Subido por WILSON FRANCISCO RAMOS CRUZ

terapia de grupos.

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Liderazgo en el grupo.
Problemas y factores especiales para
los terapeutas principiantes.
.
.
Presencia: La presencia emocional
significa ser movido por la alegría y el
dolor que experimentan los otros. La
presencia conlleva también "estar allí”
para los miembros, lo que implica
preocupación genuina y voluntad para
participar en su mundo psicológico.
Ansiedad Inicial: Antes de dirigir su
primer grupo sin ninguna duda se sentirá
ansioso por hacer que empiece el grupo y
por mantenerlo en marcha. La ansiedad
moderada puede ser beneficiosa porque
puede conducir a una autovaloración
honesta.
Destrezas de liderazgo de grupos: como la
mayoría de las destrezas, las destrezas de
liderazgo necesitan ser aprendidas y
practicadas.
Poder personal: Implica la confianza en
sí mismo y la conciencia de la influencia
propia sobre los otros. Si los terapeutas de
grupo no perciben la sensación de poder
en sus propias vidas les será difícil
facilitar el movimiento de los miembros
hacia la adquisición de dicho poder.
Ansiedad Inicial: Antes de dirigir su
primer grupo sin ninguna duda se sentirá
ansioso por hacer que empiece el grupo y
por mantenerlo en marcha. La ansiedad
moderada puede ser beneficiosa porque
puede conducir a una autovaloración
honesta.
Valentía: Los terapeutas efectivos son
conscientes de que deben mostrar
valentía en sus interacciones con los
miembros del grupo y de que no pueden
esconderse tras su rol especial de
terapeuta.
Auto-Apertura: Para los terapeutas
principiantes este factor tiene aún mayor
relevancia. Aunque el contenido y el
momento de lo relatado son factores que
determinan la idoneidad de la auto
apertura, el problema reside en la
cantidad.
Persona.
Los terapeutas llevan a todos los grupos
sus cualidades, valores y experiencias
vitales personales. Para favorecer el
crecimiento en las vidas de los miembros,
los terapeutas deberán vivir sus propias
vidas orientadas hacia el crecimiento.
El terapeuta deberá disponer del coraje
para desarrollar una autoexploración. Si
esperan inspirar a otros a abandonar sus
formas de ser amortiguadas, deben tener
la voluntad de buscar nuevas experiencias
para ellos mismos.
Imaginación y creatividad: Los
terapeutas creativos y con imaginación se
muestran abiertos a nuevas experiencias
y a estilos de vida y valores que difieren
de los suyos propios.
Confianza y entusiasmo en el proceso
grupal: El entusiasmo que los terapeutas
transmitan a sus grupos puede tener una
cualidad contagiosa. El terapeuta o
terapeutas deben mostrar ilusión por su
trabajo y satisfacción por encontrarse con
los grupos.
Voluntad para confrontarse consigo
mismo: El principal factor es la voluntad
de formular preguntas continuamente con
el fin de determinar el grado de
honestidad propia sobre sus motivaciones
para seguir siendo terapeuta de grupo.
Sinceridad
y
autenticidad:
La
autenticidad implica la voluntad de
abrirse apropiadamente y compartir los
sentimientos y las reacciones con lo que
suceda en el grupo.
Psicoterapia de grupos.
Leslie Jaqueline Murcia Paz.
3003-18-25900.
Manejo de Miembros Difíciles: Cuando
los terapeutas principiantes se encuentran
con miembros que presentan mucha
resistencia, a menudo adoptan el
problema de forma personal. Aprender a
manejar terapéuticamente la resistencia
en las diversas formas que ésta adopta, es
un desafío fundamental de los terapeutas
de grupo.
El Manejo de las Reacciones Propias
ante la Resistencia de los Miembros:
Cuando los miembros del grupo muestran
una conducta que usted considera
problemática, debe ser consciente de la
tendencia a responder con sentimientos
fuertes.
Una Perspectiva Integradora de las
Destrezas del Terapeuta de Grupo.
El Terapeuta del Grupo como
Profesional.
Personalidad y Carácter.
El Terapeuta del Grupo como
Escucha activa: implica prestar toda la
atención al hablante y ser sensible al mensaje
comunicado tanto a nivel verbal como no
verbal. Su capacidad para escuchar lo que se
le comunique mejora en la medida que
aumenta su pericia.
