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COMENTARIOS DE TEXTO – HISTORÍA DEL Dº ESPAÑOL – TEMARIO COMPLETO
SISTEMAS JURIDICOS PRERROMANOS
 Diodoro de Sicilia, Biblioteca, 5, 34
“El más culto de los pueblos vecinos (de los celtiberos) es el de los vacceos. Cada año se reparten los campos para cultivarlos
y dan a cada uno una parte de los frutos obtenidos en común. A los labradores que contravinieren la regla se les aplica la pena de
muerte…”
COMENTARIO
Texto del escritor griego Diodoro de Sicilia. Fuente jurídica de conocimiento mediata o indirecta, de finales del siglo uno antes
Cristo. Dentro de la relatividad de testimonios escritos que se poseen de esta época, es indudable la importancia de esta obra, pero en lo
referido específicamente a aspectos jurídicos ha de asignársele un valor relativo, dado que este autor no utiliza fuentes directas, sino que
toma sus datos de terceros (Polibio y Posidonio principalmente), cuyo valor histórico – jurídico no puede ser contrastado con entera
fiabilidad.
Después de describir Diodoro cómo los iberos y celtas, antagonistas de antaño, habían formado un solo pueblo (el de los
celtiberos) a través de matrimonios mixtos, hace mención a la costumbre agrícola peculiar de uno de sus pueblos vecinos, el de los
vacceos, alusión que ha dado lugar a múltiples interpretaciones por los historiógrafos.
El texto sugiere dos ideas principales. En primer lugar, que este pueblo poseía una organización económica de base
predominantemente agraria, consecuencia que se desprende del examen de las características del terreno que habitaban. Por esta razón,
tenían establecido un régimen muy estricto de cultivo y aprovechamiento de los frutos del campo. Este dato es concordante con lo que
conocemos por otras fuentes literarias y arqueológicas, las cuales sólo dan muestras de actividad industrial y comercial en otras áreas
geográficas de Iberia, concretamente Levante y Andalucía.
Pero el aspecto más relevante del texto es el referido al llamado colectivismo vacceo. Para Torres López podría ser el fruto de
una regresión a sistemas agrarios arcaicos o de un movimiento de tipo revolucionario. Para Caro Baroja el sorteo de tierras sólo se haría
entre las grandes familias de cada ciudad (como sucedía entre los galos), cuyo jefes harían que las parcelas fuesen cultivadas por esclavos
o trabajadores libres. Otros autores, finalmente, señalan que se trataría de un sistema de igualitarismo económico e incluso de comunismo
agrario, o que podría ser el régimen de un pueblo no asentado definitivamente en un territorio.
En cualquier caso, ha de insistirse acerca de la relatividad de esta noticia aislada. La mejor garantía de existencia de una
institución jurídica, sobre todo cuando es de origen consuetudinario, es su permanencia en el tiempo, y nada sabemos acerca de su
supervivencia. Más bien lo contrario: los sistemas posteriores de explotación agraria conocidos, germánicos y romanos, difieren
sustancialmente de la concepción que subyace en este texto, pues aquellos descansan en las nociones de señorío sobre la cosa (gewere),
posesión y propiedad.
Finalmente, existe en el texto una alusión a aspectos penales del Derecho primitivo, aplicación de la pena de muerte a quienes
ocultasen parte de la cosecha que debía ponerse en común.
 Diodoro de Sicilia, Biblioteca, 5,34,1
“(Los celtiberos) en cuanto a sus costumbres son crueles para con los malhechores y enemigos, y buenos y humanos con los
huéspedes. Todos quieren dar albergue a los forasteros que van a su país y se disputan entre ellos para darles hospitalidad; aquellos a
quienes los forasteros siguen, son considerados dignos de alabanza y agradables a los dioses…”
COMENTARIO
Texto del escritor griego Diodoro de Sicilia. Fuente jurídica de conocimiento mediata o indirecta, de finales del siglo I a. C.
Dentro de la relatividad de testimonios escritos que se poseen de esta época, es indudable la importancia de esta obra, pero en lo referido
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específicamente a aspectos jurídicos ha de asignársele un valor relativo, dado que este autor no utiliza fuentes directas, sino que toma sus
datos de terceros (Polibio y Posidonio principalmente), cuyo valor histórico – jurídico no puede ser contrastado con entera fiabilidad.
Como contraposición a la crueldad que, según Diodoro, tenían los celtíberos con sus enemigos, se destaca en el texto su
afabilidad y humanidad para con los huéspedes. Constituye, pues, el párrafo transcrito una muestra que nos aproxima a los distintos
niveles de relación existentes entre los pueblos celtibéricos (que pueden hacerse extensivos en general a los primitivos pobladores de la
península ibérica). Destacan, en primer lugar, los vínculos recíprocos de protección, auxilio y apoyo mutuo entre los miembros de cada
grupo familiar, o de la comunidad de linaje (gentilitas). Con los enemigos y malhechores se mantiene la hostilidad, o se ejercita la
crueldad. Finalmente, al extraño no enemigo de la gentilitas se le protege, otorgándole un status jurídico peculiar.
La protección al extranjero no enemigo, que recibe el nombre de hospititum u hospitalitatis, se ejercía mediante el acogimiento
singular de un individuo por un grupo tribal ajeno. A este tipo de acogimiento parece referirse el texto objeto de comentario. Cuando el
pacto de hospitalidad se concertaba entre un individuo aislado y el grupo gentilicio o local, el extraño no enemigo del grupo se acogía a la
protección de un grupo distinto como huésped, confiando en la protección divina y en la concepción social que tiene en mayor estimación
a los hombres generosos con el extranjero, pero sin ninguna garantía de que fuese a practicarse con él la hospitalidad. Si ese nivel de
protección se realizaba entre grupos familiares o tribales distintos, a través de los antes llamados pactos de hospitalidad, el huésped no
solo se acogía a la protección de otra gentilitas sino que quedaba equiparado en derechos a los miembros de ésta.
Aunque se desconoce el alcance, obligaciones recíprocas y duración de las diversas formas de hospitalidad, es indudable la
existencia de esta importante forma de relación jurídica en los pueblos primitivos ibéricos, tal como lo testimonian los historiadores
antiguos y especialmente las inscripciones epigráficas conservadas, referidas sobre todo a pactos de hospitalidad. Las más importantes a
destacar entre ellas son los bronces de Astorga, Luzaga, Ciudad Rodrigo, Sasamón y Paredes de Nava. La diversidad de tribus a que
hacen referencia muestra que era una práctica bastante extendida entre los primitivos pueblos que habitaban la península ibérica antes de
la colonización romana, especialmente a la hospitalidad pactada entre gentilitates diversas.
 Estrabón, Geografía, 3,1.6
“Dicha región se llama Bética, del nombre del rio, y Turdetania, del nombre del pueblo que la habita, a estos habitantes
llámaseles turdetanos y túrdulos…….. Tienen fama de ser los más cultos de los iberos; poseen una gramática, y tienen escritos de
antiguo memoria, poemas y leyes en verso, que ellos dicen de seis mil años. Los demás iberos también tienen su gramática; mas ésta
no es uniforme, porque tampoco hablan todos la misma lengua..”
COMENTARIO
Este texto proviene de una fuente jurídica de conocimiento – La Geografía del escritor griego Estrabón - de carácter mediato o
indirecto, su fin primero es ofrecer datos geográficos y, solos incidentalmente como sucede en este caso, jurídicos. Del año siete antes de
Cristo. Debe enmarcarse dentro de los sistemas jurídicos prerromanos, en cuanto fuente jurídica no puede concedérsele gran valoración,
pues Estrabón recoge noticias de autores precedentes (Eratóstenes, Polibio, Posidonio, etc.) o de otros testigos (militares destacados en la
campaña de Hispania), cuyos datos son inseguros, fragmentarios, no procedentes por lo general de observación directa.
El texto contiene, como punto central, una referencia a un pueblo de Iberia – los Turdetanos o Túrdulos, habitantes de la región
Bética – que sobresale respecto a otros autóctonos por su elevada cultura: poseen gramática, poseía y leyes en verso de gran antigüedad.
Estas leyes no han llegado hasta nosotros. Pero la idea principal que refleja Estrabón – superioridad cultural de los Turdetanos – está
corroborada por escritos de otros historiadores, y sobre todo por los restos arqueológicos encontrados de la cultura ibérica, que
manifiestan un nivel de desarrollo industrial e intelectual superior al de otros pueblos. Una sola mirada a la localización geográfica de las
más elevadas manifestaciones culturales, y por lo mismo necesariamente también jurídicas, de la península en este periodo confirma lo
manifestado en este texto – sin duda alguna de forma bastante idealizada – por Estrabón. Al respecto no puede olvidarse tampoco que
existen numerosas inscripciones epigráficas de cultura Ibérica, que manifiestan la existencia de un lenguaje escrito y de una gramática. Si
a ello se una el avanzado desarrollo industrial que tenía este pueblo, por efecto de sucesivas colonizaciones que le llegaban por el Mar
Mediterráneo (griegos, fenicios, cartagineses, etc.), fácil es deducir la existencia de leyes escritas que regían su convivencia, su industria
(tuvo gran importancia la textil y la minera) y su comercio. Es bastante presumible, por lo mismo, que en las epigrafías ibéricas que se
conservan se refleje alguna de esas leyes; pero el problema es la imposibilidad de traducir aquellas, en el estado actual de investigación
del lenguaje ibérico.
Como punto secundario se refiere el texto a la gramática y lengua del resto de pueblos que habitaban Iberia. Es una merca
alusión que puede servirnos de testimonio acerca de la falta de uniformidad jurídica existente en la península en estos momentos, hecho
del todo evidente dada la diversidad de pueblos y el entrecruzamiento de culturas durante este período.
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 Estrabón, Geografía, 3, 3, 7
“A los condenados a muerte los precipitan desde una roca; y a los parricidas los cubren de piedras, fuera de sus términos o
de sus ríos”.
COMENTARIO:
Este texto proviene de una fuente jurídica de conocimiento – la Geografía del escritor griego Estrabón – de carácter mediato o
indirecto; su fin primero es ofrecer datos geográficos y, solo incidentalmente como sucede en este caso, jurídicos. Del año siete antes de
Cristo. Debe enmarcarse dentro de los sistemas jurídicos prerromanos. En cuanto fuente jurídica no puede concedérsele gran valoración,
pues Estrabón recoge noticias de autores precedentes (Eratóstenes, Polibio, Posidonio, etc.) o de otros testigos (militares destacados en la
campaña de Hispania), cuyos datos son inseguros, fragmentarios, no procedentes por lo general de observación directa.
Estrabón, en este texto, ofrece una de las escasas noticias que poseemos acerca del Derecho penal de los pueblos prerromanos
españoles. Dentro de las conjeturas a que necesariamente obliga la parquedad de la fuente, parece deducirse del texto la imposición de la
pena a los culpables de determinados delitos (se cita únicamente el parricidio, término que comprenderá el asesinato y el homicidio de
padres, hijos o parientes próximos) no quedaba a iniciativa particular, a titulo de venganza privada, sino que era aplicada por la
comunidad política, presumiblemente por la gentilitias en cuanto grupo jurídico básico del que nacían derechos y obligaciones para el
individuo que formaba parte de ella.
El hecho de que la pena de lapidación descrita en el texto se realice fuera del propio territorio (civitates o vici) y de los propios
ríos significaría, en opinión de varios autores, la relación que guardaba la pena con la ordalía (proceso basado en la creencia de que una
conducta delictiva es juzgada como tal divinidad, cuya sentencia absolutoria o condenatoria se conocerá en función del resultado de la
prueba), ya que las divinidades de los ríos están asociados con la práctica del juramento. En cualquier caso, del texto parece inferirse el
deseo de la comunidad de expulsar fuera de su ámbito geográfico a los condenados para ni siquiera tomar contacto con su sangre.
 Estrabón, Geografía, 3,4,16-19
Entre los cántabros… las mujeres cultivan la tierra; apenas han dado a luz ceden el lecho a sus maridos y los cuidan… Un
muchacho cuyos padres y hermanos habían sido hechos prisioneros y estaban atados, mató a todos por orden de su padre con un
hierro del que se había apoderado…
Se cuenta de los cántabros también este rasgo de loco heroísmo: que habiendo sido crucificados ciertos prisioneros,
murieron entonando himnos de victoria. Tales rasgos denotan cierto salvajismo en sus costumbres, más otros, sin ser propiamente
civilizados, no son, sin embargo, salvajes. Así, entre los cántabros es el hombre quien dota a la mujer, y son las mujeres quienes
heredan y se preocupan de casar a sus hermanos; esto constituye una especie de ginecocracia, régimen que no es ciertamente
civilizado.
COMENTARIO
Comentario externo:
-
Sistema jurídico prerromano
Fuente jurídica de conocimiento mediata.
Origen: Geografía, del escritor griego Estrabón.
Data de fines del s. I a.C.
Comentario interno:
Del texto se desprende la existencia de las siguientes instituciones:
-
-
Covada: Simboliza el reconocimiento y afirmación de la paternidad del nacido y su integración en la familia. El hecho de
quedarse los hombres en la cama cuando la mujer da a luz es una interpretación mágico-jurídica que no significa otra cosa
que el reconocimiento de la paternidad del hijo, lo que, a su vez sirve para la adquisición de la capacidad jurídica del mismo.
Esto, por otra parte, revela el carácter patriarcal de la familia frente a los que pretenden dotarla de un carácter matriarcal,
como Diodoro de Sicilia.
La dote.
El matrimonio.
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Ginecocracia o matriarcado.
Autoridad del padre.
En cualquier caso Estrabón alude a la primacía de la mujer como protagonista, a través de cómo se expone y se conforma el
régimen de organización social de la familia o comunidad; en esta configuración social se ha querido ver el núcleo de un sistema
matriarcal en el pueblo cántabro (gobierno y predominio social de la mujer), pero que no es otra cosa que una pervivencia de la
organización agrícola matriarcal prehistórica.
Así, Estrabón, tras describir una serie de costumbres supuestamente incivilizadas, llega a la conclusión de que la mayor prueba
del salvajismo de los cántabros reside en su sistema político matriarcal, dado que:
a)
Practican la covada, rito que simboliza el reconocimiento y afirmación de la paternidad del nacido y su
integración en la familia; en este rito los hombres hacen de mujeres, simulan los dolores del parto y guardan
cama para reponerse.
b)
Son las mujeres y no los hombres quienes cultivan la tierra.
c)
Las mujeres heredan; es decir, disponen del patrimonio familiar.
d)
Las mujeres casan a sus hermanos, ósea, tienen la máxima autoridad dentro de la familia.
Sin embargo esto no es exacto:
1) La covada consiste en la simulación del parto por parte del padre; es, como hemos dicho, un rito de legitimación o aceptación
de la paternidad. En teoría, en un régimen matriarcal, la legitimación o aceptación de los hijos depende exclusivamente del cabeza de
familia, y éste es la mujer, siendo irrelevante la opinión del marido o padre. Sin embargo, la existencia de la covada demuestra que la
aceptación del hijo por el padre es decisiva; hasta el punto de que sin ella el recién nacido no puede ser recibido en la familia. Esto pone
de relieve que estamos en presencia de un régimen familiar patriarcal.
2) Ello lo confirma el hecho de que fuera el padre de familia y no la madre, quien ordenara a su hijo dar muerte a todos.
Igualmente, el que sea el padre y no la madre el que tome este tipo de decisiones apunta a la existencia de un régimen patriarcal y no
matriarcal.
3) Pero, por otra parte, son las mujeres quienes heredan y casan a sus hermanos. Efectivamente, en un sistema matriarcal, la
sucesión política o la herencia de bienes se producen por línea femenina. Pongamos por ejemplo, el caso de la antigua Roma o el antiguo
Egipto: la legitimidad al trono era adquirida por el hombre que se casara con la hija del monarca, pero ésta nunca llegaba a gobernar (de
ahí la costumbre del matrimonio entre hermanos para evitar el acceso al poder de extraños).
La existencia de un régimen matrilineal entre los cántabros, implicó cierta preeminencia de la mujer en cuanto transmisora de
derechos políticos o patrimoniales, pero nunca como autoridad superior de la familia. Esta residía en el marido y en el hermano varón
(avunculus).
Precisamente, como el patrimonio familiar recae en la descendiente femenina, es el hermano varón el obligado a abandonar el
solar familiar para casarse. En compensación a esta formada exogamia, la hermana viene obligada a entregarle su herencia en forma de
dote. Dote que será entregada por el varón a la novia a fin de integrarse en el grupo familiar de ella.
4) La narración de Estrabón es una forma de manipulación de la información con fines políticos: al presentar a los ‘hispani’
como salvajes incivilizados, pretendía justificar ante la opinión pública romana los beneficios y excelencias de las guerras romanas, es
decir, de la actuación de las legiones romanas en Hispania.
De este modo, califica de incivilizado y loco heroísmo el que los prisioneros crucificados murieran entonando cantos de victoria,
pero no dice que lo realmente salvaje era que los romanos crucificaran a sus prisioneros.
 Estrabón, Geografía, 3,4,17
“Junto a estas extrañas costumbres, se han visto y se han dicho muchas cosas acerca de todos los pueblos ibéricos en
general, y en particular de los septentrionales…….Se cuenta, por ejemplo, que en las guerras de los cántabros (con los romanos) las
madres mataron a sus hijos antes de permitir que cayesen en manos de sus enemigos… Es cosa común entre ellos la valentía, no sólo
de los hombres, sino también en las mujeres. Estas cultivan la tierra; apenas han dado a luz, ceden el lecho a sus maridos y los
cuidan. Con frecuencia paren en plena labor, y lavan al recién nacido inclinándose sobre la corriente de un arroyo, envolviéndole
luego…”
COMENTARIO
Procede el texto de la Geografía del escritor griego Estrabón. Fuente mediata de conocimiento en materia jurídica. Situada
cronológicamente a finales del siglo uno antes de Cristo. Pertenece al sistema jurídico prerromano. El grado de fiabilidad de la fuente está
limitado por su propia naturaleza: Estrabón quiso hablar de la geografía y costumbres de Iberia, pero sólo incidentalmente de aspectos
jurídicos, los cuales, por otra parte, conoce indirectamente a través de otras fuentes (Eratóstenes, Polibio, Posidoio…) o de testigos de las
campañas militares de Roma en Hispania.
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El texto se refiere a un hecho sucedido en la guerra cántabra (muerte de niños a manos de sus propias madres) y a una costumbre
extendida entre los pueblos septentrionales de Iberia (el rito de la covada).
La interpretación jurídica que puede darse al primero de ellos – con independencia de otras de índole psicológica, sociológica o
incluso religiosa, acaso más importantes – ha de referirse a la situación de esclavitud en que quedaban los prisioneros de guerra y a
prevalencia, tan considerada por estos pueblos, del valor de la libertad. En efecto, aquéllos quedaban al arbitrio total del conquistador. No
parece que la conducta de las madres pueda englobarse en la figura del parricidio, pues las circunstancias que tipifican este estudio,
especialmente el dolo, no se desprenden del relato.
Es de mayor relevancia la alusión a que los hombres permanezcan en cama cuando su mujer da a luz. A este rito se le llama
covada, y ha dado lugar a diversas interpretaciones jurídicas, sin perjuicio de otras de carácter mágico – religioso. Para la mayor parte de
los autores, esta costumbre manifiesta la aceptación o reconocimiento de la paternidad del hijo nacido por el marido, o bien una forma de
hacer público ese reconocimiento, hecho que, por otra parte, concuerda con el carácter simbólico propio de los pueblos primitivos, de
admisión paterna del recién nacido para la adquisición de la capacidad jurídica. Esta costumbre relevaría, asimismo, el carácter patriarcal
de la institución familiar de aquellos pueblos, frente a la pretendida tesis, deducida de los textos de Estrabón y de Diodoro de Sicilia, de la
existencia del matriarcado. En cualquier caso, son deducciones de fuentes no inmediatas, que pueden dar lugar a diversas, e incluso
contrarias, explicaciones jurídicas.
 Estrabón, Geografía, 3,4,18
“Entre los cántabros es el hombre quien dota a la mujer, y son las mujeres las que heredan y las que se preocupan de casar a
sus hermanos; esto constituye una especial de gineocracia, régimen que no es ciertamente civilizado.”
COMENTARIO
Este texto proviene de una fuente jurídica de conocimiento – la Geografía del escritor griego Estrabón – de carácter mediato o
indirecto; su fin primero en ofrecer datos geográficos y, solo incidentalmente como sucede en este caso, jurídicos. Del año siete antes de
Cristo. Debe enmarcarse dentro de los sistemas jurídicos prerromanos. En cuanto fuente jurídica no puede concedérsele gran valoración,
pues Estrabón recoge noticias de autores precedentes (Eratóstenes, Polibio, Posidonio, etc.) o de otros testigos (militares destacados en la
campaña de Hispania), cuyos datos son inseguros, fragmentarios, no procedentes por lo general de observación directa.
En el texto se hace referencia a los siguientes institutos jurídicos: dote, sucesión, hereditaria y matrimonio. No ofrece noticias
sobre su regulación, pero sí una somera alusión a la primacía de la mujer como protagonista en estas instituciones.
En la medida que dichas instituciones constituyen un exponente significativo de cómo está conformado el régimen de
organización social de una determinada familia o comunidad (es indudable que, si la titularidad patrimonial de los bienes recibidos por
herencia o dote, y las facultades decisorias sobre el matrimonio de los miembros de la familia están en el hombre o en la mujer, la
organización será patriarcal o matriarcal respectivamente) algunos autores han creído ver en este texto la existencia en los pueblos
cántabros de un régimen de matriarcado, es decir, de gobierno y predominio social y familiar de la mujer. De algún modo sería una
supervivencia de la organización agrícola matriarcal de los tiempos prehistóricos.
No obstante lo anterior, y aunque en este texto se describen rasgos de indudable organización matriarcal entre los cántabros, ni
puede generalizarse la tesis del matriarcado como sistema de organización familiar respecto de los pueblos primitivos hispanos en general
(son múltiples los datos sobre familias con organización patriarcal), ni tampoco puede predicarse con carácter absoluto respecto de los
cántabros.
 Tessera de Hospitalidad del año 40
“Siendo cónsules Cayo Lecanio Baso y Quinto Terencio Culeon, los cluniacenses, de la Hispania Citerior, hicieron
hospitalidad con Cayo Terencio Baso, hijo de Cayo”.
COMENTARIO:
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Es un fragmento de Tessera. La Tessera es una porción de metal o arcilla (que podía tener variadas formas) en la que a
modo de documento de aplicación del Derecho, se daba testimonio escrito de la celebración de un acuerdo entre dos partes.
Se inscribían en la Tessera los datos de los pactantes y se dividían en dos para que cada parte conservará un trozo que se
exhibía como contraseña, salvoconducto o medio de prueba. En el caso que nos ocupa se trata de la celebración de un pacto
de hospitalidad celebrado entre los cluniacenses y Cayo Terencio Baso.
Sistema jurídico prerromano.
Fuente jurídica de conocimiento inmediata.
Siglo I después de Cristo.
Comentario interno:
La institución a que hace referencia el texto es la hospitalidad (hospitium, hospitalitatis) cuyo contenido y significación en el
sistema jurídico hispanorromano consiste en ser pacto por el que dos grupos sociales o, como en este caso, un grupo y una persona
individual se reciben mutuamente en condiciones de igualdad jurídica y social de forma que todos ellos participan de los mismos
derechos.
El carácter cerrado de las agrupaciones sociales prerromanas (gentilitates y oppida) motivaba que el extraño a un grupo
determinado careciera de todo derecho dentro de él. La suscripción de pactos de hospitalidad resultaba ser una forma de atenuar tal
desigualdad permitiendo que la protección de un grupo social determinado se extendiera a sujetos ajenos a él.
Aparte de que los pactos de hospitalidad podían suscribirse entre oppida, entre gentilitates y oppida, y entre oppida e individuos,
poco sabemos de su alcance, salvo que implicaban una relación de igualdad y obligación de ayuda mutua.
En lo que se refiere a su duración, podían ser vitalicios o por tiempo indefinido.
Es conveniente hablar (conceptos) de la gentilititas, la gens, oppida, pacto de clientela, pacto de hospitalidad, clientela y clientela
militar y la devotio ibérica.
 Tabla de Astorga
“El 4 de las calendas de mayo, siendo cónsules Marco Licinio Craso y Lucio Calpurnio Pisón (27 d.C.), la gentilitas de los
Desonios, de la gens de los Zoelas, y la gentilitas de los Tridiavos, de la misma gens de los Zoelas, renovaron su antiguo y vetusto
pacto de hospitalidad, y todos ellos, unos y otros, se recibieron bajo su respectiva fidelidad y clientela y en la de sus hijos y
descendientes… (Hecho) por mediación de Abieno, hijo de Pentilo, magistrado de los Zoelas. El 5 de los idus de julio del año en que
fueron cónsules Glabrión y Hómulo (152 d.C.) la misma gentilitas de los Desoncos y la gentilitas de los Tridiavos recibieron en la
misma clientela y en la misma alianza: a Sempronio Perpetuo Orniaco, de la gens de los Avolgigoros; a Antonio Arquio, de la gens de
los Visáligos; a Flavio Frontón Zoelas, de la gens de los Cabruagénigos. Actuaron Lucio Domicio Silo y Lucio Flavio Severo, en
Asturica.”
COMENTARIO:
Instituciones jurídicas más relevantes:
- Gentilitas.
- Gens.
- Pacto de hospitalidad.
Desconocemos con exactitud cómo era la organización social de los pueblos de la España prerromana. En todo caso, sabemos
que por encima de la unidad básica (la familia), existía la gentilitas, es decir, el clan suprafamiliar formado por los parientes
consanguíneos más próximos.
La gens o tribu estaría formada por el conjunto de gentilidades emparentadas por su descendencia de un antepasado común.
Sin embargo, el concepto o institución jurídica más importante mencionada en el texto es el pacto de hospitalidad.
El pacto de hospitalidad es el acuerdo celebrado entre dos partes en pie de igualdad, en virtud del cual los celebrantes se reciben
recíprocamente como gentiles o familiares con los mismos derechos y deberes de amparo, protección, etc.
El pacto de hospitalidad solía hacerse entre grupos familiares, pero también era usual entre individuos, y constituyeron el
principal modo de superar el hermetismo y tendencia a la endogamia de las comunidades familiares primitivas. Mediante este sistema las
gentilidades o las propias gens se abrían a otros grupos estableciendo relaciones sociales, políticas, económicas y religiosas.
El propio texto que comentamos menciona las principales características de este tipo de pactos: se celebran en pie de igualdad
(‘todos ellos, unos y otros, se recibieron bajo su respectiva fidelidad’).
Los pactos se renovaban periódicamente mediante ceremonias y fiestas presididas por las divinidades principales. Tales pactos
se formalizaban en tablillas o planchas (téseras) en las que se inscribían los datos esenciales. En ocasiones las téseras adoptaban forma de
animales sagrados.
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 Plutarco, Vidas paralelas, Sertorio 14
“Siendo costumbre entre los españoles que los que hacían formación aparte con el general perecieran con él si llegaba a
morir (a lo que los bárbaros llamaban consagración) al lado de los demás generales sólo se ponían algunos de los asistentes y amigos,
pero a Sartorio le seguían muchos millares de hombres, resueltos a hacer por él esta especie de consagración. Así se dice que en
ocasión de retirarse a una ciudad, teniendo ya a los enemigos cerca, los españoles, olvidados de sí mismos, salvaron a Sartorio
tomándole sobre sus hombres y pasándole así de unos a otros, hasta ponerlo encima de los muros; y luego que tuvieron a su general
en seguridad, cada uno se dio a la fuga”.
COMENTARIO:
Comentario externo:
-
Biografía de Sertorio, de Plutarco, en Vidas Paralelas.
Fuente de conocimiento mediata.
Significación jurídica poco relevante, si no es por el carácter incidental de sus alusiones. Además, como el propio Plutarco
menciona, no tiene la bibliografía que precisa.
Comentario interno:
Institución.- Costumbre de los españoles, consistente en que determinados soldados consagraban su vida al general que los
mandaba y estaban dispuestos a morir por él. Ofrece una excelente mención a la institución de la clientela militar característica de ciertos
pueblos primitivos, y, en especial, a una de las formas de esa clientela, cual es la devotio.
Hay que decir que este tipo de clientela, en su modalidad de consagración de la vida al patrono, se daba también entre otros
pueblos celtas y germanos, a juzgar por el testimonio de otros historiadores clásicos, quienes describen la clientela militar de esos pueblo
de modo similar a la devotio ibérica; ésta consiste en el seguimiento incondicional de un grupo permanente de jóvenes guerreros a su jefe,
en la paz y en la guerra, llegando incluso a morir por él.
En la España primitiva fue frecuente la práctica de la clientela militar, pudiéndose citar los casos de Indíbil y Viriato.
En su aspecto jurídico la clientela militar era una relación permanente entre un patrono poderoso y un necesitado de defensa
(cliente), por lo que aquél debía defender a éste, respetando a su mujer e hijos, y éste seguía y servía con absoluta fidelidad a su patrono;
la vida del cliente pasaba a aquél, que podía disponer de ella. Esta relación se extinguía al morir una parte, al ausentarse o por falta de
protección.
Una variante de esta clientela era la devotio. En ella el devoto no sólo se obliga por juramento ante su patrono, sino que consagra
su vida a la divinidad para que se digne a aceptarla en el combate a cambio de la salvación de la vida del patrono cuando ésta se
encontrase amenazada. El devoto no sólo debe al jefe reverencia y obediencia absoluta, sino que le ha de seguir incondicionalmente. Ha
de guardar la vida del jefe antes que la propia, hasta el punto de que si el jefe muere en batalla sus devotos están obligados a suicidarse,
pues al haber aceptado sus vidas la divinidad a cambio de la del patrono, eran ya inútiles para la comunidad.
En la España prerromana las relaciones de clientela militar y devotio modificaron la organización de la comunidad política, hasta
el punto de superar las primitivas relaciones tribales y políticas propias de la gens y la gentilitas. Estas relaciones fueron aprovechadas
por cartagineses y romanos para firmar alianzas con pueblos indígenas, estableciendo pactos con el jefe militar o patrono, con lo que se
aseguraban la dominación pacífica de tribus y pueblos, sin tener que recurrir a luchas militares para su sometimiento.
 Inscripción romana
“Quinto Mario Balbo hizo un pacto de hospitalidad con el senado y el pueblo de Lacilbula, para ellos y los hijos de ellos, y
recibió de ellos, y recibió de éstos, a sus hijos y a sus descendientes en la protección y clientela de él, de sus hijos y de sus
descendientes”.
COMENTARIO:
El texto procede de una inscripción romana hallada en la provincia de Cádiz. Fuente jurídica mediata de conocimiento. Del año
cinco después de Cristo. En ella se reflejan instituciones jurídicas del sistema hispanorromano (tratado de hospitalidad y clientela) y otras
pertenecientes a los pueblos hispanos primitivos (senado y pueblo). A causa de la relatividad e insuficiencia de fuentes en este período ha
de asignársele un significativo valor, como medio de conocimiento, a este texto epigráfico.
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El texto hace referencia directa a un tratado de hospitalidad que el romano Quinto Mario Balbo suscribió con el senado y el
pueblo de Lacilbula, así como a las consiguientes relaciones jurídicas de protección y de clientela inherentes a aquél.
Interesa destacar en este comentario (dejando aparte la hospitalidad y la clientela, referidas en este texto al sistema jurídico
hispanorromano) las dos instituciones jurídico – públicas que se mencionan en el texto – senado y pueblo – que con toda probabilidad
aluden a los dos tipos de asambleas existentes en los pueblos españoles prerromanos latinos (especialmente en la comunidades
territoriales del Sur y Levante), según nos relatan los historiadores latinos. Los autores clásicos llaman a estas asambleas senatus y
concilium. Se ignora quiénes las componían, pero probablemente el senado estaría integrado por los jefes de las gentilitates allí donde
existía organización gentilicia, o por personas de las clases privilegiadas, y el concilio por todos los hombres libres de la comunidad.
Ambas entendían acerca de los asuntos de interés general: declaración de guerra, elección de jefes para el ejercito, tratados de paz y
hospitalidad (esta última competencia es la que aparece explícitamente reflejada en el texto comentado). Pero se desconoce cuál era su
función en la fijación del Derecho y en qué medida los citados órganos suponían una limitación a las facultades de los jefes supremos pro
ellos elegidos.
 Tito Livio, Ab urbe condita
“Cuando se presento el ejército ante sus murallas para sitiarles, el convencimiento de sus crímenes les hizo comprender que
la capitulación no desarmaría la justa indignación de los romanos. No esperando salvar la vida detrás de las murallas o con el auxilio
de sus armas, imaginaron contra ellos mismos y contra los suyos espantosa maldad… Mujeres y niños, multitud débil y desarmada,
eran degollados por sus conciudadanos y arrojados, la mayor parte vivos aún, a la pira encendida. Cansados al fin de aquella odiosa
matanza, los mismos matadores se precipitaron armados en medio del incendio… De esta manera quedó destruida Astapa por el
hierro y por el fuego, sin que la hubiesen saqueado los soldados.
COMENTARIO:
El texto proviene de la Historia de Roma (Ab urbe condita) del historiador latino Tito Livio. Tiene el carácter de fuente jurídica
mediata o indirecta. Escrita a finales del siglo uno antes de Cristo. Las noticias jurídicas que en él se ofrecen deben situarse en el contexto
de los sistemas jurídicos prerromanos. Fuente de gran importancia desde el punto de vista histórica; en lo que se refiere al Derecho su
valoración es más relativa, por ofrecernos sólo datos histórico – jurídicos de carácter incidental y, generalmente, procedentes de fuentes
más antiguas no contrastadas suficientemente.
El texto relata cómo los habitantes de Astapa prefieren, antes que entregarse a los romanos, destruir su propia ciudad y suicidarse
colectivamente de manera cruel. Los hechos referidos se sitúan, cronológicamente, en la etapa previa a la romanización de Iberia. Refleja
algunas características de los pueblos indígenas entonces existentes.
En primer lugar, su forma de asentamiento: dichos pueblos se agrupaban en poblados, en su mayoría aldeas rurales sin fortificar
(los romanos las llamarían vici). Pero también existieron –y este fue el caso de Astapa – agrupaciones urbanas más amplias y amuralladas
(civitates) y pequeños poblados fortificados (castella), lo cual da muestras de luchas frecuentes que debieron existir para la defensa del
propio territorio.
En segundo lugar, y como aspecto más característico de este texto, nos encontramos con el suicidio colectivo, fenómeno cuya
motivación primera parece ser de índole psicológica (temor a caer prisioneros de los romanos y ser ajusticiados por ellos), pero que tiene
también connotaciones sociológicas (sentido profundo de la libertad y de la independencia tribal) y también otras próximas al ámbito
jurídico. En efecto, estaba establecido en las leyes romanas, según testimonio de Tito Livio, que los vencidos resistentes al invasor eran
sometidos a esclavitud y privados de toda capacidad jurídica, cuando no pasados por las armas; uno de los estímulos principales en los
invasores era precisamente el apresamiento del botín de guerra, tanto de personas como de cosas, como causa de enriquecimiento
patrimonial. Debe tenerse en cuenta también, dentro de la indiferenciación entre lo religioso y lo jurídico existente en los pueblos
primitivos, el sentido del grupo – comunidad social, jurídica y religiosa a la vez - propio de las culturas primitivas, razón que
posiblemente explique la crueldad descrita sobre el modo como los guerreros matan a sus mujeres e hijos, y que se recoge también en
otros historiadores de la época.
SISTEMAS JURIDICOS HISPANOROMANO
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 Tabla de Alcántara
“Siendo cónsules Cayo Mario y Cayo Flavio… A Lucio Cesio, hijo de Cayo, emperador, el pueblo de los Seanoc (…) se
rindió. Lucio Cesio, hijo de Cayo, emperador, después que hubo aceptado la rendición, consultó a su Consejo qué consideraba que
debería exigirles. De acuerdo con la sentencia del Consejo les exigió los prisioneros, caballos y yeguas que hubiesen cogido. Lo
entregaron todo. Después Lucio Cesio, hijo de Cayo, emperador, determinó que quedaran libres y les devolvió los campos, edificios,
leyes y las demás cosas que hubiesen sido suyas hasta el día antes de la rendición, como estarán (o bien para que siguieran en su
uso), mientras el pueblo y el Senado romano quisieran….Creno, hijo de ….. y Arco, hijo de Cantón, actuaron como legados”.
COMENTARIO:
El texto procede de una inscripción epigráfica romana descubierta recientemente (1982) en Castillejo de la Orden, en las
cercanías del puente romano de Alcántara, entre los restos de un antiguo poblado indígena (un recinto amurallado del castro llamado de
Villa vieja). En cuanto fuente historia posee un valor excepcional para el estudio de la romanización hispánica. Como fuente jurídica,
tiene la consideración de fuente inmediata del conocimiento, por cuanto transcribe el contenido de un decretum del pretor de la entonces
Provincia Ulterior. Por los nombres de la pareja consular que encabeza la inscripción se desprende que los hechos tuvieron lugar en el
año 104 antes de Cristo en período republicano. Debe situarse cronológicamente en la primera época del sistema jurídico
hispanorromano. El valor e importancia de esta fuente, aunque todavía no ha sido objeto de estudios detenidos en cuanto a sus
significación histórico – jurídica, es ciertamente muy grande, pues proporciona testimonio sólido y veraz acerca del estatuto jurídico que
se otorgaba a las ciudades y poblados indígenas conquistados por los romanos, y sobre la naturaleza de las relaciones jurídicas
subsiguientes entre Roma y dichas ciudades o poblados. Por otra parte, las noticias que ofrece esta inscripción se corresponden con otras
de historiadores clásicos.
El texto hace referencia a la rendición (deditio) de un pueblo indígena hispano al gobernador provincial romano, así como al
decreto que éste dicta, previa audiencia de su Consejo, imponiendo condiciones de rendición y establecimiento el régimen jurídico a que
queda sometido el pueblo vencido.
Los principales aspectos jurídicos que en él cabe destacar son los siguientes:
-
La deditio.
Instituciones jurídicas que intervienen para formalizar la deditio: gobernador provincial (pretor o procónsul), Consejo del
gobernador, y legados de ambas partes concertantes de la rendición.
Estatuto jurídico que se otorga al pueblo vencido, en tres de sus aspectos principales, régimen jurídico de las personas,
régimen jurídico de las cosas y derecho aplicable a la ciudad.
 Bronce de Lascuta
“(En el año 189 antes de Cristo)… Lucio Emilio Paulo, hijo de Lucio, emperador, decretó que los siervos de los Has tenses
que habitasen en la torre Lacetana, fuesen libres. El campo y el lugar fortificado que en aquellas turbulencias poseyesen, mando
poseerlo y tenerlo del mismo modo, mientras el pueblo y el Senado romano quisieran.”
COMENTARIO:
Texto epigráfico del llamado Bronce de Las cuta. Fuente jurídica de conocimiento de carácter inmediato, pues contiene un
extracto de un decretan del gobernador de la Hispania Ulterior. Del año 189 antes de Cristo, se trata de la inscripción jurídica
hispanorromana más antigua que se conserva. Se enmarca en los comienzos de la primera época del sistema jurídico hispanorromano.
Fuente de gran importancia por su significación jurídica, no sólo por su antigüedad y por su carácter de inmediata, sino porque testimonia
aspectos relevantes sucedidos al comienzo de la romanización jurídica de Hispania.
El texto relata cómo los romanos conceden la libertad y la posesión de sus campos y de su ciudad a los habitantes de un pequeño
recinto fortificado (la torre Lacetana), los cuales a su vez eran siervos de otro pueblo indígena (los Has tenses), presumiblemente próximo
a aquéllos.
En lo que se refiere a aspectos jurídicos ha de destacarse, como punto central, la concesión de libertad por los romanos a un
grupo de personas que era esclavo de otro pueblo indígena, así como el régimen jurídico que sería de aplicación a sus posesiones urbanas
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y rusticas. Secundariamente puede deducirse del texto la existencia de cierto modo de organización política en los pueblos primitivos
españoles con anterioridad a la conquista romana
Si se tiene en cuenta que la rendición (deditio) originaba normalmente situaciones de esclavitud en los vencidos, o al menos en
parte de ellos (los prisioneros capturado como botín de guerra), del análisis del texto no parece que existiera una deditio, sino más bien
una simple sumisión de los lascutanos a los romanos, sin lucha previa. Ni siquiera se hace referencia a las armas u otros elementos de
combate (caballos, yeguas) que los lascutanos deben entregar. Es, en suma, una concesión de libertad sin condiciones previas, al contrario
de lo que aparece en la Tabla de Alcántara con relación a otro pueblo hispano de la misma provincia Ulterior. La primera percepción
deducida del texto es que los lascutanos adquieren un status de libertad frente a la situación servil anterior, de privación de derechos. Una
deducción posterior induce a pensar que engrosarían el estamento que, a lo largo del sistema jurídico hispanorromano seria llamado clase
social de los libres humiliores, integrada por la plebe urbana y la plebe rustica.
La libertad concedida comportaba no sólo un status personal, sino además la facultad de ser posesores, en el sentido jurídico
romano del término, de la ciudad y en especial de los campos que cultivaban antes en calidad de siervos. Hay pues, en el texto que se
comenta una referencia directa al concepto jurídico de la posesión. Esta, conforme al Derecho al derecho romano clásico, significaba el
asentamiento y utilización por un particular del ager publicus, propiedad del pueblo romano. Es difícil precisar si la posesión que se
concede a los lascutanos es del tipo anteriormente descrito, no se menciona tampoco la imposición sin lugar a dudar el carácter precario
de la concesión que hace el pretor provincial Lucio Emilio Paulo a los lascutianos. El paralelismo de esta fórmula con la existente en la
Tabla de Alcántara , está mostrando, con bastante probabilidad, que la concesión de libertad, junto con el correspondiente derecho de
posesión en precario, debió constituir un modelo repetido con aquellas comunidades primitivas de pequeña importancia que ofrecieron
escasa o ninguna resistencia al invasor romano.
Como aspecto secundario del texto comentado procede de sancionar la referencia que contiene a un cierto modo de organización
política de los pueblos primitivos de la Hispania conquistada. En efecto, parece deducirse que, al menos en parte del Sur de la península,
existía un régimen político según el cual ciudades más poderosas extenderían su hegemonía política sobre otras ciudades o comunidades
de menor importancia, de tal modo que, bajo una forma de esclavitud especial, los habitantes de estas últimas mantendrían una situación
de dependencia servil con respecto a aquellas. Las primeras estarían gobernadas por reyes, que ejercerían así su soberanía territorial sobre
varias ciudades al mismo tiempo.
 Tito Livio. ‘Ab urbe conditia’, 43,3.
(En el año 171 a.C. llegó a España una legación de una nueva clase de hombres). “Más de cuatro mil hombres, nacidos de
soldados romanos y de mujeres españolas, con las que no tenían connubium, rogaban que se les diese una ciudad en la que habitar.
El Senado decretó que manifestarán sus nombres a Lucio Canuleio (Pretor) y que se establecieran en Carteia, junto al océano,
aquellos a los que él hubiese manumitido. Los carteienses que quisieran permanecer en su casa podrían hacerlo y, habiéndoseles
asignado tierras, figurarían entre los colonos. Esta sería llamada colonia latina de libertos”.
COMENTARIO:
-
Fuente jurídica de conocimiento mediata.
Texto histórico de fines del siglo uno a. C., si bien los hechos se refieren a fines del s. II a. C.
Sistema jurídico hispanorromano. Relata características sociales y jurídicas que tuvo la ocupación de territorios hispanos por los
romanos.
- El texto se refiere a la decisión del Senado por la que se establece la colonia latina de Carteia, poblada por hijos de soldados
romanos y mujeres españolas.
Exponente del proceso de romanización jurídica de Hispania, desde la primita consideración del hispano como ‘hospes’
a la de ‘peregrinus’, ‘latinus’ y, finalmente, ‘cives romanus’.
-
En cuanto a las instituciones jurídicas, en el texto se hace referencia a las siguientes:
Uniones de hecho no matrimoniales entre legionarios y españolas.
Manumisión y situación jurídica de libertos.
Colonias latinas.
Situación jurídica de los ‘colonos’.
En cuanto a la primera de las cuestiones, de esas uniones (las mujeres españolas no podían someterse al Derecho romano
matrimonial, pues carecían del ‘ius connubi’ o derecho a contraer matrimonio con romanos). El Senado lo resuelve con un
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senadoconsulto para los hijos de romanos, fundando una colonia para ellos, convalidando la unión y adquisición de la ciudadanía, y sus
habitantes serán latinos.
