Subido por Maria Aparicio

Apuntes gramática histórica

Anuncio
TEMA 1: EL CAMBIO MORFOSINTÁCTICO.
*LEER ARTÍCULO EUGENIA VUCHEVA.
En el plano semántico del significado las principales unidades ontológicas son la palabra y la oración. La palabra es el signo
que se relaciona con el concepto. La oración puede contemplarse como compleja entidad simbólica que “designa” no solo
determinado contenido comunicativo, sino también la táctica discursiva que se ha elegido para su expresión lingüística. El
marco de las categorías del significado aquí esbozado tiene una estructura jerárquica que demuestra que las categorías
lingüísticas no pueden analizarse aisladamente. Solo con situarlas en el rango que les corresponde en la configuración general
del plano del significado, puede llegarse a su esencia genuina de instrumentos de la designación en una lengua determinada.
La noción “categorías del significado” es de Coseriu (1992, 102-05), quien utiliza, al lado del término “categoría lingüística”
los términos categorías “de la designación”, “del significado” y “del sentido”, en relación con los tres planos de estructuración
del hablar, a saber: el universal, el histórico y el individual.
En el plano del significado las principales unidades ontológicas son la palabra y la oración. Desde el punto de vista
gnoseológico, la palabra es el signo que se relaciona con el concepto, y la oración, el signo que se asocia con el juicio (o la
proposición); es decir, las dos unidades ocupan la misma posición en la relación semántica signo-referente. La diferencia
entre ellas está en el contenido social e histórico, por así decirlo, generalizador, de la palabra que la oración no posee.
En la oración, sin embargo, que es expresión lingüística de un juicio interpretador, el mundo está reflejado en el plano del
pensamiento individual del hablante; por lo tanto, la interpretación personal está unida a la situación y la refleja sirviéndose
de los instrumentos históricos de cognición, esto es, de los conceptos, forjados en palabras.
Benveniste subraya expresamente que es necesario distinguir la noción de “sentido” de la noción de “designación”, haciendo
dos precisiones muy importantes: 1) las dos son necesarias para el análisis lingüístico; 2) podemos reencontrarlas –distintas,
pero asociadas– en el nivel de la oración (128)
El análisis de las relaciones palabra-concepto y oración-juicio evidencian la naturaleza simbólica del lenguaje, comprueban
su carácter instrumental y nos llevan a la conclusión de que el lenguaje es primariamente medio, y luego, contenido.
Para empezar, vamos a exponer en breve dos concepciones de la lingüística del texto que nos servirán de punto de partida
para buscar el significado del “signo oracional”. La primera es de Teun A. van Dijk6 y se refiere a sus consideraciones
respecto a las estructuras estilísticas y retóricas del discurso. El autor parte de las diferencias funcionales de expresiones
semánticamente equivalentes, que dependen del texto mismo, del tipo de texto, del contexto y de la situación, marcada esta
por los correspondientes factores sociales y psicológicos, para llegar a afirmar que en cada caso concreto el hablante tiene
“determinada posibilidad de elección” en dos direcciones (120). La primera se refiere al tipo del acto de habla que el hablante
puede elegir para expresar su propósito, “siempre que se atenga a las condiciones pragmáticas normales de aceptabilidad en
un contexto dado”. La segunda se relaciona con “las consecuencias deseadas”, es decir, el efecto o la eficacia del acto de
habla y, en este sentido, supone elegir la manera más adecuada para expresar la intención comunicativa. Por tanto, estas dos
elecciones tienen que ver con la dimensión pragmática y la dimensión estilística de las estructuras textuales. La pragmática
“especifica las condiciones previas para que una manifestación sea la adecuada en un contexto dado, la estilística da un paso
más al describir las condiciones para que una manifestación sea eficaz, es decir, que contribuya óptimamente para que se
realicen las actitudes e intenciones del hablante en una situación determinada”. En consecuencia, la pragmática indica cuándo
el hablante expresa o puede expresar una aseveración, una petición, una promesa, etc., es decir, que une el enunciado
lingüístico con un acto de habla. Pero es en las diferentes variantes estilísticas donde se concreta cómo se puede realizar de
diferentes maneras el mismo tipo de acto de habla (del mismo modo que se puede llevar a cabo la misma acción de maneras
diferentes). (121-22)
Van Dijk propone utilizar los términos “reglas” y “estrategias” para explicitar las diferencias sustanciales entre las reglas
lingüísticas generales y las reglas lingüísticas aplicadas en una situación concreta, es decir, las estrategias. Van Dijk concluye
que el estilo de un texto que se plasma tanto en la “forma” y el “contenido” de cada oración como en la “forma” y el
“contenido” de todo el texto, parece estar íntimamente ligado a las estrategias comunicativas” (124).
Las categorías del significado En efecto, el significado es el contenido lingüístico del plano histórico donde el hablar, en
1 de 53
palabras de Coseriu, “se realiza en virtud de una técnica histórica del hablar”, es decir, en una lengua determinada. Este
contenido lingüístico está determinado por los modos que aplican tradicionalmente los hablantes de una comunidad
lingüística para estructurar la designación (la referencia a la realidad extralingüística). El significado, como contenido
lingüístico históricamente establecido, es propio de cada lengua y es, a la vez, lo que origina las diferencias entre las lenguas
por utilizar cada “técnica histórica del hablar” un sistema propio y específico de estructuración de la referencia extralingüística
(1992, 97).
Todas las categorías del significado –a diferencia de las categorías de la designación– ya se refieren no a la captación mental
del mundo real, sino a los modos que se han seguido para estructurar esta captación mental en la tradición idiomática de la
comunidad lingüística. Son de carácter lingüístico y se relacionan, como se ha venido afirmando, con las normas establecidas
históricamente en cada lengua para la referencia a la realidad extralingüística. En consecuencia, podemos decir que las
categorías del significado son instrumentos creados históricamente para efectuar la designación real en una lengua
determinada.
Coseriu indica que dentro del significado mismo deben distinguirse cinco tipos: el léxico, el categorial, el instrumental, el
estructural y el óntico.8 Consideramos que la clasificación propuesta constituye un punto clave para elucidar el estatuto de
las categorías del significado –todas ellas tan diversas, pero al mismo tiempo recogidas bajo la etiqueta común de categorías
lingüísticas– ya que toma en cuenta su pertenencia a uno u otro nivel lingüístico. Es por ello por lo que vamos a utilizarla
como base para caracterizar las categorías del plano semántico del significado, partiendo de las peculiaridades de los sistemas
lingüísticos del español y del búlgaro.
a) La primera distinción que debemos hacer en el ámbito del significado se refiere al significado léxico y al significado
categorial. El léxico corresponde, en cada lengua concreta, al qué de la designación real, y el categorial, al cómo de esta
designación; es decir, los significados léxicos representan la estructuración de lo extralingüístico, mientras que los
significados categoriales son los “moldes en que se organiza en el hablar el significado léxico” (Coseriu 1978, 56).
Los corolarios de esta distinción son varios: –un mismo significado léxico puede ser organizado (o puesto) en distintos moldes
categoriales (homonimia categorial), como por ejemplo en español respeto (sustantivo)/ respeto (verbo) y en búlgaro premial
(verbo, pretérito renarrativo de ‘pasar’)/ premial (adjetivo, participio de ‘pasar’); –en los casos de homonimia léxica, los
distintos significados léxicos pueden ser configurados como distintos significados categoriales: en español blanco
(sustantivo)/ blanco (adjetivo) y en búlgaro sin (sustantivo, ‘hijo’)/ sin (adjetivo, ‘azul’), pochva (sustantivo, ‘suelo’)/ pochva
(verbo, presente de ‘comenzar’); –también pueden darse casos de homonimia léxica con el mismo valor categorial: en español
fui (el verbo ir)/ fui (el verbo ser) y en búlgaro kosa (sustantivo, ‘cabello’)/ kosa (sustantivo, ‘guadaña’); –muchas veces, un
mismo significado categorial de dos lenguas envuelve distintas parcelas de lo extralingüístico: así, por ejemplo, para las
parcelas de los verbos españoles ser y estar el idioma búlgaro tiene un único verbo sam, a los verbos españoles llevar y traer
les corresponde en búlgaro el verbo nosia, etc.
Además de justificar la existencia de los dos tipos de significado, las distinciones que hemos marcado nos obligan a señalar,
en segundo lugar, que en los moldes categoriales de las palabras que poseen significado léxico, tales como el verbo, el
sustantivo, el adjetivo y el adverbio, la significación léxica es inseparable de la significación categorial. Es decir, lo
organizado por el lenguaje es impensable sin la forma de organización (el mismo concepto ‘organizado’ lleva intrínseca la
idea de la organización). Es por ello por lo que cuando se habla de significación léxica, esta se asocia con la estructuración
de campos léxico-semánticos, donde determinado significado léxico siempre va organizado categorialmente, esto es: como
sustantivo, como verbo, como adjetivo o como adverbio.
Pero lo fundamental en este caso es que los moldes categoriales de los significados léxicos son “funciones semánticas”, es
decir, “modos de ser de las palabras en el discurso” (Coseriu 1978, 53-54), o, si se quiere, determinado comportamiento
funcional de los significados léxicos. A su vez, ello significa que el concepto que se asocia al significado léxico de la palabra
aparece en el discurso como estructuración semántico-funcional de la realidad extralingüística, siguiendo criterios espaciales
(los caracterizadores nominales con función discursiva de sustantivo y de adjetivo) y criterios temporales (los caracterizadores
verbales con función discursiva de verbo y de adverbio).
c) En tercer lugar, dadas las distinciones entre significado léxico y significado categorial y establecidos los cuatro moldes
categoriales del significado cuyos marcos envuelven obligatoriamente una sustancia léxica, creemos oportuno valorar de este
lado el hecho de que en todas las lenguas existen también palabras que no tienen significado léxico.
2 de 53
Por su naturaleza tales palabras no son más que moldes que presentan la forma de estructuración de lo extralingüístico sin
organizar una significación léxica concreta. Estas proformas, llamadas por Coseriu “palabras categoremáticas” (1978, 133),
se distinguen de las “palabras lexemáticas”, ya que desde el punto de vista estrictamente léxico son formas vacías y se llenan
de una significación léxica determinada solo en los marcos de la situación concreta del hablar. De ahí que los categoremas
pueden funcionar en el hablar como pro-sustantivos (yo, aquel, esto), pro-adjetivos (mío, este), pro-verbos (hacer, pasar,
suceder) y proadverbios (aquí, ahora, así). Por todo ello se impone la conclusión de que el significado categorial de los
pronombres no contradice la clasificación de las categorías del significado; solo la amplía y desarrolla con un criterio
adicional, de carácter funcional. Así, a pesar de que los categoremas no organizan una materia extralingüística concreta, en
los análisis del discurso pueden ser tratados como indicadores, o si se quiere, mostradores de cada uno de los cuatro papeles
semántico-funcionales de la palabra.
d) En cuarto lugar creemos oportuno mencionar también el tercer tipo de palabras que Coseriu llama “morfemáticas” (o
instrumentales), tales como sí, no, que, si, y, ni, sin, bajo, etc., que funcionan tan solo en relación con otras palabras (1978,
133). Los morfemas ya no pueden integrarse en ninguno de los moldes categoriales. Es obvio que su estatuto específico de
instrumentos de coordinación o de subordinación en las relaciones entre las palabras los aleja de la estructuración conceptual
de lo extralingüístico, así como de su categorización funcional.
jerarquía adecuada a la naturaleza semántico-funcional de todas las categorías del plano del significado:
a) Las categorías del significado son instrumentos históricos de la designación concreta, es decir, son medios creados por
cada comunidad lingüística para realizar las operaciones de referencia en una lengua determinada.
b) El valor categorial (el molde de la designación concreta) es el que está en la base de la clasificación funcional de las
palabras y que orienta su comportamiento funcional, siguiendo criterios espaciales y temporales, hacia lo que Coseriu llama
“modos significativos universales” de sustantivo, de verbo, de adjetivo o de adverbio (1978, 64).
c) Estas cuatro funciones semánticas universales se presentan en el hablar concreto por las palabras lexemáticas (donde la
significación léxica está organizada en uno de los cuatro moldes categoriales) y por las palabras categoremáticas (que
representan solo el molde de la categorización sin referencia a ninguna realidad concreta); es decir, por aquellos tipos de
palabras que presentan un similar comportamiento funcional en el discurso.
d) Cada una de las funciones semánticas de la palabra posee sus categorías particulares, propias de cada lengua. Por ejemplo,
las funciones semánticas nominales suelen tener género y número, y las verbales, tiempo, modo, aspecto, etc. Pero debemos
señalar que en el nivel histórico (o sea, en cada lengua concreta) estas categorías de determinación adicional son de distinta
índole y poseen funciones específicas: algunas se refieren a la configuración material de la palabra, y otras se manifiestan en
la combinación de la palabra con las demás palabras en los marcos de la oración.
e) Las categorías morfológicas se refieren al modo de darse las funciones semánticas en una lengua determinada, o sea, a la
configuración formal e históricamente establecida del sustantivo, del verbo, del adjetivo o del adverbio. Es por ello por lo
que si las cuatro funciones fundamentales de la palabra pueden definirse como categorías semánticas generales, ya que se
dan en muchas lenguas (y en este sentido puede admitirse que tienen carácter universal), sus caracterizadores morfológicos
son específicos para cada lengua.
f) Dentro de la oración, al lado de los papeles oracionales (o de las funciones sintácticas) que puede cumplir (sujeto, predicado,
complemento, atributo, etc.), cada función semántica realizada en una lengua determinada (es decir, cada palabra con función
de sustantivo, verbo, adjetivo o adverbio) recibe asimismo varias caracterizaciones sintácticas. Tal identificación adicional
con vistas a la coherencia del discurso, se da con el número y la determinación del sustantivo; la cuantificación del adjetivo
y del adverbio; la perfectividad o la imperfectividad, la transitividad o la intransitividad, la pasividad, la reflexividad, la
reciprocidad del verbo, etc. Dichas categorías forman parte del significado que E. Coseriu define como estructural.
g) Los distintos tipos de oraciones –afirmativas, negativas, interrogativas, optativas, exhortativas, dubitativas, condicionales,
etc.–, que apuntan a la “calidad psicológica del juicio” (ver Gili y Gaya 39-40), también pertenecen a las categorías del
significado. Estas pueden enfocarse como categorías del “significado óntico”, que solo se da en el plano de la oración y se
relaciona con “el valor existencial que se asigna al estado de cosas designado en una oración” (Coseriu 1978, 137).
Los principales puntos de partida para la configuración de las categorías del significado que hemos esbozado nos
3 de 53
proporcionan los fundamentos teóricos para pasar a la organización interna de este plano semántico.
a) En primer lugar, entre las categorías del significado, deben situarse las categorías funcionales más generales, de carácter
universal, que hemos llamado funciones semánticas de la palabra en el discurso, a saber: el sustantivo, el verbo, el adjetivo y
el adverbio. Su significado léxico se determina por los conceptos a los que van asociados y les asigna el estatuto de palabras
lexemáticas. En dependencia de la forma de categorización de la realidad extralingüística, la sustancia léxica aparece
conformada en varios moldes categoriales que orientan el comportamiento funcional del significado léxico. A su vez, dichos
moldes universales que encasillan el significado léxico, poseen sus propias categorías en cada lengua concreta.
b) Las categorías del significado se organizan alrededor de sus principales unidades ontológicas, la palabra y la oración.
c) Las categorías de la palabra están relacionadas, por un lado, con su configuración morfológica y, por otro, con la
combinación de las palabras en los marcos de la oración como unidad superior en la estructura de la lengua.
d) Las categorías morfológicas, así como las categorías morfosintácticas, son categorías del significado. Ambos tipos también
pueden ser considerados dentro de los instrumentos de la designación real, repartiéndose aquellas, la configuración
morfológica de las palabras y estas, su combinación sintagmática y la relación de coordinación dentro de la oración. En ambos
tipos se manifiesta el significado instrumental que concierne a la palabra, pero de manera distinta: en las morfológicas, desde
el punto de vista constitucional (la configuración formal) y en las morfosintácticas, desde el punto de vista relacional (la
combinación sintagmática).
e) Las categorías que aparecen en el nivel oracional pueden dividirse en dos clases en dependencia del significado lingüístico
que realizan: el sintáctico o el óntico. Seguiremos fielmente las distinciones trazadas por Coseriu entre estos dos tipos de
significado: La distinción entre significado estructural y significado óntico, en el caso de la oración, es en cierto sentido
análoga a la distinción entre significado léxico y significado categorial en las palabras: el significado estructural de la oración
concierne al qué, el significado óntico, en cambio, al cómo óntico de lo aprehendido. Así, por ejemplo, las oraciones como
Juan ha leído el libro – Juan no ha leído el libro – ¿Ha leído Juan el libro? significan lo mismo desde el punto de vista del
valor estructural (en cada caso se trata de “Juan”, de la actividad de “leer” y del objeto “libro”, y, precisamente en la misma
relación mutua), pero su significado óntico es diferente, puesto que a la relación idealmente idéntica entre Juan, el libro y
haber leído se le asigna en cada caso un valor existencial diferente. (1978, 138)
En este punto, debemos aclarar que interpretamos el significado sintáctico como relacionado con la configuración material
del contenido de la oración, pero que comprende no solo las partes que estructuran la oración, o, si se quiere, las partes
estructurales de la oración, tales como sujeto, predicado, complementos, atributo, etc., sino también la naturaleza de sus
relaciones sintácticas. Para nosotros el significado óntico es el significado del molde oracional por el que se distinguen las
oraciones de idéntica estructura proposicional. De esta forma podemos distinguir, por un lado, las categorías sintácticas, o
sea, las partes estructurales de la oración. El hecho de que sus funciones sintácticas son determinantes con respecto al empleo
sintagmático de las palabras en la oración, nos obliga a colocar en orden paralelo las categorías morfosintácticas de la palabra,
es decir, todas las “categorías gramaticales” de las funciones semánticas existentes en una lengua determinada que se realizan
en el plano de la oración: la persona, el número, la cuantificación, la diátesis, el modo, el aspecto, el tiempo, etc. Por el otro
lado, situaremos las categorías ónticas que vamos a relacionar con el modo oracional.
En resumen: el marco funcional del significado que hemos esbozado tiene una estructura jerárquica que va en dirección,
por un lado, de las entidades más concretas –en la medida en que podría hablarse de entidades concretas en el campo de
las categorías lingüísticas– a las abstractas (del significado léxico de la palabra al significado categorial de las palabras y
del significado sintáctico de la oración al significado óntico de las oraciones) y, por otro lado, de la parte hacia el todo (de
las categorías morfológicas y morfosintácticas de la palabra hacia las categorías sintácticas de la oración y la tipología
oracional). La estructura general del plano del significado demuestra que las categorías lingüísticas no pueden analizarse
aisladamente. Solo con situarlas en el rango que les corresponde en la configuración general del plano del significado,
puede llegarse a su esencia genuina de instrumentos de la designación en una lengua determinada, es decir, de medios de
estructuración de la realidad extralingüística según las normas históricamente establecidas por determinada comunidad
lingüística.
1. Conceptos fundamentales de la teoría del lenguaje:
Los que no tienen formación pasan de las reglas de la lengua y provocan el cambio en ella, no son los
4 de 53
ilustrados los que la cambian.
En latín, QUEM da “quien” y en plural es QUOS, pero a mediados del siglo XVII hay gente que empieza a decir “quienes”
para plural. Los gramáticos ilustrados están en contra porque es algo irracional. Se emplea la analogía hasta que
el ilustrado debe aceptarlo. Entonces, se produce el cambio.
Habrá variaciones y habrá cambios, pero no todas las variaciones serán cambio. Habrá algunas que no
prosperarán. Lo normal, es que el cambio se inicie por las clases no ilustradas y no sienten la presión de la
lengua. También puede ser que el cambio venga por parte de la autoridad. Por regla general, los cambios
espontáneos los produce la gente de clase baja y no tiene respeto por la lengua. Estos usos se van
generalizando hasta que se admiten por la autoridad correspondiente.
¿Qué es la lengua?
En la lengua, Coseriu distinguió tres planos diferentes: el plano universal de la estructuración del hablar (el
lenguaje); el plano histórico de la estructuración del hablar (lengua); y el plano individual de la estructuración
del hablar (enunciado).
- Plano UNIVERSAL de la estructuración del hablar. Lenguaje. Designación. Concepto y Juicio.
PLANO UNIVERSAL: todos los grupos humanos hablan, todos los hombres y solo los hombres estamos
dotados de esta capacidad de hablar, de comunicarnos por medio de signos orales. Hablamos de manera
semejante: emitiendo sonidos con sistemas tan próximos que todas las lenguas son traducidas. El lenguaje es
una capacidad, es decir, es como la inteligencia. No nacemos sabiendo hablar, sino que tenemos la capacidad
de aprender a hablar. La capacidad del lenguaje es la designación, es decir, nombrar los conceptos y los
procesos. Salir de sí mismo para designar.
Concepto y Juicio no son unidades de pensamiento, sino unidades lingüísticas. Por medio del lenguaje
designo conceptos o juicios. Hay juicios falsos y verdaderos, pero no conceptos verdaderos o falsos. El mundo
del pensamiento tiene un defecto y es que no se puede transmitir. Por ello, debemos de recurrir a un
mecanismo para transmitirlo→ entonces, el lenguaje es la expresión verbal del pensamiento. Esta definición ha
pasado por verdadera durante milenios, pero es realmente falsa. Esto supone que hay un pensamiento prelingüístico y que la lengua es un instrumento subsidiario del pensamiento utilizado solo para transmitir ese
pensamiento.
Dos libros del Quijote en dos idiomas diferentes tienen el mismo significado. Por tanto, el lenguaje no tiene
nada que ver con el significado.
-
Detrás de la oración, como signo lingüístico está el juicio concreto, o, la proposición, cuya estructura interna se
subdivide en dos componentes, llamados sujeto y predicado en la lógica tradicional, o, argumento y predicado, en la
lógica de los predicados.1 En nuestra opinión, el criterio de más peso para definir los rasgos universales de la oración
no es si esta se va a analizar como expresión de una relación entre sujeto y predicado o entre argumento y predicado,
sino el hecho de que la oración es, ante todo, significante cuyo significado es determinada unidad semántica (la
proposición) que, a su vez, pertenece al plano universal del hablar.
Así pues, del mismo modo que la palabra –signo virtual del nivel histórico– se asocia con el concepto del plano universal
para convertirse en signo real de determinado objeto del plano individual, la oración, como estructura semántica general cuya
configuración obedece a normas históricamente establecidas, se asocia con la estructura proposicional –unidad de objeto
caracterizado y característica del plano universal– y mediante dicha estructura se convierte en signo de un enunciado concreto
del plano individual.
Ahora bien, en tanto que la relación predicativa es la que conforma la proposición, podemos admitir que la predicatividad
viene a ser el rasgo universal de la oración.
V. A. Kurdiumov señala que en los tratados de lingüística no se hace distinción entre los términos “predicación”,
“predicatividad” y “relación predicativa”, hecho que conlleva a la interpretación de la predicación bien como proceso, bien
como unidad semántica, bien como relación. Sin embargo, independientemente de los distintos enfoques, hay un rasgo común
5 de 53
en todos ellos, que remite a “una esencia de articulación binaria” y a la estructura de la oración desde los puntos de vista
semántico, comunicativo, sintáctico y cognitivo. En la opinión del autor, la semántica misma del término “predicación”
corresponde, ante todo, a su interpretación como proceso cuya esencia se reduce a tres momentos procesales: a) la predicación
como acto de crear la proposición; b) la predicación como paso de la proposición a la oración-enunciado; c) la predicación
como cambio que garantiza la formación del nuevo conocimiento en la conciencia del oyente. Esta cadena se presenta como
un proceso gradual y cíclico, reproduciéndose en cada acto ulterior de comunicación (Kurdiumov 95-98).
En consecuencia, parece ser que los tres “tipos” de predicación son tres operaciones distintas: cognitiva, lingüística,
comunicativa. Sin embargo, en el fondo de todas ellas subyace una misma relación semántica de estructura binaria que suele
definirse, por un lado, desde el punto de vista lógico, como relación de argumento y predicado; por otro lado, desde el punto
de vista lingüístico (o sintáctico), como relación de sujeto y predicado; y, al final, desde el punto de vista comunicativo, como
relación de tema y rema o, de tópico y comentario.
Solo en este punto queremos señalar que para nosotros la predicación es una sola –y solamente una– relación semántica que,
aunque se manifiesta en los distintos niveles del hablar de manera diferente, no deja de ser la misma relación semántica,
manteniendo en todos los casos inalterada su esencia. Porque, en efecto, la predicación es un proceso tridimensional, pero
unitario en su esencia. Por tanto, constituye la base del hablar, asegurando su unidad tridimensional e indivisible como
actividad humana cognoscitiva, lingüística y comunicativa.
