Subido por Esther Alvarez

LA COMUNIDAD DE LA IGLESIA

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Permítame comenzar con una breve descripción de lo que es una
comunidad.
Una comunidad es un conjunto de personas que viven juntas bajo
ciertas reglas o que tienen los mismos intereses.
Y en todas partes podemos ver ejemplos de comunidades, una
película muy famosa muestra de una forma práctica la importancia
de que cada miembro de esta cumpla con las tareas que le
corresponden, usted alguna vez ha tenido que ver la película “El
señor de los anillos” y allí se hablaba de la comunidad del anillo,
todos unidos por un bien común y era erradicar la maldad de la
tierra, los integrantes eran personajes muy diversos entre sí, con
diferentes cualidades y poderes, donde le miembro más
insignificante en apariencia cumplía un papel muy importante.
Así como comunidad del anillo, la más importante de las
comunidades después de la familia es la iglesia de Jesucristo. Tú eres
parte de una comunidad especial.
Leamos en
En la iglesia siempre vamos a encontrar personas muy diversas,
muchas veces extremos opuestos entre sí, en el contexto de la
porción de la palabra en la iglesia de Corinto habían Judíos y
Griegos, esclavos y libres y se habían presentado conflictos entre
ellos por las funciones que cada uno de ellos cumplían al interior de
la iglesia calificando ellos mismos cuales eran más importantes por
los dones y talentos que poseían, tal como cada uno de nosotros
posee, porque el Señor nos ha colocado algo especial con lo cual
podamos cumplir una función especial en el cuerpo de Cristo.
Ante lo cual podemos afirmar que Dios es el dueño legítimo de
todo lo que poseemos, tenemos la responsabilidad de administrar
bien todo lo que Él nos ha confiado, sabiendo que tenemos que
rendir cuentas de cómo lo usamos. No somos de nosotros somos de
Cristo.
La distribución de estos dones y talentos es tan diversa como lo
somos los unos de los otros y precisamente esta diversidad beneficia
a la iglesia. ¿De qué manera la diversidad beneficia a la iglesia?
Imagínate la construcción de un edificio, quienes intervienen en la
construcción del mismo:
El arquitecto
El proveedor de los materiales de construcción
El carpintero
Ingeniero civil
Técnico en impermeabilización
El Delineante
Mecánico de maquinarias de construcción
Yesero
Topógrafo
Decorador
Capataz
Y muchas personas más y cada uno de ellos cumple con su función,
nadie puede llevar a cabo lo que solo esa persona sabe hacer.
Además de eso, debemos apreciar a todo miembro del cuerpo de su
iglesia, no estamos llamados a excluir, además debemos tratar a los
demás tal como Cristo lo haría.
La diversidad en medio de la unidad produce armonía. La variedad
y la complementariedad de los dones espirituales encajan
perfectamente con el designio de Dios, es inevitable la diversidad y
es necesaria la unidad de los miembros del cuerpo del Señor. Dios
creó una maravillosa diversidad, dejando lugar a la singularidad de
cada persona.
Esta armonía en el cuerpo de Cristo, es gracias al unificador del
mismo, el Espíritu Santo gracias a Él somos miembros de un
cuerpo.
Nos recuerda el libro de
Todos recibimos al Espíritu Santo en el momento de abrirle
nuestro corazón a Jesús, no puede ser de otra manera el Espíritu
Santo es una persona y no se puede tener solo una parte de ella,
está o no está. En la comunidad de Cristo, a todos se nos ha
dado a beber de un mismo Espíritu.
El Espíritu Santo es el adhesivo que mantiene unida a la iglesia,
por eso es tan importante ser llenos del Espíritu Santo.
Tu estás en este lugar por iniciativa y acción divina. Tu perteneces a
este lugar e indudablemente te ha provisto de dones, todos
igualmente importantes.
En la iglesia de Corinto la disputa generada era porque se habían
categorizado los dones. Aquí, la analogía del cuerpo humano que
hace Pablo es especialmente instructiva. Pablo le da a la iglesia
razones para alentar a quienes podrían pensar que sus dones no
eran tan necesarios como los dones públicos, espectaculares, que
atraían la atención de todos. Pablo detalla las funciones respectivas
de las diferentes partes del cuerpo: pie, mano, oído, ojo, de tal
manera que muestren los contrastes que él deseaba destacar. Pies
manos, oídos y ojos cumplen los roles que se les ha asignado dentro
del cuerpo humano. De hecho, el cuerpo estaría colapsado y
disfuncional si no fuera por la coordinación entre todas las partes
del cuerpo. Cada parte del cuerpo es fundamental en todo. Pablo
destaca que el funcionamiento interno del cuerpo está divinamente
diseñado y orquestado: Dios ha colocado los miembros cada uno de
ellos en el cuerpo, como él quiso. Él estaba enfatizando que en la
comunidad de los creyentes —la iglesia— cada persona es vital,
colocada en esa comunidad por decisión divina. Si el cuerpo de la
iglesia no tuviera diversidad, la unidad no sería necesaria ni
importante.
Pablo usa una pregunta retórica para destacar la necesidad de
unidad y diversidad dentro de la comunidad: Si todo el cuerpo
fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría
el olfato?
Cuando tratamos de dar prioridad a los dones, destacando a
algunos como más importantes que otros, nos adjudicamos la
autoridad de Dios y su prerrogativa de edificar el cuerpo como Él lo
desea.
Desde luego, por importante que sea un miembro del cuerpo, no se
puede formar una iglesia con una sola persona. Pero una iglesia
unida, compuesta por diversas personas, ¡eso es vital! También es
eficiente en la tarea de cumplir la misión de Dios en el mundo.
Los cristianos trabajando juntos en armonía, ayudando a los más
necesitados entre ellos y extendiendo una mano hacia afuera; estas
cosas no solo indican personas que están adorando a Dios en la
tierra; también representan la adoración que se ofrecerá alrededor
del trono de Dios. Realmente, allí envía Jehová bendición, y vida
eterna.
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