Por otra parte, es confusa la alusión que se hace a la manumisión previa de los hijos para residir en la colonia. Parece
problemático deducir que aquéllos tenían la condición de esclavos, pues el ‘status peregrinae’ de las madres no conlleva necesariamente
una situación de esclavitud heredada por ellos. Quizás deba entenderse que se recurre a un instrumento jurídico inexistente entonces para
otorgar capacidad jurídica a esa nueva clase de hombres que no necesariamente eran esclavos.
De gran interés histórico jurídico es la mención hecha a la creación de una colonia latina de libertos, alusión que contiene dos
afirmaciones:
- Creación de una colonia.
- Concesión de la latinidad a sus habitantes.
La creación de colonias fue uno de los agentes más eficaces de romanización. Al comienzo se establecen en una ciudad indígena,
y sus moradores forman una nueva comunidad.
Se llamarán latinas porque la organización y régimen de estas ciudades toma como modelo a las ciudades fundadas en el Latio.
Éstas disfrutaban de un derecho incompleto de ciudadanía que recibió el nombre de derecho latino o latinidad, que permitía a sus
habitantes el acceso a la ciudadanía si habían ocupado una magistratura en sus ciudades. La latinidad daba derecho al ejercicio del
comercio y cierto ‘ius connubii’, pero sin llegar a la plenitud de derechos con el ciudadano romano.
A los antiguos pobladores de Carteia se les asegura la permanencia en sus casas, se les asigna tierras y adquieren la condición de
colonos (hombres libres adscritos al cultivo de la tierra ajena).
 Estrabón, Geografía, 3,2,15
“Los turdetanos han adquirido enteramente la manera de vivir de los romanos, hasta olvidar su idioma propio; además, la
mayoría de ellos se han hecho latinos, han tomado colonos romanos, y falta poco para que todos se hagan romanos. Las ciudades
ahora colonizadas, como Paz Augusta, entre los celtas; Augusta Emérita, entre los túrdulos; Caesar Augusta, entre los celtiberos, y
otras semejantes, muestran bien claro el cambio que se ha operado en su constitución política…Los celtiberos mismos se cuentan hoy
día entre ellos, aunque hayan tenido fama en otro tiempo de ser los más feroces”.”
COMENTARIO
Procede el texto de la Geografía del escritor griego Estrabón. Fuente mediata de conocimiento en materia jurídica. Fue escrita
esta obra a finales del siglo uno antes de Cristo. El relato que nos ofrece el texto objeto de comentario se enmarca dentro del sistema
jurídico hispanorromano. El grado de fiabilidad de la fuente está limitado por su propia naturaleza: Estrabón quiso hablar de la geografía
y costumbres de Iberia, y sólo de forma incidental trata aspectos jurídicos, los cuales, por otra parte, conoce indirectamente a través de
otras fuentes (Eratóstenes, Polibio, Posisonio…) o de testigos de las campañas militares de Roma en Hispania.
El texto ofrece un relato sintético sobre el nivel de romanización alcanzado en Hispania: los turdetanos (y posiblemente también
el resto de los pueblos meridionales) han sido los más receptivos, pues hablan latín, viven como los romanos y están a punto de ser
ciudadanos romanos. Existen colonias y ciudades que tienen la organización política. Incluso hasta los pueblos septentrionales de tan
difícil conquista por los romanos, han experimentado un cambio considerable. Se refiere, en suma, al proceso de romanización jurídica de
España, en tres aspectos principales: romanización diferente según las regiones, desarrollo urbano y adquisición de un lenguaje común.
La romanización comenzó con la conquista militar de Hispania por Roma, que resultó un empeño sumamente difícil y de la larga
duración. Los romanos no imponían por la violencia su cultura y sus instituciones a los pueblos conquistados, sino que, por lo general,
preferían respetar su constitución política siempre que los pueblos indígenas aceptasen la sumisión política de Roma. Los pueblos
meridionales fueron menos belicosos y más receptivos a la cultura aportada por el invasor; especialmente en los septentrionales. Ello
originó que la cultura de Roma llegase a determinados pueblos con considerable retraso (cerca de dos siglos en el norte con relación a
Andalucía), motivado no solo por la demora en la conquista militar sino, especialmente, por la gran diferencia de cultura existente en los
pueblos indígenas. Si para los turdetanos, el pueblo más avanzado de la península, resulto fácil asimilar desde el primer momento la
cultura de Roma, para los cántabros supuso un gran esfuerzo de adaptación.
La expansión de la vida urbana en Hispania, mediante la fundación de colonias y la creación de una organización municipal al
modelo romano, que uno de los procedimientos que más influyó en la romanización. Roma extendió una economía y una organización
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social y administrativa que tenía su núcleo en la ciudad. Se incrementaron las actividades artesanales y las relaciones comerciales,
centradas en el ámbito urbano. En esta época nacen los municipios, y en torno a ellos se instrumenta el nuevo cambio cultural.
Finalmente, y aunque este aspecto solo se mencione en el texto referido a los turdetanos, es de destacar la importancia que tuvo
la adopción del latín como lengua común, con el correlativo abandono de las lenguas primitivas, como medio de reducir el primitivo
aislamiento de los pueblos indígenas y como vehículo de comunicación interna.
 Plinio el Viejo, Historia Natural, 3, 1, 17
Alberga la Bética en total a 175 ciudades, de las que 9 son colonias, 10 municipios de Derecho romano, 27 de Derecho latino
antiguo, 6 libres, 3 federadas y 120 estipendiarías.
COMENTARIO
-
Fuente jurídica de conocimiento mediata.
Pertenece a la obra enciclopédica de Cayo Plinio Secundo (23 a 79 d. C.). Se terminó de escribir el año 2.
Sistema jurídico hispanorromano.
Significación relativa, aunque algunos datos quizás los observó directamente.
El texto cita el número y tipo de ciudades existentes en la provincia Bética en la época de Augusto (37 a. C. a 14 d. C.)
Teniendo en cuenta la importancia de la ciudad como factor decisivo de la romanización de Hispania, interesa destacar, desde el
punto de vista jurídico, los diferentes tipos de ciudades que se citan (que se pueden extender a otras provincias romanas):
- Colonias.
- Municipios de Derecho romano.
- Municipios de Derecho latino.
- Ciudades libres.
- Ciudades federadas.
- Ciudades estipendiarías.
Durante la romanización coexistieron ciudades indígenas y romanas. Las primeras fueron de diversa condición, ya que su
autonomía respecto a Roma no era igual. Por un lado están las dediticias, cuya organización era impuesta por el conquistador sin respeto
a sus tradiciones y en función al grado de resistencia ofrecida. La mayor parte de las ciudades indígenas eran estipendiarías: pierden su
territorio y pasa a ser propiedad del pueblo romano; eran autónomas en su gobierno interno, pero estaban sometidas al gobernador
provincial o prefecto nombrado por éste; tenían obligación de facilitar tropas a Roma y pagarles un tributo o ‘stipendium’.
Otras ciudades, por razón de su conducta más amistosa con Roma tuvieron la condición de libres: No estaban sujetas a la
autoridad del gobernador, pero sí a la obligación de pagar el ‘stipendium’.
Cuando estas ciudades, por especial privilegio, estaban exentas del tributo, recibían el nombre de libres inmunes.
Las ciudades federadas eran las que habían suscrito u foedus o tratado de alianza con Roma: Conservaban su autonomía de
gobierno; no estaban sujetas al pretor provincial; no tenían obligación de pagar impuestos ni obligación de admitir en ellas guarniciones
romanas; podían acuñar moneda. Su única obligación respecto a Roma era la de prestarle ayuda militar y facilitarle víveres. En la práctica
se concertaban tratados desiguales, más parecidos a una concesión que a un pacto, pues sólo valían en la medida en que lo quisieran el
Senado y el pueblo romano. Su régimen no se diferenciaba mucho de las ciudades libres.
Las ciudades romanas eran fundadas por Roma y estaban habitadas por ciudadanos latinos o romanos. Se constituían conforme
al modelo de Estado-ciudad. Existían tres tipos: Colonias, municipios romanos y municipios latinos.
Las colonias se establecían en una ciudad indígena, aunque más tarde se levantaban de nueva planta en lugares elegidos.
Suponían una derivación de Roma en territorio provincial.
Municipios romanos, son ciudades indígenas a cuyos habitantes se les ha concedido la ciudadanía romana.
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Municipios latinos son aquellas ciudades indígenas a las que se ha concedido el derecho incompleto de ciudadanía o latinidad.
Su nombre tiene su origen en las ciudades del Latio sujetas a la carga (‘Munus’) de pagar tributo a Roma y prestarle ayuda militar, pero
que con el tiempo adquieren plena ciudadanía y se convirtieron en municipios romanos.
Roma sigue en España el mismo modelo de romanización que siguió en Italia: Fue convirtiendo las ciudades indígenas en
ciudades romanas, de forma que el régimen político administrativo de la España primitiva fue sustituido por el modelo romano. En un
primer paso se convirtieron las ciudades indígenas en municipios latinos o romanos, primero las ciudades federadas y luego las libres y
las estipendiarías. Después los municipios latinos se transformaron en romanos.
 Plinio el Viejo, Historia natural 3, 3, 30
“(En el año 73-74)………Vespasiano emperador augusto concedió a toda la Hispania la latinidad difundida por las
tormentas de la res pública (= por las guerras civiles).”.
Comentario externo:
-
Texto: Historia Natural de Plinio el Viejo (Plinio Secundo -23 a 79-)
Fuente mediata de conocimiento.
Sistema jurídico hispanorromano
Significación jurídica relativa. Algunos datos puede que tuviera conocimiento de ellos de forma directa.
Comentario interno:
Punto Central: Concesión de la latinidad por Vespasiano en el año 73-74 a toda la Hispania.
Pudo ser una concesión general o, tal vez, múltiples concesiones locales.
El texto refleja el comienzo de una nueva época en el proceso de romanización jurídica, unido a dos factores:
a) Atribución progresiva de mayores derechos al extranjero, tomando como referencia los que tenía el ciudadano
romano.
b) Desarrollo de la organización municipal.
Son factores interconexionados, pues el derecho del individuo está unido al de su Ciudad.
Consecuencias que se derivan de la concesión de la latinidad:
a) Adquisición de una mejor condición jurídica por el hispano primitivo, pasando de peregrino a latino.
b) Conversión de las ciudades indígenas en municipios latinos.
Desde ese momento se aplica a los españoles los mismos derechos que a los habitantes del antiguo ‘Latio’: Poseen ius
comercium (capacidad para resolver problemas derivados del tráfico jurídico). Pero carecen del ius connubii (derecho a contraer
matrimonio romano y formar familia), ius sufragio (derecho de voto en la asamblea) y del ius honorum (derecho a ejercer cargos
públicos). En todas esas esferas se siguen rigiendo por su derecho prerromano.
En cuanto a las ciudades, significa una uniformidad en el régimen jurídico aplicable.
 Cicerón, Pro Lucio Cornelo Balbo Oratio, 41
“Si los africanos, los sardos, los españoles, castigados en las tierras y con el stipendio, por su valor pueden adquirir la
ciudadanía, y los gaditanos, en cambio, unidos por los servicios, la antigüedad, la fe, los peligros y el tratado, no pueden,
considerarán que no hay entre ellos y nosotros un tratado, sino que se les han impuesto por nosotros leyes muy desiguales”.
COMENTARIO
El texto forma parte del discurso forense que Cicerón pronunció en defensa de Lucio Cornelio Balbo cuando éste fue objeto de
una pretensión procesal que demandaba le fuera anulada la concesión de la ciudadanía romania. Tiene el carácter de fuente jurídica de
conocimiento de carácter mediato. De la segunda mitad del Siglo uno antes de Cristo. Debe circunscribirse en el sistema jurídico
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hispanorromano. Aun siendo de carácter mediato, esta fuente es importante desde la perspectiva jurídica, por cuanto refleja diversas
características por las que transcurrió la romanización de España. Al igual que el resto de escritos de Cicerón, su fiabilidad en cuanto
fuente es indiscutida.
En el texto objeto de comentario Cicerón defiende, con su peculiar oratoria y dialéctica, que debe concederse la ciudadanía
romana a los gaditanos, argumentando que la fidelidad a Roma, los servicios prestados y la existencia de un tratado de alianza (foedus)
son motivos suficientes para la concesión, sobre todo teniendo en cuenta que existen precedentes de otras concesiones de ciudadanía a
extranjeros (incluidos los españoles) que han distinguido por su valor, aunque eran residentes de ciudades con un régimen de
sometimiento a Roma mayor que el de Cádiz.
Interesa destacar en este texto que el acceso a la plenitud de derechos civiles que significaba concesión de la ciudadanía romana
(elemento esencial en la romanización jurídica) se conseguía a través de distintas vías. Unas veces era a causa del valor individual
demostrado por los indígenas ayudando a Roma en sus campañas militares, como es el caso documentado en el Bronce de Ascoli. En
otras ocasiones la ciudadanía romana, como también la latinidad, se concedía a las ciudades indígenas (especialmente a las federadas) en
virtud de sus méritos para con el pueblo romano, como fue el caso de Cádiz en el año 49 después de Cristo. Existió, pues, un cambio
progresivo, tanto en la concesión de la latinidad a todos los habitantes de Hispania, o de la ciudadanía romana por Caracalla a todo el
imperio, significan hitos culminantes de un proceso iniciado asistemáticamente en tiempos anteriores.
Del texto se deduce, asimismo, cómo durante un largo período existió en la romanidad una diferenciación de Derechos
aplicables, en función del status peculiar a cada persona (peregrino, latino ciudadano romano). A este hecho se le conoce con el nombre
de principio de personalidad del Derecho, cuyo origen está en el Derecho romano. Aunque el derecho del individuo estaba muy
conexionado con el derecho de su ciudad, es un hecho cierto que en las ciudades indígenas sometidas existían ciudadanos, latinos o
peregrinos con los derechos y deberes inherentes a cada una de estas situaciones, y que a cada persona se le aplicaba su propio derecho.
Ello conducía necesariamente a situaciones de mayor privilegio y también de desigualdad. Este principio de personalidad del Derecho irá
siendo desplazado poco a poco por el de territorialidad, en la medida que los habitantes de cada ciudad adquieren todos ellos la latinidad
o la ciudadanía. No obstante, seguirá vigente aun en sistemas jurídicos posteriores.
 Ley de Salpensa, 21
“Que los magistrados obtengan la ciudadanía romana. El que fuese hecho por esta ley dunviro, edil o cuestor, sea ciudadano
romano cuando pase el año de ser magistrado, con sus padres y cónyuges e hijos que siéndolo de legítimas nupcias estén en la
potestad de los padres, como también los nietos y nietas o nacidos del hijo que estuviere en la potestad de los padres; no siendo
ciudadanos romanos más que los que deban ser magistrados por esta ley”.
Comentario externo:
-
Texto: Ley de Salpensa.
Fuente jurídica de conocimiento inmediata, por el carácter de lex data para regular el régimen municipal
Fecha: Promulgada por Domiciano entre 81 y 84
Sistema jurídico hispanorromano.
Ámbito de aplicación local.
Fuente importante, junto a Ley de Urso, Málaca e Irni, pues es exponente de la posible existencia de una ley que sirvió de
modelo para la organización municipal de la Hispania romana.
Comentario interno:
Cuestión central: Concesión individual de la ciudadanía a determinados habitantes de Salpensa, que, al parecer, solo podían
obtener los magistrados municipales (dunviros, ediles y cuestores) al finalizar el ejercicio de su cargo (anual) y que se extendía a la
familia.
Hace referencia a los tipos de magistraturas existentes.
Salpensa, Irni o Malaca ya gozaban de la latinidad, concediéndose la ciudadanía automáticamente por el ejercicio de una
magistratura municipal, lo que se pone de manifiesto, de forma unánime, en multitud de testimonios de inscripciones, y de los que se
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deduce la existencia de una ley-modelo de organización municipal, que servía para redactar las respectivas leyes de colonias y
municipios, que respondería a criterios unificadores de la también probable ley provincial para España.
El texto refleja la progresiva romanización de la vida social, política y jurídica, y como la concesión de la ciudadanía sirvió de
estímulo para facilitar la integración en la sociedad romana de grupos familiares en conjunto.
Puntos colaterales: Magistraturas municipales: anuales y honoríficas, dobles o colegiadas.
-
Dunviros: Convocaban comicios y jurisdicción civil y penal y funciones militares en el municipio.
Ediles: Policía de la ciudad.
Cuestores: Encargados de la hacienda pública.
 Constitutio Antoniniana
“Es menester, ante todo, referir a la divinidad las causas y motivos (de nuestros hechos); también yo tendría que dar gracias
a los dioses inmortales porque con la presente victoria me honraron y guardaron a salvo. Así, pues, creo de este modo poder
satisfacer con magnificencia y piedad su grandeza al asociar al culto de los dioses a cuantos miles de hombres se agreguen a los
nuestros. Otorgo, pues, a todos cuantos se hallen en el orbe la ciudadanía romana, sin que nadie sin una ciudadanía, excepto los
dediticios. En efecto, conviene que todos no sólo contribuyan en todo lo demás, sino que participen también en la victoria. Y esta
constitución manifiesta la grandeza del pueblo romano…”
COMENTARIO
Se trata de un fragmento de la “Constitutio Antoniniana”, reproducido en un papiro egipcio. Fuente inmediata de conocimiento.
Tiene, como constitución imperial que es, el carácter de ley. Su ámbito de aplicación es universal. Promulgada en el año 212. En lo que a
España se refiere ha de enmarcarse en el sistema jurídico hispanorromano. Fuente de gran significación y transcendencia, pues permite
conocer el año en que se generaliza el derecho romano para todos los habitantes del imperio, aunque en la práctica va a significar más
bien la aceleración del proceso de vulgarización del derecho romano.
El texto se refiere a la concesión de la ciudadanía romana, con carácter general, a todos los habitantes del Imperio romano (el
orbe), hecha excepción de los dediticios. La concesión se hace como consecuencia de una victoria, y para dar gracias y satisfacción a los
dioses inmortales.
La concesión general de la ciudadanía romana va a significar que el derecho romano clásico, nacido en la ciudad de Roma para
el beneficio exclusivo de sus ciudadanos, va a expandirse a todos los súbditos del Imperio, ya por este año bastante extenso y con muy
distintas peculiaridades nacionales y culturales. Todo ello va a contribuir decisivamente a que quede desdibujado y vulgarizado el
derecho romano, el cual, por otra parte, ya en estas fechas había sufrido un importante proceso de transformación por razón del contacto
con los derechos primitivos de los pueblos bárbaros.
Conviene destacar que esta concesión con carácter general de la ciudadanía romana, de la que quedan excluidos los dediticios
(habitantes de las ciudades indígenas resistentes al invasor pero finalmente vencidas por Roma, y cuyo régimen jurídico quedaba al
arbitrio del conquistador), vino precedido de las Hispanias no sólo por la concesión general de la latinidad (Vespasiano, año 73 o 74),
sino por las concesiones individuales o colectivas (concesiones a soldados valerosos, a ciudades federadas, a magistrados municipales de
colonias latinas, etc.). Significa, asimismo, una culminación de la romanización jurídica, de forma que señala la transición desde una
primera concepción personalista en la aplicación del derecho (según la condición que se tuviere de ciudadano romano, latino, peregrino o
dediticio) hacia una mayor uniformidad basada en el concepto de territorialidad.
En el texto se hacen también consideraciones acerca de la motivación de la concesión de dicha ciudadanía, referidas a una
victoria militar y al culto religioso. Estas consideraciones, aunque se presenten como motivación principal, parecen sin embargo más bien
subsidiarias, en el sentido de que se aprovecha la ocasión de una victoria para conceder lo que la necesidad de consolidación del Imperio
estaba exigiendo, así como para intentar que esa concesión de la ciudadanía lleve pareja también una universalización de la religión
romana entre los pueblos conquistados. Entre las motivaciones señaladas en el texto existe también una velada referencia a la intención
de perseguir una mayor recaudación tributaria como consecuencia del aumento de los ciudadanos.
Finalmente es preciso significar que, a partir de esta concesión general, España comenzó a regirse legalmente por el Derecho
romano, y la Península quedó unificada jurídicamente como ya lo estaba antes políticamente. Pero ello no supuso en la práctica la
desaparición de los Derechos indígenas, pues el grado de cultura de muchos de ellos no estaba todavía lo suficientemente desarrollado
para recibir el acervo jurídico romano y, por otra parte, existirían las lógicas reticencias a abandonar su derecho consitudinario.
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 Bronce de Vipasca, I, 7
“El que en el territorio minero de Vipasca con autorización del Procurador quiera fundir, limpiar, machacar, cernir y lavar
las escorias de plata y cobre, el polvo de las escorias y los minerales comprados por peso y medida y el que de igual modo tome a su
cargo la ejecución de algún trabajo en las canteras, declaren en el término de tercero día ante el arrendatario los esclavos y los
trabajadores a sueldo que vayan a ocupar, pagando por cada cabeza (…) denarios, todos los días últimos de cada mes, pues si así no
lo hicieran deberán abonar el duplo.”
COMENTARIO
El texto proviene del fragmento de los Bronces de Vipasca. Fuente jurídica inmediata. Tiene el carácter de ley, muy
probablemente ley de arrendamiento, pues en él se regula el régimen de arrendamiento de los distintos servicios del distrito minero de
Vipasca. Según la interpretación más común, el fragmento primeo contiene una reglamentación específica para Vipasca, en concordancia
con una anterior ley general de minas para todo el Imperio. El fragmento segundo, sin embargo, posterior al que contiene la reforma del
emperador Adriano a la ley general de minas. Es de fines del siglo uno. Pertenece al sistema jurídico hispanorromano. Fuente de singular
importancia. Junto con las tablas de Alburnus Maior (en la Dacia romana) constituyen las mejores fuentes para conocer el régimen de
explotación de minas en el Imperio Romano.
En el texto se contienen varios puntos dignos de ser destacados: existencia de un Procurador de minas (procurator petallorum o
procurator qui metallis praeerit, de arrendatario conductor), obligación de pagar impuestos con la consiguiente función administrativa si
aquélla se incumple, y referencia a las personas que trabajan en las minas.
El Procurador de las minas fue un cargo establecido por Agusto cuando los principales yacimientos mineros, antes de ser de
titularidad privada, pasaron a ser propiedad imperial (del Fisco del César). Era la suprema autoridad administrativa del distrito minero,
con dependencia directa del gobernador principal, y sin vinculación al régimen provincial, ya que los distritos mineros tenían su propia
autonomía. Para determinados autores, incluso, el Procurador tenía jurisdicción sobre varias minas. Tal como figura en los Bronces de
Vipasca, entre sus funciones se encuentran las siguientes: autorizar la realización de trabajos mineros, imponer sanciones administrativas
a los arrendatarios y, en su caso, penales a los trabajadores, exonerar de impuestos (a los maestros de escuela), supervisar la gestión de los
baños públicos, controlar el horario de trabajo, etc. Según diversas fuentes – entre ellas los Bronces de Vipasca – estaban auxiliados por
algún destacamento militar, quizás para la vigilancia de los condenados a trabajos forzados en minas.
El sistema de producción y los distintos servicios existentes en las minas estaban encomendados a arrendatarios. Ello significa
que, aun siendo las minas propiedad del Fisco imperial, su explotación se realizaba en régimen de concesión administrativa, frente al
sistema privado existente en épocas anteriores, conforme al cual las minas eran explotadas por sociedades de particulares.
Quienes realizaban algún trabajo relacionado con la explotación minera y tuviesen bajo su cargo hombres venían obligados a
pagar un impuesto de capitación al arrendatario. No aclara el texto si dicho impuesto quedaba en poder del arrendatario, o si éste ejercía
meras funciones recaudatorias. Habrá de pensarse más bien en la segunda opción, por similitud con otros impuestos de capitación
existentes en el Imperio Romano.
Finalmente ha de destacarse la mención que hace el texto a quienes trabajaban en las minas: personas a sueldo (libres) y
esclavos. Entre los primeros el fragmento primero de Vipasca menciona la existencia de hombres y de mujeres. Estas, a juzgar por el
diferente horario establecido para hombres y mujeres en los baños públicos, quizás tuviesen distinta jornada de trabajo y, probablemente
también, si las noticias de Vipasca se correlacionan con las ofrecidas por otras fuentes literarias, un tipo de trabajo menos rudo que el de
los hombres, realizado en el exterior de la mina. A las personas anteriores deben añadirse los condenados a trabajos forzosos en minas
(sanción que se aplicó frecuentemente a los cristianos).
 Inscripción epigráfica romana
“(En el año 6 d.c.)… siendo cónsules Marco Emilio Lépido y Lucio Arruncio, en las calendas de mayo. El senado y el pueblo
Bocchoritano de la Isla Mayor de Baleares, eligieron por patrono a Marco Atilio Verno, hijo de Marco, de la tribu Galería. Marco
Atilio Verno, hijo de Marco, de la tribu Galería, recibió al senado y pueblo Bocchoritano en su fe y clientela y en la de los suyos.
Mediaron: Quinto Cecilio Quinto y Cayo Valerio Icesta, pretores.”
COMENTARIO
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El texto procede de una inscripción epigráfica romana descubierta en Bahía de Pollensa (Mallorca). Fuente jurídica de
conocimiento de carácter mediato o indirecto. Del año 6 después de Cristo. Pertenece al sistema jurídico hispanorromano. Constituye un
testimonio gráfico significativo e interesante acerca de una institución que debió ser bastante frecuente en la Hispania prerromana, a
juzgar por las numerosas inscripciones romanas que se conservan sobre la realización de pactos de patronato.
El texto se refiere al establecimiento de una relación de patronato entre un pueblo indígena español y un ciudadano romano,
mediante el cual aquél se pone al servicio de éste. Aparece, pues, una institución jurídica central, el patronato y, con carácter secundario,
el texto se refiere también al senado, institución jurídico – pública de los pueblos prerromanos todavía subsistente en este período de los
albores de la romanización.
La institución del patronato (o encomendación para otros autores) no aparece por vez primera en el sistema jurídico
hispanorromano, sino que trae su origen de los sistemas prerromanos, en los que ya existen los pactos de clientela y la devotio. En este
período inicial de la romanización es lógico que los propios conquistadores utilicen fórmulas jurídicas anteriores para asegurarse la
confianza de una población. El patronato aparece en el texto con notas similares a las que tuvo anteriormente la clientela. Pero ya no son
personas individuales, sino un pueblo (como en este caso), quien se pone bajo la protección de otra, generalmente militar, a quien
promete fidelidad y presta servicios de diverso tipo. Como contrapartida, el patrono ofrecerá protección.
Conviene resaltar, no obstante, que las relaciones de patronato sufrieron una evolución degradativa a lo largo del período
hispanorromano, tal como lo evidencian testimonios literarios. Las iníciales relaciones mutuas de protección y fidelidad se transformaron
en abuso, despotismo y desconfianza. Los patrocinados serán muchas veces campesinos, pequeños propietarios, que deberán comprar la
protección del patrono mediante la entrega de sus tierras, que éste a su vez les dejará para que las cultiven. Surge así una nueva clase
social, la de los encomendados, teóricamente libres, pero indefensos en la práctica y sumamente dependientes. Una vez más la bondad
inicial de una institución es víctima de su evolución temporal.
Puede verse en el texto cómo perdura todavía el “senado” en cuanto institución representativa del pueblo indígena. Asimismo, la
alusión a los dos pretores que actúan como mediadores muestra el intervencionismo público en la constitución de los pactos de patronato
del siglo primero.
 Constitución de Valentiniano y Valente, Código Teodosiano, XII, 1, 98
“Valentiniano y Valente, augustos, a Postumiano, Prefecto del Pretorio. Vuestra sublimidad deberá guardar las reglas de los
anteriores emperadores en su provisión sobre el pleno cumplimiento de los servicios públicos obligatorios, en los casos en los que no
hayan sido realizados previamente, bien proporcionando sustitutos adecuados o bien manteniendo en ellos a los hijos, de tal manera
que ningún municipio pueda sufrir pérdida alguna”.
COMENTARIO
Texto que proviene de una constitución de los emperadores colegiados, para Occidente y Oriente, Valentiniano (364 – 375) y
Valente (364 – 378), recogida años más tarde en el Código Teodosiano. Fuente jurídica inmediata. Tiene el carácter de ley. De la segunda
mitad del Siglo cuarto. Al ser una constitución imperial dada para la Prefectura de las Galias (en la Hispania estaba incluida), debe
enmarcarse en el sistema jurídico hispanorromano. Teniendo en cuenta su carácter inmediato, y que no son muchas las constituciones
imperiales que conservan, en relación a su número total, ha de calificarse a esta fuente como importante.
En el texto se ordena nuevamente la obligación de cumplir las normas dictadas por anteriores emperadores acerca de la provisión
de cargos municipales. En efecto, entre las reformas de Diocleciano (284 – 305) para renovar la organización administrativa financiera
del Imperio, debe destacarse la creación de un impuesto sobre las ciudades del que respondían con su propia fortuna los miembros de la
curia municipal, obligada por ello a formar un consorcium.
Para evitar la primera de las consecuencias citadas, en el año 320 se ordena la adscripción vitalicia forzosa y hereditaria a los
cargos, castigando la deserción con pena de muerte. La presente constitución vuelve a recordar la vigencia de las normas precedentes
sobre la obligatoriedad de desempeño de los servicios públicos, de forma tal que, si no se encontraran sustitutos adecuados, el cargo pasa
en sucesión forzosa a los hijos.
Fácil es deducir la gran evolución que se ha producido desde la creación de los primeros municipios, en los que se accedía
libremente al supremo órgano de gobierno de la ciudad, en los que el desempeño de cargos suponía ingresar en un estamento social
honorífico (el ordo decuriorum), hasta la situación decadente que refleja el texto. Para paliarla se nombraron nuevos funcionarios: el
curator designado por el Emperador para las ciudades que tenían una administración deficiente, y el defensor plebis o defensor civitatis,
nombrado por el Prefecto, para proteger al pueblo de los abusos e injusticias. Pero, a la larga, tampoco estos cargos lograron restablecer el
buen gobierno municipal, y se convirtieron en nuevos opresores del pueblo.
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 Constitución de Constantino, Código Teodosiano, III, 5, 6
“Constantino emperador a Tiberiano vicario de las Hispanas. Si donadas cosas por prometido esposo a la prometida esposa
interviniendo un beso resultase que aquél o ésta muriesen antes de las nupcias, mandamos que la mitad de las cosas donadas
pertenezcan al supértite, la otra mitad a los herederos del difunto o de la difunta, de cualquier grado que sean y por cualquier
derecho que hayan sucedido, a fin de que la donación parezca mantenerse por su mitad y pagarse por su otra mitad: no interviniendo
realmente el beso, muriera o el prometido esposo o la prometida esposa, mandamos que toda la donación sea anulada y que sea
restituida al prometido esposo donador o a los herederos de éste. Y que, si la prometida esposa, interviniendo o no interviniendo un
beso, por título de esponsalicio, lo que sucede raramente, hubiera donado algo al prometido esposo y antes de las nupcias sucediera
que éste o aquélla muriesen, anulada toda la donación se transfiera a la prometida esposa donante o a los sucesores de ésta el
dominio de las cosas donadas.”
COMENTARIO
El texto está tomado de una constitución del emperador Constantino (306 – 337) dirigida a las Hispanias y recopilada
posteriormente en el Código Teodosiano. Fuente jurídica inmediata. Tiene el carácter de ley. Del año 336. Pertenece al sistema jurídico
hispanorromano. Debe concederse bastante valoración a esta fuente, pues contiene una regulación precisa de las donaciones esponsalicias
en la Hispania romana.
El texto contiene una regulación específica del destino que ha de tener la donación esponsalicia a la muerte de uno de los
prometidos. Distingue dos situaciones, si la donación procede del novio, o si procede de la novia. En la primera de ellas se distingue, a su
vez, dos supuestos: si ha existido beso de los novios, o si no ha existido. Si los novios se han besado, la mitad de la donación pertenece al
sobreviviente, y la otra mitad a los herederos del muerto; pero si no se hubiesen besado, la donación queda anulada y revierte toda ella al
novio. Si la donación procede de la novia, y muere alguno de los novios, queda anulada, con independencia de que se hayan besado o no,
de forma que vuelve de nuevo a la novia o a sus herederos.
El texto es importante porque testimonia el carácter singular que tuvo la donación esponsalicia (donatio ante nuptias) y la
llamada “ley del ósculo interviniente” en el régimen jurídico matrimonial hispanorromano. El hecho de que dicha donación adquiera por
primera vez configuración legal en una constitución dirigida a Hispania parecer sugerir que, o bien se daba originariamente en tales
tierras, o bien alcanzaba allí un desarrollo significativo.
Debe precisarse al respecto que la donatio ante nuptias es una masa patrimonial diferente a la dote. Esta, en Derecho romano, es
la aportación patrimonial que lleva la mujer al matrimonio, como norma general, se entrega al marido para su administración, pero la
mujer tiene derecho a su restitución a la disolución del matrimonio. La donatio ante nuptias, sin embargo, constituye una donación
compensatoria de la dote por parte de la novia. Para varios autores este tipo de donación pretendía asegurar a la novia un cierto capital,
medios más abundantes que los que tendría con la sola restitución de la dote, y nacería de posibles supuestos de esponsales de larga
duración (sponsalitia largitas)
 Salviano de Marsella, De gubernatione Dei, 5, 8, 42
“Pues la mayoría de los pobrecillos y de los miserables, despojados de sus cosillas y sacados de sus campillos, aunque
perdieron la cosa, sin embargo padecen los tributos de las cosas perdidas: aunque se apartó de ellos la posesión, no se aparta la
capitulación, carecen de propiedades y están abrumados por los impuestos.”
COMENTARIO
Fuente jurídica de carácter mediato. Del año 400. Se enmarca en el sistema jurídico hispanorromano del Bajo Imperio. De escasa
relevancia en cuanto fuente jurídica, si bien aporta datos de interés sobre aspectos jurídicos de la época.
El párrafo transcrito hace referencia al estado de degradación en que se encontraba la plebe rustica, en especial los acogidos por
necesidad al patrocinio despótico del último periodo del Imperio. Han perdido la propiedad de sus campos, pero sin embargo siguen
abrumados por los impuestos que gravaban aquéllos y por los nuevos impuestos personales (la capitación) que se han establecido.
Parece, pues, que el texto hace alusión a los impuestos directos establecidos en la reforma de Diocleciano: el iugum, unidad de
valoración en función de la naturaleza de los terrenos y clases de cultivo; y el caput, valor de la base imponible atendiendo a los
instrumentos empleados para el cultivo (esclavos, colonos, animales). El impuesto personal, o capitación, del que estaban exentas algunas
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clases sociales, recaía principalmente sobre la plebe y se llamó en esta época capitatio plebeia o capitatio humana, siendo probable que la
circunstancia de sumarse a un propietario rural los distintos elementos contributivos de sus tierras (campos, esclavos, animales, etc.), es
decir, el iugum y el caput que había de pagar, fuese la razón de que al impuesto territorial se le llamase capitatio terrena, humana et
animalium.
 Inscripción Romana, Corpus Inscriptionum Latinarum, II, 1423
“(En el año 78), El emperador Cesar Vespasiano Augusto…… envía un saludo a los quattuorviros y decuriones de Sabora…
Mantengo los impuestos indirectos, cuyo derecho (a percibir) decís haberlo recibido del divino Augusto; si quisierais incrementarlos
con otros nuevos, debéis dirigiros al procónsul para tratar de ello, pues yo, sin un informe favorable, no puedo tomar una
determinación.”
COMENTARIO
El texto está tomado de una inscripción romana que contiene un extracto de una epístola de Vespasianao (69 – 79) dirigida a las
autoridades de Sabora autorizando el cambio de emplazamiento de este municipio. Fuente jurídica de carácter inmediato. Tiene fuerza de
ley. Del año 78. Pertenece al sistema jurídico hispanorromano. Teniendo en cuenta su carácter inmediato, y que no son muchas las
constituciones imperiales que se conservan referidas a Hispania, debe concederse bastante relevancia a esta fuente.
El texto se refiere, como punto central, al sistema de imposición indirecta que existía (como una de las diversas fuentes de
ingresos) en el mundo hispanorromano del siglo primero. Vespasiano declara subsistente el establecido por su antecesor Augusto; si se
quisieran añadir nuevos impuestos, será preciso el informe previo del gobernador provincial (procónsul). Secundariamente aparece en el
texto una alusión a magistrados municipales y miembros de la curia municipal.
Aunque el texto pudiera desprenderse que los impuestos indirectos existentes en Sabora eran de carácter particular (el derecho a
percibirlos ha sido recibido del divino Augusto), ha de entenderse que aquellos, cuando se percibían, eran los establecidos con carácter
general en el Imperio. Son los siguientes: el portorium, debido por las mercancías que atravesaban los límites de la ciudad; la vicessima
libertatis, que se satisfacía por las manumisiones de siervos y que importaba el 5 por 100 del valor de estos; la vicessima hereditatum, que
gravaba la transmisión hereditaria de los bienes (este impuesto sólo era pagado por los ciudadanos romanos); la centessima rerum
venalium, que gravaba la venta en pública subasta; y la quinta et vicessima venalium manicipiorum, pagado por la venta de esclavos.
Finalmente, se mencionan los quattuorviros (los dos dunviros y los dos ediles), así como los decuriones (miembros de la curia
municipal) como destinatarios de la epístola. Representaban el supremo gobierno administrativo y judicial del municipio.
SISTEMA JURÍDICO VISIGOTICO
 Jordanes, De rebus Geticis, 25, 131
“Los visigodos… se dirigieron a la Romania, al emperador Valente, hermano del emperador Valentiniano el Viejo, para que
les entregara una parte de la Tracia o Mesia para cultivarla, vivirían con las leyes de éstos y se someterían a su imperio; y para que
tuviese mayor confianza en ellos, prometieron que si se les diesen doctores de su lengua, se harían cristianos.”
Comentario externo:
-
El texto proviene de una obra del historiador godo Jordanes (s VI).
Fuente jurídica de conocimiento mediata.
Los hechos que relata se sitúan cronológicamente entre los años 364 y 378, fechas del reinado del emperador Valente.
Lo relatado en esta fuente histórica debe enmarcarse, pues, dentro del período de vulgarización del Derecho romano, y como
remoto precedente del sistema jurídico visigótico.
Es de importancia esta fuente porque contiene un testimonio antiguo sobre el proceso inicial de romanización del pueblo
visigodo.
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Comentario interno:
El texto relata cómo los visigodos se dirigieron a Valente solicitando el asentamiento en Tracia o Mesia (territorio dominado por
los romanos y situado a la orilla derecha del Danubio, en la actual Bulgaria), ofreciendo a cambio el sometimiento al poder político de
Roma y la adopción de sus leyes, lengua y religión.
En él se refleja una de las fases a través de las cuales se desarrolló el proceso de romanización de los visigodos, que se llevó a
cabo, como todo cambio histórico relevante, por etapas progresivas: Primero se infiltraron en el ejército romano. Más tarde solicitan
colectivamente de Roma territorios donde asentarse de modo definitivo, hecho que motivará sucesivos pactos entre ellos y los romanos.
Finalmente, aprovechando la decadencia y disolución del Imperio, romperán los pactos firmados y emprenderán campañas militares
contra Roma, con éxito diverso, intercaladas con períodos de alianzas.
Lo verdaderamente significativo del texto, y lo que más interesa destacar desde el punto de vista jurídico, es la aceptación por
los visigodos de la lengua, religión y leyes romanas. Entre todos los pueblos bárbaros, los visigodos fueron probablemente los más
romanizados; ello se debió, sin duda a la temprana adopción de la cultura romana. Pero tal hecho no implica ausencia de tradición jurídica
propia entre los visigodos, de carácter germánico a juzgar por el origen de este pueblo (Norte de Europa).
Lo cierto es que, aunque militarmente tuvieron épocas de gran auge frente a los romanos y también contra otros pueblos
bárbaros, no parece que se tratase de un pueblo con sustantividad cultural definida y específica, pues incluso renunciaron a su propia
lengua y adoptaron el latín. El acervo jurídico que poseen al entrar en la Península Ibérica está ya bastante romanizado. Es preciso
subrayar este hecho porque va a condicionar sobremanera el carácter del sistema jurídico visigótico español. No sólo en sus leyes se
reflejará una clara influencia romana vulgar y canónica, sino que también adoptarán las instituciones vigentes en el Bajo Imperio
Romano.
 Edictum Theodorici regis, Proemio
“Mandamos establecer los presentes edictos, a fin de que, salvada la reverencia de derecho público y guardada la devoción
de todos a todas las leyes, lo que los bárbaros y los romanos deban seguir sobre los expresados artículos, lo conozcan claramente por
los presentes edictos”.
COMENTARIO
Comentario externo:
-
El texto pertenece al denominado Edicto de Teodorico rey.
Fuente jurídica de conocimiento inmediata con carácter de ley.
No está determinado con precisión ni su autor ni la fecha de la redacción.
Precedente del sistema jurídico visigótico.
La fuente es de indudable importancia, y sobre su autoría se mantienen diversidad de tesis. Inicialmente fue atribuida al rey
ostrogodo Teodorico el Grande, pero en época más reciente se confiere su paternidad al rey visigodo Teodorico II, o a un
prefecto de las Galias durante el reinado de Teodorico II. Presenta grandes analogías con las llamadas ‘leyes romanas de los
bárbaros’, leyes promulgadas en estados germánicos para los ciudadanos romanos residentes en ellas.
Comentario interno:
El fragmento se refiere al establecimiento de determinados preceptos jurídicos que deben ser cumplidos por los bárbaros y los
romanos.
Del texto parece desprenderse que estamos ante una norma que debe aplicarse igual a la población germana y a la romana, en un
intento de unificar el Derecho. Ello nos conduce a un problema característico de esta época, cual fue la determinación del Derecho
aplicable en función de la nacionalidad de cada ciudadano. Si ya durante el apogeo del derecho romano a cada persona le era de
aplicación una determinada ley según su condición jurídica propia (cives, latinus, peregrinus, barbarus), cuando los bárbaros invaden el
imperio ese problema sigue subsistiendo, aunque a diferente nivel. Los conquistadores traían su propio Derecho germánico, en mayor o
menor medida según la tradición cultural de cada pueblo, pero en los territorios conquistados seguía rigiendo el Derecho romano vulgar.
Un modo de ser jurídico no se cambia con la rapidez de una conquista bélica, lo cual supone la coexistencia de Derechos distintos para
cada uno de los nacionales. A esto se ha llamado el ‘principio de la personalidad del Derecho’, por contraposición al ‘principio de
territorialidad’.
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Si se tiene en cuenta que el Edictum Theodorici regis es de inspiración claramente romana (sus fuentes son los Códigos
Gregoriano, Hermogeniano y Theodosiano, las novelas postheodosianas y las sentencias de Paulo, principalmente), se llega a la
conclusión de que su legislador tuvo la intención de establecer un solo Derecho para ciudadanos bárbaros y romanos sobre la base del
Derecho romano vulgar. Puede considerarse, por consiguiente, como un intento de armonización jurídica que probablemente no
conseguiría el fin pretendido. En cualquier caso, la anterior afirmación debe tomarse con la necesaria prevención, pues el carácter y
finalidad de esta fuente jurídica ofrece todavía muchas dudas de interpretación. Incluso en el propio fragmento transcrito se ofrece una
cierta matización a esa pretendida unificación del Derecho para bárbaros y romanos, con la expresión ‘guardada la devoción de todos a
todas las leyes’ que, aun cuando pudiera tratarse de una de las frecuentes perífrasis propias del Derecho de la época, también podría
significar que siguen vigentes las leyes personales.
 San Isidoro de Sevilla, Historia Gothorum
“Bajo este rey (Eurico) los godos comenzaron a tener las reglas de las leyes en escritos, pues antes tan sólo se regían por
tradiciones y costumbres”.
COMENTARIO
Texto que procede de la obra Historia Gothorum de San Isidoro de Sevilla. Fuente jurídica mediata, con el carácter de narración
histórica. La obra, escrita a comienzos del siglo ocho, relata los hechos relativos a los godos, desde el año 256 al 621. Pertenece al
sistema jurídico visigótico. Se concede gran importancia jurídica a este fragmento porque testimonia cuando los visigodos comienzan a
legislar por escrito. Dentro de las dificultades que presentan las fuentes en este periodo, los historiógrafos conceden fiabilidad a este
texto.
