Europa Medieval - Clase de Historia

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LA EUROPA MEDIEVAL Y EL CRISTIANISMO
LA EDAD MEDIA Y LA CONFIGURACIÓN DE LA IDEA DE
EUROPA
año 710 gracias al florecimiento y fuerza expansiva del ideario
político-religioso de Mahoma. A partir del encuentro de
elementos culturales greco-romanos, judeo- cristianos, germanos
y árabes se irá configurando Europa como entidad cultural.
Aproximación histórica y división temporal de la Edad Media.
La Edad Media es el
período intermedio entre la
Antigüedad y la Edad Moderna. Se
desarrolló entre los siglos V y XV
d.C. Lógicamente, el paso de una
época a otra es gradual; por ello no
todos los historiadores valoran los
mismos
hechos
como
significativos.
Lo realmente cierto es que
fueron mil años de historia. En
ellos se desarrolló una civilización
que se basó en la cultura
grecolatina y que sirvió de
fundamento a la cultura moderna.
Durante la Edad Media se fusionaron pueblos y razas, se
formaron los idiomas de Europa y las nuevas nacionalidades.
Aparece la visión cristiana de mundo como elemento unificador
de la Europa Medieval. Se conforma el Poder Temporal del
Papado. Presenta tres grandes centros políticos, culturales y
económicos: El Imperio Bizantino, la civilización islámica y los
reinos cristianos de Occidente.
De esta forma, podemos sostener que el mundo
medieval está formado por tres grandes civilizaciones: la
islámica, que se extiende por el Cercano y Medio Oriente, el
norte de África y el sur de España; el Imperio Bizantino en
Europa Oriental; y los reinos cristianos occidentales. Estos
últimos nacen de la desintegración del Imperio Romano de
Occidente, ante las invasiones de los pueblos germánicos en el
siglo V.
Dentro de los diez siglos de la época medieval es
posible distinguir dos períodos en que se divide la edad media,
estos corresponden a la:
 Alta Edad Media, que va desde los siglos V al IX d.c.
 Baja Edad Media, que se desarrolla entre los siglos X
al XV d.c.
La Alta Edad Media fue el resultado de las invasiones
germanas sobre el Imperio Romano. La civilización latina se
desintegra, pero se inicia la labor cultural y evangelizadora de la
Iglesia. Es el período de fusión de los aportes germano, romano
y cristiano. Ello madurará como una cultura propia en la Baja
Edad Media, naciendo la actual “cultura occidental y cristiana”.
Los Germanos
En el centro y norte de Europa vivía un pueblo
indoeuropeo, originalmente nómade, hasta que la barrera
romana le obligó a detener su peregrinación y hacerse
sedentario, formando pequeños poblados. Eran los germanos,
integrados por una diversidad de grupos entre los que se
encontraban los francos, alamanes, burgundios, vándalos,
ostrogodos y visigodos, a quienes los romanos denominaban
bárbaros, es decir, extranjeros.
Los germanos no constituían un Estado unificado, se
organizaban sobre la base de una autoridad patriarcal que tenía
dos pilares: la familia, como célula básica, y un antepasado
común como elemento unificador. La religión de los germanos
era naturalista, es decir, adoraba a las fuerzas de la naturaleza y
se regían por sus principios. Su dios principal era Odín, quien
además de ser padre de los dioses, era el dios de la guerra, lo que
anticipa la importancia de esta actividad en la cultura germana.
Hacia el siglo IV, todos los pueblos germanos estaban
prácticamente convertidos al cristianismo, debido a la tarea
evangelizadora de los misioneros de la Iglesia romana.
Este pueblo era ganadero, practicaban una agricultura
rudimentaria; sus actividades más importantes eran la caza y la
guerra. Esta última, formaba parte de sus vidas como algo
natural, le dedicaban tiempo completo y poseían complejos
sistemas de organización para desarrollar con éxito las empresas
bélicas que iniciaban; un grupo de hombres libres se unía al jefe,
al que juraban absoluta fidelidad comprometiéndose a seguirlo
hasta la muerte en la realización de una empresa guerrera. Los
guerreros eran el grupo más importante y poderoso de la
sociedad, a ellos correspondía constituir la Asamblea General
que era el órgano supremo de gobierno y se reunía cada dos
semanas. En ella se adoptaban las decisiones más importantes,
como la elección de los reyes y la administración de justicia que
–al no estar escrita- se regía por la costumbre o norma
consuetudinaria. La asamblea formada por los guerreros excedía
incluso la propia autoridad del rey, pues ellos tomaban las
decisiones más importantes, a partir de una propuesta de la
corona real. Al igual que en la sociedad romana, entre los
germanos existía la esclavitud, condición que podía adquirirse
por nacimiento, cautiverio, o por haber perdido la libertad en un
juego. Los esclavos germanos trabajaban en beneficio de un
señor, a quien entregaban
LA ALTA EDAD MEDIA
Las invasiones Bárbaras y los reinos germánicos.
Al terminar el siglo V, después de unos 1.200 años de
dominio romano en el mundo mediterráneo, se producen en
Europa una serie de acontecimientos que cambiarán el panorama
del mundo occidental.
La decadencia del Imperio Romano facilitó la invasión
de los germanos que ocuparon el territorio
europeo al norte de los ríos Rhin y Danubio, pero ellos, a su vez,
se ven empujados por la llegada de pueblos asiáticos en el viejo
continente. Así fue como los reinos bárbaros (germanos) irían
configurando la nueva imagen de Europa, aunque eso no
significaba que la
cultura del viejo Imperio Romano dejara de existir, porque los
pueblos germanos asimilaron una gran parte de ella y porque
Bizancio se encargaría después de conservarla y desarrollarla.
Configurados los reinos germánicos, convivirá además
en el continente europeo el mundo islámico, presente desde el
parte del producto de su trabajo, para que éste pudiera dedicarse
plenamente a la guerra o a la caza.
A partir del siglo IV, pueblos nómades como los
Hunos, provenientes de Asia Central, ejercieron un empuje
sobre Europa que precipitó a los germanos a iniciar sus primeras
incursiones violentas más allá de los límites del Imperio. Ante
las oleadas migratorias de los germanos, Roma tomó la
determinación de legalizar su presencia. Para ello creó contratos
de federación que permitieron a los foederati retirar alimentos
de los almacenes públicos y, más tarde, adquirir tierras donde
pudieran instalarse y organizar su trabajo. Los territorios
ocupados con este procedimiento, y que tuvieron que ser
abandonados por sus antiguos poseedores, formaron pequeños
reinos, donde el monarca bárbaro tenía completo poder, no sólo
sobre sus tribus, sino también sobre los romanos que habitaban
la región. Con el tiempo, las prerrogativas de los foederati
fueron aumentando y sus jefes o reyes llegaron a ocupar altos
cargos en la administración romana y en el ejército, al tiempo
que iban asimilando su cultura.
La nueva imagen de Europa, después de la caída del
imperio romano, muestra lo que sería la distribución futura de
las naciones europeas, y que procede de la instalación de los
pueblos germanos en el continente: Visigodos en Hispania,
Francos en la Galia, Ostrogodos en Italia, Dalmacia e Iliria,
Anglos y Sajones en Inglaterra, Burgundios en la Borgoña y
Vándalos en África. La Europa que surgía era resultado de la
síntesis de tres elementos: la base romana preexistente, el
elemento diferenciador constituido por cada pueblo germano
concreto, y el cristianismo como un lazo de unión que supera las
diferencias entre todos. Durante este proceso de integración
también se aceleró el proceso de descomposición del comercio,
la circulación monetaria y la vida urbana; la economía se
ruralizó1, haciéndose autárquica, y el conocimiento y la cultura
se convirtió en un privilegio guardado solo para los religiosos.
Los Hunos
Uno de los pueblos temidos por el Imperio Romano
fue, sin duda, el de los Hunos, que alcanzó su mayor poderío
con Atila (432-0453), el rey que supo agrupar todas las tribus
dispersas.
Los Hunos procedían del Asia Central e iniciaron su
éxodo a Europa hacia el año 374. Habituados a sus carretas y
caballos, eran especialmente belicosos.
De tez amarilla, barbilampiños, si se les preguntaba
quienes eran, respondían: “lung”. Los romanos, suavizando el
termino, los llamaron “Hunos.”
Desde los comienzos de su éxodo, los hunos
recorrieron el Asia occidental, llegaron hasta el Volga, lo
rebasaron y, cruzando el Dniéster, alcanzaron el Danubio. Allí
se juntaron con otros pueblos que habían descendido por los
afluentes del gran río.
Los Francos
Se asentaron en las Galias como aliados de un pequeño
Estado romano, al que defendían del peligro de los hunos, de los
ostrogodos y de los piratas sajones. A comienzos del siglo VI
habían logrado someter a los alamanes, expulsar a los
ostrogodos y derrotar a los visigodos.
La gran extensión del reino franco condujo a la
necesidad de recompensar con grandes fortunas a determinados
individuos encargados de controlar el paso de los invasores. Así
se desarrolló una clase social privilegiada, una aristocracia
desconocida hasta entonces entre los francos y que cada vez se
hacia más poderosa. La vulgarización del latín y los aportes
lingüísticos francos dieron lugar a la formación de un idioma
peculiar que más tarde cristalizaría en el actual idioma francés.
El creador del reino franco fue Clodoveo (465-511), la
más brillante figura de la dinastía merovingia. Lo consiguió en
lucha contra los alamanes, a los que venció en Tolbiac (496),
proclamándose rey del territorio comprendido entre el Mosa y el
Loira. Años después expulsó a los ostrogodos de Tours. Por fin,
en el 507 derrotó al rey visigodo Alarico II en Vouillé,
apoderándose del sur de la Galia.
Elemento de cohesión muy importante en la sociedad
galorromana fue su conversión al catolicismo.
Tras Clodoveo, sus inmediatos sucesores redondearon
el Estado Merovingio, absorbiendo a los burgundios. Sin
embargo, la dinastía fue debilitándose, sus últimos
representantes fueron llamados “reyes holgazanes”, dando la
posibilidad de entregar las funciones de gobierno a unos altos
funcionarios: los mayordomos de palacio.
Así, cuando los musulmanes irrumpen en Francia.
Carlos Martel, uno de estos mayordomos, los detiene en Poitiers
(732). A su familia pertenece Pipino el Breve, que tras derrotar
al último merovingio, Childerico, se proclamó rey de los
francos. Se inició, de este modo, una nueva dinastía: la dinastía
carolingia, llamada así porque su principal representante fue
Carlomagno, hijo y sucesor de Pipino.
Los Visigodos
A mediados del siglo V, se encontraban asentados al
sur de Francia y al norte de España, desde donde iniciaron una
expansión que terminará con el dominio de toda la Península
Ibérica. Los visigodos ejercieron un dominio militar absoluto
sobre el pueblo hispano romano, que se vio sometido a una
burocracia al servicio de la nobleza visigoda.
