Subido por Berenice Ortega

Sonetos y poemas Shakespeare-AMM-005

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SONETOS Y RIMAS DE SHAKESPEARE
Versiones de Alfredo Michel Modenessi
NOTAS VARIAS Y ALEATORIAS. Traduje la mayoría de los poemas siguientes en 2014
para diversas celebraciones alrededor del 450 aniversario del nacimiento de
Shakespeare, en especial las del 42 Festival Internacional Cervantino y el Instituto
Cultural Helénico. No obstante, el soneto 64, único en consonantes entre los aquí
incluidos, fue hecho en 2007, como base para la letra de una canción que se utilizó en el
montaje de mi versión de La comedia de los errores, dirigida por Alonso Ruizpalacios
para TeatroUNAM.
Deliberadamente, el soneto 18 evita los indicadores de género, y en ello sigue
puntualmente a su original, que, como la mayoría, carece de tales marcas. Es del todo
erróneo suponer que los sonetos de Shakespeare están ”claramente dedicados” sólo a
esta o aquella ficción —ya sea la del “joven bello” o la de la “mujer morena”—, así como
también es un error creer que constituyen una u otra narrativa secuencial y coherente;
nada más lejos de su compleja realidad. Resulta más productivo, sin duda, abrir la
mente y la imaginación a su portentosa diversidad y ambigüedad. Quien se extrañe
porque el 18 dice “primavera” donde su fuente dice “summer” simplemente debe
informarse sobre el concepto de las estaciones en la era isabelina. Vale la pena leer el
archiconocido 116 siempre junto con su “gemelo oscuro”, el 117, a fin de apreciar cómo
éste, al hacer contrapunto de cada verso de aquél, modifica por entero la impresión de
que el 116 es “la más grande verdad” que se haya dicho del amor, socavando, de paso,
las más comunes y estériles ideas que circulan sobre su autor, en especial el que se le
crea solemne y carente de sentido del humor. Así también habría que valorar el 129
como un gran ejercicio de ironía, entre lo grave y lo lúdico, más allá de impresiones
superficiales que lo han supuesto mero exabrupto autoflagelante.
El origen de los sonetos y las rimas de Afanes de amor en vano se explica por sí
solo, pero no sobra decir que son apenas tres ejemplos del trabajo que implica traducir
esa comedia, la más endiablada de todas las obras de Shakespeare en cuanto a la
presencia de rimas y formas fijas. Mi traducción íntegra se puede hallar en el volumen
dos del “Teatro Completo de Shakespeare” publicado por Espasa (Madrid, 2012),
colección que exigió un trabajo estricto en consonantes.
Si de algo sirve el comentario, la mayoría de estos ejercicios me ha sugerido que
trabajar los sonetos de Shakespeare en endecasílabos asonantes —amén de ser algo que
Andrés Ehrenhaus ya hizo íntegramente— resulta muy provechoso, quizá para
proyectos futuros, en tanto permite una considerable cercanía semántica y beneficia la
emulación de juegos de palabras, figuras retóricas y otros recursos formales, como las
anadiplosis y los encabalgamientos. Igual, no hay que olvidar que cualquier traducción
está siempre en proceso.
Finalmente, las décimas que acompañan a estas versiones son producto de un
reto lanzado por un amigo tras una jugosa charla sobre el tema, inspirada en el trabajo
del gran repentista cubano Alexis Díaz Pimienta. En lo personal, me deslindo de la
bardolatría, pero sí suscribo ciertos conceptos incluidos en el producto de este juego.
(AMM)
______________________________________________
Repentina bardólatra
Alfredo Michel Modenessi
¿Sobre Will Shakespeare me pides
que décimas improvise?
Como el cubano lo dice:
es cuestión de cómo mides
1
los versos, y de que cuides
las rimas en sucesión,
con un ritmo sabrosón
que haga justicia completa
al dramaturgo y poeta
que te causa admiración.
Luego, con frases sonoras
revelarás cuán adentro
de tu corazón, tu centro,
está el arte que tú adoras,
el que ha llenado tus horas
de diálogos, narraciones,
conflictos, amor, acciones,
personajes... esa historia
de que el teatro hace memoria:
la vida de las pasiones.
