Subido por ANDREA TELLEZ CASTAÑEDA

La industria Japonesa del Fax hardvard

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305-S07
REV. 23 MARZO, 2004
MICHAEL J. ENRIGHT
La industria japonesa del facsímil en 1990
En 1989, las empresas japonesas representaban más del 90% de las ventas mundiales y casi el 100%
de las exportaciones mundiales en la industria del facsímil. La industria japonesa exportaba más del 70%
de su producción (por valor), con un considerable aumento desde el 20% en 1980. (Véase Anexo 1). Las
máquinas de facsímil representaban aproximadamente el 25% de la producción total japonesa de
equipos de telecomunicaciones y aproximadamente el 40% de sus exportaciones en el sector de las
telecomunicaciones. La industria del facsímil contaba con más de 40 empresas japonesas activas en 1990,
entre ellas: Canon, Hitachi, Matsushita Denso, Murata, NEC, Ricoh, Sharp y Toshiba.
Máquinas de facsímil
Las máquinas de facsímil leen documentos, los transmiten a través de una línea telefónica normal o
de uso exclusivo para fax, y generan copias de documentos entrantes. Han existido cuatro generaciones
de máquinas de facsímil. Las dos primeras, correspondientes a los protocolos G1 y G2 del CCITT
(Comité Consultivo Internacional de Telégrafos y Teléfonos –organismo internacional para la fijación de
normativas), eran máquinas analógicas con tiempos de transmisión entre cuatro y seis minutos, y entre
dos y tres minutos por página, respectivamente1. Las máquinas G3, las más populares en 1990, eran
máquinas digitales que transmitían una página en un tiempo de 10 a 20 segundos a través de líneas
telefónicas normales. Los facsímiles G4 eran máquinas digitales que podían transmitir una página en un
tiempo entre 1 y 4 segundos, pero requerían de líneas telefónicas digitales especiales.
Generalmente, una máquina de facsímil G3 contenía diversos sistemas secundarios, entre ellos un
scanner, una unidad de control de comunicaciones, una unidad de control de transmisión, y una
impresora. El scanner leía la imagen de un documento. Los scanners en los facsímiles contenían
dispositivos electrónicos especiales, de índole similar a los utilizados en las fotocopiadoras digitales y a
los scanners ópticos autónomos.
La unidad de control de comunicaciones constaba de un microprocesador que ejecutaba diversas
funciones de procesado de información, entre ellas la compresión de datos. La mayoría de los
documentos contenían muchos espacios en blanco. El conjunto de circuitos de compresión de datos de
las máquinas de facsímil permitía la transmisión de dichos documentos de un modo económico.
1 La velocidad de una máquina determinada dependía del modo de aplicación de la normativa.
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El caso de LACC número 305-S07 es la versión en español del caso HBS número 9-391-209. Los casos de HBS se desarrollan únicamente para su
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La unidad de control de transmisiones era un módem (similar a aquéllos utilizados con los ordenadores),
que permitía la comunicación a través de la red telefónica pública. La unidad de control de transmisión
captaba los datos digitales de la unidad de control de comunicaciones y los convertía en señales
analógicas que se podían transmitir por la línea telefónica y decodificar posteriormente, por medio de
una unidad compatible en el extremo receptor. Esta unidad no estaba necesariamente presente en las
comunicaciones de tipo G4, totalmente digitales, que se realizaban por líneas telefónicas digitales.
La mayoría de las impresoras utilizadas en máquinas de facsímil en 1990 eran impresoras térmicas que
requerían papel térmico de tratamiento especial y cuyo producto final no poseía la nitidez de una buena
fotocopia. Adicionalmente, el papel térmico tiende a enrollarse, dificultando su manipulación. Una serie
de empresas ya habían introducido en 1987-1988 máquinas de facsímil que utilizaban, o bien impresoras
térmicas de mayor calidad o bien impresoras tipo láser que generaban imágenes más nítidas en papel
normal. Las máquinas de facsímil que funcionaban con papel normal se comercializaron en 1990 a
precios considerablemente superiores a sus homólogas de papel térmico.
Entre los parámetros de rendimiento de las máquinas de facsímil, se encontraban la velocidad de
transmisión, la claridad de las imágenes transmitidas y los atributos del equipo. La mayoría de las
máquinas de facsímil en un rango de precio determinado, presentaban velocidad y claridad
comparables, pero podían variar en atributos, tales como las opciones de enviar documentos siguiendo
una programación previa, alimentadores de documentos, cortadoras de papel, teléfonos y contestadores
automáticos incorporados, marcado con una sola tecla, transmisión múltiple, capacidad de conectividad
en red, función de fotocopiado incorporada, y discriminador de voz/fax que permitía a los usuarios la
utilización de la misma línea telefónica para transmisiones telefónicas o de facsímil.
Segmentos
Alto G3: Las máquinas de facsímil G3 de alta calidad comprendían a los equipos de consola para
gran volumen y de escritorio. Habitualmente contaban con funciones de conectividad en red,
comunicación de datos, transmisión múltiple, contraseña y seguridad, transmisión retardada, y
memoria2. Las máquinas de esta categoría tenían un precio de venta entre 4.000 y 8.000 dólares o incluso
más y estaban destinadas a usuarios de gran volumen (del orden de mucho más de 100 páginas de
transmisión al día). Al momento de tomar una decisión de compra, los usuarios de máquinas en el
segmento de alta calidad tendían a hacer énfasis en la velocidad, facilidad de uso, calidad de
transmisión e impresión, fiabilidad, características especiales (tales como, la función G4, el uso de papel
normal, capacidad de transmisión e interconexión), servicio (instalación, entrenamiento y
mantenimiento), y precio.
Medio G3: Los facsímiles en el segmento medio eran máquinas de escritorio con sistemas de
alimentación automática, cortadoras automáticas de papel, y capacidad de marcado automático. Estas
máquinas estaban destinadas a usuarios con niveles de transmisión o recepción de entre 25 a 100
páginas diarias, normalmente medianas empresas y las instalaciones más pequeñas de las grandes
compañías. Los precios de este segmento oscilaban entre 2.000 y 4.000 dólares. Los compradores de
máquinas en el segmento medio, se enfocaban en la facilidad de uso, precio, cualidades y servicio.
Bajo G3: Los facsímiles en el segmento bajo eran máquinas portátiles o compactas, con cualidades
limitadas orientadas a usuarios que transmitieran o recibiesen menos de 25 páginas en un día. Entre
2 La función de transmisión en red permitía al usuario enviar un mensaje a una máquina de facsímil de red y hacer que la máquina receptora lo
enviase a otras máquinas. La función de comunicación de datos permitía comunicar directamente con ordenadores; la función de transmisión
múltiple permitía al usuario enviar el mismo mensaje a diversas máquinas de fax, simultáneamente. La función de transmisión retardada
permitía al usuario enviar mensajes cuando las tarifas telefónicas eran inferiores.
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ellos, se incluían las pequeñas empresas, las oficinas en casa y los usuarios individuales. En 1990, las
máquinas de facsímil de esta categoría se vendían entre 500 y 1.500 dólares. Los compradores de
máquinas para pequeñas empresas y de facsímil personales, se enfocaban en el precio y en propiedades
relativamente sencillas (tales como, cortadoras de papel, sistema de marcado de una sola tecla y
teléfonos incorporados).
G4: El G4 era un estándar para la transmisión completamente digital de imágenes que requería líneas
telefónicas digitales. Se creía que la penetración de las máquinas de fax G4, dependería de la penetración
de las líneas telefónicas digitales públicas, (la mayoría de las líneas eran analógicas en 1990), aunque
también podían usarse en redes digitales privadas. Las máquinas G4 podían transmitir documentos a
una velocidad entre uno y cuatro segundos por página. El precio de estas unidades oscilaba entre 12.000
y más de 20.000 dólares cada una.
Fax de ordenador personal: El estándar G3 permitía la transmisión de imágenes por ordenadores.
Las tarjetas de fax PC permitían a los ordenadores personales actuar como máquinas de facsímil. El
precio de las tarjetas de fax para ordenadores personales era del orden de 300 a 1.200 dólares,
dependiendo de las cualidades y sofisticación de los programas utilizados. El fax del ordenador
personal podía enviar fácilmente las imágenes generadas por el ordenador, pero requería conexión a un
scanner óptico para enviar otras imágenes. Los scanners de escritorio de alta calidad se vendían a partir
de 2.000 dólares en adelante, en 1990, mientras que los scanners de calidad inferior estaban disponibles a
300 dólares (diversas empresas japonesas eran líderes mundiales en scanners ópticos). Los mensajes
recibidos eran sencillamente impresos en la impresora de ordenador unida al PC, pero ocupaba un
espacio considerable en la memoria de ordenador. El fax del PC era de uso limitado como mecanismo
receptor para ordenadores portátiles que no estuviesen sujetos a un emplazamiento específico o número
de teléfono concreto.
Productos y servicios auxiliares: Existían diversos productos y servicios relacionados con las
máquinas de facsímil. Una encuesta de usuarios de facsímil, realizada por la Asociación Americana de
Gestión, indicaba que el promedio de coste de las máquinas de facsímil compradas por las empresas de
Estados Unidos en 1989 ascendía a 3.509 dólares. A las máquinas se les calculaba una vida de cuatro a
cinco años. La factura promedio de teléfono por concepto de fax era de 2.177 dólares anuales. El coste de
la instalación, mantenimiento, reparación, suministros, formación y otros costes podrían superar los
2.000 dólares anuales. El papel térmico era el artículo principal de suministro. Aproximadamente el 85%
del papel térmico para facsímil provenía de Japón.
