Subido por Germán Fernández

Análisis de Ciclo de Vida- Madera en construcción

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Postgrado
Diploma de Especialización en Diseño, Cálculo
y Construcción de Estructuras de Madera
ASIGNATURA- 01
TRANSFORMACION MECANICA DE LA MADERA PARA SU USO EN
CONSTRUCCION
TEMA DE MONOGRAFÍA
CICLO DE VIDA DE LA MADERA PARA CONSTRUCCIÓN
Alumno:
Docentes responsables:
18 de Setiembre de 2023
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Indice
-
Introducción
-
Hacia un concepto de sustentabilidad
-
Análisis de Ciclo de Vida
. Antecedentes
. Definición
. Metodología
Definición del objetivo y alcance del sistema
Análisis de inventario
Análisis de impacto del Ciclo de Vida
Interpretación
. La madera en Uruguay
. Aspectos claves en ciclo de vida de la madera
. Conclusión
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Introducción
Las actividades que el ser humano desarrolla con el fin de generar bienes de consumo, servicios,
obras de infraestructura, o cualquier otro objeto que requiera del uso de materias primas naturales
y energía para su producción, indefectiblemente tendrán un impacto en el ecosistema del cual se
abastecen. Determinar la magnitud de ese impacto, resulta no ser una tarea lineal ni sencilla;
atribuible probablemente a la infinidad de factores que entran en juego en los sistemas de
producción, en donde existen dimensiones sociales, económicas y ambientales, todas ellas
interrelacionadas.
En un reporte publicado por las Naciones Unidas (“Building materials and the climate:
constructing a new future”, 2023), se concluye que el sector de la construcción fue responsable de
más del 34% de la demanda energética y alrededor del 37% de las emisiones de CO2 asociadas a la
energía y sus operaciones en el período postpandemia. Por otro lado, establece que el proceso de
producción del cemento, que es uno de los materiales más usados en la construcción, representa el
7% de las emisiones globales de carbono.
El informe se enfoca en tres caminos a tomar de carácter urgente, a facilitarse mediante el
apoyo e incentivos a los actores intervinientes en el sector de desarrollos constructivos, para que se
llegue al objetivo de descarbonizar las etapas asociadas al ciclo de vida de las construcciones.
Las acciones a tomar son:
1. Evitar la extracción y producción de materias primas dinamizando una economía circular,
que requiere construir con menos materiales a través de un mejor diseño basado en el
uso de datos, al tiempo que se debe fomentar la reutilización de edificios e implementar
materiales reciclados siempre que sea posible.
2. Cambiar a materiales cuyas prácticas de producción sean regenerativas, siempre que sea
posible mediante el uso de materiales de construcción de base biológica, que sean
producidos éticamente y cuyos procesos signifiquen una baja en las emisiones de carbono
(por ejemplo: ladrillos, madera, bambú, detritos agrícolas y forestales de origen
sostenible) siempre que sea posible.
3. Mejorar los métodos para descarbonizar radicalmente los materiales convencionales
como el hormigón, el acero y el aluminio, y solo utilizar estos materiales, cuando sea
absolutamente necesario.
Para poder lograr un consenso y poder combinar esfuerzos en un camino hacia la
descarbonización de los procesos de la industria de la construcción, se necesita involucrar a todos
los actores intervinientes en el ciclo de vida de una construcción. Pasando por los involucrados en
los procesos extractivos, la industria manufacturera, diseñadores y calculistas, promotores y
legisladores, empresas constructoras, comunidades y quienes se encargarán de la gestión de los
residuos. Esto requiere la integración de diversas áreas como: la investigación, política y
financiamiento mediante el cruce de datos y nuevas herramientas que permitan tomar decisiones
que conduzcan hacia una mejor gestión de los recursos.
