Subido por wilfredo medrano ramirez

Reparación de piezas metálicas

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Reparación de piezas metálicas
La reparación de la carrocería del auto es una labor para
especialistas, cuando el auto tiene una abolladura por algún accidente
buscamos un buen taller para realizar la reparación. Es importante
conocer las herramientas que utilizan a fin de seleccionar un buen taller,
para conocer las herramientas utilizadas en la reparación pueden
consultar nuestro articulo aquí.
En este apartado queremos ir mas allá en la reparación de piezas
metálicas, abordar temas como el acceso y la intensidad, las técnicas
que se utilizan para conformar la pieza y dejarla en las condiciones en
las que se encontraba inicialmente, de esta forma podemos tener una
idea de cómo lo deben realizar, para evitar reparaciones inadecuadas
que vayan en detrimento de nuestro automóvil.
Criterios para reparar una pieza metálica
Para poder reparar una pieza metálica debemos tener en cuenta
aspectos como el acceso, la intensidad y la magnitud o el área a reparar.
De esta forma también se puede evaluar los daños, definir si la pieza
puede ser reparable e incluso se puede valora o dar un estimado en
tiempo para así determinar su costo.
El acceso es un aspecto importante a la hora de realizar la reparación a
cualquier pieza metálica del automóvil. El acceso para la reparación de
la pieza puede ser Fácil, Difícil o Nulo.
Acceso Fácil
Son las piezas donde podemos ubicar la herramienta para conformar la
pieza de una forma fácil, por ejemplo un guarda fango, tiene acceso por
ambos lados de la pieza; de esta forma podemos colocar el tas y
golpear con el martillo de una forma fácil.
Acceso Difícil
Piezas como las puertas, el capó y la tapa de baúl o compuerta. El
acceso está restringido a algunas zonas, donde se puede aplicar las
herramientas o se pueden utilizar palancas para lograr el acceso a la
reparación.
Acceso Nulo
Son las piezas donde no hay la posibilidad de ubicar una herramienta
para realizar la reparación, para repararlo se requiere hacer una
ventana, o recurrir a herramienta especializada como un martillo de
inercia, un electrodo de cobre o ventosas. El ejemplo más claro de
acceso nulo es el estribo y los parales de las puertas, no hay la
posibilidad de colocar un tas para conformar la lámina con el martillo.
Intensidad
La intensidad determina la gravedad del daño, así podemos establecer si
es un daño leve, medio, fuerte o una sustitución.
Leve: se consideran leves los que tienen una deformación entre un 0%
a un 8% para piezas planas (capó, capota y tapa de baúl) y de un 8% a
25% en piezas pequeñas o de difícil acceso (puertas, guarda fangos y
costados).
Medio: se consideran leve a los daños que tienen una deformación entre
un 8% y 25% para piezas planas y de un 25% a un 45% en piezas
pequeñas o de difícil acceso.
Fuerte: se considera que es fuerte cuando la deformación está entre un
25% y un 50% para piezas planas y de un 45% a 60% en piezas
pequeñas o de difícil acceso, de este porcentaje en adelante hablamos
de una sustitución de la pieza por daño estructural.
Técnicas de reparación en lámina
Existen diferentes técnicas para conformar una pieza de lámina, la
técnica más utilizada para conformar lámina es la aplicación de
herramientas de percusión o martillos y sufrideras. Para enderezar la
pieza se utilizan técnicas como el aplanado, estirado, recogido o
recalcado y el batido.
Aplanado
Consiste en enderezar la pieza por medio del martilleo continuo,
utilizando golpes controlados con la contraposición del tas o sufridera.
Los golpes serán controlados de tal forma que no la lámina no se estire,
para evitarlo se ubica la pieza en la sufridera y se dan los golpes sin
que el martillo toque la sufridera.
Estirado
En esta técnica se produce el alargamiento de la lamina, de tal forma se
disminuye el espesor de la pieza. Para lograr esta operación se ubica la
pieza en la sufridera y se aplican los golpes de tal forma que el
martillo llegue hasta esta. El martillo puede variar dependiendo de la
superficie a estirar.
Recogido o recalcado
Es la operación contraria al estirado, se trata de recuperar el grosor de
la pieza en algunas zonas donde ha sufrido un estiramiento, para ello se
coloca el tas en la parte inferior y se aplican golpes concéntricos desde
afuera hacia adentro, de esta forma la lamina se recoge hacia el centro.
Para lograrlo puede ser necesaria la aplicación de una técnica controlada
de temperatura, donde se calienta y enfría la pieza de forma controlada,
el enfriamiento se realiza con un trapo húmedo.
Batido
El batido es una recopilación de todas las técnicas aplanado, estirado y
recalcado, consiste en golpear la lámina, para conseguir el
desplazamiento requerido en la lámina aplicando las tres técnicas
anteriores.
La técnica a utilizar en cada caso dependerá directamente del defecto o
abolladura, si el daño o defecto presenta diferentes tipos de daño, se
podrá aplicar una combinación de las técnicas anteriores a fin de lograr
corregir la deformación.
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