Compradores
La comunicación comercial entre empresas era el uso más común de la transmisión por facsímil en
1990. Las empresas utilizaban la transmisión por facsímil para cubrir una serie de necesidades de
comunicación, entre ellas la comunicación entre oficinas y con los proveedores y clientes. La transmisión
por facsímil era especialmente importante para las comunicaciones internacionales. En 1990, la
comunicación por facsímil entre empresas, representaba el 40% y 60% respectivamente del tráfico
telefónico entre Japón y los Estados Unidos y entre Japón y Europa. Mientras que las empresas de gran
tamaño habían proporcionado la mayor parte de la demanda de los facsímiles a principios de los años
ochenta, pequeñas y medianas empresas representaban aproximadamente el 80% de las ventas unitarias
de facsímiles en Estados Unidos en 1989.
Las grandes empresas eran las principales compradoras de las máquinas de alta calidad, y eran
importantes compradores de máquinas de medio y bajo volumen. No era extraño que una gran
multinacional hiciera pedidos de 100 máquinas de facsímil o más. Las grandes empresas exigían
tecnología avanzada, altos niveles de servicio y soporte, y la posibilidad de conectar sus facsímiles en
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red para optimizar el rendimiento, reduciendo al máximo los costes telefónicos. Las medianas empresas
eran las principales compradoras de máquinas de facsímil de volumen medio e importantes
compradores de máquinas de bajo volumen. El precio, las cualidades, servicio y mantenimiento eran los
principales criterios para estos compradores. Los clientes de pequeñas empresas generalmente
compraban máquinas de bajo volumen sobre la base del precio y la disponibilidad de propiedades
sencillas. Los clientes de facsímiles de oficinas en el hogar, quienes mostraban un comportamiento
similar al de los clientes de pequeñas empresas, estaban apenas comenzando a ser importantes, en 1989.
Ventas y distribución
A principios de los ochenta, las máquinas de facsímil se vendían casi exclusivamente a través del
equipo de ventas de la propia compañía o de los detallistas. En 1990, se comenzaron a vender las
máquinas de facsímil a través de una amplia red de canales, incluyendo la venta directa, distribuidores
de equipamiento de comunicaciones y oficina, relaciones con los FEO (fabricante del equipo original) y
establecimientos minoristas.
Las máquinas de facsímil del segmento de alta calidad se continuaban vendiendo casi
exclusivamente mediante equipos de ventas directos. La venta de las máquinas del segmento medio era
fruto de una combinación de equipo de venta directa y distribuidores de equipamiento de oficinas. Las
máquinas de fax para individuos y pequeñas empresas se vendían a través de una variedad de canales.
Los equipos de venta directa vendían máquinas de bajo volumen en grandes lotes a las grandes
empresas. Los establecimientos de equipamiento de oficina ofrecían también máquinas de facsímil
pequeñas, especialmente a clientes de mediano tamaño. A mediados de 1980, algunos fabricantes
iniciaron la venta de máquinas de poco volumen a pequeñas empresas y usuarios personales a través de
tiendas por departamento y establecimientos minoristas de electrónica.
La multiplicidad de canales fue fuente de conflictos para algunas de las compañías, como por
ejemplo los distribuidores, los cuales recibían típicamente descuentos del 30% al 40% de los precios de
lista, y recargaban un 30%-40% (para cubrir los costos de ventas, soporte y ganancias); y se enfrentaban
entonces a la competencia de los establecimientos minoristas de descuento, quienes frecuentemente
recibían de un 10%-15% de descuento y recargaban sólo un 5% de margen. Muchos vendedores
intentaron separar sus líneas de productos, distribuyendo las máquinas de poco volumen a los
minoristas y las de volumen medio para oficinas a distribuidores.
La importancia relativa de los diversos canales variaba según los países. En 1988, aproximadamente
el 70% de las ventas de facsímil a usuarios finales en los Estados Unidos se realizaba a través de equipos
de venta directa o distribuidores de equipamiento de oficina. Los mayoristas, los establecimientos
comerciales de consumo masivo y los minoristas que ofrecían descuentos, representaban el 30% restante.
Algunos expertos del sector opinaban que esta proporción se situaría en 50%-50% para 19923. En Japón,
el 13,6% de las ventas nacionales de 1988 correspondían a ventas directas, mientras que el 46,6% se
realizó a través de distribuidores de equipamiento de oficinas. Los distribuidores de equipos de
comunicación (17,2%), distribuidores de ordenadores (10,7%) y otros (4,4%) representaban el resto4. Las
ventas del FEO (a empresas establecidas de productos de oficina, compañías informáticas de
ordenadores, empresas de equipamiento de comunicaciones, y empresas telefónicas) eran más
importantes en Estados Unidos que en Japón, e incluso más importantes en Europa (donde las máquinas
de facsímil eran mayormente comercializadas por monopolios nacionales como la PTT (Correos y
3 Japan Electronics Industry (Industria electrónica en Japón), junio 1989, pág.102.
4 Yano Economic Research Institute, Yano Report, (Informe Yano, del Instituto de Investigación Económica Yano), 17 de octubre
de 1988.
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Telégrafos). En 1987, por ejemplo, doce productores japoneses diferentes mantenían relaciones directas
con diversos distribuidores alemanes. Los FEO que actuaban como distribuidor y detallista, y
proporcionaban soporte y servicio al producto, recibían normalmente descuentos entre el 50%-60% del
precio de lista.
Producción
Las máquinas de facsímil se producían utilizando componentes electrónicos estándar, producción en
serie y métodos de montaje. Varios de los fabricantes más grandes fabricaban a nivel interno los
componentes importantes, tales como scanners, cabezales de impresora, y semiconductores
especializados. Estas empresas opinaban que la capacidad de diseñar y fabricar componentes
especializados y circuitos integrados era vital para un éxito permanente en el sector. Otras empresas
recurrían a la fabricación externa de la mayoría (si no de todos) los componentes más importantes de
facsímil. Diversas compañías japonesas de facsímil vendían componentes a otras compañías de facsímil.
Adicionalmente, se había desarrollado una red de proveedores especializados que se dedicaba al
servicio de las empresas japonesas.
El coste de los componentes representaba aproximadamente el 70% del total de los costes de
fabricación de los facsímiles, mientras que la mano de obra era sólo un 15% ó 20% del coste total de
fabricación. Los costes de fabricación habían descendido considerablemente en los años setenta y
ochenta. El coste de fabricación de una máquina de facsímil promedio era, en 1977, un millón de yens
(unos 3.700 dólares)5. En 1985, las máquinas de calidad superior se fabricaban a un coste promedio de
336.000 yens (1.400 dólares). En 1987, los costes de producción habían descendido a 136.000 yens (940
dólares) por máquina de facsímil promedio.
Los fabricantes modificaban las máquinas de facsímil para adaptarlas a las diferencias nacionales en
materia normativa eléctrica, sistemas telefónicos, normativa de ruidos y otras especificaciones técnicas.
La normativa alemana, por ejemplo, era considerada especialmente rigurosa. La modificación incluía el
cambio de componentes, tales como la alimentación eléctrica y los módems, aunque más del 90% de los
componentes de un modelo típico eran los mismos en todo el mundo. Normalmente la producción de
los diferentes modelos nacionales tenía lugar en las mismas cadenas de montaje. La práctica típica era
poner en la cadena modelos para un país determinado durante varias horas antes de cambiar a otros
modelos de otro país. La selección automatizada de piezas y la flexibilidad de las cadenas de montaje
posibilitaban conversiones rápidas y económicas a los principales fabricantes.
La planta Ami de Canon, ubicada en la Prefectura de Ibaraki (Japón), era una de las más avanzadas
del sector. En 1988, la planta Ami producía 60.000 máquinas de facsímil (con 165 modelos diferentes,
incluyendo los diferentes modelos básicos y cualquier variación específica del país) y 20.000 copiadoras
personales al mes. En el montaje de una máquina de facsímil se invertían 80 minutos, unos 30 en la
producción en sí y 50 en la recuperación automática de piezas, control de calidad, y operaciones de
embalaje. En la planta Ami se montaban los módulos más sensibles a nivel interno y se combinaban
posteriormente en la línea de ensamblaje con otros módulos provenientes de ensamblajes secundarios
subcontratados. La flexibilidad de la planta permitía a la compañía observar la normativa local y
cambiar rápidamente las líneas de producto6.
5 Las conversiones se han realizado en base al promedio anual de tipo de cambio en el documento Anexo 8. Se han redondeado las
cifras por motivos prácticos.
6 «Flexibility Key at This Versatile Assembly Facility» (La llave de la flexibilidad en esta versátil instalación de montaje).
Productos y Equipos de Oficina, agosto de 1988, pág.50.
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Historia del sector
Fue Alexander Bain en Escocia en el año 1842, quien realizó la primera transmisión de una imagen
por cable. A pesar de que la invención de Bain se anticipó a la telegrafía de Morse y sucedió treinta y
cinco años antes de la invención del teléfono, la tecnología no pasó de ser una curiosidad durante más
de sesenta años, mientras que el telégrafo y el teléfono se convertían en los medios dominantes de la
comunicación habitual.
La primera transmisión exitosa de una fotografía, a larga distancia, conseguida por facsímil sucedió
en 1907. En 1910 existían ya conexiones para la transmisión por facsímil de fotografías de noticias entre
Londres, París y Berlín7. AT&T (1924), Siemens (1925), NEC (1928), Toshiba (1930) y Matsushita (a
mediados de los 40), todos ellos desarrollaron sus propias máquinas fototelegráficas de finalidad
específica. En 1928, se enviaron unas 300 fotografías de la ceremonia de coronación del nuevo
emperador de Japón de Kyoto a Tokio, utilizando máquinas NEC. La Prensa Asociada utilizó equipos
AT&T para iniciar su servicio de “foto por cable” en 1934. En los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, se
utilizaron equipos NEC. Ya en 1948, Western Electronic creó la primera máquina de facsímil de
escritorio para fotografías.