Del mismo modo que la palabra se asocia al concepto en una lengua concreta, la oración, siendo una de las formas concretas
de existencia del significado lingüístico, se convierte en instrumento real de la operación de designación, asociándose al juicio
en una situación concreta. Es decir, los contenidos tanto del concepto como del juicio son extralingüísticos, pertenecen al
plano universal del hablar y aunque no difieren en su naturaleza –ya que son etapas del proceso cognoscitivo– con respecto
al hablar, son realidades distintas. El concepto es principalmente producto de la actividad cognoscitiva y social, generalización
que puede considerarse “el acto más específico, genuino e indiscutible del pensamiento” (Vigotsky 347) y, al mismo tiempo,
unidad constitutiva del juicio, en forma de palabra. El juicio es producto de la actividad cognoscitiva y finalista del individuo,
en forma de oración. O sea, la palabra se sitúa en la dimensión social e histórica del plano universal del hablar, y la oración,
en su dimensión individual.
Así pues, podemos admitir que los rasgos históricos de la oración se manifiestan en su estructura material, y los universales
van forjados en su parte significativa, esto es, el juicio (o la proposición) que pertenece al plano universal del hablar. Por esta
razón, nos adherimos a la opinión de Benveniste de que “con la oración nosotros abandonamos el dominio de la lengua como
sistema de signos, y entramos en otro universo, el de la lengua como instrumento de comunicación” (129-30).
Plano HISTÓRICO de la estructuración del hablar. Lengua. Significación. Palabra y oración.
Se llama histórico porque es don del lenguaje. Se ha concretado en unas lenguas concretados y han sido esas. Es la
lengua como idioma: el español, inglés, etc. Son lenguas históricas y tienen la propiedad de la significación. Las
unidades ontológicas son la palabra y la oración. La significación no es una propiedad del lenguaje, pensamiento; sino
de la lengua, del sistema concreto.El contenido lingüístico del plano histórico es el significado, o sea, el plano semántico
de una lengua determinada.
La predicación como acto de crear la proposición se sitúa en el nivel universal del hablar y, por consiguiente, se relaciona
con la adecuación lógica del juicio en una situación comunicativa concreta. La predicación como paso de la proposición
creada a la oración se ubica en el nivel histórico del hablar, quedando delimitada por las normas que tiene establecidas la
comunidad lingüística para la configuración correcta de la proposición, o sea, para la constitución de la oración.
La palabra es unidad histórica y social, signo lingüístico cuyo referente es el concepto. Utilizada como parte integrante de la
oración, ella se vuelve signo actual destinado a cumplir las necesidades de la designación concreta y, solo entonces –como
parte de la oración–, se une al plano individual del hablar. La oración como signo virtual es “proposición predicativa”,5
estructura semántica abstracta (modelo) de relación predicativa que posee características específicas de orden social e
histórico. Como signo actual, se realiza en forma de oración concreta cuyo referente es un juicio concreto, que posee
características universales (gnoseológicas) e individuales (psicológicas y comunicativas).
Para nosotros, las características conformadas históricamente y obligatorias de la oración son, en principio, dos, y se refieren
a la particular competencia lingüística de los miembros de una determinada comunidad lingüística. Una está relacionada con
la configuración material de la oración, con la utilización de los medios históricos de categorización del mundo en forma de
palabras lexemáticas que participan como unidades integrantes en la estructura de la oración: en cada lengua las oraciones
6 de 53
contienen palabras que poseen un significado idiomático específico. La otra es el modo históricamente establecido de unir
las palabras en la unidad oracional, de expresar una relación predicativa, que podemos definir como la invariante semántica
de la oración. En este sentido interpretamos la posición de Liubomir Andreichin al respecto: “la sintaxis estudia las oraciones
enteras no como oraciones concretas y diferentes, sino como oraciones en principio, como representantes de unos u otros
tipos sintácticos de estructuras significativas”. La invariante semántica (o modelo particular de predicación) es la
característica histórica de la oración.
- Plano INDIVIDUAL de la estructuración del hablar. Enunciado. Sentido.
Se producen los enunciados. Se puede emplear porque sabemos la lengua y tenemos la capacidad de hablar.
Está condicionado por los otros dos planos. La propiedad del enunciado es el sentido.
-
La predicación como modificación de la situación comunicativa, es decir, como producción del discurso y como
efecto discursivo, se realiza en el nivel individual del hablar.
Podemos decir que la oración es el signo que se utiliza en el nivel individual del hablar para efectuar una operación concreta
de designación, convirtiéndose, de este modo, en puente entre el plano universal y el plano individual del hablar. No es la
palabra, sino la oración, el signo que se utiliza en el nivel individual para realizar la operación designativa concreta, uniendo,
de esta forma, los contenidos del nivel universal (la designación) y del nivel individual del hablar (el sentido).
En el nivel individual del hablar la naturaleza funcional de la oración como signo no cambia: la oración es un
signo cuyo significado se relaciona con la finalidad comunicativa del hablante, pero, estamos seguros de ello, no
refleja directamente los propósitos del discurso, sino la manera que el hablante ha elegido para lograrlos. En caso
contrario no podríamos encontrar una explicación satisfactoria a hechos conocidos de nuestra experiencia como
hablantes.
UNIÓN:
La significación es el contenido semántico de palabra u oración fuera de todo contexto y situación. Mientras
que, el sentido es el contenido semántico d ellos elementos del enunciado en un contexto, en un entorno y en
una situación.
Para esto, es conveniente distinguir entre dos tipos de aprendizaje. 1) Intuitivo. 2) Reflexivo. Los niños
cuando aprenden a hablar aprenden porque ven. A este conjunto de reglas para construir enunciados perfectos
que el niño aprende lo llamamos gramática. Gramática es el conocimiento que tiene cualquier persona de
una lengua en concreto. La gramática un niño la aprende por intuición, del mismo todo que aprende la
significación. La significación es indefinible, pero el hablante nativo la conoce por este aprendizaje intuitivo y
como la conoce puede utilizarla con diferentes sentidos según el entorno. La situación tiene que ver con las
experiencias.
El entorno tiene gran importancia. El contexto es lingüístico. El sentido depende del contexto porque todo
enunciado se realiza en un contexto, mientras que la lengua está fuera. Se trata, por lo tanto, de diferenciar
clarísimamente lo que es el significado que pertenece a la lengua.
El diccionario aporta una lista de sentidos más frecuentes y no de significación de palabras. Cuando
aprendemos una lengua nativa aprendemos directamente la significación y como conocemos la significación,
podemos emplear las palabras con sentidos diferentes. La significación no se puede definir.
El aprendizaje reflexivo es, por ejemplo, cuando aprendemos una lengua nueva, de una segunda lengua.
Aquí, aprendemos sentidos.
Dos palabras no pueden tener dos significaciones iguales, pero si dos sentidos iguales y poder sustituir una
palabra por otra sin cambiar el sentido. Todos los sentidos están contenidos en la significación y mucho más.
- Clases de palabras: lexemáticas, categoremáticas y morfemáticas.
La palabra tiene cierta relación con el concepto, peor no es lo mismo. La palabra pertenece a la lengua y el
7 de 53
concepto al mundo real. La palabra es una unidad perteneciente a la lengua que tiene por lo menos tres tipos
de significado: léxico, categorial y morfemático.
El significado léxico es el que se ha considerado como único significado de una palabra. Los lexemas (unidad
mínima de significado) en las lenguas indoeuropeas nunca pueden ir solos. Las palabras lexemáticas son:
sustantivo, adjetivo, verbo o adverbio.
Normalmente, hay unas terminaciones que nos ayudan a reconocer las clases sintácticas. Pero, no es
necesario que haya formas distintas para clases distintas (ej. Dulce).
El significado categorial se divide por categorías, clases. Son palabras categoremáticas. Son un grupo de
palabras que no aprendemos en su totalidad nunca. Nadie se aprende todas las palabras de una lengua nunca.
Hay otras palabras que no tienen significado, es decir, no tienen un contenido semántico fuera de un contexto,
pero sí adquieren sentido en un enunciado, son los pronombres. La diferencia entre pronombres y palabra
semántica es que no tienen significado, sino que adquiere sentido en un contexto con el enunciado.
Las palabras morfemáticas son los operadores. Son preposiciones y conjunciones. No tienen significado
léxico ni categorial solo tienen significado gramatical (aquellos elementos que permiten construir enunciados
correctos). Los operadores son de dos tipos: libres y trabados. Los libres son los que tienen forma de palabra,
son autónomos. Las preposiciones. Los operadores trabados son la flexión, los morfemas flexivos: género,
número, caso, tiempo, modo, aspecto, etc. Todos esos elementos que tengo que utilizar según las reglas de
la gramática para construir elementos.
Las palabras, como poco, tienen estos tres significados.
La oración es un sistema combinatorio y significativo. Una oración es A y B. A/ B variables.
Este esquema combinatorio significativo permite crear infinitos enunciados. La oración también puede tener
distintos sentidos. María se puso enferma y fue al hospital. Lo interpretamos como una relación de valor
causal. Esto lo inferimos nosotros a través de la experiencia, pero no está en la oración, pues en la oración solo
hay una relación de adición, diciendo que hizo ambas cosas. Si yo camino mi sentido, mi experiencia cambio
el sentido. [Su padre está en el hospital y ella a pesar de estar enferma va al hospital]. La sintaxis es la operación
de frases que tiene la lengua. Las combinaciones tienen significación y eso es la sintaxis. La oración es el
esquema combinatorio y el enunciado son frases concretas, sin variables. A porque B [indicativo] es una
oración, pero Se esforzaba porque le hace ilusión a su padre es un enunciado. En el refugio había tanto
geólogos como montañeros, el esquema se repite y sigue siendo adición. Si toco el operador cambia el
significado En el refugio había tantos geólogos como montañero iguala el número de ymontañeros.
Los tres planos de Coseriu están conectados entre sí. La oración tiene un significado estructural, el de la
combinación y un significado óntico que Coseriu atribuye al de la modalidad.
El significado categorial.
Es el significado que la categoría o clase de palabra proporciona a la palabra. De modo que, si una palabra
es un sustantivo, tendrá la significación propia del sustantivo: una realidad; si la palabra es un adjetivo,
significará una cualidad.
La lengua me permite categorizar de manera diferente, pero nos damos cuenta de que el resultado en cuanto a
significado léxico es el mismo: en una frase nominal (donde no hay verbo), los complementos del nombre
tienen respecto al sustantivo del que dependen la misma relación que la existente entre los argumentos y el
verbo. Es la idea de que los lexemas pueden categorizarse de modo distinto sin afectar al significado léxico,
sino simplemente al categorial.
Luego, tenemos el significado gramatical. Para que el enunciado esté correctamente construido tengo que
respetar una serie de normas: la concordancia (tenemos que establecer esta relación de concordancia que es
puramente gramatical, pensemos que en inglés no existe. Por tanto, la concordancia no como fenómeno
necesario, pero sí como fenómeno gramatical. No se trata de entender bien, sino de hablar bien); la
ordenación, la morfología, etc. la gramática como conjunto de procedimientos/operaciones que utilizamos
para construir enunciados correctos.
8 de 53
Relaciones paradigmáticas y sintagmáticas.
Cuando el hombre habla, la primera operación que hace es una operación de selección. Selecciona, aunque sea
inconsciente de ello, entre un grupo de elementos equivalentes, es decir, imaginémonos que el profe
construye un enunciado: La chica guapa. Cuando el profe ha hecho este enunciado ha tenido que hacer
elecciones: en vez de chica, ha podido elegir la muchacha, la joven, etc. Entre todas esas posibilidades, el
profe ha elegido una. Según la competencia lingüística, el profe tiene posibilidad de elegir entre un grupo
mayor de opciones o menor, pero siempre va a tener que elegir. En el momento en que elegimos una opción, ya
no elegimos otras. Los elementos equivalentes reciben el nombre de paradigma. Conjunto de elementos
equivalentes que son objeto de selección. La relación que hay entre los elementos del mismo paradigma se
llama oposición. Las oposiciones se dan siempre entre elementos del mismo paradigma. Se puede llamar
relación de oposición o relación paradigmática. Cabe observar que el que tengan valor equivalente no quiere
decir que tengan el mismo valor exacto (no misma connotación), pero sí que se encuentran en relación de
paradigmática. Los modelos dependen del paradigma que estemos haciendo. Se trata de relaciones in absenta.
En un enunciado, chica está en relación paradigmática con elementos que podían estar en su lugar, pero que
están ausentes. Esta capacidad de elección será más rica en función de la competencia lingüística del hablante.
La segunda operación es la operación de la combinación: el profe ha seleccionado tales elementos y los
combina. La combinación es una secuencia lineal, ponemos un elemento detrás de otro. El hecho de que el
profe ponga un elemento junto al otro hace que se creen unos vínculos / conexiones. A la combinación se le
llama en griego sintagma. La palabra sintagma quiere decir combinación. Por el mero hecho de estar en
combinación se establecen unas relaciones que recibirán el nombre de relaciones sintagmáticas o sintácticas.
La relación que hay entre elementos contiguos, la contigüidad, de estar uno junto al otro, se llama contraste.
La oposición es la relación paradigmática. El contraste es la relación sintagmática (la contrasta con chica y
con guapa). La relación de combinación es una relación de contigüidad. Estas relaciones sintagmáticas son
las relaciones gramaticales. ¿qué conexiones son estas? La primera conexión en las lenguas románicas es la
concordancia. La concordancia es, antes que nada, una relación sintagmática, relación de combinación,
relación que establece un elemento con los elementos contiguos: hay un elemento principal que tiene unos
morfemas (es decir, unas significaciones gramaticales) que impone a los elementos de ella dependientes. El
sustantivo concuerda con sus modificadores en género y número. En el paso del latín al castellano, hemos
perdido un elemento concordante, que es el caso. En latín, el sustantivo concordaba con sus modificadores
tanto en caso, género y número. En español, la concordancia es muy importante, sin embargo, vemos cómo
en francés, la concordancia se encuentra muy debilitada, especialmente, en la forma hablada, y, de hecho, en
inglés, se ha perdido.
Pasamos a la rección o régimen: es una conexión sintáctica caracterizada porque hay siempre un elemento
principal que exige que otro tenga unos elementos gramaticales que el principal no posee. Una palabra como
ojalá: el verbo que le sigue tiene que estar en modo subjuntivo. Ojalá llueva. ¿Qué ocurre con los
complementos de régimen? Hay un verbo que exige que el complemento dependiente tiene que ir con una
preposición: me acuerdo de x. La preposición se tiene que poner porque el verbo lo exige. En latín, había
verbos que regían que el complemento que le seguía fuera dativo. Los pronombres personales átonos: ¿cómo
podemos utilizar esos pronombres? Esos pronombres van siempre regidos por un verbo, es decir, si no hay
verbo no los puedo utilizar. Lo característico de la rección es que el elemento principal, el regente, no tiene
los elementos gramaticales que exige al regido. La tercera es consecutio temporum: la secuencia temporal. Con
esto quiere decir el profe que un enunciado construido con una relación temporal determinada ha de conservar
esa relación cuando yo cambio el tiempo. Sería el caso de: Juan dice que esta tarde irá al cine. Dice es un
presente; irá es un post presente. Esta indica proximidad. Ha pasado un mes y estamos contado lo que pasó
hace un mes: Juan dijo que esa tarde iría al cine. ¿por qué si cambio el verbo principal, cambiamos el segundo
verbo? Porque hay que mantener la misma relación temporal. Son conexiones sintácticas (conexiones
debidas a la contigüidad). Finalmente, la dependencia de los modos: el verbo tiene varios morfemas
(procedimientos para construir enunciados correctos) y entre ello, destaca el modo. El modo es un morfema
dependiente. Veo que estudias. Quiero que estudies. El modo que yo pongo no es algo que ponemos
independientemente, sino que es algo que depende de un verbo anterior. Si decimos: me gusta que +
subjuntivo. El modo depende incluso de cosas más sutiles. El subjuntivo es un modo de irrealidad, de
incerteza, de manera que la negación o la interrogación favorecen / fomentan la aparición de subjuntivo. El
modo no es, pues, un morfema autónomo, sino dependiente.
9 de 53
Las palabras categoremáticas: eran los pronombres. Los pronombres son como los signos algebraicos: no
tienen significado léxico, es decir, fuera de todo contexto, entorno o situación, son signos virtuales, pero sí
que tienen significado categorial (pueden sustantivos, adjetivos, adverbios…) y tienen también significado
gramatical.
Las palabras morfemáticas, es decir, operadores (preposiciones y conjunciones) no tienen significado léxico,
ni categorial, y sí tienen significado gramatical. Estos operadores funcionan relacionando las palabras
lexemáticas y categoremáticas.
Los procedimientos de construcción de enunciados tienen en cuenta factores no muy transparentes. La
naturaleza del proceso puede ser muy diferente. SI nos remontamos al plano universal de la estructuración del
hablar,
Amar, amor: son procesos de experimentación.
Siempre que yo puedo categorizar como sustantivo el lexema que yo he categorizado como verbo, ….
Las presuposiciones y sobreentendidos: la lengua es un instrumento, y como todos los instrumentos puede
utilizarse mal. El mal uso de la lengua es cuando mentimos: decir lo contrario de lo que se piensa con
intención de engañar. EL que está escuchando tiene que tener instrumentos para darse de cuenta de ese
engaño.
El sobreentendido, desde el punto de vista lingüístico, es mucho más curioso. Es para que veamos hasta qué
punto el sentido puede anular la significación. Supongamos que se da una día muy frío y con lluvia.
La ironía: decir una cosa para que se entienda justamente lo contrario.
Los cambios morfosintácticos son cambios en el plano histórico de la estructuración del hablar.
El cambio lingüístico.
Saussure definió la lengua como poseedora de cuatro propiedades: la linealidad (un elemento va detrás de
otro); la inmutabilidad (la lengua la recibimos y la transmitimos, pero no la podemos modificar, hablamos de
la lengua como sistema gramatical y no de introducir una palabra nueva. El hombre n tiene capacidad de
modificar el sistema gramatical) y la mutabilidad (la inmutabilidad es propia de la sincronía, mientras que la
mutabilidad se observa en la diacronía. De hecho, si nos remontamos, nos damos cuenta que, hace 2000 años
se hablaba latín y ahora se habla otra lengua. Se ha producido un cambio. Comparación con partida de ajedrez
o con una cinta cinematográfica: no es más que una serie de secuencias fijas) y la ultima la arbitrariedad.
Tradicionalmente, se ha explicado el cambio lingüístico como una adaptación de la lengua a una realidad
cambiante. Es decir, se explicaba la fragmentación de la latinidad como consecuencia de la caída del Imperio
Romano. El Imperio Romano tiene una existencia hasta que se produce una fragmentación, la cual supone
que, para adaptarse a estos nuevos tiempos, la lengua considera que el caso no tiene importancia, el neutro
tampoco… como si fuera una adaptación al medio. Esta idea nos la habíamos creído hasta hace poco.
Observando los cambios lingüísticos, da una interpretación al revés. La lengua no es algo estático que tiene
que adaptarse a los cambios históricos que se producen; sino todo lo contrario: la lengua tiene una tendencia
espontánea al cambio y hay unas barreras históricos, sociales y culturales que frenan el cambio, que tratan de
fijar la lengua para que no evolucione. Una de esas barreras es la escuela, pero hay una más importante: el
prestigio o la sugestión del prestigio. Es decir, el hombre es un ser social, este ser ciudadano y su peor castigo
es retirarlo de la convivencia con los otros. Esta sociedad se organiza en torno a grupos de prestigio. Estos
grupos de prestigio se convierten en grupos de preferencia en los que quieren entrar la mayor parte de
miembros componentes de la sociedad. Pero este grupo reducido tiene unas condiciones: hay que pagar una
cuota para pertenecer y esa cuota es observar la conducta de tales personas, y dentro de esa conducta se
encuentra el hablar correctamente. Lo que hace la gente ilustrada es enseñar cómo se debe hablar respetando
las reglas.
10 de 53
2. Conceptos fundamentales:
Un cambio es cuando una variación se consolida y pasa al sistema. Se trata de tener en cuenta que no toda variación
significa cambio. El cambio lingüístico se produce por factores que intervienen en el cambio.
- Analogía: Semejanza.
La analogía, la semejanza, tiene que ver o es debida a la concepción del sistema como algo regular. Se basa en la
regularidad del sistema. De manera que, describiendo un elemento del sistema conoces todo el sistema. La analogía
es algo a lo que tendemos todos los días. Esta fuerza de la analogía es tremenda, demanera que la tendencia a crear
un sistema regular es una fuente de cambio, la mayor. La lengua no es regular o por lo menos no es regular
como nosotros quisiéramos.
Hay gente que antes llamaba a este cambio etimología. [gato- gata// gallo- gallina]. En latín, era gallus y gallina.
Los adjetivos derivados de los colores son todos diferentes, no hay analogía. [blanco-blanquecino/ negronegruzco/ amarillo- amarillento / verde- verdoso/ azul- azulado/ rojo- rojizo/ gris- grisáceo].
El hombre tiende a cambiar las formas para regularlas. Ocurre así con los participios: imprimir→ impreso
(etimológica), pero creamos un analógico imprimido. Normalmente, cuando tenemos ambos usamos el
analógico como participio y el etimológico como sustantivo-adjetivo.
Esto sucede en todas las lenguas. Lo que va contra la analogía es el respeto de la etimología. Si respetamos la
etimología no hay cambio ninguno.
- Reanálisis
Es también un fenómeno que provoca variaciones que suelen desembocar en cambios. Consiste en la mala
interpretación que el hablante acudiendo a su conocimiento intuitivo,
Mala interpretación de la realidad. De catalejos→ ‘s’ en plural→ catalejo. Se trata de un procedimiento que
lleva a gracias a su conocimiento intuitivo de la lengua.
Reanálisis que no se ha llevado a cabo→ carnecería en vez de carnicería.
El reanálisis morfémico (o simplemente "reanálisis") es un fenómeno asociado al cambio lingüístico por el cual una
secuencia de fonemas es interpretada como un nuevo morfema al que se le atribuyen nuevos significados, típicamente a partir
de una etimología popular.
- Desgaste y renovación de instrumentos expresivos
Esto sucede especialmente cuando estamos hablando de contenidos en los que descargamos toda nuestra
expresión→ un ejemplo es el superlativo. En la medida en la que creamos superlativos pierden ese rol yhay
que crear otros. Se crean formas nuevas que normalmente son fugaces.
LAPESA:
En un momento dado, un idioma puede ofrecer relativa uniformidad y cierta fijeza de usos. Sin embargo, las lenguas no se
mantienen invariables: con el transcurso del tiempo renuevan los hábitos de pronunciación, el vocabulario, las formas
gramaticales y las construcciones sintácticas. Cada generación altera en mayor o menos grado la lengua que ha recibido de
generaciones precedentes.
El desarrollo de los cambios lincos. Es, por lo general, lento. Una nueva modalidad del habla, aparecida tímidamente en una
zona geográfica o social, tarda en afirmarse en ella, y una vez arraigada, en propagarse a las demás regiones o capas sociales.
La aparición de una novedad no exige su triunfo. Son muchas las tendencias lincas. Fracasadas.
La evolución linca. Es gradual. No procede dar saltos, sino por lenta pugna en que van propagándose los usos nuevos. En la
11 de 53
mayoría de los casos es también inconsciente: el hablante no se da cuenta del cambio hasta que este ha empezado a cundir.
No obstante, hay también cambios intencionales, producidos por el gusto o por el deseo de expresividad. En toda lengua
luchan tendencias que conducen a la uniformidad y otras que llevan a la diferenciación. El intercambio social, el comercio y
la cultura favorecen la difusión de normas generales: por el contrario, el aislamiento fomenta los particularismos. Cuando se
disgregan varios pueblos que han formado en su origen una sola comunidad y han hablado un mismo idioma, las diferencias
lincas. Tienden a aumentar y puede ocurrir el fraccionamiento de la lengua primitiva en dialectos e idiomas nuevos.
Entre las transformaciones lincas. Hay que destacar los cambios fonéticos que alcanzan muchas veces notable regularidad,
hasta el punto e que se pueden establecer las normas que han presidido la evolución de los sonidos dentro de cada idioma.
Los cambios fonéticos no son tan exactos y rígidos como los fenómenos explicables por las leyes físicas. Representan
tendencias colectivas que, en un momento dado, han englobado cuantas palabras ofrecían un mismo sonido o grupo de sonidos
en iguales circunstancias. Pero cada una de esas palabras tiene su propia historia: ha estado sometida a influencias
psicológicas, estéticas y culturales que han podido sustraerla al cambio fonético, detener este en un grado intermedio o alterar
sus resultados. Al margen de la regla general hay siempre numerosas excepciones; unas dependen solo del mecanismo psicofisiológico del lenguaje; otras deben enteramente a factores psicológicos o espirituales.
Los cambios fonéticos no son más que uno de los aspectos de la evolución lingüística. Hay otros fenómenos que tienen por
base la asociación de ideas. Nuestra mente establece sin cesar relaciones entre palabras, según la comunidad o semejanza de
forma, significado, función o contextura gramatical.
