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Da Silveira- traducción F. Albuquerque 2018

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Retrospectiva de un trabajo vivido en el Centro Psiquiátrico
Pedro II de Río de Janeiro
Nise da Silveira
Esta traducción fue realizada por Fernanda De Albuquerque Andrade (alumna de UNSAM) y Julia
Juárez (Profesora de UNSAM) para uso de la Cátedra Epistemología – dirigida a estudiantes de
Carreras de Educación en 2019.
Citación original formato documento electrónico (APA): Silveira, Nise da. (2006). Retrospectiva de
um trabalho vivido no Centro Psiquiátrico Pedro II do Rio de Janeiro. Revista Latinoamericana de
Psicopatologia Fundamental, 9(1), 138-150. https://dx.doi.org/10.1590/1415-47142006001011
Cuando recibí la comunicación que había sido honrada por este Congreso, con un homenaje especial y,
además, la invitación para dirigir la palabra en una de las conferencias oficiales más importantes del encuentro
entre médicos brasileños; mi primera reacción fue de gran asombro. Mi trabajo siempre fue marginado por la
psiquiatría nacional. ¿Qué había ocurrido? ¿Qué error había cometido (dentro de mis puntos de vista, está
claro) para que de repente sea aceptada, e incluso homenajeada?
Pero después entendí todo. El Congreso se realizaba en Maceió, mi tierra natal. Entraba en juego el factor
afecto, era homenajeada una alagoana1. Me alegra, pues, hacer un sumario retrospectivo de algunos aspectos
de mi trabajo realizado fuera. Me gustaría, sobre todo, contar algo de mi experiencia a los jóvenes psiquiatras
alagoanos, quizá preocupados por los mismos problemas que me inquietaban cuando empecé a estudiar los
disturbios de la psique humana. No he encontrado solución para todos estos problemas, por lo que muchos
interrogantes y dudas no cesaron de surgir en mi largo caminar. Deseo que lo mismo les suceda a ustedes, que
nunca les falte dudas ni interrogantes. Si los jóvenes se acomodan a los estándares oficiales, nunca la
psiquiatría saldrá de la situación calamitosa en que se encuentra actualmente.
Voy a contar mi posición en la psiquiatría.
Entré en el territorio de la psiquiatría a través de la ocupación terapéutica, método secundario y subalterno
según las normas oficiales. Lidiando con actividades manuales y expresivas, utilizando sobre todo el nivel no
1
Alagoana es la persona nativa de Alagoas, provincia en el norte de Brasil
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verbal, se comprende que la TO (Terapia Ocupacional, como la vamos a nombrar) no goza de prestigio en
nuestra cultura tan deslumbrada por la elocuencia del pensamiento racional y tan atraído por el verbo.
¿Dónde colocar la TO entre las terapias de uso corriente en psiquiatría: ¿la convulsiterapia, la psicocirugía? ¿y
los psicotrópicos cuándo son llevados al nivel de camisas de fuerza química? ¿Habría lugar allí para actividades
manuales y expresivas? Ciertamente, no. La TO no obtuvo el crédito de verdadero método terapéutico. En el
concepto general valía, como mucho, para distraer a los internados o para hacerlos productivos para la
economía hospitalaria.
Pero yo veía en el TO, como un legítimo método terapéutico. Empíricamente sus resultados eran evidentes. Me
faltaba, sin embargo, base teórica para entender estos resultados y dar una orientación más segura a la práctica
de las actividades. Traté de estudiarlos. Salí en busca de motivación científica donde pudiera afianzar la
estructura de mi trabajo, pues, evidentemente, yo no era una señora filántropa que pretendía distraer infelices
enfermos, ni mucho menos una persona en rol capataz decidida a hacerlos productivos, explorando la más
indefensa mano de obra que existe en el mercado mundial.
Encontré en diferentes escuelas, apoyos teóricos para la TO que yo deseaba aplicar. Tenía delante de mí
muchos caminos para la experimentación. Pues es grande la gama de actividades que pueden ser utilizadas
con fundamentación teórica en psicopatología.
La comunicación con el esquizofrénico, en los casos graves, tendrá un mínimo de probabilidad de éxito si se
inicia en el nivel verbal de nuestras ordinarias relaciones interpersonales. Esto sólo ocurrirá cuando el proceso
de curación ya se encuentre bastante adelantado. Será necesario partir del nivel no verbal. Es ahí donde
particularmente se inserta la TO, ofreciendo actividades que permitan la expresión de vivencias no verbales
para aquellos que se hayan sumido en la profundidad del inconsciente, es decir, en el mundo arcaico de
pensamientos, emociones e impulsos fuera del alcance de las elaboraciones de la razón y de la palabra.
