Qué hacemos con nuestras fallas? - Centro de Espiritualidad El Arca

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EL ARCA
CICLO DE FORMACIÓN Y REFLEXIÓN
VULNERABILIDAD Y PERDÓN
4 - ¿QUÉ HACEMOS CON NUESTRAS FALLAS?
27/06/13
Lic. María Luisa Malbrán
¿Qué lugar tiene nuestra la vulnerabilidad en nuestra sociedad en nuestra cultura? ¿Cómo
puede nuestra cultura devenir más humana?
¿Podría ser la fragilidad la fuente de nuestra alegría, de nuestra felicidad?¨
La percepción más inmediata es que nuestra cultura, nuestra sociedad, no nos ayuda a
integrarnos como personas sino que establece una división, no solo entre grupos de “capaces” e
“incapaces”, sino una división muy profunda dentro de cada uno de nosotros. Recuerdo que,
estando un día en una comunidad de El Arca, compartíamos nuestras experiencias y nuestra
historia y una de las asistentes dijo algo que quedó grabado en mi memoria y en mi corazón; ella
dijo:
“Fuera de la comunidad la vida no me sostiene. En la comunidad dejo las preocupaciones de
lado y vivo lo esencial. La comunidad es una red que me sostiene”.
Esta asistente era una joven, muy linda y me interesó saber más de su historia: no podemos
amarnos si no conocemos nuestras historias…este conocimiento nos lleva a poder
comprendernos mutuamente. El encuentro en el Arca comienza por querer y poder conocer
nuestras historias….Así entonces se abrió este espacio en que recibimos una historia de dolor
y de logros…Ella había sido siempre perfecta, la mejor alumna, con premios y siempre
admirada por sus padres y maestros. Un día cayó, inexplicablemente para ella y para los que la
conocían, en una anorexia y bulimia que destruyó todo lo que había hecho y casi destruye su
vida. Me contaba lo que había padecido para salir de esta situación, tocando límites que
nunca hubiera imaginado…trataba de colmar su insatisfacción con alimentos y
que luego expulsaba sintiendo nuevamente el vacío, la nada, la muerte, que volvía a tratar de
colmar, de llenar para luego volver a vaciarse! Finalmente pudo curarse y comenzó a
ver desde otro lado la vida, a incorporar ese punto de partida diferente de la filosofía
analítica a la que había entregado su vida… : la vulnerabilidad esencial, extrema del ser
humano, ese vacío interior que puede ser causa de la angustia pero también causa de una
creatividad inimaginable.
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Ella había recibido una educación parecida quizás a la nuestra en la cual todo lo que alimentara
el mundo del conocimiento prometía una cierta plenitud; todo lo que fuera superación de
dificultades fortalecía nuestra voluntad…todo incentivaba este plan de vida ¨de superación y
exigencia”; mientras algo nunca escuchado, nunca tenido en cuenta, nunca mirado, iba
creciendo en el interior…esto que reprimimos queda allí tapado.
Sí, hay toda una sociedad que valora estas competencias y nos valora por nuestras
competencias…. Y lo que recibimos son las miradas de exigencia de nuestros padres,
maestros para ser más inteligentes y capacitados...es decir más plenamente humanos!!! No
hay lugar para la debilidad….para fallar…y si se reconocen las fallas es para
superarlas…exigencia y superación….
La necesidad de superación pisa y entierra lo que hay de más frágil en nosotros…porque la
fragilidad, la vulnerabilidad, la discapacidad no se superan, son irreductibles, irremediables,
y entonces por eso reducimos al hombre, tenemos una visión tuerta de la realidad…
Es desde esta concepción que un padre vive la llegada de su hijo con discapacidad como una
decepción!! Y el hijo puede sentir a su vez que es una decepción para sus padres....y los que
nos creemos capacitados, normales aprendemos a cumplir con estas expectativas y a
reemplazar el ser amados por el ser admirados...