Muchas novedades lincas. Obedecen a la busca de expresividad. A fuerza de repetirse, palabras y giros pierden su originario
valor significativo y llega un momento en que necesitamos echar mano de otros nuevos para obtener la eficacia deseada.
Constantemente ocurre que en el habla contienden usos que reciben distinta estimación; escogemos unos como preferibles,
toleramos otros en el lenguaje familiar y rechazamos los que nos parecen toscos o plebeyos. Esta selección se funda a veces
en motivos lógicos o gramaticales; pero de ordinario obedece solo al gusto linco. Que varía dentro de una región y en un
momento dado, según el nivel cultural o social del hablante. El hombre culto evita en su expresión usos que el iletrado admite
sin escrúpulos. El habla rústica y de las ciudades difieren en muchos extremos, y aun en las ciudades, el habla más selecta se
aparta de la vulgar. En los idiomas que poseen abundante literatura es frecuente la separación entre lenguaje literario, refinado
y estable, el vulgar, más anticuado en unos casos, más evolutivo en otros. El habla aspira a expresarse con corrección, y se
procura evitar las faltas.
La renovación del vocabulario no se desarrolla paralelamente a la de la fonética o a la del sistema gramatical. Mientras las
lenguas modernas han transformado los sonidos y estructura que heredaron de sus ascendientes, conservan multitud en
palabras fundamentales con el mismo sentido que tenían hace mil o dos mil años. Es frecuente que las palabras alteren su
significación o que las ideas cambien de palabra representativa. Como la vida de los pueblos no permanece estacionaria,
surgen realidades y conceptos nuevos para los cuales es necesario crear vocablos adecuados. La RENOVACIÓN léxica es
incesante: en un momento nos familiarizamos con palabras hasta entonces desconocidas, o adoptamos neologismos. La
incorporación de extranjerismos es la manifestación linca. de las relaciones sostenidas con otros pueblos.
Aparte hay que considerar el cultismo como aprovechamiento de la herencia grecolatina, que usualmente introducidos por la
lectura, suelen generalizándose.
- Etimología popular
En lingüística, se denomina etimología popular, paretología, paretimología, 1 etimología cruzada o etimología
asociativa al método pseudocientífico de explicar los orígenes de las palabras que se basa fundamentalmente en creencias
y tradiciones populares, utilizando las similitudes con voces parecidas u homófonas y así tratando de buscar las relaciones
entre sus significados. Esta creación de significado se manifiesta, en general, o bien por un trastrueque semántico o bien por
adaptación fonética de una palabra.2 En las lenguas naturales el fenómeno de reanálisis morfémico ha dado lugar a algunas
etimologías populares.
12 de 53
Los signos que usamos en la lengua tienen una motivación. Motivación quiere decir que el hablante entiende lo
que quiere decir. ¿Qué pasa cuando nos encontramos con palabras que no conocemos?
Pastelina→ en vez de plastilina. Curasán→
en lugar de croissant o cruasán.
Nigromante surgió de un “fallo” así en lugar de “necromante”.
- Ultracorrección
Es también fruto de la inseguridad del hablante. Las personas que no tienen instrucción cuando entran en
contacto con personas instruidas suelen tender a este fenómeno. Estas personas, queriendo hablar bien, lo que
hacen es ultracorregirse→ bacalao→ bacalado.
La ultracorrección, sobrecorrección o hipercorrección es el fenómeno lingüístico que ocurre cuando, por deseo de
adoptar un estilo culto o prestigioso, se modifica una palabra o construcción estándar, por creer equivocadamente que está
considerada como incorrecta o poco culta.
Paradójicamente, tales ultracorrecciones son, desde el punto de vista normativo, incorrecciones. Dichas ultracorrecciones
pueden ser tanto de pronunciación u ortográficas como gramaticales o semánticas.
Por ejemplo, en Este agua no está muy fría, se ha empleado el demostrativo masculino ante un sustantivo que comienza por
/á/ tónica, en la falsa creencia de que es lo correcto, cuando la norma solo impone esta forma para el artículo (el agua,
pero esta agua).
-Otros conceptos:
En la lengua, a veces, se producen cambios de categoría. Cuando se intercambian dos posiciones se denomina
transposición o translación. Otto Jespersen se dio cuenta que establecer los diferentes casos gramaticales
era un problema para el análisis de oraciones→ médico sust. Adj. Entonces, crea una teoríallamada Teoría
de los rangos. La función primaria corresponde al sustantivo (o sus equivalentes) porque es la palabra que
impone sus marcas flexivas; desde el punto de vista de la concordancia manda. La segunda función
corresponde a los adjetivos y los verbos. Se trata de una organización según el papel que desempeñan en el
enunciado. La tercera función corresponde a los adverbios.
Esto ha llevado a creer a muchas personas que la transposición es un cambio de categoría. Pero no, es una
transcategorización, abandona su categoría anterior para recibir todas las características de la nueva clase. Se
trata de un cambio de categoría. No se trata de adjetivos que funcionan como sustantivos, sino que son
sustantivos. Esto se produce en el seno de las palabras lexemáticas [sustantivos, adjetivos, verbos y
adverbios].
Significado léxico
Palabras léxicas
Significado categorial
Significado gramatical
+
+
+
Palabras
categoremáticas
-
+
+
Palabras morfemáticas
-
-
+
13 de 53
-Gramaticalización: es convertir en operador lo que no es operador. Cualquier palabra lexemática o
categorial que pasa a ser morfemática y operadora. Por tanto, la palabra que cambie perderá su significado
léxico y/ o categorial para tener tan solo un significado gramatical.
Ejemplo: “en cima” → indica cumbre alta. Es un procedimiento de creación de adverbios. Cuando deja de
significar un lugar y pasa a ser de énfasis→ No estudia, no trabaja y encima toca las narices en casa.
// Ejemplo: “forte mente”, se hizo una fórmula que tras la repetición se fosilizó→ fuertemente→ pasa a
dejar de ser un sustantivo, para ser un sufijo. Sufre categorización porque pasa a perder todos sus significados,
excepto el gramatical, para ser una marca de adverbio.
3. Evolución lingüística e historia.
- Lenguas indoeuropeas. Latín. Lenguas romances. El español.
- Lenguas prerromanas. Latín literario y latín vulgar.
- Germanismos y arabismos.
- Sustrato, superestrato y adstrato.
Sustrato es el efecto, la influencia que ejerce una lengua dominada sobre la lengua dominadora. Es decir,
los iberos se romanizan y latinizan, pero es normal que su latín tuviese rasgos característicos como
consecuencia de los hábitos lingüísticos de su cultura. Ocurre lo mismo con el español de América. No hay
una legua que sea unitariamente uniforme. El sustrato hace que haya un latín hispano y probablemente un latín
de la Bética diferente, igual que hoy se notan diferentes tipos de español según la zona. El sustrato puede
influir, pero habrá que buscar las leyes internas de un cambio de lengua.
Este sustrato también es tanto más potente cuanto más superficial es la dominación lingüística, es decir, el
sustrato galo fue más potente que el sustrato ibérico, porque tuvieron 200 años menos de influencia. Es
innegable la influencia del sustrato, pero no debemos darle demasiada importancia.
El superestrato: cuando desaparece el imperio romano y entran los bárbaros y se produce la fragmentación.
Estos bárbaros entran en la Romania en distintos rasgos, en algunos lugares, la invasión fue tan grande que
llegó incluso a provocar el cambio de nombre de la ciudad, patria, lugar. Las consecuencias de esto fueron
que, en la Britania, los anglos llevaron su lengua y la romanización cedió ante el empujón de las nuevas
lenguas sajonas, de manera, que forman lo que se llama la Romania perdida. Los topónimos ingleses que
acaben en -charter o en -chester son restos de CASTRUM, asentamientos militares romanos, palabra latina.
Sin embargo, en otros países, como Italia se conserva con algunos cambios. El superestrato se trata de la
influencia de las lenguas invasoras, pero que no llegan a dominar, esas lenguas ceden ante la inmensa
superioridad de la lengua invadida.
El proceso de perdida de casos es un proceso interno. Los casos que el latín conservó estaban heridos de
muerte porque se producían ya en el latín clásico, pero también, posteriormente, en el latín vulgar, hasta que
finalmente desaparecen. Las lenguas romances conservan las declinaciones (rumano), pero en las lenguas
europeas se pierden. Es entonces, cando las declinaciones se dividen en dos: caso recto (tomaba su forma del
nominativo y se usaban con funciones del sujeto) y caso oblicuo (resto de complementos). Esta división, en
francés, perdura hasta el siglo XV.
Hay que tener en cuenta la teoría de ….. enought→ inaf
En los escritos, la escritura sigue siendo la misma años tras años, pero la pronunciación va cambiando día a
día. Carlomagno fue quien decidió en el siglo IX que a las palabras en latín se le llamase pronunciación y lo
escrito en lenguas indoeuropeas, escritura. Así, aparecen las lenguas románicas. Poco a poco la escritura se va
haciendo más fonológica, peor no hay ninguna lengua en el mundo que sea completamente fonológica.
☺ En lingüística, el caso oblicuo u objetivo es un caso gramatical que se emplea normalmente en un sustantivo
o pronombre que no es el sujeto de la oración. Un caso oblicuo puede aparecer en cualquier declinación excepto
14 de 53
en el caso nominativo que es el sujeto de una oración o en el caso vocativo. También contrasta con el caso ergativo,
que se emplea en lenguas ergativas para sustantivos que son actores directamente implicados; en lenguas ergativas,
se utiliza el mismo caso para el objeto directo y para el sujeto paciente.
☺caso recto: nominativo y vocativo
En el paso de este latín al castellano, la pronunciación fue derivando muy pronto, desaparecen los casos muy
pronto y tanto el caso recto como oblicuo, desaparecen en las lenguas literarias. En el camino, vienen las
órdenes monásticas→ camino Santiago. Estas órdenes eran personas más sabias e influyentes. Enlas
ciudades también se instalan.
La Romania se divide en respecto a las herencias de estos casos en dos grupos: la romania occidental y la
Romania oriental. El límite está marcado por una línea imaginaria que separa la Galia del resto de ciudades.
En la Galia e Hispania, toman como forma de sustantivos y adjetivos heredados las formas del acusativo.
Mientras que la Romania oriental, utilizará el caso recto, es decir, el nominativo.
Llegamos a una situación en la que un hablante con conocimiento intuitivo de la lengua llega a la conclusión
de que el plural es lo mismo +s. Estamos ante la gramaticalización de la -s. Se convierte en un morfema
flexivo de plural.
El morfema es la unidad mínima de significación de una lengua, mientras que el morfo es el soporte formal.
Pasa lo mismo con el lexema. El morfo es el soporte fónico. El morfema no necesita morfo.
Los alomorfos son tres soportes distintos de una palabra, pero con la misma significación que están en fusión
complementaria, esto quiere decir que el hablante puede usar uno u otro indistintamente, en algunos casos
depende de la voluntad y en otros de las normas de la gramática.
El latín tenía unas reglas diferentes a las que había en Roma. Verso de Horacio con construcción libre:
Aequam memento rebus in ardius servare mentem → recuerda conservar el espíritu tranquilo cuando las
cosas se porgan arduas. En el romance, la continuidad será algo obligatorio a diferencia del latín, pues ha
perdido las desinencias. Como esto lo hemos perdido en el romance, la sintaxis y el orden será fundamental
para establecer las diferentes funciones. Hay funciones obligatorias, porque las funciones dependen del
orden. Si quiero cambiar el orden sin cambiar las funciones deberá ser si la lengua me deja: La roca la rompe
el mazo. No existen los casos, pero hay que expresar los mismos contenidos y esto se producen por el orden
en la oración.
1. El género.
En latín existía el masculino, femenino y neutro; pero en romance el neutro se pierde. El género cumplía dos
funciones: puramente gramatical y función categorizadora de la realidad. La marca la ponía el sustantivo a
los adjetivos. La segunda función expresaba la diferencia entre lo animado y lo no animado, de manera que
las cosas, los objetos, lo no animal se distinguía gramaticalmente por un género neutro, mientras que los
animados eran masculino o femenino en función del sexo. Nos han quedado los restos de morfema, como
conexión sintáctica y como elemento categorizador de la realidad (clasificador). Se trata de un sistema, en
principio, ordenador, que funciona muy bien y que no tenía por qué haber degenerado. Aunque el latín
conserve los tres géneros, observamos que la mayoría de sustantivos que describen realidades del mundo han
pasado a ser masculinas o femeninas por cuestiones arbitrarias. Es decir, el género neutro se convierte en latín
en un género casi residual, pues la mayoría de sustantivos que designaban cosas eran masculinas o femeninas
y no neutras. Ciuitas es femenino y opidum es neutro, pero designan la misma realidad ¿por qué?
Por razones arbitrarias. Entonces, en el paso al romance, las palabras neutras latinas pasan al romance como
palabras masculinas o femeninas.
El proceso desde el principio es un proceso que lleva a la eliminación del neutro convirtiendo los objetos
inanimados en femeninos o neutros. Realmente, no sabemos, pero los antropólogos proponen una explicación
que puede ser razonable y es que el animismo (manera de ver la realidad con origen en el sentimiento
religioso, consiste en creer que determinadas realidades están animadas por un espíritu) pudo estar en la raíz
de considerar los sustantivos masculinos/ femeninos o neutros. Diferencia entre sol y luna →
siempre uno es
femenino y el otro masculino. Creencia de que la luna hechiza por sus ciclos. Otro campo en que el animismo
15 de 53
ha empezado a desordenar este esquema tan perfecto son los árboles, siempre considerados como femeninos
(dan frutos como las hembras). En latín, pinus, malus, pirus, ficus, olivus son femeninos. Esta influencia que
el animismo pudo tener en la ordenación del cosmos pudo estar en la raíz del desorden lingüista.
¿Qué pasa con los seres animados? También pasa lo mismo que con los neutros. Debido a que no todos los
seres sexuados encuentran en los sustantivos que los designan formas flexivas, de manera que el latín decía
musca para mosca. Es decir, observamos, en primer lugar, que la flexión de género no es una flexión que
afecta a todos los sustantivos, sino solo a un grupo muy reducido de sustantivos. Por razones obvias, todos los
sustantivos masculinos o femeninos que derivan del neutro son masculino o femenino, pero no ambas
1) La flexión de género no es universal.
2) No flexión. Los sustantivos que designan personas animadas, en la mayoría de casos, tampoco tiene
flexión. Tendrá una forma concreta en función de lo que designa, no del género.
3) La flexión afecta en la lengua española alrededor del 17% del vocabulario, es decir, es una flexión
que afecta a un número muy reducido de palabras, la mayor parte de ellas referidas a sustantivos
referidos a animales. “León marino” → pero no “*leona marina”, sino “hembra de león marino”.
Tenemos una tendencia a esta pérdida hasta llegar a un momento donde los sustantivos que presentan flexión
son enormemente reducidos. Se trata, por tanto, de un morfema gramatical que conserva de los valores
(morfema como conexión sintáctica y como categorizador de la realidad) solo el primero. Es una conexión
sintáctica. Cuando se define el género como aquel morfema por el medio del cual el sustantivo concuerda en
género y número estamos categorizando la realidad, por el resto, solo quedan restos residuales.
Si esto afecta solo al 17% hay que tener en cuenta que hay una gran cantidad de alomorfos (variantes
combinatorias, soportes fónicos diferentes para la misma significación). De manera que no podemos aplicar
sistemáticamente que las palabras acabadas en -o son masculinas y las que acaban en -a en femenino. A esto,
ha contribuido la flexión del adjetivo de tres terminaciones del latín.
Hay muchas palabras masculinas que acaban en -a: monarca, profeta, etc. En romance, las palabras
terminadas en -a masculinas cada vez van creciendo más: mapa, problema, poema. Y de profesiones igual:
futbolista, masajista, etc. La terminación -ista sirve tanto como para profesiones masculinas o femeninas. En
el siglo XVIII, había palabras como cosmopolito, poligloto, etc. y nosotros, tras la interpretación hemos
cambiado la forma por cosmopolita o poliglota. Hay cosas más llamativas de verbos: fugar hay un derivado
que es prófugo, la terminación -o. Sin embargo, cuando empezó el sistema democrático nuevo y cuando a
una persona abandona su partido para ir a otro se llamó tránfuga, acabada en -a, aunque sea hombre.
Observamos entonces la tendencia a la analogía. Como los árboles tienen una terminación de masculino, se
masculinizan. En el caso de ficus, el romance obtiene higo (no suena a femenino). ¿Qué podemos hacer para
que esta palabra conserve su sentido femenino? Creamos árbol ficaria→ que da higuera. Del mismotodo
que de árbol olivira→ olivera. Miremos lo que pasaba con Irex (árbol femenino)→ ilicina→ de donde
vienen encina. Se trata de derivados para conservar la terminación femenina. En la historia de la lengua, el
morfema de género es un morfema que se conserva fuerte como conexión sintáctica.
El artículo, procede del demostrativo ille, illa. Illa dio origen a ela y dio dos formas distintas: 1.la y otro para
evitar el hiato entre dos vocales 2. El, cuando la palabra empezaba por vocal. El y La son alomorfos del mismo
artículo. A partir del siglo XV, el número de sustantivos que llevan el articulo el se reducen hasta solo usarse
ante sustantivos con a inicial acentuada. Lo que quiere decir, que aquí se produce la concordancia
perfectamente. Esto origina dos fenómenos distintos: 1) el error de considerar que este el es masculino y
pensar que cualquier adjetivo o determinante irá en masculino también *esta agua; y 2) palabras que en
plural se concuerda con palabras en femenino, pero en singular se concuerda en masculino: arte→ el aret;las
bellas artes. El hecho de que el arte se haya masculinizado en singular tiene que ver con que tenga poco
apoyo en la pronunciación y del paso del neutro a género del latín al romance.
Otro ejemplo curioso es LIGNUM (singular neutro) y LIGNA (plural neutro); el primero da leño y el segundo
leña. Estas terminaciones en -o y -a se reinterpretan como masculino y femenino respectivamente. Sin
16 de 53
embargo, desde el punto de vista etimológico hay un hecho que influencia en la concepción del sentido→El
hecho de que en latín fuese un plural, hace que en el romance la leña en singular tenga un valor colectivo.
Esto es algo casi regular en todas las palabras neutras que hemos heredado de ese plural latino. Desde el
punto de vista formal, solo de la forma, por razones etimológicas tenemos un grupo de palabras en las que la
diferencia en la categorización de la realidad entre mancho y hembra no se expresa por el cambio de
morfema, marca flexiva, sino de lexema caballo, hembra. Esto es consecuencia de la herencia.
El neutro masculino singular tenía la misma forma que el masculino singular. El plural se pierde, menos en
algunos casos que ya hemos visto que se interpretan como femeninos. El acusativo del masculino era el
mismo que el nominativo neutro. Cuando digo lo bueno, es algo que proviene del neutro, no es que el
pronombre neutro lo concuerde con un adjetivo o sustantivo en masculino, sino que es la forma neutra
derivada. No tenemos sustantivos neutros, pero en el adjetivo la forma masculina y neutra es la misma.
PROBLEMA CAMBIOS POR TEMA DE GÉNERO: En toda la lengua, donde hay oposición, hay un
elemento marcado y otro no marcado→ día y noche. El elemento marcado es noche, porque siempre
que lo utilce tiene su sentido reducido, estricto de las horas de oscuridad. Ocurre igual en los tiempos verbales:
presente (no marcado) y pasado y futuro (marcado). Usamos muy poco el futuro. La oposición entre
singular (no marcado) y plural (marcado) → ¿Qué tal la naranja este año? Todo esto tiene que ver con
las reglas delagramática y ocurre lo mismo con el masculino y el femenino. El masculino se opone al
femenino o lo incluye, como todos los elementos de la gramática. Esto es algo gramatical que forma parte
del sistema.
Es cierto que el lenguaje puede usarse para ocultar a la mujer, pero no es cuestión de lenguas, es de
pensamientos. Hay que cambiar la mentalidad de la gente. Debemos expresarnos bien según las reglas de la
lengua y no usarla para nuestra finalidad.
Un grupo de profesoras de esta casa propusieron el término de ortónimo para designar aquellos sustantivos
referidos a seres humanos que eran o masculino o femeninos exclusivamente: nodriza, por ejemplo, obispo o
cura. Históricamente, el número de ortónimos era muchísimo más abundante en época antigua. Pensemos en un
sustantivo como alcalde. En el siglo XVI, alcalde era un ortónimo masculino, pero con el paso del tiempo,
y la normalización de las relaciones entre hombres y mujeres han hecho que muchas mujeres accedan al
cargo de alcalde lo que permitía la creación del sustantivo femenino correspondiente alcaldesa. Hay mucha
resistencia de algunas mujeres a admitir esto. La Academia no puede dictar, pero sí aconsejar la Academia
aconseja que se normalicen los conceptos de las profesiones que antiguamente eran exclusivamente
masculinas y que ahora también son femeninas. Recomiendan esto porque desde su fundación hasta ahora
ha cambiado drásticamente la manera de pensar de acuerdo con la evolución de los tiempos. Si aceptamos la
visión del despotismo ilustrado, “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, entenderemos que la academia
decidiera que la corrección tenía que ser fijada por los académicos. De manera que, durante una época, el
papel de la Academia era corregir, dar unas normas de diccionario. Con el paso del tiempo, esta idea
despotrica no tiene sentido. La Academia ha cambiado y en lugar de dictar normas, ahora sanciona usos.
Esto significa que reconoce que el dueño de la lengua es quien la habla, es decir, el pueblo; es decir, deja que
pasen los usos y cuando se consolidan, los sanciona. Cuando el uso no está consolidado, su función es la de
recomendar.
2. El número.
El indoeuropeo ya tenía dos formas de número: singular y plural y, no se ha producido ninguna perdida hasta las lenguas
romances. La única excepción es el esloveno.
El número, de manera semejante al género, tenía singular/ plural en el indoeuropeo, de manera que no ha habido
pérdidas ni cambios en el paso al romance. A diferencia del neutro que se ha perdido. Igual, de manera semejante
como vimos en latín, el número es un morfema (unidad mínima de significado gramatical→ elemento
procedimental por el que establecemos unas conexiones sintácticas entreel sustantivo y sus modificadores o el
sustantivo y el verbo que se manifiestan a través de la concordancia). Desde el punto de vista de la concordancia, el
número es el morfema más abundante de la lengua, ya que afecta a todas las palabras flexivas. Pero también tiene o
tenía una función de categorización de la realidad.
Como morfema, nos encontramos con una situación afortunada. Del mismo modo, que el género se evoluciona del
17 de 53
latín a partir del caso oblicuo acusativo, en plural, estos acaban en -s. El hablante, intuitivamente interpreta esa -s
como marca de plural, es decir, se produce una gramaticalización de esa -s que distinguía al acusativo plural. Cuando
en el siglo XII se produce la apócope y desaparece esa vocal final y queda ciudad y esta pérdida nos hace entender
que hay dos alomorfos la terminación -s cuando acabe en vocal y -es cuando acabe en consonante. Observamos
lo mismo en el caso de los adjetivos. Se confirma esta regla que ha surgido de que el plural se construye añadiendo
al singular una -s.
En todas las lenguas romances se considera la -s como un morfema de plural excepto en el italiano y el alemán. Esto
nos ayuda a entender que el inglés, conquistada por…, introdujeron muchos latinismos y uno de ellos es ese plural en -s, por
eso, también tiene ese sentido gramatical de la -s como plural.
Por la globalización, se han introducido palabras con estructura silábica complicada en el español. La sílaba
prototípica es CV (Consonante, vocal). Si queremos hacer una CVC/CV en la posición implosiva podemos poner
consonantes con rasos nasales como las líquidas (R,l) o las nasales (m,n), es resto son inútiles, porque no tienen
funcionalidad porque en la estructura silábica prototípica no cabe. Esto ocurre cuando entran en la lengua palabras del
tipo tie, carnet, chalet, ticket, coñac, referéndum, currículum, hiperbatón. Si aplicamos la regla del plural
tendríamos→ chaletes, ticketes, carnetes, currículumes, hiperbatónes. Es entonces, cuando creamos un plural
específico para estos casos. Como currícula o currículums, pero está sin cuajar esta situación y la Academia solo
puede esperar y recomendar.