La unión entre el pueblo godo y el hispano romano, que
se realizó sin gran dificultad, teniendo un papel fundamental en
este entendimiento la legislación que consagró las mismas leyes
para unos y otros. El uso del latín como lengua escrita fue
perdiéndose y comenzaron a formarse las distintas hablas
hispánicas: gallego, portugués, castellano y catalán. La
1
Proceso en que la población abandonó las ciudades y comenzó a
habitar el campo, retornando a una economía natural basada en la
agricultura.
transformación más importante fue el creciente predominio de
una aristocracia que, a la larga, produjo el debilitamiento del
poder real y abrió el camino a la sociedad feudal.
Los Ostrogodos
Ocuparon la península Itálica y tuvo una existencia de
apenas sesenta años (493 al 553) en los que Teodorico, su más
importante monarca, intentó conciliar en armonía la cultura
romana con los elementos ostrogodos, siendo considerado como
el “último soberano de Occidente”.
Este reino germano conservó y cultivó el legado
cultural romano, ocupando en puestos estatales a hombres
dedicados a la gramática, al derecho y a la medicina. Puede
afirmarse que este reino ostrogodo tuvo el mérito de transportar
el legado del Imperio de Occidente a la naciente Edad Media
europea.
El imperio de Carlo Magno
De todos los reinos germánicos establecidos en la zona
del Imperio Romano de Occidente el más duradero fue el de los
francos en las Galias. En el siglo VIII, d.C. la dinastía
merovingia había sido desplazada por Pipino el Breve, cuyo hijo
Carlos el Grande condujo el reino franco a su momento de
máximo auge, convirtiéndolo en Imperio. Carlo Magno (768814) se propuso restaurar la unidad perdida del imperio
Romano, para lo cual emprendió una serie de campañas
militares contra los lombardos de Italia, los sajones en Alemania
y los árabes en España. Sus victorias le permitieron fundar un
extenso Imperio del que fue coronado emperador en Roma por
el Papa León III, el día de navidad del año 800. Resurgía así el
Imperio Romano de Occidente, que abarcaba desde el Atlántico
al Elba y desde el Báltico a Cataluña e Italia. Pero la vida de este
Imperio duró sólo hasta el año 843, cuando, por la firma del
Tratado de Verdún, los nietos de Carlo Magno (Lotario, Luis y
Carlo) se repartieron sus territorios.
Carlo Magno gobernó su imperio bajo la forma de un
poder absoluto, semejante al imperial romano, aunque era
asistido por una corte de funcionarios civiles y religiosos. Sin
embargo, dos veces al año se reunían los hombres libres del
Imperio, al modo germano, en una asamblea general conocida
como Campo de Mayo, en la que se aprobaban las leyes que
eran recogidas por escrito en las Capitulares.
El imperio se encontraba dividido en provincias que
eran gobernadas por un conde (condados) y cuando eran
fronterizas, por un marqués (marcas). Los Missi Dominici, o
enviados del señor, eran inspectores que vigilaban las acciones
de los nobles que gobernaban las provincias.
Otra preocupación de Carlo Magno fue la actividad
cultural. En una sociedad que privilegiaba por encima de todo la
actividad bélica, el desarrollo de cualquier habilidad intelectual
era considerado sin mayor importancia. Sin embargo, el
analfabetismo y la falta de conocimientos elementales de
aritmética comenzaron a comprometer la buena administración
de los dominios conquistados. Entonces, el propio emperador
intentó aprender el arte de leer, escribir y contar. Aquisgrán,
capital del Imperio, reunió a los sabios e intelectuales de a
época, provenientes de todas las regiones. Allí fueron explicadas
y desarrolladas las llamadas artes liberales: el trivium
(gramática, retórica y dialéctica) y el quadrivium (aritmética,
geometría, música y astronomía) que constituían la base del
saber medieval. Este “renacimiento carolingio” no traspasó sin
embargo el círculo de los eclesiásticos y nobles ligados a la
corte.
El Sacro Imperio Romano Germánico
El segundo intento de reconstrucción imperial se llevó a
cabo en el siglo X y fue iniciativa de Otón I, rey germano que
aspiraba a la restauración del imperio de Carlo Magno y a ser
jefe secular de la cristiandad. Para lograrlo, Otón sometió a los
grandes señores e intervino en el nombramiento de Obispos de
la Iglesia alemana. Su segundo objetivo se cumplió cuando el
propio Papa le solicitó ayuda para superar el estado de anarquía
existente en Italia. Tras dos campañas, Otón impuso su ley, y
tanto Italia como los Estados Pontificios quedaron bajo su
soberanía. El pontífice, agradecido, lo coronó emperador en el
año 926. Nació así el Sacro Imperio Romano Germánico, que no
logró ser una continuación del Carolingio, puesto que Francia
fue excluida y Germania se alzó como su centro.
Otón I y sus sucesores (Otón II, 937 y Otón III, 980)
organizaron una Iglesia imperial para contrarrestar el poder de
los nobles. Nombraron directamente a los abades y obispos,
concediéndoles fuertes poderes gubernativos sobre sus diócesis.
A la muerte de Otón III, el Imperio se desmoronó,
permaneciendo el título de emperador como un símbolo de
prestigio más que de un poder efectivo.
El fracaso de la idea de reconstrucción imperial parece
demostrar el gran peso que alcanzaban las nuevas fuerzas en la
formación de la Europa medieval. La idea de Imperio era
incompatible con la autonomía alcanzada por cada pueblo
germánico en su asentamiento en Europa, y al interior de cada
uno de ellos, el desarrollo y fortalecimiento de una aristocracia
local ponía en peligro la posibilidad efectiva de los reyes de
ejercer su poder y menos aún de formar un imperio. Se
asentaban así los orígenes de la organización feudal.
Una economía campesina, basada prácticamente en la
producción para el auto consumo, tampoco era congruente con
una noción imperial, donde parte de la universalidad descansaba
en la posibilidad de intercambios de productos.
En este panorama no es de extrañar que la única
posibilidad real de dar unidad a la nueva Europa estuviera en
manos del cristianismo y de la Iglesia Católica, (cuestión que
quedará demostrada más adelante con Las Cruzadas, por
ejemplo), que a esta altura ya era parte de la herencia dejada por
Roma.
EL IMPERIO BIZANTINO
A raíz de la muerte del emperador Teodosio el Imperio
Romano queda dividido en dos partes. De las cuales logra
mantenerse el Imperio Romano de Oriente. Justiniano, su
emperador, en los años 527 – 565 hace una serie de adelantos
(caminos,
acueductos,
edificios
públicos,
etc.)
en
Constantinopla, por lo que esta pasa a ser una de las maravillas
de la Edad Media.
Los emperadores de Constantinopla siempre se
siguieron considerando emperadores romanos, pero su autoridad
estaba limitada al Imperio de Oriente y si bien las leyes romanas
se mantuvieron en la legislación y las instituciones, en el curso
de los siglos se acentuaron cada vez más los elementos griegos y
orientales. La población ya no hablaba el latín, sino que este fue
reemplazado por el griego. Desde el oriente se introdujeron
elementos como la etiqueta en la corte imperial, pomposas
ceremonias, etc. Se reconoce el Cristianismo como religión
oficial del Imperio, pero se desarrolla de manera distinta a
Occidente.
En Bizancio al contrario que en Occidente, el poder del
Papa disminuyó y se hicieron más amplios los poderes del
emperador sobre la Iglesia y su autoridad máxima, el Patriarca
de Constantinopla. En el año 381 el Patriarca de Constantinopla
rechazó la doctrina del obispo de Roma y su autoridad sobre la
Iglesia entera. En el año 1054 el Papa León IX y el Patriarca
Miguel Cerulario se excomulgaron mutuamente y se produjo la
ruptura definitiva. La Iglesia de Oriente se separó de la iglesia
en Roma y se constituyó la Iglesia Griega Ortodoxa. Este es el
primer Cisma de la Cristiandad. También conocido como el
Cisma de Oriente.
Luego de haber rechazado a los pueblos germánicos
victoriosamente, los emperadores bizantinos tuvieron que
afrontar nuevas amenazas. El peor golpe que recibe Bizancio
fue con ocasión de la IV Cruzada. Los cruzados se desviaron a
Bizancio en lugar de dirigirse a Tierra Santa, saquearon la
ciudad y establecieron el Imperio Latino. Finalmente el Imperio
de Bizancio pudo ser restaurado, pero sin recuperar su antiguo
vigor. El Imperio sacudido por las calamidades internas, ya no
se pudo defender contra las crecientes amenazas externas. Es así
como en el año 1453 los turcos otomanos entran a Bizancio
asestándole el golpe final.
Aportes de Bizancio
Durante un milenio Bizancio fue el baluarte de la
cristiandad contra las hordas nómadas, los persas, los árabes y
los turcos. Fue el centro comercial más importante de la
temprana Edad Media. A ella acudían comerciantes de todos los
países. El renacimiento del comercio en Europa en el siglo XII
se produjo en gran parte bajo los estímulos del comercio
bizantino. Se conservó el legado de la antigüedad clásica griega;
se siguieron estudiando las obras de Platón y Aristóteles;
florecieron la teología y la historiografía. Los bizantinos fueron
notables arquitectos y lograron fundir los elementos
arquitectónicos griegos, romanos y persas en un estilo original.
También se destacan los mosaicos formado por pequeños trozos
de piedra o vidrio coloreado.
El valor de este imperio radica en haber recogido la
herencia de la antigua Grecia y del Oriente y haberle impuesto
su sello característico, para luego entregar este testimonio de la
humanidad a otros pueblos de Europa, como lo serán las
ciudades italianas, quienes serán el punto de inicio del
renacimiento cultural.
El imperio Bizantino conjugó en su civilización
elementos romanos, cristianos y griegos; fue el heredero de la
cultura antigua y puente espiritual entre Oriente y Occidente.
EL IMPERIO ESPIRITUAL DE LA IGLESIA CATOLICA
Después de dos intentos fallidos de instauración
imperial, el Papado recogió la aspiración de establecer un orden
universal en Europa, esta vez inspirado en el sentido espiritual y
trascendente del cristianismo. Para lograr este objetivo, la Iglesia
deberá sortear algunas dificultades que le darán el poder
definitivo hacia el año mil.
El poder temporal y el espiritual
La relación de colaboración y de enfrentamiento entre
el poder político (poder temporal) y el poder de la Iglesia (poder
espiritual), fue favoreciendo a ésta última durante el medioevo.
Ya en el siglo VII, Pipino, al ser proclamado rey de los francos
por el Papa Esteban II, en agradecimiento le entregó al papado el
territorio de lombardía, dando nacimiento a los Estados
Pontificios, hecho que provocó un importante aumento de la
riqueza y del poder de la iglesia. A fines del siglo IX,
Carlomagno fue coronado como emperador por el Papa
otorgando a la Iglesia un poderoso aliado militar y una clara
unidad entre el poder espiritual y el temporal, cuestión que abría
la posibilidad de construir un orden universal cristiano inspirado
en la organización autocrática y jerarquizada del imperio
Romano.
Hacia el siglo XII, las convicciones de la Iglesia de
convertirse en la única depositaria del poder eran aún más
profundas. El Papa Bonifacio VII (1294-1303) señalaba: Existen
dos gobiernos el espiritual y el temporal y ambos pertenecen a
la Iglesia.