Los principales usos de la tecnología del facsímil en los cuarenta y cincuenta eran la transmisión de
mapas meteorológicos, pruebas de periódicos, fotografías de noticias y huellas digitales. La transmisión,
en la que se invertían más de diez minutos por página, era demasiado lenta y cara para una
comunicación comercial. No existían estándares para las máquinas de facsímil, lo cual significaba que
las máquinas de un fabricante no podían comunicarse con las de otro. En los Estados Unidos, AT&T no
permitía el uso de las líneas telefónicas generales para transmisiones por facsímil, excepto a la prensa y
para otros usos considerados de importancia pública. En 1958, se cambiaron estas restricciones para
permitir el uso limitado de la red pública. En Estados Unidos fue progresivamente cobrando
popularidad la transmisión por facsímil de documentos con firmas, que no podían ser transmitidos por
télex.
Las primeras máquinas de facsímil en Japón, eran mecanismos de finalidad específica para la
transmisión de fotografías utilizadas por empresas periodísticas y emisoras de televisión. Los
organismos estatales, tales como las Fuerzas de Autodefensa, la policía, los ferrocarriles nacionales
japoneses, y el servicio meteorológico, eran los otros usuarios principales. En los años sesenta la Nipon
Telephone and Telegraph (NTT) (Correos y telégrafos), compañía que ostentaba el monopolio estatal de
las comunicaciones, requería líneas exclusivas para las transmisión de facsímiles en Japón. Los cargos de
línea a largas distancias en Japón, eran altos en relación con muchos otros países. En 1964, los Juegos
Olímpicos de Tokio extendieron el uso de las máquinas de facsímil para la transmisión de fotografías en
Japón, aunque la demanda general continuó a bajo nivel.
Cambio tecnológico y regulador
El mercado del facsímil de uso general surgió con el lanzamiento que hizo Xerox en 1967 de la
Telecopier II que podía transmitir documentos a una velocidad de 4 a 6 minutos por página. Xerox
dominó el mercado del facsímil de uso general en los Estados Unidos, alquilando sus máquinas y
representando aproximadamente el 80% de las 20.000 máquinas colocadas en Estados Unidos en 1970.
Al mismo tiempo, Matsushita y NEC representaban aproximadamente el 70% del mercado japonés del
facsímil para propósitos especiales.
7 Jim Rosenberg «Ha vuelto el fax» Editor, 17 de marzo de 1990, pág.28-29.
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La decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, en 1969, había autorizado la conexión de
mecanismos de terceros a la red general telefónica de los Estados Unidos. Uno de los resultados fue la
apertura del sistema telefónico al uso del facsímil. En Japón, la NTT, autorizó por primera vez la
transmisión de facsímil en el sistema telefónico público en mayo de 1972. El requisito de utilizar líneas
exclusivas se eliminó en Japón en 1973. A principios de los setenta, el gobierno japonés fue uno de los
primeros en otorgar status legal a los documentos de facsímil.
Los nuevos desarrollos de la tecnología del facsímil comenzaron a cobrar un ritmo acelerado.
Graphic Science (GS), una pequeña empresa de Estados Unidos, desarrolló una máquina analógica más
rápida que permitía la transmisión a una velocidad de unos tres minutos por página en 1969. Murata
Machinery obtuvo los derechos de distribución de la máquina Graphic Science en Japón y realizó sus
primeras ventas en 1973. Matsushita alcanzó un acuerdo en 1973 con otra compañía de Estados Unidos,
Visual Science, para producir una máquina de facsímil similar en Japón y comercializarla conjuntamente
en Estados Unidos.
Mientras tanto, otras empresas se dedicaban a la tecnología digital. A finales de los sesenta, Dacom
(US), creó las primeras máquinas digitales de facsímil que utilizaban técnicas de compresión de datos
para reducir los tiempos de transmisión. A falta de recursos, así como de experiencia en tecnología
mecánica y electrónica para continuar el desarrollo iniciado, Dacom alcanzó un acuerdo con Ricoh para
desarrollar conjuntamente un facsímil digital. Como resultado surgieron los Dacom 400 y Rapidfax 100,
las primeras máquinas de facsímil subminuto de éxito comercial que se introdujeron en 1973 y 1974.
Entre 1973 y 1977, aproximadamente 25.000 de las máquinas diseñadas por Dacom/Ricoh, fueron
vendidas por Dacom y Rapidfax (una compañía conjunta estadounidense de mercadeo entre RCA, CBS,
Savin y Ricoh) en Estados Unidos, Ricoh en Asia, y Kalle/Infotec en Europa8.
En 1976, el CCITT respondió a las exigencias del sector respecto al desarrollo de una normativa para
las máquinas de facsímil. La normativa G1 correspondía básicamente a la de la Telecopiadora Xerox,
mientras que la G2 era similar, si bien no idéntica, a los protocolos utilizados por Graphic Science y
Visual Science. Matsushita continuó el desarrollo iniciado creando la primera máquina totalmente
compatible con la normativa G2. Todavía no existían estándares para las máquinas de facsímil digitales.
El facsímil a finales de los setenta
Japón: Entre 1975 y 1980, diversas empresas japonesas entre ellas Fujitsu, Matsushita, Hitachi, Oki,
Canon y Mitsubishi, desarrollaron facsímiles digitales subminuto. Ricoh adquirió Dacom y a la empresa
conjunta Rapidfax, y procedió a su fusión para crear Rapidcom, en 1979. Otras empresas japonesas
contrataban ingenieros electrónicos (en 1980, Japón generaba más ingenieros electrónicos que cualquier
otro país) para desarrollar facsímiles. Las empresas japonesas se mostraban especialmente agresivas en
el desarrollo de nuevas técnicas de compresión de datos y perfeccionamiento de componentes de
facsímil. En 1976, la NTT comenzó a otorgar “aprobaciones de tipo” (aprobaciones generales concedidas
a modelos de facsímil que satisficieran la normativa NTT) a modelos individuales. Cada instalación de
facsímil requería la previa aprobación de NTT, proceso incómodo que retenía la demanda de facsímil.
El mercado japonés tenía algunas características únicas. Aproximadamente el 98% de los documentos
comerciales se escribían manualmente en Japón. La complejidad del japonés escrito hacía prácticamente
imposible el uso de máquinas de escribir y de télex. Únicamente se podían transmitir “katakana” o
símbolos fonéticos. Si el emisor enviaba la palabra “shi”, el receptor no sabía a cuál de los más de 100
caracteres japoneses que se pronuncian de este modo había sido enviado. Además los mensajes escritos
manualmente se consideraban como un signo de mayor educación y consideración hacia el receptor. Las
8 Paul L. Brobst: «La explosión del facsímil digital subminuto», septiembre 1982, pág. 53-60.
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La industria japonesa del facsímil en 1990
compañías japonesas creían que la demanda del facsímil se incrementaría rápidamente una vez que los
estándares fueran fijados para la transmisión del facsímil digital.
Estados Unidos: En contraste con la situación japonesa, era relativamente poco el interés mostrado
en Estados Unidos por las transmisiones de facsímil. Se utilizaban mucho más las máquinas de escribir y
los télex. Se crearon servicios de mensajería y de correo urgente, que no habían tenido mucho éxito en
Japón, para la entrega de estos documentos mecanografiados. Informe tras informe, las compañías
americanas de investigación proclamaban “la inminente extinción” del facsímil, bajo el argumento de
que las comunicaciones informáticas y de correo electrónico pronto dejarían obsoleto al facsímil. Puesto
que la penetración del ordenador era superior en Estados Unidos a la de cualquier otro país, era de
esperar que sería aquí donde quedaría el facsímil obsoleto, antes que en ningún otro país.
Los principales competidores en el mercado del facsímil en Estados Unidos a finales de los setenta
eran Xerox, QWIP, sucursal de Exxon que fabricaba un clon Xerox a precios reducidos, y Graphic
Sciences. Los tres alquilaban y vendían sus máquinas por medio de equipos de ventas directas. La
recesión de 1974-1975 fue un duro golpe para las empresas de facsímil americanas. Muchos usuarios se
limitaban a la devolución de sus equipos alquilados al fabricante. Puesto que era imposible la
comunicación entre las máquinas de Xerox y las de Graphic Sciences, parte del juego de la competencia
consistía en tratar de atrapar al cliente en un tipo concreto de normativa. La base instalada de Xerox no
experimentó crecimiento alguno entre 1974 y 1979. La compañía no lanzó ni un solo producto durante
este período debido a que intentó vender su base de máquinas para alquiler. Muchos de los expertos
más importantes en facsímil, se vieron obligados a abandonar la empresa a medida que Xerox orientaba
sus actividades a otras oportunidades comerciales. En 1979, Graphic Sciences era el líder del mercado,
representando casi el 30% de las ventas de Estados Unidos. Las máquinas Rapidfax atravesaron
entonces una época difícil, puesto que no eran compatibles con la base instalada existente. Una empresa
americana del mercado comentaba: “se plantean serias dudas respecto al potencial a largo plazo de las
máquinas subminuto.”
