Subido por Diócesis de Ocaña Medios

novena de fátima

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Oración a Nuestra Señora de Fátima
Escrita por S.S. Francisco, papa
Bienaventurada María, Virgen de Fátima,
con renovada gratitud por tu presencia maternal
unimos nuestra voz a la de todas las generaciones
que te llaman Bienaventurada.
Celebramos en ti las grandes obras de Dios,
quien nunca se cansa de inclinarse misericordiosamente
hacia la humanidad afligida por el mal,
y herida por el pecado,
para curarla y salvarla.
Acoge con benevolencia de Madre
nuestra oración que hoy hacemos con confianza,
ante ti, nuestra querida Madre.
Estamos seguros de que cada uno de nosotros
es precioso a tus ojos y que nada de lo que
habita en nuestros corazones es ajeno a ti.
Custodia nuestra vida entre tus brazos;
reavive y alimenta la fe;
bendice y refuerza todo deseo de bien;
sostén e ilumina la esperanza;
suscita y anima la caridad;
guíanos a todos por el camino de la santidad.
Enséñanos tú mismo amor de predilección
por los pequeños y por los pobres,
por los excluidos y por los que sufren,
por los pecadores y por los extraviados de corazón:
congrega a todos bajo tu protección
y entréganos a todos nosotros
a tu Adorado Hijo, Jesús, nuestro Señor.
¡Amén!
Como rezar la novena en honor a Nuestra Señora:
1.
2.
3.
4.
Oración para todos los días
Consideración: Oración del Día y Meditación
Gozos en honor a la Virgen
Oración final
Oración para todos los días
¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido
perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y
no te aman. (tres veces)
¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo
te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo
cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con que Él es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón
e intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido
la conversión de los pecadores.
¡Amén!
Día Primero:
Penitencia y Reparación
ORACIÓN DEL DÍA:
¡Oh Santísima Virgen María, Madre de los pobres pecadores! que, apareciendo en Fátima,
dejaste transparentar en tu rostro celestial una leve sombra de tristeza para indicar el
dolor que te causan los pecados de los hombres y que con maternal compasión exhortaste a no afligir más a tu Hijo con la culpa y a reparar los pecados con la mortificación y
la penitencia. Dadnos la gracia de un sincero dolor de los pecados cometidos y la resolución generosa de reparar con obras de penitencia y mortificación todas las ofensas que
se infieren a tu Divino Hijo y a tu Corazón Inmaculado.
¡Amén!
MEDITACIÓN:
Cometemos una gran injusticia contra Dios y su gracia cuando afirmamos en primer lugar
que los pecados son castigados por su juicio, sin anteponer —como enseña el Evangelio— que
son perdonados por su misericordia. Por supuesto, la misericordia de Dios no niega la justicia,
porque Jesús cargó sobre sí las consecuencias de nuestro pecado junto con su castigo conveniente. Él no negó el pecado, pero pagó por nosotros en la cruz.
«Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes,
que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes. […] Esta dinámica de justicia y
ternura, de contemplar y caminar hacia los demás, es lo que hace de ella un modelo eclesial
para la evangelización» – Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 288.
Apariciones y signos sobrenaturales salpican la historia, entran en el vivo de los acontecimientos humanos y acompañan el camino del mundo, sorprendiendo a creyentes y no creyentes.
Estas manifestaciones, que no pueden contradecir el contenido de la fe, deben confluir hacia el
objeto central del anuncio de Cristo: el amor del Padre que suscita en los hombres la conversión y da la gracia para abandonarse a Él con devoción filial. Éste es también el mensaje de Fátima que, con un angustioso llamamiento a la conversión y a la penitencia, impulsa en realidad
hacia el corazón del Evangelio.
Fátima es sin duda la más profética de las apariciones modernas. La primera y la segunda
parte del «secreto» —que se publican por este orden por integridad de la documentación— se
refieren sobre todo a la aterradora visión del infierno, la devoción al Corazón Inmaculado de
María, la segunda guerra mundial y la previsión de los daños ingentes que Rusia, en su defección de la fe cristiana y en la adhesión al totalitarismo comunista, provocaría a la humanidad.
