ii ANTROPOEDUCACIÓN Tema permanente de la dialéctica escuela-comunidad Mariperfis Pino Brito iii Antropoeducación. Tema permanente de la dialéctica escuela comunidad Mariperfis Pino Brito 1ª ed. – 117. pp. 14,18 cm x 21 cm Modelación digital, edición y portada: Saber Ediciones Imagen: de la autora TODOS LOS DERECHOS REGISTRADOS ISBN: 978-980-7957-05-2 © Mariperfis Pino Brito © de esta edición: Saber Ediciones Queda prohibida la reproducción total o parcial del presente texto, protegido por derechos de propiedad intelectual, por cualquier medio, ya sea electrónico o mecánico, incluyendo fotocopiado, grabación, transmisión o cualquier sistema de almacenamiento y recuperación de información, sin el permiso por escrito del autor. Pino Brito, Mariperfis. (2025). Antropoeducación. Tema permanente en la dialéctica escuela - comunidad. Saber Ediciones. El libro: Antropoeducación. Tema permanente en la dialéctica escuela, es resultado de la tesis doctoral homónima, aprobada el 13 de julio de 2022, en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, por el jurado ad hod integrado por Rafael Lunar (Tutor), Freddy Millán, Elba Ramírez, Edmundo Zapata y Yolimar Herrera. República Bolivariana de Venezuela. iv Dedicatoria Al dador de vida, que en mi creencia cristiana hace que saber que existe, llena la esperanza contemplada en la felicidad. Gracias Señor Jesús. Con gratitud infinita a mi pedacito, a Maita (†), mujer de temple, guáramo, sigilosa que brota amor para dar y servir. Eladia te amo. A mis hermanos que forman parte fundamental en mi vida, llenan mis espacios de ejemplo. Ida (†), José, Antonia, Armado, Ismar. Tesoros que Dios me regaló. A la memoria de mi padre Armando Rafael, pescador de pueblo gracias por tus enseñanzas. A Renzo, mi compañero de vida que hace de mis días un complemento mágico. Gracias. Recordándote siempre, Profesor Jorge López Palma, infinitamente gracias. La vida un continuo humano que mezcla la cotidianidad como un referente social, educativo, y cultural, es, pues, la antropoeducacion esa mezcolanza para ver la vida con humanidad. Mariperfis 2024. v Reconocimiento Mi reconocimiento a todos los profesores que humanamente entendieron el proceso coyuntural para llegar a clases, eso es definido con pedagogía de la ternura, sus enseñanzas ratifican el rigor científico y la reflexión ante la vida. Nelson Caraballo, Ronald Lárez, Celso Medina, Luis Rafael Peñalver, José Sánchez. Bendiciones. Con gran afecto al Profesor Luis Rafael Peñalver, maestro de vida educativa, que con paciencia y sonrisa risueña destaca el valor de aprender. Con mirada solidaria, profesional de mistura académica, al Profesor Ronald Lárez, mi gratitud en todo momento. A mi Profesor Asesor Rafael Lunar, hombre académico humilde en sus acciones para ayudar a los que de él necesitan. A mi hermano José Pino, por su apoyo en la orientación de mi trabajo doctoral. Gracias hermano. A mi hermano Ismar Pino, por el apoyo incondicional en mi vida y en este proceso académico para hacer de la escritura una elocuente forma de vivir. Gracias Bagre. A mi hermana Antonia, que siempre está presente en mi vida, hermana eres el trofeo que Paito y Maita me obsequiaron. Gracias, por tanto. vi ÍNDICE Prólogo Introducción I. Dialéctica escuela-comunidad II. El sujeto: vinculación de la escuela y la comunidad Sujeto pedagógico, sujeto escolar y sujeto comunitario en la relación dialéctica escuela comunidad. Sujeto pedagógico Sujeto escolar Sujeto comunitario Escuela descalza, comunidad desnudada: nuevas formas de comportamiento cultural y social III Cambios y transformaciones: escuela comunidad, espacio de vida, de enseñanza, de saberes Contrastes comunitarios: el arte de retratar los saberes. Toques de enseñanza sensible. Una mirada a la pedagogía de la ternura. IV. Tejiendo contextos con mirada a una antropoeducación permanente de la dialéctica escuela-comunidad Una mirada a la naturaleza humana en la escuela: sensible, dinámica y de sentir comunitario Una mirada apreciativa a la cultura, educación y la comunidad Escuela – comunidad: un análisis sociocrítico Una mirada reflexiva desde la antropoeducación Referencias vii 1 5 13 43 45 45 51 55 60 66 69 80 80 86 91 96 100 viii Prólogo La escuela descalza, la comunidad desnudad. Mariperfis Pino Tarea bastante cuesta arriba y también inmerecida la encomendada por la Dra. Mariperfis Pino, ser prologuista de su libro Antropoeducación: tema permanente de la dialéctica escuela-comunidad. La creación atrapa y estremece desde el principio la sensibilidad emancipadora manifestada desde la autenticidad de estirpe indígena Guaquerí de la autora, pues, es heredera y coheredera de una comunidad de pescadores artesanales donde, aún, vive en la comunidad de El Tirano en la mágica Isla de Margarita. Esa es la Comunidad Indígena del Tirano. Pienso que, allí nace, su inclinación por las Ciencias Sociales manifestada en el estudio de la sociología, el turismo y la educación. Estoy convencido que la idea investigativa surge de los encuentros comunitarios y escolares protagonizados en su historia de vida, desempeño laboral en el Centro Comunitario de Protección y Desarrollo Estudiantil, adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Educación, Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio, Extensión Nueva Esparta, Universidad Bolivariana de Venezuela -Aldea Antolín del 1 Campo- y en la Universidad de Oriente, Núcleo de Nueva Esparta; instituciones ubicadas en el estado Nueva EspartaVenezuela. Mi deseo muy particular: el lector debe acompañar la poética discursiva de la autora precisamente para apropiarse de un proceso dialectico escolar y comunitario, de un pensamiento crítico hermenéutico para afrontar las vivencias de estandarización y dominación del sujeto, de allí que, el libro plantee la necesidad de una nueva relación escuela-comunidad para el logro de un espacio escolar y comunitario para la transformación social. El aporte de la autora se arboriza desde la antropoeducación con una visión permanente para la dialéctica escuela-comunidad. Emergido lo dialectico hermenéutico - escolar - comunitario de las implicaciones del sujeto pedagógico, escolar y comunitario, capturando cambios y transformaciones de enseñanza y saberes, tejiendo contextos con mirada a una antropoeducación permanente de la dialéctica escuela-comunidad. Me enamora la creación poética discursiva de la autora con el dialogo popular de un pescador artesanal cuando manifiesta “puntos de vigías es con lo que uno se guía para levar las nasas, en el día con las montañas, en la noche con las estrellas, para saber cuándo hay más pescado y eso uno no lo aprende en la escuela”. La capacidad metafórica de Eulices Vargas, como sujeto comunitario para encontrarse con la Teoría Critica manifiesta la necesidad de convivencia del saber académico con el saber popular comunitario. También se elogia la sensibilidad escolar de una maestra en una comunidad agrícola; sujeto escolar, creador de un círculo hermenéutico virtuoso y amoroso que enseña a leer en compañía de Paulo Freire con la hermosura del lenguaje agrícola artesanal. “tenía una conexión con los 2 padres, madres y representantes. Así era la amorosa maestra Teresita Maneiro” Apartando la inmerecida distinción, superando la tarea bastante cuesta arriba, me apuro para cerrar lo que aspiro sea valorado como un prólogo que lo entusiasme a usted, respetado lector para un encuentro con la Dra. Mariperfis Pino. Encuentro placentero de lectura crítica y autocrítica de la Antropoeducación: tema permanente de la dialéctica escuelacomunidad. Dr. José Ramón Pino Brito Guatamare, 5 de diciembre de 2024 3 4 Introducción La vertiente discursiva en su contextualización ontoepistemológica se recrea como aporte introductorio, a partir, de las líneas discursivas, interpeladoras y cuestionadoras, desarrolladas en la materia teoría crítica, dirigida por Peñalver en mayo de 2014.Estas líneas, plantean la narrativa del encuentro dialógico crítico, autocrítico en el proceso educativo, la importancia de la escuela, la vinculación con la comunidad, la praxis sociológica inmersa en lo educativo, la visión antropológica desde lo comunitario, así como, el horizonte educativo clave fundamental y efectiva de transformación social. El encuentro de la investigadora con la ciencia social y la idealización del sujeto para la transformación comunitaria se epicentra desde la sociología, que permite un recorrido protagónico subjetivo e intersubjetivo, en el ámbito estudiantil y comunitario, en la aspiración de interpretar y comprender hechos que justifican la vinculación de la educación con la comunidad, como acontecimientos políticos, sociales, y económicos que dejan huellas en la memoria histórica e invitan a reflexionar en el marco de la realidad social. Venezuela en la década de 1990, estaba convulsionada por los acontecimientos políticos, sociales y económicos, tal es el caso, del caracazo de 1989, donde se desarrollaron y protagonizaron fuertes disturbios, relacionados directamente con medidas economicistas y de estandarización y fragmentación del sujeto, direccionadas por el Fondo Monetario Internacional. Realidad venezolana no distante de la vivida hoy día, en la cotidianidad 5 comunitaria y convivencia escolar, que contextualiza en la racionalidad instrumental a la relación escuela-comunidad; imposibilitando el imaginario transformador social del sujeto educativo y comunitario. La investigadora vivió y vive, tal realidad texturizada en medidas que directa e indirectamente afectan la aspiración estudiantil, profesoral y de la ciudadanía en general, protagonizadas por un Estado dominante y degradador de la dignidad humana. Acontecimientos en la década de 1990, como el 4 de febrero de 1992, Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), y la instauración del socialismo del siglo XXI (2 de febrero de 1999-17 de noviembre de 2019). Acontecimientos producto de la crisis de la democracia y el populismo bipartidista, acontecimientos que marcan la historia de Venezuela en la actualidad, en su proceso educativo, político, social y económico. Realidad histórica de interés investigativo que fragmenta la convivencia escolar y comunitaria, que motivo a la investigadora a estudiar la relación escuela-comunidad, desde la antropoeducación y la visión dialéctica, púes, las contradicciones del sujeto siempre van a estar presente en los modelos que los gobiernos tratan de imponer, pero el hecho de la propia vida rige el destino, que hace discernir lo que tu propio yo, quiere para sí. La postura ontológica de la investigadora en el desarrollo de la tesis,es permeada por la subjetividad reflexiva critica desde su formación profesional en sociología y el trabajo social comunitario, en la remembranza investigativa de la historicidad en la acción pedagógica de Ferrer (1996), quien canalizó el protagonismo participativo colectivo, en una investigación acción en la comunidad de San Lorenzo, municipio Montes,estado Sucre, para hacer de la teoría sociológica , la 6 praxis desde la comprensión antropológica para la interpretación del hecho social comunitario, con base, a la concepción social y antropológica del método etnográfico, que genera en la investigadora un espectro de matices para el encuentro del saber popular con el saber académico. En ese hilo narrativo y etnográfico, del encuentro intersubjetivo con Ferrer(1996) la investigadora descubre una comunidad de mucho verdor, rica en cultura musical, de realismo histórico para el quehacer antropológico, sociológico y educativo, de allí la importancia del encuentro dialógico del uno con el otro, y del reconocimiento de la inexperiencia investigativa, de tener un imaginario para dar explicación a una realidad desconocida y entender que los saberes de los demás son ajenos a lo que yo pretendo interpretar; de allí la legitimación del otro en el encuentro investigativo. En el aprendizaje y experiencia vivida en los encuentros académicos de la materia Antropología, las huelgas universitarias son inolvidables , la falta de comida en el comedor limitaba la permanencia en la universidad y el pago inoportuno de las preparadurías y de las ayudantías (trabajo estudiantil), hacían más turbio el panorama estudiantil, mientras que, por el otro lado, la cancelación del pago a los docentes y empleados no se veía llegar, y más aún la discusión del contrato colectivo, ante esta situación se interpelaba a la realidad social en las asambleas estudiantiles ,en cuanto, al camino a tomar ante los problemas que en ese momento vivía Venezuela y en correspondencia la Universidad de Oriente en particular. Lo descripto es elocuente en la postura ontológica y epistemológica de la investigadora, para la crítica social de la relación escuela-comunidad edificada en el estamento político 7 ideológico dominante del sistema educativo venezolano. De allí, la necesidad del debate critico emancipador de las teorías sociológicas, antropológicas y educativas en el devenir de la relación liberadora escuela-comunidad. Evidenciadas históricamente desde la categorización genérica de la pobreza crítica, la caída real de los salarios, el aumento del analfabetismo y la baja matrícula escolar en Venezuela. La intersubjetividad investigativa se hace presente en la postura ontológica de la investigadora, en Cumaná estado Sucre, (1999) cuando desarrolla un estudio que identifica políticas de salud del VIH/SIDA, donde se confirma la acción del Estado, discriminatoria y excluyente del sujeto en Venezuela y particularmente en el estado Sucre, se comprueba la transcendencia interdisciplinaria del aspecto sanitario, con la vinculación escuela –comunidad, cuando la casa más alta, la Universidad de Oriente Núcleo de Sucre (UDO-Sucre) se acerca a un problema de salud pública y lo hace con la orientación sensible y amorosa del maestro en metodología y tutor, Jorge López Palma, la academia perdió un gran hombre, amigo, investigador, y honorable en su hacer educativo. En el escalafón laboral de la investigadora se cruza la planificación y la acción de actividades preventivas dirigidas a padres, madres, representantes, estudiantes y docentes, bajo las directrices del Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE). Toda esta experiencia de vida, inmersa en el proceso educativo, permiten indagar en los procesos educativos de la escuela y la comunidad desde una visión antropoeducativa, donde la investigadora pretende exponer visiones, con toques de subjetividades sentidas, en un discurso donde priva el análisis de la escuela con la comunidad y de la comunidad con 8 la escuela, se trata de dos categorías que profundizan el papel del sujeto. En este sentido, es importante resarcir el papel fundamental de la escuela, que tiene dentro de su cuerpo lo humano, para la formación de la ciudadanía, de reforzar los valores y principios, mediadora de los procesos de enseñanza, promulgadora de aportes epistemológicos emergentes, conectora de los vínculos familiares, autora de historias de vida. En tanto la comunidad es un espacio expansivo, desde el punto de vista geográfico y demográfico, donde habitan sujetos con cargas culturales, religiosas, políticas, míticas, en ese compendio de aspectos que muy bien lo estudia la antropología, la escuela viene cimentada de estos componentes en sus conexiones necesarias para interactuar y relacionarse con su entorno. En esta realidad socio-histórica, cultural de dominación y cosificación del sujeto, es necesario investigar cada vez más el ámbito escolar y contrarrestar las teorías educativas que tratamos de interpretar, interpelar, analizar, y esen la propia praxis educativa donde se debe interpelar para penetrar en las infinitas situaciones que se derivan dentro del mundo educativo, en este sentido la tesis doctoral, es una oportunidad académica, teórica, de vida, para fundamentar a través de lo epistémico socio-crítico, aportes significativos y más aún en el entorno local de la realidad social. Donde el sujeto interroga y se interroga: ¿Cómo emerge la dialéctica en la antropoeducación?, ¿Qué hacer para transformar la relación escuela-comunidad?, ¿Cómo profundizar el trabajo comunitario emancipador?, ¿Cómo hacer de la escuela la más crítica realidad de lo real? estas interrogantes, son interpelaciones que aún siguen marcando los cambios acelerados que exige la escuela y la comunidad de hoy. 9 Por tanto, el papel de la familia y la comunidad, deben ir de la mano con el único interés de proteger la vida saludable de los sujetos que se están formando en la escuela, el maestro solo no puede con las realidades que rodea a la escuela, es necesario profundizar el engranaje del Estado, la comunidad con la escuela, en correspondencia con lo que se quiere lograr, para dar respuesta a las necesidades presentes en el colectivo educativo, y dar continuidad a los procesos de enseñanza y aprendizaje presentes en el contexto escolar; ese principio de corresponsabilidad, de protección integral es tarea de todos, velar por que los valores se refuercen y se practiquen en el nuevo contexto de participación social y educativo. Ante esta visión la antropoeducación desde lo ontológico es abordada en el proceso investigativo desde la subjetividad crítica de hechos sociales educativos representados en los acontecimientos educativos que convergen al encuentro dialéctico para la crítica social en base a lo epistemológico y metodológico para la fundamentación teórica de la presente propuesta de tesis doctoral. La antropoeducación como tema permanente de la dialéctica que se aspira entre la educación y la comunidad debe convivir con la diversidad y complejidad del sujeto comunitario, en la vivencia cotidiana de la diversidad cultural y social, que contextualiza lo socio-histórico comunitario desde la subjetividad e intersubjetividad antropológica, sociológica y educativa. De allí la necesaria comprensión del encuentro dialógico, respetando la legitimidad del otro, aspirando converger a un imaginario de transformación social desde lo comunitario. 10 En la recreación y apropiación ontológica, epistemológica y metodológica, se configura el cuerpo de la investigación como puente científico, de sentir humano, sensible en la confección de la siguiente manera: I. Dialéctica escuela-comunidad, un acercamiento a la visión investigativa. En este eje, presenta el propósito de la tesis en la realidad social, histórica y cultural del objeto de estudio, desarrollando un discurso escrito de reflexibilidad crítica dialógica, fundamentado en la dialéctica escuela-comunidad para una visión investigativa, creadora de una postura ontológica opositora a la racionalidad instrumental. II. El sujeto: una vinculación de la escuela y la comunidad, definiendo perspectivas teóricas de la antropoeducación. En este eje se fundamenta el ámbito epistemológico para la crítica social y realce ontológico del sujeto, desde las perspectivas teóricas de la antropueducacion con las implicaciones del sujeto pedagógico y el sujeto comunitario. Configurando la relación dialéctica escuela-comunidad, para resarcir al sujeto en la creación de nuevas formas de comportamiento cultural y social. III. Cambios y transformaciones: la escuela y la comunidad espacio de vida, de enseñanza, de saberes. Este eje, establece un imaginario social para generar cambios y transformaciones, en la relación escuela-comunidad como espacio de vida, enseñanza y saberes. Fundamentado en la pedagogía de la ternura, como conocimiento de emancipación y liberación, para una relación sensible escuela-comunidad que contraste con el arte de retratar los saberes. IV. Tejiendo contextos con mirada a una antropoeducación permanente de la dialéctica escuela-comunidad. En este eje, se 11 devela la necesidad de una mirada antropoeducativa a la naturaleza humana para el devenir de una escuela sensible, dinámica y de sentir comunitario. Apreciativa de la cultura, la educación y la comunidad. Los ejes son abordados desde una visión crítica, reflexiva, armónica, en las virtudes ontológicas de la esencia del ser, de su forma de vida, de ver el imaginario educativo y comunitario, que den lugar a caminos, aperturas, que motiven, estimulen, la praxis del arte de ver la educación y lo vivo que de ella se desprende y se forma. 