Subido por José Rafael Peña Velásquez

derecho procesal constitucional - henao hidron, javier -

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DERECHO PROCESAL
CONSTITUCIONAL
JAVIER HENAO HIDRON
Ex magistrado del Consejo de Estado.
DERECHO PROCESAL
CONSTITUCIONAL
PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES
(Acciones populares, de tutela, de cumplimiento, de grupo,
de inconstitucionalidad; pérdida de investidura,
revocatoria del mandato; justicia de paz)
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EDITORIAL TEMIS S. A.
Bogotá - Colombia
2003
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PELIGRO
LA
FOTOCOPIA
MATA EL LIBRO
ANTES QUE EL LIBRO CIENTÍFICO MUERA
El libro científico es un organismo que se basa en un delicado equilibrio. Los elevados costos
iniciales (las horas de trabajo que requieren el autor, los redactores, los correctores, los
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por derecho de autor (copyright) es ilícita. Por consiguiente, toda fotocopia que burle la compra
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La fotocopia no solo es ilícita, sino que amenaza la supervivencia de un modo de transmitir la
ciencia.
Quien fotocopia un libro, quien pone a disposición los medios para fotocopiar, quien de cualquier
modo fomenta esta práctica, no solo se alza contra la ley, sino que particularmente se encuentra
en la situación de quien recoge unaflorde una especie protegida, y tal vez se dispone a coger
la última flor de esa especie.
© Javier Henao Hidrón, 2003.
© Editorial Temis S. A., 2003.
Calle 17, núm. 68D-46, Bogotá.
e-mail: editorial ©temis.com.co
ISBN 958-35-0417-3
2054 200300012200
Hecho el depósito que exige la ley.
Impreso en Talleres Editorial Nomos.
Carrera 39B, núm. 17-85, Bogotá.
Queda prohibida la reproducción parcial o total de este
libro, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, por medio de cualquier proceso, comprendidos la
reprografía y el tratamiento informático.
Esta edición y sus características gráficas son propiedad
de Editorial Temis S. A.
ÍNDICE GENERAL
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO I
ACCIÓN DE TUTELA
PÁG.
1. Antecedentes
4
2. Consagración constitucional
5
A) La tutela frente a sentencias
7
B) Sujeto activo
11
C) Sujeto pasivo
14
D) Revisión eventual por la Corte Constitucional
15
E) Los derechos constitucionales fundamentales
17
F) Orden de preferencia judicial
21
G) Pedagogía
21
3. Reglamentación
22
4. La tutela como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable
25
5. Juez competente
30
6. Procedimiento
31
7. Desacato
33
8. Delimitación y aspectos comparativos
34
9. Proyecto de reforma
35
CAPÍTULO II
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
1.
2.
3.
4.
5.
6.
Antecedentes
Competencia
Cuándo no procede
Legitimación activa y pasiva
Constitución de renuencia
La solicitud
,
39
44
45
47
48
49
VIII
ÍNDICE GENERAL
PÁG.
7. El procedimiento
8. Contenido y efectos del fallo
50
52
CAPÍTULO III
ACCIONES POPULARES
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
Antecedentes
Derechos e intereses colectivos
Principios
Legitimación por activa
Legitimación por pasiva
Competencia
La demanda
Procedimiento
La sentencia
Fondo para la Defensa de los Derechos e Intereses Colectivos
Registro público
56
59
62
62
63
64
65
66
68
70
71
CAPÍTULO IV
ACCIONES DE GRUPO
1.
2.
3.
4.
5.
6.
Antecedentes
Naturaleza
Demanda
Competencia
Procedimiento
Sentencia
74
75
79
80
81
83
CAPÍTULO V
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
Antecedentes
La Constitución de 1991 y su defensa judicial
Jurisdicción constitucional
La Corte Constitucional
Titularidad de la acción y requisitos
Procedimiento
Clases de sentencias
Excepción de inconstitucionalidad
Actos administrativos del nivel municipal
_
90
94
97
99
102
105
108
113
115
IX
ÍNDICE GENERAL
CAPÍTULO VI
PÉRDIDA DE INVESTIDURA
PÁG.
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
Noción de investidura
Antecedentes
Requisitos de la solicitud
Causales
A) Para los congresistas
B) Para los diputados y concejales
C) Para los miembros de las JAL
Competencia
Procedimiento
Efectos jurídicos
Recurso extraordinario especial de revisión
Posibles reformas
-
121
121
122
123
123
128
130
131
131
133
134
135
CAPÍTULO VII
REVOCATORIA DEL MANDATO
A GOBERNADORES Y ALCALDES
1.
2.
3.
4.
5.
Antecedentes
Concepción original
Voto programático
Nueva ley y cambio de jurisprudencia
Procedimiento
138
141
142
143
145
CAPÍTULO VIII
JUSTICIA DE PAZ
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
Antecedentes
Jueces de paz y de reconsideración
Concepto
Responsabilidad disciplinaria
Competencia
Impedimentos
Procedimiento
A) De conciliación o autocompositiva
B) De sentencia
8. Faltas temporales y absolutas
9. Implementación
10. Derecho comparado
150
152
155
156
158
159
160
160
160
161
161
164
X
ÍNDICE GENERAL
SUPLEMENTO
PÁG.
Decreto 2067 de 1991, por el cual se dicta el régimen procedimental de los
juicios y actuaciones que deban surtirse ante la Corte Constitucional
169
Decreto 2591 de 1991, por el cual se reglamenta la acción de tutela consagrada en el artículo 86 de la Constitución Política
174
Decreto 306 de 1992, por el cual se reglamenta el decreto 2591 de 1991
181
Decreto 1382 de 2000, por el cual se establecen reglas para el reparto de la
acción de tutela
182
Ley 393 de 1997, por la cual se desarrolla el artículo 87 de la Constitución
Política
>
185
Ley 472 de 1998, por la cual se desarrolla el artículo 88 de la Constitución
Política de Colombia en relación con el ejercicio de las acciones populares
y de grupo y se dictan otras disposiciones
187
Ley 144 de 1994, por la cual se establece el procedimiento de pérdida de la ~
investidura de los congresistas
202
Ley 497 de 1999, por la cual se crean los jueces de paz y se reglamenta su
organización y funcionamiento
204
índice de disposiciones
209
índice de materias
211
INTRODUCCIÓN
La Constitución Política de Colombia, expedida en 1991, concibió
un nuevo derecho procesal conformado por una serie de acciones públicas (también llamadas acciones constitucionales), que pueden ser ejercidas ante los jueces competentes por toda persona, directamente o por intermedio de apoderado y que deben ser resueltas con prelación a las demás
acciones judiciales, mediante procedimientos sencillos y rápidos.
Dichas acciones son: la acción de tutela, para la protección de los
derechos constitucionales fundamentales; la acción de cumplimiento, para
la efectiva observancia de los deberes contenidos en leyes y actos administrativos, y las acciones populares, para la defensa de los derechos colectivos y del medio ambiente. Como complemento, las acciones de grupo,
para obtener mediante la intervención de abogado la indemnización de los
daños individuales causados a un grupo integrado por no menos de veinte
-personas.
Por su trascendencia social, con aquellas acciones sena conveniente
conformar una jurisdicción especial y autónoma, con talante propio y jueces especializados en el conocimiento de sus fundamentos jurídicos y orientación filosófica. Ellas representan nuevos medios procesales para hacer
frente al ejercicio arbitrario del poder y remediar las actividades contrarias al bienestar de la comunidad, en procura de acercar el derecho al ciudadano común. Hoy en día, involucradas dentro del sistema tradicional
de administración de justicia, representan un factor de congestión que
contribuye a postergar la solución de los conflictos ordinarios asignados a
las jurisdicciones común y contencioso administrativa.
La política sabia —dice Nicolás Gómez Dávila en sus escolios— es
el arte de vigorizar la sociedad y de debilitar el Estado. O quizá, también,
consista en coordinar adecuadamente las actividades de la sociedad y del
Estado, en beneficio del interés general.
De modo similar pertenecen a este novedoso conjunto de instrumentos procesales, dos instituciones cuyo titular es cualquier ciudadano. Ya
individualmente, para presentar la solicitud que busca obtener la pérdida
de investidura de un miembro de corporación pública de elección popular
2
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
(congresista, diputado, concejal), que hubiese incurrido en falta grave prevista en la Constitución o la ley y movilizar para ello a la jurisdicción de
lo contencioso administrativo. O, como parte de un conjunto de electores, para solicitar a la organización electoral la convocatoria de nueva
elección con el fin de que se decida sobre la revocatoria del mandato conferido a un gobernador o un alcalde, a causa del incumplimiento del programa de gobierno o de la insatisfacción general de la ciudadanía.
A dicho género pertenece también la acción de inexequibilidad, de
larga tradición en Colombia, mediante la cual el ciudadano puede obtener
de la Corte Constitucional (desde 1910 hasta 1991, el destinatario era la
Corte Suprema de Justicia) una declaración con fuerza de cosa juzgada
consistente en dejar sin valor y por fuera del ordenamiento jurídico, total
o parcialmente, una ley de la República o un decreto con fuerza de ley expedido por el gobierno nacional, cuyo texto contradice la Carta Política.
Finalmente, la jurisdicción especial de paz, integrada por jueces de
paz y por jueces de reconsideración, elegidos mediante voto popular en
circunscripciones creadas por los concejos municipales y distritales, completa esta tendencia procesal que busca democratizar el acceso a la justicia. Decidirá en equidad—agotada la opción de conciliación— sobre las
controversias sometidas a su conocimiento por el común acuerdo de los
interesados y cuya cuantía no exceda de cien salarios mínimos legales mensuales, siempre que versen sobre asuntos susceptibles de transacción, conciliación o desistimiento.
El estudio de las acciones públicas de rango constitucional (las de
tutela, de cumplimiento, populares, y las de inexequibilidad), de las acciones de grupo o de clase, de las solicitudes y procedimientos que dan
origen a la pérdida de investidura o la revocatoria del mandato, así como
de las características y potencialidades de la jurisdicción de paz —justicia comunal, susceptible de ser aplicada en barrios, comunas y zonas rurales—, es la materia de este libro, redactado con el propósito de hacerlo
útil a las personas interesadas en la defensa de sus derechos y en el cumplimiento del deber de solidaridad social.
EL AUTOR
CAPÍTULO I
ACCIÓN DE TUTELA
Constitución Política, art. 86. "Toda persona tendrá acción de tutela
para reclamar ante los jueces, en todo momento y lugar, mediante un procedimiento preferente y sumario, por sí misma o por quien actúe a su nombre, la protección inmediata de sus derechos constitucionales fundaméntales, cuando quiera que estos resulten vulnerados o amenazados por la
acción o la omisión de cualquier autoridad pública.
"La protección consistirá en una orden para que aquel respecto de
quien se solicita la tutela, actúe o se abstenga de hacerlo. El fallo, que será
de inmediato cumplimiento, podrá impugnarse ante el juez competente y, en
todo caso, este lo remitirá a la Corte Constitucional para su eventual revisión.
"Esta acción solo procederá cuando el afectado no disponga de otro
medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice como mecanismo
transitorio para evitar un perjuicio irremediable.
"En ningún caso podrán transcurrir más de diez días entre la solicitud de tutela y su resolución.
"La ley establecerá los casos en los que la acción de tutela procede
contra particulares encargados de la prestación de un servicio público o
cuya conducta afecte grave y directamente el interés colectivo, o respecto
de quienes el solicitante se halle en estado de subordinación o indefensión" [decr.-ley 2591 de 1991. Decrs. regís. 306 de 1992 y 1382 de 2000].
Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948:
"Art. 8o "Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los
tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen
sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución o por la ley".
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José
de Costa Rica), de 1969:
Art. 25.1 "Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido
o a cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales..."
(la convención fue ratificada por Colombia mediante la ley 16 de 1972).
* * *
4
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
1. ANTECEDENTES
El derecho, recurso o petición "de amparo", así denominado en el
vocabulario jurídico de México, su país de origen, en donde fue establecido desde mediados del siglo xix bajo la inspiración del habeos corpus de
origen británico, de lajudicial review (revisión judicial) norteamericana y
de la tradición castellana y aragonesa, y que después influyó paulatinamente en otros países latinoamericanos e incluso en España1, mereció
interesantes debates en el seno de la Asamblea Nacional Constituyente de
donde surgió la Constitución Política de 1991.
Allí se consideró que en el derecho comparado la institución del
amparo tiene alcance genérico, pues se aplica a todos los medios de protección de los derechos constitucionales; es así como comprende, entre
otros, el recurso de habeas corpus, la excepción de inconstitucionalidad,
las acciones administrativas de nulidad y reparación, y hasta el recurso
extraordinario de casación. De ahí que para su incorporación al sistema
jurídico colombiano, con campo de actividad más reducido —se trata de
tutelar los derechos y libertades fundamentales— y provisto de peculiares características, se hubiese preferido la denominación de acción de
tutela, destinada por lo demás a complementar y perfeccionar el modelo
vigente de control de la constitucionalidad, la legalidad y la defensa de
los derechos.
El propósito esencial era el de proteger por vía judicial los derechos
inherentes a la persona, como ser individual o social, y expresamente estipulados en el estatuto superior con el nombre de derechos fundamentales. Además, el instrumento jurídico que le sirviera de soporte debía ser
suficientemente ágil, conformado por un trámite preferencial y sumario,
al cual pudieran acceder todos los habitantes del territorio nacional.
Más aún: se trataba de dar cumplimiento efectivo a mandatos internacionales con fuerza vinculante para Colombia, contenidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el llamado Pacto de San
José de Costa Rica. Este último, aprobado mediante la ley 16 de 1972,
incorporaba a nuestro ordenamiento la siguiente norma: "Toda persona
tiene derecho a un recurso sencillo y rápido... ante los jueces... que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales..." (art. 25-1),
vigente en abstracto, pero carente de reglamentación y de capacidad operativa.
1
HÉCTOR FIX-ZAMUDIO, "Amparo y tutela", en XV Jornadas Iberoamericanas de
Derecho Procesal, Instituto Colombiano de Derecho Procesal, 1996, págs. 25-29.
ACCIÓN DE TUTELA
5
La innovación referida implica la incorporación del juez de tutela a
la jurisdicción constitucional. Este sistema de aplicación del derecho se
integra con la Corte Constitucional —máximo tribunal encargado de la
defensa de la supremacía e integridad de la ley fundamental de la República^—, con el Consejo de Estado y los tribunales administrativos en casos determinados: cuando el primero resuelve acciones de nulidad por
inconstitucionalidad (art. 237-2) y los segundos cuando deciden sobre la
validez de los actos de los concejos municipales y de los alcaldes por motivo de inconstitucionalidad (art. 305-10) y, además, con los jueces encargados de decidir sobre las acciones de tutela. Todo dentro de la conformación de un sistema usualmente llamado "difuso" y que resulta ser más
descentralizado y accesible, aunque no más uniforme, con respecto al sistema único o concentrado adoptado por otros países, principalmente europeos, en donde la protección del estatuto supremo gira íntegramente
alrededor de un Tribunal Constitucional.
En tal sentido, la ley estatutaria de la administración de justicia dispone que, además de la Corte Constitucional, y del Consejo de Estado
cuando conoce de las acciones de nulidad por inconstitucionalidad de los
decretos dictados por el gobierno nacional, cuya competencia no corresponda a aquella Corte, 'También ejercen jurisdicción constitucional, excepcionalmente, para cada caso concreto, los jueces y corporaciones que
deban proferir las decisiones de tutela o resolver acciones o recursos previstos para la aplicación de los derechos constitucionales" (ley 270 de
1996, art. 43, inc. 2o).
2.
CONSAGRACIÓN
coNSTrruciONAL
La Carta Política reservó su artículo 86 para disponer que cuando los
derechos constitucionales fundamentales resulten vulnerados o amenazados por la acción (hacer) o la omisión (no hacer) de cualquier autoridad
pública, "toda persona" podrá reclamar, por sí misma o por quien actúe a
su nombre (especie de agencia oficiosa para la defensa de aquellas personas que puedan encontrarse en condiciones especiales de indefensión o
subordinación), la protección inmediata de dichos derechos ante los jueces, en todo tiempo y lugar, mediante un procedimiento preferente y sumario, con sujeción al cual no podrán transcurrir más de diez días entre la
solicitud y el fallo.
De prosperar la solicitud, en la providencia judicial se consignará
una orden perentoria para que el servidor público actúe o se abstenga de
hacerlo, de manera de prevenir la violación o impedir su continuidad,
6
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
decisión que será de inmediato cumplimiento; sin embargo, el fallo podrá
impugnarse ante el superior competente y, en todo caso, este lo remitirá a
la Corte Constitucional para su eventual revisión. El trámite es, pues, de
doble instancia, pues es claro que la revisión por la Corte implica el medio ideado por el constituyente para "unificar a nivel nacional los criterios
judiciales en la interpretación y aplicación de las normas constitucionales" (sent. T-260 de 1995).
Agrega el texto constitucional que la acción de tutela solo procederá
cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial, salvo
que aquella se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.
Pero, en ciertos y determinados casos previstos directamente en la
Constitución y establecidos en la ley, también es posible incoar acción de
tutela contra particulares. El mencionado artículo 86 los coloca como sujeto pasivo en estas tres circunstancias, en las cuales su posición de supre- macía puede hacerlos incurrir en violación de derechos fundamentales:
cuando estén encargados de la prestación de un servicio público; cuando
con su conducta afecten grave y directamente el interés colectivo, y cuando el solicitante se halle en estado de subordinación o indefensión.
La Corte Constitucional precisó el alcance de aquellos conceptos de
subordinación e indefensión en la sentencia T-290 de 1993 en estos términos: "La subordinación alude a la existencia de una relación jurídica de
dependencia, como ocurre, por ejemplo, con los trabajadores con respecto de sus patronos, o con los estudiantes frente a sus profesores o ante los
directivos del establecimiento al que pertenecen, en tanto que la indefensión, si bien hace referencia a una relación que también implica la dependencia de una persona respecto de otra, ella no tiene su origen en la obligatoriedad derivada de un orden jurídico o social determinado sino en
situaciones de naturaleza fáctica en cuya virtud la persona afectada en su
derecho carece de defensa, entendida esta como la posibilidad de respuesta efectiva ante la violación o amenaza de que se trate".
La primera regulación de la tutela contra particulares es obra del
decreto-ley 2591 de 1991 (art. 42), en donde se establece su procedencia
en los siguientes casos: cuando aquel contra quien se hubiere hecho la
solicitud esté encargado de la prestación de servicios públicos domiciliarios, de educación, o de salud; cuando la solicitud fuere dirigida contra
quien controle efectivamente una organización privada o fuere el beneficiario real de la situación que motivó la acción, siempre y cuando el solicitante
tenga una relación de subordinación o indefensión con tal organización;
cuando aquel contra quien se hubiere hecho la solicitud viole o amenace
ACCIÓN DE TUTELA
7
violar la prohibición de la esclavitud, la servidumbre o la trata de seres
humanos; cuando la entidad privada sea aquella contra quien se hubiere
hecho la solicitud en ejercicio del habeas data; cuando se solicite la rectificación de informaciones inexactas o erróneas (es indispensable anexar
la transcripción de la información o la copia de la publicación, o de la
rectificación solicitada que no fue publicada en condiciones que aseguren
la eficacia de la misma); cuando el particular actúe o deba actuar en ejercicio de funciones públicas; cuando la solicitud sea para tutelar a quien se
encuentre en situación de subordinación o indefensión respecto del particular contra el cual se interpuso la acción (se presume la indefensión del
menor que solicite la tutela).
Al hacer un resumen sobre la tutela, la Corte la define como solución eficiente a situaciones de hecho creadas por actos u omisiones que
implican la transgresión o la amenaza de un derecho fundamental (T-260
de 1995).
A) La tutela frente a sentencias
Desde un principio, en el seno de la Asamblea Nacional Constituyente, el autor de la iniciativa que buscaba hacer incluir con el nombre de
acción de tutela una figura novedosa para la protección de los derechos
constitucionales que sean directamente exigibles (fundamentales), entre
sus características incluyó la siguiente: "No procede contra situaciones
consumadas e irreversibles: en tales casos es evidente que ya no es posible la protección inmediata del derecho, y el agraviado tiene la posibilidad de acudir a las acciones de reparación ordinarias (...) Particularmente
no es procedente, como sí lo es en México, contra sentencias con autoridad de cosa juzgada, porque es evidente que teniendo los jueces capacidad para pronunciarse sobre los asuntos constitucionales, tales asuntos
han debido plantearse y decidirse en el juicio que dio origen a las sentencias mencionadas"2. Posteriormente, y de conformidad con lo aprobado
en las discusiones que condujeron a la creación de la acción de tutela, se
consideró que había aspectos que no era necesario mencionar de modo
expreso en el texto del artículo 86, por cuanto "hacen parte de la naturaleza de la institución", como ocurre con la no procedencia de la misma
"frente a las situaciones consumadas o frente a las cuales se haya producido sentencia con fuerza de cosa juzgada". Más todavía: se insistió en
2
JUAN CARLOS ESGUERRA PORTOCARRERO, "Proyecto de Acto Reformatorio de la
Constitución Política núm. 81", en Gaceta Constitucional, núm. 24, Bogotá, 20 de marzo de 1991, págs. 3,4 y 5.
8
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
que la supresión del inciso respectivo se hizo simplemente "para simplificar el artículo, pero su precepto es parte consustancial de la figura que se
propone y se mantiene implícitamente en la norma tal como se aprobó en
la Comisión"3.
No obstante aquellas bases doctrinarias y la previsión consignada
por los constituyentes, la norma básica reguladora del texto constitucional (decr.-ley 2591 de 1991), bajo el subtítulo competencia especial dado
a su artículo 40, abrió un peligroso boquete al admitir la tutela respecto de
las sentencias y las demás providencias judiciales que pongan fin a un
proceso, "cuando amenacen o vulneren un derecho fundamental", aspecto frente al cual reaccionó la Corte Constitucional en fallo de fecha I o de
octubre de 1992, aprobado por cuatro votos contra tres (sent. C-543), en
el cual se declaró su inexequibilidad, reiterando la supremacía del principio sobre no reapertura del proceso culminado.
En la anotada jurisprudencia, sin embargo, se deja subsistente laposibilidad de revisión de las decisiones judiciales ante actuaciones de hecho
imputables al funcionario, por medio de las cuales se desconozcan o amenacen los derechos fundamentales, hipótesis en la cual la Corte considera
que no puede hablarse de atentado contra la seguridad jurídica de los asociados, sino que se trata de hacer realidad los fines que persigue la justicia.
Jurisprudencia posterior sobre el tema (sents. T-079, T-158 y T-173
de 1993.T-231 de 1994,T-100yT-162de 1998), admite la revisión de las
decisiones judiciales cuando están fundamentadas en vías de hechot defecto que la Corte Constitucional hace consistir en "apariencias de providencias judiciales que vulneran los derechos básicos de las personas", lo
cual conduce a sostener que no existe actuación jurídica sino un hecho del
juez, arbitrario y caprichoso, revestido de formaleta jurídica y que, por
tanto, pugna con el Estado social de derecho. En uno de aquellos pronunciamientos, para que proceda la tutela contra sentencia judicial por vía de
hecho, la Corte resume los requisitos, exigiendo los siguientes: a) que la
conducta obedezca a la voluntad subjetiva de quien la dictó; b) que carezca de fundamento legal; c) que como consecuencia de ello se vulneren
derechos fundamentales, en forma grave e inminente, y d) que no exista
otra vía de defensa judicial, o si la hay que se interponga como mecanismo transitorio para evitar perjuicio irremediable (T-100)r En conclusión,
la vía de hecho solo puede producirse en aquellos casos en que, según la
expresión de la Corte, el vicio sea "constatable a simple vista" (T-162).
Por ello, esta estricta salvedad no puede convertirse —como ha ocurrido
3
Gaceta Constitucional, núm. 77,20 mayo 1991, pág. 10.
ACCIÓN DE TUTELA
9
en la práctica— en un esguince a la cosa juzgada y la seguridad jurídica,
sirviendo de pretexto para controvertir cualquier sentencia ejecutoriada
que no se comparte, con prescindencia de la previa y completa demostración del ostensible y específico defecto en que aquella ha incurrido. A veces, sin importar el agotamiento de los recursos ordinarios o de los extraordinarios de casación, de revisión, o de súplica (que deben ser suficientes
para que se adopte una decisión definitiva), ha llegado a darse el caso monstruoso de revocatoria por parte de jueces municipales o de circuito, obrando en sede de tutela, de sentencias proferidas por la Corte Suprema de
Justicia, el Consejo de Estado o los tribunales. Este delicado aspecto de interpretación sobre el alcance de la tutela, incluso, ha enfrentado entre sí a
las cortes4.
4
La Corte Suprema de Justicia, por ejemplo, se vio precisada a hacer una declaración pública (ante sendos fallos de tutela de la Corte Constitucional y del Consejo Seccional de la Judicatura de Cundinamarca) en la cual advertía perentoriamente que sus
decisiones son intangibles, razón por la cual no cumplirá los fallos de tutela en donde se
ordene su revocatoria. Enfatizaron sus magistrados que las sentencias de casación no
pueden ser cambiadas por acciones de tutela porque la Constitución del 91 dio a la Corte Suprema la potestad de ser el máximo tribunal de la justicia ordinaria en Colombia, y,
por tanto, "si nosotros acatamos esas órdenes de tutela, acabaríamos por vulnerar los
mandatos constitucionales y legales que estamos comprometidos a defender" (El Tiempo, 21 de marzo de 2002, pág. 1-26). En otra oportunidad, el presidente de la Corte
Suprema hizo énfasis en que no puede hablarse de desacato, por cuanto la corporación
está ante decisiones que vulneran el orden jurídico y son imposibles de cumplir.
La Corte Constitucional, por su parte, en comunicado público sostuvo que su sentencia T-1306 de 2001 debe ser cumplida como toda sentencia judicial y reiteró que dentro del Estado de derecho no puede existir ninguna norma o acto jurisdiccional que no
esté sujeto a la Constitución; "los derechos fundamentales de las personas —concluyó— no pueden quedar desprotegidos frente a la competencia legal de las autoridades
judiciales" (ámbito jurídico, 25 marzo al 14 de abril de 2002, pág. 9).
Parece que, en última instancia, el conflicto presentado —al no ser aplicable de
manera directa el desacato— solo podrá ser resuelto mediante una reforma constitucional, o por el Congreso de la República en ejercicio de las atribuciones especiales que le
permiten conocer de las acusaciones que se presenten contra altos funcionarios del Estado, entre ellos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (art. 178-3).
La Corte Constitucional esperó el desarrollo de los acontecimientos. Por el contrario, la sala disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de Cundinamarca,
una vez confirmada su sentencia por el superior —en decisión dividida—, resolvió modificar unilateralmente la sentencia objeto de tutela (por dos votos contra uno), arguyendo que "no se encontraba restablecida la garantía constitucional" {Judicatura desafía a Corte Suprema, en El Tiempo, I o junio 2002, pág. 1-19. Allí se lee: "Hasta ahora,
los fallos de tutela ordenaban a la autoridad que había vulnerado un derecho modificar
su decisión. Pero nunca el juez de tutela directamente cambiaba las cosas para proteger
al tutelante"). Ello debido a que, previamente, la Sala de Casación Penal de la Corte
10
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Con todo, se observa una posición laxa de la Corte —que parece retrotraer a la situación existente durante la vigencia del ya mencionado artículo 40 del decreto-ley 2591 de 1991— en la sentencia T-1031 de 2001,
en donde los conceptos de capricho y arbitrariedad judicial comprenden
no solo los casos en el juez impone de manera grosera y burda su voluntad
sobre el ordenamiento jurídico, sino también aquellos eventos en los cuales el juez se aparta de los precedentes sin argumentar debidamente (capricho) y cuando su discrecionalidad interpretativa se desborda en perjuicio de los derechos fundamentales de los asociados (arbitrariedad).
También considera susceptible de ser revisada por el juez de tutela,
la sentencia de homologación de un laudo arbitral proferido en equidad,
cuando pueda derivarse una manifiesta inequidad del cumplimiento del
laudo, caso en el cual se estará ante una vía de hecho (sent. T-46 de 2002).
Aunque tardíamente, la Corte Constitucional hizo claridad respecto
de un aspecto fundamental que, aunque deducible del propio texto constitucional, había puesto en vilo la certeza y estabilidad de las sentencias de
tutela, ante la arremetida de accionantes perdedores, ansiosos de obtener
reivindicación por la vía más rápida. En providencia de sala plena, unificadora de jurisprudencia (SU-1219 de 21 de noviembre de 2001), por fin
proclamó en decisión unánime: "la acción de tutela no procede contra fallos de tutela". Contra ningún fallo, así el alegato se fundamente en la
ocurrencia de una vía de hecho. Ello por cuanto dicha Corte es el órgano
de cierre del sistema jurídico y máximo tribunal de derechos constitucionales, de modo que la única alternativa para manifestar la inconformidad
con la tutela de segunda instancia es la intervención de la parte interesada
ante aquella corporación, a la cual corresponde su revisión eventual, pues
de lo contrario se proporcionaría una cadena interminable de demandas
contra sentencias de tutela, lo que rifle con el principio de la seguridad
jurídica. Y con la lógica. Algo obvio, pero que por falta de jurisprudencia
expresa estaba conduciendo a que se interpusiera una nueva acción de
tutela, esta vez contra la sentencia de tutela, y que los jueces dieran trámite a semejantes solicitudes, a veces, incluso, sin que la sentencia de segunda
instancia estuviese todavía ejecutoriada, pues quedaba faltando que la corporación superior (Corte Constitucional) decidiera acerca de su revisión.
Suprema de Justicia había sostenido que "no puede hacer aquello que el Consejo Seccional de la Judicatura de Cundinamarca y la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, en contra de la Constitución Política y de la ley, quieren
que haga", pues la interpretación judicial no puede ser objeto de tutela. Hacer lo contrario —concluyó tajantemente— no es más que desbordamiento de funciones, imposición de criterios, es decir, autoritarismo puro.
ACCIÓN DE TUTELA
11
B) Sujeto activo
El titular de la acción es toda persona que necesite reclamar la protección inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales.
Respecto de personas jurídicas, en un principio hubo dudas y hasta
llegó a presentarse una jurisprudencia dual, en cuanto el Consejo de Estado por mayoría no les reconocía aptitud para instaurar tutelas, mientras
que la Corte Constitucional las incorporaba a la condición de titulares de
la acción. Terminó por imponerse esta última tesis, pues es pertinente admitir que las personas jurídicas pueden ver vulnerados o amenazados ciertos derechos fundamentales, como el derecho de petición (art. 23), la libertad de asociación (art. 38), el habeas data o derecho a conocer, actualizar
y rectificar las informaciones que se hayan recogido sobre ellas en bancos
de datos y en archivos de entidades públicas y privadas (art. 15), etcétera.
En los países iberoamericanos que tienen establecido el juicio de amparo, el sujeto activo o actor es no solamente cualquier persona física sino
también la persona jurídica, de naturaleza pública o privada, salvo—como
sucede en Colombia— que el derecho esté garantizado por el habeas corpus.
La solicitud podrá incluirse en memorial, telegrama u otro medio de
comunicación que se manifieste por escrito, o presentarse verbalmente en
caso de urgencia o tratándose de menores de edad o de analfabetos; en
este último supuesto, recibida por el secretario la solicitud verbal, el juez
procederá a corregirla en el acto.
Dicha solicitud deberá contener: La identificación del interesado
(nombre y lugar de residencia); la expresión de los hechos fundamentales
(la acción o la omisión que la motiva), el derecho que se considera violado o amenazado (determinándolo claramente, pero no es indispensable
citar la norma constitucional infringida), las pretensiones (subsumidas en
obligaciones de dar, hacer o no hacer), la descripción de las demás circunstancias relevantes que sirvan para adoptar la decisión (v. gr. indicación de los medios de prueba para su práctica por el juez, si fuere necesario, pues deberán acompañarse los documentos probatorios de que se
disponga) y el nombre de la autoridad pública, si fuere posible, o del órgano autor de laamenaza o del agravio. A este último respecto, la reglamentación es la siguiente:
"Personas contra quienes se dirigirá la acción e intervinientes. La
acción se dirigirá contra la autoridad pública o el representante del órgano
que presuntamente violó o amenazó el derecho fundamental. Si uno u
otro hubiesen actuado en cumplimiento de órdenes o instrucciones impar-
12
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
tidas por un superior, o con su autorización o aprobación, la acción se entenderá dirigida contra ambos, sin perjuicio de lo que se decida en el fallo.
De ignorarse la identidad de la autoridad pública, la acción se tendrá por
ejercida contra el superior.
Quien tuviere un interés legítimo en el resultado del proceso podrá
intervenir en él como coadyuvante del actor o de la persona o autoridad
pública contra quien se hubiere hecho la solicitud" (decr. 2591 de 1991,
art. 13).
Además, el actor deberá dejar constancia en el texto de su solicitud,
bajo la gravedad del juramento, que no ha presentado otra acción coincidente que verse sobre los mismos hechos y reclame el cumplimiento de
idénticos derechos, es decir, declarar que su acción es única. La infracción a esta conducta de lealtad procesal es castigable con la sanción correspondiente al falso testimonio y la actuación implicará el rechazo o decisión desfavorable de todas las solicitudes; el abogado que actúe como
apoderado será sancionado con la suspensión de su tarjeta profesional "al
menos por dos años", y en caso de reincidencia, con la cancelación, sin
perjuicio de las demás acciones a que haya lugar por su actuación temeraria.
Hoy, después de muchas peripecias, ha vuelto a regir el decreto 1382
de 2000, "por el cual se establecen reglas para el reparto de la acción de
tutela", reglamentario del artículo 37 del decreto-ley 2591 de 1991 (véase
suplemento). Declarado inaplicable por la Corte Constitucional y suspendida su vigencia durante un año por el gobierno (decr. 404 de 2001), el
Consejo de Estado, sin embargo, en sala de conjueces de la sección primera presidida por el magistrado ponente, Camilo Arciniegas Andrade,
por mayoría de tres votos contra dos negó tanto la suspensión provisional
como la anulación (auto 3 diciembre 2001 y sent, 18 julio 2002). Con todo, quedaron por fuera el inciso cuarto del artículo I o y el inciso 2o del artículo 3o, los cuales fueron declarados nulos; decían respectivamente: "Las
acciones de tutela dirigidas contra la aplicación de un acto administrativo
general dictado por una autoridad nacional serán repartidas para su conocimiento al Tribunal Contencioso Administrativo de Cundinamarca, siempre que se ejerzan como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio
irremediable", y "Cuando se presente una o más acciones de tutela con
identidad de objeto respecto de una acción ya fallada, el juez podrá resolver aquella estándose a lo resuelto en la sentencia dictada bien por el mismo juez o por otra autoridad judicial, siempre y cuando se encuentre ejecutoriada".
ACCIÓN DE TUTELA
13
La mencionada sección del Consejo de Estado, con base en jurisprudencia de la corporación, reiteró que el presidente de la república puede
ejercer la postestad reglamentaria respecto de todas las leyes en general,
en cualquier tiempo y sin distingos. Partiendo del postulado—cuestionado por la minoría— según el cual la Constitución no establece la competencia para el conocimiento de la acción de tutela, sostuvo que ni ese
estatuto, ni la ley, ni decreto con fuerza de ley determinan que sea el
interesado quien pueda escoger su propio juez de tutela que prevenga sobre los demás; por tanto, al juez debe llegarle la petición de acuerdo con
su competencia y el reparto determinado por las normas legales y reglamentarias. Insiste en que el artículo 86 de la Carta Política encomienda a
"los jueces" la protección de los derechos fundamentales, sin establecer
regla alguna de competencia, tal como se advierte en la expresión "juez
competente", que emplea este artículo al instituir el derecho a la impugnación y que denota cómo el señalamiento de dichas reglas está deferido
a otras normas jurídicas.
Por consiguiente, es indispensable atender las prescripciones del decreto 1382 respecto de la distribución de la competencia de los jueces para
conocer de las acciones de tutela. Así, de las que se interpongan contra
cualquier autoridad nacional (salvo organismo o entidad del sector descentralizado por servicios), conocerán en primera instancia los tribunales
superiores de distrito judicial, los tribunales administrativos o el Consejo
Seccional de la Judicatura; de las que se interpongan contra cualquier
autoridad del orden departamental y organismo o entidad del sector descentralizado por servicios del nivel nacional, conocerán en primera instancia los jueces de circuito (reparto), y de las que se interpongan contra
cualquier autoridad del orden distrital o municipal o contra particulares,
conocerán en primera instancia los jueces municipales (reparto). Cuando
la acción se promueva contra más de una autoridad y estas sean de diferente nivel, el reparto se hará al juez de mayor jerarquía, de conformidad
con las reglas precedentes.
La Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y el Consejo
Superior de la Judicatura (sala jurisdiccional disciplinaria), conocerán en
segunda instancia de los fallos de tutela proferidos en primera instancia
por los tribunales superiores y administrativos, respectivamente, y por las
salas disciplinarias de los consejos seccionales de la judicatura, así como
de las acciones de tutela que se ejerzan contra actuaciones de la propia
corporación; sus reglamentos internos determinarán la sala de decisión,
sección o subsección que adoptará las providencias.
Si la acción de tutela se promueve contra un funcionario o corporación judicial, el reparto se hará al respectivo superior funcional del accio-
14
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
nando; si la corporación es la Fiscalía General de la Nación, el reparto
corresponderá al superior funcional del juez al que está adscrito el fiscal.
C) Sujeto pasivo
La expresión "cualquier autoridad pública", empleada por la Carta
Política para designar a la parte pasiva en la acción de tutela, comprende
a las autoridades de las ramas u órganos del Estado, por lo cual también
incluye a los jueces y magistrados. Pero respecto de estos, solo por sus
actos u omisiones que vulneren o amenacen derechos fundamentales de las
personas; sin que sea jurídicamente admisible, dada su función esencial
de administrar justicia y aplicar el derecho, la inclusión de las providencias judiciales, susceptibles de impugnación por medio de los recursos
—tanto ordinarios como extraordinarios— dispuestos en la ley, o eventualmente de un incidente de nulidad, y llegado su momento, amparadas por el
principio general de la ciencia del derecho conocido con el nombre de cosa juzgada (res iudicata), fundado a su turno en el de la seguridad jurídica.
Tal es, además, la intención del constituyente, deducida del estudio
fidedigno del establecimiento de la acción de tutela. Así, el ponente del
proyecto y autor de la iniciativa, sostuvo: "No puede solicitarse la tutela
respecto de una decisión que cuente con la fuerza de la cosa juzgada, porque naturalmente no se trata de ninguna manera de crear una instancia
adicional o un recurso extraordinario al que pueda apelarse por todos aquellos que resultan derrotados en los procedimientos judiciales o administrativos" y "esta acción no puede servir para que el juez declare derechos,
ni para que resuelva controversias, porque entonces se habría convertido
en un sistema paralelo de administración de justicia con nefastas consecuencias para todo nuestro Estado de Derecho".
Sin embargo, la jurisprudencia de la Corte Constitucional también
admite la tutela contra sentencias en el caso específico de que estas incurran en vías de hecho. Supuesto en el cual la sentencia —cualquier sentencia, incluyendo las proferidas por las cortes, que otros llaman "Altas
Cortes"— podrá ser objeto de tutela ante cualquier juez de la república.
Es aquí donde se atribuye una competencia paralela a funcionarios jerárquicamente inferiores o que actúan en condición de pares, y sin importar
la especialización; esta tendencia jurisprudencial —remanente de la declaratoria de inexequibilidad de la norma que autorizaba la tutela contra
sentencias, en el supuesto de que estas "amenacen o vulneren" un derecho
fundamental— suele conducir a que el remedio resulte peor que la enfermedad, por lo cual es preferible mantener la intangibilidad de las sentencias, con las opciones procesales extraordinarias (el recurso de revisión,
por ejemplo) que existen de tiempo atrás en nuestra legislación.
ACCIÓN DE TUTELA
15
Además de los servidores públicos investidos de autoridad (política,
militar, administrativa, o civil), con la acotación respecto de funcionarios
judiciales, son igualmente sujetos pasivos los particulares, dentro del marco
expuesto en las páginas 6 y 7.
D) Revisión eventual por la Corte Constitucional
De modo similar, en acta de la Asamblea Constituyente5 consta que
la intención predominante para establecer la revisión eventual de los fallos de segunda instancia por la Corte Constitucional, consistió en establecer un medio idóneo, al más alto nivel, para "unificar la jurisprudencia
constitucional" sobre derechos humanos.
Por eso, en concordancia con el artículo 86, inciso 2o, prescribe el artículo 241, numeral 9, que entre las funciones para el ejercicio de la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución, aquella corporación
tendrá la siguiente: "Revisar, en la forma que determine la ley, las decisiones judiciales relacionadas con la acción de tutela de los derechos constitucionales".
Para efectos de escoger entre el cúmulo de expedientes de tutela que
desde todo el país se envían a la Corte para su eventual revisión, existe
una sala de selección integrada por dos magistrados, designados cada mes
por la sala plena en forma rotativa y por orden alfabético de apellidos, que
actúa previo informe de las unidades de tutela conformadas por estudiantes o egresados de las facultades de derecho que, a la manera de supernumerarios, prestan su año de consultorio jurídico o de judicatura, y de una
oficina de tutelas integrada por tres abogados.
Aunque el objetivo principal de la revisión es el de unificar la jurisprudencia y determinar en casos especiales el alcance de los derechos
fundamentales para evitar perjuicios improcedentes, la tarea de selección
por la Corte procede "sin motivación expresa y según su criterio", conforme a la expresión empleada por el decreto-ley 2591 de 1991 (art. 33).
Respecto de las tutelas que no fueren seleccionadas, existe todavía
una última oportunidad, pues dentro de los quince días siguientes a la comunicación de la secretaría general al despacho del magistrado, o al recibo de dicha información por parte del defensor del pueblo, cualquiera de
estos funcionarios podrá interponer el recurso de insistencia, cuando considere que la revisión puede aclarar el alcance de un derecho o evitar un
perjuicio grave. De modo similar, esta facultad de solicitar la revisión de
fallos de tutela le ha sido otorgada al procurador general de la nación,
cuando lo considere necesario en defensa del orden jurídico, el patrimo5
Gaceta Constitucional, núm. 77,20 mayo 1991, pág. 10
16
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
nio público o de los derechos y garantías fundamentales (decr.-ley 262 de
2000, art 7o, num. 12). En estos eventos, la sala de revisión reexaminará
la tutela correspondiente y resolverá si la encuentra procedente o no, decisión que no admite recurso alguno.
Con los negocios de tutela seleccionados dentro de los treinta días
siguientes a su recepción, se irán conformando las salas de revisión, una
por cada reparto, integradas por el magistrado a quien corresponda alfabéticamente recibirlo (magistrado sustanciados quien presidirá la sala) y
los dos magistrados que le sigan en orden. Si lo considera conveniente,
aquel decretará pruebas, para allegar al proceso elementos de juicio relevantes, evento en el cual la sala respectiva podrá ordenar la suspensión de
términos, si fuere necesario. Las decisiones se adoptarán en el plazo de tres
meses, por mayoría absoluta, y el magistrado disidente podrá salvar o aclarar su voto.
En caso de cambio de jurisprudencia, el expediente se enviará a la
sala plena para que tome la decisión en un "término razonable". También, a su juicio, los procesos de tutela podrán ser revisados por la sala
plena para proferir un fallo de unificación de jurisprudencia o dada la
trascendencia del tema. En ambos casos podrá celebrarse audiencia pública, con invitación a personas y entidades.
La sentencia solo surtirá efectos en el caso concreto y será comunicada inmediatamente al juez o tribunal competente de primera instancia,
el cual la notificará a las partes y adoptará las decisiones que sean necesarias (decr.-ley 2591 de 1991, art. 36). El reglamento interno agrega que la
comunicación se extiende al juez o tribunal competente de segunda instancia, y que se suministrará copia con destino a los demás magistrados de la
corporación y a la Presidencia de la República (ac. 5 de 1992, art. 54).
Las sentencias de la Corte enuncian una doctrina constitucional que
no solamente corrige la jurisprudencia sino que el legislador quiso que constituyera criterio auxiliar obligatorio para las autoridades. Esta posición
quedó sin vigor al declarar la propia Corte inexequible el vocablo obligatorio, contenido en el artículo 23 del decreto-ley 2067 de 1991, por encontrarlo contrario al artículo 230 del estatuto superior, en donde la jurisprudencia, lo mismo que la equidad, los principios generales de derecho
y la doctrina son admitidos como criterios auxiliares de la actividad judicial (sent. C-131 de 1993). De este modo, el enunciado doctrinal —que no
las decisiones, desde luego, pues estas son de obligatorio cumplimiento— carece hoy de fuerza de precedente, con lo cual los jueces pueden
apartarse de la jurisprudencia allí expuesta, mientras que procedan guiados por un argumento razonable. Pero estimamos que ello no ocurre con
la jurisprudencia expuesta al revisar los fallos de tutela, en razón de que la
ACCIÓN DE TUTELA
17
misma constituye un elemento unificador con base en el artículo 86 constitucional. Así lo ha entendido la Corte en decisiones posteriores, en donde expresa que todos los jueces deben atenerse a los fallos de tutela de la
corporación, los que indican el sentido y los alcances de la normatividad
sobre los derechos fundamentales (T-260 de 1995 y T-175 de 1997). En
otras palabras, la decisión concreta del fallo de tutela es obligatoria para
las partes, pero la jurisprudencia que en abstracto expresa dicho fallo es
obligatoria con alcance general para los jueces de tutela.
El porcentaje de las tutelas, procedentes de los tribunales y juzgados
del país (se incluyen las sentencias de primera instancia que no hubieren
sido impugnadas), seleccionadas en el período 1992-2000, ascendió al
uno punto dos por ciento (1.2%), suficiente para que la Corte Constitucional cumpla el objetivo básico de unificación de la jurisprudencia sobre la
materia, el mismo que ha quedado sometido un poco al desgaire con motivo del criterio expuesto en la sentencia últimamente mencionada. El
número total de tutelas presentadas por los colombianos en dicho lapso se
aproximó al medio millón (489.194), de las cuales fueron concedidas el
58.8%; en la sede de la Corte, los fallos producidos llegaron a 4.4766.
E) Los derechos constitucionales fundamentales
La expresión derechos constitucionales fundamentales, comprende
en primer lugar los señalados expresamente por la Constitución Política
en su capítulo 1, "De los derechos fundamentales", artículos 11 a 40, con
excepción del habeas corpus, el cual da origen a un recurso con reglamentación especial, tendiente a la defensa de la libertad de quien creyere
estar privado de ella ilegalmente (art. 30). De estos derechos fundamentales, conforme al artículo 85 son de aplicación inmediata —no requieren, por tanto, de desarrollo legislativo— los consagrados en los artículos
11 (derecho a la vida), 12 (desaparición forzada, torturas, tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes), 13 (igualdad y no discriminación), 14
(reconocimiento de la personalidad jurídica), 15 (derecho a la intimidad
personal y familiar y al buen nombre, y habeas data), 16 (libre desarrollo
de la personalidad), 17 (prohibición de la esclavitud, de la servidumbre y de
la trata de seres humanos), 18 (libertad de conciencia), 19 (libertad de cultos), 20 (libertad de pensamiento y la de informar y recibir información
veraz e imparcial), 21 {derecho a la honra), 23 (derecho de petición), 24
(libre circulación por el territorio nacional), 26 (libertad de escoger profesión u oficio), 28 ("toda persona es libre" y en ningún caso podrá haber
'NÉSTOR RAÚL CORREA HENAO, Derecho procesal de
sidad Javeriana, 2001, págs. 36 y 37.
la acción de tutela, Univer-
18
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
detención, prisión ni arresto por deudas, ni penas y medidas de seguridad
imprescriptibles), 29 (debido proceso, aplicable a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas, y concordante con el derecho de toda persona para acceder a la administración de justicia, reconocido en el art.
229), 31 (apelación o consulta de toda sentencia judicial, salvo las excepciones de ley, y la no reformatio in peius, reforma en perjuicio, o sea la
prohibición de que la pena sea agravada por el superior jerárquico, si el
procesado es el único apelante), 34 (prohibición de las penas de destierro,
prisión perpetua y confiscación), 37 (derecho de reunión) y 40 (participación del ciudadano en la conformación, ejercicio y control del poder político). Es menester agregar el artículo 44, que se refiere a los derechos
"fundamentales" de los niños (de esta guisa son el derecho a la vida, a la
integridad física, a la salud y la seguridad social, a su nombre y nacionalidad, a tener una familia y no ser separados de ella, a la educación y la
cultura y la recreación)7.
Además, debe tenerse en cuenta que en armonía con la moderna tendencia que reconoce superioridad al derecho internacional en cuanto versa sobre derechos humanos, en el orden interno prevalecen los tratados y
convenios internacionales ratificados por el Congreso de la República, en
los cuales se reconocen los derechos humanos y se prohibe su limitación
en los llamados estados de excepción, que entre nosotros comprenden la
guerra exterior, la conmoción interior y la emergencia económica, social
o ecológica (art. 93). En este sentido conviene mencionar algunos instrumentos internacionales de categoría superior: la Declaración Universal
de los Derechos del Hombre; la declaración y la convención americanas
sobre derechos humanos; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Po7
Según estadísticas de la Corte Constitucional (año 1999), los derechos más invocados por los colombianos en acción de tutela son: a la salud, de petición, a la igualdad,
al trabajo, al debido proceso, y a la educación.
Los derechos de petición, a la igualdad, y al debido proceso son directamente
fundamentales. Los derechos a la salud y a la educación, adquieren tal condición cuando entran en conexidad con otros derechos fundamentales; el primero, especialmente
con la vida y la dignidad humanas, y el segundo con el trato no discriminatorio. La protección del derecho al trabajo es viable por vía de tutela en aquellos casos en que los
medios jurisdiccionales ordinarios son ineficaces, por la lentitud de sus trámites, para
garantizar la oportuna y congrua subsistencia de trabajadores y pensionados, como sucede cuando resulta afectado el mínimo vital por el no pago del salario, o cuando la no
cancelación de las mesadas pensiónales a una persona de la tercera edad, cuya subsistencia deriva de ese único ingreso, la coloca en circunstancias apremiantes; también,
cuando se afecta la libertad de asociación sindical y el trabajo a causa de despidos masivos injustificados. Por lo demás, el tema laboral y el de seguridad social son áreas
conflictivas, pues han generado las mayores controversias, a causa de la laxitud del
órgano judicial manifestada en algunos de sus fallos.
ACCIÓN DE TUTELA
19
líticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ambos de 1966; los convenios de Ginebra sobre derecho internacional humanitario; la Convención sobre eliminación de todas las formas
de discriminación contra la mujer, adoptada por la asamblea general de la
ONU el 18 de diciembre de 1979 y ratificada por Colombia mediante la ley
51 de 1981; la Convención sobre los derechos del niño, adoptada por las
Naciones Unidas en 1989 —año de expedición del Código del Menor— e
incorporada al ordenamiento jurídico nacional por la ley 12 de 1991 (para
los efectos de esta convención —dice su art. Io— se entiende por niño
"todo ser humano menor de dieciocho años de edad", salvo que, en virtud
de ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad).
Lo expuesto permite deducir que los aceptados como fundamentales
por la Constitución Política comprenden dos clases de derechos: los que
ella misma regula (derechos constitucionalizados, cuyo punto de partida
son los que tienen la condición de "inalienables" respecto de toda persona), y los reconocidos en los pactos internacionales sobre derechos humanos vigentes para Colombia.
La disposición constitucional mencionada (art. 93) establece también un importante principio de hermenéutica, en cuanto dispone que los
derechos y deberes consagrados en la Constitución se interpretarán "de
conformidad con los tratados internacionales sobre derechos humanos
ratificados por Colombia".
El constituyente quiso ser todavía más explícito respecto de la amplitud de su concepción acerca de los derechos y garantías contenidos en
la Carta Política y en los convenios internacionales vigentes. Por eso decidiófinalizarel capítulo sobre protección y aplicación de los mismos, diciendo, inspirado en el jusnaturalismo, que si algunos no figuran expresamente en dichos documentos, esta circunstancia formal y positiva no debe
entenderse como negación de aquellos derechos que sean inherentes a la
persona humana (art. 94), a los cuales, por cierto, ya les había otorgado
primacía y dado reconocimiento a nombre del Estado sin discriminación
alguna en otro artículo, el 5o, que ciertamente le precede en orden cronológico y valorativo.
Por vía jurisprudencial es menester agregar el fenómeno de la conexidad. Conduce a aceptar la existencia de derechos fundamentales por
conexidad. Conforme a la tesis de la Corte Constitucional, son aquellos
que no siendo denominados de esa manera en la Carta Política, sin embargo se califican así en virtud de su íntima e inescindible relación con otros
derechos fundamentales, pues si no fueran protegidos en forma inmediata
los primeros se ocasionaría la vulneración o amenaza de los segundos. Es
el caso del derecho a la salud, que no siendo a primera vista fundamental
20
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
—normalmente es un derecho de segunda generación, situado en el capítulo "de los derechos sociales, económicos y culturales"—, pasa a gozar
de esa categoría cuando se pone en peligro la vida de las personas (sents.
T-200 de 1993 y T-042,281 y 312 de 1996). En pronunciamiento anterior
ya reconocía que es imprecisa y sobre todo cambiante la frontera entre el
derecho a la salud como fundamental y como asistencia! o prestacional
(servicio público sujeto a reglamentación legal y apropiaciones presupuéstales), debiendo apreciarse según las circunstancias de cada caso; pero
admitía que, en principio, puede afirmarse que la salud es derecho fundamental cuando está relacionada con la protección a la vida, lo cual conduce a su inmediata exigibilidad y protección mediante tutela (T-484 de 1992).
Después, entre una tesis restrictiva que exige un vínculo de causalidad
"directo y grave" entre el derecho a la salud y el derecho a la vida, y una amplia, que admite la protección mediante la tutela de situaciones en que se
afecte el mínimo vital necesario para el desempeño físico y social en condiciones normales, optaría por esta última (T-328 de 1993, T-409 de 1995,
T-099 de 1998, etc.), pero reconociendo a las EPS el derecho a repetir
contra el Estado —con cargo a la subcuenta respectiva del Fondo de Solidaridad y Garantía del Sistema de Seguridad Social en Salud, FOSYGA—
los sobrecostos en que incurran al dar cumplimiento a órdenes impartidas
por los jueces de tutela (SU-819 de 1999). En tratándose de los niños, el
derecho a la salud adquiere carácter de fundamental y principal, de conformidad con el artículo 44 de la Constitución; con la advertencia de que
si el niño es menor de un año, y no está cubierto por algún tipo de protección o de seguridad social, tendrá derecho a recibir atención gratuita en
todas las instituciones de salud que reciban aportes del Estado (ibídem,
art. 50).
En la reglamentación de la tutela, por su parte, se expresa que no se
podrá alegar para impedirla la falta de desarrollo legal de un derecho fundamental civil o político (decr. 2591 de 1991,art.41). Pero, con la misma
lógica, no podrá ser utilizada para hacer respetar "derechos que solo tienen rango legal" (decr. 306 de 1992, art. 2o).
Demandada la nulidad de la expresión últimamente citada, el Consejo de Estado la declaró ajustada a derecho y al efecto razonó de esta
guisa: "La referencia a que la acción de tutela no pueda ser utilizada para
hacer respetar derechos que solo tienen rango legal, es una inferencia lógica tanto del artículo I o del decreto 2591 de 1991, como del artículo 86
de la Carta Política, dado que estos solamente autorizaron el ejercicio de
la acción en forma exclusiva de los derechos constitucionales fundamentales, mas no de los que son instituidos por normas de rango inferior como
las legales" (sección primera, exp. 3331, sent., 6 febrero 1996).
22
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
tablecido en el artículo 41 de la Constitución Política. Este último texto,
que prescribe: "En todas las instituciones de educación, oficiales o privadas, serán obligatorios el estudio de la Constitución y la instrucción cívica. Así mismo se fomentarán prácticas democráticas para el aprendizaje
de los principios y valores de la participación ciudadana. El Estado divulgará la Constitución", ha sido objeto de desarrollo en la ley 107 de 1994.
Pero la exigencia de la pedagogía en torno a la tutela deriva, antes
que nada, de la necesidad de delimitar su campo de acción y su contenido.
La materia sobre que versa son los derechos humanos de primer grado,
tanto los enunciados en la Carta Política como en los tratados internacionales que obligan a Colombia; lo cual convierte en un deber judicial el
realizar en ese ámbito un cruce entre el derecho constitucional y el derecho internacional. De ahí que sea indispensable para los falladores conocer y precisar el alcance de aquellos derechos inherentes a la persona humana y en general de los considerados como básicos o fundamentales, en
su contexto individual y social, para hacer posible el respeto de cada uno
de los mismos, en virtud de la existencia de esa garantía constitucional a
la tutela o amparo, que se manifiesta a través de una acción preferente y
sumaria, marcada por un signo esencialmente garántista.
Para Manuel José Cepeda, hoy magistrado constitucional, el meollo
del problema acerca de la acción de tutela reside en la ausencia de reglas
claras que respondan a una política pública en materia de derechos constitucionales, por lo cual estima urgente e importante que se expidan leyes
estatutarias sobre los temas en los cuales se ha detectado una avalancha
de tutelas y una serie de decisiones con consecuencias económicas excesivamente negativas8. Ciertamente esas leyes estatutarias serían un medio dé ayuda fundamental para los jueces de tutela y, además, para los
programas de pedagogía.
3. REGLAMENTACIÓN
Con fundamento en el artículo transitorio 5o de la Constitución, mediante el cual se revistió al presidente de la república de facultades extraordinarias para expedir diversas normas relacionadas con el desarrollo
de la Carta Política de 1991, la acción de tutela fue reglamentada por
medio del decreto 2591 del 19 de noviembre de dicho año. Esta regulación tiene, por tanto, fuerza de ley; para efectos de interpretación recurre
a la autonomía propia de la institución procesal y, en subsidio, a los principios generales del Código de Procedimiento Civil.
8
98-101
"¿Qué hacer con la tutela?", en Justicia y desarrollo, Bogotá, marzo 2000, págs.
ACCIÓN DE TUTELA
23
La reglamentación reitera que la tutela puede ser ejercida por cualquier persona —incluye de modo expreso al defensor del pueblo y los personeros municipales—, sin que sea necesario el agotamiento previo de la
vía gubernativa mediante la interposición de los recursos administrativos.
El interesado podrá actuar, sin ninguna formalidad o autenticación, por
memorial, telegrama u otro medio de comunicación que se manifieste
por escrito para los cuales gozará defranquicia;pero en caso de urgencia
o cuando el solicitante no sepa escribir o sea menor de edad, la acción podrá ser ejercida verbalmente, debiendo el secretario levantar el acta correspondiente.
Sujeta su trámite a estos principios: publicidad, prevalencia del derecho sustancial (sobre el formal o procesal), economía (ahorro de tiempo
y dinero), celeridad (agilidad), y eficacia, o sea que el resultado se ajuste
a la verdad real.
No obstante tratarse de una acción pública, que por su naturaleza y
como regla general no es susceptible de desistimiento, el mencionado decreto-ley dispone que el recurrente "podrá desistir de la tutela" (art. 26,
inc. 2o), con el resultado de archivo del expediente.
Respecto de los particulares, dispone que la acción de tutela procederá cuando actúen en ejercicio de funciones públicas (en este caso el régimen aplicable es el mismo que el dispuesto para las autoridades públicas) o estén encargados de la prestación del servicio público de educación,
del servicio público de salud, o de servicios públicos domiciliarios; cuando el solicitante tenga una relación de subordinación o indefensión respecto del particular o una organización privada, con la advertencia de que
se presume la indefensión del menor que solicite la tutela; cuando exista
violación o amenaza de violación del artículo 17 de la Constitución (prohibición de la esclavitud, la servidumbre y de la trata de seres humanos en
todas sus formas); cuando se trate de tutelar el habeas data establecido en
el artículo 15, ibídem, respecto de particular o entidad privada (derecho a
conocer, actualizar y rectificar las informaciones que se hayan recogido
sobre las personas en bancos de datos o en archivos); cuando se solicite
rectificación de informaciones inexactas o erróneas (arts. 5o y 42).
Conviene destacar el artículo 6o, por cuanto determina las causales
de improcedencia de la tutela. Esta no procede, obviamente, cuando se
trate de actos de carácter general, impersonal y abstracto (para el cumplimiento de leyes y actos administrativos ha sido diseñada la acción de
cumplimiento), ni de derechos colectivos, los cuales son protegidos mediante las acciones populares; sin embargo, la persona puede solicitar la
tutela de sus derechos amenazados o violados en situaciones que compro-
24
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
metan intereses o derechos colectivos siempre que se trate de impedir un
perjuicio irremediable. Tampoco cuando para proteger el derecho se pueda invocar el recurso de habeas corpus. Así mismo cuando sea evidente
que la violación del derecho originó un daño consumado, salvo cuando
continúe la acción u omisión violatoria del derecho.
Del mismo modo, la tutela no procede cuando existan otros recursos
o medios de defensa, que son judiciales, pues los de carácter administrativo en nada la afectan; se exceptúa el caso en que se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable. La existencia de dichos medios —explica la ley— será apreciada en concreto, en cuanto a su
eficacia, atendiendo las circunstancias en que se encuentre el solicitante.
De conformidad con la expresada orientación, suficientemente decantada por la legislación y la jurisprudencia, la tutela se convierte en medio procesal de defensa de los derechos humanos fundamentales con estas
características: es único, autónomo, independiente, y entre ella y el otro
medio de defensa judicial no es válido que se presenten interferencias, ni
menos aún que haya ocupación o invasión de territorio. Pero, como el
constituyente exige al Estado garantizar la efectividad de los derechos,
principios y deberes consagrados en la Constitución (art. 2o), el otro medio judicial no puede ser meramente abstracto o retórico sino realmente
eficaz, pues de lo contrario carecerá de virtualidad para desplazar a la tutela; en esta eventualidad, procedería, según la Corte, "ordinariamente
como mecanismo transitorio, con el fin de evitar un perjuicio irremediable" (sent. T-l 19 de 1997).
Se colige entonces que la tutela es accesoria o subsidiaria, pues prevalece el medio judicial ordinario dispuesto por el legislador para resolver la controversia civil, laboral, administrativa, etcétera, en donde pueden estar involucrados derechos de primer orden; pero una vez definido
su ámbito de competencia se convierte a su turno en el instrumento ordinario y natural de defensa de los derechos fundamentales. Por ello no es
sustitutiva, ni alternativa, ni adicional, ni complementaria, y quizá tampoco residual o marginal, términos estos últimos que, en ocasiones, han
servido también para calificarla.
Su ámbito de competencia es, pues, la protección inmediata de los
derechos fundamentales del hombre y de la mujer "reconocidos en la Carta
Política, con el fin de asegurar su respeto efectivo; la actuación tiene carácter de subsidiaridad frente a otros medios de defensa judicial, siempre
que estos sean aptos para el logro del objetivo perseguido. Por consiguiente, como sostiene desde sus comienzos la Corte Constitucional, la acción
de tutela "no ha sido consagrada para provocar la iniciación de procesos
ACCIÓN DE TUTELA
25
alternativos o sustitutivos de los ordinarios, o especiales, ni para modificar las reglas que fijan los diversos ámbitos de competencia de los jueces,
ni para crear instancias adicionales a las existentes, ni para otorgar a los
litigantes la opción de rescatar pleitos ya perdidos..." (sent. T-01 de 1992).
Complementa este pensamiento la misma Corte cuando, en aras de delimitar las competencias, sostiene que así como la Constitución Política no
permite que se suplante el juez ordinario con el de tutela, para la protección de los derechos de rango legal, tampoco permite la protección recortada de derechos constitucionales fundamentales por las reglas de competencia de las jurisdicciones ordinarias, pues "no siempre que se presenten
varios mecanismos de defensa judicial, la tutela resulta improcedente";
en esta última eventualidad, el juez de tutela debe evaluar si, conocidos
los hechos en los que se basa la demanda y el alcance del derecho fundamental violado o amenazado, resultan debidamente incluidos todos los
aspectos relevantes para la protección eficaz y completa de aquel derecho
vulnerado, pues de no ser así, la acción de tutela será la vía procesal
prevalente (sents. T-124 y T-181 de 1993 y T-286 de 1995).
La reglamentación autoriza al juez, de oficio o a petición de parte,
para dictar cualquier medida de conservación o seguridad encaminada a
proteger el derecho o a evitar que se produzcan otros daños como consecuencia de los hechos realizados, todo de conformidad con las circunstancias del caso.
Admite, también, cuando la acción de tutela se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable, que pueda ejercerse conjuntamente con la acción de nulidad ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo.
4 . L A TUTELA COMO MECANISMO TRANSITORIO PARA EVITAR UN PERJUICIO
IRREMEDIABLE
El precepto constitucional según el cual la acción de tutela solo procederá cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial,
le otorga el carácter de subsidiaria, y niega la posibilidad de su manejo
como un instrumento adicional o alternativo de la víctima, o sustitutivo
de las acciones ordinarias y especiales establecidas en los códigos procesales. Esta es la tutela principal, normal u ordinaria.
En un principio, la posición del tribunal constitucional fue bastante
laxa, llegando a admitir la tutela como medio procesal principal siempre
que el instrumento de defensa judicial no fuera por lo menos "igualmente
idóneo", actitud que estimuló la proliferación de tutelas. Aunque hubo
26
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
excepciones, el cambio jurisprudencial vino a producirse apenas en el año
2001, con las sentencias SU-622 y SU-913, en las cuales adopta una posición menos liberal y más equilibrada, partiendo de destacar dos de las características de aquella acción: la subsidiaridad y la inmediatez. La primera, por cuanto si el afectado dispone de otro medio judicial apto para su
defensa, lo procedente es acudir a este. Y la segunda, dado que se busca
brindar a la persona una protección urgente, efectiva y actual.
Hoy es más correcto sostener que el medio de defensa judicial deberá ser eficaz para conseguir el legítimo objetivo que se pretende, esto es,
idóneo "a la luz de las circunstancias concretas"; pero ciertamente puede
resultar más lento (es lo que ocurre en la práctica) y, en todo caso, a la tutela no le es válido extralimitar el marco de los derechos constitucionales
fundamentales.
La Corte, para citar un ejemplo ilustrativo de una posición sensata,
considera que la acción electoral y la acción de nulidad y restablecimiento del derecho carecen de la eficacia necesaria para proveer un remedio
pronto e integral, cuando no se atienda rigurosamente el orden de las listas de elegibles para proveer cargos mediante concurso de méritos en la
rama judicial. La corporación tiene dicho que en tratándose tanto de funcionarios como de empleados judiciales, el nominador deberá elegir a
quien ocupa el primer puesto en la lista de elegibles, reservando a los siguientes para posteriores nombramientos, también en orden descendente;
el quebrantamiento de este postulado implica vulneración de los derechos
a la igualdad, al trabajo y al debido proceso del peticionario, por lo cual la
tutela adquiere prelación con respecto a los medios procesales ordinarios
(sents. T-03 de 1992; C-137 de 1996; SU-133, SU-136 y T-388, todas de
1998; SU-086 y SU-961 de 1999).
Pero el constituyente admite también otra modalidad de tutela, de
carácter precautelar y transitorio, mientras el problema se resuelve por la
vía ordinaria. Podrá coexistir con otro medio judicial de defensa en el entendido de que este se encuentra vigente por no haberse operado el fenómeno de la prescripción o la caducidad. Es aquella que, ante la violación
grave de un derecho fundamental, tiene por objeto evitar que él perjuicio
se torne irremediable. En el supuesto de "amenaza"- —aclara la C o r t e no se trata de la simple posibilidad de lesión, sino de la probabilidad de
sufrir un mal irreparable y grave de manera injustificada; además la amenaza requiere un mínimo de evidencia fáctica, de suerte que sea razonable
pensar en la realización de un daño o menoscabo material o moral (T-225
de 1993).
ACCIÓN DE TUTELA
27
Según la Corte Constitucional, la norma jurídica reguladora de la
tutela (decr. 2591 de 1991) confería al concepto de perjuicio irremediable
un alcance restringido frente al texto superior, otorgándole una visión rigurosa y estricta que no es la que puede reclamarse del juez de tutela y,
además, incurría en el defecto de hacer depender la acción —utilizable
como mecanismo transitorio y preventivo— de la disciplina legal de la
responsabilidad. Para definirlo, los términos empleados por el legislador
extraordinario eran los siguientes: "se entiende por irremediable el perjuicio que solo pueda ser reparado en su integridad mediante indemnización"
(ibídem, art. 6o, inc. final del num. 1, que a su vez encontraba desarrollo en
el art. Io del decr. regí. 306 de 1991, dedicado a hacer una enumeración de
los casos en que no se considera que el perjuicio tenga el carácter de irremediable). Por eso, y porque estimó que la reparación del perjuicio solo
mediante una indemnización, equivalía a subordinar la dimensión humana (mundo del ser) ala dimensión patrimonial (mundo de las cosas), aquella
corporación procedió a declarar inexequible mediante la sentencia C-531
de 1993, dicha definición, que para la Corte más parece un juicio hipotético de carácter legal sobre la eventualidad y alcance del perjuicio que
podría concretarse, con el cual, de subsistir, "la norma constitucional de
tipo abierto se convertiría en norma cerrada". Conviene acotar que esta
providencia tuvo salvamento de voto suscrito por tres magistrados, quienes sostuvieron que la noción de perjuicio va vinculada de manera inescindible a la indemnización, si bien el juez de tutela no es el juez de la responsabilidad, agregando que la expresada definición incurrió en una tautología
jurídica, dada la equivalencia de los conceptos, pero no en una infracción
de la Carta Política.