(Tarcisio Bertone, SDB arzobispo emérito de Vercelli. Secretario de la Congregación para la
Doctrina de la Fe)
¡Oh, Señor! por culpa del orgullo de mi corazón, hemos vivido distraídos siguiendo nuestras
ambiciones e intereses, pero sin conseguir ocupar ningún trono. La única manera de ser
exaltado es que tu Madre nos tome en brazos, nos cubra con su manto y nos ponga junto
a tu corazón. Llevados de la mano de la Virgen Madre y ante su mirada, podemos cantar
con alegría las misericordias del Señor.
Que seamos, con María, signo y sacramento de la misericordia de Dios que siempre perdona, perdona todo. ¡Que así sea! (Papa Francisco – Fátima, Portugal – mayo 12, 2017)
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Día Segundo: Santidad de Vida
ORACIÓN DEL DÍA:
¡Oh Santísima Virgen María! Madre de la divina gracia, que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y
procurar la inocencia del alma, y que pediste por medio de ellos la enmienda de las malas
costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta. Concédenos misericordiosamente
la gracia de saber apreciar con dignidad nuestra condición de cristianos y de llevar una vida
conforme a las promesas bautismales.
¡Amén!
MEDITACIÓN:
El mensaje de la Virgen en Fátima sigue estando plenamente vigente en nuestros días, existe
mucha necesidad de oración en estos días en los que el mundo sufre las consecuencias del
pecado.
“También en nuestros días hay mucha necesidad de oración y de penitencia para implorar la
gracia de la conversión, como como el fin de los absurdos conflictos, grandes y pequeños que
desfiguran el rostro de la humanidad”.
En Fátima, la Virgen eligió el corazón inocente y la simplicidad de los pequeños Francisco, Jacinta y Lucía, en los cuales depositó su mensaje. Estos niños lo escucharon dignamente, y así
fueron reconocidos como testigos fiables de las apariciones y se convirtieron en modelos de
vida cristiana”.
¡Oh, cuán profundamente sentimos la necesidad de consagración para la humanidad y para el
mundo: para nuestro mundo contemporáneo, ¡en unión con Cristo mismo! En efecto, la obra
redentora de Cristo debe ser participada por el mundo a través de la Iglesia. […] Esta bendición,
se cumplió plenamente en la Virgen María, puesto que ninguna otra criatura ha visto brillar
sobre sí el rostro de Dios como ella, que dio un rostro humano al Hijo del Padre eterno; a quien
podemos ahora contemplar en los sucesivos momentos gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos de su vida, como recordamos en el rezo del Rosario.” (– Papa Francisco – Fátima, Portugal
– Mayo 13, 2017)
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Día Tercero:
Amor a la oración
ORACIÓN DEL DÍA:
¡Oh Santísima Virgen María! vaso insigne de devoción, que te apareciste en Fátima teniendo
colgado de tus manos el Santo Rosario, y que insistentemente repetías: «Oren, oren mucho»,
para alejar por medio de la oración los males que nos amenazan. Concédenos el don y el espíritu de oración, la gracia de ser fieles en el cumplimiento del gran precepto de orar, haciéndolo
todos los días, para así poder observar bien los santos mandamientos, vencer las tentaciones
para poder obtener el conocimiento y un gran amor a Jesucristo en esta vida y hasta la unión
feliz con Él en la eternidad.
¡Amén!
MEDITACIÓN:
Respondiendo a su petición, recemos juntos por la Iglesia, por la Sede de Pedro y por las intenciones de todo el mundo” […] “Pidamos perdón por los pecados. Recemos por la conversión de
los escépticos, por todos los que niegan a Dios y por las almas del purgatorio. ¡A todos vosotros
que rezáis el Rosario, os bendigo de corazón! – Papa Francisco, Octubre 4, 2017, Vaticano
El Rosario es “el arma” contra el demonio a quien solo se le puede derrotar con la oración. En
momentos de turbulencia espiritual, se aconseja protegerse bajo el manto de la Santa Madre
de Dios pronunciando la invocación ‘Sub Tuum Praesidium’
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos
en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y
bendita! – Sub Tuum Praesidium.
Que las oraciones remuevan los ánimos más revueltos para que destierren de sus corazones,
de sus palabras y de sus gestos, la violencia, y construyan comunidades no violentas que cuiden
la casa común. Nada es imposible si nos dirigimos a Dios en la oración. Todos podemos ser
artesanos de paz. – Papa Francisco, Octubre 11, 2017
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Día Cuarto:
Amor a la Iglesia
ORACIÓN DEL DÍA:
¡Oh Santísima Virgen María, Reina de la Iglesia! que exhortaste a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundiste en sus sencillas almas una gran veneración y amor hacia él, como
Vicario de tu Hijo y su representante en la tierra. Infunde también a nosotros el espíritu de
veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a
sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la Santa Iglesia,
por medio de los cuales participamos la vida de la gracia de los sacramentos.
