El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua SITUACIÓN SOCIO-DEMOGRÁFICA La violencia de género se destaca como una violación sistémica y sistemática de los derechos humanos y como un obstáculo para el desarrollo económico, social y democrático en todos los países.1 En América Latina, entre el 30 y 40 % de las mujeres han sufrido alguna manifestación de la violencia de género, como violencia psicológica, física o sexual.2 La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia sexual como “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por parte de otra, con independencia de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo.”3 En la mayoría de los casos la violencia sexual se concentra en el propio hogar y en el entorno cercano de las mujeres. En Centroamérica, la violencia sexual procede principalmente de las parejas y ex parejas íntimas de las mujeres, seguidos de parientes, vecinos, amigos, colegas o allegados. Violencia sexual por pareja intima o ex pareja intima4 o Por ejemplo, las encuestas nacionales de Nicaragua, Guatemala y El Salvador muestran que 13.1, 12.3, y 11.5% respectivamente, de mujeres entre 15-49 años han experimentado violencia sexual por su pareja intima o ex pareja intima alguna vez. Violencia sexual independiente del tipo de agresor5 o En encuestas nacionales de Guatemala, Honduras, Nicaragua y el Salvador de mujeres entre 15-49 años, se encontró que 5.8%, 8.7%, 11.4%, 13.4% reportaron haber experimentado algún tipo de violencia sexual como el abuso sexual o el sexo forzado. 1 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ¡Ni una más!, El Derecho a Vivir una Vida Libre de Violencia en América Latina y el Caribe, 2007. 2 CEPAL, Informe regional sobre Violencia de Género en la Región, 2007. 3 WHO, Reporte Mundial sobre Violencia y Salud, 2003. 4 Honduras: Encuesta Nacional de Salud y Demografía 2005-2006, 2006.Nicaragua: ENDESA 2006-2007, 2008. Guatemala: ENSMI 2008/09, 2010. El Salvador: FESAL 2008, 2009. 5 ibid 1 Violencia sexual en la niñez o adolescencia6 En general, los datos de encuestas nacionales de los cuatro países indican que la niñez y la adolescencia son períodos de alto riesgo para violencia sexual porque la mayoría de las mujeres quienes reportaron violencia sexual en los 4 países reportaron algún tipo de violencia sexual (abuso sexual o sexo forzado) cuando fueron menores de edad. En El Salvador, la mitad de las mujeres con abuso sexual reportó que su primera experiencia de violencia sexual ocurrió a una edad menor de los 15 años, y otro 26%, entre los 15 y los 19 años de edad. Prácticamente 3 de cada 10 mujeres víctimas de sexo forzado (28%) tuvieron la primera experiencia antes de los 15 años, y otras tres de cada 10, entre los 15 y 19 años. En Honduras un 11% de las mujeres son víctimas de abuso sexual antes de los 12 años. En Guatemala, el 37,6% de las mujeres reportó que su primera experiencia de violencia sexual ocurrió a una edad menor de los 15 años. En Nicaragua, casi la mitad de las mujeres reportaron que su primera experiencia de abuso sexual ocurrió a una edad menor de los 15 años (49%), mientras que un cuarto de las mujeres con experiencia de sexo forzado reportó el primer sexo forzado a esa misma edad (26%) Búsqueda de ayuda7 En Honduras, Nicaragua, Guatemala, y El Salvador, de las mujeres que reportaron violencia en los últimos 12 meses, un 32%, 62%, 66%, y 72%, respectivamente, lo contaron a alguien o buscaron ayuda. La mayoría de las mujeres buscaron ayuda de familiares, vecinos, amigos o personas conocidas, incluyendo la iglesia (Por ejemplo: El Salvador 66%, Nicaragua 62%, Guatemala 58.5%). También, las mujeres buscaron ayuda de alguna organización o institución por con menor frecuencia como la policía, juzgados de la Familia, Ministerio Publico, hospital o servicios de salud, sacerdote o líder religiosos, un ONG. (El Salvador 36%, Guatemala 30.7, Nicaragua 26%). Razones para no buscar ayuda8 Es importante destacar si bien una cantidad importante de mujeres buscaron ayuda o le contaron a una persona sobre la violencia, también hay un número importante de mujeres que no acuden a ninguna ayuda o servicio. El porcentaje de las mujeres quienes no buscaron ayuda son: 68% en Honduras, 34% en Nicaragua, 38% en Guatemala y 28% en El Salvador. 