Europa: En Europa el interés por los equipos de facsímil era aun menor que en Estados Unidos. Las
PTT europeas habían invertido sumas considerables en la tecnología del télex en 1970 y estaban
renuentes a impulsar la tecnología del facsímil hasta que hubieran recuperado su inversión hecha en
télex. En 1979, Europa, en su totalidad, contaba aproximadamente con el triple de las terminales de télex
que tenía Estados Unidos. Alemania Occidental, por sí sola, ya tenía un numero de terminales igual al
de Estados Unidos. En 1979, la mayoría de los países europeos todavía requería de aprobación para la
instalación de cada facsímil. El mercado europeo del facsímil, como tal, estaba principalmente dominado
por empresas americanas y japonesas. Xerox era el líder en términos de base instalada, mientras que
diversas empresas japonesas habían iniciado el suministro de equipos a las PTT europeas y a empresas
de equipamientos de oficina, sobre una base de FEO. La deficiencia de los sistemas telefónicos impedía
la extensión del uso del facsímil en algunos países europeos.
El nacimiento del G3
El protocolo G3 del CCITT, introducido en 1980, facilitaba una serie de normativas para las máquinas
digitales de facsímil subminuto. Los tiempos de transmisión de las nuevas máquinas G3 se situaban
entre 10 y 20 segundos por página. Entonces, más que nunca, las máquinas facsímil serían más rápidas,
más convenientes, y más eficaces en cuanto a los costos. Las normativas permitían la comunicación de
las máquinas de un fabricante con las de otro. La antigua base de competencia que existía en la
industria, sistemas privados que se comunicaban exclusivamente con máquinas similares, quedó
obsoleta.
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La industria japonesa del facsímil en 1990
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Las empresas japonesas obraron con especial rapidez en la adopción de esta nueva normativa. La
configuración más popular que surgió estaba provista de un scanner óptico y una impresora térmica que
precisaba papel con revestimiento9. Matsushita y Ricoh fueron las primeras compañías en introducir al
mercado una máquina G3 totalmente compatible. A finales de 1981, 15 empresas japonesas, muchas de
las cuales habían eliminado sus propios sistemas de diseño, comercializaban las máquinas compatibles
G3. Asimismo, las empresas japonesas desarrollaron un sistema de circuitos especial que permitía a las
máquinas G3 comunicarse con las máquinas G2. Xerox no introdujo una máquina digital G3 en el
mercado americano hasta 1982. Esta máquina y los posteriores modelos de Xerox procedían de la FujiXerox, la empresa conjunta japonesa. Burroughs, que había adquirido Graphic Sciences, comenzó a
abastecerse con máquinas procedentes de Japón, y finalmente abandonó la actividad. Siemens dejó de
fabricar facsímiles y comenzó a abastecerse con productos de proveedores japoneses. En 1983,
prácticamente todos los proveedores americanos y europeos se habían retirado o se abastecían con
máquinas procedentes de Japón.
El facsímil en los años ochenta
Mercados. Las grandes compañías japonesas comenzaron a adquirir las nuevas máquinas G3, al poco
tiempo de su lanzamiento al mercado. Estas empresas tendían a confiar en la comunicación continua y
en una multitud de documentos para la gestión de sus actividades. Igualmente, la norma era que la casa
matriz de las compañías japonesas controlase muy de cerca a sus filiales extranjeras. Las grandes
empresas japonesas necesitaban un medio fluido de comunicación que evitase el télex y se pudiese
adaptar a los cambios horarios en las diversas zonas horarias. Para mediados de 1980, casi todas las
grandes empresas japonesas utilizaban el facsímil.
NTT, la compañía estatal de telecomunicaciones, vio el potencial de la industria del facsímil para
estimular la demanda de servicios de telecomunicaciones e invirtió considerables sumas en la
comercialización de facsímiles (procedentes de NEC, Matsushita Denso y Oki) y en líneas de uso
exclusivo de facsímil. En otros países las compañías telefónicas no reaccionaron tan ágilmente. Tras su
privatización, en 1985, la NTT hizo aún más agresiva su política de comercialización de máquinas y
servicios.
La saturación del mercado de grandes oficinas en Japón, indujo a los fabricantes japoneses de
facsímil al lanzamiento de modelos más pequeños de escritorio, diseñados para penetrar en el mercado
de la pequeña empresa, a inicios de 1986. La base instalada de máquinas facsímil en Japón se incrementó
de 140.000 en 1980 a 1,1 millones en 1985 y a 3 millones en 1988 (ver Anexo 3). A finales de 1989 había
más de cuatro millones de facsímiles en uso en Japón. Algunos observadores calculaban que para el año
2000, prácticamente todas las empresas japonesas (incluyendo las 5,7 millones de empresas con menos
de 10 empleados), y el 50% de todos los hogares en Japón (país con más de 30 millones de hogares)
tendrían un fax. Se esperaba un crecimiento del 15% al 20% anual, desde 1989 a 1992.
La necesidad de comunicación con Japón impulsó la pronta penetración en el mercado
estadounidense de las máquinas de facsímil G3. La demanda comenzó a recuperarse a mediados de los
80, a medida que descendían los precios de facsímil. En 1990, prácticamente todas las empresas grandes
de Estados Unidos contaban con un facsímil. Las pequeñas y medianas empresas eran los principales
compradores. Estados Unidos se había convertido en el mercado líder de exportación para las máquinas
9 Las fotocopiadoras de impresión térmica que precisaban de papel térmico estaban mucho más difundidas en Japón que en
Estados Unidos o Europa, donde el proceso con papel común de la Xerox, era el de mayor difusión en cuanto a copiadoras se
refiere.
9
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La industria japonesa del facsímil en 1990
de facsímil japonesas. (Véase Anexo 2). Se esperaba un aumento en la demanda de un 30% anual, desde
1989 a 1992.
La desregulación de las líneas telefónicas llegó a Europa más tarde que a Estados Unidos o Japón. En
1990, muchos países europeos imponían todavía regulaciones en los facsímiles. En Alemania Occidental
y el Reino Unido se tardaba unos seis meses en conseguir la aprobación para un nuevo modelo de
facsímil. Las medidas proteccionistas habían cerrado el mercado francés a las importaciones. El Reino
Unido contaba aproximadamente con el 20% de las máquinas de facsímil de Europa en 1990. Italia tenía
un 20%, Alemania un 18% y Francia el 9%. Se esperaba un crecimiento en la demanda de un 40%
anual, desde 1989 a 1992.
En 1988 la base instalada de máquinas de facsímil en el resto del mundo se calculaba en unas 350.000
unidades. Taiwán, Hong Kong y Australia representaban importantes proporciones de este total. En
muchos otros países, la penetración del facsímil quedaba limitada por la cantidad y calidad de las líneas
telefónicas de la red local.
Introducción de nuevos productos. El ritmo de innovación e introducción de nuevos productos se
incrementó a finales de los ochenta. En 1988-1989, cada una de las principales empresas fabricantes de
facsímil, lanzaba en promedio un nuevo producto cada seis meses al mercado, lo cual significaba que
cada mes se lanzaban varios productos nuevos. Las compañías japonesas desarrollaron máquinas más
pequeñas, las cuales eran importantes para oficinas con poco espacio, a través de componentes de
facsímil miniaturizados, particularmente scanners, cabezales de impresoras y circuitos integrados
especializados. En 1990, algunos de los facsímiles compactos eran una veinteava parte del tamaño de
una máquina de facsímil típica de principios de los ochenta. Las empresas japonesas también se
dedicaron al desarrollo de máquinas de precisión. La transmisión de facsímil en Japón tenía que ser
precisa. Un pequeño cambio en los caracteres podría cambiar el significado y llevar a graves
malentendidos. Además, muchos japoneses concedían gran importancia a la escritura manual como
signo de la educación y cultura individuales, aumentando así la importancia otorgada a la precisión.
Aunque la NTT había desarrollado alguna investigación básica sobre las máquinas facsímil, cuando
aún era propiedad estatal, prácticamente la totalidad de los progresos tecnológicos en las máquinas de
facsímil de uso general, la habían realizado empresas japonesas desde 1980. El sector del facsímil no
había sido atacado (tal como los sectores de ordenadores y semiconductores) o protegido.
Producción extranjera. En 1990, las empresas japonesas fabricaban, cada vez más, sus máquinas de
facsímil en el extranjero. Fuji-Xerox, inició la producción en Taiwán y Corea en 1976, e inauguró nuevas
instalaciones en estos países a mediados de los ochenta. Sharp inició su producción en Tailandia en 1984.
Ricoh abrió fábricas de facsímil en los Estados Unidos y Europa en 1986. Matsushita abrió una planta de
montaje en Singapur en 1987. Para 1990, al menos nueve fabricantes japoneses producían sus productos
en el extranjero (Véase Anexo 6). Las instalaciones en Europa y Estados Unidos tenían como misión
reducir los roces comerciales y suavizar las medidas protectoras por parte de los gobiernos europeos. En
1988, las exportaciones de Japón a Estados Unidos en equipos de comunicación ascendieron a 314.200
millones de yens (2.500 millones de dólares). De esta cifra, el 43,2% correspondía a máquinas facsímil.
G4. El CCITT propuso su normativa G4 para transmisión por facsímil en 1986. En 1990, nueve
empresas japonesas fabricaban máquinas G4, entre ellas: Matsushita, Toshiba, Ricoh, Canon, NEC y Oki.
Estas compañías conjuntamente despacharon aproximadamente un total de 6.000 unidades G4 para
finales del año fiscal en marzo de 1989, y esperaban enviar de 6.000 a 6.500 unidades al cierre del
ejercicio en marzo de 1990.
Fax PC. La primera tarjeta de facsímil para ordenador personal (Fax PC) la introdujo GammaLink en
Estados Unidos en 1985. En 1988, 20 compañías más, entre ellas Datacopy (Estados Unidos), Intel
10
La industria japonesa del facsímil en 1990
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(Estados Unidos), Hayes (Estados Unidos), Ricoh, Matsushita y otros, se habían unido a GammaLink.
