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Bonacic-Espacio urbano, crisis y convivencia en La villa de César Aira

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Espacio urbano, crisis y convivencia en La villa de César Aira
Author(s): Dánisa Bonacic
Source: Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, Año 40, No. 79 (2014), pp. 359-376
Published by: Centro de Estudios Literarios "Antonio Cornejo Polar"- CELACP
Stable URL: https://www.jstor.org/stable/43854824
Accessed: 26-09-2019 18:53 UTC
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Revista de Crítica Literaria Latinoamericana
Año XL, N° 79. Lima-Boston, 1er semestre de 2014, pp. 359-376
Espacio urbano, crisis y convivencia
en La villa de César Aira
Dánisa Bonacic
Simmons College
Resumen
La villa de César Aira desarrolla los conflictos y transformaciones de dos sectores de la capital argentina: por un lado, personajes que viven en una villa miseria
y, por otro, un grupo de habitantes de un barrio acomodado. Nuestro análisis
propone una lectura de los espacios colectivos representados en la novela con
el objetivo de subrayar los contrastes sociales, las críticas expuestas por la distribución urbana de la población y la importancia simbólica del retrato de una
ciudad agrupada bajo dos polos. Asimismo, nos enfocaremos en la descripción
de las relaciones personales presentes en este espacio y los modos de convivencia que estas relaciones expresan. Por último, examinaremos tres niveles diferentes de interpretación de la trama y analizaremos las relaciones entre una dimensión realista de la historia, una estructura basada en cuentos de hadas y la
narración televisiva presente en la obra.
Palabras clave: comunidad, literatura argentina reciente, espacio urbano, Buenos
Aires, César Aira.
Abstract
La villa by Argentinian writer César Aira recounts the struggles and changes
experienced by two different social groups: on the one hand, poor and marginalized people living in shanty towns called villas miseria and, on the other hand,
a group of upper middle class people who live in a traditional neighborhood.
Our reading focuses on the shared spaces portrayed in the novel. Our aim is to
underline the social differences and the criticisms exposed by a divided urban
distribution. We will also study the personal relationships described in the
story, as well as new ways of living together in the city. Our analysis involves
three different perspectives found in this narrative: a realist reading, a fairy tale
structure and interpretation, and a recreation of the story done by the media
portrayed in the novel.
Keywords: community, recent Argentine literature, urban spaces, Buenos Aires,
César Aira.
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Dánisa
Bonacic
La novela La villa del escritor
una reflexión sobre las transfo
rridas en Buenos Aires a princip
ta las relaciones entre dos sector
lado, personajes que habitan una
que viven en el barrio de Flores.
duos que recorren las calles de
de recoger cartón y basura. La v
mado en su único modo de subsistencia. La novela se enfoca en este nuevo modo de habitar la ciudad y desarrolla las múltiples consecuencias y cambios provocados tanto por la villa como por los cartoneros1. Así también, la trama desarrolla la historia de otro grupo
de personajes que viven en un barrio tradicional de Buenos Aires.
El narrador describe sus rutinas, sus problemas familiares y sus circuitos urbanos. A partir de estos extremos, se presenta un complejo
cuadro de las tensiones, encuentros y desencuentros de personas
que viven en una atmósfera de peligro, violencia e incertidumbre.
En este contexto, nuestro análisis propone un estudio de los espacios colectivos representados en la novela con el objetivo de subrayar los contrastes sociales, las críticas expuestas por la distribución
urbana de la población y la importancia simbólica del retrato de una
ciudad agrupada bajo dos polos. Asimismo, nos enfocaremos en la
descripción de las relaciones personales presentes en este espacio y
los modos de convivencia que estas relaciones expresan. Por último,
examinaremos tres niveles diferentes de interpretación de la trama
con el objetivo de indagar las relaciones entre realismo, fábula y
creación mediática presentes en esta novela.
1 Para comprender mejor las consecuencias sociales, personales y económicas de los cartoneros, estudiamos dos obras argentinas recientes. La primera es
el libro Cartoneros , recuperadores de desechos y causas perdidas de Eduardo Anguita.
