See discussions, stats, and author profiles for this publication at: https://www.researchgate.net/publication/255685775 Península de Yucatán Chapter · January 2012 CITATION READS 1 3,184 2 authors: Francisco Bautista Gerardo Palacio Universidad Nacional Autónoma de México Universidad Autónoma de San Luis Potosí 242 PUBLICATIONS 1,536 CITATIONS 32 PUBLICATIONS 259 CITATIONS SEE PROFILE Some of the authors of this publication are also working on these related projects: Geopedologic maps to multiple scales: Techniques and Applications View project Software development to identify trends of climate with local implications View project All content following this page was uploaded by Francisco Bautista on 24 September 2014. The user has requested enhancement of the downloaded file. SEE PROFILE Parte III. Regionalización edáfica del territorio de México Capítulo 24. Península de Yucatán Francisco Bautista1,2 y Gerardo Palacio3 Con la colaboración de: Rosaura Páez-Bistraín1; María Estela Carmona-Jiménez1; Carmen Delgado-Carranza4, Wuendy Cantarell5 y Héctor Tello5 1. Los factores formadores ................................................................................................. 3 1.1 Región Península de Yucatán ................................................................................... 3 1.2 Subregiones .............................................................................................................. 4 1.3 Los climas de las subregiones .................................................................................. 7 1.4 Estructuras geológicas .............................................................................................. 9 1.5 Hidrografía ............................................................................................................. 11 1.6 Ecosistemas principales.......................................................................................... 15 1.7 Uso agrícola del suelo ............................................................................................ 21 2. Los suelos dominantes de la región.............................................................................. 27 2.1 Los procesos formadores del suelo y su correspondencia con factores regionales y locales ........................................................................................................................... 27 2.2 Los grupos de los suelos dominantes en la región ................................................. 30 2.3 Pecularidades regionales de los suelos ................................................................... 38 3. La organización espacial de los suelos ......................................................................... 39 3.1 Paisajes edáficos representativos de la región........................................................ 40 3.2 Toposecuencias....................................................................................................... 43 3.3 Variabilidad de los suelos en diferentes escalas..................................................... 49 3.3 Variabilidad interna de las propiedades de los suelos en la subregión cárstica ..... 52 3.4 Cronosecuencias edáficas ....................................................................................... 55 4. Perspectivas de investigación edafológica en la península de Yucatán ....................... 56 Bibliografía....................................................................................................................... 57 1 Centro de Investigación en Geografía Ambiental, Universidad Nacional Autónoma de México. [email protected] 2 Departamento de Ecología, Campus de Ciencias Biológicas y Agropecuarios, Universidad Autónoma de Yucatán. 3 Programa de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México, Universidad Autónoma de Campeche. 4 Centro de Investigación Científica de Yucatán 5 Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática 1 Lista de figuras Figura 24.1. Subregiones en la península de Yucatán Figura 24.2. Sistemas terrestres en la península de Yucatán Figura 24.3. Climas de la península de Yucatán Figura 24.4. Fracturas de la PY Figura 24.5. Regiones Hidrológicas de la península de Yucatán. A. Corrientes superficiales (CNA, 2002); y B Hidrogeología (Perry et al., 2002). Figura 24.6. Vegetación de la península de Yucatán. A. Uso de suelo y vegetación; B. Uso de suelo y vegetación (CONABIO, 2000). Figura 24.7. Esquema simplificado de los tipos de milpa en Hocabá, Yucatán Figura 24.8. Perfiles de algunos suelos. A. ARca(so); B. VRgy(gl); C. LPli-hu. Figura 24.9. A. Etapas de desarrollo del karst. B. Imagen SPOT de planicies cársticas (PK) subhorizontales, colinosas (PC), lomerío alineado (LA) y lómerío carstico (LK) Figura 24.10. Paisajes edáficos en la península de Yucatán Figura 24.11. A. Materia orgánica en el suelo en un transecto del nivel de base a 2 m de altitud del montículo. B. Mineralogía de los Lepstosoles líticos en Mérida, Yucatán Figura 24.12. Relación relieve y suelos. a. Hocabá, Yucatán, b. Hobonil, Yucatán, A= Leptosol lítico; B= Leptosol esquelético; C= Cambisol; D= Cambisol; y E= Luvisol ródico. C. El Eden Quintana Roo Figura 24.13. Relación relieve y suelos en Campeche Figura 24.14. Mapa de los suelos de Yucatán Figura 24.15 Distribución espacial de suelos en Campeche y El Eden Quintana Roo Figura 24.16. Mapas parcelarios en Hobonil y Mérida, Yucatán Figura 24.17. Distribución temporal de los suelos en la península de Yucatán Lista de cuadros Cuadro 24.1. Sistemas terrestres de la península de Yucatán Cuadro 24.2. Relación geoformas y suelos en la península de Yucatán 2 1. Los factores formadores 1.1 Región península de Yucatán La península de Yucatán (PY) se localiza al extremo sureste de la República Mexicana entre los 18º y 21º30’ de latitud norte. Es una región de escaso relieve con altitudes menores a los 400 msnm. La región o provincia fisiográfica de la PY, ocupa todo el territorio de los estados de Yucatán y Quintana Roo, casi todo el estado de Campeche, el Departamento de Petén en la República de Guatemala y el Norte de Belice. Hacia el centro de la PY se encuentra la zona más elevada, cerca de la población de Zohlaguna y desciende al este y oeste por escalones bruscos, al noroeste se tiene una altitud media, al sur del estado de Yucatán se encuentra la Sierrita de Ticul, con altitudes de hasta 250 msnm; pero básicamente la mayor parte de la península presenta altitudes menores a los 50 msnm (Vidal, 2005). Tiene la forma de un gran bloque de superficie suavemente tendida al oeste y norte, con extensa plataforma continental bajo aguas del Golfo de México y un abrupto talud vertical, sin plataforma continental, sobre el mar Caribe. Este bloque ha venido emergiendo lentamente sobre las aguas marinas durante los períodos Terciario y Cuaternario del Cenozoico. Las calizas de diversos tipos que componen la superficie de la PY no son de gran profundidad ya que, según cifras de perforaciones de Petróleos Mexicanos, ceden el lugar a margas y otros tipos de sedimentos a profundidades de escasos 160 a 325 m. Uno de los rasgos más notables destacados de la PY dentro del territorio mexicano, es la escasa presencia de drenaje superficial, con excepción de la corriente superficial del río Champotón. El drenaje de la provincia fisográfica de la PY es, por tanto, casi totalmente subterráneo. La infiltración a grado tan extremo del agua al subsuelo es rasgo característico de un karst cuyas formas topográficas dominantes son resultado de la disolución de sus rocas por el agua. La mayoría de los karsts se dan en calizas porosas, fracturadas y bajas en arcillas. Otro rasgo notable es la formación de cavernas. En la PY, hay una gran cantidad de cavernas subterráneas por las que fluye el drenaje subterráneo, dominantemente hacia el norte. Otro importante rasgo del karst es la formación de dolinas o pozos inundados naturales llamados cenotes del maya, dz'onot en lengua maya. Estos son comunes en el norte. Otra modalidad morfológica del karst tropical es la formación de conjuntos de lomas cupulares, productos de disolución vertical. Estos son comunes y abundantes en gran parte del estado de Campeche, al sur del lomerío alineado de Ticul, localmente llamado “Sierrita de Ticul”. Esta falla se extiende diagonalmente en sentido noroeste-sureste, separando las planicies del norte de los lomeríos del sur. Otros rasgos notables dignos de mención son: a) la integración en la mayor parte de la superficie de la PY de una capa calcárea superficial endurecida, la coraza litificada (chaltún en lengua o laja), casi íntegra en territorios del estado de Yucatán y norte de Quintana Roo y, al parecer, fragmentada por las raíces de la vegetación; b) la abundancia de depósitos arcillosos superficiales en las periferias de la península y, particularmente en el suroeste de Campeche y sureste de Quintana Roo. Muchos de ellos han dado origen a suelos arcillosos, probablemente son depósitos de antiguas lagunas costeras. Lugo et. al. (1992), en un trabajo a escala 1:1200000 reconoce dos unidades geomorfológicas para la PY: la septentrional, muy joven con planicies de menos de 50 3 msnm y la meridional, más antigua con relieve y desarrollo del sistema cárstico, resultando planicies y lomeríos menores a los 400 msnm. Bautista et al. (2005a), en un trabajo a escala 1:500000 consideran la evolución cárstica de la PY con variantes derivadas de las condiciones propias de su evolución geológica, tectónica y ambiental. 1.2 Subregiones6 La PY es una región terrestre conformada por cuatro subregiones terrestres con base en los ambientes y al interior de esas subregiones terrestres hay 36 sistemas terrestres o paisajes geomorfológicos identificados, en primera instancia, con base en el modelo digital de elevación, imágenes de radar e imágenes satelitales multiespectrales (Figura 24.1). Las subregiones son las siguientes. • Subregión litoral. Se localiza en el borde externo continental, en una transición entre el continente y el océano. Se forma de los sedimentos continentales y marinos, retrabajados por las olas, las mareas y la deriva litoral. • Subregión fluvio-palustre. Reconocido en las planicies bajas acumulativas, con inundación periodica, presentando procesos de hidromorfismo en los suelos. La particularidad de este sistema es que presenta características y ecotonos de ambientes de la región carbonatada y terrígena. • Subregión cárstica. Es la más representativa de la PY, presenta una combinación entre la actividad neotectónica y los patrones de disolución que dan origen al relieve cárstico. El relieve cárstico se debe al proceso de disolución diferencial por el agua de las rocas caliza, dolomita, yeso y sal, subsuperficiales y subterráneas. El relieve en su conjunto es considerado del tipo karst de mesa por el predominio de estructuras tabulares monoclinales, organizado en planicies estructurales a diferentes niveles altitudinales de 20 a más de 200 msnm. • Subregión cárstica-tectónica. Comprende un lomerío alto y la montaña, ambas fueron originadas por las fallas de Ticul y Sayil y presenta un escarpe tectónico inactivo. Al interior de cada subregión pueden identificarse sistemas terrestres o paisajes geomorfológicos con base en el modelo digital de elevación para las subregiones cárstica y cárstica-tectónica; con imágenes satélitales multiespectrales (Landsat y SPOT) para la identificación de los sistemas terrestres en las subregiones fluviopalustre y litoral (Figura 24.2). 6 Se utiliza el sistema fisiográfico propuesto por Ortiz y Cuanalo (1978). Las categorías correspondientes al sistema de Zinck son: región terrestre a ambiente morfogenético, y sistema terrestre a paisaje geomorfológico; las correspondiente al INEGI son: región terrestre a subprovincia fisiográfica; sistema terrestre a sistema de topoformas (Mendoza y Bocco, 1998). 4 Figura 24.1. Subregiones en la península de Yucatán Figura 24.2. Sistemas terrestres en la península de Yucatán A continuación se presenta una descripción breve de cada sistema terrestre. 5 Cuadro 24.1. Sistemas terrestres de la península de Yucatán ID Subregión Ambiente Sistema de terreno Tipo 1 Litoral Marino Planicie ondulada 2 Litoral Marino-eólico Planicie ondulada 3 Litoral Marino-eólico Planicie subhorizontal 4 Litoral Marino Planicie subhorizontal 5 Litoral Marino Planicie subhorizontal 6 Litoral Marino Planicie subhorizontal 7 F-P F-P Planicie subhorizontal 8 F-P Fluvial Planicie subhorizontal 9 F-P Marino-palustre Planicie subhorizontal 10 F-P MCP Planicie subhorizontal 11 F-P MCP Planicie subhorizontal 12 F-P Fluvio-deluvial Planicie ondulada 13 Cárstica Cárstico Lomerio cupulares 14 Cárstica Cárstico Lomerio cupulares 15 Cárstica Cárstico Lomerio cupulares 16 Cárstica Cárstico Lomerio cupulares 17 Cárstica Cárstico Planicie subhorizontal 18 Cárstica Cárstico Planicie subhorizontal 19 Cárstica Cárstico Planicie ondulada 20 Cárstica Cárstico Planicie colinosa 21 Cárstica Cárstico Planicie ondulada 22 Cárstica Cárstico Planicie subhorizontal 23 Cárstica Cárstico Planicie subhorizontal 24 Cárstica Cárstico Planicie subhorizontal 25 Cárstica Cárstico Planicie ondulada 26 Cárstica Cárstico Planicie subhorizontal 27 Cárstica Cárstico Planicie subhorizontal/ondulada 28 KT KT Lomerío cima plana 29 KT KT Lomerío cupulares 30 KT KT Montaña cimas planas disectadas F-P= fluvio palustre; MCP= marino-cárstico-palustre; KT= cárstico tectónico Altitud Pendiente Área (ha) 0-4 0-1 233593 0-4 0-1 2526 0-4 0-1 20204 0-4 0-1 28257 0-4 0-1 117488 0-4 0-1 26791 0-35 0-3 227685 0-35 0-3 74669 0-35 0-3 88529 0-35 0-3 21301 0-35 0-3 398929 0-35 0-3 885307 50-250 3-6 149259 50-250 4-12 934230 50-250 4-12 2244029 50-250 4-12 94288 4-30 0-3 654697 4-30 0-3 1710586 18-30 0-4 1725152 30-100 0-4 138615 7-200 0-4 661794 25-280 0-3 802694 0-25 0-3 520423 200-300 0-3 144514 2-35 0-4 91616 2-20 0-3 38450 35-130 0-4 39788 35-140 4-14 22984 50-250 4-20 83751 25-130 4-14 375079 Existen aproximaciones de mayor resolución a escala 1:250000 en el estado de Yucatán (Ihl et al., 2007), así como en la costa (Batllori et al., 2006; Ihl et al., 2006) y en los lomeríos del sur a escala 1:50 000 (Frausto et al., 2007) que han sido utilizados para la identificación de geodesastres, para entender la dinámica de los sedimentos costeros y para identificar las zonas de inundación por eventos meteorológicos extremos como los huracanes, respectivamente. En el estado de Quintana Roo se han generado mapas de las zonas exocársticas a escala 1:50000 que son de suma importancia en la conservación de la calidad del agua subterránea. En Campeche los avances de la geomorfología han sido en la costa (Palacio et al., 2005); en los llamados bajos inundables (Palacio et al., 2006; Gun et al., 2007); y en las zonas urbanas, entre otros sitios. A pesar de los grandes avances que se han tenido en el conocimiento de la geomorfología de la PY, aún falta mucho por hacer, por ejemplo los mapas 1:50000 con aplicaciones diversas, como los efectos de las inundaciones, huracanes, incendios, colapsos gravitacionales, entre otros. 6 El clima, al igual que la geología e hidrología del lugar, han participado en la formación de las geoformas. Históricamente en varias estaciones meteorológicas registran un poco más de los 1500 mm de precipitación anual, temperaturas promedio superiores a los 18°C y humedades relativas de más del 70% (García, 2005). En el estado de Yucatán la formación de dolinas y uvalas es una clara muestra de la relación entre las formas del relieve, el clima y la roca. 1.3 Los climas de las subregiones El clima es un factor dominante que afecta directa e indirectamente a la formación de los suelos, e influye en otros factores formadores de éstos, como son la vegetación, topografía y actividad humana (DRAFT, 1998). De los parámetros del clima que afectan al desarrollo de los suelos en primer grado están la precipitación y la temperatura, y en segundo término la radiación y el viento. Como ya se ha mencionado, la PY se encuentra a escasa altitud sobre el nivel del mar y registra pocos contrastes altitudinales, esto repercute en la disminución de la intensidad de la precipitación pluvial, que debería de ser más intensa por la influencia de los vientos alisios y la celda de alta presión Bermuda-Azores; en general la lluvia se registra de mayo a octubre, siendo más intensa en septiembre principalmente por efecto de perturbaciones tropicales (huracanes, tormentas y depresiones tropicales), la lluvia que llega en invierno es por aporte de los “nortes” (invasión de frentes fríos cargados de humedad. La temperatura media anual en promedio de la PY es de 26º C y los meses más frescos son diciembre, enero y febrero con temperaturas menores a los 22º C (Vidal, 2005). Tomando como base la clasificación climática de Köppen modificada por García (2005), en la PY se manifiestan en forma gradual los climas cálidos, con diferentes niveles de humedad, subhúmedos con régimen de lluvias de verano Aw0, Aw1, Aw2, con régimen de lluvias intermedio, Aw0(x´), Aw1(x´), Aw2(x´), en este caso la precipitación invernal es mayor al 10.2 % de la total anual; hasta llegar a los climas secos BS1 y BS0, en éstos la disminución de la precipitación se debe al efecto de la corriente de chorro, que mueve el viento del continente al mar (Orellana et al., 1999) (Figura 24.3). “Los factores que construyen las condiciones climáticas de la PY son los siguientes: 1) Ausencia de elevaciones considerables, al formar una gran semiplanicie en la que paradójicamente se tiene una complicada microtopografía; 2) La cercanía al Trópico de Cáncer, lo que acarrea un marcado gradiente de presión atmosférica de norte a sur; 3) La fuerte influencia del Anticiclón Bermudas Azores del Atlántico, generador de gran actividad atmosférica; 4) La presencia estival de los vientos del este o alisios; cuando existe un fuerte gradiente barométrico se presenta condición de monzón; la influencia estival continua de perturbaciones de los vientos alisios denominadas ondas tropicales, que acentúan a su paso la intensidad de la lluvia; 5) La presencia de la canícula o sequía intraestival, generada por vaguadas polares que debilitan a los vientos alisios; 6) La influencia de perturbaciones tropicales, generan tormentas y huracanes que dejan un monto considerable de lluvia al año; 7) La llegada desde el otoño de las masas de aire polares, generadas en los frentes y que al pasar por el Golfo se humedecen y se transforman en “nortes”; 8) La presencia de la corriente cálida del Canal de Yucatán que hacia el oeste da lugar a la Corriente del Golfo” (Orellana et al., 1999; Orellana et al., 2003). 