Subido por Luz Becerra

LIBRO ELECTROCARDIOGRAFÍA

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Electrocardiografía
Editores principales
Mauricio Duque R., MD.
Boris E. Vesga A., MD.
Editores asociados
Fernando Manzur J., MD.
William Uribe A., MD.
Jorge E. Marín V., MD.
Luis E. Medina D., MD.
Oficina de Publicaciones
Advertencia
Los autores, coautores y editores han realizado su mayor esfuerzo para que la información registrada en esta obra sea actual y
veraz. Dado que la Medicina es una ciencia con un desarrollo continuo y acelerado que impone cambios permanentes, y frente a
la posibilidad de errores humanos durante cada uno de los procesos de ejecución de esta obra, desde la elaboración de los manuscritos por los autores y coautores hasta la impresión final, ni los editores ni cualquier otra persona que haya podido colaborar
en la preparación de este documento, garantizan que la información contenida sea en su totalidad precisa o completa. Por tanto,
se sugiere que toda intervención o recomendación terapéutica sea producto del análisis completo de la información existente, del
juicio clínico y de la individualización en estas decisiones frente al paciente.
Reservados todos los derechos
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio, sin el permiso
escrito de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular.
Electrocardiografía
Primera Edición, 2008
Obra independiente: ISBN 978-958-98393-0-0
2008 Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
Avenida 9a No. 126-18/30. Oficina 201. Bogotá, DC.
Teléfonos: 5231640 - 5231650 - 5230044 - 5230012
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Editores principales
Mauricio Duque R., MD., Boris E. Vesga A., MD.
Editores asociados
Fernando Manzur J., MD.; William Uribe A., MD.; Jorge E. Marin V., MD.; Luis E. Medina D., MD.
Coordinador Comité de Publicaciones 2006-2008
Alonso Merchán Villamizar, MD.
Coordinación editorial y comercial
María Eugenia Calderón Barraza
Asistente de coordinación editorial
Adriana Cortés Corchuelo
Diseño Carátula
Yátaro Diseño Digital
Corrección de texto y estilo
Adriana María Jaramillo Castro, Lic. LM.
Corrección médica
Mauricio Duque R., MD
Diagramación y composición electrónica
Yátaro Diseño Digital, Jaroxi Torres
Impresión
Panamericana Formas e Impresos
Impreso en Colombia
Printed in Colombia
Electrocardiografía
Editores
Mauricio Duque R., MD.
Médico Internista, Cardiólogo y Electrofisiólogo.
Director General Cardiología,
Clínica Medellín.
Director Programa de Cardiología y Electrofisiología,
Universidad CES.
Profesor Asistente II,
Universidad CES.
Profesor Asociado,
Universidad Pontificia Bolivariana, Universidad San Martín.
Medellín, Colombia.
Boris E. Vesga A., MD.
Médico Internista, Cardiólogo Intervencionista
y Vascular Periférico.
Instituto del Corazón de Bucaramanga,
Bucaramanga, Colombia.
Co-editores
Fernando Manzur J., MD.
Especialista en Cardiología y Ecocardiografía.
Cardiólogo, Ecocardiografista, Hospital de Bocagrande.
Profesor Asociado, Universidad de Cartagena.
Presidente, Sociedad Colombiana de Cardiología
y Cirugía Cardiovascular.
Cartagena, Colombia.
William Uribe A., MD.
Médico Internista, Cardiólogo y Electrofisiólogo.
Servicio de Electrofisiología, Clínica Medellín.
Profesor Universidad CES, UPB y San Martín
Medellín, Colombia.
Jorge E. Marín V. , MD.
Médico Internista, Cardiólogo y Electrofisiólogo.
Servicio de Electrofisiología y Estimulación Cardiaca.
Cardiología, Clínica Medellín.
Profesor Universidad CES, UPB y San Martín
Medellín, Colombia.
Luis E. Medina D., MD.
Médico Internista, Cardiólogo y Electrofisiólogo.
Servicio de Electrofisiología, Clínica Medellín.
Profesor Universidad CES, UPB y San Martín
Medellín, Colombia.
Electrocardiografía
Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
Junta Directiva 2006-2008
Presidente:
Primer Vicepresidente:
Segundo Vicepresidente:
Secretario:
Tesorero:
Fiscal:
Seccional Antioquia:
Seccional Atlántico:
Seccional Bolívar:
Seccional Central:
Seccional Eje Cafetero:
Seccional Magdalena Grande:
Seccional Morrosquillo:
Seccional Santanderes:
Seccional Suroccidente:
Capítulo Cirugía Cardiovascular:
FERNANDO MANZUR JATTIN, MD.
FERNANDO ROSAS ANDRADE, MD.
ALEXIS LLAMAS JIMÉNEZ, MD.
MANUEL URINA TRIANA, MD.
PABLO GUERRA LEÓN, MD.
NÉSTOR SANDOVAL REYES, MD.
JUAN SANTIAGO JARAMILLO, MD.
NAZARIO HANI ABUGATTAS, MD.
CARLOS OLIVER ESPINOSA, MD.
RICARDO BOHÓRQUEZ RODRÍGUEZ, MD.
CARLOS ALBERTO BUENDÍA AZAATH, MD.
GUILLERMO TROUT GUARDIOLA, MD.
DOMINGO PÉREZ MAZZEO, MD.
FEDERICO SAAIBI SOLANO, MD.
MAURICIO ZÁRATE GONZÁLEZ, MD.
JUAN CAMILO JARAMILO GONZÁLEZ, MD.
Oficina de Publicaciones
Electrocardiografía
Autores
Pilar J. Acosta G., MD.
Especialista en Toxicología Clínica
Médica Toxicóloga.
Hospital Santa Clara ESE.
Instructora Asociada Facultad de Medicina,
Universidad del Rosario,
Bogotá. DC., Colombia.
Alexander Álvarez O., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Fellow en Electrofisiología, estimulación arritmias
cardíacas y marcapasos,
Pontificia Universidad Javeriana,
Fundación Clínica Abood Shaio,
Bogotá, DC., Colombia.
Néstor F. Ascencio D., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Fellow en Hemodinamia,
Pontificia Universidad Javeriana,
Fundación Clínica Abood Shaio,
Bogotá, DC., Colombia.
Boris V. Astudillo R., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Cardiólogo,
Clínica Medellín.
Profesor Escuela de Medicina Fundación
Universitaria San Martín.
Medellín, Colombia.
Adrian Baranchuk, MD.
Cardiólogo.
Profesor Asistente, Departamento de Medicina,
Universidad de Queens,
Kingston, Ontario, Canadá.
Juan F. Betancourt R., MD.
Médico Internista, Cardiólogo y Electrofisiólogo.
Hospital Universitario San Ignacio,
Fundación Clínica Abood Shaio,
Bogotá, DC., Colombia.
Jaime R. Cabrales A., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Fellow en Cardiología Intervencionista y Hemodinamia,
Fundación Cardioinfantil-Instituto de Cardiología.
Bogotá, DC., Colombia.
Ana M. Cadavid B., MD.
Cardióloga Pediatra,
Hospital Universitario San Vicente de Paúl,
Medellín, Colombia.
César E. Cuéllar C., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Fellow en Hemodinamia,
Pontificia Universidad Javeriana,
Fundación Clínica Abood Shaio,
Bogotá, DC., Colombia.
Juan M. Cárdenas C., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Fellow en Ecocardiografía,
Pontificia Universidad Javeriana
Hospital San Ignacio,
Bogotá, DC., Colombia.
Carlos A. Cubides S., MD.
Cardiólogo, Ecocardiografista,
Cardioestudio Ltda.,
Instituto Cardio Neuro Vascular CORBIC,
Medellín, Colombia.
Electrocardiografía
Javier F. del Castillo L., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Fellow en Hemodinamia y Cardiología Intervencionista.
Fundación Universitaria Ciencias de la Salud
Hospital San José,
Bogotá, D.C., Colombia.
Luisa F. Durango G., MD.
Médica Internista, Cardióloga.
Fellow en Ecocardiografía.
Cardióloga,
Clínica Cardiovascular Santa María,
Medellín, Colombia.
Luis H. Díaz M., MD.
Médico Pediatra, Cardiólogo, Hemodinamista.
Profesor, CES., Universidad Pontificia Bolivariana,
Clínica Cardiovascular Santa María,
Medellín, Colombia.
Nelson Giraldo R., MD.
Médico Anestesiólogo.
Fellow en Cuidado Crítico,
Universidad de Antioquia,
Hospital Universitario San Vicente de Paúl,
Medellín, Colombia.
Néstor R. Duarte S., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Ecocardiografista, Departamento de Cardiología no Invasiva,
Clínica Medellín.
Universidad del Rosario,
Fundación Clínica Abood Shaio,
Bogotá, DC., Colombia.
Mauricio Duque R., MD.
Médico Internista, Cardiólogo y Electrofisiólogo.
Director General Cardiología,
Clínica Medellín.
Director Programa de Cardiología y Electrofisiología,
Universidad CES.
Profesor Asistente II,
Universidad CES.
Profesor Asociado,
Universidad Pontificia Bolivariana, Universidad San Martín.
Medellín, Colombia.
Juan E. Gómez M., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Especialista en Falla Cardíaca y Transplante Cardíaco.
Cardiólogo y Director Clinica de Falla Cardiaca y Transplante Cardiaco,
Fundación Valle del Lili,
Cali, Colombia.
Fernando A. Guerrero P., MD.
Médico Internista.
Fellow en Cardiología,
Pontificia Universidad Javeriana,
Hospital San Ignacio,
Bogotá, DC., Colombia.
Juan C. Guzmán, MD.
Médico Can MSc.
Fellow en Fisiología Autonómica,
McMaster University.
Hamilton Health Sciences Corporation,
Hamilton, Ontario, Canadá.
Electrocardiografía
Manuel A. Lindarte C., MD.
Médico Cirujano General.
Fellow en Cirugía Cardiovascular,
Universidad Militar Nueva Granada,
Bogotá, DC., Colombia.
Juan C. Ortega M., MD.
Médico Internista y Cardiólogo.
Médico Internista, Cardiólogo y Ecocardiografísta,
Clínica San José de Cúcuta,
Cúcuta, Colombia.
Jorge E. Marín V. , MD.
Médico Internista, Cardiólogo y Electrofisiólogo.
Servicio de Electrofisiología y Estimulación Cardíaca.
Cardiología, Clínica Medellín,
Medellín, Colombia.
Luis F. Pava M., MD.
Cardiólogo, Electrofisiólogo.
Jefe Servicio de Electrofisiología,
Fundación Valle de Lili,
Cali, Colombia.
José A. Murillo S., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Cardiólogo,
Fundación Clínica Abood Shaio,
Bogotá, DC., Colombia.
Guillermo Páez L., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Cardiólogo Clínico, INCARE, SOMER-INCARE
Medellín, Colombia.
Alejandro Olaya S., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Cardiólogo, Hospital Cardiovascular del Niño de
Cundinamarca.
Fellowship en electrofisiología,
Hospital Clinica Provincial,
Barcelona, España.
Carlos M. Orrego B., MD.
Medico Internista, Cardiólogo.
Methodist De Bakey Heart Center
Division of Heart Failure/Heart Transplant
Department of Cardiology, The Methodist Hospital
Weill Cornell Medical College,
Houston, Texas, EUA.
Nelson A. Pérez R., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Cardiólogo,
Hospital Militar Central,
Bogotá, DC., Colombia.
Claudia M. Poveda H., MD.
Médica Internista, Cardióloga. Cuidado intensivo.
Cardióloga intensivista
UCI, Fundación Clinica Abood Shaio
Bogotá, DC., Colombia.
Maurix F. Rojas, MD.
Médico Toxicólogo,
Hospital Universitario del Valle,
Cali, Colombia.
Electrocardiografía
Heidy Roncancio M., MD.
Médica Internista, Cardióloga.
Fellow en Ecocardiografía,
Fundación Clínica Abood Shaio,
Bogotá, DC., Colombia.
Claudia L. Sanabria P., MD.
Médica, Residente de Medicina Interna.
Docente, Departamento de Ciencias Básicas
Médicas,
Universidad Industrial de Santander,
Hospital Universitario de Santander,
Bucaramanga, Colombia.
Erick Solano V., MD.
Médico Internista, Cardiólogo.
Cardiólogo,
Fundación Clínica Abood Shaio,
Bogotá, DC., Colombia.
Adriana Torres N., MD.
Médica Internista, Cardióloga
Fundación Santafé de Bogotá.
Fellowship Unidad de Insuficiencia Cardíaca,
Hospital del Mar,
Barcelona, España.
Boris E. Vesga A., MD.
Médico Internista, Cardiólogo Intervencionista y
Vascular Periférico.
Instituto del Corazón de Bucaramanga,
Bucaramanga, Colombia.
Francisco A. Villegas G., MD.
Médico Internista, Cardiólogo, Electrofisiólogo,
Servicio de Electrofisiología, Arritmias y Estimulación
Cardíaca,
Clínica Cardiovascular Santa María,
Medellín, Colombia.
Electrocardiografía
Contenido
Parte I. Aspectos básicos de la electrocardiografía
Capítulo 1.
Inicios de la electrocardiografía – Willem Einthoven...................................................1
Claudia L. Sanabria P., MD.; Boris E. Vesga A., MD.
Anatomía cardíaca....................................................................................................11
Javier F. del Castillo L., MD.; Alejandro Olaya S., MD.;
Juan C. Ortega M., MD.; Mauricio Duque R., MD.
Electrofisiología cardíaca I........................................................................................19
César Cuellar C., MD.; José A. Murillo, MD.; Claudia M. Poveda H., MD.;
Mauricio Duque R., MD.
Electrofisiología cardíaca II......................................................................................25
Boris E. Vesga A., MD.
Interpretación del electrocardiograma normal en el adulto.......................................31
Boris E. Vesga A., MD.; Manuel A. Lindarte C., MD.; Guillermo Páez L., MD.
Interpretación del electrocardiograma normal
en la población pediátrica.........................................................................................49
Ana M. Cadavid B., MD.; Luis H. Díaz M., MD.
Capítulo 2.
Capítulo 3.
Capítulo 4.
Capítulo 5.
Capítulo 6.
Parte II. Electrocardiografía en condiciones especiales
Capítulo 7.
Capítulo 8.
Capítulo 9.
Capítulo 10.
Capítulo 11.
Capítulo 12.
El electrocardiograma en las cardiopatías congénitas.............................................. 59
Ana M. Cadavid B., MD.; Luís H. Díaz M., MD.
Electrocardiograma en crecimiento de paredes........................................................ 75
Nelson A. Pérez R., MD.
El electrocardiograma en bloqueos sinoauroculares
y auriculo-ventriculares........................................................................................... 81
Juan E. Gómez M., MD.; Luís F. Pava M., MD.
Electrocardiograma en defectos de conducción intraventricular.............................. 89
Boris V. Astudillo R., MD.; Carlos M. Orrego B., MD.
Electrocardiograma en arritmias aurículares............................................................ 99
Néstor F. Ascencio D., MD.; Néstor R. Duarte S., MD.; Heidy Roncancio M., MD.;
Erick Solano V., MD.
Electrocardiograma en arritmias nodales y ventriculares....................................... 105
Luisa F. Durango G., MD.; Francisco A. Villegas G., MD.
Electrocardiografía
Capítulo 13.
Capítulo 14.
Capítulo 15.
Capítulo 16.
Capítulo 17.
Electrocardiograma en síndrome de pre-excitación y taquicardia
por reentrada en el nodo AV...................................................................................117
Carlos M. Orrego B., MD.; Boris V. Astudillo R., MD.
Electrocardiograma en enfermedad coronaria aguda............................................. 125
Boris E. Vesga A., MD.
Alteraciones en la conducción eléctrica infarto agudo de miocardio...................... 135
Nelson Giraldo R., MD.
Electrocardiograma en otras condiciones médicas................................................. 143
Juan M. Cárdenas C., MD.; Juan R. Cabrales A., MD.; Fernando A. Guerrero P., MD.
El Electrocardiograma en toxicología..................................................................... 161
Maurix F. Rojas, MD.; Pilar J. Acosta G., MD.
Parte III. Pruebas diagnósticas y terapeúticas
que utilizan el electrocardiograma
Capítulo 18.
Capítulo 19.
Capítulo 20.
Capítulo 21.
Capítulo 22.
Capítulo 23.
Interpretación del electrocardiograma en la prueba de esfuerzo........................... 171
Carlos A. Cubides S., MD.
Interpretación del monitoreo Holter o electrocardiograma de 24 horas................ 179
Alexander Álvarez O., MD.
Electrocardiograma de señal promediada.............................................................. 195
Francisco A. Villegas G., MD.
Electrocardiograma del paciente con marcapasos................................................. 203
Juan F. Betancourt R., MD.
Utilidad del electrocardiograma en la interpretación
de las pruebas de funcion autonómica................................................................... 213
Juan C. Guzmán, MD.; Adrián Baranchuk, MD.
Algoritmos de manejo de arritmias en el marco de la resucitacion
cardiopulmonar avanzada: (soporte vital cardiaco avanzado svca)........................ 223
Adriana Torres N., MD.
Parte IV. Resumen de criterios diagnósticos
Capítulo 24.
Interpretación del electrocardiograma normal......................................................237
Parte V. Electrocardiogramas de práctica
Capítulo 25.
Casos prácticos de electrocardiografía . ...............................................................249
Mauricio Duque R., MD.; Jorge E. Marín V., MD.
Electrocardiografía
Prólogo
Al escribir cualquier obra científica o, si se quiere, médica, y más aún si se trata, como en este caso, de un libro, los autores deben tener una idea clara de
los objetivos que pretende y, a la vez e incluso antes, una percepción acertada
de la necesidad que justifique el empeño. Un libro científico no es, como puede
ser una obra literaria, expresión de una inspiración, sino la materialización de
una necesidad de transmitir información potencialmente útil a la comunidad.
Por otro lado, la tecnología de la información ha progresado en las dos últimas décadas hasta un punto en el que la publicación de un libro clásico debe estar sometida a un filtro muy riguroso, ya que debe
competir, muchas veces en inferioridad, con las múltiples posibilidades de adquisición de conocimiento
a través de las vías y canales informáticos, y que son asequibles en todo el mundo en un corto espacio
de tiempo y con un costo económico realmente bajo. Pese a todo ello, es conveniente recopilar en una
obra, a lo largo de sus capítulos, los conocimientos actuales sobre la realidad diagnóstica a través
de la electrocardiografía en el diagnóstico de la enfermedad cardiovascular. Aunque se está en pleno
auge epidemiológico, las enfermedades cardiovasculares son cada día más susceptibles de prevención
y de ser tratadas con eficacia, convirtiendo en realidad lo que hace sólo unas décadas era poco más
que un deseo, que previsiblemente sólo sería factible a muy largo plazo. Por otro lado, los diagnósticos
de estas enfermedades sometidos a un acelerado proceso de control, casi día a día, llegan según los
aportes de la investigación clínica, con la oferta de nuevos procesos diagnósticos, bien en forma de
nuevos procedimientos o nuevas intervenciones. Por ello conviene, de vez en cuando, me temo que
en intervalos cada vez más cortos, actualizar nuestra biblioteca con obras que, como la que hoy nos
ocupa, nos recuerdan conceptos y leyes físicas aun vigentes y que en conjunto tratan de poner al día
y en orden la avalancha de nuevos conocimientos. Tal empeño debería acompañarse de un compromiso
formal de actualización periódica.
Creo que este ejemplar, extenso y complejo, en el que se adivina la actuación de los autores no sólo en
la confección de los capítulos, sino también y sobre todo, en su cometido, marca contenidos y niveles
y procura el conveniente equilibrio entre los distintos capítulos, y es, en general, una obra de alto
nivel. Los autores efectúan una adecuada actualización de los capítulos que les fueron encomendados
y en muchas ocasiones los enriquecen con su experiencia personal. Creo, resume la sabiduría y el
humanismo de los autores. En su conjunto, aporta una información muy actualizada sobre los numerosos aspectos y problemas que contienen los planteamientos diagnósticos electrocardiográficos en
la enfermedad cardiovascular.
En resumen, quiero destacar todos los aspectos positivos de este importante trabajo, que a mi juicio
son los dominantes. No obstante, existen dos aspectos que merecen mención especial. El primero
es que, pese a tratarse de un libro escrito por varios autores, mantiene una unidad interna y prácticamente no hay divergencias entre los diferentes capítulos. Hay que alabar, pues, la labor de los
Electrocardiografía
autores y editores en ese sentido. En segundo lugar, la bibliografía, que es el talón de Aquiles de los
libros dada la rápida evolución del conocimiento en la medicina actual, está bien cuidada y alcanza
publicaciones actualizadas.
Cada capítulo no sólo se limita a ofrecer una relación pormenorizada y narrativa de los principios
electrocardiográficos publicados o en curso, sino que también ofrece esquemas y recordatorios
sobre distintos conceptos, definiciones, recomendaciones, clasificaciones o guías para emitir el mejor
diagnóstico de los pacientes con problemas cardiovasculares.
En resumen, se trata de un excelente y completo compendio de la electrocardiografía, claro y explícito en sus conceptos, práctico y muy cuidado.
Esta obra debería en el futuro incorporar los nuevos soportes editoriales, disco compacto o Internet,
que permitirían actualizar su contenido de forma rápida y regular.
Como bien se sabe, en el momento actual las revisiones sistemáticas gozan del máximo grado de
validez y fiabilidad a la vista de la evidencia, ya que en ellas se recogen todos los datos de estudios,
tanto publicados como no publicados, y se combinan y analizan sus resultados de manera cuantitativa. Seguro que los autores son conscientes de esta limitación, que con toda seguridad hubiera llevado
a una obra de un tamaño ingente y difícilmente abordable.
Recomiendo su lectura a todos los cardiólogos y a los residentes de cardiología. Para los internistas
y los médicos de atención primaria será sin duda un buen libro de referencia y de consulta en el
diagnóstico de las enfermedades cardiovasculares, que también para ellos son motivo de creciente
preocupación y ocupación.
En primera instancia, la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, felicita de manera muy especial la encomiable labor de todos los autores y colaboradores de esta obra. En segundo
lugar, agradece el patrocinio de Aboott Laboratorios de Colombia en su edición, publicación y distribución, y enaltece el desinteresado esfuerzo en la contribución a la docencia de los médicos nacionales.
Así mismo, resalta la participación del Capítulo de Residentes de Cardiología y de todos los miembros
que trabajaron en conjunto con el Comité de Publicaciones para que este magnífico libro llegara a
feliz término.
Es un orgullo poner esta publicación a disposición del gremio médico colombiano.
Fernando Manzur Jattin, MD., FACC.
Profesor Asociado Universidad de Cartagena.
Presidente Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
Electrocardiografía
Prefacio
El electrocardiograma es el examen más fácil de obtener en la práctica del
paciente cardíaco y al mismo tiempo el más costo efectivo si se sabe interpretar. Por estas razones, su utilidad en el día a día del quehacer médico, es
muy importante porque no sólo ayuda en el diagnóstico de muchas patologías
sino que sirve para cuantificar el pronóstico y estratificar el riesgo de varias
enfermedades cardiovasculares.
Dentro de las políticas de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, está la
de divulgación de las disciplinas cardiológicas, y dentro de las muchas publicaciones que se tienen,
hacía falta un libro de electrocardiografía autóctono para la enseñanza de este tema tan básico y
primordial en la práctica clínica y para la docencia en todas las facultades de medicina y hospitales
universitarios.
La idea de realizar este libro nació del Dr. Fernando Manzur, Presidente de la Sociedad, y fue así
como junto con el Comité de Publicaciones me encomendaron su edición. En asocio con mis colegas
Electrofisiólogos de la Clínica Medellín, los Drs. Eduardo Medina, William Uribe y Jorge Eduardo Marín,
se revisó y corrigió un trabajo inicial hecho por algunos residentes y miembros de número de la Sociedad, coordinados, en principio, por el Dr. Boris Eduardo Vesga quien realizó un importante trabajo
de organización y edición.
Luego se llevó a cabo un trabajo de corrección y edición muy exhaustivo para el cual se contó con
la ayuda de la Sra. María Eugenia Calderón, coordinadora la oficina de publicaciones, y su equipo de
colaboradores.
De manera muy simple y didáctica, el texto trata temas de cierta complejidad, los cuales se inician
de una forma básica y se profundizan paulatinamente, hasta llegar a los tópicos más complejos de los
trastornos del ritmo cardíaco, lo que será de mucha ayuda tanto para el estudiante de medicina como
para el pediatra o el cardiólogo experimentado.
Se revisa la historia de la electrocardiografía, se hace un repaso de la anatomía del sistema de conducción y la electrofisiología normal del corazón, posteriormente se enseña cómo se interpreta el
electrocardiograma normal del paciente pediátrico y del paciente adulto, y se continúa con el enfoque
del electrocardiograma en las patologías congénitas. Más adelante, se tratan los trastornos de la
conducción y las bradiarritmias, así como las taquiarritmias supra y ventriculares. Seguidamente, en
un solo capítulo, se profundiza el tema del electrocardiograma en la enfermedad coronaria a través de
un ángulo didáctico y exhaustivo, para plantear cambios electrocardiográficos en las alteraciones sistémicas como los desequilibrios electrolíticos y los problemas de las canalopatías congénitas como el
síndrome de Brugada y el Qtc prolongado, pasando por los cambios en las enfermedades pulmonares,
Electrocardiografía
pericárdicas y cerebrales. Se hace énfasis en los cambios electrocardiográficos que ocurren en
las intoxicaciones y con algunos medicamentos muy utilizados en la práctica clínica. En capítulos
independientes, se discute la importancia en la práctica clínica de la prueba de esfuerzo, del electrocardiograma de señales promediadas y su uso en la actualidad, del registro Holter 24 horas y las
pruebas de función autonómica, incluyendo el test de la mesa basculante, para darle al médico una
idea más clara de cada uno de los exámenes mencionados. En un capítulo independiente se enfocan,
de manera esquemática por medio de algoritmos, los trastornos del ritmo cardíaco en el paro cardiorespiratorio y su manejo avanzado. Para finalizar y complementar el texto, se resumen todos los
criterios diagnósticos de las patologías tratadas en los capítulos anteriores y en el último capítulo se
realiza un taller práctico de los electrocardiogramas más significativos de cada una de las patologías
tratadas en el mismo, con cada una de las interpretaciones, que sirve para repasar y poner en práctica los conocimientos adquiridos mediante la lectura del libro.
De esta forma creemos que este texto de electrocardiografía revisa todos los temas de interés de
una manera simple para que todo médico comprenda y se interese en el tema y al mismo tiempo profundice aspectos importantes que le servirán a todo aquel que se enfrente a un paciente con patología
cardíaca.
Para finalizar deseo agradecer a los autores de cada uno de los capítulos ya que sin su valiosa ayuda
no hubiese sido posible culminar este libro, a Liliana mi señora y a mis hijos: Laura y David, por todas
las horas que dejé de dedicarles por la realización de este valioso manuscrito. Para concluir, también
quiero dedicar este libro a mis estudiantes y “fellows” porque sé que les será de mucha ayuda y
quiero agradecer de manera muy especial a todos mis pacientes: razón de ser de todo médico.
Mauricio Duque Ramírez, MD.
Editor principal
Primera parte
Aspectos básicos
de la electrocardiografía
Capítulo 1
3
Inicios de la electrocardiografía
- Willem EinthovenClaudia L. Sanabria P., MD.; Boris E. Vesga A., MD.
Los inicios
Desde los siglos XVII y XVIII se realizaron las primeras observaciones de los efectos de la electricidad
en los tejidos animales y humanos, lo cual sucedió de manera paralela con el diseño de dispositivos
capaces de detectar la actividad eléctrica cardíaca. Uno de los pioneros fue John Walsh, miembro de la
Royal Society y del Parlamento Británico, quien obtuvo una chispa visible a partir de la anguila Electrophorus electricus mediante el uso de unas tiras delgadas de estaño. A pesar de haberlo demostrado
en reiteradas ocasiones ante muchos colegas, nunca publicó su experimento, pero esto no impidió que
recibiera la medalla Copley en 1774 por su trabajo.
Las observaciones de Walsh y de Bancroft quien lo precidió, pusieron en escena la existencia de alguna
forma de electricidad en los animales.
En 1780 el italiano Luigi Galvani advirtió, de forma accidental, las sacudidas del anca de una rana
cuando se la tocó con un escalpelo de metal. Esto permitió que lanzara la hipótesis acerca de la
contracción muscular, explicando que el origen era una corriente eléctrica (Figura 1). Galvani afirmó
que: “En los músculos toda desintegración, ya sea por lesión o función, va acompañada de un estado
de negatividad que se transmite por toda la fibra”. Sin embargo, sólo hasta 1842 se pudo comprobar
esta hipótesis gracias a los trabajos sobre el músculo esquelético realizados por Carlo Matteucci, de
los cuales se concluye que una corriente eléctrica precede cada latido del corazón, y a los trabajos de
Heinrich Müller y Rudolph von Koelliker, llevados a cabo en 1856, en los que al aplicar un galvanómetro
a la base y al ápex del ventrículo expuesto, se observó una contracción muscular fuerte inicial y una
más suave después de la sístole ventricular, lo que más tarde se identificaría como las ondas QRS y
T del electrocardiograma.
Figura 1. Demostración de actividad
eléctrica muscular en animales
(Modelo de Galvani).
1
Capítulo 1- Inicios de la electrocardiografía
En 1878, los fisiólogos británicos John Burden Sanderson y Frederick Page, usaron un electrómetro capilar
para registrar la actividad eléctrica del corazón de una
rana y demostrar la existencia de dos fases diferentes
en la actividad eléctrica.
En 1887, el fisiólogo Augustus Waller del St. Mary’s
Medical School de Londres, publicó el primer electrocardiograma humano, trazo registrado por su técnico
de laboratorio Thomas Goswell. Fue por lo tanto Waller
la primera persona en utilizar el término “electrocardiograma”, aunque años más tarde Willem Einthoven en
un congreso médico se atribuyó tal honor.
Figura 2. Willem Einthoven.
En 1891, los fisiólogos británicos William Bayliss y Edward Starling del Colegio Universitario de Londres, mejoraron el electrómetro capilar usado por Sanderson y
Page y demostraron una variación trifásica que precedía
cada latido del corazón. También vieron un retardo de
cerca de 0,13 segundos entre la despolarización atrial
y la ventricular (más tarde denominado intervalo PR).
a finales del siglo XV. Nació el 21 de mayo de 1860
en Semarang, isla de Java, en las Indias holandesas
orientales (hoy en día, Indonesia). Su padre, Jacobo
Einthoven, nació y fue educado en Gröningen, Holanda
y laboró como médico militar en el ejército colonial holandés destacado en las Indias holandesas. En su retiro
se estableció como médico particular en Semarang. Su
madre, Luisa de Vogel, era hija del director financiero
en las Indias. Willem fue el tercer hijo y el mayor de los
varones en una familia compuesta por tres mujeres y
tres hombres.
En 1899 Karel Frederik Wenckebach publicó un trabajo
sobre el análisis de pulsos irregulares que describía, en
ranas, la existencia de un deterioro de la conducción
aurículo-ventricular que llevaba a la prolongación y luego a un bloqueo progresivo de la conducción aurículoventricular. Este fenómeno se denominó bloqueo tipo
Wenckebach (o Mobitz I).
Su padre murió cuando Einthoven contaba con 10 años
de edad, por lo cual su madre decidió regresar con sus
seis hijos a Holanda, estableciéndose en Utrecht. Allí,
Einthoven realizó sus estudios elementales y la secundaria, y luego ingresó en 1878 a estudiar medicina en
la Universidad de Utrecht, con el objetivo de seguir los
pasos de su padre. Dados los escasos recursos económicos de su familia después de la muerte del padre,
obtuvo un contrato con el ejército holandés para poder
continuar sus estudios universitarios, lo que le permitió
asegurar el costo de sus estudios y un pequeño sueldo
suplementario durante su carrera, con el compromiso,
al igual que su padre, que una vez se graduara debería
servir como médico militar en las colonias holandesas.
En 1917 y 1920, Herrick y Harold Pardee, respectivamente, publicaron los primeros registros electrocardiográficos de infartos agudos del miocardio en humanos y describieron como importante la asociación entre
los cambios en la onda T y la isquemia.
Perfil de Willem Einthoven
Willem Einthoven (Figura 2) es considerado como el
padre de la electrocardiografía, honor concedido por
ser quien realizó los mayores aportes e impulsó su
utilización clínica. Sus valiosos estudios realizados en
la Universidad de Leiden (Holanda) y en los que utilizó
el galvanómetro de cuerda para registrar la actividad
eléctrica cardíaca, lo hicieron merecedor del premio
Nóbel de Medicina en 1924.
Dotado de una complexión robusta, fue un gran deportista e hizo énfasis en la importancia de la actividad física. Dentro de sus años de estudio repartió su tiempo
entre las labores académicas y el deporte, mientras se
desempeñaba como presidente de la unión de gimnasia
y esgrima y era fundador del club estudiantil de remo
de Utrecht.
Einthoven fue descendiente de españoles judíos quienes emigraron a Holanda en la época de la Inquisición
2
Libro de Electrocardiografía
primer discurso en el cargo de profesor de fisiología en
la Universidad de Leiden, titulado “De leer der specifieke energieen” (la teoría de las energías específicas).
A causa de un accidente deportivo, en el que se fracturó el puño derecho, realizó una investigación titulada
“Quelques remarques sur le mécanisme de l’articulation
du coude” (algunas observaciones sobre la articulación
del codo). Durante su convalecencia su interés se dirigió
hacia la comprensión de los movimientos de pronaciónsupinación de la mano y la función de las articulaciones
del hombro y el codo.
La primera investigación importante fue publicada en
Leiden en 1892 “Über die Wirkung der Bronchialmuskelm nach einer neuen methode untersuch, und über
asthma nervosum (un nuevo método para investigar la
función de los músculos bronquiales y el asma nerviosa). En esta etapa de su vida, sus talentos no habían
sido desarrollados totalmente, esto sucedió cuando comenzó la tarea de registrar con exactitud los sonidos
cardíacos, usando uno de los electrómeros capilares
de Lippmann.
Fue asistente del oftalmólogo Snellen y después trabajó de manera muy cercana con el gran fisiólogo Frans
Cornelis Donders (Figura 3), quien tiene como mérito,
haber aportado a la evolución de la cardiología ser la
primera persona en registrar en forma indirecta los
sonidos del corazón. En contraste, el principal campo
de acción de Donders fue la oftalmología, de tal forma
que la tesis médica de Einthoven publicada en 1885 fue
versada en el tema: “Stereoscopie door kleurverschil”
(estereoscopio para la diferenciación de colores). De
su experiencia con Donders, se interesó en la posibilidad de registrar los potenciales eléctricos del corazón
humano.
Su labor científica se inició en un viejo edificio construido en madera, ubicado al frente de una calle principal
empedrada. La técnica con los capilares consistía en
tomar fotografías a los meniscos de las columnas de
mercurio de los capilares, seguido por un análisis matemático y reconstrucción en una curva que mostraba
unas ondas rotuladas como A - B - C - D (Figura 4).
Dada la alta sensibilidad de los capilares, las vibraciones
exteriores, tal como sucedía al pasar un carruaje frente
al laboratorio, generaba artificios en el registro, lo cual
dificultaba la obtención de registros de alta calidad. Con
el fin de solucionar estas interferencias decidió colocar el electrómero sobre una base de roca enterrada
a cuatro metros de profundidad, elemento que no fue
satisfactorio. Inconforme con la tecnología empleada y
con el fin de evitar las complejas correcciones matemáticas, se dedicó a estudiar el galvanómetro de bobina
diseñado por Deprez y D’Arsonval, y creó el galvanómetro de cuerda el cual no implica cálculos matemáticos
en su registro.
Figura 3. Frans Cornelis Donders.
El 4 de julio de 1885, recibió su doctorado en medicina,
graduándose con la mención de Cum Laude. Por recomendación de su maestro Donders, el mismo año fue
nombrado profesor de fisiología e histología en la Universidad de Leiden en reemplazo de Heynsius, y con lo
que devengó de su trabajo pudo pagar su deuda con el
ejército holandés y librarse del contrato de ser médico
militar en las colonias.
Einthoven se casó en 1886 con su prima Frédérique
Jeanne Louise de Vogel, con quien tuvo cuatro hijos:
Augusta, Louise, Willem y Johanna. En 1886 ofreció su
Figura 4. Electrograma tomado con los capilares de
Lippmann.
3
Capítulo 1- Inicios de la electrocardiografía
El galvanómetro de cuerda (Figura 5) consiste en un
hilo muy delgado de cuarzo o platino revestido en plata,
suspendido a tensión como la cuerda de un violín, la
cual pende entre los polos de un electromagneto. Se
necesitaba una lámpara de arco para proyectar la
sombra del hilo magnificada 600 veces sobre una placa
fotográfica. Este método generaba un registro exacto por su alta sensibilidad. Cuando la débil corriente
del latido cardíaco pasa a través de esta cuerda tan
delicada, sus deflexiones son más pequeñas y más
cortas, o más grandes y más largas, en proporción al
estado de tensión de la propia cuerda. Einthoven las
llamó “telecardiogramas” o telegramas que provienen
del corazón, puesto que dan un boletín exacto de su
estado electromotor, pero finalmente prefirió utilizar el
término de electrocardiograma.
Figura 6. Toma de electrocardiograma con las extremidades sumergidas en vasijas con soluciones electrolíticas.
En 1903 en la revista alemana Arch. F. D. Ges. Physiologie se publicó un artículo titulado: “Die galvanometrische
registirung des menschlichen elektrokardiogramms” (el
galvanómetro de cuerda y el electrocardiograma humano), en el que se definieron los parámetros de estandarización, aún vigentes, para la toma de velocidad a 25
mm/s y de voltaje; 1 cm es igual a 1 mV.
En 1905 propuso a la Sociedad Holandesa de Ciencias
que el Hospital de Leiden y su laboratorio de fisiología
podrían unirse a través de un cable telefónico subterráneo; estos lugares se encontraban distantes entre sí
aproximadamente una milla. A través de ayudas voluntarias, la sociedad recolectó el costo de la instalación y
esto se hizo realidad en 1906. Gracias a esta conexión
se pudieron registrar en su laboratorio los trazos electrocardiográficos de los pacientes hospitalizados, y se
ganó conocimiento acerca de muchas de las formas de
las enfermedades cardíacas.
Figura 5. Galvanómetro de cuerda.
Los sujetos a quienes se les tomaban los trazados debían introducir sus extremidades en vasijas con una
solución electrolítica en la cual también eran suspendidos los electrodos conductores (Figura 6). Einthoven
anunció este aparato en 1901 en Arch Néerland Sci
Exactes Nat como “Un nouveau galvanométre” (un
nuevo galvanómetro), y con ello ganó gran prestigio a
nivel internacional.
Clement Ader, un ingeniero eléctrico de origen francés,
diseñó en 1897 un galvanómetro de cuerda basado
en el mismo principio del galvanómetro de Deprez y
D’Arsonval, el cual se creó para ser usado en el estudio
de cables de submarinos para la transmisión telegráfica
transoceánica. El hilo utilizado por Ader tenía un diámetro de 0,02 mm y el hilo utilizado por Einthoven tenía un
diámetro de la décima parte del hilo de Ader (2,1 mm).
Algunos autores adjudican la creación del galvanómetro
de cuerda a Ader y consideran que Einthoven le hizo
mejoras.
Sus primeras experiencias con este método se publicaron en 1906 en la revista Arch Int Physiol en el artículo
“Le Telecardiogramme”; allí expresó que diferentes formas de la enfermedad cardíaca se revelan por sí mismas
de manera característica en el electrocardiograma.
La conexión telefónica tenía un costo equivalente a US$
60 anuales, el cual debía pagado en partes iguales por
el laboratorio de Einthoven y el departamento de medicina. Al poco tiempo Nolen, profesor y director del
4
Libro de Electrocardiografía
de Einthoven. La razón de este cambio de polaridad en
DII al parecer se da porque Einthoven prefería ver derivaciones de predominio positivo y no negativo, como
sucedería en la mayoría de los adultos al colocar el polo
positivo en el brazo derecho.
departamento de medicina, se rehusó a continuar pagando su parte del costo del servicio, basado en que
Einthoven ganaba todo el crédito de esta técnica innovadora y por ello suspendieron la conexión.
En 1895 Einthoven en lugar de A - B - C - D, les dio el
nombre de P - Q - R - S - T a las deflexiones obtenidas
en el electrocardiograma. Existen dos diferentes versiones acerca del por qué de la denominación de estas
ondas; la primera se basa en las leyes geométricas que
regían en el momento y que provenían de los preceptos
de René Descartes, en las cuales los puntos sobre una
línea recta deberían nombrarse a partir de la letra A
y los puntos en líneas curvas se deberían nombrar a
partir de la letra P. La segunda teoría indica que él tomó
las letras del centro del alfabeto porque no conocía el
significado de las ondas, o si otras ondas precediendo
la P y después de la T fueran descubriéndose a medida
que los instrumentos fueran mejorados. Sus publicaciones fueron hechas en alemán (elektrokardiogramm)
de donde se origina la abreviatura que se emplea en la
actualidad, EKG.
En 1908 publicó “Weiteres ubre das elektrokardiogramm” (Consideraciones adicionales sobre el electrocardiograma). Adicionalmente, se presentó la construcción trigonométrica de las derivaciones conformando
un triángulo equilátero en el cual el eje eléctrico se
proyecta en sus catetos (Figura 7).
Otro aporte a la cardiología fue el diseño del primer
sistema de derivaciones electrocardiográficas y la formulación de las leyes para la comprensión del electrocardiograma a partir de este sistema de derivaciones.
Él estaba influenciado por el hecho que sólo era posible
utilizar las extremidades como sitios de registro, dado
que era la única parte del cuerpo que podía introducirse
en los baldes con solución salina. Construyó el sistema
de derivaciones de la siguiente forma: conectó el polo
negativo de su galvanómetro al brazo derecho y el polo
positivo al izquierdo, y lo rotuló como la derivación I;
para la derivación II, conectó el polo negativo al brazo
derecho y el positivo a la pierna izquierda; luego, conectó el polo negativo al brazo izquierdo y el positivo a la
pierna izquierda, rotulándola como DIII.
Figura 7. Triángulo de Einthoven.
En 1912, viajó a Inglaterra y dictó una conferencia a
la sociedad médica de Chelsea, donde expresó que “la
electrocardiografía en el examen clínico producía información válida que seguía dos caminos: el estudio de las
relaciones de tiempo entre la actividad auricular y la
ventricular, y el examen de las variaciones electrocardiográficas”.
En 1913, con la colaboración de Fahr y De Waart publicó un artículo donde describieron cómo la posición
del corazón influía sobre la dirección y el tamaño de los
potenciales eléctricos registrados en el electrocardiograma. Junto con Battaerd, desarrolló el estudio de los
sonidos del corazón.
Einthoven rompió la secuencia de medición alrededor de
la periferia del campo eléctrico cuando revirtió la polaridad de DII. Manteniendo la misma secuencia, podría
haber conectado el polo negativo a la pierna izquierda
y el polo positivo en el brazo derecho creando DII. La
suma de las deflexiones grabadas en cada derivación
será igual a cero (DI + DII + DIII = 0). Como Einthoven diseñó el sistema, la DI, más DIII, más la deflexión
inversa de DII es igual a cero (DI + (-DII) + DIII = 0
ó DI + DIII = DII). Esta ecuación se conoce como Ley
Como resultado de la intención de correlacionar dos o
más derivaciones, diseñó el galvanómetro de dos cuerdas,
experiencia publicada en 1916 en la revista Pflügers
Arch ges Physiol en el artículo titulado “Die gleichzeitige
5
Capítulo 1- Inicios de la electrocardiografía
registrierung elektrischer erscheinungen mittels zwei
oder mehr galvanometer und ihre anwendung auf die
elektrokardiographie” (El registro simultáneo de fenómenos eléctricos con dos o más galvanómetros y su
aplicación en la electrocardiografía).
Einthoven fue un hombre justo, honesto e íntegro; un
ejemplo fue el deseo de reconocer el aporte de su asistente Van der Woerd, quien hacía varios años se había
jubilado, dándole la mitad del premio, pero infortunadamente descubrió que éste ya había fallecido y obsequió
este dinero a las hermanas de Van der Woerd, quienes
se encontraban en la absoluta pobreza.
Tuvo participación en otros campos de la fisiología al
utilizar el galvanómetro de cuerda para registrar corrientes en la retina (1908), las corrientes de acción
en el nervio vago (1909), la de los ganglios simpáticos
(1923) y el tono muscular (1918). Dentro del campo
de la oftalmología participó en investigaciones como las
de retina con Jolly. Algunas de sus publicaciones en el
campo de la óptica fueron “Eine einfache physiologische erklärung für verschiedene geometrisch-optische
täuschungen” (Una simple explicación fisiológica de varias ilusiones ópticas-geométricas) en 1898; “Die accomodation des menschlichen auges” (La acomodación
del ojo humano) en 1902; “The form and magnitude
of the electric response of the eye to stimulation by
light at various intensities” (La forma y magnitud de
la respuesta eléctrica de la estimulación ocular por luz
de diferentes intensidades), en compañía de Jolly en
1908.
Al lado de su actividad investigativa, figura honrosamente su trabajo como profesor; nunca dejó de cumplir
con sus clases magistrales, enriqueciéndolas con sus
experiencias. Además fue autor de varios compendios
de ejercicios prácticos. Su interés por los asuntos de
su universidad, lo llevaron a ocupar cargos altos como
el de Rector Magno de la Universidad de Leiden.
Einthoven murió el 28 de septiembre de 1927, a la
edad de 67 años, después de un largo padecer. Fue
sepultado el primero de octubre en Groene kerkje de
Oegstgeest, donde se encuentra localizado el panteón
de las familias Einthoven y De Vogel.
Hill, en la revista Nature, escribió el siguiente obituario:
“Einthoven fue un maestro de la técnica física. A pesar
de su entrenamiento médico, él fue esencialmente un
físico, y el extraordinario valor de su contribución a la
fisiología y por consiguiente a la medicina, da énfasis de
la manera cómo una actitud hacia la física puede ayudar
en la solución de los problemas fisiológicos. Del aspecto
personal de la vida de Einthoven uno podría escribir de
la gracia, belleza y simplicidad de su carácter. Habló con
facilidad tres idiomas como el suyo; él fue un asistente
regular de las reuniones internacionales, puso todo de
sí para la existencia de las buenas relaciones internacionales en el campo de la ciencia. Fue maravilloso ser
su invitado y disfrutar de la agradable hospitalidad de
su casa. Es una gran pérdida, no sólo para sus viejos
colegas y jóvenes amigos, sino para todos los interesados en la fisiología a través del mundo”.
En sus últimos años, los problemas de la acústica fueron de su interés, y como consecuencia de esto en
1923 se construyó el fonógrafo de cuerda.
El 23 de octubre de 1924, el cuerpo de profesores del
Instituto Real Carolina, decidió que Einthoven merecía
el premio Nóbel en Medicina y Fisiología por el descubrimiento del mecanismo del electrocardiograma, por
lo cual recibió la suma de US$ 40.000. Como elemento anecdótico, cuando el premio Nóbel fue anunciado,
Einthoven se estaba de viaje, junto con su esposa, por
los Estados Unidos; la ceremonia de premiación fue
pospuesta y se efectuó el 8 de diciembre de 1925 en
Estocolmo.
En la premiación dictó una conferencia sobre el galvanómetro de cuerda y la medición de la corriente eléctrica del corazón. En sus palabras finales declaró: “Un
nuevo capítulo se ha abierto en el aprendizaje de las
enfermedades del corazón, no por la obra de un solo
hombre, sino por el trabajo conjunto de muchos hombres de talento, quienes respaldados por el mundo y
sin respetar fronteras políticas, hicieron converger sus
esfuerzos para un propósito común: aumentar nuestro
conocimiento de la enfermedad, para el alivio de la humanidad que sufre”.
Willem Einthoven ha recibido varios homenajes póstumos tales como la publicación de estampillas conmemorativas, como por ejemplo la de 80 centavos que
tuvo un tiraje de 1 millón en México, en abril de 1972,
para conmemorar el mes mundial de la salud, y otra
que fue timbrada en Holanda en 1993 en honor a cada
uno de los ganadores del premio Nóbel, por un valor
de 80 centavos en la que se muestra a Einthoven y su
electrocardiograma (Figura 8).
6
Libro de Electrocardiografía
la primera versión portátil que pesaba 25 kg y era alimentada por una batería de automóvil de seis voltios.
En 1930, el doctor Frank N. Wilson, de la Universidad
de Minnesota, diseñó las derivaciones electrocardiográficas precordiales (V1 a V6), junto con las unipolares de los miembros: miembro superior derecho (VR),
miembro superior izquierdo (VL) y miembro inferior
izquierdo (VF). En ese mismo año Wolff, Parkinson y
White describieron un síndrome electrocardiográfico
caracterizado por intervalo PR corto, complejo QRS
ancho y aparición paroxística de taquicardias.
En 1935, McGinn y White describieron los cambios del
electrocardiograma durante el embolismo pulmonar
agudo, incluido el patrón S1 Q3 T3.
Figura 8. Estampillas conmemorativas.
Einthoven fue esencialmente un físico, y después de un
detallado análisis de los problemas implicados, aplicaba
los principios fundamentales de la física y la matemática
para resolver los problemas fisiológicos. Su invención
fue creada sobre un largo y profundo estudio de los
aspectos teóricos y prácticos del problema; sin su trabajo el surgimiento de la electrocardiografía se hubiera
demorado de manera considerable.
En 1942, el doctor Goldberger creó un electrodo indiferente que al compararse con el registro de los electrodos de las derivaciones unipolares, las “ampliaba”
hasta en 50% permitiendo una mayor definición de
estas ondas (aVR, aVL, aVF).
En 1949, Sokolow y Lyon propusieron los criterios diagnósticos para la hipertrofia ventricular izquierda utilizando la suma de la onda S en V1 y la onda R en V6.
Aunque no fue un médico dedicado a la práctica clínica,
fue uno de los primeros en reconocer que el electrocardiograma llegaría a ser importante en el diagnóstico
de la enfermedad cardíaca. Finalmente, se puede decir
que la electrocardiografía le dio a la cardiología una aureola científica al permitir tener una fiel representación
visual de la actividad cardíaca.
En 1957, Norman J. Holter describió una nueva técnica de estudio cardiovascular denominada “radioelectrocardiografía”, la cual permitía obtener un monitoreo
electrocardiográfico ambulatorio durante 24 horas;
esta técnica aún vigente se conoce como “estudio Holter”.
En 1963, Robert Bruce y sus colegas describieron una
técnica para el desarrollo de la prueba de esfuerzo en
banda sinfín, más tarde conocida como protocolo Bruce.
Nuevos aportes
Aparte de Einthoven otras personas colaboraron en
el desarrollo de la electrocardiografía. Entre éstas se
destaca Cremer, quien en 1906 registró el primer electrocardiograma transesofágico, lo cual pudo hacerse
gracias a la ayuda de un “tragasables” profesional. La
electrocardiografía esofágica tuvo su desarrollo en el
siglo pasado durante la década de los setenta, y permitió la diferenciación de arritmias auriculares. Cremer
también registró el primer electrocardiograma fetal de
la superficie abdominal de una mujer embarazada.
El parisiense Francois Dessertenne, publicó por primera
vez en 1966 un caso de taquicardia ventricular “Torsade de pointes”.
En 1928 la empresa Frank Sanborn’s Company (fundada en 1917 y adquirida por Hewlett-Packard en 1961 y
desde 1999, perteneciente a Philips Medical Systems)
convirtió su modelo de mesa de electrocardiógrafo en
En la década de los años 70, en el departamento de
cirugía cardiovascular en Pitié-Salpeitriére, París, el
doctor Guy Fontaine y su equipo de trabajo detectaron
durante el desarrollo de estudios electrofisiológicos en
En 1974, Gozensky y Thorne introdujeron el término
“orejas de conejo” en la electrocardiografía. Describieron la apariencia del complejo QRS en V1 con un patrón
rSR’ (conejo bueno) siendo típico del bloqueo de rama
derecha y el RSr’ (conejo malo) que sugería un origen
ventricular (por ejemplo ectopia ventricular/taquicardia).
7
Capítulo 1- Inicios de la electrocardiografía
pacientes con arritmias ventriculares post-infarto, la
presencia de potenciales tardíos, los cuales pueden ser
registrarse en la actualidad mediante la utilización del
“electrocardiograma de señal promediada”. Estos potenciales se correlacionan con el riesgo de presentar
arritmias fatales y muerte súbita.
14. Galería de médicos insignes: Willem Einthoven, padre
de la electrocardiografía. Disponible en: http://www.
medynet.com/hipertensionsec/einthoven.htm
En 1992, Pedro Brugada y Josep Brugada, nativos
de Barcelona, publicaron una serie de ocho casos de
muerte súbita, con patrón de bloqueo de rama derecha
y elevación del ST en V1-V3 en individuos aparentemente saludables.
17. Gozensky C, Thorne D. Rabbit ears: an aid in distinguishing ventricular ectopy from aberration. Heart Lung
1974; 3: 634.
Después de este recuento histórico puede concluirse
que la electrocardiografía, con más de cien años de historia, aún tiene vigencia como metodología diagnóstica.
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www.drguzman.com
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Lecturas recomendadas
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9
Capítulo 2
3
Anatomía cardíaca
Javier F. del Castillo L., MD.; Alejandro Olaya S., MD.;
Juan C. Ortega M., MD.; Mauricio Duque R. , MD.
Generalidades
Localización
El corazón está ubicado en el mediastino, tres cuartas partes a la izquierda de la línea media. Su punta
normalmente se puede palpar al nivel del quinto espacio intercostal con línea media clavicular. En la
parte superior limita con la aorta ascendente y el cayado aórtico. El borde superior derecho está
conformado por la aurícula izquierda y limita con la vena cava superior. El borde izquierdo se relaciona
con el tejido pulmonar y en su mayoría está conformado por el ventrículo izquierdo. Encima de éste se
ubica la auriculilla izquierda.
Reparos anatómicos
La separación entre las aurículas y los ventrículos está dada por el surco coronario o aurículo-ventricular; la arteria coronaria derecha sigue este surco en la parte derecha y en forma contralateral lo
hace la arteria circunfleja.
Los ventrículos se separan en el exterior por el surco interventricular, zona por donde viaja la arteria
coronaria descendente anterior y posteriormente la arteria descendente posterior.
La cruz del corazón ubicada en la parte posterior, corresponde al punto de encuentro del surco
aurículo-ventricular con el interventricular.
Esqueleto fibroso
La estructura que sirve como soporte para la inserción de los músculos cardíacos, se denomina
esqueleto fibroso. Su centro se encuentra en la unión de la aorta, la mitral y la tricúspide, y como prolongación de éste se encuentra el tabique membranoso ventricular el cual está localizado en la parte
superior del tabique ventricular muscular que se extiende en la parte superior a la válvula tricúspide,
por lo tanto constituye parte de la cara medial de la pared auricular derecha.
Cámaras cardíacas
Aurícula derecha
El retorno de la sangre al corazón ocurre por las venas cavas a la aurícula derecha. El nódulo sinusal
usualmente se encuentra localizado en la unión de la vena cava superior con la aurícula derecha y la auriculilla
derecha. La pared de la aurícula derecha tiene un espesor de tres milímetros. En la desembocadura
11
Capítulo 2 - Anatomía cardíaca
de la vena cava inferior se encuentra una válvula rudimentaria llamada válvula de Valsalva. En la parte central
del septum interauricular existe una depresión llamada
fosa oval. El drenaje de las venas coronarias se da por
el seno coronario, el cual se encuentra entre la vena
cava inferior y la válvula tricúspide, protegido por un
pliegue de tejido llamado válvula de Tebesio.
Aurícula izquierda
La sangre proveniente del circuito pulmonar ingresa por
las venas pulmonares, las cuales tienen unas formaciones musculares que ejercen una función de esfínter que
evita el reflujo de sangre. La aurícula izquierda se ubica
en la parte central y posterior, y tiene un espesor de
tres milímetros.
Ventrículo derecho
Ventrículo izquierdo
La sangre pasa de la aurícula izquierda al ventrículo izquierdo en la diástole ventricular. El espesor de la pared
es de 8 a 15 milímetros, casi el triple del espesor del
ventrículo derecho. La valva anterior medial de la válvula mitral se divide en dos cavidades: una de entrada
y otra de salida.
El ventrículo derecho se halla detrás del esternón. Su
espesor varía entre cuatro a seis milímetros. Desde el
punto de vista funcional se puede dividir en dos tractos,
el de entrada y el de salida. El primero está conformado
por la válvula tricúspide y los músculos trabeculares,
y cumple la función de dirigir la sangre hacia abajo y
hacia la parte anterior en un ángulo de aproximadamente sesenta grados con respecto al tracto de salida. El
tracto de salida o también conocido como infundíbulo,
está conformado por la porción superior del ventrículo
derecho que limita con la válvula pulmonar.
El tracto de entrada está formado por el anillo mitral
y las dos valvas mitrales junto con las cuerdas tendinosas, y dirige la sangre hacia abajo y adelante y a la
izquierda. El tracto de salida está limitado por la valva
mitral, el tabique interventricular y la pared libre. Éste
dirige la sangre hacia arriba y hacia la derecha.
La válvula tricúspide está orientada en un plano semiventricular y su posición superficial, debajo del borde
esternal derecho, hace que los soplos de origen en esta
válvula se ausculten con mayor intensidad en esta área.
El orificio de esta válvula es mayor que el de la mitral;
así mismo, sus valvas son más blancas, transparentes
y delgadas.
Válvula mitral
Esta estructura deja pasar la sangre de la aurícula izquierda hacia el ventrículo izquierdo. Está conformada
por dos valvas unidas entre sí por tejido comisural. La
antero medial tiene forma triangular y se extiende de
la porción postero medial del tabique interventricular
muscular, hasta la pared antero lateral del ventrículo.
La valva posterior tiene menos movilidad, es de forma
cuadrangular y corresponde a dos tercios del orificio
valvular. Los músculos papilares se localizan por debajo
de las comisuras antero lateral y postero medial y se
originan en la unión de la punta y el tercio medio de la
pared ventricular.
La valva anterior se estira desde el área infundibular
hasta la pared inferior lateral. La valva medial se adhiere al tabique interventricular tanto en su porción
membranosa como muscular y la posterior que es la
mas pequeña, está adherida a sus bordes posterior e
inferior. Los músculos papilares se sitúan por debajo de
la comisura de las válvulas aurículo-ventriculares.
En el ventrículo derecho existen tres músculos papilares que se unen a las válvulas a través de las cuerdas
tendinosas, las cuales hacen uniones entre sí para dar
más firmeza y soporte.
Válvula aórtica
Las cúspides aórticas son más gruesas que las pulmonares y sus características son muy similares entre sí.
La denominación de las cúspides tiene muchas relaciones con las arterias coronarias. Las dos anteriores se
llaman derecha e izquierda y la restante se denomina
posterior o no coronaria. El plano de la válvula es oblicuo, lo cual hace que el orificio coronario izquierdo sea
más alto que el derecho y se localice en el seno de
Valsalva.
La válvula sigmoidea pulmonar está compuesta por tres
cúspides fibrosas; detrás de cada una de ellas existe
una protrusión de la pared del vaso, conocida como
seno de Valsalva. En el borde libre existe una formación medular llamada cuerpo de Arancio, que sirve de
soporte.
12
Libro de Electrocardiografía
Circulación coronaria
1. Las venas de Tebesio, principalmente de las cavidades derechas.
Arteria coronaria izquierda
2. Las venas intermedias, que reciben la sangre del
ventrículo derecho y son anteriores.
Por lo general, se origina de un orificio único del seno
coronario izquierdo de la aorta y forma el tronco principal, el cual mide aproximadamente un centímetro;
luego se divide en la arteria descendente anterior y la
circunfleja. La descendente anterior se dirige hacia abajo por el surco interventricular anterior y la circunfleja
por el surco aurículo-ventricular izquierdo.
3. El seno coronario y sus tributarias, que recogen la
sangre del ventrículo izquierdo.
Entre estos grupos de sistemas venosos existen numerosas anastomosis que en casos de obstrucción el flujo
corre en forma retrógrada a éste y corrige el defecto.
Arteria descendente anterior
Estructura de la célula miocárdica
Las ramas septales de la descendente anterior se originan en ángulo agudo; pueden ser de tres a cinco y
llevan circulación al tabique interventricular. Las ramas
que se dirigen a la pared libre del ventrículo izquierdo,
en número de tres a cinco, se llaman ramas diagonales.
En el corazón existen dos tipos de células: los miocitos,
cuya función principal es la contracción cardíaca, y las células del sistema de conducción especializado, cuya función es la formación y la conducción del impulso eléctrico.
Las células miocárdicas ventriculares tienen una longitud de 40 μm a 100 μm y de 10 μm a 20 μm de
diámetro. Estas células son cruzadas por haces o bandas llamadas miofibrillas que, a diferencia del músculo
esquelético, están separadas de forma incompleta por
hendiduras del citoplasma que contienen mitocondrias
y túbulos. Las miofibrillas están compuestas por sarcómeros repetidos en forma longitudinal y separados por
dos líneas oscuras llamadas líneas Z y las sarcómeras
ocupan aproximadamente el 50% del total de las células.
Arteria circunfleja
Se origina en un ángulo de 90º del tronco principal izquierdo; viaja por el surco aurículo-ventricular izquierdo y suministra ramas a la superficie diafragmática del
mismo lado y luego origina más ramas que se encuentran con ramas de la coronaria derecha. En el 10% de
los corazones la arteria circunfleja continúa por el surco interventricular llegando al surco interventricular
posterior conformando la cruz posterior, lo cual hace
que la circulación del ventrículo izquierdo sea exclusiva
de la arteria coronaria izquierda en estos corazones. A
esto se le llama circulación de predominio izquierdo.
Las miofibrillas contienen filamentos tanto gruesos
como delgados compuestos por proteínas contráctiles.
Los gruesos están compuestos por miosina y se encuentran en el centro, y se adhieren a las líneas Z por
filamentos largos de proteínas denominadas tintinas.
De los filamentos gruesos salen proyecciones cruzadas
llamadas puentes cruzados, que son esenciales en la
contracción muscular. Los filamentos delgados contienen actina, troponina y tropomiosina y se encuentran
en la línea Z unidas entre sí.
Arteria coronaria derecha
En la mitad de los corazones normales la arteria coronaria derecha tiene dos orificios en el seno de Valsalva derecho. El más pequeño da como resultado la
formación de la arteria conal que va a constituir el
anillo de Vieussens a nivel de las válvulas pulmonares;
si el orificio es único la primera rama que origina es la
arteria conal. La coronaria derecha viaja por el surco
aurículo-ventricular derecho que posteriormente, en el
90% de las personas normales, desciende por el surco interventricular conformando la arteria coronaria
descendente posterior, a lo cual se le llama dominancia
derecha.
Las fibras musculares cardíacas tienen dos tipos de
sistemas de túbulos:
1. Los túbulos T formados por invaginaciones de la superficie de la membrana muscular localizados en la
línea Z.
2. El retículo endoplasmático que es un sistema tubular
que se encuentra entre las miofibrillas y se comunica con los túbulos T por medio de las cisternas
terminales.
Sistema venoso coronario
Consta de tres grupos de venas:
13
Capítulo 2 - Anatomía cardíaca
Sistema de conducción
Su irrigación está dada por la arteria coronaria derecha
en el 55% de los casos y por la arteria circunfleja en
el 45%.
El sistema de conducción es un sistema especializado
cuya función es la generación de impulsos rítmicos que
causan la contracción del corazón. Además, es el responsable de conducir estos impulsos por todo el corazón (Figura 1).
Existe un contacto directo entre el nodo sinusal y el
miocardio auricular a través de las células transicionales, por donde se conduce el impulso hacia la aurícula.
El nodo sinusal continúa con la crista terminalis que
va por toda la aurícula derecha y termina en el nodo
aurículo-ventricular. En todo el trayecto de la crista
terminalis pueden encontrarse células “P” automáticas, las cuales pueden ser la causa de taquicardias
atriales automáticas.
El nodo sinusal presenta las siguientes características
en su funcionamiento:
Automatismo
Se refiere a la capacidad de auto-excitación (batmotropismo). Estas células especializadas tienen un potencial de membrana de sólo –55 a –66 milivoltios, con la
membrana celular, la cual es naturalmente permeable
al sodio.
Figura 1. Esquema del sistema de conducción cardíaca.
Nodo sinusal
Llamado también nodo de Keith y Flack, es la estructura
donde se origina en forma normal el impulso eléctrico
que activa todo el corazón, por lo tanto es el marcapaso principal.
La diferencia que existe con las fibras miocárdicas es
que los canales del sodio están bloqueados por la negatividad de la fibra menor a –60 milivoltios. Sólo se
abren los canales lentos de calcio los cuales se activan
de forma espontánea por la negatividad del potencial de
membrana, debido a que tienen una fase 4 del potencial
de acción más rápida. Estos potenciales de acción son
más lentos y se recuperan más despacio.
Se localiza en la aurícula derecha alta y posterior cerca
de la desembocadura de la vena cava superior, a nivel
del subepicardio. Está conformado por una tira pequeña
y aplanada elipsoide de 3 mm de ancho y de 12 a15
mm de largo y 2 a 3 mm de espesor. En el nodo sinusal se encuentran unas células de morfología diferente
a las del miocardio auricular, con un citoplasma más
claro e histológicamente diferentes, llamadas células
“P”. En estas células es donde se forma el impulso
sinusal, puesto que son las que poseen mayor automaticidad debido a que tienen la fase 4 del potencial
de acción más pendiente, por lo cual llegan al potencial
umbral más rápido. Estas fibras carecen de filamentos
contráctiles casi en su totalidad y son células de 3 a
5 micras, las cuales se conectan con las células del
sincitio auricular a través de los discos intercalares
y de esta forma propagan el estímulo libremente por
las aurículas. Conforman fibras musculares fusiformes
de aspecto vacuolar y nudos alargados que toman la
forma microscópica de un verdadero plexo contenidas
en un tejido fibroso rico en fibras elásticas. En él se
encuentran pocas células ganglionares multinucleadas.
Auto-excitación
El alto contenido de sodio en el líquido extracelular y la
baja negatividad de las fibras del nodo sinusal (–55 a
–60 mV) son los responsables de la auto-excitabilidad.
Los cationes que se filtran al interior de la célula, así
como el potencial de reposo, aumentan gradualmente
hasta alcanzar un voltaje umbral de –40 milivoltios; así,
se activan de manera espontánea los canales lentos de
de calcio, desencadenando el potencial de acción. La
permeabilidad del sodio en las fibras del nodo sinusal es
la responsable de la auto-excitación. La fibra miocárdica no está permanentemente despolarizada porque a
los 100 a 150 milisegundos después de que se activan
los canales de calcio, se cierran de forma espontánea
(tiempo-dependencia). La apertura de los canales de
potasio hace que la fibra se hiperpolarice.
14
Libro de Electrocardiografía
El nodo sinusal como marcapasos fisiológico, despolariza el corazón entre 70 a 80 veces por minuto; si éste
llega a fallar sigue el tejido de la unión comandando el
corazón, ya que el mismo se despolariza a una frecuencia entre 40 a 60 veces por minuto, y por último están
las fibras de Purkinje que sólo se despolarizan entre 20
a 40 veces por minuto.
frecuencias cardíacas rápidas. Como función adicional
es el encargado de formar el impulso (automatismo)
en caso de que falle el nodo sinusal en la formación del
impulso.
El nodo AV es el sitio principal del retardo en la conducción aurículo-ventricular y está influenciado en forma
significativa por cambios en el tono autonómico. Determina la mayor parte del intervalo PR del electrocardiograma de superficie y su comportamiento electrofisiológico es de gran importancia en la respuesta
ventricular en presencia de arritmias auriculares como
en la fibrilación o flutter atrial.
Vías internodales
Realmente no existen vías internodales como tejido
especializado del corazón, sólo son una organización
anatómica y funcional de las células atriales las cuales
conducen el impulso con una velocidad de 0,3 m/s, preferencialmente por tres mal llamados tractos internodales, los cuales son:
La zona A o atrionodal, no está bien determinada pero
es de gran importancia ya que puede explicar un patrón de conducción dual de las aurículas al nodo y es de
interés para comprender el mecanismo de reentrada
nodal.
• Fascículo interauricular anterior (Bachman).
• Fascículo inteauricular posterior (Thorel).
• Fascículo interauricular medio (Wenckebach).
Haz de His
Es la continuación del nodo AV que en la parte distal se
organiza en fibras paralelas y pasa a través del esqueleto fibroso del corazón y se dirige hacia la porción membranosa del septum interventricular. Tiene una longitud
de 3 mm hasta de 2 cm, 2,5 mm de ancho y 1,5 mm
de espesor. Es un trayecto muy corto y protegido y antes de llegar al septum muscular se subdivide en ramas
y en fascículos. Su irrigación es dual y está dada por
la arteria del nodo AV y por las perforantes septales,
ramas de la arteria descendente anterior. Las calcificaciones del anillo aórtico pueden producir bloqueo a nivel
del haz de His debido a que éste se ubica muy cerca.
Dichas vías internodales confluyen en el nodo aurículoventricular.
Nodo aurículo-ventricular
También recibe el nombre de nodo de Aschoff-Tawara o
nodo de Zahn. Se localiza hacia el lado derecho del septum interauricular bajo, por encima de la valva septal de
la tricúspide, muy cerca al ostium del seno coronario.
Tiene una longitud de 22 mm, una anchura de 10 mm
y un espesor de 3 mm. Dentro de éste se han definido
tres zonas bien delimitadas: la zona A o celular externa,
la cual hace contacto con las células atriales; la zona
B o zona central, donde se encuentran unas células en
forma de estrella que tiene prolongaciones en todas
las direcciones, muy desorganizadas, por donde se conduce el impulso eléctrico lentamente, y por último la
zona C o zona distal del nodo AV, donde se empiezan
a organizar las células para posteriormente formar el
haz de His.
La velocidad de conducción por esta estructura es muy
rápida por el tipo de organización de las fibras. Luego se
divide en la rama izquierda y derecha del haz de His; la
rama izquierda a su vez se subdivide en fascículo antero
superior y postero inferior. Así, se disemina casi de forma inmediata la totalidad de la superficie endocárdica
del músculo ventricular.
Su irrigación está dada por la arteria descendente posterior la cual es una rama de la arteria coronaria derecha en el 85% de los casos y de la arteria circunfleja
en el 15% de los casos. Además, en la parte más distal
del nodo AV también hay irrigación por las ramas perforantes de la arteria descendente anterior.
Rama izquierda del haz de His
Antes de llegar al septum muscular por el lado izquierdo
rápidamente se subdivide en tres fascículos: anterior,
posterior y septal. La irrigación de la rama izquierda
está dada por las perforantes septales, ramas de la
arteria descendente anterior.
Esta estructura anatómica fue perfectamente diseñada
para retrasar la conducción y proteger el ventrículo de
15
Capítulo 2 - Anatomía cardíaca
transmiten el impulso en muy poco tiempo por todas
las partes del ventrículo, lo que hace que se contraigan ambos ventrículos casi al mismo tiempo, dando una
gran eficacia al bombeo cardíaco.
Fascículo antero superior
Se dirige hacia el tracto de salida del ventrículo izquierdo y va hacia la base del músculo papilar antero lateral
donde origina la red de Purkinje de la región antero lateral y superior del ventrículo izquierdo. Su irrigación
se origina de la arteria descendente anterior.
Sistema nervioso autónomo
en la estimulación cardíaca
Fascículo postero inferior
Acción parasimpática
Como su nombre lo indica, va hacia la pared postero
inferior del ventrículo izquierdo hasta llegar al músculo
papilar postero medial, donde da origen a la red de Purkinje postero inferior. Posee doble irrigación a través
de la arteria coronaria derecha y de la arteria descendente anterior.
La inervación vagal sobre el corazón es rica en el nodo
sinusal, las aurículas y el nodo aurículo-ventricular, pero
escasa en los ventrículos, sobre todo en su lado subepicárdico. Los efectos de la acetilcolina sobre el corazón
son mediados a través de receptores de tipo muscarínico, mediados a su vez por nucleótidos de guanina y por
la proteína G. El estímulo vagal disminuye la frecuencia
de despolarización del nodo sinusal, prolonga el tiempo
de conducción a través del nodo AV y aumenta el período refractario en los nodos. Durante el estímulo vagal
aumenta la conductancia del potasio a nivel auricular
por lo cual acorta la duración del potencial de acción y
los períodos refractarios. La inervación del corazón está
dada por el vago; éste predomina más que el simpático
y por esto la frecuencia cardíaca tiende a ser de 70 a
80 lpm. Si se denerva el corazón mediante fármacos o
posterior a un trasplante cardíaco, se observa que la
frecuencia cardíaca normal es de 100 a 110 lpm.
Fascículo septal o fascículos septales
Antes de subdividirse de la rama izquierda se originan
gran número de fibras medio-septales que cabalgan
el septum muscular y son las que producen el primer
vector septal de despolarización. Está irrigado por las
ramas perforantes septales de la arteria descendente
anterior.
Rama derecha del haz de His
Corre por el lado derecho del septum interventricular
hasta llegar al músculo papilar anterior de la tricúspide,
y luego continúa por la banda moderadora hasta llegar
a la pared libre del ventrículo derecho donde se subdivide y origina la red de Purkinje del ventrículo derecho.
El estímulo parasimpático puede causar bradicardia y
hacer que se detenga el corazón por unos pocos segundos; puede disminuir el gasto cardíaco hasta en un
20% a 30% y su neurotransmisor es la acetilcolina, la
cual disminuye marcadamente la fase 4 del potencial
de acción. La disminución de la frecuencia cardíaca y
de la fuerza de contracción, puede hacer que la función
de bomba del corazón disminuya su rendimiento hasta
en 50%.
Es una rama más larga y delgada que la rama izquierda, que tiende a conducir un poco más lento y posee
un período refractario más largo, lo cual constituye la
base para la explicación del fenómeno de aberrancia. Su
irrigación está dada por la arteria descendente anterior
y algunas ramas ventriculares derechas.
Sistema de Purkinje
Son fibras muy grandes que tienen una velocidad de
conducción de 1,5 a 4 m/s seis veces mayor que en las
células musculares y esto se debe a la gran permeabilidad a los iones, en especial al sodio, y al mayor número
de discos intercalares o uniones gap.
Acción simpática
Está presente en todo el corazón. Existe cierta lateralización con los nervios simpáticos derechos inervando
al nodo sinusal y la pared anterior de los ventrículos. El
nervio simpático izquierdo inerva el nodo AV y la pared
posterior del ventrículo izquierdo. A grandes rasgos,
la estimulación beta-adrenérgica aumenta la frecuencia
cardíaca, la velocidad de conducción, el inotropismo y el
lusitropismo. Estos efectos son mediados por el AMP
La velocidad de transmisión del músculo ventricular es
de 0,3 a 0,5 m/s. El músculo cardíaco envuelve el corazón en una doble espiral. Su importancia radica en que
16
Libro de Electrocardiografía
cíclico. Un concepto importante para resaltar es que ni
el simpático ni el parasimpático afectan la conducción
por el haz de His ni por sus ramas.
Ricardo Rozo, Alonso Merchán, Jaime Calderón, Margarita Blanco, Mauricio Pineda, Daniel Charria, Sebastián Vélez. Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología; 1999. p. 331-336.
La estimulación simpática hace que se aumente la frecuencia cardíaca hasta 180 a 200 latidos/minuto, por
aumento en la fase 4 del potencial de acción. Además,
aumenta la fuerza de contracción, y así el volumen de
sangre bombeado y la presión de expulsión. La estimulación simpática puede incrementar el gasto cardíaco
hasta dos a tres veces el basal; si se inhibe la estimulación simpática baja la frecuencia cardíaca y el gasto
cardíaco hasta en 30%. La descarga simpática depende
de la noradrenalina para incrementar la permeabilidad
del sodio y del calcio.
Lecturas recomendadas
1.
2.
3.
Duque M, Marín J. Capítulo XXIV: “Arritmias: Clasificación, diagnóstico y enfoque inicial”. En: Tópicos Selectos en Enfermedades Cardíacas y Vasculares 2006.
Estado del Arte. Bogotá: Editorial Colina; 2006. p.
402-410.
4.
Duque M. Capítulo 20. Electrofisiología, Arritmias y sistema de estimulación cardíaca, En: Fundamentos de
Medicina, Cardiología. Quinta edición. Autores: Hernán
Vélez, William Rojas, Jaime Borrero, Jorge Restrepo.
Medellín: CIB; 1997. p. 307-355.
5.
Duque M. Capítulo 4. Electrocardiografía. En: Fundamentos de Medicina, Cardiología. Quinta edición, Autores: Hernán Vélez, William Rojas, Jaime Borrero,
Jorge Restrepo. Medellín: CIB; 1997. p. 59-73.
6.
Gutierrezdepiñeres O, Duque M, Matiz H, Uribe W,
Medina E. Electrofisiología celular y arritmias cardíacas: del trazado al paciente. Bogotá: Editorial Distribuna; 2006.
7.
Latarjet M, Risizliard A. Anatomía humana. 3ª. Edición. Bogotá: Editorial Médica Panamericana; 1995.
p. 160-200.
8.
Moore KL. Anatomía con orientación clínica. 3ª Edición. Bogotá: Editorial Médica Panamericana; 1993.
p. 92-113.
9.
Netter FH. Colección Ciba de ilustraciones médicas.
Corazón Tomo V. 2ª Edición. Editorial Laboratorios
CIBA; 1976. Láminas de la 5 a la 29.
10. Uribe W, Duque M, Medina E. Electrocardiografía
y Arritmias. Primera edición. PLA Export Editores;
2005.
Duque M, Medina E, Uribe W. Capítulo IX ”Arritmias
Cardíacas”: Arritmias: clasificación, diagnóstico y enfoque inicial. En: Cardiología. Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular-Legis SA. p.
806-811.
11. Uribe W, Duque M, Medina E. Capítulo IX ”Arritmias
Cardíacas”: Taquicardias de complejo QRS ancho, Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía
Cardiovascular-Legis SA. p. 852-860.
Duque M, Uribe W, Medina E. Capítulo II: “Principios
de Electrofisiología”, En: Cardiología, 1a. Edición, Editores:
17
Capítulo 3
Electrofisiología cardíaca I
César E. Cuéllar C., MD.; José A. Murillo S., MD.;
Claudia M. Poveda H., MD.; Mauricio Duque R.; MD.
Definición de términos
Excitabilidad: capacidad de una célula para responder a un estímulo.
Automaticidad: capacidad intrínseca de una célula para iniciar un impulso eléctrico; está dada por la
fase 4 del potencial de acción.
Conductibilidad: es la capacidad de conducir un impulso eléctrico. En primera instancia, la velocidad
depende del grado de organización de las fibras y del número de áreas de contacto entre las células.
En segundo lugar, depende de la fase cero de despolarización de la célula. La parte que conduce más
rápido es el haz de His y la que lo hace más lento es el nodo AV; esto se debe a la disposición de sus
células y a que allí no hay canales rápidos del sodio, por lo tanto la fase cero en esta estructura está
dada por los canales lentos del calcio. Además, el nodo AV tiene una característica llamada conducción
decremental, lo que significa que mientras más rápida sea la despolarización auricular, el tiempo de
conducción por el nodo AV se incrementará y hará que muchos de los impulsos se bloqueen allí. Este
mecanismo se encarga de proteger a los ventrículos de frecuencias auriculares rápidas y su mejor
ejemplo es la fibrilación auricular, en la que las aurículas se despolarizan a frecuencias mayores de 350
latidos por minuto (lpm) y el nodo AV bloquea la mayoría y sólo conduce entre 100 y 150 lpm.
Refractariedad: período en el que la célula no responde a estímulos. Puede ser absoluto, cuando
ningún impulso es capaz de despolarizar la célula, o relativo, cuando un estímulo supraumbral es capaz
de despolarizar la célula.
Potencial de membrana
Para que se produzca la contracción del miocito cardíaco debe haber un estímulo eléctrico previo que
despolarice estas células y de esta forma puedan hacer la sístole mecánica. Todo esto está precedido
por una serie de cambios eléctricos en las células especializadas del corazón, lo cual se detallará a
continuación.
Durante el estado de reposo, en el interior de las células eléctricas se registra un potencial negativo
entre -60 a -90 milivoltios, al cual se le denomina “potencial trans-membrana o potencial de reposo”.