¡Amén!
MEDITACIÓN:
La Santísima Virgen confía a los niños un secreto para bien de ellos, pero no para enriquecerse.
Les dice que su Hijo Jesús quiere servirse de Lucía para dar a conocer y amar la devoción a
su Inmaculado Corazón rodeado de punzantes espinas, que simbolizaban los agravios de los
hombres.
Francisco y Jacinta siguieron siendo niños normales que, respondiendo a la gracia de Dios que
trabajaba en ellos, demostraron que estaban listos para poner de lados sus intereses personales para satisfacer a Dios y a sus vecinos y lo hicieron con alegría.
Es de admirar la manera cómo vivieron y testimoniaron la fe en sus escasos años de vida, más
allá de la oposición, amenazas y hasta castigos sufridos a tan corta edad.
Los niños rezaban, ayunaban, hacían sacrificios y meditaban. Además, sabiendo que Jacinta y
Francisco iban a morir prematuramente, como les había anunciado la «Señora» en uno de sus
mensajes, no se quejaban, sino que seguían rezando, felices de «ofrecer su vida a Dios para la
conversión de los pecadores».
Los tres pastorcitos fueron considerados como perturbadores del orden público, fueron encarcelados, pero luego liberados por presión popular. En una ocasión, el alcalde de la localidad
arrestó a los niños y los amenazó con freírlos vivos en aceite hirviendo si no admitían que su
historia era falsa. Pese a esto y a otras amenazas y castigos, los niños nunca se rindieron, siempre se mantuvieron firmes en su fe en «Nuestra Señora», que fue creciendo con el pasar del
tiempo, hasta su muerte.
Francisco y Jacinta llegaron a la santidad no por haber sido testimonios de las apariciones, sino
porque, a su corta edad, vivieron en forma heroica sus virtudes cristianas. – Paolo Molinari
Queremos, ¡oh, Madre mía consolarte y desagraviarte! Inspíranos.
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Día Quinto:
María, salud de los enfermos
ORACIÓN DEL DÍA:
¡Oh Santísima Virgen María, salud de los enfermos y consoladora de los afligidos! que movida
por el ruego de los pastorcitos, obraste entonces curaciones durante tus apariciones en Fátima, y santificaste ese lugar, con tu presencia, lo convertiste en oficina de tus misericordias
maternales en favor de todos los afligidos. A tu Corazón maternal acudimos llenos de filial
confianza, cargando las enfermedades de nuestras almas, todas las aflicciones y dolencias de
nuestra vida. Echa sobre ellas una mirada de compasión y sánalas con la ternura de tus manos,
para que así podamos servirte y amarte con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser.
¡Amén!
MEDITACIÓN:
Después de la visión del infierno, los tres pastorcitos se tomaron la vida más en serio. Jacinta pensaba en la eterna condenación de los que morían sin confesarse. Francisco se
acordaba de Jesús Sacramentado, olvidado, ofendido y muy triste. Lucía añoraba el cielo.
Los tres intensificaron sus tiempos de oración, ofrecían continuamente ayunos y toda clase de mortificaciones. Repetían sin cesar la jaculatoria que Nuestra Señora les enseño:
«¡Oh, Jesús mío! perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia y danos la paz.»
Así
también
quiero
vivir,
pensar
y
orar.
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Día Sexto:
María, refugio de los pecadores
ORACIÓN DEL DÍA:
¡Oh Santísima Virgen María, refugio de los pecadores! que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor para que las almas descarriadas no caigan en las penas
eternas del infierno. Tú que manifestaste a uno de los tres que los pecados de la carne son los
que más almas arrastran a aquellas terribles llamas. Infunde en nuestras almas un gran miedo
al pecado y un santo temor reverencial a la justicia divina, y al mismo tiempo compasión por
los pobres pecadores y un santo celo al consagrar nuestros esfuerzos con oraciones, ejemplos
y palabras por su conversión.
¡Amén!