Varias de las compañías proveedoras de Fax PC, también eran proveedores de módem. Las empresas
americanas eran los líderes mundiales en módem a finales de los ochenta, aunque las compañías
japonesas comenzaban a ganar participación en el mercado. En 1988 se despacharon en Estados Unidos,
unas 40.000 tarjetas de facsímil (entre 20 y 25 millones de dólares en ventas). Algunos expertos opinaban
que esta cifra podía alcanzar las 88.000 (unos 40 millones de dólares), en 1989.
Competencia. En los ochenta, la competencia en el sector del facsímil era feroz. Los precios de
máquinas comparables de volumen bajos descendieron hasta en un 66% entre 1986 y 1988. Los
márgenes brutos de las ventas en Estados Unidos se aproximaban a un 20%, y disminuyeron a finales de
1989. Los márgenes brutos de máquinas en el segmento medio y alto, vendidas en Estados Unidos, se
calculaban entre un 35% y un 40% a finales de 198910. En 1990, los facsímiles se podían comprar
regularmente con un 20% (o más) por debajo del precio de lista. Aproximadamente un 40% de las
máquinas facsímil vendidas en Japón y un 50% de las vendidas en Estados Unidos, entre 1988 y 1989,
tenían un precio inferior a 2.500 dólares. Algunos analistas calculaban que esta cifra superaría el 75% en
1992.
La competencia
En 1990, más de 40 empresas japonesas competían en el sector del facsímil. Fujitsu, NEC, Fuji-Xerox,
Matsushita, Ricoh y Canon eran los principales participantes en el segmento de los facsímiles de gran
volumen. Ricoh, Matsushita, y Canon se contaban entre los líderes en el segmento medio de los
facsímiles, aunque también otras compañías competían en este segmento. Canon y Matsushita
representaban aproximadamente el 50% de los mercados de la pequeña empresa y de uso personal en
Japón, mientras que Sharp y Murata ocupaban posiciones de liderazgo en este segmento en los Estados
Unidos. Generalmente, se atribuía a Canon, Sharp y Murata el desarrollo inicial de los mercados de la
pequeña empresa y del uso personal, aunque en 1990, la mayoría de los fabricantes competían en este
segmento. Para algunos, como Sharp, Murata y Toshiba, este segmento representaba una gran parte de
las ventas. Para otros, como Ricoh y NEC, las máquinas más pequeñas les permitían ofrecer una línea
completa de productos a los clientes corporativos. Ricoh y Fujitsu demoraron en realidad su acceso al
segmento de la pequeña empresa y del fax personal, para minimizar conflictos en la comercialización.
Matsushita ignoró también este mercado inicialmente en Estados Unidos, prefiriendo concentrarse en
los mercados de la gran y mediana empresa11.
Matsushita Denso. Matsushita Denso (Matsushita Graphics) era la sucursal para facsímil del grupo
Matsushita Electric Equipment, líder mundial de productos electrónicos de consumo. En 1990, el
grupo Matsushita producía una amplia gama de equipos electrónicos de consumo, electrodomésticos,
equipo de oficinas (incluyendo fotocopiadoras, máquinas de escribir, y procesadores de texto),
semiconductores, equipo de automatización de fábricas, y ordenadores personales. En términos
absolutos, la compañía invertía en I&D, más que ninguna otra empresa japonesa y, generalmente,
registraba más patentes, en un determinado año, que cualquier otra empresa japonesa. Las ventas del
grupo ascendieron a 4 billones de yens (unos 28.000 millones de dólares) al cierre del ejercicio en marzo
de 1989, aproximadamente el 40% fuera de Japón.
La primera incursión de Matsushita en el sector del facsímil sucedió a mediados de los cuarenta con
el desarrollo de equipo de uso especial para la transmisión de fotografía. Matsushita lanzó al mercado la
10 Frederick H. Katayama: «¿Quien nutre la locura del fax» Fortune, 23 de octubre de 1989, pág. 152.
11 Pamela Ellis-Simons, «Simplemente el fax, por favor». Marketing & Media Decisions, julio 1988, pág. 127-132.
11
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La industria japonesa del facsímil en 1990
primera máquina de facsímil portátil para transmisión de fotografía en 1960, y el primer facsímil para
transmisión de fotografía en color, en 1967. En 1970, Matsushita exportaba sus máquinas de uso
especializado a más de 30 países. En 1973, la empresa asumió la producción y comercialización de una
máquina diseñada por Visual Sciences, una empresa americana. Matsushita Denso desarrolló su propio
diseño y capacidades, en cuanto a componentes, y comenzó a comercializar sus propias máquinas a
mediados de los setenta. Matsushita desarrolló la primera máquina de facsímil G2 totalmente
compatible, y la primera G3 totalmente compatible. En 1990, Matsushita proveía una amplia gama de
facsímiles de uso general y especializado.
Matsushita inició su liderazgo en G3 comercializando agresivamente sus productos en las grandes
empresas, a través de equipos de venta directa. La empresa se convirtió en el proveedor de facsímil de
muchas de las empresas líderes del Japón. Matsushita Denso desarrolló una amplia red de ventas
directas y servicio en 50 países y vendía a través de distribuidores en 40 países más, antes de finales de
1986. Igualmente era el proveedor de Pitney-Bowes y diversas PTT, con relaciones FEO. En junio de
1988, Matsushita introdujo máquinas de facsímil a precios inferiores, del orden de 200.000 a 400.000 yens
(de 1.500 a 3.000 dólares), para uso comercial y personal. Igualmente la compañía inició la distribución
de máquinas de facsímil, a través de los grandes distribuidores exclusivos de electrodomésticos del
grupo Matsushita y la red de distribuidores electrónicos del Japón, así como a través de distribuidores
de equipos de oficina en otros lugares.
Matsushita fabricaba, a nivel interno, importantes componentes de facsímil, incluyendo los cabezales
de impresión, scanners, semiconductores por encargo y módems. La compañía inició la producción en
serie de cabezales de impresión térmica lineal para facsímiles en 1977. En 1990, Matsushita era ya
ampliamente reconocida como líder en componentes de impresora térmica. La compañía vendía
scanners ópticos, módems y componentes de impresora a cliente externos. El sector del facsímil era vital
para la estrategia del grupo Matsushita en la automatización de oficina y se consideraba este producto
entre los más importantes para el futuro del grupo.
Ricoh. En 1990, Ricoh era una de las compañías líderes del Japón en automatización de oficina. La
compañía era uno de los líderes en copiadoras en Japón, donde competía con Canon y Fuji Xerox por el
liderazgo del mercado. Asimismo participaba activamente en el sector de equipos ópticos y
semiconductores. Las ventas totales de Ricoh ascendieron a 603.000 millones de yens (4.400 millones de
dólares), al cierre del ejercicio en marzo de 1989. Más del 80% de las ventas de Ricoh, procedían de
equipos de mecanización de oficinas, siendo las copiadoras el 50% del total. Ricoh confiaba sus ventas a
una extensa red comercial distribuida por todo el Japón. Las ventas al extranjero representaban el 40%,
aproximadamente, del total de las ventas de la compañía.
Ricoh fue de los primeros en incursionar en el sector de los facsímiles digitales. Contribuyó
materialmente en el desarrolló de la primera máquina de facsímil digital comercializada e introducida
con éxito en 1973-1974: las Dacom 400/Rapidfax 100. Cuando se anunciaron los protocolos G3, Ricoh
abandonó sus modelos de entonces y pasó a crear y desarrollar máquinas que correspondiesen a la
nueva normativa. A mediados de los ochenta, sus ofertas más populares se situaban en máquinas de
4.000 dólares que vendía el equipo de venta directa de la compañía a la gran y mediana empresa. En
1985, Ricoh superó a Matsushita, convirtiéndose en líder del mercado en Japón, donde era
particularmente fuerte entre los clientes corporativos de tamaño mediano. A pesar de que Ricoh
introdujo una máquina expresamente destinada al mercado de la pequeña empresa y del fax personal,
en 1987, la tendencia de la compañía era evitar “la excesiva competencia” en máquinas baratas y
concentrarse en máquinas de precios medios y elevados. Ricoh distribuía facsímiles a través de su
extensa red de distribución de copiadoras en Japón, en Estados Unidos, por distribuidores de equipos de
oficina, y en Europa, por distribuidores de equipos de oficina y relaciones tipo FEO en Europa.
12
La industria japonesa del facsímil en 1990
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Ricoh se había integrado verticalmente en los componentes de facsímil. Fue uno de los primeros
fabricantes líder mundial de los cabezales de impresión térmica para máquinas de facsímil. Igualmente
fabricaba sus propios circuitos integrados para aplicaciones específicas, componentes electrónicos, y
componentes ópticos. La compañía consideraba que sus chips LSI (integración a gran escala) ofrecían
una gran ventaja en el diseño de máquinas de facsímil de alta calidad. Ricoh lanzó una de las primeras
máquinas, a nivel mundial, de facsímil con papel normal en 1983, e introdujo en 1986 su primera
máquina G4.
NEC. NEC se creó en 1898 para la importación y distribución de equipos telefónicos de la Western
Electric y GE. En 1990, NEC fabricaba una amplia gama de productos de comunicaciones y ordenador,
entre ellos equipos de difusión por radio y televisión, teléfonos, equipos de conmutación, equipos de
comunicación por microondas, y una gama completa de ordenadores. NEC fue el distribuidor líder de
equipos de comunicaciones y ordenadores personales en Japón y fue el productor de semiconductores
líder en el mundo. Las ventas en el ejercicio fiscal de 1989 ascendieron a 2,7 billones de yens (19.600
millones de dólares).