Esta diferencia de potencial trans-membrana se mide con un galvanómetro. La electronegatividad
interna está dada por la presencia de proteínas intracelulares que tienen una carga eléctrica con
predominancia negativa. La célula tiene dos tipos de mecanismos para mantenerse en equilibrio; uno
de ellos está dado por la diferencia de concentración iónica y el otro por la diferencia de concentración
eléctrica de los iones a través de la membrana celular, los cuales tienden a un equilibrio osmótico
19
Capítulo 3 - Electrofisiología cardíaca I
y eléctrico, pasando a través de la membrana celular
iones del lado de mayor concentración al de menor
concentración. Un ejemplo de esto lo constituye el potasio, el cual se encuentra en mayor concentración en
el interior de la célula con respecto al exterior y por lo
tanto, tiende a pasar del interior al exterior. Todo esto
se realiza a través de la membrana celular que tiene
unos poros (proteínas) selectivos para cada ión; por
ende, este mecanismo está dado por diferencia de concentración. Hay otro mecanismo dado por la diferencia
de cargas eléctricas, la cual tiende a igualarse a través
de la membrana celular. Se sabe que la célula es eléctricamente negativa en su interior y por eso los iones
de cargas positivas tienden a entrar a la célula para
tratar de mantener un equilibrio de membrana dado por
la ecuación de Nernst-Plank.
es voltaje-dependiente y la H es tiempo-dependiente;
cuando la célula está en reposo la compuerta M está
cerrada y la H abierta, y se dice que el canal está en
reposo, cuando se activa y se abre la compuerta “m” y
esto permite que entre sodio a la célula. Aquí el canal
está activo, luego por tiempo-dependencia se cierra la
compuerta “h” y deja de entrar sodio a la célula, y ahí
el canal está inactivo. Los canales del calcio o canales
lentos también tienen dos compuertas una externa o
“d” y una interna o “f”; su voltaje de activación es de
-30 a -50 mV y funcionan de manera semejante a los
canales del sodio.
Potencial de acción
A los cambios eléctricos que preceden a la sístole mecánica, se les conoce con el nombre de potencial de
acción. En condiciones normales, se inicia con la activación espontánea en el nodo sinusal y se desplaza
hacia las aurículas para dar la onda “P” en el electrocardiograma. Luego llega al nodo AV para seguir hacia
los ventrículos por el haz de His y despolarizarlos para
producir el complejo QRS en el electrocardiograma.
E = R T / F Ln (Kext / Kint + Na ext/ Na int + Cl
ext/ Cl int)
E= diferencia de potencial trans-membrana.
R= constante del gas.
T= temperatura absoluta.
F= constante de Faraday.
Ln= logaritmo natural.
int= concentración interior del ión.
ext= concentración exterior del ión.
En el corazón existen dos tipos de potencial de acción;
uno de respuesta rápida debido a la activación de los canales rápidos del sodio y otro de respuesta lenta dado
por la activación de los canales lentos del calcio. Los
canales rápidos se encuentran en el miocardio atrial y
ventricular y en el tejido de Purkinje. Los canales lentos
se hallan en las células que tienen automaticidad propia
como son las células del nodo sinusal y del tejido de
unión (nodo AV).
Los canales están constituidos por unas proteínas que
atraviesan la membrana celular. Estas proteínas son
selectivas para cada tipo de ión y es a través de ellas
que los iones pasan desde el exterior hacia el interior
de las células y viceversa. Estas proteínas son voltajedependientes, lo que quiere decir que a un voltaje específico se abren o se cierran, y tiempo-dependientes,
lo que quiere decir que están abiertas sólo durante un
tiempo determinado. Hay canales rápidos, que se abren
y se cierran rápidamente y otros canales lentos, que se
abren y se cierran lentamente. Hay canales bien definidos para el sodio (Na), los cuales son el prototipo de
los canales rápidos, para el potasio (K), para el calcio
(Ca), que son el prototipo de los canales lentos, y para
el cloro (Cl). Algunos de estos iones atraviesan la membrana a través de bombas especiales que dependen de
la energía (ATP) para operar en contra de los gradientes de concentración o eléctricos, como por ejemplo: la
bomba Na-K-ATPasa que saca sodio y entra potasio en
contra de un gradiente electroquímico.
El potencial de acción de las células atriales y ventriculares tiene cinco fases y es un potencial de acción de
respuesta rápida, pero tiene algunas diferencias, entre
ellas que todos son dependientes de los canales del sodio. Los nodos sinusal y AV tienen un potencial de acción
muy diferente de respuesta lenta. Éste sólo consta de
tres fases puesto que dependen de los canales lentos
del calcio; estas son las estructuras que poseen automaticidad normal.
Potencial de acción de respuesta rápida
En las células que poseen este tipo de potencial de acción se identifican cinco fases:
Fase cero o de despolarización
El ascenso es rápido debido al ingreso masivo de Na+
por la activación de los canales rápidos; éstos son
El canal del sodio tiene dos compuertas, una externa
llamada M y una interna llamada H. La compuerta M
20
Libro de Electrocardiografía
voltaje-dependientes y se abren súbitamente. Como el
sodio está más concentrado en el exterior, pasa gran
cantidad de este ión al interior de la célula y ésta se
hace positiva: de -90 mV que tenía en el potencial de
reposo, pasa a +20 mV. Estos canales son tiempodependientes y únicamente se abren durante 1 mseg,
y por ello la fase cero del potencial de acción es tan
corta. Esta fase es fundamental porque es la verdadera despolarización celular y es la que da la velocidad
de conducción, que es donde actúan los antiarrítmicos
de la clase uno, inhibiendo los canales de sodio; por
lo tanto, éstos disminuyen la velocidad de conducción
(Figura 1).
Figura 2. Fase de repolarización rápida precoz (fase
uno): inactivación de los canales de sodio, salida de
potasio y entrada de cloro.
brio porque al mismo tiempo están activos los canales
de potasio IK1, los cuales sacan potasio del interior de
la célula. Por eso se mantiene isoeléctrico el potencial
de trans-membrana, cercano a 0 mV y por un tiempo
aproximado de 100 mseg. Luego comienzan a cerrarse
los canales de calcio y se abren nuevos canales de potasio (Figura 3).
Figura 1. Fase de despolarización (fase cero): entrada
masiva de sodio.
Fase uno o de repolarización rápida temprana
Esta fase se debe a la inactivación de la corriente de
sodio por tiempo-dependencia y a la activación de corrientes transitorias de potasio hacia afuera y de cloro
hacia adentro, lo que hace que el potencial de acción
tienda a volverse negativo (Figura 2).
Fase dos de “plateau” o meseta
Durante esta fase ingresa calcio al interior de la célula.
Los canales de calcio se activan por voltaje-dependencia
cuando el potencial de acción está en -40 mv (en la fase
cero), pero como éstos son lentos se tardan mucho
para abrir y comienza a ingresar calcio en la fase dos
del potencial de acción. Esta fase se mantiene en equili-
Figura 3. Fase de meseta (fase dos): equilibrio entre el
ingreso de sodio y la salida de potasio; entra el calcio
para permitir la parte contráctil.
21
Capítulo 3 - Electrofisiología cardíaca I
a. Inactivación de Ik que permite que las corrientes
internas prevalezcan produciendo un aumento neto
de cargas hacia adentro.
Fase tres o de repolarización rápida tardía
Se debe a la inactivación de los canales del calcio que
son tiempo-dependientes y quedan activos los canales
de potasio, los cuales son regenerativos; además, se
activan los canales de potasio IK2, que sacan potasio de
la célula, lo que hace que la célula se torne negativa y
llegue hasta -90 mV que es el potencial de reposo de
las células atriales y ventriculares.
b. Canal activado por hiperpolarización If (llamado canal funny), que es responsable del desarrollo de
una corriente interna tiempo-dependiente que produce despolarización diastólica y se activa a voltajes
más electronegativos de -50 mV a -60 mV.
En esta fase actúan los antiarrítmicos del tipo tres
como la amiodarona y el sotalol, bloqueando los canales
del potasio y prolongando la fase dos del potencial de
acción (Figura 4).
c. Dos corrientes de calcio que están presentes en las
células marcapasos: la corriente responsable para
el ascenso (fase cero) del potencial de acción ICaL
que es activada en el último tercio de la despolarización diastólica. El bloqueo de este canal detiene
la actividad marcapaso. Otro canal de calcio presente en las células marcapaso es el ICaT, que tiene un
umbral de activación más negativo y se inactiva más
rápido que el tipo L (Figura 5).
Figura 4. Repolarización rápida final (fase tres): salida
masiva de potasio.
Fase cuatro o de reposo eléctrico
Esta fase es inactiva en las células que no tienen automatismo. En las células automáticas como el nodo
sinusal y el tejido de unión, se inactivan los canales de
potasio IK2 y deja de salir potasio intracelular. Al mismo
tiempo se activa la corriente de marcapaso dada por
la entrada de calcio y sodio (cargas positivas), por la
activación de la bomba Na-K-ATPasa, la cual es un mecanismo activo en contra del gradiente y necesita gasto
energético (ATP); intercambia tres Na+ por dos K+.
Para explicar la despolarización espontánea de la fase
cuatro del potencial de acción, ocurren otros mecanismos electrofisiológicos; ellos son:
Figura 5. Fase de potencial de reposo (fase cuatro):
restitución electrolítica a través de la bomba sodio potasio ATPasa.
Refractariedad de la membrana
Se relaciona con el tiempo de recuperación de la excitabilidad de la membrana celular. En las células con
potenciales de acción de respuesta rápida, esta propiedad se relaciona con el comportamiento de los canales
del sodio. Cuando el canal pasa de inactivo al estado
de reposo, la célula es excitable y esto ocurre al final
22
Libro de Electrocardiografía
de la fase tres. Cuando la compuerta H está cerrada, el canal se halla en período refractario absoluto,
que equivale a las fases cero, uno, dos y principio de la
tres. Cuando éste comienza a abrirse viene el período
refractario relativo, que equivale a la parte media de la
fase tres, lo que implica que un estímulo supraumbral
puede despolarizar la célula. Cuando la compuerta H
está abierta y la M cerrada, se dice que el canal está
en reposo y es allí cuando se puede despolarizar con un
estímulo umbral, lo cual sucede al final de la fase tres y
durante toda la fase cuatro.
A
B
Potenciales de acción de respuesta lenta
Se encuentran en el nodo sinusal y en el tejido de unión
AV (nodo AV). En el potencial de respuesta lenta la fase
0 posee ascenso lento (ingreso de calcio por canales
lentos) y no hay fases uno y dos. La fase tres es de
repolarización tardía y ocurre por la salida de calcio, y
la fase cuatro del potencial de acción es la más importante, debido a que es la encargada de la automaticidad
normal la cual está dada por el ingreso de iones positivos (calcio y sodio) hasta llegar al potencial umbral.
Ésta es la fase de despolarización diastólica (Figura 6A).
Para resumir los rasgos y diferencias, es preciso recordar que las células con potenciales de acción de
respuesta rápida, poseen un potencial de reposo de
-80 a -90 mV, dependen del sodio para su activación,
tienen velocidad de conducción rápida y no poseen automatismo. Las células con potenciales
de acción de respuesta lenta, poseen un
potencial de reposo de -50 a -60 mV,
dependen del calcio para su activación,
tienen velocidad de conducción lenta y
poseen automatismo (Figura 6B).
Automaticidad
El automatismo es la propiedad que poseen algunas células cardíacas de iniciar
un potencial de acción en forma espontánea. La automaticidad depende de la
fase cuatro del potencial de acción; las
células que tienen mayor automaticidad
son las del nodo sinusal y su frecuencia
de despolarización constituye la frecuencia cardíaca. La despolarización normal
del nodo sinusal produce una frecuencia
cardíaca entre 60 y 100 lpm. Luego, en
orden descendente de automatismo, se
Figura 6. Diferencia de potenciales de acción entre
célula marcapaso (A) de respuesta lenta y una de respuesta rápida o contráctil (B).
Figura 7. Variación del potencial de acción de acuerdo con el origen.
23
Capítulo 3 - Electrofisiología cardíaca I
produce la despolarización del tejido de unión que genera una frecuencia cardíaca entre 40 y 60 lpm y se le
denomina ritmo del tejido de la unión. Luego vienen las
ramas izquierda y derecha y, por último, las fibras de
Purkinje con una frecuencia menor a 40 lpm (Figura 7).
Lecturas recomendadas
8.
Duque M, Uribe W. Génesis de las arritmias cardiacas. En: Tópicos Selectos en Enfermedades Cardíacas
y Vasculares. Estado del Arte. Editorial Colina; 2006.
p. 390-401.
9.
Duque M, Uribe W, Medina E. Principios de electrofisiología. En: Cardiología, 1a. Edición, Eds: Ricardo
Rozo, Alonso Merchán, Jaime Calderón, Margarita
Blanco, Mauricio Pineda, Daniel Charria, Sebastián Vélez. Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología;
1999. p. 331-336.
1.
Arango J. Configuración electrocardiográfica y nomenclatura. En: Manual de electrocardiografía. Medellín:
Fondo editorial CIB; 2003. p. 3-11.
10. Goldschlager H. Conduction disorders and cardiac pacing. Current diagnosis and teatment in cardiology.
Editorial McGraw-Hill; 2003. p. 292-323.
2.
Berne AM, Elizari, PC. Arritmias cardiacas, fundamentos celulares y moleculares, diagnóstico y tratamiento.
Bogotá; Editorial Panamericana; 2003. p. 144-177.
3.
Chou TC. Normal electrocardiogram. In: Electrocardiography in clinical practice: adult and pediatric. WB.
Saunders; 1994.
11. Gutierrezdepiñeres O, Duque M, Matiz H, Uribe W,
Medina E. Electrofisiología celular y arritmias cardíacas: del trazado al paciente. Bogotá: Editorial Distribuna; 2006. p. 1-61.
4.
Duque M. Capítulo 20 Electrofisiología, arritmias
y sistema de estimulación cardiaca. En: Fundamentos de Medicina, Cardiología. Quinta edición. Autores: Hernán Vélez, William Rojas, Jaime Borrero,
Jorge Restrepo: Editorial CIB; Medellín; 1997. p. 307-355.
5.
Duque M. Electrocardiografía. En: Fundamentos de
Medicina, Cardiología. Quinta edición, Autores: Hernán Vélez, William Rojas, Jaime Borrero, Jorge Restrepo. Medellín: Editorial CIB; 1997. p. 59-73.
6.
Duque M, Marín J. Arritmias: clasificación, diagnóstico y enfoque inicial”. En: Tópicos Selectos en Enfermedades Cardíacas y Vasculares 2006. Estado del
Arte. Editorial Colina; 2006. p. 402-410.
7.
Duque M, Medina E, Uribe W. Arritmias cardíacas.
En: Arritmias: clasificación, diagnóstico y enfoque inicial. Bogotá: Editorial Legis SA. p. 806-811.
12. Levi D. Cardiovascular physiology. Editorial Mosby;
2000. p. 23-32.
13. Matiz H, Gutiérrez O. Aspectos de anatomía y fisiología
de aplicación a al electrocardiografía. En: electrocardiografía básica del trazado al paciente. Bogotá: Editorial Kimpress; 1999.
14. Mirvis D Goldberger A. Electrocardiografía. Braunwald
Cardiology. Editorial Marbán; 2004.
15. Olgin J, Zipes D. Arritmias específicas, diagnóstico y tratamiento. Cardiología. Volumen 2, Edición
6, 2004 Editorial Marbán; 997-1072.
16. Uribe W, Duque M, Medina E. Arritmias cardíacas.
En: Taquicardias de complejo QRS ancho. Bogotá: Editorial Legis SA. p. 852-860.
17. Uribe W, Duque M, Medina E. Electrocardiografía y
arritmias. Primera edición, PLA Export Editores;
2005.
24
Capítulo 4
3
Electrofisiología cardíaca II
Boris E. Vesga A., MD.
Leyes fundamentales de la electrocardiografía
Todo el fenómeno eléctrico de despolarización y repolarización cardíaca puede estudiarse por medio de
la teoría vectorial. En este aspecto, los vectores representan la magnitud, la dirección y el sentido de
la corriente eléctrica que se produce en el corazón.
Para el estudio vectorial de la activación eléctrica del corazón, se requiere, en primera instancia,
conocer las leyes fundamentales de la electrocardiografía, las cuales se presentan a continuación.
Leyes para la despolarización
• El vector de despolarización se representa con una flecha, cuya cabeza es positiva y su cola negativa.
• La despolarización se da de endocardio a epicardio.
• La despolarización genera ondas agudas, de corta duración, las cuales son redondeadas a nivel au-
ricular y picudas a nivel ventricular, dependiendo de la velocidad de conducción de cada estructura.
• Cuando se explora desde un plano, como el que se forma por las derivaciones bipolares (DI - DII
- DIII), los vectores que lleven el mismo sentido y orientación que el plano que explora, registrarán
ondas positivas. Igualmente, los vectores que lleven el sentido opuesto, registrarán ondas negativas. Consecuentemente, un vector perpendicular al plano que explora registrará una onda bifásica, positiva y negativa (Figura 1).
Figura 1. Formación de las ondas en las derivaciones
bipolares.
25
Capítulo 4 - Electrofisiología cardíaca II
• Cuando se explora desde un punto, como es el caso
de las derivaciones unipolares de los miembros (aVR,
aVL, aVF) o las precordiales, entonces, los vectores que se acerquen al sitio de exploración registrarán ondas positivas y las que se alejen lo harán en
forma negativa; cuando se cumplen ambos requisitos la onda será bifásica (Figura 2).
• La primera es la despolarización auricular derecha,
la cual genera un vector hacia abajo, adelante y, en
forma discreta, a la derecha.
• La segunda es la despolarización de la cara anterior
de ambas aurículas, que produce un vector con un
sentido hacia adelante, abajo y a la izquierda.
• La tercera corresponde a la aurícula izquierda, cuyo
vector se dirige hacia la izquierda, hacia atrás y hacia
abajo.
El vector que resulta de estos tres eventos tendrá las
siguientes características: de arriba hacia abajo, de derecha a izquierda y de atrás hacia adelante. La manifestación eléctrica de este vector es onda P (Figura 3).
Figura 2. Formación de las ondas en las derivaciones
unipolares.
Leyes para la repolarización
• El vector de repolarización se inscribe como una flecha de cabeza negativa y cola positiva.
Figura 3. Despolarización auricular.
Vector de despolarización auricular representado por
la onda P.
• La repolarización a nivel ventricular se hace de epicardio a endocardio.
Despolarización del nodo
aurículo-ventricular
Después de la despolarización auricular, el impulso eléctrico llega al nodo aurículo-ventricular, en donde la señal eléctrica presentará un retardo fisiológico, debido a
que este nodo muestra una organización laberíntica de
sus fibras, las cuales, adicionalmente, tienen un período de repolarización más prolongado. Este retardo en
el trazado electrocardiográfico se manifiesta como una
línea isoeléctrica llamada segmento PR (Figura 4).
• El fenómeno de repolarización dibuja ondas suaves,
de mayor prolongación como es el caso de la onda T.
• Cuando a cualquier electrodo se le acerque el vector
de repolarización, el registro inscribirá una onda negativa.
• Cuando a cualquier electrodo se le aleje el vector de
repolarización, la inscripción mostrará una onda positiva.
Proceso de la activación
eléctrica del corazón
Despolarización auricular
El impulso eléctrico se origina en el nodo sinoauricular
y viaja de manera simultánea por los tractos internodales, despolarizando a su paso las aurículas. Esta activación puede descomponerse en tres eventos:
Figura 4. Despolarización del nodo aurículo-ventricular
representado por el segmento PR.
26
Libro de Electrocardiografía
a su pequeña magnitud y a que su ocurrencia es simultánea a la despolarización ventricular (Complejo QRS).
Despolarización ventricular
Al salir del nodo aurículo-ventricular, el impulso se dirige
por el tronco común del haz de His, hacia la bifurcación
donde se forman la rama derecha y la izquierda, que en
su respectivo ventrículo, de manera casi simultánea, alcanzan las fibras de la red de Purkinje, y así se produce
la despolarización de la masa muscular ventricular.
Este proceso a nivel ventricular tiene como característica que el músculo subepicárdico se repolariza primero
que el subendocárdico, lo cual hace que la repolarización se haga de epicardio a endocardio.
Este fenómeno eléctrico tendrá su representación
en un vector de cabeza negativa y cola positiva, cuyo
sentido es de izquierda a derecha, de abajo a arriba y
de adelante a atrás, y se representa como la onda T
(Figura 6).
La despolarización de la gran masa ventricular, genera
tres grandes vectores, los cuales se representan en
el trazado electrocardiográfico por el complejo QRS
(Figura 5).
Figura 5. Despolarización ventricular.
Vector 1: despolarización septal.
Vector 2: despolarización de la masa ventricular.
Vector 3: despolarización posterior basal.
Figura 6. Repolarización ventricular.
Vector de repolarización ventricular representado por
la onda T.
El primer vector corresponde a la despolarización del
septum interventricular y presenta una dirección hacia
adelante, abajo y a la derecha. El segundo vector se
relaciona con la activación de la pared libre de los ventrículos. Por el mayor tamaño de la masa ventricular
izquierda, el vector resultante se dirige hacia la izquierda, adelante y hacia abajo. El tercer vector se produce
al activar las paredes posteriores de los ventrículos y
la porción más elevada del tabique interventricular, con
una magnitud pequeña y con dirección hacia la derecha,
arriba y atrás.
En ocasiones, se observa una onda de menor tamaño
que sigue a la onda T y que presenta la misma tendencia
eléctrica. Ésta se conoce como onda U, es visible, principalmente en las derivaciones electrocardiográficas
V3 y V4 y se cree que corresponde a la repolarización
tardía del sistema de Purkinje (Figura 6).
Génesis del electrocardiograma
con base en el potencial de acción
Luego de lo anterior, se inscribe un nuevo segmento
conocido como el segmento ST, el cual representa el
momento de total despolarización ventricular.
El trazo electrocardiográfico de los ventrículos, puede
considerarse como la diferencia algebraica del potencial
de acción de las dos capas del miocardio: endocardio y
epicardio (potencial de acción endocardio - potencial de
acción epicardio), los cuales a su vez son el promedio
de los potenciales de acción de todas las células subendocárdicas y subepicárdicas. La duración del potencial
de acción subendocárdico es mayor que la del subepi-
Repolarización
La repolarización es un fenómeno que se presenta en
todas las células previamente estimuladas, y como todo
fenómeno eléctrico también será registrado en el electrocardiograma. La repolarización de las aurículas es un
fenómeno que estará enmascarado en el trazado debido
27
Capítulo 4 - Electrofisiología cardíaca II
cárdico, debido a que es el primero que se despolariza
y el último en repolarizarse. Si se utiliza este modelo se
pueden extrapolar los potenciales de acción al trazado
electrocardiográfico de la siguiente forma (Figura 7):
La onda T positiva que es asimétrica (ascenso más lento
que el descenso) es el resultado de la ausencia de paralelismo en la fase tres de ambos potenciales de acción,
siendo el final de la onda T correspondiente al final de la
fase tres del potencial de acción subendocárdico.
La línea isoeléctrica posterior a la onda T que corresponde a la diástole eléctrica ventricular, está dada por
la existencia en la fase cuatro (nivel eléctrico de reposo) de los dos potenciales de acción, y su relación
algebraica es de cero.
Lecturas recomendadas
Figura 7. Relación entre el potencial de acción y el
electrocardiograma.
Línea gruesa: potencial de acción subendocárdico.
1.
Arango JJ. Manual de electrocardiografía. Cuarta edición. Medellín: Corporación para Investigaciones Biológicas; 1996. p. 141-65.
2.
Bisteni A. El proceso de recuperación ventricular. En:
Bisteni A, ed. La lesión y la isquemia miocárdica. México D.F.: La prensa médica mexicana; 1976. p. 10-2.
3.
Duque M, Marín J. Arritmias: clasificación, diagnóstico y enfoque inicial”. En: Tópicos Selectos en Enfermedades Cardíacas y Vasculares 2006. Estado del Arte.
Editorial Colina; 2006. p. 402-410.
4.
Duque M, Uribe W. Génesis de las arritmias cardiacas. En: Tópicos Selectos en Enfermedades Cardíacas
y Vasculares. Estado del Arte. Editorial Colina; 2006.
p. 390-401.
5.
Duque M, Uribe W. Génesis de las arritmias cardíacas. En: Tópicos Selectos en Enfermedades Cardíacas
y Vasculares. Estado del arte. Editorial Colina; 2006.
p. 390-401.
6.
Duque M, Medina E, Uribe W. Arritmias cardíacas. En:
Arritmias: clasificación, diagnóstico y enfoque inicial.
Bogotá: Legis SA. p. 806-811.
7.
Duque M, Uribe W, Medina E. Principios de electrofisiología. En: Cardiología, 1a. Edición. Eds: Ricardo Rozo,
Alonso Merchán, Jaime Calderón, Margarita Blanco,
Mauricio Pineda, Daniel Charria, Sebastián Vélez. Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología;1999. p.
331-336.
8.
Duque M. Electrocardiografía. En: Fundamentos de
Medicina, Cardiología. Quinta edición, Eds: Hernán
Vélez, William Rojas, Jaime Borrero, Jorge Restrepo.
Medellín: CIB; 1997. p. 59-73.
9.
Duque M. Electrofisiología, arritmias y sistema de estimulación cardíaca. En: Fundamentos de Medicina,
Cardiología. Quinta edición. Eds: Hernán Vélez, William
Rojas, Jaime Borrero, Jorge Restrepo. Medellín: CIB;
1997. p. 307-355.
Línea delgada: potencial de acción subepicárdico.
El electrocardiograma corresponde a la diferencia algebraica (subendocárdico - subepicárdico). Modificada
de Bisteni.
• La onda R es el resultado de la fase cero del poten-
cial de acción subendocárdico.
• El punto J, el cual marca el final del complejo QRS
y el inicio del segmento ST, es resultado del final de
la fase 1 del potencial de acción subepicárdico.
10. Goldschlager N, Goldman MJ. Principios de electrocardiografía clínica. Décima edición. México D.F.: Editorial
Manual Moderno S.A de C.V.;1992. p. 11-4.
• El segmento ST, que representa el momento de total
despolarización, está dado por la presencia de ambos
potenciales en la fase dos (potencial eléctrico en
cero), lo cual algebraicamente produce una línea isoeléctrica.
11. Gutierrezdepiñeres O, Duque M, Matiz H, Uribe W,
Medina E. Electrofisiología celular y arritmias cardíacas: del trazado al paciente. Bogotá: Editorial Distribuna; 2006.
28
Libro de Electrocardiografía
12. Matiz H, Gutiérrez O. Electrocardiografía clínica aplicada. Primera edición. Santafé de Bogotá: Fundación
Escuela Colombiana de Medicina; 1991. p. 13-9.
15. Vesga BE, Chaves AM, Lindarte MA, Sanabria CL, Melo
G, León-S FE. Fundamentos de electrocardiografía clínica. MedUNAB 1998; 1: 61-7.
13. Uribe W, Duque M, Medina E. Electrocardiografía
y arritmias. Primera edición. PLA Export Editores;
2005.
16. Vesga BE, Sanabria CL, Cabrales M. Electrofisiología
cardiovascular y neurocardiología. En: Cardiología. Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología; 2006.
14. Uribe W, Duque M, Medina E. Arritmias cardíacas. En:
Taquicardias de complejo QRS ancho. Bogotá: Legis
SA. p. 852-860.
17. Vesga BE. Electrofisiología cardíaca. En: Chaves AM,
Vesga BE, eds. Electrocardiografía Clínica. Bucaramanga: Publicaciones UIS; 1999.
29
Capítulo 5
3
Interpretación
del electrocardiograma
normal en el adulto
Boris E. Vesga A., MD.; Manuel A. Lindarte C., MD.;
Guillermo Páez L., MD.
Fundamentos para la toma e interpretación
de un electrocardiograma
Como todo procedimiento diagnóstico, la solicitud de realización de un electrocardiograma debe contener como mínimo un resumen de los datos de identificación y de la historia clínica del paciente. En el
momento previo a la toma del electrocardiograma, es necesario establecer empatía con el paciente,
tranquilizarle y explicarle el procedimiento y la ausencia de riesgo que éste implica.
Papel electrocardiográfico
El tipo de papel utilizado por el electrocardiógrafo, tiene como característica su sensibilidad al calor;
es decir, el trazado no se realiza con tinta, sino por la impresión que deja una aguja caliente sobre
el papel térmico. Además, la superficie de este papel es milimetrada y los espacios entre cada cinco
milímetros sobresalen gracias a una línea gruesa (Figura 1).
Figura 1. El papel electrocardiográfico y sus medidas estándar.
31
Capítulo 5 - Interpretación del electrocardiograma normal en el adulto
En el electrocardiograma se debe consignar la siguiente
información: nombre del paciente, edad, género, número de historia clínica, fecha y hora de toma.
• Las “alteraciones en la línea de base” por cambios
respiratorios, especialmente en la hiperventilación.
• Los “mordiscos en la línea de base” por temblor
La estandarización del trazado electrocardiográfico se
realiza con base en dos variables: la velocidad y el voltaje. La velocidad se mide en el eje horizontal y se fija
de manera estándar para que corra a 25 mm/s. A esta
velocidad, cada milímetro corresponde a 0,04 s y un
espacio de cinco milímetros corresponde a un tiempo
de 0,2 s (Figura 1).
muscular.
• Las “pérdidas de foco” por movimientos de los
miembros o por llanto, en los casos pediátricos.
Ubicación de los electrodos
Las superficies cutáneas donde se ubicarán los electrodos deben asearse con sustancias tales como alcohol,
de modo que eliminen la grasa de la piel, que puede
actuar como aislante eléctrico.
El voltaje se mide en el eje vertical y la calibración del
aparato se deja para que un milivoltio (mV) mueva la
aguja registradora diez milímetros; de acuerdo con lo
anterior un milímetro corresponde a 0,1 mV (Figura 1).
En los casos en los que las ondas son altas y salen del
papel, la graduación del voltaje se puede reducir a cinco milímetros por milivoltio cuando la magnitud de los
complejos es amplia.
En la actualidad, la mayoría de los equipos poseen electrodos con nomenclatura de colores, similar a la de los
semáforos, para facilitar su ubicación en los miembros,
o en su defecto están dotados de abreviaturas en Inglés que indican su respectiva ubicación (Tabla 1). Los
electrodos de los miembros deben ubicarse de manera
simétrica en las cuatro extremidades.
Calidad de la toma
del electrocardiograma
En muchas ocasiones existen dificultades para obtener
un buen trazado. No obstante, las interferencias son un
problema que puede corregirse fácilmente (Figura 2).
Entre éstas las más frecuentes son:
Tabla 1
Patrones para la ubicación
de los electrodos de los miembros
Posición
Electrodos
Color
Sigla
Miembro superior derecho Rojo
RA (right arm)
Miembro superior izquierdo Amarillo
LA (left arm)
Miembro inferior derecho Negro
RL (right leg)
Miembro inferior izquierdo Verde
LL (left leg)
Los que se localizan en el precordio (Figura 3) se ubicarán progresivamente desde la parte medial hasta la
zona lateral izquierda del tórax (Tabla 2).
Derivaciones electrocardiográficas
Las derivaciones electrocardiográficas son los diferentes registros de la actividad eléctrica del corazón, lo cual
se obtiene mediante una serie de electrodos que se
ubican según normas preestablecidas. Esta actividad se
capta mediante un galvanómetro, se procesa a través
de un amplificador y se envía a un sistema de registro.
Figura 2. Representación de algunas interferencias en
el trazado electrocardiográfico.
• La presencia de “líneas en empalizada” por inter-
ferencia eléctrica, la cual se debe a que el equipo
comparte el tomacorriente con otro aparato.
Las derivaciones pueden ser unipolares o bipolares: las
unipolares registran la diferencia de potencial entre un
punto del cuerpo y otro punto llamado centro eléctrico;
• Los “saltos en la secuencia” o “el borramiento” del
trazado por la pérdida de contacto de un electrodo.
32
Libro de Electrocardiografía
geométrica convencional, porque los dos
cuadrantes inferiores se representan en
forma positiva, mientras que los dos superiores de manera negativa (Figura 5).
Figura 3. Tórax en el que se indica la ubicación de los electrodos
precordiales.
Derivaciones bipolares
La derivación DI se obtiene al tomar el
registro entre los electrodos ubicados
en el miembro superior derecho y en el
miembro superior izquierdo. El dipolo tiene como electrodo negativo el derecho y
como positivo el izquierdo, y su eje de circunferencia está entre “0° a 180°” (Figura 6).
Tabla 2
Patrones para la ubicación
de los electrodos del precordio
Electrodo
Ubicación
Espacio intercostal
Línea
V1 Cuarto
Paraesternal derecha
V2 Cuarto
Paraesternal izquierda
V3Punto medio entre V2 y V4
V4 Quinto
V5 Línea horizontal
a nivel de V4
Media clavicular
Axilar anterior
izquierda
Figura 4. Esquema de corte de los planos frontal y
horizontal.
V6 Línea horizontal Axilar media
a nivel de V4
izquierda
las bipolares registran el potencial que se obtiene entre
dos puntos del cuerpo.
Las derivaciones según el plano anatómico que registren se dividirán en las del plano frontal y en las del
plano horizontal.
Derivaciones del plano frontal
El plano frontal es aquel que muestra en el individuo un
corte de arriba hacia abajo (Figura 4). En este plano se
ubican las derivaciones bipolares estándar de Einthoven
(DI, DII, DIII), así como las unipolares amplificadas de
los miembros desarrolladas por Wilson y Goldberger
(aVR, aVL, aVF).
Figura 5. Circunferencia con la representación de la
nomenclatura para denominar el sentido de los ejes
eléctricos.
La derivación DII es el registro que se obtiene entre
el electrodo negativo ubicado en el miembro superior
derecho y el electrodo positivo ubicado en el miembro
inferior izquierdo. Su eje está entre “60° a -120°”
(Figura 7).
Este plano se esquematiza en una circunferencia, donde
las derivaciones tienen un diferente ángulo de representación. Como elemento adicional los grados de circunferencia tienen una diferencia con la nomenclatura
33
Capítulo 5 - Interpretación del electrocardiograma normal en el adulto
grar este efecto, se hace necesario ubicar un electrodo de potencial cero, lo cual se obtiene mediante el
mecanismo de Wilson que consiste en la unión de los
demás electrodos de las extremidades, haciendo que
sus fuerzas se anulen. Sin embargo, por el mecanismo
de amplificación diseñado por Goldberger, se construyeron las derivaciones unipolares ampliadas, de ahí la
letra “a” minúscula en su denominación. En conclusión,
el electrodo positivo es el explorador y el negativo está
conformado por la unión de los otros dos electrodos
exploradores en la central eléctrica de Wilson.
Figura 6. Ubicación de los electrodos y eje de las derivaciones frontales: DI.
En la derivación aVR, el electrodo del miembro superior
derecho es el positivo, mientras que el polo negativo
será la unión del miembro superior izquierdo con los
miembros inferiores. El eje está entre “30° y -150°”
(Figura 9).
Figura 7. Ubicación de los electrodos y eje de las derivaciones frontales: DII.
La derivación DIII mide la corriente entre el electrodo
negativo en el miembro superior izquierdo y el electrodo positivo en el miembro inferior izquierdo. El eje se
encuentra entre “120° y -60°” (Figura 8).
Figura 9. Ubicación de los electrodos y eje de las derivaciones frontales: aVR.
La derivación aVL tiene como electrodo positivo el que
se ubica en el miembro superior izquierdo, mientras
que el polo negativo será la unión del miembro superior
derecho con los miembros inferiores. El eje está entre
“-30° y 150°” (Figura 10).
Figura 8. Ubicación de los electrodos y eje de las derivaciones frontales: DIII.
Derivaciones unipolares
Estas derivaciones miden la fuerza eléctrica absoluta
de un electrodo positivo único en el cuerpo. Para lo-
Figura 10. Ubicación de los electrodos y eje de las
derivaciones frontales: aVL.
34
Libro de Electrocardiografía
En la derivación aVF el electrodo positivo se encuentra
en el miembro inferior izquierdo, mientras que el polo
negativo será la unión de los miembros superiores y
el miembro inferior derecho. El eje está entre “-90°y
90°” (Figura 11).
Figura 12. Representación del triángulo de Einthoven.
Figura 11. Ubicación de los electrodos y eje de las
derivaciones frontales: aVF.
Regiones exploradas
Todas las derivaciones del plano frontal pueden representarse en un triángulo equilátero, el cual se conoce
como triángulo de Einthoven, en cuyo centro se halla el
cero eléctrico (Figura 12). Si las derivaciones bipolares
y unipolares se transportan a un plano cartesiano, se
tendrá un sistema hexoaxial, al cual, si le ubica el corazón en el centro (Figura 13), será fácil correlacionar la
ubicación de cada derivación y la parte del corazón que
se observa (Tabla 3). Otro elemento de importancia de
este eje es que permite la localización del eje eléctrico
del corazón con base en la determinación de las perpendiculares a las derivaciones que tengan complejos
QRS isobifásicos).
Figura 13. Representación del sistema hexoaxial.
Note en el sistema hexoaxial la existencia de perpendicularidad entre DI y aVF, DII y aVL, DIII y aVR.
Regiones exploradas: parte alta de la pared del ventrículo izquierdo por aVL, parte media por DI, pared diafragmática por DII - DIII - aVL, cavidades derechas por
aVR.
Tabla 3
Regiones exploradas por las derivaciones del plano frontal
Sitio de exploración
Porción
Derivación
DI
0° a 180°
Eje
Ventrículo izquierdo
Media
aVF
DII
60° a -120°
Pared diafragmática
Izquierda
aVL
DIII
120° a -60°
Pared diafragmática
Central
aVR
aVR
30° a -150°
Corazón derecho
Cavidades
DIII
aVL
-30° a 150°
Ventrículo izquierdo
Alta
DII
aVF
-90° a 90°
Pared diafragmática
Central
DI
35
Perpendicular
Capítulo 5 - Interpretación del electrocardiograma normal en el adulto
Derivaciones del plano horizontal
El plano horizontal, como su nombre lo indica, es el que
hace un corte horizontal del sujeto a nivel del tórax
(Figura 4). Los potenciales eléctricos de estas derivaciones llamadas precordiales, se recogen por medio de
los electrodos ubicados en la región anterior del tórax
(Figura 3).
Las derivaciones precordiales registran la actividad de
la parte anterior e izquierda del plano horizontal (Figura
14). Las zonas cardíacas exploradas por las derivaciones
precordiales corresponden a la cara anterior, el septum
interventricular y la parte baja de la pared libre el ventrículo izquierdo (Tabla 4).
Figura 14. Zonas del corazón exploradas por las derivaciones precordiales y progresión de la onda R.
Vector 1: septal, vector 2: masa ventricular, vector 3:
posterior basal.
Regiones exploradas: pared anteroseptal por V1 - V2
- V3, ápex cardíaco por V4, parte inferior de la pared
libre del ventrículo izquierdo por V5 - V6.
Note el aumento progresivo del tamaño de la onda R y
de forma inversa la disminución de la onda S.
Otras derivaciones
Derivaciones precordiales adicionales
Las derivaciones precordiales adicionales sirven para
tener una mejor visión sobre los daños en la cara posterior del corazón; las posiciones auxiliares son:
• V7: ubicada en la línea horizontal de V4 con la línea
Tabla 4
Regiones exploradas
por las derivaciones del plano horizontal
axilar posterior.
• V8: ubicada en la línea de V4 con la línea externa de
la escápula.
• V9: ubicada en la línea de V4 con la línea paraverte-
bral izquierda.
Derivaciones precordiales derechas
Las derivaciones precordiales derechas se utilizan en
casos de corazones con ejes desviados hacia la derecha
o dextrocardias. En su nomenclatura se agrega la consonante erre (R), por ejemplo V3R – V4R; su ubicación
es de forma inversa a las precordiales estándar, pero
dirigiéndose de medial a lateral en hemitórax derecho.
Derivaciones esofágicas
Derivación
Sitio de exploración
V1
Pared anterior
Porción alta del septum
interventricular
V2
Pared anterior
Porción media del septum
interventricular
V3
Pared anterior
Porción baja del septum
interventricular
V4
Pared anterior
Ápex cardíaco
V5
Parte baja de la pared libre
del ventrículo izquierdo
V6
Parte baja de la pared libre
del ventrículo izquierdo
Las derivaciones esofágicas se toman a través de un
catéter con un electrodo explorador que se introduce
por vía transesofágica. Su objetivo es observar de forma magnificada la actividad de las aurículas (en casos
de arritmias auriculares) y visualizar trastornos de la
cara posterior (en infartos agudos).
las aurículas, E30 a nivel de la unión aurículo-ventricular y E50 en la parte posterior baja del ventrículo
izquierdo.
La ubicación de las derivaciones esofágicas depende de
la distancia en centímetros a partir de la arcada dental.
Por ejemplo, E20 visualiza a nivel de la parte media de
Esta es una derivación torácica bipolar cuya importancia
radica en la mejor visualización de la actividad auricular,
por lo cual es útil en el diagnóstico diferencial de las
Derivación de Lewis
36
Libro de Electrocardiografía
taquiarritmias. Para su construcción es necesario que
el electrodo del miembro superior derecho se ubique en
el segundo espacio intercostal con línea paraesternal
derecha y el electrodo del miembro superior izquierdo
se coloque en el cuarto espacio intercostal con línea
paraesternal derecha.
Frecuencia cardíaca
Para la determinación de la frecuencia cardíaca en un
trazado electrocardiográfico existen varios métodos.
Método de los 1.500
Si se tiene en cuenta que el papel corre a una velocidad
estándar de 25 milímetros en un segundo, en 60 segundos habrá recorrido 1.500 mm. Aplicando una regla
de tres simple, se divide 1.500 entre la distancia en
milímetros tomada entre dos ondas R (RR).
Bases para la interpretación de un
trazado electrocardiográfico
Para la lectura e interpretación de un trazado electrocardiográfico, es necesario tener un ordenamiento
lógico, que permita emitir un diagnóstico de manera
racional. El orden propuesto es el siguiente: ritmo,
frecuencia, eje eléctrico, onda P, intervalo PR, onda
Q, complejo QRS, segmento ST, onda T, intervalo QT
y onda U.
FC = 1500
RR
Por ejemplo, en el trazado electrocardiográfico de la figura 15, la distancia entre una onda R y la subsiguiente, es de 23 cuadritos de un milímetro; la frecuencia
se obtendría así:
Ritmo
Como primer punto hay que determinar si el ritmo es
regular o no.
FC = 1500 =65
23
La frecuencia cardíaca calculada es de 65 latidos por
minuto.
Regular
La distancia entre las ondas será idéntica y el origen del
ritmo puede ser sinusal, nodal o ventricular.
Cuando el ritmo es sinusal (frecuencia cardíaca entre
60 y 100 por minuto), existen las siguientes características: la onda P antecede a todos los complejos QRS
en todas las derivaciones y es positiva en la derivación
DII; el intervalo PR es normal (0,12 s - 0,21 s). El ritmo
nodal tiene frecuencias entre 40 y 59 latidos por minuto, mientras que el ventricular o idioventricular es regular y sus frecuencias son inferiores a 40 latidos por
minuto. Estos dos últimos se caracterizan por la ausencia de la onda P o la disociación con los complejos QRS.
El ritmo ventricular cursa con morfología de bloqueo de
rama y sus complejos pueden ser muy aberrados.
Figura 15. Método de los 1.500 para el cálculo de la
frecuencia cardíaca.
Método estándar
En el método estándar el elemento clave es la utilización
de la cuadrícula, tomando como indicador de medida la
línea gruesa ubicada cada cinco milímetros. Se toma un
complejo QRS en el cual coincida la espiga de la onda R
con la línea gruesa y se cuenta el número de casillas de
cinco milímetros hasta encontrar el siguiente QRS de la
misma derivación. Luego el valor de 300 se divide entre
el número de cuadros de cinco milímetros contados.
Irregular
La presencia de un ritmo irregular se asocia con eventos como arritmias sinusales, extrasístoles supraventriculares (auricular, nodal) o ventriculares, fibrilación
auricular, flutter auricular con bloqueo variable, marcapaso errante, fibrilación ventricular, bloqueo aurículoventricular de diferente grado, taquicardia supraventricular con diferentes grados de bloqueo AV, etc.
Por ejemplo, en el electrocardiograma de la figura 16,
la primera onda R cayó sobre la línea gruesa de cinco
37
Capítulo 5 - Interpretación del electrocardiograma normal en el adulto
Método del muestreo
El método del muestreo se utiliza cuando hay ausencia
de ritmo sinusal. Consiste en contar el número de complejos QRS en una misma derivación que aparecen en
75 mm (tres segundos) y multiplicar por 20:
FC = # QRS x 20
Por ejemplo, si en los tres segundos usted contabiliza
cuatro complejos QRS, la frecuencia se obtendría así:
Figura 16. Método estándar para el cálculo de la frecuencia cardíaca cuando el segundo complejo QRS coincide con una línea gruesa.
FC = 4 X 20 = 80
La frecuencia cardíaca calculada es de 80 latidos por
minuto.
milímetros y la segunda sobre la cuarta línea gruesa, la
frecuencia cardíaca se obtendría así:
Las anormalidades más frecuentes que pueden causar
trastornos en la frecuencia cardíaca se describen en
la tabla 5.
FC = 300 =75
4
Tabla 5
Causas de anormalidades de la frecuencia cardíaca
La frecuencia cardíaca calculada es de 75 latidos por
minuto.
La frecuencia es mayor de 100 latidos por minuto:
por taquicardia sinusal, extrasístoles, taquicardias
paroxísticas, fibrilación auricular o flutter auricular.
En la situación en la cual la segunda onda R no coincida
con una línea gruesa, como en la figura 17, se hace el
siguiente procedimiento:
La frecuencia es menor de 60 latidos por minuto:
por bradicardia sinusal, bloqueos aurículo-ventriculares o bloqueos sinoatriales.
• Se revisa entre qué valores de líneas gruesas quedó
la siguiente onda R. En el ejemplo quedó entre la de
75 y la de 100.
Hay que tener en cuenta que cuando la frecuencia
cardíaca sea normal (60 - 100 por minuto), pueda
deberse a un ritmo nodal rápido.
Eje eléctrico
Para la determinación del eje eléctrico del corazón se
debe tomar como referencia el sistema hexoaxial visto anteriormente, en donde las derivaciones del plano
frontal se ubican cada 30°. El eje se considera normal cuando se encuentra entre -30° y 110°; estará
desviado a la izquierda cuando esté entre -30° y -90°
y desviado a la derecha cuando esté entre +110° y
+180°. Finalmente, se considera la “zona de nadie”,
si está entre -90° y -180°, debido a que se desconoce
si la desviación es en extremo derecha o en extremo
izquierda (Figura 18).
Figura 17. Método estándar para el cálculo de la frecuencia cardíaca cuando el segundo complejo QRS no
coincide con una línea gruesa.
• Se calcula el valor en número de latidos de cada milímetro comprendido en el sector entre 75 y 100; en
el ejemplo será:
Valor =
Método de la sumatoria
de vectores
100-75
=5
5 milímetros
Para obtener el eje eléctrico del corazón, basta con
hacer la sumatoria de los vectores resultantes en DI,
DII y DIII. Para hallar el vector en cada derivación, es
necesario conocer su magnitud, dirección y sentido:
Cada milímetro tiene un valor de cinco latidos y la onda
R se encuentra a dos milímetros a la izquierda del valor
75, por lo cual la frecuencia será de 85 latidos por
minuto.
38
Libro de Electrocardiografía
Figura 18. Circunferencia con la representación de los
cuadrantes eléctricos
Nótese la distribución de los grados de circunferencia.
Eje normal de -30° a +110°, desviado a la derecha
entre +110° a +/-180°, desviado a la izquierda entre
-30° a -90°, zona de nadie entre -90° a +/-180°
Magnitud
Es restar a la magnitud en milímetros de las ondas positivas, la magnitud en milímetros de las ondas negativas
del complejo QRS en cada derivación.
Dirección
Es el eje que le corresponde a la derivación en el sistema hexoaxial.
Sentido
Si la sumatoria de las ondas es positiva se colocará en
la región positiva de la derivación y viceversa.
Para obtener el eje eléctrico basta con sumar los vectores resultantes de las tres derivaciones bipolares.
Figura 19. Método de la sumatoria de vectores para
el cálculo del eje eléctrico.
Por ejemplo, en las derivaciones bipolares de la figura
19, en A se calculan las magnitudes de la siguiente forma: en DI a los cinco positivos se le restarán los tres
negativos teniendo como resultado dos (5 – 3 = 2),
DII será de cuatro (5 – 1 = 4) y DIII será menos tres
(1 – 4 = -3). La dirección está dada en el sistema
hexoaxial para DI a 0°, DII a 60°, DIII a -60°. El sentido
en DI es positivo (2), DII positivo (4) y DIII negativo
(-3). Se grafican las magnitudes en el sistema hexoaxial.
Se realiza la sumatoria de los vectores de DI y DII, lo
cual da la resultante R1 (Figura 19 B). El vector resultante R1 se suma a DIII (Figura 19 C), lo que dará
la resultante final Rf indicando que el eje se encuentra
cercano a 0°.
Método de la derivación isobifásica
Esta metodología para hallar el eje eléctrico es más
sencilla que la anterior, y consiste en “tomar la derivación isobifásica” (sumatoria de las ondas igual a cero)
de las seis derivaciones frontales. Luego, en el sistema
hexoaxial se localiza el eje que cruza perpendicularmente esta derivación; en esta derivación perpendicular se
mira el sentido y hacia donde esté dirigido será considerado el eje cardíaco. Por ejemplo, en la figura 20
la derivación isobifásica es aVL, la derivación perpendicular es DII, y al ser esta de tendencia positiva el eje
estará a 60°.
39
Capítulo 5 - Interpretación del electrocardiograma normal en el adulto
Figura 20. Método de la derivación isobifásica para el
cálculo del eje eléctrico.
Figura 21. Método rápido para el cálculo del eje eléctrico.
Método rápido
Esta metodología para hallar el eje eléctrico es la más
sencilla, y consiste en revisar si la magnitud resultante
de DI es positiva o negativa, lo cual permite orientar la
búsqueda del eje en la mitad derecha o en la mitad izquierda. Luego, se revisa la derivación unipolar aVF que
de ser positiva orienta hacia los cuadrantes inferiores
y si es negativa hacia los superiores de la derecha “tomar la derivación isobifásica” (sumatoria de las ondas
igual a cero). Al entrecruzarlas se obtiene el cuadrante
donde se encuentra el eje eléctrico.
Tabla 6
Causas de desviación en el eje eléctrico
Desviación del eje hacia la izquierda
Puede ser normal hasta en el 10% de los casos,
y puede darse por rotación o desplazamiento del
corazón hacia la izquierda, hipertrofia ventricular
izquierda, bloqueo de la rama izquierda, hemibloqueo
anterior izquierdo, ostium primum (CIA).
Desviación del eje hacia la derecha
Es un hallazgo normal en lactantes e infantes hasta
los ocho años de edad, y puede darse por rotación
cardíaca a la derecha, hipertrofia ventricular derecha
o hemibloqueo posterior izquierdo.
Por ejemplo, en la figura 21 la derivación DI es de tendencia positiva, lo cual la ubica en el hemisferio derecho; al revisar aVF este es de tendencia positiva, indicando que el eje
se encuentra dentro del cuadrante
inferior derecho, dentro de la zona
del eje eléctrico normal.
Las anormalidades más frecuentes
que pueden causar variaciones en
el eje eléctrico se detallan en la
tabla 6.
Figura 22.
Trazado
electrocardiográfico
normal.
Onda P
La onda P representa la despolarización auricular y en condiciones
normales antecede a todos los
complejos QRS. Su morfología en general es simétrica,
excepto en V1 y V2 en donde puede ser isobifásica;
su conformación puede dividirse en dos componentes:
el ascenso corresponde al inicio de la despolarización
auricular derecha y su descenso al final de la despolarización auricular izquierda. Su duración oscila entre
0,08 y 0,1 s (dos cuadros y medio) y su altura no debe
exceder los 0,25 mV (dos cuadros y medio) (Figura 22).
40
Libro de Electrocardiografía
Si se ubicara el vector resultante de la despolarización
auricular dentro del triángulo de Einthoven, su eje se
hallaría entre 30 y 60 grados, por lo cual es positiva en
las derivaciones DI, DII, aVF, V3, V4, V5 y V6, negativa
en la derivación aVR y variable en las derivaciones DIII
y aVL (Figura 23).
Segmento PR
Un segmento corresponde a una línea isoeléctrica que
une dos ondas; el segmento PR está comprendido entre el final de la onda P y el inicio del complejo QRS.
Representa el paso de la señal eléctrica por el nodo
aurículo-ventricular y el haz de His, donde se da un retardo en la conducción. Su duración normalmente es de
0,1 s (Figura 22).
Intervalo PR
Un intervalo comprende una línea isoeléctrica y las ondas que lo delimitan. El intervalo PR va desde el inicio de
la onda P hasta el inicio del complejo QRS (Figura 22).
Su expresión representa el tiempo que toma el impulso
para viajar desde el nodo sinusal hasta las fibras musculares ventriculares. Su duración oscila normalmente
entre 0,12 s y 0,21 s en el adulto, lo cual depende del
tono simpático y de la frecuencia cardíaca basal; si la
frecuencia cardíaca está en 120 lpm un intervalo PR de
0,21 s sería alargado en este paciente, pero de manera
general los valores por encima de 0,21 s se denominan
“intervalo PR largo”, mientras que los menores a 0,12
s “intervalo PR corto”.
Figura 23. Triángulo de Einthoven con vector de despolarización auricular.
Note la positividad en la mayoría de las derivaciones
excepto en aVR (está detrás del vector) y en V1 el
isobifasismo (está perpendicular al vector).
Si están presentes los anteriores criterios de normalidad del intervalo PR, se debe pasar a revisar el
complejo QRS. Las anormalidades del intervalo PR más
frecuentes se enuncian en la tabla 8.
Si están presentes los anteriores criterios de normalidad de la onda P, se debe pasar a revisar el segmento
PR. Las anormalidades de la onda P más frecuentes se
describen en la tabla 7.
Tabla 7
Causa de anormalidades en la onda P
Tabla 8
Causas de anormalidades del intervalo PR
Onda P ausente: en casos de ritmos idioventriculares, nodales o de fibrilación auricular.
Intervalo PR prolongado: es causado por sobredosis digitálica o de cualquier fármaco que aumente la
conducción AV, trastorno de la conducción aurículo-ventricular de primer grado, hipokalemia, fiebre
reumática aguda, difteria, aterosclerosis u oclusión
de la arteria coronaria derecha.
Onda P pulmonar: es cuando la morfología de la onda
P es en tienda de campaña (picuda y con más de 2,5
mm de alto). Puede presentarse en estenosis de la
válvula tricúspide, hipertensión pulmonar y estenosis
de la válvula pulmonar.
Intervalo PR corto: se halla en los casos de ritmo
nodal o en síndromes de preexcitación como el de
Wolff-Parkinson-White.
Onda P mitral: se caracteriza por la presencia de
una mella en su parte superior; tiene un ancho mayor
de 2,5 mm y se presenta en casos de estenosis
de la válvula mitral, insuficiencia mitral y disfunción
diastólica del ventrículo izquierdo.
Intervalo PR variable: está presente en el fenómeno
de Wenckebach o en el marcapaso errante.
Intervalo PR disociado: ocurre en los bloqueos de
tercer grado o ritmos del tejido de unión.
Onda P invertida: puede deberse a ritmo nodal,
ritmo atrial bajo, dextrocardia y extrasístoles auriculares o nodales, o puede darse por la incorrecta ubicación de los electrodos de los miembros superiores.
Complejo QRS
El complejo QRS representa el proceso de despolarización ventricular y tiene un rango de duración entre
0,08 s y 0,10 s; máximo de 0,11 s (Figura 22). La
Ondas P múltiples: se dan en los casos de flutter
auricular, taquicardia auricular con bloqueo aurículoventricular u ondas P separadas por bloqueo intraauricular.
41
Capítulo 5 - Interpretación del electrocardiograma normal en el adulto
Vector de las paredes ventriculares
formación de cada una de sus ondas depende directamente de los vectores resultantes de la despolarización
de la masa ventricular (Figura 24).
El vector de las paredes ventriculares, de gran tamaño,
está dado por la sumatoria de los vectores resultantes de la despolarización de los dos ventrículos, pero
principalmente por el izquierdo que es el que más masa
posee, y toma una dirección hacia adelante, abajo y a la
izquierda. Si se dibuja este vector en el triángulo de Einthoven, representa la segunda onda del complejo QRS,
la cual es la de mayor tamaño (Figura 26).
Figura 24. Corazón con los vectores de despolarización ventricular.
Vector 1: septal, vector 2: masa ventricular izquierda,
vector 3: porción posterior basal.
Vector septal
El septum interventricular es la primera parte del ventrículo que se despolariza, por lo cual el vector tiene
una dirección hacia delante, hacia abajo y hacia la derecha. Si se dibuja este vector en el triángulo de Einthoven, representa la primera onda del complejo QRS
(Figura 25).
Figura 26. Triángulo de Einthoven con el vector de despolarización de las paredes ventriculares.
Haciendo el mismo análisis que en el vector anterior, la
resultante se dibuja en una línea más gruesa.
Vector de los segmentos basales
Este vector despolariza el músculo ventricular de la
zona posterior basal. Es más pequeño en comparación
con el anterior, con dirección hacia atrás, arriba y a la
derecha. Si se dibuja este vector en el triángulo de Einthoven, representa la tercera onda del complejo QRS
(Figura 27).
La resultante de este vector se dibuja en línea más
gruesa. Después de construir las resultantes de los
tres vectores, observe que un vector puede generar
una onda diferente en cada derivación.
Figura 25. Triángulo de Einthoven con el vector de despolarización septal.
La clave es observar el lugar donde se proyectan las
imágenes, si es en el componente positivo o negativo
de la derivación. En las DI - aVL la resultante es negativa al caer la proyección en el componente negativo de
la derivación, mientras que las derivaciones precordiales izquierdas son negativas porque observan la cola
del vector de despolarización. En DII - DIII - aVR - aVL la
proyección cae en el componente positivo. Las precordiales derechas observan la cabeza del vector.
Como puede verse en la figura 27, la morfología del
complejo QRS en las derivaciones aVL y DI es similar
(QRS); en las derivaciones DII - DIII y aVF también lo es
(RS), mientras que en aVR es diferente (rSR’). Esto se
justifica por la ubicación en el plano frontal de cada una
de las derivaciones.
42
Libro de Electrocardiografía
Figura 28. Progresión de la onda R en las derivaciones
precordiales.
Figura 27. Triángulo de Einthoven con el vector de despolarización de los segmentos basales.
Note el aumento progresivo del tamaño de la onda R y
de forma inversa la disminución de la onda S.
La nomenclatura de las ondas del complejo QRS ha sido
establecida de forma independiente del vector que represente; por ejemplo, el vector de las paredes ventriculares puede ser positivo o negativo dependiendo de
la ubicación del electrodo que registra. Con el fin de
tener un patrón común, se deben tener en cuenta unas
características para la denominación de las ondas del
complejo QRS.
tal y de 1 mV en el plano horizontal (Figura 22). En las
derivaciones precordiales, lo importante es observar la
progresión en el tamaño de la onda R desde V1 hasta
V6 (Figura 28).
Onda S
La onda S es la deflexión negativa que aparece posterior
a una onda R. Si existe otra onda negativa posterior, la
subsiguiente se denominará S prima (S’). En la situación en la cual no existan ondas positivas en el complejo
QRS, éste se denominará complejo QS.
Onda Q
La onda Q es la primera deflexión negativa del complejo
y debe preceder a cualquier onda positiva. Para poder
denominarla como onda Q normal, su duración debe ser
menor de 0,04 s y su voltaje no mayor de 0,2 mV, el
cual debe ser menor del 25% del tamaño de la onda R
(Figura 22).
Punto J
El punto J es el punto donde termina la última onda del
complejo QRS e inicia el segmento ST (Figuras 7 y 8).
Su importancia radica en que ayuda a la interpretación
electrocardiográfica del descenso (infradesnivel) o ascenso (supradesnivel) del segmento ST con respecto a
la línea de base, teniendo como patrón una oscilación
menor a un milímetro.
La onda Q que no cumpla los criterios descritos se
denomina onda Q patológica y puede ser anormal en
situaciones como infarto agudo del miocardio, embolia
pulmonar, hipertrofia ventricular derecha o izquierda,
miocardiopatías o defectos en el tabique IV.
Si están presentes los anteriores criterios de normalidad en el complejo QRS, se debe pasar a revisar el
segmento ST. Las anormalidades del complejo QRS más
frecuentes se muestran en la tabla 9.
Onda R
La onda R corresponde a la primera deflexión positiva
del complejo QRS; en los casos donde exista otra onda
positiva en el complejo, ésta se denominará R prima
(R’). Normalmente, su duración debe ser menor de
0,07 s y su voltaje varía entre 0,4 y 2,2 mV, siendo en
promedio de 0,5 mV en las derivaciones del plano fron-
Segmento ST
El segmento ST es el momento de la máxima despolarización de la musculatura ventricular. Se localiza desde
el final del complejo QRS hasta el inicio de la onda T
43
Capítulo 5 - Interpretación del electrocardiograma normal en el adulto
éste es predominantemente positivo, la onda T debe
ser positiva y si el complejo QRS es predominantemente negativo la onda T debe ser negativa; si no existe
este parámetro se le llama onda T invertida e implica
patología cardíaca. Las anormalidades en la onda T se
encuentran en la tabla 11 (Figura 29).
Tabla 9
Causas de anormalidades del complejo QRS
Complejo QRS ancho: por retardos en la conducción
intraventricular, bloqueos de rama, hiperkalemia, extrasístoles ventriculares, hipertrofias ventriculares,
quinidina, propafenona, etc.
Complejo QRS de bajo voltaje: en obesidad, infarto
agudo del miocardio, hipotiroidismo, trastornos
pericárdicos como derrame o pericarditis crónica
constrictiva, o alteraciones pulmonares como el
enfisema.
Tabla 11
Causas de anormalidades de la onda T
Onda T alta y picuda (base simétrica): se presenta
en hiperkalemia y derivaciones V2 - V3 posterior a un
infarto de cara posterior.
Complejo QRS de alto voltaje: en paredes torácicas
delgadas o en hipertrofias ventriculares.
Onda T invertidas: en isquemia subendocárdica,
pericarditis, hipokalemia, hipertrofia ventricular,
miocarditis, etc.
Cambios en la morfología del complejo QRS: en
empastamientos o mellas en bloqueos de rama o en
cor pulmonale agudo, configuración anormal en el infarto del miocardio, taquicardia ventricular, fibrilación
ventricular, flutter ventricular, alternancia eléctrica,
hiperkalemia, etc. En los procesos isquémicos antiguos las ondas son de tamaño mínimo, por lo cual se
llaman “ondas R embrionarias o amputadas”.
Onda T plana: en procesos isquémicos, hipotiroidismo, pericarditis, miocarditis, etc.
En las derivaciones electrocardiográficas precordiales, es importante observar la progresión de menor
a mayor tamaño de la onda R, que se da de V1 a V6;
en la hipertrofia ventricular esta progresión está
alterada.
(Figura 22). Teniendo como referencia el punto J se
puede determinar su infradesnivel o supradesnivel y
su morfología contribuye como elemento diagnóstico
en algunas patologías como el proceso isquémico del
miocardio. Las anormalidades más frecuentes del segmento ST se resumen en la tabla 10.
Figura 29. Triángulo de Einthoven con el vector de repolarización ventricular (onda T).
Tabla 10
Causas de anormalidades del segmento ST
Note la positividad en la mayoría de las derivaciones
excepto en aVR.
Segmento ST elevado: en infarto del miocardio
reciente, pericarditis, traumatismo cardíaco,
hiperkalemia, aneurisma ventricular izquierdo.
Intervalo QT
Segmento ST deprimido: en casos de isquemia
subendocárdica, impregnación digitálica (cubeta digitálica), taquicardias, hipokalemia, bloqueos de rama,
extrasístoles, miocarditis, etc.
El intervalo QT es el tiempo que transcurre entre el
inicio del complejo QRS y el final de la onda T. Representa el fenómeno de despolarización y repolarización
ventricular (Figura 22).
Onda T
La onda T corresponde a la repolarización del músculo
ventricular. Su morfología es asimétrica, con una parte ascendente más lenta y de mayor duración que la
descendente, la cual es más rápida (Figuras 7-15). Su
voltaje no debe exceder las dos terceras partes de la
onda R (mayúscula) acompañante (Figuras 7 y 8). Su
dirección debe seguir el complejo QRS; por lo tanto, si
Su duración varía de acuerdo con el género y la frecuencia cardíaca. En el género masculino, el QT corregido (QTc) varía desde 0,36 s hasta 0,40 s y en la mujer
varía desde 0,41 s hasta 0,44 s. La variación dada por
la frecuencia cardíaca se corrige de acuerdo con la siguiente fórmula:
QT
QTc =
RR
44
Libro de Electrocardiografía
Donde: QT es el intervalo QT medido sobre el papel
electrocardiográfico expresado en segundos y RR es
la raíz cuadrada de la distancia en segundos entre dos
ondas R consecutivas pertenecientes a la misma derivación (Figura 30).
Tabla 12
Causas de anormalidades del intervalo QT
Intervalo QT prolongado: en hipocalcemia, cardiopatía isquémica, carditis reumática activa, cardiomegalia, hipokalemia (realmente se mide un intervalo QU) y
síndrome de QT largo, etc.
Intervalo QT acortado: por digital, hipercalcemia, en
el síndrome de QT corto, etc.
Tabla 13
Causas de anormalidades de la onda U
Onda U alta o prominente: en hipokalemia, cardiopatía isquémica, sobredosis digitálica, bradicardia,
hipertiroidismo, hipertrofia ventricular, sobredosis de
adrenalina, hipercalcemia, etc.
Figura 30. Método para calcular el intervalo QT
corregido.
Onda U invertida: en hiperkalemia o en cardiopatía
isquémica.
Por ejemplo, en la figura 30 el QT medido es de 10
cuadros, es decir, 0,40 s. El intervalo RR es de 23
cuadros; lo que indica que la distancia entre una onda R
y la subsiguiente es de 0,92 s; el intervalo QT corregido
se obtendrá así:
Primer paso
• Observe las ondas P y los intervalos RR en las derivaciones DII y V1.
• Observe las derivaciones V1 y V2, las mejores para
detectar bloqueos de rama.
0,40
QTc =
=0,417
0,92
El intervalo QT corregido es de 0,417 s.
Las anormalidades más frecuentes se describen en la
tabla 12.
Onda U
La aparición de la onda U se atribuye a la repolarización
de las fibras de Purkinje. Puede observarse en las derivaciones precordiales derechas V1 - V2 - V3; comparativamente con la onda T es de menor tamaño y siempre
tiene la misma dirección (Figura 22). Las anormalidades
más frecuentes se describen en la tabla 13.
Interpretación por pasos
Antes de empezar se debe verificar la correcta posición
de los electrodos y la estandarización de la velocidad del
papel a 25 mm por segundo y 10 mm correspondientes a
1 mV.
45
Capítulo 5 - Interpretación del electrocardiograma normal en el adulto
Segundo paso
• Valore los intervalos y bloqueos.
Cuarto paso
• Valore las ondas Q.
Onda Q en derivaciones DI, DII , DIII, aVF y aVL.
Normal cuando < 0,04 s y < 3 mm de profundidad
excepto que la derivación DIII es normal hasta 0,04 y
hasta 7 mm de profundidad en DIII y aVL, derivación DI
menor de 1,5 mm.
Quinto paso
• Valore la progresión de la onda R de V1 a V6.
Tercer paso
• Valore la elevación o depresión del segmento ST.
Sexto paso
• Valore las ondas P.
Máximo de amplitud 3 mm y ancho 2,5 mm en DII y V1
para evaluar crecimiento auricular.
46
Libro de Electrocardiografía
Séptimo paso
Valore las ondas T, intervalo QT, eje eléctrico de QRS,
eje de la P.
Octavo paso
• Valore arritmias.
Finalmente, queda por recordar que al tener un registro electrocardiográfico en las manos, aunque se trata
de una prueba valiosa, no deja de ser una prueba diagnóstica, por lo cual debe de interpretarse a la luz de la
clínica del paciente.
Agradecimientos
Los autores desean agradecer al doctor Manuel Lindarte, Médico Cirujano, por la elaboración de algunas de
las figuras que se utilizaron en este capítulo.
4.
Duque M. Electrocardiografía. En: Montoya M, ed.
Cardiología. Quinta edición. Medellín: Corporación para
Investigaciones Biológicas; 1996. p. 71-3.
5.
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Medical Publishers, Inc.; 1987. p. 268-309.
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Manual Moderno, S.A. de C.V.; 1992. p. 1–37.
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electrocardiografía. Acta Med Valle 1976: 7: 26-36.
8.
Gutierrezdepiñeres O, Duque M, Matiz H, Uribe W,
Medina E. Electrofisiología celular y arritmias cardíacas:
del trazado al paciente. Bogotá: Editorial Distribuna;
2006. p. 1-338.
9.
Khan G. Rapid ECG interpretation. Primera Edición.
W.B. Saunders Company; 1997.
10. Matiz H, Gutiérrez O. Electrocardiografía clínica aplicada. Primera Edición. Santafé de Bogotá: Fundación
Escuela Colombiana de Medicina; 1991. p. 13-51.
11. Restrepo N, Robledo N. Electrocardiografía. Primera
edición. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia;
1991. p. 57-152.
Lecturas recomendadas
12. Uribe W, Duque M, Medina E. Electrocardiografía
y arritmias. Primera edición. PLA Export Editores;
2005.
1.
Arango JJ. Manual de electrocardiografía. Cuarta Edición, Medellín: Corporación para Investigaciones Biológicas; 1996. p. 21-69.
2.
Arenas IC, Pulido ML. Electrocardiografía y arritmias
cardíacas. Primera edición. Bucaramanga: Publicaciones UIS; 1990. p. 3-20.
13. Vesga BE, Chaves AM, Lindarte MA, Sanabria CL,
Melo G, León - S FE. Fundamentos de electrocardiografía clínica. MedUNAB 1998; 1: 61-7. p. 23-28.
3.
Castellanos A, Kessler K, Myerburg. The resting electrocardiogram. In: Schlant RC, Waine R, eds. Hurt’s
The Heart. Eight edition. New York: Mc Graw - Hill Inc.;
1994. p. 321-56.
14. Vesga BE, Chaves AM, Sanabria CL et al. Evidencias en
electrocardiografía II: aspectos básicos para la toma
e interpretación de un electrocardiograma. Salud UIS
1999; 30: 73-84.
47
Capítulo 6
3
Interpretación
del electrocardiograma
en la población pediátrica
Ana M. Cadavid B., MD.; Luis H. Díaz M., MD.
Introducción
El electrocardiograma es parte fundamental en la evaluación del niño con cardiopatía congénita, y
junto con la historia clínica, el examen físico y la radiografía de tórax completan el enfoque inicial del
paciente.
Este examen tiene tres objetivos fundamentales: la localización de la posición y relación de las cámaras
cardíacas, la evaluación de la repercusión hemodinámica de la cardiopatía al momento del diagnóstico
y durante su evolución (hipertrofia o dilatación de cavidades) y el diagnóstico de trastornos del ritmo
asociados pre o post-quirúrgicos. Además, es útil cuando se presentan alteraciones electrolíticas o
intoxicaciones por medicamentos.
Los cambios en el electrocardiograma son sensibles pero poco específicos para el diagnóstico de una
determinada cardiopatía congénita, excepto en algunos casos como el defecto septal atrioventricular,
la atresia tricúspide o el origen anómalo de la coronaria izquierda de la arteria pulmonar (ALCAPA)
donde los cambios encontrados en el eje y la repolarización ventricular, permiten una aproximación
diagnóstica bastante precisa.
Factores técnicos
Para obtener un buen electrocardiograma se requiere mucha paciencia y, en algunas ocasiones, sedar
al niño para obtener un trazo adecuado. Los electrodos de las extremidades pueden colocarse en posiciones más proximales para reducir los artefactos por movimiento. Deben obtenerse las derivaciones
V3R y V4R para detectar mejor las hipertrofias de las cavidades derechas y derivadas izquierdas extra
(V7) y se recomienda hacer una toma con un voltaje normal en las derivadas de las extremidades y
otra con voltaje medio en las precordiales. En los pacientes con diagnóstico conocido de dextrocardia
se deben tomar todas las precordiales derechas.
Los principales artefactos que pueden afectar la interpretación del electrocardiograma son: posición
incorrecta de los electrodos de las extremidades, que puede llevar a diagnósticos equivocados de
situs inversus; mala aplicación del gel sin espacios libres entre los electrodos de las precordiales,
movimientos del paciente que pueden simular taquicardias ventriculares, respiración profunda que
produce cambios en el RR y en el tamaño del QRS y artefactos producidos por elementos externos
como monitores, calentadores, ventiladores mecánicos o bombas de infusión.
49
Capítulo 6 - Interpretación del electrocardiograma en la población pediátrica
Puede hacerse con cualquiera de las secuencias propuestas, pero siempre con la misma para evitar olvidos. Se debe conocer la edad del paciente e idealmente
algunos datos de la historia clínica para hacer una interpretación adecuada del situs atrial, la localización y
el predominio ventricular, la presencia de crecimientos
atriales y ventriculares y las sobrecargas de presión o
volumen (Anexo 1).
Electrocardiograma pediátrico normal
Las características del electrocardiograma se modifican con la edad. Los principales cambios ocurren en
el primer año de vida y reflejan las variaciones en la
anatomía y fisiología cardiovascular. Al nacimiento, el
ventrículo derecho pesa más que el izquierdo; al crecer
las paredes del ventrículo izquierdo se engrosan por
el aumento de las presiones sistémicas y las paredes
del ventrículo derecho se adelgazan al disminuir las
resistencias pulmonares. Esto se refleja en el electrocardiograma por cambios en el eje y la morfología del
QRS, y en la orientación de la onda T. Luego de los tres
años el electrocardiograma progresivamente adquiere
las características del adulto.
La secuencia propuesta en este capítulo es la siguiente:
1. Ritmo.
2. Frecuencia cardiaca (atrial y ventricular si son diferentes).
3. Eje del QRS.
4. Onda P (eje, duración, amplitud y determinación del
situs atrial).
Principales hallazgos del electrocardiograma pediátrico (Figura 1)
5. Intervalo PR.
1. Dominancia del ventrículo derecho que se manifiesta
por desviación del eje a la derecha y por fuerzas predominantes del ventrículo derecho (R alta en aVR,
V4R, V1 y V2 y S profunda en DI, V5 y V6).
6. Complejo QRS (duración, amplitud, onda Q, progresión RS y relación R/S).
7. Segmento ST y onda T.
8. Intervalo QT corregido.
2. Ondas T negativas en V1 luego de la primera semana
y hasta los tres años de vida.
Ritmo
Sinusal o no, regular, irregular o regular con períodos
irregulares intermitentes. El ritmo será sinusal si existen ondas P que preceden cada complejo QRS, el eje de
la onda P es normal, la frecuencia cardíaca regular y
los complejos QRS son de duración normal. El intervalo
PR puede ser regular pero no necesariamente normal
como en los bloqueos atrio-ventriculares de primer
grado.
3. Patrón de progresión invertido del RS en las derivadas precordiales.
Interpretación del
electrocardiograma
El electrocardiograma debe incluir el ritmo, la frecuencia cardíaca, todas las ondas, segmentos e intervalos.
Figura 1. Electrocardiograma
normal de un niño de siete
años de edad.
50
Libro de Electrocardiografía
La parte inicial representa la despolarización del atrio
derecho y la final el atrio izquierdo. Los crecimientos del
atrio izquierdo producen ensanchamientos de la onda P
(D1, aVL, V5 y V6) y los del atrio derecho, aumento en
su amplitud (D2, D3 y aVF). Puede aparecer una mella
en el 25% de los electrocardiograma normales y en V1
puede ser bifásica del tipo +– con la parte negativa
corta (< 0,04 seg).
Frecuencia cardíaca
Varía de acuerdo con la edad y se incrementa desde
el primer día de vida hasta los dos meses para luego
disminuir lentamente. Esto ocurre al parecer por inmadurez del sistema nervioso simpático al nacimiento.
En un electrocardiograma con ritmo sinusal, la frecuencia cardiaca se mide tomando como referencia el intervalo que existe entre dos complejos QRS sucesivos, con
base en el inicio de la R y no en el pico para efectuar la
medición. Existen muchas maneras de calcularla teniendo en cuenta la escala y velocidad normal del electrocardiograma. Dividir 1.500 (duración de un minuto en
mm) por el intervalo RR en mm o dividir el intervalo RR
en segundos por 60 son las fórmulas más útiles por su
precisión y por servir para frecuencias altas y bajas.
La onda P también permite definir el situs atrial según
las características de la despolarización atrial, que están determinadas por la localización del nodo sinusal.
En presencia de situs solitus el vector se dirige hacia la
izquierda, adelante y abajo con P positiva en DI, aVL y
aVF y negativa en aVR.
Intervalo PR
Debe medirse desde el inicio de la onda P hasta el inicio
del complejo QRS. Su valor promedio normal en niños
es de 0,12 seg, aumenta al incrementar la edad y disminuir la frecuencia cardiaca y usualmente se mide en
DII. Debe ser menor a 0,08 seg en recién nacidos, menor a 0,10 seg en menores de tres años y entre 0,12
y 0,20 seg en mayores de tres años. Se altera en los
trastornos de la conducción atrio-ventricular ya sean
congénitos aislados, asociados a cardiopatías o adquiridos en los post-quirúrgicos de éstas.
FC=1.500/intervalo RR (mm) o FC=intervalo RR (seg)/60
Eje del QRS
Representa el vector medio del proceso de despolarización ventricular y varía según la edad. En el primer
mes el eje está entre +137º y +74º; a medida que
crece se localiza más hacia la izquierda para finalmente
ubicarse hacia los 15 años entre +74º y +59º. La
mayoría de los cambios se realizan en los tres primeros
meses de vida y sus desviaciones deben hacer sospechar la presencia de hipertrofias, inversión ventricular,
ventrículo único o trastornos en la conducción intraventricular.
Deben analizarse los PR aumentados o los muy cortos.
Se prolonga en cardiopatías con dilataciones o defectos atriales como el defecto septal atrio-ventricular, la
comunicación ínter-auricular y la anomalía de Ebstein,
en miocarditis, toxicidad digitálica y otras disfunciones
miocárdicas. Se acorta en los síndromes de pre-excitación o en presencia de marcapasos atriales bajos.
El eje horizontal da información sobre las relaciones
izquierda-derecha y antero-superiores. Se determina
teniendo en cuenta que V2 y V6 son perpendiculares y
que V2 representa la relación antero-posterior y V6 la
izquierda-derecha. No es tan preciso como el frontal.
Complejo QRS
Deben analizarse: eje, morfología, amplitud, duración y
características de la onda q. Representa la despolarización ventricular que se inicia en el lado izquierdo
del septum interventricular cerca de la base del ventrículo izquierdo, dirigiéndose hacia la superficie septal
derecha. Luego se despolarizan las paredes libres y por
último la parte posterior basal del ventrículo izquierdo
y el tracto de salida del ventrículo derecho. El primer
vector septal identifica la localización del ventrículo izquierdo por la presencia de una onda q en V4 a V6 en
ausencia de bloqueo de rama izquierda del haz de His.
Onda P
Representa la despolarización auricular y da información sobre el ritmo, el situs y los crecimientos atriales.
Debe evaluarse en DII y V1 teniendo en cuenta su eje,
amplitud y duración. Su eje normal es de +60º (+0º
a +90º) a cualquier edad. Su duración normal es de
0,07 seg (0,03 a 0,09 seg) en niños menores de 3
años y de 0,09 seg (0,05 a 0,10 seg) en los mayores,
y su amplitud no debe superar los 2,5 mm a ninguna
edad.
51
Capítulo 6 - Interpretación del electrocardiograma en la población pediátrica
parcial con R dominantes en V1, V5 y V6. Es anormal en
hipertrofias ventriculares, alteración de la conducción
ventricular, ventrículos únicos e infarto del miocardio.
Amplitud
Las fuerzas del ventrículo izquierdo se obtienen de la
suma de la S en V1 y la R en V6. Son mayores en niños
y en personas delgadas por disminución en la distancia
entre el corazón y la pared torácica, al igual que en
las hipertrofias ventriculares. El límite inferior es de 5
mm en las derivadas de las extremidades y 8 mm en
las precordiales; los valores menores pueden indicar
miocarditis, falla cardíaca o aumento entre la distancia
de la pared torácica y el corazón (pericarditis, derrame
pericárdico o neumotórax).
Relación R/S
Representa la fuerza relativa que se opone a un ventrículo en cada derivación. En los lactantes, opuesto a los
adultos, es mayor en precordiales derechas y menor en
las izquierdas. Es anormal en trastornos de la conducción y aumenta en las hipertrofias ventriculares.
Onda Q
Representa la despolarización del septum interventricular e identifica el ventrículo izquierdo. Siempre debe
analizarse de manera cuidadosa. Su presencia es normal en DII, DIII, aVF, V5 y V6. Su duración en DI, DII y
V6 debe ser menor a 0,03 seg (0,01 a 0,15 seg) y su
amplitud debe ser menor a 5 mm pero puede variar
con la edad y la derivación; siempre debe ser menor del
25% de la R del complejo.
La amplitud de la onda R en V1 se relaciona de manera
directa con la presión sistólica del ventrículo derecho y
puede calcularse así:
Presión sistólica pico ventrículo derecho = amplitud
R(mm) x 3 + 47 ó amplitud R(mm) x 5.
Duración
Debe medirse en V5 o en una derivación con onda q y
un final bien definido. Su valor normal oscila entre 0,03
y 0,11 seg, pero debe ser menor a 0,08 seg en los
menores de siete años. En las precordiales la duración
siempre debe ser menor. Crece con la edad al aumentar la masa muscular y se encuentra prolongado en las
alteraciones de la conducción intra-ventricular.