7 Figura 24.3. Climas de la península de Yucatán. La zona suroeste de la PY registra un clima cálido subhúmedo con lluvias de verano, Aw2 el más húmedo de los subhúmedos, lo cual coincide con la zona de mayor altitud de la península (300 msnm), con un coeficiente de precipitación/temperatura mayor a 55.3. Otra área con lluvia intensa se presenta en una franja que se extiende del noreste al suroeste desde Cancún hasta la base de la península, en este caso el clima es Aw2(x´), es decir que la precipitación durante los meses de invierno es mayor al 10.2 % de la total anual, e inclusive en la Isla de Cozumel es mayor la precipitación invernal ya que registra un clima Am(f). Los climas Aw1, Aw1(x´), con un poco menos de precipitación a los Aw2, pero mayor al los Aw0 con un índice de P/T entre 43.2 y 55.3, se localizan al centro de la PY, registrándose al oeste los de régimen de verano y al noroeste los de régimen intermedio. En tanto los climas Aw0, Aw0(x´) los más secos de los subhúmedos, se presentan más al norte de la península, y al igual que los otros climas subhúmedos, los de régimen de verano se registran más al oeste y los de régimen intermedio al este. Finalmente sobre el litoral norte de la península se manifiestan los climas BS1(h´)w y BS0(h´)w, llegando a precipitaciones de 438 mm anuales en Progreso, Yucatán y 377 mm anuales en Faro Triángulo W., Campeche, ambos con un régimen de lluvia de verano y cálidos. 8 En cuanto a la radiación solar, por su posición intertropical de la península, la insolación que recibe es bastante intensa y uniforme a lo largo de todo el año. Los vientos fuertes están asociados a los nortes y ciclones, presentan velocidades promedio de 25 km/h a una altura de 2.5 m del piso y velocidades de 14 a 20 km/h a 10 cm del piso, lo cual facilita una erosión constante de los suelos y sedimentos, principalmente donde no se tiene vegetación. (Probablemente, sería bueno incluir una tabla con los parámetros climáticos de las suregiones) A pesar de que se cuenta con diversas publicaciones sobre aspectos climáticos es deseable contar con estudios de mayor precisión cartográfica, así como con aplicaciones de la información climática, como por ejemplo, cartografía sobre la longitud del periodo de crecimiento (LPC), índice de humedad, índice de erodabilidad, índice de concentración de las precipitaciones, índice de lavado de suelos, entre otros; como la están haciendo Delgado y colaboradores (2007) para el estado de Yucatán. Esto permitiría lograr una mejor integración de la información ambiental. 1.4 Estructuras geológicas La PY, desde el punto de vista geológico, está constituida por una plataforma con estratos de rocas carbonatadas. En la superficie estas son reconocidas en una clara secuencia que va desde el Paleógeno hasta el Cuaternario. La plataforma de rocas sedimentarias del Mesozoico y Cenozoico presenta un grosor mayor de 3500 m, situada sobre un basamento Paleozoico. Por arriba se tienen las rocas jurásicas, reconocidas en el subsuelo profundo de la porción centroseptentrional de Belice. El Cretácico se encuentra registrado en toda la península, principalmente por la formación de evaporitas y carbonatos que dieron origen a las calizas, dolomitas y yeso. Durante este tiempo, la PY estuvo cubierta por mares someros (López-Ramos, 1975 en Lugo et al., 1992). Por su espesor las evaporitas de Yucatán indican que tuvieron origen en dos cuencas, al sur de la península llegando hasta Guatemala con espesor mayor a 2000 m, se reducen gradualmente hasta llegar a 1000 m en el centro de la península y menos de 500 m al oriente. Las rocas del Cretácico se manifiestan a menor profundidad en los sitios de relieve más alto, al igual que en la planicie nororiental, a diferencia de las zonas interiores continentales, que se reconocen hasta los 1500 m. Es muy probable que estas irregularidades sean producto de la configuración de los bloques del basamento, según Lugo et al (1992) de acuerdo con López-Ramos (1975). Las rocas paleogénicas se registran en todo el subsuelo, caracterizadas por calizas, areniscas y evaporitas del Paleoceno y Eoceno. Durante el Eoceno se presentaron una serie de eventos geológicos que definieron la geomorfología actual de la península; el caso del proceso orogénico al sur de la península que plegó los recién formados estratos de calizas, dando origen a un relieve ondulado. 9 Desde el km 95 de la carretera federal No. 186 que va de la ciudad de Chetumal, Quintana Roo, hacia la de Escárcega, Campeche; se encuentra la formación Icaiche – Paleoceno o Eoceno Inferior, la cual está representada por rocas cuyas características litológicas principales son: las de pertenecer al grupo de las endogenéticas; dichas rocas están constituidas de cristales de calcita cuyo color varía del blanco al crema. Según Alvarez (1969), la formación está constituida por calizas compactas, micro a macrocristalinas, de color amarillo a blanco, generalmente dolomitizadas, a veces silicificadas, o bien simplemente recristalizadas, que indica su origen marino. La formación Chichén Itzá, está formada casi exclusivamente de rocas carbonatadas de edad eocénica. Las rocas de esta formación son calizas fosilíferas que presentan ligeras variaciones litológicas que han permitido dividirlas en tres miembros: • Miembro Xcabal. Representada por calizas, a veces blancas o grises, pero generalmente amarillentas e impuras. Se presenta en capas de espesor pequeño a mediano, a veces masivas, pudiendo pasar a verdaderas margas amarillas o inclusive a lutitas verdosas, más raras. Estas rocas forman pliegues cerrados, con echados que alcanzan 20° o más en oposición al resto de la formación. • Miembro Pisté. Representado por calizas blancas o amarillentas, a menudo masivas, a veces en capas más o menos gruesas. Los echados son muy pequeños o nulos y de orientación variable, salvo en el estado de Campeche, en el que las calizas están plegadas en anticlinales y sinclinales, dispuestos regularmente y cuyos ejes tienen una dirección dominante WNW-ESE. • Miembro Chumbec. Está representado por calizas masivas blancas, muy cristalinas, con el aspecto de mármoles sacaroides. A finales del Oligoceno los materiales dolomíticos sufrieron una fuerte erosión. El Oligoceno se manifiesta en la parte nororiental con calizas y lutitas, donde se reconocen a los depósitos marinos del Neogeno y las calizas de la Formación Carrillo Puerto. El Oligoceno inferior se presenta como una calcarenita pulverulenta, quebradiza, suave en partes, blanca y rosada con caliche, en bancos que subyacen a la caliza superficial alterada, mal estratificados, sin echado real se aprecian ondulaciones en todas direcciones, que dan la sensación de horizontalidad, dichos bancos son de 1 a 1.5 m de espesor. El Oligoceno superior lo constituyen calizas y calcarenitas pulverulentas, coquinoide, con abundantes restos de moluscos y briozoarios, en colores crema y blanco que subyace a la caliza superficial alterada. El Mioceno se manifiesta con depósitos calcáreos de la formación Río Dulce; durante el Mioceno y el Plioceno se originan dos sistemas de fracturas: uno con orientación NE-SW, cuyas expresiones se observan a lo largo del cauce del Río Hondo; y otro con orientación NW-SE, a lo largo de las “Sierritas de Ticul y Sayil” (Figura 24.4). En el Mioceno Medio, la PY experimentó un hundimiento que favoreció la posterior precipitación de carbonato de calcio durante el Plioceno, conformando su porción septentrional (López-Ramos, 1973 en Bautista et al., 2005a). El Mioceno corresponde a calizas cretosas, de un blanco generalmente vivo, con nódulos duros, amarillentas; pasan a margas blancas en los niveles inferiores. Ocasionalmente con finas capas de yeso. 10 Figura 24.4. Fracturas de la PY. Los mayores cambios de la costa de la península se presentaron durante el Pleistoceno, ocasionados por las glaciaciones y los periodos interglaciares. Según Bautista et al. (2005a), se han encontrado tres eventos geológicos que determinaron la morfología actual de la costa: 1) Durante el periodo interglaciar Sangamon en el Pleistoceno, se estabilizó la línea de costa 5 m y 8 m sobre el nivel actual del mar; el norte de la Ciudad de Mérida estuvo inundado asociado a los humedales costeros actuales. 2) Descenso de 130 m el nivel del mar durante la glaciación Wisconsin, exponiendo la plataforma marina a procesos de erosión y sedimentación, estableciéndose las lagunas costeras. 3) Durante la trasgresión del Holoceno, el nivel del mar disminuye 3 m a 4 m por debajo del nivel actual, ocasionando la acumulación de sedimentos carbonatados en las zonas costeras actuales.En el Pleistoceno-Reciente (Holoceno) se forma la caliche superficial alterada que cubre gran parte de la PY, pero existen también porciones pantanosas, calizas alteradas, calcarenitas y calcilutitas que bordean la península, terminando en playas. 1.5 Hidrografía La hidrología de la PY es muy peculiar, resultado de varios factores propios de la zona como son la geología, que han favorecido el desarrollo de acuíferos, de mayor importancia en rocas carbonatadas del Eoceno y Mioceno-Plioceno, altamente permeables (Bautista et al. 2005a). La escasa topografía y la permeabilidad de las rocas, limita la formación de corrientes permanentes y favorece la infiltración. Al sur de la península se tiene un drenaje incipiente, destacando el Río Hondo y el Río Sorpresas, de carácter intermitente. El alto grado de fracturas en las rocas superficiales; un suelo delgado, de buen drenaje interno y altamente permeable; y la alta precipitación en la mayor parte de la península, permiten la formación de una compleja trama de cavidades subterráneas como grutas, cavernas, 11 sumideros y cenotes. La alta permeabilidad de las rocas carbonatadas y bajo nivel freático, hacen que los acuíferos sean de alta a extrema vulnerabilidad. Según la CNA (2002), se han decretado cuatro vedas para la extracción del agua del subsuelo, con la finalidad de preservar, controlar y proteger su cantidad y calidad. La Figura 24.5 muestra las cuatro regiones hidrológicas (RH): la RH 30 al sur de la península, donde se encuentra la laguna de Términos y el Río Candelaria; la región RH 33 al este, con el Río Hondo; la región RH 31 al oeste con el Río Champotón; y finalmente al norte la RH 32 que no registra corrientes superficiales permanentes. En la región 32 se identifican cuatro zonas hidrogeológicas: región costera, semicírculo de cenotes, planicie interior, y cerros y valles (CNA, 2003). Por otro lado, Perry et al (2002) definen cuatro regiones hidrogeoquímicas/fisiográficas: 1) Cuenca sedimentaria Chicxulub en donde las características químicas del agua están determinadas por la mezcla con la intrusión salina; 2) Anillo de cenotes con alta permeabilidad por lo que influye en la dirección del flujo de agua; 3) Falla de Ticul, que influye en la dirección del agua y en su calidad química por la presencia de rocas evaporitas (yeso y anhidritas), y 4) Tierras con alta densidad de cenotes con presencia de rocas evaporitas. En estas zonas del estado de Yucatán, no existen corrientes de agua superficiales debido a que gran parte del agua de lluvia (85%) se evapotranspira y los remanentes se infiltran rápidamente hacia el subsuelo debido a la naturaleza cárstica de las rocas. El acuífero es libre excepto por una banda paralela a la costa norte, acuitardo o caliche impermeable, que confina el acuífero, eleva el nivel del agua hacia las tierras altas y lleva a una mayor profundidad las aguas saladas del fondo (Villasuso y Méndez Ramos, 2000; Batllori y Febles, 2002; Perry et al., 2002). El flujo del agua subterránea es a través de conductos y fracturas en la roca y circula de las zonas de mayor precipitación hacia la costa. Existe un gradiente hidráulico muy pequeño (7-10 mm km-1 con dirección de sur a norte) debido a la alta permeabilidad del acuífero y el relieve llano (Marín et al., 2004). En el semicírculo de cenotes se descarga una gran cantidad de agua y se dirige hacia las costas noreste (Dzilam de Bravo) y oeste (Celestún) (Perry et al., 2002) en donde se descarga a través de manantiales (Doehring y Butler, 1974; Schmitter-Soto et al., 2002). La lente de agua dulce flota sobre agua salina; su grosor se incrementa hacia el centro de la península, varía de 16 metros en la costa (Chuburná) a más de 80 metros en Sotuta (Marín et al., 2004). Hay intrusión de agua de mar a lo largo de la costa norte de Yucatán debido a la alta permeabilidad de los estratos carbonatados excepto en Celestún y Dzilam donde la descarga de agua impide que el agua de mar penetre. Durante la estación seca y con alta explotación del acuífero se incrementa la intrusión salina, por el contrario, en la estación lluviosa disminuye a causa de la alta captación de agua y los niveles bajos de extracción (Doehring y Butler, 1974). La intrusión salina por debajo de la lente de agua dulce ha penetrado más de 40 km tierra adentro. El agua subterránea recibe iones de dos principales fuentes: la disolución de minerales y la mezcla con el agua de mar (Perry et al., 2002). Los autores encontraron que los valores del índice SO4/Cl x 100 alrededor de 10.3 indican un origen marino de los cloruros y/o sulfatos, debido a la intrusión salina; los valores mucho mayores de 10.3 significan un origen a partir de rocas evaporitas (halita y yeso/anhidrita). Los valores del 12 índice Na/Cl alrededor de 1.17 indican un origen marino de los cloruros, a partir de la intrusión salina, y se presentan en aguas subterráneas someras; los valores alrededor de 1 significan un origen a partir de rocas evaporitas (halita). Figura 24.5. Regiones Hidrológicas de la PY. A. Corrientes superficiales (CNA, 2002); y B Hidrogeología (Perry et al., 2002). 13 Doehring y Butler (1974) determinaron altas concentraciones de sólidos disueltos en el agua subterránea y consideraron que son limitaciones para el desarrollo industrial, adecuada salud humana y si las concentraciones son extremadamente altas tampoco sería apropiada para uso agrícola, por el peligro de aumentar la salinidad del suelo. Recomendaron que “la planeación a mediano y largo plazo en el uso del suelo en Yucatán en un marco de desarrollo sustentable, tomando en cuenta la fragilidad del acuífero subterráneo a la contaminación, debe considerar una red de monitoreo de parámetros hidrogeológicos, incluyendo la precipitación, evapotranspiración, fluctuación del nivel de agua y calidad del agua”. La SEMARNAT (2002) afirma que “El uso del agua para fines agrícolas afecta los ecosistemas acuáticos naturales. Está asociado a cambios en la calidad del agua pues se incorporan sólidos suspendidos producidos por la erosión del suelo, así como de fertilizantes y plaguicidas; el fósforo y el nitrógeno promueven la eutrofización con daños severos en la vida acuática y la disminución del volumen de agua de los cuerpos de agua subterráneos disminuye su capacidad de dilución y purificación. El sector agrícola contribuye a la contaminación tanto de cuerpos de agua superficiales como subterráneos, por escurrimiento o infiltración y constituyen la fuente potencial de contaminación del recurso, debido a una falta de control en la aplicación de fertilizantes, pesticidas y herbicidas”. Pacheco y Cabrera (1996) encontraron que en el sur de Yucatán las concentraciones de sulfatos y cloruros excedieron el límite máximo permisible establecido por la Norma Mexicana: los sulfatos en Muna, Santa Elena, Tzucacab y Peto y los cloruros además de los anteriores en Dzan y Akil. La presencia de sulfatos la atribuyen a que es una zona con rocas sulfatadas debido a los procesos de intemperismo de minerales sulfatados con la subsecuente oxidación del sulfato y a la precipitación del yeso y anhidrita en evaporitas. O bien, también suponen que puede deberse al proceso de salinización del suelo, inducido por las actividades agrícolas, principalmente por la irrigación con aguas salinizadas y por el uso de fertilizantes sulfatados. Las concentraciones de ambos iones aumentan durante la época de estiaje. Sugieren que la presencia de los cloruros probablemente se deba a una contaminación por desechos domésticos y municipales, donde existe una correlación significativa entre las concentraciones de los iones cloruro y nitrato. Pero sugieren que principalmente se deba a la disolución de minerales y a procesos de salinización por efectos de irrigación con agua salina, uso de fertilizantes clorurados y mezcla con el agua salina que subyace al acuífero. Debido a que existe un comportamiento similar del sodio con el ion cloruro se hace suponer que la presencia de los cloruros es debida a la disolución de rocas evaporitas presentes en la geología regional. Batllori y Febles (2002) recomiendan que “la conservación de los recursos hídricos en Yucatán requieren que el Consejo de Cuenca de la PY impulse estrategias para el manejo de los recursos minerales (explotación de roca calcárea), el desarrollo agropecuario y agroforestal; la vida silvestre, el agua y las pesquerías y la administración de los pastizales o sabanas, la erosión del suelo y el control de la salinización del acuífero, particularmente en el semicírculo de cenotes y planicie interior como zonas prioritarias”. Mencionan también que “La explotación del recurso agua subterránea en Yucatán (5%) no representa una amenaza seria en términos de sobreexplotación, ya que es muy abundante la cantidad de agua; sin embargo, son muy vulnerables a la contaminación que proviene de las 14 aguas residuales domésticas, municipales, agropecuarias e industriales, las cuales carecen de un eficiente sistema de tratamiento para su disposición de acuerdo a las normas establecidas. Asociado al agua, existe el deterioro de otros recursos naturales como los suelos, la vegetación originaria y la diversidad biológica. Los programas de desarrollo no han tomado en cuenta la relación sistémica que sostiene la gran diversidad biológica de la región, así como las características de la roca calcárea sujeta a procesos de disolución, sus suelos y la variabilidad social de las poblaciones humanas. Por lo que las actividades socioeconómicas han tenido impacto negativo en el ambiente natural y han producido un severo desequilibrio en los ecosistemas tropicales. Se requiere desarrollar visiones integrales con un alcance basado en la protección de los ecosistemas, el cuidado responsable y el manejo sustentable del agua”. 