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Primeros homenajes a los mártires de la Independencia colombiana

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Presentación
Teniente (RA) Julio Roberto Bernal Riasquey
Pág. 1
Primeros homenajes a los mártires de la
independencia colombiana
Roger Pita Pico
Pág. 2
Antonio Clemente José María Bernabé
Ricaurte Lozano
Gustavo Ernesto Altamar Laiseca
Pág. 10
Reseña. ¡Basta ya! Colombia: Memorias de
guerra y dignidad. Informe General del Grupo
de Memoria Histórica
Teniente (RA) Julio Roberto Bernal Riasquey
Pág. 16
Historia y sociedad en la Guerra de los
Supremos 1839-1842
Erika Constanza Figueroa Pedreros
Pág. 22
REVISTA PRÓCER
Departamento de Historia Militar,
Ciencias Militares.
Escuela Militar de Cadetes
Numero 1. Bogotá, Noviembre 2015
Facultad de
DIRECTOR
Teniente (RA) Julio Roberto Bernal Riasquey
COMITÉ EDITORIAL
MG. (RA) Javier Hernán Arias Vivas
CR. (RA) Homero Herrera Leal
CR (RA) Ricardo cuervo Montenegro
TC. (RA) German León Duran
TC. (RA) Juan Ignacio Bejarano
Gustavo Ernesto Altamar Laiseca
Erika Constanza Figueroa
Blanca Lilia Medina Becerra
BANCO DE EVALUADORES EXTERNOS
TC. Leonel Fernando Fletscher Medina
MY. Alexander Cuevas Damián
CR. (RA) Carlos Acosta Arévalo
MY. (RA) Vicente Hernán Ibarra Argoty
© 2015 Departamento de Historia Militar, Facultad
de Ciencias Militares. Escuela Militar de Cadetes.
Bogotá, Colombia.
RECONOCIMIENTOS
El comité editorial agradece la colaboración del
banco de evaluadores y muy especialmente al Sr.
Coronel (RA) Carlos Acosta Arévalo, por todas sus
recomendaciones y su acompañamiento durante el
proceso de edición de la revista. Igualmente a todos
los profesores, estudiantes y miembros del proceso
técnico que hicieron posible la elaboración de la
primera edición.
REVISTA PRÓCER
La revista Prócer es una publicación sin fines de
lucro producida por estudiantes de la Escuela Militar
de Cadetes y profesores de la Facultad de Ciencias
Militares. Prohibida la reproducción total o parcial.
El contenido de la revista, incluyendo palabras,
imágenes y opiniones, no son oficiales y no deben
ser considerados como la opinión oficial de la
Escuela Militar de Cadetes, el Ejército de Colombia,
o el Ministerio de Defensa. Los contenidos son
responsabilidad exclusiva de los autores.
La casualidad y el origen del Derecho
Internacional Humanitario-DIH
Mayor (RA)Vicente Hernán Ibarra Argoty
Alférez Jefferson Stanly Rodríguez Peña
Pág. 30
Ucrania y su vecino incómodo
Coronel (RA) Homero Herrera Leal
Pág. 34
Los juicios de Núremberg. El juicio, la
diplomacia por otros medios
Alférez Harrison Torres Rojas
Pág. 38
Participación colombiana en la Segunda
Guerra Mundial
Alférez Diego Alejandro Ospina Maldonado
Pág. 42
PRESENTACIÓN
Los acercamientos hacia la historia no son estáticos ni permanentes.
Estos acercamientos permiten llegar a interpretar y reinterpretar las
realidades y eventos relevantes de acuerdo a las nuevas corrientes
historiográficas. Marc Bloch1 destacó en su obra, la habilidad del
historiador para identificar las realidades de los eventos históricos
en los cuales las fuentes primarias y secundarias son como “testigos”
y el historiador un “juez implacable”. Si estos testigos no se saben
interrogar, no se podrá utilizar esta evidencia de una forma objetiva.
Además que se corre el riesgo de encontrarse con historias falsas y
manipulables.
Nunca antes en Colombia se ha requerido que el estudio de la
historia militar tenga un propósito y una función institucional que
mediante la ética aplicada, pueda dejar sin fundamento las mentiras
elaboradas desde verdades manipuladas por sectores desafectos a la
vida militar.
Las corrientes históricas han obligado a que el historiador utilice
además de su discernimiento objetivo, la interdisciplinaridad como
fundamento y (a pesar de algunos reproches por partes de algunos
historiadores empíricos) la teoría del estudio de la historia.
La historia militar en Colombia está experimentando un crecimiento
originado por la profesionalización de la ciencia militar. Se requiere
que las nuevas generaciones de historiadores militares difundan sus
trabajos académicos desde publicaciones como la revista Prócer.
El objeto de la revista Prócer es difundir el estudio de la historia
militar en Colombia a la comunidad académica, no solo desde
el ámbito militar, sino teniendo en cuenta que el acercamiento
histórico es determinado por la interdisciplinaridad. Por tanto, el
estudio de la historia militar es incluyente y su objeto de estudio,
práctico.
Esta es una invitación a construir la historia militar de nuestra nación
y a portar a la academia nuestra visión sobre los hechos históricos.
Marc Bloch, A Favor de una Historia Comparada de las Civilizaciones Europeas. En
Historia e Historiadores. 2a. ed. Madrid: Ediciones Akal S. A. 1999
1
Teniente (RA) Julio Roberto Bernal Riasquey
1
Primeros homenajes a los
mártires de la independencia
colombiana
Roger Pita Pico1
Resumen
Este artículo rescata y analiza el legado de los héroes y mártires que participaron en el siglo XIX
en el proceso de independencia en Colombia.
Palabras claves
Independencia, patriota, legado.
Abstract
This article reviews the legacy of the heroes during the process of independence in the XIX century
in Colombia.
Key Word: Independence, patriot, legacy.
Las guerras de Independencia trajeron una alta cuota de sacrificados. Hombres que ofrendaron su
vida, ya fuera en el campo de batalla o bajo el pelotón de fusilamiento. Desafortunadamente, no se
cuentan con datos globales precisos sobre el número de muertos en estos tiempos de Independencia.
Dentro de estas cifras no deben incluirse únicamente los abatidos en el campo de batalla sino
también las víctimas producidas por los rigores del clima o por las enfermedades derivadas del
agotante ejercicio militar.
Existen algunos cálculos hechos por los protagonistas de esta época y por los cronistas de la guerra,
que bien vale la pena analizar para hacerse a una idea de la magnitud general de las bajas humanas,
en donde desde luego había una cuota de sacrificio de la población esclava.
Según el general Francisco de Paula Santander, de 40000 individuos reclutados hasta 1821 en las
provincias de Socorro, Pamplona, Tunja, Bogotá, Mariquita, Antioquia y Cauca, la mayoría perecía
no precisamente en los combates sino bajo el abrasador clima de Apure y Magdalena (Cortázar,
1956, Vol. 5, p.143). En enero del año siguiente, el mismo Santander puso al tanto al presidente
Simón Bolívar sobre la crudeza de las hostilidades en Pasto y la región del Patía. Según el balance,
en solo seis meses ya no quedaba noticia de los 5000 o más reclutas trasladados al Sur, por cuanto
unos estaban muertos, otros enfermos y no pocos desertados (Cortázar, 1956, Vol. 4, p.15).
2
1 Miembro de Número de la Academia Colombiana de Historia.
El historiador Horacio Rodríguez Plata trae a
colación otro dato revelador al estimar, que un
80% del número de movilizados de la provincia del
Socorro perecieron en el transcurso de la guerra. Una
información mucho más amplia es la suministrada
en su trabajo por el historiador y político José María
Samper, quien considera que del conjunto total de
la población neogranadina, más de 200000 hombres
murieron por los fragores de la guerra, es decir,
aproximadamente un 15% (Samper, 1969, p.303).
Desde un comienzo, las autoridades republicanas
creyeron en la necesidad de rendir homenajes
póstumos a sus hombres sacrificados. En este caso,
los funerales fueron importantes en la construcción
de los mitos heroicos y en la formación de la memoria
y del sentimiento patriótico, convirtiéndose estos
actos solemnes en escenarios estratégicos para la
difusión y pedagogía de los valores republicanos
(Rodríguez, 2011, p.157).
Honores durante la Primera República
A principios de septiembre de 1810 se dictó en Santa
Fe un bando en el que se ordenó luto general y honras
por las víctimas de los enfrentamientos ocurridos
en Quito, Pore y El Socorro. A la ceremonia asistió
la Suprema Junta y demás autoridades políticas.
La oración fúnebre corrió a cargo de fray José
Vicente Echeverría, provincial del convento de los
Agustinos. Se hicieron salvas y demás solemnidades
militares con el fin de manifestar el sentimiento
público en honor a estos pioneros de la lucha por la
emancipación nacional (Caballero, 1974, p.72).
Al año siguiente, en El Socorro se rindieron
homenajes a quienes ofrendaron sus vidas en defensa
de las ideas revolucionarias. Se destinó el 10 de julio
para llevar a cabo una misa solemne con vigilia en
gratitud a los hijos de provincia sacrificados. Para el
efecto, se hizo el llamado a los integrantes de todas
las corporaciones para que asistieran a este acto
con total solemnidad y vestidos de luto (Rodríguez,
1963, p.135).
Aprovechando la proximidad de la tradicional
celebración católica de las ánimas de los fieles
difuntos, el Poder Ejecutivo de Cartagena
determinó programar a finales de 1812 unas honras
fúnebres en memoria de los defensores de la causa
independentista del Estado provincial sacrificados
en las expediciones guerreras “contra el despotismo
de los Fernandinos”, testimonio de gratitud con
el cual se buscaba brindar algún consuelo a los
dolientes de estos finados. Desde 1810, Cartagena
había manifestado sus deseos de gobernarse
autónomamente logrando expulsar a los realistas de
su territorio y emprendiendo una agresiva campaña
con el fin de liberar a la vecina provincia de Santa
Marta. Los actos centrales se llevaron a cabo el
28 de noviembre, anunciándose el día antes con
dobles generales de campanas. En la iglesia catedral
se erigió una pira1 de más de doce varas de alto,
suficientemente iluminada en todos sus frentes y
en cuya base podían identificarse nueve imágenes,
cada una con su respectiva octava. Estas imágenes
eran óvalos en cuyos centros estaban impresos los
símbolos de la Religión, la Fama, la Patria, las armas
de los defensores guerreros y sobresalía la figura del
blasón nacional en el que aparecía dibujada una india
que representaba a América derramando lágrimas
sobre una lápida en cuya superficie se entreveía un
rótulo esculpido que indicaba que allí yacían los
restos de los héroes patriotas (Gazeta de Cartagena
de Indias, 1812, 34, p. 154).
Ese mismo día los sacerdotes de la ciudad dedicaron
el Réquiem2 por el eterno descanso de los ilustres
difuntos. Desde el amanecer, las comunidades
religiosas se turnaban cada hora para celebrar
una vigilia y una misa con el acompañamiento de
armoniosos coros. A la misa central asistieron el
1 Pieza heráldica de forma triangular.
2 Plegaria que la Iglesia Católica hace a los difuntos.
3
cabildo, el poder judicial, el poder ejecutivo y los
oficiales de las compañías. El discurso central estuvo
a cargo del Padre franciscano Mariano Bernal,
quien disertó con elocuencia sobre las virtudes del
ciudadano y de su compromiso en derramar hasta
la última gota de sangre con tal de afianzar la justa
causa de la Independencia. Por último, se dio la lucida
participación de la tropa que marchó para hacer la
salva de estilo. Según se señaló en el informe, en
este evento los aplausos de gratitud y la cantidad de
público asistente fueron de mayores proporciones a
lo visto en ceremonias anteriores.
puesto que se preocupó también por socorrer a la
familia del finado, a la cual brindó ayuda económica.
Ese mismo mes el patriota antioqueño Atanasio
Girardot cayó en la batalla del Bárbula, en territorio
venezolano. Al mes siguiente, desde Venezuela el
general Simón Bolívar decidió rendirle honores
póstumos, para lo cual dictó un decreto en el que
dispuso que su corazón fuera llevado al mausoleo
de la iglesia metropolitana de Caracas y sus huesos
a su tierra natal. Cada año debía conmemorarse su
fallecimiento y se decidió que el batallón 1º llevara
en adelante el nombre de batallón Girardot.
Como bien puede advertirse, casi siempre los
grandes homenajes se reservaban para los líderes
más notables de la revolución pero mayor era el
número de soldados que caían en combate, a quienes
no siempre se les tributaba con tanto despliegue.
No obstante, vale aclarar que se registraron algunas
excepciones. En el semanario cartagenero El
Observador Colombiano se exaltó a mediados de
septiembre de 1813 la conducta del corregidor de
Mompós, el ciudadano Celedonio Piñeres, por haber
proporcionado toda clase de auxilios a los heridos del
combate ocurrido en la población de Chiriguaná. Uno
de ellos murió después de habérsele practicado una
amputación. Piñeres asumió los gastos del entierro
“[…] con toda aquella pompa y magnificencia que
distinguen altamente los sentimientos de gratitud y
veneración del hombre libre para con aquellos que
se han sacrificado por la Patria”. La siguiente fue la
invitación que el funcionario extendió a la comunidad
para que participara de las honras fúnebres:
El Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva
Granada también se adhirió a las manifestaciones de
El ciudadano corregidor convida a todo habitante
sensible a los sacrificios de la Patria, para que
honre con su asistencia el entierro que a sus
expensas se va a hacer mañana en la iglesia del
convento de San Juan de Dios, del cadáver del
valiente soldado Estanislao Escasua, que después
de haberse cubierto de gloria en el campo de
batalla, se ha elevado hasta el cielo a gustar de
la que tiene preparada el Dios de los ejércitos a
los defensores de la libertad colombiana, dejando
este honor a su país y a sus compatriotas del
dulce recuerdo de su ejemplo. (El Observador
Colombiano, 1813, 6, p. 24)
Las gestiones del corregidor no culminaron allí,
4
y la representación del funeral en tributo no solo al
coronel Girardot sino a todos los que ofrendaron
su vida en Bárbula (Monsalve, 1911, pp.52-62;
Bernal, 1965, pp. 167-188). El presidente de este
máximo órgano legislativo, el ciudadano Camilo
Torres, envió una sentida carta de condolencia al
padre del inmolado, ofreciéndole de paso protección
económica (Argos de la Nueva Granada, 1813, 5,
p.19). Entre tanto, el gobernador de Antioquia don
Juan del Corral expresó a nombre de su pueblo el
gran orgullo que sentían al ser elegido su territorio
como última morada de los despojos mortales del
oficial fallecido como símbolo de “consagración a la
Patria y de detestación a los déspotas” (Argos de la
Nueva Granada, 1814, 11, p.43).
La Campaña del Sur, concebida para desterrar a los
realistas de las provincias de Popayán y Pasto, estuvo
marcada por una combinación de triunfos y derrotas,
pero al final sobrevino el fracaso con la captura de su
máximo comandante, el general Antonio Nariño. La
crudeza de los combates y los excesos de venganza
caracterizaron este conflicto que dejó un sinnúmero
de bajas en ambos bandos.
“Policarpa Salavarrieta”, 1855. Óleo sobre tela (34 x 24,3 cm), Museo
Nacional de Colombia. Imagen extraída de la página de la Biblioteca
Nacional de Colombia. http://www.bibliotecanacional.gov.co/content/
josé-mar%C3%AD-espinosa-retratos
pesar, para lo cual propuso que las cenizas del mártir
antioqueño fueran depositadas en la iglesia del
Monasterio de la Concepción de la ciudad de Tunja
mientras se construía el templo de Ventaquemada
en donde debían reposar perpetuamente. Al parecer,
los fuertes combates desarrollados en la frontera con
Venezuela produjeron demoras en las comunicaciones
haciendo más difícil la coordinación y cumplimiento
de todas estas órdenes. Los congresistas dispusieron
además dos días de luto
En la iglesia de los Predicadores de la ciudad de
Popayán se celebraron el 7 y 8 de junio de 1814
las exequias en honor al recientemente fallecido
presidente del Estado Provincial de Antioquia don
Juan del Corral y en recordación de los defensores de
la Patria que perecieron en las batallas desarrolladas
en el Sur. En estos dos días el vicario del ejército,
fray Francisco Antonio Florido, pronunció la oración
fúnebre en la cual alabó las virtudes de los héroes
que ofrendaron sus vidas en las gloriosas acciones
de Juanambú y Tacines, de las cuales él mismo fue
testigo. Al Presidente antioqueño se le reconocieron
sus cualidades morales y políticas, y en su memoria
se compusieron dos sonetos que fueron publicados
en la prensa local (La Aurora de Popayán, 1814, 17,
pp. 131-132).
A las pocas semanas un nuevo homenaje se rindió
a las víctimas de la Campaña del Sur. Esta vez la
convocatoria la hizo el recién posesionado presidente
de Antioquia don Dionisio de
Tejada, quien
programó un funeral solemne como sentimiento de
dolor por los militares caídos en la batalla de Pasto,
acción militar que truncó los anhelos de los patriotas.
Autoridades y corporaciones asistieron a los actos
y guardaron luto riguroso por espacio de tres días.
Se impartió la orden para que, en los cañones que
se estaban fundiendo en la maestranza, quedaran
grabados los nombres del capitán antioqueño
Baltasar Salazar3 y de los hombres que pelearon
por la causa independentista en los combates de
Juanambú, Tacines y Pasto. El nombre de cada
uno de ellos también sería impreso en una tabla
con letras de oro y sería fijado en las puertas de sus
casas en ceremonias especiales presididas por los
comandantes de armas y acompañados del cuerpo de
soldados y la banda militar. A manera de homenaje,
los heridos podían llevar un escudo de color rojo en
el brazo derecho con una inscripción que resaltaba la
valentía demostrada en el campo de batalla. Para las
viudas e hijos de los inmolados y de los impedidos
para continuar en el servicio de las armas, se anunció
el otorgamiento de sendas pensiones (La Aurora de
Popayán, 1814, 25, pp. 193-194).
Siguiendo al pie de la letra las instrucciones del
Supremo Gobierno de Cundinamarca, se efectuaron el
30 de julio de 1814 en Santa Fe los funerales en honor
a los militares de la Campaña del Sur que ofrendaron
sus vidas en las batallas de Palacé, Calibío, Juanambú
y Pasto. La ceremonia religiosa tuvo lugar en la
iglesia de los Agustinos “con todo el aparato, pompa
y magnificencia debidas a un acto tan piadoso”.
Asistió la Representación Nacional y el cuerpo
cívico y, tanto estos funcionarios como la oficialidad
y todas las tropas de la Plaza, vistieron un riguroso
luto conforme a lo dispuesto en las Ordenanzas. Las
tropas rindieron a los héroes difuntos los honores
que por protocolo correspondían al grado de capitán
general y, concluida la vigilia y la misa, el Padre
fray Tomás Bonilla pronunció una enérgica oración
en la que se exaltó el valor e intrepidez de
aquellos guerreros, y se exhortó
a sus compañeros de
armas a
3 Baltasar Salazar era un oficial oriundo de Rionegro
fue reconocido por su espíritu heroico al arengar
fervientemente a los soldados republicanos después
del combate de Cebollas para que no desfallecieran en
su agónico intento por conquistar la ciudad de Pasto.