12 Dialéctica escuela-comunidad Las democracias universales proclaman un escenario de igualdad para todo ciudadano, con derechos universales plasmados en los marcos legales y auspiciados por instituciones con alto prestigio internacional, que paradójicamente son creadas dentro de un mismo modelo que sesga a la educación al hilo conductor del capitalismo, a la hegemonía de poder, impregnada así a una escuela que históricamente ha estado impresa y presente en cada modelo económico en términos de desigualdad, establecidos desde la esclavitud hasta nuestros tiempos. Las acciones de marcaje que han impuesto los grandes imperios o las empresas para la educación son las referidas a generar competitividad, tecnicidad, mecanicidad, bienes y servicios en función del confort, depreciación y degradación de la acción sensible del sujeto, ante la realidad objetivada e instrumental dominante; obviando en la mayoría de los casos la esencia innata de las raíces comunitarias y reproduciendo en la escuela las grandes desigualdades acumuladas en un tiempo histórico y establecida en esta era moderna-globalizada. Bajo esta mirada compleja y sensible la escuela ha venido convulsionando y sobreviviendo a los cambios acelerados de los dictámenes curriculares, de los cambios políticos, de la esperanza económica, del aumento demográfico, de las condiciones geopolíticas, del dogmatismo religioso, de la movilidad social, del atropello cultural, de las migraciones, de la separación y la parcelación del saber, resalta Morín (1999) que: “se ha vuelto cada vez más exotérica (accesible solo para especialistas) y anónima (concentrada en bancos de datos y 13 utilizadas por instancias anónimas, empezando por el Estado)” (p.62). En este marco complejo y diverso, es necesario penetrar las aguas profundas de la razón sensible de Maffessoli (2010) quien con gran visión logra tocar los matices de un método crítico, perfilado al mundo contemporáneo, elogiando a la razón sensible, como una razón intuitiva del mundo de la vida, que toca lo emotivo transformador, en la poética narrativa de una realidad instrumental y fragmentada para la dominación del sujeto. De lo anterior se desprende la urgencia, que la escuela direccione los efectos que han venido dejando las desigualdades socioeconómicas, en torno al contexto escolar y comunitario,donde se protagonizan las actividades del sujeto educativo y comunitario, en correspondencia a sus modos de vida, formas de actuar, maneras de sentir y de representar sus vivencias culturales. En la realidad de esta sinergia emerge el aporte de Maffessoli (2004) cuando metafóricamente resalta a la sociedad posmoderna en el tiempo de las tribus, contextualizando al sujeto como un ser decadente producto de su afán individual en la convivencia social; de allí, la pertinencia que en la relación escuela-comunidad se aspire un imaginario dialectico para la transformación del desarrollo escolar y comunitario. El tiempo epocal está situando lo complejo y diverso de la educación en los hitos pedagógicos del siglo XXI. En donde una de las características fundamentales es situar a la antropoeducación, ante los cambios profundos que está experimentando la sociedad del conocimiento, de lo científico tecnológico, términos que permiten entender los cambios 14 acelerados vividos y ubicar a la educación en su dinámica constante, de aprendizaje continuo. La sociedad del conocimiento depende para García (2012) de la: “Formación de personas creativas que han de aprender a convivir cómodamente con la incertidumbre y anticiparse a diferentes escenarios” (p.26). En esta visión de la sociedad del conocimiento, de redes, de la cibernética, de la robótica. El conocimiento ocupa un lugar privilegiado al concebirse como un primer recurso productor de desarrollo, de avance y de transformación tanto para la educación como para la sociedad, dentro de esa revolución científica el conocimiento cibernético y la robótica han dado significativos aportes a las ciencias. Castells (1996), hace referencia a la integración que ha venido ocupando la tecnología, “en buena medida, la tecnología expresa la capacidad de una sociedad para propulsarse hasta el dominio tecnológico mediante las instituciones de la sociedad, incluido el Estado” (p.8), según sus planteamientos representa la esencia de la trasformación revolucionaria de la tecnología en base a la, información global, procesamiento y comunicación del conocimiento formal y ordinario. Sin lugar a dudas estamos sumergidos y presenciando profundos cambios acelerados en el contexto tecnológico que dan lugar a matachines culturales, educativos, sociales que se van acentuando a un ritmo constante. En tal sentido debe existir una relación entre la escuela y la tecnología para dar respuestas a los contextos actuales bajo la mirada cultural, económica, social, política que gira en el mundo de hoy, la referencia de la dinámica mundial se pone de manifiesto en la praxis de las tecnologías en su 15 contextualización histórica y cultural para resarcir desde la antropoeducación los espacios de la escuela y la comunidad. Esa relación escuela-tecnología, se dinamiza en ese recorridode transformación estratégica en la escuela como organismo, al permitir una reflexión colectiva y de relación filosófica con la educación, resarciendo el papel de la tecnología como parte importante en el quehacer educativo. Al respecto, Núñez (2000) expresa que: Independientemente de la formación e información tecnológica que se deba facilitar en la escuela, la primera reflexión que conviene plantearse debe girar en torno al modelo de educación tecnológica que se quiera desarrollar, ya que no es l mismo formar tecnológicamente que educar para la tecnología. (p.71). El debate en torno a lo tecnológico ha sido planteado profundamente en los procesos educativos de este milenio y es precisamente en la concepción antropoeducación, donde se debe revisar el actual paradigma tecnológico, el mismo no debe estar sesgado como afirma Luhmann (2005) a “Máquinas triviales” y como conceptualiza Von Forester (2018) “a todo acto el cual se pueda manipular una máquina, objeto, institución que se pueda programar” (p. 30). He ahí, la confrontación de una antropoeducación desde una plataforma para la formación de lo humano sobre un propósito socioeducativo y con una concepción ética y moral. La apertura a la sociedad del conocimientoimpulsa a centrar esfuerzos intelectuales y practicar los valores, claves para enfrentar los retos y desafíos de este milenio. Ello implica que la visión de lo educativo, de lo antropológico hoy, debe asumirse 16 necesariamente desde la autocrítica ética, como parte fundamental de lo viviente, de la enseñanza en lo humano, espiritual y valorativo de la vida en la escuela. En este sentido contextual el surgimiento de los acontecimientos tecnológicos, no se desvinculan de las grandes desigualdades sociales, estando en una crítica constante del axioma humano; la sociología en su esencia analítica de la realidad social, debela los fenómenos que desde una fundamentación empírica indaga en la interacción social, en tal sentido los acontecimientos sociales que tienen su influencia en la educación reitera el carácter diáfano que el profesional de la educación bebe asumir ante los retos que la escuela está demandando. En este contexto disyuntivo de la escuela y sus grandes desigualdades, sigue cobrando vigencia en el pensamiento significativo de Rodríguez(2008)quien argumentó el renacimiento de la escuela social como practica pedagógica de igualdad y libertad, por otro lado, Freire(2004) criticó el sistema tradicional de la educación perfilándolo en una pedagogía en defensa de los oprimidos; enfocado en una visión pedagógica docente – estudiante, realidad social de los pueblos populares; de este modo ambos postulados teóricos realzan el valor de lo comunitario en su sentir humano, fieles a sus posturas inéditas y opuestas a todo método de ensayo y error de estos tiempos modernos, de dominación hegemónica , y fragmentación social y desigual. En conectividad con estos referentes teóricos la vinculación dialéctica de la escuela con la comunidad debe inclinarse a un proceso continuo y de transformaciones de lo colectivo, perfeccionando la convivencia de la comunidad con el hecho 17 educativo. En este sentido, el desarrollo de la escuela desde una perspectiva de la organización-participación, establece una forma de conectividad con la gente y la interacción establecida entre el dialogo con los otros y es en esa concepción básica de la dialéctica, en donde lo educativo juega un papel fundamental para construir alternativas que transformen la escuela como factor inherente al ser humano. La escuela y la comunidad dentro del contexto socio familiar, ha venido incursionando en un mundo de complejidades, empujada por características consumistas, simplistas, que ponen en riesgo la esencia de los valores en un mundo de desigualdades, de diferencias sociales, manifiestas en lo sanitario, en el nivel de ingreso y más marcada aún en un sistema educativodominado y desigual. Estas desigualdades expresadas, se acrecientan ante una galopante economía globalizada que promueve relaciones de poder y de producción, en ventaja con los pueblos más deprimidos, pobres, limitándolos e imponiéndoles proyectos neoliberales y capitalistas. Estas desigualdades marcadas en lo humano y asistidas por la hegemonía política y económica mundial, nos debe conducir a valorar el sentido de la vida y a humanizar los sentimientos, como la comprensión de la solidaridad humana en la que Gadamer (2004) contempla “no es el ser lo que se ha olvidado. Lo que hay que recordar es lo humano, y los riesgos de deshumanizar” (p. 64) y uno de los valores universales para la convivencia humana, parece perderse en la confrontación vanidosa del poder. En las sagradas escrituras la vanidad en el Eclesiastés, nos anuncia “la vanidad de vanidades”, (Ec.1:2 Biblia de Jerusalén) todo vanidad, nos refieren la ilustración del mundo individualista, al que nos sometemos hoy día; 18 implicando una mutación acelerada de los valores donde se dibuja de alguna manera la vida escolar, la vida familiar, comunitaria, sometidas a alteraciones y variaciones de orden civilizacional. Ante este panorama desolador, la escuela contemporánea no está preparando al ser humano para enfrentar y dar respuestas a los cambiantes procesos globales, sino por el contrario lo masifica, lo estandariza en la comprensión memorísticas de contenidos reducidos, conocimientos fragmentados y mutilantes; es lo que denomina Morín (1992) “Un conocimiento mutilado siempre conduce a una práctica mutilante” (p. 72). Para que confluyan lo humano del conocimiento, debe existir igualdad de oportunidades, dialogo entre pueblos, respeto por el otro y una convicción diáfana de que la escuela ha sido el más importante punto de encuentro, de interrelación social, y de convivencia, implícitamente vinculada a la familia y a la comunidad; la escuela constituye el escenario de construcción social, de saberes, que contextualiza la cotidianidad de hombres y mujeres que hacen que esta complejidad se transforme en estilos de vidas de convivencia comunitaria, social, política, y educativa. La escuela también es el escenario permanente para la enseñanza, conformada dentro de un sistema educativo, que es la narrativa permanente donde convergen sujetos que demandan aprender para formarse en las manos de maestras y maestros desde la formalidad académica, ese sujeto pedagógico en el enfoque de Zaccagnini (2001)es interpelado desde la esencia escolar y comunitaria, “a partir de las concepciones pedagógicas sustentadas por los actores sociales, no sólo en el ámbito institucional y particular de la escuela, sino en otros espacios” (p.12). La compresión humana del maestro, del 19 estudiante es valorada desde la convivencia, la interacción, que contribuya a la solución de problemas en la adecuación actual basada en una escuela vanguardista de los cambios, socializadora de los procesos vivenciales y no una escuela simple y estática. Bajo esta mirada la realidad de la escuela va más allá de una estructura física, presenta un panorama abierto a cualquier acontecer de la vida entre humanos, lo que implica que la escuela, la familia y la comunidad son imprescindibles para que el hecho educativo esté en sintonía con los acontecimientos globales y las demandas sociales de estos tiempos, de transformaciones y cambios. La dialéctica escuela – comunidad se manifiesta en la visión investigativa de Rodríguez (2008) cuando resalta la sensibilidad “En el sentido de ideas sociales, educación social, escuela social, interés social de servicio a la comunidad, de conducta social” (p.51). Manifestándose un ideario de transformación social, en la construcción teórica de la escuela enfocada en lo social. Es evidente que la educación en América Latina, se ha coloreado por la influencia de este pensador que centró su visión pedagógica hacia un ser humano libre, emancipado de pensamiento y alma, ha generado un concepto amplio de la labor de educar y de la función de la escuela para todos. El pensamiento de Rodríguez (2008) se enfocó en proposiciones transformadoras libre de toda dominación, conocimiento profundamente emancipador. En referencia López (1989) señala que los proyectos del maestro Simón Rodríguez, alcanzan dimensiones experimentales significativas solo en dos momentos históricos. Con la “Casa de la Industria 20 Pública”, que fundó en Bogotá, en 1823 y el proyecto de “Escuela Social” que comenzó en Chuquisaca, en 1825, con la intención de extenderlo a toda la República de Bolivia”. (p.40). Ambos proyectos educativos contaron directa e indirectamente con el auspicio del Libertador. Proyectos edificados en la reflexividad critica que convergen al dialogo dialectico en el complejo y diverso campo de la escuela y la comunidad. Frente a este escenario, en el ideario de Simón Rodríguez, Rumanzo (2008) ejemplifica del maestro el proyecto de educación popular con propósito de educar refiriendo para ello “educar implica ir de lleno al hombre integral, y no solo al hombre pensante” (p. 26) bajo esta mirada educativa perfilada en un momento histórico no se deja de lado las condiciones de igualdad para toda la ciudadanía capaces de dignificar el trabajo. Esta concepción le procuró prioridad al ser humano en la conformación filosófica de lucha por lo social, lo humanístico, lo excluyente; mostrando gran interés por una escuela libre, abierta, soberana, integradora, popular y de participación. La teoría de su escuela social, lo llevó hacer grandes críticas a la sociedad de su época donde la educación en la escuela estaba direccionada para una élite, con arrogancia contenida del sistema colonial, de allí una escuela que ha marcado gran diferencia de clases, de piel, de poder, y es así como se ha venido haciendo un mapeo ideológico del eurocentrismo en nuestros pueblos de América Latina, bajo una historia de dominación y de resistencia cultural. Sin embargo, en la actualidad se pide a gritos el hecho mismo de que se ponga en práctica el pensamiento y obra de este ilustre maestro, buscando la esencia y no la carencia de la educación social, sensible, profunda, tierna, al servicio de lo humano y no de lo material. 21 Estos acontecimientos históricos dan pie a categorías de análisis, enmarcadas en luchas de clases, abolición de la vida del campo, formas desiguales de vida que aún persisten en la actualidad, dentro de este contexto es importante profundizar la fundamentación dialéctica del hecho educativo con la comunidad, que se entrelaza en lo cotidiano y se vincula con lo antropológico, lo sociológico, lo religioso, lo cultural, lo económico y el más significativo encuentro entre sujetos que aún en un mundo de complejidades están presentes en una realidad social, y en una realidad educativa. En este dialogo sociológico-interpretativo sobre la desigualdad, considerando al hecho educativo, contextualizando la convivencia de los actores sociales en la escuela, desde la perspectiva de la teoría critica, la educación debe constituirse como el eje dinamizador de una nueva forma de pensar en la igualdad que implique para el estudiante una forma de vida en valores, constituidos por el respeto y la responsabilidad, ante la escuela, la familia, la comunidad como formas de requerimiento en paralelo a un cambio educativo. Enfatiza McLaren (2005): Las democracias como la nuestra exhortan a la igualdad de oportunidades, pero suelen ignorar las formas en que nuestras escuelas operan inconscientemente y sin saberlo para garantizar que no habrá una igualdad real. Pese a los intentos en contra, las escuelas reproducen y perpetuán las desigualdades e injusticias de la sociedad en su conjunto. (p. 244). No cabe duda, que en la actualidad y en estos escenarios de vida acelerada, rápida, cambiante, la escuela reproduce y se envuelve en un clima cultural, etnográfico, plural, diverso, transcultural, multiétnico; ello involucra una hibridación de mundos de vida, 22 de modos de pensar, lo que ha implicado el desplome de referentes epistemológicos de la modernidad, como absoluto o dueños de la verdad. Bajo esta mirada de crisis deben emerger otros paradigmas que re-signifiquen la relación dialéctica escuela-comunidad, que permitan profundizar los aspectos teóricos que conllevan a la praxis comprensiva que los diferencia y los ubica en contextos complejos para explicar o asomarnos a la realidad educativa. Dentro de la perspectiva global de cambios y transformaciones, implica una reflexión de la escuela y la comunidad, en su valoración humana y el protagonismo que tiene el sujeto en su contexto real, de piel, de diálogo con el otro, a este respecto señala Lárez (2012): El eje categorial desde donde explicar la dialéctica de la realidad educativa, alude a tres aspectos singulares que explican los horizontes discursivos de producción de sentidos. El primero como se concibe desde la razón, la noción de sujeto educado. Segundo como se apropia la noción de razón de los modos diferentes de aprender, la que también impacta el mundo subjetivo fragmentándolo y afectando la coherencia individual del sujeto educado. El tercer aspecto condensa movimientos y tendencias con componentes residuales y disímiles en la construcción del contexto sociocultural. (p. 23). Todos estos aspectos amplían el accionar dentro de una realidad social que se diferencia una de otra y que lo que se expresa en la escuela, en la familia, en la comunidad, es totalmente diferente en su gama vivencial, cotidiana, de hacer cultural, diverso, étnico, lingüístico y educativo; donde el escenario del sujeto que educa se pone de manifiesto ante el sujeto que es educado, 23 desde estas miradas de concepción pedagógica surge igualmente el sujeto comunitario puesto que comparte procesos de interacción social en un contexto real de vida, que crea la relación y a la vez la separación de condiciones de trabajo, de enseñanza, de ideología, de costumbres, de identidad, de reconocer que existen diferencias, creencias, apreciaciones unipersonales; desde estas categorías se visualiza un quiebre en las posturas epistemológicas presentes en los acontecimientos del hecho educativo. En este sentido del mundo multipolar, multiétnico inmerso en un contexto globalizador donde no existen realidades pre configuradas, sino la disimulada homogenización por unificar el sistema dominante, que ha traído consigo la crisis de un clima cultural, educativo y social. Esta postura crítica recalca la urgencia porque emerjan posturas paradigmáticas de vinculación dialéctica entre la escuela y la comunidad; que revistan la construcción teórica de lo antropoeducativo, que pone de manifiesto la categoría del sujeto en torno a la educación, particularmente un punto de inflexión para interpretar las implicaciones del dialogo contextual tanto de lo educativo como de lo antropológico, en ello la conceptualización del sujeto va implícita como lo señala Portillo (2002) “El concepto de sujeto surge vinculado a una flexibilidad sobre sí mismo” (p.75). En sí mismo, denota pensamientos, alma, sentido, bondad, amor, desamor, egoísmo, egocentrismo, esa separación de ser o no ser. Estas manifestaciones intrínsecas del sujeto en su visión de vida, implica la comprensión profunda a las que actualmente, se asiste en un mundo de visiones donde el sujeto piensa, siente, padece y que tales acontecimientos implican repensar las matrices de la educación trastocando lo sensible, resarciendo 24 los valores que manifestados en el imaginario resulta ineludible en sus contradicciones y van más allá de sus propias subjetividades, accionando sus pensamientos, sentimientos, interioridades e identidad. Ante este ámbito interpretativo y cuestionador el sujeto en su urgente subjetividad para posicionar sus pensamientosen su relación con el otro, dimensiona la búsqueda de sus sentimientos y de la complacencia de sus propios deseos. Dussel (1999) se sumerge en esa visión. Cuando señala: La subjetividad es un momento de la corporalidad humana. Es el momento en que toda la corporalidad humana es considerada desde la indicada perspectiva “interior”-no es una metáfora, ya que la “interioridad” de la corporalidad humana es todo lo que acontece “desde debajo de la piel”; lo demás es el campo de lo real (omnitudo realitatis) que se presenta “afuera” bajo la luz en el “estado de vigilia” La subjetividad es más que conciencia, pero dice referencia a ello. (p.2). Evidentemente, el sujeto es protagonista y autor de diversos sucesos de la vida cotidiana, lleva implícito una gama de acontecimientos múltiples en pensamientos, mundos de vida, que hace que su subjetividad desafíe y se enfrente a una ventana abierta que va más allá de lo que ve, de lo que palpa, de lo que cree, de lo que siente; es un sistema de valoración cultural, mística, onírica, que va desde lo aprendido en la familia, en la escuela y hasta las raíces de la comunidad. Desde este plano, se percibe un espacio donde se entretejen sinérgicamente un modo de pensar reflexivo que coloca a lo humano en un continuo desafío de incertidumbre y de traducción científica. 