Parafraseo: implica retransmitir con otras
palabras lo que alguien ha manifestado con el
fin de aclarar el significado tanto para el
emisor como para el grupo.
Clarificación: implica responder a los
aspectos confusos de un mensaje centrándose
en aquellos subyacentes y ayudando a la
persona a percibir los sentimientos
conflictivos.
Síntesis: la destreza para resumir todos los
elementos importantes de la interacción
grupal o parte de una sesión se conoce como
síntesis. Esta habilidad es particularmente
útil al cambiar de un tema a otro.
Preguntas: bombardear a los miembros con
una pregunta después de la otra no conduce a
resultados productivos y puede tener incluso
un impacto negativo sobre la interacción
grupal.
Interpretación: el terapeuta interpreta
cuando ofrece posibles explicaciones sobre
un pensamiento, sentimiento o conducta del
participante.
Confrontación: la confrontación puede ser
una fórmula valiosa para incitar a los
miembros a ser más honestos consigo mismo.
Reflejo de sentimientos: reflejar los
sentimientos es la habilidad para responder a
la esencia de lo que comunica la persona. El
fin es hacer saber a los miembros que son
escuchados y comprendidos.
Apoyo: apoyar significa proporcionar ánimo
y refuerzo a los miembros del grupo
especialmente
cuando
examinan
sentimientos dolorosos y cuando adoptan
riesgos.
.
Empatía: el núcleo de la habilidad de la
empatía reside en la capacidad del terapeuta
para captar sensiblemente el mundo subjetivo
del participante y sin embargo mantener su
propia entidad.
Facilitación: va dirigida a potenciar la
experiencia grupal y a capacitar a los
miembros para que alcancen sus metas.
Iniciación: incluyen el empleo del
catalizador para conseguir que los miembros
se concentren en el trabajo significativo.
Definición de metas: ayudan a los miembros
del grupo a seleccionar y clarificar sus
propias metas específicas.
Evaluación: proceso continuo que transcurre
de principio a fin a lo largo del proceso
grupal. Al finalizar cada sesión el terapeuta
debe evaluar lo sucedido en el grupo en su
totalidad y en cada miembro en particular.
Feedback: consiste en proveer de una
evaluación realista sobre el modo en que está
siendo percibida una persona.
Creencias y actitudes: Los terapeutas
eficaces reconocen y entienden sus
propios valores, sesgos, actitudes
etnocéntricas y presunciones sobre la
conducta humana. No permiten que sus
valores
o
problemas
personales
interfieran en su trabajo con clientes
culturalmente diferentes de ellos.
Conocimiento:
Los
profesionales
culturalmente competentes poseen ciertos
conocimientos. Tienen conocimientos
sobre su propia herencia cultural y racial
y sobre el modo en que ésta influye
personal y profesionalmente.
Destrezas
y
estrategias
de
intervención: Los terapeutas efectivos
han adquirido ciertas destrezas para
trabajar con poblaciones culturalmente
diversas. La terapia multicultural se
potencia cuando los terapeutas emplean
métodos y estrategias y definen metas
coherentes con las experiencias vitales y
los valores culturales de sus clientes.
Sugerencia: intervención diseñada para
ayudar a los participantes a elaborar un curso
alternativo de pensamiento o acción.
Protección: sin asumir una actitud paternal
hacia el grupo, los terapeutas deben ser
capaces de salvaguardar a los miembros de
los riesgos físicos y psíquicos innecesarios
asociados a su pertenencia al grupo.
Apertura propia: consiste en saber qué.
Cuánto, cuándo y cómo revelar. Si el
terapeuta revela adecuadamente, los efectos
sobre el grupo tenderán a ser positivos porque
los miembros pueden imitarle y dejarse
conocer.
Modelado: los integrantes aprenden por
observación de la conducta del terapeuta. Si
el terapeuta valora la honestidad, el respeto
mutuo, la confianza, el riesgo adoptado y el
asertividad, puede potenciar estas cualidades
en los miembros demostrándolas frente al
grupo.
Vinculación: una forma de favorecer la
interacción de los miembros es localizar los
temas que surgen en el grupo y conectar éstos
con el trabajo que ejecutan los miembros.