Y esto puede calar muy hondo en nosotros ya que cumplir con las expectativas de otro nos
divide interiormente y crea en nosotros esa insatisfacción que genera una angustia ¨in
crescendo” y que tratamos de calmar con un híper-activismo. Cuando huimos de nosotros
mismos, cuando estamos divididos aparecen nuevas fragilidades más sutiles, más espirituales,
como depresiones, y quebraduras muy hondas de nuestra psique. La formación intelectual, la
formación de la voluntad es muy importante, pero nos olvidamos que la formación a nivel
relacional es igualmente indispensable, nos olvidamos que, al lado de la formación
intelectual, está la formación del corazón…J.V. Les Signes du tempsp.41. (Texto de Aristóteles)
“Todo lo que concierne al encuentro es del orden del corazón¨.
¨Sin embargo en la etapa de la infancia casi todos hemos vivido la experiencia de la comunión,
de la ternura gracias a la extrema debilidad en que nacemos. “En el bebe el cuerpo habla: el
amor se expresa por la ternura que pasa esencialmente por el cuerpo. Es una relación muy
física y al mismo tiempo profundamente espiritual. La psicoanalista Julia Kristeva dice que el
tiempo de la pequeña infancia es un tiempo pre-religioso y pre-social. Yo agregaría que es un
período de todas maneras único que liga dos personas, la madre y el niño, así como al padre o
cualquier otra figura paterna. Es como si en esa edad se diera la repetición incansable de esta
declaración: “Tú eres mi hijo, o mi hija bien-amada” –
Poco a poco, al mismo tiempo que el niño crece, se da el pasaje hacia “la normalización”.
….(….) Para existir el niño responde a eso que uno espera de él. Él se siente obligado a entrar
dentro de esa ¨normalización¨, ya que uno le dice por ejemplo:”Si no trabajas en el colegio, tu
no podrás triunfar en la vida”.
“Así las normas del éxito y la preocupación de la reputación, lo que yo llamo la “tiranía de la
normalización”, pueden conducir a los responsables a vivir en la contradicción, queriendo
salvar las apariencias a pesar de conocer el mal cometido” J.V. En nuestra sociedad el
imperativo de la “normalización” parece imponerse a cada uno: es preciso ser fuerte para
suplantar y cambiar” y este mandato social toca también a la Iglesia, a las personas
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consagradas, a los laicos que trabajan por los demás….No podemos en este escenario aceptar
ser débiles, hay algo de la cultura que ha penetrado hasta el tuétano de nuestras mentes…
Uno le da a los niños, normas sociales como criterios de éxito y como criterios de vida, ¿pero
esos criterios nos llevan a la felicidad, a la vida?
¿La conciencia personal es tomada en cuenta??
Estos mandatos acallan la conciencia personal. El niño es tratado como un niño con el que no
se puede dialogar y no como una persona capaz de dialogar…este diálogo se vuelve difícil para
los padres que quieren evitar que el niño sufra y frente a la muerte, por ejemplo, no pueden
dar una explicación sencilla, integrada a la vida, sino que muchas veces recurren a
explicaciones mágicas, angélicas…Y ¿no es bueno que el niño sufra y atraviese ese estadio para
abrirse a una nueva vida? ¿No tiene derecho el niño, la persona con discapacidad, el anciano, a
saber lo que es parte también de su vida? No vamos generando con la negación del
sufrimiento, de la muerte esto que el Papa Francisco llama la globalización de la indiferencia?
No vamos cercenando una posibilidad de plenitud, de alegría??
