SCARTD. TRACTAMENT DEL DOLOR Técnicas minimamente invasivas: Infiltraciones. Dr. Andres Ancor Serrano. Servicio de Anestesiología y Reanimación. Unidad de Dolor Crónico. Hospital Universitario de Bellvitge. INDICE: Introducción Definiciones Básicas. Niveles de Evidencia y de Recomendación. Técnicas en el Miembro superior. Técnicas en el Miembro inferior. Técnicas en la Columna Bibliografía recomendada Introducción. En esta sección se comentaran pinceladas de aproximación para adquirir unos conocimientos básicos sobre las diferentes técnicas mínimamente invasivas en el tratamiento del dolor crónico, y el estándar sobre sus niveles de evidencia, cuando los haya, y recomendaciones. Se pretende la capacitación para poder diferenciar entre las técnicas, con su idoneidad y sus indicaciones. No se pretende un conocimiento avanzado para la correcta realización de las técnicas, sino para, según un diagnóstico diferencial previo, poder tener la capacidad de elección de la o las técnicas idóneas para intentar un tratamiento básico para paliar y/o modular un dolor crónico. Definiciones Básicas. El dolor crónico es un fenómeno complejo y multifactorial que persiste 6 (seis) meses tras una herida y/o tras el curso natural de una enfermedad aguda, o el tiempo razonable para que una herida comparable cicatrice; que esté asociado a un proceso patológico crónico que cause dolor continuo o intermitente por meses o años; que pueda continuar en presencia o ausencia de una patología que no pueda ser manejable con métodos de control de dolor rutinarios, nunca llegando a la curación. Un estándar se refiere a aquello que se puede aplicar a la mayoría de los pacientes, con preferencias según conveniencias del paciente y facilidad de administración sin comprometer la eficacia del tratamiento ni la morbilidad. Las técnicas mínimamente invasivas son aquellas que se realizan con una intervención sobre el cuerpo sin necesidad de cirugía ni ambiente quirúrgico, pero sí de técnicas estériles. Son intervenciones ambulatorias, que no requieren de servicios anestésicos para su realización. Intervenciones con aguja o catéteres sobre puntos diana de dolor, ayudados por técnicas de imagen para la correcta colocación de la punta de la aguja o del catéter. En EEUU, entre 1997 y 2006 el número de técnicas mínimamente invasivas espinales aumentó un 237% y el número de pacientes aumentó un 169%. Esto se debe a la incidencia y prevalencia del dolor crónico. El dolor torácico crónico tiene una incidencia estimada del 3%-26% y un rango de prevalencia del 5%-34%. La prevalencia del dolor crónico de espalda (DCE) está estimada en un 30%, con un rango 15%-45%. Para elegir un tratamiento mínimamente invasivo hay que valorar los estándares publicados según los siguientes niveles de evidencia y de recomendación: Niveles de evidencia según la USPSTF (US Preventive Services Task Force): • • • • • Nivel I: Evidencia de mínimo 1 ECC (Ensayo Clínico Controlado) randomizado correctamente o múltiples estudios diagnósticos realizados correctamente. Nivel II-1: Evidencia de un ECC bien diseñado SIN randomizar o un estudio diagnóstico realizado correctamente del mismo tamaño muestral. Nivel II-2: Evidencia de un estudio diagnóstico realizado correctamente con un tamaño muestral de menor tamaño. Nivel II-3: Evidencia de múltiples series con o sin intervención. Resultados dramáticos obtenidos por experimentos no controlados. Nivel III: Opiniones de autoridades respetadas, basadas en experiencia clínica y casos clínicos aislados o comités de expertos. Niveles de RECOMENDACIÓN: • • • • • 1A (recomendación fuerte con evidencia de alta calidad): El Beneficio claramente supera los riesgos o las cargas, o viceversa. Evidencia de ECC sin limitaciones importantes o evidencia abrumadora de estudios observacionales. Se puede aplicar sin reservas en la mayoría de pacientes y la mayoría de circunstancias. 1B (recomendación fuerte con evidencia moderada): El Beneficio claramente supera los riesgos o las cargas, o viceversa. Evidencia de ECC con limitaciones importantes, fallos metodológicos o evidencia fuerte de estudios observacionales. Se puede aplicar sin reservas en la mayoría de pacientes y la mayoría de circunstancias. 