descargar - EVEC - Encuentro de Varones en el Espíritu con Cristo

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2da. Conferencia – Hombres Vencedores
“Como vivir en pureza sexual”
Sexo según las sagradas Escrituras.
El Mensaje que todo mundo conoce pero del que
poco se habla con claridad, honestidad y respeto.
Como Hombres Vencedores es muy necesario
entender este tema Bíblicamente.
Antes de desarrollar nuestro tema tenemos que orar en el nombre del Señor
Todopoderoso para que nos de la sabiduría que requeriría para tocar este tema
que muchos conocemos pero poco se atreven a enfrentarlo con sinceridad y
decoro. No voy a culpar a nadie, sólo sé que este es el tiempo de que
conozcamos lo que realmente habla la Biblia al respecto, las consecuencias y
los beneficios de una relación apasionada y sincera con nuestra pareja.
El sexo es un don de Dios para el gozo mutuo de las personas casadas. Está en la
Biblia, Proverbios 5:18,"Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu
juventud". El romance y el don divino de la sexualidad son altamente recomendables
dentro del matrimonio. Está en la Biblia, Hebreos 13:4, "Honroso sea en todos el
matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará
Dios".
Dios designó el sexo como parte de la relación matrimonial. Según dice la Biblia, 1
Corintios 7:5, "No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo
consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros
en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia".
Para no herirnos mutuamente, los deseos y las actividades sexuales deben ser puestas
bajo el control de Cristo. Dice la palabra de Dios, 1 Tesalonicenses 4:3-5, "Pues la
voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que
cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en
pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios".
El séptimo mandamiento prohíbe el adulterio. La Biblia dice, Éxodo 20:14, "No
cometerás adulterio".
El pecado sexual es destructivo, aun cuando los efectos no sean aparentes
inmediatamente. La Biblia nos dice, 1 Corintios 6:18, "Huid de la fornicación.
Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que
fornica, contra su propio cuerpo peca".
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¿Cómo empieza el pecado sexual? Dice la Biblia, Mateo 5:28, "Pero yo os digo que
cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su
corazón".
La Biblia condena el comportamiento homosexual. Está en la Biblia, Romanos 1:26-27,
"Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres
cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo
también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su
lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres,
y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío".
La Biblia prohíbe el incesto. Está en la Biblia, Levítico 18:6, "Ningún varón se llegue
a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez".
La Biblia prohíbe la bestialidad. Está en la Biblia, Levítico 18:23, "Ni con ningún
animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá
delante de animal para ayuntarse con él; es perversión".
La Biblia prohíbe las relaciones sexuales con prostitutas. Está en la Biblia, 1 Corintios
6:15-17, "¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré,
pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún
modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella?
Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un
espíritu es con él".
Definamos Primero Qué es sexo
La Biblia dice: "No podéis beber la copa del Señor y la
copa de los demonios; no podéis participar de la mesa
de Jehová Dios y de la mesa de los demonios."
1Corintios 10:21
En español, la palabra sexo (del latín sexus, y ésta, del verbo secare, «cortar») tiene
varios significados: Código ISO, define la representación de los sexos humanos mediante
un código numérico; Género, define de forma psicosocial los diferentes estados sexuales;
Órgano sexual, se refiere a la parte biológica; Relaciones sexuales como actos que
realizan dos o más seres, que suelen provocar placer; Identidad sexual, conciencia de
pertenecer a un sexo u otro, es decir, ser varón o mujer; Transmutación sexual, el cambio
de la mente desde pensamientos de expresión física a pensamientos de alguna otra
naturaleza; Sexualidad como conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y afectivas
que caracterizan cada sexo; En la sexualidad humana pueden distinguirse aspectos
relacionados con la salud, el placer, legales y religiosos. (fuente: http://es.wikipedia.org)
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Métodos de hacer el Sexo
La Biblia dice: "Haced morir, pues, lo terrenal en
vosotros: fornicación, impurezas, pasiones
desordenadas, malos deseos...que es idolatría"
Colosenses 3:1
Bioquímicamente estamos armados por sustancias que interfieren en nuestro orgasmo,
por lo que el orgasmo varonil entre en su mayor cúspide cuando la felación que su pareja
lleva a cabo tiene buen ritmo, excitación y palpación delicada con la lengua, además de
diversos gemidos y caricias. Esto conlleva a cargar todos los sensores neuronales en el
varón para que al momento de la eyaculación, agregando a esto estímulos visuales y