El no ser considerados, el no ser escuchados va generando mucha violencia en cada uno de
nosotros desde la más tierna infancia…va cercenando la posibilidad de la relación, del diálogo ,
de la confianza en uno mismo y ese amor (nuestra propia esencia que es “deseo de amar y de
ser amado”) queda retraído y conforma un núcleo de dolor que se va acallando con las
cosas que hay que hacer, hay que decir, hay que lograr…estamos habitados por muchas
voces, por muchos ruidos, pero aquella voz propia de nuestra conciencia interior está en
silencio…Perdemos confianza en nosotros mismo, en nuestras intuiciones, y tejemos
nuestras vidas no desde dentro hacia afuera , sino desde afuera hacia dentro… con lo que
hay que hacer, hay que decir, hay que tener para?? Para ser felices y sin embargo esa división
interior hace de nosotros receptáculos de muchos sufrimientos, tensiones y nos aleja de la
verdad. (Mandrioni).
Y sin embargo ¿no es acaso que solo la verdad nos hace libres??
¿¿Entonces qué hacemos con nuestras fallas??
En la actualidad hay una eclosión de libros, ejercicios, prácticas o grupos de autoayuda. He
leído algunas cosas sobre auto ayuda, o esos libros que vienen con recomendaciones, y
técnicas para poner la confianza en sí mismo!! Si tú quieres lo puedes...y si fracasas o te
empobreces es culpa tuya...y entonces esta autonomía no puede admitir la dependencia, la
necesidad del otro, la complementariedad. Debo valerme por mi mismo, ser fuerte y por lo
tanto independiente ¿para qué? Para ser exitoso, tener un lugar en la sociedad y ser
reconocido…es decir, para tener una identidad aceptable, admirada. Así nos vamos volviendo
cada vez más individualistas y aislados, gracias a tener que competir, excluir, eliminar al otro. Y
esto nos angustia y da mucho miedo porque entonces debemos controlarlo todo, preverlo
todo, no dejar nada al azar ya que el miedo a los imprevistos, puede dejarme al desnudo de
mis límites. Así esa falsa confianza nos encierra cada vez más en nosotros mismos. Así vivimos
en una cultura de la imagen en que ese cuerpo que es el que muestra los límites, el paso del
tiempo y nuestros desórdenes, lo controlamos para que sea delgado, joven, sano y sea
nuestra propia imagen del control sobre nosotros mismos, sobre estos límites, sobre la
muerte!! Pareciera un cambio en la visión del hombre como ser racional y autónomo, pero
sólo es un derivado de esta visión un pensamiento científico técnico donde se manifiesta el
poder en este control sobre la vida y la muerte, sobre la imagen de sí mismo y el poder nos
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aleja de nuestra verdad. Hoy por hoy a cierta edad ya no se consigue trabajo. Vengo de
Reconquista de visitar un grupo que quiere fundar una nueva Arca y tuve un encuentro
con una persona muy preparada de 53 años que busca trabajo y me decía lo difícil que se le
hace a esa edad conseguir algo. En esta cultura de la imagen, de la juventud, de la belleza,
lafragilidad no tiene un lugar,..
…entonces ¿qué hacemos con nuestras fallas?
Esta confianza del Tú puedes!!¨ se apoya en el poder de superación de cada uno, en un
voluntarismo que hace crecer la brecha que nos divide interiormente entre lo mental y
volitivo y el corazón donde se anidan los deseos, las intuiciones y nuestra historia más
profunda que fue tejiendo nuestra existencia. Esta confianza nada tiene que ver con la que se
nos dona con la mirada de amor del otro, esa confianza que nos unifica y nos edifica
interiormente para poder, fuera de las miradas de los demás, ser libres y elegir nuestro
propio camino.
No se trata de dejar la razón, la voluntad de lado, sino de romper el velo que separa nuestro
corazón de nuestra cabeza (J.V.) para que entonces sea el corazón el que oriente la razón y
la voluntad…
La humillación la puso a Laura, ya no en una posición de poder por lo que sabía, por sus éxitos
profesionales, sino en esa humildad, esa pobreza que pudo reconocer y desde allí establecer
otras relaciones, otros encuentros en que se exponía en sus propias debilidades confiando en
ser escuchada y amada a la vez que esa heridas eran las puertas abiertas que permitían la
entrada del otro en su vida, en su mundo interior. Ella había descendido a su verdad
escondida, a su vacío, a su nada y a la necesidad de ser amada, de amar y convertir ese vacío
en fuente de vida. Si no descendemos a nuestra verdad, incluida la muerte, no podemos
encontrarnos con el otro desde la humildad y la paciencia…” En nuestras vidas, cada duelo que
nosotros integramos puede ser fuente de vida” ídem suprap.49 Y entonces los otros nos
sostienen….!!