6 ibid 7 Honduras: Encuesta Nacional de Salud y Demografía 2005-2006, 2006.Nicaragua: ENDESA 2006-2007, 2008. Guatemala: ENSMI 2008/09, 2010. El Salvador: FESAL 2008, 2009. 8 ibid 2 Entre las principales razones porque las mujeres no buscaron ayuda son: estigma, vergüenza, desconfianza, temor a represalias del perpetrador, no sabía a dónde acudir, temor de a que se terminara la relación. IMPLICACIONES PARA LA SALUD PÚBLICA La violencia sexual puede ser un factor de riesgo par a una gran variedad de enfermedades y condiciones, en vez de sólo un problema de salud.9 Las víctimas de violencia sexual pueden sufrir serias consecuencias en su salud sexual y reproductiva; por ejemplo: infecciones de transmisión sexual (ITS) y/o VIH, embarazo producto de violación, complicaciones ginecológicas como sangrado vaginal o infección, fibromas, e irritación genital, entre otras.10 La violencia sexual en la niñez puede resultar indirectamente en embarazos no deseados e ITS en la adolescencia y adultez, producto de conductas sexuales de riesgo. Un número creciente de investigaciones indican que mujeres con parejas violentas o controladoras tienen un mayor riesgo de infección por VIH.11 La violencia contra las mujeres impacta los sistemas de salud. De acuerdo a datos de encuestas nacionales, en El Salvador y Guatemala, el 24 y 19 %, respectivamente, de las mujeres lesionadas que experimentaron violencia física o sexual por una pareja o ex pareja en los últimos 12 meses, requirieron de atención médica como consecuencia de estas agresiones.12 En su forma más extrema la violencia acaba con la vida de las mujeres. En América Latina y el Caribe existe una alta proporción de casos de femicidio.13 9 Heise L., Ellsberg M. Gottemoeller M., 1999, y Campbell JC., 2002; citados en Ellsberg M. y Heise L.,Researching Violence Against Women: A Practical Guide for Researchers and Activists, World Health Organization (WHO) PATH, 2005. 10 Jewkes et al., 2002; citado en SVRI, 2010 11 Garcia-Moreno C., Watts C., 2000, , Maman S., Campbell JC., Sweat MD., Giele AC., 2000, Dunkle KL., Jewkes RK., Brown HC., et al., 2004; citados en WHO PATH, 2005. 12 Fuentes: El Salvador: FESAL 2008, 2009; Guatemala: ENSMI-2008/09, 2010. 13 El femicidio ha sido definido como la “muerte violenta de mujeres, por el hecho de ser tales” o “asesinato de mujeres por razones asociadas a su género”. La expresión “muerte violenta” enfatiza la violencia como determinante de la muerte y desde una perspectiva penal incluiría las que resultan de delitos como homicidio simple o calificado (asesinato) o parricidio en los países en que aún existe esta figura. El femicidio surge a partir de la insuficiencia que tendría la voz femicidio para dar cuenta de la misoginia (odio a las mujeres) presente en estos crímenes y la responsabilidad estatal al favorecer la impunidad de estos o los crímenes cometidos en la esfera pública. Tomado de: CEPAL, ¡Ni una más! Del dicho al hecho: ¿Cuánto falta por recorrer? (http://www.eclac.cl/mujer/noticias/noticias/2/37892/Niunamas2009.pdf), 2009. 