Tema 20. VIA CRUCIS mgz - Grupo Pio XII Internacional

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VIA CRUCIS
Cada año nuestra madre la Iglesia nos invita a hacer un alto en el camino de nuestra vida para que,
reflexionando sobre el misterio de la Pasión de N. S. Jesucristo, nos unamos a Él para adorarlo, alabarlo y
agradecerle Su Amor por nosotros; ese es uno de los sentidos de la Cuaresma, cuarenta días para vivirlos de
una manera especial con prácticas de ayuno, penitencia y más oración.
Una de las devociones que se nos proponen es el rezo del Vía Crucis, que no es otra cosa que meditar sobre
ese caminar de Jesús desde el prendimiento hecho por los soldados romanos hasta su entrega total en la Cruz
y Su Resurrección, siguiendo sus pasos cargando la cruz de cada día, como Él mismo lo hizo, soportando
pacientemente injusticias, persecución y sufrimiento, con la esperanza en nuestra propia resurrección. Pidamos
a María nos acompañe en este ejercicio poniendo en nuestro corazón sentimientos parecidos a los que ella tuvo
cuando vivió esos momentos junto con Jesús.
Oración.- Enamorado de ti en la Cruz, quiero seguir paso a paso tu huella, para que puedas sentir mi amor
agradecido.
I estación.- Jesús es condenado a muerte.- Jn. 19, 15 y 16: “…Ellos decían: ¡Crucifícale! Les dice Pilato: ¿a
vuestro rey voy a crucificar? Replicaron los sumos sacerdotes: No tenemos más rey que el César” Entonces se
lo entregó para crucificarlo…” Jesús, calumniado por falsos testigos, abandonado por los suyos, despreciado
por muchos, es condenado a muerte.
-Señor pequé, ten misericordia de mí……..pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, Tú el inocente, condenado a muerte, y Tú callabas, oh! Silencio de Jesús, enséñame a callar y a sufrir
en silencio; enséñame a no juzgar y a no condenar a los demás; enséñame a seguir tu Palabra más que mis
propios criterios; a no lanzar sentencias; a estar dispuesto a escuchar al otro, abrir mi corazón a la aceptación
y a comprender que todos somos diferentes. Por todas las veces que me he erigido en juez de los demás, te
pido perdón, Señor.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
II estación.- Jesús carga la Cruz. Jn. 19, 17: Tomaron, pues, a Jesús, y Él, cargando con su cruz, salió hacia
el lugar llamado Calvario…”
-Señor pequé, ten misericordia de mí…. pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, enséñame a comprender tus palabras: “…Si alguno quiere venir en pos de Mí, que tome su cruz, y que
me siga…”; que acepte mis sufrimientos de cada día por amor a Ti, por el perdón de mis pecados y para la
salvación de mi alma; sabiendo que con la cruz Tú cargas con mi pecado, mis miedos, mis desesperanzas, mis
dolores y traiciones y lo haces con Amor para que así la cruz sea esperanzadora redentora, pues sin amor es
una carga, un peso abrumador y sin sentido. Por las veces que me rebelo contra la cruz que tengo, te pido
perdón, Señor; ayúdame a llevar mis penas y sufrimientos con fe y esperanza.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
III estación.- Jesús cae por primera vez. Is 52, 14: “…Y si muchos se habían horrorizado al verlo -tan
desfigurado estaba su semblante que no tenía ya aspecto de hombre-…” Jesús no puede más y, azotado,
coronado de espinas, cae.
-Señor pequé, ten misericordia de mí….pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, enséñame a reconocerte en los pobres, en los enfermos, en los que sufren, en los que me caen mal; y
que a ejemplo tuyo me levante yo siempre después de cada caída con gran arrepentimiento y dolor de corazón
por haberte ofendido; recuérdame que puedo confiar siempre en tu perdón, tu bondad, tu misericordia y que Tú
tiendes tu mano para levantarme cada vez que caigo. Por todas las veces que tardo en levantarme, por todas
las veces que me siento desalentado, y veo que no mejoro, que no avanzo, te pido perdón, Señor.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
IV estación.- Jesús encuentra a Su Madre. En las lágrimas de María, en la ternura de su mirada, en el amor
de su corazón maternal, Jesús encuentra algún alivio a sus dolores.
