Subido por Jorge Arruga

CAUSAS PRÓXIMAS DE LA I GUERRA MUNDIAL

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CAUSAS PRÓXIMAS DE LA I GUERRA MUNDIAL
blogdelaclasedehistoria.blogspot.com/2016/06/causas-proximas-de-la-i-guerra-mundial.html
1) RIVALIDADES TERRITORIALES
Francia, que no ha olvidado la humillación de 1871, sigue reclamando
Alsacia y Lorena y, si cabe, con mayor fuerza debido al auge del
nacionalismo francés.
Las fuerzas nacionalistas polacas (Pilsudski), muy vivas, reivindican
la resurrección de Polonia como estado (su última división se había
producido en el Congreso de Viena).
En entradas anteriores se ha dejado constancia de las rivalidades en los
Balcanes, las distintas divisiones de su territorio con los consiguientes
descontentos y reivindicaciones.
Rivalidades territoriales en las colonias.
2) RIVALIDADES ECONÓMICAS
Aunque varios autores sostienen que no hay que exagerar el factor
económico como causa de la Guerra, hay otros muchos que lo ponen en
primer plano y no dudan en presentar este conflicto como una guerra
imperialista, por la conquista de mercados y el control de materias primas.
El enorme crecimiento industrial de las potencia explican esta necesidad de
mercados y materias primas. Además, el fuerte proteccionismo reinante y el
establecimiento de circuitos comerciales cerrados con las colonias
contribuyeron a enrarecer las relaciones internacionales.
Alemania, con gran desarrollo industrial
desde 1870 y una gran competitividad de su
producción, disputa a Gran Bretaña los
mercados exteriores, incluso llega
a arrebatar varios mercados a los ingleses
en Europa (Francia, Holanda, Rusia...) y
América Latina. Ejemplos:
“Pero la competencia entre exportadores
alemanes e ingleses era muy dura en casi
todos los mercados europeos (...)
En 1898, las compras efectuadas por
Francia en Alemania llegaban apenas a
los tres quintos de las que eran efectuadas
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por ella en Gran Bretaña; en 1913, las
importaciones alemanas e inglesas se
encontraban casi al mismo nivel.
En Bélgica, donde, en 1898, eran más
importantes las importaciones inglesas
que las alemanas, ahora las alemanas
sobrepasaban en 200 millones de francos
belgas a las inglesas.
Los holandeses compraron, en 1913, 1.051
millones de florines de mercancías
alemanas, y solamente 356 millones de
mercancías inglesas.
En Italia, donde el comercio inglés (...)
había conservado clara preponderancia
hasta finales del siglo XIX, la situación se
había invertido; las importaciones
alemanas (626 millones de liras)
sobrepasaron en 50 millones de liras en
1912 a las importaciones inglesas.
En Rusia, las importaciones alemanas (...)
Edit. Vicens Vives
llegaban al cuádruplo de las
importaciones inglesas.
Por último, las supremacía del comercio alemán sobre el inglés, desde 1890
en Rumanía y desde 1901 en Serbia, se extendió en 1911 a Bulgaria.”
Pierre Renouvin. Historia de las relaciones internacionales.
La población inglesa tomó conciencia de esta rivalidad a través de la prensa y
de la obra del economista Williams titulada "Made in Germany". Bien es
verdad que los mercados financieron siguen teniendo su centro en Londres
y, en segundo lugar, en París.
“A pesar mío soy cada vez menos inglés. Mi calzado es francés, mi ropa
alemana, las sillas de mi despacho son de fabricación alemana, lo mismo
ocurre con mis plumas, mi papel y mi alfombra: la cerveza que bebo es
alemana. Pronto lo único inglés de mi casa serán mi carne y mis huesos y
los sentimientos inmutables que me animan.”
Palabras del cónsul del Reino Unido en Aleppo (1898).
3) LA CARRERA DE ARMAMENTOS
La veloz carrera de armamentos es, en parte, resultado de las tensiones entre
las potencias. Para justificar la carrera de armamentos los Estados
Mayores insisten en la situación de estado de guerra y, apoyados por la
prensa, tratan de despertar y alimentar un furibundo nacionalismo.