El texto manifiesta en forma concisa que la legislación escrita visigótica comenzó en tiempos del rey Eurico. Antes se regían
sólo por tradiciones y costumbres. Dos aspectos, pues, cabe destacar: existencia de un derecho tradicional consuetudinario entre los
visigodos, y comienzo (¿también preeminencia?) del derecho escrito a partir de Eurico.
Respecto del primer punto debe decirse que los pueblos germánicos tenían unas normas consuetudinarias no escritas, expresión
de la voluntad popular reunida en asambleas, por las que regían su comportamiento jurídico, su fijación por escrito se hizo muy tarde,
como consecuencia de la influencia cultural romana. Es evidente que también los visigodos las tuvieron, hecho que nadie discute. La
cuestión estriba en determinar la pervivencia del derecho consuetudinario no escrito, y su efectiva vigencia a lo largo del reinado
visigótico en España frente al derecho escrito, cuestión en la que los autores mantienen opiniones bastantes discrepantes. En lo que todos
parecen estar de acuerdo es en la existencia simultánea de ambos. Mientras unos sostienen la supremacía del derecho consuetudinario,
argumentando que existió una pugna constante entre el derecho escrito, de origen romano, impuesto por los monarcas pero no aceptado
por el pueblo, y el consuetudinario, el origen germánico, vivo en la tradición popular, otros entienden que no existe base suficiente para
afirmar que el derecho escrito fuese rechazado por la población presuntamente germanizada.
Por lo que se refiere al derecho escrito, la opinión más común es que, en efecto, nace con la promulgación del Código de Eurico,
y que se erige en instrumento de dominación de los monarcas. La transformación de un derecho consuetudinario a otro legal será
consecuencia de la adopción de la lengua latina y en él influyen decisivamente las formas de creación del Derecho del Bajo Imperio. En
éste la ley se había convertido en instrumento utilizado por el emperador para regular a su voluntad la vida jurídica, ya no era aprobada
por voluntad popular. Los reyes visigodos actuarán por forma similar, y la ley constituirá en este sistema la principal fuente de creación
del Derecho, quedando subordinada a ella la costumbre y las decisiones judiciales.
 San Isidoro de Sevilla, Historia Gothorum
“(Leovigildo) aquellas leyes que vio establecidas confusamente por Eurico, las corrigió, añadiendo muchas leyes olvidadas y
suprimiendo otras superfluas”.
COMENTARIO
Texto que procede de la obra Historia Gothorum de San Isidoro de Sevilla. Fuente jurídica mediata, con el carácter de narración
histórica. La obra, escrita a comienzos del S. VII, relata hechos relativos a los godos, desde el año 256 al 621. Pertenece al sistema
jurídico visigótico. Se concede gran importancia jurídica a este fragmento porque es la única noticia escrita acerca de la elaboración de un
Código de Leyes por Leovigildo.
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En él se relata la revisión del Código de Eurico efectuada por el rey Leovigildo, que consistió, según se afirma, en correcciones,
adiciones y supresiones.
Esta breve alusión de San Isidoro es el único testimonio escrito para defender la tesis acerca de la existencia, en tiempos de
Leovigildo, de un nuevo Código legislativo, denominado Codex Revisus. No se conserva de él ningún ejemplar ni siquiera ningún
fragmento. Su contenido ha de inferirse de las leyes antiquae o antiquae enmendatae, así llamadas y recogidas en el Liber Iudiciorum,
mediante una laboriosa reconstrucción histórico – crítica. Hay autores que niegan la existencia de este Código, al entender que la simple
mención en una narración histórica y los argumentos de crítica textual y literaria que proporciona el Liber no son lo suficientemente
concluyentes para afirmar la existencia de un nuevo Código que derogase al primitivo Código de Eurico.
La cuestión se complica aún más cuando se intenta establecer el posible ámbito de vigencia de este Código citado por San
Isidoro. La teoría histórica tradicional estimó que tuvo ámbito de aplicación personal para la población goda, sustituyendo al Código de
Eurico, mientras que otras teorías más recientes, pero no lo suficientemente contrastadas aún, afirman que tuvo vigencia territorial para
godos e hispanorromanos.
En cualquier caso, haya redactado o no Leovigildo un Código, y con independencia de su ámbito de aplicación, lo que sí parece
fuera de duda es la existencia de un largo e ininterrumpido proceso de revisión de los textos legales visigóticos que desemboco en la
redacción de Liber Iudiciorum.
 Breviario de Alarico, Commonitorium
“En este libro se contienen leyes y especies de derecho sacadas del Teodosiano y otros varios libros… Hemos determinado
corregir con mejor deliberación las cosas injustas que se hallan en el derecho; y tomando el parecer de los sacerdotes y personas de la
nobleza, queremos disipar la oscuridad del derecho antiguo y de las leyes romanas, de modo que no quede en ellos ninguna
disposición antigua que sea origen de disputas diarias y de una multitud de pleitos. Declarados estos puntos e interpretadas con toda
claridad, han merecido el asentimiento de los venerables obispos y de los nobles romanos de las provincias elegidos por Nos…
Mandémoste (al conde Timoteo), pues, cuidar de que en los Tribunales de tu jurisdicción no se presente ni admita ninguna otra ley ni
fórmula de derecho, bajo pena, si no lo hicieses así, de muerte o confiscación de tus bienes.
Comentario externo:
-
Procede del Commonitorium de la Lex Romana Visigothorum o Breviario de Alarico.
Fuente jurídica de conocimiento inmediata.
Procede del año 506.
Sistema jurídico visigótico. De gran importancia, pues permite conocer determinados aspectos, aceptados unos y discutidos
otros, que están presentes en la naturaleza, génesis y evolución del derecho visigótico.
Comentario interno:
El texto contiene tres puntos principales:
a) Que el Breviario de Alarico contienes leyes del Código Teodosiano y otros libros, los cuales se han corregido, aclarado e
interpretado.
b) Que aquél se ha elaborado con el asentimiento de obispos y nobles romanos.
c) Carácter excluyente e imperativo (Commonitorium) que se confiere al Breviario en su aplicación judicial, bajo severísimas
penas en caso de incumplimiento.
Por lo que se refiere al primero de ellos, este Código es de inspiración netamente romana, como se desprende de la naturaleza de
sus fuentes originarias. Manifiesta a las claras que el primer elemento de formación del derecho visigótico legal fue el derecho romano.
En el caso de este libro, el carácter romanizante probablemente tenga su origen, entre otras cosas y según el criterio más común de la
doctrina histórica tradicional, a que tuvo como ámbito personal de aplicación únicamente a la población hispanorromana del reino
visigodo. Lo cierto es que, por las leyes romanas que contiene, el Breviario de Alarico se ha convertido en una de las más importantes
fuentes de conocimiento del derecho romano postclásico.
Las leyes romanas y otras normas de derecho antiguo contenidas en el Breviario de Alarico no son objeto de mera transcripción,
sino que van acompañadas de una interpretatio, obligada, según el texto que se comenta, a causa de la oscuridad de dichas leyes y de las
disputas diarias que su interpretación originaba.
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La interpretatio no sólo consiste en una exposición aclarativa del texto legal romano, sino que muchas veces también es una
acomodación a las nuevas circunstancias jurídicas de la época en que se escribe; por ello la verdadera eficacia jurídica de esta fuente
radica en las interpretaciones.
Los otros libros, distintos al Código Teodosiano, a que alude el texto, son las Institutiones de Gayo, las Sententias de Paulo,
parte de los Códigos Gregoriano y Hermogeniano y un pasaje de Papiniano.
La aprobación del Breviario, previa a su promulgación, por obispos y nobles romanos, está reflejando otra de las características
singulares del derecho visigótico: la intervención de un grupo de asesores reales (forman el Palacio o Aula Regia), y especialmente de los
obispos reunidos en Concilio, en la creación del derecho escrito. Probablemente pocas veces se haya dado en nuestra historia jurídica una
interacción tan cualitativa entre poder civil y eclesiástico en la creación de las normas jurídicas.
Finalmente, el Breviario es impuesto por el monarca con carácter exclusivo, de modo que en los tribunales no se presente ni
admita ninguna otra ley ni fórmula de derecho, con sanción de pena de muerte o confiscación de bienes para el ‘comes’ en caso de
incumplimiento.
Este fragmento, que sin duda está manifestando la dispersión normativa de la época (de lo contrario no se entendería el
amenazador mandato), ha servido de base para que algunos historiadores hayan sostenido que el Breviario de Alarico se promulgó con
carácter territorial para godos e hispanorromanos, aunque en él no se deroguen explícitamente leyes anteriores a Eurico y Leovigildo. La
polémica sobre el carácter territorial o personal de este texto jurídico está en pie, no siendo objeto de argumentaciones unitarias.
 Liber Iudiciorum, 2, 1, 8
“El glorioso rey Flavio Recesvinto. De las leyes derogadas de otros pueblos. Permitimos y aceptamos que se investigue en las
leyes de otros pueblos para aprovechar su utilidad, pero las rechazamos y prohibimos en la discusión de los pleitos, pues aunque
brillen por su lenguaje, presentan, sin embargo, dificultades. Por lo cual, como para la plenitud de la justicia, el examen de las
razones y el orden debido de las palabras bastan las leyes que, como se sabe, se contienen en este Código, no queremos soportar ya
más las leyes romanas o las instituciones extrañas”.
Comentario externo:
-
Primera redacción del Liber Iudiciorum por Recesvinto.
Fuente jurídica inmediata con carácter de ley.
Año 654.
Sistema jurídico visigótico.
Ámbito de aplicación territorial
Fuente de conocimiento de la legislación visigoda importante, perdurando su influencia a través de sus versiones vulgata y Fuero
Juzgo, en los sistemas jurídicos posteriores.
Comentario interno:
La idea central es la derogación de las leyes antiguas romanas y bárbaras y su sustitución por las contenidas en el Liber, únicas
que en adelante podrán ser alegadas en juicio, en tanto que aquéllas sólo podrán ser utilizadas como fuente de investigación jurídica.
El texto describe la finalidad del Liber: Unificar en un solo Código la legislación existente, pero no sólo con finalidad
recopiladora, sino mediante la puesta al día de la legislación, suprimiendo o derogando las leyes anteriores carentes de vigencia,
modificando otras y añadiendo algunas nuevas, todo con la mira de conseguir mayor seguridad jurídica en la aplicación del derecho ante
los tribunales; de ahí la denominación de ‘Libro de los Jueces’.
Es un texto unificador de la legislación visigótica, por lo que también se le llamó Lex Visigothorum. Su importancia se pone de
relieve en posteriores reformas, ya que Ervigio añadió nuevas leyes y corrigió algunas existentes, pero no modificó la sistemática del
Liber.
Se incorporaron disposiciones de reyes posteriores y de los Concilios de Toledo, haciéndose después una edición vulgata.
El Código perduró más allá de la monarquía visigoda, teniendo gran influencia en los sistemas jurídicos medievales,
directamente o a través de su versión romanceada (Fuero Juzgo) o del Fuero Real.
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 Liber Iudiciorum, 2, 1, 13
“Que no sea oída por los jueces ninguna causa que no esté regulada en las leyes. Ningún juez pretenda entender en una
causa no contenida en las leyes, sino que el conde la ciudad o juez, ya por sí mismos o por un ejecutor suyo, hagan presentar a ambas
partes ante el rey, a fin de que el asunto sea concluido más fácilmente y por la potestad real se vea de qué manera la cuestión deba
insertarse en las leyes.
COMENTARIO
El texto proviene del Liber Iudiciorum o Lex Visighotorum probablemente de su redacción recesvintiana. Fuente jurídica
inmediata, con el carácter de ley. Del año 654. Pertenece al sistema jurídico visigótico. Tuvo ámbito de aplicación territorial. Es la fuente
primordial para el conocimiento de la legislación visigoda. Es muy importante, así mismo, porque perduró su influencia, especialmente a
través de sus versiones Vulgata (Forum Iudicum) y romanceada (Fuero Juzgo), en sistemas jurídicos posteriores.
En el texto se establece que los jueces deben atenerse estrictamente al principio de legalidad: sólo pueden juzgar causas
contenidas en las leyes y, cuando se plantee ante ellos un litigio no previsto en la legislación, deberán presentar a ambas partes ante el
rey, para que éste resuelva el pleito y regule por ley para el futuro la cuestión planteada. Como instituciones jurídicas se citan al conde y
al juez.
Dicho contenido manifiesta el valor que, en el Derecho escrito visigótico, se concedía a las decisiones judiciales. Parece claro
que existió, por parte de los reyes, un interés constante por restar protagonismo a los jueces en la elaboración de normas jurídicas, lo cual
está en consonancia con la escasa importancia que se concede en esta época a las sentencias judiciales como fuente de creación del
Derecho. Muy al contrario, será la legislación real el principio medio para determinar el Derecho aplicable, con diferencia notoria
respecto de la costumbre y las decisiones judiciales. Ello puede significar un loable afán por marcar la prevalencia de la ley escrita, a la
que todos los ciudadanos (jueces incluidos) deben someterse, frente a las sentencias judiciales, heterogéneas y, quizás en ocasiones,
también arbitrarias.
Por otra parte, es evidente que la instancia en dicha prohibición está manifestando que, en la práctica, los jueces estaban
aplicando otras normas, previsiblemente consuetudinarias, o quizás también su libre albedrío; lo cual no es nada de extrañar si se
considera – como es opinión generalizada en la historiografía – que existió un derecho popular no escrito, presumiblemente de origen
germánico, junto al Derecho visigótico legal. El texto que se comenta sería un testimonio más de la pugna del Derecho escrito legal por
silenciar el Derecho consuetudinario.
Como instituciones jurídico – públicas se citan al conde de la ciudad y al juez. Figuran como instituciones asimiladas, lo cual no
tiene nada de extraño porque la organización judicial del Estado hispano – godo estuvo confundida con la administrativa y todos los
oficiales y agentes del Estado, en cuanto participaban en la administración de justicia, recibían la denominación común de iudices o
jueces. Coincidiendo con la decadencia del municipio romano, se va creando en esta época una nueva circunscripción administrativa, que
recibe el nobmre de territorium, regido por un iudex o juez, casi siempre llamado comes por pertenecer la mayor parte de las veces a la
comitiva regia de origen romano. Así, al frente de los nuevos distritos administrativos que sustituyeron a los municipales, los reyes
visigodos pusieron gobernadores con el título de comités y que fueron designados especialmente con el nombre de comes civitatis (conde
de la ciudad), en ocasiones con el de comes territorii (conde del territorio) o, cuando carecían de título condal, sencillamente con el de
iudex civitatis (juez de la ciudad). Estas personas eran nombradas por el Rey y gozaban de amplias competencias administrativas,
judiciales, financieras y militares dentro de su circunscripción territorial; estaban sometidos al dux o duque de la provincia.
 Liber Iudiciorum, 3, 1, 1
“Antigua. Que tanto el godo con la romana como el romano con la goda, pueda unirse al matrimonio. (…) Derogada la decisión
de la ley anterior, sancionamos esta ley que ha de valer a perpetuidad: que tanto el godo con la romana como también el romano con
la goda, si la quisiere tener como cónyuge, previa la petición dignísima, tenga la facultad de casarse, y sea libre de tomar como
cónyuge a la libre que quisiere, en unión honesta, solicitando e consejo y consentimiento solemne de la familia.”
COMENTARIO
El texto procede del Liber Iudiciorum. Al tratarse de una ley Antiqua, formaría parte del probable Codex Revisus de Leovigildo.
Fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley. Del año 580. Pertenece al sistema jurídico visigótico. Se trata de una ley de gran
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importancia porque señala el fin de la prohibición de matrimonios mixtos entre godos y hispanorromanos, con las subsiguientes
consecuencias de integración social que comportó.
Se deroga un precepto legal de origen hispanorromano, vigente entre los godos por haber sido incorporado en el Breviario de
Alarico (aunque al parecer era bastante incumplido en la práctica), por lo que se prohibía el matrimonio entre godos y romanos. A la vez
se establece una nueva ley por la que se permite dicho matrimonio, siempre que medien las formalidades jurídicas establecidas, es decir,
petición del hombre y consentimiento solemne de la familia de la mujer.
Hasta Leovigildo constituyó un impedimento puramente civil para la celebración del matrimonio la diferencia de nacionalidad.
Tal impedimento se enmarcaba en otra serie de diferencias entre godos e hispanorromanos – de religiones, de leyes, de jurisdicciones, de
cultura y condición social, etc. – cuya existencia debe estimarse normal en unos momentos de transición entre culturas distintas de
bárbaros invasores y pueblos romanizados. La existencia de una ley prohibiendo severamente los matrimonios mixtos está reflejando que
al comienzo faltó la integración de invasores y vencidos, y supone un apoyo de la tesis tradicional sobre la vigencia inicial del principio
de personalidad de las leyes del Estado visigodo. Era evidente que tal situación debería terminar mediante una integración de la
población, fusión que histórica y sociológicamente suele venir dada en primer lugar, y surte su mayor efecto, mediante los matrimonios
mixtos. Ello traería diversas consecuencias, la principal de ellas la total equiparación de godos e hispanorromanos, con la unidad jurídica
que se hace presente en la promulgación del Liber Iudiciorum, en la denominación del hispani a los habitantes de la Península, y en la
creación de un Estado unitario.
 Liber Iudiciorum, 10, 1, 8
“Antigua. De la división de las tierras llevada a cabo entre godos y romanos. La división hecha entre godos y romanos de
parte de las tierras o de los bosques no se modifique por ninguna razón, si se probare que la división se celebró, y ni de las dos
terceras partes del godo el romano pretenda o reclame nada para sí, o de la tercia del romano el godo se atreva a usurpar o reclamar
nada para sí, salvo que le haya sido donado por nuestra liberalidad. Pero aquello que fue dividido por los antepasados o por los
vecinos, la posteridad no lo intente cambiar.
COMENTARIO
El texto pertenece al Liber Iudiciorum, primera redacción de Recesvinto, si bien la ley que contiene (antiqua) está tomada del
Codex Revisus de Leovigildo.
Fuente inmediata de conocimiento inmediata con carácter de ley
Año 654.
Sistema jurídico visigótico.
Ámbito de aplicación territorial.
Importante para el conocimiento de la legislación visigoda, ya que perduró en el tiempo a través del Fuero Juzgo.
La idea central es la ratificación del reparto de tierras entre godos y romanos realizado en siglos anteriores, con ocasión de la
conquista visigoda, siempre que resulte probado.
El reparto de tierras resultó un fenómeno económico y sociológico, así como jurídico, ya que afectó directamente al derecho de
posesión sobre la tierra que tenían los hispanorromanos.
No hay unanimidad sobre el alcance del reparto, su eficacia y la forma de llevarse a cabo:
a) Para algunos sólo afectó a los latifundios preexistentes, pero no a las pequeñas explotaciones.
b) Para otros, el reparto fue diferente según la tierra estuviera en régimen de explotación directa por su propietario (terra
dominicata) o en régimen de arrendamiento (terra indominicata).
c) Otros sostienen que el reparto se hizo con todo tipo de propiedades.
d) La opinión más común sobre la proporción fijada para el reparto de tierras es la reflejada en el texto: Dos tercios pasan a
manos de los godos conquistadores (sortes gothicae) y un tercio a los hispanorromanos (tertia romanorum).
Sólo se repartieron los territorios en que se asentaron los visigodos (Norte y Sur del Duero).
No fue un sistema impuesto coactivamente a los hispanorromanos, sino más bien consecuencia directa de una ocupación militar
con contenido concreto en los diversos pactos (foedus).
 Liber Iudiciorum, 12, 1, 2.
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“Pero mientras el cuidado real inspecciona a los actores de nuestras provincias, hemos averiguado que los numerarios o
defensores son cambiados una vez al año, de lo que vienen daños a nuestro pueblo: por lo cual mandamos que el numerario o el
defensor que fuese elegido por el obispo o el pueblo, ejerza el oficio que se le haya encomendado, y también que cuando fuese
ordenado el numerario o el defensor, no deba darse ningún beneficio al juez, ni el juez se atreva a recibir o exigir algo de ellos.”
COMENTARIO
El texto proviene del Liber Iudiciorum o Lex Visighotorum. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley. Del año 654.
Pertenece al sistema jurídico visigótico. Tuvo ámbito de aplicación territorial. Es la fuente primordial para el conocimiento de la
legislación visigoda; ejerció una notoria influencia en sistemas posteriores.
Se refiere al nombramiento y obligación de ejercer el oficio de determinados cargos de la vida municipal visigoda: como fueron
actores, el numerario, el defensor de la ciudad o el juez.
Según el Liber Iudiciorum, actores eran los funcionarios que estaban al frente de los dominios reales. Con el nombre de
numerarios se designaba unas veces a los agentes del fisco y otras a funcionarios locales. Los numerarios tienen probablemente su origen
en los funcionarios fiscales que habían estado agregados a los rectores provinciae del Bajo Imperio Romano. Los defensores de la ciudad,
funcionarios también de origen romano y que marcan la decadencia de la vida municipal del Bajo Imperio, aparecen en esta época como
los funcionarios municipales más importantes. Son elegidos, según el texto comentado, por el obispo o el pueblo, no por los curiales
como se hacía anteriormente. Esta facultad del obispo es, para varios autores, prueba de la decadencia de la vida municipal, al reflejar el
desinterés de la masa general respecto a ella y el aumento del poder episcopal en la ciudad. La palabra juez tiene en el Liber Iudiciorum
una gran imprecisión; designaba a todo aquel que había recibido potestad para juzgar, y por ello eran designados jueces el duque, el
conde, el vicario de éste y otros cargos administrativos.
Por el tono en que el texto está redactado – los numerarios y defensores son cambiados con bastante frecuencia y por eso se les
obliga a ejercer de oficio, se prohíbe a los jueces recibir beneficios – parece estar reflejando la decadencia de la vida municipal visigoda,
hecho que constituyó una de las características de este período. La descomposición del municipio hispano – rromano estuvo motivo por
tres causas principales: la autonomía de los territorios que rodeaban a las ciudades, la huída de la ciudad al campo y la adscripción a
cargos y oficios.
 Tomo regio de Recesvinto inaugurando el VIII Concilio de Toledo (año 653).
“Reunidos todos vosotros, dignos representantes de los competentes ministros del culto divino, y de los gobernadores de palacio, y
ligados con la invocación del nombre divino, os prometo, verdadera e incondicionalmente, mi asentimiento, para que cualquier cosa
conforme a la justicia, a la piedad o a la conveniente discreción que quisiereis decretar o cumplir de acuerdo con nosotros, todo lo
llevaré a cabo con el fervor de Dios y lo confirmaré y defenderé contra toda queja y oposición con la autoridad real...”
Comentario externo:
-
El texto proviene del Tomo Regio por el que Recesvinto, con ocasión de la celebración del VIII Concilio de Toledo, solicitó de
éste se debatiese sobre problemas de la conspiración contra el Rey.
Fuente jurídica inmediata con el carácter de propuesta de ley.
Año 653.
Sistema jurídico visigótico.
La ley que sería aprobada tendría ámbito de aplicación territorial.
Es importante esta fuente porque refleja uno de los modos de elaboración de las leyes en el sistema jurídico visigótico, cual era
la propuesta formal del Rey (tomus regii) al Concilio para que se tratasen determinados asuntos civiles que luego serían
sometidos a aprobación real.
Comentario interno:
El fragmento reproducido contiene una apelación real a los miembros de dos importantes instituciones jurídicas visigóticas, el
Aula Regia y el Concilio, prometiéndoles que todos aquellos asuntos que tratasen recibirían el asentamiento incondicional del Rey, su
aprobación, defensa y apoyo.
El Aula Regia, constituida inicialmente por la Casa o Corte del rey (Palatium), se fue integrando posteriormente por los condes y
duques de las provincias, los obispos, condes de palacio y, en general, los altos cargos de confianza real, incluso los siervos fiscales. Su
función principal consistía en colaborar con el Rey en la elaboración de las leyes, y sus miembros asistían a la promulgación de éstas por
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el Monarca; le asesoraba en los asuntos políticos y militares de mayor importancia; actuaba como Consejo Real; ejercía también
funciones judiciales, interviniendo junto al monarca en la administración de justicia. En el texto comentado se resalta la función de
asesoramiento legislativo al monarca.
Revistieron gran interés los Concilios generales celebrados en Toledo, capital del reino visigodo, no sólo por su activa tarea en la
creación de normas eclesiásticas, sino sobre todo porque se trataba de una institución que participó en la dirección y el gobierno de la
vida pública. Será habitual en ellos la intervención de seglares, así como la regulación de asuntos civiles. Con ello los Concilios
adquieren gran importancia política y se convierten en pieza clave del Estado y en fórmula de colaboración entre los poderes civiles y
eclesiástico. Frecuentemente fueron convocados por el Rey. Reunido el Concilio, el Rey presentaba un discurso (tomo regio) señalando
algunos asuntos que debían ser tratados. En los temas civiles propuestos por el Rey participaban también los miembros del Aula Regia, y
posteriormente recibían la confirmación real a través de una lex in confirmatione concilii.
 Tomo regio de Ervigio al XII Concilio de Toledo (año 681)
“También os ruego que corrijáis en general lo que encontrareis absurdo en las leyes de nuestra gloria, y lo que os parezca
contrario a la justicia. Acerca de las demás causas y negocios que deben ser prescritos por nueva ley, queremos que los escribáis en
títulos de sustancias evidentes…”
COMENTARIO
Texto que proviene del Tomo regio de Ervigio al XII Concilio de Toledo. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de propuesta
de ley. Del año 681. Pertenece al sistema jurídico visigótico. La ley que sería aprobada tendría ámbito de aplicación territorial. Es
importante esta fuente porque refleja uno de los modos existentes en el sistema visigótico de elaboración de las leyes, cual era la
propuesta formal del Rey (tomus regii) al Concilio para que se tratasen determinados asuntos civiles que luego serían sometidos a
aprobación real.
El texto recoge el contenido inicial de tomus regii: en este caso el rey Ervigio ruega genéricamente a los miembros del Concilio
que revisen la legislación civil vigente (lo que encuentren absurdo e injusto en ella) y que establezcan las nuevas leyes que estimen
oportunas.
Es significativo en cuanto manifiesta el verdadero sentido del tomus regii: discurso inaugural del rey en la apertura del Concilio,
en el que proponía las cuestiones espirituales, pero sobre todo temporales, sobre las que habrían de deliberar y resolver. Para ello los
reyes visigodos enviaban a los Concilios a los miembros del Aula Regia, quienes asistían a las reuniones de los Concilios cuando se
trataban asuntos civiles. No está del todo claro el carácter que tuvieron los Concilios de Toledo. Para algunos autores (Sanchez Albornoz)
nunca perdieron su carácter eclesiastico, a pesar de la evidente influencia que tenía el tomus regii. Para otros (Abadal), a partir del
Concilio IV en el año 633, los Concilios fueron una institución a la vez política y eclesiástica, que actuaba en sesiones distintas según se
ocupase de cuestiones políticas o eclesiásticas, teniendo respecto de las primeras una alta función rectora y normativa del Estado, hasta el
punto de ser considerados como la suprema asamblea legislativa que reguló en la España visigoda la orientación de la vida del Estado.
Sea de ello lo que fuere, parece cierto que los Concilios prescribieron las condiciones requeridas para ser elegido Rey; las que fijaron las
normas de elección real; las que legalizaron los destronamientos y las usurpaciones de la corona y sancionaron la legalidad de la
ascensión de determinados príncipes al trono; instaron al riguroso cumplimiento de los juramentos del Rey y de los súbditos instauraron
las garantías judiciales de los magnates y sacerdotes.
En todo caso debe destacarse cómo los Concilios fueron una institución que reflejó la profunda interacción entre poder religioso
y poder civil. En ocasiones los Concilios sancionaban en sus cánones leyes civiles. Y a la inversa: cuando el Rey solicitaba mediante el
tomus regii que el Concilio tratase asuntos civiles, los acuerdos del Concilio serían posteriormente sancionados por un edicto real (lex in
confirmatioens concilii) que otorgaba validez civil a los asuntos tratados en el Concilio. Estas leyes fueron en ocasiones incorporadas a la
más importante recopilación visigótica, el Liber Iudiciorum.
 Código de Eurico, CCCX
“Si alguno dio armas a un bucelario, o le donó alguna cosa, permanezca lo que fue donado en poder del mismo, si perseverase
en el servicio de su patrono. Más si eligió otro patrono, tenga facultad para encomendarse a quien quisiere, pues no se puede impedir
a una persona libre el hacerlo, siendo dueño de sí mismo, pero devuelva todo al patrono de quien desertó. Obsérvese la misma norma
respecto a los hijos del patrono o del bucelario, que si quieren estos servir a aquellos, posean lo donado, mas si decidieron dejar a los
hijos o nietos del patrono, devuelvan todo lo que el patrono donó a sus padres. Y si el bucelario adquirió alguna cosa estando en el
servicio del patrono, quede la mitad de todo ello en poder del patrono o de sus hijos, y obtenga la otra mitad el bucelario que lo
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adquirió; y si dejó una hija, ordenamos que quede en poder del patrono, pero debiendo el patrono procurarle un igual que pueda
casarse con ella. Y si ella eligiera otro marido contra la voluntad del patrono, restituya al patrono o a sus herederos todo lo que el
patrono o sus padres donaron al padre de la misma.”
COMENTARIO
El texto proviene del Código de Eurico. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley personal para la población goda, según
la teoría tradicional. Promulgado el año 476. Pertenece al sistema jurídico visigótico. Se trata del primer Código legal escrito visigodo,
muy romanizado, aunque son bastante discutidas todavía la naturaleza, carácter y finalidad que tuvo este texto jurídico. Es el Código más
antiguo de los que aparecen en España y tiene una importancia considerable en el Derecho europeo. Es el más antiguo también de los
Códigos germánicos, y sirvió de modelo para la redacción de muchos de ellos: la ley de los alamanes, la de los borgoñones, la de los
bávaros y, tal vez, la sálica.
El texto ser refiere a la en comendación, institución del mundo visigodo heredada de los romanos y personificada en este
fragmento en el bucelario. Describe las facultades y deberes del encomendado, tanto respecto de si mismo como des descendientes y con
los descendientes del patrono.
La ascendencia y condición jurídica de los bucelarios han sido muy controvertidas. Según la opinión más probable fueron en el
mundo romano gentes sometidas a patrocinio, utilizadas como soldados particulares por los altos funcionarios o por los grandes
terratenientes a quienes se hallaban encomendados. Aparecen en el lejano Egipto y debieron también existir en Occidente.
Los visigodos, con gran espíritu pragmático, aprovechan las dos modalidades de encomendación que existían en tiempos del
Bajo Imperio Romano, la individual y la colectiva. La encomendación individual era de libre aceptación y revocación por el
encomendado. Mientras el cliente romano podía abandonar libremente a su señor, los commendati que aparecen en las fórmulas francas y
en los diplomas italianos contemporáneos renunciaban a su libertad de movimiento. Entre estos dos puntos extremos se encuentran
situados los patrocinados peninsulares de los siglos hispanogodos. Estaban facultados por la ley para romper los lazos que les unían con
los patronos, devolviendo a estos cuando de ellos hubieran recibido y la mitad de los bienes ganados por su trabajo mientras hubiesen
permanecido en patrocinio. Pero, a juzgar por determinados pasajes del Liber Iudiciorum, el vínculo entre el señor y su cliente solía ya
prolongarse de por vida y aun mantenerse entre los hijos de los patrocinados y señores. Más aún: si al morir el cliente dejaba hijas, éstas
entraban en la potestad del señor, quien podía casarlas con hombres de condición social análoga a la de ellas o tomarlas todos los bienes
entregados por él o por sus mayores al cliente, si aquellas elegían otro esposo. El paso para hacer vitalicia la encomendación se hizo a
través de una formula sutil: el encomendado, en el acto de la encomendación, adquiría un compromiso escrito y firme, al parecer
espontaneo, en realidad forzoso, de no abandonar al patrono en los días de su vida.
 Código de Eurico, CCCX
“Si los padres murieron con testamento… recibían las hermanas, en las tierras y demás cosas, una porción igual que la de sus
hermanos, y si quedó alguna soltera y se caso a su capricho, deje a sus hermanos o a los herederos de estos toda la porción que había
recibido…. Y si los padres murieron sin dejar ningún testamento, aquella hija soltera tenga en todo una porción igual a la de sus
hermanos, que puede poseer hasta su muerte en derecho de usufructo, pero a su muerte deje las tierras a sus herederos…”
COMENTARIO
El texto proviene del Código de Eurico, Fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley personal para la población visigoda,
según la teoría histórica tradicional. Promulgado el año 476. Pertenece al sistema jurídico. Es el Código más antiguo de los que aparecen
en España y tiene una importancia considerable en el Derecho europeo. Es el más antiguo también de los Códigos germánicos, y sirvió de
modelo para la redacción de muchos de ellos: la ley de los alamanes, la de los borgoñones, la de los bávaros y, tal vez, la sálica.
El fragmento objeto de comentario contiene una somera regulación de la herencia de las hijas en el Derecho visigótico legal,
tanto en el supuesto de sucesión testada como intestada.
Debe destacarse al respecto que el sistema sucesorio visigótico aparece como la confluencia de dos sistemas sucesorios – el
romano y el germánico – que en esta época estaban ya en proceso de desdibujamiento. Por una parte es bastante clara la influencia
romana al admitir explícitamente, aunque con limitaciones, la existencia de sucesión testamentaria, frente al criterio germánico de
negación del testamento como vía voluntaria sucesoria. Se manifiesta, así mismo, la tendencia a equiparar varones y hembras en temas
hereditarios. Pero tampoco está del todo ausente el criterio germánico de atribuir a la herencia de las mujeres sólo los bienes muebles,
siendo sólo usufructuarias y transmisoras de inmuebles, así como la limitación a la libre disposición testamentaria introduciendo el
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criterio de troncalidad o ius recadentiae en la transmisión de los bienes cuando la hija soltera se ha casado sin el asentimiento familiar.
Mayor importancia tendrá, aunque no aparezca explícitamente reflejado en este texto, la limitación visigoda a la disposición testamentaria
impuesta por las legítimas, o sucesión obligada a favor de determinados herederos forzosos.
 Concilio IV de Toledo (año 633)
“Por precepto del señor y excelentísimo rey Sisenando, esto estableció el santo Concilio: que los judíos o los que vienen de judíos
no desempeñen de ningún modo cargos públicos, porque con este motivo hacen injuria a los cristianos. Y por lo tanto, los jueces de
las provincias, con los sacerdotes suspenden sus engaños subrepticios, y no les permitan que desempeñen cargos públicos.”
COMENTARIO
Texto que proviene del IV Concilio de Toledo (se conserva en el Decreto de Graciano). Fuente inmediata, con el carácter de ley.
Del año 633. Pertenece al sistema jurídico visigótico. Es importante esta fuente porque a través de ella se amplía la legislación anterior
discriminatoria de los judíos.
Se trata de una disposición conciliar refrendada explícitamente por el Rey, mediante la cual se prohíbe explícitamente a los
judíos o sus descendientes desempeñar cargos públicos. Debe manifestarse el respecto que el proceso de integración de la población
(godos y romanos) se culminó con éxito, pero hecha la excepción del grupo étnico judío hispano, que quedó siempre excluido por razones
de religión y raza. Desde un principio se trató de dificultar su unión con los católicos y se les prohibió tener esclavos cristianos, el
ejercicio de funciones públicas, se toman medidas, así mismo, para evitar su proselitismo, la práctica de su religión y de su derecho, y se
castiga a quienes, una vez convertidos, recaen en las prácticas judaicas. El Concilio Sexto de Toledo exige de todo nuevo rey que no
permita vivir en el reino a ningún no católico.
Durante el reinado de Ervigio la situación llegó a ser de absoluta violencia e intolerancia, y Egica les prohíbe comerciar con los
cristianos. Los judíos, por su parte, se muestran hostiles al reino visigodo y favorecen toda rebelión o buscan alianzas con los enemigos
de fuera del reino. Ello mueve a Egica y al Concilio Diecisiete de Toledo a la confiscación de todos los bienes de los judíos que no se
hubieran convertido al cristianismo y a reducirlos a la condición de esclavos. Las fuentes son del todo explícitas al mencionar la
intolerancia religiosa de este período en relación con la población judía, pero probablemente también, en opinión de algunos autores, la
reiteración e las medidas antisemitas esté mostrando que se aplicaron restringidamente, sin llegar a sus últimas consecuencias.
SISTEMA JURÍDICO HISPANO – MUSULMAN
 Miniaturas de varios Jueces de Córdoba.
“Me contó persona que conoció al juez Mohammed ben Baxir, que le vio entrar por la puerta de la mezquita aljama (de Córdoba)
un día de viernes, y llevaba una mantilla (o bufanda) de color azafrán, y en sus pies unos zapatos que chirriaban y el pelo de su
cabeza peinado en cabellera partida. Vestido de este modo solía rezar los oficios, predicar y juzgar. Esa manera de presentarse no
argüía mucho en su favor, pero cuando se enteraba uno de su conducta moral y religiosa, quedaba asombrado de la alteza de aquel
hombre”.
Comentario externo:
-
El texto proviene de la obra “Hª de los Jueces de Córdoba” de Al-Joxamí.
Fuente jurídica de conocimiento mediato.
Aunque contiene aspectos jurídicos, no se trata, sin embargo de una fuente relevante desde el punto de vista de la historiografía
jurídica...
- Sistema jurídico hispanomusulmán.
- Contiene diversos relatos, algunos de ellos de carácter anecdótico, sobre actuaciones de los jueces cordobeses.
Comentario interno:
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Se refiere a un juez musulmán de aspecto desaliñado, impropio de su categoría social, pero que, sin embargo, resaltaba por su
conducta religiosa y moral y por la alteza y equidad en la resolución de los pleitos.
El aspecto jurídico que merece destacarse es el relativo a las actividades que el juez realiza: “reza los oficios, predica y juzga”.
Muestra, por consiguiente, la que sin duda es la principal característica del Derecho musulmán y, también, del hispanomusulmán: la
vinculación de lo religioso con lo jurídico. Esta interrelación es tal que sería incluso incorrecto afirmar que el Derecho y la Religión
musulmana son dos aspectos del comportamiento humano que van estrechamente unidos. La realidad es que se trata de la misma cosa; en
el ámbito de la concepción musulmana, el Derecho es solamente una parte de las normas religiosas dictadas para regula, desde una óptica
transcendente, la vida humana, El Derecho no constituye un ordenamiento distinto a la Religión.
Así concebido, la transgresión de la Ley no es un delito, sino un pecado, y por eso la palabra última acerca de la valoración de
una conducta humana no se hace por juristas, sino por teólogos o los depositarios de la verdad revelada a Mahoma. Es, en suma, lo que
hace el juez cordobés que relata el texto: es a la vez predicador de la fe y administrador de justicia, y ambas cosas las debe hacer en la
mezquita, como lugar de culto y foro. Ello significará que las fuentes de aplicación del Derecho que utiliza el juez serán las religiosas; el
Derecho consistirá en aplicar la ley divina a los casos particulares mediante interpretación analógica.
Todo ello está revelando que nos encontramos ante una sociedad civil fuertemente estructurada en torno a los valores religiosos,
en la que el derecho no tiene en la práctica sustantividad diferencial.
Así pues, la unidad del ordenamiento musulmán es inconmovible, como consecuencia del mantenimiento de sus fuentes
tradicionales, que descansan en el fundamento único de la voluntad de Dios.
 Historia de los jueces de Córdoba
“Al ser nombrado Juez Elhabid Ahmed ben Mohamed ben Ziad, suceso que tuvo lugar en el año 291 (913 de C.), no quiso
aceptar dictamen jurídico de ningún jurista a quién él consultara sin que el jurisconsulto redactase por sí mismo, por su propia
mano, la respuesta jurídica. El fue el primer juez que obligó a los alfaquíes, de quienes correspondía pedir consejo en las
resoluciones judiciales, a redactar las fatwas (respuestas) e introdujo la costumbre de registrar las opiniones que ellos emitían
escritas por sus propias manos sin encomendar las tareas de inscribirlas al Secretario ni siquiera al mismo juez. Además se impuso el
trabajo de coleccionar providencias y sentencias para formar con ellas tomos o volúmenes que pudieran servir de información a los
que quisieron estudiarlas, de evidente utilidad para quien desease instruirse”.
Comentario externo:
-
El texto proviene de la obra “Hª de los jueces de Córdoba”, de Al-Joxamí.
Fuente Jurídica mediata.
Sistema Jurídico hispano musulmán.
Contiene diversos relatos sobre actuaciones de los jueces cordobeses, varios de ellos con connotaciones jurídicas de interés.
Comentario interno:
Con ocasión del relato sobre un juez de Córdoba que ordena se redacten por escrito los dictámenes jurídicos solicitados y establece
que se coleccionen las sentencias con fines instructivos, en el texto se citan tres instituciones jurídicas hispanomusulmanas: los jueces,
los alfaquíes y las fatwas.
Los jueces eran encargados de administrar justicia por delegación del califa. La Jurisdicción fue diferente según se tratase de
aplicar la ley divina o los reglamentos de los príncipes. Aquélla la ejercieron los cadíes; ésta, funcionarios gubernamentales. El cadí
juzgaba con arreglo a la Ley, revelada y a la ciencia del Dº. El texto sugiere que se valían también de “repertorios de sentencias”, los
cuales progresivamente irían creando una práctica o estilo judicial.
Los alfaquíes eran las personas cuyos conocimientos jurídico-religiosos les capacitaban para interpretar la ley divina contenida
en la tradición escrita (Corán) y oral (Sunna). En cada comunidad existía una Curia de alfaquíes (Shura), integrada por varios
jurisconsultos cuya misión consistía en emitir libremente dictámenes a instancias de los jueces. Se llamaban alfaquíes porque a la ciencia
jurídica que creaban se denominaba fiqh.
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Las fatwas están estrechamente relacionadas con los alfaquíes: eran los dictámenes que éstos emitían, al principio orales, pero a
partir del siglo X (Como consta en el texto) se presentan por escrito y son objeto de colecciones y recopilaciones. Normalmente la fatwa
se identifica con la sentencia, porque el juez sigue ese dictamen, pero en sí misma no es propiamente una sentencia.
En las fatwas se reflejará la labor interpretativa de los alfaquíes, que puede ser una interpretación inductiva, analógica o
simplemente gramatical. Las fatwas se irán diferenciando en función de los alfaquíes que las emiten, y servirán no sólo de asesoramiento
al juez, sino también a las partes litigantes; éstas, para convencer al juez, alegarán fatwas de diversos juristas favorables a sus
pretensiones.
Fueron importantes agentes de vulgarización del Derecho Islámico.
SISTEMA JURÍDICO ALTOMEDIEVAL
 Crónica Albeldense
“(Alfonso II)… edificó en Oviedo el templo del Santo Salvador… Al mismo tiempo, decoró los reales palacios con pinturas
diversas. Y en Oviedo estableció en todas partes, tanto en la iglesia como en el palacio, el orden de los godos, como había sido en
Toledo”.
COMENTARIO
El texto proviene de la Crónica Albeldense. Fuente jurídica mediata de conocimiento. Escrita hacia el año 833. Se enmarca en
los inicios del sistema jurídico altomedieval. Se trata de una fuente, como lo indica su propio nombre, de carácter predominantemente
histórico: relata hechos acaecidos en los primeros años de la monarquía astur, dedicando especial atención a datos biográficos de sus
reyes. Algunos autores han puesto en duda fiabilidad de su contenido.
La idea central que se contiene en el texto es el restablecimiento, en la esfera religiosa y en la civil, del “orden de los godos”,
expresión en la que han de entenderse incluidos tanto el ordenamiento jurídico como el sistema de gobierno, administración e
instituciones visigóticas. Dicha restauración se llevó a cabo por el rey Alfonso Segundo el Casto (791 – 842) después de iniciada la
Reconquista y consolidado el reino astur.
Este hecho, testimoniado también en otras fuentes, parece manifestar el intento de la monarquía astur, al menos desde Alfonso
Segundo, por entroncar el régimen de Oviedo con el del extinguido reino visigodo. No está claro que los monarcas anteriores de Alfonso
Segundo quisieran considerarse descendientes de los godos. Sin embargo, a partir de Alfonso Tercero el neogoticismo se hará mucho más
palpable, estimulado en buena medida por quienes (monjes, hombres de letras….) trataban de despertar la nostalgia del pasado visigodo,
sublimando la precaria realidad de la época visigoda. También puede entenderse que los primeros reyes, una vez que Asturias dejó de ser
un mero foco de resistencia a los musulmanes y se convirtió en el reino independiente estabilizado, buscaran un modelo jurídico y
administrativo para su incipiente Estado, para lo cual toman como referencia el precedente visigótico.