-Señor, pequé, ten misericordia de mí….pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, cuánto dolor en los ojos de María al verte así, herido, sangrante, sufriendo; cuánta fe en el corazón de
María que, aun sin entender, no se rebela, que acepta la voluntad del Padre que permite tanto dolor y sufrimiento
en su Hijo amado; María, abre mi mente a la fe, que pueda yo creer sin ver; abre mi corazón para que pueda
yo consolar; que mis ojos sean siempre dulzura y paz para todos; y, en medio de mis penas, no apartes de mí
tu mirada amorosa de madre que aligera el peso de la cruz. Señor, por todas las veces que he dudado del amor
de tu madre, te pido perdón.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
V estación.- Simón Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz. Lc. 23, 26: “…Cuando le llevaban, echaron mano
de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús…”
-Señor pequé, ten misericordia de mí….pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, sé que Tú esperas que ayude a mis hermanos a llevar su cruz con una palabra amable, con un gesto
cariñoso, con una ayuda material; esperas que haya en mí una disposición para el servicio y que me dirija a
todos con amabilidad y ternura, así como eres Tú para nosotros el cireneo que nos ayuda a llevar nuestras
cruces y nos sostiene en nuestra debilidad; mi falta de compasión por los demás, mi indiferencia te duelen,
dame Señor un corazón generoso dispuesto a ayudar al que está a mi lado. Por todas mis indiferencias para
con mi prójimo, por todas mis faltas de omisión, te pido perdón, Señor.
-Padre nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
VI estación.- La Verónica limpia el rostro de Jesús.- Is. 50, 6: “…Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban,
mis mejillas a los que tiraban mi barba, no oculté mi rostro a los insultos y salivazos…”
-Señor pequé, ten misericordia de mí…..pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, nadie se atrevía a ayudarte, hasta que ella llegó y limpió tu rostro con un lienzo, qué consuelo has de
haber sentido cuando al secar tus lágrimas y tu sangre, viste sus ojos enternecidos; así como en el lienzo, te
pido Señor, que grabes en mi corazón el recuerdo de tu Amor por mí; ayúdame a ser valiente para salir a ayudar
a otros, para arriesgarme por los demás. Por todas las veces que me domina el miedo de hacer algo bueno, te
pido perdón, Señor.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
VII estación.- Jesús cae por segunda vez.- Sus dolores y su debilidad son más intensos y bajo el peso
abrumador de la cruz vuelve a caer.
-Señor pequé, ten misericordia de mí,….pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, que no te cansen mis constantes recaídas, pon en mi corazón verdadero arrepentimiento de mis faltas,
alienta mis propósitos de cambio y dame tu gracia para no volver a caer; te agradezco el sacramento de la
Reconciliación que me permite reconocer y confesar mi pecado con la seguridad de que puedo acceder a tu
perdón que me limpia, me sana y me da fuerzas para seguir adelante. Por cada vez que después de haber
experimentado tu perdón yo no he sabido perdonar, te pido perdón, Señor.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
VIII estación.- Jesús encuentra a las piadosas mujeres. Lc. 23, 27: “…Le seguía una gran multitud del pueblo
y mujeres que se dolían y se lamentaban por Él. Jesús, volviéndose a ellas, dijo: “hijas de Jerusalén, no lloréis
por Mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos…”
-Señor pequé, ten misericordia de mí….pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, cuántas veces he buscado consuelo y compañía lejos de Ti, sabiendo que Tú estás ahí para los que
sufren, los que lloran, los que están cansados, y que a todos sin excepción nos dijiste: “vengan a Mí y Yo los
aliviaré” y que en Ti encontramos paz, consuelo, fortaleza y perseverancia; por todas las veces que he llorado
por cosas sin importancia y que he usado las lágrimas para manipular y engañar, te pido perdón, Señor.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
IX estación.- Jesús cae por tercera vez. Is 53, 4 y 5: “¡Y con todo eran nuestras dolencias las que Él llevaba
y nuestros dolores los que soportaba!...Él soportó el castigo que nos trae la paz…”
-Señor pequé, ten misericordia de mí,…..pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, cuánta tibieza y vanidad en mí, en tus sacerdotes, en casi todos los que nos rodean; cuanta cobardía
que nos detiene para luchar en contra de las injusticias que se cometen; qué débiles somos para defender
nuestros criterios ante una sociedad que tiene valores contrarios a los que Tú nos viniste a enseñar; cuánto
tiempo perdido en quejas y lamentaciones. Señor, por las veces que no he sabido caminar firme, erguido, y
orgulloso de ser hijo tuyo y de poner en alto tu nombre, te pido perdón, Señor.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
X estación.- Jesús es despojado de sus vestiduras. Mt. 27, 35: “…los soldados se repartieron sus vestidos,
echando a suertes…” Arrancan a Jesús sus vestiduras renovando sus heridas y aumentando sus dolores.
