Subido por FLIA MAMANI-FRIAS 2020

Cultivo de soja en Argentina

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La Soja
En
El cultivo de soja en Argentina es uno de los principales cultivos en la economía
argentina. La expansión del cultivo de soja en Argentina forma parte del proceso de
sojización y del boom de las materias primas que tuvo lugar a comienzos de la década
del 2000.
El cultivo de soja ha desplazado a otras actividades agrícolas tradicionales. Por
ejemplo, ha reducido el número de cabezas de ganado vacuno de 65 millones a 48,6
millones y el lanar de 60 millones de cabezas en 1970 a 12,5 millones.
Toda la producción rural incluido el sector forestal, representaba en 2007 el
5,61 % del PBI total, empleando un 5 % (325.000) del total de trabajadores registrados
(formales) en el país. Sin embargo, las oleaginosas (soja y girasol), los cereales (maíz y
trigo) y la carne bovina, constituyen sumadas el 18,2 % del total de las exportaciones, a
la vez que las manufacturas de origen agropecuario (MOA) constituyen poco más de la
mitad del total de las manufacturas exportadas.
La soja en Argentina es cultivada principalmente en las regiones de la Pampa
Húmeda, que abarca las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.
Estas áreas tienen un clima templado a subtropical y suelos ricos en nutrientes.
El cultivo de la soja en Argentina ha experimentado un gran crecimiento en las
últimas décadas. Esto se debe en parte a la adopción generalizada de variedades
transgénicas resistentes a herbicidas, como la soja Roundup Ready. Estas variedades
permiten un control más eficiente de las malezas y han contribuido al aumento de la
productividad.
Además, la soja es un cultivo muy rentable para los agricultores argentinos
debido a su alta demanda tanto a nivel nacional como internacional. Gran parte de la
producción se destina a la exportación, principalmente hacia países como China, que
es el principal importador de soja argentina.
El cultivo de la soja en Argentina también plantea desafíos ambientales y
sociales. El uso intensivo de agroquímicos puede tener impactos negativos en el medio
ambiente y la salud humana. Además, el modelo agrícola basado en la soja ha llevado
a la deforestación de áreas para dar paso a nuevas plantaciones.
En términos sociales, el cultivo de la soja ha generado cambios en las dinámicas
rurales, con una mayor concentración de tierras y desplazamiento de pequeños
agricultores. También ha habido debates sobre los derechos de propiedad intelectual
relacionados con las semillas transgénicas y su impacto en los agricultores.
En resumen, el cultivo de la soja en Argentina es una actividad agrícola de gran
importancia económica, pero también plantea desafíos ambientales y sociales que
deben abordarse de manera sostenible.
Las primeras plantaciones de soja en Argentina se hicieron
en 1862, pero no encontraron eco en los productores agrícolas de
aquellos años. En 1925, el ministro de Agricultura Tomás Le
Breton, introdujo nuevas semillas de soja desde Europa y trató de
difundir su cultivo, conocido en esa época entre los agrónomos
del Ministerio como «arveja peluda» o «soja híspida». Hacia 1956
en la Argentina no se conocían aún los aspectos básicos de la soja
como cultivo. Los fracasos en la implantación hicieron que fuese
considerada para esa época como cultivo “tabú”. La primera vez
que Argentina exportó soja fue el 5 de julio de 1962, a través del
buque «Alabama», que partió en esa fecha llevando en su interior
6000 toneladas con destino a Hamburgo. Su producción se
incrementó notoriamente en los años 70 hasta alcanzar una
producción de 55 500 000 toneladas en la campaña 2013/14 y en
la campaña 2014/15 de 60 800 000 toneladas con una superficie cosechada de 19,1
millones de hectáreas. La Argentina es el tercer productor mundial de este grano, el
primer exportador mundial de aceite de soja y el segundo de harina de soja. La soja
representa el rubro de exportación de mayor incidencia en el Producto Bruto
Agropecuario del país, y el mayor generador de divisas. Actualmente el cultivo de soja
ocupa una amplia zona ecológica que se extiende desde los 23º (en el extremo norte
del país) a los 39º de latitud sur, concentrándose principalmente en la Región
Pampeana. Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires representan las provincias de dicha
región con mayor producción por área sembrada y magnitud de rendimientos.
En el 2008, la alta rentabilidad derivada del incremento excepcional de los
precios internacionales de la soja, llevó a los empresarios agropecuarios a volcarse
progresivamente hacia la siembra de soja transgénica, en un proceso denominado de
sojización, que llevó al país a convertirse en el tercer productor mundial de soja en
bruto y el primero de aceite de soja. Este proceso es en gran medida controlado por
grandes grupos económicos organizados en Aapresid (Asociación de Siembra Directa
de Soja), ACSoja (Asociación de la Cadena de la Soja) y la Cámara de la Industria
Aceitera (CIARA). La soja es una planta originaria de China, de muy alto
valor proteico (cercano al 35 %), capaz por lo tanto de reemplazar a las carnes en las
dietas, además de ser la materia prima del aceite de soja, el aceite de mayor
producción en el mundo, de la harina de soja y de pellets de alimentos balanceados.
También se utiliza para producir plásticos y biocombustibles.
El aumento del precio de la soja en el curso de la primera década
del siglo XXI, si bien resulta extraordinario al igual que el del petróleo,
es parte de un aumento general del precio de las materias primas, que
ha abierto un considerable proceso de inflación internacional, y llevado
a un preocupante encarecimiento del costo de vida y de
los alimentos en particular. De manera simultánea, los países
productores de esas materias primas han contado con la posibilidad de
obtener ganancias inusuales en el mercado mundial, revirtiendo en
algunos casos, como el de la Argentina, tendencias de varias décadas.