(Ospina, 1939, Tomo III, pp. 561-562).
5
imitar tan heroico ejemplo y a no abandonar bajo
ningún pretexto la “santa causa”.
Vale anotar que este homenaje se efectuó en medio
de un ambiente de incertidumbre a causa de la
reciente derrota sufrida por las tropas republicanas
y la prisión del general Antonio Nariño en Pasto.
Se aprovechó la ocasión para solicitar donaciones
y convocar a nuevos reclutamientos. En las páginas
de la Gazeta Ministerial de Cundinamarca fue
lanzado un angustioso llamado a no desfallecer en
el intento por recuperar aquellas tierras del Sur que
por más de tres años se habían mostrado esquivas
al proyecto independentista (Gazeta Ministerial de
Cundinamarca, 1814, 184, p. 828).
La guerra que los realistas y los republicanos
libraban en el Sur siguió su curso y el 5 de julio de
1815 tuvo lugar la batalla del Río Palo, al norte de
la población de Caloto y distante a veinte leguas de
Popayán. Este contundente y cruento combate sería
uno de los últimos triunfos de los republicanos antes
de la llegada de las fuerzas de Reconquista.
A pesar de la victoria, los patriotas perdieron a dos
de sus oficiales, entre ellos al capitán Manuel José
Solís, quien estaba al mando de una pequeña unidad
de caballería. Según el parte de batalla, Solís “[…]
murió con el valor más heroico echándose sobre una
pieza de artillería enemiga, con un soldado que lo
acompañaba” (Riaño, 1967, p. 22).
Homenajes durante la Segunda República
Durante los tiempos de la Segunda República,
Bolívar mantuvo firme su idea de no relegar al
olvido la memoria del mártir antioqueño al interior
del ejército republicano que combatía ahora por
recuperar el territorio tras el triunfo obtenido en
la batalla de Boyacá. Así entonces, en renovación
del citado decreto expedido en 1813, el Libertador
promulgó una nueva directriz el 12 de julio de 1820
en la cual dispuso que el batallón del Cauca que
operaba en la provincia de Antioquia bajo el mando
del teniente coronel Antonio Ricaurte, se denominara
en adelante batallón Girardot (Gazeta de la ciudad
de Bogotá, 1820, 53, p. 136). La participación de
este cuerpo militar fue crucial en el avance de las
tropas patriotas hacia las riberas del río Magdalena y
las poblaciones de la Costa Caribe.
6
Durante la Segunda República, la cuota de sacrificados
fue mucho más elevada debido a la crudeza y
prolongación del conflicto. Las autoridades políticas
y militares vieron la importancia de inmortalizar a
quienes habían contribuido a la construcción de una
Patria libre.
El lunes 24 de agosto de 1819 se celebraron en la
iglesia de San Carlos de la ciudad de Bogotá las
solemnes exequias por los sacrificados guerreros
del Ejército Libertador y por los ciudadanos ilustres
que fueron víctimas de la opresión española. A esta
solemne ceremonia concurrieron el general Bolívar,
el gobernador comandante general de la provincia,
el Gobernador político, el Tribunal de Justicia, los
empleados de Hacienda, el ayuntamiento y el cuerpo
de oficiales. Fue tan copiosa la asistencia de gente
que desbordó la capacidad del templo. Entre los
invitados, se destacaba la presencia de las viudas, los
huérfanos y demás familiares de aquellos inmolados
(Ibáñez, 1951, pp. 61-62).
La tumba simbólica, el luto y la música le
imprimieron un especial sentimiento de lamento
por aquellos hombres que lucharon por la Patria.
Don Francisco Javier Guerra, provisor gobernador
del arzobispado, fue el encargado de oficiar la misa
mientras que la oración fúnebre corrió por cuenta del
padre franciscano Luis Fajardo quien elogió la virtud
de aquellos defensores de la Independencia y señaló
las atrocidades cometidas por el general Morillo.
La tumba estaba adornada de trofeos militares y
de poesías análogas a la ocasión y a su alrededor
se ubicaron retratos de los próceres Camilo Torres,
Antonio Baraya y Antonio Villavicencio, entre otros
(Gazeta de Santafé de Bogotá, 1819, 3, p. 12).
Al general venezolano José Antonio Anzoátegui
se le rindieron en Bogotá honores póstumos por su
deceso ocurrido el 15 de noviembre de 1819 en la
ciudad de Pamplona. En la Gazeta de Santafé de
Bogotá fue publicada una semblanza de su corta
pero brillante carrera militar (Gazeta de Santafé de
Bogotá, 1819, 19, p. 80).
El Ejército neogranadino llevó luto riguroso durante
ocho días y la capital se
vistió de duelo. Los oficiales debían portar una cinta
negra en el brazo izquierdo (AH-ACH, Órdenes
Generales…, p.8). Por instrucciones precisas del
vicepresidente Santander, el 22 de diciembre se
realizaron en la iglesia de San Agustín las honras
fúnebres, acto en torno al cual se congregaron
las principales corporaciones civiles, militares y
eclesiásticas. La tumba se adornó con numerosos
versos y trofeos militares mientras que el retrato del
homenajeado fue acomodado en un sitio preferencial.
Todo el templo se vistió de luto para esta ocasión
que se llenó de hondo sentimiento con los cantos
lúgubres. El padre provincial fray Joaquín García
fue el encargado de pronunciar la oración en la que
se exaltaron las virtudes y cualidades del oficial
fallecido, siendo un ejemplo a seguir por parte
“Antonia Santos”, 1910. Acuarela. Roberto Páramo Tirado.
Imagen extraída de la pagina “Ciudad Viva”. http://www.
ciudadviva.gov.co/julio09/magazine/3/index.php
de los guerreros que todavía combatían por la Patria
(Gazeta de Santafé de Bogotá, 1819, 22, p. 92). El
Gobierno central mandó imprimir estas emotivas
palabras (Memorias del General O´Leary, 1881, p.
408).
El Libertador Simón Bolívar dispuso que el nombre
glorioso del prócer fallecido en Pamplona perdurara
en el tiempo y fue así como decidió
en abril de 1820
bautizar al batallón primero de la segunda brigada de
la Guardia que operaba en el oriente de Venezuela,
con el nombre de batallón Anzoátegui. El mando de
este cuerpo lo delegó en el hermano de la viuda doña
Teresa Arguíndegui (Lozano, 1963, pp. 445, 464).
Al almirante Luis Brion, fallecido el jueves 27 de
septiembre de 1821 en la isla de Curazao, se le
tributaron honores en Bogotá. Todos los oficiales
y soldados del ejército republicano debían llevar el
luto de Ordenanza durante ocho días mientras que
los buques de guerra y los miembros de la marina
guardarían luto por espacio de dos semanas (AHACH, Órdenes Generales…, p.38). Ya el Congreso
le había rendido un homenaje y ahora el Poder
Ejecutivo hacía lo propio. El 20 de noviembre
asistieron los tribunales, los generales y los
oficiales de la guarnición a una ceremonia litúrgica
en la cual el fraile agustino Ignacio Quiroga se
encargó de la oración fúnebre en remembranza de
los méritos alcanzados por el marino extranjero.
En reconocimiento a su memoria, se impartieron
instrucciones al ejército y a las autoridades civiles
para que guardaran luto por diez días y a los
integrantes de la marina por el término de quince
días (Ibáñez, 1821, p. 394).
En ese mismo año en la ciudad de Quibdó se ofició
una misa de acción de gracias a cargo del presbítero
José Joaquín de Rasines en honor a los mártires de
la batalla de Carabobo. Se construyó una tumba de
manera simbólica con tres inscripciones, una de
las cuales decía lo siguiente: “Colombia llora triste
memoria de Plaza, de Mellao y de Sedeño, de los
bravos que el templo de la gloria, derramando su
sangre con empeño, atendieron por darle la victoria”
(AGN, Sección República… Tomo 3, f. 952v). Las
autoridades políticas y la tropa en pleno concurrieron
a estas solemnidades con una divisa negra en señal
de duelo.
El 15 de septiembre
de 1823
7
se celebraron simbólicamente en Cartagena los
funerales en conmemoración de los patriotas
inmolados en la campaña de Maracaibo. Las
exequias se efectuaron con gran magnificencia en
el convento de Predicadores. El templo se abrió a
las cinco de la mañana desde cuya hora ingresaban
feligreses implorando a Dios por el descanso
eterno de aquellos mártires de la Patria. Los actos
fueron presididos por el gobernador del obispado,
acompañado de lo más connotado del clero, y la
oración fúnebre corrió por cuenta de fray Jerónimo
Caro. El gobernador, el cabildo, los oficiales de la
guarnición, la mayor parte de los empleados y los
más prestantes ocuparon los asientos de la iglesia
bajo un estricto orden de preeminencia.
En la parte central del recinto y en medio de las
ofrendas se hallaba tendida un ancla rodeada de
lanzas de caballería y dos piezas de campaña en
tributo por los que aseguraron la libertad para aquella
región venezolana. La tumba simbólica estaba
colocada con las armas de Colombia en frente y la
rodeaban trofeos y emblemas militares adornados
con infinidad de luces. A cada costado podían leerse
algunas octavas (Gazeta de Cartagena de Colombia,
1823, 110, p. 457).
Imagen extraída de la página Biografías y Vidas. http://www.
biografiasyvidas.com/biografia/c/caldas.htm
Entre tanto, el batallón de Milicias se hallaba tendido
en la plaza del convento ejecutando tres descargas
de fusileros. A los días siguientes, se abrió paso a
la celebración por el triunfo de la campaña con una
8
canción patriótica dedicada en la ciudad de Caracas
al general José Prudencio Padilla, uno de los gestores
del triunfo (Gazeta de Cartagena de Colombia, 1823,
116, pp. 479-480).
El 24 de noviembre del mismo año, se organizó
en esta ciudad una función religiosa para bendecir
el recinto y monumento que contenía los restos
de los mártires fusilados el 24 de febrero de 1816
en esta misma plaza a la llegada de las huestes de
Reconquista al mando del Pacificador Pablo Morillo.
Era esta la primera vez que la memoria de aquellos
hombres era glorificada con un homenaje público.
Muy temprano, a las seis de la mañana, salieron de
la iglesia catedral el intendente del Departamento
con la municipalidad, el clero, las comunidades
religiosas y las corporaciones civiles y militares,
quienes acompañados de un considerable número
de pobladores se dirigieron en procesión hasta
el cementerio de la isla de Manga. Al llegar allí
entonaron preces por los difuntos y luego el
intendente tomó la calavera de José María García de
Toledo que se hallaba sobre un cojín de terciopelo
negro y la ubicó al pie del símbolo de la Redención.
A su lado colocó las calaveras de sus compañeros
de martirio: Manuel del Castillo, Antonio José Ayos,
Martín Amador, Miguel Díaz Granados, Manuel
Anguiano, Santiago Stuart, José María Portocarrero,
Pantaleón Germán Ribón y demás víctimas de la
implacable opresión española. Para esta ocasión se
construyó y adornó un altar en el que el provisor del
obispado presidió los oficios fúnebres, después de lo
cual los sacerdotes celebraron una misa en memoria
de aquellos inmolados (Gazeta de Cartagena de
Colombia, 1823, 120, pp. 501-502).
Ejército Libertador en el Perú. Por su parte, el padre
guardián fray Jerónimo Caro pronunció un sermón
en el que describió las hazañas de los soldados
americanos. El resto de la jornada se destinó a varias
demostraciones públicas de patriotismo.
El día 27 se llevó a cabo en la iglesia catedral la
ceremonia fúnebre para honrar la memoria de
los guerreros que ofrendaron su vida en aquellas
memorables batallas del Sur. Para el efecto, todo
el interior del templo se vistió de luto (Correo del
Magdalena, 1825, 9, p.4).
El recinto sagrado permaneció abierto e iluminado
hasta muy tarde de la noche. A las 9 de la mañana se
cantó una misa de Réquiem, seguida de un sermón
alusivo al objeto de la celebración.
La población de Arjona, ubicada en esa misma
provincia, también se sumó a las expresiones de
pésame. Después de tres días de festejos por las
victorias obtenidas por el Ejército Libertador, el 27
de junio se dedicó a las honras fúnebres por aquellos
guerreros colombianos que ofrendaron sus vidas
por la libertad del Perú (Gazeta de Cartagena de
Colombia, 1825, 203, p.4).
Esta serie de recuentos históricos constituyen un
claro testimonio de los primeros esfuerzos por rendir
tributos a los civiles y militares que ofrendaron su
vida por alcanzar una Patria libre y soberana.
Referencias
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Fondo Negocios Administrativos. Tomo 3, f. 952v.
Argos de la Nueva Granada, No. 11 (1814, 20 de enero).
Bogotá: Imprenta del Congreso.
Argos de la Nueva Granada, No. 5 (1813, 9 de diciembre).
Bogotá: Imprenta del Congreso.
La memoria de estos mártires de la Independencia
cartagenera siguió siendo enaltecida mediante
homenajes efectuados en los años siguientes. Hacia
1882, la administración municipal de la ciudad
decidió que la plaza del matadero sería en adelante
llamada Plaza de los Mártires en honor a aquellos
inmolados (Urueta, 1886).
Bernal, V. (1965). Atanasio Girardot. El coronel abanderado.
Caracas: Imprenta Nacional.
Para el homenaje rendido en 1825 en memoria de los
soldados caídos en las batallas de Junín y Ayacucho,
en Cartagena las autoridades organizaron un paseo
militar y un simulacro de guerra. El 24 de junio se
cantó una misa solemne de acción de gracias en la
iglesia de San Francisco en honor a las glorias del
Cortázar. R. (1956). (Comp.). Cartas y Mensajes del General
Francisco de Paula Santander, Vol. 5. Bogotá: Academia
Colombiana de Historia.
Caballero, J. (1974). Diario de la Independencia. Bogotá:
Banco Popular.
Caballero, J. (1819, 23 de octubre). Diario Político de Santafé
de Bogotá, 18.
Correo del Magdalena, No. 9 (1825, 7 de julio). Cartagena:
Imprenta de Juan Antonio Calvo.
Cortázar. R. (1956). (Comp.). Cartas y Mensajes del General
Francisco de Paula Santander, Vol. 4. Bogotá: Academia
Colombiana de Historia.
Gaceta de Cartagena de Colombia, No. 110 (1823, 20 de
septiembre) En la Imprenta de Juan Antonio Calvo.
Gaceta de Cartagena de Colombia, No. 116 (1823, 1 de
noviembre) En la Imprenta de Juan Antonio Calvo.
Gaceta de Cartagena de Colombia, No. 120 (1823, 29 de
noviembre) En la Imprenta de Juan Antonio Calvo.
Gaceta de Cartagena de Colombia, No. 203 (1835, 2 de julio).
Gazeta de Cartagena de Indias, No. 34 (1812, 3 de diciembre).
Cartagena de Indias: Imprenta de Diego Espinosa.
Gazeta de la ciudad de Bogotá, No. 122 (1821, 25 de
noviembre). Bogotá: Imprenta de Nicomedes Lora.
Gazeta de la ciudad de Bogotá, No. 53 (1820, 30 de julio).
Bogotá: Imprenta de Nicomedes Lora.
Gazeta de Santafé de Bogotá (1819, 26 de diciembre) No. 22.
Gazeta de Santafé de Bogotá (1819, 29 de agosto) No. 3.
Gazeta de Santafé de Bogotá (1819, 5 de diciembre) No. 19.
Gazeta Ministerial de Cundinamarca, No. 184 (1814, 4 de
agosto). Santafé de Bogotá: Imprenta de José María Ríos.
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Ibáñez, P. (1951). Crónicas de Bogotá. Tomo IV. Bogotá:
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En la Imprenta del Gobierno por el ciudadano Francisco de
Paula Castellanos.
La Aurora de Popayán, No. 25 (1814, 4 de septiembre).
Popayán: En la Imprenta del Gobierno por el ciudadano
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Lozano, F. (1963). Anzoátegui (Visiones de la guerra de
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Monsalve, J. (1911). Atanasio Girardot. Bogotá: Imprenta
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Órdenes Generales dadas en esta plaza de Bogotá desde 1819
hasta 1821. Archivo Histórico de la Academia Colombiana de
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Ospina, J. (1939). Diccionario biográfico y bibliográfico de
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Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
El Observador Colombiano, No. 6 (1813, 13 de septiembre).
Cartagena de Indias: Imprenta del C. Diego Espinosa.
9
Antonio Clemente José María
Bernabé Ricaurte Lozano
Gustavo Ernesto Altamar Laiseca1
Resumen
Este escrito es una recopilación biográfica del capitán Antonio Ricaurte. Su muerte no fue
estéril porque con su hazaña de valor, salvó al Libertador y a su ejército de una gran derrota y,
con el sacrificio de su vida, salvó la patria. Todo colombiano debe sentirse pleno de admiración,
de gratitud y orgullo al oír este nombre.
Palabras clave: batalla, heroísmo, Ricaurte, Simón Bolívar, victoria
Abstract
This paper is the result of a research that has the main purpose of addressing the life and legacy
of Antonio Ricaurte. This work was developed with the highest degree of admiration and
gratitude to this national heroe.
Key words: battle, heroism, Ricaurte, Simón Bolívar, victory
Figura 1. Don Antonio Ricaurte
Fuente: Urdaneta, A. Papel Periódico Ilustrado.
Antonio Clemente José María Bernabé Ricaurte Lozano nació el 10 de julio de 1786 en Villa
de Leiva Boyacá. Hijo de Esteban Ricaurte Mauris, contador de la renta del aguardiente de
Honda, de familia no muy acaudalada; en cambio, la de su esposa doña María Clemencia
Lozano Manrique ostentaba gran trascendencia y poder de linaje. El matrimonio se llevó a
cabo en Santa Fé de Bogotá, en la Catedral Primada, contra la expresa voluntad del padre de
la novia, quien la desheredó de acuerdo con una Real Pragmática del rey Carlos III. Antonio
Ricaurte fue nieto de Don Jorge Tadeo Lozano de Peralta, Márquez de San Jorge, quien obtuvo
el título de Marqués por concesión del rey de España Carlos III: “nunca canceló ningún derecho
de impuestos a la Real Audiencia por su título nobiliario, y aducía que él no había comprado
la merced del título” (Ricaurte, 1969).
“La Audiencia resolvió prohibirle, en mayo de 1777, y desconocer, a Don Jorge Tadeo Lozano
de Peralta, usar las armas y el título de Marqués” (Ricaurte, 1969, p.264). Pero el nunca acató
esta orden y continuó ostentando el marquesado sin el aval de España. Antonio Ricaurte era
nieto del Marqués de San Jorge y sobrino del prócer Jorge Tadeo Lozano.
El espíritu de Antonio Ricaurte era revolucionario, pues su abuelo materno había muerto
en las bóvedas de Bocachica por su actuación y apoyo al movimiento Comunero, y su tío
Don José Antonio Ricaurte murió en esta misma prisión por actuar como abogado defensor
del Precursor de la Independencia don Antonio Nariño, acusado por la publicación de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano.