1.6 Ecosistemas principales El tipo de vegetación puede jugar un papel importante en la fertilidad química y biológica del suelo (Muys y Lust, 1992), así por ejemplo, se ha visto que en áreas de clima frío, determinadas especies forestales (sobre todo coníferas), han sido asociadas a procesos degradantes, al favorecer la acidificación (Augusto et al., 1998, entre otros); en las regiones de selva caducifolia, las raíces de los árboles, y de la vegetación en general, tienen un papel muy significativo en la fijación y retención del suelo, evitando la erosión (Palacio et al., 2002). Por el contrario, en otras áreas el factor vegetación podría ser secundario, apareciendo supeditado al peso que adquieren factores como el clima y el material parental, fundamentalmente. La PY se reconoce como una provincia biótica claramente definida, debido a las características particulares de la vegetación (Rzedowski 1978), que concentra elementos florísticos de la región Antillana, Centroamericana sur y sureste de México, además de un alto porcentaje de especies endémicas (Durán et al, 1998 en Escamilla et al., 2005). Según Carnevali et al., (2003), la flora de la porción Mexicana de la Provincia Biótica de la PY incluye eventualmente entre 2,200 y 2,400 especies, comprendidas en las siguientes Familias: Fabaceae (263 spp), Poaceae (150 spp), Orchidaceae (123 spp), Asteraceae (121 spp), Euphorbiaceae (110 spp) y Cyperaceae (91 spp). Según Flores y Espejel (1994), la mayor extensión de la PY está cubierta por selvas tales como la baja caducifólia, mediana subcaducifolia y mediana subperennifolia. En el estado de Yucatán son típicas las selvas: baja caducifolia, baja caducifolia espinosa y mediana subcaducifolia, integradas por comunidades y asociaciones propias de rejolladas, cenotes, aguadas y cavernas. En Campeche, la vegetación se compone por selva mediana subcaducifolia, selva mediana subperenifolia, selva alta perennifolia, selva baja inundable, sabanas, petenes y manglares; en Quintana Roo dominan la selva mediana subperennifolia y los manglares; además de que en los tres estados existe la vegetación de duna costera, carrizales, seibadales y tulares (hidrofitos) (Flores y Espejel, 1994). En la Figura 24.6 se ilustran la distribución de los diferentes tipos de vegetación que se encuentran en la PY y que a continuación se describen: 15 Selva alta perennifolia Es la comunidad vegetal más rica y compleja de todas. Sus árboles dominantes sobrepasan los 30 m de altura y durante todo el año conservan las hojas. Se presenta en las zonas más húmedas del clima A de Köppen que tienen precipitaciones anuales promedio superiores a 2000 mm y hasta 4000 mm (Rzedowski, 1978). El número de especies que componen el estrato superior de este tipo de vegetación es por lo general grande y a menudo no es fácil determinar cual es la especie dominante. Los árboles correspondientes a este estrato, principalmente, tienen troncos rectos que no se ramifican en su mitad o en sus 2/3 inferiores. Las copas a menudo presentan formas piramidales achatadas o más o menos esféricas. En la base de los árboles es muy común encontrar raíces bien desarrolladas con contrafuertes. Una de las características más llamativas de la selva alta perennifolia es su abundancia en trepadoras leñosas, que con frecuencia, alcanzan tamaños tan grandes que su follaje compite con los árboles de los estratos superiores. Figura 24.6. Vegetación de la PY. A. Uso de suelo y vegetación; B. Uso de suelo y vegetación (CONABIO, 2000). Son especies importantes en la composición de esta comunidad: Alseis yucatanenses, Andira inermes, Bucida buceras, Brosimum alicastrum (ramón), Callophyllum brasiliensis, Dialium guianense (guapaque), Pithecellobium leucospermum, Swietenia macrophylla (punab, caoba), Zuelania guidonia, Ceiba pentandra, Tabebuia guayacan, Sweetia panamensis (chakte'), Tabebuia pentaphylla, Manilkara sapota y Ficus 16 acotinifolia. También hay epifitas herbáceas bromeliáceas como Aechmea y orquídeas, líquenes incrustados en los troncos de árboles y epifitas leñosas como Ficus spp (Laurel). Selva alta subperennifolia Es la comunidad vegetal más exuberante que hay en la PY. Se le encuentra en Campeche, Quintana Roo y Guatemala hacia el centro sur de Quintana Roo y en una franja de la base de Campeche. Este tipo de vegetación presenta árboles que rebasan los 30 m. Las especies más comunes en este tipo de selva son las siguientes: Alseis yucatanenses, Aspidosperma megalocarpon, Brosimun alicastrum, Bucida buceras, Calocarpum mamosum, Cupania glabra, Exostema mexicana, Manilkara zapota, Pimenta dioica, Pouteria unilocularis, Pouteria campechanum, Pseudobombax ellipticum, Sabal yapa, Sckingia salvadorensis, Swartzia cubensis, Swietenia macrophylla (Flores y Espejel, 1994). Selva mediana subperennifolia Es el tipo de vegetación más extensamente distribuida en la PY. Cubre la mayor parte del estado de Quintana Roo y Campeche, así como una pequeña porción de la parte suroriental de Yucatán. Se le puede localizar en lugares de moderada pendiente, con drenaje superficial más rápido o bien en regiones planas pero ligeramente más secas y con drenaje rápido. Los árboles de esta comunidad, al igual que los de la selva alta perennifolia, tienen contrafuertes y por lo general poseen muchas epifitas y lianas. Los árboles tienen una altura media de 25 a 35 m, alcanzando un diámetro a la altura del pecho menor que los de la selva alta perennifolia aún cuando se trata de las mismas especies. En este tipo de selva, se distinguen tres estratos arbóreos, de 4 a 12 m, de 12 m a 22 m y de 22 m a 35 m. Formando parte de los estratos (especialmente del bajo y del medio) se encuentran algunas palmas. Entre las especies dominantes se encuentran Lysiloma latisiliquum, Brosimum alicastrum (ox, ramón, capomo), Bursera simaruba (chaka', palo mulato, jiote, copal), Manilkara zapota (ya’, zapote, chicozapote), Lysiloma latisiliqua (tsalam, guaje, tepeguaje), Vitex gaumeri (ya'axnik), Bucida buceras (pukte'), Alseis yucatanensis (ja’asché), Carpodiptera floribunda. En las riberas de los ríos se nota a Pachira aquatica (k'uyche'). Las epifitas más comunes son algunos helechos y musgos, abundantes orquídeas y bromeliáceas y aráceas (Rzedowski, 1978; Flores y Espejel, 1994). Selva baja subperennifolia Esta comunidad se desarrolla en Gleysol, profundo sin afloramiento de rocas, con alto contenido de arcillas. En general, este tipo de vegetación se caracteriza por un estrato arbóreo bajo, con alturas promedio entre 4 y 7 m, donde muchas de sus especies presentan torceduras de sus troncos y se ramifican cerca de la base (Olmsted et al., 1994).. La composición florística es diversa debido a la variabilidad ambiental entre la época seca y la lluviosa. Entre las especies más frecuentes que tienen tolerancia ecológica a estas condiciones, cabe distinguir a Haematoxilum campechianum, Cameraria latifolia, Dalbergia glabra, Erythrina standleyana, Hyperbaena winzerlingii, Coccoloba reflexiflora, 17 Coccoloba cozumelensis, Jacquinia macrocarpa subsp. macrocarpa, Neomillspaughia emarginata, Acacia riparia, Lonchocarpus rugosus, Guettarda elliptica, Asemnantha pubescens, Hampea trilobata y Panicum aff. laxum. Además de estas especies, es común encontrar algunas especies arbóreas como: Byrsonima bucidaefolia, Metopium brownei, Crescentia cujete, Gymnopodium floribundum y Mimosa bahamensis (Palacio et al., 2002). Una característica importante de la selva baja subperennifolia es la densidad de vegetación que dificulta su penetración, especialmente en la época de lluvias, debido al gran desarrollo de trepadoras herbáceas y lianas. Selva mediana subcaducifolia Este ecosistema, es una comunidad densa y cerrada y su fisonomía en la época de lluvias a menudo es comparable con la de la selva alta perenifolia. Su altura oscila entre los 15 y 20 m, (más frecuentemente entre 20 y 30), y por lo general el estrato superior forma un dosel uniforme. Los elementos del estrato superior comúnmente tienen troncos derechos y esbeltos que no se ramifican en la parte inferior de la planta, los diámetros de los troncos pocas veces sobrepasan 1 m y de ordinario oscilan entre 30 y 80 cm (Rzedowski, 1978). Esta comunidad vegetal predomina en suelos rocosos derivados de calizas, a menudo arcillosos y rojos o negros. La materia orgánica por lo general es abundante cerca de la superficie, el drenaje suele ser rápido; el pH del suelo es ácido, o con mayor frecuencia neutro. Este tipo de vegetación, cubre la parte central y oriental del estado de Yucatán, la parte norte de Campeche y una pequeña porción de Quintana Roo, en ella se presenta la mayor parte de la zona milpera. Entre las especies más comunes en la selva mediana subcaducifolia, se tienen las siguientes: Acacia pennatula, Caesalpinia gaumeri, Caesalpinia platyloba, Lysiloma latisiliquum, Enterolobium cyclocarpum, Mimosa bahamensis, Metopium brownei, Annona reticulata, Gyrocarpus americanus, Piscidia piscipula, Pithecellobium dulce, Pithecellobium albicans, Sapindus saponaria, Gliricidia sepium, Acacia cornigera, Cedrela mexicana, Bursera simaruba, Simaruba glauca, Vitex gaumeri, Bucida buceras, Cochlospermum vitifolium, Gymnopodium floribundum, Spondias mombin, Guazuma ulmifolia, y Trema micrantha. Selva baja caducifolia Rzedowski (1978); Miranda (1958); Flores y Espejel (1994); y Palacio et al. (2002) reportan la existencia de la selva baja caducifolia. La característica más sobresaliente es la baja altura de los componentes arbóreos, entre 8 y 10 m, los cuales se organizan en un solo estrato y la pérdida de sus hojas durante un periodo de cinco meses o más durante la época seca. La mayoría de las especies son leñosas y de diámetros pequeños, a excepción de los sitios en donde se acumula humedad en el suelo. Entre las especies arbóreas más frecuentes se pueden mencionar: Bursera simaruba, Coccoloba reflexiflora, Pseudobombax ellipticum, Thevetia gaumeri, Plumeria rubra, Piscidia piscipula, Cordia gerascanthus, Nopalea gaumerí, Cochlospermum vitifolium, Diospyros cuneata, Croton chichenensis, 18 Croton glabellus y Lysiloma latisiliquum. También se encuentran plantas suculentas de la familia Cactaceae, como Nopalea gaumei. Este tipo de comunidad vegetal es especialmente alterada por la extracción de leña y las quemas, lo que aunado a los suelos someros, la exposición de las cimas y laderas al sol, los elevados índices de permeabilidad y la susceptibilidad a los incendios forestales en la época seca, hacen difícil su regeneración. Selva baja subcaducifolia En los “bajos inundables” de la región de Campeche se encuentra este tipo de vegetación (Palacio et al., 2002) cuyas características son semejantes a la selva baja caducifolia, sin embargo al encontrarse sobre las planicies onduladas de transición que interceptan el manto freático, tiene mayor disponibilidad de agua; que es alcanzada por las raíces de algunos árboles los cuales crecen sobre suelos pedregosos, lo que les permite ser menos caducifolios. La característica más importante de la selva baja subcaducifolia son las especies arbóreas que no rebasan los 12 m de altura. Entre las más representativas se encuentran: Amyris sylvatica, Bauhinia divaricata, Bourreria pulchra, Caesalpinia mollis, Caesalpinia vesicaria, Ceiba schotti, Erythrina standleyana, Forchammeria trifoliata, Guetarda elliptica, Hampea trilobata, Havardia albicans, Gliricidia maculata, Lonchocarpus rugosus, Mimosa bahamensis, Phyllostylon brasilense, Piscidia piscipula y Cochlospermum vitifolium. Los arbustos forman otro estrato de la comunidad vegetal, la mayoría son de hojas crasas, resolutas o tomentosas para evitar una mayor evapotranspiración. Al igual que en la selva baja caducifolia, las hierbas son más abundantes en el periodo de mayor humedad del año; otras formas de vida como las vejucoides, prosperan en regiones de mayor humedad. Bosque de pino Según Flores y Espejel (1994), este ecosistema está formado por una asociación de pinos de la especie Pinus caribaea con elementos de sabana, la presencia de esta especie de pino en la PY es importante, ya que es el único lugar de México en donde existe. Este pinar se encuentra situado el sureste del ejido Caobas, en el municipio de Othón P. Blanco, en el estado de Quintana Roo. La vegetación se caracteriza por elementos achaparrados (1 a 2 m) de sabana y de selva inundable entre los que podemos mencionar: Byrsonima crassifolia, Byrsonima bucidaefolia, Dalbergia glabra, Metopium brownei, y Acoelorhape wrightii, además se encuentran presentes elementos bastante raros de las familias Melastomataceae, Cactaceae, Dilleniceae, y Orchidaceae; entre esta vegetación achaparrada se distribuyen los pinos; los cuales forman una población de aproximadamente 300 especímenes que alcanzan una altura entre 7 y 20 m. 19 Manglar Se conoce bajo este nombre una comunidad vegetal que prospera principalmente en las orillas de las lagunas costeras, de bahías protegidas y de desembocaduras de ríos, en donde hay zonas de influencia de agua de mar. Ocasionalmente se les puede encontrar tierra adentro. Soporta cambios fuertes de nivel de agua y de salinidad, pero no se establece en lugares francamente rocosos o arenosos, ni en áreas sometidas a fuerte oleaje. El manglar es una formación leñosa, densa, frecuentemente arbustiva, o bien arborescente, cuya altura es de 2 a 5 m, pudiendo alcanzar hasta los 30 m. Una característica que presentan los mangles son sus raíces en forma de zancos y neumatóforos, cuya adaptación le permite estar en contacto directo con el agua salobre, sin ser necesariamente especies halófitas. La composición florística que lo forman son el mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle salado (Avicennia germinans), mangle blanco (Laguncularia racemosa) y mangle botoncillo (Conocarpus erectus). El uso principal desde el punto de vista forestal, es la obtención de taninos para la curtiduría, la madera para la elaboración de carbón, aperos de labranza y embalses. Una característica importante que presenta la madera de mangle es la resistencia a la putrefacción. Pero quizá el uso más importante que presenta el manglar es el albergue de muchas especies de invertebrados como los moluscos y crustáceos, destacando el camarón y el ostión cuyo valor alimenticio y económico es alto. Matorral de dunas costeras Comunidad vegetal que se establece a lo largo de las costas, se caracteriza por estar conformada por plantas pequeñas y suculentas. Las especies que la forman juegan un papel importante como pioneras y fijadoras de arena, evitando con ello que sean arrastradas por el viento y el oleaje. Algunas de la especies que se pueden encontrar son nopal (Opuntia dilleni), riñonina (Ipomoea pes-caprae), alfombrilla (Abronia maritima), verdolaga (Sesuvium portulacastrum), Agave angustifolia. También se pueden encontrar algunas leñosas y gramíneas como el uvero (Coccoloba uvifera), pepe (Chrysobalanus icaco), zacate (Sporobolus virginicum) entre otros (Cabrera y Flores, 1993; Flores y Espejel, 1994). Tular Comunidad de plantas acuáticas, arraigadas en el fondo de los cuerpos de agua, constituida por monocotiledoneas de 80 cm hasta 2.5 m de alto, de hojas largas y angostas o bien carentes de ellas. Se desarrolla en lagunas y lagos de agua dulce o salada y de escasa profundidad. Este tipo de vegetación está constituido básicamente por plantas de tule (Typha angustifolia), también es común encontrar los llamados carrizales de Phragmites communis . Incluye los “saibadales” de Cladium jamaicense. Otras especies presentan esta asociación son Paspalum fasciculatum, Cyperus rotundus, Leersia hexandra, Hymenocallis littoralis, Ipomoea sagittata, Pluchea purpurascens, Cassyta filiformis; entre otras (Flores y Espejel, 1994). 