Bloqueo: hace referencia a la intervención
del terapeuta para dar fin a las conductas
contraproducentes presentes en las sesiones
del grupo.
Finalización: los terapeutas deben aprender
el modo y el momento de concluir su trabajo
con los individuos y con los grupos.
Resumen: Liderazgo en el grupo.
El Terapeuta del Grupo como Persona: Los terapeutas de grupo pueden adquirir conocimientos
teóricos y prácticos extensivos sobre dinámicas grupales, pueden disponer de una amplia formación
en procedimientos técnicos y diagnósticos y sin embargo seguir siendo poco efectivos en la
estimulación al crecimiento y cambio de los miembros del grupo. Los terapeutas llevan a todos los
grupos sus cualidades, valores y experiencias vitales personales. Para favorecer el crecimiento en
las vidas de los miembros, los terapeutas deberán vivir sus propias vidas orientadas hacia el
crecimiento. Si desean potenciar la auto investigación honesta de los otros, deberán disponer del
coraje para desarrollar una autoexploración. Si esperan inspirar a otros a abandonar sus formas de
ser amortiguadas, deben tener la voluntad de buscar nuevas experiencias para ellos mismos. En
resumen, la dirección de grupo más efectiva es la reflejada por el tipo de vida que los miembros
del grupo ven demostrar al terapeuta y no por las palabras que le oyen decir.
Personalidad y Carácter.
•
Presencia: La presencia emocional significa ser movido por la alegría y el dolor que
experimentan los otros. Si los terapeutas reconocen y expresan sus propias emociones,
pueden implicarse emocionalmente más con los otros. La presencia conlleva también "estar
allí” para los miembros, lo que implica preocupación genuina y voluntad para participar en
su mundo psicológico. Estar presente significa que los terapeutas no se fragmentan cuando
llegan a la sesión grupal, que no se preocupan por otros asuntos y que están abiertos a las
reacciones del grupo.
•
Poder personal: Implica la confianza en sí mismo y la conciencia de la influencia propia
sobre los otros. Si los terapeutas de grupo no perciben la sensación de poder en sus propias
vidas les será difícil facilitar el movimiento de los miembros hacia la adquisición de dicho
poder. En resumen, no es posible transmitir a otros lo que uno mismo no posee. Debería
subrayarse que el poder no implica dominio y explotación de los otros, lo que sería abuso
de poder. Los terapeutas de grupo son en algunos momentos una fuente importante de
inspiración para los miembros que luchan por ser las personas poderosas que son capaces
de ser.
•
Valentía: Los terapeutas efectivos son conscientes de que deben mostrar valentía en sus
interacciones con los miembros del grupo y de que no pueden esconderse tras su rol especial
de terapeuta. Muestran valentía adoptando riesgos en el grupo y admitiendo sus errores,
mostrándose vulnerables de vez en cuando, confrontándose a los otros y revelando sus
propias reacciones a quienes se enfrentan, actuando en base a intuiciones y creencias,
discutiendo con el grupo sus pensamientos y sentimientos sobre el proceso grupal y
mostrando voluntad por compartir su poder con otros miembros del grupo.
•
Voluntad para confrontarse consigo mismo: la auto confrontación es un proceso
continuo y no existen respuestas simples para estas preguntas. El principal factor es la
voluntad de formular preguntas continuamente con el fin de determinar el grado de
honestidad propia sobre sus motivaciones para seguir siendo terapeuta de grupo. Una de las
principales tareas del terapeuta consiste en promover la autoexploración de los clientes.
Como los terapeutas no pueden esperar que los participantes hagan algo que ellos mismos
no están preparados para hacer, deben mostrar que tienen voluntad de cuestionarse a sí
mismos. ¿por qué dirijo grupos? ¿qué obtengo de esta actividad? ¿por qué me comporto de
este modo en el grupo? ¿qué impacto producen mis actitudes, valores, sesgos, sentimientos
y conductas en el resto de las personas del grupo? ¿cuáles de mis necesidades se satisfacen
a través de mi rol como terapeuta del grupo? ¿uso en alguna ocasión los grupos que dirijo
para satisfacer mis necesidades personales a expensas de las necesidades de los miembros?