En cualquier caso, ya se trate de la búsqueda de legitimidad para el Reino astur, sublimación del fenecido Estado visigodo, o
simple referencia al modelo de Toledo, lo cierto es que se intenta instaurar el ordenamiento legal visigótico. El principal vestigio de ello
es la pervivencia en esta época del Liber Iudiciorum, en el ámbito civil, y de la Hispania en el ámbito eclesiástico. Lo más probable es
que dicha restauración fuese parcial. Tuvo que luchar, por una parte, contra las precarias condiciones en que había nacido la monarquía
asturiana y, por otra, contra el derecho consuetudinario popular (esta tensión entre costumbre – ley ya fue característica de la época
visigoda), que finalmente acabaría imponiéndose en la Alta Edad Media.
 Colección de fazañas castellanas (s. XIII), Prólogo
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“El tiempo que los godos señoreaban a España, el rey Cisnando fizo en Toledo el fuero que llaman del Libro Juzgo e
ordenolo en todo su señorío, fasta que la tierra se perdió en tiempo del rey don Rodrigo. Et los christianos que e alcaron en las
montañas libraruan por ese Fuero fasta que se gano León, et después llamáronle el Fuero de León. Et los castellanos que vivían en
las montañas de Castiella fazieles muy grave el ir a León, porque el Fuero era muy luengo, e el camino era luengo e avían de ir por
las montañas e quando alla llegavan, asobervíavanlos los leoneses… el fallaron pues que non obedescian al rey de León que non les
cumplía aquel fuero. E embriaron por todos los libros deste fuero que auyan en todo el condado e quemaronlos en la englera de
Burgos.”
COMENTARIO
El texto está tomado de una Colección de fazañas castellanas. Aunque la fazaña, en sí misma, fuente de creación del Derecho, el
contenido de este Prólogo tiene, no obstante, la consideración de fuente de conocimiento mediata, pues se trata de un relato referido
ocasionalmente a la vida del Derecho. Redactado en el siglo trece. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. No es unánime en la
historiografía jurídica medieval la atribución de una absoluta veracidad a este relato, si bien está fuera de toda duda la noticia que nos
ofrece sobre la vigencia en León del “Liber Iudicum”.
El texto relata una leyenda, según la cual el Libro Juzgo, ley territorial para los visigodos y local para los cristianos que iniciaron
la Reconquista, tuvo amplia vigencia en León. Los castellanos, sin embargo, por dificultades del largo desplazamiento, pero sobre todo a
causa de la falta de entendimiento con los leoneses, decidieron recuperar todos los ejemplares del Libro Juzgo existentes en el territorio y
quemarlos en el arenal de Burgos, como símbolo asimismo de desobediencia al rey de León una vez obtenida la independencia de
Castilla.
El texto, pues, manifiesta que el Libro Juzgo era utilizado no sólo en León, sino también inicialmente en Castilla. Es muestra de
cómo, al comienzo del sistema jurídico altomedieval, perdura el derecho visigótico escrito. En el Reino de León fue donde arraigó de
manera más profunda y duradera. A partir de mediados del siglo decimo, era costumbre someter la solución de los litigios al llamado
“Juicio del Libro”, es decir, al Derecho contenido en el “Liber Iudicum”, aquellos eran sentenciados por el también llamado “Tribunal del
Libro”. El origen de esta pervivencia habrá de buscarse en los mozárabes que inmigraron, huyendo de los musulmanes, a las montañas de
León. Para algunos autores incluso, al contrario de lo que ocurrió en otros territorios, la vigencia del “Liber” en León se prolongó durante
los siglos Once y Doce teniendo carácter de Derecho General del Reino.
No sucede lo mismo, tal como se desprende del texto, en Castilla. Esta región no se siente heredera del legado visigodo.
Inicialmente hubieron de estar obligados a aplicar el “Liber” por su vinculación con la corona de León. Pero, más adelante, quienes
repoblaron aquel terreno desértico prefirieron establecer sus propias costumbres jurídicas, plasmadas en cartas pueblas, fueros
municipales o en usos escritos, frente a la imposición legal de una época con la que, probablemente, tampoco en períodos anteriores se
habían identificado. A partir de este momento Castilla irá creando un nuevo sistema jurídico; rompió antes que las demás regiones con el
viejo orden jurídico hispano – visigodo, y creó por medio de las sentencias de sus anónimos jueces populares un Derecho nuevo.
Aunque en el texto no se citen, sea permitido hacer referencia a la perduración del derecho visigótico en otras regiones
españolas: en Cataluña el “Liber” fue el Derecho común durante los siglos Ocho y Diez. En Toledo, por efecto de la importante cultura
mozárabe, tuvo una gran influencia. Existen, asimismo, testimonios de su vigencia en Navarra y en Aragón. En León y en todos estos
territorios su aplicación fue decayendo en la medida que el Derecho autóctono local daba solución a los nuevos problemas jurídicos, ya
que el “Liber” no experimentó en esta época actualizaciones. Permanecería, modificando su versión romance (Fuero Juzgo), como
elemento de formación que fueron municipales concedidos en el siglo Trece.
 Usatges de Barcelona, 3
“Don Ramón Berenguer el Viejo, conde y marqués de Barcelona y subyugador de España, tuvo la honor y vio y supo que las
leyes góticas no podían ser aplicadas en todas las causas y negocios de esta patria, y también vio que estas leyes no contemplaban ni
juzgaban específicamente muchas demandas o pleitos… y para ello constituyó y puso usos… Esto lo hizo el conde con la autoridad
del Libro del Juez, que dice: La elección del príncipe tendrá autoridad para dar leyes prudentemente, si lo exigiere la justa novedad
de las causas”.
COMENTARIO
Texto que proviene de los Usatges. Fuente jurídica de conocimiento inmediata, con carácter de ley. De ámbito de aplicación
territorial. No existe unanimidad doctrinal sobre la fecha de su redacción inicial: unos autores la sitúan en el reinado de Ramón Berenguer
Uno el Viejo (1035 – 1076), mientras que para otros la redacción más antigua no puede ser anterior al primer cuarto del siglo Doce.
Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Fuente de gran significación e importancia, con ella se inicia en Cataluña la fijación del
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Derecho territorial. Tendrá bastante repercusión en siglos posteriores, a través de sucesivas modificaciones y actualizaciones que
experimenta.
La idea central del texto es el establecimiento por Ramón Berenguer el Viejo, ante la insuficiencia procesal e inadecuación a la
sociedad contemporánea del Derecho legal visigótico, de usos del obligado cumplimiento en el condado de Barcelona. Justifica su
decisión en lo previsto en propio “Liber Iudiciorum” acerca de la potestad que tienen los príncipes para legislar sobre materias nuevas.
Existe, pues, la sustitución de una legislación de ámbito territorial – el “Liber Iudiciorum” tuvo amplia vigencia en Cataluña
durante los siglos Ocho a Diez – por otra también de carácter territorial. Pero lo más notorio es que dicha sustitución se hace elevando a
rango de ley, mediante la imposición del conde, determinados usos o costumbres judiciales que anteriormente habían conformado la
práctica jurídica. Tendrán por consiguiente carácter de ley, pero, como lo indica su propio nombre, su origen está en la costumbre. Ello
evidencia dos de las características más relevantes del sistema jurídico altomedieval: la preponderancia de la costumbre, la local y
también la territorial, como fuente de creación del Derecho, y su progresiva plasmación legal en textos escritos sancionados por la
potestad regia o señorial.
La primera de las características anteriores es fácilmente explicable: en los territorios en que no subsistió la vigencia del Derecho
visigótico legal, las propias Comunidades tuvieron que crearse espontáneamente modos normativos de regulación de la convivencia,
especialmente en aquellos lugares de reciente conquista con peculiaridades de población muy especificas. En los territorios en que
perduró el Derecho visigótico, éste fue deviniendo inadecuado, sin que todavía existiera un poder real con la suficiente independencia
legislativa. Estamos, en definitiva, en los inicios de una etapa nueva, que directa o indirectamente ha roto con el sistema jurídico anterior;
es normal que al comienzo prevalezca la costumbre frente a la ley.
El texto comentado ofrece un buen exponente de cómo en el sistema jurídico altomedieval la costumbre requiere, para adquirir
fuerza normativa, que sea confirmada por el monarca o señor del territorio. La costumbre no es norma fija por el mero hecho de existir, y
por eso en este período se desarrolla la práctica de solicitar que las costumbres por las que se rige una localidad o territorio sean
reconocidas o confirmadas por quien ejerce el señorío sobre dicha localidad o territorio.
 Usatges, 4
“Establecieron los mencionados príncipes (Ramón Berenguer y esposa Almodis) que todos los pleitos fuesen juzgados según
los usatges, y donde no bastasen se acudiera a las leyes góticas y al arbitrio del príncipe y al juicio del mismo y de su curia.”.
COMENTARIO
Texto que proviene de los Usatges. Fuente jurídica de conocimiento inmediata, con carácter de ley. De ámbito de aplicación
territorial. No existe unanimidad doctrinal sobre la fecha de su redacción inicial: unos autores la sitúan en el reinado de Ramón Berenguer
Uno el Viejo (1035 – 1076), mientras que para otros la redacción más antigua no puede ser anterior al primer cuarto del siglo Doce.
Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Fuente de gran significación e importancia, con ella se inicia en Cataluña la fijación del
Derecho territorial. Tendrá bastante repercusión en siglos posteriores, a través de sucesivas modificaciones y actualizaciones que
experimenta.
El texto hace referencia al orden de prelación de fuentes establecido en el condado de Barcelona. Con esta expresión se quiere
significar la jerarquía que se constituye, en un lugar y tiempo determinados, entre los distintos legales al ser aplicados para solucionar una
situación litigiosa. Según el texto comentado, en el condado barcelonés del siglo Once los jueces debían aplicar en primer lugar los
Usatges, en su defecto de leyes de los visigodos y, cuando ni aquellos ni éstas ofreciesen solución al caso planteado, la cuestión
sentenciaba por el juicio del príncipe o de su curia.
Lo que más interesa destacar de un texto que haga referencia a la prelación de fuentes no es tanto el orden concreto que
establece, ya que será distinto según los territorios y las épocas, sino la razón de ser de esa prelación. Cuando se determina una jerarquía
entre distintas fuentes subyace siempre una realidad: la existencia de varios Derechos aplicables que pueden colisionar. Este hecho
siempre ha existido históricamente y sigue subsistiendo, porque el Derecho es esencialmente mutable, al igual que lo son las situaciones
humanas, y toda innovación conlleva, por lo general, algún grado de perduración de situaciones jurídicas anteriores con sus
correspondientes normas reguladoras. En unos sistemas prevalecerá la costumbre sobre la ley escrita, en otros será a la inversa o bien,
dentro de un sistema que dé preferencia a la ley, habrá que determinar las normas jerárquicamente superiores. En el texto puede
observarse que el orden de prelación de fuentes establecido refleja determinados aspectos dignos de mención: en primer lugar, la
sustitución, aunque no total, del ordenamiento visigótico por otro más adecuado a los tiempos; en segundo lugar, la importancia que tiene
la costumbre como fuente creadora del Derecho; y por último, la relevancia que tienen las decisiones judiciales del príncipe.
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 Escritura de decisión de un pleito
“… Sea a todos conocido que los hombres de San Quirico tuvieron pleito con los hombres de Solano sobre casa Lifredo, y los
hombres de Solano pedían paz en la heredad de San Quiricio y ante don Poncio, abad de San Victorian, y don Balla, prior de Ovarra.
Y este abad y el prior ordenaron y constituyeron que hubiese una sola costumbre en Mogarrofas, San Aventino, La Torre, Bescaras,
San Jacabo, Los Campos, Solano y San Quiricio, y ordenaron; que si algún hombre o mujer saliere de estos lugares arriba citados
con ocasión de su mujer o su marido, salga con el haber mueble, pero que la heredad no se divida de ninguna manera, sino que
siempre tengan y posean ésta, integra y sin ninguna división, los que quisieren habitar en las casas. Esta institución se hace… con
consentimiento y la voluntad de todos los hombres que en los ya dichos lugares estaban en aquel tiempo…”
COMENTARIO
El texto contiene la sentencia sobre un pleito habido en el condado aragonés de Ribagorza. Fuente jurídica de conocimiento de
carácter mediato. Del año 1119. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Este documento, aun no siendo un texto legal propiamente
dicho, es sin embargo bastante significativo porque manifiesta el valor jurídico que tenían las sentencias judiciales en la época.
En él se relata un pleito que existió entre habitantes de diferentes lugares (probablemente señoríos eclesiásticos).Sometida la
solución al criterio de un abad y de un prior, estos deciden, con el consentimiento de los presentes, establecer una sola costumbre para
diversas localidades: que quienes abandonen la heredad sólo puedan llevarse bienes muebles, y que en ningún caso los bienes inmuebles
puedan ser objeto de partición. En el texto, pues, existen tres ideas principales: institución del Juicio de Albedrío, importancia de las
decisiones judiciales como fuente de creación del Derecho en estrecha relación con la costumbre, y consentimiento popular de la decisión
judicial adoptada.
En Aragón, al igual que en Castilla y Navarra, tuvo gran importancia la institución del Juicio de Albedrio, que designa la
facultad del juez tiene para resolver el pleito según su libre voluntad; su decisión queda como precedente para dirimir futuras cuestiones
similares. Todavía no existían jueces técnicos, ni había suficientes leyes escritas de aplicación al caso planteado. Por ello, en ausencia de
fuero o de costumbre, los jueces necesitarán apelar a las convicciones jurídicas de la comunidad que representan, traduciéndolas en forma
de usos judiciales, cuya importancia en esta época es muy notoria porque constituyen un importante medio para que la comunidad, a
través del análisis de casos concretos y de su solución ajustada a Derecho, vaya estableciendo su propio acervo jurídico. Se trataba, en fin
no de una interpretación arbitraria o caprichosa del juez, sino de la aplicación de lo que hoy llamamos principios generales del Derecho a
la situación nueva para la que todavía no tenían respuesta adecuada ni a la ley ni la costumbre. El origen de esta institución jurídica habrá
de buscarse en la existencia de una asamblea judicial, al modo germánico, a la que asisten los habitantes del lugar, quienes han de aprobar
las decisiones que se tomen; de este modo la sentencia judicial se convierte en costumbre porque goza del asentimiento de la comunidad.
Es evidente que la atractiva bondad de este modo de juzgar, peculiar de pequeñas comunidades, bien interrelacionadas, en las
que el Derecho se concibe como la voluntad colectiva de acatar las normas que la propia comunidad se ha dado, no pudo subsistir mucho
tiempo. Si inicialmente los jueces eran “hombres buenos”, conocedores ciertamente del Derecho pero sobre todo con gran sentido de la
equidad como valor jurídico supremo, poco a poco el rey irá recabando para sí la facultad exclusiva de juzgar de esta forma, con el fin de
tener bajo su implícitamente contenida en las decisiones judiciales. Por otra parte, a medida que la legislación real se multiplicaba o se
iban concediendo fueros, el sometimiento del juez a la norma escrita pugnaba con su facultad de libre albedrío.
 Fuero de Jaca, 1
“En primer lugar, os condono a vosotros todos los malos fueros que tuvisteis hasta este día en que yo (Sancho Ramírez 1063
– 1094) constituí que Jaca fuese ciudad; y por tanto, porque yo quiero que esté bien poblada, concedo y confirmo a vosotros, y a todos
los que poblaren en Jaca, mi ciudad, todos los buenos fueros que me solicitasteis para mi ciudad esté bien poblada”.
COMENTARIO
El texto procede del Fuero breve de Jaca, concedido pro Sancho Ramírez. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley.
Ámbito de aplicación territorial. Del año 1063. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Fuente de gran valoración porque, debido a su
gran difusión, constituyó un elemento muy importante para la formación del Derecho territorial aragonés.
El texto describe la concesión de buenos fueros a los habitantes de Jaca, con miras a la repoblación de esta ciudad, así como la
derogación de los malos fueros que antes tenían.
Ello obliga a centrar el comentario sobre el concepto de fueros y sobre la noción de fuero bueno y fuero malo.
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La palabra fuero, en el sistema jurídico altomedieval, aunque genéricamente, se refiere también al ordenamiento jurídico, en
especial designa el conjunto de normas jurídicas que regulan la vida local, los derechos y obligaciones de los habitantes de una ciudad,
villa o lugar. Goza de plena autoridad como fuente del Derecho local. Es concedido por el rey o señor, generalmente de acuerdo con los
pobladores, siendo excepcional que se interponga sin contar con la voluntad de los pueblos. Los buenos fueron son precisamente aquellos
que manifiestan la voluntad popular y tiene, por tanto, el consenso de la comunidad; son también los más justos y equitativos. En
contraposición estarán los malos fueros, o malos usos, o costumbres desaguisadas, que eran prácticas abusivas de los señores, impuestas
vejatoriamente y que la voluntad popular acepta a la fuerza. Al concederse los primeros fueros municipales – muchos de ellos en villas
repobladas a las que era necesario atraer habitantes – fue frecuente la sustitución de los malos usos por fueros buenos.
 Fuero de Miranda de Ebro
“ Declaramos en verdad que el fidelísimo conde don García, y la condesa doña Urraca, su mujer, como personas que miran
por la utilidad de nuestro palacio, con aprobación y concesión nuestra, poblaron Logroño. Completada esta población, me
aconsejaron que poblase Miranda y a los hombres que allí quisiesen poblar les diese ley y fuero por el que pudiesen morar sin mal
dominio y mala servidumbre, para que no fuesen apremiados de tal manera que dejasen el lugar despoblado y de esta forma nuestro
hecho fuese inútil y la gloria de nuestro reino se redujese a mala fama.”
COMENTARIO
Texto que proviene del Fuero breve de Miranda de Ebro, otorgado por Alfonso Sexto. Fuente jurídica de conocimiento
inmediata, con carácter de ley. Su ámbito de aplicación es local. Del año 1099. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Este Fuero,
junto al de Nájera y al de Logroño, es uno de los más significativos y de mayor importancia de La Rioja por la difusión que alcanzó en
los territorios limítrofes.
El texto menciona la repoblación de las ciudades de Logroño y Miranda de Ebro. El aspecto central que cabe destacar por su
relevancia jurídica es la afirmación explicita de que el último de los Fueros ciados se concede para asegurar la eficacia de la repoblación
de la ciudad.
La repoblación constituyó, en efecto, un fenómeno histórico y sociodemográfico muy característico de esta época, a causa de las
especiales circunstancias derivadas de la Reconquista. Al norte de los ríos Dueros y Ebro se fue creando una zona desertizada por efecto
de las invasiones musulmanes primero y de iníciales campañas cristianas después. Las victorias militares necesitaban ser completadas con
la repoblación de lugares y roturación de tierras. Es evidente que tal hecho tuvo que incidir necesariamente de múltiples maneras en las
relaciones jurídicas que se establecen en los territorios repoblados.
El texto comentado, dentro de esa múltiple incidencia, se refiere a la característica jurídica principal que presentan los fueros de
ciudades repobladas: la constitución progresiva de un derecho privilegiado local para sus habitantes. Al principio los beneficios jurídicos
se establecieron para incentivar la llegada de nuevos residentes, a quienes se concedían importantes exenciones tributarias, prestaciones e
incluso penales, privilegios forales y, especialmente, el aseguramiento en la posesión de tierras y de bienes. Esta peculiaridad jurídica
respondía a la intencionalidad política de evitar la despoblación y asegurar la permanencia de victoria militar.
Más adelante (siglos Once y Doce), cuando las ciudades están más constituidas, se va formando un especial tipo de Derecho
Ciudadano, llamado también Fuero de francos, caracterizado por la franquicia que tenían los pobladores: los grupos de artesanos y
mercaderes instalados en la ciudad van adquiriendo progresivamente importantes privilegios reales, así como una serie de libertades
tendentes a crear para ellos un ventajoso régimen jurídico que perdurará en los siglos de la Baja edad media.
 Carta de población de Cardona
“(Mi abuelo Wilfredo), estableció mediante un precepto suyo y con su palabra que toda la gente, todos los habitantes que
habían venido para estar aquí, los tuviesen con derecho inviolable y los poseyesen perpetuamente… Y si un siervo o sierva viniese
entre ellos, o algún hombre con esposa o prometida ajena o algún ladrón ingenioso o falsario o criminal permanezca seguro entre
todos los demás habitantes, sin ningún recelo… Pero yo, Borrell, conde y marqués, todos de común acuerdo… establecimos con el
fin… y sin algún hurtador o ladrón ingenioso o falsario criminal o cualquier malvado adúltero con esposa o prometida ajena viniere
a estar entre vosotros, estos malhechores serán juzgados por la ley… Y permaneced en el amor a Dios, en la ley derecha y en la recta
justicia en cuanto podáis, conforme a los cánones y a las leyes de los godos.
COMENTARIO
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Procede de la Carta puebla del Castillo de Cardona (Barcelona). Fuente jurídica inmediata, con carácter de ley. Su ámbito de
aplicación es estrictamente local. Del año 966. Pertenece al sistema jurídico alto medieval. Esta fuente es significativa porque refleja una
de las características acusadas de esta época, presente en cartas de población y en determinados fueros municipales: los privilegios que se
otorgaban a los nuevos habitantes de terrenos conquistados con el fin de favorecer la repoblación.
El texto se refiere a los privilegios de Wilfredo, señor de Cardona, otorgó a sus primeros pobladores. Borrell Segundo,
descendiente de Wilfredo, confirma aquellos privilegios, salvo los de protección a los ladrones, falsarios y adúlteros. El punto central es,
pues, la revocación de un privilegio anterior para someterlo a la ley común. Ello da muestra de la progresiva evolución de las Cartas
pueblas. Al principio tuvieron por finalidad favorecer – casi a cualquier precio – la repoblación, y por eso permitían la permanencia
segura en el lugar de personas con anteriores conductas delictivas, con las que incluso el señor estipulaba condiciones económicas
ventajosas. No obstante, al correr el tiempo y estabilizarse la población, decaen los privilegios de tipo penal.
Deben destacarse, asimismo, otros aspectos de importancia. En primer lugar, el carácter contractual con que se establece la
disposición anuladora del privilegio. Se trata de una de las connotaciones que distinguen a las Cartas de población de otros textos locales
de la época, aunque tampoco se trata ciertamente de una diferencia excluyente. En segundo lugar, se mencionan las leyes de los godos, en
clara alusión a la vigencia de Cardona del Fórum Iudicum, hecho que concuerda plenamente con la perduración del Derecho visigótico
Cataluña, y que revela una vez más cómo los nuevos Derechos locales van desplazando a aquél. Existe, finalmente, una alusión al
Derecho canónico, lo cual manifiesta la pervivencia de este Derecho a través de las colecciones canónicas, que tuvieron amplia difusión
en Cataluña según testimonian distintas fuentes jurídicas.
 Carta de confirmación del coto del monasterio de Silos
“Yo Alfonso… mando y confirmo que dentro de estos términos arriba mencionados y escritos, ningún hombre, sea conde o
príncipe, caballero, merino o sayón o clérigo, ni rústico ni aun mercader, se atreva a hacer cualquier prensa dentro de estos términos,
ni a romperlos, ni a prendar recua, a prendar a prender a mercader ni clérigo ni rustico ni peregrino ni monje ni mujer, por algún
hecho punible o culpa u homicidio, dentro de este coto… Mando también que si algún hombre entrare en el coto para hacer mal en él
y allí le mataren, no paguen homicidio por ello; y si allí le deshonraren, ningún mal reciban los que lo hicieren, ni paguen nada pro
la deshonra.”
COMENTARIO
El texto proviene de una Carta real confirmatoria, tiene el carácter de documento público. Fuente jurídica de conocimiento
indirecta o mediata. Su ámbito de aplicación es local. Del año 1155. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Forma parte de la gran
masa diseminada de documentos públicos y privados (diplomas) que se conservan de la Edad Media, y cuya importancia es indudable
para el conocimiento de las instituciones jurídicas de la época.
El texto se refiere a la inmunidad concedida al señorío abadengo del monasterio de Silos, conforme a la cual se prohíbe, dentro
de los términos del citado señorío, la realización de prenda de ningún hombre (sea noble, caballero, funcionario, clérigo o rústico), la
alteración de los límites del señorío, la detención de hombre o mujer por causa de hecho punible, y la exención de penas pecuniarias pro
homicidio y por deshonra a quienes mataren o deshonraren a hombre que ente el señorío para causar mal o deshonor.
En la época que se refiere el texto, los reyes concedieron privilegios de inmunidad a determinados señoríos, muchos de ellos
eclesiásticos, generalmente formados por territorios más o menos extensos que estaban bajo la influencia de un monasterio o iglesia, a los
que llamó cautum o coto en los Reinos de León y de Castilla, e inmunidades con carácter general. El texto comentado refleja en buena
medida los privilegios concedidos a las citadas inmunidades. Inicialmente eximieron de las cargas debidas al ius regale, es decir de los
tributos, derechos judiciales, multas, etc. Debidas al rey. Más adelante, los privilegios se amplían: prohibición de que funcionarios y
agentes del rey entren en el señorío, exención de prestaciones personales y de penas pecuniarias por delitos debidas a la hacienda real. A
partir del siglo Doce se concede al señor la facultad de administrar justicia, salvo para delitos graves reservados al rey o casos de
apelación ante el rey; asimismo, cuando el señor no castigaba debidamente a los delincuentes, podían los funcionarios reales penetrar en
las inmunidades para proceder a su captura.
En el texto comentado queda reflejado que la inmunidad es un privilegio de carácter real: aunque se otorgue en consideración a
las personas, los beneficios que comporta se conceden siempre a las tierras. En consecuencia, el territorio inmune puede ser donado o
enajenado, pero conserva siempre su mismo carácter. Asimismo, pueden existir señores que gocen de inmunidad en tierras de su
propiedad, mientras que el mismo privilegio no les sea concedido para otras.
Las concesiones frecuentes de inmunidad a territorios, desde el siglo Once, progresivamente con mayores exenciones, fueron
debilitando los vínculos entre el dueño del territorio y el poder público. Implicó el otorgamiento al señor no sólo de la jurisdicción sobre
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el dominio, sino sobre buena parte de las facultades que conformaban a la potestad real. Sin embargo, los señores permanecieron siempre
sometidos al rey, tanto en Castilla como en Aragón y en Navarra, pues los monarcas de estos Reinos tuvieron siempre la posibilidad de
proscribir a los señores que habían incurrido en ira regia, y conservaron siempre determinados derechos exclusivos.
Ha de señalarse, finalmente, que el grado de autogobierno de las inmunidades irá decreciendo en la misma media que, al correr
de los siglos, aumente el fortalecimiento de la autoridad regia. Algunos subsistirán todavía, bajo formas diversas, hasta el período
constitucional.
 Carta de un matrimonio encomendándose a su señora
“Argimiro y su mujer Emilia, a vos doña Trastalo. Por este mi pacto me comprometo a cumplir para con vos de tal modo, que
si fuere osado de reconocer a otro poder o de salir de vuestra villa sin vuestro mandato o sin vuestro conocimiento o sin vuestra
orden, os pagaré sin ninguna demora cinco sueldos, y lo que haga, doblado.”
COMENTARIO
El texto proviene de una Carta por la que un matrimonio se compromete a no abandonar a su señora. Fuente jurídica indirecta o
mediata; tiene el carácter de documento privado. Del año 991. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Estos documentos son
bastantes numerosos, y el presente no aporta una novedad significativa con respecto a otros similares; pero es indudable su importancia
como fuente de conocimiento.
El texto refleja un pacto entre un matrimonio y la dueña de una villa; el matrimonio se compromete a no reconocer a otro señor
más que a ella, y a no salir de la ciudad sin su previo conocimiento o mandato. Se estipula asimismo la multa a satisfacer en caso de
incumplimiento. Nos encontramos, pues ante un pacto de encomendación.
Al respecto debe decirse que la encomendación es, entre las instituciones jurídicas que regulan la relación entre hombres y clases
sociales en la Edad Media, una de las más típicas; guarda una estrecha relación con el régimen feudal medieval. No surge en esta época,
pues antecedentes remotos se encuentran ya en los sistemas jurídicos prerromanos (relaciones de clientela), y está presente en los
sistemas hispanorromano (relaciones de patronato) y visigótico (relaciones de patrocinio). Pero en la Alta Edad Media los campesinos
necesitan imperiosamente ponerse bajo la protección de los poderosos. El empleo autorizado de la violencia (guerras de conquista, luchas
entre nobles, venganza de la sangre, etc.), la impotencia de las autoridades, la prohibición de que éstas actúen en los señoríos inmunes,
etc., son factores que obligan a los más débiles a necesitar la encomendación. De hecho, en gran parte de las inmunidades los habitantes
terminan convirtiéndose en encomendados del señor.
De los varios tipos de encomendación que se dieron, en este texto se menciona la encomendación personal, es decir la de
aquellas personas que, por carecer de recursos personal, es decir, la de aquellas personas que, por carecer de recursos suficientes, sin
medios de vida y de defensa, se ponen al servicio de otra – asistencia permanente en este caso porque no se permite a los encomendados
libertad de movimientos – para recibir de aquélla sustento, vestido y protección. Viven en casa del dueño, o en sus tierras, generalmente
bajo condiciones de vida bastante duras. Otras veces los encomendados exclusivamente personales eran los libertos o antiguos siervos del
señor que son manumitidos por éste, quedando obligados al pago de determinadas prestaciones. De la simple lectura del texto comentado
se deduce el servilismo con el que muchas veces se suscribían estos pactos, así como la ausencia de verdadera bilateralidad contractual.
 Carta de confirmación de una donación
“Yo, Armentario, y mi mujer Sindica, a una con nuestros hijos, a vos Vimara Kagitico… os la damos (nuestra propia
heredad) y concedemos para que la tengáis vos y toda vuestra descendencia o a quien vos quisiereis dejarla, porque nos sacaste de
manos de Doña Loba y de sus hijos, que nos dominaban sin límites y nos hacía mal todos los días, que ya no podíamos soportarlo…
Pero si alguno, lo que no creemos, algún hombre contra esta pequeña carta de confirmación viniere, para romperla, viniéremos
nosotros o nuestros hijos o nietos o alguno de nuestros parientes o extraños, os pague la heredad doblada y cuanto fuere mejorada
por vos…”
Comentario externo:
-
Texto: Carta privada de 1205.
Sistema Jurídico altomedieval.
Fuente jurídica de conocimiento mediata o indirecta. con carácter de documento privado.
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Comentario interno:
El texto trata de la institución de la encomendación, que es el vínculo que liga a una persona de condición inferior a otra de
condición superior, mediante el cual el segundo se compromete a la protección y sostenimiento del primero y éste se compromete a
realizar determinadas actividades económicas y personales.
No tuvo el mismo modelo ni el mismo alcance en todos los lugares y períodos.
Este tipo es el característico de la época: Acogimiento de las clases campesinas y pequeños propietarios de tierras a la protección
del señor, mediante la cesión de todo o parte de su heredad propia, a cambio de protección (encomendación territorial), fijándose una
penalidad para el supuesto de ruptura del pacto, pero se quedaba con el cultivo y derecho de disfrute de la tierra cedida. Su situación era
similar a la del cultivador de tierras ajenas.
Esta institución estuvo presente en sistemas jurídicos anteriores (hispanorromano y visigodo), pero tendrá su mayor desarrollo en
la Edad Media.
En este texto se menciona el tipo de encomendación más frecuente de la época (encomendación territorial). Consistió en el
acogimiento de las clases campesinas y pequeños propietarios de tierras a la protección de un señor, mediante la cesión a éste de parte o
de la totalidad de la heredad propia, para recibir a cambio la protección del señor.
El encomendado entregaba sus tierras al señor (en el texto ‘a perpetuidad’) con pena para el supuesto de ruptura del pacto.
Al igual que el que cultivaba tierras ajenas, puede abandonar al señor, pero de hecho queda sujeto a él por el grave quebranto
que supone renunciar a la posesión de su antigua propiedad.
La encomendación territorial crea una mayor concentración de tierras en la propiedad de grandes señores, originando las
conocidas condiciones de desigualdad social imperantes en la Edad Media. Precisamente por la situación precaria en que quedaban los
encomendados, y a causa de su limitada capacidad de obrar, les llegan a considerar algunos autores como personas semilibres.
En Castilla y León los pactos de encomendación se concertaron en mejores condiciones, por la escasez en el Valle del Duero de
extensos dominios propiedad de un magnate y por la existencia de pequeños propietarios territoriales de condición libre, que podían
elegir libremente a su señor, con la facultad de poder romper en cualquier momento su vinculación a él.
 Carta de concesión de bienes para behetría
“…Yo, Urraca, hija de Alfonso y María, te hago a ti Rosendo, carta de donación de un solar en villa Elane, la que tengo de
parte de mis padres. Te la doy por el buen servicio que me haces. Te lo doy con su heredad y su huerto y su herreñal y su era y
cuanto allí pudieres ganar, para que me sirvas durante toda mi vida y después de mi muerte vayas entre los hijos y nietos de mis
hermanos… Y si tú o alguno de los de tu descendencia quisiere ir a un señor extraño, sea lícito a cualquiera de mi gente tomarle la
heredad.”
COMENTARIO
El texto proviene de una Carta de concesión de bienes para behetría. Fuente jurídica mediata; tiene el carácter de documento
privado. Del año 1062. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Este tipo de documentos privados, cuyo número es abundante, reviste
indudable, importancia como fuente de conocimiento de determinadas instituciones de la época.
El texto se refiere a la donación que una señora hace a su sirviente de un solar y sus pertenencias, con la finalidad de que éste
siga prestando asistencia personal, a ella mientras viva, y a sus familiares después de muerta. El sirviente o sus descendientes pueden
ponerse al servicio de otro señor, pero si lo hacen perderán lo donado. Nos encontramos, pues ante una forma de encomendación
medieval que, por sus especiales características en relación a la encomendación individual o a la territorial, recibe el nombre de behetría.
Esta institución jurídica constituyó al comienzo una forma de encomendación individual. Por el deseo de favorecer a una
persona, se le concedían tierras que le permitieran buscar señor. A los hombres que recibían esas propiedades, se les llamo en Castilla y
en León homines de benefactoria, “hombres que reciben beneficios”. Al comienzo no existe restricción alguna para buscar en cualquier
parte al señor que los amparase y defendiese. De este hecho nace la expresión behetrías de mar a mar, la cual significaba que los
habitantes de los lugares de behetría podían elegir libremente su señor en todo el territorio castellano – leonés comprendido entre el mar
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Cantábrico y el Atlántico. Pero a partir del siglo Doce los señores imponen al conceder las tierras para behetría que eligiesen al señor
entre los miembros de la familia. Pueden ciertamente cambiar de señor, pero entonces pierden las heredades recibidas. Estas behetrías
recibieron el nombre de behetrías de linaje. En cualquier caso, la behetría supuso para el señor donante el derecho a recibir prestaciones
económicas (canon sobre la heredad donada) o personales de los donatarios y sus descendientes.
En los siglos Trece y Catorce se llamarán behetrías a los lugares que habitaban y cultivaban los descendientes de los homines de
benefactora, porque la condición de éstos se había transformado en hereditaria, y vivían agrupados en poblados rurales bajo la protección
de un señor.
 Decretos del Concilio de Coyanza, 8
“Mandamos que en León y en sus términos, y en Galicia y en Asturias y en Portugal, lo que está establecido en los derechos
del príncipe Alfonso sobre el homicidio, el rapto, el sayón y todas sus exacciones, lo mismo que en sus días permanezca firme en los
nuestros. Y en Castilla, como en los días de nuestro abuelo el duque Sancho.”
COMENTARIO
Texto tomado de los Decretos de Coyanza, nombre con el que se designa al conjunto de disposiciones aprobadas en un concilio
celebrado en dicha localidad, convocado y presidido por Fernando Primero. Fuente jurídica inmediata, con carácter de ley. Tuvo ámbito
de aplicación territorial. Del año 1055. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. La mayor significación de esta fuente radica en el
hecho de constituir uno de los primeros textos territoriales del Reino de León.
El punto central a destacar es la extensión de determinadas normas establecidas por monarcas anteriores, relativos al homicidio,
al rapto y a exacciones pecuniarias de funcionarios públicos, a otros territorios. Ya la mención en el texto de distintas regiones a las que
se imponen unas mismas leyes constituyen en sí una manifestación de la territorialidad que éstas poseen. Se trata, además, de una
legislación dictada por el rey. Estamos, por consiguiente, en presencia de un hecho, el inicio de la territorialidad del Derecho en el
sistema jurídico altomedieval, y el factor lo origina, la legislación real común para distintas regiones. Todo lo cual guarda una estrecha
correlación con el fenómeno histórico del momento, de expansión del Reino de León como resultado de sucesivas victorias sobre los
musulmanes, y de integración de aquél en Castilla. Así pues, aunque el Derecho altomedieval tiene un carácter predominantemente local,
ha de afirmarse que también en él se encuentran los orígenes del Derecho territorial, cuyo apogeo tendrá lugar en siglos posteriores.
En segundo lugar, cabe mencionar la coexistencia en esta época del Derecho canónico y del Derecho secular, o más exactamente
la falta de diferenciación entre poder civil y poder eclesiástico, hecho que recuerda la forma de legislar visigótica a través de concilios. En
efecto, la norma que comenta emana de una asamblea eclesiástica presidida por el rey, en la cual se dictan normas religiosas junto a
disposiciones civiles.
 Privilegio de Alfonso II de Aragón confirmando el Fuero de Jaca.
“Yo Alfonso, por la gracia de Dios Rey de Aragón… apruebo, concedo y confirmo… las antiguas costumbres y fueros de
Jaca y de toda la tierra que hay al otro lado de la sierra hacia las montañas de Jaca. Pues me consta que de Castilla, de Navarra y de
otras regiones suelen venir a Jaca para aprender de las buenas costumbres y fueros y llevarlos a sus países…”
COMENTARIO
El texto proviene del Fuero de Jaca, adicionado por Alfonso Segundo. Fuente jurídica inmediata, con carácter de ley. Su ámbito
de aplicación fue territorial. Del año 1187. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Fuente de extraordinaria importancia, no solo en lo
que se refiere al Derecho aragonés, sino al de otros Reinos, pues las sucesivas redacciones y compilaciones del Fuero de Jaca tuvieron
una notable difusión.
En él se relata la confirmación por Alfonso Segundo de Aragón del primitivo Fuero de Jaca, la extensión territorial que éste tenía
a mediados del siglo Doce, así como la influencia que ejercía, por su calidad jurídica, en Castilla, Navarra y en otras regiones.
Significa una muestra ostensible del nacimiento del Derecho territorial altomedieval en el Reino de Aragón. Así como en otros
textos se hace manifiesto que el Derecho territorial nace por decisión del monarca al establecer una ley general para determinados
territorios, en este caso se hacen patentes otros dos factores que originaron, junto al anterior la territorializacion del Derecho en esta
época: la extensión del fuero concedido a una ciudad a lugares colindantes, y la tarea de estudio y recopilación realizada por juristas
privados.
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En efecto, en el propio texto comentado se menciona que este Fuero se aplica en otros territorios, que los historiadores del
Derecho sitúan por aquel entonces en la zona de los Pirineos y Sierra de Guará, en Navarra, Vascongadas, La Rioja, llanura del Ebro, etc.
Por otra parte, la alusión a que gentes de otros países vienen a Jaca a “aprender sus buenas costumbres y fueros”, además de indicar que
los Fueros de Jaca habían sido concedidos con asentamiento popular, quizás esté mostrando la época e importante lugar de encuentro y de
intercambio cultural a causa de su situación geográfica, en una de las rutas europeas del Camino de Santiago.
En cualquier caso, desde finales del siglo Doce los juristas llevaron a cabo diversas recopilaciones y sistematizaciones de
diversos Fueros, a los que denominarán también Fueros de Jaca, los cuales constituyen una de las fuentes más importantes de creación y
difusión del Derecho territorial de esta época, hasta el punto de constituir el núcleo principal de lo que más adelante se llamará Fuero de
Aragón. Un Derecho propio, no legal, no impuesto por los reyes, y constituido de la idiosincrasia jurídica de este Reino.
 Fuero de Castrojeriz
“Damos buenos fueros a los caballeros: que sean infanzones…. Si alguno matare a un caballero de Castro, pague por él
quinientos sueldos y hagan doce homicidas. Y no tengan sobre sí nuncio ni mañería. El caballero de Castro que no tuviere préstamos
no vaya al fonsado, si no le dieren costas y sarcano (= estipendio) por el merino. Y tengan señor que les haga bien…… Y los clérigos
tengan fueros como los caballeros.”
COMENTARIO
El texto está tomado del Fuero de Castrojeriz, concedido por el conde Castilla García Fernández. Fuente jurídica inmediata, con
carácter de ley. Tuvo un ámbito de aplicación local. Del año 974. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Fuente de gran relevancia en
la historia jurídica española porque, además de ser uno de los Fueros castellanos más antiguos, contiene una regulación específica de la
clase social de los caballeros.
El texto hace referencia a un estamento social, los caballeros, a los cuales se hace infanzones, así como a determinados
privilegios que se les otorgan. Alude también secundariamente a los clérigos, a quienes sitúa socialmente en plano de igualdad foral con
los caballeros.
La mención a los caballeros y su asimilación a los infanzones es, ciertamente, importante. Significa la aparición de una nueva
clase social, dentro de elenco de grupos estamentales característico de la Edad Media. En los inicios de ésta existieron dos estamentos
totalmente diferenciados entre sí: los maiores, seniores, nobiles, frente a los minores, iuniores, ignobiles, nobles y clero alto, infanzones,
fijosdalgo, frente a los rústicos, villanos y clero bajo. A mediados del siglo decimo se iniciara en el condado de Castilla una
transformación, originada por la necesidad de ampliar el ejército de caballería para las campañas contra los moros. Todos los villanos que
posean un caballo y equipo de guerra adecuado tendrán la misma condición social que los infanzones.
Nacen entonces los caballeros villanos, así llamados por contraste con los antiguos caballeros pertenecientes a la nobleza: no
eran nobles, sino labriegos que residían en las villas de las tierras repobladas del Valle del Duero. Este hecho inicial será imitado
posteriormente por los reyes de León, Castilla, Aragón y Navarra. Nace así una caballería popular o villana, a la que se conceden los
beneficios de los nobles para no tener que pagarles soldadas, y que dio origen a una nueva clase social de origen no hereditario,
intermedia entre la nobleza y la villanía, que facilita el paso de ésta a aquélla.
Aparecen en el texto comentado algunos de los privilegios que se conceden a esta nueva clase social: atribución de una
composición económica o caloña de 500 sueldos, al igual que los nobles, la cual debía ser satisfecha por quien matara a un caballero,
exención de prestaciones económicas tales como nuncio y la mañería; exención de la prestación personal de la fonsada cuando el
caballero no tuviere fortuna, salvo que fuera a sueldo; autorización para tener a una persona a su servicio, al igual que los nobles.
Generalmente, tampoco estaban obligados a la práctica de labores agrícolas a la práctica de labores agrícolas o sernas en las tierras del
señor de la villa en que habitaban, a la fazendera, ni a la anubda.
Como aspecto que parece más secundario en el texto – lo cual no significa que menos relevante – ha de citarse la equiparación
del Clero a los caballeros que se hace en el inciso final. La referencia debe entenderse realizada al bajo clero, pues el alto Clero –
constituido por arzobispos, obispos y abades, señores de grandes territorios eclesiásticos, muchos de ellos inmunes – formaba ya parte de
la nobleza. Debe decirse al respecto que el bajo Clero gozó también, en mayor o menor medida, según los casos y por concesiones
especiales (como es el supuesto que ahora se comenta del Fuero de Castrojeriz) de los privilegios de la condición nobiliaria, como la
exención de tributos, cargas y servicios y la composición económica de 500 sueldos. Pero estos beneficios en modo alguno se
concedieron con carácter general, y menos en la Alta Edad Media.
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 Fuero de Logroño
“…Ningún señor que bajo la autoridad del rey mandare en esta villa haga fuerza o violencia a los habitantes de ella, ni por
su merino o por su sayón reciba de ellos cosa alguna sin voluntad de éstos, quienes no estarán sujetos a fuero malo de sayonía ni de
fonsadera ni de anubda ni de mañería, ni hagan camino alguno, sino que permanezcan siempre libres e ingenuos. Y si, contrariando
esta carta, un merino o sayón quisiera entrar en casa de algún poblador, sea matando y por ello no se pague homicidio. Y si aquel
sayón fuese malo y se excediese sin causa en su derecho, sea golpeado bien y no paguen más de cinco sueldos…”
COMENTARIO
El teto procede del Fuero concedido por Alfonso Sexto a Logroño. Fuente jurídica inmediata, con carácter de ley. Su ámbito de
aplicación fue local. Del año 1095. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Se trata del Fuero municipal más importante de La Rioja,
región perteneciente entonces alternativamente a Navarra y a Castilla; tuvo una gran difusión por Castilla, Navarra y las Vasongadas. Es
bastante relevante, asimismo, porque introduce en Castila el llamado Fuero de francos.