El ejercicio de actividades podrá adquirir importante significación. Se entenderá el valor terapéutico que
adquirirá en la esquizofrenia, la propuesta al enfermo de actividades ya vivenciadas y utilizadas por el hombre
primitivo para expresar sus violentas emociones.
En lugar de los impulsos arcaicos que se exteriorizan desabridamente, les ofrecemos el declive que la especie
humana ha surcado durante milenios para expresarse: danza, representaciones mímicas, pintura, modelado,
música. Será el más simple y el más eficaz.
En esa perspectiva, abrimos en la TO del Centro Psiquiátrico Pedro II núcleos de actividades diferentes:
encuadernación, carpintería, cestería, costura, tapicería, bordados, jardinería, pintura, modelado, música, teatro
y danzas folclóricas, recreación, deportes, salón de belleza, escuela, biblioteca.
Por lo tanto, disponíamos de actividades que implicaban el esfuerzo del trabajo propiamente dicho; actividades
expresivas, lúdicas y culturales. Era sólo saber prescribirlas correctamente. Además de su valor terapéutico,
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cuando bien orientadas, en cualquiera de estos sectores de actividad se podrían realizar investigaciones de
interés para la psicopatología. Me vino el recuerdo de la investigación que hice, refiere a la capacidad de
aprendizaje del esquizofrénico crónico; el contraste de los trabajos realizados por pacientes antes y después
de la lobotomía; la utilización de música como motor de estímulo en catatónicos.
No es fácil llevar adelante trabajos de ese tipo cuando el ambiente del hospital es negativo. Así, las
circunstancias me llevaron a concentrar especialmente mi atención en el taller de pintura.
Fue, sobre todo ahí, frente a la observación directa, donde reformulé mis conocimientos traídos de la psiquiatría
tradicional.
Abstracción - Eran frecuentemente encontrados en la pintura de los esquizofrénicos la abstracción, la
estilización, el geometrismo. La figura humana estaba, en la mayoría de las pinturas, ausente. Estas
características se atribuían, por la psiquiatría tradicional, a un proceso regresivo que iría de la deshumanización
hasta la disolución de la realidad. La expresión plástica en esta secuencia estaría revelando continuado
enfriamiento de la afectividad, y una desvinculación cada vez mayor del mundo real.
Pero yo no examinaba las pinturas de los enfermos, que frecuentaban nuestro taller, sentada en mi oficina. Yo
los veía pintar. Veía sus caras crispadas, vía el ímpetu que movía sus manos. La impresión que tenía era estar
viviendo "Estados innumerables del ser y cada vez más peligrosos", en la expresión de Artaud2.No me era
posible aceptar la opinión establecida: pintura no figurativa significaría embotamiento de afectividad, tendencia
a la disolución de lo real. Fue en el libro del historiador de arte Wilhelm Worringer - Abstracción y naturaleza –
que he encontrado aclaración para este desafiante problema. Worringer distingue dos las posiciones frente al
mundo: la necesidad de empatía y la necesidad de abstracción. La necesidad de empatía encuentra satisfacción
en el mundo orgánico, y la necesidad de abstracción, temiendo el mundo orgánico, busca satisfacción en el
mundo inorgánico, en el geometrismo, o en términos generales, en la abstracción. Una u otra de estas
tendencias básicas serán movilizadas según las relaciones del hombre con el cosmos. Si estas relaciones son
con confianza, habrá empatía con el objeto. Pero si el cosmos infunde miedo, si los fenómenos del mundo
externo en su confusa interconexión provocan inquietud interior, dice Worringer, se moviliza la tendencia a la
abstracción.
¿Y cuándo el mundo parecerá más hostil que en los estados del ser vivenciados en la condición psicótica?
No se trata de la inquietud metafísica de artistas o de filósofos frente al mismo mundo. Se trata de algo mucho
más inmediato, mucho más vivo y actuante.
2
Escritor francés que fue internado en el hospital Rodez, Francia
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La experiencia en el taller de pintura del hospital psiquiátrico ciertamente confirma el retroceso ante la realidad
externa vivenciada y amenazante, así como miedo de la realidad interna, quizás aún más peligrosa.
Si el lenguaje proposicional se desarticula funcionalmente en la esquizofrenia, también el discurso en figuras,
narrando una historia, será casi imposible y, quizá, indeseable en el sentir del pintor. Un otro lenguaje viene
entonces a afirmarse, más amplio, no ceñido a cualquier convenio. El lenguaje abstracto, fuerza psíquica
cargada de pasión y de angustia.