1C (recomendación fuerte con evidencia de poca o muy poca calidad): El Beneficio claramente supera los riesgos o las cargas, o viceversa. Evidencia de estudios observacionales o series de casos. La recomendación puede cambiar si aparecen evidencias de mayor calidad. 2A (recomendación débil con evidencia de alta calidad): Beneficios se aproximan a los riesgos o cargas. ECC sin limitaciones importantes o evidencia abrumadora de estudios observacionales. La acción a tomar depende de la circunstancia de cada paciente o los valores sociales. 2B (recomendación débil con evidencia moderada): Beneficios se aproximan a los riesgos o cargas. Evidencia de ECC con limitaciones importantes, fallos metodológicos o evidencia fuerte de estudios • observacionales. La acción a tomar depende de la circunstancia de cada paciente o los valores sociales. 2C (recomendación débil con evidencia de poca o muy poca calidad): Poca certeza en la estimación del balance riesgo/beneficio. Evidencia de estudios observacionales o series de casos. Otras alternativas pueden ser igualmente razonables en la valoración terapéutica. Existen diferentes clasificaciones de tipos de técnicas intervencionistas: Se pueden clasificar por Diagnósticas vs. Terapéuticas, por localización anatómica (articulación, músculo o nervios) o por región (miembro superior, miembro inferior, o columna). Hay para todos los gustos. La estrategia más lógica consiste en diferenciarlas por región, luego dentro de ellas diferenciarlas por localización anatómica, y finalmente dividirlas entre diagnósticas o terapéuticas. La base teórica de los bloqueos de control diagnósticos se basan en el hecho de que el paciente sufre dolor desde un punto diana de una determinada estructura. Si esa estructura o punto diana se anestesia, se debería alcanzar un alivio completo de su algia. Repetir el bloqueo diagnóstico aumenta la precisión del examen al buscar la consistencia de la respuesta a diferentes anestésicos locales. No obstante no siempre es así, dado que los pacientes en ocasiones tiene más de un punto diana causante de su algia y el alivio no es completo. Otras veces no existe una consistencia entre el tiempo del alivio y la duración del anestésico dado que existen fenómenos paradójicos de mejoría terapéutica con el bloqueo diagnóstico. Además, un doble bloqueo diagnóstico encarece el tratamiento y aumenta el riesgo de falsos negativos. Una vez se realiza un bloqueo diagnóstico con anestésico local posteriormente se procede a realizar el bloqueo terapéutico, instilando diferentes medicamentos o radiofrecuencia, en función del alcance de la lesión y la intención terapéutica. Cada tipo de medicación a instilar (corticoides de diferente potencia, ketamina, clonidina, opioides, ácido hialurónico, fenol, etc..) tiene también diferentes niveles de evidencia. Este texto no es el apropiado para la discusión sobre las diferentes alternativas farmacológicas y/o la radiofrecuencia en los bloqueos terapéuticos. Las contraindicaciones son siempre las mismas para toda técnica intervencionista. En alguna ocasión pueden existir contraindicaciones relativas al bloqueo específicamente. En general, las contraindicaciones para técnicas mínimamente invasivas son: coagulopatía, procesos infecciosos concurrentes, patología médica aguda o crónica grave descompensada, embarazo (para técnicas fluoroscópicas) y antecedentes de reacción adversa a los fármacos empleados. Las complicaciones comunes a estas técnicas mínimamente invasivas son hemorragia, infección, exposición a radiaciones ionizantes (cuando se utilice como medio de control de imagen las técnicas de radiología), inyección intrarterial o intravenosa, y los efectos de la medicación. Cada tipo tiene también unas posibles complicaciones propias de su localización. Aunque se explicarán las diferentes opciones de técnicas mínimamente intervencionistas en el miembro superior e inferior, dónde existen mayores niveles de evidencia y de recomendación son el las técnicas de columna, dado que la columna en toda su extensión es