¿Cuál es ese amor capaz de sostenernos?
Acoger al otro es acogerlo con su historia…Hay historias muy dolorosas…En el caso de esta
asistente ese dolor, esa falta de escucha que había sido una violencia interior se expresó por
esta enfermedad de la bulimia….El cuerpo es uno y no miente…El es la memoria VIVA DE
NUETRA HISTORIA. NUESTRA HISTORIA DEJA
HUELLAS INDELEBLE EN
NUESTRO CUERPO. En el Arca recibimos a personas con o sin discapacidad que están muy
rotas, divididas interiormente y pueden encontrar en una escucha, en un amor de aceptación, sin
exigencias, su sanación. La comunidad es una tierra de pertenencia que hace que muchos
jóvenes puedan encontrar allí su integración interior, gracias a las relaciones simples y
recíprocas que nos enseñan los acogidos. Es un lugar donde se pueden dar los verdaderos
encuentros, esa red que me sostiene, como descubrió Laura…ya no tenía que ser lo que no era
para ser aceptada…ya podía ser quién era con sus límites y sus dones, sus angustias,
transformadas en ese vacío desde donde pudo encontrar una nueva fuente de creatividad.
Una vez una persona muy sabia me dijo: “el dolor es el amor retenido”…busca salir, busca
tener un espacio para expresarse, para integrarse a la vida pero cuando no lo encuentra,
entonces sale como violencia, como enfermedad, como depresión. Pero cuando lo encuentra
se teje la red de las relaciones de amistad, familiares, comunitarias que sostienen nuestras
vidas…Hay que llegar a este suelo común, a esta humildad, a esta tierra de pertenencia de
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nuestra humanidad común para que estas relaciones recíprocas se den en la confianza
mutua….en la valoración fuerte de nosotros mismos gracias a las miradas de amor de los
demás y a nuestras debilidades que son sostenidas por el apoyo del que nos conoce y nos
ama…….. Estas relaciones simples y recíprocas son las que buscamos…ser aceptados en
nuestras roturas y amados…son nuestras heridas las puertas abiertas para que el otro pueda
entrar y mirar nuestro interior…nuestra verdad. Estas relaciones se dan sobre la base de una
confianza mutua y gracias a lo cual surge la comunidad, es el ámbito donde el dolor retenido
se transforma en amor recibido…Entonces entendemos esta confesión de Laura:
“Fuera de la comunidad la vida no me sostiene. En la comunidad dejo las preocupaciones de
lado y vivo lo esencial. La comunidad es una red que me sostiene”.
Pero podemos hacer? comunidad en nuestro trabajo, en nuestras familias , en nuestras tareas
asistenciales?
¿Cómo es el diálogo con nuestros hijos?
¿Cómo se dan esas relaciones transformadoras??
. ¿Cómo escuchamos? ¿Cómo podemos entrar a ese dolor retenido que es un amor que
quiere ser acogido, escuchado? ¿Cómo pasamos de un amor lleno de mandatos y prejuicios a
ese amor de ternura que escucha ese lenguaje corporal, tocando, oliendo, acariciando? ¿Cómo
entramos dentro de ese mundo interior, dentro de ese santuario Sagrado que es el otro?
¡¿Cómo escuchamos?!