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El siguiente gráfico ilustra el aumento del gasto militar desde la primera
crisis marroquí al inicio de la I Guerra Mundial. Todas potencias aumentan
el gasto militar, pero lo que más destaca es el aumento de Alemania (muchos
de estos fondos fueron destinados a la marina de guerra).
Se constata también un aumento de los efectivos militares de los distintos
ejércitos.
En este ambiente, es fácil explicar el fracaso de las tendencias pacifistas y de
los intentos por frenar la carrera de armamentos (terrestres y navales).
4) LA PSICOSIS DE GUERRA Y EL FUERTE NACIONALISMO
En los años anteriores al estallido del conflicto fue haciendo acto de
presencia una psicosis de guerra. La guerra va apareciendo como un hecho
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inevitable que podía convertirse en una "guerra liberadora". Muchos autores
han destacado el papel de la prensa en hacer surgir y mantener esta psicosis
de guerra entre la población.
Se constata el avance de un fuerte nacionalismo que se presenta en dos
facetas: la protesta de las minorías nacionales que se consideran sometidas y
los deseos expansionistas de las potencias. Señala Martínez Carreras que las
corrientes del sentimiento nacional, los intereses materiales y las crisis
políticas contribuyeron a acrecentar las mentalidades nacionalistas de los
pueblos, de los Estados Mayores y de los Gobernantes.
"Unos quieren la guerra porque es inevitable dadas las circunstancias
actuales. Y para Alemania más vale enseguida que tarde. Otros la
consideran necesarias por razones económicas, motivadas por la
superpoblación, la superproducción y la necesidad de mercados y salidas
de productos, o por razones sociales: una maniobra de distracción en el
exterior sólo obstaculizar o retardar la llegada al poder de las masas
democráticas y socialistas. Otros inseguros sobre el porvenir del Imperio
(*), y creyendo que el tiempo que transcurra irá en beneficio de Francia,
piensan que hay que acelerar los acontecimientos. No es extraño encontrar,
a través de conversaciones o folletos patrióticos, el sentimiento oscuro, pero
profundo de que una Alemania libre y una Francia resucitada son dos
hechos históricos incompatibles. Otros son belicosos por "bismarkismo". Se
sienten humillados por tener que discutir con los franceses, que hablar
claro, razonablemente, en las negociaciones o conferencias en las que no
tuvieron siempre razón, mientras tienen la fuerza más decisiva. Hacen
emerger un orgullo sin límite de un pasado reciente, alimentado por
recuerdos vividos, por la tradición oral o por los libros, y herido por los
acontecimientos de estos últimos años".
P. GUILLEN "EI Imperio Aleman (1871‑1918)". Tomo II. Vicens Vives, 1.973.
EJEMPLO DEL AMBIENTE BELICISTA EN EUROPA (1914)
"Francia no está aún preparada para el combate. Inglaterra se enfrenta con
dificultades interiores y coloniales. Rusia rechaza la guerra, porque teme la
revolución interior. ¿Vamos a esperar a que nuestros adversarios estén
preparados o debemos aprovecharnos del momento favorable para
provocar la decisión? Esta es la grave cuestión que hay que zanjar.
El ejército austriaco es aún fiel y útil. Italia está todavía firmemente ligada
a la Triple Alianza e incluso si prefiere (...) mantener la paz para restañar
las heridas de la última guerra, sabe (...) que si Alemania es derrotada,
quedará sin remedio a merced de la violencia de Francia e Inglaterra y
perderá su posición independiente en el Mediterráneo
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(...) Podemos igualmente contar llegado el caso con Turquía y Rumania (...)
Podríamos tener la dirección de la política europea mediante una ofensiva
resuelta, y podríamos asegurar nuestro porvenir.
Esto no quiere decir que debamos provocar la guerra; pero allá donde se
manifieste un conflicto de intereses (...) no debemos retroceder, si no
solucionarlo mediante la guerra y comenzarla con una ofensiva resuelta,
poco importa el pretexto, porque no se trata de ese conflicto, sino de nuestro
porvenir, lo que está en juego."
Extracto de un artículo aparecido en el diario alemán Die Post. 24 de febrero
de 1914
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