El texto se refiere a privilegios que se conceden a los habitantes de Logroño: exención de determinados prestaciones personales
y económicas debidas al señor, así como a determinados derechos frente a actuaciones de sayones y merinos contrarias al Fuero. Así
pues, se mencionan las siguientes instituciones jurídicas:
-
La fonsadera y la anubda, prestaciones personales.
La mañería, prestación económica.
El merino y el sayón, funcionarios de la ciudad.
Indemnización económica por homicidio (omezillo).
Dichas instituciones no son objeto de regulación en el texto comentado, salvo la última de ellas. Queda manifiesto que los
habitantes de Logroño estaban exentos de realizar determinadas prestaciones personales y económicas debidas al señor. Estos privilegios
darán lugar a un estatuto jurídico ventajoso para los residentes en ciudades recién repobladas que, por consistir en franquicias especiales
para sus habitantes, fue llamado Fuero de francos.
Los residentes en Logroño no estarán obligados a prestar el servicio militar en una guerra ofensiva (fonsadera), ni a establecer
servicios de guarda o vigilancia en los castillos o zonas fronterizas (anubda), ni los tenedores de tierras del señor que mueran sin hijos
estarán sujetos al derecho de reversión de la tierra al señor (mañeria), ni a construir o reparar caminos y puentes (fazendera o hacer
caminos).
El texto hace referencia también a los merinos y a los sayones. En la época en que se sitúa, debe decirse que ambos son
funcionarios del señor. Inicialmente el merino fue el intendente que llevaba la administración de un señorío; más adelante ejercerá
funciones de mantenimiento del orden, de recaudación de prestaciones económicas, control sobre el cumplimiento de los servicios
personales y, en cierta medida, la administración de justicia. En siglos posteriores se incrementarán sus funciones gubernativas y
jurisdiccionales, especialmente en Castilla y Navarra. Los sayones eran oficiales inferiores de la administración de justicia y agentes
ejecutivos. Las competencias que más frecuentemente citan los textos hacen referencia a la ejecución de prendas civiles o penales, a la
aprehensión de malhechores y delincuentes, y al cobro de las composiciones pecuniarias.
Finalmente, el texto alude a la exención de pago económico por el homicidio de un merino o sayón. En la época altomedieval las
penas consisten principalmente en indemnizaciones económicas (composiciones pecuniarias), cuya unidad básica (omezillo) está
constituida por la que se paga por el homicidio; las demás composiciones reciben el nombre de calumnias o caloñas. Todo hombre sujeto
de Derecho, en función de su categoría social, tenía asignado un veregildo, es decir, una cuantía que debe pagarse cuando alguien le mata.
En los primitivos tiempos el pago se hacía a la familia; más adelante acabó por repartirse entre la familia; más adelante acabó por
repartirse entre la familia, el juez y el señor. En el texto comentado se privilegia la conducta del habitante que da muerte al sayón o al
merino cuando estos actúan antijurídicamente, eximiéndole del pago del veregildo.
 Consuetudines episcopatus Gerundensis, 38
“Si algún pagés de mis predios muriese sin testamento y exorco, o solo intestado o exorco, yo (el señor) debo sucederle en la
tercera parte de todos sus bienes muebles y semovientes. Y de las dos partes restantes se debe alzar la sepultura, si los bienes bastan; y
si no bastaren, se alzará de dicha tercera parte. Y las deudas y las injurias se quitarán de las dos partes dichas. Y esto tiene lugar
cuando muere el campesino intestado, tanto si tiene padres o descendientes como si no”.
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COMENTARIO
El texto procede de las Consuetudines Gerundenses (redacción de Tomás de Mieres). Fuente jurídica inmediata. Del año 1439.
Se enmarca cronológicamente en el sistema jurídico de la recepción del Derecho común; sin embargo, por tratarse de una recopilación de
costumbres escritas anteriores, las instituciones que se citan nacen ya en el sistema altomedieval. La fuente de procedencia tiene bastante
relevancia como Derecho privilegiado local de Gerona y del norte de Cataluña. Algunos de sus preceptos de índole civil se han
mantenido vigentes hasta casi nuestros días.
El texto se refiere a una clase social de la Cataluña Vieja altomedieval, los payeses, y a dos instituciones sucesorias que les
habían sido impuestas por los señores feudales, la intestia y la exorquia.
Los campesinos al servicio de los señores recibieron en Cataluña el nombre de payeses. Reciben en esta época el calificativo de
payeses de remensa porque, si querían abandonar el campo que cultivaban, sólo podían hacerlo mediante el pago a su señor de un precio
de rescate o de redención (remensa). Su situación social fue extremadamente dependiente, en consonancia con el régimen feudal
imperante en Cataluña; estaban obligados al pago de exigentes prestaciones económicas al señor, las cuales, por su carácter impositivo y
desorbitado, recibieron en la Baja Edad Media el nombre de “seis malos usos de Cataluña”. Dos de esos malos usos eran precisamente la
intensia y la exorquia.
La intensia era la participación del señor en el caudal que quedase a la muerte del payés si éste no hizo testamento. En el texto
dicha participación se fija en la tercera parte de todos sus bienes muebles y semovientes, mientras que el resto se dedica a gastos de
sepultura (que prevalecen en todo caso sobre la prestación debida al señor si la herencia era insuficiente) y a pagos de deudores e
indemnizaciones. En el texto esta participación se establece con carácter general, tenga el payés o no tenga ascendientes o descendientes.
Según otras fuentes, la intestia consistía en la mitad de los bienes, si no existía descendencia, y en un tercio de los bienes muebles y
semovientes si el payés dejaba hijos al morir.
La exorquia era la participación del señor en una parte de los bienes del payés fallecido sin descendencia, en cantidad
equivalente a la que hubieran recibido los hijos de haberlos tenido. Guarda similitud con la mañería. En el texto se regula del mismo
modo que la intestia. Una y otra no se podían ejercitar conjuntamente sobre los bienes del mismo payes.
Los “seis malos usos de Cataluña” estuvieron vigentes durante toda la Edad Media, hasta bien entrada la Moderna. Originaron
sublevaciones y revueltas de los payeses de remesa a lo largo de la segunda mitad del siglo Quince. Fueron abolidos en 1486 por la
sentencia arbitral de Guadalupe del rey Fernando el Católico.
 Fuero de Sepúlveda, 32
“De las muertes. Tot omne que muerte de su pariente demandare, el pariente más cercano salga al conceio el domingo, e
iure con dos parientes o con dos vecinos que aquello que dessafia, verdat lo desafia... Et los alcaldes llamen aquellos desafiados tres
viernes, et quantos no parecieron el postremero viernes ante los alcaldes, sean todos enemigos e pechen cien mrs. del omezilio; e d
´esta calonna aya el querelloso el tercio, e los alcaldes el otro tercio, e el sennor e el juez el otro tercio, e d´este tercio aya el iuez el
tercio; e quantos parecieren ante los alcaldes, el viernes postremero, de los desafiados, den fiadores que cumplan fuero, e los
desafiados entre en lit o en salvo, qual más quisiere el querelloso, si fuere el demandador e los anparadores del término.”
COMENTARIO
Texto procedente del Fuero de Sepúlveda. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley. Contiene normas de derecho local.
Elaborado, romanceando el Fuero breve de 1076 y adicionado con otros preceptos, hacia 1300. Pertenece al sistema jurídico
altomedieval. Fuente jurídica de gran importancia. Es uno de los Fueros de frontera más significativos; contiene un típico Derecho
privilegiado característico de las zonas de frontera o “extremadura”, que ejerció especial influencia en ciudades fronterizas repobladas de
Castilla, de Aragón y de Levante.
En el texto se describen los actos procesales que han de seguirse en supuesto de homicidio: desafío de los parientes del muerto
ante el Concejo, citación de los demandados por los alcaldes, efectos de rebeldía del acusado (inimicitia y caloña de cien maravedises), y
efectos de la presentación del acusado (garantía de fiadores del juicio, entrada en lid o en salvo).
El desafió (diffidamentum) era el acto procesal mediante el cual se iniciaba el juicio. Consistía en la declaración formal del
demandante ante el órgano jurisdiccional (en este caso el Concejo), según procedimiento oral (juramento en presencia de dos parientes o
testigos, según el texto encomendado), de una parte a la otra, de haberse roto la paz entre ellas. A continuación, durante tres viernes
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consecutivos, serán los alcaldes, en cuanto órganos públicos investidos de la función de juzgar que les ha conferido el Concejo, los
encargados de citar a los demandados.
Si los demandados no se presentan a juicio recae sobre ellos la inimicitia, que abre la puerta a la venganza privada de los
familiares del muerto – quienes pueden llegar a matar al homicida sin que esta acción les sea imputada como delito – y al pago de la
caloña o composición económica por homicidio, fijada en el texto en la cantidad de cien maravedises. Esta caloña se reparte por tercios
entre el demandante, los alcaldes, el señor y el juez (el juez era jurisdiccional y político del Concejo, que presidia el “corral de alcaldes”)
Si, por el contrario, los demandados se presentan, estos se encuentran obligados a “dar fiadores que cumplan fuero”, es decir a
presentar personas del lugar o de lugares vecinos, con capacidad patrimonial en heredades, ganado o dinero, que aseguren al demandante
que el desafiado acatará el resultado del juicio. Acto seguido procederá, o bien la lid o duelo personal entre los litigantes, considerándose
vencido al desplazado del campo que se le asigna (la lid es también una prueba ordálica), o bien la fianza de salvo o seguro, es decir un
acuerdo entre las partes que significaría el restablecimiento de la paz.
 Fuero de Sepúlveda, 178
“La electión fecha, e todos obtenidos, e confirmada e otorgada de todo el pueblo, iure el iuez sobre sancios Evangelios, que
nin por amor de aparientes, ni por bienquerentia de fiios, ni por cobdicia de aver, ni por vergüenza de persona, nin por ruego, nin por
precio de amigos, nin de vecinos, nin de estranos, que non quebrante fuero, nin dexe la carrera de la derechura e de la verdad.
Otrossi, los alcaldes iuren esto mismo tras el iuz, ed´ende el escribano notario, e el almutacen e el sayón. Estos todos iuren en
conceio; e aun deven iurar que leales e fieles sean e que tengan fe e verdat al conceio.”
COMENTARIO
Texto procedente del Fuero de Sepúlveda. Fuente jurídica inmediata, con carácter de ley. Contiene normas de derecho local.
Elaborado, romanceando el Fuero breve de 1076 y adicionado con otros preceptos, hacia 1300. Pertenece al sistema jurídico
altomedieval, Fuente jurídica de gran importancia. Es uno de los Fueros de frontera más significativos; contiene un típico Derecho
privilegiado característico de las zonas de frontera o “extremadura”, que ejerció especial influencia en ciudades fronterizas repobladas de
Castilla, de Aragón y de Levante.
En el texto se describe el juramento que deben hacer los cargos municipales una vez que han elegidos y confirmados por el
pueblo. Se refiere, pues, a la organización administrativa de la ciudad altomedieval castellano – leonesa y, dentro de ella, a determinadas
instituciones jurídico – publicas: concejo, juez, alcaldes, escribano notario, almotacén y sayón.
El Concejo era la comunidad de vecinos, que regulaba la vida de la localidad a través de la asamblea vecinal (concilium en latín,
concejo en romance), en la que todos participaban obligatoriamente por sí mismos mediante un régimen de democracia directa (el
concejo abierto al que se refiere el texto), aunque a veces sólo se reunían algunos vecinos. A medida que la comunidad vecinal se fue
constituyendo en entidad jurídico – pública y adquiriendo autonomía de gobierno, el Concejo se hizo sinónimo de Municipio, similitud
que sigue vigente todavía en nuestros días (en Galicia y en Asturias los Municipios se siguen llamando “Concellos”).
Al frente del Concejo estaba un juez, cuya primera función fue la de administrar justicia conforme al fuero del lugar; más tarde
asumiría también la representatividad política local. Los alcaldes fueron, en Castilla y en León, autoridades judiciales subordinadas al
juez; su número era variable, generalmente uno por cada “parroquia” vecinal, eran elegidos por ésta y constituían, presididos por el juez,
un tribunal colegiado de administración de justicia llamado Corral de alcaldes. El escribano o notario era el encargado de redactar los
documentos emanados del Concejo y de consignar por escrito acuerdos en el Libro de Actas correspondientes. El almotacén, tenía como
función la inspección y contraste de los pesos y medidas, así como la vigilancia de mercados, comerciantes y artesanos de la ciudad. El
sayón era el funcionario ejecutivo de la administración de justicia: citaba a juicio por mandato del juez, tomaba prendas judiciales,
apresaba a los delincuentes, y actuaba de ejecutor de los fallos y decisiones de juez y alcaldes.
 Fuero de Cuenca, 621
“Si cosa aviniere quela carta non lo departa, sea en albedrió de los alcaldes e del juez: e si algunos de los contendores non
ploguiere el juicio de los alcaldes, apelle al concejo, así commo en comienco dicho es.”
COMENTARIO
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Texto que procede del Fuero de Cuenca. Fuente jurídica inmediata, con carácter de ley. Contiene normas cuyo ámbito de
aplicación fue local, sin perjuicio de su progresiva extensión territorial a otras ciudades. Del año 1190. Pertenece al sistema jurídico
altomedieval. El Fuero de Cuenca es uno de los más renombrados Fueros municipales, así como el más extenso (982 capítulos); tuvo una
extraordinaria difusión y muchas otras ciudades lo tomaron como modelo y punto de partida, hasta el punto de que encabeza la familia de
Fueros que lleva su nombre asociado al de Teruel.
El texto se refiere al Derecho que deben aplicar el juez y los alcaldes de la ciudad cuando el supuesto juzgado no esté previsto en
el Fuero local. Se ordena que en tales casos juzguen por albedrío, y si alguna de las partes procesales no estuviere de acuerdo con la
sentencia, que apele al Concejo de la villa. Refleja, por consiguiente, dos importantes aspectos a tenerse en cuenta: que la institución del
juicio de albedrío sólo era aplicable en defecto expreso del fuero escrito, y que el Concejo es quien interpreta con carácter último y
definitivo la eficacia jurídica de la costumbre o de un principio jurídico aplicado a un supuesto concreto.
Si el juicio de albedrío constituyó, en su origen, una forma de creación del Derecho ante la insuficiencia de normas escritas o de
costumbres consolidadas, y significó sin lugar a dudas una aplicación judicial nacida de convicciones jurídicas, profundamente
arraigadas, existentes en la comunidad, desde ese sentido de la equidad tan sustancial e intrínseco al Derecho, en esta época más tardía,
sin embargo, ha de ceder paso necesariamente a la norma escrita. Por la propia dinámica del actuar jurídico, las costumbres no escritas y
las sentencias de albedrío dictadas por los jueces populares terminarían poniéndose por escrito y adquiriendo fuerza de ley. No tendría ya
sentido dejar a criterio de los jueces lo que quedó escrito precisamente para que ellos lo aplicaran. Esto es lo que parece manifestar el
texto comentado, al mantener el juicio de albedrío sólo con carácter supletorio, lo cual muestra, por otra parte, la importancia que le
seguía concediendo como modo de creación del Derecho.
Por lo que se refiere al segundo de los aspectos citados, ha de citarse que la mención al Concejo como instancia definitiva en la
resolución del juicio de albedrío tiene ciertamente un componente procesal importante (el Concejo es una instancia superior a la de los
jueces y alcaldes). Ofrece asimismo noticia fehaciente de que la potestad jurisdiccional local reside en el Concejo: la justicia emana del
pueblo, jueces y alcaldes son personas elegidas y confirmadas por el Concejo para que, en su nombre, administren justicia, pero ha de
destacarse, quizás más acentuadamente que lo anterior, la mención al Concejo como instancia definitiva que interpreta, a través del juicio
de albedrío, la costumbre no escrita, o el principio general del Derecho. Por cuanto el Concejo es expresión genuina del sentir popular es
él quien determina finalmente si esa costumbre o principio jurídico que deben ser aplicados al caso juzgado responden a lo que quiere y
puede establecer para sí misma la comunidad vecinal. Por otra parte, constituía una garantía para evitar la posible arbitrariedad de jueces
o alcaldes en los fallos fundamentados en el juicio de albedrío
 Fuero Viejo de Castilla, 1.1.1
“Estas cuatro cosas son naturales al señorío del Rey, que non las deve dar a ningún ome, nin las partir de si, ca pertenescen
a el por razón del señorío natural: Justicia, Moneda, Fonsadera, è suos yantares”.
COMENTARIO
Comentario externo:
-
El texto pertenece al Fuero Viejo de Castilla, que tuvo dos redacciones: Una de la primera mitad del siglo XIII y la otra de 1356.
Sistema jurídico altomedieval
Fuente jurídica de conocimiento inmediata con carácter de ley.
Ámbito de aplicación territorial.
Integra costumbres, privilegios reales locales y fazañas.
Constituye el inicio del derecho territorial altomedieval en Castilla.
Comentario interno:
La institución central es el señorío natural del Rey y sus cuatro facultades, que son inherentes a él y no las debe otorgar a ningún
hombre, sea señor o vasallo, ni enajenar, ceder o apartar de sí, porque se consideran cosas esenciales del poder real: justicia, moneda,
fonsadera y yantar real.
Como punto colateral, el señorío natural del rey que ejerce sobre sus súbditos, hay que ponerlo en correspondencia con la noción
del ius regale, es decir atribuciones económicas y jurídico-políticas que le corresponden al Rey.
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También debe relacionarse con el concepto de vasallaje. Existió un vasallaje natural, por el hecho de nacer en un determinado
territorio, que convierte a los individuos en naturales de dicho territorio y vasallos del señor que gobierna.
Junto al vasallaje natural existió un vasallaje voluntario, que venía constituido por la relación jurídica de fidelidad al señor, que
se adquiere a través de un acto específico (homenaje), que se constituía entre nobles o entre éstos y el Rey.
En el monarca, pues, por razón de su señorío y del ius regale, residen determinadas facultades esenciales que se convierten en
correlativas obligaciones para sus súbditos e virtud del vasallaje que le deben, que, en Castilla, son:
-
Justicia, que es la obligación del Rey de administrar justicia.
Moneda, que es el derecho privativo del Rey de acuñar moneda.
Fonsadera, que es el derecho exclusivo del Rey de convocar al ejército o, alternativamente, derecho a la redención en metálico
del servicio militar.
Yantar real, que es el derecho del monarca a percibir las cantidades necesarias para el mantenimiento de su persona, casa y familia.
 Fuero Real, 3.2.5
“Si el esposo de alguna mujer diere algunas donas en paños o en otras cosas a su esposa, e muriere el esposo ante que aya de
veer con ella, a él la besó ante que muriese, la esposa aya la meitat de las donas que del tenia, e la otra meytad tornela a sus herederos
del, o a qui él mandare. Et si la non besó, tornel todas sus donas. Et si arras le dio ante que moriese, e non ovo que veer con ella,
tornelas a sus herederos o a qui él mandare; e si ovo que veer con ella, áyalas, asi como manda la ley. Et si ella diere alguna cosa al
esposo, quien la besase quien non, si mas non ovo que veer con ella tornel todo cuanto le dio. Et si ella muriere, tornelo a sus
herederos; et si ovo que veer con ella, nol torne ninguna cosa de las donas que della ovo.”
COMENTARIO
El texto procede del Fuero Real, fuente jurídica inmediata con carácter de Ley. Redactado hacia el año1255. Cronológicamente
pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común, pero muchas de sus instituciones son típicamente medievales, pues
dicho Fuero se nutre preponderantemente de textos jurídicos medievales. Fuente jurídica de gran relevancia: marca la transición entre un
sistema jurídico de naturaleza predominantemente local, a otro sistema en el que prevalecerá la territorialización del Derecho. Una de sus
finalidades fue unificar el Derecho local castellano, bien mediante su promulgación con carácter territorial, bien mediante su reiterada
concesión a diversas ciudades.
En el texto se regula el destino de la dote y de las arras que otorga el marido a la mujer, así como la donación esponsalicia de la
mujer al marido. Cada una de las tres instituciones se regula teniendo en cuenta si el matrimonio ha celebrado o no, y consumado o no,
utilizando para ello el simbolismo de “besar a la mujer” y “ver a la mujer” respectivamente. En el texto se citan dos instituciones
jurídicas: la dote o donación del hombre a la mujer por razón de matrimonio, las arras o parte de la dote que el marido otorga como
garantía a la mujer, y la donación esponsalicia de la mujer al marido. En el texto se regula el destino que debe darse a dichos bienes a la
muerte de alguno de los cónyuges, del siguiente modo:
Dote del hombre a la mujer: Distingue el texto varios supuestos. Cuando el matrimonio se ha celebrado pero no consumado
pertenece a la esposa la mitad de la dote recibida; la otra mitad pasa a los herederos del marido o a quienes éste determine por testamento.
Cuando el matrimonio ni siquiera se ha celebrado porque no ha existido beso entre los desposados, la dote pertenece por completo a los
herederos del marido.
Arras: Distingue el texto el destino que tendrán a la muerte del marido según que el matrimonio se haya consumado o no. Si no
se ha consumado, las arras deben devolverse a los herederos del marido. Si el matrimonio se ha consumado, pertenecen a la mujer,
conforme se establece en la ley.
Donaciones esponsalicias de la mujer a esposo: Distingue el texto el destino que han de tener en los supuestos de no
consumación del matrimonio, y en el de muerte de la esposa. Si el matrimonio se ha celebrado pero no se ha consumado, las donaciones
recibidas por el marido pertenecen a la mujer. Si la mujer muere, pertenecen a los herederos de ésta, salvo que se haya consumado el
matrimonio, en cuyo caso pertenecen al marido.
Conviene resaltar la importancia que se da, en este período, al criterio de la troncalidad en la sucesión de los bienes recibidos con
ocasión del matrimonio, y asimismo también, la importancia que sigue teniendo la “ley del ósculo interviniente”, de origen
hispanorromano, de gran importancia en el sistema jurídico visigótico, todavía preponderante en el sistema jurídico altomedieval, y
subsistente en la transición al sistema de la recepción del Derecho común.
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 Fuero Real, 4.17.1
“Todo home que matare a otro a sabiendas, muera por ello, salvo si matare a su enemigo conocido, o defendiéndose, o si
fallare dormiendo con su muger, doquier que lo fallare, o si fallare en su casa yaciendo con su fija, o con su hermana, o si le fallare
llevando mujer forzada para yazer con ella, o que ha llazido con ella…”
COMENTARIO
El texto procede del Fuero real, fuente jurídica inmediata con carácter de ley. Redactado hacia el año 1255. Cronológicamente
pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común, pero muchas de sus instituciones son típicamente medievales, pues
dicho Fuero se nutre preponderantemente de textos jurídicos medievales. Fuente jurídica de gran relevancia: marca la transición entre un
sistema jurídico (el altomedieval) de naturaleza predominantemente local, a otro sistema en el que prevalecerá la territorialización del
Derecho. Una de sus finalidades fue unificar el Derecho local castellano. Una de sus finalidades fue unificar el Derecho local castellano,
bien mediante su promulgación con carácter territorial, bien mediante su reiterada concesión a diversas ciudades.
El texto establece la pena de muerte para el homicidio intencionado, y enumera circunstancias eximentes de responsabilidad
penal para el citado delito de homicidio: venganza familiar o “de la sangre”, legítima defensa, adulterio con la mujer, hija o hermana del
homicida, rapto de mujer forzada con la finalidad de atentar contra su libertad sexual.
Aunque en el sistema jurídico altomedieval las penas más frecuentemente impuestas eran composiciones económicas, ello no
significa que dejara de existir la pena de muerte, pena normal cuando se trataba de homicidio intencionado. Puede verse en este texto, de
transición entre el sistema altomedieval y el de la recepción del Derecho común, que la culpabilidad es componente principal en la
calificación del delito, de forma que se ha producido ya en el tránsito desde una concepción objetiva del delito, característica del sistema
altomedieval (se valora sólo el resultado de una conducta), hacía una concepción subjetiva en la que se miran asimismo la voluntariedad e
intencionalidad en la comisión del delito.
Son de destacar, asimismo, las circunstancias eximentes de responsabilidad criminal enumeradas en el texto. Fueron, por lo
general, poco desarrolladas en los derechos locales de la Alta Edad Media, y unas veces actuaban como eximentes completas, o bien
como atenuantes. Es muy característica la descrita como “si matare su enemigo conocido”, expresión que manifiesta la vigencia aún de la
venganza de la sangre típica del Derecho germánico y que refleja la escasa implantación en la época del Derecho penal público. La
legítima defensa tiene sus antecedentes ya en el Derecho romano, y las otras eximentes citadas, que pueden agruparse bajo el rótulo
“defensa del honor”, son de recia raigambre en el Derecho castellano medieval.
 Libro de los Fueros de Castilla. 241
“Esto es por fasannya de dona Eluyra, sobrina del arcidiano don Mate de Burgos el tartamudo, e fija de Ferrant Gomes de
Villa Armento. Era desposada con vn caballero. Et diol el caualero en desposorios pannos e abtesas e´vna mula con siela de dueña.
Et partiose el casamiento que non casaron en uno. Et el cavallero demandaua ala duenna quel diesse sus abtesas e todo lo quel auya
dado en el desposorio, pues non casaua con el; et dizo la dueña quelo que dado le auya en desposorio no gelo auya de dar. Et vinieron
ante Diago Lopez dAlfaro, que era adelantado de Castiella, et dixieron sus resones ante el, et el caballero e su tio el arcediano don
Mate, que era rasonador dela duenna. Et jusgo don Diago que sy la duenna otorgaua que auya besado e abrazado el caballero en
desposorio, que fuesse suyo dela duenna todo lo quel auya dado en desposorio. Et sy la duenna non otorgaua que la auya besado e
abracado el cauallero en desposorio, quel diese todo lo quel auya dado. Et la duenna non quiso otorgar que la auya besado; et diol
todo lo quel auya dado.”
COMENTARIO
El relato ofrecido en este texto procede del Libro de los Fueros de Castilla, tiene el carácter de fazaña, la costumbre territorial y
los privilegios reales locales, son las tres fuentes que componen el citado Libro. Tuvo un ámbito de aplicación territorial. Redactado hacia
la segunda mitad del siglo trece. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. En la historiografía jurídica española se concede gran
relevancia a esta fuente, pues con ella se inicia en Castilla el nacimiento de un Derecho territorial propio, que coexistirá con la multitud
de Derechos locales propios de la época. En ella se encuentra inserta una importante colección de fazañas castellanas.
El texto se refiere a la dote esponsalicia otorgada por el hombre a la mujer, y a la sentencia judicial sobre el destino que deben
tener los bienes integrantes de aquélla en el supuesto de que los esponsales no terminen en matrimonio. Se mencionan, pues, tres
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institutos jurídicos privados: esponsales, dote, esponsalicia, y destino de la dote. Se alude asimismo a una institución jurídica – pública: el
Adelanto de Castilla.
En cuanto promesa de futuro matrimonio, los esponsales tienen, no ya la historia del Derecho sino en la historia humana,
sustantividad propia. En derecho legal visigótico se prohibió su ruptura, pero tal régimen no pervivió en la España medieval. La
regulación no es unívoca, pero determinadas fuentes permiten el desistimiento unilateral por cualquiera de los prometidos, a cambio de
una multa fija y una indemnización del daño ocasionado a la otra parte. La dote, en esta época, es la donación que el hombre hace a la
mujer por razón de matrimonio; forma parte del conjunto de bienes que componen el régimen patrimonial familiar, junto al ajuar
aportado por la mujer y la donación de la mañana otorgada por el marido.
Existe, finalmente, una interpretación referida al Adelantado de Castilla, que en el texto aparece desempeñando la principal
función que tenía encomendada: hacer justicia y velar por el recto cumplimiento de la misma, correspondiéndole conocer el lugar del Rey
de cuantas causas civiles y criminales eran de la exclusiva jurisdicción del monarca y, asimismo, juzgar en apelación de los casos fallados
por los jueces de la circunscripción que regía. Este hecho manifiesta también que, en Castilla, no sólo eran creadores del Derecho los
jueces anónimos populares a través de sus fazañas, sino que también éstas eran dictadas por funcionarios judiciales reales.
 Privilegio de Alfonso II de Aragón confirmando el Fuero de Jaca.
“(Yo, Alfonso)… apruebo y confirmo que los hombres de Jaca puedan disponer libremente de los bienes y heredades que
Dios le diere, tengan o no tengan hijos, sin que nadie pueda contradecirles: si no hicieren disposición testamentaria, heredan sus
bienes los parientes más cercanos que deban sucederles, y si no tienen parientes próximos dense todas sus cosas a los pobres. Si
muriese en Jaca algún forastero o en la comarca de la sierra arriba, si testó, cúmplase su disposición; pero si no testó, guárdense sus
cosas por espacio de treinta días, y si vinieran sus parientes, una vez probado su parentesco, dénseles dos partes de su haber, y la otra
tercera parte sea para su alma en la forma que dispongan los hombres buenos y el obispo o cabildo de Jaca: si no acudiese ninguno
de sus parientes, sea todo para su alma según lo aconsejen esos mismos señores…”
COMENTARIO
El texto proviene del Fuero de Jaca, adicionado pro Alfonso Segundo. Fuente jurídica inmediata, con carácter de ley. Su ámbito
de aplicación fue territorial. Del año 1187. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Fuente de extraordinaria importancia, no sólo en lo
que se refiere al Derecho aragonés, sino al de otros Reinos, pues las sucesivas redacciones y compilaciones del Fuer de Jaca tuvieron una
notable difusión.
Contiene una regulación de instituciones sucesorias vigentes en Jaca. Distingue entre el modo de suceder de los hombres de la
ciudad de Jaca (por hombres debe entenderse las personas sin distinción de sexo, pues también las mujeres eran titulares de bienes que
podían transmitir mortis causa), y entre los forasteros y habitantes de la serranía de Jaca. Para los primeros admite con gran extensión el
principio de libertad de disposición testamentaria, con independencia de que tengan o no hijos; sólo en ausencia de testamento heredan
sus bienes los parientes más cercanos o, en ausencia de éstos, los pobres. Para el segundo grupo admite, asimismo, con la misma
extensión, la libertad de disposición por testamento, se establece que, pasados treinta días, se den dos partes de la herencia a los parientes
que prueben su parentesco, y que el tercio restante sea “para su alma”; en el supuesto de no acudir parientes probados, toda la herencia se
destinará a este último fin.
Debe destacarse que la citada regulación del testamento no sigue las pautas comunes altomedievales de derecho sucesorio.
Existió ciertamente, en este sistema jurídico como en el visigótico, la libre disposición por testamento, pero estaba condicionada a los
derechos que los parientes tenían sobre el caudal hereditario. Ello explica la existencia de herederos forzosos, quienes tenían derecho a lo
que ya entonces se llamaba legítima, es decir, a una parte de los bienes hereditarios que legalmente les pertenecía. Manifestación también
del derecho familiar sobre la herencia fueron los derechos de troncalidad y de representación. Por todo ello la libre disposición
testamentaria estaba limitada, por lo general, a una cuota, que solía ser un quinto o un tercio de la herencia. El Fuero de Jaca no sigue este
criterio: el texto es muy explícito al afirmar que prevalece la voluntad del testador, “tengan o no tengan hijos, sin que nadie, pueda
contradecirle”. Parece clara la influencia del Derecho romano en este texto. No se olvide, al respecto, que Jaca fue una localidad en la que
confluyeron culturas diversas, y una de las pioneras en la recepción del Derecho común.
También aparece en el texto la obligación de destinar un tercio o la totalidad de la herencia para el alma del difunto (misas, obras
de la Iglesia y para los pobres), en caso de sucesión sin testamento. Este modo de sucesión intestada tiene que ver, por la similitud de sus
fines, con la donatio pro anima, en sí misma sucesión testada. Al efecto debe tenerse en cuenta que dicha donación, aunque directamente
estuvo relacionada con la cuota de libre disposición, no obstante se convirtió con el tiempo en sucesión habitual y necesaria, hasta el
punto de imponerse obligatoriamente a los herederos del difunto.
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 Fuero de Alba de Tormes, 3
“Todo omne de Alva ode su término que querela ovire de suo pariente quelo mataron, o de sua parienta quela mataron, o
quelos firieron con armas vedadas – quales armas vedadas: lanca, espada, cuchiello, piedra, porra, pallo – o muler rosada, o por
muler que fodan aforcia, o por menbiros perdidos . quales menbrios: oyo, diente, mano, dedo, braço, narices, oreya, pierna – por
estas cosas desafie, e por al non. Quando desafiar oviere desafie al domingo, al conceyo; o al martes, al conceyo. E aquel que
desafiaren, si fuere en Alva o en su termino, venga al quarto dia a Sanctiago ante los alcaldes, a la tercia, a estar a Derecho, e enel
quarto dia sea atreguado; e si hy viniere, fagan le los alcaldes dar fiadores que faga quanto mandaren los alcaldes, o el fuero o la real
potestad o el libro de León.”
COMENTARIO
El texto procede del Fuero de Alba de Tormes, fuente jurídica inmediata, con carácter de ley. Tuvo un ámbito de aplicación
local. Se desconoce la fecha de su primera redacción: la copia que de él se conserva data de los siglos trece o catorce. Pertenece al
sistema jurídico altomedieval. Se le concede bastante importancia dentro de los Fueros extensos de la Extremadura leonesa, pero no tuvo
ni la difusión ni la significación cualitativa de otros Fueros municipales de la época.
El texto contiene normas de derecho penal y procesal aplicadas en Alba de Tormes:
-
Tipificación de delitos por los que podía iniciar una acción procesa penal: homicidio, lesiones con determinadas armas
prohibidas, rapto de mujer, amputaciones.
Actos procesales: querella del ofendido, desafió, presentación del acusado, tregua y fianzas que se le exigen.
Instituciones públicas con facultad de juzgar: Concejo y alcaldes.
Prelación de fuentes de creación del Derecho que deben aplicar los jueces.
El bastante significativa la tipificación de delitos que se contiene en el texto. En esta época, ciertamente todavía no se había
construido la ciencia penal sobre el principio de nullum crimen sine lege (principio de la tipicidad), pero este texto ya manifiesta que sólo
existían determinadas acciones delictivas, con exclusión de otras, por las que podía iniciarse un proceso penal.
De este texto parece desprenderse que el proceso penal altomedieval se iniciaba por la querella del ofendido o de algún familiar
de éste, respondiendo por lo mismo al principio acusatorio. Pero cualquier generalización en este sentido es excesiva, pues no es menos
cierto que también existió la pesquisa general o facultad que tuvieron los monarcas para someter a juicio conductas concretas sin
necesidad de querella privada previa. El desafío o diffidamentum era la declaración formal de una parte procesal a la otra de que la paz se
había roto entre ellas; no es un procedimiento especial, sino un presupuesto procesal. La presencia del acusado ante los alcaldes, con
señalamiento de plazos concretos al efecto, era también un requisito procesal. Si el desafiado venía, debería presentar fiadores que
respondiesen de la indemnización económica que conllevaba la comisión de un delito. Esta garantía se realizaría unas veces a través de
fiadores, otras se haría a través de prenda, pero siempre con la misma finalidad de garantía. Si no presentaba fiadores o daba bienes en
prenda, el acusado era encarcelado. La rebeldía en acudir a juicio, y su mantenimiento o contumacia, daba lugar a la ira regia, si el
monarca era el convocante, o a la enemistad y pérdida de la paz cuando los convocantes eran el Concejo, los jueces o los alcaldes. Es
frecuente la expresión “estar a Derecho” contenida en el texto: significa el sometimiento de los litigantes a las normas jurídicas.
Las instituciones públicas juzgadoras que aparecen en el texto son el Concejo, asamblea de todos los vecinos, expresión más
genuina de la voluntad colectiva, en quien reside, en el ámbito local, la potestad de juzgar, y los alcaldes, elegidos por el Concejo para
ejercer las funciones de juzgar. Junto a estos últimos estará también el juez en poblaciones más numerosas, quien juzga colegiadamente
con los alcaldes.
Finalmente, debe destacarse en el texto la prelación de fuentes que se establece y a la que deben atenerse los jueces: sentencias
de los alcaldes, fuero local, legislación real, y legislación visigótica. Es exponente de la relevancia que tiene en esta época la sentencia
judicial como fuente de creación del Derecho, de la preponderancia de las normas locales contenidas en los Fueros sobre la legislación
real que inició tímidamente la territorialización del Derecho, y la perduración, todavía, del Derecho visigótico, cuya influencia en el
Reino de León fue bastante considerable.
 Fuero de Madrid
“Quien matare a un vecino o hijo de vecino peche cien maravedises de oro y pague el homicidio; y distribúyanse en tres
partes los cien maravedises, a pagar en tres viernes: el primer viernes pague a los parientes del muerto; el segundo viernes a los
fiadores; y el pago del último viernes destínese a la obra de construcción de la muralla y a la (caloña del) homicidio. Y si no hallaren
los cien maravedises, lo que encontraren distribúyase (también) en tres partes, córtesele la mano y salga desterrado en calidad de
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enemigo particular; mas, cuando lo desterraren, tómense fiadores, que respondan de que no producirá menoscabo alguno en Madrid
y su término.”
COMENTARIO
Texto que procede del Fuero de Madrid, fuente jurídica de conocimiento inmediata, con carácter de ley. Tuvo un ámbito de
aplicación local. Redactado a finales del siglo doce o comienzos del trece. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Este fuero es
considerado como ejemplo de localidades castellanas con derechos autónomos e independientes, sólo tardíamente sometido al influjo del
Derecho del rey; fue elaborado por el Concejo de la villa.
El texto se refiere a la pena que tenía asignada en Madrid el delito de homicidio de un vecino o hijo de vecino: indemnización
económica a pagar en tres semanas consecutivas y subsidiariamente, pena corporal y destierro para el homicida.
Aunque la regulación de las penas no fue unitaria en el Derecho medieval, puede afirmarse, no obstante, que la principal
configuración de la pena que existe en el período es la indemnización económica (composición económica, caloña, veregildo, enmienda),
con preferencia a la muerte y a las penas privativas de libertad. La composición económica es la satisfacción de una cantidad en dinero,
destinada, en todo o en parte, a compensar económicamente a la víctima o a su familia. La cantidad de dinero se determina a partir de la
pena de homicidio y varía según la condición social de la persona, pues es mayor la caloña que se paga por un noble, judío, moro u otros.
En el texto comentado aparece lo que, quizás fue unidad básica, es decir el homicidio del vecino, por la que deben satisfacerse
cien maravedises de oro, pagaderos en tres plazos de siete días y en tres partes: a la familia del muerto, a los fiadores del homicida, y al
Concejo para diversas obras públicas. Si el homicida no dispusiera de ese dinero, lo que tenga se repartirá de idéntico modo, se le
impondrá una pena corporal (amputación de la mano) y se desterrará a la ciudad, manteniendo la condición de enemigo particular de la
familia del muerto. Esta última referencia a la inimicitia, que en el texto aparece como secundaria al pago de la caloña por el homicidio,
tuvo sin embargo en el Derecho Penal altomedieval una gran trascendencia. Si entonces la finalidad del orden jurídico penal consistía en
el mantenimiento de la paz, puede comprenderse fácilmente que la inimicitia o enemistad significaba precisamente la ruptura de aquel
orden jurídico, y daba paso, o bien a la venganza de todo el Concejo (inimicitia publica), o bien a la venganza particular (inimicitia
privada).
 Fuero de Zorita de los Canes, 264
“De la mujer que se faze prennada por otro omne. Otroquesi, si la mugiere dixiere que conbibio de algún omne, et el omne
non gelo creyere, tome el fierro caliente, et si quemare , non sea creyda. Si sana fuere, el padre reciba su hijo, et fágalo criar, segund
fuero es.”
COMENTARIO
Texto que proviene del Fuero extenso de Zorita de los Canes; fuente jurídica de conocimiento inmediata, con carácter de ley.
Tuvo un ámbito de aplicación local. Confirmado el año 1218 por Fernando Segundo. Pertenece al sistema jurídico altomedieval. Se trata
de una fuente jurídica significativa, pero no tuvo la notoriedad e influencia de otros Fueros municipales contemporáneos.
El texto recoge la ordalía del hierro candente que debía aplicarse en el proceso judicial cuando una mujer embarazada reclamara
para su hijo la paternidad de algún hombre y éste lo negara.
La ordalía era una de las pruebas vulgares utilizadas en el proceso altomedieval (así llamadas por su arraigo popular). Es de
origen germánico, y es posible que fueran utilizadas por los godos en el último período de su reinado. Las principales ordalías fueron el
hierro candente, agua caliente, agua fría, duelo y riepto. En la Edad Media prolifera bastante este tipo de pruebas, que se entremezclan
incluso con ritos litúrgicos (la bendición del hierro candente, por ejemplo). La existencia de este tipo de pruebas – tan horrenda e injusta
como la que se refleja en el texto – responde a la concepción espiritista medieval de intervención de lo divino en lo humano (a las
ordalías se les llamaba también juicio de Dios), así como a una rudimentarización, que se muestra en definitiva de primitivismo inculto,
del proceso judicial.
El texto refleja, finalmente, la condición social que la mujer tenía en la Edad Media. El hecho de ser sometida a una prueba
ordálica, y no al juramento, esta significando un profundo trato desigual con respecto a los hombres; al ser obligada a una ordalía como
medio de prueba, es considerada socialmente “infame”. Con el agravante de que la prueba de ordalía, salvo deficiente aplicación,
difícilmente podía salir en su favor.
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SISTEMA JURÍDICO DE LA RECEPCIÓN DEL DERECHO COMÚN
 Libro del Consulado del Mar.
“Todo patrón está obligado a rendir cuentas a sus partícipes al término del viaje; y si no lo hace así, en caso de que la nave
se pierda o sufra algún daño, les queda obligado a restituir o entregar todas las ganancias que hayan obtenido en los viajes
anteriores, sin que pueda ni deba excusarse de ello por razón de la pérdida de la nave. Pero si no tiene con qué restituirlo y se le
puede detener debe quedar reducido a prisión y encadenado tal y como se dijo en el capítulo anterior…
Comentario externo:
-
Sistema jurídico de la recepción del derecho común.
Fuente jurídica de conocimiento directa.
Pertenece a las llamadas fuentes mercantiles, especialmente marítimas, que constituyen parte del derecho común. El texto es de
los que se pueden calificar dentro de ese apartado dado su ámbito específico de aplicación.
Comentario interno:
El Libro del Consulado del Mar es un texto formado mediante la yuxtaposición de las Costums del Mar y los Capitols del rey en
Pere, el reglamento jurídico del Consulado del Mar de Valencia, así como algunos otros elementos.
Su primera forma constaría de 300 artículos y se prepararía alrededor de 1370, probablemente por especialistas en materia de
navegación. El núcleo fundamental de esta obra son las indicadas Costums. Está dividido en capítulos donde se incluyen una serie de
disposiciones en materia de navegación, como la que se recoge en este texto, sin orden sistemático.
Probablemente, se recogía esta obligación de los patronos porque los mismos retrasaban su vuelta al puerto para no rendir
cuentas, teniendo por supuesto que compartir los beneficios con los partícipes del viaje.
El texto obtuvo gran difusión en todo el Mediterráneo, siendo traducido y glosado por diversos autores, como Calaos, que señala
que esta obra representa el Derecho marítimo común, superando al ‘ius propium’ del mar, es decir, a los estatutos marítimos
mediterráneos, como Venecia, Bari, Pisa o Génova.
 El especulo, Prólogo
“Don Alfonso, por la graçia de Dios rrey de Castiella, de Toledo, de León, de Galizia, de Ssevilla, de Cordova, de Murçia, de
Jahen, entendiendo e leyendo los males que nasçen e sse levantan en las tierras e en los nuestros rreynos por los muchos ffueros que
eran en las villas e en las tierras departidas en muchas maneras… leyendo e entendiendo todos estos males e todos estos dannos que
sse leuantavan por todas estas razones que dicho auemos, ffeziemos estas leyes que sson escriptas en este libro, que es espeio del
derecho porque sse iudguen todos los de nuestros rreynos e de nuestro ssennorío…”
Comentario externo:
-
Texto: Espéculo (Alfonso X). Entre 1255 y 1260.