-Señor pequé, ten misericordia de mí…..pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, cuántos apegos tengo, cuántas veces me cuesta mucho y me duele desprenderme de muchas cosas,
de mis egoísmos, de mis criterios, de mis posesiones, de mis afectos. Qué llena estoy de vanidades y de deseos
de cosas superfluas, y sé que Tú me necesitas vacía de todo, sobre todo de orgullo y soberbia; me necesitas
en desnudez para que seas sólo Tú quien llene mi pensamiento pero sobre todo mi corazón. Señor por todas
esas cosas que todavía no sé soltar, te pido perdón, ayúdame a despojarme de todo lo que me aparta de Tí.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
XI estación.- Jesús es clavado en la cruz. Lc. 23, 33: “…Llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí
a Él y a los malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda…” Clavan las manos y los pies de Jesús y lo
levantan en alto.
-Señor pequé, ten misericordia de mí….pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, me has entregado todo, tu cuerpo, tu sangre, tu Palabra que da vida; tu sacrificio se repite cada día en
el altar en la celebración de la Eucaristía; bajo las especies de pan y vino eres inmolado por el sacerdote y
ofrecido al Padre como ofrenda para el perdón de los pecados de todo el mundo; te das por entero a todo el
que te quiere recibir. Cuántas veces estoy yo presente ahí sin participar, cuántas veces estoy distraída, distante,
fría ante esa maravillosa entrega que nos haces; ante esa muestra de Amor que nos das constantemente. Por
todas las ocasiones en que me dejo llevar por mis preocupaciones que no me permiten darme verdadera cuenta
de tu locura de Amor, te pido perdón, Señor.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
XII estación.- Jesús muere en la Cruz. Lc. 23, 46: “…y Jesús, dando un fuerte grito, exclamó: ”Padre, en Tus
manos encomiendo Mi Espíritu” y, dicho esto expiró…” Jn. 19, 30: “…Cuando Jesús tomó el vinagre dijo: “Todo
está cumplido”. Inclinó la cabeza y entregó el espíritu…”
-Señor pequé, ten misericordia de mí,….pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor ayúdame a entender que la muerte me acerca a Ti definitivamente, ayúdame a aceptar sin miedo, la
clase de muerte que voy a tener uniéndola a la tuya; pensando que tus brazos me esperan para ir a casa del
Padre; que sienta yo que mis seres queridos que ya se fueron están gozando contigo de la Vida verdadera que
da la paz, la alegría y la plenitud; que pueda yo decir como Tú que mi misión está cumplida; desde ahora quiero
encomendar mi espíritu y el de los que amo en tus manos, sabiendo que ese es el mejor lugar.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
XIII estación.- Jesús es bajado de la Cruz. Lc. 23, 50-53: “…Había un hombre llamado José,….. era de
Arimatea….se presentó a Pilatos y le pidió el cuerpo de Jesús… y después de descolgarle, le envolvió en un
lienzo…”
-Señor pequé, ten misericordia de mí….pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
-- Señor, probablemente te recibieron los brazos de María, ¿qué habrá sentido al verte así y recordar cuando
de niño te tuvo en sus brazos? Por las veces que no he estado al lado del que me necesitaba, por las veces
que no abro mi corazón para recibirte, te pido perdón; ayúdame a entender que tu Amor no depende de mis
méritos, que sólo me pides un corazón abierto para recibir tu Amor.
-Padre Nuestro, Ave María y GloriaCanto.- Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
Pequeña mi alma sus culpas confiesa, mil veces me pesa de tanta maldad.
XIV estación.- Jesús es sepultado y al tercer día resucita. Jn. 19, 41: “…En el lugar donde había sido
crucificado había un jardín y en el jardín un sepulcro nuevo en el que nadie todavía había sido depositado.
Pusieron allí a Jesús, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca…” Mc. 16, 5:
“…No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazareth, el Crucificado: ha resucitado, no está aquí…”
-Señor pequé, ten misericordia de mí,….pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Señor, en cuántos momentos no me acuerdo que resucitaste, que estás a la derecha del Padre, que intercedes
por nosotros, que nos has mandado al Espíritu Santo para que nos enseñe y nos consuele; cuando sé que
debía yo estar alegre esperando el momento en que yo también, resucitada por Ti, sea llevada a tu gloria;
ayúdame a fortalecer mi fe y esperanza; que sepa yo meterme en ese corazón abierto por la lanza del soldado
y del que brota todo el Amor y la Misericordia que siempre nos das. Gracias Señor por tu Cruz y tu Resurrección;
gracias por tu Santo Espíritu; gracias por María, tu Madre; gracias por la Iglesia y por los Sacramentos; perdona
mis pecados y enséñame a conocerte cada día más para poder confiar y a esperar más en Ti; enséñame a vivir
amándote a Ti y a mis hermanos, para que se haga realidad tu Palabra Lc. 24, 36: “La paz con vosotros.”, y
para que, confiando en tu promesa, viva yo feliz, Mc. 28, 11: “…Y sabed que Yo estoy con vosotros hasta el fin
del mundo.”
-Padre Nuestro, Ave María y Gloria-
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