Asia_Central - Seminario de Sociales

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Asia Central
Asia Central
Gentilicio
Países
Centroasiático
Kazajistán
Kirguistán
Tayikistán
Turkmenistán
Uzbekistán
Idiomas regionales
Indoeuropeas: persa (tayiko)
Túrquicas: kazajo, kirguís, turcomano, uzbeco
Zona horaria
UTC +5 y UTC +6
Organizaciones regionales
Comunidad de Estados Independientes
Organización de Cooperación de Shanghai
Asia Central es una región de Asia que va desde el mar Caspio hasta las fronteras de China
y de las de Rusia hasta Asia del Sur. Asia Central se ha caracterizado históricamente por
sus pueblos nómadas y por la Ruta de la Seda.1 Como resultado ha sido la via por la que se
han movido personas, bienes, e ideas, entre Europa, Oriente Medio, Asia del Sur, y Asia
Oriental.2
Existen varias definiciones de lo que constituye Asia Central. Actualmente se sigue la
definición de la subregión de la ONU que la compone de cinco repúblicas ex-Soviéticas
Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. En ocasiones, por razones
étnicas se incluyen Mongolia, Afganistán, Pakistán del Norte, Irán del Noreste, Nortoeste
de India y el China del Oeste. En ocasiones se amplia aún más para acoger otras partes de
China como Qinghai, Tíbet, Gansu y Mongolia Interior así como el sur de Siberia.
Previo al nacimiento de Mahoma y durante la Edad Media la región estaba compuesta de
pueblos iranios3 4 que incluía a sogdianos y corasmios sedentarios y a escitas y alanos seminómadas. La población sedentaria juega un importante papel en la historia de la zona, así
los tayikos, pastunes, pamiris y otros pueblos iranios siguen presentes en la zona. Pero tras
la expansión de los pueblos túrquicos, se convirtió también en patria de uzbekos, kazajos,
kirguís y uigures de forma que en ocasiones Asia Central recibe el nombre de Turquestán.
Definición
Mapa político.
El Asia Central es la región que engloba a las naciones que se encuentran en la parte
central de Asia. No existe un acuerdo unánime sobre qué territorios forman esta región. Sin
embargo existe un consenso general sobre algunas áreas geográficas definidas que sin duda
pertenecen a esta zona; es el caso de las actuales repúblicas de Kazajistán, Kirguistán,
Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.
Suelen considerarse también como parte de la zona, por vínculos geográficos, históricos y
culturales, la Región Autónoma de Mongolia Interior de la República Popular China, y
entidades federales integrantes de la Federación Rusa: la República Kalmyk, la República
de Tatarstán, la República de Bashkortostán, la República de Altái, la República de Tuva, la
República de Buriatia, y parte de la República de Saja.5 Esta delimitación tiene sentido en
la época actual, pero en términos históricos es habitual extender la denominación para
comprender Afganistán, partes de Irán, Pakistán, Siberia, Cachemira y el Tíbet y las
actuales repúblicas de Armenia, Azerbaiyán y Georgia, aunque estas tres últimas suelen
incluirse también dentro del Cáucaso.
Geográficamente el límite meridional de Asia Central está señalado por una casi
ininterrumpida línea de cadenas montañosas, de unos 6.500 km. de longitud y que llega
desde la China hasta el mar Negro, dificultando el acceso hacia el interior dede Asia del
Sureste, el subcontinente indio y Oriente Medio. Esas cadenas montañosas son, de Este a
Oeste, el Nan Chan, el Altyn Tahg, los karakorun, el Hundu Kush y el Paropamisus, el
Elburz y el Cáucaso. Al sur de esta línea se hallan dos extensas planicies cuya historia ha
estado estrechamente relacionada con la de la propia Asia Central; dichas planicies son la
meseta del Tíbet, cerrada al sur por el Himalaya, y la meseta de Irán, flanqueada por el
sureste por los montes Kirthar y Suleimán y al suroeste por los Zagros. Los límites oriental
y occidental de Asia Central son más difíciles de definir. En el este se puede trazar una
líneaa lo largo de la Gran Muralla China que continúa después, en dirección norte, desde
Jehol, siguiendo el final de la zona de Bosques de Manchuria; en el oeste, sin embargo, las
praderas de Ucrania, que se extienden hasta Rumania y Hungría, contituyen una
continuación geográfica e histórica de la zona de las estepas de Asia Central. A pesar de
que predomina la estepa, Asia Central, que se encuentra situada aproximadamente entre los
35º y los 55º de latitud, ofrece una amplia variedad de rasgos físicos, ya que contiene
algunas de la cadenas montañosas más altas del mundo junto con algunas de las
depresiones más notables com son las existentes al noreste del Caspio y alrededor de
Turfan, en Sinkiang; los mismos extremos muestran también las temperaturas.
Historia
Artículo principal: Historia de Asia Central
Plaza del registan de Samarcanda.
La historia de Asia Central ha estado condicionada principalmente por el clima y la
geografía de la zona. La aridez de la región dificulta la práctica de la agricultura y su
distancia al mar la aísla en gran medida del comercio. En consecuencia sólo se han formado
unas pocas ciudades de gran tamaño, y el área estuvo dominada durante milenios por los
pueblos nómadas de la estepa.