Desde el punto de vista de la forma, nos encontramos con diversos casos semejantes a los que vimos con el género:
el hecho de encontrar palabras que no tienen flexión de número: los días de la semana, sustantivos del tipo crisis,
tesis. Este tipo de sustantivos pueden ser masculinos o femenino en razón de la concordancia que establezcan,
carecen de flexión fija. Hay otras palabras que solo tienen singular o plural y son los llamados pluralia tantum/
singularia tantum. Palabras como víveres, las afueras (solo plural) o ser, salud (solo singular). Otros casos, son
palabras en los que el valor léxico depende del número que tenga: ruina (caída) ruinas (restos monumentos), ceniza,
seso (juicio, inteligencia, ben sentido) sesos (restos cerebrales), celo (objeto o apareamiento de animales) celos
(sentimiento de envidia). Es más interesante el segundo aspecto, es decir, la categorización de la realidad
(diferencia entre uno y lo que no es uno) funciona de manera diferente según la realidad designada por el
sustantivo. Tipos:
1) Sustantivos que designan realidad: contables o numerables. Son estas realidades que se nos
presen- tan como objetos discretos y que, por tanto, puedo numerar. A este tipo, por el hecho
de designar unidades compares, se les puede poner numerales o imprecisos (poco, mucho,
bastante). Aquí, el singular designará la unidad y el plural lo que no es la unidad. Teniendo
en cuenta que el singular es el elemento no marcado, frente al plural que es el elemento
marcado, vamos a observar que con toda normalidad utilizamos el singular englobando
singular+plural, sobre todo en tres casos:
► Cuando queremos indicar el valor genérico, es decir, el del concepto. El significado
que tiene la palabra fuera de contexto, la definición de diccionario. ¿Qué es un
dinosaurio? → un dino- saurio es… (definición de todos los dinosaurios, no solo de
uno).
► Valor colectivo. Con muchísima frecuencia empleamos los singulares para referirnos a un
grupo más o menos grande de elementos. “Este año la naranja tiene buen precio”→ valor
colectivo de un conjunto de naranjas de una temporada.
► Aquí está la novedad, pues el latín no lo usaba. Valor distributivo. “Sacad un papel y un bolígrafo”→ designan realidades, pero se entiende que cada uno el suyo o “Levantad la mano
derecha”→ se entiende que cada uno la suya, aunque sea un plural. En otro casos, todavía,
Este valor distributivo es algo que está en crecimiento. Tendemos más a la utilización de la
forma no marcada, es decir, el singular.
2) Sustantivos que designan realidades medibles: realidades no discretas como el habla,
la harina. Se deben medir. En este sentido, no pueden utilizar los numerales, no se pueden
cuantificar, solo pode- mos usar los imprecisos. En este caso, el singular frente al plural
no puede indicar la unidad frente a la no unidad, sino que el singular significa la materia,
18 de 53
mientras que el plural indicará variedades. Ejemplo: aceites→ aceites minerales, de
oliva virgen, de masajes, etc.
En la formación del plural, funciona también la analogía. Festum tenía un plural que era festa, de aquí deriva
fiesta, que todavía conserva ese valor colectivo, pero la intuición lingüística del hablante hace percibir eso
como singular y lo pluralizamos con una -s que, en principio, no debería necesitar. Se trata de un plural
analógico creado a raíz del resto de plurales. Espaguetti/s es otro ejemplo.
Algo similar ocurre con los sustantivos neutros latinos como pectus, tempus, corpus cuyos plurales eran
pectora, tempor y corpora. Estos plurales no los hemos conservado más que en cultismos. Su evolución de
los singulares es pechos, tiempos, en singular. En hablante también cree que esas -s son marca de plural y
hace un singular quitándole las -s. Son singulares creados por analogía y el singular etimológico pasa a ser
plural. Cuando decimos “En tiempos de Carlos III”, realmente empleamos la forma singular etimológica.
Las marcas de plurales son la -n (verbos) y la -s (sustantivos, adjetivos). La Academia regulariza que las
palabras que se tilden en singular también se hagan en plural (aquellas palabras acabadas en vocal, -n, o -s):
mamá; mamás, está; están.
TEMA 3: MORFOSINTAXIS DEL CASTELLANO MEDIEVAL. EL ADJETIVO.
1. Tipos de adjetivos en latín y en castellano.
El adjetivo forma parte de la categoría del nomen porque tiene la misma forma que el sustantivo, mismos
morfemas e incluso las mismas marcas (género, número y caso). Por tanto, desde el punto de vista formal,
son elementos que se identifican perfectamente con el sustantivo. Desde el punto de vista formal, hay dos
tipos de adjetivos según su origen.
1) Adjetivos de tres terminaciones: Bonus, -a, -um. (m/f/n). Por eso, se identifica los adjetivos femeninos
por su terminación en -a y los masculinos por su terminación en -o.
2) Adjetivos de dos terminaciones: Tristis, triste. Una única forma para masculino y femenino y otra para
neutro.
La forma acusativa de la que proceden hace que los resultados románicos sean bueno (m), buena (f) y triste
(m/f). El neutro, tanto en un caso como el otro, tiene una forma que se identifica con la masculina (1er caso) o
masculina y femenina (segundo caso). Sustantivos neutros no hay, los hemos perdido, pero sí hemos
conservado algún neutro en los pronombres como lo, opuesta a el, la. Este lo combina con un sustantivo,
pero no con un adjetivo. No hay manera de distinguir la forma neutra del masculino. Se trata, por tanto, de que
se respete la concordancia y de que no distinguimos de forma formal entre ambos géneros. Hay también otros
adjetivos que se añaden al grupo de los adjetivos léxicos debido a que el infinitivo latino tenía morfema de
tiempo. Muchas de estas formas de infinitivo dejan de percibirse como formas verbales para convertirse en
formas nominales, como los participios de presente → sonreír; sonriente, amar; amante.
Son adjetivosque se declinan como adjetivos de la tercera declinación, es decir, tienen una sola forma para
masculino y femenino. La terminación es única para el masculino y para el femenino, de manera que no hay
porqué crear formas analógicas femeninas; aunque el dueño de la lengua es el pueblo quien a habla y no las
regla de los académicos.
Algo parecido ocurre con otras palabras. La terminación -ior es de los adjetivos superlativos masculino
singular. Senex→ senior (señor). Señor es masculino y femenino, igual que superior, mayor. Señora→es
un femenino analógico. La mayor parte de ellos, la única forma latina es para ambos géneros. Solo en
pocos casos se crea un femenino analógico, en relación con la consolidación del uso.
Desde el punto de vista formal, el adjetivo se identifica totalmente con el sustantivo excepto por el detalle del
grado, de la degradación. Grado significa escalón.
2. Grado del adjetivo.
El escalón del grado es precisamente un escalón en una escala. Se usa para indicar el grado de intensidad en la
significación de adjetivos que tienen un grado escalar. El grado es una propiedad de estos adjetivos. La
19 de 53
lengua tiene muchos procedimientos para indicar el grado, por ejemplo, cambio de lexema (helada, fría,
caliente, templada, ardiendo, tibia, etc.). También se puede hacer por la modificación de una base léxica por
medio de cuantificadores: “bastante frío, muy caliente, excesivamente frío”. En este tipo de gradación entran muchos
elementos que dependen de la creatividad (comparaciones). Sin embargo, la significación gramatical ha hecho
llegar hasta nosotros un concepto de gradación vinculado a tres grados:
La terminación indica el grado, pero estos dos se han perdido (positivo e igualdad).
1) Grado positivo: conserva su forma de adjetivo normal. Eloquens.
2) Grado comparativo:
Grado de igualdad: se ha perdido, pero para expresarlo emplean tam … quam. (Ejemplo: Tam
eloquens quam).
Grado de desigualdad:
►
Grado de superioridad: el latín solo conserva formas del compartido de superioridad (ior; -ius).
►
Grado de inferioridad: se ha perdido, pero para expresarlo emplean minus … quam
(Ejemplo: minus eloquens quam)
3) Grado superlativo: entre el indoeuropeo y el romance, está el latín y resulta un grado intermedio de
pérdida de desinencias. El superlativo está marcado por la terminación -issimus.
Con el tiempo, se perderán las desinencias del grado superlativo y del de superioridad y se utilizarán
cuantitativos como super, muy, etc.
Por todo esto, al perder las desinencias y crear otras formas, el grado de superioridad también sufrirá un
cambio por analogía y se creará la forma plus/ magis… quam. Ejemplo: plus/magis eloquens quam. En el
grado superlativo ocurre algo similar, emplean mucho delante de adjetivos que también sufrirá le apócope de
la -o y evolucionará a muy, un alomorfo de mucho. Hay otras formas como bien o incluso arto en América
Latina, es decir, los adverbios que indican gran cantidad.
En latín, había dos tipos de superlativo: el superlativo absoluto y el superlativo relativo. El grado superlativo
absoluto expresa la cualidad en grado último sin compararse con nadie (cicero eloquentissimus orator). El
grado superlativo relativo expresa una cualidad sobresaliendo del resto de competidores (Cicero
eloquentissimus oratum), en ligar de usar un nominativo se emplea un genitivo plural o inter + acusativo.
Estas dos significaciones se expresaban por el superlativo. Desde el punto de vista semántico, el superlativo
absoluto destaca más las cualidades de uno que el superlativo relativo, pues la comparación no implica el
grado del adjetivo que se está destacando. Desde el punto de vista de la forma, lo que el latín expresaba por el
superlativo relativo, en las lenguas románicas, se expresa por medio de un comparativo. Es decir, el romance
no tiene superlativo relativo, sino que se expresa por medio un comparativo de excelencia.
Nosotros tenemos el superlativo relativo porque lo recuperamos en una época tardía. Uno es la época del
Humanismo (S.XV, época de absoluto deslumbramiento originado por la exhumación de los restos antiguos).
Arte es Tecné, es decir, técnica, lo que tiene que saberse, las reglas que ha de cumplir y seguir para llegar a la
excelencia. En esta época se interpreta el are como mímesis (imitación), imitación de un modelo que se
considera como perfecto. Desde el punto de vista de la lengua, el punto de referencia, el modelo a seguir es la
literatura griega y latina. Hay una visión doble sobre esto: 1) admiración; 2) . Desde el sentido estricto de la
lengua, hay muchos que dejan el romance y escriben en latín. Otra actitud es la de otros autores pensadores.
Estos pretenden dignificar la lengua a través de un modelo de imitación del modelo latino. Esto supone un
saqueo del diccionario (latinismos que reconocemos porque se incorporan en la lengua cuando los procesos
de cambio fonológico ya se han terminado). Entran las oraciones de infinitivo, los participios de presente,
palabras como octavo (moneda), además del superlativo de -issimus. Esto lo hablan los hablantes cultos ajenos
al habla popular. A principios del siglo XVII se sigue considerando el superlativo como algo afectado, un
uso muy refinado y poco natural. La aceptación de esto se produce alrededor del siglo XVIII, es decir, 100
20 de 53
años más tarde. Se trata de una forma de expresar el superlativo de una forma rescatada.
Hay un grupo de adjetivos latinos muy utilizados de los que hemos conservado los comparativos
etimológicos y superlativos etimológicos.
La terminación en -or es la etimológica. Hemos conservado la forma, la función y la significación. En cualquier
construcción, hay una identidad absoluta entre el significado y la función. En alguna ocasión, en la lengua,
estos cuatro comparativos son comparativos de superioridad y que corresponden al grado positivo y
superlativo. En la lengua, hay algún comparativo que puede cambiar de sentido. Ejemplo: mayor→ anciano,no
comparación. Los adjetivos comparativos tienen la misma forma para masculino y femenino, son
adjetivos invariables.
Otra cosa es el superlativo, los superlativos, sobre todo óptimo, no forman parte del léxico común, suenan
muy finos. Además, tienen otra distribución (este aula es máxima?). Igual que los comparativos están
perfectamente vivos, lo usan todos los hablantes comúnmente y no tiene ningún resabio de cultismo, forman
parte del vocabulario de cualquier hablante sin importar el grado de cultura, los superlativos no son así.
Esos adjetivos positivos provienen de formas preposicionales. Extremo para nosotros es más un sustantivo o un adjetivo que
indica lejanía, es un concepto de que está afuera. Muchos adjetivos de estos ya no los interpretamos con su grado superlativo.
En la historia de la lengua, se nos han conservado unos adjetivos que conservan la forma etimológica de -ior para masculino
y femenino, cuatro de ellas se conservan perfectamente.
Funciones del adjetivo.
Con respecto a las funciones, el adjetivo, tiene una función vinculada a su significación. La significación más
consustancial al adjetivo es la restricción. Cuando uso un adjetivo restrinjo la extensión significativa del
sustantivo. La palabra extensión se opone a intensión. La extensión es el conjunto de aquellas realidades
designadas por el sustantivo. La Intensión, en cambio, es la cantidad de información que proporciona un
sustantivo. Establecemos una relación de proporcionalidad inversa. Esta extensión en el enunciado está
condicionada por el contexto, la situación o lo que sea, la función del adjetivo, en todos los casos, consiste en
restringir esa extensión. Ejemplo: estudiantes→ estudiantes extranjeros. La naturaleza gramatical deunapalabra
(categoría) dependerá de la función restrictiva o no del adjetivo. Ejemplo: las madres valencianas→ no es lo
mismo que las valencianas madres→ en el dos dices el conjunto de mujeres de valencia y madre restringe
mientras que en el primero es al revés. Por el cambio de orden se pueden reinterpretar categorías.
Desde el punto de vista de la sintaxis histórica, hay varios papeles que puede desempeñar el adjetivo:
4) Adjetivo adjunto de un sustantivo: se trata de un adjetivo que junto con un sustantivo
forman un grupo de unión, es decir, una unidad definida (comúnmente llamado sintagma
nominal). A este ad- jetivo, Lapesa lo llama adjetivo atributivo (para Satorre es confuso por
parecerse a la categoría de atributo).
21 de 53
Hay dos posibilidades:
Sustantivo + adjetivo.
Adjetivo + sustantivo.
5) Atributo o predicado nominal: aquel adjetivo que se une al sustantivo a través de un verbo copulativo. María es alta; María está enferma. Sustantivo+ Vbo Cop.+ Adj.
6) Adjetivo predicativo: es aquel adjetivo que se une al sustantivo a través de un verbo no copulativo.
Sustantivo+ Vbo Pred.+ Adj. Los alumnos escuchan atentos. Viene a tener un sentido adverbial.
7) Adjetivo incidental: es un adjetivo periférico, extraoracional, como si fuese un inciso. La oración la
hemos definido como un esquema combinatorio significativo que permite crear infinitos enunciados.
Este esquema tiene una forma prototípica que es aquella que en su núcleo encierra un verbo en forma
personal. El verbo es una palabra lexemática. El lexema del verbo exige unas funciones cuya ausencia
generaría enunciados truncados o mal formados. Son funciones exigidas por la base léxica del verbo.
Si nos remontamos al lenguaje universal podremos remontarnos a las funciones lógicas inherentes
que son aquellas funciones que están exigidas por el significado de un proceso. Ejemplo: beber exige
alguien que bebe y algo que es bebido. Si no hay estos dos no hay beber. Esto no está en el verbo, sino
en el lexema. De aquí, que cuando utilizamos, ya en el plano histórico, en la gramática, palabras en
estos procesos nos damos cuenta de las diferencias entre verbos, ejemplo vivir y vivir. El primero es
estar vivo (1 función inherente) y el segundo es habitar (2 funciones inherentes). Lo que son las
funciones lógicas inherentes, en el plano universal, son los argumentos. Los argumentos son aquellas
funciones sintácticas exigidas por la ase léxica del verbo de manera que su ausencia genera enunciados
truncados o al formados. Ejemplo: El tren se dirige a Barcelona → si quitas a Barcelonase queda
incompleto. Estos argumentos están contenidos en el lexema del verbo. Dentro del con- junto verbo+
argumentos, puedo poner en la oración otros complementos llamados circunstanciales, que no están
exigidos por la base léxica del verbo. A este conjunto se le llama oración. Prototipo de oración:
[[S+VBO+CD+CI]+CC]. Dentro de esta oración, es el ambiro donde funcionan las funciones
sintácticas. Fuera de la ración puede haber elementos llamados extraoracionales. Estos elementos son
complementos de toda la oración, normalmente, son adverbios. Tienen una enorme libertad posicional. Ejemplo: Las celebraciones terminaron felizmente→ felizmente, las celebraciones
terminaron→ las celebraciones, felizmente, terminaron. Estos elementos que son complementarios
de cada oración pueden también adjetivos. Ejemplo: Harto de todo, Juan se retiró a su pueblo. En
latín se podía llamar ablativo absoluto.
8) Adjetivo adjunto del adjetivo: cuando un adjetivo complementa a otro adjetivo y no a un sustantivo.
La Academia no lo acepta por ser una cosa axiomática (está tan claro que no debe explicarse, no
necesita comprobación, es algo evidente). La academia lo niega porque si algo complementa es un
adjetivo y en tercera instancia será un adverbio. Ejemplo: Tengo una vecina tonta perdida → utilzo
un adjetivo en forma flexiva para indicar algo de tonta. Este tipo de construcciones es muy abundante. Martin Hummel los llama adverbios flexionados. Esto del adjetivo complementando ya pasaba
en latín con el cuantificador total totus.
3. Colocación del adjetivo.
ADJETIVO ADJUNTO DE UN SUSTANTIVO:
Es la función fundamental, esencial. La colocación del adjetivo es algo que ha cambiado mucho del latín al
castellano. El latín tenía como construcción normal la ordenación ADJ+SUST. Cuando el adjetivo se posponía,
había unos valores estilísticos especiales y cuando el sustantivo era monosilábico. En el paso al romance,
esta tendencia se invierte en algunas lenguas como el castellano, aunque se conserva en francés. En
castellano, lo normal, es la ordenación SUST+ADJ. En este tipo de construcción el adjetivo cumple su función
de restringe, cuando invierto el orden, ADJ.+SUST., aparecen siempre valores significativos distintos. De ahí
los ejemplos como hombre pobre vs. pobre hombre; noticia cierta vs. cierta noticia.
El adjetivo adjunto restringe el significado del sustantivo y por eso se le denomina adjetivo especificativo.
22 de 53
Esta especificación se puede hacer por adjetivo léxico o adjetivos sintagmáticos: El traje de la boda. Los
elementos decorativos pueden ser a la vez constructivos → epíteto→ es cuando el adjetivo se contraponee
indica una cualidad inherente del sustantivo. No cumple una función estructural, solo decorativa, hace la
función de adornar.
Hay que tener en cuenta también las pausas. Ejemplo: Los alumnos suspendidos repetirán el examen; Las
carreteras inundadas están cerradas al tráfico. Los dos adjetivos pospuestos especificativos son necesarios
porque su supresión da enunciados falsos. Son adjetivos necesarios y restringen la extensión. Si yo, en
cambio, hago una pausa y un pequeño descenso tonal: Los alumnos, suspendidos, repetirán el examen; Las
carreteras, inundadas, están cerradas al tráfico; cambia necesariamente el valor estructural de este adjetivo, ya
que deja de ser necesario, pues su eliminación no impide que el enunciado resultante sea falso, a pesar de que
su información se muy útil. Esto significa que ya no tiene un valor restrictivo y no especifica. Llamar a este
adjetivo explicativo no es correcto. Lo que esta combinación significa es que el adjetivo no restringe, no
reduce la extensión significativa del sustantivo, afecta al total. Especificativo no se opone a explicativo.
¿Cuándo podemos anteponer el adjetivo? Normalmente esto indica un sentido ponderativo, es decir, solo se
pueden poner adjetivos que ponderen, que enfaticen. Cuando estamos valorando, se puede hacer: Somos viejos
amigos; Fue una buena victoria. Pero, Lapesa alerta sobre: 1) la anteposición formularia: hay clichés hechos
en los que el adjetivo aparezca antepuesto sin necesidad de buscar un valor ponderativo ni nada (alta costura,
santa sede, alta mal); 2) cuando analizamos textos literarios, los adjetivos por su componente decorativo son
unas palabras muy utilizadas en todas las épocas de la historia y cada época tiene sus cánones y respondiendo
al gusto de cada una hay una formulas distintas.
ADJETIVO ATRIBUTIVO
Tiene un comportamiento sintáctico distinto, pues puede sustituirse por lo, como el CD; sin embargo, el
predicativo no.
El atributo o el predicado nominal recibe ese nombre porque recibe todo el significado, ya que el verbo
copulativo está gramaticalizado. No es un grado total, pero casi. En latín, solo había un verbo copulativo: ser.
En español tenemos ser y estar. En español, mezclamos el verbo sum con sedere (sentarse); mientras que el
otro verbo, esto quería decir estar plantado. Estos dos verbos se han gramaticalizado en determinadas
situaciones hasta convertirse en verbos copulativos. Son copulativos cuando pierden todo significado léxico y
conservan solo elementos gramaticales. Esta función de Predicado nominal la comparten tanto adjetivos como
sustantivos.
Ser y estar con mucha frecuencia son verbos predicativos. Hay que alertarse con esto. El verbo ser se utiliza
con motivo de celebrar: La reunión es a las seis. El verbo estar tiene un valor locativo y también es
predicativo.
Cuando tiene valor copulativo, no hay del todo una oposición entre ambos verbos María está/es guapa. Esto
implica que no hay gramaticalización total. La diferencia entre ambos depende de la base léxica. Esta
diferencia no es gramatical, es léxica.
Juan es médico es una atribución; mientras que Juan es el médico es una ecuación (lo veremos más adelante
con el artículo. Si invierto el orden cambio las funciones y hago un hipérbaton: Médico es Juan.
ADJETIVO PREDICATIVO
El adjetivo predicativo es aquel adjetivo que se une al sustantivo a través de un verbo predicativo, es decir, no
copulativo. Los alumnos escuchan atentos. Digo que escuchan, pero a la vez que están atentos. Desde el punto
de vista de la forma, de la conexión sintáctica, el adjetivo está conectado con el sujeto. Pero, desde el punto de
vista semántico la incidencia (recibe las marcas flexivas: depende de la lengua) de atentos es sobre el verbo.
Es una especie de combinación de función secundaria por la forma y de función terciaria de contenido. El
adjetivo en cuanto a especificativo comparte las flexiones de género y número con el sustantivo y en cuanto
a adverbial, comparte su visión semántica con el verbo.
Ejemplo: María sacó la camiseta amarilla y se la puso.
23 de 53
Sentidos:
1) Adjetivo adjunto al sustantivo y, por tanto, forma con él una única unidad de función. Está
restringiendo su significado.
2) “amarilla” como predicativo (mezclo la ropa de colores en la lavadora y antes era blanca, ahora ama- rilla).
Puedes hacer un cambio pronominal “La sacó amarilla” → no forman parte del mismo gruponominal.
Del mismo modo sería el ejemplo María tiene los ojos azules donde “azules” es un predica- tivo. Para
nuestros ojos es más difícil interpretar un adjetivo adjunto a un sustantivo de CD y podemos confundirlo
con el predicativo.
En la historia de la lengua, los procesos de gramaticalización son graduales. Hay ocasiones en las que un
verbo pierde significado léxico y conserva los gramaticales. Juan cayó enfermo. Juan impone marcas de
género y número en enfermo. Cayó solo lo podemos interpretar desde el punto de vista léxico como un
sentido figurado. En la medida en la que este verbo pierde contenido léxico, el predicativo se convierte en
núcleo de la predicación. Aquí, quiero significar Juan enfermó. Eso quiere decir que el núcleo de la
predicación y el verbo expresa los valores morfemáticos, de número, de modo, de tiempo. Estamos en un
proceso de gramaticalización del verbo hasta el grado máximo que es cuando el verbo es copulativo y hay
un predicado nominal. Cuando se produce este proceso de gramaticalización y encontramos verbos como
cayó observamos que el valor predicativo se va desplazando al adjetivo.
Los elementos nominales adjetivos y sustantivos participan de los mismos procedimientos lexicosgenesicos
(origen de léxico, procedimiento de creación de léxico), que son la derivación y la composición.
► Composición: las lenguas románicas la usan bien poco. Son compuestos cuando funcionan como las
palabras simples, es decir, tienen las marcas flexivas ordenadas. Los paraguas, limpiaparabrisas. Hay
ocasiones en las que observamos como se produce este proceso de composición→ Guardia C
ivl→
puede escribirse guardiacivil y su plural guardiaciviles; pero también Guardias civiles. Otro ejemplo
es hidalgo. Ojo, no confundir con las aposiciones. La aposición es un tipo de construcción en la que
un sustantivo completa a otro sustantivo sin que medie una preposición (pez espada, peces espada;
hombre rana, piso piloto). Además, tienen un sentido unitario. Comparemos Río Turia y Ciudad de
Valencia → “Río” y “Ciudad” son los genéricos, pero “Turia” y “Valencia” inciden en los genéricos.
El “de” funciona como nexo. No es lo mismo, la relación asindética (sin nexo) es muy más directa. “de
valencia” puede cambiarse por un adjetivo: valenciana, pero con “Río Turia” es algo imposible. La
preposición siempre separa y no es lo mismo.
En la lengua actual, sobre todo en la publicidad, aparecen compuestos artificiales como abrefácil.
► Primitivo.
► Derivación: importancia grandísima. Por una parte, hay una derivación significativa frente a una derivación apreciativa.
o
La significativa: el sustantivo derivado tiene un valor léxico diferente al valor de la palabra
primitiva (libro/ librería). Los derivativos pueden ir antepuestos y se llamar prefijos; pueden ir
en el centro, afijos/interfijos; o pueden ir detrás, sufijos.
o
La apreciativa: La derivación es aquella donde el valor léxico de la palabra derivada es el
mismo que el valor de la palabra primitiva, su cambio es mínimo. Sus sufijos son
aumentativos, diminutivos y despectivos.