quinestésicos, el orgasmo pueda ser realmente intenso y durar más. La felación (del latín
fellatio) es una forma de sexo oral que consiste en chupar o lamer el pene y el escroto con
la boca, la lengua y los labios. Puede ser realizada por una o varias personas, si bien la
felación a dúo o a trío es muy poco frecuente excepto en lo relativo a la prostitución. En
lenguaje popular y vulgar no se conoce el verbo culto «felar». En la mayor parte de
España se utiliza chupar y en Latinoamérica se usa mamar. En Argentina, Uruguay y
Paraguay no hay un verbo específico y se usan perífrasis como «chupar la verga» (de
donde surge el sustantivo «chupada»); también es popular la expresión «hacer un pete» o
simplemente «pete» (contracción de «chupete») y el verbo, considerado muy vulgar,
«petear» o también «tirar la goma» que se refiere a quitar el preservativo para efectuar el
acto. En Chile se le conoce como «hacer un helado» o «mamón», del verbo mamar. En
Brasil es común utilizar la expresión «boquete». En Ecuador es común utilizar la
expresión «mamar» o «bajar» y en Venezuela se lo conoce con la expresión «mamar». En
Puerto Rico se lo conoce como «capotear», «mamar bicho», «capoteo», «cabecear» y
«cabeceando». (fuente: http://es.wikipedia.org)
Consecuencias de un mal Sexo
Ten en cuenta esto:"todos se desviaron, se hicieron
inútiles; ... Sepulcro abierto es su garganta, con su
lengua engañan. Veneno de víbora hay debajo de sus
labios. Sus bocas están llenas de maldición y de
amargura" Romano 3:12-14
Hay que tener en cuenta que al haber contacto entre la mucosa bucal y el líquido
preseminal, el semen o las secreciones vaginales, se pueden adquirir enfermedades de
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transmisión sexual como la gonorrea, la sífilis, el VIH y otras menos conocidos pero tan
dañinos como las anteriores, tal es el caso del papiloma humano muy relacionado con el
cáncer de pene y cuello uterino, todos los tipos de hepatitis (a excepción de la hepatitis
A), los herpes genitales, candidiasis, el herpes simple y otros. (fuente:
http://es.wikipedia.org ) Las enfermedades de transmisión sexual no provienen de lo que
dice la Biblia, tampoco LE AGRADAN A DIOS. Somos nosotros los humanos los que
aceptamos o no esos vicios que conllevan la desobediencia a la Palabra de Dios y a la
degradación del ser humano.
¿Quién Creó el Sexo?
La Biblia dice que Dios creó al hombre como varón y
hembra Génesis 1:27-28. Dios en su palabra sólo nos
muestra dos cosas: Dos géneros de la naturaleza
humana- Hombre y Mujer. No hay un tercer sexo.
La inmoralidad ha privado por encima de la razón y de Dios, por lo que la paga del
pecado es muerte dice la Biblia. Los Gobiernos compuestos por hombres y mujeres
reprobados, inmorales y amante de las cosas que no provienen de Dios sino del infierno,
aceptado esa gran traición al creador del cielo y de la tierra pagarán por ese hecho, ellos y
sus futuras generaciones, porque de lo que siembren eso cosecharán. Hoy desde las
naciones unidas (ONU) se levanta una gran voz por todo el mundo para que los países
acepten legislar sobre la aceptación de el tercer sexo como algo normal, lo cual no lo es,
la depravación de los gobernantes y funcionarios de la ONU, es evidente y por sus
pecados y acciones serán juzgados. La Biblia dice en el libro de los salmos 18:26
"Limpio te mostraras para con el limpio, y severo para con el perverso" Dios juzgara de
acuerdo a su palabra y no como los hacen los gobernantes de hoy y sus empleados,
aunque estén en la ONU.
¿Para Qué Dios Creó el Sexo?
La Biblia dice:"Pero yo os digo que cualquiera que
mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella
en su corazón" Mateo5:27
Génesis 2:24-25 dice:"Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su
mujer y serán una sola carne" Note que el texto bíblico dice claramente se unirá a su
mujer, no dice a muchas mujeres ni a otro hombre u otra mujer. El sexo bíblico es
respetado por Dios, no así cuando se desobedece la Palabra escrita en la Biblia lo cual
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conlleva consecuencias funestas ante los ojos del Creador del Universo. Desobedecer a
Dios es muerte. Génesis 26:8 muestra un clara perspectiva de la naturaleza de unidad,
relación y temor a Dios, Cuando se dice que Isaac acariciaba a su mujer, entregándose
uno al otro solamente. Usted dirá en ese tiempo no existía el matrimonio, es cierto no
existía un documento escrito que lo dijera, sin embargo, el pacto de unidad matrimonial
se hacía no con los hombres ni con un empleado del gobierno de ese entonces, sino
Directamente con Dios y eso tenía más valor que cualquier sello real. Hoy día tanto
hombres como mujeres no respetan ni siquiera lo que firman ante Dios y las leyes de sus
países entregándose muchos a una vida de placeres desordenados, indicando así la falta
de compromiso y de temor a Dios al aceptar acostarse con otro que no sea su compañero
sentimental, causando así la ira de Dios y las consecuencias que trae esos actos. La Biblia
le llama Adulterio y cuando no están casados fornicación. Ambos actos son castigados en
la actualidad en países árabes con la muerte natural, sin embargo, según la Biblia estos
actos son considerados capital y quienes lo practican no entrarán al reino de los Cielos.
