Subido por vinicio.sandino

Importancia de la Antropología en el rescate de la Identidad Nacional

Anuncio
Importancia de la Antropología en el rescate de la Identidad Nacional
Marcos Vinicio Sandino Montes
1.
La identidad nacional, otro oscuro objeto del deseo
Se utiliza esta metáfora: “Ese oscuro objeto del deseo” (1977) en un sentido similar al que utilizaron
Campos Ríos, Guillermo, & Sánchez Daza, Germán (2005) al referirse a la Vinculación Universitaria, pues
también con la identidad nacional se presenta la imposibilidad de alcanzarla, pese a que se la por la
confluencia de múltiples factores: la polisemia de su significado, la influencia de las ideologías que intentan
apropiárselo, así como a la naturalización de explicaciones fáciles, estereotipos, imprecisiones históricas y
caricaturas del pasado nacional, en los textos educativos y en los medios de comunicación.
2.
Aproximaciones al concepto de identidad nacional:
El concepto de identidad surgió de la sicología, como expresión relativa a la persona, pero al surgir nuevas
variantes que expresan significaciones muy específicas, se puede hablar de identidad étnica, de clase, de
grupo, de barrio, nacional, religiosa, etc. Una persona puede asumir varias de estas identidades, de forma
consecutiva o simultánea, según el contexto en que se encuentre, sin sufrir crisis de identidad. (Bresó &
Gallego, 1993).
Es relevante en este sentido la perspectiva antropológica, que asume el concepto de identidad, sobre todo
en su dimensión étnico-cultural, reconociendo que la noción de identidad contiene dos dimensiones: la
personal o individual y la social o colectiva (Cardoso de Oliveira, 2007), lo que hace evidente que desde la
perspectiva de las Ciencias Sociales, se aborda la identidad desde esta bidimensionalidad social-individual,
pero resaltando siempre, y esto es definitivo, su estrecha interconexión. Lo personal y lo social representan
dimensiones de un mismo e inclusivo fenómeno, situado en diferentes niveles de realización, y por lo tanto
estudiado por diferentes ciencias y superar el psicologismo que identifica la identidad social con la
identidad étnica.
La identidad es búsqueda e interrogante, que muchas veces se diluye en un conjunto de problemas
generales que la determinan, sin embargo, la velocidad de los cambios sociales y la diversidad cultural, hace
pertinente la cuestión sobre “lo más profundo de su alma nacional” enfrentada a “una conciencia
universal”, lo que con mayor o menor rapidez permite la comprensión de los valores y perfiles culturales
que diferencian un grupo humano de otro. (Barahona, 2002).
Para Bloom la identidad nacional es “la condición mediante la cual una masa humana ha hecho una misma
identificación con unos símbolos nacionales –han hecho suyos los símbolos de una nación – de tal manera
que pueden actuar como un solo grupo psicológico cuando existe una amenaza, o la posibilidad de
desarrollar los símbolos de la identidad nacional” (citado por Martínez Lahoz, 2006). Lo anterior requiere
no solo la identificación externa, sino “un verdadero proceso psicológico de identificación general con la
nación”, lo que no es un fenómeno estático sino más bien dinámico, como expresión del potencial para la
acción de una colectividad.
Este aspecto dinámico ya había sido identificado por Locke, quien al considerar que lo que existe en un
tiempo y un lugar determinado, si se compara con ella misma (en otro tiempo) se asume la idea de
identidad y diversidad, considerando que la identidad es lo que no varía.
3.
Construcciones de la identidad nacional del nicaragüense
La identidad de un país se forja en la historia de un país, elaborada como una construcción social en la que
se mezclan elementos culturales, religiosos, territoriales, económicos, etc. Pero esta construcción, está
influenciada por los intereses de las clases dominantes, que buscan en la historia la justificación de su
estatus.
En América Latina, una compleja historia que transitó por antiguos sistemas imperiales o tribales,
capitalismo dependiente y socialismo, construyó su identidad como producto de su herencia colonial y las
diversas resistencias de los pueblos originarios.
La independencia fue una lucha de diversos proyectos: conservadores, liberales, las aspiraciones de las
colectividades étnicas, así como intereses de las clases subalternas. En algunos países hubo un predominio
de las ideas liberales, en otros, como en Centroamérica, los grupos hegemónicos fueron más bien
conservadores. Esta lucha atravesó el conflicto religioso, pues los liberales tendían al anticlericalismo,
mientras que los conservadores propugnaban por la conservación del catolicismo.