No hay arte que nos entregue
tan cabal, cercanamente,
la evidencia contundente
de que vivimos; nos llegue
hasta el alma y no nos niegue
el privilegio de vernos,
mortales o sempiternos,
dolidos o enamorados,
por entero retratados:
en paraísos o infiernos,
pero siempre, siempre, humanos:
cambiantes a cada paso,
renuentes a hacerle caso
a los consejos más sanos;
dispuestos a ser villanos
tanto como a hacer el bien—
y a ser víctimas, también—
para que el público crea
lo que observa, y así vea
qué es qué y quién es quién.
Y, al final, volvernos sombra:
ser, de nuevo, sólo un sueño...
como nos lo dijo el dueño
de un teatro que aún asombra
porque todo lo que nombra
se nos hizo imprescindible,
y es la prueba ineludible
de que lo mejor del mundo
dura en escena un segundo
mas toca el alma... intangible.
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2
TRADUCCIONES
SONETO 3
Mírate en el espejo y di a ese rostro
que ha llegado la hora de ser padre,
pues si de tu frescor no das retoño,
le niegas gloria al mundo y a una madre.
¿Habrá una hermosa virgen tan soberbia
que no entregue su vientre a tu cultivo?
¿O un necio tal que extinga su ascendencia
sepultando su amor sólo en sí mismo?
Eres la estampa de tu madre, y ella
repite en ti su abril esplendoroso;
haz un nuevo cristal y allí contempla,
tras los años, tu propia edad de oro.
Mas, si prefieres, muere en el olvido:
solo, tu imagen morirá contigo.
SONETO 18
¿Que te compare a un día de primavera?
Tu esplendor es más grande y más sereno:
en mayo el viento agita la flor nueva:
el plazo de su vida es corto, incierto.
Hoy, el oro del sol refulge más;
mañana, oscuras nubes lo ensombrecen;
y sea por natura o por azar,
lo bello menos bello nos parece.
Mas nunca así se agotará tu mayo,
y no ha de renunciar a tu hermosura;
ni la muerte dirá que te ha atrapado,
si por siempre en mis versos tú perduras.
Mientras haya quien lea y quien respire,
esto no ha de morir, y en esto vives.
SONETO 26
Señor de mi pasión, soy tu vasallo
por fuerza de tu gran merecimiento.
Te escribo este mensaje y te lo mando:
es prueba de deber y no de ingenio;
deber tan grande al que mi ingenio escaso
podría desnudar, falto de verba,
salvo que las figuras de tu vasto
genio siempre lo cubren con su seda.
En tanto el astro que me guarda y guía
no conceda a mi aspecto un bello augurio
y vista mi querer con ropas finas,
para que sientas que merezco el tuyo,
me abstendré de vocear cuánto te adoro.
Mientras, donde tú estás, oculto el rostro.
3
SONETO 64
He visto al Tiempo infame destruir
las galas orgullosas del pasado;
he visto altivas torres sucumbir,
el metal por la furia avasallado.
He visto al mar apoderarse, hambriento,
de regios territorios a su orilla,
y a la tierra robarle al mar su asiento:
arcilla vuelta roca; roca, arcilla.
He visto de grandezas la mudanza,
o a la misma grandeza desplomarse,
y las ruinas me han dado esta enseñanza:
que el Tiempo así mi amor ha de llevarse.
Imagen de la muerte es mi conciencia:
llorando ansía lo que teme ausencia.
SONETO 76
¿Por qué le faltan a mi verso adornos
novedosos, y giros, y artilugios?
¿Por qué, como los otros, no lo colmo
de modos a la moda y subterfugios?
¿Por qué mi verso es hoy igual que ayer,
y viste mi invención mismo uniforme;
tanto, que cada frase deja ver
su cuna, sus orígenes, mi nombre?
Sabe, amor, que eres tú mi único tema,
tú y el amor son todo mi argumento;
mi mérito es ponerle ropas nuevas
a frases viejas: hago lo que he hecho.
Como el sol cada día nace y muere,
mi amor a diario cuenta lo de siempre.
SONETO 116
No admito oposición a que las almas
se enlacen si son fieles. No hay amor
cuando ante el cambio los amantes cambian,
o los separa una separación.
¡No! El amor es como un recio faro
que mira la tormenta y no se cimbra;
la estrella de los barcos extraviados,
cuya altitud no iguala a su valía.