MEDITACIÓN:
De la misma manera que los profetas (Jr 1, 19), la vocación de los niños acoge el sufrimiento
como parte integrante de su misión. Serán, por muchos, acusados de fraude o de codicia. Las
mismas familias de los niños, con la única excepción del papá de Francisco y de Jacinta, temen
que los tres pastorcitos estén propagando una mentira y en definitiva temen por sus vidas.
En todos los lados, e incluso en sus propias casas son sometidos a interrogatorios incesantes
y extenuantes.
Los pastorcitos fueron perseguidos y encarcelados. En la prisión actuaron como misioneros
enseñando a los delincuentes a rezar el Rosario y dando ejemplo de resignación.
Durante todos estos meses, dieron ejemplo y nunca se apropiaron de las limosnas de los peregrinos, los utilizan para los gastos en torno a las apariciones y para construir la capilla.
La Virgen nos transmitió el mensaje de que muchas almas van al infierno porque no tienen
quien se sacrifique y ruegue por ellos. Como los tres pastorcitos debemos perseverar rezando
el Rosario todos los días con la fuerte intención de salvar almas del infierno. Para curar el cuerpo, antes hay que limpiar el alma de pecado.
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Día Septimo:
María, alivio de las almas del purgatorio
ORACIÓN DEL DÍA:
¡Oh Santísima Virgen María, Reina del purgatorio! tú que enseñaste a los pastorcitos de Fátima
a rogar a Dios por las almas del purgatorio, especialmente por las más abandonadas. Encomendamos a la inagotable ternura de tu Corazón maternal, a todas las almas que padecen en
aquel lugar de purificación, en particular las de todos aquellos nuestros allegados y familiares
y aquellas que son las más abandonadas y necesitadas; ofréceles alivio en sus penas y llévalas
pronto a la región de la luz y de la paz, para cantar allí perpetuamente tus misericordias.
¡Amén!
MEDITACIÓN:
Nuestra Señora de Fátima no vaciló en enseñarles a los tres pastorcitos la terrible visión del
infierno, y con mucha tristeza les advirtió, que eran muchas las almas que se perdían en este lugar de tormento. La Virgen María en Fátima nos enseña que nuestra oración confiada en Dios
puede salvar a las almas de ir al infierno. El purgatorio es un regalo de la misericordia divina, ya
que ningún alma con impurezas puede ser del todo feliz en la eternidad junto a Dios. Nuestra
Señora necesita nuestras oraciones y sacrificios para que sus hijos se salven. No escatimemos
esfuerzos en ayudar a María a salvar a los hombres.r.
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Día Octavo:
María, Reina del Rosario
ORACIÓN DEL DÍA:
¡Oh Santísima Virgen María! que en tu última aparición te diste a conocer como la Reina del
Santísimo Rosario, y en todas ellas recomendaste el rezo de esta devoción como el remedio
más seguro y eficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como
del cuerpo. Infunde en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra Redención que meditamos a través del Rosario, para así obtener sus bendiciones eternas. Concédenos la gracia de ser siempre fieles a su rezo diario y así honrarte al meditar tus gozos, tus
dolores y tus glorias; Además de hacernos merecedores de tu protección maternal y de tu
asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte.
¡Amén!
MEDITACIÓN:
Una gran multitud se reúne en este último encuentro, ya fuera que estuvieran sedientos de
Dios o que fueran simples curiosos, son testimonio de una señal, como la Señora lo había prometido. Pero, para los pequeños, Lucía, Francisco y Jacinta, el último encuentro se vuelve en
una permanente evocación de que estaban llamados a hacer de sus vidas una bendición.
Los tres pastorcitos, vivían con intensidad, como solo ellos lo sabían hacer. Rezaban también.
Desde siempre rezaban el Rosario después de la merienda, pero con las apariciones de la Virgen, su devoción creció y sus meditaciones alrededor del Rosario lo que ellos no dejaban de hacer, como un hecho muy propio, recorriendo las cuentas del misterio con la simple evocación
de las avemarías, para finalizar con un profundo y grave padrenuestro (M 43-44). La oración
simple de quien invoca un nombre. De esta persistencia de invocar el nombre de Dios, incluso
con el afán infantil de quien quiere saltar, germinará un don de una vida acogida y ofrecida en
sacrificio.