En el caso de Nicaragua, en un trabajo anterior (Sandino, 2020) se identifican tres mitos fundantes de la
historiografía nicaragüense:
▪
La independencia como mito:
Se analiza la independencia a partir de la firma del acta del 15 de septiembre de 1821, ocultando en gran
medida el proceso y sus consecuencias, en particular la existencia de varios proyectos independentistas que
luchaban entre sí y el triunfo de las élites gobernantes que adoptan la independencia para “prevenir las
consecuencias que serían terribles, en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo” (Acta de
Independencia de Centroamérica).
Desde este imaginario, hay muchos próceres olvidados y que se deben rescatar (mujeres, negros
americanos y africanos e indígenas), y se eleva a esta categoría a personalidades que jugaron un papel
tangencial u oportunista.
▪
El mito del mestizaje:
Según Gould (1995), uno de los pilares del modelo hegemonista de las clases dominantes en Nicaragua “es
la noción que todos sus ciudadanos son mestizos”, idea que defendió José Coronel Urtecho y Pablo
Antonio Cuadra.
Este imaginario invisibiliza la resistencia indígena, los que son valorados como primitivos marginados que
había que “integrar” y “civilizar”. Muchos de los denominados “expertos indigenistas” y “defensores de los
indígenas”, lo promovieron consciente o inconscientemente y algunos contribuyeron al despojo de las
tierras indígenas, que fue acompañada del despojo de su cultura (religión, idioma, tradiciones, etc.), la
estrategia consistió en tratar a los indígenas como “ciudadanos comunes y corrientes”, educarlos en las
nociones de patriotismo y represión de sus nociones de etnicidad.
La resistencia de las comunidades originarias fue duramente reprimida por gobiernos conservadores y
liberales.
Se registra en nuestra historia una honrosa excepción fue la actitud de Sandino 1, pero las comunidades
indígenas no lograron salir fortalecidas y sufrieron la represión junto a los demás grupos sandinistas, que
Somoza desató luego del luego del asesinato del Padre de la lucha antiimperialista.
▪
El mito de la república conservadora:
Es posiblemente el mito más exitoso y se utiliza sin mucho cuestionamiento. Se asume que la Constitución
de 1858, de origen conservador y en oposición a la liberal de 1938, significa un parteaguas de la historia
nacional, al identificar un antes y un después: "el período de la anarquía" (1821-1858) y la "República
Conservadora2" (1858-1893)”. (Vargas, 2008).
Este mito se fundamenta en un enfoque histórico que privilegia los factores políticos, en particular los
períodos gubernamentales, como eje vertebrador de la historia nacional, que es el adoptado por la mayoría
de textos de historia de Nicaragua.
Sin embargo, hay otras visiones de la identidad nacional, Quezada (2013) presenta una clasificación fruto
de unas reflexiones a propósito de un Foro elaborado para la presentación del libro “Síndrome de Pedrarias”:
4.
Cómo somos: características que identifican al nicaragüense
Los nicaragüenses somos "expresivos, confianzudos, irresponsables, impuntuales, perezosos, mal hablados,
exagerados, mágicos, autoritarios y familistas" (Álvarez Montalván, 2006), que sigue en cierta medida lo
expresado por Pablo Antonio Cuadra (1987) y Carlos Mántica (2008), dentro de la tradición del mestizaje,
lo nicaragüense excluye a la Costa Caribe y como parte del pensamiento conservador “se enorgullece de su
identidad y tradición. Mataría por impedir que cambiáramos” (Quezada, 2013).
4.1. Cómo debemos ser
Al respecto, identifica cuatro vertientes:
a) El institucionalismo
Esta vertiente se ubica “dentro de la más pura tradición emancipatoria de la Ilustración europea y el viejo
dualismo modernizante norteamericano, que seamos modernos en el respeto a las instituciones y el
derecho a las diferencias; que cambiemos lo que somos (atrasados, agrarios, comunitarios y mágicos) por lo
que debemos ser (modernos, institucionalizados, amantes del Estado de Derecho y racionales)” (Quezada,
2013). Sus principales representantes son: el Dr. Alberto Saborío (2001), Dr. Alejandro Serrano Caldera
(2001) y Dr. Danilo Aguirre Solís (2001).
b) La revolucionaria
Que sueña al nicaragüense como “solidarios, hermanos y justos en la distribución de la riqueza, empezando
por el sector agrario” (Núñez, 2006), con una fuerte influencia gramsciana, se define la identidad como
fruto de luchas contrahegemónicas y, últimamente, como empujes de la clase media baja, con dirigentes sin
apellidos coloniales, en la que, según él, han coincidido liberales y sandinistas.