La Querella de las Investiduras
Los acontecimientos tuvieron lugar durante el
pontificado del Papa Gregorio VII, que inició un proceso de
reforma destinado a depurar las conductas del clero (prohibió,
bajo pena de excomunión, el matrimonio de los sacerdotes y la
compra de obispados y abadías), e independizar la
administración de la Iglesia de la influencia que ejercía en ella el
poder político. Hacia el año 1077 el Sumo Pontífice se enfrenta
al poder del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico
(actual territorio alemán) Enrique IV, y hasta entonces un
importante aliado en la difusión de la influencia y del poder de
la Iglesia. El centro del problema radicó en determinar a quién
correspondía investir a los obispos. De acuerdo a la postura
imperial, esta era una atribución de los emperadores dentro de
sus límites territoriales, tarea que venían realizando
tradicionalmente desde la creación del Imperio (926).
En su Dictatus Papae, Gregorio VII señaló que sólo él
podía investir y deponer a los obispos y que sus declaraciones
no podían ser puestas en duda por nadie. Como vicario de Cristo
tenía suprema autoridad en materia de fe y doctrina. Para
cumplir su deber, la Iglesia no podía estar subordinada al poder
temporal. Sostenía, por el contrario, que la Iglesia debía tener
primacía sobre el imperio y que el Papa podía destituir
emperadores y desligar a los súbditos de su juramento de
fidelidad.
La negativa de Enrique IV de someterse a las
prerrogativas papales, terminó con su excomunión y con la
pérdida de apoyo por parte de la nobleza alemana, que estuvo
dispuesta a elegir un nuevo emperador, en demostración de
fidelidad al Papa. Aunque el emperador se retractó de su actitud
en la llamada “Humillación de Canossa”, el conflicto se
prolongó por varios años más, con otros protagonistas, aunque
siempre a favor de la Iglesia.
Desde entonces los Papas intervinieron con frecuencia
en los asuntos de los estados cristianos y arbitraron en las
disputas entre los reyes. El símbolo de la cruz se imponía como
el principal elemento de unidad en la Europa post imperio
romano.
La visión cristiana del mundo occidental
Muy pocas veces en la historia las Iglesias se han
limitado a cumplir funciones relacionadas exclusivamente con la
fe. En muchas épocas, incluso en la actualidad, han sido
importante protagonistas políticas. Hubo períodos en la historia
en que toda la protección social que hoy se encuentra
principalmente en manos del Estado, estuvo en manos de la
Iglesia, como por ejemplo la asistencia hospitalaria.
En la Edad Media la Iglesia Católica copaba casi todos
los ámbitos de la vida europea, y cuyo declinar en este sentido
da precisamente inicio a una nueva época en la historia.
Una gran institución económica
Un elemento que contribuyó a incrementar el
protagonismo de la Iglesia fue su poder económico. Una gran
parte de la propiedad de la tierra (el principal recurso productivo
de la época) estaba en manos de monasterios, conventos y
catedrales, instituciones que arrendaban sus tierras para obtener
ganancias, como una de sus formas de sustento. Por otra parte,
todos los campesinos, incluidos los libres, tenían que pagar el
DIEZMO, la décima parte de sus cosechas.
Muchos monasterios, especialmente los benedictinos,
funcionaban como verdaderas unidades económicas. Gracias al
trabajo agrícola realizado por legos y siervos, lograban
desarrollar una actividad productiva muy próspera. Muchos de
ellos tenían grandes talleres en los que introdujeron una
organización racional de trabajo. De allí salieron todas las obras
de orfebrería, esmaltes y tejidos que adornaban las iglesias y
catedrales.
Fuentes de influencia social
La sociedad medieval fue sobre todo una sociedad de fe
cristiana. Al constituirse en la religión mayoritaria de la
población europea, fue uno de los elementos que más contribuyó
a la formación de una civilización común. La Iglesia era la única
institución que superaba las fronteras nacionales y se encontraba
presente en todos los países y regiones de Europa. Su influencia
no se limitó por tanto al plano religioso, sino que se extendió,
como revisamos antes, al político y económico, pero incluyó
además el orden social y cultural.
Los principales ritos en las vidas de las personas, desde
el bautizo y el matrimonio hasta el entierro y los funerales,
estaban relacionados con el cristianismo y con la Iglesia, que
también fijaba el tiempo de trabajo y el de fiesta, el de la paz y
el de la guerra. Las campanas de la Iglesia regulaban la vida
cotidiana y las horas de trabajo de los campesinos. Incluso el
calendario seguía las fiestas religiosas y los años se contaban a
partir del nacimiento de Cristo.
Otro ámbito en el que la Iglesia llegó a tener una
importante presencia fue en las tareas de orden social. En una
época de grandes necesidades materiales la caridad fue
promovida como un importante valor del cristianismo, y como
un requisito para poder alcanzar el cielo. La Iglesia estaba a
cargo de hospicios que se preocupaban de cuidar a los enfermos,
ancianos y huérfanos. Fueron muchos los albergues que se
crearon en Europa a cargo de religiosos que actuaban como
sanadores del cuerpo y del espíritu, incluso los monasterios
servían de albergues y las iglesias de asilo a los perseguidos por
razones políticas o judiciales.
La Iglesia repartió alimentos para los más necesitados,
protegió a los menesterosos, atendió a los enfermos y a los
heridos en batallas y dio cobijo a los millares de cristianos que
participaron en las Cruzadas.
La iglesia como ente difusor y cultural
El fortalecimiento el poder de los papas coincidió con
la expansión de las órdenes monásticas. San Benito había
fundado la Regla benedictina en el monasterio de Montecasino
(529), que hace hincapié en el trabajo manual y en la oración
(ora et labora) y exige la observancia de tres votos: pobreza,
castidad y obediencia. Al interior de estos monasterios se
desarrolló una importante actividad cultural consistente en la
transcripción o copia de manuscritos antiguos, pinturas y
redacción de crónicas históricas
En el año 910 se funda la Orden de Cluny, formada por
monjes vestidos de negro que trataban de revivir los valores de
la regla benedictina, y que llegó a tener, en el siglo XI, mil
quinientas casas repartidas por toda Europa. En el siglo XII se
crea la Orden de Císter, integrada por monjes vestidos de blanco
que aspiraban a una vida de mayor austeridad y alejamiento del
mundo exterior.
A partir del siglo XI Europa vivió un verdadero
despertar cultural, que se manifestó en el renacimiento de la
enseñanza y la cultura en las escuelas monásticas y episcopales.
Las copias realizadas tempranamente por los monjes
benedictinos y las traducciones que llegaban del mundo árabe,
permitieron redescubrir las obras de los principales autores
griegos y romanos.
A los monasterios ubicados en el norte de la península
Ibérica, puerta de entrada en Europa de la cultura y ciencia
árabe, acudían estudiantes de todo el mundo occidental.
El despertar de la cultura fue promovido en gran
medida por la Iglesia, por lo que siguió siendo sobre todo una
cultura eclesiástica. Sólo los clérigos y algunos pocos laicos
sabían leer y escribir. Además, el latín seguía siendo el idioma
de los libros, que era, por lo demás, la lengua de la Iglesia.
En el siglo XI el número de escuelas y centros de
enseñanza aumentó significativamente en Europa. Se trataba de
escuelas situadas en los monasterios y en las catedrales, en las
que se estudiaba teología y se formaban los futuros clérigos. Las
bases del conocimiento eran la Biblia y las obras de los autores
cristianos.
Cuando en el siglo XIII se inicia el desarrollo de las
ciudades, la Iglesia comienza a trazar también nuevas ruta en su
acción. Las órdenes monásticas, encerradas en sus monasterios
rurales, quedaban lejos de los nuevos espacios vitales. Fue
necesario entonces salir a la calle a predicar y luchar contra las
desviaciones de la comunidad cristiana. Aparecen así las
órdenes mendicantes, siendo las más importantes la de los
Franciscanos, fundada por San Francisco de Asís, y la de los
Dominicos, creada por el español Santo Domingo de Guzmán.
Ambas órdenes pusieron énfasis en la estricta observancia de la
pobreza y de la caridad, pero además, en la necesidad de
expandir la enseñanza y la predicación. A estas comunidades
pertenecieron las principales lumbreras del saber universitario
escolástico que comenzaba a desarrollarse en las ciudades.
La escolástica
Aunque el escolasticismo alcanzó su punto máximo en
el siglo XIII, tuvo sus comienzos en el mundo teológico de los
siglos XI y XII.
La importancia del cristianismo en la sociedad
medieval tal vez hizo inevitable que la teología asumiera un
papel central en el mundo intelectual europeo. Ya sea en las
escuelas monásticas, las catedralicias y en las universidades, la
teología, el estudio formal de la religión, predominó sin
contrapeso en relación a las demás ciencias.
A comienzos del siglo XI los esfuerzos por aplicar la
razón o el análisis lógico a las doctrinas teológicas básicas de la
iglesia tuvieron un impacto significativo en el estudio de la
teología.
El nombre de este método deriva de sus fundadores,
quienes recibieron el titulo de doctores escholastici, término que
venia del verbo griego scholazein, que significaba originalmente
tener ocio o perder el tiempo, posteriormente el termino
evoluciono y se calificaba con este a los que enseñaban las siete
artes liberales o la teología en los claustros y escuelas
catedralicias.
Sin embargo la palabra escolástica se utilizó para
referirse a un sistema filosófico y teológico de las escuelas
medievales que buscaba reconciliar la fe y la razón para
demostrar que, lo que se aceptaba por fe, estaba en armonía con
lo que podía aprenderse por medio de la razón.
Se pueden señalar varias características para la filosofía
escolástica:
 Mientras la filosofía antigua fue la filosofía de un pueblo y el
pensamiento moderno el pensamiento de unos individuos, la
escolástica fue la filosofía de una sociedad cristiana. Fue el
producto del pensamiento social, y en cuanto tal, su modo de
pensar respeto a la autoridad en las formas de la tradición y
la religión revelada.
 Era natural que la religión tuviera una gran influencia en la
visión racional de la vida en este periodo. La revelación era
concebida como una norma y una ayuda para la razón. Como
los filósofos de la edad media eran ante todo teólogos, sus
intereses racionales estaban dominados por sus
preocupaciones religiosas, “la elección de los problemas y la
dirección de la ciencia eran controlados por la teología”
 La característica más constante de la escolástica fue su
método:
1) La necesidad de un medio de comunicación, de un
cuerpo de lenguaje técnico adecuado para transmitir las
interpretaciones de la religión, Dios, el hombre y el
universo material, llevó a los primero pensadores
cristianos a adoptar el medio más viable, la terminología
científica y filosófica griega. El pensamiento griego y la
enseñanza secular debían ser un complemento auxiliar
para el cristianismo, de esta forma la filosofía esta
directa e inmediatamente subordinada a la teología.
2) A consecuencia de esta situación subalterna de la
filosofía y de la naturaleza sagrada, los primeros
pensadores cristianos se interesaron mucho más en la
forma de pensamiento griego que por su contenido.
Como consecuencia practicas de este interés
especializado surgieron dos importantes factores: a) la
lógica fue aceptada en bloque por los cristianos y b) No
se creó ningún plan de enseñanza formal de la filosofía
en los centros católicos. Hubo una facultad para enseñar
lógica, como parte del trívium, y una facultad de
Teología.