Es anormal su presencia en precordiales derechas, V1,
aVR y aVL (HVD severa o inversión ventricular) y su ausencia en las izquierdas (bloqueo de rama izquierda del
haz de His o inversión ventricular). Son profundas en
hipertrofia del ventrículo izquierdo con sobrecarga de
volumen y profundas y anchas en el infarto del miocardio. En la transposición corregida de grandes arterias la
q está en las precordiales derechas, y en cardiopatías
con ventrículo único está ausente.
Morfología del QRS
Da información sobre localización, estado metabólico
y estado estructural de los ventrículos. Según la activación ventricular normal, las derivaciones que exploran el ventrículo derecho tienen la morfología rS y
las que exploran el izquierdo tendrán morfología qRs.
La presencia de q inicial depende de la derivada y la
orientación de las fuerzas iniciales. El patrón RSR’ en
V1 se encuentra en el 7% de los electrocardiogramas
normales, en el bloqueo de la rama derecha del haz de
His y en la hipertrofia del ventrículo derecho. En los
niños normales la S es mayor que ambas ondas R y la
R’ es corta; en el bloqueo la R’ es de mayor duración y
en la hipertrofia del ventrículo derecho la R es mayor
que la S.
Segmento ST y onda T
Segmento ST
Debe ser isoeléctrico con relación al segmento PR, pero
en los niños normales puede mostrar una elevación de
1 mm en las derivaciones de las extremidades, de 2 mm
en las precordiales y hasta de 4 mm en los adolescentes
por la repolarización precoz. Sus alteraciones son muy
inespecíficas en los niños, y se consideran anormales
aquellas depresiones mayores a 0,5 mm o elevaciones
mayores a 1 mm. Las depresiones son secundarias a
daño miocárdico de cualquier origen, como el ALCAPA,
tumores o enfermedades metabólicas, y se encuentra
elevado en las pericarditis.
Progresión del RS
En mayores de tres años y adultos, es sutil con S dominante en V1 y R dominante en V5 y V6. En los neonatos
existe una inversión completa de este patrón y entre
la primera semana y los tres años hay una inversión
Onda T
Representa la repolarización ventricular y su dirección generalmente es igual a la del QRS. En general es
52
Libro de Electrocardiografía
simétrica pero puede tener una parte inicial ligeramente mayor y mellada. Su eje normal es de +45º (+15º
a +75º) en el plano frontal, es decir que debe ser positiva o plana pero nunca negativa en DI y aVF y en el
plano horizontal debe ser positiva en V6. Su eje es más
negativo en los neonatos y es negativa en V1 desde la
primera semana de vida hasta los 10 a 12 años. Su
amplitud no debe ser mayor del 20% del QRS; normalmente mide entre 1 y 5 mm en las derivaciones estándar y entre 2 y 8 mm en las precordiales. A cualquier
edad es anormal una T mayor a 7 mm en las derivadas
de las extremidades y de 10 mm en las precordiales.
Intervalo QT
Representa la despolarización y repolarización ventricular. Debe medirse desde el inicio de la Q hasta el final
de la T en DII, V5 y V6, usando siempre el valor mayor
y corregirlo según la frecuencia cardíaca con la fórmula
de Bazett: QTc = QT en seg/raíz cuadrada del intervalo
RR previo en seg.
Debe ser menor a 0,44 seg, excepto en los menores
de seis meses que puede ser hasta de 0,49 seg y en
los menores de tres años hasta 0,45 seg. Se prolonga
por hipocalcemia, miocarditis, cardiomiopatías, síndrome del QT prolongado, desnutrición severa y algunos
medicamentos, y se acorta por efecto digitálico o hipercalcemia. Su medición es muy importante ya que
el síndrome del QT prolongado se asocia con síncope,
convulsiones, muerte súbita, taquicardia ventricular y,
más recientemente, con el síndrome de muerte súbita
del lactante.
Se debe analizar siempre en conjunto con el QRS. Si
ambos son anormales se debe pensar en hipertrofias
con sobrecarga de presión y alteraciones de la conducción, pero si la T es anormal y el QRS normal, en
alteraciones de la repolarización, trastornos hidroelectrolíticos, anormalidades metabólicas y alteraciones del
pericardio.
Anexo 1. Valores normales del electrocardiograma para la edad*
Edad
Fc
Eje QRS
(lat/min)
(grados)
Intervalo PR Q en DIII Q en V6 R en V1
(seg)
(mm)
(mm)
R en V6
S en V1
S en V6
(mm)
(mm)
(mm)
(mm)
<1 d
123
(93 a 154)
137
(+59 a -167)
0,11
(0,08 a 0,16)
4,5
2
14
(5-26)
8
(0-23)
4
(0-11)
3
(0-9,5)
1-2 d
123
(91 a 159)
134
(+64 a -161)
0,11
(0,08 a 0,14)
6,5
2,5
14
(5-27)
9
(0-21)
4,5
(0-12)
3
(0-9,5)
3-6 d
129
(91 a 166)
132
(+77 a -167)
0,10
(0,07 a 0,14)
5,5
3
13
(3-24)
7
(0-17)
5
(0,5-12)
3,5
(0-10)
1-3 s
148
(107 a 182)
110
(+65 a +161)
0,10
(0,07 a 0,14)
6
3
11
(3-21)
4
(0-11)
7.5
(2,5-16,5)
3,5
(0-10)
1-2 m
149
(121 a 179)
74
(+31 a +113)
0,10
(0,07 a 0,13)
7,5
3
10
(3-18)
5
(0-12)
11,5
(5-21,5)
3
(0-6,5)
3-5 m
141
(106 a 186)
60
(+7 a +104)
0,11
(0,07 a 0,15)
6,5
3
10
(3-20)
6
(0-17)
13
(6,5-22,5)
3
(0-10)
6-11 m
134
(109 a 169)
56
(+6 a +99)
0,11
(0,07 a 0,16)
8,5
3
9,5
(1,5-20)
4
(0,5-18)
12,5
(6-22,5)
2
(0-7)
1-2 a
119
(89 a 151)
55
(+7 a +101)
0,11
(0,08 a 0,15)
6
3
9
(2,5-17)
8
(0,5-21)
13
(6-22,5)
2 (0-6,5)
3-4 a
108
(73 a 137)
55
(+6 a +104)
0,12
(0,09 a 0,16)
5
3,5
8
(1-18)
10
(0,2-21)
15
(8-24,5)
1,5
(0-5)
5-7 a
100
(65 a 133)
65
(+11 a +143)
0,12
(0,09 a 0,16)
4
4,5
7
(0,5-14)
12
(0,3-24)
16
(8,5-26,5)
1
(0-4)
8-11 a
91
(62 a 130)
61
(+9 a +114)
0,13
(0,09 a 0,17)
3
3
5,5
(0-12)
12
(0,3-25)
16
(9-25,5)
1
(0-4)
59
(+11 a +130)
0,14
(0,09 a 0,18)
3
3
4
(0-10)
11
(0,3-21)
14
(6,5-23)
1
(0-4)
12-15 a 85
(60 a 119)
Los valores entre paréntesis corresponden a los percentiles 2 y 98. *Modificada de: Garson AJ. Diagnostic electrocardiography.
En: Anderson R, Baker E, Macartney F et al. Paediatric cardiology. 2nd. ed. China: Churchill Livingston; 2002. p. 321. Datos del
artículo original de Davigton A. Normal ECG standars for infants and children. Ped Cardiol 1979; 1: 123-152. En éste se recolectaron los electrocardiogramas de 2.141 niños sanos con examen físico normal y se dividieron en 12 grupos con mínimo 100
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53
Capítulo 6 - Interpretación del electrocardiograma en la población pediátrica
Lecturas recomendadas
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2.
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Attié F. Electrocardiograma de las cardiopatías congénitas. En: Castellano C, Pérez de Juan MA, Espinosa
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10. Sodi-Pallares D, Medrano G, Bisteni A, Ponce de León
J. Electrocardiografía clínica. Análisis deductivo, México: Méndez editores; 1993. p. 206-248.
11. Van Hare G, Dubin A. The normal electrocardiogram.
En: Moss and Adams. Heart disease in infants, children and adolescents. 6th. ed. Philadelphia: Lippincott
Williams & Wilkins; 2001. p. 425-441.
54
Segunda parte
Electrocardiografía
en condiciones especiales
Capítulo 7
3
El electrocardiograma
en las cardiopatías congénitas
Ana M. Cadavid B., MD.; Luis H. Díaz M., MD.
Posiciones cardíacas en el tórax
Posiciones atriales
Al visualizar el eje medio de la onda P, se puede identificar el sitio de origen de la activación atrial y así
localizar el atrio derecho y, en consecuencia, determinar el situs atrial, siempre que no existan ritmos
ectópicos atriales o isomerismos (Figura 1).
Ritmo sinusal
Ritmo ectópico atrial izquierdo
P
Situs solitus
Situs inversus
Situs solitus
DI
+
–
–-
+
aVF
+
+
+
+
V1
+
+
Domo y mellada
Domo y mellada
Situs inversus
Figura 1. Diferenciación del situs en ritmos ectópicos atriales.
Modificada de: Garson AJ. Diagnostic electrocardiography. En: Anderson R, Baker E, McCartney F et al. Pediatric cardiology. 2nd. ed. China: Churchill Livingston; 2002. p. 329.
59
Capítulo 7- El electrocardiograma en las cardiopatías congénitas
• Situs solitus: si la P es positiva en DI y aVF.
• Situs inversus: si es negativa en DI y aVF.
• Dextroisomerismos: P positivas y negativas en DI
por la existencia de dos atrios anatómicamente
derechos y por lo tanto de dos nodos sinusales que
pueden competir.
• Levoisomerismo: eje de la P mayor de -90º e intervalo PR corto por la ausencia del nodo sinusal y
localización del marcapasos en la parte baja del
atrio.
Situs inversus atrial en dextrocardia
Se encuentra eje de la P en +126º (a la derecha y
abajo por activación atrial de izquierda a derecha), eje
del QRS y T a la derecha hacia +120º y predominio de
las fuerzas izquierdas que están localizadas a la derecha (DI con P y T negativas y patrón Qr). V1 y V2 son
normales con r de mayor voltaje en V1 que en V2, Qr
o QS y T negativa de V3 a V6. Debe verificarse que los
electrodos no estén invertidos evaluando las derivadas
precordiales, ya que si esta es la causa, su morfología
en las precordiales permanece normal.
Posiciones ventriculares
Se debe analizar en forma independiente el situs atrial
y la posición ventricular ya que la presencia de situs
atrial no asegura que las conexiones atrioventriculares
concuerden.
Figura 2. Posiciones ventriculares.
Modificada de: Garson AJ. Diagnostic electrocardiography. En:
Anderson R, Baker E, McCartney F et al. Pediatric cardiology.
2nd. ed. China: Churchill Livingston; 2002: 331.
Existen cuatro patrones de posición ventricular: normal, dextrocardia con imagen en espejo, dextrorrotación e inversión ventricular (Figura 2).
trículo derecho es izquierdo y anterior. El eje de la P
está entre +90º a +180º, voltaje máximo bifásico del
QRS derecho (V4R, V3R), Q profunda con r pequeña en
DI, aVF y V6, QRS que disminuye de V3 a V7 y S profunda o morfología QS en DI y V6 con R grande en aVF.
Normal
El máximo voltaje bifásico del QRS es en V3 o V4; en el
plano frontal las fuerzas iniciales son superiores y a la
derecha (q o R en DI, aVF y V6), las fuerzas mayores
son inferiores hacia la izquierda (R altas en DI, aVF y
V6) y las fuerzas terminales son superiores y hacia la
izquierda (s pequeña en aVR, R en DI y V6).
Dextrorrotación
El ventrículo derecho se ubica a la derecha pero el corazón está en el hemitórax derecho; generalmente, hay
rotación del ápex por lo que el ventrículo izquierdo es
anterior. No existen signos clásicos. Se debe sospechar
en caso de q pequeñas y R altas de V2 a 4 y transición
Dextrocardia con imagen en espejo
Existe relación anatómica izquierda-derecha invertida
pero relaciones anteroposteriores normales. El ven60
Libro de Electrocardiografía
en V1 o V3R. La imagen en V6R parece V1 y V3 parece
un V6. No hay cambios en el eje de la P.
Inversión ventricular (conexiones AV
discordantes)
Despolarización septal invertida (q presente en V1 y
ausente en V6) por localización de la rama izquierda a la
derecha, desviación del eje hacia la izquierda y bloqueo
AV, eje de la P normal. Se acompaña de otros hallazgos
por la asociación con otras cardiopatías congénitas.
Crecimientos de cavidades
El electrocardiograma ayuda al diagnóstico de dilataciones o hipertrofias de las cavidades cardíacas y aunque en los niños la correlación entre los hallazgos y el
tamaño de la cavidad es mejor que en adultos, su valor
predictivo sólo alcanza el 60% al 70%. Por lo tanto,
los hallazgos del electrocardiograma se deben mirar de
forma crítica y sumarlos a los datos aportados por la
clínica, la radiografía y la ecocardiografía.
Figura 3. Cambios de la onda P en dilataciones atriales.
Crecimientos atriales
RAH: hipertrofia atrial derecha, LAH: hipertrofia atrial izquierda,
CAH: hipertrofia atrial combinada.
En el atrio derecho las alteraciones de la onda P se relacionan con el grado de dilatación atrial y, por lo tanto,
con la repercusión hemodinámica de la cardiopatía. La
dilatación atrial izquierda es menos frecuente y se encuentra en estados avanzados de las cardiopatías con
gran repercusión hemodinámica. En electrocardiografía
el término hipertrofia atrial se refiere a dilatación
(Figura 3).
Hipertrofia atrial combinada
Hipertrofia auricular derecha
Crecimientos ventriculares
Se caracteriza por ondas P altas mayores a 2,5 mm,
llamadas P pulmonar, en DII, DIII, aVR y V1. Es un criterio para aumentos de presión y volumen pero refleja
dilatación.
Se manifiestan por cambios en el eje y la amplitud del
QRS, la relación R/S y el eje de la onda T. El término
hipertrofia refleja sobrecarga diastólica o de presión y
se manifiesta en el electrocardiograma como aumento
en el voltaje del QRS y ondas q profundas si es del ventrículo izquierdo. La dilatación se refiere a sobrecarga
de volumen o sistólica y se traduce en un mayor número de derivaciones precordiales en las que se registra
el potencial eléctrico de un ventrículo. Sus principales
causas son el conducto arterioso permeable para el
ventrículo izquierdo y la comunicación interatrial para
el ventrículo derecho. Si existe dilatación e hipertrofia
aumentan el voltaje y el número de derivaciones que
exploran el ventrículo.
Modificada de: Park M, Guntheroth W. El electrocardiograma
pediátrico. 3ª. ed. España: Mosby; 1994. p. 57.
Existe duración y voltaje de la onda P anormal con amplitud mayor a 2,5 mm, más duración, y deflexión negativa terminal mayor a 0,04 seg.
Hipertrofia auricular izquierda
La onda P es bimodal en las extremidades y bifásica con
segmento negativo prolongado en V1 (+ – –) mayor
de 1 mm y 0,04 seg y es P ancha o P mitral mayor a
0,09 seg en menores de tres años y mayor a 0,10 seg
en los mayores. Indica anormalidad pero es poco sensible. Existen falsos negativos en la hipertrofia auricular
izquierda sin ritmo sinusal.
61
Capítulo 7- El electrocardiograma en las cardiopatías congénitas
Los criterios de sobrecarga de volumen o de presión
pueden sobreponerse y por esto para algunos autores
no debe usarse esta terminología. Para otras escuelas
como la mexicana, los términos son válidos y de gran
ayuda al momento de analizar el electrocardiograma y
correlacionarlo con la fisiopatología de la cardiopatía.
2. Aumento del voltaje del QRS en las derivaciones derechas y anteriores. Si el QRS además es ancho,
sugiere más bloqueo de rama derecha del haz de His
que hipertrofia ventricular derecha.
3. Patrón QR en precordiales derechas. Q entre 0,5
a 1 mm (3 a 5 mm en niños mayores) y R > 10 mm
en V1 y V4R. Este patrón implica una presión sistólica del ventrículo derecho mayor a 70 mm Hg a
cualquier edad. Debe diferenciarse de la inversión
ventricular con despolarización inversa del septum,
donde la q es más profunda y las R menos altas, y del
infarto anterior del ventrículo derecho.
Criterios generales de crecimiento ventricular
1. Cambios en el eje QRS: generalmente se dirige hacia el ventrículo hipertrofiado. La desviación
a la derecha indica hipertrofia del ventrículo derecho, en cambio la desviación a la izquierda generalmente indica alteraciones de la conducción ventricular
asociadas a cardiopatías congénitas (como la atresia
tricúspide) y trastornos miocárdicos; rara vez hipertrofia del ventrículo izquierdo.
4. RSR’ en V1. Es sensible para hipertrofia ventricular
derecha leve, pero inespecífico porque puede verse
en niños normales.
2. Cambios en el voltaje del QRS: aumentando en la dirección del ventrículo respectivo.
5. Relación R/S anormal a favor del ventrículo derecho
en ausencia de bloqueo de rama.
3. Cambios en la relación R/S: puede ser el único hallazgo.
a. Amplitud de R en V1 y V2 mayor que el límite supe rior para la edad. Fuera del período neonatal es muy
específica pero menos sensible que otros signos.
Es directamente proporcional a la presión sistólica
del ventrículo derecho; si es mayor a 20 mm, la pre sión del ventrículo derecho es suprasistémica.
4. Cambios en el eje de la onda T: en hipertrofias severas por isquemia relativa del miocardio hipertrofiado.
Si existen otros criterios y el eje está alterado es
por sobrecarga de presión.
5. Cambios en la onda Q: presentes en V1 en hipertrofia ventricular derecha y profundas en V5 y V6 en
hipertrofia ventricular izquierda.
b. Amplitud de S en DI y V6 mayor que el límite su perior para la edad. Es sensible pero poco específico.
6. Cambios en la onda T. Positiva en V1 en pacientes
mayores de tres días. La T invertida asimétrica en
V1 es el patrón de sobrecarga de presión del ventrículo
derecho y puede asociarse a depresión del ST en la
misma derivada y a presión sistólica sistémica en
el ventrículo derecho. Puede verse hasta V4 o incluso
V5 pero no en V6 donde significa patrón de sobrecarga del ventrículo izquierdo.
Hipertrofia ventricular derecha
El ventrículo derecho puede estudiarse en dos regiones: el tracto de salida o infundíbulo (aVR) y la pared
libre (V1 a V3). Inicialmente la hipertrofia sólo produce un aumento del voltaje, pero en forma tardía puede
afectar la repolarización al aparecer cambios en la onda
T. En las sobrecargas de presión se produce hipertrofia, principalmente en el tracto de salida, y en las de
volumen, dilatación de la pared libre que produce imágenes de bloqueo de rama derecha del haz de His por
elongación de las fibras (rSR’ en V1 con S amplia y R’
> 10 mm y qRs en V6). El diagnóstico de hipertrofia
ventricular derecha en neonatos de término, es difícil
por la hipertrofia fisiológica del ventrículo derecho.
7. Onda q en V1 (patrón qR o qRs). Sugiere hipertrofia
ventricular derecha y es necesario diferenciar de la r
en un patrón rsR’.
Patrón de sobrecarga para el ventrículo derecho
• Sobrecarga de volumen: bloqueo incompleto de la
rama derecha del haz de His.
Criterios de hipertrofia ventricular derecha
• Sobrecarga de presión: R altas en precordiales derechas con alteración en la morfología del QRS (Rs,
rS, R, qRs o qR) y cambios en la T relacionados con
1. Eje desviado a la derecha para la edad. Se correlaciona con el grado de hipertrofia.
62
Libro de Electrocardiografía
la magnitud de la sobrecarga. Inicialmente es positiva para hacerse bifásica del tipo – + y finalmente
negativa con ramas asimétricas tipo isquémico y desnivel del segmento ST (Figura 4).
relacionados con el voltaje ya que sólo aparecen en el
50% de los pacientes.
Criterios de hipertrofia ventricular izquierda
1. Eje desviado a la izquierda para la edad.
2. Predominio del ventrículo izquierdo en los voltajes del
QRS en ausencia de un QRS prolongado para la edad.
a. R en DI, DII, aVL, aVF, V5 o V6 mayores que el límite
superior para la edad (mayor de 20 mm en lac tantes y 25 mm en los demás). Se debe dudar si no
se asocia a cambios en la T.
b. S en V1 o V2 mayor que el límite superior para
la edad (mayor a 20 mm en lactantes y 25 mm en
los demás).
Figura 4. Patrones de sobrecarga de presión del ventrículo derecho.
3. Relación R/S anormal a favor del ventrículo izquierdo.
Menor que el límite inferior para la edad en V1 y V2.
Menos útil que en hipertrofia ventricular derecha.
Modificada de: Sodi-Pallares D, Medrano G, Bisteni A, Ponce de
León J. Electrocardiografía clínica. México: Méndez editores;
1993. p. 228.
4. Anormalidades de la onda Q. Profundas en DII, DIII,
aVF, V5 y V6 (mayor o igual a 5 mm). Generalmente,
significa sobrecarga de volumen independiente de los
hallazgos en el ST.
Hipertrofia ventricular izquierda
El ventrículo izquierdo puede explorarse en cinco regiones: inferior (aVF), lateral alta (aVL), ápex o punta
(V4), pared libre (V5, V6) y septum interventricular
(V1 y V2).
5. Cambios en la T. Es el signo más confiable de hipertrofia ventricular izquierda. La presencia de una onda
T invertida y asimétrica con convexidad superior en
su porción terminal en DI, aVF, V5 y V6 y depresión
del ST en V6, significa sobrecarga de presión. T altas
asimétricas en las mismas derivaciones, indican sobrecarga de volumen.
Si hay sobrecarga de volumen hay aumento en las dimensiones del ventrículo izquierdo en forma global, lo
cual produce dilatación, que se traduce en el electrocardiograma como disminución o desaparición de la S
por aumento de las fuerzas izquierdas que contrarrestan
aún más las derechas. La sobrecarga de presión produce hipertrofia de evolución rápida y heterogénea en el
ventrículo izquierdo, que con frecuencia se inicia en la
región basal y produce alteraciones de la repolarización
en el electrocardiograma.
Patrón de sobrecarga para el ventrículo izquierdo
1. Sobrecarga de volumen: R altas en V5 y V6 con retardo en la deflexión intrinsecoide, ondas T altas,
simétricas y acuminadas con desnivel positivo de
concavidad superior del segmento ST.
La hipertrofia ventricular izquierda es más común por
sobrecarga de presión y se manifiesta de manera contraria a lo esperado; en las leves hay aumento de la R
en V6 con T positivas, pero en las severas hay retraso
en la conducción y alteración de la repolarización, por
lo cual se observa inversión de la T y depresión del ST.
Diferenciar hipertrofia y dilatación en el ventrículo izquierdo es difícil; en las dilataciones la R en V6 es alta
y se asocia con Q profunda y T alta.
2. Sobrecarga de presión: bloqueo de rama derecha del
haz de His incompleto o signos de hipertrofia ventricular izquierda con T negativas en precordiales izquierdas.
Hipertrofia biventricular o ventricular
combinada
Se caracteriza por la presencia de criterios claros
de hipertrofia de un ventrículo, sin disminución de las
fuerzas del otro. El diagnóstico no debe hacerse por la
morfología de la Q o la T.
La evaluación del paciente con hipertrofia ventricular izquierda no debe basarse solamente en criterios
63
Capítulo 7- El electrocardiograma en las cardiopatías congénitas
Criterios de hipertrofia biventricular o
ventricular combinada
1. Voltaje anormal en precordiales derechas e izquierdas.
2. Criterios de voltaje positivos para hipertrofia ventricular izquierda o derecha en ausencia de bloqueos de ramas
o pre-excitaciones.
3. Criterios de voltaje positivos para hipertrofiaventricular izquierda o derecha y voltajes relativamente altos para
el otro ventrículo.
4. Voltaje anormal en precordiales medias. Fenómeno de Katz-Watchel:
grandes complejos equidifásicos en
dos o más de las precordiales medias
(V2 a V5) con aumento del RS mayor
o igual a 70 mm (Figura 5).
I
AVR
V1
V4
II
AVL
V2
V5
III
AVF
V3
V6
II
Figura 5. Fenómeno de Katz-Watchel en un niño de un año con conducto arterioso persistente.
Electrocardiograma normal del recién
nacido (Figura 6)
R’ en derivadas derechas y voltajes mayores en las
precordiales medias.
1. Frecuencia cardíaca mayor (150 a 230), por lo que se
debe ser muy estrictos al determinar el intervalo RR.
6. Q menor a 0,03 seg. Duración de hasta 5,5 mm en
DIII o 3 mm en aVF al mes, presente en V1 en el
10% de los neonatos.
2. Desviación del eje del QRS a la derecha entre +125º
y +180º. Al nacimiento está entre +55º y +200º,
pero al mes el límite superior es +160º. En los prematuros está entre +65º y +147º (por la ausencia
de hipertrofia ventricular derecha).
7. Intervalo QT más corto.
8. Segmento ST generalmente sin elevaciones y onda T
con muchas variaciones en la primera semana de vida.
3. Onda P más corta y bifásica en V1.
Hipertrofia ventricular izquierda
El electrocardiograma no es el método apropiado para
reconocer hipertrofia ventricular izquierda en neonatos, además porque las fuerzas se atenúan con las del
ventrículo derecho. Se espera desviación del eje a la
4. Intervalo PR corto (0,10 seg con límites entre 0,07
y 0,14 seg).
5. QRS más corto (menor a 0,08 seg), con mayores
cambios en la morfología, presencia de mellas, r’ o
Figura 6. Electrocardiograma normal en un recién nacido.
64
Libro de Electrocardiografía
Cardiopatías no cianógenas
izquierda (menor de +60º) y aumento de los voltajes
izquierdos (R alta en V6 y S profunda en V1) con progresión RS similar al adulto, pero son más útiles los
cambios de la T en V5 y V6.
Con cortocircuito arteriovenoso
(izquierda a derecha), cardiomegalia
e hiperflujo pulmonar
Hipertrofia ventricular derecha
Comunicación interauricular
Las características del electrocardiograma se relacionan con la dilatación de cavidades derechas que son
proporcionales a la magnitud del cortocircuito, el cual
a su vez, dependerá de las presiones diastólicas finales
ventriculares y del tamaño del defecto.
No se sabe la especificidad ni sensibilidad de los hallazgos. El patrón QR en V1 es común en sobrecargas de
presión y el rSR’ en las de volumen. Se encuentra: S
en DI mayor a 12 mm, R en V1 mayor a 25 mm o R en
aVR mayor a 8 mm, R pura en V1 mayor a 10 mm, qR
en V1, T positivas en V1 luego de los tres días de vida y
desviación del eje a la derecha mayor a +180º.
Se producen cambios en los vectores de despolarización y repolarización y sobrecargas de presión y volumen o ambas, de las diferentes cavidades relacionadas
estrechamente con las características anatómicas y
los cambios fisiopatológicos de cada una de ellas.
La más frecuente es la tipo ostium secundum y se caracteriza por ritmo sinusal o bradicardia y fibrilación
atrial tardías en dilataciones severas. Existe prolongación del intervalo PR por retraso en la conducción
interatrial y bloqueo AV de primer grado en el 10% de
los pacientes. La onda P inicialmente es normal, pero
cuando se dilata el AD son anchas y melladas con o
sin aumento del voltaje en las derivaciones estándar y
bifásicas (++– ó +–) en V1 y V2. Hay dilatación del
ventrículo derecho con eje del QRS desviado a la derecha, generalmente entre +90º y +170º, duración en
el límite superior y posible imagen de S empastada en
DI, DII, aVL y precordiales izquierdas. El hallazgo más
característico es la presencia de complejos rsR’ o rSr’
en precordiales derechas (patrón de bloqueo de rama
derecha del haz de His) que se ve en el 80% de los
casos (Figura 7). La presencia de q en V1 es signo de
dilatación del atrio derecho y no de hipertensión arterial pulmonar.
Para su análisis se agruparán según sus características
fisiopatológicas, haciendo un resumen de los hallazgos
más característicos.
Si el defecto es del tipo ostium primum habrá gran desviación del eje hacia arriba y a la izquierda, bloqueo AV
de primer grado y bloqueo de rama derecha del haz de His.
Electrocardiograma en el recién nacido pretérmino
QRS, PR y QT cortos y menos predominio del ventrículo
derecho. En la displasia broncopulmonar hay disminución de los voltajes en las precordiales. No se sabe si
las diferencias ocurren por frecuencia cardíaca, tamaño y localización cardíaca o por alteración miocárdica
intrínseca.
Electrocardiograma en las cardiopatías congénitas
Figura 7. Niño de dos años con comunicación interauricular.
65
Capítulo 7- El electrocardiograma en las cardiopatías congénitas
La presencia de hipertensión
arterial pulmonar secundaria
a comunicación interauricular
aislada en niños es muy rara,
pero habría desaparición del
patrón de bloqueo de rama
por sobrecarga de volumen
del ventrículo derecho con
aparición de signos de hipertrofia ventricular derecha
con sobrecarga de presión e
hipertrofia auricular izquierda
por cambio del cortocircuito.
Comunicación interventricular
Su comportamiento está determinado por el diámetro
y la localización del defecto y
por las resistencias vasculares
pulmonares. La comunicación
Figura 8. Comunicación interventricular en un lactante de seis meses.
interventricular pequeña generalmente no tiene ninguna
manifestación en el electrocardiograma. En las moderadas y severas los hallaz- Diferenciar comunicación interventricular y ductus argos más característicos son la hipertrofia ventricular terioso persistente en el electrocardiograma es difícil.
izquierda o la hipertrofia biventricular o ventricular En la comunicación interventricular el eje es más izcombinada por sobrecarga de volumen, y la hipertrofia quierdo, hay mayor magnitud del primer vector septal
auricular izquierda (ondas P bimodales en DII y V1). El (r en V1 y V2 y q en V5 y V6 con relativo mayor voltaje)
eje del QRS se dirige hacia abajo en el plano frontal y la T es positiva en las precordiales derechas.
y se desvía a la derecha al aumentar las resistencias
Si hay hipertensión arterial pulmonar se encuentra dipulmonares (Figura 8).
latación de ambos atrios, eje del QRS entre +30º y
+90º, sobrecarga diastólica
del ventrículo izquierdo e hipertrofia ventricular derecha
que predomina sobre la hipertrofia ventricular izquierda y
bloqueo de rama derecha del
haz de His sin evidencia de
hipertrofia ventricular derecha en el 20% de los casos
(Figura 9).
Figura 9. Comunicación interventricular con hipertensión arterial pulmonar en una
niña de nueve años.
66
Conducto arterioso
persistente
El cortocircuito depende del
tamaño del conducto y las
resistencias pulmonares. A
Libro de Electrocardiografía
Defecto del septum atrioventricular
Sus características dependerán del tipo de defecto y
por lo tanto del cortocircuito a través de la comunicación interauricular y la comunicación interventricular,
de la insuficiencia de la válvula atrioventricular y del
balance ventricular. Existen tres alteraciones características en el electrocardiograma: la desviación del eje
del QRS a la izquierda, el bloqueo AV de primer grado y
el bloqueo de rama derecha del haz de His que son secundarios al desplazamiento de las vías de conducción
internodales por el defecto septal y en menor grado por
la dilatación atrial.
diferencia de la comunicación interventricular, las resistencias sistémicas se transmiten directamente al lecho vascular pulmonar, por lo que el ventrículo derecho
sólo recibe sobrecarga de presión. La sobrecarga del
ventrículo izquierdo es de volumen, lo que aumenta su
presión diastólica final y produce hipertensión venocapilar pulmonar y aumento de las resistencias vasculares pulmonares.
Si es pequeño, el electrocardiograma será normal. Si el
cortocircuito es grande sin hipertensión pulmonar, hay
hipertrofia ventricular izquierda o hipertrofia biventricular o ventricular combinada e hipertrofia auricular izquierda, cambios en la duración y morfología de la onda
P, bimodal en las precordiales izquierdas y bifásica en
V1, prolongación del intervalo PR en 10% al 20% de
los casos, eje del QRS entre +45º y +90º y ocasionalmente desviado a la derecha y R altas en aVL, aVf, V5
y V6 que concuerdan con S profundas en V1 y V2. La T
es alta, picuda y simétrica por sobrecarga de volumen
del ventrículo izquierdo y la Q profunda en aVL, aVF, V5
y V6 por sobrecarga de presión, con depresión del ST
si es severa (Figura 10).
Hay alteraciones de la P por la hipertrofia auricular izquierda y la hipertensión arterial pulmonar, el eje del
QRS es superior e izquierdo, hay hipertrofia biventricular o ventricular combinada con R altas en precordiales
derechas, complejos isodifásicos en las derivaciones intermedias y qRS con S de menor voltaje que R y mayor
amplitud que q en las precordiales izquierdas así como
patrón de rSR’ o empastamiento de la rama descendente de la onda R en V1 y V2 (Figura 11).
La hipertensión pulmonar es más temprana y a diferencia de las anteriores cardiopatías, se mantiene la
hipertrofia ventricular izquierda por la insuficiencia de
la válvula AV izquierda.
En los casos con hipertensión arterial pulmonar hay
crecimiento biventricular con isodifasismo amplio del
QRS en todas las precordiales o sólo en las derechas,
con R altas en V5 y V6 y disminución de las ondas q por
disminución del cortocircuito. En hipertensión arterial
pulmonar severa hay hipertrofia auricular derecha e hipertrofia ventricular derecha con R altas en precordiales derechas y S profundas en V6 con T negativas.
Cardiopatías no cianógenas sin cardiomegalia y flujo pulmonar normal
Éstas se caracterizan por obstrucciones en los tractos de salida ventriculares con desarrollo de hipertrofia ventricular por sobrecarga de presión.
Figura 10. Niño
de once meses
con conducto
arterioso persistente.
67
Capítulo 7- El electrocardiograma en las cardiopatías congénitas
Figura 11. Defecto septal atrioventricular en un niño de nueve meses.
Estenosis aórtica
Hay sobrecarga de presión del ventrículo izquierdo directamente proporcional al grado de obstrucción, con
hipertrofia ventricular izquierda progresiva que inicialmente sólo compromete la despolarización. Pero, al
disminuir la distensibilidad, aparecen trastornos en la
repolarización por hipertensión venocapilar pulmonar
y dilatación del ventrículo izquierdo. El electrocardiograma puede ser normal o mostrar la hipertrofia ventricular izquierda con sobrecarga de presión; sin embargo, hay poca correlación entre la severidad de la
estenosis y los hallazgos electrocardiográficos. El ritmo
es sinusal; la P puede ser normal o con alteraciones
por hipertrofia auricular izquierda. El eje del QRS es
normal o con ligera desviación izquierda, hay complejos
qR izquierdos con gran voltaje en DI, DII, aVL, V5 y V6,
bloqueo de rama izquierda del haz de His incompleto
con R alta en V5 y V6 y complejos profundos en V1 y
V2. Es más sugestivo si la R aumenta progresivamente
de V4 a V6, con aumento en la deflexión intrinsecoide y
si hay alteración en la repolarización. Inicialmente, hay
rectificación del segmento ST y onda T acuminada por
isquemia subendocárdica. Luego se invierte progresivamente con descenso lento derecho y ascenso rápido de
la rama izquierda y por último hay desnivel negativo del
punto J por isquemia subendocárdica del ventrículo izquierdo. Se puede diagnosticar dilatación del ventrículo
izquierdo al registrar un desplazamiento en la zona de
transición hacia las precordiales derechas.
En la estenosis subaórtica se evidencian los mismos hallazgos pero con Q profunda en varias precordiales de
V3 a V6 por la hipertrofia septal severa.
Estenosis pulmonar
Hay hipertrofia ventricular derecha progresiva determinada por el gradiente transvalvular y que se correlaciona con la altura de la R y la morfología de la T
que inicialmente es negativa y luego se hace positiva
por alteración de la despolarización para finalmente
volverse negativa por alteración en la repolarización
ventricular.
Figura 12. Paciente de trece años con estenosis valvular pulmonar severa.
68
En la estenosis leve el electrocardiograma es normal
o con leve sobrecarga de
presión del ventrículo derecho con complejos RS en DI
y DII, R en V1 menor a 10
mm, eje QRS entre +90º
y +120º, P normales o ligeramente picudas en DII y
V1 por hipertrofia auricular
derecha y T negativas.
Libro de Electrocardiografía
En la estenosis moderada hay desviación del eje a la derecha e hipertrofia ventricular derecha con T positivas
o bifásicas (–+). Si la R en V1 es mayor a 20 mm se
asocia con presión sistémica en el ventrículo derecho y
gradientes mayores de 50 mm Hg. La P es alta y picuda
en DI y DII o DII y DIII y bifásica (++–) en V1 y V2.
Cardiopatías sin cianosis,
con cardiomegalia y
con hipertensión venocapilar
Incluye las lesiones congénitas de la válvula mitral, la
membrana supravalvular mitral y el cor triatriatum.
Producen hipertensión venocapilar pulmonar según su
gravedad al igual que hipertensión arterial pulmonar.
También incluye estenosis aórticas graves y coartación
crítica por su manifestación con hipertensión sistémica, hipertensión venocapilar pulmonar e insuficiencia
del ventrículo izquierdo.
Si la estenosis es severa hay hipertrofia auricular derecha e hipertrofia ventricular derecha con sobrecarga
de presión, desviación del eje QRS a la derecha, P alta y
acuminada, R alta en V1 y S profunda en V6 e inversión
de la T en V1, V2, DII y DIII. La S en DI y V6 mayor de
10 mm y el eje QRS > +120º, se relacionan con gradientes transvalvulares mayores de 80 mm Hg (Figura
12). La presencia de latidos prematuros ventriculares
se asocia con hipertensión ventricular grave e isquemia
miocárdica.
Estenosis aórtica grave y coartación crítica
Hay sobrecarga sistólica del ventrículo izquierdo temprana, con eje QRS vertical (nunca desplazado a la izquierda), alteraciones importantes de la repolarización
como principal manifestación de la hipertrofia ventricular izquierda en las derivadas izquierdas y menos
cambios en la onda R que en las estenosis de larga
evolución (Figura 13).
Coartación aórtica
Produce sobrecarga de presión del ventrículo izquierdo
directamente proporcional al gradiente de la coartación. El electrocardiograma no muestra cambios típicos; la P es normal o con hipertrofia auricular izquierda
en el 20% de los casos, eje del QRS hacia +70º independiente de la sobrecarga sistólica del ventrículo
izquierdo, hipertrofia ventricular izquierda (R altas en
precordiales izquierdas, DI y aVL), alteraciones progresivas de la repolarización y bloqueo de rama derecha del
haz de His incompleto en 30% de los pacientes. En los
neonatos se encuentra hipertrofia ventricular derecha
por la circulación continua similar a la fetal a través
del conducto arterioso para mantener la circulación
sistémica. En los lactantes hay hipertrofia ventricular
izquierda por sobrecarga de presión del ventrículo izquierdo y, posteriormente, hipertrofia biventricular o
ventricular combinada.
Valvulopatía mitral congénita, membrana supravalvular mitral y corazón triauricular
Todas estas condiciones se caracterizan por alteración
en el vaciamiento del AI que llevan a hipertensión venocapilar pulmonar e hipertensión arterial pulmonar. En
el electrocardiograma aparecen hipertrofia ventricular
derecha e hipertrofia auricular izquierda.
Cardiopatías cianógenas
Cianógenas con flujo pulmonar disminuido, sin cardiomegalia y cortocircuito
venoarterial (derecha a izquierda)
Tetralogía de Fallot
Se caracteriza anatómicamente por una desviación
anterior e izquierda del septum infundibular que deter-
Figura 13. Estenosis aórtica crítica en una niña de cuarenta días.
69
Capítulo 7- El electrocardiograma en las cardiopatías congénitas
del conducto arterioso o de la presencia de colaterales
aorto-pulmonares. Las ondas P expresan la sobrecarga
auricular derecha; el eje del QRS está desviado a la derecha por hipertrofia ventricular derecha y hay R tardía
en aVR en el 50% de los casos. Si el flujo pulmonar aumenta por colaterales, habrá hipertrofia biventricular o
ventricular combinada.
mina sus características fisiopatológicas. La estenosis
pulmonar, generalmente mixta, y la transmisión de presiones sistémicas al ventrículo derecho a través de la
comunicación interventricular, determinan los hallazgos
electrocardiográficos.
Existe hipertrofia auricular derecha en el 50% de los
pacientes, hipertrofia ventricular derecha en la mayoría
y bloqueo de rama derecha del haz de His en el 25%.
El ritmo es sinusal; el eje de la onda P no se altera
pero es alta y acuminada en DI, DII y DIII por hipertrofia
auricular derecha y bifásica (+–) en V1. El intervalo
PR es normal y el eje QRS desviado hacia la derecha,
entre +120º y +150º, pero puede ser izquierdo en
casos con poca estenosis pulmonar. La despolarización
produce un patrón de rS en DI y ondas R tardías en aVR
por hipertrofia infundibular. La mayoría tiene patrón Rs
en V1 independiente del grado de estenosis pulmonar y
en V2 hay un cambio brusco de potencial generalmente
con patrón rS que persiste hasta V6 por dilatación del
ventrículo derecho. Las alteraciones de la repolarización ocurren por sobrecarga sistólica, produciendo una
onda T negativa en V1 en el 50% de los pacientes y
ondas T positivas en V2 y V3 y en V5 y V6, pero rara
vez en todas las precordiales (Figura 14). Al nacimiento
el electrocardiograma parece normal, pero luego hay
persistencia de la T positiva por sobrecarga sistólica
del ventrículo derecho.
Atresia tricúspide
Las alteraciones electrocardiográficas se dan por sobrecarga mixta del AD, sobrecarga de presión del ventrículo izquierdo y ausencia de la porción de entrada del
ventrículo derecho. La característica principal es el eje
QRS superior izquierdo (-30º a -60º), pero puede ser
derecho en casos de hiperflujo pulmonar en comunicación interventricular amplia o conexión AV discordante.
La hipertrofia atrial combinada se caracteriza por P
alta, ancha, acuminada y bimodal en DII y DIII y bifásica
(++–) en V1 y V2. Hay hipertrofia auricular derecha
en el 72% de los pacientes, hipertrofia auricular izquerda en 55% y PR alargado con eje a la izquierda en
el 90% (Figura 15).
Cardiopatías cianógenas con flujo
pulmonar disminuido, cardiomegalia
y cortocircuito venoarterial
Atresia pulmonar con septum íntegro
El electrocardiograma no es específico y su patrón está
determinado por las características del ventrículo derecho y la insuficiencia tricúspide. Puede ser normal
los primeros tres meses de vida. Hay ritmo sinusal,
Atresia pulmonar con comunicación interventricular
La fisiopatología es similar a la de la tetralogía de Fallot. La circulación pulmonar depende de la persistencia
Figura 14.
Niño de seis
meses con
tetralogía de
Fallot.
70
Libro de Electrocardiografía
Figura 15. Recién nacido con atresia tricúspide.
ventrículo derecho con un ventrículo izquierdo relativamente grande.
alteraciones en la P por hipertrofia auricular derecha
secundaria a insuficiencia tricúspide y a aumento de la
presión diastólica final del ventrículo derecho; generalmente, tienen amplitud menor de 2,5 mm, pero pueden
ser picudas, contrario a la atresia tricúspide donde hay
hipertrofia atrial combinada.
Anomalía de Ebstein
Se caracteriza por una alteración anatómica de la válvula tricúspide que lleva a diferentes grados de atrialización del ventrículo derecho e insuficiencia tricúspide.
La cianosis es secundaria a cortocircuito venoarterial a
través de una comunicación interauricular o un foramen
oval. En la mayoría de los pacientes el electrocardiograma es anormal con ritmo sinusal o alteraciones del ritmo tipo taquicardia supraventricular, taquicardia de la
unión y flutter o fibrilación atrial que se relacionan con
la severidad de la enfermedad, al igual que la morfología
de la P. Si es normal, generalmente el paciente es asintomático, pero si es anormal hay mayor sintomatología
y menor supervivencia. Puede ser alta y acuminada incluso más que el QRS o ancha, y mellada en hipertrofia
auricular derecha severa, lo cual sugiere crecimiento
de ambos atrios por el cortocircuito. Este patrón de P
con voltajes tan altos por dilatación masiva del AD, sólo
se observa en la anomalía de Ebstein y en la atresia
tricúspide. El PR aparece prolongado por bloqueo atrioventricular de primer grado; generalmente hay bloqueo
de rama derecha del haz de His y el 25% se asocia
a síndrome de Wolff-Parkinson-White. El eje del QRS
está entre +90º y +130º, con QRS ancho y de bajo
voltaje, con empastamiento de las porciones finales que
progresa con el tiempo y la severidad de la enfermedad.
El 50% tiene q de V1 a V4 por dilatación del AD o por
fibrosis septal, seguida de R y T negativa o bifásica que
es un patrón diagnóstico raro en niños. El 50% no tiene
q en V6. La hipertrofia ventricular derecha es rara y la
presencia de hipertrofia ventricular izquierda sugiere
otra enfermedad (Figura 16).
No hay correlación entre amplitud de la P y la presión
media del AD o el grosor de la pared ventricular. El eje
QRS está entre +30º y +90º y no se correlaciona
con la presión diastólica final del ventrículo derecho.
Solamente la morfología del QRS tiene relación con las
características anatómicas: hay predominio del ventrículo izquierdo en precordiales si el ventrículo derecho
es hipoplásico, hipertrofia ventricular derecha si está
dilatado y qR en V1 por dilatación AD.
Estenosis pulmonar grave
Es similar a la atresia pulmonar con septum íntegro
pero el ventrículo derecho siempre está bien formado
con hipertrofia importante de sus paredes y del infundíbulo. Existe sobrecarga severa de presión del ventrículo derecho el cual es hipertrófico y poco distensible,
por lo que aumenta la presión media del AD. El electrocardiograma es muy típico con hipertrofia auricular
derecha e hipertrofia ventricular derecha con patrón
de sobrecarga de presión. Ondas P picudas en DII, DIII
y bifásica en V1 (+–) con predominio de la porción positiva y deflexión intrinsecoide rápida. Eje QRS desviado
a la derecha, ondas R altas o complejos qR de V1 a V4
y ondas T negativas que pueden estar de V1 a V6 si el
ventrículo derecho está dilatado.
En neonatos con estenosis pulmonar crítica hay hipertrofia ventricular izquierda por hipoplasia relativa del
71
Capítulo 7- El electrocardiograma en las cardiopatías congénitas
Figura 16. Anomalía de Ebstein moderada en un lactante menor.
Cardiopatías cianógenas con
hiperflujo pulmonar, cardiomegalia
y cortocircuito mixto
está presente independiente de los defectos asociados,
y T negativa en V1, manteniéndose positiva en las precordiales izquierdas.
Transposición completa de las grandes arterias
(discordancia ventrículo-arterial)
Conexión anómala total de venas pulmonares
Las características fisiopatológicas están determinadas
por el tamaño de la comunicación interauricular y la
presencia de estenosis de las venas pulmonares o del
colector.
Las características del electrocardiograma dependen
de las lesiones asociadas. En presencia de comunicación interauricular habrá hipertrofia auricular derecha
y sobrecarga de presión del ventrículo derecho y de
volumen del ventrículo izquierdo. Si se tiene una comunicación interventricular, habrá sobrecarga de presión
del ventrículo derecho y mixta del ventrículo izquierdo
por elevación de las resistencias pulmonares. En casos
de comunicación interventricular y estenosis pulmonar,
habrá sobrecarga de presión en ambos ventrículos, similar a la tetralogía de Fallot.
Se encuentra sobrecarga de cavidades derechas, ritmo sinusal, onda P alterada por hipertrofia auricular
derecha con morfología acuminada, en especial si hay
resistencias vasculares aumentadas o comunicación interauricular restrictivas; eje del QRS a la derecha entre
+90º y +180º, con complejos polifásicos en D2, D3 y
aVR principalmente en los menores de dos años; patrón
Rs en V1 y rS en V5 y V6 como indicadores de hipertrofia y dilatación del ventrículo derecho por sobrecarga
de volumen. Con frecuencia hay q en precordiales derechas y bloqueo de rama derecha del haz de His; al inicio
la T es positiva en las precordiales derechas pero se
vuelve negativa incluso en las precordiales izquierdas
por dilatación del ventrículo derecho (Figura 17).
El neonato puede tener un electrocardiograma normal
por el equilibrio fetal entre las presiones de ambos
ventrículos. Luego se manifiesta la hipertrofia ventricular derecha al caer las presiones pulmonares con
eje +150º (entre +90º y +200º), ondas R monofásicas grandes y T positivas en precordiales derechas
que sugieren hipertrofia ventricular derecha. Fuera
del período neonatal se caracteriza por ritmo sinusal,
arritmias relacionadas con cirugías, P picudas en DII
y DIII por hipertrofia auricular izquerda, eje eléctrico
derecho, hipertrofia ventricular derecha, que siempre
En la conexión anómala parcial de venas pulmonares,
el electrocardiograma es similar al de la comunicación
interatrial con hipertrofia ventricular derecha leve o
bloqueo de rama derecha del haz de His.
Figura 17. Niño de tres días de vida con conexión anómala total de venas pulmonares.
72
Libro de Electrocardiografía
Tronco arterioso común
Se caracteriza por un solo vaso que sale del corazón y
da origen en su orden a la circulación coronaria, sistémica y pulmonar. El patrón del electrocardiograma está
determinado por las frecuentes malformaciones asociadas y por el grado de insuficiencia de la válvula troncal.
Hay hipertrofia biventricular o ventricular combinada
en el 70% de los casos por sobrecarga de volumen del
ventrículo izquierdo y mixta del ventrículo derecho; si la
insuficiencia es severa habrá predominio del ventrículo
izquierdo. Es normal que haya ritmo sinusal, ondas P
bimodales en DII y bifásicas (+–) en V1 por sobrecarga
de volumen de la AI, que luego se hacen picudas por
aumento de las resistencias pulmonares. Eje del QRS
alrededor de +90º, R altas en todas las precordiales y patrón de transición en V3 o V4, con complejos
RS amplios. En las precordiales izquierdas hay patrón
de sobrecarga diastólica con qR y T acuminada; en las
derechas la morfología de la T es variable, pero generalmente es negativa. Cuando se aumentan las resistencias vasculares el eje del QRS se desvía drásticamente
a la derecha y en las precordiales derechas aparecen R
altas y T negativas.
Cuando la comunicación interventricular es subpulmonar
(anomalía de Taussig-Bing) el eje del QRS está desviado
a la derecha, hay hipertrofia auricular derecha, hipertrofia ventricular derecha o hipertrofia biventricular o
ventricular combinada y alteración de la repolarización
por sobrecarga de volumen del ventrículo izquierdo (T
acuminadas en V5 y V6).
En casos de comunicación interventricular con estenosis pulmonar, habrá desviación del eje a la derecha,
hipertrofia auricular derecha, hipertrofia ventricular
derecha o bloqueo de rama derecha del haz de His y
bloqueo AV grado I.
Doble entrada al ventrículo izquierdo
El ventrículo derecho es rudimentario y en cualquier
localización. Hay dos anomalías que se asocian con frecuencia: la estenosis de un orificio atrioventricular y la
discordancia ventrículo arterial, acompañada de ventrículo derecho anterior e izquierdo y situs solitus. Hay
sobrecarga de volumen del ventrículo izquierdo, ritmo
sinusal, PR generalmente normal, onda P picuda por
sobrecarga derecha o bimodal en DII y bifásica (+-) en
V1 por sobrecarga de volumen de ambos atrios. El QRS
es determinado por la posición del ventrículo derecho,
desviado a la izquierda si el ventrículo izquierdo está
a la izquierda y desviado a la derecha si el ventrículo
derecho es anterior e izquierdo en situs solitus, lo cual
sugiere inversión ventricular por la presencia de q inicial en V1 y R pura en V6. Las precordiales derechas
tienen predominio de las fuerzas negativas.
Doble cámara de salida del ventrículo derecho
Se asocia siempre a comunicación interventricular y
con mucha frecuencia a estenosis pulmonar. Se debe
sospechar en casos de eje derecho, hipertrofia biventricular o ventricular combinada con sobrecarga de
presión del ventrículo izquierdo y bloqueo de rama derecha del haz de His.
Si los ventrículos están relacionados de modo normal,
el electrocardiograma es similar a la atresia tricúspide
con eje QRS a la izquierda y predominio de las fuerzas
izquierdas en las precordiales.
Si hay comunicación interventricular subaórtica sin estenosis pulmonar, el electrocardiograma será similar al
del defecto del septum atrioventricular con ritmo sinusal, bloqueo AV de primer grado, hipertrofia auricular
izquierda, eje del QRS desviado a la izquierda con q en
DI y aVL en caso de aumento del flujo pulmonar, bloqueo
de rama derecha del haz de His por alteración de la conducción intraventricular, R altas derechas y S izquierdas por hipertrofia ventricular derecha con sobrecarga
de presión, lo que sumado a la sobrecarga de volumen
del ventrículo izquierdo produce patrón de hipertrofia
biventricular o ventricular combinada. La hipertensión
pulmonar es de aparición temprana y se caracteriza
por hipertrofia auricular derecha y desviación del eje a
la derecha. Si la aorta es anterior, el comportamiento
es especial, con desviación del eje a la derecha si la
comunicación interventricular es anterior y desviación
izquierda si es perimembranosa, ambas con hipertrofia
biventricular o ventricular combinada.
Ventrículo único
Se asocia a estenosis pulmonar. Hay onda P acuminada
en DII y V2 y desviación del eje del QRS a la derecha con
rS de V1 a V6. La q está presente en V1 y ausente en
V6, aunque puede estar ausente en todas las precordiales (60% de los casos) o presente en todas (15%).
Puede haber taquicardia supraventricular, síndrome de
pre-excitación o bloqueo AV de primero o segundo grado (Figura 18).
Transposición corregida de las grandes arterias
(discordancia AV y ventrículo-arterial)
Se identifica por la ausencia de q en DI, V5 y V6 con
q en V4R o V1, grados variables de bloqueo AV (50%
73
Capítulo 7- El electrocardiograma en las cardiopatías congénitas
Figura 18. Recién nacida cianótica con ventrículo único.
Figura 19. ALCAPA en lactante de un mes.
Lecturas recomendadas
son grado I y las de segundo grado pueden progresar),
arritmias atriales y síndrome de Wolff-Parkinson-White
en el 25% de los casos. Las hipertrofias y demás características están determinadas por las lesiones asociadas, principalmente comunicación interventricular y
estenosis pulmonar.
Cianóticas con cortocircuito mixto
e hipertensión venocapilar pulmonar
Síndrome de ventrículo izquierdo hipoplásico
El electrocardiograma del recién nacido generalmente
es normal. No hay un patrón característico, pero puede haber desviación del eje a la derecha y dilatación e
hipertrofia del ventrículo derecho con sobrecarga de
presión. La presencia de voltajes izquierdos en las precordiales, no significa que exista un ventrículo izquierdo
adecuado.
Trastornos de la repolarización
ALCAPA (origen anómalo de la coronaria izquierda de la arteria pulmonar)
Se manifiesta por patrón de infarto miocárdico anterolateral con Q en DI, aVL y V3 a V6, pérdida abrupta de
la R en las precordiales medias con R altas en V1, V5,
V6 y V7 y aVL, eje del QRS a +90º y T invertidas en DI,
aVL y discordantes en DI, V1 y V6. En niños mayores las
Q son menos prominentes (Figura 19).
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74
Capítulo 8
3
Electrocardiograma
en crecimiento de paredes
Nelson A. Pérez R., MD.
Crecimiento auricular derecho
En vista de que las aurículas tienen poca masa muscular, el mejor término a utilizar es crecimiento o
dilatación auricular, en lugar de hipertrofia, el cual se reserva para el crecimiento de los ventrículos.
Las causas más frecuentes de crecimiento auricular derecho, son las enfermedades pulmonares, en
especial, por su frecuencia de presentación, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, las valvulopatías tricúspides y algunas cardiopatías congénitas.
Criterios electrocardiográficos
1. Aumento del voltaje de la onda P sin alterar su duración (ondas P altas y picudas o P “pulmonale”).
2. Amplitud de la onda P aumentada: mayor o igual a 2,5 mm en II y mayor o igual a 1,5 mm en V1.
3. Duración de la onda P normal: mayor o igual a 0,12 seg.
4. Eje de la P desviado a la derecha: mayor o igual a 75º.
5. Si existe una diferencia importante de voltaje entre los QRS de V1 (pequeño) y V2 (grande), es un
signo indirecto de crecimiento de cavidades derechas, sobre todo de la aurícula derecha.
Crecimiento auricular izquierdo
Al igual que con la aurícula derecha, en la aurícula izquierda se debe hacer referencia a crecimiento o
dilatación en lugar de hipertrofia.
Las causas más comunes de crecimiento auricular izquierdo son la hipertrofia ventricular izquierda, la
valvulopatía mitral y la valvulopatía aórtica.
Criterios electrocardiográficos
1. Aumento de la duración de la P, que suele tener muescas. Es la P “mitrale” (criterio con sensibilidad
del 15% y especificidad del 100%).
2. Duración aumentada de la onda P, que es mayor o igual a 0,12 segundos en DII (sensibilidad del
33% y especificidad del 88%).
3. Mella prominente de la onda P, usualmente más visible en DII con separación mayor
de 0,03 a 0,04 seg entre las mellas.
75
Capítulo 8 - Electrocardiograma en crecimiento de paredes
4. Relación entre la duración de la onda P en DII y la
duración del intervalo PR mayor a 1,6.
del QRS hacia la derecha y ondas Q prominentes en las
derivaciones inferiores.
5. En V1 P bifásica y fuerza terminal (porción negativa
final de la onda P) mayor o igual a 0,04 seg (sensibilidad del 83% y especificidad del 80%).
La hipertrofia ventricular derecha es menos común que
la izquierda ya que se requiere una patología más severa
y crónica para hacer crecer lo suficiente al ventrículo
derecho y hacerse dominante sobre el izquierdo en el
electrocardiograma. Esto hace que este último tenga
baja sensibilidad para el diagnóstico de la hipertrofia
ventricular derecha incipiente. Usualmente se acompaña de crecimiento auricular derecho.
6. Desviación del eje de la onda P hacia la izquierda entre – 30 y + 45º.
7. Deflexión intrinsecoide en V1: mayor a 0,03 seg.
Crecimiento biauricular
La estenosis mitral cursa con hipertrofia ventricular
derecha lo cual facilita el diagnóstico junto con el patrón electrocardiográfico de crecimiento biauricular.
En la estenosis mitral se puede notar la presencia de
crecimiento biauricular en especial en estadios avanzados crónicos de la enfermedad, lo que además se asocia
a hipertrofia ventricular derecha y ventrículo izquierdo
normal o pequeño. El crecimiento biauricular se caracteriza por P aumentada en voltaje y duración. La onda P
en V1 tiene su porción inicial positiva mayor a 0,25 mV
de voltaje y la porción final negativa mayor a 40 mseg
de ancho y 0,1 mV de profundidad en V1 y V2.
En las neumopatías crónicas, especialmente el enfisema
pulmonar, es posible ver ondas S hasta V6 iniciando en
V1 con eje del QRS desviado a la derecha y bajo voltaje generalizado. Las principales causas de hipertrofia
ventricular derecha son: lesiones congénitas (como
la tetralogía de Fallot), estenosis valvular pulmonar y
transposición de grandes vasos. Las lesiones adquiridas que más producen este patrón electrocardiográfico
son la estenosis mitral y la insuficiencia tricúspide, en
cuanto a valvulopatías, y como causa externa la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, en especial la tipo
enfisema (Figuras 2 A y B).
Hipertrofia ventricular derecha
Al crecer o hipertrofiarse el ventrículo derecho, se
produce un aumento de voltaje de las ondas R en las
derivaciones precordiales derechas y una disminución
del mismo en las ondas S; por tanto, la proporción R/S
aumenta. Es decir, el patrón precordial se invierte por
la aparición de ondas R altas en V1 y ondas S profundas
en V6. En el plano frontal se observa desviación del eje
Criterios electrocardiográficos
1. Desviación del eje de QRS a la derecha (mayor o
igual a +100º).
Figura 1. Trazo electrocardiográfico del crecimiento auricular izquierdo. Nótese la onda P bifásica en V1 con fuerza
terminal aumentada.
76
Libro de Electrocardiografía
A
B
Figura 2 A y B. Trazo electrocardiográfico representativo de hipertrofia ventricular derecha con desviación del eje del QRS a la
derecha y ondas R en V1 y S en V6. Note que a pesar del gran crecimiento de las cavidades derechas evidente en el ecocardiograma, los hallazgos electrocardiográficos son sutiles, en especial los de crecimiento auricular derecho.
Hipertrofia ventricular izquierda
2. Aumento de voltaje: onda R mayor o igual a 7 mm en
V1 y S en V5 – V6 mayor o igual a 7 mm. R V1 + S
V5 o V6 mayor o igual a 10 mm. Proporción R/S
mayor o igual a 1 en V1 o menor o igual a 1 en V6.
Al contrario que en las aurículas, en los ventrículos sí
se produce una verdadera hipertrofia debido a su mayor
masa muscular y a que sufren mayor estrés. La hipertrofia ventricular izquierda produce cambios en el complejo QRS, el segmento ST y la onda T. El hallazgo más
común es la amplitud incrementada del QRS. Esto es
característico cuando el grosor del miocardio aumenta
y, por tanto, el impulso eléctrico tarda más tiempo en
recorrerlo. Este fenómeno se ve en el ecocardiograma como un aumento de duración en el intervalo QRS
hasta el límite superior de lo normal (100 mseg); la
deflexión intrinsecoide en las derivaciones izquierdas se
retarda (>50 mseg) y el voltaje de los complejos QRS
se aumenta, lo que produce ondas S profundas en V1 y
V2, y ondas R altas en DI, aVL, V5 y V6.
3. Crecimiento de ventrículo derecho: están acrecentadas las fuerzas que activan el ventrículo derecho,
lo que aumenta el voltaje de R en V1-V2 y desvía el
eje del QRS a la derecha.
4. Onda P pulmonale mayor a 2,5 mm en DII, DIII y aVF.
5. Alteraciones del ST-T en precordiales derechas.
6. Deflexión intrinsecoide en V1 mayor o igual a 35 mseg.
7. Patrón de bloqueo incompleto de rama derecha del
haz de His.
El patrón del ST-T varía de manera considerable en pacientes con hipertrofia ventricular izquierda. En muchos
individuos el segmento ST está infra-desnivelado y lo
sigue una onda T invertida. Esto ocurre en derivaciones
con onda R prominente. De otra parte, el infradesnivel
está dado por la depresión del punto J y la onda T invertida es asimétrica.
8. Patrón de sobrecarga sistólica en DII, DIII y aVF.
Con uno solo de los primeros cuatro criterios, la sensibilidad para diagnosticar hipertrofia ventricular derecha es 44% con especificidad del 83%. Utilizar dos
criterios disminuye la sensibilidad al 18% pero aumenta
la especificidad al 95%.
77
Capítulo 8 - Electrocardiograma en crecimiento de paredes
Existen múltiples criterios y signos para determinar en
el ecocardiograma la presencia de hipertrofia ventricular izquierda. La mayoría de signos y criterios tienen
buena especificidad pero baja sensibilidad. Es por esto
que varios de los antiguos criterios (índice de Lewis,
índice de Ungerleider, índice de Mcphie y criterios de
Scout) han caído en desuso y hoy en día no se utilizan
clínicamente.
4. Voltaje de Roberts: es la suma del voltaje del complejo QRS en las 12 derivaciones del ecocardiograma
y es positivo para hipertrofia ventricular izquierda si
la sumatoria es mayor a 175 mm (la sensibilidad es
del 53% y la especificidad del 96%). Es un criterio
muy tedioso de calcular para el médico pero es el
método utilizado por los electrocardiógrafos computarizados.
5. Puntaje de Romhilt-Estes: conjuga una serie de criterios a los cuales se les asignan puntos y de acuerdo
con la sumatoria de éstos se considera que hay
hipertrofia ventricular izquierda si el puntaje total es
mayor o igual a 5 y que probablemente está presente, si el puntaje total suma 4 (Tabla 1) (la sensibilidad es del 54% y la especificidad del 97%).
Criterios electrocardiográficos
Como ya se mencionó, la mayoría de criterios tienen
baja sensibilidad y se aplican cuando la duración del
complejo QRS es menor a 120 mseg.
Éstos incluyen:
1. Sokolow-Lyon: consiste en la suma de la onda S de
V1 con la onda R de V5 ó V6 (la que sea de mayor
voltaje). Si suma más de 35 mm se considera que
el criterio es positivo para hipertrofia ventricular
izquierda (Figura 3) (la sensibilidad es del 22%
al 43% y la especificidad del 95% al 100%).
Sólo es útil cuando es positivo debido a su alta especificidad.
Queda claro que todos los anteriores criterios tienen
muy buena especificidad pero debido a su baja sensibilidad se han buscado nuevos criterios para hipertrofia
ventricular izquierda. Se han descrito más de 35 criterios electrocardiográficos para la hipertrofia ventricular
izquierda. Últimamente todos se realizan confrontándolos con la ecocardiografía modo M o 2D que tiene una
sensibilidad del 93% y una especificidad del 95% para
el diagnóstico de esa condición, y se considera como el
estándar de oro para su detección.
2. Sokolow modificado: corresponde a suma de la onda
S de V2 con la onda R de V6 y es positivo para hipertrofia ventricular izquierda si la suma es mayor a
45 mm (Figura 3) (la sensibilidad es del 45% y
la especificidad del 93%).
Es así como se identifican “nuevos criterios electrocardiográficos” para la hipertrofia ventricular izquierda
al combinar algunos de los criterios de voltaje con la
amplitud de la onda T en V1 y asignar valores diferenciales para edad y género ya que la masa cardíaca es
25% menor en las mujeres. La sensibilidad de estos
nuevos criterios es del 49% y la especificidad del 93%.
3. Voltaje de Cornell: se obtiene al sumar la onda R de
aVL con la onda S de V3. Se considera positivo si el
valor obtenido es mayor a 28 mm en hombres o mayor a 20 mm en mujeres (la sensibilidad es del 42%
y la especificidad del 92%).
Figura 3. Trazo
electrocardiográfico
de hipertrofia
ventricular izquierda
que cumple todos
los criterios antes
enunciados.
78
Libro de Electrocardiografía
Se continúa en la búsqueda de una mejor sensibilidad y
es así como mediante la combinación del análisis de la
onda T en V1, la duración del complejo QRS, la magnitud
de la fuerza terminal en V1 y el género del paciente se
crearon otros criterios denominados “criterios útiles”
(la sensibilidad es del 62% y la especificidad del 92%)
(Tabla 3).
Tabla 1
Criterios del puntaje de Romhilt-Estes.*
Criterio
Puntaje
1. Amplitud
Cualquiera de los siguientes:
a.
b.
c.
3
Onda R o S en cualquiera de las derivaciones de las extremidades mayores
o iguales a 20 mm.
Onda S en V1, V2 o V3 mayor o igual
a 25 mm.
Onda R en V4, V5 o V6 mayor o igual
a 25 mm.
Tabla 3
Criterios útiles
1. Duración del complejo QRS mayor a 90 mseg con
una deflexión intrinsecoide mayor a 50 mseg en V6.
2. Cambios en el segmento ST opuestos al eje
(patrón típico de sobrecarga ventricular):
a. Sin digital
b. Con digital
3.
2. Onda T en V1 mayor o igual a 0 mm en menores
de 40 años o mayor o igual a 2 mm en mayores de
40 años.
3
1
Compromiso auricular izquierdo
Porción negativa de la onda P en V1 mayor
o igual a 1 mm de profundidad con una
duración mayor o igual a 40 mseg
3. Fuerza terminal de la onda P en V1 mayor a 40 mseg
3
4. Desviación del eje hacia la izquierda
mayor o igual a -15º
2
5. Duración del complejo QRS mayor o
igual a 90 mseg
1
Es importante anotar que la desviación del eje del QRS y
la desviación de la transición hacia la izquierda, ayudan
a identificar la hipertrofia ventricular izquierda, pero el
que no estén presentes no descarta la aparición de la
misma. Es más, encontrar criterios electrocardiográficos de hipertrofia ventricular izquierda no sólo identifica hipertrofia como tal, sino que también la dilatación
excéntrica del ventrículo izquierdo produce el mismo
patrón electrocardiográfico.
6. Deflexión intrinsecoide en V5 y V6
mayor o igual a 40 mseg
1
*Se considera que hay hipertrofia ventricular izquierda si el puntaje total es mayor o igual a 5 y que probablemente está presente,
si el puntaje total suma 4.
Las principales causas de hipertrofia ventricular izquierda son la hipertensión arterial, la valvulopatía aórtica
(insuficiencia o estenosis), la cardiomiopatía hipertrófica y la coartación de aorta.
La onda T en V1 mayor o igual a 0 mm se refiere a la
presencia de onda T en V1 plana (igual a 0 mm) o positiva (mayor a 0 mm). La diferencia de valor de la onda T
en V1 con respecto a la edad, se debe a que con el paso
de los años la onda T se vuelve positiva en la derivación
V1 (Tabla 2).
En casos especiales se deben tener en cuenta algunas
consideraciones, por ejemplo en el 50% de los pacientes con bloqueo de rama derecha del haz de His,
existe hipertrofia ventricular izquierda concomitante y,
por tanto, en ellos los criterios de voltaje no son muy
confiables. En este caso se debe buscar crecimiento
de la aurícula izquierda (porción negativa de la onda P
en V1 mayor de 40 mseg de ancho), lo cual ofrece una
sensibilidad del 78% y una especificidad del 86% para
detectar hipertrofia ventricular izquierda en el contexto de bloqueo de rama derecha del haz de His.
Tabla 2
Nuevos criterios para hipertrofia ventricular izquierda
Hombres
Mujeres
1. Menores de 40 años
R aVL + SV3 >22 mm
R aVL + SV3 mayor a 12 mm
T V1 mayor o igual
a 0 mm
T V1 mayor o igual a 0 mm
2. Mayores de 40 años
R aVL + SV3 mayor
a 22 mm
R aVL + SV3 >12 mm
T VI mayor o igual a
2 mm
T V1 mayor o igual a 2 mm
Los pacientes con bloqueo de rama izquierda del haz
de His, tienen cambios electrocardiográficos que se
deben al bloqueo de rama izquierda del has de His que
son idénticos a los inducidos por la hipertrofia ventricular izquierda. El criterio de Sokolow modificado (R V2
79
Capítulo 8 - Electrocardiograma en crecimiento de paredes
+ SV6 mayor a 45 mm), tiene sensibilidad del 86%
y especificidad del 100% para diagnosticar hipertrofia ventricular izquierda en pacientes con bloqueo de
rama izquierda del has de His. Además, el crecimiento
auricular izquierdo, que se caracteriza por una onda P
en V1 con porción negativa mayor de 40 mseg, tiene
sensibilidad del 86% y especificidad del 91% para detectar hipertrofia ventricular izquierda en presencia de
bloqueo de rama izquierda del has de His.
Hipertrofia biventricular
Ésta se sospecha cuando se encuentran criterios de hipertrofia ventricular izquierda en las derivaciones precordiales con eje desviado hacia la derecha en el plano
frontal o cuando hay criterios de hipertrofia ventricular
izquierda en las precordiales izquierdas, combinados
con la presencia de ondas R altas en las derivaciones
precordiales derechas. Puede verse también el “síndrome de la onda S poco profunda” por la presencia en la
derivación V1 de una onda S de bajo voltaje con una
onda S de mucho mayor voltaje en la derivación V2.
4.
Hazen MS, Marwick TH, Underwood DA. Diagnostic
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El encontrar signos de crecimiento auricular izquierdo
y S/R mayor o igual a 1 en V5 o V6, o S en V5 o V6
mayor o igual a 7 mm, o eje derecho, ofrece sensibilidad
del 20% y especificidad del 94% para el diagnóstico de
hipertrofia biventricular.
11. Okin PM, Devereux RB, Jern S, et al. Baseline characteristics in relation to electrocardiographic left ventricular hypertensive patients: The Losartan Intervention
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13. Romhilt et al. A critical appraisal of the ECG criteria for
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80
Capítulo 9
3
El electrocardiograma
en bloqueos sinoauriculares
y aurículo-ventriculares
Juan E. Gómez M., MD.; Luis F. Pava M., MD.
Introducción
A medida que la expectativa de vida aumenta, se hacen más frecuentes diferentes enfermedades y
trastornos degenerativos que afectan el organismo. A nivel cardiovascular, el sistema de conducción
eléctrico no está libre de estos cambios y a veces sufre grandes alteraciones durante el proceso
“normal” de envejecimiento. Por otro lado, existen una serie de factores, extrínsecos e intrínsecos,
que también pueden afectar de manera directa o indirecta el sistema de conducción y asociarse con
bloqueos de la conducción eléctrica a diferentes niveles.
Lo anterior simplemente recalca la importancia de poder analizar e identificar los principales hallazgos
electrocardiográficos de los bloqueos de la conducción eléctrica que se producen a nivel del nodo
sinoatrial o sinoauricular y del nodo aurículo-ventricular.
Historia
En 1899, el médico Austríaco Karel Frederik Wenckebach (1864-1940) publicó el artículo “On the
analysis of irregular pulses”, en el cual describía cómo la alteración de la conducción aurículo-ventricular producida en sapos, ocasionaba enlentecimiento progresivo y posterior bloqueo de la conducción
aurículo-ventricular. Luego, este hallazgo se denominaría bloqueo Wenckebach (Mobitz I) o fenómeno
Wenckebach.
En 1905, el médico inglés John Hay publicó los registros de presión de un paciente de 65 años de
edad en los cuales documentaba la presencia de bloqueo cardíaco en el que no pareciera observarse
alteración de la conducción aurículo-ventricular (el intervalo a-c del pulso venoso yugular, permanecía
igual en los latidos conducidos). Esta fue la primera demostración de lo que en la actualidad se denomina bloqueo aurículo-ventricular Mobitz II. Un año más tarde, de manera separada, Karel Frederik
Wenckebach describió estos mismos hallazgos.
En 1924, el médico Ruso Woldemar Mobitz (1889-1951) publicó su clasificación de bloqueos cardíacos (Mobitz I y II) basándose en electrocardiogramas y ondas de pulso venoso yugular de pacientes
con bloqueo de segundo grado.
81
Capítulo 9 - El electrocardiograma en bloqueos sinoauriculares y aurículo-ventriculares
Generalidades
Tabla 2
Manifestaciones clínicas
Las alteraciones del sistema de conducción que se asocian con bloqueos, pueden deberse a diferentes causas,
extrínsecas o intrínsecas (Tabla 1).
Tabla 1
Etiología de los trastornos de la conducción
Sistema nervioso
central
Otros sistemas
• Demencia
• Alteraciones gastrointestinales
• Alteraciones del juicio
• Mareo
• Irritabilidad
• Enrojecimiento facial
• Cefalea
• Fatiga
• Oliguria
Causas intrínsecas
Causas extrínsecas
• Letargia
• Amiloidosis
• Deficiencia de colinesterasa
• Pérdida de memoria
• Arteritis
• Hipercalemia
• Insomnio
• Cardiomiopatías
- Hipoxia
• Enfermedad de Chagas
- Medicamentos
• Síncope o síncope cercano
Sistema cardiovascular
• Enfermedades colágeno-­ · Digitálicos
vasculares
- Calcioantagonistas
• Difteria
• Infiltración grasa
·
• Angina de pecho
• Tromboembolismo arterial
b-bloqueadores
• Accidente cerebrovascular
- Agentes simpaticolíticos
• Ataxia de Friedreich
·
Antiarrítmicos
• Hemocromatosis
·
Toxinas
• Falla cardíaca congestiva
• Palpitaciones
• Isquemia/infarto
• Leucemia
Clasificación
• Enfermedad metastásica
• Distrofia muscular
Causas pediátricas
• Miocarditis
• Anormalidades congénitas
• Pericarditis
• Carditis reumática
• Deficiencia de la arteria
nodal sinoatrial
Trastornos del nodo sinusal
Bradicardia sinusal
Se define como la presencia de latidos sinusales a una
frecuencia menor de 60 latidos por minuto (lpm). La
morfología y eje de la onda P son normales y los intervalos PR y PP son normales y uniformes. La onda
P precede a cada complejo QRS, con un intervalo PR
entre 120 y 200 mseg (Figuras 1 y 2).
• Infiltración fibrosa
degenerativa idiopática*
• Sarcoidosis
• Lesiones quirúrgicas
* Causa intrínseca más común
Otras bradicardias
Las manifestaciones clínicas relacionadas con las alteraciones del sistema de conducción (bloqueo sinoauricular o aurículo-ventricular) afectan al sistema nervioso central y al sistema cardiovascular (Tabla 2).
En algunos casos, diferentes marcapasos subsidiarios
pueden asumir el control del ritmo cardíaco en ausencia
de actividad del nodo sinoatrial. Se pueden observar
ritmos lentos de la unión o ritmos nodales, los cuales
Figura 1. Ritmo sinusal.
82
Libro de Electrocardiografía
Figura 2. Bradicardia sinusal.
menos la longitud de ciclo mínima, excede los 120 mseg
o la longitud de ciclo máxima menos la longitud de ciclo
mínima dividida por la longitud de ciclo mínima excede
el 10% (Figura 3).
van a variar en la morfología del complejo QRS y en la
frecuencia de escape del marcapaso.
La bradicardia de la unión se caracteriza por originarse
cerca del nodo aurículo-ventricular; los complejos QRS
son estrechos y la frecuencia ventricular es de 40 – 50
lpm. Las ondas P son retrógradas, están ausentes o
tienen una frecuencia menor que el ritmo nodal.
Es la arritmia cardíaca más frecuente y se considera
como un hallazgo normal en pacientes jóvenes y deportistas, aunque también se observa en pacientes con
intoxicación digitálica o en tratamiento con morfina. Es
menos frecuente en pacientes ancianos, con disfunción
autonómica o neuropatía diabética.
La bradicardia idioventricular se origina a nivel del sistema de conducción His-Purkinje; los complejos QRS son
anchos y la frecuencia ventricular es de 30 a 40 lpm
y generalmente no se observan ondas P. Mientras más
distal sea la ubicación del marcapaso dominante, más
aberrantes y anchos serán los complejos QRS y más
lenta será la respuesta ventricular.
Generalmente no hay cambios en la morfología de la
onda P, aunque el marcapaso sinusal puede migrar alrededor del tejido atrial y generar ondas P de diferente
morfología (no retrógradas), y puede ocasionar alteraciones en el intervalo PR, el cual continúa siendo mayor
de 120 mseg.
Bradicardia sinusal relativa
Se define como la frecuencia cardíaca que se encuentra
dentro de parámetros normales (60-100 lpm) pero se
considera anormal teniendo en cuenta las condiciones
del paciente (por ejemplo: fiebre, hipovolemia, estrés,
etc.) en donde se esperaría una frecuencia cardíaca
mayor (Figura 2).
La arritmia sinusal puede clasificarse como arritmia sinusal respiratoria o no respiratoria. En la variedad respiratoria, el intervalo PP se acorta de manera cíclica
durante la inspiración, como resultado de la inhibición
refleja del tono vagal y aumenta durante la espiración.
Durante los períodos de apnea se suprime esta arritmia. En la variedad no respiratoria no hay relación entre los cambios de duración de los intervalos PP y los
ciclos respiratorios. Esta última variedad se observa en
los estados patológicos antes mencionados.
Arritmia sinusal
Es la variación intermitente en la duración de la longitud
de ciclo cardíaco, en donde la longitud de ciclo máxima
Figura 3. Arritmia sinusal. LC: longitud de ciclo; Max: máxima; Min: mínima. LCMax (1.000 mseg) - LCMin (760 mseg) =
240 mseg (> 120 mseg). LCMax (1.000 mseg) - LCMin (760 mseg)/LCMin (760 mseg) = 31% (> 10%)
83
Capítulo 9 - El electrocardiograma en bloqueos sinoauriculares y aurículo-ventriculares
Pausa sinusal
registra la actividad del nodo sinusal sino que registra
la actividad eléctrica del tejido circundante (despolarización atrial) o del músculo contráctil.
Se define como la interrupción o “pausa” en la generación de latidos sinusales, que tiene una duración menor
de tres segundos. El intervalo PP durante la pausa no
es un múltiplo exacto del intervalo PP que la precede
y suele ser más corto que la duración de dos ciclos
normales (Figura 4).
Los hallazgos en el electrocardiograma de superficie
corresponden a bloqueos sinoauriculares de segundo
grado, ya sea Mobitz I o Mobitz II. Los bloqueos de
primer grado representan un tiempo de conducción
prolongado desde el nodo sinusal hasta el tejido atrial
periférico; por lo demás se observan intervalos PP, PR
y RR uniformes. Por otro lado, los bloqueos sinoauriculares de tercer grado no se pueden diferenciar de
un arresto sinusal; por ello el electrocardiograma de
superficie no permite diagnosticarlos. Otros hallazgos
inespecíficos pueden sugerir la presencia de bloqueos
sinoauriculares a diferentes niveles, como por ejemplo la presencia de ritmo sinusal excesivamente lento
(menor a 25 lpm) como para ser explicado exclusivamente como bradicardia sinusal (bloqueo sinoauricular
2:1, 3:1, etc.), latidos aislados ausentes (la secuencia
completa P-QRS-T se pierde) que pueden explicarse por
Wenckebach sinusal o la ausencia completa de ondas P
(bloqueo sinoauricular completo).
