Subido por JUANA DOMINGO IZQUIERDO

SE LLAMA CALMA

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"SE LLAMA CALMA"
"Se llama calma y me costó muchas tormentas.
Se llama calma y cuando desaparece salgo otra vez a su búsqueda.
Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y repensar.
Se llama calma y cuando la locura la tienta se desatan vientos bravos que cuestan
dominar.
Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y la
panza fría dan lugar a más silencios y más sabiduría.
Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el
inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien
quiera recibir y dar.
Se llama calma cuando la amistad es tan sincera que se caen todas las máscaras y todo
se puede contar.
Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a
ganar.
Se llama calma cuando el silencio se disfruta, cuando los ruidos no son solo música y
locura sino el viento, los pájaros, la buena compañía o el ruido del mar.
Se llama calma y con nada se paga, no hay moneda de ningún color que pueda cubrir su
valor cuando se hace realidad.
Se llama calma y me costó muchas tormentas y las transitaría mil veces más hasta
volverla a encontrar.
Se llama calma, la disfruto, la respeto y no la quiero soltar…"
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¿QUE ES LA AGORAFOBIA?
Por Celia Rodríguez Ruiz | Psicóloga y Pedagoga.
La agorafobia es un tipo de fobia irracional, que se manifiesta como el miedo a las
situaciones en las que la persona piensa que le puede resultar difícil o embarazoso
escapar. El niño que padece agorafobia se siente incómodo en aquellos lugares donde
percibe que escapar sería difícil o embarazoso o donde encontrar ayuda, en caso de
necesitarla, sería un problema.
¿QUÉ OCURRE ANTE LAS SITUACIONES TEMIDAS?
Un niño que padece agorafobia cuando se perciba en una situación sin salida, entrará en
un estado de ansiedad que puede desembocar en un ataque de pánico. Los síntomas
físicos que acompañan a estos ataques pueden ser hiperventilación, mareos, náuseas,
taquicardia, sofocos, palidez, fatiga, sueño, etc.
La experimentación de estos síntomas físicos suele agravar el problema, ya que aparece
el temor a sufrir estas respuestas y no poder salir airoso de la situación. Se desarrolla el
temor a sentir de nuevo los mismos síntomas y se tiende a evitar la situación.
SITUACIONES QUE TEMEN LOS NIÑOS Y NIÑAS CON AGORAFOBIA.
Las situaciones en las que el niño/a con agorafobia puede experimentar ansiedad e
incluso un ataque de pánico, pueden variar. Lo que determina estas situaciones es la
percepción del niño de imposibilidad de escapar o recibir ayuda. En términos generales,
podemos hacer la siguiente lista de situaciones agorafóbicas más habituales:
Miedo a estar solo (en casa, en un sitio de difícil comunicación como el campo, etc.)
Miedo a padecer ansiedad o un ataque de pánico en público, donde sea difícil escapar
sin pasar por un momento embarazoso (en el colegio, en una fiesta, etc.)
Temor a estar en lugares donde la salida pueda ser difícil (fila central del cine, sitio
con multitud, etc.)
Haciendo una fila y esperando el turno.
Medios de transporte (avión, coche, metro, etc.)
Lugares lejos de casa, donde no tenga controladas las maneras de escapar, la atención
(si necesita un médico, etc.)
CONSECUENCIAS DE LA AGORAFOBIA EN EL DESARROLLO DEL NIÑO.
Los niños y niñas que tienen agorafobia, suelen ser dependientes. Se sienten inseguros
en determinadas situaciones y buscarán al menos la compañía de alguien que les de
seguridad para ayudarles a escapar de la situación. Estos niños y niñas tardan más en
desarrollar una cierta autonomía. Muchas de las situaciones que evitan son necesarias
para su desarrollo sano, suelen tener dificultades en las relaciones sociales. Puede verse
repercutido su rendimiento académico. Se ve afectado su bienestar actual y futuro.
CONSEJOS PARA PREVENIR Y TRATAR LA AGORAFOBIA.
En el caso de existir la fobia, debemos acudir a un profesional que lleve a cabo un
tratamiento especializado antes de que las dificultades interfieran de forma significativa
en el desarrollo.
Para prevenirlo y apoyar el tratamiento, podemos seguir una serie de consejos:
Enseña al niño técnicas de relajación, que le ayuden a calmarse ante posibles
situaciones temidas.
Trabaja con el pequeño los pensamientos que le llevan a este miedo irracional.
Muéstrale como la percepción de la situación no es tan grave.
Ayúdale a reflexionar sobre los momentos de ansiedad, con el objetivo de que
reconozca las señales que indican el comienzo de un ataque de ansiedad y pánico. Y
entrénale en técnicas de autocontrol para controlar los posibles ataques.
Ayúdale a exponerse a las situaciones temidas de forma gradual y con un
acompañamiento. Si el niño pasa por las situaciones y comprueba que el miedo es
irracional, poco a poco irá dejando de temerlas.
Evita inculcar miedos en el niño.
Sirve como ejemplo. Si temes a esas situaciones, le transmitirás el miedo al niño.
Trata el miedo con naturalidad, no le hagas sentir que tiene un problema, puedes
crear una tensión que empeore la situación.
Procura que el niño y niña desde pequeño se familiarice con diferentes situaciones y
lugares. Si no le exponemos a la situación puede producirse un temor a la misma.
Cuida su autoestima. Una autoestima sana, le ayudará a no temer situaciones que
perciba como embarazosas.
Habla de los temores como algo normal y natural. Si el niño expresa sus miedos, se
prepara para superarlos.
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