiografías 263 7. Resumen 263 Bibliografía 263 conseguir minimizar estas zonas de dosis altas para evitar la necrosis de los tejidos. 2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA BRAQUITERAPIA El desarrollo de la braquiterapia ha estado guiado por la resolución de tres necesidades: a) la búsqueda de las herramientas o los agentes de tratamiento (radioisótopos) adecuados, b) el desarrollo de métodos de evaluación o cálculo dosimétrico de los implantes de dichas fuentes radiactivas, y c) el desarrollo de métodos de aplicación de estas fuentes en el paciente que garantizaran su fiabilidad, reproducibilidad y seguridad, tanto para el paciente como para el personal que realizara los implantes. Al estudiar los antecedentes históricos de la teleterapia se encuentra que son estos los problemas que se han ido tratando de resolver. En cuanto a la búsqueda de herramientas, se produjeron dos hitos precursores: el descubrimiento de la radiactividad por el físico Becquerel en 1896 y el descubrimiento del radio por Marie Curie en 1898. Ambos descubrimientos sentaron las bases de la braquiterapia. © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 21 Introducción a la braquiterapia FIGURA 21-1 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Curvas de isodosis correspondientes a un implante con fuentes de 192Ir. Puede verse el alto gradiente de dosis absorbida, lo que produce una distribución de dosis inhomogénea. El radio desempeñó un papel muy importante en el desarrollo de la braquiterapia, siendo el radioisótopo principalmente utilizado. Los primeros tratamientos se realizaron en los inicios del siglo xx. Muy pronto surgieron los primeros centros de tratamiento que, trabajando por establecer métodos de evaluación de la dosis y de los instrumentos para la aplicación de las fuentes radiactivas a los pacientes, sentaron escuela. Eran unos tiempos en los que el cálculo dosimétrico computarizado aún no estaba desarrollado. En 1914, Gosta Forsell describió lo que se denominó «sistema de Estocolmo». En 1919, en París, Regaud, Chassagne, Dutreix, Marinello y Pierquin promovieron el «sistema de París». En 1934 adquirió relevancia el Sistema de Manchester, desarrollado por Ralston Patter­ son y Herbert Parker, quienes establecieron las reglas de distribución de las fuentes, que aparecían en forma de tablas, que eran aplicadas para irradiar una lesión de determinada superficie y espesor para conseguir una adecuada cobertura del volumen blanco y una buena homogeneidad dosimétrica. Posteriormente, ya en los años 1960, comenzaron a desarrollarse sistemas para la carga diferida de las fuentes radiactivas en los aplicadores para tratamientos ginecológicos, desarrollo que aún continúa. En aquellos tiempos, la aplicación de los implantes de las fuentes radiactivas en el paciente siempre se hacía de forma manual, lo que conllevaba importantes problemas de seguridad y protección radiológica del personal implicado y del propio paciente. Como continuación de los desarrollos de los años 1960, en las últimas décadas han surgido los denominados equipos de carga diferida, que permiten realizar el tratamiento sin que el personal tenga que estar en presencia de las fuentes radiactivas en la sala de tratamiento. Paralelamente, a partir de la década de 1940, fueron desarrollándose los primeros isótopos radiactivos artificiales, entre los que se encontraban el 192Ir y el 137Cs, que permitieron ir sustituyendo al 226Ra, a los que se añadieron otros radioisótopos como el 125I, que por sus propiedades físicas eran más adecuados para uso clínico. En España, con la publicación del Real Decreto 1566/ 1998 por el que se establecen los criterios de calidad en radioterapia, se prohibió el uso del radio con fines terapéuticos, por cuestiones de seguridad y protección radiológica. En los últimos años, la braquiterapia también se ha visto beneficiada de las nuevas técnicas de imagen (como los ultrasonidos, la tomografía computarizada, la tomografía por emisión de positrones y la resonancia magnética) y de cálculo, permitiendo resolver en gran medida los problemas dosimétricos mediante el desarrollo de la planificación en 3D. 3. CLASIFICACIÓN DE LAS TÉCNICAS DE BRAQUITERAPIA La braquiterapia puede clasificarse según dos criterios: por su forma de aplicación o por la tasa de dosis. Atendiendo a su forma de aplicación, puede ser: ● ● ● ● ● Intersticial: la fuente radiactiva se aplica directamente en la zona a tratar a través de agujas o tubos plásticos previamente insertados en la zona a tratar. Ejemplos: próstata, lengua, mama, etc. Intracavitaria: la fuente radiactiva se coloca dentro de una cavidad anatómica natural, utilizando un aplicador donde se inserta la fuente radiactiva. Ejemplos: cavum, vagina, recto, etc. Endoluminal: la fuente radiactiva se aplica de manera similar a la intracavitaria, pero en vasos sanguíneos, intestino, bronquios, esófago o cualquier tipo de estructura tubular. Superficial: la fuente radiactiva se aplica en tratamientos sobre la piel. Intraoperatoria: la fuente radiactiva se aplica dentro del paciente, sobre la región expuesta en el acto quirúrgico. Atendiendo a la tasa de dosis de las fuentes radiactivas utilizadas, puede clasificarse en: 257 PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos ● ● ● ● Baja tasa de dosis (LDR, low dose rate): comprende el uso de tasas de dosis de entre 0,4 Gy/h a 2 Gy/h. El tratamiento o aplicación de las fuentes en el paciente, puede llegar a durar varios días ininterrumpidos, lo que precisa el ingreso hospitalario del paciente por razones de fiabilidad y calidad del tratamiento, así como de protección radiológica. Media tasa de dosis (MDR, medium dose rate): comprende el uso de tasas de dosis de entre 2 Gy/h a 12 Gy/h. Su uso clínico es poco común. Alta tasa de dosis (HDR, high dose rate): comprende el uso de tasas de dosis por encima de 12 Gy/h. El tratamiento dura unos minutos, puede comprender varias sesiones y puede hacerse de manera ambulatoria. Tasa pulsada de dosis (PDR, pulsed dose rate): consiste en simular el efecto biológico de la baja tasa, administrando una dosis de tratamiento (pulso) con una tasa mayor (1-3 Gy/h) en determinados intervalos de tiempo (habitualmente cada hora). Dependiendo de la tasa de dosis, el efecto radiobiológico resulta ser distinto a igualdad de dosis. 4. FUENTES RADIACTIVAS UTILIZADAS EN BRAQUITERAPIA No todas las fuentes radiactivas son adecuadas para ser utilizadas en braquiterapia, debiendo cumplir una serie de características: 258 ● ● ● ● ● La energía de la radiación emitida ha de ser suficiente como para poder penetrar todo el volumen de tratamiento, produciendo una distribución de dosis homogénea, pero no tan alta como para que se irradien en exceso tejidos sanos periféricos al tumor e incluso el personal sanitario implicado. Las fuentes deben estar encapsuladas para evitar la dispersión y consiguiente contaminación por el material radiactivo de la fuente, en caso de accidente. Han de tener una alta actividad específica. De este modo, las fuentes tendrán dimensiones reducidas con lo que el tratamiento ganará en precisión geométrica. El precio de las fuentes debe ser lo más bajo posible, de forma que no sea excesivamente costoso para las cuentas del hospital. El periodo de semidesintegración debe ser lo suficientemente grande como para que la fuente pueda reutilizarse en sucesivos pacientes, abaratando así su coste. En general, las fuentes radiactivas son reutilizables, pues estas son empleadas dentro de unos aplicadores, que evitan el contacto directo con el paciente. En los implantes de LDR, así como en los de PDR, es habitual que el paciente deba permanecer ingresado varios días por motivos de fiabilidad del tratamiento y de protección radiológica. Una vez retirado el implante, se recuperan tanto el aplicador, que puede ser o no reutilizable, como las fuentes radiactivas. Los isótopos más utilizados en estos casos, son el 192Ir y el 137Cs. TABLA 21-1 Isótopos utilizados en braquiterapia Isótopo T1/2 Energía Co 90 Sr 103 Pd 106 Ru 125 I 137 Cs 192 Ir 198 Au 226 Ra 5,3 años 28,2 años 17 días 373,6 días 60,2 días 30,2 años 73,83 días 64,7 horas 1.600 años 1,25 MeV 196 keV 21 keV 10 keV 28 keV 662 keV 380 keV 416 keV 830 keV 60 Una excepción a la reutilización de las fuentes, son los implantes prostáticos de LDR, en los que las semillas de 125I o de 103Pd son insertadas en la próstata de forma permanente, de manera que la dosis del tratamiento es administrada de forma continua a lo largo de toda la vida del propio isótopo radiactivo, mientras el paciente realiza su vida cotidiana habitual. Así pues, las semillas radiactivas utilizadas no son recuperables, portándolas el paciente durante el resto de su vida. Los tratamientos de HDR se realizan de forma ambulatoria en varias sesiones de tratamiento de unos minutos de duración. El isótopo más utilizado es 192Ir, y en menor medida el 60Co. Aunque los isótopos mencionados son los de uso más extendido en la braquiterapia española, también se utilizan otros, algunos de los cuales se describen a continuación, siendo sus datos más relevantes resumidos en la tabla 21-1. 4.1. Radio-226 Aunque, como ya se ha dicho, su uso no está permitido actualmente por la legislación española, se mencionará por haber sido el isótopo precursor que hizo nacer la braquiterapia. El 226Ra es un isótopo natural de la serie del 238U, cuyo producto final es el 210Pb estable (fig. 21-2). Su periodo de semidesintegración es de 1.600 años, por lo que las fuentes radiactivas no necesitan ser renovadas. La desintegración del 226Ra produce partículas alfa, que son reabsorbidas por la cápsula de la fuente, y fotones con una energía media de 830 keV, que se emiten al exterior y son los de utilidad terapéutica: 226 Ra → 222 Rn + α + γ [1] Dada su alta energía, los requerimientos de blindaje son muy exigentes, lo que en parte explica que su uso haya sido desplazado por los nuevos isótopos artificiales. Las fuentes de 226Ra contienen este elemento en forma de sales pulverulentas. Esta naturaleza pulverulenta y la naturaleza gaseosa del 222Rn obligan a una estanqueidad perfecta de las fuentes. El encapsulamiento tenía forma CAPÍTULO 21 Introducción a la braquiterapia FIGURA 21-2 Serie natural de desintegración del 238U. Las flechas rojas corresponden a desintegraciones alfa, mientras que las azules indican desintegraciones beta. FIGURA 21-3 Encapsulado del 137Cs. de tubos o agujas. Uno de los problemas asociados a estas fuentes es que el encapsulamiento podía deteriorarse como consecuencia del uso, lo que podía dar lugar a un escape de las sales de radio o del gas radón producido en el proceso de desintegración del 226Ra, a través de las pequeñas fisuras que podían formarse en la cápsula. La alta tasa de dosis a la que estaba expuesto el personal, junto con la aparición de isótopos artificiales alternativos más adecuados, fueron desaconsejando su uso. 4.2. Cesio-137 Se obtiene por fisión del 238U y se desintegra según el esquema: © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 137 Cs → 137 Ba + e + γ − fuentes de 60Co para su uso en braquiterapia es similar al de las fuentes de 137Cs. 4.4. Iridio-192 192 ● ● ● Este isótopo, ya estudiado anteriormente en teleterapia, tiene también utilidad en braquiterapia de HDR cuando se instala en sistemas de carga diferida. El diseño de las [3] Habitualmente, se presenta en las siguientes formas: Su periodo de semidesintegración es de 30,2 años, y los fotones emitidos, de interés en braquiterapia, tienen una energía de 662 keV. Su uso es más seguro que el del 226 Ra porque, en caso de rotura, no tiene emisión alfa y su energía es más baja. 4.3. Cobalto-60 Ir → 192 Pt + e − + γ La radiación gamma presenta un espectro con una energía media en torno a 380 keV, y su periodo de semidesintegración es de 73,83 días. [2] Se presenta encapsulado en forma de pequeñas esferas (fig. 21-3) y se utiliza principalmente en sistemas de carga diferida para aplicaciones ginecológicas de LDR y HDR. 259 Se obtiene por captura neutrónica del 191Ir y se transforma en 192Pt siguiendo el esquema de desintegración: Alambres o hilos flexibles: suelen proporcionarse con una actividad lineal de entre 30 y 90 MBq/cm. Su diámetro externo es de 0,3 o 0,5 mm. Están fabricados en aleación con Pt para conferir al material unas adecuadas condiciones mecánico-plásticas. La longitud suministrada por los fabricantes está entre 50 y 100 cm, por lo que deben cortarse según la longitud activa que vaya a utilizarse en el tratamiento de LDR. Horquillas: son estructuralmente semejantes a los hilos. El puente entre las patas es de 1,2 cm y están indicadas para algunos tipos de implantes, tales como los de lengua en aplicaciones de LDR. Semillas: suelen contenerse en pequeños tubos de acero de pocos milímetros de longitud y 0,5 mm de diámetro. En su uso en sistemas de carga diferida vienen soldadas a un cable de acero que permite la traslación de la fuente desde un pozo blindado de seguridad a la región del paciente a tratar. PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos Es uno de los isótopos más utilizados en la actualidad, tanto con LDR como con PDR y HDR. Entre sus ventajas frente a la braquiterapia convencional cabe mencionar el que: ● 4.5. Yodo-125 ● Se obtiene por captura electrónica del gración se produce según el esquema: Xe y su desinte- 125 ● 125 I + e − → 125 Te + γ [4] Los fotones emitidos destacan por su muy baja energía, 28 keV, lo que le hace óptimo para tratamientos muy locales, como los implantes prostáticos permanentes con semillas. Su periodo de semidesintegración es de 60,2 días. Se distribuye en forma de semillas de unos 5 mm de longitud, pudiendo suministrarse en lotes de semillas sueltas o en forma de «trenes», en los cuales se alternan los 5 mm de semilla radiactiva recubierta de material reabsorbible con 5 mm del mismo material sin actividad. De este modo se reduce la probabilidad de migración de las semillas a otra parte del organismo (p. ej., pulmón). 