Arresto sinusal
Se define como la interrupción o “arresto” en la generación de latidos sinusales que tiene una duración
mayor de tres segundos. El arresto sinusal evidencia la
falla del nodo sinusal para estimular el tejido atrial. Si
no se generan descargas sinusales durante el arresto
sinusal y tampoco latidos de escape, se produce asistolia o ausencia de actividad eléctrica (Figura 5).
Bloqueo sinoatrial o sinoauricular
El bloqueo sinoatrial o sinoauricular, se define como la
incapacidad del tejido atrial para conducir el estímulo
generado en el nodo sinusal o el retraso en la conducción del mismo. Al igual que los bloqueos a nivel aurículo-ventricular, los bloqueos sinoatriales se clasifican
en bloqueos de primero, segundo y tercer grado, y los
de segundo grado se clasifican a su vez en bloqueos
sinoauriculares Mobitz I y Mobitz II. Antes de analizar
los hallazgos electrocardiográficos de este tipo de bloqueos, se debe recordar que el electrocardiograma no
• Bloqueo sinoauricular de segundo grado Mobitz I: se
observa un acortamiento progresivo del intervalo PP
antes de la pausa. La duración de la pausa es menor
a 2 ciclos PP, o menor que el doble del ciclo más corto.
Por otro lado, el ciclo posterior a la pausa excede en
duración al ciclo previo a la misma (Figura 6).
Figura 4. Pausa sinusal. La duración de la pausa sinusal no es un múltiplo de los intervalos PP precedentes.
Figura 5. Arresto sinusal. Arresto sinusal que es interrumpido por un latido de escape producido en el tejido de la unión
84
Libro de Electrocardiografía
Figura 6. Bloqueo sinoatrial segundo grado Mobitz I. Acortamiento progresivo de los intervalos PP hasta que se presenta el bloqueo. A > B > C. La duración de la pausa es menor que dos ciclos PP precedentes. D < 2C.
A
B
Figura 7. A. Bloqueo sinoatrial segundo grado Mobitz II 2:1. B. Bloqueo sinoatrial segundo grado Mobitz II 3:1
C
C. Bloqueo sinoatrial segundo grado Mobitz II 2:1
a. La duración de la pausa es el doble de la duración de un ciclo PP
b. y c. El bloqueo puede presentarse de forma intermitente y con frecuencia variable. 2:1, 3:1, etc.
• Bloqueo sinoauricular de segundo grado Mobitz II: la
duración del ciclo PP de la pausa es un múltiplo exacto de los ciclos PP donde se observan intervalos PP
normales (2:1, 3:1, 4:1, etc.) (Figuras 7a, b, c).
b. Arresto sinusal o bloqueo sinoatrial.
c. Combinación de alteraciones de la conducción sinoauricular y aurículo-ventricular.
d. Alternancia paroxística de períodos de taquiarritmias
atriales y períodos de ritmos atriales o ventriculares
lentos (síndrome de bradicardia-taquicardia).
Síndrome del seno enfermo
Este término abarca gran número de anormalidades a
nivel del nodo sinoatrial, entre las que se incluyen:
a. Bradicardia sinusal persistente y espontánea no
asociada a medicamentos e inapropiada para ciertas
condiciones fisiológicas.
Las bases anatómicas de estas alteraciones a nivel del
nodo sinoatrial o sinoauricular, incluyen la destrucción
parcial o total de esta estructura, la pérdida de la continuidad en diferentes áreas del nodo, cambios degenerativos
85
Capítulo 9 - El electrocardiograma en bloqueos sinoauriculares y aurículo-ventriculares
mseg (0,20 seg). El retraso en la comunicación puede
ocurrir a nivel del nodo aurículo-ventricular (intervalo
A-H), del sistema His-Purkinje (intervalo H-V) o de ambos (Figura 9).
o inflamatorios en nervios y ganglios alrededor del
nodo, cambios patológicos en la pared atrial y cambios
vasculares a nivel de la arteria del nodo sinusal.
Pueden presentarse diferentes mecanismos fisiopatológicos, así como un paciente puede presentar más de
un tipo de anormalidad. El curso de estas alteraciones
es intermitente e impredecible.
Bloqueo aurículo-ventricular de segundo grado
Consiste en el bloqueo de algún estímulo atrial que normalmente es conducido hacia el ventrículo. La onda P no
conducida, puede presentarse de forma intermitente o
frecuente a intervalos regulares o irregulares y puede
estar precedida de un intervalo PR fijo o variable.
Arritmia sinusal ventriculofásica
Esta arritmia se puede observar cuando la frecuencia
ventricular es muy lenta o en presencia de bloqueos aurículo-ventriculares de segundo y tercer grado, cuando
los ciclos PP que contienen un complejo QRS son más
cortos que los ciclos P-P que no contienen un complejo
QRS, lo cual se asocia a falla ocasional de conducción
anterógrada a nivel del nodo aurículo-ventricular. En el
electrocardiograma se observan diferentes intervalos
PP basados en su relación con el complejo QRS (Figura 8).
1. Bloqueo aurículo-ventricular de segundo grado Mobitz I o Wenckebach: generalmente ocurre a nivel
del nodo aurículo-ventricular. Se observa un aumento
progresivo del intervalo PR que culmina con una
onda P que no conduce (Figura 10). Adicionalmente,
se observa acortamiento del intervalo RR. El intervalo PR posterior al latido que no se conduce, vuelve
a sus valores normales y el ciclo se repite.
Este trastorno no está muy bien definido desde el punto
de vista fisiológico. Se ha sugerido que la contracción
ventricular puede ocasionar un aumento del flujo sanguíneo a través de la arteria nodal sinusal y aumentar
el estiramiento del nodo sinusal incrementando la automaticidad nodal.
2. Bloqueo aurículo-ventricular de segundo grado Mobitz II: es menos común pero más sintomático. Generalmente ocurre a nivel infranodal. Se observa una
falla intermitente en la conducción de la onda P. El
intervalo PR permanece constante, ya sea normal o
prolongado, hasta que se documenta una onda P que
no conduce (Figura 11).
Trastornos del nodo aurículoventricular
Bloqueo aurículo-ventricular de primer grado
En este tipo de bloqueos, cada estímulo atrial conduce
hacia el ventrículo, pero el intervalo PR excede los 200
3. Bloqueo aurículo-ventricular de alto grado o avanzado:
se observa un complejo QRS después de tres o más
ondas P. Puede progresar a bloqueo aurículo-ventricular
Figura 8. Arritmia sinusal ventriculofásica.
Figura 9. Bloqueo AV primer grado.
86
Libro de Electrocardiografía
Figura 10. Bloqueo AV segundo grado Mobitz I. Aumento progresivo del intervalo PR y acortamiento progresivo del
intervalo RR hasta el latido bloqueado.
Figura 11. Bloqueo AV segundo grado Mobitz II.
describir estas alteraciones en pacientes con ritmo sinusal. Si se observa otro ritmo (por ejemplo: taquicardia
atrial), se debe describir la arritmia y posteriormente el
bloqueo aurículo-ventricular (2:1, 3:1, etc.).
completo. Se describe según la cantidad de ondas P
no conducidas en relación a la onda P conducida (bloqueo aurículo-ventricular avanzado 3:1, 4:1, etc.).
Bloqueo aurículo-ventricular de tercer grado
o completo
Se define como la ausencia de conducción de impulsos
atriales hacia los ventrículos, y se observa actividad
eléctrica atrial y ventricular diferente. El marcapaso
atrial puede ser sinusal o ectópico. El marcapaso ventricular generalmente se ubica justo por debajo de la
región del bloqueo, que puede estar localizado por encima o por debajo del haz de His. Por otro lado, el bloqueo
aurículo-ventricular completo se manifiesta como disociación aurículo-ventricular, pero no toda disociación
aurículo-ventricular es un bloqueo aurículo-ventricular
completo (Figura 12).
Disociación aurículo-ventricular
Hace referencia a la presencia de latidos atriales y
ventriculares independientes o no relacionados. Puede
ocurrir por alguna de las siguientes causas:
1. Enlentecimiento del marcapaso dominante (usualmente el nodo sinoauricular), que permite la aparición de un marcapaso subsidiario o latente.
2. Aceleración de un marcapaso latente que toma el
control del ritmo ventricular.
3. Bloqueo, generalmente a nivel de la unión aurículoventricular, que impide la formación del impulso a
una frecuencia normal a partir del marcapaso dominante, por lo que un marcapaso subsidiario controla
la frecuencia ventricular.
Es importante recordar que los bloqueos aurículo-ventriculares de segundo y tercer grado, se utilizan para
Figura 12. Bloqueo AV tercer grado. Intervalo PP regular (780 mseg). Intervalo RR regular (1.000 mseg)
87
Capítulo 9 - El electrocardiograma en bloqueos sinoauriculares y aurículo-ventriculares
Lecturas recomendadas
Asistolia
Ausencia de despolarizaciones ventriculares (ausencia
de sístole). Puede presentarse como consecuencia de
un arresto sinusal prolongado sin ritmo de escape subsidiario o como bloqueo aurículo-ventricular completo
sin ritmo de marcapaso de escape.
1.
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Resumen
3.
Arnsdorf MF. Anatomy and electrophysiology of the sinoatrial node. UpToDate; 2005: 5.
En general, las manifestaciones clínicas de los pacientes que se presentan con bloqueos a nivel sinoauricular
o aurículo-ventricular, no permiten llegar a un diagnóstico definitivo, lo cual es posible en la mayoría de los
pacientes mediante una adecuada interpretación de los
hallazgos electrocardiográficos.
4.
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En los pacientes que se presentan con bloqueos de la
conducción cardíaca (NSA y NAV), la historia clínica detallada, un adecuado examen físico y un análisis minucioso y juicioso del electrocardiograma, llevarán a tomar
decisiones clínicas que permitirán decidir la necesidad
de utilizar diferentes medicamentos o la necesidad de la
implantación de distintos tipos de marcapasos.
88
Capítulo 10
3
Electrocardiograma
en defectos de la conducción
intraventricular
Boris V. Astudillo R., MD.; Carlos M. Orrego B., MD.
Introducción
La actividad eléctrica secuencial del nodo sinoauricular, el nodo aurículo-ventricular, el haz de His
y sus ramas no se registra en el electrocardiograma de superficie, pero mediante el análisis de la
secuencia de propagación del impulso, se puede inferir el comportamiento electrofisiológico de dichas
estructuras.
Anatomía
El nodo aurículo-ventricular continúa de manera distal con el haz de His, el cual se divide en dos ramas,
las cuales, según su localización anatómica, se denominan derecha e izquierda. Éstas discurren por vía
subendocárdica; la rama derecha desciende a lo largo del borde derecho del septum interventricular y
alcanza la pared libre del ventrículo derecho en donde se ramifica en tres direcciones: anterior, media
y posterior, y da origen a la red de Purkinje subendocárdica derecha. La rama izquierda del haz de
His desciende a la izquierda del septum interventricular y finaliza en los fascículos antero-superior y
postero-inferior.
El fascículo antero-superior atraviesa el tracto de salida del ventrículo derecho alcanzando la base del
músculo papilar anterior del ventrículo izquierdo en donde origina la red de Purkinje antero-lateral y
superior del ventrículo izquierdo.
El fascículo postero-inferior se desvía en dirección posterior y llega al músculo papilar postero-medial
dando origen a la red de Purkinje posterior e inferior.
Desde el punto de vista electrocardiográfico se considera que el sistema de conducción intraventricular está compuesto por la rama derecha del haz de His y los fascículos antero-superior y posteroinferior de la rama izquierda del haz de His.
Defectos de la conducción intraventricular
Según las características electrocardiográficas los defectos de la conducción intraventricular se dividen en:
1. Bloqueo de rama del haz de His: cuando el defecto en la conducción se limita a una de las ramas.
2. Bloqueo fascicular: cuando el defecto se localiza en uno de los fascículos de la rama izquierda del
haz de His.
89
Capítulo 10 - Electrocardiograma en defectos de la conducción intraventricular
3. Bloqueos combinados llamados también bifasciculares: que comprometen la rama derecha y uno de los
fascículos de la rama izquierda.
4. Bloqueos trifasciculares: comprometen la rama derecha y los fascículos antero-superior y posteroinferior de la rama izquierda.
Bloqueo de rama del haz de His
Se produce por alteración en la conducción de una de
las ramas del haz de His, lo cual permite que el impulso se transmita por la rama no bloqueada y estimule
el ventrículo que le corresponde. Posteriormente, el
impulso se dirige hacia el septum interventricular, lo
atraviesa y a través de las fibras de Purkinje activa el
ventrículo de la rama bloqueada (Figura 1).
1
2
3
Figura 1. Bloqueo de rama derecha.
Existe falla en la conducción de la rama derecha. La despolarización septal no está alterada y la despolarización del
ventrículo izquierdo ocurre primero seguida de la despolarización del ventrículo derecho a través de las fibras de la red
de Purkinje. Modificada de: Dereck JR. Understanding the
electrocardiogram. PLC; 1982.
Bloqueo de rama derecha del haz de His
La presencia de un bloqueo de rama derecha del haz de
His, es frecuente y se debe al menor grosor y mayor
recorrido de la rama derecha, lo que la torna más vulnerable que la rama izquierda.
precoz, la pared libre del ventrículo izquierdo (vector 2)
y más tarde el ventrículo derecho y la red de Purkinje
a través del septum interventricular, y se producen hallazgos electrocardiográficos distintivos (Figura 2).
Está presente cuando existe un retardo o una alteración de la conducción de la rama derecha, por lo cual
el impulso desciende por la rama izquierda activando el
septum interventricular de izquierda a derecha (vector
1) permitiendo que el QRS permanezca normal (onda
r en V1 y onda q en V6). Luego se activa, de manera
Criterios electrocardiográficos
1. Patrón rsR´, qR, o R amplia de 60 mseg o más de
duración en V1 y V2, o ambos.
2. Onda S amplia mayor a 40 mseg en DI y V6.
Figura 2. Bloqueo completo de rama derecha del haz de His.
90
Libro de Electrocardiografía
interventricular en forma sincrónica pero en direcciones opuestas y el ventrículo izquierdo a través del septum interventricular en forma tardía.
3. Complejo QRS amplio mayor de 120 mseg, medido
en la derivación donde el complejo es más ancho.
4. Onda R con aumento de la deflexión intrinsecoide con
onda T negativa sin onda q en V6.
Estas anomalías en la conducción intraventricular se
traducen en hallazgos electrocardiográficos característicos con presencia de una deflexión negativa en V1
y positiva en V6, debido a que el vector 1 de la pared
libre del ventrículo derecho, es anulado por el vector 1
del septum interventricular que se dirige en dirección
opuesta y cuenta con mayor magnitud (Figura 3).
Significado clínico
El bloqueo de rama derecha puede ser congénito por
disrupción de la rama y usualmente no se relaciona
con cardiopatía, o puede ser adquirido en cuyo caso
el pronóstico lo determina la causa con la cual está
relacionado.
La cardiopatía hipertensiva, la isquémica y el cor pulmonale en presentación aguda asociada a tromboembolismo pulmonar, son las manifestaciones más frecuentes.
Otras entidades que produzcan dilatación de cavidades,
como la comunicación ínter-auricular, la anomalía de
Ebstein y, en nuestro medio, la cardiopatía chagásica,
predisponen a la alteración en la conducción por dilatación parietal y compresión.
1
El bloqueo de rama derecha previa no oculta un infarto
agudo del miocardio como sí sucede con el bloqueo de
rama izquierda.
3
2
La hipertrofia del ventrículo derecho usualmente se
asocia con bloqueo de rama derecha, en casos de desviación del eje del QRS a la derecha y en signos electrocardiográficos de hipertrofia auricular con qR en V1.
Figura 3. Bloqueo de rama izquierda.
Falla en la conducción de la rama izquierda. La despolarización septal está alterada. La despolarización del ventrículo
derecho ocurre primero y es seguida de la despolarización
del ventrículo izquierdo a través de las fibras de la red de
Purkinje. Modificada de: Dereck JR. Understanding the electrocardiogram. PLC; 1982.
Bloqueo incompleto de la rama derecha
(retardo en la conducción
intraventricular)
Representa un retardo variable en la conducción del
estímulo por la rama derecha. Se considera como un
estado intermedio entre un bloqueo completo de rama
y la conducción normal. Puede presentarse como trastorno congénito sin estar asociado con otras lesiones,
si bien en ocasiones no puede distinguirse de variantes
normales como en el caso de personas leptosómicas
que pueden presentar patrón rsr´no mayor de 40
mseg con QRS menor de 100 mseg, a diferencia del
bloqueo incompleto de rama derecha que se caracteriza
por un QRS entre 100 mseg y 120 mseg.
Criterios electrocardiográficos
1. Onda R monofásica en DI, aVL, sin onda q por ausencia del vector septal normal.
2. Complejos Qs o rS en V1, V2 o incluso en V3.
3. Complejo QRS mayor de 120 mseg, medido en aquella
derivación que tenga el complejo QRS más ancho.
4. Onda R monofásica o mellada en V5, V6 con aumento
de la deflexión intrinsecoide sin onda q en V6.
Significado clínico
La cardiopatía hipertensiva es la patología que con más
frecuencia se relaciona con el bloqueo de rama izquierda, aunque puede estar presente en cardiopatía isquémica, valvulopatía aórtica, miocarditis y cardiomiopatía
dilatada como evidencia electrocardiográfica de disincronía intraventricular, en el infarto agudo del miocardio
Bloqueo de rama izquierda del haz de His
Está presente cuando existe una interrupción en la
conducción de esta rama. En el bloqueo de rama izquierda del haz de His el impulso desciende por la rama
derecha, se estimula el ventrículo derecho y el septum
91
Capítulo 10 - Electrocardiograma en defectos de la conducción intraventricular
Figura 4. Bloqueo completo de rama Izquierda del haz de His.
asociado a compromiso proximal de la descendente
anterior y se relaciona como factor adverso en el seguimiento del post-infarto en un año. Aunque el bloqueo
de rama izquierda del haz de His puede enmascarar la
presencia de infarto agudo del miocardio, existen criterios para diagnosticar infarto agudo del miocardio con
bloqueo de rama izquierda pre-existente.
Bloqueo incompleto de rama izquierda
del haz de His
Está presente cuando existe un retardo en la conducción sin interrupción completa del impulso eléctrico. Se
presenta como un estado intermedio entre la conducción normal y el bloqueo completo de rama. Se cumplen
los mismos criterios del bloqueo completo excepto el
QRS, que es menor de 120 mseg. Se asocia a hipertrofia ventricular izquierda y a las mismas patologías del
bloqueo completo de rama del haz de His (Figura 6).
Hemibloqueos o bloqueos fasciculares
En condiciones normales la activación ventricular está
dada por un sistema trifascicular compuesto por la
rama derecha del haz de His y los fascículos anterosuperior y postero-inferior de la rama izquierda.
Figura 5. Patrón del QRS en el trazo normal en primer
plano e imagen de bloqueo de rama derecha (segundo
cuadro) y bloqueo de rama izquierda (tercer cuadro).
Tomada de: Golberger A. Clinical electrocardiography. A simplified approach. 6th. Ed. St. Louis: CV Mosby; 1999.
92
Libro de Electrocardiografía
Figura 6. Bloqueo incompleto de rama izquierda.
La alteración en la conducción de uno de los fascículos,
provoca bloqueo fascicular; al activarse un ventrículo
de manera precoz por alteración en la conducción de
un fascículo, se produce un patrón electrocardiográfico
característico. Por ello se considera más adecuado referirse a bloqueos fasciculares que a hemibloqueos.
QRS hacia una localización extrema izquierda. Debido
a que la red de Purkinje que se deriva de los dos fascículos se encuentra relacionada, es de esperar que en
el bloqueo fascicular el QRS sea normal (menor de 120
mseg)(Figura 7).
Criterios electrocardiográficos
Bloqueo fascicular anterior izquierdo
(hemibloqueo anterior izquierdo)
Está presente cuando hay un retardo o interrupción
de la conducción a cualquier nivel del fascículo anterosuperior. El compromiso del fascículo antero-superior
es común debido al menor diámetro que el posteroinferior y su localización. Desciende por vía subendocárdica a lo largo del tracto de salida del ventrículo
izquierdo atravesándolo y llegando al músculo papilar
antero-lateral, donde origina la red de Purkinje antero-lateral y superior del ventrículo izquierdo. Cuando
se produce bloqueo de la conducción por el fascículo
antero-superior, el impulso se transmite a través del
fascículo postero-inferior y da como resultado una activación temprana de los segmentos inferiores del ventrículo izquierdo, que implica la desviación del eje del
1. Desviación del eje del QRS en el plano frontal hacia la
izquierda de -45° a - 110°.
2. Onda q en DI y aVL.
3. rS en DII, DIII y aVF, con onda S mayor en DIII que en DII.
4. Duración normal del intervalo QRS (menor de 120 mseg).
5. Deflexión intrinsecoide mayor a 45 mseg.
En el electrocardiograma de tres canales se pueden
observar los siguientes criterios:
a. Pico de la onda R terminal en aVL que finaliza an tes que el pico de la onda R terminal en aVR.
b. Pico de la onda R inicial en DIII que termina antes
que el pico de la onda R inicial en DII.
93
Capítulo 10 - Electrocardiograma en defectos de la conducción intraventricular
Figura 7. Bloqueo fascicular antero-superior.
Significado clínico
Al presentarse una alteración en la conducción por el
fascículo postero-inferior, el estímulo se conduce por la
rama antero-superior, provocando que la activación del
ventrículo sea secuencial e inicie en el segmento superior de la pared libre del ventrículo izquierdo seguido
por la activación del segmento inferior. Esto, desde el
punto de vista electrocardiográfico se transcribe como
desviación del eje hacia la derecha e inferior, y se originan ondas r en DI y aVL y ondas q en DII, DIII y aVF
(Figura 8).
Es el defecto de conducción intraventricular más frecuente; puede relacionarse con la edad avanzada y ser
un hallazgo benigno o asociarse con estados patológicos
como cardiopatía hipertensiva con hipertrofia del ventrículo izquierdo, cardiopatía dilatada, infarto agudo del
miocardio con oclusión de la arteria descendente anterior y enfermedades degenerativas como la enfermedad
de Lev con calcificación del anillo mitral que compromete uno de los fascículos de la rama izquierda del haz de
His, así como con enfermedad de Lenègre que cursa
con fibrosis idiopática del sistema de conducción.
Criterios electrocardiográficos
1. Eje del QRS en el plano frontal mayor de + 120°.
Bloqueo fascicular posterior izquierdo
(hemibloqueo posterior izquierdo)
2. Onda q en DII, DIII y aVF.
3. Patrón rS en DI y aVL.
Está presente cuando hay alteración en la conducción
por el fascículo postero-inferior, por lo cual el impulso
se trasmite a través del fascículo antero-superior. Es
el trastorno de conducción intraventricular menos frecuente por ser un fascículo de gran diámetro y por su
localización cercana al tracto de entrada del ventrículo
izquierdo.
4. Deflexión intrinsecoide aVF mayor a 45 mseg.
5. QRS menor de 120 mseg.
6. Excluir otras causas de eje derecho, en especial la
hipertrofia ventricular derecha.
94
Libro de Electrocardiografía
Figura 8. Bloqueo fascicular postero-inferior.
Significado clínico
superior): los criterios electrocardiográficos serán los
mismos del bloqueo de rama derecha y el bloqueo
fascicular antero-superior.
El diagnóstico de bloqueo fascicular postero-inferior es
clínico una vez se comprueban los criterios electrocardiográficos. Antes de confirmar el diagnóstico, es imperativo descartar enfermedad pulmonar obstructiva
crónica, infarto agudo de la pared lateral, síndrome de
Wolff-Parkinson-White tipo A y dextrocardia. El bloqueo
fascicular postero-inferior implica presencia de patología del ventrículo izquierdo; se presenta en cardiopatía
isquémica avanzada, miocardiopatías y miocarditis.
1. Patrón rsR´, Qr o R amplia de 60 mseg o más de
duración en V1 y V2.
2. Onda S amplia mayor de 40 mseg.
3. Complejo QRS amplio mayor de 120 mseg, medido en
la derivación donde el complejo es más ancho.
4. Onda R con aumento de la deflexión intrinsecoide con
onda T negativa sin onda q en V6.
Bloqueo bifascicular
Se encuentra cuando hay alteraciones en el sistema de
conducción trifascicular con bloqueo en dos de los tres
fascículos; a su vez se compromete la rama derecha del
haz de His y los fascículos antero-superior izquierdo o
postero-inferior izquierdo (Figura 9).
5. Desviación del eje del QRS en el plano frontal hacia la
izquierda de más de -45° a - 110°.
6. Onda q en DI y aVL.
7. rS en DII, DIII y aVF, con onda S mayor en DIII que
en DII.
Se pueden presentar las siguientes situaciones:
• Bloqueo de rama derecha del haz de His y bloqueo
fascicular antero-superior (hemibloqueo antero-
8. Deflexión intrinsecoide mayor a 45 mseg.
95
Capítulo 10 - Electrocardiograma en defectos de la conducción intraventricular
Figura 9. Bloqueo bifascicular, bloqueo de rama derecha y bloqueo fascicular anterior.
compromiso proximal de la arteria descendente anterior y también se ven en la cardiopatía hipertensiva.
• Bloqueo de rama derecha y bloqueo fascicular posteroinferior (hemibloqueo postero-inferior): los criterios
electrocardiográficos serán los mismos del bloqueo
de rama derecha y del bloqueo fascicular posteroinferior.
La asociación de bloqueo de rama derecha y bloqueo
fascicular antero-superior, constituye la asociación más
frecuente y se estima que el 6% de los pacientes evoluciona a bloqueo aurículo-ventricular. Por el contrario,
la combinación de bloqueo de rama derecha y bloqueo
fascicular postero-inferior es menos fecuente pero de
peor pronóstico. Los bloqueos bifasciculares pueden estar presentes hasta en 13% en el infarto agudo del
miocardio con compromiso extenso antero-septal anterior o antero-lateral.
1. Patrón rsR´, Qr o R amplia de 60 mseg o más de
duración en V1 y V2.
2. Onda S amplia mayor de 40 mseg.
3. Complejo QRS amplio mayor de 120 mseg, medido
en la derivación donde el complejo es más ancho.
4. Onda R con aumento de la deflexión intrinsecoide con
onda T negativa sin onda q en V6.
Bloqueo trifascicular
Es aquel que afecta los tres fascículos de conducción intraventricular, y se manifiesta en el electrocardiograma
de superficie como una de las dos variantes de bloqueo
bifascular asociado a un intervalo PR prolongado debido
a que el fascículo que no se manifiesta en el electrocardiograma está parcialmente bloqueado y conduce el
estímulo en forma tardía. Necesariamente el bloqueo
de uno de los fascículos debe ser incompleto o de lo
contrario se presentará un bloqueo AV de tercer grado.
Se asume que el intervalo PR prolongado, no es secun-
5. Eje del QRS en el plano frontal mayor de + 120°.
6. Onda q en DII, DIII y aVF.
7. Patrón rS en DI y aVL.
8. Deflexión intrinsecoide en aVF mayor a 45 mseg.
La causa principal de esta situación es la enfermedad
degenerativa del tejido de conducción (enfermedad
de Lenègre o Lev), o la cardiopatía isquémica, con
96
Libro de Electrocardiografía
Figura 10. Bloqueo trifascicular.
dario a retardo intranodal, por lo cual esta apreciación
debe hacerse con reserva en el electrocardiograma de
superficie y debe ser corroborado por electrograma del
haz de His. La implicación clínica más importante del
bloqueo trifascicular, es su relación con una disfunción
severa del sistema de conducción y marcador de pacientes en riesgo de bloqueo cardíaco.
Lecturas recomendadas
1.
2.
3.
Ary L. Goldberger electrocardiography. Principles of
Internal Medicine. Harrison ,16th. Ed. McGraw-Hill;
2004. p. 1311-1319.
Childers S, Lupovich S, Sochansky M. Left bundle
branch block and right axis deviation. J Electrocardiol
2000; 33 (suppl): 93.
4.
Mirvis D, Goldberger A. Electrocardiography. Braunwald´s, Heart diseases: a text book of cardiovascular
medicine. 7th. Ed. Elsevier; 2005. p. 107-151.
5.
Matiz H, Gutiérrez O, Torres A. Electrocardiografía.
En: Rozo R, Merchán A, Calderón J. Cardiología. Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología; 1999. p. 96 -153.
6.
Rowlands DJ. Intraventricular conduction disturbances. Understanding the electrocardiogram. 1992. p.
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approach. 6th. Ed. St. Louis, CV Mosby; 1999.
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10. Uribe W, Duque M, Medina E. Electrocardiografía y
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Chou, Te-chuan. Normal and abnormal electrocardiograms in adults. Electrocardiography in clinical practice. 4th. ed, WB Saunders Company; 1996. p. 717.
11. Waller BF. Anatomy histology and pathology of the cardiac conduction system: part II. Clin Cardiol 1993; 16:
347.
97
Capítulo 11
3
Electrocardiograma
en arritmias auriculares
Néstor F. Ascencio D., MD.; Néstor R. Duarte S., MD.;
Heidy Roncancio M., MD.; Erick Solano V., MD.
Introducción
El ritmo cardiaco normal se genera en el nodo sinusal que es el marcapaso natural del corazón. La
frecuencia normal oscila entre 60 y 100 latidos por minuto y cada complejo QRS es precedido por una
onda P de iguales características morfológicas. Se denomina arritmia cardíaca a cualquier alteración
en la formación y/o conducción del impulso eléctrico. A continuación se describen las arritmias que
involucran el nodo sinusal.
Bradicardia sinusal
Ritmo sinusal con frecuencias cardíacas menores de 60 latidos por minuto. Empieza a ser significativa
cuando es menor a 40 latidos por minuto. Se observa en personas sanas, atletas, respuesta vagal
(vómito, masaje del seno carotídeo, maniobras de Valsalva), fármacos (betabloqueadores, digital,
calcioantagonistas) o en condiciones patológicas como hipotiroidismo, hipertensión endocraneana,
infarto del miocardio y compromiso inferior (Figura 1).
Figura 1. Bradicardia sinusal.
Taquicardia sinusal
Ritmo sinusal con aumento de la frecuencia cardíaca superior a 100 latidos por minuto. Es un trastorno del automatismo que puede ser secundario a una respuesta fisiológica ante el ejercicio, ansiedad,
emociones y embarazo, o patológica (anemia, fiebre, hipertiroidismo), fármacos (atropina, dopamina,
teofilina) o como mecanismo compensador ante una situación de bajo gasto o insuficiencia cardíaca
(Figura 2).
Arritmia sinusal
Es una variación del ritmo normal y se debe a un aumento del tono vagal, casi siempre asociada con
el ciclo respiratorio, que se caracteriza por un aumento de la frecuencia al final de la inspiración y una
99
Capítulo 11 - Electrocardiograma en arritmias auriculares
disminución al final de la espiración. Es más frecuente
en niños y adultos jóvenes, y disminuye con la edad (Figura 2).
Características electrocardiográficas
• Todas las P preceden QRS y son de igual morfología.
• Segmento PR normal.
• Ciclos sucesivos con determinada frecuencia y otros
ciclos con otra, todos dentro de los límites normales.
bloqueo de salida. Se observa en individuos normales
con aumento del tono vagal y en patologías secundarias
a infarto del miocardio, intoxicación digitálica y en síndrome del seno enfermo. Cuando las pausas son largas
dan lugar a mareo o síncope y tiene significado clínico
cuando éste es mayor a 3 segundos (Figura 4).
Características electrocardiográficas
• Pausas más o menos largas con ausencia de uno o
más ciclos P-QRS-T.
• Tiempo múltiplo de un ciclo PP o RR normal.
Figura 2. Arritmia sinusal.
Figura 4. Bloqueo sinoauricular.
Pausa sinusal
Falla intermitente en la generación del impulso en el
nodo sinusal, con desaparición transitoria de la onda
P, que origina una pausa mayor que la longitud de un
ciclo sinusal normal, pero menor que dos intervalos P-P
sucesivos. Por lo general, expresa una disfunción del
nodo sinusal o el efecto de fármacos que deprimen el
automatismo.
Características electrocardiográficas
• Pausa con ausencia de uno o más ciclos P-QRS-T.
• La distancia entre la onda P del latido anterior a la
pausa y el siguiente, es diferente al doble o múltiplo
de la frecuencia de la onda P (Figura 3).
Figura 3. Pausa sinusal.
Bloqueo sinoauricular
En este tipo de arritmia el nodo sinusal produce un estímulo de características normales que tiene alteraciones en la propagación a través de las aurículas por un
Marcapaso auricular migratorio
El estímulo del nodo sinusal se produce en el nodo y en
las zonas adyacentes a éste, cambiando latido a latido
el sentido de despolarización auricular, por lo cual varía
la morfología normal de la onda P. Se puede observar en
sujetos normales con predominio de tono vagal, donde
el automatismo del nodo es parecido al de otros focos
ectópicos auriculares o en dilatación auricular derecha
(Figura 5).
Características electrocardiográficas
• Intervalo PR variable.
• Cambio de polaridad de la onda P.
Extrasistolia auricular (complejos auriculares prematuros)
Estímulos prematuros que se originan en cualquier parte de las aurículas. Se presenta cuando un foco ectópico produce el estímulo a una frecuencia mayor que
la del nodo sinusal. Puede ocurrir de forma aislada o
múltiple. Es la arritmia más frecuente que aparece en
personas sanas o en patologías como enfermedad pulmonar, dilatación biauricular, hipoxia, estrés emocional,
hipertiroidismo o trastornos electrolíticos (Figura 6).
Características electrocardiográficas
• La onda P´es prematura en relación con la P normal.
100
Libro de Electrocardiografía
Figura 5. Marcapaso auricular migratorio.
• La onda P´es de morfología diferente a la P del
nodo sinusal.
• La onda P´ no siempre va seguida de un QRS.
• La morfología QRS del latido ectópico es parecida a
la de base.
• La pausa compensadora es incompleta.
Taquicardia auricular paroxística
Se presenta cuando hay uno o más focos ectópicos
auriculares o cuando hay un circuito de reentrada localizado en las aurículas, que tiene distintas velocidades
de conducción con diferentes períodos refractarios. Se
puede encontrar en personas sanas o en pacientes con
enfermedad cardíaca de base. Se puede inducir por ingestión de alcohol o tabaco y clínicamente se presentan
palpitaciones de comienzo rápido y final súbito (Figura 7).
Características electrocardiográficas
• Presencia de ondas P anormales de diferente morfología a la de origen sinusal.
• Frecuencia cardíaca entre 140 y 220 latidos por minuto.
• Espacios RR regulares (aunque al principio puede
verse irregular).
Figura 6. Extrasistolia auricular.
101
Capítulo 11 - Electrocardiograma en arritmias auriculares
Figura 7. Taquicardia auricular paroxística.
• Después de cada onda P se produce QRS normal o
similar al del ritmo de base.
• El segmento ST-T puede estar alterado en morfología.
• Hay respuesta a maniobras vagales.
Flutter auricular
Impulso ectópico localizado en una parte de las aurículas con un circuito de macro-reentrada de manera que
el impulso es circular, dando lugar a un ritmo rápido de
las aurículas conocido como altero. Tiene una frecuencia entre 200 y 350 latidos por minuto. En la mayoría
de los casos se asocia con una cardiopatía de base
como cardiopatía aterosclerótica, valvulopatía mitral o
en embolia pulmonar (Figura 8).
Características electrocardiográficas
• Presencia de ondas F como dientes de sierra.
• Frecuencia de 250 a 350 latidos con grado de
conducción a ventrículos variable
(1:1, 2 :1, 3:1).
Fibrilación auricular
Es la expresión de una actividad
eléctrica auricular rápida, irregular y desorganizada, a través de
un mecanismo de micro-reentrada que se traduce en ausencia de
ondas P que aparece como ondas
finas de fibrilación (ondas f) con
una frecuencia de 350 a 600 latidos por minuto.
Se puede presentar hasta en el
0,4% de la población normal y
aumenta de manera exponencial
con la edad. La falta de contracción auricular y disminución del
Figura 8. Flutter auricular.
102
Libro de Electrocardiografía
Figura 9. Fibrilación auricular.
período de llenado diastólico, puede aumentar la presión
retrógrada y llevar a edema pulmonar o desencadenar
angina. Aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular siete veces con respecto a la población que no la
tiene y este porcentaje se incrementa dependiendo de
la edad, por cardiopatía estructural o por antecedente
de ictus. En la mayoría de los casos se encuentra uno
de los siguientes factores de riesgo: hipertensión, cardiopatía isquémica, valvulopatías, tirotoxicosis, embolia
pulmonar e infección (Figura 9).
Características electrocardiográficas
• Ausencia de ondas P que se sustituyen por ondas f
con frecuencia de 350 a 600 latidos por minuto.
• Intervalo RR irregular.
• Morfología de complejos QRS normal (excepto en
presencia de bloqueos de rama).
Lecturas recomendadas
1.
Arango J. Configuración electrocardiográfica y nomenclatura. En: Manual de electrocardiografía. Fondo editorial CIB; 2003.
2.
Bermúdez F. Ritmos automatizados normales y anormales. Electrocardiografía diagnóstica. Editorial McGraw-Hill; 1998. p. 240-307.
3.
Berne AN, Elizari M, Chiale P. Arritmias cardiacas.
Fundamentos celulares y moleculares, diagnóstico y
tratamiento. Editorial Panamericana; 2003. p. 144-177.
4.
Brodsky M, Wu D, Denes P. Arrthmias documented by
24 hour continuous electrocardiographic monitoring in
male medical students without apparent heart disease. Am J Cardiology 1977; 39: 390-395.
5.
Castellano C, Pérez de Juan MA, Espinosa JS. Electrocardiografía clínica. Editorial Harcourt; 2004. p.
2-20, 55 a 72.
6.
Chou TC. Normal electrocardiogram. Electrocardiography in clinical practice: adult and pediatric. WB.
Saunders; 1994.
7.
Levi D .Cardiovascular physiology. Editorial Mosby;
2000. p. 23-32.
8.
Duque M, Marín J. Capítulo XXIV: “Arritmias: clasificación, diagnóstico y enfoque inicial”. En: Tópicos Selectos en Enfermedades Cardíacas y Vasculares. Estado
del Arte. Bogotá: Editorial Colina; 2006. p. 402-410.
9.
Duque M, Medina E, Uribe W. Capítulo IX “Arritmias
cardíacas”. En: Arritmias: clasificación, diagnóstico y
enfoque inicial. Bogotá: Legis SA. p. 806-811.
10. Duque M, Uribe W. Capítulo XXIII: “Génesis de las
arritmias cardiacas”. En: Tópicos Selectos en Enfermedades Cardíacas y Vasculares. Estado del Arte.
Bogotá: Editorial Colina; 2006. p. 390-401.
12. Duque M, Uribe W, Medina E. Capítulo II: “Principios
de electrofisiología”, En: Cardiología, 1a. Ed. Editores:
Ricardo Rozo, Alonso Merchán, Jaime Calderón, Margarita Blanco, Mauricio Pineda, Daniel Charria, Sebastián Vélez. Sociedad Colombiana de Cardiología; 1999.
p. 331-336.
13. Duque M. Capítulo XX “Electrofisiología, arritmias y sistema de estimulación cardiaca”. En: Fundamentos de
Medicina. 5ª. Ed. Cardiología. Hernán Vélez, William
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Capítulo 11 - Electrocardiograma en arritmias auriculares
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104
Capítulo 12
3
Electrocardiograma
en arritmias nodales
y ventriculares
Luisa F. Durango G., MD.; Francisco A. Villegas G., MD.
Introducción
Las arritmias nodales son un grupo infrecuente de ritmos eléctricos que se originan del nodo aurículoventricular, pero dada la estrecha relación anatómica y funcional con la zona auricular baja y el haz
de His antes de su bifurcación, se hace muy difícil reconocer en el electrocardiograma de superficie
cuando un impulso proviene de cada una de estas estructuras y por eso algunos autores prefieren
utilizar el término de arritmias del tejido de la unión (Figura 1).
Figura 1. Diagrama del tejido de la unión.
Adaptado de Lauer MR, Sung RJ. Anatomy and physiology of the conduction system. En: Podrid PJ and Kowey
PR. Cardiac arrhythmia. Mechanisms, diagnosis and management. 2nd ed, Philadelphia: Lippincott Williams and
Wilkins; 2001. p. 4.
Los ritmos de la unión se pueden clasificar en cuatro grupos:
1. Aquellos que ocurren como un ritmo de escape en presencia de una bradicardia severa.
105
Capítulo 12 - Electrocardiograma en arritmias nodales y ventriculares
2. Cuando hay una anormalidad intrínseca del tejido de
la unión que lleva a taquicardia ectópica paroxística
o incesante.
3. Secundaria a un trastorno metabólico o autonómico.
4. Después de una cirugía cardíaca, sobre todo en niños.
Los ritmos eléctricos que se originan en el ventrículo
son un grupo importante de arritmias que tienen un
amplio espectro de presentación clínica, diferentes
mecanismos electrofisiológicos y variables estrategias
de tratamiento. Ocurren con mayor frecuencia que las
arritmias del tejido de la unión y pueden tener implicaciones serias; de ahí radica la importancia de saber
reconocerlos y poder pronosticar cuándo son malignos
o benignos.
Fisiopatología
Para los ritmos primarios del tejido de la unión, existen
varios mecanismos de arritmogénesis; sin embargo,
las explicaciones más frecuentes son el aumento de la
automaticidad y la actividad desencadenada. Con los
ritmos de la unión, también pueden asociarse algunos
estados metabólicos, autonómicos o efectos de medicamentos; por ejemplo en estados hiperadrenérgicos
se puede sobre-estimular más el tejido de la unión. Así
mismo, la isquemia miocárdica, la hipoxia, la fiebre reumática aguda con
carditis o la intoxicación digitálica
V6
pueden causar ritmos de la unión.
En estas arritmias secundarias el
V1
mecanismo que prevalece es la actividad desencadenada debido a postdespolarizaciones tardías.
En el caso de las arritmias ventriculares hay diversos mecanismos
implicados, los cuales se explicarán
en detalle cuando se trate cada una
de ellas.
V6
Presentación clínica
V1
Inicialmente, en este capítulo se
analizarán los ritmos del tejido de
la unión y posteriormente las arritmias ventriculares que incluyen
extrasistolia, taquicardia, flutter y
fibrilación.
Arritmias del tejido de la unión
Ritmo de la unión
Las células del tejido especializado de conducción tienen
una característica conocida como automatismo, que les
confiere la capacidad de comandar eléctricamente el
corazón. En condiciones normales, las células del nodo
sinusal son las que poseen mayor automatismo y como
tales se reconocen como las células marcapaso. En
casos de ausencia de ritmo sinusal, que puede presentarse en dos situaciones: la primera, cuando hay
una disminución del automatismo del nodo sinusal, por
ejemplo en la bradicardia sinusal, y la segunda, cuando
no se conduce el estímulo sinusal como en el paro sinusal o bloqueo sinoauricular, el ritmo es comandado
por el tejido de la unión aurículo-ventricular, ya que sus
células se despolarizan en forma más rápida que los
otros focos potenciales de marcapaso y determinan la
respuesta ventricular. La frecuencia propia de las células excitables en el tejido de la unión, oscila entre 35 y
60 latidos por minuto, lo cual depende de la localización
del marcapaso; entre más abajo se origine menor será
la frecuencia de disparo.
En el electrocardiograma de superficie se observan las
siguientes características (Figura 2):
V1
V6
Figura 2. Ritmo nodal.
Observe que en la primera parte después de dos latidos sinusales con frecuencia
de 38, se presentan los latidos originados de la unión; inicialmente la onda P se
encuentra antes del QRS, luego se oculta y finalmente se puede ver después del
QRS.
106
Libro de Electrocardiografía
• La onda P tiene tres posibilidades:
Puede preceder al complejo QRS cuando la despolarización se inicia en la porción auricular baja,
pero su morfología es distinta a la que se origina
en el nodo sinusal, con ondas negativas en las derivadas DII, DIII y aVF, y positivas en aVR por la
inversión del eje en sentido caudo-craneal; además, el PR se acorta a menos de 100 mseg.
- No visualizarse porque está oculta en el QRS o no
existe conducción retrógrada hacia las aurículas.
- Estar después del complejo QRS formando alguna
mella sobre el segmento ST-T.
• El complejo QRS tiene una morfología normal, excepto
en los casos de aberrancia, bloqueo de rama o de
conducción intraventricular.
• La distancia RR es constante a una frecuencia entre
40 y 60 latidos por minuto.
• El segmento ST-T no muestra alteraciones cuando no
hay otro trastorno de la conducción asociado.
Escape de la unión
Es un latido que se origina en el tejido de la unión aurículo-ventricular como consecuencia de la disminución
en la frecuencia de disparo del nodo sinusal. Esto hace
que la despolarización de las células de la unión, tome
el comando del ritmo como un mecanismo de defensa
para continuar la transmisión del impulso eléctrico. Las
situaciones que estimulan el escape son el paro sinusal,
el bloqueo sinoatrial o una pausa compensadora larga;
la diferencia con el ritmo nodal está en que después
de los latidos de escape se retoma el ritmo sinusal, en
cambio en el ritmo de la unión éste se perpetúa.
En el electrocardiograma se aprecia un latido con las
características del ritmo de la unión antes descritas;
éste aparece de forma tardía después de un ciclo sinusal normal con una distancia entre el latido normal
y el de escape de la unión mayor que el RR de un ciclo
normal (Figura 3).
Extrasistolia de la unión
Son latidos que se originan en el tejido de la unión aurículo-ventricular que se inician antes del sinusal por
un aumento del automatismo. A diferencia del latido de
escape, la extrasistolia se presenta como un fenómeno
que se adelanta al ritmo normal y no como una consecuencia del retraso de la conducción normal.
En el electrocardiograma se observa un complejo QRS
de las mismas características del ritmo de la unión pero
que se inicia en forma precoz al ciclo sinusal normal;
tiene una pausa incompleta, no precedida por una onda
P y/o un intervalo PR normal y posteriormente aparece
el ritmo sinusal normal (Figura 4).
Taquicardia de la unión
Las taquicardias de la unión se pueden clasificar de
acuerdo con su mecanismo de arritmogenicidad; las
más comunes son por reentrada y las más raras por
aumento de la automaticidad en un foco ectópico. En
este capítulo se analizará en detalle la última.
La taquicardia ectópica de la unión hace parte de las taquicardias de complejos QRS estrechos. Se considera
cuando el ritmo de la unión es mayor de 60 latidos por
minuto y rara vez supera los 130 latidos por minuto;
Esc N
Esc N
V6
V1
Figura 3. Escape de la unión.
Después de una onda P que se bloquea, aparece un latido de escape con una onda P que se inscribe posterior al QRS.
107
Capítulo 12 - Electrocardiograma en arritmias nodales y ventriculares
ricular y se observan episodios de
bloqueo ventrículo-auricular y disociación aurículo-ventricular. Casi todos los pacientes con esta taquicardia tienen otros tipos de arritmias
supraventriculares.
V1
D2
V5
AVF
V4
V6
Figura 4. Taquicardia paroxística de la unión.
Registro de una taquiarritmia originada en el tejido de la unión con onda P retrógrada en derivadas inferiores. Se observa la terminación de la arritmia.
por lo tanto, es bien tolerada, excepto cuando ocurre
en períodos críticos como en el post-quirúrgico de una
cirugía cardíaca o se acompaña de otras arritmias malignas.
La taquicardia ectópica de la unión se puede presentar
en forma permanente, en especial en niños menores
de seis meses, o en forma transitoria, que es la más
frecuente. El cuarto día post-operatorio de defectos
cardíacos congénitos es el período en el que más se
desarrolla esta arritmia, con una incidencia hasta del
10%; además es un marcador de mortalidad (8% en el
grupo de taquicardia ectópica de la unión vs. 3% en los
pacientes libres de arritmia).
En el electrocardiograma de superficie se observa taquicardia de complejos estrechos, con longitud de ciclo
irregular y latidos de captura. La onda P usualmente es
difícil de identificar y por eso se puede confundir fácilmente con una fibrilación auricular; si hay un bloqueo
de rama los complejos QRS anchos, pueden simular una
taquicardia ventricular.
En el estudio electrofisiológico se documenta que el
complejo QRS está precedido de una despolarización
del haz de His; el intervalo His-ventrículo es siempre
normal excepto en los casos que se acompañen de
trastornos del sistema de conducción; hay cambios
en la conducción aurículo-ventricular y ventrículo-au-
Las opciones terapéuticas para la
taquicardia ectópica de la unión, incluyen terapia médica, ablación con
radiofrecuencia del foco ectópico y
ablación de la unión aurículo-ventricular con implantación de marcapaso
definitivo. Los agentes antiarrítmicos son los digitálicos, betabloqueadores, propafenona y amiodarona.
La ablación con radiofrecuencia se
indica cuando no hay respuesta al
tratamiento médico. En los casos
de arritmias post-operatorias en
niños, se recomienda evitar los estados hiperadrenérgicos.
Arritmias ventriculares
Extrasístoles ventriculares
Son latidos prematuros que se originan en cualquier
parte del ventrículo derecho o izquierdo. Se consideran
una arritmia muy frecuente en la población con una prevalencia que aumenta con la edad, esencialmente cuando existe cardiopatía estructural. Se pueden acompañar o no de síntomas como palpitaciones y malestar en
cuello y tórax, lo cual se explica por la mayor fuerza de
contracción del latido post-extrasistólico; otra queja es
la sensación de paro del latido del corazón por la pausa
después de la extrasístole. Durante el ejercicio su frecuencia aumenta y en algunos estudios se demuestra
que la presencia de extrasístoles durante la etapa de
reposo posterior a la actividad física, es un marcador
de mortalidad.
Desde el punto de vista electrocardiográfico, la extrasístole ventricular se caracteriza por un complejo QRS
deforme y ancho, generalmente mayor de 120 mseg,
no precedido por onda P, con trastornos de repolarización y onda T de polaridad opuesta al QRS. Si la extrasístole se originó en el ventrículo derecho, el complejo
QRS tiene una morfología de bloqueo de rama izquierda, mientras que si el foco se dispara en el ventrículo
108
Libro de Electrocardiografía
izquierdo, la morfología será de bloqueo de rama derecha. La pausa compensadora de la extrasístole ventricular usualmente es compensadora, es decir que la
distancia que existe entre los dos latidos sinusales a
lado y lado de la extrasístole, equivale a la duración de
dos RR normales (Figura 5).
Se denomina bigeminismo cuando un latido normal se
acompaña de una extrasístole y se forman así pares de
complejos; se llama trigeminismo si por cada dos latidos sinusales hay una extrasístole ventricular, y cuadrigeminismo, en caso de originarse una extrasístole
después de cada tres latidos sinusales. Las dupletas o
pares son dos extrasístoles seguidas. Cuando las extrasístoles tienen morfologías diferentes, se dice que
son multifocales o polimórficas o pleomórficas.
Si la extrasístole cae sobre la rama descendente de la
onda T se llama fenómeno de R en T y tiene implicaciones
importantes por la posibilidad de desencadenar taquicardia ventricular.
La importancia de las extrasístoles ventriculares depende del contexto clínico; en ausencia de enfermedad
cardiovascular no hay impacto en la mortalidad o la
actividad y no es necesario algún tipo de tratamiento.
Este concepto no puede extrapolarse a todos los casos y existen estudios en pacientes con extrasístoles
clasificadas como benignas, que en el seguimiento clínico pueden desencadenar arritmias malignas e incluso
muerte súbita, primordialmente aquellos con síncope.
Taquicardia ventricular
La taquicardia ventricular puede definirse como la presencia de tres o más latidos consecutivos ectópicos
que se originan a nivel de los ventrículos. La frecuencia
cardíaca debe ser mayor de 100 latidos por minuto o
según otros autores de 120 latidos por minuto, lo cual
permite diferenciarla del ritmo idioventricular acelerado.
Los mecanismos por los cuales se produce la taquicardia
ventricular son los comunes a la mayoría las arritmias,
a saber: aumento del automatismo (como los casos
de trastornos electrolíticos, taquicardia inducida por
el ejercicio, estados post-reperfusión, etc.), actividad
desencadenada tipo post-despolarizaciones tempranas
(como en los pacientes con síndrome de QT largo),
post-despolarizaciones tardías (intoxicación digitálica)
y por último, mecanismos de reentrada.
La taquicardia ventricular suele clasificarse con base en
su duración (no sostenida y sostenida) y su morfología
(monomórfica o polimórfica). Se define como taquicardia ventricular sostenida aquella taquicardia cuya duración es superior a 30 segundos o aquella que produce
colapso hemodinámico en el paciente. Por otro lado,
la taquicardia ventricular no sostenida es aquella que
dura menos de 30 segundos y que no induce colapso
hemodinámico.
Cuando la forma de los complejos que conforman la
taquicardia es igual, es decir tienen una misma morfología, se habla de taquicardia ventricular monomórfica,
y se sugiere documentarla en un electrocardiograma
de 12 derivadas para evitar errores al clasificarla si se
juzga por pocas derivadas. Por el contrario, cuando la
forma de los complejos varía en una misma derivación
se dice que la taquicardia ventricular es polimórfica;
de la misma forma, si existen variaciones en el eje de
la taquicardia, también puede hablarse de taquicardia
ventricular polimórfica.
Existen algunos tipos especiales de taquicardia ventricular entre ellas la taquicardia bidireccional, la taquicardia de puntas torcidas y el flutter ventricular.
V6
240 mseg
Esc
240 mseg
V1
Figura 5. Ritmo idioventricular después de un bloqueo de la conducción.
Observe que la morfología del QRS es ancha y deformada, con polaridad de la onda T diferente al QRS.
109
Capítulo 12 - Electrocardiograma en arritmias nodales y ventriculares
La taquicardia bidireccional es una clase de taquicardia
ventricular en la cual los complejos QRS alternan con
cada latido, el ritmo tiende a ser irregular y puede observarse morfología de bloqueo de rama derecha en las
derivaciones precordiales. Suele presentarse en aquellos pacientes con intoxicación digitálica.
La taquicardia ventricular de puntas torcidas (Torsade
des pointes), se caracteriza por presentar cambios en
la dirección del complejo QRS. Este cambio es cíclico y
suele ocurrir cada determinado número de complejos,
lo que hace que la punta de los complejos apunte en forma alternante hacia arriba o hacia abajo; de ahí se deriva su nombre. Es un tipo muy especial de taquicardia
ventricular polimórfica, cuyo mecanismo es la actividad
desencadenada con post-despolarizaciones tempranas
y suele verse en aquellos pacientes con síndrome de
QT prolongado. Su importancia clínica radica en que es
un tipo de taquicardia ventricular que suele derivar en
fibrilación ventricular y muerte súbita.
El flutter ventricular no es otra cosa que una taquicardia ventricular con una frecuencia cardíaca bastante
elevada (más de 250 latidos por minuto). El electrocardiograma muestra una taquicardia con complejos QRS
anchos, muy rítmica, en la que no es posible identificar
el inicio del complejo QRS. Al igual que la taquicardia
de puntas torcidas es un ritmo que suele conducir a
fibrilación ventricular.
Existen taquicardias de origen ventricular que se presentan en corazones con estructuras sanas. Entre ellas
se pueden mencionar las que se originan en el tracto
de salida del ventrículo derecho (taquicardias sensibles
a adenosina), la taquicardia fascicular, que se origina
en el ventrículo izquierdo (sensible a verapamilo) y las
taquicardias sensibles a propanolol (muy raras) y que
pueden originarse en cualquier ventrículo. La importancia de estas taquicardias radica en el hecho de que
en general tienen buen pronóstico (pueden ocasionar
taquicardiomiopatía pero rara vez producen muerte
súbita), y que en muchos casos son susceptibles de
tratamiento por medio de ablación con energía de radiofrecuencia.
Diferenciación entre taquicardia
ventricular y taquicardia supraventricular con complejos anchos
En general, se considera que las taquicardias ventriculares son aquellas que muestran QRS ancho. Sin
embargo, las taquicardias supraventriculares también
pueden presentarse con este tipo de morfología, debido
a bloqueo de rama previo o dependiente de frecuencia,
a fenómenos de aberrancia o a taquicardia por movimiento circular con conducción antidrómica. Por esta
razón, es importante que el clínico que se enfrenta a
una taquicardia por complejos anchos, tenga una estrategia clara que le permita diferenciar, en la mayoría
de los casos, entre una taquicardia ventricular y una
supraventricular con complejos anchos. Para esto el
médico debe valerse no sólo de los hallazgos del electrocardiograma sino de la historia clínica y el examen
físico del paciente.
En lo que a estadísticas se refiere, el 90% de las taquicardias por complejos anchos son de origen ventricular,
por lo que en caso de duda deben tratarse como tales.
La historia clínica es el primer paso para establecer el
diagnóstico de la arritmia a la cual se enfrenta. Los
pacientes con taquicardia ventricular tienden a ser de
mayor edad que aquellos con taquicardia supraventricular; no obstante en este aspecto existe una considerable sobreposición. De todas formas, en pacientes
muy jóvenes, en especial, menores de 20 años, siempre
debe considerarse la posibilidad de una taquicardia supraventricular, sobre todo una vía accesoria.
Quizás el dato de la historia clínica que más sugiere la
existencia de una taquicardia ventricular, es el hallazgo
de cardiopatía estructural de base, más si se trata de
enfermedad arterial coronaria con previo infarto del
miocardio. En más del 98% de los pacientes con historia de antiguo infarto del miocardio, la presencia de
taquicardia por complejos anchos reflejará taquicardia
ventricular.
Siempre debe tenerse en cuenta qué medicamentos
recibía el paciente al momento de presentar la taquicardia. Los antiarrítmicos del grupo 1 producen enlentecimiento de la conducción y su efecto es mayor a
frecuencias cardíacas altas. Por lo tanto, la utilización
de estos fármacos puede desencadenar aberrancia
dependiente de frecuencia durante cualquier tipo de
taquicardia supraventricular.
Los síntomas asociados con la taquicardia no se relacionan con el mecanismo de la arritmia, sino que, por
el contrario, son el resultado de la frecuencia cardíaca
alta, el sitio de origen, la enfermedad cardíaca aso-
110
Libro de Electrocardiografía
ciada y la función del ventrículo izquierdo. Puesto que
las taquicardias supraventriculares suelen ocurrir en
pacientes más jóvenes quienes tienen una función ventricular normal, no necesariamente se presentan con
inestabilidad hemodinámica. Sin embargo, si la frecuencia cardíaca es muy alta o si existe enfermedad cardíaca subyacente, puede haber hipotensión y colapso
hemodinámico. A su vez la taquicardia ventricular no
siempre se asocia con hipotensión y es causa frecuente
de error diagnóstico.
El examen físico puede proporcionar importantes claves
acerca del tipo de arritmia que se enfrenta. Aunque
siempre deben obtenerse los signos vitales del paciente, éstos no permiten hacer la diferenciación de la taquicardia, pero sí advierten si existe un compromiso
hemodinámico asociado a la arritmia.
Durante el examen físico la evidencia de disociación
aurículo-ventricular, es de gran importancia. Existe
disociación aproximadamente en el 60% al 75% de
los pacientes con taquicardia ventricular pero también
puede observarse en pacientes con taquicardia supraventricular. Puesto que la disociación aurículo-ventricular resulta en asincronía AV, el examen de las venas
del cuello podría mostrar ondas A en cañón, las cuales
se producen por la contracción auricular contra una
válvula tricúspide cerrada.
La respuesta a ciertas intervenciones y el uso de algunos medicamentos, puede ser útil para establecer
el origen de una taquicardia. Normalmente el masaje
sobre el seno carotídeo aumenta el tono vagal y por
lo tanto, deprime la actividad a nivel del nodo sinusal y
del aurículo-ventricular. Además la frecuencia cardíaca
disminuye de modo gradual y luego se acelera cuando
se termina la presión. Si se trata de una taquicardia
supraventricular dependiente del nodo, el masaje del
seno carotídeo puede terminar la taquicardia; por el
contrario, la finalización de una taquicardia ventricular
con esta maniobra es posible pero supremamente rara.
En caso de tratarse de una taquicardia supraventricular
independiente del nodo, la disminución de la respuesta
ventricular permite apreciar con mayor claridad las señales auriculares (ondas de flutter, ondas P ectópicas,
etc.), e incluso puede hacer evidente la presencia de
disociación aurículo-ventricular lo cual es de ayuda en la
diferenciación de una taquicardia ventricular. El uso de
esta maniobra durante la toma del electrocardiograma,
puede facilitar el diagnóstico diferencial entre taquicar-
dia supra o ventricular; en la primera puede parar la
taquicardia o mostrar ondas auriculares bloqueadas en
el nodo, y en la segunda podría descubrir la disociación
aurículo-ventricular.
La terminación de la taquicardia en respuesta a la lidocaína sugiere mas no prueba, que se trata de taquicardia ventricular, mientras que la respuesta a la digoxina, el verapamilo o la adenosina indica la presencia de
taquicardia supraventricular. Debe recordarse siempre
que las taquicardias originadas en el tracto de salida
del ventrículo derecho, son sensibles a adenosina y por
lo tanto, podrían terminarse con la aplicación de ésta.
La taquicardia fascicular suele responder al verapamilo
(verapamilo sensible), y por ende en este caso en particular el uso de este medicamento tampoco permitiría
hacer la diferenciación con una taquicardia supraventricular. Además, la utilización de medicamentos como
el verapamilo y la misma adenosina en presencia de taquicardia ventricular originada en un sitio diferente al
tracto de salida del ventrículo derecho o en taquicardia
fascicular, podría ocasionar colapso hemodinámico y
por este motivo no deben usarse como herramientas
de diferenciación a menos que se esté casi seguro de
que se trata de una taquicardia supraventricular que
acaece con complejos anchos o que existan firmes sospechas de que es uno de estos tipos particulares de
taquicardia ventricular.
El análisis cuidadoso del electrocardiograma de 12 derivaciones, es fundamental para establecer el origen de
la taquicardia. De ser posible siempre debe compararse
el electrocardiograma durante la taquicardia con uno
tomado en ritmo sinusal. Un cambio marcado en el eje
del QRS o en la morfología de éste debe hacer sospechar de la presencia de taquicardia ventricular. La
similitud de los complejos durante la taquicardia con los
complejos en ritmo sinusal, debe hacer pensar que se
trata de taquicardia supraventricular.
De otra parte, la disociación aurículo-ventricular es
diagnóstica de taquicardia ventricular, y se manifiesta
por la presencia de ondas P completamente independientes del complejo QRS. La búsqueda de la onda P no
es fácil ya que puede producir cambios en la morfología
del complejo QRS, en el segmento ST y la onda T, en
forma intermitente.
Los latidos de fusión y captura (latidos de Dressler) son
característicos de taquicardia ventricular. Los primeros
111
Capítulo 12 - Electrocardiograma en arritmias nodales y ventriculares
tienen una morfología intermedia entre un latido sinusal
y un complejo ventricular, y resultan de la activación simultánea del miocardio ventricular a través del sistema
normal de conducción y del foco ventricular que origina
la taquicardia. Los latidos de captura se caracterizan
por un complejo QRS de morfología normal idéntica a la
que se presenta durante ritmo sinusal, y son resultado de la captura de los ventrículos en forma completa
a través del sistema de conducción normal. Tanto los
latidos de fusión como los de captura, se observan
cuando existe disociación aurículo-ventricular y son
más evidentes cuando la taquicardia ventricular tiene
una frecuencia baja. Los latidos de fusión y captura no
alteran la frecuencia de la taquicardia ventricular con
la que se pueden producir algunos cambios leves en el
intervalo RR.
Figura 6. Diagnóstico de taquicardias por complejos anchos según la morfología.
Otro criterio diagnóstico se relaciona con la duración
en el plano frontal del complejo QRS. Una duración
mayor de 140 mseg en presencia de morfología de
bloqueo de rama derecha, implica un origen ventricular. Si la morfología es de bloqueo de rama izquierda,
la presencia de un complejo mayor de 160 mseg, hace
probable el diagnóstico de taquicardia ventricular.
Si la morfología del complejo QRS durante la taquicardia
es de bloqueo de rama izquierda, la presencia de alguno
de los siguientes hallazgos sugiere un origen ventricular
para la taquicardia:
El eje del QRS también ayuda a hacer la diferenciación.
Un eje extremadamente izquierdo favorece el diagnóstico de taquicardia ventricular; a su vez, la presencia
de un cambio marcado del eje con respecto al que se
encuentra en ritmo sinusal, también indica un origen
ventricular de la taquicardia.
2. Presencia de una muesca en la pendiente descendente de la onda S en las derivadas V1 o V2.
Para hacer el diagnóstico de acuerdo con la morfología
del complejo QRS en las derivadas precordiales, debe
definirse la polaridad del QRS en V1 y V2 (Figura 6). Si
ésta es positiva se habla de morfología de bloqueo de
rama derecha; por el contrario, si es negativa, se habla
de morfología de bloqueo de rama izquierda. Además de
esto, la derivada V6 ofrece otra serie de pistas adicionales para hacer la diferenciación.
4. Presencia de cualquier onda Q en la derivada V6.
Cuando en la derivación V1 hay una onda R con doble
pico, de los cuales el pico izquierdo es mayor que el
derecho (es decir, el primero es más alto que el segundo) es un indicio de que la taquicardia es ventricular.
Por el contrario, un segundo pico más alto, no ayuda
a distinguir entre taquicardia ventricular y taquicardia
supraventricular con complejos anchos.
1. Onda R inicial de más de 30 mseg de duración en
las derivadas V1 o V2. Dicha onda suele ser más alta
durante la taquicardia que durante el ritmo sinusal.
3. Duración igual o mayor a 70 mseg desde el comienzo del complejo hasta el nadir de la onda QS o S
en las derivadas V1 y V2.
En el electrocardiograma pueden reconocerse las taquicardias supraventriculares con morfología de bloqueo
de rama izquierda, por ciertas características causadas
por cambios típicos en el patrón de activación ventricular debido a los retardos de la conducción a nivel de
la rama izquierda. En el bloqueo de rama izquierda, la
activación del septum, que normalmente ocurre de izquierda a derecha, se hace al contrario. La activación
ventricular comienza en el lado derecho del septum
interventricular y se propaga entonces de derecha a
izquierda a través del mismo. Esto da como resultado una pequeña onda R en V2 la cual, con frecuencia,
está ausente en la derivación V1. El vector de derecha
izquierda se dirige hacia la derivación V6, lo cual causa
una positividad inicial y la ausencia de cualquier onda Q
112
Libro de Electrocardiografía
a nivel de esta derivada. Durante la taquicardia supraventricular con morfología de bloqueo de rama izquierda, la pendiente descendente de la onda S es lisa y no
se observa algún tipo de mella, a diferencia de lo que
ocurre en la taquicardia ventricular.
Debido a que los pacientes con taquicardias por complejos anchos muchas veces se encuentran en una situación de emergencia, es necesario poder aplicar estos
criterios de una forma ordenada y secuencial. Brugada desarrolló dos algoritmos para establecer la causa
de una taquicardia por complejos anchos. El primero
permite hacer la diferenciación entre taquicardia ventricular y supraventricular con aberrancia. El segundo,
ayuda a la diferenciación entre taquicardia ventricular
y taquicardia por movimiento circular con conducción
antidrómica.
El algoritmo número uno comienza con la evaluación de
las derivadas precordiales con el fin de establecer la
presencia o ausencia de un complejo RS. Si no puede
identificarse un complejo RS en ninguna de las precordiales, el diagnóstico de taquicardia ventricular puede
realizarse con un ciento por ciento de especificidad y
por lo tanto, no se requieren análisis posteriores (Figura 7).
En el segundo paso, si algún complejo RS puede ser
identificado con claridad en una o más de las precordiales, el siguiente paso implica la revisión cuidadosa del
intervalo entre el comienzo de la onda R y la parte más
profunda de la onda S (intervalo RS). Si el intervalo RS
excede los 100 mseg el diagnóstico de taquicardia ventricular, puede realizarse con especificidad del 98%; si
hay varios complejos RS, el que tenga el intervalo RS
más largo será el que se utilice para la medición.
En el tercer paso, si el intervalo RS es menor de 100
mseg deberá buscarse la presencia de disociación aurículo-ventricular. La clara demostración de ésta, permite hacer el diagnóstico de taquicardia ventricular con
un ciento por ciento de especificidad.
En el cuarto paso, si el intervalo RS es menor de 100
mseg y la disociación aurículo-ventricular no puede establecerse con claridad, dependiendo de la morfología
de bloqueo de rama deberán utilizarse los criterios clásicos.
Este algoritmo es altamente preciso para lograr una
diferenciación entre taquicardia ventricular y taquicardia supraventricular. La especificidad es del 97% y la
sensibilidad es cercana al 99%.
Como se mencionó antes, el algoritmo número dos
permite la diferenciación entre taquicardia ventricular
y taquicardia por movimiento circular con conducción
antidrómica.
El primer paso de este segundo algoritmo es definir la
polaridad del complejo QRS en las derivadas de V4 a
V6. Si los complejos tienen predominancia negativa en
estas derivadas, puede hacerse el diagnóstico de taquicardia ventricular con un ciento por ciento de especificidad y no es necesario hacer análisis posteriores. Por
el contrario, si la polaridad del complejo tiene predominancia positiva en estas derivaciones, debe pasarse al
segundo paso.
El segundo paso consiste en indicar la presencia de un
complejo qR. Si éste ocurre puede hacerse el diagnóstico de taquicardia ventricular y el algoritmo termina
en este punto. De lo contrario, debe procederse con
el tercer paso.
Figura 7. Diagnóstico de taquicardias por complejos amplios.
El tercer paso consiste en la evaluación de la relación
aurículo-ventricular. La taquicardia por movimiento circular antidrómica siempre se asocia con conducción VA
uno a uno. Si existe presencia de disociación aurículoventricular puede hacerse el diagnóstico de taquicardia
ventricular. Si por el contrario, la relación aurículo113
Capítulo 12 - Electrocardiograma en arritmias nodales y ventriculares
ventricular es uno a uno, debe considerarse la posibilidad de taquicardia supraventricular por movimiento
circular con conducción antidrómica.
Este algoritmo tiene una especificidad del ciento por
ciento para el diagnóstico de taquicardia ventricular,
pero la sensibilidad es sólo del 75%.
Localización del sitio de origen
de la taquicardia ventricular
La localización del sitio de origen de una taquicardia
ventricular es de vital importancia para el cardiólogo
electrofisiólogo, ya que le permite ubicar el sitio donde
se realizará la ablación con energía de radiofrecuencia.
Pero no sólo es importante para el médico especialista en electrofisiología sino que, por el contrario, le
permite al médico que se enfrenta al diagnóstico de
una taquicardia por complejos anchos, poder definir el
ventrículo y el sitio específico de donde se origina la taquicardia, y así darle importantes pistas acerca del tipo
particular de taquicardia ventricular y definir el manejo
más adecuado para ésta. Aquí se presentan algunas características generales que permiten identificar el sitio
de origen de la taquicardia ventricular.
Las taquicardias ventriculares que cursan con morfología de bloqueo de rama izquierda, suelen originarse en
el ventrículo derecho. La excepción podrían ser aquellos
pacientes con historia de enfermedad coronaria y previo infarto del miocardio, en quienes las taquicardias
ventriculares casi siempre se originan en el ventrículo
izquierdo, y cuando se presentan con morfología de bloqueo de rama izquierda el sitio de origen suele ubicarse
a nivel del septum interventricular. Por el contrario,
aquellas taquicardias con morfología de bloqueo de rama
derecha se originan a nivel del ventrículo izquierdo.
El sitio de origen de la taquicardia ventricular afecta la
longitud del complejo QRS; las taquicardias ventriculares septales suelen tener complejos más estrechos que
aquellas que se ubican en la pared libre, asumiendo que
la conducción sea igual en todas las direcciones.
El eje del complejo QRS se relaciona con el sentido de
la activación ventricular, bien sea de arriba hacia abajo
o viceversa. Aquellas taquicardias con eje superior (es
decir, cuyo eje va de abajo hacia arriba), suelen originarse en sitios ubicados hacia la punta del corazón. Por
el contrario, aquellas con eje inferior (de arriba hacia
abajo) suelen originarse en las porciones basales de los
ventrículos.
La concordancia de los complejos QRS a nivel de las derivaciones precordiales, se refiere a la presencia de una
morfología similar en la cual todos los complejos son negativos o positivos. La concordancia positiva solamente
se observa en aquellas taquicardias ventriculares que
se originan en las porciones basales del corazón, en
cuyo caso la activación ventricular ocurre hacia adelante y hacia el ápex, y ello se traduce en complejos
eminentemente positivos a nivel de la precordial. Por
el contrario, la concordancia negativa se observa en
aquellas taquicardias ventriculares originadas cerca del
septum apical de manera tal que la activación ventricular se aleja de la pared del tórax.
Fibrilación ventricular
La fibrilación ventricular es una situación en la cual los
ventrículos no se contraen en forma coordinada sino
que por el contrario, como su nombre lo indica, fibrilan
de manera asincrónica y completamente ineficaz para la
expulsión de la sangre almacenada de la cavidad ventricular. No existe, por ende, gasto cardíaco y el paciente
pierde el conocimiento casi en forma inmediata.
La fibrilación ventricular se caracteriza en el electrocardiograma por la presencia de ondulaciones irregulares a nivel de la línea base. Es imposible identificar los
complejos QRS y sólo se observa una línea que fluctúa
de manera desorganizada.
Algunos autores han intentado diferenciar la fibrilación
ventricular en fibrilación de ondas gruesas y de ondas
finas. En esta última, en algunas derivaciones, es fácil
confundirla con trazo de asistolia, motivo por el cual
siempre debe tratar de verificarse la presencia de asistolia en varias derivaciones con el fin de descartar una
posible fibrilación ventricular de ondas finas ya que el
tratamiento es completamente distinto en las dos entidades.
La fibrilación ventricular requiere desfibrilación inmediata en forma asincrónica en contraposición a la taquicardia ventricular, la cual utiliza cardioversión eléctrica
sincronizada con la onda R del complejo QRS.
Lecturas recomendadas
1.
114
Acunzo RS, Konopka IV, Halpern S. El diagnóstico electrocardiográfico de las arritmias. En: Elizari MV y Chiale PA. Arritmias Cardíacas. Fundamentos celulares y
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115
Capítulo 13
3
Electrocardiograma
en síndrome de pre-excitación
y taquicardia por reentrada
en el nodo AV
Carlos M. Orrego B., MD.; Boris V. Astudillo R., MD.
Taquicardia de complejos estrechos
Se denomina así a las taquiarritmias que cursan con complejos estrechos (QRS menores a 120
mseg). Usualmente, su origen es supraventricular, por encima del haz de His, y en algunas ocasiones
se pueden presentar como complejos anchos debido a una conducción aberrante; por tal razón se
prefiere hablar de taquicardia de complejos estrechos o taquicardia de complejos anchos en lugar de
taquicardia de origen supraventricular o de origen ventricular.
Las taquicardias de complejos estrechos son un problema clínico común que afecta a más del 1% de
la población.
Clasificación
Independientes del nodo AV
• Taquicardia sinusal.
- Apropiada.
- Inapropiada.
• Taquicardia por reentrada sinoatrial.
• Taquicardia atrial unifocal o multifocal.
• Flutter auricular.
• Fibrilación atrial.
Dependientes del nodo AV
• Reentrada del nodo AV (RNAV).
- Variante lento - rápida (típica).
117
Capítulo 13 - Electrocardiograma en síndrome de pre-excitación y taquicardia por reentrada en el nodo AV
- Variante rápido - lenta (atípica).
• Reentrada AV (RAV) o taquicardia por movimiento
circular.
- Ortodrómica.
- Antidrómica.
• Taquicardia permanente reciprocante de la unión
(PTRU) (VA oculta con conducción lenta).
• Taquicardia de la unión.
En este capítulo se tratará la taquicardia de complejos
estrechos dependientes del nodo AV, las cuales requieren de éste para completar el circuito de reentrada
(Tabla 1).
Tabla 1
Tipos de reentrada intranodal
Lenta-rápida
Sinónimo
Paroxística
Persistente
P-R inicial
Prolongado
Normal
Incidencia
Adultos
Niños
Espontánea,
complejo
auricular
prematuro,CVP
Relación onda P Coincide con QRS
R-P’ > P’-R
Aunque se sabe que el mecanismo de producción es una
reentrada en el nodo AV, los componentes del circuito
de reentrada no se conocen y existe controversia si la
aurícula hace parte del circuito.
Como se muestra en los siguientes diagramas, las taquicardias por reentrada en el nodo AV se pueden clasificar como típicas o atípicas:
1. Taquicardia por reentrada en el nodo AV típica o lenta-rápida: es la más común de todas (90%), y en
ésta los impulsos viajan lentamente por la vía alfa
anterógrada y regresan rápidamente por la vía beta
retrógrada.
2. Taquicardia por reentrada en el nodo AV atípica:
ocurre raras veces (10%) y tiene varias formas: la
rápida-lenta, en donde los impulsos viajan rápidamente por la vía anterógrada y regresan lentamente
por la vía retrógrada; la lenta-lenta y la rápida-rápida.
Rápida-lenta
Desencadenado Complejo
auricular prematuro
4. Conducción lenta en una de las vías que permite la
recuperación de la excitabilidad del frente de onda.
Taquicardia intranodal lenta-rápida
Taquicardia por reentrada
en el nodo AV
Este tipo de taquicardia también se conoce con el nombre de taquicardia por reentrada intranodal y es la forma más común de taquicardia supraventricular paroxística, la cual representa aproximadamente el 60% de
los casos referidos al laboratorio de electrofisiología. La
mayoría de los pacientes son mujeres (70%) y la edad
típica de ocurrencia se encuentra entre los treinta y
los cuarenta años (Figura 1).
Para la presentación de un circuito de reentrada se
requieren cuatro condiciones básicas:
1. Que existan dos vías.
2. Presencia de un circuito de dos vías que difieren en
la velocidad de conducción y en el período refractario;
una vía alfa con velocidad de conducción lenta y un
período refractario corto, y una vía beta de conducción rápida y un período refractario largo.
3. Desarrollo de un bloqueo unidireccional de una de las vías.
Esta taquicardia usualmente se inicia con un complejo auricular prematuro que se bloquea en la vía de conducción
rápida del nodo AV, ya que ésta tiene un período refractario largo y no ha tenido tiempo de recuperar la
excitabilidad eléctrica, pero sí conduce por la vía lenta
de manera anterógrada, por lo que desde el punto de
vista electrocardiográfico se asocia con un intervalo PR
prolongado. Luego, el impulso se devuelve hacia arriba
por la vía rápida (ya recuperada su excitabilidad por el
mayor tiempo de conducción por la vía lenta), instaurándose así el circuito de la taquicardia.
La activación de los ventrículos por la vía lenta, ocurre
casi de modo simultáneo con la activación auricular por
la vía rápida, lo que lleva a que las ondas P en el electrocardiograma de superficie se escondan en el complejo
QRS, en el 70% de los casos, o que se ubiquen en la
porción inicial o terminal del QRS como una seudo R
en la derivación V1 o una seudo S en las derivaciones
inferiores (DII, DIII y aVF).
Esta taquicardia se reconoce porque la onda auricular
no se ve o está pegada al QRS.
118
Libro de Electrocardiografía
A
I
aVR
II
III
V1
V4
aVL
V2
V5
aVF
V3
V6
V1
B
I
aVR
V1
V4
II
aVL
V2
V5
III
aVF
V3
V6
Figura 1. Taquicardia por reentrada intranodal.
A. Episodio de taquicardia con seudo R en V1 (flecha) y seudo S en II, III, aVF. B. Ritmo de base para comparar y ver diferencias.
Taquicardia intranodal rápida–lenta
Los períodos refractarios de las vías tienen las características opuestas; es decir, la vía rápida tiene el
período refractario largo y la lenta el período refractario corto, por lo que la activación atrial está retardada
con relación a la activación ventricular debido a que
la vía retrógrada conduce lento. Por esta razón, las
ondas P retrógradas (negativas) se encuentran más
fácilmente en el electrocardiograma y el intervalo R-P
mayor a P-R.
Presentación clínica
Estas taquicardias son de inicio y terminación súbita,
y pueden producir una variedad de síntomas como dolor torácico, pulsaciones en el cuello, cefalea, mareos,
presíncope o síncope y palpitaciones.
Claves electrocardiográficas
1. Inicio y terminación súbita.
2. Frecuencia cardíaca entre 150 a 250 lpm, más comúnmente entre 180 a 200 lpm en adultos, ritmo
regular.
3. Ondas P incluídas en el complejo QRS o seudo R en
V1 o seudo S en II, III, aVF.
4. Precedido por un complejo auricular prematuro asociado a PR prolongado.
Diagnóstico diferencial
Se debe tener en cuenta la historia clínica y el examen
físico; así mismo se debe hacer más énfasis en la edad,
el género y la naturaleza de las palpitaciones, ya que
119
Capítulo 13 - Electrocardiograma en síndrome de pre-excitación y taquicardia por reentrada en el nodo AV
estos datos son los que pueden aportar las claves en el
diagnóstico diferencial. Por ejemplo, personas jóvenes
con una estructura cardíaca sana, posiblemente tienen
una taquicardia por reentrada en el nodo AV o taquicardia por reentrada atrioventricular (usando una vía
accesoria). La taquicardia por reentrada en el nodo AV
es más común en mujeres y la taquicardia por reentrada atrioventricular lo es en hombres.