la 2ª causa más frecuente de consulta de dolor, después de las cefaleas. Técnicas en el Miembro Superior 1. Bloqueos nerviosos a. Plexos: Los procedimientos y técnicas que se realizan son exactamente las mismas que en un bloqueo de anestesia regional para procedimientos quirúrgicos. La diferencia consiste en que el bloqueo se realiza para facilitar una rehabilitación de una anquilosis articular, o para el tratamiento de un dolor regional complejo, aprovechando la analgesia conseguida y el efecto de bloqueo simpático. Se suele actuar sobre el plexo axilar predominantemente, dado que los pacientes son ambulatorios y marchan con el catéter, si se utiliza un catéter, a domicilio. Nivel de evidencia I con recomendación 1B (fuerte). b. Ganglio estrellado: Técnica conocida desde 1934. El ganglio estrellado está localizado posterior a la arteria carótida, y anterior a la apófisis transversa de entre la 6ª-7ª vértebra cervical. Es un bloqueo de la parte anterior del cuello, pero su acción se determina por un bloqueo del sistema nervioso simpático. Es un bloqueo útil para el tratamiento de las siguientes patologías: síndrome regional complejo del miembro superior, dolor neuropático, neuralgia postherpética, miembro fantasma, enfermedad de Paget y carcinomas, vasoespasmos, enfermedad de Raynaud, esclerodermia, linfedemas y arteriopatías. Nivel de evidencia I con recomendación 1B (fuerte). c. Supraescapular: Este nervio es puramente sensitivo y, perteneciente al plexo interescalénico o cervical, se aísla muy rápidamente para pasar a inervar una mayor parte de la articulación del hombro, pasando por vallécula de la espina escapular. Es un bloqueo muy útil para el tratamiento de hombro congelado, o tendinitis crónicas del músculo supraespinoso y/o manguito de los rotadores. Su nivel de evidencia es II-1 con recomendación 1B (fuerte). d. Túnel carpiano: El síndrome del túnel carpiano aún siendo muy habitual, no siempre un EMG (electromiograma) resuelve su diagnóstico diferencial de una cervicobraquialgia por hernia discal o artrosis facetar con dolor neuropático del territorio del nervio mediano. Un bloqueo Diagnóstico a nivel del túnel carpiano a veces resuelve este problema. Hay muy poca evidencia sobre su tratamiento definitivo no quirúrgico, aunque empiezan a existir series que dan evidencia por la radiofrecuencia pulsada o la tenotomía percutánea no quirúrgica a ese nivel. Nivel de evidencia II-3 ó III. Recomendación 2B para el bloqueo diagnóstico y 2C para el tratamiento. 2. Bloqueos articulares: Se pueden realizar bloqueos en cualquier articulación, pero por incidencia y prevalencia, el de mayor intervencionismo es el de la articulación del hombro. a. Hombro: la articulación del hombro es muy compleja desde un punto de vista anatómico. Hay que tener profundos conocimientos de la articulación previo a realizar algún tipo de intervención en ella, dado que existen tendones y arterias cruciales y estructuras nobles nerviosas (plexo axilar) que pasan por su proximidad inmediata. Aún existiendo descritas numerosos puntos de acceso, la norma es realizar la aproximación en su cara posterior y la zona craneal, en el “piso superior” de la articulación, donde existe menos probabilidad de complicaciones. 3. Bloqueos interfasciales y musculares: En la región de la cintura escapular están alojados la mayor parte de los músculos responsables de los movimientos del miembro superior. Una patología álgica muy frecuente es el síndrome miofascial. Éste se caracteriza por un dolor originado por contractura muscular mantenida. La región cervical y de cintura escapular es una zona muy habitual para éste síndrome, dado que la tensión acumulada en según qué tareas profesionales o por el estrés suele coincidir con contractura mantenida de los músculos paraespinales cervicales o de cintura escapular. Así pues la infiltración de puntos gatillo (puntos de contractura máxima), musculares o interfasciales es muy frecuente en esta zona. Los bloqueos interfasciales son un tipo de aproximación reciente e innovadora. Aparecen tras la teoría y demostración anatómica de que los nervios se aproximan a su punto