Las relaciones entre los nómadas de la estepa y la población sedentaria de Asia Central
fueron durante mucho tiempo conflictivas. El estilo de vida nómada se adaptaba muy bien a
la práctica de la guerra y los jinetes de la estepa fueron uno de los pueblos del mundo con
mayor potencial militar, aunque estaban limitados por la falta de unidad interna. En las
ocasiones en las que muchas tribus quedaron bajo el mando de grandes líderes crearon
ejércitos casi imparables, como en la invasión de Europa emprendida por los hunos, los
ataques Wu Hu a China y sobre todo la conquista de buena parte de Eurasia por los
mongoles.
El dominio de los nómadas terminó en el siglo XVI, cuando las armas de fuego permitieron
a los pueblos sedentarios controlar la región. Desde entonces Rusia, China y otras potencias
se expandieron por la región y llegaron a tomar control de la mayor parte de Asia Central a
finales del siglo XIX. Tras la Revolución rusa, la mayoría de regiones de Asia Central
fueron incorporadas a la Unión Soviética (URSS); sólo Mongolia permaneció
independiente, aunque en la práctica era un estado satélite. Las zonas soviéticas de Asia
Central se industrializaron y se construyó mucha infraestructura pero al mismo tiempo se
suprimieron las culturas locales, y se produjeron cientos de miles de muertes en programas
de colectivización fallidos.[cita requerida]
Tras el colapso de la URSS, cinco países de Asia Central obtuvieron la independencia. En
estos nuevos estados buena parte del poder está en manos de antiguos oficiales soviéticos.
Ninguna de estas repúblicas puede considerarse una democracia. El resto de regiones de
Asia Central forman parte de la República Popular China.
Geografía
Mapa físico que abarca desde el Cáucaso en el noroeste a Mongolia al noreste.
Desde un punto de vista geográfico Asia Central constituye una extensa región de variada
geografía, desde altas montañas (Tian Shan), vastos desiertos (Kara Kum, Kyzyl Kum,
Taklamakán) y estepas cubiertas de hierba. Las grandes estepas centroasiáticas se
consideran unidas a las de Europa del Este como una zona geográfica homogénea, la Estepa
Euroasiática.
La mayoría de la tierra es demasiado seca o accidentada para la agricultura. El desierto de
Gobi se extiende a los pies de la Cordillera del Pamir, 77° E, hasta los montes Gran
Khingan (Da Hinggan), 116°–118° E.
Entre sus puntos se cuentan:



El desierto más alto del mundo (de dunas), en Buurug Deliin Els, Mongolia, 50°18'
N.
El permafrost más sureño del Hemisferio Norte, en Erdenetsogt sum, Mongolia,
46°17' N.
La distancia más corta del mundo entre un desierto no helado y permafrost: 770 km.
La mayoría de la población se gana la vida del pastoreo aunque en las ciudades de la región
existen centros de atividad industrial.
Respecto a la hidrografía, los principales ríos son el Amu Darya, el Syr Darya y el Hari; los
lagos son el agonizante mar de Aral y el lago Balkhash, ambos partes de la extensa cuenca
endorreica de Asia central/occidental que también incluye al mar Caspio. Ambos cuerpos
de agua han bajado su nivel en las últimas décadas debido al desvío de las aguas de los ríos
a propósitos industriales y de irrigación. El agua es un recurso extremadamente valioso en
la árida Asia Central capaz de llevar a importantes disputas.
Climatogía
Puesto que no se halla ninguna gran masa de agua que amortigüe su clima, las fluctuaciones
de temperatura son muy severas.
Según la clasificación climática de Köppen Asia Central es parte de la ecozona paleártica.
El mayor bioma de la región es el llamado "praderas, sabanas y matorrales de clima
templado". Otros biomas existentes son praderas y matorrales de montaña, matorrales
desérticos y áridos y bosque templado de coníferas.
Historia de Asia Central
Asia Central situada como una región del mundo según tres criterios, de oscuro a
claro:denominación soviética, denominación moderna habitual, UNESCO.
La historia de Asia Central ha estado condicionada principalmente por el clima y la
geografía de la zona. La aridez de la región dificulta la práctica de la agricultura y su
distancia al mar la aísla en gran medida del comercio. En consecuencia sólo se han formado
unas pocas ciudades de gran tamaño, y el área estuvo dominada durante milenios por los
pueblos nómadas de la estepa.
Las relaciones entre los nómadas de la estepa y la población sedentaria de Asia Central
fueron durante mucho tiempo conflictivas. El estilo de vida nómada se adaptaba muy bien a
la práctica de la guerra y los jinetes de la estepa fueron uno de los pueblos del mundo con
mayor potencial militar, aunque estaban limitados por la falta de unidad interna. En las
ocasiones en las que muchas tribus quedaron bajo el mando de grandes líderes crearon
ejércitos casi imparables, como en la invasión de Europa emprendida por los hunos, los
ataques Wu Hu a China y sobre todo la conquista de buena parte de Eurasia por los
mongoles.