Aunque el tema a veces se torna complejo, el juez dispone de razonable potestad para emprender un análisis lógico y axiológico, con base en
las pruebas, dirigido a determinar en cada caso concreto si es viable acceder a la tutela, utilizada como medio procesal transitorio, con el fin de evitar que se cause al actor un perjuicio irremediable. Podrá servirle de apoyo la jurisprudencia de la misma Corte, que al proferir las sentencias de
tutela distinguidas con los números 225 de 1993 y 197 de 1996, volvió a
reflexionar sobre este importante aspecto, advirtiendo que no basta cualquier perjuicio, pues este debe ser grave, además de inminente y que, para
conjurarlo, se requiera de medidas urgentes; todo lo cual deriva en el carácter de impostergable que adquiere entonces la acción de tutela. Sin embargo, se anota con acierto que la Corte se concentró, no en la definición
sino en las peculiaridades con respecto al perjuicio sufrido, dejando de
lado la condición esencial de que sea irremediable.
28
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Por eso un tratadista propone ésta definición: "El perjuicio irremediable es aquella violación inminente y grave de un derecho fundamental,
que una vez acaecida no es susceptible de restituir las cosas al estado anterior". De donde se derivan las tres características del perjuicio irremediable: inminencia, o perjuicio cierto, pues lo inminente es un fenómeno
de tiempo; gravedad, e imposibilidad de restitución9.
Dada las modalidades que en el presente evento adquiere el fallo, de
admitirse la existencia del perjuicio irremediable, la orden del juez de tutela tendrá este preciso alcance: permanecerá vigente durante el término
que la autoridad judicial competente utilice para decidir de fondo sobre la
demanda, siempre y cuando esta sea propuesta por el afectado en un término máximo de cuatro meses a partir del fallo de tutela; la conducta omisiva
conducirá a que, en su integridad, cesen los beneficios obtenidos (decr.
2591 de 1991, art. 8o).
Agrega la precitada disposición que la acción de tutela, utilizada
como instrumento transitorio para evitar un perjuicio irremediable, podrá
ejercerse conjuntamente con la acción de nulidad de actos administrativos ante la jurisdicción de lo contencioso. Y que el juez de tutela, si lo estima procedente, podrá ordenar mientras dure dicho proceso la inaplicación
del acto particular respecto de la situación jurídica concreta (con la cual
se amenaza o vulnera el derecho fundamental) y cuya protección se solicita (art. 8o, inc. final). Es orden que puede adoptarse en favor del peticionario y solo con el fin de evitarle un perjuicio irremediable, si bien el acto
administrativo "permanece incólume mientras no sea suspendido provisionalmente por la jurisdicción contencioso administrativa o anulado por
ella" (T-260 de 1995). Lo cual significa que sus efectos no son identificables con los propios del fenómeno de la suspensión provisional de los actos
administrativos. Sin embargo, hay quienes consideran que esta medida
desborda el alcance del artículo 238 de la Carta Política en donde se reserva al funcionario perteneciente a aquella jurisdicción la potestad suspensiva
en relación con los actos expedidos por la administración pública. Un estudioso del tema hace la salvedad del caso en que "el acto administrativo
no sea susceptible de impugnación judicial", bien porque la ley así lo disponga o porque le asigne una vía judicial ante el contencioso que no permita dicha suspensión, como ocurre con el acto que decreta una expropiación agraria o que declara extinguido el dominio de un bien rural10.
9
NÉSTOR RAÚL CORREA HENAO, Derecho procesal de la acción
de tutela, ob. cit.,
págs. 122, 123.
10
CARLOS BETANCUR JARAMILLO, "La tutela", en XV Jomadas Iberoamericanas de
Derecho Procesal, Instituto Colombiano de Derecho Procesal, 1996, pág. 176
ACCIÓN DE TUTELA
29
El decreto 306 de 1992, reglamentario del decreto-ley 2591 del año
inmediatamente anterior, utilizó su artículo I o para determinar los casos
en que no existe perjuicio irremediable, con el pretexto de regular en forma detallada el artículo 6o, inciso 2o de su numeral primero, de aquella
norma. Así, dispuso que no se considera que el perjuicio tenga el carácter
de irremediable, cuando el interesado puede solicitar a la autoridad judicial competente que se disponga el restablecimiento o protección del derecho, mediante la adopción de disposiciones como las siguientes: a. Orden de reintegro o promoción a un empleo, cargo, rango o condición; b.
Orden de dar posesión a un determinado funcionario; c. Autorización oportuna al interesado para ejercer el derecho; d. Orden de entrega de un bien;
e. Orden de restitución o devolución de una suma de dinero pagada por
razón de una multa, un tributo, una contribución, una tasa, una regalía o a
cualquier otro título, así como la revisión o modificación de la determinación administrativa de una obligación de pagar una suma de dinero o la
declaración de inexistencia de esta última; f. Orden oportuna de actuar o
de abstenerse de hacerlo, siempre que la conducta sea distinta del pago de
una indemnización de perjuicios. Agrega la reglamentación que lo dispuesto se aplicará también en aquellos eventos en los cuales legalmente
sea posible que además de las órdenes y autorizaciones mencionadas se
condene al pago de perjuicios en forma complementaria. Sin embargo, la
nulidad de este precepto fue decretada por el Consejo de Estado, sección
primera (exp. 3331), mediante sentencia de 6 de febrero de 1996, con el
argumento central consistente en que la oración principal contenida en
el decreto-ley 2591, a saber: "se entiende por irremediable el perjuicio
que solo pueda ser reparado en su integridad mediante indemnización",
después de haber sido declarada inexequible por la Corte Constitucional
por su carácter restrictivo frente a la concepción abierta que le otorga el
artículo 86 de la Carta Política al perjuicio irremediable, devendría ahora
en norma cerrada y casuística, de admitirse como conducente este tipo de
potestad reglamentaria.
Con este "mecanismo transitorio" el constituyente busca conciliar
los principios de subsidiaridad de la acción de tutela y de efectividad de los
derechos fundamentales. Así, por una parte, se reconoce la competencia
del juez ordinario para resolver en definitiva acerca de un asunto planteado y, por otra parte, se verifica que al existir una violación o amenaza a un
derecho fundamental, debidamente probada, se hace indispensable administrar justicia de manera impostergable, "extendiendo la protección constitucional durante el transcurso del otro proceso" (T-260 de 1995).
30
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
5. JUEZ COMPETENTE
Para conocer de la solicitud es competente cualquier juez de la República que tenga superior jerárquico, pues es menester garantizar el derecho de impugnación en relación con el fallo de primera instancia; por
tanto, puede dirigirse por el tutelante ante un juzgado (municipal, del circuito, etc.) o un tribunal (administrativo o de distrito judicial) o ante el Consejo Seccional de la Judicatura, del lugar donde ocurrieron los hechos.
En la terminología empleada por la ley, la competencia corresponde,
a prevención, a los jueces o tribunales con jurisdicción en el lugar donde
ocurriere la violación o la amenaza que motivaren la presentación de la
solicitud.
Cuando el motivo de tutela se relacione con actos expedidos por
autoridades del nivel nacional, la Corte Constitucional aclaró que, si bien
dichas autoridades tienen su sede en un determinado municipio desde donde
profieren sus actos, estos producen efectos en diferentes partes del país,
por lo cual, si comprometen derechos fundamentales, la competencia para
conocer de la demanda será de los jueces con jurisdicción en el lugar en
que se concretaron los perjuicios o en que amenacen producirse (sent. T574 de 1994).
La única salvedad en la etapa formativa del proceso, respecto del juez
competente, la constituyen las acciones dirigidas contra la prensa y los
demás medios de comunicación, las cuales deberán incoarse ante los jueces de circuito. Esta excepción, prevista en el artículo 37 del decreto
2591 de 1991, fue declarada exequible por la Corte (sent. C-054 de 1993),
con la precisión consistente en que la competencia de los jueces de circuito es especial pero no privativa, con lo cual aquella tutela podrá ser presentada también ante el superior en jerarquía, o sea los tribunales, mas
nunca ante los jueces municipales o promiscuos municipales, jerárquicamente inferiores; adquieren, así, todavía mayor relevancia las relaciones
entre los medios de comunicación social y los derechos fundamentales de
las personas.
En algunos países que tienen establecido el amparo judicial para la
defensa de derechos humanos, el juzgado competente es el de la materia
que corresponde al acto, hecho u omisión impugnados, solución en principio bastante buena pues atiende a la especialidad temática de los jueces;
empero, tampoco está libre de presentar dificultades prácticas, pues no
siempre la materia coincide estrictamente con el criterio de competencia
judicial —lo que podría dar lugar a interpretaciones y dilatar el trámite—,
y además el funcionario competente por el factor territorial puede no ser
ACCIÓN DE TUTELA
31
el mismo juez del domicilio del actor, perdiendo así la tutela la ventaja de
la inmediación que hoy la caracteriza.
6. PROCEDIMIENTO
El juez o magistrado a quien corresponda por reparto la solicitud,
podrá ordenar que sea corregida en el término de tres días, so pena de rechazo. Si es admitida, ordenará su notificación a la persona o las personas contra quien se dirige, por el medio que considere "más expedito y
eficaz" (telegrama, fax, oficio, etc.); esta expresión es la misma que por
voluntad del legislador extraordinariorigeen el curso de la tramitación de
la tutela, para la notificación de las providencias a las partes o al interviniente que demuestre un interés legítimo (decr. 2591 de 1991, arts. 16 y
30).
La parte demandada podrá entonces formular alegaciones y presentar pruebas.
La sustanciación consiste en el impulso oficioso que debe dar al proceso el funcionario judicial competente dentro del plazo, perentorio e improrrogable, de diez días hábiles. Este término es fijado directamente por
el constituyente en el artículo 86, inciso 4o y se extiende entre la solicitud
de tutela y su resolución.
Para proferir el fallo con mejores fundamentos probatorios, el funcionario judicial podrá pedir el expediente administrativo o la documentación donde consten los antecedentes del caso a su estudio y requerir informes, que se considerarán rendidos bajo juramento en un plazo que no
podrá ser inferior a un día ni superior a tres, fijado según la índole del
asunto, la distancia y la rapidez de los medios de comunicación; de incumplirse el plazo concedido, se tendrán por ciertos los hechos y se entrará a resolver de plano, con una salvedad: que el juez competente "estime
necesaria otra averiguación previa". En todo caso, tan pronto llegue al
convencimiento respecto de la situación litigiosa, podrá proferir el fallo,
sin necesidad de practicar las pruebas solicitadas.
Así mismo, cuando se presenten circunstancias que se consideren
necesarias y urgentes para proteger el derecho invocado, podrá ordenar
las medidas cautelares pertinentes, entre ellas la de suspensión del acto
concreto con el cual se amenace o vulnere el derecho fundamental, con el
fin de no hacer ilusorio el efecto de un eventual fallo en favor del solicitante; pero por resolución debidamente motivada, en cualquier momeólo
podrá hacer cesar las medidas cautelares que hubiere dictado.
32
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Si se concede la tutela, se precisará en qué consiste la violación o
amenaza del derecho constitucional fundamental frente a los hechos del
caso concreto. Este fallo, por mandato constitucional, será de inmediato
cumplimiento (art. 86, inc. 2o). El responsable del agravio deberá cumplirlo dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes a su notificación por
telegrama o por otro medio expedito; si no lo hiciere, el juez requerirá al
superior del responsable para que lo haga cumplir, pudiendo imponer las
sanciones conducentes por desacato.
Dentro de los tres días siguientes a su notificación, el fallo podrá ser
impugnado ante el superior jerárquico correspondiente por cualquiera de
las partes (el solicitante o aquel contra quien se hubiere hecho la solicitud) o por el defensor del pueblo.
El juez que conozca de la impugnación —quien a su vez podrá solicitar informes y ordenar la práctica de pruebas—, proferirá el fallo dentro
de los veinte días siguientes a la recepción del expediente, pudiendo confirmarlo o revocarlo.
Producida la ejecutoria del fallo de segunda instancia, la autoridad
judicial competente lo remitirá a la Corte Constitucional; allí, dentro de
los treintas días siguientes al recibo del expediente, se decidirá acerca de su
eventual revisión.
La Corte Constitucional, por medio de una sala de selección, integrada en forma rotativa por dos magistrados, escogerá, "sin motivación
expresa y según su criterio", las sentencias que habrán de ser revisadas;
para esta labor cuentan con el apoyo de estudiantes de derecho que hacen
su año de judicatura en la corporación.
Dentro del término de tres meses, la respectiva sala de revisión, integrada por tres magistrados, procederá a decidir sobre las tutelas seleccionadas. Con todo, los cambios de jurisprudencia deberán ser decididos por
la sala plena, previo registro del proyecto de fallo correspondiente.
La Corte revisa los fallos de tutela en el efecto devolutivo, de modo
que la ejecución de los mismos no se suspende. Pero, en el supuesto de
disponer su definitiva revocatoria, los que hayan ordenado realizar una
conducta quedarán sin efecto, así como la actuación adelantada por la
autoridad administrativa para darle cumplimiento.
Al interior de la Corte existe el llamado recurso de insistencia, consistente en que cualquiera de sus magistrados podrá solicitar a la sala de
selección —dentro de los quince días siguientes al vencimiento del término de que esta dispone— que se revise algún fallo de tutela excluido, cuando considere que la revisión puede aclarar el alcance de un derecho o evi-
ACCIÓN DE TUTELA
33
tar un perjuicio grave. De este singular recurso son también titulares el
defensor del pueblo y el procurador general de la nación.
En todos los casos, proferido el fallo, el expediente será remitido al
juez o tribunal competente de primera instancia.
En cuanto a costas —cuyo valor oscila entre diez y veinte salarios
mínimos mensuales legales vigentes, conforme al artículo 73 del Código
de Procedimiento Civil, de aplicación subsidiaria— generalmente no se
causan por tratarse de una acción pública. Sin embargo, hay lugar a la
condena en costas en dos circunstancias que la ley estima justificadas: si
el solicitante incurrió en temeridad o si la violación del derecho es manifiesta y consecuencia de una acción clara e indiscutiblemente arbitraria;
en este último caso, y como excepción al principio según el cual la tutela
no es indemnizatoria, el juez puede, asimismo, ordenar en abstracto la indemnización del daño emergente causado, para su posterior liquidación
ante funcionario judicial competente por la vía del trámite incidental (decr.
2591, art. 25), disposición declarada exequible, aunque ha recibido reparos de algunos doctrinantes, quienes la estiman violatoria del derecho de
defensa y equivocada al referirse a daño emergente en vez de daño moral.
7. DESACATO
Las personas que incumplan los fallos u órdenes de tutela, incurrirán
en desacato. Con el fin de garantizar el derecho de defensa, el juez de
instancia, antes de decidir, deberá adelantar el trámite correspondiente a
un incidente, regulado en el artículo 137 del Código de Procedimiento
Civil, dando traslado a la parte presuntamente infractora por tres días con
el fin de allegar documentos y pedir pruebas. La sanción consiste en arresto hasta de seis meses y multa hasta de veinte salarios mínimos mensuales
legales, sujeta al grado judicial de consulta ante el superior jerárquico,
quien decidirá dentro de los tres días siguientes si debe revocarse.
En tratándose de funcionario dotado de fuero, esto es, que "solo pueda ser sancionado por determinada autoridad pública" (en el lenguaje del
art. 9o del decr. 306 de 1992), el juez no podrá suplantar a dicha autoridad
y sancionarlo directamente; el procedimiento consistirá entonces en remitirle copia de lo actuado, con la solicitud de que adopte la decisión
que corresponda.
Por ser una sanción de naturaleza correccional que, como dice la Corte, "se inscribe dentro de los poderes disciplinarios del juez", el desacato
no se considera incompatible con la sanción penal a que hubiere lugar;
34
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
esta generalmente consiste en fraude a resolución judicial o en prevaricato
por omisión. La responsabilidad penal se extiende a quien, siendo parte
en el proceso, repita la acción u omisión que motivó la tutela, cuando ella
sea concedida mediante fallo ejecutoriado.
8. DELIMITACIÓN Y ASPECTOS COMPARATIVOS
Como sostiene un autor, la tutela es ante todo "una relación entre
una persona y sus derechos fundamentales, en donde la figura del otro es
accidental", teniendo carácter preventivo y restitutorio, mas no indemnizatorio. Infiere, de ahí, de esa naturaleza tan suya, que en sentido estricto
no hay demanda, sino petición; no hay demandado, sino persona contra la
que se dirige la tutela; no hay sentencia, sino fallo, y no hay proceso sino
acción, esto es, facultad de provocar la actividad de la jurisdicción11.
Para el profesor mexicano FIX-ZAMUDIO, la tutela colombiana es un
instrumento específico del género del amparo constitucional, con la cual
se busca restituir al afectado en el goce y ejercicio de sus derechos fundamentales infringidos. Por sus características, la estima una garantía constitucional de avanzada para la protección de los derechos humanos, ya
que incorpora los adelantos más significativos que se advierten en otras
legislaciones, así como en la jurisprudencia y la doctrina de Iberoamérica12.
Mientras en Colombia la acción de tutela de los derechos subjetivos
fundamentales está claramente diferenciada de la acción popular para la
protección de los derechos objetivos colectivos, en otros países ambas se
regulan dentro de la acción de amparo, de modo que esta se puede interponer, "siempre que no exista otro medio judicial más idóneo", contra
todo acto u omisión de las autoridades públicas o de particulares, que en
forma actual o inminente lesione o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, derechos y garantías reconocidos en la Constitución Política, un tratado o "una ley" (incluidos los derechos de naturaleza colectiva
para la protección del medio ambiente, la competencia, el usuario y el
consumidor, así como los de incidencia colectiva en general). Como consecuencia, además el juez puede declarar la inconstitucionalidad de la
norma en que se funde el acto u omisión lesiva, como ocurre en la República Argentina (reforma constitucional de 1994, art. 43).
En la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, también reformada en el año 1994, la garantía de amparo comprende el ejercicio de los
11
12
Derecho procesal de la acción de tutela, ob. cit., págs. 39, 41, 43.
Amparo y tutela, ob. cit., págs. 48 y 50.
ACCIÓN DE TUTELA
35
derechos individuales y colectivos, pero es expresa en el sentido de que
"no procederá contra leyes o contra actos jurisdiccionales emanados del
poder judicial" (art. 20). Esta última salvedad se hace en el Uruguay13 y
en la mayoría de los países que han adoptado el amparo.
El profesor argentino ÓSCAR JOSÉ MARTÍNEZ advierte que la Constitución argentina vigente nada dispone respecto de la improcedencia del
amparo contra actos jurisdiccionales, si bien la jurisprudencia de la Corte
Suprema Nacional ha sido sumamente restrictiva y "la buena doctrina
lleva a sostener que la proscripción del amparo se refiere a los actos de
'decisión' (sents., etc.), de 'comunicación' (pedidos de informe) o de 'ejecución' emanados del poder judicial, pero es admisible la vía cuando no
se trata de actos jurisdiccionales"; agrega que así lo había admitido la
Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires desde un antiguo precedente del año 1959, relacionado con la detención disciplinaria
de un letrado dispuesta por un tribunal inferior14.
En la Carta Política de España el vocablo "tutela" está involucrado
con un sentido más amplio en la cláusula general de protección constitucional y con el nombre de derecho a la tutela judicial efectiva es regulado
en los términos siguientes: 'Todas las personas tienen derecho a obtener
la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e
intereses legítimos" (art. 24-1); se agrega que, en ningún caso, puede producirse indefensión. De este modo la acción popular, que todo ciudadano
de nacionalidad española podrá ejercer para defender un interés que no le
concierne sino como miembro de una determinada colectividad, en los
casos y formas establecidos en la ley, se convierte en una de sus modalidades.
9. PROYECTO DE REFORMA
El gobierno nacional, el 29 de octubre de 2002 presentó a la consideración del Congreso un proyecto de acto legislativo para reformar la Constitución Política en materia de administración de justicia, en el cual se in13
ADOLFO GELSI BIDART, "Proceso de amparo en la ley de Uruguay", en XV Jornadas Iberoamericanas de Derecho Procesal, ob. cit., pág. 129. La ley uraguaya declara
la improcedencia del amparo contra actos jurisdiccionales de cualquier naturaleza, vale
decir, todos los actos que se realizan por un órgano en el ejercicio de la función jurisdiccional.
14
ÓSCAR JOSÉ MARTÍNEZ, "Panorama del amparo en la República Argentina", en
XV Jornadas Iberoamericanas de Derecho Procesal, ob. cit., pág. 101.
36
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
cluye una enmienda a la acción de tutela que comprende los tres aspectos
siguientes:
1. La protección inmediata de los derechos fundamentales de que
trata el capítulo i del título H de la Constitución, solo podrá reclamarse
ante los jueces no colegiados. Esto significa que la tutela se tramitará y decidirá en primera instancia en los juzgados (promiscuos, municipales y de
circuito) y en la segunda instancia, mediante la impugnación de la sentencia, en los juzgados de circuito o en los tribunales superiores de distrito
judicial. Si bien esta enmienda produce descongestión de trabajo en las
cortes e incluso en los tribunales administrativos, implicará un recargo
para los juzgados, situados en la base de la administración de justicia, y
hará aún más imperiosa la necesidad de organizar una jurisdicción especial que conozca de las acciones de tutela y, además, de las acciones de
cumplimiento, populares y de grupo.
2. Limitado el ejercicio de la tutela a los derechos fundamentales, no
será viable su extensión, por vía de conexidad, a otros derechos a los que
el constituyente no les dio ese carácter; esta conexidad, introducida por la
jurisprudencia de la Corte Constitucional, ha implicado —según el gobierno— que los "jueces asuman facultades administrativas, de la mayor
significación". Y
3. No habrá tutela contra decisiones judiciales, "ni a través de ella
podrán los jueces imponer a las autoridades públicas obligaciones de imposible cumplimiento o que supongan alterar las leyes, ordenanzas o acuerdos del plan de desarrollo o del presupuesto nacional, departamental o territorial".
En la exposición de motivos, el gobierno considera inaceptable que
la tutela, "medio excepcional y extraordinario de defensa para aquellos
casos en los que un ciudadano no encuentra acción judicial a su disposición, o solamente pueda ejercitarla soportando graves e irreparables perjuicios, se convierta en la regla general de la administración de justicia".
Explícita que mediante tutelas se han impartido órdenes que comprometen la estructura presupuestal de las entidades administrativas y muchas
que obligan a lo imposible, contra preceptos elementales de derecho. Y
concluye: "Tolerar que sean los jueces los que dispongan la construcción
de hospitales, o de cárceles o de vías, o de alcantarillados o de acueductos, es trastocar todo el sistema constitucional y convertirlos, de administradores de justicia, en partes esenciales del poder ejecutivo".
CAPÍTULO II
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
Constitución Política, art. 87. "Toda persona podrá acudir ante la
autoridad judicial para hacer efectivo el cumplimiento de una ley o un acto administrativo. En caso de prosperar la acción, la sentencia ordenará a
la autoridad renuente el cumplimiento del deber omitido".
La ley 388 de 1997 regula la acción de cumplimiento en materia urbanística y de ordenamiento territorial, en los términos siguientes:
Art. 116. "Procedimiento de la acción de cumplimiento. Toda persona, directamente o a través de apoderado, podrá acudir ante la autoridad
judicial para hacer efectivo el cumplimiento de una ley o acto administrativo relacionado con la aplicación de los instrumentos previstos en la ley
9a de 1989 y la presente ley.
"La acción de cumplimiento se dirigirá contra la autoridad administrativa que presuntamente no esté aplicando la ley o el acto administrativo. Si su no aplicación se debe a órdenes o instrucciones impartidas por
un superior, la acción se entenderá dirigida contra ambos aunque podrá
incoarse directamente contra el jefe o director de la entidad pública a la
que pertenezca el funcionario renuente. Esta acción se podrá ejercitar sin
perjuicio de las demás acciones que la ley permita y se deberá surtir el
siguiente trámite:
"1. El interesado o su apoderado presentará la demanda ante el juez
civil del circuito la cual contendrá, además de los requisitos generales
previstos en el Código de Procedimiento Civil, la especificación de la ley
o acto administrativo que considera no se ha cumplido o se ha cumplido
parcialmente, la identificación de la autoridad que, según el demandante
debe hacer efectivo el cumplimiento de la ley o acto administrativo y la
prueba de que el demandante requirió a la autoridad para que diera cumplimiento a la ley o acto administrativo.
"2. El juez a quien le corresponda el conocimiento, verificará que la
demanda se ajuste a los requisitos legales y en caso de no ser así, no la ad-
38
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
mitirá y le indicará al interesado los defectos de que adolece para que los
subsane en un término de cinco (5) días hábiles. Si el demandante no los
corrigiere, la rechazará.
"3. Admitida la demanda, el juez dispondrá de un término de diez
(10) días hábiles para practicar las pruebas que considera necesarias.
"4. Vencido el plazo previsto en el numeral anterior, el juzgado dará
traslado de lo actuado a las partes para que en un término de cinco (5) días
presenten sus alegaciones.
"5. Vencido el término para alegar, el juez dispondrá de diez (10)
días hábiles para dictar sentencia. Cuando se compruebe durante el proceso que la autoridad demandada no dio cumplimiento a una ley o acto
administrativo, la sentencia ordenará a la autoridad renuente iniciar su
cumplimiento en un plazo no mayor de treinta (30) días hábiles, término
dentro del cual deberá remitir al juzgado copia del acto mediante el cual
ejecuta el mandato previsto en la ley o acto administrativo.
"6. Si la autoridad requerida para el cumplimiento de su deber, mediante sentencia, no cumple con la orden judicial en el término establecido en el numeral anterior, incurrirá en la sanción prevista en los artículos
150 y 184 del Código Penal; para este efecto se remitirá copia de lo actuado a la autoridad judicial competente.
"7. La sentencia que se dicte como resultado de la acción de cumplimiento será susceptible de los recursos de reposición y apelación, en los
términos previstos en el Código de Procedimiento Civil.
"8. Sin perjuicio de las sanciones penales a que hubiere lugar, cuando se compruebe que el demandante ha actuado con temeridad o mala fe,
responderá por los perjuicios que con sus actuaciones cause al demandado, a terceros y a la administración de justicia. Si en el proceso o actuación aparece prueba de tal conducta, el juez impondrá la correspondiente
condenada en la sentencia.
"Parágrafo.—La solicitud de acción de cumplimiento substanciará
con prelación posponiendo cualquier otro asunto con excepción de las
acciones de tutela".
Ley 393 de 1997, "por la cual se desarrolla el artículo 87 de la Constitución Política":
Art. 2o.—"Principios. Presentada la demanda, el trámite de la acción de cumplimiento se desarrollará en forma oficiosa y con arreglo a los
principios de publicidad, prevalencia del derecho sustancial, economía,
celeridad, eficacia y gratuidad".
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
39
Art. 8o.—"Procedibilidad. La acción de cumplimiento procederá
contra toda acción u omisión de la autoridad que incumpla o ejecute actos
o hechos que permitan deducir inminente incumplimiento de normas con
fuerza de ley o actos administrativos. También procederá contra acciones
u omisiones de los particulares, de conformidad con lo establecido en la
presente ley.
"Con el propósito de constituir la renuencia, la procedencia de la acción requerirá que el accionante previamente haya reclamado el cumplimiento del deber legal o administrativo y la autoridad se haya ratificado
en su incumplimiento o no contestado dentro de los diez (10) días siguientes
a la presentación de la solicitud. Excepcionalmente se podrá prescindir
de este requisito, cuando el cumplirlo a cabalidad genere el inminente peligro de sufrir un perjuicio irremediable, caso en el cual deberá ser sustentado en la demanda (C-l 194 de 2001).
"También procederá para el cumplimiento de normas con fuerza de
ley y actos administrativos, lo cual no excluirá el ejercicio de la acción popular para la reparación del derecho".
Art. 9°.—"Improcedibilidad. La acción de cumplimiento no procederá para la protección de derechos que puedan ser garantizados mediante
la acción de tutela. En estos eventos, el juez le dará a la solicitud el trámite correspondiente al derecho de tutela.
"Tampoco procederá cuando el afectado tenga o haya tenido otro
instrumento judicial para lograr el efectivo cumplimiento de acto administrativo, salvo, que de no proceder el juez, se siga un perjuicio grave e
inminente para el accionante (C-193 de 1998).
"Parágrafo.—La acción regulada en la presente ley no podrá perseguir el cumplimiento de normas que establezcan gastos".
Nota. Consecuencia de lo expuesto es la existencia de dos acciones de cumplimiento, la específica de que trata el artículo 116 de la ley 388 de 1997 y la genérica que
regula la ley 393 del mismo año.
* * *
1. ANTECEDENTES
La acción de cumplimiento, así denominada en el derecho colombiano, encuentra su origen en el derecho inglés y norteamericano, en donde adopta diversos nombres (Writ of Injunction, Writ of Mandamus,
Prerrogative orders) y variadas modalidades que obedecen a la finalidad
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DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
de ordenar la ejecución de un acto discrecional, o la abstención de actos
que puedan lesionar derechos fundamentales, o el cumplimiento de obligaciones de hacer impuestas a las autoridades por la Constitución Política.
En 1984, en el Código Contencioso Administrativo expedido mediante el decreto-ley 1 de dicho año, al ser reguladas las acciones que las
personas pueden promover ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo —y conjuntamente con la de nulidad, la de restablecimiento del
derecho, las relativas a contratos y la de definición de competencias administrativas—, se incluyó la acción de reparación directa y cumplimiento,
mediante la cual la persona que acreditara interés podía pedir directamente (sin necesidad de agotar la vía gubernativa) no solo el restablecimiento
del derecho, la reparación del daño, o la devolución de lo indebidamente
pagado, sino también "el cumplimiento de un deber que la administración
elude", cuando la causa de la petición sea un hecho, o un acto administrativo para cuya prueba haya grave dificultad (art. 86).
Para el solo efecto de atender las peticiones previstas en dichas acciones —reguladas en los arts. 85 a 88—, el mismo código permitía que
en las sentencias se estatuyeran disposiciones nuevas en reemplazo de las
acusadas o no expedidas, y se modificaran o reformaran aquellas (ibídem,
art. 170, inc. 2o).
Posteriormente, el decreto-ley 2304 de 1989, mediante el cual se introdujeron algunas modificaciones al Código Contencioso Administrativo, abolió aquella acción de cumplimiento —vinculada al silencio administrativo negativo— al dejar subsistente tan solo la acción de reparación
directa en los términos siguientes: "La persona interesada podrá demandar directamente la reparación del daño cuando la causa de la petición sea
un hecho, una omisión, una operación administrativa o la ocupación temporal o permanente de inmueble por causa de trabajos públicos" (art. 16).
Obrando con criterio más amplio y consecuente, el constituyente de
1991 retoma la noción de acción de cumplimiento con el propósito de "combatir la falta de actividad de la administración", es decir, atendiendo al
objetivo consistente en que las personas —a quienes les asiste un interés
general— dispongan de un medio procesal expedito para el efectivo cumplimiento de normas de carácter legal o administrativo, que, por definición, tienen fuerza ejecutoria.
El problema no radica en que el legislador no legisle —fue la posición de la Asamblea Nacional Constituyente— sino en la falta de ejecución
de las normas. Estas no pueden ser una mera declaración o intención; por
el contrario, uno de los postulados fundamentales del Estado de derecho
es el respeto, la vigencia y el imperio de la ley.
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
41
Finalmente, en el artículo 87 constitucional se autoriza a "toda persona" para acudir ante la autoridad judicial con el fin de hacer efectivo el
cumplimiento de un deber que la autoridad omite, contenido en ley o en
acto administrativo.
El constituyente Augusto Ramírez Ocampo manifestó su preocupación por saber "quién va a tener los recursos para ejecutar todas las leyes
que no se han cumplido y que precisamente han dejado de cumplirse por
falta de recursos"1. Preocupación que subía de tono al percatarse que, hacia el pasado, la acción que se pretendía instaurar no tenía límite en el
tiempo y que era susceptible de ser ejercida en relación con cualquier ley
vigente. La respuesta solo vino a darla la ley 393 de 1997, cuando prescribe que con dicha acción no podrá perseguirse el cumplimiento de normas que establezcan gastos (parg. del art. 9o), disposición que, demandada ante la Corte Constitucional, fue avalada por seis votos contra tres.
Por lo demás, la acción de cumplimiento sirve para dar sentido en
concreto a uno de losfinesesenciales del Estado expuesto en el artículo 2o
del estatuto superior, cuando expresa el ámbito dentro del cual aquel cumple
su misión: el de garantizar la efectividad de los deberes allí consagrados.
En este evento, trátase de los deberes atribuidos no solo a las autoridades
sino también a los particulares para el ejercicio de determinadas funciones públicas.
El artículo 87 de la Carta Política ha sido objeto de tres regulaciones
de tipo legal:
1. En la ley 99 de 1993, por la cual se crea el Ministerio del Medio
Ambiente, se reordena el sector público encargado de la gestión y conservación del medio ambiente y los recursos naturales renovables, y se organiza el sistema nacional ambiental. Allí, en sus artículos 77 a 82, se dispone la acción de cumplimiento de leyes o actos administrativos que tengan
relación directa con la protección y defensa del medio ambiente, para lo
cual cualquier persona natural o jurídica podrá demandar "a través del
procedimiento de ejecución singular regulado en el Código de Procedimiento Civil". Conocerá en primera instancia el tribunal administrativo
correspondiente a la jurisdicción de la entidad demandada, pero si el cumplimiento proviniere de una autoridad del orden nacional, la competencia
se asigna al Tribunal Administrativo de Cundinamarca; el tribunal de conocimiento procede a requerir al jefe o director de la entidad demandada
para que por escrito manifieste la forma como se está cumpliendo con las
leyes y actos administrativos invocados, y si pasados ocho días hábiles no
1
Gaceta Constitucional, núm. 132, 24 octubre 1991, pág. 20.
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DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
se obtiene respuesta, decretará la ejecución y condenará en costas, solidariamente, al funcionario renuente y a la entidad a que pertenezca. Agrega
la ley 99 que en ningún caso podrá el actor desistir de sus pretensiones y
que la ejecución del cumplimiento es imprescriptible.
2. La contenida en el artículo 116 de la ley 388 de 1997, en la cual se
autoriza a toda persona para acudir directamente o por intermedio de apoderado ante la autoridad judicial con el propósito de hacer efectivo el
cumplimiento de una ley o un acto administrativo relacionado con la aplicación de los instrumentos concernientes a la reforma urbana de que trata
la ley 9a de 1989, así como a los planes de ordenamiento territorial del
orden municipal o distrital, a que se refiere la misma ley 388. El juez de
conocimiento es el civil del circuito, el cual deberá tramitar la solicitud
con prelación a cualquier otro asunto, con excepción de las acciones de
tutela. El demandante está en la obligación de adjuntar la prueba de que
requirió por escrito a la autoridad competente para que diera cumplimiento a la ley o al acto administrativo. Admitida la demanda por reunir los
requisitos generales previstos para toda demanda en el Código de Procedimiento Civil y notificado su auto admisorio, el juez dispondrá de un
término de diez días hábiles para la práctica de pruebas, vencido el cual se
dará traslado a las partes por cinco días para que presenten sus alegaciones, y dentro de los diez días siguientes se dictará sentencia. Esta es susceptible del recurso de apelación (y según la ley, también del recurso de
reposición), conforme a las reglas del Código de Procedimiento Civil. En
el fallo se ordenará a la autoridad renuente "iniciar su cumplimiento" en
un plazo no mayor de treinta días, término dentro del cual deberá remitir
al juzgado copia del acto mediante el cual ejecuta el mandato previsto en
la ley o el acto administrativo. Pero, absuelta la autoridad demandada y si
se demuestra que el actor obró con temeridad o mala fe, este será condenado al pago de los perjuicios que con su conducta haya causado no solo
al demandado sino también a terceros y a la propia administración de justicia. Y,
3. La correspondiente a la ley 393 de 1997, por la cual se desarrolla
de manera general el artículo 87 de la Constitución Política. Hace derogatoria expresa de los artículos 77 a 82 de la ley 99 de 1993 y de "todas las
que le sean contrarias"; sin embargo, se considera que dejó subsistente el
artículo 116 de la ley 388 de 1997 por cuanto esta disposición contiene
una regulación específica que no la contradice. Trátase de una inconsistencia que es producto del trámite casi simultáneo y sin la necesaria coordinación de las dos leyes, la 388 y la 393, expedidas con un intervalo de
apenas once días. Por consiguiente, su regulación no es omnicomprensiva,
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
43
como hubiera sido lo deseable, pues deberá tenerse en cuenta la salvedad
anotada.
Con la ley 393 se procura, dentro del Estado de derecho, que el ciudadano haga efectivo —más allá de su validez formal— el cumplimiento
del principio de legalidad que ampara la normativa jurídica, a la vez que
castiga la conducta omisiva de las autoridades e incita a legislar con base
en necesidades concretas. En el Congreso fue tramitada como ley ordinaria. Demandada por no haber seguido el procedimiento dispuesto por la
Constitución para las leyes estatutarias, la Corte Constitucional la declaró
exequible al no configurarse el vicio de procedimiento alegado, por cuanto no regula propiamente derechos o deberes fundamentales de las personas, como lo exige el artículo 152, letra a), de la Carta Política, sino que
se trata de ley procesal destinada a desarrollar una norma constitucional
sobre cumplimiento de leyes y actos administrativos (sent. C-15?d» 1998).
Lo anterior significa, además, que la norma superior —la Constitución Política— solamente dispone de un medio procesal que permita su
efectiva protección por los ciudadanos: la llamada acción de inexequibilidad ejercida en relación con leyes y normas con fuerza de ley que le sean <
contrarias, las cuales pueden ser retiradas del ordenamiento jurídico mediante sentencia de la Corte Constitucional (y una eventual excepción de
inaplicabilidad por los encargados de la resolución de conflictos). Ello se
debe a que contiene no solo normas básicas sino también reglamentarias,
a su extensión —380 artículos y 60 disposiciones transitorias— y al carácter
simplemente declarativo de algunos de sus preceptos. En esta materia, es
pertinente recordar que tres de los magistrados de la mencionada Corte2
—en salvamento de voto a la sentencia C-157 de 1998— expresaron su
extrañeza por la desprotección de los mandatos de la Carta Política, mientras que disposiciones de menor jerarquía, como las leyes y los actos administrativos, sí son susceptibles de ser realizadas gracias a la acción de
cumplimiento. Debió condicionarse el alcance de la ley 393, empezando
por sus artículos Io, 3 o y 5o que habían sido demandados —puntualizaron—, en el sentido de que la acción de cumplimiento puede también ser
utilizada para hacer efectivos los mandatos constitucionales; pusieron de
presente que la mayoría de los miembros de la corporación hizo una interpretación literal de la palabra "ley", inadmisible pues la Constitución es
norma de normas, conforme a su artículo 4o, por lo cual dijeron estar ante
una paradoja jurídica.
2
Los magistrados Carlos Gavina Díaz, José Gregorio Hernández y Alejandro
Martínez Caballero.
44
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
En resumen, la acción de cumplimiento no es genérica e indeterminada sino concreta y específica. No versa sobre el deber general de acatar
la ley o el acto administrativo, sino sobre el cumplimento de un deber atribuido a una autoridad, la competente, en su condición de destinataria de
un mandato contenido en una de aquellas normas. En este sentido, la Corte expresa que "dicha acción no consagra un derecho a la ejecución general
e indiscriminada de todas las normas de rango inferior a la Constitución
ni un derecho abstracto al cumplimiento de todo el ordenamiento jurídico", postulado negativo que le permite explayarse en estos términos: "De
manera tal que el particular, quien actúa en interés propio, en representación de un tercero, o en defensa del interés general, tiene la facultad de
exigir, precisamente, la adopción de una decisión, la iniciación o continuación de un procedimiento, la expedición de un acto o la ejecución de
una acción material necesaria para que se cumpla el deber omitido, así
este haya sido establecido en una ley que no menciona específicamente a
la autoridad renuente" (C-l 194 de 2001). Para el Consejo de Estado es
elemento necesario para la prosperidad de la acción la existencia de una
obligación clara, expresa y exigible (ACU-1039 de 1999). Por eso es lógico el artículo 87 constitucional, al disponer que la sentencia ordenará a
la autoridad renuente "el cumplimiento del deber omitido".
2. COMPETENCIA
La ley 393 asigna a la jurisdicción de lo contencioso administrativo
la competencia para conocer de las acciones dirigidas al cumplimiento de
leyes de la república, normas con fuerza material de ley o de actos administrativos en general.
De modo específico, el objeto de la acción comprende: las leyes formales, expedidas por el Congreso (leyes ordinarias, leyes orgánicas, leyes estatutarias, y leyes generales o marco), los decretos con fuerza de ley
(los dictados por el gobierno nacional en desarrollo de los estados de excepción que regulan los arts. 212,213 y 215 de la Constitución; los decretos extraordinarios expedidos con fundamento en el art. 150, num. 10, y
los decretos para poner en vigencia el Plan Nacional de Inversiones Públicas a que se refiere el penúltimo inciso del art. 341, ibídem); así como
los actos administrativos de cualquier nivel (nacionales, departamentales,
distritales o municipales), ya sean de contenido general o particular.
El conocimiento en primera instancia se atribuye a los jueces administrativos con competencia en el domicilio del accionante y, en segunda
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
45
instancia, al tribunal administrativo del departamento al cual pertenezca
el juzgado administrativo.
Pero, los juzgados administrativos autorizados por la ley estatutaria
de la administración de justicia (ley 270 de 1996, arts. 42 y 197) y reiterada su entrada en funcionamiento con plazo de tres meses por el artículo 63
de la ley 446 de 1998, aún no están en actividad por no haber apropiado el
Estado los enormes recursos presupuéstales que ello implica. Por tanto,
la competencia actual es la siguiente, al continuar aplicándose —"mientras entran a operar los juzgados administrativos"— las normas de competencia vigentes a la expedición de la ley 446 (ibídem, art. 163, parg.): la
primera instancia se radica en los tribunales administrativos —con sede
en la capital de cada departamento— y la segunda en el Consejo de Estado, con sede en la capital de la república y dotado de jurisdicción nacional.
En aquella última corporación, el reparto se efectuará por su presidente entre todos los magistrados que conforman la sala de lo contencioso
administrativo, en riguroso orden y la decisión la adoptará la sección o
subsección de dicha sala de la cual haga parte el consejero a quien el expediente corresponda en reparto.
3. CUÁNDO NO PROCEDE
En tres situaciones, de conformidad con el artículo 9 o de la ley 393,
no es procedente acudir a la acción de cumplimiento:
3.1 Cuando se trate de proteger derechos que, por ser fundamentales, deben ser garantizados mediante la acción de tutela. En este evento y
sin requisitos de por medio, el juez, de oficio, le dará a la solicitud el trámite correspondiente a esta última acción.
No es admisible —ha dicho la Corte— que el legislador cree instrumentos sucesivos o paralelos para la protección de los derechos (C-193
de 1997).
3.2 Cuando el actor, en condición de afectado, tenga o haya tenido
otro instrumento judicial para lograr el efectivo cumplimiento de un acto
administrativo de carácter individual y concreto. Este es el alcance del
inciso segundo, después de que en la sentencia C-193 de 1998 se declaró
inexequible la expresión "la norma o", allí contenida. Hay una excepción
plenamente justificada: que de no proceder el juez, se siga un perjuicio
grave e inminente para el accionante.
46
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Sobre el particular, de manera general la Corte expresó: "No es inconstitucional que el legislador haya considerado que la acción de cumplimiento no subsume de manera absoluta las acciones que existen en los
diferentes ordenamientos procesales para asegurar la ejecución de actos
de contenido particular o subjetivo" (C-193 de 1998).
Con la salvedad anotada, en donde predomina el interés privado, la
acción de cumplimiento es siempre pública y no supletoria, sino de carácter principal, aspecto este último que sirve, además, para diferenciarla de
la tutela. Por consiguiente, es el único instrumento procesal directo e idóneo para asegurar el efectivo cumplimiento en relación con la ley y los actos administrativos generales.
3.3 Cuando se trate de "perseguir el cumplimiento de normas que
establezcan gastos".
Esta expresión, quizá la más controvertida de la ley, fue declarada
exequible por la Corte Constitucional mediante la sentencia C-157 de 1998.
La mayoría consideró que el legislador es el encargado de darle desarrollo procesal a la acción de cumplimiento y que es viable contemplar algunas restricciones que sean necesarias para tipificarla de manera adecuada,
de suerte que responda a la concepción que surge de la Carta Política.
Después de precisar que las órdenes de gasto contenidas en las leyes, por
sí mismas, no generan correlativos deberes de gastos, recordó que según
el artículo 345 de la Constitución Política, no puede hacerse erogación alguna con cargo al tesoro que no se halle incluida en la ley de presupuesto.
En otro de sus apartes, la Corte sostuvo: "En el marco de la acción
de cumplimiento, facultar al juez para que el gasto previsto en una ley se
incorpore en la ley de presupuesto o que la partida que en esta se contempla se ejecute, quebranta el sistema presupuestal diseñado por el constituyente, lo mismo que el orden de competencias y procedimientos que lo
sustentan".
Tres magistrados que hicieron salvamento de voto3 expresaron, por
el contrario, que lo buscado en 1991 con la aprobación del artículo 87 de
la Constitución fue, justamente, contrarrestar el fenómeno de las numerosas normas expedidas en el país y consuetudinariamente incumplidas, incluyendo las que ordenaban gastos. Y razonaron así: "Un Estado serio y
consecuente opta por una de dos vías: cumple las leyes'que decretan gastos, las cuales, en cuanto normas jurídicas, constituyen mandatos que deben tener efectividad en la vida real, o se abstiene de aprobar leyes de gas3
Los magistrados Carlos Gavina Díaz, José Gregorio Hernández y Vladimiro
Naranjo Mesa.
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
47
tos. Pero lo que resulta de la norma enjuiciada, y del fallo que nos ocupa,
es exactamente lo contrario: que el Estado decrete gastos, sin límite ni
medida—para acallar, por ejemplo, reclamos regionales, protestas populares, huelgas o críticas de la opinión pública— y que se reserve el derecho de cumplir o no los compromisos contraidos".
Por nuestra parte creemos que si el gasto dispuesto en ley ordinaria
es incluido en la ley anual que contiene el presupuesto general de la nación, cuyos efectos son en principio vinculantes para el gobierno, parece
correcto que pueda demandarse el cumplimiento de esta última norma,
pues se han agotado las exigencias propias de un acto condición; con todo,
el gobierno podrá oponerse demostrando la insuficiencia de recursos o la
existencia de gastos que tengan prelación o la lesión al equilibrio presupuestal. En este evento, ya no se trata de la ley que establece el gasto,
sino del acto jurídico en el cual se ordena su ejecución, mediante la incorporación de la partida pertinente; lo propio sucede con la ordenanza departamental o el acuerdo municipal o distrital que contiene el presupuesto
seccional o local en el cual se recogen las apropiaciones correspondientes.
"La limitante legal no es predicable cuando se trata de la ejecución
presupuestal..." (Consejo de Estado, sección tercera, ACU-579 de 1999,
reiterada en la sentencia ACU-1319 de 2000).
4. LEGITIMACIÓN ACTIVA Y PASIVA
La legitimación para acudir ante la autoridad judicial competente en
procura de hacer efectivo el cumplimiento de una ley o de un acto administrativo, se predica en forma genérica de "toda persona", natural o jurídica, la cual podrá ejercitarla en cualquier tiempo, pues no hay fijado
término de caducidad para interponerla. La ley 393, con intención preceptiva y al mismo tiempo ilustrativa, dice que también podrán ejercerla
los servidores públicos —a nombre propio o en defensa de intereses
institucionales— y en especial los órganos de control: el ministerio público (procurador general de la nación, los procuradores delegados, regionales y provinciales, el defensor del pueblo y sus delegados, los personeros
municipales) y los vigilantes de la gestión fiscal de la administración (el
contralor general de la república, los contralores departamentales,
distritales y municipales), así como las organizaciones sociales y las organizaciones no gubernamentales (ONG).
La demanda deberá dirigirse contra la autoridad renuente en el cumplimiento de la ley (formal o material) o del acto administrativo (general
48
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
o particular); o contra la persona que actúa o deba actuar en ejercicio de
funciones públicas, obviamente, solo para el cumplimiento de las mismas; o contra la autoridad competente para imponerle dicho cumplimiento al particular.
Inicialmente, la ley 393 se refería a la autoridad administrativa (art.
5o). Declarado inexequible el vocablo "administrativa" por la Corte Constitucional, pues iba más allá del querer del constituyente expresado en el
artículo 87 superior, al circunscribir el deber de cumplimiento a los funcionarios de la rama ejecutiva, la legitimación pasiva comprende, de modo
general, a la autoridad pública encargada del cumplimiento de la norma
jurídica objeto de la acción, cualquiera sea la órbita del Estado a la que
pertenezca y ya ejerza autoridad política, militar, administrativa, o civil.
Incluye por tanto a los jueces, pero, dada su misión constitucional de resolver en derecho o en equidad las controversias, solo en cuanto cumplan
funciones administrativas.
Por consiguiente, en el lenguaje empleado por la Corte, el destinatario o sujeto pasivo procesal es cualquier autoridad que incumpla una ley o
un acto administrativo.
Se especifica que si la demanda se dirige contra autoridad que no es
la obligada a dar cumplimiento a la ley o acto administrativo, esta autoridad tiene la obligación de informar al juez que tramita la acción cuál es el
funcionario a quien corresponde cumplir con el deber omitido, con el fin
de hacerle la notificación pertinente y vincularlo al proceso. En caso de
duda, el proceso continuará hasta su terminación con inclusión de las autoridades respecto de las cuales se ejercita la acción.
5. CONSTITUCIÓN DE RENUENCIA
Este es un prerrequisito de indispensable cumplimiento por parte del
accionante, de modo que sin esta prueba la demanda judicial no será admitida.
Así como para acudir ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo en demanda de derechos contenidos en actos administrativos, se
exige por la ley el agotamiento previo de la vía gubernativa mediante la
interposición de los recursos de reposición y apelación —de manera que
la decisión adquiera el carácter de definitiva—, la acción que se estudia
requiere que el accionante previamente haya reclamado el cumplimiento
del deber legal o administrativo y la autoridad ratifique su incumplimiento o se abstenga de dar contestación dentro de los diez días siguientes a
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
49
la presentación de la solicitud; y, obviamente, a la solicitud se adjuntará
la prueba de renuencia.
De manera que la autoridad incumplida debe ser, además, autoridad
renuente. Se comprende entonces el por qué la renuencia implica, en el
lenguaje del diccionario, "repugnancia a hacer una cosa".
La única excepción admisible con respecto a este requisito de la demanda consiste en que, de ser cumplido a cabalidad, generaría el inminente peligro de que se produzca un perjuicio irremediable, no necesariamente "para el accionante" (expresión del inc. 2o del art. 8o declarada
inexequible en la C-l 194 de 2001) sino, dada la naturaleza de la acción,
también para una comunidad o un sector de la misma o para bienes públicos, culturales, etc. En este evento, las causales del hecho deberán ser debidamente sustentadas en el escrito de demanda.
6. LA SOLICITUD
Para garantizar el acceso a la administración de justicia en tratándose de una acción de interés público, la demanda puede remitirse por el
actor al tribunal administrativo, previa autenticación ante juez o notario
del lugar de su residencia.
Además de los aspectos generales de toda demanda, la solicitud para
que la autoridad renuente sea obligada a cumplir el deber omitido, de que
trata la ley o el acto administrativo, deberá contener la determinación de
la norma y si esta recae sobre acto administrativo, adjuntarse copia del
mismo (en tratándose de acto administrativo verbal, se anexará prueba
siquiera sumaria de su existencia); la narración de los hechos constitutivos del incumplimiento; la prueba de la renuencia; la petición de pruebas
y enunciación de las que se pretendan hacer valer, y la manifestación del
actor, que se entiende hecha bajo la gravedad del juramento, de no haber
presentado otra solicitud de cumplimiento con respecto a los mismos hechos o derechos ante ninguna otra autoridad.
Si la misma persona o su apoderado presentase acción similar, basada en identidad de hechos y fundamentos jurídicos, ante dos o más jueces,
se rechazarán, o se negarán todas ellas si hubieren sido admitidas. Y el
abogado que sin motivo justificado hubiere incurrido en esta irregularidad, será sancionado, la primera vez, con suspensión de la tarjeta profesional por dos años y, en caso de reincidencia, por cinco años, "sin perjuicio de las sanciones disciplinarias o penales a que hubiere lugar", agrega
el artículo 28 de la ley 393.
50
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Acota la ley que la solicitud también podrá ser presentada en forma
verbal en los tres casos siguientes: cuando el solicitante no sepa leer ni escribir, o sea menor de edad, o se encuentre en situación de extrema urgencia. Recibida la solicitud por el secretario, el juez procederá a corregirla
si fuere necesario, con base en la información adicional que le proporcione el solicitante, antes de admitirla.
Una vez admitida la solicitud por el juez competente a quien le haya
correspondido en reparto, no es admisible el desistimiento, conforme a la
previsión que trae para las acciones de carácter público, de manera general, el artículo 74 de la ley 25 de 1928 y por no haber —como sucede para
la tutela— disposición posterior expresa en sentido contrario.
7. E L PROCEDIMIENTO
Si la solicitud escrita careciere de algunos de los requisitos de ley, el
juez, dentro de los tres días siguientes a la presentación, prevendrá al
solicitante para que la corrija; si no lo hace en el término de dos días, será
rechazada.
Admitida la demanda, el juez ordenará que le sea notificada al demandado, en forma personal, con entrega de copia de la demanda y sus
anexos, previniéndole que üene derecho a hacerse parte en el proceso y a
allegar pruebas o solicitar su práctica, dentro de los tres días siguientes; si
la notificación personal no fuere posible, podrá recurrirse a la comunicación telegráfica o a cualquier otro medio que garantice el derecho de defensa.
En un plazo que no será inferior a uno ni superior a cinco días —fijados según sea la índole del asunto, la distancia y la rapidez de los medios de comunicación—, el demandado deberá rendir los informes que le
sean solicitados por el juez, quien también podrá, en el caso de actuaciones administrativas, pedir el expediente o la documentación donde consten los antecedentes del asunto.
Los términos judiciales, "perentorios e improrrogables" según la terminología empleada por la ley, son de veinte días hábiles para proferir la
decisión y de diez días hábiles para el fallo de segunda instancia, contados los primeros a partir del día siguiente a la admisión de la demanda y
los segundos desde el día siguiente a la recepción del expediente. Para
estos efectos, la acción de cumplimiento será sustanciada con prelación a
cualquier asunto de naturaleza diferente, con excepción de la tutela.
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
51
Por regla general, las providencias que se dicten carecerán de recurso alguno, salvo la sentencia, susceptible de impugnación y el auto que
deniegue la práctica de pruebas, el cual admite el recurso de reposición;
este último, interpuesto al día siguiente de la notificación del auto respectivo, será resuelto a más tardar al siguiente día. Es menester agregar el
desacato, sanción que impuesta por el juez mediante trámite incidental,
admite el recurso de apelación en el efecto suspensivo y, en su defecto, el
grado de consulta ante el superior jerárquico (art. 29).
En el supuesto de que el demandado no haya hecho uso de su derecho a pedir pruebas, el juez podrá ordenar el cumplimiento del deber
omitido, prescindiendo de cualquier consideración formal, siempre y cuando el fallo se funde en un medio de prueba del cual se pueda deducir una
grave e inminente violación de un derecho por el incumplimiento del deber contenido en la ley o acto administrativo. De modo similar, se impone decretar la terminación anticipada, si la persona contra quien se hubiere dirigido la acción desarrollare la conducta requerida por la ley o el acto
administrativo; en el auto respectivo, además, "se condenará en costas"
(arte. 19, 21-7 y 24).
Habrá lugar a la suspensión del procedimiento, cuando en un proceso de nulidad en curso se haya decretado la suspensión provisional del
acto administrativo acusado por incumplimiento, y hasta tanto se profiera
decisión definitiva por la jurisdicción contenciosa.
Salvo el auto admisorio de la demanda y la sentencia, sometidos por
su importancia a notificación personal (o en subsidio por edicto), las demás providencias se notificarán por estado que se fijará al día siguiente
de ser proferidas y se comunicarán por vía telegráfica (arte. 13,14 y 22).
En esta materia y respecto de los asuntos no contemplados en ella, la ley
393 remite (art. 30) a las reglas pertinentes del Código Contencioso Administrativo, estatuto que a su vez dispone la aplicación, en cuanto resulten
compatibles, de las normas del Código de Procedimiento Civil (art. 168).
En el supuesto de que la demanda obedezca, no propiamente a incumplimiento de la norma jurídica sino a su inaplicación por la autoridad
con fundamento en el ejercicio de la excepción de inconstitucionalidad
(incompatibilidad manifiesta con otra norma de superior jerarquía), prevista en el artículo 4o de la Carta Política, el juez resolverá el asunto en la
sentencia, sin perjuicio de su aplicación oficiosa; como es obvio, esta vía
de excepción no procederá cuando sobre la disposición pertinente haya
recaído decisión de exequibilidad por la Corte Constitucional o de legalidad por el Consejo de Estado.
52
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
La excepción de inconstitucionalidad no puede convertirse en pretexto de incumplimiento de la ley o del acto administrativo, por lo cual el
juez del conocimiento es competente para determinar lo jurídicamente
procedente. Como explica la Corte, el juez de cumplimiento "no resuelve
si la norma o el acto en cuestión son constitucionales o inconstitucionales, y su dictado no afecta la obligatoriedad ni el vigor jurídico general de
aquellas. Solamente establece, para el caso específico, si en el ámbito
circunscrito a él se ofrece prima facie una abierta e incontrovertible oposición entre normas, que justifique la inaplicación a la que procedió el
funcionario acusado" (C-600 de 1998).
8. CONTENIDO Y EFECTOS DEL FALLO
Concluida la etapa probatoria, si la hubiere, el juez dictará fallo. Inicialmente, el legislador señalaba un criterio de hermenéutica, el cual tenía
connotación obligatoria para todos los casos. Consistía en que el juez
competente debía siempre interpretar el incumplimiento de la ley o del
acto administrativo, en forma restrictiva, de modo que solo procediera a
reconocerlo cuando fuera evidente.
Al estudiar la respectiva demanda de inconstitucionalidad, la Corte
consideró que aquel criterio interpretativo limitaba y condicionaba la actividad de juzgamiento. Defendió por ende el poder discrecional del juez
para juzgar el incumplimiento y la necesidad de dar prevalencia al derecho sustancial, declarando inexequible, esto es, sin valor jurídico el artículo 2 , inciso segundo de la ley 393, más aún cuando fue enfático en sostener, con sentido práctico del problema, que el deber de cumplir no admite
gradaciones, por lo cual "la autoridad cumple o no cumple, y naturalmente, no cumple o incumple a medias" (C-157 de 1998).
Si la acción prospera, y previa determinación de la obligación incumplida e identificación de la autoridad de quien provenga el incumplimiento, se ordenará a la autoridad renuente el cumplimiento del deber
omitido en un plazo perentorio de diez días hábiles, contados a partir de la
fecha en que quede ejecutoriado el fallo; si fuere necesario un término
mayor, este será definido previa sustentación en la parte motiva de la sentencia. Cuando de la conducta del incumplido se insinúe responsabilidad
disciplinaria o penal, contendrá orden a la competente autoridad de control para adelantar la investigación del caso. En cuanto a costas, prescribe
la ley que se condenará a ellas "si hubiere lugar" (art. 21, num. 7); con
todo, dado el carácter de acción pública ejercida en defensa del orden ju-
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
53
rídico, no parece procedente respecto del accionante —salvo comprobado proceder temerario— o de entidades estatales.
La sentencia podrá ser impugnada dentro de los tres días siguientes
al de su notificación, por el solicitante, por la autoridad renuente o por el
representante de la entidad a la que este pertenezca, y por el defensor del
pueblo. Concedida la impugnación en el efecto suspensivo, el juez remitirá el expediente a más tardar al día siguiente al superior jerárquico, quien
proferirá el fallo dentro de los diez días siguientes a la recepción del mismo, pudiendo revocarlo o confirmarlo y, previamente, solicitar informes
y ordenar la práctica de pruebas de oficio. Únicamente podrá concederse
en el efecto devolutivo, cuando la suspensión de cumplimiento del fallo
genere un perjuicio irremediable para el demandante.
Si la autoridad renuente no cumpliere el deber omitido dentro del
plazo definido en la sentencia, el juez de primera instancia procederá de
la manera siguiente:
— Se dirigirá al superior del responsable y le requerirá para que
haga cumplir el fallo, debiendo al mismo tiempo abrir el correspondiente
proceso disciplinario contra su subalterno.
— Ordenará abrir proceso disciplinario contra el superior si pasados
cinco días no hubiere procedido conforme a lo ordenado.
— Adoptará directamente todas las medidas necesarias para el cabal
cumplimiento de la providencia judicial, para lo cual mantendrá la competencia hasta que cese el incumplimiento.
— Podrá sancionar por desacato, tanto al responsable como al superior, mediante trámite incidental; la sanción que se imponga es susceptible de apelación, y en su defecto, de consulta, recurso que se concederá en
el efecto suspensivo y deberá ser decidido por el superior jerárquico dentro de los tres días siguientes, en el sentido de si revoca o no la sanción.
De no prosperar las pretensiones del actor, el fallo negará la petición. En el texto de esta providencia se advertirá que no podrá instaurarse
nueva acción de cumplimiento con la misma finalidad. Este evento, sin
embargo, admite la posibilidad de que la acción pueda volver a intentarse
cuando el deber omitido sea de aquellos cuyo cumplimiento pueda
demandarse simultáneamente ante varias autoridades (por ejemplo, ante
varios gobernadores) o en diferentes oportunidades en el tiempo (obligaciones de tracto sucesivo), aunque será improcedente por los mismos hechos que ya hubieren sido decididos y en el ámbito de competencia de la
misma autoridad, conforme al artículo T de la ley 393.
54
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
En el supuesto de que el juez del conocimiento considere que fue temerario el proceder del actor o que la conducta del incumplido puede implicar responsabilidad disciplinaria o penal, ordenará que se adelanten las
investigaciones pertinentes y se deduzca la responsabilidad a que haya lugar. Además, en uno y otro caso, dispondrá la condena en costas.
Respecto de los perjuicios que se generen como consecuencia del
incumplimiento de la ley o de actos administrativos, los afectados podrán
solicitar su reconocimiento y pago por medio de las acciones judiciales
pertinentes, pues por definición la acción de cumplimiento no tiene fines
indemnizatorios.
CAPÍTULO III
ACCIONES POPULARES
Constitución Política, art. 88. "La ley regulará las acciones populares para la protección de los derechos e intereses colectivos, relacionados
con el patrimonio, el espacio, la seguridad y la salubridad públicos, la
moral administrativa, el ambiente, la libre competencia económica y otros
de similar naturaleza que se definen en ella" (...)
Ley 472 de 1998, "por la cual se desarrolla el artículo 88 de la Constitución Política de Colombia en relación con el ejercicio de las acciones
populares y de grupo y se dictan otras disposiciones":
Artículo 2o.—"Acciones populares. Son los medios procesales para
la protección de los derechos e intereses colectivos.
"Las acciones populares se ejercen para evitar el daño contingente,
hacer cesar el peligro, la amenaza, la vulneración o agravio sobre los derechos e intereses colectivos, o restituir las cosas a su estado anterior cuando
fuere posible".
Artículo 9o.—"Procedencia de las acciones populares. Las acciones populares proceden contra toda acción u omisión de las autoridades
públicas o de los particulares, que hayan violado o amenacen violar los
derechos e intereses colectivos".
Artículo 15.—"Jurisdicción. La jurisdicción de lo contencioso administrativo conocerá de los procesos que se susciten con ocasión del ejercicio de las acciones populares originadas en actos, acciones u omisiones
de las entidades públicas y de las personas privadas que desempeñen funciones administrativas, de conformidad con lo dispuesto en las disposiciones vigentes sobre la materia.
"En los demás casos, conocerá la jurisdicción ordinaria civil".
Artículo 24.—"Coadyuvando. Toda persona natural o jurídica podrá coadyuvar estas acciones, antes de que se profiera fallo de primera
instancia. La coadyuvancia operará hacia la actuación futura. Podrán
coadyuvar igualmente estas acciones las organizaciones populares, cívicas y similares, así como el defensor del pueblo o sus delegados, los per-
56
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
soneros distritales o municipales y demás autoridades que por razón de
sus funciones deban proteger o defender los derechos o intereses colectivos".
Artículo 25.—"Medidas cautelares. Antes de ser notificada la demanda y en cualquier estado del proceso podrá el juez, de oficio o a petición de parte, decretar, debidamente motivadas, las medidas previas que
estime pertinentes para prevenir un daño inminente o para hacer cesar el
que se hubiere causado" (...)
Artículo 35.—"Efectos de la sentencia. La sentencia tendrá efectos
de cosa juzgada respecto de las partes y del público en general".
Artículo 39.—"Incentivos. El demandante en una acción popular
tendrá derecho a recibir un incentivo que el juez fijará entre diez (10) y
ciento cincuenta (150) salarios mínimos mensuales.
"Cuando el actor sea una entidad pública, el incentivo se destinará ál
Fondo de Defensa de Intereses Colectivos".
Artículo 45.—"Aplicación. Continuarán vigentes las acciones populares consagradas en la legislación nacional, pero su trámite y procedimiento se sujetarán a la presente ley".
* * *
1. ANTECEDENTES
Las acciones populares tendientes a la defensa de los derechos e intereses colectivos, fueron incorporadas por primera vez a la Constitución
Política en el año 1991, lo que permitió que se les considerase como una
especie de las denominadas acciones constitucionales, junto con la tutela
y la acción de cumplimiento. Sus antecedentes en la legislación nacional
tienen, a su vez, inspiración en los interdictos romanos y en el derecho anglosajón.
De manera aislada empezaron a ser reguladas, entre nosotros, desde
el siglo xix.
El Código Civil de la nación, sancionado el 26 de mayo de 1873 y
adoptado para la república por la ley 57 de 1887, reservó dos de sus artículos
—el 1005 y el 2359— para proteger los bienes de uso público mediante
"acciones populares o municipales" y para hacer frente al daño contingente que amenace a personas, intedeterminadas o determinadas (en este último evento, la acción popular puede interponerse para prevenir el daño a
intereses particulares; por ejemplo, demandando al propietario de una edifi-
ACCIONES POPULARES
57
cación contigua que amenaza ruina, lo cual es corroborado por el art. 988
ibídem). La primera disposición está incorporada en el título sobre acciones posesorias especiales, en donde también se confiere acción de querella para protegerse del peligro que se tema por "cualesquiera construcciones", o por árboles mal arraigados, o por obras que corrompan el aire y lo
hagan conocidamente dañoso; la segunda hace parte del título sobre responsabilidad común por los delitos y las culpas. La regulación, que ya concede una remuneración específica en favor del actor que saque adelante las
pretensiones de interés colectivo, es la siguiente:
Art. 1005.—"La municipalidad y cualquiera persona del pueblo tendrá a favor de los caminos, plazas u otros lugares de uso público, y para
seguridad de los que transitan por ellos, los derechos concedidos a los
dueños de heredades o edificios privados.
"Y siempre que a consecuencia de una acción popular haya de demolerse o enmendarse una construcción, o resarcirse un daño sufrido, se
recompensará al actor, a costa del querellado, por una suma que no baje
de la décima, ni exceda de la tercera parte de lo que cueste la demolición
o enmienda, o el resarcimiento del daño; sin perjuicio de que si se castiga
el delito o negligencia con una pena pecuniaria, se adjudique al actor la
mitad".
Art. 2359.—"Por regla general se concede acción en todos los casos
de daño contingente, que por imprudencia o negligencia de alguno amenace a personas indeterminadas, pero si el daño amenazare solamente a
personas determinadas, solo alguna de estas podrá intentar la acción".
En el año de 1989, al ser expedida la ley 9a sobre reforma urbana, su
artículo 8o dispuso la ampliación de la acción consagrada en el artículo
1005 del Código Civil para que comprendiera también la defensa de los
elementos constitutivos del espacio público y el medio ambiente, frente a
conductas de personas públicas o privadas que comprometieran el interés
público o la seguridad de los usuarios. Al incluir en ella la defensa de la
integridad y de las condiciones del uso, goce y disfrute visual de dichos
bienes mediante la remoción, suspensión o prevención de aquellas conductas, señaló que esta acción popular, que podrá interponerse en cualquier tiempo, se tramitará por el procedimiento abreviado previsto en el
Código de Procedimiento Civil, constituyendo "fraude a resolución judicial" el incumplimiento de las órdenes que en tal sentido expida el juez.
Igualmente, el decreto 2303 expedido por el gobierno nacional en el
rio de 1989, adopta "la acción popular consagrada en los artículos 1005,
2359 del Código Civil" como el medio idóneo para conseguir la prevención del daño, su reparación física o su resarcimiento respecto de actos o
58
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
hechos humanos que causen o puedan causar deterioro al ambiente rural y
los recursos naturales renovables del dominio público que hacen parte de
aquel, siempre que el asunto no sea de competencia de la administración.