Este libro recopila las historias de cartoneros, sus experiencias diarias, sus luchas y reflexiones acerca de sus vidas en las calles de Buenos Aires. Así también, vimos el documental Cartoneros del director Ernesto Livon-Grosman, obra
que permite ser testigo de las condiciones físicas que sufren los cartoneros en
sus arduas jornadas de trabajo y los modos de organización creados dentro de
este nuevo campo laboral. El fenómeno social de los cartoneros, sus causas
económicas y sociales, está íntimamente ligado a la crisis económica sufrida por
Argentina en el 2001 y da cuenta de un sector de la sociedad que busca desesperadamente un modo de subsistencia.
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Espacio urbano, crisis y convivencia en La villa de César Aira 361
De este modo, parece necesario comenzar explicando algunos
puntos clave del argumento del libro con el fin de exponer sus prin-
cipales nudos articulatorios. La villa relata la historia de Maxi, un
muchacho de clase media-alta que decide ayudar a los cartoneros
con su ardua tarea diaria de recolección de papeles y cartones. Debido a su fuerza física (producto de la intensa dedicación a los deportes), el acto de socorrer a este grupo no le genera un gran esfuerzo, sino, por el contrario, le otorga un propósito práctico con el
cual ocupar tanto su habilidades físicas como su riempo libre. Maxi,
muchacho corpulento (tal y como lo sugiere su nombre) es el protagonista y héroe de la historia, además de ser un lazo esencial entre el
barrio acomodado en el que habita y la villa miseria aledaña. La novela desarrolla también la historia del inspector Cabezas, un policía
drogadicto y corrupto que anda en busca de una red de narcotráfico
organizada en las casuchas de la villa y se propone perseguir al
inocente Maxi con el fin de llegar al centro de la droga. Asimismo,
la historia cuenta las aventuras de la hermana de Maxi, quien se ve
involucrada en los planes siniestros del inspector Cabezas. Esta muchacha, egocéntrica e inmadura, debe enfrentar las amenazas del policía y se enreda en una serie de engaños y mentiras que la llevan a
arriesgar su vida. Por último, la novela relata la historia de Adela,
una inmigrante peruana que vive en la villa y trabaja como empleada
doméstica en el barrio de Flores. Esta humilde y tímida muchacha
intenta sobrevivir en medio de la pobreza y crimen que la rodean.
Como resulta evidente, el relato de Aira expone así un contraste
entre dos sectores de Buenos Aires. Por un lado Flores, un barrio
donde vive la clase media-alta. Por otro, una villa miseria habitada
por inmigrantes, delincuentes, pobres y desocupados. Mientras que
el primer grupo disfruta de las comodidades de su estatus social, el
segundo debe luchar por su subsistencia diaria. En su retrato social,
el autor no sólo enfatiza las diferencias entre estos dos polos, sino
que logra mostrar sus diversos sistemas de interdependencia trazan-
do así un mapa de los diversos modos de intercomunicación existentes. Por ejemplo, la fuerza laboral doméstica viene de la villa a
Flores, mientras que los jóvenes adinerados circulan desde Flores a
la periferia de la villa en busca de drogas.
De esta manera, ambos mundos están conectados aun cuando
tienen modos de vidas diferentes y mantienen lógicas opuestas. Es
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decir, mientras que vivir en el
clase con dinero, ser parte de
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colecta el superávit diario de s
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Por un lado, el espacio de Flore
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nonno se ensanchaba transformándose en la avenida que prometía
desde el comienzo. Pero no era el comienzo, sino el fin" (17).
Este fin se refiere al límite urbano existente entre la configuración tradicional de la ciudad y las nuevas transformaciones del pai-
saje, traídas en parte por la pobreza y marginalización de grandes
sectores de la población. En otras palabras, este punto geográfico
marca el fin de la ciudad organizada y señala la entrada a la ciudad
de la miseria. La villa rompe la lógica urbana tradicional del barrio
de Flores (su diseño de cuadras e intersecciones) y se erige como
una construcción misteriosa, fantástica y peligrosa. La villa es un espacio laberíntico y complejo llevado al extremo de que sólo es comprensible desde una perspectiva aérea. El narrador la describe así:
Si la forma general de la villa era circular, entonces las calles deberían haber
estado trazadas en perpendicular al borde, de modo de ser "radios"; y desembocar todas en el centro. Pero no: partían en ángulos de cuarenta y cinco
grados, todas en la misma dirección (vistas desde afuera, hacia la derecha).
Eso significaba que ninguna llegaba al centro y que ninguna tenía salida
(35).