Fuente jurídica de conocimiento inmediata con carácter de ley.
Ámbito de aplicación territorial.
Sistema jurídico de la recepción del Derecho común.
Comentario interno:
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El texto, después de enumerar los territorios sobre los que se ejerce el señorío real de Alfonso X, expone la finalidad del
Espéculo, cual es la de promulgar normas con carácter territorial, para evitar los males de la proliferación de fueros locales.
Refleja una de las características del sistema jurídico de la recepción del Derecho común, que es la tendencia a la
territorialización.
Esta ya se inició en el sistema jurídico altomedieval, aunque entonces la legislación territorial era subsidiaria respecto a las
normas privilegiadas locales (fueros municipales).
Como el texto comentado refleja fielmente, con la recepción del Derecho común en esta época se sigue una orientación
contraria:
a) Se imponen normas generales para todo el reino o varios reinos.
b) Los ordenamientos jurídicos locales deben transformarse o quedar reducidas a regular aspectos concretos de la vida
municipal. Ello se deberá a diversas causas: mejora en las comunicaciones, desarrollo industrial y comercial,
revisión de los viejos textos locales, y especialmente, como manifiesta el texto, la iniciativa real, encaminada a
unificar jurídicamente sus territorios mediante la promulgación de legislación real propiamente dicha y el
nombramiento por el Rey de jueces en las ciudades.
Por su naturaleza el Derecho común tiende hacia una integración normativa, frente a la dispersión normativa de la época
anterior. Esto se produce a partir del siglo XIII y culmina tiempo después, de forma que, mucho antes de dar comienzo al sistema jurídico
constitucional, las normas que regulan el Derecho público y privado de la época quedarán recogidas en ordenamientos generales, con
vigencia primero para los distintos reinos y más tarde para España entera. Los ordenamientos locales subsistirán, pero quedarán
transformados en ordenanzas municipales.
 El especulo, 1.1.3
“Todo patrón está obligado a rendir cuentas a sus partícipes al término del viaje; y si no lo hace así, en caso de que la nave
se pierda o sufra algún daño, les queda obligado a restituir o entregar todas las ganancias que hayan obtenido en los viajes
anteriores, sin que pueda ni deba excusarse de ello por razón de la pérdida de la nave. Pero si no tiene con qué restituirlo y se le
puede detener debe quedar reducido a prisión y encadenado tal y como se dijo en el capítulo anterior…
Comentario externo:
-
Texto: Espéculo (atribuido a Alfonso X). Redactado entre 1255-1260.
Fuente jurídica de conocimiento inmediata con carácter de ley.
Ámbito de aplicación territorial.
Sistema jurídico de la recepción del Derecho común.
Comentario interno:
Fuente importante por el carácter y contenido de sus preceptos jurídicos, especialmente la finalidad que tuvieron, aunque ha
dado lugar a interpretaciones divergentes. En cualquier caso combate la diversidad de derechos que existe en Castilla.
El texto afirma que sólo el Rey, o persona en quien delegue, puede promulgar leyes. Si otros las hicieren, no deben llamarse
leyes, no son válidas, ni deben ser acatadas.
Con independencia del criterio político finalista de algunos autores, la finalidad del Espéculo es la de imponer la potestad real
frente a la hegemonía territorial de los señoríos, o, al menos, establecer un equilibrio político entre el Rey y los señores.
Lo que es indudable es que el texto refleja como en el sistema de la recepción del Derecho común es la legislación real la
principal fuente de creación del Derecho.
El poder legislativo reside en el monarca, quien directamente o a través de sus órganos de gobierno legisla, estableciendo
aquellas disposiciones que considere necesarias. Contrastando con la inhibición de los reyes en la formación del Derecho en tiempos
anteriores, ahora, sin embargo, los príncipes legislan activamente. En algunas regiones promulgan códigos y en todas dictan disposiciones
que encauzan el Derecho, incluso el local, en una dirección determinada, o bien se reservan para sí la facultad de interpretar el Derecho.
La legislación real se contenía en documentos solemnes, a los que se designa con el nombre de ‘privilegios rodados’ o ‘cartas
plomadas’.
A partir del siglo XIV reciben el nombre de ‘Reales Pragmáticas’ o ‘Cartas de Provisión’.
Pero, son también importantes las disposiciones gubernativas y de administración que contienen instrucciones y mandamientos a
los funcionarios reales (albalá, cédulas reales, cartas reales, ordenanzas…).
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Esta forma de crear el Derecho, en contraposición al sistema anterior, da lugar a fricciones entre el Rey y los poderes locales
(señoríos y concejos). Se pierde el carácter popular del Derecho y se da paso a una concepción más técnica.
 Espéculo 1.1.3.
“Ninguno non puede ffazer leys ssinon enperador o rrey u otro por ssu mandamiento dellos; e ssi otros la ffezieren ssin ssu
mandado non deven ayer nombre leys nin deveuen sseer obedeçidas nin guardadas por leys nin deueen valer en ningun tiempo”.
Comentario externo:
-
Texto: Espéculo (atribuido a Alfonso X). Redactado entre 1255-1260.
Fuente jurídica de conocimiento inmediata con carácter de ley.
Ámbito de aplicación territorial.
Sistema jurídico de la recepción del Derecho común.
Comentario interno:
Fuente importante por el carácter y contenido de sus preceptos jurídicos, especialmente la finalidad que tuvieron, aunque ha
dado lugar a interpretaciones divergentes. En cualquier caso combate la diversidad de derechos que existe en Castilla.
El texto afirma que sólo el Rey, o persona en quien delegue, puede promulgar leyes. Si otros las hicieren, no deben llamarse
leyes, no son válidas, ni deben ser acatadas.
Con independencia del criterio político finalista de algunos autores, la finalidad del Espéculo es la de imponer la potestad real
frente a la hegemonía territorial de los señoríos, o, al menos, establecer un equilibrio político entre el Rey y los señores.
Lo que es indudable es que el texto refleja como en el sistema de la recepción del Derecho común es la legislación real la
principal fuente de creación del Derecho.
El poder legislativo reside en el monarca, quien directamente o a través de sus órganos de gobierno legisla, estableciendo
aquellas disposiciones que considere necesarias. Contrastando con la inhibición de los reyes en la formación del Derecho en tiempos
anteriores, ahora, sin embargo, los príncipes legislan activamente. En algunas regiones promulgan códigos y en todas dictan disposiciones
que encauzan el Derecho, incluso el local, en una dirección determinada, o bien se reservan para sí la facultad de interpretar el Derecho.
La legislación real se contenía en documentos solemnes, a los que se designa con el nombre de ‘privilegios rodados’ o ‘cartas
plomadas’.
A partir del siglo XIV reciben el nombre de ‘Reales Pragmáticas’ o ‘Cartas de Provisión’.
Pero, son también importantes las disposiciones gubernativas y de administración que contienen instrucciones y mandamientos a
los funcionarios reales (albalá, cédulas reales, cartas reales, ordenanzas…).
Esta forma de crear el Derecho, en contraposición al sistema anterior, da lugar a fricciones entre el Rey y los poderes locales
(señoríos y concejos). Se pierde el carácter popular del Derecho y se da paso a una concepción más técnica.
 Fuero Real, Prólogo
“Nos don Alfonso, por la gracia de Dios, rey de Castiella, de Toledo, de León, de Gallizia, de Sevilla, de Cordova, de Murcia,
de Jahen, de Baeza, de Badajoz e del Algarbe. Entendiendo que la villa de Valladolid non oviera fuero fasta en el nuestro tiempo, e
judgabase por fazanas e por albedríos departidos de los omes e por usos desaguisados e sin derecho, de que vienen muchos males e
muchos dannos a los omes e a los pueblos: e pidiéndonos merced que los emendásemos los sus usos, que fallásemos que eran sin
derecho, e que les diésemos fuero porque visquiesen derechamientre de aquí adelante, oviemos consejo con nuestra corte e con los
omes sabidores de derecho, e dimosle este fuero que es escripto en este libro, porque se judguen comunalmientre varones e
mugeres…
Comentario externo:
-
Texto: Fuero Real.
Fuente jurídica de conocimiento directa con carácter de ley.
Ámbito de aplicación local.
Sistema jurídico de la recepción del Derecho común.
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Comentario interno:
Redactado hacia 1225.
Fuente jurídica de gran relevancia, ya que marca la y transición entre un sistema jurídico (el altomedieval) de naturaleza
predominantemente local, a otro sistema en el que prevalecerá la territorialización del Derecho. Una de sus finalidades fue la de unificar
el Derecho local de Castilla mediante su reiterada concesión a diversas ciudades.
En el texto se afirma que Alfonso X concede el Fuero Real a Valladolid para evitar que esta Ciudad siga rigiéndose por
costumbres ni ajustadas a Derecho y por juicios de albedrío arbitrarios. La concesión se hace previa petición de los habitantes, con el
asesoramiento de la Corte Real y la intervención de juristas.
Mientras que la política de uniformar el derecho local de las nuevas zonas de la reconquista se realizó a través del Fuero Juzgo,
tarea que no presentó especial dificultad por la inexistencia de ordenamientos previos que pudieran ofrecer resistencia, en las viejas zonas
castellanas sin embargo, donde se había forjado un derecho consuetudinario y judicial muy arraigado y disperso, el medio para unificar el
Derecho el Derecho local tuvo que ser diferente. No se prescindió de hacerlo sobre la base del Derecho visigótico contenido en el Liber
Iudiciorum, al igual que para las zonas del Sur y Levante, pero se combinaron sus preceptos con la legislación de la Extremadura
castellana (Fuero de Soria y de Cuenca especialmente) y elementos de Derecho común (Decretales de Gregorio IX).
Al texto resultante se le denominó Fuero de las Leyes, Fuero Castellano y, finalmente, Fuero Real.
Puede observarse en el texto como, en la concesión del Fuero Real, se siguen similares formalidades a otras concesiones de
Fueros Municipales: Se resalta el carácter de ‘fuero bueno’ de la norma que se otorga, frente a los ‘usos desaguisados e sin derecho’ que
estaban vigentes con anterioridad, se hace petición a los habitantes de la Ciudad, y con el consentimiento de la Curia Regia.
Interesa destacar sobre todo el último inciso, donde se dice que el Fuero Real fue concedido con la intervención de juristas
(‘omes sabidores de derecho’), hecho que situó la redacción de este texto en la época de la recepción del Derecho común, durante la cual
el Rey incorpora a su Curia expertos juristas que le asesoren y acuerden con él la elaboración de las leyes.
 Observancias aragonesas del Díez de Aux
“Don Alfonso, por la gracia de Dios rey de Aragón… queriendo proveer a las utilidades de sus súbditos y cortar los
altercados de los litigios, y dar una obra, para que en un volumen cierto se recogiese aquello, y lo que está disperso en varios se
coleccionase y recopilase, en la célebre Corte que celebró en la Ciudad de Teruel a los aragoneses, con voluntad de la Corte, y por
acto de Corte, quiso y ordenó que el Justicia de Aragón, con seis varones letrados, elegidos por dicho Justicia y los diputados de dicho
reino, hiciese una compilación de los usos, observancias y actos de las curias de dicho reino, suprimiendo lo que hubiese que
suprimir y relajar, y colocándolo en debido modo, no atribuyéndoles mayor autoridad que la que tenían antes de dictarse dicho acto.
COMENTARIO
Comentario externo:
-
El texto proviene de las Observancias de Díez de Aux, escritas entre 1428 a 1437.
Fuente jurídica de conocimiento inmediata. Aunque la Observancia es, en sí misma, una obra literaria, no obstante esta fuente
tiene el carácter de ley, pues incluye usos y actos de Cortes generales del reino.
Tiene naturaleza de derecho territorial.
Sistema jurídico de la recepción del Derecho Común.
El hecho de que, en el orden aragonés de prelación de fuentes se acuda a ellas en caso de laguna de fuero, constata
fehacientemente la importancia que tuvieron como fuente de aplicación del Derecho.
Comentario interno:
Relata el texto el encargo de Alfonso V al Justicia de Aragón (Díez de Aux) para que, en colaboración con seis letrados, hiciese
una Compilación sistemática de usos, observancias y actos de Cortes vigentes en el reino, con el fin de favorecer la práctica procesal.
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Interesa destacar, como punto central del texto, la importancia de una compilación de observancias (junto a usos y actos de
Cortes), por cuanto éstas eran costumbres, prácticas jurídicas y decisiones de los Justicias y de sus lugartenientes letrados que, sin tener
valor formal de ley, no obstante estaban regulando la práctica judicial (se llamaban ‘observancias’ precisamente porque eran observadas).
A través de ellas, en cuanto constituían decisiones elaboradas por juristas, quienes procuraban integrar los principios tradicionales del
fuero y de la costumbre aragonesa con los criterios romano-canónicos, el Derecho común tuvo una intensa penetración en Aragón,
característica que se dejará sentir en la regulación de sus instituciones jurídicas, en las que la influencia romano-canónica es notoria.
Esta colección, no obstante, no recibió sanción oficial, pero de hecho tuvo fuerza legal, y fue incorporada a las ediciones de los
‘Fueros de Aragón’.
Los distintos autores son coincidentes en resaltar la importancia que tuvieron en Aragón los juristas como vehículo de
penetración del Derecho común y renovación del Derecho tradicional.
 Cortes de Burgos de 1379. Cuaderno de Peticiones, 37.
“Nos pidieron por merced, que porque algunos omes de nuestros sennorios ganan Cartas para desatar los Ordenamientos
que Nos feísmos en las Cortes e Ayuntamientos por serviçio de Dios e nuestro, e que mandásenos que tales Cartas que sean
obedeçidas e non cumplidas, e lo que es fecho por Cortes o por Ayuntamientos que non se pueda desfazer por las tales Cartas, salvo
por Cortes. A esto respondemos, que Nos avemos ordenado que las Cartas que fueren ganadas contra derecho que sean obedeçidas e
non cumplidas fasta que Nos seamos requerido dello; pero en razón de desatar los Ordenamientos o de los desear en su estado, Nos
fazemos en ello lo que entendiéremos que cumple a nuestro servicio.”
Comentario externo:
-
Texto: Cortes de Burgos.
Fuente jurídica mediata con ámbito de aplicación territorial.
Sistema jurídico de la recepción del derecho común.
Pone de relieve la tensión existente en la época entre los ordenamientos locales y de Cortes y la legislación real.
Comentario interno:
Hace referencia a las Peticiones de las Cortes Castellanas al Rey y la contestación.
El texto contiene un típico ‘Quaderno de Peticiones’ con descripción sucinta de la petición hecha al Rey y la respuesta de éste.
Se solicita al rey que no pueda derogar, a través de la legislación directa contenida en las Cartas Reales, los Ordenamientos de Cortes y
otras normas municipales, y que cuando la legislación real sea contraria a esos ordenamientos pueda ser válido el formalismo jurídico de
obedecer la Carta Real pero no cumplirla.
Responde el Rey accediendo en parte a esa petición: autoriza la suspensión de las Cartas contrarias a Derecho (de Cortes o
Municipal) hasta que le sea notificado, pero se reserva la facultad de derogar o dejas subsistentes los ordenamientos citados.
Refleja el texto la tirantez en ese período entre el rey y los estamentos sociales a la hora de reservarse facultades legislativas.
Por influjo del Derecho común, el Rey intentará asignarse la facultad legislativa, siguiendo el principio romano de que ‘lo que
agrada al príncipe tiene valor de ley’.
Por su parte, el pueblo persiste en seguir conservando las normas municipales en cuya elaboración había participado, tratando de
limitar a través de las Cortes la potestad discrecional del Rey.
No obstante, entre los siglos XIII a XV los reyes hicieron uso de la facultad de dictar unilateralmente disposiciones de carácter
territorial con valor de ley. Se planteó el problema de si esas disposiciones podían derogar los fueros locales o leyes anteriores dadas en
Cortes. Ante ello, las protestas de las ciudades con representación en Cortes no se hicieron esperar.
En el texto el Rey manifiesta que, con relación a la derogación de otros ordenamientos, hará lo que interese a su servicio. Así, en
las Cortes de Briviesca de 1387 accederá a que las disposiciones reales contrarias a Fueros y Ordenanzas de Cortes no sean cumplidas.
Juan II, en 1427, establece que podrá legislar de modo absoluto y que sus disposiciones tendrán fuerza de ley. En las Cortes de Valladolid
de 1442 se reacciona frente a esa imposición y el Rey volverá al criterio de las Cortes de Briviesca.
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No obstante, en Castilla, dada la tenacidad de los reyes y la debilidad de las Cortes, hizo que prevaleciera la legislación real
sobre los ordenamientos de Cortes.
Resaltar la norma singular de ‘obedecer pero no cumplir’, lo que significa que dejando a salvo la autoridad real, la norma
quedará en suspenso hasta que el Rey resuelva.
 Partidas, 1.1.19
“Acaesciendo cosa de que non haya ley en este libro porque sea menester de se facer de nuevo, debe ayuntar el rey homees
sabidores et entendudos para escoger el derecho, porque se acuerde con ellos en qué manera deben ende facer ley, et desque
acordado lo hobieren, hanlo de meter primeramente en su libro, et desi en todos los otros de su tierra sobre que él ha poder et señorío.
Et las leyes que desta guisa son emendadas et fechas de nuevo valen tanto como las primeras ó mas; porque las primeras hanlas
usadas los homes de luengo tiempo, que son como envejecidas, et por uso de cada reciben enojo dellas.”
COMENTARIO
Texto que procede de las Partidas, fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley. Atribuida tradicionalmente su redacción al
rey Alfonso X el Sabio, con la colaboración de un grupo de especialistas. De ámbito de aplicación territorial. Se desconoce la fecha
exacta de su redacción (¿1256?). Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común. Es la obra más famosa de la recepción
del Derecho común. Es la obra más famosa probablemente de la Historia del Derecho español. Ayudó poderosamente a la penetración en
León y en Castilla del Derecho romano y del canónico, así como a la formación del Derecho territorial. Fue traducida al catalán, gallego,
portugués e inglés.
En el texto se muestra el modo de elaboración de las leyes en este momento: en ausencia de ley, debe el rey reunir a juristas
prestigiosos, para que acuerden el nuevo texto legal y lo incorporen en el libro de leyes del Rey y en los libros de leyes de los señoríos del
Rey (estos libros son precisamente copias de las Partidas, llamado “Libro de las Leyes”). Estas nuevas leyes tienen el mismo o mayor
valor que las antiguas.
Se refleja, por consiguiente, que la legislación real no es fruto de una decisión unilateral o arbitraria del rey, ni un modo de
imponer una legislación general del reino frente a los numerosos localismos jurídicos altomedievales. El procedimiento seguido para
elaborar la legislación territorial real responde a una nueva concepción del Derecho: se ha de tener en cuenta el parecer de los juristas
(“homes sabidores et entendudos para escoger el derecho”, como reza el texto comentado), personas que, por su formación universitaria
en leyes, eran las más adecuadas para la renovación jurídica que exigía la época. En efecto, desde fines del siglo doce formaban parte ya
de la Curia ordinaria del Rey jurisperitos o “sabidores del derecho”, como consecuencia de la recepción del Derecho Romano y, sin duda
también, por la necesidad, derivada de la mayor complejidad de la administración del reino, de contar con el asesoramiento técnico de
juristas. Este grupo inicial daría lugar, en siglos posteriores, a la existencia de un Concejo Real, que asesora permanentemente al monarca
en la elaboración y promulgación de las Reales Pragmáticas o Reales Provisiones.
Debe destacarse, finalmente, la alusión del texto a la mayor importancia que tienen las nuevas leyes, creadas con intervención de
los juristas, con relación a las antiguas. Aunque para ello se utilice un argumento de conveniencia (el uso de las leyes hace que éstas
envejezcan), lo cierto es que subyace la necesidad de un nuevo Derecho, más especializado y técnico, más joven, y más acorde con las
circunstancias del momento.
 Partidas, 1.2.1.4
“Costumbre es derecho o fuero que non es escripto, el qual ha usado el pueblo antigamientre… La costumbre puede
interpretar la ley quando acaesciese dubda sobrella… Desátase la costumbre en dos manieras, maguer (= aunque) sea buena: la
primera por otra costumbre que sea usada contra aquella que era principalmente puesta; la segunda si fuesen fechas después leyes
escriptas que sean contrarias della; ca enconte deben ser guardadas las leyes que fueron después fechas et non la costumbre
antigua.”
COMENTARIO
Texto que procede de las Partidas, fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley. Atribuida tradicionalmente su redacción al
rey Alfonso Decimo el Sabio, con la colaboración de un grupo de especialistas. De ámbito de aplicación territorial. Se desconoce la fecha
exacta de su redacción (¿1256?). Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común. Es la obra más famosa probablemente
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de la Historia del Derecho español. Ayudó poderosamente a la penetración en León y Castilla del Derecho Romano y del canónico, así
como a la formación del Derecho territorial. Fue traducida al catalán, gallego, portugués e inglés.
Contiene el texto una definición de la costumbre: Derecho no escrito, antiguo, que sirve para interpretar la ley escrita. Menciona,
así mismo, dos modos de derogación de la costumbre: puesta en práctica de un nuevo uso, y promulgación de ley escrita contraria a
aquélla.
Manifiesta, pues, el texto que la costumbre, en cuanto Derecho o fuero no escrito y antiguo, es todavía en este período fue de
creación de Derecho, dando especial significación a la costumbre secundum legem, es decir, aquella que interpreta y complementa la ley
escrita. Ha de decirse, no obstante, que en el sistema jurídico de la recepción del Derecho común la costumbre va a quedar reducida a una
fuente de menor valor, por contraposición al sistema altomedieval, en el que la costumbre había sido la norma fundamental y la principal
fuente creadora del Derecho, bien por sí misma o en correlación con la interpretación que de ella hacen los jueces populares. En general
la doctrina, inspirada por los criterios romanos, negó valor propio a la costumbre (algunos autores la calificaron incluso como contraria a
la justicia), y desde el luego el poder legislativo regio no la admitió como tal. En suma, este texto de las Partidas, significa la transición
entre un sistema consuetudinario a otro legal, con predominio de éste.
En el texto se niega el valor a la costumbre contra legem, cuando la ley es posterior, y también cuando existe una nueva
costumbre que deroga la antigua. Refleja una característica propia también de esta época: el señalar requisitos a la costumbre para
concederle validez, prueba inequívoca de su carácter decadente. Los requisitos que se exigirán presentan bastante heterogeneidad entre
los distintos textos; no hay una posición unánime.
 Real cédula de Fernando III el Santo (año 1243)
“Otorgo e mando que aya escuelas en Salamanca e mando que todo aquellos que hy quisieren venir a leer qu vengan segura
mientre e jo recibo en mi encomienda e en myo defendiendo a los maestros e a los escolares que hy vinieren e a sos omes e a sus cosas
quantas que hy troxieren e quiero e mando que aquellas costumbres e aquellos fueros que ouieron los escolares en Salamanca en
tiempo de mayo padre (Alfonso IX de León) quando estableció hy las escuelas tan bien en casas como en las otras cosas que essas
costumbres e essos fueros ayan e ninguno que les fiziesse tuerto nin fuerca nin demás a ellos nin a dos omes nin a sus cosas..”
COMENTARIO:
Texto que proviene de una Real Cédula de Fernando III el Santo; fuente jurídica de conociendo inmediata, con el carácter de
norma real de tipo administrativo. Del año 1243. Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho Común. La fuente de la que
procede tiene bastante relevancia histórica y jurídica por ser el documento más antiguo que se conserva sobre la creación y consolidación
de la Universidad de Salamanca, importante centro de estudio del Derecho y de creación jurídica de entonces.
El texto menciona el establecimiento de escuelas en Salamanca por Alfonso IX y la confirmación por su hijo Fernando III el
Santo del fuero, costumbres y privilegios que ya poseían maestros y escolares, a cuyas personas, familia y bienes recibe el rey bajo su
encomienda y protección.
Por lo que se refiere a la Historia del Derecho, este texto está reflejando la creación de una institución docente – llamada
inicialmente “Estudio General” y más tarde “Universidad”- que sería elemento decisivo de creación y difusión del nuevo Derecho que
nace en España, por influencia directa de Italia y al ritmo de lo que sucede en otros países europeos, a partir del siglo XIII. Se llamará
Derecho común porque uno de sus principales distintivos será su carácter integrador, frente al localismo jurídico de la Alta Edad Media.
Es un Derecho que surge entre el recientemente descubierto Derecho romano clásico, el Derecho canónico, y el Derecho feudal. Es, por
lo mismo, un Derecho de expertos, y las Universidades serán la mejor institución para conocerlo, crearlo y difundirlo a lo largo de la Baja
Edad Media y la Edad Moderna.
Es la Universidad de Salamanca ya existe constancia de que en 1254 la primera cátedra en importancia será la de leyes. Sigue el
modelo de la más importante de las Universidades de entonces: la de Bolonia en Italia. En ella se estudiaba el Derecho romano y el
canónico, mediante el método de lectiones (lecturas comentadas en textos jurídicos), repetitiones (disertaciones ante profesores y
alumnos sobre un tema libremente elegido por el ponente) y disputationes (debates públicos sobre un texto o caso práctico). La más
importante innovación que aportan será que profesores y alumnos, a la vez que en su vida habitual están sometidos al Derecho
altomedieval en trance de desaparición, profundizan en las materias reguladas en aquellos Derechos, consiguiendo no tanto una
actualización del Derecho romano clásico a las circunstancias actuales, sino una verdadera integración de distintos Derechos, la creación
de un Derecho nuevo, en consonancia con la época renacentista y con los profundos cambios que van a operarse en la sociedad.
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 Cortes de Barcelona de 1283
“También establecemos, queremos e igualmente ordenados que si Nos o nuestros sucesores quisiéramos hacer en Cataluña
alguna constitución general o estatuto, la o lo hagamos con aprobación y consentimiento de los prelados, barones, caballeros y
ciudadanos de Cataluña, o de la mayor y más sana parte de los convocados”.
COMENTARIO:
Texto que procede de las Cortes de Barcelona celebradas en el año 1283, siendo rey Pedro III. Fuente jurídica inmediata, con
carácter de ley de ámbito de aplicación territorial. Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común. Dichas Cortes tienen
relevancia histórica porque, entre otras materias, se promulgaron en ellas normas relativas al régimen propio de nobles y eclesiásticos,
algunos aspectos de Derecho privado, penal y procesal, y al sistema de elaboración de las leyes.
Refleja el texto que las Constituciones generales de Cataluña, es decir, normas con vigencia territorial en todo el Reino,
necesitarán en lo sucesivo la aprobación de los tres estamentos que integraban las Cortes catalanas (clero, nobleza y ciudadanos) o, al
menos, de una parte mayoritaria y representativa de los convocados.
Ello pone de relieve que comienza a surgir en la Baja Edad Media un órgano representativo de los ciudadanos que va a limitar la
libre facultad regia de legislar, si bien debe advertirse que las Cortes no nacieron específicamente para promulgar leyes, pues esta
competencia estaba en principio reservada al monarca. De las reuniones extraordinarias de la Curia regia – la llamada Curia plena –
surgirán las Cortes en los distintos Reinos españoles, con diferente estructura y composición, y también con diferentes funciones, pero
con una finalidad primera unitaria; servir de instrumento representativo para que los súbditos pudieran exponer sus peticiones al Rey y
para que éste recibiera el consentimiento para la imposición de nuevos tributos. Terminaría estableciéndose un pactismo político entre el
rey y las cortes, que se traduciría en una limitación efectiva del poder legislativo del monarca.
Sin embargo, la evolución que experimentaron las Cortes no fue la misma en los distintos Reinos. En Castilla y en León la
intervención de las Cortes en la producción legislativa fue muy escasa. Debe decirse, más bien, que el rey legisla por sí mismo con
ocasión de una reunión de Cortes, dando origen a los llamados Cuadernos de Leyes u Ordenamientos de Cortes (los Cuadernos de
Peticiones tienen otro alcance menor). En Aragón y Cataluña, por el contrario, el Rey estaba obligado a que las leyes de carácter general
no pudiesen hacerse sin el consejo y consentimiento de los estamentos sociales reunidos en Cortes, siendo obligación del monarca – en
Cataluña desde la promulgación del texto que ahora se comenta – convocar y celebrar Cortes en fechas determinadas y debiendo el Rey
reparar en esas asambleas los agravios inferidos por el propio monarca o los oficiales públicos al derecho del país y a los estatutos
jurídicos de los estamentos, y ello antes de que las Cortes deliberasen y decidiesen sobre las propuestas que el monarca presentaba para
su aprobación.
 Cortes de Barcelona de 1251
“Asimismo establecemos con consejo de los sobredichos que las leyes romanas o góticas, los Decretos o las Decrétales no
sean recibidas, admitida, alegadas o se juzgue por ellos en las causas seculares, y que ningún legista se atreva a abogar en el foro
secular, a no ser en causa propia, y que en tal causa no se aleguen las leyes y derechos susodichos, sino que en todas las causas
seculares se hagan las alegaciones según los Usatges de Barcelona y según las Constituciones aprobadas de aquel lugar donde la
causa se tramite y en defecto de éstas, se proceda según el sentido natural.”
COMENTARIO:
Texto promulgado con ocasión de las Cortes de Barcelona de 1251, en tiempos de Jaime I. Fuente jurídica inmediata, con
carácter de ley. Tuvo un ámbito de aplicación territorial. Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común. Uno de los
aspectos más relevantes de esta importante fuente es el espaldarazo oficial que reciben los Usatges como derecho territorial de Cataluña.
El texto contiene dos puntos principales que deben ser objeto de comentario. En primer lugar, la oposición real, respaldada por
las Cortes, a que se utilicen en los juicios seculares determinadas normas (romanas, góticas y canónicas), salvo que se trate de causa
propia. En segundo lugar, el establecimiento de prelación de fuentes respecto de las normas que deben ser aplicadas en lo sucesivo.
Por lo que se refiere al primero de ellos, debe recordarse que el derecho visigótico perduró en Cataluña ya desde los inicios de la
Alta Edad Media, y siguió subsistiendo, junto a los derechos locales, como derecho supletorio. A partir de este momento quedará
definitivamente desplazado por los derechos locales y territoriales que se promulgan. Es bastante más significativa la oposición que se
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menciona en el texto a los Derechos romanos y canónico, pues refleja las dificultades de penetración que tuvo el Derecho común en las
distintas zonas españolas, incluida una región, como Cataluña, que fue la primera en recibir y asimilar el nuevo Derecho común, de neto
carácter romanizante, nacido en Italia. Ello se debió, sin duda, a razones políticas (nacionalismo de los reyes frente al expansionismo del
Emperador) y a razones jurídicas, entre las que deben destacarse: existencia de un derecho autóctono de raíz consuetudinaria con fuerte
arraigo popular, presencia generalizada de ordenamientos locales contrarios a los nuevos criterios jurídicos, existencia de derechos
territoriales impuestos por los propios reyes, apelación a la costumbre como derecho supletorio. Existe también en Cataluña, por
consiguiente, resistencia inicial al nuevo Derecho, si bien en el año 1410, bajo Martín I el Humano, se establecerá explícitamente que
puede usarse en los pleitos el Derecho común, la equidad y la buena razón.
Por lo que se refiere al orden de prelación de fuentes, muy frecuentes por cierto en los ordenamientos catalanes, este texto
establece la siguiente jerarquía: Usatges, Constituciones y el sentido natural. Los Usatges, que experimentaron sucesivas redacciones,
tuvieron ya carácter territorial en el sistema jurídico altomedieval, carácter que obviamente mantienen durante este período. Contienen
usos judiciales, constituciones de los reyes, constituciones de paz y tregua y otras normas. Son fuente esencial del Derecho catalán. El
término Constituciones parece que debe tomarse en sentido amplio, y no sólo en el restringido de leyes dadas por el Rey y aprobadas por
las Cortes. La mención al sentido natural permite afirmar, al igual que en Aragón, que se establece como último derecho supletorio
introducido por aquéllos mediante la objetivación del sentido natural o común en materia de Derecho.
 Fuero de Córdoba, 60.
“Establezco e mando que el libro Judgo, el qual yo daré a los de Córdoba, sea trasladado al romance e sea llamado Fuero de
Córdoba, con todas las cosas sobredichas. E aqueste sea por todos siglos Fuero de Córdoba.”
COMENTARIO:
Texto que procede del Fuero de Córdoba. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley. Tuvo un ámbito de aplicación local.
Concedido por Fernando III en año 1241. Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común. Fuente de gran importancia
histórica, pues representa el inicio de la unificación del disperso Derecho local castellano medieval, tomando como base el Derecho
visigótico.
En el texto se dice que el Forum Iudicum sea traducido al romance y, con ocasión de su otorgamiento a la ciudad de Córdoba,
sea llamado Fuero de Córdoba. En realidad no consistió únicamente en una mera traducción literal, sin adaptación de las leyes e
instituciones visigodas a las castellanas del siglo XIII.
El aspecto principal que cabe destacar es el referido al intento real de unificar los ordenamientos locales de las nuevas ciudades
conquistadas en el Sur de la península. Para ello se recurre al Derecho visigodo, hecho nada extraño si se tienen en cuenta varios factores,
en especial la perduración de aquél como Derecho territorial en el reino de León durante mucho tiempo, así como la versión al castellano
del Forum Iudicum con el nombre de Fuero Juzgo, una vez desaparecidas las iniciales reticencias de los castellanos al Liber. De mayor
importancia es la concesión del Forum Iudicum como ordenamiento local para los mozárabes de Toledo, frente al ordenamiento de
francos, castellanos, judíos y musulmanes; cuando Alfonso VI conquista Toledo, en consecuencia, frente al localismo altomedieval
imperante en Castilla se impone por el Rey un Derecho local uniforme sobre la base del Fuero Juzgo, lo cual evidenciará el anacronismo
que supone regular el régimen local de una ciudad del siglo XIII mediante normas antiguas nacidas para situaciones y supuestos muy
diferentes. Pero este afán unificador perderá importancia con el tiempo, pues la uniformidad en el Derecho privado, penal y procesal
vendrá dada por el Derecho territorial real, mientras que el Derecho local se transformará en Ordenanzas Municipales.
 Leyes de Toro.
“Entre ellas feísmos una ley e ordenanza que fabla cerca de las opiniones de Bartola, e Baldo, e de Juan Andrés, e el Abad,
qual dellas se debe seguir en dubda, a falta de ley e porque agora somos informados, que lo que feísmos por estorvar la prolixidad e
muchedumbre de las opiniones de los doctores, ha traydo mayor daño e inconveniente… mandamos que de aquí adelante no se use
Della, ni se guarde, ni cumpla, porque nuestra intención e voluntad es, que cerca de la dicha ordenación e determinación de los
pleytos e causas, solamente se faga e guarde lo contenido en dicha ley del señore rey don Alfonso, e en esta nuestra.”
COMENTARIO:
El texto procede del Ordenamiento de las Cortes de Toro, generalmene llamado Leyes de Toro. Fuente jurídica inmediata, con el
carácter de ley. Tuvo un ámbito de aplicación territorial. Del año 1505. Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común.
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Fuente de extraordinaria importancia para el Derecho privado castellano, como lo prueba el hecho de que gran parte de sus 83 leyes haya
continuado vigente hasta la Ley del Matrimonio Civil de 1870 y el Código Civil de 1889.
El texto se refiere a una Ordenanza real por la cual se permitió la alegación en juicio de opiniones de romanistas (Bártolo y
Baldo) y de canonistas (Juan Andrés y el Abad Panormitano). Se trata de la Ordenanza de Madrid de 1499. Las Leyes de Toro derogan
ésta y en su lugar retornan al orden de prelación de fuentes contenido en la ley de rey Alfonso XI (Ordenando de Alcalá, de 1348).
Refleja, pues, este texto la reticencia existente en Castilla a la recepción del Derecho común, que dará lugar a aceptaciones y rechazos
alternativos.
La recepción del Derecho común en los distintos reinos españoles fue desigual. Los principales factores jurídicos de resistencia
al nuevo Derecho fueron los siguientes: existencia de un derecho autóctono en parte de raíz consuetudinaria y formación popular,
presencia generalizada de ordenamientos locales cuya génesis y principios difieren notoriamente del Derecho común, existencia de
incipientes derechos territoriales que colmaban las lagunas de los ordenamientos locales, pervivencia de la costumbre como derecho
supletorio. El derecho común contó desde el primer momento con el apoyo de la burguesía, pero no con el de las clases nobiliarias, que
temían perder los privilegios ancestrales que les eran ciertamente populares, ni tampoco con el de las clases populares, que percibían en el
nuevo Derecho la manifestación de un cambio brusco y contrapuesto al tradicional modo como ellas mismas, especialmente en las
pequeñas localidades, se habían creado normas jurídicas de convivencia.
Por lo que se refiere a Castilla, el Derecho común penetró al principio intensamente a través de las Partidas. La legislación real
intentó, por lo general, sustituir la dispersión normativa existente en los fueros municipales por una legislación territorial inspirada en los
principios del Derecho común. Pero fue grande la resistencia que encontró en los estamentos sociales. En el Ordenamiento d Alcalá
(1348), se señala como única fuente jurídica supletoria a la autoridad regia. Juan II (1427) aceptará la alegación en juicio de las opiniones
de Juan Andrés y Bártolo, criterio que se reafirmará en la Ordenanza de Madrid de 1499. Con este texto de las Leyes de Toro en modo
alguno se zanja la cuestión; es más bien, reflejo de un problema todavía no resuelto. A través de las decisiones judiciales y de la doctrina
jurídica se irá imponiendo el Derecho común, como consecuencia de la formación jurídica romanista que impartían las Universidades
(Salamanca, especialmente).
 Fuero viejo de Vizcaya, 10.15-16
“E después de esto, so el árbol de Guernica, do se acostumbra a hazer la Junta general de Vizcaia…estando en el dicho
lugar… e así leídas e examinadas e conzertadas las dichas leyes e fuero e derechos e usos e costumbres de suso en el dicho fuero
escriptos, e oídos todos los fijosdalgos, escuderos e homes buenos e otrosí los dichos alcaldes como personas privadas, todos a una voz
y de acuerdo y consejo, dijeron: Que abían por buenos, justos e derechos los fueros e usos, costumbres, leies e franquezas e libertados
por los dichos asleídos suso escriptos, e cada uno de ellos, e así abían e querían aber de aquí adelante por fuero de leies e querían
usar por él e por cada una de ellas. Y que pedían al dicho señor Rey por su merzed, así como Señor de Vizcaia, que le plega de
confirmar el dicho fuero y las leyes en él contenidas y darles por su fuero de leyes por que se mantengan y vivan y sepan donde
juzgar”.
COMENTARIO:
Texto que procede del Fuero Viejo de Vizcaya. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley. Tuvo ámbito de aplicación
territorial. Del año 1452. Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común. Fuente de gran relevancia en lo que se refiere
al Derecho territorial de Vizcaya de la Baja Edad Media. En el año 1528 fue objeto de una nueva redacción.
El texto se refiere a la aprobación del Fuero viejo de Vizcaya por la Junta General de Vizcaya. En él se resalta el conenido de
dicho Fuero (fueros, usos, costumbres, leyes, franquezas y libertades), así como la composición de la Junta que elabora y aprueba el
Fuero (nobles, escuderos, hombres buenos y alcaldes) para su posterior confirmación por el Rey con carácter territorial.
Refleja, por consiguiente, dos de las principales características del Derecho de Vizcaya, cuya sistematización comienza en este
período. La primera de ellas se refiere a la naturaleza de las fuentes jurídicas sobre las que se elabora dicho Derecho; eran la costumbre y
el juicio de albedrío, en cuanto expresión del Derecho consuetudinario. Rasgo común a todas las comarcas vizcaínas era la dispersión de
la población por los distintos valles, entre los cuales se encontraban diseminados los caseríos. No hubo, hasta el siglo XIV, recintos
urbanos, razón por la cual Vizcaya era llamada toda ella “tierra llana”, es decir, tierra abierta. En estas zonas rurales se desarrollan
inicialmente un derecho local, de origen consuetudinario, que será el elemento básico para la formación del Derecho territorial fijado en
el Fuero Viejo de Vizcaya; a él se añadirán privilegios de orden económico, militar y judicial que se conceden a los vizcaínos. Estos
privilegios guardan relación con los derechos que se concederán a los habitantes de las ciudades y que en conjunto recibirán a los
habitantes de las ciudades y que en conjunto recibirán el nombre de “Derecho de villas”, en contraposición al Derecho de la tierra llana.
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Debe destacarse, en segundo lugar, la aprobación del Fuero por la Junta General de Hermandad, órgano colegiado existente en
las provincias vascongadas y que equivalía, en cierto modo a las Cortes de otros territorios de la España medieval. Era una asamblea que
se reunía periódicamente para tratar de cuantos asuntos afectaban al interés de la comunidad, decidir sobre los mismos, decretar las
normas que estimase necesarias al buen gobierno, cuidar del mantenimiento de la paz pública y atender a la defensa y estricto
cumplimiento de los derechos tradicionales del país.
 Amejoramiento de los fueros de Navarra por el rey Felipe III
“…Como Nos don Philip, por la gracia de Dios rey de Navarra, oviessemus jurado en nuestro coronamiento en Sancta
María de Pamplona, entre otras cosas… de mantenerlos a dreito et meyoralis los fueros et no apeyorar…requisiemos a los prelados,
richos ombres, cavailleros et ombres de las buenas villas et al pueblo de nuestro regno, que eillos nos diesen ciertas personas por
tractar et conseillar en cómo salvaríamos nuestra jura et faríamos nuestras ordenanzas et meilloramientos de iuso ditos, con nuestros
alcaldes et personas otras que Nos lis asiniemos por ordenar et fazer lo que dito es de suso…”
COMENTARIO:
El texto procede del primer amejoramiento del Fuero General de Navarra. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley. Su
ámbito de aplicación fue territorial. Del año 1330. Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común. De gran importancia
y significación en cuanto fuente del Derecho territorial tradicional navarro, de origen real, correspondiente a este período. Fue seguido de
un segundo amejoramiento, promulgado por Carlos III en 1418.
El texto se refiere al juramento que hizo el rey en su coronación de mantener y mejorar los fueros tradicionales de Navarra, y al
sistema de pacto que establece entre él y los distintos estamentos de su reino (prelados, burgueses, caballeros, villanos, y pueblo) con el
fin de renovar el derecho aplicable, sin que ello suponga renunciar a las normas tradicionales y al juramento que hizo de mantenerlas.
Refleja, por lo mismo, este texto con bastante precisión cuáles fueron las características del Derecho navarro durante esta época.
El hecho de que los reyes estuvieran obligados, antes de subir al trono, a jurar respecto a los fueros, usos y costumbres del reino,
manifiesta claramente el interés de Navarra para mantener los orígenes populares de su ordenamiento jurídico. Pero tampoco podía
sustraerse a las corrientes renovadoras del momento: territorialidad del derecho, legislación de origen real, influencias modernizantes del
Derecho común. La renovación vendrá, pues, por la vía intermedia del mejoramiento de las normas tradicionales, y no por su sustitución.
Este hecho reforzará considerablemente la tradición jurídica navarra, que descansará durante mucho tiempo en la vigencia del Fuero
General, con sucesivos mejoramientos.
Conviene destacar así mismo la idea subyacente en el texto acerca del modo de elaboración de las leyes en este período. Se
precisa un pacto entre el rey y los distintos estamentos sociales. En los distintos reinos españoles este pacto se instrumentaba, con mayor
o menor participación según los reinos, a través de las Cortes. En navarra no puede decirse que las Cortes tuvieran en este momento una
verdadera capacidad legislativa, sino que constituyen más bien un importante elemento de consulta del monarca. Por otra parte, el
pactismo político en Navarra no tendrá por finalidad, como sucedió en otros reinos, atenuar diferencias entre el poder real y el nobiliario,
sino más bien imponer a los monarcas foráneos un respeto a las peculiaridades del Derecho autóctono.
 Novísima Recopilación, 3.3.1
“ Considerando haber perdido los Reynos de Aragón y Valencia, y todos los habitadores por el rebelión que cometieron,
faltando enteramente al juramento de fidelidad que me hicieron como a su legítimo Rey y Señor, todos los fueros, privilegios,
exenciones y libertades que gozaban….he juzgado por conveniente (así por esto como por mi deseo de reducir todos mis Reynos de
España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos costumbres, gobernándose igualmente todos por las leyes de Castilla, tan loables
y plausibles en todo el Universo) abolir y derogar enteramente, como desde luego doy por abolidos y derogados todos los referidos
fueros, privilegios, práctica y costumbre hasta aquí observados en los referidos Reynos de Aragón y Valencia, siendo mi voluntad que
éstos se reduzcan las leyes de Castilla, y al uso, práctica y forma de gobierno que se tiene y ha tenido en ella y en sus Tribunales sin
diferencia alguna en nada”.