25 En este plano, caracterizado por una incertidumbre y crisis en lo educativo, social, cultural, religioso, el sujeto está en medio de un laberinto gigantesco, donde existe la búsqueda permanente de referentes que aporten visiones inspiradoras, apasionadas, entre una modernidad ahogada y una globalización con fines de mercado y consumo, esta confrontación entra en trance, pues, se está atravesando una fase en el desarrollo mundial, donde se diluyen infinitas formas de construir saberes, en consideración con nuevos aportes epistemológicos, resultando imperioso desnudar las maravillas de la educación en sus encuentros y contradicciones. Dentro de la perspectiva ontoepistemológica, se está ante una reactualización crítica de la escuela, implícito en todo hacer educativo, antropológico, sociológico, así como ante una vinculación dialéctica de la escuela con la comunidad, de sus formas autóctonas, cotidianas; matizadas bajo sus propios esquemas de vidas con antídotos ontológicos y esencia cultural, que se ajusten a las necesidades de los estudiantes y a las motivaciones de los docentes, es analizar con mesura y sutileza una escuela confrontada en lo memorístico, en la formación instrumental, poco innovadora y minada de situaciones que torturan el eje integrador de la ternura. Por lo tanto, ante un mapa de desatinos y de crisis paradigmática, que cataliza la crítica social , la modernidad ha generado en su proceso interno, el desarrollo de la teoría dialéctica de Marx (2005); tal crisis ha conllevado a una mirada panorámica a lo humano, a re-pensar la esencia de la escuela y la importancia de su integralidad cultural comunitaria, resarciendo como eje central la caracterización de la vida estudiantil y situando al sujeto en su contexto histórico, social y cultural, lo que permitirá la transformación de diversas 26 formas de pensar, a razón de sus saberes familiares, populares, pues es imposible obviar e ignorar sus particularidades, interrogantes, angustias, miedos, y afectos. El escenario de la escuela lleva implícita una carga cultural sobre el sujeto en su contexto familiar y comunitario, para Tylor (1977) representa el campo diverso y complejo del conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres, esos detalles de la vida cotidiana, tienen que ver con una amplia gama teórica que ha caracterizado a la antropología. En ese sentido, Phillip (2007) se ubica en la perspectiva: “Transcultural única, comparando constantemente las costumbres de una sociedad con las de otras” (p.2). Dentro de esta misma perspectiva antropológica versan tanto los saberes académicos como populares, esa mezcolanza dialéctica, interpretativa, que hace de lo humano una dimensión epistémica del hecho educativo. En la interpelación y problematización de la vida escolar Montes (2004) señala que la educación: “Necesita ante la nueva realidad en la que desarrolla su acción, nuevas herramientas y la antropología ha asumido como reto de forma práctica, directa y con fines muy específicos y determinados el tratamiento con su objeto de estudio, la cultura” (p.125). Dichas herramientas deben ir de la mano con alternativas que den respuestas a los grandes retos que plantea la sociedad actual, sin degradar ni separar la esencia cultural que poseen las comunidades en la comprensión de quiénes son y de quienes lo rodean, tanto en el proceso de aprendizaje de la escuela, como en el proceso del saber popular y enfocado a la identidad comunitaria. La amplitud de las perspectivas de la educación y de la antropología, proporcionan y configuran un punto importante 27 de visión del mundo epistémico y ontológico, que hacen referencia a un contexto que influye en la escuela, la familia y la comunidad; se trata pues de hacer un abordaje para dar explicación a la antropoeducación, no como un aspecto de separación de la categoría educación, antropología, ni mucho menos de confrontación, sino por el contrario, es intentar comprender la unificación teórica referencial a través de las cuales se puedan revalorar la importancia de lo particular de cada ciencia, para vincularlas entre sí, y mediante su vinculación analizar algunos aspectos de la dialéctica escuela comunidad. Tal revalorización implica, re-posicionar la educación como espacio de vida, para un estado de bienestar humano, místico, como elemento que está presente en las nuevas realidades, que implican una serie de rupturas y conflictos, que ha conllevado a la aparición de nuevas miradas, nuevos modelos emergentes, lo cual apertura cambios en las relaciones con nosotros y con el otro, en la sensibilidad, donde la cotidianidad es el escenario de los acontecimientos vivenciales entre lo educativo y lo comunitario. La antropología proviene históricamente de la palabra Anthropos (hombre) y logos (conocimiento), en ella la importancia ontológica de los contextos de la educación, sus procesos en los aportes para la escuela, en las expresiones comunitarias, en el acontecer humano cultural. Donde Tylor (1832-1917) considerado padre de la antropología moderna, cataliza postura epistemológica en el orden cultural educativo, desde el conocimiento y las creencias humanas, imbricando la cultura en la antropología. En este sentido, Augé y Colleyn (2005) afirman que “la antropología como ciencia social, es una disciplina encrucijada en el contexto cultural y educativo”. (pág. 28 3). Desde esta perspectiva la antropología constituye un sentido sociológico en la configuración del sujeto comunitario y de relación social, en el marco de una complejidad contextualizada en la diversidad, que construye una pincelada de la realidad en la cual estamos sumergidos en estos tiempos. La antropología es originaria del siglo XIX, iniciada, en el contexto socio histórico y cultural de la Teoría de la evolución de las especies de, Darwin (2007), y la Teoría de la evolución de las sociedades, de Morgan (2008); producto del desarrollo socio histórico cultural del conocimiento en la ubicación temporal de 1859 y1887, cuando se divulgan ambas teorías respectivamente. Teorías que si bien es cierto, han generado inspiración desde su interpretación y comprensión, para las ciencias sociales como la sociología y antropología, no contemplan la transformación social del sujeto educativo y comunitario, pues, las dos vertientes teóricas visionan al sujeto separado de su ambiente, en una contemplación acrítica de la realidad, adaptándose y conviviendo el sujeto con el objeto cognoscible. La investigadora considera resaltar que la antropoeducación, se pliega a la dialéctica materialista, en el ámbito de una antropología dialéctica, en la apropiación del mundo por el pensamiento transformador, para la unidad de lo múltiple, tal como, lo manifiesta Marx (2005). Por eso, La antropoeducación transciende lo evolutivo de las especies y las sociedades, en Darwin y Morgan. Interpretando, comprendiendo y aplicando el conocimiento no en la separación, si no, en la unión del sujeto con el objeto; pues, el devenir de la antropoeducación en la dialéctica escuela –comunidad, es una convergencia mutua donde el sujeto convive con el objeto. Desde este pronunciamiento, se sobreentiende que la antropología ha 29 venido influyendo en las demás ciencias; para estudiar no sólo los fenómenos culturales, arqueológicos, forense, lingüística, bilógica, sino de anteponer y criticar los fenómenos de la realidad social, histórica, religiosa, y educativa esta última como eje ontológico-epistémico para intentar explicar la vinculación dialéctica escuela y comunidad. De esta manera el componente dialéctico de la educación desde la escuela y lo antropológico desde la comunidad, no sólo se lee separado, como una parte en estudio, sino como un todo que tiene su importancia en las partes y a la inversa, es darle un sentido a la relación antropología-educación, el papel de este enfoque de interacción mutua, de relaciones que a su vez forman parte de la existencia del sujeto, de la concepción filosófica, de praxis pedagógica, teórica, y de este modo se intenta construir el andamiaje de la antropoeducación. En este proceso antropeducativo es ver la significancia de un sin fin de componentes sociales, educativos, culturales que están en la convivencia del estudiante, del docente, de la familia, como protagonistas ontológicos de la vida en comunidad. Autores como Bouché y Fermoso (1995) señalan a la “Antropología de la Educación como conjunto de teorías antropológicas de la educación: y la Antropología de la Educación como conjunto de tópicos antropológicos, que tienen algún interés para la Pedagogía” (p.100). Ambas apreciaciones no se descartan cuando no se separan, sino que se complementan; bajo esta primicia la antropología fija su atención en la educación, lo cual requiere para esta investigación unificar estos dos aspectos, inmersos en la concepción del ser humano, puesto que se vive una realidad cotidiana, donde se tiene una visión de las cosas y de sus representaciones, es concederle un valor propio a la 30 antropoeducación, donde intento invitar a una síntesis de comprensión de la escuela y la comunidad, bajo un nuevo contenido conceptual. Bajo esta mirada comparto la fundamentación teórica del conocimiento educativo, con base, a la antropología permeada por lo cultural en una relación que expone la construcción del todo, sin dejar de un lado sus partes, situando al sujeto en un campo de relaciones que son de gran significado para mantener los procesos de relaciones con los otros, en el encuentro comunitario, y en el hacer de la escuela. En esa perspectiva epistemológica Rebollero plantea (2009): La educación como proceso cultural tal vez sea uno de las más ruidosas cajas de resonancia de la educación moderna y la Antropología educativa. La relación entre educación y cultura es una vieja preocupación de la antropología, en cuyo foco principal se localiza la necesidad de analizar la educación como proceso de transmisión cultural y endoculturación. (p.27) La antropoeducación, permite un elemento categorial y una perspectiva de análisis de articulación de lo antropológico y de lo educativo para contribuir a su visión desde lo cultural, multiétnico, intercultural como elemento de enfoque emergente para la formación del sujeto humano, espiritual, para ratificar así, la convivencia en la cotidianidad y en los modos de vida de la escuela, la familia y la comunidad; y en plena conexión con la formación de conciencia social en dichos sujetos. La antropoeducación debe asumir formas adecuadas de articulación con el entorno sociopolítico para la producción de una conciencia colectiva de autoafirmación histórica. 31 En este contexto, la antropoeducación se entrelaza en una visión dialéctica con el otro, con su manera de pensar, de sentir, de ver su propia realidad, reflejada desde una familia como base cultural de lo que aprende y transmite como convicción del espacio educativo formal y no formal desarrollado, en la escuela y en su cotidianidad de vida. Por ello ubicándonos en la realidad actual de dinamismo y cambios constantes el hecho educativo tiene profundas implicaciones dado que trastoca las barreras de todo acontecer humano, lo que permite abordar y comprender los hechos y fenómenos culturales que influyen en lo educativo y por consiguiente en la realidad social que da un interés centrado en los aspectos de vida en la comunidad. La percepción del sentido teórico de la investigación, permite ver las imágenes por analogía, del debate discursivo epistémico con base a la indagación con autores, que enaltecen la referencia investigativa en los criterios de apertura de la antropoeducación, en este sentido los aportes de Spindler(1920-2014), pensador referencial del siglo XX, quien es considerado fundador de la disciplina antropología de la educación por sus aportes críticos a la cultura de los pueblos tribales, a las aldeas de Nueva Guinea, donde enfocó sus estudios a la crianza de los niños, y los procesos culturales en la etapa educativa. Prescindiendo de sus escritos, enfoca la Transmisión de la cultura (1982), en esta obra ofrece una perspectiva histórica “las diferencias culturales entre las comunidades humanas donde se ven contrarrestadas por muchos aspectos en los que las culturas resultan similares” (p. 206); en este abordaje podemos interpretar la importancia gnoseológica partiendo de lo histórico y de las diversas manifestaciones que se han venido gestando para explicar la realidad. En dicha realidad surgen y se practican rituales 32 mágicos, festividades religiosas, ancestrales, valores familiares, que forman parte de la vida escolar y cultural. Spindler(1982) representa un aporte significativo al campo de la antropología de la educación, expresando “el modelo de educación que surgirá con el tiempo en las naciones que se están modernizando pondrá a la escuela, como una parte de la vida y de la comunidad en proceso de cambio” (p.239), sintetiza de forma amena el papel de la antropología,los encuentros que se desarrollan en el salón de clases, la convivencia del sujeto con su seno familiar y su dialéctica de la vida con los otros en su comunidad. Esto conecta con sus anteriores trabajos en Nueva Jersey sobre Antropología y Educación (2000) en esa experiencia investigativa profundiza la vinculación en el contexto del hogar, las clases escolares y los barrios. Lo prenombrado se avizora con la aspiración de proponer un escenario desde la antropoeducación en la dialéctica permanente de consolidar el mejor espacio escolar para la transformación del hombre. Ante este panorama se puede apreciar la relación entre la antropología y la educación. Resultando epistemológicamente útil esa relación, la primera es un elemento de la segunda. En otras palabras la educación y la antropología están engranadas en lo humano y presente en el entorno social. Por consiguiente recurrimos a la antropología como ciencia integradora que estudia, según Marzal (1998)“al ser humano en el marco de lo social y lo cultural, estudiando el funcionamiento y la evolución de las “otras” sociedades” (p.9). La antropología como ciencia se relaciona al campo de lo educativo desde una postura científica, la antropología ha ramificado históricamente sus posturas teóricas produciendo cambios y transformaciones 33 de aporte significativo en las ciencias sociales, humanas, políticas y educativas. Del mismo modo para Colom y Melich (1996) “la educación es una acción social, y, por tanto, una acción antropológica” (p.13). En este diálogo constructivo se pretende hacer un intento de resarcir la relación antropología y educación establecida según Velasco y Reyes (2016) señalan que en 1954, en el “Marco de Asociación Americana de Antropología. Sepone de manifiesto la relación potencial entre ambos conceptos y sus procesos” (p.60). En este marco de significaciones teóricas los aportes de Lison, destaca en su extraordinario libro Antropología horizontes educativos, (2005) el estudio de la antropológica cultural y social, donde le genera importancia a la cultura popular y la cultura de masas, el valor de la familia, sus costumbres. Reforzando sus aportes en el libro Antropología estilos de pensamiento e interpretación(2005)expresa: “cada cultura es a su vez una potente máquina de significado, creadora de mundos virtuales, exuberante en formas, signos, iconos, símbolos e imágenes”(p.24).evidentemente una relación entre antropoeducación y la antropología cultural como principio holístico debe ser adaptada para la enseñanza y aprendizaje desde la esencia cultural comunitaria, tal es el caso que si es desde una comunidad de pescadores, de agricultores, se debe respetar la simbología y su imaginario desde esa dialéctica para enriquecer a la antropoeducación y para resarcir y edificar al nuevo hombre, desde su cultura local, con visión global para la trasformación social. En esta perspectiva la categoría de investigación antropoeducativa como tema permanente de la dialéctica escuela-comunidad, y la antropología cultural, desde una primicia integral, escenifica el espacio escolar para la 34 interpretación y comprensión de las relaciones de estandarización y dominación del sujeto, con base a las reflexiones críticas que constituirán la interpretación de la escuela en su esencia geo humana de acción social y cultural. Con este referente en el recorrido documental dialectico, se hizo comprensivo su aporte, en el imaginario de la comunidad, en la importancia de la carga cultural que se refleja en la escuela, la seducción del sentido para palpar las situaciones educativas. En conexión dialógica, la educación es un hecho humano, que se encuentra inmerso en un mundo complejo, diferencial; resulta pertinente y significativo que lo antropoeducativo, esté presente en el realismo histórico de la escuela y la comunidad; de allí el encuentro del uno con el otro, y de los modos de hacer de los docentes, donde se propicie un proceso de develamiento de la matriz política del currículo, que permita construir un currículum en una antropoeducación alternativa que ayude, así, a la conformación de una sociedad latinoamericana más auténtica vinculada al proceso estudiantil, para la comprensión e interpretación de la enseñanza de la antropoeducación, conforme a un proceso continuo y acorde a las transformaciones del hecho educativo, que apuntale a la vinculación de la escuela, con la familia y la comunidad. Dentro de la fundamentación dialéctica, del realismo histórico de la escuela con la comunidad y del encuentro existente entre sujetos dentro de una realidad, es preciso interpelar y comprender los contextos interrogativos que surgen ante la investigación, los pensamientos se hacen evidentes, los imaginarios también, en ese hacer ¿Qué está pasando actualmente con la vinculación, de la escuela y la comunidad? ¿Qué lectura se le da a los cambios mundiales que se han venido gestando en la escuela? ¿Qué implica ser sujeto pedagógico y 35 sujeto comunitario ante la mirada de transformaciones de la escuela y la comunidad? cambios y Cada interpelación implica, involucrase para comprender e interpretar el contexto investigativo, de la subjetividad circunscrita, plasmar una pregunta significa al mismo tiempo crear un cuerpo en forma, tangible y en sintonía con los acontecimientos propicios de la educación, de la antropología, es un atributo en el sentido de la antropoeducación, para inquirir la producción textual, con el posicionamiento de la riqueza cultural de las comunidades con matices cada vez cargadas de diversidad, de contrastes, de creencias, de allí la riqueza sistémica que representa lo teórico de la práctica. Ante estos planteamientos, la actual crisis de la educación, está centrada en la persistencia de visiones para cambiar la estructura social, cultural, las formas de vida alejándolas en la mayoría de los casos de la esencia y valoración de los sujetos que viven en su propio contexto, a lo largo de la historia, se ha transformado la escuela en un medio para generar escenarios favorables a los sistemas económicos y de las relaciones de poder político establecidos en los Estados democráticos, para favorecer a gobiernos de turno, en un círculo único por mantener el poder, del que sólo podemos salir transformando la escuela y su contexto comunitario. Ante este hecho se observa a una escuela sumergida en una lucha constante de intereses que se direccionan a maestros mal pagados proletarios del Estado, estructuras físicas inadecuadas y dañadas, políticas educativas nulas e insuficientes, currículos ideados bajo la mirada de otra realidad que no es la de la escuela, y menos de la necesidad de la comunidad, lo que justifica o agudiza la participación de