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Ante la infinidad de factores que pueden intervenir en la ponderación de un producto o proceso
respecto de otro, y sobre el grado de impacto que puedan tener en el medio ambiente, parecería
que siempre estamos discutiendo en base a un enfoque de corto alcance, cuyo veredicto se basa en
aspectos parciales de un producto.
Establecer fundamentos sólidos respecto de las ventajas medio ambientales que presenta una
solución respecto de otra, es de orden para poder tomar las decisiones apropiadas. Agregándose
entonces otros parámetros de comparación, que no sean únicamente los de carácter económico, por
ejemplo.
Hoy en día en la industria de la construcción, existe una serie de herramientas que resultan de
gran utilidad para trabajar hacia los objetivos antes mencionados. La metodología BIM, donde el
desarrollo de los proyectos de edificios se realiza de manera colaborativa, a través del uso de una
base de datos incorporada al diseño digital; Esto conlleva un gran ahorro de tiempo junto a una
notable reducción de la incertidumbre, dado que permite disponer de un panorama integral de la
obra y sus pormenores mucho antes de que el primer obrero ingrese al sitio.
La otra herramienta se le conoce como ACV (Análisis de Ciclo de Vida) y será el objeto de
estudio de esta monografía, particularmente con enfoque en el uso de la madera como material de
construcción.
El ACV es una metodología versátil y útil para disminuir los consumos energéticos y emisiones
de gases de invernadero. Este método de análisis contempla cada una de las fases existentes durante
todo el ciclo de vida de un material o una edificación, según como se defina el sistema que se
pretende estudiar. Esta metodología intenta lograr la trazabilidad de cada material que es utilizado
en las construcciones, desde su extracción, hasta su disposición final o reutilización en otros procesos
productivos. Para ello se debe disponer de una cantidad considerable de datos referidos a cada
material, sus consumos, origen, traslados, subproductos que lo componen, entre otros tantos datos
pertinentes para su estudio con este método.
Por otro lado, la madera como material de construcción, debido a su composición química y su
estructura celular (biológica), brinda un sinfín de posibilidades en la generación de subproductos de
ingeniería de madera, durante todo su ciclo de producción. En este trabajo intentaremos identificar
las principales características del ciclo de vida de la madera para la construcción.
También por ser este un material de origen “natural vivo” y que tiene la característica de ser
un recurso renovable, es importante trabajar en los sistemas de gestión de las plantaciones, los
cuales pueden ser incorporados al análisis de ciclo de vida de un producto de madera. Esto último
toma relevancia en el sentido de que los árboles durante la fase de plantación tienen la capacidad de
absorber el carbono del ambiente, a través del dióxido de carbono que captan en el proceso de
fotosíntesis, convirtiéndose en verdaderos receptores de carbono y contribuyendo a la generación
de oxígeno para nuestro planeta. Aquí radica la importancia de que las plantaciones de árboles
madereros, estén incorporados a un sistema de gestión ambiental, que aseguren el ciclo de
regeneración del recurso forestal. Es importante destacar que la normalización en los procesos que
intervienen en el equilibrio medioambiental, es un aspecto fundamental para garantizar la calidad y
sostenibilidad en cualquier industria.
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Hacia un concepto de sustentabilidad
Cientos de conferencias, informes, acuerdos, investigaciones y políticas, hoy en día coinciden
en que el cambio climático es un problema tangible. Pero hubo un tiempo durante el cual este asunto
pasaba totalmente desapercibido, pues el foco estaba en otro lado.
Imagino que desde que el humano descubrió el fuego, este ha mostrado signos de obnubilación
cuando se trata de actividades que generan emisiones de carbono. Esta tendencia se hizo patente
durante el desarrollo industrial y a partir de la invención del automóvil más aún. Allá por el comienzo
del Siglo XX, el manifiesto futurista de Marinetti, publicado en el periódico “Le Figaro”, en cierta
forma ilustraba el sentir de una época.
“Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza,
la belleza de la velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a
serpientes de aliento explosivo… un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más
bello que la Victoria de Samotracia”.
Transcurrido el tiempo y en vista de una serie de eventos antropogénicos, con efectos
medioambientales que repercutieron en la vida de innumerables personas, es que en la década de
los 60´s un grupo de personas comienza a tomar conciencia de las consecuencias de las acciones de
la humanidad sobre la faz de la tierra.
Innumerables conflictos bélicos con consecuencias desastrosas a nivel ambiental y
humanitario; los testeos nucleares efectuados alrededor de todo el mundo en el afán de una carrera
armamentística, los cuales provocaron eventos de lluvia radioactiva que se disiparon más allá de los
lugares de prueba; las prácticas que se empleaban en procesos industriales, como el continuo vertido
de metales pesados en ecosistemas acuáticos, por mencionar algunas de las amenazas
medioambientales que fueron el disparador de una preocupación por el tema.
Por otro lado, surgía un nuevo modelo económico, que dio forma a la industria de postguerra,
donde las economías mundiales, aprovechándose del desarrollo obtenido durante la guerra, ahora
ponían todo su potencial en la fabricación de productos de consumo, cada vez más masivos. De la
misma manera, las poblaciones comienzan a tener un repunte numérico, lo que implicó una mayor
demanda de soluciones habitacionales y aumentar los rendimientos en la producción de alimentos,
los cuales en muchas regiones escaseaban debido a las consecuencias devastadoras de las guerras.
Por los años 60, materiales como el plástico, comienzan a ganar relevancia en la fabricación de
productos. Sustituyendo otros más costosos como la madera o el vidrio para embalajes.
En ese tiempo no se contaban con herramientas de análisis en la industria, que permitieran
elaborar una predicción en el impacto de cada una de las acciones llevadas a cabo por la humanidad.
Sin embargo, por esos tiempos surgen otras miradas. En 1962 se publica el libro “Silent Spring”
de la zoóloga Rachel Carson, quien alertó al público sobre los peligros de los pesticidas y otros
productos químicos en el medio ambiente.
La obra pone sobre la mesa el problema medioambiental, hasta entonces poco estudiado y
ofrece un punto de vista científico sobre los efectos del avance de la industria sobre la naturaleza.
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“El más alarmante de todos los atentados del hombre contra su circunstancia, es la contaminación del
aire, la tierra, los ríos y el mar con peligrosas y hasta letales materias. Esta polución es en su mayor parte
irreparable; la cadena de males que inicia, no sólo en el mundo que debe soportar la vida, sino en los tejidos
vivos, en su mayor parte es irrecuperable. En esta contaminación, ahora universal, del medio ambiente, la
química es la siniestra y poco conocida participante de la radiación en el cambio de la verdadera naturaleza
del mundo... la verdadera naturaleza de su vida. El estroncio 90, liberado en el aire por las explosiones
nucleares, llega a la tierra con la lluvia o cae por sí solo, se aloja en el suelo, se mete en la hierba o en la cebada
o en el trigo que crecen allí y de vez en cuando se introduce en los huesos del ser humano, donde permanece
hasta su muerte.”
Otro evento importante por esos años fue el descubrimiento del agujero en la capa de ozono,
que llevó a la prohibición de los clorofluorocarbonos (CFC) y otros productos químicos que dañan la
capa de ozono.
Esta creciente conciencia pública sobre la contaminación del aire y el agua, se materializa en la
asamblea general de las Naciones Unidas de 1987, donde se presenta el informe titulado “Nuestro
futuro común”, también conocido como el informe Bruntland, nombrado así en reconocimiento a la
entonces primera ministra de Noruega, quien presidió la asamblea en esa instancia.
En el informe se presenta un diagnóstico generalizado del estado de situación global,
identificándose las problemáticas más relevantes. Igualmente se establecen perspectivas de
población, así como también estimaciones en la medición de recursos entre otros tantos puntos que
brindaron en aquel entonces un panorama bastante completo de la situación global desde múltiples
enfoques.