1
2
Sin embargo Gould considera que la identidad étnica que reivindicaba Sandino, estaba muy
influenciada por la visión liberal de una américa indohispana (¿mestiza?), pero reconoce que esta visión
era mucho más incluyente y libertaria que la propugnada por las élites libero-conservadoras.
Se le conoce también como Período de los treinta años conservadores o la era conservadora de los
treinta años.
c) Una perspectiva fatalista
Según el Dr. Oscar René Vargas (1999), “somos prisioneros del "síndrome (de Pedrarias)" y estamos
condenados a repetirlo para siempre. Aun cuando quisiéramos cambiar no habría salida”, en este
imaginario, los nicaragüenses son “un como pueblo trabajador, noble e indoblegable, amante de la libertad
y la justicia”, pero desencantados, “fruto quizás de la victoria inobjetable del neoliberalismo de aquel
momento” (Quezada, 2013).
d) Con enfoque de género
Sofía Montenegro (1997), explica el "Síndrome de Pedrarias" “como el fruto de una violación de la que fuimos
objetos en nuestras ancestras indígenas. Desde entonces sufrimos la ausencia paterna (...) que nos define y
nos hace autoritarios y patriarcales”. La alternativa es un feminismo. hija rebelde, pero tardía, de la
Ilustración, que reniega del liberalismo, por su predominio machista, de la nación y las clases, y que
impondrá la luz a machos alfas y mujeres alienadas por ellos (Quezada, 2013).
4.2. Otras visiones
Los imaginarios nacionales son recursos de poder que usan distintas capas sociales, generalmente letradas,
para mantener la cohesión social e identitaria del Estado nación. Ni Darío ni Sandino, escaparon de estas
lógicas. (Blandón, 2003) El método o los principios que usa Blandón son tributarios del diferencialismo
derridiano que elogia las diferencias sean estas de sexo, raza, género, clase o colonialidad y que, en términos
emancipatorios, han pasado a constituir el movimiento queers.
En aras de superar el esencialismo, se recupera el medio en fin; es decir, la búsqueda misma en identidad,
representante de este enfoque es el Dr. Sergio Ramírez Mercado (2000), que pretende superar esta visión,
estrechamente relacionada a unos mestizos cansados y necesitados de reposo de guerrero, con el esfuerzo
de incorporar formal, aunque tardíamente, las tradiciones afrocaribeñas, siempre excluidas de los escenarios
esencialistas del pacífico, norte y centro de Nicaragua. Esta misión le corresponde al arte, en su diversidad
de formas, “crean mundos salvíficos, a una nueva oferta de sentido”, pues la política ha desencantado a los
que creyeron en sus utopías.
Desde un punto holográfico, los ecologistas y los migrantes, son los que de verdad ponen a prueba los
sentidos de identidades nacionales y estrechos, porque dentro de las partes ya está el todo. El espacio está
recobrando un derecho a hablar (locus enuntiationis) como medio ambiente y como movilidad de agencias
que llevan y traen a cuestas, como los caracoles, su propia casa como cultura. Los “Miami boys”, los
“gringos caitudos” o los “nicas”, son parte de una identidad ya híbrida, muchas veces ocultada.
La identidad o la alteridad no son esencias, en cada movimiento de los actores sociales, sean quienes sean,
ya sea en diálogo o en conflicto, su busca defender intereses o resistir los intentos de imponer otros. Un
movimiento variado y múltiple, con aliados que en cualquier momento podrían pasar a ser adversarios.
Para comprender la cultura nacional, si entender el impacto del cristianismo, que dota de sentido, mediante
recompensa y castigo. Desde esta perspectiva, el sufrimiento, en particular de los sectores menos
favorecidos e inocentes, “no quiere, no debe y no puede quedar sin castigo para los responsables, y sin
recompensa (en el cielo, en el mañana, en el hoy) para las víctimas” (Quezada, 2013). Desde esta visión, se
reconocen los grupos subalternos y sus identidades (Rodríguez, 2009).