Un problema respecto a la derivación es que la derivación está muy débilmente estructurada. No podemos
explicar mediante in proceso analógico el valor de los derivativos. (-ero indica profesión barbero, pero en
otros casos no, como salero). No hay un sistema de derivativos. En esta creación léxica, la historia de la
lengua ha desarrollado una cantidad de palabras derivadas de otras que tienen el valor que tienen porque
dependen de otros valores diferentes con respecto a la palabra primitiva.
24 de 53
La composición de palabras también se suele hacer con preposiciones latinas como sub; extra, ex, o ante. La falta de
motivación (que el hablante no entienda lo que está diciendo) hace que haya errores en las derivaciones y
composiciones que una persona culta no haría. (dentífrico → viene de limpiar, fricare en latín).
Los derivativos con mucha frecuencia son preposiciones españolas y latinas.
La falta de motivación produce, tanto en la composición como en la derivación, errores que no son
convenientes para la persona culta.
El diminutivo -illo, sucesor de -iello, del latín ulus es el original más frecuente. Con este iban
añadiéndose otros como -uelo y a partir del siglo XV entra la terminación -ito que se ha impuesto a
las demás, también - ico, a en algunas zonas, -ete por influjo del catalán… creándose una enorme
cantidad de variantes. Otras lenguas románicas, como comentamos con anterioridad, no utilizan
diminutivos sino construcciones sintác- ticas equivalentes.
La lengua no tiene una regulación lógica y utiliza recursos para lo que quiere. Con muchísima
frecuencia el diminutivo se utiliza como superlativo> Estaba todo ordenadito. Es una equivocación
intentar aplicar la lógica para que la lengua sea de una manera definida. Las funciones son totalmente
distintas, la significación también es distinta, ya que está adscrita a la categoría.
TEMA 4: MORFOSINTAXIS DEL CASTELLANO MEDIEVAL. EL PRONOMBRE.
1. El pronombre como palabra categoremática.
Los pronombres junto con los adverbios han sido las palabras menos estudiadas y más complejas. Han creado siempre
una mayor discusión entre los gramáticos, incluso hoy en día.
La palabra pronombre tiene una gran motivación→ en lugar del nombre→ pronombre. Algunos defindenllamarlo
solo pro, porque no sustituye solo al nombre, sino incluso a una oración entera: María se casa: Lo sé. La nomenclatura
o la terminología es diferente. La nomenclatura pertenece a ciencias, disciplinas concretas y son términos unívocos.
Hay una identificación total entre el significado y el sentido. En una disciplina como la gramática usamos pronombre
como término específico y ya, es una terminología acuñada y por respeto a la tradición conservamos, pero debemos
definir qué es.
Se trata de una palabra de otra categoría. Los pronombres no tienen lexema y, por tanto, no tienen nada que ver con
las palabras lexemáticas. Los pronombres no tienen significación porque la significación es el contenido semántico
que tiene una palabra fuera de contexto. Son palabras sin significación, solo tienen significación categorial y
morfemática; es decir, serán sustantivos y desempeñarán las mismas funciones sintácticas que el sustantivo (con
género en propiedad); serán adjetivos y ser adyacente (recibirán el género y número del sustantivo al que acompañan),
serán adverbio y tendrán sus valores morfológicos correspondientes. Además del género y número, también nos
encontraremos con morfema de caso y grado de proximidad. Son elementos gramaticales desconocidos hasta ahora.
Encontraremos morfema de persona, hasta ahora, morfema desconocido en las categorías nominales.
Los pronombres adquieren un sentido en un contexto determinado, no es que tengan significado ocasional, sino que
tienen capacidad para adquirir significación en un contexto. Estamos ante un tipo de palabras de otra naturaleza
diferente a las lexemáticas. Las podemos definir como aquellas palabras que tiene la lengua que tienen sentido en un
enunciado determinado. Hay palabras diferentes porque tienen morfemas muy diferentes. La persona es un morfema,
pero hay pronombres que la tienen y que no; ocurre lo mismo con el caso. Los pronombres son muy distintos, pero
todos se caracterizan por no tener significado léxico, solo morfemático y categorial.
2. La flexión pronominal.
Hay unos pronombres primogénicos (primitivos), derivados, simples y compuestos. Es una clasificación de categoría
formal.

Primogénitos: yo, tú, este, ese, él.
25 de 53

Derivados: mío, tuyo, suyo.

Simples: yo, tú, este, ese, él.

Compuestos: aqueste, aquese, aquel.
Con el tiempo, se van añadiendo a estos tres los personales (yo, tú, sí, sé), los demostrativos (ese, este, aquel)
y los posesivos (mío, tuyo, suyo, etc.). Más tarde, en el siglo XVI, entran los relativos. Son raros porque por un
lado son pronombres, pero por el otro tienen un valor de enlace como lo tienen las conjunciones. Y con el
tiempo se van añadiendo lo que no cabía por otro sitio: pronombres indefinidos. En esta categoría caben
entre otras cosas los numerales, los cuantificadores, etc. Si aplicamos con rigor un criterio de discernimientos
entre pronombre y no pronombre, hay que aligerar las categorías y hay que eliminar todos aquellos elementos
que tienen lexema, es decir, que son palabras lexemática y que, por tanto, no pertenecen a esta categoría. Poco
significa escaso según el diccionario. A Mucho le pasa lo mismo. ¿Qué tienen de pronombre los números?
Lo veremos más adelante.
3. Los pronombres personales:
- Morfemas: género, número, caso y persona.
Nuestro modo de organizar los pronombres va a ser fundamentalmente un procedimiento objetivo,
puramente gramatical que va a consistir en los morfemas que cada pronombre tenga.
Pronombres personales: se caracterizan por tener género, número, persona y caso. El caso es la distinta
forma para diferente función. (yo, mi, me/ tú, ti te). Lo más llamativo no es el caso, sino la significación
personal. No hay que entenderlo como que designan personas, sino personajes en una representación (acto de
comunicación), pues si fuese de la otra forma, alguien sería un pronombre personal. En el acto de
comunicación hay dos personajes el emisor y el receptor: el emisor se llama a él mismo yo, está en un lugar
aquí y en un momento ahora. En latín era: EGO, HIC, NUNC. Es el emisor el que llama tú al receptor. Esto
es eje de la deixis (hay tres tipos: personal, espacial y temporal). El hablante es el que se convierte en el centro
de esa deixis. Los turnos se van cambiando y cambia la perspectiva del universo totalmente. Estamos
hablando siempre como morfema. Los morfemas tienen un componente gramatical de construcción y
componente de categorización.
- Concepto de persona.
Esto no es nada al lado de las conexiones sintácticas que el pronombre establece con una forma específica del
verbo (yo- canto). Es una forma exclusiva y especifica de la primera persona. Todo lo que no es primera o
segunda persona no tiene persona.
Estos
pronombres
personales
yo
y
tú,
son
transparentes,
es
decir , que no necesitan ni contextos ni situación ni entorno para que designen a quien habla o quien escucha,
esto es la significación personal. Hay que entender la persona como un morfema. Ego, it et nunc: siempre la
referencia del hablante egoísta: el hablante organiza el mundo desde él.
- Formas y significación del pronombre personal.
Casos
Latín
Castellano
Latín
Castellano
Nominativo.
EGO
Yo
TU
Tú
Genitivo.
MEI
Dativo.
MIHI
Mí
TIBI
Ti
Acusativo.
ME
Me
TE
Te
X
TUI
X
Ablativo.
ME
X (Conmigo)*
TE
X (contigo)*
*Cuando la preposición cum se unía con estos era postposicional. El hablante fue perdiendo la motivación
de la preposición cum y la repitió: cumtecum/ cummecum. Esto dará conmigo y contigo. Son formas
especiales que hemos conservado como consecuencia de estos ablativos. Se usan solo como valores
adverbiales.
26 de 53
Podría llamarse adverbio personal? Se emplea con valor adverbial y sin preposición. Es una palabra invariable
y es un adverbio como una casa. Tenemos tres formas pronominales sustantivas y una adverbial. Todas ellas,
están claramente marcadas con el morfema de persona.
Estos tres elementos (yo, mi, me) cumplen las mismas funciones que en latín excepto en las formas oblicuas
(mí, me). Yo y tú siempre serán sujetos. Mí y me son complementos. Las formas tónicas siempre han de ser
término de preposición (mí, tí), son formas tónicas preposicionales, excepto conmigo. Mientras que las formas
átonas son no preposicionales. La encliticidad (atonicidad) hace que estos pronombres no sean autónomos. Son
formas que deben ser regidas por una forma verbal, por un verbo. De manera que, serán proclíticas o enclíticas
según las reglas de la gramática. La regla surgió en el pasado. La lengua antigua consideraba que los
pronombres enclíticos eran tan débiles que no podían iniciar discurso, es decir en principio absoluto. Se decía
paréceme. Este tipo de empleo, que no pudiesen ir delante en principio absoluto, ni tras pausa ni después de
conjunción copulativa; se mantiene hasta principio del siglo XX. A partir de la guerra civil, 1936, es cuando
ha quedado la norma fija y sin excepciones. La norma es que los pronombres clíticos se anteponen en todos los
casos, es decir, pronombre + verbo, siempre menos cuando el verbo es un infinitivo, un gerundio o un
imperativo. Esta norma solo tiene una pequeña excepción y es que cuando utilizo el presente de subjuntivo
con el valor de imperativo, el pronombre también va pospuesto: Póngame la manzana roja. Las funciones
pueden ser las mismas: CI, CD, etc. El hecho de que puedan tener las mismas funciones permite al hablante
reduplicar y hacer oraciones pleonásticas. La única diferencia será que una es tónica y con preposición y otra
es átona y sin preposición. El dativo Mí puede ser autónomo, pero siempre debe ser término de preposición.
En latín, no había pronombre personal de tercera persona, sino que había un pronombre reflexivo. Las
construcciones reflexivas son una construcción donde aparece un verbo acompañado de un pronombre
complemento, normalmente átono me, te, se. Este pronombre ha de cumplir dos cosas: 1) tener la misma
persona y número que el verbo al que acompaña, es decir, que el sujeto; 2) Ha de ser correferente con el
sujeto. Quiere decir que tanto el sujeto como el pronombre átono han de tener la misma designación. Han de
designar la misma realidad. María le lava la ropa a su vecina no es reflexivo, pues su correferente es vecina
y no María.
*Me y Te pueden ser pronombres reflexivos o no. Te veo/ Te vas. En el primer ejemplo, no es reflexivo, pero
en el segundo sí. Sin embargo, los pronombres derivados se sui, sibi y se, solo pueden ser reflexivos, darán
en castellano sí, se. (A sí mismo). Únicamente reflexivos. Este reflexivo es el pronombre que aparece en
numerosas construcciones y que NO es un pronombre personal ni tiene nada de personal. Es el instrumento que
utilizamos para expresar impersonalidad. En Valencia, se vive bien. Se puede observar una analogía for- mal
entre los pronombres y el reflexivo; como si la m fuese de 1ª persona, la t con la 2ª y la 3ª con la s. El hecho
de que tengan una forma parecida nos lleva a pensar que son términos de la misma categoría. Si indica
impersonalidad, el pronombre de 3ª persona no puede ser un pronombre personal, simplemente es refle- xivo.
CLASE USTED, VOS, VUESTRA MERCED.
Hemos heredado del latín que el trabajo envilece, luego ya no será igual. Aparece el uso de vos como un uso
coloquial, durante toda la E.M se consolidan estos dos tratamientos, uno de respeto (2a plural con sentido de
singular como reverencia y otro de familiaridad). Para que algo sea valioso la condición máxima imprescindible
es que sea escaso. En todas las épocas ha habido una clase social reducida de referencia, a la que se quiere imitar.
Esto es lo que ocurrió con el usted. Se envilece, igual que el Don, y se convierte en algo como ofensivo:
Ladino: latino, astuto. Moros ladinos que entendían el idioma, por eso significa astuto.
Vuestra merced como tratamiento.
Este hombre quería ser intérprete de Luis XIV y le hizo la vida imposible a su intérprete anterior. Escribe varios
libros de gramática que son diálogos. Los dos personajes dialogan y de cuando en cuando se preguntan cosas de
la lengua y se van respondiendo para que el aprendiz de español vaya contrastando. Aquí el tal Guillermo le cuenta
una anécdota que es la que se representa en la imagen. Los franceses no tienen diferencias en el usted, nosotros
tenemos muchas formas: El vos ya se había degradado tanto que ya era ofensivo, y un criado no podía hablarle de
vos a un señor.
27 de 53
La honra es una cosa muy frágil, es la opinión ajena. No preocupa una infidelidad, ni el conflicto, sino lo que va
a pensar la gente. En envilecimiento de vos daría lugar a otros tratamientos:
No es que se inventen estos tratamientos, pero se utilizaban raramente. Son grupos nominales femeninos junto
con un posesivo: Los no marcados sería el vuestra merced, que tiene todas esas variantes en la época. Ese usted o
vuestra merced es un grupo nominal que concuerda en 1a persona y en femenino, hasta que muy pronto, para
evitar confusiones molestas, se podía elidir el sujeto y tratar a un rey en femenino, se rompió para que concordara
en masculino también esa concordancia de género, pero no hay segunda persona, sino tercera.
En esta extensión ocurría de manera parecida: En las Antillas, México y Perú, por influencia española. La sociedad de
América era parecida a la española, vasallos del mismo rey. Era muy diferente de otras organizaciones de colonialismo
extractivo. En este sitio las cortes virreinales tenían unas cortes de gran esplendor, posiblemente mayor a la de Madrid, los
Austrias eran muy austeros, de esa misma época México tiene más de 200 palacios impresionantes. Es normal que en estas
zonas las costumbres y la sociedad fueran semejantes, por lo tanto tenían también el tratamiento hacia las personas parecido.
El cono sur era distinto: Argentina, Uruguay, zonas llanas que no interesaban a la corona española. Por lo que no tenían estas
necesidades de tratamiento. Es único, juntan las dos porque no hacen distinción ni tratamiento (voseo americano).
Uno de los elementos de cambio más importantes es la tendencia antihiática debido a que la sílaba prototípica es la sílaba
consonante-vocal, que marca muy bien el límite de sílabas por cierre consonántico. En un hiato a la abertura no le sigue un
cierre, sino una reapertura, por lo que el hablante reacciona para convertir esas dos sílabas en una sola. Eso se hace por la
diptongación. Regyna> reýna> reina (se desplaza el acento para diptongar). Cierre del elemento más cerrado.
En amáes hay hiato, se cierra un grado la e que es el elemento más cerrado o su pérdida: amáis o amás. Coexistieron a un
50% en el XVI. La forma monoptongada tiene la misma secuencia fónica que el singular, pero el hecho de que recaiga en
la segunda sílaba sirve para no confundir amas con amás. Versión monoptongada de nuestra forma diptongada. Es una
tendencia del estilo, no dependía del voseo. Los españoles escogen la forma diptongada porque no permite confusión a la
hora del trato.
Se producía en el imperfecto el mismo desplazamiento acentual ue en el presente. Pero se produce la regularización
acentual que no se produce en el presente, en la época latina se desplaza el acento y se regulariza. Este desplazamiento es
importantísimo por sus consecuencias, tanto en estas formas como en el presente. Amábades se conserva hasta bien entrado
hasta el siglo XVII, se mantiene la d intervocálica. Sin embargo, en presente es amáis o amás. Si hubiera evolucionado
sería amabas o amabas. En el XVII se escogen las formas diptongadas y no monoptongadas, es cuando surge amáis y
amábais surge la evolución, solo cuando se pierde la opción de monoptongación.
¿Usted es un pronombre personal de segunda persona? No.
- El pronombre personal sustantivo: formas casuales y empleo gramatical.
- Pronombre personal de primera persona.
Entre el sujeto y el verbo hay dos tipos de relaciones que van en direcciones contrarias: a) el sujeto impone al
verbo los morfemas de número y persona; pero b) desde el punto de vista semántico es el verbo el que
selecciona al sujeto. De ahí que una oración como La alfombra reflexionó hasta tarde no puede considerarse
como oración real, ya que su sujeto no puede realizar esa acción, aunque sintácticamente esté bien. La persona es un elemento gramatical, un morfema. No hay tercera persona, a no ser que todo sea tercera persona.
En cuanto a los plurales, diremos que nos deparan una sorpresa formal y significativa. Las formas plurales
concuerdan en plural, peor además tienen un valor de categorización de la realidad. La extensión significativa
de nosotros es un conjunto de elementos y uno de los cuales es yo, es decir, si el que habla se incluye en un
conjunto de elementos a eso se le llama nosotros o primera persona del plural. Esta persona en plural lo
único que exige es la presencia del pronombre personal. En Los profesores tenemos buenos alumnos, se
concuerda un sustantivo con una primera persona plural y no violamos la gramática, sino que el sujeto se
incluye en ese conjunto que el sustantivo designa. Estos elementos necesariamente no tienen que ser humanos. No son muchas primeras personas, sino que cualquier grupo heterogéneo vale. El plural es parcialmente transparente y parcialmente opaco porque el receptor sabe que yo estoy en ese grupo, pero desco- noce
al resto que está en el conjunto si el hablante no lo aclara.
28 de 53
LATÍN
NOS
NOSTRU
M
NOBIS
NOS
NOBIS
CASTELLA
NO
NOS
X
X
NOS
X
Solo nos han dejado dos casos, en singular tres. Hay una asimetría entre el singular y el plural. Nos deja solo
dos casos que curiosamente tiene la misma forma fónica. Ambos no son la misma forma. El primer nos hace
sujeto y de complemento tónico preposicional se distingue del segundo nos porque es una forma átona y es
equivalente al me. El acento tiene un valor fonológico. Aunque la forma sea igual, las palabras son diferentes.
De manera análoga tenemos el caso de vos.
LATÍN
VOS
VOSTRU
M
VOBIS
VOS
VOBIS
CASTELLA
NO
VOS
X
X
VOS
X
Las formas nos son de plural porque lo dice así la gramática. Todo lo que no es nos y vos es tercera persona.
La conexión sintáctica existe y hay que respetar esa relación de número y persona que hay con el verbo.
¿Qué pasa cuando decimos nosotros y vosotros? Los pronombres tienen género y lo sabemos por la
concordancia, pero no tiene flexión (yo y tú). Sin embargo, cuando en un momento concreto los pronombres
tónicos se juntas con el indefinido otros procedente de alteros que es un pronombre que sí tiene flexión de
género, aparece en el español esta flexión. Es una flexión de género que se siente en el castellano como una
información valiosa, de modo que hay una oposición entre el femenino y el masculino: nosotras, nosotros.
En la Historia de la lengua, las explicaciones que damos son conjeturas racionales, ya que solo tenemos textos
escritos literarios para ver qué pasó. Ese nosotros empezó a aparecer en el siglo XIV. Al principio, nos se
empleaba para un plural incluyente (incluía al oyente, receptor) y un nosotros que se empleaba para un plural
excluyente (no incluía al receptor o al oyente). Esto era la creencia hasta la aparición de formas femeninas y el
aumento de complejidad (diferencia formal) de las formas tónicas y no en las átonas. Entonces, ese nos
(tónico) se ve reducido a usos mayestáticos, nada más y ese nosotros formaría parte del sistema pronominal
común. Hoy en día, el valor ha cambiado, ya no es incluyente o no, sino que hay otro beneficio. Con vos/
vosotros ocurre lo siguiente: vos tenía dos empleos: 1) el tradición, representar un grupo heterogéneo donde
el oyente o receptor se encuentra en el conjunto y el emisor no está o 2) puede tener un uso a una sola persona
que se trata con respeto. Se trata, por lo tanto, de un doble uso que podía llegar a con- fusiones. Por ello, si
empleamos vosotros para el plural y vos para el singular se acaban las confusiones. Ahora tenemos vosotros
y una versión de vos que se ha debilitado dando lugar a os.
- Pronombre personal de segunda persona. Los tratamientos.
Los tratamientos son las formas que los hablantes tenemos para dirigirnos a nuestros interlocutores en función
de las relaciones que existen entre el emisor y el receptor, es decir, en razón de la modalidad. La modalidad es
la relación que hay entre el que habla y a quien se dirige.
29 de 53
Hay un tratamiento de familiaridad y un tratamiento de respeto. El tratamiento de familiaridad puede ser una
falta de respeto o una forma de afecto.
En latín, no había estos tratamientos.
Hay anacolutos en el habla oral (parones, alteración de sintaxis, etc.). En realidad, son solecismos (falta contra
la sintaxis). La lengua tiene unas reglas, si no las respeto, cometo vicios, eso es que hablo mal y puedo recibir
las condenas de los eruditos. Sin embargo, hay veces donde puedo no respetar las lenguas si el resultado es
más eficaz, eso es una licencia, un permiso.
En textos del siglo IV se emplea vos una partícula plural para referirse a una sola persona. Esto debió ser
bastante frecuente en la lengua oral. Cuando desaparece el imperio romano, a principios del siglo V, se
fragmenta este imperio y surgen los diferentes pueblos y la Romania lingüística se fragmenta. Encontramos
que en las diferentes lenguas de la Hispania aparecen estos dos tratamientos vos para respeto y tú para
familiaridad.
En castellano (es un fenómeno románico que está en más lenguas), este tratamiento funciona durante toda la
Edad Media con perfecta normalidad.
¿Por qué hemos perdido este tratamiento de vos? Fue por una razón muy comprensiva y es que en las
relaciones sociales siempre hay un grupo de referencia, selecto, en el que todo el mundo quiere entrar. Este
grupo solo hace que huir. Hubo primero una generalización, todo el mundo hablaba de vos. Sin embargo,
cuando algo escasea es valioso. Vos llegó a convertirse en un tratamiento ofensivo, es decir, primero hubo
un proceso de generalización y al final del siglo XVI se produjo un proceso de envilecimiento hasta tal punto
que llegó a ser ofensivo. Es un signo de arrogancia.
*Por tanto, cuando se envilece el vos, se buscan sustitutos que se forman a lo largo del siglo XVI. Es sustituido
por perífrasis nominales, grupos nominales que tienen como núcleo un sustantivo (normalmente merced,
señoría, excelencia, reverencia, etc.). Estos sustantivos se combinan con un determinante: vuestra o su. Todos
estos son sustantivos femeninos singulares que exigen una concordancia en femenino singular. Sin embargo,
el género concuerda con el referente al que el grupo hace referencia y no con el grupo en sí. Desde el punto
de vista del número y la persona, estos sustantivos tienen una concordancia, como cualquier sustantivo, en
3ª persona de singular. Estos grupos tienen un valor categorial, pero pierden el significado gramatical de
segunda persona. Estas formas lo primero que hacen es formar un bloque. El pronombre “vuestra” es átono y
al juntarse con un sustantivo tónico debería producirse una abreviación del campo fónico. Vuestra Merced, tras
la abreviación, se convierte en Usted, ocurre lo mismo con su señoría (Usía) y su excelencia (Vuecencia).
Este Usted se va a convertir en el tratamiento de respeto que se va a emplear en todos los países europeos.
Hay un espacio, que es el teatro donde se mantiene todavía el uso de vos como respeto. Hablan como se
pensaba que se hablaba antiguamente. Se mantiene también hasta hace 50 años en textos litúrgicos y
religiosos, cuando se refiere a Jesucristo.
El tratamiento de respeto supone utilizar formas plurales para un referido, que es singular, pero su valor
designativo es el mismo. Desaparecerá la forma de vos y en su lugar a aparecerá la forma de usted, pero no
respeta la persona, es decir, no responde a la persona gramatical, ya que se conjuga en tercera persona. Se ha
producido un cambio fundamental desde la gramática. Usted no es un pronombre de segunda persona, aunque
lo usemos para ello, pues el verbo no está conjugado en segunda persona, sino en tercera.
Por otro lado, vos todavía se conserva en América Latina, ¿cómo se ha conservado y por qué?