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Día Noveno:
El Inmaculado Corazón de María
ORACIÓN DEL DÍA:
¡Oh Santísima Virgen María, Madre nuestra dulcísima!, que escogiste a los pastorcitos de Fátima
para mostrar al mundo las ternuras de tu Corazón misericordioso, y les propusiste la devoción
al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda suprema de salvación. Permite, ¡oh, Corazón de la más
tierna de las madres! que sepamos comprender tu mensaje de amor y de misericordia, que
lo abracemos con filial adhesión y que lo practiquemos siempre con fervor; y que tu Corazón
sea nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor y a la unión con
tu adorado Hijo Jesús. Amén
MEDITACIÓN:
La vida de Lucía, de Francisco y de Jacinta, los pastorcitos de Fátima, es una historia de gracia y
misericordia. En estos niños vemos actuar la misma fuerza paradójica que sella toda la historia
de la salvación: la desproporción infinita entre la historia de los soberbios y de los poderosos,
con sus esquemas, estrategias y conflictos, y la historia de los humildes que, en la verdad de su
existencia, son invitados por Dios a ser fermento de transformación de la humanidad.
Como videntes de la misericordia de Dios, los pastorcitos enseñarán el mensaje que acogieron
a través de sus vidas sencillas. Son constituidos como testimonios de la presencia del amor de
Dios, de ese Dios que es Amor (1 Jn 4,8), exponiendo al mundo su rostro misericordioso que
convertirá sus vidas en un reflejo de aquella Luz, que era el propio Dios, en la cual, a la sombra
de una encina, la Señora los hizo ver a sí mismos (M 174).
¡Oh, dulcísima Reina del mundo! Madre de Dios y nuestra, que, al aparecerte con rostro dolorido a los tres pastorcitos, nos has pedido la fiel observancia de los Mandatos divinos, el rezo
cotidiano del Rosario, la reparación y la consagración a su Inmaculado Corazón a fin de conseguir la ansiada paz mundial; impulsados por el filial anhelo de contemplarte, acudimos a prometerte la leal acogida de tus deseos, y a implorarte que protejas al Papa, a los obispos y a los
sacerdotes, a los religiosos y demás fieles cristianos. Orienta, bondadosa Reina de la Paz, a los
gobernantes, convierte a los pecadores y paganos, consuela a los afligidos y perseguidos. Sana,
¡oh, Virgen de las fuentes milagrosas! a los enfermos, asiste a los agonizantes y alivia a las almas
del Purgatorio. Te ruego, en fin, ¡oh, Blanca y Peregrina Señora del Rosario, por todas nuestras
necesidades… [Físicas y espirituales]. Pues nosotros confiando en tu suplicante omnipotencia,
nos abandonamos a tus amorosos brazos. Recíbenos, como hijos, en tu maternal regazo, y no
nos desampares ni en la vida ni en la muerte.
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Gozos en honor a la Virgen
El 13 de mayo la Virgen María,
bajó de los cielos a Cova de Iría.
Ave, Ave, Ave María.
Ave, Ave, Ave María.
A tres pastorcitos la Madre de Dios,
descubre el misterio de su Corazón.
Ave, Ave, Ave María.
Ave, Ave, Ave María.
El Santo Rosario constantes rezad,
y la paz al mundo el Señor dará.
Ave, Ave, Ave María.
Ave, Ave, Ave María.
Haced penitencia, haced oración,
por los pecadores implorad perdón.
Ave, Ave, Ave María.
Ave, Ave, Ave María.
Mi amparo a los pueblos
habré de prestar,
si el Santo Rosario me quieren rezar.
Ave, Ave, Ave María.
Ave, Ave, Ave María.
Rezad por el Papa,
rezad por la Iglesia,
por los pecadores haced penitencia.
Ave, Ave, Ave María.
Ave, Ave, Ave María.
Oración para todos los días
¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos otorgó el
premio de la salvación eterna! Te suplicamos nos concedas que, meditando los
misterios del Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos
los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen. Por el
mismo Jesucristo nuestro Señor.
¡Amén!
Que sea Nuestra Dulce Madre
quien nos acompañe en este caminar como
la familia parroquial que somos,
démonos entonces en amor a ejemplo de
Francisco, Jacinta y Lucia a la Virgen María
para juntos llegar al fin último
Nuestro Señor Jesucristo
Dios les bendiga
+Pbro. Eduardo Lanziano Jímenez
Párroco
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