Subido por Charlie Cubillos

Esdras y Nehemías 9

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09.
Cuando pasé revista a todo el pueblo y a los sacerdotes,
no encontré a ningún descendiente de Leví. Entonces
mandé llamar a Eliezer, Ariel, Semaías, Elnatán, Jarib, Elnatán, Natán, Zacarías y Mesulán, que eran jefes del pueblo, y también a Joyarib y Elnatán, que eran maestros, y
los envié a Idó, que era el jefe de Casifiá. Les encargué
que les pidieran a Idó y a sus compañeros, quienes estaban al frente de Casifiá, que nos proveyeran servidores
para el templo de nuestro Dios.
Y, como Dios estaba con nosotros, nos enviaron a un
israelita muy capacitado llamado Serebías hijo de Majlí, descendiente de Leví. Con él vinieron sus hijos y sus
hermanos, dieciocho personas en total. También nos
enviaron a Jasabías y a Isaías, descendientes de Merari,
junto con sus hijos y hermanos, veinte personas en total. Además, del grupo que David y sus oficiales habían
asignado para que ayudaran a los levitas, nos enviaron
doscientos veinte servidores, los cuales fueron registrados por su nombre.
Esdras 8: 15 – 20 NVI
… en la capacidad para convocar,
pedir las cosas y relacionarnos con
otras personas, para pedir apoyo en
el proyecto que Dios ha puesto en
nuestras manos.
1. Hay con personas que tienen el carisma, la palabra y el proyecto para hacer
lo que Dios le ha dicho, pero cuando van a tratar con otros no lo hacen de la
mejor manera. Algunos restan importancia a las relaciones, muchos proyectos tienen todo lo que necesitan, pero se estancan porque el líder no supo
decir las cosas.
2. Algunos han creído que como ya tienen el llamado y el respaldo de Dios
entonces la gente debe responder a sus pedidos casi que obligatoriamente,
esto es un error fatal. Esdras tiene todo, la amistad con el rey, el recurso y el
respaldo de Dios, sin embargo, no se aprovecha de eso para tratar mal o para
pedir las cosas dando ordenes de mala forma.
3. Esdras nos enseña a apoyarnos en la gente precisa, a veces le pedimos a la
gente incorrecta que nos ayude a hacer algo. Un verdadero líder sabe cómo
y con quién hablar, y si tiene que enviar a alguien escoge a las personas
ideales para el proyecto.
4. Cuando consideramos que Dios está en el asunto, él es quien se encarga
de poner, quitar, traer, llevar, levantar y sentar a las personas que considere
de acuerdo con su voluntad. Muchos se lamentan porque alguien se fue de
su lado, sin darse cuenta que es Dios provocando, llevando y trayendo a las
personas correctas. Así que no temas, el Señor está a cargo.
5. Para que Dios esté a cargo debemos tener en cuenta: orar antes de comenzar cualquier cosa, ayunar por cada proyecto, tener la palabra de Dios
como fundamento, buscar constantemente su dirección en cada paso que
vamos a dar.
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