Del mismo modo, el narrador reflexiona acerca de la organización espacial de este espacio:
Por lo pronto advirtió, él que era tan poco observador, que no había calles
transversales (si podían llamarse "calles" a esos pasadizos). Todas iban hacia adentro, y no las cortaban otras. Que a una calle la corte otra, es decir
que se forme una red de calles, parece algo natural, y todas las ciudades se
han hecho siempre así; pero quizás no es necesario, y sólo responde a una
costumbre. Esta ciudad de la pobreza dentro de la ciudad podía obedecer a
sus propias leyes (33).
La disposición espacial de la villa niega entonces el diseño de
muchas ciudades fundadas en América Latina, urbes con calles rectas y plazas centrales. Tanto la falta de un centro como su complejo
sistema de iluminación producen un efecto desorientador que protege a sus habitantes de los intrusos. En lugar de tener rutas que
marcan la vías de circulación, la villa dispone de guirnaldas de luces
que identifican temporalmente sus calles. Cada guirnalda tiene un
diseño diferente que indica la ubicación exacta de los pasajes interiores y sus casuchas. Sin embargo, estas luces pueden moverse de
una avenida a otra en caso de peligro, característica que produce la
ilusión de rotación total de la villa. En otras palabras, la novela nos
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Dánisa
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una vida tranquila y al día sigu
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este espacio. Este organismo "
camuflaje como mecanismo de
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garantizar su supervivencia. E
la condición cambiante de sus h
al país o que se han visto oblig
la ciudad de manera periférica.
En este sentido, la villa se evad
cluso en su diseño. Este espaci
con el fin de permanecer, simu
Aun cuando la villa depende d
tantes se cuelgan del sistema elé
lles) satisface también sus propi
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ción dentro de la ciudad resul
gunta implícita en la novela de
dad de Buenos Aires? ¿Es una
na? El relato ofrece una serie de cuestionamientos sobre la identidad
e incorporación de estos nuevos espacios dentro del contexto gene-
ral de la ciudad.
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Con respecto a lo anterior, Josefina Ludmer señala que la narrativa actual desarrolla espacios autónomos que funcionan al interior
de las urbes representadas y están demarcadas por límites específicos. En este contexto, Ludmer propone que
Si la isla urbana en América Latina es la ficción de un territorio que se
puede desterritorializar, abandonar y destruir, la literatura ya no es manifestación de identidad nacional y territorial. Se trata de una forma de territorialización que es el sitio y el escenario de otras subjetividades o identidades y de otras políticas (Ludmer, "Territorios del presente. En la isla urbana" 107).
De esta manera, la autora enfatiza que la isla: "no es un microcosmos ni una metonimia ni reproduce la sociedad" (108), sino que
la caracteriza como "una fábrica de imágenes y enunciados territoriales, provisorios y ambivalentes" (108). En este contexto, las islas
urbanas propuestas por la autora juegan con las categorizaciones
sociales y redefinen la vida en las ciudades latinoamericanas recien-
tes al quebrar su totalidad representativa. Ludmer lo explica de la
siguiente manera: "Las ciudades brutalmente divididas de las escrituras y las imágenes del presente (las ciudades del presente) tienen
en su interior áreas, edificios, habitaciones y otros espacios que funcionan como islas, con límites precisos" (105).
En el caso de La villa , el límite estaría dado por Bonorino, una
avenida que en un punto determinado deja de ser barrio y da paso a
la villa. Este tipo de espacio insular ofrece, según la autora, un nue-
vo escenario para grupos que intentan marginarse de la sociedad.
Josefina Ludmer identifica este modo de representación de las ciudades y alerta al lector acerca de nuevos modos de agrupar, asociar,
dividir y analizar las imágenes sociales presentes en la literatura actual. Así, la autora explica que:
las ciudades latinoamericanas de la literatura son territorios de extrañeza,
miedo y vértigo con cartografías y trayectos que marcan zonas y límites, en-
tre fragmentos y ruinas. El nombre de la ciudad puede llegar a vaciarse
(como pueden vaciarse la narración o los sujetos de las ficciones) y desaparecer, y entonces el trayecto, el cruce de las fronteras, y el vértigo, son
los cualquier de ciudad o los de "una ciudad" (104).