Por estos dos elementos, todo el pensamiento
desarrollado durante este largo periodo fue dominado
primero, por la teología, y segundo, por la lógica.
3) La tercera característica del método escolástico, ya
indicados, pero añade un nuevo elemento, el que durante
el periodo medieval, la escolástica fue un importante
instrumento pedagógico. Existía en y para las escuelas.
Este nuevo elemento, junto a la supremacía de la lógica,
la mentalidad tradicional y la conciencia social de los
cristianos medievales, produjeron el enfrentamiento de
las autoridades a favor o en contra de un determinado
problema. En esencia, este método consistió en plantear
una pregunta, presentar citas contradictorias sobre la
cuestión y posteriormente llegar a conclusiones. Fue un
sistema que exigió un pensamiento analítico riguroso. Y
finalmente, la disputa, cuanto de una doctrina dada era
silogísticamente defendida en contra de las objeciones
de los adversarios.
EL FEUDALISMO
Europa durante los siglos IX y X fue asaltada por
nuevos pueblos bárbaros, provocando una gran sensación de
inseguridad en la población. De las regiones del norte llegaron
los vikingos, daneses, suecos y noruegos que ocuparon
Normandía, Inglaterra y Sicilia. Desde el Oriente, arribaron
pueblos nómades de raza amarilla; rápidos jinetes húngaros y
búlgaros recorrían Europa oriental y central. Desde el norte de
África, los piratas berberiscos asaltaban villas y monasterios de
Italia y del sur de Francia. La población se mostraba ansiosa por
buscar la protección a la sombra del hombre poderoso que tenían
más cerca. Estas invasiones diferían de las del siglo V, en que
eran incursiones de bandas rapaces atraídos por la oportunidad
del pillaje y de fructuosos saqueos.
Las invasiones desorganizaron profundamente al
Imperio Carolingio y agravaron la crisis al punto que lograron su
desmembramiento definitivo. El desorden y la inseguridad en la
vida que ellos motivaron, contribuyeron decididamente al
surgimiento del Feudalismo, nombre con que se conoce al
régimen económico, político y social que imperó en la Europa
cristiana occidental durante la Baja Edad Media, del siglo X al
XI.
En “lo político” sus bases esenciales se afirmaron en
el fraccionamiento de la soberanía de los reyes, cuestión que
permitió el desarrollo de importantes poderes locales en manos
de nobles: condes o marqueses entre otros. En “lo económico”
significó el predominio de la actividad productiva rural por
sobre la urbana, y en lo social una rígida distinción entre la clase
de los señores y la de los siervos y los vasallos.
La base económica y política sobre la que se consolidó
el feudalismo estaba en el campo. La gran propiedad agraria y
los lazos personales de dependencia desarrollados entre señores
y vasallos, fueron las estructuras sobre las que se organizó el
feudalismo y su escenario no podía ser otro que en el ámbito
rural; en otras palabras, el feudo.
La concepción del hombre ligado a un Estado y a unas
leyes territoriales desapareció y fue sustituida por la
dependencia de un hombre con respecto a otro, establecida por
un juramento de fidelidad personal. El más poderoso ofrecía
protección al que se le encomendaba, el que, a cambio, le juraba
fidelidad. El primero era el señor, el segundo se convertía en un
vasallo. Dicha relación se estableció en la ceremonia llamada
acto de homenaje, por el cual el vasallo se comprometía ayudar
al señor y este a proteger al vasallo. Si uno u otro no cumple con
lo establecido, comete el mayor delito de la sociedad feudal: la
felonía; las relaciones quedaban rotas.
Al desaparecer el comercio y la circulación monetaria,
la tierra cobró una intensidad económica casi exclusiva. Los
señores acostumbraban pagar los servicios prestados mediante la
concesión de tierras. Esta práctica completaba la imagen del
feudalismo. El señor otorgaba al vasallo el beneficio de unas
tierras (propiedad): el feudo, cuya propiedad seguía siendo del
señor, pero el vasallo las tenía en usufructo. A cambio de eso, el
vasallo estaba obligado a la prestación de servicios al señor. En
el acto de homenaje, la entrega del feudo se simbolizaba con la
donación de un puñado de tierra, de una pequeña rama de árbol,
u otro procedimiento semejante.
Todo lo anterior conduce a lo siguiente:
 El poder central desaparece; se atomiza en los distintos
feudos. En ellos, el señor acapara las funciones propias del
estado, tales como legislar, administrar justicia, acuñar
monedas. El feudo es así un “Estado en miniatura.”
 En el plano económico, la propiedad se desintegra. Cada
feudo constituye una unidad económica completa e
independiente.
 Surge una verdadera jerarquización, esta va, teóricamente,
desde le rey, que no es vasallo de nadie, hasta el último
vasallo, que no es señor de nadie.
El concepto de vasallo no determina la pérdida de
libertad, alude a la dependencia de éste con respecto al señor,
pero no implica esclavitud.
El Vasallaje consolida los vínculos de dependencia.
Los señores feudales no tienen todas las mismas
categorías, ya que ella depende de la extensión de sus
propiedades. Cuando son muy extensas, tienen bajo su autoridad
a otros señores vasallos, que a su vez, pueden ser señores de
otros vasallos.
En este sistema jerárquico, el rey es sólo la cúspide de
la pirámide social; no siempre es más poderoso que sus vasallos.
 Deberes del vasallo y del señor.
Los deberes del vasallo hacia su señor, fundamentados
en la fidelidad que le debe, son dos principales: la ayuda y el
consejo.
 La ayuda, que se proyecta en un doble plano: militar, debe
acudir con sus hombres y sus armas cuando el señor lo
solicita; económico, debe contribuir con su dinero cuando se
casa la hija del señor, o su hijo se arma caballero, cuando el
señor es hecho prisionero y hay que pagar rescate.
 El consejo, por el que el vasallo está obligado a acudir a la
corte del señor para asesorarlo cuando sea preciso y para
ayudarlo en la administración de la justicia.


Los deberes del señor son:
Protección al vasallo, que se muestra siempre que éste le
pide ayuda contra sus enemigos o demás peligros.
Entrega de beneficio o feudo, de donde provienen los
servicios que el vasallo le presta.
 El feudo, unidad económica.
El feudo era unidad económica que albergaba las
fuentes de riqueza indispensables: agricultura, ganadería y
explotación forestal. Se trataba de una economía autárquica, de
autoabastecimiento, en la que se producía lo que se consumía. El
comercio quedó reducido a la mínima expresión. La circulación
monetaria desapareció casi por completo.
Las relaciones comerciales se limitaban, por parte del
señor, a la compra ocasional de objetos de lujo a mercaderes
ambulantes, y por parte de los campesinos, a pequeños
intercambios entre vecinos. Asimismo, la producción artesanal
se apagó, limitándose a la fabricación de aperos, armas o
herramientas imprescindibles.
La vida de las ciudades que había caracterizado al
Imperio Romano fue lentamente desapareciendo, produciéndose
un predominio de la vida rural en Occidente, que contrasta con
el brillo y la riqueza del Islam o de Bizancio.
El feudo era en sí una gran propiedad de tierra, un
latifundio que pertenecía al señor. Su centro era la residencia
habitual del propietario: la abadía o el castillo. La tierra
cultivable se dividía en:
 Terra indominicata, de uso exclusivo del señor, trabajada
por siervos y villanos;
 Mansos, propiedad de los colonos o villanos. Su tamaño
dependía de la fertilidad del suelo; su número, de la
extensión de la “terra indominicata”, ya que los villanos de
los mansos eran los que la trabajaban;
 Tierras
comunales,
de
aprovechamiento
común,
fundamentalmente pastos y montes.
La sociedad feudal.
La sociedad feudal se constituye sobre la base de tres
estamentos principales: los nobles, los campesinos y los
eclesiásticos. A cada uno de estos grupos corresponde una
función y una actividad específica. Los nobles se dedican a la
guerra, los eclesiásticos desempeñan una función espiritual y
cultural, si bien en algunos casos actúan como nobles feudales y
los campesinos trabajan la tierra.
A cada una de estas funciones correspondió también
una mentalidad propia y característica.
 La nobleza guerrera: la caballería.
Estaba constituida por señores y vasallos, que participaban
en las relaciones feudo vasalláticas. A su cabeza estaba el rey, y
entre ellos había diferencias importantes, según su poder. Los
grandes señores eran los condes, duques y vizcondes, dueños de
extensos feudos. El último eslabón estaba constituido por los
caballeros o valvasores, que no tenían feudos ni vasallos, pero
acudían a la guerra a caballo y con un equipo de armas
importante.
La función esencial de esta nobleza feudal era la guerra,
que muchas veces se dirigía contra vecinos, para obtener un
botín.
Sufrían las consecuencias de las huestes y cabalgadas,
sobre todo las aldeas de los campesinos, más que el señor
oponente refugiado tras las sólidas murallas de su castillo. El
equipo militar era importante. La cota de malla, el yelmo, la
coraza, protegían el cuerpo del guerrero. La lanza larga, la
espada y la maza constituían sus principales armas ofensivas.
En sus expediciones guerreras, los grandes señores
arrastraban a sus vasallos, con los que constituían sus mesnadas
o huestes. El objetivo principal era hacer prisionero al señor
rival para exigir rescate por él. Su ideal era la fama, la gloria
derivada de la mentalidad guerrera propia de los pueblos
germanos.
Cuando el señor feudal no peleaba, se preparaba para la
próxima ocasión. Su actividad principal, entonces, era el
ejercicio físico y el entrenamiento de armas, junto con la caza.
 La vida en el castillo.
Los castillos representaron un papel básico en la vida
de la Europa Medieval. Altas murallas, sobre las cuales
permanecían noche y día los vigilantes, protegían los edificios
interiores. Un amplio patio de armas, comunicaba con las
diferentes partes del castillo. Éstas solían ser los pabellones para
la tropa y los servidores; el almacén donde se guardaba el grano,
la carne y las legumbres; los establos para las caballerías y la
capilla, a cargo de un clérigo que estaba ligado al señor feudal
por un juramento de fidelidad. La parte más importante del
castillo era el edificio que servía de vivienda al noble y su
familia. Destacaba la torre del homenaje, la de mayor elevación
del recinto.
defenderlos y darles refugio en tiempos de guerra. Pero, a
cambio, los villanos contarían una serie de obligaciones:
a) Trabajar durante un determinado número de días en las
tierras particulares del señor;
b) Pagarle la talla, tributo que exigía el señor en caso de
necesidad;
c) Pagarle un impuesto por usar el molino, lagar y horno.
Esta tasa se llamó gabela.
d) Solicitar licencia para contraer matrimonio y abonar un
impuesto para su obtención.
 Los eclesiásticos.
La Iglesia participaba también del modelo feudal
imperante. Los obispos y abades eran nobles que recibían sus
diócesis y abadías como concesiones de los reyes u otros nobles.
Ellas se convertían en grandes feudos que contaban con sus
propios vasallos.