Espacio - Otra adquisición que hice en el taller de pintura se refiere a las diferentes vivencias del espacio en la
condición esquizofrénica. La psiquiatría tradicional ve el espacio como algo externo, objetivo. El individuo estará
o no orientado en el espacio. La semiología psiquiátrica poco se ocupa de investigar cómo el individuo estará
vivenciando el espacio donde se encuentra. En la entrevista psiquiátrica, las preguntas referentes a la
orientación tienen un corto alcance. Por ejemplo: un joven, durante un episodio psicótico, se sentía colgando
boca abajo, atrapado en una jaula giratoria de juguete. Preguntar a esta persona - ¿cómo te llamas, donde
estás, qué día es hoy, qué hora es? - no tiene evidentemente ningún sentido.
En el taller de pintura las imágenes revelaban viajes a través de espacios desconocidos, sufridas experiencias
de la subversión del espacio cotidiano, y la lucha tenaz para recuperarlo. En los casos graves de esquizofrenia,
cuando hay conmoción profunda de la vida psíquica, sólo las imágenes pintadas permiten que se vislumbre
situación que el individuo está experimentando en ese momento. Fue a partir de esas imágenes que me interesé
por el estudio de la psicopatología del espacio.
La psiquiatría tradicional desprecia la investigación de este tema. Sin embargo, Bleuler ya había observado qué
delirios y alucinaciones influenciarían la orientación en el mundo exterior y que, en la esquizofrenia, una
orientación falsa, motivada por factores subjetivos, podría coexistir con la orientación correcta de la realidad.
De manera que, el mismo hombre que responde correctamente en el consultorio médico: "Sí, doctor, yo me
llamo fulano de tal, estoy en el Hospital de Ingenio de Dentro", puede revelar en el taller de pintura la vivencia
de situaciones espaciales completamente subvertido.
El Dr. John Thompson, un raro espécimen de psiquiatra, según Joseph Berke, solía decir que sería imposible
entrar en contacto con un enfermo si no teníamos idea de la forma en que vivía el espacio y el tiempo, dos
parámetros de primera importancia para que se entienda, la visión de la realidad de otra persona. Ciertamente,
fue con la fenomenología y con la psiquiatría existencial que los problemas relativos al espacio comenzaron a
ser estudiados.
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Minkowski3 introdujo en la psicopatología la noción de espacio vivido, junto con la noción de tiempo vivido. Las
distancias entre los objetos, por ejemplo, no se experimentan de manera constante, independientemente de las
situaciones subjetivas. Merleau-Ponty4 da mucha importancia a la distancia vivida, que une al individuo con las
cosas significativas para él, llegando a afirmar"... lo que garantiza el hombre sano contra el delirio o la
alucinación no es su crítica, es la estructuración de su espacio. Binswanger5 acentúa que la experiencia de la
espacialidad es esencialmente determinada, por el tono afectivo dominante en el momento.
La ausencia de interés de la psiquiatría por los problemas del espacio se ve reflejada en la arquitectura
hospitalaria. Es una arquitectura fea, fría, rígida. Afianza y refuerza el miedo, el sentimiento de estar aislado de
todo. Se ve, por ejemplo, cómo un esquizofrénico de Engeño de Dentro habla sobre el muro del hospital.
Conversando con Vicente, joven investigador del Museo de Imágenes del Inconsciente, él fue diciendo: "El muro
es muy bonito para quien pasa del lado de afuera. Está bien hecho, bien arreglado. Pero para quien está acá
dentro es horrible. El muro no debería ser así, debería tener algunas aberturas. Usted ve, la entrada del hospital
es enorme, pero si uno de nosotros quiere pasar por ella, para ir allá afuera, no dejan. Es verdad que, del lado
de adentro de este muro, que toma de esquina la esquina, tiene banquitos, árboles, para los días de visita de
los enfermos que están allí. Pero, aun así, todos somos controlados. Este muro sirve para cerrar nuestra vista
hacia el exterior. Nosotros nunca podemos ser considerados gente con un muro que tapar nuestra visión”.
Afectividad - En el taller de pintura aprendí, cuanto aún permanece viva la afectividad en el esquizofrénico.
Una vez, revisando con Fernando series de sus pinturas que representan interiores de una casa, me dijo
apuntando a la última pintura de la serie bruscamente interrumpida: "En este día un ácido se derramó en mi
vida".
- ¿Por qué? ¿Qué pasó?