César Aira explora precisamente estos nuevos escenarios y pres-
ta atención a su diseño y relación con el resto de la sociedad. El
mismo título, que propone una única villa y que deja de lado su ca-
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villa no es un mero retrato de l
dos en que estos espacios comp
Buenos Aires cada vez más dif
Vale la pena entonces deteners
tizan las relaciones entre estos m
cuitos intersticiales: pequeños
al interior de la vida urbana retratada en la novela.
En este sentido, el interés geográfico expresado por Aira en Ła
villa subraya las diferencias entre un conocimiento objetivo de la
ciudad y sus intrincadas formas de habitarla. Como explica Richard
Young, la narrativa de Aira introduce al lector a una cotidianidad
que no puede ser captada por un mapa, es decir, la manera en que el
habitante de la ciudad experimenta aquellos lugares. En su estudio
de la novela El sueño de Aira, Young se concentra en la representación del barrio de Flores, las referencias a un mapa objetivo del área
y la construcción de un mapa mental diseñado por los protagonistas
de esta obra, quienes poseen trayectos de cobertura de las calles del
barrio con el fin de repartir periódicos y revistas. Young señala que:
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Espacio urbano, crisis y convivencia en La villa de César Aira 367
Through a representation of the activity associated with the newspaper
kiosk, César Aira's novel affirms that knowledge of space is a function of
its use and perception. The text of the practice underlying this knowledge is
inscribed primarily in the memory, in the minds and gestures of the inhabitants of the city (303).
Dentro de este contexto, Young identifica la importancia de un
conocimiento subjetivo del barrio expresado en las referencias a las
rutinas de los clientes, la vida de los comerciantes y los detalles es-
pecíficos de cada casa o edificio al que acuden cada mañana. El autor superpone al mapa de la zona retratada la función de la memoria
de los personajes dentro del desplazamiento y la convivencia urbana. En otras palabras, cada lugar pertenece a un mapa, pero también
está asociado a una serie de relaciones sociales y circunstancias que
no tienen una característica espacial específica. Al igual que La villa,
El sueño va más allá de una representación realista del barrio que
culmina en un espacio donde fantasía y sueño revelan una metáfora
de la vida en Buenos Aires durante las últimas décadas.
La representación espacial de César Aira -como explica Youngva más allá de la exploración de los monumentos y edificios conte-
nidos en el barrio de Flores con el fin de insertarse en la cotidiani-
dad de las relaciones sociales que estos espacios contienen. Young
nos recuerda así que la perspectiva geográfica postmoderna se ha
enfocado precisamente en el estudio de estas relaciones. El autor lo
resume de la siguiente manera: "Not only is this relationship lost on
most convencional maps, but it takes a certain type of urban geography to recognize it. As postmodern geographers have emphasized, maps are neither objective nor comprehensive with respect to
the reality they represent" (302).
Young comenta también las afirmaciones de Henri Lefebvre en
su obra The Production of Space . El geógrafo explica que los espacios
son productos y reflejos de la actividad humana y no pueden ser es-
tudiados como simples contenedores o percibidos desde un vacío.
De esta manera, cada espacio es un espacio social específico con
funciones particulares y una historia única. Estas perspectivas teóri-
cas contribuyen a clarificar la complejidad espacial encontrada en
muchas de las obras de Aira. En resumen, el autor argentino reproduce el espacio geográfico, esto es, la lógica de sus calles e intersecciones, pero además busca insertarse en lo que los geógrafos llaman,
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Bonacic
las prácticas del espacio; aque
sión social del espacio urbano.
representación al proponer rios fantásticos que conviven
tados en el relato. Por tanto,
expande a otras dimensiones
irreal, cambiante y nuevo: un
'La villa se enfoca en los múlt
habitantes de la ciudad, espec
de Flores y la villa miseria. En
literarias recientes, Gwen Kirk
posiblemente la única constan
temporáneas, puesto que el r
parece
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transfor
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movimiento, como caracterís
estudiado a partir de dos énf
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otro, como un fenómeno de
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densidad
es decir,
propone
que
la
lite
de cuerpos e interca
los choques cultural
experiencia
urbana.
La
autora
a
Los esencialismos nacionales y sex
plejidad de existencias siempre en
duración se transforma aquí en un
turales y sexuales. La desterritor
fronteras, vivir en los intersticios,
apto para describir los desplazami
la experiencia? (80).