¿Qué es Adulterio- fornicación?
La Biblia llama a estos así: "Serpientes generación de
víboras, ¿Cómo escaparéis de la condenación del
infierno?"Mateo 23:33
La santidad comienza por uno mismo, guardándose de esos pecados de la carne que tanto
daño hacen al templo que somos cada uno de nosotros ante el que nos permite respirar
hasta hoy. En el hebreo, la expresión para fornicación es taznûth, o zânâh, que se refiere
a prostitución. En el griego, el Antiguo se usa porneia- que significa: promiscuidad. El
latín usa fornicatio. Mire lo importante que es comprender estas diferencias de palabra y
ponerla dentro de nuestro corazón ya que no usarla con temor a Dios, trae desastres a la
vida personal de la persona, al hogar de esta y hasta a una nación, como la que ocurrió en
sodoma y gomorra. La Biblia habla que la fornicación, adulterio se considera
idolatría y eso es pena capital para Dios. Jeremías 3; 13; 27; Ezequiel 16:25-30; 23:5-8
Levítico 18 registra las prohibiciones del Señor respecto a las uniones sexuales. De este
modo, la fornicación implica también la unión de consanguíneos o parientes. Se prohíbe
absolutamente el incesto y otras formas de fornicación, listadas así: RELACIONES
SEXUALES PROHIBIDAS: con madre o madrastra, con hermana, con hermana hija
del padre o de la madre, o del cónyuge de uno de ellos (lo que algunos despectivamente
llaman hermanastra) , de casa o fuera de ella, con nieta, con tía (hermana del padre o la
madre, o mujer del hermano del padre), con nuera, con cuñada, con dos mujeres
familiares entre sí (madre e hija o nieta, recordemos que en ese contexto se permitía la
poligamia), con mujer en periodo menstrual, con mujer casada (Deuteronomio.22:22)
con otro varón, (Lee Judas 7), con animal, estas dos últimas son consideradas por Dios
como abominables. El lesbianismo también es considerado abominable por Dios
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Romanos 1:26-27. El incesto es considerado por la Palabra de Dios pecado abominable y
de consecuencias graves 1 Corintios 5 En cuanto al divorcio por motivo de fornicación la
Biblia da instrucciones precisas en Mateo 19:9,Mateo 5:32.
Pecados amigos del Adulterio
La Biblia dice: "Si un hombre comete adulterio con la
mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera deben
morir" Levítico 20:10
Se consideran actitudes pecaminosas a la lujuria y la lascivia. La Biblia llama la impureza
como un estado pecaminoso relacionado a lo sexual. La palabra "pornografía" deriva de
porneia, que significa documento (escrito o gráfico) sobre prostitución” o “fornicación
escrita”, “promiscuidad escrita”. La vergüenza por la desnudez es antinatural en tanto
consecuencia del pecado. Habiendo sido despojados de gloria y honor, Adán y Eva se ven
en vergüenza. El pecado causa la vergüenza. Por eso es que el Señor les cubre con pieles.
Pero la desnudez mostrada a otra persona que no sea la pareja, aun sin ser vergonzoso es
inmoral, (a no ser que la causa sea médica o alguna otra de fuerza mayor). Si quieres
conocer más sobre el pecado de lujuria y lascivia, Qué es:(Lee Número 11:34), Cómo
combatirla (Lee Jueces 16:15), Si deseas conocer cual es la diferencia entre amor y
lujuria (Lee 1 Corintios 13:4-7) Pablo dice que nuestros cuerpos son un templo del
Espíritu Santo, por lo que Debemos usarlo para agradar a Dios. Esto implica
consagrarnos sólo a una persona, la pareja con la que hicimos pacto, y solo a esa persona
revelarle nuestra desnudez. En nuestro tiempo se dice que no es fácil, sin embargo,
muchos lo practican en la actualidad y de seguro, Dios los recompensará por guardarse
como dice su palabra.