- Porque después de este día, durante mucho tiempo, D. Elza no me fue a busca para la pintura.
"Mucho tiempo" correspondía al tiempo vivido por Fernando durante los treinta días de las vacaciones de D.
Elza, monitora del taller de pintura.
Este hecho me impresionó profundamente y, desde entonces, me quedé aún más atenta a la relación de los
pacientes con los monitores.
3
Eugene Minkowski, psiquiatra ruso, nacido en San Petersburgo. Vivió parte de su vida en Varsovia, París. Trabajo en el Hospital
Burghölzli, Suiza, con Bleuler, Jung, Binswangere Abrahan. Influenció fuertemente la escuela francesa. Considerado uno de los
fundadores de la fenomenología psiquiátrica junto con Binswanger. (Nota de los revisores)
4
Maurice Merleau-Ponty (1908-1961) escritor y filósofo francés que influenció la fenomenología francesa. (Nota de los revisores)
5
Ludwig Binswanger, psiquiatra suizo, influenciado por Husserl y Heidegger, basado en las ideas de Freud y en la fenomenología, creó
el Análisis Existencial, con fuerte influencia en los países de cultura germánica. (Nota de los revisores)
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Las repetidas observaciones demuestran que difícilmente cualquier tratamiento será eficaz, si el paciente no
tiene a su lado a alguien que represente un punto de apoyo, sobre el cual, él haga una inversión afectiva. En
cualquier taller de TO este punto de referencia es la monitora o el monitor.
Cuanto más grave es la condición esquizofrénica, mayor será la necesidad que tiene el individuo de encontrar
un punto de referencia y apoyo. Tanto mejor si esta primera forma de contacto se convierte en una relación de
amistad.
En mi experiencia de treinta años, jamás encontré en ningún esquizofrénico, el famoso "entorpecimiento
afectivo". Igualmente, no se podrían esperar manifestaciones de exuberante afectividad convencional, por parte
de personas que están viviendo un desconocido estado del ser, en un espacio y tiempo diferentes de los
nuestros parámetros, y teniendo el campo del consciente avasallado por extrañísimos contenidos que emergen
de la profundidad de la psique.
El esquizofrénico difícilmente puede comunicarse con el otro, pues fallan los medios habituales para transmitir
sus experiencias. Y es un hecho que el otro también retrocede ante ese ser enigmático. Es necesario que este
otro esté seriamente movido por el interés de penetrar en el mundo hermético del esquizofrénico. Será
necesario; constancia, paciencia, y un ambiente libre de cualquier coacción, para que las relaciones de amistad
y de comprensión puedan ser creadas. Sin el puente de esa relación la curación será casi imposible.
El afecto fue un factor constante en nuestra sección de terapia ocupacional, no sólo en la pintura, también en
la encuadernación, carpintería, jardinería, costura, tapiz, etc. Desgraciadamente, en los sectores de actividad,
los enfermos permanecían solamente una corta parte de sus largos días.
La esquizofrenia es una condición patológica muy grave, con una curación casi imposible, repiten los
psiquiatras, pero se olvidan de añadir que también es casi imposible reunir, en el hospital psiquiátrico, las
condiciones favorables para hacer un tratamiento eficaz.
La convivencia con el esquizofrénico enseña muchas cosas sorprendentes. Sería bueno que el psiquiatra
concediera tiempo y atención para escucharlo. Estudié esta lección de Octávio:6
“La esquizofrenia consiste en una enfermedad en la que el corazón sufre más que los demás órganos. Entonces
se vuelve más grande y estalla. Se sabe mucho sobre esquizofrenia. Tienen muchos libros escritos sobre
esquizofrenia. Pero el diagnóstico no muestra que la persona es esquizofrénica. Este diagnóstico se dado por
6
Algunos trabajos plásticos de Octavio Ignacio, que frecuentaba el taller de pinturas, se discuten en el libro El mundo de las imágenes,
de Nise da Silveira. (Nota de los revisores)
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las vistas de los psiquiatras. Y lo que la persona siente en la esquizofrenia no es descifrado porque no se puede
descifrar el espíritu.”
Disociación-Ordenación - Al principio me asustaba que las imágenes pintadas libremente por esquizofrénicos
insistentemente dieran testimonio contradictorio a las afirmaciones de la psiquiatría tradicional. Además de las
interrogantes ligadas a la abstracción, las alteraciones del espacio y las perturbaciones de la afectividad; me
enfrenté con otro fenómeno aún más sorprendente: la constante tendencia a la agrupación, a la simetría, a la
disposición de elementos dispares alrededor de un centro y, sobre todo, la aparición de círculos más o menos
regulares, simultáneamente con las habituales desintegraciones de formas, típicas del diseño y de la pintura de
esquizofrénicos.