Para Kirkpatrick, estas transf
tividad de artistas y escritores
debate sobre los cambios gen
los puntos más claros de est
urbanos
sía
en
la
literatura.
contemporánea,
vimiento
tes.
Este
al
interior
punto
el
de
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resulta
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Aunqu
eje
cen
pais
clave
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obra está compuesta por un escenario de múltiples tránsitos. La introducción de cartoneros que deambulan continuamente por la ciudad muestra el rostro cambiante de un Buenos Aires invadido por la
necesidad y el hambre. Estos cuerpos nómadas y marginados cruzan
fronteras y avenidas recolectando sobras que puedan otorgarles una
mínima subsistencia diaria o realizando trabajos domésticos para las
clases más privilegiadas. Los cartoneros representan entonces una
economía creada a partir de la desesperación que tiene como objetivo encontrar un posible futuro en la ciudad. La narración de los carros que transportan la basura muestra la invención de maneras de
transportar restos que se transformarán en materia reciclada y fuen-
te de ingreso para estos grupos marginados. En este contexto, el
movimiento permite la supervivencia. El traslado otorga la posibili-
dad de sobrevivir un día más.
De este modo, los cartoneros no pertenecen al ritmo diurno de
la ciudad (la parte productiva del día), sino que subsisten en la periferia espacial y temporal del ritmo urbano. En efecto, estos personajes sólo tienen un número de horas limitado para la recolección de
basura durante el atardecer, tiempo que el resto de la ciudad dedica
al descanso y antes de que los camiones se lleven la preciada carga
que buscan. Así también, la disposición estructural de la villa impide
el flujo de automóviles o tránsito propio de una urbe. De alguna
manera, este espacio contiene una forma más orgánica (recordemos
que tiene forma circular y no el plano típico de una urbe) y, por lo
tanto, parece resguardada de la invasión masiva de otros sectores de
la ciudad. El narrador explica: "Las calles interiores eran muy angostas, a duras penas podía pasar un auto, y cuando había uno, viejísimo, oxidado, a veces sin ruedas o sin vidrios o sin puertas, las obstruía por completo" (29).
Parece evidente entonces que la clave de esta parte del análisis es
el movimiento: el recorrido veloz por las calles, la posibilidad de
cobertura de grandes áreas del barrio que provee la materia prima.
En este sentido, los recorridos equivalen a la futura subsistencia y la
extensión de los barrios delimita las posibilidades de éxito en este
recorrido. Simultáneamente, existe un espacio que comprende otra
escala donde se acogen los trayectos de los habitantes de la villa, pero se restringe la entrada a extraños. La búsqueda de recorridos de
la ciudad se contrapone entonces a la clausura de las rutas urbanas.
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fianza o puede terminar en su e
Dentro
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contex
bién nómada, un flaneur distraí
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la denomina Kirkpatrick, se t
centrado en la curiosidad por el
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je
llama
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la calle ni la manera en que s
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Como se ha explicado anterior
dos polos espaciales mencionados
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pocos
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aliviar
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por los cartoneros. Así también
otorga un carácter heroico al pr
Nuestro interés en esta novela radica no sólo en el retrato de las
condiciones sociales y los espacios representados, sino también en
la interacción y los tipos de relaciones creadas por sus personajes.
En este sentido, la novela sugiere un modo de vida comunitaria en
el cual se favorecen relaciones utilitarias y anónimas. Así, los cartoneros recorren la ciudad sin características particulares que permitan
distinguirlos y aludidos por el narrador con referencias genéricas
acerca de su aspecto y sus costumbres. Por ejemplo, la hermana de
Maxi no conoce a las personas que trabajan en el edificio de enfren-
te, lugar frecuentado numerosas veces cuando visita a su amiga.
Además, la novela expone un desconocimiento entre miembros del
mismo grupo social, como es el caso de Jessica, la amiga de la hermana de Maxi, quien siempre ha vivido en el mismo apartamento y
sin embargo no conoce a sus vecinos. Esta falta de conocimiento
parece ser un problema de los jóvenes de la novela y es llevado al
extremo por los problemas de percepción del protagonista: su ce-
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güera nocturna, su incapacidad para recordar caras, su carácter despistado y el sueño que lo domina dondequiera que se encuentre.