la comunidad con el hecho 36 educativo. En atención a ello, la hermenéutica crítica expresada por Riceur (2000) se matiza en mi yo investigativo, configurando el propósito de la investigación para contextualizar y construir elementos teóricos que permitan fundamentar la antropoeducación tema permanente de la dialéctica escuelacomunidad, a fin de configurar la escuela del siglo XXI que permita formar un profesional sensible, crítico, reflexivo y emancipador. En el panorama de este contexto el objeto y propósito de la investigación, se configura en la perspectiva epistémica, gnoseológica, ontológica y metodológica, en correspondencia con la experiencia vivida del investigador, de las que se suman en apreciaciones diferentes por actores dentro del proceso educativo y comunitario, en el dialogo concurrente de subjetividad e intersubjetividad para interpretar, criticar, construir, miradas en los procesos sociales de la cotidianidad. En el complejo mundo de las relaciones entre escuela y comunidad, justifica el rostro de la visión antropoeducativa, como eje categorial inserto en la praxis pedagógica, inmersa en las características ontológicas del pensamiento educativo, crítico para hacer un acercamiento a el dialogo de saberes, a los saberes populares, sensibles, a través de la fenomenología que está vinculada en el contexto de las experiencias de vida, en el acercamiento con el otro, con el nosotros, con el sí mismo, con el uno mismo, con la otredad y mismidad, todos ellos se conjugan para abordar los horizontes de la investigación al ir más allá de un aula de clases, de un espacio geográfico; con la pretensión de hacer una aproximación a los campos teóricos en el enfoque de la escuela con su esencia cultural de la comunidad, en sus diálogos de vida, costumbres para involucrar lo 37 comunitario como antropoeducación. una concepción teórica de la De esta manera, para Márquez (2013) el proceso de interpretación investigativo bajo la perspectiva epistemológica, forma parte de un aforismo para entretejer los acertijos, contradicciones, rupturas, y así también se hace posible leer, los rostros de los cambios y transformaciones que emergen de la mirada y lectura que se le hace a la realidad, no como la obtención de la verdad absoluta, sino para distinguir lo que se genera, lo dado sin alterar lo que se está, es por ello, que la confrontación de la modernidad es un rompecabezas en estos tiempos de incertidumbres ante el sujeto y el objeto, donde la racionalidad histórica ha prevalecido en el hecho educativo. Se trata de pensar, pues, en la antropoeducación como un aporte teórico donde lo cultural, lo autóctono, lo étnico, lo comunitario le dan sentido y conjugación a lo educativo desde la escuela, desde las experiencias vivenciales, desde sus gustos, contrastes, donde se incorporan lo académico, lo normativo y lo reglamentario socialmente. Esta convicción ampliaría las perspectivas epistemológicas para replantear la vida humana en comunidad y en convivencia con la escuela. En este escenario resulta evidente que la realidad va más allá de lo que se ve y por ende la búsqueda del concomimiento tiene que estar en sintonía con la totalidad y las partes en las que el sujeto se moviliza. Frente a estos escenarios se debe profundizar una educación que realce los valores de vida del ser humano, de su condición sensible, no de una razón dogmática, estática, robótica acechada por los dispositivos de exactitud, de medición, eso que la escuela tradicional y aún en la moderna esclaviza la manera de pensar y de sentir de la piel humana. 38 Sobre la base de la perspectiva metodológica, la investigación está trazada desde la razón dialéctica en el orden dialectico socio crítico, Míguez (2014). Lo dialectico para la crítica social, es con el fin de vincular a la escuela y comunidad, a través, de la interpretación de esa dialéctica tomada desde la convergencia epistemológica critica. Que se fundamenta en comprender los acontecimientos y fenómenos de la realidad para alcanzar el conocimiento; lo que implica que la dialéctica conlleva a grandes interpretaciones de lo social, desde una visión de la totalidad para comprender los fenómenos de la realidad en constante transformación y contradicción. Este método histórico iniciado en la antigüedad e impulsado por Hegel y posteriormente profundizado por Marx (2005), quienes lo desarrollaron durante un proceso histórico de luchas y contradicciones teóricas; su materialismo histórico ha permitido el estudio, el análisis y el determinismo en el conocimiento científico de sus aportes, en la estructura de la tesis (la realidad no es estática), antítesis (negación y contradicción), síntesis (la negación de la negación); en el contexto del libro Sobre el Método Marxista, Avena y Brossat, (1973) señalan, “esto implica en particular que deja de ser finalista y cerrada, circular, en la medida en que según Hegel el fin ya está incluido en el comienzo” (p.106). En este sentido la vida no se reduce, más es fundamental la crítica de lo dado en la transformación de lo educativo. Estos acontecimientos permiten valorar, la concesión del dialogo, de su dinamismo, que representa un abordaje teórico y metodológico en su totalidad, donde todo está unido y que ese todo real, tiene que ver con las pautas epistemológicas y las partes de ese todo, buscan incidir en la realidad, convulsionada 39 por la modernidad – globalizada que tiene su valor en el consumismo, desplazando la apreciación de lo humano por encima de lo material y hasta de lo espiritual. Es preciso considerar lo señalado por Mészáros (2013) cuando expresa que el enfoque desde lo dialectico: “Se preocupa por poner en primer plano las conexiones internas objetivas de un complejo mientras traza las necesarias líneas de demarcación – definiendo las fronteras, como dice Marx- entre la multiplicidad de <momentos> constitutivos que conforman la estructura general” (p.53). El enfoque investigativo dialéctico dentro del proceso educativo tiene que profundizar la totalidad, la conectividad con el otro, centrándose en sus especificidades históricas, sociales, culturales, relevantes como unidades inseparables del todo. Marx (2005) fue el primero en adoptar y emplear de manera coherente el método dialéctico. Metódicamente, al estudiar una realidad objetiva determinada, en esta concepción dialéctica se apoya la transdisciplinariedad como elemento dinamizador de la realidad, permitiendo amplificar la investigación en el proceso educativo, antropológico, sociológico, filosófico, de abordaje teórico, práctico en sus procesos contradictorios, complejos, cambiantes, para indagar sobre los procesos transformadores, críticos, conceptuales que aporten mecanismos científicos para la investigación de la escuela, de la comunidad, de la vida. La visión amplia del método dialéctico, enuncia la manera histórica capaz de explicar las transformaciones sociales que forma un proceso diverso a través del cual se origina el reflejo activo y creador en el pensamiento del ser humano, en el arte del dialogo dada en el transcurso de la práctica histórico, social, 40 política, que conllevan un conjunto de ideas del pensamiento humano. En consonancia con este hilo conductor la construcción metodológica de la investigación está orientada desde una visión cualitativa, del pensamiento crítico y del enfoque fenomenológico investigativo que surge como una respuesta al radicalismo de lo objetivable. El enfoque fenomenológico para Fuster (2019) Se fundamenta en el estudio de “las experiencias de vida, respecto de un suceso, desde la perspectiva del sujeto. Este enfoque asume el análisis de los aspectos más complejos de la vida humana, de aquello que se encuentra más allá de lo cuantificable” (p. 2.). En efecto los fenómenos en sus contextos nos pintan apreciaciones capaces de vincular las partes del todoimplicando referencias a un sistema donde todo se encuentra articuladolas ramificaciones más significativas de la vida en la escuela y en la comunidad. La comprensión de lo fenomenológico en la escuela y la comunidad, permitirá establecer una estructura teórica referencial para la interpretación de la simplicidad, de reducciones, para enfrentar la compresión del hecho educativo, la cultura, permitiendo un discurso significativo a través los saberes que broten el sentido semántico de la vida, de lo vivido, de lo que se vive, se trata de apreciar miradas y escuchar ideas, modos de sentir otras realidades entre el sujeto y objeto desde el antagonismo y la diversidad del pensar entre el conglomerado de miradas que cada sujeto tiene ante la vida. En esta orientación Sanmartín (2011) habla de “Los modos ónticos modos significantes de existir- de las cosas, de los sucesos y fenómenos, de las instituciones, creencias y valores, del mundo cultural” (p. 123). 41 En este enfoque investigativo y de aportación teórica de realce académico formativo, es importante tomar en consideración los aportes de Lárez (octubre 21, 2015) da cuenta en la catedra de Metateria, la importancia de la antropología: archipiélago como épica para re-encantar y descifrar el mundo social, cultural, pedagógico, de gran valor y significancia al proceso educativo en su dinámica cotidiana. Por tanto los cambios ocurridos en lo cultural, en la forma de dibujar la interculturalidad de los pueblos, invitan a la educación a profundizar los gustos y sabores del nuevo hombre, e interpretar el sentido crítico de nuevos matices que reconstruyen un mundo de identidades. Para dar un sentido originario a las raíces de los pueblos, su pluralidad étnica, donde se vinculan elementos místicos, imaginarios desde el balcón de la comunidad, donde convergen modos de vida, espacio vivencial, expresiones habituales, diálogos corporales, posturas, gestos; se trata de no pasarse por alto el sentido seductor que emana la comunidad y de gran importancia para el hecho educativo. 42 El sujeto: una vinculación de la escuela y la comunidad, definiendo perspectivas teóricas de la antropoeducación “Los Grandes maestros morales de la humanidad eran, en cierto modo, genios artísticos en el arte de vivir” Albert Einstein La escuela, un vivir en ella, un sentir en ella. Mariperfis. Pino Brito El sujeto en su esencia viva, en un estado viviente consentido humano, con olor a vida, con toques de sensibilidad, de alegrías, de sufrimientos, de nostalgias, de esfuerzo, de sabiduría, de necedad, de amor, de egoísmo, de bondad, de perversidad, de bien, de mal, de vacío, de alma. Es todo un conglomerado de connotaciones que figuran al sujeto dentro de una realidad vista por cada quién y por cada cual. En el pensamiento aristotélico, encontramos la importancia del Alma, como explicación del ser en el mundo sensible, y su significado en esencia y forma. En la concepción filosófica de la perspectiva ontológica emerge la categoría del sujeto que implica la relación con la realidad viva, sentida, de interacción con los demás, donde se pone de manifiesto la subjetividad en el entorno comunitario. En correspondencia con el filósofo. Aristóteles (2018): resalta El sujeto es la sustancia individual, substratos de los accidentes, de los cambios es la sustancia primera que 43 contrariamente al predicado, existe por sí misma. Es el individuo concreto, determinado (tode ti = un esto).En el interior de la sustancia, considerada como synolon, el sujeto también es la materia (byle) en cuanto le sirve de soporte la forma. (p. 32). En este sentido, las apreciaciones que asomó Aristóteles del sujeto en un tiempo histórico, antes de cristo, en la antigua Grecia, y donde sus aportes han generado gran influencia en la historia milenaria, y que siguen dando sentido a la filosofía y a diversas concesiones epistemológicas, sobre el ser, la materia, la generación espontánea, los aportes a lo físico, estético, lo político, educativo, todos vinculados a la búsqueda de explicar lo inexplicable, de su concepto de aporía para el mundo y así darle vida a través de sus respuestas y contradicciones. El sujeto en su ámbito complejo, posee sus propias apreciaciones de vida, de sentimientos, de corporalidad, de referencia cultural, genética, de su yo consiente e inconsciente, de su yo valorativo en la escuela, en la familia, en la comunidad. En este sentido Arendt (1993) concibe que la condición humana, no está alejada del sentir, puesto que “Cualquier cosa que toca o entra en mantenido contacto con la vida humana asume de inmediato al carácter de condición de la existencia humana” (p. 23). En este contexto cada ser humano en torno a su realidad asume su forma de vida, de vínculos afectivos, de convivencia, en una acción escolar, familiar y comunitaria. Así mismo, Morín (2002) escribió en La Cabeza Bien Puesta, en enfoque de la condición humana no sólo de las “percepciones de las ciencias humanas, sino también de las ciencias naturales renovadoras y agrupadas en los campos de la cosmología, las ciencias de la tierra y la ecología” (p.37). En esta cosmovisión la 44 figura de lo humano es el signo de la vida, por ello rescatar los valores en la escuela es tarea de cada disciplina como parte del todo como transdisciplinariedad, de modo que en conjunto y no aisladamente habría que considerar la condición humana en sus ámbitos diversos, individuales, colectivos, académicos, populares y de todo interés que de vida. Sujeto pedagógico, sujeto escolar y sujeto comunitario en la relación dialéctica escuela - comunidad. Sujeto pedagógico En esta prosa intelectual investigativa, la vida cotidiana muestra, con giros lingüísticos, reflexiones en torno a un ejercicio hermenéutico, parte de la realidad vista desde mi yo disciplinario el arte de la sociología vinculada al acercamiento de la antropoeducación, para dibujar categorías de la escuela, desde las calles, donde los ojos fijan miradas a sujetos, estudiantes, con esos colores vivos de uniforme escolar, bolsos, lápices y cuadernos cargados de esperanza, de sonrisas ilustradas, en una escuela por compartir en el recreo de los juegos, en las horas de educación física, en el canto al himno, en la danza, en el teatro, es la mirada al sujeto pedagógico, que tiene una escuela, que tiene muchos maestros, y se va permeando en el proceso de enseñanza y aprendizaje. La pedagogía permite analizar el contexto educativo, y nos aproxima al proceso de integración del sujeto crítico, Kant (1724-1804) refiere ese sujeto activo, constructor de sus propios objetos de conocimientos, desafiantes en los nuevos tiempos. Kant al referirse a La Crítica de la razón pura(1992) en su concepción filosófica se corresponde con un conocimiento de lo 45 humano, representado en el sujeto y en la sintética de experiencias del mundo. Esta interpretación del sujeto en torno a la escuela está vinculada dialécticamente en su interrelación humana y en la confrontación con su contexto, este señalamiento implica la relación estudiante docente y la necesidad de que el acto pedagógico realce lo humano. Landa (2002) afirma que “se trata de una forma de conceptualizar y actuar en la que la palabra del sujeto es privilegiada, y su temporalidad, capacidades, manifestaciones son dimensionadas a partir de sus determinaciones históricas y contextuales”. (p. 49) Así mismo, el sujeto pedagógico, se vincula dialécticamente con su entorno, en la disyunción de una realidad compleja, cambiante, donde el desarrollo del conocimiento debe ir a la par de los cambios educativos, dinamizador de su proceso de aprendizaje y de enseñanza, con un currículo oportuno en relación con los aspectos comunitarios, socioculturales, que aporten condiciones favorables a lo humano. En este sentido, no se puede pasar desapercibido por una escuela que está cargada de esencia cultural, de rasgos étnicos, de confrontación de identidades, que al igual se enfrenta a la omisión de modelos políticos impuestos por gobernantes de turno, que asumen el currículo como un mecanismo de dominación y de control, al respecto Giroux (1992) plantea: La teoría educativa tradicional ha ignorado no solo los principios latentes que dan forma a la gramática profunda del orden social existente, sino también a los principios que sustentan el desarrollo y naturaleza de su propia visión de mundo. Las escuelas, en estas perspectivas, son vistas meramente como sitios de 46 instrucción. Se ignora que son también sitios culturales y políticos como lo es la noción de que representan espacios de contestación y lucha entre grupos diferencialmente dotados de poder cultural y económico. (p. 22) Desde una perspectiva pedagógica, uno de los más relevantes aportes de Giroux (1992) derivados de la visión anterior, es la crítica acerca del currículo oculto, el carácter del discurso en relación con la escuela, la importancia de la pedagogía crítica, y el condicionamiento de la vida escolar. En su esencia la escuela es multicultural, de pensamiento, de seres y no de paredes. De la misma manera, estas contradicciones sociales, nos permiten destacar el papel del docente, como baluarte del sistema escolar en sus aportes críticos que forma parte de lo vivo entre docente, estudiante. Es necesaria construir una nueva concepción pedagógica que oriente y movilice el sentido educativo, que realce el valor del sujeto en su ser liberador, independiente, emancipado y no por el contrario, un sujeto autoritario, déspota, egocéntrico, esclavo y sumiso ante un currículo controlado, estigmatizado por el Estado y la academia. En este contexto Sánchez (2012) resalta: Asumir el currículo como construcción colectiva, en un contexto intercultural, implica mirar y pensar de manera diferente. Se debe apostar por una pedagogía que reconozca el derecho a la duda, que se exprese más allá de la escolarización e interactúe con lo heterogéneo, con lo diferente. […]. Significa integrar la vida cotidiana a la actividad escolar, estimula la generación de saberes y de relevancia a los problemas cotidianos, es decir, vincula al currículo con el entorno. (p. 209) 47 Bajo esta mirada de vida escolar, hay un sentir sociocultural, histórico del sujeto, donde la antropoeducación debe asumir formas adecuadas de articulación con el entorno sociopolítico para la producción de una conciencia colectiva de autoafirmación histórica. Se debe propiciar un proceso de poner de manifiesto la matriz política del currículo, que permita construir un currículum en una antropoeducación alternativa que ayude a la conformación de una sociedad latinoamericana más auténtica, con sentido de pertenecía que consolide la identidad del ser, de donde es, de donde viene, donde vive, valorando así, la esencia de sus raíces humanas y comunitarias. La historicidad y el carácter dialógico son elementos singulares para la comprensión e interpretación de la enseñanza de la antropoeducación, la docencia es el sentido armónico del entorno escolar cuando se postula una pedagogía crítica, investigativa e innovadora, sin alterar las raíces del espíritu libre de sus estudiantes. De lo que se trata con mesura son espacios escolares que concuerden la vida del presente y futuro escolar, la enseñanza de lo sensible, del respeto por el otro. La escuela en su transe histórico se ha rodeado de una trama de modelos figurativos hegemónicos, que incitan a categorías consumistas, Bauman (2003) en su obra Modernidad líquida, introduce la categoría de consumo en términos sólidos y líquidos en ambos el referente direccionado a la cultura de consumo en la modernidad como forma de vida, y más en estos tiempos acelerados, donde el sujeto sufre un fuerte déficit de acompañamiento humano, que hace que su estructura familiar, escolar y comunitaria sea más frágil. En efecto el sujeto pedagógico está en la cuerda de resistir a su libertad, de proclamar su emancipación académica, espiritual, en tanto, la 48 escuela siempre ha estado en el centro de dominación y el sujeto pedagógico por ende igual, inmerso en una sociedad dinámica y galopante en lo tecnológico, en donde la imagen del selfie y de las redes sociales habla por sí sola, un cambio de época, donde la computadora y la tablet, han reemplazado el movimiento del lápiz en la práctica de la escritura, el dibujo por la foto, un tiempo epocal en el que se vive y se siente de diferentes maneras la escuela. Los paisajes escolares ratifican la importancia del oxígeno para vivir, son sus ramas fecundas las que enaltecen la alegría ruidosa de la escuela, en ella es necesaria y fundamental el papel de las nuevas tecnologías, que se debaten en la comprensión de la realidad en el hacer educativo. A partir de este punto, Pérez (2005)refiere que la creciente presencia de “las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) en la sociedad moderna ha llevado a las administraciones