4.6. Rutenio-106 260 A diferencia de todos los isótopos anteriores, es un emisor beta, con una energía media de 10 keV y una energía máxima de 3,55 MeV. Al ser un emisor beta, debido al menor alcance de estas partículas su uso es muy apropiado para tratamientos de lesiones superficiales. Una de las aplicaciones más usuales es en los tratamientos de lesiones oculares, por lo que la fuente es fabricada en forma de placas que pueden sujetarse mediante sutura a la superficie del ojo. 4.7. Otras fuentes utilizadas en braquiterapia De uso menos extendido, son las semillas de 103Pd, utilizadas también en implantes prostáticos, con una energía en torno a 21 keV y un periodo de semidesintegración de 17 días. También se emplean otros isótopos, como el 198Au y el 90 Sr en tratamientos oftalmológicos y nasofaríngeos, y el 131Cs en implantes prostáticos. Mención aparte merece la braquiterapia con rayos X, denominada braquiterapia electrónica, que está introduciéndose en los últimos años. Esta técnica consiste en sustituir la fuente radiactiva por un tubo de rayos X de un tamaño muy pequeño. El primer diseño data los años 1990 y fue realizado por el físico norteamericano Alan Sliski. En la actualidad se comercializan algunos equipos destinados principalmente a terapia superficial. Pueden diseñarse fuentes con características prefijadas, como la tasa de dosis o el espectro energético. Su uso es mucho más seguro y presenta menos problemas en cuanto a protección radiológica, como por ejemplo la ausencia de residuos radiactivos. No experimenta decaimiento radiactivo, por lo que no son necesarios cambios periódicos de la fuente de radiación. Sin embargo, también presenta algunas desventajas: ● ● ● Mayor tamaño comparado con las fuentes radiactivas, a pesar de ser tubos de rayos X miniaturizados. Gran variabilidad entre las características dosimétricas de distintas fuentes del mismo fabricante. La experiencia clínica es menor que con las fuentes radiactivas. 5. DOSIMETRÍA FÍSICA Las fuentes radiactivas se suministran con su certificado de calibración, en el que se especifica la actividad de la fuente expresada en forma de tasa de kerma de referencia en aire (K̇ R, también denominada como TKRA), ya definida en el capítulo 3. Sin embargo, dada la repercusión que un certificado erróneo puede tener en el paciente, es preceptivo comprobar que la actividad de la fuente suministrada se corresponde con la certificada. 5.1. Caracterización de las fuentes En los inicios de la braquiterapia, el predominio del 226Ra en la mayoría de los tratamientos hacía que la especificación de la actividad se hiciera en términos de miligramos de radio equivalente (mgRaeq). Es decir, si se utilizaba un isótopo distinto, se referenciaba a la cantidad de 226Ra que producía la misma K̇ R. Hoy en día, esta magnitud ya no se utiliza. En una primera aproximación, puede parecer lógico caracterizar las fuentes radiactivas por su actividad, es decir, por el número de desintegraciones nucleares experimentadas por segundo. Al estudiar las fuentes radiactivas, se ha descrito que tienen un encapsulamiento que puede permitir su reutilización, evitar la contaminación y garantizar su integridad (v. apartado 4, «Fuentes radiactivas utilizadas en braquiterapia»); así, la fuente radiactiva sólo pierde actividad por el paso del tiempo. Sin embargo, este encapsulamiento también produce una atenuación de la radiación. Por ello, para conocer el kerma que produce dicha fuente no es correcto utilizar el valor de constante de tasa de kerma que se puede encontrar en la literatura científica, pues estos valores se obtienen en el supuesto de fuentes puntuales y que no se encuentran encapsuladas. La situación real es que las fuentes están encapsuladas y además tienen una cierta longitud, por lo que no pueden CAPÍTULO 21 Introducción a la braquiterapia considerarse puntuales. Por esta razón, se define la actividad aparente (Aa) como la actividad que debería tener una fuente puntual del mismo isótopo sin encapsular y que produce el mismo K̇ R que la fuente radiactiva real. Al tratarse de una actividad, su unidad en el SI sigue siendo el Bq. Para obtener la K̇ R bastaría con aplicar la ecuación: K R = Γ δ Aa [5] El valor de la constante de tasa de kerma (Γd) debe figurar en el certificado de la fuente, puesto que es característico de su diseño. Emplear un valor distinto puede producir serias infradosificaciones o sobredosificaciones al paciente. Por lo expuesto anteriormente, no se recomienda el uso de la actividad aparente para caracterizar una fuente radiactiva, sino la especificación en K̇ R, que tiene en cuenta las características de diseño de la fuente radiactiva. Existe otra magnitud que también suele aparecer en los certificados, el air kerma strength (Sk), definida como: Sk = K R·d 2 [6] es decir, K̇ R, la tasa de kerma en aire multiplicada por el cuadrado de la distancia. Si se expresa K̇ en unidades de mGy·h−1, Sk tendrá unidades de mGy·h−1·m2, que es una unidad mucho más cómoda de utilizar y cuyo símbolo es U. Así: U = µGy . h −1 . m 2 [7] 5.2. Instrumentación en dosimetría física Aunque es posible utilizar, especialmente con fuentes de HDR, un electrómetro con una cámara de ionización cilíndrica tipo Farmer, dada la poca señal recibida y la complejidad de la medida, se utilizan más habitualmente cámaras de tipo pozo. El conjunto de medida típico estaría pues constituido por un electrómetro, una cámara tipo pozo y el inserto correspondiente (fig. 21-4). FIGURA 21-4 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Conjunto de medida constituido por cámara tipo pozo e inserto (izquierda de la fotografía) más electrómetro (derecha). FIGURA 21-5 Representación esquemática de una cámara tipo pozo. La cámara tipo pozo, cuya representación esquemática se muestra en figura 21-5, consiste en una cavidad cilíndrica dentro de la cual se introduce la fuente radiactiva que se necesita medir. La cavidad no es hermética, por lo que, al igual que en las cámaras cilíndricas, debe corregirse por la variación de la presión y de la temperatura respecto a las condiciones de calibración. 261 PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos usuario una fuente patrón, en cuyo caso la calibración sólo será válida para ese tipo de fuente. 6. CONTROL DE CALIDAD DE LAS FUENTES RADIACTIVAS Aunque las fuentes radiactivas son entregadas después de haber sido sometidas a exhaustivas pruebas de calidad por parte del fabricante, es preciso someterlas a controles de calidad adicionales, los cuales deben estar bien definidos en la instalación de radioterapia en su Programa de Garantía de Calidad. 6.1. Comprobación de la K̇R frente al certificado Su objetivo es detectar si se ha producido algún error durante el envío o la fabricación de la fuente radiactiva. Esta prueba es crucial, dado que una actividad inadecuada tiene consecuencias directas en el tratamiento del paciente, pudiendo dar lugar a infra o sobredosificaciones del mismo. En el caso de lotes de fuentes donde pueden llegar a utilizarse cerca de 100 semillas, como en los implantes prostáticos permanentes de semillas de 125I, no resulta eficiente proceder a medirlas individualmente una por una. En estos casos, el procedimiento consiste en hacer un muestreo de la actividad sobre al menos un 10% de las semillas, lo que obliga a tener esto en cuenta cuando se realice el pedido, dado que en la medida se pierde la esterilidad y estas semillas no podrían implantarse en el paciente. 262 FIGURA 21-6 Inserto de la cámara tipo pozo. Posee un orificio en la parte superior por el que se introduce la fuente radiactiva objeto de la medida. El inserto (fig. 21-6) es una parte fundamental del conjunto de medida, ya que asegura que la fuente esté siempre en el mismo lugar de la cámara pozo y a la misma distancia de las paredes. Es común disponer de distintos insertos para cada tipo de fuente. La cámara pozo debe calibrarse siempre con su inserto correspondiente, o bien obtener el denominado factor de inserto, que incluye la variación en la medida por la presencia de dicho inserto. La calibración de las cámaras pozo se realiza en un laboratorio acreditado al que se envía el correspondiente conjunto electrómetro-cámara-inserto, o adquiriendo el FIGURA 21-7 Montaje experimental para la realización de una autorradiografía. CAPÍTULO 21 Introducción a la braquiterapia FIGURA 21-8 Autorradiografía. 6.2. Test de hermeticidad Este tipo de test se recomienda sobre todo para fuentes de largo periodo de semidesintegración y reutilizables, como el 137Cs. Si el encapsulamiento de la fuente ha perdido la hermeticidad, deberá procederse a su retirada y a descontaminar los lugares donde haya estado depositada. ● ● La medida de la hermeticidad por medio de K̇ R no debe utilizarse, ya que la pérdida de material radiactivo no se detecta con esta determinación, al tratarse de una tasa. La prueba pertinente que debe realizarse es un frotis, el cual consiste en frotar con un algodón, primero seco y después impregnado con agua o alcohol, la superficie de la fuente radiactiva. En caso de existir una fuga, esta será detectada midiendo la contaminación que haya podido sufrir el algodón, la cual puede medirse con un detector lo bastante sensible como para detectar actividades del orden de 100 Bq. ● 6.3. Autorradiografías ● Esta prueba consiste en situar una película radiográfica o radiocrómica debajo de la fuente radiactiva y dejar que se impresione por la radiación emitida por la fuente. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● En la figura 21-7 puede verse un ejemplo. En el montaje que se muestra se han situado dos catéteres de los utilizados en tratamientos de HDR, por cuyo interior se introducirá la fuente radiactiva a distintas distancias desde el extremo. La película radiográfica se encuentra dentro del sobre amarillo y quedará impresionada en aquellas zonas que hayan recibido radiación (fig. 21-8). Con esta prueba puede detectarse si hay un defecto de uniformidad en el interior de la fuente, o si ésta se encuentra bien posicionada en el interior de un aplicador. 