Consejos prácticos para Adultos,
Padres y Jóvenes
La Biblia nos insta: "Os ruego por la misericordia de
Dios que presentéis vuestro cuerpo como sacrificio
vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestra
verdadera ofrenda" Romano 12:1
En estos últimos tiempos observamos con frecuencia tanto adultos como a jóvenes jugar
a hacer lo contrario de lo que demanda Dios. Gente necia y sucia blasfema deformando lo
que dice la Biblia, entendiendo y hasta interpretando la palabra de Dios a su conveniencia
y no de acuerdo a la voluntad de quien la inspiró. Cuando los demonios de lujuria,
adulterio, fornicación, inunda la vida de un ser humano- llámese hombre o mujer- la falta
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de sapiencia y de revelación de la palabra de Dios se aleja de esas personas- Tal es el
caso de los que quieren interpretar Génesis 12:11-20 y Génesis 20:2 donde se refiere que
Abimelec, decide tomar a Sara porque era muy bella y Abraham lo consiente por temor.
Ellos pretenden que Abraham consintió que su esposa fuese tomada por otro mortal no
autorizado por Dios. Pero en ninguna parte dice que Abimelec llegó a estar con ella, sino
que reprendido por el Señor la devolvió a su marido. Obviamente, Sara no es regañada ni
reprendida por Dios como adúltera porque su marido fue quien calló y porque no llegó a
consumarse ninguna relación sexual. Cuidémonos de ser buenos ejemplos a otros, aunque
eso involucre grandes sacrificios y pérdidas de nuestros seres queridos...pero a la postre
de seguro tendrá grandes recompensas tanto en la tierra como en el cielo . Utilice este
ejemplo en su propia vida y familia y el Todopoderoso lo guardara de los malos deseos.
El Homosexualismo y
Lesbianismo
La Biblia te insta a corregir los caminos torcidos y
dice: "Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no
como necios sino como sabios, aprovechando bien el
tiempo, porque los días son malos"
Efesios 5:15,16
el acostarse con otra mujer u hombre que no sea su esposa (o), o si no estás casado o
casada sino que practicas sexo libre con quién se te ponga por delante, Te diré: TÚ NO
ERES CRISTIANO, tú eres un instrumento de Satanás y no entrarás al reino de los
cielos. De continuar esa vida desordenada que llevas, entonces tendrás un pasaje gratuito
al infierno. Pero si deseas cambiar tu forma de vivir y de actuar...Dios te dará esa
oportunidad desde aquí ahora, es sólo una decisión y tú responsabilidad, de vivir o morir,
por lo que no culpes a Dios por tus actos nunca más. Ahora es el tiempo agradable para
decidir por tu vida o continuar siendo un instrumento de satanás y del diablo:
La teología bíblica del cuerpo físico
Desde su primera página, la Biblia insiste en el valor positivo de toda la creación
material. Según el primer relato de la creación (Génesis 1:1-2:4a), siete veces Dios
declara “bueno” el mundo material que va creando (la luz 1:3; tierra y mar 1:10;
vegetación 1:12; astros 1:18; peces y aves 1:21; animales 1:25; humanidad 1:31). La
última, después de la creación del ser humano, califica “todo lo que había hecho” Dios
como “bueno en gran manera”. Frente a mitologías contemporáneas que atribuían el
origen del mundo a pleitos y caprichos de los dioses, o filosofías antiguas que
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despreciaban la materia y el cuerpo, la tradición hebrea afirmaba enfáticamente lo
bueno de la realidad creada.
Esta afirmación de la materia y del cuerpo se refleja a través de las escrituras hebreas
en la franqueza y la naturalidad con que tratan los temas biológicos y las funciones
fisiológicas, tanto que nuestros modernos traductores a veces lo encubren con
eufemismos menos chocantes a la sensibilidad occidental. Se expresa, también, en
una muy simpática anécdota del Talmud. Parece que un día el Rabí Hilel estaba
enseñando a sus discípulos y se le vino la necesidad urgente de ir al baño. Cuando
pidió permiso de ausentarse, sus discípulos, un poco picarescos, le preguntaron, “¿Y a
dónde te diriges?” Su respuesta los sorprendió: “Voy a cumplir un precepto
divino”. “¿Eso es un precepto divino?”, le preguntaron. Y contestó: “Sí, el de cuidar el
cuerpo”, porque Dios lo creó y lo declaró bueno.