5.
El carácter multiétnico de Nicaragua
La Constitución Política de la República reconoce en sus artículos 5 y 8 la naturaleza multiétnica de
Nicaragua y se reconoce a los pueblos originarios y afrodescendientes su propia identidad, sin que ello
rompa la unidad e indivisibilidad del país.
Artículo 5. Son principios de la nación nicaragüense, la libertad, la justicia, el respeto a la dignidad
de la persona humana, el pluralismo político y social, el reconocimiento a los pueblos originarios y
afrodescendientes de su propia identidad dentro de un Estado unitario e indivisible, el
reconocimiento a las distintas formas de propiedad, la libre cooperación internacional, el respeto a
la libre autodeterminación de los pueblos, los valores cristianos, los ideales socialistas, las prácticas
solidarias, y los valores e ideales de la cultura e identidad nicaragüense.
Artículo 8. El pueblo de Nicaragua es de naturaleza multiétnica y parte integrante de la nación
centroamericana.
La autonomía regional en Nicaragua, que se estableció por medio del Estatuto de Autonomía de las
Regiones de la Costa Caribe de Nicaragua (Ley No. 28), creada desde el principio de la autodeterminación
del Estado nacional frente a los otros Estados, permite reconocer y garantizar los derechos particulares a
los pueblos comunidades de la Costa Atlántica y preservar y promover sus identidades en el seno de un
Estado unitario de nuevo tipo. Es una autonomía territorial concebida como una forma de
autodeterminación en el contexto de un estado unitario, organizada con el fin de reconocer derechos
particulares a poblaciones diferenciadas desde el punto de vista étnico. (Ortega Hegg, 1994)
Sin embargo, por sus características histórico-particulares no incluyó a las comunidades de las regiones
Pacífico y Norte: Veracruz (Rivas), Monimbó (Masaya), Sutiaba (León), Sébaco (Matagalpa), Matagalpa
(Matagalpa), Jinotega (Jinotega), Bocay (Jinotega), San Lucas (Madriz), Cusmapa (Madriz), Mozonte (Nueva
Segovia), Telpaneca (Nueva Segovia).
Sin embargo, con base a la reforma Constitucional de 1995, en particular en lo relativo a la definición del
carácter multiétnico del pueblo nicaragüense, se reconoce su existencia, el derecho a desarrollar sus
identidades y culturas, así como administrar sus propios asuntos locales (art. 5) y mandata una reforma de
la ley de municipios, donde se contemple la relación de los mismos con las comunidades indígenas (art.
177). Ello podría abrir espacios de representación directa en los concejos municipales, máxima autoridad
del municipio, o al establecimiento de distritos indígenas en el ámbito territorial de los municipios, a fin de
gestionar por sí mismos el respeto a sus derechos particulares y el mejoramiento de sus condiciones de
vida. Ello incluye el respeto a sus tierras comunales, sus formas organizativas propias, la elección sin
injerencias y el reconocimiento de sus propias autoridades.
Lo anterior se vincula con el concepto de interculturalidad, donde se entrecruzan diferentes
conceptualizaciones, las que se intentará resumir en los siguientes párrafos:
La conceptualización de la interculturalidad se ha desarrollado de manera heterogénea y diversa, entre
algunos intelectuales latinoamericanos occidentalizados y entre los pueblos originarios, destacándose la
diferencia entre multiculturalidad e interculturalidad. La primera propone la admisión de la diversidad
cultural, enfatizando las diferencias y fomenta políticas relativistas, en cambio la segunda asume “la
confrontación y entrelazamiento que sucede cuando los grupos entran en intercambios”, de allí su
distinción de ambos términos y conceptos, pues si la multiculturalidad supone “la aceptación de lo
heterogéneo” (García, 2006) citado por (Zúñiga Muñoz, 2011).
Sarango (2010) identifica una tipología de las diversas acepciones de la interculturalidad:
▪
▪
▪
▪
La interculturalidad subordinada, que es la que han vivido los pueblos indígenas en los últimos 500
años, entendida como relación entre culturas en la que se establece la diferencia colonial entre unos y
otros, indígenas y no indígenas.