Comentario externo:
-
Texto: Novísima Recopilación. Toma un Decreto de Nueva Planta promulgado por Felipe V el 29-6-1707 para Aragón y Valencia.
Fuente Jurídica inmediata con carácter de ley.
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-
Ámbito de aplicación territorial.
Sistema Jurídico de la recepción del Dº Común.
Comentario interno:
El texto contempla la derogación de fueros, privilegios y costumbres de Aragón y Valencia, que se sustituyen por la leyes, usos y
prácticas judiciales de Castilla.
Para ello se apela a la rebelión y falta de fidelidad al Rey por parte de los habitantes de dichos reinos y la necesidad de
unificación jurídica y legislativa en todos los reinos.
En el se destaca la evolución histórica del Derecho español, apuntando a dos ideas:
a) Abolición de la concepción pactista de la Edad Media.
b) Unificación del Derecho a través de la castellanización.
Los fueros, privilegios, exenciones y libertades de los ciudadanos de Aragón y Valencia habían sido resultado de acuerdos entre
el Rey, nobles y habitantes de las ciudades.
Las normas nacían en la Edad Media de la propia comunidad y eran confirmadas por el Rey, o eran fruto del consenso entre el
Rey los estamentos sociales.
A partir de este momento surge el concepto de la soberanía absoluta del Rey. (A la fórmula “establecemos con el Consejo de los
Sobredichos”, le sucede la que se comenta en el texto: “He juzgado por conveniente abolir y derogar…”).
Aunque los Decretos de Nueva Planta responden a la idea inicial de castigo, lo cierto es que, en el fondo lo que se pretende es
unificar el Derecho español.
La unificación no se produce por la vía de la integración de Derechos existentes, sino por la vía de la imposición del Derecho
castellano.
 Novísima Recopilación. Planta de la Real Audiencia de Zaragoza.
Entre otras cosas que he tenido por conveniente resolver, para establecer en Aragón un nuevo gobierno por ahora y por
providencia interina, es una la de que haya en él una Audiencia compuesta por un Regente y dos Salas, la una de quatro ministros
para lo civil, y la otra de cinco para lo criminal, y un fiscal que asista en una y otra Sala. Y considerando la precisión de establecer
algún gobierno en este Reino de Aragón, y que para arreglarle perpetuo e inalterable se necesita de muy particular reflexión y largo
tiempo, lo que no me permite hoy el principalísimo cuidado de atender a la continuación de la guerra; he resuelto por ahora por
providencia interina que haya en este Reino un Comandante General, a cuyo cargo esté el gobierno militar, político, económico y
gubernativo de él.
Comentario externo:
-
Sistema jurídico de la Recepción del Derecho Común.
Se trata de un Decreto desde el punto de vista formal. Es una norma promulgada por el Rey, no directamente, sino a través de
sus funcionarios.
En este Decreto Felipe V establece un gobierno interino para Aragón, que consiste en la designación de un Comandante General
como jefe superior del Gobierno. Además otorga a la Audiencia una nueva estructura que la hace depender de la supervisión de
un Fiscal nombrado, asimismo, por el Rey.
Comentario interno:
Uno de los fenómenos históricos de más largo alcance y repercusión de la Historia del Derecho Español fueron los Decretos de
Nueva Planta, nombre con el que se conocen las disposiciones que establecieron una nueva organización para los territorios de los reinos
de Aragón y Valencia, al advenimiento de los Borbones al trono de España. A raíz de estos Decretos la estructura político administrativa
de estos territorios, así como el Derecho que en ellos se aplica, quedarían profundamente transformados.
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Se trató de una serie de Decretos aparecidos en cascada entre 1707 y 1718 que, en virtud de derecho, de un derecho de
conquista, materializaban las medidas tomadas contra los ‘súbditos rebeldes’ que no apoyaron a Felipe V en la guerra contra el
Archiduque Carlos de Austria por el trono español.
Los resultados de la aplicación de la Nueva Planta no fueron iguales para todos los territorios afectados: Valencia perdió su
derecho público y privado. Aragón también perdió el derecho público, siendo la reforma más drástica la que se introdujo en la Audiencia
de Zaragoza.
En 1707 Felipe V derogó las instituciones políticas aragonesas más tradicionales (Justicia Mayor, Cortes, Consejo de Aragón) y
en 1711 impuso un Comandante General como autoridad suprema militar encargado, además, de presidir la Audiencia y la Junta de
Hacienda, encargada de recaudar las rentas reales en Aragón.
La reforma de la Audiencia supuso la llegada de funcionarios designados por el Monarca, que juzgaban de acuerdo con las leyes
y costumbres de Castilla, con concesiones al Derecho Civil aragonés.
A Cataluña también se le impuso una Audiencia presidida por un Capitán General, que ejercía funciones centralizadoras, pero se
respetó el Derecho privado.
En Mallorca se introdujo la Nueva Planta con el mismo criterio de abolición de la organización político-administrativa y judicial,
manteniendo el Derecho privado mallorquín.
Con la Nueva Planta se acometió el proceso de unificación jurídica de los Reinos Peninsulares, iniciado ya por el Derecho
visigodo; pero las transformaciones de los Decretos de Nueva Planta de Felipe V no se produjeron al mismo tiempo ni se aplicaron de
modo uniforme, por considerar que ni todos los habitantes habían sido rebeldes, ni convenía aplicar medidas tan radicales.
Años después Felipe V se planteó el restablecimiento de los Fueros aragoneses y valencianos, y así se cumplió para Aragón,
pero no para Valencia.
 Recopilación de Indias, 2.1.2
“Ordenamos y mandamos que en todos los casos, negocios y pleitos en que no estuviere decidido ni declarado lo que se debe
proveer por las leyes de esta Recopilación, o por Cédulas, Provisiones, u Ordenanzas dadas y no revocadas, para las Indias, y las que
por nuestra orden se despacharen, se guarden las leyes de nuestro reino de Castilla, conforme a la de Toro, así en cuanto a la
sustancia, resolución y decisión de los casos, negocios y pleitos, como a la forma y orden de sustanciar.”
Comentario externo:
-
-
Recopilación de las Leyes de los reinos de Indias,
Fuente jurídica Inmediata. Aunque una recopilación en si misma, no tiene carácter de Ley, a esta fuente se le concede este valor por
haber sido promulgada como ley para todo el territorio de Indias, modificando en ocasiones las disposiciones recopiladas y
derogando las no incluidas en ella.
Año 1680.
Sistema jurídico de la recepción del derecho común.
Fuente de gran importancia para conocer el derecho indiano de la época. Fue la única recopilación que alcanzó valor oficial.
Comentario interno:
En el texto se refleja el orden de prelación de fuentes que se establece para las indias de este periodo:
-
Leyes de la Recopilación.
Cédulas y Ordenanzas de Indias no revocadas.
Legislación específica real posterior.
Leyes de Castilla.
La prelación es tanto para el derecho sustantivo como para el procesal.
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Tiene sobrada justificación la prioridad jurídica que se da a la Recopilación, ya que tuvo por finalidad, mediante la refundición,
conceder carácter general a disposiciones dictadas inicialmente para un territorio o área institucional, con vigencia limitada.
Característica del derecho indiano fue su diversidad y consiguiente dificultad de aplicación. Delimitando las fuentes de creación
del Derecho se pretende uniformar la actuación jurídica y controlar desde la Corona el gobierno allende los mares.
Mayor importancia debe darse a la idea presente en el Texto de la aplicación supletoria del Derecho de Castilla, con referencia
expresa a las Leyes de Toro de 1505. En efecto, el Derecho de Castilla se trasplantó íntegra y automáticamente a las Indias en un
principio, como consecuencia de su incorporación a la Corona de Castilla; por esa razón gran parte de las Instituciones de dº público y
privado existente en las Indias, son reflejo del Derecho castellano. Progresivamente (a partir de 1614) se comenzó a dictar legislación
específica, en cuya elaboración tuvo gran influencia el Consejo de Indias. De ese modo la legislación castellana fue reduciendo su
vigencia, aunque conservó el carácter de supletoria. Algunos autores llegan a hablar de la influencia del Derecho indiano en el castellano.
 Instrucción que dio en 1625 el Conde-Duque de Olivares a Felipe IV sobre el Gobierno de España.
Señor: En obedecimiento de lo que V.M (vuestra majestad) se dignó mandarme, pongo con todo respeto y voluntad A L.R.P.
(a los reales pies) de V.M. esos borrones; asegurando a Vuestra Majestad que son producidos de mi lealtad y dispuesto según lo poco
que alcanza la experiencia de mis años. Repito, Señor, que son borrones; pero que pueden instruir mucho el gran entendimiento de
V.M. Reconózcalos bien V.M., léalos muchas veces, sin permitir que otro alguno los examine y tome conocimiento dellos, para que no
se publiquen, que entonces maas servirán de daño que de provecho; pero será al contrario, si V.M. los guarda para sí y usa dellos en
los tiempos, casos y con prudencia con que adornó el cielo a V.M. logrará los aplausos y gloria que le desea, Señor, su más leal
vasallo y rendido criado.
Comentario externo:
-
Es un fragmento de la Instrucción citada, el cual constituye una pieza de la literatura jurídica, y por tanto fuente indirecta de
conocimiento.
Sistema jurídico de la recepción del Derecho común.
El Conde-Duque como valido del Rey protagonizó un gigantesco intento de reformas del gobierno y administración que fueron
llevadas a cabo mediante determinadas medidas legislativas provinientes del Rey, aunque influenciadas por él.
El texto nos introduce en el tema de la gestión del poder y, dentro de lla, en la problemática que gira en torno a los altos
funcionarios de la Administración Central en la Edad Moderna.
Comentario interno:
La gestión de la Administración central en el sistema jurídico de la recepción estuvo a cargo de funcionarios designados por el
Rey, amovibles pero retribuidos con cargo al erario público, por lo que a pesar de que carecieran de estatuto jurídico que les dotara de una
consistencia orgánica (no lo tendrán hasta mediados del siglo XIX), no se puede dudar de que desempeñaban una función pública.
Dentro de estas connotaciones genéricas cabía alinear a figuras con mayor o menor rango como los Virreyes, los Secretarios del
Despacho (institución precedente de los ministros), etc., pero debe ser separada del grupo la figura del valido por ajustarse mal a las
connotaciones mencionadas, y fundamentalmente por carcer de configuración política y administrativa propia, a pesar de lo cual cuando
existe produce un efecto de subordinación a él de todos los demás funcionarios, ya que fue en realidad un primer ministro.
La presencia de validos o privados en la administración española en el siglo XVII fue un fenómeno que obedeció al abandono
por parte de los reyes de la Casa de Austria del ejercicio del poder real de modo directo y constante, que obligó a los monarcas a dejar en
manos de un personaje de su entera y total confianza personal la tarea de gobierno. El valido aparece, por tanto, en la escena política
(también en Europa) para paliar las deficiencias orgánicas y personales de la monarquía.
El hecho de que el monarca concediera a determinadas personas cierta confianza (que podía ser muy amplia) y delegase en ellas,
constituía ya una práctica habitual en la Edad Media. Pero la figura del valido no adquirió perfiles institucionales hasta el siglo XVII
cuando los Austrias menores comenzaron a gobernar a través de un personaje, lo que, por otra parte y en términos generales, resultó ser
justificado por parte del pensamiento político jurídico coetáneo que consideró el valimiento como una institución necesaria o al menos
tolerable respecto a la cual más que oponerse intentó limitar y reducir a sus justas dimensiones.
Dos notas caracterizaron la existencia de los validos: Su amistad con el monarca y su intervención directa en el gobierno de la
monarquía. En cierto modo el valimiento anticipó históricamente una realidad ulterior de las monarquías constitucionales: el principio de
que “el rey reina pero no gobierna”.
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Finalmente, al quedar fuera del régimen funcional, los validos no estuvieron sometidos a los mecanismos de control
convencionales que afectaron al resto de los funcionarios; esto es: pesquisas, visitas y juicios de residencia.
 (Ordenanza sobre la jurisdicción del Consejo de Indias) - (Cedulario Indiano recopilado por Diego de Encinas).
El Presidente y los del Consejo de Indias, y los fiscales, secretarios, escribanos de Cámara, relatores y los demás oficiales, en
las horas de venir al Consejo, y en la forma y manera de proceder en los negocios, guarden y cumplan en todo y por todo las leyes,
pragmáticas, cédulas, provisiones, y ordenanzas de estos Reinos, que tratan y disponen lo que han de guardar y cumplir los de
nuestros Consejos….Item las que disponen que haya tabla de visitas, y residencias, y que vean por su antigüedad, y que los que las
comenzaren a ver, las acaben, y que el fiscal la lleve primero vistas, y que se halle a la vista dellas: y que haya libro en que se pongan
las consultas, y residencias, y la población de visitados y residenciados.
Comentario externo:
-
Texto de las Ordenanzas del Consejo de Indias, cuyo valor es equiparable al de las normas dictadas por el rey, aunque encuadradas
en el grupo de disposiciones gubernativas y de admón.
Fuente directa de la recepción del Dº común.
Texto regido en el Cedulario de Encinas, que es una colección de cédulas que se imprimió en 1596 por encargo del Consejo de Indias
para recopilar las grandes disposiciones despachadas por él.
Comentario interno:
Cuestiones: Visitas y residencias cuando, una vez realizadas, llegaban al Consejo de Indias para vista y sentencia.
Los juicios de residencia y las visitas son mecanismos de control que ejercitó la Corona sobre la gestión de sus funcionarios.
El juicio de residencia era llevado a cabo entre todos los funcionarios una vez que habían cesado en su destino. Consistía en
abrir una información pública acerca de su gestión, estando obligado a permanecer durante un tiempo en la ciudad en que se había
desempeñado el cargo. Con las reclamaciones de los administrados se instruía un sumario que se remitía al Consejo de Castilla para ser
sentenciado.
La visita es un medio de fiscalización de un organismo en su conjunto, para cuya realización era nombrado un juez visitador. A
diferencia de los juicios de residencia, las visitas fueron actuaciones extraordinarias de inspección que se realizaban mientras los
funcionarios seguían desempeñando sus tareas. Solían ordenarse casi siempre con ocasión de denuncias concretas de abusos.
Pese a que el juicio de visitas no se practicó a menudo en todos los territorios de la monarquía española (en la Península fue
práctica habitual) y, a diferencia de lo que ocurre con el juicio de residencia, no aparece aquél regulado en ninguno de los cuerpos legales
castellanos de la Recepción, únicamente algunas disposiciones sueltas sobre visitas fueron recogidas en la Recopilación de Leyes de
Indias de 1680.
Todo juez visitador recibía un poder para el desarrollo de su encargo denominado ‘comisión’; fuera del cual carecía de
competencias. Habían de contar con una sólida preparación jurídica, ya que debían actuar como jueces superiores, siendo importante
también que estuvieran dotados de energía y carácter para enfrentarse a autoridades que gozaban lejos de la Corte, de un gran poder. Una
vez terminada la visita el juez visitador procedía a redactar un memorial ajustado que facilitase a los consejeros de Indias el manejo de la
documentación obtenida hasta que se procediera a su visita, previa citación de los procuradores de los visitados.
Existía además un tercer procedimiento de control de funcionarios: el de la pesquisa de jueces comisarios. Su carácter
esporádico y el hecho criminal que motivaba la pesquisa diferencian el sistema de control de los anteriores.
 Cedulario indiano recopilado por Diego de Encinas (1596)
Ytem ordenamos y mandamos, que en las Provincias o Reynos del Perú resida un Visorrey y una Audiencia real con quatro
oydores letrados, y el dicho Visorrey presida en la dicha Audiencia, la cual residiraá en la ciudad de los Reyes, por ser en la parte más
convenible, porque de aquí adelante no ha de haber Audiencia en Panamá.
Comentario externo:
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-
-
El precepto pertenece a las Leyes Nuevas promulgadas por Carlos I en Barcelona en 1542, cuya significación, dentro del conjunto
de las fuentes de conocimiento del Derecho indiano, es la de un cuerpo legislativo destinado a reordenar la actividad colonizadora
de los españoles en Indias tras la aceptación por parte de la Corona, de que su titularidad en Indias era incuestionable; de que la
administración en ellas funcionaba mal; y de que el régimen de encomiendas debería ser derribado por los abusos con que se había
practicado.
Fuente directa de conocimiento, recogida en el Cedulario indiano de Diego de Encinas.
Comentario interno:
Del texto se desprende la idea dirigida a la recreación de una traza institucional, en el recién incorporado territorio peruano, que
permita la articulación de la actividad colonizadora con arreglo a los principios de justicia y buen gobierno, mediante el establecimiento
de una nueva Audiencia Virreinal en la Ciudad de los Reyes (actual Lima).
Desde el descubrimiento del Nuevo Continente hasta mediados del Siglo XVI la administración de los nuevos territorios paso
por numerosas vicisitudes y problemas, pues trató de hacerse, en un principio, aplicando el modelo institucional castellano.
Posteriormente, con la promulgación de las Leyes Nuevas se tomaron importantes medidas en orden a la organización administrativa,
tales como la creación de las Audiencias y la instauración de Virreinatos.
Las Audiencias de Indias constituyeron el organismo más importante de la vida político administrativa y judicial de las Indias.
En la jerarquía administrativa colonial las Audiencias de Indias fueron organismos subordinados al Supremo Consejo de Indias, que
representaba la autoridad real, y estuvieron organizados siguiendo el modelo de las Audiencias y Chancillerías de Valladolid y Granada
fundadas por los Reyes Católicos.
Desde el punto de vista orgánico componían las Audiencias un presidente, varios oidores (jueces para causas civiles) y alcaldes
del crimen (jueces penales), uno o dos fiscales, un alguacil mayor, y los demás oficiales necesarios. La presidencia de la Audiencia
siempre correspondía al Virrey si había en la Ciudad donde radicaba la Audiencia (Audiencias Virreinales), o al Capitán General
(Audiencias Pretoriales), en su caso. Las Audiencias establecidas en poblaciones que no eran residencia de Virrey ni Capitán General
(Audiencias subordinadas) tenían presidente propio. El número de oidores y alcaldes dependía de la importancia de las Audiencias.
La función característica de las Audiencias fue la de administrar justicia en nombre del Rey actuando como tribunales de
apelación de los autos y acuerdos proveidos por los virreyes; de las sentencias de los oidores visitadores, corregidores y alcaldes, aunque
sus sentencias podían ser recurridas ante el Rey, representado por el Consejo de Indias. Las Audiencias de Indias tenían, como las
españolas, algunas atribuciones de carácter administrativo haciendo de órgano consultivo para los virreyes, interviniendo en determinados
asuntos fiscales, manteniendo el orden, etc. Aparte, velaban por el buen tratamiento y por la conservación de los indios.
En los períodos de ausencia del Virrey, la Audiencia gobernada actuando como presidente el oidor más antiguo, quien debía
enviar al Consejo de Indias una memoria mensual de lo que fuera proveyendo.
Los Virreinatos fueron demarcaciones territoriales amplias a cuyo frente ara nombrado un Virrey, cargo cuyo contenido supuso
el más alto grado de delegación en una persona de confianza del monarca para que lo representara en ese territorio. Otros distritos
administrativos de menor extensión y dependientes de los virreinatos fueron las Capitanías Generales y las Gobernaciones o Provincias.
 Pragmática de los Reyes Católicos, de 21 de julio de 1494, Libro de las bulas y pragmáticas de los Reyes Católicos, ed. Instit
de España, Madrid, 1973, tomo 1, pág. 319.
«Otrosí queremos que los dichos Prior y Cónsules, y quatro Mercaderes diputados para las dichas cuentas, cuando vieren que cum
hacer algunas ordenanzas perpetuas, o por tiempo cierto cumplideras al servicio de Dios nuestro Señor, y nuestro, y al bien y conservac
de la Mercadería, que no sea en perjuicio de otro, ni de tercero, ellos lo hagan; y las ordenanzas que así hicieren, las envíen ante Nos y
usen de ellas hasta que sean confirmadas» ().
ELEMENTOS DE INTERPRETACIÓN
El texto corresponde a la legislación real de la Recepción del Derecho común, en forma de pragmática. Las Reales pragmáticas son
normas dictadas por el rey, sobre la base de su decisión personal, con obligatoriedad general, siendo la forma más usual que adoptan las leye
partir del siglo xiv y a lo largo de todo el período que ahora se estudia. Los Reyes Católicos mandaron recopilar todas las disposiciones de e
tipo (incluyendo algunas Bulas concedidas por los Papas relativas a la jurisdicción real) que se habían hecho durante su reinado, a partir de 14
resultando de ello el Libro de las Bulas y Pragmáticas, al que pertenece el fragmento de la que aquí se comenta.
Mediante esta pragmática la universidad de mercaderes (de Burgos) se erigía en el primer Consulado de Castilla, dotado con autorid
para conocer entender en las cosas y diferencias que tocaban a la mercadería.
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COMENTARIO SOBRE LAS CUESTIONES SUSCITADAS
Los consulados eran instituciones gremiales de comerciantes (universidades) cuya actividad constituía en el siglo XV la base más fir
de la economía castellana de corte mercantilista. La corona encontraba en los impuestos detraídos de esa actividad una sólida fuente de recur
y protegió e impulsó por ello a este tipo de instituciones gremiales jerarquizadas con autoridades propias. Pero la medida más efectiva, en e
sentido, fue dotar a los Consulados de una capacidad normativa y jurisdiccional que, aunque era limitada, confería al trato mercantil operativi
y eficacia.
Desde el punto de vista normativo, a partir de ese momento los nuevos Consulados tendrán la facultad de elaborar sus prop
disposiciones, llamadas Ordenanzas que, superando lo estrictamente gremial, regularán las instituciones mercantiles de mayor importancia, ta
como documentos cambiarios, seguros, etc., aunque siempre correspondiera al rey su aprobación.
También serán los consulados, a partir de ese momento, desde el punto de vista jurisdiccional, tribunales especiales para resol
litigios mercantiles surgidos entre sus miembros pudiendo establecer un orden procesal a seguir ante sus propios jueces: el «prior» que se hall
al frente de ellos y varios cónsules, elegidos todos por los comerciantes de la ciudad. El «prior» y los cónsules juzgaban en primera instancia
todos los litigios de índole mercantil que se originaban entre comerciantes, y sus sentencias se podían apelar ante el Corregidor, quedand
cargo de las autoridades ordinarias la ejecución de las sentencias.
La pragmática que se comenta constituye, por tanto, el punto de arranque de la diferenciación entre la jurisdicción mercantil y
jurisdicción ordinaria, convirtiendo a la primera en una jurisdicción especial. Destinada al Consulado de Burgos, que se había creado en
mismo año de 1494, fue extendida en 1511 al Consulado de Bilbao, que pronto se convertía en el más importante de la Península
especializarse el puerto de esa ciudad en el transporte de mercancías castellanas
-principalmente la lana- desde el Cantábrico a otros puer
europeos.
El Consulado de Bilbao a partir del núcleo de concesiones que recibiera en 1511 fue ampliando paulatinamente el ámbito de
Ordenanzas hasta 1531 en que son elaboradas las primeras Ordenanzas Generales de este Consulado, llamadas a convertirse en el modelo
jurisdicción mercantil que alcanzaría una mayor influencia en otros ordenamientos consulares de la Península.
 Cuaderno de peticiones de las Cortes de Madrid de 1433.
“Ay algunas leyes que non tyenen en si misterio del derecho...Ay otras leyes algunas que fueron temporales o fechas para
lugares ciertos, e otras algunas que parecen rrepunar e ser contrarias unas a otras, en que sería necesaria alguna declaración e
ynterpretación... me suplicauades que quiera disputar algunas personas de mi Consejo que vean las dichas leyes e ordenamientos así
de los dichos rreyes mis anteçesores como mías, e desechando lo que pareciese ser superfluos copilen las dichas leyes por buenas a
breves palabras e fagan las declaraciones e ynterpretaçiones que entendieren ser necesarias, porque así fechas las muestren a mí
para que ordene e mande que aya fuerça de ley e las mande asentar en un libro que esté en mi cámara, por el qual se judgue en mi
corte e en todas las cibdades e villas de mis rreynos.”
Comentario externo:
-
Cuaderno de Peticiones de las Cortes de Madrid de 1433
Fuente jurídica mediata. Ni la solicitud de los súbditos ni la respuesta del rey tienen carácter de ley
Sistema jurídico de la recepción del Derecho común
No es fuente relevante en el Derecho histórico español.
Comentario interno:
En el texto se da respuesta afirmativa a la solicitud de los procuradores en Cortes para que se recopilasen determinadas leyes
(algunas “que no tyenen en sí misterio ni derecho”, otras temporales, locales, contradictorias entre sí o necesitadas de interpretación); es
buen exponente que muestra la noción y alcance de una técnica jurídica (la recopilación), que en el momento de la recepción del Derecho
común adquiere gran preponderancia.
Las recopilaciones de carácter privado en esta época reproducen literalmente los textos. Las de carácter oficial reproducen sólo
la parte dispositiva y presentan al comienzo un breve sumario del contenido de la ley, así como el nombre del rey o Cortes que dictan la
disposición, y su fecha. Así concebidas, las recopilaciones de leyes no añaden nada a éstas en cuanto a su valor coactivo y su vigencia;
simplemente facilitan su manejo, alegación y conocimiento. Son más bien repertorios. En Castilla, sin embargo, dado lo copioso de la
legislación real, se refunden (“por buenas e breves palabras”) e interpretan en un solo capítulo todas las disposiciones coincidentes en el
fondo, aunque en parte difieran, lo que hace que el texto haya de ser redactado de nuevo y que casi nunca coincida a la letra con el de las
leyes que se dicen recopiladas.
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Esta falta de fidelidad se subsana con la promulgación global de la recopilación. Adquieren así generalidad y fuerza de ley y
constituyen una mayor garantía en la práctica procesal.
 Nueva Recopilación, 2.5.3.
“Por Cuanto las Audiencias i Chancillerías fueron ordenadas antiguamente por los Reyes de gloriosa memoria nuestros
progenitores, para que los pleitos, i contiendas, que en ellos uviesse entre nuestros súbditos, e naturales, fuessen prestamente
librados, i determinadas por justicia, i por derecho, i para ello hicieron leyes, i ordenanzas, i pusieron en ellos cierto número de
oidores, i según los muchos negocios que han ocurrido en las dichas nuestras Audiencias, i Chancillerías...”
Comentario externo:
-
Texto tomado de la Novísima Recopilación (1805)
Fuente jurídica inmediata.
Postrimerías del sistema jurídico de la recepción del Derecho común.
Fuente controvertida por su técnica refundidora defectuosa.
Nació extemporánea y anacrónica, pues su tiempo exigía ya una codificación del Derecho vigente.
Estuvo en vigor hasta la promulgación del Código Civil.
Comentario interno:
Institución.- Audiencias y Chancillerías, instituciones judiciales de recia raigambre en nuestro Derecho histórico.
Tiene su origen en el sistema jurídico altomedieval: el Rey, en cumplimiento de su deber de administrar justicia, recorría el reino
una o dos veces por semana, escuchando los pleitos civiles y criminales que le presentaban (audientia regis).
A partir de las Cortes de Toro (1371) se crea la Audiencia como cuerpo colegiado de jueces permanentes (oidores), que se
reunían para administrar justicia en el palacio del rey, o en casa del Canciller. La Audiencia del Rey se constituyó en estrecha relación
con la Cancillería real, razón por la que, en el siglo XV, se dio a la Audiencia el nombre de Chancillería.
En Castilla, los Reyes Católicos establecen una Chancillería en Valladolid, luego otra en Ciudad Real, que se trasladó a Granada.
El Tajo fue la divisoria entre las dos circunscripciones.
Por las dificultades de acudir a las Chancillerías, se solicita y se crean nuevas Audiencias en Madrid, Santiago, Sevilla, Canarias
y Mallorca y en Indias.
Tanto las Chancillerías como las Audiencias estaban integradas por dos clases de jueces: de lo civil (oidores) y de lo criminal
(alcaldes del crimen).
Junto a ellos existe personal complementario: fiscales, escribanos, registradores-archiveros, etc.
En algunas existen salas especiales (de los hijosdalgo, en las Chancillerías; de Vizcaya, en Valladolid).
La Presidencia corresponde a un Regidor nombrado libremente por el Rey.
Entre las Chancillerías y Audiencias existía una diferencia jerárquica a favor de las primeras, que tenían más competencias, que
no cederán en prestigio ni importancia a las Audiencias ni aún en la época de los Borbones, en que se tiende a organizar una Audiencia en
cada Provincia.
 (Pragmática. Nueva Recopilación).
Mandamos que de aquí en adelante, cuando nos proveyéremos o hiciéremos merced de Alcaldías Mayores, o Menores,
Alguacilazgos, o Merindades a qualesquiera personas de qualquier estado, i preeminencia, o dignidad que sean, se entiende que la
hacemos la dicha merced entretanto que no hubiere Corregidor en la Ciudad, Villa o Lugar, o Provincia do son los oficios; i que
aviéndolos, sean suspendidos del exercicio de los dichos oficios, i voto, i quitación; la qual quede para ayuda del salario de tal
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Corregidor; i que no puedan demandar equivalencia de cosa alguna dellos; i que se guarde, y cumpla assí, no embargante
qualesquiera usos, i costumbres, i qualesquier cláusulas, i condiciones, con que sean hechas las dichas mercedes.
Comentario externo:
-
La pragmática es una forma de elaboración del Derecho típica del Derecho real en la recepción del Derecho común.
Esta pragmática fue recogida en la Nueva Recopilación (reinado de Felipe II), en 1567.
Comentario interno:
El texto hace referencia directa de algo que a lo largo del sistema jurídico de la recepción del Derecho común constituyó uno de
los objetivos al que se orientaron los ordenamientos jurídicos: la renovación institucional acometida por el Estado moderno.
El mandato real así expresado indica que en adelante todos los funcionarios municipales a cuyo cargo corre la función
jurisdiccional, en cualquiera de sus vertientes: judicial propiamente dicha (Alcaldes Mayores y Menores) y de hacer justicia (Merinos y
Alguaciles), quedan en posición subsidiaria respecto a la figura del Corregidor, a tal punto que en aquellos lugares para los que este
funcionario han sido designado, todos ellos serán suspendidos en sus oficios habiendo de destinar los concejos a la retribución del recién
llegado los fondos que utilizaban para pagarlos.
A partir del siglo XIV comenzaron los reyes de Castilla a interesarse por el control de municipios y ciudades, dada la
importancia que habían adquirido. Para ejercer ese control pusieron en juego la figura del Corregidor, persona designada por ellos para
supervisar el gobierno de las ciudades y municipios.
En un principio sólo tenían cometidos ocasionales siendo enviados de manera exclusiva a algunos municipios. Desde el reinado
de los Reyes Católicos la práctica se generalizó a todos los núcleos urbanos importantes, al tiempo que se ampliaban significativamente
las competencias originarias de este funcionario de designación real que se imponía a los Concejos para supervisar su gestión y gobierno
en representación de los intereses del monarca.
De hecho el municipio castellano, en cuanto sistema de organización local autónomo independientemente del número de
habitantes que reuniera, venía experimentando, desde las etapas iniciales de la recepción del Derecho común, transformaciones
importantes: el antiguo régimen democrático de concejo abierto quedó definitivamente diluido y sustituido, salvo en pequeños concejos
rurales, por el sistema de Regimiento, de composición cerrada y oligárquica, que quedó además mediatizado por la injerencia de la
autoridad real en los concejos fundamentalmente expresada en la figura del Corregidor.
En este texto se aprecia la confluencia de algunos elementos que presidieron el proceso de absorción de competencias a favor de
la autoridad monárquica, reflejado en este caso en el desplazamiento de la función judicial que, extraída de los órganos concejiles pasa a
ser depositada en la competencia excluyente del funcionario real que testimonia el monopolio legislativo de la Corona.
 Cortes de Briviesca de 1387.
“Otrosy, las cosas que es nuestra merced de librar sin consumo son éstas: dádivas que non podemos escusar de cada día,
mensajerías e oficios de nuestra casa, e alimosnas; pero tenencias e tierras e mercedes de juro de heredat, o de oficios de cibdades e
de villas que non sean por eslepción, perdones, legitimacioens, cartas de sacas e franquezas, non entendemos dar sin consejo; ante
ordenamos que si alguna mercet destas sobredichas. Nos feziéremos sin consejo, que non vala si non fuer firmada a lo menos de dos
o de tres de los de nuestro consejo en las espaldas, e seellada con una de nuestros seellos.”
COMENTARIO:
El texto está tomado del Ordenamiento de Cortes de Briviesca. Fuente jurídica inmediata, con carácter de ley. Su ámbito de
aplicación fue territorial, en cuanto legislación real que era. Del año 1387. Pertenece al sistema jurídico de la recepción del derecho
común. Esta fuente es importante por contener una regulación de la Audiencia Real, del Consejo Real y de los gastos del monarca.
En él se contiene una somera enumeración de los actos que el Rey puede decidir sin consentimiento de su Consejo (dádivas,
oficios de la casa real, limosnas) y de aquellos otros para los que se necesita la aprobación de aquél (tenencias de tierras, mercedes de
heredad, oficios de ciudades, perdones, legitimaciones, franquezas), hasta el punto que estos últimos no tienen valor si no van ratificados
por al menos dos o tres consejeros reales.
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El Consejo Real tiene sus orígenes en la Curia regia ordinaria medieval. Ya desde fines del siglo XII formaban parte de ésta
jurisperitos (“sabidores de derecho”), como consecuencia de la mayor complejidad de la administración. Pero será en el siglo XIV cuando
aparezca en Castilla la nueva institución del Consejo Real, independiente de la Curia regia y con el carácter de cuerpo consultivo que
aconsejaba al rey en la gestión de los asuntos públicos, y colabora con el monarca en el gobierno y administración del Estado. Debía
entender de los asuntos de importancia en la gobernación del reino (en el texto se citan algunos de ellos), con excepción de la
administración de justicia reservada a la Audiencia, y la provisión de cargos públicos. En principio estuvo compuesto por cuatro prelados,
cuatro caballeros y cuatro ciudadanos, pero con el paso del tiempo fue creciendo al número de consejeros, así como la preponderancia de
los letrados.
Con posterioridad a la fecha de este texto, el Consejo real se diversificó en número de competencias (se crearon los Consejos de
Indias, de Hermandad, de la Inquisición, de Hacienda, de Guerra, de Cruzada, de Estado, etc.). Puede decirse de esta institución jurídicopúblico que constituyó el germen de la administración del Estado, a través de un variado y lento proceso de atribución, diferenciación y
descentralización de funciones legislativas, judiciales y administrativas.
 Carta real convocando a una ciudad para las Cortes, año 1335.
“Pedro, por la gracia de Dios rey de Aragón, de Valencia, Cerdeña y Córcega y conde de Barcelona… Como Nos para la utilidad
general de nuestro. Reino de Aragón nos personaremos en la ciudad de Zaragoza el día octavo después de la fiesta de Pascua próxima
venidera, para celebrar Corte general aragonesa, pro lo dicho os decimos y mandamos que en dicho término hagáis vuestros
procuradores con procuración suficiente según el Fuero, para que estén en dicha ciudad para la celebración de dicha Corte.”
COMENTARIO:
El texto reproduce una Carta real por la que se convocan las Cortes de Aragón. Fuente jurídica de mediata. Del año 1335. Se
inscribe en el sistema jurídico de la recepción del Derecho común. No se trata de una fuente histórica relevante.
En él, referida en este caso al reino de Aragón, se menciona la institución jurídica de las Cortes, y se caracteriza según tres
rasgos principales: son convocadas por el rey, asisten representantes no designados por éste cuya elección debe hacerse conforme a
derecho, y tienen por finalidad la utilidad general del reino.
Está fuera de toda duda la importancia que han tenido las Cortes en nuestro Derecho, histórico y actual. Todavía sigue siendo
discutido entre los investigadores cuál fue su carácter, naturaleza y competencias durante este período. Tienen su origen en la Curia regia
extraordinaria, de donde toman la inicial función de asesoramiento al rey. Existirán en Castilla, Aragón, Cataluña, Valencia y Navarra,
con distinta composición y competencias. Pero en todas ellas subsiste un denominador común, que responde al pactismo político entre
rey y súbditos propio de esta época: son reuniones en la que se encuentran representados los estamentos sociales más cualificados; el
poder legislativo del rey no está subordinado a ellas, aunque sí condicinado (en este punto existen diferencias significativas entre los
reinos); son un órgano político fiscalizador del poder real (se reúnen para aprobar los servicios o tributos pedidos por el rey). En suma,
sin llegar a constituir un poder legislativo enfrentado al del monarca, eran no obstante un órgano representativo de defensa de los
intereses colectivos contra la prepotencia del poder real. Su existencia garantizaba un equilibrio, aunque fuera desigual, entre rey y
sociedad. Por ello, cuando el absolutismo se impone en el siglo XVIII, la función de las Cortes quedará capitisminuida.
 Cervantes, El Quijote, II.53
“A lo que el mayordomo dijo: Señor gobernador, de muy buena gana dejáremos ir a vuesa merced… pero ya se sabe que
todo gobernador está obligado, antes que se ausente de la parte donde ha gobernado, dar primero residencia: déla vuesa merced de
los diez días que ha que tiene el gobierno, y váyase a la paz de Dios.”
COMENTARIO:
El texto está tomando de El Quijote, del episodio que narra el gobierno de Sancho Panza en la Insula Barataria. Fuente jurídica
de conocimiento mediata. En el se contiene una mención precisa, aunque novelada, al juicio de residencia, institución jurídica que tiene
su origen en el Derecho castellano de los siglos XII y XIII, y que alcanza mayor desarrollo en los siglos XV y XVI.
El texto sintetiza acertadamente el contenido de la residencia o juicio de residencia: Sancho desea abandonar el gobierno de la
Insula Barataria, pero el mayordomo le recuerda que todo cargo público está obligado, antes de dejarlo, a responder de su gestión. No era
un procedimiento aplicable a funcionarios sospechosos (no lo fue Sancho), sino trámite común y ordinario, impulsado de oficio. Consistía
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en abrir un plazo de información pública (variable según épocas y lugares) sobre la gestión del funcionario, durante el que éste tenía la
obligación de residir en la misma ciudad donde hubiera ejercido el cargo. Instruía el sumario el sucesor del residenciado, era sentenciado
por la Sala de Provincias del Consejo de Castilla. Junto a las visitas, constituyeron un órgano de control de los funcionarios.
 M. DE CERVANTES, Don Quijote de La Mancha, parte II, Cap. 2.
“Los hidalgos dicen (contaba Sancho a su señor) que, no conteniéndose vuesa merced en los límites de la hidalguía, se ha puesto
Don y se ha arremetido a caballero con cuatro cepas y dos yugadas de tierra, y con un trapo atrás y otro adelante. Dicen los
caballeros que no querrían que los hidalgos se opusiesen a ellos, especialmente aquellos hidalgos escuderiles, que dan humo a los
zapatos y toman los puntos de las medias negras como seda verde”.
ELEMENTOS DE INTERPRETACIÓN
El texto y las cuestiones que suscita. La agudeza satírica de Cervantes, expresada en las palabras de Sancho Panza, describe en el
texto que comentamos una de las características de la estructura social de la Edad Moderna, el acceso a la nobleza desde estratos
sociales que se perfilan como dudosamente nobiliarios, al menos desde el punto de vista de la cuantía de patrimonio.
COMENTARIO SOBRE LAS CUESTIONES SUSCITADAS
La estructura social de la España Moderna respondió a una ordenación en estamentos separados entre si, no sólo por la mayor o
menor riqueza de sus miembros sino por su diferente condición jurídica. La nobleza siguió constituyendo el primer estamento de la
sociedad y, aunque desposeída del poder político que había ostentado en la Edad Media, conservaba su poder económico fundamentado
en la posesión de los señoríos jurisdiccionales y en los mayorazgos.
Desde comienzos de la Edad Moderna, finalizada la Reconquista, la nobleza estuvo ordenada en tres diferentes grados:
- Grandes de España
- Títulos
- Caballeros e Hidalgos.
Todos gozaban, como el resto de la nobleza, de un estatuto jurídico privilegiado pero constituían el escalón más bajo del estamento
nobiliario y también el que ofrecía un más fácil acceso. Esta nobleza de segunda categoría llegó a ser muy numerosa en los siglos
XVI y XVII cuando, al calor de una mentalidad social que despreciaba el trabajo, letrados y mercaderes lograron entrar en ella por
privilegio real normalmente adquirido por compra.
Los hidalgos eran nobles que normalmente carecían de fortuna y que no ostentaban cargos públicos, por lo que raramente accedían a
los grados superiores de la nobleza, pero solían hacer gala y exhibición de su condición social privilegiada aunque escasa de
recursos. Entre los hidalgos podían distinguirse los de sangre (o nacimiento), los de ejecutoria (habían sobrevenido por
determinadas causas a la condición de hidalgos), los notorios, o de solar conocido, etc.
Desde el punto de vista cuantitativo, la gran masa de nobles estuvo compuesta en la Edad Moderna por los simples hidalgos, de
entre los cuales los que destacaban respondían a la denominación de caballeros (término que ya no significaba como en la Edad
Media combatiente que lucha a caballo). Esta diversidad de situaciones permitía mantener dentro del estrato más bajo de la nobleza
una rigurosa jerarquía interna, tal y como se refleja en el texto.
En cualquier caso, un hidalgo se distinguía del no noble en que disfrutaba de ciertos privilegios, el más notorio de los cuales era la
exención fiscal. Aunque ninguna ley enumera todos los impuestos a los que escapaban los hidalgos, en la Edad Moderna, como el
resto
de
la
nobleza,
estaban
exentos
de
pechos,
alcabalas,
monedas
foreras,
monedas y pedidos, y toda suerte de repartimientos, habiendo únicamente de contribuir con los tributos de lanzas y media
annata. Así, la concesión de hidalguía venía a ser mucho más que una simple concesión de privilegios, era una verdadera mutación
de estado que daba paso a una categoría jurídica superior que estaba investida de una honra especial, cuyo testimonio tenía más
valor probatorio que el de un no privilegiado, y a la que se aplicaba un sistema procesal y penal exclusivo.
 Libro I, Título III, Ley VII, El Rey Don Juan II en Burgos, año de 1429.
Porque assí como nos queremos guardar su jurisdicción á la Iglesia, y á los Ecciesiasticos Juezes: assaz razón, y derecho es, que
la Iglesia, y Juezes Ecciesiasticos, no se entremetan en perturbar la nuestra jurisdición real. Y que no sean osados de hacer execución en
los bienes de los legos; ni prender ni encarcelar sus personas: pues que el derecho pone remedio contra los legos que son rebeldes en
cumplir lo que por la Iglesia justamente les es mandado, y sentenciado: combiene saber, que la Iglesia invoque la ayuda del brazo seglar.
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E otrosí que ningún juez Ecciesiastico, por fatigar á los dichos legos los cite, ni pueda citar en la cabeza del Obispado, ni Arzobispado,
pues que tienen otros Juezes inferiores, en que les puedan demandar en los casos á la Iglesia permisos.
Las Ordenanzas Reales de Castilla también conocidas como Ordenamiento de Montalvo son la primera de las tres recopilaciones de
que fue objeto la legislación castellana en la Recepción del Derecho común. La compilación de Montalvo, que para algunos es oficial y para
otros es obra privada y ya que los monarcas no llegaron a sancionarla, reunió las pragmáticas, las leyes de Cortes y las ordenanzas de los
reyes castellanos desde Alfonso XI hasta 1484 en que se imprimió. La legislación territorial castellana quedó recopilada en el Ordenamiento
de Montalvo, aunque defectuosamente al no recoger todas las leyes vigentes e incluir, en cambio, algunos preceptos que no estaban en uso. A
pesar de ello constituye una fuente directa para el conocimiento del derecho castellano en la Recepción.
Cuestiones suscitadas.
La cuestión única a que hace referencia el precepto que ahora comentamos es la fijación de unos límites precisos que la jurisdicción
eclesiástica no puede transgredir como subsidiaria que es de la jurisdicción real.
COMENTARIO SOBRE LAS CUESTIONES SUSCITADAS.
Las relaciones entre el Estado y la Iglesia presentaron en la Recepción del Derecho común una doble vertiente: por una parte los
reyes hispanos se proclamaban defensores de la Iglesia católica contra la herejía y el cisma, y por otra, trataron de intervenir cada vez más en
los asuntos eclesiásticos ejerciendo una política de intromisión en todos los niveles, para reafirmar su preponderancia. Esta actitud por parte
de la corona, conocida con el término genérico de ‘regalismo’, adquirió gran desarrollo a medida que se iba haciendo más fuerte el poder
real, llegando a su máxima expresión en el período de los Borbones.