Sería de esperar, muy lógicamente, que las escisiones internas se reflejaran en la producción plástica de los
esquizofrénicos por la ruptura, por la fragmentación de las formas. La disyunción, la fragmentación se
encontraba frecuentemente presente en la pintura de los esquizofrénicos de Engeño de Dentro. Este fenómeno
se presentaba de múltiples maneras, desde los dibujos caóticos hasta los desmembramientos de cuerpos
humanos o de animales, cuerpos sin cabeza, sin brazos o piernas, o de árboles cortados en pedazos,
significando el rompimiento de la personalidad.
Pero también imágenes circulares o tendiendo al círculo, algunas irregulares, otras de estructura bastante
compleja y armoniosa, imponían su presencia en la producción espontánea de los frecuentadores del taller del
hospital psiquiátrico. Tenía gran dificultad para comprenderlas, pues el círculo es universalmente conocido como
símbolo de orden, denominado por Platón la más perfecta de las formas. Me faltaba en la ocasión conocimientos
sobre las actividades de la psique que encontraban expresión en la imagen del círculo; así que me costaba
entender por qué surgieron esos símbolos pintados por el mismo autor, junto a formas que reflejaban la escisión
de la psique.
Sin embargo, seguí reuniendo imágenes del círculo, pintadas por diferentes autores. La colección rápidamente
subió a centenares. Allí estaba una documentación reunida empíricamente, pero las dudas teóricas
permanecían.
Sólo mucho más tarde, encontré en la psicología de C. G. Jung soporte teórico para la comprensión de la
aparición de las imágenes del círculo en la pintura de esquizofrénicos, fenómeno que tanto me intrigaba.Según
Jung, el círculo, o mandala, aparece como un fenómeno psicológico espontáneamente en sueños, situaciones
de conflicto, disociación, desorientación y en la esquizofrenia. Reuniendo elementos dispares alrededor de un
centro, funciona como compensación para el desorden psíquico. Esto, dice Jung, "... es evidentemente un
intento de auto cura que no se origina de la reflexión consciente, sino de un impulso instintivo”.
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Las imágenes del círculo dan forman a las fuerzas del inconsciente que buscan compensar la disociación
esquizofrénica. Espejan movimientos internos que se oponen a la desordenación, pues la psique, como todo
sistema biológico, se defiende. Hans Prinzhorn, en 1922, ya había señalado en los dibujos y pinturas de
esquizofrénicos, al lado de garabatos desordenados, la existencia de una fuerza ordenadora. Esta tendencia al
orden tiene carácter compulsivo y está vinculada, bien como la tendencia al juego, a la necesidad de expresión
que es un impulso obscuro, involuntario, fundamental, inherente a la psique.
El estudio de las mandalas no es una especulación teórica. Después de que comencé a entender sus
significaciones, me ayudaron enormemente en la comprensión de los significados en los casos clínicos. La
primera indicación que traen al psiquiatra, se refiere a la intensidad de las fuerzas instintivas cuya función es
compensar el desorden psíquico.
Como todo sistema vivo, la psique se defiende cuando su equilibrio se perturba. Las imágenes circulares, o
próximas al círculo, aparecen de ordinario luego en el período agudo del brote esquizofrénico. Esto no indicará
que, desde luego, que el orden psíquico sea restablecido. Las imágenes circulares expresan intentos,
bosquejos, proyectos de renovación.
El Museo de Imágenes del Inconsciente posee grandes colecciones de mándalas bajo múltiples variaciones.
Estas imágenes constituyen unas de los documentos más importantes de su acervo.
Mitología - Los intentos de interpretación de las imágenes circulares, intrigantemente frecuentes en el diseño y
la pintura de esquizofrénicos, ya que me habían llevado a tomar contacto con la psicología junguiana. Mal
pensaba yo que sólo estaba en la periferia de una vasta área de conocimientos nuevos para mí.
Fue en junio de 1957 que tuve la feliz oportunidad de ser recibida por C. G. Jung en su residencia en Künsnacth
- Zúrich. Simple, cordial, el maestro animaría a cualquier persona a hablar libremente. Entonces le dije del deseo
que yo tenía de profundizar mi trabajo en el hospital psiquiátrico, trabajo muy insatisfactorio en mi sentir; y de
mis dificultades de autodidacta. Él me oyó muy atento y de repente preguntó:
- ¿Usted estudia mitología?