•
Sinceridad y autenticidad: Es posible ser auténtico sin compartir cualquier pensamiento
absurdo, fantasía o reacción. la autenticidad es un familiar muy cercano a la sinceridad. Los
terapeutas auténticos no viven bajo pretextos y no se esconden tras máscaras, defensas,
roles estériles y fachadas. La autenticidad implica la voluntad de abrirse apropiadamente y
compartir los sentimientos y las reacciones con lo que suceda en el grupo. La autenticidad
no implica "dejar que salga todo" indiscriminadamente.
•
Sentido de identidad: Cuando las personas viven en base a identidades fingidas sus vidas
dejan de tener sentido. Un grupo efectivo puede ser fundamental para retar a los miembros
a crear proyectos que proporcionen un nuevo significado a sus vidas. los terapeutas para
poder ayudar a los miembros del grupo a descubrir quienes son, deberán disponer de un
sentido claro de su propia identidad. Esto implica conocer los propios valores y vivir en
base a patrones internamente derivados y no en base a expectativas ajenas.
•
Confianza y entusiasmo en el proceso grupal: El entusiasmo que los terapeutas
transmitan a sus grupos puede tener una cualidad contagiosa. El terapeuta o terapeutas
deben mostrar ilusión por su trabajo y satisfacción por encontrarse con los grupos. La falta
de entusiasmo de un terapeuta se refleja normalmente en la falta de interés de los miembros
para acudir a las sesiones grupales y en la resistencia a desempeñar un trabajo significativo.
•
Imaginación y creatividad: Una de las principales ventajas del trabajo grupal es que ofrece
muchas posibilidades para la imaginación. Muchos grupos específicos surgen a partir de la
voluntad del terapeuta de plantear una lluvia de ideas. Los terapeutas creativos y con
imaginación se muestran abiertos a nuevas experiencias y a estilos de vida y valores que
difieren de los suyos propios.
Problemas y factores especiales para los terapeutas principiantes.
Ansiedad inicial: Antes de dirigir su primer grupo sin ninguna duda se sentirá ansioso por hacer
que empiece el grupo y por mantenerlo en marcha. La ansiedad moderada puede ser beneficiosa
porque puede conducir a una autovaloración honesta.
Auto apertura: Muchos terapeutas de grupo se enfrentan al problema de la auto apertura. Para los
terapeutas principiantes este factor tiene aún mayor relevancia. Aunque el contenido y el momento
de lo relatado son factores que determinan la idoneidad de la auto apertura, el problema reside en
la cantidad. No es anormal tender hacia los extremos, revelando en exceso o en defecto.
•
Manejo de miembros difíciles: Cuando los terapeutas principiantes se encuentran con
miembros que presentan mucha resistencia, a menudo adoptan el problema de forma
personal. Aprender a manejar terapéuticamente la resistencia en las diversas formas que
ésta adopta, es un desafío fundamental de los terapeutas de grupo.
•
El manejo de las reacciones propias ante la resistencia de los miembros: Cuando los
miembros del grupo muestran una conducta que usted considera problemática, debe ser
consciente de la tendencia a responder con sentimientos fuertes. Puede sentirse amenazado
por aquellos miembros que dominan y tratan de controlar el grupo, puede sentirse enfadado
con los miembros que muestran una conducta resistente, puede responsabilizar al grupo en
general o a ciertos clientes en particular por el ritmo lento o la falta de productividad del
grupo y puede adoptar de forma personal cualquier signo de resistencia.
•
El reto de manejar un sistema: La mayoría de los grupos que usted dirija se encontrarán
bajo los auspicios de algún tipo de institución como un sistema escolar, una organización
comunitaria de salud mental, un hospital psiquiátrico, una clínica o un centro de
rehabilitación local o estatal. Al dirigir grupos en un entorno institucional, uno descubre
rápidamente que el dominio de la teoría y práctica del liderazgo de grupos no garantiza el
éxito de los grupos. Ser capaz de manejar con efectividad las demandas y normas
institucionales en algunos momentos puede ser tan importante como ser un profesional
competente.
El terapeuta del grupo como profesional.