diana recorriendo entre fascias musculares y no dentro de los músculos. Así, antes de realizar una punción de un músculo, con la consiguiente destrucción de fibras, que luego cicatrizarán y generarán depósitos de calcio; se le da prioridad al bloqueo del nervio que inerva dicho músculo. Dado que son nervios muy difícilmente localizables, y con mucha variabilidad anatómica, se realiza un “síndrome compartimental” con anestésico local en la fascia de dos grupos musculares y se consigue el bloqueo efectivo de ese nervio. Los más frecuentes son los que comparte el trapecio con otros grupos como el elevador de la escápula, esplenio etc.. Nivel de evidencia III con recomendación 2B/2C. Técnicas en el Miembro inferior 1. Bloqueos nerviosos a. Femorocutáneo: Nervio sensitivo puro. De muy difícil localización, tanto por ecografía, como por estimulación. Responsable de la meralgia parestésica. Como tratamiento se puede realizar una neurolisis química o eléctrica por radiofrecuencia. Pero no suele ser una técnica fiable, dado que finalmente pueden aparecer neuromas que reproduzcan la clínica. Evidencia II-1/II-2 y recomendación 1B. b. Geniculados + safeno: Es una aportación reciente para el tratamiento de la gonalgia en aquellos casos en los que el bloqueo intrarticular no es posible. Son otros nervios de muy difícil localización. Excepto el safeno, los geniculados son ramas sensitivas puras. Se puede realizar una neurolisis, cómo en el femorocutáneo. Al ser una técnica descrita recientemente su evidencia es escasa y no hay recomendación en este sentido. c. Peroneo lateral: Nervio encargado de la inervación sensitiva del pie, y de su planta en particular. Técnica sobre la que se actúa para intentar una aproximación terapéutica sobre la fascitis plantar, sin intervenir en dicha fascia. Técnica igualmente reciente, aunque con algo más de temporalidad que la anterior. No existe evidencia suficiente como para elaborar una recomendación. 2. Bloqueos articulares a. Cadera: La artrosis de cadera y el dolor de cadera, aún siendo muy frecuente, lo es mucho menos que la gonalgia. Además, su tratamiento conservador es menos exitoso que el de la rodilla. Las técnicas intervencionistas sobre la cadera son menos frecuentes debido a que los pacientes son o no son quirúrgicos con más claridad. Existe otro componente que limita las infiltraciones en la cadera: la arteria circumfleja que de realizarse una punción accidental resulta en necrosis avascular de cabeza de fémur; la complicación más temida en este tipo de intervenciones. El acceso a la articulación, se hace más complicado. No obstante, gracias al desarrollo y uso de la ecografía, este factor limitante se está resolviendo, y el uso de técnicas intervencionistas en esta articulación va aumentando progresivamente. Existen varios abordajes descritos (lateral, en plomada, siguiendo el axis del fémur). Igualmente, existen diferentes opciones terapéuticas, desde la clásica con anestésico local y corticoides, hasta la radiofrecuencia, pasando por el ácido hialurónico y el ozono. No hay evidencia que determine una técnica u opción terapéutica sobre otra. Todavía están en discusión. Sí está claro un beneficio a medio plazo de las intervenciones terapéuticas, lo que permiten una mejora de la calidad de vida hasta la cirugía. Evidencia nivel II-1 y recomendación 1B. b. Rodilla: Las intervenciones sobre la articulación de la rodillas son más frecuentes. Esto se debe a varios factores, entre los que se encuentran una mayor prevalencia y una actitud conservadora en muchos más casos que en la articulación de cadera. Hay que diferenciar en la articulación de la rodilla en procedimientos sobre rodilla sin o con prótesis. Existen cuadros de gonalgia no resueltos tras la intervención quirúrgica con prótesis de rodilla. Aún no se conoce muy bien su mecanismo. Se postula una sensitización (o memoria del dolor) preexistente que no se resuelve tras a cirugía. Así pues, las intervenciones sobre una rodilla SIN prótesis son en sí como las de la cadera, con mayor facilidad de acceso y muchos más estudios. Siguen si quedar diferenciadas las opciones