NEC fue la primera empresa japonesa que produjo un facsímil de uso específico, destinado a la
transmisión de fotografías, lanzado al mercado en 1928. NEC comenzó fabricando máquinas de facsímil
de uso general, a principios de los setenta. Tradicionalmente, NEC se enfocó en el mercado del facsímil
de alta calidad con máquinas de gran volumen para compañías de gran tamaño, agencias
gubernamentales y autoridades locales. A finales de los ochenta, la compañía lanzó diversas máquinas
en un rango de precio mediano y bajo, basadas en un nuevo sistema de compresión de datos, aunque
continuó orientando sus productos al segmento de gran volumen, con máquinas de precios elevados y
para uso en las grandes empresas. NEC fue una de las primeras empresas en adoptar las nuevas G4,
para uso en redes telefónicas digitales, privadas o públicas. NEC fabricaba sus propios semiconductores,
módems, y otros componentes varios. Para la distribución de sus máquinas de facsímil en mercados
extranjeros, NEC utilizaba una combinación de sus filiales locales y de distribuidores.
Fujitsu. Fujitsu fue una creación de la división de telecomunicaciones de la Fuji Electric Company.
En 1990, Fujitsu se había convertido en el fabricante número uno de ordenadores en Japón y en un
destacado productor de equipos de telecomunicaciones, semiconductores, estaciones de trabajo y
ordenadores personales. Entre 1985 y 1989, las ventas de los equipos de telecomunicaciones de Fujitsu
alcanzaron un índice de crecimiento del 16% anual. Los gastos de I&D en Fujitsu representaban entre el
11% y el 12% de las ventas, a finales de los ochenta, uno de los porcentajes más elevados entre las
compañías japonesas. Las ventas totales ascendieron a 2 billones de yens (14.500 millones de dólares) al
cierre del ejercicio en marzo de 1989.
A principios de los setenta, Fujitsu introdujo una línea de máquinas facsímil para KDD, la compañía
internacional de comunicaciones del Japón. Fujitso abordó el mercado del facsímil de uso general en
1978. Fujitsu firmó acuerdos en base a relación de FEO, con Burroughs (Estados Unidos) en 1981 y con
una serie de compañías europeas, entre ellas Muirhead (Reino Unido), Siemens y el Bundespost
(Alemania), poco después. Adquirió la división de facsímil e imagen de Burroughs en 1986 y estableció
su propia filial americana. Fujitsu fue uno de los primeros en penetrar en el sector de las máquinas G4.
En el mercado nacional, la compañía se inclinaba por maquinaria de gran volumen y precio elevado; en
cambio, para los mercados extranjeros, su orientación se dirigía a productos de menor precio y más
compactos. Fujitsu tendía, cada vez más, a vender sus máquinas de facsímil con su propia marca, en
lugar de utilizar las de proveedores FEO.
Fujitsu fabricaba sus propios microprocesadores, módems, impresoras térmicas, circuitos integrados
especializados, así como sus propias impresoras láser para facsímiles de papel normal. La fábrica
principal de facsímil de Fujitsu estaba ubicada en Tatebayashi, donde se fabricaban además de
facsímiles, procesadores de textos en japonés, ordenadores para pequeñas empresas y otros equipos de
13
305-S07
La industria japonesa del facsímil en 1990
automatización de oficina. La fábrica de Tatebayashi estaba completamente automatizada, con sistemas
automáticos de almacenado, recuperación de piezas, montaje y pruebas, todo ello bajo el control
unificado de un ordenador central12.
Toshiba. Los orígenes de Toshiba se remontan a la primera compañía de equipos telegráficos de
Japón que abrió sus puertas en 1875. En 1990, Toshiba era uno de los principales fabricantes de
electrónica de consumo, electrodomésticos, maquinaria eléctrica pesada, máquinas de oficina, equipo de
comunicaciones, ordenadores, centrales telefónicas privadas y equipo médico; además de ser el segundo
fabricante líder en semiconductores a nivel mundial13. Las ventas totales de la compañía ascendieron a
2,9 billones de yens (21.000 millones de dólares) al cierre del ejercicio en marzo de 1989.
Toshiba fabricó su primera máquina de facsímil de uso específico en 1930. La compañía se introdujo
en el sector de las máquinas de uso general en 1974, con un facsímil compatible G1, introdujo si primera
máquina G2 en 1976, una tipo G3 dos años más tarde y una G4 en 1985. En el mercado de Estados
Unidos, inicialmente Toshiba fabricaba máquinas de facsímil para otras marcas comerciales (Pitney
Bowes y Telautograph); pero a mediados de los ochenta inició la venta de facsímiles con su nombre
comercial. En Europa, Toshiba suministraba máquinas FEO a diversas filiales de ITT y otros
distribuidores. En 1990, Toshiba participaba en los segmentos de máquinas de volumen medio-bajo. La
compañía acababa de reorganizar su equipo de ventas de automatización de oficinas, y había ampliado
sus canales comerciales para cubrir productos de consumo. Toshiba opinaba que su experiencia en
semiconductores y electrónica le concedía una ventaja en el desarrollo y producción de circuitos
integrados especializados, microprocesadores, circuitos integrados de puertas, placas de circuito
multinivel y componentes electrónicos que incorporaba a sus facsímiles.
Canon. Fundada en 1938, luchó por conseguir el liderazgo técnico en todas sus líneas comerciales.
Canon competía con Minolta y Asahi Optical (Pentax) por el liderazgo mundial en el sector de cámaras
fotográficas. Canon penetró en el sector de las copiadoras en 1970 y en 1980 ya era líder de las
copiadoras pequeñas. En 1990, Canon fue reconocida como uno de los líderes mundiales de ventas y
tecnología de copiadoras. Canon era igualmente líder en tecnología de impresoras láser, sector que
abordó con firmeza en 1983. Canon proclamaba ocupar un 60% aproximadamente del mercado mundial
de las impresoras láser, incluyendo la producción FEO para Apple y Hewlett-Packard. Los gastos de
I&D de Canon se situaban en un promedio del 10% de sus ventas, cifra que equivalía aproximadamente
al doble de la inversión de sus competidores. Las ventas al cierre del ejercicio en diciembre de 1989,
ascendieron a 814 mil millones de yens ( 5.900 millones de dólares), más del 70% fuera de Japón.
Canon abordó la industria del facsímil en 1976, inicialmente obtenía la provisión de sus máquinas
facsímil de Oki, y se concentró en el mercado de las grandes empresas, con un equipo de venta directa.
Canon inició la producción de sus propias máquinas facsímil, introduciendo su primera máquina G2 en
1979 y su primera G3 en 1980. En 1986, Canon lanzó un facsímil de 2.000 dólares, el Faxphone 10, cuya
distribución se realizó a través de distribuidores de equipo de oficinas y de grandes almacenes. Gracias
a un nuevo scanner óptico, este facsímil era sumamente compacto. Si bien inicialmente se había creado
pensando en aplicaciones de facsímil, este scanner se incorporó, en breve, a las copiadoras y scanners
ópticos autónomos Canon.
En 1990, la división de automatización de oficinas de Canon, orientó sus esfuerzos hacia tres líneas
de productos: copiadoras, máquinas de facsímil y procesadores de texto. Canon era líder del mercado de
volumen medio y bajo de facsímiles en Japón y ya había realizado unas cuantas incursiones de
importancia en el mercado europeo. La compañía se dedicó activamente al segmento del facsímil con
12 «Especial Fax: Fujitsu Limited». Equipo y productos de oficina, diciembre, 1986, pág. 36.
13 «De nuevo Toshiba». Tokyo Business Today, pág.14-19.
14
La industria japonesa del facsímil en 1990
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papel normal, aprovechando su experiencia en facsímiles e impresoras láser. Igualmente, se estaba
dedicando fuertemente al nuevo mercado de la G4. Canon había, asimismo, iniciado la comercialización
de un ordenador personal integrado, calculadora, procesador de textos en japonés, facsímil y sistema
telefónico en Japón.
Sharp. Sharp se fundó en 1912. El primer éxito de la compañía fue su lápiz “Ever-Sharp”, producto
que eventualmente dio su nombre a la compañía. En 1990, Sharp producía una amplia gama de
productos electrónicos de consumo (entre otros, radios, televisores y equipos estéreos),
electrodomésticos (refrigeradoras, lavadoras, hornos microondas), ordenadores, copiadoras y
calculadoras. Las ventas de Sharp al cierre del ejercicio en marzo de 1989, ascendían a 993 mil millones
de yens (7.200 millones de dólares).
Sharp se introdujo en el sector del facsímil a mediados de 1980, aplicando la miniaturización
desarrollada para las calculadoras portátiles, a la fabricación de facsímiles compactos. En 1987, Sharp
inició la venta de dos máquinas de facsímil compactas a través de su red de distribución de equipos de
oficina (principalmente copiadoras). Estos modelos, a un precio de 2.000 dólares, pronto se convirtieron
en primeras ventas en los Estados Unidos. Sharp fue la primera empresa de facsímil que lanzó a la
venta, en grandes almacenes y puntos de comercialización masiva, una nueva línea de facsímiles a un
precio de 999 dólares, en 1988. Asimismo, la compañía realizaba agresivas campañas publicitarias en el
mercado de Estados Unidos, invirtiendo 6,3 millones de dólares en publicidad, en el período entre 1985
y 1988.
