Universidad Central de Venezuela, Escuela de Psicología Alumno: Alfredo Carmona Ensayo sobre suicidio El suicido es una conducta de gran interés para disciplinas y áreas de estudio encargadas de la salud, pues esta conducta representa una contradicción respecto al accionar generalmente esperado de una persona, ya que implica atentar contra la propia vida, la propia supervivencia. Por esta razón, el suicidio ha recibido especial atención en cuanto al desarrollo de estudios y modelos explicativos, con el fin de establecer criterios para identificarlo, determinar sus causas, y también poder desarrollar métodos de intervención y prevención para el mismo. Sin embargo, pese a que el suicidio ha sido ampliamente estudiado, antes de ahondar en este fenómeno, es necesario plantearse ¿Qué es suicidio? El suicidio es un acto deliberado mediante el cual un individuo se causa la muerte con conocimiento o expectativa de un desenlace fatal (OMS, 2006). Asimismo, el suicidio puede definirse como aquella acción que comete un individuo con el fin de quitarse la vida de manera voluntaria y deliberada, sea de forma directa o al rechazar un tratamiento necesario para conservar su vida propia de forma evidentemente activa o asumiendo una actitud pasiva (Quintanar, 2007). Según Nizama (2011), el suicidio es aquel acto autoinfligido que consiste en causar la propia muerte de manera voluntaria, deliberada, en el que intervienen continuamente el deseo suicida, la idea suicida y el acto suicida en sí mismo. Para Szasz (2002), citado en Quintanar, (2007), el suicidio es cualquier tipo de conducta cuya motivación se dirige a la muerte por sobre la vida y tiene como consecuencia inmediata, o un breve tiempo posterior, la interrupción de la existencia del sujeto. Por lo tanto, es necesario entender que todas estas definiciones recogen dos elementos fundamentales para reconocer una conducta suicida: 1) Este es un acto autoinfligido cuyo objetivo es quitarse la propia vida; y 2) Este es un acto deliberado y voluntario, lo que supone que el sujeto es generalmente consciente del acto que realiza o va a realizar. Por lo tanto, para ejemplificar la definición, si un sujeto se autoadministra algún tipo de droga o sustancia con el fin de quitarse la vida y muere a causa de ello, entonces este comportamiento puede considerarse como suicidio. Por otra parte, si un sujeto se autoadministra una droga o sustancia con fines de ocio y muere a causa de ello, entonces no se puede considerar a este último como un suicidio. Una vez delimitado el concepto de suicidio, resulta relevante conocer la forma de presentación, la terminología y la clasificación que se tiene con respecto a este comportamiento. Quintanar (2007) destaca que existen tres maneras de llevar a cabo la conducta suicida: 1) el gesto suicida; 2) el intento de suicidio; y 3) el suicidio consumado. El gesto suicida es aquella conducta a través de la cual se ingieren sustancias o se producen lesiones que no resultan letales pero que tienen el fin de manipular a otros. El intento suicida es aquel acto llevado a cabo con el objetivo de producirse la propia muerte pero que no es exitoso debido a una interrupción oportuna o porque el acto realizado no fue lo suficientemente letal. Por último, el suicidio consumado es aquel en el cual se logra la muerte por la propia acción del sujeto o por no haber sido atendido a tiempo (Quintanar, 2007). Por su parte, González (2018) define al gesto suicida como toda aquella amenaza o advertencia que realiza el individuo con intenciones de suicidarse, mientras que el intento suicida o intento de suicidio, se refiere a todo aquel comportamiento autohiriente con un resultado no fatal. Según González, el intento de suicidio representa la evidencia de que el sujeto tuvo la voluntad de matarse a sí mismo. Para comprender mejor el fenómeno de suicidio, se debe recordar que existe una terminología especializada que introduce otros conceptos además de los mencionados anteriormente. Entre estos conceptos se incluyen: a) la ideación suicida, que consiste en cualquier pensamiento recurrente y reportado por el individuo con intención de suicidarse.; b) la Cooperación o asistencia al suicidio, que se refiere al involucramiento de individuos que sirven de ayuda para lograr el objetivo de quien pretende suicidarse; c) Eutanasia, definido como aquel acto intencional y consciente que de forma directa o indirecta acorta la vida de un individuo enfermo incurable con el objeto de evitar su sufrimiento. d) Inducción al suicidio, que consiste en crear una voluntad suicida en un sujeto que antes no existía y que tiene como resultado el suicidio. Con respecto a la clasificación del suicidio, Durkheim (1897), citado en González (2018), distingue cuatro tipos principales de suicidio: • Suicidio egoísta: Este se presenta cuando el individuo se siente molesto con la sociedad y tiene pocos lazos. El sujeto se caracteriza por la falta de integración social. • Suicidio anómico: Es aquel suicidio relacionado con la actividad “alterada” del sujeto en su vida diaria, lo que implica que este sufre la carencia de normas que lo vinculan a la sociedad. Este ocurre en aquellos sujetos que vivencian