Complementa la regulación sobre las acciones populares que versan
sobre el medio ambiente y los elementos constitutivos del espacio público, una ley fundamental, la 99 de 1993, por la cual se crea el Ministerio
del Medio Ambiente y, además, se organiza bajo su coordinación el Sistema Nacional Ambiental, SINA, orientado por los principios universales y
los del desarrollo sostenible contenidos en la Declaración de Río de Janeiro de junio de 1992 sobre medio ambiente y desarrollo. Dicha ley
dispone que al Ministerio del Medio Ambiente, como organismo rector
del medio ambiente y de los recursos naturales renovables, le serán notificadas las respectivas acciones populares dirigidas a obtener su protección. Reitera que en la tramitación se observará el procedimiento abreviado, en dos instancias, sin perjuicio de la celebración de audiencia pública
(en ella el juez podrá decretar y recibir pruebas) para la aprobación o
rechazo del proyecto de transacción sometido por las partes procesales, y
asigna la competencia en primera instancia a los jueces municipales, si el
asunto es de mínima cuantía, y a los jueces de circuito, en los de mayor
cuantía (art. 75), tras postular que el manejo ambiental será descentralizado, democrático y participativo.
Por su parte, la ley 446 de 1998, autodenominada de descongestión,
eficiencia y acceso a la justicia, dispuso que los posesorios especiales
previstos en el Código Civil y las acciones populares, actualmente reguladas por la ley, se tramitarán mediante el procedimiento abreviado, en
dos instancias. Agregó que en estos procesos, además de las medidas
cautelares contenidas en el artículo 450 del Código de Procedimiento Civil, se podrán practicar las demás que el juez estime pertinentes para proteger los derechos amenazados (art. 15). Con todo, esta orientación bien
' pronto perdió vigor ante la entrada en vigencia de la ley 472 del mismo año.
Las acciones populares previstas en la legislación nacional con anterioridad a la expedición, el 5 de agosto de 1998, de la ley 472, mantienen
su vigencia, pero en el procedimiento —y en los trámites que lo conforman— se sujetarán a lo dispuesto en esta última normatividad. Es la
adopción del criterio de unificación procedimental.
El proyecto de ley que dio origen a la ley 472 de 1998, en el cual se
regulan tanto las acciones populares (arts. 9o a 45) como las acciones de
grupo (arts. 45 a 69) y disposiciones comunes (arts. I o a 8o y 70 a 86), tuvo
su tramitación en el Congreso de la República por iniciativa del defensor
del pueblo y de un grupo de representantes a la cámara. Aprobado en el
ACCIONES POPULARES
59
mes de junio de 1997, fue objetado por el gobierno nacional por razones
de inconstitucionalidad parcial e inconveniencia. Tramitadas las objeciones, tanto en ambas cámaras como en la Corte Constitucional (sent. C-36
de 19 de febrero de 1998), el texto de la ley fue publicado en el Diario
Oficial, núm. 43.357, de 6 de agosto siguiente, con la advertencia de que
regirá "un año después de su promulgación", plazo que se consideró razonable para adelantar el programa inicial de pedagogía y arbitrar los recursos indispensables para su puesta en marcha.
2. DERECHOS E INTERESES COLECTIVOS
Los derechos humanos reconocidos por la Constitución Política de
1991 comprenden tres capítulos denominados, respectivamente, "De los
derechos fundamentales" (arts. l i a 41), "De los derechos sociales, económicos y culturales" (arts. 42 a 77) y "De los derechos colectivos y del
ambiente" (arts. 78 a 82). Un cuarto capítulo está dedicado a "la protección y aplicación de los derechos" (arts. 83 a 94), mientras el capítulo
quinto —resumido en el artículo 95— versa sobre "los deberes y obligaciones" de los colombianos.
Respecto de los derechos "colectivos y del ambiente", la Carta Política enuncia con cierto tono de primacía el que corresponde a todas las
personas de gozar de un ambiente sano y garantiza, conforme a la ley, la
participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo. De
modo complementario, asigna al Estado el deber de planificar el manejo y
aprovechamiento de los recursos naturales y de prevenir y controlar los
factores de deterioro ambiental, así como el de velar por la integridad del
espacio público y por su destinación al uso común. Por lo demás, defiere
a la ley la regulación del control de calidad de bienes y servicios ofrecidos
y prestados a la comunidad; asigna responsabilidad en la producción y en
la comercialización de bienes y servicios, a quienes atenten contra la salud, la seguridad y el adecuado aprovisionamiento a consumidores y usuarios, y por último asume una posición de dignidad nacional al prohibir la
fabricación, importación, posesión y uso de armas químicas, biológicas y
nucleares. Es marco constitucional al principio general acerca de la función ecológica, inherente a la propiedad (art. 58), establecido por el constituyente de 1991, según algunos por primera vez en las cartas políticas
del mundo.
Para la protección de aquellos derechos y los consiguientes intereses colectivos —conocidos en otros países suramericanos con el nombre
60
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
de iiAeTeses Colosos o de pertenencia Caí-asa, por SM amp\fru& conceptaa\
que implica titularidad por un grupo social—, el artículo 88 preceptúa que
la ley regulará no solo las acciones populares sino, también, las originadas en los daños ocasionados a un número plural de personas. Se impone,
por consiguiente, hacer la distinción entre los daños contingentes y colectivos, que por afectar a la comunidad son objeto de acción popular, y los
daños individuales derivados de un daño colectivo o de un daño masivo,
materia de acción de grupo. La primera es de naturaleza preventiva —sin
perjuicio del carácter restitutorio o de reposición que adquiere cuando sea
posible "restituir las cosas a su estado anterior"—, mientras que la segunda es esencialmente indemnizatoria.
A título enunciativo, la Constitución menciona entre los derechos e
intereses colectivos los relacionados con el patrimonio, el espacio, la seguridad y la salubridad públicos, la moral administrativa, el ambiente, y
la libre competencia económica. Ello significa que la ley puede establecer otros de similar naturaleza, y en este sentido discurre el artículo 4o de
la ley 472 cuando incluye los siguientes: la existencia del equilibrio ecológico y el manejo y aprovechamiento racional de los recursos naturales,
así como la protección de áreas de especial importancia ecológica; la conservación de las especies animales y vegetales; el acceso a los servicios
públicos y a que su prestación sea eficiente y oportuna; el acceso a una
infraestructura de servicios que garantice la salubridad pública; la prohibición de la introducción al territorio nacional de residuos nucleares o
tóxicos; el derecho a la seguridad y prevención de desastres previsibles
técnicamente; el goce del espacio público y la utilización y defensa de los
bienes de uso público; la realización de las construcciones, edificaciones
y desarrollos urbanos con sujeción a las disposiciones jurídicas y dando
prevalencia al beneficio de la calidad de vida de los habitantes; los derechos de los consumidores y usuarios.
A su turno, aquella última ley determina el ámbito de vigencia de los
derechos e intereses colectivos, al disponer que este carácter lo tienen,
igualmente, los definidos como tales en la Constitución, las leyes ordinarias y en los tratados internacionales celebrados por Colombia.
En cuanto al derecho de todas las personas a gozar de un ambiente
sano, la Corte Constitucional deduce una regla particular de conexidad,
según la cual, en aquellos casos en los cuales de la vulneración del derecho a gozar del medio ambiente resulte vulnerado igualmente un derecho
constitucional fundamental, procede la acción de tutela como mecanismo
judicial de protección del derecho colectivo al medio ambiente; por tanto,
ACCIONES POPULARES
61
el juez, al analizar el caso concreto —"la norma constitucional adquiere
sentido jurídico cuando se interpreta a través de las circunstancias fácticas"—, deberá ordenar la tutela efectiva que se reclama (sent. T-067 de
1993). Este criterio de conexidad adquiere todavía más importancia ante
las precarias condiciones del saneamiento ambiental; en la Asamblea
Constituyente de 1991 se revelaron las siguientes dramáticas estadísticas:
"De las 5.226.680 toneladas de basura que se producen anualmente en el
país, 32% reciben tratamiento de relleno sanitario, 3% es enterrada, 50%
se deja descomponer a cielo abierto y 15% se arroja a las fuentes de agua
(...) El 34.8% de la población colombiana no cuenta aún con servicio de
acueducto y solo el 18% de la población recibe agua convenientemente
tratada"1, aspecto que ofrece un agudo contraste con la enorme riqueza
biológica existente en el territorio nacional.
Las acciones populares, como medios procesales de defensa y'protección de los derechos colectivos, son instrumentos de democracia participativa e implican el ejercicio de un deber ciudadano: el de obrar conforme
al principio de solidaridad social (art. 95-2). Por ende, demandan la participación activa de la comunidad y de sus miembros, a fin de precaver o
eliminar los factores de perturbación provenientes de la utilización de los
bienes de uso público, la contaminación de aguas o la polución atmosférica, la insalubridad (lesión a la salud pública), la inseguridad (peligros y
riesgos públicos), la invasión del espacio público (concepto del derecho
urbano que comprende también los bienes privados destinados a la satisfacción de necesidades colectivas), el mercadeo ilegítimo de bienes y servicios, la publicidad engañosa sobre la calidad de los productos de consumo, etcétera. De ahí la innegable conexidad de estos derechos con los
derechos individuales a la vida, la salud y la tranquilidad. Es campo en el
cual no se puede ser permisivo y menos aún cohonestar la impunidad. La
res communis omnium, que los antiguos romanos dejaban sin protección,
está adquiriendo formidables dimensiones en la sociedad contemporánea
como bienes de la comunidad representativos de un interés público o social que necesariamente prevalece sobre derechos particulares y más aún,
que debe tener la virtualidad de imponerse con medios idóneos sobre cualquier forma de abuso del derecho que vaya en su detrimento.
Jurídicamente es nada menos que la estructuración del derecho de
riesgos, llamado a predominar sobre el derecho de reparación y las sanciones punitivas a posteriori.
1
Gaceta Constitucional, núm. 22, 18 marzo 1991, pág. 63.
62
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
3. PRINCIPIOS
Si bien dentro de la clasificación de las acciones públicas son superadas en el orden judicial de preferencia, para efectos de su tramitación,
por la de tutela y la de cumplimiento, respectivamente, y por el recurso de
habeas corpus, que se ubica en el primer lugar, las acciones populares
comparten con aquellas sus principios orientadores, de raigambre constitucional (arts. 209 y 228) y legal (ley 472 de 1998, art. 5o): moralidad, eficacia, economía, celeridad, imparcialidad, publicidad, gratuidad y prevalencia del derecho sustancial, debiendo el juez impulsarlas oficiosamente
con sujeción al debido proceso, las garantías procesales y el equilibrio entre las partes.
Aquellas acciones podrán incoarse y tramitarse aún durante la vigencia de los llamados estados de excepción (guerra exterior, conmoción
interior y emergencia económica o social), siempre que no opere el fenómeno de la caducidad, en los casos que la ley expresamente la establece.
Durante el tiempo que subsista la amenaza o peligro al derecho o
interés colectivo, podrá promoverse una acción popular. Esta es la regla
general. Pero el artículo 11 dispuso que cuando la acción esté dirigida "a
volver las cosas a su estado anterior", el término de caducidad para interponerla será de cinco años, contados a partir de la acción u omisión que
produjo la alteración. Frente a esta excepción, la Corte Constitucional
estimó que desconoce el debido proceso y el derecho de acceso á la administración de justicia, de los miembros de la comunidad que se ven afectados en sus derechos e intereses colectivos, y la declaró inexequible (sent.
C-215 de 1999).
En cuanto a las acciones indemnizatorias a que haya lugar, la caducidad o la prescripción se regirán por las reglas generales de la ley civil y
administrativa.
4. LEGITIMACIÓN POR ACTIVA
El titular de la acción es "toda persona", la misma que en los Estados
Unidos es considerada como un prívate attorney (fiscal privado), por su
aptitud para hacer cumplir las leyes públicas —en materia ambiental y en
otros aspectos de interés general— en relación con los demás ciudadanos
y las agencias gubernamentales. En este sentido son paradigmáticas en
ese país la Clean Water Act (ley de agua pura) y la Clean AirAct (ley del
aire limpio).
ACCIONES POPULARES
63
Aquella persona, natural o jurídica, podrá actuar por sí misma o por
intermedio de apoderado judicial.
En el evento de que la acción se promueva directamente, sin intermediación de apoderado, deberá intervenir la Defensoría del Pueblo, para
lo cual le será notificado el auto admisorio de la demanda. Al advertir que
el artículo 53 debe ser interpretado en consonancia con el artículo 13,
inciso segundo, la Corte sostiene, con sano criterio, que la notificación se
puede surtir no solo con el defensor del pueblo sino también con el secretario general, directores nacionales, defensores delegados y defensores
regionales de la institución, e incluso con los personeros municipales cuando estos hayan recibido delegación para actuar en los procesos de acciones populares y de grupo, de conformidad con el artículo 10 de la ley 24
de 1992 (sent. C-215 de 1999).
No obstante el carácter genérico del precepto enunciado, la ley elabora un listado en el cual la titularidad de modo específico comprende: a)
Las organizaciones no gubernamentales y las organizaciones populares,
cívicas o de índole similar, b) Las entidades públicas que cumplan funciones de control, intervención o vigilancia, siempre que la amenaza o vulneración a los derechos e intereses colectivos no se haya originado en su
acción u omisión. Y c) Los servidores públicos que por razón de sus funciones deban promover la protección y defensa de los mencionados derechos e intereses, haciendo especial mención del procurador general de la
nación, el defensor del pueblo, los personeros distritales y municipales, y
los alcaldes.
Dicho listado está incluyendo únicamente el sector público y organizaciones sociales. La titularidad de la acción es extensiva, desde luego, a
los particulares con capacidad para ser parte en el proceso, quienes obrando dentro del ya clásico concepto de solidaridad e interrelación social, al
defender un derecho o interés común estarán simultáneamente sosteniendo un interés personal. O, como suele decirse entre quienes trabajan en
los programas de la acción comunal, su actitud equivale a aplicar aquel
principio válido que predica: "Ayúdate a ti mismo, ayudando a tu comunidad".
5. LEGITIMACIÓN POR PASIVA
La acción se dirige contra el particular —persona natural o jurídica—, o la autoridad pública cuya actuación u omisión se considere que
amenaza, viola o ha violado el derecho o interés colectivo. De darse una
de estas circunstancias de hecho y desconocerse a los responsables, corres-
64
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
pondera al juez hacer lo posible por identificarlos e incorporarlos al proceso.
6. COMPETENCIA
La competencia corresponde a la jurisdicción de lo contencioso administrativo, así: en primera instancia conocerán los tribunales administrativos y en segundo grado el Consejo de Estado, respecto de los procesos que se susciten en ejercicio de las acciones populares originadas en
actos, acciones u omisiones de las entidades públicas y de las personas privadas que desempeñen funciones administrativas.
Cuando entren en funcionamiento los juzgados administrativos, estos conocerán en primera instancia y en segunda instancia los tribunales
administrativos, conforme a las disposiciones vigentes en materia de cuantía.
En los demás casos, o sea cuando el presunto responsable es un particular (persona natural en cuanto no ejerce funciones públicas y persona
jurídica de derecho privado), conocerá la jurisdicción ordinaria civil, correspondiendo el trámite en primera instancia a los jueces civiles de circuito y
en segunda a la sala civil del respectivo tribunal de distrito judicial.
De dirigirse la acción simultáneamente contra un particular y una
entidad pública, su tramitación se surte en un mismo proceso, evento en el
cual la jurisdicción de lo contencioso administrativo predomina sobre la
jurisdicción ordinaria.
En los aspectos no regulados en la ley 472, y mientras no se opongan
a la naturaleza y finalidad de las acciones populares, la jurisdicción contencioso administrativa aplicará el Código Contencioso Administrativo y
la jurisdicción ordinaria el Código de Procedimiento Civil.
¿Pero qué ocurre con las minorías étnicas indígenas, a las cuales
pertenecen aproximadamente un millón de colombianos? ¿Con respecto
a ellas, rigen las acciones populares reguladas por la ley 472? Creemos
que la solución a este interrogante conduce a dos posibilidades: una primera respuesta implica sostener que los indígenas están autorizados para
acudir —como cualquier persona— a las jurisdicciones contencioso administrativa y ordinaria civil que por mandato de aquella ley tienen la
competencia exclusiva para conocer, según sea el caso, de las acciones populares. Una segunda respuesta se orienta en el sentido de que la ley 472,
así tenga alcance nacional, tácitamente reconoce para los pueblos indígenas que viven en resguardos o en reservas territoriales, y que son notoria
ACCIONES POPULARES
65
mayoría, que la Constitución de 1991 admitió para sus comunidades la jurisdicción especial indígena, precisamente para que pudieran ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial, "de conformidad
con sus propias normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios
a la Constitución y leyes de la República" (ibídem, art. 246).
El ejercicio de aquella jurisdicción especial, tiene advertido la Corte
Constitucional, no está condicionado a la expedición de una ley habilitante
(sent. T-254 de 1994) y, por tanto, los pueblos indígenas disponen de potestad para regular a su modo las acciones populares. Puede entonces
deducirse que las jurisdicciones tradicionales y la indígena son, cada una,
independientes y autónomas; de presentarse colisión, la competencia corresponderá dentro de su ámbito territorial a la jurisdicción especial indígena. Además, como sostiene la misma Corte, tienen primacía los usos y
costumbres de los aborígenes sobre las normas legales dispositivas (sent.
T-932de2001).
7. L A DEMANDA
Por tratarse de una acción pública en la cual están comprometidos
derechos colectivos, el interesado podrá pedir colaboración para la elaboración de la demanda, al personero distrital o municipal o a la Defensoría
del Pueblo.
A elección del actor popular, es competente para conocer de la demanda el juez o tribunal del lugar de ocurrencia de los hechos o el del domicilio del demandado.
Pero, donde no exista la autoridad judicial competente, la demanda
podrá presentarse ante cualquier juez civil municipal o promiscuo, quien
deberá remitirla al funcionario competente lo antes posible y por el medio
más eficaz, sin exceder el plazo de los dos días siguientes.
Los requisitos, además de los generales de ley, consisten en enunciar
las pretensiones y las pruebas que se pretendan hacer valer, indicando: el
derecho o interés colectivo amenazado o vulnerado; los hechos, actos,
acciones u omisiones que motivan la petición, y la persona natural o jurídica, o la autoridad pública, contra quien, como presunto responsable, se
dirige la demanda. Si esta se promueve contra entidad estatal, no será
necesario interponer previamente los recursos administrativos, o sea que
el agotamiento de la vía gubernativa no es requisito de procedibilidad.
También es procedente la acción civil en el proceso penal, para la reparación del daño colectivo y eventualmente para contener la amenaza
66
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
sobre intereses colectivos, conforme a las reglas del Código de Procedimiento Penal interpretadas en armonía con la ley 472 de 1998.
8. PROCEDIMIENTO
En el mismo auto admisorio de la demanda se ordenará su notificación personal al demandado o demandados y el traslado a estos por diez
días para contestarla, así como el envío de comunicación al ministerio público —para que intervenga como parte pública en aquellos procesos que
considere conveniente— y a la entidad administrativa encargada de proteger el derecho o el interés colectivo afectado. Si el demandado es entidad pública, la notificación se hará por conducto del representante legal.
A los miembros de la comunidad, eventuales beneficiarios, se les informará por el medio que se considere más eficaz.
De no ser posible hacer al particular, personal notificación, esta se
practicará de acuerdo con las reglas del Código de Procedimiento Civil.
En cuanto al representante de la entidad pública, si este no se encontrare y
tampoco su delegado con facultad para recibir notificaciones, la diligencia se practicará por el notificador mediante entrega que haga al empleado que allí se encuentre de copia auténtica de la demanda, del auto admisorio y del aviso correspondiente.
En la contestación de la demanda se puede solicitar la práctica de
prueba y proponer excepciones de mérito, así como las excepciones previas de falta de jurisdicción y cosa juzgada.
La coadyuvando, es procedente en estas acciones. Con la advertencia de que la misma operará hacia la actuación futura, en ese sentido puede actuar, haciendo la manifestación pertinente ante el juez antes de que
se profiera fallo de primera instancia, toda persona natural o jurídica; la
ley menciona en esta expresión genérica a algunos funcionarios (el defensor del pueblo o sus delegados, los personeros distritales o municipales, y
las demás autoridades que por razón de sus funciones deban proteger o
defender los derechos e intereses colectivos), así como a las organizaciones populares, cívicas y similares (art. 24).
En cualquier estado del proceso —incluso antes de ser notificada la
demanda—, el juez, de oficio o a petición de parte, está facultado para decretar, debidamente motivadas, las medidas cautelares que estime pertinentes con el fin de prevenir un daño inminente o hacer cesar el que se hubiere causado; a ello procederá mediante auto debidamente motivado,
susceptible (el que decreta la medida, no el que la deniega, según observa
ACCIONES POPULARES
67
el Consejo de Estado) de reposición, y de apelación que se concederá en el
efecto devolutivo, con la limitante para la oposición de que solo podrá
fundamentarse en la causal consistente en evitar perjuicios mayores o ciertos e inminentes al interés colectivo, o graves al demandado, que le haga
prácticamente imposible cumplir un eventual fallo desfavorable (art. 26).
En el mismo auto puede incluirse la obligación para la parte demandada
de prestar caución con la que se garantice el cumplimiento de cualquiera de
las medidas previas adoptadas, que a título de ejemplo, pueden ser órdenes judiciales que conduzcan a la inmediata cesación de las actividades
que puedan originar el daño, que lo hayan causado o lo sigan ocasionando, o, cuando la conducta potencialmente perjudicial o dañina sea consecuencia de la omisión del demandado, a la ejecución por este de los actos
pertinentes y necesarios en el término que le sea señalado; si el peligro es
inminente, el juez podrá ordenar que el acto, la obra o la acción sea ejecutada por el actor o la comunidad amenazada, a costa del demandado.*
Una audiencia especial debe tener lugar dentro de los tres días siguientes al vencimiento del término de traslado de la demanda, con el
objeto de que el juez escuche las diversas posiciones sobre la acción instaurada e intente establecer una fórmula de solución del conflicto conocida con el nombre de pacto de cumplimiento, susceptible de aprobación
mediante sentencia y cuya parte resolutiva será publicada en un diario de
circulación nacional a costa de las partes involucradas. En esta audiencia
es obligatoria la intervención del ministerio público y de la entidad responsable de velar por el derecho o interés colectivo, de manera que la inasistencia de los funcionarios competentes no solo los hace incursos en
causal de mala conducta sino que, además, coloca al juez en imposibilidad de dar aprobación a lo convenido entre las partes; y facultativa la concurrencia de las personas naturales o jurídicas que hayan registrado comentarios escritos sobre el proyecto de pacto. La terminación anticipada
del proceso por este medio, no excluye el incentivo económico a que tiene
derecho el actor popular por su labor de protección de la colectividad,
según jurisprudencia del Consejo de Estado (sección tercera, sents., julio
26 y noviembre 8 de 2001).
Al aprobar el pacto de cumplimiento, el juez podrá designar un auditor, persona natural o jurídica encargada de vigilar y asegurar el cumplimiento de lo acordado^ Empero, con la declaratoria de exequibilidad condicionada del artículo 27, la Corte sostuvo que la sentencia tendrá solo el
alcance de cosa juzgada relativa si llegaren a generarse para la comunidad
nuevas situaciones que vulneren sus derechos e intereses, o surgen infor-
68
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
maciones especializadas desconocidas por el juez y las partes al momento
de celebrar el acuerdo (sent. C-215 de 1999).
Si no hubiere acuerdo, se decretarán las pruebas conducentes, con
fijación de día y hora para su práctica, dentro del término de veinte días
"prorrogables por veinte días más si la complejidad del proceso lo requiere" (art. 28), con lo cual la ley se aparta del propósito inicial de que el fallo de mérito sea proferido dentro de los treinta días siguientes al vencimiento del término de traslado de la demanda (art. 22) y del postulado
sobre plazos perentorios e improrrogables (art. 84). El juez también podrá solicitar documentos e informes de las entidades públicas y ordenar a
sus empleados rendir conceptos a manera de peritos, y de los particulares
requerir certificaciones, informaciones, exámenes y conceptos.
Si se decreta peritaje técnico, será rendido en original y tres copias
(el primero para el juzgado y las últimas para las partes y el ministerio público), y puesto a disposición de las partes interesadas durante cinco días;
estas, a su turno, podrán colaborar en la práctica de pruebas, de común
acuerdo (art. 75) o en su evaluación, individualmente (art. 76).
Antes de que se profiera fallo de primera instancia, la acción puede
ser coadyuvada por cualquier persona, natural o jurídica —con efectos
hacia la actuación futura—, incluidas las autoridades que por razón de sus
funciones deban proteger o defender los derechos e intereses colectivos.
9. LA SENTENCIA
Una vez vencido el término para practicar pruebas, y previo traslado
a las partes para alegar por el término común de cinco días, será proferido
el fallo en el cual se resolverá sobre las excepciones propuestas y las pretensiones formuladas, con efectos de cosa juzgada respecto de las partes y
el público en general.
La ley 472 pretende, inicialmente, que la sentencia sea dictada dentro de los treinta días siguientes al vencimiento del término del traslado
para contestar la demanda (art. 22); más adelante señala que los plazos
son perentorios e improrrogables (art. 84). Sin embargo, ella misma dispone que el juez tiene veinte días prorrogables por otro lapso igual para la
práctica de pruebas (art. 28) y que vencido el término para la presentación
de los alegatos, el término para proferir sentencia es también de veinte
días (art. 34). Lo cual significa que no es posible predeterminar la duración de los procesos que versan sobre las acciones populares.
ACCIONES POPULARES
69
De acogerse las pretensiones del demandante, la sentencia contendrá una orden de hacer o de no hacer, definiendo de manera precisa la
conducta que debe seguirse para proteger el derecho o interés colectivo
perseguido y prevenir que se vuelva a incurrir en las mismas acciones u
omisiones; condenará in genere al pago de los perjuicios causados, en favor de la entidad pública encargada de velar por los bienes colectivos o
ambientales afectados, siempre que se le considere no culpable (la liquidación se hará por el trámite incidental previsto en el art. 307 del C. de P.
C; en caso de daño a los recursos naturales se procurará, con dineros provenientes del pago de los perjuicios, la restauración del área afectada);
fijará el monto del incentivo para el actor popular (entre 10 y 150 SMML,
salvo en tratándose de violación del derecho colectivo a la moralidad pública, caso en el cual el incentivo es del 15% del valor que recupere la entidad estatal en razón de la acción popular), y aplicará las reglas de procedimiento civil en materia de costas.
En el evento de no ser procedente el restablecimiento de las cosas a
su estado anterior, por imposibilidad física, "debe decretarse la indemnización", como lo advierte el Consejo de Estado (sección cuarta, sent., 7
abril 2000, exp. AP 026). Por tanto, no es necesario acudir a la vía ordinaria para cobrar la indemnización. En este sentido, un tratadista sostiene
que por economía procesal y por teleología de la ley 472, "la acción popular también es perfectamente posible así se trate exclusivamente de cobrar la indemnización de un daño colectivo ya causado"2.
El juez señalará a la parte vencida el monto de la garantía bancaria o
póliza de seguros que deberá otorgar, y podrá conformar un comité de
verificación del cumplimiento de la sentencia; en este comité participarán, además del juez, las partes, la entidad pública encargada de velar por
el derecho o interés colectivo, el ministerio público y una ONG que cumpla objetivos similares a los que se refiere el fallo. Como última opción,
impondrá desacato, mediante trámite incidental; esta sanción, que consiste en multa hasta de cincuenta salarios mínimos mensuales, conmutable
en arresto hasta de seis meses, "sin perjuicio de las sanciones penales a
que hubiere lugar", será consultada con el superior jerárquico, quien decidirá en él término de tres días si la confirma o revoca.
Interpuesto el recurso de apelación contra la sentencia, el tribunal de
segunda instancia deberá resolver en veinte días, contados a partir de la
2
JAVIER TAMA YO JARAMILLO, Las acciones populares y de grupo en la responsabi-
lidad civil, Medeüín, Diké, 2002, pág. 170.
70
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
radicación del expediente en la secretaría. Pero si hubiere lugar a la práctica de pruebas, el plazo para resolver podrá ampliarse hasta por diez días.
Si la demanda fracasa por temeridad o mala fe del demandante, este
podrá no solo ser condenado en costas sino al pago de una multa hasta de
veinte salarios mínimos mensuales, con destino al Fondo para la Defensa
de los Derechos e Intereses Colectivos, y "sin perjuicio de las demás acciones a que haya lugar".
10. FONDO PARA LA DEFENSA DE LOS DERECHOS E INTERESES COLECTIVOS
Administrado por la Defensoría del Pueblo, este Fondo, creado por
el artículo 70 de la ley 472 de 1998, promueve la difusión y conocimiento
de los derechos e intereses colectivos y sus medios de protección; evalúa
las solicitudes de financiación que le sean presentadas y escoge aquellas
que a su juicio sería conveniente respaldar económicamente; financia la
presentación de acciones populares y de grupo, la consecución de pruebas
y los demás gastos en que se pueda incurrir al adelantar el proceso; sufraga los estudios necesarios para establecer la naturaleza del daño y las medidas urgentes que deben tomarse para mitigarlo, previa medida cautelar
de origen judicial; asume el costo de la peritación en los casos de reconocimiento del amparo de pobreza (institución procesal regulada por el decreto 2303 de 1989); efectúa los pagos correspondientes de acuerdo con
las costas adjudicadas en contra de un demandante a quien haya prestado
ayudafinanciera,y administra las indemnizaciones dispuestas por los jueces al acoger las pretensiones incoadas en acciones de grupo para su posterior pago a los beneficiarios.
Serán recursos del Fondo, además de las apropiaciones presupuéstales
correspondientes y las donaciones provenientes de organizaciones privadas, el 10% del monto total de las indemnizaciones decretadas en los procesos que hubiere financiado, el 10% de la recompensa en las acciones
populares en que el juez otorgue amparo de pobreza y sefinanciela prueba pericial a través suyo, el valor de las multas que imponga el juez en los
procesos de acciones populares y de grupo, los incentivos en casos de acciones populares interpuestas por entidades públicas, el monto de las indemnizaciones a las cuales hubiere renunciado el beneficiario (la disposición agregaba: "o cuando este no concurriere a reclamarlo dentro del plazo
de un año contado a partir de la respectiva sentencia", aparte declarado
inexequible por la Corte, C-215 de 1999, al ser asimilado a una expropiación no autorizada por* el estatuto superior), y el rendimiento de sus bienes.
ACCIONES POPULARES
71
El ciudadano defensor del pueblo expidió el reglamento para el manejo, organización y funcionamiento interno del Fondo, por medio de la
resolución 808 de 1999 (agosto 6). Allí se dispuso que tendrá el carácter
de cuenta especial de la Defensoría del Pueblo, sujeto a las normas establecidas en el estatuto orgánico del presupuesto, las que expida el Ministerio de Hacienda y las contables que señale la Contaduría General de la
Nación. No tendrá personería jurídica, pero contará con el apoyo de una
secretaría técnica y de un comité directivo integrado por el defensor del
pueblo, quien lo presidirá, el secretario general, el director nacional de
recursos y acciones judiciales y el director nacional de Defensoría Pública. La ordenación del gasto corresponde al defensor del pueblo, o su delegado, previa solicitud del secretario técnico.
De su adecuada organización y funcionamiento dependerá que las
acciones populares, y también las de grupo, dispongan de respeto financiero en la etapa preliminar de promoción y divulgación; que se puedan
financiar los procesos en casos especiales —atendiendo, entre otros criterios, a "la situación socioeconómica de los peticionarios y los fundamentos
de la posible demanda"—, y la garantía del correcto manejo de los dineros destinados al pago de las indemnizaciones judiciales, previo reconocimiento que compruebe los requisitos exigidos en la sentencia.
11. REGISTRO PÚBLICO
La ley 472 dispone la organización de dos clases de registros públicos (arts. 74 y 80), ambos relacionados con las acciones populares y de
grupo:
11.1 El destinado a contener la información sobre todas las acciones
mencionadas que se interpongan en el país. Incluirá el texto de la demanda, el del auto admisorio de la misma, y el del fallo definitivo, para lo cual
el juez del conocimiento enviará las copias correspondientes. Organizado con criterio centralizado por la Defensoría del Pueblo, se encargará de
llevarlo la dirección nacional de recursos y acciones judiciales; al mismo
tendrá acceso toda persona, dado su carácter público. También es de utilidad para evitar que haya procesos paralelos; en este sentido, el juez podrá obtener la información que estime pertinente.
11.2 El destinado a la inscripción de expertos. En este registro, que
será sistematizado, se incluirán como mínimo los datos generales del perito, su experiencia, profesión, especializaciones, publicaciones y los procesos en que haya intervenido en tal condición. De manera obligatoria
deberán inscribirse las entidades que tengan el carácter de consultoras del
72
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
gobierno y las universidades públicas, así como las autoridades y los particulares que ejerzan funciones públicas y que dispongan de soporte técnico, logístico, investigativo, ya sea personal o de apoyo, adecuado para
la práctica de pruebas en acciones populares. También podrán inscribirse
los particulares, o sea las personas naturales o jurídicas que demuestren
idoneidad y experiencia en áreas técnicas para la elaboración de los dictámenes que los funcionarios judiciales necesiten con el fin de decidir sobre
acciones de grupo.
De la correspondiente lista de peritos, puesta a disposición de los
jueces que conozcan de acciones populares o de acciones de grupo, se hará la elección de los auxiliares de la justicia que se requieran en los respectivos procesos.
La sala administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, corporación a la que corresponde su organización, dispuso por medio del acuerdo 903 de 27 de septiembre de 2000 y haciendo un esguince a la ley, que
mientras entra en funcionamiento el registro público de peritos, los jueces
competentes podrán utilizar la lista de auxiliares de la justicia vigente,
posición que no ha sido modificada hasta la fecha, aduciendo falta de disponibilidad presupuestal.
CAPÍTULO IV
ACCIONES DE GRUPO
Constitución Política, artículo 88 (incs. 2° y 3a). "También (la ley)
regulará las acciones originadas en los daños ocasionados a un número
plural de personas, sin perjuicio de las correspondientes acciones particulares.
"Así mismo, definirá los casos de responsabilidad civil objetiva por
el daño inferido a los derechos e intereses colectivos".
Ley 472 de 1998, "por la cual se desarrolla el artículo 88 de la Constitución Política de Colombia en relación con el ejercicio de las acciones
populares y de grupo":
Artículo 46.—"Las acciones de grupo son aquellas acciones interpuestas por un número plural o un conjunto de personas que reúnen condiciones uniformes respecto de una misma causa que originó perjuicios
individuales para dichas personas. Las condiciones uniformes deben tener también lugar respecto de los elementos que configuran la responsabilidad.
"La acción de grupo se ejercerá exclusivamente para obtener el reconocimiento y pago de la indemnización de los perjuicios.
"El grupo estará integrado al menos por veinte (20) personas".
Artículo 47.—"Sin perjuicio de la acción individual que corresponda por la indemnización de perjuicios, la acción de grupo deberá promoverse dentro de los dos (2) años siguientes a la fecha en que se causó el
daño o cesó la acción vulnerante causante del mismo".
Artículo 50.—"La Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo
conocerá de los procesos que se susciten con ocasión del ejercicio de las
acciones de grupo originadas en la actividad de las entidades públicas y
de las personas privadas que desempeñen funciones administrativas.
"La jurisdicción civil ordinaria conocerá de los demás procesos que
se susciten con ocasión del ejercicio de las acciones de grupo".
Artículo 58.—"Para las acciones de grupo proceden las medidas
cautelares previstas en el Código de Procedimiento Civil para los proce-
74
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
sos ordinarios. El trámite para la interposición de dichas medidas, al igual
que la oposición a las mismas, se hará de acuerdo con lo establecido en el
Código de Procedimiento Civil".
Artículo 66.—"La sentencia tendrá efectos de cosa juzgada en relación con quienes fueron parte del proceso y de las personas que, perteneciendo al grupo interesado no manifestaron oportuna y expresamente su
decisión de excluirse del grupo y de las resultas del proceso".
* * *
1. ANTECEDENTES
Se considera que el primer antecedente de la acción de grupo en Colombia lo constituye el estatuto del consumidor expedido en el año de
1982. El decreto 3466 de este año, en efecto, en su artículo 36 confiere a
los consumidores, representados judicialmente por la liga o asociación de
consumidores que corresponda al lugar del proceso, el derecho de ejercer
acción indemnizatoria por los trámites del proceso verbal prescrito en el
Código de Procedimiento Civil, pudiendo acumularse las pretensiones
que provengan de reclamaciones sobre artículos o servicios, de la misma
naturaleza o clase; de ellas se dará traslado conjunto al demandado. La
sentencia favorable aprovechará no solo a los intervinientes en el proceso, sino a todas las personas emplazadas que no concurrieron, salvo que
expresamente hubieren manifestado no acogerse a sus disposiciones; cada
una de tales personas podrá presentar, dentro de los dos meses siguientes
a la publicación de la sentencia en periódico de amplia circulación, una liquidación motivada y especificada de las pretensiones a que tenga derecho, las cuales se tramitarán conjuntamente como incidente.
Con posterioridad y ya en el marco del sector financiero, la ley 45 de
1990 (art. 76) y el decreto-ley 653 de 1993 (estatuto orgánico del mercado
público de valores), con el nombre de acciones de clase, regulan al unísono las concernientes a la responsabilidad civil para la indemnización del
daño causado a las personas perjudicadas por la realización de operaciones fraudulentas en el mercado de valores, utilizando información privilegiada, por operaciones no representativas de mercado y por el no suministro de información al mercado de valores en las oportunidades exigidas
por la ley. En dichos casos, las personas que no comparezcan serán representadas por la Superintendencia de Valores. La tramitación seguirá el
procedimiento ordinario, pero con observancia de las reglas pertinentes
que trae el decreto 3466 de 1982 en su artículo 36 (nums. 3 a 7 y 9 a 15).
ACCIONES DE GRUPO
75
Finalmente, la ley 472 de 1998, dictada en desarrollo del artículo 88
de la Constitución Política, en su artículo 69 y bajo el subtítulo Otras acciones de grupo, deja vigentes las referidas en los acápites anteriores, o
sea las contempladas en los artículos 36 y 37 del decreto 3466 de 1982, en
el artículo 76 de la ley 45 de 1990 y en el artículo 1.2.3.2 del decreto 653
de 1993, con una única condición: la sujeción a ella, en su condición de
ley rectora, en cuanto al procedimiento y cada uno de los trámites. Como
consecuencia, en su artículo 86 deroga, además de todas las disposiciones
que le sean contrarias, "expresamente los trámites y procedimientos existentes en otras normas sobre la materia".
El legislador de 1998 dio, pues, a las acciones ya existentes en la legislación nacional, tanto populares como de grupo o clase (class actions
en el derecho anglosajón), un tratamiento de unificación del respectivo
procedimiento, sin desconocerlas y sin necesidad de incorporar su texto a
la nueva regulación.
Por lo demás, la ley 472 hace el desarrollo del artículo 88 de la Constitución, en sus incisos primero y segundo. El inciso tercero, atinente a la
definición de los casos de responsabilidad civil objetiva por el daño inferido a los derechos e intereses colectivos, que versa sobre materia conexa
pero autónoma, quedó para su regulación separada, en otra ley específica.
2. NATURALEZA
Las acciones de grupo son, por definición, acciones colectivas de
naturaleza patrimonial y resarcitoria. Como tales, se ejercen para "obtener el reconocimiento y pago de la indemnización de perjuicios" causados a un grupo vinculado a una determinada clase o sector específico de
afectados (comerciantes, consumidores, usuarios, minorías raciales, etc.),
mediante un trámite más ágil que el previsto de tiempo atrás para las acciones individuales, las que en todo caso quedan a disposición de los perjudicados que no quieran incorporarse al grupo.
¿Hará parte de la naturaleza de esta acción el principio de integralidadl Dispuesto en el artículo 16 de la ley 446 de 1998 y aplicable "dentro de cualquier proceso que se surta ante la administración de justicia",
consiste en que la valoración de los daños irrogados a las personas y a las
cosas atenderá el criterio de reparación integral y equidad, con observancia de los criterios técnicos actuariales. En cambio, la ley 472 de 1998,
quizá con excesivo respeto por el patrimonio del responsable y en aras de
la brevedad, se apunta al concepto de indemnización global o colectiva,
con base en la cual deberán pagarse los perjuicios irrogados tanto a los in-
76
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
tegrantes del grupo como a los beneficiarios que han estado ausentes del
proceso, sin admitir condenas en abstracto (ibídem, art. 65), con lo cual
resulta contraria a aquel principio básico, concebido por el legislador del
mismo año para que tuviese vigencia genera] en los procesos judiciales.
Es antinomia que se resuelve en favor de esta última ley, dado que regula
un procedimiento ordenado por la Constitución y además es posterior en
el tiempo. Claro que, precisamente por ello, a menudo la ley 472 se quedará corta en los alcances de su esencial finalidad indemnizatoria.
Si bien, según la expresión constitucional, la integración del grupo
se hace por personas en "número plural" (dos o más, en su estricta acepción gramatical), la ley, al desarrollar dicho precepto, dispone que el número plural no puede ser inferior a veinte personas. Además, el perjuicio
sufrido por cada una de estas debe provenir de la misma causa (causas o
hechos comunes que implican nexo de causalidad con la lesión al interés
colectivo o derecho protegido) y ser atribuido a unos mismos elementos
configurativos de responsabilidad; esta puede provenir de acción u omisión, pero generada por el mismo dolo, la misma culpa o la misma responsabilidad objetiva, sin que estos elementos puedan mezclarse, pues se
desvirtuaría el principio de uniformidad.
El artículo 46 exige "condiciones uniformes" respecto de una misma
causa y de los elementos que configuran la responsabilidad. Al precisar
el contenido de dicha expresión, el Consejo de Estado afirma que "son
aquellas conforme a las cuales es posible que un conjunto de personas se
relacionen entre sí para conformar un grupo, y adquieren relevancia al
estar presentes respecto de la causa del perjuicio que dichas personas sufren", lo cual le permite sostener que la causa se refiere a un concepto
diferente del hecho generador del daño, pues, conforme a la doctrina tradicional, los elementos de la responsabilidad son: a) El hecho generador
del daño, culpable o no, de acuerdo con el régimen que resulte aplicable,
b) El daño, y c) El nexo causal entre este y aquel. Recuerda la definición
de grupo que trae el diccionario: un conjunto de elementos que se relacionan entre sí conforme a determinadas características, y hace énfasis en
que no es el daño el que origina el grupo, sino que este se ha formado alrededor de una situación común en la que se han colocado sus miembros, y
con ocasión de la cual, todos, o algunos de ellos, sufren un daño. Así, si el
daño se produce por la adquisición de un producto defectuoso, para la
corporación resulta claro que los consumidores del mismo reúnen condiciones uniformes respecto de la causa que lo originó (sección tercera, AG017 de 2001).
ACCIONES DE GRUPO
77
Pero aquella jurisprudencia se torna exagerada cuando cree que las
características deben ser predicables de las personas solo en cuanto todas
ellas se han colocado en una situación común, "con antelación a la ocurrencia del daño" y cuando niega categóricamente que el carácter de damnificado pueda constituir la condición uniforme que identifique a unas
personas como miembros de un grupo. Esta posición complica las cosas.
Para la Corte Constitucional lo que se pretende con la acción de clase es
reivindicar un interés personal cuyo objeto es obtener una compensación
pecuniaria por cada uno de los miembros del grupo que se unen para promoverla. Se trata de la reparación de un perjuicio por un daño común
ocasionado a un número plural de personas, el cual, por sus condiciones y
su dimensión, debe ser atendido con efectividad y sin mayores requisitos
procesales dilatorios. El elemento común es la causa del daño y el interés
cuya lesión debe ser reparada; estos son los factores que justifican una actuación judicial conjunta de los afectados (C-215 de 1999).
Veinte es, pues, el número mínimo permitido por la ley para conformar el grupo en condición de víctimas o damnificados. Lo cual significa
que sin dicho requisito esencial no se cumple con el presupuesto procesal
de demanda en forma y que, por este motivo, la demanda amerita su rechazo. La indemnización habrá entonces que perseguirla mediante otras
acciones judiciales y por otros procedimientos; estos son, el proceso ordinario si el demandado es un particular y el de reparación directa, si el presunto responsable es una entidad estatal.
El daño "es la lesión de un interés jurídicamente protegido" (De page).
O, en otras palabras, es el menoscabo a un bien patrimonial o extrapatrimonial; indemnizable cuando es causado a su titular por un tercero. A
este respecto, y con el fin de proteger de forma más integral el patrimonio
de la persona lesionada, la teoría moderna construye la responsabilidad
sobre bases amplias, y no solamente sobre aquella que concibe la culpa
como el único fundamento del sistema indemnizatorio. Siguiendo esta
tendencia, la Constitución de 1991 considera suficiente que el daño sea
antijurídico e imputable al actor. Es así como prescribe: "El Estado responderá patrimonialmente por los daños antijurídicos que le sean imputables, causados por la acción o la omisión de las autoridades públicas" (art.
90). Y en seguida alude al deber del Estado de repetir contra el agente
suyo que haya causado el daño como consecuencia de conducta dolosa o
gravemente culposa.
El daño sufrido por el conjunto de personas que forman el grupo y
que afecta sus derechos subjetivos, es causado generalmente, aunque no
siempre, por la vulneración de un derecho o interés colectivo. En este
78
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
sentido, la Corte Constitucional declaró exequible el artículo 55 de la ley
472, que hace derivar los daños ocasionados a un número plural de personas de la vulneración de derechos e intereses colectivos, pero "en la medida
en que con su interpretación y aplicación no se excluyan los demás derechos subjetivos de origen constitucional o legal, cualquiera sea su naturaleza, como derechos igualmente amparables por las acciones de clase o de
grupo" (sent., 16 agosto 2000, exp. D-2770).
Bajo una perspectiva diferente a la adoptada por la ley 472, un autor
sostiene que en un adecuado régimen jurídico que consagre las acciones
de grupo, lo fundamental es que haya un número plural de perjudicados
con unas condiciones comunes, independientemente de cual haya sido la
causa que originó los daños1 y, por tanto, deben ser procedentes para reclamar todo tipo de indemnizaciones, así los daños individuales de los miembros del grupo no tengan origen en un daño a un interés o derecho colectivo; afirmación que apoya en la siguiente pedagógica clasificación:
— Daño individual, el que afecta a personas determinadas.
— Daño colectivo, el que afecta a una comunidad entera.
— Daño de grupo (grupal o masivo), el que afecta a un número más
o menos grande de personas, identificadas o identificables.
El mismo autor critica, además, la exigencia de uniformidad en materia de responsabilidad, pues considera que la "causa común" es el verdadero factor de conexión que hace posible la acción de grupo2. Ilustra su
aserto con ejemplos: no cabría la acción de grupo si "unos consumidores
alegan que el medicamento X les produjo alergia, y otros alegan que el
medicamento X, les produjo migrañas, si ambos productos adolecen de
defectos diferentes, aunque sean elaborados por un mismo laboratorio",
pero sería incorrecto negar la acción de grupo por un mismo hecho que
origine diversos tipos de daños: "si por culpa de un cultivador se contaminan las aguas de unrío,causando lesiones a unas personas, muerte a otras,
dañando los cultivos de los vecinos, e impidiendo el trabajo de pescadores del sector, la acción de grupo de todas las víctimas contra el responsable es perfectamente viable, así los daños sean de diferente tipo, desde
luego, siempre que se llenen los demás requisitos legales, tales como el de
un grupo de al menos 20 personas". Insiste en que lo importante es que
todos los daños tengan un origen común imputable al demandado.
1
JAVIER TAMA YO JARAMILLO, Las acciones populares y de grupo en la responsabi-
lidad civil, Medellín, Diké, 2001, págs. 208 y ss.
2
Ibídem, págs. 259 a 261.
ACCIONES DE GRUPO
79
3. DEMANDA
Bajo sanción de caducidad, la acción de grupo deberá promoverse
dentro de los dos años siguientes a la fecha en que se causó el daño o cesó
la amenaza (la ley emplea la expresión "cesó la acción vulnerante causante del daño", lo cual significa que si la causa del daño se prolonga en el
tiempo, la caducidad se contará desde el último acto que originó daños).
Y para nada interfiere la acción individual que corresponda por la indemnización de perjuicios, la cual se rige por el derecho común; de haberse
promovido esta previamente, por los mismos hechos, el inciso final del
artículo 55 permite al interesado solicitar su acumulación a la acción de
grupo, evento en el cual, como nuevo integrante del grupo, lo vincularán
los resultados de este último proceso.
La demanda se instaura por los integrantes del grupo afectado o por
uno cualquiera de ellos, ya sea persona natural o jurídica, por cuanto la
ley preceptúa: "... el actor o quien actúe como demandante, representa a
las demás personas que hayan sido afectadas individualmente por los hechos vulnerantes, sin necesidad de que cada uno de los interesados ejerza
por separado su propia acción, ni haya otorgado poder" (ley 472, parg. del
art. 48). Garantizado el derecho de exclusión (art. 57), esta disposición
fue expresamente declarada exequible por la Corte Constitucional en la
sentencia C-036 de 1998.
Si quien actúa en condición de demandante es uno de los afectados,
identificará a los demás perjudicados, en número no inferior a veinte (o
por lo menos suministrará los criterios para identificarlos), pues el juez
necesita constatar la existencia real del grupo; a ellos se les informará del
proceso por cualquier medio eficaz, lo que equivale a una convocatoria
para que opten por una de estas dos opciones: aceptar el proceso en marcha y estarse a sus resultados o pedir la exclusión del grupo (el silencio lo
nene la ley por aceptación). La iniciativa puede provenir también de un
actor, persona no perjudicada pero que obra a nombre de las víctimas, a
quien le incumben similares obligaciones.
Estará dirigida contra el presunto responsable del hecho generador
del daño, que a su vez puede ser también persona natural o jurídica, pública o privada, sin perjuicio de que, si en el curso de la primera instancia se
establece que existen otros eventuales responsables, el juez de oficio ordene su citación y, por ende, se conviertan en otros tantos demandados, a
quienes les deberá ser garantizado el derecho de defensa.
Por no ser acción pública, deberá actuarse por conducto de apoderado judicial. Pero, si el poder se otorgase a varios abogados, la ley prescri-
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DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
be que estos integren un comité, coordinado por el que represente el mayor número de personas afectadas y quien será al mismo tiempo el apoderado del grupo; en su defecto, tendrá esta última condición el abogado
nombrado por el comité. Es solución no exenta de dificultades prácticas,
entre las cuales se incluye el punto relacionado con los honorarios; aquellas deberán ser resueltas por el juez con la debida ponderación y como
director del proceso.
También podrá promover la demanda el defensor del pueblo, directamente o por medio de delegado. De no hacerlo, será notificado del auto
admisorio de la misma, con el fin de que intervenga "en aquellos procesos
en que lo considere conveniente". De igual modo este funcionario, así
como los personeros municipales y distritales, podrán interponer la acción en nombre de tercera persona, bien a solicitud de esta, o por encontrarse en situación de desamparo o indefensión, siempre que aquella sea
parte de un grupo, identificado o identificable, compuesto por no menos
de veinte personas; en estos casos será parte en el proceso judicial junto
con los presuntos agraviados.
Si la demanda se promueve ante la jurisdicción de lo contencioso
administrativo (el demandado es entidad estatal o persona en ejercicio de
funciones públicas), será elaborada con fundamento en el Código Contencioso Administrativo y si es presentada ante la jurisdicción común u
ordinaria (el demandado es un particular), atendiendo los requisitos dispuestos en el Código de Procedimiento Civil, en ambos casos haciendo la
debida identificación del grupo o clase de perjudicados, bien proporcionando los nombres de sus integrantes, o expresando los criterios para identificarlos.
Por consiguiente, la demanda, según el caso, deberá reunir los requisitos establecidos en el Código Contencioso Administrativo o en el Código de Procedimiento Civil, insistiendo en la narración de los hechos, las
pruebas que se pretendan hacer valer, el estimativo del valor de los perjuicios y la identificación completa de las partes; se podrá, además, solicitar
en ella decreto de medidas cautelares, sobre el cual se resolverá en el auto
admisorio. Si no fuere posible proporcionar el nombre de todos los individuos de un mismo grupo —dice la ley—, se expresarán los criterios para
identificarlos y definir el grupo.
4. COMPETENCIA
A elección del demandante, será competente para conocer de la acción de grupo el juez del lugar de ocurrencia de los hechos, o el del domicilio del demandado.
ACCIONES DE GRUPO
81
Si el proceso se origina en la actividad de entidad pública o de persona privada que desempeña funciones públicas, de la demanda conocerá la
jurisdicción de lo contencioso administrativo: en primera instancia los
tribunales administrativos y en la segunda el Consejo de Estado (cuando
empiecen a funcionar los juzgados administrativos, estos conocerán en
primera instancia y los tribunales administrativos en la segunda).
Si la acción de dirige contra particulares, como presuntos responsables, la competencia es de la jurisdicción civil ordinaria (en primera instancia los jueces civiles del circuito y en segundo grado la sala civil del
correspondiente Tribunal Superior de Distrito Judicial).
Si los demandados son el Estado y un particular, la jurisprudencia y
la doctrina señalan como competente a la justicia contencioso administrativa, al dar prevalencia a la intervención de la entidad pública. Es el llamado fuero de atracción.
5. PROCEDIMIENTO
Tal como sucede con las acciones populares, en las de grupo es obligación del juez su impulso oficioso y, dado el caso, adecuar la petición,
para que esta siga el procedimiento acorde con la acción que corresponda.
Así mismo, velará por el respeto al debido proceso, las garantías procesales, el equilibrio entre las partes y por la prevalencia del derecho sustancial.
Presentada la demanda, el juez competente se pronunciará sobre su
admisión dentro de los diez días siguientes. Se justifica admitir la demanda, según el Consejo de Estado, cuando en ella se precisan "las condiciones uniformes respecto de una misma causa que originó perjuicios individuales al grupo, y las condiciones uniformes respecto de los elementos
que configuran la responsabilidad" (sent., 8 septiembre 2000, exp. AG002).
El auto admisorio es pieza fundamental para valorar la procedencia
de la acción respecto de la causa que originó perjuicios individuales al
grupo y los elementos que configuran la responsabilidad, de modo que
puedan determinarse con objetividad las condiciones para pertenecer al
grupo; así mismo, es el momento para resolver lo atinente a caducidad.
Se notificará a los demandados, con entrega de copia de la demanda y sus
anexos; si se trata de entidades públicas o sociedades, la notificación personal se hará a su representante legal, de manera similar a como se procede en tratándose de acciones populares (art. 54). Los miembros del grupo
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DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
serán informados por medio o medios que se estimen eficaces, teniendo
en cuenta que puede haber eventuales beneficiarios.
El demandado dispone de diez días para descorrer el traslado de la
demanda, término dentro del cual podrá interponer excepciones de mérito, así como excepciones previas, las cuales se resolverán según las reglas
del Código de Procedimiento Civil.
Vencido el término de traslado de la demanda, el procedimiento sigue los siguientes trámites:
5.1 Dentro de los cinco días siguientes, cualquier miembro de un
grupo podrá manifestar su voluntad de ser excluido del mismo y, si lo desea, intentar la correspondiente acción individual. De no expresarse en
este sentido, los resultados del acuerdo de conciliación o de lá sentencia
lo vincularán.
5.2 El juez, de oficio, convocará para dentro de los diez días siguientes una diligencia de conciliación (art. 61), en la cual podrán participar las
partes, sus apoderados y el defensor del pueblo; si este funcionario hubiere presentado la demanda, la participación corresponderá al procurador
general de la nación o su delegado. Conviene considerar como prerrequisito
para su realización que el grupo esté debidamente integrado y que el monto de los daños sea susceptible de cuantificar con base en datos reales. Si
se llegare a un acuerdo, este se asimilará a una sentencia; el acta en donde
conste hace tránsito a cosa juzgada y presta mérito ejecutivo, debiendo
hacerse su publicación en un medio de comunicación de circulación nacional.
De-no lograrse el acuerdo, por ausencia de voluntad conciliatoria o
por la no asistencia de las partes o de una de ellas, o de funcionario con
obligación en este sentido, queda abierta la posibilidad para las partes de
solicitar, de común acuerdo, la celebración de una nueva diligencia de tal
naturaleza, en cualquier estado del proceso. La ley no prevé sanciones
para los particulares ausentistas, pero el funcionario que no comparezca
sin justa causa responderá conforme al régimen disciplinario.
En cuanto a la parte procedimental por ausencia justificada para no
comparecer a la audiencia, aducida con anterioridad a la misma, es pertinente acudir por remisión al Código de Procedimiento Civil, cuyo artículo 101 dispone que si el interesado presenta prueba siquiera sumaria, el
juez señalará el quinto día siguiente para celebrarla.
5.3 Antes de la apertura a pruebas, quienes hubieren sufrido un perjuicio a causa de la vulneración de derechos o intereses colectivos, o de
otro derecho amparable, podrán hacerse parte dentro del proceso. Para
ACCIONES DE GRUPO
83
ello la ley exige la presentación de un escrito en el cual se indique el nombre, el daño sufrido, el origen del mismo y el deseo de acogerse al fallo y
de pertenecer al conjunto de individuos que interpuso la demanda como
un mismo grupo.
5.4 El juez decretará las pruebas solicitadas y las que de oficio estime pertinentes. Se practicarán en un término de veinte días, prorrogable,
si la complejidad del proceso lo requiere, hasta por otro plazo igual; las
diligencias se cumplirán en las fechas señaladas.
5.5 Traslado a las partes para alegar de conclusión por el término de
cinco días.
5.6 Sentencia en el término, perentorio e improrrogable, de veinte
días.
6. SENTENCIA
Se sujetará a las disposiciones generales del Código de Procedimiento
Civil. Además, cuando acoja las pretensiones del grupo, dispondrá:
6.1 El reconocimiento y pago de una indemnización colectiva. Contendrá la suma ponderada de las indemnizaciones individuales.
6.2 El señalamiento de los requisitos que deben cumplir los beneficiarios que han estado ausentes del proceso a fin de que puedan reclamar
la indemnización correspondiente, dentro de los veinte días siguientes a la
•dMicación del extracto de la sentencia en un diario de circulación nacioprfL y "siempre y cuando su acción no haya prescrito y/o caducado de
conformidad con las disposiciones vigentes". (La integración del grupo
con nuevos beneficiarios no incrementará el monto de la indemnización
contenida en la sentencia, ni aquellos podrán invocar daños "extraordinarios o excepcionales" para obtener una indemnización mayor, tampoco se
beneficiarán de la condena en costas). Los beneficiarios que concurran a
la cita presentarán un escrito en donde se indique su nombre, el daño
sufrido, el origen del mismo, el deseo de acogerse al fallo y el de pertenecer al grupo que interpuso la demanda. El adecuado tratamiento de este
importante asunto hace imperativo el análisis del artículo 65, numerales
2, 3 y 4, de la ley 472 en concordancia con los artículos 55 y 56, ibídem.
6.3 La orden de que el monto de la indemnización sea entregado al
Fondo para la Defensa de los Derechos e Intereses Colectivos, que es el
encargado de "administrar y pagar las indemnizaciones" (art. 71, letra e).
El defensor del pueblo, como administrador de dicho fondo, pagará
las indemnizaciones en la forma y cuantía dispuesta por el juez, y, previo
84
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
su reconocimiento mediante acto administrativo, las correspondientes a
las solicitudes que llegaren a presentar oportunamente los interesados que
no hubieren intervenido en el proceso y que reúnan los requisitos exigidos
por el juez en la sentencia (esta última parte puede resultar compleja, por
lo cual, ante las dudas y dificultades que se presenten, conviene que el defensor del pueblo acuda al criterio del juez competente). Si alfinalresultare
algún remanente, le será devuelto al demandado.
El artículo 70 prescribía que si la indemnización no era reclamada
por el beneficiario "dentro del plazo de un (1) año contado a partir de la
sentencia", su monto ingresaba como recurso propio al Fondo para la Defensa de los Derechos e Intereses Colectivos; pero esta disposición fue
declarada inexequible por la Corte (sent. C-215 de 1999), al considerar
que, en tratándose del derecho de dominio, el plazo señalado no cumplía
con los requisitos de razonabilidad y proporcionalidad, por lo cual en este
asunto hizo aplicable la prescripción ordinaria de la acción ejecutiva.
6.4 La publicación, por una sola vez, de un extracto de la sentencia,
en diario de circulación nacional.
6.5 La liquidación en concreto de las costas (con inclusión de las agencias en derecho) a cargo de la parte vencida, teniendo en cuenta las expensas necesarias para la publicación del extracto de la sentencia. Y,
6.6 La liquidación de los honorarios del abogado coordinador. Dice
la ley que estos honorarios corresponderán al 10% de la indemnización
que obtengan cada uno de los miembros del grupo que "no hayan sido
representados judicialmente"; como en esta clase de acciones toda persona debe hacerse representar por abogado, dicha expresión resulta extraña,
a menos que se refiera a una liquidación residual, circunscrita a los beneficiarios que estuvieron ausentes del proceso y que después deciden reclamar su parte de indemnización.
Como se observa, la ley prescribe como novedad que en la sentencia
se señalarán los requisitos que deben cumplir los beneficiarios que han
estado ausentes del proceso a fin de que puedan reclamar la indemnización correspondiente. Y que en la publicación del extracto de la sentencia, que se hará en un diario de circulación nacional, se prevendrá a todos
los interesados igualmente lesionados por los mismos hechos y que no
concurrieron al proceso, para que se presenten al juzgado dentro de los
veinte días siguientes, a fin de reclamar la indemnización. Este precepto
fue acusado como violatorio del debido proceso, con el argumento central
consistente en que el legislador no puede permitir que una o varias personas —que son verdaderos terceros— se presenten a reclamar derechos
ACCIONES DE GRUPO
85
litigiosos después de proferida la sentencia que le pone fin a la actuación
judicial de la que no fueron parte; ello implica violación del derecho de
contradicción y del equilibrio procesal, pues se deja a la parte condenada
sin opción de contradecir, alegar y objetar las aspiraciones de quienes se
presentan con posterioridad a la sentencia a reclamar resarcimiento de
perjuicios. La Corte Constitucional, al declarar la exequibilidad (C-732
de 2000) con fundamento en las tesis expuestas en la sentencia C-215 de
1999, puntualiza la naturaleza jurídica de las acciones de grupo, las que se
originan como consecuencia de los daños ocasionados a un grupo de personas, quienes amparadas en una misma causa y mediante acción única,
acuden a la justicia para reclamar el pago de la respectiva indemnización,
la cual se individualiza y se reconoce a título de reparación por los perjuicios causados; en consecuencia, la posibilidad de que los afectados por el
daño se integren al grupo que promueve la acción, después de culminado
el proceso y de dictada la respectiva sentencia, no viola el debido proceso,
pues la medida persigue un fin legítimo: asegurar el acceso de todas las
personas a la administración de justicia y garantizar la pronta resolución
de los confictos, mediante la aplicación de los principios de economía y
celeridad, postulado que a su vez desarrolla el fin esencial de asegurar la
efectividad de los derechos reconocidos en la Constitución Política. Tal
situación —concluye— "no solo favorece al particular, sino también a la
administración de justicia, pues evita que esta se desgaste con un nuevo
proceso por los mismos hechos y contra la misma persona".
Copia de la sentencia será enviada por el juez a la Defensoría del
Pueblo, para su inclusión en el registro público de acciones populares y
de grupo (ibídem, art. 80).
Respecto de los efectos jurídicos de la sentencia, dice la ley que los
tendrá en relación con quienes fueron parte en el proceso y de las personas que, perteneciendo al grupo interesado, no manifestaron oportuna y
expresamente su decisión de excluirse del grupo y de las resultas del proceso.
La sentencia es apelable en el efecto suspensivo. Si fuere pertinente, el juez ordenará que se preste caución para garantizar las medidas cautelares de embargo y secuestro de bienes.
El superior decidirá en los veinte días siguientes a la fecha de radicación del expediente en la secretaría general; si fuere necesario practicar
nuevas pruebas, dicho término podrá ampliarse en diez días más.
Por último, y conforme a las disposiciones legales vigentes, contra
la sentencia dictada por la jurisdicción de lo contencioso administrativo
86
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
procede el recurso extraordinario de revisión ante el Consejo de Estado y
contra la sentencia que profiera la jurisdicción ordinaria, el de casación
ante la Corte Suprema de Justicia. Pero con la innovación del legislador
consistente en sujetar la decisión a un término más breve, el que según el
artículo 67 no excederá de noventa días, contados a partir de la radicación
del expediente en la secretaría general de la respectiva corporación.
CAPÍTULO V
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
Constitución Política, artículo 241. "A la Corte Constitucional se le
confía la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución, en los
estrictos y precisos términos de este artículo. Con tal fin, cumplirá las
siguientes funciones:
" 1. Decidir sobre las demandas de inconstitucionalidad que promuevan los ciudadanos contra los actos reformatorios de la Constitución, cualquiera que sea su origen, solo por vicios de procedimiento en su formación.
"2. Decidir, con anterioridad al pronunciamiento popular, sobre la
constitucionalidad de la convocatoria a un referendo o a una Asamblea
Constituyente para reformar la Constitución, solo por vicios de procedimiento en su formación.
"3. Decidir sobre la constitucionalidad de los referendos sobre leyes
y de las consultas populares y plebiscitos del orden nacional. Estos últimos solo por vicios de procedimiento en su convocatoria y realización.
"4. Decidir sobre las demandas de inconstitucionalidad que presenten los ciudadanos contra las leyes, tanto por su contenido material como
por vicios de procedimiento en su formación.
"5. Decidir sobre las demandas de inconstitucionalidad que presenten los ciudadanos contra los decretos con fuerza de ley dictados por el
Gobierno con fundamento en los artículos 150 numeral 10 y 341 de la
Constitución, por su contenido material o por vicios de procedimiento en
su formación.
"6. Decidir sobre las excusas de que trata el artículo 137 de la Constitución.
"7. Decidir definitivamente sobre la constitucionalidad de los decretos legislativos que dicte el Gobierno con fundamento en los artículos
212, 213 y 215 de la Constitución.
"8. Decidir definitivamente sobre la constitucionalidad de los proyectos de ley que hayan sido objetados por el gobierno como inconstitu-
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DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
dónales, y de los proyectos de leyes estatutarias, tanto por su contenido
material como por vicios de procedimiento en su formación.
"9. Revisar, en la forma que determine la ley, las decisiones judiciales relacionadas con la acción de tutela de los derechos constitucionales.
"10. Decidir definitivamente sobre la exequibilidad de los tratados
internacionales y de las leyes que los aprueben. Con tal fin, el gobierno
los remitirá a la Corte, dentro de los seis días siguientes a la sanción de la
ley. Cualquier ciudadano podrá intervenir para defender o impugnar su
constitucionalidad. Si la Corte los declara constitucionales, el gobierno
podrá efectuar el canje de notas; en caso contrario no serán ratificados.
Cuando una o varias normas de un tratado multilateral sean declaradas
inexequibles por la Corte Constitucional, el presidente de la república
solo podrá manifestar el consentimiento formulando la correspondiente
reserva.
"11. Darse su propio reglamento.
"Parágrafo.—Cuando la Corte encuentre vicios de procedimiento
subsanables en la formación del acto sujeto a su control, ordenará devolverlo a la autoridad que lo profirió para que, de ser posible, enmiende el
defecto observado. Subsanado el vicio, procederá a decidir sobre la exequibilidad del acto".
Constitución Política, artículo 242. "Los procesos que se adelanten
ante la Corte Constitucional en las materias a que se refiere este título,
serán regulados por la ley conforme a las siguientes disposiciones:
"1. Cualquier ciudadano podrá ejercer las acciones públicas previstas en el artículo precedente, e intervenir como impugnador o defensor de
las normas sometidas a control en los procesos promovidos por otros, así
como en aquellos para los cuales no existe acción pública.
"2. El procurador general de la nación deberá intervenir en todos los
procesos.
"3. Las acciones por vicios de forma caducan en el término de un
año, contado desde la publicación del respectivo acto.
"4. De ordinario, la Corte dispondrá del término de sesenta días para
decidir, y el procurador general de la nación, de treinta para rendir concepto.
"5. En los procesos a que se refiere el numeral 7 del artículo anterior,
los términos ordinarios se reducirán a una tercera parte y su incumplimiento es causal de mala conducta, que será sancionada conforme a la
ley".
ACCIÓN DE INCONSTITUOONALIDAD
89
Constitución Política, artículo 243. "Los fallos que la Corte dicte en
ejercicio del control jurisdiccional hacen tránsito a cosa juzgada constitucional.
"Ninguna autoridad podrá reproducir el contenido material del acto
jurídico declarado inexequible por razones de fondo, mientras subsistan
en la Carta las disposiciones que sirvieron par hacer la confrontación entre la norma ordinaria y la Constitución".
Constitución Política, artículo 244. "La Corte Constitucional comunicará al presidente de la república o al presidente del Congreso, según
el caso, la iniciación de cualquier proceso que tenga por objeto el examen
de constitucionalidad de normas dictadas por ellos. Esta comunicación
no dilatará los términos del proceso".
Concordancia:
Constitución Política, artículo 4o. "La Constitución es norma de normas. En todo caso de incompatibilidad entre la Constitución y la ley u
otra norma jurídica, se aplicarán las disposiciones constitucionales.
"Es deber de los nacionales y de los extranjeros en Colombia acatar
la Constitución y las leyes, y respetar y obedecer a las autoridades".
Constitución Política, artículo 6a ."Los particulares solo son responsables ante las autoridades por infringir la Constitución y las leyes. Los
servidores públicos lo son por la misma causa y por omisión o extralimitación en el ejercicio de sus funciones".
Decreto 2067 de 1991, "por el cual se dicta el régimen procedimental de los juicios y actuaciones que deban surtirse ante la Corte Constitucional":
Artículo 2o.—"Las demandas en las acciones públicas de inconstitucionalidad se presentarán por escrito, en duplicado, y contendrán:
"1. El señalamiento de las normas acusadas como inconstitucionales, su transcripción literal por cualquier medio o un ejemplar de la publicación oficial de las mismas;
"2. El señalamiento de las normas constitucionales que se consideren infringidas;
"3. Las razones por las cuales dichos textos se estiman violados;
"4. Cuando fuera el caso, el señalamiento del trámite impuesto por
la Constitución para la expedición del acto demandado y la forma en que
fue quebrantado, y
"5. La razón por la cual la Corte es competente para conocer de la
demanda".