Hay lugares en América Latina donde las relaciones sociales eran importantes y en otras donde no era
importante. Juan de Lara, maestro de Cervantes, en su libro Filosofía vulgar habla de este aspecto. En América,
en estas zonas alejadas (llamada el cono sur), que son zonas sin riqueza minera,
En interés por marcar la diferencia de tratamiento era nulo. En vez de desaparecer el tratamiento de vos, se
crea un tratamiento que unifica el tratamiento de tú y de vos. Toman como formas tónicas, es decir, pronombres de sujeto y de complemento tónico la forma vos, de forma átona te, el verbo será la forma plural
monoptongada, el posesivo será el de un solo poseedor: Vos te guardás tu libro. Es para vos. Esto es lo que
perdura en estas regionales y todavía está vivo en el lenguaje oral, sobre todo. ¿Qué es eso de forma del verbo
monoptongada? El verbo latino tenía una conjugación verbal que tenía unas desinencias tan claras, tan
distintas, que no necesitaba el empleo de formas del pronombre sujeto, en español, tampoco la
necesitamos. De manera que el verbo contiene en su desinencia el sujeto pronominal, es decir, la primera
30 de 53
y segunda persona, que son las personas, no necesitan poner un sujeto pronominal. Nos centraremos en
las segundas personas, amas dará amas y amatis dará amades. Lo normal en este proceso de lenición es
que el debilitamiento articulatoria de las interconsonánticas sonoras dará amaes. Presenta un hiato (tener
en cuenta el esquema silábico latino CV/CV/CV). Esto, hace que la abertura silábica se abra por el hiato
y eso hace que se cierre. Aquí, se ofrece dos soluciones: 1) la diptongación, que consiste en el proceso
de cierre en un grado de la vocal más cerrada e>i. 2) la monoptongación consiste en la eliminación del
elemento más cerrado amaes> amás. De aquí sale amaís y amás. Estas soluciones coexistieron la
segunda mitad del siglo XV y siglo XVI. Hay un hecho que puede crear un riesgo y es que ambos verbos
en singular y plural tiene la misma forma, cambiando la tonicidad. ¿Pero qué pasa con los verbos donde
el acento no puede desplazarse, es decir con los monosílabos? La forma de respeto es igual que la de
familiaridad. Como el número de monosílabos es reducido, la lengua española no tuvo inconveniente.
Los hablantes españoles siempre se van a inclinar más por la forma de que no lleve a inconvenientes
confusiones. En el presente de subjuntivo ocurre algo similar por analogía.
Pret. imperf. Ind.
Amábas
Amabas
Amabátis
[cambio
de
tonici- dad, era esdrújula]
Amabais
>
Pret. imperf. Subj.
Amaras
-Amarais
-Amaras
Amasses
Fut. Subj.
Amares
Condicional
Amarias
En Chile, este tratamiento de voseo desaparece por obra de Andrés Bello. Él desde su magisterio, como
ilustrado que es, erradica a través del cuerpo de maestros que crea en el español culto de Chile el voseo. Pero
en Argentina, se convierte en el tratamiento de familiaridad. El tratamiento de respeto será único y universal
en toda el habla Hispana (uso de usted) y lo que cambiará es el tratamiento de familiaridad.
Un voseante emplea las formas de plural, pero simplificadas (monoptongadas), no está empleando el singular, sino que coinciden.
La forma Vosotros os quedáis vuestro libro. Es para vosotros. Es una forma que se va a conservar hasta los
años 50 en el lenguaje parlamentario, pero no en el lenguaje común. Solo lo empleamos en parte de España, loa
americanos no usan vosotros y tampoco los andaluces y canarios. Como forma plural de familiaridad
emplean ustedes. Simplificando, podemos establecer el siguiente esquema:
Tratamiento
familiaridad.
España
América no voseante
(peninsular sin canarias y (México, Perú, Cuba, etc.)
Andalucía)
+ Canarias+ Andalucía
31 de 53
América voseante
-Singular
-Plural
Tú + formas segunda persona
Vosotros
Vos + formas de
segunda
persona
singular monoptongada
Ustedes
Ustedes
Tratamiento respeto
32 de 53
Todo esto pertenece al nivel de la lengua, hablamos de gramática.
Los pronombres personales son aquellos pronombres marcados con un morfema de persona.
El enunciado proporciona muchos sentidos. Los sentidos dependen de cosas que no es a lengua, de contextos, situaciones etc. Así podemos entender lo que es plural de modestia o el plural mayestático. El plural
mayestático usa la forma nos no nosotros, esa es su diferencia con el plural de modestia (se emplea nosotros,
que es una forma actual y no arcaica). En alguna ocasión, podemos emplear la segunda persona del singular
para referirnos a la primera: No puedes distraerte en clase porque el profesor te echa una mirada… Se está
generalizando. Soy mi experiencia ampliándola. Esto depende del enunciado, no de la lengua.
Más aún, el plural de simpatía. Utilización de la primera persona del plural para referirme a la segunda.
Médico: ¿cómo estamos? Es una forma de establecer simpatía, de integrarse en un grupo cuando realmente
están en diferentes. Otro tipo de simpatía es: usa la primera persona del plural cuando quiero referirme a la
tercera persona: Partido de fútbol: les hemos ganado, hemos metido 3. Algo parecido a “He aprobado vs. me han
suspendido”.
El sentido del plural puede ser muy variable dependiendo de las circunstancias.
4. El pronombre reflexivo.
5. Los pronombres posesivos (pronombres personales adjetivos).
- Clases de posesivos en español. Formas, valores y usos.
Volvemos a las palabras personales:
Hablaremos de palabras personales como palabras que tienen significación gramatical de persona. Estas
palabras pueden ser sustantivos (tradicionalmente pronombres personales→ yo, mí, me, tú, ti,te,
nosotros/as, nos, vosotros/as, vos) y también pueden ser adjetivos. Estos últimos están íntimamente
relacionados con los personales sustantivos, pues significan los mimo: significación personal.
A partir del genitivo latino MEI, TUI, NOSTRUM y VOSTRUM y el reflexivo SUI (singular y plural), se
generó una flexión entera de posesivos. En los elementos nominales del genitivo y los elementos nominales
del supino, con frecuencia tenían la capacidad de generar flexiones completas, es decir, la flexión de QUI,
QUAE, QUOD es CUIUS, que es masculino y neutro y de ahí aparece un paradigma completo, de donde viene
nuestro cuyo, cuya, cuyos, cuyas. La flexión es la siguiente:
MEUS-MEAM-MEUM
NOSTER- NOSTRAM- NOSTRUM
TUUS-TUAM-TUUM
VOSTER- VOSTRAM-VOSTRUM (forma
vulgar) SUUS-SUAM-SUUM
SUUM-SUA
Muchas veces la significación de propiedad o pertenencia viene ligada a los posesivos, pero en realidad no
tienen valor, pues con muchos ejemplos no tiene este sentido: esta es mi clase, voy en tu ayuda. Lo llamamos
posesivo por tradición gramatical, pero la significación es la del genitivo del pronombre personal. Lo que
significan es persona. Estos adjetivos desempeñarán otra función.
Debemos diferenciar entre el poseedor (impone al posesivo el morfema de persona) y la cosa poseída que
impone el morfema de género y número. Por ejemplo, cosa poseída = sillas (femenino plural), poseedor =
vosotros (2ª persona): Vuestras sillas. Esto indica la relación de las sillas con la persona del pronombre. EL
posesivo es un adjetivo personal, que hace referencia al que habla o al que escucha.
Los adjetivos personales no tienen caso y son formas derivadas de un genitivo y conservan la significación
que tenía ese genitivo. No obstante, tenemos que tener en cuenta que no se diferencian por singular y plural,
puesto que el plural de MEUM es MEI, no NOSTRUM.
También hay unas palabras personales que pueden ser adverbiales que son aquellas formas CONMIGO,
CONTIGO y CONSIGO.
33 de 53
La derivación de los adjetivos personales en castellano es la siguiente:
x
Singula
r
Masculino
Femenino
Plural
Masculino
Femenino
1ª persona
mío
mía
míos
mías
Nuestro, -a
Nuestros, -as
2ª persona
tuyo
tuya
tuyos
tuyas
Vuestro, -a
Vuestros, -as
suyo
suya
suyos
suyas
Varios poseedores
Suyo, -a
La segunda persona deriva de los singulares genitivos de mei, tui, etc. Las formas plurales solo indicarán
varios poseedores. El plural del pronombre personal, serán plural o singular según la concordancia con la
cosa poseída. Lo que era el plural era le pronombre plural del que venía. El poseedor era plural, pero la forma
puede ser singular: nuestro.
Los posesivos tuya, mío, suyo, nuestro, vuestro son adjetivos personales derivados del genitivo del
pronombre personal y conservan la significación de posesión, mientras que mi, te, su, nos, os no tienen por
qué tener esa significación de posesión, se da solo en algunos contextos.
Los pronombres SUIS, SUI eran reflexivos, de ahí que SUUS, SUA, SUUM también lo sea. Estos genitivos
se generalizan y empiezan a usarse para más valores y comienzan a ser las formas posesivas de estas terceras
personas. Los posesivos eran signos tónicos en latín, acentuados. Tienen esta significación de persona
gramatical y esta significación genitiva de pronombre personal. Que SUI y SUI tenga la misma significación
en plural y singular (como pronombre sustantivo) hace que ocurra lo mismo en el pronombre adjetivo con
SUUM y SUUM.
Pronombres sustantivos
Pronombres adjetivos
Singular
Plural
MEI
NOSTRU
M
TUI
VOSTRU
M
SUI
SUI
MEUM
NOSTRU
M
TUUM
VOSTRU
M
SUU
M
SUU
M
Como podemos ver, hay dos paradigmas vinculados con los pronombres personales: a la izquierda, un poseedor
(vinculado a la 1ª, 2ª y 3ª persona del singular), y a la derecha, varios poseedores (vinculado a la 1ª, 2ª y 3ª persona
del plural) SOLO EN EL CASO DE LOS PRONOMBRES ADJETIVOS.
34 de 53
Singula
Plur
Singula
r
al
r
Masculin Femenin Masculin Femenin Masculin Femenin
o
o
o
o
o
o
MÍO
MÍA
MÍOS
MÍAS
NUESTR
NUESTR
1ª
O
A
persona
Plur
al
Masculin Femenin
o
o
NUESTR NUESTR
OS
AS
TUYO
2ª
persona
TUYA
TUYOS
TUYAS
VUESTR VUESTR VUESTR VUESTR
O
A
OS
AS
SUYO
3ª
persona
SUYA
SUYOS
SUYAS
SUYO
SUYA
SUYOS
SUYAS
En
español, la tercera persona no tiene cambio de morfemas entre un poseedor y varios poseedores.
Existen unos posesivos que están antepuestos y van a convertirse desde época muy temprana en
símbolos átonos, es decir, en elementos proclíticos. La atonicidad del elemento proclítico lleva con
mucha frecuencia a la reducción del cuerpo fónico. En este caso, mío pasará mio y luego a mi. En
este nuevo paradigma se pierde la flexión de género.
Singula
r
Plur
al
1ª
persona
MI
MIS
2ª
persona
TU
TUS
3ª
persona
SU
SUS
Singula
r
Masculin
Femenino
o
NUESTR
NUESTRA
O
Plur
al
Masculino
Femenin
o
NUESTRO NUESTR
S
AS
VUESTR
O
VUESTRO
S
SU
VUESTR
A
VUESTR
AS
SUS
Sin embargo, el plural no sufre cambios, lo único es la tonicidad, ahora son átonos. Y todos son antepuestos.
Estos posesivos no son como los de antes porque son determinantes, es decir, tienen el valor del artículo más la
significación de persona. Por eso son incompatibles con el artículo→ artículo + persona. Los adjetivos sustantivos no
son determinantes, por eso necesito obligatoriamente poner el artículo. El latín, era un alengua que aborrecía el
posesivo, es decir, la significación personal la expresaba mediante el contexto, de modo que cuando empleaba el
posesivo era por énfasis y esto lo hemos heredado las lenguas románicas. De manera que cuando podemos evitamos
poner el posesivo→ He perdido el reloj. No necesito el posesivo parindicar que es mio. El mi solo se pone cuando es
necesario. Abusar de los posesivos queda de rechazo, como restregar lo que tiene.
Los posesivos sustantivos solo pueden ir sin artículo en los vocativos, sino que necesito un determinante,
algo que lo actualice. Y van detrás, tan solo tienen la significación de la persona.
Hay que llamar la atención sobre la utilización de ese su como posesivo antepuesto átono proclítico (última
tabla). Este su hace referencia a un poseedor o varios→ de él, de ella, de ello, de ellos, de ellas, de Ustedy
de Ustedes. La lengua tiende a reducirse, a la economía del lenguaje, a comunicar más con menos gasto. La
línea contraria es garantizar la comunicación, no vale hacerlo todo tan simple que no se entienda. Si quiero
evitar la ambigüedad debo emplear la forma del genitivo porque la excesiva economía de estos pronombres
lo hace poco práctico y confuso. Esto hace que en determinados casos se establezcan equivalencias
innecesarias. Esto hace que pueda hacerse lo mismo por analogía con otros pronombres de forma
totalmente innecesaria como Las vaquitas son de nosotros y las penas ajenas, pues nuestras no tiene
ambigüedad ni confusión.
35 de 53
Hay otros casos como detrás de ti, completando el valor del adverbio que, también de forma análoga, se usa
otra fórmula: detrás de ti o detrás tuyo. Esto de debe a que el posesivo corresponde a la forma del genitivo y
viceversa, por esto, hay personas que de forma incorrecta sustituyen este de ti por un pronombre, porque la
formula y la ecuación es la misma. Pero es algo incorrecto, pues acompaña a un adverbio.
- El dativo posesivo.
Pasemos ahora al dativo posesivo del latín. En latín había dos construcciones con este dativo:
► EST MIHI DOMUS→ Tengo una casa. Nosotros n hemos heredado esto, pero el francés sí.
► ACCENDERE ANIMOS MILITUM→ Levantar la moral de los soldados. Esta construcción es
más renta-ble y sí la ha heredado el español. El genitivo de los soldados, militum puede cambiarse por un
pose- sivo→ levantar su moral. Pero el latín también podía decir ACCENDERE ANIMOS
MILITIBUS→esde- cir, levantar la moral a los soldados, pues hay un CD y un CI. Este dativo
puede integrarse por el pronombre dativo correspondiente: Levantarles la moral. Tendemos a
marcar la posesión mediante un pronombre dativo que con el posesivo y esto es el dativo
posesivo.
Hay que hacer una distinción, desde el punto de vista lógico, entre los posesivos:
o
Posesión alienable: el objeto poseído se puede concebir separado del poseedor.
o
Posesión inalienable: el objeto poseído no se concibe separable del poseedor.
La lengua tienes formas lingüísticas que expresan de diferente forma la posesión alienable de la inalienable. Si
yo digo Ricardo vio las bragas de Juanita, este definitivo puedo integrarlo por el posesivo, de modo que es
lo mismo y lo que estoy haciendo es darle una posesión alienable. Pero si digo Ricardo le vio las bragas a
Juanita, al usar el pronombre dativo, quiere decir que las llevaba puestas, por tanto, posesión inalienable. La
Posesión alienable se expresa por el posesivo o por el contexto, pero la inalienable se expresa mediante un
dativo posesivo→ Me duele la cabeza. Según las lenguas, hay campos de objetos que se consideran
inalienables, por ejemplo, las prendas de ropa→ Me quito el sombrero o Me lavo los calcetines. Estos uso
dativos han ido creciendo a lo largo del tiempo. En la lengua medieval se utilizaban posesivos en contextos
que hoy serían inaceptables. Se trata de usos que se van desarrollando con el paso del tiempo, hasta puntos que
se ha extendido tanto que se utiliza el dativo posesivo en objetos inalienables como Me han robado el coche.
Hablaremos ahora de la relación del posesivo y el artículo tienen con respecto a los grupos nominales
compuestos por un sustantivo + adjetivo. Marisa me miró con sus ojos verdes vs. Marisa me miró con los ojos
verdes. El posesivo se utiliza cuando la cualidad del adjetivo es permanente. Dese el punto de vista estético, el
empleo del posesivo con adjetivaciones en determinados contextos puede proporcionar la significación de
que el posesivo es permanente.
6. Los pronombres demostrativos.
Los demostrativos son pronombres, es decir, palabras categoremáticas y no tienen significado, pero
adquieren un sentido en un enunciado o en un contexto, situación. Son palabras deícticas. La palabra deixis
quiere decir señalación. Hay tres deixis marcadas: deixis personal (se señala el hablante a sí mismo, al
interlocutor y al resto con otras), la deixis espacial y la deixis temporal.
- La deíxis. Deíxis espacial, temporal, nocional.
Según los que estudian los orígenes del lenguaje, la arqueología lingüística, en el principio estaba el demostrativo. La primera deixis, por supervivencia, era una deixis espacial y esta deixis se adecuaba a la geografía
del terreno. En lugares planos no tenía sentido una deixis que indicara altura o desnivel.
La deixis espacial es mucho más evidente y está mucho más presente en el ser humano que la temporal. De
hecho, tenemos tres dimensiones espaciales y una temporal. Incluso expresamos el tiempo en espacio.
Tiempo largo, espacio de tiempo. El tiempo es un concepto de difícil definición. Parece ser que la conciencia
temporal aparece en la sociedad en época muy tardía, en el neolítico, cuando los humanos se hacen sedentarios y viven de la agricultura y la ganadería. Ambas actividades conllevan esperar y esperar supone tiempo.
36 de 53
De manera que, las palabras que nos sirven para expresar la proximidad y lejanía en el espacio se usarán más
adelante para indicar lo mismo en el tiempo. Hay dos conceptos de tiempo fundamentales: 1) el tiempo es como
una dimensión, espacio muy grande que tiene un origen en un pasado remotísimo y tendrá su final en un futuro
y en un momento de esa dimensión entramos nosotros (es la concepción más usual), 2) San Agustín decía “el
tiempo realmente no existe”→ el pasado es el recuerdo, el presente lo que veo y el futuro lo que espero. Esta
concepción del tiempo tiene que ver con las formas lingüísticas. Todas las formas de futuro expresan
proyección.
Los grados de distancia d los demostrativos van cambiando según la lengua.
- Evolución del sistema demostrativo latino al español.
Masculino
Femenino
HIC
HAEC
ISTE
ISTA
ISTUD
+Lejanía
ILLE
ILLA
ILLUD
Identidad
IPSE
IPSA
IPSUM
Referencia
IS
EA
+Proximida
d
-Proximidad
Neutro
HO
C
-Lejanía
37 de 53
ID
Llaman la atención estas formas por la brevedad de su cuerpo fónico. Vamos a perder las formas casuales, el
demostrativo en las lenguas románicas no tiene caso; vamos a conservar solo las formas acusativos (en algún
caso la nominativa).
El demostrativo de distancia intermedia (-proximidad – lejanía)
Por medio de esta forma indicaban lo que no estaba lejos, pero tampoco cerca. Elotro
pronombre que era el de lejanía (+ lejanía) es el Ille, illa, illud.
El tiempo se regula por los ciclos de las estaciones. De hecho, el medio día es cuando el sol está en el sur y la sombra al norte.
Después, en la Edad Media, se crean los relojes. En el siglo XVI, solo los ricos podían tener relojes de bolsillo hasta que más
adelante, los burgueses pudieron hacerse con ellos y esto cambia la con- cepción de la vida, pues ya está acorde con el tiempo.
La conciencia de que somos temporales, de que hay tiempo, es algo que se h producido muy recientemente. Que España tenga
todo una misma hora fue obra en 1901 aplicada, pero declarada en 1900.
38 de 53
Hay otros pronombres que son de identidad que también tienen relación con esto.
39 de 53
El pronombre IDEM viene de este ID de referencia con -DEM. El cuerpo fónico de este pronombre también
es breve y tiene formas similares. Las posibles confusiones y brevedad hicieron que el latín abandonase el
HIC, HAEC, HOC. Además, estas formas del pronombre demostrativo se utilizaban en diversas zonas con
valores equivalentes a la afirmación “sí”. De manera que la forma HOC que se utilizó como adverbio de
afirmación, mejor dicho, operador, llegó a categorizar algunos modos de hablar, sobre todo en la zona de la
septimania. La desaparición de una forma (HIC), como la lengua es una estructura, una construcción, afecta al
sistema completo. Ha habido lenguas que históricamente tenían los tres grados de proximidad o distancia y hoy
en día se han quedado con dos, como el italiano questo, quello. Los franceses se han quedado solo con un
demostrativo. Pero aquí en España, hubo una necesidad de mantener esos tres grados de distancia.
¿Cómo se hace si perdimos una de las formas?
En el latín de la Hispania se va a desplazar estos demostrativos que indicaban distancia intermedia a esta
casilla donde están los pronombres de proximidad. Hay un cambio entonces de significación gramatical. La
casilla de ISTE, ISTA, ISTUD se ha quedado vacía y va a ser ocupado por esos pronombres que expresaban
identidad. IPSE al tener una oclusiva implosiva por asimilación al timbre de la consonante explosiva que dará ESSE. El único que conserva su forma normal es ese ILLE, ILLA, ILLUD que dará él, ella, ello. ¿Cómo
re- llenamos la casilla de IPSE en romance? IPSE tenía un prefijo de refuerzo que es MET-. Quedará entonces
METIPSE que, en catalán, dará mateix, pero en el resto de lenguas, este MATEIPSE se reforzó con un superlativo y que dio METIPSISSIMUS que por aplología (dos silabas contiguas iguales o muy parecidas, una de
ellas se elimina). METIPSISSIMUS dará meísmo y de este meísmo tendremos mismo.
Masculino
Femenino
Neutro
Romance
HIC
HAEC
Este, esta, esto
ISTE
ISTA
HO
C
ISTUD
Esse, essa, esso
+Lejanía
ILLE
ILLA
ILLUD
Él, ella, ello.
Identidad
IPSE
IPSA
IPSUM
Metipse → mismo
Referencia
IS
EA
+Proximida
d
-Proximidad
-Lejanía
ID
Los pronombres demostrativos son señaladores y tienen la cualidad de la definitud. Se trata de deícticos que no
pueden explicar su significado, sino que se explica su sentido. Cuando yo hablo, tengo que pasar una palabra
de un plano virtual (significado) al actual de la lengua, este paso se llama actualización. Pasar la palabr a al
plano actual es ponerle un sentido. Esta actualización puede ser de varias maneras.
► Presentadores: en todo hecho de habla, el que habla pretende transmitir alguna información que el
receptor desconoce, pero junto con las cosas nuevas se transmiten cosas conocidas también. Nece- sito
presentar lo que el receptor desconoce→ se emplea “un/una/unos/unas”.
► Reconocedores: una vez presentado ya un objeto se emplea el artículo “el/la/los/las”, es decir, se
reconoce un objeto.
Hay un juego de presentación-reconocimiento. Nuestra información se va articulando mediante esa dinámica
de presentador-actualizador. En los demostrativos tenemos los reconocedores, tienen ese rasgo de la
definitud. Se utilizan para enfocar hasta la identificación.
Estos demostrativos habían conservado su grado de distancia marcados dentro de cada uno por su rasgo del
género, mientras que en el plural solo hay masculino y femenino. Los neutros en los demostrativos gozan de
una salud excelente a pesar de ser un residuo de una categoría latina desaparecida. Estos neutros se usan
muchísimo, son enormemente cómodos, pero realmente se emplean con facilidad y no corren peligros. Los
40 de 53
demostrativos son ESTE/ESE/ ÉL→ llama la atención ÉL, pero es así. Desde hace tiempo, estas formas
admiten un refuerzo por medio del prefijo ECCE y de ATQUE. Al final, se supone que hubo una especie de
ACCUM que es el que se manifiesta en varias lenguas románicas mediante el AQU- , dando lugar a AQUESTE,
AQUESE, AQUEL. Son formas, todas ellas, reforzadas. Con el tiempo, las formas compuestas eran
innecesarias porque eran redundantes, excepto con AQUEL, ya que la situación fue muy diferente. ¿Qué
sucede? Sucede que con esta forma AQUEL, se produce una forma diferente según la forma simple y la
compuesta. ILLE, ILLA, ILLUD se especializan.
ESE no se opone a ÉL como términos de persona, sino en distancia. ESTE indica más proximidad, ESE indica
+ proximidad + lejanía y AQUEL indica +lejanía.
En latín no había pronombre de tercera persona, sino que se empleaba el pronombre referencial determinado, algo así
como serían nuestros pronombres lolo/le hoy en día. Este pronombre referencial era IS, EA, ID. ÉL, ELLA, ELLO y
unas formas derivadas de ILLE, ILLA, ILLUD van a desempeñar un papel muy próximo al de IS, EA, ID en latín. ILLE
e IS eran los pronombres más usados en latín para referirse a la tercera persona, aunque pueden servir todos como en español.
Las formas de él/ellos como “pronombre” de tercera persona surge bien entrado el siglo XVII y por analogía del francés.
Se va a crear un sistema demostrativo, como en latín, de tres grados de distancia formado por estas formas que
tenemos aquí → ESTE/ESTA/ESTO; ESE/ ESA/ESO; y AQUEL/AQUELLA AQUELLO. Dos formas
simples yuna compuesta y van a sufrir un proceso de semantización. Todos pueden ser sustantivos y
adjetivos (excepto los neutros). El ILLE, ILLA, ILLUD va a ser un demostrativo muy cambiante, da origen
en primer lugar a este demostrativo con equivalencia del ILLE, ILLA, ILLUD en latín (él, ella, ello) y va a
experimentar una perdida de sentido de lejanía. De la tabla de ILLE, surgirán muchas formas españolas.
ILLE, ILLA, ILLUD→ él, ella, ello en función de sujeto y complemento tónico preposicional; ILLI
(dativo)→ le en función de CI; e ILLUM, ILLAM, ILLUD (acusativo) → lo, la en función de CD.