10
1 Profesor de Historia de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Escuela Militar de
Cadetes. Investigador de la Fundación Universitaria los Libertadores. Miembro de la Academia
Colombiana de Historia Militar.
Perdió a su madre a corta edad y cumplidos doce
años también perdió a su padre. Antonio Ricaurte y
sus dos hermanos quedaron abandonados sin ningún
apoyo, debido a que el Marqués había desheredado
a su madre por haberse casado con un hombre sin
el linaje requerido en la época. El ministro público
encargó a don Juan Nepomuceno Lago del cuidado,
educación y corrección de los hermanos Ricaurte.
En 1799 vistió la beca roja del Colegio Mayor de San
Bartolomé, fundado el 27 de septiembre de 1604 por
el arzobispo de Santa Fé de Bogotá, Bartolomé Lobo
Guerrero. Para la época, era el colegio más antiguo
del Virreinato de la Nueva Granada. En su ingreso,
tuvo que demostrar su nobleza y legitimidad de
nacimiento. En cuanto a su estudio, le sirvió mucho
la biblioteca de su padre; pero, por razones que aún se
desconocen, abandonó el colegio a mediados de 1804
sin haber culminado sus estudios de jurisprudencia.
A la edad de 18 años contrajo nupcias con la
distinguida doña Juana Martínez Recamán, sobrina
de don Joaquín Camacho, quien logró que Antonio
Ricaurte fuera nombrado secretario de cámara del
Tribunal Mayor de Cuentas de la Real Audiencia de
Santa Fé de Bogotá.
En una tarde del mes de junio de 1810 concurrían don
Camilo Torres, don Crisanto Valenzuela, don Ignacio
Herrera, don José María Domínguez, don José María
del Castillo y don José Martínez Recamán a la casa
de don Joaquín Camacho, tío político de Antonio
Ricaurte, situada en la esquina sur de la calle de
Santa Clara, actual calle octava con carrera octava,
con el objeto de discutir un plan revolucionario.
“Se acordó esa tarde iniciar la revolución en la
provincia de Mariquita y comisionar a Antonio
Ricaurte y a su cuñado, José Martínez Recamán,
para que se asociaran con don Joaquín Camacho
y don Clemente Camacho, quienes se hallaban
en la hacienda de Chipuelo cerca del Espinal.
(Lombana, 2006, p.142)”
Pero por varias dificultades no pudieron promover el
levantamiento del centro de la provincia y Antonio
Ricaurte regresó a Santa Fé a pocos días del 20 de
julio de 1810. Fecha en la que Antonio Ricaurte
se agrupó con los chisperos, que eran incansables
agitadores quienes recorrían las calles conduciendo
a la población para que hiciera presencia en la Plaza
Mayor:
“allí la gente llegaba, por la Calle de Florián
actual carrera octava con calle 11, la del Divorcio,
actual calle 10 con carrera octava y novena, la
carrera actual carrera séptima con calles 8 a la 6
y de San Carlos calle décima entre carreras 6 y 3.
(Lombana, 2006, p.143)”
Iban con sables y cuchillos, gritando en contra de
los oidores y pidiendo cabildo abierto. José María
Carbonell, principal líder y conductor de los
chisperos, recorría las calles y las gentes iban detrás
de él animando la agitación y agitando la protesta.
Antonio Ricaurte, con sus ardientes palabras, fue de
los que con más energía pidió, el día 25, la prisión de
los virreyes, hasta que el mandatario español quedó
preso en el Tribunal de Cuentas, conducido por los
hermanos Ignacio y Antonio Ricaurte.
Se ordenó formar cuerpos voluntarios de milicias de
distintas armas; entre cuyos integrantes se encontraba
Antonio Ricaurte, quien en los primeros días de
noviembre se alistó al lado de Francisco de Paula
Santander, que era el abanderado en el Batallón de
Infantería de Guardias Nacionales.
Encargado del poder Ejecutivo de Cundinamarca
don Jorge Tadeo Lozano comenzó la división entre
centralistas, encabezados por Antonio Nariño y
donde militó Antonio Ricaurte; hicieron oposición al
gobierno federalista, comandado por Camilo Torres
y su tío Jorge Tadeo Lozano y no obstante siendo
sobrino estuvo en la oposición.
“El 24 de diciembre se reunió el Colegio Electoral
para decidir sobre la revisión de la Constitución,
en lo que estaban en total desacuerdo centralistas
11
y federalistas, en las aulas de San Bartolomé
donde se reunía la corporación, se presentó
Antonio Ricaurte quien interpeló a los electores
en un enérgico discurso y obtuvo la elección
para presidente de Don Antonio Nariño (Puyana,
1993, pp.202-203)”.
Una vez que el Precursor tomó posesión del cargo,
Antonio Ricaurte felicitó, en nombre del pueblo,
al Colegio Electoral por el acierto en la elección
con una arenga breve y sencilla. Horas más tarde,
al llegar Antonio Nariño al palacio de gobierno,
el teniente Antonio Ricaurte con su batallón y las
demás fuerzas que hacían la guarnición de la ciudad,
empezaron a dar en la plaza mayor las salvas de
artillería y fusilería que prescribía la Ordenanza. El
descontento de los dos partidos fue creciendo hasta
irse a las armas para la solución definitiva de una
terrible guerra civil.
ordenado al Capitán Antonio Ricaurte que, con un
batallón, desde el pie de la colina, mantuviera a raya
al enemigo sin exponerse ni atacar si no recibía una
orden precisa al respecto. Antonio Ricaurte, en lo
fino del tiroteo, sacó su espada, le ató un pañuelo en
la punta, muy visible y ordenó a sus hombres que lo
siguieran a tomar el alto de la colina. Los centralistas
vacilaron ante la orden que les proponía el capitán
Ricaurte, quien los tachó de cobardes y se lanzó
entre las balas del enemigo que, como milagro, no
hacían caso de él. Los soldados, animándose con el
ejemplo de Ricaurte, siguieron detrás de él y fueron
acribillados por los fusileros de Antonio Baraya,
parapetados en la cima. Los hombres de Ricaurte
dieron media vuelta y huyeron
“Antonio Nariño, espantado ante inmensa
insensatez cometida por Ricaurte, montó en
su caballo y corrió a detener a los fugitivos,
que enloquecidos de susto no le hicieron caso.
Arrancó de las manos del abanderado José
María Espinosa la bandera del Regimiento y
enarbolándola gritó: ‘¡Síganme muchachos!’.
Espoleó su caballo varios metros, impávido a
las balas que silbaban sobre su cabeza. Volteó a
mirar y el único que le seguía era el abanderado
Espinosa, que le reclamaba la bandera. Antonio
Nariño se la devolvió y le dijo: “Somos perdidos.
Tome su bandera y vuélvase (Espinosa, S.f., pp.
33-35)”.
Ventaquemada fue una derrota para Antonio Nariño;
para Antonio Baraya, fue un desastre ya que permitió
que el enemigo se retirara.
Imagen extraída de la página “Las letras que queremos hoy”.
http://mireyavasquez.blogspot.com.co/2010/12/seleccion-de-capitulos-de-venezuela.html
Las tropas se enfrentaron en Ventaquemada.
Antonio Ricaurte iba con Antonio Nariño en clase
de ayudante de campo. El 2 de diciembre, en el
sitio de Ventaquemada, se trabó el combate entre
las tropas de Cundinamarca y las del Congreso que
comandaba Antonio Baraya. Antonio Nariño le había
12
Antonio Nariño regresó a Santa Fé de Bogotá para
defenderla en la batalla de San Victorino donde
luchó el capitán Antonio Ricaurte. Aquel lugar era
un punto céntrico que controlaba las entradas de
Fontibón, Usaquén y Monserrate, concentrando
sus esfuerzos en el punto y momento decisivos,
para repeler ataques iniciados desde cualquier
dirección. Estableció fortificaciones en San Diego,
localizó destacamentos de milicias en Puente
Aranda, Bosa y Monserrate y colocó el grueso de
sus tropas en San Victorino; curiosamente, las tropas
defensoras ascienden a dos mil hombres. El día 8
las fuerzas de los dos contendores estuvieron a la
vista. Un prisionero advirtió a Nariño que Girardot
había recibido, en Monserrate, orden de Baraya
para coadyuvar al ataque
de la ciudad al día siguiente. El dictador engañó
al prisionero y suplantando la orden hizo llegar a
Girardot aviso para que no bajase de las cumbres
de Monserrate durante el combate que desde allí
vería, razón por la cual el futuro héroe del Bárbula
conservó su posición.
Después de rudo combate, las piezas de artillería de
Antonio Nariño fueron situadas en los flancos de las
tropas de Baraya; y acertados tiros de metralla y una
carga de bayoneta decidieron el combate en favor
de los centralistas. La derrota fue completa y los
muertos numerosos. Hubo distinguidos prisioneros,
entre los cuales figuraban diputados al Congreso y
oficiales como Francisco de Paula Santander, Rafael
Urdaneta y José Avala, el primero y el último heridos.
Baraya logró escapar y dejó la banda; su segundo,
Joaquín Ricaurte, también se salvó pero perdió el
sable y el bastón; Girardot se retiró para Tunja con
su fuerza intacta.
Grande fue el regocijo de la población santafereña, la
cual obedeció la orden de Antonio Nariño de respetar
a los prisioneros y tratarlos con toda consideración.
Los oficiales fueron custodiados en el claustro de
Las Aguas, los soldados en distintos cuarteles y los
heridos en el Hospital de San Juan de Dios. Muchas
señoras, unidas con las de la familia de Antonio
Nariño sirvieron abundantes comidas y refrescos a
los prisioneros de distinción y otras, convertidas en
Hermanas de la Caridad, cuidaron de los heridos.
También las monjas de Santa Clara prepararon, el día
10, escogidos guisos para los soldados prisioneros
(Espinosa, S.f., pp. 33-35).
El coronel Simón Bolívar, después de su brillante
campaña del Bajo Magdalena, pidió auxilio desde
Cúcuta. Antonio Nariño envió un selecto grupo
de 150 jóvenes del ejército granadino en ayuda de
Simón Bolívar, entre los cuales se encontraba:
Antonio Ricaurte quien salió de su casa en la
Calle de La Esperanza, actual calle 10 entre
carreras cuarta y quinta, actual Museo Militar,
se despidió de su esposa para no volver a verla
y marcho a Venezuela al lado de Atanasio
Girardot, Luciano D´Elhuyart,
José María
Ortega, Francisco de Paula Vélez, Hermógenes
Maza, Ignacio Ricaurte y Joaquín Paris,
representantes de la aristocracia criolla granadina
con quienes compartió la Campaña Admirable.
(Ortega, 1969, p.264)
Después de la Batalla de La Puerta, librada el 3 de
febrero de 1814, era muy crítica la situación de Simón
Bolívar en Valencia y de sus fuerzas y partidarios en
La Guaira y Caracas, por lo cual ordenó la ejecución
de los españoles y canarios hechos prisioneros en los
combates anteriores cuyo canje propuso Bolívar a
Monteverde, el cual no quiso aceptar.
En el manifiesto que dirigió Simón Bolívar desde
su cuartel general en San Mateo, para justificar
aquella ejecución, hablando de las crueldades de los
españoles decía:
Que horrorosa devastación, qué carnicería
universal, cuyas señales sangrientas no borrarán
los siglos. La execración que seguirá a Yáñez y a
Boves será eterna por los males que han causado.
Partida de bandidos salen a ejecutar la ruina;
el hierro a los que respiran el fuego devora los
edificios y lo que resiste al hierro. En los caminos
se ven tendidos juntos los cadáveres de ambos
sexos; las ciudades exhalan la putrefacción de
los insepulcros. Se observa en todo el progreso
del dolor; en sus ojos arrancados, en sus cuerpos
lanceados, en los que han sido arrastrados a las
colas de los caballos. Ningún auxilio de la religión
les ha proporcionado aquellos que convierten en
cenizas los templos del Altísimo y los simulacros
sagrados. Pero la capital de Barinas, Cojede,
Tinaquillo, Nirgua, Guayos, San Joaquín, Villa
de Cura, y Valles de Barlovento, fueron pueblos
más desgraciados. Algunos han sido consumidos
por las llamas. Otros no tienen ya habitantes.
Barinas donde Boves pasa a cuchillo quinientas
personas, y hubieran sido setenta y cuatro más
si la pronta entrada de nuestras armas en aquella
ciudad, no hubiera quitado a los verdugos el
tiempo necesario para llenar su misterio infernal.
(Bolívar Día a Día, 2008, p.312)
13
Esta carta da una idea de la venganza y ejecuciones
con actos muy sangrientos que llevaban a cabo
los jefes españoles como José Tomás Boves, el
feroz caudillo que no se detenía en sus planes del
exterminio. Boves se sentía orgulloso de combatir
con Bolívar, para ello tenía un ejército de 2000
infantes y más de 5000 jinetes. Bolívar no tenía sino
una fuerza de 2000 hombres.
ejército patriota y era incapaz de oponer resistencia
a esta numerosa columna.
Si Boves se hubiera apoderado del parque en San
Mateo, la destrucción del ejército patriota habría
sido inevitable. La importancia de la gesta heroica
de Antonio Ricaurte, hizo de la batalla en aquel lugar
un acontecimiento histórico, de reconocimiento
militar, el cual será recordado por siempre.
Al amanecer del 28 de febrero de 1814, las tropas
de Boves atacaron las fortificaciones de San Mateo,
con gran impetuosidad. Simón Bolívar y el General
Lino Clemente resistieron el ataque y causaron
grandes bajas al enemigo que, desde el principio y
todo el día, combatió con el mayor ímpetu; pero la
victoria coronó los esfuerzos de Simón Bolívar en
esa jornada, Boves perdió más de 200 hombres entre
muertos y heridos.
Imagen extraídade la página “Memorias de Venezuela. http://
www.minci.gob.ve/wp-content/uploads/2014/03/El-sitio-deSan-Mateo.pdf
Al observar los españoles que los soldados patriotas
de la custodia bajaban silenciosos y en retirada por
la cima del cerro, lanzaron un grito de alegría como
señal de triunfo. Más de repente, una explosión
imponente, como un trueno, se dejó oír por el campo
y una espesa nube de humo cubrió a los combatientes.
Era el capitán Antonio Ricaurte, quien custodiaba
el polvorín. Había despedido a sus soldados y
sacrificaba su joven existencia poniendo fuego a un
barril de pólvora con su propia mano cuando estuvo
la casa colmada de enemigos.
Este incidente imprevisto y peligroso cambió de
repente la escena, inspirando tanto brío en unos
como desaliento en otros. La pérdida del parque y
sus funestos resultados parecían inevitables, lo cual
puso a Simón Bolívar y a sus jefes y oficiales en
la mayor incertidumbre. Tan sólo una fuerza de 50
hombres, al mando de un oficial granadino, el capitán
Antonio Ricaurte, custodiaba los pertrechos del
A tiempo en que se ejecutaba este suceso de gran
heroísmo, Simón Bolívar defendía sus principales
atrincheramientos contra todas las fuerzas de
Boves, que los atacaban en esos instantes con gran
fiereza. Antes de la explosión salvadora y cuando
el enemigo contaba con el triunfo al ver desfilar a
los soldados de la custodia, mandó Simón Bolívar
desensillar su caballo y, colocándose entre sus filas,
Cely, E. y Puyo, F. (2008). Bolívar Día a Día. Madrid: Editorial
Océano.
Forero, J. (1996). La primera república. Academia Colombiana
de Historia, Historia Extensa de Colombia, Vol. V. Bogotá
D.C.: Ediciones Lerner
Gutiérrez. J. (1998). El Mayorazgo de Bogotá y el Marquesado
de San Jorge. Bogotá D.C.: Instituto Colombiano de Cultura
Hispánica.
Lozano, Fabio (1916). Biografía de Don Jorge Tadeo Lozano.
Boletín de historia y antigüedades, 116-117.
Conclusión
Simón Bolívar que fue testigo presencial del hecho,
decía hablando de la heroicidad del joven oficial:
Ortega, D. (1969). Álbum del sesquicentenario. Editado por la
Colombiana de Historia. Bogotá D.C.: Editorial Kelly.
Así como la Patria, debe ser objeto de nuestro
tierno afecto, su historia tiene que serlo de nuestros
primeros estudios, porque ella nos ofrece altas
lecciones morales cívicas y fortifica en nuestros
corazones el sentimiento del bien y el amor al deber.
Al amanecer del día 25, el fuego empezó
simultáneamente en toda la línea de ataque; Boves
la recorría con su acostumbrada audacia, animando
sus tropas y dándoles ejemplo como jefe, pero
todos sus esfuerzos se estrellaron contra la valentía
de Simón Bolívar y sus tropas que defendían los
parapetos y trincheras, a cuyo pie caían sin vida los
jinetes llaneros. Cedían ya este terrible estrago de tan
heroica resistencia, cuando una columna enviada por
Boves desde la madrugada y que en silencio trepaba
la altura en que el ejército patriota apoyaba su ala
izquierda, se dejó ver en el cerro marchando a paso
redoblado hacia la casa del ingenio en que estaba el
polvorín de los patriotas.
Referencias
Ocampo, J. (1980). El proceso ideológico de la emancipación
en Colombia. Segunda edición. Instituto Colombiano de
Cultura, Colección de historia viva, 14.
¿Qué hay de semejante en la historia a la
muerte de Ricaurte? Este suicidio para salvar la
patria, al ejército y a mí, sin más esperanzas que
el amor a la independencia y a la libertad.
Simón Bolívar extendió, entonces, su línea de defensa
hasta el ingenio de su propia hacienda y Boves,
desalentado con la primera pérdida, permaneció
estacionado en las primeras semanas de marzo.
Renovó el ataque los días 11, 16, 17 y 20. Boves
volvió a ser terriblemente escarmentado, con grandes
pérdidas; y viendo que las tropas desmayaban y se
disminuían con esos ataques, determinó dar uno
general, que fue hábilmente combatido.
14
les manifestaba que él sería el primero en morir. Con
esta prueba de confianza y de oportuna valentía,
entusiasma a sus soldados que, con arrogante carga a
favor del destrozo causado por la explosión, arrollan
al enemigo que huye, dejando en el campo más de
800 hombres entre muertos y heridos.
Olivos A. (2006). El 20 de julio de 1810. Bogotá D.C.:
Panamericana editorial.
Puyana, G. (1993). La primera república y la reconquista.
Historia de las Fuerzas Militares de Colombia Ejército,
1. Colombia: Planeta Colombiana Editorial Ricaurte en
San Mateo (S.f.) Recuperado de www.flickr.com/photos/
colombiasoyyo/4878689186/in/photostream/lightbox
El hecho heroico que causa asombro del capitán
Antonio Ricaurte en el ingenio de San Mateo finca
del libertador en Venezuela, superó a los deseos de
los que quieren que la Patria sea un altar en cuyas
aras se ofrezca ofrendar la propia vida; por eso
la antorcha incendiaria que el héroe agitó en sus
manos en aras de la libertad, que inspiró recordar
su nombre en estos 200 años por todos los ámbitos
de nuestra Patria Colombia y su hermana Venezuela.