Recuerdo que en la comunidad de El Arca de Tegucigalpa estaba Brenda; ella es una chica
autista, con mucha violencia en ella que realmente rechazaba y asustaba. Estando allí con ella
la asistente me contó que le costaba mucho estar con Brenda porque era violenta y no era
fácil acompañarla. Sin embargo una mañana la llevó al baño y esta asistente estaba muy triste
y Brenda se dio cuenta y aunque no tenía lenguaje, le puso la mano sobre la rodilla de esta
mujer que, comenzó a contarle que esa noche había tenido una gran discusión con su marido y
que se había roto su matrimonio…Brenda puso al cabeza sobre su pecho y desde ese
momento surgió una amistad y una docilidad en Brenda con esta asistente a la vez que ella se
había sentido tan consolada por ella. Esta asistente me decía que ella había tenido la
experiencia de haber sido amada, consolada por Brenda, que una relación de amor, de ternura
se había establecido entre ellas, en que ninguna se sentía poseída por el otro sino reconocido.
Una nueva confianza surgió en Brenda al sentirse reconocida en su don de amar y de consolar.
El sentirse amada por Brenda tuvo la experiencia de ser amada por Dios…Él se oculta en las
partes más débiles de cada uno…este es el misterio de la encarnación, del Dios entre nosotros,
del Dios en nosotros.
En los comienzos de ese camino que nos llevó a la fundación de El Arca, las visitas al Montes
de Oca y el encuentro con Laurita me hicieron ver que el sentimiento de ternura que sentía
por Sofía no era solo porque yo era su mamá sino que ella había abierto un lugar recóndito del
corazón que ahora lo reconocía en los encuentros del Montes de Oca. Este sentimiento era el
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mismo que nos despertaba Laurita. Ella nació y vivió en una silla de ruedas…no se podía
sentar, ni mover, ni hablar, es decir , nada de lo que humanamente es esperable . Sin embargo
cuando íbamos a visitarla una vida se suscitaba en ella, vida que se encontraba dormida y
amanecía gracias al encuentro. Comenzaba entonces a reír, intentaba alzar su bracito con
mucho esfuerzo y cuando le cantábamos comenzaba a reír y a ronronear su propia música.
Ella es un pilar de nuestra fundación del Arca ya que sin esta experiencia no hubiéramos
sentido esa fuerza que nos llevaba a acoger este mundo de sufrimiento…ella nos enseñó lo
que significa la comunión de corazón a corazón …esa base de todo encuentro, de toda
verdadera comunicación…Y esta experiencia tardó mucho en verbalizarse…lo que nosotros
sentíamos era esa contradicción de haber ido a visitar un lugar tan triste y salir con el corazón
ardiente: “No ardía acaso nuestro corazón mientras Él nos hablaba”? dice Jesús a los discípulos
de Emaús. Esta experiencia de nueva Vida era que nos llevábamos luego de cada visita.
Laurita es un pilar de nuestra fundación, ella fue maestra de esa profunda comunión de la que
habla J.V. y para la cual hemos sido hechos. Pero ese amor, esa ternura que allí, con ella se
despertaba, nos trascendía…era Jesús escondido en la extrema debilidad el que estaba allí
presente. Esa experiencia de amor es la experiencia fundacional para comenzar un nuevo
camino de unificación interior.
Hay veces que creemos que encontrarnos es una cuestión de hablar y de compartir ideas pero
En el caso de Brenda, ella entró latiendo junto con el otro, su corazón se acompasó al corazón
sufriente de esa asistente y apoyó su cabeza sobre su corazón conmovida. En el caso de Laurita
con su sonrisa, con su alegría despertaba en nosotros la ternura. El sacramento del pobre es el
sacramento del encuentro”(J.V.)
La “asistencialidad”, el hacer cosas por el otro, puede entonces profundizarse en esa relación
en la cual ya no se sabe quién es el que da y quién el que recibe, de confianza mutua.
“El amor, dice Jean Vanier, ¨no es hacer tanto cosas por el otro sino más bien revelarle su valor
y su belleza”.
