Educando con el ejemplo.
La lectura habla sobre lo que se conoce como la escuela al revés; en esto se refiere
al hecho de que en este lo bueno es malo, consiguiendo castigos y opresión,
mientras que lo malo es bueno, premiando y alabando conductas, acciones y
pensamientos que en la sociedad actual no están bien vistos del todo. Sin embargo,
más adelante podemos notar la hipocresía que tiene nuestra sociedad sobre ciertos
temas y como es realmente el funcionamiento del mundo. Por un lado, se busca la
mejora de algún país, alguna empresa o como persona individual, pero esto trae
consecuencias a lo que nos rodea; por ejemplo, la opresión social, económica y
política que los países desarrollados ejercen en países en vías de desarrollo o que
están en pobreza extrema, como el caso de países coloniales y sus ex colonias. De
modo que lo correcto e ideal de lo que es la superación o progreso viene desde la
perspectiva egoísta y manipulada del opresor.
La opresión de la que se habla, es más política y económica en dónde las personas
o instituciones con poder, manipulan y oprimen a quienes no tienen su mismo nivel
o simplemente no hay alguna relación de beneficio alguna; en este sentido,
podemos notarlo políticamente con Estados Unidos y las restricciones económicas
que pone a sus “enemigos”, como Rusia y China; o en ambos casos en la disputa
territorial de Israel y Palestina, en donde Israel oprime, despoja y asesina a la
población Palestina en sus territorios, y aunque esto tiene visibilidad mundial
organizaciones de derechos humanos, la ON y demás países se hacen “de la vista
gorda”, para evitar problemas con países poderosos como lo son Estados Unidos e
Israel.
Aunque para reflexionar sobre injusticias, no es necesario irnos más allá de nuestra
propia realidad, pues países como México, que son ricos es muy notable, pues está
riqueza no es proporcional a la población, sino queda en las manos de unos cuantos
con respecto a millones de personas que habitan el país. En ciudades grandes,
como dice la lectura, es muy notorio pues las zonas residenciales y comerciales se
dividen de acuerdo a la clase social a la que van dirigida y a la que los rodea; en
este sentido se crean burbujas o espacios marginados y del lado contrario,
exclusivos. El acceso a servicios públicos básicos es también injusto y favorecedor
a unos cuantos, pues más de la mitad de la población sumida en pobreza, no tiene
acceso a servicios tan básicos como lo son la electricidad, agua y drenaje.
Políticamente el sistema gubernamental y lo que involucra suele ser corrompido por
sobornos, chantajes, poder y dinero; que, al estar concentrado en unas cuantas
personas, corrompen al sistema de acuerdo a sus beneficios o intereses.