La Iglesia actuaba, por otra parte, eficientemente en la
humanización de las rudas costumbres de la época, creando
muchas instituciones que las suavizaron. Por el llamado derecho
de asilo, prohibía realizar cualquier acto violento contra el que
se encontraba dentro de una Iglesia, abadía o monasterio.
Mediante la paz de Dios, amparaba a débiles y desamparados,
así como a personas y objetos sagrados. La tregua de Dios
paralizaba la guerra en determinadas fiestas y solemnidades
religiosas, o en períodos tales como la Cuaresma o el Adviento.
Las penas de excomunión pesaban sobre los que violaran dichas
prohibiciones.
Luego, el movimiento de las Cruzadas encauzó las
fuerzas bélicas de la sociedad feudal hacia una alta empresa
común.
 El clero secular. Se dividió en alto y bajo clero:
a)
El alto clero: La iglesia se institucionalizó según el
modelo feudal imperante. Ella misma era un gran poder feudal,
ya que poseía la tercera parte de la propiedad territorial del
mundo católico. El comportamiento eminentemente feudal de
los miembros del alto clero tuvo, entre otras consecuencias, la
secularización de la Iglesia y la relajación de las costumbres:
muchos obispos se comportaban como señores feudales; algunos
se casaban y sus hijos heredaban los obispados.
b) El bajo clero: los párrocos rurales eran, en su inmensa
mayoría, casi siervos de un señor. El señor les concedía la
parroquia así como daba el “manso” al resto de sus siervos.
Aunque dentro de la comunidad rural era la única persona que
sabía leer y escribir; su formación intelectual y religiosa era muy
modesta.
El párroco tenía que vivir del producto de su manso,
igual que los campesinos, puesto que el obispo o el señor del
feudo cobraba el diezmo.

Las órdenes mendicantes.
A partir del siglo XII, se produce en Europa un
florecimiento de la vida urbana. Ante esto, la Iglesia hubo de
trazar nuevas rutas a su acción. La ciudad conlleva un rápido
enriquecimiento y un ascenso intelectual.
La Órdenes monásticas, encerradas en sus monasterios
rurales, quedan lejos de las ciudades; surgen nuevas órdenes que
no buscan ya sólo la santificación de sus miembros en el retiro
conventual del monasterio; se trata de salir a la calle, de
predicar, luchar contra las desviaciones de la fe cristiana.
Así aparecen las órdenes llamadas mendicantes,
porque, en el nuevo ambiente de riqueza material que se respira,
sus miembros subrayan la pobreza y viven de limosnas.
Las más importantes fueron la orden de los
franciscanos, fundada por San Francisco de Asís y la de los
Dominicos, creada por el español Santo Domingo de Guzmán.
EL MUNDO ÁRABE
 Los campesinos: la aldea.
La vida rural se centraba en las aldeas diseminadas en
los aledaños del castillo. Allí vivían los campesinos del feudo en
casas de barro y ramas. En caso de peligro, se refugiaban tras los
muros del castillo y contribuían a su defensa.
No todos tenían la misma categoría y condición. Había
que distinguir entre siervos y villanos. Los siervos eran casi
esclavos, no tenían libertad, trabajaban las tierras del señor y
estaban a su total servicio. Los villanos eran vasallos del señor.
Se trataba de hombres libres que laboraban en sus propias
tierras, los mansos. Sin embargo, estaban ligados al señor feudal
por una profunda dependencia. Éste tenía obligación de
Diseminado por sus arenales de Arabia vivía un pueblo
semita, cuyas tribus de beduinos nómadas o seminómadas jamás
se habían aliado para una gran empresa o para formar una
unidad política. Ellos vivían del comercio con los pueblos
vecinos, eran pastores, y alternaban frecuentemente esas
actividades con la guerra o el saqueo a las caravanas que
realizaban intercambios mercantiles en la región. Sin embargo,
nunca habían enfrentado un enemigo común pues, por la
pobreza de su territorio, no eran presa codiciada por los grandes
conquistadores.
Lo único que mantenía entre ellos un vínculo de
carácter nacional era el santuario de La Caaba, en la ciudad de
La Meca, una gran piedra de color negro (quizás un aerolito),
adonde los árabes acudían en peregrinación una vez al año. Allí
se rendía culto al dios de Abraham como protector de la raza
árabe y también a numerosos ídolos, diferentes para cada tribu.
Allí, en aquel país requemado por ardientes soles, y
cuando no se divisaba en su horizonte ningún presagio de
poderío, brotó súbitamente la llama que, con el nombre de
Guerra Santa, habría de extenderse por tan grandes dominios
como nunca tuvieron otros imperios anteriores.
La chispa que inició este fuego fue un hombre llamado
Mahoma (en árabe: Mohammed, alabado), quien había nacido
en La Meca en el año 570. En su juventud fue camellero y
comerciante. En estas actividades y en contacto con mercaderes
judíos y cristianos, conoció los fundamentos de las religiones de
éstos. Disfrutando de una acomodada situación, llegados los
cuarenta años, sintió el deseo de retirarse a la soledad a pensar;
deseaba escribir sus pensamientos y señalar sus recuerdos.
Ahora, en la plenitud de su vida, no podía disfrutar
pacíficamente sus riquezas porque había algo que quería
meditar, algo que venía formulándose en su alma con más
fuerza, algo que le seguía desde la infancia: ¿Cuántos dioses
hay?, ¿A cuántos hay que adorar?
De su retiro trajo Mahoma las respuestas: no hay sino
un solo Dios, Alá, del que Abraham, Moisés y Jesús han sido sus
profetas. Mahoma, era el último profeta enviado para predicar
la fe en el dios único y la obediencia a sus mandatos.
La religión de Mahoma no era muy original ya que
estaba formada por elementos judíos, cristianos y tradiciones del
pueblo árabe, pero era muy simple: creer en Alá y hacer creer a
los demás hombres. Ese iba a ser de allí en adelante el deber de
sus seguidores y lo cumplieron con un entusiasmo rayano en
temeridad, sin debilidades ni vacilaciones, porque los que
morían combatiendo por la fe de Alá disfrutarían las increíbles
dulzuras del paraíso.
De esta forma, Mahoma en sus prédicas atacó toda
forma de politeísmo y fetichismo, cuyos ídolos y amuletos,
afirmó públicamente, debían ser destruidos. Sin embargo, este
hecho provocó un enfrentamiento entre el profeta y un grupo de
religiosos guardianes de varios dioses que se encontraban en La
Caaba, que finalizó con su huída desde La Meca a Medina,
acontecimiento llamado La Hégira o partida (622); que
destacará por constituirse en el punto de referencia adoptado por
la cronología musulmana para contar sus años.
Muy pronto los partidarios de Mahoma, llamados
musulmanes, se multiplicaron y en el año 632 se apoderaron de
La Meca y destruyeron todos sus ídolos. Poco después la mayor
parte de la población árabe siguió los dictados de Mahoma y, en
consecuencia, Arabia dejó de ser un conglomerado de tribus
para constituir un Estado política y religiosamente unificado en
torno al profeta y a sus descendientes, a los que se les llamó
Califas.
Cuando murió Mahoma, dejó un conjunto de preceptos
que más tarde ordenaron sus discípulos formando El Corán (El
Libro), libro sagrado de los musulmanes que es un conjunto de
suras o capítulos que describen la experiencia de la revelación
divina vivida por Mahoma, desde entonces es el libro sagrado de
una nueva religión llamada Islam, que significa obediencia a la
voluntad de Alá. Además, tenía la doble función de servir como
Código Civil y compendio de normas morales e higiénicas que
debían seguir los árabes.
Una de las formas preconizadas para imponer la
doctrina islámica fue la predicación de la Guerra Santa, que se
llevaría a cabo contra aquellos infieles que resistieran el avance
musulmán.
La doctrina Islámica
Islam, quiere decir “sumisión a Dios” y es el principio
básico de la doctrina de Mahoma. El muslim o musulmán es su
seguidor y debe entregarse por completo a la voluntad de Alá.
La doctrina está contenida en el Corán, escrito por Zaid a la
muerte de Mahoma.
Ilustración del nombre de
Alá en árabe. Alá es la
castellanización de la
palabra árabe Allāh (‫)هللا‬
nombre que recibe en
árabe el Dios único de las
religiones
monoteístas:
islam,
cristianismo
y
judaísmo.
La religión monoteísta islámica recoge su profesión de
fe en lo siguiente: “Sólo hay un Dios, Alá, y Mahoma es su
profeta”.
En base a la moral coránica se encuentra la idea de la
Unicidad de Dios. De esta manera el Corán recupera la idea
semítica de la unidad de Dios, rechazando la idea cristiana de
que Dios es uno pero, a la vez, son tres personas: Padre, Hijo y
el Espíritu Santo.
Otros preceptos religiosos del Islam son:
 La oración o salat que puede ser privada o pública. La
primera debe realizarse cinco veces al día y la pública los
viernes, dirigida por el sacerdote o imán.
 El ayuno durante el mes de Ramadán.
 La limosna o azaque, para ayudar a los necesitados.
 La peregrinación o hach, al menos una vez en la vida a la
ciudad santa de La Meca.
 La guerra Santa o Jihad, contra los infieles. Mahoma
prometía el paraíso a quien muriese en ella.
La Expansión del Islam
A la muerte de Mahoma (632), Arabia estaba
prácticamente unificada bajo su doctrina y su administración: a
la cabeza del Estado se encontraba el Califa (jefe religioso, civil
y militar), quien era asistido por un Visir (Primer Ministro).
Los primeros cuatro califas legítimos (Abu Béquer,
Omar, Otmán y Alí) iniciaron una extraordinaria acción
conquistadora: vencieron a los bizantinos y a los persas;
posteriormente ocuparon Palestina, Siria y Egipto en Occidente
y Mesopotamia e Irán en Oriente.
Dimensiones internas de carácter político y religioso
permitieron el advenimiento de una nueva dinastía: los Omeyas,
quienes establecieron la sede del califato en Damasco (Siria). Su
reinado abarcó desde el 661 hasta el 750. En ese lapso
extendieron el territorio del Islam hacia Oriente y Occidente;
llegaron hasta el río Indo, ocuparon el Turquestán, penetraron en
el sur de Asia Menor y en el norte de África hasta el Atlántico.
La debilidad del Imperio Bizantino facilitó la extraordinaria
expansión árabe.
En el año 711 ocurrió un suceso trascendental: la
expansión musulmana en el norte de África coincidió con la
decadencia de la monarquía visigoda en España. Esta
circunstancia fue aprovechada por los árabes, quienes al mando
de Taric cruzaron el Estrecho de Gibraltar y derrotaron al
ejército del rey Rodrigo en las orillas del río Guadalete.
En poco tiempo todo el reino visigodo quedó en manos
de los conquistadores. España se convirtió en un emirato
(provincia) dependiente del Califato de Damasco, gobernado por
un Emir, que residía en Córdoba. Posteriormente, los árabes
iniciaron una serie de expediciones armadas contra los francos,
asentados al otro lado de los Pirineos, pero fueron vencidos en la
Batalla de Poitiers (732) por el Mayordomo de Palacio Carlos
Martel, con lo cual debieron abandonar la idea de conquistar la
Galia.
Grande fue sin duda el ímpetu de los musulmanes, pero
el éxito de sus conquistas se debió en gran parte al
debilitamiento en que se encontraban los imperios conquistados.