También en la estrofa XI de nuestro Himno Nacional
recordamos al héroe:
¡Ricaurte en San Mateo, en átomos volando deber
antes que vida con llamas escribió!
15
Bogotá, D.C. Grupo de
Memoria Histórica, 2013
Gonzalo Sánchez y Grupo de
memoria histórica
Julio Bernal1
Reseña
¡Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y
dignidad. Informe General del Grupo de Memoria
Histórica
Abstract
This article reviews the 2013 report written by the
Historic Memory Group in Colombia. The author
analyzes the report and gives his viewpoint about
this collective work.
Key Word: collective memory, Colombia, drug
trade, illegal groups, peace, research, violence,
warfare
Terror en el aire
Fuente: Lope medina (1989).
El jet 727 de la aerolínea Avianca identificado como
HK1803 explotó en mil pedazos después de despegar
del Aeropuerto El Dorado de la ciudad de Bogotá
D.C. con rumbo a la ciudad de Cali. Un maletín con
explosivos dejado por un lugarteniente de Pablo
Escobar dentro del avión, justo encima de uno de
los tanques de combustible, le causó la muerte a 107
pasajeros en el año 1989.
Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra
nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento
mejor, es sencillamente cambiar
(Saramago, 1998)
1. Teniente de la reserva del Ejército de Colombia. Historiador de University
of New Orleans. Master of Romance Languages, University of New Orleans.
Candidato a doctor Universidad Nacional de Colombia. Actualmente se desempeña como director del Departamento de Historia Militar de la Escuela
Militar de Cadetes en Bogotá, Colombia.
16
Fuente: Ernesto Guzmán (2001).
Esta fotografía hace parte de la secuencia “Un
sendero de dolor” en la que se ve a Tulia Rosa Pérez
cuando recibe, en 2001, de la Unidad de Justicia y
Paz de la Fiscalía, los restos de su hija desaparecida
por grupos paramilitares. La Hormiga, Putumayo,
noviembre de 2007.
El informe de 2013 del Grupo de Memoria
Histórica (GMH) es un amplio trabajo investigativo
desarrollado por el Estado colombiano a fin de
fortalecer su memoria nacional. Se puede determinar,
a priori, que es una investigación exhaustiva
que integra variables historiográficas diversas,
tales como testimonios, estadísticas, cuadros
comparativos y fotografías de excelente calidad;
el todo permite percibir la naturaleza compleja
del conflicto armado en la sociedad colombiana:
masacres, desapariciones, asesinatos selectivos,
secuestros, violencia sexual entre otras… Cual se
sabe, uno de los más trágicos conflictos del mundo
contemporáneo. Los testimonios abrumadores de
quienes han sufrido en carne propia sus sevicias, así
como las conclusiones meticulosas con que el equipo
investigador desentraña las diferentes variables,
pueden sin duda contribuir a la formación de una
conciencia colectiva en pro de un eventual proceso
de reconciliación nacional.
A tal fin, la obra ofrece un clínico relato de la
naturaleza del conflicto armado en Colombia.
Según el director del equipo de Memoria Histórica,
Gonzalo Sánchez, el informe no pretende ser “un
cuerpo de verdades cerradas,” sino más bien hacer
que se reconozca y se haga visibles a las víctimas, las
cuales durante mucho tiempo han sido consideradas
“efectos residuales” del conflicto. La metodología1
propuesta se ajusta a un análisis riguroso de las
fuentes presentadas. Con ello se puede apreciar el
trabajo logrado por los investigadores en su afán de
incluir diferentes puntos de vista y así generar luces
que ayuden a entender en detalle el conflicto armado
en Colombia (El conflicto armado, 2003).
El constante diálogo que logra establecer el equipo
investigador entre las fuentes primarias tradicionales
y las inusuales recrea un amplio espectro de
pormenores tendientes a una mejor inteligencia
del citado conflicto interno.2 Es de señalar que los
autores no escatiman en presentar anexos relevantes,
al tiempo que el amplio despliegue de documentación
fotográfica aporta una riqueza visual sobre lo que
fuera nuestro duelo nacional.
Río Cauca, Tumbas de agua
1 La investigación puede cumplir dos propósitos fundamentales:
a) producir conocimiento y teorías (investigación básica) y b) resolver problemas prácticos (investigación aplicada). Gracias a estos dos tipos de investigación la humanidad ha evolucionado. La
investigación es la herramienta para conocer lo que nos rodea y su
carácter es universal.
2 Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz, defiende en
el documento “¿Conflicto armado o amenaza terrorista?” la posición del gobierno en lo que respecta a la naturaleza de la situación
que se vive en Colombia.
17
Tantos años de guerra demandan muchos
esfuerzos y compromisos para hacer de nuestra
historia una fuente de aprendizaje, una lección
que nos permita transformar lo que hemos sido
y nos comprometa en la tarea de reclamar la
verdad, la justicia, la reparación y las garantías
de no repetición para las víctimas. Solo si la
sociedad hace suya las causas de las víctimas
y las reclama y las defiende, se hace también
constructora y merecedora del apelativo de
sociedad democrática que le garantiza su derecho
a vivir con dignidad. (Sánchez, et al., p. 27)
Fuente: Manuel Saldarriaga (2002).
De entrada, el equipo establece en su prólogo un
panorama historiográfico de amplitud tal que permite
sentar la base del planteamiento del desarrollo de
la memoria histórica. Según el mismo Sánchez (et
al., 2013, p.13) “la memoria es una expresión de
rebeldía frente a la violencia y la impunidad”. De
este punto parte el hilo conductor de toda la obra, de
manera que el lector puede percibir la polarización y
el desbordamiento de la violencia en Colombia.
Este informe no es una narrativa sobre un
pasado remoto, sino sobre una realidad anclada
en nuestro presente. Es un relato que se aparta
explícitamente, por convicción y por mandato
legal, de la idea de una memoria oficial del
conflicto armado. Lejos de pretender erigirse
en un corpus de verdades cerradas, quiere ser
elemento de reflexión para un debate social
y político abierto. El país está pendiente de
construir una memoria legítima, no consensuada,
en la cual se incorporen explícitamente las
diferencias, los contradictores, sus posturas y sus
responsabilidades y, además, se reconozca a las
víctimas. (Sánchez, et al., 2013, p.16)
La idea general de este prólogo se encuentra
orientada a que el lector se percate de que aunque
la verdad sea difícil de digerir en algunas partes del
informe, siempre se debe tener en cuenta que la razón
de este trabajo investigativo es el deseo de aportar un
espacio de discernimiento sobre los posibles cursos
de acción con miras a una reconciliación nacional.
Posteriormente, en la presentación, Martha Nubia
Bello,3 coordinadora del informe, enfatiza que
3 Trabajadora social de la Universidad Nacional de Colombia,
donde se ha desempeñado como profesora asociada desde 1991;
magister en Ciencia Política de la Universidad de Los Andes e
investigadora del Centro de Memoria Histórica desde sus comienzos, en el 2007. Martha fue relatora de los informes de Bojayá,
San Carlos y El Tigre y Correlatora de los informes de Comuna
18
Martha Nubia Bello señala, además, que la impunidad
judicial o moral4 debe erradicarse en su totalidad, ya
que esta resquebraja la validez de las instituciones
nacionales y da lugar a que los crímenes cometidos
en el conflicto armado en Colombia no tengan un
sentimiento de clausura que genere los primeros
pasos a una reconciliación nacional, con base en un
perdón que solo será posible con la erradicación de
la impunidad.
Mónica Paola Ojeda, hace diez años fue víctima de
una mina antipersonal
Fuente: León Darío Peláez (2013).
La obra está dividida en cinco capítulos. El primero
de ellos se titula “Una guerra prolongada y degradada.
Dimensiones y modalidades de violencia”. El grupo
investigador toma como referencia estadísticas5
13, Mujeres y Guerra: Víctimas y Resistentes en el caribe Colombiano. Al interior del grupo estuvo al frente de la línea de investigación sobre los impactos psicosociales del conflicto.
4 La impunidad Se define como “la inexistencia, de hecho o de
derecho, de responsabilidad penal por parte de los autores de
violaciones, así́ como de responsabilidad civil, administrativa o
disciplinaria, porque escapan a toda investigación con miras a su
inculpación, detención, procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, condena a penas apropiadas, incluso a la indemnización del daño causado a sus víctimas” (Informe de Diane Orentlicher, 2005).
5 La estadística responde a la actividad planificadora de la sociedad. Con la Revolución Industrial aparecen nuevos problemas,
desde 1958 hasta 2012 y da cuenta de la magnitud del
sufrimiento durante el conflicto. Como introducción
de este capítulo de contextualización, el grupo
investigativo afirma que
Las dimensiones de la violencia letal muestran
que el conflicto armado colombiano es uno de los
más sangrientos de la historia contemporánea de
América Latina. La investigación realizada por
el GMH permite concluir que en este conflicto ha
causado la muerte de aproximadamente 220.000
personas entre el 1º de enero de 1958 y el 31 de
diciembre de 2012; es decir, cual si desparecieran
del censo nacional comunidades enteras como
Popayán o Sincelejo. (Sánchez, et al., p. 31)
Según lo anterior, se observa el desbordamiento de
la violencia desde la década de los cincuenta. El
uso de las estadísticas permite una idea más clara
de la gravedad de los hechos ocurridos en Colombia
a partir de la segunda mitad del siglo XX. Este
capítulo añade una reflexión sobre la degradación
de la naturaleza humana una vez se prescinde de
todo límite ético. Se ponen también al descubierto
los rasgos característicos del conflicto colombiano
y el uso indiscriminado de métodos nada ortodoxos,
tales la diseminación de minas antipersonales6 y la
violencia a lo largo de todo el conflicto.
El segundo capítulo de la obra se titula “Los
orígenes, las dinámicas y el crecimiento del conflicto
armado”. Esta parte del informe se propone explicar
el porqué del conflicto colombiano. Se incluye
aquí el irresuelto problema agrario;7 la irrupción y
la propagación del narcotráfico;8 las limitaciones
sobre todo de desigualdades sociales. La Estadística es un instrumento para identificar estas injusticias y para producir información en el llamado “Estado del Bienestar” (Galeón, S.f.).
6 Las minas antipersonal son pequeños explosivos que pueden
estar en cualquier parte. A diferencia de otras armas, para cuya
mayoría se precisa que alguien apunte y dispare, las minas terrestres antipersonal son accionadas por las “víctimas”. Es decir, están concebidas para explosionar cuando una persona tropiece con
ellas o las manipule (Sin minas Colombia, S.f.).
7 El hecho de que el mapa de conflictos armados coincida en lo
fundamental con las áreas de colonización de las últimas cuatro
décadas, no hace sino expresar que el origen del problema está en
las regiones campesinas
densamente pobladas, inmersas en la estructura social del latifundio- minifundio y especializadas en la producción de alimentos
baratos y oferta de mano de obra (Reyes,
8 La lucha contra los carteles exportadores demandó de fortale-
y las posibilidades de la participación política; las
influencias y presiones del contexto internacional;9
la fragmentación institucional y territorial del
Estado10 y las transformaciones o mutaciones del
conflicto.11 Este apartado analiza simultáneamente la
anatomía del conflicto, su crecimiento y sus variables
complejas, intentando demostrar que no se trata de
un conflicto en blanco y negro, sino que procede de
toda la gama posible de color político, entendiéndose
sobre todo la problemática de un país sumido en la
repartición desigual de la tierra, el surgimiento del
narcotráfico, los grupos al margen de la ley12 y la
cimiento institucional y de capacidades para enfrentar el crimen
organizado y su naturaleza trasnacional. El narcotráfico como trasfondo del conflicto armado llevó a insertar la política antidroga
dentro de la estrategia de desarrollo, invocando la corresponsabilidad internacional (Rocha, S.f.).
9 La formulación doctrinaria y la práctica de los partidos
en Colombia, siempre han estado marcadas por el contexto
internacional. El hundimiento del imperio español fue continental,
y cuando a mediados del siglo XIX se forman los partidos liberal
y conservador en Colombia, ambos que en su esencia eran
liberales, fueron marcados por los mismos hechos políticos y por
los mismos vientos doctrinarios internacionales: la Revolución
de 1848 en Francia y las de Italia, Alemania y Hungría; la caída
de la monarquía en Francia y la Constitución de la República: la
soberanía temporal del Papa y los problemas religiosos de Italia;
la caída de Páez en Venezuela, la de Flórez en Ecuador y la de
Rosas en Argentina, fueron hechos políticos determinantes en
la conformación y debate entre conservadores y liberales, así
como en lo doctrinario todos los ideólogos leían y le daban su
propia interpretación a Lamartine o se disputaban por los textos
de Bentham, Sismondi, Fourier, Saint-Simón o Proudhon (Tirado,
S,f.).
10 El recrudecimiento de las acciones desde este nuevo poder local, logra relacionar ante la situación de pánico el control de la población por acción militar y una reinterpretación de lo social como
estrategia en la guerra interna como medio de promoción de la
excepcionalidad, en cuanto mecanismo a mano para el equilibrio
político (Vega, S.f.).
11 La mutación del conflicto reside en la transformación y
surgimiento por factores endógenos y exógenos, que hacen que
los actores tradicionales varíen sus formas de actuar y que se
consoliden nuevos actores. El conflicto interno ingresó a una
nueva fase, tanto por el desarrollo militar del mismo, como porque
el propio fenómeno delincuencial liderado por el narcotráfico,
también ha modificado su accionar. De todas formas ambos
caminos son indisociables y uno se alimenta de otro, pero con
el pasar del tiempo y por la favorabilidad negativa del entorno
internacional hacia estos procesos, el ribete criminal impone su
dinámica por encima de lo propiamente ideológico del conflicto.
Esto fue definitivo para el caso del paramilitarismo y su conversión
total en las Bandas Emergentes Criminales (García, S.f.).
12 El conflicto interno en Colombia está marcado por la existencia
de los grupos al margen de la ley los cuales ocasionaron alrededor
del 95% de las violaciones de los Derechos Humanos en los años
19
ausencia de instituciones del Estado en las regiones
más apartadas. Tales son los puntos de inflexión para
la agudización de la violencia en Colombia.
El tercer capítulo, titulado “Guerra y justicia en la
sociedad colombiana” intenta realizar una reflexión
sobre la guerra, en relación con las aterradoras cifras
de impunidad en Colombia, donde el porcentaje
de conflictos irresueltos se ha mantenido en un
porcentaje cercano o superior al 90%. Es importante
para el equipo investigador hacer notar las acciones
llevadas a cabo contra los grupos paramilitares13 y las
expectativas que se tienen frente al marco jurídico
para la paz.
En el cuarto capítulo “Impactos y los daños
causados por el conflicto armado en Colombia” se
plantean el daño y las repercusiones del conflicto.
Se aprecia aquí el considerable trabajo en cuanto a
la recolección de testimonios, donde las voces de
los menos escuchados, permiten aportar a la historia
la visión sobre la naturaleza deshumanizadora del
conflicto y su impacto en todos los estamentos de la
sociedad colombiana. Según el equipo
Es usual que los impactos y daños causados por
las guerras se midan por el número de muertos y
la destrucción material que estas provocan. Pero
la perspectiva de las víctimas pone en evidencia
otros efectos incuantificables, incluso intangibles.
Estos daños “han alterado profundamente los
proyectos de vida de miles de personas y familias;
han cercenado las posibilidades de futuro a una
parte de la sociedad y han resquebrajado el
desarrollo democrático. (Sánchez, et al., 259)
A la vez que afectan y ponen en riesgo la existencia
del estado colombiano, toda vez que alcanzan las
vidas de todos sus ciudadanos, donde el tenor de la
vida nacional se degrada hasta lo insoportable. Desde
la voladura de oleoductos a la siembra de minas
antipersonales en sus campos, la sociedad colombiana
parece condenada a sufrir todos los estragos de este
conflicto injusto y a veces inentendible.
Finalmente, el quinto capítulo se titula “Memorias:
1998-2002. Por su parte los organismos de seguridad del Estado
colombiano fueron responsables de aproximadamente el 5% de las
violaciones de los Derechos Humanos en 1999. Aunque el porcentaje correspondiente a las violaciones de los Derechos Humanos
por parte de los grupos al margen de la ley es muy superior al correspondiente a los agentes del Estado, las autoridades Norteamericanas les hicieron seguimiento a estos últimos (Sandoval, S.f.).
13 Se parte de la premisa de reconocer que las múltiples manifestaciones de la violencia en Colombia tienen un origen tan antiguo
como la historia de nuestra sociedad desde la colonia, a partir de
las rupturas generadas en los diferentes ethos socioculturales confrontados y que hoy extienden las tensiones sociales, motivando la
exclusión y la intolerancia política (Acevedo, S.f.).
20
la voz de los sobrevivientes”. Esta parte intenta
trabajar sobre la memoria de las víctimas, sobre lo
que recuerdan y sobre las causas que ellas suponen
para sus aciagos sucesos. Hay un capítulo más sobre
experiencias de resistencia y dignidad por parte de
las víctimas, y uno último con recomendaciones para
que la tragedia que hizo sangrar a toda una nación no
se vuelva a repetir. Quizá este acercamiento podría
obnubilar el claro enfoque del informe, haciendo
que el lector se extravíe en las múltiples conjeturas
sobre las variables del conflicto armado.
Nos sorprende que el GMH no incluya en sus
referencias obras como Historia de la cuestión
agraria en Colombia, del maestro Fals Borda,14 en
la cual, con su estudio analítico de la problemática
agraria en Colombia advierte sobre la importancia
de este aspecto y sus connotaciones en cuanto a
la esencia del conflicto en Colombia. El informe
tampoco incluye obras a nuestro juicio esenciales,
como la de Alfredo Molano,15 Dignidad campesina
entre la realidad y la esperanza. Los citados
14 Orlando Fals Borda, sociólogo barranquillero, nace el 11 de
julio de 1925 y fallece en Bogotá el 12 de agosto de 2008. En la
figura de Orlando Fals Borda se proyecta la imagen de una generación que buscó asimilar los cambios que se operaban en Colombia
durante la segunda mitad del siglo XX, mediante la integración del
conocimiento y la acción política. Fals cursó sus estudios secundarios en Barranquilla, y luego viajó a Estados Unidos y estudió
literatura inglesa e historia, en la Universidad de Dubuque, donde
se graduó en 1947. Posteriormente hizo el magister en sociología
en la Universidad de Minnesota, estudios que culminó en 1953, y
el doctorado en Sociología Latinoamericana en la Universidad de
Florida, en 1955. De esta época datan sus libros Campesinos de los
Andes (1955) y El hombre y la tierra en Boyacá (1957), trabajos
originalmente presentados para obtener la maestría y el doctorado,
respectivamente. En estas obras, Fals Borda buscó comprender al
campesinado, los cambios que se estaban operando en la sociedad
rural y la capacidad de respuesta de la élite dirigente a los retos que
ofrecía una sociedad en transición. Tales inquietudes se desarrollaron en Latinoamérica cuando el problema de la reforma agraria
suscitaba candentes debates entre intelectuales y políticos (Banco
de la República, S.f.).