Es importante recordar que el pensamiento hebreo no admitía ninguna dicotomía
dentro de la persona humana. El dualismo de cuerpo y alma, o la tricotomía de cuerpo,
alma, y espíritu, no vinieron de la enseñanza bíblica sino de filosofías griegas. Al
traducir los términos hebreos de Ruach (viento, aliento) y Nefesh (vida) por pneuma y
psujé, respectivamente, en las escrituras cristianas, el dualismo extra-bíblico invadió al
cristianismo por la tendencia de entender los términos en su sentido griego en lugar de
su original sentido bíblico. Esa infiltración condujo a una exaltación del espíritu o del
alma racional y un desprecio al cuerpo. En la antropología hebrea, cuerpo y espíritu
son inseparables y merecen igual respeto.
Un cántico a la vida del cuerpo es el libro de Cantares, en contraste con los constantes
esfuerzos de espiritualizar su mensaje. Describe detalladamente el cuerpo femenino
(4:1-5) y masculino (5:10-16) con gran realismo y erotismo. El libro respira “el placer de
saberse cuerpo digno de ser cantado”. Bien comenta Elsa Tamez que sería imposible
imaginar Cantares “sin cuerpos, caricias y besos, pero tampoco se puede deleitar la
lectura del texto pasando por alto la fertilidad de la tierra, la frescura de las frutas y la
belleza de los animales”. En las escrituras, la teología de la creación es de una sola
pieza.
El cuerpo tiene central importancia también en las escrituras cristianas. El anuncio de
Juan el Bautista y de Jesús de Nazaret era que el Reino de Dios se había
acercado. Los discípulos llegaron a percibir que Dios mismo estaba presente en este
extraordinario Galileo, presente de manera única en una vida humana y en un cuerpo
físico. El autor del cuarto evangelio lo describió como una encarnación (“El Verbo era
Dios…y el Verbo fue hecho carne”, Jn 1:1,14). Mucho de la actividad del Mesías
consistía en sanar los cuerpos, alimentarlos, y dignificarlos. En su cuerpo de carne y
hueso, según el evangelio cristiano, nos redimió por la entrega de ese cuerpo en la
Cruz (cf. Romanos 8:3-4). Y con su cuerpo resucitó, se presentó a sus discípulos,
caminaba con ellos y comía con ellos. San Pablo describe el cuerpo de los fieles como
“templo del Espíritu Santo” (1 Corintios 3:16-17; 6:19-20). Y todo el Nuevo Testamento
promete también la resurrección final del cuerpo como triunfo definitivo de la vida sobre
la muerte. Después el libro de Apocalipsis termina con la promesa de una nueva
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creación, de cielo y tierra (Apoc 21-22). Todas esas enseñanzas pueden ser muy
discutibles, pero dejan más allá de toda duda la importancia decisiva del cuerpo en las
escrituras cristianas.
Especialmente significativo al respecto es el prólogo del cuarto evangelio (Juan 1:118). El autor comienza con una terminología muy familiar y querida por los círculos
filosóficos de la época en Asia Menor: la doctrina del Lógos. El Logos era la primera
emanación de dios (theós), junto con sabiduría (sofía), virtud (areté) y otras. Pero ni
dios ni ninguno de ellos tenían la menor relación con la materia, mucho menos la
habían creado. La materia la creó una emanación muy inferior, mal nacida, llamada “el
Demiurgo”. Por eso, en esas filosofías (sobre todo neoplatonismo y después
gnosticismo), el Logos servía precisamente para aislar a dios de todo lo material y
físico.
Pero después de haber apropiado así el lenguaje del Logos, el autor refuta toda esa
filosofía con dos contradicciones rotundas. Primero, afirma que todo fue creado por el
Logos (no por el despreciado Demiurgo); nada del mundo material fue creado sin él
(Juan 1:3-4,10). Segundo, y mayor escándalo, ese mismo Verbo no sólo creó todo lo
material sino él mismo también se hizo carne, se hizo cuerpo físico y material (Juan
1:14). Era la refutación más contundente del idealismo anti-materialista de esas
filosofías. Como mucho pensamiento bíblico, este enfoque tan realista podría llamarse
una especie de “materialismo histórico”, pero jamás “idealismo antimaterialista”. Aunque ese idealismo abstracto es en realidad lo más opuesto al
enfoque bíblico, lamentablemente a través de los siglos ha dominado mucho de la
teología cristiana.
La teología bíblica de la sexualidad
Los dos relatos de la creación al inicio del Génesis (1:1-2:4a; 2:4b-25) dan un lugar
prominente a la sexualidad. Cuando el relato sacerdotal describe la creación humana a
la imagen y semejanza de Dios, agrega que “hombre y mujer los creó” (Génesis
1:27). De eso entendemos que la condición sexuada, tanto de la mujer como del
hombre, pertenece a la esencia de la imagen de Dios en el ser humano. En seguida el
Creador pronuncia su bendición sobre esa sexualidad y da un mandamiento sexual:
“Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla” (1:28). Es obvio en
estos textos que la práctica sexual, única manera de procreación humana, pertenece al
plan de Dios y su perfecta voluntad para la humanidad.