7. RESUMEN ● Existen distintas técnicas de braquiterapia, según sea su lugar de aplicación: intersticial, intracavitaria, endoluminal, superficial e intraoperatoria. ● ● ● ● ● Atendiendo a la tasa de dosis administrada, los trata­ mientos se clasifican en baja tasa (LDR), alta tasa (HDR) o tasa pulsada (PDR). La PDR es una combinación de LDR y de HDR. No todos los isótopos radiactivos son aptos para su uso en braquiterapia, sino que deben cumplir ciertos requisitos. El 226Ra es un isótopo natural que se utilizó en los albores de la braquiterapia. La utilización de 226Ra se ha abandonado por problemas de protección radiológica y porque ha sido desplazado por otros isótopos artificiales, fundamentalmente 137Cs y 192Ir, siendo este último el más utilizado en la actualidad. La utilización de tubos de rayos X de reducido tamaño no está muy extendida aún. Debe evitarse utilizar la actividad como forma de caracterizar una fuente radiactiva, siendo preferible el uso de K̇ R. El conjunto electrómetro, cámara de pozo e inserto, constituye el conjunto dosimétrico tipo para la realización de la dosimetría física en braquiterapia. Antes de la utilización de una fuente radiactiva en un paciente, debe verificarse que el certificado de la K̇ R suministrada por el fabricante coincide con las medidas de control que se deben realizar dentro del Programa de Garantía de Calidad de la instalación de radioterapia. Adicionalmente, han de realizarse pruebas de hermeticidad y autorradiografías para comprobar que la fuente radiactiva no está dañada y es apta para su uso clínico. Bibliografía Brosed Serreta A. Pérez Calatayud J. Fundamentos de física médica. Vol. 5 Braquiterapia: bases físicas, equipos y control de calidad. Madrid: ADI; 2014. Gerbaulet A, Pötter R, Mazeron JJ, Meertens H, Van Limbergen E. The GEC ESTRO handbook of brachytherapy. Leuven (Belgium): ESTRO; 2002. 263 CAPÍTULO 22 Equipos de tratamiento en braquiterapia Jaime Martínez Ortega y Pablo Castro Tejero ÍNDICE 1. Introducción 264 2. Aplicadores 264 2.1.Aplicadores intracavitarios 264 2.2.Aplicadores intraluminales 265 2.3.Aplicadores para braquiterapia intersticial 265 2.4.Aplicadores para braquiterapia superficial e intraoperatoria 265 3. Equipos de braquiterapia 266 3.1.Carga manual 266 3.2.Carga diferida manual 266 3.3.Equipos de carga diferida automática 268 4. Salas de tratamiento de braquiterapia 5. Control de calidad de los equipos de braquiterapia de carga diferida automática 272 6. Resumen 273 Bibliografía 273 271 264 1. INTRODUCCIÓN En este capítulo se describen los distintos tipos de equipos de tratamiento, así como algunos de los accesorios utilizados (aplicadores). También se describe cómo es una sala de tratamiento típica, atendiendo al tipo de tratamiento que se va a llevar a cabo en su interior. Dada la amplia variedad existente tanto de fuentes radiactivas como de tasas de dosis empleadas, el tratamiento puede realizarse en el propio quirófano, en una habitación específica donde el paciente permanecerá ingresado, o de forma ambulatoria en una sala de tratamiento similar a las de teleterapia. En el caso de implantes prostáticos permanentes de semillas radiactivas, el paciente abandona el hospital con las fuentes radiactivas implantadas. 2. APLICADORES Un aplicador es un dispositivo que se inserta en la zona de tratamiento. Su finalidad es facilitar la entrada de la fuente radiactiva en dicha zona, y en ocasiones, como puede ser en braquiterapia endocavitaria, también modificar la zona de tratamiento separando algunas estructuras, como el recto o la vejiga, de modo que ayuda a conseguir una mejor distribución de dosis. En la figura 22-1 se muestra una distribución de dosis típica de un implante endocavitario de braquiterapia ginecológica. La utilización de los aplicadores permite que la superficie vaginal esté más alejada de la fuente radiactiva. De este modo, las zonas con más gradien­ te de dosis permanecen dentro del aplicador, obteniéndose una distribución de dosis en la región a tratar mucho más homogénea. Los aplicadores pueden fabricarse de material metálico o plástico, presentando estos últimos la ventaja de no producir artefactos en los estudios de imagen necesarios para la adecuada planificación dosimétrica de los tratamientos y de poder utilizarse en resonancia magnética. 2.1. Aplicadores intracavitarios Su uso más habitual es en tratamientos ginecológicos. El más sencillo es el aplicador cilíndrico, especialmente orientado al tratamiento de la cúpula vaginal, aunque también puede utilizarse en el recto (fig. 22-2). En aquellas pacientes ginecológicas en las que es necesario tratar también el endometrio o el cuello uterino se utilizan aplicadores de tipo Fletcher (fig. 22-3), compuestos de un tándem, que se introduce en el interior del endometrio, y dos ovoides o colpostatos que se apoyan contra la cúpula vaginal. Estos ovoides suelen llevar un blindaje interno para reducir la dosis que recibe el recto. En ocasiones se sustituyen los ovoides por un aplicador tipo anillo (ring) (fig. 22-4). © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 22 Equipos de tratamiento en braquiterapia 2.2. Aplicadores intraluminales En la figura 22-5 se muestra el aplicador de Fritz, diseñado para tratamientos esofágicos o endobronquiales. Es un tubo flexible que puede curvarse en el interior del paciente. 2.3. Aplicadores para braquiterapia intersticial El aplicador MUPIT (Martinez Universal Perineal Interstitial Template) (fig. 22-6) está diseñado especialmente para tratamientos transperineales, vaginales y rectales. El cilindro se introduce en la cavidad correspondiente (vagina o recto), y dentro de las agujas se sitúa la fuente ra­ diactiva. El conjunto de plantilla y agujas que se muestra en la figura 22-7 está diseñado para tratamientos de mama. Posee un tornillo en la parte superior que permite comprimir la mama. Las plantillas de plástico sirven para guiar la entrada y la salida de las agujas, que deben atravesar la mama. La geometría que proporciona este tipo de implante permite emplear el sistema dosimétrico de París, que se estudiará en el capítulo 23. 2.4. Aplicadores para braquiterapia superficial e intraoperatoria Para el tratamiento de la piel pueden hacerse moldes personalizados de material termoplástico, dentro de los cuales se insertan unos tubos flexibles que llevarán en su interior la fuente radiactiva. Existen también aplicadores específicos, como el aplicador Lepizig (fig. 22-8) y el aplicador Valencia (fig. 22-9), cuya principal diferencia es que este último produce un perfil de la distribución de dosis más plano, asemejándose a un tratamiento de teleterapia. FIGURA 22-1 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Distribución de dosis típica de un implante ginecológico. (Por cortesía de Elekta.) FIGURA 22-2 Aplicador cilíndrico diseñado para tratamientos vaginales y distribución de dosis característica. (Por cortesía de Elekta.) En tratamientos de braquiterapia intraoperatoria, se introduce el aplicador (fig. 22-10) durante la cirugía en el lecho quirúrgico, a continuación se realiza la dosimetría y luego se administra el tratamiento mediante un sistema de carga diferida automática. Finalmente, se extrae el aplicador y se continúa la cirugía. 265 PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos 3. EQUIPOS DE BRAQUITERAPIA Los tratamientos de braquiterapia tienen una gran repercusión en la protección radiológica del personal, dado que han de manipularse fuentes radiactivas de forma segura. Por tanto, en la protección radiológica del personal es determinante la manera en que se cargan los aplicadores. Los tratamientos o implantes de braquiterapia son realizados, bien en una sala dotada con el instrumental quirúrgico requerido y que debe tener unos blindajes adecuados a los radioisótopos y actividades utilizadas de los mismos, o bien en un radioquirófano, que como su nombre indica, está diseñado y blindado para realizar procedimientos más complejos. 3.1. Carga manual El sistema de carga manual consiste en insertar las fuentes radiactivas en la zona de tratamiento de forma manual, valiéndose sólo de elementos de protección radiológica orientados a minimizar la exposición del personal. Es típico el uso de guantes plomados y de mamparas de protección con cristales plomados. Dadas las implicaciones en materia de protección radiológica que tiene el manejo de fuentes radiactivas, la carga manual se está abandonando poco a poco y se va sustituyendo por sistemas de carga diferida. Aun así, se sigue utilizando con fuentes radiactivas de baja actividad, como puede ser en los implantes prostáticos permanentes de semillas radiactivas. Existe la posibilidad de adquirir las agujas precargadas e insertarlas en el paciente, con lo que se ahorra tiempo de manipulación y de preparación en quirófano. FIGURA 22-3 266 Aplicador tipo Fletcher. El catéter más largo es el denominado tándem y se introduce dentro del útero. Los otros dos catéteres terminan dentro de los ovoides, que están destinados al tratamiento de la cúpula vaginal. (Por cortesía de Elekta.) 3.2. Carga diferida manual En este procedimiento, previamente se coloca de forma apropiada el aplicador en la zona de tratamiento. Como no hay fuentes radiactivas, no existe irradiación al personal y puede emplearse todo el tiempo que sea necesario para una adecuada intervención. FIGURA 22-4 Aplicador con tándem y anillo, y distribución de dosis conseguida con este aplicador. (Por cortesía de Elekta.) CAPÍTULO 22 Equipos de tratamiento en braquiterapia FIGURA 22-5 Aplicador de Fritz y distribución de dosis que puede conseguirse. (Por cortesía de Elekta.) © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 267 FIGURA 22-6 Aplicador Mupit, diseñado para tratamientos intersticiales transperineales. (Por cortesía de Elekta.) Colocado adecuadamente el aplicador se procede a su carga con las fuentes radiactivas. Por ejemplo, en los tratamientos de cáncer de mama con hilos de 192Ir (de baja tasa de dosis [LDR, low dose rate]), el médico insertará unos tubos plásticos, en los cuales se introducirán los hilos de 192Ir, que previamente habrá preparado el personal del Servicio de Radiofísica, de acuerdo a la prescripción y planificación dosimétrica tentativa previa. De la experiencia y destreza del médico dependerá el tiempo que esté expuesto a la radiación. Un buen entrenamiento con alambres inactivos de similar grosor proporcionará las debidas habilidades y proporcionará la seguridad requerida para trabajar con una fuente radiactiva. Los hilos son preparados en la gammateca o lugar especialmente acondicionado y blindado para manipular y almacenar fuentes radiactivas. Una vez cortados son transportados en un recipiente plomado hasta el lugar PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos FIGURA 22-7 Plantilla y agujas para el tratamiento de la mama con braquiterapia intersticial. (Por cortesía de Elekta.) 268 FIGURA 22-8 FIGURA 22-9 Aplicador Lepizig. (Por cortesía de Elekta.) Aplicador Valencia. (Por cortesía de Elekta.) donde va a realizarse el tratamiento, y allí se cargarán los aplicadores. Finalizado el tratamiento, las fuentes son retiradas manualmente y transportadas a la gammateca. Los equipos de carga diferida, como el que se muestra en la figura 22-11, supusieron un gran avance en cuanto a protección radiológica del personal. Este modo de carga sólo se utiliza en tratamientos de LDR, ya que con tasas de dosis absorbida superiores la dosis efectiva recibida por el personal podría superarse el límite legal. Los equipos de tratamiento de carga diferida están constituidos por un sistema automático de posicionamiento de las fuentes que consta de los siguientes elementos: ● 3.3. Equipos de carga diferida automática Se denominan equipos de carga diferida aquellos que permiten realizar la carga de los aplicadores de manera automática, sin necesidad de que el personal esté presente en la sala de tratamiento. ● Un alojamiento blindado en el interior de la unidad, en el cual permanecerá la fuente cuando no se esté administrando un tratamiento. Un mecanismo que transporta la fuente del alojamiento al aplicador situado en el paciente, conectándose directamente o a través de un tubo de transferencia. CAPÍTULO 22 Equipos de tratamiento en braquiterapia FIGURA 22-10 Aplicador tipo manta intraoperatoria. La parte que tiene pequeñas esferas es la que se introduce dentro del paciente en contacto con la zona de tratamiento. Los tubos plásticos se conectan a la unidad de tratamiento. (Por cortesía de Elekta.) ● de Radiofísica durante la planificación del trata­ miento. Mecanismos de seguridad que permiten retraer la fuente a su posición de seguridad en caso de emergencia. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. El tratamiento se realiza en tres fases: 1. Colocación de los aplicadores: se insertan en un ambiente estéril, como puede ser un radioquirófano, o en una sala habilitada al efecto si las exigencias de esterilidad no son determinantes, como puede ser el caso de la braquiterapia endocavitaria. 2. Adquisición de imágenes y planificación dosimétrica: posteriormente se realiza la adquisición de imágenes con unas fuentes frías no radiactivas (dummies), que simulan las fuentes radiactivas. De este modo se comprueba la correcta colocación de los aplicadores y de las fuentes en la zona de tratamiento. Estas imágenes son las utilizadas para la realización de la planificación del tratamiento. 3. Carga de la fuente radiactiva: finalmente se conecta el aplicador o catéter a la unidad y se administra el tratamiento (fig. 22-12). La ventaja de estos equipos frente a los de carga manual es que el operador no permanece en la misma sala que el paciente durante la inserción de la fuente radiactiva. Si el paciente precisara atención sanitaria, el tratamiento podría interrumpirse mientras es atendido, evitándose la exposición a la radiación del personal. FIGURA 22-11 Equipo de carga diferida automática para tratamiento con HDR. ● Un sistema que mantiene la fuente en cada posición del interior del aplicador el tiempo prefijado. Tanto la posición como el tiempo se obtienen mediante los cálculos realizados por el Servicio Existen tres variantes que se describen a continuación. EQUIPOS DE BAJA TASA DE DOSIS DE CARGA DIFERIDA Son los equipos de carga diferida en los que la actividad de la fuente radiactiva es lo suficientemente baja para cumplir las especificaciones requeridas para un tratamiento de LDR. 269 PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos FIGURA 22-12 Tubo flexible conectado a su catéter antes de la administración del tratamiento. Estos equipos utilizan, en general, fuentes de 137Cs o 192Ir. Tienen como objeto evitar la exposición a la radiación del personal. Además, puede determinarse la longitud del vector de tratamiento y cargar sólo la necesaria. Como los tratamientos suelen durar varios días, se realizan en habitaciones cuyas paredes están blindadas para impedir que la radiación alcance el exterior. 270 Un caso particular son los implantes prostáticos permanentes de semillas, en los que la ventaja de los equipos de carga diferida no es tanto la protección radiológica, dada la baja energía de las fuentes radiactivas utilizadas (125I), como la precisión en el posicionamiento de las semillas. Las fuentes son de un solo uso, y el paciente las llevará el resto de su vida. EQUIPOS DE ALTA TASA DE DOSIS DE CARGA DIFERIDA Son equipos que utilizan una fuente radiactiva de alta actividad, de modo que pueden administrar tratamientos de alta tasa de dosis (HDR, high dose rate). Tienen como objeto utilizar las ventajas radiobiológicas del tratamiento HDR, así como realizar el tratamiento de manera ambulatoria, prescindiendo del ingreso del paciente en una habitación blindada. Además, al ser el tratamiento de menor duración (15-30 minutos en la mayoría de los casos), la probabilidad de que el aplicador se mueva es menor. Por esto, la braquiterapia HDR está sustituyendo rápidamente a la de LDR. Aunque la mayoría de los modelos utilizan una fuente radiactiva de 192Ir (10 Ci de actividad), también existen equipos que funcionan con fuentes de 60Co o de 137Cs. La fuente radiactiva está soldada a un cable flexible de acero. La unidad de tratamiento tiene distintos canales (fig. 22-13) por los que puede salir la fuente, y de este modo se pueden conectar (v. fig. 22-12), bien mediante tubos de transferencia, bien directamente, cada uno de los aplicadores o catéter a un canal distinto. Si no se hiciera así, cuando finalizara el tratamiento con un aplicador o catéter habría que desconectarlo de la unidad FIGURA 22-13 Detalle del equipo de carga diferida de HDR, donde se aprecian los distintos canales y el alojamiento de la fuente radiactiva. y volver a conectar al siguiente aplicador o catéter. La utilidad de las unidades multicanal es que pueden programarse de modo que la fuente recorra un aplicador y justo después el siguiente, y así sucesivamente hasta completar el tratamiento. La fuente radiactiva mide alrededor de 5 mm de longitud (varía según los modelos), por lo que el tratamiento se realiza paso a paso, con paradas en los puntos prefijados en la planificación, donde se establece el tiempo de parada de la fuente en cada punto. A mayor tiempo de parada, más dosis se depositará. En este hecho reside otra de las ventajas de los equipos de HDR de carga diferida, ya que puede modularse o administrarse más dosis en una zona que en otra, permitiendo irradiar más las zonas de mayor espesor del tumor o proteger algún órgano de riesgo (p. ej., recto o vejiga) prescribiendo en la zona correspondiente una dosis menor. EQUIPOS DE TASA PULSADA DE DOSIS DE CARGA DIFERIDA Son equipos en los que la fuente radiactiva tiene una actividad menor que en la HDR y pueden programarse para que administren el tratamiento en varias sesiones, repitiéndolo con un intervalo prefijado un determinado número de veces. El objetivo de estos tratamientos es aprovechar las ventajas radiobiológicas de las bajas tasas de dosis, simuladas mediante la administración de «pulsos» o pequeños tratamientos, habitualmente cada hora, hasta completar CAPÍTULO 22 Equipos de tratamiento en braquiterapia el tratamiento, que puede durar varios días. Son dosis más altas que las utilizadas en LDR, aunque no tan altas como las presentes con HDR, ya que la actividad de la fuente es de alrededor de 1 Ci en el caso del 192Ir, diez veces menos que la utilizada en HDR. ● ● Dada la duración del tratamiento, es necesario que el paciente permanezca ingresado en una habitación blindada hasta la finalización del mismo. 4. SALAS DE TRATAMIENTO DE BRAQUITERAPIA La disposición de la sala de tratamiento y sus condiciones de seguridad son básicamente muy similares a las de las unidades de teleterapia de 60Co: ● ● ● ● El paciente es controlado a través de un circuito cerrado de televisión y puede comunicarse mediante un interfono con los operadores de la sala de control (fig. 22-16). También puede incorporarse un botón «de último hombre», cuya finalidad es que la última persona en abandonar la sala se asegure de que sólo queda el paciente y pulse el botón antes de salir y cerrar la puerta. Si no se pulsa el botón, la unidad no permitirá la salida de la fuente. Sistemas de seguridad: en caso de que la fuente no retorne a su posición de no tratamiento, existen los siguientes elementos de emergencia: ● Un motor auxiliar de mayor potencia, que se activa al presionar una seta de emergencia o al abrir la puerta de la sala de tratamiento (v. fig. 22-14). Las paredes también necesitan un blindaje especial frente a la radiación. Deben instalarse interruptores de puerta que hagan retornar la fuente a su posición de seguridad si esta se abre durante el tratamiento o si se pulsa alguno de los interruptores de emergencia (fig. 22-14). Existen monitores de radiación que indican que la fuente se encuentra en su posición de tratamiento (fig. 22-15). 271 FIGURA 22-15 © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Detector ambiental de radiación. Si la luz roja está encendida, hay radiación en la sala. FIGURA 22-14 Botón de parada de emergencia. Al pulsar este botón, la fuente se retrae inmediatamente a su posición de no tratamiento. FIGURA 22-16 Unidad de control, situada fuera de la sala de tratamiento. PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos FIGURA 22-18 Contenedor plomado, pinzas y alicate para cortar el cable de la fuente, en caso necesario. 272 FIGURA 22-17 La flecha señala la manivela utilizada para, en caso de emergencia, la retracción manual del cable que porta la fuente radiactiva. ● ● Manualmente, en caso de fallo del anterior, mediante una manivela (fig. 22-17) se puede retraer la fuente a su posición de seguridad. Un contenedor plomado, dotado de cortaalambres y pinzas para poder cortar el cable y depositar la fuente en caso de imposibilidad de retorno a su posición de seguridad (fig. 22-18). 5. CONTROL DE CALIDAD DE LOS EQUIPOS DE BRAQUITERAPIA DE CARGA DIFERIDA AUTOMÁTICA El control de calidad tiene por finalidad evaluar las condiciones de funcionamiento y de seguridad de los equipos. La realización de autorradiografías, ya comentada en el capítulo 21, constituye una herramienta muy útil, no sólo para comprobar el correcto estado de la fuente radiactiva, sino también para asegurarse de que el equipo sitúa la fuente radiactiva en la posición adecuada. Para ello, basta con marcar en el sobre de la película radiográfica (o en la propia película, en caso de trabajar con película radiocrómica) las posiciones previstas y compararlas con las posiciones obtenidas. FIGURA 22-19 Regla para medir la longitud del conjunto tubo de transferencia-aplicador. El alambre se introduce dentro del canal y la regla mide la longitud de alambre introducida. En cuanto a los aplicadores, antes de cada uso debe realizarse una inspección visual para comprobar que están en buen estado. Algunos aplicadores tienen una vida útil limitada y se deterioran con el uso, por lo que deben renovarse periódicamente. Antes de cada tratamiento también debe verificarse la longitud de recorrido de la fuente en el interior del conjunto formado por el tubo de transferencia y el aplicador, con ayuda de la regla que suministra el fabricante (fig. 22-19). Los elementos de seguridad deben comprobarse a diario, en especial los detectores ambientales de radiación, las setas de emergencia, la interrupción del tratamiento al abrir la puerta de la sala y el funcionamiento del interfono y del circuito cerrado de televisión. CAPÍTULO 22 Equipos de tratamiento en braquiterapia 6. RESUMEN ● ● ● ● Un aplicador es un dispositivo que se inserta en la zona de tratamiento para facilitar la entrada de la fuente radiactiva en dicha zona y, en ocasiones, modificar la zona de tratamiento. Existen varios tipos de aplicadores, según el tipo de braquiterapia que se vaya a efectuar: intracavitaria, intraluminal, intersticial, superficial o intraoperatoria. Los equipos de carga diferida se desarrollaron para minimizar la exposición de la radiación al personal durante la manipulación de las fuentes radiactivas. El control de calidad tiene por finalidad evaluar las condiciones de funcionamiento y de seguridad de los equipos. Bibliografía Brosed Serreta A, Pérez Calatayud J. Fundamentos de física médica Vol. 5 Braquiterapia: bases físicas, equipos y control de calidad. Madrid: ADI; 2014. Johns HEJ, Cunningham JR. The physics of radiology. 4th ed. Springfield IL: Charles C. Thomas; 1983. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Nag S. High dose rate brachytherapy: a textbook Leander. TX: Futura Pub Co.; 1994. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 273 CAPÍTULO 23 Dosimetría clínica en braquiterapia Jaime Martínez Ortega y Pablo Castro Tejero ÍNDICE 1. Introducción 274 2. Sistemas de braquiterapia 274 2.1.Sistema de Manchester o de Patterson-Parker 274 2.2.Sistema de París 275 3. Cálculo de dosis 277 3.1.Algoritmos de cálculo 278 274 3.2.Planificación inversa. Algoritmos de optimización 279 4. Evaluación de distribuciones de dosis 280 4.1.Tipos de histogramas. Interpretación 280 4.2.El histograma dosis-volumen natural 280 5. Resumen 281 Bibliografía 281 1. INTRODUCCIÓN 2. SISTEMAS DE BRAQUITERAPIA En este capítulo se estudia la dosimetría clínica, es decir, el cálculo de la dosis en la zona de tratamiento. La dosimetría clínica constituye, pues, el paso del proceso radioterápico que permite diseñar un tratamiento a la medida de cada paciente. Se denomina «sistema» a un conjunto de reglas que deben cumplirse para obtener una dosimetría adecuada en el volumen que se desea tratar. Las reglas recogidas en los sistemas se refieren a la geometría del implante, el método de aplicación y la actividad que se debe utilizar. Como se ha visto en capítulos anteriores, los primeros tiempos de la braquiterapia se caracterizaban por la utilización de fuentes radiactivas de radio. Además, el escaso desarrollo de la informática no permitía la utilización de planificadores para calcular la dosis, ni se disponía de unidades de carga diferida automática. Se recurría a la utilización de determinadas reglas basadas en la ex­ periencia clínica a la hora de realizar el implante, los llamados «sistemas», a los que se dedicará el apartado «2. Sistemas de braquiterapia», principalmente por su interés histórico. Dado que no era factible calcular la dosis en todo el volumen de tratamiento, se definían unos puntos que caracterizaban la dosis recibida en el implante. Estos puntos eran establecidos por la aplicación de las reglas. La introducción del uso de los planificadores en la braquiterapia hizo posible el cálculo de dosis personalizado para cada paciente, si bien algunos sistemas, como el de París, se siguen utilizando. Finalmente, en este capítulo se estudiará qué algoritmos utilizan los planificadores para el cálculo de la dosis, así como los distintos algoritmos de optimización aplicables, fundamentalmente, a los tratamientos de alta tasa de dosis (HDR, high dose rate). 