Las formas plurales, como ellos, no vienen del nominativo, sino del acusativo ILLOS, pero también vienen
los y de ILLAS, las, en función de CD. De ILLIS, dativo plural, viene les, CI. El demostrativo de él, ella,
ello pierde su grado de lejanía y entra en una nueva categoría que es el espacio que en latín ocupaba el
pronombre referencial IS, EA, ID que era un pronombre opaco (necesito que el contexto, la situación o el
entorno me indique el sentido). Este pronombre referencial ha de ser determinado, perfectamente definido.
Se trata, por lo tanto, de un pronombre que no se ha cargado de significación personal, ni se utiliza con valor
de persona es porque el verbo selecciona sujetos personales, pero ni aun así es un pronombre personal. Estos
pronombres le, la, lo se utilizan igualmente como elementos referenciales determinados que hacen referencia
a cualquier elemento determinado.
A modo de resumen→ el pronombre latino ILLE, ILLA, ILLUD dará por evolución en castellano:

Demostrativo: aquel, aquella, aquello. Pueden ser adjetivos (excepto neutro) y sustantivos.

Pronombre referencial determinado: él, ella, ello y sus plurales: ellas, ellos. [Aquí ha perdido su
sen- tido de lejanía]. Solo pueden ser sustantivos, NO adjetivos. Por tanto, designan realidades. Se
carac- teriza por ser categorialmente solo sustantivo. Que estén en el mismo lugar que un sujeto no
indica su valor categorial. Pierde ser sujeto y complemento de preposición. Tiene las mismas
características que en el latín excepto su valor de lejanía.

Pronombre referencial determinado clítico: Le/les (CI) y la/lo/los/las (CD) con diferencia de
feme- nino/masculino. Todos son sustantivos. Hay tres formas, una derivada del dativo ILLI (le) y el
plural dativo ILLIS (les), este ILLI tiene la función etimológica de CI. ILLAM (la) y e ILLAS (las)
tendrán la función de CD femenino. ILLUM (lo) e ILLUS (los) también tendrán la función de CD,
pero masculino.

Artículo: la función adjetiva de ILLE, ILLA, ILLUD, es decir, esta forma que tendría que
corresponder a él, ella, ello, ha experimentado por la clíticidad, por ser proclíticos, una pérdida de
acento y una abreviación del cuerpo fónico que ha conducido a lo que hoy llamamos el artículo. Sus
formas son: el/la/ lo y sus plurales los/ las. Ha perdido su sentido de lejanía, pero tiene la función de
reconocedor. Tendrá valor deíctico totalmente. Esta es la forma que ha quedado de ILLE, ILLA, ILLUD
cuando pierde la significación de lejanía y funciona como adjetivo.
41 de 53
Esta función no existe en latín, pero sí en griego. Nebrija dice que el artículo sirve para indicar el
género y el número, pero los gramáticos del siglo XX dicen que solo tiene valores gramaticales. Sin
embargo, se equivocan, pues el artículo en español conserva muchos valores referenciales propios de
la categoría de la que procede. Se trata de una evolución de un demostrativo latino que ha perdido su
sentido de lejanía cuando se emplea como adjetivo. Este artículo debido a su proclisis se ha convertido en átono y al perderlo, formando un único grupo fónico, favorece la pérdida de cuerpo fónico, es
decir, su abreviación. La no tonicidad conlleva la no autonomía, por tanto, el artículo no puede
aparecer solo, siempre debe formar parte de un grupo más grande. No es una creación románica. Es una
función adjetiva porque acompaña al sustantivo y por tanto, el artículo tiene una función secun- daria. Tiene
el rasgo de la definitud.

Como extra, posesivo. No es en castellano, pero sí en otras lenguas. Viene del genitivo
ILLORUM. En italiano dará loro.
Lo que tiene de bueno esta evolución es que un mismo pronombre ha dado cuatro formas diferentes y no podemos
confundirnos en la significación.
Cabe tener en cuenta la apócope que empieza a surgir a final del siglo XII. Además, en latín existían verbos que
regían un dativo y como analogía, esa forma le que funcionaba de CI pasa a funcionar también como CD, por ello,
existe el laísmo, el leísmo y el loísmo.
Cuando este le en función de CD masculino tiene dos tipos de persona y de cosa. Cuando es de persona, está admitido
el leísmo en la lengua culta, sin embargo, no es perdonable el leísmo en el le de cosa. El CD femenino en el laísmo
proporciona más información que en el leísmo (género). Ninguno de estos dos procesos triunfó en Andalucía y, por
ello, tampoco se extendió en América Latina. El loísmo es prácticamente inutilizable, pues el CD neutro, casi ni se usa,
suena muy rústico.
Vamos a centrarnos en el análisis del artículo.
A final del siglo III-IV d.C se empieza a usar el artículo. Encontramos dos tipos definidos e indefinidos. El artículo
indefinido un, una viene de UNUS, -A, -UM, y es diferente al determinado que es el que viene de ILLE, ILLA,
ILLUD. Un, una, unos, unas, no ha diversificado su forma. El hecho de que su forma sea la misma es un inconveniente
muy grande porque estamos tan condicionados por la forma que nos cuesta diferenciar sus valores. Que tengamos una
misma forma para el numeral, el artículo y el indefinido nos va a traer un problema a la hora de diferenciar.
o
Numeral: un(o)/ una: Tengo un libro (no dos). One en inglés. Tendrá un valor de numeral solo
cuando se establezca una vinculación con otros numerales explícitamente. Esto se demuestra
de la siguiente manera: en Me he comprado unos zapatos, unos nunca puede ser numeral,
porque uno por definición es singular, y, tampoco tiene el sentido de indefinido (no son “algunos
zapatos”, me he comprado un par). Por lo tanto, es presentador, puesto que es un artículo que
no identifica, no reconoce.
o Artículo presentador: He conocido un niño en la escuela. A en inglés. Un presenta, mientras
que el artículo determinado reconoce.
o
Elemento indefinido: Tengo unos libros en casa (“algunos”) Some en inglés.
o
Elemento de énfasis, de refuerzo. Por eso se utiliza con tanta frecuencia en los insultos.
Antonio es imbécil > Antonio es un imbécil. El un puede enfatizar un adjetivo ausente (Marisa
tiene unos ojos…) o presente (Hace un frío horroroso). Refuerzan la significación de un
grupo nominal.
Un es un signo tónico, pero cuando funciona como artículo no tiene autonomía.
El artículo definido, al ser átono y no tener autonomía, ha llevado a gramáticos a considerarlo como un morfema
libre. Sin embargo, hay construcciones donde el artículo acompaña a otras categorías que no so sustantivos como
adjetivos, adverbios, grupos preposicionales, etc.: el calvo, el de ayer, el de la mochila, la rubia, el que hemos visto.
Cualquiera de los artículos podemos utilizarlo en este tipo de construcciones. Alarcos y los funcionalistas
defienden que el artículo es un transpositor. La transposición es la transcategorización. El artículo traspone, es
decir, convierte a esas categorías en sustantivos, por tanto, cualquier elemento que acompañe a un artículo será o se
convertirá en un sustantivo. Sin embargo, esto no es verdad porque no cumple ninguna de las condiciones. Para que
un elemento sea transpositor se exige: 1) que para la trasposición se exija un transpositor; y 2) que el elemento de
transposición produzca siempre una transposición. Con muchísima frecuencia, los adjetivos se sustantivan
42 de 53
contextualmente sin necesidad de ningún artículo. También puede ocurrir al revés. Los verdaderos ricos se
comportan de esa manera este ricos es un sustantivo acompañado de un adjetivo; los verdaderamente ricos... ¿cuál
es el núcleo de este sintagma? El artículo. Te condenan por lo que has hecho→ ese lo puede cambiarse por aquello.
Una de las características que tiene el demostrativo y sus derivados es el género neutro. Destaquemos la
existencia del artículo LO. No puede combinarse con sustantivos: tan solo con adjetivos, con grupos
nominales introducidos por preposición o construcciones relativas.
Aunque desde el punto de vista de la gramática se diga que se combina con formas masculinas (lo malo, por
ejemplo), en realidad, la forma masculina es la misma que la forma neutra, por lo tanto, no es que se combine lo
+ adjetivo en masculino, sino que es lo + adjetivo en neutro, que es igual que en masculino: Lo malo, lo de
ayer, lo de la fiesta, lo que dices.
El artículo lo y tiene los siguientes valores:
► Valor colectivo: es el más frecuente. El neutro, lo, goza de muy buena salud, aunque sea un género
extinto (no hay sustantivos neutros), que sería un demostrativo con un sentido equivalente al neutro
plural en latín, bona (valor colectivo) = [todo] lo bueno. Ejemplo: Todo lo malo me ocurre a mí.
► Valor distentivo: delimita una parte del sustantivo, por ejemplo, de una espada: “Se golpea con lo plano, no
con lo aguado”, es decir, “se golpea con la parte plana, no con la aguada”. No es un valor colectivo, sino de
separación, de diferenciación. Cuando solemos utilizar el valor colectivo, con fre- cuencia sumamos
también este valor de distención.
► Valor abstracto: se hereda de un modo de expresión latino; por ejemplo, los tres conceptos de la
universalidad bonum (lo bueno), verum (lo verdadero = la verdad) y pulcrum (la pulcritud). Pues, estos
tres elementos históricamente se identificaban, eran lo mismo. En la lengua actual el lo + adjetivo se
utiliza con mucha frecuencia con valor de estos elementos abstractos, es el normal y corriente.
► Operador de énfasis: es el lo como elemento que tiene significado procedimental, que no tiene otra
función que enfatizar o superlativizar, puesto que no establece concordancia. Son construcciones muy
usuales en la lengua. Por ejemplo, en No sabes lo guapa que estaba María, la concordancia de guapa
viene regida por María, el lo no hace nada en sí. El adjetivo no concuerda con este lo, simple- mente
sirve para enfatizar, ambos no tienen ninguna relación. Este artículo neutro que no tienen el resto de
lenguas románicas goza de muy buena salud.
7. Los pronombres relativos e interrogativos.
Los pronombres relativos son un tipo de pronombres raros. La terminología está bien empleada: son
pronombres y elementos de relación (morfemáticos, transpositores, operadores). Se trata de una palabra
mixta. Ejemplo: tengo una amiga que es rusa. Rusa tiene como sujeto ese que que tiene como referencia
amiga. De manera que desempeña una función pronominal, es decir, funciona como un pronombre perfecto;
pero a la vez es el transpositor pues convierte ese enunciado oracional en un adjetivo, lo categoriza como un
adjetivo. Ese que procedente de QUI, QUAE, QUOD lo tienen todas las lenguas románicas y puede
gramaticalizarse, es decir, perder sus valore pronominales, esta categoría pronominal, dejar de ser una
palabra categoremática para ser un solo elemento de relación. Se ha convertido en un elemento conjuntivo. Se
trata de la misma palabra que etimológicamente es un pronombre y que se va a convertir en conjunción. El que
conjuntivo es un operador que convierte en grupo nominal o sustantivo cualquier elemento oracional. Es casi
como LA conjunción, pues muchas preposiciones unidas con ella se mantienen como nuevas conjunciones:
porque. Sin embargo, no ocurre lo mismo con de que.
Estas palabras son, al mismo tiempo, lexemáticas y categoremáticas. El ‘que’ que no es relativo es el transpositor
universal. Existen infinidad de construcciones de preposición+ que y no son conjunciones, ¿por qué sí lo es
‘porque’? Cuando es un transpositor solo es una palabra morfemática, no tiene significación.
El relativo ‘que’, fundamental, con frecuencia adquiere su sentido en el enunciado por su referencia a algo
43 de 53
anteriormente nombrado, normalmente llamado antecedente. Esto es que el valor léxico del relativo en un
enunciado viene dado por la relación que establece a un elemento previamente nombrado que llamamos
antecedente. Este antecedente le proporciona los morfemas de género y número.
En los pronombres interrogativos, los consecuentes llenan su sentido, es decir, algo que aparecerá después. En
las preguntas parciales, lo único que nos interesa es que nos llenen de sentido el pronombre interrogativo.
Lo que se pregunta viene reflejado en el pronombre interrogativo. Esto tiene consecuencias sintácticas. Las
interrogaciones indirectas totales empleamos el si: Dime si vienes. Este si realiza la misma función que el
transpositor que. Este si no tiene nada de condicional. Sin embargo, en las indirectas parciales empleamos el
que más un pronombre interrogativo.
Un hecho curioso de todas las lenguas románicas es la combinación del relativo con el artículo. Con
frecuencia estamos empezando a usar un nuevo demostrativo el que/ la que como lo hemos hemo con cual.
Cuando el cual es pronombre relativo siempre va acompañado de artículo: el cual, la cual, los cuales, las
cuales. No es artículo + cual sino un relativo fusionado con el artículo en sí.
Además del uso de que en la lengua, cada vez empleamos más el artículo + que. No se trata de dos tipos
distintos, sino de un solo relativo que es el que. Todos estos relativos menos cual son átonos. Cual puede ser
átono o tónico que se diferencia por la tilde. QUEM nos ha dado quien. Este es un relativo original que tiene
única y exclusivamente un valor personal. Otras lenguas utilizan el pronombre qui, pero este no es
exactamente un pronombre personal, pero desempeña la función de sujeto. Sin embargo, quien es un
pronombre personal porque tiene implícito en su propia forma el antecedente, por eso se suele emplear sin
antecedente expreso. A principios del siglo XVII, aparece la forma analógica quienes, totalmente
antietimológica. Este QUEM tiene un derivado en latín ALIQUEM de donde viene alguien.
Hay un relativo muy interesante y original y raro, por eso, la escasez de su uso que es cuyo. Este procede de
CUIUS, CUIUA, CUIUM. Se trata de un relativo genitivo, esto significa que significa del que. Se trata de
un relativo adjetivo, esto quiere decir, que recibirá sus marcas flexivas de género y numero del sustantivo al
que incida, no de su antecedente. En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme [el
antecedente es lugar y el relativo es masculino singular por “nombre” porque es el sustantivo al que acompaña
y la prueba es cambiar el antecedente]→ En una aldea de la Mancha de cuyo nombre no quieroacordarme.
En este caso, se traduciría como un genitivo, pero esto da pie al quesuísmo. Además, tiene una colocación en
el enunciado enormemente original. Sin embargo, esta construcción es enormemente decadente, ya que en
interrogativo ya está muerto. Hasta el siglo XVIII era un interrogativo normal.
Finalmente, el cuanto, que viene de QUNTUM, es un relativo de totalidad y quiere decir ‘todo lo que’.
Por último, comentar los pronombres relativos adverbiales: donde, como, cuando. El relativo tiene una
equivalencia con estos adverbios. Siempre desempeñan funciones de CCL, CCM, CCT.
8. Los pronombres indefinidos. Los cuantificadores.
Los pronombres indefinidos son un depósito de elementos homogéneos. Normalmente, no son pronombres. Son
ALTER, algunos derivados de relativos, etc. La palabra todo es la que vamos a poner como ejemplo. Esta
palabra, en español, como en otras lenguas románicas, encierra gran complejidad. El latín tenía OMIS y
TOTUS. OMNIS indicaba un conjunto de elementos sin exclusiones. Este pronombre tenía tanto valor de
globalidad, sin exclusiones con el valor distributivo; sin embargo, TOTUS es un adjetivo que indica entero,
completo. De manera que cuando he dicho los dos ejemplos anteriores, estoy dando el primer valor a Todos los
elefantes tienen trompa y el segundo a Tecleo con todo el dedo. Ya en latín, con frecuencia, los valores se
confundían. La forma OMNIS desapareció y la forma TOTUS adquirió ambos valores.
Por tanto, todo es español son dos palabras diferentes bajo la misma forma. Todo tiene un valor referencial si
lo uso como sustantivo. Todo cuando tiene el valor de TOTUS es un adjetivo y tiene ese valor de completa→ he
pintado toda la valla.
44 de 53
Para hablar, hay varios procesos:
1) Memorizar y repetir el vocabulario.
2) Combinar estas palabras que hemos memorizado y esto se hace conociendo las reglas, que es la
gramática. Sin embargo, hay combinaciones en la lengua que se deben memorizar, pues se comportan como si fuesen palabras: Caer en la cuenta. Estas combinaciones tienen el valor equivalente a
una palabra. Estas combinaciones se llaman unidades fraseológicas. Nos interesan las llamadas locuciones: aquellas unidades fraseológicas que desempeñan la función de cualquier categoría gramatical
que conocemos. No existen locuciones pronominales, de manera que cuando todo tiene el valor de
OMNIS no hay manera, pero si digo He leído toda novela→ La he leído de cabo a rabo. En alguna
ocasión, las locuciones son prestamos→ La sala estaba de bote en bote. Esta frase es un galicismo.
Es muy frecuente que TOTUS como adjetivo que es entra en relación con otros adjetivos, con locuciones adjetivas equivalentes y que pueda utilizarse con un empleo muy curioso. El orden es Suj +
Vbo + CD, si quiero cambiar el orden a CD +Vbo+ Sujeto hay que recurrir a un pronombre: Las matemáticas las sabe María. Si el CD es todo: María lo sabe todo, ¿por qué se utiliza ese pronombre? Pero
es que, ya en latín, se utilizaba como un adjunto de un adjetivo sin tener la marca flexiva: TOTA PULCHRA ES AMICA MEA. La pausa entre todo y el adjetivo es importantísima. Para que todo tenga
el valor de TOTUS no puede haber pausa entre ambos. Solo tener una palabra para ambas formas dificulta mucho la interpretación.
En cuanto a la negación:
La negación es una operación semejante a lo que ocurre con las matemáticas: invierte el signo de la
enunciación. Exceptuando el no que viene de NON, el resto tiene un origen curioso. El hecho de que se repita el
tipo de expresiones como NON EST RES NATA (No hay cosa nacida), esa repetición hace que ese RES se
convierta en nada, en un elemento negativo, como en catalán. Mientras que en castellano nos quedamos con
NATA y con NATI (nada y nadie). Al tener las tres una n inicial, hace que las concibamos como negativas,
aunque no lo sean. DE NON FACIAM MAGIS PLUS da mai en catalán como nunca y più, más en italiano.
Los numerales no tienen valor cuantificador, ni son pronombre. Simplemente son los nombres de los
números y siempre están en masculino singular. También pueden usarse con el valor cuantificador, pero aun así
forman un grupo totalmente a parte y aislado en la lengua.
TEMA 5: MORFOSINTAXIS DEL CASTELLANO MEDIEVAL. EL VERBO. [EXAMEN]
1. Comparación de la flexión verbal latina con la española.
El verbo es la categoría más importante que tiene la lengua. Los verbos latinos tenían tres alomorfos del
tema: el tema de presente, el tema de pretérito y el tema de supino/ participio. Es decir, todos los verbos
tenían tres temas.
El latín tenía acento de intensidad, pero no era relevante. El acento intensivo en latín era un rasgo
concomitante. A nosotros nos interesa el acento de intensidad porque será en español muy importante. Ahí
marca dónde está acentuado cada uno de los verbos.
Otra diferencia es la diferencia entre verbo infinitivo y verbo finito. Los verbos de infinitivo son formas no
personales, que sean no personales quiere decir que no tienen sujeto o por lo menos, no establecen relación de
concordancia con el sujeto. De aquí, que las formas del infinitivo vengan a llamarse formas no personales. Los
verbos finitos tienen el morfema de persona y sí establecen relación con su sujeto.
Los morfemos del verbo latino son diferentes a los nuestros. Observamos en la hoja [PRIMERA
CONJUGACION PDF AV], que el primer morfema que se diferencia es la voz. Tenemos la diferencia entre
voz pasiva y activa. En castellano solo estará la activa. El segundo morfema es el aspecto.
Hay que destacar entre Infectum-perfectum: el latín daba importancia al aspecto, es decir, la significación de
acción terminada o no terminada. En las lenguas romances se convertirá en un morfema menor frente al
tiempo. Existen dos tipos:
45 de 53
Infectum (acción no completada): tiempo presente, imperfecto y futuro.
Perfectum (acción completada): tiempos pretérito perfecto, pluscuamperfecto, y futuro perfecto.
La oposición entre estos tres tiempos (respectivamente) es una oposición de aspecto, no de tiempo.
Ahora bien, la significación de la duración no solo se expresa mediante el morfema de aspecto, también el léxico de un verbo
puede marcarlo, de aquí la diferencia entre verbos permanentes (+ duración, por ejemplo, crecer) y desinentes (- duración), los
cuales se subdividen en puntuales (disparar) y durativos (cerrar). Pues bien, con esto podemos dar el significado de más o
menos duración según el léxico y el morfema que usemos, por eso Garcilaso para dar más duración utiliza “A Dafne ya los brazos
le crecían”.
De hecho, un verbo puntual como disparar si se utiliza en perfectum, disparó, se ve perfectamente que la significación
es el límite de la acción, en cambio, si se emplea el infectu, disparaba, significa una acción repetida. Por eso, el
imperfecto tiene el valor de repetición, por su valor aspectual.
Hay otro morfema y es el de modo: indicativo y subjuntivo. De modo que tenemos aspecto, modo y tiempo que no son
los mismo que para nosotros. Después, el número y persona que son los morfemas concordantes que tienen cada una
de las formas del verbo. [EVOLUCIÓN... PDF AV]. A partir de aquí comienzan a operar los cambios que continúan
en nuestra lengua.
Algo parecido ocurrirá con el verbo finito. El verbo infinito tiene tiempo, tiene voz, el gerundio tiene declinación y
hay que observar también que muchas de las formas que en latín eran verbos pasan a la lengua como otras categorías.
El latín irá perdiendo formas hasta quedar un resumen.
2. Reducción a tres conjugaciones.
En latín había cuatro conjugaciones, pero nosotros tenemos tres. En el paso del verbo latino al español se han
producido tres tipos de cambios:
1) Mutilaciones/ desapariciones.
2) Sustituciones. Misma categoría, pero lo desempeñan otros elementos.
3) Innovaciones.
Un cambio muy grande que vamos a ver es que las formas del perfectum serán sustituidas por formas compuestas. El
perfectum no va a desaparecer, pero se sustituirán todas sus formas.
Otro cambio son los tres temas del latín: presente, pretérito y supino; se reducirán a uno solo, es decir, tendremos un
solo morfo léxico. Los latinos tenían tres.
Con respecto a la acentuación, en latín, era alternante, es decir, no recaía siempre sobre la misma sílaba. APÉRIO,
ÁPERIS, ÁPERIT > ábro, ábres, ábre.
Otro rasgo es que las cuatro conjugaciones latinas se reducen al español solo a tres.
3. Unificación de los temas verbales.
4. Cambios fundamentales en el paso de la conjugación latina a la española.
[PDF AV→ CUADRO CAMBIOS VERBALES]
La simetría de este tiempo llama la atención, no contamos con la voz pasiva. Hay un pequeño elemento de distorsión
en este esquema y es que no hay futuros de subjuntivo. Este es el punto de partida para nosotros, ya que es el sistema
verbal del latín clásico.
Lo primero es que las formas de perfecto desaparecerán y se sustituirán por formas compuestas. Estas formas se
guardarán para poder ser reutilizadas en otros tiempos. Por ejemplo, la segunda persona del presente del verbo ser
era “soy, es, es” lo que creaba confusión y se cogió la segunda persona del singular del futuro→ eris.
46 de 53
- Verbo finito y verbo infinito.
Lo que vamos a ver ahora es una especie de desplazamientos. Hay dos cambio primeros: 1) el
cambio es la creación de un futuro de subjuntivo. No es una creación de la nada, sino una utilización
de materiales usados. El amare, amares, amare, amaremos, amareis, amaren es el futuro de
subjuntivo, es decir, se coge el pretérito imperfecto del subjuntivo. Aunque, hay otra solución y es
que este futuro perfecto amavero, amaveris, amaverit, amaverimus, amaveritis, amaverint se
desplazase del futuro perfecto del perfectum al futuro del subjuntivo del infectum. Entonces, se
pierde de estas formas la (ve) y por la evolución dan las mismas formas que el subjuntivo que
hemos dicho antes: amare, amares, amare, amaremos, amareis, amaren. Los críticos se
inclinan más por la del futuro. Utilizamos con muchísima frecuencia el subjuntivo para
probabilidad, además, el futuro y el subjuntivo comparten muchos rasgos que ya veremos.
El otro primer cambio 2) es la sustitución del futuro amabo, amabis, amabit, amabimus, amabitis, amabunt
y la sustitución por una perífrasis de infinitivo amar + he.
Como ha desaparecido el imperfecto del infectum, el cambio que se produce ahora distorsiona la regularidad del
sistema y esta parcela viene a ser ocupada por los dos pluscuamperfectos del perfectum: amaveram,
amaveras, amaverat, amaveramus, amaveratis, amaverant y amavissem, amavisses, amavisset,
amavissemus, amavissetis, amavissent. Ambas formas no son iguales, una tiene un origen en el indicativo y
otra en subjuntivo. Ambos tiempos, desplazamos, crearán dos formas distintas.