Es importante insistir en que según este relato, la sexualidad existe antes del pecado y
totalmente aparte del pecado. Es más bien la intención pura y original del
Creador. Además, según la Biblia, el sexo no tuvo nada que ver con el origen del
pecado en la humanidad. El relato de Génesis refuta dos de los “mitos” que creen
muchas personas: que la sexualidad comenzó con la caída en pecado, y que el trabajo
fue castigo por la desobediencia. Al contrario, la bendición y mandamiento de Génesis
1:28 sitúa la procreación sexual dentro del mismo orden de la creación, y el contexto
(1:26—30) implica que el trabajo también antecedía al pecado. El segundo relato lo
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hace explícito: Adán, aun antes de desobedecer, está llamado a labrar la tierra y
guardarla (2:15).
Ni el sexo ni el trabajo comenzaron con el pecado. La sexualidad, en el estado de
inocencia que describe el Génesis, era pura y perfecta; el sexo en sí, en todas sus
dimensiones, es santo. Lo que el pecado introdujo fue el desorden (3:13,16), el abuso
del sexo, el usar la otra persona en vez de amarla. En forma parecida, la esencia del
trabajo humano en el plan de Dios era creatividad y libertad, a la imagen del mismo
Creador. El pecado cambió el trabajo de creatividad a fatiga y carga pesada.
Mientras el primer relato de la creación relaciona la sexualidad con la procreación, el
segundo lo enfoca en términos del amor, el compañerismo, y la solidaridad de la
pareja. En esta versión, muy diferente del primer capítulo, Yahvé crea primero a Adán
de la tierra (hebreo Adamah) y le prepara un huerto (2:7-8). Pero por primera vez en la
Biblia se dice que algo no está bien: “No es bueno”, dijo Dios, “que el hombre esté solo”
(2:18). El ser humano es un ser social, creado para el compañerismo con otros seres
humanos. Entonces, con un simbolismo curioso, frente a la soledad de Adán Dios crea
los animales. Dios los lleva a Adán, quien les da nombre (2:19). “Sin embargo, no se
encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre” (2:20). A continuación, Yahvé
crea a la mujer del mismo ser del hombre. Igual que antes, Dios la lleva a Adán y Adán
le da nombre (mujer, ishá). Ahora ha aparecido la compañera para hacer completa la
vida humana sobre la tierra, y Adán la declara “hueso de mis huesos y carne de mi
carne” (2:23). En el perfecto designio de Dios, “los dos se funden en un solo ser” (2:24)
y ninguno sentía vergüenza de su desnudez (2:25). Llama la atención que todo este
relato yahvista se concentra en la relación humana como realización y comunidad de la
pareja, sin la menor referencia a la procreación de hijos e hijas.
Otro texto que destaca, mucho más eróticamente, la relación de pareja es Cantar de
los Cantares. Es un drama muy sensual, sin pudores ni tabúes, sobre el amor
apasionado de la sulamita y su muy enamorado novio. Los primeros renglones
introducen el tono de intenso deseo físico que caracteriza todo el libro. Dice la sulamita
a su amado:
Ah,, si me besaras con los besos de tu boca…
¡grato en verdad es tu amor, más que
el vino!
Grata es también, de tus perfumes, la fragancia;
tú mismo eres bálsamo
fragante.
¡Con razón te aman las doncellas!
¡Hazme del todo tuya!
Date
prisa!
¡Llévame, oh rey, a tu alcoba!
Sucesivos pasajes describen con gran detalle la belleza del cuerpo femenino (4:1-5;
6:5-12; 7:1-9) y del masculino (5:10-16). Hay invitaciones a encuentros amorosos en el
jardín, en la alcoba, y en el campo. Y lo sorprendente en todo este largo poema es que
nunca relaciona el amor erótico con la familia ni con los hijos. El amor sexual, con
todos sus anhelos y deleites, se trata en Cantares como un valor en sí mismo, que no
necesita ninguna otra justificación.
En ese aspecto, el Cantar de los cantares puede verse como un extendido comentario
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sobre la palabra “bueno” en el primer capítulo del Génesis. Cuando Dios bendice la
sexualidad humana, y ordena la práctica sexual de la pareja, está bendiciendo el
mismo proceso de deseo y deleite que se experimenta también hoy. El relato implica
que todo el sistema fisiológico de la sexualidad fue creado bueno y santo por nuestro
Dios, antes de que mediara el pecado. Todo el sistema nervioso asociado con la
experiencia sexual, las diversas zonas erógenas del cuerpo, las hormonas y las
glándulas y todos los demás aspectos de esta maravillosa “máquina de placer” (por
expresar así este aspecto de la fisiología sexual), no es un producto del pecado, ni una
trampa maliciosa de Dios para probar nuestra resistencia, sino una parte esencial de la
creación primigenia y de la imagen de Dios en los seres humanos. Como tal, es
“bueno en gran manera” (Génesis 1:27-31).