15 Alfredo Molano, escritor, sociólogo y periodista nacido en Bogotá en 1944. Alfredo Molano Bravo ha dedicado su vida a recorrer las zonas rurales de Colombia con la intención de dar cuenta
de las otras realidades que la habitan. A través del “viaje a pie” y la
conversación constante, Molano ha construido textos fundamentales en los que se muestra otra perspectiva sobre los orígenes y
desarrollos de procesos sociales tan complejos como el de la violencia, el desplazamiento forzado y las problemáticas rurales. Con
un interés sociológico mezclado con ímpetu literario, sus textos
han sido considerados poco ortodoxos por la academia universitaria y, en general, caracterizados como experimentos ficcionales
(Banco de la República, S.f.).
trabajos son excelentes marcos de referencia y
contextualización sobre la esencia misma del
conflicto, que no empezó, ni se recrudeció en
Colombia desde 1958, como la obra así lo sugiere. El
desconocimiento de lo “histórico” soslaya factores
como la responsabilidad de los Estados Unidos en el
conflicto colombiano; el uso de la extradición como
elemento generador de conflicto; la responsabilidad
que entonces cupiera a los medios de comunicación;
la responsabilidad moral de la clase política y el papel
del ejército como actor principal del ordenamiento
nacional. Los autores desconocen la realidad de
las Fuerzas Militares y las ubican al mismo nivel
de los grupos al margen de la ley. Es inaudito que
la obra contenga un discurso “alterno” de carácter
proselitista16 desfavorable de las Fuerzas Militares,
donde se desconoce los aportes históricos del
Ejército colombiano, particularmente al desarrollo
de la unidad nacional. El trasfondo de la obra da
como ‘verdad absoluta’ el que solo algunos sectores
de la población colombiana son los afectados por el
conflicto y por sus manifestaciones de violencia. La
obra ignora que todos los habitantes de Colombia,
incluyendo los más humildes servidores de la patria,
los soldados, han sido víctimas del conflicto, no
solamente ciertas comunidades aisladas. La parte
mas débil de la obra es su desconocimiento de la
responsabilidad de países como la Unión Soviética
y Cuba. Estos dos como los generadores de una
llamada revolución socialista y comunista que solo
le ha traído conflicto y destrucción a Colombia desde
la implementación del uso de las medidas terroristas
en la búsqueda de poder.
Entre los logros de este trabajo investigativo se
encuentra el uso de fotografías sin censura, las
cuales, por su inmediatez al hecho, sensiblemente
nos retrotraen a situaciones de extrema tragedia. La
fotografía, instrumento indispensable para cualquier
obra de esta naturaleza, en el caso de ¡Basta ya! es la
que provee al lector un privilegiado marco histórico
y social. Además se debe mencionar el uso que el
autor le da a sus anexos y su indudable utilidad para
el lector. Sin embargo, es necesario subrayar que este
aspecto es, a la vez, el que revela el carácter político
y partisano de la obra. Por lo mismo, no nos parece
16 El diccionario de la Real Academia Española define al proselitismo como la intención de sumar prosélitos. Un prosélito, por
su parte, es un sujeto que se incorpora a una cierta agrupación o
parcialidad. El proselitismo, por lo tanto, es el conjunto de actividades que una organización o una persona lleva adelante con el
objetivo de ganar adeptos para su causa. El uso más habitual del
concepto aparece en el ámbito de la política (RAE).
apropiado que se quiera validar su contenido con la
anuencia del presidente de la Nación (Sánchez, et
al., 397).
En conclusión, la obra del Grupo de Memoria
Histórica, con las salvedades que indicamos, es
una referencia obligada para cualquier ciudadano
interesado en la historia inmediata y reciente del
país. Junto a las fotografías, los valiosos testimonios
orales ayudan percibir la naturaleza del conflicto
armado en Colombia en la segunda mitad del siglo
XX y principios del siglo XXI. Es de esperar que la
obra contribuya al esfuerzo por la búsqueda de la
verdad y sugiera los posibles cursos de acción para
llegar a la tan anhelada paz.
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www.sinminascolombia.galeon.com/enlaces1687287.html
21
Historia y sociedad en la
Guerra de los Supremos
1839-1842
Erika Constanza Figueroa Pedreros1
Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía.
He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé
del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos
abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi
amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las
puertas del sepulcro. Yo los perdono.
Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación
de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos
debéis trabajar por el bien inestimable de la unión: los pueblos obedeciendo al actual
gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones
al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales.
¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye
para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.
Libertador Simón Bolívar
Última proclama
Resumen
Este artículo pretende dar a conocer y de alguna forma analizar aspectos sociales de la población
civil inmersa en las confrontaciones militares de la primera mitad del siglo XIX, en especial
la llamada Guerra de los Supremos o Guerra de los Conventos. La autora invita a conocer
costumbres, configuración del imaginario colectivo durante la primera mitad del siglo XIX.
Palabras clave: costumbres, cultura, guerra, iglesia católica, política, región, religión
Abstract
This article seeks to highlight and somehow analyze social aspects of civilian population
immersed in military confrontations of the first half of the nineteenth century, especially war
related aspects. The author invites readers to get acquainted to customs, culture, issues during
the first half of the nineteenth century.
Key words: catholic church, culture, customs, politics, region, religion, warfare
22
1. Historiadora de la Universidad Industrial de Santander. Miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Historia Militar. Especialista en Sociología de lo Militar de la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova.
Contexto nacional y enfrentamientos políticos
Durante la primera mitad del siglo XIX el país vivió
una serie de enfrentamientos y disputas entre quienes
luchaban por entrar a la red del poder nacional y
entre quienes ya estaban en ella. Políticos y militares
de todos las regiones (Costa Caribe, centro, suroccidente) hacían parte de las confrontaciones, las
cuales se desarrollaban en ambientes de connotación
política, social, religiosa y militar, no obstante la
mayoría de casos fueron en ese campo de batalla;
prueba de ello son las guerras civiles, dadas como
una construcción del poder local y nacional.
Diana Ceballos comenta que en la Guerra de los
Supremos se enfrentaron personajes relevantes para
la formación política del siglo. Esta guerra entre
caudillos (por el poder político nacional y regional),
iniciada en Pasto gracias al levantamiento contra la
supresión de conventos menores, creó un ambiente
de contienda entre José María Obando, Tomás
Cipriano de Mosquera, Mariano Ospina Rodríguez,
Pedro Alcántara Herrán, el arzobispo Manuel José
Mosquera, Rafael Núñez y Manuel Murillo Toro
(Ceballos, 2011).
Curiosamente, uno de los últimos ideales del
Libertador Simón Bolívar fue establecer la
unidad nacional, seguir un mismo orden político
republicano, militar y religioso para llevar a cabo la
idea del Estado-Nación, quizá por ello notó que con
la promulgación de una última proclama antes de
morir podía hacer crecer en la población sentimientos
de aceptación y convencimiento hacia la República;
empero, cabe destacar que en el comunicado de 1830
es posible encontrar un mensaje de fondo dirigido a
la élite, pues en ellos recaía la responsabilidad de
continuar con ese proyecto nacional.
En aquel tiempo, la Gran Colombia vivía grandes
confrontaciones político-militares por el choque
de ideas, evidenciada en cada uno de los poderes
y en las diferentes tendencias de corte ideológico
demostradas por los liberales moderados, liberales
radicales y otros de estilo más conservador. Dichas
disputas llevaron a la disolución del territorio nacional,
cuya consecuencia más importante fue el final del
proyecto de unidad entre venezolanos, ecuatorianos
y colombianos. No solo eso, el nombre de la Gran
Colombia fue cambiado por el de la República de
la Nueva Granada, generando modificaciones en las
instituciones y en el establecimiento de los partidos
políticos (Ceballos, 2011, p.166)..
Republica de la Nueva Granada. extraída de la página del
Banco de la República. http://www.banrepcultural.org/
Teniendo en cuenta este contexto nacional, este
artículo pretende dar a conocer y de alguna forma
analizar aspectos sociales de la población civil
inmersa en las confrontaciones militares de la primera
mitad del siglo XIX, específicamente durante la
Guerra de los Supremos o Guerra de los Conventos.
Con el objeto de describir la configuración del
imaginario colectivo, formas de inclusión o rechazo
a los acontecimientos de orden nacional por parte de
la población que habitaba tanto las ciudades como
las zonas rurales, es necesario describir el ambiente
político y económico del país para la década de 1830.
23
La República de la Nueva Granada nació fruto de
la disolución del proyecto de la Gran Colombia, su
primer presidente fue Francisco de Paula Santander
y entre sus proyectos ambiciosos podemos anotar:
separación de poderes, responsabilidad de
los funcionarios públicos, exiguo apoyo a los
militares (reducción significativa del ejército,
reformas políticas y militares tendientes a limitar
la influencia general de la milicia, separación de
la administración civil y la militar y prohibición
del ejercicio de posiciones civiles y militares
en unas mismas manos), libertad de prensa,
protección a cargo del Estado de la religión
católica y creación de cuerpos de elección
provinciales, reorganización de la hacienda
pública, la educación, las comunicaciones, el
sistema penitenciario y remoción de las barreras
que obstaculizaban la barrera privada, promulgó
e incentivó la desamortización de bienes de
manos muertas, cierre de conventos menores
para emplear sus bienes en favor de la educación
secundaria. (Ceballos, 2011, p.173)
La idea central del proyecto de Santander consistió
en la separación de los tres poderes, con el fin de
establecer lineamientos y fronteras entre quienes iban
a ejercer dichos poderes; sin embargo, esa decisión
política trajo consigo cambios en las estructuras
regionales y en las identidades de los líderes locales
generando conflictos entre el poder central y milicias
locales en todo el territorio nacional.
El historiador Fernán González quien ha estudiado a
fondo causas y efectos de las guerras civiles durante
el siglo XIX, es bastante categórico en afirmar que:
la Guerra de los Supremos señalaría la manera
como la lucha de facciones por el poder nacional
permite ir articulando, en el nivel supra-regional,
a los caudillos y las élites regionales que ellos
representaban mediante la formación de redes
nacionales de poderes regionales y locales, que
desembocarían luego en la conformación de los
partidos liberal y conservador. Así esta guerra
mostraría la necesidad de una interpretación
tripolar de los conflictos de la actividad política
que parta de la contraposición de tres polos
de enfrentamiento: nación, región y localidad
(González, 2010, p. 9).
Es por ello que varios de los textos historiográficos
24
consultados para el desarrollo del artículo, recrean el
hecho del cierre de los conventos en Pasto en 1839,
como el detonante para el inicio de los enfrentamientos
entre el poder local de la región representado en el
general José María Obando y el poder central bajo
el mando del presidente José Ignacio de Márquez
y el general Pedro Alcántara Herrán; no obstante
sería preocupante y poco histórico afirmar que los
enfrentamientos desplegados por la gran mayoría
del territorio nacional, surgieron decididamente por
cumplir una Ley1 promulgada 18 años atrás.
El cierre de los conventos con menos de ocho
religiosos, permitió dar inicio a las confrontaciones
que se estaban gestando en cada una de las regiones
más importantes del país; no por ello deben ser
culpadas las banderas de San Francisco de Asís como
las causantes de tres años de conflictos internos,
en cambio sí es posible deducir la relación entre
el contexto nacional-local-regional y subregional
combinado para desembocar en una guerra nacional:
un problema de tipo local como los conventos de
la Merced, Santo Domingo, San Francisco y San
Agustín mezclado por la lucha del poder regional
entre la oligarquía tradicional y las tensiones del
orden nacional representado entre santanderistas
y marquistas para jugar un papel determinante en
la sociedad, previo al surgimiento de los partidos
liberal y conservador (González, 2010, p. 9).
el reclutamiento, la logística, la participación de la
mujer en el conflicto, las condiciones geográficas y
las consecuencias de todo ello en el contexto local,
regional y nacional.
Algunos ejemplos que permiten evidenciar la
bibliografía explicativa y detallada del desarrollo de
la guerra a nivel militar y político son los artículos y
libros de investigación histórica de: Fernán González,
Luis Ervin Prado, Luis Javier Ortiz Meza, María
Teresa Uribe, Liliana López, Frank Safford, Marco
Palacios y textos de la Enciclopedia de las Fuerzas
Militares, la cual resulta una buena compilación para
conocer detalles de las operaciones, fechas, actores
de las guerras civiles del siglo XIX en el país.
General José María Obando. Imagen extraída de la página del
Banco de la República. http://www.banrepcultural.org/
Sociedad caucana y sociedad antioqueña de 1839
y su relación con la Guerra de los Supremos
Como fue mencionado anteriormente, el objetivo
de este escrito es analizar en cierta medida la
participación de la sociedad civil en un conflicto de
tendencia política por la toma del poder.
Inclusión y exclusión de la sociedad durante la
guerra
La participación de la sociedad caucana y antioqueña
fue determinante para la ejecución de distintos
enfrentamientos entre el ejército nacionalista y
el ejército local comandado por los caudillos o
llamados Jefes Supremos pertenecientes a las
regiones más importantes del país, como Cauca,
Antioquia, Socorro, Cartagena, Tunja entre otros.
En el caso de la región caucana, citando un ejemplo
Luis Ervin Prado afirmó que:
El fracaso por establecer un sistema
socioeconómico en la primera mitad del siglo
XIX llevó a las élites a aferrarse al antiguo orden
moral y de orden político. Por tanto la sociedad
caucana buscó y creó una sociedad republicana
señorial, en donde el objetivo fue mantener
el orden social y moral hegemónico colonial
(Prado, 2008, p.173).
General Pedro Alcántara Herrán. Extraída de la página del
Banco de la República. http://www.banrepcultural.org/
1
El primer congreso colombiano dictó
una ley (6 de agosto de 1821) suprimiendo todos los conventos que el día de su sanción no tuviesen, por lo menos,
ocho religiosos de misa, y aplicó a la educación pública
sus edificios, sus bienes todos, censos, derechos, acciones
“que la piedad de los fieles había a los mencionados conventos” (Banco de la República).
Campesinos - Soldados de los primeros años del siglo XIX.
extraída de: http://www.valleonline.org/tikimg/8-4B.jpg
Ahora bien, independiente del bando en el cual
actuaran, existieron factores determinantes que
repercutieron en el desarrollo de la guerra. Aspectos
como la inclusión de todos los grupos raciales
(blancos-mestizos-mulatos-indígenas-negros)
y
sociales
(élites-campesinos-artesanos-esclavos),
Prueba de ello fue la difícil tarea de incluir la
participación regional al proyecto político de la
independencia de la monarquía española en 1810,
pues no aceptaban el cambio, convirtiéndose en una
sociedad muy arraigada al sistema tradicional. Para
conservar las estructuras ejercían sus mecanismos de
control bajo el liderazgo patrimonial y la dominación
de los más subyugados. Con el propósito de evitar
la toma del poder por parte de las culturas negraspardos-cimarrones, la sociedad elitista del Cauca
puso en marcha un Estado fuertemente policivo
(Prado, 2008, p.177).
25
¿En qué medida estaba diseñada la inclusión o
exclusión de la sociedad caucana? Para responder
dicha pregunta, es necesario establecer ciertos
criterios de diferenciación. En primer lugar, de
alguna u otra forma todos participaban de las
confrontaciones: la élite de la región era quien
otorgaba el presupuesto para mantener los ejércitos,
los campesinos- artesanos-esclavos-vagos2 y otras
tantas clasificaciones eran quienes conformaban
los activos del ejército; la diferencia quizá radica
en establecer las consecuencias para cada subgrupo
social, es decir, a los esclavos se les prometía la
libertad con el fin de incrementar el pie de fuerza
en contra del Ejército Republicano; a los soldados
campesinos y artesanos se les prometía una paga;
y a los oficiales que comandaban las tropas se les
recompensaba con cargos públicos.3
En la región antioqueña la situación era similar.
Esta sociedad no fue tan arraigada a las culturas
tradicionales, pues su historia refleja una tendencia
a la “desobediencia” de las políticas nacionales,
pero no por ello su participación en la guerra de los
Supremos era de alguna connotación diferente. Los
pobladores combatieron tanto en el Ejército Nacional
como en las facciones locales, precisamente fueron
en ellas en donde se evidenció con más poder los
sentimientos de descontento por las tensiones
sociales y étnicas (González, 2010, p. 20). El
ejemplo típico lo representó Salvador Córdova y su
2
“Producto de esos mecanismos de control, se determinó ciertas afirmaciones debían apaciguar
el estado o ambiente de convulsión (para las élites), todo
hombre que no estuviera adscrito a una hacienda, la mina,
el taller o desempeñara cualquier otra actividad visible
era considerado como un vago, malhechor y en términos
de pluralidad podían llegar a ser bandidos, nido de malhechores, palenqueros” (Prado p. 176). En la historiografía actual es posible encontrar diferentes interpretaciones
de las nociones del imaginario colectivo del siglo XIX,
ciencias como la Sociología, Antropología y Etnohistoria
pueden ser de gran ayuda para conocer el pensamiento de
grupos sociales que habitan estas regiones del país.
3
Varios documentos de la fuente primaria
y secundaria consultada evidencian esta clase de prebendas a los diferentes grupos sociales que integraban las regiones. Textos como los de Álvaro Tirado Mejía, Luis Ervin Prado, Juan Carlos Jurado Jurado, Fernán González.
Fuente primaria como lo demostrado en los periódicos
de la época Voz del Sur, la Correspondencia del General
Tomás Cipriano de Mosquera.
26
resentimiento contra los miembros del gobierno, en
parte por los hechos ocurridos con su hermano José
María Córdova. Su cercanía con el general Obando
y la desconfianza que le tenía a los gobernistas
radicales llevó a Córdova a sumarse a la rebelión
(González, 2010, p. 23).
Los pobladores de la región antioqueña permitieron
establecer relaciones sociales para el establecimiento
del poder entre las diferentes localidades. Desde el
siglo XVIII es posible encontrar esas redes entre las
élites y su dominio frente a los grupos sociales como
esclavos, mulatos, negros, zambos, pardos. El control
social en aquellos territorios era ejercido por las
clases sociales mejor acomodadas, evidenciando la
poca influencia dada por los funcionarios del Estado
y al igual en el Cauca: “las zonas del suroeste y del
sur quedaban constituidas como lugares de refugio
para los vagos, los prófugos del reclutamiento y
excombatientes que huían de las persecuciones
políticas desatadas” (González, 2010, p. 26).
El reclutamiento como factor de desintegración
o de cohesión social durante la Guerra de los
Supremos
En el artículo Soldados, pobres y reclutas en las
guerras civiles colombianas escrito por Juan Carlos
Jurado es posible encontrar afirmaciones particulares
como:
Muchas veces, esposas, hijos o madres, no se
ataban desdichados a su casa en espera del regreso
de los reclutados, sino que partían con ellos
engrosando las filas de pobres y desplazados,
asumiendo el papel de acompañantes y asistentes
en los combates (Jurado, 2005, p. 214).
durante el siglo XIX, las guerras civiles
en Colombia se libraron entre ejércitos y
guerrillas cuyos soldados y combatientes
eran en su mayoría labriegos pobres y
trabajadores urbanos de extracción popular,
cuya participación era voluntaria o forzada
(Jurado, 2005, p. 211).