educativas a considerar relevante el conocimiento, uso e incorporación de dichas tecnologías a la escuela”(p.3) por consiguiente, la era tecnológica y del conocimiento tienen que mirarse con un sentido valorativo, de mediación en función de reivindicar a la escuela productiva, generadora de conocimiento, de desarrollo humano, de creación; el educador debe abrirse al mundo tecnológico con independencia, confrontándose con esa otra realidad de pantalla y de redes. El debate en torno al sujeto, ha recobrado sinergia especialmente cuando se enfoca al ser, desde la subjetividad, la ética, la espiritualidad, la familia, la escuela, hasta las manifestaciones más profundas del individualismo, no justificadas, sino matizadas por un compendio de aspectos sociales, económicos, políticos, que han abierto el abanico de intolerancia, de injusticia, de desigualdades, que trastocan el 49 arcoíris de la escuela, no es una prosa en el capitalismo, ni una pausa en la globalización, es una realidad donde se debate el futuro rumbo de la escuela, de sus maestros, de la familia, de la comunidad, especialmente frente a los cambios y conflictos mundiales. Ante este panorama, se debe asumir la desesperanza como un pensamiento que paralice el sentido de la escuela, por el contrario, asumir la esperanza como un accionar que nutra las bases de la escuela, para ser capaces de comprender y entender las emergentes realidades que han surgido en nuevos sujetos para referirse a lo pedagógico en la certeza de concebir una escuela y unos docentes motivados y resilientes a un mundo mejor. El maestro de hoy, en esta sociedad de suspiros prolongados, debe tener presencia constante como baluarte de la enseñanza, de figura representativa ante la comunidad, ante la vida del sujeto escolar, de compromiso en el desarrollo humano, amante diestro en el conocimiento con sensibilidad, dueño del espacio escolar, predicador con postura ética. Es de hacer notar, en la subjetividad de la investigadora el mega poder que tiene la presencia del maestro, de la maestra, del profesor, de la profesora en la sociedad, y más aún, en esta acelerada vulnerabilidad que demanda el humano, que son identificadas por el maestro en el salón de clase, en el pasillo, en la mirada cabizbaja que identifica la postura triste, alegre del estudiante, en muchas ocasiones llega primero que el médico a sanar las heridas de sus estudiantes. Allí deriva la gama pedagógica enriquecida con las manos sutiles del maestro conciliador. Estos gestos del educador sensible son desplazados por el proceso administrativo estructural del Estado, cuando se 50 reforman contratos colectivos, convenciones, que no favorecen la producción del cocimiento educativo; una de ella son los bajos salarios, poco mobiliaria que no cumplen los requerimientos ergonómicos y de calidad para una adecuada relación enseñanza – aprendizaje. Es por ello la importancia de engranar políticas educativas saludables que beneficien y mejoren la calidad educativa. Sujeto escolar La visión del sujeto escolar, esta contextualizada desde la diversidad y complejidad representada en la legitimación del universo de los desequilibrios comunitarios. De allí que la investigadora aprecia que el sujeto escolar sea comprendido desde una postura global que se inicia desde el epicentro del hogar, convivencia escolar y comunitaria, permeado dicho sujeto escolar, por las diversas vertientes de la globalización y principalmente por la estandarización y modelación que emerge desde los avances tecnológicos, escenificados desde las redes sociales hasta los conflictos políticos, económicos y sociales. Es cierto que el sujeto escolar, no está aislado del espacio escolar, y esta propenso a la alienación en del salón de clases, de los espacios creativos, manifestados en la danza, en la organización escolar, en la cancha, en las prácticas deportivas; es un sujeto protagonista, representativo para la realidad comunitaria, para la formación, apropiación del conocimiento para la creatividad sensible, sujeto de dominación escolar. Conviene destacar que los procesos creativos según afirma Martínez (2008). “no son acciones aisladas en las personas, sin que impregnan toda la personalidad, es favorecida y propiciada por un clima permanente de libertad mental”(p.202), ello 51 implica que el estudiante es capaz de promover y valorar su pensamiento divergente y autónomo. Ahora bien, el imaginario del sujeto escolar desde la antropoeducación es un sujeto legítimo y legitimador del seno familiar, es un sujeto para la transformación social desde la escuela y fuera de ella. Es decir, un sujeto escolar libre, soberano, un humano socialmente útil, educado para ser feliz, responsable de su desenvolvimiento, y su autorrealización, crítico, capaz de hacer valer sus derechos y cumplir con sus deberes. El sujeto escolar desde la construcción de la dialéctica escuela comunidad, será a su vez un sujeto comunitario protagonista del cambio social, involucrado en el proceso de conciencia local comunitaria y de responsabilidad con el entorno. Eso significa que estará al día con las problemáticas económicas y sociales, pero también del uso de las herramientas tecnológicas innovadoras para mejorar las propuestas en la convivencia comunitaria y escolar. Es tácito sobrentendido que el sujeto escolar es un sujeto sensible, ya que está en sus primeros años de escolaridad y es susceptible a la protección de sus padres, y de legitimación del prójimo que de firma consensuada y en base a la comunicación emancipadora con los otros desde el espacio escolar emprende la edificación de la nueva convivencia comunitaria. Desde un espacio escolar comunitario que debe ser democrático, tolerante y plural, espacio sistémico de correspondencia social de la escuela y la comunidad que generaran respuestas emancipadoras de permanente y continua efervescencia de respeto de los valores universales, de inclusión social de las miradas que acechan y también de las que hablan desde el 52 silencio recóndito del salón de clases, forma expresiva de manifestar su descontento meditado y vivido por la discriminación, la violencia escolar de las estructuras sociales, familiares, económicas, políticas instauradas en la escuela. En tal caso, como investigadora desde la experiencia laboral en el sistema educativo venezolano, manifiesto las limitaciones expresivas liberadoras del sujeto escolar, un sujeto estandarizado y modelado para el servicio del interés dominante, política y empresarial, mostrado en la exclusión y discriminación desde el mismo espacio escolar, pues esa direccionalidad, aún vigente no permite emancipación y liberación del sujeto escolar, para Follari (2005). “La inhibición sistemática no favorece los aprendizajes, y sin duda que la escuela a menudo lo ha impuesto”. Este planteamiento es significativo como un nuevo desafío para la escuela, la cual debe centrar su atención en el dialogo crítico y autocritico, involucrando a la familia desde su responsabilidad como padres, madres, representantes, al igual que el escenario comunitaria debe ajustarse como un lugar privilegiado en el encuentro, estudiante comunidad; del mismo modo el Estado cumple una función importante en el manejo correcto de los recursos para direccionar políticas educativas de interés superior del entorno escolar. La escuela en el escenario educativa debe hacer valer sus derechos plasmados en los marcos legales, para fundamentar los programas y planes educativos a fin de consolidar la calidad educativa, donde el sujeto escolar sea, esa semilla, que se riegue con la bondad sentida de equidad e igualdad, sobre la base de la dinámica socioeducativa en el contexto venezolano, en el modelo de país planteado desde 1999, las bases legales están representadas en la Constitución de la República Bolivariana de 53 Venezuela (CNRBV), donde enfatiza “la educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria” (CNRBV, 1999, Articulo.102).En este escenario constitucional la educación tiene una visión social de Estado, que debe ser democrática y participativa, meramente humanista y de identidad nacional. Del mismo modo, los centros educativos venezolanos se rigen en lo planteado por la Ley Orgánica de Educación (LOE, 2009) en esta ley se consagra que el “Estado, a través de los órganos nacionales con competencia en materia educativa, ejercerá la rectoría en el sistema educativo” (LOE, 2009, Articulo.6), lo que significa que el Estado es el garante de las políticas educativas, y de las obligaciones hacia el sistema educativo. Así mismo, la educación “promueve la construcción social del conocimiento, la valoración ética y social del trabajo, y la integralidad y preeminencia de los derechos humano”. (LOE, 2009, Articulo.14). El impacto de este artículo en el seno de los derechos humanos es un tema ontológico de gran importancia para el sistema escolar donde converge y se pone de manifiesto un proceso de enseñanza y aprendizaje integral. El complejo tejido de la educación como derecho y deber social, que une al maestro, estudiante, familia, comunidad y Estado, ocupa un valor importante y representativo, el cuál debe ser un engranaje colectivo de participación social. Bajo este esquema existe una estructura de organización estudiantil, que actuará junto con la comunidad en los diferentes “programas, proyectos educativos y comunitarios ejerciendo sus derechos y deberes como seres sociales en un clima democrático, de paz, respeto, tolerancia y solidaridad” (LOE, 2009, Art. 21). Desde el punto de vista del marco legal existe un orden para establecer las políticas públicas, Sin embargo, es vital que el Estado 54 venezolano, promueva efectivamente las políticas educativas en función del bienestar del colectivo educativo, para una educación competitiva, garante de los derechos humanos, responsable con el entorno escolar, con el pago del salario oportuno y justo de los maestros, con estructuras físicas en buenas condiciones, que se ponga en práctica la educación liberadora y de transformación humanista y que rompa con los estándares tradicionales y le de gran interés a los sujetos escolares, para concebir una Venezuela próspera y progresista. Toda esta situación abre el abanico, de la importancia de la educación en todos sus elementos, es ver con ojos visor que la escuela es un árbol que necesita de agua para que sus frutos florezcan y crezcan prósperos, esos frutos son los estudiantes que se vulneran muchas veces en escenarios de violencia familiar, embarazo en adolescentes, deserción escolar, problemas de aprendizaje, conductas disruptivas en el salón de clases. Por lo cual la razón de la antropoeducación desde la dialéctica escuela comunidad es la emancipación y resarcimiento del hombre y la mujer desde una realidad enmarcada en la cultura, en su diversidad, en su proceso histórico, en los cambios que cada día suscitan en la sociedad, de ahí que el sujeto escolar desde la antropoeducación, requiere de un nuevo paradigma en lo educativo de interés y estimulo humano para la confrontación vivencial y la creatividad para enfrentar sus cargas emocionales. Sujeto comunitario Bajo la misma direccionalidad del sujeto, la escuela de la vida, del saber popular, nos hace participes de reflexionar acerca de la condición del sujeto comunitario, Blanco (2014) manifiesta: 55 Que la construcción del sujeto comunitario es donde se podría gestar un pensamiento sociopolítico, que desborde los horizontes de la lógica tradicional utilizada en la interpretación de la realidad, a fin de que facilite la germinación de auténticos sujetos colectivos (p.115). La mirada del sujeto comunitario requiere de un espacio de valoración, de ideas, de historicidad, de comunicación, de lenguaje, capaz de llenar espacios que la escuela no estima, o pasa desapercibida, como lo tradicional que describe la realidad, como cuando el pescador usa el ingenio del norte con el sur, sin brújula alguna, ni GPS, solo como narra Vargas (Enero 12, 2018) en su dialogo popular los “puntos de vigías es con lo que uno se guía para levar las nasas, en el día con las montañas, en la noche con las estrellas, para saber cuándo hay más pescado y eso uno no lo aprende en la escuela,”. Lo que manifiesta este pescador es una poesía lírica desde la esencia de las ondas marineras y del azul cristalino del mar, del ir y venir en buscar el fruto de su trabajo en razón de su saber popular y de su pensamiento comunitario. Dentro de esta visión comunitaria, de experiencia, destaca un enfoque cultural, genuino, popular, cuyo máximo exponente es el sujeto. Einstein (1879-1955) uno de los científicos más influyentes del siglo XX, apuntala la concepción en la FísicaAventura del pensamiento (2016), “el pensamiento humano crea una imagen del universo eternamente cambiante” (P.9), bajo esta mirada ontoepistemológica lo verdaderamente apreciable de la vida humana, es el individuo con emociones sensibles, de carácter creativo, noble de sentimientos y sublime de ingenio. Las reflexiones de este pescador, se centran en explicar cómo la escuela no le enseñó lo que sabe, sino que 56 construyó su propio saber defendiéndose así mismo, a través de su experiencia artesanal. Podemos llamar saber, experiencia tiempo relato como lo afirma Ricoeur (2005) en “la comprensión del papel que la narrativa juega en la vida individual y en la historia colectiva”. (p. 189) lo que resulta claro es que los sujetos comunitarios cumplen un papel fundamental para la vida escolar, y son protagonistas de sus propios procesos. En este sentido lo comunitario va dotando de significado, simbolismo, pensamiento, de hacer cultural, popular. Es claro afirmar, que no hay garantías de que este conocimiento popular, artesanal, haga que los sujetos terminen atribuyendo que la escuela no les enseñó, sino que la escuela es una vinculación de la vida, de lo comunitario, de sentido, en última instancia, la escuela no puede separarse por completo de lo popular, comunitario, de lo cotidiano, que implica circunstancias, relaciones, gentilicio, palabras, sentimientos, imaginarios colectivos cargados de visualidad, sistemas de identidades, valores y subjetividades, pues, la vida es el componente que integra este universo heterogéneo en una totalidad inteligible. Habermas (1987) en la teoría de la acción comunicativa, en dicha teoría realza el análisis de la concepción sobre el conocimiento del sujeto y sus modalidades estructurales, así como el espacio comunitario o la vida societal. A través, de su teoría comprehensiva añadió aportes a las dinámicas subjetivas de la noción “mundo de la vida” (p.124). El desarrollo del sujeto en el proceso comunitario lleva consigo cambios y transformaciones en la adquisición de sus conocimientos. La reflexión sobre lo comunitario es un abanico amplio del proceso de relación en el cual se suscribe el sujeto en su accionar como sujeto comunitario. 57 La reflexión sobre el sujeto comunitario ocupa una parte importante en la confrontación de diversas tendencias, produciéndose entonces el encuentro de la reflexión sociológica y antropológica que desde las diversas visiones fundamentan el sentido del ser en el mundo contemporáneo. Se trata del reconocimiento del sujeto que vive en la comunidad, con diferencias, protagonista de su historia, de su narrativa y dueños de sus propias vivencias. En este devenir investigativo, de sensibilidad cognitiva, enfrentada a una crisis de época contemporánea, el planteamiento epistémico de la antropoeducación debe enfocarse a la necesidad de una plataforma de acción que permita cimentar los cambios apresurados, que se expresan en este clima cultural diverso, contemporáneo, diferente, plural que involucra al sujeto, en la compenetración sensible, critica y de dinamismo global. Tylor (1977) en su obra la Ciencia de la cultura, refiere los elementos de la cultura, las tradiciones familiares, el lenguaje, las costumbres, dando un sentido de relación hombre-entorno. Su planteamiento tiene gran significado para comprender el sentido de la cultura, bajo esta perspectiva, la visión del sujeto, está fundamentado sobre las bases de lo ontológico, del sentir de vida, del pensamiento diferenciado, de la visión del mundo. En este sentido es preciso resarcir el papel de la comunidad como estructura viva, por sujetos que en ella experimentan sus circunstancias cotidianas y sus potencialidades, aun cuando es notorio la débil función integradora de la escuela con el sentir de la comunidad. 58 En la relación pedagógica comunitaria, que le da sentido al sujeto comunitario. Belenguer (2002) en su libro Hacia una pedagogía del personalismo comunitario, señala que la teorización sobre la pedagogía tiene que asumirse como ciencia del ser humano, esta convergencia del saber y del sujeto; es importante vincularla con una postura dialógica de relación con la comunidad, de escenografía de la vida, a través de la mirada del otro en su propia imbricación con la realidad. Es lo humano que está en juego, en esta vida atropellada por la violencia, por el consumo, hecho que pide a gritos ecos de sensibilidad. Hacia una mirada pedagógica humana y cargada de sensibilidad, la antropoeducación, tiene que perfilarse hacia los caminos cotidianos de la realización del ser humano, de su acción cultural, educativa, histórica, que implique una renovada sensibilidad frente a los problemas sociales, comunitarios, que inserte la realidad educativa como un continuo canal de comunicación y reflexión ante los acontecimientos mundiales, en la comprensión de su realidad local, a través de los procesos de aprendizaje, asumiendo los cambios emergentes que demanda la sociedad contemporánea y compleja de hoy. Es por ello que la antropoeducación debe vestirse con una mirada para reformular una tendencia teórica educativa, en la que se enlace una reconstrucción del valor comunitario y de su expresión cultural de la escuela; esta antropoeducación debe pretender ubicar la interpretación integral tanto del sujeto pedagógico, como del sujeto comunitario, en la búsqueda de una autonomía abierta de aspectos innovadores e incluyente que escape del cerco parcelaria y autoritario. 