Hábiles políticos, ya que nunca hicieron sentir su condición de
conquistadores y así los pueblos sometidos pudieron continuar
desarrollando libremente sus actividades, siempre que
reconocieran su sujeción política al Islam.
Además, la simplicidad de la religión musulmana
resultaba para las masas mucho más fácil de comprender que el
cristianismo u otras religiones orientales. Por lo general, los
árabes no ocasionaban daño a los habitantes del país anexado;
sólo los que se resistían eran aniquilados o esclavizados. Exigían
de los sometidos el pago de un impuesto; se les prohibía llevar
armas, pero podían administrar sus asuntos internos, así como
mantener sus autoridades locales, las cuales respondían por el
ingreso de los tributos al tesoro de los conquistadores.
El vasto imperio árabe, que iba desde España, al
Occidente, hasta Persia, en Oriente, una vez agotada su fuerza
expansiva se fraccionó. De esta manera, en el año 755,
Abderrahmán I, sobreviviente de la Dinastía Omeya, consiguió
llegar a la Península Ibérica, donde contaba con partidarios, para
apoderarse del gobierno de la España Musulmana, llamada Al –
Andalúz y proclamó un Emirato independiente, separado del
resto del Islam. Más tarde, en el año 929 Abderrahmán III se
proclamó Califa en Córdoba, y Marruecos y Egipto se
constituyeron también en Estados libres. Por último, en el siglo
XI otro pueblo musulmán, los turcos selyúcidas, se apoderaron
del Califato de Bagdad.
Al – Andaluz
La Península Ibérica fue el único territorio de Europa
Occidental donde los árabes se instalaron en forma prolongada
(ocho siglos). En ese período no sólo los invasores y sus
descendientes habitaron los territorios conquistados, sino
también pueblos del norte de África, como los bereberes,
integraron la población del país. Además, muchos visigodos
permanecieron en las tierras ocupadas por los musulmanes,
asimilaron sus costumbres y aceptaron la nueva religión. Sólo en
el norte del país, sobre la costa del Mar Cantábrico y en los
Pirineos, subsistieron reinos cristianos independientes.
Los siglos X y XI marcan el apogeo de la cultura árabe
en España, superior a cualquiera de los reinos cristianos de
Europa. Cuando en todo el Occidente la economía y la vida
urbana habían decaído, existían en Al – Andaluz grandes
ciudades: Córdoba, Granada y Sevilla. Además, se practicaba un
intenso comercio con el mundo cristiano y el oriente musulmán;
así, muchos elementos propios de su civilización integraron
luego la civilización occidental.
Una larga guerra, interrumpida por períodos de paz y
buenas relaciones, marcó la coexistencia de musulmanes y
cristianos en España. A partir de la victoria cristiana de
Covadonga (718) los reinos del norte extendieron sus dominios
paulatinamente hacia el sur. Surgieron así, los reinos de
Asturias, Navarra, León y, más tarde, Castilla. Finalmente en
1492, durante el reinado de los Reyes Católicos, los árabes
fueron expulsados definitivamente de la Península Ibérica.
Expansión geográfica del Islam
La Literatura
Al igual que el arte, esta llena de fantasía. Como
ejemplo podemos mencionar “Las Mil y Una Noches” que es
una colección de cuentos del mundo árabe y donde aparece el
califa Harún-al-Rashid, uno de los más importantes de su época.
Simbología Islámica
El Islam se identifica con un
símbolo histórico: la media luna o
creciente islámico. Su simbolismo es rico
y desconocido por la mayoría de gentes
ajenas al Islam.
Es creciente, por ser una de las
formas más características de los movimientos de la luna, que
simboliza a la vez el cambio y el retorno de las formas.
La utilización de la media luna esta asociada a una
estrella, en diversos países musulmanes simboliza la imagen del
paraíso.
Es también para el Islam símbolo de resurrección. La
media luna no es una figura acabada, con serlo casi. Difiere de la
esfera cerrada. Los teólogos musulmanes dicen que la media
luna esta a la vez abierta y cerrada, es a la vez expansión y
concentración.
La media luna, fue el emblema del imperio otomano, el
cual se convirtió, a partir de la Edad Media, en el símbolo de la
mayor parte de los países musulmanes. Aún hoy muchos de
ellos llevan este signo sobre su bandera nacional (Paquistán,
Argelia, Libia, Túnez, Turquía...). Este uso, en principio
ocasional, ha tomado poco a poco valor de símbolo,
paralelamente al de la cruz cristiana o la estrella de David judía.
Incluso a nivel internacional la organización que corresponde a
la Cruz Roja en el Islam es por lo general el Creciente Rojo.
LAS CRUZADAS
El legado cultural Islámico
El Arte
Como el Corán prohibía la representación de la figura
humana, los árabes recurrieron a la decoración para adornar su
arte. Inventaron dibujos geométricos o estilizaron las plantas
para crear complicadas decoraciones llamadas arabescos.
Incluso la escritura árabe llegó a tener la forma de hermosos
arabescos y era usada para adornar las paredes de las mezquitas
o templos.
Las mezquitas fueron junto con los alcázares (palacios)
las mayores muestras de la arquitectura árabe, considerada una
de las más hermosas. Las columnas de los edificios, el arco de
sus ventanas, sus cúpulas, son de una elegancia y gracia
incomparables.
La Ciencia
Los árabes no sólo recopilaron conocimientos
científicos de las antiguas culturas sino que ellos mismos
desarrollaron la astronomía, la medicina, la geometría y de
manera especial el álgebra que introdujeron en Europa. Uno de
los adelantos científicos más importantes fue la introducción de
los números que ahora usamos y que ellos aprendieron y
perfeccionaron de los hindúes. Junto con los números enseñaron
el uso del cero que hizo posible las operaciones matemáticas de
manera rápida y fácil.
La expansión del Imperio islámico había dejado el
territorio de Jerusalén bajo su dominio desde el siglo VII. La
llamada Tierra Santa, era evidentemente de gran significado
místico para los cristianos. En ese lugar geográfico había nacido
Jesús, predicó su mensaje y muerto crucificado para salvación
del mundo.
Hasta el siglo XI muchos cristianos acudían a las tierras
de Palestina en peregrinación religiosa y los sacerdotes que se
encontraban allí en forma permanente, predicaban y practicaban
su fe sin que a ello se opusiera el dominio musulmán. Las
peregrinaciones fueron un fenómeno muy importante en el
período medieval, obispos y nobles promovían su realización
como una manera de expandir la fe, pero además porque ellas
contribuían a desarrollar los lugares que se visitaban. Alrededor
de los caminos de peregrinación se alzaban muchas iglesias y
monasterios, que en el medio rural sirvieron para colonizar y
poner en explotación regiones hasta entonces despobladas. Los
principales lugares de peregrinación
del período fueron
evidentemente Roma, Santiago de Compostela, el Mont Saint
Michel y por supuesto Tierra Santa.
En el siglo XI las posibilidades de peregrinar a
Jerusalén cambiaron significativamente, cuando un nuevo
pueblo musulmán, los turcos selyúcidas, conquistó el territorio y
comenzaron a dar muestras de clara intolerancia para la práctica
de la fe cristiana. Este acontecimiento dio lugar a un episodio
muy conocido en la historia medieval: las Cruzadas. Ese fue el
nombre que recibieron las expediciones de los cristianos
europeos con el fin de expulsar a los musulmanes de Jerusalén.
Desde el llamado del Papa Urbano II en el año 1095, hasta 1270,
se realizaron ocho cruzadas en las que miles de europeos pobres
y ricos, campesinos y nobles, siervos y reyes, todos ellos con
una cruz roja cosida sobre su pecho, se trasladaron hasta el
Medio oriente con el propósito de expulsar a los infieles.
La primera cruzada movilizó a varios nobles
normandos, flamencos y franceses, y permitió la toma de
Jerusalén en el 1099. Allí se formó un reino cristiano que fue
nuevamente conquistado por los musulmanes al mando de
Saladino en el año 1187. Las cruzadas, impulsadas por la fe,
pero además por el afán de aventura y la esperanza de obtener
riquezas, permitieron estrechar los lazos económicos entre
Oriente y el Occidente y favorecer una actividad comercial que
permitiría importantes cambios en la economía europea
medieval.
Las Cruzadas provocaron transformaciones en el modo
de vida del medioevo, económicamente reiniciaron
los
contactos comerciales entre Occidente y Oriente. La primera
cruzada marcó el cambio definitivo en las relaciones
comerciales. En el año 1.097, Génova envió una flota que
llevaba víveres y refuerzos a los cruzados que asediaban
Antioquía, a cambio de los cual obtuvo privilegios comerciales
que se ampliaron después de la toma de Jerusalén. En
definitiva, el verdadero resultado de las Cruzadas fue haber
dado a las ciudades italianas, Venecia, Génova y Pisa, el
dominio del Mediterráneo, permitiendo la llegada a Europa de
caña de azúcar de Líbano y Siria, tejidos finos del Cercano
Oriente y Asia Central, sedas, especias y piedras preciosas del
Lejano Oriente.
aletargada, experimentara una fuerte recuperación, en especial, el
comercio y la actividad manufacturera.
a)
Los focos comerciales: desde el siglo XI las Cruzadas
habían permitido la apertura de un importante tráfico
comercial en la costa del Mediterráneo, siendo
especialmente favorecidas en este intercambio las ciudades
italianas de Génova, Venecia y Pisa. Se trataba de un
comercio de importación (especias, arroz, perfumes,
medicinas, algodón y seda) y de exportación
(principalmente tejidos de lana, madera y armas) que se
hacia a través del Mediterráneo para seguir posteriormente
una ruta terrestre a través de Asia. Otro foco comercial se
constituyó en torno al Mar del Norte, en las ciudades de
Lûbeck, Danzig, Wismar Hamburgo y Brujas, donde ricos
comerciantes aunaron sus intereses y formaron la Liga de
la Hansa, que mantuvo preponderancia en la región hasta
fines de la Edad Media. La Hansa comerciaba con
productos naturales: trigo de Prusia y Polonia, miel y pieles
de Rusia, pescado de Escandinavia y lana de Inglaterra.
Hasta sus puertos llegaban las especias, porcelanas y sedas
que, procedentes de oriente, venían a través de Italia.
b)
Los nuevos instrumentos de circulación de capitales y de
productos: el desarrollo del comercio permitió a su vez, el
resurgir del intercambio monetario, que prácticamente
había desaparecido durante el período anterior. Se
acuñaron monedas locales que terminan adquiriendo valor
internacional, como los ducados, se crearon letras de
cambio, que permitían viajar a los mercaderes sin tener que
llevar encima grandes sumas de dinero y comenzó el
desarrollo de las prácticas bancarias como las ventas a
plazos (créditos) y los préstamos con interés. La difusión
de nuevas técnicas e instrumentos de navegación, y sobre
todo la aparición de naves de mayor tonelaje, mejoraron
considerablemente las comunicaciones y permitieron que
el comercio marítimo siguiera desarrollándose. El
comercio terrestre se vio favorecido con la construcción de
puentes y nuevos caminos que facilitaban el transporte de
las mercaderías. Una vez al año los mercaderes se reunían
a vender sus productos en lugares y días fijos: eran las
ferias.