Así ocurrió en la región antioqueña, Doña María
Martínez de Nisser, una mujer diferente en
costumbres y educación, identificaba su causa
con la del gobierno nacional, prueba de ello es el
diario dejado por ella misma y en donde relata su
“participación en la batalla de Salamina” (Santos,
mapa 22, p.153). A continuación un breve párrafo
de su interés por el proyecto político nacional del
Presidente Alcántara Herrán:
Para el caso de los reclutas, quienes eran
“enganchados” a la fuerza como producto de las
detenciones a nivel personal o colectivo, la forma
de conducirlos a la instrucción y posteriormente
al campo de batalla se convirtió en un método de
reorganización social, el cual también fue utilizado
en la época colonial (Jurado , 2005, p. 211).
No obstante, cada una de estas afirmaciones tiene
varios aspectos de análisis, como el hecho de
considerar el reclutamiento forzado como la única
vía para aumentar el pie de fuerza de los ejércitos que
combatían entre sí. Posiblemente, los mecanismos
de incorporación a las fuerzas del Gobierno
Central o a los grupos comandados por los Jefes
Soberanos fueron de diferentes formas, entre ellos
el reclutamiento4 forzado y los soldados voluntarios,
quienes creían en un sentido y justificación de guerra.
Históricamente, el reclutamiento es un factor de
desintegración social, con él las familias quedan
desunidas o desamparadas por la partida de esa figura
paternal, el cual es “obligado” a combatir por su país
o por una causa regional. Pero existieron varios casos
en donde la vinculación o incorporación de personal
a las filas de los ejércitos fue por voluntad, mística
y completa convicción. Un dato bastante interesante
es el demostrado por las mujeres en varios lugares
del país. Las fuentes consultadas indicaron que:
imagen extraída de la pagina del Banco de la República.
General Francisco de Paula Santander. Tomada de: http://www.
banrepcultural.org/
4
“Los reclutamientos masivos también
tuvieron lugar con la recogida de la peonada de una hacienda, de una mina o entre trabajadores enganchados en
los frentes de labor de los ferrocarriles aprovechando esa
concentración.” (Jurado, 2005, p. 215).
Vosotros daréis en este momento un ejemplo de
valor y firmeza, confirmando así que sois dignos
de la confianza del jefe de esta heroica empresa,
quien os ha escogido para ocupar el puesto más
interesante. Sed serenos e impávidos, y mirad
a nuestros enemigos con aquel noble orgullo
que siempre acompañara a los defensores de la
ley, pues aquellos que se nos presentan serán,
como todo criminal, muy pronto aterrados por
vuestra impavidez. Aprovechad la localidad y
los pocos recursos, y pereced antes que rendir
o humillar vuestro patriotismo a esos cobardes
opresores: pues el triunfo será nuestro, porque
la firmeza e intrepidez que manifestéis desde el
primer encuentro, llenará de espanto a nuestros
enemigos... Tenedme presente, que pronto nos
reuniremos coronado este cima, y nuestra gloriosa
empresa con una victoria completa (Martínez,
1989, p.416).
Este es un apartado que tiene la firme intención
de avivar y recobrar los ánimos de los soldados
que integraban las filas del Ejército del Gobierno.
Según el relato, la confrontación bélica estaba
bastante complicada entre ambos ejércitos, pues
independiente de la instrucción recibida o de la
cantidad de armamento, se evidenciaba una lucha de
poderes para establecer el dominio territorial en la
región antioqueña. Por otra parte, la figura importante
de este apartado inducía a la plena confianza de la
tropa para seguir combatiendo, tanto que dejó por
escrito las manifestaciones de apoyo incondicional:
27
Soy mujer pero tengo confianza, y el plan que
formé en el acto de ofrecer mi ejemplo para
animar a los indecisos y las ideas que alimentaron
mi patriotismo entonces, no han variado, y si mi
presencia y mi ejemplo pueden alcanzar fruto,
es de hoy, y es en estos preciosos momentos que
espero alcanzarlos (Martínez, 1989, p.417).
Finalizada la contienda militar en Salamina
(Antioquia) todas las mujeres, los sacerdotes y
ayudantes colaboraban para socorrer a los heridos.
En el diario podemos encontrar un apartado muy
sensible frente a lo sucedido en aquel lugar:
Vi el campo lleno de muertos y de heridos; y al
oír los clamores, ayes y lamentos, me horroricé
y llené de pena contemplando esta dolorosa
escena y tanto más me sentía conmovida cuando
reflexionaba que todo esto se debía a unos pocos
ambiciosos. ... a la entrada del lugar encontré a
todas las señoras cargando fusiles y cartucheras,
para los cuarteles, y a pesar de que continuaba
lloviendo, no cesaron en esta penosa ocupación
hasta que tuvieron todas las armas del enemigo
dentro del lugar. Los tres sacerdotes que se
habían manejado con tanto valor y patriotismo,
los hallé también, ejerciendo ya su sagrado
ministerio, asistiendo a los heridos y exhortando
a muchos en su última hora. Al volverme al lugar,
me ocupé hasta la tarde en ayudar al Dr. Henao a
aliviar a los heridos (Martínez, 1989, p.419).
El planeamiento logístico en contra de las
condiciones geográficas y atmosféricas del
territorio nacional
Según el archivo epistolar del General Tomás
Cipriano de Mosquera en correspondencia con el
General Ramón Espina durante el periodo de la guerra,
se establecen varias condiciones al planeamiento y
posterior desarrollo logístico del funcionamiento del
Ejército Nacional, entre ellas citamos dos ejemplos,
la primera una carta fechada el 14 de agosto de
1839 en la ciudad de Neiva en donde: “Los reclutas
se hallan en estado total de desnudes y siendo la
estación actual muy fuerte como usted sabe nos
expondríamos a perderlos al paso por las guanacas”
(Archivo Epistolar del General Tomás Cipriano de
Mosquera, 1966, p. 91). La segunda carta fechada
el 18 de agosto de 1839 y en donde se reitera que le
sea posible enviar “por Dios el vestuario, morriones,
correaje y armamento porque aquí no hay más que
40 fusiles en el parque y los reclutas están ya de
28
tomar fusil” (Archivo Epistolar del General Tomás
Cipriano de Mosquera, 1966, p. 92).
Como es bien reconocido, el general Francisco de
Paula Santander se destacó por una buena planeación
logística para el cumplimiento de las órdenes del
Libertador en la campaña libertadora de la Nueva
Granada, las dificultades se presentaron cuando no
existieron los recursos económicos suficientes que
dieran lugar al parte de las órdenes cumplidas, en
especial para la campaña libertadora del Perú.
Ahora, teniendo en cuenta los antecedentes de veinte
años atrás, los militares y dirigentes del país para
los años de 1839 a 1842 debían proyectar un buen
manejo de los recursos, el cual tuviera la habilidad
de integrar todo lo necesario para el sustento de un
Ejército en guerra. Al igual que las tropas nacionales,
cada facción regional debía procurar por su sustento,
debían considerar factores relevantes como atravesar
regiones montañosas o selváticas, ríos caudalosos
o terrenos secos y áridos, tal como expresa Fernán
González
la combinación de enfrentamientos del ámbito
nacional con las tensiones entre regiones,
subregiones y localidades explican tanto la
cobertura geográfica del conflicto, que cubre
prácticamente todo el territorio poblado entonces
como la participación masiva de la población, en
diferentes momentos. La guerra se va haciendo
nacional por medio de las redes que se establecen
entre los diferentes caudillos y sus respectivas
regiones y por los movimientos de los ejércitos
a lo largo del territorio nacional: así los rebeldes
de las provincias nororientales se desplazaron
más allá de su ámbito regional y atacaron en
el altiplano cundiboyacense y Bogotá, y luego
trataron de coordinarse con los de la Costa Caribe
y Antioquia, mientras los antioqueños intentaron
reunir fuerzas con los del Cauca (González ,
2010, p. 30).
De acuerdo con lo anterior, es posible encontrar la
relación de redes de poder entre regiones instauradas
en las cordilleras oriental, central y occidental.
Seguida de la importante influencia ejercida por
la zona costera del norte del país; hacia el sur del
territorio, el papel determinante fue logrado por
José María Obando uno de los actores militares más
importantes del siglo XIX, quien se autoproclamó
como Jefe Supremo de la guerra. En resumen: tanto
el Ejército comandado por el General Mosquera5 y
el General Herrán , así como los ejércitos regionales
comandados por los jefes supremos debían
considerar todos los factores para un verdadero
planeamiento logístico, aspectos necesarios como
intendencia, armamento, alimentación, cruce de
caminos, estabilidad y permanencia en la tropa para
evitar la deserción, funciones de las familias que
acompañaban a las tropas, salvaguarda de heridos
a la hora del combate con la creación de hospitales
provisionales y la imposición de los “santos óleos” a
la hora de morir.
Conclusiones
Como primera medida, la guerra de los supremos
o guerra de los conventos ocurrida durante 1839
a 1842, fue un detonante político y militar, el
cual consolidó el poder regional de quienes eran
considerados los grandes dueños de tierras del
Cauca y Antioquia. Cabe señalar, no se considera
como un acontecimiento histórico aislado del
contexto nacional, precisamente es producto de las
confrontaciones entre el pensamiento santanderista
y bolivariano, quizá más hacia la tendencia de los
conservadores, liberales moderados y los liberales
radicales.
La participación de la sociedad durante el
desarrollo de la guerra fue clave para comprender
la consecución de los hechos, algunos aspectos
como el mestizaje, los cambios políticos de los
grupos sociales, el reclutamiento forzado y el libre
albedrío para incorporarse a las filas (fueran del
gobierno o de la oposición). Sin embargo, el hecho
más importante dentro de la realidad social de la
época fue la: participación femenina. Uno de los
casos fue el de Doña María Martínez de Nisser,
quien con su “valentía” participó activamente en
la Batalla de Salamina, no sin antes dejar en claro
la posición que debía cumplir todo habitante de la
5
En carta fechada el 15 de junio de 1841,
enviada por el General Espina al General Herrán le hace
la acotación de la trascendencia del cruce de caminos
apropiados, atravesar rutas seguras y no tan accidentadas con montañas o ríos caudalosos. Tomada de: Archivo
Epistolar del General Tomás Cipriano de Mosquera. Correspondencia con el General Ramón Espina 1835- 1866.
P100
región. Posiblemente este fue de varios casos que
se presentaron, mujeres, niños, jóvenes y adultos
cumplieron papeles importantes para servir a uno u
otro jefe regional.
Finalmente, como en la mayoría del siglo XIX,
el mal estado de los caminos logró su cometido.
Desde los enfrentamientos militares en la guerra de
independencia, hasta la guerra de los mil días, gran
parte del territorio nacional sufría de problemas para
transitar, así fuera por vías terrestres o fluviales, pues
el solo hecho de cruzar el Magdalena (arteria fluvial
del país) hacía peligrosa la ruta. La decisión de cruzar
el “camino” obligaba a cada milicia el planeamiento
logístico, necesidades como la comida, manutención,
armamento, animales de carga, medicinas era de
vital importancia para no perder en la batalla.
Referencias
Archivo Epistolar del General Tomás Cipriano de
Mosquera (1966). Correspondencia con el General
Ramón Espina 1835- 1866. Bogotá: Editorial Kelly
Ceballos Gómez, D. (2011). Desde la formación de la
república hasta el radicalismo liberal (1830-1886).
En Historia de Colombia. Todo lo que hay que saber.
Colombia: Ediciones PRISA.
Martínez De Nisser, M. (1989). Una dama se viste de
soldado (La Guerra de los Supremos). En Reportaje
de la Historia de Colombia. Bogotá: Editorial Planeta.
Prado Arellano, L. (2008). Ejército republicano y control
social en las provincias del Cauca, 1830-1850. En
De Milicias reales a militares contrainsurgentes. La
institución militar en Colombia del siglo XVIII al XXI.
Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.
Santos Pico, M. (S.f.). Historia Militar del Ejército de
Colombia. Volumen II. Bogotá: Centro de Estudios
Históricos del Ejército.
González, F. (2010, enero-marzo). La guerra de los
supremos (1839-1841) y los orígenes del bipartidismo.
Boletín de Historia y Antigüedades Vol. XCVII. Nº
848.
Última proclama del Libertador Simón Bolívar. Hacienda
de San Pedro Santa Marta. 10 de diciembre de 1830.
Recuperado de http://www.banrepcultural.org/sites/
default/files/89958/brblaa848787.pdf
Jurado Jurado, J. (2005). Soldados, pobres y reclutas en
las guerras civiles colombianas. P 211. En Ganarse
el cielo defendiendo la religión. Guerras civiles
en Colombia 1840-1902. Medellín: Universidad
Nacional de Colombia.
29
La casualidad y el origen
del Derecho Internacional
Humanitario-DIH
Vicente Hernán Ibarra Argoty1
Stanly Rodríguez Peña2
Key words: chance, civilization, conflict, law, states,
war, humanitarian, origin
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte
César Vallejo
Los heraldos negros
Resumen
El presente ensayo es una visión sobre el origen del Derecho Internacional Humanitario
– DIH; a este respecto, se enfoca la historia desde el pensamiento de los griegos, para
converger en el análisis de la casualidad del nacimiento del DIH, así como ha sucedido
con grandes descubrimientos serendípicos en la ciencia, que luego fueron consagrados
con el Premio Nobel. Antes de entrar en consideración con dicha temática, cabe tener
en cuenta que la historia de la humanidad ha estado marcada, por tristezas, momentos
oscuros e intensas atrocidades producidas por las guerras;1 la herida abierta causada al
tejido social por la hostilidad, es la herencia que se transmite a las nuevas generaciones,
como legado traumático que guarda dentro de su memoria, la fuerza emotiva, poderosa
y profunda del sufrimiento, del dolor y de la muerte.
Palabras claves
Casualidad, civilización, conflictos, derecho, Estados, guerra, humanitario, origen
Abstract
This paper’s main purpose addresses the origin of international humanitarian law. The
article starts with an overview in Greek’s thought and the development of international
humanitarian law. Prior to entering into consideration with this issue, it should be noted
that the history of mankind has been marked by suffering and intense atrocities produced
by warfare; An open wound to the social fabric caused by hostility is the legacy that is
passed on to new generations.
1.
30
http://www.buenastareas.com/ensayos/La-Casualidad-y-El-Origen-Del/48618516.html
1. Mayor de la Reserva Activa del Ejército Colombiano; Jefe de Área de Formación Profesional General. Tutor DIH-Virtual Facultad Ciencias Militares.
2. Alferez de septimo nivel, Facultad Ciencias Militares. Escuela Militar de
Cadetes. Bogotá, Colombia.
Introducción
En la antigüedad, los griegos le daban mucha
importancia a la guerra, en la cual intervenían
dioses, semidioses y héroes; por ejemplo: la Ilíada
inmortalizada por Homero es una epopeya y el poema
más antiguo escrito de la literatura occidental, narra
el combate entre griegos y troyanos en la ciudad de
Ilión; la causa es porque Paris, príncipe troyano con
algunos de sus mejores hombres, sedujo o raptó a
Helena, hija de Zeus y pretendida por muchos héroes
debido a su gran belleza. En la obra se observa como
intervienen los dioses olímpicos definiendo el destino
de los combatientes; por una parte, Ares considerado
el dios de la guerra y la personificación de la
fuerza bruta, la violencia, el tumulto, la confusión
y los horrores;2 por la otra parte, su hermanastra
Atenea, que representa la meditación, la sabiduría
en el combate y la protección a los humanos de los
estragos de la guerra.3
Desarrollo del ensayo
El nacimiento del Derecho Internacional
Humanitario–DIH, sucedió por la casualidad, así
como han acaecido grandes descubrimientos de la
ciencia. Se podría catalogar como un serendípico,
neologismo español derivado de serendipia, que
significa descubrimiento o hallazgo afortunado e
inesperado que se produce cuando se está buscando
otra cosa distinta. En expresión general se puede
denominar a la casualidad, coincidencia o accidente.
2 http://www.buenastareas.com/ensayos/La-Casualidady-El-Origen-Del/48618516.html
3 En la mitología y literatura romana, los dioses cambian sus nombres, pero sus funciones son iguales a las
de los dioses olímpicos: Ares es el dios Marte y Atenea
es la diosa Minerva.
En la ciencia y en otras disciplinas del conocimiento
son frecuentes las serendipias; las cuales, han sido
reconocidas por sus propios autores: Arquímedes,
Newton, Pasteur, Fleming, Einstein, entre otros. En
este orden de ideas, aparece en 1859 el nombre de
Jean Henry Dunant, un hombre de negocios suizo,
filántropo y activista de la causa humanitaria; quien
fue el primer Premio Nobel de la Paz, junto con
Frederick Passy.
Recuperado de: http://hemisferiozero.com/2012/03/04/el-comite-internacional-de-la-cruz-roja-una-aproximacion-historica-i/
Jean Henry Dunant, había escrito un libro en alabanza
al emperador Napoleón III y con la intención de
presentárselo en persona, viajó a Solferino, un
pequeño pueblo al norte de Italia, ubicado en la
región de Lombardía. Llega en la tarde del día 24 de
junio de 1859 y de pronto se encontró en medio de un
campo de batalla, donde habían librado sus fuerzas
los ejércitos austriaco y franco-piamontés, buscando
31
la independencia y la unidad de Italia. Impresionado
por lo que vio, Dunant, tiempo después de vuelta a
Ginebra escribió con dramatismo el libro Recuerdo
de Solferino, testimonio sobre los horrores de la
guerra. El propio Dunant en la obra mencionada
dice:
Hay batallones enteros que carecen de víveres,
hay compañías a las cuales se había ordenado
que se despojasen de las mochilas, y que nada
tienen; para otros, falta el agua, y es tanta la
sed que oficiales y soldados beben en charcos
cenagosos, enfangados y llenos de sangre
coagulada (Dunant, 1864).
Fuente: Recuperado de: http://www.sedena.gob.mx/index.php/
derechos-humanos/programas/programa-de-promocion-y-fortalecimiento-de-los-dh-y-del-dih-de-la-secretaria-de-la-defensa-nacional
Más adelante Dunant afirma:
En el silencio de la noche, se oyen gemidos,
suspiros ahogados llenos de angustia y de
sufrimiento, desgarradoras voces que piden
socorro: ¿Quién podrá jamás describir las
horribles agonías de esta trágica noche? (Dunant,
1864)
iniciativa de organizar a la población, especialmente
a las mujeres, para proporcionar asistencia, sin fijarse
a qué bando del conflicto pertenecían, “igualdad” (el
cual es considerado un principio del DIH). Carecían
de suficientes materiales y el propio Dunant organizó
la compra de lo necesario, ayudando a levantar
tiendas de campaña como hospitales. En su libro,
Dunant no sólo describió la batalla, sino que trató de
sugerir medidas posibles para mejorar el destino de
las víctimas.