La soja es cultivada extensivamente en Argentina debido a su clima
favorable y suelo fértil. El proceso de cultivo de la soja incluye las
siguientes etapas:
1. Preparación del suelo: Antes de sembrar, se realiza una preparación del suelo
que incluye la eliminación de malezas, nivelación y fertilización según las necesidades
del cultivo.
2. Siembra: La siembra se realiza en primavera, generalmente entre octubre y
diciembre. Se utilizan sembradoras especiales que depositan las semillas a una
profundidad adecuada.
3. Cuidado y manejo: Durante el crecimiento de la planta, se realiza el control
de malezas, enfermedades e insectos mediante el uso de herbicidas, fungicidas e
insecticidas. También se lleva a cabo el riego en caso de necesidad.
4. Cosecha: La cosecha de la soja se realiza entre marzo y mayo, cuando los
granos han alcanzado su madurez. Se utilizan cosechadoras especiales que recolectan
los granos y los separan de las vainas.
Es importante mencionar que en Argentina se utiliza ampliamente la tecnología
transgénica en el cultivo de la soja, lo que ha permitido aumentar la productividad y
resistencia a plagas.
Además, Argentina es uno de los principales exportadores de soja a nivel
mundial, por lo que el cultivo de este cultivo desempeña un papel importante en la
economía del país.
La soja es de gran importancia en Argentina por varias razones:
1. Exportaciones: Argentina es uno de los principales productores y
exportadores de soja a nivel mundial. La producción de soja y sus derivados, como el
aceite y la harina de soja, representan una parte significativa de las exportaciones
argentinas, generando ingresos para el país.
2. Generación de empleo: El cultivo de la soja y toda la cadena productiva
asociada, desde la siembra hasta la comercialización, genera empleo en áreas rurales y
urbanas. Esto contribuye a la economía y al desarrollo social en diferentes regiones del
país.
3. Contribución a la seguridad alimentaria: La soja y sus derivados son utilizados
tanto para consumo humano como para alimentación animal. La producción de soja
contribuye a garantizar el suministro de alimentos y piensos tanto a nivel nacional
como internacional.
4. Desarrollo tecnológico: La producción de soja ha impulsado el desarrollo y la
adopción de tecnologías agrícolas avanzadas en Argentina, como maquinaria
especializada, técnicas de siembra directa y mejoramiento genético de cultivos. Esto ha
mejorado la eficiencia productiva y competitividad del sector agrícola argentino.
Sin embargo, es importante tener en cuenta los desafíos ambientales asociados
al cultivo de la soja y buscar un equilibrio entre su importancia económica y la
protección del medio ambiente.
Cuál es la importancia de la soja en la economía argentina
La cadena de la soja es, probablemente, la producción más importante del país,
por los dólares que produce su exportación, el empleo que genera en su producción,
industrialización, comercialización y transporte y los recursos fiscales que aporta en las
15 provincias en las que se produce el cultivo.
Las cadenas agropecuarias y agroindustriales generan el 70% de las
exportaciones del país, y el complejo soja representa el 43% de las exportaciones de las
cadenas agropecuarias. Así, la soja es el principal generador de divisas del país,
generando casi un tercio de las exportaciones (31%) de Argentina. En parte, por esta
relevancia que tiene la soja como generadora de dólares que se entiende que se haya
decidido ir por un dólar soja y no de cualquier otro producto de la economía.
En 2021 las exportaciones de la cadena de la soja sumaron USD 23.805
millones. Los principales productos exportados fueron harina, pellets y tortas (49%),
aceite (30%) y poroto de soja (12%). Argentina se ubica como el primer exportador de
aceite y harina de soja y el tercero en cuanto a porotos de soja.
La cadena tiene un alto nivel de inserción internacional, exportando cerca del
80% de la producción. El restante 20% se utiliza en el mercado interno como alimento
animal o como biodiesel.
La cadena de la soja genera 360.000 puestos de trabajo en Argentina, es decir
que, 1 de cada 10 empleos generados en las cadenas agroindustriales proviene de la
cadena de la soja.
El cultivo de la soja en Argentina ha generado varios problemas
ambientales, entre ellos:
1. Deforestación: La expansión de la producción de soja ha llevado a la
deforestación de áreas naturales, especialmente en regiones como el Gran Chaco. Esto
tiene un impacto negativo en la biodiversidad y contribuye al cambio climático.
2. Uso intensivo de agroquímicos: Para controlar las malezas y plagas, se utilizan
grandes cantidades de agroquímicos, como herbicidas y pesticidas. Estos productos
químicos pueden contaminar los suelos, las fuentes de agua y afectar la salud de las
personas y los animales.
3. Erosión del suelo: La agricultura intensiva de la soja puede causar erosión del
suelo debido a la falta de rotación de cultivos y prácticas inadecuadas de manejo. Esto
reduce la fertilidad del suelo y afecta su capacidad para retener agua.
4. Pérdida de diversidad agrícola: La expansión masiva de la soja ha llevado a
una reducción en la diversidad agrícola, ya que se destinan grandes extensiones de
tierra exclusivamente a este cultivo. Esto afecta la resiliencia del sistema agrícola y
aumenta la dependencia de un solo cultivo.
Estos problemas ambientales requieren medidas y prácticas sostenibles para
minimizar los impactos negativos del cultivo de la soja en Argentina.
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