La interculturalidad institucionalizada que es aquella que se establece a nivel de leyes -como respeto de
las diferencias- pero no se acata en la práctica, expresando el doble discurso de la modernidad
La interculturalidad folklórica que se promueve en el contexto comercial, exotizando y utilizando los
rasgos de las culturas originarias para agregar valor a bienes y servicios; es la exhibición de los trajes, la
cocina, las lenguas.
La interculturalidad con equidad que se implementa como reconocimiento de plurinacionalidad, es
decir, como producto de la autodeterminación en una relación compleja de unidad en la diversidad
dentro de un territorio estatal.
Para Walsh (2019), la interculturalidad es un proyecto político alternativo que busca atender las
reivindicaciones de las organizaciones sociales (movimiento indígena y de sectores subalternos: negro,
mujer, personas de la diversidad sexual, personas con capacidades diferentes, etc.) tradicionalmente
invisibilizadas, explotadas y subordinadas por parte de la “sociedad blanco mestiza”. Constituya además
una alternativa epistémica a través de una nueva atención a la diversidad cultural y lingüística y una serie de
reconocimientos jurídicos estatales.
Leticia Rovira (2020) propone el concepto de diversidad sociocultural como una visión más amplia que
supera el relativismo cultural (culturalismo) y establece como límite del respeto a la diversidad los derechos
humanos y el respeto de la integridad de las personas. Esta categoría permite ver la forma cómo las
sociedades responden a su entorno, desde su movimiento.
A lo interno de las sociedades, se plasmas diferencias de género, edad, sector socioeconómico, de clase, de
apropiación del espacio, etc. Estas diferencias se interpenetran de manera diacrónica y sincrónica.
Se tiene que reconocer que las personas son seres multiidentitarios (ya que cada uno se adscribe a muchas
identidades individuales y como grupo) y multidimensionales (porque cada identificación es diversa, a
través de la imposición o autoadscripción en grupos heterogéneos e incluso opuestos)
Estas filiaciones se presentan como “naturales” pero en realidad son construidas y reconstruidas a través
del entramado social y sus procesos, lo que niega la idea que las identidades portan o se definen en una
esencia inmutable y acabada.
Las identidades son producto de situaciones objetivas y subjetivas, pero lo objetivo y lo subjetivo se
entrecruza,
El entramado complejo donde se despliega la identidad cultural se conforma asimilando, aceptando o
rechazando identidades diferentes, algunas impuestas o propuestas con mucha firmeza desde fuera del
sujeto (identidades hegemónicas).
Es por ello que las identidades deben ser abordadas desde el contexo de la diversidad sociocultural desde el
que emergen, ya que este es el que las hará significativas y solo entonces podremos analizarlas desde las
ciencias sociales.
Las identidades, así como son múltiples, son relacionales, no todas se destilan unilateralmente desde y hacia
una sola dirección, pueden derivar de convenciones, la mayormente implícitas, pero también pueden ser
adoptadas a voluntad, o por desajustes sociales o individuales, donde es necesario trasmutar una o varias
identidades.
Se manifiesta el estar traspasado por esta diversidad de identidades que desarrollan a partir y desde una
diversidad sociocultural.
6.
Estrategias para impulsar el Bien Común en Nicaragua
El nuevo modelo de desarrollo del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN), desde el año
2007, tiene en la Restitución de los Derechos Humanos de los y las nicaragüenses como su principal
finalidad, con base en los principios del Cristianismo, Socialismo y la Solidaridad.
Se fundamenta en la herencia de Sandino, las experiencias acumuladas en la lucha contra la dictadura
Somocista, los aprendizajes obtenidos en la gestión estatal en la primera etapa de la Revolución Popular
Sandinista, con sus éxitos y debilidades, en medio de una terrible agresión militar, en la experiencia de una
oposición responsable (“gobernar desde abajo”) estrechamente vinculada con los sectores populares para la
defensa de las conquistas sociales alcanzadas y limitar el impacto social de las políticas neoliberales, y en
una audaz política de alianzas.