Taquicardia por reentrada
atrioventricular a través
de una vía accesoria
Es la segunda forma más común de taquicardia supraventricular paroxística. Una vía accesoria es una banda
de tejido miocárdico que une la aurícula con el ventrículo
y se puede clasificar de acuerdo con su localización a lo
largo del anillo mitral o tricúspide, el tipo de conducción
(decremental o no decremental) (Figura 2) y la capacidad de conducción anterógrada, retrógrada o ambas.
Normalmente, las vías accesorias exhiben conducción
rápida no decremental similar a la del sistema normal
His-Purkinje y en el miocardio atrial o ventricular. Se
estima que más de la mitad de las vías accesorias se
localizan en la pared libre del ventrículo izquierdo, 20%
a 30% tienen localización postero-medial, 10% a 20%
en la pared libre del ventrículo derecho y 5% a 10% se
encuentran antero-septal cerca del nodo AV.
En los pacientes que tienen una vía accesoria que conduce de forma anterógrada (fenómeno más frecuente
en casos de vías accesorias múltiples), la activación
ventricular ocurre tanto a través de la vía normal del
nodo AV- haz de His como a través de la vía accesoria.
Debido a que la vía accesoria conduce más rápido que
la vía normal, el ventrículo es preexcitado, lo que se
caracteriza por intervalo PR corto y una onda delta en
el electrocardiograma de superficie. El grado de preexcitación depende de la contribución que haga la vía
de conducción normal o la vía accesoria a la activación
ventricular.
Aproximadamente, el 25% de las vías accesorias sólo
conducen de manera retrógrada por lo que no se observa ningún hallazgo en el electrocardiograma de base
en ritmo sinusal; tales vías se denominan vías ocultas.
Las vías accesorias que son capaces de conducir en
forma anterógrada se denominan manifiestas, ya que
presentan preexcitación en el electrocardiograma. Esta anormalidad puede ser intermitente (en el mismo
electrocardiograma algunos latidos con pre-excitación
y otros no) o inaparente (algunos electrocardiogramas
con pre-excitación y otros no).
Cuando en el electrocadiograma aparece onda delta
y además taquicardia, se está ante un síndrome de
Wolff-Parkinson-White.
Los circuitos de reentrada AV son relativamente largos
y comprometen una vía anterógrada o retrógrada entre
la aurícula y el ventrículo. El patrón típico de reentrada
es iniciado por un complejo auricular prematuro o un
impulso ventricular que se bloquea en un asa mientras
conduce por la otra.
Hay dos tipos de taquicardia por reentrada atrioventricular asociada a una vía accesoria:
Figura 2. Taquicardia que utiliza una vía accesoria con
conducción decremental.
Este tipo de vías pueden conducir de manera anterógrada desde la aurícula al ventrículo (forma más frecuente de taquicardia a través de una vía accesoria) o
de manera retrógrada del ventrículo a la aurícula.
1. Taquicardia por reentrada atrioventricular ortodrómica: también llamada taquicardia de movimiento
circular ortodrómico; la vía anterógrada es el nodo
AV mientras que la vía retrógrada es la vía accesoria.
En condiciones normales, la vía accesoria conduce
de manera bidireccional y sólo lo hace de forma retrógrada durante la taquicardia, lo cual produce un
complejo QRS normal en el electrocardiograma basal
(Figura 3). La velocidad de la vía retrógrada dará
características electrocardiográficas dependiendo
de si la velocidad de conducción es rápida, por lo que
se encontrará una P retrógrada con intervalo RP
120
Libro de Electrocardiografía
2. Taquicardia por reentrada atrioventricular antidrómica: la vía anterógrada es la vía accesoria, lo cual
resulta en una preexcitación en el electrocardiograma. Usualmente, el asa retrógrada es el nodo AV
pero podría ser otra vía accesoria capaz de conducir
de manera retrógrada (Figura 4).
Claves electrocardiográficas
• Fenómeno de Coumel-Slama, que consiste en una prolongación de la longitud de ciclo (mínimo 30 mseg)
de la taquicardia cuando ocurre un bloqueo de rama
homolateral a la ubicación de la vía accesoria.
• Como en el circuito de macro reentrada se incluyen
la aurícula y el ventrículo, debe haber una conducción AV 1:1; es decir, no puede haber disociación AV.
Figura 3. Taquicardia ortodrómica.
corto pero mayor de 70 mseg, diferenciándola de la
taquicardia por reentrada en el nodo AV típica (variedad lenta-rápida), la cual tiene un RP menor de 70
mseg. Si la conducción ventrículo-atrial tiene lugar
por una vía accesoria con conducción decremental,
en el electrocardiograma tendrá un RP largo que se
asemeja a la forma de la taquicardia por reentrada
en el nodo AV atípica (variedad rápida-lenta) denominada taquicardia reciprocante permanente de la
unión o taquicardia de Coumel, un síndrome clínico
poco común, que involucra una vía accesoria con
conducción retrógrada decremental y que se caracteriza por una taquicardia supraventricular paroxística incesante, ondas P negativas en II, III y aVF, y un
intervalo RP mayor a PR.
• La alternancia eléctrica (diferencia de al menos 0,1
mV en amplitud entre complejos QRS sucesivos) es
muy específica de la taquicardia de movimiento circular ortodrómico, pero solamente se encuentra en
el 20% de los casos. Si la frecuencia es mayor a 190
lpm este criterio pierde utilidad. Algunos requieren
al menos ocho derivadas con alternancia eléctrica
para considerar este requisito como positivo.
Síndrome de pre-excitación
Estos síndromes reciben su nombre de una estimulación prematura del ventrículo luego de la actividad auricular (lo que se traduce en un intervalo PR corto) a
través de una vía accesoria que comunica el estímulo
eléctrico al ventrículo, el cual se depolariza lentamente,
vía músculo a músculo y no por el sistema His-Purkinje,
lo que produce una onda delta y un QRS ancho. El grado
de pre-excitación variará según la localización y las características (período refractario) de la vía accesoria y
de las particulares de conducción por el nodo aurículoventricular. La pre-excitación será mayor si el período
refractario de la vía accesoria es corto, si está localizada en el lado derecho y si la conducción por el nodo
aurículo-ventricular es lenta. Por lo general, existen
cambios secundarios en la onda ST-T que son contrarios
a la onda delta y al QRS.
Si esta apariencia electrocardiográfica se acompaña
de taquicardias, se tiene síndrome de Wolff-ParkinsonWhite (Figura 5).
Figura 4. Taquicardia antidrómica.
Generalmente, en el síndrome de Wolff-ParkinsonWhite se presentan dos tipos de arritmias; la primera
121
Capítulo 13 - Electrocardiograma en síndrome de pre-excitación y taquicardia por reentrada en el nodo AV
I
aVR
V1
V4
II
aVL
V2
V5
III
aVF
V3
V6
Figura 5. Vía accesoria anteroseptal
derecha.
Nótese la onda delta en V1 y V2 negativa con eje inferior y ondas positivas en
DII, DIII y aVF.
V1
sucede por reentrada a través de la
vía accesoria (ortodrómica) como se
describió anteriormente y se caracteriza por QRS estrecho (a menos
que exista una aberrancia) (Figuras
6-7) y un PR mayor de 70 mseg y/o
la antidrómica, que se caracteriza
por complejos anchos y RP largo.
La segunda es la fibrilación auricular
paroxística que se caracteriza por
complejos anchos con un intervalo
RR variable (Figura 8).
Figura 6. Esquema electrocardiográfico de localización anatómica de la vía
accesoria en síndrome de Wolff- Parkinson-White.
I
aVR
V1
V4
II
aVL
V2
V5
Figura 7. Vía accesoria localizada en la pared anteroseptal
del ventrículo derecho.
III
aVF
V3
V6
Nótese la onda delta en V1 y V2
negativa con eje inferior DI, DII,
aVL positivo con DIII negativo.
Síndrome de Lown-Ganong-Levine
o de conducción acelerada por el
nodo aurículo-ventricular
En el campo electrocardiográfico se define por tener un
intervalo PR corto sin onda delta. El sustrato anatómico
que subyace en este síndrome, es una vía accesoria
entre la aurícula y el nodo aurículo-ventricular o el haz
de His, llamado haz de James. Cuando se asocia con
taquicardia o con estimulación eléctrica programada
buscando el punto de Wencheback, el intervalo AH previo al bloqueo AV debe ser menor de 40 mseg.
122
Libro de Electrocardiografía
I
II
III
aVR
V1
V4
aVL
V2
V5
aVF
V3
V6
Figura 8. Fibrilación auricular con RR
variable y diferentes grados de preexitación.
V1
Pre-excitación
tipo Mahain
(o nodo-ventricular)
Resulta de vías accesorias que unen el nodo AV o el
haz de His con el sistema de Purkinje ventricular; por
lo tanto, se encontrará PR normal con onda delta sutil
y por esta misma razón se obvia el diagnóstico correcto. Usualmente se localizan en el lado derecho, lo que
produce un QRS amplio con patrón de bloqueo de rama
izquierda e intervalo H-V corto, con un incremento progresivo del intervalo AV en respuesta a la estimulación
atrial incremental.
1. Determinar la presencia de bloqueo aurículo-ventricular (espontáneo o posterior a masaje del seno carotídeo)
No
Si
Determinar la frecuencia auricular
2. Determinar si hay alternancia eléctrica
>250: flutter auricular
<250: taquicardia auricular
No
Si
3. Localizar la onda P
Taquicardia
por movimiento circular
con vía accesoria
P en QRS
Reentrada en el nodo
aurículo-ventricular
PR > RP
Taquicardia por
movimiento circular
con vía accesoria
(conducción rápida)
PR < RP
Taquicardia atrial Reentrada nodo
aurículo-ventricular
(no común) Taquicardia por
movimiento circular
con vía accesoria
(conducción lenta)
Figura 9. Algoritmo de Wellens para el diagnóstico de las taquicardias con complejos QRS estrechos
123
Capítulo 13 - Electrocardiograma en síndrome de pre-excitación y taquicardia por reentrada en el nodo AV
Figura 10. Síndrome de
WPW, en el que se observa PR corto, onda
delta y trastornos de la
repolarización.
Diagnóstico diferencial
de taquicardias
de complejos estrechos
El espectro electrocardiográfico del paciente con taquicardia de complejos estrechos es muy amplio ya
que puede tratarse de flutter atrial, fibrilación atrial
o cualquier taquicardia en la cual el tejido auricular es
necesario para la génesis o perpetuación de la arritmia.
En algoritmo de Wellens (Figuras 9-10) solamente se
hará referencia a las taquicardias con conducción AV
1:1, sin tener en cuenta los trastornos del ritmo tipo
flutter atrial, fibrilación atrial o taquicardia atrial con
bloqueo.
4.
Golberger A. Clinical electrocardiography. A simplified
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5.
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124
Capítulo 14
3
Electrocardiograma
en enfermedad
coronaria aguda
Boris E. Vesga A., MD.
Introducción
Dentro de las patologías cardíacas, aquellas que se originan en la vasculatura coronaria se encuentran
en un lugar preponderante debido a su alta incidencia, a sus complicaciones y a los altos costos que
generan su manejo y rehabilitación. Dentro de las causas de estas patologías está la enfermedad
aterosclerótica, el vasoespasmo coronario, la trombosis o la isquemia por el aumento súbito de las
necesidades miocárdicas.
Las manifestaciones clínicas se dan por el disbalance entre la oferta coronaria y la demanda miocárdica
de oxígeno. La oferta está determinada por el lumen vascular, el tono vascular y la presión de perfusión. La demanda está influenciada por la precarga, la poscarga, la resistencia arterial sistémica, la
frecuencia cardíaca y la contractibilidad del músculo cardíaco.
Como consecuencia de la enfermedad isquémica aguda, el músculo cardíaco puede sufrir una serie de
daños que van desde la isquemia hasta la necrosis.
El diagnóstico del infarto agudo del miocardio debe realizarse bajo la correlación entre los hallazgos
clínicos, el electrocardiograma y exámenes de laboratorio como la determinación enzimática o la
determinación de troponinas.
En esta revisión se presentarán las características electrocardiográficas de las diferentes etapas de
la enfermedad isquémica aguda.
Manifestaciones electrocardiográficas
La interpretación correcta del electrocardiograma es de importancia crucial en la identificación y tratamiento del infarto agudo del miocardio. Del dictamen de elevación del ST depende la decisión de instaurar de manera inmediata la terapia de reperfusión, sea mecánica o farmacológica. La identificación
temprana y exacta de la arteria lesionada, puede ayudar a predecir la cantidad de miocardio en riesgo
y guiar la decisión acerca de la urgencia de la revascularización. De otra parte, los signos electrocardiográficos de reperfusión representan un importante marcador de flujo sanguíneo microvascular
a nivel del miocardio lesionado y por tanto, tienen connotaciones pronósticas. El electrocardiograma
125
Capítulo 14 - Electrocardiograma en enfermedad coronaria aguda
también permite detectar e identificar anormalidades
de la conducción y arritmias nuevas en el contexto del
infarto agudo del miocardio, que pueden influenciar los
resultados a corto y a largo término, además de requerir tratamiento específico urgente en algunos casos.
Los eventos electrocardiográficos guardan relación con
los eventos fisiopatológicos; estos eventos eléctricos
son la isquemia, la lesión y el infarto.
Isquemia
La isquemia corresponde a cambios súper agudos por
hipoxia. Estos cambios isquémicos son reversibles y
corresponden a la manifestación electrocardiográfica
de un grupo de células que muestran retardo en la
repolarización ventricular por una demora en la salida
del potasio en la fase tres del potencial de acción miocárdico, lo cual se traduce en cambios en la morfología
de la onda T y en prolongación del intervalo QT. Las
características electrocardiográficas de la isquemia se
enumeran en la tabla 1.
Tabla 1
Criterios electrocardiográficos de isquemia
En la isquemia subendocárdica ondas T altas (mayores de 7 mm).
Figura 1. Isquemia subepicárdica. La repolarización se
genera en sentido inverso, a nivel de la zona isquémica.
La segunda de ellas, explica que existe aumento de la
duración de la fase tres por disminución en la velocidad
de salida del potasio en la capa subepicárdica. La duración del potencial de acción subepicárdico es mayor que
el subendocárdico, y al restarlos se genera una onda T
negativa y simétrica (Figura 2).
En la isquemia subepicárdica ondas T invertidas y
simétricas.
Cambios no específicos en la onda T (aplanamiento,
amplitud reducida).
Inversión menor de 2 mm.
Positivización de ondas T negativas existentes en un
electrocardiograma previo.
Prolongación del intervalo QT asociado con cambios
de la onda T.
La alteración en la morfología varía según la porción de
pared ventricular comprometida.
Isquemia subepicárdica
Si la isquemia es subepicárdica o transmural se generan ondas T invertidas, simétricas e invertidas. El origen de esta variación en la onda T lo pueden explicar
dos teorías.
La primera de ellas propone que la repolarización en la
capa subepicárdica no se iniciará de epicardio a endocardio como es normal, sino en sentido contrario como
la despolarización, lo cual genera la onda T negativa
(Figura 1).
Figura 2. Isquemia subepicárdica. La duración del
potencial de acción subepicárdico es mayor, lo cual,
al restar al subendocárdico, hará que la fase tres de
este último prime y se genere una inversión simétrica
de la onda T.
Isquemia subendocárdica
Cuando la isquemia es subendocárdica la onda T es alta,
picuda y simétrica. La primera teoría afirma que el vector de repolarización que inicia en la capa epicárdica
no sufre ninguna modificación, pero al transitar por el
subendocardio su recorrido es lento por la disminución
en la velocidad de conducción (Figura 3).
126
Libro de Electrocardiografía
rante la diástole, lo cual trae alteraciones en las fases
dos y tres del potencial de acción que modifican la ubicación del segmento ST con respecto a la línea de base.
Las características electrocardiográficas de la lesión se
resumen en la tabla 2.
Tabla 2
Criterios electrocardiográficos de lesión
La variación del segmento ST cambia según la capa
miocárdica que afecte.
En la lesión subepicárdica el supradesnivel del segmento ST es mayor a 1 mm con concavidad superior.
En la lesión subendocárdica el infradesnivel del segmento ST es mayor a 1 mm con dirección horizontal
o descendente y duración mayor o igual a 0,08 seg.
Figura 3. Isquemia subendocárdica. Al darse la repolarización en la zona isquémica, es más demorada y la
onda T se torna alta y simétrica.
En la segunda teoría expone que al restarle el potencial
subepicárdico a la prolongación de la fase tres de las
células subendocárdicas, se genera una onda T positiva,
acuminada de ramas simétricas y vértice picudo; el mayor voltaje de la onda T es el resultado de la mayor área
englobada entre las fases tres de ambos potenciales
(Figura 4).
Lesión subepicárdica (síndrome coronario agudo
con elevación del segmento ST)
La lesión subepicárdica y la transmural se expresan
como una elevación convexa en el segmento ST. El origen de esta variación lo pueden explicar dos teorías.
La primera expone este fenómeno por una demora que
sufre el vector de despolarización que se dirige de endocardio a epicardio al pasar por la zona subepicárdica
lesionada (Figura 5).
Figura 4. Isquemia subendocárdica. La duración del
potencial de acción subendocárdico es mayor, lo cual,
al restar al subendocárdico, hará que la fase tres del
primero prevalezca y se genere una elevación simétrica de la onda T.
Lesión
La lesión es un cambio exclusivamente electrocardiográfico, reversible, que corresponde a un grado mayor
de hipoxia. En el electrocardiograma está representada
por cambios en el nivel del segmento ST.
Figura 5. Lesión subepicárdica. La despolarización en
la zona lesionada es de mayor duración y genera elevación del segmento ST.
En el campo electrocardiográfico es la representación
de un grupo de células con despolarización parcial du-
La segunda expone que en el tejido subepicárdico lesionado el potencial de reposo ha disminuido de -90 mV a
127
Capítulo 14 - Electrocardiograma en enfermedad coronaria aguda
-75 mV, presentando disminución en la velocidad de la
fase cero, disminución o desaparición de la fase uno,
inscripción de la meseta de la fase dos por debajo de lo
normal y mayor inclinación de la fase tres. La diferencia
aritmética entre el potencial subendocárdico de mayor
tamaño y el subepicárdico, muestra una diferencia positiva al comparar las fases dos y tres, lo cual explica el
ascenso del segmento ST (Figura 6).
La segunda teoría expone que hay un descenso en la
negatividad del potencial de reposo de las células subendocárdicas, y al restarlo del subepicárdico se obtiene una fase dos en un voltaje menor de 0 mV, lo
cual se traduce en el desnivel negativo del segmento
ST (Figura 8).
Figura 8. Lesión subendocárdica. El voltaje del potencial de acción subendocárdico es menor, lo cual, al
restar al subendocárdico, hará que la fase dos tenga
un nivel eléctrico menor de 0 mV y se genere una depresión del segmento ST.
Figura 6. Lesión subepicárdica. El voltaje del potencial
de acción subepicárdico es menor, lo cual, al restar al
subendocárdico, hará que la fase dos de este último
genere una elevación del segmento ST.
Lesión subendocárdica (síndrome coronario agudo
sin elevación del segmento ST)
La lesión endocárdica produce una depresión del segmento ST con respecto a la línea de base. Según la
primera teoría, el vector de despolarización circula en
sentido contrario a lo normal (Figura 7).
Infarto
El infarto corresponde a un proceso irreversible de
necrosis anatómica y eléctrica del miocardio. Según la
capa miocárdica que afecte puede o no manifestarse
en el electrocardiograma por cambios en la morfología
de los complejos QRS (al aparecer ondas Q patológicas
o por la formación de complejos QS). Las características electrocardiográficas del infarto se describen en
la tabla 3.
La variación electrocardiográfica del infarto depende de
la capa miocárdica que afecte.
Tabla 3
Criterios electrocardiográficos de infarto
Patrón de isquemia en la onda T.
Patrón de lesión en el segmento ST.
Onda Q patológica en el primer electrocardiograma o
después de ocho horas de evolución.
Disminución de la amplitud del complejo QRS o cambio por complejos QS.
Figura 7. Lesión subendocárdica. En la zona lesionada
el vector de despolarización circula en sentido inverso
y se genera depresión del segmento ST.
Infarto con onda Q
Cuando el proceso necrótico es subepicárdico o transmural se observan ondas Q patológicas, las cuales se
128
Libro de Electrocardiografía
caracterizan por tener una duración mayor de 0,04 seg
y una altura mayor del 25% de la onda R acompañante.
Por esta característica se conocen como “infartos Q”
(Figura 9).
Evolución electrocardiográfica de un infarto agudo
Ante la sospecha clínica de infarto agudo del miocardio
se debe tomar un electrocardiograma inicial, que aunque
pueda ser normal, no descarta la presencia del infarto.
Posteriormente, se debe tomar un control electrocardiográfico dentro de las cuatro a seis horas siguientes.
En estos trazados se buscará mínimo en dos derivaciones que exploren una cara del corazón la elevación
(transmural o subepicárdico) o la depresión (subendocárdico) del segmento ST y la aparición de la onda Q
(no es temprana).
Figura 9. Infarto con onda Q.
La existencia de las ondas Q se ha tratado de explicar
con dos teorías diferentes. La primera de ellas manifiesta que el tejido muerto actúa como una ventana eléctrica que permite ver el potencial endocavitario, el cual
es negativo (Figura 2). La segunda expone que la zona
muerta no permite el paso de la corriente eléctrica,
por lo cual los vectores de despolarización se alejarán
mostrando su cola de potencial negativo.
Infarto sin onda Q
En la necrosis subendocárdica con la zona subepicárdica normal, el vector de despolarización circulará de
manera normal por la segunda sección ocultando los
potenciales endocavitarios, por lo cual no se manifiesta
la onda Q (Figura 10). Como únicos hallazgos se tienen
las alteraciones en el segmento ST. Por estas características, el infarto subendocárdico se conoce como “infarto no Q”. Su diagnóstico se realiza bajo seguimiento
clínico, enzimático y electrocardiográfico del segmento ST.
La imagen establecida de un infarto agudo subepicárdico o transmural es la presencia de una onda Q, la
elevación del segmento ST y la inversión simétrica de
la onda T. En los infartos subendocárdicos se tendrá
ausencia de la onda Q, presencia de una onda T alta y
simétrica, y depresión del segmento ST.
Dentro de la evolución natural, el segmento ST tiende a regresar a la línea de base y la onda T vuelve a
ser positiva y asimétrica. En 80% a 90% de los casos
queda como vestigio la onda Q. Adicionalmente, si el
proceso fue de cara anterior a nivel de las precordiales,
existirá mala progresión de la onda R y ondas de poco
voltaje que reciben el nombre de ondas R “amputadas
o embrionarias”.
En los casos en los cuales el segmento ST se mantenga
elevado de manera persistente, hay que pensar en la
existencia de una complicación del infarto como lo es
el “aneurisma de pared ventricular” (Tabla 4), el cual
debe evaluarse por medio de ecocardiografía, dado que
su probabilidad de ruptura y la generación de muerte
súbita es alta.
Tabla 4
Diagnóstico de aneurisma de pared ventricular
Persistencia en la elevación del segmento ST.
Hemibloqueo antero-superior izquierdo.
Eje desviado a la izquierda.
Existencia o no de compromiso de la función ventricular.
Figura 10. Infarto subendocárdico.
Localización electrocardiográfica
Teniendo en cuenta el sistema hexoaxial, se podrá ubicar de manera aproximada el lugar anatómico del proceso isquémico según la derivación donde se registre la
alteración (Figura 11, tabla 5).
129
Capítulo 14 - Electrocardiograma en enfermedad coronaria aguda
restantes. Una elevación del ST en DIII mayor que en DII
y depresión del ST de más de 1 mm en las derivaciones
DI y aVL, permite establecer con sensibilidad del 90%
y especificidad del 71%, que la arteria lesionada es la
coronaria derecha. Cuando este no es el patrón, pero
además se observa depresión del ST en V1, V2 y V3,
con sensibilidad del 83% y especificidad del 96% se
puede decir que la arteria lesionada es la circunfleja.
Una vez establecido por electrocardiografía que la lesión es de arteria coronaria derecha, la elevación adicional del ST en V1, V4R o ambos, permite establecer
con sensibilidad del 79% y especificidad del 100%, que
el infarto se extiende al ventrículo derecho.
Figura 11. Localización electrocardiográfica de las alteraciones isquémicas.
Infarto de cara lateral
En la zona intermedia de la gráfica se ubica en perspectiva el plano horizontal.
Si el compromiso es de cara lateral alta y media se
verá en aVL y DI, pero si el compromiso de esta cara es
extenso, también se verá en V5 y V6 (Figura 13). Los
cambios recíprocos se verán en V1 y V2.
Tabla 5
Localización de las zonas isquémicas por caras
Cara
Derivaciones
Plano horizontal
Antero-septal
V1 - V2 - V3
Ápex
V4
Infarto de cara anterior
Lateral
V5 - V6 - DI - aVL
Si el proceso isquémico es antero-septal se observa
en V1 a V4; si es antero-lateral compromete hasta V5
y V6 y si es más extenso compromete DI y aVL. Los
cambios recíprocos se observan en las derivaciones de
la cara inferior DII, DIII y aVL (Figura 14).
Antero-lateral
V1 - V2 - V3 - V4 - V5
- V6 - DI - aVL
Inferior
DII - DIII - aVF
Posterior
V1 - V2 (espejo)
Postero-inferior
DII - DIII - aVF - V1 - V2
Ventrículo derecho
DII - DIII - aVF - V1 - V2
- V3R - V4R
Plano frontal
Infarto de cara inferior o diafragmática
Se registra en las derivaciones DII, DIII y aVF y pueden
presentarse cambios recíprocos o imagen en espejo en
las derivaciones DI, aVL, V1, V2, V3, V4 y V5 (Figura 12). Si el compromiso además de DII, DIII y aVF se
presenta en V4 y V5 indica la existencia de un proceso
infero-apical.
La lesión culpable en el infarto del miocardio de cara
inferior está ubicada en la arteria coronaria derecha en
el 80% de los casos, o en la arteria circunfleja en los
Nuevamente, patrones electrocardiográficos específicos permiten ubicar la lesión con más precisión. Una
elevación del ST en V1 mayor a 2,5 mm o un bloqueo
completo de rama derecha con onda Q, establecen con
sensibilidad del 12% pero con especificidad del 100%,
que la lesión es a nivel proximal en la arteria descendente anterior. Una depresión del ST mayor a 1 mm
en DII, DIII y aVF también permite ubicar la lesión en la
descendente anterior a nivel proximal, con sensibilidad
del 34% y especificidad del 98%. Por otra parte, si
la depresión del ST en DII, DIII y aVF es menor de 1
mm o si por el contrario hay elevación del ST en estas
derivaciones, puede decirse con sensibilidad del 66% y
especificidad del 73% que la lesión en la descendente
anterior ha ocurrido a nivel distal, comprometiendo la
región infero-apical del ventrículo izquierdo.
130
Libro de Electrocardiografía
A
B
aVR
I
V1
aVL
II
III
aVF
Figura 12. Infarto de cara inferior. A. Observe las imágenes recíprocas en V1 - V2 - V3 - V5 - V6 - DI - aVL.
B. Trazado electrocardiográfico.
Figura 13. Infarto de cara lateral. Observe las imágenes recíprocas en V1 y V2.
131
Capítulo 14 - Electrocardiograma en enfermedad coronaria aguda
A
B
I
aVR
V1
II
aVL
V2
III
aVF
V3
V4
V5
V6
Figura 14. Infarto de cara anterior. A. Observe las imágenes recíprocas en DII, DIII y aVF. B. Electrocardiograma de
ejemplo con elevación del segmento ST en V3, V4 y V5.
Infarto de cara postero-basal
Para observar directamente este tipo de infarto, se
requiere la aplicación de electrodos intraesofágicos o la
utilización de las derivaciones precordiales posteriores
V8 y V9.
En el electrocardiograma convencional de doce derivaciones, se pueden observar los cambios recíprocos a
nivel precordial en V1, V2 y V3, los cuales consisten en
la existencia de ondas R altas con depresión en el nivel
del segmento ST (Figura 15).
Infarto del ventrículo derecho
Se debe sospechar cuando existen signos a nivel de
cara inferior y supradesnivel del segmento ST de un
milímetro o más en las derivaciones precordiales derechas V1, V2, V3 o V3R y V4R (Figura 16).
132
Figura 15. Infarto de cara posterior. Se detecta por
la existencia de onda R alta de forma recíproca en V1,
V2 y V3.
Libro de Electrocardiografía
Barragán – Lenegre
Las ondas T van en el mismo sentido del complejo QRS.
Cabrera
En V3 o V4 existe empastamiento de la rama ascendente de la onda S.
Chapman
En DI, aVL y V6 se encuentra un empastamiento de la
rama ascendente de la onda R.
Doucet
En V1 y V2 existe supradesnivel mayor de siete milímetros.
Figura 16. Infarto del ventrículo derecho. Observe los
cambios eléctricos en V1 y V2 y en las precordiales
derechas V3R y V4R.
Infarto del miocardio asociado a bloqueo de
rama izquierda
Los bloqueos de la rama izquierda del haz de His, producen variaciones en el complejo QRS de las derivaciones
precordiales derechas tornándolos de predominio negativo con ondas Q de tipo patológico o complejos QS
junto a supradesnivel del segmento ST (Figura 17).
Dressler
En las derivaciones DII y DIII o precordiales, existe un
empastamiento de la porción inicial de duración mayor
de 0,04 seg.
Sgarbossa
Un electrocardiograma se considera como positivo
para infarto del miocardio si la sumatoria de los puntos
dados en cada uno de los siguientes criterios es por lo
menos de tres. La sensibilidad es de 78% y la especificidad de 90%.
• Elevación del segmento ST en un milímetro o más en
la misma dirección del complejo QRS (cinco puntos).
• Depresión del segmento ST de un milímetro o más en
V1, V2 o V3 (tres puntos).
• Elevación del segmento ST en cinco milímetros en dirección diferente a la del complejo QRS (dos puntos).
Sodeman – Horan
En las derivaciones precordiales V5 y V6 hay presencia
de una onda R minúscula con una onda S mayúscula.
Figura 17. Infarto agudo asociado a bloqueo de rama
izquierda.
El problema, desde el punto de vista práctico, radica en
el momento que es necesario establecer el diagnóstico
electrocardiográfico de infarto en un sujeto con precordialgia y morfología de bloqueo de rama izquierda.
Wilson - Rosembaum - Doucet
En las derivaciones DI, aVL, V5, V6 o en las derivaciones
DII, DIII y aVF hay presencia de ondas Q patológicas.
Por lo expuesto, se han propuesto múltiples criterios
para establecer el diagnóstico electrocardiográfico de
infarto, pero el problema es que carecen de buena sensibilidad y especificidad.
Lecturas recomendadas
1.
133
Antman EM, Braunwald E. Acute myocardial infarction. In: Braunwald E, ed. Heart disease. A textbook of
cardiovascular medicine. Philadelphia: W.B. Saunders
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Capítulo 14 - Electrocardiograma en enfermedad coronaria aguda
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134
Capítulo 15
3
Alteraciones en la conducción
eléctrica en el infarto agudo
del miocardio
Nelson Giraldo R., MD.
Las arritmias asociadas al infarto agudo del miocardio, pueden clasificarse como bradiarritmias o
taquiarritmias.
Inicialmente se hará una descripción de las arritmias y al final las recomendaciones de tratamiento.
Bradiarritmias
Definición
Ritmo ventricular a una frecuencia menor a 60 latidos por minuto.
Las bradiarritmias pueden complicar el infarto agudo del miocardio en el 5% al 30%. Su frecuencia
varía de acuerdo con la localización, y son cuatro veces más frecuentes en el infarto agudo del miocardio de cara inferior en comparación con el de pared anterior. Las causas de las bradiarritmias incluyen
pérdida de la función del nodo sinusal y falla en la conducción del impulso eléctrico.
Mecanismos de alteraciones de la conducción
durante la isquemia miocárdica
Los mecanismos de la alteración en la conducción se dividen en tres:
Alteraciones en la fisiología celular
Cuando hay una caída del 30% del flujo sanguíneo cardíaco, puede presentarse un cambio de potencial
transmembrana por inactivación de la bomba Na/K ATPasa, con pérdida de K en el compartimiento
intracelular hacia el extracelular y caída del potencial transmembrana alrededor de -60 a -50 con lo
cual la célula pierde excitabilidad. Además, hay una disminución en la transmisión intercelular.
Efecto dromotrópico negativo por metabolitos de la isquemia
La adenosina es un bioproducto derivado de la isquemia por degradación del ATP. Ésta actúa sobre su
receptor A1, tiene efecto cronotrópico, inotrópico y dromotrópico negativo, estimula su receptor A2
135
Capítulo 15 - Alteraciones en la conducción eléctrica en el infarto agudo del miocardio
y produce vasodilatación coronaria. El mecanismo de
acción de la adenosina es la hiperpolarización celular, la
cual se da al activar los canales de potasio y permite su
salida por gradientes de concentración.
Aumento del tono vagal
El incremento del tono vagal ocurre durante la fase
temprana del infarto agudo del miocardio y resulta en
disminución de la frecuencia cardíaca, la presión arterial, sudoración, frío y sensación inminente de muerte.
Alteraciones específicas
de la conducción durante
el infarto agudo del miocardio
En pacientes con infarto agudo del miocardio anterior o
antero-septal, cuando surge un bloqueo aurículo-ventricular de primer grado y se acompaña de un bloqueo
de una de las ramas del haz de His nuevo, indica un daño
importante en el sistema de conducción y de masa miocárdica. Si hay progreso de un bloqueo AV completo, el
ritmo de escape ventricular puede ser muy lento. Estos
pacientes deben estar muy bien monitorizados, pues
pueden requerir marcapasos transitorio o definitivo.
Bloqueo AV de segundo grado
Bloqueo tipo I (Wenckebach)
Disfunción del nodo sinusal
La disfunción del nodo sinusal puede provenir de vagotonía, daño del nodo sinusal per se y/o isquemia del
tejido perinodal.
• Bradicardia sinusal: frecuencias menores de 60,
pero más importantes si son menores de 40, no iatrogénicas.
• Bloqueo sinoatrial: el impulso se genera en el nodo
sinusal pero su conducción se bloquea en la aurícula.
Se caracteriza por alargamiento del ciclo sinusal espontáneo, con ausencia de onda P y es múltiplo de
intervalos PP precedentes.
• Paro sinusal: se diagnostica cuando la pausa sinusal
es superior a 3 segundos y no es un múltiplo de intervalos PP precedentes.
La disfunción del nodo sinusal es más frecuente en el
infarto agudo del miocardio de cara postero-inferior y
su curso clínico es transitorio y usualmente benigno,
por lo que no requiere tratamiento especial cuando el
paciente está estable en lo que respecta a hemodinámica. Cuando persiste más allá de una semana y son
sintomáticos, se indica el marcapaso definitivo.
Bloqueo AV de primer grado
Se caracteriza por un intervalo PR mayor a 200 mseg
y ocurre en el 4% al 10% de los pacientes con infarto
agudo del miocardio. Aparece con mayor frecuencia en
el infarto agudo del miocardio inferior y postero-inferior,
y generalmente se resuelve de manera espontánea.
El bloqueo AV de segundo grado tipo I, generalmente
surge por isquemia del nodo AV o vagotonía importante. Por lo tanto, este tipo de bloqueo es más común, en infarto agudo del miocardio de cara inferior
o postero-inferior. Ocurre después de varias horas de
iniciado el dolor torácico y raras veces se prolonga por
varios días. Por lo general, la frecuencia cardíaca durante este tipo de bloqueo es suficiente para mantener
el gasto cardíaco. Este bloqueo puede exacerbarse, lo
cual es motivo suficiente para efectuar un monitoreo
electrocardiográfico continuo.
En pocas ocasiones, el bloqueo Wenckebach ocurre en
un infarto agudo del miocardio anterior o antero-septal.
Cuando éste aparece en un infarto agudo del miocardio
anterior o septal, tiene un pronóstico ominoso e indica
lesión del tejido septal extensa y que el bloqueo ocurre
por debajo del nodo AV. En estos pacientes existe riesgo de progresión a un bloqueo AV de alto grado.
Los cronotrópicos (atropina, adrenalina e isoproterenol) en estos últimos pacientes no son efectivos y por
ello requieren marcapasos. El curso clínico de estos pacientes se acompaña, la mayoría de las veces, de falla
cardíaca congestiva.
Bloqueo tipo II
El desarrollo del bloqueo AV de segundo grado tipo II,
indica que hay una lesión importante en el sistema de
His-Purkinje. Este tipo de falla en la conducción ocurre
temprano en el curso de un infarto agudo del miocardio
antero-septal o anterior extenso. La incidencia de una
progresión subsiguiente a un bloqueo AV completo es
alta y usualmente súbita, en particular cuando el QRS
es amplio o presenta bloqueo de un brazo de la rama
136
Libro de Electrocardiografía
del haz de His. Por lo tanto, es necesario colocar un
marcapaso transitorio. Por lo general, no hay buena
respuesta a los cronotrópicos. La evidencia clínica para
demostrar que la inserción de un marcapaso definitivo
mejore la supervivencia es pobre, ya que la determina
la falla de bomba.
Este bloqueo tipo II puede presentarse también en el
infarto agudo del miocardio inferior o postero-inferior,
pero en estos casos el pronóstico es bueno e indica
isquemia del nodo AV. Su duración es transitoria, menor
a tres días, y en caso de compromiso hemodinámico,
responde con facilidad a los inotrópicos o al implante de
un marcapaso temporal (Figura 1).
V1
V5
Figura 1. Bloqueo AV de segundo grado Mobitz II (unas P
no), que progresa a bloqueo dos para uno.
Bloqueo AV de tercer grado
Se ha reportado bloqueo AV de tercer grado en 3% al
7% de los pacientes con infarto agudo del miocardio.
El pronóstico para estos pacientes es peor. El ritmo de
escape en el bloqueo AV completo es el que determina el estado hemodinámico del paciente, y su origen
depende del sitio de bloqueo. En el bloqueo AV nodal
completo, el ritmo de escape es del ritmo de unión,
con complejo QRS estrecho y frecuencia relativamente
estable, entre 40-60 latidos/minuto. Sin embargo, en
el bloqueo infranodal completo (His-Purkinje), el ritmo
de escape es idioventricular y el complejo QRS ancho,
con frecuencia inestable menor de 40 latidos/minuto.
El determinante mayor del resultado clínico en estos
pacientes es el sitio y la extensión del infarto agudo del
miocardio.
En una serie de 843 pacientes con infarto agudo del
miocardio de cara inferior, el 11% sufrió bloqueo AV
completo; la mitad de estos casos estuvo precedida
por un bloque AV de primero y segundo grado. El ritmo
de escape típico fue del tejido de unión y rara vez se
asociaron con inestabilidad hemodinámica.
El mecanismo del bloqueo AV completo en el infarto
agudo del miocardio inferior, difiere de acuerdo con el
tiempo de inicio. Por ejemplo, en el que se presenta en
las primeras seis horas del infarto agudo del miocardio,
la conducción retorna a la normalidad dentro de las primeras 24 horas. El uso de atropina termina con el bloqueo o aumenta la frecuencia al estimular el tejido de
unión. Cuando el bloqueo se presenta después de seis
horas de iniciado el infarto agudo del miocardio, la duración del bloqueo es mayor (más de
40 horas) y no responde a la atropina. Sin embargo, los pacientes
presentan buena respuesta a la
aminofilina IV (dosis bolo 3 mg/kg
para 20 minutos y seguir 0,2 mg/
kg/hora), ya que la adenosina tiene
un papel fisiopatológico importante en este bloqueo. Rara vez se
emplean los demás cronotrópicos,
pero puede haber respuesta a su
uso (isoproterenol, adrenalina,
conducen y otras
dopamina) y en casos refractarios
debe implantarse un marcapaso
transitorio. Los pacientes con
bloqueo AV completo con inestabilidad hemodinámica
y frecuencia cardíaca mayores de 50, no mejoran al
aumentarles la frecuencia, pues la falla en este caso es
de bomba y se requiere soporte inotrópico.
La mortalidad del paciente con infarto agudo del miocardio de cara inferior con bloqueo AV completo, es mayor
en comparación con los que no lo presentan (24% vs.
6%). Estos pacientes son de más edad, tienen mayor
disfunción ventricular izquierda y pico de enzimas más
alto; sin embargo, si sobreviven la estancia hospitalaria, el pronóstico al año no es diferente.
El bloqueo AV completo en el contexto del infarto agudo
del miocardio de cara anterior o antero-septal, habla de
una necrosis extensa del septum, por donde discurre el
haz de His. El inicio del bloqueo es súbito, el ritmo de
escape es idioventricular con un complejo QRS ancho y
137
Capítulo 15 - Alteraciones en la conducción eléctrica en el infarto agudo del miocardio
las frecuencias son menores a 40. Requieren implante
de marcapaso transitorio, pero el pronóstico no se ve
afectado por su utilización ya que, la mayoría de las
veces, estos pacientes sucumben al shock cardiogénico
o a la falla de bomba (Figura 2).
I
aVR
V1
II
aVL
V2
La progresión hacia un bloqueo completo no es infrecuente y depende de la coexistencia de otros defectos
en la conducción. Su riesgo puede ser tan alto como del
40% en los que presentan un bloqueo de rama nuevo,
bilateral y asociado a bloqueo AV
de primer grado. Es intermedio
(20%) en el paciente con bloqueo AV de primer grado y un
V4
bloqueo nuevo o bloqueo de rama
alternante. El riesgo se considera
bajo (10%) en pacientes que sólo
V5
tienen uno de estos tres factores
(Figura 3).
La aparición de un bloqueo de
rama derecha en un infarto agudo
del miocardio de cara anterior, se
asocia con un incremento de falla
II
cardíaca izquierda y es un factor
Figura 2. Bloqueo AV de tercer grado que requiere marcapaso.
independiente de mal pronóstico.
La causa de la muerte es la falla
Alteraciones en la conducción intraventricular
cardíaca o las taquiarritmias ventriculares.
La
progresión
a bloqueo AV completo en el
Bloqueo de rama
bloqueo de rama derecha del haz de His es bajo (2%)
El bloqueo de rama en el infarto agudo del miocardio en ausencia de disfunción ventricular y otras alterano es infrecuente pues su incidencia varía entre 2% y ciones en la conducción. Por lo tanto, no se requiere
15%. El bloqueo de rama derecha es tres veces más
colocación de marcapaso profiláctico. Sin embargo, en
frecuente que el bloqueo de rama izquierda, dada su
mayor susceptibilidad a la isquemia. El bloqueo fasci- pacientes que exhiben factores de riesgo significativos
cular puede coexistir con el bloqueo de rama derecha para progresión de bloqueo AV completo, es apropiado
del haz de His. La presencia de bloqueo de rama indica implantar un marcapaso transitorio para prevenir el
un compromiso extenso del infarto agudo del miocardio síncope y el empeoramiento de la isquemia. La mayoría
y su pronóstico final depende del grado de disfunción de estos pacientes muere posteriormente por falla de
bomba (Figura 4).
ventricular (Figura 3).
III
aVF
V3
V6
El significado de un bloqueo de rama izquierda del haz de
His en el contexto de un infarto agudo del miocardio, es
similar al del bloqueo de rama derecha. Es un indicador
de la extensión del infarto e igual que el bloqueo de
rama derecha del haz de His, en pacientes con factores
de riesgo para bloqueo AV completo, debe ofrecerse la
oportunidad de un marcapaso temporal para evitar el
empeoramiento de la isquemia (Figura 5).
Hemibloqueo (bloqueo fascicular)
Figura 3. Incidencia de bloqueo AV completo subsecuente según la anormalidad en la conducción presente.
El bloqueo fascicular es tan común como el bloqueo de
rama en el infarto agudo del miocardio. El bloqueo del
fascículo anterior izquierdo es más frecuente que el del
138
Libro de Electrocardiografía
I
aVR
V1
V4
II
aVL
V2
V5
III
aVF
V3
V6
Figura 4. El bloqueo de rama derecha del haz de His con elevación del ST en
cara inferior y depresión del ST en cara anteroseptal, hace sospechar compromiso de la arteria coronaria derecha, responsables del infarto.
no hay información que indique
que el bloqueo del fascículo anterior aislado sea un marcador de
mal pronóstico en el infarto agudo
del miocardio. La progresión del
bloqueo fascicular anterior ha-cia
un bloqueo AV completo, es muy
baja, pero cuando el bloqueo del
fascículo anterior se acompaña de
bloqueo de rama derecha del haz
de His, la progresión hacia bloqueo
AV completo es del 45% y se estima apropiada la colocación de un
marcapaso temporal para prevenir
un síncope.
Denominación de los
bloqueos en el sistema His-Purkinje
y el riesgo de bloqueo
fascículo postero-inferior (4% al 12% vs. 0% al 1%)
debido a su menor tamaño y a su limitada irrigación
sanguínea. Por lo tanto, la aparición de un bloqueo fascicular posterior es un signo ominoso que refleja una
enfermedad multivaso y extensa área de lesión. Se ha
reportado una morbilidad del 40% y una mortalidad de
50% al 100% asociada con el bloqueo de rama posterior en el contexto de infarto agudo del miocardio.
La morbilidad guarda relación con la falla de bomba, al
igual que la mortalidad. La frecuencia de desarrollar
un bloqueo AV completo es de alrededor del 10%. Se
recomienda la implantación de un marcapaso temporal
cuando hay coexistencia de bloqueo de rama derecha
por el riesgo de bloqueo AV completo. Por el contrario,
• Bloqueo unifascicular: el riesgo de bloqueo AV completo en infarto agudo del miocardio, es de alrededor
del 10%. En los pacientes crónicos, el riesgo es remoto.
- Bloqueo de rama derecha del haz de His.
- Bloqueo antero-superior del haz de His.
- Bloqueo postero-inferior del haz de His.
• Bloqueo bifascicular: el riesgo de evolucionar al bloqueo AV completo en infarto agudo del miocardio, es
de alrededor del 11% y en el crónico es aproximadamente del 2% al año.
- Bloqueo de rama izquierda del
haz de His.
I
aVR
V1
V4
II
aVL
V2
V5
III
aVF
V3
V6
V1
Figura 5. Nótense los criterios de bloqueo de rama izquierda del haz de His
(eje desviado a la izquierda, QRS mayor a 120 mseg, S ancha en V1 y R
ancha o mellada en V6). Además, se observa RR variable sin onda P.
139
- Bloqueo de rama derecha del
haz de His + bloqueo anterosuperior del haz de His o bloqueo
de rama derecha del haz de
His bloqueo postero-inferior
del haz de His.
• Bloqueo trifascicular: el riesgo
de hacer bloqueo AV completo
en el contexto del paciente con
infarto agudo del miocardio, es
tan alto como del 45%. En el
paciente crónico también es indicación de marcapaso, pero
esta vez permanente (Figura 6).
Capítulo 15 - Alteraciones en la conducción eléctrica en el infarto agudo del miocardio
I
II
III
aVR
aVL
aVF
V1
V4
V2
V5
V3
V6
2. Asistolia ventricular.
3. Bloqueo AV sintomático localizado anatómicamente en el nodo
AV (bloqueo AV de segundo grado tipo I o bloqueo de tercer grado con complejo QRS estrecho).
Clase III
a. Bloqueo AV infranodal (usualmente en infarto del miocardio
anterior asociado con complejo
QRS ancho).
II
Figura 6. Bloqueo trifascicular, bloqueo AV de primer grado, bloqueo de rama
derecha del haz de His, bloqueo del fascículo antero-superior, indicación de marcapaso transvenoso en el contexto de paciente con infarto agudo del miocardio.
- Bloqueo de rama derecha del haz de His + bloqueo
antero-superior del haz de His o bloqueo postero inferior del haz de His + intervalo PR prolongado.
- Bloqueo de rama izquierda del haz de His + inter valo PR prolongado.
- Bloqueo alternante de rama izquierda y derecha o
alternante de rama derecha con bloqueo antero superior del haz de His o bloqueo postero-inferior
del haz de His.
Uso de atropina e isoproterenol durante el
infarto agudo del miocardio
Aunque cronotrópicos como la atropina, la dopamina, el isoproterenol y la adrenalina, pueden mejorar en
algunos casos la frecuencia cardíaca en el infarto agudo
del miocardio, deben usarse con precaución, pues se
describe la aparición de fibrilación ventricular por empeoramiento de la isquemia y por disminución del balance parasimpático/simpático. En sitios donde se dispone
de marcapasos externo o percutáneo, éste debe preferirse, pues el aumento de la frecuencia cardíaca es
controlable, lo que no sucede con el uso de medicación
cronotrópica positiva.
Guías de tratamiento de bradicardia y
bloqueos en el infarto agudo del miocardio
Indicación para el uso de atropina
Clase I
1. Bradicardia sinusal sintomática (frecuencia cardíaca
menor a 50 lpm, asociada a hipotensión, angina o
escape ventricular).
b. Bradicardia sinusal asintomática.
Colocación de parches transcutáneos
El sistema puede pegarse y activarse posteriormente de ser necesario. La estimulación transcutánea puede ser muy útil como medida de
emergencia. Este sistema de estimulación puede ser
doloroso, por lo que en pacientes con alto riesgo de bloqueo se prefiere implantar un marcapasos transvenoso.
Clase I
1. Bradicardia sinusal (menor a 50 lpm) asociada a hipotensión (menor a 80 mm Hg) que no responde a
medicamentos.
2. Bloqueo AV de segundo grado Mobitz tipo II.
3. Bloqueo AV de tercer grado.
4. Bloqueo de rama del haz de His alternante.
5. Bloqueo de rama izquierda del haz de His, bloqueo de
rama izquierda del haz de His alternando con bloqueo
antero-superior del haz de His, bloqueo de rama derecha del haz de His y bloqueo postero-inferior del
haz de His, nuevos o de edad indeterminada.
6. Bloqueo AV de primer grado y bloqueo de rama izquierda del haz de His o bloqueo de rama derecha
del haz de His.
Clase IIa
1. Bradicardia estable (presión arterial sistólica mayor
a 90 mm Hg, sin compromiso hemodinámico o que
responda a medicamentos).
2. Bloqueo de rama derecha del haz de His nuevo o de
edad indeterminada.
140
Libro de Electrocardiografía
2. Bloqueo AV de segundo grado tipo I sin compromiso
hemodinámico.
Clase IIb
Bloqueo bifascicular de edad indeterminada.
3. Ritmo idioventricular acelerado.
Clase III
Infarto agudo del miocardio no complicado sin evidencia
de alteraciones en el sistema de conducción.
Bloqueo aurículo-ventricular y bloqueo de rama
luego de un infarto del miocardio
Indicación para estimulación temporal transvenosa
Clase I
1. Asistolia.
2. Bradicardia sintomática (incluye bradicardia con hipotensión y bloqueo AV de segundo grado tipo I con
hipotensión que no responde a atropina).
3. Bloqueo de rama alternante (bloqueo de rama izquierda y derecha del haz de His o bloqueo de rama
derecha del haz de His y bloqueo antero-superior
del haz de His o bloqueo postero-inferior del haz de
His).
4. Bloqueo bifascicular nuevo o de evolución indeterminada, más bloqueo AV de primer grado.
5. Bloqueo AV de segundo grado tipo II.
Clase IIa
1. Bloqueo de rama derecha del haz de His y bloqueo
antero-superior del haz de His o bloqueo posteroinferior del haz de His nuevo o indeterminado.
2. Bloqueo de rama derecha del haz de His más bloqueo
AV de primer grado.
3. Bloqueo de rama izquierda del haz de His nuevo o
indeterminado.
4. Taquicardia ventricular incesante, para sobre-estimulación auricular o ventricular.
5. Pausas sinusales (mayores de 3 segundos) recurrentes, que no responden a atropina.
Clase IIb
1. Bloqueo bifascicular de edad indeterminada.
2. Bloqueo de rama derecha del haz de His nuevo o de
edad indeterminada.
Clase III
1. Bloqueo cardíaco de primer grado.
4. Bloqueo de rama o fascicular evidenciado antes del
infarto del miocardio.
A diferencia de otros grupos de pacientes, en estos
casos la decisión de implantar marcapasos no depende
de la presencia de síntomas. En general, la aparición de
trastornos en la conducción AV, refleja la extensión del
daño miocárdico, más que la de una alteración eléctrica
aislada.
El hecho de que el paciente tenga indicación para marcapasos transitorio no es una condición para el implante de marcapasos definitivo.
El pronóstico a largo plazo depende de la extensión del
daño miocárdico, y el valor pronóstico de bloqueos de
rama preexistentes es controvertido.
El bloqueo AV durante un infarto de cara inferior usualmente se revierte en pocos días y rara vez persiste más
allá de dos o tres semanas. La sobrevida intra-hospitalaria es menor y el pronóstico a largo plazo puede no
alterarse a pesar del uso de marcapasos transitorio.
El bloqueo AV en infarto del miocardio de cara anterior, refleja necrosis septal extensa y el pronóstico es
sombrío a pesar del implante de un marcapasos. Los
pacientes con bloqueo AV completo que persiste más
de tres semanas, deben recibir un marcapasos.
Las alteraciones de la conducción intraventricular (diferentes al bloqueo antero-superior del haz de His) como
consecuencia de un infarto del miocardio identifican pacientes con peor pronóstico a corto y largo plazo y con
un riesgo de muerte súbita mayor; este pronóstico no
se explica directamente por el bloqueo AV.
Indicación de marcapasos definitivo post-infarto
del miocardio
Clase I
1. Bloqueo AV persistente de segundo grado, en o debajo del His-Purkinje, con bloqueo de rama alternante o
bloqueo completo post-infarto del miocardio (B).
141
Capítulo 15 - Alteraciones en la conducción eléctrica en el infarto agudo del miocardio
2. Bloqueo AV avanzado (segundo o tercer grado) transitorio asociado con bloqueo de rama (B).
3. Bloqueo AV de segundo o tercer grado sintomático a
cualquier nivel (C).
Clase IIb
1. Taquicardia supraventricular por reentrada que no
responde a tratamiento farmacológico o ablación.
Clase IIb
2. Prevención de fibrilación auricular recurrente, sintomática, que no responde a droga y con DNS asociada.
1. Bloqueo AV avanzado persistente (segundo o tercer
grado) a nivel del nodo AV.
Clase III
Clase III
1. Trastornos transitorios de la conducción AV en ausencia de alteraciones de la conducción intraventricular.
1. Actividad ectópica ventricular frecuente o compleja
sin taquicardia ventricular sostenida, en ausencia del
SQTL.
2. Taquicardia de puntas torcidas de causa reversible.
Lecturas recomendadas
a. Bloqueo AV transitorio en presencia de bloqueo
antero-superior del haz de His.
1.
b. Bloqueo antero-superior del haz de His adquirido
en ausencia de bloqueo AV.
Golbberg R, Zeballos J, Yarbzeski J et al. Prognosis
of acute myocardial infarction complicated by complete
heart block. Am J Cardiol 1992; 69: 1135-41.
2.
c. Bloqueo AV de primer grado persistente en presencia de bloqueo de rama antiguo o de edad
indeterminada.
Huikuri HV, Castellanos A, Myerburg RJ. Sudden death
due to cardiac arrhythmias. N Engl J Med 2001; 345:
1473-1482.
3.
Recomendaciones de estimulación para prevenir
taquicardias
Josephson M, Zimetbaum P. The bradyarrhythmias:
disorders of sinus node function and AV conduction
disturbances. Harrison’s Principle of Internal Medicine.
16th. Ed. McGraw Hill; 2004. p.1332-1341.
4.
Kou W, Morady F. Conduction disturbances in acute
myocardial infarction. Cardiac Intensive Care. Ed.: David L. Brown. Saunders; 1998. p. 247-254.
5.
Solomon S, Zelenkofske S, McMurray D, et al. Sudden
death in patients with myocardial infarction and left
ventricular dysfunction, heart failure, or both. N Engl J
Med 2005; 352: 2581-8.
6.
Ryan T, Antman E, Brooks N, et al. 1999 Update:
ACC/AHA Guidelines for the management of patients
with acute myocardial infarction. Circulation 1999;
100: 1016-1030
Clase I
Taquicardia ventricular sostenida dependiente de pausa, con o sin SQTL, en la cual se documente la efectividad de la estimulación.
Clase IIa
Pacientes de alto riesgo con el SQTL.
142
Capítulo 16
3
Electrocardiograma
en otras condiciones médicas
Juan M. Cárdenas C., MD.; Jaime R. Cabrales A., MD.;
Fernando A. Guerrero P., MD.
Alteraciones del potasio
Hipercalemia
La hipercalemia se asocia a cambios electrocardiográficos característicos que se relacionan con el
nivel de potasio sanguíneo (Tabla 1 y figuras 1 y 2).
Tabla 1
Relación entre las anormalidades electrocardiográficas y el nivel de potasio sanguíneo
Nivel de potasio
Anormalidad electrocardiográfica esperada
5,5-6,5 mEq/L
- Ondas T en forma de “tienda” o “picudas” de base estrecha, vistas
mejor en las derivaciones precordiales
6,5-8,0 mEq/L
8,0 mEq/L
- Ondas T “picudas”
- Disminución de la amplitud de la onda P y aumento de su duración
- Ensanchamiento del complejo QRS
- Ausencia de onda P
- Bloqueos intraventriculares
- Bloqueos fasciculares
- Bloqueos de rama
- Bloqueo AV completo
- Ensanchamiento progresivo del complejo QRS con morfología bizarra
- Patrón en “onda sinusal”
- Ritmo “Idioventricular” o ritmo de escape de la unión
- Asistolia
- Taquiarritmias ventriculares (TV o FV), propiciadas por los defectos de
conducción intraventricular que favorecen los fenómenos de reentrada
- Elevación del segmento ST que puede simular lesión miocárdica
El intervalo QT en las fases iniciales puede estar elevado; sin embargo, en fases posteriores puede
estar prolongado sobre todo si hay hipocalcemia concomitante.
Cabe anotar que aunque el electrocardiograma es una guía útil, la progresión de arritmias benignas a
fatales es impredecible y puede ocurrir asistolia sin previo aviso. Se sabe que la prevalencia de alteraciones electrocardiográficas sugestivas de hipercalcemia, varía del 55% al 80% en pacientes con
potasio mayor de 6,8 mEq/L.
143
Capítulo 16 - Electrocardiograma en otras condiciones médicas
V4
I
aVR
V1
II
aVL
V2
V5
aVF
V3
V6
III
Figura 1. Paciente con hipercalemia.
Nótense las ondas T picudas, sobretodo en derivaciones V2 y V3. Tomada de: Am J Emerg Med 2002; 20: 243-251.
Figura 2. Derivación DII en un paciente con hipercalemia severa (K en 8 mEq/L).
Nótese la apariencia en “onda sinusal”. B, C. Patrones electrocardiográficos en “onda sinusal” de la hipercaliemia severa. Tomada de: Am J Emerg Med 2000; 18: 721-729.
Debido a que la elevación de la onda T en la hipercalemia se puede confundir con otras patologías que producen onda T hiperaguda, ésta puede diferenciarse en el
electrocardiograma por la morfología característica de
dicha onda tal como aparece en la tabla 2.
Los cambios en el electrocardiograma producidos por
la hipercalemia, son diferentes cuando ésta es leve a
cuando es severa. En la hipercalemia leve se acorta el
potencial de acción debido a que la conductancia de la
corriente rápida de potasio es directamente proporcional a los niveles de potasio en suero; al hacerse más
rápida la conductancia al potasio se acorta la fase 3 del
potencial de acción, lo cual produce ondas T picudas
(Figura 3).
Cuando la hipercalemia se vuelve más severa se reducen los potenciales de membrana auricular y ventricular, lo cual inactiva los canales de sodio y disminuye la
tasa máxima de cambio de voltaje sobre el tiempo (Vmax)
y la velocidad de conducción. Todo lo anterior prolonga
el intervalo QRS, disminuye la amplitud de la onda P y
prolonga el intervalo PR.
Hipocalemia
En el electrocardiograma se observan ondas T aplanadas con ondas U prominentes cuya amplitud puede ser
mayor que la de la onda T. El intervalo QT aparece como
prolongado aunque en realidad lo que se ve como intervalo QT es el intervalo entre el complejo QRS y la onda
144
Libro de Electrocardiografía
Tabla 2
Diferenciación de la morfología de la onda T entre infarto agudo
del miocardio, hipercalemia y repolarización precoz
Condición
Infarto agudo del miocardio
Característica de la onda T
Variable: puede ser simétrica o asimétrica. La mayoría
de las veces es asimétrica con base ancha, acompañada
por elevación del punto J y cambios de corta duración.
Hipercalemia
Simétricas: con base estrecha, puntiagudas; se pueden
acompañar de empastamiento terminal en el QRS o en
la S en DI o aVL sin ensanchamiento notorio del complejo
QRS. El punto J puede estar elevado.
Repolarización temprana
Ondas T simétricas de gran amplitud, acompañadas de
segmento ST con concavidad hacia arriba y elevación
del punto J. Los cambios sobre la onda T no son de corta
duración como en el infarto agudo del miocardio.
Normocalemia
Hipercalemia
K= 4 mEq/L
K= 6 mEq/L
Otras causas de la presencia de onda U son: bradicardia, hipertrofia ventricular izquierda, quinidina, procainamida, fenotiacinas y accidente cerebrovascular.
El complejo QRS puede prolongarse en duración, algo
menos frecuente en adultos.
La onda P puede aumentar el voltaje y la duración.
En la hipocalemia pueden presentarse las siguientes
arritmias: taquicardia atrial, bloqueo AV hasta de tercer grado, taquicardia y fibrilación ventricular. La asociación del uso de digital e hipocalemia hacen la TV y FV
más posibles.
Figura 3. Efecto de la hipercalemia sobre el potencial
de acción de una célula epicárdica y su efecto sobre la
onda T del electrocardiograma.
Nótese como se acorta el intervalo QT y se aumenta la
amplitud de la onda T. Tomada de: Circ Res 2002; 90:
889-896.
U que se encuentra prominente y se identifica erróneamente como onda T (Figuras 4 A, B y C). El segmento
ST puede estar deprimido.
Las causas de los cambios en la hipocalemia se deben
a que se prolonga el potencial de acción porque se enlentece la conductancia al potasio. Esto lleva a la prolongación del intervalo QT y al aplanamiento de la onda
T (Figura 5).
Hipercalcemia
La elevación del calcio se manifiesta en el electrocardiograma como acortamiento del intervalo QT, por el segmento ST que se acorta o desaparece, debido a que se
reduce el potencial de acción, específicamente la fase II
(Figura 6). Niveles más altos pueden prolongar la onda
T y normalizar el intervalo QT.
En la hipercalcemia también se ha descrito la presencia
de ondas J u ondas de Osborn, las cuales usualmente
se ven en la hipotermia (Figura 6).
145
Capítulo 16 - Electrocardiograma en otras condiciones médicas
V4
V1
A
B
V5
V2
V3
C
V6
Figura 4. Cambios típicos de hipocalemia con depresión del segmento ST.
A. Aplanamiento de la onda T y seudo-intervalo QT prolongado. B. Aparición de ondas U en la hipocalemia. C. Ondas U gigantes
en la hipocalemia. Tomada de: Emerg Med J 2002; 19: 74-77.
Hipocalemia
K de 2 mEq/L
o tercer grado, al igual que paro sinusal, bloqueo sinoatrial, TV y muerte súbita.
Normocalemia
K de 4 mEq/L
Hipocalcemia
La hipocalcemia aumenta la duración de la fase II del
potencial de acción, prolongando el intervalo QT a expensas del intervalo ST; esto facilita las post-despolarizaciones tempranas y las arritmias “disparadas”.
La onda T puede ser picuda, aplanada o invertida. La
onda P, el intervalo PR y la onda U no se afectan y las
arritmias son infrecuentes.
Figura 5. Con un potasio sanguíneo de dos se prolonga el potencial de acción ya que la corriente rápida
de potasio se vuelve un poco más lenta debido a la
disminución de la conductancia del ión.
Modificada de: Circ Res 2002; 90: 889-896.
La medición del intervalo QT debe hacerse en la derivación V3 o en DII ya que estas dos derivaciones representan mejor el intervalo QT promedio de todo el
electrocardiograma.
Usualmente no se alteran las ondas P y T, y se prolonga
la onda U.
Las arritmias son raras; puede observarse prolongación del intervalo PR y rara vez bloqueos AV de segundo
Magnesio y sodio
Las alteraciones de estos dos electrolitos no producen
trastornos característicos en el electrocardiograma. La
hipermagnesemia se asocia con trastornos de la conducción intra-ventricular que pueden producir bloqueos
y paro cardíaco. Por otra parte, la hipomagnesemia se
asocia con “Torsade des pointes” y el magnesio es el
tratamiento de elección de esta arritmia.
Síndrome de Brugada
En 1992 los Doctores Pedro y Joseph Brugada describieron un nuevo síndrome electrocardiográfico en el
que había elevación persistente del segmento ST y en
146
Libro de Electrocardiografía
I
aVR
II
aVL
III
aVF
V1
V4
V5
V2
V3
V6
Figura 6. Presencia de ondas J en la hipercalcemia. Tomada de: Jpn Heart J 2003; 44: 1033-1037.
su asociación con muerte súbita los pacientes afectados no tenían anormalidad estructural cardíaca demostrable (Tabla 3).
Tabla 3
Criterios diagnósticos del síndrome de Brugada
Electrocardiograma
Punto J
Figura 7. Morfología del síndrome de Brugada tipo 1.
Tipo 1
≥ 2 mm
Tipo 2
Tipo 3
≥ 2 mm
≥ 2 mm
Onda T
Negativa
Negativa
/positiva
Positiva
Forma del ST-T
Tipo
abovedado
Silla de
montar
Silla de
montar
Porción
terminal del ST
Descenso
gradual
Elevado
≥ 1 mm
Elevado
< 1 mm
Véase el punto J elevado más de 0,2 mV seguido por una
onda T negativa.
Figura 8. Morfología del síndrome de Brugada del tipo 2.
Nótese la imagen en silla de montar con onda T positiva y
elevación del punto J más de 0,2 mV.
Actualmente se conocen tres formas del síndrome de
Brugada.
El tipo 1 es diagnóstico del síndrome y se caracteriza
por una morfología en ensenada (coved type) con un
punto J elevado mayor de 2 mm seguido por una onda
T negativa, y la segunda mitad del segmento ST es descendente gradual (Figura 7).
El segundo tipo es en forma de silla de montar con elevación del punto J; la onda T puede ser positiva o bifásica y la porción terminal del segmento ST está elevada
más de 1 mm (Figura 8).
El tercer tipo puede ser en forma de silla de montar o
en forma “coved” pero la elevación del punto J es mayor de 2 mm y la porción terminal del segmento ST (la
segunda mitad) está elevada menos de 1 mm (Figura 9).
Síndrome de QT prolongado
En 1957 Jervell y Lange-Nielsen, describieron una familia en la que había varios niños con sordera neural
congénita y QT prolongado en el electrocardiograma.
147
Capítulo 16 - Electrocardiograma en otras condiciones médicas
que en el contexto clínico apropiado pueden orientar
al diagnóstico; éstos son: onda T alternante, onda U
alternante, onda T bifásica y onda bífida (Figura 11).
A
Figura 9. Síndrome de Brugada tipo 3.
B
La elevación del punto J es menor de 0,1 mV.
Éstos experimentaban síncope recurrente y muerte súbita en un modo que sugería un patrón recesivo, lo que
luego fue descrito con el síndrome que lleva su nombre. Romano y Ward, describieron un desorden familiar
similar pero sin sordera que se transmitía de forma
autosómica dominante.
En la actualidad se conocen 150 mutaciones en siete genes que producen síndrome de QT prolongado.
Una mutación puntual en cualquiera de estos genes,
produce el síndrome de Romano-Ward mientras que el
síndrome de Jervell y Lange-Nielsen requiere dos mutaciones simultáneas en el gen 1 ó 5 (LQTS1-LQTS5).
El síndrome de QT también puede ser adquirido por el
uso de medicamentos, tóxicos o trastornos hidroelectrolíticos.
En el electrocardiograma, como su nombre lo indica, en
la mayoría de los casos hay prolongación del intervalo
QT corregido mayor a 440 mseg (Figura 10) pero en
el 6% al 12% de los casos el intervalo QT es normal
por lo que hay otros hallazgos electrocardiográficos
I
aVR
II
aVL
III
aVF
C
Figura 11. A. Ondas T bifásicas. B. Onda T alternante
con alternancia en la amplitud de la onda T. C. Onda T
alternante con alternancia de la polaridad de la onda T.
Nótese que el intervalo QT es normal.
Tomada de: J Emerg Med 2004; 27 (4): 385-393.
También existe un puntaje desarrollado como ayuda en
el diagnóstico del síndrome de QT prolongado (Tabla 4).
La relación genotipo-fenotipo (electrocardiográfica) es
importante para presumir qué gen es el afectado y para
el pronóstico y tratamiento.(Tabla 5)
La alteración en el cromosoma 11 (LQT1) tiene la onda
T de base amplia.
Desde el punto de vista electrocardiográfico, el cromosoma 7 (LQT2) se caracteriza por un QT moderadamente
V1
V2
V3
Figura 10. Síndrome de QT prolongado QT 580 mseg.
Tomada de: J Emerg Med 2004;.27 (4): 385-393.
148
V4
V5
V6
Libro de Electrocardiografía
3. Hipertrofia del ventrículo derecho.
Tabla 4
Criterios diagnósticos de síndrome de QT prolongado
Criterio
Esto de traduce en bajos voltajes del QRS, desviación
del eje a la derecha (>110°), transición retrasada de
la onda R en las derivaciones del plano horizontal y onda
P picuda (alto voltaje). Además, puede encontrarse patrón S1 Q3 T3 (ondas S en DI onda Q en DIII y onda T
invertida en DIII) y patrón S1, S2, S3 (ondas S en DI,
DII y DIII) (Figura 12).
Puntaje*
Hallazgos electrocardiográficos**
QT > 480 mseg
460-470 mseg
<450 mseg (hombres)
“Torsade des pointes”
Onda T alternante
Onda T mellada al menos en tres derivaciones
3
2
1
2
1
1
Baja frecuencia cardíaca para la edad
0,5
Historia clínica
Síncope con estrés †
Síncope con estrés †
Sordera congénita
Pericarditis
2
1
0,5
Las causas de pericarditis pueden ser múltiples; la más
frecuente es la idiopática. Dentro de los agentes virales más comunes se hallan el Coxsackie y el Echovirus,
y múltiples agentes bacterianos y micóticos. Las neoplasias primarias o metastásicas, enfermedades sistémicas como lupus, artritis reumatoide, sarcoidosis,
vasculitis y fiebre reumática entre otras, así como medicamentos como procainamida, hidralazina, isoniacida,
y alfametildopa pueden inducir pericarditis. Otras causas de pericarditis incluyen: uremia, mixedema, infarto
agudo del miocardio y radioterapia.
Historia familiar ‡
Miembros de la familia con diagnóstico
de QT prolongado.
Muerte inexplicada en miembros de la familia
inmediata en menores de 30 años
1
0,5
* Puntaje menor a 1 punto= baja probabilidad. 2-3 puntos=
probabilidad intermedia, mayor a 4 puntos= alta probabilidad.
** En ausencia de medicamentos o tóxicos que aumenten
el intervalo QT.
† Torsade des pointes y síncope no se pueden contar en el
mismo paciente.
prolongado y onda T de duración prolongada y baja amplitud o con muesca o “bífida”. Takenaka reportó que
un tercio de sus pacientes con cromosoma 7 (LQT2),
tenían onda T de base amplia, igual a la que se describe
en el LQT1.
El electrocardiograma del cromosoma 3 (LQT3) tiene el
QT prolongado y la onda T tardía normal o bifásica.
Estos patrones electrocardiográficos “típicos”, se encontraron en 88% de los tipo 1 y 2 y sólo en el 66%
del tipo 3.
El electrocardiograma nunca debe usarse para “genotipificar” al paciente.
Cor pulmonar y enfermedad
pulmonar obstructiva crónica
Los cambios producidos por la enfermedad pulmonar
obstructiva crónica son secundarios a:
1. Cambios en la posición del corazón en el tórax.
2. Hiperinflación de los pulmones, lo que aumenta la distancia entre los electrodos y el corazón.
Las manifestaciones clínicas son de presentación variable e incluyen dolor torácico precordial de características pleuríticas, que se incrementa con cambios
posturales, empeora en decúbito supino y mejora con la
flexión del tronco. Usualmente, hay dolor que se irradia
a cuello y espalda, y puede incrementarse con la inspiración profunda o la deglución.
Los hallazgos al examen físico no son constantes; puede
haber fiebre en caso de pericarditis de origen infeccioso, taquicardia sinusal y frote pericárdico que si bien
es un hallazgo patognomónico, su presentación no es
frecuente, e incluye tres fases: auricular, sístole ventricular y diástole ventricular.
Hallazgos electrocardiográficos
Los cambios electrocardiográficos de pericarditis presentan características especiales de acuerdo con el
momento clínico. Se establecen cuatro estadios, con
cambios específicos cada uno; sin embargo sólo en el
50% de los pacientes se evidencian todos los cambios
de los cuatro estadios. En el 90% de los pacientes con
pericarditis, se hallarán alteraciones electrocardiográficas.
149
Capítulo 16 - Electrocardiograma en otras condiciones médicas
Tabla 5
Tipos de Qt prologando
Variable
LQT1
LQT2
LQT3
Cromosoma y porcentaje de población total 11 (59,6%)
7 (31,8%)
3 (8,6%)
Electrocardiograma
Onda T de base amplia
QT moderadamente
prolongado y
onda T de duración
prolongada y baja
amplitud, o con
muesca o “‘bífida”
QT prolongado
y onda T tardía
normal o bifásica
Primer evento < 40 años y antes de iniciar
el tratamiento
30%
46%
42%
Respuesta del QT al ejercicio
Se prolonga
Normal
Se acorta
Respuesta del QT a mexiletina
No modifica
No modifica
Se acorta
QT variabilidad día/noche
Sin cambio
Prolongación
modesta en la noche
Se prolonga de
manera marcada
en la noche
Respuesta a b-bloqueador
No recurre: 81%
Recurre: 59%
Paro o MCR: 4%
y 23%
No recurre: 59%
Recurre: 41%
Paro o MCR: 4%
y 11%
No recurre: 50%
Recurre: 50%
Paro o MCR: 17%
y 33%
Riesgo primer evento cardíaco < 40 años
El menor
1,6
1,8
Género y riesgo
Igual
Más en mujeres
Más en hombres
Portador silencioso
36%, más frecuentemente asintomáticos
19%
10%
Px y duración QT
> 500, 5,3 más riesgo > 500, 8,4 más riesgo
No modifica
PX y LQT tipo
El más benigno
Intermedio
Más bajo
b-bloqueadores.
¿CDI?
¿Simpatectomía?
¿Marcapasos?
Falta evidencia.
Evitar ruidos en
la noche (alarma del
reloj, teléfono)
b-bloqueadores.
¿CDI?
¿Simpatectomía?
¿Marcapasos?
Falta evidencia.
Evitar ruidos en
la noche (alarma
del reloj, teléfono)
Tiempo primer evento antes del tratamiento Los más jóvenes en
volverse sintomáticos
Tratamiento de asintomáticos con alto y
b-bloqueadores.
mediano riesgo
Prohibir juegos compe
titivos, principalmente
nadar
Los hallazgos generales de pericarditis incluyen:
• Supradesnivel del segmento ST cóncavo, difuso, a diferencia de los cambios del infarto agudo del miocardio que son localizados y de supradesnivel convexo.
• Infradesnivel del PR, el cual es específico de pericarditis y no se encuentra en pacientes con infarto o
patrón de repolarización precoz (Figura 13).
Otros hallazgos generales, menos frecuentes, son:
presencia de bajos voltajes y alternancia eléctrica.
Cambios electrocardiográficos
por estadios
Estadio 1: se presentan desde el día 2 ó 3, hasta dos
semanas.
1. Supradesnivel cóncavo difuso del segmento ST.
150
Libro de Electrocardiografía
Figura 12. Nótese onda P picuda, baja amplitud del QRS en el plano horizontal y pobre progresión de la onda R en el
mismo plano.
Tomado de: BMJ 2002; 324: 1201-1204.
Estadio 4: duración hasta de tres
meses.
1. Resolución gradual de los cambios de la onda T.
Tromboembolismo
pulmonar
Figura 13. Electrocardiograma de 12 derivaciones en un paciente con pericarditis aguda, que evidencia supradesnivel difuso del segmento ST y depresión del segmento PR.
La sospecha clínica es fundamental para llegar a su diagnóstico. El
grado de sospecha clínica se basa
en la historia clínica, el examen físico y las pruebas complementarias básicas como la
radiografía de tórax, el electrocardiograma y los gases
arteriales.
Tomada de: N Eng J Med 2004; 351: 2195-2202.
2. Depresión del segmento ST en aVR-V1.
3. Cambios concordantes de onda T.
4. Depresión del PR en DII, aVF, V4-V6.
Estadio 2: duración de días a semanas.
1. ST retorna a la línea de base.
2. Onda T con signo de bandera.
Estadio 3: inicia a la semana 2 ó 3 y puede persistir por
varias semanas.
1. Retorno del ST a la línea de base.
2. Inversión de ondas T en DII, aVF, V4-V6.
El tromboembolismo pulmonar es
una patología potencialmente fatal,
cuyo diagnóstico puede ser difícil en
no pocas ocasiones.
El valor diagnóstico del electrocardiograma en tromboembolismo pulmonar, es limitado si se utiliza como
prueba aislada y los cambios que se hallan tienen baja
sensibilidad y especificidad. Sin embargo, cuando se
utiliza en conjunto con otras pruebas diagnósticas y
como parte de algoritmos diagnósticos bien validados,
su utilidad es mayor (Tabla 6).
El electrocardiograma evidencia cambios no específicos
hasta en el 80% de los pacientes con embolismo pulmonar.
151
Capítulo 16 - Electrocardiograma en otras condiciones médicas
El hallazgo característico de S1 Q3 T3, descrito en
1935, sólo se evidencia en el 15% al 20% de los pacientes (S profunda en DI, Q en DIII y onda T invertida
en DIII) y algunos estudios muestran una prevalencia
similar de este hallazgo en pacientes con embolia pulmonar o sin esta.
Los hallazgos electrocardiográficos en embolia pulmonar aguda, pueden ser muy variados, pero igualmente
inespecíficos, e incluyen: taquicardia sinusal (hallazgo
más frecuente), arritmias, alteraciones en la conducción, alteraciones en el eje del QRS y cambios en la
morfología de P, QRS, de la onda T y del segmento ST.
El electrocardiograma puede ser normal hasta en el
27% de los pacientes, como se evidencia en la tabla
6 (Figura 14).
Figura 14. Electrocardiograma de 12 derivaciones en
un paciente con tromboembolismo pulmonar masivo,
con signos de sobrecarga derecha e inversión simétrica
de onda T en precordiales derechas, V1 a V4.
Tabla 6
Hallazgos electrocardiográficos
en tromboembolismo pulmonar
Variables
Electrocardiograma normal
Tomada de: Chest 2004; 125: 1561-1576.
Porcentaje
Cambios electrocardiográficos
en alteraciones del sistema
nervioso central
9% a 27%
Alteraciones del ritmo
Taquicardia sinusal
8% a 69%
Extrasístoles auriculares
4% a 23%
o ventriculares
Fibrilación o flutter auricular
0% a 35%
Anormalidades de onda P
P pulmonar
6% a 18%
Cambios en el complejo QRS
Desviación del eje a la derecha
3% a 66%
Desviación del eje a la izquierda
2% a 14%
Patrón de bloqueo de rama derecha
6% a 67%
Ondas Q en DIII y aVF
14% a 49%
Ondas S en DI y aVL
28% a 73%
Rotación horaria del corazón
S1Q3T3
Alteraciones del segmento
ST y la onda T
Elevación del segmento ST
en V1, aVR y DIII
Inversión de onda T en
precordiales de V1 a V5
Onda T negativa en DIII y aVF
7% a 51%
11% a 50%
49% a 77%
Los eventos cerebrovasculares varían con relación
a su etiología, patogénesis y forma de presentación.
Desde hace mucho tiempo se sabe que la asociación
que existe entre la ocurrencia de estos eventos en el
sistema nervioso central y la presencia de alteraciones
electrocardiográficas, las cuales ocurren en ausencia
de una enfermedad cardíaca. Los cambios de electrocardiográficos asociados con patología del sistema nervioso central simulan con mucha frecuencia los cambios
que producen las alteraciones primarias del corazón.
De tal manera que en la práctica clínica es de vital
importancia reconocer y distinguir las anormalidades
electrocardiográficas atribuibles a enfermedad cerebrovascular o enfermedad cardíaca. El contexto clínico
se complica aun más si se tiene en cuenta la sobreposición de factores de riesgo y la coexistencia entre la
enfermedad cerebrovascular y la coronaria, puesto que
la enfermedad aterosclerótica tal y como se entiende
en la actualidad, constituye una enfermedad inflamatoria sistémica, la cual no discrimina entre los lechos
vasculares cerebrales y coronarios. De otro lado, la
152
Libro de Electrocardiografía
hemorragia subaracnoidea es causada con mayor frecuencia por la ruptura de aneurismas cerebrales, razón
por la cual se presenta en una población de pacientes
que tienden a ser relativamente jóvenes y sin factores
de riesgo cardiovascular.