90
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Artículo 16.—"La parte resolutiva de la sentencia no podrá ser divulgada sino con los considerandos y las aclaraciones y los salvamentos
de voto correspondientes, debidamente suscritos por los magistrados y el
secretario de la Corte.
"La sentencia se notificará por edicto con los considerandos y las
aclaraciones y los salvamentos de voto correspondientes, debidamente
suscritos por los magistrados y el secretario de la Corte, dentro de los seis
días siguientes a la decisión.
"El secretario enviará inmediatamente copia de la sentencia a la Presidencia de la República y al Congreso de la República. La Presidencia
de la República promoverá un sistema de información que asegure el fácil
acceso y consulta de las sentencias de la Corte Constitucional".
Artículo 20.—"Las sentencias de la Corte Constitucional se pronunciarán "en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución".
# * *
1. ANTECEDENTES
Como reacción al artículo 6o de la ley 153 de 1887, que señalaba
orientación signada por inversión de valores: "Una disposición expresa
de ley posterior a la Constitución se reputa constitucional, y se aplicará
aun cuando parezca contraria a la Constitución", surge en Colombia en
1910 un novedoso e importante sistema de defensa judicial de la Constitución Política, con el fin de garantizar su supremacía en el ordenamiento
normativo del país. En dicho año, los constituyentes instauraron un doble
procedimiento de control de la Carta Fundamental: el uno por vía de excepción (con efectos particulares o inter partes), para la inaplicación de
leyes incompatibles con aquella norma superior; el otro como acción pública, conferida a cualquier ciudadano y destinada a obtener un pronunciamiento judicial con efectos generales o erga omnes, respecto de leyes y
decretos gubernamentales, por la Corte Suprema de Justicia, convertida
en el nuevo guardián de la norma fundamental del Estado.
En ese sentido, los artículos 40 y 41 del acto legislativo 3 de 1910
dispusieron lo siguiente:
Art. 40.—"En todo caso de incompatibilidad entre la Constitución y
la ley se aplicarán de preferencia las disposiciones constitucionales".
Art. 41.—"A la Corte Suprema de Justicia se le confía la guarda de
la integridad de la Constitución. En consecuencia, además de las facultades que le confieren esta y las leyes, tendrá la siguiente:
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
Decidir definitivamente sobre la exequibilidad de los actos legislativos que hayan sido objetados como inconstitucionales por el gobierno, o
sobre todas las leyes o decretos acusados ante ella por cualquier ciudadano como inconstitucionales, previa audiencia del procurador general de la
nación".
La excepción se hizo consistir en que los funcionarios encargados de
hacer cumplir el ordenamiento jurídico del país, disponen del deber de aplicar siempre la Constitución Política —ley suprema— de preferencia a la
ley —norma subordinada—, en todo caso de incompatibilidad entre las
mismas. Aunque la palabra ley era entendida en sentido material y amplio, la Constitución de 1991 fue más explícita al decir que en todo caso
de incompatibilidad entre la Constitución y la ley u otra norma jurídica,
se aplicarán de preferencia las disposiciones constitucionales (art. 4o).
La acción le permitía a todo ciudadano acusar ante la Corte Suprema
de Justicia las leyes de la república o los decretos nacionales con el fin de
que esta corporación decidiera definitivamente sobre su exequibilidad, es
decir, declarándolos ejecutables o inejecutables mediante sentencia, o en
otros términos, conformes con la Constitución o en contradicción con ella.
(El vocablo inexequibilidad había sido empleado, por primera vez en el
derecho público colombiano, por la Constitución de 1832 y ahora, de nuevo, con un sentido equivalente al de la palabra inconstitucionalidad).
Obviamente, en el primer caso la declaración de exequibilidad le permitía
a tales normas seguir rigiendo, pues al tener respaldo en el órgano defensor del estatuto superior, conservaban su fuerza ejecutoria; en el segundo
supuesto, mediante el fenómeno contrario de la inexequibilidad, perdían
su indispensable respaldo constitucional, dejaban de regir y eran retiradas
del listado de normas positivas.
Para mayor garantía, los respectivos procesos se adelantarán con
audiencia del procurador general de la nación, cabeza del ministerio público y representante de los altos intereses de la sociedad civil.
Así mismo, el gobierno podía acusar ante la Corte los "actos legislativos". Esta expresión se refería a los proyectos de ley aprobados por el
Congreso y respecto de los cuales el presidente de la república, antes de
impartirles la sanción ejecutiva, expusiera motivos de inconstitucionalidad.
Forma de control surgida de la Constitución de 1886, en donde correspondía a la Corte Suprema decidir definitivamente "sobre la exequibilidad de
actos legislativos que hayan sido objetados por el gobierno como inconstitucionales" (ibídem, art. 151-4).
92
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Más adelante, la noción de acto legislativo se empleó para distinguirla del concepto de ley, siendo utilizada para identificar la enmienda o
revisión constitucional, esto es, el acto reformatorio de la Constitución
Política; de manera que el Congreso, al actuar en su doble condición de
constituyente secundario y de legislador, expidiera tanto actos legislativos como leyes, respectivamente.
La revisión constitucional del año 1945, reguló en los términos siguientes la acción pública de inconstitucionalidad o inexequibilidad:
Art. 53.—"A la Corte Suprema de Justicia se le confía la guarda de
la integridad de la Constitución. En consecuencia, además de las facultades que le confieren esta y las leyes, tendrá la siguiente:
"Decidir definitivamente sobre la exequibilidad de los proyectos de
ley que hayan sido objetados por el gobierno como inconstitucionales, o
sobre todas las leyes o decretos dictados por el gobierno en ejercicio de
las atribuciones de que tratan los ordinales 11 y 12 del artículo 69 y el
artículo 117 de la Constitución Nacional, cuando fueren acusados ante
ella de inconstitucionalidad por cualquier ciudadano.
"En las acciones de inexequibilidad deberá intervenir siempre el procurador general de la nación".
La reforma, además de precisar la terminología (se refirió escuetamente a proyectos de ley en vez de utilizar la expresión "actos legislativos", mientras a la acción ciudadana la denominó "acción de inexequibilidad"), determinó los decretos gubernamentales susceptibles de ser
acusados ante la Corte Suprema por cualquier ciudadano. Estos serian
únicamente los dotados con fuerza de ley o de carácter legislativo (dictados en uso de facultades extraordinarias o autorizaciones especiales o
durante el estado de sitio), pues los demás decretos, de carácter administrativo, los remitió para conocimiento al Consejo de Estado aplicando un
criterio de competencia residual, así: "Art. 41. Corresponde a la jurisdicción de lo contencioso administrativo conocer de las acusaciones por inconstitucionalidad dé los decretos dictados por el Gobierno, cuando no
sean de los expedidos en ejercicio de las facultades de que tratan los
ordinales 11 y 12 del artículo 69 y el artículo 117 de esta Constitución".
La enmienda constitucional de 1968 se refirió una vez más al sistema judicial de defensa de la Constitución Política y con el propósito de
mejorar el trabajo de la Corte Suprema de Justicia creó en ella la sala
Constitucional, integrada por "magistrados especialistas en derecho público" y encargada de presentar ante la sala plena los proyectos de sentencia (ponencias) en materia de inexequibilidad. Discurrió de este modo:
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
93
Art. 71.—"El artículo 214 de la Constitución Nacional quedará así:
"A la Corte Suprema de Justicia se le confía la guarda de la integridad de la Constitución. En consecuencia, además de las facultades que le
confieren esta y las leyes, tendrá la siguiente:
"I a Decidir definitivamente sobre la exequibilidad de los proyectos
de ley que hayan sido objetados por el gobierno como inconstitucionales,
tanto por su contenido material como por vicios de procedimiento en su
formación;
"2a Decidir definitivamente sobre la exequibilidad de todas las leyes
y los decretos dictados por el gobierno en ejercicio de las atribuciones de
que tratan los artículos 76, ordinales 11 y 12 y 80 de la Constitución Nacional, cuando fueren acusados ante ella de inconstitucionalidad por cualquier ciudadano.
"En las acciones de inexequibilidad deberá intervenir siempre el procurador general de la nación. En los casos de los artículos 121 y 122,
cualquier ciudadano puede intervenir para defender o impugnar la constitucionalidad de los decretos a que ellos se refieren.
"La Corte Suprema de Justicia cumplirá estas funciones en sala plena, previo estudio de la sala Constitucional compuesta de magistrados especialistas en derecho público.
"El procurador general de la nación y la sala Constitucional dispondrán, cada uno, de un término de treinta días para rendir concepto y ponencia, y la Corte Suprema de Justicia de sesenta días para decidir. El
incumplimiento de los términos es causal de mala conducta que será sancionada conforme a la ley".
Como complemento, dispuso en su artículo 72: "El artículo 214 de
la Constitución Nacional quedará así: Corresponde a la jurisdicción de lo
contencioso administrativo, conocer de las acusaciones por inconstitucionalidad de los decretos dictados por el gobierno, cuando no sean de los
expedidos en ejercicio de las facultades de que tratan los artículos 76, ordinales 11 y 12, 80,121 y 122 de la Constitución".
Esa normatividad rigió hasta 1991, año en que una Asamblea Nacional Constituyente convocada por el voto directo de los ciudadanos expidió una nueva Constitución Política.
El sistema de acción pública de inexequibilidad (su titular es cualquier ciudadano) para impugnar las leyes de la república, e incluso en un
comienzo los decretos nacionales, ante un solo órgano, la Corte Suprema
de Justicia, cuyos fallos tienen efectos generales (efectos de cosa juzgada
constitucional, diríamos hoy), instaurado en Colombia desde 1910, se
anticipa al modelo kelseniano y al control concentrado de constitucio-
94
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
nalidad de impronta europea, que pertenece al "constitucionalismo de
entreguerras", si bien un sector de la doctrina propugnaba varias décadas
antes, como un avance de la democracia, la institucionalización de una
jurisdicción constitucional, en la cual la anulación del acto inconstitucional representara la más eficaz garantía de la propia Constitución1.
La excepción de inconstitucionalidad es, por su parte, una modalidad de "desaplicación" normativa, en defensa del estatuto superior, de
cuya titularidad participan autoridades judiciales e incluso administrativas, cuando resuelven controversias sometidas a su conocimiento, caso
en el cual la excepción obra como cuestión incidental y tiene alcance limitado al asunto de que se trata. Basada en la revisión judicial norteamericana, de donde había surgido el procedimiento opuesto: el de control difuso.
Hoy los sistemas más avanzados toman aspectos de ambos controles, el concentrado y el difuso, en procura de pulir y hacer más expedita
esta fundamental institución jurídica.
Ejemplo de la mencionada tendencia es el instituto de la revisión
previa, con efectos erga omnes, vigente entre nosotros respecto de los
proyectos de leyes estatutarias aprobados por el Congreso (art. 153) y de
las leyes aprobatorias de los tratados internacionales suscritos por el Gobierno (art. 241-10); las primeras deben ser remitidas a la Corte Constitucional antes de su sanción presidencial, y las segundas dentro de los seis
días siguientes a dicho acto solemne, para que se resuelva lo pertinente
con anterioridad a la ratificación del tratado.
2. LA CONSTITUCIÓN DE 1991 Y SU DEFENSA JUDICIAL
Después de arduas e interesantes discusiones, la Asamblea Constituyente mantuvo en esencia el sistema colombiano de defensa judicial de la
Carta Política, pero trasladando la competencia atribuida a la Corte Suprema de Justicia —convertida a partir de entonces en tribunal de casación— a una corporación judicial creada con el nombre de Corte Constitucional.
En el aspecto básico de integración del nuevo tribunal supremo se
atiende a un criterio diferente del tradicional, consistente en hacer la designación de sus magistrados —hoy en número de nueve y quienes debe1
FRANCISCO FERNÁNDEZ SEGADO,
Dykinson, 1992, págs. 1035-1045.
El sistema constitucional español, Madrid, Ed.
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
95
rán pertenecer a diversas especialidades del derecho—, ya no por el sistema de cooptación, en donde la sala plena llena las vacantes, sino mediante
un procedimiento externo y pluralista —deliberadamente imbuido de matiz
político— en el cual intervienen las tres ramas del poder público. De este
modo, a los órganos ejecutivo y judicial corresponde la elaboración de las
ternas, y al Senado de la República, elegir a los magistrados para períodos
individuales de ocho años.
Expresamente, en el artículo 241, a dicha Corte se le confió "la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución", en los estrictos y
precisos términos allí señalados. En desarrollo de esta misión, deberá
confrontar las disposiciones sometidas a su control con la totalidad de los
preceptos de la Carta Política, haciendo sus fallos tránsito a cosa juzgada
de rango constitucional.
Como consecuencia lógica, contra las sentencias de la Corte Constitucional no procede recurso alguno. Y el contenido material del acto jurídico declarado inexequible por razones de fondo, no podrá ser reproducido
por ninguna autoridad, mientras subsistan las disposiciones constitucionales que sirvieron para hacer la confrontación normativa (art. 243).
Por mandato legal, las sentencias que profiera la Corte tienen efectos hacia el futuro, a menos que ella misma resuelva lo contrario (ley 270
de 1996, art. 45). En este sentido, la corporación declaró inexequible un
precepto expedido con anterioridad por el legislador extraordinario (decreto 2067 de 1991, art. 21, inc. 2o), de conformidad con el cual "Los fallos de la Corte solo tendrán efecto hacia el futuro, salvo para garantizar el
principio de favorabilidad en materia penal, policiva y disciplinaria y en
el caso previsto en el artículo 149 de la Constitución", relacionado este
último con las reuniones de miembros del Congreso de la República efectuadas fuera de las condiciones constitucionales (C-113 de 1993).
La Corte Constitucional decidirá sobre:
— Las demandas de inconstitucionalidad que promuevan los ciudadanos contra los actos reformatorios de la Constitución (actos legislativos), cualquiera sea su origen, solo por vicios de procedimiento en su formación;
— Las demandas de inconstitucionalidad que promuevan los ciudadanos en contra de las leyes de la república, tanto por su contenido material como por vicios de procedimiento en su formación;
—Los proyectos de ley aprobados por el Congreso que, sometidos a
sanción ejecutiva, hayan sido objetados total o parcialmente por el gobierno como inconstitucionales;
96
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
— Los proyectos de leyes estatutarias sometidos a revisión previa
(una vez aprobados en segundo debate por las cámaras), tanto por su contenido material como por vicios de procedimiento en su formación, con
fundamento en los artículos 152 y 153 de la Constitución Política;
— Los decretos legislativos dictados con fundamento en los artículos 212,213 y 215 de la Constitución (estados de excepción), sometidos a
control automático, pues deben ser remitidos por el gobierno al día siguiente de su expedición;
— Las demandas de inconstitucionaiidad que presenten los ciudadanos contra los decretos con fuerza de ley dictados por el gobierno con fundamento en los artículos 150 numeral 10 (facultades extraordinarias conferidas por el Congreso) y 341 (vigencia por decreto del plan de inversiones
públicas si el Congreso no lo expide en un término de tres meses después
de presentado por el gobierno), debiendo examinarlos por su contenido
materiary por el procedimiento de formación;
—La constitucionalidad de las consultas populares y plebiscitos del
orden nacional, solo por vicios de procedimiento en su convocatoria y
realización, y la constitucionalidad de los referendos sobre leyes. Es menester puntualizar que se trata de un control posterior. Lo cual explica la
declaratoria de inexequibilidaddel control previo del plebiscito, atribuido
a la Corte Constitucional por el artículo 78 de la ley 134 (sent. C-180 de
1994); por lo demás, en la práctica la convocatoria a plebiscito suele resultar infructuosa, pues la ley, desbordada en exigencia, condiciona su aprobación a que los ciudadanos decidan "por la mayoría del censo electoral";
-— La constitucionalidad de la convocatoria por el Congreso a un referendo o a una Asamblea Constituyente para reformar la Carta Política,
solo por vicios de trámite. Aquí se trata de un control previo;
—La constitucionalidad del decreto legislativo suscrito por el presidente de la república y todos sus ministros, en el cual se disponga la suspensión de la votación de un referendo durante los estados de excepción,
cuando su celebración pueda afectar el orden público o se observare un
ambiente de intimidación para los votantes (ley 134 de 1994, aft. 43);
-— Las excusas que presenten personas naturales o personas jurídicas (en este último evento las citaciones deben estar dirigidas a su representante legal o a los miembros de la junta directiva) para rendir declaraciones ante cualquier comisión permanente del Congreso, sobre hechos
relacionados directamente con las indagaciones que la comisión adelante,
cuando esta insista en el llamamiento, conforme al artículo 137 de la Constitución;
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
97
— La revisión eventual de las sentencias de tutela, destinadas a proteger los derechos constitucionales fundamentales, también llamados primarios o de primera generación; y,
— La constitucionalidad de los tratados internacionales y de las leyes que los aprueben. Las leyes aprobatorias de los tratados suscritos por
Colombia, deberán ser remitidas a la Corte dentro de los seis días siguientes a su sanción ejecutiva. Sin la consiguiente declaración de acomodo a
la normatividad constitucional, no podrá el presidente de la república efectuar el canje de notas, o sea formalizar el consentimiento del Estado.
Complementariamente, se dio a la Constitución el calificativo de "norma de normas", reiterándose su aplicación preferente en todo caso de incompatibilidad ya no tan solo con la ley sino también —como lo venía
sosteniendo la jurisprudencia y la doctrina— con otra norma jurídica cualquiera (art. 4o).
Por otra parte, la jurisdicción de lo contencioso administrativo (justicia colegiada a cargo del Consejo de Estado y los tribunales administrativos de los departamentos), continuará conociendo de los actos administrativos que sean susceptibles de impugnación por la vía judicial, con
capacidad para anularlos y, previamente, en caso de ostensible oposición
con norma positiva superior, para disponer su suspensión provisional (arts.
237, num. 2 y 238).
3. JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL
La rama judicial del poder público administra justicia —aplica el
derecho— por medio de cinco sistemas que se conocen con el nombre de
jurisdicciones. Estas son: la jurisdicción ordinaria (Corte Suprema de Justicia, tribunales de distrito judicial y juzgados), la jurisdicción de lo contencioso administrativo (Consejo de Estado y tribunales administrativos),
la jurisdicción de paz (jueces de paz), la jurisdicción de las comunidades
indígenas, y la jurisdicción constitucional.
De llegar a suscitarse conflictos de competencia entre dichas jurisdicciones, la corporación competente para dirimirlos es el Consejo Superior de la Judicatura, encargado además de la administración de la rama
judicial y de su manejo presupuestal y de la función disciplinaria, para lo
cual se divide en sala administrativa y sala disciplinaria. También es parte integrante de esta rama del poder público la Fiscalía General de la Nación, a la cual compete investigar los delitos y acusar a los presuntos
responsables ante las autoridades competentes.
98
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
De la jurisdicción constitucional es cabeza visible y máximo tribunal la Corte Constitucional, encargada de ejercer la guarda de la integridad y supremacía de la Carta Política; más aún, desde una perspectiva
orgánica es la única corporación de la rama judicial que pertenece a esta
jurisdicción (sent. C-037 de 1996). Pero como el sistema no es rígidamente concentrado sino que ofrece modalidades del control difuso, también el Consejo de Estado, cuando conoce de las acciones de nulidad por
inconstitucionalidad, actúa dentro de esta jurisdicción. Su competencia
deriva directamente de la voluntad del constituyente, manifestada en los
términos siguientes:
Art. 237.—"Son atribuciones del Consejo de Estado:
"2. Conocer de las acciones de nulidad por inconstitucionalidad de
los decretos dictados por el gobierno nacional, cuya competencia no corresponda a la Corte Constitucional".
Obviamente, esas acciones difieren de las de simple nulidad —que
comprenden, entre otras materias, los decretos administrativos del gobierno— y sobre ellas decide la sala de lo Contencioso Administrativo,
mediante trámite preferente y con base en el proyecto de sentencia redactado por el consejero de Estado a quien por reparto le hubiere correspondido elaborar la ponencia. La competencia es residual por cuanto comprende todos los decretos con fuerza de ley o reglamentos constitucionales
que expida el gobierno nacional y que no tengan fundamento en los artículos 150-10 (facultades extraordinarias), 212, 213,214 (estados de excepción) y 341 (plan nacional de inversiones) del estatuto superior, cuyo conocimiento está expresamente atribuido a la Corte Constitucional. No es
procedente, por tanto, hacer una enumeración taxativa de dichos decretos.
A esta clase pertenecen, por ejemplo, los decretos de intervención en la
economía (arts. 334 y 335) y algunos de los expedidos con apoyo en normas constitucionales transitorias: artículos 12 (circunscripciones especiales de paz), 20 (reforma administrativa), 41 (régimen especial para el Distrito Capital), 42 (reglamentaciones para controlar la densidad de población
en el departamento archipiélago) y 50 (intervención en la actividad financiera y bursátil).
Además, con la puesta en marcha de la acción de tutela, los jueces
encargados de tramitarla y mediante ella velar por la protección de los derechos constitucionales fundamentales (jueces de tutela), han entrado así
mismo a formar parte de la jurisdicción constitucional; ello desde el punto de apreciación funcional y conservando la Corte la opción de hacer la
revisión final de las sentencias de tutela que seleccione, atendida la im-
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONAUDAD
99
portancia de estas o la incidencia que puedan tener en la formación de la
unidad jurisprudencial. En este sentido, la ley estatutaria de la administración de justicia (ley 270 de 1996), se expresa así:
Art. 43.—"También ejercen jurisdicción constitucional, excepcionalmente, para cada caso concreto, los jueces y corporaciones que deban
proferir las decisiones de tutela o resolver acciones o recursos previstos
para la aplicación de los derechos constitucionales" (inc. 2o).
El control colombiano de constitucionalidad es, pues, concentrado
por el predominio que ejerce la Corte Constitucional, pero con atributos
del llamado control difuso; esta concepción ecléctica obedece al propósito de hacerlo más integral y darle un carácter descentralizado que facilite
la intervención ciudadana ante tribunales seccionales.
Por eso, dentro del sistema en referencia puede incluirse también la
revisión de actos municipales —los expedidos por el concejo o por el alcalde—, ejercida por los tribunales administrativos de los departamentos,
a solicitud de los respectivos gobernadores y en defensa de la supremacía
constitucional y de la legalidad. Es forma de control jurídico con origen
directo en el estatuto superior (num. 9 del art. 305) y a ella nos referiremos en el acápite 9.
4. LA CORTE CONSTITUCIONAL
Integrada por "el número impar de magistrados que determine la
ley", la Corte Constitucional inició labores el I o de marzo de 1993 con
nueve magistrados elegidos por el Senado de la República y para un período individual de ocho años de ternas que fueron enviadas, cada una en
número de tres, por el presidente de la república, la Corte Suprema de
Justicia y el Consejo de Estado.
Aquel procedimiento de intervención de las tres ramas del poder
público en la integración de la Corte Constitucional tuvo apoyo deliberado en la Asamblea Nacional Constituyente, en cuyo seno se consideró
que, a diferencia de los juzgados y tribunales ordinarios, era conveniente
asegurar que la justicia constitucional reflejara la unidad del Estado y la
tensión inevitable entre el derecho y la política, procurando su interrelación.
(En España, que parece ser el modelo, el tribunal constitucional tiene origen tripartito, como que sus doce magistrados son designados por el
gobierno, las cortes generales y el consejo general del poder judicial).
100
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Definir si dicho ensayo se consolida con resultados positivos en la
práctica, será cuestión de someterlo a evaluación en el tiempo, dado que
entre nosotros la decisión final es de un órgano político, el Senado de la
República; aquella innovación rompió de forma radical con la "cooptación" (las vacantes eran llenadas por la misma corporación), procedimiento
concebido para los altos tribunales desde la aprobación del llamado acto
plebiscitario de 1957 y que aún subsiste en la Corte Suprema de Justicia y
el Consejo de Estado, bajo la modalidad de cooptación abierta, en la cual
la respectiva corporación provee la vacante de una lista superior a cinco
candidatos elaborada y presentada por la sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura.
Empero, la primera Corte funcionó desde finales de 1991 hasta la
fecha indicada (I o de marzo de 1993) en cumplimiento del mandato contenido en el artículo transitorio 22 de la Constitución Política, inspirado
en el propósito de proceder cuanto antes a su puesta en marcha; para tal
efecto, el gobierno nacional estableció su planta de personal por medio
del decreto 2275 de 4 de octubre de 1991. Los magistrados, en número de
siete, fueron designados por un año, así: dos por el presidente de la república, uno por la Corte Suprema de Justicia, uno por el Consejo de Estado,
y uno por el procurador general de la nación. Los magistrados elegidos
de ese modo designaron a los dos restantes, de ternas que elaboró el presidente de la república. Este período transitorio de inauguración de la
Corte Constitucional no respondió a las expectativas, habiéndose expresado en una jurisprudencia ondulante y heretodoxa, notoria en la manera
de concebir los tratados internacionales y la balbuciente acción de tutela.
Para ser magistrado, en general, de las cortes (esta expresión genérica comprende la Corte Suprema de Justicia, la Corte Constitucional, y el
Consejo de Estado, al tenor de los arts. 232 y 233) no será condición exigible la de pertenecer a la carrera judicial. Pero se requiere ser colombiano de nacimiento y ciudadano en ejercicio, y abogado, y no haber sido
condenado por sentencia judicial a pena privativa de la libertad, excepto
por delitos políticos o culposos; además, haber desempeñado, durante diez
años, Cargos en la rama judicial o en el ministerio público, o haber ejercido, con buen crédito, por el mismo tiempo, la profesión de abogado o la
cátedra universitaria en disciplinas jurídicas en establecimientos reconocidos oficialmente.
El régimen salarial de los magistrados constitucionales (derecho al
sueldo, gastos de representación, primas incluida la prima técnica, bonificaciones y demás prestaciones) es el mismo establecido por la legislación
vigente para los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Conse-
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
101
jo de Estado. Así mismo tendrán derecho a la pensión vitalicia en los términos previstos en el decreto 546 de 1971.
Como factores coadyuvantes de la indispensable independencia e
imparcialidad de los magistrados constitucionales, conviene mencionar
los siguientes impedimentos: no podrán ser elegidos quienes dentro del
año anterior a la elección se hayan desempeñado como ministros del despacho o magistrados de la Corte Suprema de Justicia o del Consejo de
Estado; la dignidad es incompatible con otro cargo público o privado —se
exceptúa el desempeño de la cátedra universitaria—; el gobierno no podrá conferirles empleo durante el período de ejercicio de sus funciones ni
dentro del año siguiente a su retiro, y no podrán ser reelegidos. Además
del principio de inamovilidad, conforme al cual y sobre la base del período de ocho años, "permanecerán en el ejercicio de sus cargos mientras
observen buena conducta, tengan rendimiento satisfactorio y no hayan
llegado a edad de retiro forzoso" (art. 233). Ya con carácter general, la ley
estatutaria de la administración de justicia dispone una serie de derechos,
deberes y prohibiciones aplicables a los funcionarios y empleados de la
rama judicial (ley 270 de 1996, arts. 152,153 y 154).
De conformidad con el reglamento interno de la Corte (ac. 5 de 1992),
la reunión de todos sus magistrados forma la sala plena, en donde se discuten y resuelven los asuntos de inconstitucionalidad y se tratan las cuestiones de mayor importancia para la corporación; además, para el ejercicio
de su competencia en relación con los fallos de tutela que le sean remitidos, dispone de la sala de selección y de la sala de revisión. Tendrá un
presidente y un vicepresidente, elegidos para períodos anuales; magistrados auxiliares, de libre nombramiento y remoción del respectivo magistrado; un secretario general; la dirección administrativa, encargada de proveer todo lo necesario para su normal y eficaz funcionamiento, desde el
punto de vista de administración de personal, de suministros, de presupuesto, de control interno, de capacitación y demás aspectos de gestión
administrativa; la relatoría, encargada del manejo de la jurisprudencia, la •
elaboración de tesauros, la publicación de la Gaceta Constitucional, con
sección de información al servicio de los magistrados, de sus empleados
y del público, y la biblioteca, a la que corresponde guardar, conservar y
clasificar toda la información bibliográfica y el archivo de la corporación.
Sus magistrados, del mismo modo que los altos dignatarios del Estado (presidente de la república o quien haga sus veces, magistrados de la
Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado, miembros del Consejo Superior de la Judicatura y fiscal general de la nación), responderán
por delitos cometidos en ejercicio de funciones y cuando incurran en cau-
102
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
sales de indignidad por mala conducta —equivalentes a las "faltas gravísimas" del Código Disciplinario— ante el Senado de la República, previa
acusación de la Cámara de Representantes y conforme al procedimiento
señalado en la ley 5a de 1992. Aquella corporación podrá imponerles
sanción de destitución del empleo o de privación de sus derechos políticos; en caso de acusación por delitos comunes, el Senado se limitará a declarar si hay mérito o no para el seguimiento de causa y, en caso afirmativo, pondrá al acusado a disposición de la Corte Suprema de Justicia. Tal
es el fuero especial establecido por la Constitución Política en sus artículos 174,175 y 178 en concordancia con los artículos 48 y 49 de la ley 734
de 2002.
La Corte Constitucional conoce de dos tipos de procesos: los de inconstitucionalidad (inexequibilidad), para la defensa de la integridad y
supremacía de la Carta Política frente a leyes y disposiciones normativas
con fuerza de ley, y, mediante su revisión eventual con miras a unificar la
jurisprudencia, los de tutela para la protección de los derechos constitucionales fundamentales. Además, resuelve bajo estricta reserva sobre las
excusas que presenten personas naturales o jurídicas que hubieren sido
llamadas a declarar en sesión especial ante comisiones legislativas, de conformidad con los artículos 137 y 241-6.
También tiene asignada función electoral, consistente en elegir uno
de los seis magistrados de la sala administrativa del Consejo Superior de
la Judicatura (tres provienen del Consejo de Estado y dos de la Corte Suprema), y en designar uno de los integrantes de la terna judicial (formada
además por otro candidato de la Corte Suprema y otro del Consejo de Estado), con base en la cual el Congreso en pleno elegirá al contralor general de la república. Igualmente, hace el nombramiento de los empleados
de la corporación, con excepción de aquellos pertenecientes al despacho de
cada magistrado2.
5. TITULARIDAD DE LA ACCIÓN Y REQUISITOS
La acción de inconstitucionalidad implica el ejercicio de un derecho
político que tiene por titular, no a toda persona, sino a cualquier ciudadano. Su fuente es el artículo 40, numeral 6, de la Carta Política que confiere a todo ciudadano el derecho a participar en la conformación, ejercicio y
2
Sobre la estructura organizativa, el organigrama de sus dependencias y su funcionamiento, puede verse JAVIER TOBO RODRÍGUEZ, La Corte Constitucional y el control
de constitucionalidad en Colombia, 2* ed., Bogotá, 1999, págs. 115-139.
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
103
control del poder público, entte otros medios, interponiendo "acciones
públicas en defensa de la Constitución y de la ley", en concordancia con
el artículo 241, ibídem.
El objeto de la acción es la salvaguarda del principio de supremacía
constitucional, enunciado en el artículo 4 o que otorga a la Constitución el
calificativo de "norma de normas". Y se relaciona con las leyes de la república y determinados decretos con fuerza de ley (los dictados por el gobierno nacional con fundamento en los arts. 150 num. 10 y 341), en cuanto puedan contrariar el estatuto superior, con la finalidad de que la Corte,
mediante sentencia, retire la norma acusada del ordenamiento jurídico
nacional, total o parcialmente.
El titular es el ciudadano, o sea el nacional colombiano mayor de
dieciocho años y en ejercicio de sus derechos de ciudadanía. Lo cual significa que no podrá ser interpuesta ni por los extranjeros, ni por menores
de dieciocho años, ni por personas que hayan perdido o tengan suspendidos sus derechos políticos, inherentes a la condición de ciudadano; tampoco, a nombre de una persona jurídica.
La petición será presentada por el ciudadano, directamente o por intermedio de apoderado. "La Corte no rechaza ni inadmite —ha dicho esta
corporación— demandas de inconstitucionalidad presentadas a nombre
de otro, bajo condición de que mandante y mandatario sean ciudadanos
en ejercicio" (sent. C-003 de 1993).
El ciudadano está igualmente habilitado para intervenir como impugnador o defensor en los procesos promovidos por otros ciudadanos;
para este efecto, en el auto admisorio de la demanda se ordenará la fijación en lista, por el término de diez días, de las normas acusadas. Así
mismo debe garantizarse la intervención ciudadana en aquellos procesos
que se adelantan ante la Corte y para los cuales no existe acción pública,
verbigracia, los que involucran la revisión sobre constitucionalidad formal de referendos, plebiscitos, consultas populares, del orden nacional; o
de los decretos de estados de excepción, o de los proyectos aprobados por
el Congreso y que versan sobre leyes estatutarias. Es mandato expreso
del numeral 1 del artículo 242.
El defensor del pueblo, que es el funcionario constkucionalmente
encargado de velar por la promoción, el ejercicio y la divulgación de los
derechos humanos, está expresamente facultado por el legislador (ley 24
de 1992, art. 9° num. 9) para interponer acciones públicas en defensa de la
Constitución Política, de la ley, del interés general y de los particulares,
ante cualquier jurisdicción o autoridad y, concretamente, para demandar,
104
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
impugnar y defender ante la Corte Constitucional, de oficio o a solicitud
de cualquier persona y cuando fuere procedente, normas relacionadas con
los derechos humanos.
La acción pública de inconstitucionalidad puede interponerse en cualquier tiempo cuando se ataca la norma por su contenido material, pero
prescribe dentro del año siguiente a la promulgación de la misma cuando
esta sea impugnada por vicios formales o de procedimiento. Esta prescripción anual fue introducida, con sana lógica, por el constituyente de
1991 (arts. 242, num. 3 y 379).
El decreto 2067 de 1991, dictado por el presidente de la república en
ejercicio de las facultades que le confirió el artículo transitorio 23 de la
Constitución Política, contiene el régimen procedimental de los juicios y
actuaciones que deban surtirse ante la Corte Constitucional. En su artículo 2 o (declarado exequible por la Corte mediante sent. C-131 de 1993 al
considerarse que los requisitos que exige son razonables y buscan hacer
viable el derecho sin atentar contra su núcleo esencial), prescribe que las
demandas en las acciones públicas de inconstitucionalidad se presentarán
por escrito, en duplicado, y contendrán:
1. El señalamiento de las normas acusadas como inconstitucionales,
su transcripción literal por cualquier medio o un ejemplar de la publicación oficial de las mismas;
2. El señalamiento de las normas constitucionales que se consideren
infringidas;
3. Las razones por las cuales dichos textos se estiman violados;
4. Éh tratándose de vicios de procedimiento en la formación del acto
demandado, el señalamiento del trámite impuesto por la Constitución y la
forma en que fue quebrantado, y
5. La razón por la cual la Corte es competente para conocer de la demanda.
En relación con el punto 3, la Corte advierte que el demandante debe
formular un cargo concreto, de naturaleza constitucional, contra una norma legal y, por consiguiente, el actor no cumpliría este requisito si se limitara a efectuar una formulación vaga, abstracta y global de los motivos
de inconstitucionalidad (sent. C-447 de 1997).
Si la demanda no fuere presentada con el lleno de los requisitos indicados, el magistrado sustanciador está en la obligación de indicarle al actor las enmiendas a que hubiere lugar; y solo cuando no se hicieren las correcciones pertinentes, procederá a inadmitida.
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
105
6. PROCEDIMIENTO
El aspecto medular gira en torno a dos términos o plazos constitucionalmente establecidos: el de sesenta días para que el pleno de la Corte
adopte la decisión, y el de treinta días para que el procurador general de la
nación rinda concepto.
Repartida la demanda por el presidente de la corporación entre los
magistrados (podrá asignar a más de un magistrado la sustanciación de un
mismo asunto, dada su importancia), deberán acumularse aquellas respecto de las cuales exista una coincidencia total o parcial de las normas
acusadas.
El magistrado sustanciador decidirá sobre la admisión de la demanda dentro de los diez días siguientes.
Guando la demanda no incluya alguno de los requisitos, se le concederán tres días al demandante para que proceda a corregirla, señalándole
con precisión los requisitos incumplidos. Si no lo hiciere en dicho plazo,
se rechazará, y contra el auto de rechazo procederá el recurso de súplica
ante la Corte en pleno.
En el auto admisorio de la demanda se ordenará la fijación en lista
por diez días, para que cualquier ciudadano la impugne o defienda, mediante escrito presentado por duplicado; simultáneamente, de no haberse
proferido decreto de pruebas, se ordenará correr traslado al procurador
general de la nación, para que rinda concepto, en un plazo de treinta días
que comenzarán a contarse al día siguiente de entregada la copia del expediente en su despacho.
Vencido el término precitado, empezará a correr el cómputo de treinta
días para la presentación del proyecto de sentencia por el magistrado sustanciador, quien para este efecto podrá invitar a entidades públicas, organizaciones privadas y a expertos en las materias relacionadas con el tema
del proceso a su estudio, para que presenten sus conceptos, los que tendrán carácter público. Elaborada la ponencia, será presentada a consideración de la plenaria, previa su radicación en la secretaría general, la que
enviará copia de la misma y del correspondiente expediente a los demás
magistrados.
Entonces comenzarán a correr los sesenta días de que dispone la
Corte para adoptar su decisión. Previamente, hasta diez días antes del
vencimiento de este término, la sala plena, por mayoría de los asistentes y
a petición de cualquier magistrado, podrá convocar a audiencia pública,
con el fin de aclarar hechos relevantes o dar oportunidad de intervenir a
los participantes en la elaboración de la norma.
106
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
La nulidad solo podrá ser alegada antes de proferido el fallo y únicamente con fundamento en irregularidades que impliquen violación del
debido proceso. Sobre ella se pronunciará la sala plena y, según la misma
Corte, para prosperar debe ser notoria y flagrante, de modo que tenga unas
"repercusiones sustanciales".
Siguiendo la fórmula ideada por una norma originada ert él legislador extraordinario (decr. 2067 de 1991, art. 20), la Corte pronunciará sus
sentencias "en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución", apartándose de la fórmula tradicional que precede a todo fallo judicial: "administrando justicia en nombre de la república y por autoridad de la ley".
La sentencia se pronunciará sobre las normas demandadas y sobre
las que conformen unidad normativa con las que sean declaradas inexequibles.
El procedimiento ordinario es también aplicable a los casos siguientes:
1. Cuando la Corte hace la revisión sobre la constitucionalidad por
vicios de forma del proceso de convocatoria relacionado con "mecanismos" o medios de participación ciudadana del nivel nacional, a que se refieren los numerales 2 y 3 del artículo 241 de la Constitución Política. En
tratándose de una ley en que se convoque a un referendo para reformar la
Constitución o se disponga que el pueblo decida si convoca a una Asamblea Constituyente, la Corte podrá reducir los términos ordinarios cuando
lo considere necesario para resolver con anterioridad al pronunciamiento
popular (decr. 2067 de 1991, art. 42).
2. Cuando procede a revisar un proyecto de ley estatutaria aprobado
en segundo debate por las cámaras, el cual deberá ser remitido inmediatamente después por el presidente del Congreso; de no procederse así, el
presidente de la Corte solicitará copia auténtica del mismo a la secretaría
de la Cámara donde se hubiere surtido el segundo debate (ibídem, arts. 39
y 40). Las leyes estatutarias tienen rango superior a la ley ordinaria y con
respecto a ellas debe surtirse un procedimiento especial consistente en
que su aprobación, modificación o derogación se efectúa dentro de una
sola legislatura y por mayoría absoluta de los miembros de las cámaras y
de las correspondientes comisiones permanentes. Su materia está determinada en la Constitución y comprende: derechos y deberes fundamentales
de las personas y los procedimientos y recursos para su protección; administración de justicia; organización y régimen de los partidos y movimientos
políticos, así como el estatuto de la oposición y las funciones electorales;
instituciones y mecanismos de participación ciudadana; estados de excepción. Obtenido el juicio de constitucionalidad favorable, el proyecto
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
107
será enviado al presidente de la república para su sanción ejecutiva; convertido en ley estatutaria, no podrá ser demandada en el futuro mediante
acción pública. Pero la sentencia podrá decretar la inexequibilidad total o
parcial del proyecto: en el primer caso se archivará y en el segundo se devolverá a la cámara en que tuvo origen para que rehaga e integre las disposiciones afectadas en términos concordantes con el dictamen, después de
lo cual volverá a la Corte para el fallo definitivo. Y,
3. Cuando decide sobre la constitucionalidad de la ley aprobatoria
de un proyecto de tratado internacional, suscrito por el presidente de la
república en su condición de jefe de Estado (ibídem, art. 44); estos documentos deberán serle enviados por el gobierno dentro de los seis días
siguientes a la sanción de la ley y con antelación al canje de ratificaciones. Trátase de un control previo de los tratados, otra saludable disposición del constituyente de 1991 que venía tomando fuerza en la doctrina
constitucional colombiana desde la década de los años sesenta.
Respecto de los proyectos de ley aprobados por las cámaras y objetados por el gobierno como inconstitucionales, volverán a aquellas a segundo debate; si las mismas insistieren, el proyecto pasará a la Corte, en cuya
secretaría general será registrado por el presidente del Congreso, conjuntamente con las objeciones y un escrito justificativo de la actitud del órgano legislativo al insistir en su texto y consiguiente sanción ejecutiva. El
procurador general de la nación, el magistrado sustanciador y la sala plena dispondrán cada uno del término de seis días para rendir concepto, presentar la ponencia y decidir sobre la exequibilidad del proyecto sometido
a revisión. Ante este conflicto de poderes, el fallo afirmativo obliga al
presidente de la república a sancionar la ley, pero la inconstilucionalidad
conduce al archivo del proyecto. Sin embargo, si este se considera parcialmente inexequible por la Corte, será devuelto a la cámara en que tuvo su
origen para las correcciones a que hubiere lugar, previa audiencia al ministro del ramo; cumplido este trámite, se pronunciará el fallo definitivo.
En cuanto a los decretos legislativos que dicte el presidente de la república, con lafirmade todos sus ministros, en uso de las facultades constitucionales que rigen para los llamados "estados de excepción" (arts. 212,
213 y 215), copia auténtica de los mismos deberá ser enviada a la Corte al
día siguiente de su expedición; si el gobierno no cumplieracon este deber,
la Corte solicitará copia auténtica a la secretaría general de la Presidencia
de la República, con dos días de término y en subsidio actuará sobre el
texto que hubiera sido publicado. Repartido el negocio, el magistrado sustanciador ordenará que sefijeen lista por el término de cinco días, expirado el cual pasará al procurador general de la nación para que dentro de los
108
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
diez días siguientes rinda concepto; emitido este, empezará a correr el
lapso de siete días para la presentación del proyecto de fallo, a cuyo vencimiento la sala plena tendrá veinte días para adoptar la decisión. Esta
reglamentación es desarrollo del precepto constitucional que, en esta clase de procesos, reduce los términos ordinarios a una tercera parte, agregando que su incumplimiento es causal de mala conducta (Const. Pol., art.
242, num. 5).
Cuando se trate de excusas presentadas por personas que han sido
emplazadas por cualquier comisión permanente del Congreso para que en
sesión especial rindan declaraciones orales o escritas, que podrán exigirse
bajo juramento, la Corte resolverá bajo estricta reserva, en un plazo de
diez días, previa audiencia privada para oír el citado. De ordenarse la comparecencia ante la comisión, la renuencia será sancionada como desacato
a la autoridad.
En todos los casos, y como desarrollo del principio sobre prevalencia del derecho sustancial en las actuaciones judiciales, si la Corte encuentra vicios de procedimiento subsanables en la formación del acto jurídico sujeto a su control, procederá así: ordenará devolverlo a la autoridad
qué lo profirió para que, de ser posible, enmiende el defecto observado en
el término que le señale, el cual no podrá ser superior a treinta días contados a partir "del momento en que la autoridad está en capacidad de subsanarlo"; corregido el vicio o vencido el término, decidirá sobre laexequibilidad del acto (Const. Pol., parg. del art. 241 y decr. 2067 de 1991, art. 45).
7. CLASES DE SENTENCIAS
Adoptada la sentencia por la Corte Plena, y una vez se tenga su texto
completo que comprende la parte resolutiva, precedida de los considerandos o parte motiva, así como las aclaraciones y los salvamentos de voto,
será notificada por edicto dentro de los seis días siguientes.
Las sentencias dictadas en ejercicio del control jurisdiccional hacen
tránsito a cosa juzgada constitucional, por mandato del artículo 243 del
estatuto superior, y por ende son de obligatorio cumplimiento para todas
las autoridades y los particulares. En España la respectivaley orgánica
dispone: 'Todos los poderes públicos están obligados al cumplimiento de
lo que el Tribunal Constitucional resuelva".
Su texto suele terminar con la frase que prescribe: "Notifíquese, comuniqúese, publíquese, insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional
y archívese el expediente".
ACCIÓN DE INCONSTITOCIONALIDAD
109
Copia de la sentencia será enviada inmediatamente, por conducto de
la secretaría general de la corporación, a la Presidencia de la República y
al Congreso Nacional.
Conforme a la ley estatutaria de la administración de justicia, la parte resolutiva {decisum) es de obligatorio cumplimiento, pues disponerte
plena eficacia general o erga omnes (se identifica con la cosa juzgada explícita). Mientras que la parte motiva constituirá criterio auxiliar para la
actividad judicial y para la aplicación de las normas de derecho (ley 270
de 19%, art. 48). La adopción de aquella exige mayoría absoluta (mayoría de los miembros de la Corte) y la aprobación de esta, mayoría relativa
(mayoría de los asistentes). Sin embargo, la parte motiva tendrá también
carácter obligatorio cuando exista nexo causal inescindible con la parte
dispositiva, o en palabras de la Corte, cuando "guarde una unidad de sentido con el dispositivo de la sentencia", de tal forma que no se pueda entender esta sin la alusión a las respectivas consideraciones (C-131 de 1993);
se convierte así en la ratio decidendi (razón de la decisión) de la sentencia
y toma la denominación de cosa juzgada implícita.
Es de conveniencia general el siguiente precepto, no siempre aplicado con rigor en la práctica (en ocasiones se han impuesto intereses
protagónicos o de publicidad anticipada): "La parte resolutiva de la sentencia no podrá ser divulgada sino con los considerandos y las aclaraciones y los salvamentos de voto correspondientes, debidamente suscritos
por los magistrados y el secretario de la Corte" (decr. 2067 de 1991, art.
16, inc. Io).
Respecto de la lucha por el control de las fuentes del derecho, la
Corte combina "el principio de autonomía institucional con un claro tradicionalismo de fuentes"3. El primero se pone de manifiesto en expresiones tajantes: "Solo a la Corte compete determinar el contenido de sus
sentencias", o imbuidas de un grafismo que destaca su poder: "Entre la
Constitución y la Corte Constitucional, cuando esta interpreta aquella, no
puede interponerse ni una hoja de papel", contenidas ambas en la C-l 13
de 1993, en la cual se rechaza la intervención del legislador cuando pretende fijar el alcance de sus decisiones o señalarle pautas. Por otra parte,
acude con frecuencia al artículo 243 de la Constitución que otorga a sus
sentencias el valor de cosa juzgada constitucional y, aunque dice que el
texto legal según el cual esas sentencias —las de constitucionalidad abstracta— son de obligatorio cumplimiento para todas las autoridades y los
3
DIEGO EDUARDO LÓPEZ MEDINA,
pág. 15.
El derecho de los jueces, Bogotá, Legis, 2000,
110
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
particulares, "ni quita ni pone rey, por ser redundante", termina por aceptarlo. Por este camino, de doble vertiente, al estudiar la constitucionalidad del artículo 23 del decreto-ley 2067 de 1991 que prescribía: "La doctrina constitucional enunciada en las sentencias de la Corte Constitucional,
mientras no sea modificada por esta, será criterio auxiliar obligatorio para
las autoridades y corrige la jurisprudencia", declaró inexequible el vocablo obligatorio por encontrarlo contrario al artículo 230 de la Carta Política que otorga valor de fuente obligatoria únicamente a la ley —"los
jueces, en sus providencias, solo están sometidos al imperio de la ley"—
y dispone que la equidad, la jurisprudencia, los principios generales del
derecho y la doctrina son apenas criterios auxiliares de la actividad judicial. Desaparece así la obligatoriedad del precedente judicial expuesto en
la parte considerativa o doctrinal, con la salvedad que hace la misma Corte, en el supuesto de darse un nexo causal inescindible entre la parte motiva y la dispositiva.
La Corte, siguiendo en esta materia una tendencia establecida por la
jurisprudencia extranjera (Corte Suprema de los Estados Unidos y tribunales constitucionales europeos), pero con antecedentes en el constitucionalismo colombiano, estima que un tipo único de fallo para el control de
constitucionalidad de las leyes es insuficiente y fuente de dificultades. A
tal punto, que rechaza con vehemencia el convertirse en prisionera de este
dilema: o se mantiene en forma permanente una ley de la república en el
ordenamiento jurídico (declaración de constitucionalidad) o se la retira en
su integridad (sent. de inexequibilidad). Y, muy al contrario, reclama su
derecho a adoptar la modalidad de sentencia que mejor le permita cumplir
su misión.
Por ende, tampoco resulta de su agrado el modelo kelseniano que
convierte al juez constitucional en "legislador negativo", dedicado a cumplir con una función anuladora en la cual los efectos son siempre hacia el
futuro, diseño que está dispuesta a superar, pues al aplicarse en forma
rígida llega incluso a prescindir de los matices que su propio autor admite. Por eso, insiste en que uno de los métodos más adecuados para interpretar la voluntad real del constituyente, consiste en proceder a la "modulación" de los efectos de las sentencias que profiere; más aún, ello es
necesario para garantizar la integridad y supremacía de la Constitución en
una sociedad democrática, así como para evitar equívocos o efectos paradójicos.
Sobre la importancia y necesidad de modular los efectos de sus sentencias, la Corte reflexiona en la C-109 de 1995, proferida con ocasión de
la demanda del artículo 3 o de la ley 75 de 1968, en cuanto al establecer
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
T11
una única causal de impugnación de la presunción de paternidad legítima
en favor del hijo, colocaba a este en condición de desigualdad. La Corte
logró nivelar las causales de impugnación entre el marido y el hijo y dar
prevalencia al artículo 406 del Código Civil, mediante sentencia integradora en la cual incorporó en el orden legal mandatos novedosos de la
Constitución de 1991 en relación con el derecho a la filiación.
El ponente de aquella providencia judicial se refirió al tema, in extenso, en ensayo elaborado para la m Conferencia de Justicia Constitucional de Iberoamérica, España y Portugal4. Allí distingue entre diversas
clases o tipos de sentencias:
a. Interpretativas;
b. Integradoras;
c. Sustitutivas;
d. Retroactivas;
e. Diferidas;
f. Inmediatas.
Las tres primeras pertenecen al género de las sentencias condicionadas. La Corte mantiene el contenido del acto acusado, pero adopta una
determinada explicación —la que considera más eficaz frente a la Carta
Política—, evento en el cual la sentencia es interpretativa, o le introduce
algunas modificaciones al constatar una omisión legislativa, por ejemplo,
en materia de igualdad o al regular un procedimiento o disponer una sanción (sentencia integradora o aditiva). O —esta es la tipología más compleja— declara la inexequibilidad, pero llena el vacío normativo con una
regulación específica que incorpora al ordenamiento jurídico (sentencia
sustitutiva), considerándose que la nueva regulación deberá tener "raigambre constitucional directa"; pero aún así, si no se procede con la debida cautela y respetando los límites preestablecidos, el campo de acción
del legislador (ordinario o extraordinario) puede resultar invadido.
Los tres últimos tipos atienden a los efectos temporales. Constituyen la regla general por mandato legal, contenido en el artículo 45 de la
ley 270 de 1996, las sentencias inmediatas, o sea las que rigen a partir de
la ejecutoria del fallo y "pro futuro", de modo que forman la excepción las
retroactivas y las diferidas.
Se resalta el fenómeno de la "ultra-actividad", de conformidad con
el cual la norma es declarada contraria a la Constitución pero por razones
4
ALEJANDRO MARTÍNEZ CABALLERO, 'Tipos de sentencias en el control constitucional de las leyes: la experiencia colombiana", en revista Tutela, Bogotá, agosto 2000,
págs. 1719-1734.
112
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
de conveniencia pública se autoriza por un tiempo que continúe rigiendo
(se difiere su inexequibilidad), mientras el legislador —en un plazo razonable que suele disponerse en la sentencia— corrige la situación, expidiendo los preceptos destinados a reemplazarla. Si bien podrán resultar
favorecidos o perjudicados, según la óptica de apreciación, entidades públicas, empresas privadas, contribuyentes, etc., con este tipo de sentencia
se busca evitar vacíos jurídicos, de modo que la actuación jurisdiccional
entre a regir simultáneamente con la actuación legislativa o administrativa llamada a enmendar la irregularidad detectada por el tribunal constitucional.
El citado autor, después de admitir el carácter polémico del método
consistente en hacer la "modulación" de las sentencias, pues para algunos
tal proceder no solo es fuente de inseguridad jurídica sino que implica un
desbordamiento de competencias, con el cual se estaría invadiendo el campo de acción del órgano legislativo, advierte que las críticas obedecen a
un mal conocimiento de las técnicas empleadas y de las razones que las
justifican, y observa cómo la clasificación de las sentencias obedece a
una tendencia compartida por los principales sistemas de control constitucional. Recuerda que la Corte Suprema de Justicia colombiana, mucho
antes de que entraran en funcionamiento los tribunales constitucionales
europeos, y cuando ejercía el papel de guarda de la integridad y supremacía de la Constitución de 1886, efectuó sentencias condicionales o interpretativas, declarando exequibles en determinadas hipótesis e inexequibles
en otras las disposiciones acusadas, de las cuales cita ejemplos a partir del
año de 1912.
Un principio de modulación del control constitucional surge con la
propia Carta Política de 1991, al evitar la continuación de una práctica rígida que conducía inevitablemente a la declaración de inexequibilidad
cuando se presentaban vicios de procedimiento en la formación de la ley
o del decreto con fuerza de ley. Conforme al nuevo precepto contenido en
el parágrafo de su artículo 241, la Corte, antes de decidir sobre la exequibilidad del correspondiente acto jurídico, sujeto a su control, puede devolverlo a la autoridad que lo profirió para que esta proceda a su enmienda, cuando advierta que aquellos vicios son subsanables. (El reglamento
interno señala que, devuelto el acto a la autoridad competente, esta dispone de un plazo máximo de treinta días, contados a partir del momento en
que esté en capacidad de corregir el defecto observado, para que proceda
de conformidad; los términos se suspenden y, subsanado el vicio o vencido
el plazo, la Corte decidirá sobre la constitucionalidad de aquella norma).
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
113
El fenómeno jurídico consistente en la modulación de los efectos de
sus providencias judiciales, que ciertamente la coloca a tono con la técnica jurídica contemporánea, exige de la Corte Constitucional un esfuerzo
intelectual notable y suma ponderación en el objetivo de cumplir la misión encomendada con la mayor eficacia y al mismo tiempo con los menores traumatismos para el ordenamiento jurídico y político del país. Por
eso, mal puede conducir —como por desgracia ha ocurrido con algunas
sentencias de repercusión nacional— a la invasión de la órbita de competencia de las otras ramas del poder público, ya sea la gubernativa o la legislativa, pues ello implica usurpación o extralimitación de funciones. Y
de paso el desconocimiento de uno de los principios que le sirven de orientación, el de conservación de la norma, según el cual el juez constitucional, en lo posible, debe respetar la decisión del legislador —ordinario o
extraordinario— y solo declararla inexequible cuando no sea viable darle
un contenido acorde con la Constitución Política.
Ni la prepotencia, ni el gobierno de los jueces, ni la existencia de una
corporación que algunos críticos han dado en llamar "Corte legislativa",
conviene al Estado de derecho.
8. EXCEPCIÓN DE INCONSTTTUCIONALIDAD
Con origen en la revisión constitucional de 1910, en donde fue establecida como complemento práctico de la acción de inexequibilidad, en
estos términos: "En todo caso de incompatibilidad entre la Constitución y
la ley se aplicarán de preferencia las disposiciones constitucionales" (art.
40), esta excepción mantuvo su imperio hasta la entrada en vigencia de la
Constitución Política de 1991, con la sola modificación de una coma,
agregada por el constituyente de 1945 después de la palabra ley.
Conservando su espíritu, pero dándole un contenido textualmente
más amplio —el mismo que ya habían admitido la jurisprudencia y la doctrina—, la Carta Política de 1991 preceptúa:
Art. 4o.—"La Constitución es norma de normas. En todo caso de incompatibilidad entre la Constitución y la ley u otra norma jurídica, se aplicarán de preferencia las disposiciones constitucionales".
Por tratarse de un control por vía de excepción (mejor conocido en la
doctrina como cuestión prejudicial o incidental), sus efectos son particulares, o según la expresión latina, inter partes, limitados a una controversia concreta, en la cual la autoridad debe escoger la Constitución Política
—en caso de incompatibilidad— con preferencia a cualquier otra norma
jurídica, por estarle esta subordinada y derivar de ella su validez.
114
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Respecto de la titularidad, han existido dos criterios: uno restringido, que la atribuye a los funcionarios judiciales y otro amplio, que habilita
a todas las autoridades encargadas de hacer cumplir el ordenamiento jurídico, para dar aplicación preferente al estatuto superior, en ambos casos,
de oficio o a petición de parte. La primera postura la coadyuvó la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, llegando a definirla en estos
términos: "El juzgador tiene capacidad jurídica para dejar de aplicar en el
caso controvertido una norma legal cuando considere que es violatoria de
la Constitución y ella no ha sido aún declarada inexequible por la autoridad competente" (sent., 3 noviembre 1981). La segunda posición la avala
la Corte Constitucional (sent. T-614 de 1992), con la advertencia de que la
oposición entre la disposición de inferior jerarquía y el ordenamiento constitucional debe ser ostensible, de modo que salte a la vista del intérprete,
pues, de lo contrario, aconseja estarse a lo que resuelva el juez de constitucionalidad con efectos para todos (erga omnes).
En Estados Unidos, en España y en otros países, la cuestión de inconstitucionalidad es resuelta por la Suprema Corte o por el tribunal constitucional. Solo estos órganos judiciales, en defensa de la primacía de la
norma superior, están facultados para enjuiciar la conformidad o disconformidad de la Constitución Política con las leyes, en sentido formal y
material, para lo cual aquella cuestión obra en un determinado litigio por
vía indirecta o incidental, de modo que en ese aspecto específico su decisión obliga al juez del conocimiento del mencionado conflicto. Con todo,
será este funcionario, actuando con competencia residual, quien aplicará
el criterio que estime más ajustado a derecho en los casos de posible incompatibilidad constitucional con disposiciones inferiores, esto es, sin
rango de ley.
En España los procedimientos de declaración de inconstitucionalidad
comprenden tanto el recurso de inconstitucionalidad (la acción de inexequibilidad del derecho colombiano) como la cuestión de inconstitucionalidad (la excepción de inaplicabilidad del derecho colombiano), si bien
esta última está circunscrita a las normas con rango de ley, ambos en
cabeza de su Tribunal Constitucional. Mientras que en Estados Unidos
no existe la acción directa, pues se han quedado eon su propia judicial
review, vinculada a la célebre jurisprudencia del juez John Marshall, expuesta en 1803 en el caso Marbury versus Madison y que recoge en un
momento propicio las ideas de los federalistas que atribuían a los tribunales la peculiar función de interpretación de las leyes.
Finalmente, y en contraste con la amplitud del sistema colombiano
de control constitucional, en los supuestos enunciados, la legitimación
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
115
para impugnar está reservada en aquellos países a determinadas autoridades estatales. Así, en España, del recurso de inconstitucionalidad solo
son actores el presidente del gobierno, el defensor del pueblo, cincuenta
diputados, cincuenta senadores, los órganos colegiados ejecutivos y las
asambleas de las comunidades autónomas, debiendo formularse en un plazo
de tres meses a partir de la publicación de la ley; respecto de la cuestión
de inconstitucionalidad, los únicos legitimados para actuar son los jueces
o tribunales, conforme al siguiente precepto, que resulta ilustrativo para
nuestro propósito: "Cuando un órgano judicial considere, en algún proceso, que una norma con rango de ley, aplicable al caso, de cuya validez
dependa el fallo, pueda ser contraria a la Constitución, planteará la cuestión ante el tribunal constitucional en los supuestos, en la forma y con los
efectos que establezca la ley, que en ningún caso serán suspensivos" (Constitución de España, art. 163).
9. ACTOS ADMINISTRATIVOS DEL NIVEL MUNICIPAL
Los actos de las corporaciones administrativas de los municipios
(los concejos) y del jefe de estas entidades territoriales (los alcaldes), desde la expedición de la Constitución de 1886 han estado sometidos, por
mandato superior, a un control jurídico. Este tipo de control, primero
llamado de tutela y después administrativo, en sus comienzos estuvo atribuido directamente a los gobernadores; después, el jefe de la administración departamental se limitó a hacer una revisión previa de los respectivos acuerdos y decretos, pues la competencia para decidir sobre su legalidad
fue asignada, primero al juez ordinario y posteriormente, y hasta la fecha,
al tribunal administrativo. Por sus características, y una vez perfeccionado, ha servido para completar —con criterio descentralizador— el sistema de control judicial de constitucionalidad.
En aquella Carta Política, entre las atribuciones del gobernador se
incorporó la siguiente: "Revisar los actos de las municipalidades y los de
los alcaldes, suspender los primeros y revocar los segundos por medio
de resoluciones razonadas y únicamente por motivos de incompetencia o
ilegalidad" (art. 195-8). Este diferente comportamiento se desprende de
haberse considerado a los concejos municipales como corporaciones populares, cuyos acuerdos podían ser suspendidos por incompetencia o ilegalidad, mientras decidía el juez competente, y de haberse dado a los
alcaldes el carácter de agentes del gobernador, de modo que los actos del
subalterno podían, por los mismos motivos, ser revocados; para nada in-
116
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
cidió el agregado constitucional, sin respaldo en la realidad, que consideraba a los alcaldes, también, como "mandatarios del pueblo".
Un nuevo alcance adquirió aquel precepto con motivo de la revisión
constitucional de 1910. Allí se dispuso, como una de las atribuciones del
gobernador, la de "Revisar los actos de las municipalidades y los de los alcaldes por motivos de inconstitucionalidad o de ilegalidad, revocar los
últimos y pasar los primeros a la autoridad judicial, para que esta decida
sobre su exequibilidad" (bastardilla fuera de texto). Simultáneamente,
incorporó el postulado según el cual "los acuerdos de los concejos municipales son obligatorios mientras no sean anulados por la autoridad judicial". Y otorgó a los particulares agraviados por los actos de los concejos
municipales, la facultad de acudir al juez competente, a efectos de que el
acto denunciado por causa de inconstitucionalidad o ilegalidad, fuese "suspendido".
Estando ya en funcionamiento la jurisdicción de lo contencioso administrativo, la enmienda constitucional de 1945 llevó a su texto dos preceptos que armonizaban con la nueva realidad judicial. En el artículo 192
de la codificación constitucional, al postulado sobre la obligatoriedad de
los acuerdos municipales agregó las ordenanzas departamentales, así: "Las
ordenanzas de las asambleas y los acuerdos de los concejos municipales
son obligatorios mientras no sean anulados o suspendidos por la jurisdicción de lo contencioso administrativo". Y el gobernador mantuvo el poder de revisión de la normatividad jurídica municipal, al ser incluida entre
sus atribuciones la de "Revisar los actos de los concejos municipales y los
de los alcaldes, por motivos de inconstitucionalidad o de ilegalidad, revocar los últimos y pasar los primeros al Tribunal competente para que este
decida sobre su exequibilidad" (art. 194-7a).
En 1986, la reforma constitucional que convirtió a los alcaldes en
funcionarios de elección directa por los ciudadanos del correspondiente
municipio, hizo necesaria una nueva modificación a la norma relacionada
con las atribuciones de revisión de sus actos por el jefe de la administración departamental. Este, al dejar de ser el norninador, perdió laconsiguiente potestad de revocatoria de los actos expedidos por los alcaldes, hasta
entonces sus agentes. Subsistió tan solo un control administrativo por
parte de los gobernadores, conforme al siguiente texto: "Revisar los actos
de los concejos municipales y los de los alcaldes y por motivos de inconstitucionalidad o ilegalidad remitirlos al tribunal competente para que decida sobre su validez".
La Constitución de 1991 conservó la misma orientación, así como la
atribución para los tribunales administrativos de decidir acerca de la juridi-
ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
117
cidad de los actos que expidan tanto los alcaldes como los concejos, de
conformidad con este precepto:
Art. 305.—"Son atribuciones del Gobernador:
(...)
10. Revisar los actos de los concejos municipales y los de los alcaldes y, por motivos de inconstitucionalidad o ilegalidad, remitirlos al tribunal competente para que decida sobre su validez".
Por tratarse de un control meramente administrativo, la revisión por
el gobernador no suspende los efectos de las normas jurídicas emanadas
del concejo o del alcalde. En tratándose de acuerdos, el alcalde, dentro de
los cinco días siguientes a la fecha en que les imparta la sanción ejecutiva,
está en el deber de enviar copia de los mismos al gobernador, quien a su
turno remitirá al tribunal administrativo de su jurisdicción los que estimare
inconstitucionales o ilegales, para que esta corporación mediante sentencia ejecutoriada, decida acerca de su nulidad o validez. Igualmente, dentro de un plazo similar, el alcalde deberá enviar los decretos que expida,
con la misma opción para el gobernador de remitir a dicho tribunal los
que considere con vicios de inconstitucionalidad o ilegalidad.
Este especial procedimiento respecto de los acuerdos y los decretos
municipales, atiende desde sus orígenes a la conveniencia del ejercicio de
un control directo sobre las decisiones jurídicas provenientes de la entidad
territorial más olvidada y con menores recursos humanos y financieros.
Además, es plenamente compatible con el derecho que tiene cualquier
persona y en cualquier tiempo para demandar los actos administrativos en
general (decretos ordinarios, decretos reglamentarios, resoluciones, conceptos y circulares), en acción pública de nulidad (C. C. A., art. 84), ante
la jurisdicción de lo contencioso administrativo —siempre que esta no se
haya pronunciado sobre los mismos—, y en caso de manifiesta oposición
con la Constitución o con la ley, solicitar que sus efectos sean previamente suspendidos.
CAPÍTULO VI
PÉRDIDA DE INVESTIDURA
Constitución Política, art. 183. "Los congresistas perderán su investidura:
" 1. Por violación del régimen de inhabilidades e incompatibilidades,
o del régimen de conflicto de intereses.
"2. Por la inasistencia, en un mismo período de sesiones, a seis reuniones plenarias en las que se voten proyectos de acto legislativo, de ley
o mociones de censura.
"3. Por no tomar posesión del cargo dentro de los ocho días siguientes a la fecha de instalación de las Cámaras, o a la fecha en que fueren
llamados a posesionarse.
"4. Por indebida destinación de dineros públicos.
"5. Por tráfico de influencias debidamente comprobado.
"Parágrafo.—Las causales 2 y 3 no tendrán aplicación cuando medie fuerza mayor".
Constitución Política, art. 184. "La pérdida de la investidura será
decretada por el Consejo de Estado de acuerdo con la ley y en un término
no mayor de veinte días hábiles, contados a partir de la fecha de la solicitud formulada por la mesa directiva de la cámara correspondiente o por
cualquier ciudadano".
Constitución Política, art. 110. "Se prohibe a quienes desempeñan
funciones públicas hacer contribución alguna a los partidos, movimientos
o candidatos, o inducir a otros a que lo hagan, salvo las excepciones que
establezca la ley. El incumplimiento de cualquiera de estas prohibiciones
será causal de remoción del cargo o de pérdida de investidura".
Ley 144 de 1994, "por la cual se establece el procedimiento de pérdida de investidura de los congresistas":
"Art. 4o."Cuando la solicitud sea presentada ante el Consejo de Estado por un ciudadano, esta deberá formularse por escrito y contener, al
menos:
"a) Nombres y apellidos, identificación y domicilio de quien la formula;
120
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
"b) Nombre del congresista y su acreditación expedida por la organización electoral nacional;
"c) Invocación de la causal por la cual se solicita la pérdida de investidura y su debida explicación;
"d) La solicitud de práctica de pruebas, si fuere el caso, y
"e) Dirección del lugar en donde el solicitante recibirá las notificaciones a que haya lugar.
"Parágrafo.—No será necesario formular la solicitud a través de
apoderado".
Ley 617 de 2000, art. 48. "Pérdida de investidura de diputados, concejales municipales y distritales y de miembros de juntas administradoras locales. Los diputados y concejales municipales y distritales y miembros de juntas administradoras locales perderán su investidura:
"1. Por violación del régimen de incompatibilidades o de conflicto
de intereses. No existirá conflicto de intereses cuando se trate de considerar asuntos que afecten al concejal o diputado en igualdad de condiciones
a las de la ciudadanía en general.
"2. Por la inasistencia en un mismo período de sesiones a cinco (5)
reuniones plenarias o de comisión en las que se voten proyectos de ordenanza o de acuerdo, según el caso.
"3. Por no tomar posesión del cargo dentro de los tres (3) días siguientes a la fecha de instalación de las asambleas o concejos, según el caso, o
a la fecha en que fueren llamados a posesionarse.
"4. Por indebida destinación de dineros públicos.
"5. Por tráfico de influencias debidamente comprobado.