Pero esto supone la presencia, la comunión y ésta es nuestra dificultad….
¿Cómo cultivar esa experiencia? Este es el misterio de cada uno, el secreto en la que está
sostenida nuestra historia, nuestras búsquedas, la misma comunidad….Muchas veces cuando
acabamos nuestras tareas con las personas enfermas, ancianas, discapacitadas , ya no
sabemos más que hacer…sin embargo el pobre espera el encuentro que le de vida, que lo haga
sentir valioso, único. Pero es difícil. Recuerdo que con Osvaldo mis encuentros me ponían a la
luz todas las tensiones interiores que tenía sin darme cuenta de que allí estaban…Él quería
que yo estuviera presente pero yo o me iba al pasado con los sentimientos de nostalgia o
rencor o me iba a futuro con la ansiedad y las exigencias de lo que tenía que hacer. Entonces
estar en el presente para vivir la presencia con el otro no es fácil…tenemos muchas voces
interiores que nos impiden ese estar el uno con el otro. Pero lo único que plenifica y sana es
esa presencia en la que podemos entrar en comunión. Nuestros hermanos con discapacidad
mental son expertos en establecer la comunión y esto nos hace felices. ¡!“No ardía acaso
nuestro corazón…”!!
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La paradoja del débil es la fuerza de transformar nuestra mirada, de rechazo, aprehensión,
en una mirada de ternura. La fuerza de unificación de nuestro ser….Fruto maduro de nuestra
vida. La ternura es lo que hay de más íntimo y lo más vulnerable. LA ternura es algo sólido y
puede comunicar una fuerza, una especial confianza”. La que necesitamos para ser amados y
apoyados en nuestras fallas.
Así Laura pudo invertir esa autodestrucción en una posibilidad de dar vida y de sanar
“Para invertir el movimiento que nos lleva a la muerte y hacerlo un movimiento hacia la vida,
para pasar del deseo de muerte al deseo de vida, es necesario poder apoyarse sobre una
relación verdadera”.
TEXTOS:
“La historia personal de cada uno es muchas veces compleja, marcada a veces por sufrimientos
vividos en el seno de la familia. A través de cada verdadero encuentro, uno se encuentra
expuesto a sus propias debilidades. Sí, en una relación beneficiosa,(generosa), uno guarda el
poder, en un verdadero encuentro uno pierde todo el poder y todo saber preconcebido. Esto
demanda mucha humildad, esto demanda también un crecimiento hacia un amor hecho de
sabiduría.
No siempre sabemos administrar nuestras propias emociones, nuestras pulsiones agresivas o
afectivas, nuestros miedos. Ahora bien, cada uno de nosotros experimenta los miedos, cada
uno ignora muchas veces lo que hay que decir o hacer. Entonces comenzamos a tener
necesidad de los otros: de una comunidad, de profesionales, del Espíritu Santo, etc…capaces de
darnos las palabras que tranquilicen y curen. El encuentro nos empobrece y nos hace entrar en
nuestra propia pobreza. Este camino nos abre perspectivas extraordinarias: el encuentro con el
pobre, la humildad y el rechazo pueden transformarnos y hacernos descubrir el sentido
profundo de nuestra vida. No es acaso el camino que muchos asistentes toman en el Arca,
como en Fe y Luz? “ (¿o en otras comunidades que tratan con los más vulnerables??)
Jean Vanier, “Le Signe des Temps »ed.Albin Michel, p.64/65
¿Qué me llegó más de la charla?
¿Qué experiencia tengo de este tipo de encuentros que señala el texto?
« El verdadero placer o la alegría no pueden nacer sino de una actividad realmente
unificante y pacificadora para la persona, donde ella se reencuentra plenamente, sin
escindirse en dos, ni huir a una de las dimensiones de su ser personal.