Se tenía claro que Nicaragua es una sociedad que enfrenta múltiples contradicciones, por lo que requiere de
la concreción de “una estrategia de desarrollo económico en democracia; es decir, sin concentración de la
riqueza y de la tierra. Un modelo que estimule la producción agrícola e industrial en las diversas formas de
propiedad que, a la vez que fomente la exportación, logre la seguridad alimentaria y la acumulación… (que
necesita) un proceso de acuerdos basados en amplias consultas y concertaciones entre todos los sectores de
la sociedad y en todas las regiones y departamentos del país. Con todo ello, se alcanzaría la estabilidad en
las relaciones políticas en condiciones de acceso al poder y al proceso de decisión para todos los principales
actores políticos)”. (Oquist, P. & Delgado, R, 1992). En tal sentido, se definieron las siguientes estrategias:
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
7.
Reconciliación con la naturaleza y la defensa de la Madre Tierra,
Reconciliación con los sectores que nos vimos enfrentados por la agresión de EEUU, condenada por
la CIJ, hoy el Partido Resistencia Nicaragüense es aliado del FSLN,
Reconciliación con los sectores históricamente excluidos en el Neoliberalismo, campesinas y
campesinos, artesanas y artesanos, movimientos sociales, movimientos cooperativos,
Reconciliación generacional, reivindicando el derecho de la juventud a la educación, la recreación y al
rol político para el cambio social,
Reconciliación con la mujer dignificando, visibilizando su rol como sujeta determinante en el cambio
social y sujeta activa de derechos humanos por igual con el hombre, el rol protagónico político,
económico, social, ambiental y cultural de la mujer, con espacios ganados legítimamente desde siglos,
Reconciliación con los pueblos originarios y afrodescendientes y el fortalecimiento del proceso
autonómico y
Reconciliación con el empresario grande, existe una matriz de compromisos con seguimiento por una
comisión mixta. (Delgado, 2011)
Retos de la antropología
No se pretende que un vecino le indique al dueño de casa lo que tiene que hacer, las reflexiones que siguen
más bien pretenden identificar, qué y cómo se deben desarrollar los conocimientos, habilidades y actitudes
propias de la Antropología en futuros educadores de las Ciencias Sociales. Sigo en mucho las ideas
desarrolladas por Álvarez Monárriz (1994).
Con relación al campo teórico, el autor citado considera que hay dos grandes retos:
1. Reconceptualizar el campo de estudio (ciencia del hombre vs ciencia de la cultura) superando el
cientismo, en la búsqueda de una comprensión global, sistemática y práxica.
Derivado de su etimología, “el término antropología se deriva de las palabras griegas logos (tratado) y
anthropos (hombre)” (Alonso-Geta, 2011), es por tanto la ciencia del hombre, dos palabras llenas de
ambigüedad que requieren una mayor definición.
En sus orígenes, la antropología pretendió
2. Asumir el reto de la interdisciplinariedad y el diálogo de saberes.
▪
En el campo metodológico:
o Superar la etnografía
o Vigilancia epistémica
o Promover la IAP.
▪
Líneas de investigación:
o La naturaleza humana.
o La creatividad.
o Los otros.
▪
Líneas de vinculación con la sociedad:
o Rescate y promoción de identidades
o Desarrollo Humano Sustentable (urbano y rural)
o Promoción de la interculturalidad con equidad
8.
Conclusiones
1. Para que la identidad nacional deje de ser “otro oscuro objeto de deseo”, se debe reconocer su carácter
histórico, bidimensional, múltiple, complejo. En esta construcción social, es tan importante el “cómo
nos vemos” como el “cómo nos ven”. En esa tarea la reconceptualización de la antropología y su
enseñanza en todos los niveles educativos. Comparten este reto las distintas ciencias sociales, que con
enfoque interdisciplinares revisen el qué y cómo se ha enseñado y enseña los contenidos esenciales de
esta ciencia y la historia (nacional y universal).
2. En la historia nacional se cuenta con experiencias valiosas, que contribuyeron a la toma de conciencia
del carácter multiétnico de nuestro país, tal como quedó consignado en nuestra Constitución y en la
Ley de Autonomía de las Regiones de la Costa Caribe de Nicaragua, y la adopción de enfoques críticos
de los conceptos de interculturalidad y diversidad sociocultural, teniendo conciencia de que aún hay
comunidades étnicas que no han logrado los mismos reconocimientos. Otro reto compartido de los
científicos sociales nicaragüenses.