A finales de los ochenta, Sharp contaba con la más amplia gama de facsímiles personales, de precios
reducidos, del sector. Su orientación comercial se dirigía a máquinas compactas para la pequeña
empresa y uso personal. Si bien Sharp vendía sus productos a nivel mundial, la compañía dedicaba
especial atención al mercado de Estados Unidos. A finales de 1980, Sharp comenzó su penetración en los
segmentos de precios más elevados y se lanzó a la búsqueda de clientes corporativos de una manera
más agresiva utilizando su equipo de ventas directa. Sharp proclamaba que podía ofrecer las mismas
características y rendimiento que las máquinas de precios superiores, a un nivel de precio medio.
Asimismo, Sharp fue el primero en introducir el facsímil de escritorio a todo color, en 1989. Sharp
fabricaba sus propios scanners, circuitos integrados y componentes electrónicos.
Murata14. Murata Machinery era inicialmente un fabricante de maquinaria textil que fue
progresivamente ampliando su fabricación a otros campos de la industria. Fue en 1973, cuando se
introdujo en el sector del facsímil, en un intento de diversificar, abordando un sector con ciclo comercial
diferente al de la maquinaria textil, máquinas herramienta y empresas de sistemas de distribución.
Murata obtuvo los derechos de comercialización en Japón de la Graphic Science (Estados Unidos) y
presentó el Dex-190, la primera máquina autorizada bajo la desregulación de circuito de la NTT, en 1973.
Eventualmente, Murata pasó a desarrollar su propia tecnología de facsímil e introdujo su primera
máquina G3 en 1981, fundando su propia división de ventas en Estados Unidos en 1982. A mediados de
1987, tras consultar con los minoristas de Estados Unidos, Murata se decidió a introducir su facsímil de
precio reducido destinado al mercado de consumo. El lanzamiento del M1200 se produjo a comienzos
de 1988, a un precio de 899 dólares, de venta en establecimientos minoristas de electrónica, en una época
en que la mayoría de los facsímiles se vendían a un precio mínimo de 1.500 dólares a través de
distribuidores de equipos de oficina. Pronto el M1200 se convirtió en la máquina de fax de venta más
rápida de la historia. Algunos analistas atribuyeron a Murata la creación de un mercado de
comercialización masiva de facsímiles en Estados Unidos. Las ventas de facsímil de Murata en Estados
14 La bibliografía de este apartado procede mayormente de: «Fax Master Franz» de Tom Eisenhart, julio de 1990, pág. 10-14 y
Satoshi Ito, «Murata Machinery: Racing for the U.S. Fax market», Tokyo Business Today, septiembre 1988, pág. 56-58.
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La industria japonesa del facsímil en 1990
Unidos aumentaron de 12 millones de dólares en 1985 a 267 millones de dólares al cierre del ejercicio en
mayo de 1989.
La línea de facsímiles de Murata era relativamente reducida y no ofrecía otros productos de
automatización de oficina. Murata no fabricaba componentes de facsímil. Alternativamente se abastecía
de otras compañías e intentaba el montaje con el mejor sistema disponible. Murata distribuía sus
productos a través de distribuidores de productos de oficina, establecimientos minoristas y
distribuidores de ordenadores. La compañía comercializaba productos diferentes, en diferentes puntos
de distribución y a diferentes precios, según el canal comercial. Murata realizaba fuertes inversiones en
publicidad en los Estados Unidos, para la comercialización de sus productos, dedicando 7,5 millones de
dólares entre 1985 y 1988, y 14 millones de dólares en el ejercicio fiscal de 1989.
Otras firmas japonesas. En 1990, existían otras compañías japonesas integradas en el sector del
facsímil. Hitachi, compañía de electrónica, altamente diversificada, clasificada entre los líderes japoneses
en semiconductores, ordenadores, electrónica de consumo, electrodomésticos y equipo de
comunicaciones. Hitachi inició sus exportaciones de facsímiles en 1979 bajo acuerdos tipo FEO en
Estados Unidos y el Reino Unido, y en 1990, había vendido máquinas de facsímil en más de treinta
países. Oki Electric, un distribuidor líder de equipo de telecomunicaciones, incursionó en el sector del
facsímil a finales de 1970, abasteciendo inicialmente a NTT y a Canon sobre una base FEO. Oki era una
de las pocas compañías de facsímil que fabricaban internamente los componentes clave del facsímil,
tales como impresoras térmicas, los scanners ópticos, circuitos integrados especializados, dispositivos de
memoria y módems. Mitsubishi Electric, conocida por sus productos de electrónica de consumo,
fabricaba también una amplia gama de facsímiles. Mitsubishi se destacaba por la alta calidad de los
sensores de imagen de sus facsímiles y cabezales de impresión térmica, que se consideraban
especialmente resistentes y fiables. Brother fabricaba máquinas de escribir y procesadores de texto antes
de penetrar en el sector del facsímil, en el que orientó su producción a equipos de precios económicos
para los mercados del hogar y la pequeña empresa. Konica y Minolta aprovecharon la experiencia
adquirida en los sectores de las cámaras y copiadoras para aplicarla al sector del facsímil, mientras
Sanyo utilizaba sus canales comerciales, adquiridos en la industria del electrodoméstico.
Xerox. Xerox era más conocido por su liderazgo mundial en el sector de las copiadoras. Xerox fue el
primero en destacarse en las máquinas facsímiles analógicas de uso general, con su serie Telecopier. En
una época, las Telecopier representaban del 70% al 80% de todos los facsímiles vendidos en Estados
Unidos. La mayoría de las primeras Telecopier se dejaban en concepto de arrendamiento, no en venta,
estrategia ésta que había ya utilizado Xerox en su actividad comercial de las fotocopiadoras. Desde 1979,
Xerox se abastecía de su empresa conjunta en Japón, Fuji-Xerox. Generalmente orientó su producción a
productos de alta calidad para grandes empresas, aunque en 1988 y 1989 la línea de productos de Xerox
abarcaba también los facsímiles de oficina de precios más económicos.
Pitney Bowes. Pitney Bowes era un importante proveedor de equipos comerciales, especialmente en
el mercado de Estados Unidos. Se destacaba en su liderazgo como proveedor de máquinas
franqueadoras. Pitney Bowes se introdujo en el mercado del facsímil en 1981, comprando sus máquinas
de facsímil a empresas japonesas, dotando el equipo de un embalaje nuevo, y facilitando servicio a
clientes y mantenimiento. En 1989, Pitney Bowes, era un proveedor líder de equipos de gran calidad
para las grandes compañías de Estados Unidos. En 1988, Pitney Bowes introdujo el fax portátil para
completar su línea de productos. Los ingresos de Pitney Bowes aumentaron en un 77% en 1986, en un
70% en 1987 y en un 60% en 1988. La compañía opinaba que se encontraba bien posicionada para
satisfacer la creciente demanda de sistemas de facsímil de gran volumen y redes de fax.
Thomson CSF. Thomson CSF de Francia, era el único fabricante europeo de importancia. La
presencia de Thomson era fruto mayormente de un mercado nacional altamente protegido. El gobierno
francés había clasificado de estratégico el sector de equipos de la información y buscaba asistir a
16
La industria japonesa del facsímil en 1990
305-S07
empresas francesas dedicadas a la tecnología de facsímil y comunicaciones. CNDT, un laboratorio
francés nacional, estaba ampliamente dedicado a la investigación sobre el facsímil. Los facsímiles
Thomson CSF eran considerados caros y desfasados en cuanto a tecnología. Fuera de Francia, la
penetración en el mercado era prácticamente inexistente. Las exportaciones se realizaban casi
exclusivamente a antiguas colonias francesas o a filiales extranjeras de empresas francesas.
Firmas coreanas. Diversas firmas coreanas, entre ellas, Samsung, Lucky-Goldstar y Daewoo, se
habían dedicado a la producción de facsímiles. Las tres compañías eran conglomerados de empresas,
altamente diversificadas, que competían ferozmente entre ellas, tanto en el mercado nacional como
internacional. En cada caso, las empresas coreanas importaban los componentes importantes de facsímil,
como los circuitos integrados especializados y los cabezales de impresora térmica, de compañías
japonesas. En 1989, las firmas coreanas exportaron unos 90.000 facsímiles, por un valor de 36 millones de
dólares a precios de fabricante.
Corea era el tercer productor mundial de semiconductores. En 1990, se esperaba que las ventas
alcanzasen la cifra de 2 mil millones de dólares (las ventas de semiconductores japoneses se esperaba
alcanzasen los 20.000 millones de dólares en 1990). En 1988, Corea exportó más de 28 millones de
dólares en máquinas fotocopiadoras (las exportaciones japonesas ascendieron a 2.300 millones de
dólares), aumentando sus ventas desde los 5 millones de dólares conseguidos en 1985. Las exportaciones
de equipos de telecomunicaciones coreanos se elevaron a 300 millones dólares en 1988 (las exportaciones
japonesas fueron de 3.200 millones de dólares), en aumento desde la cifra de 125 millones de dólares
conseguida en 1985.
En 1989, el Ministerio de Comercio e Industria de Corea, anunció un programa para el desarrollo de
un sector importante del facsímil para 1995. Se constituyó una asociación de investigación para
desarrollar las posibilidades de producción de componentes de facsímil que se venían importando de
Japón. El gobierno contaba con aportar 22 millones de dólares al esfuerzo, siendo la contribución de la
empresa privada de 48 millones. Igualmente, el Ministerio se comprometió a apoyar el desarrollo de
componentes y máquinas de facsímil, protocolo G4, en Corea.
El idioma coreano utilizaba el alfabeto Han-gul, un sistema fonético consistente en 10 vocales y
14 consonantes, creado por una comisión real en el siglo XV. El alfabeto pretendía reducir la
dependencia de los caracteres chinos y difundir la comunicación escrita a las masas. Si bien el uso de
máquinas de escribir e impresoras Han-gul estaba extendido en Corea, también persistía el uso de los
caracteres chinos.