De este modo y con la excepción de los personajes que tienen
funciones específicas en la novela, el resto de la población circulante
no aparece caracterizada, sino que forma parte de un fondo anónimo e ignorado por los habitantes de Flores. Por ejemplo, las sirvientas pasan a formar parte de un paisaje que los habitantes de la clase
alta ignoran. Todas estas condiciones contribuyen a crear un ambiente donde las personas no se reconocen o no se miran pasar por
la calle. El desconocimiento produce además confusión y engaño,
como se ve en el personaje del inspector Cabezas quien se hace pasar por el padre de una niña del barrio asesinada hace algún tiempo.
La coincidencia de nombres le permite involucrarse en la vida de los
habitantes de Flores y buscar más información que le permite llegar
a la fuente de la droga escondida en la villa. Este policía drogadicto
persigue estas pistas sólo por objetivos personales. Como se puede
apreciar entonces, los cambios de identidad y confusión sobre quién
es quién en la ciudad contribuyen a crear una atmósfera general de
incertidumbre y desconcierto.
Del mismo modo, el relato presenta un retrato de la ciudad en el
cual la mirada siempre está restringida o mediada ya sea por vidrios,
espejos, ventanas o pantallas de televisión. Los personajes observan
la realidad de manera oblicua y su percepción se confunde por refle-
jos, sombras, dobles o los efectos de la droga. Ese es el caso, por
ejemplo, de la relación entre Maxi y Adela puesto que él la observa a
través del reflejo proveniente del edificio vecino en el espejo de su
habitación. Este fenómeno óptico confunde al protagonista haciéndolo dudar de la existencia de Adela. Para Maxi, ella es una figura de
cuentos de hadas que habita su espejo. Aunque, más tarde, se da
cuenta de que Adela es una sirvienta que trabaja en el edificio contiguo. Igualmente, las condiciones climáticas contribuyen a la confusión frente a la realidad exterior, como se ve en la niebla matinal, la
oscuridad del invierno y, por último, la lluvia torrencial de las últimas escenas del relato. Las dificultades de percepción crean un ambiente regido por la duda y la incertidumbre. Esta falta de seguridad
subraya la fragilidad de las relaciones sociales y la precariedad del
conocimiento del otro. La novela parece sugerir que dentro de este
juego de relaciones, encuentros y coincidencias, siempre hay un
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mensaje
Bonacic
más
importante
olvi
logran ver la red de relaciones
queños detalles significativos.
Esta fragilidad de las relacio
sentido general de crisis pres
enfatiza tanto la crisis de las relaciones sociales como la crisis eco-
nómica por medio de la representación de una catástrofe natural:
una lluvia torrencial que inunda la ciudad y sus habitantes. Esta lluvia contribuye al climax de la historia y sugiere también una expresión simbólica del caos de la sociedad. La lluvia, que castiga con más
violencia al sector en el que se encuentra la villa, detiene el ritmo
urbano y dramatiza los últimos episodios de la trama. Al final de la
historia, la relación entre fábula y realidad se torna más confusa.
Sandra Contreras identifica uno de los nudos centrales propuestos por los relatos del autor y presente también en la novela que nos
ocupa. La autora estudia su realismo, es decir, el interés por crear un
efecto de lo real aun cuando la trama incluye situaciones y elementos fantásticos. Contreras ve en este tipo de escritura una renovada
concepción del realismo, puesto que el autor busca un sentido de
verosimilitud incluso en los momentos en que la historia parece más
inverosímil. En otras palabras, el autor ofrece un sentido a los hechos que narra y otorga una lógica a las acciones según el contexto
elegido. Sin embargo, como explica la autora, esa preocupación no
limita los extremos de su invención. Así, la autora expone que:
Sucede, además, que la invención al límite es para Aira el mejor puente y la
vía más rápida, para saltar a algo que está por fuera del relato y que se llama
con mayúsculas emblemáticas, Vida o Realidad. Porque si el "todo debe ser
inventado" es el lema de una estricta ética de la invención, no menos cierto
es que la Realidad es el punto que toda la literatura de Aira tiende como a
un punto de fuga, como a un punto de precipitación. Se trata, según entiendo, de una renovada concepción de realismo. O más estrictamente, de
un realismo que impone sus propias premisas, que inventa su propia forma
(20).