3. Las estrategias para impulsar el Bien Común en Nicaragua, han permitido atender de manera
estructural las múltiples contradicciones socioeconómicas y culturales heredades del modelo neoliberal
que gobernó nuestro país entre 1990 y 2006.
4. Los dos retos mencionados, quizás no los únicos que enfrenta esta disciplina, reconceptualizar el
campo de estudio y la adopción de la interdisciplinariedad y el diálogo de saberes, podrían ser los ejes,
sobre los que se organice el programa de esta asignatura, para la carrera de Ciencias Sociales, según se
definió en nuestra macroprogramación y en otras carreras, que las puedan incorporar en sus
macroprogramaciones, ya sea como asignaturas obligatorias o como asignaturas optativas o electivas.
Además, el núcleo básico para valorar la oferta a nivel de grado o posgrado de programas vinculados
con la misma.
5. Se identificó además, a modo de propuesta, líneas de investigación y proyección social, que fortalecerán
el curriculum de nuestra carrera y el quehacer de nuestros académicos y estudiantes.
Bibliografía
Álvarez Munárriz, L. (1994). Fronteras teóricas de la antropología social. Revista de antropología social, (3),
147-172.
Alonso-Geta, P. M. P. (2011). Antropología: Contribución al estudio de la educación. Revista Portuguesa
de Pedagogia, 35-43.
Bresó, J. G., & Gallego, M. R. (1993). Identidad y cultura en Nicaragua: estudio antropológico de
Monimbó (Vol. 3). Univ de Castilla La Mancha.
Campos Ríos, Guillermo, & Sánchez Daza, Germán. (2005). La vinculación universitaria: ese oscuro objeto
del deseo. Revista electrónica de investigación educativa, 7(2), 1-13. Recuperado en 14 de septiembre de
2020,
de
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S160740412005000200005&lng=es&tlng=.
Cuadra, P. A. (1987). El nicaragüense. San José, CR: Libro Libre.
Delgado, R. (12 de enero de 2011). Gobierno Sandinista va en la Estrategia Correcta de impulsar El Bien
Común en Nicaragua. Obtenido de http://agateyte.blogspot.com/
Mántica Abaunza, C. (2008). El habla nicaragüense y otros ensayos: Edición ampliada. Hispamer.
Martínez Lahoz, R. (2006). La identidad nacional como problema (Doctoral dissertation, Universidad
Complutense de Madrid, Servicio de Publicaciones).
Oquist, P. & Delgado, R. (1992). Proyecto Nacional: Nicaragua es la meta. Envío (131).
Ortega Hegg, Manuel (1994) Problemática étnica, región y autonomía. Boletín de Antropología Americana,
No. 30 (diciembre 1994), pp. 5-20. Publicado por Pan American Institute of Geography and History.
Disponible en: https://www.jstor.org/stable/40978076.
Quezada, F. (2013) Quiénes somos. Disponible en: http://freddyquezada.blogspot.com/2013/07/quienessomos.html
Rodriguez, I. (2009) Hegemonía y Dominio: subalternidad, un significado flotante en
http://blog.pucp.edu.pe/item/45014/hegemonia-y-dominio-subalternidad-un-significado-flotante-ileanarodriguezRecuperado el 16 de septiembre del 2020.
Rovira, Leticia (2020) Diversidad sociocultural acercamiento teórico metodológico. Ponencia presentada en
la Jornada internacional de epistemología y metodología de investigación. Vicerrectorado y su dependencia
la Dirección de Ciencia y Tecnología de la Universidad Pública de El Alto (UPEA).
Sandino M., M. V. Apuntes para el “Conversatorio sobre las festividades patrias” Desarrollado en la
Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua,
León, el 9 de septiembre del 2020. Trabajo inédito.
Sarango, L. (2010). La interculturalidad como práctica de vida y la educación superior como diálogo de
saberes, en las políticas públicas desde la visión de los pueblos indígenas. Videoforo realizado en el
Paraninfo Daniel Oduber Quirós el 26 de julio del 2010. San José de Costa Rica: Oficina de Audiovisuales
UNED.
Zúñiga Muñoz, Xinia M (2011) La interculturalidad como relación imaginada y práctica social: experiencias
con y desde los pueblos indígenas en América Latina Cuadernos Inter.c.a.mbio sobre Centroamérica y el
Caribe, núm. 9, pp. 85-103 Universidad de Costa Rica, Costa Rica.
Descargar