59 Escuela descalza, comunidad desnuda: nuevas formas de comportamiento cultural y social. La investigadora desea empezar este hilo conductor investigativo, sobre la visión de Bauman (2005), cuando se centra en el tema de la modernidad, la sociedad contemporánea, en el ámbito de lo que denomina vida líquida, en donde “las condiciones de actuación de sus miembros cambiantes de que las formas de actuar se consoliden en hábitos y en una rutina determinada. La vida líquida y la sociedad liquida, no puede mantener su forma durante mucho tiempo” (p. 5). Con esta reflexión teórica se asoma la figura representativa de una realidad que agoniza en el deterioro de situaciones sociales, ambientales, políticas, sanitarias que afectan a la escuela y por ende a la comunidad. Donde no es preconcebido lo lento y lo sólido, todo pasa de una manera fugaz y volátil en la vida humana, más si es referida en lo tecnológico, y en la manera de concebir la vida. La crítica social conlleva a la comprensión e interpretación hermenéutica perfilando a la escuela y a la comunidad, como categorías de análisis que emergen en un constante vínculo del ser. La connotación descalza y desnuda en el apéndice de este capítulo, no se refiere a un sentido de moda, sino en la relación consumista de la sociedad actual, donde han surgido nuevas formas de comportamiento social y cultural que trastocan los rincones de las familias que se refleja en la escuela. A este respecto Bauman (2003), señala, queen un tiempo de modernidad la familia ha pasado de solida a líquida, “los sólidos son moldeados una sala vez. Mantener la forma de los líquidos requiere mucha atención, vigilancia constante y un esfuerzo perpetuo” (p.13), esto implica un retrato hablado de la disfuncionalidad familiar que en la modernidad líquida, se 60 diluye, se derrite, ante la constante amenaza de los descontroles sociales, de la falta de sensibilidad ante la vida, donde pareciera no hubiera una plataforma sólida que mantenga la forma; sin bien es cierto que las sociedades cambian y se transforman, también es cierto que el epicentro de lo humano se complementa en la familia y esta a su vez en la escuela. En este sentido asomar una escuela descalza y una comunidad desnuda, es una referida manera de acercarse a lo que está sucediendo en esta sociedad contemporánea y de carácter consumista, donde pareciera que lo material está por encima de lo espiritual, y el tiempo es el marcador para agotar la paciencia y sofocar la tolerancia de entendimiento entre los humanos. Nos mantenemos en un constante correr detrás del tiempo, ese tiempo que dibujamos sin final, con cansancio agotador y limitador de la vida. A este respecto Byung-Chul (2016) en El Aroma del Tiempo, muestra la visión del pensamiento contemporáneo y la aceleración del tiempo moderno que “hoy en día, las cosas ligadas a la temporalidad envejecen más rápido que antes. Se convierten en pasado al instante. El presente se reduce a picos de actualidad” (p. 9). La confrontación del tiempo es un detonante y a la vez la fórmula para equilibrar las relaciones humanas, que en algunos casos acentúan la manera rápida de querer lograr las cosas que conlleva al sujeto a la agitación de su presente, agotando lo espiritual y la pérdida del sentido. El significado de descalza (o) según el Diccionario de la Real Academia Española (2001) ejemplifica, llevar desnudos los pies, acto que puede incomodar, apenar, padecer o simplemente sentir comodidad por el hecho de liberar el estrés. La escuela descalza transita por la fluidez de inundar espacios de la vida 61 cotidiana, cargado con un sentido de modernidad, de aceleración tecnológica, de hegemonía de poder, de cambio climático, de nuevas formas de hacer lo económico, priorizando el mercado bursátil, por encima de toda actividad social y educativa, es un costo-beneficio de andar descalzos o andar desnudos, en un mundo complejo e incierto. La escuela descalza es un intento reflexivo de mirar el uno mismo desde la experiencia educativa, de escuchar los discursos dominantes del Estado que imponen currículos de otras realidades, alejando a la escuela de su propia raíz cultural, minimizando la contribución de lo popular, de lo comunitario, como ajeno a sus creencias, costumbres e identidades.En la interpretación y comprensión de la escuela descalza, el discurso dominante del Estado, juega un papel fundamental de poder, el cual, ha despojado a la escuela de su esencia cultural, le ha invadido su historia y distorsionado su creencia; posicionándose la escuela desde la racionalidad instrumental como un aparato ideológico del Estado, para Althusser(1988): El Estado (y su existencia dentro de su aparato) sólo tiene sentido en función del poder de Estado. Toda la lucha política de las clases gira alrededor del Estado. Aclaremos: alrededor de la posesión, es decir, de la toma y la conservación del poder de Estado por cierta clase o por una alianza de clases o de fracciones de clases. Esta primera acotación nos obliga a distinguir el poder de Estado (conservación del poder de Estado o toma del poder de Estado), objetivo de la lucha política de clases, por una parte, y el aparato de Estado por la otra. (p.10) La escuela es vista como una institución ideológicamente dominante, por su carácter de relación social, entre niños y 62 jóvenes, también es de profundizar, que en la escuela se dan escenarios para mantener las relaciones de poder. En palabras de Bonafé (2013) “la ideología cumple una función enmascarada y alienante” (p.15), tampoco las ideologías deben tener un marcaje de imposición y dominación en donde los unos se manipulen y opriman a otros, sino donde pueda existir un dialogo comprensivo, sensible y de entendimiento entre los humanos. Bajo ésta prisma de escuela descalza, la misma hoy luce intervenida, por cuanto no responde a la realidad circundante de lo popular, de lo comunitario. La distancia de criterios y objetivos claves aumenta cuando se vincula con las diversas situaciones sociales que rodean a la escuela, vulnerando la calidad de los servicios, el ajuste presupuestario, la pobreza, la desigualdad en la distribución del producto interno bruto, la corrupción. Es una joroba que viene cargando la escuela de hoy; sumando a nuevos problemas de salud como la desnutrición, la depresión, la obesidad, el abandono escolar. En este sentido, el Informe Human Development (2016), señala que “la mayoría de las desigualdades se encuentran en la educación y otros grupos a menudo, quedan excluidos del empleo, lo que resulta en pobreza y mayor vulnerabilidad al delito” (p.7). Este informe refresca el proceso histórico social al que se ha enfrentado la escuela de hoy, entendido por Galeano (1998), cuando aplica la `propuesta Patas arriba la escuela del mundo al revés donde se plantea y desarrolla una revisión crítica de las situaciones sociales, en el contexto educativo latinoamericano. El aspecto humano dentro de la escuela debe estar presente y el sentir comunitario más, pues los estudiantes son las raíces verdaderas que hacen la diferencia en la vivencia académica donde hay un aprendizaje vinculante. 63 En la comprensión e interpretación de situaciones sociales, el sociólogo francés Durkheim (1972)en sus postulados de los hechos sociales, nos induce a una realidad que se construye socialmente, más allá de lo observable, de lo dado, esto implica decir que tanto la escuela como la comunidad, son escenarios de aprendizaje, de sentir, que repercuten en la sensibilidad del sujeto y que provoca cambios en su contexto social y cultural; compartiendo esta postura durkheniana, los hechos sociales son dispositivos que induce a lo educativo a una reflexión profunda en lo ontológico y en un debate permanente de lo pedagógico. Por tanto, a la escuela de este siglo, le atañe propiciar una nueva forma de asomar su protagonismo en los procesos de transformación social. Como mostró Prieto (2006) cuando indica que: Nuestra educación, por imperativos sociales debe ser progresiva, entendido el término en el sentido de una educación para la formación del hombre integral en su postura de miembro de una comunidad, del ciudadano libre y responsable con el desarrollo económico social. (p.4) En este sentido investigativo, es deseable una escuela con una visión prospectiva que contribuya de manera sistémica y decidida a la gestación de nuevos sujetos transformadores, actores reaccionarios en las situaciones conflictivas, vinculadas a las demandas de la comunidad. Por tanto, es evidente que la escuela ofrece aportes interesantes para intentar comprender el momento cultural y social que se vive actualmente. La escuela descalza y la comunidad desnuda, transitan en la carnada de las promesas electorales, en la vana ilusión de igualación socioeconómica, en las nuevas formas de 64 comportamiento cultural, como la de identidad, el lenguaje, los ritmos musicales, la diversidad; aspectos que responden y adquieren una importancia para mirar la escuela con otros ojos, en la consideración de que todo influye y todo confluye en una realidad que nos beneficia y nos asfixia. 65 Cambios y transformaciones: la escuela y la comunidad espacio de vida, de enseñanza, de saberes “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres” Rosa Luxemburgo La vida es una bendición, la escuela es una oportunidad, pasar por buenos maestros, yo te digo es lo mejor. M. Pino, autora de la Tesis La escuela en su esencia de vida trastoca las miradas de sentimientos, de oportunidades, de rostros angelicales, de enseñanza formales, de saberes, donde el sujeto que se educa académicamente, está nadando en una realidad también comunitaria, local, de encuentro y desencuentro, disponible en la esfera antagónica de la cotidianidad y en redescubrimiento de participación para la defensa de sus derechos humanos, en la apropiación para mejorar la calidad de vida educativa y comunitaria. La docente de educación especial Silva (2018), con más de 13 años de servicio educativo y 20 de experiencia en comunidades, orienta su apreciación, en la consideración de una escuela que no permite desarrollar el conocimiento reflexivo y crítico, sino que se refuerza en la dominación y memorización, que excluye 66 el conocimiento familiar y comunitario. Reafirmando que la escuela no llena las aspiraciones que el estudiante demanda, no valora el potencial del sujeto en correspondencia a su aspiración transformadora comunitaria y convivencia con la innovación tecnológica. En ese sentido, versan los cambios y transformaciones que suscitan en esta globalidad que hace posible concebir, procesos históricos, cambiantes, continuos y de aceleradas turbulencias, en este sentido dialéctico, es importante subrayar el papel de la escuela en su contexto comunitario puesto que se contraponen visiones particulares, colectivas que posicionan al sujeto entre la enseñanza y el saber, entre lo individual y lo colectivo, entre el sentir y el padecer. La peculiaridad de una teoría educativa nos invita a re-construir sobre la base de una escuela con matices más humanos, puesto que lo que le da vida a la escuela es la esencia de la vida, es así como en la teorización del constructo educación la categoría dimensión del sujeto es concebida 6por Zemelman (1992): En un centro de convergencia de las relaciones que lo constituyen; cada sujeto es lo que es por las relaciones que lo cruzan y por ello, lo conforman. Se trata entonces, de una subjetividad formada por una red de redes de significados compartidos por los sujetos en el seno de los contextos escolares específicos, los cuales son construidos en la propia experiencia formativa vivida. (p. 222) El ser humano está condenado y a la orden de la incertidumbre, la escuela no es una fotografía estática, por el contrario, presenta características que dinamizan su estructura humana, esta realidad por supuesto se permea en procesos de constantes 67 transformaciones y de ahí el fluir emergente de que varíen los acontecimientos de la vida en comunidad. Donde el sujeto se expresa, exterioriza, así mismo y para sí mismo, expresado en la Fenomenología del espíritu, donde Hegel (1966), “el espíritu, ciertamente, no permanece nunca quieto, sino que se halla siempre en movimiento incesantemente progresivo” (p.7), en la terminología hegeliana suscita un interés filosófico que abre un abanico que determina las relaciones de entender la historia humana desde una perspectiva de enajenación. Pero la enajenación en sí está conectada con el miedo de ser libres, de esa educación basada en el miedo, en la imposición, en la carencia expresiva de la ternura, tipificada por la objetividad de una nota puntual para calificar al sujeto en niveles de inteligencia doctrinal, tocando matices de subjetividad, donde juega la omnipotencia de imponer el ideal reproductivo, represivo, desigual del número o de la calificación; por tanto es comprender el fenómeno propio del aprendizaje, de valorar el pensamiento, de educar para la vida, creando espacios para sensibilizar la felicidad tanto en el espacio escolar, como comunitario. El compromiso de educar para la vida, implícita la convivencia amorosa y de legitimación con el otro, de mantener el equilibrio del amor en el derecho y en el deber, de modo que tener una piel sensible en el contexto escolar es una primicia fundamental para mantener la paz armoniosa entre los estudiantes. En sintonía con el planteamiento de Lárez (2015): En vincular las nuevas sensibilidades y senderos discursivos con la construcción del imaginario social y pedagógico. Educar para la vida formaliza un deleite con la dimensión estética, que discurre en una poética que es la expresión de la confluencia de los planes 68 narrativos dando la apariencia de un núcleo de sentido visible e integral. (p. 64.) Las implicaciones sensibles de la vida están acogiendo un revelador contraste de sentir a un mundo diverso que necesariamente necesita expresar sus ideas, formas, posturas y que la educación no puede estar sesgada o en omisión a los acontecimientos que están emergiendo, vivir en la indiferencia no es una forma de vivir, pasar desapercibidos por los contextos reales de la escuela y de la comunidad, es negar la existencia misma de la vida, de sus signos valorativos, de sus modos de vida, de sus códigos culturales, de sus expresiones diversas. Contrastes comunitarios: el arte de retratar los saberes Los contrastes de la vida escolar comunitaria, adentran por caminos tortuosos, sensibles, demandantes de sentimientos, de jugosas acciones humanas, de una visión íntima y profunda con el ser; donde se contraponen pintorescos paisajes de la vida en comunidad, como la historia, la raza, el credo, la religión, el lenguaje, la cultura, la educación, los saberes, las expresiones, los signos, los símbolos. Tales contrastes y formas de vida se entrelazan en los gérmenes de la escuela, que flotan en la comunidad, dando una coexistencia entre el sujeto que estudia en la escuela y el sujeto que habita en la comunidad, esa conexión entre la escuela y la comunidad, forma una gama que se separa por un lado y se une por el otro. En este sentido, los acontecimientos comunitarios no están desvinculados con las acciones que en la escuela se desarrollan, sino que procuran una articulación desde la vida misma, desde la familia a la comunidad, donde se mezclan tradiciones, 69 historia, cultura popular, historias de vidas, culto a lo mágicoreligioso, lenguaje; que expresan saberes emotivos de interpretación vivencial. El tema de los sentidos comunitarios realza la cultura de los pueblos sus pliegues de pensamientos, el imaginario protagónico de sus identidades sentidas incorporadas en el ADN de sus vidas. Naturalmente estas características de vida, se consideran dentro de los aportes antropológicos de Lévi-Strauss en la obra El pensamiento salvaje (1964), da cuenta a las contribuciones del estudio de las culturas indígenas, los medios lingüísticos, las prácticas de rituales, los pensamientos mágicos, basados fundamentalmente en la observación, para indagar sobre sus aportes científicos. Cabe destacar de igual manera, la importancia que denota el lenguaje dentro del proceso de vida que va engranado con sus manifestaciones culturales, míticas, sociales que emergen de las múltiples interrelaciones entre los seres humanos. Sin duda, no es posible concebir la escuela, la familia y la comunidad en carencia de su propia realidad, mediante ese intercambio entre humanos. Es ver y sentir la comunidad en un sentido ontológico, un “Dasein” de lo humano, en ese sujeto que se impone y se interpela por la cotidianidad, no es la interpretación misma del ser sujeto, sino la comprensión desde el sujeto, que siente su propia individualidad, rodeado de colectividad. En este intento de comprender la realidad, como narrativa de vida, y de la acción investigativa dialéctica escuela-comunidad, donde se pone como epicentro la antropoeducación, sobre aspectos profundos de la cotidianidad donde cada ser vivo, ser humano, sujeto, está inmerso en una realidad social, como afirma Maturana y Valera (1984)en la obra el Sentido de lo humano lo conduce a devela la concepción del sujeto como 70 protagonista en el proceso de observación, y por ende la manera que manifiesta su condición humana, en ese desafío por indagar sobre lo humano y sus relaciones, Maturana (2001). Manifiesta “que lo que define a una especie es un modo de vida, una configuración de relaciones cambiantes entre organismo y entorno” (p.187). De ahí que la vida misma te envuelve en un conglomerado de gustos y colores que el ser humano manifiesta de acuerdo a sus necesidades. La discursividad viene acompañada con el dialogo, con la forma de expresión, de comunicación, de motivación, de concebir la vida en pensamiento y acción, arropada por el sujeto que está cargado de subjetividad ante la manera de describir y sentir el mundo. Ese mundo concebido del sujeto, esta visto dentro de una realidad escolar, familiar y comunitaria, en sus apreciaciones de lo externo y de su esencia interna, en la piel de la escuela, del estudiante que aprende, del docente que enseña, de promover la participación en el proceso de enseñanza- aprendizaje; es en el olor del mar comunitario de pescadores de ensueños, de agricultores que trabajan la tierra, de mineros que lavan la esperanza en busca del oro, del carpintero que talla la madera, del artesano que dibuja ilusiones, son esos saberes populares que conectan la vivencia con la interioridad de la cultura, del canto, de la leyenda, es el arte de retratar los saberes, es esa corporalidad humana que huele a escuela que huele a comunidad, es la interacción del sujeto con el mundo dentro y con el mundo fuera, una especie de conectividad, una suma de exterioridades, no es referir la escuela encapsulada y a una comunidad aislada, sino que existe una vida y una realidad donde convergen los sujetos. 71 Concebir el mundo del saber popular, para Álvarez (2000) “Potencia al sujeto en su entorno inmediato y le da recursos para su subsistencia, es fundamentalmente un saber de sobrevivencia e identidad” (p. 35). Capaz de interpretar los procesos históricos de la cultura de los pueblos, convirtiéndolos en procesos de conocimiento para transmitir ideas, debates, realidades, de búsqueda y encuentros, reflejando saberes para enseñar, para transformar miradas en un hecho real, inspiradas en sueños que posibilitan una antología del ser y el hacer. Desde la escuela a la comunidad, se mezclan tradiciones, enseñanzas, creencias, fe, gentilicio e idiosincrasia ritual vivo de lo que es, artífices de sus modos de actuar, expresados en la cotidianidad. Toques de enseñanza sensible en la escuela. Una mirada a la pedagogía de la ternura En estos tiempos donde la sociedad está sumergida y en constante movimiento, sacudida por los desatinos de una crisis epistémica, civilizacional, paradigmática, de sometimiento de pueblos por el control hegemónico del poder, del canibalismo económico que ha venido dañando el sentir humano, ambiental, en igual crisis al modelo sostenible, es evidente que esta homogenización de las sociedades, sumergidas dentro de lo global; hacen referencia a cambios sin precedente en la vida del ser y de una realidad que no puede pasar desapercibida ante los cambios continuos y acelerados que se viven, en términos de eliminación de barreras en los aspectos tecnológicos, comerciales, financieros, económicos, culturales, religiosos, ambientales, sanitarios, sociales y de una manera importante en la educación. Estos acontecimientos, han ejercido su impacto en la escuela, con su expresión particular en los contextos sociales y en cada 72 aspecto de los procesos históricos de las comunidades, considerándose también en las representaciones de la cultura, de la identidad, de la diversidad en sus génesis tradicionales, en este sentido se hace necesario re-conocer el papel de la escuela y de la importancia de los vínculos del docente con el estudiante. En la Pedagogía de la autonomía, Freire (2004), invita a reflexionar acerca de lo que los maestros deben saber y de lo que deben hacer en el proceso de enseñanza y aprendizaje, sobre todo cuando el énfasis esta puesto en educar para lograr la igualdad, la transformación y la inclusión de todos en la sociedad. En este punto de inflexión contemporáneo, es de suma importancia una reflexión del conocimiento actual, comprendiendo la crisis por la que la escuela y la familia están enfrentando. Ante la crisis, se suscitan nuevas oportunidades, nuevas esperanzas, nuevas formas de pensar, de ver la vida, de enriquecer lo emotivo-sentimental, de crear, de enseñar con alegría, y es en la educación donde se presentan esas oportunidades para una vida de mejor bienestar espiritual y de sensibilidad armónica con el entorno. En este sentido se puede contribuir a la búsqueda estética, de plantear ideas nuevas para el enriquecimiento del sujeto educativo, y del sujeto comunitario, dos aspectos que se fusionan en uno el ser, dado que lo que se busca, es que sobreviva lo humano, tanto en la escuela, en la familia, como en la comunidad. Enseñar al otro implica una postura amorosa de alegría y esperanza. De ahí para Freiré (2004) la “relación entre la alegría necesaria para la actividad educativa y la esperanza. La esperanza de que el profesor y los alumnos puedan juntos aprender, enseñar, producir y juntos igualmente resistir a los obstáculos que se oponen a nuestra alegría” (p. 23). Ante este 73 planteamiento no hay duda que la escuela debe estar pintada de esperanza, de colores, de alegría, para que el sujeto que estudia y vive en la comunidad, condimente sus valores, engrandezca su sensibilidad, debe concebirse con la postura poética y ritmo musical” (Torres, 2001,3m40s).