3 IMPLICACIONES EN EL ACCESO A LA JUSTCIA La impunidad perpetúa la aceptación social de la violencia contra las mujeres, el sentimiento y la sensación de inseguridad en las mujeres, y la persistente desconfianza de éstas en el sistema de administración de justicia.14 El porcentaje de casos de violencia sexual que son procesados es significativamente más reducido que el de denuncias. o En Argentina, la evidencia muestra que sólo el 10% de los casos de violencia sexual denunciados derivan en consecuencias legales para los agresores. Esta cifra es aún menor en países como Chile y Ecuador, donde sólo se alcanza el 4%. En Guatemala, esta situación es más crítica pues sólo el 1% de los agresores es sancionado legalmente.15 En un estudio realizado en 10 países de la región se encontró que miembros de la policía a menudo expresaron nociones patriarcales de la violencia contra las mujeres, se mostraron actitudes inapropiadas hacia la sexualidad de éstas y las revictimizaron, lo cual facilitó la impunidad de los agresores.16 En algunos lugares, los procedimientos jurídicos son sumamente complicados y a menudo requieren que las mujeres hagan largos y repetidos viajes para denunciar sus casos. En Centroamérica uno de los factores más importantes que inhiben a las mujeres para levantar una denuncia son los complicados procedimientos y formalidades necesarios.17 Otro obstáculo importante para denunciar es el temor a represalias por parte del agresor. En encuestas nacionales en Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala se preguntó a las mujeres que experimentaron violencia física o sexual por su pareja, por qué no buscaron ayuda, y el 26.1%, el 26%, el 19% y el15.7 % respectivamente, dijeron que tenían miedo al agresor.18 CONSECUENCIAS EL PARA EL DESARROLLO La violencia contra las mujeres tiene importantes costos sociales y económicos, tales como: aislamiento, incapacidad para trabajar, pérdida de ingresos. Entre las mujeres que reportaron lesiones como consecuencia de violencia física o sexual en los últimos 12 meses en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, 19.9%; 19.6% y 16.5% respectivamente de ellas respondieron que faltaron días de trabajo o actividades que generan ingresos debido a la violencia.19 14 Ibid 15 Bianco et al., 2008; citado en SVRI, 2010; y CIDH, 2007. 16 Sagot M., 2005; citado en SVRI, 2010. 17 Ibid 18 El Salvador: FESAL 2008, 2009. Guatemala: ENSMI 2008/09, 2010. Honduras: Encuesta Nacional de Salud y Demografía 2005-2006, 2006. Nicaragua: ENDESA 2006-2007, 2008. 19 Nicaragua: ENDESA 2006-2007, 2008.. El Salvador: FESAL 2008, 2009.. Guatemala: ENSMI 2008/09, 2010. 4 Un estudio de mujeres abusadas en Managua, Nicaragua, encontró que ganaron 46% menos que mujeres que no sufrieron abuso.20 Estudios recientes demuestran que, las mujeres que sufren violencia doméstica tienen menos probabilidad de acceder al apoyo de su familia y su entorno social, que las mujeres que no la han sufrido.21 Investigaciones en la subregión, como las desarrolladas en Guatemala y Honduras, encontraron que las mujeres que sufrieron abuso sexual en la infancia, son aproximadamente dos veces más propensas a experimentar violencia sexual por una pareja íntima en su adultez.22 Este estudio concluye que el abuso sexual a temprana edad, limita las habilidades de las víctimas para protegerse, así como impacta negativamente en su autoestima y en una clara conceptualización sobre el abuso sexual.23 Adicionalmente, la evidencia sugiere que la violencia afecta directa o indirectamente la mortalidad de los niños. Investigaciones en León, Nicaragua, encontraron que los hijos de mujeres que experimentaron violencia física y sexual, fueron seis veces más propensos a morir antes de cumplir los 5 años, que los niños de mujeres que no han sido abusadas.24 CONTACTO Kathy Taylor Especialista en programas de género, UNFPA (507) 305 5516, [email protected] 20 Morrison AR., Orlando MB., 1999; citado en WHO, World Report on Violence, 2002 21 Ellsberg et al., 2000, y Montaño, 2007; citados en svri, 2010 22 Speizer et al., 2008; citado en SVRI, 2010. . 23Aisling-Monemi K. et al., 2002; citado en WHO, 2002. 24 Aisling-Monemi K. et al., 2002; citado en WHO, 2002. 5