2.1. Sistema de Manchester o de Patterson-Parker El sistema se desarrolló en la década de 1930 para la utilización de fuentes de radio. Una vez calculada la actividad total de radio necesaria para conseguir 1.000 R en el punto de prescripción, se conseguían distribuciones de dosis con un 10% de uniformidad. Su principal aplicación fue en tratamientos de útero, en los que se definían unos puntos, denominados A y B (fig. 23-1). El punto A constituía el punto de prescripción, mientras que el punto B medía cómo decaía la dosis del implante con la distancia. En la década de 1990 se desarrolló el sistema de Madison para tratamientos HDR, ya sin fuentes de radio, y el punto A © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 23 Dosimetría clínica en braquiterapia FIGURA 23-2 Plano central en un implante basado en el sistema de París. FIGURA 23-1 Sistema de Manchester. Localización de los puntos A y B en un plano coronal. pasó a denominarse punto M. Su importancia sigue vigente, pues la dosis en este punto permite comparar distribuciones de dosis realizadas con planificadores 3D frente a las realizadas utilizando alguno de estos sistemas. ● ● 2.2. Sistema de París GENERALIDADES © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. El sistema de París está especialmente indicado para braquiterapia intersticial y se caracteriza por ser un sistema predictivo, según el cual, a partir de las dimensiones del volumen de tratamiento, se determina la geometría que debe tener el implante, así como la forma de la distribución de la dosis y el tiempo que debe durar el tratamiento, es decir, cuánto tiempo van a estar insertadas las fuentes radiactivas. El sistema de París permite utilizar fuentes rectilíneas, curvadas o en forma de horquilla (como una U invertida), y tratar volúmenes grandes con fuentes de pequeño tamaño, como pueden ser 192Ir, 137Cs o 60Co. REQUISITOS DEL IMPLANTE Antes de realizar el implante debe determinarse su geometría, tanto la disposición de las fuentes radiactivas (líneas paralelas, triángulos equiláteros o cuadrados) como la forma que tendrán las fuentes radiactivas (rectilíneas, curvilíneas o en horquilla). Las reglas del sistema también permiten calcular la longitud activa y el número de fuentes radiactivas necesarias. El implante debe cumplir las siguientes condiciones: ● Las fuentes radiactivas se sitúan paralelas entre sí, de modo que el punto medio de cada una de ellas define un plano, llamado plano central (fig. 23-2). ● La actividad de cada una de las fuentes es uniforme y todas las fuentes utilizadas tienen la misma actividad. Si se dispone de una unidad de carga diferida automática con una fuente radiactiva de pequeño tamaño, esta condición puede conseguirse igualando los tiempos de parada en el interior de cada uno de los tubos o agujas por los que viaja dicha fuente. Las fuentes radiactivas deben estar equidistantes entre sí. Si el volumen de tratamiento es grande, se pondrá mayor número de fuentes y más separadas, pudiendo disponerse en distintos planos si el grosor de la zona a tratar excede los 12 mm. Por el contrario, cuando el volumen de tratamiento sea pequeño se utilizará un menor número de fuentes radiactivas y menos separadas entre sí. En el espaciado entre las fuentes radiactivas también influye la longitud de estas. Para fuentes cortas, de longitud menor de 4 cm, se permite una distancia entre fuentes de 8-15 mm. Por el contrario, para fuentes de longitud superior a 4 cm, el espaciado debe ser de 2-2,2 cm. Utilizar una mayor distancia entre fuentes puede producir necrosis en los tejidos, ya que si las fuentes está muy separadas deben depositar mayor dosis en sus proximidades para alcanzar la dosis prescrita en un determinado punto (fig. 23-3). PRESCRIPCIÓN DE LA DOSIS En el plano central, aquellos puntos situados entre dos o más fuentes del interior del implante donde la tasa de dosis es más baja reciben el nombre de puntos basales. Su determinación es trivial en el caso de fuentes rectilíneas y paralelas, pues se encuentran en el punto medio entre dos fuentes (fig. 23-4). En los implantes dispuestos en forma de triángulo equilátero en varios planos, típicos de tratamientos de mama, los puntos basales se encuentran en los circuncentros de los triángulos (punto donde se unen las mediatrices de cada uno de los lados) (fig. 23-5). Si se disponen en forma 275 PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos FIGURA 23-5 Se muestra el plano central de un implante en forma de triángulos equiláteros. En uno de los triángulos se ha obtenido el circuncentro, que constituye el punto basal para ese triángulo. Se obtendría de forma análoga para el resto de los triángulos. FIGURA 23-3 276 En el ejemplo, se quiere depositar una dosis de 10 Gy en el punto A con dos fuentes con la misma TKRA, pero a distinta distancia. Para depositar más dosis se aumenta el tiempo de tratamiento, ya que ambas tienen la misma TKRA. La fuente 1 está a una distancia de 3 cm, mientras que la fuente 2 está a 30 cm (dibujo no a escala). En la gráfica inferior, se ha calculado la dosis correspondiente a cada punto siguiendo la ley del inverso con el cuadrado de la distancia. Como puede observarse, a 1 cm de distancia de la fuente se obtienen 100 Gy con la fuente 1 y 10.000 Gy con la fuente 2, lo que supone una dosis inadmisible. FIGURA 23-6 Plano central de un implante en forma de cuadrados. La intersección de las diagonales marca los puntos basales. de cuadrados, los puntos basales serán el centro de cada cuadrado (fig. 23-6). Como ya se ha mencionado, en braquiterapia es muy importante evitar zonas muy sobredosificadas. El sis­ tema de París permite predecir, a partir de la experiencia clínica, cuánta sobredosificación es aceptable. Por ello, los puntos basales se normalizan asignándoles una dosis relativa del 100%. Una vez normalizado, se elige como isodosis de referencia la del 85%, es decir, la dosis prescrita se administra al volumen definido por esta isodosis del 85%, o dicho de otro modo, se administra la dosis prescrita a los puntos externos al implante que reciben un 15% menos de la dosis que reciben los puntos basales. Se consideran sobredosificadas todas aquellas zonas que excedan el 170% de la dosis normalizada a los puntos basales, que será el doble de la dosis prescrita. FIGURA 23-4 Localización de los puntos basales en un implante con fuentes rectilíneas y paralelas. Como puede apreciarse en la figura, el plano central está localizado a mitad de longitud de las fuentes. Una vez en este plano, el punto medio entre dos fuentes es el punto basal. Por ejemplo, si se quieren administrar 10 Gy, los puntos basales recibirán una dosis de 10 Gy/0,85 = 11,765 Gy, que constituye el 100% de la dosis relativa debido a la normalización utilizada. Por tanto, se considerará como zona sobredosificada toda dosis que exceda el 170% de 11,765 Gy, es decir, 20 Gy. CAPÍTULO 23 Dosimetría clínica en braquiterapia FIGURA 23-7 Comparación de dos planos de isodosis, en la parte superior utilizando el sistema de París y en la parte inferior utilizando el SSDS. Obsérvese cómo en el sistema de París la longitud activa excede el área de tratamiento, delimitada por la isodosis de 1.000 cGy. ADAPTACIÓN DEL SISTEMA DE PARÍS A BRAQUITERAPIA HDR. DIFERENCIAS La creciente utilización durante la década de 1990 de las unidades de carga remota diferida, dotadas con una pequeña fuente que realiza paradas, propició la adaptación del tradicional sistema de París (conocido como PDS, Paris Dosimetry System) al sistema SSDS (SteppingSource Dosimetry System). Además, la utilización en estas unidades de fuentes de HDR introdujo algunas consideraciones desde el punto de vista radiobiológico. 277 El sistema SSDS presenta las siguientes diferencias respecto del sistema tradicional de París: © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ● ● ● Longitud activa: toda la longitud activa está dentro de la zona de tratamiento, manteniéndose a una distancia de 5 mm de los extremos. De este modo, las fuentes tienen que parar más tiempo en los extremos. En el sistema de París, dado que las fuentes eran uniformes, o en caso de pequeñas fuentes capaces de realizar paradas, no se permitían tiempos distintos de parada, la longitud activa excedía la longitud del implante (fig. 23-7). Puntos basales: tal como se han definido anteriormente, en el sistema de París los puntos basales estaban situados sólo en el plano central. Sin embargo, en el SSDS se obtienen los puntos basales en todos los planos del implante, se calcula la dosis media y este valor constituye el 100% de la distribución de dosis (fig. 23-8). No se esperan grandes diferencias entre los distintos puntos de cada plano, ya que, como se verá más adelante, los tiempos de parada se optimizarán de manera que la dosis recibida por estos puntos sea aproximadamente la misma. Prescripción: atendiendo a criterios radiobiológicos, se opta por la prescripción a una isodosis de mayor valor, siendo el criterio más extendido la prescripción a la isodosis del 90%. De este modo, se consigue una distribución de dosis más homogénea. FIGURA 23-8 Situación de los puntos basales en el SSDS. Los puntos basales están definidos en toda la longitud del implante, en lugar de estarlo sólo en el plano central. 3. CÁLCULO DE DOSIS El cálculo de distribuciones de dosis en braquiterapia difiere, en lo concerniente a algoritmos de cálculo, del que se ha estudiado anteriormente en teleterapia. En 1921, Sievert introdujo un método de cálculo basado en integrales para calcular la distribución de la tasa de exposición de una fuente lineal, en la que se tenía en cuenta, además, la absorción debida al encapsulamiento de la fuente radiactiva. Posteriormente se demostró que el método no era tan preciso en direcciones oblicuas, dado que el espesor de encapsulamiento que atravesaba la radiación era mayor. PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos En la actualidad, aunque también se utilizan planifica­ dores para el cálculo, los algoritmos diseñados para bra­ quiterapia no tienen en cuenta la distinta absorción de radiación por parte de los tejidos en función de su densi­ dad. Los planificadores consideran que todo el paciente, incluidas las zonas exteriores a él, es equivalente a agua. En su mayoría, utilizan las tablas proporcionadas por el formalismo AAPM TG-43. Algunos planificadores comerciales ya introducen estas correcciones, utilizando algoritmos de tipo cono colapsa­ do, resolviendo la ecuación de transporte de Boltzmann o algoritmos basados en métodos de Monte Carlo. Las dis­ tribuciones de dosis así obtenidas son mucho más precisas. ● ● 3.1. Algoritmos de cálculo FORMALISMO AAPM TG-43 El formalismo TG-43 fue establecido en 1995 por la American Association of Physicist in Medicine (AAPM) y tiene la ventaja de que considera diversos factores físicos por separado. Aunque el estudio en profundidad del formalismo va más allá del alcance de este libro, se dan a continuación unas pinceladas generales para comprender su funcio­ namiento. 