En tal sentido, Dunant presentó tres propuestas
que aparentemente eran simples, pero su alcance
en la historia de la humanidad fue penetrante y
perenne: 1) Establecer sociedades voluntarias en
cada país, las que en tiempo de paz se prepararían
para servir como auxiliares a los servicios médicos
militares. De aquí, surgió todo el sistema de la
Cruz Roja o Sociedades de la Media Luna Roja, las
cuales tendrán como característica fundamental la
neutralidad. 2) Adoptar por los Estados un tratado
internacional, garantizando la protección legal a
hospitales militares y personal médico. Esta segunda
propuesta, dio a luz la “Primera Convención de
Ginebra” del día 22 de agosto de 1864, firmada por
dieciséis Estados asistentes, que en diez artículos
concisos establecieron un status especial para el
personal médico y alivian la suerte de la condición
de los heridos de los ejércitos en campaña, también
define “la base sobre la que descansan las normas
del derecho internacional para la protección de las
víctimas durante los conflictos armados” (Pictet,
1951). Desde luego, esta convención original ha sido
reemplazada por tratados más integrales y modernos,
los cuales encierran una compleja normatividad,
en los que se ven reflejadas las necesidades que
traen consigo los nuevos conflictos, teniendo en
El sol del día 25 alumbró uno de los más espantosos
espectáculos que puedan ofrecerse a la imaginación.
Todo el campo de batalla está cubierto de cadáveres
de hombres y de caballos; los caminos, las zanjas, los
barrancos, los matorrales, los prados se encuentran
sembrados de cuerpos muertos que, en los accesos
a Solferino, se hallan literalmente amontonados.
Campos destruidos, trigales y maizales tumbados,
setos arrancados, huertos saqueados, aquí y allá
charcos de sangre (Dunant, 1864).
Dunant, ante el citado escenario de crueldad por los
soldados heridos, mutilados y enfermos, tomó la
32
Fuente: Recuperado de: http://hemisferiozero.com/wp-content/
uploads/2012/03/solferino-1859-carlo-bossoli3.jpg
cuenta el constante cambio que sufren las guerras,
la implementación de nuevas formas de combate,
doctrinas y armas, las cuales producen destrucción
indiscriminada e innecesaria. 3) Adoptar un signo
internacional para la identificación y protección
del personal médico y facilidades médicas. Esto
conllevó a la adopción del emblema protector de
la Cruz Roja Internacional o la Media Luna Roja y
posteriormente en 1977, mediante los dos protocolos
que añaden a los convenios de Ginebra, se adopta
un tercer símbolo, que desde el 8 de diciembre
2005 entró en vigencia y permite a las sociedades
nacionales utilizar un emblema adicional, este es el
cristal rojo, todo con el fin de evitar la interpretación
errónea en algunos conflictos, donde los dos símbolos
anteriores tienen connotaciones religiosas.4
Referencias
Dunant, J. H. (1982). Recuerdo de Solferino. Comité
Internacional de la Cruz Roja. Recuperado
de http://www.icrc.org/spa/assets/files/other/
icrc_003_p0361.pdf.
Salmón, E. (2004). Introducción al Derecho
Internacional Humanitario. Lima: Instituto de
Democracia y Derechos Humanos & CICR.
Pictet, J. (1951). The New Geneva Conventions
for the Protection of War Victims. [los nuevos
convenios de ginebra para la protección de
víctimas de la guerra].
Recuperado de http://
www.loc.gov/rr/frd/Military_Law/pdf/GCsenReport.pdf.
Conclusión
En conclusión, lo que surgió por casualidad con
el señor Jean Henry Dunant, en un pueblecito
llamado Solferino, se convirtió en el conjunto de
normas5 de origen convencional o consuetudinario,
que tiene la finalidad específica de solucionar los
problemas de índole humanitaria, directamente
derivados de los conflictos armados internacionales
y no internacionales; y cuyos principios generales
representan el mínimo de humanidad aplicable en
todo tiempo, lugar y circunstancia; concurrencia de
pautas y reglas en lo que se conoce como la institución
jurídica de Derecho Internacional Humanitario-DIH.
Aunque desafortunadamente, abunden ejemplos de
violaciones del DIH; sin embargo, hay importantes
casos en los que su aplicación y respeto han permitido
cambiar las cosas, protegiendo a la población civil,
los prisioneros de guerra, los enfermos, los heridos
o en el mejor de los casos, limitando el empleo
de armas inhumanas y no convencionales, cuyo
objetivo desproporcionado y atroz, no es más que
un hecho innecesario, que da fin a la dignidad e
integridad física de la víctima, además no distingue
entre población civil y combatientes. “No debemos
repetir tan trágico suceso, necesitamos pasar ese
mensaje a la generación de nuestros hijos”.6
4 Adoptado para dar cabida a la Sociedad Magen David Adom de Israel como miembro del movimiento de la
Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
5 Paráfrasis de la definición de DIH, dada en la Introducción al Derecho Internacional Humanitario, por CICR e
IDEHPUEP.
6 Comentario de una madre asistente a la ceremonia aniversario del lanzamiento de las bombas atómicas sobre
Hiroshima y Nagasaki del 2008.
33
Ucrania y su vecino
incómodo
Homero Herrera Leal1
no solamente para la época de la independencia
ucraniana, sino especialmente en la actualidad.
Resumen
El desorden en la República Autónoma de Crimea mantiene al mundo en un estado permanente
de tensión y ansiedad, similar al que se vivió durante los largos años de la Guerra Fría, y
cuyos resultados se espera que sean un cambio radical en el mapa geopolítico mundial, con la
oficialización de la anexión de Crimea al territorio de la Federación Rusa. Estados Unidos, la
Unión Europea y los demás países, esperan con impaciencia el resultado de este pulso entre los
dos más grandes actores de la geoestrategia global: Estados Unidos de América y la Federación
Rusa.
Palabras clave: anexión, geoestrategia, geopolítica, Crimea, Federación Rusa, Ucrania
Abstract
The turmoil in the autonomous republic of Crimea, keeps the world in a permanent state of
tension and anxiety, similar to that suffered in the Cold War, and is expected its completion
means that a radical change in the geopolitical map of the world, to formalize the annexation of
this autonomous republic to the Russian Federation. America, the EU, and elsewhere, eagerly
await the outcome of this battle between the two biggest players in the global geostrategic:
United States of America and the Russian Federation.
Key words: annexation, Crimea, geopolitics, geostrategic, Russian Federation, Ukraine
1. Asesor de Formación Militar Práctica de la Facultad de Ciencias Militares de la Escuela Militar. Coronel del Ejército de Colombia de la Reserva activa. Profesor de la Facultad de Ciencias Militares. Especialista
en geopolítica y estrategia de National Defense University.
34
Las fobias de la nación ucraniana han estado dirigidas
básicamente hacia las potencias dominantes que la
han avasallado a lo largo de la historia universal
(Matsuki, 2009); todas han mantenido el nivel de
rechazo hasta cierto punto normal de los oprimidos
por sus opresores(Matsuki, 2009); pero ninguna
Imagen extraída del blog “A pedradas”. http://www.apedradas.
com
Definitivamente Ucrania es un Estado con una
fuerza y una autodeterminación propias de la
mítica Ave Fénix
Ucrania ha pasado de mano en mano a través de los
siglos y de los imperios dominantes de turno, tales
como los mongoles, polacos, lituanos, cosacos,
otomanos, tártaros de Crimea y rusos; para luego caer
en manos de otro imperio no menos cruel como el
imperio soviético, cuya dominación se extendió hasta
1991, cuando se desintegró como consecuencia del
fracaso del modelo político-ideológico, económico,
militar y psicosocial comunista.
Se esperaba fervientemente que por primera vez el
Estado ucraniano gozara por fin de una completa
independencia, pero era también previsible que
el oso ruso (Park, 1980, pp.94-95) no se quedaría
con los brazos cruzados debido a las condiciones
geoestratégicas (Britannica, S.f.) rusas reinantes;
había sido tan vitriólica como el odio de la nación
ucraniana contra el imperio soviético, sentimiento
que es posible materializarlo con la recepción que
hicieron estos nacionales eslavos por las fuerzas
nazis de ocupación de la URSS, quienes fueron
recibidos como libertadores en una sentida protesta
contra el despotismo y la esclavitud a que fueron
sometidos por sus opresores históricos rusos y luego
soviéticos (Matsuki, 2009). Todo ello sin importar
las consecuencias que posteriormente sufrieron a
manos de las tropas germanas, las cuales habían sido
anticipadas oportunamente por la dirigencia nacional
ucraniana, las cuales fueron soportadas, pues de
los dos enemigos coyunturales el menos temible
para ellos era el germano.1 Este acto de sumisión
a un imperio cruel, el nazi, es bastante diciente del
desprecio y terror producido por el yugo soviético.
Irónicamente, el hecho que prometía encarnar
el máximo objetivo de la nación ucraniana —su
independencia del yugo ruso— se ha convertido en
1. Ucrania sufrió más de 16 millones de muertes a manos
de soviéticos, y aproximadamente 4 millones a manos de
las tropas germanas de ocupación (CIA Word Fact Book)
35
su principal dolor de cabeza, pues el imperio ruso
en cabeza de su máximo jefe, el presidente Putin,
está empeñado en impedir que tanto Crimea como
Ucrania, salgan del redil geoestratégico ruso.
Imagen extraída de la página “Discover Ukraine”. http://www.
discover-ua.info/news/20/66/d,travel_detail.tpl.html
Si se analiza detenidamente la preocupación de
Putin, es menester comprenderla, pues como
resultado de la desintegración de la URSS en 1991 y
la subsiguiente independencia de Ucrania y de otras
naciones sometidas al imperio comunista soviético,
la nación eslava heredó el segundo ejército más
grande de Europa, siendo más importante y peligroso
porque en su territorio permaneció el arsenal
estratégico nuclear más grande el mundo (CIA World
Factbook, 2014), como resultado de la Guerra Fría.
Posteriormente, mediante presiones tanto de Rusia
como de Occidente, Ucrania entregó a su anterior
amo todas las armas nucleares y suscribió los
tratados de no proliferación de armas nucleares que
todos los estados que poseen esta tecnología firman
pero no cumplen. De la misma manera Ucrania
firmó otro tratado con la Unión Europea, en el cual
se comprometió a reducir la cantidad de blindados
y artillería, así como el número de sus hombres en
armas.
No obstante, si nos atenemos a los diferentes reportes
y quejas de occidente —especialmente, en el caos
luego del derrumbe de la URSS y la independencia
36
de todas sus repúblicas—, cuando los diferentes
gobiernos comenzaron a poner la casa en orden, se
dieron cuenta y reportaron la desaparición de 250
armas nucleares (Recovered, 2014), provenientes de
los arsenales de la URSS en Ucrania. Si a lo anterior
se le suma el arsenal nuclear en la flota soviética en el
Mar Negro, así como las armas nucleares ucranianas
y como consecuencia el incremento de poder
geoestratégico para este estado eslavo, tenemos la
fórmula perfecta para asegurar la intervención en
todos los campos del poder por parte del gobierno
de Putin, entre la que se incluyen el control de la
península de Crimea, el referendo amañado y su
posterior e inmediata incorporación a la Federación
Rusa (Recovered, 2014), con la consiguiente carga
de intimidación contra Ucrania y la Unión Europea,
en un nada sutil intento por recordarles quien es el
amo de la región.
Los resultados del aventurerismo geopolítico de la
Federación Rusa mantienen en vilo al mundo, puesto
que hay posibilidades de que la situación escale más
allá del clásico cruce de sanciones y reproches de
Estados Unidos, Reino Unido y Alemania contra
Rusia y viceversa, a una situación un tanto más
peligrosa para la estabilidad regional y posiblemente
mundial, dado que los ánimos de Ucrania están
exacerbados por el acto abusivo de Rusia en contra
de su soberanía y, más aún, cuando ha contado con
un multitudinario apoyo en todos los campos del
poder por parte de Occidente; situación que puede
desembocar con facilidad en un incidente militar de
proporciones y consecuencias todavía inimaginables.
La situación actual genera inestabilidad políticomilitar en el mundo, influyendo — perjudicando—
el desempeño de la economía global, tal como se
puede evidenciar en los resultados de las principales
bolsas mundiales. La tensión generada por parte de
los movimientos hegemónicos rusos en su intento
por avasallar nuevamente a Ucrania, comenzando
por la codiciada península de Crimea, es tal vez
la primera prueba de fuego que ha soportado el
gobierno estadounidense de Barak Obama en el
campo de las relaciones internacionales. Hasta el
momento su desempeño no ha mostrado los mejores
estándares, pues sus reacciones han estado acordes
con la política exterior apaciguadora propia de los
gobernantes demócratas.
En lo que tiene que ver con los gobiernos europeos,
estos se han mostrado más decididos a plantar
firmemente las ambiciones expansionistas y
hegemónicas rusas, pero con mayor tino. El Reino
Unido ha manifestado su abierta incomodidad e
inconformidad con las acciones rusas; Alemania por
su parte ha terciado en la contienda manifestando
su rechazo, no solamente por los hechos en
Crimea, sino también principalmente por la torpe
participación estadounidense en la crisis, luego de
la tormenta provocada por las interceptaciones a
los medios de comunicación de varios mandatarios
europeos por parte de los organismos de inteligencia
americanos. A más de lo anterior, la Unión Europea
y principalmente Alemania, rechazan el manejo
agresivo con que el gobierno americano dio el primer
paso para el control de la crisis ucraniana, tomando
en cuenta que dicho Estado eslavo mantiene como un
objetivo estratégico de mayor cuantía, su aspiración
a convertirse en miembro de la UE, lo cual ha
requerido de paciencia y diplomacia europea para
lidiar por el escabroso camino de conducir a Ucrania
al objetivo señalado.
Los europeos consideran imprudente el manejo
americano de la situación (Recovered, 2014), la
cual podría extremarse hasta el punto de que los
ciudadanos ucranianos, cuya mayoría votó por la
anexión de su país a la Unión Europea, se retracten
por los hechos ante la inminencia de un conflicto
militar con Rusia, dando al traste con las difíciles
negociaciones que habían sido superadas.
China, Irán y Corea del Norte, en un fútil intento
por desprenderse del supuesto dominio americano
sobre la región. El desafío para Estados Unidos es
bastante riesgoso, así como lo es para Europa en
este momento, pues los escarceos rusos en el Caribe,
Centro y Sudamérica, pueden convertirse en moneda
de cambio entre rusos y americanos: quid pro quo.
La reacción de China ha sido la previsible,
neutralidad en la ONU y una aparente indiferencia
mientras los demás se rompen el lomo mutuamente.
¿Hasta dónde va esta indiferencia?
Referencias
Park, G. (1980). Forsyth Frederick. Random
House.
Encyclopedia Britannica (2014).
Matsuki, E. (2009). The Crimean Tatars and their
Russian-Captive Soldiers. S.d.
CIA World Facebook (2014).
Arms Control Magazine (2012).
El País (2014). Madrid.
El futuro no se muestra propicio a Occidente y el eco
de esta crisis puede afectar también a América Latina,
por los nexos que los países miembros del Socialismo
del Siglo XXI mantienen con la Federación Rusa,
37
Los juicios de Núremberg. El
juicio, la diplomacia por otros
medios
Harrison Torres Rojas1
Resumen
Este artículo revisa las medidas adoptadas durante los juicios de Núremberg y sus
repercusiones en el sistema internacional de derecho. El escritor se centra en las
acciones que tuvieron lugar entre los años 1945 a 1946.
Palabras clave: crímenes de Guerra, impunidad, justicia, ley, proceso, Segunda
Guerra Mundial
Abstract
This article reviews the measures taken during the Nuremberg trials and their impact
on the international system of law. The writer focuses on the actions that took place
between 1945 to 1946.
Key word: justice, law, trial, impunity, war crimes, World War II
Insertar Figura 1
La tela de juicio, un demandante y un demandado; un delito y su sentencia, la ética
tras la decisión del juez y el resultado final del fallo; un condenado… y un absuelto.
Aparentemente, este proceso “inmaculado” no tiene traspiés y el resultado es el más
justo a los ojos vendados de la dama de la justicia.
Para iniciar un proceso judicial se analizan los hechos delictivos cometidos. El contexto
póstumo a la segunda guerra mundial y la derrota del eje, genera el develamiento de
las atrocidades cometidas por el régimen Nacista Alemán. Las ideologías totalitarias,
el anticomunismo, el crecimiento de la raza aria, la supresión de los judíos y por
ultimo su exterminio, son el conjunto de delitos por los cuales se llevaron a estos
personajes a un juicio de índole internacional.
Para explicar las causas del abuso y el exterminio judío, existen pocos factores que
den cuenta del porqué se produjo tal masacre, una de ellas se atañe al odio hacia los
Judíos debido a la pérdida en la primera guerra mundial (la puñalada por la espalda).
Daniel Fraenkel en La ideología nazi y sus raíces, afirma que
1. Alferez de septimo semestre. Facultad de
Relaciones Internacionales.
38
Alemania misma no fue Invadida y sus ejércitos
se encontraban aún estacionados en territorio
enemigo al final de la guerra– contribuyeron
al mito de la ‘puñalada por la espalda’
(Dolchstosslegende). De acuerdo con esta teoría,
sustentada en círculos derechistas después de
finalizar la guerra, el responsable de la derrota
alemana no fue el ejército sino el frente interno,
manipulado por los traidores socialistas y sus
aliados judíos (Fraenkel, S.f.).
Lo cual podría ser una de las causas de la agresión
judía. El otro factor es simplemente la prevalencia
de la hegemonía aria. Estos abusos realizados contra
la raza judía, durante el III Reich, fueron llevados
a juicio en Núremberg, donde entraron en proceso
los altos mandos militares Nazistas, actores directos,
indirectos, que fueron juzgados de acuerdo al fallo
del (Tribunal Militar Internacional, TIM). Juzgar
a los alemanes antisemitas se considera un acto
justificable, pero la corta perspectiva de la justicia
solo aprieta con su mano al lado más débil, punto de
quiebre donde observa que la justicia e igualdad son
una realidad alterna y manipulada.
Por ejemplo, Los Gulag en Rusia, los bombardeos
a Alemania por los Estados Unidos, Nagasaki e
Hiroshima. Por qué ni Rusia ni Estados Unidos
entraron en un proceso judicial, por qué estos Estados
salieron prácticamente victoriosos, si generaron
igual número de muertes inocentes, por qué en el
plano occidental se le ve a los Estados Unidos y a
Rusia como héroes del mundo, por qué…
Entre 1945 -1946, fines de la Segunda guerra
Mundial, los alemanes entraron en proceso judicial.
El principio de Núremberg, documento elaborado
por la Comisión de Derecho Internacional de
las Naciones Unidas (denominado Principios de
Derecho Internacional reconocidos por el Estatuto y
por las sentencias del Tribunal de Núremberg, de aquí
en adelante Principios de Derecho Internacional…)
fue la base jurídica para sentenciar sus crímenes.
Los principales bastiones que toma como punto de
partida se encuentran relacionados con los delitos
de: crímenes contra la paz, crímenes de guerra y
crímenes contra la humanidad (un falaz juego de
palabras inmaculadas bajo el concepto de igualdad
y justicia).
Bajo este contexto se deduce el principio de
universalidad como la no excepción de regla
general, y pierde toda su transparencia y esencia
jurisdiccional.