Que Aristóteles no haya dado así más que una definición parcial proviene posiblemente
de su dificultad a delimitar lo que es una “persona”. Para él, ser una persona es poseer
el “Logos”, la “inteligencia racional”, pero él no toma en cuenta lo que se llama el
“corazón humano”. Ahora bien, es ese corazón el que está en el centro de la persona y
de un verdadero encuentro. Y esta atracción hacia el bien y hacia la vida, en verdad
encuentran su fuente en el corazón despertado por la comunión con la madre.
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Si hay un desfasaje entre este centro profundo de la persona y sus actividades, la
alegría profunda no puede advenir. La alegría más grande es la expresión de la unidad
de si mismo. …
La alegría verdadera supone una libertad que implica que nosotros nombramos y
asumimos nuestros miedos. El miedo de ser humillado es, sin lugar a dudas, el más
grande: tememos que los otros vean nuestra pobreza, nuestras incapacidades, nuestras
impotencias, que nos consideren como no siendo nada. Este miedo es más profundo
que el de la muerte. Nosotros tocamos allí lo inconfesable, la vergüenza, y la
culpabilidad, que pueden provenir de un rechazo vivido en la infancia”
Jean Vanier, “Les Signes des Temps”. Ed Albin Michel, p. 68/69
¿Qué fue lo que más me gustó de la charla ?
Comentamos el texto.
“Para EttyHilesum, nuestro rol en el mundo donde Dios es rechazado, es de proteger
esa presencia, esta morada de Dios en nosotros y hacerla crecer:” “Me aparece cada
vez más claramente a cada pulsación de mi corazón que tú no nos puedes ayudar, pero
que está en nosotros el ayudarte y el defender hasta el final la morada que te acoge en
nosotros”
¿Qué fue lo que más me gustó de la charla?
Comento este texto.
« No ser nadie para los otros despierta en nosotros una de nuestras angustias más
íntimas. Si el miedo es experimentado frente a un objeto peligroso, la angustia es más
profunda y más difusa: ella es de orden existencial. Tememos de estar totalmente
perdidos, de no saber quiénes somos. La humillación puede provocar un tal
sentimiento: nos percibimos como no valiendo nada y no osamos tampoco confesarlo,
porque estamos inmersos en un mundo donde tenemos que ser normales y exitosos. Es
en este nivel que necesitamos la liberación. Esta joven había sido exitosa
profesionalmente y era reconocida. Sin embargo escondía en ella algo inconfesable,
algo que no podía expresar y que le impedía ser feliz, de tener placer de lo que ella
era. En el fondo no había aceptado como ella era. No se amaba realmente. Solo un
verdadero encuentro con alguien que la amara, con sus debilidades y sus fuerzas, le
hubiera permitido no solamente de aceptarse, sino vivir una transformación que la
hubiera liberado de la vergüenza….El peligro en la angustia, es el de buscar los placeres
y las alegrías superficiales, en los que nos sentimos reconocidos, para huir de esta
impresión de no ser nadie”
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“Un verdadero amigo, un buen consejero, sabe respetar la depresión. Se trata de un
fenómeno natural que tiene su ritmo particular. No debemos tratar de hacer que una
persona salga demasiado rápido de ella. Las personas que sufren de depresión
necesitan sentirse amadas tal como son y no sólo a condición de que se recuperen. Se
necesita tiempo para volver a levantarse.” J.V.
Y hablamos muchas veces del amor, en nuestras congregaciones, en la Iglesia, en
nuestras instituciones, en nuestras tareas, sin conectar con nosotros mismos…¿ qué es
lo que pasa con nuestras relaciones?, ¿cómo son? , ¿desde dónde nos encontramos
con el otro?…Es fácil relacionarnos con los demás desde una posición de poder, desde
lo que representamos como responsable, cura, directora, etc…Entonces hablamos de
proyectos, de ideas, de evaluaciones, etc. Pero es difícil hacerlo desde nuestro centro,
desde el corazón que es un corazón herido, necesitado, dependiente del otro…..Decir
“Yo te necesito”
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