“Saber que se puede querer que se pueda, quitarse los miedos sacarlos afuera, pintarse la cara color esperanza, tentar al futuro con el corazón”. La seducción rítmica de la canción nos invita a empalagarnos de voluntad para construir una mejor escuela, renovada de valores coloridos que sumen aspectos positivos y energizantes para la comunidad. El encuentro dialógico y emancipador entre la escuela y la comunidad, tiene que estar epicentrado en la pedagogía de la ternura. Cuando Cussiánovich (2007) conceptualiza a la epistemología en el campo semántico de la pedagogía de la ternura; resalta que el amor humano se aprende todo el tiempo y exige revisar las representaciones del mismo, enla escuela como un espacio, abierto a los problemas comunitarios, pues, la escuela forma parte de las situaciones encontradas en la comunidad, y de las situaciones familiares que reflejan sus padecimientos en el salón, es decir, lo que padece el estudiante en la familia lo reflejan en la escuela, caso concreto la violencia escolar, que no es más que el reflejode la violencia doméstica o familiar. los espacios educativos son parte de la realidad social, ante este panorama es inherente parir una educación del sujeto y para el sujeto, sumergida más a sus realidades, criticando el sistema e investigando las raíces de los acontecimientos escolares con una visión pedagógica crítica y con ternura para una escuela cariñosa. 74 La pedagogía de la ternura como enseñanza La palabra ternura es omniabarcante, significa todo cuando se siente, y nada cuando no se comprende, la ternura es un sentimiento, una aptitud ante la vida, la ternura cuida de sí, sin herir al Ego, es regalar una mirada tierna a una madre, a la pareja, es dar un abrazo sutil a la inocencia de un niño. La ternura va unida al amor, que es uno de los fundamentos más importantes que sustentan la vida y la condición humana, desde la religiosidad entre la relación del hombre con Dios, nos encontramos diversos pasajes de la Biblia en los que señalan el amor como mandamiento: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros, como yo os amé que así también vosotros os améis mutuamente” (Jn 13:34. Biblia de Jerusalén) Dentro los valores y principios la ternura se fundamenta en la posición positiva ante el desarrollo motivacional. En este sentido un docente motivado y tierno, podrá contemplar el alma de sus estudiantes y comprender las expresiones de angustia de los padres y representantes, será capaz de detectar conductas, y diferenciar los caracteres individuales de sus estudiantes, podrá tener olfato para descubrir los problemas de aprendizaje, de conducta, de dislalia, de mala nutrición, de acoso escolar, de droga, diversidad sexual, de abuso sexual, de abandono en el hogar, de falta de higiene, de riesgo social; el docente es capaz de buscar y construir nuevas formas de sensibilizar la educación, de emancipar y criticar el pensamiento para una vida socialmente sana, justa, equilibrada y respetuosa, aún en estos tiempos de incertidumbres. A este respecto en referencia a la pedagogía de la ternura,es degustar el bienestar sensitivo, corporal es interactuar con esa mirada de paz interior que se experimenta y se vive en lo 75 profundo de la genética, que se disfruta momento a momento cuando está presente la sonrisa inocente de los estudiantes , en correspondencia a ello Cussiánovich (2007) señala: La esperanza de un proceso de humanización permite seguir avanzando en la búsqueda de una condición humana sellada por la dignidad, y que ello se vaya haciendo realidad desde el más temprano inicio de la vida de cada ser humano. Complejidad e incertidumbre que son el resultad de un nuevo pensamiento crítico que el mismo n se permite ser una nueva edición de simplificación alguna ni de un neodogmatismo cualquiera. (p. 23) Así, pues, para el autor el propósito de la pedagogía enfocado en la ternura, contribuye a enaltecer los procesos de humanización como dignidad humana permitiendo interpretar un conjunto de elementos orientadores que buscan puntualizar la esencia del ser con sensibilidad y criticidad. En rigor, el valor de la ternura, la pedagogía de la ternura, pone de manifiesto el centro de lo humano para su mayor beneficio desde lo educativo hasta lo ético, como hecho que no puede esgrimirse. Diversos autores han analizado el tema de la ternura, para este caso Tuner y Pita (2002) en el libro Pedagogía de la ternura, enmarcan una guiatura experiencial para maestros en sintonía con sus estudiantes, en marcado en una teoría educativa de influencia martiana transitando por sus propias prácticas pedagógicas, con ingredientes aglutinadores de carácter educativo para descubrir fuentes de cariño y compresión que son piscas de sentimientos que lo humano merece y necesita. De igual modo Restrepo(2000),en el texto El derecho a la ternura, le da importancia al tema de la ternura expresiva por derecho, de sentir vivencial y meramente positiva para la vida, 76 toca el tema de las dictaduras culturales que se alejan del lenguaje sensible, pronuncia su escritura hacia el rescate de la ternura y de la importancia del papel que la “afectividad juega no solo en la vida cotidiana, sino en la dimensiones donde hasta hace poco se la consideraba un estorbo como en el caso de la investigación científica” (p.14). Una ilustración de ello, que si bien es sabido la ternura es una condición humana, de valores familiares, de vida; también es cierto que en lo científico, las investigaciones se centran en el sujeto, por tanto ambos influyen en una franca distinción en la sumatoria entre sujeto y objeto. Desde lo medular de la ternura se profundizan aspectos como la existencia, la verdad, la moral, lo espiritual que van más allá del existencialismo humano. Uno de los sobreentendidos defensores de la Pedagógica de la ternura, es Freire(2004), en el postulado de la Pedagogía del oprimido, la ternura genera seguridad en el sujeto cognoscente para manifestar una posición crítica a la concepción y práctica de la educación estandarizada ,dominante e ilegítima del sujeto, reflejada en el aporte teórico de la educación bancaría como elemento dominante e instrumento de opresión en los contextos de la escolaridad mecanicista, desconociendo al hombre en su proceso histórico, de igual manera hace un análisis del sujeto educativo, fragmentado, infeliz, excluido, identificándolos como los condenados de la tierra. Con este escenario se requiere de una relación escuela-comunidad, con amor y ternura principios básicos de la pedagogía, con postura crítica autónoma y autentica cuestionadora de la dominación del poder, de la ganancia, del control, de lo oculto con intencionalidad, para perpetrar a una sociedad ilegitima y de instrumentación del sujeto. 77 En este sentido, se debería enseñar en la escuela, lo que representa para Cussiánovich (2007) la pedagogía de la ternura y el cambio de la cultura escolar para construir y desarrollar un concepto de currículo, producto de la experiencia de amor humano como condición de desarrollo del maestro emancipador. Una relación escuela-comunidad que refleje por encima del currículo, los fundamentos del amor, la ternura, el respeto al otro, enseñar para la vida. Para que la pedagogía de la ternura como comunicación en amorosidad, genere un quiebre en la relación escuela-comunidad; en el fin instrumental de las charlas, conversatorios memorísticos e inclusive en la legislación del sistema educativo. En una necesidad dialéctica antropoeducativa escuelacomunidad para la praxis social, de vida, de espiritualidad, como una condición de transformación social para el educando, para el que está fuera del sistema escolar, para el que vive en la comunidad, no solo poderlo buscar en la iglesia, en los grupos religiosos, en las enseñanza de la biblia, sino que forme parte de la vida del ser, ya que en este mundo consumista la misma cotidianidad nos arropa a las desigualdades que con el tiempo se han venido practicando y estimulando por los modelos dominantes y los Estado hegemónicos, transmitiendo a la escuela y a la comunidad un estímulo de vida depresivo y recetado para sus beneficios. A partir de estas premisas que constituyen apreciaciones de un camino educativo, de orientaciones y propuesta de cambio que se desea propiciar con la tesis doctoral, en el imbricado hilo conductor de la antropoeducación, todo lo que pasa en la educación, nos sacuden los sentidos, para ir más allá del pensar y del ser social, esa atemporalidad que nos lleva de una manera intuitiva avanzar para ponernos en órbita con una educación 78 que pide a gritos ser transformada, es donde lo ético y estético juegan un papel fundamental para el cambio per se, el placer de lo sensorial, de lo gustativo, de lo olfativo, es percibir que pedagógicamente hablando estamos en un mundo complejo, y que la base de lo educativo debe llevar implícito el sentir de lo tierno, para formar parte fundamental de la enseñanza en el proceso de aprendizaje. Es por ello, que con la melodía inspiradora de la sonrisa de los estudiantes, sin más motivo que eso, y de esa esencia de búsqueda de la escuela cariñosa, las estrategias educativas deben estar en sintonía con la realidad del aula, con las diferencias de caracteres de los estudiantes, con el mobiliario, con los beneficios ergonómicos para estudiantes y docentes, con la relación de la escuela con el entorno, con los modos de hacer de los docentes, y con los modos de ser de los estudiantes, todo ello debe obedecer a un proceso continuo y acorde a las transformaciones del hecho educativo, que apuntale a la vinculación de la escuela, con la familia y la comunidad. 79 Tejiendo contextos con la mirada a una antropoeducación permanente de la dialéctica escuela-comunidad Miradas He capturado miradas de estudiantes, que, en la sensibilidad de su inocencia, ven a la escuela como el oasis cotidiano de sus juegos. He interpretado posturas de maestros, que buscan con la mirada las inquietudes de sus estudiantes, detallando el silencio de sus horas calmadas. He sentido la angustia de madres, padres, que con alma aliciente, buscan el consuelo en la escuela para que sus hijos salgan adelante. Mariperfis Pino Una mirada a la naturaleza humana en la escuela: sensible, dinámica y de sentir comunitario Es la intención de intentar construir un pensamiento teórico que permee la mirada de la escuela en una antropoeducación que se conciba como melodía sensible para atrapar las prácticas de los docentes, y que encaje como herramienta pedagógica para que los estudiantes se complementen con su entorno 80 escolar, en un ámbito grato a los procesos educativos, de tolerancia y respeto al otro, más allá de los exámenes, de la competencia, del cumplimiento de objetivos, del aburrimiento mecanicista, más por una escuela que sienta lo humano, que acompañe las expresiones de los sentimientos, de las raíces culturales, del sentir comunitario. Cuando se habla de una escuela que sienta lo humano, sensible en lo educativo, se resalta el postulado de Rodríguez (2008) cuando señala que “es obra de misericordia enseñar al que no sabe”, (p.30) esa enseñanza tejida en las manos de los docentes, resulta evidente, cuando forma con agrado, sin molestia, con dulzura y con paciencia misericordiosa. Más fluido, se lee en las sagradas escrituras en hebreos donde se expresa: “acerquémonos, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna”. (He. 4:16. Biblia de Jerusalén). La ayuda oportuna del docente, en el proceso de enseñanza de los estudiantes es un aliciente que coadyuva su aprendizaje, le genera seguridad al escribir, fluidez para leer, y soltura para ser expresivo en el salón de clases. En tanto la sensibilidad se debe ver, con el pincel que dibuja el alma y la llena de sabiduría. Entonces sensibilidad y misericordia se juntan y hacen que el alma se humanice. En los postulados de Platón (2001) el hombre, está constituido por un cuerpo (Mundo sensible, mortal e imperfecto) y un alma (mundo inteligible, de carácter divino, eterno e inmutable); cuando nos imaginamos una escuela con maestros que visualizan su manera ontológica de pensar, sentir y practicar la educación; se identifica un vínculo conectivo docenteestudiante. En tal caso y de acuerdo con Caraballo (2017): “Ser maestro, ser profesor, es profesar una fe de vida a favor de potenciar nuestra condición humana” (p.14). Esta concepción 81 educativa sentida y manifiesta dignifica la razón de educar la vida. Lo anterior es ilustrado con el recuerdo inolvidable de la maestra Teresita Maneiro de 1er grado, en una comunidad agrícola del municipio Antolín del Campo, en la isla de Margarita. Ella representa esa combinación de sabiduría, de sensibilidad, de respeto, de alma fresca y jovial, aún con su limitación motora, pues, la vida la paralizó desde niña en una silla de ruedas, jamás dejó de transmitir enseñanza y respeto, en sus clases, no tenía que gritar, ni rodar la silla para castigar, sus clases eran desde la silla y el escritorio, casi nunca utilizaba el pizarrón, su método era por estudiante, enseñar la cartilla, corregir el dictado, verificar la tarea en clases, algunas veces, cuando era necesario mandaba tarea a casa, tenía una conexión con los padres, madres y representantes. Así era la amorosa maestra Teresita Maneiro. En esta conexión de historicidad con la maestra Teresita Maneiro, se ejemplifica el hacer educativo, de lo bien que se siente un estudiante con el docente, como guía, como orientador, como un segundo papá, como una segunda mamá, como el héroe de su vida, a propósito de ello, en la experiencia educativa de la investigadora, siempre se escuchan estudiantes que afirman con inmensa seguridad y mirando a los ojos “es como dice mi maestra, es como dice mi maestro”. En este sentido, Peñalver expresa (2017) en su ideal de maestro, dirige en su reflexión la necesidad de un “maestro protagonista de la transformación social, un maestro que en su esencia ontológica predique la reflexibilidad crítica dialógica” (p.64). Un maestro crítico y oportuno, sensible y que manifieste amor por la vida, que incorpore en el quehacer educativo lo humano, la justicia, la libertad y la voluntad para entregar corazón y razón. 82 El aporte de Peñalver (2017) se desprende de la realidad vigente, ausente de ritmo pedagógico, de sensibilidad educativa, de humanidad con la vida, de comprensión sensitiva, de valores institucionales, de conexión con la familia, de investigación educativa transformadora y emancipadora. Ante estos desafíos, la antropoeducación debe plantearse la autocrítica ética, en la perspectiva de repensar la enseñanza crítica orientada al desarrollo de la dignificación del ser humano, del lado de lo sensible que tanto cuesta expresarlo, que tanto cuesta en esta modernidad alejada de lo espiritual y apegada a lo material, lo sensible y tierno, debe convertirse en una pandemia que logre sanar las circunstancias diferenciales en el entorno escolar y comunitario, en la antropoeducación debe coexistir la mejor interpretación de la vivencia y convivencia. Actualmente se vivencia una sociedad dinámica que cambia con rapidez, sometida a muchas divergencias de carácter, político, cultural, religioso, sanitario, económico, educativo; ello implica que la antropoeducación y la noción de escuela dentro de la dinámica social, debe emerger en los procesos de cambios, de transformaciones y responder a la vanguardia de los acontecimientos mundiales, contribuyendo en la compresión de lo humano, de lo espiritual, de una escuela que sienta el sentimiento de un estudiante pasivo, callado, sufrido por un contexto familiar con una visión de vida diferente, de un docente suspicaz para detentar y detectar situaciones en el salón de clases, creativo para transmitir enseñanza en sintonía con los logros sin distinción ni diferencia entre estudiantes. En estas categorías de análisis que engloban lo educativo y comunitario, no se puede dejar de lado la necesidad de reconsiderar los fundamentos ontológicos, puesto que la 83 escuela, es un conglomerado de seres humanos, que se relacionan, se expresan, y sienten. En la escuela se vive un proceso de vinculación con la familia, con la comunidad; aunque no siempre se conecten entre sí, para repartirse la tarea de la responsabilidad educativa, de modo que, se sobreentienda el carácter de la escuela al hablar de un espacio de vivencia humana en sus diversas facetas, con un enfoque perenne de formación. Esta mirada a la escuela, hace que se observe como un escenario donde fluyen las inquietudes del reflejo de una realidad social, comunitaria, como un termómetro de medición de vulnerabilidades humanas, sensibles, Martí (2008) en un momento histórico refirió la educación como un árbol que da frutos refiriéndose a sembrar escuelas. Sembrar es un término de contenido esperanzador, productivo, futurista, que contribuye a transformar las semillas, fortaleciendo los cimientos de la tierra con un buen abono, para convertirse en alimento; este ejemplo se simplifica de una manera creativa, valorativa, para referir, en cierto modo, el ámbito educativo como un continuo espacio de siembra humana, que bien plantada, abonada, regada, genera maravillas para alimentarse a sí misma. Una escuela es un templo, que abriga a niñas y niños de almas sensibles, tiernas, en crecimiento de vida, donde aprender a leer, a escribir, es una condición educativa; sin embargo, tenemos que reforzar el sentido de la vida, de la ayuda al otro, del compartir, de expresar sentimientos, de ser críticos, de combinar el hacer con el ser, de hacer de la escuela una práctica filantrópica desde cualquier creencia espiritual, cultural, religiosa; a propósito de la idea religiosa se resalta en las sagradas escrituras en corintios “y vemos la necesidad de 84 acceder” a “permanecer en tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor”, (Cor.13:13Biblia de Jerusalén) seguido de ello, en se colosenses expresa que “por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto” (Col. 3:14 Biblia de Jerusalén). Por tanto, la escuela ha de promover la sensibilidad de los sentimientos, la creatividad del pensar de una manera libre, espontánea, posibilitando el diálogo entre enseñar y aprender. En efecto, todos estos indicadores pueden ser, a su vez, dinamizadores de lo educativo y alternativos para la vida escolar, familiar y comunitario; el hecho de vincular lo educativo con lo sensible. Lárez (2014) en la Pedagogía en el Siglo XXI realza el “sentido de educar y crear la sensibilidad” (p. 165). De tal manera constituye una útil manera de ver el otro lado de la mirada ontológica del ser, valorando la vida y estimular el lado positivo, energético, para avivar lo humano con lo educativo; puesto que en la actualidad pareciera que se ha venido puntualizando en omitir su importancia, por el hecho de encontrarnos rodeados de un consumismo vanidoso, que de una u otra manera alejan lo humano sensible. Esta sensibilidad educada plantea la necesidad obligada en los programas académicos para reafirmar la mismidad y subir la hemoglobina a la anémica y apática situación escolar. Por consiguiente, ante la realidad vigente en la escuela y la comunidad, la antropoeducación pretende surgir como un elemento emergente, que implique en el docente y en los estudiantes un valor significativo en la sensibilidad del otro, así como comprender la relación educativa con la formación de lo humano, con sentir comunitario, dado que se está, ante una estructura social desmoronada. A la escuela del siglo XXI le corresponde propiciar la confrontación, el análisis y la 85 investigación de las situaciones fundamentales de la sociedad, así como generar procesos de transformación y cambio social. Una mirada apreciativa a la cultura, a la escuela y la comunidad En la escuela hay una cultura en constante movimiento, la cual hace que el ser humano busque su propia esencia o su propio malestar. Freud (1930), en su libro El Malestar de la Cultura, da un sentido filosófico a la cultura a través de los impulsos humanos, enfocado básicamente en lo sexual; en este sentido la cultura abarca una apreciación profunda y vinculante en cada aspecto de la vida escolar y comunitaria, donde se fundamenta un sistema de creencias, formas de vida, de pensamientos, de las que se representa el arte, la música, las tradiciones que en su esencia se manifiesta a través del estilo de vida y de sus propias vivencias. Bajo esta mirada hay un mundo cultural, de convivencia con un colorido de relaciones sociales. Siguiendo a Freud(1930) “hay un sin fin de pulsiones diversas que producen y estimulan, una indefinida incertidumbre para el humano”(p19). A este respecto de contexto escolar y comunitario la antropoeducación intentará dar una configuración intelectual de los cambios culturales a los que la humanidad ha venido sobrellevando y es precisamente en los estudiantes donde la dinámica sociocultural hace especial hincapié. Es frecuente que los estudiantes busquen satisfacer sus propios impulsos, y con mayor rapidez en el internet, en el móvil, la tablet, recurriendo a información, ilusión, imágenes, emociones, moda y lenguaje. Sastre (2013) refiere que “la tragedia de la cultura moderna tiene que ver con los objetos. 