1. Destrezas de liderazgo de grupos: Es un error asumir que cualquier persona con ciertas
cualidades personales y el deseo de ayudar a los demás puede ser un terapeuta efectivo de
grupos. El liderazgo efectivo requiere destrezas específicas y la adecuada ejecución de
ciertas funciones. Como la mayoría de las destrezas, las destrezas de liderazgo necesitan
ser aprendidas y practicadas.
2. Escucha activa: implica prestar toda la atención al hablante y ser sensible al mensaje
comunicado tanto a nivel verbal como no verbal. Su capacidad para escuchar lo que se le
comunique mejora en la medida que aumenta su pericia. Muchos terapeutas cometen el
error de centrarse insistentemente en el contenido y al hacerlo, no prestan atención
suficiente al modo en que se expresan los miembros del grupo. Ser un terapeuta hábil
conlleva recoger las claves significativas proporcionadas por los miembros a través de su
estilo de discurso, gesto corporal, gestos, calidad de voz y manierismos.
3. Parafraseo: extensión de la escucha. Implica retransmitir con otras palabras lo que alguien
ha manifestado con el fin de aclarar el significado tanto para el emisor como para el grupo.
El parafraseo efectivo capta el significado nuclear del mensaje de la persona, clarifica el
significado de lo dicho y elimina así cualquier posible ambigüedad. Al captar la esencia del
mensaje de un miembro y reflejarlo de vuelta, el terapeuta ayuda a la persona a continuar
su proceso de autoexploración en un nivel más profundo.
4. Clarificación: extensión de la escucha activa. Implica responder a los aspectos confusos
de un mensaje centrándose en aquellos subyacentes y ayudando a la persona a percibir los
sentimientos conflictivos. A menudo los miembros dicen presentar sentimientos
ambivalentes o estar sintiendo muchas cosas a la vez. La clarificación ayuda a los
participantes a entender sus sentimientos de tal forma que puedan concentrarse más
exactamente en la experiencia del momento.
5. Síntesis: La destreza para resumir todos los elementos importantes de la interacción grupal
o parte de una sesión se conoce como síntesis. La síntesis, motiva a los participantes a
pensar en lo aprendido o experimentado durante la sesión y en las posibles formas de
aplicarlo a la vida cotidiana. Al finalizar la sesión el terapeuta puede proceder a sintetizar
la sesión brevemente y solicitar a cada miembro que resuma lo sucedido, cuáles han sido
los puntos álgidos de la sesión y cómo han respondido a la interacción.
6. Preguntas: Preguntar es probablemente la técnica de la que tienden a abusar los terapeutas
principiantes. Bombardear a los miembros con una pregunta después de la otra no conduce
a resultados productivos y puede tener incluso un impacto negativo sobre la interacción
grupal. Existen multitud de problemas asociados al uso inadecuado de preguntas.
7. Interpretación: El terapeuta interpreta cuando ofrece posibles explicaciones sobre un
pensamiento, sentimiento o conducta del participante. Cuando se ofrece a modo de
hipótesis sobre determinados patrones de conducta, la interpretación puede ayudar al
individuo a considerar nuevas perspectivas y alternativas.
8. Confrontación: La confrontación puede ser fácilmente considerada como ataque. Esa es
la razón por la cual los terapeutas experimentados sólo confrontan cuando se preocupan e
interesan por la persona y le dan la oportunidad de considerar lo dicho. puede ser una
fórmula valiosa para incitar a los miembros a ser más honestos consigo mismo.
9. Reflejo de sentimientos: habilidad para responder a la esencia de lo que comunica la
persona. El fin es hacer saber a los miembros que son escuchados y comprendidos. El
reflejo depende de la atención, del interés, de la comprensión y del respeto por la persona.
Cuando se refleja eficazmente, se potencia el contacto y la implicación; sentirse
comprendido y lograr una perspectiva más clara de los sentimientos propios refuerza y
estimula a la persona para adquirir una mayor conciencia propia.