situaciones de crisis provocadas por un desajuste social o por eventos no cotidianos. • Suicidio altruista: En este tipo de suicidio el sujeto, al estar desmedidamente unido a su comunidad, se suicida por esta sin que le importe perder su identidad. En este tipo son usuales los casos de suicidios en los cuales el individuo se sacrifica por otro. • Suicidio fatalista: Este tipo de suicidio se presenta cuando las reglas, ya sean de índole moral, religioso, económico, entre otros, a las que está sometido el individuo, son muy crueles como para que éste abandone la situación en la que está. Usualmente, se presenta cuando los sujetos perciben que su situación es inalterable y son incapaces de poder cambiar o influir en la misma. A esta anterior clasificación, es posible agregarle otros tipos de suicidio expuestos en Gónzález (2018), que señala la existencia del suicidio colectivo, el cual consiste en conductas autodestructivas que realizan en un grupo de personas, y se caracteriza por la participación de una persona “líder” del grupo que incita a su grupo de seguidores a cometer el suicidio. El suicidio localizado, que se lleva a cabo a través de la autoaniquilación de alguna parte en particular del cuerpo. Y el suicidio orgánico, que se considera que ocurre cuando el daño físico u orgánico infligido durante un intento de suicidio tiene consecuencias significativas en el bienestar mental o psicológico. De tal modo, al estudiar y describir la conducta suicida, se infiere su estatus actual de una conducta etiquetada como un trastorno o un síntoma de otro, pues esta implica la autodestrucción de la persona, lo cual es incongruente con los principios adaptativos y de busca de supervivencia de los seres vivos. El DSM-V incluye en su manual el Trastorno de comportamiento suicida, cuyos criterios diagnósticos son los siguientes (APA, 2014): A. El individuo ha realizado un intento de suicidio en los últimos 24 meses. Nota: Un intento de suicidio es una secuencia de comportamientos iniciada por el propio individuo, quien en el momento de iniciarlos espera que el conjunto de acciones llevará a su propia muerte. El "momento de inicio" es el momento en el que tuvo lugar un comportamiento en el que se aplicó el método de suicidio. B. El acto no cumple criterios para la autolesión no suicida, es decir, no conlleva una autolesión dirigida a la superficie corporal que se realiza para aliviar un sentimiento/estado cognitivo negativo o para conseguir un estado de ánimo positivo. C. El diagnóstico no se aplica a la ideación suicida o a los actos preparatorios. D. El acto no se inició durante un delirium o un estado de confusión. E. El acto no se llevó a cabo únicamente con un fin político o religioso. Se debe subrayar que el requisito para que se cumplan estos criterios, es que el individuo debe haber llevado a cabo, al menos, un intento de suicidio. Estos intentos de suicidio pueden involucrar comportamientos en los que, luego de iniciado el intento de suicidio, el individuo cambió de opinión o hubo una intervención de otra persona (APA, 2014). En cuanto al diagnóstico diferencial, es importante distinguir entre el trastorno del comportamiento suicida y otros trastornos que pueden implicar conductas autolesivas. Por ejemplo, la autolesión no suicida implica conductas autolesivas por parte de un sujeto pero que no están destinadas a provocar la propia muerte. Asimismo, la ideación suicida por sí misma no es suficiente para diagnosticar el trastorno de comportamiento suicida, pues el individuo no ha realizado la conducta correspondiente a esos pensamientos. Por último, el diagnóstico no debe realizarse si el sujeto inició el acto suicida durante un delirium o estado de confusión (APA, 2014), pues este estado implica una pérdida del control voluntario de las facultades intelectuales (Berrios, 1981, como se cita en Vallejo, 2015). Con respecto al pronóstico del trastorno del comportamiento suicida, el DSM-V señala que este comportamiento puede aparecer en cualquier momento del ciclo vital, aunque rara vez se observa en los niños menores de 5 años. En los infantes prepuberales, el comportamiento generalmente consistirá en una acción que alguno de sus cuidadores les ha prohibido realizar por el riesgo de sufrir un accidente (APA, 2014). Mayo Clinic (2022) subraya que el suicidio en niños y adolescentes puede ser causado por eventos estresantes que les parecen insoportables, como problemas escolares o pérdidas afectivas. Es necesario acotar que cerca del 25 a 30 % de los sujetos que tratan de suicidarse llevará a cabo más intentos en el futuro, y además existe una variabilidad importante con respecto a la frecuencia, el método y la letalidad de los intentos (APA, 2014). Asimismo, los intentos de suicidio dejan una huella emocional y física, pues estos pueden ocasionar secuelas como lesiones permanentes y graves, incluyendo insuficiencia orgánica o daño cerebral (Mayo Clinic, 2022). Por otro lado, una de las razones fundamentales de la comprensión y estudio del suicidio radica en la incidencia que este tiene en la población. Según la OMS (2021), en el año 2019, se suicidaron más de 700 000 personas, lo que se traduce en que el suicidio fue la