Este nuevo concepto de realismo permite entender mejor la
complejidad estructural de La villa debido a que la realidad retratada
(los conflictos propios de la ciudad de Buenos Aires) están mediados también por elementos de fábula de su construcción. En el caso
de La villa los elementos irreales o fantásticos son más bien sugeri-
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dos que introducidos a la trama. Su estructura y composición sigue
la estructura de una fábula, un cuento de niños que guarda una moraleja al final de su historia, pero que se inscribe dentro de las nor-
mas de la bizarra realidad de la urbe. Veremos a continuación esta
dimensión del relato.
Regida por la lógica del cuento de hadas, la historia está llena de
elementos fabulosos. El villano persigue la fuente de la droga que lo
consume y se obsesiona con el héroe del relato: aquel gigante feliz
que protege y ayuda a los desvalidos habitantes de la villa. Este lugar, iluminado por miles de pequeñas luces, parece adquirir vida
propia e incluso girar como una rueda de la fortuna. Maxi observa a
Adela a través de su espejo debido a los reflejos de las ventanas del
edificio continuo y piensa que ella es un duende que vive en su espejo. Luego de mucho tiempo de buscarlo y gracias a la ayuda de
Maxi, Adela encuentra finalmente a su príncipe perdido, un joven
que vive en un pequeño bosque debajo de un puente. Maxi despierta con un beso a Jessica, la mejor amiga de su hermana. Así también, la jueza -bruja poderosa- ataca y destruye a quien quiere. Por
último, los habitantes de la villa construyen una cama enorme en la
que Maxi descansa luego de un arduo día de trabajo y protegido de
los maléficos poderes del inspector Cabezas.
Como vemos, todos los elementos estructurales siguen un patrón de fábula y contienen una moraleja ligada al triunfo de la bondad por sobre la corrupción y el crimen. Es por esto que Maxi se
salva y el inspector Cabezas muere. No obstante, estas referencias
no limitan ni el mensaje ni el retrato de Buenos Aires otorgado por
el autor. Como señala Sandra Contreras, la poética de Aira demuestra un gran poder de observación por medio de la exposición de lo
que la autora llama "parcelas de la realidad" identificables y claras,
especialmente en grupos o sectores de la población que se organizan y habitan la ciudad de maneras diversas. Es'decir, ambos discursos (ambas realidades) coexisten al interior del- relato y profundizan
su visión de la convivencia social. La constante búsqueda de verosimilitud de los hechos narrados por parte del autor permite la coexistencia de ambos mensajes y genera un texto que, al igual que su
estructura social, puede ser leído a partir de sus múltiples capas. En
este sentido, el autor es capaz de producir un relato en el que se
combina "una fidelidad absoluta a los hechos" como expone Con-
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Dánisa
treras
salto
en
al
más inverosímiles.
Bonacic
su
ensayo,
delirio",
paralelamen
según
la
auto
La pregunta central que surge en este nivel del análisis es el futu-
ro de la sociedad representada en la novela. La villa es capaz de defenderse de las fuerzas malignas del inspector y logra salvar a su hé-
roe. Sin embargo, la estructura de dependencia, crimen y pobreza
continúa. ¿Cómo interpretamos la moraleja de esta fábula? Evidentemente, el texto contiene un mensaje positivo en el que se salva al
héroe, muere el malvado, la princesa encuentra a su príncipe y la
hermana del héroe comienza a prestar más atención a su entorno y
las personas que la rodean. Al mismo tiempo, la estructura de la so-
ciedad permanece igual y la alienación de la villa no cambia. El narrador nos ofrece una explicación para los hechos ocurridos en los
que la villa pasa a ser una rueda de la fortuna que funciona a ras de
suelo y que sólo produce pequeños cambios en la vida de los habitantes. Al final, todos están abajo, no existe un arriba en este mundo
ni una escapatoria. El narrador lo explica de la siguiente manera:
¿Pero entonces la Villa podía "girar"? ¿Era posible? Quizás no había estado
haciendo otra cosa desde épocas inmemoriales. Quizás toda su existencia se
había consumado en una rotación sin fin. Quizás ésa era la famosa "rueda
de la Fortuna", salvo que no estaba de pie como se la imaginaban todos, sino humildemente volcada en la tierra, y entonces no era cuestión de que
unos quedaran "arriba" y otros "abajo", sino que todos estaban abajo
siempre, y se limitaban a cambiar de lugar a ras del suelo. Nunca se salía de
pobre, y la vida se iba en pequeños desplazamientos que en el fondo no
significaban nada (195).