10. Apoyo: El apoyo es particularmente útil cuando las personas se enfrentan a una crisis,
cuando se aventuran hacia un territorio nuevo, cuando intentan librarse de conductas
improductivas y establecer nuevas conductas y cuando tratan de implantar en sus vidas
cotidianas lo aprendido en el grupo. Apoyar significa proporcionar ánimo y refuerzo a los
miembros del grupo especialmente cuando examinan sentimientos dolorosos y cuando
adoptan riesgos. Un terapeuta puede proporcionar apoyo estando presente en el momento
oportuno. Esta presencia requiere la combinación de destrezas: escuchar activamente lo que
se dice, estar presente psicológicamente con el cliente y responder de forma que anime al
cliente a continuar trabajando y a avanzar
11. Empatía: El núcleo de la habilidad de la empatía reside en la capacidad del terapeuta para
captar sensiblemente el mundo subjetivo del participante y sin embargo mantener su propia
entidad. Para empatizar con la debida efectividad, el terapeuta debe cuidar y respetar a los
miembros del grupo. La experiencia y otros antecedentes pueden ayudar al terapeuta a
identificarse con los miembros.
12. Facilitación: La facilitación va dirigida a potenciar la experiencia grupal y a capacitar a los
miembros para que alcancen sus metas. Las destrezas de facilitación conllevan la apertura
de comunicación clara y directa entre los participantes y la ayuda suficiente para que
asuman progresivamente más responsabilidad en la dirección del grupo.
13. Iniciación: Las destrezas de iniciación por parte del terapeuta evitan que el grupo ondee
sin rumbo ni dirección. Estas destrezas incluyen el empleo del catalizador para conseguir
que los miembros se concentren en el trabajo significativo, implican conocer el modo de
aplicación de diversas técnicas que potencien la autoexploración más profunda y vincular
los diversos temas examinados en el grupo. Aunque la dirección del terapeuta puede centrar
el grupo y mantenerlo en marcha, el exceso de dirección puede conducir a la pasividad de
los miembros.
14. Definición de metas: elemento básico de la terapia grupal. Advierta que los terapeutas no
definen las metas de los clientes; ayudan a los miembros del grupo a seleccionar y clarificar
sus propias metas específicas. Aunque establecer metas sea especialmente importante
durante los estadios iniciales del grupo, según avancen las sesiones el terapeuta animará a
los participantes a revisar sus metas, modificarlas si es necesario y determinar el grado en
que las está logrando.
15. Evaluación: La evaluación es un proceso continuo que transcurre de principio a fin a lo
largo del proceso grupal. Al finalizar cada sesión el terapeuta debe evaluar lo sucedido en
el grupo en su totalidad y en cada miembro en particular. Los terapeutas deben enseñar a
los participantes a autoevaluarse y a adoptar el movimiento y la dirección de su grupo.
16. Feedback: El terapeuta experimentado proporciona feedback específico y sincero
basándose en su observación y reacción a las conductas de los miembros y potencia que los
miembros se proporcionen feedback entre sí. El objetivo del feedback consiste en proveer
de una evaluación realista sobre el modo en que está siendo percibida una persona. La
destreza que se requiere para proporcionar un feedback productivo está implícita en la
presentación aceptable y merecedora de consideración del feedback.
17. Sugerencia: forma de intervención diseñada para ayudar a los participantes a elaborar un
curso alternativo de pensamiento o acción. Puede adoptar muchas formas algunas de las
cuales pueden ser dar información y consejo, asignar tareas para casa, solicitar a los
miembros que piensen en experimentos que pueden intentar dentro y fuera del grupo y
animar a los miembros a observar una situación desde una perspectiva diferente.
18. Protección: los terapeutas deben ser capaces de salvaguardar a los miembros de los riesgos
físicos y psíquicos innecesarios asociados a su pertenencia al grupo. Aunque el mero hecho
de participar en un grupo no conlleva ciertos riesgos, los terapeutas pueden intervenir
cuando perciben que puede derivarse algún daño psicológico de una serie de interacciones
grupales.
19. Apertura propia: La habilidad consiste en saber qué. Cuánto, cuándo y cómo revelar. Si
el terapeuta revela adecuadamente, los efectos sobre el grupo tenderán a ser positivos
porque los miembros pueden imitarle y dejarse conocer. Si el terapeuta hace excesivas
revelaciones apresuradamente, los efectos pueden ser adversos porque los miembros no son
capaces de manejar tanta confianza con comodidad.
20. Modelado: Los miembros del grupo aprenden por observación de la conducta del terapeuta.
Si el terapeuta valora la honestidad, el respeto mutuo, la confianza, el riesgo adoptado y la
asertividad, puede potenciar estas cualidades en los miembros demostrándolas frente al
grupo.