Por lo que aquí interesa, la corona manifiesta claramente, a la altura del siglo XV, su voluntad de intromisión en la jurisdicción que
la Iglesia venía ostentando desde siglos atrás y que se manifestaba principalmente en el ejercicio de dos tipos diferentes de jurisdicción:
Una jurisdicción común, que alcanzaba a los clérigos, que consistía en la competencia de la Iglesia para juzgar todos los asuntos que
afectaban a los clérigos a través de sus tribunales ordinarios (los Obispados en sus diócesis). Y otra jurisdicción especial desempeñada por
tribunales especiales como los de la Nunciatura pontificia (que quedó establecido de manera permanente desde 1537); de la Rota; y de la
Inquisición, que entendían también en apelación de los asuntos fallados por los jueces eclesiásticos ordinarios.
Desde el comienzo del período de la Recepción la corona tendió a acotar y a restringir la jurisdicción común eclesiástica reduciendo
-a través de medidas como la que contiene el texto que comentamos- cada vez más al ámbito de determinados asuntos el amplísimo Fuero
eclesiástico. Respecto a los mencionados tribunales eclesiásticos especiales que entendían de causas puntuales que afectaban a la totalidad de
los súbditos y no sólo a los clérigos, siguieron funcionando en la Península por delegación papal aunque dentro ya de su materia acotada,
siendo muy combatidos porque con frecuencia extendían su jurisdicción a asuntos que el rey consideraba propios de los tribunales ordinarios.
La reducción del contenido jurisdiccional que la corona llevó a cabo con la Iglesia estuvo acompañada de la apropiación de buena
parte de sus rentas, de manera que por concesión pontificia la Hacienda real comenzó a ingresar cantidades que originariamente eran pagadas
por los fieles a la Iglesia. Así las Tercias Reales (dos novenos del cómputo global del diezmo); las bulas de Cruzada; o las primeras
desamortizaciones.
 Ordenanzas reales de Castilla, 3.2.14
“Defendemos que ninguno de los vecinos de nuestras Ciudades, Villas y Lugares pueda ser emplazado para ante los nuestros
Alcaldes de la nuestra Corte: a lo menos que primeramente sean demandados ante los Alcaldes de su fuero, y oídos, y vencidos por
derecho y que no valan las nuestras cartas que en contrario desto sean dadas: salvo en aquellos casos que se deban librar en la
nuestra Corte, que son estos según estilo antiguo, muerte segura, muger forzada, tregua quebrantada, casa quemada, camino
quebrantado, traición, aleve, repto, pleito de biudas y huérfanos, y de personas miserables.”
COMENTARIO:
Texto procedente de las Ordenanzas Reales de Castilla. Fuente jurídica inmediata, con carácter de ley. Su ámbito de aplicación
es territorial. Del año 1484. Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho común. La fuente de la que procede – una
recopilación castellano – no confiere, por sí misma, un valor de ley al texto comentado, pues dicho valor ya lo tenía desde el mismo
momento de la promulgación de la ley que se recopila. Aunque no pueda dudarse de la fiabilidad de la fuente, hay que señalar, no
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obstante, que ya en su tiempo fue bastante criticada porque la selección de textos que realizó de una forma un tanto caprichosa, al parecer
no recibió la aprobación real definitiva, razones que motivaron el encargo de nuevas recopilaciones. Ello confiere a la fuente – no así al
texto que comenta- cierto grado de relatividad.
El texto establece que, para los llamados “casos de Corte” (delitos expresamente tipificados), los vecinos de ciudades, villas y
lugares deben ser demandados ante los juzgados de la localidad. En él se citan las siguientes instituciones jurídicas:
-
Alcaldes de fuero.
Alcaldes de Corte.
Delitos que constituyen los “casos de Corte”.
Emplazamiento procesal al demandado.
La regulación específica que contiene el texto sobre las instituciones antes citadas habrá de referirla únicamente a los delitos que
constituyen los “casos de Corte”. Su tipificación refleja la continuación de la lista existente en el sistema jurídico altomedieval (“según
estilo antiguo”): muerte segura, mujer forzada, tregua quebrantada, casa quemada, camino quebrantado, traición, etc. Este hecho no es de
extrañar, por cuanto la fuente de donde procede incluyó determinada legislación real y de Cortes que ya estaba en desuso en la época de
la recepción. Si se tratara de un texto con plena vigencia en el sistema jurídico de la recepción – tesis que debe considerarse como más
probable - no puede olvidarse que ésta se realiza de modo progresivo, lo cual conlleva la adaptación e integración de los diversos
derechos existentes en la época inspirándose en los principios, instituciones y sistematización del derecho común.
Los alcaldes de fuero y alcalde de Corte tienen encomendada la función de juzgar, los primeros en el ámbito local, y los
segundos como jueces de apelación o de primera instancia para los delitos de corte. Se trata de instituciones que nacen en el sistema
jurídico altomedieval, pero que perviven en el comienzo de la recepción del Derecho común, junto a una organización judicial más
evolucionada (Chancillerías, Audiencias).
 Instrucción de los Reyes Católicos a Nicolás de Ovando, 1501
“…Procuraréis cómo los indios sean bien tratados e puedan andar seguramente por toda la tierra e nenguno los faga fuerza
ni los roben, nin fagan otro mal nin dampno, poniendo para ello las penas que viéredes ser menester, e executandolas en las personas
qu´en ella fueren culpantes… Item, e porque para coger oro e facer las otras labores que Nos mandamos facer será necesario
parovecharnos del servicio de los indios, compelirlos eis que trabajen en las cosas de nuestro servicio, pagando a cada uno el salario
que justamente vos pareciere que debieren de aber, sigund la calidad de la tierra.”
COMENTARIO
Texto que procede de una Instrucción real enviada al gobernador de indias. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de ley. Del
año 1501. Pertenece a la segunda etapa de la formación del Derecho indiano, en la que los Reyes de Castilla revisan la primera
legislación del monopolio colombiano y acometen la tarea de organizar la administración de los territorios de ultramar. Probablemente se
trate de la fuente más significativa de este segundo período.
El texto hace referencia al buen trato que han de tener los indios: deben gozar de libertad de movimientos, no se les puede forzar
o robar, ni hace ningún otro daño; se deben establecer penas para quienes actúen de modo contrario; deben trabajar para el servicio del
rey, percibiendo un salario justo.
El trato que debe darse a los indios es un tema muy recurrente en todas las fases del desarrollo del Derecho indiano. Ello
significa que constituyó uno de los puntos más problemáticos de la colonización de América. Junto a la bondad del texto que ahora se
comenta, basado en el principio de igualdad de todos ante la ley y ante Dios, existen otros sumamente críticos respecto que existieron dos
instituciones jurídico – sociales durante la conquista: el repartimiento que era la entrega de un grupo de indios a cada español para que
trabajasen a su servicio; y la encomienda (el nombre le viene, sin duda, por analogía con la encomendación existente en el Derecho
español), que era la transformación de los repartimientos, en virtud de la cual los indios entregados a cada colono se entendía que estaban
bajo su protección o encomienda, debiendo el encomendero darles instrucción religiosa y teniendo el derecho a exigir de los judíos el
trabajo y tributo. Las encomiendas, al menos en determinadas ocasiones y territorios, derivaron en esclavitud encubierta, y obligó en años
sucesivos a establecer leyes protectoras de la población indígena, las cuales no siempre lograron alcanzar el fin que pretendían,
especialmente en los territorios más alejados del poder administrativo y judicial.
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 Cuaderno de peticiones de las ciudades en las Cortes de Valladolid de 1325.
“Otrossí, a lo que me pidieron por merced que non mande matar nin prender nin listar nin despechar nin tomar a ninguno
ninguna cosa de lo suyo sin ser ante llamado e oído e vencido por fuero e por derecho, por querella ni por querellas que dél dén, a
esto respondo que tengo por bien de non mandar matar nin listar ni despechar nin tomar a ninguno ninguna cosa de lo suyo, sin ser
ante oído e vencido por fuero e por derecho. Otrossí, de non mandar a ningunos prender sin guardar su fuero e su derecho a cada
uno. E jura lo de guardar.”
COMENTARIO:
Texto que proviene de un Quaderno de Peticiones, en este caso de las ciudades castellanas en las Cortes de Valladolid de 1325.
Fuente jurídica mediata, a la que no se le atribuye estrictamente valor de ley. Pertenece al sistema jurídico de la recepción del Derecho
común. No se trata de una fuente jurídica de mayor relevancia en nuestro Derecho histórico.
Se refiere a unas concretas peticiones que se hacen al rey, referidas a derechos individuales de los ciudadanos, y a las que aquél
accede, en el sentido de que antes de ejecutar, herir, multar, prendar o detener a algún ciudadano, se oiga a éste y se le juzga y condene
conforme a Derecho.
El aspecto que merece destacarse en la interpretación de este texto, situado todavía en los albores de la recepción del Derecho
común en Castilla, es la progresiva incorporación de derechos procesales individuales frente al poder omnímoda del rey o señor. Hoy
puede parece elemental la concesión de estos derechos, pero no puede olvidarse que en el Derecho altomedieval existían determinados
procedimientos, como el de la pesquisa general, que daban amplias posibilidades a los monarcas para someter a juicio conductas
concretas sin posibilidad de defensa.
 El ciudadano presunto culpable debe ser “oído y vencido por fuero e por derecho”, antes de ejecutar sentencia contra él. La anter
expresión refleja de inmediato la prevalencia, en este período, del derecho sobre la fuerza, de la ley sobre la potestad administrativa,
la sentencia obtenida en un juicio con presencia y posibilidad de defensa del acusado, con un juez que aplique el derecho propio de c
uno, sobre la venganza personal o familiar que en anteriores épocas dirimía los asuntos litigiosos. Pone de manifiesto, así mismo
respecto que el rey, o quien ejerce la suprema jurisdicción administrativa, tiene como límites unos derechos de los súbditos previame
establecidos y pactados.
 Carlos I en respuesta a los procuradores en las Cortes de Madrid de 1534, ed. R. CARANDE, Carlos V y sus banquer
Barcelona, 1987, tomo 2, pág. 234.
«Como se ha visto por experiencia, las nuestras rentas reales suben y crecen cada año muchas sumas de maravedís, como crece
suben las otras rentas de personas particulares, y por hacer bien y merced a estos reinos habemos por bien de les dar por encabezamie
todas las rentas de las alcabalas y tercias de él por diez años venideros, que comiencen desde primero de enero de 1535, en el precio q
verdaderamente, nos llevamos y gozamos de ellas en el año de 1534 (...), contando que de aquí a en fin de mayo de 1535, el reino y s
procuradores y diputados (...) den orden cómo todas las rentas se encabecen, cada una en el precio en que se debe encabezar, en el cu
encabezamiento no han de entrar: el almoxarifazgo, ni servicio y montazgo (...), ni otras semejantes cosas que no se suelen encabeza
pueblos. Y en el caso de que el reino todo no se concertara en tomar por encabezamiento (...) todas las dichas rentas, habemos por bien q
los pueblos que particularmente se vinieren a encabezar, se les dé, por encabezamiento sus rentas moderadas de manera que recib
gratificación como hasta ahora ven que se hace... y desde ahora mando a los nuestros contadores mayores que así lo hagan»
ELEMENTOS DE INTERPRETACIÓN
A pesar de tratarse de un texto que carece de forma legal, en sí mismo, nos introduce de pleno ante la problemática de la Hacienda R
como institución de Derecho público, brazo articulado del Estado que recaba -coactivamente- administra los recursos del Estado, y
experimentó una notable ampliación y modernización de su actividad a lo largo de la Recepción del Derecho común.
COMENTARIO SOBRE LAS CUESTIONES SUSCITADAS
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En este caso, como cuestión previa pueden definirse, aún muy brevemente, las figuras impositivas que se mencionan en el texto, cu
nexo común a todas
es el de ser rentas reales o cantidades que el monarca puede exigir a sus súbditos sobre el fundamento jurídico de
una de las obligaciones intrínsecas de la relación general que les une:
- Alcabalas: Era el impuesto indirecto de más tradición en Castilla y para la Corona la renta ordinaria de más rendimiento, que grav
en un porcentaje variable las trasmisiones de bienes, tanto «inter vivos» (compraventas por ejemplo), como «mortis causa».
- Almojarifazgos: De origen árabe, reunía ingresos de caracter múltiple sobre los que predomina el concepto de derechos de adu
para los productos de importación, resultando ser una especie de arancel.
- Tercias: Los dos novenos de todos los frutos y rentas que se diezman, es decir, se trata de una regalía que revierte a la Corona desde
Iglesia en virtud de haber proporcionado a ésta bienes y templos.
- Servicio y montazgo.
Los constantes gastos ocasionados por el mantenimiento de la política imperial de los Austria produjeron una situación de déf
permanente en Hacienda Real en el sistema jurídico de la Recepción del Derecho común, que al no poder ser compensado con la afluen
extraordinaria de ingresos aportados por los metales preciosos del Nuevo continente, marcó una dinámica de búsqueda incesante de fórmu
nuevas que proporcionaran más recursos a las arcas reales, que fue dirigida tanto a introducir impuestos nuevos, como a perfeccionar
sistemas de recaudación.
Entre las medidas que se tomaron en el primer sentido, habría que mencionar los nuevos gravámenes que recayeron sobre determina
negocios jurídicos concretos, pero fundamentalmente las escrituras de servicios de millones concedidas al rey por las Cortes con carác
extraordinario para hacer frente a sus empréstitos.
Los servicios de millones constituyeron una reforma tributaria sin precedentes que exigió tales esfuerzos a la base impositiva, que hu
de ser replanteado su control financiero. Hasta entonces (reinado de Felipe II, en guerra con Inglaterra) los servicios extraordinarios se hab
pagado en miles de maravedíes, pasando a partir de ese momento a pagarse en millones, y no de maravedís sino de ducados (1 ducado equiva
a 375 mrs.). Con la recaudación de los servicios de millones se vieron por primera vez afectados los estamentos privilegiados, tradicionalme
exentos del pago de impuestos.
Por todo ello se intentó racionalizar el control de gastos poniéndolos en relación con los ingresos, lo que equivale a introducir la i
del Presupuesto, al decir las Cortes al rey que ha de ajustar sus gastos con arreglo a unas cantidades prefijadas, sin transferir los límites marca
por el concedente..., con lo que se está introduciendo un componente jurídico.
Por lo que se refiere a la utilización de otras formas de recaudación de los impuestos, hay que referirse a la generalización de
encabezamientos (ya introducidos por los Reyes Católicos con carácter circunscrito): el sistema consiste en que algunos lugares, y para el pa
de algunas rentas, se encabezan, es decir se obligan a pagar una cantidad convencional de cuya cobranza responden. En las épocas de Carlo
las Cortes pidieron reiteradamente, después de alegar las vejaciones y agravios de los arrendatarios de impuestos, el encabezamiento. No to
las rentas se encabezaban, pero si tradicionalmente las rentas ordinarias (alcabalas y tercias), que pasaron a cobrarse por este medio en
generalidad de los lugares... se tendía a un sistema de encabezamiento general por que presentaba las ventajas de enviar la sobrecarga añad
por los publicanos (en el cobro de impuestos por arrendamiento), y de no estar la recaudación sometida a las fluctuaciones de los precios.
SISTEMA JURÍDICO CONSTITUCIONAL
 José Marchena, Aviso al pueblo español.
“Igualdad, Humanidad, Fraternidad, Tolerancia. Españoles, esto es, en cuatro palabras, el sistema de los filósofos que
algunos perversos os hacen mirar como unos monstruos... Un solo medio os queda, españoles, para destruir el despotismo religioso:
éste es, la convocación de vuestras Cortes. No perdáis un momento: sea ¡Cortes, Cortes! El clamor universal.
(Antología de Fuentes del Derecho español de García Gallo).
Comentario externo:
-
El texto procede de las obras del escritor político José Marchena, escrito a finales de 1792.
Fuente jurídica mediata.
Escrito político de carácter prerrevolucionario que precedió a la implantación del constitucionalismo español.
Comentario interno:
-
Se apela a cuatro axionas de la época:
Igualdad.
Humanidad.
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-
Fraternidad.
Tolerancia.
Es el detonante para la caída del sistema jurídico político anterior (Antiguo Régimen) y agotada estructura socioeconómica de
fines del siglo XVIII.
Se apela a la revitalización de una institución tradicional española (las Cortes), para destruir el despotismo y absolutismo e
instaurar la participación de los ciudadanos en la política.
Se recogen los principios ideológicos que darán lugar al cambio que se experimentará en el Derecho español a comienzos del
siglo XIX.
A finales del Siglo XVIII se produce el enfrentamiento entre los intereses de la nobleza inmovilista, tradicional y agraria, con la
nueva clase burguesa, liberal y defensora de la transformación política e industrial. Como los beneficiarios del cambio fueron los
habitantes de las ciudades, impulsores del cambio, se habla de revolución burguesa.
En el aspecto jurídico destaca el principio de igualdad que se contiene en el texto (del que se derivan los de fraternidad,
humanidad y tolerancia).
La igualdad de los hombres ante la ley es un principio básico en el Derecho constitucional, conteniéndose la igualdad efectiva de
todos los súbditos de un Estado, con la consiguiente desaparición de grupos sociales privilegiados. Lo cierto es que la igualdad fue más
aparente que real, siendo utilizada por la burguesía en beneficio propio.
El apelar a la convocatoria de Cortes significa la importancia que se quiere dar en este nuevo sistema a la participación
ciudadana, frente al absolutismo monárquico, reflejando, además, la significación histórica de esta institución en nuestro Derecho
tradicional como instrumento de representación.
 Decreto de las Cortes de Cádiz de 6 de agosto de 1811.
“Deseando las Cortes generales y extraordinarias remover los obstáculos que hayan podido oponerse al buen régimen,
aumento de la población y prosperidad de la Monarquía española, decretan…4º. Quedan abolidos los dictados de vasallo y vasallaje,
y las prestaciones así reales como personales, que deban su origen a título jurisdiccional, a excepción de las que procedan de contrato
libre en uso del sagrado derecho de propiedad…7º. Quedan abolidos los privilegios llamados exclusivos, privativos y prohibitivos que
tengan el mismo origen de señorío, como son los de caza, pesca, hornos, molinos aprovechamientos de aguas, montes y demás,
quedando al libre uso de los pueblos, con arreglo al Derecho común y a las reglas municipales establecidas en cada pueblo…”
COMENTARIO:
Procede el texto de uno de los Decretos de las Cortes de Cádiz previos a la promulgación de la primera Constitución. Fuente
jurídica inmediata, con el carácter de ley. Del año 1811. Pertenece a los albores del sistema constitucional. Se trata de una fuente de gran
importancia, por ser la primera que trata directamente sobre la abolición de régimen señorial.
Después de un preámbulo que trata de justificar la bondad de la norma, el texto determina que quedan abolidas las relaciones de
vasallaje y las prestaciones personales y reales, con excepción de las que proceden del contrato libre. Quedan asimismo abolidos
determinados privilegios (caza, pesca, hornos, etc.) que estaban en poder de los señoríos, disponiéndose que queden al libre uso de los
pueblos.
Los señoríos naces en la Edad Media y, con ellos, las relaciones de vasallaje, las obligaciones personales y económicas debidas
al señor y, en general, las situaciones de privilegio económico respecto de bienes de utilización común que tenían los señores en su
territorio. Es evidente que, a pesar de la aparente ruptura del monolitismo estamental de siglos inmediatamente anteriores por la ascensión
de las clases medias, todavía subsistirán importantes diferencias estamentales, en modo alguno legítimas a la luz del principio de igualdad
de los hombres ante la ley. No puede admitirse en el nuevo sistema jurídico-social que existan miembros del Estado sometidos a
prestaciones económicas distintas a las que gravan a la generalidad de los ciudadanos, ni tampoco que determinados bienes económicos
queden en mano de unos pocos cuando su titularidad no ha de ser pública (preferentemente comunal o municipal).
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En el texto se afirma que quedan abolidos los privilegios “que deban su origen a título jurisdiccional”. Se trata de aquellos
privilegios nacidos de la jurisdicción (en sentido amplio, no sólo la competencia judicial) que poseía el señor sobre sus territorios.
Quedan exceptuados los que tengan su origen en una libre relación contractual. Respecto de determinados bienes la titularidad pasa del
“señor” a los municipios y a los propios pueblos. Ni que decir tiene que esta medida tuvo una especial incidencia en las clases rurales,
pues se eliminaros los restos de encomendaciones, mayorazgo, vinculaciones y “manos muertas” o similares. Ahora bien, ello no
significó, en este momento, la privación a los señores de la nuda propiedad sobre sus territorios.
 Constitución de Cádiz de 1812.
“Artículo 3. La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de
establecer sus leyes fundamentales”.
COMENTARIO:
El texto proviene de la primera Constitución española de 1812. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de norma jurídica
fundamental del Estado. Con ella se inicia el sistema jurídico constitucional razón por la cual es de una relevancia singular y
conocimiento imprescindible dentro de la Historia del Derecho Español.
En el texto se hace referencia al principio constitucional de la soberanía nacional y a su consecuencia inmediata: el derecho
que la Nación tiene por sí misma de establecer sus leyes.
El concepto de soberanía nacional fue una de las primeras construcciones teóricas del constitucionalismo, y se planteó en
abierta oposición al concepto tradicional de soberanía. En los sistemas jurídicos anteriores, el rey fue recabando progresivamente para sí,
especialmente en el periodo absolutista del siglo XVIII, la titularidad del poder estatal y, en consecuencia, la facultad absoluta y exclusiva
de dictar leyes. Esta situación se quiere cambiar radicalmente con el movimiento revolucionario que se inicia en Francia. El titular de la
soberanía será la nación, el pueblo. Los ciudadanos de cada nación, sea de modo directo o a través de representantes elegidos, deben
reunirse y decidir en común las normas por las que debe regirse su comunidad política. A las personas elegidas por sus conciudadanos
para constituirse en Estado se les llamará “poder constituyente” y a la ley fundamental que establezca la organización del Estado y los
derechos fundamentales de los individuos se la denominará Constitución.
El principio de soberanía nacional llegó a ser uno de los ejes polémicos sobre los que giró nuestra historia constitucional del
siglo XIX. Fue motivo de violentas disputas, y orientaciones políticas divergentes, entre los partidarios de una soberanía nacional
constituyente vertebrada a través de unas Cortes elegidas democráticamente por sufragio universal (tesis progresista), y los partidarios de
una división radical del poder soberano entre el Rey y las Cortes.
 Constitución de 1876
“Artículo 80. Los magistrados y jueces serán inamovibles, y no podrán ser depuestos, suspendidos ni trasladados sino en los
casos y en la forma que prescriba la ley orgánica de Tribunales”.
COMENTARIO:
Procede el texto de la Constitución de 1876. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de norma jurídica fundamental del
Estado. Pertenece al sistema jurídico constitucional. Esta Constitución responde a una concepción doctrinaria de la soberanía y su
importancia en la Historia del Derecho español es innegable por cuanto marca la nueva orientación política derivada de la Restauración
borbónica.
Se refiere a la inmovilidad de los jueces y magistrados, los cuales, a fin de preservar su independencia frente al poder
ejecutivo, no podrán ser depuestos, suspendidos ni trasladados sino en la forma prescrita por la ley especial en Cortes.
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Lo que verdaderamente interesa destacar de este texto es la importancia transcendental que se concede en el sistema jurídico
constitucional a la función de los jueces. Siguiendo la teoría de división de poderes establecida por Montesquieu, se concibe a los jueces,
en su conjunto, como garantes del orden democrático establecido: su deber jurídico es aplicar las leyes aprobadas en Cortes, y gozan de
total independencia del poder ejecutivo, de forma que sirven de garantía frente a los posibles excesos de éste y, sobre todo, de protección
ultima a los derechos fundamentales del individuo, que la Constitución consagra en su parte dogmática. La inamovilidad geográfica y
funcional constitucionalmente reconocida es, justamente, una medida para preservar su independencia respecto al Ejecutivo, pues a la ley
estarán sujetos siempre.
La configuración institucional de los jueces ha experimentado, un significativo proceso de transformación. Si en la Alta Edad
Media los Jueces eran fuente importante de creación del Derecho, y progresivamente, a lo largo de la Baja Edad Media y Edad Moderna
se va perfilando la función de juzgar como especifica y necesitada de un personal cualificado aunque vinculado de una manera más o
menos directa al poder real, sólo con el advenimiento del constitucionalismo la función de los jueces se convierte en verdadero poder
diferenciado, pero no con competencias para crear, sino para interpretarlo y garantizar en última instancia su aplicación.
 Real Decreto de 2 febrero de 1880.
“…Pero la obra que ofrece sin duda alguna mayor interés; que puede ser más fecunda en resultados prácticos, y constituir
uno de los timbres más preciados del glorioso reinado de V.M., es la formación y planteamiento del Código civil. No es necesario
detenerse a demostrarlo. Lo dicen a una voz los hombres de ciencia, que todos ellos, ya pertenezcan a la Magistradura, ya al Foro o al
Profesorado, se lamentan unánimes de que, para discutir o fallar cuestiones de derecho civil, sea necesario, por lo que hace a la
legislación castellana, consultar los Códigos promulgados en el espacio de doce siglos; y en lo relativo a las legislaciones regionales,
estudiar los diversos fueros por que cada una de ellas se rige…”
COMENTARIO:
Texto tomado de un Real Decreto promulgado en 1880, en la etapa final del período codificador. Fuente jurídica de
conocimiento inmediata, aunque no tiene expresamente el carácter de ley por no formar parte del articulado del Real Decreto. Pertenece
al sistema jurídico constitucional.
En él menciona el interés político que reporta para la Monarquía restaurada la elaboración del Código Civil, así como la
necesidad jurídica de éste. Se recurre al argumento de autoridad para evidenciar la utilidad de su publicación, y a la dificultad existente
para aplicar el Derecho en los distintos territorios de España, a causa de la diversidad de fuentes.
Uno de los aspectos más destacables del periodo constitucional en lo que a evolución se refiere – que no tiene su origen
únicamente en los principios revolucionarios de la época, sino también en la necesidad imperiosa de unificar la legislación existente y en
la exigencia de racionalidad jurídica – fue la codificación de las normas existentes. Existió una etapa previa en la que se debatió entre la
conveniencia de “recopilar” o bien “codificar”. Triunfó, sin duda por influjo del Codigo Frances de 1808, la segunda tendencia, que
implicaba la redacción de una obra de absoluta unidad de contenido, articulada en un solo texto legal homogéneo y ordenado. Aunque ya
constituyó un mandato específico de las Cortes de Cádiz de 1812.
Los diversos retrasos impidieron la promulgación de todas las normas de Derecho Civil en el Código. Leyes especiales
importantes como fueron las Hipotecarias (1861 y 1869), Notariado (1862), Registro Civil (1870) y Matrimonio (1970) quedaron fuera de
este Código. Este se promulgará finalmente en 1889, tomando como punto de partida el Proyecto de Código Civil de 1851. Constituyó,
ciertamente, un gran éxito de los juristas de la Restauración. La cuestión foral recibe en él un trato de compromiso: se respetan los
derechos particulares de aquellas provincias en que subsistía derecho foral, solución que en buena parte se adoptó a cambio de la
terminación de las contiendas de carácter político.
Debe subrayarse, finalmente que la codificación no afectó únicamente al ámbito civil. Tambien en materia penal, mercantil y
procesal se acometió la misma tarea, si bien con resultados dispares: se elaboró un Código de Comercio, un Código Penal, pero Leyes de
Enjuiciamiento Civil y Criminal.
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
Constitución de la República Española de 1931.
“Artículo 2. Todos los españoles son iguales ante la ley”.
COMENTARIO:
Procede el texto de la Constitución de 1931. Fuente jurídica inmediata, con el carácter de norma jurídica fundamental del
Estado. Pertenece al sistema jurídico constitucional. Fuente de gran relevancia en la Historia del Derecho español por cuanto establece el
nuevo marco jurídico – político instaurado por la proclamación de la Segunda Republica.
En él se establece con la mayor simplicidad, que en esta ocasión equivale a rotundidad, uno de los principios básicos del
sistema jurídico constitucional: todos los hombres son iguales ante el Derecho. Ello significa que ya no existen privilegios para unas
clases determinadas de ciudadanos, que se ha roto la estructura social por estamentos o clases, que en modo alguno las leyes pueden
hacerse para favorecer a determinados grupos, que no existen grupos sociales con normas jurídicas propias, que todos los ciudadanos, en
fin, son titulares de unos mismos derechos y obligaciones sin distinción de raza, sexo, condición social o económica. Se trata de un
postulado básico, eje vertebral de la nueva sociedad constitucional. Hoy se encuentra explícitamente formulado en todas las
Constituciones democráticas, y sin lugar a dudas es el mejor soporte de la noción jurídica de “lo justo”. Ahora bien, su aplicación a
situaciones concretas es en ocasiones problemática, y lo seguirá siendo sin duda, pues en el fondo está reflejando la tensión existencial
entre lo justo ideal y las situaciones injustas de hecho para cuya solución se crea precisamente el Derecho.

(Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, 1789).
«1. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos, las distinciones sociales no pueden fundarse más que
sobre la utilidad común.
2. El objeto de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre, estos
derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.
3. El principio de toda soberanía reside esencialmente en la nación, ningún cuerpo ni individuo puede ejercer autoridad que
no emane expresamente de ella...
6. La ley es la expresión de la voluntad general, todos los ciudadanos tienen derecho a contribuir personalmente o por sus
representantes a su formación. La ley debe ser idéntica para todos, tanto para proteger como para castigar. Siendo todos los
ciudadanos iguales ante sus ojos son igualmente admisíbles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según su capacidad y
sin otra distinción que la de sus virtudes y talentos ...
COMENTARIO
1.- Contexto
El texto es quizá el más significativo para empezar un sistema jurídico que culminaría, con el paso del tiempo, con la
existencia de un Estado de derecho donde se respetarían las libertades individuales. Es fruto de la Revolución Francesa de 1789.
2.- Cuestiones suscitadas
En el texto se recogen los principios de igualdad de derechos para todos los ciudadanos, derechos tan importantes como
la libertad, la propiedad, la seguridad, etc. Quizá es un texto que, por manejado y reiterado, parecía que no debía ser objeto de
comentario al iniciar el sistema constitucional español, pero es importante resaltar que no ha perdido su vigencia, sino que, por
el contrario, con el transcurso del tiempo, los principios en él contenidos, en especial el de la soberanía nacional que se expresa
mediante la voluntad popular cada cierto tiempo en las urnas, ha sido atacado y ha tardado más de un siglo en que en el sistema
constitucional español así se establezca. Igualmente, el principio de igualdad ante la ley sufrió un largo camino con grandes
retrocesos en muchas ocasiones. Esta declaración de derechos no viene sino a reflejar las ideas de los grandes ideólogos que
llevan al traste al Antiguo Régimen, Rousseau y Montesquieu ven aquí recogidas sus aspiraciones de su «Contrato social» y «El
Espíritu de las Leyes». Ideológicamente, el texto es enormemente revolucionario, hay que insertarlo en un contexto de una
sociedad estamental dominada por el clero y la nobleza y en una etapa de despotismo ilustrado donde la burguesía va a jugar un
papel de importancia más que relevante, pero con la idea de previa reforma del sistema conservar un conjunto de privilegios que
hasta ese momento estaban reservados al clero y la nobleza, probablemente es en Francia, en plena etapa de industrialización -y
no de revolución industrial- el terreno abonado después de la declaración de derechos de Virginia para poner en práctica los
principios de igualdad ante la ley, separación de poderes y soberanía nacional.
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ADDENDA
Los principios aquí recogidos, trasladados al sistema jurídico constitucional español, tardarían bastante en estar vigentes
de una forma continuada y reiterada, verdaderamente, podríamos decir que no hay una verdadera constitución donde se recogen
y se garanticen estos principios hasta la actual de 1978, con el intervalo brevísimo de aquella otra constitución que por primera
vez trató de poner en práctica los principios de la declaración de derechos del hombre y del ciudadano (la constitución de 1931,
de la II República Española).
 Femando GARRIDO, Historia del reinado del último Borbón en España, tomo 1, pág. 239, Barcelona, 1868.
«El error de Mendizábal y sus amigos consistió no en desamortizar los bienes de manos muertas sino en hacerlo de
manera que sólo a las clases medias y acomodadas alcanzasen los beneficios directos de la desamortización, por cierto
inmerecidos. Si esta gran reforma económica y social se hubiera llevado a cabo de manera que las clases proletarias de¡
campo recibieran en propiedad parte considerable de las tierras que se desamortizaban, no sólo la Nación en general
hubiera ganado mucho más con la desamortización, sino que hubiera convertido en sostén eficaz y ardiente de las nuevas
instituciones a las clases proletarias de¡ campo»
COMENTARIO
1.
Contexto.
Este texto es escrito por su autor en plena etapa del Sexenio Revolucionario, el autor está influenciado enonnemente por
las ideas socialistas del momento, recuérdese que fue procesado por propugnar la proclamación de Espartero como Jefe de
Estado, fue diputado en Cortes en la I República y mantuvo una postura de crítica continua contra el despotismo ilustrado y el
liberalismo doctrinario de la época; a él se deben, entre otros textos, la Historia de las asociaciones obreras en España. Ante la
grave crisis económica que atraviesa España durante el Sexenio Revolucionario, no es de extrañar que su crítica se destine a la
desamortización de Mendizábal.
2.- Cuestiones suscitadas
Se centra el autor en una crítica contundente al proceso de desamortización puesto en marcha por Mendizábal entre
1835 y 1837. Con el real decreto de 1835 inició Mendizábal la labor desamortizadora, junto con la política de exclaustración
sistemática que es un fenómeno paralelo al desamortizador pero diferenciado. En decretos posteriores se suprimen todos los
monasterios de órdenes monacales, y se declaran en venta todos los bienes de las órdenes suprimidas y los demás que ya
estuvieran calificados como nacionales o lo fueran en adelante. Respecto a los bienes del clero secular, las ventas no
comenzaron hasta 1841, pero las leyes sobre bienes nacionales procedentes del clero estuvieron vigentes hasta el real decreto de
1844, por el que se suspende la venta de los bienes de las órdenes religiosas femeninas y del clero secular, al tiempo que
confirmaban la legítima propiedad a quienes ya habían adquirido bienes. Los efectos de la desamortización estaban basados en
el esquema de propiedad de la tierra, y habría que dividir a España en dos conjuntos regionales. La distribución clave es el
latifundismo, tanto en cuanto la estructura de la propiedad como la de la explotación y parcelación de la tierra. El latifundismo
era secular y existía ya antes del siglo xix, fundamentalmente afectaba a Extremadura, Andalucía y parte de Castilla la Nueva,
frente a una distribución distinta, más dispersa, en el resto de las regiones. Este tipo de estructura de propiedad de la tierra
tendrá una serie de consecuencias sociales también seculares que irán forjando un tipo de sociedad diferente según las zonas.
En la zona meridional la desamortización mantendrá e incluso acentuará la concentración de la propiedad, dando lugar
en ocasiones a un nuevo latifundismo. En la zona septentrional, tierras de predominio de explotaciones medias y pequeñas. Y
aún en el supuesto que se diera un desarrollo industrial simultáneo, los campesinos proletarizados permanecen en el campo
como mano de obra barata.
En cuanto a los beneficiarios, como resalta Garrido, serían sobre todo personas vinculadas al campo, desde el gran
propietario al labrador arrendatario, pasando por el pequeño propietario. No hay duda que los grandes beneficiarios fueron los
primeros, junto a ellos los compradores urbanos formados por profesionales, comerciantes, funcionarios, abogados, hacendados,
etc.
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ADDENDA
El proceso de desamortización y su marco político ha sido enormemente estudiado por un conjunto de trabajos
monográficos que sería imposible de resumir en este apartado, pero de entre ellos destacaría en el ámbito de la Historia del Derecho
el estudio de TomÁs Y VALIENTE: El marco político de la desamortización en España, Barcelona, Ariel, 1971, en el que, al
comentar la actitud de Garrido frente a la desamortización de Mendizábal, deja sentado que las mismas críticas deberían verterse
sobre Madoz, pero probablemente no las hace por una afinidad política con el mismo.
 (Estatuto Real de 10 de abril de 1834).
«Art. 2.- Las Cortes Generales se compondrán de dos estamentos: el de
Próceres del Reino y el de Procuradores del Reino.
Art. 19.- Los procuradores del Reino se reunirán en el pueblo designado por la real convocatoria para celebrarse las
Cortes.
Art. 20.- El Reglamento de las Cortes determinará la forma y reglas que hayan de observarse para la presentación y
examen de los poderes.
Art. 24.- Al Rey toca exclusivamente convocar, suspender y disolver las Cortes»
COMENTARIO
1.- Contexto.
El contexto en el que nace el presente texto es de una enorme crisis y diríamos de extremada delicadeza, dado el
problema sucesorio suscitado a la muerte de Fernando VII. Cuando se hizo público el testamento del mismo, nombrando a su
viuda Gobernadora del Reino durante la minoría de edad de su hija Isabel y se instituía un Consejo de Gobierno que debería
asesorarla, la respuesta del pretendiente a la Corona no se hizo esperar y, mediante el manifiesto de Santarem, don Carlos se
proclama legítimo rey de España. Simultáneamente, se hizo público también el manifiesto de Cea Bermúdez, manifiesto
enormemente conservador, calificado de neo-absolutista, que suscitó verdadera oposición en todos los sectores, y sería la actitud
de los militares
-capitanes generales de Cataluña y de Castilla la Vieja- quienes propondrían la remoción de Cea Berrnúdez y
el nombramiento de presidente del Consejo de Ministros de Martínez de la Rosa, hombre que para su época era considerado
bastante liberal y monárquico, era, como ha dicho Tomás Villarroya, la ponderación y el justo medio.
2.- Cuestiones suscitadas.
Los artículos que se proponen para su comentario confirmarían lo que muchos autores han dicho sobre el Estatuto, es
decir, que, en realidad, más parece, un reglamento que regula la organización y funcionamiento de las Cortes que un texto
constitucional. Introduce por primera vez en el constitucionalismo español el bicameralismo y podríamos afirmar que, a partir de
ahí, ello quedaría fijado en el panorama constitucional de nuestro siglo XIX.
El Estamento de Próceres del Reino está contemplado por el título 2 del Estatuto, es lo que llamaríamos la Cámara Alta,
una parte tendría carácter hereditario y otra sería nombrada por el Rey. Entre ellos, tendríamos los Grandes de España o los
obispos designados por el monarca, o las rentas que se establecían que iban desde los 80.000 reales a los 200.000.
El Rey se reserva enormes facultades con respecto a las Cortes, al Rey correspondía exclusivamente la convocatoria, la
suspensión y disolución, aunque con el único límite de que la misma debía ser refrendada por el presidente del Consejo de
Ministros, introduciendo en nuestro constitucionalismo el principio de disolución de las Cortes, disfrazándose, como dice Tomás
Villarroya recogiendo el preámbulo, «lejos de menoscabarse por aquel medio los derechos de la nación no se hace en realidad
sino apelar a ella encomendándole que manifieste por medio de sus votos cuál es su voluntad», lo que se ignoraba era que se
podrían disolver y no volver a convocar.
ADDENDA.
El Estatuto Real siempre ha puesto en duda su propia naturaleza jurídica y e más cerca de ser una carta otorgada como
la que dio Luis XVIII a los franceses en 1814 que de un verdadero texto constitucional. Todos estos argumentos fueron
utilizados por sus detractores y Martínez de la Rosa se opuso continuamente a este apelativo, Diez del Corral lo ha definido
como una muestra del liberalismo doctrinario aunque sí manifiesta que era más abierto que la carta de Luis XVIII. Este Estatuto
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daría pie a la primera disolución de las Cortes en nuestra Historia constitucional (1836), con ocasión de una ley electoral, pero
sería en ese mismo año cuando se pondría en marcha otra segunda disolución, en concreto el 21 de mayo de 1836, por un
enfrentamiento entre Istúriz y Mendizábal.
Manuel DURÁN Y BAS, La codificación y sus problemas, Madrid, 1882.
«Prescindiendo de la influencia que el principio de igualdad haya tenido en el desenvolvimiento de las instituciones civiles en
el Código Napoleón, considerado este principio como causa generadora de la codificación, por ser ésta el complemento de¡ desarrollo
de aquel principio cuya primera fórmula se limitaba a la igualdad ante la ley, es indudable que venía a combatir, mejor dicho a
destruir el anterior estado jurídico en dos de sus caracteres históricos: primero, el de la diversidad de derechos según las clases
sociales y los territorios; y segundo el de la autoridad de¡ derecho consuetudinario. Nada pugna tanto contra la unidad, entendiendo
por ella la uniformidad de¡ derecho, como la espontaneidad de la costumbre para ser fuente de¡ derecho también: de donde resulta
que, imperando en Francia el principio de igualdad, deduciéndose de él por sus más entusiastas partidarios la necesidad de la unidad
legislativa, era lógica consecuencia la idea de la codificación»
CONTEXTO
Nos sitúa el texto en plena etapa del proceso codificador en el siglo XIX de nuestra historia, el autor no es ajeno a todo
el resto de Europa donde junto con el desarrollo de la codificación, se produce la gran aventura del avance del liberalismo
democrático y a su vez el nacimiento de la gran Alemania y la unificación de Italia, fruto como es sabido del impulso
nacionalista de la época.
CUESTIONES SUSCITADAS
El texto nos sirve para adentramos en la idea de «codificación». El vocablo «Código» ha tenido muy diversos
significados, deriva de «codex» término latino con el que se aludía inicialmente a un volumen formado por un número variable
de pliegos de pergamino cosidos entre sí.
Pero en la Europa ilustrada de la segunda mitad del siglo XVIII se ha generalizado un significado mucho más preciso de
«Código» y podíamos definirlo como una ley de contenido homogéneo por razón de la materia que, de forma sistemática y
articulado, expresada en un lenguaje preciso, regula todos los problemas de la materia acotada.
El código es una ley y no una recopilación de leyes.
Del texto, podemos percibir cómo el autor nos suscita dos claros principios opuestos a las ideas del Antiguo Régimen se
refiere a los diferentes derechos, o mejor dicho a la desigualdad ante la ley en virtud del estamento al que uno pertenece en la
sociedad y la pugna constante entre el derecho consuetudinario y el derecho positivo, esos dos principios surgen en nuestro
modelo constitucional y el proceso codificador no puede ser ajeno a ello.
De todo esto y frente al fracaso del proceso recopilador castellano iniciado por los Reyes Católicos, los códigos fueron
el instrumento más adecuado para lograr la unificación del Derecho, y contribuyeron a dar una seguridad jurídica a la nueva
sociedad surgida del proceso constitucional y permitió esa igualdad ante la ley de todos los individuos y en cierta medida
pretendieron que las leyes fueran legibles, inteligibles para cualquier ciudadano, anteponiendo el derecho positivo, escrito a la
costumbre.
ADDENDA
El Proceso codificador en Europa y por tanto en España se vio precedido de la polémica entre el artífice de la Escuela
Histórica del Derecho, Federico Carlos de Savigny, y Thibaut, autor del libro, en plena efervescencia nacionalista alemana,
Sobre la necesidad de un Derecho civil general en Alemania, defendiendo «Un Código promulgado para toda Alemania,
sustraído al arbitrio de los gobiernos singulares». Frente a ello Savigny proclama la idea del «espíritu del pueblo» y dentro de él
el derecho que surge del propio pueblo como surgen las tradiciones, las costumbres, la religión, el idioma, etc., es decir, para
proceder a la codificación, que implica sistematización científica del derecho, es necesario conocer la historia del Derecho
nacional, hay que respetar la costumbre, el derecho consuetudinario, hay que respetar «el espíritu del pueblo». No hay que
olvidar que Alemania como nación no existe; después del Congreso de Viena quedó dividida en 38 estados. En palabras de
Savigny, «Alemania no está preparada para producir un Código laudable». Falta a su juicio una ciencia jurídica alemana capaz
de sintetizar el elemento popular o histórico del Derecho con el elemento técnico y sistemático.
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La Codificación en España puede calificarse de tardía, aunque cada país imprimió un ritmo más o menos rápido a ese
proceso en función de sus distintos problemas sociales, políticos, etc., pudiendo establecerse varias fases:
1.- 1808-1823.
2.- 1823-1843.
3.- 1843-1868
4.- 1868-1874
5.- 1876-final.
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