El dominio de los nómadas terminó en el siglo XVI, cuando las armas de fuego permitieron
a los pueblos sedentarios controlar la región. Desde entonces Rusia, China y otras potencias
se expandieron por la región y llegaron a tomar control de la mayor parte de Asia Central a
finales del siglo XIX. Tras la Revolución rusa, la mayoría de regiones de Asia Central
fueron incorporadas a la Unión Soviética; sólo Mongolia permaneció independiente,
aunque en la práctica era un estado satélite. Las zonas soviéticas de Asia Central se
industrializaron y se construyó mucha infraestructura pero al mismo tiempo se suprimieron
las culturas locales, y se produjeron cientos de miles de muertes en programas de
colectivización fallidos.
Tras el colapso de la Unión Soviética, cinco países de Asia Central obtuvieron la
independencia. En estos nuevos estados buena parte del poder está en manos de antiguos
oficiales soviéticos. Ninguna de estas repúblicas puede considerarse una democracia. El
resto de regiones de Asia Central forman parte de la República Popular China.

Prehistoria
Recientes estudios genéticos han concluido que los primeros hombres que llegaron a la
región lo hicieron hace entre 40.000 y 50.000 años, siendo una de las primeras zonas con
asentamientos humanos. Sin embargo, las evidencias arqueológicas de la población de Asia
Central son escasas, mientras que las evidencias de la llegada del hombre a África y
Australia en épocas anteriores son bien conocidas. Algunos estudios han identificado esta
región como el origen más probable de las poblaciones que más tarde habitarían Europa,
Siberia y América del Norte.1 También se considera a menudo a la región como el lugar de
donde proviene la raíz de las lenguas indoeuropeas.
La domesticación del caballo empezó en Asia Central en el IV milenio a. C. Los caballos
(en realidad, ponis) se seleccionaban según su fuerza, y hacia el II milenio a. C. eran
suficientemente fuertes como para tirar de carros, lo que propició el nomadismo, una forma
de vida que dominaría la región durante varios milenios.
Caballo de Przewalski (Equus przewalskii), también conocido como caballo salvaje
mongol, es probablemente el ancestro de los primeros caballos domésticos.
Los grupos nómadas cuidaban de rebaños de ovejas, cabras, caballos y camellos, y
emprendían migraciones anuales en busca de nuevos pastos (una práctica conocida como
transhumancia). La gente vivía en yurtas, tiendas hechas de pieles y madera que pueden
desmontarse y transportarse, con espacio para unas cinco personas.
Mientras que las áridas llanuras estaban bajo el domino de los nómadas, en las zonas más
húmedas surgieron pequeñas ciudades estado y sociedades agrarias sedentarias. El
Complejo arqueológico Bactria-Margiana de principios del II milenio a. C. fue la primera
civilización sedentaria de la región. Sus habitantes practicaban el cultivo por irrigación del
trigo y la cebada y, posiblemente, conocían algún tipo de escritura. Asimismo, es probable
que se hayan relacionado con los nómadas de la Edad de Bronce de la cultura Andronovo,
los inventores de los carros de ruedas radiales, que vivían al norte en Siberia Occidental,
Rusia, y algunas zonas de Kazajistán, cultura que persistió hasta el I milenio a. C. Estas
culturas, particularmente la Bactria-Margiana, se han apuntado como posibles
representantes de la hipotética cultura aria, que sería origen de las lenguas Ural-Altaicas e
Indo-Iraníes.
Posteriormente, las ciudades estado sogdianas del Valle de Fergana tuvieron gran
importancia. Estas ciudades, tras el siglo I a. C., hospedaron a los comerciantes de la Ruta
de la Seda y se enriquecieron con el comercio. En aquel tiempo los nómadas de la estepa
dependían de los pueblos sedentarios para procurarse un amplio abanico de bienes que de
otra forma no podían producir. Los nómadas comerciaban cuando podían, pero como por lo
general no producían bienes que pudieran interesar a los habitantes de los asentamientos
permanentes practicaron con frecuencia los saqueos.
Las estepas fueron pobladas por una amplia variedad de pueblos. Entre los pueblos
nómadas de Asia Central se cuentan los hunos y otros pueblos turcos, los persas, los
tocarios, otros grupos que hablaban lenguas indoeuropeas y algunos grupos de mongoles. A
pesar de las diferencias étnicas y lingüísticas, el estilo de vida de la estepa propició la
adopción de una cultura muy similar a lo largo de la región.
Influencias externas
En el primer y segundo milenio adC se desarrollaron una serie de estados extensos y
poderosos en la periferia meridional de Asia Central. Estos imperios intentaron conquistar
los pueblos de la estepa muchas veces con éxito parcial. Tanto los medos como la dinastía
aqueménida dominaron partes de Asia Central. Los estados chinos también intentaron con
frecuencia extender sus dominios hacia el oeste; pero a pesar de su poder militar
descubrieron que era casi imposible conquistar a los nómadas, que cuando se encontraban
con un gran ejército podían adentrarse en la estepa y esperar a que las tropas invasoras se
marcharan. Sin ciudades y sin más riqueza que el ganado, que se llevaban con ellos, no
tenían nada que tuvieran que defender. Heródoto relata un ejemplo de esta situación en su
detallada crónica de la futilidad de las campañas Persas contra los escitas.