"6. Por las demás causales expresamente previstas en la ley.
"Parágrafo Io.—Las causales 2 y 3 no tendrán aplicación cuando
medie fuerza mayor.
"Parágrafo 2o.—La pérdida de la investidura será decretada por el
tribunal de lo contencioso administrativo con jurisdicción en el respectivo departamento de acuerdo con la ley, con plena observancia del debido
proceso y en un término no mayor de cuarenta y cinco (45) días hábiles,
contados a partir de la fecha de la solicitud formulada por la mesa directiva de la asamblea departamental o del concejo municipal o por cualquier
ciudadano. La segunda instancia se surtirá ante la sala o sección del Consejo de Estado que determine la ley en un término no mayor de quince (15)
días" [Const. Pol., arte. 179, 180 y 181. Ley 5a de 1992, arte. 286 a 295
(conflicto de intereses). Ley 136 de 1994, art. 55 (subrogado por el art. 48
de la ley 617 de 2000). Ley 144 de 1994 (procedimiento para la pérdida
PÉRDIDA DE LA INVESTIDURA
121
de investidura). Código Disciplinario (ley 734 de 2002), arts. 39,40,48 y
49].
* * *
1. NOCIÓN DE INVESTIDURA
Si el verbo investir tiene entre sus significados el de "conferir una
dignidad, cargo importante u honorífico", conforme a la definición que
trae el Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Española, de
RUFINO JOSÉ CUERVO, con el nombre de investidura se denota el carácter
que se adquiere al entrar a ejercer una dignidad o tomar posesión de un
cargo importante.
Desde la Edad Media en el derecho eclesiástico y después en el derecho del Estado, la investidura implica la acción y el efecto de conferir
ciertos cargos, dada su dignidad o importancia. Así, suele hacerse referencia a la investidura de arzobispo, de obispo, de congresista.
Por consiguiente, la pérdida de esos cargos —por causas constitucionales o legales— implica una desinvestidura.
En el derecho público colombiano, la institución es denominada pérdida de la investidura y se predica de aquellos cargos de elección popular
que permiten al elegido formar parte de cuerpos colegiados (Congreso de
la República, asambleas departamentales, concejos distritales y municipales, e incluso juntas administradoras locales), cuando se incurre en faltas disciplinarias que suelen tener el calificativo de "gravísimas", o constituyen faltas graves reiteradas, señaladas por la Constitución Política o,
con fundamento en esta, por la ley.
Ello trae consigo la desvinculación del cargo, sanción que impone la
autoridad judicial competente, con consecuencias de tal magnitud que el
lenguaje coloquial se ha encargado de calificarla con el nombre de "muerte
política". En efecto, el político desvinculado no podrá en adelante ejercer la función pública en las mencionadas corporaciones y tampoco desempeñar cargos de elección directa por los ciudadanos.
La declaración judicial de pérdida de la investidura obedece a hechos que generan responsabilidad política de carácter disciplinario y es equivalente a la sanción de destitución del cargo. Mas no exonera de eventual
responsabilidad de tipo penal.
2. ANTECEDENTES
La pérdida de investidura es figura jurídica que tiene antecedente en
el acto legislativo 1 de 1979, el cual, algunos meses después de entrar en
122
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
vigencia, fue declarado inexequible al encontrar la Corte Suprema de Justicia que adolecía de vicios de procedimiento en su formación. En aquella ocasión la pérdida de investidura comprendía únicamente a los congresistas y las causales estaban circunscritas a la infracción del régimen
de incompatibilidades y al de conflictos de interés, y a la inasistencia, en
un período legislativo anual, sin causa justificada, a ocho de las sesiones
plenarias en que se voten proyectos de ley o de reforma constitucional,
siendo competente para decretarla el Consejo de Estado.
La Constitución Política de 1991 retomó el tema de la pérdida de
investidura de los miembros del Congreso de la República, asignando
nuevamente su competencia al Consejo de Estado y determinando en su
artículo 183 un número de cinco causales que dan origen a la decisión
judicial en tal sentido, si bien dos de ellas (la inasistencia reiterada y la no
posesión oportuna del cargo), no tendrán aplicación cuando medie fuerza
mayor.
La ley, por su parte, regula lo relacionado con la pérdida de investidura de los diputados y de los concejales.
3. REQUISITOS DE LA SOLICITUD
Mediante sentencia judicial, proferida por la jurisdicción de lo contencioso administrativo, los miembros del Congreso de la República, de
las asambleas departamentales y de los concejos distritales y municipales
pueden ser privados de la investidura popular que les ha sido conferida,
previo el procedimiento legalmente establecido y por las causales taxativamente señaladas para los congresistas en la Constitución Política y para
los diputados y concejales en la ley.
La institución de la desinvestidura implica el ejercicio de una acción
ciudadana. Por consiguiente, puede ser interpuesta por cualquier ciudadano en defensa de la Constitución o de la ley, con fundamento en el artículo 40-6 de la Carta Política y sin que sea necesario acudir al nombramiento de apoderado. La solicitud deberá formularse por escrito, incluir
la plena identificación del actor (nombres y apellidos, cédula de ciudadanía, domicilio y residencia); el nombre del congresista y su acreditación
expedida por el Consejo Nacional Electoral; la invocación de la causal y
su debida explicación, y adjuntar las pruebas pertinentes o solicitar la
práctica de las mismas (ley 144 de 1994, art. 4o).
La solicitud puede provenir también de petición de la mesa directiva
de la cámara a que pertenezca el congresista, o de la mesa directiva de la
corporación administrativa de que haga parte el diputado o concejal y,
además, en virtud de su potestad constitucional de vigilancia superior de
PÉRDIDA DE LA INVESTIDURA
123
la conducta oficial de quienes desempeñen funciones públicas, del procurador general de la nación, directamente o por medio de sus delegados o
agentes.
4. CAUSALES
A) Para los congresistas
Las causales de pérdida de investidura son las enumeradas en el artículo 183 de la Constitución Política. La jurisprudencia del Consejo de
Estado armoniza este precepto con el artículo 110, ibídem, en cuanto dispone como sanción la pérdida de investidura, o en su caso la remoción del
cargo, para el servidor público que haga contribución alguna a los partidos políticos, movimientos o candidatos, o induzca a otros a que lo hagan,
si bien esta prohibición admite las excepciones que establezca la ley; estas salvedades se han orientado en un mismo sentido, conforme a los preceptos expedidos antes y después de la vigencia de la actual Constitución:
que "el empleado haya dado su autorización libre y escrita" (decr.-ley 3074
de 1968, art. Io) o "que medie autorización libre y escrita del empleado"
(ley 27 de 1992, art. 30).
Por consiguiente, las aludidas causales son:
1. La violación del régimen de inhabilidades. Este régimen es estrictamente constitucional; la ley solamente puede reglamentar los demás
casos de inhabilidades por parentesco, con las autoridades, no contemplados en el artículo 179 de la Carta Política. De ahí que comprenda los siguientes aspectos: la condena en cualquier época por sentencia judicial, a
pena privativa de la libertad, excepto por delitos políticos o culposos; el
ejercicio como empleado público de jurisdicción o autoridad política, civil, administrativa o militar, en la respectiva circunscripción electoral (en
tratándose de circunscripción nacional, esta coincide con cada una de las
territoriales en todos los casos), dentro de los doce meses anteriores a la
fecha de la elección; la celebración de contratos con entidades públicas,
en interés propio o el de terceros, también en la respectiva circunscripción
electoral, dentro de los seis meses anteriores a la fecha de la elección; la
inscripción por el mismo partido, movimiento o grupo para elección de
cargos, o de miembros de corporaciones públicas que deban realizarse en
la misma fecha en la correspondiente circunscripción electoral, por parte
de su cónyuge, compañero o compañera permanente, o de parientes dentro del tercer grado de consanguinidad, segundo de afinidad, o primero
civil; los vínculos por matrimonio, o unión permanente, o de parentesco
en tercer grado de consanguinidad, primero de afinidad o único civil, con
funcionarios que ejerzan autoridad civil o política en la respectiva circuns-
124
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
cripción electoral, y la doble nacionalidad, exceptuando a los colombianos
por nacimiento. Además, si se hubiese decretado la pérdida de la investidura, se estará en presencia de una inhabilidad de carácter permanente.
La siguiente inhabilidad, incluida también en el artículo 179, tiene
alcance general: "Nadie podrá ser elegido para más de una corporación o
cargo público, ni para una corporación y un cargo, si los respectivos períodos coinciden en el tiempo, así sea parcialmente" (num. 8). Consideramos que la intención del constituyente y el alcance de esta inhabilidad
refiere a la coincidencia de períodos, para por este medio evitar que alguien pueda ocupar una curul o un cargo de período fijo por algún tiempo
y luego presentar renuncia para aspirar de inmediato a una posición de
superior categoría, a la cual se accederá mediante el voto ciudadano; así,
la curul o el cargo iniciales no podrán servirle al ambicioso candidato
como "trampolín" para ascender, como suele decirse en el lenguaje común, porque predominará el mandato conferido por sus electores y el respeto al período constitucional para el cual fue elegido. Solo después de
cumplida la misión encomendada, será viable la aspiración del concejal
para ser diputado; o del diputado, alcalde o gobernador para ser congresista; o del congresista para ser presidente de la república, pues la coincidencia de períodos lo impedirá. Obviamente, si los períodos no coinciden, ni
siquiera parcialmente, será impropio referirse a la mencionada inhabilidad. Es lo cierto, sin embargo, que otra es la jurisprudencia de la Corte
Constitucional expresada en la sentencia C-093 de 1994 en donde se niega entidad jurídica autónoma a los períodos, haciéndolos depender de la
persona que actúe simultáneamente en dos corporaciones, en dos cargos o
en una corporación y un cargo, con lo cual resulta legítimo interrumpir el
período constitucional mediante la renuncia formalmente aceptada y, por
este medio hacer desaparecer la inhabilidad, lo que significa que el aspirante podrá ser elegido mediante voto ciudadano para otra dignidad o cargo, sin importar la coincidencia de los períodos, propiamente dichos.
Con todo, la ley 617 de 2000 incluye entre las incompatibilidades de
gobernadores y alcaldes la de "inscribirse como candidato a cualquier cargo de elección popular durante el período para el cual fue elegido" (arts.
31-7 y 38-7). E incluso pretendió extender la vigencia de esta causal durante veinticuatro meses en la respectiva circunscripción, exceso que por
ser violatorio de derechos como el de igualdad y al trabajo, recibió declaratoria de inexequibilidad por la Corte Constitucional.
Las inhabilidades respecto de los elegidos como congresistas y de aquellos que fueren "llamados a ocupar el cargo" (art. 181-2), dieron lugar a
divergencias en el seno del Consejo de Estado, en especial entre la sala de
Consulta y la sala de lo Contencioso Administrativo. Esta última sostuvo
PÉRDIDA DE LA INVESTIDURA
125
por un tiempo que las inhabilidades para los elegidos que hubiesen desempeñado cargos con jurisdicción y autoridad, se prolongaba durante los
doce meses anteriores a la fecha de la elección (art. 179-2), mientras para
los "llamados" a ocupar el cargo por falta absoluta o temporal del principal —lo que se hace dentro de la misma lista electoral siguiendo un orden
sucesivo y descendente—, la inhabilidad se contaba a partir de la posesión. Dicha sala llegó incluso a aseverar que era "apenas obvio" que en el
caso de los llamados a ocupar la vacante, la fuente de la investidura no es
la elección sino el llamado que se hace para cubrir aquella vacante. Un
reestudio de la situación, de sus antecedentes en la Asamblea Nacional
Constituyente, la necesidad de hacer un análisis sistemático y armónico
de las disposiciones constitucionales, y de la naturaleza de las inhabilidades
(con estas se pretende evitar la utilización de los factores de poder del Estado en beneficio de quienes lo han detentado así como la manipulación
del electorado, para que en todo caso impere la transparencia), llevó a
concluir que el régimen de inhabilidades e incompatibilidades de los congresistas gobierna tanto a los elegidos como a los que tienen vocación a
llenar las vacantes; para estos últimos, la posesión simplemente marca el
momento en el cual puede el juez competente pronunciarse sobre la existencia o no de conductas irregulares, las que pueden tener lugar con anterioridad al acto de posesión.
2. La violación del régimen de incompatibilidades. Estas son también de índole constitucional respecto de los congresistas, y por ende están determinadas en la Carta Política. Empero, el acto legislativo (revisión constitucional) número 3 de 1993, en su parágrafo del artículo 2o,
admiteque las leyes puedan establecer otras incompatibilidades; se advierte, además, que las mismas se extenderán en igual forma a quienes asuman
las funciones por faltas temporales y durante el tiempo de su asistencia.
Las incompatibilidades comprenden, según la ley, "todos los actos
que no pueden realizar o ejecutar los congresistas durante el período de
ejercicio de la función". Y son, conforme al artículo 180 de la Constitución, las siguientes: desempeñar cargo o empleo público o privado; ser
miembro de juntas o consejos directivos de entidades descentralizadas de
cualquier nivel o de instituciones que administren tributos; celebrar contratos con entidades públicas o con personas naturales o jurídicas de derecho privado que administren, manejen o inviertan fondos públicos o sean
contratistas del Estado o reciban donaciones de este, salvo cuando se trate
de adquirir bienes o servicios que se ofrezcan al público en igualdad de
condiciones; y gestionar asuntos ante las entidades públicas o ante las
personas que administren tributos o fondos públicos, o ser apoderados
126
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
ante las mismas. Del régimen de incompatibilidades está expresamente
exceptuado el ejercicio de la cátedra universitaria.
3. La violación del régimen de conflicto de intereses. Este régimen,
constitucional mente regulado en el artículo 182, fue objeto de desarrollo
en los artículos 286 a 295 de la ley 5a de 1992. Comprende las situaciones
de carácter moral o económico que inhiben a los congresistas para participar en el trámite de los asuntos sometidos a su consideración. En este sentido, cuando el senador o el representante tenga interés directo en la decisión, respecto de esta deberá solicitar ante el presidente de la respectiva
comisión o corporación legislativa donde se tramite el asunto, la declaración de impedimento, la cual se consignará en el libro de registro de intereses privados, que tendrá carácter público; en caso afirmativo, será exonerado de conocer y participar en las votaciones, y si ha sido nombrado ponente,
será relevado de la obligación de rendir ponencia. La omisión de este deber de imparcialidad, podrá conducir a que sea recusado ante la Comisión
de Ética y Estatuto del Congresista, cuya decisión será de obligatorio cumplimiento.
La ley 144 de 1994, que es posterior a la referida normatividad, trae
la siguiente reglamentación: "Los congresistas que dentro del año inmediatamente anterior a su elección hayan prestado servicios remunerados a
gremios o personas de derecho privado sobre cuyos intereses o negocios
incidan directamente actos que se encuentren al estudio del Congreso,
deberán comunicarlo por escrito a la mesa directiva de la respectiva corporación para que decida si los congresistas aludidos deben abstenerse de
participar en el trámite y votación de dichos actos" (art. 16).
El interés directo se predica no solo del congresista, de manera personal, pues abarca también al de su cónyuge o compañero o compañera
permanente, al de sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad o primero civil, y al de su socio o socios de
derecho y de hecho. Con todo, no puede llevarse hasta el extremo de impedir a los miembros del Congreso la defensa de intereses regionales o
locales, que también pueden enmarcarse dentro del precepto constitucional de votar "consultando la justicia y el bien común" (art. 133).
Según jurisprudencia del Consejo de Estado, expuesta por intermedio de su Sección Quinta o Electoral, "para configurar la causal de pérdida de investidura de congresista basta que la participación en el debate y
la votación o en cualquiera de esos actos genere o represente algún interés
directo del congresista, de sus parientes más próximos o de sus socios,
con virtualidad suficiente para afectar la imparcialidad con que aquel debe
obrar en ejercicio de su investidura" (sent., 16 abril 1996, exp. 3301).
PÉRDIDA DE LA INVESTIDURA
127
El conflicto de intereses rige también, en los términos expresados,
para todo servidor público, quien deberá declararse impedido cuando el
interés general, propio de la función pública, entre en conflicto con un
interés suyo, particular y directo (ley 734 de 2002, art. 40).
4. Inasistencia reiterada. El comúnmente denominado "ausentismo
parlamentario", es sancionado conforme a la siguiente versión: faltar en
un mismo período de sesiones (la legislatura comprende dos períodos que
van del 16 de marzo al 20 de junio y del 20 de julio al 16 de diciembre), a
seis reuniones plenarias en las que se voten proyectos de reforma constitucional, de ley o mociones de censura; pero siempre que no medie fuerza
mayor.
5. No tomar posesión oportuna del cargo. La instalación del Congreso tiene lugar cada cuatro años, el día 20 de julio —conmemoración de
la independencia nacional—, cuando se inicia su período constitucional.
Salvo fuerza mayor, el congresista deberá posesionarse en esa fecha o dentro de los ocho días siguientes; de no hacerlo, incurrirá en causal de pérdida
de investidura. Ello por cuanto una vez declarada su elección por el Consejo Nacional Electoral, asumir el cargo es una obligación ante la ley y sus
electores. Para los suplentes que los reemplacen en caso de falta absoluta
o transitoria, el plazo es de ocho días, contados a partir de la fecha en que
fueren llamados a posesionarse por el presidente de la corporación.
Se exceptúa la elección de un ciudadano secuestrado, evento en el
cual, según la ley 772 de 2002, no será necesaria la toma de posesión para
adquirir la condición de congresista. Declarada la elección, se adquirirán
también los derechos inherentes a dicha condición, incluido los laborales
y prestacionales, los cuales serán percibidos por sus familiares inmediatos.
6. Laindebida destinación de dineros públicos, y el tráfico de influencias debidamente comprobado. Estas conductas, que constituyen delitos
contra la administración pública, están tipificadas en el Código Penal (ley
599 de 2000, arts. 398 y 411).
Para efectos de la pérdida de investidura, la Corte Constitucional
admite la coexistencia de los regímenes disciplinario y penal, a los que
concibe como separables y autónomos; de ahí que hubiese estimado contraria a la Carta Política, en los casos de peculado y de tráfico de influencias de servidor público, la exigencia de "previa sentencia penal condenatoria" que traía la ley 5a de 1992, cuyo parágrafo segundo del artículo 296
fue declarado inexequible. Al respecto sostuvo que admitir esa prejudicialidad-de orden penal, acarrearía doble sanción frente a un mismo hecho,
pues el Consejo de Estado se limitaría a cumplir un proveído que consolida la existencia de un delito, para deducir, sin fórmula de juicio, una responsabilidad disciplinaria de pérdida de investidura (C-319 de 1994).
128
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Lo expuesto significa que ha quedado también sin efecto el precepto
contenido en el artículo 5o de la ley 144 de 1994, en cuanto disponía ¡que
el actor en el proceso de pérdida de investidura debía acompañar copia
auténtica de la sentencia condenatoria debidamente ejecutoriada y vigente.
Por consiguiente, la sentencia penal condenatoria respecto de las infracciones mencionadas, no constituye prerrequisito para adelantar el respectivo proceso y decidir acerca de la perdida de investidura.
B) Para los diputados y concejales
Si bien las causales de pérdida de investidura de los miembros de las
asambleas departamentales y de los concejales distritales y municipales
son predominantemente de origen legal (faltas disciplinarias "gravísimas"),
el estatuto superior también aborda el tema para determinar dos causales
específicas de. orden constitucional: la que preceptúa que "los miembros
de las corporaciones públicas de las entidades territoriales no podrán aceptar cargo alguno en la administración pública, y si lo hicieren perderán su
investidura" (art. 291) y aquella que sanciona de igual modo a los servidores públicos que, por fuera de las excepciones que establezca la ley,
quebranten la prohibición de hacer contribución alguna a los partidos, movimientos o candidatos, o induzcan a otros a que lo hagan (art. 110).
Las causales con origen en la ley son las prescritas en el artículo 48
de la ley 617 de 2000 (modificatorio del art. 55 de la ley 136 de 1994), a
saber:
1. La violación del régimen de incompatibilidades. El legislador,
apartándose del criterio seguido por el constituyente con respecto a los
congresistas para efectos del levantamiento de su investidura, se circunscribe a las incompatibilidades en el ejercicio de las funciones por parte de
diputados y concejales y excluye, por tanto, las inhabilidades, lo cual significa que la infracción de este último régimen deberá ser debatido, en procura de la correspondiente declaración de nulidad de la elección, por la vía
de la acción electoral, regulada en el Código Contencioso Administrativo.
Este régimen, del cual se exceptúa expresamente el ejercicio de la
cátedra, es el previsto en la ley 136 de 1994, artículos 45,47 y 48; en la ley
617 de 2000, artículos 34, 41 a 43, 47, 49, y en el Código Disciplinario
(ley 734 de 2002, arts. 36 y 39; con anterioridad, en los arts. 42 y 44 de la
ley 200 de 1995) comprende básicamente las siguientes incompatibilidades: aceptar o desempeñar cargo como empleado oficial (expresión genérica que abarca a los empleados públicos y trabajadores oficiales); actuar
como apoderado o gestor ante autoridades del respectivo departamento,
distrito o municipio o vincularse a estas entidades territoriales como contratista; ser miembro de juntas o consejos directivos de los sectores cen-
PÉRDIDA DE LA INVESTIDURA
129
tral o descentralizado del respectivo departamento, distrito o municipio,
prohibición que se extiende a sus cónyuges o compañeros permanentes y
a sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad, segundo de
afinidad o primero civil; nombrar a sus cónyuges o compañeros permanentes, o parientes dentro del segundo grado de consanguinidad, primero
de afinidad o primero civil, como funcionarios del respectivo departamento, distrito o municipio, o de sus entidades descentralizadas, y (esta
es incompatibilidad extensiva a todo servidor público, aun encontrándose en uso de licencia) la de adquirir o intervenir directa o indirectamente,
en remate o venta de bienes que se efectúen en la entidad donde labore o en
cualquiera otra sobre la cual ejerza control jerárquico o de tutela o funciones de inspección, control o vigilancia.
Las excepciones son las que permiten: formular reclamos por el cobro de impuestos, contribuciones, tasas y de multas que graven a ellos
mismos, su cónyuge, sus padres o sus hijos, así como participar en diligencias o actuaciones administrativas y jurisdiccionales en las cuales conforme a la ley, alguno de ellos tenga interés; ser apoderados o defensores
en los procesos que se ventilen ante la rama judicial del poder público,
salvo que se trate de gestionar intereses fiscales o económicos del respectivo departamento, distrito o municipio o de entidades descentralizadas
de dichos niveles administrativos; y usar los bienes o servicios que las entidades oficiales, las prestadoras de servicios públicos domiciliarios y de
seguridad social ofrezcan al público, bajo condiciones comunes (ley 136
de 1994, art. 46 y ley 617 de 2000, art. 35).
2. La violación del régimen de conflicto de intereses, con la advertencia Se que no podrá hablarse de esta causal cuando se trate de considerar asuntos que afecten al diputado o concejal en igualdad de condiciones
a las de la ciudadanía en general.
3. Reiterada falta de comparecencia. Consiste en la inasistencia en
un mismo periodo de sesiones a cinco reuniones plenarias o de comisión en
las que se voten proyectos de acuerdo, salvo cuando medie fuerza mayor.
4. No posesión oportuna. No tomar posesión del cargo dentro de los
tres días siguientes a la fecha de instalación de las asambleas o de los concejos (que es el 2 de enero, cada cuatro años), o a la fecha en que fueren
llamados a posesionarse, salvo cuando medie fuerza mayor.
5. Indebida destinación de dineros públicos. Es modalidad del peculado, prevista en el artículo 398 del Código Penal.
6. Tráfico de influencias debidamente comprobado. Consiste en la
utilización indebida por parte de un servidor público, en provecho propio
o de un tercero, de influencias derivadas del ejercicio del cargo o de la
130
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
función, con el fin de obtener cualquier beneficio de parte de otro servidor
público, en asunto que este se encuentre conociendo o haya de conocer
(C.P.,art.411).
Como es menester agregar "las demás causales expresamente previstas en la ley", resulta procedente remitir a las conductas que el Código Dis*
cipKnario califica como "faltas gravísimas" (ley 200 de 1995, art. 25 derogado
por el art. 48 de la ley 734 de 2002). Estas son, entre otras, las siguientes:
derivar evidente e indebido provecho patrimonial en el ejercicio de sus funciones, para sí o para otro; obstaculizar, en forma grave, las investigaciones que realice la Procuraduría o una entidad administrativa o jurisdiccional; obrar con manifiesta negligencia en la investigación y sanción de las
faltas disciplinarias de los empleados de su dependencia o en la denuncia
de los hechos punibles de que tenga conocimiento en razón del ejercicio
de sus funciones; las conductas atentatorias de grupos étnicos, sociales o
religiosos o de la libertad personal; la indebida destinación de bienes del
Estado; el abandono injustificado del servicio, y actuar a sabiendas de
estar incurso en causales de incompatibilidad, inhabilidad, impedimento
o conflicto de intereses, establecidos en la Constitución o en la ley.
C) Para los miembros de las JAL
En las juntas administradoras locales, JAL, sus miembros disponen
también de una investidura proveniente del voto directo de los ciudadanos de las localidades del Distrito Capital —en donde toman el nombre de
ediles, que les otorga la Carta Política de 1991— o de las comunas o los
corregimientos. Las causales de pérdida de esta investidura son: la indebida destinación de dineros públicos, el tráfico de influencias debidamente comprobado y "las demás causales expresamente previstas en la
ley", según se expresa en la norma principal sobre la materia (ley 617, art.
48). A este último respecto, la ley 734 (CDU) prevé, para ser aplicadas en
el nivel territorial donde hayan.ejercido jurisdicción, las siguientes incompatibilidades: a. Intervenir en nombre propio o ajeno en asuntos, actuaciones administrativas o actuación contractual en los cuales tenga interés
el distrito o municipio correspondiente, o sus organismos; b. Actuar como
apoderados o gestores ante entidades o autoridades disciplinarias, fiscales, administrativas o jurisdiccionales; c. Adquirir o intervenir directa o
indirectamente (aún en uso de licencia), en remate o venta de bienes que
se efectúen en la entidad donde labore o en cualquier otra sobre la cual
ejerza control jerárquico o de tutela o funciones de inspección, control y
vigilancia (art. 39). Así mismo, pueden incurrir en conflicto de intereses,
a causa de no declararse impedidos para actuar en un asunto cuando tengan interés particular y directo en su regulación, gestión, control o deci-
PÉRDIDA DE LA INVESTIDURA
131
sión, o lo tuviere su cónyuge, compañero o compañera permanente, o algunos de sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primer civil, o su socio o socios de hecho o de derecho
(ibídem, art. 40).
5. COMPETENCIA
Respecto de los miembros del Congreso de la República, la competencia para conocer y decidir acerca de la pérdida de investidura, está asignada en única instancia a la sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado, integrada por veintitrés magistrados; para tales efectos,
dispone de un término constitucional de veinte días hábiles (Const. Pol.,
art. 184), contados a partir de la fecha de la formulación de la solicitud
ante la secretaría general de dicha corporación.
El Congreso de la República, al expedir la ley 144 de 1994, quiso
otorgarle la competencia al Consejo de Estado en pleno, pero la Corte Constitucional declaró inexequible la expresión "en pleno", excluyendo de esta
manera a los cuatro miembros que componen la sala de Consulta y Servicio Civil, por no ejercer función judicial sino consultiva (C-247 de 1995).
En cuanto a los miembros de las asambleas departamentales, de los
concejos distritales y municipales y de las juntas administradoras locales
(JAL), la competencia está asignada en primera instancia al respectivo
Tribunal Administrativo y en segunda instancia al Consejo de Estado. Para
adelantar el respectivo procedimiento y proferir sentencia, el Tribunal dispone de cuarenta y cinco días hábiles, y el Consejo de Estado para resolver sobre la apelación interpuesta, de quince días hábiles.
Inicialmente, en los niveles inferiores de la administración, la pérdida de investidura comprendía únicamente a los concejales (ley 136 de 1994,
art. 55) y era decretada en única instancia por el tribunal administrativo
de la respectiva jurisdicción, siguiendo el procedimiento establecido para
los congresistas, en lo que corresponda; la ley 617 de 2000 la hizo extensiva
a los diputados y miembros de juntas administradoras locales, disponiendo la segunda instancia ante la sala o sección del Consejo de Estado "que
determine la ley" (art. 48).
6. PROCEDIMIENTO
Está previsto, para los congresistas, en la ley 144 de 1994, pero es
aplicable, en lo pertinente, a los demás miembros de corporaciones públicas. Y en él no se admite, por voluntad del legislador, la intervención de
terceros (ley 446 de 1998, art. 48, inc. final).
132
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Comprende los siguientes trámites:
1. Presentación personal por su signatario dé la solicitud escrita, ante
la secretaría general de la corporación judicial competente. Si el solicitante tiene domicilio en otro municipio, o se hallare en lugar distinto, podrá remitirla previa presentación personal ante juez o notario; en este caso
se entenderá presentada cuando sea recibida en el despacho judicial de
destino.
2. Reparto de la solicitud al magistrado ponente, por el presidente de
la corporación, al día siguiente hábil al de su recibo.
3. De ser admitida la solicitud, dentro de los dos días hábiles siguientes a su reparto, se ordenará la notificación personal en el mismo término
al congresista, así como al agente del ministerio público, a fin de que intervenga en el proceso. El congresista dispondrá de los tres días siguientes para referirse por escrito a lo expuesto en la solicitud y aportar o pedir
pruebas.
4. Decreto de pruebas y práctica de las mismas en un plazo no superior a tres días hábiles. En la misma providencia se indicará fecha y hora
para la audiencia pública, que se cumplirá dentro de los dos días siguientes y a la cual deberán concurrir todos los magistrados encargados de tomar la decisión.
5. Audiencia pública, la cual será presidida por el magistrado ponente. Cada una de las partes podrá intervenir, por una sola vez, en el siguiente
orden: el solicitante o su apoderado, el agente del ministerio público y el
congresista y su apoderado; al final de cada intervención, podrá presentarse un resumen escrito.
6. Registro del proyecto de sentencia por el magistrado ponente, dentro de los dos días hábiles siguientes.
7. Estudio y discusión de la ponencia en sesión plenaria. La sentencia será adoptada por la mayoría de los votos de los miembros que integran la sala o corporación.
Una vez ejecutoriada, la sentencia produce efectos de cosa juzgada.
Se comunicará a los siguientes destinatarios: mesa directiva de la cámara
o de la corporación administrativa correspondiente, Consejo Nacional
Electoral y Ministerio del Interior.
Si la corporación advirtiere posible comisión de hechos punibles por
parte del inculpado, o temeridad o mala fe en la acusación, la sentencia
ordenará que se compulsen copias de toda la actuación a las autoridades
que sean competentes para investigar y sancionar.
De conformidad con el artículo 174 del Código Disciplinario, las inhabilidades que se deriven de la pérdida de investidura deberán ser regis-
PÉRDIDA DE LA INVESTIDURA
133
tradas en la Procuraduría General de la Nación, para efectos de la expedición del certificado de antecedentes. En este sentido, la secretaría general
del Consejo de Estado y los secretarios de los tribunales administrativos
están en la obligación de reportar la información pertinente en el formulario número 005, registro de inhabilidades derivadas de la pérdida de investidura, para su inscripción en el sistema de información de registro de sanciones y causas de inhabilidad, SIRI, creado mediante la resolución 143
de 20021.
La ley 772 de 2002, por medio de la cual se dictan normas concernientes a la elección de ciudadanos secuestrados, dispone que para los cargos
de elección popular no se requiere la aceptación escrita, ni verbal de una
candidatura, cuando medie fuerza mayor en el evento de secuestro, entendiéndose que existe la aceptación sin lugar a rechazo de la inscripción,
para este efecto, el representante legal del partido o movimiento político
que realiza la inscripción o los tres inscriptores, cuando se trate de un grupo significativo de ciudadanos, anexarán la denuncia presentada a las autoridades competentes, acerca del secuestro del candidato, la cual servirá
como prueba de la fuerza mayor. Pero, en caso de fraude o falsa denuncia,
la autoridad competente en los mismos términos y procedimientos señalados para la périda de investidura, declarará la nulidad absoluta y ordenará
que la credencial se otorgue al candidato siguiente en orden de votación.
7. EFECTOS JURÍDICOS
La sentencia que levanta la investidura genera una inhabilidad permanente para volver a ser congresista, pues la Constitución Política es perentoria cuando dispone:
"Art. 179.—No podrán ser congresistas:
(...)
4. Quienes hayan perdido la investidura de congresistas".
También inhabilita para ser presidente de la república, conforme al
siguiente texto constitucional:
"Art. 197.—Tampoco podrá ser elegido presidente de la república
quien hubiere incurrido en alguna de las causales de inhabilidad consagradas en los numerales 1, 4 y 7 del artículo 179" (transcripción parcial
del inciso segundo)
1
El SIRI consta de cinco subsistemas de registro: de sanciones disciplinarias, de
sanciones penales, de inhabilidades en materia de contratación, de juicios de responsabilidad fiscal, y de pérdida de investidura. Por ser sistema público, cualquier ciudadano
puede consultarlo. Su administración corresponde a la división de registro y control y
correspondencia.
134
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Así mismo conlleva la prohibición para ejercer cargos de investidura popular, conforme a la ley. A este respecto, la ley 617 de 2000 establece
esta causal como inhabilidad para ser gobernador (art. 30-1), para ser diputado (art. 33-1), para ser alcalde (art. 37-1) y para ser concejal (art. 40-1).
Al impedir la aplicación del principio sobre gradualidad de la pena,
el constituyente de 1991 incurrió en un grave error. Por esta vía quiso ser
drástico y ejemplarizante, pero no solamente estableció una innecesaria
excepción al precepto según el cual "en ningún caso podrá haber penas y
medidas de seguridad imprescriptibles" (art. 28, infiné) sino que con su
actitud exagerada terminó por promover y justificar decisiones judiciales
en esta materia, que resultaron inequitativas ante la imposibilidad de acudir a solución intermedia. Una de ellas, quizá la más notoria, dio lugar a
una declaración pública suscrita por prestigiosos ciudadanos y por autoridades eclesiásticas, dirigida "A los colombianos de bien" y publicada en
forma destacada en el periódico de mayor circulación nacional2.
8. RECURSO EXTRAORDINARIO ESPECIAL DE REVISIÓN
Este recurso, extraordinario y además especial para distinguirlo del
tradicional de revisión, fue introducido por el artículo 17 de la ley 144 de
1994 y podrá ser interpuesto dentro de los cinco años siguientes a la ejecutoria de la sentencia que decreta la pérdida de investidura. Su eventual
prosperidad dependerá de la capacidad del interesado para demostrar que
la autoridad judicial incurrió en violación a las garantías del debido proceso establecidas en el artículo 29 de la Constitución Política o, en lo pertinente, para probar la existencia de una de las causales de revisión establecidas en el artículo 188 del Código Contencioso Administrativo (haberse
dictado la sentencia con fundamento en documentos falsos o adulterados;
haberse recobrado documentos decisivos con los cuales se hubiera podido proferir una decisión diferente; haberse dictado sentencia penal que
declare que hubo violencia o cohecho en el pronunciamiento de la sentencia recurrida, o ser esta contraria a otra anterior que constituya cosa juzgada entre las partes).
Del recurso extraordinario de revisión en los casos de pérdida de
investidura de los congresistas, conocerá la sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado, con la advertencia de que "los consejeros que participaron en la decisión impugnada no serán recusables ni podrán declararse impedidos por ese solo hecho" (ley 446 de 1998, art. 33-10);
del mismo recurso respecto de los procesos de pérdida de investidura de
2
El Tiempo, 2 septiembre 2001, pág. 1-14.
PÉRDIDA DE LA INVESTIDURA
135
diputados y concejales, es competente la sección primera del Consejo
de Estado3.
9. POSIBLES REFORMAS
Por diferentes vías se ha intentado, hasta ahora inútilmente, la revisión de la institución de la pérdida de la investidura para el efecto de dar
viabilidad jurídica a los aspectos siguientes: 1. La ampliación del término
de veinte días de que dispone el Consejo de Estado para tramitar y decidir
en única instancia. 2. La graduación de la sanción, pues hoy en día, en todos
los casos, genera inhabilidad permanente para volver a ser miembro del
Congreso y, también, para ser presidente de la república, gobernador, alcalde, diputado, o concejal. Y 3. El establecimiento de la doble instancia.
La doble instancia supondría para el Consejo de Estado decidir en
primera en una de sus secciones (la pertinente es la sección quinta o electoral, integrada por cuatro magistrados) y en segunda por la sala de lo contencioso administrativo, compuesta por veintitrés magistrados. Infortunadamente, el mismo Congreso buscó esta opción por un camino inadecuado,
al incluirla dentro del texto correspondiente al proyecto sobre reforma de
la Fiscalía General de la Nación —el futuro acto legislativo 3 de 2002—;
al llegarse al sexto debate, la mayoría optó por su exclusión definitiva.
Otro proyecto de revisión constitucional, el tramitado en el Congreso a partir de agosto de 2002, a propuesta del gobierno, y que conforme al
artículo 378 de la Constitución Política, una vez aprobado mediante ley
será sometido a referendo por el cuerpo electoral de la nación, amplía las
causales de pérdida de investidura de los congresistas, los diputados, los
concejales y los miembros de juntas administradoras locales. En este sentido, al artículo 183 del estatuto superior es modificado en los numerales
2 y 3 y adicionado con los numerales 6 y 7, y dos parágrafos, con lo cual
quedará redactado así:
"Art. 183.—Los congresistas, los diputados, los concejales y cualquier otro medio de las corporaciones elegidas popularmente, perderán su
investidura:
"2. Por la inasistencia, sin causa justificada, en un mismo período
ordinario de sesiones, a seis (6) reuniones plenarias, o de la respectiva
comisión, que hubieren sido citadas para votar proyectos de acto legisla~~" 3 Ante la omisión del legislador para determinar con precisión esta competencia,
el reglamento del Consejo de Estado distribuye a la sección primera los negocios relacionados con "el recurso extraordinario especial de revisión contra las sentencias de los
tribunales sobre pérdida de investidura" (ac. 58 de 1999, art. 13-4).
136
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
tivo, de ley, ordenanzas, acuerdos, mociones de censura o elección de
funcionarios, según el caso.
"3. Por no tomar posesión del cargo dentro de los ocho (8) días siguientes a la fecha de instalación de la respectiva corporación, o a la fecha
en que fueran llamados a posesionarse.
"6. Por violar el régimen definanciaciónde campañas electorales, por
compra de votos, o por participar en prácticas de trashumancia electoral.
"7. Por gestionar o aceptar auxilios con recursos públicos, cualquiera que hubiese sido su forma de aprobación o ejecución.
"Parágrafo 2o. La ley reglamentará las causales de pérdida de investidura de los miembros de las corporaciones públicas, para garantizar los
principios de proporcionalidad, legalidad, debido proceso y culpabilidad.
Igualmente, fijará el procedimiento para tramitarla y dispondrá una mayoría calificada para imponer la sanción y su graduación, de acuerdo con
el principio de proporcionalidad. Esta disposición no tendrá efectos retroactivos.
"Facúltese al presidente de la república para que, en el término de
noventa días contados a partir de la entrada en vigencia de esta reforma
constitucional, mediante decreto con fuerza de ley, adopte las disposiciones contenidas en el presente artículo.
"Parágrafo 3 o . El servidor público que ofrezca cuotas o prevendas
burocráticas a un congresista, diputado o concejal, a cambio de la aprobación de un proyecto de acto legislativo, ley, ordenanza, o acuerdo, será
sancionado por falta gravísima con pérdida de empleo".
Anticipándose a los resultados del referendo, y como Colombia es
país de leyes —así, en plural— y el héroe nacional es el general Santander "El hombre de las leyes", el citado texto es reproducido en el proyecto
de acto legislativo sobre reforma política, aprobado en primera vuelta en
diciembre de 2002. Pero no en forma textual, pues se omite el numeral 3
y, en cambio se agrega un numeral que dice: "Por celebrar o ejecutar cualquier acuerdo que hubiere tenido por objeto el ingreso a la corporación de
quien deba sustituirlos, o por alegar como motivo para retirarse de la misma una incapacidad absoluta o una renuncia que se probare injustificadas.
En caso de acuerdos perderán la investidura las partes involucradas", aprobado por las comisiones primeras, pero que no aparece en el texto definitivo de la ley de referendo, tal como fue aprobada en el Diario Oficial.
Además, el parágrafo 3o. pasa a ser parágrafo Io mientras que el 2o conserva su lugar, con lo cual parece quedar suprimido el importante parágrafo
del actual artículo 183: "Las causales 2 y 3 no tendrán aplicación cuando
medie fuerza mayor".
CAPÍTULO VII
REVOCATORIA DEL MANDATO
A GOBERNADORES Y ALCALDES
Constitución Política, art. 259.—"Quienes elijan gobernadores y alcaldes, imponen por mandato al elegido el programa que presentó al inscribirse como candidato. La ley reglamentará el ejercicio del voto programático".
Ley 131 de 1994, art. Io.—"En desarrollo del artículo 259 de la Constitución Política, se entiende por voto programático el mecanismo de participación mediante el cual los ciudadanos que votan para elegir gobernadores y alcaldes, imponen como mandato al elegido el cumplimiento del
programa de gobierno que haya presentado como parte integral en la inscripción de su candidatura".
Ley 134 de 1994, art. 6o.—"La revocatoria del mandato es un derecho político, por medio del cual los ciudadanos dan por terminado el mandato que le han conferido a un gobernador o alcalde".
Ley 741 de 2002:
Art. Io.—"La revocatoria del mandato procederá, siempre y cuando
se surtan los siguientes requisitos: 1. Haber transcurrido no menos de un
año, contado a partir del momento de la posesión del respectivo alcalde o
gobernador. 2. Mediar por escrito, ante la Registraduría Nacional, solicitud de convocatoria a pronunciamiento popular para revocatoria, mediante un memorial que suscriban los ciudadanos en número no inferior al
40% del total de votos que obtuvo el elegido".
Art. 2o.—"Solo para efectos del voto programático, procederá la
revocatoria del mandato para gobernadores y alcaldes, al ser esta aprobada en el pronunciamiento popular por la mitad más uno de los votos ciudadanos que participen en la respectiva convocatoria, siempre que el número de sufragios no sea inferior al cincuenta y cinco por ciento (55%) de
la votación válida registrada el día en que se eligió al respectivo mandatario" [Const. Pol., arts. Io, 3o, 40-4, 103 a 106. Ley 131 de 1994 (voto
138
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
programático). Ley 134 de 1994 (mecanismos de participación ciudadana), arts. 64 a 76. Ley 741 de 2002, "por la cual se reforman las leyes 131
y 134 de 1994, reglamentarias del voto programático".
* * *
1. ANTECEDENTES
Acorde con la mentalidad imperante en su tiempo, los constituyentes de 1886 redactaron la siguiente norma, que rigió en el sistema electoral colombiano durante ciento cinco años: "El que sufraga o elige no impone obligaciones al candidato ni confiere mandato al funcionario electo"
(art. 179).
Las primeras reacciones tuvieron lugar, curiosamente, por la época
del centenario de aquella Constitución Política. El escenario fue el Congreso Nacional, en donde la posibilidad de conferir un verdadero mandato
al funcionario electo y de revocar en determinadas circunstancias ese
mandato, hizo parte de los debates que convirtieron en norma constitucional la elección de los alcaldes por el voto directo de los ciudadanos del
respectivo municipio o distrito, decisión esta última con la cual se rompió
por su base el rígido sistema jerarquizado existente entre el presidente de
la república, los gobernadores y los alcaldes.
En efecto, con el nombre de mandato imperativo, la propuesta de
revocatoria por los electores del mandato otorgado a los ciudadanos elegidos, hizo parte del proyecto que dio origen a la reforma constitucional
de 1986. Allí, mediante el acto legislativo número 1, recibió su consagración jurídica la elección popular de los alcaldes del país, así como el llamado plebiscito local; este sistema de participación, incorporado a la nueva
Constitución con el nombre de consulta popular, permite hoy decidir no
solamente sobre asuntos de competencia de los municipios y distritos, sino
también de los departamentos e incluso de la nación (arts. 104 y 105).
Pero, la iniciativa sobre mandato imperativo, no recibió el respaldo de la
mayoría parlamentaria.
Fue la Constitución Política de 1991 la que, en su artículo 259, acogió lafiguraconocida con el nombre de revocatoria del mandato, haciéndola aplicable no solamente a los alcaldes sino, además, a los gobernadores, con respecto a los cuales dispuso también su elección por voto directo,
con lo cual dejaron de ser agentes del presidente de la república, de su libre nombramiento y remoción.
REVOCATORIA DEL MANDATO A GOBERNADORES Y ALCALDES
139
Conviene advertir, sin embargo, que la propuesta inicial buscaba la
incorporación de la revocatoria a un marco más amplio, en donde, de modo general, pudieran ser sujetos pasivos los jefes de las administraciones
seccionales y locales y los miembros de las corporaciones de elección popular, o sea los congresistas, los diputados y los concejales. Comprendía
la elección de funcionarios investidos por autoridad política, salvo el presidente de la república. Era una especie de revocatio romana, o de recalll
norteamericana (nuevo llamamiento), funcionando entre el elector —mandante— y el elegido —mandatario—, para el caso específico de incumplimiento del programa político presentado por este último. El gobierno
nacional, por su parte, propuso concretar la revocatoria del mandato al funcionario elegido por circunscripción uninominal y para un período superior a dos años, con exclusión asimismo del presidente de la república.
Finalmente, la Asamblea Nacional Constituyente optó por hacer la
distinción indispensable entre aquella institución electoral y la pérdida de
investidura. Esta última obedece a causales diferentes: violación del régimen de inhabilidades, de incompatibilidades o de conflicto de intereses,
destinación indebida de dineros públicos, tráfico de influencias, etc.; además, conforme a la teoría de la institución suele ser decretada por la misma
corporación pública en donde el elegido ejerce funciones, o por el partido o
movimiento político a que pertenece —y de acuerdo con su reglamentación
interna—, o por una corporación judicial que se supone independiente.
Esa actitud llevó a la asamblea mencionada a disponer la revocatoria
del mandato para los elegidos en circunscripción uninominal (gobernadores, alcaldes), por violación al ejercicio del voto programático y directamente por sus electores conforme a la reglamentación de la ley. Mientras
que reservó la pérdida de investidura para los elegidos en circunscripciones plurinominales, otorgando la competencia para decidir al Consejo de
Estado, respecto de los miembros del Congreso de la República; en relación con los demás integrantes de corporaciones de elección popular, autorizó al legislador ordinario para hacer la regulación pertinente.
El marco constitucional existente hasta entonces en Colombia para
el cumplimiento de la democracia directa, era estrecho y limitado, pues
conforme al legado recibido del constituyente de 1886 secircunscribía al
voto o sufragio, concebido, no como un derecho del ciudadano, sino como
el ejercicio de una función constitucional que habilitaba para elegir directamente a determinados servidores del Estado. Ese marco eventualmente
comprendía, también, la convocatoria por los concejos distritales y municipales de cabildos abiertos, herencia española con orígenes en la época
140
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
de la colonia y, aunque adoptada por la ley colombiana, de escasa incidencia práctica.
Ese antecedente explica el por qué la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, convocada fundamentalmente con el propósito de "fortalecer la democracia participativa", en la nueva Constitución, previa declaración de que la soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual
emana el poder público (art. 3o), hubiese previsto otros medios de participación ciudadana, a saber:
—• El plebiscito;
— El referendo;
— La iniciativa popular legislativa y normativa;
— La consulta popular, y
— La revocatoria del mandato (art. 103).
Algunos de aquellos instrumentos de democracia directa tienen vigencia exclusiva en el ámbito nacional, como el plebiscito, la iniciativa popular legislativa y el referendo mediante el cual se pretende derogar una ley
de la República o decidir sobre una reforma constitucional; otros se expresan tanto en lo nacional como a nivel seccional y local (consultas populares) y otros rigen únicamente respecto de municipios," distritos y departamentos, como ocurre con la revocatoria del mandato y la iniciativa popular
normativa. Esta última es definida por el legislador como el derecho político conferido a un grupo de ciudadanos (no inferior al 5% de los inscritos en el respectivo censo electoral) de presentar proyecto de ordenanza
ante las asambleas departamentales, de acuerdo ante los concejos municipales o distritales y de resolución ante las juntas administradoras locales,
para que sean debatidos y posteriormente aprobados, modificados o negados por la corporación pública correspondiente (ley 134 de 1994, arts. 2o
y 28).
De modo similar, el constituyente del 91 dispuso que la Constitución Política podía ser reformada no solamente por el Congreso de la República —mediante los tradicionales "actos legislativos" aprobados en
dos períodos de sesiones ordinarias— sino también por una Asamblea
Nacional Constituyente, aprobada por ley y convocada por el pueblo eñ
votación popular, o por medio de referendo (referéndum), sometiendo a votación popular su texto, previa la incorporación de este en ley de la república.
Esa ampliación de la democracia directa fue consecuencia de la modificación del criterio del constituyente acerca del titular de la soberanía.
Este imperium, en la Carta Política preexistente se hacía residir "única y
REVOCATORIA DEL MANDATO A GOBERNADORES Y ALCALDES
141
exclusivamente en la nación" (soberanía nacional), de donde algunos la
entendieron como un atributo del Estado; a este respecto, las bases de reforma, en su artículo Io, decían que la soberanía reside única y exclusivamente en la nación, que se denominará República de Colombia. Ahora
reside "exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público"
(soberanía popular), lo cual condujo a que, manteniéndose el campo de
acción de la democracia representativa, el de la democracia directa resultase notoriamente fortalecido con las nuevas opciones determinadas en la
Constitución Política y que han sido materia de regulación en una ley
estatutaria, la 134 de 1994, "por la cual se dictan normas sobre mecanismos de participación ciudadana".
2. CONCEPCIÓN ORIGINAL
Concebido como un derecho político y una modalidad del voto, en
sus primeros años de funcionamiento (1994-2002) la revocatoria del mandato admitió únicamente como titulares a los participantes en la votación
en la cual se había elegido al respectivo gobernador o alcalde, con lo cual
se pretendía que fuesen los electores reales, y no los meramente potenciales, los que dispusieran de la opción de hacer cesar el mandato conferido.
Así, las leyes 131 (arts. 7o y 11) y 134 (arts. 64 y 69), ambas de 1994, preceptuaron que para efectos de solicitar la revocatoria ante la Registraduría
del Estado Civil y participar en el pronunciamiento popular, de ser convocado, solo podían actuar los ciudadanos que votaron en los comicios en
que fue elegido el funcionario correspondiente, con lo cual quedaban excluidos los abstencionistas, cualquiera hubiese sido el motivo de su no
concurrencia a las urnas. La Corte Constitucional avaló esta concepción
restringida, haciendo énfasis en la relación existente entre los electores
activos y el elegido y apoyándose en el principio de derecho privado según el cual "quien ha otorgado el mandato es quien puede revocar al mandatario"; llegó incluso a afirmar que "quien nada otorga, nada puede revocar" (sents. C-011 y C-180 de 1994).
Sobre la base, pues, de que únicamente podían suscribir el memorial
petitorio y sufragar quienes lo hayan hecho en la jornada electoral en la
cual se eligió al respectivo gobernador y alcalde, la solicitud debía estar
suscrita por un número de ciudadanos no inferior al 40% del total de votos
válidos emitidos y la revocatoria se producía al ser aprobada "por un número no inferior al 60% de los ciudadanos que participen en la respectiva
elección, siempre que el número de sufragios no sea inferior al 60% de la
votación registrada el día en que se eligió al mandatario". En palabras ex-
142
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
plicativas de la Corte, expuestas con motivo de la sentencia €-011 de 1994:
"El 60% de los votos indispensables para revocar se contabiliza sobre un
mínimo del 60% de los sufragios depositados el día de la elección".
Circunscrita a los niveles administrativos del orden seccional (departamental) y local (distrital o municipal), la revocatoria del mandato se
ejerce en relación con los gobernadores y alcaldes. Pero tiene carácter
expansivo en cuanto el estatuto superior permite a la ley determinar los
casos, y sus formalidades, en los cuales todo ciudadano puede revocar el
mandato "de los elegidos" (art. 40-4).
3. VOTO PROGRAMÁTICO
La institución de la revocatoria es consecuencia de la existencia con
respecto a los mencionados funcionarios, del denominado voto programático, cuya base es el programa de gobierno que los candidatos a ser
elegidos popularmente como gobernadores y alcaldes, deberán someter a
consideración ciudadana y que hará parte integral de la inscripción ante
las autoridades electorales respectivas. Voto y programa derivan en el
mandato programático, forma moderna de ampliación del poder de control ciudadano y que, a su vez, actúa como sustituto del tradicional mandato libre en el cual el representante está sujeto tan solo a directrices generales (como, por ejemplo, el imperio de la ley o la justicia y el bien
común) y en su ejercicio a un razonable criterio personal.
Al elegir gobernadores y alcaldes, el ciudadano vincula su voto no
solamente a la persona del aspirante sino también al programa de gobierno que aquel haya inscrito junto con su candidatura en la correspondiente
registraduría del Estado civil; de modo que candidato y programa forman
una unidad electoral, en principio indisoluble, salvo que el mandatario no
sea leal con sus mandantes e incumpla las promesas ofrecidas.
Por consiguiente, la ejecución del programa de gobierno es una obligación propia del cargo, de cuyo cumplimiento el elegido es responsable
políticamente "ante la sociedad y frente a sus electores", según el principio cardinal establecido por el constituyente en el artículo 133. O, en el
lenguaje empleado por la Corte, la concepción de participación democrática postula un vínculo estrecho entre los electores y los elegidos, que se
traduce en la institucionalización del mandato imperativo, a consecuencia de lo cual se convierte en revocable (sent. C-180 de 1994).
De resultar elegido el candidato, el incumplimiento del programa de
gobierno genera la opción para los electores —una vez haya transcurrido
REVOCATORIA DEL MANDATO A GOBERNADORES Y ALCALDES
143
no menos de un año, contado a partir del momento de la posesión del respectivo mandatario— de promover la revocatoria del mandato, para que,
sometida a votación, se decida acerca de la remoción del cargo del jefe
administrativo del correspondiente departamento, distrito o municipio;
este proceso está sometido a los requisitos y condiciones exigidos por la
ley 134 de 1994.
En esa forma se establece un freno a la demagogia. Y se obliga a
quien recibe el mandato electoral, a cumplir con su programa de gobierno, que a su vez será el documento básico para la elaboración del plan de
desarrollo de la entidad territorial sometida a su autoridad.
Con respecto al plan de desarrollo económico y social vigente, los
gobernadores y alcaldes elegidos popularmente disponen de la facultad
de proponer, ante sus respectivas asambleas departamentales y concejos
distritales o municipales, las modificaciones, adiciones o supresiones que
estimen necesarias o convenientes a fin de actualizarlo e incorporarle los
lincamientos generales del correspondiente programa de gobierno, inscrito oficialmente cuando tenían la condición de candidatos. Los alcaldes
procederán a presentar los proyectos correspondientes a los concejos en
las sesiones ordinarias siguientes a la fecha de su posesión, y los gobernadores a las asambleas dentro de los dos meses siguientes a su posesión; en
este último evento, si la asamblea se encontrare en receso, será convocada
a sesiones extraordinarias (ley 131 de 1994, arts. 5o y 6o).
4. NUEVA LEY Y CAMBIO DE JURISPRUDENCIA
De iniciativa parlamentaria, el Congreso Nacional tramitó en la legislatura que se inició el 20 de julio de 2000 y terminó el 20 de junio de
2001, un proyecto de ley destinado a reformar parcialmente las leyes 131
y 134 de 1994, reglamentarias del voto programático.
El proponente, senador José Renán Trujillo, estimó que era indispensable hacer menos rigurosas las exigencias para la revocatoria del
mandato, pues la realidad que al respecto presenta el país —la iniciativa
tiene fecha de 15 de agosto de 2000— es la siguiente: "De cerca de 80 intentos de revocatoria, solo cinco han llegado a la etapa de pronunciamiento popular, y ninguno ha prosperado". Agregaba que debía habilitarse
para votar la revocatoria "a todas las personas inscritas en el respectivo
censo electoral", propuesta esta última que no fue aceptada ni por el ponente ni por la comisión primera del Senado, al surtirse el primer debate
del proyecto, con el argumento de que era menester respetar la jurisprudencia vigente de la Corte Constitucional.
144
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Aprobado como ley estatutaria en los debates reglamentarios, tanto
por el Senado como por la Cámara de Representantes, el respectivo proyecto fue remitido a la Corte por el presidente del Congreso, para efectos
del control automático de constitucionalidad prescrito en el artículo 1S3
de la Carta Política. Esta circunstancia motivó a dicha corporación, tras
un reexamen de las características de la democracia participativa y de los
objetivos que persigue, para modificar su jurisprudencia en torno ala titularidad del derecho a participar en la jornada electoral que decide la revocatoria de gobernadores y alcaldes.
El proyecto de ley aprobado por el Congreso consta tan solo de tres
artículos, limitándose el 3 o a disponer que la ley rige a partir de su promulgación y deroga todas las disposiciones que le sean contrarias.
Al hacerse la subrogación de los artículos 7o y 11 de la ley 131 y de
los artículos 64 y 69 de la ley 134, se dispone (art. Io) que la revocatoria
del mandato será procedente cuando se surtan los siguientes requisitos:
"1. Haber transcurrido no menos de un año, contado a partir del momento de la posesión del respectivo gobernador o alcalde.
"2. Mediar por escrito, ante la Registraduría Nacional, solicitud de
convocatoria a pronunciamiento popular para revocatoria, mediante memorial que suscriban los ciudadanos que hayan sufragado en la jornada
electoral que escogió al respectivo gobernador o alcalde, en número no
inferior al 40% del total de votos que obtuvo el elegido" (la frase en bastardilla fue declarada inexequible).
"Art. 2o.—Solo para efectos del voto programático, procederá la revocatoria del mandato para gobernadores y alcaldes, al ser esta aprobada
en el pronunciamiento popular por la mitad más uno de los votos ciudadanos que participen en la respectiva convocatoria, siempre que el número
de sufragios no sea inferior al cincuenta y cinco por ciento (55%) de la votación válida registrada el día en que se eligió al respectivo mandatario".
La Corte declaró exequible el proyecto legislativo, con la excepción
anotada. Enviado a la Presidencia de la República para sanción ejecutiva,
se convirtió en la ley 741 de 31 de mayo de 2002; para los efectos jurídicos de promulgación, su texto fue publicado en el Diario Oficial, número
44.823, el 4 de junio siguiente.
Renovada por la incorporación de nuevos magistrados, la Corte fue
drástica con la jurisprudencia anterior. Tras considerar que estaba fundamentada tan solo en el artículo 259 de la Constitución, la consideró "aislada
y descontextualizada del resto de la Carta", en donde disposiciones como
las contenidas en los artículos 3 o y 103 permiten al constituyente diseñar
REVOCATORIA DEL MANDATO A GOBERNADORES Y ALCALDES
145
un nuevo modelo político basado en la soberanía popular (para ROUSSEAU
la soberanía pertenecía al pueblo como "suma de voluntades individuales") y en los principios de democracia parücipativa, la que percibe como
una alternativa entre la democracia directa y la representativa; mientras
que el artículo 40-4 concede a "todos los ciudadanos" el derecho a revocar el mandato. Calificó además, "sin fundamento alguno", el haberse
apoyado en la figura del mandato del derecho privado, pues es evidente
que mientras en este predominan los intereses de los contratantes, el derecho público se inspira en el interés general y el bien común. Por tanto, dicha jurisprudencia introducía una restricción o excepción no prevista por
el constituyente, de donde resulta equivocado llegar al extremo de considerar que "los ciudadanos que se abstuvieron de participar en la elección
de un mandatario local quedan excluidos del ejercicio de la más importante forma de control político prevista para el nivel departamental y
municipal".
Después acudió a argumentos prácticos para reforzar sus tesis en
contra de la exclusión de determinados ciudadanos para participar en el
certamen electoral destinado a decidir sobre la revocatoria del mandato.
Y así expuso: "No todos los que no participan en unas elecciones dejan de
hacerlo por voluntad propia. Piénsese en los jóvenes que adquieren la
ciudadanía con posterioridad a la jornada electoral en la que resulta elegido el mandatario cuya revocatoria posteriormente se va a decidir; o en los
ciudadanos que por cualquier otra circunstancia constitutiva de fuerza
mayor tampoco pudieron nacerlo; o simplemente en aquellos que por no
estar en el lugar en la fecha de los comicios, no tuvieron la oportunidad de
depositar su voto" (sent. C-179 de 12 de marzo de 2002).
5. PROCEDIMIENTO
Ante la Registraduría del Estado Civil del correspondiente departamento, distrito o municipio, los promotores que acrediten un número de
firmas ciudadanas no inferior al 40% del total de votos que obtuvo el elegido (porcentaje que reemplazó al 40% del total de votos válidos emitidos
en la elección del respectivo mandatario), podrán solicitar que sea convocada la votación para la revocatoria del mandato de un gobernador o de un
alcalde, exponiendo en el formulario oficial que suministrará gratuitamente aquella entidad, las razones en que se fundamentan.
La motivación deberá obedecer a la causal de incumplimiento del
programa de gobierno (desconocimiento del voto programático), si bien
la ley 134 admite también la consistente en hechos surgidos de "la insa-
146
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
tisfacción general de la ciudadanía", causal esta última respaldada por la
Corte, al considerar que constituye una verdadera expresión del sentimiento popular del elector en relación con el elegido.
Los promotores podrán ser ciudadanos en ejercicio, constituidos en
comité de nueve miembros —el cual elegirá su vocero— e inscritos como
tales ante la Registradurfa del Estado civil de la correspondiente circunscripción electoral; u organizaciones de carácter cívico, sindical, político,
gremial, indígena o comunal dotadas de personería jurídica, con sede en
la entidad territorial donde se promueva la revocatoria, caso en el cual el
comité podrá estar integrado por sus directivas o por las personas que estas
designen.
La Registradurfa del Estado civil, una vez compruebe que las cédulas de quienes firman el formulario corresponden a ciudadanos inscritos
en el correspondiente censo electoral, expedirá la pertinente certificación,
debiendo proceder así: dentro de los cinco días siguientes, informará del
hecho al respectivo funcionario y en un término no superior a dos meses,
serán convocados los ciudadanos de la respectiva entidad territorial a la
votación para la revocatoria.
Cumplidas las actividades de divulgación, promoción y realización
de la convocatoria para la votación, procederá la revocatoria del mandato
si concurren los dos requisitos siguientes: 1. La aprobación por la mitad
más uno de los votos ciudadanos que participen en la respectiva convocatoria. Y 2. Que el número de sufragios no sea inferior al 55% de la votación válida registrada el día en que se eligió al respectivo mandatario.
Los requisitos precedentes sustituyeron, en su orden, estas exigencias más rigurosas: el 60% de los ciudadanos que participen en la respectiva votación (mayoría cualificada que cedió a la mayoría simple) y un
número de sufragios no inferior al 60% de la votación registrada el día en
que se eligió al mandatario.
El requisito adicional consistente en que "únicamente podrán sufragar quienes lo hayan hecho en la jornada electoral en la cual se eligió al
respectivo gobernador o alcalde", perdió vigencia, como queda expuesto,
al hacer la Corte la revisión de la nueva ley estatutaria modificatoria del
voto programático, por considerar que vulneraba el principio de igualdad
e implementaba una discriminación de tipo electoral contraria a la tendencia expansiva de la democracia participativa. Lo cual significa que en
los comicios destinados a decidir sobre la revocatoria del mandato conferido a un gobernador o a un alcalde, podrán participar todos los ciudadanos del respectivo departamento, distrito o municipio que tengan inscrita
REVOCATORIA DEL MANDATO A GOBERNADORES Y ALCALDES
147
su cédula de ciudadanía, y no tan solo aquellos que sufragaron para efectos de la elección del respectivo funcionario.
Revocado el mandato, el Registrador Nacional del Estado Civil, previo informe por la registraduría a la que le haya correspondido adelantar
los comicios, comunicará el resultado de los escrutinios al presidente de
la república en tratándose de gobernadores y de alcaldes de distrito, o al
gobernador respectivo, en caso de alcaldes municipales, para que procedan de inmediato a la remoción del funcionario revocado y al nombramiento de otro, con carácter de interino —mientras se realizan las nuevas
elecciones— y quien deberá pertenecer al mismo partido, movimiento
político o grupo ciudadano del anterior mandatario.
Si con el resultado de la votación no se revoca el mandato, la ley
prohibe volver a utilizar el instrumento de la revocatoria durante el tiempo que resta para el cumplimiento del período del gobernador o alcalde.
Respecto de la nueva elección, para escoger al sucesor, hay un plazo
de treinta días para que el presidente de la república o el gobernador, según el caso, proceda a convocarla, contados a partir de la fecha en que el
registrador correspondiente hubiere certificado los resultados de la votación; la inscripción de candidatos deberá hacerse por lo menos con veinte
días de antelación y en ella no podrán participar ni el funcionario al que le
haya sido revocado el mandato ni el mandatario que hubiere renunciado.
De conformidad con la jurisprudencia de la Corte Constitucional, el
alcalde así elegido lo será para el período previsto en el artículo 314.
Este, inicialmente fue de dos años, después de una etapa de transición
pasó a ser de tres años, y por decisión del constituyente del año 2002, ha
sido aumentado a cuatro años, con la finalidad de unificarlo con el período del presidente de la república, el de los gobernadores y con el de los
miembros de las corporaciones de elección popular. Pero, como en adelante el período será institucional y no personal, el reemplazo del alcalde
revocado ocupará el cargo por el resto del período; si para la terminación
de este faltaren menos de dieciocho meses, no procederá la elección popular sino que el gobernador respectivo designará alcalde respetando el
partido, grupo político o coalición por el cual fue inscrito el alcalde elegido1. Solución que es igualmente aplicable a los gobernadores.
1
A este respecto, el Congreso aprobó el acto legislativo núm. 2 de 2002 (agosto
6), por el cual se aumenta de tres a cuatro años el período de los gobernadores, alcaldes,
diputados, concejales y ediles, con el fin de unificarlo con el período que rige para el
presidente de la república y para los congresistas. De iniciativa parlamentaria, de conformidad con el mismo los gobernadores y alcaldes tendrán períodos institucionales de
cuatro años, los cuales empezarán el I o de enero del año 2004; la prohibición de la
reelección se mantiene para el período siguiente.
CAPÍTULO VIH
JUSTICIA DE PAZ
Constitución Política, art. 247. "La ley podrá crear jueces de paz
encargados de resolver en equidad conflictos individuales y comunitarios. También podrá ordenar que se elijan por votación popular".
Concordancia:
Ley 270 de 1996, estatutaria de la administración de justicia. El artículo 11 dispone que la rama judicial del poder público está constituida
por las distintas jurisdicciones, a saber: la jurisdicción ordinaria, la jurisdicción de lo contencioso administrativo, la jurisdicción constitucional,
la jurisdicción de las comunidades indígenas (autoridades de los territorios indígenas), y la jurisdicción de paz (jueces de paz). Y, además, por la
Fiscalía General de la Nación y el Consejo Superior de la Judicatura.
Ley 497 de 1999, "por la cual se crean los jueces de paz y se reglamenta su organización y funcionamiento":
Art. 2o.—"Equidad. Las decisiones que profieran los jueces de paz
deberán ser en equidad, conforme a los criterios de justicia propios de la
comunidad".
Art. 8o.—"Objeto. La jurisdicción de paz busca lograr el tratamiento integral y pacífico de los conflictos comunitarios o particulares que
voluntariamente se sometan a su consideración".
Art. 14.—"Naturaleza y requisitos. Los jueces de paz y los jueces
de reconsideración son particulares que administran justicia en equidad,
de acuerdo con lo establecido por la Constitución y la presente ley.
"Para ser juez de paz o de reconsideración se requiere ser mayor de
edad, ser ciudadano en ejercicio, estar en pleno goce de sus derechos civiles y políticos y haber residido en la comunidad por lo menos un (1) año
antes de su elección".
* * *
150
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
1. ANTECEDENTES
Si bien la justicia de paz de origen anglosajón es mundialmente conocida y en los respectivos países goza de prestigio y respeto, es menester
mencionar que una justicia comunitaria de características similares tiene
larga tradición en el derecho indígena, en el cual el sentido práctico e informal para resolver las controversias ha contrastado con lasrigurosasformas
escritas y ritualidades del derecho procesal heredado de España.
Entre nuestros indígenas, la justicia de paz sirvió fundamentalmente
para resolver "los chicos pleitos de la gleba", con independencia del complejo aparato judicial organizado por los colonizadores españoles.
Buscando ampliar el campo de acción de la rama judicial, la Constitución Política de 1991 prescribió, respecto de los particulares, que pueden ser investidos transitoriamente de la función de administrar justicia
en la condición de conciliadores o en la de arbitros habilitados por las
partes para proferir fallos en derecho o en equidad, en los términos que
determine la ley (art. 116, infine). Aquí se adoptaba el sistema trazado
por el legislador ordinario varias décadas antes, al regular diversos sistemas alternativos; así, la conciliación es materia de reglamentación en las
leyes 23 de 1991,446 de 1998 y 640 de 2001 y el arbitraje en el decreto-ley
2279 de 1989 y en la ley 446 de 1998.
Siguiendo la misma orientación, pero con una connotación específica inspirada en la justicia comunitaria, el constituyente autorizó al legislador para crear jueces de paz (art. 247), conforme al propósito de fomentar la resolución pacífica de las controversias, instaurar el control social
de tipo horizontal y facilitar el acceso a la justicia por sectores populares.
A manera de marco conceptual se previeron estos dos criterios básicos:
estarán encargados de resolver en equidad conflictos individuales y comunitarios; podrán ser elegidos por votación popular.