278 La tasa de dosis absorbida en un punto r viene dada por: G(r ) D (r ) = Sk ⋅ Λ ⋅ ⋅ g(r ) ⋅ F(r ) G(r0 ) donde: ● ● ● ● r0 es un punto de referencia que puede tomarse como situado a 1 cm de distancia del centro de la fuente radiactiva. La introducción de este punto tiene por objeto evitar que la tasa de dosis sea infinita en las proximidades de la fuente. Sk es una constante denominada fuerza de kerma en aire (air-kerma strength) cuyo valor coincide numé­ ricamente con la tasa de kerma de referencia en aire (TKRA) y habitualmente se expresa, para abreviar, en unidades U (1 U = 1 mGy·m2·h−1 = 1 cGy·cm2·h−1). Nótese que, aun coincidiendo en valor numérico, las unidades no son las mismas, puesto que las unidades de la TKRA son Gy·h−1. Λ es la constante de tasa de dosis y depende del dise­ ño particular de la fuente, pues aunque contengan el mismo radioisótopo, las fuentes pueden diferir en las características de su blindaje o en el método de fabricación. Por tanto, a la hora de asignar esta cons­ tante debe buscarse el valor atendiendo no sólo al radioisótopo que contiene, sino también al fabricante y el modelo de la fuente. G es la función de geometría y tiene en cuenta el descenso de la fluencia de fotones al aumentar la distancia, excluyendo la dispersión de fotones y la ate­ nuación. Si la fuente fuera puntual, G(r) = 1/r2, tal como se asume en el ámbito de la protección radiológica como aproximación, puesto que, a una distancia suficientemente grande (como las que se utilizan en protección radiológica) se comporta como una fuente puntual; sin embargo, a distancias pequeñas, del or­ den de centímetros, esta aproximación no es válida y hay que tener en cuenta la geometría particular de la fuente, es decir, si es una fuente puntual o una fuente lineal, por ejemplo. g es la función radial de dosis, que tiene en cuenta el des­ censo en el valor de la dosis al aumentar la distancia a la fuente debido exclusivamente a la dispersión de fotones y a la atenuación. Por tanto, considera la disminución de la dosis debida a los efectos que no tiene en cuenta G. F es la función de anisotropía y refleja que la dosis no es uniforme alrededor de la fuente. En una fuente lineal, es fácil ver que los puntos situados en la direc­ ción del eje recibirán una dosis menor, dado que hay un mayor espesor de blindaje, que un punto situado a la misma distancia pero perpendicularmente a la misma, donde el blindaje atravesado por la radiación para llegar a ese punto es menor (fig. 23-9). Los valores de las funciones descritas anteriormente se encuentran publicados en la literatura científica, donde se van actualizando a medida que se refinan los métodos de cálculo, y son incluidos en los distintos planificadores. HETEROGENEIDADES Como ya se ha mencionado, el formalismo TG-43 no permite corregir la diferente absorción de los tejidos debido a su distinta densidad con respecto del agua. Se distinguen tres tipos de algoritmos: ● Semiempíricos: se considera que todo el paciente es equivalente a agua, pero introduciendo correcciones calculadas de Monte Carlo debidas al blindaje del aplicador. Se utiliza, por ejemplo, en los aplicadores FIGURA 23-9 Fuente encapsulada de 137Cs. El punto A se verá afectado por los fotones procedentes de cada una de las esferas. Sin embargo, el punto B, aun encontrándose a la misma distancia del centro de la cuenta, recibirá menos contribución de las esferas que están más hacia la izquierda del dibujo. CAPÍTULO 23 Dosimetría clínica en braquiterapia ● ● ● Fletcher, para tener en cuenta que el recto recibirá menos dosis debido al blindaje de los ovoides. Métodos de superposición/convolución: adaptan los algoritmos utilizados en teleterapia al ámbito de la braquiterapia. Resolución analítica de la ecuación de transporte de Boltzmann: esta ecuación se utiliza en física estadística para modelar partículas fuera del equilibrio termodinámico. En el ámbito de las radiaciones ionizantes es posible, además, modelar la absorción y la dispersión de energía. La ecuación de transporte de Boltzmann presenta varias dificultades para su resolución, dado que es una ecuación diferencial. Este método introduce algunas aproximaciones para reducir la ecuación de transporte de Boltzmann a un sistema lineal de ecuaciones. Monte Carlo: resuelve la ecuación de transporte de Boltzmann mediante el método de Monte Carlo. 3.2. Planificación inversa. Algoritmos de optimización La posibilidad de optimización de distribuciones de dosis es una característica de los equipos de braquiterapia equipados con fuentes radiactivas que pueden realizar paradas en determinadas posiciones. Como ya se ha visto, estos equipos permiten depositar más dosis en unas zonas que en otras aumentando el tiempo de parada. Un ejemplo de estos equipos son los que realizan tratamientos de HDR. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Cabe plantearse en este momento cuáles son los tiempos de parada óptimos que se necesitan en cada una de las posiciones de los catéteres que constituyen un implante de braquiterapia. La planificación directa consiste en elaborar una distribución de dosis y comprobar si cumple los requisitos; si no los cumple, hay que hacer una nueva distribución que se ajuste mejor, y así sucesivamente. Por el contrario, en la planificación inversa se introducen en el planificador las características de la distribución que se quiere obtener y el programa ajustará los parámetros de planificación para llegar a la solución que mejor cumple los requisitos o, en su defecto, la que más se aproxime. En braquiterapia, los parámetros de entrada son los puntos de dosis, es decir, se sitúan unos puntos en el implante y se introduce en el planificador qué dosis deben alcanzar. El planificador, una vez concluida la optimización, proporcionará los tiempos de parada necesarios en cada una de las posiciones. Finalmente se tendrá un sistema con tantas ecuaciones como puntos de dosis haya, y tantas incógnitas como tiempos de parada. Es necesario un algoritmo que resuelva estas ecuaciones. OPTIMIZACIÓN A DISTANCIA En el sistema de ecuaciones que se plantea existen soluciones en las cuales los tiempos de parada pueden ser negativos, lo cual, lógicamente, carece de sentido físico. Para desechar estas soluciones con tiempos negativos se introduce una restricción más: el gradiente de tiempos de parada. Esta función evita que, dentro de un mismo catéter, los tiempos de parada sean muy distintos entre sí. Los tiempos de cada catéter se modelan por medio de polinomios para facilitar la resolución del sistema, siendo este el motivo por el que a veces se conoce este método como «optimización polinómica». Debe tenerse en cuenta que este tipo de optimización falla en implantes de gran volumen. OPTIMIZACIÓN GEOMÉTRICA Considera exclusivamente la forma geométrica del implante. En este caso, el usuario no elige los puntos de dosis, sino que serán las propias posiciones de parada las que actúen como tales. Por ejemplo, en un catéter, una posición intermedia recibiría contribución de dosis por parte de todas las posiciones de parada circundantes. Por tanto, el algoritmo bajará el tiempo de parada de esa posición, ya que recibe suficiente dosis de los puntos circundantes. Por el contrario, en una posición extrema sólo tendría contribución por un lado, el más cercano al centro del catéter, por lo que el algoritmo aumentará el tiempo de parada en esa posición. Aunque este algoritmo produce buenos resultados en implantes de gran volumen, hay que asegurarse de que el implante tiene una geometría regular. En caso contrario, puede dar malos resultados. OPTIMIZACIÓN VOLUMÉTRICA Es una mezcla de los dos anteriores, tomando las ventajas de cada uno de ellos. A través de la optimización a distancia se consigue alcanzar el objetivo en los puntos de dosis. Para cada catéter, asigna los tiempos relativos de cada una de las paradas. Mediante la optimización geométrica, la distribución de dosis es más homogénea, y además calcula el tiempo total de cada uno de los catéteres. La asignación de los puntos de dosis en estos casos puede realizarse de manera manual o automática. Si se ha delimitado un volumen de tratamiento (CTV, clinical target volume), el planificador es capaz de construir una malla de puntos de dosis en la superficie del volumen. Existen, además, varios métodos para la resolución de las ecuaciones mediante optimización volumétrica, basándose en una función de coste. En dicha función se penaliza más la distribución cuanto menos cumple los objetivos. Por tanto, el algoritmo utilizado ha de encontrar el mínimo de dicha función de coste. Una función de coste tiene muchas variables y, por tanto, se necesitarían muchas dimensiones para representarla. Sin embargo, el lector puede imaginar, a modo de 279 PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos ejemplo, que la función de coste es un perfil montañoso. El problema de optimización es encontrar el punto más bajo de esta región, con los ojos vendados y sin más ayuda que un bastón. Utilizando esta analogía, se exponen los algoritmos más importantes: ● ● ● 280 ● Algoritmo de Newton: es el más sencillo de todos. En el ejemplo del perfil montañoso, el lector puede empezar a caminar por la montaña, encontrar un pequeño hoyo y pensar que ya ha llegado al punto más bajo, puesto que se mueva hacia donde se mueva sólo va a subir, y nunca a bajar. Sin embargo, no es el punto más bajo. Matemáticamente, esta situación se describe diciendo que se ha llegado a un mínimo local. Es evidente que la solución encontrada dependerá enormemente de las condiciones iniciales, puesto que si el lector comienza a caminar en otra parte de la montaña, encontrará un hoyo distinto, o el propio valle si tiene suerte. Algoritmo simulated-annealing: el annealing o templado se utiliza en la industria para alterar las propiedades de un material. Para ello, se calienta el material a una alta temperatura y después se deja enfriar lentamente. El mismo principio se aplica a la función de coste, asignándole una altura muy grande en el ejemplo de la montaña y dejándole que busque el mínimo. Una vez encontrado el mínimo, le sitúa en una cota alta y nuevamente busca el mínimo, y así sucesivamente. Este método tiene la gran ventaja de que evita los mínimos locales. Algoritmos genéticos: este tipo de algoritmos simula las leyes de selección de la naturaleza. Se crean dos o más individuos, se cruzan entre ellos, se evalúa su descendencia y se eliminan los menos aptos. Tras varias generaciones, se llega a un individuo con las mejores características posibles. 4. EVALUACIÓN DE DISTRIBUCIONES DE DOSIS distinta a como se suele hacer en teleterapia. Esta forma alternativa sigue dos reglas básicas: ● ● Hay que tener especial cuidado con esta notación porque puede inducir a error. Como regla mnemotécnica, basta con recordar que si hay una D en la parte izquierda de la igualdad, el valor que debe aparecer a la derecha es una dosis; si, por el contrario, en la parte izquierda de la igualdad se encuentra una V, el valor de la derecha debe ser un volumen. Por último, la notación es válida independientemente de las unidades utilizadas, es decir, el volumen puede expresarse en porcentaje, centímetros cúbicos o cualquier unidad de volumen. Del mismo modo, la dosis puede expresarse en porcentaje, Gy o cGy. 4.2. El histograma dosis-volumen natural Además de los dos tipos de histograma estudiados hasta ahora, esto es, diferencial y acumulativo, en braquiterapia se emplea un tipo de histograma adicional: el histograma dosis-volumen natural. Se trata de un histograma diferencial al que se ha realizado un cambio de variables para eliminar la dependencia con el inverso del cuadrado de la distancia. En la figura 23-10 se muestran los tres histogramas de un implante de semillas para próstata. El histograma acumulativo (fig. 23-10A) no aporta mucha información, dado que la curva desciende rápidamente. Sin embargo, el histograma diferencial (fig. 23-10B) aporta algo más de información: ● 4.1. Tipos de histogramas. Interpretación Hasta ahora se han visto dos tipos de histograma dosisvolumen: ● ● Diferencial, que muestra, para un valor de dosis determinado, cuánto volumen recibe ese valor de dosis. Acumulativo, que proporciona el volumen que recibe un valor de dosis mayor o igual que el valor buscado. Por ejemplo, si para un valor de 50 Gy de dosis el histograma acumulativo muestra una correspondencia en el 20% del volumen, significa que el 20% del volumen recibe una dosis mayor o igual que 50 Gy. El histograma acumulativo se obtiene calculando la integral del histograma diferencial. Es habitual, especialmente en el ámbito de la braquiterapia, recoger los datos del histograma en una forma algo Si el valor solicitado es una dosis X al que corresponde un volumen Y, entonces se expresa como DX = Y. En el ejemplo anterior, se expresaría como D20 = 50 Gy. Si el valor solicitado es un volumen, se utiliza una V, y entonces VY = X. Por ejemplo, V50 = 20% significaría que el 20% del volumen recibe una dosis igual o mayor que 50 Gy. ● La primera zona, que llega hasta aproximadamente 900 cGy, presenta un brusco descenso. El significado es que en la zona de cálculo hay un gran número de puntos con dosis bajas. Corresponde a los puntos que están muy alejados del implante, los cuales, por la ley del inverso del cuadrado de la distancia, reciben una dosis muy baja. Existe un máximo en torno a 1.040 cGy. Es decir, ya dentro del implante hay un número relativamente grande de puntos que reciben este valor de dosis. Sin embargo, debido a los valores que se encuentran para dosis bajas, este máximo apenas puede apreciarse. Si se elimina la dependencia con el inverso del cuadrado de la distancia, como sucede en el histograma natural (fig. 23-10C), este máximo correspondiente a 1.040 cGy es mucho más apreciable, ya que no se ve enmascarado por el gran número de puntos que reciben dosis bajas por estar a gran distancia. A la hora CAPÍTULO 23 Dosimetría clínica en braquiterapia de evaluar la distribución, es mucho más interesante conocer qué sucede en las cercanías del implante que conocer qué dosis reciben puntos que están muy alejados, y que probablemente tengan poco interés clínico. 