A finales de la segunda guerra mundial se realizó
uno de los juicios más importantes de la historia,
hoy en día considerado como base para los
procesos judiciales en materia militar. En 1945
Los aliados emprendieron un proceso judicial a la
contraparte bélica, alemanes y japoneses entraron
a salas procesales, para ser juzgados por sus actos
indiscriminados.
“La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto”. http://
www.yadvashem.org/yv/es/education/learning_environments/
nuremberg/responsibility4.asp
Se estimaron tres tipos de crímenes: crímenes
contra la paz (planificación, inicio y desarrollo de
la guerra); crímenes de guerra (violaciones de las
leyes de la guerra, contenidas en la Convención de
Viena); crímenes contra la humanidad (genocidios y
abusos). De igual forma, quienes de alguna manera
habían colaborado y conspirado para cometer estos
actos criminales. Se juzgaron bajos los principios de
39
Núremberg, aprobados por la Comisión de Derecho
Internacional en 1950 (Principios de Derecho
Internacional…).
Imagen extraídadel artículo “El fotógrafo catalán que fue clave
en los juicios de Núremberg”. https://es.noticias.yahoo.com/
blogs/cuaderno-historias/el-fotógrafo-catalán-que-fue-claveen-los-juicios-de-núremberg-075338524.html
Altruistas palabras, claro, condenar a alguien
culpable, tiene todo sentido de coherencia y justicia.
No obstante, cuando las leyes pierden su alcance y solo
están del lado más fuerte, la palabra justicia no tiene
cabida para su interpretación. Según el columnista
inglés Felipe Botaya, en su artículo “Núremberg”,
en la violación del derecho fundamental de justicia
“los victoriosos aliados actuaron como acusación,
juez y ejecutor de los líderes alemanes. Fueron juez y
parte. Los cargos o acusaciones fueron creadas para
la ocasión y fueron aplicados solo para los vencidos”
(Botoya, S.f.). Entonces surgen interrogantes como:
por qué la impunidad solo toca a los que más favor
tienen; por qué los Estados unidos no fue juzgado
por los bombardeos indiscriminados; porque la
Unión Soviética no subió a la palestra a defender su
crímenes; dónde está la masacre en Katyn, los campos
de concentración Rusas(Gulag); dónde se encuentra
la Carta de Londres firmada el día 8 de agosto de
1945 para juzgar estos crímenes, o es simplemente
el proceso judicial contiene más esencia política que
de derecho.
El Principio I se refiere al Proyecto de Código de
Delitos contra la Paz y la Seguridad de la HumanidadCompendio de instrumentos internacionales
pertinentes, ONU, A/CN.4/368,13 abril de1983.
“Toda persona que cometa un acto que constituya
delito de derecho internacional es responsable de
él y está sujeta a sanción.” (Principios de Derecho
Internacional…). No obstante, la cabalidad de estas
palabras asume su cumplimento, pero durante el
40
proceso de Núremberg se convierte en una completa
sátira. Así, en 1939 la Unión Soviética invade
Polonia, se oculta la muerte de 21768 ciudadanos en
los bosques del Katyn, y surge la pregunta ¿qué hizo
el gobierno británico y el ruso? Llanamente volcaron
los papeles y se lavaron las manos con el Nombre
alemán; la masacre fue empleada profusamente
con fines propagandísticos por el Ministerio de
Propaganda del régimen nazi, anunciando su
descubrimiento el 13 de abril de 1943, mientras que
la URSS culpaba a las SS en Berlín de la autoría.1
De otro lado, cuestionar la intervención internacional
en el juzgamiento de personas sujetas al derecho,
alude a sentir que más de carácter judicial es una
conjetura política e interesada al analizar dos
diferentes estados, la Unión Soviética y los Estados
Unidos. El análisis del Katyn para el primero y para
el segundo una completa telaraña de estrategias
políticas, donde se cuestionó los motivos de la Unión
Soviética. Sin descartar también que el primero
utilizara las mismas prescripciones gubernamentales
en su política. Aunque el gendarme norteamericano
quiera eximir sus culpas, la mirada a ciegas de la
dama de los platillos, encuentra la verdad a pesar de
que no tenga el sostén necesario para equilibrar la
balanza.
Semejante a un abrir y cerrar de ojos, existe un antes
pero no un después; mirar cómo el cielo se oscurece
y el hongo nace a expensas de los demás, devorando
las vidas de miles de millones de personas y después
del alba, vuelve a nacer…igual de feroz y despiadada.
El 6 y 9 de agosto de 1945 dos ciudades conocieron
el infierno radiactivo, Nagasaki e Hiroshima son
bombardeados por Estados Unidos de América;
dichos eventos marcarán la historia de la humanidad,
internándonos en el comienzo de un mundo dominado
por la tecnología y una perspectiva bilateral dentro
de una esfera a punto de quebrar bajo la concepción
de dilema de seguridad…, aunque más seguro
que contextos de antaño. Sin embargo, no se hace
referencia al desarrollo tecnológico ni a la Seguridad
Global; por ello es necesario tener una mirada
1 Comunicado alemán del 13 de abril de 1943;
Comunicado de Prensa de la agencia TASS de 15 de
abril de 1943. Citados en la declaración de Tadeusz
Romer ante el Comité para Investigar la Masacre del
Bosque de Katyn, 1952. En otras páginas de se puede
ver el uso propagandístico por parte de los alemanes,
incluyendo las visitas forzosas de prisioneros de guerra
británicos y norteamericanos.
imparcial para preguntase: ¿algún norteamericano
fue juzgado por estos actos, después de la explosión?
Arrupe, 1952 manifiesta
Al siguiente, una gigantesca montaña de nubes
se arremolinó en el cielo; en el centro mismo
de la explosión apareció un globo de terrorífica
cabeza. Además, una ola gaseosa a velocidad de
quinientas millas por hora barrió una distancia
de seis kilómetros de radio. Por fin, a los diez
minutos de la primera explosión, una especie
de lluvia negra y pesada cayó en el noroeste de
la ciudad, un mar de fuego sobre una ciudad
reducida a escombros (Arrupe, 1952, pp. 66-67).
Momentos próximos, el Emperador Hirohito firmaba
la rendición de Japón y la paz venía a punta de
interés e imposiciones forzosas. Ahora bien, al igual
que el interrogante anterior, donde la respuesta es
clara, en lo explícito recae la misma respuesta, que
todos conocen, pero se hacen los incrédulos y mudos
ante ella. Según el Principio VI de los Principios de
Núremberg (Párrafo C), que refiere a delitos contra
la humanidad, se afirma:
El asesinato, el exterminio, la esclavización,
la deportación y otros actos inhumanos
cometidos contra cualquier población civil, o
las persecuciones por motivos políticos, raciales
o religiosos, cuando tales actos sean cometidos
o tales persecuciones sean llevadas a cabo al
perpetrar un delito contra la paz o un crimen
de guerra, o en relación con él (Principios de
Derecho Internacional…).
El TIM en materia sí utilizó el sexto principio, lo que
se cuestiona es el alcance de este. La cúpula Nazi,
asesinó y torturó a miles de Judíos, quienes fueron
sentenciados de acuerdo con el grado del crimen.
Entre tanto, no se llevó a juicio al presidente Harry
S. Truman, militares y personas jurídicas encargados
de dicha operación, a pesar de haberse realizado
12 juicios más; claro está, todos bajos condiciones
Americanas. Si esto hubiese ocurrido sí existirá el
principio de universalidad.
Como conclusión, los juicios de Núremberg
tuvieron mucha controversia, pues se juzgaron solo
los crímenes realizados por los Alemanes y no los
de las potencias vencedoras (Unión Soviética y
Estados Unidos). Es un cuestionamiento que todos
se hacen, pero poco resultado tiene, pues los grandes
tribunales están condicionados por políticas de
gobiernos hegemónicos.
La relación demuestra que la justicia, metafóricamente
hablando, es solo la dama a ciegas con la balanza
con el desnivel a lado más débil. No se alude a que
la justicia no exista en estos procesos judiciales, sino
que representa un punto estratégico en la geopolítica
de gobierno para intervenir en otros Estados.
Actualmente la CPI (Corte Penal Internacional) no
ha sido ratificada por el gobierno de Estados Unidos,
lo cual es llanamente la demostración de cómo las
grandes potencias dominan y evitan ser sometidas a
un juicio. El caso más crítico se dio el 2 de agosto
de 2002, con la promulgación del Acta de Protección
del Personal de Servicio Estadounidense “American
Servicemembers’ Protection Act”, la cual estipula
que ningún gobierno, organismo federal, estatal,
persona, participe en la corte, así como no pueden
llevarse investigaciones en los Estados Unidos, el
documento también impide enviar ayuda militar a
los países que no pertenecen a la corte y autoriza
al presidente la liberación de un procesado
estadounidense.2
Entonces, ¿los sujetos a la ley estarán siendo juzgados
imparcialmente? O la justicia dejó de tener los ojos
vendados y ahora solo mira al mejor postor y a quien
más poder posee, dejando de lado la “igualdad” que
en palabras falaces se difunden.
Referencias
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of Public Law 107–206, approved Aug. 2, 2002. http://www.
house.gov/legcoun/Comps/aspa02.pdf
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las Naciones Unidas- resolución 117(II)- párrafo (a). 2000.
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Aug. 2, 2002). http://www.house.gov/legcoun/Comps/
aspa02.pdf
41
Participación colombiana
en la Segunda Guerra
Mundial
Diego Alejandro Ospina Maldonado 1
Resumen
Este artículo revisa las medidas adoptadas por el gobierno colombiano durante la Segunda
Guerra Mundial. El escritor se centra en las acciones que tuvieron lugar entre los años 1938 a
1944.
Palabras clave: Alfonso López, ARC, armada colombiana, Eduardo Santos, marina
colombiana en la Segunda Guerra Mundial
Abstract
This article reviews the measures taken by the Colombian goverment during World war II. The
writer focuses in the actions that happened between 1938 to 1944.
Key words: Alfonso López, ARC, Colombian Army, Eduardo Santos, World War II Colombian
Navy
La participación colombiana en la Segunda Guerra Mundial se generó de manera activa, tras
el ataque a Pearl Harbor por parte de Japón a Estados Unidos, lo cual trajo como consecuencia
las amenazas sobre su costa pacífica y el incidente propio contra un submarino alemán que
vulneró la soberanía nacional, lo cual trajo como consecuencia la necesidad de tomar medidas
internas sociales, económicas y militares.
1. Alferez de septimo nivel, Facultad Ciencias Militares.
Escuela Militar de Cadetes. Bogotá, Colombia.
42
En Colombia trascurriendo el año de 1938, ingresó
como primer mandatario el dirigente Eduardo Santos,
quien se encargó de llevar las riendas de la nación
ante el problema coyuntural de la Segunda Guerra
Mundial. Al llegar el año de 1939 se reunieron el 21 de
septiembre las cancillerías de Argentina y Colombia
representadas por ministros plenipotenciarios en
Panamá. Allí se firmó un documento en el cual se
fijó una posición de neutralidad y de apoyo mutuo
ante una amenaza extranjera frente al conflicto, que
hasta el momento era continental.
Después de un análisis, Santos reconoce que la
economía será el primer factor afectado para la
nación, por lo cual genera políticas de protección
a la industria nacional e incorpora una política
de aislacionismo hacia la guerra y los países
involucrados de alguna manera en la acción bélica;
a pesar de ello, esta tendencia se ve alterada tras el
ataque japonés en Pearl Harbor contra los Estados
Unidos. Debido a que con este país se mantenían
excelentes vínculos de cooperación y apoyo bilateral,
el gobierno decide romper relaciones con las
23 marinos de la Real Armada Británica náufragos,
tras el ataque a su nave por parte de los Nazis a 200
millas de San Andrés, además del hundimiento de
dos embarcaciones sobre la zona, la “Coamar” y
“Pequeña Ruby”. Ante dichas acciones bélicas, se
tomaron medidas todavía más drásticas, a fin de evitar
que se repitieran y fuesen en contra de la soberanía
nacional. Las costas atlántica y pacífica empezaron
a ser patrulladas con más intensidad además que
la base de Palanquero dispuso la movilización de
una unidad de combate formada por aviones falcón
F-8, posteriormente reemplazados por una unidad
de Texan AT-6 hacia la ciudad de Barranquilla. De
igual forma se organizó y mantuvo en primer grado
de alistamiento al Ejército Nacional.
Que desde el año de 1940 correspondía a un
ejército hijo de la reforma militar del General
Rafael Reyes, que estaba implementándose desde
el año de 1907, donde se hizo el esfuerzo para
hacer de las armas una institución profesional,
patriótica, seria y con gran efectividad
(Enciclopedia Historia de las Fuerzas Militares
de Colombia, Tomo III).
potencias del Eje (Alemania, Italia, Japón) el 18 de
diciembre de 1941 y posteriormente, con la Francia
ocupada de Vichy, en el año de 1942, repercutiendo
en la toma de medidas para limitar y contrarrestar
acciones del eje sobre áreas de jurisdicción nacional.
Tras las acciones iniciadas por el Estado, el 23
de junio de 1942 un submarino alemán que se
encontraba al noreste de la isla de San Andrés atacó
y hundió la goleta “Resolutte”, que unos días antes
se había encargado de rescatar a cinco oficiales y
Noticia de la declaración del «Estado de Beligerancia» con
Alemania, «El Tiempo», noviembre 27 de 1943. Imagen
extraída de la pagina “Taginga”. http://www.taringa.net/
comunidades/colombiaringa/5694834/Colombia-en-la-Segunda-Guerra-Mundial.html
43
Otro aporte por parte de la aviación militar
colombiana fue el uso de los aviones Junkers 52
apostados también sobre la ciudad de Barranquilla.
Se realizaban misiones de inteligencia y seguridad
sobre las costas pacífica y atlántica del país, haciendo
uso de la toma de fotografías aéreas y observación
del terreno, con el propósito de suministrar esta
información a las unidades EE.UU. y las unidades de
la armada colombiana responsables de la seguridad
y vigilancia de las áreas costeras.
administración de estos bienes al mismo, con
el objetivo de que sirvieran para dar sustento y
manutención al campo de concentración.
El 7 de agosto, a pesar de la fuerte oposición
interna, toma posesión del cargo presidencial el
señor Alfonso López Pumarejo, quien se enfrentaría
con un escenario mundial todavía más complejo y
con una sensación de malestar al interior del país.
Así, unos oficiales del Ejército destacados en Pasto
realizaron el fallido golpe militar del año 1944. La
situación se encontraba alterada por las cuestiones
políticas entre los cuales era criticado fuertemente el
presidente López, que además se tenía que enfrentar
a los problemas colombianos en su economía, la
cual se encontraba resentida por la baja del café y el
aumento al precio de las importaciones a causa del
conflicto.
consolidándose la estructura de las Fuerzas militares
que se utiliza hasta la fecha.
El submarino era realmente alemán. Se trataba del
U-154, comandado por el teniente de fragata Kush.
Pero el submarino no fue hundido. En el cuartel
general de la Kriegsmarine , ubicado en Lorient,
quedó registrado un mensaje del teniente Kush: El
destructor de bandera colombiana Caldas nos atacó
en la noche del 29 al 30 de marzo. Sumergidos
estuvimos toda la noche bajo ataque. Los audaces
submarinistas alemanes, que infestaban las aguas
del Caribe, conocían el manido truco. Bajo fuego
se debe soltar aceite y basura por entre los tubos
torpederos, para dar la impresión de victoria al
enemigo y calmar su apetito .Y esa fue la sensación
que les valió a los tripulantes del Caldas muchas
felicitaciones y al resto de los colombianos un
agradable sabor de desagravio.Ciento veintitrés días
más tarde, dos destroyers estadounidenses, el Frost
y el Inch , entraron a matar. La víctima era esta vez
el U-154, submarino al que el Caldas le colocó las
banderillas.1
44
Portada del periódico El Tiempo del 31 de Marzo de 1942.
Extraída de la pagina “Taringa”. http://www.taringa.net/posts/
info/14767950/Destructor-colombiano-hundio-submarino-nazi.
html
Tras acabar la guerra son liberados del campo de
concentración los nacionales de los países del Eje, tras
durar un poco más de dos años, pero tras permitirles
residir en el país, el Estado no les reconoció el total
equivalente a las propiedades confiscadas durante
el conflicto, dejando a estas familias en un estado
económico deplorable y difícil de superar.
Hangares de Barranquilla donde se alojaban los escuadrones
de combate Falcón F-8. Imagen extraída de la Revista
Credencial.
Tras los incidentes de los hundimientos, el 27 de
noviembre de 1943 el Senado colombiano declaró
estado de beligerancia contra Alemania y se tomaron
medidas drásticas en el país para afrontar dicha
situación, como la confiscación de propiedades a
los ciudadanos de las potencias del Eje, así como la
reclusión de simpatizantes nacionalistas, italianos y
japoneses en Fusagasugá (Hotel Sabaneta) (Hiller,
S.f.) y en Villeta; estos ciudadanos extranjeros
fueron apresados mediante el uso de la conocida
“Lista Negra”, documento generado por las agencias
de control de inmigrantes en Colombia, las cuales
conocían mejor la cantidad de nacionales de estos
países y dónde se encontraban. Además, el gobierno
se dio a la aplicación de leyes estatales contra estos
inmigrantes, como el decreto 2643 de 1943, en la
cual se prohibía el uso público de la lengua alemana
en la totalidad del territorio colombiano.
Tras la confiscación de los bienes a los nacionales
extranjeros, se creó el Fondo de Estabilización
Nacional, un fidecomiso al que se asignaba la
de la armada Colombiana era el U-851, el cual se
reportó desaparecido a finales de marzo sobre las
coordenadas del hundimiento, dando más fuerza
a la hipótesis de que este haya sido el submarino
hundido.
Hotel Sabaneta, sitio de concentración de nacionales del Eje
en Fusagasugá. Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango. http://
www.banrepcultural.org/blaavirtual/indice
Destructor ARC “Caldas”. Imagen extraída de www.colegiocomunalbicentenario.blogspot.Com
En el año de 1943 López, pese a una fuerte oposición
por parte de los sectores conservadores del país
en cabeza de Laureano Gómez (quien terminaría
encarcelado por orden presidencial), declara la
guerra a los países pertenecientes al Eje, lo que hacía
al país un participante directo de las hostilidades.
En los primeros meses del año 1944 y tras la
necesidad de la guerra de organizar un cuerpo de
combate de aviación especializado e independiente,
se procede por orden del Ministerio de Guerra,
eliminar la quinta arma del Ejército: “La Aviación
Militar”, la que se convierte en una institución
aparte denominada la Fuerza Aérea Colombiana,
Sin embargo, de este submarino alemán no se
recibieron más reportes, lo que genera una hipótesis
sobre la identidad del hundimiento del submarino
alemán, aunque según reportes de patrullaje de los
submarinos U-boats de su misma base de datos, solo
se recibió un ataque en las aguas de Caribe en las
coordenadas donde se presentó el combate, el 13
de marzo por parte de un caza submarinos PC461.
A causa de estas inconsistencias presentadas, se
cree que el submarino que fue hundido por parte
1. Extraída del diario el Tiempo del 22 de octubre de 1991. http://
www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-176772. Recuperado
del día 30 de junio de 2015.
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