Algunas corrientes de ascetismo cristiano (p.ej. unos extremos del pietismo
protestante) han enseñado que el sexo es necesario y bueno como medio de
procreación, pero que cualquier placer sensual anexo al acto sería pecado. Llama la
atención que las escrituras hablan con mucha naturalidad del orgasmo femenino (“el
deleite”, Génesis 18:12) y hasta emplea los mismos términos para el deleite del alma
en Dios (Salmos 36:9; cf vocablos parecidos en Salmos 1:2; 16.11). En ningún
momento las escrituras separan el acto sexual (como bueno) del placer que conlleva
(como malo).
En la larga historia de la teología cristiana, con lamentable frecuencia se ha denigrado
el sexo y específicamente a la mujer como causa de pecado mediante el deseo
erótico. En ese contexto es muy interesante, y bastante sorprendente, un pasaje de la
Suma Teológica, Parte Primera, cuestión 98, primera parte. Aquí el “Doctor angelicus”
plantea dos preguntas curiosas: Si en el estado de inocencia había procreación, y si
dicha generación hubiera sido mediante el coito. A la primera pregunta Aquino
contesta que sí, porque el mandamiento de reproducción sexual fue dado a la pareja
antes de pecar, y al contrario el pecado hubiera sido necesario para la bendición que
Dios pronunció sobre la procreación humana. A la segunda pregunta, del coito, Santo
Tomás explica que precisamente la dualidad sexual es en orden a dicho acto
sexual. Entonces sigue a preguntar si en el paraíso el coito se hubiera acompañado
del placer sensual (el orgasmo). Aquino reconoce que la concupiscencia desordenada
es consecuencia del pecado, pero en seguida afirma que “en el estado de inocencia el
deleite sensual no hubiera sido menos sino tanto mayor en proporción a la mayor
pureza de la naturaleza [humana] y la mayor sensibilidad del cuerpo”.
Las escrituras cristianas afirman también el valor positivo del sexo y exhortan a “tener
todos en gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado” (Hebreos 13:2
BJ). Aunque San Pablo, por situaciones pastorales y por sus perspectivas
escatológicas, tiende más hacia cierto ascetismo, también afirma los valores del
matrimonio y lo pone como figura de la relación de Cristo y la iglesia. En el contexto de
consejos pastorales, expresa la mutualidad corporal del sexo en términos de deberes y
derechos: “El hombre debe cumplir su deber conyugal con su esposa, e igualmente la
mujer con su esposo. La mujer ya no tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su
esposo. Tampoco el hombre tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposa” (1
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Corintios 7:3-4).
Conclusión
Encontramos en las sagradas escrituras una valiosa teología de la sexualidad, y quizá
aun más, una espiritualidad (o una mística) de la sexualidad humana. Es desde el incio
una valoración muy positiva del sexo, dentro de perspectivas humanizadoras de esta
dimensión tan importante de la existencia. Podemos resumir esta visión de la
sexualidad bajo los tres propósitos del sexo que hemos encontrado en nuestro
recorrido por la Biblia:
1) El fin primordial de la sexualidad humana es la unión y comunión de dos seres en
amor (Génesis 2; Cantares). Según Génesis 2 hemos sido creados para comunidad,
con la tierra y con el reino animal pero sobre todo con el sexo opuesto. Génesis 1
distingue la creación de los animales y su reproducción de la creación y la sexualidad
humana. Aunque los procesos fisiológicos son casi idénticos (aparte de los estros de
muchas hembras animales), el sentido existencial y teológico es cualitativamente
distinto. Y es precisamente la profunda dimensión afectiva de la sexualidad humana,
plasmada en una entrega total e incondicional, la que marca el carácter interpersonal
de nuestra sexualidad como seres humanos.
Sin el amor genuino, la relación sexual se vuelve egoísta y frustrante, sin realizar su
verdadero propósito y sentido. Muchos pasajes bíblicos insisten en esta realidad. Muy
dramático es el relato de Amnón, hijo de David, que se enamoró locamente de su
hermana Tamar (2 Samuel 13). Como ella no respondió a sus avances, Amnón la
engañó con un truco y después la violó a la fuerza. Una vez logrado su vil propósito,
dice el texto, “el odio que sintió por ella después de violarla fue mayor que el amor que
antes le había tenido” (13:15). Sexo sin amor termina en desprecio y odio; sexo con
amor sincero y compromiso mutuo, es la voluntad de Dios y trae bendición y vida.