20 En México es bien conocido por la utilización de sus tallos en la confección artesanal de petates, cestos, juguetes y diversos utensilios. Los carrizales también son de gran importancia para la elaboración estructural de juegos pirotécnicos y muchos objetos artesanales. Vegetación halófita Comunidad de gramíneas que se desarrolla sobre Solonchak por lo que su presencia es independiente del clima; es frecuente en el fondo de las cuencas cerradas de zonas áridas y semiáridas; aunque también son frecuentes en algunas áreas próximas a las costas afectadas por el mar o por lagunas costeras. Generalmente es de tipo rastrero, herbáceo o arbustivo. Estas especies juegan un papel importante en la fijación del suelo. De los pastizales halófilos costeros más sobresalientes cabe mencionar los de Ageratum littoralis, de Sporobolus virginicum, de Ambrosia hispida, Cakile lanceolata, Canavalia rosea, Suaeda linearis y Tribulus cistoides (Cabrera y Flores, 1993). En general las gramíneas con frecuencia son las especies dominantes y las que definen la fisonomía de las comunidades vegetales que ahí habitan. Por otro lado, el reto en estudios de la cubierta vegetal es la caracterización de las comunidades vegetales con base en sus componentes, así como por la abundancia y/o dominancia de especies. A nivel cartográfico es deseable que en un futuro no lejano se cuente con mapas de uso de suelo y vegetación considerando las diversas edades de crecimiento de las selvas en uso. 1.7 Uso agrícola del suelo En la PY, coexisten varias culturas de entre las que destacan dos, la maya actual y la mestiza producto de la fusión de la española con la maya. La agricultura refleja las diferencias culturales: la tradicional maya de milpa con roza, tumba y quema (RTQ), con el manejo del solar y de la vegetación natural; la mestiza que es una mezcla de ambas culturas con monocultivos, como los cítricos y pastizales; y el henequén,. Según estadísticas del INEGI, de los tres estados que componen la PY, el de Yucatán presenta el mayor porcentaje de la superficie estatal ocupada por las actividades agrícolas (11.94%), con cultivos como el maíz, henequén, naranja, calabaza y frijol. En el estado de Campeche, la superficie agrícola ocupa el 1.1% de la superficie estatal con el cultivo de maíz, caña de azúcar, arroz, sorgo y frijol. Finalmente en Quintana Roo el uso de suelo agrícola ocupa solo el 0.05% de la superficie estatal con cultivos como el maíz, frijol, arroz, chile jalapeño, sandia, papaya y caña de azúcar. El conocimiento maya sobre los recursos naturales se encuentra ampliamente reportado en revistas científicas y libros, conocimiento sobre plantas (Ruenes et al., 1999; Flores y Bautista, 2005), cultivos (Terén y Rasmusen, 1995) animales, clima (Bautista et al., 2005c), suelos (Duch, 2005; Bautista et al., 2003a; Bautista et al., 2005d), rocas (Bautista et al., 2004), etc. No es de extrañar la fineza y durabilidad por milenios de las pirámides y del “Maya blue”, por mencionar solo dos ejemplos (García-Solis et al., 2006). A continuación 21 se mencionan con mayor detalle algunos aspectos del conocimiento maya sobre cuestiones agrícolas. Agricultura maya7 En las últimas dos décadas el estudio del conocimiento local (COLO) sea indígena, campesino o de productores ha tenido gran relevancia. Las principales conclusiones son: el COLO está restringido geográficamente, considera la dinámica temporal, es colectivo, diacrónico y holístico; producto de una larga historia de observación, análisis y manejo de los recursos naturales que es transmitido de forma oral de generación en generación (Martínez-Montoya y Ortiz-Solorio, 1992; Toledo, 2000). El COLO incluye la información sobre paisaje, geoformas, vegetación, animales, hongos, minerales, suelos y acuíferos (Sandoval y Martínez, 1995; Cruz et al., 1998; Barrera y Zinck, 2000; Bautista-Zúñiga et al., 2003a,b; 2004). Los sistemas productivos diseñados con base en el COLO se sustentan principalmente en las interacciones ecológicas, por lo cual, a menudo son energéticamente eficientes; pero presentan limitaciones económicas al no estar dirigidas al mercado sino al autoconsumo (Barrera y Zinck, 2000). La agricultura maya no ha sido bien entendida en toda su extensión para todos sus ambientes en los que se practica. No se enseña en las escuelas de agronomía. Existen contribuciones científicas muy valiosas que han documentado y entendido el manejo maya de los recursos naturales. La agricultura practicada por los mayas prehispánicos se dio en tres tipos de hábitat: montañoso, pantanoso y costero. Las grandes superficies de albarradas y terrazas existentes en el sur de Campeche y Quintana Roo, indican que los mayas poseían el conocimiento del cultivo de las tierras altas. Los muros de piedra son grandes, cruzan gran parte de los terrenos planos y delimitan las pequeñas parcelas de alrededor de una hectárea. Para el cultivo en las llanuras y depresiones inundables, los mayas combatieron las inundaciones mediante la elevación de campos y construyeron canales de riego y drenaje, como en Belice, Quintana Roo y la zona de depresión fluvial oriental a lo largo del Río Candelaria. La agricultura de micro hábitat y multitecnología que establecieron los antiguos mayas en las zonas forestales sigue siendo una solución viable para el desarrollo agrícola actual (Quezada, 2002). Según Hernández-X (1985), es de notarse que el conjunto de características de la agricultura yucateca, diferencía a esta región claramente del resto de las regiones agrícolas de México. Tales características son: a) dominancia psicológica del cultivo del maíz en el medio social maya; b) incertidumbre del inicio de la temporada de lluvias; c) uso preponderante del sistema de roza-tumba-quema-siembra (rotación nómada) para la preparación de las tierras de cultivo; d) abundancia de suelos que exigen técnicas especiales para su manejo; y e) importancia del cultivo del henequén en el norte de la Península. En la subregión cárstica el cultivo de la milpa tradicional maya consiste, de manera general, en seleccionar y abrir la vegetación en la época seca, se cortan las hierbas y arbustos (roza), posteriormente se cortan los árboles (tumba) y se pican las ramas, el 7 Con base en Bautista et al (2005) 22 material se quema cuando está seco y antes de las primeras lluvias. El suelo se cultiva por dos o tres años, se deja “descansar” a causa de la disminución de la fertilidad del suelo y de la proliferación de arvenses. Los campesinos recomiendan que el periodo de descanso o barbecho sea de 20 años. Tipos de milpa En el estado de Yucatán se desarrollan cuatro tipos de milpa: 1) milpa de roza, tumba y quema con vegetación arbustiva y arbórea; 2) milpa caña de primer año, es decir, en un lugar en el que ya hubo milpa de RTQ; 3) milpa de segundo año, proveniente de una milpa caña de primer año; y 4) en menor grado la milpa intensiva restringida a realizarse en las planadas con suelos profundos del tipo Cambisol o Luvisol, en ellas se utilizan estiércol, labranza manual con azadón y cultivos de cobertera (CC) con leguminosas herbáceas, entre las que destaca Mucuna deerengianum, y las leguminosas locales, como Ib grande (Phaseolus lunatus), Ib chico (P. lunatus), Xcolibuul (P. vulgaris) y Espelón (Vigna unguiculata) (Figura 24.7). Todos los campesinos tienen milpas de RTQ, algunos tienen milpas caña de primer año, unos cuantos campesinos milpa caña de segundo año y sólo 2% tienen milpas intensivas. En la siembra se colocan juntas las semillas de maíz y las de los cultivos acompañantes, se realiza con palo sembrador y se colocan de tres a ocho semillas por golpe (hoyo). La siembra se realiza al inicio de la época de lluvia, en general al final del mes de mayo. La distancia de siembra es de 1 x 1 m, se utiliza una variedad de maíz local denominada Xmeje nal para los suelos de Boxlu’um y una variedad mejorada para los suelos de Kancab. El control de las arvenses se realiza mediante un deshierbe a 30 días después de la siembra (DDS) y un segundo deshierbe a 60 DDS. Cuando la mazorca ya está formada, se procede a la “dobla” para protegerla de la humedad y de las aves. La cosecha del grano se realiza conforme el campesino la necesita. En las milpas de RTQ, caña de primero y segundo años se cultivan camote, yuca y maíz en las partes bajas del relieve, en las que predomina el Kancab (Cambisol/Luvisol). En las partes altas del micro y meso relieve con Boxlu’um (Leptosol principalmente), se cultiva maíz con calabaza y frijol. En las milpas intensivas el cultivo principal es maíz. Los CC se siembran de 15 a 30 DDS del maíz, con esto se impide la siembra de camote, yuca, fríjol y calabaza, pero se controlan las arvenses, se abona el suelo, se genera semilla de uso forrajero y/o comestible dependiendo del CC. Se recomienda la evaluación de los supuestos de mejoramiento de la fertilidad y del control de arvenses por cada especie de CC utilizado, ya que la experiencia indica que no funcionan de la misma manera todas las especies de leguminosas. Terán y Rasmussen (1994) reportaron 25 especies vegetales con 87 variantes que son cultivadas en la milpa maya, de ellas, seis son variedades de maíz con 14 variantes y nueve tiempos de duración del cultivo. Las variantes se cultivan selectivamente en los tipos de milpa, ya sean de RTQ o caña de primero y segundo año. Es claro que la situación agrícola es más compleja que un simple cultivo de maíz, fríjol y calabaza. Es de suma importancia reportar y conocer la diversidad de tipos de milpa, para generar opciones de mejoramiento acordes para cada caso específico. 23 Lluvia Lluvia Enero Febrero Marzo Abril Selva Roza, tumba y quema Mayo Junio Julio Agosto Septiembre Octubre Noviembre Diciembre Año 1 Año 2 Arvenses Milpa de Deshierbes RTQ Siembra Arvenses Dobla Milpa caña de primer año Milpa caña segundo año Cosecha Barbecho o Arvenses Año 3 Arvenses Barbecho o Arvenses Milpa intensiva Barbecho o Arvenses Arvenses y CC Figura 24.7. Esquema simplificado de los tipos de milpa en Hocabá, Yucatán. CC = cultivos de cobertera. Precipitación Pluvial Según los campesinos, la lluvia se puede adelantar o atrasar, la lluvia cae en lugares muy localizados y cuando llega es copiosa y después aparece la canícula; sin embargo, el promedio anual de la precipitación pluvial puede calificarse como adecuado para cuestiones agrícolas e incluso la cantidad promedio durante la época de lluvia, por arriba de los 753 mm es suficiente para no tener problemas agrícolas; sin embargo, los coeficientes de variación superiores al 40% durante los meses de la época de lluvia son dos indicadores de la dificultad de predicción y de la planeación agrícola. Ante esta situación, la estrategia campesina es la siembra de hasta tres veces en el mismo sitio, así como la siembra de pequeñas superficies en diversos lugares, con un consecuente aumento de trabajo por la pérdida de algunas milpas. También se menciona una mayor intensidad en la canícula y la presencia de vientos del norte (Xamankán en maya) que traen agua salada durante las épocas de floración y fructificación, con una consecuente disminución del rendimiento agrícola. La forma más común de solucionar el problema de la lluvia errática, en otras regiones del estado y con campesinos organizados o productores de mayores recursos económicos, es mediante el establecimiento de sistemas de riego. Sin embargo, no en todos los casos es posible realizarla con éxito ya que la calidad agrícola del agua subterránea varía considerablemente, hasta llegar a ser no recomendable (Delgado et al., en preparación). 24 Barbecho Campesino Según la experiencia campesina, el tipo de uso del terreno previo a la milpa de RTQ afecta el rendimiento. Los terrenos provenientes de henequenales abandonados (Xlapach en maya) son menos fértiles en comparación con los que provienen de otra milpa, debido a la intensidad de la explotación (de 20 a 25 años con henequén y de dos a cuatro años con milpa), y a que las raíces de la vegetación espinosa del Xlapach (Pithecellobium albicans, Mimosa bahamensis, Acacia spp., Ceiba aesculifolia) impiden el buen desarrollo de los cultivos de la milpa. También se dificulta el corte de los árboles (tumba) y el control de arvenses. Los campesinos identifican que se ha reducido el tiempo de barbecho de 26 a 15 años en promedio y saben que la realización de la milpa en barbechos de cuatro años (Hubche en maya) se dificulta por la mayor densidad de la vegetación, lo cual ocasiona una mayor demanda de mano de obra. El rendimiento de maíz llega a fluctuar entre 125 y 500 kg ha-1 dependiendo del clima y del manejo de las arvenses. Es por ello que en estas condiciones sólo se cultiva un año. Además, no se obtiene madera, sólo un poco de leña. En barbechos de 15 años (monte joven Ta’ankenlem k’aax en maya), es posible cultivar la milpa dos años. La RTQ no requiere de mucha mano de obra y se obtiene leña y algo de madera. La producción de maíz, cuando la precipitación es favorable, llega a ser de 1050 kg ha-1 en el primer año y de 625 kg ha-1 en el segundo, debido a la proliferación de arvenses y la disminución de la fertilidad del suelo. En barbechos de más de 20 años (Nuukush k’aax en maya), la tumba de la vegetación (corte de árboles) se facilita, debido a que los árboles espinosos no presentan espinas en sus troncos a esas edades. La producción de maíz en la milpa es mayor que 1 t ha-1 y, aún en casos de canícula intensa, el suelo retiene humedad y, por esto, es posible alcanzar una producción de maíz de 500 kg ha-1. Los beneficios forestales son abundantes. Arvenses Para los campesinos es claro que las arvenses influyen, de manera negativa, en la rentabilidad de la milpa, así que sólo cultivan dos años, ya que en el tercer año la proliferación de arvenses es alta y su control requiere de mucho esfuerzo físico. Argumentan que las arvenses proliferan en los campos de cultivos con diversa intensidad, dependiendo del manejo y de la historia de uso de la parcela. Las arvenses son un problema mayor en el tercer año en Nuukush k’aax y en el segundo año en Hubche. Pool-Novelo y Hernández-Xolocotzi (1987) reportaron el empleo de 12.5 jornales ha-1 en el primer año y 25 jornales ha-1 para el segundo, cuando el deshierbe es total se utilizan 50 en el primer año y 100 jornales en el segundo. Además, el periodo entre la quema y el primer deshierbe se reduce de 3.5 a dos meses entre el primer y segundo año, respectivamente. En la región, el uso de herbicidas es una práctica común y los herbicidas más utilizados son Paraquat dichloride y 2,4-D. Ambos de uso restringido en otros países. El Glifosato comienza a promoverse. Caamal et al. (2001) recomendaron el uso de leguminosas como cultivos de cobertera para el control de arvenses, principalmente a Mucuna deerengianum. Los resultados de las investigaciones no publicadas y realizadas en el municipio y dentro de 25 la misma zona agroecológica sugieren que es necesario un combate integral de las arvenses, mediante el uso alterno o combinado de cultivos de cobertera y los diversos tipos de herbicidas. No es posible generar recetas ni paquetes tecnológicos para el manejo de las arvenses, debido a las diversas situaciones que se presentan, como barbecho, época de siembra, cultivos principales, cultivos acompañantes, precipitación pluvial, usos de cultivos de cobertera y uso de mantillos. Se sugiere analizar cada caso en especial de acuerdo con sus circunstancias particulares lo cual ayudará a una mejor toma de decisiones (Meelu, 1994). Por ejemplo, en el primer año de cultivo, el control de arvenses mediante herbicidas puede llegar a ser el más adecuado; para el segundo o tercer ciclo de cultivo, dependiendo del tipo de barbecho proveniente, el uso de cultivos de cobertera es recomendable. Las arvenses también pueden ser vistas como un recurso, ya que se han reportado 116 especies de herbáceas de uso forrajero (Flores y Bautista, 2005). Fertilidad del Suelo Los campesinos expresan que existe un claro “cansancio de la tierra” que puede traducirse como una disminución de la fertilidad, producto del menor tiempo de barbecho que ha disminuido de 26 a 15 años. En la actualidad, 59% de los campesinos están utilizando vegetación de seis a 15 años para la milpa. El argumento que los campesinos manejan se refiere a la producción, antes se utilizaban montes de 15 años y se obtenían 1500 kg ha-1 en el primer año y 850 kg ha-1 en el segundo; en la actualidad, la producción es de 700 y 500 kg ha-1, respectivamente. En una parcela pueden estar presentes dos o más clases de tierra con diferente calidad medida mediante la MAPN, también llamado nitrógeno activo del suelo. El Kancab es la clase de tierra de la parte baja del relieve, con menor cantidad de nitrógeno lábil biológicamente activo, pero también es la clase de tierra con mayor cantidad de tierra fina por su mayor profundidad y su menor pedregosidad en comparación con el Boxlu’um. En el ambiente técnico, se han reportado problemas de fijación de P, disponibilidad de K y con una baja capacidad de retención de humedad debido a las condiciones calcáreas, al desbalance de cationes intercambiables, y a las características hidrófobas de la materia orgánica, respectivamente. Se ha encontrado que el fósforo disponible en condiciones de campo tiende a disminuir con el tiempo de barbecho, pero la tendencia se invierte en el caso del nitrógeno en forma de nitratos. En el primer año, 29 y 39; en el sexto año, 13 y 52; y en el duodécimo año, 8 y 75 μg P y μg N por tira de resina, respectivamente (Weisbach et al., 2002). Durante la quema, muchos elementos contenidos en los compuestos orgánicos, entre ellos el fósforo, son liberados al ambiente y son el motivo del aumento de la fertilidad del suelo, pero, a medida que son reabsorbidos por las plantas, sus concentraciones en el suelo disminuyen. Por el contrario, los elementos de ciclo abierto, como el nitrógeno, aumentan con la actividad biológica del suelo producto de la acumulación de hojarasca y a su descomposición durante la época de lluvia. Se han realizado experimentos que demuestran la efectividad de la adición de N, P y K (Mariaca et al., 1995), también se ha probado que el uso de leguminosas como cultivos de 26 cobertera y mantillos aumenta la producción del maíz (Caamal et al., 2001) y mejora algunas propiedades del suelo, pero no en todos los casos ni con la misma intensidad (Muraoka et al., 2002). El empleo de leguminosas herbáceas fijadoras de nitrógeno como cultivos de cobertera es una opción de mejoramiento de la fertilidad, además de la adición de materia orgánica y de la conservación de la humedad; sin embargo, los efectos benéficos potenciales de las diversas plantas utilizadas como cultivos de cobertera deben ser evaluados técnicamente y de manera integral. Las políticas agrícolas gubernamentales de asistencia a los campesinos requieren ser analizadas y corregidas, incentivando la producción agrícola en lugar del cultivo improductivo. El conocimiento local sobre los recursos naturales debe ser un recurso intelectual utilizado para el diseño de nuevos agroecosistemas con mayores posibilidades de inserción en el mercado y conservando las ventajas ecológicas de los sistemas tradicionales (Duch, 1980; 1988. 1992; 1995). 