Como resultado se plantea un plan de acción mancomunado entre las diferentes naciones
participantes de la asamblea, estableciéndose tareas y esfuerzos con el fin de trazar un camino que
brinde seguridad y un desarrollo duradero, obligándose a redefinir el papel de las economías y las
políticas internacionales en su relación con el medio ambiente y el desarrollo.
El concepto de sustentabilidad comienza a hacerse eco en las agendas internacionales y se
comienzan a establecer metas globales para dar forma a políticas que tengan como objetivo un
desarrollo que pueda ser sostenible en el tiempo, sin comprometer el futuro de las generaciones
posteriores.
Es en este escenario que se abre camino una metodología de análisis, la cual se ha ido
perfeccionando con el paso del tiempo y que hoy en día se la conoce como el análisis de ciclo de vida
(ACV).
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Análisis de Ciclo de Vida
Antecedentes
El análisis de ciclo de vida tuvo sus raíces tempranas en estudios de embalaje y se centró
principalmente en el uso de energía y algunas emisiones, lo que impulsó un desarrollo metodológico
en gran parte no coordinado, en los Estados Unidos y el norte de Europa. Los estudios se realizaron
principalmente para empresas, que los utilizaron internamente y comunicaron poco a poco a los
interesados.
Su creación no se le puede atribuir a una persona en particular, pues este método es resultado
del aporte consecutivo de diferentes personas e instituciones, motivados por la necesidad de una
mejora en los procesos productivos y en el mejor aprovechamiento de los recursos. Sin embargo,
podemos mencionar a un referente en esta materia; el Dr. Ian Boustead, quien fuera uno de los
miembros fundadores de la comunidad de evaluación del ciclo de vida en todo el mundo.
Nació en el noreste de Inglaterra y obtuvo una licenciatura en física en la Universidad de
Birmingham en 1960. Después de enseñar matemáticas durante 4 años, se unió al Royal College of
Military Science en Shrivenham, obteniendo títulos de maestría y doctorado. En 1972, se unió a la
Open University como tutor de personal en la Facultad de Tecnología. Durante este tiempo,
desarrollo su interés por la presentación de informes energéticos y formó una asociación comercial
con el Dr. Gerry Hancock, con quien escribió y publicó el ‘Manual de análisis energético industrial’ en
1979.
Su trayectoria derivó en la contratación por parte del gobierno del Reino Unido para producir
el informe del Consejo de la Industria sobre materiales de embalaje (publicado en 1993).
Boustead fue un importante contribuyente al desarrollo y práctica de la metodología ACV tanto
a través de su trabajo pionero temprano, como más tarde a través de su participación en la serie de
conferencias ACV SETAC (Society of Environmental Toxicology and Chemistry) y siendo líder del
comité ISO ACV, con una participación activa en la redacción de las normas que estructuran el
método.
En 1993 la SETAC define el método ACV, sin embargo, no fue hasta unos años más tarde en que
se presentó un informe llamado “hacia una metodología AICV (Análisis de Impacto de Ciclo de Vida)”,
que sirvió de base para la elaboración de las normas ISO 14040 e ISO 14044, que hoy en día definen
y dan un marco científico a todos los estudios ACV que se realizan.
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Definición
La SETAC en 1993 define al análisis de ciclo de vida como:
“una técnica para evaluar los aspectos medioambientales y los potenciales impactos asociados
a un producto mediante la recolección de un inventario de las entradas y salidas relevantes de un
sistema; la evaluación de los potenciales impactos medioambientales asociados con entradas y
salidas; y la interpretación de los resultados de las fases de análisis y evaluación de impacto de
acuerdo con los objetivos del estudio”
Metodología
Los requisitos y la orientación para llevar a cabo el ACV se han establecido a través de
estándares de consenso internacional ISO 14040 e ISO 14044.