Así culminaba un proceso que se había iniciado en las mesas de trabajo, previas a la reunión de la Asamblea Constituyente y en el cual tuvo
amplia aceptación la institución de la justicia de paz debido a su origen
popular, a su integración por ciudadanos de reconocida honorabilidad y
buen juicio, y al funcionamiento sin sujeción a formalismos procesales.
Empero, tanto en las mesas de trabajo como en la comisión-respectiva de
la asamblea, las propuestas cayeron en el reglamentarismo y fallaban cuando se trataba de delimitar la competencia de los jueces de paz, pues unos
pretendían que reemplazaran a los actuales comisarios e inspectores de
policía, otros los concebían ya como amigables componedores o bien como
arbitros, y algunos más creían que debían ser los llamados a asumir la com-
JUSTICIA DE PAZ
151
petencia de los jueces ordinarios para resolver los conflictos de mínima
cuantía. Ya en la plenaria, todo se concretó a un artículo en el cual se dispuso que estarán encargados de resolver conflictos individuales y comunitarios, conforme a la equidad, dejando la reglamentación a la ley, la que
también podrá ordenar que se elijan por voto popular.
Simultáneamente, el constituyente de 1991 reconoció la jurisdicción
especial indígena (art. 246). El objeto es que los pueblos indígenas ejerzan funciones jurisdiccionales acordes con sus usos y costumbres, dentro
de su ámbito territorial y como un sistema de derecho diferenciado del
sistema judicial nacional, sin perjuicio de las formas de coordinación que
señale el legislador; su remoto antecedente es la ley 89 de 1890. Además,
hizo similar reconocimiento a los resguardos indígenas, tierras comunales existentes desde la época de la colonia, dotándolas de las características comunes a los bienes de uso público: inalienables, imprescriptibles e
inembargables (art. 63), y dispuso que dichos resguardos podrán ser organizados como nuevas entidades territoriales de la república, dotadas de
personería jurídica pública, con el nombre de territorios indígenas, previo
cumplimiento de los requisitos y condiciones que se establezcan en la ley
de ordenamiento territorial (arts. 286 y 329). Mientras se organizan estos
territorios, la ley determinará los resguardos indígenas que serán considerados como municipios para efectos de participación en las transferencias
nacionales (art. 357). Con esas decisiones se hace prevalecer la autonomía de una etnía que en Colombia cuenta con una población que se aproxima al millón de personas, organizadas en alrededor de ochenta culturas
diversas1. A lo cual se agrega la creación de una circunscripción nacional
especial por comunidades indígenas para la elección de dos senadores, y
de una circunscripción especial para asegurar la participación en la Cámara de Representantes de los grupos étnicos y de las minorías políticas y de
los colombianos residentes en el exterior, las que abren cauce a la intervención en política de grupos iradicionalmente marginados (arts. 171, inc.
2o y 176 inc. final).
1
"En Colombia habitan 81 pueblos indígenas distribuidos a lo largo y ancho del
país, en 27 de tos 32 departamentos, en casi 200 municipios y en todas las fronteras
nacionales; con mayoría poblacional en algunas regiones como Guainía y Vaupés, y por
lo general tasas de crecimiento demográfico mayores que las nacionales <...) Hablantes
de 64 idiomas diferentes, estos pueblos cuentan con poblaciones que en ocasiones sobrepasan las doscientas mil personas (los Wayuu y los Paeces), o que apenas alcanzan
300 personas, en la Amazonia; ellos mantienen cosmovisiones, sistemas de parentesco,
de control y regulación social propios". Los pueblos indígenas en el país y en América
(elementos de política colombiana e internacional), Dirección General de Asuntos Indígenas, Ministerio del Interior, 1998, pág. 16.
152
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
En el seno de la Asamblea Nacional Constituyente también llegó a
proponerse, y más como un acto de reconocimiento que de creación, lajurisdicción de los grupos étnicos, de manera que rigiera, no solo en los pueblos indígenas, sino también en las comunidades negras y entre los raizales
del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. El origen de
esta iniciativa tenía el mismo basamento en la realidad: Colombia es una
nación multiétnica y pluricultural. De allí partió el nuevo artículo T del
ordenamiento constitucional, finalmente concebido en los términos siguientes: "El Estadoreconocey protege la diversidad étnka y cultural de
la nación colombiana".
En medio de esa serie de discusiones, de orientación predominantemente sociológica, fue como surgieron los jueces de paz y ia jurisdicción
especial indígena, instituciones a las cuales la Constitución Política les
dedica el capítulo 5, enmarcado dentro del título vra, De la rama judicial.
2., JUECES DE PAZ Y DE RECONSIDERACIÓN
La ley encargada de la creación de jueces de paz y de reglamentar su
organización y funcionamiento, entiende por equidad la potestad de adoptar
las decisiones que profieran "conforme a los criterios de justicia propios
de la comunidad" (ley 497 de 1999, art. 2o); lo cual significa que, a diferencia de los demás jueces del Estado, no estarán sometidos al imperio de
la ley, ni a los llamados criterios auxiliares de la actividad judicial, entre
los cuales el constituyente menciona la jurisprudencia, los principios generales derecho y la doctrina. Tampoco sería correcto acudir tan solo a su
leal saber y entender, para proferir fallos en conciencia. Pues la equidad
es dispuesta por el legislador como un criterio de justicia que directamente deriva del pensamiento y costumbres imperantes en una determinada
comunidad, para efectos de resolver los conflictos entre sus pobladores;
pero habrá que entenderla con sujeción a una limitante impuesta por mandato superior: no podrá pugnar con los derechos y garantías constitucionales, pues de lo contrario dejaría de tener el respaldo del Estado.
Etimológicamente, la palabra equidad deriva de la voz latina aequitas
y esta de aequus, con el significado de igualdad, "sin desigualdades",
"que no se inclina a ningún lado". Tiene semejanza con el término griego
epikeya, conveniencia, mitigación. Para ARISTÓTELES, equidades "mitigación de la ley escrita" por circunstancias que ocurren en relación con
las personas, las cosas, el lugar o el tiempo. Ambos vocablos dan a entender la adaptación de la norma jurídica a la realidad. La equidad, a diferen-
JUSTICIA DE PAZ
153
cia de la ley, marcada por el signo de la generalidad, se adapta fácilmente
al caso concreto, específico por resolver2.
Por eso el juez de paz no puede ser sino un hombre equitativo, ecuánime. Que no se inclina a ningún lado y utiliza la equidad (igualdad) para
la aplicación de la justicia, sin que le obligue la justicia formal o justicia
legal. Porque es equidad que va más allá del derecho. Es más bien, como
dice CALAMANDREI, "creadora de normas jurídicas". La controversia será
resuelta con fundamento en los criterios vigentes en el respectivo municipio, barrio, corregimiento, vereda, etcétera, en armonía con los .derechos
humanos generalmente reconocidos.
La designación de los jueces de paz, así como la de los jueces de reconsideración, provendrá de elección popular directa, para un período de
cinco años, pudiendo ser reelegidos indefinidamente (ley 497, art. 13).
Esta opción constitucional predominó sobre otras que se estudiaron en su
oportunidad, tales como su nominación por jueces municipales o de circuito, o por corporaciones judiciales, ya directamente o bien de entre los
candidatos que fuesen presentados por organizaciones sociales o gremiales, existentes en la comunidad.
El Concejo —obrando por iniciativa de la mayoría de sus integrantes, o del alcalde, o del personero, o de grupos organizados de vecinos—
mediante acuerdo dividirá el territorio distrital o municipal en circunscripciones electorales, en cada una de las cuales serán aptos para votar los
ciudadanos inscritos.
En la fecha prevista por el Concejo, se realizarán los comicios; estos
no podrán Coincidir sino con la elección de juntas de acción comunal o
consejos comunales, preceptiva que hace el reconocimiento de la autonomía local y tiene por finalidad el incentivo al protagonismo de los integrantes de cada comunidad. Por cada juez de paz se elegirán dos jueces
de paz de reconsideración, entre los candidatos postulados ante el respectivo personero municipal por organizaciones comunitarias con personería
jurídica o por grupos organizados de vecinos inscritos en la respectiva
circunscripción electoral; se prescinde, con buen criterio, tanto de la postulación individual como de la que tenga origen en partidos o movimientos políticos.
En los aspirantes no debe concurrir causal de inhabilidad, y reunirán
estos requisitos: ser ciudadano (colombiano mayor de dieciocho años) en
2
VÍCTOR JUUO ORTECHO VILLENA, Criterios de aplicación de las leyes,
(Perú), 1996, págs. 203 y ss.
3* ed., Trujillo
154
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
ejercicio de sus derechos políticos y civiles, y haber residido en la comunidad respectiva por lo menos un año antes de la elección.
Producida la elección, dentro de los cinco días siguientes el respectivo Concejo informará al Consejo Seccional de la Judicatura (sala administrativa) sobre los nombres de los jueces seleccionados, con el fin de
alimentar la correspondiente base de datos. Y tomarán posesión ante el alcalde distrital o municipal del lugar.
El cargo se ejercerá ad honorem, de manera que no tendrá remuneración alguna. Con respecto a esta orientación inicial, habrá que esperar sus
resultados, pues se actuará en un medio acuciado por las necesidades; al
menos debieran otorgarse estímulos, de carácter tributario o de índole
social, de los que también prescindió el legislador. Únicamente existirá
la capacitación para el ejercicio de funciones, de la cual responderá el
Consejo Superior de la Judicatura.
La realización de actividades "de proselitismo político o armado"
constituye, como es apenas lógico, tanto una inhabilidad como una incompatibilidad. De la misma índole de la primera son también las situaciones que para el postulante o elegido impliquen el haber sido condenado a pena privativa de la libertad dentro de los cinco años anteriores a la
fecha de la elección, salvo por delitos políticos o culposos; el hallarse
bajo interdicción judicial, o bajo medida de aseguramiento que implique
privación de libertad sin derecho a libertad provisional, o suspendido o excluido del ejercicio de cualquier profesión; o padecer afección física o mental
o trastorno grave de conducta, que impidan o comprometan la capacidad
necesaria para el debido desempeño del cargo, el cual es compatible con
el ejercicio de funciones como servidor público.
El juez de paz y los dos jueces de reconsideración formarán un cuerpo colegiado encargado de revisar los fallos en equidad proferidos en primera instancia. Por tanto, previa manifestación en forma oral o escrita
por la parte interesada (hecha dentro de los cinco días siguientes a la comunicación del fallo), resolverán por mayoría si se confirma o revoca la
decisión objeto de reconsideración, proferida por el primero de aquellos,
en su condición de juez de paz orientador del proceso. El plazo para
estudiar y resolver será de diez días. Con todo, si por cualquier motivo no
hubiere jueces de reconsideración, prevé el artículo 32 que el cuerpo colegiado estará conformado por el juez de paz de conocimiento y dos jueces
de paz que de común acuerdo señalen las partes, o en su defecto que pertenezcan a municipios o distritos circunvecinos, o de la zona o sector más
cercano que señale el juez de paz; en último evento, si faltare alguno de
JUSTICIA DE PAZ
155
los jueces, ios dos restantes adoptarán la decisión, la cual, de resultar empatada, hará que adquiera firmeza el fallo inicial.
3. CONCEPTO
La justicia de paz constituye una de las jurisdicciones pertenecientes
a la rama judicial del poder publico, que, integrada por particulares, busca
la solución integral y pacífica, mediante decisiones en equidad, de los
conflictos que los individuos o la comunidad sometan a su conocimiento
en forma voluntaria y de común acuerdo.
Como parte integrante del sistema de justicia seráfinanciadapor el
Estado, para lo cual el Consejo Superior de la Judicatura incluirá las partidas necesarias en el proyecto de presupuesto de la rama judicial.
El juez de paz representa a una determinada comunidad, aquella que
lo eligió y que puede ser un pequeño municipio, una localidad, una comuna, un corregimiento, un barrio, una vereda..., según las circunscripciones electorales que haya creado y delimitado el respectivo concejo distrital
o municipal, corporación que deberá proceder con sujeción a las reglas
generales establecidas en el Código Electoral (decr. 2241 de 1986), conforme al precepto dispuesto por la organización nacional electoral en la
resolución 29 de 2000, de dudosa validez en este punto. Serán, pues, los
criterios de justicia imperantes en la comunidad así concebida, los que
interpretará para efectos de solucionar los conflictos sometidos a su consideración y, por esta vía, promover en ella la convivencia pacífica. Por
ende, su actuación supone el respeto al derecho consuetudinario local.
Este tipo de justicia surge del impulso que voluntariamente le confieren los interesados en la solución de una controversia entre ellos, susceptible de transacción o conciliación y que no supere la cuantía fijada
por la ley; es, además, gratuita, sin perjuicio de las expensas o costas que
señale el Consejo Superior de la Judicatura.
Ahí tienen su génesis los principios en que se inspira: la voluntariedad, la equidad, la eficiencia, la gratuidad, la garantía de los derechos, y la
autonomía e independencia en el ejercicio de funciones.
Como los fallos no se profieren en derecho, ni siquiera en conciencia, sino en equidad —consultando los criterios de justicia propios de la
comunidad—, el juez de paz requiere ser un amplio conocedor de su comunidad, para estar en condiciones de oficiar como representante genuino de la misma. Es dignidad que debiera ser otorgada por méritos, pues
sus cualidades corresponden a la de buen ciudadano, reconocida honora-
156
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
bilidad e imparcialidad, capacidad para el diálogo y aptitud conciliatoria.
Bien puede servir para evocar al patriarca de los tiempos antiguos, o sea
la persona en quien la sociedad y la familia depositaba especiales poderes; aquí la delegación se confiere respecto del asunto quizá más importante y de mayor responsabilidad: el de aplicar la justicia comunitaria a
las controversias entre sus habitantes. Solo que estos -—dos o más— deberán concertar su voluntad para dispensarle competencia al juez de paz,
quien entonces estará en condiciones de promover la conciliación y, si
esta no prospera, de decidir con fuerza de cosa juzgada de parte de quién
está la razón.
Por eso el éxito de la jurisdicción de paz dependerá esencialmente
de las cualidades personales de los jueces que sean elegidos por la comunidad, así como de la capacitación continuada que les imparta el Estado,
por intermedio del Consejo Superior de la Judicatura.
Esta corporación deberá coordinar la organización y ejecución del
programa general de formación con los Ministerios del Interior, de Educación, de Justicia y del Derecho, las universidades, las organizaciones
especializadas y de la propia comunidad. Como la gratuidad comprende
no solo el servicio de justicia a cargo de los jueces de paz, sino el trabajo
que estos cumplen, la capacitación se convierte en el más importante factor de contraprestación estatal. Los programas de pedagogía no podrán
dejar por fuera a los potenciales usuarios, y tampoco a las autoridades locales. Se requiere que los mismos estén cuidadosamente diseñados, con
exclusión del memorismo y el academicismo, y que sean asignados a docente&con experiencia en el arte socrático de "instruir deleitando".
Al Consejo Superior de la Judicatura corresponderá, también, el seguimiento, mejoramiento y control de la jurisdicción de paz.
En la medida del cumplimiento adecuado de los propósitos democráticos y de la función encomendada, podrá entonces pensarse en obtener el objetivo supremo: la legitimidad social o reconocimiento público
del sistema.
4. RESPONSABILIDAD DISCIPLINARIA
El Consejo Superior de la Judicatura, por intermedio de la sala Jurisdiccional Disciplinaria y su similar en los consejos seccionales, según el
caso, investiga y sanciona a los funcionarios de la rama judicial —salvo
los magistrados de las cortes y el fiscal general, los cuales tienen fuero
constitucional— que incurran en las faltas previstas en la ley disciplina-
JUSTICIA DE PAZ
157
ría, como destinatarios de la misma. Sus providencias son actos jurisdiccionales, no susceptibles de acción contencioso administrativa; por tanto,
la decisión disciplinaria de mérito, una vez en firme, adquiere la fuerza de
cosajuzgada.
Respecto de los jueces de paz a quienes se les compruebe que en el
ejercicio de sus funciones han atentado contra las garantías y derechos
fundamentales u observado una conducta censurable que afecte la dignidad del cargo, la potestad sancionatoria era procedente como consecuencia de dos disposiciones, que con cierto esfuerzo se buscaba interpretar de
modo que armonizaran: la contenida en el artículo 34 de la ley 497 ("en
todo momento el juez de paz y los jueces de paz de reconsideración podrán ser removidos de su cargo por la sala disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura") y de la expresada en la ley 200 de 1995 (Código
Disciplinario), en el sentido de que son sujetos disciplinables, además de
los empleados y trabajadores del Estado, "los particulares que ejerzan
funciones públicas en forma permanente o transitoria" (art. 20, en concordancia con el art. 61, ibídem). Pero, ante la generalidad de la preceptiva,
el sistema disciplinario dispuesto en la ley 200 no dejaba de requerir una
interpretación consonante con la ley 270 (estatuto de la administración de
justicia, arts. 111,112,114,115) y sobre todo con la ley 497, afinde adecuarlo a las específicas características que guían el trabajo del juez de paz.
En el nuevo Código Disciplinario Único o ley 734 de 2002, vigente
desde el 5 de mayo de dicho año, se adscribe exclusivamente a la sala
Jurisdiccional Disciplinaria de los Consejos Seccionales de la Judicatura
el juzgamiento disciplinario, en primera instancia, de los jueces de paz
(art. 216), lo cual significa que el proceso será de doble instancia, correspondiendo el trámite de la segunda —por vía de apelación, y si la sentencia no fuere apelada, por vía de consulta, cuando desfavorezca al procesado— a la sala del mismo nombre en lo nacional. Previamente, el código
señala que son sujetos disciplinables no solamente los servidores públicos aunque se encuentren retirados del servicio sino también los particulares que ejerzan funciones públicas —siempre en lo que tengan que ver
con estas—, los que cumplan labores de interventoría en los contratos
estatales, que presten servicios públicos a cargo del Estado, y los que administren recursos de este, salvo las empresas de economía mixta que se
rijan por el régimen privado (arts. 25 y 53).
La acción disciplinaria es pública y, por ende, se iniciará y adelantará de oficio, o por información proveniente de servidor público, o por queja
formulada por cualquier persona.
158
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Al limitarse la nueva normatividad a establecer la competencia, sigue vigente la recomendación de interpretar de manera integrada las normas disciplinarias a los jueces de paz.
Por último, en el mismo seno del Consejo Superior de la Judicatura
hay magistrados que creen que las competencias disciplinarias de los jueces de paz no deben estar radicadas en dicha corporación. Al no tener los
jueces de paz la calidad de funcionarios, sino de particulares que cumplen
funciones públicas, uno de aquellos magistrados se pregunta: ¿Con base
en qué supuestos normativos podemos evaluar la conducta del juez de
paz? Y expresa, a manera de solución, que la Procuraduría General de la
Nación debiera tener una estructura que le permitiera intervenir no solamente en los asuntos en los que estén de por medio los altos intereses nacionales, y los intereses y derechos colectivos, sino también en los intereses
públicos concernientes a la disciplina de los jueces de paz3. Esta orientación está acorde con la norma constitucional que atribuye al procurador
general, por sí o por medio de sus agentes, el ejercicio preferente del poder disciplinario y la vigilancia superior de la conducta oficial de quienes
desempeñan funciones públicas (art. 277-6).
5. COMPETENCIA
La competencia de los jueces de paz está sujeta a los siguientes factores, sin la concurrencia de los cuales no podrán entrar a conocer de conflictos individuales o comunitarios:
<a. Que las controversias sean sometidas a ellos por las partes interesadas, en forma voluntaria y de común acuerdo expresado por escrito o de
manera verbal (en este último caso, él juez de paz de inmediato levantará
un acta que firmarán las partes);
b. Que los asuntos sean susceptibles de transacción, conciliación o
desistimiento y que no estén sujetos a solemnidades de acuerdo con la ley.
Y,
c. Que la cuantía no sea superior a los cien salarios mínimos mensuales legales vigentes (100 salarios MMLV).
Lo expuesto significa que son tres las situaciones a las cuales se enfrenta el juez de paz antes de declararse competente: la postulación del litigio por las partes, obrando de consuno; el ejercicio mental consistente
en determinar que el problema que se le plantea es transigible, conciliable
3
Juuo CÉSAR ORTIZ, "Justicia estatal y justicia comunitaria", en Justicia y desarrollo (debates), Bogotá, diciembre de 1999, pág. 137.
JUSTICIA DE PAZ
159
o desistible, de acuerdo con la ley, y que además no está sujeto a solemnidades especiales, lo cual de entrada plantea la necesidad de capacitación
jurídica por lo menos en los aspectos relacionados con la transacción, la
conciliación y el desistimiento, y la convicción en el sentido de que la cuantía del pleito no excede el límite legal. Sobre estos presupuestos, y con
aplicación del debido proceso —enmarcado en el artículo 29 de la Carta
Política—, el juez de paz resolverá conforme a los criterios de justicia
imperantes en la respectiva comunidad; justicia de equidad que no podrá
ser contraria a los derechos humanos fundamentales, por ser estos prevalentes y disponer de supremacía constitucional.
Por consiguiente, los jueces de paz no podrán conocer de delitos, ni
de acciones constitucionales, ni de litigios en que sea parte el Estado (acciones contencioso-administrativas). Tampoco podrán asumir el conocimiento de las acciones civiles que versen sobre la capacidad y el estado
civil de las personas, salvo el reconocimiento voluntario de hijos extramatrimoniales.
La competencia territorial se determina por el domicilio de las partes, como regla general; en su defecto por el de la zona o sector en donde
ocurran los hechos. Pero también las partes, de común acuerdo, podrán
habilitar a un determinado juez de paz para que asuma el conocimiento de
una controversia entre ellos.
6. IMPEDIMENTOS
Como causales de impedimento para conocer de una controversia en
particular por parte del juez de paz o, en su caso, del juez de reconsideración, la ley determina taxativamente las siguientes:
a. Que el juez, su cónyuge, su compañera o compañero "permanente
u ocasional" o alguno de sus parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero civil, tenga algún interés "directo o
indirecto" en la controversia o resolución del conflicto que motiva su actuación; y
b. Cuando exista enemistad grave por hechos ajenos a aquellos que
motivan su actuación, o ajenos a la ejecución de la sentencia, con alguna
de las partes, su representante o apoderado (art. 16).
De presentarse alguno de esos eventos, el juez deberá informarlo a
las partes, quienes podrán solicitarle, de común acuerdo, que continúe
conociendo del asunto; de lo contrario, este será transferido de inmediato
al juez de reconsideración, o al juez de paz de otra circunscripción que
acuerden las partes.
160
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
7. PROCEDIMIENTO
Consta de dos etapas, la de conciliación y la de sentencia, así:
A) De conciliación o autocompositiva
La así denominada por la ley se inicia con la solicitud que de manera
oral —de ella se dejará constancia en acta— o por escrito sea formulada
por los interesados en la solución de un conflicto individual o comunitario; este, cuando altere o amenace alterar la convivencia armónica de la
comunidad.
Una vez comunicada la solicitud por el medio más idóneo a las personas interesadas y a aquellas que se pudieren afectar directa o indirectamente con el acuerdo a que se llegue o con la decisión que se adopte, y valoradas las pruebas aportadas, el juez de paz señalará lugar, fecha y hora
para la audiencia de conciliación, la que podrá ser privada o pública según lo determine.
De lo sucedido en la audiencia y del acuerdo, si lo hubiere, se dejará
constancia en un acta que será suscrita por las partes y por el juez, de la
cual se entregará una copia a cada uno de los interesados. De no lograrse
la conciliación, el juez así lo declarará para dar paso a la etapa siguiente.
B) De sentencia
La sentencia en equidad será proferida dentro del término de cinco
días. Deberá constar por escrito, se comunicará a las partes por el medio
que se estime más adecuado, y de ella se entregará una copia a cada una
de las partes.
Su efecto jurídico es el mismo que el de las sentencias proferidas por
los jueces ordinarios; esta característica la tendrá también el acta de conciliación en que conste el acuerdo a que hubieren llegado las partes. Con
todo, el juez de paz tiene en este sentido facultades especiales, pudiendo
sancionar a quien incumpla la sentencia o lo pactado en el acuerdo de
conciliación, con amonestación privada, amonestación pública, multas
hasta quince salarios mínimos mensuales legales vigentes e incluso con
actividades comunitarias no superiores a dos meses, en este último evento
siempre que no entorpezcan la vida familiar y social del afectado o su actividad laboral, ni constituyan trabajos degradantes de la condición humana o violatorios de los derechos humanos. Para la ejecución de estas
sanciones, las autoridades judiciales y de policía están en el deber de prestar
su colaboración.
JUSTICIA DB PAZ
161
Con las sentencias que profiera y las actas donde conste la solicitud
oral o el acuerdo de conciliación, el juez de paz deberá mantener un archivo público. De todos esos documentos deberá expedir las copias que le
sean solicitadas por el Consejo Superior de la Judicatura o por cualquier
autoridad judicial o administrativa, con importe a cargo de la entidad solicitante.
8. FALTAS TEMPORALES Y ABSOLUTAS
Falta temporal es aquella circunstancia accidental u ordinaria que
separa al juez de paz por un breve lapso de su cargo. En esta eventualidad, si las partes no están dispuestas a esperar hasta cuando se reintegre al
ejercicio de funciones, podrán acudir de común acuerdo a uno de los jueces de reconsideración de la misma circunscripción electoral, e incluso a
otro juez de paz.
Son causales de falta absoluta: el fallecimiento, la renuncia, la incapacidad para el ejercicio del cargo, el traslado de la residencia fuera de la
jurisdicción territorial y la sentencia penal condenatoria.
La ley prevé que, en caso de falta absoluta, se procederá a una nueva
elección, de conformidad con los trámites ordinarios, por el término que
faltare para el cumplimiento del período quinquenal. Esta solución no
parece la más práctica y aconsejable en un país con altos índices de violencia, en donde son frecuentes los atentados contra servidores públicos y
particulares que ejercen funciones públicas; además, es procedimiento
costoso y puede conducir a la proliferación de elecciones. Estimamos
preferible el nombramiento, para el resto del período, por el Consejo Seccional de la Judicatura (sala administrativa) o por el tribunal superior o
administrativo de la jurisdicción, de listas integradas con candidatos propuestos por las organizaciones cívicas de la respectiva comunidad.
9. IMPLEMENTACIÓN
La ley 497, la cual recibió su sanción ejecutiva el 10 de febrero de
1999, dispuso que entraría a regir "un año después de su promulgación",
con el fin de promover en este intervalo un programa de pedagogía para
instruir, divulgar y capacitar a la comunidad sobre la justicia de paz; sobre
este presupuesto, los municipios quedaban habilitados para proceder a
elegir los jueces correspondientes, previa la reglamentación que expidieran en sus respectivos órdenes, el Consejo Nacional Electoral y los concejos distritales y municipales.
162
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
En el plazo inicial previsto por la ley, el avance fue casi insignificante, debido a diversos factores. A la falta de diligencia de las entidades
estatales competentes, se sumó la precaria disponibilidad de recursos financieros por la mayoría de los municipios y, ante todo, las difíciles condiciones de orden público imperantes en el país, sometido a losrigoresde
un complejo y prolongado conflicto armado. Todo lo cual influyó para
que no se procediera a la elección y puesta en funcionamiento de los jueces de paz, propiamente dichos, ni de su necesario complemento, los jueces de reconsideración.
El Consejo Nacional Electoral reglamentó las respectivas elecciones mediante la resolución 29 de 19 de enero del año 2000, modificada y
adicionada un año después por la resolución 17 de 31 de enero de 2001.
Allí se dispuso que los comicios no podrán tener cumplimiento sino seis
meses después de publicado el acuerdo municipal o distrital que los convoque y que, en lo sucesivo, la nueva convocatoria a elecciones deberá
hacerse por los concejos dos meses antes de la terminación del período
previsto para los jueces de paz y jueces de paz de reconsideración; que
por cada circunscripción electoral se elegirá un juez de paz y dos jueces
de paz de reconsideración (normarígidaque cierra el paso al pluralismo y
a la posibilidad de que el usuario pueda escoger dentro la circunscripción
al operador de justicia que considere más idóneo); que la inscripción de
candidatos —que es uninominal y no por listas— deberá efectuarse por lo
menos con 55 días de anticipación a la fecha de la elección, ante el personero municipal o distrital correspondiente, en el formulario oficial que
remitirá el registrador nacional del estado civil (vencido aquel término, el
personefo les asignará mediante sorteo el número con el cual se identificarán en las tarjetas electorales, a partir del 1 para jueces de paz y a partir
del 50 para jueces de paz de reconsideración, por cada circunscripción);
que los concejos, al determinar las circunscripciones electorales, respetarán las disposiciones sobre creación de corregimientos, inspecciones de
policía, zonificación y mesas de votación, establecidas en el Código electoral; que habrá testigos electorales, a razón de uno por cada mesa de votación, postulados ante el registrador del estado civil por las organizaciones comunitarias con personería jurídica o por los grupos de vecinos
inscritos en la respectiva circunscripción electoral; que los alcaldes deberán brindar su colaboración y apoyo, la cual consistirá básicamente en la
prestación del servicio de transporte de elementos y funcionarios electorales a los puestos de votación, la instalación de mesas y sillas, el suministro
de esferas marcadores y resaltadores, la impresión de tarjetas electorales
y de formularios para la instalación de los jurados, el registro de los vo-
JUSTICIA DE PAZ
163
tantes y para anotar los resultados de los escrutinios que practiquen los
jurados. Finalmente, los correspondientes escrutinios y reclamaciones se
verificarán de conformidad con lo dispuesto en las normas electorales
vigentes, correspondiendo a las comisiones escrutadoras municipales o
distritales, por cada circunscripción electoral, declarar electo juez de paz
a quien obtenga el mayor número de votos y jueces de reconsideración a
los dos candidatos que obtengan las mayores votaciones.
Aunque a paso lento, la Comisión Nacional de Concertación sobre
jueces de paz, en la cual participan el Consejo Superior de la Judicatura,
varios ministerios (de Justicia y del Derecho, de Educación Nacional, y
del Interior), el Consejo Nacional Electoral, la Corporación Excelencia
en la Justicia-CEJ, la Corporación de Estudios Constitueionales-PLURAL
y la Universidad Nacional, ha elaborado un plan de trabajo que comprende los siguientes aspectos:
"a) La concertación de la elección de los jueces de paz; b) la elaboración del programa de pedagogía para instruir, divulgar y capacitar a la
comunidad sobre la justicia de paz; c) la formación del Plan Nacional de
Implantación de la Justicia de Paz; d) la financiación de la justicia de paz;
e) el programa general de formación de jueces de paz. Además, se comenzó
el trámite de los proyectos sobre el control disciplinario de los jueces de
paz y se formuló el programa de seguimiento, mejoramiento y control"4.
El cambio institucional y cultural, inmerso en la puesta en funcionamiento de la jurisdicción de paz, está siguiendo un proceso harto complicado por diversos factores que en el marco de cobertura nacional involucran
un deteriorado contexto de orden público, crisis de las finanzas y débil
cohesión social, lo cual hace inviable la pretensión de que aquella jurisdicción se acomode a un ritmo ágil o siquiera medianamente acelerado.
Algunos, incluso, estiman que la implementación de los jueces de
paz no será posible sin que previamente se encuentre una solución al conflicto armado colombiano.
Ciertamente el escenario está lejos de ser propicio para la implementación de un sistema que implica ante todo tolerancia, y requiere ser articulado con los sistemas de solución alternativa de conflictos y contar con el
apoyo de las organizaciones sociales de base. Pero, concebido el trabajo
de proyección de la justicia de paz sobre bases que obedecen al concepto de
planeación integral, es de esperarse que —a pesar de la existencia de problemas de dirección incierta— empiece a dar resultados positivos para
4
Julio César Ortiz, magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, en Ámbito
jurídico, núm. 91, edición del 15 al 28 de octubre de 2001, pág. 17.
164
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Colombia en un plazo razonable y no se convierta, como creen los pesimistas, en una nueva frustración5.
10. DERECHO COMPARADO
En países vecinos (Perú, Venezuela, Ecuador, Bolivia), la justicia de
paz está en funcionamiento o en proceso de organización. Es relevante el
ejemplo del Perú, en donde está respaldada por una larga tradición que se
remonta a la Constitución de 1823 —disponía: "no podrá entablarse demanda alguna civil, sin haberse intentado la conciliación ante el juez de
paz"— y se prolonga hasta la Carta Política de 1993 (art. 152, que la sustenta en la elección popular y defiere a la ley su regulación); hoy en día,
los jueces de paz son aproximadamente cuatro mil, importante número
que representaba en 1998 el 73% de todos los jueces existentes en el país,
o sea un alto porcentaje que deja tan solo el 27% restante a la judicatura
profesional.
En Perú los requisitos para ser juez de paz no letrado son los siguientes: ciudadano en ejercicio, mayor de 30 años, conducta intachable, haber
cursado cuando menos la instrucción primaria completa, tener profesión
y oficio conocido, ser vecino del lugar donde van a actuar y conocer el
idioma o dialecto allí predominante (castellano, aymará o quechua). El
75% ejerce el cargo en las zonas con mayores niveles de pobreza y el 57%
son agricultores o ganaderos. Como los jueces de paz son varones en un
94%, una norma del órgano de gobierno del poder judicial ha dispuesto
que, en lo sucesivo, y "para facilitar el acceso por razones de género, no
menos del 40% de los candidatos deben ser mujeres".
En Venezuela, la justicia de paz, aunque con antecedentes constitucionales en el siglo xix, después de un largo proceso centralizador del
sistema judicial ha sido retomada por la ley orgánica de la justicia de paz
(1995) y por la Constitución Política promulgada en diciembre de 1999
en la cual se ordena al legislador, además de organizaría, promover el
arbitraje, la conciliación, la mediación "y cualesquiera otros medios alter3
Según estadísticas oficiales, con corte a 30 de marzo de 2002, en Colombia había 373 jueces de paz. El departamento líder es el Valle del Cauca, en donde se distribuyen así: Cali con 169; Tuluá, 36; Jamundí, 22; Obando, 16; Riofrio, 12 y La Unión,
11. La otra ciudad importante con jueces de paz es Manizales, con un total de 54. Los
de-más corresponden a los municipios de Nunchía (Casanare), con 30; Dosquebradas
(Risa-ralda), 13; Miraflores (Boyacá), 4; Piedecuesta (Santander), 3 y San Juanito (Meta),
3. Fuente: Consejo Superior de la Judicatura (Escuela Judicial). Se agrega Medellín, en
donde el 29 de septiembre de 2002 se eligieron 36 jueces de paz y 78 jueces de paz de
reconsideración.
JUSTICIA DE PAZ
165
nativos para la solución de conflictos"; agrega que "los jueces y las juezas
de paz serán elegidos o elegidas por votación universal, directa y secreta,
conforme a la ley" (art. 258). La ley prevé que la elección y competencia
territorial del juez de paz sea en circunscripciones intramunicipales de
menos de 4.000 habitantes; conforma un equipo con el juez de paz, sus
suplentes y conjueces, para ninguno de los cuales se contempla remuneración. Los conflictos son resueltos en conciliación o en equidad. Al municipio corresponde la responsabilidad de financiar el funcionamiento y
dotación de la justicia de paz, así como la organización de los programas
de adiestramiento, mientras el gobierno nacional asume los deberes de
financiamiento inicial de la justicia de paz, la promoción, la colaboración
en la instrumentación y la incorporación en programas educativos de nivel escolar.
En los países mencionados, la ausencia de remuneración de los jueces de paz es la regla general (en Bolivia son partidarios de que sean rentados por el Estado, lo cual convierte en incompatibilidad el desempeño
de otras funciones públicas, pero insisten en que el servicio a la comunidad debe ser siempre gratuito); su período oscila entre dos y tres años, con
posibilidad de reelección por un período igual; si bien la forma de elección predominante es la de origen popular, directa y secreta (Perú y Venezuela), en Ecuador se propone la designación por el Consejo Nacional de
la Judicatura y en Bolivia un procedimiento similar al que rige para el
nombramiento de los jueces ordinarios. Los conflictos de familia representan el mayor porcentaje de causas sometidas a su conocimiento y decisión (respecto de algunos asuntos de esta índole pueden sentenciar y en
otros apenas promover la conciliación), ocupando el segundo lugar los
problemas vecinales6.
En México, por el contrario, los jueces de paz son letrados (profesionales del derecho) que resuelven litigios, tanto civiles como penales, de
mínima cuantía. Nombrados por instancias superiores del poder judicial,
reciben remuneración y no siempre pertenecen a la comunidad en donde
ejercen su cargo. Se apartan de la figura del juez de conciliación, pues
deciden los conflictos mediante sentencia. Actúan todavía dentro de la
concepción tradicional y formalista del derecho; sin embargo, en algunas
comunidades indígenas —pertenecientes al Estado de Chiapas y al valle
de Teotihuacán—existen jueces de paz y de conciliación que se asemejan
al modelo conformado por los países del área andina.
6
Justicia de paz en la región andina, autores varios, Bogotá, Corporación Excelencia en la Justicia, diciembre 2000.
166
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
Desde otra perspectiva, comienza a darse importancia en América
Latina a la organización de redes de información e intercambio de experiencias, con el propósito de fortalecer en el marco democrático a los jueces de paz y, en general, las acciones que involucran un interés público.
Tal es el caso, para citar un ejemplo, de ia Red Universitaria Sudamericana de Acciones de Interés Público, de la cual participan Argentina, Chile
y Perú; estaredde clínicas jurídicas trabaja desde 1997 en interacción con
organizaciones no gubernamentales7. Adicionalmente, se quiere superar
el concepto tradicional que identifica lo público con lo estatal, mediante
la incorporación de la sociedad civil, que es precisamente a la que más
concierne el desarrollo de las acciones de interés público y de instituciones como la justicia de paz.
7
FELIPE GONZÁLEZ M., "Una mirada a las acciones de interés público en Argentina, Chile y Perú. Evolución y perspectivas de la red universitaria sudamericana de acciones de interés público", en Justicia y desarrollo, CEJ, Bogotá, marzo 2000, págs. 4468.
SUPLEMENTO
DECRETO 2067 DE 1991
(septiembre 4)
por el cual se dicta el régimen procedi mental
de los juicios y actuaciones que deban surtirse
ante la Corte Constitucional.
El presidente de la República de Colombia,
en ejercicio de las facultades que le confiere
el artículo transitorio 23 de la Constitución
Política y surtido el trámite ante la comisión
especial creada por el artículo 6° transitorio
de la Constitución Política,
DECRETA:
CAPÍTULO II
el programa de trabajo y reparto que determine el
pleno de la misma.
La Corte podrá asignar a más de un magistrado la sustanciación de un mismo asunto.
Art. 4°.—En todo momento después de admitida
la demanda, cualquier magistrado podrá solicitar
por escrito que se reúna el pleno de la Corte para
que se lleve a cabo una deliberación preliminar
sobre la constitucíonalidad de las normas sometidas a control. El presidente de la Corte convocará la correspondiente sesión dentro de la semana siguiente a la solicitud.
Art. 5".—La Corte deberá acumular las demandas respecto de las cuales exista una coincidencia total o parcial de las normas acusadas y ajustará equitativamente el reparto de trabajo.
Art. 6°.—Repartida la demanda, el magistrado
sustanciador proveerá sobre su admisibilidad dentro de los diez días siguientes.
Cuando la demanda no cumpla alguno de los
requisitos previstos en el artículo segundo, se le
Art. 2°.—Las demandas en las acciones públicas concederán tres días al demandante para que prode inconstitucionalidad se presentarán por escri- ceda a corregirla señalándole con precisión los
requisitos incumplidos. Si no lo hiciere en dicho
to, en duplicado, y contendrán:
plazo se rechazará. Contra el auto de rechazo, pro1. El señalamiento de las normas acusadas
como inconstitucionales, su transcripción literal cederá el recurso de súplica ante la Corte.
El magistrado sustanciador tampoco admitirá
por cualquier medio o un ejemplar de la publicala demanda cuando considere que esta no incluye
ción oficial de las mismas.
2. El señalamiento de las normas constitucio- las normas que deberían ser demandadas para que
el fallo en si mismo no sea inocuo, y ordenará cumnales que se consideren infringidas.
plir el trámite previsto en el inciso segundo de
3. Las razones por las cuales dichos textos se este artículo. La Corte se pronunciará de fondo
estiman violados.
sobre todas las normas demandadas y podrá se4. Cuando fuere el caso, el señalamiento del ñalar en la sentencia las que, a su juicio, confortrámite impuesto por la Constitución para la ex- man unidad normativa con aquellas otras que depedición del acto demandado y la forma en que clara inconstitucionales.
fue quebrantado.
Se rechazarán las demandas que recaigan so5. La razón por la cual la Corte es competente bre normas amparadas por una sentencia que hupara conocer de la demanda.
biere hecho tránsito a cosa juzgada o respecto de
las cuales sea manifiestamente incompetente. No
Inc. 2°. ¡nexequible. Corte Const., sent. C-3 de
obstante estas decisiones también podrán adop1993.
tarse en la sentencia.
Art. y.—Corresponde al presidente de la Corte
o
Constitucional repartir para su sustanciación, los Art. 7 .—Admitida la demanda, o vencido el térasuntos de constitucíonalidad de conformidad con mino probatorio cuando este fuere procedente, se
o
Art. I .—Los juicios y actuaciones que se surtan
ante la Corte Constitucional se regirán por el presente decreto.
170
SUPLEMENTO
ordenara correr traslado por treinta días al procurador general de la nación, para que rinda concepto. Dicho término comenzará a contarse al día
siguiente de entregada la copia del expediente en
el despacho del procurador.
En el auto admisorio de la demanda se ordenara fijar en lista las normas acusadas por el término de diez días para que, por duplicado, cualquier ciudadano las impugne o defienda. Dicho
término correrá simultáneamente con el del procurador.
A solicitud de cualquier persona, el defensor
del pueblo podrá demandar, impugnar o defender
ante la Corte normas directamente relacionadas
con los derechos constitucionales.
ción de la norma. La Presidencia de la República, el Congreso de la República y los organismos
o entidades correspondientes podrán directamente
o por intermedio de apoderado especialmente escogido para ese propósito, si lo estimaren oportuno, presentar por escrito dentro de los 10 días
siguientes, las razones que justifican la constitucionalidad de las normas sometidas a control.
CAPÍTULO II
Art. 12.—Cualquier magistrado podrá proponer
hasta 10 días antes del vencimiento del término
para decidir que se convoque una audiencia para
que quien hubiere dictado la norma, o participado
Art. 8".—De ordinario, vencido el término para en su elaboración, por si o por intermedio de apoque rinda concepto el procurador, se iniciará el derado, y el demandante, concurran a responder
cómputo de 30 días para que el magistrado sus- preguntas para profundizar en tos argumentos
tanciador presente el proyecto de sentencia a la expuestos por escrito o aclarar hechos relevantes
Corte. Vencido el término para la presentación del para tomar la decisión. La Corte, por mayoría de
proyecto, comenzarán a correr los 60 días de que los asistentes, decidirá si convoca la audiencia,
fijará la fecha y hora en que habrá de realizarse y
dispone la Corte para adoptar su decisión.
concederá a los citados un término breve pero
Art. 9".—El magistrado sustanciador presentará razonable para preparar sus argumentos. Las aupor escrito el proyecto de fallo a la secretaría de diencias serán públicas.
la Corte, para que esta envíe copia del mismo y
La Corte señalará un término adecuado para
del correspondiente expediente a los demás maque el demandante y quien hubiere participado
gistrados. Entre la presentación del proyecto de
fallo y la deliberación en la Corte deberán trans- en la expedición o elaboración de la norma, precurrir por lo menos cinco días, satvo cuando se senten sus planteamientos.
El procurador general podrá participar en las
trate de decidir sobre objeciones a proyectos de
audiencias en que k> considere pertinente, desley o en casos de urgencia nacional.
pués de haber rendido concepto.
Art. 10.—Siempre que para la decisión sea meExcepcionatmente, cuando la Corte considenester el conocimiento de los trámites que ante- re que podría contribuir a esclarecer un punto concedieron al acto sometido al juicio constitucional creto de naturaleza constitucional, podrá ser invide la Corte o de hechos relevantes para adoptar la tado a presentar argumentos orales en la audiencia
decisión, el magistrado sustanciador podrá decre- quien hubiere intervenido como impugnador o detar en el auto admisorio de la demanda las prue- fensor de las normas sometidas a control.
bas que estime conducentes, las cuales se practicarán en el término de diez días.
Art. 13.—El magistrado sustanciador podrá inLa práctica de las pruebas podrá ser delegada vitar a entidades públicas, a organizaciones privadas y a expertos en las materias relacionadas
en un magistrado auxiliar.
con el tema del proceso a presentar por escrito,
Art. 11.—En el auto admisorio, se ordenara la que será público, su concepto sobre puntos relecomunicación a que se refiere el artículo 244 de vantes para la elaboración del-proyecto de fallo.
la Constitución. Esta comunicación y, en su caso, La Corte podrá, por mayoría de sus asistentes,
el respectivo concepto, no suspenderá los térmi- citarlos a la audiencia de que trata el artículo anterior.
nos.
El plazo que señale el magistrado sustanciaLa comunicación podrá, además, ser enviada
a los organismos o entidades del Estado que dor a los destinatarios de la invitación no intehubieren participado en la elaboración o expedi- rrumpe los términos fijados en este decreto.
171
DECRETO 2067 DE 1991
El invitado deberá, al presentar un concepto,
manifestar si se encuentra en conflicto de intereses.
para que lo elabore. Cuando el criterio de un magistrado disidente hubiere sido acogido, el presidente de la Corte podrá asignarle la elaboración
del proyecto de falso.
CAPÍTULO III
Art. 18.—Las sentencias serán publicadas con los
salvamentos y aclaraciones en la Gaceta de la
Corte Constitucional, para lo cual se apropiará
en el presupuesto la partida correspondiente.
Art 14.—Las decisiones sobre la parte resolutiva de la sentencia deberán ser adoptadas por la
mayoría de los miembros de la Corte Constitucional. Los considerandos de la sentencia podrán
ser aprobados por la mayoría de los asistentes.
Cuando no fueren aprobados, podrán adherir a ellos
los magistrados que compartan su contenido. Los
magistrados podrán en escrito separado aclarar
su voto o exponer las razones para salvarlo.
Los magistrados que aclararen o salvaren el
voto dispondrán de cinco días para depositar en la
secretaría de la Corte el escrito correspondiente.
En todo caso de contradicción entre la parte
resolutiva y la parte motiva de un fallo, se aplicará lo dispuesto en la parte resolutiva.
Parágrafo.—Se entiende por mayoría cualquier número entero de votos superior a la mitad
del número de magistrados que integran la Corte
o de los asistentes a la correspondiente sesión,
según el caso.
Art. 15.—Cuando no se reúna la mayoría necesaria, volverán a discutirse y votarse los puntos
en que hayan disentido los votantes.
Art. 16.—La parte resolutiva de la sentencia no
podrá ser di vulgada sino con los considerandos y
las aclaraciones y los salvamentos de voto correspondientes, debidamente suscritos por los magistrados y el secretario de la Corte.
La sentencia se notificará por edicto con los
considerandos y las aclaraciones y los salvamentos de voto correspondientes, debidamente suscritos por los magistrados y el secretario de la
Corte, dentro de los seis días siguientes a la decisión.
El secretario enviará inmediatamente copia de
la sentencia a la Presidencia de la República y al
Congreso de la República. La Presidencia de la
República promoverá un sistema de información
que asegure el fácil acceso y consulta de las sentencias de la Corte Constitucional.
Art. 17.—Cuando el proyecto de fallo no fuere
aprobado, el magistrado sustanciador podrá solicitar al presidente de la Corte que designe a otro
Art. 19.—Las deliberaciones de la Corte Constitucional tendrán carácter reservado. Los proyectos de fallo serán públicos después de cinco años
de proferida la sentencia.
Salvo los casos previstos en este decreto, en
las deliberaciones de la Corte no podrán participar servidores públicos ajenos a esta.
CAPÍTULO IV
Art. 20.—Las sentencias de la Corte Constitu-.
cional se pronunciarán «en nombre del pueblo y
por mandato de la Constitución».
Art. 21.—Las sentencias que proferirá la Corte
Constitucional tendrán el valor de cosa juzgada
constitucional y son de obligatorio cumplimiento para todas las autoridades y los particulares.
Inc. 2°. Inexequible. Corte Const., sent. C-113
de 1993.
La declaratoria de constitucionalidad de una
norma impugnada por vicios formales no obsta
para que esta sea demandada posteriormente por
razones de fondo.
Inc. 4o. Inexequible, Corte Const., sent. C-113
de 1993.
Art. 22.—La Corte Constitucional deberá confrontar las disposiciones sometidas a control con
la totalidad de los preceptos de la Constitución,
especialmente los del título ii, salvo cuando para
garantizar la supremacía de la Constitución considere necesario aplicar el último inciso del artículo 21.
La Corte Constitucional podrá fundar una declaración de inconstitucionalidad en la violación
de cualquiera norma constitucional, así esta no
hubiere sido invocada en el curso del proceso.
Art. 23.—La doctrina constitucional enunciada
en las sentencias de la Corte Constitucional, mientras no sea modificada por esta, será criterio auxiliar obligatorio para las autoridades y corrige la
jurisprudencia.
172
SUPLEMENTO
Las modificaciones a la doctrina existente,
deberán ser explícitas en la sentencia.
do del conocimiento del negocio. De lo contrario, se abrirá a prueba el incidente por un término
de ocho días, tres para que el recusante las pida y
Nota: La expresión: "obligatorio" fue declarada inexequicinco para practicarlas, vencido el cual, la Corte
ble por la Corte Constitucional en sentencia C-I31 de 1993.
decidirá dentro de los dos días siguientes. En diArt. 24.—Inexequible. Corte ConsU, sent. C-113cho incidente actuará como sustanciador el magistrado que siga en orden alfabético al recusade 1993.
do.
Si prospera la recusación, la Corte procederá
CAPÍTULO V
al sorteo de conjuez.
Art. 25.—En los casos de objeciones del gobier- Art. 30.—No están impedidos ni son recusables
no a un proyecto de ley por inconstitucionalidad los magistrados y conjueces a quienescorresponda
y en los de revisión de los decretos dictados en
la decisión sobre impedimentos o recusaciones.
ejercicio de las facultades que otorgan los artículos 212, 213 y 215 de la Constitución Nacional, Art. 31.—La Corte Constitucional procederá a
serán causales de impedimento y recusación: ha- designar siete conjueces, dentro de los diez días
ber conceptuado sobre la constitucionalidad de siguientes a su instalación. Cada año, la Corte
la disposición acusada; haber intervenido en su designará los correspondientes conjueces, según
expedición; haber sido miembro del Congreso du- el número de magistrados que la integren.
rante la tramitación del proyecto; o tener interés
en la decisión.
CAPÍTULO VI
Art. 26.—En los casos de acción de inconstitucionalidad por parte de cualquier ciudadano, serán causales de impedimento y recusación, además de las establecidas en el artículo anterior,
tener vínculo por matrimonio o por unión permanente, o de parentesco en cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero civil
con el demandante.
Art. 32.—Para que la Corte resuelva sobre las
objeciones de inconstitucionalidad a un proyecto
de ley el presidente del Congreso registrará inmediatamente en la secretaría de la Corte el proyecto de ley, las objeciones y un escrito en el cual
se expongan las razones por las cuales las cámaras decidieron insistir en que fuera sancionado.
Simultáneamente enviará copia al procurador geArt. 27.—Los restantes magistrados de la Corte, neral de la nación. Si fuere convocada audiencia,
decidirán en la misma sesión si el impedimento no podrán intervenir sino los representantes del
es o no fundado. En caso afirmativo, declararán presidente de la república y del Congreso y el maseparado del conocimiento al magistrado impe- gistrado sustanciador dispondrá de seis días condido y sortearán el correspondiente conjuez. Y, tados a partir del vencimiento del término del proen caso negativo, el magistrado continuará parti- curador para rendir concepto. Al efectuarse el
reparto, cada magistrado recibirá copia de las obcipando en la tramitación y decisión del asunto.
jeciones presidenciales, del proyecto de ley y del
Art. 28.—Cuando existiendo un motivo de im- escrito donde se justifique la insistencia del Conpedimento en un magistrado o conjuez, no fuere greso. El procurador general de la nación rendirá
manifestado por él, podrá ser recusado o por el concepto dentro de los seis días siguientes al reprocurador general de la nación o por el deman- gistro de las objeciones. Las impugnaciones y
dante. La recusación debe proponerse ante el res- defensas deberán presentarse dentro de los tres
to de los magistrados con base en alguna de las días siguientes al registro. La Corte decidirá dencausales señaladas en el presente decreto.
tro de los seis días siguientes a la presentación de
Cuando la recusación fuere planteada respec- la ponencia del magistrado sustanciador.
to de todos los magistrados, el pleno de la Corte
decidirá sobre su pertinencia.
Art. 33.—Si la Corte considera que el proyecto
es parcialmente inconstitucional, así lo indicará a
Art. 29.—Si la recusación fuere pertinente, el ma- la Cámara en que tuvo origen para que, oído el
gistrado o conjuez recusado deberá rendir infor- ministro del ramo, rehaga e integre las disposime el día siguiente. En caso de aceptar los hechos ciones afectadas en términos concordantes con el
aducidos por el recusante, se le declarará separa- dictamen de la Corte. Una vez cumplido este trá-
DECRETO 2067 DE 1991
mite, remitirá a la Corte el proyecto para fallo
definitivo.
Art. 34.—Recibido el proyecto, el presidente de
la Corte solicitará al magistrado sustanciador que
informe a la Corte dentro de los seis dfas siguientes si las nuevas disposiciones legislativas concuerdan con el dictamen de la Corte. Este adjuntará al informe el proyecto de fallo definitivo. La
Corte decidirá dentro de los seis días siguientes.
Art. 35.—La sentencia que declare constitucional un proyecto de ley objetado, surtirá efectos
de cosa juzgada respecto de las normas invocadas formalmente por el gobierno y consideradas
por la Corte, y obliga al presidente de la república a sancionarlo.
CAPÍTULO VII
Art. 36.—El gobierno nacional enviará a la Corte, al día siguiente de su expedición, copia auténtica del texto de los decretos legislativos que dicte en ejercicio de las facultades que le conceden
los artículos 212, 213 y 215 de la Constitución,
para que aquella decida definitivamente sobre la
constitucionalidad de ellos.
Si el gobierno faltare a dicho deber, el presidente de la Corte Constitucional solicitará copia
auténtica del mismo a la secretaría general de la
Presidencia de la República, con dos días de término, y en subsidio actuará sobre el texto que
hubiere sido publicado.
173
yectos de leyes estatutarias inmediatamente después de haber sido aprobados en segundo debate.
Si faltare a dicho deber, el presidente de la Corte
solicitará copia auténtica del mismo a la secretaría de la Cámara donde se hubiere surtido el segundo debate.
Art. 40.—El proyecto de ley estatutaria será revisado por la Corte de conformidad con el procedimiento ordinario.
Art. 41.—Si el proyecto fuere constitucional, el
presidente de la Corte lo enviará al presidente de
la república para su sanción. Si el proyecto fuere
total o parcialmente inconstitucional, el presidente
de la Corte enviará el proyecto de ley al presidente de la Cámara de origen con el correspondiente fallo. Si la inconstitucionalidad fuere parcial se aplicará lo dispuesto en el artículo 33,
siempre y cuando no haya terminado la legislatura correspondiente.
Art. 42.—Cuando la Corte deba decidir sobre la
constitucionalidad por vicios de forma de una ley
en que se convoque a un referendo para reformar
la Constitución o se disponga que el pueblo decida si convoca a una Asamblea Constituyente, se
aplicará el procedimiento ordinario establecido
en el presente decreto. No obstante, la Corte podrá reducir los términos aquí previstos cuando lo
considere necesario para decidir con anterioridad
al pronunciamiento popular.
En los procesos a que se refiere el artículo 241
numeral 3 de la Constitución se aplicará el procedimiento ordinario.
Art. 37.—Para la efectividad de la intervención
ciudadana, en la revisión de los decretos legislati- Art. 43.—La acción pública contra los actos de
vos, repartido el negocio, el magistrado sustancia- que tratan los artículos 379 y 242 numeral 3 de la
dor ordenara que se fije en lista en la secretaría Constitución, solo procederá dentro del año side la Corte por el término de cinco días, durante guiente a su promulgación.
los cuales, cualquier ciudadano, podrá intervenir
por escrito, para defender o impugnar la consti- Art. 44.—En los procesos de constitucionalidad
de los tratados y de las leyes que los aprueban de
tucionalidad del decreto.
que trata el artículo 241 numeral 10 de la ConstituArt. 38.—Expirado el término defijaciónen lis- ción, se aplicará en lo pertinente lo dispuesto para
ta, pasará el asunto al procurador para que dentro el control de los proyectos de leyes estatutarias.
de los diez días siguientes rinda concepto. Presen- Si la inexequibilidad fuere parcial, se aplicará lo
tado el concepto del procurador, comenzará a co- dispuesto en dicho artículo.
rrer el lapso de siete días para la presentación del
proyecto de fallo, vencido el cual, se iniciará el de
veinte días para que la Corte adopte su decisión.
CAPÍTULO IX
CAPÍTULO VIH
Art. 39.—El presidente del Congreso enviará a
la Corte Constitucional copia auténtica de los pro-
Art. 45.—Cuando la Corte encuentre vicios de
procedimiento subsanables en la formación del
acto sujeto a su control, ordenará devolverlo a la
autoridad que lo profirió para que dentro del tér-
174
SUPLEMENTO
mino que fije la Corte, de ser posible, enmiende
el defecto observado. Subsanado el vicio o vencido el término, la Corte procederá a decidir sobre
la constitucionalidad del acto.
Dicho término no podrá ser superior a treinta
días contados a partir del momento en que la autoridad este en capacidad de subsanarlo.
Art. 46.—Ninguna autoridad podrá reproducir el
contenido material del acto jurídico declarado
ínexequible por razones de fondo, mientras subsistan en la Carta las disposiciones que sirvieron
para hacer la confrontación entre la norma ordinaria y la Constitución.
Art. 47.—El presidente de la comisión permanente de cualquiera de tas cámaras que insista en
llamar a quien se hubiere excusado de asistir a
las sesiones especiales de que trata el artículo 137
de la Constitución, informará inmediatamente á
la Corte sobre la renuencia e indicará el nombre
del citado y el motivo de la citación.
La Corte Constitucional convocará audiencia
privada para oír al citado y resolverá si la excusa
fuere fundada, dentro de los seis días siguientes a
la presentación del informe por el presidente de la
Comisión.
Art. 48.—Los términos señalados para la tramitación de los asuntos de ceostitucionalidad de
competencia de la Corte Constitucional, se suspenderán en los días de vacancia, en los que por
cualquier circunstancia no se abra el despacho al
publico, y durante grave calamidad domestica o
transitoria enfermedad del magistrado sustanciador o del procurador general de la nación, en su
caso, debidamente comunicadas a la Corte.
Los términos establecidos para rendir concepto, presentar ponencia o dictar fallo, no correrán
durante el tiempo indispensable para tramitar los
incidentes de impedimento o recusación, y para
la posesión de ios conjueces, cuando a ello hubiere lugar.
Art. 49.—Contra las sentencias de la Corte Constitucional no procede recurso alguno.
La nulidad de los procesos ante la Corte Constitucional solo podrá ser alegada antes de preferido el fallo. Solo las irregularidades que impliquen
violación del debido proceso podrán servir de base
para que el pleno de la Corte anule el proceso.
Art. 50.—Los jueces y los demás servidores públicos deberán de manera eficaz e inmediata prestar a la Corte la colaboración que esta les requie-
ra. El incumplimiento de este deber será causal
de mala conducta.
Art. 51.—El incumplimiento de los términos para
adelantar los trámites y proferir el fallo previstos
en este decreto será causal de mala conducta. .
Art. 52.—Los juicios de constitucionalidad sobre los decretos a que se refiere el artículo transitorio 10 de la Constitución PoUtica se regirán por
las disposiciones contenidas en los Capítulos i,
n, m, ív, v y ix del presente decreto.
Art. 53.—En los procesos de constitucionalidad
ante la Corte Suprema de Justicia se aplicarán las
disposiciones vigentes al momento de entrar en
vigor este decreto.
Art. trans.—Las demandas presentadas ante la
Corte Suprema de Justicia después del 1° de junio
de 1991, serán en viadas por esta a la Corte Constitucional al día siguiente de su instalación formal. La Corte Constitucional las distribuirá dentro de los sucesivos programas de trabajo y reparto
y adoptará la decisión correspondiente sobre la
última de ellas antes del 10 de junio de 1992.
Art. 54.—Este decreto rige a partir de la fecha de
su publicación.
Publíquese y cúmplase.
Dado en Santa Fe de Bogotá, D. C , a 4 de
septiembre de 1991.
DECRETO 2591 DE 1991
pac el cual sereglamentala acción
de tutela consagrada en el artículo 86
de la Constitución Política.
El presidente de la República de Colombia,
en ejercicio de las facultades que le confiere
el literal b) del artículo transitorio 5 de la
Constitución Nacional oída y llevado a cabo
el trámite de que trata el artículo transitorio
6, ante la comisión especial,
DECRETA:
CAPÍTULO PRIMERO
DISPOSICIONES GENERALES
Y PROCEDIMIENTO
Art. Io.—Objeto. Toda personatendráacción de
tutela para reclamar ante los jueces, en todo mo-
DECRETO 2591 DE 1991
175
memo y tugar, mediante un procedimiento prefe- Art. 6".—Causales de improcedencia de la tuterente y sumario, por sí misma o por quien actué a la. La acción de tutela no procederá:
su nombre, la protección inmediata de sus dere1. Inexequible. Corte Const, sent C-18 de
chos constitucionales fundamentales, cuando 1993.
quiera que estos resulten vulnerados o amenazaIne. 2°. Inexequible. Corte Const., sent C-531
dos por la acción o la omisión de cualquier auto- de 1993.
ridad pública o de tos particulares (en los casos
2. Cuando para proteger el derecho se pueda
que señala este decreto)". Todos los días y horas invocar el recurso de habeos corpas.
son hábiles para interponer la acción de tutela.
3. Inexequible- Corte Const, sent, C-íSde 1993.
La acción de tutela procederá aun bajo los es4. Cuando sea evidente que la violación del
tados de excepción. Cuando la medida excepcioderecho originó un daño consumado, salvo cuannal se refiera a derechos, la tutela se podrá ejerdo continúe la acción u omisión violatoria del decer por lo menos para defender su contenido recho.
esencial, sin perjuicio de las limitaciones que la
Constitución autorice y de lo que establezca la 5. Cuando se trate de actos de carácter genecorrespondiente ley estatutaria de los estados deral, impersonal y abstracto.
excepción.
Art. 7o.—Medidas provisionales para proteger
un derecho. Desde la presentación de la soliciNota; El textacn bastardilla fue declarado exequible por la
Corte Constitucional por las razones consignadas en la sent. Ctud, cuando el juez expresamente lo considere ne18 de 1993.
cesario y urgente para proteger el derecho, suspenderá la aplicación del acto concreto que lo ameArt. 2°.—Derechos protegidos por la tutela. La nace o vulnere.
acción de tutela garantiza los derechos constituSin embargo, a petición de parte o de oficio,
cionales fundamentales. Cuando una decisión de
tutela se refiera aun derecho no señalado expre-se podrá disponer la ejecución o la continuidad
de la ejecución, para evitar perjuicios ciertos e
samente por la Constitución como fundamental,
inminentes al interés público. En todo caso el juez
pero cuya naturaleza permita su tutela para capodrá ordenar lo que considere procedente para
sos concretos, la Corte Constitucional le dará proteger los derechos y no hacer ilusorio el efecprelación en la revisión a esta decisión.
to de un eventual fallo a favor del solicitante.
Nota: El texto destacado en bastardilla fue declarado exeLa suspensión de la aplicación se notificará
quible por la Corle Constitucional por las razones consignadas
inmediatamente a aquel contra quien se hubiere
en la sent. C-18 de 1993.
hecho la solicitud por el medio más expedito poArt. 3o.—Principios. El trámite de la acción de sible.
El juez también podrá, de oficio o a petición
tutela se desarrollará con arreglo a los principios
de publicidad, prevalencia del derecho sustancial, de parte, dictar cualquier medida de conservación
o seguridad encaminada a proteger el derecho o a
economía, celeridad y eficacia.
evitar que se produzcan otros daños como conseArt. 4°.—Interpretación de los derechos tutela- cuencia de los hechos realizados, todo de confordos. Los derechos protegidos por la acción de tute- midad con las circunstancias del caso.
la se interpretarán de conformidad con los tratados
El juez podrá, de oficio o a petición de parte,
internacionales sobre derechos humanos ratifica- por resolución debidamente fundada, hacer cesar
dos por Colombia.
en cualquier momento la autorización de ejecución o las otras medidas cautelares que hubiere
Art. 5o.—Procedencia de la acción de tutela. La
dictado.
acción de tutela procede contra toda acción u omisión de las autoridades públicas, que haya viola- Art. 8o.—La tutela como mecanismo transitorio.
do, viole o amenace violar cualquiera de los dere- Aún cuando el afectado disponga de otro medio
chos de que trata el artículo 2° de esta ley. También de defensa judicial, la acción de tutela procederá
procede contra acciones u omisiones de particu- cuando se utilice como mecanismo transitorio
lares, de conformidad con lo establecido en el ca- para evitar un perjuicio irremediable.
pitulo m de este decreto. La procedencia de la tuEn el caso del inciso anterior, el juez señalará
tela en ningún caso está sujeta a que la acción de expresamente en la sentencia que su orden perla autoridad o del particular se haya manifestado manecerá vigente solo durante el término que la
en un acto jurídico escrito.
autoridad judicial competente utilice para deci-
176
SUPLEMENTO
dir de fondo sobre la acción instaurada por el afectado.
En todo caso el afectado deberá ejercer dicha
acción en un término máximo de cuatro (4) meses a partir del fallo de tutela.
Si no la instaura, cesarán los efectos de este.
Cuando se utilice como mecanismo transitorio para evitar un daño irreparable, la acción de
tutela también podrá ejercerse conjuntamente con
la acción de nulidad y de las demás procedentes
ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo. En estos casos, el juez si lo estima procedente podrá ordenar que no se aplique el acto particular respecto de la situación jurídica concreta
cuya protección se solicita, mientras dure el proceso.
cho fundamental. Si uno u otro hubiesen actuado
en cumplimiento de órdenes o instrucciones impartidas por un superior, o con su autorización o
aprobación, la acción se entenderá dirigida contra ambos, sin perjuicio de lo que.se decida en el
fallo. De ignorarse la identidad de la autoridad
pública, la acción se tendrá por ejercida contra el
superior.
Quien tuviere un interés legítimo1 en el resultado del proceso podrá intervenir en él como coadyuvante del actor o de la persona o autoridad pública contra quien se hubiere hecho la solicitud.
Art. 14.—Contenido de la solicitud. Informalidad. En la solicitud de tutela se expresará, con la
mayor claridad posible, la acción o la omisión
que la motiva, el derecho que se considera violado o amenazado, el nombre de la autoridad púArt. 9°.—Agotamiento opcional de la vía guber- blica, si fuere posible, o del órgano autor de la
nativa. No será necesario interponer previamen- amenaza o del agravio, y la descripción de las
te la reposición u otro recurso administrativo para demás circunstancias relevantes para decidir la
presentar la solicitud de tutela. El interesado po- solicitud. También contendrá el nombre y el ludrá interponer los recursos administrativos, sin gar de residencia del solicitante.
perjuicio de que ejerza directamente en cualquier
No será indispensable citar la norma constimomento la acción de tutela.
tucional infringida, siempre que se determine claEl ejercicio de la acción de tutela no exime de ramente el derecho violado o amenazado. La acla Obligación de agotar la vía gubernativa para ción podrá ser ejercida, sin ninguna formalidad o
acudir a la jurisdicción de lo contencioso admi- autenticación, por memorial, telegrama u otro menistrativo.
dio de comunicación que se manifieste por escrito, para lo cual se gozará de franquicia. No será
Art. 10.—Legitimidad e interés. La acción de tu- necesario actuar por medio de apoderado.
tela podrá ser ejercida, en todo momento y lugar,
En caso de urgencia o cuando el solicitante
por cualquiera persona vulnerada o amenazada
en uno de sus derechos fundamentales, quien ac- no sepa escribir o sea menor de edad, la acción
tuará porsf misma o a través de representante. podrá ser ejercida verbalmente. El juez deberá
atender inmediatamente ai solicitante, pero, sin
Los poderes se presumirán auténticos.
También se pueden agenciar derechos ajenos poner en peligro el goce efectivo del derecho, pocuando el titular de los mismos no esté en condi- drá exigir su posterior presentación personal para
ciones de promover su propia defensa. Cuando recoger una declaración que facilite proceder con
tal circunstancia ocurra, deberá manifestarse en el trámite de la solicitud, u ordenar al secretario
levantar el acta correspondiente sin formalismo
la solicitud.
alguno.
También podrán ejercerla el defensor del pueblo y los personeros municipales.
Art. 15.—Trámite preferencial. La tramitación
de la tutela estará a cargo del juez, del presidente de
Art. 11.—Inexequible. Corte Constitucional, sent. la sala o del magistrado a quien este designe, en
C-543del992.
turno riguroso, y será sustanciada con prelación
para lo cual se pospondrá cualquier asunto de naArt. 12.—Inexequible. Corte Constitucional, sent.
turaleza diferente, salvo el de habeos corpus.
C-543 de 1992.
Los plazos son perentorios e improrrogables.