- No, no estudio mitología, respondí sorprendida.
- Pues si no conoces la mitología nunca entenderás los delirios de tus enfermos, ni penetrará en la significación
de las imágenes por ellos pintadas. Los mitos son manifestaciones originales de la estructura básica de la
psique. Por eso su estudio debería ser una materia fundamental para la práctica psiquiátrica. La mitología no
es estudio para diletantismo de eruditos. Es un instrumento de trabajo de uso en la práctica psiquiátrica.
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De vuelta al hospital de Engeño de Dentro, para mi gran sorpresa, me enfrenté luego con el caso clínico de una
mujer7 que estaba reviviendo el tema mítico de la ninfa griega Dafne. Se trata de una mujer del interior del
Estado de Río de Janeiro, de instrucción primaria, tímida, sin vanidad, muy apegada a la madre. A los 19 años
se apasiona por un hombre que no era aceptado por su familia. Obedece, se aleja del hombre amado, que aún
intentó acercarse. La familia sólo nota que está triste y silenciosa. Pero cerca de dos meses después irrumpe
violenta excitación psicomotora y Adelina es internada.
La condición de mujer oprimida es patente. Las convenciones sociales son implacables. La autoridad inapelable
de las decisiones familiares impide la normalidad satisfacción de los instintos, la realización de sus proyectos
de vida afectiva. Encontrando obstáculos a la expansión, la libido retrocede introduciendo hasta las capas más
profundas del inconsciente, por extraño que parezca, viene a reactivar el tema mítico de Dafne.
Todos conocen el mito de Dafne. La ninfa, perseguida por Apolo, huye y viene a refugiarse junto a su madre, la
Tierra, que la pone fuera del alcance del dios transformándola en un árbol. Adelina también prefiere ser
transformada en planta. Pinta una serie de imágenes en las que se ve una mujer metamorfoseada en flor. Y ella
misma dice: "Yo quería ser flor".
La psicología junguiana dirá que las diferentes metamorfosis, tan frecuentes en la esquizofrenia, encierran
siempre significaciones específicas. Y busca descubrir si, en el fondo de esos fenómenos aparentemente tan
extravagantes, estarán presentes formas heredadas de imaginar, rasgos de acontecimientos o de situaciones
psíquicas ricas de sentido, ya experimentadas por incontables seres humanos a través de los milenios. Es en
los mitos que se hallan condensados y pulidos en narrativas ejemplares, las imaginaciones creadas por la psique
cuando vivencia situaciones típicas muy cargadas de afecto.
La situación de Adelina está muy cerca de la situación de Dafne, que condensa la condición típica de la hija tan
estrechamente vinculada a su madre hasta el punto de sus propios instintos no tienen la fuerza para hacer valer
sus derechos. Parecerá curioso que, en el caso particular de Adelina, sea en un mito griego que encontramos
un paralelo esclarecedor, a pesar de que Adelina es una modesta mestiza brasileña. Este paralelo muestra que
las situaciones típicas existenciales son comunes a todos los seres humanos, independientemente de la raza y
la cultura, según establece Jung en el concepto de inconsciente colectivo.
Es una peculiaridad poco comprendida, que las respuestas del inconsciente a las violencias venidas del mundo
externo, en la esquizofrenia, se hagan en el lenguaje arcaico de los símbolos y de los mitos. Creo que hay una
cuestión importante estudiada por los jóvenes psiquiatras, sin prejuicios pre-formados.
7
Los trabajos de Adelina Gomes se discuten en los libros Imágenes del inconsciente y El mundo de las imágenes. (Nota de los revisores)
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Mundo exterior - Mundo interior - El encuentro de la psiquiatría con las ciencias sociales es un fenómeno
característico de nuestra época. Área sólo frecuentada por médicos especialistas, que actualmente se abre en
varias direcciones.
En la historia de la psiquiatría, el siglo XIX estuvo marcado por el esfuerzo por insertar la locura en el marco del
modelo médico. Un salto dado en la segunda mitad del siglo XX fue la constatación de que la enfermedad
mental puede encajar en el modelo médico. La locura ocurre entre los hombres, es decir, en la sociedad. Según
el nuevo punto de vista, la psiquiatría, por así decir, se disuelve en lo social. Vienen entonces ocupar el primer
plano de interés de las investigaciones referentes a la familia, a los grupos, a la sociedad. Y sin duda sus
resultados evidencian cuanto es frecuente que el individuo se siente acosado de tal manera en el mundo
externo, que solamente encuentre como salida la puerta de la locura. Esta puerta, sin embargo, se abre al
mundo intrapsíquico. Y luego se cierra. La salida de vuelta será difícil, y tanto más difícil, debido a la no
aceptación del mundo interno donde ahora se debate, no sólo por los psiquiatras tradicionales, pero también
por la mayoría de aquellos que los contestan. Laing8 y otros pocos son excepciones.