causa de 1 de cada 100 muertes en el mundo. Según estas cifras, el número de hombres que se quitan la vida es más del doble que el de mujeres (12,6 frente a 5,4 por cada 100 000 personas). A su vez, entre los jóvenes de 15 a 29 años, el suicidio en 2019 fue la cuarta causa principal de muerte. De acuerdo a la OMS (2023) existen indicios de que, por cada persona adulta que muere por suicidio, podría haber más de 20 que intentan suicidarse. En cuanto a casos de suicidio en Venezuela, estimaciones del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) arrojaron que entre los años 2017 y 2018 la cantidad de suicidios pudo haber alcanzado entre 2648 y 2889 casos. Además, desde el año 2015 el OVV registró un aumento en la tasa de suicidios, pues en ese año era de 3,8 por cada 100.000 habitantes. En 2016 fue de 5,5; en 2017 de 8,3 y en 2018 de 9,7 por cada 100.000 habitantes; destacándose que el estado Mérida es el que presenta más casos (Marra, 2020). De todas estas cifras se deriva el cuestionamiento de cuáles son los distintos aspectos que influyen en este fenómeno, pues el suicidio tiene causa multidimensional en el que intervienen factores sociodemográficos, clínicos, neurobiológicos y genéticos (Nizama, 2011). Entre los factores biológicos y genéticas se tiene: baja concentración del ácido 5hidroxiindolacético en el líquido cefalorraquídeo de los individuos suicidas; altos niveles de actividad de la enzima MAO en las plaquetas; intervención de los ejes hipotálamo-hipófisis suprarrenal e hipotálamo-hipófisis-tiroides en la génesis de la depresión; depleción global de catecolaminas y predisposición genética a padecer enfermedades suicidógenas (GutierrezQuintanilla, 2013). Los factores psicológicos que influyen en el suicidio son: falta de esperanza, autoestima, bajo control de impulsos y carencia de emociones positivas, insatisfacción de las necesidades psicológicas, desprotección, agresividad y represión emocional e intelectual. Los factores sociales que influyen en la conducta suicida son: el aislamiento o la sobreimplicación social, la ruptura del equilibrio entre el sujeto y la sociedad, y el excesivo control y sometimiento social (Gutierrez-Quintanilla, 2013). Asimismo, se reconoce que el trastorno del comportamiento suicida puede surgir en el contexto de varios trastornos mentales, entre los que se resaltan el trastorno bipolar, el trastorno de depresión mayor, la esquizofrenia, el trastorno esquizoafectivo, los trastornos de ansiedad (especialmente los trastornos de pánico de contenido catastrófico y los flashbacks del TEPT), los trastornos por consumo de sustancias (especialmente los trastornos por consumo de alcohol), el trastorno de la personalidad límite, el trastorno de la personalidad antisocial, los trastornos de la conducta alimentaria y los trastornos de adaptación (APA, 2014). A modo de conclusión, se destaca que el estudio del suicidio resulta crucial debido a la gran incidencia que tiene este en la población. Se enfatiza que el reconocimiento del suicidio como un fenómeno multidimensional, ha funcionado para el impulso y desarrollo de políticas públicas y de métodos de intervención específicos por parte de las disciplinas encargadas de la salud mental, buscando entonces no solo la disminución de la frecuencia de la conducta suicida, sino el aumento del bienestar general del individuo. Referencias Bibliográficas American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5a ed.). Editorial Médica Panamericana. Gutierrez-Quintanilla. (2013). El suicidio: etiología, factores de riesgo y de protección. Revista Entorno, Universidad Tecnológica de El Salvador, número 5, 6-11. http://repositorio.utec.edu.sv:8080/jspui/bitstream/11298/191/1/83841.pdf González, M. (2018). Comportamiento suicida. Reflexiones críticas para su estudio desde un sistema psicológico. Editorial Qartuppi. Quintanar, F. (2007). Comportamiento Suicida. Perfil psicológico y posibilidades de tratamiento. Editorial Pax México. Marra, Y. (1 de Julio de 2020). Suicidios se incrementaron desde que inició la cuarentena según el OVV. https://observatoriodeviolencia.org.ve/news/suicidios-se- incrementaron-desde-que-inicio-la-cuarentena-segunelovv/#:~:text=Desde%202015%20el%20OVV%20ha%20registrado%20un%20au mento,por%20ser%20la%20entidad%20que%20m%C3%A1s%20casos%20present a. Mayo Clinic. (19 de Julio de 2022). Suicidio y pensamientos suicidas. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/suicide/symptoms-causes/syc20378048. Nizama, M. (2011). Suicidio. Revista peruana de epidemiología, vol. 15 (2), 1-5. Organización Mundial de la Salud. (2006). PREVENCIÓN DEL SUICIDIO RECURSO PARA CONSEJEROS. https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/69472/9241594314_spa.pdf Organización Mundial de la Salud. (17 de Junio de 2021). Una de cada 100 muertes es por suicidio. https://www.who.int/es/news/item/17-06-2021-one-in-100-deaths-is-by- suicide Organización Mundial de la Salud. (6 de Septiembre de 2023). Suicidio. https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/suicide Vallejo, J. (2015). Introducción a la psicopatología y la psiquiatría (8va ed.). Elsevier España.
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