El cochero sin cabeza
Personajes: Narrador
Patrón
Pancracio
Violeta
Asaltante 1, 2 y mujer
Gente
Narrador: A mediados del siglo XIX, en una localidad ubicada entre Talca y San Clemente, llamada
Huilquilemu vivía un hacendado con mucho dinero y poder, no tenía esposa ni hijos, con una
personalidad agria que denotaba amargura y muy autoritario con sus trabajadores. El Patrón tenía
un cochero, el que lo trasladaba en ese transporte cuando este lo requería, pero se enfermó y
murió, por tanto el señor se vio en la necesidad de nombrar a otro cochero, que tenía que ser una
persona de suma confianza.
Patrón: Se murió Juan, ahora tendré que buscar otro cochero… Quién puede ser… Tiene que ser
alguien en quien confíe ciegamente. ¡Ya sé, mi capataz Pancracio! ¡Pancracio!
Pancracio: ¿Me mandó llamar señor? (sonido de puerta)
Patrón: Sí. Como sabes, Juan ha muerto de una terrible enfermedad y necesito otra persona que
maneje mi coche, y ese eres tú.
Pancracio: Muchas Gracias señor, me siento halagado.
Patrón: Ya, no agradezcas tanto, es un trabajo muy absorbente y tu disponibilidad depende de lo
que yo diga. Ahora anda y arregla el coche que voy a salir.
Pancracio: Sí Señor. (se dirige a arreglar el coche)
Narrador: Pancracio es un hombre joven, trabajador y ambicioso. Es uno de los mejores sirvientes
del Patrón, bastante leal y ama a su esposa Violeta.
Pancracio: Mi amor, el patrón me nombró como su cochero.
Violeta: ¿Qué? Pero ese es un trabajo muy peligroso, en las noches de lluvia, cuando debas llevarlo
por el bosque obscuro, hay muchos ladrones por aquí… además al patrón no lo quiere mucho la
gente. (entre sollozos y enojo)
Pancracio: ¿Tú sabes lo que significa que me haya nombrado su cochero? Significa que confía en
mí, me pagará más y tendremos más dinero para comprarnos una casa en la ciudad e irnos de una
vez por todas de aquí.
Violeta: Cuídate mucho Pancracio, más ahora que vamos a tener un hijo. No quiero criar sola a
nuestro bebé.
Pancracio: Por lo mismo, tengo que trabajar más que nunca…para nuestra familia. Amor,
compréndeme, es nuestro futuro, tú, yo y nuestro hijo que viene con la marraqueta bajo el brazo
(ríe)
Violeta: Te entiendo, pero la plata no lo es todo. Ese viejo de tu patrón es un avariento, le importa
sólo el dinero y sus negocios sucios, nada más. Ese pobre hombre de Juan, aún enfermo y lleno de
achaques… tenía que igual ir a acarrear al patrón. Me daba una lástima verlo…
Pancracio: Sí… pero yo estoy sano Gracias a Dio’, tengo mis manos güenas y mis piernas firmes
como acero. Y ese niñito que vas a tener me da más fuerza todavía.
Violeta: No me deja de dar miedo….
Pancracio: ¡Pero mujer! (enojado)… no seas pájaro de mal agüero, todo será para mejor. Mírame,
Te amo.
Violeta: Yo también te amo poh, porfiao (ríen y se abrazan)
Narrador: Una noche de invierno, con una espesa niebla, el patrón le dice a Pancracio que lleve un
importante encargo a la hacienda. Se trataba de grandes sumas de dinero que le habían pagado
recién por unos terrenos.
Patrón: Pancracio, tengo una importante tarea para ti. Se trata de una importante mercancía que
debes transportar hasta la hacienda, por lo que debes ser cuidadoso. (sonido de monedas). Se
exactamente de cuánto dinero se trata, confío en ti.
Pancracio: no le fallaré, señor. (Se va)
Narrador: De repente, en medio del bosque obscuro y la densa neblina, ocasión perfecta para
unos asaltantes que por alguna razón sabían que el cochero andaba con dinero.
Asaltante 1: ¿Trajiste la escopeta?
Asaltante 2: no, pero traje un hacha que tenía en la casa, por si estos huasos se ponen mañosos
(ríen)
Asaltante Mujer: ¿Y yo que cresta voy a hacer?
Asaltante 1: Tú te vai a poner en ese árbol, tení que pedirle ayuda al transportista, dile que unos
malhechores te pegaron y te robaron too´ lo que teníai… tení que llorar.
Asaltante 2: Oye… ¿y cuánto nos va a pagar don Nicolás por robarle a este viejo?
Asaltante 1: ¡Cállate tonto! No te dai cuenta que los árboles tienen oído…… Nos va a dar la mitad
de lo que le robemos…y ya no preguntí ni una cosa má´.
Asaltante Mujer: Esos viejujos siempre se tuvieron rabia… no me extrañaría que se manden a
matar.
Asaltante 1: Menos conversa y pongámonos en acción mejor… vamos. (se van)
Narrador: Los asaltantes fueron enviados por don Nicolás, un hombre muy rico del pueblo que no
soportaba al patrón de Pancracio, la envidia fue su motivación. Estos villanos se ubicaron en sus
posiciones en el bosque
Asaltante 1: Ya flaca! Gánate ahí en el camino, tírate al suelo, pero así no ¡ que parezca que te
pegaron, que estai aturdía, desespera!! Ponele color oh ¡ (…) yaa, ahí si, bien.