2. Los suelos dominantes de la región 2.1 Los procesos formadores del suelo y su correspondencia con factores regionales y locales La morfología de los suelos tiene lugar como consecuencia de la actuación de los factores formadores (material parental, clima, relieve, organismos, tiempo y actividades humanas), bajo la interacción de los compartimentos de la geosfera (atmósfera, litosfera, hidrosfera, exosfera). Los distintos suelos son el resultado de las diferencias locales en la intensidad del efecto de los factores formadores y de los procesos pedogenéticos que prevalezcan, así, hablar de un origen de los suelos a nivel de la PY es una generalización muy grande. A continuación se trata el origen de los suelos de la PY por subregiones. Origen de los suelos en la subregión litoral Se localiza en el borde externo continental, en una transición entre el continente y el océano. Se forma de los sedimentos continentales y marinos, con impactos de las olas, mareas y la deriva litoral. La cantidad de los sedimentos determina la presencia de Arenosol (AR) con alturas mayores a 1 m; Regosol (RG) y Solonchak (SC) con menos de 1 m. En los AR la cantidad de arena en los horizontes y la profundidad del perfil son las propiedades que le dan el nombre al grupo. Los RG son tales cuando no se alcanzan a cumplir los niveles de arena y profundidad del perfil. Ambos suelos son de escaso desarrollo pedogenético. Los RG también pueden estar formados por restos de moluscos en lugar de arena. El AR presenta comunidades vegetales de palmas, agaves y arbustos. En la zona costera del estado de Yucatán, cuando la profundidad del perfil es menor al metro y la salinidad alcanza la superficie, entonces ocurre la presencia de SC. Las comunidades vegetales que presenta el SC dependen del nivel de salinidad, herbáceas y pastos salinos hacia la duna y mangle en los límites de las lagunas. Los RG tienen cubiertas vegetales de arbustos y herbáceas de las zonas costeras. En resumen, la cantidad de arena, 27 profundidad del perfil y niveles de salinidad por el ascenso del nivel del mar, son las propiedades y procesos que dan lugar a los suelos de la costa. Origen de los suelos en la subregión fluvio-palustre En las planicies bajas acumulativas, con frecuente inundación se presentan procesos de hidromorfismo en los suelos. La particularidad de este subsistema es que presenta características y ecotonos de ambientes del subsistema litoral y del subsistema cárstico. En las partes más bajas del relieve, el acenso y descenso del nivel freático, provoca las condiciones reductoras y anaerobias en el perfil, da lugar al proceso de gleyzación que consiste en la translocación de hierro, manganeso y azufre, identificadas por la presencia de horizontes de coloraciones neutras (blancos o grises). Estas condiciones ambientales y procesos pedogenéticos dan origen a los Gleysoles (GL). Las condiciones reductoras y los aportes de hojarasca propician la acumulación de materia orgánica debido a la disminución de la descomposición en comparación con los ambientes aerobios. Bajo esas condiciones ambientales se originan los Histosoles (HS). Los HS son altamente sensibles a los procesos degradativos, como la salinización y descomposición de la materia orgánica, que se propician por la interrupción de los flujos de agua dulce y la posterior pérdida de la cubierta vegetal. Estos procesos de degradación ocasionan la pérdida irreparable de los HS dando lugar a SC. Aún cuando se restablece la cobertura vegetal por la desalinización del suelo, la conversión de SC a HS es a muy largo plazo. En las partes un poco más altas del relieve, el drenaje deficiente y la alta saturación de cationes dan lugar a la neoformación de arcillas del tipo de la smectita, la cual se identifica por la presencia de grietas debidas a la expansión-contracción, a las caras de deslizamiento y al relieve en gilgai, propiedades distintivas de los Vertisoles (VR). En el noreste de la PY en la zona de transición entre la subregión fluvio-palustre y la cárstica se encuentran Phaeozems lépticos (PH) discontinuos y frecuentemente pedregosos. Los procesos formadores son la lixiviación y acumulación de materia orgánica. Los valores de pH van de neutros a ligeramente ácidos, indicando una lixiviación incompleta. Estos suelos dan la impresión de ser muy jóvenes, tienen perfiles poco desarrollados. Sin embargo, la tierra fina está libre de carbonatos primarios y minerales intemperizables, está dominada por arcilla y óxidos de hierro con pocos y resistentes granos de cuarzo. Es decir, someros pero desarrollados por presentar productos intemedios del intemperismo como silicatos interlaminares 2:1 de tipo de la vermiculita, no presentan horizontes ferrálicos de los suelos altamente intemperizados (Flores et al., en prensa). Las condiciones reductoras y la acumulación de materia orgánica dan origen a los Phaeozems gléyicos en la pequeña depresión cárstica se ha alcanzado una mayor cantidad de tierra fina y por lo tanto un incremento de la profundidad del perfil debido a la adición de suelo redepositado en la parte superior, lo cual fue indicado por la presencia de fragmentos de carbón aún en su horizonte Bg inferior. Se identifican procesos redoximórficos (frecuentes nódulos ferruginosos) indicando que estas localidades reciben tanto material fino como humedad. Estos suelos llegan a presentar propiedades vérticas e indicios de una incipiente iluviación de arcilla (Flores et al., en prensa). 28 Origen de los suelos en la subregión cárstica El origen de los suelos de esta subregión está en discusión; Wright (1970) sugiere que el verdadero material que les dio origen, no es la coraza calcárea, sino un depósito superficial presente sobre la roca en el momento del levantamiento. Contempla la posibilidad de que los suelos profundos que reposan sobre la roca calcárea sean producto de un antiguo ciclo de formación de suelos, mientras que los formados a partir de la coraza resquebrajada y erosionada se originaron en un ciclo reciente. Menciona que la naturaleza del depósito podría ser un sedimento impuro, rico en carbonatos (fango calcáreo submarino); o polvo meteórico, o cenizas volcánicas depositadas sobre la superficie ya emergida; o bien, una mezcla de sedimentos abisales y otros materiales finos derivados de erupciones volcánicas submarinas, depositados súbitamente sobre el bloque peninsular ya emergido. Estudios recientes realizados por Bautista et al (2005c) en el norte, centro y sur del estado de Yucatán, han dado evidencias de un desarrollo de suelos a partir de la disolución de la roca caliza, con una consecuente formación de un horizonte petrocálcico en la parte baja del perfil del suelo bajo condiciones de clima árido, es decir, C; y Cambisoles (CM) y Luvisoles (LV) en los climas subhúmedos. Estos autores mencionan que la morfología de los perfiles sugiere la existencia de un proceso de descarbonatación de la caliza, cuya intensidad y transporte de carbonatos, depende del tipo y pureza de la roca y de la intensidad de la precipitación pluvial. Por ejemplo, en suelos de menor profundidad, primero se forman suelos poco profundos como son los Leptosoles (LP) con escasa cantidad de fracción de suelo fina de coloraciones rojizas; después se forman los Cambisoles debido a la disolución gradual de la roca identificada por los canales de disolución. Posteriormente y debido a la mayor disolución de la roca, se tiene una matriz de suelo fino con algunos fragmentos de roca, una profundidad no mayor a 60 cm y un horizonte petrocálcico en la parte baja del perfil, lo cual da origen a los Calcisoles, éstos pueden ser epipétricos o endopétricos dependiendo de la profundidad del horizonte petrocálcico. La formación de los Luvisoles comienza con una disolución intensa de la roca y la acumulación del carbonato de calcio en la parte baja del perfil; es un Cambisol cuando el perfil muestra una profundidad mayor de un metro y es posible que aún no se observe la acumulación de arcilla en el horizonte Bt. En los estadíos más avanzados solo hay fragmentos de roca caliza en la parte baja del perfil. La evolución de Luvisoles, es evidente cuando se han disuelto los fragmentos de roca y se ha dado origen al horizonte Bt. Contrario a lo que se piensa, existe una gran diversidad de calizas, todas ellas presentan calcita y en algunos casos dolomita; sin embargo, el tamaño del cristal, las propiedades físicas y el contenido mineralógico residual pueden llegar a ser muy diferentes. Las discontinuidades litológicas y la consecuente disolución diferencial de la roca generan la formación del micro y mesorelieve cárstico y cada uno de ellos con sus particularidades edáficas (Bautista et al., 2003ab, 2004, 2005b). La combinación de karst y clima tropical subhúmedo y húmedo genera, en la subregión cárstica, la presencia del proceso denominado “Pérdida de suelo por lixiviación” o “Pérdida de suelo por transporte vertical”. La evidencia de la existencia de este proceso es el transporte de suelo principalmente vertical y hacia las grietas, huecos, y pequeñas pero 29 profundas depresiones de origen cárstico. Es común encontrar estas formas, llenas, vacías y/o parcialmente ocupadas con pedosedimentos finos, bajo aflojamientos de caliza con escasa cantidad de tierra fina. En zonas de transición climática (Aw0 con Aw1 o Awx) y geomorfológicos (Planicies costeras y Planicies cársticas bajas), la acumulación de materia orgánica en los suelos forma un horizonte mólico, origina Kastanozems en zonas áridas y Pheozems en zonas con mayor humedad. Origen de los suelos en la subregión cárstico-tectónica Los suelos de esta subregión presentan propiedades y características dependiendo de su posición en el relieve, es decir sobre las lomas o en el nivel de base; a nivel de base podemos formar dos grupos de suelo con buen drenaje y con drenaje deficiente. En las lomas, el relieve y el intemperismo de la roca dan origen al Leptosol. A nivel de base con buen drenaje, la lixiviación y lavado son los procesos pedogenéticos que dan lugar a la acumulación de arcilla en el horizonte B. La intensidad del proceso define la presencia de LV o Nitisol (NT). La intensidad del proceso se manifiesta en la CIC, a mayor intensidad menor CIC. En el nivel de base con drenaje deficiente se presentan las condiciones adecuadas para la recristalización de las sales en disolución y dar lugar a la formación de arcillas del tipo 2:1 como la smectita. En esta parte del relieve se encuentran suelos de los grupos VR y GL, que dependen del nivel de ascenso del acuífero, 50 cm para el GL. 2.2 Los grupos de los suelos dominantes en la región En la PY dominan las asociaciones con suelos poco profundos como los Leptosoles/Cambisoles. Los suelos de mayor extensión son los Leptosoles rendzicos y líticos (67%) en las zonas cársticas; Gleysol (15.5%) en las zonas costeras; Luvisol (4.44%) en planicies cársticas; Vertisol (3.02%) al sur y al noreste; Solonchak y Arenosol en la zona costeras, Regosol e Histosol en el litoral y planicies costeras principalmente. A continuación se describen los suelos de la PY por grupo según la WRB (2006). Histosol Suelos con material orgánico acumulado en la superficie y en el cual el componente mineral no tiene influencia significativa en las propiedades del suelo. 1) espesor de 10 cm o más desde la superficie del suelo e inmediatamente sobre roca continua o materiales fragmentados, los intersticios son llenados con material orgánico; o 2) acumulativamente con 100 cm desde la superficie del suelo ya sea 60 cm o más de espesor si el 75% (en volumen) o más del material consiste de fibras de musgo o 40 cm o más de espesor en otros materiales y que comienzan dentro de los 40 cm desde la superficie (WRB, 2006). Los histosoles encontrados en el noroeste de la PY muy cercanos a la costa contienen material orgánico, principalmente tejidos vegetales reconocibles, producto de la 30 descomposición incompleta de hojas, raíces y ramas bajo condiciones de saturación de agua de por lo menos un mes en la mayoría de los años. Son poco profundos, sobreyacen a materiales con más del 40% de CaCO3; siendo limitados en muy pocos casos por roca continua. Tienen un alto porcentaje de saturación de bases, presencia de sodio y sales mas solubles. Los calificadores son: éutruico (eu), hiperéutrico (euh), sódico (so), hipersódico (soh) e hiposálico (szw), Fíbrico (fi), tiene más de dos tercios en volumen de material orgánico de suelo que consiste de tejido vegetal reconocible (solamente en Histosoles); Fólico (fo) cuando el material orgánico de suelo está bien aireado) A B Leptosol lítico húmico (LPli-hu) C D Figura 24.8. Perfiles representataivo. A. ARca(so); B. VRgy(gl); C LPli-hu. 31 Secuencias de horizontes: HCk. Presentan cobertura vegetal de manglar, tular y popal. También se les localiza en comunidades vegetales endémicas de la Península de Yucatán llamadas los petenes. En ellos crecen islas de vegetación de árboles característicos de la selva mediana subperennifolia, la cual está rodeada de vegetación de tular, saibadal y mangle (sin formar parte de ellos). Leptosol El grupo Leptosol corresponde a los suelos que: 1) Están limitados por una profundidad menor o igual a los 25 cm en los que se localiza la roca dura y continua, con una secuencia de horizontes A(B)R o; 2) Se encuentran sobre un material con más del 40% de carbonato de calcio y con la misma profundidad de suelo ya mencionada, con una secuencia de horizontes A(B)C; o 3) Contienen menos del 20 % de tierra fina hasta una profundidad de 75 cm o más (WRB, 2006). Dominan en las planicies cársticas y en los lomeríos, principalmente en las partes altas de las lomas. En Quintana Roo se encuentran Leptosoles humicos (rendzicos) LPhurz cuya profundidad está entre los 10 y los 25 centímetros; Leptosoles humico (liticos) LPhuli de muy poca profundidad que va desde unos pocos centímetros a los 10 como máximo. En Yucatán hay una gran variedad de calificadores para los Leptosoles dominando los líticos, hiperesqueléticos y rendzicos Los calificadores a nivel de prefijos y sufijo son: nudilítico, lítico, réndzico, hipersquelético, húmico, calcárico, crómico, ródico Las principales secuencias de horizontes son: AR; ACskR; ABwC; AhACC; ABk. Estos suelos se encuentran asociados a Cambisoles, Regosoles, Calcisoles, Luvisoles e Histosoles. Los Leptosoles réndzicos son de alta fertilidad natural, se utilizan en el trópico en el cultivo y explotación de caoba y otras especies forestales, así como en el cultivo de cítricos, papaya, henequén, pastizales. Otros Leptosoles son utilizados en áreas de bosque o como reservas naturales. Los LP presentan serias restricciones para los cultivos por escasa profundidad efectiva; baja capacidad de almacenamiento de agua para las plantas; cuando se encuentran en las partes altas presentan un alto riesgo de erosión; dificultad de enraizamiento; se dificulta la labranza mecanizada; hay problemas en la nutrición vegetal por el exceso de calcio asimilable y escasa retención de humedad por la baja cantidad de tierra fina. Vertisol Los Vertisoles presentan un horizonte vértico dentro de los 100 cm desde la superficie. Después de los primeros 20 cm desde la superficie todos los horizontes tienen 30% de arcilla o más, hasta el contacto lítico o los 100 cm de profundidad, los agregados son en forma de cuña o paralepípedos, presentan caras de deslizamiento y deben presentar grietas que se abren y cierran periódicamente (WRB, 2006). Se desarrollan en zonas en las que 32 predomina la presencia de arcillas expandibles 2:1 del grupo de la smectita, se localizan en las partes bajas del relieve. En los tres estados de la PY hay VR. En Quintana Roo hay Vertisoles humigleyicos VRhugl; Vertisoles gipsygleyicos VRgygl con material Yeso como material parental; Vertisoles hiposaligleyicos; Vertisoles cálcicos. Calificadores (prefijos y sufijos) Húmico, gléyico, gípsyco, sálico, calcárico. Secuencias de horizontes ABssBssg; ABssBssy; ABssk; Los Vertisoles son muy pesados en la época de secas y pegajosos en la de lluvias, por lo que la labranza se realiza al comienzo de la época de lluvias. El manejo del agua en estos suelos es clave para lograr altos rendimientos agrícolas. En diversos lugares algunas siembras se realizan al final de la época de lluvias debido a que la cantidad de agua residual puede ser suficiente para algunos cultivos. Se utilizan con cultivos de caña de azúcar, sorgo, maíz y arroz. En condiciones naturales presentan una cubierta vegetal de selva baja subperennifolia. Solonchak Son suelos que tienen: a) Un horizonte sálico que comienza dentro de lo 50 cm desde la superficie del suelo; y b) no tienen otros horizontes de diagnostico que no sean un horizonte hístico, mólico, ócrito, takírico, yérmico, célcico, cémbico, dúrico, gípsico o vértico. El horizonte sálico cumple estos requisitos: a) Presencia de cristales de sal en algún horizonte del perfil; b) Una conductividad eléctrica del extracto de saturación, mayor de 16 mmhos/cm3 a 25 grados, en algún horizonte localizado a menos de 125 cm, o de 6 mmhos dentro de los 50 cm superficiales, si el pH en relación 1:1 excede de 8.5 dentro de la misma profundidad (WRB, 2006). En la península de Yucatán se localiza principalmente en la subregión litoral y en la fluviopalustre. En el estado de Quintana Roo en la Costa Baja desde Tulum pasando por Punta Herrero, Mahahual hasta la ciudad de Chetumal en el municipio de Othón P. Blanco. En Campeche se localizan a lo largo de la costa en en la zona de petenes. En Yucatán al este y sureste de Celestun, oeste de Hunucmá, al este de Dzilam de Bravo, San Felipe y Las Coloradas. Los Solonchak se encuentran asociados a Gleysoles, Leptosoles e Histosoles, principalmente. Los calificadores primarios son: Hipersálicico, Fólico, Hístico, Vértico, Gléyico, Stagnico, Mólico, Cálcico y Háplico. Los calificadores secundario son: Sódico, Arénico, Siltico, límico. Los Solonchaks desarrollan una secuencia de horizontes muy variada AC, AhC, ABgC o ABC, frecuentemente con propiedades gléyicas sobre todo a alguna profundidad. En áreas bajas que presentan un nivel freático somero, la acumulación de sales es más fuerte en la superficie del suelo que donde el nivel freático es profundo. Los Solonchak localizados en las costas o en la subregión fluvio-palustre, generalmente se encuentran desprovistos de vegetación cuando son hipersalicos o con vegetación de mangle y herbáceas halófitas con escaso crecimiento cuando la salinidad no es extrema. 