En 1912, Levy fue el primero en sugerir la influencia del
sistema nervioso central en el sistema cardiovascular,
al describir la disminución en las extrasístoles ventriculares desencadenadas por el cloroformo, empleado en
ese momento como anestésico, mediante la supresión
de los nervios simpáticos que inervan el corazón. Este
estudio al igual que otros posteriores, demuestran la
estrecha relación este el sistema nervioso central y el
sistema cardiovascular. Brow y colaboradores reportan la presencia de extrasistolia ventricular y taquicardia ventricular desencadenada por estímulo directo a
nivel del hipotálamo en animales de experimentación.
De la misma manera, la supresión quirúrgica de fibras
que se originan en el hipotálamo, previene la aparición
de estas arritmias, lo cual sugiere una influencia central directa. Estos hallazgos los ratificaron múltiples
estudios posteriores. Los estímulos en la región lateral del hipotálamo pueden llegar a producir taquiarritmias, a diferencia de estímulos en la región anterior
que producen bradiarritmias. Un estímulo en la región
posterior del hipotálamo produce arritmias auriculares
y ventriculares aisladas, al igual que bloqueo aurículoventricular. De la misma manera, estudios posteriores
sugieren el control de la frecuencia del nodo sinusal por
el área postero-medial del hipotálamo. Estos reportes
no solamente demuestran el control hipotalámico de las
funciones cardíacas, sino que ponen en evidencia la importancia de los nervios autonómicos tanto simpáticos
como parasimpáticos en el control del ritmo y la frecuencia cardíaca e igualmente, demuestran su efecto
sobre la morfología del segmento ST y de la onda T en
el electrocardiograma de superficie. Porter describe la
presencia de cambios en la repolarización al igual que
disminución de la frecuencia cardíaca al estimular la región posterolateral del hipotálamo; además, describe la
desaparición de esta respuesta una vez se seccione la
porción lateral de la médula o cuando se administren
medicamentos bloqueadores de los receptores betaadrenérgicos. Attar describe elevación el ST e inversión
de la onda T posterior a la estimulación de la región
anterior del hipotálamo. De esta manera y mediante
modelos experimentales, se demostró la capacidad de
producir alteraciones electrocardiográficas que pueden
llegar a simular isquemia miocárdica posterior a la estimulación de áreas específicas del hipotálamo.
El hipotálamo parece ejercer todos estos efectos de
manera directa mediante estímulo de terminales nerviosas localizadas sobre el corazón. Estanol describe la
aparición de cambios electrocardiográficos en modelos
animales, después de inocular sangre en el espacio
subaracnoideo; sin embargo, lo más interesante de
este estudio fue la supresión de estos cambios una vez
se realizó sección trasversal de la médula espinal, vagotomía o administración de bloqueadores ganglionares
de la acetilcolina en estos animales de experimentación.
Estudios posteriores demostraron la importancia de la
sustancia reticular activadora ascendente y los tractos
corticoespinales en la transmisión de estos impulsos
simpáticos. Así mismo, sugieren la importancia de mecanismos humorales en estos cambios demostrados
mediante la administración sistémica de bloqueadores
adrenérgicos y de acetilcolina. No obstante, el mecanismo exacto por el cual se producen cada una de
las alteraciones específicas, todavía es incierto y en la
actualidad se reconoce a la interacción entre los diferentes mecanismos como la responsable de estos
cambios.
Cambios electrocardiográficos
asociados con hemorragia
subaracnoidea
Desde 1901, Harvey Cushing describió por primera
vez en un paciente con hemorragias intracraneales de
origen traumático, la presencia de alteraciones en la
frecuencia cardíaca que variaban desde bradicardia extrema hasta taquicardia con ritmo irregular. Esta fue la
primera descripción clínica de las alteraciones cardíacas
producidas por el sangrado intracerebral. No fue sino
hasta 1947 cuando Byer describió por primera vez la
inversión de la onda T y la prolongación en intervalo QT
en pacientes con sangrado subaracnoideo. La evaluación
post-mortem de estos pacientes demostró ausencia de
daño miocárdico estructural con lo cual Byer presumió
que los cambios electrocardiográficos eran secundarios
a estimulación vagal y no por alteraciones funcionales
del corazón. Múltiples reportes posteriores confirmaron esta observación mediante estudios post-mortem
de pacientes con cambios electrocardiográficos en el
curso de un sangrado intracerebral en los cuales no
se documenta enfermedad aterosclerótica epicárdica u
oclusión coronaria significativa como la responsable.
153
Capítulo 16 - Electrocardiograma en otras condiciones médicas
La tabla 7 describe los hallazgos más frecuentes reportados en la literatura asociados con hemorragia subaracnoidea (Figura 15).
Es posible que se subestime la incidencia real de estas
alteraciones tal como lo reportó el estudio de Melin
y Fogelholm, en el cual se estudiaron 146 pacientes
en un período de tiempo de dos años. El 29% de los
pacientes que fallecieron en la primera semana, tenían
un electrocardiograma tomado en las primeras 72 horas y sólo el 64% de los 97 que sobrevivieron, tenían
estudio electrocardiográfico. De esta población el 86%
de los que fallecieron en la primera semana y el 73%
de los sobrevivientes, presentaban alteraciones electrocardiográficas. Este estudio demuestra una de las
principales dificultades que se tienen para demostrar la
real incidencia de alteraciones electrocardiográficas en
los pacientes con hemorragia subaracnoidea. Observaciones retrospectivas posteriores demostraron que el
registro electrocardiográfico no se obtiene de manera
rutinaria en todos los pacientes con hemorragia subaracnoidea y se limita a pacientes que presenten alteraciones en el ritmo cardíaco o en quienes se sospeche
A
B
Tabla 7
Cambios electrocardiográficos
en evento cerebrovascular y HAS
Morfológicos
Conducción y ritmo
Infradesnivel del segmento ST Taquicardia sinusal
Elevación del segmento ST
Bradicardia sinusal
Inversión de onda T
Fibrilación auricular
Ondas U prominentes
Flutter auricular
Ondas T picudas
Taquicardia auricular
paroxística
Aplanamiento de la onda T
Extrasistolia auricular
Onda P picuda
Pausas sinusales
Onda P ensanchada
Enfermedad del nodo
QT prolongado
Arritmia sinusal
Ondas Q transitorias
Extrasistolia ventricular
Cambios inespecíficos
de la onda T
Ritmo del tejido de la
unión
PR corto
Taquicardia de la unión AV
Taquicardia ventricular
Fibrilación ventricular
Bloqueo aurículo-ventricular 1º., 2º. ó 3er. grado
Bloqueo sinoauricular
Bloqueos de rama intermitente
C
I
I
I
II
II
III
III
II
III
aVL
aVL
aVL
V1
V1
V1
V6
V6
V6
Figura 15. Mujer de 60 años quien ingresa por cefalea intensa y hemiplejía. A. Electrocardiograma de ingreso que
simula un infarto anterior. B. Electrocardiograma del cuarto día que muestra los cambios evolutivos del infarto anterior. C. Electrocardiograma del décimo día en el que la paciente fallece; la necropsia mostró un corazón normal y gran
infarto hemorrágico en el lóbulo temporal con edema cerebral secundario.
154
Libro de Electrocardiografía
una enfermedad cardíaca previa, lo cual hace que se
sobre-estimen las alteraciones electrocardiográficas
en este grupo de pacientes. De la misma manera la
mayoría de los pacientes que fallecen de forma temprana en el curso de una hemorragia subaracnoidea en el
estudio de Melin y Fogelholm, no tiene un registro electrocardiográfico, lo cual subestima la real incidencia de
alteraciones electrocardiográficas.
Otra de las dificultades que se encuentran en esta población de pacientes es la no disponibilidad de registros
electrocardiográficos previos disponibles para comparar las alteraciones electrocardiográficas presentes al
momento de la evaluación en el curso del evento agudo.
En una serie de 61 pacientes con hemorragia subaracnoidea que desarrollaron alteraciones electrocardiográficas, el 25% presentó cambios en el ST y onda
T que se interpretaron como producto de isquemia
miocárdica sin que los estudios posteriores pudiesen
detectar la presencia de obstrucción coronaria significativa responsable de esta alteración (Figura 16).
En 1974, Kudehill publicó una serie de 406 pacientes
con hemorragia subaracnoidea de los cuales el 82%
presentaban alteraciones electrocardiográficas; las
más frecuentes fueron: presencia de onda U en el
47%, anormalidades de la onda T en el 32%, prolonga-
V1
V4
V2
V5
V3
V6
ción del intervalo QT en el 24% e infradesnivel del ST en
el 15%, como los hallazgos más significativos.
Alteraciones del ritmo asociadas
con hemorragia subaracnoidea
En 1930, Beattie y colaboradores describieron la
presencia de alteraciones en el ritmo cardíaco como
resultado de eventos que afectan la integridad del sistema nervioso central. Las arritmias inducidas por el
cloroformo en animales de experimentación, podían suprimirse mediante la sección de los nervios simpáticos
que inervan el corazón de la misma manera que lo hacían la destrucción del hipotálamo y el retiro quirúrgico
de las glándulas suprarrenales. Así, Beattie concluyó
que las arritmias inducidas por el cloroformo eran mediadas por actividad del sistema nervioso central, en
especial por el hipotálamo. En 1934, Bramwe reportó
la presencia de fibrilación auricular en pacientes con
trauma cráneo-encefálico severo. Desde ese momento
múltiples descripciones posteriores reafirmaron estos
hallazgos y la presencia de arritmias ventriculares y
supraventriculares asociadas con alteraciones en el
sistema nervioso central. Sin embargo, las alteraciones del ritmo se reportan con menor frecuencia que las
alteraciones morfológicas, probablemente porque las
alteraciones del ritmo más frecuentes son la taquicardia y la bradicardia sinusal, las cuales pueden pasar desapercibidas o
incluso atribuirlas a otras alteraciones concomitantes (Figura 17).
Figura 16. Paciente de 32 años sin factores de riesgo cardiovascular, quien
cursa con hemorragia subaracnoidea.
155
La noradrenalina aumenta la pendiente de la fase 4 del potencial de
acción, generando un incremento
en la automaticidad de las células,
mientras que la acetil colina tiene
un efecto contrario. Los niveles
plasmáticos de estos dos mediadores se encuentran elevados en
pacientes con hemorragia subaracnoidea y teóricamente podrían
ser los responsables de las alteraciones del ritmo documentadas
en este tipo de pacientes. Otro de
los factores que pueden alterar la
automaticidad de las células cardíacas que se encuentra afectado
en los pacientes con hemorragia
Capítulo 16 - Electrocardiograma en otras condiciones médicas
A
B
Figura 17. A. Paciente de 24 años con hemorragia
subaracnoidea quien ingresa con bloqueo AV. B. Posterior a la administración de 0,5 mg de atropina.
subaracnoidea, es la oxigenación arterial y el CO2. Los
reportes de alteraciones tan severas como la taquicardia ventricular o la fibrilación ventricular son, por
fortuna, excepcionales.
En 1982, Andreoli describió la observación realizada en
70 pacientes con hemorragia subaracnoidea quienes se
sometieron a un seguimiento con registro Holter desde
su ingreso. El autor encontró que 64 de los 70 pacientes presentaron alteraciones del ritmo, 29 de las cuales
fueron complejas y requirieron algún tipo de intervención y 3 de ellos presentaron arritmia ventricular con
colapso hemodinámico, arritmia supraventricular y bradiarritmia en 5 casos, respectivamente. Las arritmias
con compromiso hemodinámico sucedieron con mayor
frecuencia en el primer día del evento de sangrado y se
documentó prolongación en el QT en el 41%. El autor
de este estudio hace notar la estrecha relación entre
la aparición de la arritmia y las alteraciones electrolíticas asociadas con disminución en los niveles séricos de
potasio como factor asociado con la arritmia.
Implicaciones pronósticas de las
alteraciones electrocardiográficas
en pacientes con hemorragia
subaracnoidea
En pacientes con enfermedad cardíaca conocida, la
aparición de arritmia ventricular se considera como el
principal marcador de muerte súbita cardiovascular. Se
estima que cerca del 15% de los pacientes con hemorragia subaracnoidea, muere de forma súbita y se ha
propuesto como causa de muerte la presencia de arritmia ventricular. La hipótesis que postula a las arritmias
ventriculares como causa de muerte del paciente con
hemorragia subaracnoidea, se basa en observaciones y
descripciones de series de casos; sin embargo, no existe
evidencia contundente al respecto. Tan sólo tres series
de casos describen esta alteración pero en ninguna de
ellas se postula una teoría que explique su mecanismo
fisiopatológico. Entre los principales marcadores pronósticos en pacientes con hemorragia subaracnoidea
descritos hasta la fecha, se encuentran el compromiso
en el estado de conciencia y la extensión del sangrado. La taquiarritmia que se presenta en el curso de la
fase aguda de la hemorragia, es responsable en muchos
casos de compromiso hemodinámico en pacientes con
severo compromiso del sistema nervioso central. Los
betabloqueadores han demostrado ser efectivos en el
control de las arritmias supraventriculares y ventriculares en este tipo de pacientes y se postulan como el
tratamiento de elección para esta alteración. El uso de
otros antiarrítmicos no ha demostrado beneficio contundente sobre la mortalidad.
Muy pocos estudios evalúan la relación entre alteración
de la función cardíaca y mortalidad en pacientes con
hemorragia subaracnoidea. Pollick describe una serie
de 13 pacientes con hemorragia subaracnoidea de los
cuales cuatro mostraban onda Q y alteraciones segmentarias de contractilidad. Tres de estos pacientes
fallecieron en un seguimiento a 14 días, con lo cual estos dos factores se postulan como marcadores de mal
pronóstico en el curso de la hemorragia subaracnoidea;
sin embargo son claras las limitaciones de la muestra
para hacer concluyente esta afirmación.
En 1974, Cruickshank postuló la aparición de onda Q
aislada como marcador de mal pronóstico en pacientes
con hemorragia subaracnoidea; de la misma manera
propone la asociación entre onda P picuda, onda T picuda, ondas U pronunciadas y prolongación de QT como
marcador pronóstico negativo e igualmente la asociación de PR corto con inversión de la onda T y QT largo
con aumento en la mortalidad. Sin embargo, el número
de pacientes recolectado en cada una de las series, es
muy bajo y estudios posteriores fallaron en el intento
de demostrar esta asociación.
Eventos cerebrovasculares
isquémicos
Los eventos cerebrovasculares se asocian con alteraciones electrocardiográficas debidas a alteraciones
156
Libro de Electrocardiografía
cerebrovasculares se asocian a patología intrínseca de
la circulación cerebral y con gran frecuencia a cambios
electrocardiográficos. En 1958, Lan-Sheng describió
por primera vez una serie de 33 pacientes con evento
cerebrovascular y alteraciones electrocardiográficas.
Los cambios predominantes fueron la prolongación en
el QT y la aparición de una onda U prominente; en muy
pocos pacientes se describieron cambios en la onda T.
Al igual que en la hemorragia subaracnoidea las alteraciones electrocardiográficas predominantes durante los
eventos trombóticos cerebrales, fueron la prolongación
en el intervalo QT y los cambios en el ST y la onda T.
Goldstein describió una serie de 150 pacientes con
eventos neurológicos agudos, 28 de los cuales tenían
HAS y los restantes eventos trombóticos. La prolongación en QT fue más frecuente en pacientes con
hemorragia subaracnoidea que en aquellos con eventos cerebrovascular. Sin embargo, es en este grupo
de pacientes son más evidentes las dificultades para
evaluar los cambios eléctricos puesto que un alto porcentaje presenta alteraciones en el electrocardiograma
basal. Rokey demostró una prevelancia de enfermedad
coronaria superior al 25% en los pacientes con evento
cerebrovascular isquémico. Estudios posteriores demostraron una asociación con enfermedad coronaria
crítica hasta del 65% (Figura 18).
Pocos estudios correlacionan la extensión y el área
comprometida con los cambios eléctricos presentes.
Yamour y colaboradores describieron 65 pacientes sin
antecedentes cardiovasculares previos, que presentan
alteraciones localizadas en el lóbulo frontal y encontraron, de forma consistente, prolongación del QT e inversión de la onda T.
Figura 18. Arriba: electrocardiograma de ingreso de
una paciente de 64 años con infarto de arteria cerebral
media derecha con infradesnivel del ST, inversión de la
onda T y prolongación del QT. Abajo: electrocardiograma
de control pasados 14 días.
cardíacas previas y/o a la presencia de arritmias que
condicionan el evento trombótico, en especial cardioembólico. El estudio de Framingham encontró, en una
población superior a 35.000 personas, que el 14% de
los eventos cerebrovasculares tenían origen cardioembólico (la mayoría de ellos se originaban en la aurícula izquierda y se asociaban con fibrilación auricular o
trombos murales). Con menor frecuencia las alteraciones transitorias o permanentes del sistema nervioso
central son el resultado de alteraciones hemodinámicas
secundarias a eventos miocárdicos isquémicos, bradiarritmias o taquiarritmias. La mayoría de los eventos
Estudios posteriores postulan a las alteraciones hemodinámicas producidas por las arritmias cardíacas en pacientes con enfermedad coronaria preexistente, como
las responsables de los cambios electrocardiográficos
y la aparición de isquemia miocárdica.
Arritmias asociadas con eventos
cerebrovasculares isquémicos
En pacientes que ingresan al hospital por eventos cerebrovasculares isquémicos, se han reportado alteraciones en el ritmo cardíaco en múltiples estudios.
La alteración reportada con mayor frecuencia es la
157
Capítulo 16 - Electrocardiograma en otras condiciones médicas
fibrilación auricular. Sin embargo, muchos de estos
estudios se enfocan en la fibrilación auricular como la
causa de cardioembolia y no como una consecuencia
del evento trombótico. Otras arritmias que se reportan
con frecuencia son la taquicardia sinusal y auricular, y
la extrasistolia ventricular y supraventricular. Al igual
que en los pacientes con hemorragia subaracnoidea la
elevación en los niveles de catecolaminas o el aumento
en el estímulo simpático, son las teorías más aceptadas
con relación a la génesis de estas arritmias. Es llamativo el bajo número de pacientes que presenta episodios
de taquicardia ventricular como arritmia asociada con
el evento cerebrovascular (Figura 18).
segmento ST para hacer el diagnóstico de isquemia
miocárdica. A pesar de estos resultados la valoración
electrocardiográfica continúa siendo fundamental en el
abordaje inicial del paciente con evento cerebrovascular.
La alteración de la conducción AV ocurre con poca frecuencia; algunos estudios reportan casos aislados de
bloqueo AV de segundo y tercer grado. La etiología de
estos bloqueos la constituyen aumentos en el tono vagal como resultado del evento cerebrovascular. El pronóstico de estas bradiarritmias es bastante favorable
y en muy pocas oportunidades llega a comprometer la
vida del paciente, ya que tienden a desaparecer una vez
se estabiliza el cuadro neurológico.
Implicaciones pronósticas de las
alteraciones electrocardiográficas
en pacientes con evento
cerebrovascular
A diferencia de la hemorragia subaracnoidea, la morbilidad y mortalidad de los pacientes con evento cerebrovascular isquémico, se ve afectada de forma significativa por el estado cardiovascular del paciente.
Existen cinco estudios que demuestran un aumento
significativo en la mortalidad de los pacientes que en
el curso de un evento cerebrovascular isquémico, evidencian signos de isquemia miocárdica y elevación de
marcadores de lesión. Un número significativo de estos pacientes presenta eventos coronarios silentes sin
otras manifestaciones clínicas.
Esta presentación clínica ratifica la importancia de la
evaluación electrocardiográfica rutinaria en pacientes.
Sin embargo, estudios que comparan los cambios electrocardiográficos en pacientes con evento cerebrovascular que presentan elevación de marcadores de daño
miocárdico con aquellos que no lo presentan, demuestran
la poca sensibilidad de las alteración en la onda T y el
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159
Capítulo 17
3
El electrocardiograma
en toxicología
Maurix F. Rojas, MD.; Pilar J. Acosta G., MD.
El electrocardiograma es una herramienta invaluable para el cuerpo médico hoy día; ninguna especialidad clínico-quirúrgica puede prescindir de su información y la toxicología clínica no escapa a
los grandes beneficios que ofrece. Día a día se encuentran más propiedades aplicables a la práctica
clínica en el diagnóstico, pronóstico y seguimiento del paciente crítico. Es una fuente muy confiable
de información en el paciente intoxicado y puede orientar en el manejo de algunas intoxicaciones específicas. Aunque muchas sustancias tóxicas pueden no ejercer su acción directamente en el sistema
cardiovascular, pueden ser cardiotóxicas en sobredosis y de la misma manera en aquellos pacientes
con cuadros de etiología inespecífica, el electrocardiograma es un instrumento que puede sugerir la
presencia de alguna toxina.
En este capítulo se revisarán inicialmente aquellos cambios ocasionados por sustancias tóxicas en
las diferentes ondas, segmentos e intervalos del electrocardiograma y posteriormente se estudiarán
las principales alteraciones que se deben tener en cuenta sobre el trazado electrocardiográfico al
momento de abordar un paciente intoxicado por algunos medicamentos y toxinas de consulta común
en los servicios de urgencias en nuestro medio.
Alteraciones electrocardiográficas inducidas
por sobredosis de medicamentos y toxinas
Alteraciones sobre la onda P
Clínicamente, se pueden observar anormalidades de la onda P con agentes que deprimen la automaticidad del nodo sinusal, induciendo ritmos de escape nodal o ventricular y paro sinusal como sucede
con agentes antagonistas beta-adrenérgicos o calcio-antagonistas. La onda P está ausente en ritmos
con paro sinusal como ocurre en intoxicaciones con glucósidos cardíacos o sustancias que aumentan
el tono colinérgico. La presencia de onda P mellada es característica en la intoxicación por quinidina.
Alteraciones en el intervalo PR
Los agentes que disminuyen la conducción interauricular o aurículo-ventricular, pueden causar una
marcada prolongación del intervalo PR, disociación aurículo-ventricular (AV) o bloqueo AV completo.
Algunos agentes como el magnesio o antagonistas de los receptores beta-adrenérgicos, suprimen las
células AV al bloquear los canales de calcio y existen otros medicamentos como la digoxina que alteran
la repolarización celular por inhibición de la bomba sodio potasio.
161
Capítulo 17 - El electrocardiograma en toxicología
Alteraciones en el complejo QRS
La conducción ventricular puede afectarse por numerosos medicamentos y se pueden visualizar sobre el
trazado electrocardiográfico a través de patrones de
bloqueo, muchos de ellos con preferencia por la rama
derecha del haz de His. El complejo QRS permite visualizar la acción que ejercen diferentes sustancias tóxicas
sobre los canales rápidos de sodio, bloqueándolos como
sucede con antidepresivos tricíclicos, quinidina y otros
antiarrítmicos de clase IA y IC, fenotiazinas, amantadina, difenhidramina, carbamazepina, cocaína y otros que
se referencian en la tabla 1.
Tabla 1
Agentes que bloquean los canales de sodio cardíacos
Amantadina
Amitriptilina
Amoxapina
Carbamazepina
Cloroquina
Cocaína
Desipramina
Diltiazem
Difenhidramina
Fenotiazinas
Flecainide
Hidroxicloroquina
Imipramina
Lidocaína
Maprotilina
Nortriptilina
Procainamida
Propanolol
Propafenona
Propoxifeno
Quinidina
Quinina
Saxitoxina
Tetradotoxina
Tioridazina
Verapamilo
hipercalemia se encuentran: suplementos de potasio,
penicilinas, heparina, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, antiinflamatorios no esteroideos,
ciclosporina, glucósidos cardíacos, agonistas alfa-adrenérgicos, glucagón, succinilcolina y ciclofosfamida.
Alteraciones en el segmento ST
El desplazamiento del segmento ST de su línea de base,
es una característica de isquemia miocárdica o infarto.
Los pacientes intoxicados con sustancias que producen vasoconstricción como la cocaína y otros alfaadrenérgicos o los alcaloides del ergot, tienen mayor
susceptibilidad para desarrollar isquemia o infarto. Sin
embargo, esto puede ocurrir en cualquier intoxicación
que produzca hipotensión o hipoxia severas que comprometan los lechos vasculares coronarios.
La depresión del segmento ST acompañada de ondas
T invertidas e intervalos QT normales o prolongados,
son características electrocardiográficas de la intoxicación por glucósidos cardíacos y si adicionalmente se
encuentra prolongación del PR, se conoce como “efecto digitálico” que puede verse sobre trazados electrocardiográficos de pacientes con niveles terapéuticos o
intoxicados por glucósidos y se debe a repolarización de
las células miocárdicas más temprano de lo normal. En
ocasiones el punto J está deprimido y simula un daño
miocárdico o se puede presentar un bloqueo de conducción aurículo-ventricular mediado por efecto vagal.
En los electrocardiogramas de pacientes con alteraciones en la concentración de calcio sérico inducido por
fármacos, pueden observarse cambios en la duración
del segmento. La hipercalcemia causa acortamiento del
ST por aumento en la entrada de calcio y se observa en
sustancias como aluminio, antiácidos, agonistas betaadrenérgicos, litio, tamoxifeno, diuréticos tipo tiazidas,
vitamina D, vitamina A y otros retinoides.
Otro mecanismo por el cual se produce ensanchamiento del QRS es la hipercalemia y su signo más temprano
es la presencia de ondas T altas y simétricas que en
la medida que aumenta el nivel de potasio se observa prolongación del intervalo PR y ensanchamiento
del complejo QRS. Entre las sustancias que producen
Signo de Brugada inducido por drogas
El signo de Brugada es un patrón electrocardiográfico
que se carateriza por un patrón de bloqueo de rama
derecha en las derivaciones precordiales y una elevación del segmento ST en las derivaciones V1 a V3 que
además provoca muerte súbita. El signo se ha visto en
dosis terapéuticas y tóxicas de algunos medicamentos,
sobre todo aquellos que ejercen efecto sobre los canales de sodio miocárdicos como antiarrítmicos de clase
162
Libro de Electrocardiografía
IA (procainamida) y antiarrítmicos clase IC (propafenona y flecainida), simpaticomiméticos como la cocaína
por efecto directo sobre el miocardio y bloqueo de los
canales de sodio, los antidepresivos tricíclicos por efecto antagonista de los canales de sodio miocárdico y en
sobredosis de otros medicamentos como propoxifeno,
venlafaxina, litio y dimenhidrinato por el mismo mecanismo.
Alteraciones en la onda T
La presencia de ondas T picudas en un trazado electrocardiográfico tomado de manera aislada, es un signo
temprano de hipercalemia que muchas veces puede
ser inducida por medicamentos incluyendo diuréticos
ahorradores de potasio, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o suplementos del potasio.
Existen algunos glucósidos cardíacos que producen
hipercalemia en la intoxicación aguda, pero no es frecuente que causen cambios en el electrocardiograma.
De otro lado, la hipocalemia reduce la amplitud de la
onda T y aparecen ondas U prominentes y que pueden observarse en electrocardiogramas de pacientes
intoxicados por litio.
En un accidente por picadura de escorpión se pueden
observar alteraciones de la onda T tornándose ancha,
mellada y bifásica, acompañada de elevación o depresión del segmento ST en las derivaciones precordiales
y de los miembros, algunas veces seguidas por anormalidades latido a latido de la onda T y aparición de una
pequeña onda Q en las derivaciones de los miembros,
dando una imagen similar a la que se observa en el infarto agudo del miocardio. La mayoría de estos cambios
persiste por varios días; en algunos pacientes la onda T
puede ser alta y picuda en las derivaciones precordiales
sin alteraciones del ST.
Síndrome QT largo inducido
por toxinas
El síndrome QT largo se caracteriza por la prolongación del intervalo QTc corregido calculado con la fórmula de Bazett: QTc = QT/√(RR) con un valor mayor
de 440 mseg en el electrocardiograma. El síndrome es
un trastorno de la repolarización cardíaca causada por
alteraciones en las corrientes transmembrana de sodio
y potasio.
La prolongación del intervalo QT se asocia con la precipitación de arritmias como taquicardia ventricular
polimórfica y la torsade des pointes que son causa frecuente de paro cardíaco y muerte súbita.
Así como las alteraciones electrolíticas, la bradicardia,
la hemorragia subaracnoidea, la isquemia miocárdica
y las neuropatías autonómicas pueden precipitar el
síndrome de QT largo, algunos medicamentos de uso
cardíaco, no cardíaco y toxinas también lo pueden desencadenar, tanto en dosis terapéuticas en pacientes
con predisposición o en casos de intoxicación. Los medicamentos que más se relacionan con la prolongación
del intervalo QTc, se describen en la tabla 2 y su génesis puede deberse a propiedades intrínsecas del fármaco, interacciones farmacológicas, déficit enzimáticos o
fallas en los sistemas metabólico y excretor. Existen
otras sustancias, no medicamentos, como la cocaína, el
arsénico y compuestos organofosforados que también
las pueden precipitar.
La torsade des pointes inducida por drogas es un desorden raro pero se puede presentar con algunos medicamentos con una incidencia hasta del 3%. La prolongación del QTc mayor del 25% de su línea de base
o valores por encima de 500 mseg, se relaciona con la
generación de torsade des pointes inducida por fármacos (Tabla 2).
Onda U
La hipocalemia es la principal causa de aparición de onda
U; además, se acompaña de depresión del segmento ST
y aplanamiento de la onda T. Si este trastorno no se
corrige en forma adecuada, puede llevar a taquicardia
ventricular, torsade des pointes, fibrilación ventricular
y asistolia. La hipocalemia es un efecto común de varios
medicamentos y toxinas entre los que se incluyen diuréticos de asa, tiazidas, catárticos, tolueno, sales de
bario solubles y agentes simpaticomiméticos.
Medicamentos y toxinas
que inducen alteraciones
electrocardiográficas
Antidepresivos tricíclicos
Los antidepresivos tricíclicos son medicamentos con
un esqueleto compuesto por tres anillos, que actúan
al inhibir la recaptación de aminas biogénicas con importantes manifestaciones neurológicas y cardiovasculares que se exacerban en estados de sobredosis
e intoxicación. Los cambios electrocardiográficos más
163
Capítulo 17 - El electrocardiograma en toxicología
herramienta muy útil en la valoración y estratificación
de riesgo en los pacientes con intoxicación por antidepresivos tricíclicos. Entre las manifestaciones electrocardiográficas se encuentran: taquicardia sinusal,
extrasístoles ventriculares, taquicardia y fibrilación
ventricular, taquicardia supraventricular, paro cardíaco, ritmo idioventricular, actividad eléctrica sin pulso y
retardos primarios en la conducción: prolongación del
QRS, QT y PR, eje desviado a la derecha, aumento en
la amplitud de las R en aVR, bloqueos AV y bloqueos de
rama derecha. La severidad en las arritmias se correlaciona con el grado de intoxicación.
Tabla 2
Drogas que inducen la prolongación del intervalo
QT y/o inducen torsade des pointes
Categoría del
medicamento o
sustancia tóxica
Medicamentos y
sustancias tóxicas
Antiarrítmicos
Disopiramida, procainamida,
quinidina, propafenona, flecainida,
amiodarona, bretilium, sotalol.
Antimicrobianos
Eritromicina, claritromicina,
azitromicina, ampicillina, levofloxacina, trimetoprim-sulfametoxazol, pentamidina, fluconazol, itraconazol, ketoconazol,
cloroquina, amantadina,
espiramicina.
Antihistamínicos
Astemizol, difenhidramina,
terfenadina, hydroxicina
Antidepresivos
Doxepina, fluoxetina, desipramina,
imipramina, clormipramina,
moclobemida, paroxetina, sertralina, venlafaxina, citalopram.
Antipsicóticos
Clorpromazina, proclorperazina,
trifluoperazina, flufenazina,
felbamato, haloperidol, droperidol, mesoridazina, quetiapina,
risperidona, tioridazina, litio,
hidrato de cloral.
Anticonvulsivantes
Felbamato, fosfenitoína
Anestésicos
Sevoflurano
Antihipertensivos
Isradipino, hidroclortiazida
Agentes
anticancerígenos
Trióxido de arsénico, tamoxifén.
Antimigrañosos
Sumatriptán, zolmitriptán
Diuréticos
Furosemida
Endocrinos
Octreótido, vasopresina.
Estimulantes
gastrointestinales
Cisaprida, metoclopramida,
domperidona
Otros
Existen alteraciones electrocardiográficas útiles para
predecir cardiotoxicidad y neurotoxicidad; éstas son:
complejo QRS mayor de 100 milisegundos, eje eléctrico
entre 120 y 270 grados, intervalo QTc prolongado y
amplitud de la onda R de 3 mm o más en la derivación
aVR.
Fluoxetina
La fluoxetina (Prozac®) es un inhibidor selectivo de la
recaptación de serotonina que se utiliza dentro de la
farmacopea como antidepresivo. En dosis tóxicas este
medicamento produce una sintomatología en el sistema
nervioso central y a diferencia de los antidepresivos
tricíclicos, no causa alteraciones cardiovasculares tan
marcadas; sin embargo, se han descrito alteraciones
electrocardiográficas esporádicas como taquicardia supraventricular, bradicardia sinusal, fibrilación auricular,
flutter auricular, bloqueo aurículo-ventricular, taquicardia ventricular, prolongación del intervalo QT y torsade
des pointes, así como retardo en la conducción.
Tizanidina, tacrolimus, salmeterol, aconitina, veratridina,
batracotoxina, ketanserín, cloruro de cesio, cocaína,
compuestos organofosforados,
ondansetrón, arsénico.
importantes que se visualizan en este tipo de intoxicaciones, inician con taquicardia sinusal como primera
manifestación y se debe a bloqueo de los canales de
sodio.
Los cambios electrocardiográficos con frecuencia
preceden el deterioro cardiovascular; por tal razón,
el electrocardiograma debe considerarse como una
Difenhidramina
La difenhidramina es un antagonista que inhibe competitivamente y de manera reversible los receptores
histamina 1, con propiedades sedantes, anti-vertiginoso, antiemético y anticolinérgico y con menos efectos
como anestésico local y antidiskinético. La sintomatología causada por este medicamento en casos de sobredosis es principalmente neurológica y predomina el
cuadro colinérgico que se caracteriza por hipertermia,
taquicardia, alucinaciones, retención urinaria, midriasis
y visión borrosa, alteración del estado de conciencia
con estados que van desde somnolencia hasta coma,
convulsiones, trastornos del movimiento, extrapiramidalismo, psicosis tóxica, ataxia y sintomatología sistémica
164
Libro de Electrocardiografía
como taquicardia, hipertensión, hipotermia, síncope, y
falla respiratoria.
lo que finalmente lleva a una acumulación de calcio en el
citosol, fortaleciendo así la fuerza de contracción.
Las arritmias como complicación de sobredosis por difenhidramina no son muy habituales en estados leves de
intoxicación; sin embargo, en intoxicaciones moderadas
y severas se tornan muy frecuentes y pueden llegar a
comprometer la vida. En el electrocardiograma se han
identificado taquicardias de complejo ancho debido a la
inhibición de canales rápidos de sodio, prolongación del
intervalo QT por inhibición de los canales de potasio y
torsade des pointes. Otras arritmias que se reportan
con la sobredosis de difenhidramina son los bloqueos de
rama derecha y la disociación aurículo-ventricular.
Entre los hallazgos de toxicidad cardiovascular aguda
se encuentran: taquicardia ventricular, fibrilación ventricular, taquicardia sinusal, paro sinusal y bloqueo AV.
En el electrocardiograma, uno de los primeros cambios
es el aplanamiento de la onda T, seguido de prolongación del intervalo PR y prolongación del segmento ST
con estrechamiento del intervalo QT. La presencia de
bloqueo incrementa el riesgo de mortalidad.
Litio
El litio es un medicamento que se utiliza en el manejo de
pacientes con trastorno afectivo bipolar y otros trastornos depresivos. Los factores que influyen en su toxicidad son su relación con el sodio y el potasio, al ser un
catión monovalente, un estrecho margen terapéutico
y su uso en poblaciones con riesgo alto de sobredosis.
La toxicidad por litio puede tener tres formas de presentación. La toxicidad aguda, en ingestión accidental o
sobredosis en pacientes que no reciben la medicación
previamente. Este tipo de toxicidad en el paciente que
recibe litio en forma crónica, es la que entraña mayor
riesgo de complicaciones y toxicidad crónica en quienes
están en terapia con litio por largo tiempo. Los efectos
cardíacos por litio son variados; se pueden encontrar
cambios no específicos en la onda T, que pueden verse
en el 20% al 30% de los pacientes tratados con litio;
prolongación del intervalo QTc, disfunción del nodo sinusal, flutter auricular, bloqueo aurículo-ventricular, bloqueo de rama derecha, hemibloqueo anterior izquierdo,
taquicardia ventricular, fibrilación ventricular y miocarditis intersticial.
Digital
La digoxina aún es uno de los medicamentos más prescritos en el mundo, a pesar de su estrecho rango terapéutico. Se prescribe aproximadamente en el 15% de
los pacientes hospitalizados y de estos el 35% presenta signos de toxicidad, sobre todo los ancianos.
Se une en forma reversible a la bomba sodio-potasioATPasa, incrementando los niveles de sodio intracelular,
Plaguicidas organofosforados
El electrocardiograma es una herramienta indispensable en la intoxicación por compuestos organofosforados; en él se pueden evidenciar anormalidades en
intoxicaciones agudas. Algunos autores han descrito
tres fases electrocardiográficas y cardiovasculares.
La primera se caracteriza por taquicardia sinusal debida a una descarga simpática; posteriormente hay una
fase de aumento en el tono parasimpático que genera
bradicardia sinusal, bloqueos aurículo-ventriculares,
elevaciones del segmento ST e inversión de la onda T, y
finalmente existe una tercera fase en la que se observa prolongación del intervalo QT al parecer originado
por una estimulación simpática intensa sobre las fibras
miocárdicas. Este tipo de arritmia se ha correlacionado
con la severidad de la intoxicación y la actividad de la
colinesterasa en sangre. La prolongación del intervalo
QT es seguida por una taquicardia ventricular del tipo
torsade des pointes y en ocasiones puede terminar en
fibrilación ventricular. Estas arritmias se relacionan con
el aumento en la actividad simpática y parasimpática,
hipoxemia, acidosis, alteraciones electrolíticas y efecto
directo sobre el miocardio.
Cocaína
El clorhidrato de cocaína es un anestésico local con potencial arritmogénico debido a sus propiedades como
antagonista de los canales de sodio miocárdicos ya que
disminuye la amplitud de las corrientes de sodio, aumenta la duración del potencial de acción y prolonga
la conducción a través del nodo aurículo-ventricular,
sistema His-Purkinje y miocardio ventricular similar a
los antiarrítmicos de clase I.
En pacientes que ingresan al servicio de urgencias por
dolor torácico asociado al consumo agudo de cocaína,
se observan alteraciones electrocardiográficas hasta
165
Capítulo 17 - El electrocardiograma en toxicología
en 56% a 84%. Las complicaciones cardiovasculares
se presentan de manera independiente de la cantidad
y el tiempo de consumo, y se observan no sólo por la
cocaína sino a través de sus productos activos sintetizados a partir del metabolismo hepático por la vía del
citocromo P 450; éstas son: arritmias, enfermedad
coronaria y muerte súbita.
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Las arritmias desarrolladas por estos pacientes guardan relación con el bloqueo de los canales de sodio miocárdicos y alteración de la fase 0 del ciclo cardíaco. Con
esto se presenta ensanchamiento del complejo QRS,
taquicardias de complejo ancho y torsade des pointes.
Además, por su efecto simpaticomimético, los niveles
aumentados de noradrenalina pueden generar otros
tipos de arritmias como taquicardia sinusal, fibrilación
auricular, extrasístoles ventriculares, taquicardia ventricular y fibrilación ventricular. También existen reportes de prolongación del QT en intoxicaciones agudas.
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Monóxido de carbono
El monóxido de carbono es uno de los principales contaminantes del aire en las ciudades industrializadas. Se
origina a partir de procesos de combustión, exhostos
de automóviles, carbón, solventes industriales y humo
de tabaco. Es inodoro, incoloro, insaboro y no irritante
y en estados de intoxicación produce un cuadro neurológico de depresión de la conciencia y convulsiones. Se
han descrito alteraciones del trazado electrocardiográfico que incluyen taquicardia sinusal, flutter y fibrilación
auricular, extrasístoles ventriculares, taquicardia y fibrilación ventricular, y con menor frecuencia disminución en la magnitud de la onda R, elevación del segmento ST, inversión de la onda T y bloqueo cardíaco.
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167
Tercera parte
Pruebas diagnósticas y terapeúticas
que utilizan el electrocardiograma
Capítulo 18
3
Interpretación del
electrocardiograma
en la prueba de esfuerzo
Carlos A. Cubides S., MD.
La enfermedad coronaria aún es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad cardiovascular. Aunque la incidencia de enfermedad arterial coronaria disminuyó en las últimas dos décadas en
los Estados Unidos, se espera que la prevalencia aumente en proporción al incremento de la sobrevida
de la población.
Son muchos los métodos que buscan definir el diagnóstico y pronóstico de la enfermedad coronaria.
Dentro de éstos, el que mejor costo/beneficio tiene es la prueba de esfuerzo ya que permite la valoración hemodinámica y electrocardiográfica con el ejercicio, el cual busca aumentar el consumo de
oxígeno miocárdico y producir isquemia en zonas con flujo reducido por obstrucción coronaria. Esta
isquemia se ve representada por cambios electrocardiográficos, manifestación de angina y alteraciones hemodinámicas como la hipotensión.
El electrocardiograma de ejercicio es la prueba no invasiva de menor costo y ampliamente disponible
en el diagnóstico de la enfermedad cardíaca isquémica. El ecocardiograma de estrés, la medicina nuclear (photon emission computed tomography [SPECT]) y la coronariografía tienen un costo entre 2,5
a 10 veces mayor que la prueba de esfuerzo.
Para la adecuada interpretación de la prueba de esfuerzo se requiere conocer la historia clínica del paciente, las características del dolor y los cambios electrocardiográficos con el ejercicio. Es importante,
así mismo, saber interpretar los cambios normales y anormales en el electrocardiograma durante el
ejercicio y la recuperación.
Respuesta normal
Durante el ejercicio existen varios cambios normales en el electrocardiograma que es necesario conocer para su interpretación. Inicialmente, el vector de la onda P tiende a ser más vertical y la magnitud
se incrementa en las derivaciones inferiores. Los cambios que se atribuyen a la repolarización de la aurícula, pueden causar falsos positivos o cambios indeterminados del segmento ST en las derivaciones
inferiores. El intervalo PR se acorta y tiene una meseta descendente en estas mismas derivaciones.
Las variaciones de la amplitud de la onda R, se ven cercanas al máximo esfuerzo con una disminución
de la amplitud de la onda R en V5 y V6 en el máximo ejercicio, y posterior recuperación minutos luego
de terminado el ejercicio. En la derivación lateral V5 y en la derivación inferior aVF, la onda S es mayor
en profundidad y retorna a lo normal durante la recuperación. El punto J está deprimido en las derivaciones laterales en el máximo ejercicio y gradualmente retorna al nivel normal en la recuperación.
171
Capítulo 18 - Interpretación del electrocardiograma en la prueba de esfuerzo
En sujetos con supradesnivel del punto J, éste puede
corregirse con el ejercicio y ser normal; además, estos
cambios se revierten con el reposo.
La disminución gradual de la amplitud de la onda T se
observa en todas las derivaciones durante el ejercicio
temprano. En ejercicio máximo la onda T puede aumentar y después de un minuto en la recuperación llegar a
niveles normales.
Respuesta anormal
El segmento ST se mide con relación al segmento PR
porque con el aumento de la frecuencia cardíaca el segmento UP (también conocido con TP o línea isoeléctrica)
no es claro para ser referencia. El punto de medición del
segmento ST es 60 a 80 milisegundos luego del punto
J, cuando éste es horizontal o descendente. Considerar
un segmento ST ascendente puede aumentar la sensibilidad de la prueba pero disminuir la especificidad.
La isquemia miocárdica con el ejercicio puede originar
tres cambios en el segmento ST: depresión, elevación y
normalización. La depresión del segmento ST es la más
frecuente manifestación de isquemia inducida por el
ejercicio; éste generalmente refleja isquemia subendocárdica difusa. El criterio estándar para esta respuesta
es la horizontalización o descenso del infradesnivel del
segmento ST de 0,1 mV (1 mm) por más de 80 milisegundos en por lo menos tres derivaciones consecutivas
o que evalúen la misma pared. El descenso del segmento ST demuestra más isquemia que el infradesnivel horizontal. En la presencia de alteraciones de segmento
ST basal como en pacientes que reciben digitálicos, la
depresión del segmento ST es menos específica para el
diagnóstico.
Los factores que se relacionan con la probabilidad y
severidad de la enfermedad coronaria, incluyen grado, tiempo de aparición, duración, persistencia en la
recuperación y número de derivaciones con depresión
del segmento ST. La presentación de cambios en el
segmento ST a cargas bajas de trabajo y con valores
bajos de doble producto, son indicadores de peor pronóstico y lo más probable es que la enfermedad sea
de múltiples vasos. Es preciso evaluar la elevación del
segmento ST si tiene o no presencia de onda Q, lo que
indicaría infarto antiguo. La elevación del ST se observa
con más frecuencia las derivaciones anteriores (V1 y
V2) con onda Q.
El infarto previo del miocardio es la causa más común
de elevación del segmento ST durante el ejercicio y se
relaciona con un área disquinética o aneurisma ventricular. Aproximadamente, el 50% de los pacientes con
infarto anterior reciente y el 15% con infarto inferior,
presentan esta alteración con el ejercicio. Los pacientes con elevación del segmento ST, generalmente
tienen baja fracción de eyección que los pacientes sin
elevación del segmento ST en derivaciones con onda
Q anormal por infarto antiguo. Estos cambios pueden
resultar en depresión recíproca que simula isquemia en
otras derivaciones. El desarrollo de ambas cosas, elevación del segmento ST y depresión durante la misma
prueba, puede indicar enfermedad de múltiples vasos.
En pacientes sin infarto previo del miocardio (sin onda
Q en el electrocardiograma de reposo) la elevación del
segmento ST durante el ejercicio refleja, la mayoría de
las veces, isquemia causada por enfermedad coronaria
severa o de vasoespasmo.
Una manifestación de anormalidad puede ser la normalización del segmento ST. Una anormalidad en el electrocardiograma de reposo, incluyendo inversión de la
onda T y depresión del segmento ST, puede retornar a
la normalidad durante la angina o el ejercicio en algunos
pacientes con isquemia miocárdica; esto puede evidenciarse en pacientes con persistencia de patrón juvenil.
En sujetos normales la disminución gradual de la amplitud de la onda T puede observarse en todas las derivaciones durante el ejercicio, aunque en el punto máximo
de ejercicio ésta puede aumentar y normalizarse en los
primeros minutos de la recuperación. La inversión de
la onda U puede asociarse con hipertrofia ventricular,
enfermedad coronaria e insuficiencia aórtica o mitral.
Debido al aumento de la frecuencia cardíaca, es difícil
evaluar los cambios de la onda U durante el ejercicio.
Valor diagnóstico del electrocardiograma en la prueba de
esfuerzo
Sensibilidad y especificidad de la prueba
de ejercicio en el diagnóstico de angina
La sensibilidad y especificidad definen qué tan efectiva es la prueba para detectar la enfermedad evaluada. La sensibilidad es el porcentaje de casos con
enfermedad que tienen una prueba anormal. La es-
172
Libro de Electrocardiografía
pecificidad corresponde al porcentaje de casos sin
enfermedad en quienes la prueba es negativa. Estos
marcadores pueden afectarse por drogas, cambios
del electrocardiograma de base y cuando la prueba
no alcanza el nivel esperado.
Las pruebas máximas son aquellas que alcanzan el 85%
de la frecuencia cardíaca máxima del paciente (220edad). La sensibilidad y la especificidad están inversamente relacionadas; si la sensibilidad aumenta, la especificidad disminuye y viceversa (Tabla 1).
El electrocardiograma de ejercicio es la prueba no invasiva de menor costo y amplia disponibilidad en el diagnóstico de la enfermedad isquémica; sin embargo, esos
bajos costos no se traducen en bajos costos totales.
Si la prueba no está bien indicada, por deficiente valoración de la historia clínica, características del dolor y
cambios del electrocardiograma de base el resultado
puede perder exactitud y representar mayores costos posteriores. La sensibilidad y la especificidad se
emplean para resumir las características de la prueba
diagnóstica y ofrecen un parámetro de comparación.
Tabla 1
Definición y cálculo de sensibilidad, especificidad y valor predictivo
Sensibilidad [VP/(VP+FN)]
Especificidad [VN/(FP+ VN)]
VPP (probabilidad pretest)(especificidad)/(probabilidad pretest)(sensibilidad)+(1-probabilidad pretest) (1-especificidad)
VPN (1-probabilidad pre test)(especificidad)/(1-probabilidad pretest)(especificidad)+(probabilidad pretest)(1-sensibilidad)
EP [sensibilidad X probabilidad pretest] + [especificidad X (1 - probabilidad pretest)]
FN: falso negativo (test normal con enfermedad); FP: falso positivo (t Test positivo sin enfermedad); VPN: valor predictivo negativo (probabilidad de que un paciente con prueba negativa resulte sin enfermedad); EP: exactitud predictiva
(porcentaje de correcta clasificación, ambos + y -); VPP: valor predictivo positivo (probabilidad de enfermedad coronaria
con test positivo); VN: verdadero negativo (t Test normal sin enfermedad); VP: verdadero positivo (test anormal con
enfermedad) .
Las características de la población estudio son importantes. Si existe alta prevalencia de la enfermedad la
prueba tiene alta sensibilidad. Por ello, la prueba de
esfuerzo y los cambios electrocardiográficos tienen alta
sensibilidad en pacientes con enfermedad de tres vasos
y baja en pacientes con enfermedad de un vaso. De
igual forma, tiene baja especificidad en individuos con
mayor probabilidad de falsos positivos como en las mujeres y en pacientes con prolapso de la válvula mitral.
Pese a ello, no proveen toda la información necesaria
para la interpretación de la prueba. El valor predictivo
de la prueba es tan importante como la probabilidad de
que antes de la prueba el paciente tenga enfermedad
coronaria (prevalencia de la enfermedad). Las bases
clínicas que establecen la probabilidad pre-prueba de
enfermedad coronaria están en la historia clínica (edad,
género, síntomas), en el examen físico y en el electrocardiograma de base.
La sensibilidad y especificidad del infradesnivel diagnóstico del segmento ST inducido por el ejercicio, puede
demostrarse al comparar los resultados de la prueba
con los hallazgos de la coronariografía. En estos estudios la prueba de ejercicio con infradesnivel del ST horizontal o descendente de más de 0,1 mV (1 mm) tiene
aproximadamente 84% de especificidad para enfermedad coronaria significativa. Lo anterior significa que el
84% de los pacientes sin enfermedad coronaria tienen
la prueba negativa. El estudio tiene 66% de sensibilidad
para identificar enfermedad coronaria significativa, con
un rango de 40% para enfermedad de un vaso y 90%
para enfermedad de múltiples vasos.
El conocimiento de la probabilidad pre-prueba, la sensibilidad y la especificidad de la prueba son herramientas
útiles en la interpretación de los resultados. Así mismo,
es relevante tener cuidado con la presencia de sesgos
cuando se evalúan la sensibilidad y la especificidad. Los
sesgos de verificación ocurren cuando el resultado de
la prueba se usa para la confirmación de la enfermedad
coronaria por medio de una prueba de oro. Por ejemplo,
si la prueba resulta positiva, se remite al paciente a una
coronariografía, pero si es negativa ésta no se realiza.
El efecto de aumentar estos sesgos es elevar la sensibilidad y disminuir la especificidad en comparación con
su verdadero valor.
173
Capítulo 18 - Interpretación del electrocardiograma en la prueba de esfuerzo
Un meta-análisis de 147 estudios, analizó 24.074 pacientes sometidos a prueba de ejercicio y angiografía
coronaria y demostró amplia variabilidad en la sensibilidad y especificidad: la sensibilidad promedio fue del
68% (rango de 23% a 100% con desviación estándar
(DS) de 16%) y especificidad de 77% (17 a 100% con
DS de 17%).
En pacientes con enfermedad de múltiples vasos la
sensibilidad fue de 81% y la especificidad de 66%; en
enfermedad de la descendente anterior la sensibilidad
fue de 86% (DS 11%) y la especificidad de 53% (DS
24%). Cuando se hizo el análisis en estudios que evitaron la creación se sesgo de verificación (a todos los
pacientes se les realizó angiografía) la sensibilidad y la
especificidad del infradesnivel del ST horizontal o descendente, fueron de 50% y 90% respectivamente.
En un estudio designado para evitar sesgos la sensibilidad fue de 45% y la especificidad de 85%, lo que indica
que el valor diagnóstico verdadero de la prueba está en
su alto valor de especificidad.
La sensibilidad del electrocardiograma de ejercicio es
menor que el electrocardiograma con imágenes. Las
características de los pacientes influyen en la sensibilidad y especificidad; por ejemplo, es más sensible en los
pacientes ancianos y en los pacientes con enfermedad
de tres vasos, que en los jóvenes y en pacientes con
enfermedad de un vaso. La prueba también es menos
específica en pacientes con enfermedad cardíaca valvular, hipertrofia ventricular izquierda, depresión del
segmento ST en reposo y en pacientes que consumen
digoxina. La prueba tiene particular valor cuando la
probabilidad pre-prueba para insuficiencia coronaria es
intermedia, lo cual permite que el resultado tenga un
impacto en la probabilidad post-prueba y en la decisión
clínica (Tabla 2).
Donde la probabilidad de obstrucción es alta la prueba
positiva confirma la enfermedad, mientras que un resultado negativo no disminuye la probabilidad de enfermedad ni impacta la decisión clínica.
Igualmente, cuando la probabilidad pre-prueba es baja,
el resultado negativo es puramente confirmatorio y
cuando la prueba es positiva no incrementa la probabilidad de enfermedad de manera suficiente como para
marcar alguna diferencia clínica.
La depresión del segmento ST, es la manifestación más
común de isquemia inducida por ejercicio y se debe a la
diferencia de conducción eléctrica causada por el segmento isquémico. Esta es la verdadera medición de la
prueba positiva. Su valor discriminado es de importancia para separar la población normal de la anormal.
Según estudios publicados por el American College of
Cardiology/American Heart Association/American College of Physicians-American Society of Internal Medicine
(ACC/AHA/ACP-ASIM), el comité para el desarrollo de
guías en el manejo de angina estable, define la positividad de la prueba como el hallazgo de un infradesnivel del
segmento ST, horizontal o descendente, igual o mayor a
1 mm, o la elevación por más de 60 a 80 milisegundos
después del fin del complejo QRS.
Los estudios muestran que el punto de corte de 1 mm
tiene una especificidad del 84% para enfermedad arterial coronaria significativa. Un mayor valor de este punto de corte, como de 2 mm, puede asegurar una prueba
Tabla 2
Probabilidad pre-prueba de enfermedad coronaria de acuerdo en edad, género y síntomas
Edad
Género
Dolor típico/
angina definida
Dolor atípico/
angina probable
30 - 39 años
Hombres
Intermedia
Intermedia
Baja
Muy baja
Mujeres
Intermedia
Muy baja
Muy baja
Muy baja
Hombres
Alta
Intermedia
Intermedia
Baja
Mujeres
Intermedia
Baja
Baja
Muy baja
Hombres
Alta
Intermedia
Intermedia
Baja
Mujeres
Intermedia
Intermedia
Baja
Muy baja
Hombres
Alta
Intermedia
Intermedia
Baja
Mujeres
Alta
Intermedia
Intermedia
Baja
40 - 49 años
50 - 59 años
60 - 69 años
174
Dolor no anginoso
No síntomas
Libro de Electrocardiografía
normal en la mayoría de los sujetos sin la enfermedad,
pero puede dejar pasar muchos pacientes con enfermedad, lo cual disminuiría la sensibilidad (Tabla 3).
¿Por qué el bloqueo de rama afecta el
resultado de la prueba de ejercicio?
El bloqueo de rama izquierda se asocia con enfermedad
coronaria, cardiomiopatía, cardiopatía hipertensiva,
enfermedad valvular aórtica y fibrosis del sistema de
conducción. Esto aumenta los riesgos y la mortalidad
cardiovascular y por eso es indispensable descartar
otras patologías cardíacas. El infradesnivel del segmento ST es normal en pacientes con bloqueo de rama
izquierda y no se asocia con isquemia; en sujetos con
coronaria sanas puede ocurrir depresión del segmento
ST menor a 1 mm. El electrocardiograma de ejercicio
no ayuda en el diagnóstico de enfermedad coronaria en
este grupo de pacientes por lo que se indica estudio
con imágenes.
El caso del bloqueo de rama derecha en parte es diferente; con el ejercicio puede existir infradesnivel del ST
en precordiales anteriores (V1 y V3) sin indicar isquemia, pero si estos cambios se presentan en V5 y V6 o
en derivaciones inferiores, sí la indican.
Electrocardiograma de ejercicio en
pacientes con hipertrofia del
ventrículo izquierdo
Los pacientes con hipertrofia ventricular izquierda comúnmente tienen la repolarización alterada en el electrocardiograma de reposo. En las guías del American
College of Cardiology/American Heart Association de
2002 para la prueba de ejercicio, se incluye un metaanálisis de 58 estudios en pacientes sin antecedentes
de infarto del miocardio. La sensibilidad y especificidad
de los pacientes sin hipertrofia ventricular izquierda fue
de 72% y 77% respectivamente y en los que tenían
hipertrofia ventricular izquierda fue del 68% y 69%,
respectivamente.
La prueba de esfuerzo puede usarse en pacientes con
hipertrofia ventricular izquierda como prueba inicial de
estudio. Si ésta es normal, se puede excluir la enfermedad y no se requieren otros estudios. Si ésta es
positiva, es imperativo realizar otras pruebas no invasivas como la ecocardiografía de estrés que tiene mayor
especificidad que las imágenes de perfusión miocárdica
con medicina nuclear.
Prueba de esfuerzo con cambios en el
electrocardiograma de reposo
Las anormalidades del segmento ST en reposo afectan
los resultados de la interpretación de la prueba de ejercicio. La depresión del segmento ST en reposo, es un
marcador de eventos cardíacos adversos en pacientes
con y sin enfermedad cardíaca isquémica. En un estudio
retrospectivo de 223 pacientes sin evidencia clínica ni
electrocardiográfica de infarto del miocardio antiguo,
la prevalencia de enfermedad coronaria severa en los
pacientes con anormalidades del segmento ST en reposo incluyendo bloqueo de rama izquierda, hipertrofia
ventricular, efecto digitálico y sobrecarga ventricular izquierda, es el doble que en los pacientes sin cambios en el
electrocardiograma de reposo (30% vs. 16%).
Tabla 3
Meta-análisis sobre la prueba de ejercicio
Grupos
Estudio
(n)
Pacientes
(n)
Sensibilidad
(%)
Especificidad
(%)
Valor predictivo
(%)
147
24047
68
77
73
3
>1000
50
90
69
Sin infarto del miocardio
58
11.691
67
72
69
Con digoxina
15
6.338
68
74
71
Prueba de esfuerzo estándar
Sin sesgos
9
3548
72
69
70
Con infradesnivel del ST en reposo
22
9.158
69
70
69
Sin infradesnivel del ST en reposo
3
840
67
84
75
Sin hipertrofia ventricular
15
8.016
68
69
68
Con hipertrofia ventricular
10
1.977
72
77
74
Sin digoxina
175
Capítulo 18 - Interpretación del electrocardiograma en la prueba de esfuerzo
El estudio CASS (Coronary Artery Surgery Study) encontró baja especificidad en la prueba de esfuerzo en
pacientes con anormalidades de la onda T y del segmento
ST en reposo. La sensibilidad no se afectó de manera
significativa. En las guías del American College of Cardiology/American Heart Association (ACC/AHA) de 2002, el
meta-análisis de 58 estudios con pacientes sin infarto
del miocardio anterior, la sensibilidad y la especificidad
en pacientes con y sin alteraciones del segmento ST en
reposo fue de 67% y 84% versus 69% y 70% respectivamente. Estos resultados confirmaron el estudio de
Miranda y colaboradores, en el que se demostró que la
depresión del segmento ST en reposo disminuye la especificidad de la prueba de ejercicio mientras que incrementa la sensibilidad del 66% al 83%.
Prueba de esfuerzo en ancianos
En los ancianos la mayor prevalencia y severidad de
enfermedad coronaria incrementa la sensibilidad de la
prueba pero disminuye la especificidad. Se reportan
sensibilidades del 84% y especificidades del 70%. La
co-morbilidad de este grupo de pacientes y la disminución en la capacidad física, pueden influir en el resultado
de la prueba. A pesar de estas variables, la prueba de
ejercicio aún es crucial en la valoración de la enfermedad coronaria en estos pacientes, si bien antes de su
realización se deben tener en cuenta la capacidad de
ejercicio y los cambios del electrocardiograma de reposo (normales en la mujer, como la inversión de la onda
T de V1 a V3).
Aunque la depresión del segmento ST en reposo disminuye la especificidad, la prueba de ejercicio aún es de
primera línea en el estudio de pacientes con sospecha
de angina estable. Incluso, en pacientes con depresión
del segmento ST en reposo de menos de 1 mm, 2 mm
de infradesnivel inducidos por el ejercicio o segmento
ST descendente mayor a 1 mm en la recuperación, la
prueba de ejercicio mantiene una adecuada sensibilidad
como indicador de enfermedad coronaria. Las pruebas
con imágenes, deben considerarse en pacientes con
marcada depresión del segmento ST (mayor a 1 mm).
Modelos estadísticos
Desde el trabajo de Ellestad y colaboradores en el que
se demuestra que la combinación de parámetros clínicos, la respuesta hemodinámica y los cambios en el
segmento ST del electrocardiograma con el ejercicio,
pueden mejorar la exactitud diagnóstica de la prueba
de esfuerzo, muchos investigadores publicaron estudios en los que proponen ecuaciones multivariables
para mejorar la exactitud diagnóstica de la prueba de
esfuerzo.
Prueba de esfuerzo en las mujeres
El electrocardiograma de ejercicio es menos adecuado
en el diagnóstico de enfermedad coronaria en las mujeres, debido a que la enfermedad coronaria es menos
prevalente que en los hombres y la prueba difiere en
sensibilidad y especificidad. La prevalencia (y la probabilidad pre-prueba) de la cardiopatía isquémica, es menor
en mujeres, en especial en la etapa premenopáusica, que
en hombres de igual edad. Por lo anterior, en el género
femenino hay un alto porcentaje de falsos positivos.
La explicación a la disminución de la sensibilidad y especificidad de la prueba se debe al uso de diferentes
criterios de enfermedad coronaria, baja prevalencia de
enfermedad de múltiples vasos y del infarto de localización anterior, mayor prevalencia de prolapso de válvula
mitral y enfermedad microvascular y posiblemente, diferencias hormonales. Las anormalidades del segmento
ST se reportan más en las mujeres. Un meta-análisis de
19 estudios de electrocardiograma de mujeres, reportó sensibilidad del 61% y especificidad del 70%.
El Colegio Americano de Cardiología y la Asociación
Americana del Corazón (ACC/AHA) en sus guías sobre prueba de ejercicio, promueven la utilización de
scores. En estas guías, la prueba de ejercicio se recomienda en el diagnóstico de la enfermedad coronaria en pacientes con probabilidad intermedia para
enfermedad coronaria. La clasificación de la probabilidad pre-prueba es necesaria antes de realizar la
prueba. La edad, el género y las características del
dolor torácico se utilizan en el método de tabulación
de Diamond-Forrester (Tabla 4).
Las categorías en las que se clasificó como probabilidad
intermedia tienen indicación clase I para la prueba de
esfuerzo, mientras las probabilidades bajas y altas son
indicación clase II b para la prueba de esfuerzo.
Morise y colaboradores proponen un score para categorizar los pacientes con sospecha de enfermedad
coronaria con electrocardiograma de reposo normal
que posiblemente es superior al propuesto por las
guías americanas. El score de Morise se calcula de la
siguiente manera:
176
Libro de Electrocardiografía
Edad + tipo de dolor + diabetes x 2 + hipertensión +
consumo de cigarrillo + hipercolesterolemia + historia familiar de enfermedad coronaria + obesidad.
Cuando la edad es menor de:
• 40 años = 3 puntos.
• De 40 a 55 años = 6 puntos.
• Mayor a 55 años = 9 puntos para hombres.
Hay algunas evidencias de que estos scores mejoran la
exactitud diagnóstica. Sin embargo, la interpretación de
los cambios del segmento ST es trascendental. Ninguno
de estos scores o algoritmos clínicos han probado ser superiores al juicio de un cardiólogo experimentado. Dada la
complejidad de su implementación semejantes ecuaciones
han tenido poco impacto en la práctica y no ofrecen ventaja significativa sobre la consideración de los factores de
riesgo y el cambio del electrocardiograma de ejercicio.
• Menor de 50 años = 3 puntos.
Pronóstico
• De 50 a 65 años = 6 puntos.
• Mayor de 65 años = 9 puntos para mujeres.
Para el estado estrogénico, se adicionan tres puntos si
es negativo y se sustraen tres puntos si es positivo. El
dolor de tórax típico = 5, atípico = 3, no anginoso =
1, no dolor = 0. Para el antecedente de diabetes se adicionan dos puntos y un punto para cada uno de los otros
factores de riesgo (hipertensión, consumo de cigarrillo,
hipercolesterolemia, historia familiar, obesidad).
En una publicación posterior, Morise y colaboradores
propusieron que este score es un método superior al
método de las guías para estratificar pacientes, y comparó ambos métodos.
Se han desarrollado modelos estadísticos de análisis
multivariable para que junto con el cambio del ST en
el electrocardiograma de ejercicio, la historia clínica,
las características de dolor y el estado hemodinámico
adicionen poder diagnóstico a la prueba.
El electrocardiograma de ejercicio también provee una
evaluación pronóstica (riesgo de muerte) que se resume en el score de Duke (Tabla 5):
Duración del ejercicio, en minutos –5 X máxima desviación del segmento ST durante o luego del ejercicio,
en milímetros -4 X índice de angina durante el ejercicio
(0 = no angina, 1 = angina no limitada, 2 = angina
limitada al ejercicio).
En pacientes ambulatorios con sospecha de enfermedad coronaria los de bajo riesgo tienen una mortalidad
anual del 0,25% y los de alto riesgo del 5%.
En pacientes con riesgo intermedio de infarto o de
muerte luego de la prueba, se debe realizar una prueba
con imágenes para la estratificación del riesgo.
Tabla 5
Estratificación del riesgo
Alto riesgo (mortalidad mayor al 3% anual)
Alto score de Duke (menor a -10)
Tabla 4
Variables de alto riesgo de la prueba de ejercicio
Riesgo intermedio (mortalidad del 1% al 3% anual)
Score de Duke intermedio (-11 < score < + 5)
Falla para lograr más de 6 MET.
Riesgo bajo (mortalidad menor al 1 % anual)
Falla para aumentar la presión sistólica mayor de 120
Bajo riesgo de Duke (menor a +5)
mm Hg o mayor de 10 mm Hg de disminución de la presión sanguínea con el ejercicio.
Lecturas recomendadas
Infradesnivel de más de 2 mm del ST a bajas cargas.
Infradesnivel del ST mayor de 1 mm en 5 derivaciones
1.
Ellestad MH, Savitz S, Bergdall D, et al. The false positive stress test. Multivariate analysis of 215 subjects
with hemodynamic, angiographic and clinical data. Am
J Cardiol 1977; 40: 681-687.
2.
Fletcher GF, Balady GJ, Amsterdam EA, et al. Exercise standards for testing and training: a statement
for healthcare professionals from the American Heart
Association. Circulation 2001; 104: 1694-1740.
3.
Froelicher V, Shetler K, Ashley E. Better decisions
through science: exercise testing scores. Curr Probl
Cardiol 2003; 18-27.
o más.
Infradesnivel del ST mayor de 1 mm luego de 5 minutos
durante la recuperación.
Elevación del ST inducida por el ejercicio en una derivación sin onda Q.
Angina que limite el ejercicio.
Taquicardia ventricular sostenida o no sostenida.
177
Capítulo 18 - Interpretación del electrocardiograma en la prueba de esfuerzo
4.
5.
Gibbons RJ, Balady GJ, Bricker JT et al. ACC/AHA
2002 guidelines update for exercise testing: a report
of the American College of Cardiology/American Heart
Association. Task Force on Practice Guidelines (Committee on Exercise Testing) 2002. American College
of Cardiology Web site. Disponible en: http:/www.acc.
org/clinic/guidelines/exercise/dirlndex.htm.
Ibrahim NS, Abboud G, Selvester RS, et al. Detecting
exercise induced ischemia in left bundle-branch block
using the electrocardiogram. Am J Cardiol 1998; 82:
832-835.
6.
Jeger RV, Zellweger MJ, Kaiser C, et al. Prognostic
value of stress testing in patients over 75 years of age
with chronic angina. Chest 2004; 125: 1124-1131.
7.
Kwok Y, Kim C, Grady D, Segal M, et al. Meta analysis
of exercise testing to detect coronary artery disease in
women. Am J Cardiol 1999; 83: 660-666.
8.
Mark DB, Hlantky MA, Harrell FE. et al. Exercise treadmill score for predicting prognosis in coronary artery
disease. Am Internal Med 1987; 106: 793-800.
9.
Miranda CP, lehmann KG, Froelicher VF. Correlation
between resting ST segment depression, exercise testing, coronary angiography, and long term prognosis.
Am Heart J 1991; 122: 272-276.
10. Morise A, Haddad J, Beckner D. Development and validation of a clinical score to estimate the probability of
coronary artery disease in men and women presenting
with suspected coronary disease. Am J Med 1997;
102: 350-356.
11. Morise A. Comparison of the Diamond-Forrester method and a new score to estimate the pretest probability of coronary disease before exercise testing. Am
Heart J 1999; 138: 740-745.
12. Whiting P, Rutjes AW, Reitsma JB et al. Source of variation and bias in studies of diagnostic accuracy: a systematic review. Ann Intern Med 2004; 140: 189-202.
13. Yen RS, Miranda C, Frolicher VF. Diagnostic and prognostic accuracy of the exercise electrocardiogram in
patients with preexisting righ bundle-branch block. Am
Heart J 1994; 127: 1521-1525.
178
Capítulo 19
3
Interpretación del monitoreo
Holter o electrocardiograma de
24 horas
Alexander Álvarez O., MD.
Definición
El examen de monitoría electrocardiográfica de 24 horas o test de Holter, es un registro electrocardiográfico ambulatorio que se toma durante un tiempo prolongado (24 horas), en las condiciones
cotidianas del paciente (ejercicio, sueño, trabajo, reposo, estrés, etc.).
Este método ofrece un examen electrocardiográfico dinámico y detallado de los cambios eléctricos
transitorios, que permite establecer una correlación entre los hallazgos electrocardiográficos y los
síntomas referidos por el paciente durante su actividad diaria.
Es un método diagnóstico no invasivo muy utilizado en la práctica clínica, que permite la detección, el
diagnóstico y la cuantificación de las arritmias cardíacas, los cambios transitorios isquémicos de la repolarización ventricular y las mediciones del complejo QRS y del intervalo QTc. Además, por medio de
éste se evalúan los cambios en el sistema nervioso autónomo (análisis de la variabilidad de la frecuencia cardíaca, tanto del dominio en el tiempo como en la frecuencia), la detección de potenciales tardíos
ventriculares (electrocardiograma de alta resolución ambulatorio) y la valoración de la dispersión del
intervalo QTc y de la alternancia de la onda T.
El registro se realiza sobre un medio magnético o en microchip, con posterior restitución en un sistema traductor de la señal, lo que permite analizar alteraciones en el electrocardiograma durante un
período de tiempo determinado; su mayor rendimiento diagnóstico se obtiene cuando se efectúa en
al menos 24 horas.
Bases del test de Holter
La base en la que se fundamentó la aplicación de la electrocardiografía ambulatoria, surgió de los conceptos fisiopatológicos de las arritmias ventriculares desarrollados por Coumel y Myerburg, quienes
demostraron que en la génesis de este tipo de arritmias influían tres factores:
• Un sustrato vulnerable en el miocardio (como la cicatriz de un infarto que proporciona las condiciones para la aparición del trastorno del ritmo, por ejemplo un circuito de reentrada).
• Elementos disparadores o desencadenantes (latidos ectópicos capaces de iniciar la arritmia).
179
Capítulo 19 - Interpretación del monitoreo Holter o electrocardiograma de 24 horas
• Factores moduladores que producen inestabilidad
eléctrica en el miocardio anormal y pueden facilitar
la iniciación de las arritmias. Entre éstos se cuentan: isquemia, alteraciones electrolíticas, acidosis,
hipoxia y uso de algunos medicamentos con capacidad proarrítmica.
Técnica y preparación del paciente
• Explicar el procedimiento al paciente.
• Realizar el baño antes del estudio y nunca durante
la monitoría.
• Limpiar bien la piel donde se colocarán los electrodos
y si es necesario, rasurarla para disminuir al máximo la
posible interferencia e impedancia de la misma.
• Conectar el cable de extensión de los electrodos a
la grabadora.
• Insertar la tarjeta en la grabadora o el medio magnético con una pila de 9 voltios. Ajustar el equipo al
paciente por medio de correas.
• Advertir sobre no acercarse a medios magnéticos
como parlantes de alto poder, teléfonos celulares, etc.,
así como evitar maniobras que puedan dañar el equipo
y la grabación.
• Explicar la forma de diligenciar el diario incluyendo
actividades y síntomas.
• Citar al paciente 24 horas después para el retiro
del Holter.
• Convertir la información obtenida en registro gráfico
por medio de un software especial para que el cardiólogo haga el análisis respectivo.
• El riesgo del procedimiento para el paciente es mínimo
y no tiene contraindicaciones específicas. No se acostumbra la realización de consentimiento informado.
Antes de realizar el monitoreo Holter, para su interpretación es importante obtener algunos datos de la
historia clínica del paciente que podrán orientar a la
lectura del examen. Se recomienda contar con:
• Filiación del paciente, nombre del médico remitente,
resultados de estudios previos, impresión diagnóstica
de solicitud, fármacos que consume, etc.
• Motivo de solicitud del examen (síntomas, estratificación de riesgo, evaluación de bradiarritmias o taquiarritmias, evaluación de la función sinusal y evaluación
de tratamientos farmacológicos y no farmacológicos).
• En pacientes con marcapasos o cardiodesfibrilador,
se deben describir las especificaciones y la modalidad
de funcionamiento de los dispositivos, así como si es
uni o bicameral.
• En algunos casos puede ser útil tomar un electrocardiograma convencional antes de la interpretación.
• Se recomienda tomar un trazado de las derivaciones
del Holter en diferentes posiciones corporales (decúbito dorsal, ortostatismo, sentado y en decúbito lateral
derecho e izquierdo), lo que permitirá diferenciar entre
los cambios que se presenten en el segmento ST mediado por los cambios de posición de los que realmente
se deben a alteraciones isquémicas.
El informe del Holter debe consignar la correlación entre los síntomas descritos por el paciente y la presencia
o ausencia de cambios electrocardiográficos relacionados con los síntomas. Se debe hacer énfasis al paciente
para que registre de forma exacta los síntomas, la hora
en que éstos ocurrieron y la actividad que realizaba
en ese momento. Esta información debe consignarse
en un diario que se le entrega al paciente al inicio del
estudio y en el cual deberá describir los horarios de
actividades específicas (deportes, ejercicios, estudio,
etc.) o de las actividades habituales (despertar, caminar, alimentarse, dormir, tener actividad sexual, tomar
medicamentos, etc.) y deberá describir los síntomas,
la hora precisa del comienzo y finalización, al igual que
las circunstancias en las cuales se presentaron (estrés
físico o emocional, sueño, etc.).
Algunas grabadoras de Holter cuentan con un dispositivo externo (marcador de eventos) que el paciente
puede activar cuando experimente los síntomas para
facilitar su identificación temporal. De la misma forma,
es importante que el paciente anote la medicación que
recibe y el horario en que la toma.
Aspectos técnicos
El electrocardiograma Holter registra la actividad eléctrica del corazón en medio magnético o en un microchip
por períodos prolongados de tiempo. Todos los siste-
180
Libro de Electrocardiografía
mas funcionan sobre la base del reconocimiento y la
clasificación de los complejos QRS. La precisión de los
estudios depende de una buena conexión, de la sensibilidad del método utilizado para la detección, de la
correcta selección de los latidos y de la capacidad para
discriminar y eliminar los artefactos.
Sistemas convencionales de registro
Para el registro del Holter se utilizan grabadoras livianas, operadas por baterías desechables, que permiten
obtener dos o tres derivaciones electrocardiográficas
simultáneas en diferentes medios de registro:
• Cintas magnéticas tipo casete o micro-casete.
• Dispositivos de memoria sólida sobre disco compacto
o tarjetas de memoria.
• Microchips de almacenamiento.
Las grabadoras han evolucionado desde las originales
diseñadas por Holter y Glasscock, cuyo peso era de
aproximadamente 2 kilogramos y permitían el registro
de una sola derivación por un período aproximado de 10
horas. En la actualidad las grabadoras tienen alrededor
de 200 gramos de peso y permiten en algunos dispositivos, registros de hasta 12 derivaciones por períodos
de 24 horas o más.
Los datos registrados se digitalizan y analizan en un
software especial con un sistema de reproducción, momento en el cual el operador elige los trazos a analizar
y realiza el descarte de los probables artefactos que
puedan llevar a una interpretación no adecuada.
Sistemas de análisis en medio sólido
Los sistemas de registro en medio sólido utilizan microchips y microcomputadoras electrónicas que almacenan en su memoria los registros electrocardiográficos
para su análisis y posterior edición.
Este sistema incluye una microcomputadora liviana
(que es la misma grabadora), que opera con baterías
desechables y almacena los registros del electrocardiograma en tres canales simultáneos en un sistema con
tarjeta, y un decodificador, que recibe los datos de la
grabadora en tiempo real y permite su edición posterior
en gráficos y tablas. Una vez se han seleccionado los
eventos en forma visual, éstos se procesan y registran
en tiempo real.
Electrocardiografía ambulatoria intermitente
La electrocardiografía ambulatoria intermitente se utiliza para la detección de eventos que por ser muy esporádicos requieren períodos de registro prolongados.
Con esta técnica se obtienen muestras de información
en forma automática durante lapsos de tiempo preseleccionados o cuando el paciente activa el sistema de
registro en el instante en que aparecen los síntomas.
Una de las limitaciones de esta técnica radica en que
debe ser activada por el paciente.
Cuando una arritmia causa pérdida súbita de la conciencia sin presencia de pródromos, el dispositivo puede omitir el evento. Además, la memoria retrógrada del
dispositivo es limitada, lo que no permite en algunos
casos un análisis exhaustivo de la arritmia y en especial
de los eventos que la precedieron.
Con este fin se diseñaron los llamados dispositivos de
registro de asa cerrada (Loop recorder) que son capaces de almacenar en su memoria más de 42 minutos
de registro electrocardiográfico en dos o tres canales
simultáneos, que se procesan posteriormente en un decodificador especial. Estos dispositivos pesan menos de
17 gramos, se implantan en el tejido celular subcutáneo a nivel prepectoral y su funcionamiento se extiende
por períodos muy prolongados (de hasta un año). Estos
dispositivos se indican en pacientes con síntomas severos y esporádicos, en quienes se sospecha una arritmia
como factor causal que no ha podido ser detectada en el
electrocardiograma de Holter convencional o por otros
métodos diagnósticos, o en quienes padecen episodios
breves de pérdida del conocimiento con convulsiones de
probable causa arrítmica (esto con frecuencia conlleva
diagnósticos erróneos de epilepsia).
Electrocardiografía transtelefónica
Por este método se registra y transmite por vía telefónica el electrocardiograma como una señal audible
hacia una central en la cual se encuentra un dispositivo
que decodifica la señal y la reproduce en forma de trazos eléctricos convencionales tipo electrocardiograma.
Los equipos de grabación no continua son pequeños,
con tamaño y peso similar al de un beeper convencional.
Se aplican en forma externa sobre la región precordial
o pueden recibir la señal a través de electrodos que se
ubican en el tórax del paciente.
181
Capítulo 19 - Interpretación del monitoreo Holter o electrocardiograma de 24 horas
Hoy estos equipos se utilizan en quienes se ha implantado marcapasos definitivo y se desea el registro de
ciertas arritmias o en aquellos con síntomas intermitentes, que no se asocian con pérdida de la conciencia
o en los que la presencia de pródromos es habitual,
porque el paciente es el encargado de activar el sistema y por lo tanto debe estar consciente al momento
del evento.
Electrocardiograma de 24 horas y
medición del intervalo QT
La medición del intervalo QT es importante porque
su prolongación predispone en algunos casos a arritmias ventriculares severas que pueden amenazar la
vida del paciente. En forma tradicional el intervalo QT
y el QT corregido (QTc) se miden en el electrocardiograma de reposo. La medición de estos intervalos durante el monitoreo Holter se realiza utilizando
ciertos programas que se basan en algoritmos que
reconocen el comienzo del complejo QRS y el final de
la onda T.
Sin embargo, estos métodos distan de ser perfectos.
Una de las limitaciones más grandes que presentan radica en definir con precisión el final de la onda T, en especial cuando existen muescas o en presencia de ondas
U prominentes (hallazgos comúnmente encontrados en
los pacientes con síndrome de QT largo hereditario).