El ACV considera todos los flujos de entrada y salida (materiales, energía, recursos) asociados
con un sistema de producto determinado y es un procedimiento iterativo que incluye la definición
de objetivos y alcances, análisis de inventario, evaluación de impacto e interpretación.
Un ACV puede tener básicamente dos tipos de objetivos.
1. Comparar ambientalmente dos o más productos o servicios.
2. Determinar para un producto o servicio, las etapas del ciclo de vida que mayor impacto
tienen.
Figura 1 _ Etapas de un Análisis de Ciclo de Vida (ISO 14040)
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Podemos identificar cuatro etapas en la metodología de Análisis de Ciclo de Vida. Cabe destacar
la diferencia entre las etapas de la metodología ACV, que se corresponden a la figura 1 y las etapas
del ciclo de vida del sistema que se pretende estudiar, las cuales se pueden ver en la figura 2.
1. Definición del objetivo y alcance del sistema.
Es la etapa inicial de la metodología. Es aquí donde se debe definir el objetivo de este estudio
y el campo de aplicación pretendido, fundamentando las razones para llevar a cabo el mismo e
identificando al público a quien estarán dirigidos los resultados del análisis.
El alcance del sistema deberá ser lo suficientemente detallado como para poder cumplir con
los objetivos establecidos.
Aquí también se define el sistema del producto objeto de estudio, sus límites (donde se especifican
cuáles son los procesos unitarios que pertenecen a ese sistema), las funciones de ese sistema y cuáles
serán las entradas y salidas del mismo. Los protocolos para el manejo de datos se formalizan en esta
etapa también. Cabe destacar que cualquier proceso cuyas entradas o salidas no tengan un peso
considerable para el objeto de análisis, pueden ser desestimados para el estudio. La idea es que se
concentren los recursos en el estudio de los módulos, etapas y procesos que tienen un verdadero
impacto ambiental. En la siguiente tabla pueden verse los diferentes procesos unitarios dentro de los
módulos que conforman las etapas del de ciclo de vida de un producto.
Figura 2 _ Etapas del Ciclo de Vida de un edifico según el estándar EN 15643-2 del CEN/TC 350.
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2. Análisis de inventario.
Fase de evaluación del ciclo de vida que implica la compilación y cuantificación de entradas y
salidas para un producto a lo largo de su ciclo de vida. En esta etapa se realiza la asignación de cargas
ambientales, el consumo de energía y emisiones vinculados a los procesos unitarios y los flujos
elementales intervinientes en el sistema.
El proceso de aplicación de un análisis de inventario es iterativo, dado que a medida que se van
recolectando más datos, más se aprende acerca del sistema, por lo que pueden surgir nuevas
necesidades de datos o incluso cambios en los procedimientos de recolección de los mismos.
Existen normas como la EN 15978 y EN 15804, que definen los indicadores medioambientales
para el análisis de impacto. Estos se presentan con unidades numéricas, acordes a la categoría de
impacto que se pretende evaluar. La elección de las unidades de medición debe ser de tal manera
que nosotros podamos comparar diferentes sistemas con una unidad de comparación universal que
pueda ser utilizada en varios análisis diferentes.
Las ecoetiquetas, que suelen identificar los productos que cumplen con determinados
estándares de eficiencia o que refieren directamente al manejo ético de las fuentes producción, son
una herramienta que resume de manera gráfica y sencilla estos aspectos de los productos y que
sirven para corroborar el cumplimiento del mismo con estos requerimientos establecidos.
Figura 3 _ Análisis de Inventario de Ciclo de Vida aplicado a un proceso unitario del sistema
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3. Análisis de impacto del Ciclo de Vida.
Esta centrado en la evaluación de la magnitud de los impactos potenciales en el medioambiente
usando los resultados del análisis de inventario. Este proceso consiste en asociar datos del inventario
con categorías de impacto e indicadores de categoría de impacto, con el fin de comprender esos
impactos. De aquí también surgen parte de los insumos para la fase de interpretación del ciclo.