Con él no juega el tiempo, aunque a frentes
y labios les arranque su frescura;
no lo alteran semanas ni horas breves:
hasta el juicio final amor perdura.
Y si prueban que estoy equivocado,
será que no escribí y nadie ha amado.
4
SONETO 117
Hazme esta acusación: que te he negado
bienes que sólo tú merecerías;
que de tu amor constante me he olvidado,
aunque nos ate un lazo día a día;
que me he unido con almas pasajeras,
que a cualquiera he franqueado tus derechos,
que les he permitido hinchar mis velas
y alejarme de ti a todos los vientos.
Haz que conste mi empeño en el pecado,
y a la evidencia añádele sospechas;
haz de mí el blanco de tu ceño airado,
mas no me hiera el odio de tus flechas:
sólo busco, según mi apelación,
comprobar la firmeza de tu amor.
SONETO 129
Es derroche de esencia y de vergüenzas
el acto de lujuria; y antes que acto:
perjurio, crimen, culpa, una bajeza;
inmundo, cruel, grosero, sucio, basto.
Es repugnante en cuanto se le goza;
loco deseo que, recién cumplido,
se odia con locura: anzuelo en boca
que echan adrede por causar delirio.
Con delirio se busca y se le alcanza;
antes, durante o luego, nada colma;
edén hacerlo, y hecho, pena amarga;
al principio es anhelo, al fin es sombra.
Mas nadie, aunque lo sepa el mundo entero,
sabe eludir el cielo de este infierno.
SONETO 130
Los ojos de mi amada no son soles;
el coral es más rojo que sus labios;
no hay un blancor de nieve tras su escote;
su pelo es hilo negro, no dorado.
He visto rosas encendidas y albas,
pero no las advierto en sus mejillas;
y en los perfumes hay una fragancia
que de su boca nunca emanaría.
Me encanta oírla hablar, pero me consta
que la voz de la música es más bella.
Jamás he visto cómo anda una diosa;
al caminar, mi amada deja huella.
Mas, por Dios, la que yo amo vale tanto
como ésas que nos pintan con engaños.
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TRES POEMAS DE LA OBRA
AFANES DE AMOR EN VANO (LOVE’S LABOUR’S LOST)
5
SONETO (acto 1, escena 1, habla BEROWNE)
Aprenda yo más bien que una mirada
disfruta al contemplar otra más bella
que la deslumbra y, en cuestión de nada,
se vuelve el faro que ilumina a aquella.
El estudio semeja al sol glorioso
que al insolente no se muestra pleno;
muy poco aprende el necio puntilloso,
salvo la autoridad de un libro ajeno.
Quien a una luz del cielo pone nombre
desde la tierra llana, tanto admira
el fulgor de una estrella como el hombre
que con ojos abiertos nunca mira.
Saber de más no es más que saber nada:
ganarse fama que ha sido ganada.
SONETO (acto 4, escena 3, habla el REY DE NAVARRA)
No besa el áureo sol con tal encanto
el néctar de la rosa en la alborada,
como de mis mejillas limpia el llanto
el fresco resplandor de tu mirada;
ni la luna de plata se refleja
en el fondo translúcido del mar,
como atraviesa el agua de mi queja
la luz de tu semblante. Al llorar,
en mis lágrimas viajas, y montada
en mi pena celebras tu victoria.
Mira mi faz, de lágrimas colmada:
allí verás la estampa de tu gloria.
Mas no adores tu imagen, pues querrías
por espejo tener lágrimas mías.
RIMAS (acto 4, escena 3, habla DUMAINE)
Cierto día, ¡fecha oscura!,
Amor, de mayo criatura,
vio una flor esplendorosa
darse al aire, generosa.
Entre sus hojas jugaba
la brisa, y tanto gozaba,
que el amante, en un lamento,
dijo: “Flor, quiero ser viento.
Si él triunfa apenas te toca,
yo ansío rozar tu boca.
Mas juré en mi juventud
no cortarte en plenitud:
ingenuo error que quisiera
borrar y arrancarte entera.
Si por ti quebranto un voto,
6
no soy falso, soy devoto:
por ti Júpiter a Juno
dejaría y, uno a uno,
sus títulos y su nombre
cambiaría con un hombre”.
7
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