Las ferias eran grandes mercados de tipo
internacional a los que acudían mercaderes desde los más
remotos lugares de Europa. Tenían carácter periódico, no
permanente. Su celebración duraba varios días. Los lugares
elegidos para su instalación, eran puntos estratégicamente
situados en relación con las grandes rutas mercantiles; la
época en que tenían lugar eran conocidas por todos.
A estas citas comerciales, acudían también
titiriteros, comediantes, juglares, que añadían a su
celebración un sentido festivo.
Gran fama tuvieron, entre otras, las ferias de
Brujas, Lille, Ypres, Medina del Campo. Pero, por encima
de todas, destacaron las reunidas en la región francesa de
Champaña. En varias localidades de la misma (Lagny, Bar,
Provins, Troyes) las ferias se fueron escalonando durante
todo el año, pasando de un lugar a otro. La importancia de
las ferias nace del hecho de que establecieron un
importante contacto con entre Italia y los Países del eje
Mar Negro – Mar Báltico, los dos mayores focos del
comercio internacional.
LA BAJA EDAD MEDIA
El renacimiento del año mil.
Durante este período, denominado por algunos
historiadores como segunda edad feudal, se producen
importantes transformaciones en el mundo medieval. La
agricultura integra nuevos elementos que mejoran la producción,
se produce un aumento demográfico y la vida urbana vuelve a
ser un espacio activo.
 Los grandes avances agrícolas.
El progreso agrario, en cantidad y en calidad, fue la
fuente de un auge general expresado en una vigorosa explosión
demográfica, cambios en la organización de la sociedad y en la
división del trabajo, el desarrollo urbano y la recuperación de la
actividad económica, procesos que se manifiestan casi
simultáneamente.
A partir del siglo XII tienen lugar una serie de
importantes transformaciones en la actividad agrícola. Estos
cambios se expresaron en un conjunto de progresos técnicos y
en la ampliación del espacio productivo. El más importante de
los progresos fue la difusión del arado con ruedas y vertedera,
que permitía remover más profundamente la tierra, asegurando
una mejor nutrición de la semilla y por lo tanto mayor
rendimiento. A esto se sumaba la utilización generalizada del
caballo en las faenas agrícolas en reemplazo del buey, gracias a
la invención de un arnés más efectivo y al uso de las
herraduras. En las regiones mediterráneas, las mejoras se
debieron también al perfeccionamiento de las técnicas de
regadío y a la introducción de nuevos cultivos, en ambos casos
gracias a la influencia islámica.
Fue decisiva también la introducción del molino
hidráulico, que hacia el trabajo de 40 personas y, por tanto,
liberaba mano de obra para las tareas del campo. En las regiones
con menor abundancia de agua se utilizaron molinos de viento.
Otro progreso que benefició profundamente la agricultura de
este período fue el desarrollo de la rotación trienal de cultivos.
La tierra se dividía en tres porciones y una de ellas se dejaba en
barbecho, otra parte se sembraba en otoño y daba cereales de
invierno (trigo y centeno) y la tercera se sembraba en primavera
con avena, cebada o leguminosas: guisantes, judías (porotos),
lentejas y repollos. La diversificación de los cultivos permitió
alimentar el ganado al mismo tiempo que a las personas (cultivo
de la avena), luchar contra el hambre al tener la posibilidad de
compensar una mala cosecha de primavera por una mejor
cosecha en otoño, o viceversa, y variar los regímenes
alimenticios al introducir principios energéticos a través de las
proteínas de las legumbres.
 La recuperación demográfica.
Los mayores rendimientos agrícolas permitieron
alimentar a un número de habitantes cada vez mayor,
produciéndose un rápido crecimiento de la población europea
entre el siglo XI y principios del siglo XIV.
El incremento de la población empujó a muchos
campesinos libres a emigrar en busca de nuevas tierras para
cultivar. Hacia el 1250 un intenso movimiento de población
transformó la faz de Europa. Los colonos alemanes se
desplazaron hacia el este de Europa ocupando las llanuras más
allá del Elba, y los cristianos hispanogodos recuperaban las
tierras conquistadas por los árabes en la península Ibérica.
 La nueva economía.
La expansión de la agricultura y las necesidades
crecientes de de una población cada vez más numerosa,
contribuyeron a que la actividad económica, por tanto tiempo
 La vida urbana:
Desde el siglo XI y especialmente a partir del XIII, el
aumento de la producción agrícola y las crecientes necesidades
de una población en expansión, hicieron resurgir las ciudades en
Europa. Muchos campesinos emigraron a las ciudades esperando
convertirse allí en personas libres, o en busca de un trabajo de
mejores expectativas, como la artesanía o el comercio. Muchas
de las ciudades medievales eran de origen romano y a partir de
estos siglos no hicieron más que recuperar el esplendor perdido.
Otras en cambio, surgieron a partir del emplazamiento de
castillos y monasterios que antes habían servido de refugio a la
población, así como en las rutas comerciales de peregrinaciones
más transitadas.
a)
Las ciudades arrebatan funciones: el surgimiento urbano
estuvo vinculado en sus orígenes principalmente a la
actividad comercial. Las ciudades italianas, las de Hansa y
las sedes de las ferias, hicieron del intercambio comercial
su principal fuente de crecimiento y expansión. Sin
embargo, y como una expresión de la crisis del sistema de
dominación feudal, las ciudades empezaron a sumir
rápidamente múltiples funciones reservadas antes al poder
eclesiástico o señorial. Muchas ciudades asumieron
funciones administrativas, en especial aquellas que eran
sede de un obispado, cabeza de un condado o de un
principado, pasando a ejercer entonces algún tipo de
dominio sobre el campo que las rodeaba, un privilegio que
era antes del poder feudal.
b)
La expansión feudal: la ciudad estaba rodeada por grandes
murallas, y en sus puertas se cobraban los impuestos a las
mercaderías que entraban en ella. El centro de las ciudades
aparecía siempre dominado por la catedral, la plaza del
mercado y el ayuntamiento, donde se reunía el gobierno
urbano. El crecimiento de las ciudades se materializaba en
la construcción de nuevas murallas. Entre 1100 y 1230
Viena conoció cuatro murallas sucesivas que enmarcaban
un perímetro que se ampliaba sin cesar. Los nuevos barrios
que aparecían, dentro y fuera de las murallas, se
organizaban en torno a las parroquias.
emplazamiento. El tradicional emplazamiento fluvial de las
ciudades en la Antigüedad, fue modificado por otros tipos de
emplazamiento. Europa vio emerger ciudades marítimas, de
encrucijada, camineras, etc.
Se construyeron viviendas y barrios enteros fuera de las
antiguas murallas. Este es el origen de los BURGOS, de donde
derivará el nombre de sus habitantes, los BURGUESES. Estos
artesanos de distintos oficios instalaron sus talleres y para ello
eligieron las proximidades de los castillos o monasterios, las
riberas de los ríos o costas, o las cercanías de los caminos, hasta
donde llegaban los comerciantes y gentes interesadas en adquirir
los artículos que producían. La burguesía, nuevos protagonistas,
irán asumiendo un liderazgo en la conducción social, la cual
dejara de basarse en la posesión de la tierra, en el origen noble y
en la capacidad de dar protección a sus subordinados, sino que
se basara en la riqueza que generaban debido a su actividad
económica o profesión. Esta clase adquirirán un amplio
predominio en el ámbito urbano.
a) Los habitantes de la ciudad: La burguesía fue por
excelencia los habitantes de las ciudades, espacio
significativamente distinto al paisaje rural del que
Las transformaciones económicas y sociales de los
procedían, y en el que fueron alejándose de su origen
siglos XI al XIII acarrearon además un importante cambio en la
plebeyo para acercarse cada vez más a los privilegios de la
vida intelectual. El saber y la cultura dejaron de ser un
nobleza, a través de la práctica de otras actividades
patrimonio exclusivo de los eclesiásticos, para alcanzar ahora a
laborales. La burguesía era un grupo urbano muy disímil
las nuevas clases urbanas. En este escenario un número cada vez
entre sí desde la perspectiva de sus actividades e ingresos.
mayor de personas aprenderá a leer y escribir, y el saber se
b) Grandes y pequeños burgueses en la producción artesanal:
expandirá a través de instituciones de exclusivo origen urbano:
el grupo de artesanos urbanos fue un grupo que creció
las universidades.
considerablemente como consecuencia del aumento de la
población y de sus necesidades. Los productos elaborados
c)
Las Universidades: de las escuelas catedralicias, que en el
dejaron progresivamente de ser confeccionados en el
siglo XIII habían sustituido a las escuelas monásticas como
campo, que se limitó a la producción ganadera, mientras
centros del saber, nacieron las universidades. La llegada de
que la ciudad se especializó en las actividades
estudiantes provenientes de diversas regiones, motivó que
manufactureras y mercantiles, dando inicio a una rígida
maestros y discípulos se organizaran de manera independiente,
división del trabajo. Los artesanos, que también eran
como una corporación o universidad, capaz de defender su
burgueses, trabajaban en talleres donde producían tejidos,
autonomía frente a poderes externos y garantizar así la calidad
cerámica, herramientas, armas o joyas y ellos mismos eran
de la enseñanza.
los encargados de vender su producción en la ciudad, en el
La universidad era dirigida por un rector y contaba con
campo o incluso en zonas más distantes. En cada taller era
cuatro facultades a cargo de un decano, la de Artes, la de
posible encontrar tres categorías de artesanos: los
Teología, la de Derecho Canónico y la de Medicina, donde se
aprendices, que generalmente eran niños mayores de siete
impartían distintas cátedras. Los estudiantes seguían clases
años, los oficiales, que dominaban todas las técnicas del
sentados en el suelo, sobre montones de paja, y tomaban notas
oficio, y los maestros, que eran los oficiales que habían
de las lecciones de los maestros en pequeñas hojas de
logrado superar una dura prueba y hacer una obra maestra,
pergamino. También disponían de libros de texto que, como
además debían tener medios para fundar su propio taller.
todavía no existía la imprenta, eran copiados a mano por los
Entre la burguesía artesanal había importantes diferencias,
libreros y escribanos establecidos en calles cercanas a la
oficiales y aprendices llevaban por lo general una vida
Universidad.
modesta, en tanto que los maestros de los oficios más
Los papas, especialmente Inocencio III y Gregorio IX,
importantes tenían grandes fortunas y llegaban a tener
comprendieron muy pronto la importancia de las universidades
importantes cuotas de poder en el gobierno urbano.
podían tener como instrumentos de difusión de la teología, y,
c) La ciudad, el nuevo crisol social: junto con el desarrollo de
venciendo la resistencia de los profesores seculares, impusieron
las ciudades creció un gran número de pobres urbanos que
la colaboración de profesores pertenecientes a dos órdenes
no tenían trabajo fijo y fluctuaban entre la mendicidad y la
monásticas de reciente creación: dominicos y franciscanos. En
delincuencia estando al margen de todos los beneficios que
la Universidad de París impartieron sus enseñanzas grandes
ofrecía la ciudad. La ciudad estuvo también habitada por
figuras de la ciencia eclesiástica, como Pedro Lombardo, San
los máximos representantes del poder feudal. Clero y
Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino.
nobleza convivieron en este escenario con los nuevos
grupos sociales y debieron experimentar las primeras
formas de las nuevas relaciones que caracterizarán a la
sociedad
Ilustración de una cátedra universitaria medieval.
moderna.