Se esperaba que la demanda coreana de facsímiles duplicara las 55.000 unidades de 1989 y ascendiese
a 110.000 en 1990. Las firmas coreanas planeaban exportar unas 700.000 máquinas de facsímil,
principalmente a Estados Unidos y Europa Occidental, en 1990. Para 1995, el gobierno coreano calculaba
que las empresas coreanas exportarían unos 330 millones de dólares en facsímiles y tendrían un 5% de
participación en el mercado mundial del facsímil.
17
305-S07
La industria japonesa del facsímil en 1990
Anexo 1 La producción y exportación japonesa de facsímiles, 1980-1989 (valor en millones de yens;
Volumen = Unidades; Valor Promedio = Miles de yens)
Producción
Exportaciones/
Producción
Exportaciones
Año
Valor
Volumen
Valor
promed.
Valor
1980
1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987
1988
1989
84.700
120.300
144.200
192.300
263.700
313.160
303.174
364.408
456.888
477.952
104.225
153.265
241.919
354.127
613.000
865.575
1.234.288
2.411.221
4.333.834
4.815.085
813
785
596
543
430
362
246
151
105
99
17.016
25.888
44.908
52.899
81.700
122.615
122.372
235.157
360.335
349.255
Volumen
29.418
42.157
71.913
100.172
195.199
338.300
558.074
1.494.523
3.262.616
3.768.960
Valor
promed.
Valor
(porcentaje)
578
614
624
528
419
362
219
157
110
93
20,1
21,5
31,1
27,5
31,0
39,2
40,4
64,5
78,9
73,1
Fuente: Japan Elecronics Almanac, Dempa Publishing, varios años.
Valores de producción a precio de fabricante.
Anexo 2 Exportaciones japonesas de facsímiles por destinos, 1980-1989 (valor en millones de yens;
Volumen = Unidades; Valor Promedio = Miles de yens)
Estados Unidos
Año
Valor
Vlumen
1980
1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987
1988
1989
8.161
13.535
27.957
32.422
a
69.688
43.168
82.927
126.171
126.256
14.538
23.279
45.933
62.085
117.216
181.176
224.258
615.297
1.300.783
1.388.390
Comunidad Europea
Valor
promed.
561
581
609
522
a
385
192
135
97
91
Fuente: Japan Elecronics Almanac, varios años.
a: no disponible.
18
Valor
Volumen
7.067
12.195
8.565
14.377
11.083
18.866
12.672
25.943
a
50.101
24.354
79.490
40.742
174.066
85.947
480.958
143.231 1.172.175
138.005 1.502.144
Otros
Valor
promed.
579
596
587
488
a
308
234
179
122
92
Valor
Volumen
1.788
3.788
5.868
7.805
a
28.573
38.462
66.283
90.933
84.994
2.685
4.501
7.114
12.144
27.882
77.634
159.750
398.268
789.658
878.426
Valor
promed.
666
842
825
643
a
366
241
166
115
97
La industria japonesa del facsímil en 1990
305-S07
Anexo 3 Base instalada de facsímiles, 1979-1989
Año
1979
1980
1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987
1988
Fuente:
Japón
a
100.000
140.000
200.000
310.000
485.000
750.000
1.100.000
1.520.000
2.200.000
3.000.000
Norteamérica
Europa Occidental
f
240.000
f
265.000
d
294.000
d
326.700
d
371.900
b
472.000
b
595.000
b
828.000
b
1.070.000
b
1.423.000
30.000
e
240.000
b
Otros
10.000
b
350.000
g
c
575.000
c
1.200.000
a
Japan Electronics Almanac, Dempa Publishing, varios años.
Facsimile market trends for the 1990’s, Arthur D. Little decision Resources, 7/27/90, pág. 1.
c
Canon Inc., First Boston Corp. 3/23/89, pág. 16.
d
The market for Facsimile Equipment, Venture Development Corp., 8/82, pág. 93.
e
The European Facsimile Market, Frost and Sullivan, 1979.
f
Cálculos del autor del caso.
g
Ministerio de Correos del Japón
b
Anexo 4 Participación (por valor) en el mercado de producción de facsímil en Japón, 1986-1989
Compañía
Ricoh
Matsushita
Canon
NEC
Toshiba
Sharp
Otros
1986
21,5
21,4
a
a
12,6
a
a
1987
1988
1989
21
20,5
12,6
12,9
12,8
a
a
20,3
19,8
13,3
12,8
12,5
a
a
19,8
18,4
18,5
8,1
14,2
7,2
23,8
Fuente: 1986-1988, Nihon Kezai Shimbun
1989, Canon Inc., First Boston Corp., 3/23/89, pág. 16-17.
a: no disponible.
19
305-S07
La industria japonesa del facsímil en 1990
Participación (por valor) en el mercado de producción de facsímil en Estados Unidos, 1982-
Anexo 5
1989
Compañía
1982
Sharp
Murata
Canon
Ricoh
Pitney-Bowes
Fujitsu
a
Xerox
b
Exxon
c
Burroughs
d
3M
Matsushita
Toshiba
NEC
1986
1988
1989
1989
10
21
15
11
10
22
17
10
8
16
5
9
14
8
9
13
16
12
7
30
24
17
14
6
e
17
18
Fuentes: 1982-1988, Dataquest.
1989, Electronics Industry Report, Morgan Stanley & Co., 4/10/90, pág. 8.
a
b
c
d
e
Ahora se abastece de Fuji-Xerox.
Abandonó el sector.
División facsímil vendida a Fujitsu.
Fusión con Lanier Worldwide, se abastece en Japón.
Participación de mercado por valor.
Anexo 6
Producción en el extranjero de facsímiles japoneses: 1989-1990
1989
Compañía
Canon
Fujitsu
Fuji-Xerox
Matsushita
NEC
Ricoh
Sanyo
Sharp
Toshiba
País
Inicio actividad
Francia
Estados Unidos
España
Korea
Taiwán
Singapur
Reino Unido
Estados Unidos
Estados Unidos
Reino Unido
Francia
Italia
Tailandia
Francia
Estados Unidos
Enero 1987
Enero 1990
Julio 1989
Diciembre 1984
Marzo 1987
Octubre 1987
Septiembre 1988
Agosto 1987
Julio 1986
Julio 1986
Noviembre 1988
Enero 1990
Enero 1984
Abril 1990
Agosto 1989
Cantidad
c
Valor
35
3.600
2
10
5
70
11
11
44
8
32
264
1.200
600
5.000
1.200
1.000
4.750
936
3.774
130
9.600
21
1.260
Fuente: Fuente: Asociación del sector de comunicaciones de Japón (CIAJ).
a
Las cifras de 1990 son cálculos aproximados.
b
Miles de unidades.
c
Millones de yenes.
20
b
1990
Cantidad
45
18
10
10
10
70
25
24
60
10
38
80
140
70
24
b
a
c
Valor
3.900
1.400
1.260
1.140
1.140
5.000
2.000
2.000
6.100
1.112
4.224
7.473
7.500
5.500
1.320
La industria japonesa del facsímil en 1990
Anexo 7
Muestreo de máquinas comerciales de facsímil disponibles en Estados Unidos, 1989-1990
Compañía
Modelo
Canon
Fax 222
Fax 245
Fax 750
Fax 850
Fax 920
Fax 6500
Dex 9
Dex 150
Dex 6700
Dex 450
Dex 730
Dex 7800
M900
M1400
F-32
F-30
F-50
Nefax 200
Nefax 300
Nefax 400
Nefax 63
Nefax 80
UF 140
UF 250
UF 260
UF 620
UF 750
FAX08
FAX15
FAX25
FAX35
FAX1010L
R830
FAX7000
FO 230
UX-170
FO 510
FO 550
FO 5000
Fujitsu
Murata
NEC
Panafax (Matsushita)
Ricoh
Sharp
305-S07
Velocidad (segundos)
Parecio de tarifa (dólares)
12
12
9
6
12
3
28
11
10
10
10
10
28
18
18
18
18
15
15
15
9
9
17
15
12
11
12
20
15
15
15
15
12
1,5
13
15
18
18
13
1.795
2.915
3.995
4.995
6.995
29.900
1.299
2.399
2.995
3.299
4.899
12.475
899
1.199
2.195
2.495
3.595
1.695
2.195
2.895
3.495
6.995
1.395
2.395
2.595
3.895
5.795
1.595
1.995
2.395
2.795
4.995
10.995
13.995
999
1.299
1.995
2.495
5.995
Fuente: The Office, noviembre 1989, págs., 106-114, Purchasing, 21 junio 1990, págs. 61-65.
Nota:
Estos modelos no representan la totalidad de las líneas de producción de las compañías. Otras muchas compañías ofrecen
también facsímiles en Estados Unidos.
21
305-S07
La industria japonesa del facsímil en 1990
Anexo 8
Tipos de cambio: yen-dólar
1977
1978
1979
1980
1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987
1988
1989
269
210
219
227
221
249
238
238
239
169
145
128
138
Fuente: IMF, International Financial Statistics (Estadísticas Financieras Internacional).
Nota:
Yen por dólar, promedio anual.
Anexo 9
1968
1969
1970
1971
1972-1979
1980-1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987-1990
Tasas arancelarias Ad Valorem de máquinas facsímil
Japón
Estados Unidos
15,0
12,0
10,5
7,5
7,5
6,5
6,0
5,6
5,1
4,6
0,0
0,0
12,5
11,0
9,5
8,0
7,0
7,0
6,1
5,9
5,6
5,3
5,0
4,7
Fuente: Ministry of Finance (Japan), U.S: International Trade Commission.
22
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