Ahora bien, lo que sí varía es el mensaje y el conocimiento que
posee el resto de la ciudad sobre la villa y los sucesos ocurridos ese
día. En efecto, la novela muestra también otra perspectiva de la historia: el relato televisivo de los acontecimientos. Como explica Jesús
Martín-Barbero en relación con el lugar de los medios de comunicación en la sociedad actual, la perspectiva de la cámara nos lleva a
una realidad global a la cual no tenemos acceso como habitantes.
Según Martín-Barbero,
En la ciudad diseminante e inabarcable -sólo el medio posibilita una experiencia- simulacro de la ciudad global: es en la televisión donde la cámara
del helicóptero nos permite tener acceso a una imagen de la densidad del
tráfico en las avenidas o de la vastedad y desolación de los barrios de inva-
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sión, es en la televisión o en la radio donde cotidianamente conectamos con
lo que en la ciudad "que vivimos" sucede [. . .] (77).
En este sentido, las vistas panorámicas del helicóptero nos ofre-
cen un conocimiento que abarca la experiencia global de la urbe,
panorama imposible de ver de otra manera. Esta perspectiva propone una mirada a una área que el transeúnte nunca podrá alcanzar
y a un ritmo acelerado casi imposible de seguir. Tal es el caso de los
periodistas que al final de la novela sobrevuelan la villa y son capaces de observar su intrincado diseño, mientras narran la entrada del
inspector Cabezas a la villa y el asesinato del hijo de la jueza que intenta encarcelarlo. Este relato televisivo da otra perspectiva de los
hechos y divulga esta información al resto de los habitantes de la
ciudad de Buenos Aires.
El discurso televisivo pasa progresivamente de una documentación de cada segundo de los hechos observados a la creación de un
suplemento de la historia. En efecto, y debido a su ambición por
proporcionar más datos que aumenten la población telespectadora,
este discurso inventa una percepción paralela de los acontecimientos ocurridos; una historia que no sólo consume la realidad de los
acontecimientos, sino que se legitima al construir la historia pública
compartida por los espectadores. Esta crítica es evidente en la nove-
la puesto que el narrador se burla de los efímeros esfuerzos de los
reporteros por entender el contexto que presentan. Además, critica
la superficialidad de una cobertura seudo-periodística que busca
vender los detalles más sensacionalistas de la situación transforman-
do la muerte y violencia en pose y espectáculo. Las "noteras" se sitúan en frente de la cámara y divulgan un serie de datos e informaciones conseguidas rápidamente y sin la garantía de una confirmación. El relato mediático de lo que ocurre en la villa critica además
la frialdad de la cobertura y el contraste establecido entre la realidad
relatada y las ansias de llenar el boletín noticiero. Vemos esto en el
siguiente pasaje:
En los canales la actividad era frenética. Ya habían encontrado fotos de
Cabezas en sus archivos digitalizados, y las estaban intercalando en la
emisión en vivo. Era una cara horriblemente deformada por la electrónica,
una cara sin explicación. Cada segundo que permanecía en la pantalla se deformaba más. Seguramente porque en el apuro no habían encontrado una
foto de él, y se las habían arreglado con un retrato hablado (163).
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Dánisa
Bonacic
Como hemos visto anteriorm
de dos espacios sociales radicalm
la explora la compleja red de re
tes de ambos sectores. El retrato final de la ciudad de Buenos Aires
-con su mezcla de realidad, fantasía y espectáculo- busca ir más allá
del ensayo social con el fin de exponer una serie de interrogantes
acerca de la convivencia urbana, la vida marginal y las transformaciones de Buenos Aires a fines del siglo XX y comienzos del XXI.
Bibliografía citada
Aira, César, La villa. Buenos Aires: Emecé, 2006.
Anguita, Eduardo. Cartoneros, recuperadores de desechos y causas perdidas.
res: Norma, 2003.
Barbero, Jesús Martín "Mediaciones urbanas y nuevos escenarios de c
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73-83.
Contreras, Sandra. "César Aira, la estricta ética de la invención". Insula 711
(2006): 19-22.
Kirkpatrick, Gwen. "Nómadas o nativos, abejas o arañas: literatura en movimiento en América Latina". Revista de Crítica Literaria Latinoamericana 58
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