Tetradracma de, Eucrátides, Rey de Greco-Bactria (171-145 a. C.).
Algunos imperios hicieron incursiones más profundas en Asia Central, encontrando
ciudades que pudieron conquistar y tomar así el control de las rutas comerciales. Las
conquistas de Alejandro Magno extendieron la civilización Helenística hasta Alejandría
Eschate (Lit. “la Última Alejandría”, actual Kokand, Tayikistán), fundada el año 329 a. C.
Tras la muerte de Alejandro en 323 a. C., su sucesor en este territorio cayó derrotado frente
al Imperio seléucida durante las Guerras de los Diádocos. En 250 a. C., la parte del Imperio
de Bactriana en Asia central se secesionó para formar el reino Grecobactriano, que tuvo
mucho contacto con India y China hasta su fin en 125 a. C. El Reino Indogriego,
establecido principalmente en la región de Punjab pero que gobernaba buena parte de
Afganistán, fue pionero en el desarrollo del grecobudismo. El Reino de Kushan cobró
fuerza en la región desde el siglo II a. C. al IV, y continuó la tradición helenística y budista.
Estos estados prosperaron gracias a la Ruta de la Seda, que cruzaba la región y unía China
con Europa. Más tarde la zona caería bajo el dominio de otras potencias, como el Imperio
sasánida.
Una de estas potencias, el Imperio Parto, se originó en Asia Central, pero adoptó las
tradiciones culturales persas, situación que se daría a menudo en la historia: pueblos
nómadas originarios Asia Central conquistan los reinos e imperios circundantes, pero
rápidamente adoptan la cultura de los pueblos conquistados.
Por esta época, Asia Central era una zona heterogénea con mezclas de culturas y religiones.
El budismo seguía siendo la religión mayoritaria, pero sus fieles se concentraban en el este.
En Persia cobró importancia el zoroastrismo. El cristianismo nestoriano penetró en la
región, pero nunca pasó de la condición de culto minoritario. El maniqueísmo, en cambio,
tuvo mejor acogida y llegó a ser la tercera religión en importancia. Muchos habitantes de
Asia Central eran practicantes de más de una religión, y además casi todos los cultos
estaban influidos por tradiciones chamánicas locales. En el siglo VIII, el Islam entró en la
zona y en poco tiempo sería la religión mayoritaria, aunque el budismo persistió con vigor
en el este. Los nómadas del desierto de Arabia podían compararse militarmente a los
nómadas de la estepa y tras una serie de victorias las primeras dinastías árabes obtuvieron
el control de grandes zonas de Asia Central. La invasión árabe también minó la influencia
china en la parte occidental de Asia Central. En la batalla del Talas los ejércitos árabes
derrotaron definitivamente a las fuerzas de la dinastía Tang y como consecuencia los
pueblos originarios de Oriente Medio dominarían la región.
Una de las causas de la gran efectividad militar y de la complejidad estratégica de la
invasión árabe de Asia Central es el hecho de que el avance fue dirigido simultáneamente
siguiendo dos vías de comunicación separadas entre sí pero convergentes. La destrucción
del ejército real persa por los árabes en la batalla de Nehavend, en el año 21/642, acabó con
la resistencia persa, que estaba organizada centralmente, y el último rey sasánida,
Yazdagird III, se convirtió en un fugitivo. Las autoridades locales ofrecieron una resistencia
esporádica que raras veces fue efectiva. En 29/649 las fuerzas del gobernador de Kufa,
Sa'id ben al-'As, avanzaron por la ruta que iba desde Hamadán y Ray hasta Jurjan y
Jorasán. Al mismo tiempo, el gobernador árabe de Basora (Basra), Abdullah ben'Amir,
había comenzado su avance a través de Fars y Kirman hacia el oasis de Tabas, y en
dirección a Nishapur y Marv.
El resurgir de los nómadas
Mapa que muestra las tres rutas comerciales más importantes de Asia central en el siglo
XIII.
Con el transcurso del tiempo, según se introdujeron nuevas tecnologías en la región, los
jinetes nómadas se volvieron más poderosos. Los Escitas descubrieron la silla de montar, y
en la época de los alanos se empezaron a usar estribos. Los caballos habían seguido siendo
seleccionados, y llegaron a tener el tamaño y la robustez necesarias para que no hicieran
falta carros pues los caballos podían llevar a hombres sin dificultad. Esto incrementó
enormemente la movilidad de los nómadas, y además les permitió gobernar a los caballos
sin tener que usar las manos, que quedaban libres para disparar arcos. Mediante unos
pequeños pero potentes arcos compuestos, los pueblos de la estepa llegaron a ser la fuerza
militar más poderosa del mundo. A partir de cierta edad se entrenaba a casi todos los
varones en la monta y el uso del arco, habilidades necesarias para sobrevivir en la estepa,
de forma que en la edad adulta podían disparar a caballo con total naturalidad. Además, los
jinetes arqueros tenían una movilidad mayor a la de cualquier otro ejército de la época, pues
eran capaces de viajar 60 kilómetros al día sin problemas.