5. RESUMEN ● ● ● ● ● ● ● Los sistemas en braquiterapia son un conjunto de reglas que deben cumplirse para conseguir una dosimetría clínica adecuada en el volumen que se desea tratar. Son de gran relevancia el sistema de París (PDS) y su adaptación a HDR (SSDS). En la actualidad, los sistemas de braquiterapia, a excepción del sistema de París, han ido cayendo en desuso debido a que los planificadores permiten un cálculo preciso de la dosis. El método de cálculo de la dosis más utilizado es el AAPM TG-43, que no permite corregir por la diferente absorción de los tejidos porque se considera que todo el medio es agua. No obstante, existen métodos de corrección de heterogeneidades, como son los semiempíricos, los basados en métodos de superposición/convolución, en la resolución analítica de la ecuación de transporte de Boltzmann o en Monte Carlo. Por medio de la planificación inversa pueden conseguirse distribuciones de dosis personalizadas, especialmente en sistemas de HDR. Una herramienta adicional en braquiterapia para la evaluación de distribuciones de dosis es el histograma dosis-volumen natural. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. Bibliografía FIGURA 23-10 Dado un implante prostático con semillas, se muestran los tres histogramas de dosis-volumen: acumulativo (A), diferencial (B) y natural (C). En este último se aprecia, en el eje de ordenadas, que se ha realizado un cambio de variables. (Datos por cortesía del Dr. José Manuel González Sancho, radiofísico del Hospital Universitario Central de Asturias, Oviedo.) Beaulieu L, Tedgren AC, Carrier JF, Davis SD, Mourtada F, Rivard MJ. Report of the Task Group 186 on model-based dose calculation methods in brachytherapy beyond the TG-43 formalism: current status and recommendations for clinical implementation. Med Phys. 2012;39:6208-36. Khan FM. The physics of radiation therapy. 4th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; 2010. Nag S. High dose rate brachytherapy: a textbook. Leander, TX: Futura Pub Co.; 1994. Nath R, Anderson LL, Luxton G, Weaver KA, Williamson JF, Meigooni AS. Dosimetry of interstitial brachytherapy sources: recommendations of the AAPM Radiation Therapy Committee Task Group No. 43. Med Phys. 1995;22:209-34. Pierquin B, Marinello G. A practical manual of brachytherapy. Madison, Wisconsin: Medical Physics Publishing Corporation; 2000. Rivard MJ, Coursey BM, DeWerd LA, Hanson WF, Huq MS, Ibbott GS, et al. Update of AAPM Task Group No. 43 Report: a revised AAPM protocol for brachytherapy dose calculations. Med Phys. 2004;31:633-74. 281 CAPÍTULO 24 Técnicas de tratamientos con radiofármacos Jaime Martínez Ortega, Luis Núñez Martín y Carmen Escalada Pastor ÍNDICE 282 1. Introducción 282 2. Tratamientos con radiofármacos 282 2.1.Tratamientos tiroideos 283 2.2.Tratamientos de metástasis óseas y del dolor articular 283 2.3.Tratamientos hepáticos 284 2.4.Tratamientos hematológicos 284 3. Dosimetría interna 284 3.1. Período efectivo de semidesintegración 285 3.2. Método de cálculo en dosimetría interna 285 1. INTRODUCCIÓN A las modalidades de tratamientos radioterápicos estudiadas en capítulos anteriores, teleterapia y braquiterapia, se añade uno más: el tratamiento con radiofármacos. Aunque su finalidad es similar a la de la braquiterapia, es decir, realizar un tratamiento local, para depositar la energía necesaria en el tumor se aprovechan mecanismos fisiológicos y metabólicos de distribución. En la dosimetría clínica estudiada en capítulos anteriores se utilizaban algoritmos de cálculo que producían resultados muy exactos y precisos. Por el contrario, en el tratamiento con radiofármacos, la dosimetría física está poco desarrollada y su exactitud y precisión es reducida. Este tipo de dosimetría recibe el nombre de «dosimetría interna». Así como en teleterapia o braquiterapia se puede tener una incertidumbre en torno al 5%, en los tratamientos con radiofármacos las incertidumbres en el cálculo de la dosis efectiva pueden ser del orden del 20% o incluso mayores. Al utilizarse fuentes no encapsuladas existe, a diferencia de las fuentes radiactivas utilizadas en braquiterapia, riesgo de contaminación. Por tanto, los procedimientos de protección radiológica que acompañan a los tratamientos son objeto de atención importante, que deben 4. Protección radiológica en tratamientos con 131I 286 4.1.Tratamiento del hipertiroidismo 286 4.2.Tratamiento del cáncer de tiroides 287 5. Resumen 288 Bibliografía 289 perseguir minimizar el riesgo de contaminación o que el tratamiento se realice de la forma más precisa y exacta, dado que el material contaminante deberá restarse del que está dirigido a tratar el tumor. Por último, la terminología empleada en el ámbito de la medicina nuclear ha llegado a ser confusa en estos tratamientos al denominar como dosis lo que realmente es la actividad, al expresarla en términos de becquerelios y no de Gy. Esta equivocación es el resultado de aplicar mecánicamente la idea clínica de cantidad de medicamento a dispensar para un tratamiento (por ejemplo, una dosis de 1 g de paracetamol) a este campo de la dosimetría en tratamientos con radiofármacos, donde es frecuente escuchar expresiones como que «a este paciente se le ha administrado una dosis de 100 mCi de 131I». 2. TRATAMIENTOS CON RADIOFÁRMACOS Un radiofármaco es un fármaco en el cual un átomo constituyente de su molécula es radiactivo, hecho que no altera sus propiedades químicas. Generalmente se presentan en forma líquida y suelen administrarse por vía intravenosa, intraarterial u oral. © 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos CAPÍTULO 24 Técnicas de tratamientos con radiofármacos TABLA 24-1 Radioisótopos más utilizados Isótopo Energía de Energía de emisión b (keV) emisión g (keV) T1/2 Alcance máximo en tejido blando (mm) 32 P 695 − 14,3 días 8 89 Sr Y 583 935 − − 50,5 días 74,1 horas 2,4 11 I 182,7 364 8,02 días 2 Sm Er 186 Re 233 99 349 103 − 137 46,3 horas 9,4 días 90,6 horas 3,1 1 3,6 90 131 153 169 Un tratamiento con radiofármacos consiste en la administración de un radiofármaco para que, por razón de mecanismos fisiológicos o metabólicos, o por inoculación directa, se deposite en la región tumoral. La consecuencia de este depósito y la desintegración de los átomos radiactivos producirán la irradiación del tumor, con el consiguiente depósito de energía en este. Los radioisótopos utilizados en terapia deberían ser, idealmente, emisores a o b, ya que debido a su corto alcance les hace idóneos para la irradiación eficiente de las células con las que llegan a estar en contacto directo, evitando por otra parte irradiar los tejidos circundantes. En la tabla 24-1 se exponen los radioisótopos más comunes, de los cuales el 131I es el más utilizado. En dicha tabla puede apreciarse que algunos emisores b también son emisores g. Los tratamientos más frecuentes son los tiroideos, la metástasis ósea y los dolores articulares, los tumores y las metástasis hepáticas, y los hematológicos. © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. 2.1. Tratamientos tiroideos El tratamiento de patologías de tiroides aprovecha la capacidad de esta glándula de captar yodo para la síntesis de hormonas tiroideas. El radiofármaco utilizado es 131I en forma de yoduro de sodio (NaI), y se administra por vía oral. Una vez en el aparato digestivo, el 131I se incorpora al torrente sanguíneo, es distribuido fisiológicamente y captado por el tiroides. Las indicaciones de tratamiento con 131I, son el hipertiroidismo y los cánceres de tiroides. Los tratamientos de hipertiroidismo precisan administrar actividades del orden de 400-675 MBq, para lograr una dosis absorbida en la glándula de hasta 100 Gy (comparable a la que recibe una próstata con un implante braquiterápico permanente de semillas de 125I). En el cáncer de tiroides, el tratamiento está orientado a eliminar los restos de cáncer de tiroides que hayan podido quedar tras la cirugía o bien a irradiar las posibles metástasis que haya originado el tumor primario. Aplicaciones Leucemia, trombosis esencial, policitemia Metástasis óseas Tumores neuroendocrinos, radioinmunoterapia, sinoviortesis Hipertiroidismo, cáncer de tiroides, cáncer de hígado, radioinmunoterapia Metástasis óseas Sinoviortesis Metástasis óseas, sinoviortesis La actividad administrada es del orden de 3.700 MBq o superior, pudiéndose llegar hasta los 11.100 MBq, con la finalidad de alcanzar, al menos, 50 Gy de dosis absorbida en las metástasis. Cabe destacar que, administrando una actividad mayor, en el caso del cáncer de tiroides la dosis absorbida es menor que en el hipertiroidismo. Aunque resulte paradójico, esto es así debido a la distinta captación de yodo en una situación y en otra. Mientras que un paciente hipertiroideo captará gran cantidad de yodo en su tiroides íntegra, un paciente a quien le ha sido extirpada la glándula y sólo conserva pequeños restos tiene un porcentaje de captación mucho menor. Los tratamientos anteriores son posibles gracias a las partículas b emitidas por el 131I, que depositan la dosis en una corta distancia dentro del tiroides. Sin embargo, este isótopo emite además fotones g, lo que constituye un problema de protección radiológica y obliga en algunos casos a ingresar al paciente. 2.2. Tratamientos de metástasis óseas y del dolor articular El tratamiento de las metástasis óseas con radioisótopos es de carácter paliativo y está orientado a eliminar o aliviar el dolor. Cuando las lesiones están bien localizadas pueden abordarse con radioterapia externa, pero si hay múltiples puntos afectados suelen utilizarse radiofármacos. Los radioisótopos consisten en moléculas por las que tienen avidez las zonas con actividad ósea, y que son marcadas por un isótopo radiactivo. Los radioisótopos más utilizados son emisores b ο a, como 186Re, 153Sm, 89 Sr y 223Ra. Como consecuencia de la administración del radiofármaco, este se incorpora en las estructuras óseas afectadas por las metástasis, caracterizadas por ser de alta actividad metabólica, y así se consigue la irradiación local de estas. La dosis que se pretende administrar es del orden de 40 Gy. Los tratamientos con radioisótopos, como por ejemplo el 153Sm, pueden realizarse de forma ambulatoria, si bien es necesario recoger la orina excretada dentro de las 283 PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos primeras 6 horas del tratamiento en unos depósitos especiales para su procesamiento como residuo radiactivo. Otro tipo de tratamiento es el de la sinoviortesis radioisotópica con radioisótopos. Su objetivo es reducir la tumefacción y el dolor articulares en la artritis inflamatoria y reumatoide, sobre todo de grandes articulaciones, cuando no hay respuesta al tratamiento convencional. Consiste en la administración del isótopo mediante la inyección intraarticular del coloide de 90Y, el cual permanece en la cavidad articular y destruye la membrana sinovial afectada cuando constituye un peligro para los cartílagos, los huesos y los ligamentos vecinos. 