Las “fronteras ideológicas” y la última
dictadura
militar en Argentina (1976–1983):
el caso de las operaciones encubiertas
en América Central*
Las “fronteras ideológicas” y la ideología dela dictadura
Las “fronteras ideológicas” y la ideología de la dictadura La
dictadura militar en Argentina (1976 a 1983) fue de carácter
profundamente nacionalista, esta identificaba las ideologías de
izquierda como la principal amenaza para la integridad del país. Los
militares interpretaron su lucha contra el comunismo en términos
morales, como una guerra entre el bien y el mal. Esta convicción fue
la base para formular la doctrina de seguridad nacional, que
justificaba la persecución de cualquier persona que contribuyera al
avance de las guerrillas comunistas. Esta visión también reforzó la
creencia en la excepcionalidad de la nación argentina y llevó a la
adopción de las fronteras ideológicas, una idea donde distinguió
entre países que defendían los valores occidentales y cristianos, y
aquellos que buscaban destruirlos.
Las causas de la intervención argentina
Las causas de la intervención argentina Durante la dictadura de los
Somoza en Nicaragua, los militares argentinos observaron similitudes
con los problemas que enfrentaban en su propio país. En ambos casos,
grupos subversivos de izquierda amenazaban la estabilidad del poder.
Tradicionalmente, Estados Unidos había sido el principal influenciador
de la estabilidad y lucha contra el comunismo en América Central. Sin
embargo, con la elección de Jimmy Carter en 1977, se produjo un cambio
en la política exterior de Estados Unidos. Este se enfatizó en los valores
democráticos y el rechazo a evaluar regímenes según su ideología, lo
que llevó a que los líderes latinoamericanos sintieran que Estados
Unidos ya no garantizaba la seguridad en la región. Los militares
argentinos, considerando la lucha contra el comunismo como una
cuestión más allá de las fronteras nacionales, sintieron la necesidad de
actuar por cuenta propia ante la percepción de una disminución del rol
de Estados Unidos en la defensa anticomunista.
Actividades encubiertas argentinas antes del triunfo sandinista
Antes del triunfo sandinista en Nicaragua, los militares argentinos
intensificaron sus actividades encubiertas debido a la inestabilidad
en la región y la amenaza percibida de la revolución sandinista, que
incluía la posibilidad de alianzas con Cuba y la Unión Soviética. En
1977, durante la Conferencia de Ejércitos Americanos en Managua,
se firmó un acuerdo secreto entre representantes argentinos y
Anastasio Somoza Debayle para apoyar a las fuerzas que luchaban
contra los sandinistas. Esta estrategia, impulsada por informes del
Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, buscaba tanto
estabilizar Nicaragua, como recuperar el prestigio internacional de
Argentina, demostrando la ideología militar de la época que
consideraba la lucha contra el comunismo como un deber histórico.
después del triunfo sandinista
Después del Triunfo por parte de la Revolución Sandinista en Nicaragua en 1979, el
gobierno militar argentino preocupado por la expansión de ideologías de izquierda en
América Central por lo que decide involucrarse más activamente en la región.
Argentina proporcionó apoyo militar a regímenes anticomunistas en países como
Guatemala, El Salvador y Honduras, este apoyo incluía entrenamientos en técnicas de
guerra antisubversiva, inteligente y también se daba la venta en secreto de
armamento. También se estableció cooperar con los "contras" el que era un grupo
contrarrevolucionario que se oponían al gobierno sandinista. Se brindó asistencia
logística y militar a sus operaciones. Los agentes argentinos colaborando con la CIA de
Estados Unidos ayudaron a crear empresas fachadas en Florida para facilitar
operaciones encubiertas, esto provocó que la relación entre Estados Unidos y
Argentina se fortaleciera, especialmente bajo la administración de Ronald Reagan con
el objetivo de contener la influencia comunista en la región
Cooperación con los Estados Unidos
La victoria de Reagan en 1980 llevó a un cambio en la política exterior
de EE.UU., que dejó de centrarse en los derechos humanos y adoptó
una postura anticomunista. Esto facilitó la cooperación con
Argentina en la lucha antisandinista en Centroamérica. En 1981, se
creó la “tripartita”, un acuerdo secreto entre EE.UU., Argentina y
Honduras, en el que Argentina entrenaba a las tropas “contras”,
financiadas por la CIA.
Sin embargo, surgieron diferencias en los objetivos y estrategias
entre ambos países, y la cooperación se deterioró tras la Guerra de las
Malvinas, cuando EE.UU. apoyó al Reino Unido. Esto puso fin a la
colaboración argentina-estadounidense en la región.