2) Un segundo propósito del sexo, que debe reconocerse y respetarse, es el placer
erótico. En su sabiduría Dios ha asociado dos funciones fisiológicas humanas, el
comer y la reproducción, con grandes estímulos sensuales. El Creador no hubiera
diseñado un sistema tan complejo de estímulos y respuestas, de anhelos y
satisfacciones, si el placer que produce fuera contra su propia voluntad. Dentro del
debido compromiso personal, este placer debe disfrutarse en su plenitud, con acción de
gracias al Creador.
3) Un tercer propósito del sexo es, obviamente, la procreación. Sin embargo, lejos de
ser el definitivo “fin natural” que justificara los demás fines, es de hecho el menos
importante. Un matrimonio, debidamente casado y que produce cada año un niño,
pero que no se aman ni disfrutan mutuamente del placer sexual, es un matrimonio que
no está realizando la voluntad de Dios. En cambio, una pareja por alguna razón
impedida de tener hijos o que por razones justificadas planifica su procreación, pero
que se aman sincera y profundamente, no sufre ningún desmedro debido sólo a la falta
de los hijos. Por otra parte, una pareja que se ama pero que se cierra al deleite mutuo
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que tanto ensalza el Cantar de Cantares, tengan o no hijos, no está realizando la visión
bíblica del sexo. Se les recomienda leer juntos el libro de Cantares, de noche en la
cama, a la luz de una romántica candelita.
Hablar sobre sexualidad es hablar sobre vida, sobre metas, sobre ilusiones y proyecto
vital. Hablar sobre sexualidad es identificar cómo se relaciona la persona consigo
misma y con los demás, en particular con el sexo opuesto. ¿Se caracterizan estas
relaciones por el aprecio, la consideración, el respeto?
Hoy en día se apuesta cada vez menos por una sexualidad sana. Se deja de lado la
posibilidad integral de comunicación con nuestros semejantes. La sexualidad no se
limita a las relaciones sentimentales: implica las relaciones familiares, de amistad y de
compañerismo.
Cuando la persona no está comprometida en una relación de matrimonio, es importante
que pueda explotar su vida afectiva por medio de vínculos genuinos de amistad y una
convicción profunda del valor de su cuerpo y del cuerpo de los demás. Esta convicción
es muy importante para vivir, con integridad, las etapas de la vida en las que la
sexualidad no se manifiesta por medio de relaciones sexuales genitales.
No por eso deben descuidarse las relaciones humanas: ¡todos necesitamos sentirnos
apreciados y capaces de apreciar a nuestros semejantes! Es por esto que, en su
dimensión afectiva, es fundamental desarrollar la ternura como medio de intercambiar
cariño.
Muchas manifestaciones de la ternura se caracterizan por la renuncia o postergación
de la gratificación física personal. La ternura ayuda al hombre y a la mujer a mantener
el intercambio afectivo, por medio de detalles, gestos de cariño, como tiempos de
soledad apacible, apreciación del arte, practicar deportes juntos y cultivar amistades
significativas, aún en períodos en los que las relaciones sexuales no son totalmente
satisfactorias, o simplemente no pueden darse.
En ambas dimensiones, tanto en la sensualidad como en la ternura, las personas
necesitan administrar sus impulsos y necesidades con equilibrio y autodominio –aún
cuando la presión emocional sea fuerte-, tomando en cuenta los valores humanos más
centrales. Esto no es sencillo. Sin embargo, la convicción profunda de que las
relaciones sexuales ameritan una entrega enmarcada en un contexto de convicciones,
ternura y compromiso, puede hacer más llevadera la decisión de postergar la
gratificación física personal.
Para que la sexualidad pueda desarrollarse en forma integral, es necesario que
involucre la vida interior del hombre y de la mujer. La intimidad –entendida como la
sensibilidad ante los procesos de la pareja, la seguridad de la aceptación del otro y, por
ende, el fortalecimiento de la autoestima–, puede bien existir aún en relaciones
platónicas, como la amistad y la fraternidad.
Aunque es cierto que cobra una fuerza especial en la relación de pareja –donde la
unión de los cuerpos es un ingrediente importantísimo en la comunión (“común unión”)
del hombre y la mujer-, todas las personas, tanto las que son sexualmente activas
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como las que no, necesitan procurar su desarrollo humano y afectivo pleno, en un
marco de respeto, de dignidad y de estima propia.
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