Por esta razón, algunos algoritmos utilizan el vértice de
la onda T y miden el intervalo QT desde el inicio del QRS
hasta ese punto.
Las cuantificaciones dinámicas del intervalo QT aportan información sobre las variaciones circadianas que
se presentan influenciadas por el sistema nervioso
autónomo. En sujetos sanos se observan variaciones
importantes en el valor del intervalo QT durante un
período de 24 horas (de aproximadamente 76 mseg
+/- 19 mseg). La principal variación en estos valores
ocurre en horas de la noche.
La falta de homogeneidad de la repolarización ventricular (reflejada por la dispersión del intervalo QT) se
relaciona con el origen de arritmias ventriculares. Con
el fin de evaluar la heterogeneidad en la repolarización
ventricular y teniendo en cuenta las limitaciones que
tiene la medición dinámica del intervalo QT, se desarrollaron programas que permiten obtener 12 derivaciones simultáneas.
En esos programas se realiza el registro continuo de
tres derivaciones simultáneas en forma tradicional y
además en forma intermitente (aproximadamente cada
30 segundos) y automática el registro de las 12 derivaciones por períodos de tiempo breves (4 segundos
aproximadamente).
Mediante fórmulas matemáticas pueden determinarse
las variaciones en la repolarización ventricular en forma
dinámica durante un período de seguimiento de 24 horas,
obteniéndose de esta forma una cuantificación global de
la repolarización y evitando en cierta medida las variaciones latido a latido que puede presentar el intervalo QT al
promediarlo en un período de tiempo prolongado.
Las derivaciones
Para el registro se utilizan entre cinco y siete electrodos ubicados en la pared anterior del tórax, de lo cual
se obtienen dos o tres derivaciones ortogonales, bipolares, que no se homologan a las derivaciones precordiales unipolares del electrocardiograma convencional y
que permiten obtener un registro de dos o tres canales
para su análisis.
Las derivaciones más utilizadas son:
• Electrodo positivo en la posición V5 (quinto espacio
intercostal izquierdo con línea axilar anterior) y electrodo negativo sobre el manubrio esternal (CM5). Generalmente, permite obtener una buena amplitud del
QRS y es útil para analizar el segmento ST con una
sensibilidad similar a la de la prueba de esfuerzo convencional (89%).
• Electrodo positivo en la posición V1 (cuarto espacio
intercostal derecho con línea paraesternal) y electrodo
negativo en pared anterior del tórax.
• Derivación biesternal o derivación inferior modificada:
permite visualizar mejor la onda P.
Ventajas e interés de la prueba
Son múltiples, principalmente cuando se practica en
grupos poblacionales seleccionados con predisposición
a desarrollar arritmias cardíacas:
• La posibilidad de encontrar un fenómeno de arritmias
paroxísticas es mayor que en el electrocardiograma
convencional, por el mayor tiempo de registro.
182
Libro de Electrocardiografía
• Permite correlacionar los síntomas referidos por el
paciente con anormalidades eléctricas, o viceversa.
• Se pueden analizar los eventos arrítmicos en forma
cuantitiva y pormenorizada: número de extrasístoles,
número y duración de eventuales pausas, episodios de
taquicardia y duración, y alteraciones del segmento ST
con o sin cambios dinámicos. Además, permite analizar
la morfología de los complejos prematuros, su relación
con el ciclo circadiano y la influencia del sistema nervioso autónomo.
• Permite el análisis del inicio y la terminación de la
arritmia, correlacionándola con posibles factores desencadenantes, al igual que la influencia del tono vagal y
adrenérgico sobre ésta.
Limitaciones
Es importante tener en cuenta las limitaciones de esta
herramienta diagnóstica, de acuerdo con el cuadro clínico que ameritó su realización. En términos generales,
las limitaciones son de dos tipos: técnicas y en relación
con la arritmia cardíaca.
Técnicas
• Presencia de artefactos debidos al mal posicionamiento de los electrodos o al desplazamiento de los mismos,
lo cual conlleva errores en la interpretación de los resultados: falsas extrasístoles supraventriculares o ventriculares y falsas pausas y complejos QRS de diversa
morfología, que se malinterpretan como aberrancia.
Relacionadas con la arritmia
• No registro del evento arrítmico, en los casos en los
que éste sea poco frecuente durante las 24 horas de
registro.
• Tener en cuenta la variabilidad espontánea de la arritmia para la evaluación terapéutica, ya que se requiere
la realización de varios registros y si es necesario una
prueba luego de eliminar el tratamiento.
sístoles supraventriculares se observa con frecuencia y
aumenta con la edad (hasta 1.000 después de los 60
años). En sujetos sanos o en atletas entrenados pueden
ser usuales las taquicardias sinusales menores a 140/
min, las bradicardias sinusales sobre 50 lpm o pausas
no significativas menores a 2 segundos. Se considera
que las extrasístoles ventriculares también aumentan
con la edad, 100/24 horas hasta los 50 años y 200/24
horas a partir de esta edad. No obstante, fenómenos
tales como el polimorfismo, el bigeminismo, las extrasístoles pareadas, las salvas de taquicardia ventricular
y el fenómeno de R en T siempre son anormales.
Elementos de análisis en el electrocardiograma de 24 horas
Al evaluar un test de Holter lo primero que se debe examinar es el electrocardiograma de base, con el fin de
determinar las posibles anormalidades preexistentes.
Luego, se deben analizar los diferentes parámetros correlacionándolos con actividades y/o síntomas referidos
en el diario del paciente.
Se debe considerar lo siguiente:
• Ritmo de base, variaciones del ritmo, posibles marcapasos y estado de la conducción aurículo-ventricular
e intraventricular.
• Frecuencia cardíaca máxima, mínima y promedio,
diurna y nocturna.
• Presencia de complejos prematuros ventriculares y
supraventriculares aislados o fenómenos repetitivos con
un promedio horario y su distribución en las 24 horas.
• Variabilidad de la frecuencia cardíaca en ritmo sinusal, que permite evaluar la influencia del sistema nervioso autónomo.
• Análisis en dominio de tiempo (time domain).
• SDNN, que corresponde a la desviación estándar de
todos los intervalos RR.
• Observar con precaución el análisis del segmento ST observado debido a que las distorsiones de la señal y el bajo
voltaje, pueden conducir a interpretaciones erróneas.
• SDANN, que es la desviación estándar de la media
de los intervalos RR agrupados en intervalos cortos,
habitualmente de 5 minutos.
• Interpretar con cautela el hallazgo de ciertas alteraciones del ritmo en sujetos sanos o asintomáticos, pues
éstas pueden ser normales. La documentación de extra-
• pNN50, que estudia la variabilidad latido a latido midiendo el porcentaje de ciclos adyacentes que difieren
en más de 50 milisegundos.
183
Capítulo 19 - Interpretación del monitoreo Holter o electrocardiograma de 24 horas
• r-MSSD, que es la raíz cuadrada de la media de la
diferencia al cuadrado entre latidos adyacentes.
• Evaluación de pausas significativas, paros sinusales,
bloqueos sinoauriculares o bloqueos aurículo-ventriculares y su correlación con los síntomas.
• Evaluación de los cambios del segmento ST que permiten evidenciar eventos isquémicos correlacionados o
no con síntomas (isquemia silente), teniendo en cuenta
que el test de Holter no es el método diagnóstico ideal
para la detección de isquemia.
• Su utilidad en la evaluación de isquemia radica en la
posibilidad de correlacionar los síntomas con la actividad realizada por el paciente, como en el caso de la
angina de Prinzmetal.
Holter en personas sanas
El monitoreo Holter en pacientes normales puede evidenciar alteraciones electrocardiográficas no patológicas.
En condiciones normales se pueden observar curvas de
frecuencia diurna más elevadas que durante la fase nocturna del sueño, la cual se encuentra influenciada por el
tono simpático y parasimpático. De igual forma, la arritmia sinusal (alternancia de aceleración y desaceleración
de la frecuencia cardíaca relacionada con la respiración),
es mucho más frecuente en jóvenes, y se atenúa con la
edad a 6% en mujeres sanas menores de 40 años.
El influjo de la hipertonía vagal post-prandial y nocturna
puede favorecer la presentación de algunos eventos
eléctricos. Pueden documentarse pausas sinusales de
1,5 a 2 segundos, usualmente precedidas de una leve
aceleración del ritmo sinusal. De igual forma, se pueden observar bloqueos de primer grado y fenómenos de
Wenckebach, de predominio en los deportistas.
Las extrasístoles auriculares se pueden presentar durante
toda la vida y aumentar con la edad. Igualmente, la taquicardia atrial de menos de 10 complejos y en número inferior de
dos, puede observarse en personas mayores de 60 años.
Se puede considerar normal la presencia de 10 extrasístoles atriales antes de los 40 años, hasta 100 entre los 40 y
60 años, y menos de 1.000 después de los 60 años.
Las extrasístoles ventriculares monomórficas aisladas, se
pueden evidenciar hasta en el 50% de los pacientes sanos;
más aún, en mayores de 50 años pueden observarse dimor-
fismos. En resumen, se puede considerar como normal la
presencia de hasta 100 extrasístoles ventriculares antes de
los 50 años sin fenómenos repetitivos, menos de 200 después de los 50 años, y la de una dupleta por cada 100 extrasístoles ventriculares. De todas formas, cada caso debe
analizarse de manera individual para así determinar si este
tipo de arritmias es percibido por el paciente y en ese caso
pueden adquirir algún valor en la evaluación del paciente.
Holter y arritmias supraventriculares
El registro Holter permite documentar ritmos paroxísticos, sobre todo si estos eventos tienen alta probabilidad de repetirse durante las 24 horas, con la utilidad
adicional de poder correlacionarlos con los síntomas
del paciente durante la vida diaria. Las alteraciones del
ritmo susceptibles de registro en el monitoreo Holter
incluyen: disfunción sinusal o enfermedad del nodo sinusal (bradicardia, pausas sinusales diurnas mayores a
tres segundos, síndrome de bradicardia-taquicardia),
fibrilación auricular, flutter atrial paroxístico, taquicardia
atrial, taquicardias por reentrada aurículo-ventriculares
(vías accesorias ocultas), síndromes de preexcitación,
taquicardias por reentrada intranodal, trastornos en la
conducción aurículo-ventricular, entre otras.
Holter y arritmias ventriculares
La detección de extrasistolia ventricular luego de la primera semana post-infarto, permite estratificar el riesgo
de muerte súbita en pacientes con enfermedad coronaria
que han padecido un evento agudo. Se estima que la detección post-infarto de más de 10 extrasístoles ventriculares por hora, aumenta el riesgo de mortalidad 2,5 a
4 veces. De igual forma, la presencia de dupletas y episodios de taquicardia ventricular, se asocia con mortalidad hasta en 12% en este mismo grupo de pacientes. Al
igual que en eventos coronarios agudos, la extrasistolia
ventricular y los episodios de taquicardia ventricular no
sostenida en pacientes con insuficiencia cardíaca, también se relacionan con aumento de la mortalidad.
En patologías como la cardiopatía hipertrófica, la ausencia de arritmias ventriculares tiene un buen valor
predictivo negativo de muerte súbita. En las valvulopatías, la complejidad y el pronóstico de la arritmia se
correlacionan con la severidad de la disfunción ventricular. En los pacientes con cardiopatía chagásica, estudios brasileros sugieren que las arritmias ventriculares
son predictores de muerte súbita arritmogénica.
184
Libro de Electrocardiografía
Holter y segmento ST
Puede ser útil en la detección de isquemia miocárdica correlacionada con eventos dolorosos del paciente,
pero llama la atención que el 75% de estos eventos
pueden ser asintomáticos (isquemia silente).
Para el cálculo de la variabilidad de la frecuencia cardíaca, se introdujeron varios métodos, entre ellos los de
dominio en el tiempo y la frecuencia:
El monitoreo Holter de 24 horas no tiene una aplicación
de rutina en el seguimiento de fenómenos isquémicos,
básicamente por limitaciones técnicas en el análisis del
segmento ST, cambios de posición, factores metabólicos
e hiperventilación, entre otros. Además, si bien es cierto
que el registro Holter es más fisiológico, no aporta información adicional en comparación con la prueba de esfuerzo. Sin embargo; puede ser útil en situaciones especiales
tales como la angina de Prinzmetal y en la correlación de
los síntomas con la actividad cotidiana (Figura 1).
- SDNN: desviación estándar de todos los intervalos RR.
• Dominio en el tiempo:
- SDANN: desviación estándar de la media de los intervalos RR agrupados en intervalos cortos.
- pNN50: variabilidad latido a latido midiendo el porcentaje de ciclos adyacentes que difieren en más de
50 mseg.
- r-MSSD: raíz cuadrada de la media de la diferencia al
cuadrado entre latidos adyacentes.
Figura 1. Trastorno de la repolarización con cambios dinámicos, sin correlación con síntomas. Estos hallazgos pueden
sugerir isquemia silente.
Holter y variabilidad de la frecuencia
cardíaca
La variabilidad de la frecuencia cardíaca se define como
la variación que ocurre en el intervalo de tiempo entre
latidos consecutivos. Este marcador tiene la capacidad
de proveer información sobre las condiciones fisiológicas y patológicas de la actividad autonómica, con la
posibilidad de estratificar el riesgo, y está directamente
relacionada con la interacción del sistema cardiorrespiratorio y la influencia del sistema neurovegetativo.
El monitoreo Holter es muy útil para el análisis de la
variabilidad de la frecuencia cardíaca partiendo de los
intervalos RR.
• Dominio en la frecuencia:
- HF (high frecuency): bajo dependencia del parasimpático. Representa las variaciones ventilatorias.
- LF (low frecuency): moduladas por el simpático, aunque también por el parasimpático.
- VLF (very low frecuency): posiblemente se relaciona
con el sistema vasomotor periférico, el termorregulador y el de renina-angiotensina-aldosterona.
- Relación LF/HF: relación entre el tono simpático y parasimpático.
185
Capítulo 19 - Interpretación del monitoreo Holter o electrocardiograma de 24 horas
Diferentes estudios encontraron que la variabilidad de
la frecuencia cardíaca es un factor pronóstico y predictivo de mortalidad por muerte súbita y taquicardia
ventricular, posterior al infarto agudo del miocardio,
temprano (2 a 3 días), antes del egreso hospitalario (1
a 3 semanas) y algunos trabajos sugieren que incluso a
6 y 12 meses después del evento coronario agudo.
La disminución del SDNN por debajo de 50 mseg (para
otros autores menor de 70 mseg) define pacientes con
alto riesgo de muerte súbita con un riesgo relativo 5,3
veces más alto que en aquellos con variabilidad de la
frecuencia cardíaca normal (mayor a 100 mseg).
Los pacientes con insuficiencia cardíaca evidencian una disminución del tono parasimpático y muestran discordancia
entre el aumento de la frecuencia cardíaca con disminución
de la variabilidad de la frecuencia cardíaca, lo que refleja
hipertonía simpática. De igual forma, se ha demostrado
una disminución de la variabilidad de la frecuencia cardíaca en pacientes con cuadro de muerte súbita con SDNN
de 52 +/- 6,1 mseg en los no sobrevivientes contra 78
+/- 25,5 mseg entre los sobrevivientes, mientras que en
pacientes normales el SDNN fue de 155,2 +/- 54 mseg.
En otros trabajos la variabilidad de la frecuencia cardíaca
también puede ser un factor pronóstico de morbi-mortalidad en patologías tales como: neuropatía diabética,
trasplante cardíaco, cardiopatía chagásica, hipertensión arterial esencial, etc. No obstante, se necesitan
más estudios que den soporte a su utilidad.
Indicaciones del test de Holter
En la actualidad, la electrocardiografía ambulatoria permite identificar y cuantificar la presencia de latidos ectópicos
ventriculares y auriculares, arritmias sostenidas tanto
ventriculares como supraventriculares, bradiarritmias y
trastornos de la conducción. Los factores moduladores
descritos con anterioridad, se pueden explorar a través de
los cambios transitorios que se presenten en el segmento
ST, de las modificaciones en el intervalo QT o de las alteraciones en la variabilidad de la frecuencia cardíaca.
A continuación se citan las indicaciones de la electrocardiografía ambulatoria bajo tres aspectos diferentes:
* Diagnóstico y evaluación de síntomas de orígen cardíaco.
* Evaluación pronóstica y estratificación del riesgo.
* Evaluación de intervenciones terapéuticas.
Diagnóstico y evaluación de síntomas
de origen cardíaco
Clase I
• Pacientes con síncope inexplicado, episodios de síncope cercano (presíncope) o mareos episódicos sin una
causa obvia.
• Pacientes con palpitaciones recurrentes e inexplicables en quienes la historia clínica sugiera como causa a
una arritmia (Figuras 2 a la 11).
Figura 2. Pausas significativas de 4,6 y 2,1 segundos, en un paciente con paro sinusal por enfermedad del nodo
sinusal.
186
Libro de Electrocardiografía
Figura 3. Taquicardia ventricular monomórfica no sostenida a 120 lpm sin inestabilidad hemodinámica en un paciente
con antecedentes de cardiopatía isquémica y palpitaciones.
Figura 4. Bloqueo aurículo-ventricular completo en un paciente de 70 años con episodios de síncope recurrentes.
187
Capítulo 19 - Interpretación del monitoreo Holter o electrocardiograma de 24 horas
Figura 5. Taquicardia ventricular polimórfica no sostenida en una paciente con muerte súbita y síndrome de QT largo
congénito.
Figura 6. Taquicardia ventricular polimórfica que degenera en fibrilación ventricular en un paciente con síncope inexplicado.
188
Libro de Electrocardiografía
Figura 7. Lesión subendocárdica evidente en el tercer canal.
Figura 8. Paciente de 68 años con cuadro de palpitaciones frecuentes. El registro muestra extrasístoles de His, las
cuales no logran despolarizar al nodo sinusal y generan pausa compensadora completa y actividad sinusal intacta.
189
Capítulo 19 - Interpretación del monitoreo Holter o electrocardiograma de 24 horas
Figura 9. Trazado que evidencia doble vía de conducción nodal.
Figura 10. Ritmo idioventricular acelerado registrado en un paciente de 65 años, previo a un episodio de muerte súbita.
190
Libro de Electrocardiografía
Figura 11. Paciente de 62 años con
taquicardias paroxísticas, en quien se
documentó fibrilación auricular rápida
con conducción aberrante.
Clase IIA
• Pacientes con síntomas sugestivos de espasmo coronario o angina variante (Prinzmetal).
otros recursos como la perfusión miocárdica o la
ecocardiografía de estrés farmacológica no están
disponibles).
• Pacientes con taquicardia sinusal inexplicable con
historia clínica, examen físico, electrocardiograma y
datos de laboratorio que no permitan establecer un
diagnóstico apropiado*.
• Evaluación preoperatoria en pacientes que serán
sometidos a cirugía vascular periférica que no pueden
ejercitarse (especialmente cuando otros recursos
como perfusión miocárdica o ecocardiografía de estrés
farmacológica no se encuentren disponibles).
Clase IIB
• Pacientes con disnea episódica, dolor torácico o fatiga inexplicables.
• Pacientes con eventos neurológicos en quienes se
sospeche fibrilación o flutter auricular.
• Pacientes con enfermedad coronaria conocida y dolor
torácico atípico.
• Evaluación de la respuesta ventricular en pacientes
con fibrilación auricular persistente o permanente*.
• Evaluación de pacientes con apnea del sueño*.
• Pacientes con síntomas como presíncope, síncope,
mareos o palpitaciones en quienes se identifique con
anterioridad una causa diferente a una arritmia, cuando
el tratamiento para dicha condición no ha sido eficaz.
Clase III
• Pacientes con presíncope, síncope, mareos o palpitaciones con diagnóstico ya establecido.
• Evaluación de pacientes con dolor torácico que
no pueden hacer ejercicio (especialmente cuando
• Pacientes con diagnóstico de accidente cerebrovascular sin evidencia o sospecha de arritmia.
191
Capítulo 19 - Interpretación del monitoreo Holter o electrocardiograma de 24 horas
• Evaluación inicial del dolor torácico en pacientes que
pueden realizar una prueba de esfuerzo.
• Evaluación rutinaria en individuos asintomáticos.
• Pacientes con trastornos electrocardiográficos
que hagan no interpretables los cambios sugestivos de isquemia en el segmento ST (bloqueos de
rama, trastornos de la conducción intraventricular, etc.).
*No clasificadas por las guías de la AHA/ACC.
• Evaluación prequirúrgica de arritmias en pacientes
que serán sometidos a cirugía no cardíaca.
• Evaluación pronóstica o de estratificación de la neuropatía diabética.
• Pacientes con enfermedad valvular.
• Pacientes con hipertensión sistémica e hipertrofia
ventricular izquierda.
Evaluación pronóstica
y estratificación del riesgo
• Pacientes con apnea del sueño.
Clase I
• Ninguna.
• Pacientes con antecedente de contusión miocárdica.
Clase IIA
• Posterior a un infarto del miocardio en pacientes con
disfunción ventricular*.
• Pacientes con falla cardíaca*.
• Pacientes con cardiomiopatía hipertrófica idiopática*.
Clase IIB
• Ancianos con enfermedad coronaria conocida y factores de riesgo, que no pueden realizar ejercicio (en
especial cuando otros recursos como perfusión miocárdica o ecocardiografía de estrés farmacológica no se
encuentren disponibles)ŧ.
• Seguimiento de pacientes con disfunción sinusal conocida o con trastornos del sistema de conducciónŧ.
• Pacientes sintomáticos con prolapso valvular mitral, intervalo QT prolongado o síndromes de preexcitaciónŧ.
• Pacientes con enfermedad coronaria conocida
que no han sido revascularizados y tienen isquemia
activaŧ.
• Pacientes con enfermedad vascular periférica conocida
que serán sometidos a un procedimiento quirúrgico.
*Clase IIB según las guías de la AHA/ACC.
*ŧ Recomendación no clasificada por las guías de la AHA/ACC.
Clase III
• Pacientes en post-infarto del miocardio con función
ventricular normal.
• Pacientes con trastornos del ritmo que imposibilitan
el análisis de la variabilidad de la frecuencia cardíaca
(ejemplo: fibrilación auricular).
Evaluación de intervenciones terapéuticas
Clase I
• Evaluar la respuesta a medicamentos antiarrítmicos
cuando el patrón basal de la arritmia ya ha sido bien
establecido.
• Evaluación de síntomas frecuentes como palpitaciones, presíncope o síncope con el fin de establecer la
función de ciertos dispositivos (marcapasos, cardiodesfibriladores) al excluir por ejemplo inhibición por miopotenciales o taquicardia mediada por marcapasos. En
esta situación es posible la reprogramación de parámetros tales como la respuesta de frecuencia o el cambio
de modo automático.
• Evaluación de fallas de dispositivos (marcapasos,
etc.) cuando la interrogación convencional no ha permitido el diagnóstico.
• Evaluación de la respuesta a la terapia farmacológica
como terapia adyuvante en pacientes con un cardiodesfibrilador implantable.
• Evaluación de terapia anti-isquémica en pacientes con isquemia activa que no han sido revascularizados*.
192
Libro de Electrocardiografía
Clase IIA
• Para detectar posibles respuestas pro-arrítmicas
en pacientes con alto riesgo que están recibiendo una
terapia antiarrítmica.
3.
Bloomfield D, Magnanao AR, Bigger JT. Heart rate
variability, signal averaged electrocardiography, QT
dispersion and T wave alternans. En: Podrid PJ,
Kowey PR. Cardiac arrhythmia. Mechanisms, Diagnosis and Management. Philadelphia: Lippincott
Williams & Wilkins; 2001. p. 195.
4.
Copie X, Ilion MC et al. Measurement of QT Interval. Cardiac Electrophysiology Review 1997; 1 (3):
357-359.
5.
• Para documentar arritmias no sostenidas, recurrentes o asintomáticas en pacientes que reciben terapia
antiarrítmica en forma ambulatoria.
Corrado G, De Elizalde G, Helguera M. Trastornos
en el origen y conducción del estímulo. En: Tratamiento eléctrico de las arritmias. Sociedad Argentina de Cardiología; 2000.
6.
• En la evaluación de la función post-quirúrgica inmediata del dispositivo, en pacientes sometidos a implante
de marcapasos o cardiodesfibrilador, como alternativa
o en forma conjunta a la telemetría.
Duque M. Monitoría electrocardiográfica ambulatoria de 24 horas (Holter) en arritmias ventriculares.
En: Manual de métodos diagnósticos en electrofisiología cardiovascular. Eds.: Mauricio Cabrales,
Diego Vanegas. Bogotá: Sociedad Colombiana de
Cardiología; 2006. p. 79-87.
7.
Faber Th, Zehender M et al. Clinical utility of QT
interval dispersion assessed in the 12-lead surface
electrocardiogram. Cardiac Electrophysiology Review 1997; 1 (3): 377-380.
8.
Heart rate variability. Standards of measurement,
physiological interpretation, and clinical use. Task
Force of the European Society of Cardiology and
the North American Society of Pacing and Electrophysiology. Circulation 1996; 93 (5): 10431065.
9.
Heiki V, Castellanos A, Myerburg E. Sudden death
due to cardiac arrhythmias. N Eng J Med 2001;
345 (20): 1473-1482.
Clase IIB
• Para evaluar el control de respuesta ventricular en
pacientes con fibrilación auricular.
• Evaluación de la incidencia de arritmias supraventriculares en pacientes portadores de un cardiodesfibrilador implantable.
• Para evaluar el control de la frecuencia en pacientes con taquicardia sinusal inapropiada, estados
hiperadrenérgicos y en casos de prolapso valvular
mitral*.
Clase III
• Evaluación de un marcapasos o de un cardiodesfibrilador disfuncionante cuando la interrogación del
dispositivo, el electrocardiograma u otros métodos ya
establecieron el diagnóstico.
10. Iturralde Torres P. Bases fisiopatológicas de las
arritmias, aspectos clínicos de las arritmias y electrofisiología clínica cardíaca. En: Arritmias Cardíacas. 1ª. Ed. Ciudad de México D.F., México: Editorial MacGraw-Hill Interamericana; 1997. p. 1-61.
11. Kadish AH, Buxton AE, Kennedy HL et al. ACC/
AHA clinical competence statement on electrocardiography and ambulatory electrocardiography. Circulation 2001; 104: 3169-3178.
• Evaluación de rutina de pacientes con dispositivos
cardíacos implantables.
12. Kennedy HL, Goldberger AL, Grabays TB et al.
Task Force 2: training in electrocardiography, ambulatory electrocardiography and exercise testing.
J Am Coll Cardiol 1992; 19: 473.
*Recomendación no clasificada por las guías de la AHA/
ACC.
13. Kennedy HL, Lyski DS. Importance of the standard
electrocardiogram in ambulatory (Holter) electrocardiography. Am Heart J 1992; 123: 1600.
Lecturas recomendadas
1.
2.
Acunzo RS. El monitoreo electrocardiográfico continuo con sistema Holter. En: Elizari MV, Chiale
PA. Arritmias Cardíacas. Fundamentos celulares
y moleculares, diagnóstico y tratamiento. Buenos
Aires: Editorial Médica Panamericana; 2003. p.
205.
Bernstein SJ, Deedwania PC, DiMarco JP et al.
ACC/AHA Guidelines for ambulatory electrocardiography. J Am Coll Cardiol 1999; 34: 912.
14. Kennedy HL, Podrid PJ. Role of Holter monitoring
and exercise testing for arrhythmia assessment
and management. En: Podrid PJ, Kowey PR. Cardiac Arrhythmia. Mechanisms, Diagnosis and Management. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; 2001. p. 165.
15. Laguna P, Camina P, Jane R et al. Automatic QT
interval analysis in post myocardial infarction patients. J Ambulatory Monitor 1991; 4: 93.
16. Lanza GA, Guido V et al. Prognostic role of heart rate
variability in patients with a recent acute myocardial infarction. Am J Cardiol 1998; 82 (11): 1323 -1328.
193
Capítulo 19 - Interpretación del monitoreo Holter o electrocardiograma de 24 horas
17. Michaels AD, Goldschlager N. Risk stratification
after acute myocardial infarction in the reperfusion
era. Prog Cardiovasc Dis 2000; 42: 273-309.
20. Myerburg RJ, Kessler KM, Castellanos A. Sudden cardiac death. Structure, function, and time-dependence
of risk. Circulation 1992; 85: I2-10.
18. Montenegro J. Monitoreo Holter. En: Cardiología. Sociedad Colombiana de Cardiología; 1999.
21. Priori SG, Mostara DW, Napolitano C et al. Evaluation
of the spatial aspects of T-wave complexity in the longQT syndrome. Circulation 1997; 96: 3006.
19. Myerburg R, Kessler K, Castellanos A. Sudden cardiac death: epidemiology, transient risk, and intervention assessment. Ann Intern Med 1984; 119:
1187-1197.
22. Zipes D. Producción de arritmias cardíacas: consideraciones electrofisiológicas. En: Braunwald. Tratado de
Cardiología. McGraw Hill; 1999.
194
Capítulo 20
3
Electrocardiograma de señal
promediada
Francisco A. Villegas G., MD.
El electrocardiograma de señal promediada fue desarrollado hace cerca de 25 años con el fin de corregir la relación ruido-señal que se presentaba durante la toma del electrocardiograma de superficie.
De esta forma se mejoró la identificación de señales de baja amplitud (nivel de microvoltios) al final del
complejo QRS; estas señales se conocen como potenciales tardíos.
Los potenciales tardíos representan zonas de activación regional retardada y, por lo tanto, sirven
como un marcador de sustrato electrofisiológico para la presentación de taquicardias ventriculares
por el mecanismo de reentrada. Por este motivo, el electrocardiograma de señal promediada se utiliza en la práctica clínica como un instrumento para detectar aquellos pacientes que están en riesgo
de desarrollar taquicardia ventricular sostenida. A pesar de que múltiples estudios demuestran que
aquellos pacientes con un electrocardiograma de señal promediada alterado tienen mayor riesgo para
el desarrollo de arritmias ventriculares, el valor predictivo positivo de la prueba es bastante modesto
y puede fluctuar entre 20% y 25%. Por el contrario, el valor predictivo negativo de este examen es
extremadamente alto, mayor al 90% en la mayoría de los estudios. De esta forma, uno de los principales usos del electrocardiograma de señal promediada consiste en la identificación de pacientes de bajo
riesgo de eventos arrítmicos ventriculares, lo cual permite realizar una estratificación no invasiva del
riesgo y evitar que muchos pacientes se sometan de forma innecesaria a estudio electrofisiológico.
Aspectos técnicos
El ruido (interferencia) en los electrocardiogramas ortogonales, varía entre 8 y 10 microvoltios y se
genera por la actividad eléctrica del músculo esquelético. En condiciones normales, las señales que
identifican aquellos pacientes con riesgo de presentar taquicardia ventricular se encuentran ocultas
por los niveles de ruido en mención. El propósito del promedio de señales es mejorar la relación señalruido con el fin de facilitar la detección de potenciales bioeléctricos de baja amplitud.
Las señales pueden ser promediadas por técnicas que se basan en tiempo o en reconocimiento espacial. Los sistemas disponibles en el comercio utilizan el promedio temporal, el cual reduce la cantidad
de ruido aleatorio o no relacionado con las señales verdaderas del complejo QRS.
Con el fin de que la realización de un promedio de señales se haga en forma efectiva, deben cumplirse
algunos requisitos:
195
Capítulo 20 -Electrocardiograma de señal promediada
1. La señal de interés debe ser repetitiva e invariable.
2. La señal de interés debe identificarse en un momento
específico (tal como el pico del complejo QRS), que le
permita ser fácilmente identificable y servir como referencia temporal para el algoritmo que realiza el promedio.
3. La señal de interés y el ruido deben ser independientes y permanecer así mientras se obtiene el promedio.
El método que se utiliza para reducir la cantidad de ruido y por lo tanto, poder identificar señales cardíacas
de pequeña magnitud es la realización de un promedio
de las señales que se obtuvieron. La adquisición del
electrocardiograma de señal promediada se realiza la
mayoría de las veces utilizando un sistema de derivadas
ortogonales bipolares (Figura 1).
La derivada X debe localizarse a nivel del cuarto espacio
intercostal derecho e izquierdo con la línea axilar media.
La derivada Y debe localizarse entre la parte superior
del manubrio esternal y la cresta ilíaca izquierda o la
parte superior de la pierna izquierda. La derivada Z debe
ubicarse entre el cuarto espacio intercostal con línea
paraesternal izquierda (el mismo sitio donde se coloca
V2 en el electrocardiograma de superficie convencional)
y en la posición directamente posterior (en la espalda
del paciente) a nivel del borde izquierdo de la columna
vertebral (Figura 2).
Figura 2. Posición de algunas de las derivaciones que
se utilizan en el electrocardiograma de señal promediada. Nótese la diferencia que existe con la posición de
las derivaciones en el electrocardiograma convencional
(Cortesía Fundación Clínica Abood Shaio).
La técnica fundamental que se emplea para incrementar la relación señal-ruido en el electrocardiograma de
señal promediada, involucra la obtención de un promedio de los complejos QRS durante un tiempo específico.
Esta técnica requiere la detección y alineación de una
serie de complejos QRS en forma secuencial.
De esta forma, la presencia de ruido, es decir de señales que no se encuentren sincronizadas con el complejo
QRS, se descarta. A medida que el nivel de ruido disminuye, pueden identificarse las señales de baja amplitud
que aparecen en varios latidos consecutivos.
Figura 1. Señales iniciales que resultan de promediar
múltiples latidos (en este caso 556).
El ruido se reduce en forma proporcional a la raíz cuadrada del número de complejos QRS que se hayan promediado. Por ejemplo, si se utiliza el promedio de 400
latidos, el nivel de ruido disminuye aproximadamente 20
veces. La técnica de obtención de promedios requiere
que solamente se analicen complejos QRS que tengan
la misma morfología; por ende, los latidos ventriculares
196
Libro de Electrocardiografía
prematuros y aquellos latidos que conduzcan con aberrancia deben excluirse del análisis.
La selección de los complejos QRS adecuados se realiza
con base en una plantilla que el aparato ejecuta mediante un algoritmo predeterminado. Por medio de ésta,
el sistema puede comparar un latido que se considera
como normal con los latidos sucesivos y así identificar
solamente los que tienen una correlación muy alta en
cuanto a morfología con el latido que se tiene como
plantilla.
Junto con el promedio de la señales se utilizan filtros digitales con el fin de optimizar aún más la disminución del
ruido y mejorar la identificación del comienzo y el final
de los complejos QRS. Los filtros que más se emplean
son bidireccionales. El componente de alto paso de este
filtro remueve la actividad de baja frecuencia (usualmente menor a 25-40 Hz) causando sólo una mínima
atenuación de los componentes de alta frecuencia. Los
filtros de bajo paso remueven el ruido de alta frecuencia (usualmente mayor a 250 Hz) como el causado por
miopotenciales, especialmente los que se originan a nivel de los músculos pectorales.
ción puede ser el resultado de una vía de excitación que
se ha alargado, de una disminución en la velocidad de
conducción o de ambos fenómenos.
La mayoría de los infartos del miocardio no resultan en
una necrosis transmural completa, sino que dejan cierta
cantidad de miocardio viable que se encuentra rodeado
por miocardio muerto. Dicha distribución no solamente
crea barreras que hacen más largas las vías de excitación, sino que también genera patrones de activación
que son asincrónicos y heterogéneos, y causan una alteración en el acoplamiento eléctrico normal entre las
células y además una disrupción de la orientación paralela que tienen los haces de células miocárdicas. Estos
patrones heterogéneos de activación se manifiestan
como señales fragmentadas y de baja amplitud en los
electrogramas locales extracelulares. Esta alteración
se asocia con la iniciación y perpetuación de taquicardia
ventricular por mecanismo de reentrada.
Con el fin de optimizar la reducción de ruido, la adquisición del electrocardiograma de señal promediada debe
realizarse en un cuarto tranquilo y después de que el
paciente haya tenido algunos minutos para relajarse.
En la mayoría de los casos la adquisición de las señales
debe hacerse hasta que se alcance un nivel lo suficientemente bajo de ruido (de 0,3 a 0,5 microvoltios). Con
frecuencia esto puede lograrse luego de realizar el promedio de entre 200 y 300 latidos (lo cual toma generalmente alrededor que cinco minutos). Este tiempo de
obtención de señal debe ser suficiente para lograr un
nivel de ruido aceptablemente bajo. Los tiempos de una
sesión pueden ser mucho más largos (de hasta 10 a 20
minutos) en aquellos pacientes que se presentan con
fibrilación auricular o con latidos ectópicos frecuentes
(Figuras 3 y 4).
Fisiopatología de los potenciales
tardíos
Los potenciales tardíos que se registran durante la
realización de electrocardiogramas de señal promediada a partir de la superficie corporal, parecen ser una
manifestación de la activación regional retardada en un
punto específico del miocardio. El retardo en la activa197
Figura 3. Resultado de las tres derivaciones X, Y y Z
una vez se han sometido las señales a los filtros de bajo
y alto paso.
Capítulo 20 -Electrocardiograma de señal promediada
X, Y y Z; a este vector se le denomina QRS filtrado y
facilita la detección del comienzo y el final del QRS.
El análisis del dominio de tiempo es el que más se
utiliza para interpretar electrocardiogramas de
señal promediada. Se realizan, en general, tres
mediciones: la duración del QRS filtrado (fQRS), el
voltaje medio de la raíz cuadrada de los últimos 40
mseg del QRS filtrado (RMS40) y la duración de las
señales de baja amplitud (aquellas menores a 40
microvoltios).
Se han propuesto diferentes criterios de normalidad
los cuales se basan en el uso de diferentes técnicas
y filtros. El Task Force en electrocardiograma de señal
promediada, recomienda los siguientes valores para interpretar un estudio como anormal:
1. Duración del fQRS mayor a 114 mseg.
2. RMS40 mayor o igual a 20 microvoltios.
3. Duración del segmento de señales de baja amplitud (aquellas menores a 40 microvoltios) menor o igual a 38 mseg.
Figura 4. Obtención de un vector de QRS en el cual se
realiza el análisis final. Note que la parte sombreada es
la que muestra los potenciales tardíos.
A pesar de que la aparición de potenciales tardíos refleja
un sustrato para la génesis de taquicardia ventricular
sostenida, sólo unos cuantos pacientes con evidencia de
retardo en la activación miocárdica demostrada por la
presencia de dichos potenciales, desarrollan arritmias
ventriculares en el futuro. Esto sugiere que deben existir
otros mecanismos adicionales (isquemia, complejos ventriculares prematuros o actividad anormal del sistema
nervioso autónomo) que son necesarios para la iniciación
y el mantenimiento de este tipo de arritmias.
Criterios de interpretación y
clasificación
Los criterios para interpretar el electrocardiograma de
señal promediada dependen en gran medida de un reconocimiento exacto del comienzo y el final del complejo QRS.
La mayoría de los estudios utilizan la magnitud del vector que se obtiene al unificar las derivadas ortogonales
El parámetro más importante para análisis son las anormalidades en el fQRS. Algunos investigadores sugieren
hacer dos e incluso tres mediciones de estos parámetros con el fin de clasificar el electrocardiograma de
señal promediada como normal o anormal; sin embargo, no se ha demostrado que esta práctica aumente la
especificidad del estudio.
En algunos estudios tales como el CAST, se sugiere
que un valor de fQRS superior a 120 mseg permite
diferenciar mejor a los pacientes de riesgo que el valor
tradicionalmente recomendado de 114 mseg.
En el electrocardiograma de señal promediada se han
empleado otras técnicas diferentes del dominio de
tiempo con el fin de mejorar la identificación de los
potenciales tardíos y la exactitud predictiva de este
examen. El análisis espectral del electrocardiograma de
señal promediada, toma ventaja de las diferencias en
las características de frecuencia entre los potenciales
tardíos y el complejo QRS y el segmento ST. Esta técnica permite la identificación de equivalentes a los potenciales tardíos dentro del complejo QRS. La combinación
del análisis espectral junto con las técnicas de dominio
tiempo, muestran ser mejores que cualquiera de los
dos métodos en forma individual.
198
Libro de Electrocardiografía
Aplicaciones clínicas del
electrocardiograma de señal
promediada
Estratificación en pacientes
sometidos a terapia trombolítica
La relación que existe entre los potenciales tardíos
y la taquicardia ventricular, inicialmente se estableció en pacientes con enfermedad cardíaca isquémica, dentro de los cuales existían algunos en quienes
era posible inducir taquicardia ventricular durante el
estudio electrofisiológico y algunos en quienes la inducción de taquicardia ventricular no fue posible. El
electrocardiograma de señal promediada fue anormal
en el 70% al 80% de los pacientes en quienes se lograba inducir taquicardia ventricular en contraste con
sólo 10% a 15% de aquellos pacientes en quienes la
inducción de taquicardia ventricular no fue posible. A
partir de estos hallazgos se ha estudiado la utilidad
del electrocardiograma de señal promediada en muchos tipos de pacientes.
Estratificación del riesgo después
del infarto del miocardio
Los estudios iniciales acerca de la significancia pronóstica del electrocardiograma de señal promediada luego de infarto del miocardio, se iniciaron en la
década de los ochenta antes del uso masivo de los
agentes trombolíticos. Estos estudios reportaron
que los potenciales tardíos se encontraban en el
20% al 50% de los pacientes que habían sufrido
un infarto del miocardio y que eran más comunes en
aquellos pacientes con historia de infarto de cara
inferior. Como la pared postero-inferior se despolariza en forma más tardía durante el ciclo cardíaco,
la activación retardada a este nivel es más visible
al final del QRS durante el electrocardiograma de
señal promediada. Los retardos de la activación a
nivel de la pared anterior pueden no dar origen a
potenciales tardíos fácilmente visibles durante este
estudio; por este motivo se llevan a cabo diferentes
experimentos con el fin de tratar de determinar la
existencia de potenciales tardíos intra QRS que pudiesen representar una activación retardada a nivel
de la pared anterior.
A pesar de la relación que existe entre la historia de
infarto del miocardio y la presencia de potenciales
tardíos, este estudio tiene un valor predictivo positivo bajo (alrededor del 20% al 25%), similar al de
otros estudios no invasivos.
Numerosos estudios evaluaron el impacto que tiene la
terapia trombolítica sobre la utilidad del electrocardiograma de señal promediada. Estas investigaciones
demuestran que en aquellos pacientes que recibieron
terapia trombolítica, la posibilidad de identificar potenciales tardíos es menor que en quienes no la han
recibido (5% vs. 23%). Incluso dentro del grupo de
pacientes sometidos a terapia trombolítica, la presencia de un vaso ocluido luego de instaurada la terapia se
asocia con la aparición de potenciales tardíos; por el
contrario, en quienes la terapia trombolítica fue exitosa
y se obtuvo un vaso permeable, la aparición de dichos
potenciales es muchísimo menor.
Un subestudio del CAST, trató de determinar si la
significancia pronóstica de un electrocardiograma de
señal promediada anormal, medido luego de un infarto de miocardio, se ve influenciada por la reperfusión
coronaria (bien sea con terapia trombolítica o con angioplastia). En este estudio se comparó el valor predictivo del electrocardiograma de señal promediada en
pacientes con y sin angioplastia o trombólisis previa.
El seguimiento promedio fue de 10 meses y se presentaron eventos arrítmicos en el 4,2% de los pacientes.
La posibilidad de que el electrocardiograma de señal
promediada fuera anormal, era menor en aquellos pacientes sometidos a terapia trombolítica o angioplastia
(9,4%) en comparación con aquellos que no recibieron
ninguna de esas dos terapias (14,9%). Sin embargo,
a pesar de la variación en la posibilidad de tener potenciales tardíos positivos luego del infarto, el valor
predictivo del electrocardiograma de señal promediada
no varió entre los pacientes con y sin terapia de reperfusión. Por tanto, puede concluirse que el electrocardiograma de señal promediada anormal predice un
incremento en la incidencia de arritmias independientemente de si se utiliza una terapia de reperfusión en
forma previa.
Después de la reperfusión el electrocardiograma de
señal promediada normal es un indicador de mejoría en
la función de la pared ventricular en quienes se logra
permeabilizar la arteria relacionada con el infarto. De
igual forma, aquellos con potenciales tardíos positivos,
tienen menor probabilidad de presentar mejoría en la
función de la pared, incluso si hay una arteria relacionada con el infarto permeable.
199
Capítulo 20 -Electrocardiograma de señal promediada
Estratificación del riesgo en
pacientes con disfunción del
ventrículo izquierdo
Diagnóstico de displasia
arritmogénica del ventrículo
derecho
En el estudio MUSTT se evaluó la utilización del electrocardiograma de señal promediada con el fin de identificar
pacientes de alto riesgo para taquicardia ventricular entre
aquellos con disfunción del ventrículo izquierdo. En un subestudio de ese trabajo, se evaluó el valor predictivo del electrocardiograma de señal promediada en 1.096 pacientes.
La presencia de potenciales tardíos constituyó un predictor
significativo de muerte por arritmias o muerte de origen
cardíaco. Más aún, la presencia de taquicardia ventricular
inducible durante el estudio electrofisiológico, no confirió
mayor valor pronóstico a los hallazgos del electrocardiograma de señal promediada. Por otro lado, la ausencia de
potenciales tardíos se asoció con un excelente pronóstico.
Esta entidad fue una de las primeras patologías en las
cuales se describió la presencia de potenciales tardíos positivos. Se ha dado valor al electrocardiograma de señal promediada en este contexto, especialmente como un método para diferenciar las formas
tempranas de displasia arritmogénica del ventrículo
derecho (donde la demostración de infiltración grasa
del ventrículo puede ser difícil) de aquellos pacientes
con episodios de taquicardia ventricular que se originan en el tracto de salida del ventrículo derecho
(taquicardias sensibles a adenosina) y que tienen
corazón sano.
En un estudio preliminar del CABG Patch, se utilizó el
electrocardiograma de señal promediada para identificar pacientes con disfunción ventricular severa (fracción de eyección menor al 36%) quienes estuviesen en
alto riesgo para arritmias ventriculares. Se compararon
258 pacientes con electrocardiograma de señal promediada anormal contra 123 cuya prueba era normal.
La mortalidad a tres años fue dos veces más alta entre
aquellos con resultados anormales en el electrocardiograma de señal promediada (28% vs. 14%).
Evaluación de pacientes con
síncope de origen desconocido
Estratificación del riesgo en
pacientes con cardiopatía no
isquémica
El sustrato para los potenciales tardíos en la cardiopatía
isquémica, se localiza en regiones dentro del área infartada o rodeadas por ésta. En la cardiopatía no isquémica
el proceso suele ser global y afecta todo el ventrículo.
Los resultados del electrocardiograma de señal promediada en este tipo de pacientes han sido inconsistentes. Algunos de ellos muestran que la presencia
de potenciales tardíos, podría ser un marcador de
mortalidad o necesidad de trasplante prioritario en
estos pacientes (supervivencia del 95% a 12 meses
en aquellos con estudio normal vs. 39% en quienes
tenían potenciales tardíos positivos). Sin embargo,
otros estudios realizados en poblaciones similares, no
determinaron que el electrocardiograma de señal promediada tuviera utilidad como predictor de mortalidad
en ese grupo de pacientes.
El síncope tiene múltiples causas de origen y su estudio puede ser difícil de abordar por parte del clínico,
quien debe decidir si se trata de un evento benigno
probablemente con un origen extra-cardíaco o de un
síncope cardiogénico, en el cual la posibilidad de patologías que amenacen la vida es mayor.
De acuerdo con el tipo de pacientes a evaluar, los episodios de taquicardia ventricular pueden ser la causa
de síncope no explicado hasta en un 15% a 35% de
los casos. En este contexto el uso del electrocardiograma de señal promediada, podría ser útil para identificar pacientes de bajo riesgo para desarrollar taquicardia ventricular (es decir, aquellos con potenciales
tardíos negativos), ya que un examen normal tiene un
valor predictivo negativo del 90%, lo que permitiría
seleccionar un grupo de pacientes en quienes quizá no
sería necesario efectuar estudios invasivos más agresivos con el fin de tratar de demostrar la taquicardia
ventricular.
Evaluación de pacientes con
taquicardia ventricular no sostenida
El electrocardiograma de señal promediada se ha estudiado en pacientes con historia de taquicardia ventricular no sostenida. En estos casos la utilidad de este examen radica en su alto valor predictivo negativo (mayor
al 90%). Por lo tanto, algunos emplean este examen
como un elemento de tamizaje con el fin de definir quie-
200
Libro de Electrocardiografía
nes no deben ser llevados a estudio electrofisiológico,
como parte de su estudio de taquicardia ventricular.
• Evaluación del éxito de una intervención farmacológica,
mecánica o quirúrgica para restaurar el flujo coronario.
El electrocardiograma de señal promediada podría ser
útil en otros contextos clínicos tales como la determinación del éxito de una cirugía de arritmias o de una
terapia con medicación antiarrítmica, en la detección
de isquemia miocárdica o en la determinación de reperfusión, al igual que en la detección de rechazo en
pacientes sometidos a trasplante cardíaco. Sin embargo, a pesar de lo atractivo de estos usos, el electrocardiograma de señal promediada no puede recomendarse
de forma absoluta para estas indicaciones hasta que no
exista un mejor nivel de evidencia al respecto.
No indicado
• Pacientes con cardiopatía isquémica y arritmias ventriculares sostenidas ya documentadas.
Las siguientes son las recomendaciones del comité de
expertos del Colegio Americano del Corazón para la utilización del electrocardiograma de señal promediada:
Indicaciones de valor establecido
• Estratificación del riesgo de desarrollar arritmias
ventriculares sostenidas en pacientes post-infarto del
miocardio quienes se encuentren en ritmo sinusal y que
no tengan evidencia electrocardiográfica de bloqueo de
rama o de retardos en la conducción intraventricular.
• Identificación de pacientes con enfermedad cardíaca
isquémica y síncope inexplicable en quienes sea probable
encontrar taquicardia ventricular sostenida inducible.
Indicaciones de valor clínico, pero en
las cuales sería deseable una mayor
evidencia
• Estratificación del riesgo de desarrollar arritmias
ventriculares sostenidas en pacientes con cardiopatía
no isquémica.
• Estratificación del riesgo de desarrollar arritmias
ventriculares sostenidas en pacientes asintomáticos
sin enfermedad cardíaca detectable.
Conclusión
En resumen, el electrocardiograma de señal promediada es un avance importante dentro de la historia
del análisis del electrocardiograma. Tiene una utilidad
clínica real como indicador no invasivo de riesgo, con
un valor predictivo negativo notablemente alto, y al
utilizarse junto con otras técnicas no invasivas permite también clasificar a cierto grupo de pacientes
de mayor riesgo para presentar eventos arrítmicos
ventriculares. Las nuevas indicaciones podrían ser el
futuro de esta técnica; sin embargo se debe esperar a
tener mayor nivel de evidencia antes de recomendarla
en forma más amplia.
Lecturas recomendadas
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• Evaluación del éxito de una cirugía para el tratamiento de taquicardia ventricular.
Indicaciones promisorias pero sin buen
nivel de evidencia en la actualidad
• Detección de rechazo agudo en pacientes con trasplante cardíaco.
• Evaluación de la eficacia o de los efectos proarrítmicos de un medicamento antiarrítmico en pacientes con
arritmias ventriculares.
201
Capítulo 20 -Electrocardiograma de señal promediada
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202
Capítulo 21
3
Electrocardiograma del
paciente con marcapasos
Juan F. Betancourt R., MD.
Generalidades
Desde el primer marcapasos implantado con éxito en humanos en 1958, la tecnología ha evolucionado
de manera notable hasta los dispositivos actuales de pequeño tamaño y fácil adaptación para el paciente, que no sólo provocan la estimulación del corazón, sino que además son capaces de reconocer
la actividad intrínseca del mismo.
No obstante, los elementos básicos que constituyen un sistema de estimulación cardíaca eléctrica
artificial aún son los mismos: una batería o generador de pulsos, un cable conductor (electrodo), una
zona de contacto de éste con el miocardio (interfase) y un fluido eléctrico que recorre el circuito
(corriente de electrones), que despolariza el músculo cardíaco al contraerlo (Figura 1).
Electrodo
Generador
de pulsos
o batería
Interfase
Figura 1. Componentes básicos de un sistema de estimulación cardíaca artificial
definitivo.
203
Capítulo 21 - Electrocardiograma del paciente con marcapasos
El uso de la estimulación eléctrica se ha extendido y hoy
en día son varias las patologías que indican la necesidad de implantar un dispositivo electrónico, con lo que
aumenta cada vez más la población con marcapasos.
Además, la evidencia actual plantea el uso de dispositivos más especializados como cardiodesfibriladores y
resincronizadores en diferentes entidades de manera
más frecuente (Tabla 1).
que al actuar sobre la membrana celular del miocito,
producirán la despolarización y su contracción; esta actividad se verá reflejada en el electrocardiograma.
Para realizar el análisis del electrocardiograma de un
paciente con marcapasos, es importante conocer diferentes conceptos y términos, claves en el entendimiento de la estimulación cardíaca artificial; éstos son:
• Estimulación: ocurre en el momento en que el marcapasos libera la corriente de electrones y viaja hasta el miocardio. Esto se conoce como «disparo» del
marcapasos y se representa en el electrocardiograma
como una deflexión perpendicular a una línea isoeléctrica llamada espiga del marcapasos.
Tabla 1
Indicaciones usuales de marcapasos
Disfunción del nodo sinusal
Bloqueo AV
Bloqueo bifascicular y trifascicular
Síndrome de hipersensibilidad del seno carotídeo
• Salida: es la cantidad de energía en miliamperios
(mA) o voltios (V) que produce la fuente o batería del
marcapasos.
Bloqueo AV asociado con infarto del miocardio
Estimulación post-transplante cardíaco
Niños y adolescentes
Por esto, es importante familiarizarse con su funcionamiento, seguimiento y fallas a fin de optimizar el abordaje que se le realice a un paciente con marcapasos.
El electrocardiograma es un elemento simple, económico, de fácil realización y reproducibilidad, y es primordial para evaluar el funcionamiento de un marcapasos.
Su máxima utilidad se obtiene cuando se establece un
análisis metodológico adecuado de manera que se puede adquirir información sobre la patología y el ritmo de
base del paciente, y diagnosticar el sitio y los modos
de estimulación, así como las posibles disfunciones del
sistema.
Principios básicos de estimulación
En cada pulso del marcapasos, se libera cierta cantidad de corriente eléctrica constituida por un haz de
electrones desde el ánodo (polo positivo) y recorre el
electrodo hasta el extremo del mismo. En esta zona,
la carga de electrones se acumula durante un período
corto de tiempo, pasando luego al intersticio, con mayor o menor facilidad según la resistencia que le imponga el tejido cardíaco a este paso de corriente.
Luego, a través de los tejidos y de la misma sangre, el
flujo de electrones se dirige hacia el cátodo (polo negativo), cerrándose el circuito. En su paso por el intersticio,
la corriente de electrones dará origen a cargas iónicas
• Ancho de pulso: es el tiempo en milisegundos (mseg)
que dura el impulso del marcapasos en contacto con el
miocardio.
• Captura: se refiere a la estimulación exitosa del miocardio debida al impulso del marcapasos, que resulta en
despolarización. Se evidencia en el electrocardiograma por
una espiga de marcapasos seguida por un complejo auricular o ventricular, dependiendo de la cámara estimulada.
• Umbral de captura o de estimulación: es la menor cantidad de energía que se requiere para obtener una despolarización del miocito y en consecuencia la contracción
cardíaca. Desde el punto de vista físico, la energía requerida para estimular el miocito es función de la tensión
que origine la fuente (voltaje), la corriente que se genere
(amperios) y la duración del impulso (milisegundos):
E (Joules) = tensión (V) x corriente (A) x tiempo
(mseg)
Según la ley de Omh donde corriente = voltaje/resistencia
E (Joules) = V2 x tiempo/resistencia
La curva de Cronaxia-Reobase determina el umbral de
estimulación en tensión (voltios) para diferentes anchos de pulso, con el fin de determinar el menor ancho
de pulso que produzca el mínimo consumo de energía,
dejando una salida del doble del umbral de captura encontrado.
204
Libro de Electrocardiografía
• Impedancia: es la resistencia al paso de la corriente
por el sistema. En el caso de la estimulación, es la suma
de las resistencias del electrodo y de la interfase electrodo-miocardio, así como de los tejidos subyacentes.
díaca y el positivo (ánodo) fuera del corazón, en los
tejidos corporales. La estimulación se representa con
una espiga grande. En el sensado pueden aumentarse
los riesgos de sobresensado (Figura 2).
• Sensado: se refiere a la capacidad del marcapasos
para detectar la actividad intrínseca del corazón, diferenciándola de otro tipo de actividad eléctrica (ejemplo:
músculo esquelético, interferencia externa, etc.).
• Polaridad de estimulación y sensado bipolar: ambos polos se encuentran dentro del corazón. El extremo distal del electrodo corresponde al polo negativo. Presenta un anillo proximal que corresponde al
polo positivo. La estimulación se representa con una
espiga pequeña, a veces no evidenciable con facilidad
(Figura 3).
• Polaridad de estimulación y sensado unipolar: el polo
negativo (cátodo) se halla dentro de la cavidad car-
Características del
ritmo de base
En el electrocardiograma del paciente con marcapasos es frecuente observar ritmo propio que puede
o no conducir desde las aurículas
y que compite con el marcapasos.
Esto sucede en los pacientes con
disfunción sinusal o con bloqueo
aurículo-ventricular paroxístico o
transitorio.
Figura 2. Ritmo de marcapasos en modo VDD con estimulación en ápex del
ventrículo derecho. Nótese el seguimiento del impulso sinusal por un complejo QRS estimulado con morfología de BRI, negativo en la pared inferior. La
espiga grande identifica el tipo de estimulación en unipolar.
Figura 3. Ritmo de marcapasos en modo VDD con estimulación en tracto
de salida del ventrículo derecho. Nótese el seguimiento del impulso sinusal
por un complejo QRS estimulado con morfología de bloqueo de rama izquierda, positivo en la pared inferior. La espiga pequeña identifica el tipo
de estimulación en bipolar. Note que se puede confundir con un bloqueo de
rama izquierda ya que no se aprecia claramente la espiga de estimulación
(se observa mejor en V1 y V2).
205
Como ritmo de base se puede observar ritmo sinusal, auricular ectópico, fibrilación o flutter auricular.
Al interpretar un electrocardiograma de un paciente con marcapasos,
es importante tratar de evaluar el
ritmo de base, pues de su relación
con el ritmo estimulado se puede
determinar el modo de estimulación
y el sensado del sistema. De la misma manera, ayuda en el momento
de los controles para dejar la mejor
programación de acuerdo con cada
paciente.
En pacientes con estimulación unicameral ventricular el diagnóstico
electrocardiográfico se realiza al
observar la disociación del ritmo estimulado con la actividad auricular
intrínseca (Figura 4).
La estimulación unicameral en la
aurícula se identifica al observar
Capítulo 21 - Electrocardiograma del paciente con marcapasos
Análisis del electrocardiograma del
paciente con marcapasos
Figura 4. Ritmo de marcapasos en modo VVI con estimulación en ápex del
ventrículo derecho. Nótese la disociación del ritmo sinusal intrínseco con
los complejos QRS estimulados, lo cual hace el diagnóstico de estimulación
unicameral ventricular.
Características del QRS
estimulado
El QRS estimulado por lo general es ancho;
mide entre 120 y 180 mseg. Pueden observarse intervalos QRS más angostos en
casos de estimulación ventricular en sitios
no usuales como en la porción basal del
septum interventricular, tracto de salida
del ventrículo derecho o en estimulación
biventricular en el caso de resincronizadores.
Una duración mayor a 180 mseg se relaciona con patologías asociadas como
cardiomiopatías dilatadas, hipokalemia,
hipomagnesemia o uso de antiarrítmicos de clase I ó III.
Figura 5. Ritmo de marcapasos en modo AAI. Nótese la despolarización
auricular después de la espiga y la conducción aurículo-ventricular con intervalo PR corto y complejos QRS intrínsecos, lo cual confirma la estimulación
unicameral auricular.
despolarización auricular después de una espiga sobre la línea isoeléctrica, seguida por complejos QRS
intrínsecos, confirmando un sistema de conducción
indemne (Figura 5).
El diagnóstico de estimulación bicameral se establece con la evaluación de la sincronía de la actividad
auricular y ventricular, sea intrínseca o estimulada,
y el retardo aurículo-ventricular se expresa desde
la onda P sensada o la espiga auricular hasta el inicio del QRS o la espiga ventricular, de manera que
existe un intervalo aurículo-ventricular sensado y
otro estimulado, ambos programables (Figuras 2,
3 y 6).
La localización usual del electrodo
ventricular en el ápex del ventrículo
derecho, deberá mostrar un complejo QRS estimulado con morfología de
bloqueo de rama izquierda (V1 predominante negativo y V6 predominante
negativo) el cual debe ser negativo
en las derivaciones de la pared inferior (DII, DIII y aVF) debido a que el
impulso se dirige del ápex a la base,
alejándose de dichas derivaciones (Figuras 2 y 4).
Cuando se observa un complejo QRS estimulado con morfología de bloqueo de rama derecha, se debe sospechar
estimulación ventricular izquierda, la cual puede realizarse a través del seno coronario, por perforación del septum interventricular o por estimulación septal distal muy
apical con invasión de la red de Purkinje izquierda.
En el caso de estimulación en el tracto de salida del ventrículo derecho, el complejo QRS tiene morfología de bloqueo de rama izquierda y es positivo en las derivaciones
de la pared inferior, pues el impulso se dirige de la base al
ápex. Normalmente, como ya se mencionó, el QRS suele
ser de menor duración, y algunos grupos la consideran
como una estimulación más fisiológica (Figura 3).
206
Libro de Electrocardiografía
Modos de estimulación
Con el auge de la estimulación cardíaca fue necesario contar con un
código que identificara fácilmente el
funcionamiento de los marcapasos
de un modo reproducible y estandarizado. Fue por eso que en 1974, una
comisión mixta de la Asociación Americana del Corazón (AHA) y el Colegio
Americano de Cardiología (ACC) propuso un código de tres letras.
Figura 6. Ritmo de marcapasos en modo DDD en el que se observa la despolarización auricular y ventricular después de la espiga respectiva y la sincronía
aurículo-ventricular que hace el diagnóstico de estimulación bicameral.
Figura 7. Ritmo de marcapasos en modo VVI con estimulación en el ápex
del ventrículo derecho. Nótense los latidos de fusión (flechas) que implican
activación ventricular simultánea entre una despolarización estimulada y una
intrínseca. Al final del trazado hay dos complejos QRS intrínsecos con adecuada detección por el dispositivo.
Es importante analizar los latidos de fusión, que se
producen cuando los ventrículos se activan al mismo
tiempo por una despolarización espontánea (conducida
o ectópica) y una despolarización estimulada, lo cual
produce un complejo QRS con imagen transicional entre ambos tipos de latidos (Figura 7).
Se denomina seudofusión a la presencia de una espiga
que se inscribe dentro del período refractario absoluto
de un latido intrínseco, de modo que no produce despolarización.
La seudo-seudofusión se presenta en marcapasos bicamerales, en los que la espiga auricular coincide con una despolarización ventricular espontánea, por lo general ectópica.
Desde ese entonces, una comisión de
la Sociedad Norteamericana de Estimulación y Electrofisiología (NASPE)
y del Grupo Británico de Estimulación
y Electrofisiología lo actualizaron
hasta llegar al código actual de cinco
letras (Tabla 2).
La primera letra identifica la o las cámaras estimuladas, la segunda la o las
cámaras sensadas, la tercera describe la respuesta del dispositivo ante
el estímulo sensado, la cuarta indica
la programación o no de la modalidad
de frecuencia cambiante y la quinta
se refiere a las funciones especiales
anti-taquicardia en el caso de cardiodesfibriladores implantables.
A pesar de contar con cinco, usualmente se usan las tres primeras letras del
código. La cuarta letra identifica la complejidad de la programación (programación simple o multiprogramación) y la posibilidad de telemetría (comunicación
con el dispositivo), pero esto no se usa en la actualidad pues
la mayoría de los marcapasos son multiprogramables y con
capacidad de telemetría. En esta casilla sólo se hace alusión
a si el dispositivo dispone o no de la capacidad de frecuencia
cambiante en respuesta a determinadas circunstancias.
A lo largo de la historia de los marcapasos se han desarrollado diferentes sensores de frecuencia autoajustable, algunos
sólo experimentales, otros ya establecidos con capacidad
de respuesta de acuerdo con diferentes posibilidades de
estímulos que representen el aumento de la demanda metabólica y en consecuencia requieran de una mayor frecuencia
cardíaca para determinada circunstancia (Tabla 3).
207
Capítulo 21 - Electrocardiograma del paciente con marcapasos
Tabla 2
Código NBG del modo de estimulación de los marcapasos
I
II
III
IV
V
Cámara estimulada
Cámara sensada
Respuesta al
sensado
Funciones programables
Frecuencia modulada
Funciones de
actividad
V: ventrículo
V: ventrículo
T: disparada
P: programación simple
P: estimulación
A: aurícula
A: aurícula
I: inhibida
M: multiprogramación
S: choque
D: ambas (A y V)
D: ambas (A y V)
D: ambas
C: telemetría
D: ambas
O: ninguna
O: ninguna
O: ninguna
R: FC cambiante
O: ninguna
S: único (A o V)
S: único (A o V)
O: ninguna
Tabla 3
Sensores para marcapasos con frecuencia modulada auto ajustable
Señal
Indicador biológico
Actividad física
Vibración corporal
Sensor
Cristal piezo-eléctrico
Campo magnético
Acelerómetro
dP / dT ventricular
Presión ventricular
Cristal piezo-eléctrico
dV / dT ventricular
Impedancia ventricular
Electrodos en VD
Gradiente ventricular
Electrograma
Electrodos en VD
Fracción de eyección
Impedancia ventricular
Electrodos en VD
Período pre-eyectivo
Impedancia ventricular
Electrodos en VD
Volumen minuto respiratorio
Impedancia torácica
Electrodos en VD
Intervalo QT
QRS intracavitario
Electrodos en VD
pH venoso
pH
Electrodo potenciométrico
Temperatura venosa
Temperatura
Termistor en el catéter
Saturación de O2
Colorimetría sangre venosa
Células fotoeléctricas
Aceleración intracardíaca
Desplazamiento del endocardio del
Acelerómetro intracavitario en el
VD
catéter
Diagnóstico electrocardiográfico del
modo de estimulación
Estimulación asincrónica: modos AOO, VOO,
DOO
los QRS intrínsecos. En este modo de estimulación hay
riesgo de desencadenamiento de arritmias malignas tipo
taquicardia ventricular polimórfica cuando se produzca una
caída del impulso sobre la onda T (R en T) (Figura 8).
Las espigas se descargan en forma permanente a una
frecuencia establecida, independiente de la presencia de
latidos intrínsecos. La detección (sensado) es nula.
En la estimulación auricular fija (AOO) o bicameral fija
(DOO) los intervalos de estimulación son fijos, independientes del ritmo intrínseco.
En la estimulación ventricular fija (VOO) cada impulso eléctrico se emite a un ritmo constante, por lo que con valores adecuados de voltaje la presencia de despolarización
artificial dependerá de su relación con el período refractario absoluto del miocito de la interfase. Por esto, en el
electrocardiograma se observan espigas seguidas de QRS
estimulados (capturas) y espigas con relación variable con
Estimulación sincrónica o a demanda: modos
VVI, AAI, AAT, VVT
También es llamada estimulación no competitiva. Existe
un circuito de sensado de manera que no se realiza la
estimulación si hay una despolarización reciente, con lo
cual se evita la competencia entre el ritmo estimulado
y el intrínseco (Figuras 4, 5 y 7).
208
Libro de Electrocardiografía
auricular de tener una frecuencia
cardíaca mayor que la mínima frecuencia programada en el marcapasos (Figura 6).
Figura 8. Ritmo de marcapasos en modo VOO. Nótese que hay una detección inadecuada del dispositivo, con espigas a una frecuencia de 90 lpm
inmersas dentro del ritmo intrínseco. No generan despolarización efectiva
cuando caen en el período refractario absoluto del miocardio (onda T o QRS).
Cuando la estimulación no se produce durante el período refractario se observa una adecuada captura.
Para evitar el sensado de otras señales intracavitarias
como la onda T, se le adiciona un circuito que genere un
período refractario artificial en donde no se emite ningún
impulso durante determinado tiempo.
En el electrocardiograma se observa que la presencia de
latidos intrínsecos inhibe la descarga del impulso eléctrico por un tiempo igual al intervalo de estimulación
programado. No se deben observar espigas sin captura
dado que no se disparará sobre períodos refractarios.
Estos son los denominados marcapasos a demanda.
Estimulación sincrónica aurículo-ventricular: modos VAT, VDD
Es un modo de seguimiento auricular con sincronía aurículo-ventricular, útil en pacientes con bloqueo aurículoventricular completo y adecuada función sinusal. Existe
sensado auricular y captura ventricular con un intervalo
aurículo-ventricular establecido previamente. El electrocardiograma muestra sincronía entre las ondas P y los
QRS estimulados, de modo que cada descarga ventricular
está precedida por una onda P sensada (Figuras 2 y 3).
Estimulación secuencial aurículo-ventricular: modos DVI, DDD.
La estimulación se realiza en ambas cámaras con un intervalo aurículo-ventricular pre-establecido. Hay actividad auricular estimulada seguida de actividad ventricular estimulada. En el electrocardiograma se ven espigas
en ambas cámaras, pudiendo inhibirse la estimulación
El DVI es un modo de no seguimiento
auricular, que mantiene el beneficio
de la estimulación bicameral. Se usa
en casos de arritmias auriculares
cuando no se desea un seguimiento
tan rápido por el ventrículo, con algoritmos programados de cambios
de modo de acuerdo con determinada frecuencia programada.
Fallas del sistema
Las disfunciones del sistema de marcapasos se deben básicamente a
tres causas: fallas en el sensado, fallas en la captura y
fallas en el funcionamiento de los biosensores, aunque
este último es poco frecuente.
Fallas de sensado
Suceden cuando hay alteración en la detección del impulso intrínseco o cuando se detectan señales intra o extracardíacas
erróneas que obligan a una inadecuada inhibición del sistema.
Subsendado
El dispositivo no detecta la despolarización auricular o
ventricular, lo que se traduce en espigas con grado variable de captura (depende de la relación con el período
refractario) y competencias de ritmos simulando modos de estimulación VOO, AOO o DOO (Figura 8).
Sobresensado
Ocurre cuando se sensan señales eléctricas intrínsecas
en el momento en que no debería hacerse (detección
de onda T, onda P en el electrodo ventricular o QRS en
el electrodo auricular), o extrínsecas que causan interferencia (miopotenciales, ondas electromagnéticas)
produciéndose inhibición inadecuada de la estimulación
en la cámara correspondiente (Figura 9).
Fallas de captura
El funcionamiento normal del sistema de marcapasos implica que cada descarga de éste genere una espiga seguida
de despolarización miocárdica, representada por ondas P
o complejos QRS según sea la cámara estimulada.
209
Capítulo 21 - Electrocardiograma del paciente con marcapasos
y su morfología dependerá en gran
parte del sitio de estimulación de
este último.
Figura 9. Falla en la detección por sobresensado, donde se produce inhibición inadecuada del marcapasos por detección de actividad eléctrica diferente al QRS. El ritmo de base corresponde a un bloqueo aurículo-ventricular
completo con ritmo de escape idioventricular.
La falla de captura se observa como espigas que no
producen despolarización del miocito, lo cual se verá
como espigas aisladas sin ondas P o complejos QRS
posteriores. Esto puede deberse a aumento patológico
del umbral de estimulación, desplazamiento o fractura
de los electrodos, agotamiento de la batería del marcapasos o inadecuada programación.
Terapia de resincronización cardíaca
La estimulación biventricular con electrodos localizados en el ápex del ventrículo derecho y la pared
lateral del ventrículo izquierdo, ha demostrado beneficios hemodinámicos y clínicos en los pacientes con
cardiopatía dilatada, falla cardíaca, trastorno de la
conducción intraventricular y disincronías aurículoventricular, intraventricular izquierda e interventricular secundarias.
Con el avance de la tecnología y la evidencia disponible, han aumentado los implantes de sistemas de
resincronización cardíaca, en los que si bien la programación de los dispositivos juega un papel clave
en la optimización y seguimiento de los pacientes, el
análisis del electrocardiograma es importante para
evaluar la colocación de los electrodos y la estimulación biventricular.
Los complejos QRS producto de estimulación biventricular son híbridos de la sumatoria de los vectores de
despolarización de los ventrículos derecho e izquierdo,
Las tres ramas del seno coronario
usadas para el implante del electrodo ventricular izquierdo, son
las venas interventricular anterior,
postero-lateral y cardíaca media, y
la morfología del QRS producto de la
estimulación del ventrículo izquierdo
dependerá de los vectores producidos por la despolarización desde el
sitio de implante del electrodo.
El electrocardiograma con estimulación
biventricular representa una suma de
vectores en donde la duración del QRS
es típicamente más corta en comparación con la estimulación ventricular derecha o izquierda independientes; sin
embargo, la duración del QRS no es el único criterio para
determinar estimulación bi o univentricular.
La morfología de los complejos QRS debe ser diferente en caso de estimulación bi o univentricular, lo cual
determina que en la estimulación contribuyan ambos
electrodos. Para evaluar la estimulación biventricular
también debe tenerse en cuenta que algunas porciones
del QRS pueden ser isoeléctricas debido a la sumatoria
de los vectores de diferentes sitios.
Si bien se sabe que la resincronización mecánica no necesariamente implica resincronización eléctrica debido
a que la estimulación puede estar influenciada por diferentes factores (isquemia, cicatrices, displasia, orientación de las fibras en el sitio de implante), el análisis
del electrocardiograma con los parámetros anotados
anteriormente, puede dar una idea aproximada de una
adecuada resincronización cardíaca (Figura 10).
Cardiodesfibriladores implantables
Los cardiodesfibriladores implantables constan de un
generador de impulsos con capacidad de descarga y
un electrodo de alta impedancia con capacidad de estimulación y choque para el ventrículo derecho. Este
sistema es capaz de detectar episodios de taquicardia
o fibrilación ventricular y realizar cardioversión o desfibrilación para terminar con el mismo.
210
Libro de Electrocardiografía
Los dispositivos modernos tienen
múltiples funciones y pueden programarse para estimulación en caso de
bradicardia, estimulación anti-taquicardia, cardioversión con baja energía y desfibrilación con alta energía.
El análisis del electrocardiograma de
los cardiodesfibriladores implantables es similar al de un marcapasos,
dependiendo del modo de estimulación en el cual se programó. Para
evitar problemas en la detección
que puedan conllevar a descargas
inapropiadas, la estimulación y el
sensado siempre se programan en
bipolar.
Figura 10. Ritmo de marcapasos en modo DDD o VDD con estimulación
biventricular y una detección del 100% de la actividad auricular. Se observa
un complejo QRS angosto producto de la sumatoria de los vectores de estimulación del VD y el VI, con duración menor que el QRS de base.
De no tener indicación para estimulación permanente,
estos dispositivos se deben dejar programados de tal
manera que no estimulen los ventrículos del paciente
debido a la posibilidad de aumento de hospitalizaciones
por falla cardíaca y mortalidad cuando hay estimulación
ventricular permanente (estudio DAVID).
Conclusiones
Si bien el avance de la tecnología, los programadores y
la posibilidad de realizar telemetría bidireccional permanente hace que esta sea la mejor manera para evaluar
la funcionalidad de un dispositivo de estimulación cardíaca y realizar su seguimiento, el electrocardiograma
es una herramienta útil e irremplazable en el análisis de
un paciente con marcapasos, resincronizador o cardiodesfibrilador, de modo que brinda información precisa y
es un método fácilmente disponible en cualquier lugar,
versátil, reproducible y económico.
Lecturas recomendadas
1.
Asirvatham SJ. Electrocardiogram interpretation with
biventricular pacing devices. En: Hayes DL. Resynchronization and defibrillation for heart failure. Rochester:
Blackwell Futura; 2004. p. 73-98.
2.
Chong F. Aspectos básicos de la terapia con marcapasos. En: Rozo R. Cardiología. Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología; 1999: 845-54
3.
Di marco JP. Implantable cardioverter-defibrillators. N
Engl J Med 2003; 349: 1836-47.
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Duque M, Uribe W, Medina E. Marcapasos y cardiodesfibriladores. 1ª. Ed. Sociedad Colombiana de
Cardiología. Medellín: Editorial Colina; 2004. p.
108-111.
5.
Duque M. Interferencias con los cardiodesfibriladores y
marcapasos. En: Marcapasos y Cardiodesfibriladores.
1ª. Ed. Sociedad Colombiana de Cardiología. Medellín:
Editorial Colina; 2004. p. 193 a 201.
6.
Ellenbogen KA. Bradiarritmias and pacemakers. En: Hurst’s.
The Heart, NY: Mc Graw Hill; 2004. p. 893-926.
7.
Gregoratos G, Cheitlin M, Conill A, Freedman R et al.
ACC/AHA guidelines for implantation of cardiac pacemakers and antiarrhythmia devices. Am J Cardiol
1998; 31: 1175 -209.
8.
Kusumoto F, Oldschlager N. Cardiac pacing. N Eng J
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9.
Lamas G, Ellenbogen K. Evidence base for pacemaker
mode selection. Circulation 2004; 109: 443-451.
10. Montenegro J. Seguimiento del paciente con marcapasos. En: Duque M. Marcapasos y cardiodesfibriladores. Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología;
2005. p. 108-11.
11. Negrete AJ. Bradiarritmias. En: Rozo R. Cardiología.
Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología; 1999.
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12. Reynolds J. Historia de la estimulación cardíaca en Colombia. En: Reynolds J. Treinta años de la estimulación
cardíaca en Colombia. 1a ed. Bogotá: Editorial Andes:
1988. p. 25-80.
13. Wilkoff BL et al. Dual-chamber pacing or ventricular backup pacing in patients with an implantable
defibrillator. The DAVID trial. JAMA 2002; 288:
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14. Zipes DP, Barold SS. Marcapasos cardíacos y dispositivos antiarrítmicos. En: Braunwald. Tratado de
cardiología. McGraw Hill; 2002. p. 287-293.
211
Capítulo 22
3
Utilidad del electrocardiograma
en la interpretación de las
pruebas de función autonómica
Juan C. Guzmán, MD; Adrian Baranchuk, MD.
Introducción
El sistema nervioso autónomo es el encargado de regular las funciones viscerales del organismo y
mantener la homeostasis general. Entre estas funciones están la regulación del inotropismo y el
cronotropismo cardíaco, y la reactividad vascular. El ortostatismo es uno de los estímulos más importantes en los cuales participa activamente el sistema nervioso autónomo. El control autonómico cardiovascular asociado a los cambios de posición, requiere la participación de las divisiones antagónicas
del sistema nervioso autónomo: el sistema nervioso simpático y el parasimpático. De esta manera, se
produce una adecuada interacción entre la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
Existen procesos fisiopatológicos que pueden afectar la tolerancia y los patrones electrocardiográficos durante el ortostatismo, cuya etiología se relaciona con alteraciones en la función del sistema
nervioso autónomo a diferentes niveles: anatómico, celular, neurotransmisión y reflejos, entre otros.
La caracterización clínica y fisiopatológica de los síndromes de disfunción autonómica que se asocian a
intolerancia ortostática y trastornos de la conducción, permite una adecuada orientación terapéutica
de los mismos. Este capítulo revisa las características electrocardiográficas que se documentan durante las principales pruebas de función autonómica que se realizan en la práctica clínica con el fin de
evaluar los principales síndromes autonómicos de intolerancia ortostática.
Pruebas de función autonómica
Generalidades
Debido a que el sistema nervioso autónomo está constituido, en su mayoría, por fibras postganglionares que no son mielinizadas, éstas no se pueden evaluar de manera convencional con estudios de conducción y electromiografía. Es así como se requiere la realización de pruebas de función autonómicas
indirectas, las cuales cuantifican los reflejos autonómicos en respuestas a estímulos externos.
Para la realización de esas pruebas los pacientes requieren una preparación especial que incluye un
ayuno mínimo de cuatro horas y reposo adecuado durante las ocho horas previas al procedimiento.
213
Capítulo 22 - Utilidad del electrocardiograma en la interpretación de las pruebas de función autonómica
Además, se deben suspender medicamentos, bebidas
alcohólicas, xantinas o nicotina 24 horas antes de la
realización de las pruebas ya que estos factores pueden
alterar las respuestas reflejas a evaluar.
Para la realización de las pruebas de función autonómica
cardiovascular, se necesita un monitoreo continuo no invasivo latido a latido del electrocardiograma (DII) y de la presión arterial, mediante la técnica de servo-pletismografía.
Existen diferentes equipos de monitoreo en el mercado
que integran estas dos funciones y permiten la grabación
y el análisis posterior de diferentes señales biológicas.
La respuesta a la prueba de mesa basculante identifica diferentes tipos de alteraciones durante el estrés
ortostático:
a) Respuesta disautonómica (Figura 1), que se caracteriza por una reducción progresiva en la presión arterial
A continuación se describen las pruebas de función autonómica cardiovascular de mayor uso en la práctica
clínica, que involucran la evaluación del sistema de conducción del corazón y las características electrocardiográficas presentes en cada una de ellas.