86 Según su visión, los objetos se han independizados del hombre para terminar dominándolo” (p. 2). Es una apreciación que está muy relacionada con el mundo del consumo y el desamor, con el individualismo, ya que la misma se basa en satisfacer necesidades materiales enfocadas en la fantasía e ilusión, con este enfoque no se quiere decir que es cuestionador para la vida humana, sino que debe ser cargado para que no pese en un futuro educativo y social. Para Rodríguez (2015) “El bien más preciado no es la infraestructura tecnológica, las máquinas y los equipos, sino la capacidad del sujeto educativo para adquirir, crear, y aplicar la creatividad del amor y la ternura” (p. 1) De modo que la educación como hecho humano debe ir en correspondencia, con la enseñanza de la felicidad, del respeto al otro, de la vida, y es precisamente como valor preconcebido dar importancia a la relación educación y tecnología. En este sentido la escuela no puede pasar desapercibida ni a espalda de una realidad, sino en un constante rejuvenecimiento ontológico, pedagógico, epistemológico, metodológico, pues, a la generación a la que nos enfrentamos quiere todo de prisa, rápido, veloz, inmediato, vive en el mundo del navegador, de las redes sociales, del móvil; que responde en cierto modo a inquietudes que desean saber. Según De Santos (2018) “son jóvenes hiperconectados de la denominada Generación Z”, (p.2) pensadores digitales que no han cumplido aún los 20 años y quienes conceden una importante necesidad de mostrar, expresar, todo lo que viven en lo inmediato. Esta realidad actual, concebida entre tecnología y cultura debe mirarse como nuevas herramientas teóricas que optimicen el trabajo en la escuela. En este sentido, ante un nuevo modelo de influencia tecnológica de accionar cultural, donde las máquinas hacen su función 87 dinamizadora de las vivencias sustraídas de la realidad. Carvajal (2011) en su trabajo Cultura Tecnológica, hace fundamental insistencia en señalar que: Concibe a la tecnología como una práctica cultural que recibe la influencia de los valores culturales, donde la dirección de casualidad se establece de la cultura a la tecnología; pero, al igual que la anterior perspectiva, existen casos en que la tecnología condiciona ciertas prácticas culturales. (p.3) Es por ello que el educador, no puede quedar atrás y mucho menos omitir o pasar por alto la rapidez tecnológica de los estudiantes, pues, hay que tomar en cuenta que, en la escuela, los estudiantes se relacionan entre ellos, siguen creciendo en el seno familiar, viven en comunidad. Es muy claro, en este sentido, que la educación juega un papel fundamental en la vida escolar, la cual debe plantar los cimientos para formar a un estudiante responsable en lo tecnológico y respetuoso en lo cultural, al igual sería deseable una educación en el hogar que responda a un consciente manejo de la tecnología, ya que la misma tiene sus ventajas y desventajas en la vida humana. Resulta evidente, pues, que la sociedad asume un período de metamorfosis, de cambios culturales, familiares, que hacen que la escuela se movilice, viviendo y conviviendo en un período de tránsito; donde se evidencia la necesidad de fortalecer lo educativo, en correspondencia con la educación en el hogar, ya que todos y cada uno de nosotros al vivir en una sociedad, aprendemos del contacto con el otro, de las generaciones, familiares, comunitarias, educativas, en fin es el vivir en sociedad, lo que permite contribuir a que la cultura siga en evidencia, haga pensar diferente, de acuerdo a la diversidad, interés, inquietud, modos de pensar y sentir. 88 La cultura da una identidad, un sentido de pertenecía, se solidariza con el lenguaje hablado, forma parte de la cotidianidad, influyendo de una manera diversa en cada ser humano de acuerdo a su interpretación y al sentido de aceptación o rechazo que le otorgue. Sin embargo, es de tener en cuenta que la cultura vista desde el contexto escolar se diferencia en cada estudiante, en cada docente, como en cada región y país, cada ser humano se identifica con sus raíces culturales del hogar, de las tradiciones comunitarias, de elementos ancestrales, de formas de actuar, del patrimonio local, que son parte de la vida cotidiana y de la propia pertenecía. Esto significa que la escuela es la clave en el proceso de cambio y de transformaciones sociales para darle un sentido de vida a lo humano. De modo que la cultura se relaciona con la forma de pensar, con los valores, hábitos, los cuales se establecen e influyen en la manera en que se vive, en el marcaje histórico; la cultura no es sólo un componente, es mucho más que eso, es una forma de concebir e interpretar la vida, es el arte de vivir, es todo lo que hacemos conforme a lo que sentimos. En el nivel ontológico maestros y estudiantes se relacionan en el salón de clases compartiendo su cultura, redefiniendo sus respuestas, interrogantes, en la fragancia de ser actores de su destino histórico, cultual. Para analizar este proceso cultural en la vida escolar, y de acuerdo al contexto de modernización, es necesario una mirada a la antropoeducación, entendida para esta investigación como una forma de mirar la vinculación de la escuela con la comunidad, desde una categoría que comprende las implicaciones educativas y su inserción en la tecnología, en la 89 diversidad, en la identidad del ser humano, como hacedor de su historia y de sus raíces culturales. En consideración a estas categorías, la investigadora considera, que la antropoeducación está permeada por múltiples aspectos que la identifican, y le proporcionan un sentido ontológico de restauración comunitaria, dándole un significado dimensional de amplio contenido epistémico. Dotándose en lo social por las relaciones entre docente-estudiante en la dinámica social de la escuela y la comunidad, una dimensión psicológica en la conducta expresiva de los estudiantes en el salón de clases, una dimensión histórica cargada de herencia cultural, y una estrecha relación entre antropología, educación y teoría pedagógica, acopiando los límites y relaciones entre el discurso educativo y la representación histórica-social. La antropoeducación comporta una vinculación real con las formaciones sociales que despliega la vida y le da sentido a las vivencias cotidianas, con este planteamiento no se desea expresar, que es la verdad absoluta, como preeminencia para engrandecer el ego académico o señalar que todo lo demás es falso, no, es una apreciación epistemológica de vivencia educativa en torno a los acontecimientos que en la vida diaria surgen y le siguen dando un amplio sentido a formar parte de la investigación educativa. Es una innovación epistémicaescritural perneada por una profusa constelación de voces, imaginarios, vivencias, que reubica la condición humana y configura la temática de investigación en una constante confrontación con la realidad. Pero, además, a través del trabajo diario en la escuela, de los procesos investigativos, se aportan aspectos de la vida cotidiana, de los saberes populares, y de las visiones que 90 coadyuven al mejoramiento de la realidad educativa, de la transformación social, comunitaria como un vehículo de lo geohumano y un visión integral que genere cambios en lo cultural, educativo, con estudiantes comprometidos con sus estudios, docentes autónomos, familias responsables en el proceso de enseñanza de sus hijos. Esta triada Escuela, familia, comunidad, juegan un papel de primer orden en la vida escolar; ello también implica la presencia del Estado en las políticas públicas que fermenten la viabilidad de los procesos educativos en el bien común de un país para su desarrollo y progreso. En tal sentido, y en este caminar, pedagógico, educativo, investigativo, es nuestro deber como maestros académicos, de la vida, no dar por concluido nuestro esfuerzo de aportación científica. Este más bien es el principio de una vida por concluir, la fase más importante de construcción, de divulgación de fe de enseñar, de transmitir lo que se necesita saber a una generación que pide abono, riego y ternura en la esperanza de una vida más humana y sensible. Escuela – comunidad: un análisis sociocrítico Ante la mirada expresiva de la vida, de la realidad sumergida por un mundo de ilusiones, con una actitud positiva, pues, ya lo negativo, es un reto al que se enfrenta el sujeto diariamente. En este vivir humano se evidencia una comunidad, con su idiosincrasia, con su gentilicio, con una manera popular de ver la vida; es todo un arte complejo de convivencia, creencias, costumbres que acercan a descubrir, cada acontecimiento de la vida cotidiana. La comunidad permite un nivel de integración, de organización, de pertinencia territorial, sociocultural, en ella emerge un 91 encuentro con la etnicidad, diversidad lingüística, cultural, procesos históricos, ideológicos, sociales, políticos, religiosos, que se hacen necesarios y fundamentales para la confrontación de la vida en comunidad. La teoría sociológica de Weber (1922) identifica un pensamiento social de valoración interpretativa para explicar la realidad social, con una contextualización en la comunidad, en la teoría de la acción social y más explícitamente en los tomos del libro Economía y Sociedad (1922), en términos generales la teoría weberiana permite comprender las interrelaciones de todos los aspectos que confluyen en la interpretación de la estructura social y en ella se ubica a la escuela y a la comunidad que poseen un alto contenido cultural y educativo como claves para la presente investigación como proceso dialéctico y de análisis sociocrítico, para desarrollar la antropoeducación en la vinculación escuela – comunidad. Desde una perspectiva sociocrítica la escuela y la comunidad, se encuentran en una constante alteración, en este llamado mundo contemporáneo, globalizado, milenario, mundializado, digitalizado que implica una indagación permanente. En fin, lo cierto es que, en ambas categorías, está presente la figura humana, muy cuestionada también por el mundo materialista, cosificado por la sociedad como figura de consumo. Algunos teóricos han desarrollado un acercamiento sobre los procesos de consumo o sociedades de consumo, Bauman (2007), caracteriza estas relaciones como “interhumanas a imagen y semejanza de las relaciones que se establecen entre consumidores y objetos de consumo”. (p.10),en referencia se resalta de igual modo, el aporte del sociólogo Bourdieu (2002),que permite identificar la Teoría del mundo social como 92 referencia fundamental al cuestionamiento de la discusión del consumo y la estructura social, criticando la postura a la que han sometido al sujeto en la sociedad. Es claro que el ser humano en la actualidad, se identifica como el simbolismo de la moda, de la imagen, y de una constante competencia por lo material, por la búsqueda de la aceptación, de ser tendencia, influencer en las redes sociales. Es evidente que los posteadores en redes de consumo han trastocado las venas de la emocionalidad humana, sin filtros sensibles, mediatizados en redes virtuales donde popularizan la zaga del consumo. Cortina (2002) la refiere como, “la que ha dado en llamarse sociedad consumista porque en ella el consumo es la dinámica central de la vida social, y muy especialmente el consumo de mercancías no necesarias para la supervivencia” (p. 65), en este interesante planteamiento predomina una tendencia de explicación de la sociedad y el consumo; partiendo de una revisión crítica y sociológica sobre la relación del consumo como acto simbólico. El fenómeno del consumo básicamente se visualiza como un proceso económico que trastoca aspectos de la realidad actual, en este sentido acrecienta, de igual manera una brecha de desigualdad en el orden civilizacional, que confluye en la escuela, la familia y la comunidad. No se trata con ello de inferir, que el ser humano en la realidad consumista es una cosa, no pensante y que se deja manejar como el mercado desea, simplemente que es una categoría a la cual se le puede criticar las pretensiones de aventajar todo sentimiento reduccionista de lo humano por encima de lo material creando al mismo tiempo nuevas formas de intolerancia. En este particular el fenómeno del consumo, resulta casi imperceptible, se ha vuelto más relevante en una sociedad devorada por el individualismo, la desigualdad, la 93 guerra, la violencia, las exclusiones migratorias, la hegemonía de poder, que destacan su importancia como aspectos expansivos dentro del proceso global. Todo este conglomerado de aspectos que confluyen en la dinámica de la escuela y la comunidad, de una u otra manera hacen referencia a cambios sin precedentes en la vida del ser y de una realidad que no puede pasar desapercibida ante los cambios continuos y acelerados vividos en los últimos tiempos, y donde es fundamental señalar que las situaciones familiares, sociales, la falta de inversión en recursos para las escuelas por parte del Estado, o de una manera más tajante, la falta de políticas diáfanas para la educación agudizan el problema, profundizando los procesos en el contexto escolar, lo que debilita la presencia real de la escuela y la atrapa entre ideología y concepción de poder. La escuela muchas veces es muda, ante las voces de los discursos políticos y la imposición de los currículos, pasando al mismo tiempo, desapercibida ante la discusión de reformas y leyes. Ello implica de igual modo, que, en el contexto de la escuela de hoy, se estimulen aires de violencia e intolerancia; a través de los medios de comunicación, se han observado acontecimientos de violencia ejecutadas dentro y fuera de los recintos escolares, en algunos casos por estudiantes en contra de maestros y compañeros de escuela, esto no sólo se ha agudizado, sino que da pie a nuevas situaciones conflictivas y de poca convivencia. Se trata de un problema global que exige un acuerdo político, de dialogo, entre los distintos actores políticos, institucionales, haciendo necesaria y profunda la reactivación de lo sensible, la importancia de lo humano, pero también la figura de la familia en la responsabilidad escolar, y por supuesto, su importancia para incentivar el proceso educativo. 94 Lo cierto es que, se está viviendo una especie de desavenencia que avigora al sujeto ante los acontecimientos de influencia en lo educativo, de contrastes culturales, y de afectación en lo humano. También esto está presente en Venezuela, donde además se vive con el sobre salto de otras situaciones, la económica (hiperinflación, escasez, devaluación), que llega de una manera sutil, en recortes presupuestarios, que a pesar de los aumentos de sueldos para los docentes, no dan los resultados que los venezolanos desean y reclaman, y está presente y se manifiesta cuando: el abandono escolar es pronunciado y más aún en jóvenes que buscan otras miradas de conexión de calidad de vida emigrando a otros países, en la falta de efectivo y control del dinero hace que aumente el riesgo de no asistir a la escuela por el deterioro prolongado de los servicios públicos. Ello muestra sus efectos en lo educativo, es lógico e inevitable presumir, que si los estudiantes ven limitados sus esfuerzos académicos, o tienen una escuela nada atractiva para emanciparse, resulta muy cuesta arriba dar continuidad a su proceso escolar. Por estas causas no se debe reflejar un ausentismo de lo sensible, instaurarse la ceguera colectiva, la desesperanza, para proyectar lo negativo y arroparse en el fracaso. El interés colectivo es la educación en todos sus aspectos, es necesaria otra visión de la escuela, con concepción crítica, sin que los miedos paralicen, si no, por el contrario, movilicen para crear. Por ello parece pertinente hablarde la antropoeducación como perspectiva teórica fundamental para la formación en las nuevas realidades del ámbito escolar, familiar y comunitario. 95 Una mirada reflexiva desde la antropoeducación La autora de esta tesis doctoral ha definido una posición teórica, ha revisado, los acontecimientos educativos, comunitarios, situada en el marco empírico de la comunidad y la escuela en lo académico vivencial y es precisamente en este contexto de apreciación académica, donde la antropoeducación se apertura desde lo ontológico, ubicándose en el ser escuela comunidad, desde lo epistemológico profundiza lo antropológico y educativo sin referir una separación, sino que ambas categorías se definen, apoyándose mutuamente para complementar las expresiones culturales con el contexto escolar. Es un ejercicio investigativo de gran alcance con imbricado contexto que tiene que ver con la cultura, la educación, es una tesis con el propósito de debatir la categoría antropoeducación y su inserción en la realidad académica, investigativa y en contextos diversos. La antropoeducación hace reflexiva la importancia de la escuela como forma de vida, de sentir comunitario, bajo esta mirada la discusión de Dewey (1907), atañe en sus planteamientos que la “escuela es una forma de vida en comunidad, así como hace expresiva la reflexión en torno a la escuela, la sociedad y sus interconexiones” (p20). En este sentido, la antropoeducación, se asume cómo planteamiento epistémico que se adentra en un abanico de contradicciones, contingencias, realidades encontradas, en correspondencia con un ser humano que tiene un contexto de vida, de raíces culturales, de ambiente familiar y comunitario. Es en esta dinámica educativa, cambiante la investigadora se interpela, como autora de la tesis, como formadora, como trabajadora de un ente educativo, como humana que ve en lo cotidiano lo educativo, y en lo educativo lo cotidiano, como 96 mujer de pueblo que siente necesidad de justicia, ante la ceguera del Estado por políticas educativas y sociales efectivas, como socióloga que observa la omisión de los padres, madres y representantes en la labor de reforzar en sus hijos lo que en buena medida la escuela y la vida les provee. De ahí que, considera la autora de esta tesis, que la antroeducación tiene un carácter dialéctico, puesto que utiliza la exégesis como forma de interpretar la realidad por parte de argumentaciones discursivas con una densidad conceptual, teórica y representacional que permite cobijar la explicación de la escuela y la comunidad hacia múltiples interpretaciones en contextos geo-humanos, desde una perspectiva antropológica, educativa y sociológica. Perspectivas que permiten privilegiar novedosas maneras de apropiación, de mirar, imaginar y de sentir el contexto escolar, asumiendo lo enigmático, lo contingente, lo inédito. Por tanto, plantear la antropoeducación, es una propuesta que vehicula teoría y realidad, para articular el hecho educativo como totalidad. La antropoeducación como compromiso investigativo está direccionada a comprender el panorama contemporáneo donde lo importante es el ser humano, con su carga cultural, su forma de vida, y la cotidianidad como expresión de pluralidades. La antropoeducación puede concebirse dentro de un proceso social continuo, dialógico, diverso, y más aún ante la presencia de una realidad imperante y de características intolerantes. Implica una innovación de la escuela, de su cuerpo docente y no docente, desde los albores de la sensibilidad. 97 En tal sentido, la antropoeducación vinculada con la relación dialéctica escuela-comunidad, se constituye en un punto de conexión que involucra saberes populares, saberes formales, diálogos, y al mismo tiempo es un espacio en conflicto porque visualiza en una realidad, lucha de intereses, hegemonía, confrontación para la construcción de categorías emergentes representadas por la cultura y la educación, aunado a una ciudadanía expresiva y que cada día experimenta sensaciones. Por tanto, la concepción de la escuela es unificar criterios humanos, no separar sentimientos, sino que a través de ello la escuela enseñe la importancia de expresarlo para la vida, hacer esto requiere reformular los contenidos hacia lo humano, en la confrontación de los conflictos, elevando la calidad espiritual en fuentes de sensibilidad y de resiliencia, para formar ciudadanos reaccionarios ante las nuevas exigencias de la sociedad. Ante ello la antropoecuación es un intento de rebeldía, desde los albores de la educación, se asume como un llamado a no simplificar la academia, sin el sentido humano de la vida escolar y de la forma de vida que posee cada comunidad. 98 99 Referencias Althuser, L (1988). Ideologías y aparatos ideológicos del Estado. Kapelusz. Álvarez y otros (2000). Educación dominicana y construcción del conocimiento. Instituto de Santo Domingo. httpp://books.google.co.ve/books Arendt, H. (1993). 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