Los pueblos de la estepa dominaron rápidamente Asia Central, obligando a las ciudades
estado y a los reinos a elegir entre rendirles pleitesía o enfrentarse a la aniquilación. Sin
embargo, la capacidad militar de los pueblos de la estepa estaba limitada por la falta de una
estructura política entre las tribus. En ocasiones se formarían confederaciones entre varios
grupos bajo el mando de un kan. Cuando se coordinaban grandes grupos de nómadas
constituían una fuerza terrible, como sucedió cuando los hunos llegaron a Europa
occidental, pero como la tradición dictaba que los dominios conquistados debían dividirse y
poner cada uno bajo el mando de uno de los hijos del kan estos imperios se desmoronaban
tan rápido como se habían formado.
Tras la expulsión de las fuerzas foráneas se formaron muchos imperios gobernados por
nativos de Asia Central. Los heftalitas fueron el pueblo más poderoso de entre estos grupos
de nómadas en los siglos VI y VII y gobernaron la mayor parte de la zona. En los siglos X
y XI la región se dividió en muchos estados poderosos, como los samánidas, los selyúcidas
y el Imperio corasmio, pero todos tuvieron una corta vida. La potencia más espectacular
que apareció en Asia Central lo hizo cuando Gengis Kan unió las tribus de Mongolia.
Mediante el empleo de unas técnicas militares superiores a las del resto, el Imperio mongol
se difundió hasta comprender casi toda Asia Central, así como grandes zonas de China,
Rusia y Oriente Medio. Tras Temujin (nombre original de Gengis Kan), la mayor parte de
Asia Central continuó bajo el mando de su sucesor, Chagatai, aunque durante poco tiempo,
pues en 1369 Tamerlán, un líder turco con conocimiento de las tácticas militares mongolas,
conquistó la mayor parte de la región.
Gobernar las tierras conquistadas más allá de la estepa resultaba incluso más difícil que
mantener a los pueblos internos unidos. Aunque para los pueblos de la estepa resultaba
sencillo conquistar nuevas tierras, su gobierno les resultaba casi imposible. La estructura
política de las confederaciones de la estepa se adaptaba mal a las organizaciones complejas
de los pueblos conquistados. Además, los ejércitos de los nómadas estaban constituidos por
grandes números de caballos, normalmente tres o cuatro por guerrero. Mantener estos
ejércitos requería grandes pastos que encontraban con dificultad fuera de la estepa, así que
si permanecían largas temporadas en las zonas conquistadas los ejércitos se debilitaban
gradualmente. Para gobernar a los pueblos sedentarios tenían que confiar en la burocracia
local, lo que llevaba a la rápida asimilación de los nómadas en la cultura de los pueblos
conquistados. Otra limitación de importancia era que los ejércitos, en su mayor parte, eran
incapaces de penetrar en las zonas boscosas del norte, de forma que estados como la
República de Novgorod y el Principado de Moscú empezaron a volverse poderosos.
En el siglo XIV la mayor parte de Asia Central, entre otras regiones, fue conquistada por
Tamerlán. Sin embargo, su gran imperio se hundió poco después de su muerte. Entonces la
región se dividió en pequeños kanatos, como el de Jiva, el de Bujara, el de Kokand, y el de
Kashgar.
La conquista de la estepa
La forma de vida de la zona, que había permanecido prácticamente inalterada desde el año
500 a. C. empezó a desaparecer tras el año 1500. Durante los siglos XIV y XV se desarrolló
la navegación y los europeos, que habían dejado de beneficiarse de la Ruta de la Seda al
encontrarse su extremo occidental bajo gobierno de los musulmanes, establecieron las
primeras rutas oceánicas. Gradualmente, el comercio entre Asia Oriental, India, Europa y
Oriente medio se llevó a cabo en las rutas marítimas, en las que Asia Central no podía
participar. La desunión de la región tras la caída del imperio Mongol volvió el comercio por
la Ruta de la Seda más peligroso e impredecible, así que poco a poco esta fuente de riqueza
fue decayendo.
Un hombre turcomano con su indumentaria tradicional, entre 1905 y 1915.
Aún más relevante fue la invención de las armas de fuego. La revolución de la pólvora
permitió a los pueblos sedentarios derrotar a los jinetes de la estepa en combate abierto por
primera vez. Para la construcción de estas armas eran imprescindibles la infraestructura y
economía de las sociedades complejas, así que los nómadas eran incapaces de producirlas.
El dominio de los nómadas se resintió gravemente, y a principios del siglo XV los pueblos
sedentarios fueron conquistando gradualmente Asia Central.
El último imperio de la estepa fue el de los zúngaros, que conquistaron gran parte de
Turquestán y Mongolia. Sin embargo, cómo síntoma de los cambios que estaban
deviniendo, no estuvieron a la altura de las fuerzas chinas y fueron derrotados por los
ejércitos de la Dinastía Manchú. En el siglo XVIII los emperadores manchúes, originarios
de la parte oriental de la estepa, conquistaron la parte occidental y Mongolia, tomando el
control de Xinjiang en 1758. La amenaza mongola se había superado y China se anexionó
gran parte de Mongolia interior. Los dominios chinos llegaron al corazón de Asia Central e
incluían el Kanato de Kokand, que rindió pleitesía a Pekín. La Mongolia exterior y
Xinjiang no se convirtieron en provincias del imperio chino, sino que fueron administradas
directamente por la dinastía Manchú. Al no haber gobernador provincial los gobernantes
locales mantenían muchos de sus poderes. Estas condiciones especiales fueron un obstáculo
para la emigración desde el resto de China a la región. Persia también empezó a expandirse
al norte, especialmente bajo el reinado de Nadir Shah, que extendió las fronteras persas más
allá del Amu Daria. Sin embargo, tras su muerte el imperio Persa se desmenuzó y su
territorio pasó al control de Gran Bretaña y Rusia.