33 Gleysol El grupo Gleysol se caracteriza por la presencia de propiedades gléyicas dentro de los primeros 50 cm de profundidad, es decir, son suelos no estratificados en áreas inundables. La prolongada saturación del suelo por agua del acuífero ocasiona, en presencia de materia orgánica, la reducción y lavado del hierro por las condiciones reductoras (WRB, 2006). Esta situación se identifica en el perfil por la presencia de colores grisáceos y/o azulados en la parte baja del perfil, donde fluctúa el agua se forman motas pardas, rojas o amarillas producto del proceso alterno de reducción-oxidación. Los Gleysoles se localizan en los tres estados de la PY. Los tenemos en las partes bajas del relieve cercanas a las costas en los tres estados pero también se encuentran en las partes de mayor altitud, en los lomeríos y en las montañas en zonas de baja permeabilidad. En Quintana Roo hay Gleysoles húmico GLhu, se forman en las partes bajas donde se acumula agua, normalmente presentan un color gris y cuando están saturados de agua se tornan azules o verdosos, al secarse manchan de rojo, tal es el caso de la zona agrícola de Nicolás Bravo. Calificadores (prefijos y sufijos): humic. Vertic, Calcaric Secuencias de horizontes: AgBgCg; ABgCg; ABCg; ABBgBCgk Los Gleysoles drenados se utilizan en agricultura intensiva, así como en el cultivo de arroz. En condiciones naturales los Gleysoles en el trópico tienen vegetación de mangle y pastizales. Presentan alto riesgo de inundación, fertilidad alta y pueden tener cantidades altas de carbonato de calcio lo cual ocasiona desórdenes nutrimentales en la absorción de hierro. Los Gleysoles de las partes bajas del relieve tierra adentro presentan en condiciones naturales cubiertas vegetales de selvas subperennifolias. Nitisol El grupo Nitisol presenta un horizonte subsuperficial rico en arcilla, más del 30 %, textura franco arcillosa o más fina, con estructura poliédrica o nuciforme fuertemente desarrollada; son suelos profundos, con buen drenaje, de color rojo típicos de suelos tropicales (WRB, 2006). Presentan CIC de moderada a baja, producto de la presencia de arcillas del tipo 1:1. Presenta un desarrollo de perfil del tipo ABtC. El Nitisol se localiza en los lomeríos a nivel de base. Calificadores (prefijos y sufijos): rodic, eutric Secuencias de horizontes: ABC; AhBt1Bt2 El grupo Nitisol está catalogado como el más productivo de los suelos del trópico debido a sus mejores condiciones químicas, de la misma manera, presenta buenas condiciones físicas debido a la profundidad, estructura estable, alta capacidad de retención de humedad, y buena permeabilidad. Es utilizado en una gran variedad de cultivos, como cacao, piña, café, hule y otros; sin embargo, los niveles de fósforo y bases intercambiables pueden llegar a ser bajos. En condiciones naturales presenta una cobertura vegetal de selva mediana. Presenta muy buenas características para el uso de aguas residuales en labores agrícolas. 34 Phaeozem Del gr. phaios, oscuro y del ruso zemlja, tierra, terreno; connotativo de suelos ricos en materia orgánica, de color oscuro. Son suelos con horizonte superficial mineral mólico Ah espeso y oscuro, (aunque en menor grado que el Chernozems) rico en materia orgánica y nutrimentos. La saturación de bases potencial de estos suelos es de 50% o mas y tienen una matriz del suelo libre de carbonato de calcio, por lo menos hasta 100 cm. de profundidad o hasta una capa lítica, paralítica u horizonte petrocálcico. No deben de tener en todo su espesor otros horizontes de diagnóstico que no sea: Un horizonte álbico, árgico, cámbico, o vértico (WRB, 2006). En la Península de Yucatán los calificadores son: léptico, lúvico, calcárico, hiposodico, esquelético, crómico y gléyico. Secuencia de horizontes: AhBt, AhBtC, ApBtkCk, AhCk Este grupo de suelo se encuentra en los tres estados de la península de Yucatán. Este grupo de suelo se desarrolla en lugares bien drenados. Son suelos regularmente asociados con Leptosoles, Luvisoles y Gleysoles. Este grupo se presenta el problema de ser confundido con los Leptosoles ya que muchos datos de perfiles realizados antes de 1998 no registran la estimación de la pedregosidad y/o rocosidad, solo las propiedades de la tierra fina. Suelos aptos para la agricultura, por la fertilidad natural que poseen lo que hace que produzcan buenas cosechas. En Yucatán y Campeche el principal uso que se les da es en el cultivo de maíz, mientras que en Quintana Roo presentan cobertura vegetal de Selva Mediana Subperennifolia. Luvisol El grupo Luvisol corresponde a suelos con un horizonte de acumulación de arcilla, rico en saturación de bases, capacidad de intercambio de cationes igual o mayor a 24 cmol(+) kg-1 arcilla, saturación por aluminio menor al 60%, entre 25 y 125 cm de profundidad (WRB, 2006). Presentan un desarrollo de perfil del tipo ABtC o AEBtC. Cuando se realizan actividades agrícolas aparece un Ap y el E puede no estar presente. En Quintana Roo, hay Luvisoles humiprofúndicos humiendolépticos LVhulen. En Yucatán hay Luvisoles ródicos. LVhupf, Luvisoles Calificadores (prefijos y sufijos): ródico, crómico, húmico, léptico. El grupo Luvisol, con excepción de las unidades Léptico, Gléyico, Férrico y Dístrico, son suelos fértiles con una amplia variedad de uso agrícola. En condiciones de pendiente se requiere tomar medidas contra la erosión. Cuando el LV presenta una profundidad efectiva variable, de buena a muy buena, con problemas de compactación en la parte baja del perfil, sin problemas fuertes de fertilidad química, sin problemas para el laboreo mecánico y, de manera general, es de buena aptitud agrícola. La principal desventaja radica en la fragmentación en parches que varían de 100 a 900 m2 de superficie. Al igual que el Nitisol presenta muy buenas características para el uso de aguas residuales en labores agrícolas. 35 Arenosol Suelos que tienen: 1) una textura media areno francosa o más gruesa, si las capas acumulativas de textura fina son menos de 15 cm, ya sea a una profundidad de 100 cm desde la superficie del suelo o hasta un horizonte petroplíntico, pisoplíntico, plíntico o sálico que comienza entre los 50 y 100 cm desde la superficie del suelo; y; 2) menos de 40% (en volumen) de gravas o fragmentos gruesos en todas las capas dentro de los 100 cm desde la superficie del suelo o hasta un horizonte petroplíntico, pisoplíntico, plíntico o sálico que comienza entre los 50 y 100 cm desde la superficie del suelo; y; 3) no tiene horizonte irrágico, irrágrico, hórtico, plágico o térrico; y 4) no tiene capas con propiedades andicas o vitricas con un espesor combinado de 15 cm (WRB, 2006). En la PY los Arenosoles se encuentran formados por texturas que van de arena francosa a más gruesas, a una profundidad de 100 cm y tienen menos de 40% de fragmentos de roca u otros fragmentos gruesos dentro de los 100 cm desde la superficie del suelo, si presenta una capa de textura fina es menor a 15 cm. Se localizan en los cordones litorales, islas de barrera y planicie costera. Calificadores: Calcárico (ca), Hipersódico (soh), ,Prótico (pr), Hiperéutrico (euh). Secuencias de horizontes: Ahk; AbkCk1Ck2; ApkAk1Ak2Ak3 Presentan coberturas vegetales de matorral costero, palmas y agaves. Principales restricciones de uso: cuando el terrero de este suelo se nivela se pierden sus funciones y la cobertura vegetal cambia. Cambisol Los Cambisoles son suelos con un horizonte cámbico (Bw), que se encuentra dentro de los 50 cm de la superficie del suelo, debajo de los 25 cm o más de la base del suelo, o 15 cm o más debajo de la capa arable, se identifica por: 1) Textura franco arenosa o más fina; 2) Estructura moderada; 3) Evidencia de alteración con respecto al material subyacente (croma más fuerte, matiz más roja, mayor contenido de arcilla; o evidencia de remoción de carbonatos o yeso); 4) No tiene estructura quebradiza; 5) Capacidad de intercambio catiónico (CIC) mayor de 16 cmol kg-1 de arcilla o suma de bases intercambiables más acidez intercambiable menor de 12 cmol kg-1; espesor de por lo menos 15 cm de espesor y en total por lo menos 25 cm de profundidad (WRB, 2006). El horizonte Bw puede estar presente en otros grupos de suelo debido a que existen otras propiedades o materiales u horizontes de diagnóstico de mayor prioridad, como el horizonte sálico, vítrico, ándico, mólico, gypsico, cálcico o las propiedades gléyicas, por ejemplo. Esto ocasiona que para que un suelo sea considerado como Cambisol además de tener el horizonte cámbico no puede tener los horizontes o propiedades antes mencionadas. Se localizan en todos los ambientes (altitud, tipo de vegetación y clima). Calificadores (prefijos y sufijos): léptico, háplico, calcárico, esquelético, ródico y crómico Secuencias de horizontes: ABwC, AskBwC, 36 Como se localiza en diversos ambientes y posee diversas características químicas, físicas, minerales y biológicas, los usos del Cambisol son también diversos. De manera general, son suelos de buena calidad agrícola manejados de manera intensiva. Los Cambisoles eútricos son los más productivos. Los Cambisoles vérticos y Cambisoles háplicos calcáricos de planicies aluviales en las zonas secas, bajo condiciones de riego son utilizados en la producción de alimentos. En planicies cársticas onduladas o en el nivel de base de los lomeríos los CM son utilizados en una amplia variedad de cultivos perennes. Regosol Del gr. rhegos, debajo y zola, ceniza; connotativo de un manto de material suelto sobrepuesto a la capa dura de la tierra. Los Regosoles comprenden el grupo taxonómico que contiene todos los suelos que no pueden ser acomodados o clasificados en otro grupo taxonómico de suelo. Por ello la WRB lo pone al final de todos los grupos de suelo como una ultima opción definiéndolo como “Otros suelos” (WRB, 2006). En la práctica los Regosoles son suelos minerales muy débilmente desarrollados, constituidos de material suelto, semejante al material parental que le dio origen. Son suelos jóvenes con poco desarrollo a partir de materiales no consolidados, excluyendo materiales de textura gruesa o materiales de propiedades flúvicas. El desarrollo mínimo del perfil es consecuencia muchas veces de la edad joven y/o de la formación lenta del suelo. Generalmente tienen un horizonte mineral A ócrico con un porcentaje variable de saturación de bases, No tienen horizonte mólico, úmbrico, o propiedades gléyicas. En general se puede decir que no tienen características, propiedades u horizontes que se combinen para definirlos. En la PY, los Regosoles se encuentran, por lo regular, muy cerca de las costas de la península de Yucatán y unos pocos que podríamos catalogar como inclusiones al interior de la misma por el hecho de ser suelos que no clasifican en otro grupo, la mayor parte de ellos se localiza desde Xcalak hasta la Bahía de la Ascensión. También se localizan al NE, E y SE de Celestún y en menor proporción al N, SE y S de la ciudad de Campeche. Los calificadores son: léptico, endogléyico, sálico stágnico y háplico, calcárico, húmico, hyposálico, sódico, eútrico, esquelético, y arénico La secuencia de horizontes es: AC, ApCk; AhBgC; ACkm; ACgk, AuCn; Los Regosoles de la PY presentan una mezcla de Vegetación de Manglar con Vegetación de Tular o Vegetación de Tular con vegetación de Manglar achaparrado, Petenes y una pequeña parte con vegetación halófila. Las texturas gruesas hacen que la fertilidad sea limitada, la infiltración muy rápida y la retención de humedad muy baja. En estos suelos es necesario utilizar riego para establecer parcelas productivas. 37 2.3 Pecularidades regionales de los suelos En las planicies cársticas del estado de Yucatán una de las peculiaridades de los Leptosoles es su alta heterogeneidad espacial, a nivel de metros, los hay nudilítico, léptico, réndzico, hiperesquéletico, crómico, húmico con diferencias de materia orgánica de menos de tres hasta mayores de 20%; sin pedregosidad e hiperesqueleticos; de negros a rojos. Estas diferencias tan grandes pueden ser atribuidas a la heterogeneidad o también llamada discontinuidad litológica. En la zona se encontraron cinco tipos de roca. 1. La roca más abundante en la superficie es la calcita con microcristales (Mudstone 1), es una roca consolidada, presenta canales de disolución, corresponde al material parental de los suelos localizados a nivel de base en las planicies cársticas 2. Roca con microcristales (Mudstone 2) que se localiza en el subsuelo es de color blanco a crema y presenta estructura laminar de alta porosidad; esta roca es de menor consolidación, su consistencia es muy semejante al banco de caliza no petrificado 3. La calcita de granos medianos (Mudstone 3), predomina en la superficie y en la parte baja del perfil, como fragmentos de roca derivados del intemperismo o quema agrícola que, a su vez, propicia la formación de gravas (diámetro de 0.2 a 2 cm), esta calcita es porosa y con mayor contenido de óxidos insolubles de silicio, aluminio y hierro (2.93%) es común en los suelos de montículo; 4. La calcita con granos grandes (carbonato-cristalina) y de color blanco, se encuentra en la superficie, se rompe con el calor de la quema agrícola para formar piedras entre 15-25 cm de diámetro. 5. Caliza “roja” que presenta los menores contenidos de carbonato de calcio y la de mayores contenidos de minerales formadores de suelo que dan origen a los CM y LV. La escala de variedad de las rocas es de metros La presencia de halloisita en las rocas, piedras y suelos de la región, revela que este aluminosilicato no es un material de neoformación sino heredado, lo cual explica su presencia en suelos con alta saturación de bases. Los Gleysoles son otro grupo que presenta peculiaridades porque se encuentran en las subregiones litoral, fluviopalustre y cárstica. En la primera los suelos están muy cerca del nivel del mar rodeados de Regosol, Arenosol y Solonchak, presentan vegetaciones de matorral costero y herbáceo. En la subregión fluviopalustre se encuentran en la interfase de las subregiones litoral y cárstica, cerca de Histosol, Solonchak y Leptosol, presentan vegetación de manglar, popal y tular. En la subregión cárstica se encuentran en lugares altos con respecto al nivel del mar pero con drenaje impedido y cercano a Vertisol, Leptosol, Cambisol y Kastanozem, con vegetación de selva baja y mediana subperennifolias. Esta situación ocasiona una gran diversidad de calificadores en estos suelos, como salic, humic, leptic, vertic, gypsic, entre otros; además da lugar a ecosistemas muy diversos. Otra peculiaridad es la presencia de calcisoles solo en la parte de climas semiáridos a pesar de estar en una zona de karst. Los carbonatos generalmente son lavados y cuando se encuentran en el suelo la mayoría de las veces no corresponden a carbonatos secundarios; sin embargo, en los climas semiáridos si se encuentra este grupo de suelo. 38 3. La organización espacial de los suelos En el caso del mapa de la península de Yucatán, se utilizó un enfoque geopedológico en el cual las formas de relieve son la base cartográfica y los suelos el componente temático, tal y como lo establece la norma oficial mexicana de cartografía 023-2001 (SEMARNAT, 2001). En en caso de la subregión cárstica los suelos se encuentran asociados a manea de fractales. El tamaño de la unidad fractal varía de los 100 m a varias hectáreas, motivo por el cual la leyenda se expresó a manera de paisaje edáfico, comenzando por el suelo de mayor superficie. En este trabajo se utilizó el concepto de paisaje edáfico definido como una porción de la cobertura del suelo con cuerpos de grupos de suelo que tienen o presentan relaciones funcionales (Finke y Montanarella, 1999). Esta forma de trabajo es conveniente en el caso de las zonas de karst, debido a la predominancia del grupo Leptosol y las pequeñas superficies ocupadas por Cambisol y Luvisol. Cabe aclarar que como el tamaño de las unidades fractales es inferior al criterio inglés de unidad mínima cartografiable, por lo que las opciones son: a) Leptosol solamente; b) paisajes edáficos o asociaciones de suelo. Una forma de ejemplificar lo anterior es con la figura 24.9A en la que se muestran las etapas de desarrollo del karst; en las tres primeras (reciente, juventud y madurez) el grupo Leptosol es el dominante, solo en la cuarta etapa deja de serlo. Entonces la leyenda sería: reciente con LP; juventud con LP, madurez con LP y tardía de relictos con otro grupo. En el caso del uso del concepto paisajes edáficos la leyenda sería: reciente LP, juventud con LP/CM; madurez con LP/LV; tardía de relictos con LV u otro suelo de mayor profundidad al Leptosol. De la misma manera en la imgen satelital (Figura 24.9B) se observan las geoformas del poniente de Yucatán. En la planicie cárstica, lomerío alineado, lomerío cárstico y planicie colinosa el grupo Leptosol es el dominante; sin embargo, las diferencias estrivan en los suelos a nivel de base ya que en la PK es LP y en la PC es NT. La diferencia en los lomeríos también es obvia, en los LK hay mayor superficies a nivel de base y en los LA la pendiente es mayor. LK PK LA PC A B 39 Figura 24.9. A. Etapas de desarrollo del karst. B Imagen SPOT de planicies cársticas (PK) subhorizontales, colinosas (PC), lomerío alineado (LA) y lómerío carstico (LK) Considerando que el objetivo de los levantamientos de reconocimiento es el de proporcionar información de los suelos de una región para la localización de proyectos de desarrollo, de programas de apoyo al medio ambiente y de direccionamiento de infraestructura productiva, entre otros; se consideró más conveniente el uso de los paisajes edáficos para la leyenda del mapa. 3.1 Paisajes edáficos representativos de la región En un panorama general y de acuerdo con la información generada por el INEGI (1984abcdef), la Península de Yucatán cuenta con una superficie de 136 millones de ha en la que se han identificado 3,024 polígonos o unidades de mapeo, 187 asociaciones y 13 unidades de suelo. Sólo el 2.6% de las unidades de mapeo presentan perfiles descritos y con datos analíticos. La parte centro, sur y sureste son las que tienen un mayor número de unidades de mapeo a escala 1:250,000. En la Península de Yucatán dominan las asociaciones con suelos poco profundos o Leptosoles, de reciente formación, y Cambisol crómico que son suelos de escaso grado de desarrollo pedogenético. Los suelos de mayor extensión son los Leptosoles rendzicos y líticos (67%) en las zonas cársticas; Gleysoles (15.5%) en las zonas costeras; Luvisoles (4.44%) en planicies cársticas; Vertisoles (3.02%) al sur y al noreste; Solonchak en las zonas costeras, Regosoles e Histosoles en el litoral y planicies costeras principalmente. El mapa geopedológico de la PY realizado con base en el modelo digital de elevación y en imágenes satelitales muestra la diversidad edáfica de la región. En el Cuadro 24.2 se integra la información y la respectiva correspondencia entre paisaje geomorfológico y unidades de suelo (Figura 24.10). En el litoral se localizan los AR, RG, SC y LP. Los cordones litorales presentan AR en las partes altas del microrelieve cuando la tierra fina se encuentra constituida de arena y con espesores del perfil mayores a 1 m. Cuando no se alcanza esa profundidad o cuando los contenidos de arenas no alcanzan el 80% que es requisito para el grupo AR, entonces tenemos RG. Ambos AR y RG presentan un horizonte A incipiente, un excelente drenaje interno y una baja CIC. La vegetación de estos suelos es muy diversa, matorral costero, tular, popal, manglar, arbustos y hierbas halófitas. La influencia del mar da lugar a la presencia de SC por el ascenso capilar de las sales en las partes bajas del cordón litoral que generalmente se encuentra cubierta con pastos salados. Algunas partes del litoral presentan afloramientos rocosos en los que domina el LP, que es Leptosol lítico, Leptosol réndzico y Leptosol hiperesquelético. La subregión fluvio-palustre propicia la presencia de SC, GL, HS, LP y CM. La interrupción del flujo del agua ocasiona la acumulación de grandes afloramiento de sales que impiden el crecimiento vegetal, la morfología del perfil sería de GL si no hubiera tal cantidad de sales que dan lugar al SC que en los bordes presenta vegetación halófila y manglar. Localmente al SC se le denomina de manera coloquial “Blanquizal”. 