terapéuticas, aunque hay una tendencia en la evidencia a que la opción con ácido hialurónico y la radiofrecuencia (mecanismos mecánicos-biológicos sobre el cartílago articular) tienen un mayor tiempo de acción que el anestésico local+ corticoides u ozono (cuyos mecanismos son antiinflamatorios). Nivel 1 y Recomendación 1ª. Las opciones en la articulación CON prótesis son más limitadas. Aunque hay quien postula intervenciones intrarticulares, una complicación de artritis séptica sobre una prótesis no compensa el balance beneficioriesgo. La alternativa más habitual es intervenir sobre los nervios de la cápsula articular (geniculados+femorocutáneo. Ver arriba). Técnicas de la Columna: 1. Bloqueos a nivel Cervical: a. atlanto-occipital y atranto-axial: Son bloqueos con un beneficio-riesgo no muy claro. Su riesgo potencial es, aunque poco frecuente, muy severo (lesión nerviosa con resultado de tetraplejia), lo cual ha dejado este tipo de bloqueos en desuso. b. ramo medial: también llamado bloqueo articular facetar, o de la articulación zigoapofisaria. Es un bloqueo que necesita muy poco volumen (escasamente <1cc) para su realización. La punción diagnóstica tiene un nivel de evidencia I o II-1. Indicado en pacientes con dolor somático cervical o no radicular en miembros superiores proximalmente con EVA>6 y con dolor continuo o intermitente que causa problemas funcionales al paciente de mayor de 3 meses de duración. Las complicaciones propias son punción dural, meningitis química y difusión dural, peridural o subdural. Aparte, por estar en la zona cervical, también puede aparece neumotórax como complicación añadida. El bloqueo terapéutico se realiza cuando existe una respuesta positiva para el diagnóstico con una mejoría del 80%, con un nivel de evidencia II-1 ó II-2 y un grado de recomendación fuerte (1B ó 1C) tanto para cervicales, torácicos o lumbares. Si la neurotomía se realiza con radiofrecuencia, el nivel de evidencia es el mismo, con un nivel de recomendación 1C, tanto para cervicales como lumbares. c. Epidural: ver sección de bloqueos a nivel lumbar. 2. Bloqueos a nivel Torácico: a. Ramo medial: también llamado bloqueo articular facetar, o de la articulación zigoapofisaria, igualmente se necesita poco volumen, pero algo mayor que en la zona cervical, dado que la rama medial de la raíz posterior es muy variable en su recorrido por la apófisis transversa. La punción diagnóstica tiene un nivel de evidencia II1. Indicado en pacientes con dolor somático torácico con EVA>6 y con dolor continuo o intermitente que causa problemas funcionales al paciente de mayor de 3 meses de duración. No hay evidencia para la nuerotomía con radiofrecuencia en la zona torácica. Complicaciones iguales a las cervicales. En la región torácica, al igual que en las cervicales, no se descarta el neumotórax como complicación específica al lugar de punción. b. Epidural: ver sección de bloqueos a nivel lumbar. 3. Bloqueos a nivel lumbar: a. ramo medial: también llamado bloqueo articular facetar, o de la articulación zigoapofisaria, igualmente el volumen a administrar es cómo en las cervicales. Las complicaciones no difieren de las técnicas en las cervicales. Evidencia I o II-1 para el bloqueo diagnóstico, con un grado de recomendación fuerte. Indicado en pacientes con dolor somático lumbar o no radicular en miembros inferiores proximalmente con EVA>6 y con dolor continuo o intermitente que causa problemas funcionales al paciente de mayor de 3 meses de duración. La neurotomía con radiofrecuencia en la zona lumbar tiene un nivel de evidencia II2/II-3. b. epidural: Principalmente infiltración con esteroides. Difiere en volumen, en punto de entrada al espacio peridural, en indicaciones y nivel de evidencia. i. caudal: cualquier tipo de dolor lumbar que no mejora de manera conservadora, con o sin dolor referido a miembro inferior, negativo para sacroilíaco o facetar; preferiblemente en lumbar bajo con dolor sacro acompañante, postquirúrgicos, bilaterales o multiniveles. Evidencia nivel I con recomendación fuerte (1A/1B). Pero nivel II si se trata de síndrome postquirúrgio o estenosis del canal, con recomendación