¿Por qué el investigador se detendrá sólo en el estudio de los acontecimientos, cada vez más agresivamente
evidentes, de nuestra época tan turbulenta que empuja al individuo a la locura?
¿Por qué conformarnos con el registro de síntomas inmediatamente accesibles, es decir, de los fenómenos de
desadaptación, de disociación, de desagregación de la personalidad consciente?
¿Por qué la investigación despreciará profundizar el oscuro mundo intrapsíquico y no intentará acompañar el
desdoblamiento del proceso psicótico en el inconsciente?
El mundo externo hostil, la desintegración de la familia, la falta de amor en la infancia, las condiciones miserables
de la vida, frustraciones repetidas, humillaciones, opresión de la vida instintiva, de aspiraciones culturales y
espirituales, apretando el individuo en un anillo de hierro, provocan intensas emociones e intentos fallidos de
defensa. La psique no puede hacer frente a todos estos ataques juntos o separados, y acaba incapaz de
preservar su integridad. Rechaza, separa. Las emociones, que no encontraron forma adecuada de expresión,
se introducen rasgando surcos subterráneos hasta alcanzar la estructura básica de la psique. Esta estructura,
descubrimiento de Jung, es un tejido vivo de unidades energéticas, encerrando disposiciones innatas para
configurar imágenes y acciones instintivas (arquetipos). Si ocurre en el mundo externo acontecimiento paralelo
a una determinada situación existencial típica, imágenes y acciones correspondientes son revivificadas. Es lo
que hemos visto en el ejemplo que acabamos de citar.
8
R. D. Laing, psiquiatra y psicoanalista, nacido en Glasgow, Inglaterra, en 1927. Autor de varios libros entre los cuales El yo dividido y
El yo y los demás. (Nota de los revisores)
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Dos posiciones - Dejando de lado la psiquiatría organicista en sus diversas modalidades, que sitúan la locura
dentro del modelo médico clásico, se distinguen dos posiciones principales para encarar la condición psicótica.
A - El movimiento conocido por el nombre de antipsiquiatría cuestiona que la esquizofrenia sea una enfermedad
enmarcada en el modelo médico. La esquizofrenia sería una enfermedad social, resultante de un
encarcelamiento del individuo en las mallas de relaciones interpersonales opresoras, y en la invalidación por la
sociedad de aquellos que no se acomodan pasivamente a sus normas.
La reacción inicial del individuo frente a la familia ya la sociedad, determinante de su reclusión en una institución
psiquiátrica, es sana, es un intento de defensa. Él es cada vez más empujado para fuera de la realidad externa
y eso lo lleva a huir para el mundo interior. Esta fuga se convierte entonces en un estado patológico, una
enfermedad. Por lo tanto, según ese punto de vista, todo énfasis recae sobre los acontecimientos Inter psíquicos
en la familia y en la sociedad.
B - Otra posición, también divergente del modelo médico tradicional, al contrario, da mayor relieve en la
esquizofrenia a los fenómenos intrapsíquicos. Ciertamente considera importantes las difíciles situaciones
interpersonales que el individuo vive en la familia y en la sociedad. Y sobre todo valora la intensidad de las
conmociones emocionales provocadas por estas problemáticas, en la profundidad de la psique. Los contenidos
del inconsciente colectivo, así reactivados, son siempre material sano. Su movilización, por más tumultuosa que
sea, tiene por objeto compensar a situación externa adversa, encontrar salida para obstáculos intolerables,
aunque bajo formas arcaicas. Esta es la posición de la psicología junguiana.
A partir de estos conceptos y a ellos juntando sus observaciones de psiquiatra, John Weir Perry elabora su
comprensión de la esquizofrenia. En su opinión "... las extensas investigaciones interpersonales que prevalecen
hoy, traen sólo esclarecimiento sobre los acontecimientos que llevaron al individuo a la psicosis y a las
condiciones que podrían, en el medio ambiente, favorecer su bienestar personal y equilibrio psíquico”. El
enfoque intrapsíquico, por el contrario, informa al individuo sobre lo que está sucediendo con él en la condición
psicótica. "Pienso", dice Perry, "que este espacio interno donde el individuo se debate, por más inconsistente
que pueda parecer, es un prodigioso cosmos lleno de potencialidades para el enriquecimiento y profundización
de su existencia emocional”.