Tú, Pedro, escónte detrás de ese árbol.
Asaltante 2: pero ni se te ocurra arrancarte con nuestras partes ¡ mira que dejo too por ir y robarte
hasta la ropa!
Asaltante 1: no, tranquilo amigo, si este es un trabajo serio.
Narrador: Los asaltantes se dispusieron a cometer el atraco.
Asaltante 1: Ahí viene la carreta (sonido de carreta),
Narrador: permanecieron escondidos esperando que llegue la carreta con el dinero. (se escucha
ruido de carreta). Pancracio al ver a la mujer tirada en el camino detuvo bruscamente el coche.
Pancracio: aaaaah! Detente alazán, detente! (ruido de coche deteniéndose brusco)
Asaltante Mujer: Ayyyyy! (gritando quejándose de dolor) …Usté, buen hombre ayúdeme, por favor
(gritando).
Pancracio: ¿Qué le pasó señorita? ¿Qué tiene?
Asaltante Mujer: Unos hombres me han robado to´ lo que traía… no tengo na´, y me
golpearon….ayúdeme ¡por favor! ¡ayyyyy!
Narrador: los delincuentes salen de su escondite y toman a Pancracio por sorpresa abalanzándose
sobre él, y enseguida lo amenaza con un hacha que traía bajo su poncho
Asaltante 1: ¡Entrega la plata!
Pancracio: ¡Qué pasa! ¿Qué quieren?
Asaltante 1: Entrega el dinero, sabemos que lo llevas allí.
Pancracio: ¡Yo no llevo plata!
Asaltante 1: Súbete al coche (le dice al otro asaltante) (sonido de subirse al coche)
Narrador: Uno de los asaltantes se encargó de mantener al cochero quieto en su lugar, mientras el
otro bandido se subió al coche y encontró el dinero que llevaba.
Asaltante 2: Lo tengo! Es enorme, es nuestro ¡!
Narrador: Pancracio al saber que su encomienda había sido encontrada, juntó valor y se levantó
para forcejear con el asaltante, quien sin pensarlo tomó el hacha que llevaban consigo y le arrancó
la cabeza de cuajo con un golpe certero en el cuello a Pancracio. (sonido de Pancracio gritando,
forcejeando y de golpe cortando el cuello.
Asaltante 1: ¡Vámonos de aquí! (suben a su carreta y se van) (sonido de galope de caballos, de
carreta)
Narrador: Mientras los asaltantes huían con el botín, el carruaje de Pancracio se puso en marcha,
los caballos desbocados comenzaron a dar saltos, relinchar y correr de tal forma que eran
incontrolables (sonido de caballos, galope y lluvia con relámpagos)
El cochero, ya sin cabeza, pendiente de la responsabilidad con su trabajo, se dirige a buscar a su
patrón a una fiesta.
Patrón: (sonido de coche deteniéndose y lluvia y relámpagos) Harto tarde llegaste, pero en fin. La
fiesta estuvo aburridísima, como todas las que hacen estos estúpidos, la comida horrible…ah,
espero que hayas cumplido con tu cometido y que hayas entregado la encomienda donde te dije.
Narrador: El patrón no se daba cuenta que Pancracio estaba conduciendo el coche sin su cabeza,
ya que había bebido bastante en la fiesta:
Patrón: Llevame derechito a la cama, porque estoy que me muero de sueño ¡
Narrador: Así el cochero puso el coche en marcha y llevó al patrón a su casa. El señor se despidió
sin esperar respuesta de su dependiente. (se escucha”Chao Pancracio”).
Patrón: Chao Pancracio, mañana te quiero a las 8 acá.
Narrador: Pancracio azotó a los caballos, y partió perdiéndose en medio de la niebla de
Huilquilemu (sonido de tormenta)
Esa noche hubo una gran tormenta y Violeta, sola en su casa, se sentía muy asustada, porque
Pancracio no llegaba. Al clarear el alba la tormenta había acabado, y se escucharon golpes en la
puerta de la casa de Violeta. Era la ama de llaves del patrón de Pancracio, junto con un criado, que
venían jadeando y con rostros palidecidos.
Ama de llaves: Tu marido ¡! Pancracio ¡!
Violeta: Qué pasa con Pancracio ???
Ama de llaves: lo asaltaron anoche ! vimos el coche del patrón, a una velocidad como si el diablo lo
manejara…los caballos desbocaos y ….(asombrado y con miedo) y el coche era comandado por
Pancracio, pero estaba sin cabeza. (sonido de coche con caballos muy rápido)
Narrador: A partir de entonces, en cada noche de luna llena se ve pasar por el bosque, como si
volara, el coche conducido por “el cochero sin cabeza”.
Sonidos
-Música para narrador.
-sonido de puerta.
-arreglando coche.
-pisadas en la madera.
-papel.
-monedas.
-caballos deteniéndose.
-subiéndose al coche.
-golpes, combos.
-hacha cortando la cabeza.
-galope de caballos rápidos, huída.
-disparo de rifle.
-lluvia y relámpago.
-carreta rápida con relinches de caballo.