fuerte (1B/1C). ii. Interlaminar: Indicada en hernia discal, radiculopatía y estenosis del canal. A nivel cervical, evidencia II-1. A nivel lumbar nivel II-2 (recomendación fuerte 1C para alivio a corto plazo, y 2B, débil, para largo plazo) para lumbalgia secundaria a hernia discal y nivel III (recomendación 2C, muy débil) en estenosis espinal o con ausencia de hernia discal. iii. Transforaminal: indicada para cualquier dolor lumbar o dolor referido en miembro inferior, con nivel de recomendación 1C (fuerte). c. articulación sacroilíaca: La punción diagnóstica tiene un nivel de evidencia II-2. Está indicada cuando el dolor lumbar máximo está concentrado en la zona inferior a la L5 y no hay otra cuadro clínico posible que lo explique. Las complicaciones específicas de esta técnica se refieren a aquellas de la punción del nervio ciático accidentalmente. No existe evidencia disponible para intervenciones terapéuticas en este nivel, y por lo tanto tampoco una recomendación. d. Bloqueos musculares: el comportamiento y el razonamiento de este tipo de técnicas es igual a lo explicado en los bloqueos musculares del miembro superior. La diferencia radica en que en la columna hay 3 grupos musculares con unos síndromes muy bien definidos. Éstos se corresponden con músculos responsables de la erección de la columna vertebral (cuadrado lumbar y psoas) y con la movilización de la cadera (músculo piramidal o piriforme, que por su íntima relación con el nervio ciático origina una clínica similar). Tienen evidencia II-1 con recomendación 1B si el diagnóstico se hace con precisión. i. Cuadrado lumbar o Psoas: Son técnicas paravertebrales lumbares. Ambas técnicas son muy parecidas tanto por escopia como por ecografía. El test diagnóstico se realiza con anestésico local y la infiltración terapéutica con toxina botulínica. Aparte de las complicaciones comunes, hay que tener especial cuidado con estructuras retroperitoneales como el riñón, próximo al cuadrado lumbar, o incluso el plexo lumbar en el psoas. ii. Piramidal: Dada su proximidad y relación con el nervio ciático a su salida del plexo sacro, la contractura de este músculo suele dar una clínica muy parecida a la ciatalgia. La punción diagnóstica y terapéutica es igual a la anterior. No obstante hay dos complicaciones importantes a tener en cuenta. La zona tendinosa está poco vascularizada y una punción en ese lugar puede originar una necrosis; y la punción con toxina botulínica se debe hacer con estimulación para evitar una punción del ciático, o difusión de la toxina a este nervio. Evidentemente existen muchas más técnicas de las arriba descritas, pero las descritas aquí son las más básicas. Y aún en este tipo de técnicas el grado de complejidad puede aumentar aún más. Lo importante y lo que uno debe sacar en claro antes de abordar un intervencionismo para el tratamiento del dolor es que existen diversas vías de abordaje, varias con una evidencia limitada, y las que tienen evidencia y grados de recomendación, no siempre son evidencias fuertes. Por lo tanto, antes de realizar una aproximación hay que evaluar si esa técnica puede ser la más adecuada para ese paciente, que no tiene por qué ser la misma técnica para otro paciente similar con un cuadro clínico parecido. Bibliografía recomendada: -Benzon HT, Connis RT, De Leon-Casasola OA, Glass DD, Korevaar WC, Cynwyd B, Mekhail NA, Merrill DG, Nickinovich DG, Rathmell JP, Sang CN, Simon DL. Practice Guidelines for chronic pain management: an updated report by the American Society of Anesthesiologists Task Force on Chronic Pain Management and the American Society or Regional Anesthesia and Pain Medicine. 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Depósito legal: M-1 1940-2010. -Unidades de Dolor. Realidad hoy, reto para el futuro. Carme Busquets y Mª Victoria Ribera. Monografies Mèdiques de l’Academia de Ciències Mèdiques de Catalunya i de Balears. 2002. Depósito legal: Gi-1592-02. AVANZADA: -Bonica Terapéutica del Dolor. John D. Loeser, Stephen H. Butler, C. Richard Chapman, Dennis C. Turk. Tercera edición. McGrawHill Interamericana Editores. 2003. ISBN 0-683-30462-3.