40 Cuadro 24.2. Relación geoformas y suelos en la Península de Yucatán ID 1 2 Sistema de Terreno Planicie Planicie Suelos RG/SC AR/RG 3 4 Planicie Planicie AR//RG/SC LP/RG 5 Planicie AR/RG/SC 6 7 8 9 10 11 12 13 14 Planicie Planicie Planicie Planicie Planicie Planicie Planicie Lomerío Lomerío Climas Awo, Aw1(x') Awo(x') Awo, Aw1(x'), BSo(h')(x') Awo(x') Awo, Aw1(x'), BSo(h')(x') Awo(x'), Aw2(x') Awo Awo Awo Awo Awo Aw1(x') Awo Aw1(x') Vegetación M, PI VDC M, PI APF MM y SBI SC/RG MM y VDDC SC/GL PT, SBI GL/SC MB, SRMP SC MB, MM SC/GL/HS MB, SRMP SC/HS/LP MM, SBI, T GL/LP/CM SMP, SMSP, AP LP/NT SMC y SMSC LP/VR SMP, SMSP LP/VR/GL SMP, SMSP, 15 Lomerío /NT Aw1(x'), Aw1 SMSC 16 Lomerío CM/LP/LV Aw1 SMP, SMSP 17a Planicie LPli/LP BSo(h')(x') SBC, SBSC, AP. 17b Planicie LPli/LP BSo(h')(x') SBC, SBSC, AP 17c Planicie LPli/LP BSo(h')(x') SBC, SBSC, AP 17d Planicie LPli/LP BSo(h')(x') SBC, SBSC, AP 17e Planicie LPli/LP BSo(h')(x') SBC, SBSC, AP 18 Planicie LP Aw1(x') SMP, SMSP 19 Planicie LP/CM/LV Aw1(x') SMC, SMSC 20 Planicie CM/LP Aw1(x') SMP, SMSP, AP 21 Planicie LP/VR/GL Aw1(x') SMP, SMSP, AP 22 Planicie GL/LP Awo(x'), Aw1(x'),Aw1 SBP, SBSP, AP 23 Planicie LP Aw1(x') SMP, SBP, SBSP 24 Planicie VR/GL/LP Aw2(x') SMP, SMSP 25 Planicie Agua Agua 26 Planicie GL/SC Aw1 PT, PI 27 Planicie SI Aw1 SMC, SMSC 28 Lomerío LP/CM/LV Awo SAP, SMP, SMSP 29 Lomerío LP/CM Aw1(x') SMC, SMSC 30 Montaña LP/CM/NT Aw1 SMC, SMSC SBI= Selva baja inundable, M= Manglar, Manejo APF= Agrícola, pecuario y forestal, SRMP= Selva riparia, mediana y perennifolia, T= tular, SMC= Selva mediana caducifolia, SMC= Selva mediana subcaducifolia, SMP= Selva Mediana Perennifolia, SMSP= Selva mediana subperennifolia, SMSC= Selva mediana subcaducifolia, SBC= Selva baja caducifolia, SBSC= Selva baja subcaducifolia, SAP= Selva alta perenifolia, PI= Pastizal inundable, AP= manejo agrícola y pecuario, VDC= Vegetación de duna costera, MM= manglar tipo matorral, MB= Manglar de borde. Modificado de Bautista et al., 2005, suelos según el esquema de clasificación WRB, 2006. 41 Figura 24.10. Paisajes edáficos en la península de Yucatán En estos ambientes fluvio-palustre se encuentran áreas de resurgimiento de cuerpos de agua dulce de conductos subterráneos que allí desembocan, lo cual propicia la presencia de condiciones reductoras y suelos de los grupos GL e HS. En Campeche hay grandes extensiones de GL con una gran edafodiversidad. Por el contrario, en Yucatán y Quintana Roo los GL son someros y se encuentran asociados a Leptosol lítico, así como a petenes en los cuales se forman “islas de LP y CM” rodeados de GL o SC. Si bien, algunos de los suelos que existen en la PY son de escasa importancia agrícola como Leptosol, Solonchak, Histosol, y Regosol; sin embargo, se encuentran en zonas de gran interés ecológico y ambiental, como los petenes, manglares, matorrales de duna costera y la selva baja espinosa. Además estos suelos constituyen una barrera natural para evitar la salinización de los suelos de mayor importancia agrícola, impidiendo el avance del agua de mar hacia el continente. En la subregión cárstica el LP es el grupo de mayor importancia, el cual presenta una mayor edafodiversidad en las planicies cársticas del Plioceno-Mioceno en pequeñas distancias. El LP presenta cualidades a nivel de prefijo como: Nudilitic, Lithic, Hypersqueletic, Rendzic, Calcálic, Mollic, con alta diversidad en áreas menores a una hectárea. La edafodiversidad, por ejemplo, puede expresarse de las siguientes maneras: los niveles de materia orgánica son de menos de 3% hasta mayores de 20%; sin pedregosidad e hiperesquéleticos; y de colores negros a rojos, entre otros. Estas diferencias pueden ser atribuidas a las discontinuidades litológicas en las que se genera una gran variedad de microambientes. La subregión cárstica puede ser dividida en dos partes; una con buen drenaje, en la que se encuentran asociaciones de suelo LP, CM, Luvisol (LV), y Nitisol 42 (NT); y otra con drenaje deficiente en la que se presentan asociaciones edáficas con los grupos LP, Vertisol (VR) y GL, principalmente. En los lomeríos y en las planicies con escaso desarrollo cárstico domina el LP. Subregión cárstico-tectónica comprende un lomerío alto y la montaña, ambas fueron originadas por las fallas de Ticul y Sayil y presenta un escarpe tectónico inactivo. En las lomas, el relieve y el intemperismo de la roca dan origen al LP. A nivel de base con buen drenaje, la lixiviación y lavado son los procesos pedogenéticos que dan lugar a la acumulación de arcilla en el horizonte B. La intensidad del proceso define la presencia de LV o NT. En el nivel de base con drenaje deficiente se encuentran suelos de los grupos VR y GL, que dependen del nivel de ascenso del acuífero, 50 cm para el GL. La presencia de los grupos Kastanozem, Pheozem, Chernozem, Calcisol no es sistemática ni cartografiable a esta escala. 3.2 Toposecuencias A continuación se presentan algunas toposecuencias de los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, cabe recalcar que la edafodiversidad en la península de Yucatán es muy grande a pequeñas distancias, por lo que, a distancias cortas es mayor el detalle en suelos, por el contrario grandes distancias mayor generalización en suelos. Toposecuencias LPlihu-LPlicr en Mérida, Yucatán8 Existe una diferencia clara en MO, Ca y P en los suelos a lo largo del microrelieve, presentándose los valores más altos en el montículo en comparación con las planicies. Los suelos rojos se localizan en la parte baja del microrelieve, los café-rojizos en el piedemonte y los negros en el montículo. El color del suelo puede ser utilizado, en primer instancia, para distinguir entre suelos diferentes ya que dicha propiedad tiene soporte analítico, sin embargo, para aumentar la precisión se hace necesario analizar las propiedades químicas, principalmente P y MO, así como Mn, Ca, Cu, S y K. Adicionalmente, el contenido total de óxidos de Si, Al, Fe y los minerales como la hematita, calcita y boehmita varían con el relieve y color del suelo, constituyéndose en propiedades distintivas. Los suelos predominantes de las partes altas del microrelieve (negros) pueden ser clasificados como Leptosols líticos (LPli) o Boxlu’um en lengua mayas. Las principales características de estos suelos son los contenidos mayores de MO, calcio intercambiable, fósforo, CaO y calcita, así como las concentraciones menores de Al2O3, halloysita y cuarzo. En menor proporción, también pueden presentarse otras variantes en la región, como son el LP hiperesquelético; LPre; y LPli. Los altos contenidos de MO en las partes altas del microrelieve son una situación partícular y rara (Figura 24.11a). El suelo café-rojizo es un intergrado entre el rojo y el negro, presentando cantidades intermedias de minerales como el cuarzo, la calcita y halloysita, así como de los contenidos totales de Al2O3 y P2O5. 8 Con base en Bautista et al., 2003 43 300 2m MO (g kg -1 ) 250 200 1m 150 100 50 0 0.0 LPli hu Montículo 3.0 LPli hsk Piedemontículo 6.0 9.0 A l t i t u d LPli cr Planicie 12.0 15.0 18.0 21.0 24.0 27.0 Distancia (m) _____LPli rojo nivel de base _ _ _ _LPli negro montículo Θ Figura 24.11. A. Materia orgánica en el suelo en un transecto del nivel de base a 2 m de altitud del montículo. B. Mineralogía de los Lepstosoles liticos en Mérida, Yucatán Los suelos rojos localizados en la parte baja del microrelieve, presentan cantidades mayores de suelo por ser más profundos y cantidades mayores de minerales en comparación con los demás suelos, lo cual se corrobora con los contenidos de Fe2O3, K2O, BaO y SiO2 y por la cantidad relativa de halloysita, boehmita y hematina (Figura 24.11b). Estos suelos pueden ser clasificados como Leptosol por la WRB (2006) y como Haylu’um por la nomenclatura maya, son los que predominan en las partes bajas del microrelieve en la zona de estudio; sin embargo, en algunas zonas pueden ser más profundos y clasificarse como Cambisoles o inclusive como Luvisoles (Kancab por los mayas) según el grado de desarrollo alcanzado. 44 En la región, el color del suelo puede utilizarse como propiedad distintiva y ser utilizada con éxito en diagnósticos rápidos, tal y como lo hacen los campesinos de origen maya. Toposecuencias LP-CM-LV en Tzucakab, Yucatán La catena presenta en la parte alta Leptosoles (Figura 24.12a); en el piedemontículo dominan los Cambisoles con el desarrollo de un horizonte B cámbico, diferenciados por la ubicación del material parental en relación a la profundidad; en un estadío más avanzado se alcanza la formación del Luvisol háplico crómico con presencia de un horizonte Bt y alta CIC, sobre calizas con alto contenido de hematita. Esta secuencia es: LVharo, CMskn, CMhalep, LPmo y LPrz. El porcentaje de rocosidad y pedregosidad en la planicie es de 0 a 10%; mientras que, en la cima de los montículos se encuentran valores de hasta 70%. El mayor porcentaje de la superficie lo ocupa LVharo (28.4%), y el menor LPrz (1.3%). La heterogeneidad espacial de los suelos ocasiona diferencias en la cobertura vegetal, tanto en la composición como en la producción de rebrotes. Haciendo una evaluación de las tierras se obtuvo que el jabín (Piscidia piscipula), una especie maderable, está bien representada en CMlep, pues presenta valores de importancia relativa (VIR) de 49.38 con respecto a las demás especies. LVro y CMhaskn tienen una buena aptitud para el crecimiento del tzurubtok (Bauhinia divaricata), especie forrajera utilizada como suplemento alimenticio para el ganado bovino, está bien representado con un VIR de 63.97 -1 y 40.75, respectivamente. El pasto guinea presenta valores de biomasa de 8.3 t ha en -1 LVharo, y 2 t ha en LPrz. Tomando en cuenta los porcentajes de rocosidad y pedregosidad para el arado, se obtiene que LVharo es “Arable” (<10%); CMhaskn y CMlep son “Poco Arables” (10-40%); en tanto que LPmo y LPrz se consideraron “No Arables” (>50%). Toposecuencias LP-LP, LP-CM y LP-LV en Hocabá, Yucatán9 Se reconocieron ocho patrones de relieve (Fig. 24.12b). Los suelos en el nivel de base fueron: Leptosol lítico (LPli), Cambisoles (CM) y Luvisoles (LV). En los suelos de montículo los suelos fueron LPli, Leptosol hiperesquelético (LPhsk) y CL. Los suelos presentan las siguientes catenas: Leptosol-Leptosol, Leptosol-Cambisol, CalcisolCambisol, Leptosol-Luvisol. La variabilidad sistemática de los suelos en los sistemas geopedológicos estudiados revela que en la zona de menor energía del relieve presenta catenas del tipo LP-LP y LPCM. En la zona de mayor energía del relieve la secuencia de suelos es CL-CM y LP-LV. La variabilidad al azar en el suelo se debe a: a) al tipo de roca predominante en el caso del grupo LP; b) a la profundidad y a la presencia de roca y/o piedras en el grupo CM; y c) a la dinámica de los carbonatos de calcio en el caso del grupo CL. 9 Con base en Bautista et al., 2004 45 5 LVro 0 5 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 m a (Bautista et al., 2004) A B C 1 m D E 15 m A cu ífer o b (Bautista et al., 2003) c (Sedov et al., 2006) Figura 24.12. Relación relieve y suelos. a. Hocabá, Yucatán, b. Hobonil, Yucatán, A= Leptosol lítico; B= Leptosol esquelético; C= Cambisol; D= Cambisol; y E= Luvisol ródico. C. El Eden Quintana Roo. Toposecuencias LP-VR-GL en Quintana Roo10 El transecto efectuado en el toposistema representativo de El Edén (Fig. 24.12c), muestra que en la parte alta del relieve se presentan los Leptosoles réndzicos, con profundidades menores de 25 cm y con una secuencia de horizontes Ah/AC/C. El horizonte Ah de 15 cm de espesor tiene un color pardo rojizo oscuro (5YR 3/3, en seco), una estructura granular, una alta densidad de raíces y una alta proporción de carbono orgánico (8.9%). El horizonte 10 Con base en Sedov et al., 2006. 46 AC es pardo rojizo con una estructura granular fina, siendo más suave que el horizonte previo. Los fragmentos de caliza intemperizada son comunes, sin embargo no hay reacción al HCl indicando que la matriz del suelo no tiene carbonatos, lo que se refleja en los valores de pH (6.8). El horizonte C está compuesto por 90% de caliza fracturada, rellena con material de suelo. En las depresiones hay Phaeozem léptico gléyico, con secuencia de horizontes A/Bg/C, donde el horizonte Ah es de 11 cm de espesor, de color pardo grisáceo oscuro en seco, estructura granular y en bloques subangulares y con 15.3% de carbono orgánico. El horizonte Bg es pardo grisáceo en seco, arcilloso, con cutanes de arcilla delgados sobre los agregados y presenta frecuentemente concreciones de hierro, con fragmentos de caliza dentro de este perfil pero los horizontes no muestran reacción al HCl. En posiciones intermedias, en terrenos con pendientes suaves hay un Calcisol con la siguiente secuencia de horizontes A/Bk/Ah/Bw/C. En los humedales el Léptosol calcárico (reportado como Calcisol léptico) presenta los horizontes A/Bk, el A es un horizonte de materia orgánica fuertemente descompuesta de 1 cm de espesor, por debajo está el Bk que es de color gris, de 10 cm de espesor, rico en calcita y conteniendo abundantes conchas de moluscos . En las “tierra altas” pero con pendiente casi plana (NW), se identificó un Cambisol háplico crómico con una profundidad de 35 cm). El horizonte Bw con 15 cm de espesor presenta estructura en bloques subangulares, es muy duro cuando está seco y muy arcilloso; el horizonte C es rico en fragmentos de caliza alterada, pero sin reacción al HCl. Toposecuencias LP-VR-GL en Campeche11 La distribución de los suelos y los tipos de vegetación son reflejo de las condiciones ambientales inducidas por los grados de humedad determinada por el relieve en el paisaje (Fig. 24.13). Las diversas condiciones ecológicas, como la profundidad y la estacionalidad de la lámina de agua, favorecen la diversidad edáfica y vegetal. Las partes más elevadas con predominancia de Leptosoles donde se establece la selva baja caducifolia, los declives de los lomeríos con Vertisol que ocupa la selva baja subcaducifolia y las planicies acumulativas con Gleysol donde se encuentra la selva baja subperennifolia, conforman un mosaico con una gran diversidad de especies de plantas asociadas a esos hábitats, incluyendo las acuáticas; de las cuáles algunas se encuentran bajo alguna categoría de riesgo o protección especial . Hacia la parte este del área de estudio conocida regionalmente como Meseta Baja de Zoh-Laguna se encuentran los lomeríos a 300 msnm. Las lomas presentan cimas epicársticas redondeadas y cúpulas bajas típicas de ambientes cársticos tropicales, con LP de muy variados tipos así como CM y LV en el nivel de base. La vegetación es de selva baja caducifolia, crece sobre las cimas y laderas de las lomas en LP. La característica más sobresaliente es la baja altura de los componentes arbóreos entre 8 y 10 m, los cuales se organizan en un solo estrato, y la pérdida de sus hojas durante un período de cinco meses o más durante la época seca. La mayoría de las especies 11 Con base en Palacio et al., 2006 47 son leñosas y de diámetros pequeños, a excepción de los sitios en donde se acumula humedad en el suelo. Entre las especies arbóreas más frecuentes en esta comunidad vegetal se pueden mencionar: Bursera simaruba, Coccoloba reflexiflora, Pseudobombax ellipticum, Thevetia gaumeri, Plumeria rubra, Piscidia piscipula, Cordia gerascanthus, Nopalea gaumeri, Cochlospermum vitifolium, Diospyros cuneata, Croton chichenensis, Croton glabellus, Lysiloma latisiliquum, entre otras. Sobre las planicies onduladas de transición que interceptan el manto freático, se encuentra el Vertisol. La infiltración es de lenta a moderada de 0.5 y 12.5 cm/hora respectivamente. La vegetación es de selva baja subcaducifolia, la