Prueba de mesa basculante
La prueba de mesa basculante se realiza con el fin de identificar las respuestas cardiovasculares durante el estrés
ortostático e identificar la presencia de reflejos anormales
autonómicamente mediados que llevan a la aparición de
síncope recurrente e intolerancia ortostática crónica. La
prueba de mesa basculante se realiza en el laboratorio de
fisiología autonómica, por medio de una mesa motorizada
que puede inclinarse hasta un ángulo de 60º a 70º para
efectuar un monitoreo continuo no invasivo de la presión
arterial latido a latido y del electrocardiograma.
La respuesta normal al estrés ortostático se caracteriza
por una disminución de la presión arterial con recuperación
después del primer minuto de la prueba y un incremento
relativo de la frecuencia que permite el mantenimiento de
las variables hemodinámicas a largo plazo. En la mayoría
de los laboratorios, la prueba de mesa basculante consta
de dos dos fases: una fase inicial pasiva durante los primeros 15 minutos sin medicamentos y una fase activa de
15 minutos con medicamentes inductores de respuesta
vasovagal, si el paciente permanece asintomático después
de la primera fase. Los medicamentos que se utilizan en la
práctica clínica son la nitroglicerina (dosis ajustada de 400
mg) vía sublingual y el isoproterenol vía endovenosa a una
tasa de infusión de 1 a 3 mg/min, dependiendo de la edad,
presencia de enfermedad cardiovascular y características
autonómicas del paciente.
214
Figura 1. Patrones de respuesta durante la prueba de
mesa basculante. Caracterización hemodinámica de la
respuesta a la prueba de mesa basculante:
a. Respuesta vasovagal que se presenta con hipotensión
y bradicardia súbita asociadas con pérdida transitoria
del conocimiento.
b. Respuesta disautonómica que se caracteriza por una
reducción progresiva en la presión arterial y presión de
pulso sin cambios en la frecuencia cardíaca.
c. Taquicardia postural ortostática que se caracteriza por
una respuesta exagerada de la frecuencia cardíaca (taquicardia sinusal) al estrés ortostático asociada con síntomas
de intolerancia ortostática (6).
Libro de Electrocardiografía
y presión de pulso sin cambios en la
frecuencia cardíaca. Esta respuesta es frecuente en adultos mayores
de género masculino con falla autonómica pura (un trastorno crónico
degenerativo del sistema nervioso
autónomo).
b) Taquicardia postural ortostática:
se caracteriza por una respuesta
exagerada de la frecuencia cardíaca (taquicardia sinusal) al estrés
ortostático asociada con síntomas
de intolerancia ortostática causada
por mala función vascular y estados
de hiperactividad simpática. Con
frecuencia esta respuesta se da en
poblaciones adolescentes y adultos
jóvenes.
Figura 2. Respuesta vasovagal mixta durante la prueba de mesa basculante.
Registro que muestra DI, DII, curva de presión arterial y curva de impedancia cardíaca durante la prueba de mesa basculante. Se observa respuesta
vasovagal de tipo mixto con bradicardia sinusal progresiva y disminución de
la presión arterial e impedancia cardíaca.
c) Respuesta vasovagal: la determina la aparición abrupta de hipotensión y bradicardia asociada con
pérdida del conocimiento transitorio. Es la respuesta que más se
observa en la práctica clínica ya que
permite el diagnóstico de síncope
neurocardiogénico. La respuesta a
la prueba de mesa basculante se
considera positiva para síndrome
neurocardiogénico, si los síntomas
de síncope o presíncope se asemejan al episodio clínico previo y se
produce disminución en la presión
arterial sistólica mayor de 70 mm
Hg con o sin bradicardia menor a
60 latidos por minuto (lpm). En la
práctica clínica, la respuesta vasovagal se caracteriza de acuerdo con
la clasificación de VASIS-2 en:
1. Respuesta mixta [Tipo 1]: hipotensión con bradicardia (Figura 2).
2. Respuesta cardioinhibitoria [Tipo
2-A-B]: bradicardia menor a 40 latidos con o sin asistolia mayor a 3
segundos (Figura 3).
Figura 3. Respuesta vasovagal cardioinhibitoria durante la prueba de mesa
basculante. Registro que muestra DI, DII, curva de presión arterial y curva
de impedancia cardíaca durante la prueba de mesa basculante. Se observa
respuesta vasovagal cardioinhibitoria que se caracteriza por bradicardia y
asistolia con recuperación posterior espontánea y taquicardia refleja postevento una vez el paciente se llevó a la posición supina.
215
Capítulo 22 - Utilidad del electrocardiograma en la interpretación de las pruebas de función autonómica
3. Respuesta vasodilatadora [Tipo 3]: hipotensión sin bradicardia; la frecuencia cardíaca disminuye menos del 10%
en el momento de la presentación del síncope. Los pacientes que presentan este tipo de respuesta recuperan
espontáneamente el ritmo sinusal y las variables hemodinámicas una vez son llevados a la posición de reposo.
Estudios previos evidencian que la especificidad de la
prueba de mesa basculante es del 90%; sin embargo
dado que no existe un patrón de oro para comparación,
se habla de una capacidad diagnóstica del 75% aproximadamente.
La identificación de los diferentes patrones de respuesta durante la prueba de mesa basculante puede
permitir la orientación de las estrategias terapéuticas
a utilizar. Las diferentes alternativas terapéuticas para
los síndromes de intolerancia ortostática se describen
en la tabla 1.
El uso de marcapasos en pacientes con síncope neuralmente mediado recurrente, ha sido materia de
discusión durante la última década. Estudios iniciales
abiertos como VASIS y VPS, mostraron una reducción del riesgo en la recurrencia de síncope cercana
al 80%. Sin embargo, estos estudios tuvieron limitaciones serias en la metodología que no permitieron
la generalización de los resultados. Recientemente,
dos estudios multicéntricos aleatorizados controlados en los que comparó marcapasos activo vs. inac-
Tabla 1
Opciones terapéuticas en síndromes de intolerancia ortostática
Método o dosis
Terapia
Problemas comunes
Elevación 45º de la cama
Hipotensión, caídas, dolores musculares
Re-entrenamiento
Mesa basculante a 60°, 15 a 20 minu-
Difícil implementación y pobre adherencia
barorreceptores
tos dos veces al día. Permanecer de pie
al tratamiento crónico
arteriales
recostado contra una pared durante 20
Elevación de la cabecera de la cama
minutos.
Requiere medias de presión de al menos
Medias de compresión
Ingestión de líquidos 2 a 2,5 L/día
Dieta
Ejercicio
Fludrocortisona
Incomodidad, calor y alergias
30 a 40 mm Hg
Hipertensión supina, edema periférico
Ingestión de sodio 150 a 250 mEq/día
El ejercicio aeróbico leve puede ayudar a
La presión arterial puede disminuir súbita-
mejorar el retorno venoso.
mente ante el ejercicio vigoroso
Iniciar a 0,1 a 0,2 mg/día, no exceder do-
Hipopotasemia, hipomagnesemia, edema
sis de 1 mg/día
periférico, ganancia de peso, cefalea, falla
cardíaca
2,5 a 10 mg cada 2 a 4 horas. Dosis
Midodrine
Clonidina
0,1 a 0,3 mg vía oral dos veces al día o 1
Resequedad de la boca, bradicardia, hipo-
parche semanal
tensión
12,5 a 25 mg vía oral tres veces al día
Taquicardia, temblor, ansiedad, hiperten-
Etilefrina
sión supina
10 a 20 mg vía oral cuatro veces al día
Fluoxetina
Náuseas, anorexia, diarrea, disminución
de la libido, impotencia
20 a 40 mg vía oral, dosis única
Paroxetina
Eritropoyetina
Náuseas, hipertensión supina,
máxima: 40 mg/día
Náuseas, somnolencia, diaforesis, temblor, astenia
4.000 unidades subcutáneas dos veces a
Reacciones cutáneas en el sitio de la in-
la semana
yección
216
Libro de Electrocardiografía
tivo, VPS-II y SYNPACE, demostraron una reducción
en el riesgo de recurrencia de síncope de aproximadamente el 28% que no fue significativa. Estos hallazgos sugieren que el beneficio del marcapasos en
pacientes con síncope neuralmente mediado, es leve
y no se debe recomendar como medida terapéutica
en el tratamiento. Sin embargo, es posible que haya
pacientes con un riesgo más alto de asistolia que
pueden beneficiarse en mayor grado.
Ortostatismo activo (índice 30:15)
Como se explicó anteriormente, al asumir la bipedestación de manera activa, la gravedad produce una
disminución del gasto cardíaco al concentrar en los
miembros inferiores la mayoría del volumen sanguíneo. Lo anterior conlleva aumento del tráfico simpático y retirada de la eferencia parasimpática debido
a la activación del barorreflejo. Esto se refleja en un
aumento inmediato de la frecuencia cardíaca pasados
tres segundos después del cambio de posición con incremento posterior a los 12 segundos y disminución
de la frecuencia cardíaca de manera refleja a los 20
segundos de adaptación ortostática. Bajo monitoreo
continuo no invasivo de presión arterial y electrocardiograma, después de un reposo de 10 minutos se
le pide al paciente que asuma la posición erecta de
manera rápida. La respuesta de esta prueba se evalúa
mediante el cálculo del índice 30:15 que corresponde
a la relación entre el intervalo RR más largo (latido
30) y el intervalo RR más corto (latido 15) después
de asumir la bipedestación. Una respuesta disminuida
en el índice 30:15 (menor a 1,0), indica una alteración en la rama parasimpática del sistema nervioso
autónomo que inerva el corazón. No obstante, debido
a la fisiología compleja del barorreflejo, no se descarta la participación de la rama simpática del sistema
nervioso autónomo.
Masaje del seno carotídeo
El masaje del seno carotídeo se usa en la práctica clínica
para diagnosticar el síndrome del seno carotídeo, una
entidad que no se diagnostica con mucha frecuencia en
la práctica clínica pero que en un número importante de
adultos mayores es la causa de síncope inexplicado.
La fisiopatología del síndrome del seno carotídeo involucra mecanismos periféricos como degeneración local de
barorreceptores y alteraciones anatómicas en el cuello,
así como alteraciones centrales en los receptores a-2
post-sinápticos en la región dorso-medial del núcleo del
tracto solitario.
El masaje del seno carotídeo se realiza previa auscultación de las arterias carótidas en el cuello para descartar
soplos y otras alteraciones anatómicas. Bajo monitoreo
no invasivo de presión arterial y electrocardiograma,
con el paciente en posición supina, se presiona con delicadeza el seno carotídeo de cada lado contra el proceso transverso de las vértebras cervicales superiores
durante 10 segundos y se correlacionan los cambios en
las variables hemodinámicas con la sintomatología que
manifiesta el paciente. Morillo y colaboradores demostraron un incremento significativo en la sensibilidad de
la prueba, cuando la misma se realiza durante el estrés
ortostático a 60° grados de inclinación.
El síndrome del seno carotídeo se clasifica de acuerdo
con el tipo de respuesta que se obtiene posterior a la
compresión del seno carotídeo, así:
1. Cardioinhibitoria: cuando la respuesta se manifiesta
por asistolia o bloqueo AV completo con pausas mayores a tres segundos.
2. Vasodepresora: cuando la respuesta predominante
es la hipotensión arterial sistólica con disminuciones
iguales o mayores a 50 mm Hg.
3. Respuesta tipo mixta: cuando se produce hipotensión arterial inicial, seguida de bradicardia, asistolia o
bloqueo AV completo. Desde el punto de vista clínico la
prueba se considera positiva si los cambios hemodinámicos se acompañan de reproducción de la sintomatología que motivó el estudio (síncope o presíncope).
Desde el punto de vista terapéutico existen tres alternativas de tratamiento para el control del síndrome del
seno carotídeo:
1. Denervación quirúrgica del seno carotídeo, la cual
fue abandonada hace años por la dificultad que existe
en controlar la hipertensión arterial secundaria a la falta de barorreceptores arteriales.
217
Capítulo 22 - Utilidad del electrocardiograma en la interpretación de las pruebas de función autonómica
2. El tratamiento farmacológico que incluye medicamentos similares a los utilizados en el tratamiento del
síncope mediado neuralmente.
3. Terapia de estimulación cardíaca de elección, cuando se demuestra una clara asociación entre el síncope
espontáneo y la hipersensibilidad del seno carotídeo inducida por el masaje local (recomendación clase I, nivel
de evidencia C, de acuerdo con las guías del ACC/AHA/
NASPE 2002).
la caja torácica durante cada ciclo respiratorio. La
prueba de respiración profunda controlada se realiza
con el fin de evaluar la integridad del reflejo cardiovagal. Para la realización de la prueba se le pide al
paciente que respire con una frecuencia controlada
de 6 ciclos por minuto. Mediante el registro continuo de la frecuencia cardíaca (electrocardiograma)
se calcula la diferencia entre la frecuencia cardíaca
máxima y mínima de cada ciclo respiratorio (Figura 4). Se promedian los resultados en seis ciclos
respiratorios y se obtiene el índice de diferencia
inspiración-expiración en latidos por minuto, cuyo
valor normal debe estar por encima de 15. Una di-
La indicación de un marcapasos definitivo debe basarse en el tipo de respuesta observada durante el
masaje; los candidatos ideales son aquellos con respuesta de tipo cardioinhibitorio. Recientemente, nuestro grupo publicó
el único meta-análisis existente
sobre la eficacia del implante de un
marcapasos definitivo para la prevención de la recurrencia del síncope. En este análisis se incluyeron
tres estudios observacionales que
compararon marcapasos en modo
VVI o DDD contra no marcapasos
Figura 4. Prueba de respiración profunda controlada. Mediante el regis(inactivo). En total se incluyeron 57
tro continuo de la frecuencia cardíaca (electrocardiograma) se calcula la
pacientes en el grupo marcapasos
diferencia entre la frecuencia cardíaca máxima y mínima de cada ciclo respiratorio utilizando el intervalo RR como referencia. Se promedian los rey 54 pacientes en el grupo control.
sultados en los seis ciclos respiratorios y se obtiene el índice de diferencia
Se observó una reducción del riesinspiración-expiración en latidos por minuto cuyo valor normal debe estar
por encima de 15.
go relativo del 80% (IC 95% 0,050,74; p=0,02).
En conclusión, la opción terapéutica para el tratamiento
del síndrome del seno carotídeo de tipo vasodepresor
está encaminada a evitar la manipulación directa del
seno carotídeo y en algunos casos implica la utilización
de medicamentos que contribuyan a disminuir la respuesta vasovagal exagerada. Para casos puramente
cardioinhibitorios, la terapia de estimulación cardíaca
aporta un mayor beneficio y disminuye la recurrencia
de eventos a largo plazo.
Prueba de respiración profunda
controlada
La frecuencia respiratoria tiene una influencia directa sobre la frecuencia cardíaca debido a la estimulación parasimpática que producen los movimientos de
ferencia inspiración-expiración menor a 15, indica
compromiso de la modulación vagal tónica. Para la
interpretación de esta prueba es importante tener
en cuenta variables como edad, género, volúmenes
respiratorios y obesidad entre otras.
Maniobra de Valsalva
La maniobra de Valsalva se utiliza para evaluar la integridad de los arcos reflejos arteriales y cardiopulmonares.
El incremento de la presión abdominal e intratorácica
de manera voluntaria mediante un pujo fuerte contra
resistencia durante 15 segundos soplando a través
de un tubo conectado a un manómetro de mercurio
manteniendo una presión de 40 mm Hg, produce una
respuesta cardiovascular que se describe en cuatro
fases (Figura 5):
218
Libro de Electrocardiografía
Figura 5. Maniobra de Valsalva. En la fase inicial de la maniobra de Valsalva
se produce aumento de la presión arterial y disminución de la frecuencia
cardíaca inmediatamente después de iniciar el pujo por aumento de la presión intratorácica y estímulo vagal mecánico; luego hay recuperación parcial
de la presión arterial y aumento de la frecuencia cardíaca por activación
del barorreflejo. Después de la liberación del pujo, se produce disminución
súbita en la presión arterial como consecuencia de la caída de la presión
intratorácica y aumento de la frecuencia cardíaca refleja por retirada de la
eferencia parasimpática. Finalmente, hay recuperación de la presión arterial
por activación del barorreflejo simpático y caída de la frecuencia cardíaca a
valores normales por aumento en la actividad vagal eferente.
1. Aumento de la presión arterial y disminución de la
frecuencia cardíaca inmediatamente después de iniciado el pujo por aumento de la presión intratorácica y
estímulo vagal mecánico.
2. Caída y recuperación parcial de la presión arterial y
aumento de la frecuencia cardíaca por activación del
barorreflejo.
3. Después de la liberación del pujo se produce una
disminución súbita en la presión arterial como consecuencia de la caída de la presión intratorácica y un aumento de la frecuencia cardíaca, reflejo por retirada de
la eferencia parasimpática.
4. Finalmente, hay recuperación de la presión arterial
por activación del barorreflejo simpático y caída de la
frecuencia cardíaca a valores normales por aumento en
la actividad vagal eferente.
La respuesta a la prueba se
cuantifica por medio del índice
de Valsalva que corresponde a
la frecuencia cardíaca máxima
generada por la maniobra divida
por la frecuencia cardíaca mínima
después de 30 segundos del pico
máximo. Valores menores de 1,2
se consideran anormales y representan una alteración en las vías
aferentes y eferentes vagales.
De otro lado, el análisis de la recuperación de la presión arterial
sistólica durante el incremento de
la presión intratorácica, permite
evaluar el reflejo vasoconstrictor
simpático. Cuando la presión arterial disminuye o no aumenta, se
considera una falla simpática vasoconstrictora periférica. El análisis de la relación entre la presión
arterial sistólica latido a latido y la
frecuencia cardíaca, provee además información importante para
medir el barorreflejo cardiovagal
durante el estímulo.
Evaluación farmacológica del sistema
nervioso autónomo
La administración de sustancias agonistas y antagonistas permite evaluar la integridad de las vías
autonómicas y la sensibilidad de receptores en diferentes órganos blanco. Las curvas de dosis respuesta junto con los bloqueos autonómicos, son las
pruebas que se utilizan con más frecuencia en la
práctica clínica.
La prueba de sensibilidad beta-adrenérgica evalúa
la sensibilidad de los receptores simpáticos cardíacos al estímulo de un agonista beta específico. Bajo
monitoreo no invasivo de presión arterial y electrocardiograma y teniendo en cuenta la frecuencia cardíaca basal, se administran dosis de isoproterenol,
incrementales en bolo (0,25; 0,5; 1,0; 2,0 y 4,0 mg
respectivamente) de manera sucesiva en intervalos
219
Capítulo 22 - Utilidad del electrocardiograma en la interpretación de las pruebas de función autonómica
de dos minutos hasta que se evidencie un aumento
de la frecuencia cardíaca de más de 20 latidos por
minuto.
Es indispensable que la frecuencia cardíaca retorne
a su estado basal antes de proseguir con la siguiente
infusión. La prueba se considera positiva si se produce un incremento mayor de 20 latidos por minuto en
ritmo sinusal con una dosis menor de 0,5 mg.
El bloqueo completo autonómico cardíaco del nodo
sinusal, permite evaluar la frecuencia cardíaca intrínseca del individuo. Mediante la administración de
atropina (0,04 mg/kg) durante dos minutos y luego
propranolol (0,2 mg/kg) durante tres minutos, se
produce un bloqueo de la modulación parasimpática y simpática del nodo sinusal. Se registra la frecuencia cardíaca después de un minuto de bloqueo
completo y se compara con la frecuencia cardíaca
intrínseca esperada, calculada mediante la fórmula de José (118-0,54 x la edad del paciente). Una
respuesta anormal de ± 2 desviaciones estándar
(lpm), evidencia una alteración en el automatismo
cardíaco.
Prueba de adenosina
El adenosín trifosfato y su catabolito, la adenosina,
son nucléosidos purínicos endógenos que intervienen en múltiples funciones del organismo. A nivel
cardiovascular posee acciones sobre el miocardio,
el sistema de conducción y la circulación periférica. Sus efectos principales son la inducción de cronotropismo y dromotropismo negativos, así como
vasodilatación periférica e inhibición de la síntesis
de renina-angiotensina-aldosterona. En la práctica
clínica la adenosina se utiliza para la terminación
de arritmias supraventriculares originadas por mecanismos de reentrada intranodal. La inducción de
bloqueo AV durante taquicardia hace que una de las
vías (la rápida o la lenta) se bloquee por completo,
se interrumpa la reentrada y finalice la taquicardia.
Resulta más controvertida su capacidad para mediar
respuestas de hipotensión y bradicardia en pacientes con síncopes mediados neuralmente cuando se
utiliza como fármaco inductor en la prueba de mesa
basculante. Además, en el laboratorio de fisiología
autonómica, la adenosina se puede utilizar para investigar la conducción AV en pacientes con síncope
de causa desconocida y con sospecha de bloqueo AV
paroxístico. La dosis más utilizada para la valoración
del sistema de conducción AV es 18 mg de adenosina
endovenosa seguida de 20 mL de dextrosa al 5%,
para asegurar la infusión completa de la dosis. Bajo
monitoreo continuo electrocardiográfico, se evalúa
la respuesta del sistema de conducción 30 segundos
después de inyectado el medicamento. El efecto de
la adenosina es transitorio debido a que la misma se
metaboliza rápidamente (en cuestión de segundos)
mediante degradación por termólisis. La respuesta
típica a la adenosina consiste en cinco fases que son
evaluables mediante el electrocardiograma:
• Fase 1: bradicardia sinusal progresiva.
• Fase 2: bloqueo AV de primero y segundo grado.
• Fase 3: pausa de duración variable debido a bloqueo
AV completo o bloqueo SA de tercer grado (esta fase
puede no estar presente).
• Fase 4: retorno a ritmo sinusal (vía bloqueo AV de
primero o segundo grado).
• Fase 5: taquicardia sinusal refleja (Figura 6).
Los síntomas presentes durante la prueba van desde
leve enrojecimiento facial, hasta dolor torácico, presíncope o síncope. La prueba se considera positiva cuando
la fase 3 es mayor a 10 segundos (considerando posibles escapes ventriculares) y es negativa cuando no
existe fase 3 o la misma es menor a 10 segundos.
Desde el punto de vista fisiopatológico, una prueba positiva indica mayor susceptibilidad del sistema de conducción a presentar cambios súbitos en la velocidad de
conducción y desarrollar bloqueo AV paroxístico.
Sin embargo, existe una constante controversia en
cuanto al valor de la adenosina para identificar pacientes candidatos al implante de marcapasos.
Flammang y colaboradores publicaron un estudio aleatorizado en el que se evaluó el beneficio del implante de
marcapasos definitivo en 10 pacientes con síncope y
prueba de adenosina con pausa mayor a 10 segundos.
220
Libro de Electrocardiografía
Figura 6. Prueba de adenosina. A: electrocardiograma de 12 derivaciones que corresponde a un paciente de 65 años
admitido por síncope sin pródromos. Tomaba 360 mg/día de diltiazem debido a hipertensión. Luego de cinco días
persiste con ritmo sinusal y bloqueo AV de primer grado. B y C: tras la administración de adenosina 18 mg en bolo IV,
se observa bloqueo AV completo. D: tras 30 segundos de bloqueo AV completo, el paciente presenta convulsiones por
lo que se activa el marcapasos transcutáneo. Finalmente, el paciente recupera el ritmo sinusal con conducción 1:1. Se
diagnosticó bloqueo AV paroxístico y se implantó un marcapasos VVI sin complicaciones.
El seguimiento promedio a 49,3 meses, demostró ausencia de recurrencias en el grupo con marcapasos y
40% de recurrencia en el grupo control (p<0,02). Sin
embargo, no existe evidencia sólida que demuestre el
beneficio del uso de marcapasos definitivos en sujetos
sensibles a la adenosina. Además, la positividad durante la prueba de adenosina identifica pacientes con mecanismos fisiopatológicos heterogéneos, y aún no del
todo claros, que pueden producir síncope.
Conclusión
Las pruebas de función autonómica son una herramienta
no invasiva que evalúa la actividad del sistema nervioso
autónomo y su relación con los cambios en el sistema
de conducción del corazón, identificando el nivel de la
lesión y el tipo de compromiso de dicho sistema.
El monitoreo latido a latido de presión arterial y del
electrocardiograma, permite identificar las alteraciones
presentes en las diferentes entidades clínicas ayudando
al clínico a orientar la estrategia terapéutica.
Lecturas recomendadas
1.
American Academy of Neurology. Clinical Autonomic
Testing Practice Guidelines. Disponible en: http://
aan.com/professionals/practice/pdfs/pdf_1995_
thru_1998/ 1996.46.873.pdf
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Benditt D, Petersen ME, Lurie K. Cardiac pacing for
prevention of recurrent vasovagal syncope. Ann Int
Med 1995; 122: 204-9.
3.
Brignole M, Alboni P, Benditt D, et al. Task Force on
Syncope, European Society of Cardiology. Guidelines on
Management (diagnosis and treatment) of syncope update 2004. Europace 2004; 6: 467-537.
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Brignole M, Donateo P, Menozzi C. The diagnostic value of ATP testing in patients with unexplained syncope.
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Brignole M, Menozzi C, Del Rosso A et al. New classification of haemodynamics of vasovagal syncope: beyond
the VASIS classification. Analysis of the pre-syncopal
phase of the tilt test without and with nitroglycerin challenge. Vasovagal Syncope International Study. Europace 2000; 2: 66-76.
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American Vasovagal Pacemaker Study (VPS). A randomized trial of permanent cardiac pacing for the prevention of
vasovagal syncope. J Am Coll Cardiol 1999; 33: 16-20.
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Capítulo 22 - Utilidad del electrocardiograma en la interpretación de las pruebas de función autonómica
8.
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severe vasovagal syncope: Second Vasovagal Pacemaker
Study (VPS II): a randomized trial. JAMA 2003; 289
(17): 2224-9.
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syncope in patients with positive adenosine triphosphate tests. J Am Coll Cardiol 2003; 41: 93-98.
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indicated for vasovagal patients with severe cardioinhibitory reflex as identified by the ATP test? A preliminary
randomised trial. Europace 1999; 1: 140-145.
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cardiac pacemakers and antiarrhythmia devices: Summary article. Circulation 2002; 106: 2145-2161.
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patients with carotid sinus syndrome: is pacing the answer? Clin Auton Res 2004 (Suppl 1): 80-6.
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Malik M. Ed. Clinical Guide to Cardiac Autonomic Tests.
London;1998. p. 52-65.
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unexplained syncope. J Am Coll Cardiol 1999; 34:
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Giani P, Moya A. Dual-chamber pacing in the treatment
of neurally mediated tilt-positive cardioinhibitory syncope: pacemaker versus no therapy: a multicenter randomized study. The Vasovagal Syncope International
Study (VASIS) Investigators. Circulation 2000; 102 (3):
294-9.
222
Capítulo 23
3
Algoritmos de manejo de
arritmias en el marco de la
resucitación cardiopulmonar
avanzada (soporte vital
cardíaco avanzado)
Adriana Torres N., MD.
Introducción
El enfoque del manejo de arritmias a través de algoritmos durante el paro cardiorrespiratorio, se
origina en Nebraska a principios de la década de 1970 como una norma nemotécnica cuya finalidad
principal era organizar el tratamiento del paro cardíaco intrahospitalario, ya que este tipo de emergencias requiere el trabajo coordinado de un equipo entrenado.
Enfoque algorítmico del paro cardíaco
El enfoque algorítmico en las emergencias cardiovasculares, es útil no solamente porque permite al
personal de salud recordar con facilidad una secuencia de acciones, sino porque, además, constituye
una serie de pasos que se encuentran en el orden correcto de prioridades. Cada uno de estos está
conformado por una fase de evaluación y otra de intervención, de forma tal que el reanimador pueda
solucionar los problemas clínicos que se presenten.
Los algoritmos son herramientas pedagógicas que resumen los puntos más importantes del manejo de
un paciente en paro cardiorrespiratorio, y son sólo una pequeña parte de los conocimientos necesarios para la atención de este tipo de pacientes. Ayudan a recordar de forma práctica los puntos básicos de una reanimación pero en ningún momento reemplazan la atención clínica integral del paciente
en paro cardiorrespiratorio y lo que pretenden es facilitar la labor del equipo de salud.
A continuación se revisará paso a paso el enfoque del manejo de la reanimación cerebro-cardiopulmonar a través de los algoritmos de manejo de paro cardiorrespiratorio aprobados por ILCOR
(Internacional Liason Comitte In Resuscitacion), conformada por las siguientes entidades: American
Heart Association, European Resuscitation Council, Heart and Stroke Foundation of Canada, Australian Resuscitation Council, Resuscitation Councils of Southern Africa y Consejo Latinoamericano de
Resucitación.
223
Capítulo 23 - Algoritmos de manejo de arritmias en el marco de la resucitación
cardiopulmonar avanzada (soporte vital cardíaco avanzado)
En forma simultánea y marcados con asteriscos,
aparecerán los cambios que se han propuesto en
las guías y algoritmos de manejo publicados en el
mes de diciembre de 2005 en suplementos especiales de las revistas Circulation y Resuscitation.
Algoritmo universal para adultos
A partir de este algoritmo se deriva el manejo de
los ritmos sin pulso. Este concepto simple muestra la aproximación a través del ABCD primario y
el ABCD secundario, que consiste en ocho pasos
de la resucitación cardiopulmonar básica y avanzada propuestos por la Asociación Americana del
Corazón.
ABCD primario
A
B
C
D
Vía aérea: abra la vía aérea
Boca-a-boca: dé ventilaciones con presión positiva
Circulación: haga compresiones torácicas
Desfibrilación: observe el monitor cardíaco y evalúe
la necesidad de desfibrilar
A
Vía aérea: manejo avanzado con intubación, máscara laríngea o combitubo
Buena oxigenación y ventilación; confirmar una adecuada posición del tubo endotraqueal a través del
examen físico o de dispositivos como capnografía,
oximetría o detectores esofágicos
Circulación: acceso venoso, confirmar y tratar arritmias
Diagnóstico diferencial: identificar causas reversibles
del paro cardíaco
ABCD secundario
B
C
D
Algoritmo 1: algoritmo universal
Evalúe el estado de conciencia
- No responde: paciente inconciente
- Active el sistema de emergencias y solicite un desfibrilador
- Inicie el ABCD primario:
A (abra la vía aérea, escuche, mire y sienta).
B Si el paciente no respira administre dos ventilaciones de
rescate.
C Evalúe signos de circulación (pulso, respiración, tos y movimiento), si no hay signos de circulación, inicie compresiones torácicas a una frecuencia de 100 por minuto*
D Monitorice al paciente y evalúe el ritmo:
Ritmo distinto a FV o TVSP (asistolia o actividad eléctrica sin pulso)
Ver algoritmos 3 y 4
Fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso
ver algoritmo 2
EEs*
Realice tres descargas iniciales con
200 J – 300 J – 360 J
Continúe la reanimación e inicie ABCD secundario
A Vía aérea: manejo avanzado con intubación, máscara
laríngea o combitubo
B Buena oxigenación y ventilación; confirmar una adecuada posición del tubo endotraqueal a través del examen físico o de dispositivos como capnografía, oximetría o detectores esofágicos
C Circulación: acceso venoso, confirmar y tratar arritmias
D Diagnóstico diferencial: identificar causas reversibles
del paro cardíaco
*Dentro de los cambios propuestos para las guías de resucitación cardiopulmonar en el año 2005, la relación ventilación/
compresión cambia con respecto a la que se practica en la actualidad (15 compresiones por 2 ventilaciones), a relaciones
más altas, como por ejemplo 30 a 2, ya que se ha comprobado que las compresiones torácicas continuas mejoran la
presión de perfusión de los órganos del paciente al disminuir la hiperventilación que disminuye el gasto cardíaco y permite
menos interrupciones durante la reanimación.
224
Libro de Electrocardiografía
Algoritmo 2: fibrilación ventricular y
taquicardia ventricular sin pulso
En este algoritmo se revisa el manejo de la fibrilación
ventricular y sus subdivisiones:
1. Fibrilación ventricular resistente a descargas: requiere no solamente las tres descargas eléctricas iniciales, sino continuar el tratamiento con manejo de la
vía aérea del paciente, fármacos presores y antiarrítmicos, y el análisis de la posible causa.
2. Fibrilación ventricular persistente o refractaria:
continúa a pesar de las intervenciones adicionales
realizadas.
3. Fibrilación ventricular: después de desaparecer por
un corto período de tiempo, reaparece en forma espontánea.
*Desfibrilación temprana
En los algoritmos de manejo de la fibrilación ventricular y la taquicardia ventricular sin pulso, aún se
hace énfasis en la desfibrilación temprana a pesar
de que algunos estudios proponen al menos un minuto de reanimación antes de la desfibrilación con
el fin de aumentar la presión de perfusión coronaria
antes de la descarga. Sin embargo, la mayoría de
estudios demuestran que las demoras en la desfibrilación causan disminución de la sobrevida del paro
cardiorrespiratorio.
*Desfibrilación bifásica
Los desfibriladores bifásicos son más efectivos que
los monofásicos en lo que concierne a las tasas de
desfibrilación con las primeras descargas. Aún no
es claro que causen menor daño miocárdico que
los desfibriladores con configuración de onda monofásica.
** Vasopresina
Se confirma el uso de vasopresina para éste y otros
ritmos de paro cardiorrespiratorio, ya que aumenta la
sobrevida post-paro tanto inmediata como al egreso
hospitalario.
*** Antiarrítmicos
La amiodarona aún es el antiarrítmico de elección; los
demás constituyen alternativas, pero no deben administrarse adicionalmente a esta (Tabla 1).
Algoritmo 3: asistolia
*Evaluación de las posibles causas de asistolia
(6H y 6T)
Dentro de las causas a considerar en el paro cardiorrespiratorio, se pueden tener en cuenta doce razones
potencialmente reversibles, aunque no son las únicas,
como regla nemotécnica serán las 6H y las 6T (1):
• Hipoxia
• Hipokalemia/hiperkalemia
• Hipotermia/hipertermia
• Hidrogeniones (acidosis)
• Hipovolemia
• Hiper/hipoglicemia
• Trauma
• Taponamiento cardíaco
• Trombosis (pulmonar)
• Trombosis (coronaria)
• Tabletas (sobredosis, drogas y tóxicos)
• Tensión (neumotórax, asma)
Tabla 1
Antiarrítmico
Dosis
Recomendación
Amiodarona
300 mg IV en bolo, segunda dosis 150 mg
IIb
Lidocaína
1 a 1,5 mg/kg, máximo 3 mg/kg
Indeterminada
Sulfato de magnesio
1 a 2 g IV en caso de Torsade des pointes
IIb
Procainamida
50 mg/min, total 17 mg/kg
Indeterminada
225
Capítulo 23 - Algoritmos de manejo de arritmias en el marco de la resucitación
cardiopulmonar avanzada (soporte vital cardíaco avanzado)
Algoritmo 2: fibrilación ventricular y taquicardia
ventricular sin pulso
Algoritmo 3: asistolia
ABCD primario
ABCD primario
- Estado de conciencia
- Active el sistema de emergencias y solicite un desfibrilador
A Abra la vía aérea, mire, escuche y sienta si el paciente respira
B Ventile al paciente con presión positiva
C Evalúe la circulación e inicie compresiones torácicas
D Conecte el monitor/desfibrilador y confirme verdadera asistolia en más de una derivación:
- Verifique el estado de conciencia
- Active el sistema de emergencias
- Solicite un desfibrilador y analice el ritmo:
A Abra la vía aérea, mire, escuche y sienta si el paciente respira
B Ventile al paciente con presión positiva
C Evalúe circulación e inicie compresiones torácicas
D Desfibrile con cargas consecutivas de 200 J, 300 J
y 360 J o su equivalente en desfibrilador bifásico*
ABCD secundario
ABCD secundario
A
B
B
C
C
C
Asegure la vía aérea a través de un dispositivo
Confirme una adecuada colocación del tubo y fíjelo
Confirme una oxigenación efectiva
Establezca una vía venosa
Identifique nuevamente el ritmo en el monitor
Administre drogas apropiadas para el ritmo cardíaco
y la condición del paciente
D Establezca diagnósticos diferenciales en búsqueda de
posibles causas tratables: 6H y 6T*
A Asegure la vía aérea a través de un dispositivo (tubo
traqueal, máscara laríngea o combitubo) lo más
pronto posible
B Ventile al paciente y confirme una adecuada colocación del tubo
B Confirme y fije el tubo
B Confirme una oxigenación efectiva a través de dispositivos
C Establezca una vía venosa
C Confirme nuevamente el ritmo en el monitor
C Administre drogas apropiadas para el ritmo cardíaco
y la condición del paciente
D Establezca diagnósticos diferenciales en búsqueda de
posibles causas
Marcapasos transcutáneo (MCT)**
Considere su uso inmediato
- Epinefrina 1 mg IV, repetir cada 3 - 5 min.***
Adrenalina 1 mg IV cada 3 a 5 minutos
O
Vasopresina 40 U IV única dosis **
- Atropina 1 mg IV, repetir cada 3 - 5 min hasta la
dosis máxima de 0,04 mg/kg
Intente nuevamente la desfibrilación con 360 J
Si la asistolia continúa, considere terminar las maniobras:****
- Evalúe la calidad de la resucitación
- ¿Existe un soporte legal para cesar las maniobras?
Considere antiarrítmicos ***:
Amiodarona clase IIb
Lidocaína clase indeterminada
Magnesio clase IIb en hipomagnesemia
Procainamida en FV o TV intermitente o recurrente
Intente nuevamente la desfibrilación y continúe la
secuencia de administración de medicamentos y
choques de forma intercalada
*** Epinefrina vs. vasopresina
Es factible que en las próximas guías se considere la
vasopresina como medicamento alternativo a la adrenalina en todos los paros cardíacos.
** Marcapasos transcutáneo
Pese a que son muy pocos los casos descritos en los
que el marcapasos transcutáneo ha dado resultado en
asistolia, continúa siendo una recomendación. Debe utilizars, lo más pronto posible después de diagnosticar la
asistolia.
**** Suspensión de las maniobras
La suspensión de las maniobras en caso de asistolia, debe
realizarse en el momento en que se hayan brindado al
paciente todas las maniobras indicadas o cuando después de realizarlas todas se completen 10 minutos de
226
Libro de Electrocardiografía
resucitación o cuando el paciente tenga una orden de no
reanimación que no se conocía antes de iniciarla.
Los algoritmos 5 al 9, corresponden a ritmos con pulso
a los que se aplican algunos principios básicos:
1. El tratamiento inmediato dependerá de los signos
o síntomas de inestabilidad hemodinámica; dentro de
éstos se encuentran:
- Hipotensión.
- Desaturación o signos de dificultad respiratoria (signos de edema pulmonar).
- Dolor torácico atribuible a la arritmia.
- Alteración del estado de conciencia atribuible a la
arritmia.
Algoritmo 4: actividad eléctrica sin pulso
ABCD primario
- Verifique el estado de conciencia
- Active el sistema de emergencias y solicite un desfibrilador
A Abra la vía aérea, mire, escuche y sienta si el paciente
respira
B Ventile al paciente con presión positiva
C Evalúe circulación e inicie compresiones torácicas
D Conecte el monitor/desfibrilador y confirme la actividad
eléctrica
ABCD secundario
A Asegure la vía aérea a través de un dispositivo
B Confirme una adecuada colocación del tubo y asegure el
tubo endotraqueal
B Confirme oxigenación y ventilación efectivas
C Establezca una vía venosa
C Identifique el ritmo en el monitor
C Administre drogas apropiadas para el ritmo cardíaco y la
condición del paciente
D Establezca diagnósticos diferenciales en búsqueda de posibles causas tratables (6H y 6T)
Considerar posibles causas
-
Hipovolemia
Hipotermia
Hidrogeniones (acidosis)
Hipoxia
Hiper o hipoglicemia
Hiper o hipokalemia
- Taponamiento cardíaco
- Tensión (neumotórax)
- Tromboembolismo pulmonar
- Tabletas (sobredosis de drogas)
- Trauma
- Trombosis coronaria (IAM masivo)
- Epinefrina 1 mg IV, repetir cada 3 - 5 min
Atropina 1 mg IV, si la frecuencia en el monitor de la
actividad eléctrica sin pulso es lenta
Repetir cada 3 - 5 min hasta la dosis máxima de 0,04
mg/kg
227
Capítulo 23 - Algoritmos de manejo de arritmias en el marco de la resucitación
cardiopulmonar avanzada (soporte vital cardíaco avanzado)
2. Si el paciente presenta signos de inestabilidad es
preferible el manejo eléctrico (con cardioversión o
marcapasos); sin embargo, se debe tener en cuenta que esta decisión depende del criterio clínico del
médico y no uno o dos parámetros aislados.
3. No es deseable el uso de más de un fármaco antiarrítmico, debido a sus propiedades proarrítmicas.
4. Si el paciente tiene una función cardíaca comprometida los antiarrítmicos causarán mayor alteración.
5. Se puede considerar el manejo eléctrico cuando
en primera instancia el manejo farmacológico no
funciona.
Algoritmo 5: bradicardias
- Considerar bradicardia, absoluta < 60 lpm
- Relativamente lenta (frecuencia menor de lo esperado con relación a la condición del paciente o la causa)
ABCD primario
- Asegure la vía aérea de forma no invasiva (administre oxígeno)
- Conecte el monitor o el desfibrilador, si está disponible
ABCD secundario
-
Evalúe la necesidad de una vía aérea invasiva (intubación)
Inicie oxígeno, acceso vascular, monitor, líquidos
Evalúe los signos vitales (pulso-oximetría y presión arterial)
Ordene electrocardiograma de 12 derivaciones
Ordene y revise rayos X portátiles
Realice la historia clínica enfocada hacia el cuadro del paciente
Haga examen físico
Considere las causas (diagnósticos diferenciales)
¿Signos o síntomas serios
a causa de la bradicardia?
No
¿Bloqueo AV de segundo grado Mobitz II o
bloqueo AV de tercer grado?
Si
-
Intervención secuencial
Atropina 0,5 - 1,0 mg
Marcapasos transcutáneo, si hay
Dopamina 5 - 20 µg/kg/min
Epinefrina 2 - 10 µg/min
Isoproterenol 2-10 µg/min
Si
No
- Preparar para marcapasos transvenoso
- Usar marcapasos transcutáneo mientras se
implanta uno transvenoso
Observación
228
Libro de Electrocardiografía
Algoritmo 6: taquicardias
Evalúe al paciente:
- ¿Está estable o inestable?
- ¿Presenta signos o síntomas graves?
- ¿Se deben a la taquicardia?
Estable
Inestable
Paciente estable sin signos ni síntomas serios:
Evaluación inicial: identifique el ritmo:
Paciente inestable con signos o síntomas serios
- Establezca si la frecuencia cardíaca. es la causa de los
signos y síntomas
- Generalmente la inestabilidad hemodinámica se presenta con frecuencia ventricular mayor a 150 lpm
Fibrilación auricular
Flutter auricular
Algoritmo 7
Taquicardias de complejos
angostos
Algoritmo 8
Evaluación enfocada
hacia cuatro condiciones
clínicas:
Trate de establecer un
diagnóstico específico:
EKG de 12 derivaciones
Información clínica
Maniobra vagal
Adenosina
1. ¿Paciente clínicamente
inestable?
2. ¿Función cardíaca conservada?
3. ¿WPW presente?
4. ¿Duración de la arritmia
mayor o menor de 48 horas?
Enfoque el tratamiento, según la evaluación clínica
-
Taquicardia de
complejos anchos estable,
de tipo desconocido
Taquicardia ventricular
monomórfica o taquicardia
ventricular polimórfica
estable
Algoritmo 9
Trate de establecer un
diagnóstico específico:
- EKG de 12 derivaciones
- Información clínica
- Derivación esofágica
Diagnósticos posibles:
- Taquicardia auricular ectópica
- Taquicardia auricular multifocal
- Taquicardia supraventricular paroxística (TSVP)
1. Trate los pacientes inestables, urgentemente
2. Controle la frecuencia
cardíaca
3. Haga conversión del ritmo
4. Administre anticoagulación
Tratamiento de la TSVP
(ver algoritmo de taquicardia de complejo angosto)
TSVP
confirmada
Taquicardia de complejos
anchos de tipo desconocido
Fracción de eyección <
40% o insuficiencia cardíaca congestiva clínica
Función cardíaca
preservada
Tratamiento de la fibrilación y el flutter auricular
(ver en tabla anexa)
Cardioversión
o procainamida
o amiodarona
229
TV estable
confirmada
Cardioversión
o amiodarona
Tratamiento de la
taquicardia ventricular
monomórfica y
polimórfica estables
(ver algoritmo)
Capítulo 23 - Algoritmos de manejo de arritmias en el marco de la resucitación
cardiopulmonar avanzada (soporte vital cardíaco avanzado)
Algoritmo 7: fibrilación y flutter auricular
FA/Flutter
auricular con:
•Corazón normal
•Disfunción cardíaca
•WPW
1. Controle la frecuencia
Función cardíaca
preservada
2. Convierta el ritmo
Disfunción
cardíaca
FE< 40% o ICC
Función car- Nota1: Sí la FA > de 48 horas (No aplicable)
díaca normal de evolución, administre agen-
WPW
(No aplicable)
Nota 1: Sí la FA > de 48 horas
de evolución, administre agentes con potencial de revertir a
ritmo sinusal con extrema precaución en pacientes que no reciben anticoagulación adecuada, debido al riesgo de posibles
complicaciones embólicas.
Duración > de 48 horas o
desconocida
• Evite la cardioversión no urgente, a menos que se
instituya anticoaguladón y precauciones relacionadas
Considere:
• Cardioversión por CC con la formación de coágulos (véase más adelante)
tes con potencial de revertir
a ritmo sinusal con extrema
precaución en pacientes que
no reciben anticoagulación
adecuada, debido al riesgo
de posibles complicaciones
embólicas.
Indique sólo uno de los siguientes agentes (véase nota 2
abajo):
•Bloqueadores de los canales
del calcio (Clase I)
•b-bloqueadores (Clase I)
•Véanse recomendaciones para
otros fármacos clase llb en las
recomendaciones del 2000 o el
texto de AVCA
Disfunción
cardíaca
Duración
<48 horas
Administre sólo uno de
los siguientes agentes
(véase nota 2 abajo):
• Amiodarona Clase Ila)
• Ibutilida (Clase lIa)
• Flecainida (Clase lIa)
• Propafenona (Clase lIa)
• Véanse recomendaciones de otros fármacos clase llb en las
recomendaciones del
2000 o el texto de la
AVCA.
Nota 1: Sí la FA > de 48
horas de evolución, ad- Considere:
ministre agentes con po- • Cardioversión por CC
tencial de revertir a rit- o
mo sinusal con extrema
precaución en pacientes • Amiodarona (Clase llb)
que no reciben
anticoagulación adecuada, debido al riesgo de
posibles complicaciones
embólicas.
Indique sólo uno de los
siguientes agentes (véase nota 2 abajo);
• Digoxina (Clase llb)
• Diltiazem (Clase llb)
• Amiodarona (Clase llb)
Nota1: Si la FA > de
48 horas de evolución, administre agentes con potencial de
revertir a ritmo sinusal
con extrema precaución en pacientes que
no reciben anticoagulación
adecuada,
•Cardioversión por CC
debido al riesgo de poo
•Agentes antiarrítmicos de sibles complicaciones
embólicas.
primera elección
Indique sólo uno de los siguientes agentes (véase nota • Cardioversión por
CC
2 abajo:
o
• Amiodarona (Clase llb)
• Amiodarona (Clase
• Flecainida (Clase llb)
llb)
• Procainamida (Clase llb)
• Propafenona (Clase llb)
• Sotalol (Clase llb)
•Cardioversión por CC
o
•Agentes antiarrítmicos
primarios
Administre sólo uno de
los siguientes agentes
(véase nota 2 abajo:
• Amiodarona (Clase llb)
• Flecainida (Clase llb)
• Procainamida (Clase llb)
• Propafenona (Clase llb)
• Sotalol (Clase llb)
Clase III (pueden ser nocivos)
•Adenosina
•b-bloqueadores
•Bloqueadores de los canales
del calcio
•Digoxina
Disfunción cardíaca
(FE <40% o ICC)
•Cardioversión por CC
•Amiodarona (Clase llb)
Clase III (pueden ser nocivos
• Adenosina
• b-bloqueadores
• Bloqueadores de los canales del calcio
• Digoxina
230
•Nota: La conversión de FA a ritmo sinusal normal
(RSN) con fármacos o descargas puede provocar embolización de trombos auriculares, a menos que el paciente haya sido sometido a anticoagulación adecuada.
•Administre agentes antiarrítmicos con extrema precaución si la FA >48 horas de evolución (Véase nota arriba)
o
Cardioversión diferida
Anticoagulantes por 3 semanas en niveles apropiados INR>2,4
• Cardiversión programada
• Anticoagulación por 4 semanas más
o
Cardioversión precoz
• Inicie heparina IV de inmediato
• Ecocardiografia transesofágica para descartar trombo auricular
Después
• Cardiversión dentro de las 24 horas
Después
• Anticoagulación por 4 semanas más
+
Amiodarona o disopiramida
Evite la cardioversión no urgente, a menos
que se instituya anticoagulación y precauciones relacionadas con la formación de coágulos (véase más adelante)
•Anticoagulantes, como se indicó antes,
seguido de
•Cardioversión por CC
Evite la cardioversión no urgente, a menos
que se instituya anticoagulación y precauciones relacionadas con la formación de coágulos (véase más adelante)
•Anticoagulantes, como se indicó antes,
seguidos de
•Cardioversión por CC
Libro de Electrocardiografía
Algoritmo 8: taquicardias de complejos angostos
Intente maniobras diagnósticas y/o terapéuticas:
- Estímulos vagales
- Adenosina 6 mg - 12 mg - 18 mg IV en bolo rápido
Función
cardíaca
preservada
FE < 40%
o
ICC clínica
Taquicardia supraventricular
Taquicardia atrial multifocal o ectópica
Orden de prioridades:
Cardioversión
Digoxina
Amiodarona
Diltiazem
- No cardioversión
- Amiodarona
- Betabloqueadores
- Bloqueadores de los canales del calcio
FE < 40%
o
ICC clínica
- No cardioversión
- Amiodarona
- Diltiazem
FE < 40%
o
ICC clínica
231
-
Función
cardíaca
preservada
Función
cardíaca
preservada
Taquicardia de la unión
Orden de prioridades:
- Bloqueadores de los canales del calcio (verapamilo)
- Betabloqueadores
- Digoxina
- Cardioversión
- Considere:
Procainamida,
amiodarona o
sotalol
- No cardioversión
- Bloqueadores de los canales del calcio
- Amiodarona
- No cardioversión
- Amiodarona
Capítulo 23 - Algoritmos de manejo de arritmias en el marco de la resucitación
cardiopulmonar avanzada (soporte vital cardíaco avanzado)
Algoritmo 9: taquicardias de complejos anchos
Taquicardia ventricular monomórfica
¿Está conservada la función cardíaca?
Función
cardíaca
preservada
FE < 40%
Taquicardia ventricular polimórfica
¿Era prolongado el intervalo QT de base?
Nota:
Puede ir directamente a cardioversión
Intervalo QT
normal
Intervalo QT normal
- Trate la isquemia
- Corrija electrolitos
Medicaciones
- Procainamida
- Sotalol
Medicaciones (cualquiera)
- Betabloqueadores
- Lidocaína
- Amiodarona
- Procainamida
- Sotalol
Otras
- Amiodarona
- Lidocaína
Antecedente
de intervalo QT
prolongado
(sugiere
torsade des
pointes)
Antecedente de intervalo
QT prolongado
- Corrija electrolitos
Medicaciones (cualquiera)
- Magnesio
- Sobre-estimulación con
marcapasos
- Isoproterenol
- Fenitoína
- Lidocaína
Función
cardíaca
preservada
Amiodarona
- 150 mg IV pasar en 10 minutos
Lidocaína
- 0,5 a 0,75 mg/kg IV en bolo
- Por último utilice cardioversión
Lecturas recomendadas
1.
American Heart Association in collaboration with theInternational Liason Committee on resuscitation (ILCOR).
International Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency cardiovascular Care: A Consensus
on Science. Resuscitation 2000: 46.
2.
Auferhide T, Gardar S, Pirallo R. Hyperventilation induced hypotension during cardiopulmonary resuscitation.
Circulation 2004; 109: 1960-65.
3.
Auferhide T, Keith G, Lurie G. Death by hyperventilation: a common life threatening problem during cardiopulmonary resuscitation. Crit Care Med 2004; 32
(9): S 345-S 350.
4.
5.
Cobb LA, Fahrenbruch CE, Walsh TR. Influence of cardiopulmonary resuscitation prior to defibrillation in patients without of hospital ventricular fibrillation. JAMA
1991; 281 (13): 1182-1188.
Cummins R, Field J, Hazinski M. ACLS the reference
book. American Heart Association 2003.
6.
Cummins R, Field J, Hazinski M. AVCA manual paraproveedores. American Heart Association. Argentina:
ACINDES; 2002.
7.
De la Torre F, Nolan C, Robertson D. Recomendaciones 2000 del European Resuscitation Council para un
soporte vital avanzado en adultos. Resuscitation 2001:
48: 211-21.
8.
Dorian P, Cass D, Gelaznikas R. A randomized blinded trial of intravenous amiodarone versus lidocaine
in shock resistant ventricular fibrillation. Circulation
2001; 104: 760-65.
9.
Kern K, Heidenreich J, Higdon T. Effect of vasopressin on post-resuscitation ventricular function: unknown
consequences of the recent guidelines for cardiopulmonary resuscitation and emergency cardiovascular care.
Crit Care Med 2004; 32 (9): S 393-S404.
10. Kolarova J, Zhong Y, Iyad M. Cariporide potentiates
the effects of epinephrine and vasopresin by noncardiovascular mechanisms during closed chest resuscitation. Chest 2005; 127 (4); 1327-1334.
232
Libro de Electrocardiografía
11. Krismer A, Volker W, Stadlbauer K. Vasopresin during
cardiopulmonary resuscitation: a progress report. Crit
Care Med 2004; 32 (9): S432-S435.
12. Kundenchuck P, Cobb L, Copass MK. Amiodarone for resuscitation after out of hospital cardiac arrest due to ventricular fibrillation. N Eng J Med 1999; 34: 871-878.
13. Matiz H, Beltrán R, Torres A, Ovalle JC. Reanimación
cardiopulmonar básica y avanzada. En: Rozo R., Merchán A., Calderón J., Cardiología. 1ª. Ed. Bogotá: Sociedad Colombiana de Cardiología; 1999; 895-907.
14. Simon J, McClelland A, Owens C. Efficacy of distinct energy delivery protocols comparing two biphasic defibrillators
for cardiac arrest. Am J Cardiol 2004; 94: 378-380.
15. Wenzel V, Krismer A, Arntz R. A comparison of vasopressin and epinephrine for out of hospital cardiopulmonary resuscitation. N Eng J Med 2004; 350 (2):
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16. White R, Thomas H, Blackwell H. Body weight does not
affect defibrillation, resuscitation or survival in patients
without of hospital cardiac arrest treated with a none
scalting biphasic defibrillator. Crit Care Med 2004; 32
(9): S 387-S392.
17. Yu T, Weil M, Tang W. Adverse outcomes of interrupted precordial compressions during automated external defibrillation. Circulation 2002; 106:
368-372.
233
Cuarta parte
Resumen de criterios diagnósticos
Capítulo 24
3
Interpretación del
electrocardiograma normal
Antes de iniciar se debe verificar la correcta posición de los electrodos y la estandarización de la
velocidad del papel a 25 mm por segundo y 10 mm correspondientes a 1 mV.
Primer paso
A. Observe las ondas P y los intervalos RR en las derivaciones DII y V1.
B. Observe las derivaciones V1 y V2, las mejores para detectar bloqueos de rama.
Determinar
Ritmo
¿Sinusal?
Si
No
Ritmo anormal
Efectuar valoración de arritmia
Latido ventricular o
auricular prematuro
Taquicardia
QRS estrecho
Taquicardia
QRS ancho
237
Bradiarritmia
Capítulo 24 - Interpretación del electrocardiograma normal
Segundo paso: valoración de intervalos y bloqueos
Intervalos
0,12 síndromes de pre-excitación
No
Duración del
QRS
0,12 a 0,20 = normal
PR > 0,20 seg
Si
Bloqueo AV de primer grado
> 0,12 seg
Si
No
Normal
Bloqueo de rama
Configuración QRS en V1, V2, V6 y DI
Tercer paso: valoración de elevación o depresión del segmento ST
Elevación del segmento ST
Si
Elevación > de 1 mm en dos o más
derivaciones de las extremidades
como DII, DIII y aVF
No
Elevación > de 2 mm en dos o más
derivaciones precordiales de V1
a V6
Depresión del ST > 2 mm en dos o
más derivaciones
Si
Infarto inferior agudo
Infarto anterior agudo
CK MB positiva, troponina I positiva
Si
No
Infarto sin elevación del ST
Infarto con elevación del ST e isquemia
238
Libro de Electrocardiografía
Cuarto paso: valoración de ondas Q
Onda Q en derivaciones DI, II, III, aVF y aVL.
Normal cuando < 0,04 seg y < 3 mm de profundidad excepto en la derivación DIII.
Es normal hasta 0,04 y hasta 7 mm de profundidad en III y aVL en la derivación DI menor de 1,5 mm.
Si Q es anormal
DI, aVL, V5 y V6
DII, DIII y aVF
V1 a V4
V1 a V3
Infarto lateral
Infarto inferior
Infarto anterior
Septal
Tener en cuenta R dominante en V1 y V2, R/S mayor de 1, posibilidad de infarto posterior.
Excluir situaciones que simulan infarto
Cardiomiopatía hipertrófica
Hipertrofia ventricular
Síndrome WPW
QS II, III y aVF limítrofes
Quinto paso: valoración de la progresión de la onda R de V1 a V6
De 0 a 6 mm en V1
R debe ser
Mayor a 0,2 mm en V2 (0,3 a 12 mm)
Mayor a 1 mm en V3 (1 a 24 mm)
Si hay mala progresión de la R considerar
Transición tardía
ventricular
Bloqueo de rama
Variante normal
Enfisema
Infarto anterior
Sexto paso
Valoración de las ondas P
Máximo de amplitud 3 mm y ancho 2,5 mm en DII y V1 para evaluar crecimiento auricular.
Séptimo paso
a. Valoración de las ondas T, intervalo QT, eje eléctrico de QRS.
b. Eje de la P.
Octavo paso
Valoración de arritmias
239
Hipertrofia
Capítulo 24 - Interpretación del electrocardiograma normal
Valores normales para el complejo QRS en la población pediátrica
Eje
FC
Edad
<1d
(lat/min)
123
(93 a 154)
1-2 d
123
(91 a 159)
3-6 d
129
(91 a 166)
1-3 s
148
(107 a 182)
1-2 m
149
(121 a 179)
3-5 m
141
(106 a 186)
6-11 m
134
(109 a 169)
1-2 a
119
(89 a 151)
QRS
Intervalo PR
(grados)
134
(+64 a -161)
132
(+77 a -167)
110
(+65a +161)
74
(mm)
4,5
0,11
137
(+59 a -167)
Q en DIII Q en V6 R en V1
(seg)
(mm)
2
(0,08 a 0,16)
0,11
6,5
2.5
(0,08 a 0,14)
0,10
5,5
3
(0,07 a 0,14)
0,10
6
3
(0,07 a 0,14)
0,10
7,5
3
(+31 a +113) (0,07 a 0,13)
60
(+7 a +104)
56
(+6 a +99)
55
(+7 a +101)
0,11
6,5
3
(0,07 a 0,15)
0,11
8,5
3
6
3
(0,07 a 0,16)
0,11
(0,08 a 0,15)
Diagnóstico de dilatación auricular
Dilatación auricular derecha
1. Aumento del voltaje de la onda P sin alterar su duración (ondas P altas y picudas o P «pulmonale»).
2. Amplitud de la onda P aumentada: ≥2,5 mm en DII,
≥1,5 mm en V1.
(mm)
R en V6
S en V1
S en V6
(mm)
(mm)
(mm)
14
8
4
3
(5-26)
(0-23)
(0-11)
(0-9,5)
14
9
4.5
3
(5-27)
(0-21)
(0-12)
(0-9,5)
13
7
5
3,5
(3-24)
(0-17)
(0,5-12)
(0-10)
11
4
7,5
3,5
(3-21)
(0-11)
(2,5-16,5)
(0-10)
10
5
11,5
3
(3-18)
(0-12)
(5-21,5)
(0-6,5)
10
6
13
3
(3-20)
(0-17)
(6,5-22,5)
(0-10)
9.5
4
12,5
2
(1,5-20)
(0,5-18)
(6-22,5)
(0-7)
9
8
13
2
(2,5-17)
(0,5-21)
(6-22,5)
(0-6,5)
4. Relación entre la duración de la onda P en DII y la
duración del intervalo PR > 1,6.
5. En V1 P bifásica y fuerza terminal (porción negativa
final de la onda P)≥0,04 seg (sensibilidad del 83% y
especificidad del 80%).
3. Duración de la onda P normal: ≥0,12 seg.
6. Desviación del eje de la onda P hacia la izquierda
entre – 30 y + 45º.
4. Eje de la P desviado a la derecha ≥75º.
7. Deflexión intrinsecoide en V1 > 0,03 segundos.
5. Si existe una diferencia importante de voltaje entre
los QRS de V1 (pequeño) y V2 (grande), es un signo
indirecto de crecimiento de cavidades derechas, especialmente de la aurícula derecha.
Dilatación biauricular
1. Onda P aumentada en voltaje y duración.
Dilatación auricular izquierda
1. Aumento de la duración de la P que suele tener
muescas. Es la P «mitrale» (criterio con sensibilidad del
15% y especificidad del 100%).
2. Duración aumentada de la onda P que es ≥0,12 segundos en DII (sensibilidad del 33% y especificidad del 88%).
3. Mella prominente de la onda P usualmente más visible en
DII con separación entre las mellas >0,03 a 0,04 segundos.
2. Onda P en V1 con porción inicial positiva > de 0,25
mV de voltaje y porción final negativa > 40 mseg de
ancho y 0,1 mV de profundidad en V1 y V2.
Diagnóstico de hipertrofia
ventricular derecha
1. Desviación del eje de QRS a la derecha (≥ +100º).
2. Aumento de voltaje: onda R ≥ 7 mm en V1 y S en V5
– V6 ≥ 7 mm R V1 + S V5 o V6 ≥ 10 mm. Proporción
R/S ≥1 en V1 o ≤1 en V6.
240
Libro de Electrocardiografía
3. Crecimiento de ventrículo derecho: están aumentadas las fuerzas que activan el ventrículo derecho, lo que
aumenta el voltaje de R en V1-V2 y desvía el eje del QRS
a la derecha.
4. Onda P pulmonale > 2,5 mm en DII, DIII y aVF.
5. Alteraciones del ST-T en precordiales derechas.
6. Deflexión intrinsecoide en V1 ≥ 35 mseg.
7. Patrón de bloqueo incompleto de rama derecha del
haz de His.
8. Patrón de sobrecarga sistólica en DII, DIII y aVF.
Con uno solo de los primeros cuatro
criterios la sensibilidad para diagnosticar hipertrofia ventricular derecha
es del 44% con una especificidad del
83%. Utilizar dos criterios disminuye
la sensibilidad al 18% pero aumenta
la especificidad al 95%.
Diagnóstico de
hipertrofia ventricular
izquierda
1. Sokolow-Lyon: consiste en la suma
de la onda S de V1 con la onda R de V5
ó V6 (la que sea de mayor voltaje). Si
suma más de 35 mm se considera que
el criterio es positivo para hipertrofia
ventricular izquierda (sensibilidad del
22% al43% y especificidad del 95% al
100%). Sólo es útil cuando es positivo
debido a su alta especificidad.
cardiograma y es positivo para hipertrofia ventricular izquierda si la sumatoria es mayor a 175 mm
(sensibilidad del 53% y especificidad del 96%). Es
un criterio muy tedioso de calcular para el médico
pero es el método utilizado por los electrocardiógrafos computarizados.
5. Puntaje de Romhilt-Estes: conjuga una serie de criterios a los cuales se les asignan puntos y de acuerdo
con su sumatoria se considera que hay hipertrofia
ventricular izquierda si el puntaje total es mayor o
igual a 5 y que probablemente está presente, si el
puntaje total suma 4 (sensibilidad del 54% y especificidad del 97%).
Puntaje de Romhilt-Estes
Puntaje
Criterio
3
1. Amplitud: cualquiera de los siguientes
a. Onda R ó S en cualquiera de las derivaciones de las extremidades ≥ 20 mm.
b. Onda S en V1, V2 ó V3 ≥ 25 mm.
c. Onda R en V4, V5 ó V6 ≥ 25 mm.
2. Cambios en el segmento ST opuestos al eje (patrón típico
de sobrecarga ventricular)
a. Sin digital
3
b. Con digital
1
3. Compromiso auricular izquierdo
Porción negativa de la onda P en V1 ≥ 1 mm de profundidad
con una duración ≥ 40 mseg.
3
4. Desviación del eje hacia la izquierda ≥ -15º
2
5. Duración del complejo QRS ≥ 90 mseg.
1
6. Deflexión intrinsecoide en V5 y V6 ≥ 40 mseg.
1
2. Sokolow modificado: sumar la onda S de V2 con la
onda R de V6 y es positivo para hipertrofia ventricular
izquierda si la suma es mayor a 45 mm (sensibilidad del
45% y especificidad del 93%).
3. Voltaje de Cornell: se obtiene al sumar la onda R de
aVL con la onda S de V3. Se considera positivo si el
valor obtenido es mayor a 28 mm en hombres o mayor
a 20 mm en las mujeres (sensibilidad del 42% y especificidad del 92%).
4. Voltaje de Roberts: es la suma del voltaje del
complejo QRS en las 12 derivaciones del electro241
Nuevos criterios para la hipertrofia ventricular izquierda
Voltaje de Cornell
Hombres
Mujeres
1. Menores de 40 años
R aVL + SV3 >22 mm
R aVL + SV3 >12 mm
T V1 ≥ 0 mm
T V1 ≥ 0 mm
2. Mayores de 40 años
R aVL + SV3 >22 mm
R aVL + SV3 >12 mm
T VI ≥ 2 mm
T V1 ≥ 2 mm
Capítulo 24 - Interpretación del electrocardiograma normal
Diagnóstico de los bloqueos aurículo-ventriculares
Onda P
Primer grado
Intervalo PR
Intervalo PP
Seguidas por
Prolongado y cons- Constante
complejos QRS
tante (0,21s)
Intervalo RR
Constante
Segundo grado Bloqueo de la
Alargamiento pro-
Alargamiento
Acortamiento
Mobitz I
gresivo
progresivo
progresivo
última onda P
Segundo grado Bloqueo súbito
Normal o prolonga- Doble al de una diástole nor- Doble de una diástole normal
Mobitz II
da pero constante mal en el complejo bloqueado en el complejo bloqueado
de una onda P
Segundo grado Conducción
Normal o prolonga- Doble al de una diástole nor- Doble de una diástole normal
Bloqueo 2:1
intermitente, la
do en los impulsos
relación P:QRS
que conducen
mal en el complejo bloqueado en el complejo bloqueado
es 2:1
Tercer grado
No seguidas por
No hay segmento
Constante, a frecuencia
Constante, a frecuencia del
complejo QRS
PR
sinusal
marcapaso subsidiario
Diagnóstico de bloqueos en la
conducción ventricular
Bloqueos de rama
2. Onda q en DI y aVL.
Derecha
1. Patrón rsR´, qR , o R amplia de 60 mseg o más de
duración en V1 y V2.
3. rS en DII, DIII y aVF con onda S mayor en DIII que
en DII.
2. Onda S amplia mayor de 40 mseg en DI y V6.
3. Complejo QRS amplio mayor de 120 mseg, medido
en la derivación donde el complejo es más ancho.
4. Onda R con aumento de la deflexión intrinsecoide con
onda T negativa sin onda q en V6.
Izquierda
1. Onda R monofásica en DI o aVL, sin onda q por ausencia del vector septal normal.
2. Complejos Qs o rS en V1, V2 o incluso en V3.
3. Complejo QRS mayor de 120 mseg, medido en aquella derivación que tenga el complejo QRS más ancho.
4. Onda R monofásica o mellada en V5 y V6 con aumento de la deflexión intrinsecoide sin onda q en V6.
4. Duración normal del intervalo QRS (menor de 120
mseg).
5. Deflexión intrinsecoide mayor a 45 mseg.
6. En el electrocardiograma de 3 canales se pueden
observar los siguientes criterios:
a. Pico de la onda R terminal en aVL que termina antes
que el pico de la onda R terminal en aVR.
b. Pico de la onda R inicial en DIII que termina antes que
el pico de la onda R inicial en DII.
Postero-inferior
1. Eje del QRS en el plano frontal mayor de +120°.
2. Onda q en DII DIII y aVF.
3. Patrón rS en DI y aVL.
4. Deflexión intrinsecoide en aVF mayor a 45 mseg.
Hemibloqueos
Antero-superior
1. Desviación del eje del QRS en el plano frontal hacia la
izquierda de -45° a - 110°.
5. QRS menor de 120 mseg.
6. Excluir otras causas de eje derecho, en especial hipertrofia ventricular derecha.
242
Libro de Electrocardiografía
Algoritmo de Wellens para el diagnóstico de las taquicardias con
complejos QRS estrechos
1. Determinar la presencia de bloqueo aurículo-ventricular
(espontáneo o posterior a masaje del seno carotídeo)
No
Si
Determinar la frecuencia auricular
2. Determinar si hay alternancia eléctrica
>250: flutter auricular
Si
No
Taquicardia por movimiento circular con vía
accesoria
3. Localizar la onda P
<250: taquicardia auricular
P en QRS
PR > RP
PR < RP
Reentrada en el nodo
aurículo-ventricular
Taquicardia por movimiento circular con vía accesoria (conducción rápida)
Taquicardia atrial
Reentrada nodo aurículoventricular
(no común)
Taquicardia por movimiento circular con vía
accesoria
(conducción lenta)
Criterios de Wellens para la
diferenciación entre una
taquicardia supraventricular con
conducción aberrante de una
taquicardia ventricular
• Morfología del QRS:
- Bloqueo de rama derecha:
En V1: - Monofásico o bifásico, es ventricular.
- Trifásico es supraventricular.
En V6: relación R/S > 1 es supraventricular, si es
mayor a1 es ventricular
• Duración del QRS: >0,12 s es ventricular.
• Disociación aurículo-ventricular presente, es ventricular, puede estar ausente en el 50% de las ventriculares.
Complejo QS es ventricular.
- Bloqueo de rama izquierda:
• Eje del QRS entre 30º a -180° es ventricular, si es
normal es supraventricular.
243
En V1: ventricular si primer vector mayor a 0,04 s, onda
S con muesca y deflexión intrinsecoide mayor a 0,07 s.
Capítulo 24 - Interpretación del electrocardiograma normal
Algoritmo de Brugada para la diferenciación entre una taquicardia
supraventricular con conducción aberrante de una taquicardia ventricular
¿Existe un complejo RS en cualquier derivación precordial?
Si
No
Taquicardia Taquicardia
supraventricular ventricular
Taquicardia
ventricular
¿Cuánto mide el intervalo desde R hasta el nadir de la S en V1 o V2?
< 100 milisegundos
> 100 milisegundos
Taquicardia Taquicardia
supraventricular ventricular
¿Existe disociación aurículo-ventricular?
Ausente
Taquicardia
ventricular
Taquicardia
supraventricular
Taquicardia
ventricular
Presente
Taquicardia
ventricular
¿Morfología del QRS V1-V2 y V6 compatible con taquicardia ventricular?
No
Si
Taquicardia
supraventricular
Taquicardia
ventricular
244
Quinta parte
Electrocardiogramas de práctica
Capítulo 25
3
Casos prácticos de
electrocardiografía
Mauricio Duque R., MD.
Jorge E. Marín V., MD.
Taquicardias de complejos anchos
Figura 1. Taquicardia por complejos anchos (> 120 mseg),
de origen ventricular, por la disociación
AV y el complejo monofásico en la derivación V1.
Figura 2. Disociación
AV (Ver ondas P disociadas).
249
Capítulo 25-Casos prácticos de electrocardiografía
Figura 3. Flutter ventricular donde se ve frecuencia cardíaca de 250
lpm y es difícil distinguir
la onda T del complejo
QRS.
Figura 4. Taquicardia
por complejos anchos
de origen ventricular,
en la cual se observa
disociación AV, morfología de bloqueo de rama
izquierda del haz de His
con una «r» inicial que
mide más de 40 mseg
de duración, un empastamiento sobre la «S» en
V1 y una duración mayor de 70 mseg desde
el inicio de la «r» hasta
el nadir de la «S».
Figura 5. Taquicardia
de origen ventricular.
Nótese el intervalo rS en
precordiales mayor de
100 mseg, la morfología del bloqueo de rama
derecha, con complejo
monofásico en V1 y la
relación r/S menor a 1.
250
Libro de electrocardiografía
Figura 6. Taquicardia ventricular. Nótese un latido
de fusión en el V1 largo
(complejo # 14) y la morfología de qR en V1 y de
rS en V6, lo cual sugiere
taquicardia ventricular.
Figura 7. Ritmo idioventricular acelerado, alternando con ritmo sinusal.
Nótense en V1 largo complejos QRS más anchos no
precedidos de onda «P»
y luego entrada del ritmo
sinusal.
Figura 8. Taquicardia ventricular. Nótese que todos
los complejos QRS son positivos en las precordiales,
lo que equivale a concordancia eléctrica positiva en
éstas.
251
Capítulo 25-Casos prácticos de electrocardiografía
Figura 9. Taquicardia
ventricular
polimórfica donde cada 10-12
QRS, cambia el eje de la
taquicardia, producido
por un incremento en el
QTc, lo que se denomina taquicardia ventricular de puntas torcidas o
«torsade des pointes».
Figura 10. Fibrilación
ventricular. Nótese que
no hay complejos QRS
claros, sólo alteración en
la línea de base.
Figura 11. Taquicardia
por complejos anchos de
origen ventricular. Nótese morfología de bloqueo
de rama izquierda del
haz de His, con QR en
V1 y relación R/S menor
que 1 en V6.
252
Libro de electrocardiografía
Taquicardias supraventriculares
Figura 12. Taquicardia atrial ectópica; Nótese la morfología de la
onda «P», la cual es negativa en derivaciones inferiores DII, DIII y aVF.
Figura 13. Ritmo del tejido de
unión. Nótese la onda «P» después de cada complejo QRS la
cual es negativa en derivaciones
inferiores. La frecuencia cardíaca
es de 57 lpm.
Figura 14. Taquicardia por reentrada en el nodo AV, donde se
observa patrón de pseudo-bloqueo
de rama derecha en V1 y una «s»
empastada al terminar el complejo
QRS en DII, DIII y aVF.
253
Capítulo 25-Casos prácticos de electrocardiografía
Figura 15. Taquicardia por
complejos estrechos, muy
rápida (240 lpm), donde
se observa el RP mayor
de 70 mseg principalmente en las derivaciones DIII
y aVL, lo que sugiere una
taquicardia que utiliza una
vía accesoria.
Figura 16. Taquicardia por
complejos estrechos, muy
rápida (240 lpm) , donde
se observa el RP mayor de
70 mseg principalmente en
las derivaciones DII y aVF,
lo que sugiere una taquicardia que utiliza una vía
accesoria.
Figura 17. Síndrome de
WPW, en el que se observa PR corto, onda delta y
trastornos de la repolarización.
254
Libro de electrocardiografía
Figura 18. Síndrome
de WPW intermitente,
en el que se observa
PR corto, onda delta y
trastornos de la repolarización, alternando
con ritmo sinusal sin
pre-excitación.
Figura 19. Ritmo sinusal
que alterna con taquicardia atrial ectópica de
tipo multifocal. Nótense
más de tres «P» de diferente morfología en una
misma derivación.
Figura 20. Ritmo auricular bajo. Nótese la
onda «P» negativa en
derivaciones inferiores a
una frecuencia cardíaca
aproximada de 78 lpm.
255
Capítulo 25-Casos prácticos de electrocardiografía
Figura 21. Flutter atrial
con respuesta variable dos
para uno o tres para uno;
se observa fácilmente en la
derivación V1.
Figura 22. Taquicardia
por movimiento circular
que utiliza una vía accesoria. Nótese el RP
mayor de 70 mseg en
derivaciones DII y V1.
Figura 23. Taquicardia por
movimiento circular que utiliza una via accesoria. Nótese la alternancia eléctrica
de los QRS en todas las
derivaciones precordiales
y el RP mayor a 70 mseg
en DIII.
256
Libro de electrocardiografía
Figura 24. Taquicardia por reentrada en
el nodo AV, Nótese
que no se visualiza
la onda «P», puesto
que queda dentro del
QRS.
Figura 25. Ritmo de
fibrilación auricular, en
el que no se observa
una onda «P» clara
sino una desorganización en la línea de
base e intervalo RR
variable.
Figura 26. Taquicardia por reentrada en
el nodo AV, en la que
se observa patrón de
pseudo-bloqueo de rama derecha en V1 y
una «s» empastada al
terminar el complejo
QRS en DII, DIII y aVF,
lo que equivale a la
onda «P» retrógrada.
257
Capítulo 25-Casos prácticos de electrocardiografía
Figura 27. Taquicardia
por complejos estrechos
(< 120 mseg), donde se
observa un intervalo RP
mayor que PR y se evidencia que la onda «P» es negativa en las derivaciones
inferiores, lo que sugiere
una taquicardia atrial con
origen en la parte baja de
la aurícula o taquicardia
por reentrada nodal de la
variedad no común o taquicardia tipo Coumel (vía
accesoria con propiedades decrementales).
Figura 28. Flutter
atrial con bloqueo tres
para uno; es decir, por
cada tres ondas «F»
existe un QRS. Se observan claramente en
la derivacion V1.
Figura 29. Fibrilación
auricular con respuesta promedio un poco
alta. Nótense los RR
irregulares.
258
Libro de electrocardiografía
Transtornos de la conducción
Figura 30. Bloqueo de rama
derecha del haz de His, con
PR prolongado y hemibloqueo
antero-superior, lo que implica bloqueo trifascicular.
Figura 31. Bloqueo de segundo grado avanzado 3:1,
en el que se observa la secuencia de tres ondas P por
cada complejo QRS en forma
repetida a lo largo de todo el
trazado, más visible en V1.
Figura 32. Bloqueo AV completo. Observe la disociación
entre aurículas y ventrículos; se debe diferenciar del
bloqueo 2:1.
259
Capítulo 25-Casos prácticos de electrocardiografía
Figura 33. Bloqueo
(retraso en la conducción) AV de primer
grado. Observe el PR
prolongado (> 200
mseg).
Figura 34. Bloqueo
de rama izquierda del
haz de His. Observe
el QRS mayor a 120
mseg).
Figura 35. Intervalo QTc prolongado
(> 440 mseg).
260
Libro de electrocardiografía
Figura 36. Bloqueo
AV de segundo grado
tipo Mobitz II. Observe
el PR constante hasta
que uno se bloquea.
Figura 37. Arresto
sinusal. Observe la
ausencia de actividad
sinusal (no ondas P)
por espacio de 6,45
segundos y el retorno
de la actividad eléctrica con bradicardia
marcada.
Figura 38. Bradicardia
sinusal. Observe la frecuencia cardíaca menor de 60 lpm y con
onda P de morfología
sinusal antes de cada
complejo QRS (hay dos
latidos de la unión).
261
Capítulo 25-Casos prácticos de electrocardiografía
Figura 39. Hemibloqueo
postero-inferior.
Observe el eje derecho
extremo.
Figura 40. Bloqueo AV
de segundo grado 2:1.
Observe la presencia de
dos ondas P por cada
complejo QRS.
Figura 41. Bloqueo AV
completo. Observe la
disociación AV, con ausencia de conducción
entre las ondas A y V.
262
Libro de electrocardiografía
Crecimiento de cavidades
Figura 42. Hipertrofia ventricular izquierda. Observe la
presencia de criterios Sokolow;
onda Q en DIII indicativa de hipertrofia septal. Observe los
trastornos de repolarización
asociados.
Figura 43. Hipertrofia ventricular izquierda. Observe
la calibración automática del
electrocardiograma a la mitad
(0,5 mm/mV).
Figura 44. Hipertrofia ventricular izquierda. Observe
la calibración automática del
electrocardiograma a la mitad
(0,5 mm/mV).
263
Capítulo 25-Casos prácticos de electrocardiografía
Figura 45. Severa hipertrofia de cavidades.
Se observa hipertrofia
ventricular izquierda, derecha (ondas R altas en
V1 - V2 - V3) y dilatación
auricular. Este trazo corresponde a un paciente
con cardiomiopatía hipertrófica.
Figura 46. Gran dilatación biauricular. Observe la onda P bifásica y
su fuerza terminal en
V1 y la onda P en DII;
además, hay hipertrofia
biventricular.
Figura 47. Hipertrofia
ventricular derecha (ondas R altas en V1 - V2)
y dilatación auricular derecha.
264
Libro de electrocardiografía
Figura 48. Hipertrofia
ventricular derecha (ondas R altas en V1 - V2)
y dilatación auricular
derecha. Eje derecho.
Excluye
hemibloqueo
postero-inferior.
265
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