La enfermedad, sostiene Perry, se encuentra en la situación pre-psicótica cuando se intensifica en el individuo
los sentimientos de no ser amado, de ser culpable, de sentirse marginado. Se desencadena entonces el tumulto
inicial del episodio psicótico. La energía psíquica es atraída hacia el nivel arquetípico donde un proceso de alta
carga energética entra en actividad, intento exacerbado de la psique para disolver antiguos estados psíquicos
y dar lugar a una renovación total.
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No parece a Perry justificable llamar enfermedad a este proceso de renovación que se manifiesta en el episodio
agudo. Se trata de un camino de la naturaleza para alcanzar un nivel de desarrollo más alto. Lo que pasa es
que "la locura es quizás necesaria, pero llega con una fuerza abrumadora”.
Pero conviene subrayar que estas dos posiciones no son antagónicas, salvo para los que no aceptan la
existencia del inconsciente.
Laing, líder de investigaciones interpersonales, no por ello valora menos las experiencias internas que ocurren
en la psicosis. Él escribe: "... ciertamente Jung, más que cualquier otro, logró vincular experiencias psicóticas
modernas a experiencias humanas en otras épocas y lugares. No hay dudas sobre este paralelo".
En cuanto a mí, siempre me fascinaron las exploraciones en el inmenso mundo intrapsíquico. Fue con la
intención de hacer sondeos en ese mundo que escuché atentamente el inconexo palabrear del esquizofrénico;
que observé su mímica, gestos, actos, tanto si estaban ociosos, como en la práctica de actividades; que me
incliné sobre las imágenes por ellos libremente pintadas. Reuní estas imágenes en las series, en largas series,
e infaliblemente significaciones acababan por delinearse. Aprehender estas significaciones no es mera
curiosidad científica. No veo cómo será posible entrar en contacto con un hombre o una mujer, y tratarlo sea
por cualquier método, sin hacer la mínima idea de la manera en que este otro está viviendo el tiempo y el
espacio, sin oírlo sobre los extraños pensamientos que le ocurren y las imágenes que avasallan su mente. Uno
de los caminos menos difíciles para el acceso al mundo interior del esquizofrénico es darle la oportunidad de
dibujar, pintar o modelar con toda libertad.
En las imágenes así configuradas tendremos, por así decir, autorretratos de la situación psíquica, imágenes a
menudo fragmentadas, extravagantes, pero que se quedan atrapadas en el papel, la tela o el barro. Siempre
podremos volver a estudiarlas.
Mucho se tendrá que aprender en talleres que funcionen en condiciones favorables dentro del hospital
psiquiátrico. Mi escuela fue en esos talleres.
Conviene subrayar que las imágenes deben ser estudiadas en series. Aislado, parecen siempre indescifrables.
Y, de hecho, es difícil aprehender la significación de una única imagen. Será necesario el estudio comparado
de muchas pinturas para entenderlas. Con sorpresa se comprobará, que nos permiten acompañar con bastante
claridad el desdoblamiento de procesos intrapsíquicos, y no raro descubrir paralelos mitológicos para estos
procesos individuales. Si una serie es desfalcada de una sola imagen, sea ella sencillo garabato, su
comprensión quedará dificultada, tal como la pérdida de un jeroglífico puede hacer aún más enigmática la lectura
de un texto de antigua escritura egipcia.
En la intención de realizar investigaciones sobre el desdoblamiento del proceso psicótico, reuní dibujos,
pinturas, modelos. Este material, recogido a partir de 1946, acabó por constituir el acervo del Museo de
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Imágenes del Inconsciente. En una reciente visita al Museo, el 7 de junio de 1978, Laing, al referirse a nuestro
acervo escribió: "... esta colección representa una contribución muy valiosa para el estudio científico del proceso
psicótico”.
El acervo del Museo es marcadamente interdisciplinario, permitiendo así el intercambio importante entre
experiencia clínica, conocimientos teóricos de psicología y psiquiatría, antropología cultural, historia, arte,
educación. El psiquiatra encontrará en los archivos del Museo de Imágenes del Inconsciente largas series de
pinturas, que datan y se reúnen según sus respectivos autores. Podrá acompañar a través de secuencias de
imágenes el hilo significativo del proceso psicótico. Y luego evaluará cuando el ejercitarse en la comprensión
del lenguaje simbólico será útil en su sentido trabajo psiquiátrico de cada día.
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