21. Vinculación: Animan a los miembros a dirigirse entre ellos directamente en vez de mirar
al terapeuta cuando hablan de otra persona que se halle presente. A menudo los miembros
tienen problemas comunes y mediante una vinculación efectiva pueden trabajar juntos en
la resolución de sus problemas. Prestando atención a los problemas comunes, el terapeuta
puede promover la interacción y aumentar el nivel de cohesión grupal.
22. Bloqueo: hace referencia a la intervención del terapeuta para dar fin a las conductas
contraproducentes presentes en las sesiones del grupo. Es una destreza que requiere
sensibilidad, honestidad y habilidad para finalizar una actividad sin atacar a la persona que
la está ejecutando. El centro de atención debería ser la conducta específica y no la persona
en su totalidad.
23. Finalización: Los terapeutas deben aprender el modo y el momento de concluir su trabajo
con los individuos y con los grupos. Las destrezas requeridas para finalizar una sesión
grupal o concluir con el grupo de forma satisfactoria incluyen sugerir a los miembros la
aplicación de lo aprendido o manejado en el grupo a las situaciones cotidianas, efectuar la
evaluación y el seguimiento, sugerir otras fuentes de ayuda y estar a disposición del
individuo para posibles consultas si surge la necesidad.
Una perspectiva integradora de las destrezas del terapeuta de grupo.
•
Creencias y actitudes: En primer lugar, los terapeutas eficaces reconocen y entienden sus
propios valores, sesgos, actitudes etnocéntricas y presunciones sobre la conducta humana.
No permiten que sus valores o problemas personales interfieran en su trabajo con clientes
culturalmente diferentes de ellos. Tratan de comprender el mundo desde el punto de vista
de sus alientes. Respetan las creencias y valores religiosos y espirituales del cliente \ no se
incomodan ante las diferencias de raza, etnia, cultura y creencias existentes entre ellos y los
clientes. Valoran el bilingüismo y no consideran que otro idioma sea un impedimento para
la terapia.
•
Conocimiento: En segundo lugar, los profesionales culturalmente competentes poseen
ciertos conocimientos. Tienen conocimientos sobre su propia herencia cultural y racial y
sobre el modo en que ésta influye personal y profesionalmente. Como entienden la dinámica
de la opresión, el racismo, la discriminación y los estereotipos son conscientes de los
obstáculos institucionales que impiden a las minorías el uso de los servicios comunitarios
de salud mental. Conocen los antecedentes históricos, las tradiciones y los valores de los
grupos con los que trabajan, así como las estructuras, jerarquías, valores y creencias
familiares minoritarias.
•
Destrezas y estrategias de intervención: En tercer lugar, los terapeutas efectivos han
adquirido ciertas destrezas para trabajar con poblaciones culturalmente diversas. La terapia
multicultural se potencia cuando los terapeutas emplean métodos y estrategias y definen
metas coherentes con las experiencias vitales y los valores culturales de sus clientes. Tales
profesionales modifican y adaptan sus intervenciones en el grupo para poder acomodarse a
las diferencias culturales. No fuerzan a sus clientes a adecuarse a un enfoque terapéutico.
Son capaces de emitir y recibir mensajes verbales y no verbales con exactitud y siempre
están dispuestos a adquirir más formación o experiencia para fortalecer su capacidad de
trabajo con clientes culturalmente diversos.
Conclusión de lectura:
El liderazgo en el grupo debe de ser un método bien desarrollado por parte del terapeuta, para que
los resultados sean favorables, para esto se deben de contar con valores, carácter, y poseer actitudes
que ayuden a mantener la integridad del paciente, el terapeuta debe poseer éticas, empatía, ser
creativo para que la terapia de grupo sea efectiva, se debe desarrollar un vinculo de confianza de
terapeuta a paciente, el profesional debe de poseer destrezas de liderazgo, parafraseo, clarificación,
interpretación, reflejo de sentimiento, entre otras. Como característica de liderazgo, el terapeuta
debe de saber como empezar la terapia, debe saber tomar las riendas del grupo para un buen
proceso, así mismo, el terapeuta tiene que poseer la capacidad efectiva de saber dónde, cómo y
cuándo finalizar el proceso terapéutico de grupo.
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