Los rusos también se expandieron hacia el sur, primero transformando la estepa ucraniana
en tierras de cultivo, y más tarde en los bordes de las estepas kazajas, empezando con la
fundación de la fortaleza de Orenburg. La lenta conquista del corazón de Asia Central
empezó en el siglo XIX, aunque Pedro el Grande había mandado una expedición fallida
contra Jiva en 1720. En el siglo XIX poco podían hacer los nativos para resistir ante el
avance ruso, aunque los kazajos lograron algunas victorias en la década de 1820 bajo el
mando de Kenesary Kasimov. Sin embargo, hasta 1870 la influencia rusa fue mínima, pues
no cambiaron la forma de vida de los nativos ni sus formas de gobierno. Con la conquista
de Turquestán tras 1865 y los consiguientes esfuerzos por asegurar la frontera, los rusos
fueron expropiando gradualmente grandes partes de la estepa para dárselas a granjeros
rusos, que empezaron a llegar en grandes cantidades. Este proceso en principio se limitó a
los bordes septentrionales de la estepa, y no fue hasta la década de 1890 cuando un número
considerable de rusos empezaron a establecerse más al sur, especialmente en Semirechie.
El Turquestán bajo control extranjero
Prisoneros en una zindan, una prisión tradicional de Asia Central, en el protectorado de
Bukara bajo el control de la Rusia Imperial (1910).
Las campañas rusas
Las tropas de los kanatos estaban pobremente equipadas y podían hacer bien poco para
resistir el avance de los ejércitos del Zar, aunque Alimqul, el comandante de Kokandia
lideró una campaña quijotesca antes de morir cerca de Chimkent. La oposición principal a
la expansión rusa en Turquestán provino de los británicos que consideraban que Rusia
estaba volviéndose demasiado poderosa y empezaba a amenazar la frontera noroeste de la
India Británica. Esta rivalidad tomó el nombre de El Gran Juego. En este período
Afganistán tuvo una gran importancia estratégica, pues era el único estado que separaba a
Rusia de la India Británica.
Tras la caída de Taskent bajo las fuerzas del General Cherniev en 1885, Khujand, Djizak y
Samarcanda fueron derrotadas también por Rusia durante los siguientes tres años, y el
Kanato de Kokand y el Emirato de Bujara sufrieron también varias derrotas. En 1867 el
Turquestán Ruso fue puesto bajo el mando de un Gobernador General, Konstantin
Petrovich Von Kaufman, con sede en Taskent. En 1881-85 la región de Transcaspia fue
también anexada en el transcurso de una campaña liderada por los generales Annenkov y
Mijaíl Skobelev, y Asjabad, Merv y Pendjeh también cayeron ante el avance ruso. La
expansión rusa se detuvo en 1887 cuando delinearon junto a Gran Bretaña la frontera norte
de Afganistán. Bujará y el Kanato de Jiva quedaron como regiones casi independientes
aunque en esencia eran protectorados de la India Británica. Aunque la conquista fue
realizada por razones de estrategia militar, en las décadas de 1870 y 1880 el Turquestán
desempeñó un papel económico de importancia en el Imperio ruso, pues a causa de la
Guerra Civil Estadounidense el precio del algodón experimentó un alza considerable; y de
esta forma este cultivo fue implantándose en la región, aunque a una escala mucho menor
que durante el período soviético. El comercio de algodón trajo consigo inversiones, como la
construcción del ferrocarril Transcaspiano desde Turkmenistán (en ruso Krasnovodsk)
hasta Samarcanda y Taskent, y el ferrocarril Transaraliano desde Orenburg hasta Taskent.
A largo plazo se desarrolló un monocultivo del algodón que volvería a Turquestán
dependiente de la importación de alimentos desde Siberia. Los gobernantes rusos
permanecieron a distancia de los habitantes locales, preocupándose sólo de la minoría de
habitantes rusos de la región, pues los musulmanes locales no estaban considerados como
plenos ciudadanos rusos; no tenían los privilegios de los rusos, ni las mismas obligaciones,
como el servicio militar. El régimen del Zar dejó intactos elementos sustanciales de los
regímenes anteriores, así que las villas prácticamente se autogobernaban.
La influencia china
Los tumultos internos dificultaron la expansión de China en el siglo XIX. En 1867 Yakub
Beg lideró una rebelión que devolvió la independencia a Xinjiang. Las rebeliones de
Taiping y Nian en el corazón del imperio impidieron a los chinos recuperar el control sobre
esa zona. En cambio, Rusia se expandió a su costa, anexionándose los valles del Chu y el Ili
y la ciudad de Kuldkja, que estaban en manos del Imperio chino. Tras la muerte de Yakub
Beg en 1877 su estado se desplomó y China reconquistó la zona. Kuldja volvió bajo el
mando de Pekín tras largas negociaciones en 1884.
