Jesus y el perdon

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JESÚS Y EL PERDÓN
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Canción: Brisa suave – Ziza Fernándes (o cualquier canción de invocación al Espíritu Santo)
GUIA: Hoy, tenemos la oportunidad de ver a los ojos a aquel que lo sabe todo respecto de mi y de ti, a
aquel que nos conoce y ama más que nadie. A pesar de todo lo que Él ya sabe de nosotros aún sigue
creyendo en nosotros.
Queremos aprovechar y entregarte todo lo que traemos del día Señor, todas nuestras preocupaciones,
nuestros dolores, nuestras alegrías, nuestro cansancio, te entregamos nuestra vida Señor. Queremos darte
nuestro tiempo para estar frente a vos y escuchar lo que hoy tienes para decirnos.
Ayúdanos a aquietar nuestro corazón y a hacer silencio interior.
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Silencio – Exposición del Santísimo
GUIA: Creemos, Señor, que estás aquí realmente presente en este sacramento admirable en que Tú,
Creador del universo, vienes a nosotros como pan que nos fortalece en el camino.
Creemos que estás aquí con nosotros, que nos escuchas, que nos hablas interiormente sin ruido de
palabras y que, desde el altar, eres un signo elocuente de amor, de donación, de entrega sin límites.
Creemos, Señor. Pero aumenta nuestra confianza y nuestra Fe, sabemos que no es suficiente creer en vos
si no conseguimos creer que vos crees en nosotros.
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Lectura del santo Evangelio según Mateo 18,21-35
Pedro se acercó entonces y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que
me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Jesús le dice: «No te digo hasta siete veces, sino
hasta setenta veces siete.»
«Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.
Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con
qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que
se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: 'Ten paciencia conmigo,
que todo te lo pagaré.' Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó ir y le perdonó la
deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien
denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: 'Paga lo que debes.' Su compañero, cayendo a sus
pies, le suplicaba: 'Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.' Pero él no quiso, sino que fue y le
echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se
entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le
mandó llamar y le dijo: 'Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo
suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me
compadecí de ti?' Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo
que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada
uno a vuestro hermano.»
Dejar unos minutos para reflexión PERSONAL, se puede ayudar haciendo preguntas como:
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¿Por qué es tan difícil perdonar? ¿Por qué nos cuesta tanto perdonar y olvidar?
En nuestra comunidad, ¿existe un espacio para la reconciliación? ¿De qué manera?
JESÚS Y EL PERDÓN
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Reflexión general
No es fácil perdonar. Ciertas heridas siguen machucando el corazón. Generalmente solemos perdonar pero
no olvidar.
Rencor, tensiones, discusiones, opiniones diferentes, ofensas, desilusiones, provocaciones dificultan el
perdón y la reconciliación.
Pedro le pregunta a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi
hermano? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le dice: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.»
El número siete indica una perfección, en este caso, es sinónimo de SIEMPRE. O sea, ¡setenta veces
SIEMPRE! No hay proporción entre el perdón que recibimos de Dios y el perdón que debemos ofrecer a los
hermanos.
Nos cuesta mucho perdonar y perdonarnos a nosotros mismos, necesitamos perdonarnos por errores
cometidos en el pasado, o por errores que estamos cometiendo.
Es fácil amar a quien no se conoce, es difícil amar a quien se conoce. Aprendamos a amar y luego vamos a
poder perdonar. El perdonar es una decisión, está en vos querer hacerlo o no. Él te hizo libre. Vos decidís.
Muchas veces buscamos como excusa el “NO PUEDO”, pero si.. si podes. Quizás no queres.
Vale la pena volver a empezar, perdonar, amar.
Cuando uno perdona o se perdona, se libera, siente una libertad infinita y llena de paz. Evita toda clase de
rencor porque eso no hace bien, lastima y deja más marcas en nuestros orazones. AMA, Ama con todo lo
que puedas y así podrás perdonar y sanar cualquier herida que vos tengas en este momento.
Jn 3,16 “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no
perezca, sino que tenga vida eterna”
Jesús se entregó por vos! ¿Sabes por qué? Simplemente por AMOR, amor verdadero, amor sincero.
Él se entregó por vos, por mí, por todos. Sufrió por amor. Y después nos perdonó. ¿Por qué te cuesta tanto
perdonar?
Elimina todo y cualquier límite posible para el perdón.
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Canción: “Debes primero perdonar” - Martin Valverde.
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Oración final:
Señor, enseñame lo liberador que es la experiencia de perdonar y de ser perdonado.
JESÚS Y EL PERDÓN
Ayudame a perdonar y también a olvidar, porque muchas veces sólo perdono pero me queda una gran
tristeza en mi corazón, hasta muchas veces me queda rencor.
Enseñame a ser como vos, dame ese amor tuyo que perdona gratuitamente toda deuda.
Enseñame a ver con ojos misericordiosos al hermano, a toda persona que se cruza en nuestro camino y a
toda
persona que me lastimó de alguna manera.
Cuando ya lo haya logrado, llena este vacío que quedó en mí. Hoy más que nunca quiero abrazarte y abrazar
mi cruz.
Siempre junto a vos todo es posible, no permitas que me aparte de ti, jamás.
Amén.
JESÚS Y EL PERDÓN
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CANCIONES:
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