Los cursos en las universidades eran bastante largos. Los horarios
de clase empiezan a las 6 o las 7 de la mañana, prolongándose hasta 
El
las 7 u 8 de la tarde con una pausa al mediodía para comer.
corporativism
El método de trabajo en todas las asignaturas es fundamentalmente
o, una nueva
oral, y consiste en tres partes:
forma
de
1) Exposición, en el cual el maestro lee un texto y lo
relación
comenta.
social:
2) Disputa, en el cual lo discute con sus alumnos y organiza
A
debates.
fines
del
3) Repetición, en el cual los estudiantes memorizan lo
período
aprendido.
medieval se
El Resurgimiento urbano y el desarrollo del
desarrolla en
Burguesía
las principales
ciudades de Europa una poderosa burguesía que ponía de
Durante el siglo XI, en pleno desarrollo del sistema
manifiesto la crisis que comenzaba a afectar al sistema de
feudal, reaparece y aumenta lentamente en importancia un
relaciones feudales. Nobles y clérigos seguían siendo, sin
elemento típico de la Antigüedad: La ciudad.
embargo, los sectores con más poder e influencia social y aunque
Este resurgimiento urbano se inicia con la crisis del
el servilismo y el vasallaje eran modos de relación que en su
modo de producción feudal. Las viejas ciudades,
expresión original tendían a desaparecer, seguían existiendo a
semiabandonadas, renacen, o se crean otras nuevas. Una
innovación en los nuevos núcleos urbanos, fue su
través de formas nuevas en el modo que los grupos sociales se
organizaban y relacionaban entre si.
La burguesía trató de protegerse de los lazos de
dependencia y subordinación que debía mantener con la Iglesia
y la clase de los nobles, creando agrupaciones que le permitieran
defender sus intereses mediante la fuerza común. Bajo la idea de
mantener su autonomía, esta nueva clase social dio nacimiento a
las corporaciones, que agrupaban principalmente a personas
unidas por intereses socio-profesionales, y que creían que la
comunidad interesada debía gestionar sus propios asuntos y
practicar la solidaridad, liberándose así del poder feudal.
Las universidades nacen bajo esta premisa, lo mismo
que las corporaciones de comerciantes, hansas, que logran
incluso que los señores feudales garanticen la normal realización
de las ferias que quedaban bajo su zona de influencia,
incluyendo la reposición de los artículos que se perdieran por
alguna razón en los caminos bajo su jurisdicción. Los artesanos
se agruparon en corporaciones denominadas gremios, que
reunían a trabajadores de un mismo oficio.
Los gremios regulaban las horas de trabajo, la calidad
de los productos y protegían a los artesanos en caso de
enfermedad. Cada gremio ocupaba una calle determinada de la
ciudad, a la que daba un nombre: hilanderas, curtidores,
herreros. En ocasiones era el lazo religioso el nexo más fuerte
entre los miembros de una corporación y entonces se llamaba
cofradía.
Bajo el mismo concepto, la burguesía más rica y
poderosa luchó porque las corporaciones municipales, en las que
se hallaba representada, se convirtieran en las verdaderas
detentoras del poder urbano. De este modo, el castillo, el palacio
y la catedral, sedes de los antiguos poderes feudales, fueron
reemplazadas por los nuevos símbolos del poder burgués, las
casas comunales, los mercados y el ayuntamiento.
Los resultados de este movimiento de emancipación
urbana no fueron iguales en toda Europa. En muchos casos se
limitaran al logro de determinados privilegios económicos y la
ruptura de las ataduras feudales. Las ciudades italianas y
alemanas fueron las que lograron una mayor autonomía
municipal, el poder económico acumulado por las ciudades
italianas a partir del siglo XI las llevó a buscar su independencia
del Sacro Imperio Germánico, la obtuvieron en alianza con el
papado, llegando algunas a constituirse en repúblicas soberanas,
como Venecia y Florencia; o en tiranías como las de Milán o
Roma, bajo la autoridad de las familias Sforza y Borgia,
respectivamente.
En Francia, Inglaterra y España los reyes trataron de
utilizar el poder organizativo de las ciudades en provecho de la
unidad del reino y contra sus dos mayores enemigos: el papado
y los señores feudales. La burguesía había adquirido en estos
lugares suficiente poder económico como para que se le tuviera
en cuenta a la hora de regir los destinos del país. Ya a mediados
del siglo XIII se manifiesta una situación de mutuo equilibrio y
control entre los grandes poderes del momento: el monarca, la
nobleza, la Iglesia y el pueblo llano representado por la
burguesía. El movimiento corporativo burgués y las cada vez
mayores necesidades financieras y administrativas de los
Estados Nacionales dieron lugar a la aparición de los
Parlamentos (las Cortes Castellanas, Los Estados generales
franceses y el parlamento Inglés) en los que participaban los tres
componentes más poderosos de la sociedad: la nobleza, el clero
y tercer estado, es decir, la burguesía. El origen noble, la
posesión de la tierra y la capacidad de dar protección iban
dejando de ser los pilares del poder, el cual comenzará a
sustentarse en la posesión de fortunas mercantiles y en la sólida
unión corporativa a partir de intereses comunes.
Orígenes del capitalismo: El dinero y el comercio.
Si el pago en especies y el trueque habían sido el modo
de pago bajo el Feudalismo, a partir de la Baja Edad Media, se
produjo la reaparición del dinero. Se acuñó indistintamente en
oro y plata en cada ciudad. Por lo mismo, aparecieron los
“Cambistas” (personas que hacían el cambio monetario
interurbano).
El comercio dinamizó la economía y esto se puede
apreciar en las siguientes transformaciones que introdujo:
 En los comienzos, el comercio fue local, es decir,
dentro de cada ciudad. Al poco tiempo, fue interurbano
y más tarde, internacional.
 El manejo del dinero hizo indispensable que los
mercaderes tuvieran mayor conocimiento de
operaciones mercantiles, por lo que recurrieron a la
Contabilidad, como complemento de sus actividades.
En Italia, Luca Faccioli tuvo el mérito de haber creado
la “Partita Dopia” (Partida Doble), registro que los
comerciante llevan del “debe” y “Haber” en las
operaciones mercantiles.
La aparición del crédito y del capitalismo financiero
Las operaciones de intercambio en los centros de
comercio, como las ferias, generó una gran movilidad del
dinero. De hecho, los comerciantes tuvieron que tomar las
precauciones correspondientes ya que habitualmente eran
asaltados en los caminos, por las sumas de dinero que
transportaban.
Por otra parte, los comerciantes en la Ferias, buscaron
maneras de aumentar sus ventas y apareció el Crédito como
instrumento de pago. Este grado de confianza que el
comerciante otorgaba al comprador, se expresó por medio de la
Letras de Cambio y Pagarés, en una primera etapa.
Los resultados no se hicieron esperar, las ventas
aumentaron considerablemente y las operaciones fueron de
montos tan elevados que también justificaron la aparición de los
Bancos, instituciones de cambio, depósito y custodia de
documentos que complementó esta nueva función mercantil.
Los grandes burgueses se convirtieron en importantes
banqueros, como las familias de los Fugger, los Sforza, los
Visconti, los Médicis, en Alemania e Italia, respectivamente. El
progreso de las industrias, arte y comercio hacia el S. XIV D.C.
vieron nacer en Europa, las Bolsas, donde se transaban las
acciones, documentos que representaban dinero. La economía
mercantil había cedido paso a la crediticia.
Tampoco estuvieron ausentes de las actividades
mercantiles, los préstamos y la usura, como males necesarios.
La Iglesia condenó estas operaciones tan frecuentes y planteó
que seria crítica a las actividades mercantiles y el lucro que
generó. Se opuso al préstamo con interés y condenó la usura. Su
ideal fue la “Teoría de Justo Precio”, esto quiere decir, que los
mercaderes debían vender a un precio justo, esto es, no lo más
caro posible, sino a un precio razonable que permitiese cubrir
los costos y obtener la justa utilidad para poder vivir “digna y
honradamente”.
Las organizaciones del comercio
Los hombres que vivieron del intercambio comercial,
debieron organizarse para enfrentar las múltiples dificultades
que surgían en las larga travesías que realizaban entre la
ciudades, o bien, entre los distintos países. Si las rutas eran
terrestres, la amenaza la constituía el salteador de caminos; si la
ruta era marítima, el pirata era el peligro al acecho. No podían
viajar solos, sino en grupo; no se debía enviar un solo barco,
sino una flotilla.
Por eso los mercaderes empezaron a asociarse en forma
permanente. En un comienzo, cualquiera podía ingresar a estas
asociaciones, pero las condiciones cambiaron con el tiempo
porque se consideraban factores como la competencia, la
nacionalidad de los asociados y la defensa de las ciudades que
tenían sus milicias y hasta una armada.
Es posible mencionar algunas formas de organización
mercantil:
 Las Commendas: Organización que tenía dos tipos de socios:
Unos ponían en capital y otros el trabajo, siendo repartidas a
medias, las utilidades.
 Las Compañías: Surgieron cuando las operaciones se
hicieron hacia una determinada área geográfica. Los
navegantes se ponían al servicio de grandes capitalistas que
invertían el dinero en el comercio de ultramar.
 Las Ligas: Federaciones de ciudades libres, reunidas con la
finalidad de obtener beneficios aduaneros, especialmente. En
Alemania existió la Liga Hanseática; la Lombarda en Italia
y en España, la Hermandad de las Marismas, que agrupó a
las ciudades marítimas.
 Las Guildas: Organización de comerciantes que tenían
incluso, forma de representación política.
La Peste Negra
Fue una de las peores catástrofes naturales que afectó a
Europa entre los años 1347 y 1352, provocando una notable
disminución de la población.
La epidemia fue introducida desde Oriente (se registró
su aparición en Constantinopla) y desde allí se propagó hacia los
puertos, por las naves italianas. El año 1347 causó estragos en
Messina (Sicilia, Italia) y Marsella. Al año siguiente, Vencia,
Nápoles, Génova, Barcelona y Valencia. Desde la costa avanzó
hacia el interior, siguiendo los valles de los ríos y las rutas del
comercio. Entre 1349 y 1352, la peste recorrió los territorios de
Inglaterra, Francia, Alemania, Escandinavia y Rusia.
La mortandad fue enorme en todas partes. A los 10
años del primer brote de la peste, 33 millones de personas
habían perecido. La población se había diezmado en un 30%.
En la Edad Media, los contemporáneos denominaron
estas epidemias como “pestes”. La peste Negra o Bubónica, era
producida por el bacilo “Pasteurella Pestis” que se cría en el
estómago de las pulgas, a su vez estas pulgas eran transportadas
por las ratas existentes en las embarcaciones comerciales.
Las condiciones de higiene, salud y alimentación
hacían que los hombres fueran indefensos frente al flagelo.
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