Revuelta y revolución
Durante la Primera Guerra Mundial, se abolió la exención de los musulmanes al servicio
militar, hecho que desencadenó la Revuelta de Asia Central en 1916. Cuando estalló la
Revolución rusa de 1917 se reunió un gobierno provisional de reformistas Jadid, conocidos
como el Concilio Musulmán de Turquestán se reunieron en Kokand y declararon la
autonomía de Turquestán. Este nuevo gobierno fue rápidamente aplastado por las fuerzas
del Soviet de Taskent, movimiento con el que se aprovechó para invadir los estados
semiautónomos de Bujara y Jiva. Las fuerzas independentistas fueron derrotadas con
rapidez, pero las guerrillas continuaron luchando con los comunistas hasta 1924. Mongolia
también fue barrida por la revolución comunista y, aunque nunca fue una república
soviética, acabaría siendo una República Popular en 1924.
El Ejército Rojo amenazaba con invadir el Turquestán Chino, así que el gobernador de la
región accedió a colaborar con los soviets. La creación de la República de China en 1911 y
el tumulto general consiguiente afectaron a sus posesiones en Asia Central. El control de la
región por parte del Kuomintang era débil, pues estaba amenazado tanto por los separatistas
islámicos como por los comunistas. Finalmente la región se independizó bajo el control del
gobernador provincial. En lugar de invadirla, la Unión Soviética estableció una red de
consulados en la región y envió ayuda y consejeros técnicos. Para 1930 las relaciones del
gobernador de Xianjiang con Moscú eran mucho más importantes que con Nankín. La
Guerra Civil China desestabilizó aún más la región, lo que aprovecharon los nacionalistas
para buscar la independencia. En 1933 se estableció la Primera República de Turquestán
Oriental, pero pronto fue abatida por las tropas soviéticas. Tras la invasión alemana de la
Unión Soviética en 1941, el gobernador Sheng Shih-ta'ai de Xingjiang jugó su baza y
rompió las relaciones con Moscú, aliándose con el Kumintang, lo que condujo a la región a
una guerra civil en la región. Finalmente, Sheng fue forzado a abandonar el país y tras el
regreso de los soviets se formó la Segunda República de Turquestán Oriental. Este estado
fue anexionado a la República Popular de China en 1949.
La dominación soviética y china
En 1918 los bolcheviques establecieron las Repúblicas Socialistas Soviéticas Autónomas
de Turquestán, Bujara y Jiva. En 1919 se dispuso la Comisión Conciliadora para Asuntos
de Turquestán, en un intento de mejorar las relaciones del pueblo oriundo con los
comunistas. También se introdujeron nuevas políticas respecto a las costumbres y la
religión. En 1920 se estableció la República Socialista Soviética Autónoma de Kirguistán
en el territorio del Kazajistán actual, y se la renombró República Socialista Soviética de
Kazajistán en 1925. En 1924, los soviéticos crearon la República Socialista Soviética de
Uzbekistán y la República Socialista Soviética de Turkmenistán. En 1929 la República
Socialista Soviética de Tayikistán se separó de la República Socialista Soviética de
Uzbekistán. El Oblast Autónomo de Kirguizistán pasó a ser una República Socialista
Soviética en 1936.
Las fronteras resultantes tenían poco que ver con las divisiones étnicas o históricas de la
región, pero los soviéticos estimaron importante dividir la región, pues pensaron que así
limitaban las amenazas del panturquismo y el panislamismo. Bajo el control de los soviets,
se registraron las diferencias entre las diferentes lenguas y culturas, diferencias que se
fomentaron. También se introdujo el sistema de escritura Cirílico, para romper los enlaces
tradicionales de la región con Irán y Turquía, y se cerró la frontera sur, redirigiendo todo el
comercio a través de Rusia.
Bajo el gobierno de Stalin al menos un millón de personas, la mayor parte de la RSS de
Kazajistán, murieron, y se atacó al Islam. En la Segunda Guerra Mundial se trasladaron
millones de refugiados y cientos de fábricas a la relativamente segura Asia Central, y la
región pasó a ser una parte importante del complejo industrial soviético. También se
ubicaron en la región muchas instalaciones militares, incluyendo instalaciones para la
realización de pruebas nucleares y el Cosmódromo de Baikonur. La Campaña de las Tierras
Vírgenes, que empezó en 1954, fue un programa de relocalización masiva de agricultores
que llevó a más de 300.000 personas, la mayor parte Ucranianos, al norte de la RSS de
Kazajistán. Esto trajo consigo grandes cambios a la composición étnica de la región. Desde
la década de 1950 también se produjo una gran migración de la etnia han hacia el
Turquestán Oriental, el Tíbet y Mongolia Interior.