En la figura 3 se pueden apreciar algunas de las categorías de impacto, las cuales se
corresponden con el sistema estudiado.
4. Interpretación
En esta instancia se consideran en conjunto los datos aportados por las etapas de análisis de
inventario e impacto de ciclo de vida.
La fase de interpretación debería arrojar resultados consistentes con los objetivos y alcance
fijados en la etapa inicial y alcanzar conclusiones, explicar limitaciones y proveer recomendaciones
para las partes interesadas. Todos estos datos deben ser reportados de manera adecuada a la parte
interesada, donde se deberá explicar con exactitud la metodología, hipótesis de arranque y las
decisiones que determinaron la esencia del análisis.
Entre los aspectos que deberían ser puestos en conocimiento en los resultados del estudio
encontraremos:
. la relación entre los resultados el análisis de inventario y el análisis de impacto;
. la calidad de los datos aportados;
. puntos críticos en la categoría que puedan ser considerados como un riesgo para aspectos como,
por ejemplo, bienestar y salud humana o un ecosistema natural.
. la selección de las categorías de impacto
. la caracterización de los modelos; entre otros.
La utilización de esta metodología
es de gran ayuda para dimensionar el
impacto de cada etapa del ciclo de vida
de un producto. Brinda herramientas de
evaluación y comprensión de los flujos
fundamentales
permitiéndole
al
interesado identificar los puntos débiles
y las amenazas dentro de los diferentes
procesos de las etapas de un producto.
Brinda en definitiva la posibilidad de
tener la trazabilidad de los diferentes
procesos, acercando cada vez más la
posibilidad de dirigirnos hacia una
economía circular, donde se pretende
reducir al mínimo los residuos
industriales y se busca la reutilización y
aprovechamiento de los recursos al
máximo.
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La madera en Uruguay
Uruguay posee una industria forestal que ha visto su mayor crecimiento recientemente, sobre
todo asociado a la llegada de grandes papeleras, cuyo interés se centra en la producción de celulosa.
La industria forestal maderera por otro lado, tiene un desarrollo aún más reciente. Esto se debió en
gran parte a una muy arraigada tradición en la construcción con hormigón armado y mampostería
tradicional; a la falta de forestaciones tecnificadas que proporcionen maderas de uso estructural para
la construcción y por ende la falta de una industria que gire en torno a esta materia.
Si bien Uruguay posee una ley de forestación que data del 1988, es en estos últimos años que
la madera ha comenzado a ser un elemento clave en la transformación de esta industria.
Los altos costos de la construcción tradicional y los prolongados plazos de obras que plantean
los sistemas prevalentes, han conducido a la búsqueda de otros sistemas que puedan ser más
competitivos y porque no, más amigables con el medio ambiente. Es ahí donde la madera presenta
una ventaja competitiva.
En el año 2022, se publicó en Uruguay un documento llamado “ Hoja de ruta para la vivienda
social en madera”, que involucra a una gran cantidad de organismos gubernamentales, empresas,
laboratorios, profesionales, técnicos, académicos y gremios; cuyo énfasis está en el desarrollo de la
construcción de vivienda social en madera, pero además apunta a una estandarización de procesos,
capacitaciones en la tecnología, normativas edificatorias, caracterización de nuestras maderas para
poder avanzar en la certificación de las mismas, entre otros tantos pasos a seguir. En definitiva, se
apunta al desarrollo de un mercado formal de la construcción en madera y a una visión nacional en
esta materia. Esto pone de manifiesto un cambio de paradigma en la forma de construir en nuestro
país, y consecuentemente en el impacto ambiental que esto referirá (dado que la construcción es
una de las actividades de mayor peso en la economía de nuestro país).
