Discurso de la presidenta de la AP

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Presentación del Anuario Crítico de Almería 2014
(Discurso de la presidenta de la AP-APAL y del CPPAA, Covadonga Porrúa Rosa)
“¿Por dónde ha entrado usted? Por la puerta. ¿Sabe usted que no se puede pasar? He
pasado. ¿Quién es usted? Un periodista”. Bienvenidos a la Casa de las Mariposas, esta
casa de Cajamar que también ya es un poco nuestra.
Buenas noches, autoridades, señoras y señores, compañeros.
La frase brillante que acaban de oír no es mía. Es de Azorín.
Pero define muy bien al Anuario Crítico de Almería.
Es una puerta que los periodistas de Almería hemos atravesado para ustedes desde hace
una década en esta segunda etapa, y en tres ocasiones en los años 80. 10 números
impulsados por la Asociación de Periodistas para la reflexión, el análisis y el rigor. Sin
cortapisas y sin grilletes. En libertad.
Sin ataduras de medios, sin complejos, sin las barreras de la falta de tiempo porque,
estamos convencidos, como en el Chicago Tribune, de que, a veces, ser el último en
informar es mejor que estar equivocado.
Esa pasión, ese paso adelante nos ha costado, se lo aseguro, sangre, sudor y lágrimas. A
nuestro alrededor, ha volado algún que otro cuchillo, lanzado por furia por los que no
admiten la crítica, y creen que con patrocinar un faldón publicitario, tienen derecho a
ponernos una mordaza.
Nada más lejos del espíritu de esta publicación. De lo que se trata es de contar lo que
pasa en Almería. De narrar lo que ha sido noticia en los últimos meses, pero sin ataduras,
sin presiones, sin amenazas... Eso nos provoca caminar por el alambre, al filo del
precipicio, pero seguros de que el camino es el correcto.
En todas las ediciones, siempre hemos tenido que defender a capa y espada a algún
compañero, algún artículo que ha hecho, al menos, moverse incómodo en la silla, al
poderoso de turno.
Hemos llamado a muchas puertas, y muchas, muchísimas, han permanecido cerradas.
Prácticamente todas las Administraciones han dicho no a nuestro requerimiento Por eso,
agradecemos enormemente el apoyo que nos han dado los patrocinadores. Empresas e
instituciones privadas que han creído en la libertad de prensa, pero de verdad. Porque ni
por un instante, han preguntado qué contenidos iba a llevar el Anuario, o si ellos iban a
salir o no beneficiados...
Eso es lo que les hace grandes. A ellos, a Yolanda Criado, esta periodista de raza que
recogió el guante y se lanzó a la aventura casi imposible de sacarlo adelante y dirigirlo, y
a los casi 60 compañeros que se han lanzado a escribir de forma generosa y
comprometida, sin obtener ningún beneficio económico a cambio. También a los
fotógrafos que han cedido sus instantáneas, a la Voz de Almería por dejarnos su archivo,
a la SER, Cope y Onda Cero por emitir las cuñas que también generosamente han
grabado Carlos Santos y Lola López.
Y eso que, se lo aseguro, periodistas, cámaras, fotógrafos lo están pasando peor que
mal.
Desde el año 2008, todo vale. La excusa de la crisis está sirviendo para dejar en la cuneta
del paro a profesionales que este país, que esta provincia, no pueden permitirse perder.
Con situaciones tan grotescas y tan abominables, como que instituciones públicas
despidan a sus periodistas, para a continuación externalizar el servicio. O que empresas
privadas despidan a los suyos para luego contratarles, por la tercera parte, como
autónomos...
Una precariedad laboral sin precedentes. Por eso, es tan valioso este ejemplar. Esta rara
avis que se mantiene, a pesar de todo, luchando por la libertad.
Una libertad que los propios medios tienen amenazada. Aquí, ahora, en nuestra provincia,
en nuestra casa, algunos medios de comunicación están sufriendo la censura económica
directa de algunos organismos públicos simplemente, porque están cumpliendo con su
obligación y están contando la verdad.
No dejen que esto ocurra. No dejen que nos callen. Porque quizás, algún día, sean
ustedes los que no puedan hablar.
Y recuerden lo que decía Albert Camus: Una prensa libre puede ser buena o mala, pero
sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala.
Gracias
Almería, 22 de septiembre de 2014
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