También se produjeron situaciones similares en Xinjiang y el resto de China Occidental,
que pasaron a estar bajo el control del Partido Comunista de China. En la zona se
implantaron varios planes de desarrollo, y la economía se concentró en la producción de
algodón, como ocurría en la zona soviética. Estas reformas estaban supervisadas por los
Cuerpos de Producción y Construcción de Xinjiang, que también impulsó la migración de
los Han. Esta migración alcanzó grandes proporciones; en el año 2000 el 40% de la
población era de etnia Han.2 De la misma forma que bajo el gobierno soviético se
respaldaron las diferencias locales, a Xinjiang se le garantizó la autonomía. Sin embargo, se
persiguió al Islam con ahínco, especialmente durante la Revolución Cultural.
Análogamente a la situación soviética, muchos habitantes de la zona bajo control chino
murieron a causa de políticas agrarias fallidas.
Tras 1991
Impulsados por la Perestroika, de 1988 a 1992 aparecieron por primera vez la libertad de
prensa y los sistemas multipartito en las repúblicas de Asia Central. Sin embargo, estos
síntomas del cambio, que Svat Soucek llamó "el resurgir de Asia Central", tuvieron una
vida muy corta, pues tan pronto como se independizaron, el poder recayó en ex-oficiales
comunistas.3 En los primeros años ningún estado experimentó una represión tan grande
como la vivida en la época soviética, pero tampoco se les puede considerar verdaderas
democracias. La región ha permanecido relativamente estable, con la excepción de la
Guerra Civil de Tayikistán, que tuvo lugar de 1992 a 1997. En 2005 se expulsó
pacíficamente al presidente de Kirguistán, Askar Akayev, durante la Revolución de los
Tulipanes y un estallido de violencia en Andiján, Uzbekistán, en el que murieron varios
centenares de personas.
Los estados independientes de Asia Central con las fronteras diseñadas por los líderes
soviéticos.
La mayor parte de la población de la región se mostró indiferente frente al colapso de la
Unión Soviética. De entre la población local, había grandes porcentajes de Rusos,
especialmente en Kazajistán (aproximadamente el 40%) y Taskent, Uzbekistán; que no
tenían ningún interés en la independencia. Las ayudas del Kremlin habían sido
fundamentales en las economías de Asia Central, donde cada república recibía grandes
transferencias monetarias de Moscú. En este contexto la independencia estuvo impulsada
por nacionalistas, en su mayor parte intelectuales locales. Aunque Mongolia nunca formó
parte de la Unión Soviética, siguió un camino similar. No abandonó el comunismo hasta
1996, pero tuvo grandes problemas económicos tras la caída del bloque soviético.
Los logros económicos de la región desde la independencia presentan grandes contrastes.
Asia Central dispone de una de las mayores reservas de recursos del mundo, pero tienen
grandes dificultades para transportarlas. Dado que está más lejos del mar que ninguna otra
parte en el mundo, y sus fronteras septentrionales permanecieron cerradas durante décadas,
las rutas principales de comercio atraviesan Rusia. En consecuencia, Rusia ejerce más
influencia en la región que en ninguna otra antigua república soviética.
Pero también hay otras potencias interesadas en Asia Central. Poco después de la
independencia de los estados centroasiáticos, tanto Turquía como Irán, que históricamente
han tenido mucha relación con la región, han tratado de reforzar sus lazos. Otro actor
importante en el Asia Central moderna es Arabia Saudita, que ha costeado el resurgimiento
del Islam en la región. Olcott remarca que poco después de la independencia, Arabia
Saudita envió masivamente ejemplares del Corán y destinó fondos a reparar un número
considerable de mezquitas. Se estima que sólo en Tayikistán se construyeron o restauraron
500 mezquitas con el dinero Saudí.4 Los líderes del partido comunista, en el pasado ateos,
se han convertido en su mayoría al Islam. También se han formado pequeños grupos
islamistas en otros países, aunque el Islam radical tiene poca tradición en la región; las
sociedades centroasiáticas han permanecido bastante seculares, y los cinco estados tienen
buenas relaciones con Israel. Asia Central aloja a una gran cantidad de judíos, y se han
desarrollado importantes lazos comerciales entre los que se marcharon a Israel tras la
independencia y los que se quedaron.
La República Popular China ve la región como una fuente esencial de materias primas, y la
mayoría de los países centroasiáticos son miembros de la Organización de Cooperación de
Shanghai. Esto ha afectado a Xinjiang y a otras partes de la China occidental, en las que se
han emprendido planes para construir nuevas infraestructuras y complejos militares. La
China centroasiática ha permanecido aislada del auge económico chino, por lo que la región
es considerablemente más pobre que la costa china.
Un importante legado de la época soviética es la enorme destrucción ecológica que ha
sufrido la zona. El hecho más notable es la desecación del Mar de Aral. Durante la era
soviética, se decidió reemplazar los cultivos de melones y otras verduras por el cultivo de
algodón, que requería de mucha más agua. Con estas intenciones se emprendieron
esfuerzos masivos para irrigar el suelo, que consumía un porcentaje considerable del agua
que recibía el Mar Aral anualmente. Además, se usaron grandes extensiones de Kazajistán
para pruebas nucleares, y se quedaron grandes cantidades de minas y fábricas abandonadas.
Referencias
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Crítica. Barcelona. 1994.
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