Establecer fundamentos sólidos respecto de las ventajas medio ambientales que exhibe la
tecnología de la madera respecto de la construcción tradicional, es de orden para poder tomar las
decisiones apropiadas, agregando otros parámetros de comparación que no sean únicamente los de
carácter económico.
Aspectos claves en el ciclo de vida de la madera
La madera es un material de construcción, cuya materia prima contribuye en forma muy
positiva a la mitigación del cambio climático. Esto se debe a su gran capacidad de almacenamiento
de carbono durante su fase “viva” como árbol. La madera además brinda una extensa variedad de
subproductos resultantes del propio proceso de aserrado, raleo y poda (astillas, aserrín, restos
forestales entre otros) e incluso permite el reciclado tras la fase de uso o post consumo.
La posibilidad de que sus materias primas sean renovables (mediante los sistemas de
certificación forestal, promotores de una explotación sostenible y controlada), además del hecho de
depender en menor medida del uso de combustibles fósiles en su fase de transformación (respecto
a otros materiales), así como requerir una menor cantidad de agua en su producción, hacen que sea
más probable establecer un balance de los flujos fundamentales de un sistema de producción.
Los residuos de madera tienen el potencial de ser utilizados para fabricar una amplia gama de
productos, incluidos los productos de ingeniería en madera, la generación de energía (calor y
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electricidad), su uso para control de humedad en suelos y control de crecimiento de malezas, entre
otros.
Estas materias primas de bajo costo e infrautilizadas tienen el potencial de aumentar el valor
agregado de los desechos de madera. La enorme cantidad de residuos de madera generados a partir
de la biomasa forestal y de la industria de la fabricación de muebles planteó una serie de
preocupaciones ambientales. Es por eso que también son aspectos fundamentales en el análisis del
ciclo de vida en la madera para construcción.
Los análisis de ciclo de vida para edificios, inicialmente centraron su atención en analizar la fase
de operación de los edificios, ya que se ha afirmado que en muchos casos esto representa más del
70% del uso de energía del ciclo de vida de un edificio. El avance en las tecnologías de
acondicionamiento de edificios, así como la implementación de estándares como el “Passivhaus”,
han llevado a una reducción significativa del consumo energético durante la fase de uso de un
edificio, por lo que las fases de ciclo de vida vinculadas al proceso constructivo adquieren un peso
relativo en el consumo energético. Por ejemplo, en edificios de consumo de energía casi nulo, por
ejemplo, el impacto de la fase de producción y construcción representa el 50 % o más del impacto
total del ciclo de vida. La madera en este sentido brinda grandes ventajas para poder reducir las
emisiones en esta fase.
Si analizamos las ventajas desde la fase del diseño, podemos encontrar también que los
materiales sostenibles como la madera van muy bien de la mano de las herramientas BIM,
permitiendo reducir la incertidumbre en etapas tempranas de diseño. Esto se logra, por el simple
motivo de que la información que se incorpora en el modelo paramétrico, puede ser utilizada para
generar piezas de construcción las cuales pueden ser transformadas en fábricas con el uso de
maquinaria de precisión, así como máquinas de corte CNC.
El uso de maderas locales puede ser muy beneficioso para la contribución a la reducción de
emisiones de CO2 asociadas al transporte de los materiales de construcción. La madera presenta la
ventaja de poder establecer la fuente de su materia prima en diferentes locaciones. La infinidad de
variedades de especies de arboles madereros, también permiten que los productores puedan
trabajar con la especie que mejor se adapte a las condiciones bioclimáticas de la región. De esta
manera uno puedo definir una distribución estratégica de las plantaciones forestales, en función de
las necesidades de la industria. Si se tratara del cemento, los puntos de extracción de calcárea son
enclaves inamovibles. Aun así, también existen limitaciones, pues las plantaciones deben
establecerse en zonas aptas para forestación, que en el caso de Uruguay afortunadamente se
extienden por casi todo el territorio nacional.