Nota: La Corte Constitucional en sent. C-186 de 1998, deArt. 13.—Personas contra quien se dirige la acción e intervinientes. La acción se dirigirá contra claró exequible la expresión destacada en bastardilla.
la autoridad pública o el representante del órga- Art. 16.—Notificaciones. Las providencias que
no que presuntamente violó o amenazó el dere- se dicten se notificarán a las partes o intervinien-
DECRETO 2591 DE 1991
tes, por el medio que el juez considere más expedito y eficaz.
177
podrá proferir el fallo, sin necesidad de practicar
las pruebas solicitadas.
Art. 23.—Protección del derecho tutelado. Cuando la solicitud se dirija contra una acción de la
autoridad el fallo que conceda la tutela tendrá por
objeto garantizar al agraviado el pleno goce de
su derecho, y volver al estado anterior a la violación, cuando fuere posible.
Cuando lo impugnado hubiere sido la denegación de un acto o una omisión, el fallo ordenará realizarlo o desarrollar la acción adecuada, para
lo cual se otorgará un plazo prudencial perentorio. Si la autoridad no expide el acto administraArt. 18.—Restablecimiento inmediato. El juez tivo de alcance particular y lo remite al juez en el
que conozca de la solicitud podrá tutelar el dere- término de 48 horas, este podrá disponer lo nececho, prescindiendo de cualquier consideración sario para que el derecho sea libremente ejercido
formal y sin ninguna averiguación previa, siem- sin más requisitos. Si se hubiere tratado de una
pre y cuando el fallo se funde en un medio de prue- mera conducta o actuación material, o de una ameba del cual se pueda deducir una grave e inmi- naza, se ordenará su inmediata cesación, así como
nente violación o amenaza del derecho.
evitar toda nueva violación o amenaza, perturbación o restricción.
Art 19.—Informes. El juez podrá requerir inforEn todo caso, el juez establecerá los demás
mes al órgano o a la autoridad contra quien se hubiere hecho la solicitud y pedir el expediente ad- efectos del fallo para el caso concreto.
ministrativo o la documentación donde consten
los antecedentes del asunto. La omisión injustifi- Art. 24.—Prevención a la autoridad. Si al concada de enviar esas pruebas al juez acarreará res- cederse la tutela hubieren cesado los efectos del
acto impugnado, o este se hubiera consumado en
ponsabilidad.
forma que no sea posible restablecer al solicitanEl plazo para informar será de uno a tres días, te en el goce de su derecho conculcado, en el fay sefijarásegún sean la índole del asunto, la dis- llo se prevendrá a la autoridad pública para que
tancia y la rapidez de los medios de comunica- en ningún caso vuelva a incurrir en las acciones
ción. Los informes se considerarán rendidos bajo u omisiones que dieron mérito para conceder la
juramento.
tutela, y que, si procediere de modo contrario, será
sancionada de acuerdo con lo establecido en el
Art. 20.—Presunción de veracidad. Si el inforartículo correspondiente de este decreto, todo sin
me no fuere rendido dentro del plazo corresponperjuicio de las responsabilidades en que ya hudiente, se tendrán por ciertos los hechos y se enbiere incurrido.
trará a resolver de plano, salvo que el juez estime
El juez también prevendrá a la autoridad en
necesaria otra averiguación previa.
los demás casos en que lo considere adecuado para
Art. 21.—Información adicional. Si del informe evitar la repetición de la misma acción u omisión.
resultare que no son ciertos los hechos, podrá ordenarse de inmediato información adicional que Art. 25.—Indemnizaciones y costas. Cuando el
deberá rendirse dentro de tres días con las prue- afectado no disponga de otro medio judicial, y la
bas que sean indispensables. Si fuere necesario, violación del derecho sea manifiesta y consecuense oirá en forma verbal al solicitante y a aquel cia de una acción clara e indiscutiblemente arbicontra quien se hubiere hecho la solicitud, de todo traria, además de lo dispuesto en los dos artículos
lo cual se levantará el acta correspondiente de ma- anteriores, en el fallo que conceda la tutela el juez,
de oficio, tiene la potestad de ordenar en abstracnera sumaria.
to la indemnización del daño emergente causado
En todo caso, el juez podrá fundar su deci- si ello fuere necesario para asegurar el goce efectisión en cualquier medio probatorio para conce- vo del derecho así como el pago de las costas del
der o negar la tutela.
proceso. La liquidación del mismo y de los demás
Art. 22.—Pruebas. El juez, tan pronto llegue al perjuicios se hará ante la jurisdicción de lo contenconvencimiento respecto de la situación litigiosa, cioso administrativo o ante el juez competente,
Art. 17.—Corrección de la solicitud. Si no pudiere determinarse el hecho o la razón que motiva la solicitud de tutela se prevendrá al solicitante para que la corrija en el término de tres días los
cuales deberán señalarse concretamente en la correspondiente providencia. Si no la corrigiere, la
solicitud podrá ser rechazada de plano.
Si la solicitud fuere verbal, el juez procederá
a corregirla en el acto, con la información adicional que le proporcione el solicitante.
178
SUPLEMENTO
por el trámite incidental, dentro de los seis meses
siguientes, para lo cual el juez que hubiere conocido de la tutela remitirá inmediatamente copia
de toda la actuación.
La condena será contra la entidad de que dependa el demandado y solidariamente contra este,
si se considerara que ha mediado dolo o culpa
grave de su parte, todo ello sin perjuicio de las
demás responsabilidades administrativas, civiles
o penales en que haya incurrido.
Si la tutela fuere rechazada o denegada por el
juez, este condenará al solicitante al pago de las
costas cuando estimare fundadamente que incurrió en temeridad.
la autoridad pública, si las acciones u omisiones
en que incurrió generaren responsabilidad.
La denegación de la tutela no puede invocarse
para excusar las responsabilidades en que haya
podido incurrir el autor del agravio.
Art. 29.—-Contenido delfallo. Dentro de los diez
días siguientes a la presentación de la solicitud el
juez dictará fallo, el cual deberá contener:
1. La identificación del solicitante.
2. La identificación del sujeto o sujetos de
quien provenga la amenaza o vulneración.
3. La determinación del derecho tutelado.
4. La orden y la definición precisa de la conducta a cumplir con el fin de hacer efectiva la tutela.
5. El plazo perentorio para el cumplimiento
de lo resuelto, que en ningún caso podrá exceder
de 48 horas.
6. Cuando la violación o amenaza de violación derive de la aplicación de una norma incompatible con los derechos fundamentales, la providencia judicial que resuelva la acción interpuesta
deberá además ordenar la inaplicación de la norma impugnada en el caso concreto.
Parágrafo.—El contenido del fallo no podrá
ser inhibitorio.
Art. 26.—Cesación de la actuación impugnada.
Si, estando en curso la tutela, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará fundada la solicitud únicamente para efectos
de indemnización y de costas, si fueren procedentes.
El recurrente podrá desistir de la tutela, en cuyo caso se archivará el expediente.
Cuando el desistimiento hubiere tenido origen en una satisfacción extraprocesal de los derechos reclamados por el interesado, el expediente
podrá reabrirse en cualquier tiempo, si se demuestra que la satisfacción acordada ha resultado incumplida o tardía.
Art. 30.-—Notificación del fallo. El fallo se notiArt. 27.—Cumplimiento del fallo. Proferido el ficará por telegrama o por otro medio expedito
fallo que concede la tutela, la autoridad respon- que asegure su cumplimiento, a más tardar al día
siguiente de haber sido proferido.
sable del agravio deberá cumplirlo sin demora.
Si no lo hiciere dentro de las cuarenta y ocho Art. 31.—Impugnación del fallo. Dentro de los
horas siguientes, el juez se dirigirá al superior del tres días siguientes a su notificación el fallo poresponsable y le requerirá para que lo haga cum- drá ser impugnado por el defensor del pueblo, el
plir y abra el correspondiente procedimiento dis- solicitante, la autoridad pública o el representanciplinario contra aquel. Pasadas otras cuarenta y
te del órgano correspondiente, sin perjuicio de su
ocho horas, ordenará abrir proceso contra el supecumplimiento inmediato.
rior que no hubiere procedido conforme a lo orLos fallos que no sean impugnados serán endenado y adoptará directamente todas las medidas para el cabal cumplimiento del mismo. El juez viados al día siguiente a la Corte Constitucional
podrá sancionar por desacato al responsable y al para su revisión.
superior basta que cumplan su sentencia.
Art. 32.—Trámite de la impugnación. PresentaLo anterior sin perjuicio de la responsabili- da debidamente la impugnación el juez remitirá
dad penal del funcionario en su caso.
el expediente dentro de los dos días siguientes al
En todo caso, el juez establecerá los demás superior jerárquico correspondiente.
efectos del fallo para el caso concreto y mantenEl juez que conozca de la impugnación, estudrá la competencia hasta que esté completamente
diará el contenido de la misma, cotejándola con
restablecido el derecho o eliminadas las causas
el acervo probatorio y con el fallo. El juez, de
de la amenaza.
oficio o a petición de parte, podrá solicitar inforArt. 28.—Alcances delfallo. El cumplimiento del mes y ordenar la práctica de pruebas y proferirá
fallo de tutela no impedirá que se proceda contra el fallo dentro de los 20 días siguientes a la recep-
179
DECRETO 2591 DE 1991
eión del expediente. Si a su juicio et fallo carece
de fundamento, procederá a revocarlo, to cual comunicará de inmediato. Si encuentra el fallo ajustado a derecho, lo confirmará. En ambos casos,
dentro de los diez días siguientes a la ejecutoria
del falto de segunda instancia, et juez remitirá el
expediente a la Corte Constitucional, para su eventual revisión.
CAPÍTULO II
COMPETENCIA
Art. 37.—Primera instancia. Son competentes
para conocer de la acción de tutela, a prevención,
los jueces o tribunales con jurisdicción en el lugar donde ocurriere la violación o la amenaza que
motivaren la presentación de la solicitud.
Nota: El texto en bastardilla fue decláralo exequible por la
Corte Constitucional (sent C-18 de 1993).
El que interponga la acción de tutela deberá
Art. 33.—Revisión por la Corte Constitucional. manifestar, bajo la gravedad del juramento, que
La Corte Constitucional designará dos de sus no ha presentado otra respecto de los mismos hemagistrados para que seleccionen, sin motivación chos y derechos. Al recibir la solicitud, se le adexpresa y según su criterio, las sentencias de tu- vertirá sobre las consecuencias penales del falso
tela que habrán de ser revisadas. Cualquier ma- testimonio.
De las acciones dirigidas contra la prensa y
gistrado de la Corte o el defensor del pueblo, podrá solicitar que se revise algún fallo de tutela los demás medios de comunicación serán comexcluido por estos cuando considere que la revi- petentes los jueces del circuito del lugar.
sión puede aclarar el alcance de un derecho o evi- Art. 38.—Actuación temeraria. Cuando, sin motar un perjuicio grave. Los casos de tutela que no tivo expresamente justificado, la misma acción
sean excluidos de revisión dentro de los 30 días de tutela sea presentada por la misma persona o
siguientes a su recepción, deberán ser decididos su representante ante varios jueces o tribunales,
en el término de tres meses.
se rechazarán o decidirán desfavorablemente todas las solicitudes.
Nota: Declarado exequible por la Corte Constitucionai. Sent.
C-ISde 1993.
El abogado que promoviere la presentación
de varias acciones de tutela respecto de los misArt. 34.—Decisión en Sala. La Corte Constitucional designará los tres magistrados de su seno mos hechos y derechos, será sancionado con la
que conformarán la Sala que habrá de revisar los suspensión de la tarjeta profesional al menos por
fallos de tutela de conformidad con el procedi- dos años. En caso de reincidencia, se le cancelará
miento vigente para los Tribunales de Distrito Ju- su tarjeta profesional, sin perjuicio de tas demás
dicial. Los cambios dejurisprudencia deberán sersanciones a que haya lugar.
decididos por la sala plena de la Corte, previo Art 39.—Recusación. En ningún caso será proregistra, del proyecto de fallo correspondiente. cedente la recusación. El juez deberá declararse
impedido cuando concurran las causales de imNota: El texto en bastardilla fue declarado exequible por la
pedimento del Código de Procedimiento Penal so
Corte Constitucional (sent. C-18 de 1993).
pena de incurrir en la sanción disciplinaria corresArt. 35.—Decisiones de revisión. Las decisiones pondiente. El juez que conozca de la impugnade revisión que revoquen o modifiquen el fallo, ción del falto de tutela deberá adoptar las medidas
unifiquen la jurisprudencia constitucional o acla- procedentes para que se inicie el procedimiento
ren el alcance general de las normas constitucio- disciplinario si fuere el caso.
nales deberán ser motivadas. Las demás podrán
Art. 40.—Inexequible, sent. C-543 de 1992.
ser brevemente justificadas.
La revisión se concederá en el efecto devolu- Art. 41.—Falta de desarrollo legal. No se podrá
tivo pero la Corte podrá aplicar lo dispuesto en el alegar la falta de desarrollo legal de un derecho
artículo 7° de este decreto.
fundamental civil o político para impedir su tutela.
Art. 3(5.—Efectos de la revisión. Las sentencias
en que se revise una decisión de tutela solo surtiCAPÍTULO III
rán efectos en el caso concreto y deberán ser comunicadas inmediatamente al juez o tribunal comTUTELA CONTRA LOS PARTICULARES
petente de primera instancia, el cual notificará la
sentencia de la Corte a las partes y adoptará las Art. 42.—Procedencia. La acción de tutela prodecisiones necesarias para adecuar su fallo a to dis- cederá contra acciones u omisiones de particulapuesto por esta.
res en los siguientes casos:
180
SUPLEMENTO
1. Cuando aquel contra quien se hubiere he- establecido en este decreto, salvo en los artículos
cho la solicitud esté encargado de la prestación 9°, 23 y los demás que no fueren pertinentes.
del servicio público de educación para proteger
los derechos consagrados en los artículos 13,15,Art. 44.—Protección alternativa. La providen16,18,19, 20, 23, 27, 29, 37y 38 de la Constitu- cia que inadmita o rechace la tutela deberá indicar el procedimiento idóneo para proteger el deción.
recho amenazado o violado.
Nota: El texto destacado en bastardilla fue declarado inexequibleporla Corte Constitucional (sent. C-134 de 1994).
Art. 45.—Conductas legítimas. No se podrá con2. Cuando aquel contra quien se hubiere he- ceder la tutela contra conductas legítimas de un
cho la solicitud esté encargado de la prestación particular.
del servició público de salud para proteger los
CAPÍTULO IV
derechos a la vida, a la intimidad, a la igualdad
y a la autonomía.
Nota: El texto destacado en bastardilla fue declarado inexequible por la Corte Constitucional (sent. C-17 de 1994).
LA TUTELA Y EL DEFENSOR
DEL PUEBLO
3. Cuando aquel contra quien se hubiere hecho la solicitud esté encargado de la prestación
de servicios públicos domiciliarios.
4. Cuando la solicitud fuere dirigida contra
una organización privada, contra quien la controle efectivamente o fuere el beneficiario real de la
situación que motivó la acción, siempre y cuando el solicitante tenga una relación de subordinación o indefensión con tal organización.
5. Cuando aquel contra quien se hubiere hecho la solicitud viole o amenace violar el artículo
17 de la Constitución.
6. Cuando la entidad privada sea aquella contra quien se hubiere hecho la solicitud en ejercicio del hábeas data, de conformidad con lo establecido en el artículo 15 de la Constitución.
7. Cuando se solicite rectificación de informaciones Inexactas o erróneas. En este caso se
deberá anexar la transcripción de la información
o la copia de la publicación y de la rectificación
solicitada que no fue publicada en condiciones
que aseguren la eficacia de la misma.
8. Cuando el particular actúe o deba actuar en
ejercicio de funciones públicas, en cuyo caso se
aplicará el mismo régimen que a las autoridades
públicas.
9. Cuando la solicitud sea para tutelar la vida
o la integridad de quien se encuentre en situación de subordinación o indefensión respecto del
particular contra el cual se interpuso la acción.
Se presume la indefensión del menor que solicite
la tutela.
Art. 46.—Legitimación. El defensor del pueblo
podrá, sin perjuicio del derecho que asiste a los
interesados, interponer la acción de tutela en nombre de cualquier persona que se lo solicite o que
esté en situación de desamparo e indefensión.
Nota: La Corte Constitucional en sent. C-134 de 1994 declaró exequible el numeral 9 del presente artículo, salvo la expresión: *'la vida o la integridad de".
CAPÍTULO V
Art. 43.—Trámite. La acción de tutela frente a
particulares se tramitará de conformidad con lo
Art. 47.—Parte. Cuando el defensor del pueblo
interponga la acción de tutela será, junto con el
agraviado, parte en el proceso.
Art. 48.—Asesores y asistentes. El defensor del
pueblo podrá designar libremente los asesores y
asistentes necesarios para el ejercicio de esta función.
Art. 49.—Delegación enpersoneros. En cada municipio, el personero en su calidad de defensor en
la respectiva entidad territorial podrá, por delegación expresa del defensor del pueblo, interponer acciones de tutela o representarlo en las que
este interponga directamente.
Art. 50.—Asistencia a los personeros. Los personen» municipales y distritales podrán requerir
del defensor del pueblo la asistencia y orientación necesarias en los asuntos relativos a la protección judicial de los derechos fundamentales.
Art. 51.—Colombianos residentes en el exterior.
El colombiano que resida en el exterior, cuyos derechos fundamentales estén siendo amenazados o
violados por una autoridad pública de la República de Colombia, podrá interponer acción de tutela por intermedio del defensor del pueblo, de conformidad con lo establecido en el presente decreto.
SANCIONES
Art. 52.—Desacato. La persona que incumpliere
una orden de un j uez proferida con base en el pre-
DECRETO 306 DE 1992
senté decreto incurrirá en desacato sancionable
con arresto hasta de seis meses y multa hasta de
20 salarios mínimos mensuales, salvo que en este
decreto ya se hubiere señalado una consecuencia
jurídica distinta y sin perjuicio de las sanciones
penales a que hubiere, lugar.
La sanción será impuesta por el mismo juez
mediante trámite incidental y será consultada al
superior jerárquico quien decidirá dentro de los
tres días siguientes si debe revocarse la sanción.
La consulta se hará en el efecto devolutivo.
Nota: Declarado exequible por la Corte Constitucional
(sents. C-243 de 1996 y C-92 de 1997), con excepción de la frase final: "La consulta se hará en el efecto devolutivo".
Art. 53.—Sanciones penales. El que incumpla el
fallo de tutela o el juez que incumpla las funciones que le son propias de conformidad con este
decreto incurrirá, según el caso, en fraude a resolución judicial, prevaricato por omisión o en las
sanciones penales a que hubiere lugar.
También incurrirá en la responsabilidad penal
a que hubiere lugar quien repita la acción o la omisión que motivó la tutela concedida mediante fallo ejecutoriado en proceso en el cual haya sido
parte.
Art. 54.—Enseñanza de la tutela. En las instituciones de educación se impartirá instrucción sobre la acción de tutela de conformidad con lo establecido en el articulo 41 de la Constitución.
181
del decreto 2591 de 1991, la acción de tutela protege exclusivamente los derechos constitucionales fundamentales, y por lo tanto, no puede ser
utilizada para hacer respetar derechos que solo
tienen rango legal, ni para hacer cumplir las leyes, los decretos, los reglamentos o cualquiera
norma de rango inferior.
Art. 3o.—De cuándo no existe amenaza de un
derecho constitucionalfundamental. Se entenderá
que no se encuentra amenazado un derecho constitucional fundamental por el solo hecho de que
se abra o adelante una investigación o averiguación administrativa por la autoridad competente
con sujeción al procedimiento correspondiente
regulado por la ley.
Art. 4°.—De los principios aplicables para interpretar el procedimiento previsto por el decreto
2591 de 1991. Para la interpretación de las disposiciones sobre trámite de la acción de tutela
previstas por el decreto 2591 de 1991 se aplicarán los principios generales del Código de Procedimiento Civil, en todo aquello en que no sean
contrarios a dicho decreto.
Cuando el juez considere necesario oír a aquel
contra quien se haya hecho la solicitud de tutela,
y dicha persona sea uno de los funcionarios que
por ley rinden declaración por medio de certificación jurada, el juez solicitará la respectiva certificación.
Art. 5°.—De la notificación de las providencias
a las partes. De conformidad con el artículo 16
del decreto 2591 de 1991 todas las providencias
que se dicten en el trámite de una acción de tutela
se deberán notificar a las partes o a los intervinientes. Para este efecto son partes la persona que ejerce la acción de tutela y el particular, la entidad o
autoridad pública contra la cual se dirige la acción de tutela de conformidad con el artículo 13
DECRETO 306 DE 1992
del decreto 2591 de 1991.
por el cual se reglamenta el decreto 2S91 de 1991.
El juez velará porque de acuerdo con las circunstancias, el medio y la oportunidad de la notiEl presidente de la República de Colombia, ficación aseguren la eficacia de la misma y la posibilidad de ejercer el derecho de defensa.
en ejercicio de sus facultades constitucionales
y, en especial, de la prevista por el artículo 189, Art. 6'.—Del contenido del fallo de tutela. De
conformidad con lo dispuesto en el artículo 29,
numeral 11 de la Constitución Política,
numeral 3 del decreto 2591 de 1991, el juez deberá señalar en el fallo el derecho constitucional
DECRETA:
fundamental tutelado, citar el precepto constitucional que lo consagra, y precisaren que consiste
o
Art. I .—Nulo. Consejo de Estado. Sent., febre- la violación o amenaza del derecho frente a los
ro 6 de 1996, exp. 3331.
hechos del caso concreto.
Art. 2°.*—De los derechos protegidos por la ac- Art. 7*.—De los efectos de las decisiones de reción de tutela. De conformidad con el artículo 1° visión de la Corte Constitucional y de las deci-
Art 55.—El presente decreto rige a partir de la
fecha de su publicación.
Publíquese y cúmplase.
Dado en Santa Fe de Bogotá, D. C, a 19 de
noviembre de 1991.
162
SUPLEMENTO
skwes sobre las impugnaciones de fallos de tutela. Cuando el juez que conozca de la impugnación o Ja Corte Constitucional al decidir «na revisión, revoque el falto de tutela que haya ordenado
realizar una conducta, quedaran sin efecto dicha
providencia y la actuación que haya realizado la
autoridad administrativa en cumplimiento del fallo respectivo.
Art. 8*.— Defosado. Decr. 1382 de 2000, art. 6o.
Art. 9°.—Imposición de sanciones. Para efectos
de lo dispuesto en el artículo 52del decreto 2591 de
1991, cuando de acuerdo con la Constitución o la
ley el funcionario que haya incumplido una orden proferida por el juez solo pueda ser sancionado por determinada autoridad pública, el juez
remitiría dicha autoridad copia de le actuado para
que esta adopte la decisión que corresponda.
Art. 10.—Vigencia. El presente decreto rige a
partir de la fecha de su publicación.
Publíquese y cúmplase.
Dado en Santa Pe de Bogotá, D. C , a 19 de
febrero de 1992.
DECRETO 1382 DE 2000
por el cual establecen regias para el reparto
de la acción de tutela.
El presidente de la república de Colombia,
en ejercicio de las facultades consagradas
en el numeral 11 del artículo 189
de la Constitución Política,
CONSIDERANDO:
Que el artículo 37 del decreto 2591 de 1991
prescribe la regla de competencia para conocer de
la acción de tutela en primera instancia, en el sentido de atribuida al juez con jurisdicción en el lugar donde ocurre la violación o amenaza del derecho fundamental;
Que por razón de la distribución geográfica
de los despachos judiciales, pueden existir varios
con posibilidad de conocer de la acción de tutela
en un solo lugar;
Que se hace necesario regular la forma de reparto de las acciones de tutela, con el fin de racionalizar y desconcentrar el conocimiento de las
mismas,
DECRETA:
Art. 1°.—Para los efectos previstos en el artículo
3? del decreto 2591 de 1991, conocerán de la acción de tutela, a prevención,tosjueces coa jurisdicción donde ocurriere la violación o la amenaza que motivare la presentación de la solicitud o
donde se produjeren sus efectos, conforme a las
siguientes regias:
1. Las acciones de tutela que se interpongan
contra cualquier autoridad pública del orden nacional, salvo lo dispuesto en el siguiente inciso,
serán repartidas para su conocimiento, en primera instancia, a los tribunales superiores de distrito judicial, administrativos y consejos seccionales
de la judicatura.
A los jueces del circuito o con categorías de
tales, le serán repartidas para su conocimiento,
en primera instancia, las acciones de tutela que
se interpongan contra cualquier organismo o entidad del sector descentralizado por servicios del
orden nacional o autoridad pública del orden departamental.
A los jueces municipales les serán repartidas
para su conocimiento en primera instancia, las
acciones de tutela que se interpongan contra cualquier autoridad pública del orden distrital o municipal y contra particulares.
Cuando la acción de tutela se promueva contra más de una autoridad y estas sean de diferente
nivel, el reparto se hará al juez de mayor jerarquía, de conformidad con las reglas establecidas
en el presente numeral.
2. Cuando la acción de tutela se promueva contra un funcionario o corporación judicial, le será
repartida al respectivo superior funcional del accionado. Si se dirige contra la Fiscalía General
de la Nación, se repartirá al superior funcional del
juez al que esté adscrito el Fiscal.
Lo accionado contra la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado o el Consejo Superior
de la Judicatura, Sala Jurisdiccional Disciplinaria, será repartido a la misma corporación y se
resolverá por la Sala de Decisión, Sección o
Subsecctón que corresponda de conformidad con
el reglamento al que se refiere el artículo 4° del
presente decreto.
Cuando se trate de autoridades administrativas en ejercicio de funciones jurisdiccionales,
conforme al artículo 116 de la Constitución Política, se aplicará lo dispuesto en el numeral 1" del
presente artículo.
Parágrafo.—Si conforme a los hechos descritos en la solicitud de tutelad juez no es el com-
LEY 393 DE 1997
pétente, este deberá enviarla al juez que lo sea a
más tardar al día siguiente de su recibo, previa
comunicación a los interesados.
En este caso, el término para resolver la tutela se contará a partir del momento en que sea recibida por el juez competente.
Art. 2°.—Cuando en la localidad donde se presente la acción de tutela funcionen varios despachos judiciales de la misma jerarquía y especialidad de aquel en que, conforme al artículo anterior,
resulte competente para conocer de la acción, la
misma se someterá a reparto que se realizará el
mismo día y a la mayor brevedad.
Realizado el reparto se remitirá inmediatamente la solicitud al funcionario competente.
En aquellos eventos en que la solicitud de tutela se presente verbalmente, el juez remitirá la
declaración presentada, en acta levantada, o en
defecto de ambas, un informe sobre la solicitud
al funcionario de reparto con el fin de que proceda a efectuar el mismo.
En desarrollo de la labor de reparto, el funcionario encargado podrá remitir a un mismo despacho las acciones de tutela de las cuales se pueda predicar una identidad de objeto, que permita
su trámite por el mismo juez competente.
Art. 3°.—El juez que avoque el conocimiento de
varias acciones de tutela con identidad de objeto,
podrá decidir en una misma sentencia sobre todas ellas, siempre y cuando se encuentre dentro
del término previsto para ello.
Art. 4o.—Los reglamentos internos de la Corte
Suprema de Justicia, del Consejo de Estado y de
la sala disciplinaria del Consejo Superior de la
Judicatura, podrán determinar que los asuntos relacionados con el conocimiento de la impugnación de fallos de acción de tutela sean resueltos
por salas de decisión, secciones o subsecciones
conformadas para tal fin. Así mismo determinará
la conformación de salas de decisión, secciones
o subsecciones para el conocimiento de las acciones de tutela que se ejerzan contra actuaciones de la propia corporación, a las que se refiere
el inciso 2° del numeral 2 del artículo Io del presente decreto.
Art. 5°.—Transitorio. Las reglas contenidas en
el presente decreto solo se aplicarán a las acciones de tutela que se presenten con posterioridad a
su entrada en vigencia. Las acciones presentadas
con anterioridad a esta fecha serán resueltas por
el juez competente al momento de su presentación, así como la impugnación de sus fallos.
183
Art. 6".—El presente decreto rige a partir de su
publicación, y deroga todas las normas que le sean
contrarias, en especial el artículo 8o del decreto
306 de 1992. (Consejo de Estado, sección primera, sent., julio 18 de 2002).
Publíquese y cúmplase.
Dado en Santa Fe de Bogotá, D. C, a 12 de
julio de 2000.
LEY 393 DE 1997
por la cual se desarrolla el articulo 87
de la Constitución Política
El Congreso de Colombia,
DECRETA:
Art. 1°.—Objeto. Toda persona podrá acudir ante
la autoridad judicial definida en esta ley para hacer efectivo el cumplimiento de normas aplicables con fuerza material de ley o actos administrativos.
Art. 2°.—Principios. Presentada la demanda, el
trámite de la acción de cumplimiento se desarrollará en forma oficiosa y con arreglo a los principios de publicidad, prevalencia del derecho sustancial, economía, celeridad, eficacia y gratuidad.
Inc. 2°. lnexequible. Corte Const.. sent. c-157 de
¡998.
Art. 3o.—Competencia. De las acciones dirigidas al cumplimiento de normas con fuerza material de ley o acto administrativo, conocerán en
primera instancia los jueces administrativos con
competencia en el domicilio del accionante. En
segunda instancia será competente el Tribunal
Contencioso Administrativo del Departamento al
cual pertenezca el juzgado administrativo.
Parágrafo.—Las acciones de cumplimiento
de que conozca el Consejo de Estado, serán resueltas por la sección o subsección de la sala de
lo contencioso administrativo de la cual haga paite
el consejero a quien corresponda en reparto, su trámite se hará a través de la correspondiente secretaría, el reparto se efectuará por el presidente de
la corporación, entre todos los magistrados que
conforman la sala de lo contencioso administrativo, en forma igualitaria.
184
SUPLEMENTO
Parágrafo transitorio.—Mientras entran en miento de las mismas.
funcionamiento los jueces administrativos, la
En el evento contemplado en este artículo, la
competencia en primera instancia se radicará en acción de cumplimiento podrá dirigirse contra el
los Tribunales Contenciosos Administrativos y particular o contra la autoridad competente para
la segunda en el Consejo de Estado tratándose imponerle dicho cumplimiento al particular.
de acciones dirigidas al cumplimiento de un acto
Art. 7".—Caducidad. Por regla general, la acción
administrativo.
de cumplimiento podrá ejercitarse en cualquier
Nota: El texto destacado en bastardilla fue declarado inexetiempo y la sentencia que ponga fin al proceso
quible por la Corte Constitucional (sent. C-1S7 de 1998).
hará tránsito a cosa juzgada, cuando el deber omitido fuere de aquellos en los cuales la facultad de
Art. 4°.—Titulares de la acción. Cualquier per- la autoridad renuente se agota con la ejecución
sona podrá ejercer la acción de cumplimiento fren- del primer acto. Pero si el deber omitido fuere de
te a normas con fuerza material de ley o actos aquellos cuyo cumplimiento pueda demandarse
administrativos.
simultáneamente ante varias autoridades o en diTambién podrán ejercitar la acción de cum- ferentes oportunidades en el tiempo, podrá volplimiento de normas con fuerza material de ley o ver a intentarse sin limitación alguna. Sin embargo será improcedente por los mismos hechos que
actos administrativos:
a) Los servidores públicos-, en especial-, el pro- ya hubieren sido decididos y en el ámbito de comcurador general de la nación, los procuradores petencia de la misma autoridad.
delegados, regionales y provinciales, el defensor
o
del pueblo y sus delegados, los personeros muni- Art. 8 .—Procedibilidad. La acción de cumplicipales, el contralor general de la república, los miento procederá contra toda acción u omisión
contralores departamentales, distritales y muni- de la autoridad que incumpla o ejecute actos o
hechos que permitan deducir inminente incumcipales.
plimiento de normas con fuerza de ley o actos
b) Las organizaciones sociales.
administrativos. También procederá contra acciones u omisiones de los particulares, de conformic) Las organizaciones no gubernamentales.
dad con lo establecido en la presente ley.
Art. 5°.—Autoridad pública contra quien se diCon el propósito de constituir la renuencia, la
rige. La acción de cumplimiento se dirigirá con- procedencia de la acción requerirá que el acciotra la autoridad administrativa a la que corres- nante previamente haya reclamado el cumplimienponda el cumplimiento de la norma con fuerza to del deber legal o administrativo y la autoridad
material de ley o acto administrativo.
se haya ratificado en su incumplimiento o no conSi contra quien se dirige la acción no es la testado dentro de los diez (10) días siguientes a la
autoridad obligada, aquel deberá informarlo al presentación de la solicitud. Excepcionalmente se
juez que tramita la acción, indicando la autoridad podrá prescindir de este requisito, cuando el cuma quien corresponde su cumplimiento. En caso plirlo a cabalidad genere el inminente peligro de
de duda, el proceso continuará también con las sufrir un perjuicio irremediable para el accionanautoridades respecto de las cuales se ejercita la te, caso en el cual deberá ser sustentado en la deacción hasta su terminación. En todo caso, el juez manda.
También procederá para el cumplimiento de
de cumplimiento deberá notificar a la autoridad
que conforme al ordenamiento jurídico, tenga normas con fuerza de ley y actos administrativos,
lo cual no excluirá el ejercicio de la acción popucompetencia para cumplir con el deber omitido.
lar para la reparación del derecho.
Nota: La Corte Constitucional declaró inexequible la expresión "administrativa" destacada en bastardilla (sent. C-157
de 1998).
Art. 6o.—Acción de cumplimiento contra particulares. La acción de cumplimiento procederá
contra acciones u omisiones de particulares que
impliquen el incumplimiento de una norma con
fuerza material de ley o acto administrativo, cuando el particular actúe o deba actuar en ejercicio
de funciones públicas, pero solo para el cumpli-
Nota: La Corte Constitucional en sent. C-1194 de 2001 declaró exequible el inciso 2" del presente artículo, salvo la expresión "para el accionante", la cual se destaca en bastardilla.
Art. 9°.—Jmprocedibilidad. La acción de cumplimiento no procederá para la protección de derechos que puedan ser garantizados mediante la
acción de tutela. En estos eventos, el juez le dará
a la solicitud el trámite correspondiente al derecho de tutela.
LEY 393 DE 1997
Tampoco procederá cuando el afectado tenga
o haya tenido otro instrumento judicial para lograr el efectivo cumplimiento de la norma o acto
administrativo, salvo, que de no proceder el juez,
se siga un perjuicio grave e inminente para el accionante.
Parágrafo.—La acción regulada en la presente ley no podrá perseguir el cumplimiento de normas que establezcan gastos.
185
y a la mayor brevedad. Una vez realizado el reparto de la solicitud de cumplimiento se remitirá
inmediatamente al funcionario competente.
Los términos son perentorios e improrrogables.
Art. 12.—Corrección de la solicitud. Dentro de
los tres (3) días siguientes a la presentación de la
demanda el juez de cumplimiento decidirá sobre
su admisión o rechazo. Si la solicitud careciere
Nota: La Corte Constitucional en sent. C-193 de 1998 dede alguno de los requisitos señalados en el artículo
claró inexequible la expresión "la norma o", la cual se destaca
10 se prevendrá al solicitante para que la corrija
en bastardilla.
en el término de dos (2) días. Si no lo hiciere denArt. 10.—Contenido de la solicitud. La solicitud tro de este término la demanda será rechazada.
En caso de que no aporte la prueba del cumplideberá contener:
1. El nombre, identificación y lugar de resi- miento del requisito de procedibilidad de que trata
el inciso segundo del artículo 80, salvo que se
dencia de la persona que instaura la acción.
trate de la excepción allí contemplada, el rechazo
2. La determinación de la norma con fuerza procederá de plano.
material de ley o acto administrativo incumpliSi la solicitud fuere verbal, el juez procederá
do. Si la acción recae sobre acto administrativo,
deberá adjuntarse copia del mismo. Tratándose a corregirla en el acto con la información adiciode acto administrativo verbal, deberá anexarse nal que le proporcione el solicitante.
prueba siquiera sumaria de su existencia.
Art. 13.—Contenido del auto admisorio. Dentro
3. Una narración de los hechos constitutivos de los tres (3) días siguientes a su presentación,
el juez decidirá sobre su admisión. De ser admitidel incumplimiento.
4. Determinación de la autoridad o particular da, el juez ordenará su notificación personal al
demandado y la entrega de una copia de la demanincumplido.
da y sus anexos dentro de los tres (3) días siguien5. Prueba de la renuencia, salvo lo contemtes a la admisión. Si no fuere posible, el juez podrá
plado en la excepción del inciso segundo del arrecurrir a la comunicación telegráfica o a cualquier
tículo 8° de la presente ley, y que consistirá en la otro medio que garantice el derecho de defensa.
demostración de haberle pedido directamente su
El auto también informará que la decisión será
cumplimiento a la autoridad respectiva.
proferida dentro de los veinte (20) días siguien6. Solicitud de pruebas y enunciación de las tes a la admisión de la solicitud de cumplimiento
que pretendan hacer valer.
y que tiene derecho a hacerse parte en el proceso
7. La manifestación, que se entiende presen- y a allegar pruebas o solicitar su práctica, dentro
tada bajo gravedad del juramento, de no haber de los tres (3) días siguientes a la notificación.
presentado otra solicitud respecto a los mismos
Art. 14.—Notificaciones. Las providencias se
hechos o derechos ante ninguna otra autoridad.
Parágrafo.—La solicitud también podrá ser notificarán por estado que se fijará al día siguienpresentada en forma verbal cuando el solicitante te de proferidas y se comunicarán por vía telegráno sepa leer ni escribir sea menor de edad o se fica, salvo lo prescrito en los artículos 13 y 22.
encuentre en situación de extrema urgencia.
Art. 15.—Cumplimiento Inmediato. En desarrollo del principio Constitucional de la prevalencia
Art. 11.—Trámitepreferencial. La tramitación de del derecho sustancial sobre el procesal, el juez
la acción de cumplimiento estará a cargo del juez, que conozca de la solicitud podrá ordenar el cumen turno riguroso, y será sustanciada con prela- plimiento del deber omitido, prescindiendo de
ción, para lo cual pospondrá cualquier asunto de cualquier consideración formal, siempre y cuannaturaleza diferente, salvo la acción de tutela.
do el fallo se funde en un medio de prueba del
Cuando en la localidad donde se presente la cual se pueda deducir una grave o inminente vioacción de cumplimiento funcionen varios despa- lación de un derecho por el incumplimiento del
chos judiciales de la misma jerarquía y especiali- deber contenido en la ley o acto administrativo,
dad de aquel ante el cual se ejerció, la misma se salvo que en el término de traslado el demandado
someterá a reparto que se realizará el mismo día haya hecho uso de su derecho a pedir pruebas.
186
SUPLEMENTO
Art. 16.—Recursos. Las providencias que se dicten en el trámite de la acción de cumplimiento,
con excepción de la sentencia, carecerán de recurso alguno, salvo que se trate del auto que deniegue la práctica de pruebas, el cual admite el
recurso de reposición que deberá ser interpuesto
al día siguiente de la notificación por estado y
resuelto a más tardar al día siguiente.
1. La identificación del solicitante.
2. La determinación de la obligación incumplida.
3. La identificación de la autoridad de quien
provenga él incumplimiento.
4. La orden a la autoridad renuente de cumplir el deber omitido.
5. Plazo perentorio para el cumplimiento de
Art. 17.—Informes. El juez podrá requerir inforlo resuelto que no podrá exceder de diez (10) días
mes al particular o a la autoridad pública contra
hábiles, contados a partir de la fecha en que quequien se hubiere hecho la solicitud y en el caso
de actuaciones administrativas pedir el expediente de ejecutoriado el fallo. En caso de que fuese neo la documentación donde consten los anteceden- cesario un término mayor, el juez lo definirá pretes del asunto. La omisión injustificada en el en- via sustentación en la parte motiva de la sentencia.
6. Orden a la autoridad de control pertinente
vío de esas pruebas al juez acarreará responsabide adelantar la investigación del caso para efeclidad disciplinaria.
El plazo para informar será de uno (1) a cinco tos de responsabilidades penales o disciplinarias,
(5) días, y se fijará según sea la índole del asun- cuando la conducta del incumplido así lo exija.
7. Si hubiere lugar, la condena en costas.
to, la distancia y la rapidez de los medios de comunicación.
En el evento de no prosperar las pretensiones
Los informes se consideran rendidos bajo la del actor, el fallo negará la petición advirtiendo
gravedad del juramento.
que no podrá instaurarse nueva acción con la misma finalidad, en los términos del artículo 7° de la
Art. 18.—Suspensión del trámite. El trámite de
la acción de cumplimiento cuyo propósito sea presente ley.
hacer efectivo un acto administrativo, se suspen- Art. 22.— Notificación. La sentencia se notifiderá hasta tanto no se profiera decisión definiti- cará a las partes en la forma indicada en el Códiva, en el evento en que en un proceso de nulidad go de Procedimiento Civil para las providencias
en curso se haya decretado la suspensión provi- que deban ser notificadas personalmente.
sional del acto incumplido.
Art. 19.—Terminación anticipada. Si estando en Art. 23.—Alcances delfallo. El cumplimiento del
curso la acción de cumplimiento, la persona con- fallo no impedirá que se proceda contra quien ejertra quien se hubiere dirigido la acción desarrolla- ció la acción de cumplimiento, si las acciones u
ré la conducta requerida por la ley o el acto admi- omisiones en que incurrió generasen responsabinistrativo, se dará por terminado el trámite de la lidad.
acción dictando auto en el que se declarará tal
circunstancia y se condenará en costas, sin perjui- Art. 24.—Indemnización de perjuicios. La acción
de cumplimiento no tendráfinesindemnizatorios.
cio de lo dispuesto en el artículo 24 de esta ley.
Cuando del incumplimiento de la ley o de actos
Art. 20.—Excepción de inconstitucionalidad. administrativos se generen perjuicios, los afectaCuando el incumplimiento de norma con fuerza dos podrán solicitar las indemnizaciones por mede ley o acto administrativo sea proveniente del dio de las acciones judiciales pertinentes.
ejercicio de la excepción de inconstitucionalidad,
El ejercicio de la acción de que trata esta ley,
el juez de cumplimiento deberá resolver el asunto en la sentencia. Lo anterior sin perjuicio de no revivirá en ningún caso los términos para interponer las acciones de reparación de perjuicios.
que el juez la aplique oficiosamente.
Parágrafo.—El incumplido no podrá alegar Art. 25.—Cumplimiento del fallo. En firme el
la excepción de inconstitucionalidad sobre nor- fallo que ordena el cumplimiento del deber omimas que hayan sido objeto de análisis de exequi- tido, la autoridad renuente deberá cumplirlo sin
bilidad por el Consejo de Estado o la Corte Cons- demora.
titucional, según sea el caso.
Si no lo hiciere dentro del plazo definido en
Art. 21.—Contenido del fallo. Concluida la eta- la sentencia, el juez se dirigirá al superior del respa probatoria, si la hubiere, el juez dictará fallo, ponsable y le requerirá para que lo haga cumplir
el que deberá contener:
y abra el correspondiente procedimiento discipli-
187
LEY 472 DE 1998
nano contra aquel. Pasados cinco (S) días ordenará abrir proceso contra el superior que no hubiere
procedido conforme a lo ordenado y adoptará directamente todas las medidas para el cabal cumplimiento del mismo. El juez podrá sancionar por
desacato al responsable y al superior hasta que
estos cumplan su sentencia. Lo anterior conforme
a lo dispuesto en el artículo 30 de la presente ley.
De todas maneras, el juez establecerá los demás efectos del fallo para el caso concreto y mantendrá la competencia hasta que cese el incumplimiento.
las normas vigentes, sin perjuicio de las sanciones disciplinarias o penales, a que hubiere lugar.
La sanción será impuesta por el mismo juez
mediante trámite incidental; de no ser apelada se
consultará con el superior jerárquico quien decidirá dentro de los tres (3) días siguientes si debe
revocar o no la sanción. La apelación o la consulta se hará en el efecto suspensivo.
Art, 30.—Remisión. En los aspectos no contemplados en esta ley se seguirá el Código Contencioso Administrativo en lo que sea compatible con
la naturaleza de las acciones de cumplimiento.
Art. 26.— Impugnación del fallo. Dentro de los Art, 31.—Seguimiento. La dirección general de
tres (3) días siguientes al de su notificación, la políticas jurídicas y desarrollo legislativo del Misentencia podrá ser impugnada por el solicitante, nisterio de Justicia y del Derecho hará el seguipor la autoridad renuente o por el representante miento de los efectos producidos por la aplicade la entidad a la que este pertenezca y por el de- ción de la presente ley, y rendirá un informe sobre
fensor del pueblo.
los efectos de la misma ante ias presidencias del
La impugnación se concederá en el efecto Senado y de la Cámara de Representantes dentro
suspensivo, salvo que la suspensión de cumpli- de los dieciocho (18) meses siguientes a su vimiento del fallo genere un perjuicio irremediable gencia. Igualmente, corresponde al ministerio de
del demandante.
justicia y del derecho emprender dentro de los
tres (3) meses siguientes a su promulgación, una
Art. 27.—Trámite de la impugnación. Presenta- campaña de difusión y pedagogía ciudadana.
da debidamente la impugnación, el juez remitirá
el expediente a más tardar al día siguiente al su- Art, 32.—Vigencia. La presente ley rige a partir
de la fecha de su publicación en el Diario Oficial
perior jerárquico.
El juez que conozca de la impugnación estu- y deroga los artículos 77 a 82 de ley 99 de 1993 y
diará el contenido de la misma, cotejándola con todas las que le sean contrarias.
Publíquese y ejecútese.
el acerbo probatorio y con el fallo. Podrá soliciDado en Santa Fe de Bogotá, D. C., a 29 de
tar informes y ordenar la práctica de pruebas de
oficio. En todo caso, proferirá el fallo dentro de los julio 1997.
diez (10) días siguientes a la recepción del expeLEY 472 DE 1998
diente. Si a su juicio el fallo carece de fundamento, procederá a revocarlo comunicándolo de inpor la cual se desarrolla el artículo 88
mediato; si lo encuentra ajustado a derecho lo
de la Constitución Política de Colombia
confirmará.
en relación con el ejercicio de las
Art. 28.—Actuación temeraria. Cuando sin motivo justificado, la misma acción de cumplimiento sea presentada por la misma persona o su representante ante varios jueces, se rechazarán o se
negarán todas ellas si hubieren sido admitidas.
El abogado que promoviere la presentación
de varias acciones de cumplimiento respecto de
los mismos hechos y normas, será sancionado por
la autoridad competente con la suspensión de la
tarjeta profesional al menos de dos (2) años. En
caso de reincidencia, la suspensión será por cinco (5) años, sin perjuicio de las sanciones disciplinarias o penales a que hubiere lugar.
Art. 29.—Desacato. El que incumpla orden judicial proferida con base en la presente ley, incurrirá en desacato sancionable de conformidad con
acciones populares y de grupo
y se dictan otras disposiciones.
El Congreso de Colombia,
DECRETA:
TÍTULO I
OBJETO, DEFINICIONES, PRINCIPIOS
GENERALES Y FINALIDADES
CAPITULO I
OBJETO
Art. 1".—Objeto de la ley. La presente ley tiene
por objeto regular las acciones populares y las
188
SUPLEMENTO
acciones de grupo de que trata el artículo 88 de la
g) La seguridad y salubridad públicas;
Constitución Política de Colombia, Estas accioh) El acceso a una infraestructura de servines están orientadas a garantizar la defensa y pro- cios que garantice la salubridad pública;
tección de los derechos e intereses colectivos, así
i) La libre competencia económica;
como los de grupo o de un número plural de perj) El acceso a los servicios públicos y a que
sonal.
su prestación sea eficiente y oportuna;
k) La prohibición de la fabricación, importaCAPÍTULO II
ción, posesión, uso de armas químicas, biológicas y nucleares, así como la introducción al terriDEFINICIONES
torio nacional de residuos nucleares o tóxicos;
Art. 2o.—Acciones populares. Son los medios
1) El derecho a la seguridad y prevención de
procesales para la protección de los derechos e desastres previsibles técnicamente;
intereses colectivos.
m) La realización de las construcciones, ediLas acciones populares se ejercen para evitar ficaciones y desarrollos urbanos respetando las
el daño contingente, hacer cesar el peligro, la ame- disposiciones jurídicas, de manera ordenada, y
naza, la vulneración o agravio sobre los derechos dando prevalencia al beneficio de la calidad de
e intereses colectivos, o restituir las cosas a su es- vida de los habitantes;
tado anterior cuando fuere posible.
n) Los derechos de los consumidores y usuaArt. 3°.—Acciones de grupo. Son aquellas accio- rios.
nes interpuestas por un número plural o un conIgualmente son derechos e intereses colectijunto de personas que reúnen condiciones uni- vos los definidos como tales en la Constitución,
formes respecto de una misma causa que originó las leyes ordinarias y los tratados de Derecho Inperjuicios individuales para dichas personas. Las ternacional celebrados por Colombia.
condiciones uniformes deben tener también luParágrafo.—Los derechos e intereses enungar respecto de todos los elementos que configu- ciados en el presente artículo estarán definidos y
ran la responsabilidad.
regulados por las normas actualmente vigentes o
La acción de grupo se ejercerá exclusivamen- las que se expidan con posterioridad a la vigente para obtener el reconocimiento y pago de in- cia de la presente ley.
demnización de los perjuicios.
Art. 4o.—Derechos e intereses colectivos. Son
derechos e intereses colectivos, entre otros, los
relacionados con:
a) El goce de un ambiente sano, de conformidad con lo establecido en la Constitución, la ley
y las disposiciones reglamentarías;
b) La moralidad administrativa;
c) La existencia del equilibrio ecológico y el
manejo y aprovechamiento racional de los recursos naturales para garantizar su desarrollo sostenible, su conservación, restauración o sustitución.
La conservación de las especies animales y vegetales, la protección de áreas de especial importancia ecológica, de los ecosistemas situados en las
zonas fronterizas, así como los demás intereses
de la comunidad relacionados con la preservación
y restauración del medio ambiente;
d) El goce del espacio público y la utilización
y defensa de los bienes de uso público;
e) La defensa del patrimonio público;
0 La defensa del patrimonio cultural de la nación;
CAPÍTULO III
PRINCIPIOS
Art. 5".—Trámite. El trámite de las acciones reguladas en esta ley se desarrollará con fundamento
en los principios constitucionales y especialmente
en los de prevalencia del derecho sustancial, publicidad, economía, celeridad y eficacia. Se aplicarán también los principios generales del Código de Procedimiento Civil, cuando estos no se
contrapongan a la naturaleza de dichas acciones.
El juez velará por el respeto al debido proceso, las garantías procesales y el equilibrio entre
las partes.
Promovida la acción, es obligación del juez
impulsarla oficiosamente y producir decisión de
mérito so pena de incurrir en falta disciplinaria,
sancionable con destitución. Para este fin el funcionario de conocimiento deberá adoptar las medidas conducentes para adecuar la petición a la
acción que corresponda.
LEY 472 DE 1998
189
Art. 6o.—Trámite preferencial. Las acciones po1. Toda persona natural o jurídica.
pulares preventivas se tramitarán con preferen2. Las organizaciones no gubernamentales, las
cia a las demás que conozca el juez competente, organizaciones populares, cívicas o de índole siexcepto el recurso de habeas corpus, la acción milar.
de tutela y la acción de cumplimiento.
3. Las entidades públicas que cumplan funArt. 7°.—Interpretación de los derechos prote- ciones de control, intervención o vigilancia, siemgidos. Los derechos e intereses protegidos por las pre que la amenaza o vulneración a los derechos
acciones populares y de grupo, de conformidad e intereses colectivos no se haya originado en su
con el artículo 4o de la presente ley se observarán acción u omisión.
y aplicarán de acuerdo a como están definidos y
4. El procurador general de la nación, el deregulados en la Constitución, las leyes y los tra- fensor del pueblo y los personeros distritales y
tados internacionales que vinculen a Colombia.
municipales, en lo relacionado con su competencia.
Art. 8°.—Estados de excepción. Las acciones
5. Los alcaldes y demás servidores públicos
populares podrán incoarse y tramitarse en todo
que por razón de sus funciones deban promover
tiempo.
la protección y defensa de estos derechos e intereses.
TÍTULO II
Art. 13.—Ejercicio de la acción popular. Los legitimados para ejercer acciones populares pueden hacerlo por sí mismos o por quien actúe en
su nombre.
CAPÍTULO I
Cuando se interponga una acción popular sin
la intermediación de un apoderado judicial, la
PROCEDENCIA Y CADUCIDAD
Defensoría del Pueblo podrá intervenir, para lo
cual, el juez deberá notificarle el auto admisorio
Art. 9°.—Procedencia de las acciones popula- de la demanda.
res. Las acciones populares proceden contra toda
acción u omisión de las autoridades públicas o de Art. 14.—Personas contra quienes se dirige la
los particulares, que hayan violado o amenacen acción. La acción popular se dirigirá contra el
particular, persona natural o jurídica, o la autoriviolar los derechos e intereses colectivos.
dad pública cuya actuación u omisión se consiArt. 10.—Agotamiento opcional de la vía guber- dere que amenaza, viola o ha violado el derecho
nativa. Cuando el derecho o interés colectivo se o interés colectivo. En caso de existir la vulneravea amenazado o vulnerado por la actividad de la ción o amenaza y se desconozcan los responsaadministración, no será necesario interponer pre- bles, corresponderá al juez determinarlos.
viamente los recursos administrativos como requisito para intentar la acción popular.
DE LAS ACCIONES POPULARES
CAPÍTULO III
Art. 11.—Caducidad. La acción popular podrá
promoverse durante el tiempo que subsista la ameDE LA JURISDICCIÓN Y COMPETENCIA
naza o peligro al derecho e interés colectivo.
Cuando dicha acción esté dirigida a volver las
cosas a su estado anterior, el término para inter-Art. 15.—Jurisdicción. La jurisdicción de lo conponerla será de cinco (5) años, contados a partirtencioso administrativo conocerá de los procesos
de la acción u omisión que produjo la alteración.que se susciten con ocasión del ejercicio de las
acciones populares originadas en actos, acciones
Nota: El texto en bastardilla fue declarado ¡nexequible por
u omisiones de las entidades públicas y de las perla Corte Constitucional en sent. C-21S de 1999.
sonas privadas que desempeñen funciones administrativas, de conformidad con lo dispuesto en las
C A P Í T U L O II
disposiciones vigentes sobre la materia.
En los demás casos, conocerá la jurisdicción
LEGITIMACIÓN
ordinaria civil.
Art. 12.—Titulares de las acciones. Podrán ejer- Art. 16.—Competencia. De las acciones populacitar las acciones populares:
res conocerán en primera instancia los jueces ad-
190
SUPLEMENTO
ministrativos y los jueces civiles de circuito. En
segunda instancia la competencia corresponderá
a la sección primera del tribunal contencioso administrativo o a la sala civil del tribunal de distrito judicial al que pertenezca el juez de primera
instancia.
Será competente el juez del lugar de ocurrencia de los hechos o el del domicilio del demandado a elección del actor popular. Cuando por los
hechos sean varios los jueces competentes, conocerá a prevención el juez ante el cual se hubiere
presentado la demanda.
Parágrafo.—Hasta tanto entren en funcionamiento, los juzgados administrativos, de las acciones populares interpuestas ante la jurisdicción
contencioso administrativa conocerán en primera instancia los tribunales contencioso-administrativos y en segunda instancia el consejo de Estado.
CAPÍTULO IV
a) La indicación del derecho o interés colectivo amenazado o vulnerado;
b) La indicación de los hechos, actos, acciones u omisiones que motivan su petición;
c) La enunciación de las pretensiones;
d) La indicación de la personas natural o jurídica, o la autoridad pública presuntamente responsable de la amenaza o del agravio, si fuere
posible;
e) Las pruebas que pretenda hacer valer;
f) Las direcciones para notificaciones;
g) Nombre e identificación de quien ejerce la
acción.
La demanda se dirigirá contra el presunto responsable del hecho u omisión que la motiva, si
fuere conocido. No obstante, cuando en el curso
del proceso se establezca que existen otros posibles responsables, el juez de primera instancia de
oficio ordenará su citación en los términos en que
aquí se prescribe para el demandado.
Art 19.—Amparo de pobreza. El juez podrá conceder el amparo de pobreza cuando fuere pertinente, de acuerdo con lo establecido en el Código de Procedimiento Civil, o cuando el defensor
Art. 17.—Facilidades para promover las accio- del pueblo o sus delegados lo soliciten expresanes populares. El interesado podrá acudir ante el mente.
personero distrital o municipial, o a la Defensoría
Parágrafo.—El costo de los peritazgos, en los
del Pueblo para que se le colabore en la elabora- casos de amparo de pobreza, correrá a cargo del
ción de su demanda o petición, así como en los fondo para la defensa de los derechos e intereses
eventos de urgencia o cuando el solicitante no colectivos, a partir de su creación. Estos costos
sepa escribir.
se reembolsarán al Fondo por el demandado, en
Donde no exista juez del circuito o de lo con- el momento de satisfacer la liquidación de costencioso administrativo, podrá presentarse la de- tas, siempre y cuando fuere condenado.
manda ante cualquier juez civil municipal o promiscuo, quien dentro de los dos (2) días siguientes
CAPÍTULO V
deberá remitirla al funcionario competente. En el
evento de comprometerse grave y permanentemente uno o varios de los derechos amparados en ADMISIÓN, NOTIFICACIÓN Y TRASLADO
la presente ley, el juez civil municipal o promiscuo deberá remitir de inmediato y por el medio Art. 20.—Admisión de la demanda. Dentro de
los tres (3) días hábiles siguientes a la presentamás eficaz las diligencias al juez competente.
En desarrollo del principio de la prevalencia ción de la demanda o petición inicial, el juez comdel derecho sustancial sobre el procesal, el juez petente se pronunciará sobre su admisión.
Inadmitirá la demanda que no cumpla con los
competente que reciba la acción popular tendrá
la facultad de tomar las medidas cautelares nece- requisitos señalados en esta ley, precisando los desarias para impedir perjuicios irremediables e irre- fectos de que adolezca para que el demandante
parables o suspender los hechos generadores de los subsane en el término de tres (3) días. Si este
la amenaza a los derechos e intereses colectivos. no lo hiciere, el juez la rechazará.
PRESENTACIÓN DE LA DEMANDA
O PETICIÓN
Art. 18.—Requisitos de la demanda o petición.
Para promover una acción popular se presentará
una demanda o petición con los siguientes requisitos:
Art. 21.—Notificación del auto admisorio de la
demanda. En el auto que admita la demanda el
juez ordenará su notificación personal al demandado. A los miembros de la comunidad se les po-
191
LEY 472 DE 1998
drá informar a través de un medio masivo de comunicación o de cualquier mecanismo eficaz, habida cuenta de los eventuales beneficiarios.
Para este efecto, el juez podrá utilizar simultáneamente diversos medios de comunicación.
Cuando se trate de entidades públicos, el auto
admisorio de la demanda deberá notificarse personalmente a surepresentantelegal o a quien este
haya delegado la facultad de recibir notificaciones, todo de acuerdo con lo dispuesto por el código contencioso administrativo.
Cuando el demandado sea un particular, la notificación personal del auto admisorio se practicará de acuerdo con lo dispuesto en el Código de
Procedimiento Civil.
En todo caso, si la persona a quien deba hacerse la notificación, o su delegado, no se encontrare o no pudiere; por cualquier motivo, recibir
la notificación, esta se practicará mediante entrega que el notificador haga al empleado que allí se
encuentre de copia auténtica de la demanda y del
auto admisorio y del aviso que enviará, por el mismo conducto, al notificado.
Si la demanda no hubiere sido promovida por
el ministerio público se le comunicará a este el
auto admisorio de la demanda, con el fin de que
intervenga como parte pública en defensa de los
derechos e intereses colectivos, en aquellos procesos que lo considere conveniente.
Además, se le comunicará a la entidad administrativa encargada de proteger el derecho o el
interés colectivo afectado.
CAPÍTULO VI
COADYUVANCIA
Y MEDIDAS CAUTELARES
Art. 24.—Coadyuvando. Toda persona natural o
jurídica podrá coadyuvar estas acciones, antes de
que se profiera fallo de primera instancia. La
coadyuvancia operará hacia la actuación futura.
Podrán coadyuvar igualmente estas acciones las
organizaciones populares, cívicas y similares, así
como el defensor del pueblo o sus delegados, los
personeros distritales o municipales y demás autoridades que por razón de sus funciones deban
proteger o defender los derechos e intereses colectivos.
Art. 25.—Medidas cautelares. Antes de ser notificada la demanda y en cualquier estado del proceso podrá el juez, de oficio o a petición de parte,
decretar, debidamente motivadas, las medidas previas que estime pertinentes para prevenir un daño
inminente o para hacer cesar el que se hubiere
causado. En particular, podrá decretar las siguientes:
a) Ordenar la inmediata cesación de las actividades que puedan originar el daño, que lo hayan causado o lo sigan ocasionando;
b) Ordenar que se ejecuten los actos necesarios, cuando la conducta potencialmente perjudicial o dañina sea consecuencia de la omisión del
demandado;
c) Obligar al demandado a prestar caución para
Art. 22.—'Traslado y contestación de la deman- garantizar el cumplimiento de cualquiera de las
da. En el auto admisorio de la demanda el juez anteriores medidas previas;
ordenará su traslado al demandado por el térmid) Ordenar con cargo al fondo para la defensa
no de diez (10) días para contestarla. También de los derechos e intereses colectivos los estudios
dispondrá informarle que la decisión será profe- necesarios para establecer la naturaleza del daño
rida dentro de los treinta (30) días siguientes al y las medias urgentes a tomar para mitigarlo.
vencimiento del término de traslado y que tiene
Parágrafo 1°.—El decreto y práctica de las
derecho a solicitar la práctica de pruebas con la medidas previas no suspenderá el curso del procontestación de la demanda.
ceso.
Si hubiere varios demandados, podrán desigParágrafo 2".—Cuando se trate de una amenar un representante común.
naza por razón de una omisión atribuida a una
autoridad o persona particular, el juez deberá orArt, 23.—Excepciones. En la contestación de la denar el cumplimiento inmediato de la acción que
demanda solo podrá proponerse las excepciones fuere necesaria, para lo cual otorgará un término
de mérito y las previas de falta de jurisdicción y perentorio. Si el peligro es inminente podrá ordecosa juzgada, las cuales serán resueltas por el juez nar que el acto, la obra o la acción la ejecute el
en la sentencia.
actor o la comunidad amenazada, a costa del deEn consecuencia, las pruebas pertinentes se mandado.
practicarán en el mismo plazo señalado para las
pruebas solicitadas en la demanda y en la contes- Art. 26.—Oposición a las medidas cautelares. El
tación de la misma.
auto que decrete las medidas previas será notifi-
192
SUPLEMENTO
cado al demandado simultáneamente con la admisión de la demanda y podrá ser objeto de los
recursos de reposición y de apelación; los recursos se concederán en el efecto devolutivo y deberán ser resueltos en el término de cinco días. La
oposición a las medidas previas solo podrá fundamentarse en los siguientes casos:
a) Evitar mayores perjuicios al derecho o interés colectivo que se pretende proteger;
b) Evitar perjuicios ciertos e inminentes al interés público;
c) Evitar al demandado perjuicios cuya gravedad sea tal que le haga prácticamente imposible cumplir un eventual fallo desfavorable.
Corresponde a quien alegue estas causales demostrarlas.
el juez con el consentimiento de las partes interesadas.
La audiencia se considerará fallida en los siguientes eventos:
a) Cuando no compareciere la totalidad de las
partes interesadas;
b) Cuando no se formule proyecto de pacto
de cumplimiento;
c) Cuando las partes no consientan en las correcciones que el juez proponga al proyecto de
pacto de cumplimiento.
En estos eventos el juez ordenará la práctica
de pruebas, sin perjuicio de las acciones que
procedieren contra los funcionarios públicos ausentes en el evento contemplado en el literal a).
La aprobación del pacto de cumplimiento se
surtirá mediante sentencia, cuya parte resolutiva
será publicada en un diario de amplia circulación
CAPÍTULO VII
nacional a costa de las partes involucradas.
PACTO DE CUMPLIMIENTO
El juez conservará la competencia para su ejecución y podrá designar a una persona natural o
Art. 27.—Pacto de cumplimiento. El juez, den- jurídica como auditor que vigile y asegure el cumtro de los tres (3) días siguientes al vencimiento plimiento de la fórmula de solución del conflicdel término de traslado de la demanda, citará a to.
las partes y al ministerio público a una audiencia
CAPÍTULO VIH
especial en la cual el juez escuchará las diversas
posiciones sobre la acción instaurada, pudiendo
PERÍODO PROBATORIO
intervenir también las personas naturales o jurídicas que hayan registrado comentarios escritos
sobre el proyecto. La intervención del ministerio Art. 28.—Pruebas. Realizada la citación para
público y de la entidad responsable de velar por establecer el proyecto de pacto de cumplimiento,
sin lograr acuerdo, o citada esta y no efectuada
el derecho o interés colectivo será obligatoria.
por ausencia de las partes, el juez decretará, preLa inasistencia a esta audiencia por parte de vio análisis de conducencia, pertinencia y eficalos funcionarios competentes, hará que incurran cia, las pruebas solicitadas y las que de oficio esen causal de mala conducta, sancionable con des- time pertinentes, señalando día y hora para su
titución del cargo.
práctica, dentro del término de veinte (20) días
Si antes de la hora señalada para la audiencia, prorrogables por veinte (20) días más si la comalgunas de las partes presenta prueba siquiera su- plejidad del proceso lo requiere.
maria de una justa causa para no comparecer, el
El juez podrá ordenar o practicar cualquier
juez señalará nueva fecha para la audiencia, no prueba conducente, incluida la presentación de
antes del quinto día siguiente ni después del dé- estadísticas provenientes de fuentes que ofrezcan
cimo día, por auto que no tendrá recursos, sin que credibilidad.
pueda haber otro aplazamiento.
También podrá el juez ordenar a las entidaEn dicha audiencia podrá establecerse un pac- des públicas y a sus empleados rendir conceptos
to de cumplimiento a iniciativa del juez en el que a manera de peritos, o aportar documentos u otros
se determine la forma de protección de los dere- informes que puedan tener valor probatorio. Asf
chos e intereses colectivos y el restablecimiento mismo, podrá requerir de los particulares certifide las cosas a su estado anterior, de ser posible.
caciones, informaciones, exámenes o conceptos.
El pacto de cumplimiento así celebrado será En uno u otro caso las órdenes deberán cumplirrevisado por el juez en un plazo de cinco (S) días, se en el estricto término definido por el juez.
contados a partir de su celebración. Si observare
El juez practicará personalmente las pruebas;
vicios de ilegalidad en alguno de los contenidos pero si ello fuere imposible, podrá comisionar en
del proyecto de pacto, estos serán corregidos por aras de la economía procesal.
LEY 472 DE 1998
En los procesos a que se refiere esta ley, el
juez podrá ordenar la práctica de pruebas dentro
o fuera del territorio nacional.
193
nocimiento del nombramiento. La omisión en esta
materia, hará incurrir al perito en las sanciones
que determina esta ley.
Parágrafo 2°.—El juez podrá imponer al peArt. 29.—Clases y medios de prueba. Para estas rito, cuando se violen estas disposiciones, las siacciones son procedentes los medios de prueba guientes sanciones:
establecidos en el Código de Procedimiento Ci— Ordenar su retiro del registro público de
vil, sin perjuicio de lo que respecto de ellos se
peritos para acciones populares y de grupo.
disponga en la presente ley.
— Decretar su inhabilidad para contratar con
Art. 30.—Carga de la prueba. La carga de la el Estado durante cinco (S) años.
prueba corresponderá al demandante. Sin embar— Ordenar la investigación disciplinaria y/o
go, si por razones de orden económico o técnico, penal correspondiente.
si dicha carga no pudiere ser cumplida, el juez
impartirá las órdenes necesarias para suplir la
CAPÍTULO IX
deficiencia y obtener los elementos probatorios
indispensables para proferir un fallo de mérito,
SENTENCIA
solicitando dichos experticios probatorios a la entidad pública cuyo objeto esté referido al tema Art. 33.—Alegatos. Vencido el término para pracmateria de debate y con cargo a ella.
ticar pruebas, el juez dará traslado a las partes
En el evento de no existir la posibilidad de para alegar por el término común de cinco (5)
allegar la prueba respectiva, en virtud de lo esta- días.
blecido en el inciso anterior, el juez podrá ordeVencido el término del traslado para alegar,
nar su práctica con cargo al fondo para la defensa el secretario inmediatamente pasará el expediende los derechos e intereses colectivos.
te al despacho para que se dicte sentencia, sin que
puedan proponerse incidentes, salvo el de recuArt 31.—Pruebas anticipadas. Conforme a las sación, ni surtirse actuaciones posteriores distindisposiciones legales podrán solicitarse y practi- tas a la de expedición de copias, desgloses o cercarse antes del proceso las pruebas necesarias con tificados, las cuales no interrumpirán el término
el objeto de impedir que se desvirtúen o se pier- para proferirlas, ni el tumo que le corresponda al
dan, o que su práctica se haga imposible y para proceso.
conservar las cosas y las circunstancias de hecho
El secretario se abstendrá de pasar al despaque posteriormente deben ser probadas en el pro- cho los escritos que contravengan esta disposiceso.
ción.