mayor disponibilidad de humedad permite que los componentes arbóreos de la selva sean menos caducifolios. La característica más importante de este tipo de vegetación son las especies arbóreas, que no rebasan los 12 m de altura. Entre las más representativas se encuentran: Amyris sylvatica, Bauhinia divaricata, Bourreria pulchra, Caesalpinia mollis, Caesalpinia vesicaria, Ceiba schotti, Erythrina standleyana, Forchammeria trifoliata, Guettarda elliptica, Hampea trilobata, Havardia albicans, Gliricidia maculata, Lonchocarpus rugosus, Mimosa bahamensis, Phyllostylon brasilense, Piscidia piscipula y Cochlospermum vitifolium. Con menor frecuencia Guettarda combsii, Maclura tinctoria, Olyra glaberrima, Platymiscium yucatanum, Manilkara chicle, M. zapota, Talisia olivaeformis, Brosimum alicastrum y Swietenia macrophylla. Es importante mencionar que en este tipo de vegetación existe también la especie Guaiacum sanctum, pero en agrupaciones perennifolias monoespecíficas, con individuos que llegan a alcanzar hasta 15 m de altura, con fustes rectos y poca ramificación donde sus copas son muy densas. Otra especie de aspecto arborescente y perennifolia que se encuentra dentro de la selva baja subcaducifolia es Beaucarnea pliabilis (llamada tuuk o despeinada), la cual se encuentra en la orilla de los lomeríos lejos de los bajos. Estas agrupaciones son muy particulares de la zona. Las planicies semicóncavas son áreas de inundación marginal semipermanente anual y semipermanente extraordinaria. Muestran en general un drenaje deficiente, por lo que su formación está condicionada a la presencia relativa de agua. La superficie del suelo es ondulada, de manera que pequeños montículos se alternan con ligeras hondonadas. Los suelos corresponden a Gleysol con diversos calificadores. En general la vegetación se caracteriza por un estrato arbóreo bajo, con alturas promedio entre 4 y 7 m, donde muchas de sus especies presentan torceduras en sus troncos y se ramifican cerca de la base. La composición florística es diversa debido a la variabilidad ambiental entre la época seca y la lluviosa. Entre las especies más frecuentes que tienen tolerancia ecológica a estas condiciones y que se encontraron en la zona, están Haematoxylum campechianum, Cameraria latifolia, Dalbergia glabra, Erythrina standleyana, Hyperbaena winzerlingii, Coccoloba reflexiflora, Coccoloba cozumelensis, Jacquinia macrocarpa subsp. macrocarpa, Neomillspaughia emarginata, Acacia riparia, Lonchocarpus rugosus, Guettarda elliptica, Asemnantha pubescens, Hampea trilobata y Panicum aff. laxum. Es común encontrar parches de especies tolerantes a las inundaciones, como Bucida buceras, Metopium brownei, Cameraria latifolia, Dalbergia glabra y Haematoxylum campechianum. En los márgenes de las aguadas existen comunidades monoespecíficas de Haematoxylum campechianum, que alcanza una altura de alrededor de 7 m y presenta un tronco ramificado y copas extendidas. 48 Oeste Este Meseta baja de Zoh-Laguna Hacia Escárcega Figura 24.13. Relación relieve y suelos en Campeche 3.3 Variabilidad de los suelos en diferentes escalas Utilizando el concepto de paisaje edáfico, lo cual implica criterios morfológicos y pedogenéticos, en la península de Yucatán es posible identificar una gran diversidad a diferentes escalas. Diversos factores genéticos pueden ser dominantes en la definición del cierto paisaje edáfico o secuencias, como por ejemplo, los efectos de los factores formadores. Así tenemos litosecuencias, toposecuencias, climosecuencias, hidrosecuencias y cronosecuencias, principalmente. Por supuesto, diversas secuencias se pueden aplicar al mismo paisaje edáfico. Las secuencias más frecuentes que se expresan juntas con las topográficas y litológicas (Jamagne & King, 2003). En la península de Yucatán se han realizado diversoso estudios considerando el concepto de paisaje edáfico. Los criterios de la clasificación en cada caso incluyen la escala y el arreglo espacial para los criterios morfológicos, los factores de la diferenciación, el grado de la relación. Se han reportado litosecuencias a escala 1:500000 (PY) (Lugo et al, 1992; Bautisa et al., 2003, 2005) y a escala 1:100 a 1:1000 prácticamente a nivel parcela como se muestra en las figuras 24.15 y 24.16 (Bautista et al., 2003, 2004; Sedov et al., 2006) En la PY hay una clara climosecuencia a escala 1:500000 (PY) (Figura 24.3) que corresponde a subtipos climáticos del mar al continente y otra a 1:250000 considerando la longitud del periodo de crecimiento en meses en una dirección del noroeste al sureste en el estado de Yucatán (Delgado et al., en revisión); sin embargo, no se hay hecho un estudio de la climosecuencias considerando la diferenciación edáfica. En el estudio del relieve se han realizado varios estudios, entre ellos tenemos las el mapa geomorfológico a escalas 1:1200000 realizado por Lugo et al., (1992); el mapa 1:500000 realizado por Bautista et al., 2003, 2005; el mapa de pisos altitudinales a escala 1:250000 en el estado de Yucatán reportado por Ihl et al., (2006) y en Campeche reportado por Palacio et al., (2005, 2006); por la densidad de las formas exocársticas a escala 1:50000 49 en el estado de Quintana Roo ralizado por Frausto et al., (2006) y Sedov et al., (2006); el estudio de geoformas a escala 1:50000 en la costa de Yucatán realizados por Batllori et al., 2006, Ihl et al., 2006; las toposecuencias a nivel parcela en el estado de Yucatán estuciadas por Bautista et al., (2003, 2004, 2005) y las estudiadas a en Quintana Roo por Sedov et al., (2006). En la mayoría de estas toposecuencias no se han estudiado los edafopaisajes, las excepciones son los trabajos de Bautista et al., 2003; 2004; 2005; Sedov et al., (2006) (Figuras 24.2, 24.10. 24.11, 24.12, 24.13, 24.14, 24.15, 24.16) Utilizando las diferencias en el tiempo de formación de las rocas en este estudio se reportan las cronosecuencias de la subregión cárstica a escala 1:500000 utilizando la información geológica de Lopez-Ramos (1975) y Lugo et al., (1992) (Figura 24.18). Figura 24.14. Mapa geopedológico del estado de Yucatán 50 A. Bajos inundables de Campeche B. El Eden, Quintana Roo (Sedov et al., 2006) Figura 24.15 Distribución espacial de suelos en Campeche y El Eden Quintana Roo. 51 Organic level (%) Carbonocarbon orgánico (%) 17.0 15.0 13.0 11.0 9.0 7.0 5.0 m m A. Parcela Mérida, Yucatán (Bautista et al ., 2005) B Parcela Hobonil, Yucatán (Bautista no publicado) Figura 24.16. Mapas parcelarios en Hobonil y Mérida, Yucatán 3.3 Variabilidad interna de las propiedades de los suelos en la subregión cárstica En la subregión cárstica es posible agrupar a los suelos por su posición en el paisaje edáfico para observar la variabilidad interna. Las dos posiciones básicas son nivel de base y formas positivas del relieve como montículos, colinas y lomas. 52 a) Suelos a nivel de base Los suelos localizados en el nivel de base no presentan fases pedregosas o si las tienen son de porcentajes muy bajos, en comparación con los suelos de montículo en los que abundan las piedras (50 a 100%). Estos suelos del nivel de base presentan contenidos de materia orgánica de 11.4% a 17.2%, valores menores que en los suelos de montículo que van de 21.3% a 49.9%. Algunos ejemplos son: 1) Luvisol háplico crómicos (LVhacr) por la presencia de un horizonte Bt y CIC mayor a 24 cmol kg-1 de arcilla en todo el perfil; 2) Cambisoles lépticos (CMlep y Cambisoles háplicos endoesqueléticos (CMhaskn), todos por la presencia del horizonte Bw, por la profundidad y pedregosidad, respectivamente; y 3) Leptosol lítico (LPli) por la profundidad menor a 10 cm. Los Leptosoles líticos son ródicos o crómicos y no llegan a acumular la materia orgánica tanto como los Leptosoles líticos de los montículos, colinas y lomas. Los suelos del nivel de base son la parte del paisaje edáfico por la cual se infiltra la mayor cantidad de agua hacia el acuífero, es por esto que son los suelos más lavados y con menores contenidos de carbonato de calcio en la tierra fina. La secuencia de desarrollo de estos suelos, producto de la disolución de la caliza y de la translocación de arcilla es del tipo LPli < LP< CM < LV. b) Suelos de las formas positivas del relieve (montículos, colinas y lomas) En los montículos, colinas y lomas se encuentran Leptosoles (LP) y Calcisoles (CL), ambos presentan altos contenidos de materia orgánica de 23.5% a 49.9% y de 21.3% a 45.0%, respectivamente. Ambos grupos tienen escasa cantidad de tierra fina por las fases pedregosas y líticas que presentan y son de colores oscuros que van del pardo al negro. Los LP son: 1) Leptosol hiperesquelético (LPhsk) por la predregosidad mayor al 90% en peso; 2) LPli por la profundidad menor a 10 cm; y 3) Leptosol háplico calcárico húmico, por el contenido de materia orgánica y el carbonato de calcio menor a 40% (profundidad mayor a 10 cm, no es réndzico y no es mólico). Los Calcisoles (CL) son: 1) Calcisol hiper o hipocálcico, 2) Calcisol epipétrico esquelético (CLptp sk); y 3) Calcisol epiléptico esquelético (CLlep sk);.sin embargo, se requieren estudios de micromorfología para una plena identificación de la presencia de carbonatos secundarios. La secuencia de desarrollo de los suelos de las formas positivas del relieve es producto de la disolución y del grado de consolidación de la caliza, puede ser de dos formas diferentes: 1) LPli < LPhsk en el caso de la caliza consolidada; y 2) LP < CL en la caliza de menor consolidación. 53 0 0 10 0 20 20 30 30 40 40 0 10 A1 10 A1 10 A1 Bw1 20 A2 20 A2 20 A2 Bw2 30 Bw1 40 30 Bw1 40 50 Leptosol lítico 0 A 10 A Bw2 50 60 60 70 70 80 80 B/C Cambisol 90 epiléptico 100 30 Bt1 40 Bw2 50 60 Bw3 Bt2 70 80 90 Bt3 100 110 120 Cambisol 130 haplico Caliza consolidada Caliza fracturada Caliza no consolidada Arcilla 10-20% 20-30% 30-40% 40%> Carbono C 140 Cambisol haplico endoesquelético 150 0-2.5% 2.6-5.0% 5.1-7.5% 7.6%> Luvisol haplico ródico Suelos a nivel de base 0 10 0 Ah 20 0 20 20 Bk1 30 30 40 40 20 A/C Piedras 0 Ak 10 Leptosol hiperesquelético calcárico Ak 10 10 A Bk1 Bk2 0 10 20 Bk2 30 Cmk 40 50 50 50 60 60 60 A1 A2 C/A 70 Leptosol réndzico mólico Calcisol hipercalcico Contenido de C 5-10% 80 Calcisol Contenido de CaCO3 epip[etrico 0-10% Caliza consolidada 11-15% 11-20% Caliza no consolidada 16-20% 21-30% 21%> 31-40% 41%> Leptosol hiperesqueletico Suelos en montículos, colina y lomas Figura 24. 17 Suelos de la subregión cárstica por su posición en el relieve (Bautista et al., 2004) 54 3.4 Cronosecuencias edáficas12 Durante el cretácico la PY estuvo cubierta por mares someros que dieron origen a importantes espesores de calizas, dolomitas y yesos. Posteriormente durante el Eoceno, Mioceno, Plioceno y Pleistoceno se sucedieron una serie de eventos geológicos que determinaron el ambiente físico y, por tanto, la geomorfología de la PY, así como el efecto del clima en la disolución de las rocas y su consecuente efecto en el relieve y suelo. En este trabajo se parte de la premisa del efecto del clima a lo largo del tiempo es el principal mecanismo que modela el desarrollo del karst. Con base en esto se plantea la presencia de cuatro etapas de evolución lineal del karst, denominadas: reciente, juventud, madurez y tardía de relictos (Bautista et al., 2005) (Figura 24.9). A medida que el proceso cárstico avanza, el relieve se hace más evidente, aumentan los materiales residuales producto de la disolución de las calizas expresándose generalmente con un incremento en la cantidad de tierra fina. Las planicies subhorizontales con predominancia de LP se transforman gradualmente en planicies onduladas . En la etapa de juventud dominan las asociaciones de suelo con LP, con inclusiones de CM y LV. Al aumentar los tiempos de disolución los bordes de los montículos y colinas tienden a redondearse y las dolinas a hacerse de mayor tamaño. En la etapa de madurez los montículos y colinas forman lomas cónicas (20 a 100 m) en densidades altas; aumenta la cantidad de tierra fina en el nivel de base y, por lo tanto, hay predominancia de CM y LV, pero con presencia de LP en las lomas y colinas. Las dolinas con acumulación incipiente de suelo que inician su formación durante la etapa reciente, al evolucionar se unen gradualmente durante su etapa de madurez, hasta formar uvalas. Posteriormente en la etapa tardía de relictos, las uvalas se convierten en poljes (depresiones alargadas), predominan suelos con mayor cantidad de tierra fina, como LV, NT y VR, dependiendo del drenaje y de los materiales del suelo. Las formas positivas del relieve (lomas de la etapa de madurez) se convierten en lomas, colinas y montículos aislados y poco frecuentes. En el norte de la PY se presenta una cronosecuencia muy clara en dirección norte sur, en el norte se presentan asociaciones de suelo AR/RG/SC, específicamente en los cordones litorales que se han formado durante el Cuaternario. En la planicie cárstica aledaña al litoral, que se formó durante el Plioceno-Mioceno, se presentan asociaciones de suelo con una gran diversidad de LP. Posteriormente en las planicies cársticas formadas durante el Eoceno los edafopaisajes son LV/CM/LP. En las planicies cársticas se cumple con la teoría de formación del karst con sus modelos idealizados (Grund, 1914; Cvijic, 1918; Pannekoek, 1948; Lehmann, 1954; Bautista et al., 2005a) (Figura 24.17). Estas etapas de desarrollo del relieve y suelos se llevan al cabo bajo condiciones ambientales determinadas primordialmente por el clima y las discontinuidades litológicas. El planteamiento del desarrollo conjunto de relieve y suelos (edafopaisajes) resulta más claro y coherente que los modelos de desarrollo individual de suelo. Es menester aclarar que para lograr un mejor modelo de cronosecuencias edáficas e incluso de los procesos pedogenéticos es necesario contar con estudios de isótopos (Alexandrovskiy, 2007). 12 Con base en Bautista et al., 2005b 55 Tiempo geológico Reciente Pleistoceno Expresión exocárstica Etapas de evolución Tierra fina Suelos actualmente Cordón litoral Reciente AR/RG/SC LPli LPli/LP LP/CM Plioceno Mioceno Juventud LP/CM/LV CM/LP/LV Madurez LV/CM/LP Eoceno Tardía de relictos LV/LP NT/LP VR/LP Figura 24.18. Distribución temporal de los suelos en la península de Yucatán En la PY también exiten otros mecanismos de desarrollo del relieve, como el que se debe a la actividad endógena, que ha generado la presencia de fracturas (Figura 24.4); así como la acumulación de sedimentos de la época reciente que ha dado origen a los cordones litorales (Figura 24.18). 4. Perspectivas de investigación edafológica en la península de Yucatán En cuanto al ambiente, la cartografía de las formas diversas de relieve, tanto positivas como negativas a escalas grandes mayores a 1:50 000 permitirán una cartografía de suelos de mayor detalle, así como el entendimiento de la evolución relieve-suelos. También será de gran utilidad en la elaboración de estrategias de uso de suelo aplicando y favoreciendo una agricultura de precisión En cuanto al suelo, se recomienda la realización de estudios tendientes a explicar: los procesos pedogenéticos y su relación con la morfología del perfil; la composición mineral y el análisis micromorfológico para dilucidar la presencia de procesos pedogénicos; las particularidades en cada grupo de suelos para el mejor entendimiento del recurso y para el mejoramiento de los esquemas de clasificación nacionales e internacionales como la WRB (2006); los beneficios de la comprensión de la nomenclatura maya con el objetivo de incorporarla a los esquemas nacionales e internacionales de clasificación de suelos; las relaciones relieve-suelos-asociaciones vegetales con fines ecológicos y agropecuarios y forestales; la dinámica de los ciclos biogeoquímicos en la amplia diversidad de suelos y ecosistemas, así como sus cambios por el uso de suelo; los reservorios de carbono ya que esta zona del país es de las que presentan los mayores contenidos de materia orgánica; el manejo sustentable de los suelos, en los ámbitos agrícola, pecuario, forestal y ambiental. 56 Se requiere el mejoramiento y adaptación de las técnicas de análisis de suelos de acuerdo con las particularidades de la región, como por ejemplo, el análisis de carbonatos y materia orgánica en Arenosoles háplicos calcáricos. Mejoramiento de la descripción los sitios de posición del perfil en el relieve, identificación de las geoformas, heterogeneidad espacial o suelos vecinos. El mejoramiento de la descripción los perfiles de suelo, como por ejemplo pedregosidad, rocosidad, gravosidad y densidad aparente. Aún cuando ya se cuenta con una base de datos de suelos de la PY, se requiere seguir incluyendo y analizando la información que se va generando proyecto tras proyecto incluyendo todas las instituciones que trabajen en la región. Es de suma importancia la generación automatizada de modelos de evaluación de tierras y la utilización de las bases de datos de suelos de toda la información generada hasta la fecha. La modelación también pueden ser utiliza para encontrar patrones de distribución, agrupación y clasificación numérica. Agradecimientos Al Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (B-1-99/014); al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) (proyectos R31624-B, YUC-2002-C01-8721; YUC-2003-C01-8761, YUC-2003C02-054) por el financiamiento a los proyectos. A G. Bocco del Instituto de Geografía por las imágenes satelitales para la realización de diversos productos cartográficos. FBZ agradece a la Fundación Rockefeller por el apoyo económico para su instalación en la Universidad Autónoma de Yucatán. CDC agradece la beca de doctorado que le otorgó el CONACYT. Bibliografía Alexandrovskiy, A. 2007. Rates of soil-forming process in three main models of pedogenesis. Revista Mexicana de Ciencias Geológicas, 24(2): 283-292. Augusto, L., P. Bonnaud, J. Ranger, 1998. Impact of tree species on forest soil acidification. Forest Ecology and Management, 105: 67-78. Barrera-Bassols N. y A. J. Zinck. 2000. Ethnopedology in a worldwide perspectives: an annotated bibliography. 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