Las forestaciones que son gestionadas de manera sostenible y que cumplen con los estándares
para obtener la certificación, suelen tener un impacto positivo también en el entorno circundante,
pues en muchos casos contribuyen a la conservación de los ecosistemas circundantes, la prevención
de la erosión de los suelos, brindan refugio para especies nativas y generan condiciones de trabajo
favorables para las comunidades locales. A su vez contribuyen a la mejora de las condiciones
medioambientales, tales como la limpieza del aire, por ser estas “pulmones verdes”.
Los productos de ingeniería que se pueden generar, son de una amplia gama y permiten tener
un excelente aprovechamiento de casi todos los compuestos de la materia prima inicial. Existe una
industria de productos de ingeniería en madera, que se aprovecha de los subproductos, resultantes
de cada una de las etapas del ciclo de vida de la madera. Desde vigas con madera aserrada encolada,
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tableros con fibras, aserrín o laminas de madera, hasta incluso combustible generado con biomasa.
Esto permite un mayor aprovechamiento del recuso, brindando otras alternativas que a su vez
permiten quitarle presión a la demanda de madera aserrada, lo que implicaría la tala más frecuente
de las forestaciones madereras. Así fue el efecto provoco el avance de las tecnologías de
acondicionamiento térmico, lo que permito que se redujera sustancialmente el uso de leña como
combustible para calefaccionar.
Los productos de ingeniería, generalmente requieren del uso de adhesivos, los cuales varían
según el cometido para el cual vaya a ser utilizada el producto, o bien pueden variar en función de la
maquinaria que se disponga para la fabricación de las piezas.
En cualquier caso, este es un aspecto a tener en cuenta, pues según el producto del cual se
trate, este poseerá más o menos proporción de adhesivo y muchas veces estos son productos
costosos e incluso suelen tener un gran impacto ambiental en su producción.
Conclusión
En la búsqueda de soluciones apropiadas al problema de las emisiones de carbono que hoy en
día se le pueden atribuir a la industria de la construcción, tanto la madera como las herramientas de
análisis de ciclo de vida configuran un panorama favorable para obtener los objetivos trazados por
los comités internacionales que tratan este tema permanentemente.
Existe una tendencia global hacia la descarbonización de las economías y el uso de prácticas
más saludables con el medio ambiente. En gran parte, esto se debe a un cambio cultural que
progresivamente va internalizándose en las nuevas generaciones de las poblaciones. Esto resulto en
un clima favorable para la implementación de tecnologías como la madera, por su imagen de origen
“natural” asociada al producto y a su vez porque permite obtener un producto de carácter renovable
mediante la gestión de las forestaciones con las avanzadas practicas silvícolas.
Las certificaciones de productos establecen un estándar y ayudan a “instruir” al público
consumidor en la elección de productos sustentables.
El avance en el área tecnológica y en el manejo de datos, permite acceder a una mayor cantidad
de información de los productos con los que estamos trabajando, así como también información
referente a sus consumos asociados, lo que nos habilita a estimar las cargas ambientales de los
mismos en etapas tempranas del diseño. El análisis del ciclo de vida permite entender en mayor
profundidad el impacto ambiente en el uso de la madera para la construcción y resulta ser una
herramienta útil para perfeccionar los procesos productivos, mejorar la calidad de los productos
obtenidos e identificar oportunidades en las diferentes etapas del ciclo de vida de la madera.
El desarrollo de nuevos productos de ingeniería, permite extender el uso de la madera para la
construcción, obteniéndose cada vez mejores prestaciones y el desarrollo de nuevas tecnologías que
suelen reutilizar los desechos de la producción de otros elementos, conformándose una economía
de carácter circular en cierta forma. En definitiva, todo da a entender que la madera en estas
condiciones de producción, va a jugar un rol muy importante en la industria de la construcción en
los tiempos que se avecinan.
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