2.3. Tratamientos hepáticos El tratamiento con radioisótopos se realiza en tumores primarios, como el hepatocarcinoma inoperable, o bien en metástasis hepáticas de otros tumores. El mecanismo de acción subsiguiente a la radioembolización del radiofármaco aprovecha la hipervascularización de las lesiones para concentrar el radiofármaco dentro de la lesión. Para la evaluación dosimétrica debe realizarse, previamente al tratamiento, un estudio de la circulación arterial del hígado mediante gammagrafía. Para este estudio de simulación del tratamiento se utilizan alrededor de 200 MBq de macroagregados de albúmina marcados con 99mTc. 284 Con este estudio se evalúa la cantidad de material radiactivo que llegará a la zona tumoral y se infiere la dosis absorbida que se pretende administrar mediante el radiofármaco a utilizar en la terapia, así como la que puede alcanzar a los órganos de riesgo, como el pulmón. El radiofármaco utilizado viene en forma de microesferas (20-60 mm de diámetro) de vidrio o resina que contienen 90Y, y las actividades que se pretende que alcancen el tumor son del orden de 4 GBq, para llegar a depositar una dosis absorbida de unos 120 Gy. Al tratarse de un procedimiento intervencionista, en el cual participan radiólogos sin experiencia en el trabajo con fuentes radiactivas abiertas, debe procederse a una planificación cuidadosa del procedimiento, estableciendo los trabajos y las responsabilidades de cada participante. Como el material es inyectado intraarterialmente, existe un cierto riesgo de contaminación por extravasación o derrame durante la inyección. Debido a esta posible contaminación e irradiación externa del personal, el riesgo por irradia­ ción o contaminación externa es importante, por lo que debe monitorizarse todo el personal implicado en la intervención, así como el material utilizado y los residuos que se produzcan (jeringas, paños quirúrgicos, gasas, etc.), que deberán ser retirados y tratados como residuos radiactivos. Una idea del riesgo de la contaminación con este tipo de material emisor b, es que una actividad de 100 MBq en contacto con la piel 3 minutos, puede producir una dosis absorbida de 10 Gy, suficiente para manifestarse en forma de quemadura. Si dicha contaminación no es detectada y permanece en la piel, puede llegar a producir una dosis absorbida de hasta 85 Gy. 2.4. Tratamientos hematológicos Existen problemas hematológicos en los que se utiliza el 32P para su tratamiento. Este radioisótopo es metabolizado incorporándose a las células proliferativas de la matriz ósea, por lo que preferentemente se irradiará la médula ósea. La actividad administrada va desde los 185 MBq hasta los 444 MBq, produciendo una dosis efectiva de 407 mSv a 978 mSv, respectivamente. El 32P pasa posteriormente al torrente sanguíneo, y finalmente se deposita en el hígado. 3. DOSIMETRÍA INTERNA A la dosimetría realizada en medicina nuclear se la conoce como dosimetría por radiación interna médica (MIRD, medical internal radiation dosimetry), o de forma abreviada, dosimetría interna. Su objetivo es determinar la dosis absorbida por determinados órganos o regiones anatómicas como consecuencia del depósito de los radiofármacos en ellos. La dosimetría dirigida a determinar la dosis en los órganos blanco se establece fundamentalmente mediante cálculo, el cual es verificado con medidas dosimétricas en maniquís y simulaciones de Monte Carlo. En cuanto a metodología dosimétrica, el cuerpo humano es considerado como un conjunto de órganos fuente y un conjunto de órganos blanco, pudiendo darse el caso frecuente de que un órgano sea a la vez fuente y blanco. En este campo de la dosimetría, el concepto de órgano blanco difiere de aquel designado para radioterapia, ya que en dosimetría interna un órgano blanco puede ser cualquier órgano, sea este un tumor o formado por tejido sano. Esta terminología difiere en principio de la utilizada en radioterapia, teleterápica o braquiterápica, y es consecuencia de que en el tratamiento con fuentes no encapsuladas la diseminación del material radiactivo se produce por todo el organismo, y se tiene interés tanto en determinar la dosis en los tejidos tumorales como en los sanos, pero de todas formas esto es lo mismo que se plantea en radioterapia, en la cual debemos pro­porcionar una dosis absorbida al tumor, minimizando, es decir, calculando o midiendo, la depositada en los tejidos normales. La dosis absorbida en los órganos blanco se determina por cálculo, utilizando formulaciones como la siguiente: Dt←s = (A˘ s /m t) Σ ∆ IΦi [1] donde: ● ● Dt←s es la dosis en un órgano t debido a un órgano fuente s. Ă s (MBq.h) es la actividad acumulada en el órgano fuente (proporcional al número total de desintegraciones CAPÍTULO 24 Técnicas de tratamientos con radiofármacos ● ● que se producen en el órgano fuente), que depende de los siguientes factores: ● Actividad administrada. ● Captación, retención y excreción del órgano fuente. ● Decaimiento físico del radionúclido. mt es la masa del órgano blanco. ∆I Φi, representa la suma para cada una de las transiciones nucleares i, del producto de la constante de la dosis absorbida de equilibrio ∆I (g.Gy/MBq.h), por la fracción absorbida de energía Φi para cada transición nuclear i. Φi puede tomar valores entre 0 y 1, en función de que se trate de radiaciones penetrantes o no, y en función de la geometría y las características absorbentes de la fuente y el blanco. Algunos factores importantes a tener en cuenta para una evaluación aproximada de las dosis puestas en juego son: ● ● ● El tiempo de exposición del órgano blanco, que está ligado a la Ă s, al mecanismo fisiobiológico de distribución y al proceso físico de decaimiento radiactivo. Un radioisótopo que se elimina fácilmente producirá una menor irradiación de tejidos sanos. El mecanismo de eliminación global, que permite centrar la atención en los órganos más afectados. Un isótopo que se elimina por la orina orienta nuestra atención hacia la dosis recibida por los riñones o la vejiga; un isótopo que se elimina por las heces nos dirige hacia el estudio de la dosis recibida por el intestino o el colon. El tipo de radiación y energía, que permite conocer la relación de influencia dosimétrica entre órganos fuente y blanco. La expresión resultante sería: A b (t ) = A0 ⋅ e ( b ) − λ ⋅t Uno de los factores a utilizar para el cálculo de la dosis de acuerdo con la ecuación 1 es el valor de Ă s. Este valor se obtiene integrando el área bajo la curva de actividadtiempo para el órgano fuente considerado. Así pues, es necesario conocer las características de esta curva. La evolución de la actividad con el tiempo es una función afectada por dos fenómenos: la desintegración radiactiva física del radiofármaco y la eliminación fisiobiológica de este. La ley de desintegración radiactiva estudiada en el capítulo 1 da cuenta del primer fenómeno, es decir, de la disminución consiguiente de los átomos que siguen siendo radiactivos en función del tiempo: Af (t ) = A0 ⋅ e ( f ) − λ ⋅t [2] Lo que describe esta fórmula son fenómenos exclusivamente físicos. Esto queda reflejado en el subíndice f de la constante de desintegración radiactiva lf. Del mismo modo que para el comportamiento físico, puede establecerse la hipótesis, en un modelo simplificado, de que la eliminación biológica sigue una [3] donde el subíndice b refleja que el decaimiento expo­ nencial se debe de manera exclusiva a procesos bioló­ gicos. Análogamente al caso de la radiactividad, puede definirse un período biológico de semidesintegración Tb como el tiempo para el cual la actividad del fármaco en el organismo se reduce a la mitad, y que de la misma forma viene relacionado con lb según: λ b = ln2 / Tb [4] Podemos considerar que la eliminación de un radioisótopo está determinada por una constante de desintegración total efectiva le, resultado de la suma de lf y /lb: λe = λf + λ b [5] Resulta conveniente conocer el período de semidesintegración Te asociado a le, definido por el tiempo que ha de transcurrir para que la actividad decaiga a la mitad de la cantidad inicial. Se obtiene por la aplicación de las ecuaciones 4 y 5: 1/ Te = 1/ Tf + 1/ Tb 3.1. Período efectivo de semidesintegración © Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito. ley exponencial decreciente. Esto es así dado que los procesos de transporte biológicos para un material determinado son aproximadamente proporcionales a su concentración (de igual forma que la actividad es proporcional al número de átomos radiactivos). [6] Por tanto, si se desea conocer la actividad, transcurrido un tiempo t, de un isótopo con actividad inicial A0, debida tanto a efectos biológicos como al decaimiento físico, podremos aplicar la expresión: A (t ) = A0 ⋅ e ( e ) − λ ⋅t [7] 3.2. Método de cálculo en dosimetría interna Los cálculos de la dosimetría interna debida a radionúclidos tiene dos objetivos fundamentales: uno dirigido a conocer la dosis absorbida en los diferentes órganos de los trabajadores profesionalmente expuestos o del público en general, que han podido incorporar material radiactivo en su organismo por cualquier circunstancia; el segundo, dirigido a conocer la dosis absorbida en los diferentes órganos de los pacientes sometidos a estudios o tratamientos médicos usando radioisótopos. Los métodos de dosimetría interna actualmente están poco implantados, y la precisión y exactitud de sus resultados tienen importantes incertidumbres, sobre todo si se comparan con los procedimientos existentes en teleterapia y braquiterapia. 285 PARTE 6 Aspectos físicos de los tratamientos braquiterápicos y metabólicos El método de cálculo usado en dosimetría interna para la determinación de la dosis absorbida en pacientes se denomina MIRDOSE (Stabin, 1996). Este programa consta de una librería de maniquís que permite el cálculo de la dosis para individuos de diferente edad y tamaño, así como para mujeres en diferentes momentos del embarazo. Sin embargo, el software no incluía librerías de dosis para los radiofármacos utilizados en medicina nuclear, por lo que fue actualizado y reescrito para computadoras personales y dio lugar al modelo ONLINDA/ EXM (acrónimo de organ level internal dose assessment/ exponential modeling). ONLINDA/EXM usa el método RADAR de cálculo de dosis y los factores de corrección suministrados en la web de RADAR. En ONLINDA/EXM, igual que para el MIRDOSE, el usuario tiene que introducir los resultados del modelo cinético, utilizándolo con modelos del cuerpo humano aceptados en la bibliografía científica, permitiendo el cálculo de la dosis de radiación para todos los órganos corporales. También permite modificar las masas de los órganos para pacientes específicos. externa. Las medidas de protección radiológica a adoptar en cada caso deberán tener en cuenta los siguientes factores: ● ● Existen en la actualidad tres comités de expertos dedicados a la actualización y la publicación de datos necesarios para dosimetría interna: International Commission on Radiological Protection (ICRP), Committee on Medical Internal Radiation Dose (MIRD) y The Radiation Dose Assessment Resource (RADAR). 286 Los datos de ICRP están orientados a la estimación de equivalentes de dosis y dosis efectivas recibidas en el ámbito de la protección radiológica, es decir, como consecuencia de la incorporación accidental de un radioisótopo al organismo. Por tanto, no son de aplicación a pacientes sometidos a tratamientos con radiofármacos. MIRD está especialmente creado para obtener dosis absorbidas por pacientes tras la administración de radiofármacos. RADAR recoge en una página de Internet (www.doseinfo-radar.com) una recopilación de datos y publicaciones acerca de dosimetría interna, así como herramientas informáticas que simplifican el cálculo. 4. PROTECCIÓN RADIOLÓGICA EN TRATAMIENTOS CON 131I La característica más significativa en los tratamientos con radiofármacos es la protecci
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