Hay una de las formas del perfectum que no se va a resignar a desaparecer y en vez de desaparecer pasa a ser
el futuro imperfecto de indicativo (en un tiempo donde ya no hay infectum), y ese pretérito perfecto de
indicativo será sustituido por formas compuestas. Este indicativo pretérito perfecto se traerá ese sentido de
perfecto en el futuro. Este pretérito perfecto de indicativo tiene gran desaparición en el resto de lenguas
románicas, excepto en el español. Etimológicamente, amavi era el presente terminado y eso explica que en
zonas como América se utilice como la continuación del presente.
Después se pasa ya a tiempos absolutos y tiempos relativos. Todos los tiempos del perfectum han sido
sustituidas por formas perifrásticas. Lo que es pasado, lo que es presente y lo que es futuro tiene sentido
porque hablo. El momento de la enunciación es el presente y a partir de ahí se sitúa en el pasado o el futuro. A
esto se le llaman tiempos absolutos. Mientras que el tiempo relativo es aquel que tiene como punto de
referencia un punto del enunciado, no de la enunciación. Ejemplo: Cuando llegué al aeropuerto, había
llovido. La lluvia se produjo antes de que se llegase, no tiene este llover como punto de referencia el momento
de la enunciación (ahora), sino el tiempo cuando llegué, es decir, un tiempo del enunciado. Las formas
compuestas son todas formas que expresan tiempo relativo, todas indicarán anterioridad.
- La voz.
La voz es un morfema verbal. Se trata de un asunto gramatical, que es lo procedimental, lo constructivo. Es
un morfema que tiene formas específicas para funciones específicas. ¿Qué valor tenía la voz? Tenemos que
revocarnos al indoeuropeo. La lengua indoeuropea significaba por formas diferentes lo siguiente:

Si el sujeto no se ve afectado por el proceso verbal. → He roto los papeles → se utilizaba la
conjuga-ción llamada ACTIVA.

Si el sujeto se ve afectado por el proceso verbal. → Hay dos posibilidades:
o
Este proceso lo realice otro: Los papeles son rotos por mi → PASIVA.
o
Este proceso no lo realice otro: Se me ha roto el ordenador → MEDIA
La voz es un morfema, pero la diátesis (sinónimo de voz, pero no es así→ contenidos, valor semánticoque
debería corresponder).
En el paso del indoeuropeo al latín, la voz media desaparece y la voz pasiva se ocupa de esos ambos valores.
47 de 53
Una vez que se produce la pérdida de un elemento morfemática comienza el desorden.
La desaparición de verbos deponentes es un proceso vital. Si nos damos cuenta, en el infectum, las formas
están encomendadas a la flexión, pero mira lo que sucede en el perfectum, tenemos unas formas pasivas que
no tienen flexiones diferentes, sino que tienen formas perifrásticas. La forma perifrástica es la forma que
utiliza el participio con el verbo sum, es decir, utiliza una forma atributiva, ya que el participio es un adjetivo
verbal. ¿Qué ventaja tienen las formas perifrásticas con respecto a las formas flexivas? Las formas
perifrásticas son comodísimas. En latín, había cuatro alomorfos para lo mismo según las conjugaciones
verbales. Es una cosa complicada. Si yo utilizo formas perifrásticas, con saberme la conjugación del verbo
auxiliar sum o habere y el participio, ya no necesito saberme más. Esto mismo ocurrirá con el futuro: amar
+he, llamar+ he, etc. Todas las formas del perfectum no tienen unas formas flexivas como tiene el Infectum
sino que lo cambian por formas perifrásticas.
Nosotros nos quedaremos sin voz porque nos quedamos sin pasiva y solo tenemos un elemento. Es algo
similar a lo que ocurre con los casos, las palabras las heredamos del acusativo. No tenemos voz activa, sino
que no hay voz en romance. Lo que conservamos son los contenidos diatéticos que el latín podía expresar
mediante la voz. Donde falle la forma, vendrá la combinación. Se pierde en latín la flexión y recurrimos a la
formación de un participio + sum.
El sentido pasivo no viene dado por el verbo sum sino por el participio. Ya que Pompeyo es vencedor con
sentido atributivo y Pompeyo es vencido con sentido pasivo, indica que la diferencia es el participio. El
sentido diatético lo proporciona el participio.
Ya en el siglo XVII, dicen que alrededor de un 70% de las construcciones pasivas eran pasivas reflejas, en la
actualidad debe haber aumentado.
Nos encontramos con un morfema que ha desaparecido de ahí que en los cuadros sinópticos del final la voz
pasiva no aparezca. Sí hemos conservado los contenidos semánticos que expresamos con otros
procedimientos como la pasiva refleja o el participio + sum.
- El aspecto.
- Modo y tiempo.
- Número y persona.
5. La acentuación.
6. Desinencias personales.
7. Futuro y condicional.
El futuro es un tiempo verbal. Frente al pasado, el pasado tiene cinco formas. Las formas que el ñatín
utilizaba para la expresión del futuro del tipo amabo entran en competencia con unas perífrasis del infinitivo
con verbos de voluntad: habeo amare; volo amare; debeo amare. El aspecto del gerundio es imperfectivo
del proceso de desarrollo. El participio de proceso acabado. Mientras que el infinitivo tiene todo contenido del
proceso, pues no ha comenzado a desarrollarse, por tanto, posterioridad al presente. Se trata, por lo tanto, de
un tiempo relativo. Cuando decimos amar he lo que decimos realmente es post presente y he amado quiere
decir ante presente. Lo que dice amar he no es futuro sino post presente, pero en nuestra experiencia,
cualquier cosa posterior a este presente es llamado futuro. Aun así, se mantuvo en algunas palabras como
lavabo (“lavaré”) por razones litúrgicas o Tibidabo (“te daré”).
El futuro y el subjuntivo están muy vinculados. La homonimia entre ellos en latín es muy molesta.
Subiunctiuus→ viene de sub+ iungere→ iungere equivale a uncir, que significa poner los animales enel
yugo, aparato para unir dos animales para tirar de un carro. El subjuntivo expresa subjetividad y deseo. El
futuro muchas veces se expresa con el subjuntivo en oraciones temporales.
El condicional se crea sobre el momento de subjuntivo. Los testimonios escritos que tenemos son
sorprendentes. El primer documento en el que aparece un futuro perifrástico es Petant aut non petant, venire
habet, pertenece a San Agustín, siglo IV-V. Él es africano. Él vendrá, lo busquen o no lo busquen. Sin
embargo, Ovidio en el siglo I d.C, antes, nos pone estos versos: “Plura quidem mandare tibi// si quareis,
habebam” → Yo te mandaría muchas cosas si me dejarás”. En el lenguaje vulgar, esta construcción deberíaser
48 de 53
normalísimo. En esta época aparece la posibilidad de expresar una significación análoga a la de mandare
habeo→ mandaré. Mandare habebam es un post pretérito. En romance, lo tendremos en cuanta cuandocrea
una forma especial y nueva. Es el latín el que crea el procedimiento para crear significaciones de postpretérito → mandar + había → mandaría.
La conciencia que tiene la lengua española de que esto es una perífrasis, permite que el infinitivo y el auxiliar
puedan separarse dejando intercalar entre los dos, por ejemplo, pronombres, afijos, etc. Hasta el siglo XVIII, no
se produce la lexicalización, la fijación del infinitivo con estos auxiliares, es decir, solo en el siglo XVIII,
tenemos conciencia de que haré es una palabra. Hay algunos casos que tienen o que presentan algunos
problemas formales (la ventaja que tiene este futuro o condicional es la sencillez de construcción):
►
Verbo tener → teneré/ tenería → por sincopa: tenré/ tenría → 3 soluciones: 1) reduplicación re(fuerzo de la “r” pasando a ser múltiple; 2) metátesis (sucede en yerno→ terné o venré) y; 3) creación
de consonante de transición “d”, que permite la pronunciación cómodamente (pondré→ tendré,
ven- dría). Estas opciones van a coexistir y van a desaparecer cuando la academia codifique su
gramática en el 1775.
►
Verbo venir. → veniré/ veniría → por sincopa: venré/ venría → 3 soluciones: 1) reduplicación(refuerzo de la “r” pasando a ser múltiple; 2) metátesis (sucede en yerno→ terné o venré) y; 3) creación de
consonante de transición “d”, que permite la pronunciación cómodamente (pondré→ tendré, vendría). Estas opciones van a coexistir y van a desaparecer cuando la academia codifique su gramática
en el 1775.
►
Verbo saber. → saberé/ sabería → por medio de la síncopa: sabré/ sabría. [br] fácil pronunciación
en español, aceptada.
►
Verbo poder. → poderé/ podería → por medio de la síncopa: podré/ podría. [br] fácil pronunciación
en español, aceptada.
Las variantes no elegidas por la Academia se convirtieron en formas incorrectas. Antes, se podían emplear
porque esas formas eran alomorfos.
La lengua española ha heredado del latín unos verbos direccionales. Diferencia entre ir/ venir; comprar/
vender; llevar/traer; subir/bajar. Ir es prospectivo y de dice ir a, pero venir de. Si pongo detrás en vez de un
sustantivo (Voy al fútbol/ vengo del fútbol), un infinitivo verbal (estudiar) significa un futuro, o un pasado,
dependiendo de la dirección del verbo que empleemos.
El participio de presente: amans, amantis, da como resultado amante, cantante, sonriente, que según los
casos, son sustantivos o adjetivos pero no verbos porque no tienen un morfema verbal, ni siquiera un
morfema de aspecto. Son formas que se incorporan en la lengua en la época del humanismo. Lo mismo
ocurre con las terminadas en andus. Las formas flexivas del gerundio: nos hemos quedado solo con el resto
de la forma ablativa.
Una categoría gramatical significa por los morfemas con los que se combina. De ahí que nomen aludía al
sustantivo y adjetivo, lo que pasa son diferentes por la función, la significación y el grad. El verbo es
totalmente distinto. ¿qué tiene amar de verbo? Nada.
Todos los morfemas flexivos están en el verbo auxiliar.
Un cambio llamativo es la sustitución del imperfecto por los perfectivos. Hay que tener en cuenta la
eliminación del tema de pretérito. En época clásica era común que los escritores dijeran amasti en vez de
amavisti, la pérdida de esta marca del tema de pretérito se pierde. La pérdida de esto permite unificar los
temas de manera que estos temas de presete y pasado se convierte en uno solo. Luego, cuando viene amatum,
lo que hace la gramática es identificar toda la terminación -atum como marca flexiva, por lo que, en las
lenguas románicas, el resto va a desaparecer. Esto facilitará las cosas.
49 de 53
En segundo lugar, las cuatro conjugaciones latinas se reducen a tres por la pérdida de esta. La conjugación
de ERE con la primera e breve desaparecerá y repartirá sus formas entre las otras tres conjugaciones ya del
español moderno, sobre todo con la segunda y tercera. El problema de esta conjugación latina no es un
problema del español sino de la gramática. No solo esto, sino que incluso se producen unas variaciones
difíciles de entender. ¿Qué es verter o vertir? El primitivo es verter, pero los derivados vertir. Ocurre así con
otros verbos similares.
8. Pretéritos fuertes y pretéritos débiles.
Las conjugaciones que nos quedan: primera con pretérito en -avi y la cuarta la hace en -ivi y la segunda y tercera en
-emui. La desaparición de la wau en la primera y cuarta da amai> amé y audii>oí; pero la forma temui es rara y
vamos a crear una forma analógica con las otras conjugaciones y diremos temí, una forma antietimológica. Con esto,
hacemos que todos los pretéritos son formas débiles. Débil quiere decir que tiene el acento en la marca flexiva→
todos los pretéritos regulares son débiles: amé, comí, temí. Mientrasquemuchos pretéritos verbales irregulares serán
fuertes como puse, hice, dije, vine, etc. Los verbos de la segunda y la tercera conjugación latinas tenían el acento en la
terminación, son débiles etimológicamente, pero con la tercera latina no ocurre, así, sino al revés. Por ello, se
convierten todos los pretéritos fuertes en débiles en esta última conjugación. Sin embargo, hay verbos que se han
resistido y han conservado la forma etimológica fuerte: saber> supe; caber> cupe; decir>dije. Todo esto se presenta
sobre todo en los pretéritos y en los participios→ poner, puse, puesto y NO poner, poní, ponido. En algunos casos,
solo uno de los dos se regulariza como romper, rompí, roto; caber, cupe, cabido. En el caso de los participios, la
cosa es más complicada porque hay ocasiones en las que hemos conservado las dos formas. Los participios analógicos
suelen usarse con valor verbal, pero los etimológicos suelen tener valor nominal, salvo excepciones.
Un tema importante es la regularización acentual. La norma general es que el verbo romance conserve la acentuación
del verbo latino. El cambio de acento en español nos indica un cambio de sustantivo a verbo círculo/circulo. Sin
embargo, en palabras patrimoniales, la acentuación se conserva. Sin embargo, la pérdida de la tercera conjugación que
tenía un infinitivo esdrújulo obliga a todas las palabras a desplazar su acento: dícimus> decimos; dícitus> decís. En
alguna ocasión, conservamos la acentuación etimológica, cosa rara como en vádimus> vamos.
En el imperfecto, tenía en latín una acentuación fluctuante la segunda y primera persona del plural se acentuaban de
manera diferente como sucede en las formas de presente: ámo, ámas, áma, amámos, amabais, áman. Se produce una
regularización acentual, de manera que, tanto en indicativo como en el subjuntivo el acento recae siempre en la misma
sílaba. Esto tiene una doble importancia en las consecuencias:
o
La é y ó breve tónica diptongan. Dando jé y wé respectivamente. Por ello, en las
conjugaciones cuando esto ocurre no ocurre la diptongación en la primera y segunda persona
del plural: acierto, aciertas, acierta, acertamos, acertáis, aciertan. Esta diferencia no se
observa en el pretérito, porque en todos ellos, el acento recae en la misma sílaba y no se crea
ninguna irregularidad desde el punto de vista sincrónico.
La regla dice que cuando hay una vocal breve e tónica diptonga, aunque la regla no siempre se
cum- ple.
o
Esta cuestión tiene que ver con el voseo. De amátis> amaes> amáis/amás. El acento se
irregulariza en los pretéritos hizo que el resultado amábades se detuviese en la lengua hasta
bien entrado en siglo XVII. Esto se produce en los imperfecto y en el futuro. El cambio del
acento sucede en todos los cultismos, aunque no tengan sustantivos equivalentes.
Otro problema son los verbos terminados en -iar como abrevio; lidio> lidiar. Hay una tendencia a acentuar
la i, por ejemplo, de ánsio> ansío. Es más molesto el caso de las palabras terminadas en -uar: evácuo> evacúo.
En las conjugaciones latinas encontramos morfemas de persona: -m; -s; -t; -mus; -tis; -nt. La -m final, no solo
verbal, sino también de acusativos se perdió. La -m de primera persona era muy característica, pero se
perdieron sin dejar rasgos de nasalidad. La -s es marca de la segunda persona y también va a desaparecer,
pero para nosotros, esa -s es marca claramente diferenciativa de segunda persona. Amastes es una forma del
plural. En el siglo XVII solo se emplean formas diptongadas y esta forma, solo tiene forma diptongada y el
50 de 53
oyente lo sitúa como segunda persona de plural Fue entonces cuando el pueblo añade al -s final; amastes.
¿Qué sucede si esta s por hábitos de pronunciación se pierde? Si no pronuncia la -s puede ser
interpretado como 3ª persona, como sustituto se produce la abertura de la vocal final o puede ser interpretada como
tercera persona del singular.
La forma terminada en -t se mantiene en la escritura al menos hasta el siglo XIII, luego desaparece. El -mus
se convierte en -mos. Hay sincretismo, pero no tan reducido. La -nt, tercera persona del plural solo ha
conservado la -n y será, en principio la marca de plural verbal. Es la causa de que en las normas de
acentuación de agudas sean acentuadas si acaban en -n o -s, así, las dos personas de tercera tendrán el mismo
acento.
El imperativo solo tiene dos formas latinas AMA; AMATE. Para nosotros, no hay imperativo presente, solo
imperativo y se emplea para ordenes que deban hacerse en el postpresente. De ese AMATE> amad. Esta
forma son las más comunes, pero al mismo tiempo se emplearon foras como amá, temé, o partí; aunque
también rústicas como amái, temei ypartí. Estras formas siguen empleándose en América Latina y en español
cuando hay un pronombre enclítico: amaós> es una forma de imperativo que existió en la lengua y ha
perdurado en estas formas con pronombre> es decir, la de amá, temé, partí. Se alternan las dos primeras
formas durante los siglos XV-XVII. El verbo ir es polirizo, es decir, tiene varias raíces, igual que ocurre con
el verbo ser.
Yod. [NO EXAMEN]
La yod es una palatal que modifica los componentes de una misma palabra. Existen diferentes tipos, tanto
latina como en romance como los verbos de 3ª persona del pretérito perfecto de indicativo y subjuntivo de la
tercera conjugación. En estos verbos se producen cambios como medí>midió; pedí> pidió; advertí>
advirtió, es decir, la presencia de la yod cierra el timbre de la vocal anterior. Cuando tenemos casos como
PETO tenemos nosotros pido, ¿por qué? La única explicación es suponer que procediese de un vulgar *PETIO
y que esa yod produjese el cierre de la anterior. Esto es el influjo que tiene la yod en vocales, aunque también
tiene influjo en las consonantes. Cuando esto sucede, hay que dividir dos casos según detrás de qué tipo de
consonante aparezca la yod:
o
Consonante sorda: PARTIO> parto/FACIO> hago→ la yod desaparece y nada más, sin producir
ningúncambio en la consonante anterior.
o
Consonante sonora: AUDIO> oyo/FUGIO> huyo→ La yod se suelda con la consonante sonora
ydacomo resultado una palatal. Esta ye aparece en el resto de la forma flexiva. Esta ye contagia al resto
de presente que al no tener yod debería haber sido diferente, pero por analogía se contagia.
Hay una serie de verbos que tienen una yod etimológica y que presentan unos resultados difíciles de explicar, es
el caso de SALIO> salgo; VALEO> valgo; TENEO> tengo; VENIO> vengo→ que dan una ye. Menéndez
Pidalpropone algo que, a falta de explicación más satisfactoria puede valer, pueda deberse a casos de
analogía con verbos que tenían en latín como TANGO.
Verbos incoativos
El latín tenía verbos incoativos. Los verbos que indican el inicio de un proceso normalmente se marcan como
indicativos. El latín tenía el sufijo -SCO para indicarlo. En el paso del latín al romance, esta consonante, ante
una vocal palatal, palataliza y a veces por cultismo los escritores representan como -sç-. Ejemplo: NASCO>
NASÇER. Las formas etimológicas de NASCO tienen una S. ¿De dónde viene nuestro nazco? De la analogía
con las formas de vocal palatal que desarrollan está consonante, para regularizar los paradigmas.
Estas terminaciones incoativas acabadas en -SCO van a contagiar también a formas verbales que no tenían
51 de 53
por qué tenerlo. Ejemplo: derivados de DUCO> deducir; reducir; conducir; producir. DUCO debería haber
evolucionado como *dugo. Sin embargo, tenemos un produzco inexplicable más allá de la contaminación
con los verbos incoativos. Ocurre lo mismo con PLACEO> plazca.
9. Las formas compuestas.
Concepto regularidad/ irregularidad
Este concepto de regularidad e irregularidad es un concepto que depende del punto de vista. Desde el punto de
vista diacrónico, de la historia, hay procesos que son regulares, es decir, SCRITOS> escrito es regular. Serán
regulares si cumplen con los procesos evolutivos esperables. Sin embargo, desde el punto de vista de la
sincronía la regularidad depende de la semejanza con unos modelos considerados regulares: PARTIR,
AMAR, TENER. De todos modos, hay unos verbos heredados del latín, los más frecuentes y utilizados,
considerados los más importantes, que presentan dificultades e irregularidades muy grandes. Por ejemplo, el
verbo SUM, que es un verbo polirizo, con varias raíces. Son verbos formados por mezcla de verbos.
Nos vamos a centrar ahora en los verbos irregulares. Hablar de irregularidades puede interpretarse como si la
lengua tuviese anomalías, lo que falla es nuestro modelo explicativo. Como nosotros perseguimos la
cuadrícula para emplear el modelo analógico, lo que no encaja son excepciones.
Los verbos más irregulares son los verbos polirizos. La palabra polirizo viene del griego y significa “muchas raíces”. El
verbo ser y el verbo ir son de esta clase verbos. El verbo SUM en latín: SUM, ES, ESSE, FUI, vemos tres bases
léxicas distintas ya en latín, es decir, se compuso de tres verbos distintos y se juntaron llegando a crear un
único verbo. El verbo ir se decía en latín EO, IS, IRE, IVI, ITUM. Es un verbo que tiene un cuerpo fónico
mínimo, tanto que se confunde con la flexión (PARTIRE>IRE). Mezclaremos dos verbos, en la época tardía
del latín, el verbo VADO y el verbo EO. De manera que VADO, que también quería decir ir, va a unirse con
determinadas formas de EO creando así, una conjugación mixta. Las formas del presente “voy, vas, va, vamos,
vais, van”, el infinitivo es de EO (ir); el pretérito se toma del verbo SUM y el participio de EO (ITUM> ido). Fui
puede encerrar los sentidos del verbo SUM y del verbo EO. Ese IVI se eliminará y se pondrán las formas del
verbo SUM. En la intuición idiomática de los hablantes no supone ningún problema que hablemos de “fui,
fuiste, fuera, fuéramos, fuerais, fueran” con valor del EO. En época tardía hemos heredado formas que no eran
del lenguaje formal.
En el verbo SUM ocurre algo parecido. El infinitivo ser no puede venir de ESSE. El verbo ser en español se
ha formado de la unión del verbo SUM y el verbo SEDEO (estar sentado) que se opone a STO (estar de pie).
De este SEDERE, da SEERE que dará el SER. No heredaremos solo las raíces, sino que estableceremos una
mezcla entre ambos verbos, por ejemplo, el presente de subjuntivo del verbo SUM en latín era SIM, SIS, SIT,
etc. y procederá de SEREAM> sea. En las formas de presente, nos encontramos con dos cosas dignas de
consideración: 1) en SUM, la “m” desaparece y la evolución es SO. Luego, la segunda y tercera persona darían las dos es, y
eso es un problema. 2) En la segunda persona del singular, hemos elegido una forma de futuro ERIS y dará
eres. La segunda persona del plural era ESTIS. Esta forma desaparece y se sustituye por una forma analógica
*SUTIS> SODES> sos/sois.
Sobre el SO, tenemos una lista de verbos como son doy, voy, estoy, soy, hay, que tienen unas “y” finales que son
de difícil explicación. Ha habido varias teorías: 1) IBI, adverbio latino y se convierte en pronombre
referencial y en este uso impersonal de haber tenga razón de ser. 2) en el caso de doy y voy tenga la finalidad de
diferenciarlo de un do (donde) que se empleaba anteriormente. Y lo mismo con soy frente a SO (bajo).
En este verbo ser, las formas de imperativo derivan de SEDERE. SEDE> SE; SEDETE> SED. Este verbo
ir, que tiene la irregularidad tan grande, hemos heredado el tema de presente voy, el pretérito imperfecto iba
y el pretérito perfecto fui. Aquí observamos las tres raíces: VADO, EO, SUM, por orden. El subjuntivo es
una forma que con frecuencia adquiere en español valores apelativos, por una razón simple, hay una restricción
en el empleo del imperativo. No se puede emplear una negativa en un imperativo y se emplea el presente de
52 de 53
subjuntivo. Ocurre algo parecido cuando empleamos tratamientos de respeto. El pronombre clítico cuando
se junta con un verbo va siempre delante menos cuando va con un infinitivo, un gerundio o un participio.
Bien, cuando hablamos con un presente de subjuntivo, si este tiene valor apelativo, el pronombre clítico irá
también después. El comportamiento sintáctico es el mismo, cosa que no ocurre cuando el tratamiento del
imperativo se expresa con otras formas.
Indicativo:
Subjuntivo:
Ambos tiempos son muy similares y por eso se emplea una “y” de transición para evitar el problema. Es una ye
antiyática, que soluciona el problema de la polisemia y la homonimia. Sin embargo, en alguna ocasión, este
vamos, subjuntivo, lo seguimos utilizando, sobre todo, con función apelativa.
Participios
Se utilizan como adjetivos verbales y de manera análoga a lo que hemos visto con los tiempos de pretérito,
nos encontramos también con muchos pretéritos fuertes (aquellos que tienen el acento en la marca léxica, del
tipo, dicho, hecho). Muchas veces hay dos adjetivos que vienen del participio, uno regular y una irregular. Son
casos como suelto/soltado. Mientras que en suelto solo tiene una forma. Se trata de dobletes en los participios
y se emplea la forma etimológica como forma nominal y la forma analógica como forma verbal.
Los verbos terminados en -er, en el siglo XIII y el siglo XIV, crea unos participios en -udo. Aparecen en el
XIII y desaparece en el XIV y se asimilan a los acabados en -ido.
53 de 53
Descargar