Parágrafo.—Los jueces de la república le darán trámite preferencial a las solicitudes y prácti- Art. 34.—Sentencia. Vencido el término para alegar, el juez dispondrá de veinte (20) días para procas de pruebas anticipadas con destino a los proferir sentencia. La sentencia que acoja las pretencesos en que se adelanten acciones populares.
siones del demandante de una acción popular
Art. 32.—Prueba pericial. En el auto en que se podrá contener una orden de hacer o de no hacer,
decrete el peritazgo se fijará la fecha de entrega condenar al pago de perjuicios cuando se haya
del informe al juzgado y a partir de esta fecha causado daño a un derecho o interés colectivo en
estará a disposición de las partes durante cinco favor de la entidad pública no culpable que los
(5) días hábiles. El informe del perito deberá tenga a su cargo, y exigir la realización de conductas necesarias para volver las cosas al estado
rendirse en original y tres copias.
anterior a la vulneración del derecho o del interés
Los informes técnicos se valorarán en con- colectivo, cuando fuere físicamente posible. La
junto con el acervo probatorio existente, confor- orden de hacer o de no hacer definirá de manera
me a las reglas de la sana critica y podrán tenerse precisa la conducta a cumplir con el fin de protecomo suficientes para verificar los hechos a los ger el derecho o el interés colectivo amenazado o
cuales se refieren.
vulnerado y de prevenir que se vuelva a incurrir
El segundo dictamen es inobjetable y el juez en las acciones u omisiones que dieron mérito para
podrá acogerlo en su sentencia.
acceder a las pretensiones del demandante. IgualParágrafo 1°.—Los impedimentos deberán mente fijará el monto del incentivo para el actor
manifestarse en los tres (3) días siguientes al co- popular.
194
SUPLEMENTO
La condena al pago de los perjuicios se hará
in genere y se liquidará en el incidente previsto
en el artículo 307 del Código de Procedimiento
Civil en tanto, se le dará cumplimiento a las órdenes y demás condenas. Al término del incidente se adicionará la sentencia con la determinación
de la correspondiente condena incluyéndose la del
incentivo adicional en favor del actor.
En caso de daño a los recursos naturales el
juez procurará asegurar la restauración del área
afectada destinando para ello una parte de la indemnización.
En la sentencia el juez señalará un plazo prudencial, de acuerdo con el alcance de sus determinaciones, dentro del cual deberá iniciarse el
cumplimiento de la providencia y posteriormente culminar su ejecución. En dicho término el juez
conservará la competencia para tomar las medidas necesarias para la ejecución de la sentencia
de conformidad con las normas contenidas en el
código de procedimiento civil y podrá conformar
un comité para la verificación del cumplimiento
de la sentencia en el cual participarán además del
juez, las partes, la entidad pública encargada de
velar por el derecho o interés colectivo, el ministerio público y una organización no gubernamental con actividades en el objeto del fallo.
el Código de Procedimiento Civil; en el auto que
admite el recurso sefijaráun plazo para la práctica de las pruebas que, en ningún caso, excederá
de diez (10) días contados a partir de la notificación de dicho auto; el plazo para resolver el recurso se entenderá ampliado en el término señalado para la práctica de pruebas.
Art. 38.—Costas. El juez aplicará las normas de
procedimiento civil relativas a las costas. Solo
podrá condenar al demandante a sufragar los honorarios, gastos y costos ocasionados al demandado, cuando la acción presentada sea temeraria
o de mala fe. En caso de mala fe de cualquiera de
las partes, el juez podrá imponer una multa hasta
de veinte (20) salarios mínimos mensuales, los
cuales serán destinados al fondo para la defensa
de los derechos e intereses colectivos, sin perjuicio de las demás acciones a que haya lugar.
CAPÍTULO XI
INCENTIVOS
Art. 39.—Incentivos. El demandante en una acción popular tendrá derecho a recibir un incentivo que el juez fijará entre diez (10) y ciento cincuenta (150) salarios mínimos mensuales.
Cuando el actor sea una entidad pública, el
incentivo se destinará al fondo de defensa de intereses colectivos.
También comunicará a las entidades o autoridades administrativas para que, en lo que sea de
su competencia, colaboren en orden a obtener el
cumplimiento del fallo.
Art. 35.—Efectos de la sentencia. La sentencia Art. 40.—Incentivo económico en acciones potendrá efectos de cosa juzgada respecto de las par- pulares sobre moral administrativa. En las acciones populares que se generen en la violación
tes y del público en general.
del derecho colectivo a la moralidad administrativa, el demandante o demandantes tendrán dereCAPÍTULO X
cho a recibir el quince por ciento (15%) del valor
que recupere la entidad pública en razón a la acRECURSOS Y COSTAS
ción popular.
Art. 36.—Recurso de reposición. Contra los auPara losfinesde este artículo y cuando se trate
tos dictados durante el trámite de la acción popu- de sobrecostos o de otras irregularidades provelar procede el recurso de reposición, el cual será nientes de la contratación, responderá patrimonialinterpuesto en los términos del Código de Proce- mente el representante legal del respectivo orgadimiento Civil.
nismo o entidad contratante y contratista, en forma
Art. 37.—Recurso de apelación. El recurso de solidaria con quienes concurran al hecho, hasta
apelación procederá contra la sentencia que se la recuperación total de lo pagado en exceso.
dicte en primera instancia, en la forma y oportuPara hacer viable esta acción, en materia pronidad señalada en el Código de Procedimiento batoria los ciudadanos tendrán derecho a soliciCivil, y deberá ser resuelto dentro de los veinte tar y obtener se les expida copia auténtica de los
(20) días siguientes contados a partir de la radi- documentos referidos a la contratación, en cualcación del expediente en la secretaría del tribu- quier momento. No habrá reserva sobre tales donal competente.
cumentos.
La práctica de pruebas durante la segunda insNota: El inciso segundo fue declarado exequible en los tértancia se sujetará, también, a la forma prevista en minos de la sent. C-88 de 2000 de la Corte Constitucional.
195
LEY 472 DE 1998
CAPÍTULO XII
MEDIDAS COERCITIVAS
Y OTRAS DISPOSICIONES
Art. 41.—Desacato. La persona que incumpliere
una orden judicial proferida por la autoridad competente en los procesos que se adelanten por acciones populares, incurrirá en multa hasta de cincuenta (SO) salarios mínimos mensuales con
destino al fondo para la defensa de los derechos e
intereses colectivos, conmutables en arresto hasta de seis (6) meses, sin perjuicio de las sanciones penales a que hubiere lugar.
La sanción será impuesta por la misma autoridad que profirió la orden judicial, mediante trámite incidental y será consultada al superior jerárquico, quien decidirá en el término de tres (3)
días si debe revocarse o no la sanción. La consulta se hará en efecto devolutivo.
Art. 42.—Garantía. La parte vencida en el juicio
deberá otorgar una garantía bancaria o póliza de
seguros, por el monto que el juez determine, la
que se hará efectiva en caso de incumplimiento a
lo dispuesto por la sentencia. Si el demandado
presta la garantía a satisfacción, no habrá lugar al
embargo, o se levantará el que hubiese sido proferido.
Art. 45.—Aplicación. Continuarán vigentes las
acciones populares consagradas en la legislación
nacional, pero su trámite y procedimiento se sujetarán a la presente ley.
TÍTULO III
DEL PROCESO EN LAS ACCIONES
DE GRUPO
CAPÍTULO I
PROCEDENCIA
Art. 46.—Procedencia de las acciones de grupo. Las acciones de grupo son aquellas acciones
interpuestas por un número plural o un conjunto
de personas que reúnen condiciones uniformes
respecto de una misma causa que originó perjuicios individuales para dichas personas. Las condiciones uniformes deben tener también lugar respecto de los elementos que configuran la
responsabilidad.
La acción de grupo se ejercerá exclusivamente
para obtener el reconocimiento y pago de la indemnización de los perjuicios.
El grupo estará integrado al menos por veinte
(20) personas.
Art. 47.—Caducidad. Sin perjuicio de la acción
Art. 43.—Moral administrativa. En las acciones individual que corresponda por la indemnización
populares que versen sobre la moral administra- de perjuicios, la acción de grupo deberá promotiva y con miras a evitar la duplicidad de funcio- verse dentro de los dos (2) años siguientes a la
nes para los efectos de los artículos 277 y 278 de fecha en que se causó el daño o cesó la acción
la Constitución Política, el juez que conozca de vulnerante causante del mismo.
estas acciones decretará las medidas previas o
CAPÍTULO II
cautelares que estime procedentes y comunicará
la demanda a la Procuraduría para que la misma
LEGITIMACIÓN
se haga parte si lo considera conveniente.
Si de los hechos se desprende que se ha in- Art. 48.—Titulares de las acciones. Podrán precurrido en una situación de orden disciplinario, la sentar acciones de grupo las personas naturales o
acción popular se adelantará sin perjuicio de la com- jurídicas que hubieren sufrido un perjuicio indipetencia que corresponda a la Procuraduría en vidual conforme lo establece el artículo 47.
materia disciplinaria. La acción popular no pueEl defensor del pueblo, los personeros munide interferir las acciones disciplinarias o penales cipales y distritales podran, sin perjuicio del deque para el caso procedan.
recho que asiste a los interesados, interponer acArt. 44.—Aspectos no regulados. En los proce- ciones de grupo en nombre de cualquier persona
sos por acciones populares se aplicarán las dis- que se lo solicite o que se encuentre en situación
posiciones del Código de Procedimiento Civil y de desamparo o indefensión. En este caso será pardel código contencioso administrativo dependien- te en el proceso judicial junto con los agraviados.
Parágrafo.—En la acción de grupo el actor o
do de la jurisdicción que le corresponda, en los
aspectos no regulados en la presente ley, mien- quien actúe como demandante, representa a las
tras no se opongan a la naturaleza y la finalidad demás personas que hayan sido afectadas individualmente por los hechos vulnerantes, sin necede tales acciones.
•196
SUPLEMENTO
sidad de que cada uno de los interesados ejerza
por separado su propia acción, ni haya otorgado
poder.
deberá reunir los requisitos establecidos en el código de procedimiento civil o en el código contencioso administrativo, según el caso, y además
expresar en ella:
Art. 49.—Ejercicio de la acción. Las acciones de
1. El nombre del apoderado o apoderados,
grupo deben ejercerse por conducto de abogado.
Cuando los miembros del grupo otorguen po- anexando el poder legalmente conferido.
2. La identificación de los poderdantes, idender a varios abogados, deberá integrarse un comité y el juez reconocerá como coordinador y apo- tificando sus nombres, documentos de identidad
derado legal del grupo, a quien represente el y domicilio.
3. El estimativo del valor de los perjuicios que
mayor número de victimas, o en su defecto al que
se hubieren ocasionado por la eventual vulneranombre el comité.
ción.
4. Si no fuere posible proporcionar el nombre
CAPÍTULO III
de todos los individuos de un mismo grupo, expresar los criterios para identificarlos y definir el
DE LA JURISDICCIÓN Y COMPETENCIA
grupo.
Art. 50.—Jurisdicción. La jurisdicción de lo con5. La identificación del demandado.
tencioso administrativo conocerá de los procesos
6. La justificación sobre la procedencia de la
que se susciten con ocasión del ejercicio de las
acciones de grupo originadas en la actividad de acción de grupo en los términos de los artículos
o
las entidades públicas y de las personas privadas 3 y 49 de la presente ley.
que desempeñen funciones administrativas.
7. Los hechos de la demanda y las pruebas
La jurisdicción civil ordinaria conocerá de los que se pretendan hacer valer dentro del proceso.
demás procesos que se susciten con ocasión del
Parágrafo.—La demanda se dirigirá contra el
ejercicio de las acciones de grupo.
presunto responsable del hecho u omisión que la
Art. 51.—Competencia. De las acciones de gru- motiva, el cual debe ser determinado. No obstanpo conocerán en primera instancia los jueces ad- te, cuando en el curso del proceso se establezca
ministrativos y los jueces civiles de circuito. En que existen otros posibles responsables, el juez
segunda instancia la competencia corresponderá de primera instancia, de oficio ordenará su citaa la sección primera del tribunal contencioso ad- ción.
ministrativo o a la sala civil del tribunal del dis- Art. 53.—Admisión, notificación y traslado. Dentrito judicial al que pertenezca el juez de primera tro de los diez (10) dfas hábiles siguientes a la
instancia.:
presentación de la demanda, el juez competente
Será competente el juez del lugar de ocurren- se pronunciará sobre su admisión. En el auto que
cia de los hechos o el del domicilio del demanda- admita la demanda, además de disponer su trasdo o demandante, a elección de este. Cuando por lado al demandado por el término de diez (10)
los hechos sean varios los jueces competentes, co- días, el juez ordenará la notificación personal a
nocerá a prevención el juez ante el cual se hubie- los demandados. A los miembros del grupo se
re presentado la demanda.
les informará a través de un medio masivo de coParágrafo.—Hasta tanto entren en funciona- municación o de cualquier mecanismo eficaz, hamiento los juzgados administrativos, de las accio- bida cuenta de los eventuales beneficiarios. Para
nes de grupo interpuestas ante la jurisdicción con- ste efecto el juez podrá utilizar simultáneamente
tencioso administrativa conocerán en primera diversos medios de comunicación.
instancia los tribunales contencioso administratiSi la demanda no hubiere sido promovida por
vos y en segunda instancia el Consejo de Estado. el defensor del pueblo, se le notificará personalmente el auto admisorio de la'demanda con el fin
CAPÍTULO IV
de que intervenga en aquellos procesos en que lo
considere conveniente.
REQUISITOS Y ADMISIÓN
Parágrafo.—El auto admisorio deberá valoDE LA DEMANDA
rar la procedencia de la acción de grupo en los
o
Art. 52.—Requisitos de la demanda. La deman- términos de los artículos 3 y 47 de la presente
ley.
da mediante la cual se ejerza una acción de grupo
197
LEY 472 DE 1998
Art. 54.—Notificación del auto admisorio de la
demanda a entidades públicas y sociedades.
Cuando se trate de entidades públicas, el auto
admisorio de la demanda deberá notificarse personalmente a su representante legal o a quien este
haya delegado la facultad de recibir notificaciones. Sin embargo, si la persona a quien deba hacerse la notificación, o su delegado, no se encontrare o no pudiere, por cualquier motivo, recibir
la notificación, esta se practicará mediante entrega que el notificador haga al empleado que lo reciba de copia auténtica de la demanda y del auto
admisorio al notificado.
Cuando se trate de sociedades, el auto admisorio de la demanda deberá notificarse personalmente a su representante legal, en la dirección que
indique el demandante. De no conocerla deberá
hacer dicha afirmación bajo la gravedad de juramento, caso en el cual se notificará en la dirección que aparezca registrada en la cámara de comercio respectiva. Sin embargo, si la persona a
quien deba hacerse la notificación, no se encontrare o no pudiere, por cualquier motivo, recibir
la notificación esta se practicará mediante entrega que el notificador haga al empleado que lo reciba de copia auténtica de la demanda y del auto
admisorio al notificado.
Art. 55.—integración al grupo. Cuando la demanda se haya originado en daños ocasionados a
un número plural de personas por una misma acción u omisión, o por varias acciones u omisiones derivadas de la vulneración de derechos o
intereses colectivos, quienes hubieren sufrido un
perjuicio podrán hacerse parte dentro del proceso, antes de la apertura a pruebas, mediante la
presentación de un escrito en el cual se indique
su nombre, el daño sufrido, el origen del mismo
y el deseo de acogerse al fallo y de pertenecer al
conjunto de individuos que interpuso la demanda
como un mismo grupo. Quien no concurra al
proceso, y siempre y cuando su acción no haya
prescrito y/o caducado de conformidad con las
disposiciones vigentes, podrá acogerse posteriormente, dentro de los veinte (20) días siguientes a
la publicación de la sentencia, suministrando la
información anterior, pero no podrá invocar daños extraordinarios o excepcionales para obtener
una indemnización mayor y tampoco se beneficiará de la condena en costas.
La integración de nuevos miembros al grupo,
con posterioridad a la sentencia, no incrementará
el monto de la indemnización contenida en ella.
Las acciones individuales relativas a los mismos hechos podrán acumularse a la acción de gru-
po, a solicitud el interesado. En este evento, el
interesado ingresará al grupo, terminará la tramitación de la acción individual y se acogerá a los
resultados de la acción de grupo.
Nota: El texto destacado en bastardilla fue declarado inexequible por la Corte Constitucional en sent. C-1062 de 2000.
Art. 56.—Exclusión del grupo. Dentro de los cinco (5) días siguientes al vencimiento del término
de traslado de la demanda, cualquier miembro de
un mismo grupo podrá manifestar su deseo de ser
excluido del grupo y, en consecuencia, no ser vinculado por el acuerdo de conciliación o la sentencia. Un miembro del grupo no quedará vinculado a los efectos de la sentencia en dos situaciones:
a) Cuando se haya solicitado en forma expresa la exclusión del grupo en el término previsto
en el inciso anterior;
b) Cuando la persona vinculada por una sentencia pero que no participó en el proceso, demuestre en el mismo término que sus intereses
no fueron representados en forma adecuada por
el representante del grupo o que hubo graves errores en la notificación.
Transcurrido el término sin que el miembro
así lo exprese, los resultados del acuerdo o de la
sentencia lo vincularán. Si decide excluirse del
grupo, podrá intentar acción individual por indemnización de perjuicios.
Art. 57.—Contestación, excepciones previas. La
parte demandada podrá interponer excepciones
de mérito con la contestación de la demanda, así
como las excepciones previas señaladas en el código de procedimiento civil. Las excepciones de
acuerdo con su naturaleza, se resolverán de conformidad con las reglas previstas en el Código de
Procedimiento Civil.
CAPÍTULO V
DE LAS MEDIDAS CAUTELARES
Art. 58.—Clases de medidas. Para las acciones
de grupo proceden las medidas cautelares previstas en el Código de procedimiento civil para los
procesos ordinarios, el trámite para la interposición de dichas medidas, al igual que la oposición
a las mismas, se hará de acuerdo con lo establecido en el código de procedimiento civil.
Art. 59.—Petición y decreto de estas medidas.
La parte demandante solicitará en la demanda las
respectivas medidas y se decretarán con el auto
admisorio.
198
SUPLEMENTO
Art. 60.—Cumplimiento de las medidas. Las
medidas decretadas se cumplirán antes de la notificación de la demanda.
Art. 61.—Diligencia de conciliación. De oficio
el juez, dentro de los cinco (5) días siguientes al
vencimiento del término que tienen los miembros
del grupo demandante para solicitar su exclusión
del mismo, deberá convocar a una diligencia de
conciliación con el propósito de lograr un acuerdo entre las partes, que constará por escrito.
La diligencia deberá celebrarse dentro de los
diez (10) días siguientes a la fecha de convocatoria. No obstante, en cualquier estado del proceso
las partes podrán solicitar al juez la celebración
de una nueva diligencia a efectos de conciliar sus
intereses y poner fin al proceso.
En la diligencia podrá participar el defensor
del pueblo o su delegado, para servir de mediador y facilitar el acuerdo; si el defensor hubiere
presentado la demanda, dicha función corresponderá al procurador genera! de la nación o su delegado, quien obrará con plena autonomía. En la
audiencia también podrán intervenir los apoderados de las partes.
El acuerdo entre las partes se asimilará a una
sentencia y tendrá los efectos que para ella se establecen en esta ley. El acta de conciliación que
contenga el acuerdo hace tránsito a cosa juzgada
y presta mérito ejecutivo.
El juez ordenará la publicación del acuerdo
de conciliación en un medio de comunicación de
amplia circulación nacional.
para alegar de conclusión por el termino común
de cinco (S) días.
Art. 64.—Sentencia. Expirado el término para
alegar de conclusión, el Secretario pasará inmediatamente el expediente al despacho con el fin
de que se dicte sentencia en el perentorio e improrrogable término de veinte (20) días.
Una vez que el expediente haya pasado al despacho para proferir sentencia, no podrá surtirse
actuación alguna hasta tanto no se haya proferido esta, excepción hecha de la declaratoria de impedimento o recusación.
Art. 65.—Contenido de la sentencia. La sentencia que ponga fin al proceso se sujetará alas disposiciones generales del código de procedimiento civil y además, cuando acoja las pretensiones
incoadas, dispondrá:
1. El pago de una indemnización colectiva,
que contenga la suma ponderada de las indemnizaciones individuales.
2. El señalamiento de los requisitos que deben cumplir los beneficiarios que han estado ausentes del proceso a fin de que puedan reclamar
la indemnización correspondiente, en los términos
establecidos en el artículo 61 de la presente ley.
3. El monto de dicha indemnización se entregará al fondo para la defensa de los derechos e
intereses colectivos, dentro de los diez (10) días
siguientes a la ejecutoria, el cual será administrado por el defensor del pueblo y a cargo del cual
se pagarán:
a) Las indemnizaciones individuales de quieCAPÍTULO VI
nes formaron parte del proceso como integrantes
del grupo, según la porcentualización que se hubiere precisado en el curso del proceso. El juez
PERÍODO PROBATORIO
podrá dividir el grupo en subgrupos, para efectos
Art. 62.—Pruebas. Realizada la audiencia de de establecer y distribuir la indemnización, cuanconciliación, el juez decretará las pruebas solici- do lo considere conveniente por razones de equitadas y las que de oficio estime pertinentes, y se- dad y según las circunstancias propias de cada
ñalará un término de veinte (20) días para que se caso;
practiquen, dentro del cualfijarálas fechas de las
b) Las indemnizaciones correspondientes alas
diligencias necesarias. Si la complejidad del proceso lo requiere, dicho término podrá ser prorro- solicitudes que llegaren a presentar oportunamengado de oficio o a solicitud de parte, hasta por te los interesados que no hubieren intervenido en
el proceso y que reúnan los requisitos exigidos
otro término igual.
por el juez en la sentencia..
Todas las solicitudes presentadas oportunaCAPÍTULO VII
mente se tramitarán y decidirán conjuntamente
mediante acto administrativo en el cual se recoALEGATOS, SENTENCIA Y RECURSOS
nocerá el pago de la indemnización previa comprobación de los requisitos exigidos en la senArt. 63.—Alegatos. Vencido el término para prac- tencia para demostrar que forma parte del grupo
ticar pruebas, el juez dará traslado a las partes en cuyo favor se decretó la condena.
199
LEY 472 DE 1998
Cuando el estimativo de integrantes del grupo
o el monto de las indemnizaciones fuere inferior a
las solicitudes presentadas, el juez o el magistrado podrá revisar, por una sola vez, la distribución
del monto de la condena, dentro de los veinte (20)
días siguientes contados a partir del fenecimiento del término consagrado para la integración al
grupo de que trata el artículo 61 de la presente
ley. Los dineros restantes después de haber pagado todas las indemnizaciones serán devueltos
al demandado.
4. La publicación, por una sola vez, de un extracto de la sentencia, en un diario de amplia circulación nacional, dentro del mes siguiente a su
ejecutoria o a la notificación del auto que hubiere
ordenado obedecer lo dispuesto por el superior,
con la prevención a todos los interesados igualmente lesionados por los mismos hechos y que
no concurrieron al proceso, para que se presenten al juzgado, dentro de los veinte (20) días siguientes a la publicación, para reclamar la indemnización.
5. La liquidación de las costas a cargo de la
parte vencida, teniendo en cuenta las expensas
necesarias para la publicación del extracto de la
sentencia.
6. La liquidación de los honorarios del abogado coordinador, que corresponderá al diez por
ciento (10%) de la indemnización que obtengan
cada uno de los miembros del grupo que no hayan sido representados judicialmente.
Art. 66.—Efectos de la sentencia. La sentencia
tendrá efectos de cosa juzgada en relación con
quienes fueron parte del proceso y de las personas
que, perteneciendo al grupo interesado no manifestaron oportuna y expresamente su decisión de
excluirse del grupo y de las resultas del proceso.
Art. 67.—Recursos contra la sentencia. La sentencia es apelable en el efecto suspensivo. En este
evento el juez ordenará se preste caución para garantizar las medidas cautelares de embargo y secuestro.
El recurso de apelación deberá resolverse por
la autoridad judicial competente en un término
máximo de veinte (20) días, contados a partir de
la fecha de radicación del expediente en la Secretaría General; sin embargo, cuando sea necesario
practicar nuevas pruebas, el término para decidir
el recurso podrá ampliarse en diez (10) días.
Contra las sentencias proferidas en los procesos adelantados en ejercicio de las acciones de
grupo proceden el recurso de revisión y el de casación, según el caso, de conformidad con las dis-
posiciones legales vigentes; pero en ningún caso
el término para decidir estos recursos podrá exceder de noventa (90) días contados a partir de la
fecha en que se radicó el asunto en la secretaría
general de la corporación.
CAPÍTULO VIII
DISPOSICIONES COMPLEMENTARIAS
Art- 68.—Aspectos no regulados. En lo que no
contraríe lo dispuesto en las normas del presente
título, se aplicarán a las acciones de grupo las normas del código de procedimiento civil.
Art- 69.—Otras acciones de grupo que se tramitarán por la presente ley. las acciones de grupo
contempladas en el artículo 76 de la ley 45 de 1990,
en el artículo 1.2.3.2. del decreto 653 de 1993 (estatuto orgánico del mercado público de valores)
y e n el decreto 3466 de 1982 artículos 36 y 37, se
tramitarán de conformidad con lo dispuesto en el
presente título.
TÍTULO IV
FONDO PARA LA DEFENSA DE LOS
DERECHOS E INTERESES
COLECTIVOS
CAPÍTULO ÚNICO
Art- 70.—Creación y fuente de recursos. Créase
el fondo para la defensa de los derechos e intereses colectivos, el cual contará con los siguientes
recursos:
a) Las apropiaciones correspondientes del presupuesto nacional;
b) Las donaciones de.organizaciones privadas nacionales o extranjeras que no manejen recursos públicos;
c) El monto de las indemnizaciones de las acciones populares y de grupo a las cuales hubiere
renunciado expresamente el beneficiario o cuando este no concurriere a reclamarlo dentro del plazo de un (1) año contado a partir de la sentencia;
d) El diez por ciento (10%) del monto total
de las indemnizaciones decretadas en los procesos que hubiere financiado el fondo;
e) El rendimiento de sus bienes;
f) Los incentivos en caso de acciones populares interpuestas por entidades públicas;
g) El diez por ciento (10%) de la recompensa
en las acciones populares en que el juez otorgue
200
SUPLEMENTO
amparo de pobreza y se financie la prueba pericial a través del fondo, y
h) El valor de las multas que imponga el juez
en los procesos de acciones populares y de grupo.
de peritos para acciones populares y de grupo se
organizará con base en los siguientes criterios:
1. Será obligatoria la inscripción en el registro, de las autoridades públicas y de los particulares a quienes se les haya atribuido o adjudicado
Nota: El texto en bastardilla del literal c) fue declarado inexequible por la Corte Constitucional (sent. C-21S de 1999).
función pública, que dispongan de soporte técnico, logístico, investigativo, personal o de apoyo
Art. 71.—Funciones del fondo. El fondo tendrá
que sirva para la práctica de pruebas en acciones
las siguientes funciones:
populares, de las entidades que tengan el carácter
a) Promover la difusión y conocimiento de los de consultoras del gobierno y de las universidaderechos e intereses colectivos y sus mecanismos des públicas.
de protección;
Los servidores públicos que fuesen nombrab) Evaluar las solicitudes definanciaciónque
le sean presentadas y escoger aquellas que a su dos peritos deberán dedicarse de manera priorijuicio sería conveniente respaldar económicamen- taria a su función de colaboración con la admite, atendiendo a criterios como la magnitud y las nistración de justicia.
2. Los particulares, ya sean personas naturacaracterísticas del daño, el interés social, la relevancia del bien jurídico amenazado o vulnerado les o jurídicas, podrán registrarse demostrando su
y la situación económica de los miembros de la idoneidad y experiencia en áreas técnicas.
comunidad o del grupo;
3. Una vez registrado como perito de accioc) Financiar la presentación de las acciones nes populares, el cargo será de forzosa aceptapopulares o de grupo, la consecución de pruebas ción, salvo que exista impedimento.
y los demás gastos en que se pueda incurrir al
4. Cualquier juez que conozca de una acción
adelantar el proceso;
popular o de grupo, podrá solicitar la lista de ped) Efectuar los pagos correspondientes de ritos registrados para llevar a cabo la elección de
acuerdo con las costas adjudicadas en contra de auxiliares de la justicia en estos procesos.
un demandante que haya recibido ayuda finan5. El registro público de peritos será sistemaciera del fondo, y
tizado e incluirá como mínimo los datos generae) Administrar y pagar las indemnizaciones les del perito, su experiencia, profesión, especiade que trata el artículo 68 numeral 3 de la presen- lizaciones, publicaciones y los procesos en que
te ley.
haya intervenido como perito.
Art. 72.—Manejo del fondo. El manejo del fondo
El registro público de peritos será organizado
para la defensa de los derechos e intereses colec- por la sala administrativa del consejo superior de
tivos, estará a cargo de la Defensoría del Pueblo. la judicatura, en un período de seis (6) meses contados a partir de la vigencia de esta ley.
Art. 73.—Monto de lafinanciación. El monto de
la financiación por parte del fondo a los deman- Art. 75.—Colaboración en la práctica de pruedantes en acciones populares o de grupo será de- bas. En los procesos de que trata esta ley, las parterminado por la Defensoría del Pueblo de acuer- tes de común acuerdo pueden, antes de que se
do con las circunstancias particulares de cada dicte sentencia de primera instancia, realizar los
caso, teniendo en cuenta, entre otros criterios, la siguientes actos probatorios:
situación socioeconómica de los peticionarios y
1. Presentar informes científicos, técnicos o
los fundamentos de la posible demanda.
artísticos, emitidos por cualquier persona natural
o j urídica, sobre la totalidad o parte de los puntos
TÍTULO V
objeto de dictamen pericial; en este caso, el juez
ordenará agregarlo al expediente, y se prescindirá total o parcialmente de dictamen pericial en la
CAPÍTULO ÚNICO
forma que soliciten las partes al presentarlo. Estos informes deberán allegarse con reconocimienDISPOSICIONES COMUNES A ACCIONES
to notarial o judicial o presentación personal.
POPULARES Y DE GRUPO, EN MATERIA
2. Si se trata de documento que deba ser recoPROBATORIA
nocido, pueden presentar documento auténtico
Art. 74.—Registro público de peritos para ac- proveniente de quien deba reconocerlo, en el cual
ciones populares y de grupo. El registro público conste su reconocimiento en los términos del ar-
LEY 472 DE 1998
tículo 273 del Código de Procedimiento Civil. La
declaración se entenderá allegada bajo juramento con el reconocimiento notarial o judicial o presentación personal.
Este escrito suplirá la diligencia de reconocimiento.
3. Presentar la versión que, de hechos que interesen al proceso, haya efectuado ante ellas un
testigo. Este documento deberá ser allegado bajo
juramento con el reconocimiento notarial o judicial o presentación personal y se incorporará al
expediente y suplirá la recepción de dicho testimonio.
4. Presentar documento en el cual consten los
puntos y hechos objeto de una inspección judicial; en este caso se incorporará al expediente y
suplirá esta prueba. El escrito deberá aportarse
con el reconocimiento notarial o judicial o presentación personal.
5. Solicitar, salvo que alguna de las partes esté
representada por curador ad litem, que la inspección judicial se practique por la persona que ellas
determinen.
6. Presentar documentos objeto de exhibición.
Si se trata de documentos que estén en poder
de un tercero o provenientes de este, estos deberán allegarse con el reconocimiento notarial o judicial o presentación personal y acompañados de
un escrito, en el cual conste expresamente la
aquiescencia del tercero para su aportación.
En estos casos, el juez ordenará agregar los
documentos al expediente y se prescindirá de la
exhibición, total o parcialmente, en la forma como
lo soliciten las partes.
7. Presentar la declaración de parte que ante
ellas haya expuesto el absolvente. Este documento
deberá ser firmado por los apoderados y el interrogado, se incorporará al expediente y suplirá el
interrogatorio respectivo. La declaración será bajo
juramento que se entenderá prestado por la firma
del mismo.
Las pruebas aportadas en la forma mencionada en este artículo, serán apreciadas por el juez
en la respectiva decisión tal como lo dispone el
artículo 174 del código de procedimiento civil y
en todo caso el juez podrá dar aplicación al artículo 179 del mismo código.
Art. 76.—Colaboración para la evaluación de
¡aprueba. Para la práctica de pruebas, además de
las disposiciones generales contenidas en el código de procedimiento civil, se dará aplicación a
las siguientes reglas:
201
1. Cualquiera de las partes, en las oportunidades procesales para solicitar pruebas, podrá presentar experticios producidos por instituciones o
profesionales especializados. De existir contradicción entre varios experticios, el juez procederá a decretar el peritazgo correspondiente.
2. Los documentos declarativos emanados de
terceros se estimarán por el juez sin necesidad
de ratificar su contenido, salvo que la parte contra la cual se aducen solicite su ratificación de manera expresa.
3. Las partes y los testigos querindandeclaración podrán presentar documentos relacionados
con los hechos, los cuales se agregarán al expediente.
4. Las personas naturales o jurídicas, sometidas a vigilancia estatal podrán presentar informes
o certificaciones en la forma establecida en el artículo 278 del código de procedimiento civil.
5. Las constancias debidamente autenticadas,
emanadas de personas naturales o jurídicas distintas de las indicadas en el numeral anterior, y
aportadas a un proceso mediante orden judicial
proferida de oficio o a petición de parte, se tendrán como prueba sumaria. Esto sin perjuicio de
lo dispuesto en relación con documentos emanados de terceros.
Art. 77.—Referencia a un tercero en declaración.
Citación. Cuando en interrogatorio de parte el
absolvente, o en declaración de tercero el declarante, manifieste que el conocimiento de los hechos lo tiene otra persona, deberá indicar el nombre de esta y explicar la razón de su conocimiento.
En este caso el juez si lo considera conveniente,
citará de oficio a esa persona aún cuando se haya
vencido el término probatorio.
Art. 78.—Aspectos complementarios del testimonio. La parte o el testigo, al rendir su declaración, podrá hacer dibujos, gráficas o representaciones con el fin de ilustrar su testimonio, estos
serán agregados al expediente y serán apreciados
como parte integrante del testimonio y no como
documentos. Así mismo, el testigo podrá reconocer documentos durante la declaración.
Art. 79.— Eficacia de la prueba. El juez apreciará la eficacia de la prueba cuando haga su valoración o apreciación, ya sea en la sentencia o en la
providencia interlocutoria según el caso, y en ninguna circunstancia lo hará en el momento de
pronunciarse sobre la admisibilidad de la prueba.
202
SUPLEMENTO
TÍTULO VI
curaduría General de la Nación, y la Defensoría
del Pueblo.
CAPÍTULO ÚNICO
Art. 86.—Vigencia. La presente ley rige un año
después de su promulgación y deroga todas las
disposiciones que le sean contrarias, y expresamente los trámites y procedimientos existentes
Art 80.—Registro público de acciones popula- en otras normas sobre la materia.
res y de grupo. La Defensoría del Pueblo organiPublíquese y ejecútesezará un registro público centralizado de las acDada en Santa Fe de Bogotá, D. C, a 5 de
ciones populares y de las acciones de grupo que
se interpongan en el país. Todo juez que conozca agosto de 1998.
de estos procesos deberá enviar una copia de la
demanda del auto admisorio de la demanda y del
fallo definitivo. La información contenida en este
LEY 144 DE 1994
registro será de carácter público.
(julio 13)
Art. 81.—Creación de organizaciones cívicas,
populares y similares para la defensa de los de- por la cual se establece el procedimiento de pérdida
de la investidura de los congresistas.
rechos e intereses colectivos. Las autoridades estarán obligadas a colaborar y facilitar la creación
y funcionamiento de las organizaciones cívicas,
El Congreso de Colombia,
populares y similares que se establezcan por iniciativa de la comunidad para la defensa de los
DECRETA:
derechos e intereses colectivos.
De igual modo se colaborará con las demás
Art. Io.—El Consejo de Estado en pleno conoceorganizaciones que se funden con la misma finará y sentenciará en única instancia los procesos
lidad, por los ciudadanos.
relativos a la pérdida de la investidura de los conArt. 82.—Ministerio público. De acuerdo con la gresistas a solicitud de la mesa directiva de la cápresente ley, las actuaciones que correspondan al mara correspondiente o de cualquier ciudadano y
procurador general de la nación o el defensor del por las causas establecidas en la Constitución y
pueblo, podrán ser delegadas en sus representan- la ley, en especial la ley 5° de 1992 en sus artículos 292 y 298.
tes.
DISPOSICIONES FINALES
Art. 83.—Colaboración de la policía. Las autoridades de policía deberán prestar toda la colaboración que el juez o magistrado solicite para la
práctica y permanencia de las medidas previas y
cautelares, so pena de incurrir en causal de mala
conducta sancionable hasta con la pérdida del empleo.
Art. 84.—Plazos perentorios e improrrogables.
La inobservancia de los términos procesales establecidos en esta ley, hará incurrir al juez en causal de mala conducta, sancionable con destitución
del cargo.
Art. 85.—Pedagogía. El gobierno nacional realizará durante el año siguiente a la promulgación
de esta ley, un programa de pedagogía que incluyan campañas masivas de educación y divulgación sobre los derechos colectivos y su procedimiento para-hacerlos efectivos.
La campaña de educación y divulgación será
coordinada por el Ministerio de Educación, la Pro-
Parágrafo.—lnexequible. Sent. C-247 de 1995
de la Corte Constitucional.
Ñola: Las expresiones: "en pleno", así como "... y la ley. en
especial la ley 5" de 1992 en sus arts. 292 y 298", fueron declaradas inexequibles por la Corte Constitucional (sent. C-247 de
1995).
Art. 2°.—El Consejo de Estado dispondrá de un
plazo no mayor de veinte (20) días hábiles contados a partir de la fecha de la presentación de la
solicitud en la secretaría general de la corporación, para sentenciar el proceso.
Art. 3°.—Cuando la solicitud sea formulada por
la mesa directiva de la cámara a la cual pertenezca el congresista, esta deberá ser enviada al Consejo de Estado en pleno, dentro de los dos (2) días
siguientes a la decisión adoptada por dicha cámara, junto con toda la documentación correspondiente.
Nota: El texto en bastarílla fue declarado inexequible por la
Corte Constitucional (sent C-247 de 1995).
LEY 144 DE 1094
Art. 4o.—Cuando la solicitud sea presentada ante
el Consejo de Estado por un ciudadano común,
esta deberá formularse por escrito y contener, al
menos:
a) Nombres y apellidos, identificación y domicilio de quien la formula;
b) Nombre del congresista y su acreditación
expedida por la organización electoral nacional;
c) Invocación de la causal por la cual se solicita la pérdida de la investidura y su debida explicación;
d) La solicitud de práctica de pruebas, si fuere el caso;
e) Dirección del lugar en donde el solicitante
recibirá las notificaciones a que haya lugar.
Parágrafo.—No será necesario formular la
solicitud a través de apoderados.
203
rán al día siguiente al de la expedición del auto
que las decrete.
Art, 9°-—El congresista dispondrá de los tres (3)
días siguientes, contados a partir de la fecha de la
notificación, parareferirsepor escrito a lo expuesto efi la solicitud. Podrá aportar pruebas o pedir
las flue considere conducentes, en los términos
del sitíenlo siguiente.
Art 10.—Al día hábil siguiente, el magistrado
ponente decretará las pruebas pertinentes y señalará un término hasta de tres (3) días hábiles para
su práctica. En la misma providencia indicará fecha y hora para la audiencia pública, que se cumplirá dentro de los dos (2) días siguientes.
Art 11.—A la audiencia pública asistirá el Consejo de Estado en pleno y será presidida por el
magistrado ponente.
Las partes podrán intervenir, por una sola vez,
Nota: El texto en bastardilla fue declarado inexequible por
en el siguiente orden: El solicitante o su apoderala Corte Constitucional (sent. C-247 de 1995).
do, el agente del ministerio público y el congreArt. 5°.—Inexequible. Sent. C-247 de 1995 de la sista y su apoderado. Quien presida la audiencia
podrá fijar el tiempo para las intervenciones.
Corte Constitucional.
Las partes podrán presentar al final de su inArt. 6°.—La solicitud deberá ser presentada per- tervención un resumen escrito.
sonalmente por su signatario, ante el secretario
flota: El texto en bastardilla fue declarado inexequible por
general del Consejo de Estado. El solicitante que la Corte Constitucional (sent. C-247 de 1995).
se halle en lugar distinto podrá remitirla, previa
presentación personal ante juez y notario, caso Art. 12.—Realizada la audiencia, el magistrado
en el cual se considerará presentado cuando se ponente, deberá registrar el proyecto de sentencia dentro de los dos (2) días hábiles siguientes y
reciba en el despacho judicial de destino.
citafá al Consejo de Estado en pleno para estuArt. 7*.—Recibida la solicitud en la Secretaria, diar y discutir la ponencia presentada. La deciserá repartida por el presidente del Consejo de sión se tomará por mayoría de votos de los miemEstado el día hábil siguiente al de su recibo, y bros que la integran.
designará el magistrado ponente, quien procedepJota: El texto en bastardilla fue declarado inexequible por
rá a admitirla o no, según el caso, dentro de los la Corte Constitucional (sent. C-247 de 1995).
dos (2) días hábiles siguientes a su reparto. En el
mismo término notificará al congresista de la de- Art» 13.—Ejecutoriada la sentencia se comunicará a la mesa directiva de la cámara corresponcisión respectiva.
El magistrado ponente devolverá la solicitud diente, al Consejo Nacional Electoral y al Ministerio de Gobierno para lo de su cargo. Cuando el
cuando no cumpla con los requisitos o no se alleConsejo de Estado advierta la posible comisión
guen los anexos exigidos en la ley y ordenará a
de Hechos punibles por parte del congresista, o
quien corresponda, completar o aclarar dentro de temeridad o mala fe en la acusación, la sentencia
los diez (10) días siguientes a su notificación, los ordenará que se compulsen copias de toda la acrequisitos o documentos exigidos. El incumpli- tuación a las autoridades competentes para las inmiento de la orden dará lugar a las sanciones le- vestigaciones y sanciones correspondientes.
gales pertinentes.
Art. 14.—Cuando se formulen acusaciones por
Art. 8°.—Admitida la solicitud, en la misma pro- varios ciudadanos estas se acumularán a la admividencia se ordenará la notificación personal al tida primero, siempre que no se haya decretado
congresista, con la cual se dará iniciación al pro- la práctica de pruebas.
ceso judicial respectivo. También se notificará al
agente del ministerio público a fin de que inter- Art- 15-—No se podrá admitir solicitud de pérvenga en el proceso. Las notificaciones se surti- dida de la investidura de un congresista en el even-
204
SUPLEMENTO
to de alegarse los mismos hechos que sirvieron
de fundamento a las causales sobre las cuales ya
se haya pronunciado el Consejo de Estado. Todas las sentencias en estos procesos producen
efectos de cosa juzgada.
Art 16.—Conflicto de intereses. Definición. Los
congresistas que dentro del año inmediatamente
anterior a su elección hayan prestado servicios
remunerados a gremios o personas de derecho privado sobre cuyos intereses o negocios incidan directamente actos que se encuentren al estudio del
Congreso, deberán comunicarlo por escrito a la
mesa directiva de la respectiva corporación para
que decida si los congresistas aludidos deben abstenerse de participar en el trámite y votación de
dichos actos.
DECRETA:
TÍTULO PRIMERO
PRINCIPIOS DE LA JUSTICIA DE PAZ
Art. 1°.—Tratamiento integral y pacífico de los
conflictos comunitarios y particulares. La jurisdicción de paz busca lograr la solución integral y
pacífica de los conflictos comunitarios o particulares.
Art. 2°.—Equidad. Las decisiones que profieran
los jueces de paz deberán ser en equidad, conforme a los criterios de justicia propios de la comunidad.
Art. 3°.—Eficiencia. La administración de justicia de paz debe cumplir con la finalidad de proArt. 17.—Recurso extraordinario especial de re- mover la convivencia pacífica en las comunidavisión. Son susceptibles del recurso extraordina- des de todo el territorio nacional.
rio especial de revisión, interpuesto dentro de los
o
cinco (5) años siguientes a su ejecutoria las sen- Art. 4 .—Oralidad. Todas las actuaciones que se
realicen
ante la jurisdicción de paz serán verbatencias mediante las cuales haya sido levantada
la investidura de un parlamentario, por las causa- les, salvo las excepciones señaladas en la presenles establecidas en el artículo 188 del Código Con- te ley.
tencioso Administrativo, y por las siguientes:
Art. 5°.—Autonomía e independencia. La justicia de paz es independiente y autónoma con el
a) Falta del debido proceso;
único límite de la Constitución Política. Ningún
b) Violación del derecho de defensa;
c)lnexequible.Sent.C-247 de 1995 de la Cor- servidor público podrá insinuar, exigir, determinar o aconsejar a un juez de paz las decisiones o
te Constitucional.
criterios que deba adoptar en sus intervenciones,
so pena de incurrir en mala conducta, sancionaArt 18.—Para los efectos del numeral 1 del arble disciplinariamente.
tículo 180 Constitución Política, se entenderá que
el congresista debe estar realizando, simultánea- Art 6°.—Gratuidad. La justicia de paz será gramente con las de parlamentario, funciones inhe- tuita y su funcionamiento estará a cargo del Estarentes a las del cargo o empleo público o priva- do, sin perjuicio de las expensas o costas que señale el Consejo Superior de la Judicatura.
do.
Art. 7o.—Garantía de los derechos. Es obligaArt 19.—Esta ley deroga y modifica las dispo- ción de los jueces de paz respetar y garantizar los
siciones legales anteriores y rige desde la fecha derechos, no solo de quienes intervienen en el prode su promulgación.
ceso directamente, sino de todos aquellos que se
afecten con él.
Publíquese y ejecútese.
Dada en Santa Fe de Bogotá, D. C, a 13 de
julio de 1994.
LEY 497 DE 1999
por la cual se crean los jueces de paz y se reglamenta
su organización y funcionamiento.
El Congreso de Colombia,
TÍTULO SEGUNDO
OBJETO, JURISDICCIÓN
Y COMPETENCIA
DE LA JUSTICIA DE PAZ
Art. 8°.—Objeto. La jurisdicción de paz busca
lograr el tratamiento integral y pacífico de los conflictos comunitarios o particulares que voluntariamente se sometan a su conocimiento.
LEY 497 DE 1999
Art. 9°.—Competencia. Los jueces de paz conocerán de los conflictos que las personas o la comunidad, en forma voluntaria y de común acuerdo, sometan a su conocimiento, que versen sobre
asuntos susceptibles de transacción, conciliación
o desistimiento y que no sean sujetos a solemnidades de acuerdo con la ley, en cuantía no superior a los cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes. No obstante, los jueces de paz no
tendrán competencia para conocer de las acciones constitucionales y contencioso-administrativas, así como de las acciones civiles que versen
sobre la capacidad y el estado civil de las personas, salvo el reconocimiento voluntario de hijos
extra matrimoniales.
Parágrafo.—Las competencias previstas en el
presente artículo, serán ejercidas por los jueces
de paz, sin perjuicio de las funciones que para el
mantenimiento del orden público se encuentren
asignadas por la Constitución y la ley a las autoridades de policía.
205
reglamentación que expida el Concejo Nacional
Electoral.
Para los efectos del artículo 32 de la presente
ley, se elegirán en la misma fecha dos jueces de
paz de reconsideración de candidatos postulados
específicamente para ese cargo. En caso de no
cumplirse con estos requisitos se aplicará lo dispuesto en el artículo 32 de la presente ley, para el
trámite de reconsideración de la decisión.
Parágrafo.—Las fechas previstas para la elección de los jueces de paz y de reconsideración
solamente podrán coincidir con la elección de juntas de acción comunal o consejos comunales.
La primera elección de jueces de paz se realizará después del primer año sancionada esta ley.
Art. 12.—Posesión. Los jueces de paz y de reconsideración tomarán posesión ante el alcalde municipal o distrital del lugar.
Art. 13.—Período. Los jueces de paz y de reconsideración serán elegidos para un período de
Art. 10.—Competencia territorial. Será compe- cinco (S) años, reelegibles en forma indefinida.
tente para conocer de los conflictos sometidos a
El concejo municipal dos (2) meses antes de
su consideración el juez de paz del lugar en que la culminación del período previsto en el inciso
residan las partes o en su defecto, el de la zona o anterior, convocará a nuevas elecciones de acuersector en donde ocurran los hechos o el del lugar do con lo previsto en el artículo 11.
que las partes designen de común acuerdo.
Parágrafo.—El respectivo concejo municipal
informará dentro de los cinco (5) días siguientes
TITULO TERCERO
sobre la elección del juez de paz y de los jueces
de reconsideración, a la sala administrativa del
ELECCIÓN, PERÍODO Y REQUISITOS
concejo seccional de la judicatura respectivo, para
efectos de conformar una base de datos que posiArt. 11.—Elección. Por iniciativa del alcalde o bilite su seguimiento.
del personero o de la mayoría de miembros del
concejo municipal o de grupos organizados de Art. 14.—Naturaleza y requisitos. Los jueces de
vecinos inscritos en la respectiva circunscripción paz y los jueces de reconsideración son particuelectoral municipal o distrital existente, el concejo lares que administran justicia en equidad, de
municipal a través de acuerdo convocará a elec- acuerdo con lo establecido por la Constitución y
ciones y determinará para el efecto las circuns- la presente ley.
Para ser juez de paz o de reconsideración se recripciones electorales, que sean necesarias para
quiere ser mayor de edad, ser ciudadano en ejercila elección de juez de paz y de reconsideración.
Los jueces de paz y de reconsideración serán cio, estar en pleno goce de sus derechos civiles y
elegidos mediante votación popular por los ciu- políticos y haber residido en la comunidad respecdadanos de las comunidades ubicadas en la cir- tiva por lo menos un (1) año antes de la elección.
cunscripción electoral.
TÍTULO CUARTO
Los candidatos serán postulados, ante el respectivo personero municipal, por organizaciones
INHABILIDADES, IMPEDIMENTOS
comunitarias con personería jurídica o grupos orE INCOMPATIBILIDADES
ganizados de vecinos inscritos en la respectiva
circunscripción electoral que haya señalado el Art. 15.—Inhabilidades. No podrá postularse ni
concejo municipal.
ser elegido como juez de paz o de reconsideración,
Para la elección de jueces de paz y de recon- la persona que se encuentre incursa en una cualsideración la votación se realizará conforme a la quiera de las siguientes situaciones:
206
SUPLEMENTO
a) Haber sido condenado a una pena privativa
de la libertad, excepto cuando se trate de delitos
políticos o culposos, dentro de los cinco (5) años
anteriores a la fecha de nombramiento o de elección;
b) Hallarse bajo interdicción judicial;
c) Padecer afección física o mental o trastorno grave de conducta, que impidan o comprometan la capacidad necesaria para el debido desempeño del cargo;
d) Hallarse bajo medida de aseguramiento que
implique privación de libertad sin derecho a libertad provisional;
e) Haber sido dictada en su contra resolución
acusatoria por cualquier delito que atente contra
la administración pública o de justicia;
f) Hallarse suspendido o excluido del ejercicio de cualquier profesión. En este último caso
mientras se obtiene la rehabilitación;
g) Haber perdido con anterioridad la investidura de juez de paz o de conciliador en equidad;
h) Realizar actividades de proselitismo político o armado.
Si con anterioridad a la realización de la audiencia de conciliación, alguna de las partes manifiesta ante el juez de paz que se verifica uno de
tales eventos, podrá desistir de su solicitud y
transferirlo a un juez de paz de reconsideración
de la misma circunscripción o a un juez de paz de
otra circunscripción.
Lo anterior será aplicable a los jueces de paz
de reconsideración de que trata el artículo 32 de
la presente ley, para efectos del trámite de reconsideración de la decisión.
TÍTULO QUINTO
REMUNERACIÓN, FINANCIACIÓN
Y CAPACITACIÓN
Art. 19.—Remuneración. Los jueces de paz y de
reconsideración no tendrán remuneración alguna.
Art. 20.—Financiación. El Consejo Superior de
la Judicatura deberá incluir dentro del proyecto
de presupuesto de la rama judicial, las partidas necesarias para lafinanciaciónde la Justicia de Paz.
Art 21.—Capacitación. Los jueces de paz y de
reconsideración recibirán capacitación permanente. El Consejo Superior de la Judicatura, deberá
organizar y ejecutar el programa general de formación de jueces de paz y de reconsideración,
con la participación de los Ministerios del Interior, de Educación, de Justicia y del Derecho de
las universidades, de las organizaciones especializadas y de las comunidades en general.
Parágrafo.—El Consejo Superior de la Judicatura deberá implementar un programa de seguimiento, mejoramiento y control de esta jurisdicción.
De la misma forma el Ministerio de Justicia y
del Derecho y los alcaldes dentro de sus respectiArt. 17.—Incompatibilidades. El ejercicio del
vas circunscripciones, a partir de la promulgación
cargo de juez de paz y de reconsideración es comde esta ley, promoverán un programa de pedagopatible con el desempeño de funciones como sergía para instruir, divulgar y capacitar a la comuvidor público. Sin embargo, es incompatible con
nidad sobre la justicia de paz con la colaboración
la realización de actividades de proselitismo pode las entidades mencionadas en el inciso primelítico o armado.
ro de este artículo, a través de canales de comuArt. 18.—Trámite para impedimentos y recusa- nicación comunitarios y en donde estos no exisciones. En caso de que se presente alguno de los tan por los medios más idóneos.
eventos señalados en el artículo 16 de la presente
TÍTULO SEXTO
ley, el juez de paz deberá informarlo a las partes
dando por terminada su actuación, transfiriéndolo de inmediato al juez de paz de reconsideración
PROCEDIMIENTO
o al juez de paz de otra circunscripción que acuerden las partes, a menos que estas, de común acuer- Art. 22.—Procedimiento. El procedimiento para
do, le soliciten continuar conociendo del asunto. la solución de las controversias y conflictos que
Art. 16.—Impedimentos. El juez de paz no podrá
conocer de una controversia en particular, cuando se presente alguno de los siguientes eventos:
a) El juez, su cónyuge, su compañera (o) permanente u ocasional o alguno de sus parientes
hasta cuarto grado de consanguinidad, segundo
de añnidad o primero civil, tenga algún interés
directo o indirecto en la controversia o resolución del conflicto que motiva su actuación;
b) Cuando exista enemistad grave por hechos
ajenos a aquellos que motivan su actuación, o ajenos a la ejecución de la sentencia, con alguna de
las partes, su representante o apoderado.
LEY 497 DE 1999
se sometan a la consideración de los jueces de
paz constará de dos etapas que estarán sujetas a
un mínimo de formalidades previstas en este título. Tales etapas serán una previa de conciliación o autocompositiva, y una posterior de sentencia o resolutiva.
Art. 23.—De la solicitud. La competencia del
juez de paz para conocer de un asunto en particular iniciará con la solicitud que de común acuerdo
le formulen, de manera oral o por escrito, las partes comprometidas en un conflicto. En caso de ser
oral, el juez de paz levantará un acta que firmarán
las partes en el momento mismo de la solicitud.
Dicha acta deberá contener la identidad de las
partes, su domicilio, la descripción de los hechos
y la controversia, así como el lugar, fecha y hora
para la audiencia de conciliación, que deberá celebrarse en el término que para el efecto señale el
juez de paz.
Recibida la solicitud en forma oral o por escrito, el juez la comunicará por una sola vez, por
el medio más idóneo, a todas las personas interesadas y a aquellas que se pudieren afectar directa
o indirectamente con el acuerdo a que se llegue o
con la decisión que se adopte.
207
continuación del trámite, dejando constancia de
tal situación.
Art. 27.— Deberes del juez durante la conciliación. Son deberes del juez facilitar y promover el
acuerdo sobre las fórmulas que para la solución
de los conflictos propongan las partes.
Art. 28.—Acta de conciliación. De la audiencia
de conciliación y del acuerdo a que lleguen los
interesados, se dejará constancia en un acta que
será suscrita por las partes y por el juez, de la cual
se entregará una copia a cada una de las partes.
Art. 29.—De la sentencia. En caso de fracasar la
etapa conciliatoria, el juez de paz así lo declarará. Dentro del término de cinco (5) días proferirá
sentencia en equidad, de acuerdo con la evaluación de las pruebas allegadas, la decisión se comunicará a las partes por el medio que se estime
más adecuado.
La decisión deberá constar por escrito. De esta
se entregará una copia a cada una de las partes.
Parágrafo.—El acta de la audiencia de conciliación en la que conste el acuerdo a que hubieren llegado las partes y la sentencia, tendrán los
mismos efectos que las sentencias proferidas por
Art. 24.—De la conciliación. La audiencia de los jueces ordinarios.
conciliación podrá ser privada o pública según lo Art. 30.—Traslado de competencia. En aquellos
determine el juez de paz y se realizará en el sitio procesos de que trata el artículo 9o de la presente
que este señale.
ley y que se adelanten ante la jurisdicción ordiParágrafo.—En caso de que el asunto sobre naria, en los que no se hubiere proferido sentenel que verse la controversia que se somete a con- cia de primera instancia, las partes, de común
sideración del juez de paz se refiera a un conflic- acuerdo, podrán solicitar por escrito al juez de
to comunitario que altere o amenace alterar la con- conocimiento la suspensión de términos y el trasvivencia armónica de la comunidad, a la audiencia lado de la competencia del asunto al juez de paz
de conciliación podrán ingresar las personas de del lugar que le soliciten.
la comunidad interesadas en su solución. En tal
Una vez aprehendida la controversia por parevento el juez de paz podrá permitir el uso de la te del juez de paz, la jurisdicción ordinaria perpalabra a quien así se lo solicite.
derá la competencia.
Art. 25.—Pruebas. El juez valorará las pruebas Art. 31.—Archivo y remisión de información. El
que alleguen las partes, los miembros de la co- juez de paz deberá mantener en archivo público
munidad o las autoridades civiles, políticas o de copia de las actas y sentencias que profiera. Con
policía, teniendo como fundamento su criterio, todo, la Sala Administrativa del Consejo Seccioexperiencia y sentido común.
nal de la Judicatura de su jurisdicción o cualquier
autoridad administrativa o jurisdiccional podrá
Art. 26.—Obligatoriedad. El juez de paz citará a solicitar copia de dichas actuaciones cuyo importe
las partes, por el medio más idóneo para que acu- estará a cargo de la entidad que lo solicite.
dan a la diligencia de conciliación en la fecha y
hora que ordene, de lo cual dejará constancia esTÍTULO SÉPTIMO
crita.
Con todo, si la(s) parte(s) no asiste(n) el juez,
RECONSIDERACIÓN DE LA DECISIÓN
según lo estime, podrá citar a una nueva audiencia, caso en el cual fijará una nueva fecha y hora Art. 32.—Reconsideración de la decisión. Todas
para la realización de la audiencia, u ordenar la las controversias que finalicen mediante fallo en
208
SUPLEMENTO
equidad proferido por el juez de paz, serán susceptibles de reconsideración, siempre y cuando
taparte interesada así lo manifieste en forma oral
o escrita al juez, dentro de los cinco (5) días siguientes a la comunicación del fallo.
La decisión del juez de paz será estudiada y
se resolverá en un término de diez (10) días por
un cuerpo colegiado integrado por el juez de paz
de conocimiento y por los jueces de paz de reconsideración de que tratan los incisos 4 y 5 del
artículo 11 de la presente ley.
Si no hubiere jueces de paz de reconsideración, ya sea por no haber cumplido con los requisitos previstos en la presente ley o por falta absoluta
o temporal, el cuerpo colegiado estará conformado por el juez de paz de conocimiento y dos jueces de paz que de común acuerdo señalen las partes o en su defecto que pertenezcan a municipios
o distritos circunvecinos o de la zona o sector más
cercano que señale el juez de paz, quienes decidirán, motivando su decisión, con fundamento en
la equidad, si confirman o revocan la decisión
reconsiderada.
Si de conformidad con lo dispuesto en la presente ley, faltare alguno de aquéllos, la decisión
será adoptada por los dos jueces restantes.
pacidad para el ejercicio del cargo, el traslado de
la residencia fuera de la jurisdicción territorial y
la condena penal por hechos punibles.
Si se produjere falta absoluta por parte del juez
de paz antes de asumir el cargo o durante su período, se procederá a una nueva elección, por el
término que le faltare de acuerdo con el trámite
previsto en el artículo 11 de la presente ley.
TÍTULO NOVENO
Art. 38.—Vigencia. La presente ley rige un año
después de su promulgación.
FALTAS ABSOLUTAS Y TEMPORALES
Publíquese y ejecútese.
Dada en Santa Fe de Bogotá, D. C, a 10 de
febrero de 1999.
Art. 36.— Faltas temporales. Se entiende por
falta temporal, aquella circunstancia accidental u
ordinaria que separe al juez de paz por un breve
lapso de su cargo. Caso en el cual las partes podrán acudir a un juez de paz de reconsideración
según lo establecido en el artículo 11 inciso 5°.
De no existir estos, podrán acudir a otro juez de
paz que de común acuerdo determinen o esperar
hasta tanto el juez de paz de la circunscripción se
reintegre a su cargo.
TÍTULO DÉCIMO
OTRAS DISPOSICIONES
Art. 37.—Facultades especiales. Son facultades
especiales de los jueces de paz, sancionar a quien
incumpla lo pactado en el acuerdo conciliatorio
Art. 33.—Toma de decisiones. La decisión, re- y lo ordenado mediante sentencia con amonestasultado de la reconsideración deberá ser adopta- ción privada, amonestación pública, multas hasda por la mayoría. En caso contrario, quedara en ta por quince (15) salarios mínimos mensuales
firme el fallo del juez de paz.
legales vigentes y actividades comunitarias no superiores a dos (2) meses, sin perjuicio de las deTÍTULO OCTAVO
más acciones legales a que haya lugar. No obstante el juez de paz no podrá imponer sanciones
que impliquen privación de la libertad.
CONTROL DISCIPLINARIO
Con la imposición de actividades comunitaArt. 34.—Control disciplinario. En todo momen- rias, el juez evitará entorpecer la actividad laboto el juez de paz y los jueces de paz de reconside- ral, la vida familiar y social del afectado y le está
ración podrán ser removidos de su cargo por la prohibido imponer trabajos degradantes de la consala disciplinaria del consejo seccional de la judi- dición humana o violatorio de los derechos hucatura, cuando se compruebe que en el ejercicio manos.
de sus funciones ha atentado contra las garantías
Para la ejecución de dichas sanciones las auy derechos fundamentales u observado una con- toridades judiciales y de policía están en el deber
ducta censurable que afecte la dignidad del cargo. de prestar su colaboración.
Art. 35.—Faltas absolutas. Son causales de falta absoluta el fallecimiento, la renuncia, la inca-
ÍNDICE DE DISPOSICIONES
Leyes
Constitución Política
Art.
Pág.
o
4
30
44
86
87
88
183
184
241
242
243
244
247
259
113
21
20
3,5,7,31, 32
37, 41
55, 73
119
119
87, 95
88
89
89, 95
149
137
Acto legislativo
Núm. Año
Pág.
2 2002
147
101
135
72
Decretos
546
3466
1
2304
2067
2275
2591
306
653
262
1382
404
25
9"
45
5*
24
99
107
131
134
136
144
270
388
393
446
472
497
Acuerdo
5 1992
58 1999
903 2000
Núm. Año
1971
101
1982
74
1984
40
1989
40
1991
89,95,104, 106,109,110
y suplemento
1991
100
1991 3 , 8 , 1 0 , 1 2 , 1 5 , 1 6 , 2 3 , 2 7 , 2 8 , 31
y suplemento
1992
29
y suplemento
1993
74
2000
15
2000
12, 13
y suplemento
2001
12
599
617
734
741
772
808
29
17
143
Pág.
1928
50
1999
42, 57
1990
74
1992
102, 126,128
1992
103
1993
41,42, 58
1994
22
1994
137, 138, 141,143
1994
96,137, 141, 143,144
1994
129,132
1994 .. 119, 123,126, 128,131,132,134
y suplemento
1996
45,95,99,101,109
1997
37, 42
1997
38,42,43,44, 48
y suplemento
1998
45,58,75,150
1998
55, 58, 60, 64, 68, 73, 75
y suplemento
1999
149, 152, 153, 157,161
y suplemento
2000
127
2000
120,125,128, 129, 132,134
2002
102,127,129, 130, 131,157
2002
137,144
2002
133
Resoluciones
1999
2000
2001
2002
71
155,162
162
133
SentenciasCorte Constitucional
C-543
C-003
C-054
C-113
C-131
C-531
C-011
1992
1993
1993
1993
1993
1993
1994
8
103
31
95,109
16, 104,109
27
141,142
210
ÍNDICE DE MATERIAS
Sentencias
Corte Constitucional
Sentencias
Corte Constitucional
Núm.
Año
Pág.
Núm.
Año
Pág.
C-093
C-180
C-319
C-109
C-247
C-037
C-193
C-447
C-036
C-157
C-193
C-600
C-215
C-732
C-1194
C-179
T-01
T-03
1994
1994
1994
1995
1995
1996
1997
1997
1998
1998
1998
1998
1999
2000
2001
2002
1992
1992
124
141,142
128
110
131
98
45
104
59, 79
43,46,52
, 45, 46
52
62,63,68,70,77,84
85
44
145
25
27
T-197
T-281
T-312
T-119
T-175
T-100
SU-133
SU-136
T-162
T-388
SU-086
SU-819
SU-961
SU-622
SU-913
T-1031
SU-1219
T-46
1996
1996
1996
1997
1997
1998
1998
1998
1998
1998
1999
1999
1999
2001
2001
2001
2001
2002
28
20
20
24
17
8
27
27
8
27
27
20
27
26
26
10
10
10
T-484
T-614
T-067
T 079
T-158
T-153
T-200
T-225
T-290
T-328
T-231
T-254
T-574
T-260
T-409
T-042
T-137
1992
20 T-932
2002
65
1992
114
1993
61
. _, „ _,
1993
8
Del Consejo de Estado
1993
8
1993
8 Febrero 6 1996 (sección primera, exp.
3331
1993
20
)
21, 30
1993
27. 28 Abril 16 1996 (sección quinta, exp. 3301) 127
1993 ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ 6 ACU-5791999
:
47
1993 ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ... 20 ACU-1039
1999
44
1994
8 AG-02 2000
81
1994 .'.
Z1ZZZZZZ
'.
65 AP-026 2000
69
1994
30 A C U
1319 2000
47
1995
6,7,17.29, 30 AG-01 7 2001
76
1995
20 Julio 28 2001 (sección tercera)
67
1996
20 Noviembre 8 2001 (sección tercera)
67
1996
27 J"!'0 18 2002 (sección primera)
12
ÍNDICE DE MATERIAS
—A—
Acciones
de cumplimiento: 37-54;
de inconstitucionalidad: 87-117;
de grupo: 73-86;
de tutela: 3-36;
populares: 55-72;
acciones judiciales (orden de preferencia): 21;
alcaldes (revocatoria del mandato a los): 137147;
amparo (petición de): 4, 34;
auditor: 67.
—C—
Comité de verificación: 69.
Competencias
de los jueces de paz: 158;
en acción
de tutela: 30;
cumplimiento: 44;
popular: 64;
grupo: 80;
inconstitucionalidad: 105;
pérdida de investidura: 131;
revocatoria del mandato: 145.
Concejales (causales de pérdida de investidura):
128 a 130.
Conciliación
(diligencia de; en acción de grupo): 82.
Desinvestidura: 121.
Diputados
(causales de pérdida de investidura): 128-130.
_E —
Excepción de inconstitucionalidad: 113-115.
_F —
Fijación en lista: 103, 105.
Fondo para la defensa de los derechos colectivos: 70, 83.
Fuero de atracción: 81.
—G—
Gobernadores
(revisión de normas municipales): 115-117.
(revocatoria del mandato a los): 147.
—H—
Habeos corpus: 4, 11, 21.
—I—
Investidura
(pérdida de la): 119-135.
—J—
Corte Constitucional: 15, 99;
control concentrado: 93, 94;
difuso: 93, 94.
Jueces de paz y de reconsideración: 152 y ss.
Costas: 33, 51, 52, 54, 69, 84.
Jurisdicción constitucional: 5, 97.
—D—
Derechos fundamentales: 17-20.
Desacato: 33, 53,69.
Juntas administradoras locales: 130, 131.
Justicia de paz: 149-166.
—M—
Medidas cautelares: 25, 31, 66.
212
ÍNDICE DE MATERIAS
— p—
Pacto de cumplimiento: 67.
Perjuicio irremediable: 25-29.
Procedimientos
tutela: 3.1;
cumplimiento: 50;
populares: 66;
grupo: 81;
inconstitucionalidad: 105;
pérdida de investidura: 132;
revocatoria del mandato: 145.
—R—
Recurso especial de revisión: 134,135.
Requisitos
(de la demanda o solicitud)
tutela: 11;
cumplimiento: 49,50;
populares: 65, 66;
grupo: 79;
inconstitucionalidad: 102;
pérdida de investidura: 122;
revocatoria del mandato: 143, 145;
justicia de paz: 158;
Revisión de actos administrativos municipale
115;
Revocatoria del mandato: 137-147.
Sentencias
de la Corte (clases otiposde): 108-113;
en equidad: 152,160.
Registro público
(en acciones populares): 71.
Renuencia
(constitución de): 48.
Tutela
(acción de): 3-35.
—V—
Reparto de tutelas
(decr. 1382 de 2000): 12, 13.
Voto programático: 142.
ESTE LIBRO SE TERMINÓ DE IMPRIMIR EN LOS TALLERES
DE EDITORIAL NOMOS, EL DÍA VEINTIUNO DE FEBRERO
DEL AÑO DOS MIL TRES, ANIVERSARIO DEL FALLECI-
MIENTO DE MANUEL GARCÍA PELA YO Y ALONSO
(n. 23, V, 1909 y m. 25, II, 1991).
LABORE ET CONSTANTIA
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